<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/browse?collection=7&amp;output=omeka-xml&amp;page=13" accessDate="2026-06-26T06:31:40+00:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>13</pageNumber>
      <perPage>10</perPage>
      <totalResults>149</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="97" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="154">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/aefa979037d64dcc7a0be202eca266c0.PDF</src>
        <authentication>0171d5fa21d8af5aa6c338d7306e7dc0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="871">
                    <text>— 18 —

— 08 —

A ojiui ap BjajsonrtB na 'opBssd ja na otnoa isy •BaisiiB^aui A
ainaurejnd 'a^napuaasBXi 'Btnonouie jas anb auap j^na bj 'Bopgjs^ b[ b
aaaua^jad ou 'ouiisjboijba anbunB 'sopBJOjdxa j sopejBisuoa soq^aq ap
osjaAinn asa opo; ojqj -asjmSasojd naqap 'sajje sbj ap jeiom A píaos
uoisnojadaj ap sauopsana sej A 'ojjaq oj ap uopeaja bj ap A soapspjB
souamouaj so[ ap JopBgpsaAui neje ja anb ajqepnpur s^j -Bzajpq B[ ap
soraimop soj na ojanA ouistra ja japnajdma anb oipamai sem .¿Bq ou
'natq eanj •ouiAip o[ ap bjSojojuo bj b jbujoj^}j ¿soaoiáipj souamon
-aj so^ ap sajopeS^saAní soj ope^dope neq pnjijoB bjjo an^)? -ooiiopf
-ojuo oijajsim ¡e uannxoide son anb sauoprn^ni SBpBjnjuaAB seAanu
anopjodojd son 'Bzo[[og b¡ ap pepjaA bj Bjqaiui} ns na apno^sa anb
odmaij^ pp oj3bjiui p anb b jepjen^e anb ^eq A jpsixa pp saimirí
-oa S3Á3{ 8B^ b uedeasa anb seuiAip o sa^Buopdooxa sejn^eu^ ornen
sbjsijjb so^ b jBiapisuoa anb ^eq anb 'eza^p^ bj ap epnasa bj ap o[b
japnajdmoa ejed se^isije^am se^paisa sb^ epeq sofo so[ j^A[oa anb íbij
anb Bnasna son o^j^ -soub nap soinijjn soisa na opese^ejj neq
jí sonamonaj ap BAiiduasap ainameand 'eauídma o BAijofqns
Bun JminsnoD Bjed SBAijBjuaj sb^ sepoj^ 'sopponoa sbuiojsis
so^ noa oujnao omoa ap sonara in sem tu 'o[áis ua o[áis ap B
as anb uozbj b^ ap ^ema^ nopin^ui BunSjB ua asopue^ode 'o
napjo ap 'ajqix nopeSijsaAUi Bnn omoo Baijajsg b^ ej^spc^ 'ooijijuap
oiuaimponoa jod napnapua jojqo-^ b ajrao^ apsap SBjsiApisod so^ anb
opijuas p na o[pq o\ ap epnap eun ap pBpiyiqísod ^eq o^
^ ap 1 B3ijg b¡ ap emixpjd Aava e^[Bq as Boijajs^ b^ naiquisi
-osjaAiun pp sej uoa asopnaipunjuoa najsixa sejpq sesoa sbj anb
na BJBOsBtu b[ jod BiáojojuQ bj sa Biuixpjd sem pepupaA ng -semef
ou o bjiosoji^; bj ap bihbi Bun opuais Bain^as B^pajg^ eq

•9*61 • .."''ld,,
'aqtjQ otjitu^^ —^^ * • • os^ndmi onb eq33|| e^ ^p oatisap ¡9 X o^iraitniAom ja
fjouSi oojb (a ouioo 'odiuaix ^p oood Ánra aq^s ^iussa^d uro [ti {3 osa joj
•8j(l¡^aji a oan^so Bajoi ^s 'jspnsosBj^ ap deje ns u spuaüii^iut bj ap
O)a3imiAoni 318^ *sbso3 sb¡ 3p oaj^i^ o| Bpeq ^SJBUiauaiap í Binsim is 3p
aejBpjoqssp ap urjb n as BpusSiiajuí B[ bzijesj anb Bi.iuapuajssJ) b[
3p oiusimiAom Jamijd ja oraoj Biounuap 38 zsa ns b odraai^ {3 :|bijoiu
•ai odraaij^ pp oiuaiiuiAom ja aoo pBpiun 38J3jbi| BJsnq Bis^od vj,,

aix ^sa vDi
MOIDIÜXMI VI
38Í8O OlllWl

"(IE6I)
199 "d '^9 ''O 'maH0 "O 'H3H 'hoszxkvh '(i6I) 8¿^^ "d 't 'C"S) '!V3 OS '7ína '(na^uaas^
i. SVDdTXHVwva d '(96I) S¿ -d ' '(• s) •U?V3 '3S 'Wa 'svDn^-xavwva -^ '(s6l)
E8EI "d '2 '(• s) -uiiy3 -oog •lla 'aavndra 'a ^ sv^a^-XHvwva -J '(61) 1 "d '^s-s '("8^)
•u/;V^ -^og nng '(tul) OZI "d '961 '"PS 'PD:&gt;^ 'H "3 '^ho^ -y ^ svDni-xavwva -¿ (¿)
"8¿'II8 í06'Z69
tvsaautuj tatúa^j ¡6SS'SS
tftVtSt
'nzing sam^j (9)
"S89 -d '¿6I
'01 O"N 'a • 'IS "PD^ V^?-^/
o'N 'IX
og soai^ajy 'zsaiH -3 (S)
91 "d 'oí
'H -M9 'IS -pD3^ V^/ 1^}I
pnjs3 -Mw^ -¡18^; vrf 'Iois -d
'8S 'V O '(^6I) 181 d '^- ? o'N 'IX 'oapiaaiuo^^ -joig -oog soary^jy 'zsai^ -g (^)
•16^ "d '
S^
'V
'0 '(06I) 081 'd '^i 't¡3sjol¡uauij3j zsaig -g ^ uaaTVH
"3 '(8Z6I) 12 "d '01 't¡osjofiu^tujaj 'zximhds i ^aoia^ia 'NaaivHHsaav ^3 '(8Z6I)
'9LI '00Z -d •fl
¿0^
7?I-(V|/ 7 "•'V^Z 'aanaoj^ -^ i aaivHaaaav '3 (s)
'SZ "K O '(06I) 2^2 '061 *sd '^t '•V-IO/U'-&lt;1Í 'zsaia -3 ^ saaiYHiraaav -g (^)
••89 "d '¿f6I '•
wiHD -oog ;?nff '(¿t6l) Oil d 'ot oN -g 038 'ls
v^oy -oojj '{((¿5 -d ¡
-3 '(^61) 9¿I "d ^• 0M 'Ix 'osp^sjaoj^ '7?H S
•l^ojy '6IS "d '8g ^^ -j;
9i -d '091 o'N 'IS '"*JK !d '^"K "V 'zsaia 3 (I)

�de belleza, crearon la Estética Platón, Aristóteles y Plotino, y entre
los modernos la han ampliado Kant, Hegel y Schopenhauer, es de
esperar que del seno de la gran poesía del futuro o de las intuiciones
metafísicas del porvenir, continúen apareciendo explicaciones sobre
la naturaleza de lo bello. La Belleza seguirá viviendo en la comunión
infinita de las cosas reales, confundida con su tiempo; seguirá también
intacta desnudándose en las obras de los artistas geniales, pero siempre
será voluble e inasible para los mortales y sólo rendirá algunos de
sus secretos a los razonamientos o intuiciones de los metafísicos.

La oscuridad de Heráclito ha originado incontables interpreta
ciones y admiraciones. Las he conocido casi todas y por haber se
guido por mucho tiempo a su rival Parménides, puedo arrojar ahora
como descargo una oscuridad de admiración también en el cortejo de
sombras que sigue a la sombra de Heráclito... Y es que pude darme
cuenta de que la obra de éste es sólo un poema y que su autor es
uno de los poetas mayores de la antigüedad, de la línea de Hesiodo
y de Lucrecio, pero más aristocrático, enigmático y genial que ellos.
El fondo permanente de la obra de Heráclito es de categoría cosmo
gónica y estética a la vez. Alude al universo y a la belleza al mismo
tiempo. Heráclito es el poeta que integró en un sólo organismo cós
mico todo lo relacionado con el universo, con el conocimiento y con
la belleza. Y su universo móvil es el tiempo y su fuego resplandeciente
y destructor y creador es también la belleza.
¿Qué signo sensible más extraordinario, para caracterizar la in
tuición estética que el de la llama, o lo que es lo mismo, el fuego?
Lo subyugante y lo magnífico del fuego coinciden con lo que el poeta
sabe de la inspiración creadora, y las arquitecturas de las llamas di
bujan el contorno de las aspiraciones espirituales y de las formas bus
cadas por todos los creadores. Desde la tragedia a la danza y desde
las torres a los bastiones y hasta las melodías, siempre el fuego heraclitano libre, solidificado o circulante, se manifiesta con esplendor
terrible. La estética infinita que llueve de las hogueras estelares hasta
el brasero de púrpura del alba, siempre proclama la comunión del
fuego y de la belleza. Heráclito es el creador de la Estética por ese
sólo detalle, y Platón tendrá que reconocerle primacía. A cada instante
en la lectura de los fragmentos, se asiste a este prodigioso resucitar
del fuego estético. Lo fragmentario en él coincide con la más densa
poesía y las metáforas que usa siempre Heráclito, son dignas de los
mejores poetas. Cuando se menciona el transcurrir de las cosas, la
antitética coincidencia del fluir de las llamas y de las olas del río,
cuando colocamos esas imágenes sobre nuestra conciencia y sobre el
tiempo, obedecemos al imperativo de intuiciones puramente estéticas.
No entramos en comunión con el logos razonante ni con la ontología,
sino con el enigma de lo poético más profundo. Lo mismo ocurre
cuando Heráclito sostiene que al universo, en su naturaleza próxima
como en la más superior, le está proporcionada la forma de existencia
— 82 —

más culminada, más perfecta, más sublime. Le impone una norma
de ser puramente estética. El cosmos es bello porque su logos sensible
y movible es fuego ontológico y porque siempre está naciendo inédito
en su llama y siempre se irá purificando en su hoguera. Ni más ni
menos que como ocurre con la forma estética en la naturaleza espi
ritual, secreta, del artista creador. Alcanzado el aspecto de lo ígneo,
el universo sumergido en la continuidad de la llama y en la perio
dicidad de los ciclos, se perfecciona y se embellece sin cesar como un
poema viviente.

La Estética goza del privilegio especial de atraer y desencantar al
mismo tiempo. Su destino en cierto modo parece propenso a engen
drar las antinomias, como decía Poincaré en ciertos instantes en que
hablaba de ciencia y filosofía. El problema en sí de la naturaleza de
lo bello, oscila entre la metafísica y la empirie, entre el ser y el valor,
entre el sujeto y el universo, entre la formalidad y la materialidad,
entre la razón y la intuición. El árbol de la Estética, se levanta en
el jardín paradisial de las artes, lo mismo que aquel que hizo caer al
primer hombre. El fruto que ofrece es igualmente amargo y fatal.

La postulación del Ser por medio del valor llama poderosamente
la atención de los filósofos, después que han establecido las distin
ciones entre lo que existe y lo que es valioso. Diferenciados entre sí
los reinos de los seres y los valores, admitido que existen entes, y que
los valores se proclaman en su valer y nada más, independientes de
aquellas existencias, nos hallamos con la coincidencia implícita del
Ser y de lo valioso en los juicios de carácter estético. Lo valioso allí
se refiere siempre a un algo concreto, aunque después lo valioso puede
abstraerse y pensarse en sí en el acto autónomo del trabajo del juicio
de gusto. Sin embargo, si admitíamos distinción de esencia entre el
Ser y el valor, tenemos rué reconocer que esa dualidad, cuyos ele
mentos tanto se distanciaban, puede borrarse en la identidad. Ello
ocurre en el enigma de los valores de lo estético. La belleza, como
valente, restablece la coincidencia absoluta del Ser y del va|or, de tal
suerte que el valor estético se aprehende en tanto que dura, transcurre,
se convierte en tiempo abstracto. Existe entonces, una instancia única
denominada tiempo, huidiza y arisca a la razón, pero accesible al
hombre por medio de intuiciones exhaustivas, en donde la Belleza
objetiva resplandece como valor y a la vez como presencia ontológica.

*

•

¿Qué es el algo existente, la res, el objeto, en donde radica el va
lor estético? Aparentemente sería una materia particular: mármol,
— 83 —

�'jouubui :JBjnoijJBd BiJaiBiu Bim bjjss ajuatnajuajEdy ¿ooijajsa joj
-ba ja BoxpBj apuop ua 'ojafqo ja 'saj bj 'ajuaisix^ oSjv p s^ an)?

•Boio[ojno Bpuosajd ouioo z^a bj b a1 jojba outoo aoapu^jdsaj BAijafqo
Bzajjag bj apuop uo 'SBAtjsnBqxa eauopmjuí ap oipain aod ajquioq
je ajqtsaooB o jad 'uozbj bj b bosijb jÍ Bzipmq 'odtaaxi BpBuitnouap
eoiun BIOUBJ9UI Bnn 'saouojua ajsixg; "ojOBijsqB odraaij ua ajjaiAuoo as
'axnwsuBjj 'Bjnp anb ojobj ua apuaqajdB as ooijajsa jojba p anb ajjans
jb^ ap 'j^j^a pp A Jag pp BjnjosqB Bpuapputoo bj aoajq^isaj 'ajuajBA
omoo 'Bzajjaq e^ -oopaisa oj ap s^jojba soj ap Bui^raa p na ajjnoo
TI3 *pBpijnapi bj ua asjrejjoq apand 'HBqBpnBisip as o^ubj soiuaui
-gp soaíio 'pBpijBnp BSa anb jaoouoaaj anb sourauaj 'jojba p A jag
p aj^ua Btauasa ap uoiouijsip somBijiinpB ts 'oJBqnia uig "oj^nS ap
oíoinf pp ofBqBJi pp oraon^jnB ojdb p ua xs na asjBsnad A asjaEJisqe
apand osoi^ba o\ sands^p anbunB 'ojaa^noa oSp3 un b a^duraie ajaija^ as
ijp3 osoip^A ckj 'oopaísa j^iobjbo ap sopmf eo\ ua osotjba o\ ap ^ jag
[ap Bipifdnn Bpnappuioa b^ uoa 8ouiB[pq gou 'sBpuajsixa 8B|;[anbB
ap saiuaxpnadapui 'sbut Bp^u A ja[BA ns ua UBniBpojd as s^jojBA soj
anb A 'sajua uajsixa anb opijirapB 'sajopA boj; A sajas so[ ap soupa so^
is ojjug sopBpuajajiQ ^osoipA sa anb o^ A ajspca anb oj ajjua sauop
-mjsip SB^ oppa^qBisa usq anb sandsap 'sojoso^ij so^ ap uoiouajB b[
aiuauíBsojapod buib[|; jo^ba pp oipaur jod aag pp uopBpnjsod B'j
*

*
*

A oSaBui^ aíuaui[Bni sa aaajjo anb ojnjj j^
^B ja^^ oziq anb pnbB anb ouisini o\ 'sajjB sb|; ap ¡Bisip^aBd ujpjBÍ p
ua bjuba8^ as 'Boxjajs^ v\ ap ^oqjB ^g •uoprajuí B[ A uozbj b^
'pBpip^iaajBUi B^ A pBpi[Buuoj b^ ajjua 'osjaAjun p A ojafns p
'jo[ba p A x^s p ojjua 'aijidura B^ A BaisijE^aui v\ aj^ua Bjpso 'o^[aq o[
ap Bzap^jnjBn bj ap is ua Biuo^qojd j^ -bijoso[ij A Bpuap ap BqBjqBij
anb ua sajuBjsui sojaap ua ajB^nio^ Bjoap o mo^ 'sviiuouptm soj jnjp
b osuadojd aoajred opora ojjap ua outjsap ng 'oduiaij oinsira
jB^uBauasap A j3bjjb ap ^padsa oí^a^iAud pp bzoS Bopajs^ b^j

ap buijoj b¡ BpBuopJodojd Bjsa a¡ 'joijadns sbut b^ ua ouioo
Bmixojd Bzap^jniBu ns ua 'osjaAtun ^ anb aua^sos ojipB.xajj opuBna
ajjnao otusiui o^j -openipad sbot oanaod O[ ap Biu^iua p nos ouis
'Biáo^ojuo B{ uoa iu ajuBuozBj soáo^ p uoo uoiunmoo ua sorasajuo o^
•SBoijajsa ajuaraBjnd sauoiain^uí ap OAijBjadnn \v souraoapaqo 'odtnaj^
p ajqos A BiouatauoD Bjjsanu ajqos saua^eun SBsa souiBao^a opuBno
'otj pp BBfo sBf ap A 8buib^[ sb^ ap Jiti{j pp Biauapioutoa Bai^ajpuB
B^ 'SBSoa sb^ ap jujnasuBj^ p Buoiauain as opu^n^) -sBiaod sajofaui
eo[ ap SBu^ip uos 'oiipB-rajj ajdmais Bsn anb SBjojBjara sbj A Bjsaod
Bsuap sbui b^ uoa appmoa [a ua oiJBjuatu^Bjj cj 'oaijaisa oSanj pp
JBjpnsaj osoiSipojd ajsa b ^jstsb as 'sojuatuSBjj so]; ap Bjniaa^ bj ua
ajuBjsai npBo y •BpBunjd a^a^ouo^ai anb Bjpuaj uoib[,j A 'a^^jap o^os
asa jod Boi^ajs^ B[ ap jop^aj^ p sa ojipBJajj ^Bzajjaq bj ap A oSanj
jap uprantnoa bj Burej^ojd ajdmais 'BqjB jap Bjndjnd ap OJasBjq ja
BjSBq sajBjajsa SBjanSou sbj ap aAanjj anb bjiuijui BDijaisa B^ -ajqijjaj
jopuajdsa uoo Bisaijtuein as 'ajuBjnaip o opBDiiipijos 'ajqxj oubjijo
-Bjaq oSanj ja ajdoiais 'SBjpojam sbj BjSBq A sauoijSBq soj b sajjoj sbj
apsap A BzuBp bj b Bipa^Bjj bj apsaQ 'sajop^ajo eoj sopoj jod sspBa
-snq sbuijoj sbj ap A sapuijijídsa sauopBJídsB sbj ap oujojuod ja nBfnq
-ip sbuibjj sbj ap 8Bjn^aajinbjB sbj A 'sjopeajo uopBJídsui bj ap aq^s
Bjaod ja anb oj uo uappuio^ oáanj jap oaijiuBin oj A ajuBSnjíqns o^j
¿oSanj ja 'ouisiui oj sa anb oj o 'butbjj bj ap ja anb Boijajsa uopinj
-ui bj jBzijajoBJBD BJBd 'oijButpjoBJixa sbui ajqisuas ouáis an^)?
•Bzajjaq bj uaiquie; sa jop^aja A JOjoiujsap A'
aiuapapuejdsaj oSanj ns A odinaij ja sa jiaout osjaAiun ns j^ -Bzajjaq bj
uoo A ojuaiiuioouo^ ja uoo 'os^aAiun ja uoo op^uopejaj oj opoj ooiur
-890 ouisiubSjo 0J9S un ua ^jSajur anb Bjaod ja sa ojijoBjajj *odniai^
oumuí jb Bzajjaq bj b A osjaAiun jb ^pnjy -zaA bj b Bopa^sa A botuo^
-omsoa BjjoSajBo ap sa o^ijaBjajj op Bjqo bj ap ajuauBuuad opuoj j^
•sojja anb jBiua^ A ooijBinSina 'odi^bjoojsijb SBtn ojad 'opajan'^ ap jÍ
opoisajj ap Bauíj bj ap 'pBpanSi^uB bj ap sajoÁBiu SB^aod soj ap onn
sa jojnB ns anb A Buiaod un 0J9S sa ajsa ap Bjqo bj anb ap Bjuano
auijBp apnd anb sa j^ •• • ojijobjajj ap Bjquios bj b anSis anb SBjqnios
ap ofai^oo ja ua uaiqniBj uoioBjiuipB ap pspijnoso buti oSjBasap oraoo
BJoqB jbCojjb opand 'sapraanuB^ jbaii ns b odiuaij otjonra jod opinS
•as jaqeq jod A SBpoj isbo opioonoo aq sbi^ 'sauopBJinipB A sauoio
dm sajqBjuooui opBmSiJO Bq ojxjoBjajj ap pBpunoso b't
•

enrood
un ouiod jBs^a uis 3oa^pqra^ as A Buopoajjad as 'sopp so^ ap pBppip
-ouad bj. ua A buib^[ bj ap pBpmnijuoo bj ua opiSjatnns osjaAiun p
'oauSj o[ ap o^^adsB p opBzuBO[y "^opsajo bjsjjjb pp 'Bjajaas 'p^nju
-idsa Bza^BanjBu B[ ua Boija^sa bumoj b^ uo^ aamoo ouioa anb sonata
m SBui i^ 'BJranSou; ns ua opuBDijiJnd bji as ajdmais A BraB[[ ns ua
o^ipaui opuaioBu Bisa aadmois anbaod A o^i9^oiuo o^anj sa ajqiAoin A
a[qisuas so^o¡ ns anbjod o[pq sa soiusoo [^{ -s^paisa ajuauíBjnd jas ap
biujou Bun auoduii a'j •anii];qns sbut 'B^aapad sbui 'BpBuitujna sbui

?

•sooisijBjaui soj ap sauoiainjuí o sojuoiiiieuozej soj b soiajaos sns
ap sounSjB BJipuaj 0J98 A sajBiJoiu soj BJBd ajqisBur a ajqnjoA B
ajdniais ojtad 'sajBiaa^ sb^sijjb boj ap SBjqo sbj na asopuBpnusap
uaiqmBj BJinSas í odrnaxj ns uoo Bpipunjuoo 'sajBaj sbsoo sbj ap bítutjui
U9tunuroo bj na opuaiAiA BJinSas Bzajjag b^ "ojjaq oj ap BzajBjnjBU bj
ajqos sauopBoijdxa opuapajBdB uanupuoo 'jiuaAJod jap SBoisijBjaui
sauopiniui sbj ap o ojnjnj jap Bjsaod ubj^ bj ap ouas jap anb jBJadsa
ap Sa 'janBquadoqog A jaSajj 'jub^j opBijdure u^q bj soujapoui soj
A 'ouijojj A sajajojsxjy 'U9JBJ^ sopaje^ bj uojb3J0 'Bzajjaq ap

�bronce, colores, formas, palabras, ritmos... Según las artes. En el
orden natural sería el crepúsculo, al mar, el río, la montaña. Pero no
es así del todo. En las artes, el valor estético se expresa en muchos
algos, que son valores y seres y cosas: el nombre de un autor, por lo
pronto. Este dibujo es de Leonardo, o Rembrandt, o Picasso. El saberlo
influye, quiérase o no, sobre el valor. Hay un hombre detrás del valor
y el objeto valioso. Un hombre que es un nombre en sí y que puede
ser admirable, odioso, muerto o viviente. Hay la belleza de lo anó
nimo, que supone un algo perdido que subsiste. El valor estético, en
un tiempo que es suyo en absoluto, se dispone a prescindir de aquellos
hechos. También coexisten con el valor estético las escuelas, estilos,
razas, épocas, del autor, y el prestigio de la materia usada en la me
dida que ésta posea en mayor grado posible la nobleza de resistir al
tiempo. Y la única manera de resistir al tiempo que posee la belleza
es sencillamente identificarse con él, convertirse ella misma en tiempo.
El valor estético, pues, exige un algo en donde manifestarse, pero éste
es complicadísimo y hasta muchas veces inexpresable. Cuando así ocu
rre, es que se ha hecho patente dentro de lo estético la inmanencia
del tiempo.

La cuestión sería nuevamente ésta: ¿Qué es la Belleza? ¿Qué
es el Tiempo? Siempre la mente humana ha querido responder a esas
preguntas y no lo ha logrado a través de sus esfuerzos geniales o na
turales. ¿Por qué entonces no reunir los dos enigmas? Apenas se pre
senta este atrevimiento notamos, si se le acepta, que tanto en los con
tenidos racionales como en las intuiciones estéticas y en el repasar
del análisis de las obras bellas y de los órdenes temporales, hay un
cortejo inmenso de rasgos comunes. Por lo pronto, en toda intuición
estética valorante, en todo juicio de gusto, se halla presente el fan
tasma del Tiempo. Analizando en lo que es posible éste último, tanto
en los límites de su irracionabilidad, como en sus relaciones con los
números y en sus categorías empíricas, pasado, presente y futuro, se
revela misteriosamente el delicado goce estético, fluyendo con el
Tiempo, modelándose en él, embriagándolo sin cesar, ya sea en las
creaciones inmortales como en la misma conciencia valorante. Para
este agudo modo de ver, el Tiempo participa de la misma naturaleza
ontológicti, de lo bello. El Tiempo es Belleza; esta última se halla
implícita en aquél, ya sea que lo consideramos en nuestras vivencias
como en el escenario del Universo. ¿Qué mayor belleza que exista

que se confunde con el Ser, se expresa igualmente como una fórmula
estética de la duración.
Los matemáticos modernos han hecho resaltar la fecundidad de
lo estético en esas ciencias. La única información de valor sobre al
gunos descubrimientos entrevistos es su sentido de belleza. Se insiste
en terminar el albur de la aventura creadora sin prever sus resul
tados ni sus aplicaciones dentro de la ciencia. Es como una estrata
gema fría de la invención que se orienta en ciertas direcciones, sean
aplicables o no, posean término conveniente o no, tengan o no tengan
valor para lo científico. A esto le llaman sentimiento de belleza y
lo hacen coincidir con el pensamiento de los griegos, cuando estu
diaban las propiedades de la elipse por que sí, sin móvil preestable
cido, pues dentro del saber de ellos tales propiedades carecían de
aplicación y sólo pudieron aprovechar más tarde de ellas Képler y
Newton. La belleza de los primates problemas matemáticos, es idén
tica a la belleza de las formas y los ritmos pensantes y verbales, o
plásticos y musicales, que experimentan los artistas. De tal suerte la
voluntad estética de crear impone su ley en esos dos ámbitos divinos
de la criatura humana.

En la apercepción común entran las valoraciones estéticas en
mayor o menor grado, pero siempre están como en sobreaviso. Según
la intensidad del grado utilitario, las cosas van alejándose de lo bello
como valor, hasta degradarse en la consideración de la conciencia
objetiva. Llegan hasta borrarse o convertirse en necesidades vitales
del sujeto. El agua de un río es estética si no tengo sed, pero si llego
muerto de sed a la orilla se convierte en una necesidad de mi cuerpo
como el aire que respiro. En tanto eso ocurre ha dejado de ser ele
mento estético. Pero en la efimeridad del conocimiento de los seres,
fuerzas y realidades del universo, se fijan las apercepciones estéticas,
se emancipan de las comunes, se organizan, se impregnan de conte
nidos vivenciales y eróticos y se subliman alrededor de criaturas
humanas que inspiran temor, amor y deseo. Entonces aquellas aper
cepciones se convierten en apercepciones míticas y en permanentes
ídolos que construyen una sobreestructura mágica en la variedad de
lo existente.

Si las matemáticas de los pitagóricos demostraron la inmanencia
del número en la naturaleza del Ser, esa reducción feliz se cumplió
bajo la ley dinámica del ritmo, que es la esencia misma de la música
y de lo estético. Culminando aquella síntesis suprema, la razón des
cubre al fin que el Tiempo, tan poco pensado por los griegos, es el

La reducción del acto estético al imperio de la subjetividad pura,
constituye un retorno rumboso a una actitud primitiva que estuvo en
vigencia entre los griegos antes de Platón. También es un tributo
bastardo que se rinde a la observación del hombre común, el cual
experimenta lo bello a través de una reacción emocional de su yo,
y encierra la plenitud de la experiencia estética en la fortaleza de su
personalidad. Porque si se analiza bien un factor poderoso en la
afirmación de la persona es el constituido por los sentimientos esté
ticos. El yo impera en la enunciación del juicio y en la creación

— 84 —

— 85 —

el Tiempo?

�— S8 —
UOI0B3JD bj ua ^ oiomf jap uopepunua bj na BJadrai oX j^
-ajsa so^uoiratjuas soj jod opmjijsuoa ja sa Buosjad bj ap uoiobiujije
bj na osojapod jojdbj un naiq bzijbub as is anbjoj -pBpijBuosjad
ns ap bzo^bjjoj bj ua Baijajsa Bpnatjadxa bj ap pniíuajd bj Bjjapua ^
'o. na ap jBuopoma uopasaj Bun ap soabji b ojjaq oj Bjuaraijadxa
^na p 'nninoa ajqmoq ^p uopBAJasqo bj b apuij as anb opjBjssq
ojnq^j un sa uaiquiBj^ •uojbjj ap sajuB boSoijS soj ajiu
ua OAnisa anb BAijiuiud pnjijaB Bun b osoqumi oiuojaj un
d pcpiAiiafqns bj ap otjaduii [b ooijajsa ojaB pp uopanpaj

•aiuajsixa o[
ap pBpauBA bj ua bdiSbui Bjnjanjisaajqos Bun uainjjsuo^ anb sojopj
sajiiouBuiaad ua A sboi^jiu sauopdaajads ua ua^jaiAuoa as sauopda^
SBjjanbs soauom^ -oasap A jouib 'joraaj uBJídsui anb SBUBumq
ap jopapajjB UBimjqns as A soapoja A sajspuaAiA sopiu
-aiuoa ap UBuSaadiui as 'uBziueáJO as 'saunmoa sb[ ap UBdpuBiua as
'SBDijajsa sauopdaaaadB sb[ uBfij as 'osjaAiun pp sapBpi^aj A SBzaanj
'sajas so[ ap ojuauupouoo pp pBpuatnija b[ na oja^ *ooijajsa ojuarn
-ap jas ap opBfap Bq ajjnao osa ojubj ug 'ojídsaj anb ^jib p ovaoo
odjana ira: ap pBpisaoau buti ua aj^aiAuoa as b^ijo b^ b pas ap ojjaruu
oSaj;^ 18 o jad 'pas o^uaj ou is Boi^a^sa sa oij un ap BnSB j^ -ojaíns pp
sap3jiA sopepieaoan ua asjpjaAuoa o asjBjjoq Bissq u^Sa^ -BAijaCqo
Bpuapnoa b[ ap uopBjapisuo^ v\ na a8JBpBjap BjsBq 'jo^ba ouioj
o^aq o[ ap asopuBfa[B uba SBSoa sb^ 'oiJBjt[ijn opBjS pp pBpisua^ui B[
un^ag 'osiABajqos ua oraoo upjsa ajduiais ojad 'opBjS jouaui o
u^ SBDija;sa sauoioBJopjA sbj uBJiua utiinoo u^pdaojadB bj u

•BUBinnq BJnjBija B[ ap
souiAip soiiqme sop sosa ua Aa\ ns auodun jBaja ap Bonaiso pB^un[OA
B[ a^jans |bj ^q "sbisiije boj uB^uarauadxa anb 'sa^aisnuí jí sooijsBjd
o 'sa^qjaA A sa^uBSuad soiujtj so[ A SBrajoj sbj; ap Bzaj[aq B^ b boij
-uapi sa 'BoonBuiaiBin SBUia^qojd sajBinijd bo^ ap Bzo^joq b^j •uo^Avaj^;
A jajda^ SB^^a ap apjB} sbui jBq^aAOJdB uojaipnd o^s A uppBDi^dB
ap UBiaajBa sapspaidojd sapjj sojp ap jaq^s pp ojjuap sand 'opp
-a^qsisaajd XiAora uis 'ib anb jod asdija v\ ap sapBpaidojd sv\ UBqBip
-njsa opusna 'soSaijS so^ ap o^uauuBsuad p noa jippuioa uaa^q o¡
A Bza^pq ap oiuaiiui^uas ubuibj^ aj ojsa y "oaijijuap o[ BJBd
usSua} on o uB^uaj 'ou o ajuamoAuo^ ouiuuai usasod 'ou o
UBas 'sauopaajip SB^jap ua B^uaijo as anb uopuaAur ^\ ap bijj
-BjBjjsa Bun otnoa s^ *Bpnap B[ ap oJiuap sauop^ai^dB sns in sopBj
-pisaj sns jaAajd uis Bjopsaja BJnjuaAB b^ ap jnqjB p jBunnjaj ua
aísisui ag -Bzaj[aq ap oppuas ns sa sojsiAajjua soiuaiuiijqnosap souná
-p3 ajqos jo[ba ap uopeuuojuí BDiun B'^ *SBpuap SBsa ua o^ijajsa o[
ap pBpipunoaj ^\ jBifBsaj oqaaq UBq soujcapoui sooijBUiajBui
•U9pBJnp Bj ap
Ejnin.ioj Bun ouioa ajuaiupnSí Bsajdxa as 'jag p uoa apunjuoD as anb

p sa 'soSaijS eo[ jod opssnad o^od ubi 'odraaij^ p anb uij p ajqna
-sap uozbj B{ 'Binajdns sisajuis B^anbB opuBuiui^n^ 'oopaisa o¡ ap A
Boisnuí b[ ap Buisiin Bpuasa bj sa anb 'otu^ij pp BoitnBuip A^[ b^ oÍBq
9f[duino as zi[aj uopanpaa Bsa 'jag pp BzajBjni^u bj ua ojaranu jap
spuauBinuí bj uoJBJisomap so^iJoáBiid soj ap SBoi^BUiaiBta sbj ig

ja
anb vzajjaq uoÁvw an^y? •osuaaiufl jap oijmiaosa \a ua owoo
cim soutsanu us sotuvjapisuoo oj anb vas vÁ, 'janbn tía vji^jdiui
iji as nwijjn jsa inzajjag sa odwaij^ j^ 'ojjaq oj sp
vzajvunityu musiw oj ap vdfoijjvd odtuai^ p '-iaa ap opoiu opnSn
vjv^ •aiuvjojva viouaiouoo viusitu oj ua ouioo sajvt^otuut sauenovajo
st&gt;i ua ñas vX 'jvsao i/is ojopuvStnuquia 'ja ua asopuvjapoiu 'odiua^j^
J3 uoo opuaÁnjf 'ooifatsa aooii opnoijap ja a^uawosotiajsiiu vjaoau
as 'ounjn^ Á, ajuasa^d ^opvsod 'svotuidtua svtuoSaioo sns ua A soiaumu
soj uoo sauoiovja^ sns ua otuoo 'pvpjjtqvuoionjji: ns ap sajtutij soj ua
otuoj 'oiunjn ajsa ajqisod sa anb oj ua opuozijmiy •odniaijj jap buisbi
-ubj ja aiuasajd BjjBq as 'oisnS ap opraf opoj ua '^juejojea Bapajsa
uopmjuí Bpo^ ua 'oiuojd oj jo^ -saunuioa soSsbj ap osuaniui ofajjoo
un -¿Bq 'sajBJodniaj sauapjp soj ap A SBjjaq ssjqo sbj ap sisijbub jap
jBssdaj p. ua A SEoijajsa sauopinjm sbj ua ouiod sajBuopBj sopiuaj
-uod soj ua oiubí anb 'BjdaaB aj as is 'souibiou oiuairaiAajjB ^\%^ B^uas
-ajd as sBuady ¿SBtnSiua sop soj jiunaj ou saouojua anb jo¿j? ^sajBJn}
-bu o sajBinaS sozjanjsa sns ap saABjj b opBjáoj eq oj ou A SBiunSajd
SBsa b japuodsaj opuanb Bq BUBinnq aiuora bj ajdraaig ¿oduiaij^ ja sa
an^j? ¿Bzajjag bj sa an^)? :Bjsa aiuauíBAanu Bjjas noijsana b^j

•odmaii jap
BpuauBuiui bj o^ijajsa oj ap ojjuop ajua^^d oq^aq Bq as anb sa 'axi
-noo isb opuBn^ -ajqBsajdxaui saaaA BBqonuí BjsBq A oraisipBoijduioD sa
aisa ojad 'asjB^sajiuBui apuop ua oSjb un aixa 'sand 'oapaisa jojba j^
•odinai^ ua buisiui Bjja asjiiJaAUoa 'ja uoa asjBoijijuapi a^uauíBjjpuas sa
Bzajjaq bj aasod anb oduian jb Ji^sisaj ap BJauBta Boiun bj j^ -odraaij
jb jxiscsaj ap Bzajqon bj ajqísod opsjS joábth na Basod Bisa anb Bpip
-ora bj na Bp^sn Biia^Biu bj ap oí^^sajd ja A 'jo^iib jap 'sBaoda 'sbzbj
'Bojpsa 'sBjanasa sbj ooija^sa jojba ja noa ua^sixaoa uarquiBj^ *soqaaq
sojpnbs ap Jipupsajd b anodsip os 'oinjosqB na oÁns sa anb odraap nn
ua 'oa^aisa jojba j^j 'ajsisqns anb opipjad oSjb un auodns anb 'orara
-oub oj ap Bzajjaq b^ -abjj "ajuaiAiA o oiJtannt 'osoipo 'ajqBJirapB jas
apand anb A is ua ajqmon nn sa anb ajqraoq U^ -osoijba ojafqo ja A
jojba jap SBj^ap ajqraoq nn ^Cb^^ 'jojba ja ajqos 'ou o assjamb 'a^nj^uí
ojjaqBS j^ -ossBaij o 'jpuBjqraajj o 'opjBUoa'j ap sa ofnqip a^sg 'Oinojd
oj jod 'jojnB nn ap ajqmon ja :sssoa A sajas A sa jojba nos anb 'soSjb
soqonra ua Bsajdxa as oonajsa jojba ja 'sajjB sbj ug *opoj jap isb sa
ou oja,j •BUB^noui bj 'oij ja 'jbui jb 'ojnasndaja ja Bijas [BjnjBU napjo
ja u^ -sa^aB sb^ unSag • • • sora^ij 'sBjqBjBd 'sbuijoj 'sajojoa 'aauojq

�preliminar, cuando el objeto ha hecho ascender la impresión en lo
íntimo. Parecería que los objetos estéticos constituyeran un mundo
imposible de subsistir sin la paternidad de nuestros oídos o nuestros
ojos. Romper esta prisión mágica ha sido el titánico impulso del rea
lismo platónico-aristotélico. Quedarse en esto, es un esfuerzo de la
razón humana que sólo pueden realizar las naturalezas dotadas de
fina inteligencia y de capacidad de abstracción estética. ¿Qué es la
abstracción estética? Una categoría especial de conocimiento que
acompaña al proceso natural de la razón, pero que siempre está
sometido al terrible ataque de la subjetividad, la cual procura em
pañar su lucidez de diamante, oscurecer su claridad, obnubilar sus
admirables juicios.

La fuente de la Belleza está sólo en donde el pensamiento existe.
O dicho en otro lenguaje: el hombre es el Ser por el cual la Belleza
es real. ¿Inmanente o trascendente del ser humano? La inmanencia
significa la reducción de la Belleza al espejo del alma substancial o
al acontecer de los fenómenos de la conciencia. La trascendencia sig
nifica otorgar al Ser, que afonda más allá de lo impuro de nuestro
conocer, la clave de la Belleza. El Ser de las estéticas metafísicas. De
toda suerte, hay siempre que arrodillarse, o dedicar aunque sean
precarias ofrendas al Dios del laberinto oscuro. O está indescubierto
detrás de la trampa de nuestros sentidos, o existe en sí, determinando
en nuestro universo y en nosotros las armonías durables o baladíes
a través de las cuales las callejas del laberinto nos alegran con el
rostro de las cosas bellas y nos espantan con el enigma de las mismas.

Los hombres han adorado muchísimo a la razón estética. Pero
también han encendido múltiples antorchas en el altar de sus antítesis.
Lo antitético a lo racional atrae a los artistas como una incitación
que puede compararse con la de la serpiente bíblica. ¿Por qué el
hombre busca con frecuencia su felicidad esencial en esa sombra?
Con orgullo adánico proclama que seremos como dioses el día que
arrojemos de nosotros el dogma de la razón y hagamos su relevo, por
otro cualquiera. El arte, durante siglos, ha sido excluido en lo posible
de lo racional. Los irracionales poseen un poder maravillosamente
sutil, que termina por encantar al hombre y a la misma razón pen
sante. La intuición, la locura, la poesía, el sentimiento, la libertad,
el tiempo, la angustia, la Nada. ¿Serán ídolos que los hombres levan
tan sobre el pedestal racional desierto, o serán simplemente máscaras
que han colocado sobre el rostro tan divino como inmóvil de esa
razón y de esa verdad? A pesar de que, con la inteligencia muchos
filósofos y poetas, desde Parménides y Lucrecio hasta Dante, Goethe
y Poe, han construido la única fabulación que vale la pena de admi
rarse sin oprobio en el universo de lo bello.

— 86 —

El espinosismo señala una culminación del pensamiento europeo
y occidental, y es como un cerrojo que clausura herméticamente un
tesoro que empezó a mostrarse con Parménides de Elea. En ese em
porio del espíritu se conservaría lo que va desde Platón a Leibnitz,
pasando por Aristóteles y Descartes. La inteligencia humana, inicián
dose en un monismo racionalista identificador, se despliega como un
abanico en mil escuelas y doctrinas, y al fin se clausura en otra uni
ficación absoluta, en la Etica. La esfera se completa en la aventura
• más ilustre de la inteligencia del hombre. ¿Y la Belleza? Marcha
perdida en la unidad de los atributos y modos finales. La hazaña
perfecta hubiera consistido en estructurar entonces, con materiales
de Platón, Plotino y Leonardo, y sintetizando el gran arte clásico y
el medieval, una Estética en el estilo geométrico de la Etica de
Espinosa.

Mientras que las representaciones señoriales aumentan en pro
gresión aritmética hasta agotarse, las duraciones estéticas crecen en
otra progresión creciente imprevisible y no se agotan nunca. En las
expresiones artísticas superiores, a medida que se aumentan los estí
mulos sensibles, emocionales o intelectuales, las duraciones estéticas
se acrecientan sin contornos y tienden a la infinitud, a no satisfacerse
nunca, a convertirse en inefables por la felicidad inagotable que
proporcionan.

La imagen, movible de la eternidad. Circula en el saber filosófico
esa expresión aristotélica. La imagen estética de la eternidad. Como
significado de la Belleza, tal como la concibieron los platónicos, me
parece también aceptable. La imagen estética de la duración... Ahí
está el sentido del Tiempo, tal como debe concebirlo la conciencia
de los modernos.

Se desesperan los nuevos filósofos existencialistas por la ausencia
de fundamento lógico que tiene el existir del hombre. Toda exis
tencia es alógica, no tiene razón válida, ni principios, ni fines esta
blecidos. Pero lo extraño es que no perciban que desde hace siglos
el fundamento lógico de la existencia es la poesía del hombre. La
poesía que se halla en la intimidad de todas las artes y de la misma
Belleza creada, restablece lógicamente la razón del existir, porque
le da sentido eterno al engendrar en él el deseo de inmortalidad por
medio de la creación y de la creencia.

El movimiento del Tiempo no se presenta aisladamente, sino
'como la mutación de un algo que transcurre. Pero ese algo que
— 87 —

�¿8 —
anb oSjb asa oja^ •ajunosuvut anb oSjt un ap uopBjnuí bj oraoa
ouis 'ajuauíBpBjgiB Bjuasajd as ou odmai^ jap ojuaiuiiAoui j^

bj ap ^ uopBajD bj ap oipatn
jod pepi^ijomai ap oasap p p ua JBjpuaSua jb ouiaia opijuas ep aj
anbjod 'jijsixa pp uozbj b^ aiuauíBaiáoj aaajqBisaj 'Bpeaja Bzajjag
Brasiui bj ap A sajjB sbj SBpo^ ap pBpiuipui b^ na BjjBq as anb Btsaod
b^j -ajqinoq pp Bisaod bj sa spuaisixa b^ ap oaiSoj oiuauí^puní p
soj^ts aasq apsap anb usqpjad on anb sa ouBJixa oj oja^ -soppajq
-sisa sauíj tu 'soidpuud tu 'BpijBA uozbj auaij ou 'boiSojb sa Bpuaj
-sixa epoj^ •ajqmoq jap Jiisixa ja auarj anb odiSoj ojuauíEpunj ap
Bpnasns bj jod SBjsijBpuaistxa sojobojij soAann soj nsjadsasap ag

— 98 —

•ojjaq oj ap osjaAiun ja ua oiqoado uis
B ap Buad bj ^jba anb uopBjnqBj Baiun bj opmjjsuoo UBq 'aoj A
q^) uBQ Biseq opajan^ A sapmatnJBj apsap 'ssiaod A sojos^jij
soqonuí Bpua^ijaiui bj no 'anb ap jBsad y ¿p^pjaA ^sa ap A uozbj
Bsa ap jiApuiui ouioa ouiAip ubj ojisoj ja ajqos op^aojoa u^q anb
aiuamajdinis ueaas o 'oiaaisap jBuopBj [e^sapad ja ajqos ubi
sa^qraoq soj anb sojopi UBiag? *BpB^^ bj 'bijsii^ub bj 'oduiaij ja
pbj 'ojuouuiiuas ja 'sisaod bj 'Bjnooj bj 'uopmjut e^ *aiuBS
-uad uozbj Btnsiui bj b A ajqiuoq jb iB^uB^ua jcod Buinuai anb '[uns
ajuauíBsojjiABJBni japod un uaasod sajsuopBjji so^ -jBuopBj: oj ap
ajqísod oj na oprnjoxa opis Bq 'sojSts ajuBjnp 'ajjB j^ •BJtambjBna ojjo
jod 'oAajai ns soiuBáBq A uozbj bj ap Btugop ja soj^osou ap eoinafo^iB
anb Bip ja sasoip ouioo sotuauas anb BuiBpoad oaiuspB ojjnSjo uo^
¿Bjqraos Bsa ua jBpuasa pBppijaj ns Bpuanaajj uoa Basnq ajqnioq
ja anb 10¿? -B^ijqiq a^uaidias bj ap bj uoa osjejBdtnoa apand anb

'soujapoui soj ap
epuapnoa bj ojJiqaauoa aqap oraos jbj 'odmaij^ jap opuuas ja Bjsa
jqy —típiov^np oj ap vopatsa uaSniui vq 'ajqBídaoB uaiqiuej aaajsd
ara 'soatuoiBjd soj nojaiqpnoa bj otno^ jb^ 'Bzajjag bj ap opBDijiuSis
0010^ -pvptuuata vj ap voijatsa uaSmui vq 'BDijajoisiJCB npisajdxa Bsa
O3IJOSOJIJ jaqes ja na Bjna^í^ 'pvpiujata ^ ap ajqiaoui uaSwuti vj

UOpBipnl BUn OUIOa SBISpjB SOJ B aBJJB JBUOpBJ OJ B ODIjajIJUB CJ
•sisaji^uB sns ap jbijb ja na SBqDaojuB sajdijjntn opipuaona UBq naiqmBj
-BDijajsa U9ZBJ bj b onnsiqantn opsjopB UBq saiqmoq

•sbuisiiu sbj ap Biu^iua ja uoa u^juBdsa sou A SBjjaq sssoa sbj ap ojjsoj

•uBuopjodojd
anb ajqBjoBut psppijaj bj jod sajqBjam na asj^jaAnoa b 'Boonn
asaaoBjsijBg on b 'pnjraijnt bj b uapuau -^ soujojnoa nis uejuapaaoB as
seoijaisa sauopBinp sbj 'sajBn^aajaim o sajBuoponia 'sajqisnas sojnm
-ijsa soj uBjnamnB as anb Bpipatu b 'sajouadns sboijsijjb sauoisajdxa
sbj u^ *Bounu ubjoSb as ou A ajqístAajduii aiuapaaa noisaaSoad bjjo
ua uaoaJD Boijajea sauopBjnp sbj '3SjbjoSb BjSBq BDijarajijB uoisai3
-ojd ua uBjuaninB sajsijouas sauopBjuasaadaj sbj anb

ja uod UBj^ap3 sou ojuwaqBj jap SBÍajjBa sbj sajBna sbj ap 83abjj b
sajpBjBq o sajqBJtnp sbjuoumb sbj sojíosou ua A osjaAiun ojjsanu ua
opuBuiouaiap 'js ua ajsixa o 'soptjuas sojjsanu ap BduiBjj bj ap SBjjap
o^jaiqnasapuj B^sa q -ounoso otmuaqn^ \ap soiq jb SBpuajjo SBiJCBaaad
usas anbunB ^BOipap o 'asjBjjipoMB anb aidmats jÍBq 'a^ians Bpoj
aQ •SBaisjjB^aui SBaijajsa sbj ap J9g jg "Bzajjag bj ap aABja bj 'jaaouoa
ojjsonu ap ojndmi oj ap bjjb sbui BpnojB anb 'Jag jb jbSjojo boijiu
-^is BpnapuaasBj^ b^ -Bpuopuoa bj ap souamouaj soj ap laaaiuo^B jb
o [BionBjsqns BmjB jap ol'adsa jb Bzajjag bj ap uopanpaj bj Baijm^is
BpuauBuiui s^; ¿ouBuinq Jas jap a^uapuaasBj; o a^uauBinuj? -jBaj sa
Bza¡[ag bíj jsna ja jod ^ag ja sa ajcqmoq ja raf^nSuaf ojjo na oqaip q
•ajsixa oiuaiuiBsnad ja apuop ua 0J9S B^sa Bzajjajj bj ap ajuanj b-^j

•Bsouíds^
ap oi^^r bj ap oaij^araoaS ojijsa ja ua voija$s^^ Bun 'jBAaipara ja
A oaxsBja ^jjb ubj ja opuBzi^ajuis A 'opjBuoa'^ A ouijoj^ 'uojbj^ ap
uoo 'saouo^ua jBjnjonjjsa ua opijsisuoa Biaiqnq Bjoajjad
b&gt;^ 'sajEnij sopotn A sojnqijjB soj ap pBpiun bj na Bpipaad
¿Bzajjag bj _j_? -a^quioq jap BpuaSipjuí bj ap ajjsnji sbui .
bj na Biajdmoa as Bjajsa vj -Doii^ bj na 'BjnjosqB uopBaij
-xun bjio ua BjnsnBja as uij jb A 'SBUixpop A ssjan^sa jiui ua ojTueqc
un oraos B^atjdsap as 'jopeoijiiuopí BjsijBuopBj otnsiuoin un ua asop
-uBpiui 'BuBtanq Bpua^ija^m b^j •sajjBDsaQ A sajajojsijy jod optresBd
'zjxuqp^ b n^iBj^ apsap ba anb oj BjjBAjasuoa as njoídsa jap ouod
-nía asa u^ "Baj^ ap sapraanuBj uoa asjBiisoiu b ozadina anb ojosai
un ajuaiueanaiujaq BjnsnBja anb ofojjaa un oraoo sa A 'jsjuappao A
oadoana oiuauuBsuad jap uopBuirajno Bun BjBuas omsrsouídsa jg[

•sopmf
sns jBjiqnuqo 'pnpijBp ns ^aaajnaso 'a^nBtuBip ap zappnj ns
-ma Bjnoo.id jBna bj 'pBptAi^afqns bj ap anbejB ajqijjai jb opijaraos
isa ajduiais anb ojad 'upzBj bj ap pjnj^u osaaojd jb Bti^dmooB
anb o^uairaponoa ap jspadsa BjjoSaiBa bu^ ¿BDijajsa nopaBj^sqB
bj sa an)? -Bai^aisa n^paBi^sqB ap peppBdBa ap A BpuaSijajuí buij
ap S^pejop sBzajBJtniBu sbj jbzijb3j uapand 0J9S anb Bueiunq uozbj
bj ap ozjanjsa un sa 'ojsa na asjBpan^) *oaTja}O}SiJB-oamo)Bjd omsij
-Baj jap osjndmi ooiubiij ja opis Bq Batííein n^isiad Bjsa jaduiojj •gofo
sojisanu o sopjo sojisanu ap pBpiuja^Bd ej nis Jiisisqns ap ajqísodnn
opunm un UBjaiCn^psuoa sooijajsa so^afqo soj anb BtjaoajBj -orapui
oj na uoisajduii bj aapuaasB oqoaq Bq ojafqo ja opusna 'j

�transcurre levanta de sí mismo una valoración referida a nuestro
existir, a un placer anterior al goce vital del ser, a un dato inmediato
de carácter estético. Es lo dado estético del Tiempo, en tanto empieza
a actuar sobre nuestra conciencia. Después se nota que en ese movi
miento y ese dato estético participan las realidades del mundo exte
rior. El Tiempo las sostiene, las embellece o las marchita, según su
propio desenvolverse.

que es una plenitud y una densidad cósmica. En él coinciden y con
viven en un sólo proceso activo, las apariencias y las realidades, las
mutaciones sin mengua de los sentidos y la inmovilidad del pensa
miento puro.- No se determina por ésto o aquello, no significa una
sola cuestión o un solo momento del espíritu; su determinación abarca
tanto lo uno como lo otro y no es el goce particular de tal hombre
o de tal época, sino de todos y a la vez distintos.

La muerte se encuentra en los límites de la existencia del poema
creado, rodeándolo por todos los ámbitos. La maravilla del acto esen
cial del artista, aparece como indefensa ante el cúmulo de máscaras
y obstáculos que se le hacen presentes: el tiempo, la tradición, la
indiferencia y la propia indigencia de los medios del lenguaje, se
arrojan sobre la brasa viva del canto. Este debe ser defendido por
su propio valor y por la vida del poeta creador, quien debe tenaz
mente velar sin tregua sobre la obra poética, resguardándola de las
bestias infinitas que intentan devorarlos a ambos.

Toda gran poesía trasunta sus preferencias ontológicas. Como
una densificación del fluir temporal, el canto hipostasiado en el len
guaje, circula por los labios, se hace remanso en la memoria, se
enriquece en el olvido y de allí asciende a través de la historia hasta
derramarse en las cosas inanimadas. ¿No hay acaso exámetros de
Hornero en las piedras que uno pisa en los montes de Grecia? ¿No
están escritos los tercetos de Dante en las olas paralelas que vienen
todos los días a culminar y a morir en las playas de Italia?

*
*

•

No se podrá saber nada sobre la esencia del acto poético mientras
no se profundice en las fuentes alógicas de la creación. Los azares, los
seres perfectos, las incorrecciones, las audacias felices, las inmorali
dades fecundas, los sufrimientos... Hay una red infinitamente trans
parente y frágil, que el poeta arroja en todos los instantes de su vida
y que igual recoge aquella estrella como esta sonrisa, aquel tono de
voz como aquella tempestad. Y así. De esa red suelen rodar como
añicos cosas y seres muy queridas y valiosas, para ser sustituidas por
fantasmas y recursos secretos, dioses arbitrarios, que son fundamenta
les fuentes de creación.

La síntesis de los contrarios se manifiesta en aquella particula
ridad estética del poema, según la cual lo que ha sido creado para
la eternidad se agota sin conflicto en el afán de arbitrar y contener
al mismo tiempo el resplandor de todo lo fugitivo: color, sensaciones,
formas, goces cambiantes, halagos de lo pasajero. La riqueza de las
fugacidades y la lucidez de las apariencias, se conjugan íntimamente
sin contradicción ni repudio con la propensión hacia la trascendencia
y la eternidad, que constituyen la trama sustantiva del poema creado.

Recordando a Kant, puede decirse que las condiciones de la po
sibilidad de lo poético en general son a la vez las condiciones de la
posibilidad de los objetos poéticos. Cuando las formas de la poesía,
revestidas de universalidad y circulando en las tradiciones literarias
de un idioma se revelan en las creaciones perfectas, se nota con asom
bro que patentizan también las condiciones formales de los objetos
poéticos —mujer, océano, flor, estrella—, que dieron lugar al naci
miento de éste o cualquier otro poema. Los objetos poéticos particu
lares al revelarse en los cantos, denuncian en su naturaleza las con
diciones espléndidas de lo poético universal.

El poema que ha logrado expresar la perfección de la idea que
lo impulsó, una vez que se halla terminado y dispuesto a vencer la in
mensidad movible del Tiempo, se asemeja al Ser de Parménides, en

¿Quién no ha caído con toda su espiritualidad en la red meta
física de las teologías estéticas de Plotino y San Agustín? ¿Quién no
ha envidiado la miel ontológica que fluye de los panales ideales de
Platón? ¿Quién 'no ha contemplado en los conceptos socráticos un
vuelo y un trabajar estéticos, parecidos al de las abejas más hermosas?
¿Quién con aire de pastor no se ha consagrado a amansarlas en los
prados de la inteligencia? ¿Quién que se enorgullezca de su condición
humana, no ha hecho esas faenas parcial o en totalidad? Cuando el
poeta, sintiendo en todas las cosas el latido de la poesía como un pen
samiento que se organiza en formas gráciles y bellas, y hallando en
esos signos, senderos claros dentro del enigma del existir en el Tiempo,
quiere explicar a alguien o a sí mismo la particularidad de su minis
terio, forzosamente levanta la mirada hacia las explicaciones teoló-

— 88 —

— 89 —

�na 'sapiuauíjB^ ap jag je efamase as 'odtnaij^ jap ajqiAom pepisuam
-ui ej jaauaA e ojsandsip A opeuiuua^ ejjeq as anb zba eun 'osjndmi oj
anb eapi ej ap uopaojaad ej jBsa^dxa opBj^oj eq anb Binaod ¡^

-ojoaj sauopeaijdxa sej epBq epejim bj bjuba^j aiuamesozjoj 'oiJ
-siuuu ns ap pepijejn^pjed bj ouisiin is e o uainájB e jeaijdxa ajamb
'oduiaij^ ja ua jpsixa jap euroiua jap oj}uap sojbjo sojapuas 'souSis sosa
ua opuBjjeq A 'sBjjaq A eajpej sbuijoj na bziubSjo ^s anb ojuaiuiBS
-nad un oiuoa ejsaod bj ap oppej p sesoa sbj SBpoj ua opuaijuts 'ejaod
p opa^n^ ¿peptjejoi ua o jepjBd seuaej sesa oipaq eq ou 'eueumq
uopipuoa ns ap eazajjnjoua as anb uain¿? ¿epuaSijajuí bj ap sopejd

— 88 —

— 68 —

8OJ Ua SBJJESUEUIB B OpEJ^BSUOO Bq 98 OU JOJSBd ap 3JIB UOO Uatll^)?
¿sesouuaq sera sefaqe sbj ap je soppajed 'soapajsa jefBqejj un A ojanA
un soaijejaos so^daauoa so[ ua opejdura^uoa eq ou uam)? ¿uo^bj^
ap sajBapi ssjBUBd soj ap aAnjj anb boiSojoiuo jaira b^ opeipiAua Bq
ou uam^? ¿mjsnSy uBg j ouijo^^ ap SBoijajsa SBiopDaj sb[ ap
-Bjara. paj bj ua pBpijBnjuxdsa ns Bpoj uod opjBo eq ou uara^)?

Biuaod jap BApuBjBns buibjj ej ua^njijsuoa anb 'pfpiuaaja bj A
BpuapuaosBij ej epBq u^isuadojd ej uod oipndaj iu u^poipBj^uoa uis
ajuauíiuunui ue^nfuoa ^s 'SBpuaiJBde sbj ap zappnj ej A sapBppeSnj
sej ap ezanbiJ B'^ 'ojafesed oj ap so^ejeq 'saineiqmea saooá 'sbuijoj
'sauopesuas '^ojoa :oAijiSnj oj opoi ap lopuejdsaj ja odtuan ouisiui je
jana^uoo A iej)iqje ap ubjb ja ua oiaijjuoa uis e^o^e as pspiujaja ej
opsaja opis eq anb oj jen^ ej un^as 'emaod jap Borjajsa pepu
d ejjanbe ua eisaijmem as soiJBJinoa soj ap sisajuis b^j

oopaod oj ap SBpipuajdsa sauopip
-uoa sbj BzajBjnjBu ns ua ueioimuap 'so^ub^ soj ua asjsjaAai je
-naxjjBd soaijaod sojafqo so^j "Buiaod ojjo ^ambjBna o ajsa ap
-idbu jb jeSnj uojaxp anb '—Bjjajjsa 'jojj 'oueaao 'jafnuí—• soopaod
sojafqo soj ap sajBuuoj sauopipuoa sbj uaiqiuB^ UBzijuai^d anb ojq
-uiosb uoa biou as 'sejaajjad sauopeaj^ sbj ua uBjaAaj as Biuoipi un ap
seu^iajij sauopipBjj sbj ua opuBjnojp Á. pspijBSjaATun ap ssppsaAaj
'Bjsaod bj ap sbumoj sbj opuBn[) -soaijaod sojafqo soj ap pBpijiqísod
ej ap sauopipuoa sbj zba bj b uos jejaua^ ua oaijaod oj ap p^pijiqrs
-od bj ap sauopipuoo sbj anb asjpap apand 'jub^; b opuBpao^ajj

ap SBÁB[d sbj ua jijoui b á jeuiuijna b SBip soj sopo^
uauaiA anb SBjajBjsd sbjo sej ua ajuBQ ap sojaaja^ soj sojijasa uBjsa
M^ ¿BPM^ 3P ^a^uom soj ua Estd oun anb SBjpaid sbj ua ojauíojj
ap soj}3iuBxa osb^b ^^q o^¿? 'SBpBmiuBui SBSoa sbj ua asJBniBJjap
B^sBq Bi.iO}siq ej áp s^abj} b apuapse jjjb ap Á opiAjo ja ua ooanbijua
as 'Bijoinaní bj ua osiieuiaa aasq as 'soiqBj soj jod Bjn^jp 'afsnS
-uaj ja na opBisBjsodtq o^ubo ja 'jBJodmaj ^xnjj jap uopBDtjisuap Bun
ouio[) "sboiSojo^uo sepuajajajd sns bjuiisbjj ejsaod ubjS bPX

•sojuusip zaA bj b Á sopo^ ap ouis 'BDoda jbj ap o
aaquioq pj ap JEjnop.iBd aaoS ja sa ou A ojjo oj ouioa oun oj ojubj
BOJBqB uopBuiuz^aiap ns ínjijjdsa jap o^uainoin ojos un o uoijsana bjos
Bun BaijiuSis ou 'ojjanbB o o^sa aod Buiuua^ap as os¿ 'ojnd oiuaiui
-Bsuad jap pBpijiAOuiui bj A sopiiuas soj ap en^uam uis sauopBjnni
sbj 'sapepijBai sej A SBpuapedB sbj 'oaijob osaaojd ojos un na u^ata
-uoa A uappuioa ja u^j •b^uusoo pspisuap eun A pn^iuajd Bun sa anb

ap sajuanj saj
-eiuauiBpunj uos anb 'soiJBJuqjB sasoip 'so^ajoas sosanaaj A sbuisbjubj
jod SBprn^ijsns jas ejed 'sbsoijba A seppanb Anm sajas A sbso^ soaiye
ouioo jepoj uajans paj esa 3q -isb j^ 'peisadmai ejjanbe ouiod zoa
ap ouoj janbe 'bsijuos ejsa omoo ejjajisa ejjanbe aSoaai jenSr anb A
epiA ns ap saiumsui soj sopo) ua efojje Bjaod ja anb 'ji^ejj A aiuajed
-suej) aiuaiuB^iuijuí pai eun Áejj • • -sojuaiiuijjns soj 'BBpunaaj sap^p
-ijejomuí sbj 'sa^ijaj sepepne sej 'sauopaajjoaui sej 'so^aajjad sajas
soj 'sajeze so'j -uopeaja bj ap sBaiSojB sa^uanj sbj na aoipnnjoíd as ou
SEjjuauu oaijaod oías jap epuasa ej ajqos epeu jaqes ejpod as o^

•soqniB e sojjejOAap uBjuaini anb seimijuí sepsaq
sej ap ejopuepjen^saj 'eapaod Bjqo ej ajqos BnSajj uis jsjaA ajuara
-zBua^ aqap uamb 'jopeaja e^aod jap eptA ej jod A jojba oidojd ns
jod opipuapp jas aqap a^s^ *o^UBa jap baja esejq ej ajqos uefojje
as 'afen^uaj jap soipaui soj ap epua^ipni eidojd ej A epuajajipui
bj 'uoptpBj) ej 'oduiaij ja :sa)uasajd uaaeq aj as anb so^naBjsqo A
sBjBasBui ap ojnmtia ja a^us esuajapui ouioa aaajede 'BjspjB jap jep
-uasa o^ae jap bjjiabjbuí e^ -soíiquie soj sopo^ jod ojopueapoj 'o
euiaod jap epua^sixa ej ap sajiiuq soj ua Bjjuanaua as ajaanin

'asjaAjoAnasap oidojd
ns unSas 'ejiijojeoi sej o aaajjaquia sej 'auapsos sej odtaaij^ j^j 'joij
-ajxa opunm jap sapepijeaj sej uBdppjed oaijajsa ojBp asa A ojuatuí
-lAora asa na anb bjou as sandsaQ 'epnapnoa Bjjsanu ajqos jemae e
Bzaiduia ojubi na 'oduiaij^ jap oojifjsa opvp oj s^ •oapaisa jajaBjBa ^p
o^Bipauíni ojep un b 'jas jap jb^ia aaoS je joij3jub jaaejd un e 'jij
ojjsanu e Bpjjajaj nopeJojeA eun omsim ts ap bjuba^j

�gicas y estéticas, que lo conmueven con su ininterrumpido desasosiego
y su contenido ejemplar.
*
Las perfecciones artísticas son el resultado de síntesis prodigio
sas, en donde entran infinitos elementos, los cuales pueden muchas
veces expresarse por medio de paralelismos o dualismos: así, en la
danza, algunos geniales individuos logran la armonía del desenvolvi
miento plástico o corpóreo en concordancia con la armonía del des
envolvimiento musical u orquestal. Son instantes únicos o jornadas
excepcionales, que marchan con la leyenda de los mejores danzarines.
De igual modo, en el poema, suele lograrse que la armonía del desen
volvimiento de las palabras y sus ritmos, concuerde con el desenvol
vimiento de la armonía de las supremas ideas. Esta concordancia es
un acto de lucidez infinita, de proyecciones muy amplias, como en
Dante y Lucrecio, y de concentrados poemas modernos, como en
Mallarmé, en Thompson o en Poe.

•

*

Las fórmulas conciliatorias de sistemas metafísicos muy alejados
entre sí, pueden presentarse a veces descubriendo entre ellas afini
dades que denuncian fundamentos artísticos. Lo artístico inmanente
en los sistemas resplandece de súbito y la disparidad primaria se
borra. Poéticamente, por ejemplo, podrían conciliarse el panteísmo
estoico y el panteísmo de Espinosa, a través del abismo de los funda
mentos de ambos y de los siglos. El pneuma o hálito de los estoicos
coincide con la movilidad de los océanos y la actividad de las masas
ígneas que vomitan los volcanes, y en esas y otras realizaciones la
poesía se complace en insistir por medio de los cantos. La sustancia
espinosiana, como una coagulación de todas las ideas platónicas en
una sola realidad espiritual, parece transparentarse en la mineral se
renidad del cielo nocturno colmado de estrellas, y en el recinto ar
diente de cada astro al fijarse en nuestra razón. ¿Cómo no unir ambas
expresiones de las realidades últimas por medio de una gran idea
poética, de suerte, que se pueda concebir todo lo existente como un
gran pensamiento divino que, en el instante en que se piensa a sí mis
mo, lucha sin cesar para realizarse a sí mismo?

Sin los acontecimientos que se suceden, sin la máscara de la eter
nidad, sin la identificación estética inmanente, el Tiempo se desliza
como el deshenebrarse del ovillo del Ser, como un desasimiento del

Se convierte en una peripecia del pensamiento el determinar la
naturaleza de la poesía en sí, desarraigándola de las contingencias
que la rodean. Entonces las abstracciones gravitan sobre el objeto
poético lo mismo que las estrellas sobre una rustiquez fugaz. Esta
última concluye por deshojarse en términos cada vez más frágiles,
mientras que las estrellas permacen inmutables. ¿Debe el hombre
desesperar de alcanzar alguna vez lo que es la poesía? No. Existen las
situaciones reales, oscuras, impuras, pero cognoscibles: la poesía en
el poema, la poesía en la persona, la poesía en las cosas. Siempre
su signo perenne denunciase en esos reinos. La poesía, como dirían
los existencialistas, está fatalmente arrojada en algo del universo:
en aquel paisaje, en aquella mujer, en aquellas ideas. El poema es
el espejo que hace de todo eso algo eterno.

La suprema actitud de la conciencia poética creadora sería
aquella capaz de recibir en el instante presente y como originalidad,
las formidables intuiciones de la experiencia con las llamas de los sen
tidos y los racimos del amor y odio de los hombres actuales, referidos
a seres y personas de carne y hueso, que se atraviesan en los caminos
del mundo, al mismo tiempo que la inteligencia fuese afinándose y
diafanizándose en la tradición, bajo el hechizo de las categorías idea
lizadas en la Belleza de los pensamientos de Platón, Aristóteles y
Plotino.

La Fenomenología se comporta como un acopio de intuiciones en
una realidad neutra, en donde lo captado no es aprehendido en su tipo
de realidad sino en el de su esencia. Aquí el conocimiento se emancipa
totalmente de la intuición artística, la cual se jacta siempre de al
ternar con realidades postuladas como diferenciándose o completa
mente definidas: seres, cosas, ideas, valores. Todos estos objetos son
aprehendidos en su particularidad esencial: el motivo del canto, la
estatua, el cuadro, la arquitectura, en tanto que se ofrecen como va
lores artísticos, son entes reales, particulares, macizos, de cualidades
y encantos, siempre fugándose de los tipos, siempre agotándose en la
riqueza de sí mismos.

pensar, como una progresiva ausencia de la realidad, o como una ex
clusión o un escamoteo lento del universo.

Una cuestión que de tiempo en tiempo la problemática del siglo
XX se plantea es ésta: ¿El amor a la naturaleza como algo estético
es un hecho trascendente y legítimo? ¿No se tratará de una inferio
ridad de la criatura humana? ¿No será un residuo del pensamiento
mágico, alógico, primitivo? ¿Por qué se suele identificar a la Belleza
con la naturaleza? ¿Por qué el Universo debe ser hermoso? Lo real
es que el Universo parece ser o es. Ahí está. Lo feo, lo monstruoso, lo

— 90 —

— 91 —

�— 16 —
oj 'osonjjsnom oj 'oaj o^ 'is^ iqy -sa o jas aaajBd osjaAin^^ ja anb sa
JB3J o^ ¿osouuaq jas aqap osjaAinQ ja anb Joj? ¿BzajBjnjBU bj uod
Bzajjag bj b jBaijpuapi ajans as anb joj? ¿OAijuuijd 'oaiSojB 'ooi3boi
oiuaiuiBsnad jap onpisaj un bj^s o^j? ¿BUBiunq BjnjBua b[ ap popij
-oijafw Bun ap bjbibji as oj^? ¿ompiSaj X atuapuaasBj} oqaaq nn sa
oapajsa oSjb omoa BzajBJnjBU bj b jome ^^? :B^sa sa BaiUBjd as ^X
ojShs jap BaijBuiajqojd bj odmap ua odmaii ap anb uopsana buq

•souisiui is ap Bzanbu
bj ua asopufjoSB ajdmais 'sodij soj ap asopuirSnj aadraais 'soinsaua A
sapBpijBna ap 'sozpBiu 'sajBjnai^jBd 'sajsaj sajua uos 'soansijJB sajoj
-ba oinoo uaaajjo as anb ojubí ua 'Bjniaa^inbJB bj 'ojpsna ja 'BnjEjsa
bj 'ojubo jap oATiom ja :jBpuasa pBpiJBjnapjBd ns ua sopipuaqajdB
uos sojafqo sojsa sopoj^ -sajojBA 'SBapi 'SBSoa 'sajas :sBpmijap
-Biajdmoa o asopuBianajajip oraoa sBpBjnisod sapspijBaj uoa
-je ap ajdmais BjaBf ae je na bj 'BapsjiJB nopin^uí bj ap
BdpuBtn^ as ojuaimpouoa ja jnby -spuasa ns ap ja ua ouis pspijBaj ap
odrj ns ua opipuaqajdB sa ou opB^dsa oj apuop ua 'BJHiau pspijsaj Bun
ua sauopinjuí ap oidoa^ un otnoa Biaoduioa as BjSojonamouajj vj

*
A sapjojsijy 'uojb^^ ap so^uaiuiBsuad eo\ ap ^za^pg v^ ua 8BpBzi[
-Bapi sejJoSajBa sb¡ ap oziqoaq p ofBq 'aoprpBjj bj ua asopuBziuBjBip
A asopuBuijB asanj Biaua^ija^uí b( anb odmaij oiusitn ^b 'opunur pp
souinxBa soj ua ubsbiabjjb as anb 'osanq A aujBa ap ssuosjad.A sajas b
sopuajaj 'sajBnjaB sajqmoq soj ap oipo A joiub pp souhobj soj A sopp
-uas so{ ap SBtnBjj sb[ uoa Bpuaijadxa B[ ap sauopinjui so^qepuu^oj se[
'pBpipui^iJo omoa A a^uasajd a^uB^sui p na Jiqiaaj ap zsdea BjpnbB
Bijas BJopBaja Baitaod spuapuoa b[ ap pn}i}OB Bmajdns b^j

oS^b osa opoi ap aacq anb ofadsa p
sa Buiaod j^ -sBapi sBjpnbB na 'jafnm BjpnbB ua 'afBsiBd pnbe ua
:osjaAiun pp oS[B ua BpBfojJB ajuauqBjBj Bjsa 'sBjstp3puajsixa so[
UBuip onioo ^Bjsaod v~[ "soupj sosa na asBpunnap auuajad ouSis ns
ajdmaig -sbsod sb[ ua Bisaod bj 'b uos jad bj ua Bisaod bj 'Bniaod ja
aa Bisaod bj :sajqpsonooa ojad 'SBjnduit 'SBjnaso 'saj^aj sauopBnjis
sbj uajsix^ -o^j ¿Bisaod bj sa anb oj zaA enn^jB jbzubdjb ap jejadsasap
ajqmoq ja aqaQ? •sajqBjnmuí uaaBnuad SBjjajjsa sbj anb SBJiuaiui
'sajiBJj sbut zaA BpBa souinuaj na asjBÍoqsap Jod a^njauoa Bmpjn
B^s^j 'ze^nj zanfaijsnj eun ajqos sejjajisa sbj anb ouisiui oj o^^aod
ojatqo ja ajqos ubiiabj^ sauopaBJisqB sbj sa^uoiug -u^apoj bj anb
SBpua^uiiuoa sbj ap BjopuB^iBjjBsap 'is ua Bisaod bj ap
bj jBuiuuaiap ja oiuainiBsaad jap Bpaduad Bun ua a^jaiAnoa ag

— 06 —

jap ojuaj oajoraBosa un o uoisnja
-xa Bun oraoo o 'p^pijBaj bj ap BpuasiiB BAisajÜojd cun omoa 'jBsuad
jap o^uaimisBsap un ouioa 'jag jap ojjiao jap asjBj^auaqsap ja omoa
Bzijeap as odnxaij^ ja 'a^uauBmuí Bopaisa uopBaijpnapr bj uis p
bj ap bjbosbui bj uis 'uapaans as anb soju^impajuooB soj uig

¿owsiui is v asjvzijoa^ vsvd uvsao uis mj^nj 'oui
-sttu js d vstiaid as anb ua atuvjsui /a ua 'anb ouiAip ojuaiuiBsuad ubj^
un omoa a^uajsixa oj opoj jiqaauoa Bpand as anb ajjans ap 'Bopaod
Bapi objS buti ap oipain jod SBmijjn sapepijBaj sbj ap sauoisajdxa
sBquiB jran ou OU19^? "uozbj Bjjsanu na asa^fij jb ojjsb BpBa ap a^uaip
-jb ojupaj ja ua A 'SBjjajjsa ap opemjoa oujiijoou opp jap pBpiuoa
-as jBjauím bj ua asJBjuajBdsuBjj aaaj^d '[BnjtJídsa pepijBaj bjos Bnn
ua SBaiu^iBjd SBapi sbj SBpoj ap uopBjnSBoa Bun omoa 'BuBisonídsa
BiauBjsns b^j -sojuBa soj ap oipam jod jpsisur ua aaBjdmoa as Bjsaod
bj sauopszijBaj sbjjo A sssa ua A 'sauBajoA soj ubjuuoa anb SBan^;
SBSBUI SBJ ap pBpiAIjaB BJ A 8OUB33O SOJ 3p pBpiJIAOUI BJ UO3 appUIOO
soaioisa soj ap oiíjBq o sninaud j^ 'sojSis soj ap A soqmB ap sojuatn
-Bpunj soj ap ouiskjb jap s^abjj b 'Bsouídsg ap omsiajuBd ja A oaioisa
oiusjajuBd ja asjBtjpnoa nBjjpod 'ojdtuafa jod 'ajuamBaijao^ *BJjoq
as BijBiuijd pepuBdsip bj A ojiqns ap aaapusjdsaj SBniajsis soj na
aiuauBuiuT oaijsijjB cj •sootjsijjb sojuaniBpunj uspunuap anb sap^p
sBjja ajjua opuaijqnasap saaaA b asiBjuasaad uapand 'js ajjua
^nm sooisijEjaui SBmajsrs ap SBiJOiBijpuoa SBjnuuoj

•ao^ ua o uosdraoqj^ ua 'a
ua onioa 'soujapom SBUiaod sopBj^naauoa ap jf 'opajan^ AQ
ua omoa 'BBijdmB ^nni sauopaaXojd ap 'Bjinijm zappnj ap ojaB un
sa Bpnspjoauo^ Bjs^ 'SBapi sBmajdns sbj ap biuooijb bj ap ojuainiiA
-jOAuasap ja uoa apjanouoa 'sorajij sns A SBjqBjBd sbj ap o^uairaiAjoA
-uasap jap BinoniJB bj anb asjBjSoj ajans 'Bniaod ja ua 'oponi jBnSí a(j
•saniJBzuBp sajofam soj ap Bpua^aj bj uoa UBqajBiu anb 'sajBnopdaoxa
BBpBujof o sootun sajuBjeui uog #jBisanbJO n jBaisnm oiuaimiAjoAua
-B3p jap BiuoouB bj noa spuBpjoauoa ua oajodjoa o oaijSBjd ojuaitn
-lAjoAuasap jap bjuouijb bj ubj^oj sonpiAipni sajBiua^ sounSjB 'bzubp
bj ua 'isb :somsijBnp o somsijajBJBd ap oipam jod asjBsajdxa saaaA
SBqanm napand sajBna soj 'sojuauiap so^tuijui ubj)U3 apuop ua 'sbs
^d sisainis ap opBjjnsaj ja uos SBapsjiJB sauopaajjad

'JBjdmafa opiuaiuoa ns A
o^aisosBsap opidnmjjaiuiui ns uoo uaAannnioa oj anb 'SBaijajsa A

�amoral, están en él. .. Pero en conjunto, al madurar o culminar una
existencia, la hermosura y la perfección del mundo externo se im
ponen. De ahí se pasa a la adoración. No menciono las negaciones
religiosas, las degradaciones teológicas, las valoraciones despectivas de
los creyentes y místicos, ni el tránsito infame y condenable de la ma
teria. Me coloco en actitud de artista y de hombre que se atiene al
conocimiento puro: aquí la actitud primordial es de admiración y
asombro por la naturaleza. Sin embargo, tanto para poetas como para
los filósofos, la naturaleza debería ser un hecho, un elemento apro
vechable, una oportunidad, un dato indiferente, un cuadro en el que
ocurren acontecimientos. El mundo de la conciencia para aquéllos es
infinitamente superior. Es lo antinatural, lo que no es esclavo de
las cosas. Vale más el yo creador, admirador y valorador. Pero no
ocurre así. Siempre capitulamos. La naturaleza es lo importante, o
más aún, es lo sacro. Divina esencia la habita e impulsa. ¿Por qué^
No hay más remedio que admitir un postulado brutal: Por que sí. No
se puede demostrar la importancia estética, ni la sublimidad de la
naturaleza.

Ciertas circunstancias extremas del pensamiento conducen a si
tuaciones de una intensidad trágica para el conocimiento y la com
prensión de las cosas. Los límites del conocer se han agotado, las
realidades se resisten a arrancarse las armaduras y el pensamiento ex
perimenta la angustia de lo incomprensible y de la nada. En estos
instantes y límites, los conceptos, en su afán de subsistir, se aferran
como náufragos a las realidades ontológicas y así ocurren las hipóstasis, tan frecuentes en la filosofía. La substancialización de los con
ceptos lógicos se aplica dentro de lo más abstracto del pensar, como
también se cumple con natural frecuencia en los conocimientos sen
sibles y comunes. Existen también obras de arte que resplandecen
como hipóstasis sensoriales de ideas platónicas. Hay fragmentos de
humanos rostros, seres espléndidos que hemos conocido, que se de
tienen en alguna perfección momentánea, iluminándose de belleza
cognoscible. Lo bello posee un poder infinito para provocar las hi
póstasis más comunes y admirables. El concepto de lo temporal, el
esquema lógico que logramos construir para comprender la sucesión
del Tiempo, acude a hipostasiarse en la formulación estética. La Be
lleza es la hipóstasis primaria del indefinible Tiempo; la emanación
de su fluencia en el vaso de la experiencia sensible, se confunde con
la coagulación de su fugacidad incontenible en las creaciones artísticas.

tencia de la idea del bien, y al faltarles este apoyo se degradan ra
dicalmente, convirtiéndose en torpes canes guardianes de las obras
bellas, ofenden la vida y las creaciones de los poetas y manchan los
umbrales de los templos que pretenden vigilar.
*
#

•

El pensamiento en estado de tensión obedece a leyes diferentes
de las del mismo pensamiento en períodos discursivos o socializables.
La tensión creadora es una excepción dentro del conjunto de los seres
conscientes: se comporta igualmente en el ministerio de lo poético
como de lo científico. La tensión del pensar unifica en sí misma todos
los poderes del hombre, desde las intuiciones y los recuerdos hasta
los signos expresables. Se solidifica una unidad substancial que borra
las distinciones habituales; así el pensamiento interior se apoya en
la palabra, la cual es oomo fundida de nuevo por el fuego del primero.
También las vivencias poéticas, los ornatos remotos de la especie y
del individuo, las caricias heladas de las ideas y los paraísos del sen
timiento, pasan a formar unidad esencial con los símbolos y las imá
genes y los ritmos del lenguaje. De ahí resultan los paralelismos sub
jetivos y objetivos de la Belleza creada, la que se constituye en un
anónimo tumulto de la intimidad y asoma en los poemas, para quedar
inmutable como objeto ideal existente en sí, lejos del creador y de
su Tiempo.

Desde Platón, la Etica monta guardia en los portales de la be
lleza, como una censura permanente. En el plano inferior de las ciu
dades, los moralistas montan guardia en torno a la obra de los artistas
creadores. Actúan sin la postulación platónica de la primaria exis-

La existencia humana, en tanto se orienta hacia aspiraciones de
inmortalidad, se comporta como un conocimiento trascendente que
ilumina el destino de los seres pensantes. Tenemos un conocimiento
de lo inmortal que se opone a la ceguera de vivir. Para vivir y morir
no necesitamos razón de conocer. Vivimos simplemente. Apenas que
remos salir de la ceguera y nos arrojamos a pretender conocer lo que
es nuestra vida y nuestro espíritu, denunciamos que ha nacido en lo
hondo del Ser la instancia apetente de inmortalidad. Todo conoci
miento es un preludio de inmortalidad. Si ese conocimiento enfoca los
problemas fundamentales, es porque ya la propensión de ser inmor
tales nos impulsa. ¿Qué otra cosa haríamos en la inmortalidad sino ser
fuentes incesantes de conocimientos? El simple vivir, lo que cons
tituye la mayor parte de nuestra existencia, se halla ausente de teoría.
Es entetativa práctica y actividad biológica. Es una prodigiosa ce
guera. Somos ciegos cuando vivimos y actuamos. El conocer ilumina
sin cesar todo eso, se mezcla, se empaña allí; llegará un instante en
que se independice, se haga creación y especulación lógica, y entonces
ya enderezamos hacia lo inmortal. El Yo pienso, luego existo, de Des
cartes, podría expresarse así: Yo pienso, luego soy inmortal. La ani
malidad corpórea ignora esta maniobra que el conocimiento realiza
como un escándalo para escapársele. Miro los hombres en una plaza
o en un estadium, miro las hormigas en un bosque, miro las estrellas

— 92 —

— 93 —

�en el cielo. ¿Son idénticas formas de existencia? Lo son en tanto los
hombres no se percaten de que piensan, de que conocen lo que los
rodea, de que pueden crear comedias o sistemas políticos y filosóficos.
Pero apenas ocurre ésto, aunque sea en tímidos esbozos, ya la idea de
inmortalidad aparece y se impone por medio de sus normas de vida.

La meditación sucesiva de la Belleza y el Tiempo, llevóme a la
conclusión que ambos dominios constituyen los problemas especula
tivos más importantes para el hombre actual. La razón siente la iman
tación de lo temporal y de lo bello con igual fuerza. Los artistas crea
dores concentran en ambas realidades todo el existir y el crear: la
vida, la muerte, el destino, el azar, todo lo que gravita sobre el arte,
se halla encerrado en esos dos extremos: Tiempo y Belleza. La fuga
cidad y la contingencia del existir, le otorgan dramaticidad perma
nente a la cuestión. La Belleza de la obra, amenazada siempre por
nuestra muerte, nos hace sufrir la tortura del Tiempo que debemos
emplear para crearla o admirarla. ¿Por qué no intentar explicar el
Tiempo a través de la Belleza? La naturaleza estética del Tiempo
parece imponerse al entendimiento como una forma satisfactoria para
comprender el gran misterio que atrajo igualmente a San Agustín y
Heiddegger. ¿Qué es el Tiempo? La forma dinámica de la Belleza.
La realidad del universo se anuncia en una sucesión que tiene un
signo común constante de naturaleza estética. La música de Bach es
una metafísica estética de lo temporal. Se confirma en ella la iden
tificación de lo temporal y de lo estético. Schopenhauer vio la tras
cendencia de la música en la inmersión del espíritu en la Voluntad
cósmica, pero también puede ser la música la patentización cósmica
del Tiempo hecha sensible. Las formas artísticas superiores se hallan
impregnadas de temporalidad y aquellas que se enorgullecen de rei
nar en el espacio, están en éste como en un tiempo coagulado. La na
turaleza estética del Tiempo no ha sido observada por ningún filósofo,
pero ha constituido siempre un oscuro saber de los artistas creadores.
¿Qué es, en efecto, el Tiempo para los grandes inventores de formas
artísticas? Un despliegue posible de creaciones estéticas: algo estético
que oscuramente transcurre. Es también una Belleza siempre en acto
de fluencia, a través de imágenes y estructuras, que borran los límites
y los dualismos de espíritu y materia, de forma y contenido, de fuego
creador y de heladas palabras.

la música, la poesía y la danza, denunciando su procedencia cósmica,
independientemente de la intromisión de lo subjetivo.

Cuando se introdujo la metáfora del río en la noción del Tiempo
de nuestras vidas, ya se empezó a aclarar el dinamismo estético que
en sí evidencia lo temporal. Las olas del tiempo no son isócronas, la
sucesión en ellas las divide en magnitudes diferentes, según la den
sidad de belleza que arrojen en las playas del vivir. El tiempo histó
rico de los griegos y el del Renacimiento está representado en la me
moria de la humanidad como una poderosa muchedumbre de obras
de arte inmortales. Son como islas formadas por el transcurrir del río;
desde lejos continúan embelleciendo a las generaciones, lo mismo que
las estrellas que son islotes de fuego flotante en el tiempo de la eter
nidad. Los astros, primordialmente, son bellos. Después serán otras
cosas: los físicos y astrónomos descubrirán otras naturalezas en ellos,
pero antes que nada son productos puros de la Belleza inmanente
en el Tiempo.

El inconstante espejismo del Tiempo atrae con su poder miste
rioso, lo mismo en lo profundo del pozo de nuestro existir como en
la intimidad de la obra de arte. Cuando entro en el Louvre o en un
museo de Florencia, concurro a una exhibición de un Tiempo estético
petrificado: exteriormente, en la superficie de la percepción, veo lo
histórico, lo racial, la naturaleza y las formas humanas. Las atraigo
hacia mi existir, y el pasado viene al presente según mis planes y
después retorna a sí mismo como obedeciendo a un resorte elástico.
Esto ocurre en un tiempo colmado de imágenes e ideas superficiales
pero de contenido estético profundo. Más allá, yo sé que el Tiempo,
con su devenir, su evolución, su continuidad, impregna toda aquella
belleza admirada por miles de seres pensantes, productos también del
mismo Tiempo inmortal. ¿Qué es éste? Una Belleza no definible que
se cumple en una Belleza definible, a través de nuestras vidas y de
nuestras obras. En los mismos museos me detengo a contemplar los
bellos ojos o las líneas admirables de alguna viajera. La hermosura
vital de ese ser humano que cruza, resaltada por la Belleza que la
circunda, está sometida a la modulación del Tiempo. El presente, el
hoy, el fugaz instante, la definen como una culminación instantánea
de miles de olas oscuras de Tiempo estético que han venido a resplan
decer ante mis ojos en este momento, y a traerme la clave del misterio
metafísico de la temporalidad.

La duración temporal enriquecida por las alternancias, denuncia
su procedencia estética por medio del ritmo. El ritmo está presente
en las artes y en la naturaleza como una revelación solícita de la na
turaleza estética del Tiempo. Las formas rítmicas van constituyéndose
como enhebradas por el hilo del Tiempo y la Belleza, que construyen

Las olas oscuras del Tiempo se hacen conciencia en un presente
continuo que las ilumina y les da existir. Suprimido este instante en

— 94 —

— 95 —

�— S6 —
ua aiuBisui ajsa opiímjdng -jpsixa Bp saj A Buitnnji sbj anb onmnroa
araasajd nn ua Bpuapuoa uaaBq as odmaijL jap SBjnoso sbjo

•pBpijBJodniaj bj ap ootsijBjara
jap aABp bj anuaBji b A 'otuauioui ajsa ua soto situ a%wo uaoap
-uvjdsaj o optuaa uvu anb ooijajsa odtuajj^ ap snunoso svjo ap sajiw ap
oaupjwDjswi uotomntujno vun ouioo uautf^p vj 'atimjsm zvSnf ja 'Aov
ja 'atuasaud j^ "odraaij^ jap uopBjnpoui bj b Bptjainos Bisa 'Bpunojp
bj anb Bzajjag bj jod BpB^jBsaj 'Bznja anb ouBumq jas asa ap Jbiia
Bjnsonuaq wj *Bj;afBtA BunSjB ap sajqBJirapB ssauíj sbj o sofo sojjaq
soj jBjdmaiuoa b oSua^ap ata soasnm soinsim soj ug "SBjqo ssjisanu
ap A sepiA SBJjsanu ap ssjabjj b 'ajqimjap Bzajjag Btm ua ajduma as
anb ajqiurpp ou Bzajjag vn¡\ ¿ajsa sa an^? 'lBjj[orain odniaij^ orasim
pp naiqraBj sojanpojd 'sajaBsuad sajas ap 83[itn jod BpBJirapB Bza^aq
Bpoi BoSajdini 'pBpmaijuoa ns 'umon^OAa ns 'jraaAap ns uo^
p anb as o^ 'bjjb sbj^[ •opunjojd oaija^sa opiuajuo^ ap ojad
SBapi a sauaSBim ap opein^oa odmaii un ua ajjn^o ojsg
p aijosaj un b opnapapaqo oraoo onistuí is b Bujojaj sandsap
A sauBjd siui unSas ajuasaad \v auatA opBSBti p A 'Jijsixa ira BiOBq
oStbjib SB^ 'SBaBranq sbuijoj sb^ A BzapjnjBU B^ '^ioBj o\ 'ODTJOjsiq
o^ oaA 'uoioda^jad B[ ap apijjadns v\ ua 'ajuarajoijajxa :opBotjtJiad
ooijajsa oduiaij^ un ap uoiaiqiqxa Bun b ojjnauoo 'Biauajo^ ap oasnui
nn na o ajAno^ p na oj^ua opuBn[) *ajJB ap Bjqo ^\ ap p^piunjuí Bi
na onioo jpsixa ojjsann ap ozod pp opunjojd oj ua ouisini o\ 'osoij
-ajstm japod ns uoo aBJiB odraaij^ pp omsifadsa a^uBjsuooui ^^

p ua
i Bzajpg bj ap sojnd eojonpojd uos Bp^u anb sajuB ojad
^p ua SBzajBjnjBu sbjjo UBJijqnosap souiou9JisB A sooisjj eo\ :sbsod
sbjjo uBjas sandsaQ "soipq uos 'ajuarap^ipjouiijd 'sojjsb so^ 'pEpiu
-jaia bj ap odnraii p ua ajuBjo^j o^anj ap sajo^si uos anb SBjpjjsa sb^
anb orasiui o\ 'sauopBjauaS sb^ b opuapa^pqma uBnmjuoa eofaj apsap
íojj pp jjjjnosuBjj p jod sbpbumoj sBpi otnoD uog •sapíjoraui ajJB ap
sBjqo ap ajqmnpauamn Bsojapod uun onioa pBpiuBmnq bj ap bijout
-ara bj u^ opBiuasajdaj Bjsa ojnaimioBnajj jap ja A so^au^ soj ap oau
-o^siq odinaij 13 'Jtata jap SB^Bjd sbj ua uafojJB anb szajjaq ap p^pis
-uap bj un^as 'saiuaiajip sapniíu^BUi ua ^piAjp sbj SBjja ua uoisaans
bj 'sBuoio^st uos ou oduiau jap sbjo s^^ 'jBJodmai oj BpuapiAa rs ua
anb ODTj^jsa orasirasnip ja jbjbj^b b ozaduia as bX 's^piA SBjjsanu ap
jap uppou bj ua oij jap BJojBiam bj ofnpojjuí as
•

?

'OApafqns oj ap uoistuioj^ui bj ap ajuauía^naipuadapni
'BDiuisoa Biauapaaojd ns opuBpunuap 'Bzusp bj A Bisaod bj 'Baisnuí bj

uaXnjjsuoa anb 'szajjag bj A odmaij^ jap ojiq ja jod SBpBjqaqua oraoo
asopuaÁnjtisuoa uba SB^ttnju sbuijoj 8B^ 'odmaij^ jap B3i;a^sa BzajBjn^
-bu bj ap B^pjjos uopBjaAaj Bun omoa BzajBjniBu bj ua A sa)JB sbj na
aiuasajd Bisa oui^ij j^ -omiu jap oipara jod Bouajsa Bpuapaaojd ns
Bpunnap 'sBpuBUJa^jB sbj jod sppanbijua [Bjodmaj uppBjnp Bq

q
SBpBjaq ap A
o^an^ ap 'opmaiuoa A buuoj ap 'BtJajBra A njijjdsa ap somsijBnp soj A
satiinjj soj UBjjoq anb 'SBjn^anjisa A sau^Seini ap saABjj b 'Bpuanj^ ap
ojob aa ajduiais Bzajjag Bun uaiqraBj sg -ajjnasuBj} gju^uiBjnaso anb
ootjajsa oSjb :sBOT}ajea sanopsaja ap ajqisod anSaxjdsap u^^ ¿sbqijsijjb
sbuijoj ap sajoiuaAui sapuBj^ soj BJBd odmaij^ ja 'o^aaja n^ 'sa an)?
•sajopvauo snjsniv soj ap uaqvs ounoso un aj. dw.ats opmtpsuo^ vt( ouad
'ofospjif unüxnu uod vpnajasqo opts vy ou oduiaij^ jap oopajsa vzajvunt
-vu vq -opBjn^Boa odiuaij un na oraoa ajsa ua UB^sa 'opBdsa ja ua jbu
•pj ap uaaajjn^jona as anb SBjjanbB A pBpijBJodmai ap SEp^uSaadrar
as sajoijadns SBOtjsijjB sbuijoj sb^j 'ajqisuas Bipaq odiuoij^ jap
uopBzijuajBd bj boisiuh bj jas apand uaiqnie) ojad ^B^imsoa
bj na njujdsa jap noisaauíui bj ua Boisnin bj ap Bpuapuaa
bj oía jansquadoqag -oaijaisa oj ap X jBJodmai oj ap uopBaij^
-uapi bj Bjja ua buijijuoo ag -jejoduiaj oj ap Boijajsa BDisijBjaui enn
sa ijDBg ap Boisnin B'j •BDijajsa BzajBjnjBu ap ajuB^suoo nniuoD ougis
un aua^ anb uoisaons Bmi ua BpunuB as osjaAinn jap pBpijBaj b^j
•Bzajjag bj ap BoiuiBnip buijoj vj ¿odraaij^ ja sa an^)? -jaíiáappiajj
A ujisnáy uBg b aiuarajBnSx oíbjjb anb oija^sira ubj^ ja japuajdnio^
BJBd buoj^bjsijbs buxjoj Bun onioa ojuaiintpuajua jb asjauodmi aaajBd
odniaij^ jap Bapa^sa BzajBjnjBU wj ¿Bzajjag bj ap saABj} b odraaij^
ja JBaijdxa jbjuojui ou anb Jo^? "BjJBJiinpB o BjjBaja BJBd JBajdraa
soraaqap anb oduiaij^ jap BJnjjoj bj JtJjns aasq son 'a^januí Bj^sanu
jod ajdmais BpBZBuainB 'Bjqo bj ap Bzajjag b^j 'uoijsana bj b ajuan
-Buuad pBppijBtUBjp ubSjojo aj 'jxjsixa jap Bpua^uiiuoa bj A pBpp
-BSnj b^j -Bzajjag A odraaij^ :somaj^xa sop sosa na opBjjaaua Bjjeq as
'ajjB ja ajqos bjiabjS anb oj opoj 'jbzb ja 'ouijsap ja 'a^anor bj 'BpiA
bj :jb3J3 ja A jpsixa ja opoj sapspijsaj seqniB ua uBJiuaauoa sajop
-Baja sb)si)jb scj -Bzjanj jBnSí uoa ojjaq oj ap A jBJodniaj oj ap noiov%
-uBuii bj a^uais uozbj b^j -jBnjaB ajqmoq ja BJBd sajuBiJodrai sbui soatj
-Bjnaadsa SBinajqojd soj uaÁn^psuoa soiuimop soquiB anb uoisnjauoa
bj b araoAajj 'oduiai^ ja A Bzajjag bj ap BAisaans uptaBjipara B^

•^piA ap sbuijou sns ap oipara jod auodnri as A aaajBds ppj
ap Bapi bj bX 'sozoqsa sopiuiji na Bas anbun^ 'ojsa ajjnao SBuads
•soaij9sojij A soouijod 8Braajsi8 o sBipamoa j^aja uap and anb ap 'sp
soj anb oj uaoouoo anb ap 'uBsuaid anb ap najeojad as ou sajqinoq
soj ojub^ ua uos íkj ¿Bpuajsixa ap sbuijoj BBaijuapi uog? *ojap ja ua

�que escribo, todo mi Tiempo pasado y futuro se derrumba. No puedo
saber lo que ocurrirá luego; sólo sé que en alguna forma lo encon
traré como preestablecido después en lo que me ocurre ahora. ¿No es
hermoso que esto sea así? ¿No existe un orgullo estético en el pensa
miento cuando medita sobre estas verdades de experiencias tan sim
ples? ¿Las obras artísticas no obedecen igualmente a tal proceso? Al
crearlas el hombre no capitula ante ninguna forma a priori: el poema
y el drama toman direcciones imprevistas y libres. Nadie puede pre
ver una Divina Comedia ni unos dramas de Shakespeare, anticipables, desarrollables según un propósito determinado. El secreto de
las artes coincide con el secreto del Tiempo: una misma esfinge
sonríe en el fondo del instante y en el ritmo de los cantos. La memoria
en lo temporal es lo histórico en las artes. El pasado está muerto para
el artista en el instante de crear: las obras clásicas y renacentistas
dejan de vivir y resplandecer y sólo un imprevisible presente inicia
sus desarrollos hacia un futuro de tinieblas. Lo que sostiene todo ese
trabajo de la intimidad humana es la vida suspendida en la magia
del Tiempo presente.

¿Cómo se expresa la dinámica estética del Tiempo? En la con
ciencia del individuo, sobre la superficie oscura del devenir vital, en
su borrosa fugacidad primaria, se percibe algo así como un resplandor.
¿Es el conocer, el vivir, el dejar de no ser... ? La duración se va
haciendo estética entonces y sólo por eso ya el existir es soportable
y adorable. Pero tanto como ese dato primitivo estético, el Tiempo
expresa el fluir que todo lo borra. Lo bello se constituye para dete
nerlo y como es la primera manifestación colmada o perfecta, irradia
su poder y se erige en el monarca de todo principio.

lo rodea. Por ello el Ser tiende a permanecer en el Ser, y no le con
cede realidad a la negación del ente, ni a la presencia de la muerte.
La idea de la eternidad acude a la inteligencia humana por virtud
de este afán estético de vivir constituyéndose en la promesa del goce
infinito de la Belleza espiritual.

•

*

Lo que resulta evidente entonces es que el sentimiento de la
Belleza, no es extranjero a la naturaleza íntima del Tiempo. ¿Qué
sentido tiene el Tiempo sin esa noción agradable de Ser, sin ese dato
estético de vivir, de conciencia oscura que tiende a la claridad? Todo
eso, en estado natural y normal es estético, y algo de ello vieron
Guyau y los vitalistas y los partidarios de la einfühlung, pero se atur
dieron con las proyecciones objetivas y sensibles de lo bello y olvi
daron que ya en el Tiempo venía anteriormente dándose la prioridad
pura de lo estético.

El Tiempo es para el hombre pensante, más que la dimensión
de su existencia y más que la advertencia inevitable de su muerte.
El yo consciente intuye al Tiempo por encima de las contingencias
del vivir individual. El Tiempo denuncia más que el pasar sin tér
mino ni sentido, el arrollarse y desintegrarse de su vellón sutilísimo
en los telares de la conciencia. El huir tan fugitivo de los días se pre
senta doloroso para el hombre cuando éste, sumergido en intereses
y cosas, riquezas y goces, olvida el primario carácter del Tiempo, su
vital tono hedónico y la Belleza inmanente que lo engendra.

*
*

*

La actualización del Tiempo en el presente siempre variable de
la conciencia, junto a su inefable noción de vivir, de ser, proporciona
un dato primitivo de carácter estético. El vivir es algo hermoso en
ese instante fugaz y mínimo. Lo agradable de tal información ele
mental constituye el signo de nuestra espiritualidad, por el conoci
miento implícito en él. Por encima de tal información estética, el ser
pensante sostiene la arquitectura de su personalidad, su cultura, su
historia, su expansión en el universo. El Tiempo, desde su fluencia
continuada nos ofrece la flor de la luz y del existir, y proyecta esa
belleza inmanente en el universo circundante.

Las experiencias fundamentales del Tiempo son estéticas. Tien
den a valorizar estéticamente el existir del hombre y el mundo que

En el transcurrir de mis meditaciones sobre el Tiempo llegué
fatalmente a un instante en que comprendí su unidad con la Belleza.
Me di cuenta de que la génesis de la idea de bello coincidía con el
conocimiento de lo temporal y que ambas naciones son absolutamente
inseparables en su origen y desarrollo. La Belleza dejó de ser pro
piedad de los objetos y las obras, para coincidir en la dimensión
temporal de las mismas, constituyéndose en una realidad ontológica.
Las ideas platónicas en su afán de emanciparse del Tiempo, no hi
cieron más que patentizarlo bajo las categorías de eternidad y per
fección. Pero descendiendo de ellas al sujeto ^que experimenta las
imágenes sensibles de los objetos denominados bellos, se descubre
en éstos y en la conciencia del artista que los creó, la comunión de la
fluencia del Tiempo con la percepción desnuda de la Belleza. ¿Por
qué la Belleza física de los seres depende para nosotros de las mu
danzas del Tiempo? Sencillamente, porque ambas son una misma rea
lidad. ¿Por qué el artista quiere vencer al Tiempo? Porque ha in-

— 96 —

^ 97 —

�anb opunuí p A ajquioq ¡ap jpsixa p a^uauíBapaisa jbzijo^ba b uap

-ui Bq anb-io^ ¿odraaij^ jb J^auaA aaamb bibijjb ja anb joj? *pBpij
-B^J sumar Bun nos SBqun? anbjod 'ajuatuBjjpuag ¿odraaij^ Jp

— 96 —

— ¿6 —

"na!X 'SBDpajsa uos odraaij^ pp sapjuauíBpunj SBiauaijadxa

-nra sbj ap bojjobou BJBd apuadap sajas so[ ap Baisjj Bza[jag BI ^
joj? -Bzajjag bj ap Bpnusap uopdaajad bj uoo odmaijL jap Bpuanjj
bj ap uoiunuioa bj 'oaja bo^ anb b^sijjb pp Bpnapnoo bj na A sojsa na
ajqnasap as 'sojjaq sopBuiurouap soiafqo so[ ap sajqisuas saua^erat
sbj Bjuaunjadxa anb oiafns jb sejja ap opuaipuaasap OJtaj 'uopaaj
-jad A pBpinjaja ap BBjjoSajBO sbj ofeq ojJBziiuajBd anb bbui uojaia
-iq ou 'oduiaij^ pp asjBdpnBina ap ubjb ns na SBDiupiBjd SBapt sb'j
•boiSojojuo pcpi[Baj Bun ua asopuaAnjijsuoo 'sBinsim sb[ ap [Bjodinaj
uoisuaunp b[ ua jippuioa BJBd 'BBjqo 8B[ A sojafqo so[ ap p^paid
-ojd jas ap ^fap Bzajpg B^ -o^ojjssap A uaSxjo ns ua sajqBJBdasui
ajuatuBjn^osqB nos sauop^u BBquiB anb A pjodraa^ o[ ap ojuaimpouoa
p uo^ Bippuio^ ojpq ap Bapi b^ ap sisaua^ v\ anb ap B^uano ip aj^
•Bzaipg b^ uod p^piun ns jpuajdraoa anb ua ajuBjsui un b
anaj[ odinai^ p ajqos sauopBiipaui siui ap Jijjn^susj^ p ug

•Bjpua^na o\ anb aiuauBtnuí Bza^pg bj A o^iuppaq ouo^
ns 'odraaij^ pp jajoBj^a oiJBniíjd p epiAjo 'saooS A BBzanbiJ 'sbsod A
sasajaiui ua opiSjauíns 'ajea opueno ajquioq p Bjsd osojo[op Biuas
-ajd as BBtp 8o^ ap OApiSnj ubj Jinq ^g -BionaiDuoo B^ ap sajBp^ soy ua
oniisijuns u^ipA ns ap asjBj^aiuisap jÍ asjB(|;ojJB p 'opi^uas m ouira
-jai uis JBSBd p anb sbui Biaunuap oduiaij^ ^3 -[^npiAiput jiaia pp
BBpuaSuiiuo^ sb[ ap Buipua jod odtuaij^ ye ajínjuí ajuapsuoa oA jg
•aijanuí ns ap a^qBjiAaut BpuajjaApB b^ anb bbui A Bpuaisixa ns ap
uoisuauíip bj anb sbui 'ajuBsuad ajqmoq p BJBd sa odraaij^ ^g

o{ ap Bjnd
ppv\ asopuBp ajuauíJOijajUB BjuaA odraaij^ p ua vA anb uoJBp
-iajo A ojpq o\ ap sa^qisuas A SBAijafqo sanoiooaÁoad ^v\ uoa uojaip
-jn^B as ojad 'Sunmnfuia v\ ap soiJBpijJBd so^ A sbibi^biia so^ A nB^n^
uojaiA ojp ap o^[B A 'o^ija^sa sa [buijou A ^jnjBu opBjsa ua 'osa
PX ¿PBP!JBP BI B 3PU3íl aní) Bjnaso Bpuapuoa ap 'jiata ap o^ijajsa
o^sp asa uis 'jag ap a^qBpBjSB uopou Bsa uis oduiai^ [a auaij opijuas
an^)? -odraaij^ [ap Binijuí Bza^jn^Bu b^ b oaafuBjjxa sa ou 'Bza^pg
B^ ap ojuaitnijuas p anb sa saauoiua ajuapiAa Bjjnsaj anb o'j

•^Bn^iJídsa Bza^^ag B^ ap ojiuijui •
aaoS pp Bsauíojd b[ na asopua^njiísnoa jiaia ap oaijajsa ubjb ajsa ap
pnjaiA jod BUBuinq Bpua8ipiui B[ b apnoB p^pinjaja B^ ap Bapi -B^
•ajjanuí v\ ap Bpuasajd b^ b iu 'a^na pp uopBÍ^au B^ b pBpipaj apao
-uoa a\ ou A 'ja p ua jaaauBUMad b apuai^ jag p o[¡a joj 'Bapoj oj

pp osjaAiun p ua a^uauBuiui
Bsa Bj^aÁoad A 'jijsixa pp A zn^ B| ap jo[j ^\ aaajjo bou p
Bpuanjj ns ap^ap 'odraaij^ ^g -osjaAiun p ua uoisusdxa ns 'Bijojsiq
ns 'Bjnipna ns 'pBpi[Buosjad ns ap BjnjaajmbjB bj auapsos aiussuad
jas p 'Baijajsa uppBuuojuí jbj ap Binpna jo^ -p ua o^pi^dun oiuaim
-pouoo p jod 'pBpi^miJtdsa Bjjsanu ap ou^is p aXnipsuo^ jejuaui
-ap uopBuuojuí [bj ap a^qspBj^B o^ -ouiiuiui A z^Snj ajuBjsui asa
ua osonuaq o^[b sa jiaia [g -oa^aisa j31^bjbd ap oApiuijjd ojBp un
Buopjodojd 'jas ap 'jiaia ap uopou ajqBjaui ns b ojnnf 'Bpuapuoa b[
ap a^qBWBA ajdmais a^uasajd [a na odmai^ [ap uopBzipnjaB B^

•oidpuwd opoi ap bojbuoui p ua aija as A japod ns
ji 'Bjoajjad o Bpciujoa uoioBjsajtuBiu Bjauíijd B[ sa omoa jÍ o[jau
-a^ap BJBd ajCnjijsuoa as O[[aq 0^ -Bjjoq o[ opoj anb Jin[j [a Bsajdxa
odiugij^ [a 'oopajsa OAi^iiuod oiep asa ovaoo ojubj ojaj -a[qBJopB A
3[qB)Jodos sa Ji^sixa [a vA osa jod ojos A saauojua B^uajsa opuapeq
ba as uppBjnp vj ¿•••jas ou ap aBfap [a 'jiaia p 'jaoouoa p sg?
•JopuB[dsaj un oiuoo isb o^[B aqpjad as 'BijBuiijd psppBánj Bsojjoq ns
ua '[b^ia jiuaAap [ap Bjn^so api^adns b[ ajqos 'onpiAipui [ap spuap
-uoa B[ ug ¿odraaijL [ap BDpajsa B^uuBuip b[ Bsajdxa as

'a^uasajd odinaij^ [ap
biÜbui B[ ua Bpipuadsns BpiA B[ sa Bneuinq pepiuiijuí: b^ ap oÍBqBj)
asa opoj auapsos anb O'j 'sojqajuj? ap ouninf un wiowtf sojjojuosap sns
morui ajnassjd ajqisicia^diui un ojos A jaaapus^dsaj A jiaia ap usfap
sBjsijuoaBuaj i 8B3iSB[a SBjqo sb[ :jBaja ap ajuBjsut [a ua b^sijjb [a
bjb¿ ouanm B^sa opssBd [g -sa^jB bb[ ua oaijoisiq o[ sa ¡Bjodtna; o[ na
vj "sojuBa so[ ap oiujij [a ua A aiUBjsui [ap opuoj p ua ajjuos
Biusuu Bun lodmai^ [ap ojaaoas [a uod apiauíoa sa^jB sb[
ap ojajoas [g -opBuiuijajap o^is^dojd un unSas sa[qB[[ojJBsap 'sa[qBd
-pijuB 'ajBadsa?jBqg ap seuiBjp soun iu BipauíO^ buiaiq Bun j^a
-ajd apand aipe^^ Ésajqi[ A SB^siAajdun sauoioaajip ubuioi Bra^ap [a A
Buiaod p :ijoijd b buzjoj Bunáuiu 3)ub BjnjtdBD ou ajqmoq [a sb[jb3jd
[y ¿osaaojd [bj b ajuaui[Bní^i uaoapaqo ou 8Bai}sj;jB SBjqo sB^? ¿sa[d
-mis ubi BBpuaijadxa ap sapspjaA SBisa ajqos B^ipatn opusna ojuaiui
-Bsuad p ua oaija^sa o[[nSjo un ajsixa o\[? ¿isb bbb ojsa anb osouuaq
sa o^j? -BJoqB ajjnao ara anb o[ ua sandsap oppajqBjsaajd omoa ^jbjj
-uoaua o[ buijoj BunS[B ua anb as ojos íoSanj Bjijjnao anb oj jaq^s
opand o^[ -Bqmnjjap as ojnjnj A opBsed odutai^ ira opo^ 'oqijasa anb

�tuído sin saberlo su carácter estético, sin el cual la obra de arte muere
al instante.

Llegué al convencimiento de que toda aprehensión estética es co
nocimiento simbólico del Tiempo. En la imposibilidad de poseer
representación mental concreta de éste, con anterioridad a sus formas
de pasar, de dividirse en estados, de presentarnos irreversibilidad,
confundimos nuestra vitalidad con un goce estético de la misma. Ahí
se halla el nacimiento de la noción de lo bello que descubre más
tarde la realidad de la Belleza ideal, constituida como una marea
por las olas innumerables de los instantes.

Heidegger culminó la estimación ontológica del Tiempo al colo
carlo en el centro de toda indagación sobre el ser. La cuestión se halla
hoy en pleno desarrollo, desde las obras de Bergson y Husserl, hasta
los últimos trabajos de Lavelle (Du temps et de Veternité) en el do
minio de la filosofía. Las ciencias, por su parte, enfocan el problema
de la naturaleza del Tiempo en infinidad de investigaciones mate
máticas y físicas. En ningún lado se establece sin embargo la vincu
lación del Tiempo con la Belleza, o de los fenómenos estéticos con
los datos temporales. La primordial afirmación que se debe hacer es
que el Tiempo se hace presente en la conciencia como algo estético. Y

Tiempo en todos los laberintos de la Belleza. La esencia del existir
consiste en este detalle mínimo: poder ser. Las posibilidades infinitas
de ser se concretan en una sola finalmente. En mi existir. Las demás
son imposibles. Sólo puedo realizar una posibilidad de ser. Y bien.
Esto es soportable porque es algo bello en sí. Es bello ontológicamente que el Ser sea y que la Nada no sea. Más que la lógica nos
dice algo al respecto la estética. Igual ocurre con el crear y con la
contemplación de lo bello. La esencia del crear consiste en poder
crear con belleza. En todo: nadie quiere engendrar monstruos o pro
hijar fealdades. Y bien, la creación estética presenta posibilidades
infinitas, pero sólo es realizable de una manera: este cuadro, esta
sinfonía, este templo. Las creaciones se limitan a una sola especie
de obras, o a una obra en conjunto, con un sello propio de indivi
dualidad. Después se acumula todo ese proceso trágico y bello en
un nombre: Hornero, Beethoven, Goethe. ¿En qué categoría final
permanecerán esos nombres? En la del Tiempo. ¿Cómo quedarán?
Como entes de Belleza. Por todas estas evidencias confirmo el hecho
de que, tanto en lo que se refiere con las intuiciones primordiales,
como en lo que revelan las experiencias sensibles complejas, como en
lo que confirman las valoraciones históricas y culturales, como en lo
que trasciende de la problemática metafísica, existe una identifica
ción secreta, indisoluble, esencial, entre lo estético y lo temporal y
que es posible que sólo se pueda conocer algo del Tiempo a través
de la Belleza implícita en él.

que jamás pierde ese carácter. Están allí implícitos los datos siguien
tes: el tono hedónico, la irracionalidad, la sorpresa, el misterio, la
vinculación solidaria e indisoluble con el vivir... El ser se siente
durar y vivir estéticamente. Por eso vive y no renuncia jamás a ello,
hasta que su naturaleza se oscurece o perturba. El Tiempo es algo
bello en sí: por lo que encierra como hecho, por su pasado, por las
promesas de su porvenir. Los millares de fuerzas y de mundos que
resplandecen en la grandeza del firmamento estelar giran confundi
dos en una duración colmada de Belleza. También Tiempo y Belleza
constituyen el patrimonio irrenunciable de la inteligencia humana.
No se concibe un ser inteligente sin la gravitación del Tiempo en sí
mismo y sin la noción de la Belleza que lo subyuga. El atrevimiento
de vincular lo estético y lo temporal, y de tratar de comprender algo
sobre la naturaleza del devenir del Tiempo confundiéndolo con la
problematicidad de la Belleza, se me presenta con nitidez desde hace
años, como fruto de la experiencia del mundo y de la locura de
crear algo. Lo bello es durable, lo bello es eterno; tiene que ser así.
La fugacidad misma es estética. El instante que se vive más es el que
proporciona el éxtasis estético de ser. Ambos extremos se presentan
enjoyados de una irracionalidad subyugante para el artista creador.
El Fausto de Goethe lo proclamó al constituirlo en clave de sus pro
blemas mundanos. Y la poesía y la música modernas tanto como la
filosofía, han acentuado firmemente la presencia ontológica del

Todas esas estrellas que contemplo esta noche desde un campo
de Cerro Largo, se hallan flotando en un Tiempo errante que se me
aparece inmóvil como una tiniebla coagulada. Mis ojos no logran
detener el proceso de mi pensamiento con sus engaños sensibles. No.
Allí está el Tiempo dándome la imagen de la eternidad y del instante
en el mismo acto. Pero si analizo bien lo que coexiste allí y en mí
mientras observo ese cielo, me doy cuenta de que es la conciencia
de su sublimidad y su belleza. De igual suerte que los astros, nuestro
existir personal se halla suspendido en un Tiempo que lo impregna
y lo rodea por todas partes. En ese sentido me parezco a los témpa
nos del océano; el agua los constituye en lo íntimo y los arrastra en
sus corrientes. Así, no hay duda: estoy en un Tiempo infinito del
cual gozo una mínima parte. He dicho gozo porque es así. Podría
decir vivo, tomo conciencia, poseo. Pero si analizo bien, si consigo
determinar un estado simple, de conciencia rápida, lo identifico con
un placer diferente de todos y que es la más mínima presencia de
lo bello que se me revela. Tiempo y Belleza son una misma reali
dad; no pueden explicarse, ni siquiera comprenderse el uno sin la
otra. La mayor o menor intensidad del Tiempo se marca en el es
píritu por un cambio que se traduce como una noción de placer o
desplacer estético. No se trata además de que anote un simple dato
subjetivo, personal, discutible, al destacar en mi interior la intuición

98

— 99 -^

�-^ 66 ^^
— 86 —
uoioinjuí bj joija^uí tai na jBaBjsap [6 'ajqt^nosip 'j^uosjad 'oApaf
ojep ajdmis un aiouB anb ap SBUiapB bjbj} 99 o^[ 'oaiiaisa jaaBjdsap
o ^a^Bjd ap uoiaou Bun omoa aonpBj^ as anb oiquisa un aod njiaid
-89 ja ua bdjbui as odtuaij^ jap pepisu^iui aouaiu o joábui b^ *jjo
^ tns ow ^a asjapuajduioo vjambts vu 'asjvotjdxa uapand ou ipvp
-ijvaj. viusnu vun uos vzajjag A odiuatj^ •vjaaaj aiu as anb ojjaq oj
ap vtouasajd vummu sviu vj sa anb A sopoj ap ajuajafip jaovjd un
uoo oot^^uapi oj 'upidvj viouaiouoo ap 'ajduijs opotsa un uvuituuojop
oi^tsuoo is 'uatq ozipnm is oxa¿ "oasod 'Biouapuoa orao} 'oaia jiaap
Bjjpoj -isb 8a anbjod ozoS oijaip ajj ^aj^Ed Btniuita Bun ozoS jBna
jap ojiuijui odmaij^ un ua ^ojsa :Bpnp A^\^ on 'tsy 's^inaujoo sns
ua bj^sbjjb soj Á ouiijur o[ na aÁnjijsuoo so| BiiuB ja íouBa^o \ap sou
-Bdraaj so^ b oozajBd ^ra opijuas asa ug -sajjBd sBpoj jod Bapoj o^ Á
Biiáo.iduii o^ anb odniai^ un ua opipuadsns b^bi{ as puosjad ai;sixa
o.ijsanu 'sojjsb so[ anb ajjans j^BnSí aQ "Bza^jaq ns Á pBpiuii^qns ns ap
Biouorouo^ bj sa anb ap Bjuan^ iop am 'opio asa OA-iasqo sBj^uaiiu
jui ua Á j[{B a^sixaoa anb o[ uaiq ozijbub is oja^ -ojob ouisiui ja na
ajuB^sui pp Á peptuja^a b^ ap uaBiui b^ ouiopucp oduiaij^ p Bjsa juy
•oji^r •sa^qisuas souB^ua sns uo^ ojuaiinBSuad ^ur ap osaoojd p jauajap
ubjSo^ ou sofo sij^f "BpBfnSBoa B^qaiuii Bun ouioa ^iaouiui aaajsde
ara as anb aiuBjja odraaij^ un ua opuBjojj uB^p^q as 'oS^b^j ojja^ ap
oduiBa un apeap oqoou Bjsa ojduiajuoa anb SB^pjjsa SBsa

•ja ua niioijduLi vzajjag vj ap
saciojj n oduiaij^ jap oSjn jaooitoo npand as ojos anb ajqjsod sa anb
X jDuodutaj oj Á ooiiajsa oj aiiua 'jviouasa 'ajqnjostpwi 'vjauoas uoto
-voifjtuapi vun ajsixa 'BaisjjBjaui BoijBuiajqojd bj ap apuaiasexi anb
o[ ua ouioa 'sa^Bjn^[np A SBaiao^STq souoiobjo^ba sb[ ubuutjuoo anb o[
na ouioo 'SBÍa^duioD sayqisuas sBiauaijadxa sbj uBpAaa anb o^ ua oraoa
'sajBip-iomijd sauoionijuí sb[ uoo aaoijaj as anb o[ ua o^ue} 'anb ap
oqoaq ja ouui^uoa SBiouapiAa SBjsa sspoi joj -Bza^pg ap sajua
¿UB^Bpanb OU19^? 'oduiai^ pp bj ug; ¿sajqraou sosa
[butj BiJoSajB anb u^? 'aqjao^) 'uaAoqjaag 'oaamojj :ajqmou un
ua o[pq Á ooiobjj osaaojd asa opoj BjtuunoB as sandsaQ 'pspip^np
-lAipui ap oidojd ofps un uoa 'oiunfuo^ ua Bjqo Bun b o 'SBjqo ap
aioadsa bjos Bun b ub^ioii^ as sauoia^aja sb^j -ojduia; atsa 'biuojuis
B}sa 'ojpBno aisa iejoubui Bun ap a|qBzi^B3j sa o^os o^ad 'sb^iuijui
sapBpijiqísod Biuasajd BOTjajsa upiaBaaa bj 'uaiq j^ 'sapEpiBaj
-ojd o sonjisnom jBjpuaáua ajainb aipeu :opoj ug -Bzajpq uoa
japod ua aisisuoa JBaJD pp spuasa vj 'ojpq o[ ap uopB[draajuoa
B[ uod Á JB3J3 p uoa ajjnao ^nSj 'Borjaísa b^ ojoadsaj jb op^ aoip
sou bdiSoj E[ anb ss^¡[ 'Bas ou BpBj(^ b^ anb Á ^as jag p anb a^nain
-BOtSo^ojuo o^pq sg -is ua o^pq oSjb sa anbjod a^qBj^odos sa o^sg
•uaiq j^ uas ap pEpi^iqisod Bun jbzi^B3j opand o^^g 'sa^qísodint uos
sBuiap sb^ -jiHsixa tui ug 'aiuanqBuij bjos Bun ua uBjaaauoa as jas ap
SE^iuijuí sapspijiqísod sb^j -jas japod :omiuiin ajje^ap ajsa ua ajeisuoo
pp Biauasa ^J -Bza^jag bj ap 8o^uuaqB[ so[ sopo} ua d

pp B3iSo[ojuo Biauasajd bj aiuamanuij opBnjuaoB nBq 'bijosojij
bj ouio^ ojubj seujcapooi Baisnra bj A Bisaod bj j^ -souspunm' SBtuajq
-ojd sns ap aABja ua ojJinjijsuoD jb oniEjoo-id oj aqiao-Q ap ojsnnj jg
•jop^ajo bisijjb p Bjed a^u^Sn^qns pBpi[FuoioBjji can ap sop^Aofua
uBjuasajd as souiajjxa soqray miae ap oaijajsa sisbjx^ p Buopjodojd
anb ¡a sa sbui ^aia as anb ajuejsai jg •vottaisa sa viusyw popioognf vq
•tsv xas anb auap iouxa%a sa ojjaq oj 'ajqvunp sa ojjaq o'j -oSjv maio
ap vunooj vj ap X opunui jap viouauadxa vj ap ojnuf ouioo 'soyv
aovi{ apsap zaptyiu uoo vjuasajd aui as 'vzajjag vj ap popiotfouiajqoud
vj uoo ojojnimpunfuoo odtuatj^ jap jiuaciap jap vzajvuntvu vj auqos
oSjo uaptia^duioo ap jv^vj$ ap A 'jvuoduiat oj A oot%a^sa oj jmjnoum ap
otuatuimautn j^ •B¿n¿íqns oj anb Bzajj^g bj ap uopou bj uis A otnsitn
ts ua odtnaij^ jap uoiobjiabjS bj uis ajuaJíijajut jas un aqiono^ as o^¿
•BUBiunq Btaua^ija^ui bj ap ajqeiounuaxii oiuoiuiJjBd p ua^njpsuoa
Bzajjag A odurai^^ uaiquiBj^ 'vzajjag ap vpouijoo uptovunp Bun ua sop
-ipunjnoa ubjiS jBjajsa ojuauíBuurj jap Bzapusj^ bj na uaaapuBjdsaj
anb sopunta ap A SBzjanj ap sajBjjtm sorj -jiuacuod ns ap svsauioud
svj uod 'opvsvd ns uod 'ouoau ouioo vuuapua anb oj uod :is ua ojjaq
oSjo sa oduiai^ j^ •vqj.ntuad o aoaunoso as vzajvjntvu ns anb msnu
'ojja v svuinf viounuaj. ou A anta osa joj •ajuatuvotjajsa umia A uvunp
ajuats as uas j^ • • 'Jtain ja uoo ajqnjosiput a mjnptjos itpiovpioum
vj 'oiuajsiui ja 'nsaj. da. os vj 'popijnuotovjji vj 'ootuopay ouo% ja isat
-tiamSts sojvp soj sotiorjduit tjjv uvjs^ 'uatopjvo asa apuatd svuivf anb
^[ -oonatsa oSjo oiuoo mouaiouoo vj ua atuasaud aovu as oduiatj^ ja anb
sa jaovv aqap as anb upiovuutfo jvvpjouiijd vj 'sajvjoduiat sojvp soj
uoo soopatsa souauipuaf soj ap o 'ozajjag vj uoo oduiai^ jap uptooj
-noum vj oSjoquia uts aoajqvjsa as opvj unSuiu u^ -sBaisjj A sBapBtn
-gjBui sauopBáijsaAut ap pBptaijuí ua odmaij^ pp BzapjnjEU bj ap
Buiajqojd ja ueoojua 'ajjB¿ ns jod 'SBtouaw SB^ -b^josojij bj ap oiuiiu
-op ja ua (^nujataj ap ja sdutaj n(jj ajjaAB1^ ap sofBqBJj somijjn soj
bjsbij 'jjassnjj A nosSaag ap sejqo sbj apsap 'ojjojjesap ouajd ua ^oij
bjjbij as uoijsana wj -jas ja ajqos uoioBSBpui Bpoj ap ojju^d ja na ojjbj
-ojoa jb odniaij^ jap boi^ojojiio uoraBinpsa bj ouiu^na jS^

•sajuBjsui soj ap sajqBjamnuut sbjo sbj jod
Bun oraoo Bpjnjtjsuoa 'jBapi Bzajjag bj ap pBptjBaj bj apjBj
sbui ajqn^sap anb ojjaq oj ap uoioon bj ap ojuairaiaBu ja bjjbij as
iqy -Buistai bj ap oapaisa aooS un uoo pBpijBjiA Bjjsanu somipunjuoo
'pBpijtqtsjaAajjt soujB^uasajd ap 'sopBjsa ua asjjpiAip ap 'jBSBd ap
SBoiJoj sns b pBpiaoiJ3}UB uoa 'ajsa ap BjajouoD jB^uaní uoiDB^uasajdaj
jaasod ap pcpijiqísodrai bj ug 'oduiaij^ jap oaijoquiis ojuaiuiiaou
-oa sa Barja^sa uoisuaijajdB Bpoj anb ap o^uaiini^uoAUOo jb aní&gt;a[rj

ajanuí ajjB ap Bjqo bj jBno ja ais 'oaijajsa

i jb
ns ojjaqBS uis oprnj

�de una duración estética, y que de ahí ascienda a explicarla por pro
cedimientos psicológicos. Se trata de reconocer en el dato inmediato
del existir consciente la presencia de un Tiempo universal, objetivo,
ontológico, idéntico en naturaleza y existencia a una Belleza universal,
objetiva, ontológica.

La dialéctica del Tiempo, como la dialéctica de la Belleza, son
imposibles de concretar. Carecen de expresión lógica y se envane
cen de pertenecer a los procesos plotinianos de la intuición, desple
gándose más allá del imposible discurso. Pero puédese recurrir al
símil. Es frecuente admirar las montañas según dos vertientes muy
distintas. De un lado existe un jardín interminable, con climas y tie
rras ardientes o templadas, con lluvias y granjas. Del otro lado de
la montaña se extienden zonas inaccesibles, peñascos y nieves, abis
mos, tesoros de materiales para monumentos o edificios, incitaciones
al heroísmo y a la muerte. Sin embargo, esas dos vertientes forman
una sola magnitud o un solo sistema. La unidad se halla en un vér
tice inaccesible por las tempestades y las nieves y en las estructuras
invisibles de la entraña de la tierra. Tal es el caso, me parece, de
la Belleza y del Tiempo. Lo problemático de ambos, a pesar de sus
diferencias en lo superficial, los une. La imposible dialéctica de su
ontología, la cerrada tiniebla de su conocimiento, la variedad de sus
riquezas objetivas y la raíz de sus vivencias, la simplicidad de sus
actos sublimes y la complejidad de sus desarrollos en la persona y
en la historia, todo coincide en unificar las dos vertientes en que
se presenta una misma realidad. La reflexión no brota de la entraña
del Tiempo, ni del mirar lúcido de la Belleza; ambos nos hacen caer
en las epistemologías negativas que desembocan en las evidencias del
no pensar, pero en cambio el factum estético es connatural con el
factum del Tiempo.

Yo he visto cadenas de montañas en el atardecer, opuestas al
occidente, recoger los rayos solares y persistir algún tiempo ilumi
nando con sus reflejos a modo de lámparas, los umbrales de la noche
que crece en los valles. Es un espectáculo de sublimidad y delicadeza.
Las montañas entonces son gigantescos lampadarios rosados, azules o
amarillentos, que están como suspendidos del cielo. Sin embargo, se
afirman y reposan en la tierra y se ensanchan en basamentos de
crecientes sombras. Esta es la parábola de la afinidad del Tiempo y
la Belleza. El primero hace como que desaparece en las manifesta
ciones estéticas que se superponen a él; sin embargo, es la razón de
su existencia. La Belleza a su vez es la lámpara del Tiempo: jamás
se proclamará a sí misma como expresión de lo temporal; su orgullo
consiste en el olvido que hace del misterio de su coexistir con el
Tiempo. Ambos conviven una misma identidad ontológica, como las
— 100 —

montañas reales, que son en verdad, lámparas gigantes suspendidas
del cielo.

Un hecho que poderosamente llama la atención en las investiga
ciones estéticas, es la degradación y el empobrecimiento progresivo
que se van realizando en el pensamiento a medida que se ahonda en
los problemas de la Belleza y el Tiempo. La opulencia inicial de
formas, fantasías y colores, los paraísos hedonísticos que se vislum
bran de lejos, las riquezas y las manzanas de oro que rozaron nues
tras manos, se van ocultando y empalideciendo poco a poco para /
dejarnos solamente el residuo de los más áridos arenales. A medida /
que se avanza, más pobre se siente uno en señoríos, opulencias y/
dominios. Todo termina muchas veces en un orgulloso y altivo viy
rreinato de esquemas y cenizas y el filósofo ha cumplido con "&lt;r
voto de pobreza en materia de conocimiento" de que habla Husse/
cuando se hunde con la frente ardiente y esquiva en la dignidad/
un saber de muy pocas cuestiones.

De acuerdo con las afirmaciones categóricas enunciadas/
cipio de esta Intuición Estética del Tiempo, la investigacióY
da de la naturaleza de lo helio tendrá que seguir en pe
„. ..aiuiairaa ae 10 JjeJJo tendrá que seguir ei_ r_.
temperamentos metafísicos,
los cuales
mptafíoi^^ i—
—-• indistintamente la tí
^^,,Oii,us,
ios
la naturaleza v
y pn
en
el *í&gt;^——
^l
tiempo,
—
encuaies
las
' - obras
* indistintamente
de
'el/
arte y en el.
artistas creadores. La programación de una investigac/
J
no excluye la posibilidad de enunciar algún plan eiaf
de carácter previo. En consecuencia, señalaré una ii
fecundidad. El cosmos estético, identificado con el Ti
de cuatro amplios dominios dentro de su grandior
Son los siguientes, aplicándole los esquemas de la fe/

a)

el dominio de los objetos naturales dot/
cielo nocturno, la montaña, la rosa, el /

h)

El dominio de los objetos ideales qw
junto de las obras de arte. La arqu/
poesía. Las artes mayores y menores.^

c)

El dominio de los valores estéticos,
trágico, lo grácil, lo cómico. El
la melodía, la simetría, la propo.

d)

El dominio de lo Divino, trasc
Theos creador, la Idea platónic^

Puede el entendimiento estudiar/
dominio y al mismo tiempo señalar ''
substancial que enlaza la infinitud
estas dos formas de existencia der

t

�svj oiuo3 'votSpjotuo popijuapt musiiu vun uacitauoo soqwy 'o
ja tioo upstxaoo ns ap otuatsiiu jap aowi/ anb opmjo ja ua ajstsuoo
ojjnSuo ns ijoj. o dtua} oj ap uptsaudxa oiuoo viusitu is o vuvwvpojd as
svuiof :odiuaijj jap nuvdtuvj oj sa zaa ns v tKajjag vj "mouajstxa ns
ap noznj. oj sa 'oS^vqwa wis i ja v ii&amp;iioduadns as anb soottatsa sauoio
ojsafiuoiu snj ua aoamdmap anb ouioo aomu ojaiuiud j^ 'vzajjag vj
X oduiaij^ jap pvptuifv vj ap njoqvuvd vj sa nts^ 'SBJqnios saju^ioajo
ap soiuauíeseq ua usqauBsua as A Bajan ^j ua uBsodaj A ubuijijb
as 'oSjBquia uig #ojap jap sopipuadsns omoa UFjsa anb 'soi
o sajnzB 'sopssoj soiJBpBdmej soasaius^iS uos saouojua sbub;uoiu
•BzapBaijap A pBpiuiijqns ap ojnoBiaadsa un s^ "sajjBA soj ua aoaa^ anb
axjoou bj ap sajBjquin soj 'SBJBduiBj ap opom b sofajjaa sns uod opuBu
-luinji odmou ut^^jB jtisisjad A sajBjos so^bj soj aaáoaoj 'aiuappoo
jb SBisando 'jaoapjBiB ja ua sbubíuoui ap SBuap^o oisia aq oj^

OIJBS933U 89 '0311319^ O[ 9p OJ}U8p BI0U3ÍSIX9 3p 8BUIJOJ SOp 8BJS3
japusjdmoa bjb¿j -sajJBcI sbj ap pnjiuijuí bj BZBjua anb jBiouBjsqns

— 001 —

— TOI —

ojnaujA p 'BDirasoD biuouijb bj jbjbu^s oduiau oinsiin jb j omiuiop
ap sapBpuBjnaiiJBd sbj ¿Bipn^sa oiuaiunpua^ua ja apan^
ja 'ouBtjaSsq jBspj ja 'BoiupiBjd api bj 'JopBSJO
8OJJO SO[ B 31uapU33SBJJ 'OUIATQ OJ 3p OIUUUOp j^ (p
•uopjodoad bj 'Bjjiamis bj 'Bjpojsui bj
'opiuos j^ 'jojoa ja 'oraiij j^ •ooiinpo oj 'jiobjS oj 'ooiSbji
oj 'aratjqns oj 'ojjaq o^j -soaiiaisa ssjojba soj ap oiuimop j^ (o
•sajouam A sajoA'eui sajje sb'j 'ejsaod
bj 'Boisnuí bj 'BjniaaimbjB vj 'aiJB ap SBjqo bbj ap ojunf
-uo3 ja uairnijsuoo anb sajsapi soiafqo soj ap oiuimop jg (q
•ojn^sndaja ja 'bsoj bj 'bubíuoui bj 'oujniaou ojap
jjj 'Bzajjag ap sopBjop sajBjniBn soiafqo soj ap oratinop ja

(b

'mSojouauiouaf / ap smuanbs^ soj ajopuvotjdv 's^tu^tnSts soj uog
•s^tfwij uis popisoipuvuS ns ap oujuap soimtuop soijdwv outvno ap
-uaudtuoo 'odtuai^ ja uoo opooiftjuapi 'ooija^sa sotusoo j^ "pBpipnnaaj
ajqísod ap Binj Bun aJBjBuas 'Bionanoasuoo ug "oíAajd aa^DBjBo ^p
jbuoiobj ooijiduia uBjd unSjB jspanna ap p^pijiqisod bj a^njoxa ou
BOTJ98OJIJ uoiaBihisaAui Bun ap uopBuiBjáojd B^j -saiop^aia bbjsijjb
soj ap BmjB ja ua Á aiJB ap SBjqo sbj ua 'odraari ja ua Á BzajBjnjBii bj
ua UBJB^snq bj aiuornBjuijsipui sajBna soj 'sooisijBiam soinamBiadin^)
soj ap aapod ua jin^as anb Bjpuai ojjaq oj ap BzajBjniBii bj ap sp
-Buapjo nppBSiisaAui bj 'odraai^ jap BDijajs^ uoiomiuj Bisa ap oidp
•uud jb SBpBiounua BBaiJo^ajBa sauopBiniíjB sbj uoo op^anoB 3q
*

•
*

•sauoj^sano SBOod Ánva ap .iocjbs un
ap p^piuSip bj na BAinbsa Á ajuaipaB aiuajj bj noa apunq as opu^nj
'jjassnjj BjqBq anb ap ítoiuaiinponoa ap BijajBui ua Bzajqod ap oioa
jaM uoo opijdum^ sq ojosojij ja A SBziua^ A SBmanbsa ap oisupjj
-ia oaiijb A osojjn^jo un ua eaoaA sBipnin Buiuuai opo^ -soiuimop
A SBpuajndo 'sououas ua oun ajuais as ajqod sbiu 'bzubab as anb
spipaui y 'sajBuaae sopiJB sbut soj ap onpisoj ja aiuauíBjos soujBfap
BJBd oood b oood opuapapijBdma A opuBjjnoo uba as 'soubui sbji
-sanu uojbzoj anb ojo ap sbubzubui sbj A SBzanbu sbj 'sofaj ap UBjq
-mnjsiA as anb soaiisjuopaq sosiBJBd soj 'sajojoa A sbisbjubj 'sboijoj
ap jBpiui Bpuajndo ^j 'oduiai^ ja A Bzajjag bj ap SBinajqojd soj
ua BpuoijB as anb Bpipaiu b oiuaimBsuad ja ua opuBzijeaj uba as anb
oiuaiuipajqoduia ja A uoioBpBjSap bj sa 'SB^uaisa sanop
t sej ua uoioua^B bj buibjj aiuauíBSOJapod anb oij^a^ u[^

'ojato jap
svpjpuadsm sajunSiS souvdiuvj 'pvpuaa ué uos anb 'sajoau sounjuoiu

•odtuajx 19P
ja uoo pjdnjnuuoo sa ooi%a%sa uinjovf. ja otqtuoo ua o^ad 'uvsuad ou
jap svpuapiaa svj ua uvooqtu^sap anb svapoSau svi^ojouiajsida soj ua
ja uaonij sou soqiun ivz^jjag nj ap oppnj uvuiui jap m 'odiuaij^ jap
nuvjfua vj ap vtouq ou uoixajfau vj 'pBpijBaj biusiui Bun Bjuasaad as
anb ua saiuapjaA sop sbj jEaijmn ua appuio^ opoj 'Bijo^siq bj ua
A Buosjad ej ua sojjoJJBsap sns ap pBpifajdmo^ bj A sauiíjqns soj^b
sns ap pBppijdraxs bj 'sBpuaAiA sns ap zibj bj A SBAijafqo SBzanbw
sns ap pBpaoBA bj 'oiuaiinpouoa ns ap Bjqaiuu BpBXia^ bj 'bjSojoiuo
ns ap BoiiaajBip ajqísodmi w~i •aun soj 'jBioijjadns oj na s^puajajip
sns ap jBsad b 'soquiB ap ODUBuiajqojd O'j "oduiai^ jap A Bzajjag bj
ap 'aoa^Bd aui 'osbd ja sa jb^ "BJjaii bj ap Busjiua bj ap sajqístAui
SBJtijanj^sa sbj ua A saAaiu sbj A sapBisadmai bbj jod ajqísaa^Bui aan
-aaA un ua Bjjsq as p^piun wj "60^31818 ojos un o pniíuSBUi bjos Bun
ubujoj saiuaiiJaA sop SBsa 'o^a^quia uig 'o^Jamu bj b A omsiojaq jb
sauopBiioui 'sopijipa o soiuaranuoui Ba^d sajBijajBiu ap soaosaj 'sora
-siqB 'saAain A soosBuad 'sajqtssaoBui sbuoz uapuaijxa as bubiuoui bj
ap OpBJ OJIO J3Q 'SBfuBjS A SBtAnjJ UOO 'SBpBjdlUai O 831U3ipJB SBJJ
-ail A sboiijd uod 'ajqBuiuuaim uipjBÍ un aisixa opBj un aQ "SBiutisip
^nuí saiuaxiJSA sop unSas sbubíuoui sbj JBJiuipB a^uanoajj s^ "Jirais
jb jijjnoaj asapand oja^ "osjnosip ajqísodrai jap bjjb sbut asopu^^
-ajdsap 'uopraiuT bj ap souBtniiojd eosa^ojd soj b ja^auaiJad ap na^
-auBAua as A boiSoj uoisajdxa ap uaoajB^) UBiajauoo ap sajqísodun
nos 'Bzajjag bj ap BDiioajBtp bj ouioa 'odmatj^ jap BDtiaajBip b^

•boiSojoiuo 'Bq
ezajjag enn b Bpusisixs ^ bzsjbxqibu ua oaijuapi 'odiSojoiuo
'oAtiafqo 'jBSJSAiun oduisij^ un ap Biouasaad bj siuapsuoa Jiisixa jap
ojKipaiuui ojBp ja ua aaoouooaj ap bjbj^ ag •sooi^o[ooisd sojuaimipa^
-ojd jod BjjBoijdxa b BpuapsB iqB ap anb A 'Bapaisa uopBjnp Bun ap

�apoyarse en la razón suprema y pasar después a una intuición meta
física y estética que abarque la totalidad. Es posible que en ese ins
tante el espíritu humano necesite escudarse en un acto de tanto es
plendor como el que experimentaron- Plotino, Espinosa y Hegel. Pero
en lugar de una determinación monista de tipo místico, de tipo es
tético o de tipo ético como las anteriores, sea necesaria una intuición1
estética que unifique en un sólo proceso, el Ser y las apariencias,
el devenir y la quietud, la unidad y la multiplicidad, dentro de una
presentación de las cosas existentes e ideales coincidiendo siempre
en la Belleza que las ilumina o engendra. Queda también recono
cida la necesidad de vincular el Tiempo a esta organización del cos
mos estético. Esto conduciría a la novedad de integrar todo lo estétic'o
dentro de la dimensión temporal metaempírica y a considerar que
la naturaleza ontológica del Tiempo constituye una dimensión fun
damental de la Estética.
Con un propósito aclaratorio y analítico, para satisfacer curiosi
dades, no sería difícil enumerar algunos detalles de estos dominios.
1. Consideremos el de los objetos naturales dotados de belleza. Son
las cosas bellas que constituyen el orgullo de nuestra existencia pa
sajera en tanto que nos consideramos artistas u hombres. ¿Quién
niega la hermosura del cielo estrellado, que subyugó al caldeo, a Fray
Luis de León y a Kant? ¿Quién niega la belleza de los cisnes, los
torrentes, las nubes del alba con la púrpura del horizonte? Lo eterno
del Aconcagua es el asiento de su majestad y de la nieve, el viento,
la sublimidad, el misterio. Están también los seres bellos: los jóve
nes, las danzarinas, las sonrisas, los movimientos, los artificios, las
ficciones. Está el amor, con un polo en el platonismo y otro en la
carne. Son realidades temporales, corporales, espaciales y contienen
su causalidad. En este dominio hay planos: el del hombre vulgar, el
del artista, el del sabio, el del conquistador, el del soñador, el del
joven, el del anciano. También está la conciencia del hombre que
reproduce y modifica esos panoramas a través del sentimiento, la
memoria, la imaginación. 2o. Consideremos ahora el dominio de los
objetos ideales que constituyen el conjunto de las artes. Nuestros ojos
se detienen ante las esculturas de Miguel Ángel o Rodin o rememo
ramos las obras de Bach o Debussy. Después nos entregamos al des
file mitológico de las artes: la danza por un lado y la arquitectura
por otro. Y los sistemas y las teorías, desde Aristóteles a Hegel y
Taine. Morirán los pintores pero subsistirá la pintura. Podrá no haber
poetas, pero siempre habrá poesía. ¿Qué notamos en este dominio?
La idealidad, la intemporalidad, el ser y la formalidad en vez de la
corporalidad. Innumerables problemas se estructuran a su alrededor:
la historia, la creación, los estilos, los orígenes, la filosofía del arte,
las escuelas, los movimientos de vanguardia, el clásico y el futurista.
Este dominio de los entes ideales es el más amplio de la Estética.
3o. Consideremos ahora el dominio de los valores estéticos. ¿Habrá
que insistir en que este dominio simula hallarse estructurado sobre
los otros dos ya descriptos y se ufana de ello en la rosa que vemos y en
e,l verso, que oímos? ¿Cómo separarlo de él? Aquí se entrará de lleno
^. 102 -^.

en la axiología estética y en sus caracteres originales. El acto estético
puro, la intuición valorativa estética, la einfühlung, la inspiración, la
catarsis, todos estos temas de las viejas filosofías y de las especulacio
nes últimas de la fenomenología, se agruparán en el portal de este mo
numento reluciente de los valores estéticos. Pero, por ahora, sólo ha
bría que indicar que las vivencias estéticas son conocimientos. La filo
sofía, a través de una gnoseología especial, quiso determinarlas. El
creador de la Estética, Baumgarten, y el filósofo de la Crítica del
juicio, los psicologistas de la percepción, los místicos de la einfühlung,
los intuicionistas emocionales. ¿Los valores estéticos son ideales o
reales? Hay que entrar en la gran polémica que va de Meinong
hasta Max Scheler. Es indudable también que el estudio de una Axio
logía Estética conduce al fin a la Metafísica de lo Bello, a través de
las corrientes idealistas de Hegel, Schopenhauer, San Agustín, Plo
tino y Platón. La Estética de los Valores es un capítulo reciente de
las viejas y venerables estéticas objetivas llamadas también metafí
sicas. Para terminar, diríamos que la esfera de los valores estéticos
presenta el estudio de los caracteres de autenticidad, irracionalidad,
polaridad, cualidad, rango y materia, que convienen a todos por igual
y por naturaleza. 4. Consideremos ahora el dominio de lo Divino.
Podría ser el dominio también del supraser o de lo inexperimentable
por principio. Aquí habría que entrar en las doctrinas y en el Theos
de Platón y Aristóteles, de Plotino, de los místicos, de San Agustín,
de los panteístas como Novalis y de los metafísicos y estetas como
Schopenhauer y Nietzsche. Existe lo divino artístico: para acercár
sele hace falta una mística y una dialéctica; el artista creador posee
esas dos claves. Me doy cuenta ahora de que he señalado las direc
ciones más esenciales de los dominios del cosmos de la duración
estétida. y que esto es sólo un preludio incitador de un programa de
vastísimas proporciones. También debo aclarar que creo que esta ma
nera de presentar el estudio de los enigmas de la Belleza unidos a
los del Tiempo, es un punto de vista bastante original en el que habrá
que insistir.

103 —

�— 01 —
ouajj ap BJBJiua as mby ¿ja ap ojjBJBdas OU19^? ¿sorajo anb osa &gt;
ua jÍ soiuaA anb bsoj bj ua ojja ap BUBjn as A sojdjJásap vA sop sojj\
ajqos opejnj^njjsa asjBjj^q Bjnmis oiuiuiop ajsa anb ua jijsisui \
Bjq^jj? sooifatsa sauojva soj ap oiutuiop ja vjouv souiajapisuo^)\
•Baijajsg bj ap oijduiB sbui ja sa sajBapi sajua soj ap oiutinop
•Bjsunjnj ja A ooisbjd ja 'BipjBnSuBA ap sojuatniíAoui soj 'SBjan^sa sbj
'ajjB jap Btjosojij bj 'sauaSjjo soj 'sojijsa soj 'uop^aj^ bj 'BiJojsiq bj
;jopapajjB ns b u^jnj^njjsa as SBmajqojd sajqBJamnnuj 'pBpijBJodjoa
bj ap zaA ua pBpijBniJO| bj A jas ja 'pBpijBJodurajuí bj 'pBpijBapi B^
¿omiraop 9)sa U3 soihbjou ?P^)^ 'eisaod BjqBq ajdmais ojad 'ssjaod
jaqsq ou Bjpoj 'Bjnjuid bj BJijsisqns ojad sajojuid soj ubjijoj\[ "auiBj^
A jaSajj b sajajojsuy apsap 'sBuoaj sbj A SBma^sis soj j^ -oj^o Jod
BjnjoajinbjB bj A opBj un jod szusp bj :sa^jB sbj ap oai^ojo^im ojij
-sap jb sonre^aJiua sou sandsaQ '^ssnqaQ o qa^g ap SBjqo sbj soiubj
-oraaraaj o uipojj o ja^uy janSij^ ap SBjn^jnasa sbj aiuB uauaijap as
sofo sojjsan^f 'satuv svj ap otuníuoo ja uaXmttsuoo anb sajvapt sojafqo
•jijsisut anb
qq anb ja ua jbuiSijo ajuBjsBq bjsia ap ojund un sa 'odmaij^ jap soj
b sopian Bzajjag bj ap SBnühna soj ap oipn^sa ja jBjuosaad ap Bjau
-bui Bisa anb oaja anb jbjbjob oqop uaiquiBj^ -sauopjodojd SBinmjsBA
ap BtaBjSojd un ap jopeijoui oipnpjd un ojos sa ojsa anb j opijajsa
uotovunp vj ap sowsoo pp soiuimop soj ap sajspuasa sbut sauop
-aajip sbj opBjeuas aq anb ap Bjoqs Banana ^op aj\[ 'saABp sop s^sa
aasod jopBajo bjshjb p íBorpajEip Bun A bdi^siui Bun bjjbj ao^q aps
-JB0J9DB BJBd roajisrjjB ouiAip oj ajsix^ •aqDszjat^f A janEquadoqag
oraoo SB^aisa A soatsijBiara soj ap A sijbaoj^ ouioa SBjspjuBd soj ap
'uj^snSy UBg ap 'soatisjuí soj ap 'ouijojj ap 'saja^ojswy A no\v\¿ ap
8O3U. X Ia na ^ S^uiJiaop 8BI u9 JBJjua anb BjjqBq mby •oidpui.id jo¿
a^qBiuauíTjadxauT oj ap o jas^jdns pp uaiqniBj oiuitnop ja jas Bjjtpo^
•oumiQ oj ap oiuyuiop \^ vjoifv sowajaptsiio^ o'f 'Bza^BjnjBu jod Á
[BnSt jod sopoj b uauaiAuoa anb 'Bija^Biu A oSubj 'p^pi^na 'pBpijBpd
'pBpi[BuopBjxi 'pBpptjuajnB ap saja^OBJBa eo\ ap oipnjsa p B^uasajd
soaijaisa saaopA soj ap Bjajea b^ anb souiBiJip 'jBniuuaj bjb^ -SBais
-TjBjaui uaiqinBj 8BpBuiB[^ BBAijafqo SBopajsa ea^qBjauaA A SB^aiA sb^
ap a^uapaj o^njtdBo un ea sajop^^ eo\ ap B^ijajs^ ^J •uojb^^ A onij
-o^^ 'uijsnSy UBg 'aansquadoq^g 'pSajj ap SBisi^api eaiuaiJJo^ sb[
ap saABj^ b 'o]^ag o\ ap BDisxjBjap^ b^ b uij p aonpuoa Baijajs^ btSo^
-oixy Bun ap oipnisa p anb uaiquiBj a^qBpnput g^ ^apqDg xbj^[ BjsBq
Suouiaj^f ap ba anb Bainiajod ubjS b[ na jBjjua anb jÍbjj ¿gapaj
o sa^api uos sooijajsa sajo^A eo^? •eapuoporaa sbibiuoioiiijui so^
'Sunjiififuia bj ap sooijsim soj 'uopdaojad bj ap 8Bjsio^ooisd soj 'opmf
pp boijjj[) bj ap ojoso^i^ p A 'uaiJBSuinBg 'Bai^a^s^ v\ ap jopBajo
^^ *SB[jBuiuuaiap osmb 'ppadsa BiSopDaeouS Bun ap 83abjj b 'bijos
-o[ij B^j •sojuaiuíioouoa uos 8B0IJ9JS3 SBJ0U3AIA sb[ anb jBoipni anb Buq
-^q o^os 'Bjoqs jod 'oja^ '^ooi^a^sa s^jojba soj ap ajuapnjaj ojuaninu
•ovo. aj83 ap jBjjod ja na uBJBdnjSB as 'Bi^ojonamonaj bj ap SBmpjn sau
-opBjn^adsa sej ap A sbjjosojij SBfaiA sbj ap SBiaai sojsg sopo) ^sisaBiBa
bj 'u9pBJidsui bj 'Simjqnf-uia bj 'Ba^ajsa baijbjojba uopm^ui bj 'ojnd
o^db jg 'BajEniSiJO saja^^BJBa sns na A B^ijajsa biSojoixb bj na

soj ap otutuiop ja Vdóyv sowajaptsuo^ 'o^ •uopBmioEmT bj 'BiJOinaiu
bj 'ojuauui^nas jap eaABjj b SBmBJOuBd sosa Boijipom A a^npojdaj
anb ajqraoq jap Bpuapuoa bj Bjsa uatqtaBj^ 'ouspuB jap ja 'uaAof
jap ja 'jopBuos jap ja 'jopBjsmbuoa jap ja 'oiqBS jap ja 'bjsijjb jap
ja 'j^SjnA ajqmoq jap ja rsouejd jÍBq omiinop ajsa ug -pBpijBsnBD ns
uauaijuo^ A saj^psdsa 'sajBJodjo^ 'sajBJodmaj sapspijBaj uog *aujB3
bj ua ojjo A orasiuojBjd ja ua ojod un üoa 'joutb ja Bjsg -sauopoij
sbj 'sopijijjB soj 'sojuaimiAora: soj 'sbsijuos sbj 'sBuiJBzuBp sbj 'sau
-aAof soj :sojjaq sajas soj uaiqtuB} UBjsg •ojjajsiui'ja 'pBpiuiíjqns bj
'ojuaiA ja 'aAaiu bj ap jÍ pBjsaÍBui ns ap ojuaisB ja sa BnSBouoay jap
oujaja o^ ¿ajuozíjoq jap Bjndjnd bj uoo BqjB jap saqnu sbj 'sajuajJO]
soj 'sausp soj ap Bzajjaq bj Batu uam^)? ¿jnB^[ b A noa^j ap sn
jÍBj^ b 'oapjBa jb oSn^tjns anb 'opBjjajjsa ojap jap BJnsouuaq bj
uain^)? •sajqtnoq n sbjsijjb somejapisuoo sou anb ojubj ua
-Bd spuajsixa BJjsanu ap ojjn^jo ja ua^njusuoa anb ssjjaq sbso3 sbj
uog -vzajjaq ap sopvtop sajtumvu so^afqo soj ap ja soiuauaptsuo^ o-j
•sotuiuiop sojsa ap sajjBjap soungjs' jBjauínua jpjjip Búas ou 'sapsp
-isojjna jaoBjsijBS bjb¿ 'ooijjjbhb A oijojbjbjob ojispdojd un U0^
'DQtjafS^^ vj ap jvtuauivp
runf uptsuauitp vun aXnmsuoo oduiat^ jap votSpjotuo vzajvunjvu vj
anb uvuaptsuoo X votMdwavtatu jv^odmat uptsuauitp vj ap oj.%uap
o.otfajsa oj opoj jvuSatut ap pvpaaou vj v mutonpuoo ojs^^ -ootiaisa soui
^ -soo jap uptovztuoS^o vjsa v odutatj^ ja jvjnoum ap pvptsaoau vj vpto
-ouooaj. uatqtuvt vpan^) 'VdpuaSua o vuttunjt svj anb vzajjag vj ua
axduiats opuatpiouioo sajvapt a sajuajstxa svsoo svj ap uppmuasa^d
vun ap OAiuap 'pvpyjtjdnjnw vj X pvpvun vj 'pnjamb vj X jnuacvap ja
'snt^uatjvdn svj X -ta^ ja 'osaooud ojos un ua anbtftun anb vot$atsa
(uppmiut vun vtuvsaoau vas 'sauot^ajuv svj ouioo oatta odn ap o oonai
-sa odtt ap 'oonsiiu odjt ap vjstuoiu uptovutuiiatap vun ap uvSnj ua
oiaj "ja^ajj A Bsomdsg 'ouijojj ^oJBjuauíijadxa anb ja oraoo Jopuajd
-sa ojubj ap ojob un ua asjBpnasa•• ajisaaau ouBtnnq njujdsa ja ajuej
-sui asa ua anb ajqísod sg 'pspijBjoj bj anbJBqB anb Baijajsa A
-Bjoui uppinjuí Bun b sandsap jBSBd A Buiajdns uozbj bj u^

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="872">
                <text>La intuición estética del tiempo.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="873">
                <text>La estética seguirá siendo una rama de la filosofía o no existirá jamás.  Su vecindad más próxima es la ontología por la máscara en que las cosas bellas existen confundiéndose con las del universo.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="874">
                <text>ORIBE, Emilio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="875">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p. 81-103</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="876">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="877">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="878">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="879">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="880">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="97">
        <name>ESTETICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="7">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="96" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="153">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/72b62a2af42fe607987d818fcaff6ab6.PDF</src>
        <authentication>271780545ce22f91cdc92e87237b3147</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="861">
                    <text>[j sauopisodsip sb[ ojubj o^ jo^ 'J[[B asjBziTiqBjsa A ajqísod bjS
-jsua efeq sbui B[ JumbpB BjsBq 'sojuaiuiiAoin sns UBjsnfB sauoJiaap
so[ 'boisji bj ap [Binamcpunj oidiouud nn b opuoipuods^j 'Bjoqy
•sa{qei8a sera ^y A ^y s^uoiaisodsip bb[ ^nb 'Bpneuosgj ap biu^jsis p na
jouaiu opBj^ nn ua a^nqi^juoa so^buijou souoioipuoo na ojubj oj jod
+.. +
h—sl = 3—a (zv) a—m—^—a (v) a—n—3—a (XV)

II- I II II

H O^H

H O

A a^qBjsaui sbui bj sa y n9pisodsip Bjs^ -ajuBuiraop^jd [ sa
y U9;oisod8ip bj '8Btn soj uajínqiajuo^ ^y A xy 'y SB^in^Ji^a^ sauoi^
-.eodsip 8b^ p^ño p ua '—jj^^—q^— odruS pp BpnBnosaj ap Butajsis
p na is 'pBpi[i3Bj 8Bin uoo asjsniaaja apand b^Sb ap uoioipB vj

H HO+H HO

+11'..
a—j^h + H00^—a

a—w—o —a

IO^H

a—m—d—a

••

+

a—n—o—a

h oh oh o

Oí)
•(•j Bmanbsa) oSan[ Bjqopeap as anb 'a^qeisaní iínin uoioipB ap o^anp'
-oíd nn b opnapnpnoa ajuaina^qBqoJd apaaaine BtiSB ap nopipB vj
•ojoaj^ omsiui p ñauar} 'sojijpiqxo ajuain^Bpadsa A souaSoipiq sanoi
na sbj[b ^juainBAijBpj sauopBJinaauoa sand 'sip^^B A sopioy -biiSb
ap nopipB noa sopudadijod A SBuiojojd ap —jj^—q^— sodruS ap
noispea bj; na ajsisuoo so3i}j[oa^ojd soiuauuaj so[ ap noioov b^j

0UD01J9WD-OU11WJ ossjSuo^ 'j^¡ ^o opojuasajd ot

SOJU9UIJ9J
uoioob is\ ^p Boraoajo^p
ZS31V O1M3OI13

�Ai y A2 serán de un nivel energético más bajo que la disposición elec
trónica A inestable, la cual además debe tener un nivel energético
más elevado, por ser ello necesario para la separación de las cargas
eléctricas. Evidentemente en la disposición electrónica A2 hay también
una separación de cargas, pero una estructura "amonio" (según A2)
con su octeto electrónico completo es ciertamente mucho más estable
y por ello de nivel energético más bajo que una estructura "carbonio"
(según A) con su octeto electrónico incompleto, y una fisura elec
trónica. Siendo la disposición electrónica inestable A la más favore
cida con respecto a la adición de agua, la transición de las disposi
ciones A^ y A2 en A debe ser el primer paso en la hidrólisis y es
provocado por fuertes concentraciones de iones H y OH con sus cargas
eléctricas respectivas. La incorporación de agua a la molécula (otra
vez de iones H y OH) ya es el segundo paso.
Por llegar con fermentos proteolíticos al mismo resultado, pode
mos admitir que éstos tienen una acción inductiva análoga a la de
los iones H y OH. Para ejercer este efecto, los fermentos deben tam
bién tener cargas eléctricas, es decir, deben ser altamente polarizados.
Los iones H y OH, por su gran movilidad y pequeño volumen, pueden
fácilmente llegar a los lugares, donde les es posible actuar; mientras
los fermentos, que tienen probablemente un peso molecular enorme,
deben primeramente ser fijados al substrato, a fin de tomar una
posición, en la cual pueden actuar con sus fuerzas polares, sin encon
trar obstáculos. Muchos fermentos se fijan de esta manera a los ex
tremos básicos (grupos amino libres), otros a los extremos ácidos
(grupos carboxilos), de una cadena proteínica o polipeptídica. Una
vez fijados dirigirán la puntería de sus fuerzas polares, probable
mente enormes, sobre los grupos —CO—NH—, cuya disposición
electrónica es transformada de esta manera.
Podríamos comparar la acción de un fermento sobre su substrato
con la acción de un colorante sobre la fibra, p. e.: la acción de los
colorantes ácidos o básicos sobre lana y seda natural, o la acción de
los colorantes "substantivos" o de "cuba" sobre el algodón; sirviendo
en la tintura las fuerzas polares solamente para la fijación mutua de

fundamental, o grupos básicos tampoco utilizados en la formación de
la cadena, p. e.: el núcleo imidazólico (histidina) o pirrólico (prolina).
La distancia entre el punto de fijación del fermento y el grupo
a desdoblar es de suma importancia. Por esta razón la posición siem
pre en alfa de los grupos —CO—NH— con respecto a los grupos amino
y carboxil, a los cuales las exopeptidasas se fijan, es muy significativa
para la acción y probablemente también para la estructura misma
de los mencionados fermentos. Por lo tanto podemos llegar a la con
clusión, que las exopeptidasas tienen grupos polares activos también
en posición alfa con respecto al grupo por el cual se ligan a los grupos
amino o carboxil del substrato.
La erepsina p. e.: para hidrolizar la leucilglicina (fórmula II)
se fijará primero al grupo amino libre del resto leucil, y cuando
E. Abderhalden y E. Riesz (2) introdujeron en este grupo el resto
p.aminobenzoil, el fermento no pudo más hidrolizar la N—p.aminobenzoil-leucil-glicina (fórmula III), siendo la distancia entre el grupo
amino libre y el más próximo grupo —CO—NH— (igual al diámetro
de un núcleo bencénico) mayor que la distancia entre dos carbonos
en posición alfa.

(II.)
(CH3)2.CH.CH;¡.CH.CO—NH.CH2.COOH

NH2

(III)
(CH3) 2. CH. CH2. CH. CO—NH. CH2. COOH
NH.CO—C6H4—NH2
De otro lado la tripsina hidrolizó sin dificultad la N. p.aminobenzoil-leucil-glicina por no haber sido modificada la distancia entre
el grupo COOH libre y el grupo —CO—NH— que liga el resto leucil
a la glicina. Comprendemos también así la especifidad de muchos
fermentos; basta que un grupo cualquiera se interponga espacialmente
en el campo de las fuerzas polares, entre fermento y substrato, que

colorantes y fibras (1).
Los fermentos que se fijan a los grupos amino libres en un extre
mo de una cadena, las llamadas aminopeptidasas, p. e.: la erepsina,
hidrolizan por etapas siempre al grupo —CO—NH— más próximo
de su punto de fijación. El mismo efecto lo producen los fermentos,
que se fijan a los grupos COOH libres, las llamadas carboxipeptidasas,
p. e.: la tripsina. Cuando un grupo —CO—NH—- se hidroliza, un
nuevo grupo NH2 o COOH respectivamente se libera, fijándose de
nuevo el fermento a estos grupo3 para reiniciar su acción desdoblante.
Erepsina y Tripsina son "Exopeptidasas", pero existen también "Endopeptidasas", que pueden hidrolizar una cadena proteínica o poli
peptídica por el centro. Como puntos de fijación podrían figurar
eventualmente en este caso grupos COOH de ácidos dibásicos como
del ácido glutamínico, no utilizados en la formación de la cadena

ya el fermento es incapacitado para actuar.
E. Abderhalden y sus colaboradores hicieron además la observa
ción, de que la introducción de diferentes restos en los grupos amino
libres de polipéptidos puede acelerar o retardar su hidrólisis por
medio de soda cáustica diluida (3). Los investigadores citados estu
diaban este fenómeno, según el cual iguales concentraciones de iones
oxhidrilos en un mismo espacio de tiempo actuarían de distinta
manera sobre polipéptidos, sólo diferentes por la substitución en el
grupo amino; comparando Abderhalden los derivados peptídicos
preparados con modelos para el estudio de la acción de los fermentos,
los cuales se adherirían también a grupos amino libres de polipéptidos.
Según nuestra opinión los restos introducidos influirán sobre

— 76 —

— 77 —

�— II —
ajqos uBjmjjuí soppnpojjut sojsaj soj uoiuido BJisanu unSag
•sopndadijod ap sajqij ouimB sodnjS b uaiquiB} UBjjpaqpB 38 sajBnD soi
'sojuamjaj soj ap uopoo bj ap oipmsa ja BJBd sojapoiu uoo sopBJBdajd
Booipijdad sopBAuap so^ uapjBUjapqy opuBJBdmoo íouiuib odtuS
ja ua uopnjtjsqns bj jod sa^uaJajip ojos 'sopijdadijod ajqos BjauBiu
BjuTjsip ap uBiaenioB odmap ap opsdsa oumm un ua sojijpiqxo
sanen ap sauopBJíuaouoo saj^nSí j^na ja unSas 'ouauíouaj ajsa usqeip
-njsa sopBip sajopBSijsaAui so^ •(g)Bpjnjip BaiisnBO Bpos ap oipam
jod smjojpitj na jspjsiaJ o JBjajaos apand sopndadijod ap sajqij
ouioib sodnj^ soj ua soisaj sajuajajip ap uopanpojjuí bj anb ap '^910
.BAJasqo bj SBiuapB uojapiq sajopBJoqBjoa sns A uapjBqjapqy '^
•jBn^oB Bj^d opBjpBdBOui sa ojuauuaj p ba"
anb 'oiBj^sqns A oinamia} aaiua 'sajB[od BBZJtanj sb[ ap odras^ p na
ajuarap3pBd8a BSuodaa^uj as B^ainb^no odnjS un anb BjsBq ísojuanuaj
soq^nni ap pspijpadsa v\ isb uaiquiBj somapuajduio^ •Bupt^S v\ b
^pnat ojsaa p vii\ anb —HM^03— odni^ p A ajqn H003 odnjS Ia
a'-i)ua BtauBjsip v\ BpBotjipoin opis Jaq^q ou Jod BupijS-jpnaj-jiozuaq
-ouiuiB-d *i[^ b^ pB^[noijip uis ozi^ojpiq Buisdiij B[ opB^ ojio aQ
—^H90—ODHW

HOOD^HDHM—

(III)

CU)
•bj^b uppisod ua

— 9¿ —
ap uopBuuoj bj u^ sopBziftjn ou 'ooiujuiBjnjS opps ¡ap
ouiod soaisBqip soppB ap H003 8dnjS osbd ajsa ua aiuamp^njuaAa
JBjnSij UBjjpod uoioefij ap sojund onio[) *oj)ua^ [a Jod coipudad
-tjod o B^iupjojd suap^a Bun JBzijojpiq aapand anb 'tt8B8Bpijdadop
-ug,, uaiquiBj uajsixa oaad 'K8B8Bpndadox^M uob BuisdiJtj^ A suisdaa^
•^lUB^qopeap uo^db ns a^piuiaj BJBd sodiu3 soisa b oiuauuaj p OAanu
ap aeopuBfij 'Biaqi^ as aiuaniBAij^adsaj HOOD
^HM dnjS OAanu
un 'Bzijojpiq as —HM~~0^— odnjS un opu^n[) 'Buisdui B[ :*a *d
'BessppdadixoqjBD 8BpeuiBi^ SBI 'sa-iqíl H003 sodnjS so[ b n^fij as anb
'8O^uauuaj so{ ua^npojd o[ ojDaja ouisiiu y^ 'uop^fij ap ojund ne ap
oinixo.id sbui —jj^[—Q^— odiuS ^ ajduiais SBdsja jod UBZifojpiq
b¡ :*a -d 'SBsepudadouiuiB 8BpBuiB[[ sbj '^uapsa Bun ap oui
un ua sajqrj ouiiiib sodnaS so[ b ubíij as anb sojuara^aj go'-j
• (l) sBjqij A sajuejojoo
ap sn^nuí uopBÍíj bj BJBd 9juaiuB[o saJBjod SBzaanj sb[ bjiijuu bj ua
opu^iAJis íuopo^jB p ajqos MBqno,, ap o tt8oAijuBisqns,, sajuBaojo^ so^
ap uoio^b B| o '^bjiijbu Bpas X bub[ ajqos sooiSBq o sopps sa^uEjojoa
soj ap uopB bj :-a -d 'Bjqij B^ ajqos ojubjojod un ap uop^s bj uod
ojBjjsqns ns ajqos oiuauuaj un ap uopoB bj jBJBdmoD souiBiapo^
'BjauBiu Bisa ap BpBuuojsuBJi sa Boiuoajo^ja
u^pisodsip Bjína '—jj^[—q^— BodnjS boj ajqos 'sanuoua aiuam
-ajqBqojd 'eaJBjod s^zjanj sns ap Bua^und bj UBjiSuip opBfij z^a
BUf^ 'BDipijdadijod o Baraiajojd euapBD Bun ap '(sojixoqjBO sodnj3)
soppB somajixa eoj b soj;o '(sajqij outuib sodnaS) soDisBq eouiaji
-xa soj b BjauBm Bjsa ap ubíij as eoiuauuaj soq^nj\[ 'sojnDBjsqo jbj^
-noaua uis 'saJBjod sezjanj sns uod jbiij^b uapand jbiio bj ua 'aopisod
Bun jbutoj ap urj b 'ojBj^sqns jb sopsíij jas aiuauiBJauíijd uaqap
'auijoua jBjnoajoui osad un ajuauíajqBqoJd uauaii anb 'sojuauuaj soj
sBjjuaiin íjBnjDB ajqísod sa saj apuop 'saJBSnj soj b jbS^jj aiuamjpBj
uapand 'uaranjoA ouanbad A pBpijiAoui ubj8 ns jod 'jjq A g saaoi so^
•sopBzuBjod ajuaurejjB jas uaqap 'jpap sa 'SBDtJiDaja sb^jbd jauai uaiq
-uibj uaqap so^uauuaj soj 'o^aaja ajsa jaajafa bjbj -jjq A jj sauoi soj
ap bj b BáojBuB BAijonpui uppDB Bun uauap sojsa anb j^impB soin
-apod 'opB^jnsaj ouisuu je so^pijoaiojd soiuaouai uoa j^Sajj jo^

sa A sxsijojpiq bj ua osBd jauíud ja jas aqap y na zy A ^y sauop
-podeip sbj ap uopisuBjj bj 'BnSB ap uoptpe bj b o^aadsaj uod Bpp
-ajOABj 8Bui bj y ajqB^saui Baiuoj^Daja uopisodsip bj opuaig •bdiuojj
-aaja Bjnsij Bun A 'o^ajdmoDui ODiu^JiDaja oja^ao ns uoo (y un^as)
ltoraoqjBDM BJn^Dnjjsa Bun anb of^q sbiu oatia^jaua jaAra ap ojja Jod A
ajqsisa sbui oqanur a)uaniB}jap sa o^ajdmoa ODiuojiaaja ojaioo ns uoo
(sy unSas) woiuouibot Bjnjonj^s^ Bun ojad 'sbSjbo ap uopBJBdas Bun
jÍBq zy Boiu^j^oaja u^pisodsip bj na ajuamainapiA^ *8BDij)Daja
sbj ap uopBjedas bj ejBd ouBsaoau ojja jas jod 'opBAaja bui
jaAiu un Jaua} aqap SBtuapB jBna bj 'ajqeisaui y boiuojj
-aaja uopisodsip bj anb of^q sbui oo^a^jaua jdaiu un ap UBJas ^y A ly

-uiai8 uopisod B[ uozbj Bjsa ao^ •BpuBiJoduii Buins ap sa jBjqopsap b
odnaS p i ojuauijaj pp uopBfij ap ojund p axnia BpuBisip B^
•(BUi^ad) oat[9jjid o (Buipijsiq) oo^z^pirai oapnu p :-a -d 'Buap^a b[
ap uopBrajoj B^ ua 8opBzi[ijn ODoduiBj sooisBq eodnjS o 'jBjuauíBpunj

•osBd opunSae ja ea vA (¡{O ^ H sanoí 3P Z3A
bj^o) BjnDajoui bj b Bn^s ap uopBJodjODUi vj -sBAiiaadsaj seau^aaja
sb^jbo sns uoa jjq A jj ssuoi ap sauopBJiuaouoa sa^janj jod opBooAOjd

souoqjB3 sop ajjua BpuB^sip bj anb joXbui (ooiuaouaq oapnu un ap
OJjauíBip ^b xBnT) —HN—OD— odnjg ouiíxojd sbiu p A ajqi^ ouinre
odnjS p aaiua BpuBjsip b^ opuais 4(jjj Bpnuuoj) BupiiS-^pna^-iiozuaq
-omraB-d—\[ ^\ JBzi[OJipiq sbui opnd ou ojuauuaj p '^iozuaqouiuiB • d
o^saj xa odnj3 ^i^^ ua uoaafnpoj^uí (z) zsai^ g A uapjBqjapqy 3
opusna A '^pna^ o^saj pp ajqi^ outuib odnjS \v ojiauíijd BJBÍtj as
(II ^InraJ9}) upi^^pna^ b^ JBzx^ojpiq BJBd :-a "d Buisdaaa vj
•ojBJjsqns [ap fixoqjB^ o ouiuib
sodruS sol B ubSÍI 9S F110 Ia jod odnjS IB ojDadsaj uoo Bjp uppieod ua
naiquiB) soAi^OB sajB^od sodnjS uauai} sBSBp^dadoxa sb¡ anb 'uoisnp
-uoa B^ b jb¿9|i souiapod ojub^ o[ io¿ -eo^uauuaj sop^uopuaui so^ ap
Btnsiin BJn^anJ^sa B^ BJBd uaiquiB^ ajuauía^qBqojd A uopaB B^ BJBd
BAiiB^iJTráhs ^nra sa 'ub^ij as sBSBpudadoxa gB[ sa[Bna so[ b 'jixoqjBD A
ouiuiB sodnjS so^ b o^aadsaj uod —jj^[—QD— sodnjS so[ ap bjjb ua aad

�la disposición electrónica de los polipéptidos en cuestión, de ma
nera que en los casos de aceleración de la hidrólisis de ligazones
•—CO—NH— la disposición electrónica A con separación de cargas
y fisura electrónica prevalezca, la cual puede con más facilidad adi
cionar agua. Esta influencia de los restos introducidos sería debida
a sus fuerzas polares. Así, como Abderhalden y sus colaboradores lo
han observado, la introducción de restos acetil, benzoil, restos acil
en general en los grupos amino libres de polipéptidos acelera su
hidrólisis por medio de soda cáustica diluida y aun la acelera más
la introducción del grupo urea, formado p. e.: por reacción de un
polipéptido con fenil-isocianato.
Por otro lado la introducción de un resto sulfonil en el grupo
amino libre de un polipéptido retarda la hidrólisis. En este último
caso se forman grupos sulfamídicos. Estos, según nuestra opinión (4),
son capaces de formar puentes O—N y desprender electrones, los
cuales se fijarán a la fisura electrónica de los grupos —CO—NH—
(esquema IV). De esta manera los grupos sulfamídicos serán ligados
por fuerzas polares a los grupos —CO—NH— y dificultarán a los
iones oxhidrilos hacer valer sus propias fuerzas polares con respecto
a ellos. Este efecto del grupo sulfamida sobre el grupo —CO—NH—
tiene muchísima importancia en la quimio-terapia con sulfamidas,
en la cual observamos con frecuencia un antagonismo entre el grupo
sulfamida y diversos productos que contienen grupos —CO—NH—(5).

De la misma manera podemos explicar la inmunización de lana
contra diferentes colorantes al tratarla con diversas sulfamidas (6).
Las sulfamidas por sus electrones disponibles han formado, como
acabamos de explicarlo, un complejo con los grupos —CO—NH—
de la lana, impidiendo de esta manera a los colorantes el acceso a
estos grupos. Hay pues una competencia entre las sulfamidas por un
lado, y los fermentos y los colorantes por otro, con respecto a las
proteínas. Por lo tanto nos parece probable, que también fermentos
y colorantes compitan entre sí con respecto a las proteínas. Nos pro
ponemos pues investigar la acción de fermentos sobre proteínas trata
das con colorantes, para darnos cuenta si los colorantes impiden al
fermento el acceso a las proteínas y así su hidrólisis.
Recordamos también que las cadenas peptídicas de las proteínas,
debido a las cargas eléctricas de los grupos —CO—NH— son proba
blemente ligadas una a la otra. Además una cadena puede formar
pseudo-dicetopiperacinas (fórmula V.) al plegarse y acercarse un
grupo CO a un resto NH bastante distante en cadena recta (6 esla
bones) . También aquí intervienen los fermentos proteolíticos sepa
rando las cadenas peptídicas una de la otra -y hidrolizándolas luego,
lo que sucede también con los pseudo-dicetopiperacinas.

(V.)

CHR

NH —

(IV.)
Ar — SO2 — NH2

R_C0 —NHR

0

0—

/\
Ar—+í5 —NH,

0 .

0—

/\

Ar—+S —NH2

R — C — NHR

—0

0

Ar—+S —NH

C0-

OC

NH

r _ C — NHR

CHR

/\

HN

0—

H

R_C — NHR

—0

0

0—

/\

Ar—+S —NH
. 1+
—0

R —C —NHR

H
— 78 —

CO —

CHR

CO —

Basándonos sobre nuestra hipótesis de que la acción de los fer
mentos proteolíticos consistiría a provocar en grupos —CO—NH—
la transición de una disposición electrónica de menos energía a una
de mayor energía, apta para la adición de agua, opinamos que tam
bién radiaciones ultravioletas, las cuales son, como es sabido (8)
absorbidas por las carboxiamidas, provocarían una transición análoga
a un estado energético más alto. Pero no podemos decir, si estas irra
diaciones llevarán la disposición electrónica de la forma cetónica (Ai)
solamente hasta la forma (A2) "amonio" o hasta la forma A "carbonio". Pero en el último caso estas irradiaciones deberían provocar en
analogía con un fermento proteolítico, a un ph y una temperatura
optimal para reacciones fermentativas, también la hidrólisis de proteínes o polipéptidos. Esto se manifestaría en un aumento de grupos
amino libres, lo que nos proponemos estudiar según el método de
Van-Slike.
— 79 —

�— 6¿ —

IlSA

ap opojatn [3 ungas jBipnjsa somauodojd son anb o[ 'sajqij ouiuib
sodm^ ap ojuaiuni: un ua BjJBisajiuBín as ojs^ 'sopi^dadijod o sam^^
-oad ap sisijojpiq bj uaiquiBj 'SBAijBjnauuaj sauoiaaBaj Bjed jBuiijdo
BjnjBJadui^j eun A qd un b 'oaijijoajojd ojuauuaj mi uoo bi^ojbub
ua JBooAOJd uBiiaqap sauojoBipBjji SBjsa osea otupjn p n^ oíaj #Moiu
-oqJB3,, y BtnJoj B[ EjSEq o uoinonren (zy) bumoj bj BjsBq aiuauíBjos
(ly) Barao^aa buwoj bj ^p eaiuoxiaaja uoiaisodsip bj ubjba3Jj sauoioBip
-bjji SBjsa is 'jiaap somapod ou oja^ *oíjb sbut oopaSjaua opsjsa un b
bojbub uoiaisueii Bun UBUBOOAO^d 'SBpiniBixoqjBO sb[ jod SBpiqjosqB
(g) opiqB3 e^ omoa 'nos saj^na bb[ 'SBjajoiABxijn sauopeipBj naiq
-niBi anb sotnBuido 'buSb ap uopip^ b{ B-red BjdB 'BiSjaua joXbui ap
Bun b BiSjoua souaui ap Boiuoj^oa^ uppisodsip Bun ap u9toisubjj bj
—jj^[—Q^— sodn^S ua jeaoAOjd b Bijpsisuoa soDpqoajojd so^uain
-io} eo\ ap uoioob B[ anb ap sisajodiq Bjjsanu ajqos souopussBg

-HM

HH0

-HM

—o

HHD

— 0^

H
aHM — o —

a

—o

t&gt;HM — S+— jy

\/
0

o—
aHM — o —

a

H

—o

HM —S+— jy

\/
0

o—

+ +1
clJlJV.

*J

'HM —S+— jy

a

\/

—o

0

o—

+ +1
aHM — o —

00
00

MH

a

\ /+ - jy

—o
aHM — oo —

0
'HM — 'OS - jy

a
(•AI)

HHO

Ca)
•SBupBjadidojaoip-opnasd so[ uoo uaiqraBj apaons anb oj
'o8an| SBfopuBzijojpiij Á- bjjo b^ ap Bun SBoiprjdad SBnapBO sbj^ opuBi
-Bdas soaiií^oajoad ojnanuaj 8O[ nanaiAJajuí jnb uaiqutBj^ • (sauoq
-B{sa 9) Bj^aj Buapsa ua ajuBisip ajuBjssq jj^^ ojsaj un b q^) odruS
un asjB3J3ae A asjce^a^d [b (^ Bpnnu^j) SBuiDBjadidojaoip-opnaed
jbiujoj apand Buap^o Bun SBiuapy -bjjo b¡ b Bun BBpB^i[ aiuauíajq
•Bqojd nos —|jf^—Q^y—• sodiuS boj ap SBOijjoaja sbSjb^ sb^ b opiqap
'gBUiajOJd sbj ap SB^ipj)dad SBuapsa sb[ anb uaiquiBi souiBpjoaají
•8isijpjpiq ns jsb Á SBuiajojd sb[ v osaooB ja oiuauuaj
[B napidrar sajiiBjo[OD so[ is B^uano soujBp Bjsd 'sa^uBJO^oa uoa SBp
-bjbjj SBuja;ojd ajqos sojuauuaj ap uoio^b b[ jBSijsaAui sand somauod
-ojd so^j -SButajoad sb[ b ojoadsaa uoa js aj}ua uBjiduio^ sajuBJo^oa A

())— sodn.iS uauanuoa anb sojanpojd sosjaAip A BpiuiBjjns
odiuS ja ajjua omsiuoxtetue nn BiauanaaJj uoo soniBAjasqo jena bj ua
'SBpiuiBjjns uoa BidBjaj-oiuiínb bj na BiauBiJoduii Buiísiqanuí auai^
—U^^—Q^— odtuS ja djqos BpiuiBjjns odnj^ jap o^oaja ajsg; -sojja b
ojoadsaa uoa sajBjod SBzaanj SBidoíd sns iajBA aaa^q sojijpiqxo sauoi
soj b UBJBjjnaijip A •—jj^j—QO— sodnj3 soj b sajBjod sBZJranj jod
sopB^ij UBjas 8ooipiraBjjns odiuS soj BjauBui Bjsa 3(j • (\j Buianbsa)
—jjj^^—00~ 8dnjS 8OI 8P Baiuojjaaja cinsij bj b ubjbCij as sajBna
soj 'sauojjaaja ^apuajdsap A ^—q sajuand jbumoj ap saaBdsa uos
'(^7) uoiuido Bjjsann unSas 'sojs^j •so^ipiuiBjjns sodiuS ubiojoj as oseo
ouiijjn ^jsa u^ •sistjojpiq bj BpjBjaj oppdadijod un ap aaqrj ouiuib
odniS j ua jiuojjns ojsaj un ap uoiaonpojjuí bj opBj ojjo joj

Bpiqap Búas sopianpojjuí sojsaJ eoj ap Biauanjjm Bjs^ *BnB jBuoia
-ipB pBpijiaBj sBui uoa apand jsno bj 'BazajBAaJtd Baiuoj^aaja Binsij A
sbSjb3 ap uoiaBJBdas uoa y Baiuojiaaja uoiaisodeip bj —jj^j—QO—'
sanozBSij ap sisijoapitj bj ap uoiaBjajaaB ap sosea soj na anb Bjan
-Bui ap 'nppsana ua sop^dadijod so[ ap Bamojjaaja uopisodsip bj

b oea^aB ja saiuBJojo^ soj b BjauBui B^sa ap opuaipidmi 'bubj bj ap
•—u\[—Q"j-— sodnaS soj uoa ofajduio^ un 'ojjBoijdxa ap souiBqBOB
ouioa 'opBuuoj ubtj sajqiuodsip sauojj^ap sns jod SBpimB^jns eB^j
• (9) SBpiuiBjjns SBSjaAip uoa bjjbibjj jb sajuBJojoa sajuajajip bjjuoo
bubj ap uoiaeziunuiuT bj jearjdxa sourapod BjauBiu biusiui bj ^q

•ojBUBiaosi-jiuaj uoa opi^dadijod
un ap uoiaaBaj jod :-a -d opsuijoj 'Ba^n odniS jap uoiaanpoajuí bj
8bui BjajaoB bj unB jC Bpjnjip Ba^snBa Bpos ap otpaui jod sisijojpiq
ns BjapoB oppdadijod ap sajqij ouiuib sodtuS soj na jBJauaS na
jiaB sojsaj 'jiozuaq 'jijaaB soisaj ap uopanpoajn; bj 'opBAjasqo UBq
oj sajopBJoqBjoa sns A uapjBqjapqy onioo 'isy *saJBjod SBZJíanj sns b

8ojuauuaj uaiqraBj anb 'a^qBqojd ^aajsd son ojubj oj jo^ "SBUiajoad
sbj b ojaadsaj uod 'ojjo jod sa^uBJojoa soj A sojuauuoj soj A 'opBj
un Jod SBpiraBj(ns sbj ajjua Biouajadiuoo Bun sand ^bjj -godruS sojsa

�BIBLIOGRAFÍA
(1)E. Riesz, An. Asoc. Quím. Arg., 31, N. 160, p. 76 (1943), C. A^ 38, p. 519, Archi
vos Soc. Biol., Montevideo, XI, N. 3-4, p. 176 (1944), C. A. 38, p. 5701, Proc. Royal Irish
Acad.. 51, sec. B., N. 10, p. 170 (1947), Bull. Soc. Chim. Frunce, 1947, p. 684.
(2)E. Abderhalden y E. Riesz, Fermeruforsch., 12, pe. 190, 222 (1930), C. A. 25, p. 491.
(3)E. Abderhalden y P. Moeller, Zschr. f. physiol. Chem., 174, p. 200, 176, p. 207
(1928), E. Abderhalden, Rindtorff y Schmitz, Fermentforsch, 10, p. 213 (1928), E. Abder
halden y E. Riesz, Fermentforsch, 12, p. 180 (1930), C. A. 25, p. 491.
(4)E. Riesz, Archivos Soc. Biol. Montevideo, XI, N. 3-4, p. 181 (1944), C. A. 38,
p. 5701, Ph. (Rev. Asoc. Estud. Quím. Uruguay), 1945, N. 2, p. 14, C. A. 41, p. 2495, Proc.
Royal Irish Acad. 51, sec. B., N. 10, p. 163 (1947), Bull. Soc. Chim. Frunce, 1947, p. 681.
(5)E. Riesz, Archivos Soc. Biol. Montevideo, XI, N. 3-4, p. 184 (1944), Proc. Royal
Irish Acad.. 51, sec. B., N. 10, p. 171, Bull. Soc. Chim. Frunce, 1947, p. 685.
(6)Patentes Suixas, 150,292; 153,194; Patente Inglesa 333,559; Patentes Francesas
692,390; 811,738.
(7)P. Ramart-Lucas y A. Wohl, C. R. Acad. Sci., 196, p. 120 (1933), Bull. Soc. Chim.
(4s.), 53-54, p. 13 (1933), P. Ramart-Lucas y D. Biqlard, Bull. Soc. Chim. (5 .), 2, p. 1383
(1935), P. Ramart-Lucas, Bull. Soc. Chim. (5 s.), 3, p. 735 (1936), P. Ramart-Lucas y
Cbuenfeld, Bull. Soc. Chim. (5s.), 4, p. 478 (1937), Hantzsch, Bes, D. Chem. G., 64, p. 661
(1931).

EMILIO ORIBE

LA INTUICIÓN
ESTÉTICA DEL TIEMPO
"La poesía basca hacerse unidad con el movimiento del Tiempo in
mortal; el Tiempo a su vez se denuncia como el primer movimiento de
la trascendencia que realiza la inteligencia en su afán de desbordarse
de sí misma y determinarse hacia lo eterno de las cosas. Este movimiento
de la inteligencia en su afán de trascender, se torna oscuro e ilegible.
Por eso el alma pensante sabe muy poco del Tiempo, como el arco ignora
el movimiento y el destino de la flecha que impulsó..." — Emilio Oribe.
"Platino" • 1946.

La Estética seguirá siendo una rama de la Filosofía o no existirá
jamás. Su vecindad más próxima es la Ontología por la máscara en
que las cosas bellas existen confundiéndose con las del universo. Pero
también la Estética se halla muy próxima de la Etica y de la Religión.
No hay posibilidad de una ciencia de lo bello en el sentido riguroso
que los positivistas desde Comte a Goblot entienden por conocimiento
científico. Existirá la Estética como una investigación libre, de orden
metafísico, apoyándose en alguna intuición genial de la razón que se
revelará de siglo en siglo, ni más ni menos de como ocurrió con los
grandes sistemas conocidos. Todas las tentativas para constituir una
estética subjetiva o empírica, puramente descriptiva de fenómenos y
leyes, han fracasado en estos últimos cien años. Ello nos enseña que
hay que volver los ojos hacia las estéticas metafísicas para comprender
algo de la esencia de la Belleza, que hay que considerar a los artistas
como criaturas excepcionales o divinas que escapan a las leyes co
munes del existir y hay que aguardar a que el milagro del Tiempo
que esconde en su tiniebla la verdad de la Belleza, nos proporcione
nuevas aventuradas intuiciones que nos aproximen al misterio ontológico. ¿Qué otra actitud han adoptado los investigadores de los fe
nómenos religiosos? Retornar a la ontología de lo divino. Pues bien,
no hay más remedio que emprender el mismo vuelo en los dominios
de la belleza. Es indudable que el afán investigador de los fenómenos
artísticos y de la creación de lo bello, y las cuestiones de repercusión
social y moral de las artes, deben proseguirse. Pero todo ese universo
de hechos constatados y explorados, aunque valiosísimo, no pertenece
a la Estética, la cual tiene que ser autónoma, trascendente, puramente
teórica y metafísica. Así como en el pasado, en atmósfera de mito y

— 80 —

— 81 —

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="862">
                <text>Interpretación electrónica de la acción de los fermentos proteolíticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="863">
                <text>Trabajo presentado al IV Congreso Latinoamericano de química. Santiago de Chile, Marzo 1948.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="864">
                <text>RIESZ, Eugenio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="865">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p. 75-80</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="866">
                <text>Facultad de Humanidades  y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="867">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="868">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="869">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="870">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="96">
        <name>FERMENTOS PROTEOLITICOS</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="95" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="152">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/b1481c505f819ad8114cf13fec8745ec.pdf</src>
        <authentication>1be5f795c7bf6cbcadc1affa8e2a3b75</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="860">
                    <text>— S9 —
•ofeqe.il 38 jena p na 'oui[bd[b oipam pp Bpuanjjui ej ofeq nop^esi
e^sa n^ o^qopsap 38 {inoii odru3 nn anb ejoqe souiaqBg "(j B^ninjoj)
BupijS-ipna^-jiozuaqouiuiB • d bj 3p sisajuts v\ Bjed ^iaoii ap oanjop p
^ oaiozuaqouiuiB • d opps p aajua nopaBaj ap ojonpoad p noieafd
-nía (g) zsaijj -^ ^ nap¡eqjapqy -^ 06T n3 'B3ipjniB BJtnanj^sa ap
eopijpjqne ap zaA Bjaraud aod ne^qeq j^^papaog A zjanq^suy SBraapy
•BJnd buijoj n^ jana^qo uojaipnd ou \vno p Á ajuainjiaBj anodinoa
-sap 38 anb 'osoip^e o^anpoad 'o^i^iubjjub-jiuoií opps pp ojn^op p
'—_\[ g o oniraB— nuoi; odnaS [a na biujojsubjj ^s oiuij[n
ap oniraB odnjS p 'ooi[iuBjjaB opioB pp oiuojd A ojuaSjB ap
sa[B8 8B( 3jqos imoij ap oaruop pp uoiaaB B[ jod anb 'uojbjjuoouo
(Z) ^^ii[09pao^ 'jj A zjanqosuy &lt;rj 6^61 u^ B-^ OJ3d "noioBoipui Bnn^uiu
nep ou sopBjp saaopB^i^saAui so[ uop^eaj ap souepunaas sojonpoad
jqS "D ol€ aP "^ d PP A D oO^l aP (rara ül) "3 ^ FP opBzi^jsua
'o{[ijbuib ojonpoad oinoa 'Bjnd buijoj ua ^A oaiozuaqouiuiB - d opiae pp
opBAiaap 3)sa eppnpaj aiUBjasq noisaid b uoiaB^nsap jod nojaiAn^qo
uuBuiqy A Ja^sBj^aj^ o^jeqtna uig •oaiozuaqouiuiB • d oppe pp
a[dmi8 un ap uoianjpsuoD bj uoja^nqwjB aj sopB^p s
so[ 'ojanpojd ajsa ap ojop [ap o^nojja sistjbub nn na asopuBSBq A
opiuajqo nopa^aj ap ojanpoad pp ajjnze na opiuajuoa p opuai^iuiQ
•p^padsa na ooiozuaqouiuiB • d oppB p A pjana^ na sooiozuaqouiuiB
8oppf 8O[ ajqos nuoij ap ojnjop pp uopaB b¡ (8^61 ua) ope^psaAui
ireq anb sojauíijd soj; nojanj (^) nuBuiqy "^ ^^ A jaj9Bj^oj\[ *^
•sauopBJBpB SBunSjB nozBj Bjsa jod uB^isaaau A SB^ajduiooui
3 ^BiJOjoipBj^uoa oSpj nos 'ooiozuaqouioiB - d oppit p ainauqepadsa
'go^iozuaqouiraB soppe 9o\ ajqos jmou ap ojnjop pp nopae bj jod
'sojganduioa so^ ajqos B^njEJaji^ B^ ap sauopBOipni

(8P61 aP zio^¡ 'ajjv^ p ogtniuvg •votuimf) ep
outKniaiuD-outjoq oí^jSuo^ -^j jv opojuasaud oí

uoioBSU9puooo}ne ns Á ootozu^q

-OUtUIB^TUOTi' d OpiOB pp OJlUOp \9
ZS3IU 0IM30Í13

�(I.)

H3C\
CH —CH2 —CH —CO —NH —CH2 —COOH
H3C/

NH
OC —C6H4 —NH2(P)
En 1932 L. Anschuetz y Z. M. Deliyski (4) continuando las in
vestigaciones sobre el cloruro del ácido tionil-antranílico, le transfor
maron en el clorhidrato del cloruro del ácido antranílico, sin llegar
con éste al cloruro del ácido antranílico libre, pero sí a un producto
poco soluble y de alto punto de fusión, que creyeron idéntico a la
diantranilida, .preparada por G. Schroeter y O. Eisleb (5). En 1935
P. Carré y D. Libermann (6) reanudaron las investigaciones con res
pecto a la acción del cloruro de tionil sobre los ácidos aminobenzóicos
y rectificando el error de McMaster y Ahmann, reconocieron los pro
ductos de reacción como cloruros de los ácidos tionilamino-benzóicos
(de la fórmula general II).
(II.)

a 18 mm. de presión y una temperatura entre 140-150. Los cristales
amarillos obtenidos tenían de nuevo el P. F. de 31 C. Hirviendo el
producto con agua, se descompone produciéndose ácido clorohídrico
y vapores de SO2. Estos últimos fueron introducidos cuantitativamente
en un exceso de solución de iodo, para determinar así por análisis iodométrico la constitución del cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico,
el cual es transformado de esta manera en el clorohidrato del ácido
p. aminobenzóico muy soluble en agua. De su solución acuosa el ácido
p. aminobenzóico libre puede ser recuperado por medio de acetato
de sodio. Exponiendo el cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico a
la humedad del aire, éste lentamente se transforma en un polvo blan
co del P. F. más arriba de 300 C. Este producto calentado en estado
bruto con agua, se descompone por la presencia, aun de ácido cloro
hídrico, en ácido p. aminobenzóico. Pero lavado algunas veces con
agua fría para sacar todos los rastros ácidos, el producto puede ser
después recristalizado con agua, en la cual es poco soluble si es fría
o bien soluble si es caliente. Su contenido de N de 10,97 % es de
acuerdo con la fórmula Ci4H12N2O3 fórmula del ácido p. aminobenzoilp. aminobenzóico (fórmula III).

O.S.N —C6H^ —COCÍ

/
Sin embargo no pudieron preparar estos productos en forma pura,
efectuando su destilación a una presión no muy reducida, destilando
p. e. el derivado "para" a una presión de 27 mm. y una temperatura
de 147-150, lo que causó su descomposición violenta. Además afir
man Carré y Libermann que calentando los cloruros de los ácidos
tionilamino-benzóicos con agua habían recuperado solamente canti
dades insignificantes de los ácidos aminobenzóicos originales y que
se formarían como productos principales diamidas de la fórmula ge
neral Ci4rI10N2O2. Así obtuvieron en el caso del cloruro del ácido
m. tionilamino-benzóico un producto del P. F. de 225 C (la m. dia
mida), ya preparado anteriormente por Piutti (7), mezclado con un
producto de polimerización, y en el caso del cloruro del ácido p.tio
nilamino-benzóico un producto del P. F. de 325 C, también difícil
mente soluble y próxima a la composición de Ci4HioN202 que se
transformó solamente después de una saponificación alcalina, en el
ácido p. aminobenzóico.
Por el hecho de que las indicaciones de Carré y Libermann
estuvieron en contradicción con los resultados, que ya habríamos
obtenido con E. Abderhalden (3), en lo que se refiere a la prepara
ción de un derivado puro del ácido p. aminobenzóico, del P. F. de
31 C y también a su descomposición por agua y por la humedad
del aire, hemos reanudado nuestras propias investigaciones sobre este
tema y hemos dado ya sobre el particular una breve información
previa (8). Hemos pues preparado otra vez el cloruro del ácido
p. tionilamino-benzóico hirviendo 1 parte de ácido p. aminobenzóico
con 3 partes de cloruro de tionil, evaporando después el exceso 'le
cloruro de tionil a presión reducida y destilando después el producto
— 66 —

(III.)

H2N—/

\

\

O H

\.

— COOH
\.

La presencia de un grupo amino aromático libre en este producto
fue probada por diazotación y copulación con diversas substancias
aptas, originándose colorantes azoicos. Una diazotación cuantitativa
con una solución de NaN02 1/10 n. y papel de ioduro de potasio y
amidon probó la presencia de un grupo amino libre por dos restos
aminobenzóicos, de acuerdo con la fórmula indicada de un dipéptido
del ácido p. aminobenzóico. La presencia de un grupo carboxil libre
explica la solubilidad del producto en agua caliente.
No es difícil explicar los resultados de Carré y Libermann en
contradicción con nuestras investigaciones. Ellos encontraron diami
das, utilizando para sus experimentos no cloruros de los ácidos amino
benzóicos puros, pero sí los productos crudos de reacción entre los
ácidos aminobenzóicos y el cloruro de tionil. En estos productos de
reacción crudos hay probablemente contenidos aún otras substancias.
Por esta razón hemos tratado el residuo de la primera destilación del
producto de reacción entre el cloruro de tionil y el ácido p.amino
benzóico con agua y hemos encontrado en efecto un producto que
corresponde a los descriptos por Carré y Libermann, un diamida de
la fórmula C14H10N2O2 formado directamente por la acción del clo
ruro de tionil sobre el ácido p. aminobenzóico y no por decomposi
ción del cloruro del ácido p. tionilaminobenzóico con agua.
En 1937 R. Graf y W. Langer (9) han reanudado el estudio de
la acción del cloruro de tionil sobre los ácidos aminobenzóicos. Estos
investigadores, a los cuales escapó nuestra previa comunicación (8.)
67 —

�oianpojd ja sandsap opuBjpsap A Bppnpaj upisajd b Jiuop ap ojnjoja
3p osaaxa ja sandsap opuBjodBAa 'jiuop ap ojnjop ap sajJBd g uoa
oaipzuaqouiuiB • d oppB ap ajJBd \ opusiAJiq oaipzu^q-ouiuiBjtuop • d
oppB jap ojnjop ja zsa bjjo opsjBdajd sand soraajj •(g)BiAajd
uopBuuojuí 3Aajq Bun jBjnaijJBd ja ajqos vA op^p soinaq A bui^j
3)83 ajqos sauopBgrjsaAui SBidojd SBjjsanu opspnuBaj soraaq 'ajjB jap
pepaumq b^ jod A BnáB Jod uopisodraoosap ns b uaiqraBj A 3 0|g
sp "j[ "(j pp 'oaipzuaqouituB • d oppB jsp ojnd opBAiJsp un sp upp
-BJBdajd bj b 3J3IJ3J 38 anb oj ua '(g) uspjBqjspqy '^ noa opiuaiqo
soiuBuqBq vA anb 'sopBijnsaj soj uoa uppaipBjjuoa ua uojaiAnjsa
uuBuuaqi^j A 9JJB^ ap sauopsaipui sb[ anb ap oqaaq p jo^

sojsg •sosiozuaqouituB soppe soj ajqos [inop sp ojnjop jsp uopsB B[
ap oipnjsa ja opspnuBaj u^q (^) jaSus^ j^ A jbj^ ^j ¿6l U3
*en^e uoa ooioznaqouiuiBjiuoij • d oppB jap ojruop pp uop
-isodniooap jod ou A ooiozu^qouiniB • d oppe [^ ajqos jiuop ap ojnj
-oja jap uopaB bj jod ajuamej^ajip opeuuoj íO!;\[0IHtlD B[nnlJ9J BI
ap BpiuiBip nn 'uuBuuaqi^j A ?jjb[) jod sojdiaasap soj b apuodsauoa
anb ojanpoíd un ojoap ua opejjuo^ua sornaq j{ sn^e no^ ooiozu^q
-ouimB-d opioB [^ ^ [iuoi; ap ojnjop p ajjua uopo^aj ap ojonpojd
jap uoiaBjijsap Bjaiuud [ ap onptsaa [a opBjBJj souiaq uozbj Bisa joj

— 99 —

— 19 —
(g) uoioeoiunnioo eiAajd sjjsanu odeasa sajsna so[ b

'SBpuBjsqns sejjo unB sopiuajuoa ajuaiuajqBqoJd Avx\ eopiu^ uoia^eaj
ap sojanpojd sojsa u^ 'Iiuon ap ojnaop [a A sooiozuoqüuiniB soppB
go[ aajua uopoBaj ap sopiuo soj^npojd so[ is ojad 'sojnd so^i^znaq
-outuib sopiae so[ ap sojtuop ou 8o}uauiijadxa sne Bjsd opuBzi^iin 's^p
-ituBip uojBjjuoaua so{j^ •sauopB^ijsaAui SBjjsanu uoo uopoipBjjuo^
ua uuBuuaqi'j A ^j^b^) ap 8opBj[nsaj soj JB3i[dxa [PIJÍP 8a M
•ajuai[BD biiSb ua o^onpoad pp pBpi^iqn^os bj B3i[dxa
aaqi[ ^ixoqjB3 odnjS un ap Bpuasajd B^ •ooiozuaqouiiuB • d oppB jap
opijdadip un ap epsaipui ejnuuo^ bj uoo opjanae ap 'soDiozuoqouiuiB
so^saj sop Jod ajqij ouiraB odnjS un ap Bpuasajrd bj oqojd uopiuiB
A oisBjod ap ojnpoi ap jad^d A *u oi/l ^ONBM aP n9pnjo8 eun uo^
BAIJBJlJUBnD UOI^BJOZBip BU^ •SOOIOZB 89}UBJO[O3 agOpuBUlSlJO 'SBjdB
SBpiíBjsqns SBSJaAip uoo U9pBjndoa A nopBjozBip jod Bp^qojd anj
ojonpojd ajsa ua ajqij ooijbiuojb ouiihb odnjS un ap Bpuasajd B'j

\
HOOD —

\

\/

"\

M^
H O

/—MCH

(III)

'oaipzuaqouituB * d oppB
ja ua 'BuijBajB uppBaijiuodBS Bun ap sandsap ajuauíBjos oiujojsubjj
as anb ^OzX[0IH"D aP n9T3í8O(!uioa bj b Bmixpjd A ajqnjos ajuara
-jpijip uaiqraBj '3 OS^ aP *^ 'd IaP oi^^po-'d nn oaipzusq-ouiuiBjiu
-oij"d oppB pp ojnjop jap oseo ja na A 'uppBzijamijod ap ojonpojd
un noa opepzam '(¿) pjnij Jod ajuarajoijajuB opBj^dajd vA '(^pira
-Bip ^va bj) 3 OS^^ P '^ 'd PP oianpojd un oaipzuaq-ouiuiBjraop *m
oppB pp ojnjoja jap os^a ja U^ uojaiAnjqo isy "zO^M0XH^ID IBjan
-a^ Bjnmjpj bj ap sepiineip sajBdpuud sojonpojd omoa ubtjbuijoj as
anb A sajBui^tJo soaipzuaqouiuiB soppB soj ap sajucoijiuáisut ssp^p
-ijubd aiuauíBjos opsjadnaaj UBjqBq BnSB uoa soaiozuaq-ouiniBjiuoij
sopps soj ap soJtuo[o soj opuBjuajBa anb uuBrajaqi^ A ^JJB3 ubiu
-jijb SBuiapy "BjuajoiA uopisoduioosap ns p^nsa anb oj io0S\'Lfl 3P
BjnjBJaduioj Bun A -vam ¿^ ap upisajd Bun b tíBJBd,, opBAijap ja *3 'd
opuBjpsap 'BppnpsJ Anua ou uoisajd Bun b uppBjiissp ns
'Bjnd buijoj U3 sojonpojd sojsa jBjBdajd uojaipnd ou oájBquia uig

\/'
10 0^ — fH9D — N'S'O

"(III BInxnj9J) ODiozuaqouiuiB • d
-^toznaqomuiB • d oppo jap ejnuuoj SO5MZIH*ID Bi^uuoj bj uoa opjanas
ap sa o^ ¿6'0I 3P M 3P opiua)uo3 ng 'aiuaijea sa is ajqnjos uaiq o
bjjj sa 18 ajqnjos oaod sa j^n^ bj ua 'en^e uoa opBzijBisuaaj sandsap
jas apand ojanpojd ja 'sopp^ sojjsbj soj sop o^ jb^bs Bjsd bjj^ BnSs
uoa sasaA SBun^jB opBABj oja^ •ooiozuaqouiuiB • d oppB ua 'oaiipj^
-ojoja oppB ap uns 'Bpuasajd bj jod auoduioasap as 'buSb uoa ojnjq
opBjsa ua opsiuajBa ojonpoJd ajsg -^ Ooog ^p eqiB sbui -^ "j jap os
-UBjq OAjod un ua buuo^subj) as ^jnauíBju^j ajsa 'aaiB jap pBpauínq bj
b oaiozuaq-omuiBjiuop * d opp^ jap ojruop ja opuaiuodx^ 'Oipos ap
oiBja^B ap oipam Jod opBjadn^aj jas apand ajqij ooiozugqouiuiB • d
oppB p Bsonae uopnjos ns 3q -Bn^B ua ajqnpos Anva oaiozuaqouiuie • d
oppe pp ojBjpiqoaop ja ua BjauBtu Bisa ap opBUMOjsuBJi sa jBna p
'oaiozuaq-omuiBjraoii • d oppe jap ojnjoja jap uopmpsuoa bj oaiajaní
-opoi sisijBuB jod jsb jBuiuuajap BJBd 'opoi ap U9pn[o8 ap osasxa un ua
soppnpoaiui uojanj somiijn sojs^ ^Qg ap sajodBA X
opps asopuapnpojd auodmossap as 'BnSB uoa oianpojd
ja opuatAJij^ •^) oi ap -^ "^ ja OAanu ap UBjuai sopiuaiqo sojjiJBUie
sajB)sija s^j 'oOSI'Of't 3Jlua Ban^EJodinaj Bun A uoisajd ap *mui gl s

(II)

'(II IBJn^ Bjnuu^j bj sp)
soai^zusq-ouiuiBjiuoii soppB soj ap soJnjop ouioo uop^Baj ap sojanp
-ojd soj uojaioouo^aJ 'uuBiuqy A Ja}8Bp\[a{\[ ap jojja ja opuBaijijaaj X
so^i^zuaqouiuiB soppB soj ajqos [tuoij ap ojnjoja jap uopoB bj b oiaad
-saj uoa sauopBSnsaAui bbj uojspnuBaj (9) uuBuuaqrj -Q A aJJB^ m^
S6I n3 '(S) ^^Isí3 'O ^ Jaiaojqag '^ jod BpsjBdajd 'BpijraBjjuBip
bj b oapuspi uojs^aja anb 'uoisnj ap ojund o^jb ap A apqnjos oaod
un b is ojad 'ajqi[ oaijjuejiuB oppB jap ojnjoja \v ajsa uoa
ui8 'oaijjuBJiuB oppB jap ojnjoja jap ojBjpiqJop ja na uojbui
aj 'ooi[juBjjuB-jiuoij oppB pp ojnjop ja ajqos^
-ui sbj opuBnupuoo (^) i2js^ij3Q *j^ *2 A

H^
H003 — ZHD — HN — 0^ — HD — ZB3 —

, ^

�sobre el tema, hacen también la crítica de los trabajos de McMaster y
Ahmann y de Carré y Libermann y describen la preparación de los
cloruros puros de los ácidos tionilaminobenzóicos. En cambio con
respecto al tratamiento de estos productos con agua, no llegan a re
sultados bien definidos. No dicen si han solamente agitado o también
calentado con agua los productos. Indican que han obtenido junto
con los clorohidratos de los ácidos aminobenzóicos, productos casi
insolubles en solventes orgánicos, libres de azufre, conteniendo 10,5^
de nitrógeno en el caso del derivado del ácido antranílico y 11,3^
de N en el caso del derivado del ácido m. aminobenzóico. Este último
compuesto de un contenido de N de 11,3%, calentado bajo presión,
con ácido clorohídrico se convierte según Graf y Langer en ácido
m. aminobenzóico. Con respecto al cloruro del ácido p. tionilaminobenzóico Graf y Langer indican, que el producto conservado una
semana en un tubo cerrado dejó luego de ser tratado con éter, un
residuo insoluble en este solvente (probablemente no desecado).
De este residuo no indican ni la composición ni la constitución, como
tampoco indican la última para los derivados mencionados del ácido
antranílico y del ácido m. aminobenzóico de 10,5 % de N y de 11,3 %
de N respectivamente. Pero ya el análisis de los productos menciona
dos, efectuado por Graf y Langer da una indicación con respecto a
su constitución. El contenido en nitrógeno del derivado del ácido
antranílico de 10,5% y el del derivado del ácido m. aminobenzóico
de 11,3 % —del derivado del ácido p. aminobenzóico Graf y Langer
no efectuaron un análisis— se acerca bastante a un porcentaje de
10.94 %, valor teórico para los ácidos aminobenzoil-aminobenzóicos.
El valor en nitrógeno de una diamida, que tiene una molécula de agua
menos, sería de 11,90 %. Por lo tanto es muy probable que también
Graf y Langer ya tenían ácidos aminobenzoil-aminobenzóicos a mano
sin reconocerlos.
El ácido o. aminobenzoil-o. aminobenzóico ya es mencionado en
la literatura (10), preparado por la acción del cloruro del ácido
o. nitrobenzóico sobre el ácido antranílico y reducción posterior, pro
bablemente idéntico con el producto obtenido por Graf y Langer de
un contenido en N de 10,5 %. Además es descrito en la literatura el

un grupo sulfo (SO3H) sea necesaria y se caracterizan por tener
cierta afinidad con la fibra vegetal del algodón, por contener grupos
—CO—NH—(13). Estos grupos reaccionan por su polaridad, como
ya hemos explicado en otro lugar (14) con los grupos polarizados
de la celulosa, entre los cuales se encuentran probablemente grupos
oxonio. Anteriormente los ácidos aminobenzoil-aminobenzóicos fueron
solamente utilizados luego de su diazotación para la copulación con
derivados de la pirazolona y obtención de colorantes ácidos para lana,
cuya solidez podía ser aumentada por el tratamiento con sales de
cromo (15). Por diazotación del ácido p. aminobenzoil-p. aminoben
zóico (como derivado del ácido p. aminobenzóico, que tiene funciones
de vitamina) y copulación con algunas proteínas fueron preparados
recientemente diversos colorantes por P. Karrer y R. Schwyzer (16)
para sus investigaciones biológicas. En todo caso, derivados del ácido
p. aminobenzóico con el grupo —CO—NH— repetido y grupos carboxílicos libres, tienen cierto valor quimio-terapéutico (17). Refirién
donos al trabajo mencionado de R. Kuhn y sus colaboradores (12),
estos investigadores tuvieron el propósito de investigar la eventual
acción bacteriostática del ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico
como substituto de la sulfanilamida según el conceptp hoy frecuente
mente admitido, que se debe substituir en un sistema metabólico el
ácido p. aminobenzóico por una substancia de alguna analogía con él,
para impedir el sistema en su acción. Sulfanilamida y también el
ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico serían substancias algo análo
gas al ácido p. aminobenzóico. El ácido p. aminobenzoil-p. aminoben
zóico no demostró naturalmente ninguna actividad bacteriostáticaj,
como se había esperado según la argumentación algo superficial
mencionada.,
: ?
Según nuestra opinión, como ya la hemos expresado algunas
veces (18), en el antagonismo entre el ácido p.aminobenzóico-y la
sulfanilamida se trata de una reacción electrónica por resonancia
entre los dos compuestos, reacción bastante bien definida, que impide
al ácido p. aminobenzóico de ejercer sus funciones metabólicas nor
males en procesos de óxido-reducción.•
El cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico sirve para la intro

ácido m.aminobenzoil-m.aminobenzóico (11). Además fue preparado

ducción del resto p. aminobenzoil en una sola operación, como en el

en estos últimos años por R. Kuhn, E. F. Moller, G. Wernit y H. Beinert (12) el éter metílico del ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico.
Hicieron actuar el cloruro del ácido p.nitrobenzóico sobre el éter

caso de la preparación de la p.aminobenzoil-leucilglicina (3), mien
tras la introducción de este resto se hizo antes por reacción con el
cloruro del ácido p. nitrobenzóico y reducción posterior.

metílico del ácido p. aminobenzóico y efectuaron una reducción con
el producto obtenido. Del éter metílico obtenido han también prepa
rado el ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico.
Nosotros hemos utilizado el grupo amino aromático libre del
ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico para preparar, como ya hemos
mencionado, diferentes colorantes azoicos, por diazotación y copula
ción con diversos componentes como el alfa y el beta naftol y otros.
Estos colorantes, por medio de sus grupos COOH son solubles en
soluciones acuosas ligeramente alcalinas, sin que la introducción de

El cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico es una substancia
coloreada en amarillo. Este color se explica teniendo en cuenta las
diferentes disposiciones electrónicas posibles en el sistema de reso
nancia (IV) de este compuesto. La transición de las disposiciones
electrónicas de nivel energético más bajo (especialmente de la dispo
sición IV a) a disposiciones de nivel energético más elevado, caracte
rizadas por la separación de las cargas eléctricas, es acompañada de
una absorción de radiaciones de cierta frecuencia, lo que motiva el
color amarillo del compuesto.-•

— 68 —

— 69 —

�ap nopanpojHii B^ anb uis 'sBui^s^p^ s^uaiuBjaSij 8bsoh3B sanopn^os
na 63[qrqos nos HOOD s&lt;&gt;dnj^ sns ap oipam jod 'sa^uBJopD^ o^s^
*soj}o Á ^ojjbu B^aq p A bjjb p omoa sainanoduio^ sosjaAip UO3 nop
-B[ndo3 Á UOpBJOZBtp JOd '8O3IOZB 83JUBJOpD3 83^U3J3Jip 'OpBUOpuaiU
soniaq vi ouios ^jBJBdajd BJBd oaioznaqomuiB - d-^iozuaqouiuiB • d oppB
pp a-iqi[ osuBluoJB ouuub odruá p opBzijpn souiaq sojjoso^

•.•ojs^ndmoo pp o[[ubuib
p baijoui anb o[ 'Bpuanaajj Bjjap ap sauopBipsj ap uopjosqB Bun
^p epeuedmo^e sa 'sBaujaap sbSibo sb[ ap uopsjBdas B[ jod repezu
-a^oBjBo 'opBAap sBtn o^ijaSjana pAiu ap sauopisodsip b (b ^j uppis
-odsip B[ ap a^uanipp^dsa) ofsq sem oaiia^jaua pAiu ap SBsinoJiaap
sauopisodsip sb[ ap uopisusj) b^j •ojsandmoa ajsa ap (^i) puBU
-osaj ap Braajsxg p na sa^qísod SBaiuojiaap sauopisodsip sa^uajajip
bb[ Bjuana na opuaiua; Bat[dxa as jo[oa ajs^ •o[[ijbuib na BpBaao[o3
BpnBjsqns Ban sa ooiozuaq-omuie^iuoi; • d opps pp ojmop [^

— 89 —

— 69 —

•Joijajsod uoponpaj X ooiozuaqojjiu • d oppB pp ojnjop
p uoa uoiDOBSj jod sajuB oziq as o^saj ajsa ap uopanpojun B[ sbjj
-uaiui '(g) Eupijjpn3[-[iozuaqouiaiB • d B[ ap uopBJBdaad B[ ap osbd
p ua" otuoD 'nopBjado B[os Bun ua [lozuaqoutuiB • d ojsaj pp nop^np
-ojjui B| BJBd 9ajts ooiozuaq-ouiiuB^iuoij • d oppB pp oaiuop j^
•noponpaj-opix^ ap sosa^ojd na sajBm
'ion SBOi^oqB^ain sauopunj sns Jta^jafa ap ooiozusqouiuiB • d oppB {B
apidmi anb- 'sprarpp u^iq ajUBjSBq uopoBaj 'soisandmoa sop eo[ ajina
BpuBuosaj ^od B3iuox}aap uoi33B3j Bun ap b^bj^ as pf
b[ Á osiozuaqouiuiB• d oppB p. aima omsmo^eiuB p na '(81)
9BunS[B op^sajdxa souioq b[ uá ouioo 'uoiuido Bj^sanu uniag
^ •• i • •
•"EpEnopuara
jBptjjsdns oS[b nppBjusuinSjB v\ nn^as opBjadsa Bjqi{ as oino
"E0i;Bj8oiJ3i3Bq pBpiAi)3B Bun^uiu ajusuqBjn^Bn oj^soniap on o^ioz
-u^qouiiuB • d-[iozu3qounuB • d oppe [^ "o^i^zuaqouiuiB • d opps je sb^
-o[bub o^^ SBpuBjsqns uBuas oaiozuaqouiuiB • d-[iozuaqouiuiB • d oppe
p u^iquiBj jÍ BpmiBjiuBjjng -u9p3B ns na btos^sis p jipsdun BiBd
'ja uoa Bi^o[BUB Buná^B ap BpuBisqns B.un jod o^^^zuaqouuuB • d oppB
p O3i[oqBj3ui BUI3J8I8 un na Jin^usqns aqap as anb 'oppmipB ajuoni
j Áoq ojds^uoo p un^as BpiuiB[iuBj[n B[ ap ojtu^sqns ouioa
• d-jiozusqouuuB • d opp^ pp B3i;Bjsouaj3Bq npioov
pb^ jbSiíssaut 3p o^isodojd p nojaiAni sajope^iisaAní sojsa
'(Si) 8aJopBaoqB^oa sns Á nqn^; *^ ap opBnopnara ofBqsjj ^b souop
-nautja|j *(¿x) oDijnadBiaí-oiniinb jo[ba ojjap usuau 'sajqi^ so^ijix
-oqJBa sodn^S Á. oppadaj —jj\[—Q^)— odnjS p uo ooiozuaqouiuiB • d
opps pp sopBAiJap 'O8B3 opoi u^j 'SBai^p^oiq 8auopBij83Aui sns BJBd
(9X) J3z^Mqog -^j ^ J8jjb"^j '^ aod 80}ubjojo3 sosjaAip aiuama^napaj
sopBJBdaad nojanj SBuiajo^d 8Bun3[B nos u^pBjndos Á (buiuibjia ap
sanopnnj auai) anb 'o^ioznaqonimB • d opp^ pp opBAijap ouios) o^ioz
-uaqoniuiB • d-^iozuaqouiuiB • d oppB pp nopeiozBip joj -(^];)onioj^
ap 83JB8 noa ojuaiuiBjBj^ p jod BpB^naranB jas Bipod zapi^os
'BOB^ BJBd SOppB 88JUBJOpD3 ap UOpUBjqO Á BUOpDZBJld B[ app
uos uopBjndo^ v\ BJBd uopBjozBip ns ap oáan[ sopBZTjpn 3ju3inBp38
uoJanj so3iozuaqoniuiB-[iozuaqouiniB soppB so[ sjuauíjoiaajuy 'oiuoxo
sodnj^ ainama^qBqojd ubj;u3113U3 as sapna sof ajiua 'Bsopips B[ ap
sopBziJBjod sodnj^ eo\ noa (^\) jb3ii[ ojio ua opB3i[dxa souiaq bá
oiuod 'pBpijB^od ns jod u^uopoBaJ sodnjá sojs^ ' (\) —HM—03—
sodn^S jauainoa jod 'nopo^p pp ^BjaSsA Bjqij b¡ nos pepmijB B^jsp
J3U3J JOd UBZIJ3J3BJB3 38 Á BUBS333U B09 (JJÍ:QS) OJ^nS odnj^ Ull

•o^iozuoqouiuiB • d-jiozuaqouiuiB • d oppB p opBj
•BdaJd uaiqinB^ u^q opiusjqo o^ijuain ia^f pq -opiusjqo oianpojd p
no^ nop^npaj Bun uoJBniaaja Á o^iozusqouiuiB • d opps pp oai[ijaui
J3ja p ajqos oaioznaqojnu • d oppB pp ojnjop p jBn^aB
•o^i^zuaqouiuiB • d-[ioznaqouiuiB • d oppB jap oaifjiaui Jaia p
-pg #jj A jinja^ *-^) '^aip3J^[ "^[ *g 'uqn^; "^ Jod sohb somp^n soisa na
opBJBdajd anj SBmapy '(n) ODipziiaqouiuiB• ra-[ioznoqouiuiB• m oppB
p Bjnjejajij B^ na onjasap sa SBinapy -c^^ g'o^; ap ^ ua opiuaino mi
ap jsSub^j A jBJf) Jod opinaiqo o^^npojd p noa o^puapi ajuamajqBq
-ojd 'JoiJa^sod u^ponpaj A O3i^iubjjub oppB p aaqos o^i^zuaqojjín • o
opps [ap ojnjop pp nopsB b^ jod opBJBdajd '(Oí) BjnjBJaii[ bj
ua opBnopuaui sa vA oaipzuaqoniniB • o-ijozuaqouiuiB • o oppB ^^
'so^jaaouo^aj uis
oubui b so3iozu3qouiuiB-[TOZuaqoniniB soppB UBiuai vA l^^uvj A JBj^
uaiquiBi anb 3[([Bqo.id jínuí sa ojub^ o^ joj 'o¿ oó'TT aP J-ias 'souaui
Bn^B ap B[ii33[oni eun anai) anb 'epimsip Bun ap oua^ojjín na jojba \^
*so3iozuaqoniuiB-[TOzuaqouiuiB soppB so[ BJBd oaijoai jojba ío/j ^^'o^
ap 3fB}U33Jod un b ajuBjssq B3J33B as —sisi[eub un uojBnjsaja ou
jaSuBq A jbj^ oo^^zuaqouiniB • d opps pp opBAiJap pp— o^ &lt;¿\\ ap
ooipzuaqouiuiB • ni oppit [ap opBAiJap pp pí ^ 5'ox P ooi[ihbjíub
oppB [ap opBAuap [ap ouaS^xjiu na opiuaiuoa ^g 'uopnnisuoa ns
b ojoadsaj uoa uopBoipni Bun Bp jaSuB^ A jbj^ jod opBnpap 'sop
-Buopnam so^anpojd so[ ap stsi^bub [a tbA oi9¿ 'ainaniBAp^adsaj ^ ap
% S'lT 3P -^ M aP % S'Ol aP o^^^naqoniuiB • m oppB [ap A oai[iuBjjuB
oppB [ap sopBuopuam sopBAijap so[ BJBd Btnp^n B[ uBaipui oaodmei
oino^ 'u^pnj^suos B[ iu uopisoduioa bj tu UBaipui ou onpisaj ajsa aQ
'(opsaasap ou sjusuis^qBqojd) a^naA[os a^sa ua a[qn[osuT onpisaj
un 'J3J3 uoa opBjBj^ Jas ap oSan^ o(^p opsjjaa oqn^ un na nem^s
Bun opBAjasuoa ojanpojd [a anb 'uBDiput JLaSuvj A jbj^ ooi^zuaq
-ouiraBjiuoij " d oppB [ap ojnjop [b o^aadsaj ^03 -o^iozuaqouiuiB • ut
oppB ua jaSuBq A jbj-^) un^as ajj^iAuo^ as oaijpjqojop oppB uod
'uoisajd oÍBq opBjuajBs '&lt;^'[X ap \[ ap opiua^uoa un ap ojssnduio^
ouip[n isg •o^iozuaqontuiB • m opps [ap opBAuap [ap ossa p ua ^^ ap
&lt;^g'XX A O3i[ruBj)UB oppB [ap opBAijap [ap osbs p na oua^oajiu ap
^S'OI Pu3iu3juo3 'ajjnzB ap sajqi[ 'soaiuBáao ssjusajos u^ sajqti^osui
isb3 sojanpojd 'soai^zuaqomniB sopps so[ ap sojBjpiqojop so[ uoa
ojunf opiuajqo u^q anb UBaipu^ 'so^anpojd so[ BnáB uoa opsjuajBO
uaiquiBj o opBjiSB 3juaniBp38 usq is uaaip o^¿ 'sopiurpp uaiq sopB^jns
-aj b n^a[[ ou 'btíSb noa soj^npojd sojsa ap ojuaiuiBjBjj [b oj^adsaj
uoa oiquiBa n^ •soaiozu^qouiniBjiuou soppB so[ ap sojnd sojnjop
so[ ap uopBjBdajd B[ uaqijasap A nuBnuaqi'j A ajjB^ ap A uuBraqy
A J3jsbj^[3J\[ ap sofBqBJj so[ ap Bapjja B[ uaiquiB; uaaBq 'Biuaj p ajqos

�0

nivel energético, y la transición de la disposición con nivel energético
más bajo a una con nivel energético más elevado provocará una ab

(IV.)

o
a)

O

S—N—Ar—COCÍ

sorción de radiaciones y así el color de las substancias en cuestión.
Según las indicaciones de Schenk las substancias polimerizadas son
en efecto coloreadas.

S—N = Ar = C—O Cl
••
+II

\I

VII a

Vía
b)

O = S = N—Ar—CO Cl

= S = N—Ar—C—O Cl
•
II

I1
b2)

O = S—N = Ar = C—O Cl

b3)

_ +

..

+

I

• _ + +-

O—S = N—Ar—CO Cl

0

0
— NH

O = S = N = Ar = C—O Cl

!Il
c)

O

1

1

HN

—+S:

O_S = N = Ar = C—O Cl

'En la agrupación O S N— podemos ver un grupo cromóforo.
Encontramos este grupo también en las tionilimidag de la fórmu
la OSNH, preparadas por P. W. Schenk (19), por la acción del
cloruro de tionil sobre el amoníaco según la ecuación:

1

II

0

0

Vllb

s+ .. .

..

s

VIII b

..

HN/++\NH

Las tionilimidas existen en una forma monómera, no coloreada
(fundiéndose a una temperatura de —85 C para dar un líquido sin
color). Esta forma debe corresponder a la disposición Va del sistema
de resonancia de la tionilamida, disposición de bajo nivel energético
y por esta razón relativamente estable.
A una temperatura de —60 hay probablemente transición a las
disposiciones electrónicas de nivel energético más alto, con cargas
eléctricas separadas, y mucho menos estables (Vb, Ye, Yd). Esta
inestabilidad provoca una polimerización, la cual se puede efectuar
en forma cíclica o en forma de cadena. Esta polimerización fue obser
vada en efecto por Schenk.

0—S: .. :S—0

o=s+ .. +s=o

+ \N/+

+\N/+

H

H

Va
.O.
:S .. N..H

Vb

Ve

— +
:0..S::N..H

.. + —
O::S..N..H

1

HN

HN/..\NH

|

VIc

HN—S:+ 0

+S + = +NH
i

1

SO Cl2 + 3N H3 ^&gt; OSNH + 2N H4 Cl

'i ? -

1

NH Z

+S+—
i
1
HN —+ S+
II

VIb

..

0

—

IIII

0

II

Villa

S
HN/++\NH

|

— |l+

1 4-

1

HN—S: +

-

H

VIIc

1 il
HN-+S

^l

0—S+ + +S—0

VIIIc

0
II

II

HN— +S

Z

l

? -

HN=+S

0

HN=+S

Vd

O::S::N..H

En los productos de polimerización hay también separación de
las cargas eléctricas, sin que sea posible una forma no polarizada.
Esta separación de cargas puede efectuarse de tres modos: correspon

Recordamos en esta ocasión que el primer compuesto preparado
de la familia de las tionilamidas, a la cual pertenece también el clo
ruro del ácido p. tionilamino-benzóico fue la tionilanilina (fórmula IX)
descrita por A. Michaelis (20).

(IX.)

OSN —

diendo a las fórmulas Vía, Vlla y Villa; VIb, Vllb, VIHb y VIc,
VII c, VIII c. Estas tres disposiciones electrónicas VI, VII, VIII,
posibles para cada grado de polimerización se distinguirán por su

Con respecto a la formación del ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzoico por autocondensación del cloruro del ácido p. tionilamino-

— 70 —

— 71 —

�-oniniB^iuoij • d oppB pp omiop pp nop^auapnoaoins Jod ósiozuaq
-oaimB • d-jiozn^qouiniB • d opps pp uopBuuoj [ e ojoads^j 00^

— OL —
ns jod nBain^uijsip as noioBztianir[od ap opsj^ Bp^o BJBd
'Ijj^ '11 ^ 'IA ^saraojjaap sanopisodsip aaj^ 86)9^ *IIIA 'DIIA

'IA ^ qiIIA 'qiIA 'qiA SbIIIA a HA 'bIA 8innu9J 8! • PnaÍP
— NSO

-nodsajJoo :sopoin s^jj ap asjeni^aja apand sbSjbo ap nopBJBdas bjs^j
•cpBziJBfod on bhuoj Bnn ajqísod Bas anb ms 'SBDijjaap sb3jb3 sbj
ap o^iDBJBdas naiquiB) ^sq uopBzrjnii[od ap soionpoíd 9o¡ u^

'(OS) 8H3BIPÍH 'Yp
(XI Blnnu?j) ^ni[iuB^xnoii bj anj ODioznaq-ouirae^iuou • d oppe pp ama
-op p ñaiquis^ aaana^jad \mo bj b 'SBpiinBjinoji sbj ap bijiihbj bj ap
dd ojs^ndmoD i^mud p anb uoisboo Bjsa na

H •M::S::O
"•++••

PA
S+=MH

I
O
.."

+|

+

S+ = MH
¿ •!

S+ —NH

II
O

aIIIA

+|
••
S+-NH

aIIA

+ :S—MH
•I
|
••
O +:S —MH

aIA

= S+ " ^S =

o—s+ + +s—o

+/ M\ +

H
+//bí\ +

H

I

I

HN\++/NH

H
o—s:

• :s—o

HMV/MH
•• +s

== u
qniA

HM

H'M "S::O

H"M::S "

H"M " S:
•o'

A

•5[naqog Jod oioaja na BpBA
-aasqo anj nop^ZTiami^od b^s^ -snaps^ ap bumoj na o BDipp bhmoj na
apand as ^na b^ 'u^pBzia^niijod boti B^^AOid pBpi[iqBj89ni
*(PA ''A 'qA) 83iq^ls^ sonara oqonoi jÍ 'SBpBJBdas SBaiJjoap
sbSjbs uoo 'oi^ 8Bm oai^aSjana pAtn ap tresinoxisap sanopieodeip
sb[ b u^pienBJj a^namaiqBqojd ^Bq oq9— ap BjnjBjadraaj Bnn y
•ajqBjs^ a^naniBApepj nozBi Bisa jod A
oapa^^ana pAiu ofsq ap nopieodsip 'BpiraB{iuo;j v\ ap spnBnosaj ap
Btnajsts pp ba nopisodsip b^ b japnodsaxio^ aqap Bnuoj Bjsg '(jojoa
ais opinb^ nn JBp BJtsd [) o^g— ap BjnjBJadinaj Bnn b asopnaipnnj)
on 'Biamonotn buijoj Bnn na najsixa SBpiunjinoij

ID O—D = JV = M = S—O

-+s=

D O O—*Y—M = S-^

id o—d = jv=m= : = o (sq

0

I1

10 o—o = -

= m—s = o (^q

+

II

—

SH M 8 + ^ID O S

•ojojoinoja odnjS nn i^a somapod —\[ g q uopBdnjB

0
— MH

1

1

HM —+s+
II

13 ^H ÜZ + HMSO

^ tmS^s oaBjnonni p ajqos Jinoi} ap ojnjop
pp ñopos bj jod '(61) ^praips 'J^ '¿ Jod SBpejedajd 'HMSO BI
•nnu^j bi ap espimninoii ^bj na naiqtuBj odoiS aisa

qiA

0

1

+ ShK~ MH
^

••

A

qiiA

0

II¡1

+S+= MH
11
1!
IM+ =+S+

1

0

0

I—I
id o—d—xv—m = s = o (xq

IIIA

(q

10 00—
•• ++

BIIA

na
nos SBpBzijaun^od SBiDUBjsqns sb^ ^fnaqog ap sauoioBoipui sb^
•nopsan^ aa SBpiiBisqns sb[ ap jojo^ p isb A sanopsipBj ap nopjos
-qB Bnn BJBOoAoad opBAap SBtn o^paSjana pAiu uod boti b oÍBq SBín
O3i)a^jana pAin noo noioisod^ip b^ ap nojoisuBJtj b¡ A (oaiiaSjana pAin

i1
10 0—0 =

10 O O—- V—M—S

—S

0

o

('AI)

�benzoico indicamos, para su demostración, el esquema X, según el cual
2 moléculas del cloruro reaccionan con 5 moléculas dé agua. •
- •

HO
(X.)

HO
H

O S
Cl

H

HO

H

N Ar C O

Cl

O C Ar N

0,256 g. de substancia finamente polverizada fueron tratados con
50 g. de una mezcla de agua y hielo y 1 cm. de HC1 conc. Luezo se
agregó gota por gota bajo del nivel del líquido una solución de NaNO2
1/10 n., hasta que un papel de KJ-amidon se coloreó en azul.
0,256 g. de substancia gastarían 10 cm. de NaNO2 1/10 n. (1 mol
de substancia equivalente a 1 mol de NaNO2), encontrado 10,3 cm.

O

H OH
H OH
La autocondensación del cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico
por la humedad del aire nos recuerda la formación de análogos de
proteínas con cadenas peptídicas muy extensas, descrita por R. B.
Woodward y C. H. Schramm (21). Estos investigadores emplearon
anhídridos de N-carboxilo - alfa - amino - ácidos (fórmula XI) como
centros activos, capaces de una

O . C—C . H(R)—N . H—C . O
auto-propagación^ tomando agua como reactivo iniciador.
En esta relación la acción del cloruro de tionil sobre alfa amino
ácidos sería bastante interesante.

NOTA EXPERIMENTAL ANALÍTICA
Análisis iodométrico del cloruro del ácido p. tionilamino-benzoico
"

Investigación cuantitativa del grupo amino libre

Fórmula C7H4O2N S Cl peso molecular 201.

0,201 g. de substancia fueron hervidos con agua y los vapores de
SO2 introducidos en una solución de iodo 1/10 n. Un mol de SO2 gasta
2 moles de J. 0,201 g. de substancia deberían pues gastar:

BIBLIOGRAFÍA
(l) L. McMaster y F. F. Ahmann, Journ. Am. Chem. Soc., 50, p. 148 (1928).
(2) L. Amschuetz y H. Boedecker, Ber. D. Chem. G., 62, p. 826 (1929) C. A. 23,
p. 3913.
(3) E. Abdebhalden y E. Riesz, Fermentforsch., 12, ps. 190, 204 (1930) C. A. 25, p. 491.
(4) L. Anschuetz y Z. M. Deluski, L. Annalen, 493, p. 241 (1932), C. 1932, /. p. 2166.
(5) C. Schroeter y O. Eisleb, L. Annalen, 367, p. 137 (1909).
(6) P. Cabré y O. Libermann, Compt. Rend. Acad. Sciences, 201, p. 147 (1935).
(7) Piutti, Gazz. ¡tal., 13, p. .. (1883), Ber. D. Chem. G., 16, p. 1321 (1883).
(8) E. Siesz, Bull. Soc. Chim. (5 •.) 3, p. 2185 (1936).
(9) R. Graf y W. Langeb, J. pr. Chem., 148, p. 161 (1937) C. A. 31, p. 4661.
(10) Beilstein, suplemento que falta en la biblioteca de Montevideo.
(11) C. 1927, /. p. 3000, C. 1930, /. p. 2552.
(12) R. Kuhn, E. F. Mollee, C. "Wendt y H. Beinert, Ber. D. Chem. C, 75 B, p. 711,
C. A. 36, p. 7017.
(13)E. Riesz, Patente Austríaca, 158, 261, (1938/1940), preparación de colorantes monoy poli-azóicos. C. A. 36, p. 2421.
(14)E. Riesz, An. Ame. Quím. Arg., 31, N. 160, p. 76 (1943), C. A. 38, p. 519, Archi
vos Soc. Biol., Montevideo, XI, N. 3/4, p. 176 (1944), C. A. 38, p. 5701, Proc. Royal Irish
Acad., 51, sec. B., N. 10, p. 170 (1947), Bull. Soc. Chim. Frunce, 1947, p. 684.
(15)D. R. P. 636, 354, F. P, 787, 733, C. 1936, I. p. 1719, D. R. P. 623, 910, C. 1936,
/. p. 3023, C. 1936, II, p. 1620, A. P. 2, 088, 667, C. 1937, II, p. 3668.
(16)P. Karher y R. Schwyzer, Helvética Chimica Acta, 30, p. 1767 (1947).
(17)D. R. P. 487, 105, C. 1930, /. p. 1973, E. P. 465, 886, C. 1937, II, p. 2034.
(18)E. Riesz, An. Asoc. Quím. Arg., 31, N. 160, p. 76 (1943) C. A. 38, p. 519, Archi
vos Soc. BioL, Montevideo, XI, N. 3/4, p. 184 (1944), C. A. 38, p. 5701, Ph. (Rev. Asoc.
Estud. Quím. Uruguay), 1945, N. 2, p. 14, C. A. 41, p. 2495, Proc. Royal Irish Acad., 51,
sec. B., N. 10, p. 163 (1947), Rev. Fac. Humanidades y Ciencias, Montevideo, I, N. 1, p. 305
(1947), Bull. Soc. Chim. Frunce, 1947, p. 681.
(19)P. W. Schehk, Ber. D. Chem. G., 75, p. 94 (1942), C. A. 36, p. 6099.
(20)A. Michaelis, L. Annalen, 274, p. 173 (1893).
(21)R. B. Woodward y C. H. Scheamm, Journ. Am. Chem. Soc., 69, p. 1551 (1947),
Chem. and Engin. News, 1947 (jane 30), p. 1888.

,:teóricamente 20 cm. de solución de J 1/10 n.
,han gastado 20,4 " "
"
" " 1/10 "
Análisis cuantitativo del ácido p.aminobenzoil-p.áminobenzóico
Microanálisis del N.
5,655 mg. de substancia han dado 0,541 cm. N (758 mm., 24 C)
calculado para CuH12O3N2 (peso molecular 256) 10:94 % N.
. encontrado
10.97 % N.

— 72 —

— 73

�— L—

— ZL —

'SL%L6'0l
'H % ^60l (9S^ ^Bpiaaioni osad)
Oot^ '#unn8S¿) N m0 T^S'O PBP
'Ai /a
oowzuBqouiuivd-jtozuBqouiuivd oppv pp

'uOt/l f aP noianios ap ^rao
"8881 "4 '(OS nnf) iWI 'tmasi •?*3 P"D
V
*(¿*6t) ISSI •^ '69 '
^ •-"&gt;&lt;&gt;/• 'mi^vaH^s h 'D a aavMaoo^ H "H (I^)
'(681) ¿I "^ 't¿Z 'u3¡BUuy q 'SnavHDij( 'V (OZ)
"6609 "d '9 ^Y ' '(Zt6l) t6 "4 'S¿ "^ V3 O -S '^NaH^g ^ "^ (61)
"189 'I '¿t6I 'w^J #uV3 -aS 7í"8 *(¿t6I)
SOS •^ 'I o'N 'I 'osp!*luoW 'm;i^ ^ ^pBptumun^j -mj -aajj '(¿t6I) 91 "4 '01 O'N 'H ""
'IS 'V&gt;3V V&gt;
^
'S6tZ *4 'If "K ^3 'n -d 'Z 0-^ 'SÍ,6I Y^onín.i/i nn¿) p,,,,^
•3O*^ o^j/J Hj 'io¿s -d '8 *K 3 '(^61) ^I -d •/ o"N 'IX 'ospiA9|non '^oja -oog toa
•W"K '6IS -4 '8 Y O (t6I) 9¿ "4 '091 o'N 'l '"*^K '"•"d '^*V "V 'zsaiH "3 (81)
í-0Z '4 'H '¿61 D '988 'S9* d '3 '¿61 "4 •/ '06l ^3 'SOI '¿8 'd 'H O (¿I)
•(¿t6I) ¿9¿I "d '0 'Wf o^tmHO "? 'iiazAAlHDS -^ ^ rairav^ -^ (91)
899 *4 'H '¿61 'O '¿99 '880 'Z "d "K '0Z9I -4 'H '96I "3 'ZO '4 7
'96I -3 '016 'Z9 d H O '6t¿I "d 7 '96I ^3 '¿ '¿8¿ 'd 'á 'S '99 ^ H O (SI)
89 d '¿w '93UDJJ -UIJV3 -^og 7;ng '(¿wíl) 0¿I '4 '01 0M '"8 ~3a 'IS 'po^y
ipijj p,Xoy oojj 'I0is d 'g y -3 '(tt6I) 9¿I d ^/ OÍJ 'Ix 'osptAainopí '7019 -ooS toa
•jH3jy '6ts d 'g -y 3 '(t6l) 9¿ "4 '091 o'N 'I "*^^ "¡"d ":X&gt;ÍK "K 'zsaia a (ti)
"IZ^Z "4 '9 -y '3 -so^iozB-jiod I
-oaou 93iaBJO{O3 ap aoiJBjBdaJd '(0t6l/86I) 'I9Z '8SI 'omjfsny ajuajo^ 'zs3ia -3 (1)
"¿I0¿ *4 '9 -y -O
'II¿ 4 'g s¿ 'O -V3 O '^8 'uramag H í "&gt;&amp;*^ -9 aa^ion -^ -g 'Hn^ -^ (ji)
•ZSSZ -d 7 '06I -3 '000 4 7 ¿jei ^3 (H)
•O9p¡A3]uo^ ap B^ajojiqiq B[ a bjjbj nb oin^oid[dnt '
(01)
•19 d 'I K 3 (¿6I) 191 *4 'mi 'm^3 --id 7 'msíiv^ (6)
•(96I) S8IZ -4 '8 O S) -^3 "^S nB 'zsaia
(8)
•(881) IZI -4 '91 "O -*uHO a 'JB '(881) " '4 '1 '71/ 0^ 'i
•(S6I) ¿ti *4 '102 'iaxuajog -pmy -pu^y iduioj 'Huvniíraaiq 'a ^• su
(9)
(6061) ¿I '4 '¿9 'vaimiuy -q 'aaisia 'o ^ hsihohhds
(S)
"99IZ "d 7 '^6I "3 '(Z6I) ItZ 'd '6t '}'&gt;uuy -q 'rasmia "M 'z •^ zianHasuy
(t)
'I6t "d 'SZ my "3 (06I) tOZ '061 '4 'n '•%iMjm¡%uaw^¿ 'zsaiH '3 í Maa^VHíaaav -g ()
'EZ 'Y "3 (6Z6I) 9Z8 '4 'Z9 ''O m
"(8Z6D 8tl "d 'OS '"^o

'ja8

"H ^ z¡ahmsny -^

•I6 "4
(Z)
(I)

ap -8ra 559'^

sisijpuy

O^

:jb}sb8 eand UBjjaqap BpnBjsqne ap •% XO^'O T aP
bjsbS OS 8P lonr níl "n Ol/l PÍ 8P ^910^08 Bnn na soppnpoJiui
ap sajodBA so[ L biiSb uoo sopiAiaq uoj^nj BiauBjsqns ap -8
'
"10^ JB[nDa[ora osad ^^ g ^^^
O^ipzuaq-omwDjtuond optov jap ojtuoj^ pp ootuj^tuopot

vxo^
i ^jne^sBq Bijas sopiDB
-ouirau bj[B ajqos ^inou 3p ojnjop pp ooioob bj aopBpj Bisa
OAIJ3B3J OUIO3 Btl8BSd
O ' 3—H •' M—(a)H " 3—D ' OCIX)

Bnn ap sa^Bdsa 'soaii^b
oinoD (j^ B¡nnU9|) soppB - ouioib - bj^b - o[ixoqJBo-^[ ap soptjpiqire
uoJB9[draa saJop^^iisaAoi sois^ '(l^) raraBaqog *jj -^ ¿ pjBMpoo^
'^ 'a JO&lt;^ Biii^eap 'sBsuaixa Anuí SBoipud^d SBuapB3 uod sBuiajoad
ap soSo[bub ap uoioboijoj b[ epjanoaj son 3jib pp pBpamnq B[ jod
oo¡ozuaq-ouiniB[iuou • d oppB pp ojnaop pp uopBsnapnooojnB b^j

HO H
HO H
O
•ulo '01 opvufuooua '(^OX^N aP Iom I B aiua^BAinba epneisqns ap
jora 1) •uoi/l ^OMbM aP 'ni:)0l hbj18b8 Bpueisqns ap -8 95^^
•¡nzB ua 9aJo[OD as uopjtnB-f^j ^p pcfed un anb bjsbi{ 4&gt;n Ol/l
5OMBM 3P u?PnI08 Ban opinbj[ \sp pAin ^p ofsq bjo aod bjoS oSax^s
38 osan^j 'auoa i^jj ap -nio 1 A opi^ ^ BnSs ap Bpzam Bnn ap -8 95
uo3 gopBjBJj uoaonj BpBzijaApd aiuauíBuij Bpaejsqns ap '8

K JV O O
O D JV N

H

OH

H

S O

H
OH

(X)

OH

, • -biiSb ap sB^nD^joui ^ ood nenop3B3J ojnjop pp SB^n^afotn ^
p an^as '^ Biuanbsa p 'uoiDBjjsoraap na BJBd 'sooiBDipui oaiozaaq

omiuv odruS jap vaifofijuono

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="851">
                <text>Sobre el cloruro del ácido p. tionilaminobenzóico y su autocondensación . </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="852">
                <text>Trabajo presentado al IV Congreso Latino-americano de química. Santiago de Chile, Marzo de 1948).</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="853">
                <text>RIESZ, Eugenio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="854">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p. 65-73</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="855">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="856">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="857">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="858">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="859">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="94" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="150">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/cabf7f3d06e64b1dec790822c7ab7ee5.pdf</src>
        <authentication>a89275671a00c8b494890dcb7e1bea24</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="840">
                    <text>— ES —
sbih Biájaua ap opeoS on SBoujaaja
sb{ ap nolDBJBdas b[ sjed oiJBsaaau sa SBinapy *ijjb asjBzijiqsisa A
ajqísod BiSaaua ef^q sbui bj JiJinbpB bjsbi[ 'sojuaiuiiAora sns UBjsnfB
sauoxpsjs so( anb ba" 'ojjb seca ooijagjaua jsaiii ap npz^j Bis^ jod
^ sajqBjsaní 8Bin ajdraats nos sb^jb^ ^p uopsjBdas uod
sanopisodsip se^ 'se^iij^ap 8b^ib3 ap uoi^BjBdae jod
'(qj) opBAa^a seta ooijaSjaua [3aiu ap B^moJioa^a uoioisodsip san b
uoiaisnBjj jC^q BpBipBj Bi^aaua ap uoi^aosqB jo^ 'OApaadeaj bioubu
-osaj ap Buiaisis [a ua oísq 8bui QDijaájana pAiu ap Boiu^j^aap 0913
-isodsip v\ spnp ui8 B^sa s^ -oísau^Bin ap omoje un b spua^BAOo jod
sopBSi^ SBiuapB 8o[[a ap sop A 'j8 ajjua sopBSi[ jo.i.nd ap soaj^nu ojjBnD
(b i uopisodsip) Bjijoaop B[ ap Baxuimb B^nmj^j b^ nn^as soina^
•BI0UBUO83J ap Boiajsts ^a na
m UBupod Bjijoaop B[ ap sajBJajBj eodna^ so[ uaiquiBj anb
uis opuai^impB 'noiaanpap Bjjsanu BJBd Bsajajuí anb [a 'b[
-ntujoj Bisa ap p3jjuaa Bniajsis ja ajuamB^os jnbs eoraBoipuj -saaopBJoq
-b[od sns ap A jajpaB^gjji ^ ap sofeqBj} so[ jod BpBJBpB B[ijojop B[
ap Baitninb Bjnuiaoj bj un^as ^oujejajua soraapod pna b{ ap 'boiuojj
-aaja BpnBuosaJ sand Jaqeq aqap B[ijojo[o B[ ap B^noa^oin bj u^
•sapjaA SBiuBjd 8Bj jod ooiuoqjBO oppB jap uopBjitu
-I8B BJ BJBd BpuBJJodlUI JBJIA 3p O8B0 3)83 119 83 OJdd ^3pj3A U3 UOZBJ
Bi83 Jod asopuBaaojoo 'sbíoj sauopBipBj aqjosqB anb 'bjijojojd bj na
apaons onisiui o^ •BpBnopuain Baiuojj^aja n^pisuBj) b^ Bjed BiJBsaaau
'BiSaaua bj ap pn^iu^Biu bj ap Bjapaadap SBpiqjosqB sauopeipBj sbj
ap Bpuanaajj vj -uoiisan^ ua BpBajojoo BiauBjsqns bj jod BpiqaosqB
sa A Bsoutrnnj sa uopisusjj B^ea BJBd BiJBsaaau Biájaua B^j -opBAaja
sBia oana^jaua j^aiu ap Bun b oí^q oopaSjaua jaAin ap Boiuojjaaja
uopieodeip bou ap uopisnBjj b^ sBpBaaojoD ^voiwb^io SBpuBjsqns ua
38 B^iuojjoap BpuBuosaj bj ap Buoa^ bj uoa ojuanoB aQ

(8f6T P OZJOHI 'alíH3 aP oj)miuDf¡ •tKnwinf) ap
ow^i^autv-ouijD'j osaj^uo^ 'y¡¡ jo opojuasajd

BTJO9J TS\
oxp^ui jod oaraoqjBo' opioH pp BOirambojoj

zsam owaons

�cado en ocasión de nuestra interpretación del transporte del oxígeno
por la hemoglobina (2). Por lo tanto no es por mera casualidad que
núcleos pirrólicos forman las columnas principales de la hemoglobina

En esta ocasión mencionamos una publicación de J. Franek y
R. Livingston (1), en la cual estos investigadores, en relación con la
clorofila y otros colorantes, hablan de moléculas "electrónicamente"
excitadas y de un taulómero con alta energía de reacción, sin emplear
la teoría de la resonancia al respecto.
Según nuestra fórmula (Ib) la covalencia entre el magnesio y
los nitrógenos de dos núcleos pirrólicos fue rota y el magnesio con
dos cargas eléctricas positivas es ligado ahora por electrovalencia al
resto de la molécula. Los dos electrones del magnesio liberados se
trasladan por intervención de un sistema conjugado a los dos otros
núcleos pirrólicos. En estos últimos el nitrógeno se transforma en
tetracoordinado con una carga positiva y los dos electrones, liberados
disponibles en cada núcleo se fijarán (como primera etapa) a los
dos carbonos en posición meta con respecto al nitrógeno. Ahora por
formación de un doble enlace entre estos carbonos con cargas nega
tivas, dos electrones en cada uno de los dos núcleos pirrólicos se des
prenden y quedan "fuera" como disponibles. Estas cuatro cargas
negativas neutralizan las dos cargas positivas del magnesio y las dos
de los nitrógenos tetracoordinados; además la ley del octeto electró
nico queda observada en toda esta disposición electrónica (Ic).

y de la clorofila.
Al igual que el pirrol también los otros heterocíclicos pentagona
les como el furano y el tiofeno, por su ordenación geométrica podrían
desprender electrones disponibles, en lo que ya hemos insistido con
relación a problemas quimioterapéuticos (3), y el descubrimiento del
nitrofurano como substancia antibiótica (4). Recordamos en esta oca
sión que también las sulfamidas poseen electrones disponibles, pasan
do de ellas a sus antagonistas (ácido p. aminobenzóico o carboxaPodríamos
suponer que en la clorofila los dos electrones del
midas)
(5).
magnesio liberados se fijasen simplemente a dos carbonos en posicio
nes orto con respecto a los nitrógenos de dos núcleos pirrólicos (según
la fórmula I d). Pero según esta disposición no se desprenderían elec
trones disponibles, los cuales son caracterizados por no tener un lugar
dentro de la molécula y por esta razón son predestinados de pasar
a otras moléculas.

Ld
Lb

La

//
y^

/
\v

/^

r^

—

\

/

\

\
//

\

+
N

//

w

\
\ C

/

-1

C

i

N^
/

\
\

&gt;/N Mg N^

\

\
// N
//

^&gt;N..Mg

/

Mg

++

N

^

1

Le

+ ////
N

+
// N

//

\

/

// C
//
\
\ N
//
//

\ TV-

+ ////
N

i

C
/
N/
++
w
Mg

Esta "liberación" de electrones según nuestra opinión es carac
terística para el núcleo pentagonal del pirrol, como ya lo hemos indi-

¿Qué pasa ahora con los 4 electrones disponibles de la clorofila,
si están presentes ácido carbónico y agua? Indicamos aquí con este
fin una de las fórmulas electrónicas posibles para el ácido carbónico
hipotético H2CO3. (lia). El hecho que es efectivamente la forma
hidratada de dióxido de carbono, la cual interviene en la fotosíntesis,
fue también probado por D. M. Mikhlin y Z. S. Bronovitskaya (6).
Estos investigadores constataron que la fotosíntesis es retardada al
agregar el fermento "anhidrasa" que desdobla H2CO3 en CO2 y H20,
mientras que es acelerada en condiciones favorables a la hidratación.
Vemos según la disposición II a del ácido carbónico hidratado,
(según nuestra opinión de suma importancia para la fotosíntesis),
tres oxígenos con tres cargas negativas, dos cationes de hidrógeno con
dos cargas positivas, encontrándose la tercera carga positiva en el
carbono en el cual se forma una fisura electrónica por faltar dos
electrones para completar el octeto electrónico. Esta fisura electrónica

— 55 —
— 54 —

�— ss —
Baiuojjoaja Jnstj Bjs^ •oainojcpaja ojajao ja jBiajdmoa ejed sanojiaaja
sop -ibjjbj jod Bainoxpaja Bjnsij Bun biujoj as [Bno ja na &lt;onoq^Ba
ja na BAijieod bSjbo BJaaja; bj asopuBj^uoaua 'scArnsod ec^^ea sop
aoa onaScupiij ap sanoijBa sop 'SBAijeSan sbSjbo sajj no^ sonaSixo sajj
' (sisaimsojoj bj BJBd BpuB^jodmi Brans ap noiuido Bxisanu unas)
'opBiBJpi^ oomoqjBD opios pp b jj uopisodsip bj un^as sonta^
•UOIOBJBJpil{ B^ B SajqBJOABJ S3UOpipnO3 H3 BpBjap^B 83 Onb 8BJ1U9IUI
'qzjj A eQ[) na CO^ZH Biqpsap ^nb 14B8BjpiuuBM ojuauuaj p j^áajáB
JB BpBpjBjaJC 83 8I8a^UJSO}OJ BJ anb UOJB1BJSUOO 8^JOpB^IJ83Ani SOJSj^
• (9) BÁB^sjiAouojg 'g '2 ^ ui[ij^jij^ -j^f -q jod opBqojd naiqniB) anj

-ipni somaq oj bá oinoa '[OJJid jap [BuoB}uad oajann ja Bjsd
-OBJB3 sa nomido Bjjsanu unSae sauojjaop ap unopBjaqij,,

\
"

\

//

\

'8TB3JUJ8O^OJ BJ Uí&gt; 3UaiAJ9JUI JBI13 BJ 'OUOqjBO 3p OpiXOip 3p
Btuaoj bj 3}naniBAi)33p sa anb oijDaxj j^ "(11) 'EODí:H^
o^iuoqjB3 opioB ja BJBd sajqísod SBaiuoJiaaja SBjnnuoj sbj ap eun uij
aj83 no^ inbs souiBOipuj ¿biiSb á oainoqjBa optas sa^uasaad UB^sa is
'bjijojojo bj ap sajqiuodsip sauojjoap f soj no^ bjoijb BSBd an^)?

M
3-T

\V^ M.. ++
sVí
/

.. //

SL ^

\

//
/

/- D

D^

\
.//

^^
kT

M

kT ^
/^
AL

\
TI

PI

B-I

' (a i) B^;uojjaap uoraisodsip Bjs^ Bpoj na BpBAiasqo Bpanb oaia
sbjjo b
ap sopBnijsap^jd nos uozbj Bisa Jtod A Bjn^ajom bj ap ojjnap
jsSnj un lana) on Jod sopBzija)3BJB3 nos sajena eoj 'sajqraodsip sanoji
-saja UBjjopu^jdsap as ou nopisodsip b^ss nn^as ojaj '(pj Bjnuuoj bj
un^as) so^ij^jjid soajann sop ap sonaácujín soj b o^oadsaj nos ojjo san
-opísod na sonoqjBa sop b atnamsjdmis uae^fij as sopBjaqij oísauSBtn
jap S3noj^3aja sop soj Bjijojoja bj na anb jauodns souiEupo^
• (5) (SEpiUI
o oaioznaqouiniB *d opps) sb^siuoSb^ub sns b sBjja ap op
'sajqinodsip ssnoJiaaja nassod SBpimejjns sbj uaiquiBj anb nois
-Boo Bis^ na souiBpJooa}j * (f) B^poiqijuB BiouBjsqns ouioo ouBjnjoj^iu
jap oinaimpqnssap ja A '(g) soaiínadBjajoiuiinb SBinajqoid b noxaBpj
uoa optjsisui somaij bA anb oj ua 'sajqiuodsip sauoj^aap japnsjdsap
uBjjpod Baijjaraoaá uopBuapJo ns jod 'ouajoji ja A oubjiij ja omoa saj
-BuoáB^uod soaijajaoaajaq sojjo soj uaiqmBj joaiid ja anb {Bn3i jy
•Bjijoaojs bj ap A
Bniqoj^omaij bj ap sajBdpui^d ssnninjoa sbj ubouoj sosijojjid soapnu
anb pBpijBnsBa Bjara jod sa ou ojubj oj jo^ •($;) BniqojSouiaq bj jod
ouaáixo pp aiiodsuBX) jap uopB^ajdjaiui Bj^s^nu ap uoiSBao na op^a

-ojjaaja ojajao jap Xaj bj SBtnapB ísopBmpjooaBajaj souaSpjjrn soj ap
sop sbj A oísatrdBui jap SBAijisod sb^jb3 sop sbj uezijBJtnan SBAij^^au
8B^jBa ojjBna s^js^ -eajqtnodsip oraoa tíBJanjM nepanb A napnajd
•sap as soaijoJJid soapnu sop soj ap oun ep^a ua sauojjaafa op 'sbaii
-B^au sb^jb^ no^ souoqjea sojea ajjua a^ejaa ajqop nn ap nopenuoj
jod Bjoqy •ov^^^oxvxi jb oiaadsaj no^ B^am u^iaisod na souoqjBa sop
soj b (BdBja Bjaiuud otaos) ubjeíij as oaj^nu Bpp^ ns sajqmodsip
sopsjaqtj 'sauoJlaaja sop soj A BAi^isod bSjbo Bun nos opBurpjoooBjja^
na buijojsubjj as ouaüojjiu ja somiijn 80483 u^ -soaijojjid sosj^nn
sojjo sop soj b opBSnfuoa Binajsis nn ap uopuaAjajur jod nBpejSBj)
as sopBJsqij oísanSBin jsp ssnojjasja sop scj "Bjnaajoni bj ap ojsaj
je BpnajeAOJisaja -iod Bjoqe ope^ij sa sBAijisod SBajjjaaja sb^jb^ sop
uo oi8anSBUi ja A bjoj anj soaijojjid soapnu sop ap sonaSojjiu soj
A oísauSBUi ja aj^na BpnajBAoa bj (qj) Bjnmj^j Bajsann un^ag
•ojoadsaj jb BtauBuosaj: bj ap Bijoa^ bj
iBdjdma nis 'uopa^aj ap BjSjaua b)jb noa ojauí^inB^ un ap i SBpBjiaxa
Maju3inB3mojj3aja,, SBjn^ajora ap nejqeij 'sainejojoa sojjo A bjijojoj^
bj noa nopepj na 'sajopeSijsaAui sojsa jena bj na l(\) uojsSuiai^j •}
jC ^pnBJ^ •[ ap nopB3ijqnd ^nn souiBuopuain npisBao Bjsa n^

�según nuestra opinión en una combinación especial de la clorofila
ejercerá sin duda una cierta atracción sobre los electrones disponibles
de la clorofila, de manera que dos carbonos de dos H2CO3 podrían
atraerse los 4 electrones disponibles de la clorofila para completar
sus octetos electrónicos respectivos. Cada carbono que recibe dos
cargas negativas se transformará así en negativo, de manera que una
molécula H2CO3 teniendo ahora 4 cargas negativas y solamente dos
positivas, según II b, será ligada por fuerzas polares a las cargas posi
tivas de la clorofila, que ejercerá pues de cierta manera el papel de
un catión.
Teóricamente una molécula de clorofila con sus 4 cargas positivas
(dos del magnesio y dos de los nitrógenos pirrólicos) podrían formar
un complejo con dos restos H2CO3 (conteniendo 8 cargas negativas
y solamente 4 positivas), pero nos parece más verosímil que el tras
lado de los electrones disponibles de la clorofila se efectuase en etapas,
siempre de dos en dos a un ácido carbónico después al otro. También
se podría admitir que solamente una covalencia entre el magnesio y
un nitrógeno pirrólico se rompiese, resultando el magnesio ligado a
un nitrógeno por covalencia y al resto de la molécula por electrovalencia. De esta manera una transición electrónica se efectuaría
solamente en la mitad de la molécula de la clorofila, sólo dos
electrones llegarían a ser disponibles y no más que una molécula de
H2CO3 podría funcionar como receptora de ellos.
Naturalmente nos damos cuenta que a pesar de la irradiación
luminosa la contribución de la disposición electrónica I b de nivel
energético más elevado en el sistema de resonancia de la clorofila
será bastante limitada. Lo mismo sucede posiblemente con la dispo
sición electrónica II a del ácido carbónico, caracterizada por la sepa
ración de cargas, necesitándose probablemente irradiaciones ultravio

con el ácido orto-fórmico.

IIc

Hb

Ha

_ :Ó: H+

:0: H+

H..C..6:

+C..CÍ: —

Probablemente este complejo es idéntico al producto interme
diario aislado por S. Rubén y sus colaboradores (7), en sus investiga
ciones sobre la transformación de C02 con carbono radioactivo por
fotosíntesis. De acuerdo con los resultados de Rubén y sus colabora
dores, los que encontraron un grupo COOH libre en su producto
intermediario, nuestro complejo entre la clorofila y el resto II c, tiene
también un ion de hidrógeno libre. Este complejo debe tener un peso
molecular bastante alto, lo que coincide también con los resultados de
Rubén y sus colaboradores. Solamente interpretamos la formación
de este complejo de distinta manera que los investigadores citados.
Según ellos la reacción es la siguiente (A) :

(A^ R H + C02

diario en cuestión según la ecuación (B).

letas, para originarse esta disposición. Además es necesario que se

++

R + C O3H2

de la probabilidad muchas moléculas de ambas substancias serán
necesarias, a fin que una molécula del ácido carbónico sea transfor
mada y asimilada.
En todo caso el complejo entre la clorofila (según su disposición
electrónica I c) y el ácido carbónico (según su disposición electrónica
II b) sería el primer producto intermediario en la transformación
del ácido carbónico por fotosíntesis.'
Conteniendo este primer producto intermediario un carbono
(alifático) con carga negativa, muy inestable, podemos admitir como
próximo paso el traslado de un ion de hidrógeno positivo (el ácido
carbónico contiene dos) al carbono negativo que posee en este estado
un par de electrones no compartidos. Esto es el paso decisivo en la
transformación del ácido carbónico. Ha desaparecido una carga negar
tiva y una positiva y estamos así en presencia del segundo producto
intermediario, que sigue siendo un complejo entre la clorofila y un
resto ácido alif ático (fórmula II c). Este resto ácido ya es diferente
del ácido carbónico, y el segundo producto intermediario consiste
— 56 —

R COOH

mientras nosotros interpretamos la formación del producto interme

encuentren moléculas de la clorofila y del H2CO3 con la disposición
electrónica Ib y II a respectivamente. Por esta razón, según la ley

_ :0: H+

— :0: H+

:0: H+

(B)

+ =++

HC OSHR

Según S. Rubén y sus colaboradores el hidrógeno para la reduc
ción del ácido carbónico proviene de la clorofila, según nuestra teoría
la clorofila suministra solamente electrones y el hidrógeno proviene
de la molécula de agua que hidrata el C02. Comprendemos ahora
porqué T. H. Norris, S. Rubén y M. B. Alien (8) no lograron un
resultado positivo al tratar de introducir hidrógeno radiactivo pro
veniente de agua preparada para este fin, en la clorofila, la cual
había según ellos cedido hidrógeno al C02. En realidad el hidrógeno
radioactivo pasa directamente al C02 (en forma de agua), en vez de
desviarse hasta la clorofila.
El próximo paso en la transformación del ácido carbónico es una
reacción hacia atrás, la cual se produce en el complejo formado por
la clorofila y el resto II c. Esta reacción se hace sin luz, y fue obser
vada e indicada por todos los investigadores, que se ocuparon de este
problema. Esta reacción es muy bien explicable según la teoría de la
resonancia electrónica y consiste según nuestra opinión en la transi-

— 57 —

�HO DH

-

— ¿s —
-isubj^ Bf us uoiuido BJisanu unSas aisisuoa A Boiuojjaap
bt ap Bjjoaj B[ un^as a^qB^i^dxa uatq Áx\va sa uotaasaa Bí8g 'B
ajss ap uojBdnao as anb 'sajopBus3Ain so[ sopoj jod BpBaipur a BpBA
-jasqo anj jC 'zn^ ms aa^q as UXH03B3J Bjsg -a \\ o^saj p ^ Bjijojop b¡
jod opBuuoj ofspiuioo [a na aanpojd as pno b[ 'sbjjb BiOBq
^an sa oaxiroqjBD opia^ pp uoiobuuojsubji bj na os^d ounx^jd
•B^ijojop bj Bjseq
ap zaA ua '(btiSb ap Btnjoj ua) EQ^ ya ajnauíBj^ajip BSBd
^pq p pBpijsaj ug 'zO^ IB ouaS^^jpiq opipaa sojp un^as Bjqsq
B{ 'Bjijojop bj ua 'uij ajsa BJBd BpBJBdaad Bn^B ap ajuainaA
OAij^BipBj oua^9Jpii{ jpnpoajai ap jbjbjj ya OAiiisod opB^jneaj
un uojbjSo[ ou (8) ua^iy a W A aqnH S '8ÍJJO\[ H X ?b-iod
Bjoip souiapuajduro^ #E0D Ia BJBJptq anb BnSB ap Bjnaajom v\ ap
auaiAOjd oua^9jpiq p A eauojjDap ajuaraB[os BJísmirans B^i.fo.iop v\
Btaoaj Bj^sanu un^as 'Bjijojop B[ ap ouaiAOid oam^qjea opio^ ¡ap uoxa
-ánpaj bj BJBd oua^ojpiq p saJopBjoqB^oo sns A uoqn^j -g un^ag

!HJO 3 + H
++= +

++

•|g) uoiDBn^a B[ un^as U9usono ua oiJBip
-auuaiut oionpojd pp uoiaBuuoj b^ souaBjajdaajuí sojjosou SBjjuaiui

IV)

HOO3

: ^y) ajuam^is ^\ sa upiaoBaJ b^ sojp unáag
•sopBjp sajopBSi;8aAHi so[ anb BjauBin Bjuijsip ap of3[duioa ajsa ap
uoidbuijoj B[ souiBjaJdaajuí ajuauiB^og •S3JopBaoqB[oa sns A uaqn^j
ap sopBiinsaj soj uod uaiquiBi apiauíoo anb o^ 'oijb a;uB}SBq na^ui
osad un ^auaj aqap ofaiduio^ aisg -aaqii oua^ojpiq ap uoi un
auap 'o n 183J F A BIÍJOJOI;) BI ^-iina ofajdnioa oajsann 'oii
ojañpoad ns ua aaqii HOOD odnj un uoJBjjuoaua anb so¡ 'sajop
-BJoqBjoa sns A uaqnji ap sopBj^nsaj so[ uod opianaB bq -sisaimsojo}
jod OAuaBoipBj ouoqjBa uoo SQD aP uopBuuojsuBjj b^ aaqos sauoia
-BgnsaAUi sns us '(¿) sajopBjoqBioa sns A uaqn^ -g jod opE^iB oiJBip
-3UIJ3JUI o^onpojd (B oaijuapi sa ofa^duio^ ajsa ajuauíajqBqoaj

+H

+H

+H :0: — =0 --D"]

+H

+H
3II

•O31UIJ9J-OJJO OpiDB p UOO
Bfíiojop bj ap piaadsa uopBuiquioa Bun ua uoiuido B^jsanu unSas

— 9S —
ajsisnoa OMBipauua^ux ojanpojd opun^as p A 'ooiuoqjBD oppB pp
aiuaaajip sa ^A oppB ojsaj ajs^ "(H FInlu-i9j) ^p?JÍIB PÍ3B ojsaj
un A b[ijojo[d B[ aj)ua ofajdmoD un opusis an^is anb 'oiJBipauuaiui
ojonpoad opun^as pp Biauasajd ua tsb sotuBjsa A BAijtsod Bun A baij
-B^au b^jb^ Bun opioaj^dasop bjj -oaiuoqjBD oppB pp uoi3buijojsubj}
bj us OAispap os^d p sa ojsg -sopiiJBduioo ou sanojjoop ap .red un
op^isa 3}S3 us aasod anb oaije^^u ouoqjBo ye (sop auspuo^
opiOB p) OAijisod oua^ojpiq ap uoi un ap opBjseJi p os^d
o moa JiiimpB somapod 'a^qB^saui Xnra 'BAijBSau b^jb^ uod (ootjbji^b)
onoqjBD un oiJBipoiiu^iui ojonpojd j^uiud aisa opuaiua)UO^)
•SI831UJSO^OJ lod O3tU9qjBD oppB pp
U9PBUTJOJSUBJ^ B[ ua oiiBipanua^uí o^onpcud jauíod p Bjjas (qjj
Baiu9Jj33p U9pi8odsip ns una as) ooiuoqjuo oppB p jÍ (di BDinojjaap
uopisodsip ns un^as) B[tjojop bi aj^ua ofa^duioo p osbd opoj u^
•BpB^IUIHB A BpBDU
-JOJ8UBJJ B3s 03iU9qiBo opiDB pp BpnD3[oui Bun anb uij b 'sBijBsaaau
SBjouB^sqns SBquiB ap SBjnoa[oiu SBqonm pBpi[iqeqojd bi ap
un^as 'U9ZBJ Bisa joj -a^uauíBAijoadsaj bu A q 1
i uod EODZH PP ^ BIÍJOJOl;) BI 3P 8B[naafoui
as anb oiissaaau ss SBuiapy •U9pisodsip Bjsa 9sjbui^ijo BJBd
-oiABjjp^ sauopsipBJJi 3)uamaiqBqojd asopuBjisaaau 'sb^jbd ap uoidbj
-Bd09 BJ Jod BpBZIJ3J3BJB3 'O3IU9qjBD OppB pp B JJ BOTUO-IJOap UpptS
-odsip B[ uoa ajusuiap^isod apaans omsiui O^j 'BpB^iuiij ajuB^SBq Bjas
Bjijojop i ap BpuBuosaj ap Biuajsis p ua opBAsp sbui o^pa^jaua
¡3Aiu ap q 1 B^iuojja^p U9pisodsip bi ap U9pnqiJjuo3 bi Bsounuiq
u9pBipBjji bi ap jBsad b anb Btuana soui^p sou ajuamiBjnjB^
•so[p ap Bjo^daoaj onioa jBuopunj Bupod SO^Z~¡[
ap Binoa[oui Bun anb sbui ou A s^jqtuodsip jss b uBUBáaj[ sauojjDap
sop 0198 'B[ijoao{3 bi ap Bin^aioui bj ap pBjini bj ua ajuauiB[os
BiJBni^ap as Boiupjj^ap u9pisuBJi Bun bjoubio Bjsa ^q -EpuspA
-ojjosp Jod Bjnsaioui v\ ap ojsaj ya A biou3[baoo jod ouaáojjiu un
B opBgji oisauá^iu p opuBi[nsaa 'asaiduioj as ootjojíJid oua^ojjm un
A oísau^Bm p ajjua BiouajBAoo Bun ajuatnBfos anb jijimp^ Biapod as
uaiquiBj^ 'ojjo ya sandsap oaiuoqjBa opps un b sop ua sop ap ajdmais
'sBdBja ua asBnjoap as Bjijojop bi ap sajqiuodsip sauojjaap soi sp opBi
-8BJ1 p anb iiuijsojaA sbui aaaaed 8on ojtad '(SBAijisod &lt;p ajuauíBfos A
sBApB^au sbSjbd 8 opuaiuajuoD) E03i!H 8&lt;&gt;JS3-i sop uoa ofaidinoo un
jbuijoj UBjjpod (so^i[ojjid eoua^ojjiu so[ ap sop A oísauSBin pp sop)
8BAi;i8Od SbSjBD f SnS UOD BJIJOJOp 3p Bpi33[OUI BUn aiUSUIB^IJOSJ^
•U91JBD un
ap pdBd p BjauBui Bjjaio ap sand Bjaoaafa anb 'Biijojop bi ap sbaij
-isod sbSjbo sbi b sajBjod SBzaanj jod BpBSi^ Bjas 'q jj unáas 'SBApisod
sop ajuaulBios A SBApsáyu sb^jb3 ^ Baoqe opuaiua^ OOíH Bln^3ioru
Bun anb Bjausui ap 'oAijBSau ua jsb bjbuijojsubji a^ sBAUBáau sb^jbd
sop aqpai anb ouoqjBD BpB^^ 'SOATjaadsaj soaiuoj^oap sojajao sns
JBjaidmoo BJBd Biijoaop bj ap sa^qiuodsip sauoaioap f soi 9SJ3bjjb
UBjjpod EODÍ!H 8OP aP 8onoqjBD sop anb BaauBiu ap 'Bijjojop bi sp
saiqiuodsip sauojiasp soi 3JtIo8 uoioobjjb Bjjap Bun Bpnp ms B

�contenidos en el agua, sean ellos pesados o normales, si el agua es
ción de la clorofila, cuya dispo^ición electrónica es de alto nivel ener
gético en su combinación con el ácido carbónico, a una disposición
de nivel energético más bajo (p. e. la). Para esta transición la clo
rofila necesita de nuevo los electrones, que ha cedido al carbono no
saturado del ácido carbónico. Este carbono siendo ahora ligado de
una manera muy estable a un hidrógeno, no puede más ceder los
electrones recibidos, ellos serán pues sacados de los oxígenos con un
exceso relativo de electrones y cargas negativas. De dos oxígenos cada
uno perderá un electrón, ligándose ahora dos oxígenos entre sí en
forma de puente, resultando así un peróxido (fórmula II d), que es
el primer producto intermediario, ya no ligado a la clorofila. La dis
posición electrónica de esta última ha vuelto a la I a. Evidentemente
no se trata de transiciones totales, solamente de variaciones en la
contribución de las distintas disposiciones electrónicas posibles.
Del peróxido mencionado, bastante inestable, se desprenderán
dos átomos de oxígeno, dado que ya son ligados uno al otro, quedando
el radical CHOH (fórmulas lie y IIei), con dos electrones no
saturados.

lie

Ild

He
H—C.

\:0

^w

1

H—0
H..C..O:— H..C..O:
—:0: H+—:0: H+

H..C.\ O: ***IIe,
:
\- •
—:0: H+

í

T
He,

H—C—H

II

0
+

H—C—H
O—

Si queremos presentar el radical CHOH en una forma monomolecular estable, debemos adoptar la fórmula del formaldehido HCHO
(IIe2 "^ ^ IIe3), pero aparentemente, según las investigaciones de los
últimos años, especialmente las de S. Rubén y de sus colaboradores (9),
formaldehido con carbono radioactivo no fue encontrado en los pro
ductos intermediarios de la asimilación del ácido carbónico con C
radioactivo. Ya según su fórmula no saturada es más probable que el
resto CHOH se polimeriza en seguida, convirtiéndose en hexosas y
en almidón, lo que sucede si 6 restos CHOH forman un ciclo, con 5 C
y un oxígeno como eslabones. Si el ciclo es formado por 6 carbonos
llegamos a la inosita.
Refiriéndonos a las observaciones de S. Rubén y sus colabora
dores (10) los cuales, empleando agua con oxígeno pesado Op y CO2
con oxígeno normal, encontraron solamente oxígeno pesado despren
dido en la fotosíntesis por medio de la clorofila, no opinamos, que
contribuyen a aclarar el mecanismo de la fotosíntesis. Según las
ecuaciones siguientes los oxígenos del CO2 serán cambiados por los
^ 58 —

en exceso.

CO2
COOp
C(OP)2

H,CO,OP

H2OD

H2CO(OP)2
H2C(Op)s

H2CO2OP
H2CO(OP)

H2OP
H2OP

H2O
H2O

COOP
C(OP)2

Las deducciones de Rubén y de sus colaboradores están en con
tradicción no solamente con nuestra interpretación, sino también con
las observaciones de D. M. Mikhlin y Z. S. Bromovitskaya (6), según
las cuales el ácido carbónico hidratado interviene en la fotosíntesis.
En el H2CO3 los tres oxígenos no ^e distinguen entre sí, y al des
prenderse dos de ellos su origen (sus "antecedentes") ya no puede
influir más. Por otra parte es naturalmente bien posible que en el
H2CO(OP)2 los dos oxígenos pesados sean más fácilmente despren
didos que un oxígeno normal y uno pesado.
Con respecto a la fluorescencia de la clorofila mencionamos la
publicación de J. Franck y R. Livingston (1) los cuales, sin emplear
aún la teoría de la resonancia, admiten la transición de una molécula
electrónicamente excitada al estado fundamental de un tautómero.
Para nosotros la transición de la disposición electrónica la a la dis
posición Ib significa la absorción; mientras la transición de Ib a Ic
con desprendimiento de electrones causa la fluorescencia. Los elec
trones desprendidos disponibles se fijarán a los polos positivos de
la misma molécula (magnesio y nitrógenos pirrólicos) provocando
así la transición al estado I a de menos energía. Por esta transición
la energía almacenada por la absorción es en parte de nuevo liberada
en forma radial, lo que provoca la fluorescencia. Lo característico de
este fenómeno es la consecuencia de que, la absorción y la emisión
dé la energía radiada se efectúa según la teoría de la resonancia
electrónica casi simultáneamente.
En el caso de la presencia de ácido carbónico (especialmente en
la forma Ha con una fisura electrónica) los electrones desprendidos
de la clorofila encontrarán un receptor y volverán a la clorofila sola
mente después de la formación del peróxido. Comprendemos así la
influencia de la asimilación del ácido carbónico sobre la fluorescencia
de la clorofila, la cual fue observada por J. Franck, C. S. French y
T. T. Puck (11). Si la fotosíntesis es impedida por la presencia de
HCN, no puede influir más sobre la fluorescencia de la clorofila.
La importancia de la disposición electrónica I c con sus elec
trones disponibles aparece bastante claro, primeramente para el re
greso a la disposición inicial la, segundo para la fotosíntesis.
Con respecto a la decoloración reversible de la clorofila (12)
podemos explicarla por el regreso de los electrones desprendidos no
a la disposición Ic, pero sí a la disposición la, donde se fijarán a la
doble ligazón entre dos carbonos de los núcleos pirrólicos no ligados
al magnesio. Se forma así un compuesto con cargas negativas, ligado
por fuerzas polares a las cargas positivas de la disposición Ic. Este

— 59 —

�— 6S —
— 8S —
-oj uopisodsip bj ap SBApisod sbSjbd sbj b sajBjod SBzjanj jod
ij 'SBAij^San sbSjbo uoa ojsandraoa un jes buwoj ag •oísauSBiu jb
páij on 8ooi[ojjid soapnu soj ap souoqjBO sop ajjua üozbííi[ ajqop
bj b ubjbíij ^s apuop 'b.j uopisodsip bj b js o jad 'oj uopisodsip bj b
on sopipuajdsap sauoaiaap soj ap osajgaj ja jod BjjBDijdxa soutapod
(^l) BITJOJOI BI aP ^iqis-i^Aajc u^pBJojoaap bj b oiaadsai uo^
•8I83^UT8O1OJ B[ BJBd OpUnSaS 'BJ JBIOIUI UOIOISodsip BJ B O83j^
-aj ja BJBd ajuauiBjauíod 'ojBja aiUBiseq aaajsds sajqiuodsyp sauojj
-aaja ens noo o j Boiuojjaaja uopisodsip B[ ap BiouBjjoduii s^
•BjijOJOja bj ap Bpuaasajonjj B[ ajqo^ sbui Jinjjuí apand ou '\[3H
ap Bpuasajd bj Jod Bpipadim sa sisajuisojoj b^ ig ' (\\) ípnj "j^ "j^
A ijauaa^ "g •[) 'jjauBJ^ #f Jod BpBAjasqo anj p^n^ bj 'bjijojojd bj ap
Bpnaosaaonjj bj ajqoe ooiuoqjBo oppB jap aopBjimisB bj ap Biouarqjuí
bj J8B somapnajdino^ 'opixojcad jap uopsuijoj bj ap sandsap a^uaui
-BJO8 B[IJOJO[0 BJ B UBJ3AJOA Á JOjda03J lili UBJBJ1UO3U3 BJIJOJOp BJ 3p
sopipuaidsap sanoj^aja soj (B^iaoj^aja Bjnsij buii uo^ bjj buijoj bj
ua ajuauíjBpadsa) ODiuoqjBo oppB ap epuasaad bj ap osea ja u^j
•aiuauíBauBijmuis isbo Boiuoajoaja
Bi^uBnosaj bj ap Biioai bj unSas Btijoaja as BpBipsj ei^aana bj ap
uoistraa bj Á uppjosqs bj 'anb ap Bpuanaasnoa bj sa ouauí^uaj ajsa
ap o^usjja^DBJBD ^^ •Bpnaaeaaonjj bj BaoAo^d anb oj 'jeipBJ buuoj ua
BpBjaqij OAanu ap aiJBd ua sa u9pjosqB bj jod BpBuaoBrajB BiSaaua bj
uopisuBJi Bisa joj -Bj^jaua souain ap b j opB^sa jb uopisuBjj bj tsb
opiíBaoAoad (6oaij9xiid soua^ojjm Á oísau^siu) Bjnaajom buisiiu bj
ap soAijisod eojod soj b ubjbíij as sajqmpdsip sopipuaídsap sauoJ^
-aaja so^ 'Bpuaasaaonjj bj Bsns^ sauoajoa[a ap oiuaiutxpuajdsap uo^
I B II 9P ttopisuB.il BJ SBjjuaini íu^pjosqs bj Boijm^i9 qj uopisod
-sip bj b bj saiuojiaaja uopisodsip bj ap uoioisubjj bj sojiosou bjb^
•ojaraoinBi un ap jEínauispunj opBjso jb BpB^pxa ajuauíBaiuojjaaja
Bjnoajora Bun ap uopteuBjj bj uajiiupB '^pucuosaj bj ap Bjjoaj bj une
jBajdiua uis 'sajBna soj (\) uojsSutAirj *|j jÍ ijauBj^^ •[ ap uopBatjqnd
bj souiBuopuaui bjijojojo bj ap ni^uos9jonjf bj b oj^adsaj U03
'opesad oun Á jbumou oua^jxo un anb sopip
-uajdsap ajuarajpBj sbui usas sopssad souaSixo sop soj ^(dO)ODzH
ja ua anb ajqísod uaiq ajuaui[Bjn^BU sa a^jed bj^o joj -sbui jinj^uí
apand ou vi (ltsajuapaaajuBw sns) ua^ijo ns sojja ap sop asjapuaad
-sap jb jÍ 'is aajua uanSupsip as ou souaájxo eajj soj eODzH Ia U3
•sisaimsojoj bj ua auaiAJajui opBjBjpiTj ooiuoqj^a oppB ja sajBna sbj
unSas '(9) BjÍB5[8jiAoraoja "g '2 • ^jI^PIíM 'M 'Q 8P sauopBAjasqo sbj
uod uaxquiBí oms 'u9pB^ajdjtajui Bjjsanu uoo a^uamejos ou u9poipBjj
-uo3 ua UBisa saiopBJoqBjoa sns ap Á uaqnjj ap sauopanpap

!(dO)ODBH hí

d003

dOOD
•osaoxa ua
sa biiSb ja is 'a^uijon o sop^sad sojja usas 'biiSb ja ua sopiua^uoa

soj Jod sopBiqtuBD uBJas ^0^ jap souaSjxo soj sa^uaináis sauopBnaa
sbj un^ag 'sisajuisojoj bj ap onmuBoain j^ jbjbj^b b uaAnqijjuoo
anb 'souiBuido ou 'bjijojoj bj ap oipam jod stsajujsojoj bj ua opip
-uajdsap op^sad ouísiíixo a^uaniBjos uojBjjno^ua 'jbumou oua^rxo no^
50^ ^ "O PB83&lt;I ouaStxo uoa bii^b opuBajduia 'sajBna soj (01) saaop
-ejoqejoa sns A uaqn^j *g ap sanopBAjasqo sbj b eonopuaiJip^j
•bjisoui
bj b souiBSajj
soaoqjBa 9 Jod opeuuoj sa ojap ja ig 'sauoqejsa
oiuoa ouaSixo
un k
^ 5 uoa 'ojap un ubumoj HOHD sí93J 9 í8 ^pa^ns anb oj 'nopimjB na
A SBSoxaij ua asopuaijjiAuo^ 'Bpin^as U9 Bzijamijod as HOH^ oisaj
ja anb ajqsqojd sbiu sa BpBjnjBS ou Bjnouoj ns unSas b^ 'OApaBoipEj
•^ uoa oomoqaBo opps jap u9pBjimrsB bj ap sojjBipauíjajuí soj^np
-ojd soj ua opBJjuooua anj ou OAijoBoipnj ouoqjea uoa opiqap^mjoj
'(g)saJopBJoqBjoa sns ap A uaqnjj gg ap sbj ainamjBiaadsa 'soub sompjn
OHDH PIlIaPIBnlJOJ PP Binuuoj bj jBjdopB somaqap 'ajqBjsa jsj
•oiuouooi buijoj Bun ua JJ0H3 [^^ipBJ ja JBjnasaad souiajanb ig
—o
H—D—H

O

II

í

H—3—H

+H

+H :0:—

••\
:0 ^

+H =0:—

:O"D"H -:0'-D--H

O—H
D~ H

PII
•sopejnjBS
ou sauoajDaja sop uod '(^^jj A ajj SBjnuuoj) JJOHD IBDJPB-1
Ia
opnBpanb 'ojjo jb oun sopB^ij nos &amp;A anb opBp 'ouaSjxo ap souiojb sop
uBJapuajdsap as 'ajqBjsaui ajiíBjsBq 'opeuopnaui opixojad jaQ
•sajqxsod SBDiuojjaaja sauopisodsip SBjutíSTp sbj ap nopnqujuoo
bj na sauopBUBA ap aiuauiBjos 'sajBjoi sauopisuejj ap bjbjj as ou
ajuamajuapTAg; "e j bj b ojjanA Bq Bmijjn Bjsa ap Bamcujoap U9pisod
-sip B-^ -^jijojoj bj b opBSij ou ba" 'ouBip^uuajuí ojonpojd aaiur^d ja
sa anb '(pj] Bjnuuoj) opix9Jad un rsu opuBijnsaj 'ajuand ap buuoj:
ua js ajjua souogixo sop BJoqe asopue^ij 'uoj^aaja un BJtapjad oun
BpBa souaSjxo sop ^q "SBAUBSau sbSjbd A sauoj)aaja ap oatibj3j osaoxa
un uoa soua^jxo soj ap sopeaBs sand uBjas sojja 'sopiqpaj sauojtj^aja
soj japaa sbiu apand ou 'ouaáoapiq un b ajqBjsa Anta BjauBin Bun
ap opB^ij Bjoqs opuais ouoqjea aisg[ 'ODiuoqjBa oppB jap opBJnjBS
ou ouoqjBO jb opipaa Bq anb 'sauojiaaja soj OAanu ap Bjisaaau b[ijoj
-oja bj uopisuBjj Bjsa bjbj -(bj -a -d) oÍBq sbui oapa^jana jaAiu ap
uoioisodsip Bun b 'oaiuoqjB^ oppB ja uoa u^psuiqmoa ns na oopaá
-jaua jaAiu oijb ap sa Boiuojiaaja uopisodstp TsAno 'Bjijojoja bj ap noto

�complejo es naturalmente muy inestable (puede ser, que sea sin color
por efectuarse la absorción ya en el infrarrojo).

Fórmula III (clorofila a)

Según la fórmula más reciente para la clorofila (Illa), indicada
por A. Stoll (13), los cuatro núcleos pirrólicos (p1? p2, P3, P*) serían
conectados por cuatro puentes metálicos —CH =, lo que modificaría
algo el sistema de resonancia respectivo, sin que la función principal
de la clorofila (suministrar electrones al ácido carbónico) varíe. Según
esta fórmula el magnesio está fijado originalmente por covalencia a
dos nitrógenos pertenecientes a cualquiera de los cuatro núcleos pi
rrólicos, siendo las mismas las probabilidades de los cuatro nitrógenos
de ser ligados al magnesio. Los cuatro núcleos y los cuatro puentes
forman 10 doble-enlaces.
Si hay transformación de las dos covalencias del magnesio en
electrovalencias el sistema continuado de los cuatro núcleos y de los
cuatro puentes queda sin interrupción alguna, transformándose en
conjugado con un doble enlace más (11 en vez de 10) (fórmula IIIc).
Los dos electrones del magnesio cedidos, pueden naturalmente ser
almacenados, en uno de los tres núcleos pirrólicos (pi, p2, p.^) no
hidrogenados (fórmula IIIb), pero serán por formación de un doble
enlace (IIIc), en seguida liberados y suministrados al ácido carbónico
como electrones disponibles, sin que la transformación del nitrógeno
en tetracoordinado sea necesaria.
Por otra parte nos damos cuenta que el ácido carbónico reducido
(después de la adición de los electrones) y el ion de magnesio esta
rían solamente ligados uno al otro por sus cargas eléctricas y por lo
tanto ya independientes de la componente orgánica de la clorofila,
lo que nos parece inverosímil. Por esta razón se puede admitir que
solamente una covalencia del magnesio sea convertida en el electrovalencia con el resultado de que uno de los nitrógenos debe transformarse
en tetracoordinado, a fin de que sean liberados los dos electrones
"disponibles" y se evite una interrupción en el sistema continuado
de los cuatro núcleos pirrólicos y puentes (fórmula III d). En este
caso el ácido carbónico reducido queda ligado por sus cargas nega
tivas al magnesio y un nitrógeno positivo, integrantes de la molécula
de la clorofila.
Mencionamos en fin la posibilidad de que las dos covalencias
del magnesio se conviertan en electrovalencias y que también un
nitrógeno se transforme en tetracoordinado. En este caso dos electrones
disponibles son transferidos al ácido carbónico como antes, pero se
forma un polo negativo con dos electrones no compartidos en un
carbono de un puente (fórmula III e), al cual el ion de magnesio
podría fijarse por una de sus dos cargas positivas (fórmula III f).
El ion de magnesio parece (como lo demuestra la formación de los
compuestos metalo-orgánicos de Grignard) tener bastante facilidad
de fijarse a un carbono, y nos parece interesante considerar la pre
sencia de magnesio en la clorofila bajo este aspecto (recordándonos
de los compuestos de Grignard).
Con respecto a los niveles energéticos, opinamos que la disposi— 60 —

— 61 —

�complejo es naturalmente muy inestable (puede ser, que sea sin color
por efectuarse la absorción ya en el infrarrojo).

Fórmula III (clorofila a)

Según la fórmula más reciente para la clorofila (Illa), indicada
por A. Stoll (13), los cuatro núcleos pirrólicos (pi, p2, P3, P4) serían
conectados por cuatro puentes metínicos — CH =, lo que modificaría
algo el sistema de resonancia respectivo, sin que la función principal
de la clorofila (suministrar electrones al ácido carbónico) varíe. Según
esta fórmula el magnesio está fijado originalmente por covalencia a
dos nitrógenos pertenecientes a cualquiera de los cuatro núcleos pi
rrólicos, siendo las mismas las probabilidades de los cuatro nitrógenos
de ser ligados al magnesio. Los cuatro núcleos y los cuatro puentes
forman 10 doble-enlaces.
Si hay transformación de las dos covalencias del magnesio en
electrovalencias el sistema continuado de los cuatro núcleos y de los
cuatro puentes queda sin interrupción alguna, transformándose en
conjugado con un doble enlace más (11 en vez de 10) (fórmula IIIc).
Los dos electrones del magnesio cedidos, pueden naturalmente ser
almacenados en uno de los tres núcleos pirrólicos (pi, P2, P3) no
hidrogenados (fórmula IIIb), pero serán por formación de un doble
enlace (IIIc), en seguida liberados y suministrados al ácido carbónico
como electrones disponibles, sin que la transformación del nitrógeno
en tetracoordinado sea necesaria.
Por otra parte nos damos cuenta que el ácido carbónico reducido
(después de la adición de los electrones) y el ion de magnesio esta
rían solamente ligados uno al otro por sus cargas eléctricas y por lo
tanto ya independientes de la componente orgánica de la clorofila,
lo que nos parece inverosímil. Por esta razón se puede admitir que
solamente una covalencia del magnesio sea convertida en el electrovalencia con el resultado de que uno de los nitrógenos debe transformarse
en tetracoordinado, a fin de que sean liberados los dos electrones
"disponibles" y se evite una interrupción en el sistema continuado
de los cuatro núcleos pirrólicos y puentes (fórmula III d). En este
caso el ácido carbónico reducido queda ligado por sus cargas nega
tivas al magnesio y un nitrógeno positivo, integrantes de la molécula
de la clorofila.
Mencionamos en fin la posibilidad de que las dos covalencias
del magnesio se conviertan en electrovalencias y que también un
nitrógeno se transforme en tetracoordinado. En este caso dos electrones
disponibles son transferidos al ácido carbónico como antes, pero se
forma un polo negativo con dos electrones no compartidos en un
carbono de un puente (fórmula lile), al cual el ion de magnesio
podría fijarse por una de sus dos cargas positivas (fórmula III f).
El ion de magnesio parece (como lo demuestra la formación de los
compuestos metalo-orgánicos de Grignard) tener bastante facilidad
de fijarse a un carbono, y nos parece interesante considerar la pre
sencia de magnesio en la clorofila bajo este aspecto (recordándonos
de los compuestos de Grignard).:;
Con respecto a los niveles energéticos, opinamos que la disposi-í
— 60 —

IICOOCH,

H COOCH,
— 61 —

�ción electrónica IIIc con un doble enlace más que la disposición Illa
tiene un nivel energético más alto que esta última. Además las dispo
siciones electrónicas, en las cuales hay separación de las cargas eléc
tricas, son de un nivel energético más alto que las otras. Particular
mente una disposición electrónica, según la cual dos electrones son
almacenados en un núcleo pirrólico, es la de nivel energético más
alto, el cual en el momento de desprenderse los electrones disponibles
por formación de un doble enlace, ya baja.
Parece que en la transición electrónica retrocedente, que provoca
la fluorescencia de la clorofila los electrones toman un camino más
directo para la formación de la disposición (Illa) original que tiene
el mínimo de energía, sin pasar por el máximo. Esto explicaría
porque no toda la energía absorbida es liberada y porque las radia
ciones emitidas en la fluorescencia se distinguen por una frecuencia
más baja de las radiaciones absorbidas.
Nuestra interpretación de la fotosíntesis coincide con las obser
vaciones de diferentes investigadores, en especial de McAlister y
Myers (14) de que, se necesita la irradiación solamente para el llama
do período de inducción (la cual interpretamos como transición p. e.
de la o Illa a Ib y IHb), mientras la transformación posterior del
ácido carbónico se efectúa en el oscuro. También las diferentes reac
ciones fotoquímicas mencionadas por J. Franck y K. F. Herzfeld (15)
según los cuales hidrógeno es llevado de un dador al C02 y luego
devuelto por formación de un peróxido, aparecen en nuestras reaccio
nes electrónicas. Pero repetimos que no es hidrógeno, sino electrones,1
los que son trasladados.
Mencionamos por fin que algunos fermentos pueden también
provocar la transformación del H2CO3 en carbohidratos por medio de
la clorofila, sin necesitar luz (16). Este hecho nos demuestra una
analogía en la acción de fermentos y de irradiaciones. Emitimos pues
la hipótesis de que, también fermentos serían capaces de influir sobre
la disposición electrónica de sus substratos, de manera análoga como
p. e. irradiaciones ultravioletas influyen sobre la disposición electró
nica del ácido carbónico e irradiaciones rojas sobre la disposición
electrónica de la clorofila.

(7)S. Rubén, W. Z. Hassid y M. D. Kamen, J. Am. Chem. Soc., 61, p. 661 (1939)
C. A. 33, p. 8237, S. Rubén, W. Z. Hassid, M. D. Kamen y D. C. De Vault, Science, 90,
p. 570 (1939) C. A. 34, p. 2421, S. Rubén, M. D. Kamen y W. Z. Hassid, J. Am. Chem. Soc.,
62, p. 3443 (1940), S. Rubén, M. D. Kamen y L. H. Perby, /. Am. Chem. Soc., 62, p. 3450
(1940), S. Rubén y M. D. Kamen, J. Am. Chem. Soc., 62, p. 3451 (1940) C. A. 35, psv 1089
•1 90 (1941).
(8)T. H. Norbis, S. Rubén, M. B. Allen, J. Am. Chem. Soc., 64, p. 3037 (1942) C. A.
37, p. 905 (1943).
(9)S. Rubén, M. D. Kamen y W. Z. Hassid, J. Am. Chem. Soc., 62, ps. 3443-50, C. A.
35,p. 1090.
(10)Ver C. B. Van Niel, Cfcero. and Engin. News, 1946, p. 1364 (May 25), M. D.
Kamen y H. A. Barker, Proc. Nati. Acad. Sd., 31, ps. 8-15 (1945). C. A. 39, p. 1899.
(11)J. Franck, C. S. French y T. T. Puck., J. Phys. Chem., 45, p. 1268 (1941) C. A.
36,p. 798.
(12)R. Livincston, /. Phys. Chem., 45, p. 1312 (1941) C. A. 36, ps. 799-800.
(13)A. Stoll, Experientia, Vol. IV (fas. 1) p. 6 (1948).
(14)Me. Alister y Myebs, 1. gen. Physiol., 22, p. 673 (1939).
(15)J. Franck y K. F. Herzfeld, /. Phys. Chem., 43, p. 978 (1941) C. A. 35, p. 5935.
(16)S. Rubén, ]. Am. Chem. Soc., 65, p. 281 (1943) C. A. 37, p. 1741, C. B. Van Niel,
Chem. and Engin. News, 1946, p. 1365 (may 25).

BIBLIOGRAFÍA
• (1) J. Fbanck y R. Livincston, /. Chem. Phys. 9, ps. 184-90 (1941) C. A. 35, p. 3174.
(2) E. Riesz, Anales Asoc. Quím. y Farm. Uruguay, 47, N. 2, ps. 136-37 (1945).'
C. 4. 40, p. 5079, Bull. Soc. Chim. ^rance, 1947, p. 685.
* (3) E. Riesz, Ph. (Rev. Atoe. Estud. Quím. Uruguay), 1945, N. 2, p. 21, C. A. 41,
p. 2495.
(4)Congreso médico de San Francisco, julio de 1946, ver E. Riesz (Revista de la
Fac. Humanidades y Ciencias, Montevideo, I. N. 1, p. 305, 1947).
(5)E. Riesz, Anales Asoc. Quím. Argent., N. 160, p. 76 (1943) C. A. 38, p. 519 (1944),
Arch. Soc. Biol., Montevideo, XI, N. 3-4, p. 184 (1944) C. A. 38, p. 5701. Ph. (Rev. Asoc.
Estud. Quím. Uruguay), 1945, N. 2, p. 14, C. A. 41, p. 2495, Proc. Royal Irish Acad., 51,
sec. B, N. 10, p. 163 (1947), Bull. Soc. Chim. France, 1947, p. 681.
(6)D. M. Mikhlin y Z. S. Bronovitskaya, Biokhimiya, 10, p. 326 (1945) C. A. 40,
p. 1661.
— 62 —

— 63 —

�(6E6I) 199 •* '19 '

— 9—

— ^9 —
•T99I '
'0t "V '3 (St6I) 9Z "^ '01 'o^jtui^oj^^ 'VAV^sxiAonoag -g •^ ^ NnH^ijv -j^ "a (9)
'IS '"PO^ ^8?^/ ^tf "^V 'S6^Z • 'I 'V O ti •"&gt; 'Z o'U 'S^^6I '(¿m^njQ -viin^ -pms3
•omy -aay) H¿ To¿s "d '8 \ 3 (^t-61) ^8I •&lt;• 't" o'N 'IX 'op!AiaoM '^oig 3oS rpjiy
*(^*6I) 6IS d '8 'K -^ (^I) 9t ""J '091 o'N '-fiagjy -unn^ -ot^ ta;i/^ 'zsai^ -^ (5)
'(¿^6I 'S0 "d 'I O'N "I '&lt;piA3juo^^[ 'toj^oai^ ^ s^pvpiuownfj -aoj
o; ap njtjoayj zsai^ -^ aA '9f&gt;(i sp oijnf 'oosjovvjj uvg ap oojpavt otajguo^ (f)
'S6^Z *d
*I:T '3 'I^ -d 'Z o'N 'SWI '(^mSnufj uitn^ -pn^^^ -3&lt;w^ -as}^ -^j zsaia -g (^) r.
S89 'd '¿6I '3-&lt;J -tuiV^ '^S 'Hnff '610S "d '0t *^ '3
;'(SWI) ¿"9I 'd '^ 0-)il '¿^ •ivnSnjfi -iujb^ ^ -uiín^ -sof^ &gt;3;nu^ 'zsaia '3 (Z)
"WI 'd 'S 'Y 'D (IWI) 06-8I "8d '6 -íX^j tuai^3 •/• '^oxsaNUii -g ^ ^DMva^ -f (1) :

nopisodsip bj ajqos sbíoj sauoioeipBjji ^ oaiu^qiBD oppB pp
-ojj39[3 uopisodsip B[ ajqos u3^n[jui SB^ajoiABajjn sauoiDBipBjji -a -d
otnoD bSo[bu8 BjauBtn ^p 'sojBjjsqns sns ^p ^oiuono^\9 u^ioisodsip v\
ajqoe jm^jnt ap 933bcIb3 ubuss soiuanuaj uaiqinBj 'anb ap sisa^odiq ^^
sand soniTjTUig •sauoxoBipBJji ap A sojuamjaj ap ooiddb b[ na BjSopnB
Bun BJ}93nuiap son oqoaq a^s^ -(9^)zn[ JBjis^oau uts 'B^ijojop B[
ap oipara jod sojBjpiqoqjBO na EODZH IaP nopBuuojsnBJi B[ JBDOAoad
napand sojuauuaj soun^[B anb uij Jod soraBuoiDuaj^
•sopBpB^sBjj nos anb so[
ouis 'ouaS^jpiq ea on anb sorai^adaj oaaj 'SB^iuoxpap san
SBJjsann na na^ajBds 'opixojad nn ap uoidbiujoj jod oipnAap
Á ZQ^ \b Jopep nn ap opBA9[{ sa ouaSojpiq sa^na so^ nn^as
(Si) P[8JZJaH \i '^1 ^ ^(onBj^ -f jod SBpBuoiouaui SBoiintnbojoj sano
-3B^J saiuajajip sbj; naiqniBj^ 'OJnoso p na Bnioaja as ooiuoqjBD opio^
pp JoiJajsod uoidbuijojsubjj B^ SBjjuaini '(qjJJ ^ qj b bjjj o bj ap
•a *d uopisnBj) oinoo somBiajdiaini jeiid bj) u^ioonpui ap opoiaad op
-BraB[[ p BJBd ^juaniBjos n910BipBj.11 bj Biisa^an as 'anb ap (f\) sjaX^[
jí jajstjy^j^ ap ^padsa na 'sajopBSpsaAui sa^najajip ap sanopBA
-jasqo sbj uoo appuio^ sisajnjsojoj b^ ap nopBiajdjaiui Bjjs^n^j;
ivm) S9EI d '^6I '"V uls"3 P"D
•/ 'Naana 'S(91)
fj A -a -D 'IWI • '¿E V ^O (CT6I) 18Z '* 'S9 '
g í ^3HVH.J i(91)
•SS6S • 'S ¥ O (IWI) 816 1 '* '^HD &gt;*Vd 7 '
X saisiiy -dw(ti)
'(66l) ¿9 d 'ZZ "l!uHd "* 7
aijadarg 'nois 'V(1)
'(8*61) 9 (I ••• AI -1OA
•/ 'HOXS^NIAl'J -a(ZI)
•008-66Í -d '98 "V 'D (If6I) ZIEl

-v^

•v -o 'os-sm •^ '^9 '-^

SI-8
'9t6l '

(1^61) 89ZI "^ 'St
-6681 "d '6 "Y "O
•O "H '(Sí

7

O

-X "^

-S D 'nvh.1 -r (II)
^^

7 '^syH z -a

a w

7'

•V "O (ZWl) ¿OS -1 'W
^anr ^a 'Sf -V ?K 7 '
'06 .8sA

V 7 'n^biy^ -Q W

S
7'
-Z "A

S*
Z ^

W'

^
''V 7 '

IS
W

X (8)
(ITOL^ Uo I"
"S '(01-61)

V D (6I) 0¿S ^
a S^ '¿28 d tt 'V O
Z "A '"aatlH "S (¿)

'SBpiqjosqs sauopBipBJ sbj ap BÍBq ssra
j Bun aod nanSuijsip as Bpua^sajonjj bj na sBpruma sanop
sbj anbjod A BpBjaqij sa BpiqjosqB BiSaana bj Bpoj on anbjod
jd
jg^ •oratxBtn ja aod jBSBd uis 'Bj^jana ap ominjm p
auaii anb jbui^ijo (bjjj) noptsodsip bj ap uoiobuuoj bj Bjed o^oaaip
sbui oniniBa nn aemoi sanoxpaja soj Bjijojop bj ap spna^sajonjj bj
eaoAOjd anb 'ainapa^oJiaJ Boxuojjo^p u^ioisuBjj bj na anb aaajB^j
'BÍsq B^ 'aoBju^ ajqop nn ap uoidbuijoj jod
sajqinodstp sanoai^aja soj asjapnaadsap ap oinamom ja na ptiD ja 'oijb
SBm ODijaSjaua J3aiu ap bj sa 'oaijouid oajonu nn na sopenaaBmjB
nos sanoj^^aja sop jsna bj unSas 'Boiuoajoaja nopisodsip Bun ainam
-JBjnaiiJBj *sbj}o sbj anb oijb sem oapaSj^ua jaAin nn ap nos 'sb^ij;
•09\9 sbSjbd sbj ap nopBiBdas ^^q saj^na sbj na 'sBaiuoj^Dap eanopis
-odsip sbj SBuiapy 'Buiijjn Bisa anb oijb sbui oaiia^jaua jaAin nn auai;
bjjj notDisodsip bj anb sb^i a^Bjua ^^qop nn uoo ojjj B^iu^jDap nop

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="841">
                <text>Interpretación de la transformación fotoquímica del ácido carbónico por medio de la clorofila según la teoría electrónica.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="842">
                <text>De  acuerdo  con la  teoría  de  la  resonancia  electrónica  se admite en  substancias  orgánicas  coloreadas  la  transición  de  una  disposición electrónica  de  nivel  energético  bajo  a  una  de  nivel  energético elevado.  La  energía  necesaria  para  esta  transición  es  luminosa  y absorbida  por  la  substancia  coloreada  en  cuestión.  La  frecuencia las  radiaciones  absorbidas  dependerá  de  la  magnitud  de  la  energía necesaria  para  la transición  electrónica  mencionada. </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="843">
                <text>RIESZ, Eugenio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="844">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año II, Nº 3 : p. 53-63</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="845">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="846">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="847">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="848">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="849">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="95">
        <name>TEORIA DE LA RESONANCIA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="81" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="135">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/6fcaaed64940c99fa47b276c4509c31a.pdf</src>
        <authentication>40305394d3084a264ce657690d7b95ed</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="710">
                    <text>CARLOS E. PRELAT

JEAN REY MEDICO DEL PERIGORD
En un día del año 1630 "Sieur Brun", maestro boticario de
Bergerac, dirigió a Jean Rey, médico de Périgord (Dordogne), una
carta en la que le comunicaba que "habiendo querido estos días
pasados calcinar estaño pesé dos libras y seis onzas del más fino de
1nglaterra, lo coloqué en un vaso de · hierro adaptado a un horno
abierto y con gran fuego agitándolo contínuamense sin agregado de
cosa alguna lo convertí en seis horas en una oal muy blanca. La pesé
para conocer la pérdida y encontré como resultado dos libras y trece
onzas. Esto me produ_;o un asombro increíble no pudiendo ima¡;{inar
de dónde había~ venido las siete onzas de exceso".
Repite la experiencia con el plomo y encuentra una pérdida de
peso. Pregunta acerca de la causa de ello a varios hombres doctos y
nadie le puede explicar los resultados de sus experiencias. Pide en·
ton ces a J ean Rey que lo ilumine a fin de que él, Brun, conozca la
causa de "esta maravilla".
Jean Rey, teniendo en cuenta que se trata de "un hermoso tema
de una investigación penosa, cuyos frutos hasta ahora han sido ma·
gros" y además que el "Sieur Brun" "es un hombre de vida íntegra
y conocedor de su oficio", se decide a meditar sobre el tema para
investigar la causa que "Sieur Brun" le pide le haga conocer. Emplea
algunas horas en esa meditación. Llega a un resultado que contradice
las máximas que los filósofos habían tenido por ciertas durante siglos
y a riesgo de parecer temerario se decide a publicar estos ensayos
para no aparecer como pusilánime en la exposición de la verdad y
en su defensa.
En efecto, el tema del aumento del peso del estaño y de otros
metales durante la calcinación había sido estudiado por alquimistas
y químicos. Boyle lo atribuyó a la fijación sobre el metal de cor·
púsculos de fuego. Los partidarios del flogisto debieron admitir para
éste un peso negativo o simplemente ignoraron o dejaron de lado la
cuestión. Entre los partidarios de la teoría de Boyle se hallan des·
tacados químicos, entre otros: Homberg, Lemery y Lefevbre. Lemery
explica el aumento de peso así: "Les pores de plomb sont disposés e1i
sorte que les corpuscules du feu s')'' sont insinués ils demeurent liés et
agglutinés dans les parties pliantes et embarrassantes du métal sans
en pouvoir sortir, et ils en augmentént de poids". El padre Querubin

-

39 -

�de Orléans rechaza la explicación de Boyle diciendo que ·el vidrio no
es permeable y Boerhaave y Boylduc niegan que haya aumento de
peso. El tema apasiona y muchas personas publican disertaciones
sobre el mismo. Hierne en 1753 admite la fijación de un ácido graso
y sulfuroso que proviene de la llama. Las especulaciones terminan
con Lavoisier. Jean Rey resuelve el problema de un modo bastante
razonable. Veamos cómo.
Adelantemos que J ean Rey no realizó ninguna experiencia para
resolver la cuestión. Todo es producto de la meditación de algunas
"horas", meditaciones no totalm,ente. ap:i;iorísticas .pues- se basan en
hechos reales o hipotéticos.
' '
En primer lugar afirma y demuestra a su modo que "todo lo que
es material bajo el firma.mento tiene peso". Dado que Dios al crear
el Universo quiso hacerlo uno de algún modo confirió "la · pesanteur
divinement empreinte a toutes les parties &lt;I'iceluy". Claro que con
esto todos los cuerpos deberían caer por acción de •su propio peso
hacia el centro del mundo. Ahora bien, esto no acaece y Jean Rey
se apresura a levantar esta objeción diciendo que la tierra que es
más pesada ocupa rápidamente su lugar, desalojando al agua que
ocupa el segundo, ésta al aire y éste al fuego. Cita en apoyo de su
tesis una experiencia "agradable" que realizan los químicos quienes
"toman esmalte negro pulverizado, licor de tártaro, aguardiente azur
leado con tornasol y espíritu de trementina enrojecido por "orcanette"
(alheña.). Colocan todo en un frasco, lo agitan hasta que se forme
una niezcla confusa la que dejada en reposo permite al ojo ver «avec
plaisir le desbroüillement se /aire»". Como todos los cuerpos que se
han colocado en este extravagante sistema heteFogéneo tienen peso y
como cada uno ocupa un lugar tenemos la representación de lo que
sucede con los auatro elementos. El esmalte negTo representa la tierra,
el licor de tártaro el agua, el aguardiente ·el aire y el espíritu de
trementina el fuego. Con esto elimina la "ligereza" como característica
del aire y d~l fuego, ligereza que le habían atribuído algunos filósofos
para explicar el movimiento hacia arriba. La razón más importante
para ello es que la ligereza es innecesaria para explicar el mundo
e introduce una complicación inútil · y hay que tener ·en cuenta que
"Dieu et la Nature ne font rien 'en vain". Hay, pues, sólo peso en
distintos grados. Con esto queda eliminado el movimiento hacia arriba
como natural, es decir como movimiento cuya causa reside en los
cuerpos mismos. El movimiento hacia arriba es "violento" en el sentido de la Física aTistotélica. Que el movimiento natural del aire es
hacia ahajo lo demuestran entre otros hechos el siguiente: cuando
se cava un poco el aire desciende a ocupar el lugar que ocupaba la
tierra. Rey no tiene ninguna duda de que si se pudiese disponer de
un tubo cilíndrico que fuese desde el centro de la tierra hasta "la
región del fuego" se podría repetir dentro de ese tubo la experiencia
del "deshrouillement" de los químicos. Hecho ésto si se sacase la
tierra de la parte inferior, el agua ocuparía su lugar y así sucesivamente. El movimiento hacia arriba es siempre violento.
Pero, como a Rey le interesa particularmente demostrar que el

-40-

�aire tiene ·peso se preocupa especialmente de demostrarlo de un modo
independiente. Aporta una prueba que es realmente deliciosa por su
ingenio y su ingenuidad. Parte del hecho de que en la caída los cuerpos
tienen una mayor velocidad al fin que al principio. Fiel a la idea de
que una fuerza constante produce un •movimiento uniforme, concluye
que un cuerpo al final ·de· la caída está "empujado" hacia abajo por
una fuerza mayor que la que lo empuja cuando comienza a caer. ¿Cuál
es la' causa? El dibujo que se ve aquí explica el asunto.

AJ

t71

C

B

D, E, F y G son distintas pos1c10nes sucesivas de una esfera que
va cayendo hacia el centro de la Tierra C. AA es la bóveda celeste.
Cuando el cuerpo se halla en D tiene sobre él el peso del aire contenido en el espacio limitado por las generatrices del cono HCH y la
circunferencia de tangencia de este cono con D. Al ir descendiendo,
el aire que "pesa" sobre la esfera es de cantidad creciente. De aquí el
mayor peso y la mayor fuerza que produce el aumento de velocidad.
Todo este razonamiento no podría hacerse si el aire no tuviese peso.
Debe luego demostrar, para su finalidad, que "la pensanteur est
si estroitement joincte a la premiere 1natiere des elements que se
changeans de l'un en l'autre, ils gardent tousiours le mesme poids".
Hagamos notar de paso que Rey es partidario de los cuatro elementos
aristotélicos. La demostración es procedente por cuanto algunos filó-

41 -

�sofos sostienen que cuando, por ejemplo la tierra se transforma en agua
pierde algo de su peso. Imposibilitado de hacer un "experimentum
crucis" ya que esa transformación es "difícil" de realizar, Rey dice que
"l'exame du poids de quelque chose se fait en deu:xJ. far;ons; sr;auoir, ou
la raison ou la balance". Prefiere en este caso la razón con cuyas
armas "entra atrevidamente en la liza para combatir este error". Va
a demostrar que "la pesanteur est tellement joincte a la premiere
matiere des elemens qu' elle n' en peut estre deprinse. Le poids de
chaque portian d'icelle print au berceau, elle le portera iusques a
son cerceuiI''. Veamos como lucha Rey con las armas de la razón.
Considera una porción de tierra que posea el menor peso que pueda
existir (¿átomo? ) y por debajo del cual no haya materia. La convertimos en agua "par les moyens congneur et practiquez para la
nature" (?). ( ? ) Ahora bien el agua así obtenida puede, tener un
peso mayor, menor o igual que la tierra de la que proviene. La primera posibilidad no puede admitirse pues ningún filósofo lo ha hecho
y Rey tampoco. La segunda no puede ser por cuanto ha tomado la
menor cantidad de materia que puede existir. Queda pues la última:
la igualdad entre las masas de tierra y de agua que se pueden transformar una en otra. Y lo que se demostró para una partícula mínima,
se puede demostrar para dos, etc., y en general para cualquier cantidad de tierra. Como se ve la demostración es impecable desde el
punto de vista formal. Admite que el volumen pueda cambiar. Sugiere así una experiencia para medir el volumen de aire que se
obtiene por transformación en este "elemento" de una dada cantidad de agua.

a

a

e

[

El agua colocada en AB se "transmuta" por el calor en aire y
pasa al cilindro C en donde puede medirse el volumen. (AB se llama
pomposamente "Eolopyle" ) . Jean Rey se cuida muy bien de hacer
la medición; pero obsequia la sugerencia a quien quiera, rogándole
que, como retribución de haberle sugerido esta hermosa experiencia,
le comunique el resultado.

-

42-

�.Ningún elemento "pesa por sí mismo", es la tesis aiguiente. Vea·
mos lo que quiere significar J ean Rey con ésto. Según él, el examen
de los pesos con la balanza difiere mucho del que se hace con la
razón. Este sólo lo practica el hombre prudente y de talento, el otro
cualquier rústico es capaz de llevarlo a la práctica. Es así como
algunas personas de poca comprensión, al pesar con la balanza el
aire en el seno del aire y al no encontrar, así, peso deducen que el
aire no tiene peso. Pero el examen de los pesos con la razón conduce
a una conclusión distinta. En primer lugar: el agua tiene peso, nadie
lo niega y sin embargo pesando agua en el seno del agua seguramente
se encontrará que no tiene peso. Esto sucede porque ningún agente
actúa en su semejante, toda acción supone una contrariedad. ¿Quién
va a buscar lo caliente en el seno de lo caliente? Si existen "dos
calientes" juntos se abrazan, unen sus acciones y resulta un solo
caliente. De modo que el peso resulta de un contraste entre el cuerpo
y lo que lo rodea. "Tout ce qui pese dans l'air, tout ce qui pese
dans l' eau, doibt soubs es gal volume contenir plus de poids ( pour
le plus de matiere) que o.u l'air ou l'eau dans les quels le balanceme'nt
se pratique".
Parecería que Rey dejándose llevar por su dialéctica se aleja
del tema. Nada de eso. Esta cuestión de que el aire no pesa en el
seno del aire es una dificultad seria para su tesis final y sale al
encuentro de ella. En efecto, va a afirmar que el aumento de peso
del estaño durante la calcinación se debe a que con él se ha mezclado
aire; pero como al pesar la cal de estaño se la pesa en el seno del
aire, el aire incorporado a ella no puede tener peso revelable con
la balanza. Es necesario pues demostrar que el aire puede aumentar
de peso. Según el médico de Périgord esto puede suceder de tres
maneras distintas: 1) por mezcla de materias extrañas más graves
que él; 2) por compresión de sus partes y 3) por separación de sus
porciones menos pesadas (¿contradicción con la naturaleza elemental
del aire?).
La primera es evidente considerando "come en temps nebuleux,
la premiere couverture de vos fenestres hautes l' air chargé de
brouillards entre dás vostre chábre". Por motivos análogos el agua
de mar pesa más que la de río. Las sustancias extrañas que se incorporan al aire son, en particular, los vapores y las exhalaciones que
parten del agua y de la tierra. Es claro que si se toman dos porciones
iguales de un mismo aire cada una de las cuales tiene diez pulgadas
de volumen y a una se le añaden dos pulgadas de agua y a otra dos
de aire la primera adquirirá un peso mayor que la segunda. Se ve
claramente que lo que quiere decir Rey es que el aire aumenta de
densidad en estas condiciones lo cual es falso para el caso del vapor
de agua. Pero, no insiste mayormente sobre esta manera de aumentar
de peso el aire pues no es la que le interesa para su tesis y así pasa
a las otras dos.
Cree que la compresión existe porque "la nature a voulu, pour
les raisons a elle cogneues, que les elemens peussent s' estedre et
resserreriusqu' a certaines bornes qu'elle- leur a prescriptes". Cita

a

- -43 -

�ejemplos de dilatación térmica del agua y la compres1on del aire
en una jeringa y argumenta "L'air ainsi comprimé doubtez 'vous qu'il
ne pese dans ,l' air libre puis qu'en 'pareil espace il contient plzis de
matiere?" Termina la consideración de esta manera de aumentar el
peso (evidentemente se trata de la densidad ) con una especie· de
pedido de reivindicación de ciertos inventos de él hechos antes de
que un · señor Marin, "bourgeois de Lisieux", patentase un árcabuz
neumático. Según Rey su propio arcabuz, que figura entre los
inventos mencionados es mejor que el de sieur Marin. Esto último,
evidentemente, no tiene nada que ver con la calcinación del estaño.
Pasemos a la consideración de la tercera causa de aumento de
peso del aire. Es evidente que si de un tddo se sacan partes más
livianas lo que queda será más pesado (denso) que el todo. "Separad
el oro que ese ver.gonzante o·r febre mezcló a la corona del rey Hieron:
el oro que queda pesará más que una porción igual de toda la corona".
La Naturaleza hace lo mismo en otros casos y con ayuda del calor.
Los rayos solares sutilizando el agua de las salmueras (p. ej., del agua
de mar) colocadas en recipientes apropiados deja un residuo más
pesado. "L' Alchymiste, vray singe de la nature" realiza operaciones
análogas por medio de la destilación. Así, al separar del vino el
aguardiente (más liviano) deja un residuo más pesado. Pero con el
aire la demostración no es tan clara. Pregunta si alguien cree que el aire
caliente en contacto con el · suelo en un día caluroso de verano
es más · liviano que el resto y apuesta a que todos creen eso; pero
no es así. ¿Por qué está más caliente? No puede ser porque el Sol
lo caliente directamente más pues este astro calienta uniformemente
todo el aire. Pero al calentarse se separan .las partes densas (abajo)
de las más sutiles (arriba) y entonces al ser más densas dan una
sensación de mayor calor. En apoyo de esta afirmación dice que el
hierro al rojo quema más que la llama empleada en calentarlo y no
puede admitirse que esté más caliente. Luego el hecho de que el
aire se manifieste como más caliente en contacto con el suelo demuestra que es más denso. El más sutil se ha ido hacia arriba. Como
una nueva prueba de esto está el fenómeno que se observa mirando
el aire en contacto con una superficie calentada por el Sol que consiste
en una visión confusa de lo que se vé a través de él. Esto que, como
se sabe es debido a una variación del índice de refracción del aire
con la temperatura, según sieur Jean Rey "c'est qu'il est esp-essi et
a acquis plus de corpulence, qui vous le rend aiicunement visible".
Y si este espesamiento puede ser producido por un calentamiento
como el debido al Sol ¿qué no podrá ·esperarse de un horno ardiente,
con un fuego infernal? El agua, el aguardiente y otros líquidos se
sutilizarán por completo pues el aire puede ocupar su lugar; pero
con el aire no sucede lo mismo y entonces se producirá por eliminación de las porciones livianas de una gran cantidad de este elemento,
un aire espeso y pesado "un air qu'il m'eschappe de dire, non
plus air, ains un air desnaturé ayant changé sa subtile f luidité en une
grossiereté visquese".
Parece ser que alguien objetó a sieur Rey que si bien el calor

-44-

�(o el fuego) podían separar partes de distinta gravedad de cuerpos
heterogéneos no ucedía lo mismo con cuerpos homogéneos ya que
por la naturaleza de éstos el calor actuaría igualmente sobre todas
sus partes dilatándolas del mismo modo. Pero según Rey, además de
ese hecho que es cierto, su razón y sus sentidos le dicen que también
se separan parte de distinta gravedad, para probar lo cual puede
disponer de una "nube" de ejemplos. Así el vitriolo (sulfato ferroso)
es un cuerpo homogéneo y colocándolo dentro de una retorta y calentando se obtiene la separación de "su flegma, su aceite y su colcotar". La "trementina" e un cuerpo homogéneo y de él el calor
permite separar su aceite, su espíritu y su colofonia. El vino es otro
ejemplo y así sucesivamente. Pero sus adversarios pueden argumentar
que se trata de cuerpos compue tos y que en lo elemento no sucede
lo mi mo. Por ese motivo demuestra J ean Rey que el agua se espesa
por destilación. El que no lo crea que recurra a los químicos que
preparan agua destilada. E ta o el rocío que sólo es agua "passée par
le grand alambic de la nature" es usada porque "penetre mieuz la
substance des simples et en tire plus aisément la vertu et les teintures".
Pues bien, el agua destilada es menos densa que el agua común y
por lo tanto el agua que queda como residuo debe ser más densa.
Como esa diferencia se observa si destila todo un vaso se puede concebir que si e compara la primer gota destilada con la última gota
del residuo la diferencia sería aún mayor.
Pero seguramente los adver arios creen que está rehuyendo lo
que realmente interesa: el aumento de peso del aire por acción del
fuego. Nada de eso. A pesar de que ya ha dado razones en apoyo
de esta afirmación, dada la importancia del asunto va a dar otras
pruebas que no dejan de ser asombrosas por lo rebuscadas y sutiles.
Las pruebas son tres: imaginemos un laboratorio, no como los habituale en el seno del aire sino en el del "fuego elemental". En ese
ca o el aire tendría respecto del fuego un comportamiento análogo
al del agua respecto del aire. Así podríamos llenar con aire un recipiente vacío, que entonces estaría lleno de fuego como están llenos
de aire los que en nuestro medio habitual llamamos vacíos. ºSi en
esas condiciones destilamos aire tendríamos diferencias de densidad
entre destilado y residuo como tenemos en el caso de la destilación
del agua. Sabe Rey que tal laboratorio no puede construir e; pero
tampoco se podía dar a Arquímedes el punto de apoyo que pedía
para su palanca que movería al mundo. E una manera de demostrar algo.
La otra prueba se tiene si se considera un cañón colocado verticalmente con la boca hacia arriba y se imagina que se deja caer una
bola al rojo en el interior del mi mo. En este caso el aire sale primero
menos caliente que luego, lo cual se puede comprobar colocando la
mano inmediatamente por encima de la boca del cañón. Esto no s
debe a que el aire haya sido calentado en forma irregular mo a que
s&amp;le primero el aire más sutil que tiene un menor calor. sensible que
el más denso que sale después. Además mirando a trav' de la región
que se encuentra arriba de la boca del cañón se ve 'tremouer" los

-

45-

�objetos que se observan a través y no es el movimiento del aire lo
que produce esto pues Rey puede ver con toda nitidez las bellezas
de una dama a través del aire agitado por su abanico. Además un
copo de lana colocado arriba de la boca es elevado, lo cual demuestra
que ahí el aire es más denso. Y si eso sucede en la boca ¿cuál no
será el espesamiento en la parte inferior del alma del cañón?
Para aportar un tercera prueba recurre a los asmáticos. Dice que
cuando uno de estos enfermos se ahoga en su lecho se ordena abrir
las ventanas. Interpreta el hecho diciendo que al ser más espeso el
aire de la habitación por ser más caliente el paso del mismo por
los canales de los pulmones ofrece dificultades. Al entrar aire frío,
el que respira el asmático se hace más tenue y tiene así una sensación
de alivio.
Así como existen tres maneras de aumentar el peso del aire,
existen, por la ley de los contrarios, tres maneras, según las
cuales puede disminuir de peso. En esta demostración aparecen
dos aspectos interesantes de las concepciones de Rey. En primer
lugar hace notar que cuando habla de aumento o disminución de
peso se refiere a pesos de volúmenes iguales pues si examinamos los
pesos con la razón "ie dis qu'il n'y a rien qui .accroise de pesanteur
que par adition de matiere; ny qui en decroisse que par substractio
d'icelle: tant inseparablement sont cOiointes la matiere et la pesanteur". Es un enunciado bastante preciso de la ley de conservación
de la masa. Por otra parte dice, en base a experiencias ideales, cuyos
resultados imagina, que "la balance est si fallacieuese qu'elle ne nous
indique iamais le iuste poids des choses, f ors que quand en icelle
sont comparés deux pesanteurs de mesme matiere et figure, come
deux boulets de plomb". No se sabe, frente a esta afirmación, si criticar la cuestión del "justo peso" planteada fuera del terreno experimental o ver en esto una manifestación del principios de Arquímedes
aplicado a los cuerpos sumergidos en el aire.
Finalmente se encuentra sieur Rey en condiciones de responder
formalmente a la cuestión que le planteara sieur Brun.

ENSAYO XVI
Respuesta formal a la pregunta de por qué el estaño y el plomo
aumentan de peso cuando se los calcina
"Ahora he hecl}to los preparativos, esto es, he echado los fundamentos de mi respuesta a la pregunta de "sieur" Brun que no es otra
que la siguiente: Habiendo puesto dos libras y seis onzas de estaño
fino de Inglaterra en un vaso de hierro y a su vez colocado a éste
sobre un horno a gr.un fuego abierto, por espacio de seis horas, agitándolo contínuamente, sin agregar cosa alguna más, ha recogido del
vaso dos libras y trece onzas de cal blanca; lo cual lo ha llevado, en
primer lugar, a un estado de admiración y luego al deseo de saber
-46-

�de dónde le han venido las siete onzas de más. Y para aumentar la
dificultad digo que no sólo hay que pregzintarse de dónde han venido
estas siete onzas, sino que también, además de esas, de dónde han
venido aquéllas que han reemplazado la pérdida de peso que se ha
producido necesariamente por la ampliación del volumen del estaño,
al convertirse en cal y por fo pérdida de vapores y exhalaciones que
se han desprendido. A esta pregunta, pues, apoyado sobre los fundamentos ya expuestos, respondo y sostengo gloriosamente (sic!), Que
este aumento de peso viene del aire, que en el vaso se ha espesado,
hecho más pesado y tan adherente en virtud del calor tan vehemente
y prolongadamente continuado del horno, el cual aire se mezcla con
la cal, (a lo que ayuda la frecuente agitación) y se adhiere a las
partes más menudas: no de otro modo como el agua hace más pesada
la arena que se arroja y agita en ella, para humedecerla y adherirse
al más pequeño de sus granos. Estimo que hay muchas personas que
se hubiesen espantado al solo enunciado de estci respuestw si la hubiese
dado al principio y que ahora la aceptarán sin sorpresa, hcibiéndose
como amansado (sic!) y hechas tratables por la evidente verdad de
los ensayos precedentes. Porque, sin duda, aquéllos cuyos espíritus
estuviesen imbuídos en la creencia de que el aire es liviano hubiesen
saltado al encuentro de mi respuesta. ¿Cómo (hubiesen dicho los
tales) si no se saca calor del frío, blanco de lo negro, claridad de las
tinieblas, del aire, cosa liviana, se saca tanto peso? Y aun ·a quéllos
que se hubiesen encontrado dispuestos a creer en la pesantez del aire,
no hubiesen podido persuadirse de que jamás podría aumentar el peso
de algo estando pesado, como lo está, en el seno de sí mismo. Por
este motivo, me ha sido necesario hacer ver que el aire tenÍ&lt;i peso:
que ello se reconocía por un examen distinto que el de la balanza:
y que en ella misma una porción previamente alterada y espesada,
podía manifestar su peso. Todo ello lo he hecho de la manera más'
breve que me ha sido posible y sin haber adelantado nada que no
estuviese estrechamente vinculado con esta materia: para aclarar la
cual en todos sus puntos, sólo queda por hacer una refutación sucinta
de las opiniones que han sostenido otros o podrían sostener; y a
resolver las objeciones que se podrían hacer contra mi respuesta".
Analiza, de acuerdo con lo prometido, las distintas explicaciones
que habían dado o que podrían darse del aumento de peso observado.
Ellas son: 1) La desaparición del calor celeste que da vida al plomo
o bien la muerte de éste que produce el aumento de peso durante la
calcinación (Cardan); 2) La consunción de partes aéreas del plomo
(Escalígero); 3) El hollín del fuego (Cesalpino, citado por Livabius);
4) De la materia del vaso donde se hace la calcinación; 5) Los vapores
de carbón; 6) La sal volátil del carbón; 7) La sal volátil mercurial,
y 8) La humedad atraída por la cal. Algunas de estas explicaciones
no se han dado; pero Rey las imagina y las refuta. Como no es posible
examinar todas, me referiré a las que juzgo más interesante .
La primera, a saber la de Cardan, es la siguiente. Como se sabe
los alquimistas decían que un metal era algo vivo; cuando se calcinaba
se moría y cuando la cal se reducía el metal revivía. Ahora bien como
-

47-

�la vida sólo era posible si en el cuerpo vivo existía fuego celeste,
al morir (calcinarse) el estaño o el plomo dicho fuego lo abandonaba,
con lo cual había un aumento de peso debido a que el fuego era
ligero. Rey refuta fácilmente esta explicación mediante la siguiente
argunientación: l. 0 ) El estaño no es vivo y por lo tanto del hecho
de que un cadáver pese más que el ser vivo al que pertenece (hecho
"comprobado" entonces) no se puede deducir que lo mismo acaece
con el estaño. 2. 0 ) El fuego celeste no puede hacerlo más liviano ya
que el fuego tiene peso y 3. 0 ) No puede haber una misma razón para
el aumento de peso de los animales al morir y del estaño al ser calcinado. "Car, touchant sa vie, comment en auroit le plomb, puis qu'il

est un corps homogenée sans distinctio de parties, sans organes et
sans aucun effect ou action vitale? S'il se meut en bas si fait bien
la céruse qui n'en est que son cadavre". Además se puede tener al
abrigo del aire el plomo fundido durante días, meses, años con un
gran fuego sin que disminuya su peso. "Il f audroit une ame bien tenace

pour tánt souffir sans desloger".
Así como la explicación anterior y su refutación son fantásticas,
la otra que voy a considerar es perfectamente coherente y lógica.
Dice Rey que ya que el estaño y el plomo están durante la calcinación
en contacto con aire y con el hierro de la vasija se podría admitir
que no siendo el aumento de peso debido al aire se puede atribuir
al hierro de la vasija que se mezclaría con la cal. Esto no es posible
según Rey, por las siguientes razones: 1) : El hierro pulverizado es
de color castaño y teñiría la cal de estaño que es blanca, cosa que no
sucede. 2) : Si el vaso entregase hierro a la cal, en las cantidades encontradas por sieur Brun se destruiría en unas cuantas calcinaciones,
hecho que no sucede por cuando un mismo vaso sirve durante años
de trabajo continuo y prolongado, y 3) : Se podría obtener a partir
de una pequeña cantidad de estaño una gran cantidad de cal, pulverizando la vasija por completo y añadiéndola a la cal, hecho que no
ha sido observado.
Después de haber sido examinado una a una todas las otras posible explicaciones las destruye de un solo golpe, como Hércules las
cabezas de Hidra (la metáfora es del propio Rey ) ya que su situación
es semejante a la del héroe griego.

ENSAYO XXV
Mediante una única prueba se destruyen por completo todas las
opiniones contrarias a la mía
"Se dice de Hércules que ni bien cortaba una de las cabezas de
esa Hidra que devastaba el Palu Lerneano ( *), le renacían dos cabezas. Mi condición es similar. El error que combato 'es fecundo en
(*)

Nombre que da Rey a la laguna ele Lerne, situoda en Grecia, en cuyos orillos hobitaha la "Hidra de Lernu" (N. del T.).

-

48

�opiriiones que son otras tantas cabezas: si corto una se ven nacer dos.
Mi labor crece continuamente y tengo la seguridad de que no será
algo completo nunca si me limito a destruir una por una todas las
opiniones contrarias. Para ma,tarlas del todo es menester que reúna
mis fuerzas y enderece mi brazo de modo que de un solo golpe las
~bata todas. Quien quiera que se ponga en guardia: pues he aquí
que voy a dar ese funesto golpe que acabará con todas. Acabo de leer
en Hamerus Poppius, en el terc&lt;er capítulo de su libro intitulado
Basilica Antimonij, la nueva manera que practica para calcinar el antimonio. Toma una cierta cantidad, la pesa, y habiéndola luego pulverizado la coloca en forma de cono sobre un mármol y teniendo un
espejo ardiente {espejo cóncavo. - N. del T. ) lo opone al Sol dirigiendo la punta piramidal de los rayos reflejados sobre la punta del
cono de antimonio que entonces emite abundantes humos, y en poco
tiempo se convierte, en la parte que todan los rayos, en una cal muy
blanca, la que es separada con un cuchillo; y dirige entonces los rayos
sobre lo que resta del antimonio hasta que todo haya blanqueado, con
lo cual está hecha la calcinación. Es una cosa admirable (agrega a
continuación} que aun cuando en esta &lt;Jalcinación el antimonio pierda
mucho de su sustancia por los vapores y humos que exhala copiosamente su peso aumenta en lugar de disminuir. Ahora bien, si se pregunta sobre la causa de este aumento: ¿dirá Cardan que se trata deí
desvanecimiento del fuego del calor celeste? Por el contrario: dicho
fuego está agregado en mayor medida por medio de los rayos solares.
¿Dirá Escalígero que se trata de la consunción de las partes aéreas?
cuando al desmenuzarse en cal, aumenta de volumen y se incorpora
mayor cantidad de dichas partes aéreas. ¿Traerá Cesalpino a colación
su hollín? Acá no hay ningún fuego que lo produzca. ¿Daría el vaso
empleado alguna cosa de sí? Es claro que no, pues los rayos se dirigen con tal precisión que no tocan el mármol en absoluto. ¿Se propondrán los vapores de carbón? Acá ;no hay nada de carbón. En
cuanto a las sales volátiles que can tanto ingenio se han producido
pierden aquí toda su gracia y favor. Por ventura, ¿se querrá recurrir
a la humedad como alguien pretende hacerlo nuevamente? Pero, ¿de
dónde vendría? ¿del mármol? En absoluto; ello no es ni imaginable.
¿Del aire? Menos aún: porque esta operación debe practicarse pa:rd
que resulte mejor en los días más cálidos del Verano, durante los
ardores más violentos de la Canicula. Cuando todo está, aquí abajo,
tan caliente que aun en la sombra, hasta durante la noche, el aire seca
las telas húmedas y también las tierras mojadas. Y el día en el que
el Sol pega fuerte, tuesta nuestras pieles, marchita las hierbas,
reseca los frutos, la madera y los lagos, hace bajar el curso de todos
los ríos, inflama todas las cosas combust~bles como por ejemplo el
estiércol de las palomas (sic!). Buscar humedad en el aire para
abrevar nuestra cal y hacerla más pesada de esa manera, no de noche
sino de día; no a la sombra sino al Sol. No donde simplemente hay
luz, sino donde los rayos reunidos por un espejo cóncavo son reflejados con tanta violencia que funden y calcinan los metales: buscar
ahí digo, la humedad, es como buscar fuego en el hielo y un nudo en
4

49 -

�un junco, por así decir, cosa que jamás se podría encontrar. Que ahora
se fundan en un único espíritu los mejores espíritus del mundo: que
este hermoso espíritu ponga en tensión sus nervios hasta el límite de
sus fuerzas; que busque con atención en los cielos y en la Tierra: que
hurgue en todos los repliegues de la naturaleza: no encontrará la causa
de este aumento sino en el aire que los rayos del Sol calientan, espesan y hacen mJás pesado, el cual aire se mezcla entre la cal a medida que el antimonio al calcinarse se desmenuza y se hace adherente
a sus partes más tenues. Lo que confirma enteramente la verdad de
mi creencia en el aumento del plomo y del estaño: que no pueden
tener otra causa que la mezcla del aire espesado. No habiendo otra
diferencia entre el aumento de peso de estos dos metales y el del antimonio, fuera de la que reside en el hecho de ·que aquí el aire se
espesa por acción de los rayos solares: y allá por el calor del fuego
, '' .
comun
,'
Se plantea a continuación el problema de averiguar la causa po~
la cual no aumenta de peso hasta el infinito, hecho que "a priori"
podría predecirse con su explicación. Pero la experiencia enseña que
.hay un límite. Explica esto Rey diciendo que en los casos de mezclas
de sólidos con sólidos o de líquidos con líquidos no hay límite superior pero que en casos de líquidos con sólidos sí. En el caso de la
cal de estaño ella se mezcla con aire despojado de su sutileza lo cual
lo hace comportarse como líquido.
Sale luego al encuentro de otra cuestión: la mayor parte de las
sustancias que queman y dejan cenizas no aumentan de peso. Dice
Rey que esto se debe a que esas otras sustancias contienen una gran
proporción de principios exhalables o bien "parlant spagyriquement
beaucoup de soulfre et mercure que le feu va choffat insq' au bout".
Estos espíritus tienen un peso mayor que el aire que se incorpora a
las cenizas.
Desde el comienzo de la explicación Rey habla del estaño y del
plomo a pesar de que sieur Brun encontró una disminución de peso
en el caso del plomo; pero al final casi Rey .aclara que se ha referido
a i¡.mbos metales porque a pesar del resultado de sieur Brun otras
personas (Cardan, Escalígero y Cesalpino) han obtenido aumento de
•peso y Rey se inclina a aceptar estos resultados aun cuando entre los
que lo han obtenido figuran adversarios- teóricos suyos.
Termina el libro con una conclusión en la que se jacta de haber
expuesto "cette verité dot l'esclat frappe vos yeux; que ie viens de
tirer de plus profonds cachots de obscurité" y finaliza con estas palabras: "Le travail a esté mien, le profit en soit au lecteur et a Dieu
seul la gloire".
Como datos ilustrativo·s cabe agregar que el libro está precedido
de una dedicatoria al Príncipe de .Sedán a quien están dedicados los
ensayos y de dos poesías donde se alaba sobremanera a Jean Rey,
una oda firmada por Béreau y unas cuartetas debidas a la vena de
De!?champs. Como todas las poesías laudatorias, son ·malas.

r

50

�De Jean Rey se ignora la fecha del nacimiento y la de su muerte,
así como la edad que tenía cuando publicó estos ensayos. El lugar
donde vió la luz fué la localidad de Bugue cerca de Bergerac en
Périgord. En Bugue escribió los ensayos y se sabe que vivía aún en
1643. Se ocupaba de investigaciones científicas y quizás practicaba la
medicina. Se ocupó de termometría, inventó un arcabuz neumático
pero se vió obligado a abandonar los estudios e investigaciones
por cuestiones domésticas.
Quien se interese por más detalles puede leer el prólogo de
Edouard Grimaux a la reedición de los Essays publicada en 1896. La
obra fué desconocida hasta que después de los trabajos de Lavoisier
sobre el tema (1774) Rayen se dirigió al director del Journal de
Physique ( 1775) llamando la atención sobre la obra de J ean Rey a
quien asigna el carácter de precursor de Lavoisier.
A pesar de no conocer datos sobre su vida, podemos con los
Essays penetrar profundamente en la mentalidad de Jean Rey que, en
mi opinión, es un representante típico de los hombres de ciencia de
su época y de todas las épocas: mezcla de razonamientos sutiles, observaciones acertadas, · teorías aceptables o absurdas, prejuicios y
creencias. Lo que varía de una época a otra es la dosis de
cada uno de estos elementos y las características con que se presentan.
Hay en él, como en sus cofrades de todos los tiempos un afán desinteresado, aun cuando no desapasionado, por llegar a la verdad. Este
es su mérito. No soy de opinión de considerarlo como un precursor
de Lavoisier. Para convencerse de ello hasta leer los Essays y el Traité
de Chimie y comparar el lenguaje y las ideas.

-

51-

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="711">
                <text>Jean Rey médico del perigord</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="712">
                <text>En  un   día   del  año  1630  "Sieur  Brun",  maestro   boticario   de Bergerac, dirigió a Jean Rey, médico  de  Périgord  (Dordogne),  una carta en la que le comunicaba que "habiendo querido estos días pasados calcinar estaño pesé dos libras y seis onzas del más fino de Inglaterra, lo coloqué en un vaso de • hierro adaptado a un horno abierto y con gran fuego agitándolo continuamente sin  agregado  de cosa alguna lo convertí en seis horas en una oal muy  blanca. La pesé para conocer la pérdida y encontré como resultado dos libras y trece onzas. Esto me  produjo  un asombro  increíble  no  pudiendo  imaginar de  dónde  había  venido  las siete  onzas  de  exceso".</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="713">
                <text>PRELAT, Carlos E.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="714">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="715">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="716">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="717">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="718">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="839">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p.39-51</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="80" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="132">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/6c6bc6238550dc4a95bdc2309c635dab.pdf</src>
        <authentication>36e4b7795fef61277e6886b0332b7147</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="693">
                    <text>CARLOS SABAT

ERCASTY

Unidad y Dualidad del Sueño y de la Vida
en la Obra de Miguel de Cervantes Saavedra
La conferencia que a continuacion publicamo , fué dictada
por el Profesor Carlos Sabat Ercasty, en el Salón de Actos de la
Universidad, a fines de diciembre del año último, como home1mje tributado por la Facultad de Humanidades y Ciencias y la
Cultural Española, a Miguel de Cerva~tes aavedra, en ocasión
del cuarto centenario de su nacimiento.

Cuando una circun tancia como la actual, el cuarto centenario
del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, no coloca ante una
per onalidad tan grande y tan e tudiada, y en el trance de contribuir
con nuestra palabra a la celebración de tan excelsa fecha, nos entimos como extraviados en la amplitud de la empresa que debemos
afrontar, y en el laberinto de los lem nto que el e critor y su críticos nos ofrecen. ¿Cómo reducir tan va tas dimensiones y tan complejas posibilidades, a lo ceñido límite de una conferencia? Para
conseguir una íntc is satisfactoria, ninguna esencia podrá ser excluída.
Abarcarlo todo, oprimiendo e a afortunada abundancia, e como
ahogar el tema y marchitarlo en una pri ión demasiado estrecha. ¿Qué
hacer, puc ? ¿Cómo cumplir? Procedamos como Don Quijote en la
encrucijada de los caminos, oltándole las rienda a Rocinante, para
que ólo el azar re ponda de la p regrina po ibilidad de la aventura.
Bien puede el pen amiento de empeñar e, ante Cervante y ante u
hidalao, como un aventurero más. Al obligarnos menos, al no ofrecer
otra cosa que el imprevi to epi odio de un instante, al correr, libre
y sin compromisos, por los campo del alma, no hacemo otra cosa
que colocarnos a gran distancia de todo juicio riguroso y de toda
cerrada prevención, pues el azar no admite reglas, y su vuelo es como
una burla amable a los que e peran más de lo que la suerte, de vendados ojos, puede entregar a nuestro deseo .
Muchas veces C rvantes ha hablado, directa o indirectamente, d
í mimo. Bastan us palabra para configurarnos su carácter y su
vida. Cuando 1 escrutinio de los libros en la biblioteca del Caballero,
le hace decir al clérigo: "Muchos año ha que es amiao ese Cervantes
y é que e má v r ado en de dichas que en versos". Esta confe ión
-

23 -

�tan encilla no ha la para corrohorar el modo cómo el e critor conlemplaha la per pectiva doloro a de su año , cuál
miraha a í
mi mo atrave ando en u propio pasado el cuadro d
us memorias,
cómo, hecho el balance de u a de bordado m dio iglo, se conideraha má docto en angustias que en letras.
n contemporáneo
suyo, que le admiraba y le di tinguía por la altura de su ingenio, el
Licenciado Márquez Torres, al redactar la aprobación de la Segunda
Parte del Quijote, cuando ólo le quedahan a u autor catorce mese
de vida, no dice que al llegar alguno embajadores de Francia a la
dudad de Madrid,
aproximaron a él 'de eo os d aber qué libro
de inaenio andaban má valido , y tocando aca o en e te que yo estaba
cen urando, dice, apena oyeron el nombre de 'Ü!!Uel d Cervante ,
cuando e comenzaron a hacer lenguas, encareciendo la estimación
en que así en Francia como en lo reinos u
onfinante e tenían
u obra la Galatea, que alguno dello tien ca i de memoria, la
prim ra parte de ta, y la
ovelas. Fueron tanto lo encarecimientos,
que me ofrecí a llevarlo que viesen al autor della , que estimaron
con mil demostracione de v:ivo de eos. Preguntáronme muy por m&lt;'nor u edad, su profesión., calidad y cantidad. Halléme obligado a
decir que era viejo, oldado, hidalgo y pobr : a qu uno respondió
entre formales palabras: ¿pue a tal hombre no le tiene España muy
rico y u tentado del erario público?' Acudió otro de aquellos caballero on este pen amiento y con mucha agudeza, y dijo: i nece idad
le ha de obligar a e cribir, plega a Dios que nunca tenga abundancia,
para que con su obra , iendo él pobre, haga rico a todo el mundo".
Y en verdad que aquél que e to último comentara, acertó de una vez
en todo, pue la pobreza fu' la mu a de Cervante , de u necesidad
nació la má alta riqueza del e píritu, el oro inmaterial del aenio,
más fuerte, más durahle y más bello que aquél que la nao hispanas
traían de la áurea América . Porque d aquél ólo queda en Ca tilla
y León el vano fantasma evocado por la hi toria , mientra que del
de la miseria de Cervante permanece, - inconmovible en su vir·
tude , indestructible en la espiritualidad del v rbo- , la realidad vital
de Don Quijote, de Sancho, de la Dulcinea, y del coro humano que
dió fondo y per pectiva, movible y cambiantes, a la má prodigiosa
peregrinación del ideal y de u vencimiento, del entusiasmo y de la
melancolía, de la esperanza y del final desencanto.
Largo, difícil y malhadado fué el peregrinaje de Cer antes. Su
vida trabajada, la perpetuidad de us peripecias, la potencia impre·
ionante de oh ervación en que é ta caían, tra la dicha efímera y
el fracaso perdurable, a los pozo espirituale de su experiencia, le
concedieron ese tipo ustancial de abiduría, denso de verdades humana , elaborado en lo uh u los de la realidad que dan la materia
indi oluble de la grande obras. Ca i no fué e critor hasta pasado el
medio siglo de vida. O por la nece idad, o por el disfrute repentino
y variado de la aventura , o por no hallar nunca la ocupación provecho a donde arraigar lo dia y los hechos n un terreno firme, el
azar no le dió tregua, y fué llevándolo a merced de un de orden genial
que le impedía la calma y la riqueza, pero le dejaba en la carne viva

-

24 -

�las huellas y los relieves de un mundo que él fijaha en las ocultas
galerías de su sensibilidad. Pudo así soñar, y de encantarse de los
sueños. Pudo así ver, en donde otros, más felices no veían. Pudo
también esculpir lo esencial obre el flujo y la efímera corriente de
los instantes. Y pudo asímismo, irónico y escéptico, ·desengañarse sin
que el desvanecimiento de las aspiraciones y los sueños, lo arra trasen
a la locm:a dese perada, o al tránsito nihilista qu postra las divinas
herramientas del genio. Como su. hijo, Don Quijote, c dió a hu car
el aumento de u honra y puso su brazo heroico al servicio de la
república. ¿ Fué loco entonce como el caballern? Y al perder la uh lime locura, maduro ya el juicio por la repo ada azón de lo años,
¿por qué como el Hidalgo de la Mancha no se t ndió en el l echo
mortal para dejar la vida en el callado desastre vencida el alma y
angustiado el flaco pecho por las melancolías y lo desabrimiento ?
¿Por qué como Don Quijote, detrás del último fraca so, y ya sobre
el medio siglo, no se echó a morir, resignado, para sellar en el silencio el denuedo inútil y la vanidad de . todas sus empresas?
En la edad en que el Hidalgo manchego se volvió loco, Cervante
maduró su cordura. Cuando el caballero, desdoblándose, separó de
la razón su sinrazón para ensoñar y realizar sus empresas, Cervante
se sumerge en sí mismo, y se busca, sereno y recobrado, en us entrañables profundidades. Cuando su hijo, el Caballero, crea la e peranza, arde en la fe y empuña la lanza para vivir sus utopías,
Cervantes descubre su propio humorismo ; melancólico, sonríe ante
los hombres; y la fronía dibuja, finísima, el leve y reflexivo sonreír
de sus labios. Cuando el Hidalgo de la Mancha trasmuta su flaco
rocín en un corcel que avergonzaría a Bucéfalo y Babieca, Cervante
e desmonta de su Clavileño, y entre las murallas de u soledad, pa ea
sus graves tristezas por la hondura de los vividos años, para extraer
de ellos los hijos que engendró su experiencia eu la fertilidad de su
ingenio. No más Dulcinea , no más gigantes, no más encantadores,
no más azarosas contiendas ni afanadas búsquedas. Estaba vivo y
estaba muerto. Con la sangre ardiente aún, pero sin las ilusiones ni
las esperanzas. Su creación vital había fracasado. Aquitósele el pie
andariego, serenósele la clara frente. Helósele el brazo. Recóndita
ceniza le adormeció el ambicioso pecho. Y en silencio, inclinada la
cabeza sobre la diestra mano, suave como en un crepúsculo, mirándose hacia adentro, pesó su destíuo en los platillos del bien y del mal.
Y con amor de belleza, arando con su voluntad las íntimas praderas,
se sembró a sí mismo; y aró el dolor, y calentó las aradas eon los
soles del poeta; y no contando con más riqueza que las palabras,
hizo de ellas un mundo tan grande, tan variado y tan profundo, como
aquél donde corrieron sus aventuras, y donde sazonó, en peligrosos
días, la ruda y alta experiencia de su vivir. Supo que la resurrección
sobre las propias cenizas, es más prodigiosa aún que el nacimiento.
¿Por qué no murió desencantado como su Don Quijote, tras del último fracaso, y al rozar el ceniciento perfil del medio siglo? Es que
Cervantes era poeta, o lo que es igual, creador, y no hay placer tan
hondo, tan prodigioso, tan extático, como el de la creación misma.

-

25 -

�Sólo el amor crea en el universo, y nada tan divinamente dichoso
para el cuerpo infinito del universo, como ese a.mor que lo hace
padre y madre entre el oleaje del Eros cósmico. Ese mismo influjo
erótico, penetra en las entrañas espirituales del artista, y les fluye,
como de la Naturaleza, la ola de las formas viva . La idea es el
padre, y la sensibilidad es la madre. Una desprende el rayo fecundo,
mientras la otra lo recibe en la sustancia movible de las imágenes.
Y al confluir amhas en el torrente vital del hombre, la obra del
genio levanta la potencia de sus hijos, el mundo concreto del arte,
como de la tierra, alnazada por el sol, emerge la rrracia germinal de
la espiga. ¡Ah, pensaría Cervantes, ahora, en este otoño delicado y
triste, nada tan bello, tan conmovedor, como darles vida inmortal,
cuerpo y esencia de inmortalidad, a los sueños maravillosos de poeta,
de creador, que se levantan de mis profunda experiencias. Y ahí
está el secreto de su desquite. Su sabiduría, sobre la llama del genio,
se hizo poema. La creación fué su clave mágica, y le evitó la locura
melancólica, o el oscuro suicidio, o la muerte por desencantos o por
angustias, cuando la tristeza, pálida la mano y valiente, abre las
puertas de la vida a la enfermedad, para que la nada se acueste
sobre la sangre, desvaneciéndola.
Fué la poesía para Cervantes su primera ambición, cuando el
brioso y emocionado trance de la juventud, y cuando más tarde, en
la Galatea, presta su voz de amor a lo artificiosos pastores. Y lo
fué en sn teatro. Y lo fué mil veces, sino siempre, en la perpetua metáfora del Caballero Andante, creando en eterno poema los mitos
maravillosos destinados a desvanecerse en el choque ineludible con
la realidad. Y lo fué también, lleno de nostalgias por erlo más y en
más aguzado extremo, en el Viaje del Parnaso. Y murió con la frente
apoyada en la asomlnosa hipérbole épico-lírica ele Los Trabajos de
Persiles y Segismunda. Padeció, pues, como pocos, la deliciosa ·e nfermedad de la belleza, con una obsesión que no disimula el desencanto de su confesado fracaso, en lo que toca a la poesía de los versos.
Maravillábase de lo mae tros del arte rítmico, que lo emularon mil
veces con su ejemplo, y ante cuyas músicas verbales, su oído le trasmitía al alma ambicio a la delectación de la melodía. Imitóles hasta
llegar al linde del sublime secreto, como si el hado hubiese querido
re ervarle para su prosa, todo cuanto los dioses otorgan al milagro
del genio. A sus ojo la poesía era ensoñación, y el mito del Eros
poético, no distaba mucho del mito del Eros caballeresco, como en
la esencia de las calidades espirituales, sueña tanto el alma contemplativa e inmóvil que crea en imagen un universo que se desprende
del anhelo, aunque la acción del hombre permanezca encadenada,
como el que, imaginando un mundo espiritual sobre un mundo real, se
arroja locamente a luchar con sus propios fantasma , sin atender a la
dura sustancia que gravita debajo de ellos. Poesía y caballería son entonces dos modos de la imaginación. Arrancan del mismo deleitoso engaño. Igual en lo íntimo es la aventura juvenil de Lepanto, que la aventura senil del Prrsiles. En una. el sueúo se h ace en el filo de la espada,
En la otra, en los extremos de la pluma. Pero en Cervantes, ante e]

-

26-

�actor y el poeta, hubo el espectador y el crítico. Se conte.m plaba a sí
mismo. Se juzgaba sin temores. Sincero y desnudo de coraje, anteponía la razón a los sueños, la tierra al cielo, la realidad a la imaginación, la verdad, cruel y dolorosa, a la quimera enmelada y cortés.
De ahí su dualidad, su humorismo, su yo conflictual y dramático, la
fluencia de sus contradicciones, sus armonías y sus discordancias, sus
mundos contrapuestos y antagónicos, su Don Quijote y su Sancho, su
España loca y su España cuerda, su mundo metafísico y trascendido
y su mundo real y recio, y hasta su desastre en la acción, y su triunfo,
ya crepuscular, en el triunfo del poeta.
Afanábase, y el mismo Cervantes es quien lo dice, en ser poeta,
mas el cielo, y él asimismo lo atestigua, no le quiso dar cumplida esa
anhelada gracia. También en esto soñó, pero en vano, nunca pudo
colmar sus aspiraciones. Toda su vida fué fiel a esa inalcanzada Dulcinea, como Don Quijote a la suya. Sembró sus novelas con mil cantos,
a medida que amaba a esa esquiva diosa, de la cual hubo de construir en su imaginación un mito clarísimo y sublime. Frecuentaba su
templo para hacerse digno del favor de esa divinidad. Se ejercitaba
en el secreto lenguaje, por lograr la magia y el encantamiento que
en otros, tan admirado por su nobilísimo corazón, sorprendía y elogia])a. Discernía con certe1·a sutileza; como lector y crítico, los valoree
y los matices má afinados de la poesía, pero él, aún en esto desventurado y triste, nunca se aceptó a sí mismo, y fué acaso el peor
enemigo de sus rimas. Largo amor el suyo a la gloria de Apolo,.
Confiesa que desde sus más verdes años amó el dulce arte de los
versos. Con el ánimo del poeta lírico, buscó en la poesía el más bello
medio de confesarse de su intimidad. En suaves rimas volcó sus difíciles esperanzas, tan inútiles y vacías, que fué como sembrarlas en
la arena. Y ya viejo y melancólico, a pocos pasos de la muerte, sigue
ejercitando su pluma en la tierna y deleitosa música de las estrofas,
y en larga secuencia de tercetos, describe su viaje al Parna o, abre
en su corazón la fuente de las rimas, y regala, con mano liberal, copiosos laureles para las nobles cabezas que triunfaron en aquel arte
que tanto amó su frente. Une poesía y pobreza, que era tanto como
&lt;lefinii:se en sus deseos y en sus realidades. Considera, que ya cantando
amores o llorando guerras, la vida del poeta es nada más que un
sueño, tiempo en que no se vive, tiempo en que el tiempo se pierde
para la realidad. Intuye la naturaleza delicada y suave de quienes
sólo cantan en un mundo de esfuerzos y fatiga . V e el toque de la
locura aun en el más cuerdo de los rimadores, que pierde en bienes
lo que gana en quimeras. Pero, luego, mirándose a sí mismo, sólo se
considera cisne por la nieve de las canas, y cuervo por. la ronca voz,
puesto que el ingenio poético ha sido duro para u alma, y por ello
la buena fortuna no lo levantó a esa gloria sobre su avara rueda.
¿Cómo disculparse, entonces, a sí mismo, si tantas veces reincidió
en la poesía? El mismo nos confía que le faltó el ocio feliz. La riqueza no colmó jamá su mano. Sus sueños se enturbiaron con exceso
en el áspero vivir de cada día . Y él supo, y él lo dijo: "en el poeta
pobre, la mitad de sus divinos partos y pensamientos se los llevan
-

27 -

�lo cuidado . de busca1· el ordinario u tento". ¿Por qué no ce10 Gi
1al era u juicio último? ¿Lo reflexionó así dema iado tarde? ¿S
desencantó, como el Caballero, de la otra Dulcinea, cuando la muerte
e le acercaba, y los jóvene pájaro de antaño, huían, dcsalentado8.
de su cabeza? ¿La que 'l creía errada vocación, tan próxima a la
locura mi ma, fué algo má que una de las Dulcinea que imantaron
u anrma,
con mano dulce y de extremada piedad, le suavizaron,
no la herida de Lepanto, ino la herida de todo u vivir? Soñar la
poe ía, crearla, pen aba acaso Cervantes, era como de plazar e de
la angu tia, como tomar la tri teza y la amargura, y embrándolas en
las divina ntraña de la música, hacerla brotar en hermo ura y en
belleza, prodiuioso desean o para regalo y deleite de la llaga , para
olvido y vencimiento de la ombras!
Cuando Cervantes largo y den o de año , ya por detrá de lo
sueños activo , desdoblándose, sube como nunca desde el hombre
azaroso al puro creador e tético, se in tala de pronto en lo más alto
de su propio genio, y mira, agaz, de de allí, la realidad univer a1.
mientra e contempla a í mi mo, tra mutándose en el e pectador
upremo, en el poeta empeñado en alvar al hombre que hasta entonce había ido. Sublima u experiencia vital. Sublima u lucha, su
dolor, u mi eria, su melancolía, su desencanto. H lo, pues, en un
nuevo y má prodigioso encanta.miento. Hahía llenado su er con ]a,
visione del mundo, y toma de us propia entraña la realidad de u
er para convertirla en poema. El mundo g1·is del hombre vencido,
adquiere de uolpe lo vivo colore de la belleza. Se ha mpinado n
ciende o baja por su tiempo como por una montaña.
í mi mo.
libera. Vence su fracaso creándose con 1 sueño y la verdad del hombre. Y como e tá su propia vida en el fondo de su gran novela, reirá
llorando, llorará riendo. No hará una tragedia, ni hará una comedia.
Más lejos irá su genio. Creará un mundo completo, una humanidad
que e contempla a í mi ma en su do caras: ironía y gravedad.
burla y llanto. Su Don Quijote erá una int gración, y como tal, una
tragicomedia.
Aunque lo biógrafo de Cervantes hayan trabajado on tanto
fervor y porfía, para trazar, en cierto modo con datos auténtico , el
itinerario de su vida, y reconstruir su carácter, mucho no queda aún
por aber del padre de Don Quijote. No oh tante, el sondeo del libro
pe e a su lograda objetividad, e un elemento revelador con respecto
al alma donde íué engendrado. Creo por ello mi mo que es nece ario
recurrir a la apreciacione y juicios que e van vertiendo en el cur o
de la novela, y le trasmiten mil tono e pirituales que denuncian e]
múltiple humor de una vida. El color del agua nos dice sobre qué
tierras ha corrido el río, y hasta cuál e u origen. Pongámonos ante
las orillas de la narración cervantina y veámosla pa ar ante nuestro
ojo . El fluir del lenguaje, el matiz en ible del estilo, el movimiento
de la fra e, el carácter de lo episodio , la jerarquía de la palabra,
el tinte espiritual de cada ser, la órbita de sus voluntades, sus meditaciones y reacciones ante el hado de los hechos, la riqueza y variedad de u aptitudes y conducta, su anhelos, su resi tencias mo-

-28 -

�rales, us diálogos y discur o , tienen, en medio de u diversidad objetiva, un punto común ineludible, originario, que no
otro que el
autor mi mo de donde emanaron. Creamo lo que orno y ha ta donde
omos. La abundancia de la fuente denuncia la ma:niitud de u entraña. El poeta, en el entido de creador, puede er sólo ·1 o la aldea,
o la región, o la gran ciudad, o el país, o el mundo.
puede er el
ayer, el hoy, el .mañana, o el tiempo todo. Esta o la otra franja de
la ociedad, el hombre n u ello o el hombre en la totalidad de su
virtud ilimitada. A ma or capacidad, mayor horizont .
má altura,
vi ual má abierta. Llegada u alma al máximo de envolvimiento y
a la suprema complejidad, todo cabe en ella, a vece omo tumulto,
a veces como orden. E un pueblo de pueblos, inleriorm ntc vivos,
donde todo s distribuye
aún el retrato de la
atura]eza misma.
pero donde todo e colorea del tono de una vida rrrande y oberana.
Cervante , que todo lo hmnano lo abarcó en u pl nitud, e dió o?n
frarrmento , como un conqui tador que va fundando pueblos di tintos
en un continente viraen. Pero fué má lejos. Tomó eJ mundo y e
tomó a sí mismo, y entrando el uno en el otro, a la manera como la
vida penetra en la materia y la vitaliza. logró la uprema unidad, y
la hondma dimanó de la ten ión _ la exten ión pod ro amcnt alnazada por su e periencia.
Cervante está todo aludido en su Don Quijote. Más profunda
que la episódica red de u actos, es la de su arte. Quien busque su
esencias, penetre en us hijo . Hay una permanent transfu ión e ·
piritual del autor del Quijot a su héroe, y a todo lo per onajes
que surgen a lo largo de su peregrina travesía. El concepto que el
e critor se había formado de u vida, y de la vida humana en u totalidad, va pa ando de de adenu·o de u genio a la boca d u héroe ,
y en especial, a la de Don Quijote. El caballero d la Mancha die
lo que el autor pen ó, oñó y ofocó dentro ele í mi mo. De ahí u
mezcla singulaT de locun y cordura.
ada má di paratado que el
hidalgo de la aventura , cuando en él actúa aquella part d u alma
que corresponde al ejercicio de la caballería andante, pero nada má
razonable y azonado en Ja gravedad de la experiencia, que cuando el
mismo hidalgo, devuelto por el fracaso a los quicios de la serenidad,
disclu-re, co;rno en el azar de las conversaciones cotidiana o en e1
íntimo, silencio o monólogo, di curriría el mismo Cervantes. De ahí
surge la identificación Cervantes-Quijote. Es decir, un doble desdoblamiento. El caballero d la Mancha es loco y es cuerdo. Y Cervantes, frente a u pTopia creación, e atírico, o es erio y grave,
cuando no, triste. Ríe de la in en atez de Don Quijote, y, amoro amente, quieta ya la lanza del caballero, e emociona ante él y lo
admira, cuando lúcido, y n Ja alta jeraTquía de la razón, el mi mo
caballero vierte us doctrina , que no podrían cr otra que la de
Cervantes. Con Sancho ocurr lo mismo. Ese aldeano e profundo
como el barro del astro, que sabe dar la vida y recibir la muerte. Su
realismo no e rutinario y pueril. Tiene u verdad n us fuerte
puño , como el hondero tiene el ¡mijarro acertador en u dura mano,
antes de colocarlo en la honda. Cuando ha'bla, lo id ale del caba-

-

29 -

�llero tiemblan en la delicada sustancia de sus sueños. Trae la afirmación de ahajo. Desea y sueña también a su modo, con grosura y
hambre terrestres. Ama al caballero hasta que el llanto le salta de .
las honradas entrañas. Tiene a su favor el viejo saber de los siglos
del pueblo en los quilates apretados de sus refranes. Es tan variado,
tan henchido de vida, tan profundo de realidad, que escapa siempre
a todo juicio simplista. Ha sido calumniado cien ~Úes por quererlo
hacer de una sola pieza, pues de su barro sale el heno y la encina, el
fruto denso de miel y la flor rústica ele acendrnda sencillez, y el musgo
tierno y la áspera corteza, y la densa madera y la fina savia. Y Cervantes no desdeña jamás entrar a su boca y llenársela de firmes razones.
Bien que Sancho haya acompañado a u amo en toda sus aventuras, y que us privilegiados oídos recibieran, tantas veces, las altas
doctrinas del caballero, no pudo alcanzar para sí mismo la excelsitud
del hidalgo, aunque barrunte a veces que hay allí algo que vuela
y sube muy arriba la esencia del hombre. La libertad que exalta
Don Quijote, la misma que lo arroja a las aventuras sin más ley que
u firme fervor del bien y de la justicia, la misma con que quiere
quebrar la violencia, el desamor, el desvío malvado, la ciega prepo·
tencia y el orgullo que veja y humilla, esa libertad, tan arraigada en
Cervantes, implica una profunda ejercitación de í mismo, un creci·
miento de la dignidad humana, una soberanía de la mente liberada
de toda servil cadena que encarcele la espontánea creación del acto,
y una contemplación de este mismo por el goce desinteresado de emanado de una voluntad que sólo obedece a su noble energía. Algo del
vuelo quijotesco había aprendido Sancho, pero no tanto que llegase
a redimirse del peso de su materia, de la gravitación de su interés,
de la dádiva que le recompesaha, del oro que hacía besar la mano
que, al darlo, aca o, ofendía. Y Ccrvante se esmera en señalar ambas
actitudes y ambas conductas. A Don Quijote lo urgen el bien y la
honra. Ley de amor es la suya, sobre el mundo exterior, y ley de
dignidad y honra la que instituye parn su mundo íntimo. Gasta ge·
nerosamente la realidad de la vida para comprar, en cambio, el sueño
de la inmortalidad. Cambia sangre por ahna y tiempo por gloria.
Desdeña todos los bienes por el bien del renombre, pero se afirma,
estoico, en esa única felicidad, inquebranta]Jlemente hu cada, cediendo
entera su vida para vencer a la muerte. Y lo hace al estilo heroico,
no ocultando jamás el pecho a la herida, león entre los leones, porque
una muerte bella jamá , para el caballero andante, es una muerte
real Y a ese precio se puede ser libre sobre la tierra, porque el que
nada le pide a la realidad concreta, la sobrepasa y la sojuzga.
También como el caballero, el escudero, junto a él, se aleja cierta
vez, del palacio de los condes. Si fué burlado Don Quijote, no menos
lo fué Sancho, si bien es cierto que los burladores, pese a sus dignidades y jerarquías, estaban más cerca de comprender al servidor que
al amo, y acaso simpatizaban más con la rasa simplicidad del aldeano
que con el hcroí mo y el amor metafísicos del hérne. Porque sohre
lo ridículo de Don Quijote, se cernían, levantándose desde u mente,
águilas y rayos, con los que Cervantes se daba a conocer a í mismo,

-

30 -

�y ahí, en ese volar de los altos ideales, no encontraba nada más que
un coro de risa . ¿Qué importaba la levantada doctrina del héroe,
el sacrüicio de su generoso pensamiento, la alteza de sus mira y la
verdad de su dolor humano, i todo ese mundo se cernía tan encumbradamente obre la gozosa y complacida mediocridad de eñores y
damas? La burla da la medida del burlado, pero sólo hasta donde
lo burladores pueden subir en las escalas del espíritu, antes de
burlarse. Y muchas veces la ri a se vuelve contra el ri ueño, y denuncia su gro ería, o su pequeñez, o su depravación. Don Quijote lo
había comprendido así. El era caballero para caminos abierto , era
de los errante , de los azaroso , que velan hu cando el peligro y
duermen sin temerlo, porque no tienen má verdad que el heroí mo,
ni más ley que l libre impul o interior ejercitándose en la interminable ofrenda del 'bien. Lo muros e clavizan y corrompen. Bajo lo
techos no cabe el aire de la gran salud espiritual extremándose en
empresas limpias y re plandccientes. Los palacios eran, para el caballero, cárcele cómodas y ah1mdantes, donde 1 alma, atada al goce,
se corrompe como un a1rna e tancada. Bien sallia Don Quijote que el
esclavo, parn di imularse a í mi mo, sólo de ea mover e ntre e clavos. Y por e o, la riqueza y la adulación de los duques y de todos u
cortesano , lo ofendían. Y nunca fué má feliz que al romper la hipócrita cadena de oro con que habían lo ociosos paralizado su
voluntad. Al volver el caballero a la libre luz y al aire libre de los
campo , puesta u mente en el palacio de los condes, traza en e a
luz y en e e aire el elogio de la libertad, porque con u concepto
y us palabra limpia su e píritu, y ha ta limpia u propia boca
de toda la impureza y la mediocridad que e le hubiere pegado en
aquella hermo a cárcel, más csclavizadora cuanto mayor fue e su
riqueza, su refinamiento, y su falsa genero idad. Le pagaron, espléndidos, la desalmada burla, pero ahora el hidalgo hacía volar, sobre
lo muro que lo apresaron, la águilas y lo rayos de su libertad.
Sancho, en cambio, no puede llegar a tale extremos.
vece
Don Quijote lo levanta en el ala de u di curso. El escudero ospecha
la majestad. Se desprende de í mismo. Intenta la quijotería. Enflaquece la carne y ensancha el espíritu, pero tra el contagio momentáneo vuelve a caer en sí mismo, conformándose con ser el fiel 3cauidor
de la locura sublime, pero jamá el loco que e ohrnpone al ridículo,
para vivir la pl oitud de su sueJÍos.
Sancho ha oído el ditirambo con que u señor acaricio, conmovido, la virtud y la grandeza de la lib rtad. La óptima palabra
de Don Quijote y la valentía de sus pensamiento , dieron en su frente
lo repetidos aletazo del alma que e sabe a sí mi ma y no encuentra
precio a si,1 clara dignidad. Sobre nube y sobre a tros e tá ubida
la jerarquía del caballero andante, hecha a rozar, en la imitación
de lo arquetipo , la divina tra cendencia de la ideas puras. o ceja
ni e de encumbra ante el escarnio, ante bien, la átira que lo ca tiga.
lo ensoberbece, y obre la risa cínica toma de nuevo altura para
,obrepa ru:, soberanamente, la talla de lo e carnecedores. Sancho
lran a. Recibe, a cambio de u grotesca comedia la paga que grati-

-

31 -

�fica al hi trión. Dió Ti a, y recibió moneda . Toda aventura en que
se comiese ha ta la saciedad o en que un puñado de doblones compensara su escudeól ejercicio, era buena, y digna de memorarse. ¿Qué
libertad es comparable, para el bueno y sensato de Sancho, a la de
u e tancia con lo duques, i ahora, apretada dbre el pecho, pegada
al latido de u corazón, trae, por obra del mayordomo del noble,
la bolilla repleta con doscientos ducados? Virtud es el agradecer, y
Sancho, virtuoso según la medida de su frente, agradece el don.
Calcula según sus necesidades domésticas. Noble también es el metal
con que lo honraron. Brilla como la estrella. No quiere el laurel del
genio, ni la e pinosa corona del mártir, ni la vehemente inmortalidad
&lt;lel héroe, pagada con san rrr - y sacrificio. Quiere, sí, la seguridad de
la carne, la recia mano apretada al pan de cada día. Y como esperanza, la ínsula que le otorgará, según su sueño, más eguridades
que glorias. Sancho se apega. Don Quijote se desapega. Sancho se
ata a lo actos con ano y natural egoísmo. Don Quijote e desliga
de us propios acto . Sólo sabe dar. Si se adueñase del mundo, máima ín ula, se de prendería ele él para no manchar el desinteresado
re plandor de la gloria y para tener motivo y campo de nuevos heroísmos. Vive en poesía. Cada aventura es un canto de su poema, un
golpe de alas de su propio ensueños. Su goce es e tético, aunque
su brazo ea ejecutivo. A veces el estilo de la acción vale más que
la acc1on misma. E cuchad la palabra con que prec ele al aolpe, y
os u penderá la hermo ura, a pe ar de la ironía del Cervantes. Su
mundo es amoro o y bello. Y por eso es libre. Con el amor sojuzga
al egoísmo, y con la belleza se desliga de la utilidad.
La vi.da de Don Q1üjote, una vez lanzada al riesgo de la aventura
caballere ca no e má que una peregrinac10n errante, insensata y
ridícula a lo ojos de Cervantes, y a los de todos aquellos personajes
que el mismo noveli ta imagina para incorporar una humanidad entre
la cual se muevan callallero y escudero. El hidalgo ha ahandonado
us lilnos, al frisar en el medio siglo, para vivir según las circunstancias y las esencias de eso mismos libros. Repentina, su voluntad
pasa de. la contenida contemplación a la acción de lJOrdada, para lo
cual fué necesario saltar de la razón a la locura. Superpone, de inmediato, al mundo verdadero, según el criterio común de los hombr s, un mundo ensoñado, que emana de su espíritu por obra de una
imaginación prodigiosamente estética. Es desde ese instante un poema
vivo. Cada aventura e un canto, C'lda instante, un verso, pero no
en la forma inconcreta de la palabra, sino convirtiendo el impulso
espiritual en acto. El héroe no e da tregua. Marcha siempre en busca
de más extraordinarios azares. Tan poética es la entraña del caballero, que más que encontrar las aventuras, las crea. Desde el principio de la narración, sabemos que el hidalgo ha perdido el juicio
por leer, sin descanso, los libros caballerescos. Pero su existir está
ometido a una especie de ritmo pendular, en cuyos extremos es loco,
pero no así cuando el péndulo desciende entre aventura y aventura,
pues entonces el caballero razona cuerdo, aconseja a'bio, habla prudente, filosofa ponderado, poetiza certero, y o-obierna sus actos cual

-

32-

�si su mente se acomoda e a la percepc1on real y e ·acta de las cosa11.
Este procedimiento sagací imo desde el punto de vi ta moral y p icológico, permite a Cervantes agrandar y extender hacia todo los
planos imaginables de la vida, el desarrollo de su creación. Y al
introducÍl" una tan fecunda contradicción en la mente del caballero,
dislocando en una mi ma individualidad la locura de la cordura, está
en condiciones de formular un juicio universal y de incluír en la
novela caballeresca una visión completa del cosmos y del hombre.
¡Razón y sinrazón! ¿Qué puede quedar fuera de e ta antinomia?
La razón abarca todo el plano de la a1·monía, de la lóaica, de la
observación, del contenido real e ideal de la vida, de lo concreto,
de lo ah tracto, de lo inteligible y de lo ininteligible, dibujando el
universo y todo sus contenidos dentro de lo mecanismos universales
del pensamiento. La sinrazón, despedaza el cuadro de la inteligencia,
tÍl"a hacia los sueño , hacia las aventuradas intuiciones, hacia la fe,
justificando el arranque de la pa ión, alz;ndo luz imposible obre
la luz po ihle, creyendo en lo increíble
en lo absurdo, superponiendo así al orden de la lógica y a la concreción de lo ensihle, el
apar nte desorden de la emana ión interior, de la incontrolada
fluencia de la imárrene subjetiva .
La parodia de la novela caballere ca queda desbordada. Ccrvante , por impulso genial, incluye en su epopeya burlesca la potencia
dinámica de u arte. La vi ión de u libro e percibe alternativamente
a través de tre planos que se separan en fértile antagonismo , o
concluyen en integracion s de con ertantes. El lector camina, corre,
vuela por el movimiento de los episodios, y por los diálogos y discursos que llenan lo intervalos de la acción vi ihlc con la acción
uhjetiva de los monólogos, de la peroraciones, y con el elemento
dramático del dialogado conducido a la suprema verdad humana.
El arte de Cervantes lo puede todo. Es creación pura, extraordinariamente animada, plá tica y dinámica, e terior interior, con toda
las repre entaciones concreta de la vida, tomada en la verdad có mica con fuerzas de titán y rrarras de águila. El lector, inadvertido
del milagro, casi no tiene tiempo de juzgar y de elegir. La simpatía
humana de la creación cervantina, lo roba de sí mismo y lo impulsa
con el mi mo impul o de los personajes. E como otro modo de vivfr,
no menos real, en el plano estético, que aquél en que se vive en la
aturaleza mi ma. La potencia aerminadora y reveladora no puede
·ir más lejos. Tan pronto Don Quijote nos arrebata con su locura sublime y absurda a la vez, o no divierte con sus aventura insensata
y cómicas, o nos entristece, cuando, levantado sobre la nubes de su
ueños, choca con la áspera realidad, y cae a nuestros pie desde su
alucinaciones obre el e peso lodo donde, fatales, nos· movemos. Ido
de u cabeza, momentáneamente, los pájaro de su locura, el lector
e ubica entre el caballero y el c cudero, y el alto razonar del amo
lo ubyuga, lo gana como adepto de su sabiduría y de su bondad,
en la que realidad y vida, aunque vistas de muy alto, se presentan
como do verdades madurada en la má pura reflexión y en la más
ondulante experiencia de lo días. Mas Sancho arguye, terrestre, cla-

-

33-

�vada su lengua de refranes, dm·a y fuerte la frase por la palabra
vulgar, y densa la concreción casi mineral de sus ideas, crédulo hasta
la simplicidad y de confiado hasta la •b urla. No ya su mente como la
del amo campea por la amplitud del cosmos, sino en el sabor y el
olor de su aldea, atado su juicio a la reciura de sus sentidos y siempre
en un reali roo de primer plano, en la manera cómo los ojos ven, cómo
el oído oye y cómo la nariz huele. ada más fértil que el vertiginoso
contraste entre el caballero y el escudero. Del desbordamiento de la
locura aventm·era, pasamo al ensueño razonado de las utopías quijotescas, y tras e to, al realismo pragmático de Sancho, apegado a la
necesidad perentoria y al goce sencillo que a eguren la vida, no en
el desplazamiento metafísico de su señor, sino n las realidades que
atan el alma a la prepotencia del cuerpo, y el cuerpo mismo a]
espesor soberano de la tierra.
Agreguemos todavía la presencia múltiple de todos los seres que
forman el coro vario y matizado de esta univer al tragicomedia, en el
que caben el señor y el aldeano, el canónigo y el barbero, el ciudadano
y el campesino, el pícaro, el bachiller, la dama , las doncella , las maritornes los ambiciosos y los decepcionados, todas la formas y estilos del
amor, de la verdad, de la m entira, del interés y de la genero idad, ya en
el episodio que promueve la ri a, ya en el que u cita el llanto, y todo
ello en un impulso de la vitalidad y de la crnación humanas, que
parece de prenderse de la Naturaleza como en un crecimiento de
elva y como en una urgencia de abrirse paso en la esfinge del ser.
Si el que ve, habla y actúa e Don Quijote, todo ello se levanta, o
bien en la torrencialidad de una locura sublime, o bien a los niveles
más alto de una concepción idealista de lo creado. Si el que mira,
se mueve y comenta es Sancho, aquel uoiver o uperado en los planos
de la quinta esencia y de la idealidad, cuaja su ensueño en los moldes
recios de la sensación directa, y se plasma en la estructura inque·
brantable de la materia. Pero si el que contempla y discurre es
Cervantes mismo, notái una superación estética de todo eso mun·
dos. La pupila del poeta se ensancha como el univer o mismo, y su
visión no es una particularidad, sino una universalidad donde todo
cabe como representación de la belleza, como imagen y concreción
del co mos y de todo us contenido . El poema abarca la integridad
de la vida, pero como si el creador sobrenada e más allá de todas
las experiencias parciales del hombre, y en la altura, al modo de
tm dios, dispone, ordena, mueve, pinta, esculpe. Es el mago. Tiene
en su frente todas las clave de la acción. Devuelve al mundo donde
nació un mundo uyo, no menos verdadero que el otro, pero má
esencializado, más concentrado, como despué de una elección de
todos los valores y de todas las posibilidades. E , como todo el arte,
un sueño, una prodigio a vi ión per onal, pero oñada al modo del
poeta, no por el interés que apega al ueño mismo, sino por el goce
divino de la creación purn y de la pura belleza de lo sueños. El
lector no puede ya más descansar o fatigarse. No hay posible tedio,
pues en la riqueza lograda, toda monotonía se elude. El lihro puede
fluir en copio o capítulos. Todo cabe en él. Lo real y Jo imaginado,

-

34 -

�lo verdadero y lo quimerico, la acc1on concreta y la libre dinámica
de los sueños, el pensamiento estricto y los utópicos vuelos, van de
la mano en esta sinfonía que tiene por instrumentos todos los poderes
que integran al hombre.
En Don Quijote, perdido ya por los extremos de la locura, la
dimensión infinita del ideal rompe el cuadro de la realidad, tal como
la sueña el promedio de los hombres. Su personalidad se agudiza
hasta el desequilibrio. La vida vulgar, donde está obligado a moverse,
por fatalidad humana, carece del incentivo de la aventura al modo
caballeresco. No hay sal en el barro de las frentes. La tierra reposa
vacía de heroísmo, reclinada en su propia miseria. ¿Cómo ser caballero en un mundo que ha perdido la dimensión de los grandes
deseos, donde la imaginación ha cedido ante el análisis, donde los
mitos maravillosos de la caballería andante son destrozados por el
rigor de la crítica, donde la uniforme medianía ríe del señorío de
la grandeza, donde la fe y el ansia no pueden volar más sobre el
Clavileño, donde el canónigo mata a Cristo en la fiebre del caballero,
donde el duque se solaza despedazando con la burla los 'b lasones de
Ja verdadera nobleza, donde el bachiller, modelado en las heladas
aulas, postra la exaltación a sus pies para cortarle las alas a la locura?
Para sostenerse, para erguirse, Don Quijote necesita la fe incalculada,
el amor inmedible, el sueño innumerable, la continuidad de la esperanza, el huracán de la voluntad, la locura encumhrándose sobre
Ja carcajada y sobre la som·isa, es decir, necesita la transfiguración
de las cosas vulgares, el tirón del ideal desde el cielo de las esencias.
No hay renuncia posible. El alma no puede evitar la empresa. Saltará desde la frente de Cervantes como el rayo salta del entrecejo de
Zeus. Su espada trae una luz desconocida u olvidada por los hombres.
Blandirá la hoja resplandeciente, y creará el milagro desde adentro
de sí mismo. Viene a parir de nuevo un mundo que fué viejo, pero
que lo ha rejuvenecido en el yunque de sus entrañas. Todo lo invertirá desde adentro suyo. Es el Prometeo de una llama inesperada,
el Cristo de una cruz que vuela. Puede, porque cree. La oscura tierra
está sometida a la barbarie y al despotismo de los gigantes, que
siempre los hubo, a la . egoísta perversidad de los soberbios, a la
magia negra del oro, a la poltronería y la mediocridad de los cortesanos, a la sombra espesa de los malvados y los pícaros, a la mentira
de los impostores. ¿Cómo no levantar el brazo, y con él la lanza,
y con ésta la justicia y el amor, para devolverle a la tierra el mito
primario de la Edad de Oro? Todo se puede trasmutar porque todo
emana desde adentro del hombre. El universo es idéntico a quien lo
mira. Don Quijote, ya enloquecido, desdoblándose, contempla el
mundo, y el mundo, como sueño de su locura, es creado repentinamente desde adentro de sus ojos.
El tono individual y el tono de los pueblos lo dan la intensidad
con que dominan la materia, para luego desprenderse de ella, y crear
Jos valores de la alta conciencia. Es entonces que da comienzo la
trasmutación de la tierra y del hombre, de la acción y del destino,
del anhelo y de la esperanza. Acaso Don Quijote llevó este salto

-35-

�demasiado lejos. Aspiró a ser el arquetipo. Le faltó tierra bajo su
marcha. Transfiguró todo su ser según su locura ilimitada. Vivió en
sus propios sueños, rodeado de su fantasía, como una estrella Jo está
de su luz enceguecedora. Fué a la vez la poesía y el heroísmo. Una
naturaleza estética sumergida en una naturaleza activa. El acero de
su espada pudo ser con más acierto el metal de una lira. ¿No fué
también el poeta Cervantes el héroe de Lepanto? Hénos ante un
ensoñador de la acción que se extravía en un universo de fantasmas.
Cada una de sus aventuras es un poema vivo. Tomó su propia perfección en su voluntad, la lanzó fuera de su alma sobre el mundo,
y al entrar en éste, sus gigantes se convirtieron en molinos. Cada vez
que despertaba en su encantamiento, extremaba su locura para no
morir desencantado. La abundancia de su corazón no se agotaba
nunca. Dulcinea era infinita, como lo es la necesidad de la justicia,
del amor, de la bondad, de la poesía, del heroísmo, al que crea su
propia perfección. Su locura es tan sublime como el bien. Si no la
hubiera vivido humanamente, sería un dios. Por vivirla, es dolor y
risa. Sí, leemos hoy su poema, y reímos dolosamente, es porque Don
Quijote es una franja del hombre, tal vez la más alta, sin la cual
el hombre mismo se sumerge en la oscura animalidad o en la opaca
materia.
El universo es doble. Sancho no lo sabía, y Don Quijote no lo
tuvo en cuenta. El pensamiento del homlne es ima creación que se
apoya sobre otra creación. Los molinos son a la vez molinos y gigan·
tes, así como el caballero de la Mancha es viejo en la realidad )!
joven en su propia idea. Si suprimimos el universo de Don Quijote,
la tierra no será más que un astro ciego y una fuerza oscura. El
drama de la conciencia tendrá por teatro el estómago, y por poeta,
a Sancho Panza. ¡Aquí, pues, del caballero andante! No lo mató el
desencanto, ni la derrota, ni la melancolía, ni el desabrimiento. Ni
la ironía de Cervantes pudo con él, ni la risa del mundo . El divino
Miguel lo destinó a la burla, y el caballero ha acabado por burlarse
de su padre, y para gloria de su padre. Y ~es que Cervantes lo mata
y lo crea, lo ridiculiza y lo sublima, lo aniquila con su ironía y lo
resucita con su amor. Lo levanta sobre Rocinante para derrumbarlo
bajo la carcajada de los hombres, y lo eml)ellece tanto, y le da tal
brío a la bondad de su corazón, y le extrema tan sabrosamente la
ternura de sus amores, y con tal ardor le hace resplandecer sobre
su casco la estrella de la justicia, que en lugar de una comedia escribe una tragicomedia. Y su héroe es doble, como lo fué también
la vida de Cervantes. Y el llanto invisible de Don Quijote es así tan
grande como la risa visible que despierta. Y la humanidad entera
está en ese equívoco. La risa extremada acaba por hacerse inexplicable aún para el mismo autor del poema. Mientras la razón y el
realismo de Cervantes ríen con su ironía, su heroísmo y su corazón,
escondidamente, gimen por el Caballero de la Triste Figura. Nunca
una situación más cómica y mas sublime. Nunca una verdad más
semejante a la del hombre de todos los siglos. Porque en la eterna
contradicción de todas las cosas, el hombre se desdobla fatalmente.

-

36-

�Así lo comprendieron los griegos creando la tragedia y la comedia.
Porque si los gigantes son molinos de viento, la vida es cómica. Y
¿quién sabrá nunca la verdad de los gigantes y de lo molinos? No
habitámos sobre la tierra, sino que habitamos sobre el misterio. ¡Oh,
señor Don Quijote, la razón y la sinrazón, nos permiten afirmar que
la clave de la comedia puede ser la tragedia y que la clave de la
tragedia puede ser la comedia! Y eso eres tú, Caballero Andante, el
sublime absurdo de la tragicomedia humana!
Cervantes comprendió la clave del sueño, la doble ingenuidad.
Su risa hizo transparente la esfinge del hombre. El filo de su ironía
abrió el tejido de las apariencias, y nos asomó a la locura vacía del
caballero. Y abrió la densidad de la materia, y en los ojos de
Sancho nos deslizó al vacío candor de las sensaciones. Su tercera
vista no vió y juzgó desde la tercera dimensión de la esfinge. Se
burló del doble sueño, pero como no hay vida posible in el uno y
sin el otro, su ironía se convirtió en su propio problema. Fué demasiado lejos, y se hubiera extraviado destrozando la vida por desflorar
su enigma. Mas quiso, y pudo salvarse. Sobre la meseta de Castilla,
grave y austera, construyó una cruz, atravesando como dos maderos
el cuerpo de Don Quijote y el cuerpo de Sancho Panza, y en esa
cruz humana se enclavó a sí mismo por humana necesidad de amor.
Rió el llanto y lloró la risa. Fué má allá del hombre, a fuerza de
alejarse de él para retratarlo desde una perspectiva en la que se
sintie e liberado, a fin de ser más verdadero, de· la tiranía de aquellos
que retrataba. Y en esa soledad trascendente se encontró a sí mismo,
tan hombre como los hombres de su poema. Se miró. Se estremeció.
No podía ya renunciar a su empresa. Era su destino. La obra del
genio es una fatalidad, como el rayo. Y mientras se burlaba de sí
mismo burlándose de los sueños del hombre, su sátira se le hizo
herida y su pecho ensangrentado se le hizo amor. Por eso no nos
abandona. Por eso es nuestro camarada. Por eso, nos desencanta,
amándonos, y nos hace tropezar con su burla, y nos sostiene a la
vez para no vernos caer, i·epitiendo su propia caída. Y por eso se
crucifica en la cruz del hombre, en la cruz del ensueño atravesado
por la realidad. Y esa cruz suya es el amor con que e salva, como
hermano nuestro, y con que nos salva a nosotros, blanco de perdón,
como hermanos suyos!

-

37 -

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="694">
                <text>Unidad  y dualidad del sueño y de la vida en la obra de Miguel de Cervantes Saavedra</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="695">
                <text>La  conferencia  que  a  continuación  publicamos  ,  fue dictada por el Profesor Carlos Sabat Ercasty, en el Salón de Actos de la Universidad, a fines de diciembre  del  año  último,  como  homenaje tributado por la Facultad de Humanidades y Ciencias y la Cultural  Española,  a  Miguel  de  Cervates   Saavedra ,  en  ocasión del  cuarto  centenario  de  su  nacimiento.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="696">
                <text>SABAT ERCASTY, Carlos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="697">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p. 23-37</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="698">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="699">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="700">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="701">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="702">
                <text>Publicación periópdica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="91">
        <name>CARLOS SABAT ERCASTY</name>
      </tag>
      <tag tagId="89">
        <name>CERVANTES SAAVEDRA</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="90">
        <name>MIGUEL DE</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="79" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="131">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/3f66b0f1f0bf033d661be6965e563680.pdf</src>
        <authentication>ef78984244fd6b67fc686ce7599088ca</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="675">
                    <text>CRONICA
SOBRE LOS PLANES DE ESTUDIO
Los diversos problemas planteados por la orientación a darse a
la Facultad de Humanidades y Ciencias -discutidos oportunamente
en la Cátedra, en la prensa y en el Parlamento- dieron motivo, lma
vez instalada, a nuevos debates. El Consejo, por su parte, dedicó un
gran número de sus sesiones a tratarlos, los profesores realizaron varias reuniones y el estudiantado muchas asambleas. De la situación
actual informan los proyectos de Planes de Estudio que se transcriben
y que han sido aprobados por el Consejo de la Facultad. Se espera la
decisión definitiva del Consejo Central Universitario. Por otra parte,
en vista de nuevas observaciones y críticas, el Consejo ha aceptado
que los planes proyectados sean estudiados nuevamente por Comisiones compuestas por miembros del Consejo, y delegados de los profesores y de los estudiantes.
Las decisiones definitivas, sin embargo, dependen del Presupuesto
General de Gastos, dado que no le será posible a esta Facultad cumplir
con los fines que le atribuye la ley de su creación, si no es munida
de un Presupuesto condigno. En la actualidad solamente se dispone,
para administración, docencia, publicaciones, mantenimiento de laboratorios, etc., de la exigua suma de Cincuenta mil pesos anuales.

PROYECTO DE PLAN DE ESTUDIOS APROBADO POR EL CONSEJO DE LA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS

Artículo l.º a}
b)
c)
d)

Los fines fundamentales de la Facultad son:

Estimular y favorecer por todos los medios a su alcance la
investigación original;
Estimular el estudio en profundidad y como fin en sí;
Suscitar y satisfacer vocaciones para estudios en materias
generales y especiales;
Crear cursos en se1:_ie y sucesivos siempre que y cuando lo
exijan la investigación y la producción original.

Art. 2. 0 - De acuerdo con la ley de creación, en esta Fa~ultad
habrá cátedras, cursos y cursillos, además de todas las otras fun-

�ciones y actividades docentes y cultunles que corresponde a esta
institución desarrollar.
Art. 3. 0 - Mientras subsista la disposición legal que lo establece.
las cátedras se proveerán por concurso de oposición.
Art. 4. 0 - Los cursos y cursillos, con el carácter legal de la con·
tratación, se encargarán a personas determinadas, por mayoría de
votos de los miembros asistentes al Consejo, dentro del quórum.
Art. 5. 0 - Los programas de las cátedras, cursos y cursillos, deberán ser aprobados por el Consejo, por mayoría de miembros asistentes.
Art. 6. 0 - En general, los programas, más bien que abarcar materias completas, se adaptarán a los fines de la enseñanza de la Facul·
tad, o sea a la estimulación del estudio por sí, a la profundización
y elevación de la cultura y al trabajo de investigación en su caso. Sin
perjuicio de que, en algunas materias que lo exijan, sea por su índole,
sea por el estado cultural del país como el Griego, el Latín o alguna
otra materia que el Consejo designe, se adopten programas adecuados
a esa situación.
Art. 7. 0
a)
b)

-

Los titulares de las cátedras estarán obligados:

A dictar un mínimo de dos clases por semana durante el
año universitario;
A dirigir trabajos de alumnos.

Las obligaciones de los encargados de cursos y cursillos se fijarán
por el Consejo en cada caso. Los catedráticos podrán ser liberados
de aquellas obligaciones en la forma y medida que el Consejo deter·
mine y siempre que el desarrollo de su labor original lo justifique.
Art. 8. 0 - En cuanto lo autoricen las previsiones de la ley de
Presupuesto, las cátedras serán las siguientes: Lengua y Literatura
Latinas, Lengua y Literatura Griegas, Lengua y Literatura Españolas,
Filosofía e Historia de las Ideas Filosóficas, Psicología, Astronomía,
Químico-Física, Matemáticas Superiores, Biología General y Experimental, Ciencias de la Enseñanza, Ciencias del Lenguaje, Ciencias
Históricas, Ciencias Físico-Matemáticas, Literatura y Arte.
Art. 9. 0 - Los estudiantes de la Facultad serán libres, regulares
o de trabajos.
El Consejo podrá establecer las condiciones que deberán reunir
los que pretendan ingresar como estudiantes regulares. Para que los
alumnos puedan tomar parte en los trabajos prácticos, sean de los
llamados de seminario o de cualquier otra clase, deberán ser habilitados para ello sobre la base de su preparación, aptitudes o dispo·
siciones vocacionales.
Art. 10. - Los catedráticos, y en su caso los encargados de cursos
y cursillos, expedirán certificados calificados a los alumnos que hayan

-

6-

�realizado trabajos prácticos con asiduidad y eficacia. La clasificación
no se hará en ningún caso por números ni se basará en ellos.
Art. ll. - La Facultad no expedirá, por ahora, títulos de ninguna
clase ni subordinará sus enseñanzas a la obtención de ninguno exterior
a ellas. Tampoco habrá en ella exámenes.
SECCION DE ESTUDIOS HIS110RICOS

l .C' año. - Introducción a los estudios históricos. (Concepto,
método, ciencias auxiliares de la historia e Historia de la Historiografía). En el Instituto el Director y los jefes de investigacion~s explicarán prácticamente acerca de los repositorios. Durante el curso, el
estudiante deberá leer y comentar dos obras de Historia Universal.
Prehistoria del Litoral Rioplatense. Historia. Universal (Edad Antigua). Introducción a la Filosofía (corrientes del pensamiento filosófico) . Latín. Literatura Española.
2. 0 año. - Historia Universal. Edad Media .y Edad Moderna, especialmente en España. Historia Americana y Nacional (desde el descubrimiento hasta 1808). Filosofía de la Historia. Latín. Lógica. Literaturn
de la Europa Meridional. Trabajos prácticos en el Instituto (método
y ensayos de investigación, crítica de documentos).
3."' año. - Historia Universal. (Epoca Contemporánea). Historia
Nacional, (desde 1808 hasta 1851) . Historia de la Literatura Nacional.
Epistemología e Historia de la Ciencia. Latín. Seminario de Historia
Nacional (iniciación).
4. 0 año. - Historia Nacional (desde 1851 a nuestros días). Historia del Arte. Literatura Griega y Latina. Estética. Seminario de Historia Nacional (conclusión) .
S.e consideran facultativas las siguientes asignaturas: Literatur d
Española, Literatura Europea Meridional, Literatura Nacional, Historia del Arte y Estética.
Ingreso. - Con el título de bachiller o el de maestro normalista
u otro que se considere equivalente. Si el aspirante carece de tales títulos podrá ser admitido si los profesores de la Facultad se cercioran
de su competencia, y así lo aconsejan.
Pasaje de Cursos. - T1·abajos escritos fiscalizados por los profesores, y, en su caso, informe del Director del Instituto.
Cursos. - Son de enseñanza superior. No se puede contemplar
en ellos la menor preparación de los alumnos.
Alumnos. - Son regulares u oyentes. Los oyentes tienen _libre
acceso a todos los cursos, menos a los trabajos en el Instituto. Podrán
también asistir a los trabajos en el Instituto personas que no hayan
cursado estudios como alumnos regulares, siempre que el Director del
Instituto estime que poseen preparación bastante como para intervenir en esas actividades.
Certificados. - Se expedirán certificados de asistepcia y de i:rabajos. Cumplidos los cuatro años, media.o te . la preparación de_ una

-7-

�tesis original que deberá ser defendida ante el Tribunal se obtendrá el
grado de Licenciado en Historia.
Cursos auxiliares, complementarios, etc. - No integran el plan
permanente. Habrá los que el Consejo acuerde establecer.

'
SECCION LETRAS

l !r curso. - Lengua y Literatura Griegas, I; Lengua y Literatura
Latinas, I; Lengua y Literatura Españolas, I; Lengua y Literatura
Francesas; Lengua y Literatura Italianas; Historia de España (Edades
Media y Moderna).
2. 0 curso. - Lengua y Literatura Griegas, 11; Lengua y Literatura
Latinas, 11; Lengua y Literatura Españolas, IJj; Introducción a la Filosofía, Psicología; Historia (un curso a elección del estudiante) .
3,er curso. - Lengua y Literatura Griegas, 111; Lengua y Literaturas Latinas, 111; Lengua y Literatura Españolas, 111; Lingüística
Clásica; Lógica; HistoTÍa del Arte; Estética.
4. 0 curso. - Lengua y Literatura Griegas, IV; Lengua y Literatura
Latinas, IV; Literatura Uruguaya; Lingüística Romance; Literatura
de la Europa Septentrional; Estética.
Se aplican, en cuanto al Ingreso, alumnos, pases de años o cursos,
grados, etc., las mismas disposiciones, en lo que sean aplicables, del
Plan de Estudios de la Sección de Historia.

Recomendaciones especiales.
1. 0 - No obstante la admisión a que se refiere el inc. l.º (ver el
vlan de Historia) el profesor de cualesquiera de los cursos de esta sección podrá declarar obligatorios nuevos estudios del idioma materno
a aquellos alumnos que exhiban deficiencias notorias en el empleo
de la lengua nacional.
2. 0 - Además de la exposición de los a.suntos del curso la tarea
de los profesores en las clases de letras y literatura consistirá, de
acuerdo con la metodología respectiva, en la explicación ·de textos, en
el cumplimiento de los ejercicios prácticos que sean de rigor en instituciones de esta índole y en la corrección de los trabajos de alumnos.
3. 0 - El estudio de las lenguas precederá, necesariamente, al de
la literatura respectiva, y deberá ~omprobarse que los alumnos poseen
el idioma en la calidad y extensión necesarias para la inteligencia de
la misma literatura.
4. 0 - Los cursos de seminario o de laboratorios se desarrollarán
d~ acuerdo con las posibilidades de la Facultad, en materia de archivos, bibliotecas, laboratorios, etc.
SECCION FILOSOFIA

Los cursos de Filosofía durarán cuatro años.
La distribución de materias será la siguiente:

-

8-

�J.er año. - Historia de la Filosofía (Período Antiguo), Lógica, El
pensamiento científico contemporáneo, Matemática.
2. 0 año. - Historia de la Filosofía (Período Medioeval), Lógica,
Psicología-Moral.
3.er año. - Historia de la Filosofía (Período Moderno), Psicología,
Gnoseología, Metafísica.
4.0 año. - Historia de la Filosofía (Período Contemporáneo),
Metafísica-Moral.
Durante los dos últimos años los estudiantes harán dos cursos de
seminario, con el plan de estudiar en dos años un autor en sus fuentes
originales o un problema en profundidad.
SECCION CIENTIFICA

La finalidad fundamental de la enseñanza científica en la Facultad de Humanidades y Ciencias es el conocimiento directo de libros
y monografías de grandes investigadores, así como la directa exploración de la realidad, con tendencia a la producción original.
Por consiguiente, la labor de los estudiantes se juzgará, con p-referencia, en virtud de:
a)
b)
c)
d)

La lectura de obras de los maestros de las Ciencias.
El dominio de métodos y técnicas de investigación.
Los ejercicios de verificación.
La producción personal.

El trabajo de los profesores y de los alumnos estará exento de
toda preocupación de años escolares y de cualquier otro artificio.
En Ciencia~ hay tres categorías de alumnos:_
A) Con obligación y sanción. - En esta categoría se exige, para
ser admitido, que el aspirante satisfaga simultáneamente condiciones
de cultura general y conocimientos especiales, de acuerdo con los estudios que se quiera emprender o proseguir.
Se considerarán pruebas de cultura general suficiente, los certificados oficiales de bachillerato y magisterio. En cuanto a la preparación especial, corresponde al profe sor juzgarla, en cada caso, suficiente
o insuficiente. Si ocurre lo último, se harán indicaciones al aspirante
que faciliten su preparación para el acceso a la categoría.
La carencia de certificados oficiales puede ser suplida . por otras
pruebas convincentes de que se tiene la · preparación requerida.
Es obligatoria la asistencia asidua y regular de los alumnos de
esta categoría, así como su partícipación en los cursos, seminarios y
laboratorios.
Desarrollarán su labor conforme a planes orgánicos de estudios
individuales que se cumplirán por etapas. A este efecto, el Consejo
nombrará comisiones de asesoramiento, constituídas por profesores 'y
especialistas cuya misión es orientar a cada alumno en su respectivo
plan de trabajo y recomendar combinaciones de asignaturas, de suerte

-

9-

�que sin desmedro de la cultura científica integral, conduzcan a la
especialización, evitando, por otra parte, divisiones rígidas. Para ello
se tendrá en cuenta más bien los problemas que los límites de las
materias, siempre imprecisos y un tanto artificiales.
B) Con obligación y sin sanción. - Para el ingreso a esta categoría, basta la simple inscripción. Los estudios pueden no ajustarse
a plan en que se coordinen asignaturas. Los alumnos no se someterán
a prueba alguna, pero están obligados a asistir con asiduidad y participar en los trabajos sea de clase, sea de seminario o laboratorio. Cada
uno se dará su propia medida de estudios sin ser sancionado por
el profesor.
C) Sin obligación ni sancion. - Se trata aquí de obligación y
sanción respecto a la asistencia, a intervenir o no en las clases, al aprovechamiento, etc. El único requisito de ingreso consiste en inscribirse.
Previa autorización del profesor, podrá participar, en algunos casos,
como los alumnos de la categoría B.

Reconocimiento de la labor de los estudiantes certificados y grados
Cuando los medios de estudio y la evolución de la Facultad de
Humanidades y Ciencias conjm:e todo desprestigio por diplomas prematuros, se podrá otorgar grados, además de los simples certificados
que actualmente puede expedir el profesor de cualquier asignatura.
Pero los trabajos que los alumnos ya hayan realizado o realicen desde
ahora, serán tenidos en cuenta en la futura concesión de grados, siempre que coincidan con los programas aprobados a tal fin.

Dos serán los grados ·en Ciencias: el de licenciado y el cÍe doctor.
' Podrán graduarse los estudiantes de la categoría A y los egresados
de otras facultades que cumplan las exigencias aquí establecidas.
Se otorgará la licenciatura (o licencia) al estudiantes de la categoría A que haya desarrollado satisfactm:iamente, según el dictamen
de los profesores, todo su plan de estudio, que tenga directo conocimiento de libros y monografías de grandes investigadores, que por lo
menos haya confirmado descubrimientos de cierta dificultad de comprobación, posea una apreciable preparación en profundidad de la
Ciencia de elección, con especial dominio de métodos y técnicas, no
ignore las disciplinas afines y conozca relativamehte bien Historia y
Filosofía de las Ciencias, singularmente de la de su especialidad y
algunas obras capitales de Filosofía y Literaiura en general. ·
Se otorgará el grado de doctor:
1.0 Al licenciado que a juicio de un tribunal competente haya
demostrado satisfactoria madurez científica con la realización de uno
o más trabajos que acrediten una labor sostenida, efectiva y original
en el campo de su especialidad.

-

10 -

�2. 0 Al egresado de otra Facultad que haya realizado, en la Facultad de Humanidades y Ciencias:
a)
b)

c)

Investigaciones originales que tengan un valor indudable ( dictamen de jurado competente) ;
Demostrado, en la normal convivencia con profesores, en esta
Facultad, poseer conocimiento directo de libros · y monografías originales de autores clásicos y modernos de la Ciencia
de elección;
Conozca, con cierta profundidad, Historia y Filosofía de
las Ciencias en general y especialmente de la Ciencia de la
propia especialización. De ello se cerciorarán los profesores
en la natural actividad de la vida de seminario y de
laboratorio.

Tanto el grado de licenciado, como de doctor será el mismo para
todos los estudios científicos de la Facultad, aunque se hará constar
en el diploma la materia de la especialidad.
DONACIONES

IMPORTANTES

PARA

LA

BIBLiiOTECA

La Facultad ha recibido dos importantes donaciones para su
Biblioteca: la valiosa colección del Doctor Emilio Oribe que sobrepasa
los cinco mil ejemplares y una remesa de obras modernas muy elegidas, remitida por el Gobierno de la República Francesa.
Dan cuenta de estos hechos las notas que se transcriben a continuación.
Montevideo, abril 28 de 1948.
Señor Rector de la Universidad, Doctor José Pedro Varela.
Presente.
Señor Rector:
Transcribo a continuación la nota del doctor Emilio Oribe por la
que hace donación a esta Facultad de su Biblioteca Particular. Dicha
nota dice así: "Montevideo, abril 14 de 1948. Señor Director de la
Facultad de Humanidades y Ciencias, doctor Carlos Vaz Ferreira.
De mi mayor consideración: Comunico a usted que he resuelto donar
mi Biblioteca particular a la Facultad de Humanidades y Ciencias. La
colección comprende numerosas obras de Filosofía, Literatura y Arte,
además de revistas encuadernadas y sueltas. Desearía que estos libros
quedaran en la Biblioteca de la Facultad formando un conjunto
aparte, después de su ordenación y clasificación. Ruego al Consejo
aceptar este donativo como contribución modesta de mi parte y de
mi familia, a la obra de cultura de nuestra casa de estudios en este
período de iniciación. Saluda a usted con la más alta consideración
y aprecio. Firmado Emilio Oribe".
El Consejo de la Facultad en su sesión del 27 del corriente resolvió hacer saber que, por su parte, no encuentra inconvenientes en

-

ll -

'

�aceptar esta donación -que viene a enriquecer en forma extraordinaria su Biblioteca- y comunicarlo para su resolución y efectos que
correspondan, al señor Rector y al Consejo Central Universitario.
Saluda a usted muy atentamente.

Carlos Vaz Ferreira.
Luis Giordano.

Director

Secretario

Montevideo, mayo 4 de 1948.
Señor Doctor Emilio Oribe.
Presente.
Me place hacerle saber que este Consejo, en sesión del 27 de abril,
consideró la nota enviada por usted en la que comunica su decisión
de donar a la Facultad de Humanidades y Ciencias su valiosa Biblioteca.
El Consejo que presido resolvió hacer saber al Rectorado y
al Consejo Central Universitario que por su parte no existía inconveniente en la aceptación de dicha donación y hacer llegar su agradecimiento por el importante aporte bibliográfico con que se enriquece
el acervo de la Biblioteca de esta Facultad.
Debo agregar que la Comisión de Biblioteca ha sido informada
de su deseo de que las obras donadas por usted se mantengan en un
solo conjunto.
Al reiterarle el agradecimiento del Consejo y el mío personal, me
es grato saludarle con mi mayor consideración y estima.

Carlos Vaz Ferreira.
Luis Giordano.

Director

Secretario

Señor Embajador de Francia en el Uruguay.
M. H. Grandin de L'Eprevier.
Presente.
De mi consideración:
El señor Rector de la Universidad ha cedido a la Biblioteca de
esta Facultad una parte de la importante donación de libros hecha
por el Gobierno de su país a la Universidad de la República.
En nombre del Consejo y en el mío propio, me place dirigir a
usted la presente para rogarle se sirva hacer llegar al Gobierno de
la República Francesa, nuestro sincero agradecimiento por este valiosísimo aporte bibliográfico, que enriquece en forma singular la incipiente Biblioteca de esta Facultad.
Reiterándole dicho agradecimiento saluda a usted con su mayor
consideración,

Carlos Vaz Ferreira.
Luis Giordano.

Director

Secretario

-

12 -

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="676">
                <text>Crónica : sobre los planes de estudio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="677">
                <text>Los diversos problemas planteados  por la orientación  a darse a la Facultad de Humanidades y Ciencias -discutidos oportunamente e en la Cátedra, en la prensa y en el Parlamento dieron motivo , una vez instalada, a nuevos debates. El Consejo, por su parte, dedicó un gran número de sus sesiones a tratarlos, los profesores realizaron varias reuniones y  el  estudiantado muchas asambleas. De la situación actual informan los proyectos de Planes de  Estudio que se transcriben y que han sido aprobados por el Consejo de la Facultad.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="678">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p. 5-12</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="679">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="680">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="681">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="682">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="683">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="88">
        <name>CRÓNICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="69" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="118">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/e91bcfd8db20a465a6a632211673238b.pdf</src>
        <authentication>09d08f69535def106755967f42bcb7c0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="584">
                    <text>••-..,-. . ;. [OAliom ono J0d nsiqonx] ()
,• - •
•'••..'••••••[ojio scnap oun] ()
... .*[uii| noninpaj) = []
•oixai p na Bjsa on = () (j)
•m^joj) "^umfdotiax 'oíftpj^ (/
j
-stjiíopiiasd ^ap bj ^ a^uasajd | ^^^sia^dmo^ saaopisodxa sop aab ssai tzajsi&amp;a on í 'opipjad
Bi| ^s p3ni9¡io vaqo b| opiqn sa 0010^ "n ^ S9 ^IIA tl^O^ttmuai^p&gt;¡^ nu^aapyl^ ojqi| as
oixag aas^ nb 'svioao^ ap suoa; fj ap nopisodxa o[ oppnput sotaag (I)

-61X3 o[ JaqBi^ apand ooodniBj 'a^aajspca ou o\ ajsixa re sand
(^) :83noi3BJapisuoo sbjjo ^p pnjjiA ua naiqniBí (oja^)
•aiuajsixa on o[ ajsix^ on o^ea jo&lt;j
•Z3A B^ b Bjsrxa ou A Bjsixa oS^B anb opjnsqB ajuaniBj
ea ojaj •BJnsixa oijbjiuod |b 'a^uajstxa ou opuats A
on 'a;uajsixa ou ouioo asopuatqtouoo sand iBai^sixa
ou A oduiaji omBim [b Bjj^spca 'ajuaisixaux o\ ajsixa ig
•9JU3JSIX3-UI OJ 9%StXB O^^
•BpBU ajsixa ou aub ejjn^aj oj^^a 8Q -qatud v\ JBp b ba
uaiqtuBj anb o\ ap— ajuajsixa on . ajuajeixa sa anb O[ atene^
iu '—jiaaSns b ba oraoo— a^na^^pca ou o\ in —jBjjsouiap b
ba otuo^— aiuaisixa o\ aisixa on ojaj •a^uaisixa on of A a^uai
-spea o\ (zaA bj b) jas (apand) uaiquiaj o ajua^eixa ou oj o
aina^sn^a o\ ea o^[B a^ea 'oSp3 3]8ixa xe :a}uain^ie p ea 'sp^n
aieixa on anb ap uoisnpuoa b^ b BAa^ o\ anb ojuainiBuozBj [^

(¿9)

(99)

'(sajqmoq) SBmap eo^ b jBDT[dxa ru jb^iu
-nraoa Bjjpod as on '9[qpsouo^ Bjanj is unB :oja^ja)
íajqmou
^a bjb&lt;I a^qpsouSoDui ea 'oSp^ a^en^a te un^ :opunSae
ÍBpen atenea on anb :ojannjd

)

eoidpuijd eajt auodxa &lt;BZ3[BmjBf^j bj; 3q o Jag
opBtBJt ne na san^ •sbjo3bjoj(j ap sojdaps so{ ap "
i ap uapjo p ojadma JBtdopB uis 'uopiuSoo B{ UB^aiu anb

(z) (8oJo89líJ aP) ^pn^ea b^ ap oipaaojd opuoa^ ap sbiSjoj)

(59)

uruuy U(j josafoij /ap oíauS fap úpt

•(O

oxxas Níioas Has on la aaeos vraoax ns

aa sviohoo

�Lo que existe se opone diametralmente a lo que no exis
te (SK y si Ia existencia corresponde a lo que no existe, a lo
existente le corresponderá no existir. Pues bien, es una impo
sibilidad que lo existente no exista; por lo tanto tampoco es
posible que lo no existente exista.
(68)Pero no existe tampoco lo existente.
Pues si hay lo existente, (puede) ser eterno o creado o
eterno y creado a la vez. Pero —como será demostrado— (lo
existente) no es eterno ni creado, ni los dos juntos; de ello
se infiere que no existe lo existente.
Tenemos que empezar (nuestro razonamiento) por lo
eterno. Si lo existente es eterno, no tiene principio.
(69)Pues todo lo creado tiene un principio. Lo eterno, empero,
que existe sin haber sido creado, no tiene principio. Pero si
no tiene principio, es infinito. Y si es infinito, no existe en
ningún lugar. Pues, si se hallase en algún lugar, aquello
donde estaría, debería ser otra cosa. Por consiguiente, rodeado
de algo, ya no (podría) ser infinito, porque lo que rodea es
más grande que lo rodeado. Pero, como nada puede ser más
grande que lo infinito, lo infinito no puede existir en algún
lugar.
(70)Pero lo existente tampoco puede ser contenido en sí mismo.
Pues (si fuera así), lo mismo sería el contenido y el conti
nente (6), y lo existente se partiría en dos: el lugar y el
cuerpo. Pues lo en que es el lugar y lo en ello, el cuerpo.
Pero como esto es absurdo, lo existente tampoco puede con
tenerse a sí mismo. Por consiguiente, si lo existente es eterno,
(también) es infinito; si es infinito, no está en ningún sitio;
y si no tiene algún sitio, no existe. Por lo tanto, si lo existente
es eterno, no. (puede) existir en absoluto.
(71)Pero lo existente no puede tampoco haber sido creado. Pues
en este caso (solamente puede) tener su origen en lo existente
o en lo inexistente. Pero no (puede) proceder de lo existente.
Pues ya que es existente, no procede (de la nada) sino que
ya es existente. Pero tampoco (puede originarse) en lo in
existente. Pues lo que no existe, no puede dar existencia a
nada, porque lo que crea debe necesariamente participar en la
existencia. De ello resulta que lo existente no ha sido creado.
(72)Asimismo lo existente no puede ser ambas cosas a la vez,
pues lo eterno y lo creado son incompatibles: si lo existente
es eterno, no ha sido creado, y si ha sido creado no (puede)
ser eterno. Por consiguiente, si no es eterno ni creado ni
los dos juntos, no se puede admitir que exista lo existente.
(73)Pero también de otra manera (es posible probar que no se
da lo existente): si existe lo existente, no (puede) ser sino
uno o múltiple. Pero no es uno ni múltiple —como será
demostrado— así que no existe lo existente. Pues si es uno,
(5)[Pues estas cosas se oponen recíprocamente]
(6)[lo mismo será lo en qne se halla y lo que en ello se halla]

(74)

(75)

(76)

puede ser o una cantidad, o algo compuesto, o una extensión, o
un cuerpo. Pero cualquiera de estos que sea lo existente, en
ningún caso es uno. Pues si es una cantidad, será divisible;
y siendo compuesto se podrá descomponer. Igualmente, lo que
se concibe como extensión no será indivisible. Y si se trata de
un cuerpo, (hasta) resultará triple, pues será largo, ancho y
alto. Pero sería absurdo sostener que lo existente no sea nada
de (todo) esto. Por lo tanto, lo existente no (puede) ser uno.
Pero lo existente no es múltiple tampoco. Pues si no es uno,
no (puede) ser múltiple, porque la pluralidad se compone
de las unidades. Suprimiéndose empero la unidad, lo múl
tiple también queda abolido. De lo dicho se deduce que no
existe ni lo existente ni lo inexistente.
Pero también es fácil probar que (lo existente puede) tam
poco ser ambas cosas a la vez: existente y no existente. Pues
si existe lo existente y si existe (también) lo inexistente, los
dos coinciden en cuanto al (hecho de) existir. Pero esto
significa que los dos no existen. Pues es un hecho que no
existe lo inexistente, y ha sido demostrado que lo existente
coincide con lo inexistente y que por lo tanto no existe lo
existente.
Pero aun si lo existente coincide con lo no existente, lo exis
tente no puede ser los dos: pues si lo existente fuera los dos
(es decir existente y no existente) a la vez, (ya) no coinci
diría (con lo no existente); y si coincidiera, no (podría) ser
los dos. De ello se puede deducir (por el razonamiento si
guiente) que no existe nada: pues si no hay lo existente ni
lo inexistente, ni los dos juntos, y si fuera de esto no puede

(77)

(78)

(79)

ser concebida ninguna otra posibilidad, (esto es una prueba
de que) no existe nada.
Pero (hasta) si hubiera algo, sería incognoscible para el
hombre e inconcebible, lo que va a ser demostrado como
sigue. Dice Gorgias: lo existente no puede ser pensado, si el
objeto pensado no es existente. Y con razón (lo sostiene):
pues como lo blanco puede pensarse si (el objeto) pensado
es blanco, por otro lado, forzosamente, lo existente no podrá
ser pensado, si lo pensado no existe.
Por lo tanto, (Gorgias) argumenta sensata y lógicamente:
lo existente no puede ser pensado, si lo pensado no existe (')•
Pero lo pensado no existe, lo que resulta de la argumentación
que sigue más adelante (8); por lo tanto lo existente no puede
ser pensado.
En cuanto a lo pensado es claro que no existe.
Pues si lo pensado existiera, todo lo que piensa el hombre
existiría y tal como lo piensa. Pero esto es inadmisible. Pues
por más que uno se figure a un hombre que vuela, o carros

(7)[Por eso la tesis Lo existente no puede ser pensado, si lo pensado no existe
es sana y salvadora para la conclusión]
(8)[Pero lo pensado —pues debe ser anticipado— no existe^ como será demostrado]

268 —
— 269 —

�— 69^ —
[opBJisomsp BJ88 ouioo 'ajaijo on —opBdpiius 138 ^qap sand— opBStrad o[ ojs^] (g)
3161X3 O^ OpBSU3d OJ 18 'opB^IIdd J3S 3p3Ild OH 3103^81X3 O'^ 8163] B^ O83 1O¿] (¿)
sojjbd o 'npnA anb ajqraoq un b ajnShj 98 oun anb sbui jod
san^ •siqístmpEut sa ojs^ ojgj -Bsuaid oí oiuoo pj^ A BjJTisixa
ajqmoq [^ Bsuaid anb o¡ opoj 'BJaijsixa opBsnad o[ is san^
•a^sxxa on anb ojsp sa opBsuad o^ e ouron^ ug
•opBsnad jas
apand on sjugisixg o¡ ojubj o[ jod í (8) aiuspps ssin aní^^s anb
uopBiuamn^jB b[ ap Bj^nsaj anb oí 'ajsixa on opBsuad oí ojaj
• (J aieixa ou opesuad o[ is 'op^snad j^s apand on a^uajsixa o[
: aiuauiB3io[ A BjBsuaa BjnaranSjB (sbiSjo-j)) 'ojhbj o\ joj
•sjsrxa ou op^suad o\ is 'opBsuad jas
Bjpod ou ajuaisixa oj 'a^nauíBsozJoj 'op^^ ojjo jod 'o^uBpq sa
opBsnad (ojafqo [a) is asjesuad apand o^nBjq oj ornen sand
: (anaiisos o[) uozni noo j^ 'ajua^sixa ea ou opesuad ojafqo
p is 'opBsnad jas apand ou auia^sixa o\ :sm%iof) 9oiq -anSis
otnoo opBjjsoraap jas b ba anb oj 'a[qtqaouooui a ajqmoq
ja Bjed dpqx^sonSo^ui Bjjag 'oS[B Bjaiqnq xs (bjsbi^) oj^j
•BpBU ^jsixa on (anb ap
Bqanjd sun s^ oisa) 'pBpx^iqísod bjjo BunSuiu Bpiqaouoo jas
apand ou ojsa ap Bjanj is Á 'soinnf sop so^ iu 'a^najsixaui oj
ra ainajsixa o^ Ávi\ ou is sand :spBn aisixa on anb (aiuatn^
-18 ojuaiuiBnozBj p jod) jpnpap apand as o]^a ^q *sop soj
jas (Bupod) ou 'Bjaipiontoo is A i (ajuaispca on o[ uoa) Bijip
-xouioa ou (b^) 'zaA b[ b (atnaisixa ou A ajnajeixa Jioap sa)
sop so[ Bjanj aiuaisixa oj is sand :sop soj jas apand on ajuaj
-stxa o^ 'aiuaisixa ou o^ noa apiamo^ aiuajsixa o\ ts un oi9¿
•ajuajstxa
o\ 9181X^ ou o^ubj o^ jod anb A ajuajeixaní o¡ noo apiautoo
9ju9isix9 oj; anb opBj^souiap opis Bq A 'aiuaisixaui o[ ajetxa
ou anb oqaaq; nn sa sanj 'na^sixa on sop so[ anb b^ijiu^ts
ojsa oja^ ^Jiispca (ap oqa^q) p ojuen na uappuioD sop
so^ 'ainajsixaní o^ (uaiqniBj) ajetxa xs A ajnajsixg o[ ajeixa is
sanj 'a^naisixa ou A ajuajsixa :z^a bj b sbso^ SBqmB jas oood
-vue% (apand ajnajsixa o^) anb j^qojd ^pej sa naiqniBi oja^
'ainaisixanr o\ iu ajuajsrxa o[ tn a^srxa
ou anb aonpap as oqaip o[ ^q -opi[oqB spanb uaiqraBj [di;
-pim o^ 'pBpran v\ ojadma asopuaunijdng 'sapspxnn sb^ ap
auodmoo as pBpijB.m[d b^ anbjod 'a^dt}|ntn jas (apand) ou
'oun sa ou is san^ *o9odmB) a[d]ijnui sa on ajuajsixa o^ ojaj^
•oun jas (apand) ou aiuaisixa o\ 'oiubi o^ io¿ -oiso (opoj) ap
BpBU Bas ou ajuaisixa o^ anb jauaisos opjnsqB Bijas oja^ 'ojp^
A oq;9UB 'oSjB^ Bjas sand 'apJuj BJBip^saj (BjSBq) 'odjana un

(6¿)

(8A)

[B]]Bt{ 38 o¡[3 3 anb oj i ^jjcq 39 3nb ua O[ BJ38 onisnn oj] (9)
[31Q3mB30Jldl031 OSQOdO 39 8BS00 SB193 83U^] (^)
'onn sa ts san^ 'ainsjspca oí sjstxs on ^nb isb —opBJ^souiap
BJ3S ouioo— 3idiipn.ni iu oun ss ou oja^ ^dup^in o oun
oms jas (apsnd) ou 'sjusjsixs o^ ajeix^ is : (sjuajsixa oí Bp
as on anb jsqojd aiqísod sa) BjauBin bj^o ap uaiqraBj oja^ •(SA)
•3JU3181X3 o\ Bjstxa 3nb jiiimpB apand 38 ou 'soiun^ sop sol
TU OpB3J0 IU OUJ3J9 83 OU tS '9}U9inSlSUOD JOJ •OUJ313 J38
(opand) ou opBajo opts Bq is A 'op^aja opis Bi{ ou 'onjaja sa
aiu9}8ix9 oí xs :83iqi}Bdmo^uT nos opssjo oí A ouia^a oí sand
'zaA bi b sBSoa gBqiuB jas apand on a^ua^sixa oí omsimisy
•opsajo opts bi^ ou ajuajsixa oí anb Bjp^saJ ons a^ •Bpuajsixa
bi ua jBdioi^JBd siu^niBiJBsaoau aqap b^jd anb oí anbjod 'BpBu
b BiDnajsixa jBp apand ou 'a^sixa on anb oí san^ -aiuaisixa
-ui oí ua (asjBui3iio apand) ooodmBj ojaj 'ajuaispca sa bjC
anb onis (BpBn re\ ap) apa^ojd ou 'ajnajsix^ sa anb vA sanj
oí ap japaaojd (apand) ou ojaj 'ajuajsixsut oí us o
oí ua ua^iJO ns jauaj (apand 9^uauiB[O8) osbo aisa ua
*opB3J3 opis jaqBq ooodraBj apand ou ajuajeixa oí ojaj;
•oin[osqB ua ai^spc^ (apand) ou 'ouia^a ss
a^uajspca oí is 'ojubj oí jo^ 'ajspca on 'oijis unS[B anaii ou xs A

(ZA)

(IA)

íopis nnSniu ua Bjsa ou 'o^iuijui sa is íoiiutjni sa (uaiqunn)

^ ua Jiisixa apand ou ojiuijuí oí 'ojmijni oí anb
sbui Jas apand BpBU omoa 'oja^ 'opsapoj o\ snb apu^j^ sbui
sa Bapoj anb oí ^nbjod 'ojiutjuí J3S (Bjjpod) ou vA 'o3[B ap
opBspoj 'aiuamSisuoo joj -bsoo bj^o jas Bjjaqap 'bijbiss apuop
o^pnbB 'jsSni nn^iB U9 asB[iBq as is 'san^ "JBSni unSnm
us 9J8IX9 ou 'ojxmjuí sa is j^ 'ojiuijui sa 'oidpuijd auan ou
is ojaj •otdionijd auap on 'opBajo opis jaq^q ms ajsixs snb

(SA)

'oujaja sa 9ju9^8ix9 o\ 18 '9^uamisuo3 joj •omsim ts b asjansi
-no apand o^odme^ ajuai^ixa oí 'opjnsqB sa oisa omoo oja^
•odjsna p 'o^^ ua oí A jB^ni p sa anb us oí san^ -odjan^
p A JB^ni p :sop ua Bjjiijsd as aiuaisixa oí A '(9) a^uau
-lino p A opxuaiuoa p btjss omsiui oí '(jsb Bjanj is) san^
•omsiui ts U3 opmaiuo^ jas apand oooduiBj aiuaisixa oí

(9A)

(W)

ap B)Bj) as 18 j^ •ajqísiAtpui Bjas on uot9ua;x9 oraoa gqiouoo as
anb oj 'ajuauqBn^j -janodmoasap Bjpod as ojsanduroo opuais A
ía^qísiAip Bjas 'pepijuBo Bun sa is san^ 'oun sa oseo unSuin
U9 '^juaisixa o\ Bas anb eo^sa ap BjainbjBna ojaj -odjano un
o 'uoisuajx9 Bnn o 'oisanduioo oS¡b o 'pBpxine^ Bun o jas apand

'ojsdnis 'oujaia o1^ •oidionijd un auoij opeaj^ oí opoi 69n,j
•oidionud auau ou 'oujaia sa ajuaispcs o^ xg •oujsjs
oí jod (ojuainiBnozBj ojjsanu) jBzadms anb soraanaj^
•ainaispca oí aisxxa ou anb 3J9ijm as
ojp ap tsoinnf sop eo^ iu 'op^aj^ iu ouia)3 sa ou (ajuaisixa
oí) —opBjjsomgp bjss omoo— OJ3J "Z3A bi b opB3jo A oujsjs
o opB3J0 o OUJ3J3 jss (apand) 'a^uajsixa oí ^Bq is san^
•3ju3}six9 o/ ooodtunt atsixa ou ojaj
•Bjsixa aluaisixs ou oí anb ayqísod
sa oooduiBi ojubj oí jod íbjsixs ou sjnsisixa oí anb pEpi^iqis
-odiut Bnn sa 'uaiq sanj -jtisixs ou BjapuodsajjoD ai ajuajsxxa
oí b 'ajsixa ou anb o\ b apuodsajjo^ Bpuaistxa bi is A '(s) aj
-etxa ou anb oí b 9juain{B.ij3uiBip ánodo as a^sixa anb o^j

(OA)

(69)

(89)

�. que corren sobre el agua, (sin embargo) no vuela en seguida
el hombre, ni corren los carros sobre el agua. De ello resulta
que lo pensado no existe.
(80)Además, si lo pensado existiera, lo que no existe no (podría)
ser pensado. Pues a lo opuesto corresponde lo opuesto. Lo
opuesto a lo existente, empero, es lo inexistente. Por lo tanto,
si lo existente pudiera ser pensado (9), lo no existente no
podría serlo. Pero esto es imposible. Pues la Escila y la Qui• mera y muchas cosas más, que no existen, pueden ser pen
sadas. De ello resulta que lo que existe no puede ser pensado.
(81)Así como las cosas que se ven se llaman visibles porque son
vistas y las cosas que se oyen se llaman audibles por ser oídas,
y no rechazamos lo visto como inexistente porque no se oye,
ni lo oído porque no se ve —pues cada cosa tiene que ser
percibida por el órgano respectivo y no por algún órgano
ajeno— asimismo lo pensado debería existir sin que sea visto
ni oído, pues es percibido por su propio órgano, el juicio.
(82)Por lo tanto, si alguno se imagina carros que corren sobre el
agua (10), sin que (naturalmente) los vea, (forzosamente)
deberá también estar convencido de que, (en efecto), existen
carros que corren sobre el agua. Pero esto sería absurdo. Por
consiguiente, lo que existe no (puede) ser pensado ni con
cebido.
(83)Y aun si (lo existente) pudiera ser concebido, no se podría
comunicar a otro.
Pues si las cosas que existen en el mundo exterior son
visibles y audibles, en fin perceptibles —las unas al alcance
de la vista y las otras del oído, pero no al través— ¿cómo
podrían ser comunicadas a los otros?
(84)Pues el medio de comunicación es la palabra; la palabra
empero no es el substrato ni lo existente; por tanto, no po
demos comunicar a los demás lo existente sino (sólo) la
palabra que no es idéntica con las cosas. Pues bien, así como
lo visible no puede ser oído ni viceversa, asimismo lo exis
tente —pues existe afuera— no puede tornarse en nuestra
palabra.
(85)No siendo empero (idéntica con) lo existente, la palabra no
puede ser comunicada a los otros. La palabra —dice— es el
producto de las cosas que, desde fuera, nos vienen al encuen
tro, es decir un producto del mundo perceptible. Tan pronto
como, por ejemplo, el gusto nos alcanza, hace nacer la pa
labra enunciada sobre esta cualidad, y el color incidente da
origen a la palabra sobre el color. Pero si es así, no es la
palabra que expresa el mundo exterior sino el mundo exterior
que indica la palabra.
(86)Sin embargo, no se puede sostener que, así como lo visible
y lo audible subsisten, lo mismo suceda a la palabra, de ma-

ñera que el hecho de su existencia y de su subsistencia (pue
da) dar indicaciones sobre lo subsistente y lo existente. Pues
—dice— aunque la palabra (subsista), difiere, sin embargo,
de las demás cosas existentes; y lo que más difiere de las
palabras, son las cosas visibles, pues órganos distintos per
ciben lo visible y la palabra. Así, la palabra no revela, en
general, las cosas existentes, como tampoco las cosas mani
fiestan recíprocamente su naturaleza.

(87)

Frente a tales aporías planteadas por Gorgias, el criterio de
la verdad desaparece en virtud de ellas. Pues el examen de
lo que no existe ni de lo que no puede ser conocido ni de
lo que no puede ser comunicado a los demás, parece imposible.

(9) [si le corresponde ser pensado]
(10) [piensa que los carros corren sobre el agua]
— 270 —

— 271 —

�— UZ —

— OLZ —
ojqos najjo^ som^ ao| 3nb esaaid] (01)
[opesusd ras apuodsajjo^ 9| 19] (5)
-bui ap 'Bjqsp^d bj b Bpaans oinstin o^ 'uajsisqns apqipnB o^ Á
oj oinoD jsb 'anb aauajeos apand as ou 'oJBqnia urg
•BjqB[Bd v\ Baipui anb
opunm p oms jooaixa opunm p Bsajdxa anb
b[ sa ou 'isb sa is ojaj -jo^o p ajqos BjqB^Bd B[ b
Bp ^juappui jopDa p A 'pBpipna Bisa ajqos BpBpunua BjqB[
-Bd B^ J39BU aasq 'eznBop^ son ojsn3 p 'opfmafa jod 'oraoD
ojuojÜ ubj^ •a^qijdaaaad opunm pp ojanpojd un Jiaap sa 'ojj

rl

-uanaua ^b uauaiA sou 'Bjanj apsap 'anb SBSoa sb[ ap ojonpojd
p sa —aoip— Bjqs^d b^j -sojjo so]; b epBainnraoa jas apand
ou Bjqs^d ej; 'ajuajsixa oj (noa Bojiuapi) ojadma opnais

(9^)

(^g)

Bjjsanu na asjBUJO} apand ou —BJanjB a^stxa sand—
-sixa o^ ouisiuiisB 'BsjaAaotA m opio jas apand ou apqisu. o\
oraoa 18B 'uaiq sanj -sbsoo sb[ noa Boijnapi sa ou anb Bjqs^d
^\ (ojos) oms ajuajsixa o\ SBraap so^ b jBoiunraoo somap
-od on 'ojobi jod íainajsrxa o\ ra o^BJjsqns p sa ou ojadma
BjqB[Bd B[ íBjqBjBd B[ sa noiOBOiunraoo ap oipara p san^
¿SOJJO SO[ B BBpB3TUnmO3 J3S UBTJpod
orapa? —83ABJ) p^ ou ojad 'opjo pp sbjjo sb^ A bjsia bj ap
aanBop^ ps SBun sej— sspqi^daajad urj na 'sa^qipns A sa^qísiA
nos joijaixa opuntn p na na;sixa anb SBSoa sb^ is sanj
•oujo o jvoiuntuoo

•ajqísoduii aoaj^d 'sBtuap so[ e opeaiunutos jas apand ou anb o^
ap tu opiaouoa jas apand on anb o{ ap ra ajsixa ou anb o[
ap uamexa p sanj -SBjp ^p pnjjiA ua aaaJBdssap pepjaA b[
ap oijajija p 'sbiSjo-^) jod sepBajnB^d SBjjodB sap^j b ajuaj^

•opiqs^
-nos ra opBsnad jas (apand) ou ajsixa anb o[ 'ajnarnSisuoo
jo^ 'opjnsqs Bijas ojsa oaaj -biiSb p ajqos uajjoo anb sojjb^
uajsixa '(ojaaja na) 'anb ap oppuaAuoa jBjsa uatquiBj Bjaqap
(a;uaniB8ozjoj) 'b^a so[ (ajuaui[BamBu) anb uis '(0I) Bn^B
[a ajqos najjcoo anb soxibo buiSbuii as ounS[B is 'ojubj o[ jo^
•oíainf p 'oubSjo oidojd ns jod opiqiojad sa sand 'opio ra
o^sia Bas anb uis Jijsixa Bijaqap opBsuad oj omsimisB —ouafB
oubSjo un^^ jod ou A OAijaadsaj oub^jo p jod Bpiqpjad
jas anb euaij bso^ ^p^a sand— aA as ou anbaod opio o[ ra
'a^o as ou anbiod ajuajsixaui oraoa o^sia o^ sotuBZBuoaj ou A
'SBpio jas jod sa^qipne ubuib^ as ua^Co as anb sbsod sb[ A sbjsia
uos anbjod sa^qieíA ubuib^ as usa as anb s^sos sbj ouioa isy
'opesuad jas apand ou aisixa anb oj anb B^p^saj o¡;p aQ -SBpss
-uad jas uapand 'uajsixa ou anb 'sem sbsoo SBq^nm A BJam -m^) vi A bjk&gt;s;j B^ san^ -a^qísodiui sa ojsa oja^ -o^as Bjjpod
ou ajuaj8ixa ou o[ '(e) op^suad jas Bjaipnd a^uaisixa o^ is
'ojubi o^ jo^ -aiuaisncaui o\ sa 'ojaduia 'ajusisnta oj b ojeando
o^ 'ojsando o[ apuodsajjoo ojeando o¡ b san^ -opBsuad jas
(Bjjpod) ou ajsixa ou anb o[ 'sjaijsixa op^suad o\ is 'SBiuapy
•ajsixa ou opesuad o\ anb
Bjpnssj o^p 3Q 'BnSB p ajqos sojjeo soj uajjoo ra 'ajqraoq p
BpinSas ua BpnA ou (oSjBqma uis) 'Bnáe p ajqos uajjoa anb

(¿8)

•Bza^jnjeu ns ajuauíBaojdpaj uBjsatj
-iubui sbsod 8B{ oaoduiBj onio3 'sajuajsixa SBSoa sb[ '^jauaS
na '^pAaj on BjqBjBd v\ 'jsy 'BjqB^d bj A aiqísiA o\ uaqp
-jad sojmjsip boubjo sand '83[qisiA s.BSoa sbj nos 'SBjqepjd
sbj ap ajaijip SBtn anb o\ A ísajuajsixa sbsoo SBiuap sb^ ap
'oSjBqma nis 'ajaxjtp '(Bjsisqns) BjqB^d ^ anbnnB —aoxp—
e^n¿ -ajuajsixa o[ Á ajua^sisqns oj ajqos sauoiaBoipui jBp (sp
-and) Biouajsisqns ns ap Á Bpuaisixa ns ap oqaaq [a anb Bjan

(^g)

(X8)

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="585">
                <text>Gorgias de Leoncio : su teoría sobre el no ser según Sexto Empírico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="586">
                <text>Traducción del griego del Profesor Dr. Armin Schlaefrig</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="587">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 2 : p. 267-271</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="588">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="589">
                <text>1947</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="590">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="591">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="592">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="67" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="114">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/e92428467357847e78a003b80e2aefdd.pdf</src>
        <authentication>90f9f00ed36c4bfe10003365580b184a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566">
                    <text>= []
•oij p aa bis on = () (j)
'II 'X 'S6I P nP!P '„•^!
jap aiuavi8njjtt ens na siaig jod opi^npojdaj oixaj ¡ap opiAjas somaq boj^
•ojp a¡ ODnawyf anb oi^ajipai osjn^aip jap enuoj bj anj
oijjns anb oiqniBO roían ¡3 ipjai^uo aoaiad sooitdajjouj \a a^ opBAjasuo^ ojusj [g
•SBpBinj^j opis ubi{ o eeaiiBmaiqo^d nos BJoqs Bjseq SBpejnuuo^ siss^odiq sb[ i opBlBJi pp
JOjnB [B jBoijijuapi sjqísod opis Eq Of^ -bjs Bjqssnu sp ^] O[8ib ¡^p ODiuo)B]doaa ojosojij
'oonaHVf ap (wmt/dosojitjj po mjvuotjpy) soopdajiojj p na ssvig Jod so^jsiqnjs^p
aojanj '—o[U9 [a i ssapi sb[ jod jBSznf b 'osaaodoia^ [ap Buang S{ ap osuBjoduisiaoo—
oaiiuyuB ojoso[tj un ap o^iiijod-oaiia opBlojj jap sojusoiifBjj saiaam^is so-j (\)
sbj Á uainumpo
anb oois 'BpnajoAanaq uoa s^jja ap najqBq on i
sbj) opiqap 83 omoa napajd^ on sajqmoq soj anb ao^q anb
'BipiAua bj BAajqns ae on Bjja bjjuo^) -Bjp aa BzuBijuoa Bja^as
aaai) opnnin ja anb^od 'BjapBJnp emej A BJnoq ajrainbp^
'p uoo ojunf uopaajjad bj B;sBq opBjjouBsap Bq as A (a-iq
-raoq ja jod) ouBjdinai spezadma opis Bq anb Bjqo Bpoj sanj (g)
*ajqBUBAni a opinSas ozaanjsa un js^sq A nsAof jBzad
-tna aqap '(pBpijBaj aa) sa omoa pj asjBJ^som (japod) ajamb
A sajqmoq soj aa^ua o3p na buibj jjjinbpB apnajajd anb j^j (^)
'I '96 d

-Z

*3jqBJ3dnsai Bijnssj ajqinoq p Bjqo anb oj opo; (soiismbaj
so)83) sopoi ojadnia sopijdain[) •ojaajjad jas b anSajj oSp anb
ajqísod sa on vÁ 'ojos oun bijbj (sojisinbaj) sojsa sopo; ap ig (g^
•odraap oqonra ojja na jBJdAasjad A 'ajq
-tBod sainB oj japnajdB b jBzadma 'ozjanjsa jijirao on 'onanq
A ojjaq oj JBoanq :sa- aaqraoq jap ouBtn bj as Bjsa is anb
oj ojad íBun^joj bj ap sauop aos (sapnjijdB) SBjsa (o^jap
joj) 'sajBjn^Ba sauopisodsip jana^ ouesa^aa 83 oaatnxjj (^)
:saiaain^i8 eaaopBjapisnoa sbj noa opjanoB ap aejrnSasaoa
apand osa (,.) (opoj) —B^p ap aiJBd o pBpipio^ ns na pn^JiA
BJ B38 pnjJIA BJ O BpUailOOp BJ 'BIOnBJSUOD BJ 'BTJnpiqBS BJ
:nopoajjad Banijn bj b iBAajj aasap orni anb bsoo ^ainbpn^) (j;)

'€T 'S6 ^ ÍIFlsíd u9PíPa

t

utuuy -jq uosafoj^ jap ogaijg jap up

d)

sümamomv

�(3)No les gusta a los hombres elogiar a otros, pues piensan que
(haciéndolo) sufrirían una pérdida ellos mismos. Sin embargo,
rindiéndose, poco a poco, a la evidencia (3), acaban por ser
convencidos y, aunque contra su voluntad, al andar los años,
se convierten en admiradores.
(4)Y entonces (solamente) dejan de dudar si un hombre es en
realidad tal como parece o si acecha y caza la fama para
engañar, y presenta, con intención aviesa, todas sus activi
dades bajo un aspecto favorable.
Pero en un hombre de la índole que acabo de trazar, la
virtud practicada inspira confianza y origina buena fama.
(5)Pues los hombres convencidos (ya de su sinceridad) quedan
inaccesibles a la envidia y (ya) no creen ser engañados.
(6)Además, el (largo) tiempo, que acompaña todas las obras
y actividades, da más virtud a lo que se practica; poco tiempo,
empero, no puede obtener el mismo resultado.
(7)Si uno se interesa por la retórica y emprende su estudio, es
posible que, dentro de poco tiempo, se iguale a su maestro.
Pero en cuanto a la virtud, que se manifiesta (*) por múlti
ples acciones, no es posible llevarla a la perfección en poco
tiempo y empezando tarde, sino que es necesario haberse
criado y crecido con ella, absteniéndose de malas costumbres
y razonamientos y, (además), esforzándose y obrando con
mucho esmero y durante largo tiempo.
(8)La fama, empero, adquirida en poco tiempo, tiene mala ba
se (5), pues a los hombres no les gusta reconocer a los que
se han vuelto ricos, sabios, buenos o valientes de repente y
en poco tiempo.

3.

(4) Pero si uno hace mucho bien a sus prójimos socorriendo^

con dinero, se verá, sin embargo, obligado a obrar mal p
otro lado, pues de nuevo tendrá que reunir dinero i
Entonces (empero) ya no podrá, probablemente, amo
tonar bastante para que no se le acabe (el dinero), si sigi
donando y regalando.
Y este es el segundo peligro que sobreviene además d

(5)

Y si además de eso quisiera hacer regalos, cómo le serí
posible encontrar una fuente sempiterna de dádivas? (8)

(6) Hay (sin embargo) esta posibilidad y consiste en defende;
las leyes y lo justo. Pues esto es lo que reúne y liga a lo:
Estados y a los hombres.

p. 98, 17.

• -,v

cara la virtud sin hacer caso de su vida. Puto m mayoría de
los hombres fracasan ante esos dos peligros.
Se angustian por su alma, pues es el alma que los hace
vivir (10).
Así la cuidan atentamente por amor a la vida y por su
habitual relación íntima con ella.

p. 97, 16.

(1)

(2)

(3)

Si un hombre aspira a alguna maestría y, gracias a sus esfuer
zos, la lleva a su colmo, —la elocuencia, la sabiduría o la
fuerza— debe servirse de ella para lograr (un fin) bueno y
legal.
Pero si alguno se sirve de su ventaja para (un fin) in
justo e ilegal, esto es pésimo y mejor sería que no la tuviera.
Y así como el que posee alguna maestría, llega a ser comple
tamente bueno sirviéndose de ella para (conseguir) lo bueno,
asimismo, por otro lado, se deprava por completo el que
hace uso de ella para lograr un fin malo.
Pero quien aspira a la virtud entera, tiene que ver cómo
deberá razonar u obrar para tornarse el mejor (6); y el mejor
será el que sirva al mayor número posible de hombres.

(3)[vencidos por la obligación]
(4)[consiste en]
(5)[sufre daño]
(6)[por qué palabra n obra podría tornarse el mejor]
— 260 —

amontonar dinero: si el rico se empobrece y si el acomoda^
queda reducido a la miseria.
Pues bien, cómo puede alguno hacer bien a los hombres si
distribuir (su) dinero sino de otro modo y sin maldad y si
abandonar la virtud?

(3)

Y en cuanto al dinero lo codician porque hay cosas que
les causan miedo.
Pues bien ¿cuáles son estas preocupaciones? Son: las enfer
medades, la edad, las pérdidas imprevistas —no pienso en
los gastos que podrían resultar de (la aplicación de) las
leyes, pues, con cuidado, estos se pueden evitar— sino en al

(4)
(5)

go como incendios, muerte de esclavos o de ganado y en otros
siniestros que amenazan el cuerpo, la vida o los bienes ma
teriales.
Por todas esas razones cada uno quiere ser rico para disponer
de dinero en estos casos de emergencia.
Pero también hay otros motivos que, tanto como los dos arriba
mencionados, incitan a los hombres a adquirir riquezas: la
ambición, en la que los unos rivalizan con los otros, la envidia
y el poderío, motivos por los cuales aprecian el dinero, porque
los ayuda a (lograr) su fin.

(7)[volviendo a reunir dinero]
(8)[cómo podría tener la posibilidad sempiterna de regalar]
(9)[si no se preocupara por]
(10)—----- • •

— 261 —

�— I9Z —
ap uopaai i onnnisg (oí)
[jod BJBdn^oajd a on u](^)
ap Biuaiidniaa pspi^iqísod bj jaoaj sjjpod oraoa](g)
[ojanip Jianaj • opusiA[OA](¿)
•uij ns (jbjSoj) b Bpn^B soj
anbjod 'oíanip ja UBioaidB sajena soj Jod soApotn 'ouapod ja A
BipiAus bj 'bojío soj uoo ubzijbaij 8oun soj snb bj na 'uoioiquiB
bj :BBzanbij jiJinbpB b sajqmoq soj b ubjioui 'sopBuopuam
BqujB sop soj omoa ounn 'anb soApom soijo Am\ uaiqniB) OJta^
•BpnaSjama ap sosbo soisa na oiauip ap
janodsip BJBd ooij jas ajamb oun Bpsa sanozBj sssa SBpoi joj
•83JBIJ3J
-Bm sanaiq boj o BpiA bj 'odjano ja ubzbusuib anb sojisarais
bojío na A op^usS ap o soABjasa ap aiíanm 'soipnaaut omoa oS
-jb na oms —jbjia^ napand as soisa 'op^pino noa 'sand 'sa^aj
sbj (ap uoioBoijds bj) ap jsijnsaj UBjjpod anb soisb^ soj
na osnaid on— SBjsiA^idini espipjad sbj 'pepa bj 'sap^pam
•ja^na sbj :nog ¿sanopsdnaoajd SBjsa nos sajBna? uaiq
•opaitn
anb bbboo ^eq anbjod uBioipoo oj ojauíp jb oiusno na

(s)
••+•

[jofain

— 09^ —
Bjjpod Bjqo n jqB[Bd anb jod] (9)
[ogép ajjne] (S)
[noiDBSi[qo B[ jod soppaaA] (j)
'sajqmoq ap ajqísod ojaninn jo^bui jb bajis anb ja fias
Jofaní ja A t (9) jo fa tu ja asjBuioj BJBd iBiqo n jbuozbi Biaqap
oraoD J3A anb auap 'BJajna pnjiiA bj b BJídse n^inb ojaj (g)
'ojBta ui^ un jbjSoj BJBd Bjja ap osn aoeq
anb ja oiajdnioa jod BABJdap as 'op^j ojjo jod 'orasimisB
'onanq oj (iinSasnoo) Bjed Bjja ap ^sopuaiAiis onanq ainaraej
-a^draoo jas b B^ajj 'Bjjisaem BunSfB aasod anb ja otnoo jsb
(^)
•BjaiAnj bj on anb Bjjas jofam A omisad sa oisa-'je^ají a ojsnf
-ni (nij nn) BJBd bíbjusa ns ap aAJis as onnSjB ts oja^
A onanq (uij nn) jbj^o^ Bjed B^p ap asjiAjas aqap —ezjanj
B[ o Bunpiqes bj 'Biauan^oja B[— 'onqoa ns b ba3[[ bj 'eoz
-janjsa sns b SBiaBiS 'A ejjjsaBni BonSp b Bjídss ajquiou nn jg

(9)

saj

91 '¿6 d '

*ejja noa buiijui uoioBjaj
ns jod A BpiA bj b jouib jod aiuameiuaiB UBpmo bj isy

•ú)

A a^nadaj ap b^jusijba o sonanq 'soiqBS 'sooij
ojjanAoood
neq na
as
•odmap
anb boj b jsoouooaj BjsnS saj on sajqmoq soj b sand '(:) 98

aoBq soj anb boijb ja sa sand 'bihjb ns jod uBpsnáuB ag
•sojSijad sop sosa ajnB ubsbobjj sajqmoq soj
ap bijoá'bui bj san^ 'BpiA ns ap osbo jaa^q uis pniJiA bj bjbo
-snq A Biopsnf bj b BJBoipap as is A 'oprnim ja opo) b ^bubSu^
an-&gt; sajBijaiBm sanaiq soj ap (6) Bmpna Jod BjaiAnisa is ojias
tjjpod A 'omBim is ap oinjosqB ouanp Jas aqap ajqmoq Bps^ (^)

(Z)

-Bq BjBín anap 'odmap oood na Bpijinbps 'ojadma 'buibj B'j
'odmap o3ib[ a^usjnp A ojamsa oqonm
noa opuBjqo A asopnBZJojsa '(SBinapB) '^ soinaimsnozBJ A
sajqmniBoa sejem ap asopuaiuajsqB 'Bjja noa opioa^o A opBua
asjaqeq oiJBsa^an sa anb ours 'apiBj opuBzaduia A odmap
oood na nopaajjad bj b BjJBAajj ajqísod sa on 'sauoiooB sajd

¿I '86 'd
•Bajqmoq soj b jÍ sopBjsg
goj b bSij A aunaj anb oj sa o^ea san^ *o)Bnf oj A saÁaj sej
japnajap na aj^isuoo A p^pijiqísod Bisa (o^jsqma uis) ^bjj
^g) ¿sBAipsp ap Bnjaiidmas sjusnj Bun jBijuooua ajqísod
Bjias aj 01U90 'sojBaj lao^q Biaismb osa ap semape is j^

(8)

.pjnm jod (,,) BjsaijiuBín as anb 'pnjju bj b ojuBno na ojsj
•OIJ83BUI ns b ajen^i as 'odmap oood ap oijuap 'anb ajqísod
sa 'oipnisa ns apuaiduia A Boiaojaj bj jod Bsaiajuí as oun ig
*opBijnsaJ omsim ja jana^qo apand on 'ojadma
'odmap oood íBo^oeid as anb oj b pnjiiA ssm Bp 'sapepiApaB A

(9)

SBjqo sbj sepoi BUBdinooB anb 'odmap (o^jbj) ja 'sBuiapy
•sopBUBSua jas naajo on (vA) A Bipuna bj b sajqísaaaBui
nspanb (pepua^mB ns ap vA) sopiouaAuoa sajqmoq soj sanj

jas jod ueqBOB '(s) BionapiAa bj b 'oood b oood 'asopuaipuu
'oSjeqma nig -souisiui sojja spipjad Bun ubjjiijiis (ojopnapBq)
anb nesnaid sand 'sojjo b iBiáop sajqmoq boj b ej^nS saj o^¡

(L \ ojanip Jinnaj anb Bjpnai OAann ap sand 'opej ojio
jod jbui jBjqo b opeSijqo 'oSjsqma uis 'bisa as 'oiautp noa
sojopnaujoaos soraifoid sns b naiq oqonm aoBij oun is oia¿ (f)

ua'jÍnajjaiAuoa
as
'soub soj JBpuB jb 'pBjunjOA ns 'sajopeJimpB
bj^uoo anbunB
sopionaAnoa

¿pniJiA bj JBuopuBqB
nía A pepjBm nis A opom oijo ap ouis oiauíp (ns) iinqiajsip
ui3 sajqmoq soj b naiq Jaaeq ounS[B apand omoa 'uaiq sanj (5)
'Buasim bj b optanpai Bpanb
opBpouiooB ja 18 A aaajqodma as 0011 ja is :ojanip jbuoiuouib
jap ssmapB anaiAajqos anb ojSijad opnnSas ja sa a^sa j^
•opuBjBSai A opnenop
anSis is '(ojamp ja) aqsas aj as on anb Bjed a}UB;sBq jbuoj
-uome 'ainamajqBqojd 'Bjpod on bA (ojadma) eaouojug

•bhibj Bnanq buiSijo A BzuBijnoo Bjídsni BpBoposjd pnjiiA
bj 'jbzbji ap oqBOB anb ajopm bj ap ajqmoq un na oi&amp;¿

(9)
(S)

-ajqejOAB^ ojoadsB nn ofsq sapep
-iaijob sns sepoi 'bs^iab noionajur noa 'Binasajd A '¿Bire^ua
BJBd BUIBJf BJ BZBO A Bq030B 18 O 303JBd OIDOO JB) pBpi[B3J
na sa ajqmoq nn re jepnp ap UBfap (a^uamejos) saouojua j^

(t)

()

�se declararían contra un individuo como ese y que la muche

(6) Pero el hombre verdaderamente bueno no da caza a la fama
adornándose con lo que no es de él, sino (solamente) con el
apoyo de su propia virtud.

5.

p. 99, 18.

7.

(1)Respecto del amor a la vida se podría opinar como sigue:
Si fuera dado al hombre —siempre que no muera de muerte
violenta— no envejecer y no morir después, podríamos bien
excusar a los que se apegan a la vida.
(2)Pero como después de una vida prolongada, una vejez más
fea aún y no la inmortalidad toca en suerte a los hombres,
es faltar completamente de juicio y habituarse a malos razo
namientos y deseos, si uno salva sin honor su vida en vez de
dejar (como herencia) un nombre inmortal, y en cambio de
una vida perecedera, la gloria eterna que no muere.

6.

(5)

dumbre lo reprimiría y dominaría por ardid o fuerza.
Así resulta que hasta la misma fuerza —sea cual fuera— se
mantiene (solamente) en virtud de la ley y de la justicia.

p. 101, 11.
Pero acerca de la legalidad y de la anarquía vale la pena
darse cuenta del abismo que media entre las dos y (tener
presente) que la legalidad es el sumo bien para el individuo
y la comunidad, la anarquía, empero, el mayor de los males,
pues inmediatamente causa los más graves perjuicios.
Empecemos por demostrar las consecuencias de la lega

(1)

lidad.
Primero, constituye la base en que se funda el crédito, ver
dadero bienhechor de toda la humanidad, cuyos méritos pue
den reunirse así:
Gracias al crédito, el dinero se pone a la disposición de todos
y, aunque sea poco, alcanza, sin embargo, porque está en
circulación.
Sin crédito, empero, no basta (el dinero) aunque sea

p. 100, 5.
(1)Además, no debemos ambicionar la prepotencia ni tener por
un mérito la ventaja que resulte de tal prepotencia ni (inter
pretar) como cobardía el obedecer a las leyes.

(2)

Pues ese concepto es el que más perjudica, de él procede
toda oposición contra lo bueno, toda clase de maldad y de
daño.
. Siendo así que los hombres no pueden vivir aislados, sino
que se han juntado cediendo a la necesidad —pues toda la
vida y sus progresos le deben su origen a ella— la ley y la
justicia se han' impuesto entre los hombres bajo la presión
de esta necesidad y de ninguna manera pueden ser destitui
das. Pues están arraigadas reciamente en la naturaleza.

(3)
(4)

Empero vivir juntos y sin leyes eg una imposibilidad,
porque eso significaría mayores perjuicios para los hombres
que la vida aislada.
(2)Y si un hombre apareciera dotado ya de la naturaleza si
guiente: invulnerable, inmune contra las enfermedades, in
sensible, de talle gigantesco, el alma y el cuerpo duros como
el acero, sería de suponer que tal hombre pudiera fiarse de
la fuerza que le da su superioridad, pues un personaje como
él, aunque no subordinándose a la ley, podría quedar impune.
Sin embargo el razonamiento es erróneo.
(3)Pues aun si hubiera un hombre como él —pero no lo hay—
él no podría subsistir sino tomando el partido de la justicia
y de las leyes, consolidándolas y usando su fuerza (solamente)
para (lograr) este fin y para apoyar todo lo que les sea favo
rable, pero de otro modo no podría mantenerse.
(4)Pues es de suponer que, por amor a la ley, todos los hombres
— 262 —

(5)

mucho.
Además, las vicisitudes de la fortuna —buenas o malas— que
suceden a la vida y a los bienes, se resuelven lo mejor en
provecho de los hombres gracias al orden legal.
Pues los acomodados (pueden) aprovechar este orden
legal en salvo y sin temer persecuciones algunas, y ellos, por
su parte, socorren a los indigentes por medio del comercio y
el crédito, que están fundados en la legalidad.
Gracias a este orden, la vida de los hombres puede quedar
desinteresada de la intriga (política), y, en cambio, tomar
parte activa en el trabajo positivo.
Mientras reina el orden legal, los hombres se ven librados de
la más pesada de las preocupaciones y se quedan con el más
lindo de los intereses:
Pues la preocupación por los conflictos políticos es la
más pesada, la preocupación por su (propio) trabajo, em
pero, la más linda.
Y si los hombres van a dormir, (buscando) en el sueño el
alivio de sus penas, pueden hacerlo sin miedo y sin pensa
mientos lúgubres. Lo mismo les pasa cuando se despiertan,
pues nada les causa un susto repentino y ningún golpe de
Estado los obliga a contar con un día fatal (al), sino que,
libres de miedo, (pueden) concentrarse en la tarea de su
profesión y soportar más fácilmente sus penas por la firme
esperanza de que, en cambio, van a recibir alguna re
compensa.
Todo eso se debe al orden legal.

(11) Seguimos la lección de Diels:
ái)v tÍ)v ^f

.. oüS' !k

— 263 —

[. JtoXfciK?);] í¡8i)

�— S9^ —
— 9Z —
vn¿3 Axd^rit^ f.hí
:siaia P nopi i ommgag (tx)
•jsSaj napjo jb aqap as osa opoj^
•Bsnadmoa
-aa butiSjb Jiqiaaj b uba 'oiqureo na 'anb ap BzuBJsdsa
anuí} bj jod s^nad sns auiamjpBj sbui jBiJodos A uoisajojd
ns ap B3JB^ bj na asjBJraaauoa (napand) 'opaira ap sajqij
'anb onis '(IT,) J^íbj Bjp ^n uoa jbiuoo b BSijqo soj opcis^
ap adjo3 nnSum A om^uadaj oisns un BsnBa saj spen sand
'nB^jatdsap as opuBno Bssd saj omsim o^j 'sajqn^nj so^uaim
-Bsnad uis A opaim uis ojjaa^q napand 'SBuad sns ap oiaijb
J3 ouans p na (opnBasnq) 'jiuuop b uba sajqraoq soj is j^
•spuij S^ra bj 'ojad

(5)

sajqraoq eoj sopo) 'Xaj bj b joutb jod 'anb janodns ap sa san,]
•asjansinBm Bjjpod on opora ojio ap ojad 'ajqsj
-oabj bss S3j anb oj opo} ^slodB BJBd A uij ajea (jbjSoj) BJBd
(ainaniBjos) Bzjanj ns opuBsn A sBjopuBpijosnoa 'saiaj sbj ap A
Bpiisnf bj ap opijjBd ja opuBraoj ouis Ji^sisqns Bjjpod on ja
—X^q oj on ojad— ja onioa ajqraoq nn Bjaiqnq is nriB san^

(g)

'oanpxia sa o^nainiBnozBj ja oSjBqma mg
•anndnii: j^panb Bjjpod '^aj bj b ssopnBaipjoqns on anbuns 'js
omoa aÍBnosjad nn sand 'pBpuouadns ns sp aj anb Bzjanj bj
ap asjBij Bjaipnd ajqnioq jbi anb jsnodns sp Bijas 4ojaae ja
omoa sojnp odjana ja A BmjB ja 'oosa^uB^iS ajjB} ap 'ajqrsnas
-nr 'sapBpanuajna sbj bjjuoo annmuí ^ajqBjanjnAui :a)nain3
•is BzajBjn^Bn bj ap BjÍ opBjop Bjapajsds ajqnioq un is j^
'BpsjsiB BpiA bj anb
S3jqmoq soj Bjed sopmfjad Bajo^C^m buboijiu^is osa anbjod
'pBpijiqisodnn san sa sa^aj ms A sojunf jtata

-ma 'oÍBqBJi (oidoad) ns Jod n^pBdnaoajd bj 'Bp^sad sbux
bj sa soaiijjod so^aijjnoa soj jod n^pBdnaoajd bj san^
isasaja^m soj ap opmj
sbui ja uoa n^panb as A sauopsdnaoajd sbj ap spssad SBm bj
ap sopBjqij U3A 38 sajqmoq soj 'jB^aj napjo ja Bnpj SBj^uai^\[
•OAivisod ofBqBJi ja na bai^ob aiJBd
ismot 'oiqmea na iA '(^ai^íjod) b3ij^ui bj ap BpBssjaimsap
jspanb apand sajqmoq soj ap BptA bj 'uapjo a^sa b sspBJ^)
-pspijBSaj bj ua sopspunj us^sa anb 'oiipaja ja
A. opjamoa jap oipara jod saraa^ipm soj b najjoaos 'aiJBd ns
jod 'sojja A 'SBun^jB sauopnaasjad jama^ nis A oajbs ua jBÜaj

(g)

jbj na ainani^paj sBpsSiBjJB UBjsa sanj *SBp
jas napand BjanBni BnnSuia ap A p^pisaaan Bjsa ap
noisajd bj of^q sajqmoq soj ajjna o^sandmi UBq as Bppsnf
bj A A^\ bj —Bjja b naSuo ns naqap aj sosaj^ojd sns A BpiA
bj Bpoj sand— pBpisaaan bj b opnaipaa opBjnnf n^q as anb
ouis 'sopBjsiB jtaia napand on sajqmoq soj anb tsb opnaig •ouBp
ap A pBpjBm ap asBja Bpoj 'onanq oj bjjuo^ nopisodo Bpoj
apaaojd ja ap 'Batpnfjad sbot anb ja sa oidaanoa asa san^

uapjo aisa jsqaaAOjdB (uapand) sopBpomoaB soj san^
•jB^aj uapjo jb sbiobjS sajqmoq boj ap oqoaAoíd

sbj b jaoapaqo ja BjpjBqoa omoa (
) m Bpna^odajd ¡bj ap a^nsaj anb bíbjusa bj o^uam un
jod jana^ iu Bpnaioddjd bj JBuoioiquiB somaqap on 'SBmapy (j)

ua jofam oj uaAjansaj. as 'sanaiq soj b A BptA bj b uapaans
anb —sBjBm o ssnanq— Bunijoj bj ap sapn^ispiA sbj 'semapy
•oqanm

•S '001 d

Bas anbnn^ (ojanip ja) Bis^q ou 'ojadma 'oiipaja uig

91

up

na Bisa ^nbiod 'oSjBqma nis 'bzubo^b 'oDod b^s anbnns '•A
on anb Bujaja btjojS bj 'Bjapaaajad spiA Bun
ap oiquiBO na A '{bjjoiuui ajqmon nn (^pnajaq omoa) JBÍap
ap Z3A na BpiA ns jonoq nrs fa^es oun is 'eoasap A sojuairasu
-ozbj sojBm b asjsniíqBq A opinf ap a)naniB)ajdnioa Jbj[bj sa
'sajqmoq soj b a^jans na Bao) pBpijB^JomnT bj on A ntiB b^j
SBm zafaA Bun 'BpgSuojojd BpiA Bun sp ssndsap oraoo oja^

sopo} ap uotoisodsip b^ b anod as oiauíp p 'oupaio \e sbiobj^
:tsb asjtnna^ nap
-and soiuam so^na 'p^piuBianq ts\ Bpoi ap Joqaaquaxq ojapBp
-jaA 'oiipaja p Bpunj as anb na asBq b^ a^niíisnoa 'oj^inuj
-BSa| bj; ap SBiananaasnoa sb^ jreiisomap jod somaaadm^
'sopmfjad saABiS SBm so^ BsnBO aiuam^^Bipamat sand
4sa^m eo\ ap jo^boi p 'oíadma 'BtnbiBUB b^ 'pBpmnrao^ bj A
onpiAtput p BJBd naiq omns p sa pBpt^^a^ v\ anb (ainasajd

"BptA bj b u^Sads as anb soj b jBsnaxa
naiq ^omBjjpod 'sandsap Jijom on A jaaafaAna on —BjnajoiA
a^janm ap Bjanm ou anb ajdmais— ajqmoq jb op^p Bjanj ig
:anSis omoa jBuido Bjjpod as BpiA bj b jouib jap ojaadeajj

1^U^\) A sop sb^ ajina Bipata anb oinsiqB pp B^nana as^Bp
snad v\ a^A BjnbJBUB ^\ ap A pEpi^Sa^ b^ ap boj3ob oaa^

81 '66

'I
v\ ap A A&lt;3\ v\ ap pn^JtA na (aiuamep^s)^
pno Bas— Bzjanj Btnstra b^ Bis^q anb Bijnsaj tsy (g)

•pnjjtA Bidojd ns ap oAodts
\9 noa (ainamejos) ouis 'ja ap sa on anb oj noa asopneniopB
buibj bj b bzbo Bp ou onanq ajuaraBjapBpjaA ajqmoq ja oja¿ (9)

as — •Bzjanj o pip-iB lod BjjBmmop A BiJimtidaj o\ ajqmnp
-aqanm bj anb A asa ouio^ onpiAipm nn bj^uoo nBiJB^Bjaap as

�(6)Y en cnanto a la guerra, que causa a los hombres los más
terribles estragos, llevándolos a la destrucción y reducién
dolos a la esclavitud, se desencadena también fácilmente en
la anarquía i^2).

Pero es imposible que el hombre viva por completo sin
ley y sin lo justo...
(14)Por lo tanto, cuando los dos —la ley y lo justo— escapan
de las manos del pueblo, entonces su control y cuidado pasan
a un solo hombre.
Porque ¿cómo sería posible que el poder pase a un solo
' hombre, sin que antes haya sido derribada la ley, que obra en

(7)(Además de estas ventajas) el orden legal brinda muchas otras
que resultan un socorro en la vida y un consuelo en los
reveses que la vida trae consigo.
Los males empero creados por la anarquía son los si
guientes:
(8)Primero a los hombres les falta el tiempo para su trabajo
y (tienen que) preocuparse por lo más fastidioso, las con
tiendas políticas, en vez de interesarse en su (propio) tra
bajo. Atesoran el dinero por desconfianza y por falta de
movimiento y no lo ponen en circulación, y así sucede que
escasea el dinero aunque abunde.
(9)(Todas) las situaciones —tanto las favorables como las
malas— son contraproducentes. Pues en la anarquía (hasta)
la prosperidad no está segura sino que causa enemistades,
y las situaciones críticas, en vez de ser subsanadas, se man
tienen debido a la desconfianza y a la falta de circulación.
(10)También la guerra con el extranjero y la lucha intestina se
. producen más fácilmente por el mismo motivo, y, si no antes,
se desencadenan entonces.
Pues en las pasiones políticas (siempre) hay el peligro
de que estalle (la guerra civil) por el odio de los adversarios
que los obliga a mantenerse alerta y a acecharse los unos a
los otros.
(11)Sus pensamientos no son tranquilos de día (I13) y cuando van
a dormir no encuentran un refugio apacible sino (un sueño)
agitado; y su despertar lleno de susto y miedo les hace re
cordar de pronto su desgracia.
Este y los demás males arriba mencionados son las con
secuencias de la anarquía.
(12)Pero también la tiranía, aquel mal tan atroz y monstruoso,
tiene su origen en la anarquía. No faltan quienes opinen
—gente que interpreta mal (los hechos)— que la tiranía tiene
otras raíces y que los hombres oprimidos por el que se erigió
en tirano, son privados de su libertad sin que tengan la culpa
de ello. Pero están equivocados.
(13)Pues quien piensa que la realeza o la tiranía proceden de
otra cosa que de la anarquía y de la prepotencia no es ra
zonable.
(Solamente) cuando todos han perdido ya la moral cí
vica (I14) entonces la tiranía puede establecerse (15).

pro del pueblo?
(15)Pues el hombre que quisiera destronar el derecho y abolir
la ley, común y provechosa a todos, tendría que ser de acero
para poder sustraer estos bienes a la multitud de los hombres,
él solo a los muchos.
(16)Pero como es de carne (y hueso) y hecho como todos los
demás, no podría nunca llevar a cabo su propósito.
Solamente erigiéndose contra las leyes tradicionales po
dría usurpar la monarquía.
Así, esos cambios se producen sin que ciertos hombres
(puedan) darse cuenta de lo que pasa.

T

(12)[invade más fácilmente t los que viven en la anarquía y menos a los que viven
bajo lasleyes].
(13)[a los despiertos]
(14)[se han vuelto malos]
(15)[eso sucede]
— 264 —

— 265 —

�— S9S —
[SpaDns os](si)
[8O[Bm oijanA ubi^ as](^\)
[sojjsids^p boj b](1)
[sa^sjso( ofeq
O3AU snb so^ * sonara í vinbisna bj na usau anb 8O{ b ainamjraB} sem apeAui](^i)
• (st) asja^ajqe^sa apand bihejij bj saanoina (^Ij) bota
-id jBJom ej vA opipjad neij sopo} opnena (ainamejog)
'ajqenoz
•bj sa on Biouajodaad bj ap 'A BjnbJBne bj ap anb bsoo bjjo
ap napa^ojd ibjhbjii bj o ezajeaj bj anb Bsuaid nainb san^

(gj)

'SopeaoAinba ne^sa oja^ *ojja ap
Bdjna bj u^guai anb nis peijaqij ns ap sopeAijd nos 'onejij na
oi^ua as anb ja jod sopimudo sajqmoij soj anb A saajej sej}o
anai} bjubjij ej anb —(soqoaq soj) jem Bjaadjajuí anb a^na3—
nanido sauainb neijej o^ •BinbJBnB bj na uaSiJO ns anaij
-'osonjisnom A zojjb ubj jem janb^ 'ejuejí) bj uaiqinei oja^
•BinbjBUB bj ap SBiananaas
-noa bbj nos sopenoianam eqijjB sajem semap soj A ajs^
•BioBjSsap ns ojnoad ap jepjoa
-aj aosq saj opaim A oisns ap ouajj jBjjadsap ns A íopBjiSe
(ouans nn) onis ajqiaBdB oiSnjaj nn nejinanana oa Jiauop e
uba opueno A (SIj) Bip ap sojinbnej} nos oa soiaaimesnad sng

(^j)

•sojjo soj
b sonn soj asjBijaaae 8 A BiJaje asjanainem b BSijqo soj anb
soj ap oipo ja jod (jiAia ejjanS bj) ajjeisa anb ap
ja ^eq (ajdmais) SBaiijjod saaoisBd sbj na 8anj
'saauoina nBnapsanasap as
'sajnB oa is ^A 'oaijooi omsim ja jod aiaamjiaej sbui naanpojd
as Buiisajuí Bijanj bj A ojafuBj^xa ja noa Bjjan^ bj aaiqnrej^

•ssed anb oj ap Biuana asjep (uBpand)
s^jqtuoq sojjap anb uis uaanpojd as soiqmea sosa 'jsy
•BinbjBnotn bj jbdañen
-od sajBuopipBjj saAaj sbj Bj}uoa asopaaiSua aiuamejog
'oiisodoíd ns oqea b jba^jj Bonnn ejjpod oa
soj eopoj oíaos oqoaq A (osanq X) ^nje^ ap sa omoa ojaj (9^)
•soqanm soj B ojos ja
'sajqmoij soj ap pnjiijnuí bj b sauaiq so^sa jaBj^sns japod Bied
OJ33B ap jas anb Bupuaj 'sopo} b BsouaaAOjd A unnioo '^aj bj
jijoqB A ouaajap ja jenoj}sap Bjamnb anb aaqiaoq p s^n¿
na Bjqo anb '^a^ e^ Bpeqrjjap opis BjÍBq saine anb uis 'ajqiuoq
o^os nn O8ed Japod ja anb ajqísod ejjas ohiod? anb jo j

(q^)

•nopBjnajp ap bijbj bj e A eznBijuoasap bj b optqap nanap
-UBtn as 'sepenBsqns jas ap zaA ua 'searijja sanopBnjia sbj A
'sapeisimana Bsn^a anb ouis Bjn^as Bisa on pBpijadsojd bj
(BjSBq) BinbJBUB bj ua san^ *saiaaanpojdBj}noa nos —sejem
sbj omoa sajqejoAB} sbj ojub;— sanopeniís sbj (sepoj^)
'apunqe anbnns ojauíp ja BasBasa
anb apaans isb A 'nopejnajp na nanod oj oa A ojuaitniAoni
ap eijej jod A BzuBijuoosap jod oaanip ja UBiosajy -oÍBq
-bj^ (oidojd) ns na asjesajaim ap zaA na 'seapijod sspnai)
-noa sbj 'osoipnsBj sBm oj jod asjednaoajd (anb nanai}) A
Íns BJBd odraaij ja bijbj saj saaqmoq soj e ojamu^

(j)

¿ojqand jap ojd

-is soj nos BinbJBnB bj jod sopeaja ojadma sajem so^
•oSisuoo aej} BpiA bj anb sasaAaj
eoj ua ojansuoa nn A spiA bj na ojjo^os un asijnsaj anb
sej}o SBuanm epuijq jeSaj napjo ja (sBÍBuiaA seisa ap semapy)

•ajqmoij ojos nn v
nesed opepma A joj)noa ns saanoina 'ojqand jap sonem sej ap
nedeasa —ojsnf oj A ^aj bj— sop soj opnena 'ojubj oj io¿

* (zt) BjnbJBUB bj
ua atnamjpej naiqraBj Buapsanasap as 'pn^iAejasa ej e sojop
-napnpaj A uopanj^sap bj b sojopueAajj 'soSejjsa sajqijjai
sboi soj sajqmoq soj b BsnBa anb 'BjjanS bj b oiu^na na j^

• • • ojsnf oj uis A jíaj
nis otajdmo^ Jod bata ajqraoq ja anb ajqrsodnn sa

((,)

(g)

(¿)

(9)

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567">
                <text>Anonymus Jamblichi (Traducción del griego del Profesor Dr. Armin Schlaefrig</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="568">
                <text>Los siguientes fragmentos del tratado ético-político de un filósofo anónimo -contemporáneo de la guerra del Peloponeso, a juzgar por las ideas y el estilo- fueron descubiertos por Blass en el Protrépticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="569">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 2 : p. 259-265</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="570">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="571">
                <text>1947</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="572">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="573">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="574">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="66" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="176">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/9f1f1bc168ffcb7e07ca2d9a7025841b.pdf</src>
        <authentication>fb0cc97b3181889ed2f9cb52c087a573</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1052">
                    <text>— oís¿ lamíig 'aunroaaij^, ;y (t)
ou bjbjj ag *Baoda bj b uBuoiSBdB anb sBtuai soj b uaaauajjaj "opBjsa
jap A oqaajap jap bijosojij bj ap SBmajqojd soj sopoi isbo UBJBajnBjd
as bjoijb ajnaniB^snf •nBzuBuiajqojd as soidpuijd boj anb ea ajqsjou
oj Booda BAann bj ug •ojbui ja 'ojdnn ja 'ajuBjon^í ja bjjbS^u Bjpod
ojog 'ainaniBiJas asjruaasip BJaipnd sisaj ns anb BijiuqjB ounSui^ *soa
-ijBuiSop 'saaaA sbjubj oqoíp Bq as omoa 'uujg 'Bmai ja ajqos p^pjaA
BOiun bj '4ípBpj3A ojn Bja Biaap ja anb oj anb ap uoidolauoo bj Biuai
onn Bp^a ojaj •biobjdoibijb bj soJBputj 'BpBJOouxap bj BqBpunj uojog
ÍBqB^jBxa bj 8ojpj3¡Bj3jj 'BJJanS bj BiaajjoqB opoisajj -ojjo B jojnB un
ap 'Bzinb UBqBiJBA soidpmjd sos^ 'uoisnasip uis soidpuud
as 'janodxa ap eoraBqBOB anb opouad js us 'jsSnj jaraiid ug
•ojjbjbjj sp opom ja ua omoa '
ap oiquiB ja na oinBj ou BaipBj Booda BAann bj sp jBtjnaad o^
•Bspajd
-un jínm bhjoj as KoaiSojodoj^nBM opouad A ^ooiSpjonisoa,, opoijad
ajjua uopupsip bj anb ojbjo sa 'Bijojsiq Bjjsanu ap ajuozíjoq ja sajBU
-a^em soAanu sojsa uoo opBijdure j^ -Baijijod pBpiunraoo bj ua ojsand
ns b A Btanpuoa ns ap sbumou sbj b 'ouijsap A uopipuo^ ns b 'aaqiuoq
jb soAi^Bjaa 8BHI31 boj ouBjd jauíud ja BjBBq uBqBjuBjapB as onroa
oisia souiaq aojáis sojjanbB ap SBjaod soj ua 'oiquiBa ua 'ojaj
•BiJBpunDas Xnm Bsoa sojja BJBd Bja opB^sa ja A oqaajap ja ajqos uop
•Bjipaui bj anb irejaAaj 'zasBosa ns na 'snb ojad 'sajBjuaniBpunj Bpnp
uis 'soiuainiBBuad soun^jB somanai ojos 'sojjanbB ap unB j^ -oipnjsa
ap jBpadsa ojafqo un ajqraoq jap uojapiij iu 'Bijojsiq BJ^sann ap
SBmai boj noJBjBJj on 'ttsooisijw o 4ísoojoi8ij^ bojjo soj 'saj^jopadnig
A 8oi^j5jBj3jj 'sanBqdouax 'sBJoSBqví^
soraBn^da^xa is :oiaaja
ug •sojospjij eopBiuBjj nos ajuarajBuopipBjj anb boj b BpBJim
BJjsanu souiBjiraij ib ajuauíBjos ojaBxa sa ojsg *(j;) opunin p soAijBjaj
soj ajqos uoJBUiuiopajd ajqmoij jb soaiibjsj SBiuajqojd soj anb ua
oinoD JOija^uB bj ap oiaadsaj Booda Bisa asjm^uiisip ajang

soi aa vDOda vi
A
0X3^Í1N 13a

pp ^

pp

oaaaszv sa svlawvu mvnr

o ojanoiBim 'jns pp i
pp Bojnd SBm soy omoo sajnBJBnS ubj nos BUBnSoiqo pp A idnj pp
8oaij8jnSnr[ so^namap so^; 'bboibj sbjjo ws\ na soind nBAjasnoa as anb
oiad '^noi^aj opunuí ojjsanu na sopBpiApD 8o^narna[a xevaoi na jbjioba
^omaqap ou 'o^pDjjBsap ns jBspndmi BJed ajnain^Biaadsa A sojqBDOA
JBaja BJBd 'ojÍBnSB^Bd juBJBnS pp noianjOAa b^ jBiotutaj bjb^
•Bn^ua^ bj ap sbuibj sapnEjá saj)
sb[ ap Bnn Bpsa b A SBpoj b uaoaua^jad A jubjbii^ a^uaraajdtnis uog
•Bua^isBjq o BirpnaSjB 'BiBnSBJBd o BUBiAi^oq oraoa sBpB^apisnoa jas
naqap ou idnj A Buijuajjoa 'BÍBn^BJBd A Busn^iJiqa sanoioBaaa SB^
•BiiSua^ b¡ ap uopn[OAa B[ na sopjB^aj JBaoAOjd b A sauois
-njuoa JB3J3 B ajnqjj^uoa aqap ou 'inBJBnS BiiSua^ B[ uoa uopBpj ap
auai) BpBU anbjod 'opipnajua pm BjsijBuoxaBU orasi^juain^uas n)
•ajuaniBanBi[nrai8 'sbuibj sEiea SBpo^ b BoaBqB juBJBnS [^j -B^BnSBJBd o
B3i|;sBaq 'tniEnáiJiija 'Buijuajjoa BJanj Biouapaooad ns anbjod Bnuoj
Bun o o^qBaoA nn jBzeq^ajc ap joua p jaiamoa soinaqap o^¿ — -g^
v\ ap oraaS pp jopaaeod p 'opqand ^g ¿jB[ndod
p ua BpiA mp sa[ uainb 'so^qBaoA soisa uojai^jns apnop 3q?
•(sajiA^uiui 'sBjnp sb[b ap Bsoa) vjvodad
: Bai)Buai3BJB3 ns auijap anb 8)sandmoa BjqB^d son ajqmon omoa
aqiaaj A 'jije^oa opunuí p sajuaiaanaiJad 'eopBmiuB sajauaáaoa sns ap
a;uaraBjan an^u^sip as s^p bb[ jbjiSb ms BpnA anb oaiuBaam ojEÍsd
ubj3 ^^ -voui opBzijnBq Bpanb uoiraBO p :sBapi ap noiaBiaosB jod
'BBujaion[ Bf ap opaanaai p ainameiBipamuí nasxi 'aiusppB Biasq zn[
Bsua^uí ns- uBjaaioad anb 'uoioibo pp sa[oiBj sapuBj^ eo^ -Bapi o Bsoa
B[ ap ^iuBjjBsaj ojuainap p Bsaadxa as 'ojqBOOA un ap oipam jod
Bapi Bun o o;afqo nn Jiuijap BJBd :sbj}b Bo^^is zaip A oauía b ^oq
ooijuapi sa soAann sojqBaoA ap uoioBaja bj BJBd ojnatinipaaojd j^
•ytvodad A voiu :uoiab A u^iuiBa JBuStsap BJBd so^qBOOA
oajo omsaduiBO opsp{O8 p A í(n^vi A v^iunqw 'vooqui) ojanip A ounq
'[tanj jBuSisap BJBd o¡qBaoA p BnSna^ Btdojd ns ua oosnq oipui p
: BjambuoD bj ap odmat) p ua anb ouamouaj omsim p pijjnao os^a ajsa
u^ 'zaA Bjaniod aod nsqBJiuoana as sojp 'sossa sounSp^ ua 'sapna
so[ noa A 'uaSiJoqB Bn^uaj bj ua UBijstxa ou anb sojdaauoa A so^afqo
jBn^iBap BJBd sojqsaoA ap ojarann nn noJBajo 'tiiuBJBnS
opqand?J p ¡Jiaap sa 'sopBpjos soj 'oDBq^ pp Bjjaná bj
'uopsaja Bidojd ns ap
jBuipjBo u^pBjamnn ap Braajeis un uoa Bjuano juBJBnS p 'aadmais
-nSasB Bq as anb oj b aiuauíBiJBJiuoa 'anb jbuijijb sand sotnapoj
'666*666 BlBBq 'lTa?JaI Ia Bí9Bq
uapand JBjnoijJBd na vuvnSjuiyo soj 'oj^Bna BjSBq ouis

�ya de imponer una norma intangible, sino de analizar un problema
ante la razón. Las soluciones anteriores 7 las situaciones reales de la
vida se examinan fríamente, surge la conciencia de la aporía y, con
ella, la legitimidad de la discusión. Herodoto mostrará a los griegos
que los bárbaros profesan otras creencias, que tienen por santas y
practican otras costumbres, que creen justas y buenas. Protágoras
y los Aiadol Xóyoi elevarán estas diferencias a doctrina, fundando
el relativismo. Sobre cada tema hay varias soluciones. Todas pueden
justificarse. El mismo Herodoto dará el ejemplo con la discusión sobre
las formas de gobierno, en la que se opone argumento a argumento
y se comparan ventajas e inconvenientes.
Ahora bien, el empleo del método crítico había de ser fatal para
los antiguos principios. Desde Hesíodo hasta Sóphokles se daba a los
valores y a las normas un origen divino. Ahora esto será negado,
puesto que la misma existencia de los dioses resulta dudosa. Los va
lores tienen un origen humano. Esta tesis de Archelaos —el discípulo
de Anaxágoras— es común a toda la época. Y, aunque Protágoras
parece desmentirla al dar a la democracia un origen divino, esto es
sólo un recurso retórico.
Surgió entonces el problema de la justificación del derecho. Unos
lo defenderán, como Lykophron y el Anonymus Jamblichi, fundán
dolo en la seguridad y en otras ventajas que presenta; otros lo exhi
birán bajo una luz desfavorable, ya oponiéndole la "naturaleza" como
norma más elevada (Hippias, Antiphon), ya mostrando que las leyes
son un engaño de los gobernantes (Thrasymachos) o una astucia de
los débiles (Kallikles) y que los mismos dioses son la invención de
políticos aprovechados para atemorizar a los trasgresores (Kritias).
Y puesto que nada se asienta sobre bases inconmovibles, surgirán
también intentos de trastornar el orden mismo de la comunidad, con
principios radicalmente nuevos. (Phaleas, Hippodamos).
Además, la época de los sofistas abordará los temas con mayor
universalidad. No era el hombre in abstracto el que había preocupado
a Hesíodo, sino el campesino atropellado por los jueces venales; a
Solón, el pobre expoliado por el rico; a Theognis y a Píndaros el
noble despojado por la plebe. Era siempre "cierto hombre", en una
determinada situación concreta, el que preocupaba. Y cuando se había
superado esta posición se iba al extremo opuesto, hasta poner al ani
mal en un mismo plano con el hombre, como lo había hecho Empédokles. En cambio, el período que vamos a estudiar, dejará de lado
toda particularidad, para estudiar al hombre como hombre, en su uni
versalidad, separándolo, al mismo tiempo, de lo divino y de lo animal.
Los principios, las normas y los regímenes políticos no serán conce
bidos desde el punto de vista del noble o del pobre, sino del hombre
en general.
El centro de toda esta actividad filosófica fue Atenas que, como
es sabido, después de las guerras médicas, se convirtió no sólo en la
potencia más importante de la Hélade sino también en su capital
intelectual. Allí acudieron de todas partes los mejores espíritus, que

aportaron su saber y lo difundieron, de suerte que Perikles, que lo
había fomentado, pudo decir de ella que era "una escuela de doctrina,
una regla para toda Grecia, y un cuerpo bastante y suficiente para
administrar y dirigir bien a muchas gentes en cualquier género de
cosas" (1).
Los personajes que dieron el tono a la época y que trataron
nuestros problemas se llamaron a sí mismos "sofistas" (2) especie de
profesores itinerantes que, mediante una paga, trasmitían su saber
y ejercitaban a los hombres especialmente en aquellas ramas que la
constitución democrática había hecho indispensables a todos para
participar con éxito en ella (3).
Sus doctrinas constituyen ahora el objeto de nuestra exposición.
Pero junto a ellos hemos de considerar a otros, que meditaron sobre
algunos de nuestros problemas, y que pueden caracterizarse ya como
precursores ya como aplicadores de las tesis de los sofistas. A los pri
meros pertenecen Herodoto y Archelaos; a los últimos, Thoukydides
y Eurípides. También corresponden a esta época, aunque la conexión
con los sofistas sea desconocida o remota, Phaleas e Hippodamos, el
anónimo autor de la Constitución de los Atenienses, y Kallikles,
el desconocido personaje del Gorgias.,,

HERODOTO
Herodoto de Halicarnaso (hacia 485) significa la transición entre
las dos épocas. Esto se advierte ya en su posición religiosa. En prin
cipio se muestra conforme con la religión pública, los dioses antropomórficos, los oráculos y los dictados de una providencia divina que
ha ordenado la naturaleza, dirige la historia y ejerce su justicia con
terribles castigos contra aquellos que violan las leyes divinas (4).
Cree también en la envidia o celos de los dioses frente a los hombres
que pretenden igualárseles (5) y, ante los cambios de fortuna a que
está sometida la vida humana, participa del antiguo pesimismo que
considera a la muerte como el estado preferible (6). Pero, poseído
de cierto espíritu crítico, rehusa dar crédito a ciertas leyendas que
narran hechos o los explican a base de lo maravilloso: palomas con
voz humana que fundan los oráculos de Dodona y Libia, Rampsinito
que baja al Hades y juega a los dados con Demeter, la mesa del sol
en Etiopía, Targitao, el ascendiente de los escitas, hijo de Zeus y de
una hija del río Borístenes, el canal del río Peneo abierto por el
mismo Poseidón (7). En estos casos Herodoto o intenta una explica
ción natural o se niega simplemente a aceptar la tradición.
Su posición respecto a la moral presenta el mismo carácter. Por
(1)Thoukyd. II, 41.
(2)Plat. Protág. 317 b.
(3)Ael. Aristid. 46. Diels, 79, 1; ^iaao\ Xó-fot, 7 y 8. Diels, 90.
(4)Hebod. VIII, 77; III, 108; II, 120; IV, 205; VI, 84 y es.; VII, 133, 137; VIII,
129; V, 92.
(5)I, 32, 34; III, 40 ss.; VII, 10, 46 ss.
(6)II, 31 ss; VII, 46.
(7)I, 60, 182; II, 56 ss.; 122 ss.; III, 18; IV, 5; VII, 129.
— 213 —

— 212 —

�— oís¿ lamíig 'aunroaaij^, ;y (t)
ou bjbjj ag *Baoda bj b uBuoiSBdB anb sBtuai soj b uaaauajjaj "opBjsa
jap A oqaajap jap bijosojij bj ap SBmajqojd soj sopoi isbo UBJBajnBjd
as bjoijb ajnaniB^snf •nBzuBuiajqojd as soidpuijd boj anb ea ajqsjou
oj Booda BAann bj ug •ojbui ja 'ojdnn ja 'ajuBjon^í ja bjjbS^u Bjpod
ojog 'ainaniBiJas asjruaasip BJaipnd sisaj ns anb BijiuqjB ounSui^ *soa
-ijBuiSop 'saaaA sbjubj oqoíp Bq as omoa 'uujg 'Bmai ja ajqos p^pjaA
BOiun bj '4ípBpj3A ojn Bja Biaap ja anb oj anb ap uoidolauoo bj Biuai
onn Bp^a ojaj •biobjdoibijb bj soJBputj 'BpBJOouxap bj BqBpunj uojog
ÍBqB^jBxa bj 8ojpj3¡Bj3jj 'BJJanS bj BiaajjoqB opoisajj -ojjo B jojnB un
ap 'Bzinb UBqBiJBA soidpmjd sos^ 'uoisnasip uis soidpuud
as 'janodxa ap eoraBqBOB anb opouad js us 'jsSnj jaraiid ug
•ojjbjbjj sp opom ja ua omoa '
ap oiquiB ja na oinBj ou BaipBj Booda BAann bj sp jBtjnaad o^
•Bspajd
-un jínm bhjoj as KoaiSojodoj^nBM opouad A ^ooiSpjonisoa,, opoijad
ajjua uopupsip bj anb ojbjo sa 'Bijojsiq Bjjsanu ap ajuozíjoq ja sajBU
-a^em soAanu sojsa uoo opBijdure j^ -Baijijod pBpiunraoo bj ua ojsand
ns b A Btanpuoa ns ap sbumou sbj b 'ouijsap A uopipuo^ ns b 'aaqiuoq
jb soAi^Bjaa 8BHI31 boj ouBjd jauíud ja BjBBq uBqBjuBjapB as onroa
oisia souiaq aojáis sojjanbB ap SBjaod soj ua 'oiquiBa ua 'ojaj
•BiJBpunDas Xnm Bsoa sojja BJBd Bja opB^sa ja A oqaajap ja ajqos uop
•Bjipaui bj anb irejaAaj 'zasBosa ns na 'snb ojad 'sajBjuaniBpunj Bpnp
uis 'soiuainiBBuad soun^jB somanai ojos 'sojjanbB ap unB j^ -oipnjsa
ap jBpadsa ojafqo un ajqraoq jap uojapiij iu 'Bijojsiq BJ^sann ap
SBmai boj noJBjBJj on 'ttsooisijw o 4ísoojoi8ij^ bojjo soj 'saj^jopadnig
A 8oi^j5jBj3jj 'sanBqdouax 'sBJoSBqví^
soraBn^da^xa is :oiaaja
ug •sojospjij eopBiuBjj nos ajuarajBuopipBjj anb boj b BpBJim
BJjsanu souiBjiraij ib ajuauíBjos ojaBxa sa ojsg *(j;) opunin p soAijBjaj
soj ajqos uoJBUiuiopajd ajqmoij jb soaiibjsj SBiuajqojd soj anb ua
oinoD JOija^uB bj ap oiaadsaj Booda Bisa asjm^uiisip ajang

soi aa vDOda vi
A
0X3^Í1N 13a

pp ^

pp

oaaaszv sa svlawvu mvnr

o ojanoiBim 'jns pp i
pp Bojnd SBm soy omoo sajnBJBnS ubj nos BUBnSoiqo pp A idnj pp
8oaij8jnSnr[ so^namap so^; 'bboibj sbjjo ws\ na soind nBAjasnoa as anb
oiad '^noi^aj opunuí ojjsanu na sopBpiApD 8o^narna[a xevaoi na jbjioba
^omaqap ou 'o^pDjjBsap ns jBspndmi BJed ajnain^Biaadsa A sojqBDOA
JBaja BJBd 'ojÍBnSB^Bd juBJBnS pp noianjOAa b^ jBiotutaj bjb^
•Bn^ua^ bj ap sbuibj sapnEjá saj)
sb[ ap Bnn Bpsa b A SBpoj b uaoaua^jad A jubjbii^ a^uaraajdtnis uog
•Bua^isBjq o BirpnaSjB 'BiBnSBJBd o BUBiAi^oq oraoa sBpB^apisnoa jas
naqap ou idnj A Buijuajjoa 'BÍBn^BJBd A Busn^iJiqa sanoioBaaa SB^
•BiiSua^ b¡ ap uopn[OAa B[ na sopjB^aj JBaoAOjd b A sauois
-njuoa JB3J3 B ajnqjj^uoa aqap ou 'inBJBnS BiiSua^ B[ uoa uopBpj ap
auai) BpBU anbjod 'opipnajua pm BjsijBuoxaBU orasi^juain^uas n)
•ajuaniBanBi[nrai8 'sbuibj sEiea SBpo^ b BoaBqB juBJBnS [^j -B^BnSBJBd o
B3i|;sBaq 'tniEnáiJiija 'Buijuajjoa BJanj Biouapaooad ns anbjod Bnuoj
Bun o o^qBaoA nn jBzeq^ajc ap joua p jaiamoa soinaqap o^¿ — -g^
v\ ap oraaS pp jopaaeod p 'opqand ^g ¿jB[ndod
p ua BpiA mp sa[ uainb 'so^qBaoA soisa uojai^jns apnop 3q?
•(sajiA^uiui 'sBjnp sb[b ap Bsoa) vjvodad
: Bai)Buai3BJB3 ns auijap anb 8)sandmoa BjqB^d son ajqmon omoa
aqiaaj A 'jije^oa opunuí p sajuaiaanaiJad 'eopBmiuB sajauaáaoa sns ap
a;uaraBjan an^u^sip as s^p bb[ jbjiSb ms BpnA anb oaiuBaam ojEÍsd
ubj3 ^^ -voui opBzijnBq Bpanb uoiraBO p :sBapi ap noiaBiaosB jod
'BBujaion[ Bf ap opaanaai p ainameiBipamuí nasxi 'aiusppB Biasq zn[
Bsua^uí ns- uBjaaioad anb 'uoioibo pp sa[oiBj sapuBj^ eo^ -Bapi o Bsoa
B[ ap ^iuBjjBsaj ojuainap p Bsaadxa as 'ojqBOOA un ap oipam jod
Bapi Bun o o;afqo nn Jiuijap BJBd :sbj}b Bo^^is zaip A oauía b ^oq
ooijuapi sa soAann sojqBaoA ap uoioBaja bj BJBd ojnatinipaaojd j^
•ytvodad A voiu :uoiab A u^iuiBa JBuStsap BJBd so^qBOOA
oajo omsaduiBO opsp{O8 p A í(n^vi A v^iunqw 'vooqui) ojanip A ounq
'[tanj jBuSisap BJBd o¡qBaoA p BnSna^ Btdojd ns ua oosnq oipui p
: BjambuoD bj ap odmat) p ua anb ouamouaj omsim p pijjnao os^a ajsa
u^ 'zaA Bjaniod aod nsqBJiuoana as sojp 'sossa sounSp^ ua 'sapna
so[ noa A 'uaSiJoqB Bn^uaj bj ua UBijstxa ou anb sojdaauoa A so^afqo
jBn^iBap BJBd sojqsaoA ap ojarann nn noJBajo 'tiiuBJBnS
opqand?J p ¡Jiaap sa 'sopBpjos soj 'oDBq^ pp Bjjaná bj
'uopsaja Bidojd ns ap
jBuipjBo u^pBjamnn ap Braajeis un uoa Bjuano juBJBnS p 'aadmais
-nSasB Bq as anb oj b aiuauíBiJBJiuoa 'anb jbuijijb sand sotnapoj
'666*666 BlBBq 'lTa?JaI Ia Bí9Bq
uapand JBjnoijJBd na vuvnSjuiyo soj 'oj^Bna BjSBq ouis

�— oís¿ lamíig 'aunroaaij^, ;y (t)
ou bjbjj ag *Baoda bj b uBuoiSBdB anb sBtuai soj b uaaauajjaj "opBjsa
jap A oqaajap jap bijosojij bj ap SBmajqojd soj sopoi isbo UBJBajnBjd
as bjoijb ajnaniB^snf •nBzuBuiajqojd as soidpuijd boj anb ea ajqsjou
oj Booda BAann bj ug •ojbui ja 'ojdnn ja 'ajuBjon^í ja bjjbS^u Bjpod
ojog 'ainaniBiJas asjruaasip BJaipnd sisaj ns anb BijiuqjB ounSui^ *soa
-ijBuiSop 'saaaA sbjubj oqoíp Bq as omoa 'uujg 'Bmai ja ajqos p^pjaA
BOiun bj '4ípBpj3A ojn Bja Biaap ja anb oj anb ap uoidolauoo bj Biuai
onn Bp^a ojaj •biobjdoibijb bj soJBputj 'BpBJOouxap bj BqBpunj uojog
ÍBqB^jBxa bj 8ojpj3¡Bj3jj 'BJJanS bj BiaajjoqB opoisajj -ojjo B jojnB un
ap 'Bzinb UBqBiJBA soidpmjd sos^ 'uoisnasip uis soidpuud
as 'janodxa ap eoraBqBOB anb opouad js us 'jsSnj jaraiid ug
•ojjbjbjj sp opom ja ua omoa '
ap oiquiB ja na oinBj ou BaipBj Booda BAann bj sp jBtjnaad o^
•Bspajd
-un jínm bhjoj as KoaiSojodoj^nBM opouad A ^ooiSpjonisoa,, opoijad
ajjua uopupsip bj anb ojbjo sa 'Bijojsiq Bjjsanu ap ajuozíjoq ja sajBU
-a^em soAanu sojsa uoo opBijdure j^ -Baijijod pBpiunraoo bj ua ojsand
ns b A Btanpuoa ns ap sbumou sbj b 'ouijsap A uopipuo^ ns b 'aaqiuoq
jb soAi^Bjaa 8BHI31 boj ouBjd jauíud ja BjBBq uBqBjuBjapB as onroa
oisia souiaq aojáis sojjanbB ap SBjaod soj ua 'oiquiBa ua 'ojaj
•BiJBpunDas Xnm Bsoa sojja BJBd Bja opB^sa ja A oqaajap ja ajqos uop
•Bjipaui bj anb irejaAaj 'zasBosa ns na 'snb ojad 'sajBjuaniBpunj Bpnp
uis 'soiuainiBBuad soun^jB somanai ojos 'sojjanbB ap unB j^ -oipnjsa
ap jBpadsa ojafqo un ajqraoq jap uojapiij iu 'Bijojsiq BJ^sann ap
SBmai boj noJBjBJj on 'ttsooisijw o 4ísoojoi8ij^ bojjo soj 'saj^jopadnig
A 8oi^j5jBj3jj 'sanBqdouax 'sBJoSBqví^
soraBn^da^xa is :oiaaja
ug •sojospjij eopBiuBjj nos ajuarajBuopipBjj anb boj b BpBJim
BJjsanu souiBjiraij ib ajuauíBjos ojaBxa sa ojsg *(j;) opunin p soAijBjaj
soj ajqos uoJBUiuiopajd ajqmoij jb soaiibjsj SBiuajqojd soj anb ua
oinoD JOija^uB bj ap oiaadsaj Booda Bisa asjm^uiisip ajang

soi aa vDOda vi
A
0X3^Í1N 13a

pp ^

pp

oaaaszv sa svlawvu mvnr

o ojanoiBim 'jns pp i
pp Bojnd SBm soy omoo sajnBJBnS ubj nos BUBnSoiqo pp A idnj pp
8oaij8jnSnr[ so^namap so^; 'bboibj sbjjo ws\ na soind nBAjasnoa as anb
oiad '^noi^aj opunuí ojjsanu na sopBpiApD 8o^narna[a xevaoi na jbjioba
^omaqap ou 'o^pDjjBsap ns jBspndmi BJed ajnain^Biaadsa A sojqBDOA
JBaja BJBd 'ojÍBnSB^Bd juBJBnS pp noianjOAa b^ jBiotutaj bjb^
•Bn^ua^ bj ap sbuibj sapnEjá saj)
sb[ ap Bnn Bpsa b A SBpoj b uaoaua^jad A jubjbii^ a^uaraajdtnis uog
•Bua^isBjq o BirpnaSjB 'BiBnSBJBd o BUBiAi^oq oraoa sBpB^apisnoa jas
naqap ou idnj A Buijuajjoa 'BÍBn^BJBd A Busn^iJiqa sanoioBaaa SB^
•BiiSua^ b¡ ap uopn[OAa B[ na sopjB^aj JBaoAOjd b A sauois
-njuoa JB3J3 B ajnqjj^uoa aqap ou 'inBJBnS BiiSua^ B[ uoa uopBpj ap
auai) BpBU anbjod 'opipnajua pm BjsijBuoxaBU orasi^juain^uas n)
•ajuaniBanBi[nrai8 'sbuibj sEiea SBpo^ b BoaBqB juBJBnS [^j -B^BnSBJBd o
B3i|;sBaq 'tniEnáiJiija 'Buijuajjoa BJanj Biouapaooad ns anbjod Bnuoj
Bun o o^qBaoA nn jBzeq^ajc ap joua p jaiamoa soinaqap o^¿ — -g^
v\ ap oraaS pp jopaaeod p 'opqand ^g ¿jB[ndod
p ua BpiA mp sa[ uainb 'so^qBaoA soisa uojai^jns apnop 3q?
•(sajiA^uiui 'sBjnp sb[b ap Bsoa) vjvodad
: Bai)Buai3BJB3 ns auijap anb 8)sandmoa BjqB^d son ajqmon omoa
aqiaaj A 'jije^oa opunuí p sajuaiaanaiJad 'eopBmiuB sajauaáaoa sns ap
a;uaraBjan an^u^sip as s^p bb[ jbjiSb ms BpnA anb oaiuBaam ojEÍsd
ubj3 ^^ -voui opBzijnBq Bpanb uoiraBO p :sBapi ap noiaBiaosB jod
'BBujaion[ Bf ap opaanaai p ainameiBipamuí nasxi 'aiusppB Biasq zn[
Bsua^uí ns- uBjaaioad anb 'uoioibo pp sa[oiBj sapuBj^ eo^ -Bapi o Bsoa
B[ ap ^iuBjjBsaj ojuainap p Bsaadxa as 'ojqBOOA un ap oipam jod
Bapi Bun o o;afqo nn Jiuijap BJBd :sbj}b Bo^^is zaip A oauía b ^oq
ooijuapi sa soAann sojqBaoA ap uoioBaja bj BJBd ojnatinipaaojd j^
•ytvodad A voiu :uoiab A u^iuiBa JBuStsap BJBd so^qBOOA
oajo omsaduiBO opsp{O8 p A í(n^vi A v^iunqw 'vooqui) ojanip A ounq
'[tanj jBuSisap BJBd o¡qBaoA p BnSna^ Btdojd ns ua oosnq oipui p
: BjambuoD bj ap odmat) p ua anb ouamouaj omsim p pijjnao os^a ajsa
u^ 'zaA Bjaniod aod nsqBJiuoana as sojp 'sossa sounSp^ ua 'sapna
so[ noa A 'uaSiJoqB Bn^uaj bj ua UBijstxa ou anb sojdaauoa A so^afqo
jBn^iBap BJBd sojqsaoA ap ojarann nn noJBajo 'tiiuBJBnS
opqand?J p ¡Jiaap sa 'sopBpjos soj 'oDBq^ pp Bjjaná bj
'uopsaja Bidojd ns ap
jBuipjBo u^pBjamnn ap Braajeis un uoa Bjuano juBJBnS p 'aadmais
-nSasB Bq as anb oj b aiuauíBiJBJiuoa 'anb jbuijijb sand sotnapoj
'666*666 BlBBq 'lTa?JaI Ia Bí9Bq
uapand JBjnoijJBd na vuvnSjuiyo soj 'oj^Bna BjSBq ouis

�'IIIA ¡¿SI 'Síl 'HA ;bs
•06 '

— sis —
•6^I 'IIA !S 'AI ¡81 'III S' Z^I '••*&gt; 9S 'II ¡S8I '09 'I(¿)
•9^ 'IIA !&lt; I 'II(9)
•a 9 '01 'ha i-Bs ^ 'm íf,E 'Z 'I(s)
•^6 'A ¡6ZI
'IIIA -0OH3H(.V)
"ai-isiay "isy()
^oiouj -ívi^(^)
'II -aAsnoHX(I)

W 'IA ¡SOí 'AI ¡OZI 'II ¡801 'III ¿i
^8 ^ ¿ 'io^p^ ÍODI"V !I '6¿ 'siaia '9^
•q LU
•If

otnsitn ja Bjuasajd jbjoui B[ b ojoadsaj uoiaisod ng
joj
•uopipBjj bj jB^daoB b aiuamajdmis Bgaiu as o jBjnjBu nop
Bnn Biua^ni o o^opojajj sosbo soisa n^ '(¿) uoppso^ oinsim
ja jod ojjaiqe oaua^ ojj jap jbubo p 'sauaisuog 011 pp Bfiq Bun
ap X sna ^p ofiq 'sBipsa soj ap ajuaipuaosB p 'objiSjb^ 'Bidoijg na
jos pp Bsara bj 'jaianiaQ uoo sopsp soj b ^^anf ^ sapsjj jb BÍBq anb
oiiuisdtaB^ 'Biqr^ jÍ BuopoQ ap sojnoBJO so[ uepunj anb BUBUinq zoa
noo SBraopd íoso^iabjbui O[ ^p assq b UBoijdxa so[ o eoqoaq ubjjbu
anb SBpu^^ío^ SBjjap b o^ipajo JBp Benqaj 'ooijij^ njiJídsa o^jap ^p
oppsod 'ojaj '(9) a^qijajaad opeisa p oino^ a^janni b[ b Bjapisuoa
atifa orasitnis^d onSi^uB pp edppjed 'BnErani^ BptA bj; Bpijataos Bjsa
anb b Bunjjoj ap soiqmea so^ 9jub '^ (5) sapsjejenSí napaaiaad anb
sajqmo^ so[ b ^juajj sasoip so^ ap sop^ o BipiAua bj na naiqinei
• (f) gBniAip sa^af sbj ub[oia anb so^anbB b-uuod soSijsBa
noo Biansiif ns a^ja^a Á Biaojsiq v\ a^uip 'bz3jbjihbu ^\ opsuapao vx\
anb BuiAip BpnaptAOjd Bun ap sopBi^ip so^ A so^iiobjo so{ 'sooipoinod
-ojjnB sasotp eo[ 'Bat^qnd uoi^i[9J b^ uoo anuojnoa Bajsanra as oidio
-n^d u^ -BsoiSipj nopisod ns ua b^ ajjt^iApB as ois^ 'SBooda sop sb[
nopisnBJ} bj boijiu^is (59^ Bp^i^) osBaJBaipjjj ap ojopojtag

oioaoaaH
pp afenosjad opioonoosap p
pjj Á 'S9suaiua}y soj ap tipiawjijswo^) bj ap jojnB oraraotre
p 'sonxBpoddijj a s^ap^^^ 'Bioinaa o Bpioouoosop ^as sbjsijos soj; uoa
noixauoo b[ anbanB 'Booda B^sa b uapnodsoaaoo naiqniBj^ 'sapidjjn^ A
sapipjí^pioqj^ 'sotniílti %o\ b ísoBpqojy A o^opojajj ua^auaíjad sojatu
•ud so]; y -sbjsijos soj ap stsaj 9v\ ap sajop^oipá^ otaoo b^d
oraoo vA asjBzija)0BjB3 aapand anb A 'SBm^^qo.id soaisana ap so
ajqos noJBiTpam anb 'sojjo b JBJtapisuoo ap sotaaq so^p b o^nnf
•a^pisodxa BJisann ap ojafqo p BJoqB uajímpsuoo SBUiJjoop sng
sopo) b sg^qBSuadstpui oqoaq Bjqsq BOi^Baooin^p
anb sboibj 8B[pnbB na aiuanqeíaadsa sajqmoq so^ b nBqBipaafa X
q ns ubjituisbjj 'BBd Bnn ajnBipam 'anb sojuBjauui sajosajojd
ap apadsa (^) uSB)sxjosn somsiui js b uojbiub^ as eBiua^qojd eoajsanu
noJB)BJ) anb A sooda b[ b ouoj p nojaip anb safsnosjad so^
•(X)ttSBSOO
ap ojanaS lambjBno na sajuaS sBqonuí b uaiq Jigjjip A iBJisimmpB
BJBd ajnaptjns A aiuBissq odaano un A '^pa-i^ spoj BJBd B^^aj Bun
'Buwioop ap Bpnasa unn Bja anb B^a ap jpap opnd 'opBinamoj
o[ anb 'sapnaa^ anb aiaans ap 'uojaipunjip &amp;[ A jaqss ns

anb 'snjurdsa saaofam eo^ s^jjBd sBpoi ap noaaipnoB j^y
^ltdBa ns ua uaiqtuB} oms ap^pjj b¡ ap ainsijoduii sbiu spua^od
B[ na o^os ou oijjiauoo as 'SBOipaui sbjjoii^ sb[ ap sandsap 'opiqBg sa
oiuoo 'anb SBuajy anj bdijosojij pBpiAijDB B^sa spoj ap oj^irao ^^
'-•'p^janaS ua
ajqmou pp onis 'ajqod pp o ap^on pp bjsia ap ojund p apsap eopiq
-aonoa uBjas ou sootíjjod sauami^aj soj; A sbuuou sbj; 'soidpmad scj
•[butiub oj ap A ouiAip o\ ap 'odmaij ouisini pj 'op^puB^^das 'pBptpsjaA
-iun ns ua 'ajquioq ouioo ajqmoq p jBipnisa BJBd 'pBpijBp^DijjBd Bpo^
ops^ ap BJBfap 'JBipnjsa b souiba anb opojjad p 'oiqruBo ng *sappp
-adui^ oqoaq Bjqsq o\ otnoo 'ajqmoq p uoa ou^jd outsim un ua p3iu
-tub [B janod Bissq 'ojsando oraajjxa [B eqi as n^pisod Bjsa opsjadns
Biqsq as opuBiio j^ #BqBdnooaad anb p 'Bjajonoa uopBnjis BpBuiuuaiap
Bnn ua 'í4ajquioq ojjapM ajdmais Bj^ "aqa^d b^ aod opBÍodsap apqou
p eoJBpuj^ b A siuSoaq^ b íoaij p jod opBipodxa ajqod p 'uopg
b íso[BU9A sa^an^ soj jod ops^pdojiB onisaduiBo p ouis 'opots^jj b
opsdnooajd Biqsq anb p ojonujsqv ut ajqmoq p Bja o^^ •pBpi^sjaAiun
jo^Íbih uoa SBuiaj so[ BJBpjoqs sbistjos soj ap Booda bj 'sBtaapy
• (soraBpoddijj 'sBapq^) 'soAann ainamp3oipBj soidpu^d
noo 'pBpinnraoo B[ ap ouisun napjo ja jbujojsbjí ap soju^jui uaiqniBj
^ 'sapqiAomuooui saseq ajqos B^naisB as BpBu anb oisand j^
sajosaj^sBJi soj b jBziJouiajB BJBd sopBqaaAOjdB sooijj^od
ap uoiouaAui bj uos sasoip eornsiur soj anb A (g^p[TIlB^5[) saI!tI?P 8OI
ap BpniSB Bun o (soqaBuLCsBjqj^) saiuBUJaqo^ soj ap ourSu^ un uos
sa^aj sbj anb opnBJisom vA '(uoqdijuy 'sBiddijj) BpBAaja sbui buuou
ooioo ítBzajBjnjBU,, bj ajopuaraodo ^A 'ajqBjoABjsap znj Bun ofBq uBJiq
-iqxa oj sojjo íeiuasajd anb SBfBjnaA sbjio ua A pspun^as bj ua ojop
-UBpunj Hi¡oijqiuv[ sntuÁuouy ja A uojqdo^[A'rj omoa 'nBjapuapp oj
souq -oqaajap pp uopBoijijsnf bj ap Buiajqojd ja saouojua oiá
osjnaaj un ojos
sa ojea 'ouiAip uaSxjo nn spejaouiap bj b jBp jb Bjjpuamsap aoaa^d
sbjoSbjojj anbunB 'j^ -Booda bj Bpo^ b unuioo sa —sBJoSBXBuy ap
ojndpsip ja— soBjaqojy ap sisaj cjsg -ouBuinq uaSiJO un uauaij sajoj
-ba so^ 'Bsopnp B^jnsaj sasoip soj ap Biouajsixa Brasira bj anb ojsand
'opBSau BJas ojsa Bjoqy 'ouiAip naSiao un sbuuou sbj b A sajojBA
soj b Bq^p as saj^pqdog Bjseq opoiBajj ^psaQ •soidpuud sonSi^uB soj
BJBd JBiBj jas ap BjqBq oopiJO opoiain pp oajdma ja 'uaiq Bjoqy
'sa^uamaAuoaui a SBÍBiuaA UBJBdmoa as A
ojuarangjB b oinamnSjB ánodo as anb bj ua 'oujaiqoS ap sboijoj sbj
ajqos uotsnosip bj noa ojdmafa ja BJBp o^opojajj orasiin jg •asJBOiiiisnf
uapand sBpo^ 'sauopnjos sbtjba iBq Braaj Bp^o ajqog -orasiAijBpj ja
opnspunj 'Butjjoop b SBpuajajip SB^sa UBJBAaja ío^p^ ^0001^ soj A
sbjoíjbjoj^ "SEuanq A SBjsnf uaaja anb 'sajqmntsoa sbxjo uBaiiOBjd
A sbjubs jod ñauan anb 's^puaaja sbjjo uBsaiojd sojBqjBq soj anb
soSaijS soj b BiBJisora o^opojajj -uoisnosip bj ap pBpiuini^aj bj 'Bjja
uoo lA BijodB bj ap Bpuapuoa bj a^jns 'aiuatuBjjj uenimBxa as BpiA
bj ap sajBaj sauop^iijis sbj A sajouaiuB sauopnjos swj -uozbj bj
Bmajqojd un jbztjbub ap oms 'ajqi^uBini buijou buii jauodnn ap

�un lado admite las leyes divinas (1), el valor del juramento (2), los
preceptos de la justicia (3), la primacía de la paz sobre la guerra (4).
Por otro, se permite apreciar ciertas acciones desde un punto de vista
extramoral, considerando exclusivamente el fin a obtenerse (5). Es el
punto de vista del éxito que ha de ser tan frecuente en las teorías
educativas de los sofistas.
•

•

•

Herodoto interesa a nuestra historia por dos cosas. Es la primera
el diseño que trazó de los derechos y usos de los distintos pueblos
investigados por él, llamando la atención sobre las diferencias que
presentaban con las leyes y costumbres que regían entre los griegos.
Ciertamente que cada ciudad griega tenía su derecho propio que di
vergía más o menos del de las otras. Pero eran divergencias de detalle;
sus principios fundamentales eran idénticos. En todo caso, las dife
rencias tenían que borrarse frente a aquellas más profundas y radi
cales que presentaban los bárbaros.
Aparte del caso extremo de un pueblo que carece de leyes y tri
bunales (6), van desfilando ante nuestros ojos las más diversas insti
tuciones y costumbres; matrimonio por venta de las doncellas hermo
sas con el fin de dotar a las feas (7), obligación de la mujer de matar
a un enemigo antes de casarse (8), matrimonio con uso común de
casadas (9), comunidad de mujeres (10), prostitución de solteras (11),
prostitución de las casadas, una vez en la vida, con un extranjero (12),
prioridad del rey o de los convidados a la boda sobre la desposa
da (13), venta de hijos (14), asesinato de ancianos (15), banquete
funerario con los restos de los ascendientes (16), degüello de la mujer
más amada del difunto (16a), nombre de familia y status personal
determinado por la mujer (17), inversión de las funciones sociales

del hombre y de la mujer (18).
^a primera reacción de un griego al enterarse de tales novedades
hubo de ser, sin duda, la de llevarse las manos a la cabeza. Entretanto,
(1)V, 92.
(2)VI, 86.
(3)I, 4; 10.
(4)I, 87;
(5)III, 72; V, 50.
(6)IV, 106 .
(7)I, 196 ss.
(8)IV, 117.
(9)I, 216.
(10)IV, 104, 172.
(11)V, 6.
(12)I, 196 m.
(13)IV, 168, 172.
(14)V, 6.
(15)I, 216.
(16)I, 216; IV, 26.
(16a)V, 5.
(17)I, 173.
(18)II, 35: "loa egipcios distan enteramente de los demás pueblos en leyes, nsos y eostambres. Allí son las mujeres las que venden, compran y negocian públicamente, y
los hombres hilan, cosen y tejen... Ninguna mujer se consagra allí por sacerdotisa...
...los hombres son allí los únicos sacerdotes. Los varones no pneden ser obligados a
alimentar a sus padres contra su voluntad; tan sólo las hijas están forzosamente rajetas a esa obligación".
-— 214 —

Herodoto consideraba el asunto fríamente, y tuvo ya conciencia de
la relatividad. Luego de referirse a los Isedones agrega: "por lo demás,
estos pueblos son alabados de justos y buenos" (1). Al relatar los
modos diversos con que griegos y egipcios escriben sus cálculos y
cuentas añade que los egipcios decían por esto que "los griegos hacen
a zurdas lo que ellos derechamente"(2).
Pero, Herodoto observa que el derecho, los usos (y en general
todas las normas) afirman su vigencia en cada nación aún cuando sus
miembros tengan conocimiento de los que rigen en las demás. "Es
bien notorio que si se diera elección a cualquier hombre del mundo
para que de todas las leyes y usos escogiera para sí las que más le
complacieran, nadie habría que al cabo, después de examinarlas y
registrarlas todas, no eligiera las de su patria y nación. Tanta es la
fuerza de la preocupación nacional y tan creídos están los hombres
que no hay educación, ni disciplina ni ley, ni modo como la de su
patria" (3).
Además, Herodoto trató por primera vez el problema de la mejor
forma de gobierno, dejándonos una exposición de las razones que
en pro y en contra se daban en su época. En esto también se descubre
una posición relativista, que se destaca más por la circunstancia de
que la discusión del problema se pone en boca de tres persas, sin que
en ella se revele cuál es la opinión del propio Herodoto (4).
Se distinguen tres formas: monarquía o tiranía, oligarquía e isonomía o isegoría. Esta tripartición ha de volverse clásica. La isonomía
se recomienda ante todo porque en ella rige el principio de justicia,
la igualdad para todos. Esta igualdad ha de entenderse en su sentido
político, como ya lo hemos visto en Solón, y se manifiesta en que
todos los ciudadanos pueden deliberar sobre los negocios públicos,
en la elección por la suerte para las magistraturas y en la aneja res
ponsabilidad de los elegidos. Como ultima ratio se arguye que "en
todo género de bienes, lo más es lo mejor". Se objeta a la isonomía,
que el pueblo es insolente en el querer y temerario en el pensar. Des
atento, sin conciencia ni fundamentos de sus actos, ignorante de lo
que es útil a la comunidad, obra al azar, adopta actitudes desenfre
nadas que lo hacen comparable a un toro o a un torrente que todo
lo arrasa. Por otra parte, es un campo propicio para el cohecho, que
conduce a la corrupción en los asuntos de estado, y, si bien no engen
dra el odio entre los ciudadanos, engendra una unión más nefasta que
el odio: la connivencia de los gobernantes para explotar al estado en
provecho propio y para encubrirse recíprocamente sus malversaciones.
La oligarquía tiene a su favor que los nobles son los mejores, los
hombres de mayor capacidad y reputación y, por consiguiente, sus
decisiones serán las más acertadas. Pero la emulación por demostrar
el propio valor y granjearse méritos para con el pueblo engendra la
discordia entre los oligarcas, de donde resultan sediciones y muertes.
(1)IV, 26.
(2)II, 36.
(3)III, 38.
(4)III, 80 y ss.
— 215 —

�— sis —
— *• 08 'III
8 'III
•9 'II
II
•9Í 'AI
'

— nz — •

(*)

(8)
()
(Z)
(I)

A sanopipas mnjnsaj apuop ap 'sboibSijo boj ajina Bipjoasip
bj Bjpua^na ojqand ja noo BJBd soiuam asjBafuBj^ A jojba oidojtd ja
jBJisomap Jod uopBjnraa bj o^^ 'SBpBiJaaB sbui sbj usjas sauoispap
sns 'a^namSisnoa jod './C uopBjndaJ JC pepn&gt;edB3 jojÍbiu ap saiqiuoq
soj 'sajofam boj nos sajqou soj anb joabj ns b anai) BjnbJBijo s^
•sauotaBSjaAjBtn sns arasmBaojdpaJ asjuqnaua BJBd A oidojd oqoaAoad
as opBjsa jb JBjojdxa BJBd s^juBuiaqo^ soj ap biou9aiuuo3 b[ :oipo ja
anb B^SBjan BBm uoiun Bun Bjpua^ua 'soncpEprna soj ajina oipo ja Bap
-na^na on naiq ib '^ 'opBjsa ap sojunsB soj na uopdnjjoa bj b sanpuoa
anb 'oq^aqoD ja BJBd opidojd odunsa nn sa 'ajjBd bjjo jo^ -bsbjjb o[
opoj ^nb ajaajaoj nn b o ojoj nn 8 ap^BJBdmoa naosq o[ anb sspBu
-aj|nasap eapnipoB B^dopB 'jcbzb jb Bjqo 'pBpmnraoa bj b [ijn sa anb
oj ap ^juBJon3i 'so^ob sns ap sojnauíBpunj ra Bianapno^ ms 'o^uoib
-63Q 'JBsnad p na oiiBjamai A jajanb p na ajuajosni sa ojqand p anb
'Bjmonosi B| b B^afqo ag *ujofam o[ sa sbui o[ 'sanaiq ap oaana^ opoj
na,, anb a^nSaB as mioi munjn omo[) *sopiap so]; ap pBpi^iqBsnod
-83J ^fauB B[ na A SBjnjB^^siáBxn sb^ BJBd a^^ans b^ Jod nopaap bj na
'sooi^qnd soiooSan so^ ajqos jBjaqijap napand souBpBpnto so[ sopo}
anb na BisaijiuBm as A 'uojog na ojsia soinaq o[ ^A onio^ 'ooiji^od
opuuas ns na asjapna^na ap Bq pBpjBnái Bjs^ -aopo^ BJBd pBp^Btiái v\
'Biopsnf ap oidionijd p a^ij Bjj^ na anbaod opoj a^uB Bpnaimoaaj as
Bimonosi B^ *B3iSBp asiaAp^A ap Bq uopnjBdiij b^s^j 'BUo^asi o simón
-081 a BinbJBi{o 'biobju o Bmbjnraotn :9butjoj eaj^ uanSuijsip ag
'(f) ojopojajj otdojd pp nomido bj sa ^Bna apAaj as Bfp ua
anb uis 'sBSJad sajj ap Booq na anod as sma^qojd pp noisnasip b[ anb
ap BionBjsnnojiD B[ jod eem BOBjs^p as anb 'BjsiAijBp^ nopisod Bun
aiqnasap as naiquTBj ojsa ug -Baoda ns na UBqBp as BJinoa na A oíd na
anb sauozBj bb^ ap uoioisodxa Bun sonopuBÍap 'ouj^iqoá ap buijoj
jcofam bj ap Bma^qojd p zaA BJamud jod ojbjj o;opojgjj 'SBUiapy
ns ap B[ otnoo opom in 'iaj ra Bni[diasip in 'uopBanpa ^eq on anb
saaqmoq soj UBjs^ soppja nvi A ^uopsu u9ioBdnooaJd b^ ap Bzjanj
B[ sa b^ubj^ -noiaBn A BijjBd ns ap sb[ Biai^ip on 'supo; SBjjBjjsiS^j
A SB[JBUiuiBxa ap sandsap 'oqBD p anb BuqBq aip^a 'uBjapB[duioo
a{ SBtn anb sb[ is BJBd BjaiSoasa sosn A saAa^ 8B[ sepoj ap anb Bjsd
opunra pp aaqtnoq jamb^na b nopaap Bjaip as ib anb oijojou naiq
83^? ^^tn^P 8BI na naáij anb so[ ap ojuaiuiioouoo ne^na^ soiqmaim
sns opuBna uriB nopBn Bp^a na BionaáiA ns nenuip (senuon sb^ SBpoi
^BJana^ na i) sosn so[ 'oqaajap p anb BAjgsqo ojopojajj 'ojaj
• (^)^0}u^uiBqD9J9p so^p anb oj s^pjnz b
naasq soSaxo^ so¡,, anb ojsa jod UBioap sopdiSa so^ anb apBus s^inana
A sopn^p33 sns naqu^sa sopdi^a A so^aij^ anb noo sosiaAip sopom
bo^ jbjb[^j jy *(x)usonanq A soisnf ap sopBqep nos so^qand eoisa
'sBraap o\ jod,, :b^3j^b sanopasj so^ b asjuapj ap oSanq -pBpiAiiBpj B[
ap Bpnapnoa b^ OAn^ jÍ 'ainanreiij oiunsB p sqBjapisno^ ojopoaajj

-afn a^n^mssozao] nsi Bfiq B[ ojos a ípeianjoA ns J^ao^ sjpsd 9ns n JB]a3iH![e
s sopeSijqo j^s aop^nd oa BaaojeA so^j *B3iopj9oi so3inn so^ ij|B aos sajqnioq sop**
* *'BS^opja^BS jod i\\v ejSBsao^ ob jaCnni sunSnij^ *''aafai ^ naso^ 'OB^i^ saiqtnoq so^
*luamBDiiqnd nsiooSan i. m^dmoa *u3pnA anb b¡ •^jarnni bbj nos i[[y -gajqnini
•aoa ^ sosa *aa&amp;a\ na so(qand seuiap so^ ap ajuannuatna usisip soiDdi^a bo[,, :&lt;; ']j(g\)
•¿I 'I(¿I)
•S 'A(91)
•9^ 'AI !9I^ 'I(91)
"9IZ 'I(SI)
•9 'A(H)
•^:t '891 'AI(1)
• 961 'I(ZI)
•9 'A(It)
'Sil **0I 'AI(01)
•9IZ 'I(6)
•¿II 'AI(8)
• 961 'I(¿)
•• 901 'AI(9)
"OS 'A -ZL 'III(S)
!¿8 'I()
•01 ¡t 'I()
'98 'IA(?)
•Z6 'A(I)
'ojuB;3Jjug -BzaqBa b¡ b son^m sb[ asjBAa^^ ap bj '^pnp ms 'jas ap oqnq
sapBpdAon sajBj ap asjBjatna jb oSawS un ap npiooBaj Bjamud b^j
•(81) Jafnm bj ap A ajqraoq jap
sajBpos sanopun^ sbj ap uoisj^aut '(¿j) jafnm bj jod opBninua^ap
jBuosjad snjvts A BijimB| ap ajqmon '(boj) ojunjip jap BpBuiB sbui
jafnm bj ap ojjanSap '(9^) sajuaipuaosB soj ap soisaj boj noa oiJBjannj
a^anbnBq '(si) souepus ap ojBuisasB '(^^) softq ap b^u^a *(j) Bp
-Bsodsap bj ajqos Bpoq bj b sopBpiAnoa soj ap o A^i jap pBpijoud
'(El) ojafuBjjxa nn noa '^piA bj ua zaA Bnn 'SBpBSBa sbj ap nopnipsojd
'(j^) SBjaijos ap uoiDnjijsojd '(01) sa jafnm ap pBptunmoa '(^) SBpssBa
ap unmoa osn uoo omomij)Bm '(9) asjBssa ap sa^us o^imana nn b
jbjbui ap jafnm bj ap uops^ijqo ' (¿) sb^j sbj b JBjop ap mj ja uoa sbs
-onuaq ssjjaanop sbj ap B^uaA jod oiuoraij;Bra ísajqmnisoa A sanoiani
i SBSjaAip SBra sbj sofo sojjsanu ajuB opnBjijsap uba '(9) eajBnnq
A saiCaj ap a^ajb^ anb ojqand nn ap omajixa osbd jap ajjsdy
'sojsqjBq boj UBqBjnasajd anb sajsa
A SBpunjojd 8Bm SBjjanb^ b ajuajj aejBjJoq anb UBjnai s^pnaj
-ajip sbj 'osbo opoj ug soapnapi ubj^ sajBinamBpun; soidianud sns
íajjBiap ap SBpna^jaAip UBja ojaj -sbjio sbj ap jap souam o esra BjgaaA
-ip anb oidojd oqaajap ns Biua; BSaijS p^pnp Bp^a anb ainamB}jai[)
'soSaijS soj ajjua nBi^aj anb sajqmnisoa A sa^aj sbj noa UBqeiuasajd
anb SBpnajajip sbj ajqos uopuojB bj opnsmBjj 'ja jod sopB^ijsaAin
sojqand sojnijsip eoj ap sosn A soipajap soj ap ozbjj anb onasip ja
d bj 8^j *8B8oa sop Jod Bijojsiq Bjjsanu b Bsaaajuí o;opojajj

*sb)8ijos soj app
sbj na a^nanaajj ubi jas ap Bq anb ojixa jap bjbia ap o^und
ja sg -(s) asjauaiqo b uij ja amamBAienj^xa opnBjspisuoa 'jBJoniBjjxa
bjsia ap ojund un apsap sauopa^ SBjjap jBpajdB aiinuad as 'ojjo joj
•(f) BjjanS bj ajqos z^d bj ap BioBiniad bj '(g) Bioi^snf bj ap soidaaajd
soj '(^) oinaniBjnf jap jojba ja '(j) SBuiAip sa^aj sbj aiimps opBj un

�De esta situación sólo se sale cuando sobreviene la monarquía, la cual
es también la única salvación para el desorden que domina en la
democracia. Así, pues, la monarquía puede presentar como un argu
mento a su favor que ella es la desembocadura natural de las otras.
Por otra parte el monarca es en todo "grande y sobresaliente, asistido
de una prudencia política igual a sus eminentes talentos". En la mo
narquía es posible el mantenimiento del secreto de la política exterior
y en ella se logra la independencia y libertad del estado y la fundación
de un imperio. Presenta, empero, grandes desventajas. Es un régimen
que no agrada ni aprovecha a la comunidad; el monarca puede eje
cutar todos sus caprichos impunemente; la insolencia, engendrada
por la abundancia y la envidia, connatural al hombre, lo inducen a
cometer atrocidades, contra lo que podía esperarse de su eminente
posición; persigue a los que valen y se rodea de los malos; fomenta
la delación y la calumnia; se ofende de los que no lo adulan y des
precia a los que lo adulan; modifica las leyes, abusa de las mujeres
y condena a muerte sin oír al acusado.
Así, pues, este cuadro de ventajas e inconvenientes que presentan
las tres formas de gobierno no permite considerar a ninguna de ellas
como la única justificable con exclusión de las demás, antes bien, se
acuña aquí el tópico de que "cada cual es la mejor en su género".
En cuanto a Herodoto, no cabe duda que su opinión es favorable
a la democracia. Cierto que elogia a Políkrates. el tirano samio (1),
y a la constitución de Esparta con sus éforos y senadores, con la cual
los lacedemonios lograron "el mejor orden en sus leyes y gobierno"(2).
Cierto que admite la debilidad de la democracia al señalar que Aristágoras no pudo con sus discursos engañar al rey de Esparta, pero sí
a 30.000 atenienses (3). Pero hay un pasaje en que Herodoto expresa
su convicción en forma categórica: "es cosa probada, no una sino mil
veces, por experiencia, que el estado por sí más próspero y conve
niente es aquel en que reina la isegoría". El máximo testimonio de
ello es para él Atenas, que alcanzó su grandeza no bajo los tiranos,
sino en la democracia (4).

ARCHELAOS
También puede considerarse como un elemento de transición a
Archelaos de Atenas o de Mileto (hacia 480). El discípulo y sucesor
de Anaxágoras en la escuela de Lapsakos fue ante todo un filósofo
ue la naturaleza que intentó conciliar la doctrina de su maestro con
la de los antiguos jónicos. Pero trató también los problemas éticos,
al punto que llegó a decirse que Sókrates no hizo más que ampliar
y propagar las teorías que había aprendido de él (5). Aunque esta
(1)III, 125.
(2)I, 65 y s.
(3)V, 97.
(4)V, 78.
(5)Diog. Laebt. II, 16.
— 216 —

no es más que una de las tantas calumnias que solía urdir la envidia
de los intelectuales fracasados, es un indicio de que aquéllas tenían
cierto volumen. Entretanto, nosotros apenas las conocemos. Parece
que su tesis fundamental fue la de que los valores no tienen ni un
origen divino ni una consistencia objetiva, sino una procedencia pu
ramente humana. Según Hipólito, al explicar la génesis de los seres
vivos, Archelaos decía que los hombres se habían separado de los
otros, "instituyendo jefes, leyes, artes, ciudades, etc."(l). Parece, pues,
que se excluye todo don o decreto de los dioses. Por otra parte, según
el testimonio de Diógenes, negaba que los principios morales
(t¿ Síkoiov Kal t¿ aXaxpov) (2) se fundaran en la naturaleza: ellos han
sido puestos por la ley (3). Así, pues, el derecho en su pura positivi
dad, lejos de basarse en principios superiores, es el que constituye
el contenido de todo deber ser.

PROTAGORAS
Los problemas filosóficos del derecho y del estado adquirieron
por primera vez importancia de primer orden y tratamiento sistemá
tico con Protágoras (hacia 484), el más filósofo de los sofistas. Así
lo hace suponer no sólo la declaración que Platón pone en sus labios
de que, abandonando las ciencias teóricas, se dedicaba exclusivamente
a la enseñanza de la política (que abarcaba, además, la economía y
la ética) (4), sino también el hecho de que entre los títulos de sus
escritos figure un "De la república" (5) donde se trataban aquellos
temas.
Protágoras significa un cambio profundo en la orientación de la
filosofía. No propuso él una nueva tesis sobre el problema del ser.
Su originalidad radica en haber negado toda posibilidad de resolverlo.
Ante todo con relación a los dioses: no hay modo de demostrar ni
que existen, ni que no existen, ni cuál es su esencia (6). No se trata
de optar entre la concepción antropomórfica de Hornero o la panteísta de Xenophanes, ni de concebir otra para sustituirlas. Toda
concepción es aquí ilegítima; la única actitud correcta es el agnosti
cismo. Uno de los argumentos en que se apoya la tesis es la brevedad
de la vida humana. De aquí se infiere que, según Protágoras, la cuestión
religiosa no tenía importancia decisiva. El sentido del argumento era,
probablemente, que, siendo pequeño el plazo de la vida, debía em
plearlo el hombre en resolver las cuestiones primordiales y no había
tiempo que perder en las secundarias.
El otro argumento consistía en la "no perceptibilidad". Esto
adquiere sentido si lo vinculamos a su gnoseología según la cual no
(1)Hippol. I, 9, 6. Diels. 60, A, 4.
(2)to ata^ póv tiene un significado muy amplio: no sólo lo injnsto, sino también lo
vergonzoso, deshonroso, feo, torpe, indecente; p. t. todo valor ético negativo.
(3)Dioc. Laebt. II, 16.
(4)Plat. Protag. 318 d 88.; 349 a.
(5)Dioe. Laert. IX, 55.
(6)Euseb. Prep. evang. XIV, 3, 7. Dioc. Laebt. IX, 51. Diels. fr. 4.
— 217 —

�— LIZ
"i ' 'AIX •^"&gt;&lt;• •'•'&lt; "asíia(9)
-jj -silla -fs 'XI *
'SS 'XI 'irav^ "^oia(S)
•• ^ i-ss p 8t -Sojoj,/ -ivi^(^)
•91 'II ••^^^rri -ooiq(8)
•OAiiB^an 031^3 JO^BA opoi *t 'd ^9}n93dpni 'ddjo^ *09j 'osojuoqsap 'oaoznoSj^A
0| nsiqniBi ouis 'ojsntai o\ ojos oa :oi[dnie ^nra opüjijmSts nn aa^ij i\od'/. o¡e ol(j)
• 'V '09 "siaia "9 '6 'I "ioaaiH(1)
on JBno bj im8as bjSojossouS ns b souiBjnainA oj is opijnas aaainbpB
ojsg '^pBpijiqijdsajad on,, bj na Bijsisuoa ojnamnSjB ojjo j^j
•SBiJepunaas sbj na japjad anb odinaij
Bjqsi{ on A ssjBipjomijd sauoijsana sbj jaAjosaj n^ ajqmoij ja ojjBajd
-nía Biqap 'epiA bj ap ozsjd ja ouanbad opuais 'anb 'ajuamajqeqojd
'BJ8 ojuaum^jB jap opijuas j^ 'BAispap BpuBjJodun Bina) oa BsoiSipj
uopsana bj 'sbjoSbjojj ungas 'anb aaaijm as jnbB 3Q -BUBranq BpiA bj ap
pepaAaaq bj sa sisaj b^ Biods as anb na so^uauínSaB soy ap on[^ -omsia
-ijsou3b \9 sa Biaajjo^ pnjij^B Baiun b[ í BinnjSai; inbe sa nopdaano^
BPX "SB^injijsns BjBd bjjo Jiqaouo^ ap xn 'sauB^dona^ ap Bjsjaj
-UBd B[ o ojainojj ap B^ip^modoJinB uoiodaauoo b^ aj^ua jB^do ap
bjbjj as o^[ '(9) Bpuasa ns sa [Bn^ iu 'uajsixa ou anb in 'naisixa anb
in JBjjsoinap ap opora ^^q ou :sasoip so^ b upiaBfaj uoa opoj ajuy
'o^aAp^saj ap pBpi^iqísod Bpoi opBSau jaqsq na BDipBj pBpipjuiSuo ng
•jas jap Btaajqojd p ajqos sisaj BAann Bnn \9 osndojid o^[ -bijosojij
b[ ap uoiaBjnaiJO u\ na opnnjojd otqraBa nn BatjiuSis SB
^UBqB^BJ^ as apnop (g) (ív^jqndaj vj 3(jn vm. ainSij soipasa
sns ap 8O[njij so[ axina anb ap oqoaq p naiqmei ouis '(&lt;^) (eaiia b¡
Á Biraonooa b^ 'SBniapB 'BqBajsqB anb) Baijjp^d bj ap Bzueuasua bj b
a^uaniBAisnpxa BqBDipap as 'sBaijpa) sspnap sbj opnBnopneqe 'anb ap
soiqej sns na anod uojb[j anb uopBJBpap bj ojos on janodns aaBij oj
isy -sbjstjos soj ap ojosofij sbui ja ' (f^f BpBq) sbjoSbjoj^ noa oaij
-BUiajsis o^uaimBiBJ} Á uapjo jamijd ap BpnBiJodnn zaA Bjamud jod
uoaaiJinbpB opBjsa jap Á oq^ajap jap soaijosojij SBmajqojd so^j

•9t 'n

(s)
•8¿ 'A(í)
"¿6 'A()
S9 'I(Z)
ZI 'III(I)

Bisa anbuny •() p ap opipuaadB BiqBq anb SBjjoai sbj jBSsdojd A
jBijduiB anb sem oziq ou sa^BJ^pg anb asjpap b p^ajj anb ojund jb
'soaija SBuiajqojd soj uaiqniBi pjbjj oja^ -soaiu^r sonSpuB boj ap bj
noa ojjeaBm ns ap Bmajaop bj jBijpuoa o^uaiui anb ezajBjnjBu bj ap
ojosojij nn opoj a^uB anj so^BsdB^ ap Bjanasa bj ua SBJoSBXBny ap
josa^ns A ojndjasip jg • (08^^ Bp^i{) 19JTI\[ ^P SBnajy ap soBjaqajy
b - uopisuBj) ap o^uamaja un oinoa asjBjapisuoa apand

soviaHDav
•(^) BpBjaouiap bj ua oms
'soubjii soj ofBq ou BzapuBjS ns ozubo^b anb 'sBuajy ja bjb¿ sa ojja
ap oiuouiijsa^ ouiixBta [^ -^BiJoSasi bj Buiaj anb ua janbe sa ajuara
-aAuoo A ojadsojd sbui is jod opBjsa ja anb 'Bpuaijadxa jod 'sa^aA
jira ouis Bun ou 'BpBqojd bsod saM :Baijo3ajBo buijoj ua upiaoiAuoa ns
Bsajdxa ojopojajj anb na afssBd nn Xeij oaa^ •() sasuaraajB 000'0 v
is ojad 'BjjBds^ ap ^aj jb jsnB^ua sosjnasip sns uoa opnd on sbjoÍbi
-stjy anb jBjBuas jb BpBJOoraap bj ap pBpijiqap bj ajiiup^ anb oijai[)
•(^)MonjaiqoS A sa^aj sns ua uapjo jofara ja,? uojbjSoj soraouiapaaBj soj
jBno bj noa 'sajopBuas A sojoja sns noa BjjBds^ ap u^pnjijsuoo bj b A
'(•[) oiuiBS oubjij ja •sajB.njqoj b Bi^oja anb ojjai^ -BpBaaouiap bj b
ajqBJOAB^ sa upiuido ns anb Bpnp aqBD ou 'ojopojajj b oiu^na u^
•{tojanaS ns ua Jofaui bj sa jBno Bp^aM anb ap ooidoj ja inbB BunaB
as 'uaiq gajuB 'sBuiap sbj ap uoisnjaxa noa ajqBoijijsnf Boiun bj omoa
SBjja ap Bun^urn b jBjapiauoa ajiuuad ou oujaiqoá ap sbuijo^ saj) sbj
uBtuasajd anb sajuainaAuooui a sBÍBiuaA ap ojpsna aisa 'sand 'isy

SVHO^VXOHd
uas jaqap opoj ap opraaino^ ja
anb ja sa 'sajoijadns soidpnud na asjsssq ap sofaj 'p^p
Bjnd ns na otjaajap ja 'sand 'xsy *(g) ^aj bj jod sojsand opis
sojja :BzajBjniBn bj na UBJBpnnj as (^) (^odXcj oí ^n aoij()8 ?i)
sajBJom soidpnijd soj anb Bqsáau 'sanaSoiQ ap oiuotnijsaj ja
un^as 'aiJBd bjjo io¿ 'sasoip soj ap ojaioap o nop opoj a^npxa as anb
'sand 'aaajB^ '{l)it'Ol^ 'sapepnp 'sajjB 'sa^aj 'sajaf opua^njpsin,, 'sojio
soj ap opBJcdas UBjqBij as sajqmoij soj anb Bioap so^jaqojy 'soaia
sajas soj ap sisanaS bj JBOi^dxa jb 'ojijodijj un^ag -BUBimiq
-nd Bioaapaoojd Bnn onis 'BApa^qo Bpnajsisuoa Bun m oniAyp
un iu uauaii ou sajojBA soj anb ap bj anj jeiuaniBpnnj sisai ns anb
aaajBj 'somaaonoa sbj ssuadB soj}osou 'ojuBjajjng; -naranjoA ojjap
ireiiiaj SBjjanbB anb ap opipui un sa 'sopBSBOBjj sa^nioapiui soj ap
BipiAua ej Jipan bijos anb SBiuranpo sbjubj sbj ap Bnn anb sbui sa ou

•opBsnoB jb jio uis ajjanra b Buapuoa A
83J3.fnm sbj sp BsnqB 'saXaj sbj Baijtponi íuBjnps oj anb soj b Bpajd
-8p A uBjnpB oj ou anb soj ap apuajo as íBiuuinjBa bj A uppBjap bj
Biuaraoj ísojbui soj ap Bapoj ss jÍ uajBA snb soj b anSisjad íuopisod
ajuamcna ns ap dsjejadsa Btpod snb oj Bjjuoa 'sspBppojjB jajomoa
b uaonpui oj 'ajqmoq jb jBjn^Buuoa 'BipiAua bj A BpnBpunqB bj jod
BpBjpua^ua 'Bpuajosui bj íajuauíaunduii soqojjdBO sns sopo) jBina
-afs apand bojbuoiu ja ípBptunuioa bj b Bij33AOjdB ra BpBjS^ on snb
uatni^aj nn 8[j 'SBCBinaAsap sapuBjS 'ojadtua 'Bjussaj^ •ouadnii un ap
uopBpunj bj A opejss jsp pBjJsqij A Bpuapuadaput bj bjSoj as bjjs na A
jouajxa Bopijod bj ap ojajoas pp ojuairaiuajuBui ja sjqísod sa BinbJBu
-ora bj u^ '^soínajEj saiuamma sns b j^nSí Baijjjod Bpuapnjd Bun ap
opi}s;9B 'a^uaijBsajqos A apu^jS,, opoj ua sa bojbuoui ja a^jBd bjjo joj
•sbjjo sbj ap jBjnjBu BjnpBaoqmasap bj sa Bjp anb joabj ns b ojuam
-n^JB un ouio3 JBjuasajd apand BinbJBnom bj 'sand 'isy -BpBjaoraap
bj us Buiraop anb uapjosap ja Bjsd nopBAjBS Batun bj uaiquTBj sa
j^na bj 'BtnbjBuom bj auaiAajqos opuBn^ ajBS ss ojos uopBnjis bjss ag

�hay más fuente de conocimiento que los órganos sensoriales. No hay
lugar para admitir un factor racional autónomo, como querían Parménides y sus sucesores. El alma no es otra cosa que los sentidos (1).
En consecuencia, siendo los dioses, según las creencias admitidas, invi
sibles, es imposible establecer cosa alguna acerca de ellos. Por otra
parte, este empirismo hacía también imposible toda teoría sobre el
ser del mundo, que, desde Parménides, empleaba elementos explica
tivos que trascendiendo a los sentidos, pretendían justificarse en el
pensar puro. El empirismo se presentaba, así, como una barrera frente
a todo conocimiento metafísico, frente a toda concepción de lo Ab
soluto.
Según Protágoras el sujeto no tiene ninguna base para hablar de
un ser trascendente. Tiene que limitarse a aquello que le es dado en
la sensación, que es contenido de ella. Ser es lo mismo que aparecer
a alguien. Tal es, por lo menos, la interpretación de Platón (2). Y si
esto es así, es claro que todo juicio que exprese el contenido de una
percepción es siempre verdadero. Pero, por otro lado, las cosas y los
hombres, el objeto y el sujeto, están sometidos a un cambio incesante,
de suerte que en el mismo individuo o en dos individuos diferentes
pueden no coincidir dos contenidos de percepción, y, así, lo que para
uno es verdadero puede ser para el otro falso. El empirismo nos ha
conducido, pues, a una gnoseología subjetivista y relativista (3). Por
eso decía Protágoras que "sobre cada cosa hay dos discursos opues
tos" (4) : es siempre posible que un mismo predicado sea afirmado
y negado por dos diversos individuos y que, sin embargo, afirmación
y negación sean respectivamente verdaderas. Todo esto fue sintetizado
en la célebre fórmula: "El hombre es la medida de todas las cosas,
de las que son como son, de las que no son como no son" (5). Pero
esta sentencia no es sólo una teoría del conocimiento: contiene
también una antropología y, en el fondo, es la cifra de toda una
filosofía. Efectivamente, si frente a los dioses y al ser en sí del
universo el hombre aparece como un ser deficiente, incapaz de cono
cer lo Absoluto, de determinar su esencia y su existencia, frente al
mundo de sus propias percepciones, puesto que no sabemos que el
otro existe, puesto que ser es lo mismo que aparecer, puesto que toda
percepción es verdadera, el hombre, cada hombre, es su propio abso
luto. "El hombre es la medida de todo" significa que en definitiva el
hombre es lo Absoluto. Platón se dio perfecta cuenta de que este era
el sentido último de la tesis de Protágoras, cuando le opuso su propia
tesis de que es Dios la medida de todo (6). Lo que es la medida de
todo, eso es lo Absoluto.

Esta nueva concepción tenía que producir naturalmente un cam
bio en el centro de atracción de la tarea filosófica. Ya no puede inte
resar el mundo, los "meteoro", sino el hombre y su obra. La filosofía
ha de dejar de ser física, para convertirse en filosofía de la cultura
o, como decían entonces los griegos, en política. Y henos aquí de lleno
en nuestro tema. Por desgracia el pensamiento de Protágoras no nos
ha sido trasmitido directamente; lo conocemos sólo a través de la
imitación que nos ha dejado Platón, en el diálogo que lleva su nom
bre, y referido en forma de mito (1). Según éste, la especie humana
fue creada por los dioses y su cultura fue un don de Prometeo. Pero
no es posible tomar esto al pie de la letra, ni como testimonio de que
Protágoras abrigaba convicciones religiosas. El mito es sólo una mues
tra de las múltiples habilidades didascálicas del sofista, que pregunta
a Sókrates si debe exponer su tesis en forma de mito o de discurso
explicativo, y, dejado en libertad, elige el mito por ser "más agra
dable" (2).
Más bien Protágoras, al señalar la diferencia entre el animal y
el hombre, aquél provisto naturalmente de todos los órganos de con
servación, éste "desnudo, sin calzado, sin abrigo, sin armas", ponía
de relieve que el hombre se completa a sí mismo mediante la cultura,
obra de sus propias artes. Lo primero que creó fue la religión y luego
el lenguaje, la habitación, etc. En todo caso, y piénsese de ello lo que
se quiera, es indudable que para Protágoras la comunidad política no
es connatural al hombre, sino una invención de éste. "Los humanos
vivieron primero dispersos, y no existía ninguna ciudad. Así, eran
destruidos por los animales, siempre y por doquier más fuertes que
ellos, y su industria, suficiente para alimentarlos, era impotente para
la guerra contra los animales; porque no poseían aún el arte político,
una de cuyas partes es el arte de la guerra. Trataban, pues, de aso
ciarse y de fundar ciudades para defenderse". Esta es la forma más
antigua que conocemos de una teoría individualista y contractualista
del estado, forma bien rudimentaria por cierto, que probablemente
surgió por analogía con la explicación atomista de la naturaleza,
que poco antes había inaugurado Leukippos en Abdera, precisamente
la patria de Protágoras.
Al mismo tiempo, Protágoras nos ofrece una fundamentación de
la democracia, defendiéndola contra las objeciones tecnicistas de Só
krates. Hoy no podemos decir, sin embargo, que Protágoras haya sido
su más antiguo teórico. Hemos visto que tal título corresponde más
bien a Solón, y que luego Herodoto nos dejó también su contribución
al asunto. Lo que es cierto es que el gran sofista intentó una nueva
justificación de aquella forma de gobierno. Esta nueva justificación
era exigida por los nuevos términos en que el problema se planteaba.
Para Solón la cuestión era defender al ^ueblo contra los privilegios

(1)Dioc. Laert. IX, 51.
(2)Theet. 152 a 88. Diels. fr. 1.
(3)Plat. Crot. 385 e; Theet. 151e ss., 166 d. Aristot. Metaph. V 4.1007 b 18; K 6.
1062 b 13; Sext. Pirr. Hip. I, 216 88.
(4)Dioc. Laebt. IX, 51. Diels. fr. 6 a.
(5)Sext. Adv. math. VII, 60; Plat. Theet. 152 a. Diels, fr. 1.
(6)leg. IV, 716 c.

(1)Protag. 320 c y ss.
(2)Id. 320 c. Tampoco el hecho de que Protágoras hiciera jurar a sus discípulos pobres
en un santuario en cuánto evaluaban su enseñanza (Plat. Protag. 328 b c) es una
prueba de su religiosidad. Protágoras, practicando en esto su propia doctrina rela
tivista, apelaba a las creencias del discípulo, que era el que juraba; las suyas propias
no tenían ningún papel en el caso.

— 218 —

— 219 —

�— 61Z —
-oseo p as petad nnSuin ucjuaj on
SBidojd snXns soj ÍBqBJnf anb [a bi^ anb 'o^id^sip pp SBioas^jo sbj b Bqepda 'bjsiaij
-Bpj Bmj^^op eidojd ns ojs^ ua opuBjti^Bjd ^bjoSb^oj^ 'pBpigoiSipj ns ap nq^njd
ron 99 (3 q g^g •imojj *xvi¿) Bzueuasus ns wiqBniBAs ojuen^ tra oiJBmucs un na
saiqod Bojudusip sns b jsjnf Bjapiq sejo^fucuj anb ap oq^aq [3 o^odoiBj, m3 O^^ P/ (Z)
• i B Smouj (i)

•9 a !8i q ¿oor* j

soiSajiAijd soj bjjuoo ojqanfl jb jspuajap ^a uoiisana bj uojog bjb^

— 8IZ —
' 9U 'AI '**1(9)
• ^SI '*aVI "^via Í09 'HA •Vmu 'aPV 'as(S)
•b 9 jj s^aifl IS 'XI ^hvt -DOia(t)
•es 9^ 'i •&lt;/;// -wj -xxas iI &lt;l ^90I
-p 991 *• isi •aavj; ;a sss •D-'3 ^^d()
1 i¡ siaia 88 u ^si •jvj;(z&gt;
IS 'XI XH3VT -001(1(1)

•equajaBjcl as Biuajqojd js anb na souirajaj soAsnu soj Jod Bpiáixa bjb
nopBaijijsnf BAann Bjsg •oujaiqoS ap boijoj Bjjanbs ap uopBoijijsnf
BAanu Bun ojuajuí bjsijos weiS ja anb sa ojjaia sa anb o^ •o^unse jb
uopnqij^uoa ns uaiquiBj ofap son ojopcuaj^ o^anj anb A 'uojog b uaiq
SBin apuodsajjoa ojnjjj je^ anb ojsia souioj_j 'ooijoaj onSrjUB sbui ns
opis B^Bq sbjo3bjojj anb 'oSjBqma uis 'jpsp somapod on ^ojj -sajBj^j
"9S aP SBíSiaiuaaj sauopafqo sb^ bjjuod Bjopuaipuapp 'BioBJOoinap b¡
ap u^ioBjuauí^punj Bnn aaajjo son sbjoSbjojj 'odiuaij orasim ¡y
•sbjoSbjoj^ ap BijjBd b^
ainaniBspajd 'Bjapqy na soddi^na^ opBJnSnBUi BiqBq eajuB oood anb
bj ap bjsiiuojb uoiDBoi[dxa bj noa BiáojBire jod oíSjng
d anb 'ojjap Jod BijBinamipnj uaiq boijoj 'opsjsa pp
A BjsqBnpiAipui Buoaj Bnn ap souiooouod anb BnSi^uB
8Bta Bauoj B[ 8a Bjsg '^asjapnajap BJBd sapspnp JBpunj ap A asjBp
-osb ap 'sand 'nBqBisjj^ ^BJjanS bj ap ajjB ^a sa sa^red s^^na ap buh
ajjB ja nriB UBjasod ou anbjod ísajBtntuB soj bjjhoo BjjonS bj
ajua^odmx Bja 'soj^BinamijB BJBd ainapijns 'Bij^snpni ns A 'sojja
anb Sdjjanj sboi jambop jod A a^dmais 'sa^BiniuB soj jod sopinjjsap
nBJ3 'isy "pspnp Bnn^uin Bijspca on A 'sosjsdsip ojannid nojaiAiA
sonBtnnq so^j,, *3js9 ap nopnaAm boti onis 'ajqruoq jb jbjti^buuoo sa
ou Baijjjod pBpiunraoo bj sbjoSbjoj^ BJBd anb ajqBpnpnt sa 'BJSinb as
anb oj ojja sp asasnaid A 'osbd opoj n^ -oia 'uopBjiqBq bj 'af^n^uaj ja
oSanj A uot^ijaj bj anj paja anb ojraniijd oq; -sajJB sBidojd sns ^p Bjqo
'Bjnijna bj a^nBipain omsim js b Bja^dinoo as ajqmoq ja anb 3A3ijaj ap
Binod 'ttBBmJB ms 'oSijqs nts 'opBzjBO nrs 'opnnsap?J a^sa 'nopBAJas
-uoa ap son^^jo soj sopoj ap aiuaotjBJmBn ojstAOjd janbB 'ajqiaoq ^a
X jbuiiub ja ajjna Bpusjajip bj jBjBnas jb 'sbjoSbjojj uaiq

(iqP

-bjSb 8Btn,, J38 jod ojito js dSija 'pBjjaqij na op^íap íA 'oAijBoijdxa
ap o ojira ap buijoj na sisa) ns jauodxa aqap is sa^Bj^og b
anb 'bjbijos jap sBaij^asBpip sapspijiqBq ssjdTijnm sbj sp bjj
-sanm Bun ojos sa oiim j^ 'sbsoi^ij^j sauop^iAuo^ BqeáijqB sbjoSbjojj
anb ap oiuomiisa^ omoa iu 'bj;3[ bj ap aid jb ojsa jbihoj ajqísod sa on
ojaj •oajainojj ap nop un anj Bjnijna ns A sasoip soj jod spsaja anj
BUBiunq apadsa bj 'a;sa nnSag *(j) ojiui ap buijoj ua opjjajaj A 'aaq
•moa ns BAajj anb oSojBip ja na 'uoibj^ opBÍap Bq son anb uopBjimi
bj ap saABJ) b ojps souiaaouoo oj íajuaniE^oaaip opuiinsBjj opis Bq
son on sbjoSbjojj ap o^uatáiBSuad ja Bpsj^eap jo^ -Braa^ ojjsanu na
onajj ap inb^ souaq j^ 'Bouqod na 'so^ajj^ soj saonojua n^iaap omoa 'o
Bjnijna bj ap bijosojij na asjijjaAuoa BJBd 'boisij jas ap jBÍap ap Bq
bijoso^ij B^ 'Bjqo ns A ajqinoq ja ouis '((ojo3jau/,, soj 'opunm ja jseaj
-aiui apand on e^ 'saijosojij B3jb^ bj ap nop^Bj^B ap oj;ua^ ja na oiq
-raso un a^uamjBjniBU jpnpojd anb Bjuaj nopdaanoa BAann

•ojnjosqy oj sa os9 'opoj
ap Bpipaní bj sa anb o^ '(9) opoj ap spipam bj sotq sa anb ap sisa^
BidoJd ns osndo aj opnsna 'sbjoSbjojj ap sisa) bj ap oraiijn opijnas ja
BJ^ ^*8^ anb ap B^nana Bj^ajaad oip as uoibj^ •ojiqosqy oj sa ajqmoq
ja BAijimjap na anb b^ijiuSis ítopoi ap Bpipain bj sa ajqmoq jg,, 'ojnj
-osqB oidojd ns sa 'ajquioq Bpsa 'ajquioq ja 'Bjspspj^A sa uopdaojad
Bpoj anb o^sand 'jaaaj^dB anb omsim oj sa jas anb o^sand 'ajsixa ojio
ja anb somaqBS on anb o^sand 'sanopdaajad SBidojd sns ap opunm
jb ajuajj 'Bpuajsixa ns A Bi^nasa ns jBuiuijaiap ap 'ojnjosqy oj jaa
-onoa ap zBdeaui 'amaiaijap Jas un oraoo aaaj^dB ajqmoq ja osjdAinn
jap is na jas jb A sasoip soj b ajuajj is 'ajnauíBAijoaj^ 'bijosojtj
Bnn Bpoj ap Bjjp bj sa 'opuoj ja na lA BiSojodojjuB Bun uaiqniBj
auapuoa : oiuaimpouoa jap Bjjoa^ Bnn ojos sa on Biouajuas Bisa
oja^ •() ((nos ou oraoo nos on anb sbj ap 'nos omoa nos anb sbj ap
'SBSoa sbj sspoi ap Bpipam bj sa ajqmoq j^,, :Bjnuuo^ ajqajaa bj ua
opEzijajuis anj ojsa opoj^ 'SBjapspjaA aiuaraBApaadsaj nsas nopB^an A
uopBmJije 'oSaBqina uis 'anb A sonpiAipni sosjaAip sop Jod op^áan A
opera jije Bas opBaipajd omsim un anb ajqísod ajdmais sa : (^^)ttso^
-sando sosjnasip sop A^\ Bsoa Bp^a ajqos,, anb sbjoSbjojj Bjoap osa
lod '() ^isiAiiBjaj A BisiAiiafqns BiSojoasouS Bnn b 'sand 'oppnpnoa
Bq sou omsiJidma jg "osjbj oj;o ja BJBd Jas apand ojapBpjaA sa oun
BJBd anb oj 'isb 'jÍ 'nopdaajad ap sopmamoa sop Jippuioa ou napand
sa^usjajrp sonpiAipur sop na o onpiAipui omsim ja na anb ajjans ap
'ajuBsaoui oiqm^a un b sopuaraos uBjsa 'oiafns ja A ojafqo ja 'sajqmoq
soj A SBSoa sbj 'opBj ojio jod 'oaaj -oaapBpjaA ajdmais sa uopdaajad
Bun ^p opiuaiuoa ja asa^dxa anb opmf opoj anb ojbjo sa 'isb sa ojsa
18 j^ "(^) uoiBj^ ap nppB^ajdjaiui bj 'sonam oj jod 'sa jb^ 'nainSjB b
jaaajBdB anb omsim oj sa jag 'Bjja ap opiuajuoa sa anb 'uopBsuas bj
na opep sa 3j anb ojjanbB b asjBiimij anb auaij^ •ajnapuaosBjj jas un
sp JBjq^q BJBd asBq Bnn^uiu anaii ou o^afns ja sbjoSbjojj nn^ag
•ojnjos
-qy oj ap nopdaauoa Bpoi b ^juaaj 'oaisijBiam ojnairaiaouoa opo) b
ajuajj BJajJBq Bnn omoa 'isb 'BqBjuasaad 38 orasiaiduia j^j 'Ojnd JBSuad
ja na asjBoijpsnf UBipua^ajd 'sopiinas soj b opuaipuaosBjj anb soaij
-saijdxa so^uamaja BqBajdma 'sapiuamjB^ apsap '^nb 'opunm jap jas
js 3Jqos BIJO3} Bpoi ajqísoduTi uajquiBj BiaBq omsixidma ajsa 'avred
bjjo aoj -sojja ap Bajao^ BunSjB bsod aaoajqBjsa ajqtsodmi sa 'ssjqis
-iaui 'SBpijirapB SBpuaajo sbj un^as 'sasoip soj opnais 'Bpuanoasuoo u^
• (1) sopijuas soj anb bsoo bjjo sa ou buijb j^ 'sajosaans sns A sapiuam
-JB(J UBuanb ouioo 'oraouojnB jsuopBj jojobj un Jiiimps BJBd
fi¿ '83JBIJOSU38 soub^jo soj 3nb ojuairaioouoD ap ^juanj sbui

�de los nobles y los ricos; la disyuntiva era: aristocracia o democracia.
Para Protágoras, en cambio, se trata de apuntalar a la democracia ya
instaurada frente a la objeción de falta de capacidad del pueblo para
las funciones de gobierno. La alternativa es ahora: democracia o tec
nocracia (sofocracia). Efectivamente, Sókrates advierte que mientras
para cualquier problema técnico se consulta exclusivamente a los es
pecializados en ellos, para decidir los asuntos públicos, intervienen
indiferentemente hombres de las más distintas profesiones y situacio
nes, sin que nadie les reproche su falta de estudios previos. Ahora
bien, Protágoras quiere justificar precisamente este carácter de la
democracia. Su punto de partida radica en que hay una diferencia
esencial entre los problemas de la técnica y los de la política. Esto
se advierte ya en el diferente origen que el mito les asigna: mientras
las artes todas son un don de Prometeo, la política es un complemento
que proviene de la solicitud del propio Zeus. Pero escuchemos la
explicación completa: los hombres "una vez asociados se dañaban
recíprocamente, por no poseer el arte político; de suerte que volvían
a dispersarse y a perecer. Entonces Zeus, inquieto por nuestra especie
amenazada de desaparecer, envía a Hermes para que traiga a los
hombres el respeto ( al8&lt;is ) y la justicia (Síks), a fin de que hubiera
en las ciudades orden y vínculos creadores de amistad. Hermes enton
ces pregunta a Zeus de qué manera debe dar a los hombres el respeto
y la justicia: "¿debo repartirlas como a las otras artes? Estas están
repartidas de la siguiente manera: un solo médico basta para muchos
profanos, y lo mismo sucede con los otros artesanos: ¿debo establecer
así la justicia y el respeto en la raza humana o repartirlas entre
todos?" — "Entre todos, dijo Zeus, y que cada uno participe en
ellas: pues las ciudades no podrían subsistir si sólo algunos las pose
yeran, como sucede con las otras artes (1) ; además, establecerás esta
ley en mi nombre: que todo hombre incapaz de participar en el respeto
y la justicia debe ser condenado a muerte, como un flagelo de la ciu
dad". He aquí, Sókrates, cómo y porqué los atenienses, lo mismo que
todos los otros pueblos, cuando se trata de apreciar el mérito en arqui
tectura o en todo otro oficio, no acuerdan más que a pocos hombres el
derecho de expresar una opinión y no soportan ningún consejo de
parte de aquellos que no pertenecen a ese pequeño número; con
mucha razón, lo afirmo; al contrario, cuando se trata de tomar consejo
sobre un problema de virtud política, consejo que descansa totalmente
sobre la justicia y el respeto, es natural que permitan hablar a un
advenedizo, convencidos como están de que todos deben participar
en esa virtud, para que puedan existir ciudades. He aquí, Sókrates,
la razón de este hecho. Pero a fin de que no te creas víctima de una
ilusión si admites que, en ^opinión de todos los hombres, cada uno
tiene su parte de justicia y, en general, de virtud política, escucha la
nueva prueba que voy a dar. Cuando se trata de méritos diferentes
de aquéllos, por ejemplo, si alguno pretende sobresalir en el arte de

como tú lo dices, excita la burla o la cólera, y sus allegados lo miran
la flauta o en cualquier otro arte, sin sobresalir realmente, entonces,
como un loco que es preciso calmar. Si se trata en cambio de la justi
cia y, en general, de la virtud política, si un hombre que se sabe que
es injusto viene a decir públicamente la verdad sobre sí mismo, esta
franqueza que recién parecía prudencia ahora parece locura, y se
proclama que todos los hombres deben llamarse justos, séanlo o no,
y que aquél que no finge ser justo es un loco: tan es verdad que se
estima imposible que un hombre no tenga en alguna medida su parte
de justicia, so pena de ser excluido de la humanidad".
Es esta la fundamentación más sencilla y a la vez la más enérgica
que se haya ofrecido de la democracia. Puede reducirse a esta fórmu
la: la democracia, que es la participación de todos en la justicia y el
respeto, es necesaria para la conservación de la comunidad. La demo
cracia no es simplemente la mejor forma de gobierno, sino la necesa
ria, puesto que sin ella "las ciudades no podrían subsistir". Sin demo
cracia no hay estado.
En esta argumentación hay presupuestas varias cosas. La primera
es la no distinción entre la idea de justicia y el derecho positivo.
Protágoras no explica qué entiende por justicia, ni ofrece una doctrina
sobre ciertas exigencias que se refieran al fondo de las relaciones
sociales y políticas, ni mucho menos encontramos en él el pensamiento
de un derecho natural, que, como en Sóphokles, haga frente al posi
tivo: "lo justo no es fruto de la naturaleza" (1). Lo justo es lo que
los propios hombres establecen en el derecho. Esto implica, natural
mente, el relativismo, de los valores, que, por otra parte, no es más que
un caso de aplicación del relativismo de principio que proclama
Protágoras. Así lo comprendió Platón, cuando le atribuyó explícita
mente la tesis de que "todas las cosas que a cada estado le parecen
justas y bellas, lo son así para él mientras lo decreta" (2). Por con
siguiente, lo que Herodoto había comprobado como hecho histórico
—la divergencia de las normas en los diferentes pueblos—, Protágoras
lo convierte en un principio general: para cada estado es justo lo que
efectivamente le parece tal. No existe ningún modelo objetivo desde
el cual puedan ser valorados los diversos derechos.
Si ahora vinculamos esto con la tesis de la democracia como forma
necesaria del estado, nos encontramos con un interesante contraste:
Protágoras, el fundador del relativismo, que incluso lo mantiene en
materia ética y jurídica, en un punto se separa de él: precisamente
en la fundamentación de la democracia. En esto piensan igual "los
atenienses, los mismo que todos los otros pueblos", coincidencia que
Protágoras no sólo comprueba como un hecho, sino que es precisa
mente lo que trata de justificar. Así, pues, mientras cada derecho en
particular puede variar y sus diversos contenidos son siempre justos,
la existencia misma del derecho es necesaria, tan necesaria como la
(1)Plat. Protag. 323 c.
(2)Theet. 167 c.

(1) Cf. Prot. 324 d y s.
220 —

— 221 —

�democracia, puesto que ambos son solidarios en el pensamiento del
sofista.
Sin embargo, esta contradicción entre el subjetivismo del cono
cimiento y de los valores, y la fundamentación del estado de derecho
democrático se atenúa o se desvanece, si admitimos que la "apología
de Protágoras" del Theetetos (1) no es una pura invención de Platón,
sino que responde a las doctrinas del Protágoras histórico (2). Allí se
distinguen por un lado, lo verdadero y lo justo, que son tales para
cada individuo o para cada estado, sin que en este respecto la opinión
de uno valga más que la de otro, y por otro lado, la diferencia entre
lo útil y lo dañoso, que vale igualmente para todos los hombres. Mien
tras la verdad y la justicia tienen sólo una validez subjetiva, lo útil
y lo dañoso poseen una validez objetiva, un sentido humano en ge
neral (3). Un pasaje del Protágoras (4) concuerda perfectamente con .
esta doctrina. El sofista admite en él que cosas que son indiferentes
para los hombres son útiles para los caballos, otras para los bueyes,
etc., es decir, que la diferencia entre lo útil y lo perjudicial no varía
de individuo a individuo, sino de especie a especie y es por consi
guiente, constante para cada una de éstas. Hemos visto que a cada
estado le parece justo todo lo que decreta. Pero el político sabio es
aquél que logra que le parezca justo solamente lo útil y no lo perni
cioso. Y así como el médico no logra que el enfermo cambie su opinión

La virtud de la justicia no es obra del azar ni de la naturaleza:
ella puede enseñarse y trasmitirse, hay hombres que la poseen como
resultado del estudio, del ejercicio, de su aplicación constante.
Por otra parte, sólo respecto a cualidades que pueden adquirirse
o perderse tienen sentido los castigos y las exhortaciones. Tal es el
caso de la virtud política. La contraprueba la constituye el efecto que
se persigue al aplicar una pena. Según Protágoras ésta no tiene por
fin la expiación sino la educación por medio de la intimidación y el
ejemplo. "Nadie en efecto al castigar a un culpable toma como fin ni
como móvil el hecho mismo de la falta cometida, a menos que como
una bestia feroz se entregue a una venganza desprovista de razón: el
que tiene cuidado de castigar inteligentemente no lo hace a causa del
pasado —porque lo que está hecho hecho está— sino en previsión del
futuro, a fin de que ni el culpable ni los testigos de su castigo intenten
repetirla".
Resulta claramente de aquí que la enseñanza de la justicia no
consiste en aprender lo que ella sea, sino en que lo que ella sea se
aprenda a ejercitar.

EURÍPIDES

la enseñabilidad de la justicia y el fin intimidante de la pena (6).

La actitud crítica inaugurada por los sofistas y su afán docente,
iban a encontrar un órgano adecuado en el teatro de Eurípides (hacia
480), que se halla inequívocamente bajo el signo de los nuevos tiempos
y poseído de una constante voluntad de "ilustración". Eurípides había
leído las obras de los filósofos físicos, especialmente a Anaxágoras;
pero recibió también el influjo de Protágoras, de quien era amigo
personal, y al que hizo leer su libro sobre los dioses en su propia
casa(l). Su teatro fue una tribuna donde se ventilaron todas las
cuestiones que agitaban los pensadores y que atañían al hombre.
Con razón Nestle lo ha llamado "el poeta de la ilustración griega"(la).
Pero sería un error considerar a Eurípides sólo como un resonador de
voces ajenas. Las teorías de los sofistas fueron un punto de partida
que lo condujeron a analizar por cuenta propia los problemas del
hombre y de la ciudad y, así, a menudo descubrimos en sus obras
desarrollos y matices que no se encuentran en aquéllas, de suerte
que puede considerarse al mismo Eurípides como uno de los grandes
sofistas, que en vez de enseñar personalmente, lo hacía por medio
de la escena.
Naturalmente que el trasfondo de todos sus análisis está consti
tuido por la concepción griega tradicional del mundo y de la vida.
Esta es la materia sobre la cual va a trabajar el pensamiento crítico,
y cuyo resultado será la reforma, la duda o la negación de los antiguos

Ci. 166
Dies,
Notice.
Id.
d-167
d. ed. del Theetetos de Belles Lettres y F. C. S. Schilleb. Elude*

conceptos.
Así, en distintas obras se supone o se afirma la existencia de los
dioses y de su providencia (2) y de su justicia (3). Pero por otro lado

de que se halla mal o que tiene tales o cuales sensaciones (que para
él son verdaderas mientras las siente) sino produciendo la inversión
del estado enfermo en estado sano, así el sabio sólo logrará el cambio
de las opiniones sobre lo justo y lo injusto, si consigue trasformar la
disposición interna de los miembros de la comunidad que intenta
dirigir hacia lo útil. Este es el sentido en que hay que entender la
norma de la erística: "hacer de la opinión más débil la más fuerte"(5).
Y así como el médico alcanza su objetivo con remedios, el sabio alcan
za el suyo con discursos.
Un segundo supuesto en la defensa de la democracia es la indis
tinción entre la institución de lo justo y sú cumplimiento. La "parti
cipación en la justicia" tiene ese doble sentido, sin lo cual la argu
mentación caería. La democracia consiste en que todos pueden emitir
su opinión en la elaboración del derecho y se justifica cabalmente
porque también todos cumplen —por lo menos hasta cierto punto o
en general—• lo que ellos mismos han acordado; pues es claro que
una instauración del derecho seguida de su incumplimiento no evitaría
la ruina de los estados.
Y el mismo Protágoras* es explícito al respecto cuando sostiene

(1)
(2)
(3)
(4)
(5)

sur
EstoVhumanisme
ha dado pieII.para qne Schiller interprete a Protágoras como nn precursor del
moderno pragmatismo. Loe. cit.
333
d-334Rhet.
a.
Aristot.
B. 24. 1402 • 23. Diels. ir. 6 b.

() Plat. Prolog. 323 c y ss.

(1)Dioc. Laeht. IX, 54.
(la) Nestle. Euripide. 1901.
(2)Hipp. 1102 y ss. Phoenic. 555 ss. Supp. 197 ss.
(3)Herak. 763 ss., 813 8.; Troy, 887 a.; Ion 1614 u.
— 223 —

— 222 —

�m ^9i 110/ •• ¿gg -íoíj, !• 18 '• J9¿ •l^o-ra^ (g)
•m ¿6i -ddns • ^SS '^u^oHd ~— ^ ZOII •&lt;/lí?H (Z)
"1061 •apid?^3 -aiisaN (D
"W 'XI Jraa^i ^oiQ (1)

Ip

opBj ojio Jod ojaj • (g) BiDpsnf ns ap ^ (^) BpnapiAOíd ns ap jÍ sasoip
soj ap Bpnajsnca bj buijijb as o auodns as SBjqo SBiuijsip na 'isy
•so^daauoa
sonSi^uB soj ap uopBSau bj o Bpnp B[ 'enuoj^ bj Bjas opBtjnsai o^na ^
'oanjJa ojuaiuresuad ja j^feqej^ b ba jBno bj ajqos bij^jbui bj s bjsjj
•BpiA bj ap ^ opunm jap jBuopipBj^ sSaioS uopdaauoa bj jtod opini
-ijsuoo Bjsa 8I8IJBUB sns sopo} ap opuojsBjj ja anb aiuamjBJnjB^^;
•Bnaasa bj ap
oipam jod Bp^q oj 'ajuainjBuosjad jBuasua ap zaA na anb 'sbjsijob
sapu^jS boj ap oun oraoo sapidpn^ ouisiin jb asjBjapisuoa apand anb
ajjans ap 'SBjjanbB na UBj^uanaua as ou anb ^aaijBin A sojjojjBsap
SBjqo sns na soraijqnasap opnnam b 'ibb 'jC pBpnp bj ap A ajqnioq
pp sBmajqoJd so[ Bidojd Bjuano jod jbzi^bub b uojafnpnoa o[ anb
BpijJBd ap ojnnd un nojanj sbjsijos so^ ap SBjJoaj ssq -sBuafe
ap jopenosaj un omoa ojos sapidun^j b jejapisnoa jojja un Bij^s
• (B^)ttBSaijS noioB^^sn^i b^ ap Biaod pM openiBjj Bq o\ apsa^^ uozbj
•ajqmoq ^b ubiub;b anb A sa^opBsnad so[ ueq^ii^e anb sauopsan^
sb[ sepoi uojB[ijn3A as apnop Bunqiaj san anj ojjb3j ng •("[) bsbo
Bidoad ns na sasoip bo^ ajqos ojqij ns jaaj oziq anb p Á '[Buos^ad
oáiinB bj namb ap 'sbjoSb^ojj ap ofnjjuí p naiqmBj oiqiaaj ojad
ísBJoBXBuy b a^n^nqBpadsa 'sooisjj sojosojij boj ap SBjqo sbj opiaj
BiqBq sapidun^ *((noi3Bi}snji,, ap pB;utqoA a^uBisuo^ Bun ap opjasod A
sodinaji soAanu soj ap on^is ja ofsq ainame^oAinbam ej^q as anb ' (og^
BiDBq) sapidijn^ ap ojjBaj [a na opEtioapB ousáao un JBj;uooua b ueqi
'aina^op ubjb ns A sb^sijos soj Jod BpBjnáiiBui capuo pnjijoB b^j

saauíHíia
as Bas sjja anb oj anb na oms ^Bas Bjja anb oj japuajd^ na
ou Bpi^snf bj ap eznenasna bj anb jnbB ap ainamBjBj^
tljp
naina^m o^iisbd ns ap soSiisa^ soj xn ajqsdjna ja tu anb ap tnj b 'ojnjnj
jap n9isiA3Jd na oms —Bisa oqoaq oq^aq Bjsa anb oj anbjod— opBSBd
pp Bsnea b aaeq oj on aiuamatua^ijaiui jbSiisbo ap opBpmo anai) anb
ja : uozbj ap BjsiAOJdsap bzubSu^a buti b an^aj^na as zojaj Bpsaq buti
ouiod anb sonam b 'Bppamo^ b^jbj bj ap omsim oqo^q ja jiAom oinoo
ju utj oraoo buioj ajqsdjna un,B JBáijSBD jb ojoap na 3ipe\[,, 'ojdmafa
ja A uopBpiraiiui bj ap oipam Jod nop^anpa bj outs uopBtdxa bj uij
jod auap on Bjsa sbjoSbiojj nn^ag -enad buti jBaijde jb anSisjad as
anb OJ39J3 ja aXnjpsuoo bj Bqanjdejiuoo B^ •eapjjod pn^jiA bj ap osbd
ja sa jbj^ *sanopB^Joqxa sbj A bo^ijsbd soj opnuas nanai} asjapjad o
asJiJinbpB napand anb sap^pijBna b o^aadsaj ojps 'gjjsd bjjo jo^
•ainB^snoa nop^^ijdB ns ap 'oppjafa jap 'oipnjsa pp opsijnsaj
oinoa naasod bj anb sajqmoq A^\\ 'asanjrasBjj A asjBnasna apand Bjja
:BzajBjn)Bn bj ap m jbzb jap Bjqo sa on Bpnsnf Fj ap pnjjiA wj

•q 9 -JJ an oraoo 8ojo8bjoj^ •
P

'S 'D 'i

•m S. a $ZS 'toío-^ -ittj(9)
son • -a *&gt;/ ioisihv(s)
•• Kí-P
()
t^ *^O^ 'omsfiBtuSBJcI oajapom
nb aed aid opop Bq 0J83()
•jl auinumuni/,2 jí
jsp -p -9onoM 'saia -}3(?)
•P ¿9I"P 991 P/(I)

* (9) Bnad bj ap ainspimiim utj ja A Bpiisnf bj ap pBpijtqBuasua bj
au3ij8os opuBno oi^adsaj jb o^pijdxa sa sbjoSbiojj omsim ja j^
•sopBjsa soj ap Buiru bj
BjjBiíAa on oinainnjdnmaní ns ap BpinSas oq^ajap jap nopBjnBism Bun
anb ojBj^ sa sand ¿opBpjoae n^q somsim sojja anb oj —jBjanaS na
o ojnnd ojjaio B^seq sonam oj jod— najdnnu sopoi naiqniBi anbjod
jBqBa Boijijsnf as A oqaajap jap nop^joqBja bj na umuido ns
^ uapand sopo; anb na ajsisnoo BpBJooraap vj -Bija^a uopBjuara
bj j^n^ oj nis 'opnuas ajqop asa auan ítBpijsnf bj na uopBdp
t^Bd&gt;5 vj 'otuarnnjdmna ns A ojsnf oj ap uopnjijsui bj aj)na uopoi^
-sipm bj sa Bpejaomap bj ap Bsuajap bj na o^sandns opunSas uj^
'sosjnasip uoo oins ja bz
-ub^jb oiqss ja 'soipamaj uod OAijafqo ns bzubojb oaipaui ja omoa isb \
• ()c(a)janj sbiu bj jiqap sbui noiuido bj ap jaaBq,, :BansiJa bj ap buijou
bj japuama anb ÁBq anb na opiinas ja sa a^s^ -j^n oj Bp^q ji^uip
bjusjui anb pBpranmoa bj ap sojqmaiin soj ap Bujaini uopisodsip
bj jbuijojsbj; anáisuoa is 'o^snfux oj A oisnf oj ajqos sanoinido sbj ap
ja bjbiSoj ojos oiqBS ja isb 'oubs opsisa na onuajaa opsisa jap
aAUi bj opnapnpojd onis (a^uáis sbj SBJinaim SBjap^pjaA nos ja
BjBd anb) sauopBsnas s^jBna o sajB) aua^ anb o jboi BjjBq as anb ap
uoiuido ns aiquiBD onuajua ja anb bjSoj on oaipaui ja ouioo isb j^ -osop
-injad oj on A jiin oj ainaniBjos o^snf Bozajsd aj anb bjSoj anb janbe
sa oiqBS oaiijjod ja oja^ 'B^ajaap anb oj opoj ojsnf aaaj^d aj opsisa
Bp^o b anb ojsia somajj 'SBisa ap Bun BpBO BJBd aiuBisnoa 'ainainS
-isuo^ jod sa A apadsa b apadsa ap ouis 'onptAipui b onpiAipui ap
buba on jBpipnfJad oj j jijn oj ajina Bpusaajip bj anb 'jpap sa '-aja
'sa^anq soj BJBd sbjjo 'sojjBqBD soj bjb¿ sajijn nos sajqmoq soj BJBd
^ainajajipui nos anb SBSoa anb ja na aiimpB bjsijos j^ -Bui^joop Bisa
uod a^uauíB^oajjad Bpjananoa (f) ^djoSvjojj jap afBSBd u^ *(g) jBjan
•a^ na ouBiunq oppuas un 'BAiiafqo zapijBA sun naasod osouep oj A
jijn oj 'BAiiafqns zapijBA buti ojos ñauan Bpnsnf bj a pepjaA bj bbjj
-naij\[ "saaquioq soj sopo) Bj^d ajuamjBn^t ajBA anb 'osou^p oj A j^n oj
aj^ua Bpnajajip bj 'opBj oj^o Jod A 'ojio ap bj anb sbui bSjba oun ap
uoiuido bj ojaadsaj a^sa na anb nis 'opBtsa Bpsa BJBd o onpiAipui epsa
BJBd sajB) nos anb 'oisnf oj A ojapBpjaA oj 'opBj un Jod uanám^sip
as ijjy •(%) o^iJ9J8iq sbjoSbjojj jap SBuijjaop sbj b apuodsaj anb ouis
'a9iBjj ap uopuaAUi Bjnd buti sa ou (j;) sojajaai/j; jap ^sbjoSb^oj^ ap
Bi^ojodBn bj anb somtiiuipB is 'aaauBAsap as o BtiuaiB as oanBJaotnap
oqaajap ap opsisa jap uopBinamBpunj bj A 'saaojBA soj ap A ojuaimp
-ouoo jap orasiAuafqns ja aajua uopoipBa^uoo Bjsa 'o^jBqma uig
•Bjsijos
jap oinaimBsuad ja na soiJBpijos nos soqmB anb ojsand 'spEJaomap

�acuña un concepto más puro de la divinidad, presentándola como
carente de necesidades (1), o la hace oscilar -—declarándola enigma
insoluble— entre las diversas concepciones de lo absoluto de los físi
cos (2), o duda de su existencia y considera a todas las deidades
producto de la imaginación (3). Combate a adivinos, oráculos y auspi
cios, como falsas invenciones (4); niega que los dioses exijan sacrifi
cios (5) como el festín de Tántalo, o que hagan proposiciones tales
como el juicio de París (6), y duda de sucesos maravillosos, como el
cambio en el curso del sol (7). A la vista de los defectos de la natu
raleza humana (8) y de las vicisitudes azarosas de la vida pone en
tela de juicio a la providencia divina (9). Y ante la suerte descon
certante de los buenos y los malos duda de la justicia de los dioses (10),
los acusa directamente de no ser sabios ni justos (11), de hacer leyes
malas, como el derecho de asilo en los templos para los criminales (12)
y de permitir o incluso de incitar a pecar a los hombres (13). Más aún,
Eurípides se arriesga hasta emplazar a los dioses ante la justicia hu
mana y condenarlos por violar las leyes que ellos mismos han dictado.
"Cómo tolerar que vosotros que hacéis las leyes para los hombres seáis
convencidos de violar esas leyes? Si sucediera un día... que rindie
rais cuentas ante la justicia humana de vuestros amores culpables, tú,
y Poseidón, y Zeus, señor del cielo, para pagar la "composición" de
tantas iniquidades, tendríais que vaciar vuestros templos... no habrá
que censurar a los hombres culpables de imitar lo que aprueban los
dioses, sino a los señores divinos que dan esos ejemplos" (14). En este
osado apostrofe se testimonia una fundamental desintegración de la
concepción antigua de la vida: la separación de la moral de la religión.
La religión es discutida en nombre de unas leyes morales que provie
nen de ella misma. Naturalmente que esta paradoja es sólo aparente.
Precisamente en el fondo lo que se quiere destacar es la total inde
pendencia de la moral con respecto a su pretendida fuente. Aquí es
la moral la que funciona como absoluto, puesto que se la reconoce
cabalmente en su contenido tradicional, y se la erige en criterio para
apreciar las acciones de los dioses. El conflicto entre ambos poderes
espirituales culmina en las Bacantes, la obra postuma de Eurípides,
en donde, me parece, ese conflicto constituye el centro mismo de la
tragedia. Al culto de Dionysos con sus frenéticas bacanales se opone
el rey de Tebas, Pentheo, que lo rechaza por inmoral e irracional.
El rey no puede concebir que un dios conduzca a tales excesos y con(1)Heraklid. 1345 ss.
(2)Troy. 884 ss.; Orest. 418.
(3)Hell. 1137 ss.; //. in Aul. 1034; Orest. 259.
(4)Hell. 744 ss.
(5)//. ín Tau. 380 ss.
(6)Troy. 969 ss.
(7)E/efe. 739 ss.
(8)Herakl. 655 ss.
(9)Hipp. 1102 ss.; Hekab. 489 ss.
(10)Supp. 610 ss.
(11)Elek. 1302; Herakl. 339 ss.; 1301 ss.; 1392 ss.; Ion 253 s. Orest. 163 ss.; 417.
2)Ion 1312 ss.
(13)Hipp. 1433 ss.; Orest. 75 ss.
(14)Ion 441-451.
— 224 —

sidera que es un impostor quien se hace pasar por Dionysos (1).
Entretanto los ancianos Tiresias y Cadmo asumen la defensa de su
culto invocando la tradición irracional, ley divina natural de respeto
a los dioses (2). Pero esta defensa disimula apenas un artero ataque
cuando Cadmo aconseja: "aun cuando no sea dios, afírmalo, sin em
bargo, y miente en honra suya"(3) y cuando el coro canta: "nunca
debemos pensar ni proyectar nada contra las leyes. Cuesta poco creer
en el poder de los dioses, sean lo que sean, como los constituyó
con un largo tiempo la ley perpetua de la naturaleza" (!) (4). Y el
desenlace es el triunfo del dios sobre Pentheo. Cuando el rey va a
espiar lo que hacen las bacantes, éstas, en el paroxismo de su orgía,
al descubrirlo, lo matan y lo despedazan. La madre y las parientes
de Pentheo participan en su asesinato y, en medio de su extravío,
no conocen a quién han muerto. El espectador debía encontrarse,
pues, ante esta disyuntiva: o admitía la fe en el dios y tenía que
aceptar simultáneamente grandes inmoralidades y crímenes feroces,
o se quedaba con la moral vigente y tenía que rechazar y condenar la
religión. Y este era el efecto, me parece, que Eurípides quería pro
ducir.
También en la concepción de la vida encontramos el trasfondo
de las ideas tradicionales: la creencia en un resto de supervivencia

en el Hades (5) y el negro pesimismo de la infelicidad, la lucha y
los sufrimientos de la existencia (6). Pero por otro lado se insinúa el
concepto órfico de la inmortalidad en aquel famoso fragmento: "quién
sabe si la vida no es la muerte, si la muerte no es la vida!"(7); o se
afirma que el espíritu viene del éter y retorna a él (8) donde, inmor
tal, continúa pensando (9). En otras obras se va al polo opuesto y
se duda de la vida ultraterrena (10), o se la niega, declarando que
"los muertos nada son" (11), que "la muerte es igual a la no existen
cia" (12). Y frente al pesimismo tradicional se esboza alguna vez una
visión optimista de la vida: nuestros bienes, entre los cuales se cuentan
la razón, el lenguaje, el trigo, el vestido, y el comercio, son más que
nuestros males (13).
En la esfera moral se repite la misma situación. La tradición
popular con su contenido ético es defendida contra la sabiduría
^'demasiado sutil", que ya no es sabiduría (14). Esa tradición se repre-

(1)Bacc. 215 ss.
(2)id. 200 ss.
(3)id. 333 ss.
(4)id. 890 ss.
(5)Elek. 677 ss.; Hekab. 534-41; Troy. 1302 y 1307.
(6)Androm. 100 ss.; Troy. 509 ss. //. in Aul. 161; frs. 285 y 810; Supp. 550; Hipp. 189 ss.;
(7)Fr. 883. ed. NaIick.
(8)Supp. 531 ss.; fr. 839.
(9)Hel. 1014 88.
&lt;10)Hipp. 191 &gt;8.; Heraklid. 592 .
(11)// in Aul. 1251.
&lt;12)Troy. 636.
&lt;13)Supp. 197 s.
&lt;14)Bacc. 200 ss.; 393; 427 ss.

�6gT -

!OSS -

— szz —

is^-

9T

(fT&gt;

¡018 *• S8Z -"J }I9I
•¿0I ^ ZOSI *

•99 IS^T 7^
•" Z6S TUV^B i- 161
.ff
• 01 'PB
'68 ••! !*" IS9 •&lt;MnSf
•swm -pa -88 mj
Vi #M 60S '^"! ¡M 001 •&gt;-&lt;pK
S" 119 'Hal3
•" 068 -P!
• S 'P!
• 00Z 'P!
•n siz -aOTff

(t&gt;

(ZI&gt;
(ti)
(OI&gt;
(6)

(8)
(¿)
(9)

(S)
(t)

(í)

(Z)
(1)

as uopipBJi bsjj '(^j) BwnpiqBS sa on ba* anb 'Jijnfl opBisBinap,,
BunpiqBS bj bjjuo^ Bpipuapp sa oapa opmajuoa ns no jBjndod
nopipsj} B'j •uotoeruis Btngua B[ a^idaj ^e jbjoui Bjajsa bj u^j
'(Si) ^apni
sojisann
anb sbui nos 'opjamoa ja ^ 'opijsaA ja 'oSuj ja 'aÍBnSuaj
p 'uozbj
bj
nBjngno as sajBno so[ ajina 'saaaiq soajsanu repiA B[ ap Bjsunpdo u^isi.i
Bou zaA BimSp3 szoqsa as jBnoioipBj^ ontsimts^d p ajuajj ^^ '(^l) m^!^
-uajspca on bj b j^nSí sa aijanm [ anb '(n)ítnos Bpen eojj^nni boj,,
anb opnBJBpap 'eS^iu b^ as o '(oí) eaajjajBJi^n BpiA bj ap Bpnp as
Á oisando o[od p ba as SBjqo sbj^o u^ • (5) opui'suad Bnupuoo 'pt
-jourai 'apnop (8) I? B bujoj3J á ja^a pp auaiA nipídsa p anb bihjtjb
as o í (¿)ít¡epiA b^ sa on a)janm bj is 'ajjanuí bj sa on BpiA bj ts aq^s
nainB,, rojuara^^aj osoniBj janbB na pepip^joraui b¡ ap ooijjo ojdaanoa
ja Bnuisui as opsj ojjo jod ojaj • (9) Biouajsix^ bj ap sojuarraijjns soj
A Bqonj bj 'pepioijajuí bj ap omsimisad o^áan ja Á (5) sapejj ja na
BpnaAiAjadns ap ojsaj nn na Biouaajo bj :ea[BuoioipBJj SBapi sbj ap
opuojSBJj ja sooiBj^uoana BpiA bj ap uppda^uoD bj na
Buanb sapidun^ anb 'aaa^Bd ara 'oi^aja ja Bja aisa j^ 'noiiíjaj
bj JBnapuo^ Á jBZBqoaj anb Btua} ^ ajnoStA jbjohi bj uoo BqBpanb as o
'890OJ9J sanamiJ3 ^ 8apBpr[BJoniui sapuBjJ ainaniBanBijnmis jBjdaDB
anb Biu^j ^ soip ja na aj bj BijimpB o :BApunÁ8ip Bjea ajue 'sand
'asJBjjuoaua ejqap jopeiaadsa j^ 'o^janin neq nainb
naaouoa on
'ojABJ^xa ns ap otpatn na lÁ O}BuisasB ns u^ nBdppjBd oaqjna^ ap
sojnaiJBd sbj ¿ ajp^m vj •nBzBpadsap oj Á nB)Bm oj 'opuqnasap jb
'bjSjo ns ap ouisjxojBd ja na 'sBjga 'sajuBaeq sbj naasq anb oj aeídsa
b ba Á^J ja opnBn^) -oaqjaaj ajqos soip jap ojuntaj ja sa aaBjnasap
Ia A '(f) (i) c(^^ajBjn)en bj ap unjadjad ^aj bj odtnaij oS^bj nn noo
Oiínipsnoa boj oraoa 'uBas anb oj aeas 'sasotp soj ap japod ja na

f ul
•8B si •Jta-'O i'88 H •ddiji
•" Zli I "I
ESZ uo¡ !-8 Z6tl '•' ss XOEI fw 6S •^"-H !ZOI 'iam
•8B 019 •ddng
•88 68J, -qO!¡3H í-88 ^OII •ddtH
*S8 CCO '1 HDJ3U
•^ 6i •1*13
•M 696
•ís Q8 "I u? Vi
•88 ^^ %\pn
•6SZ
&lt;o ^noi ^r ? V/ !-M ¿ti •\v&gt;h
Slf VS3J0 í-88 (,88
•88 St,X Pí¡

(H)
(1)
(ZI)
(II)
(01)
(6)
(n\
\o)
(i)
(9)
(S)
(t)
()
(Z)
(I)

-uoa jÍ sosaaxa sajBj b saznpno^ soip un anb Jiqaauo^ apsnd ou Xaj j^
•pnopBjji a jBjomni jod BZBijoaj oj anb 'oaqjua^ 'BBqaj^ ap A^i ja
ánodo as sajBnB^cq SBoijanajj sns noa sos^uoiq ap o^jna jy -BipaSBj^
bj ap oinstin oa^ua^ ja a^njtjsuoo ojot^juoa asa 'aoajBd ara 'apuop na
'sapidun^ ap Bmnispd Bjqo bj 'sajuvovg bbj na Binnijn^
sajrapod soqraB aiina oj^ijjuoa [^ -sasoip soj ap sanopoB sbj
BjBd oiiajiiD na aSpa bj as jÍ 'jBuoioipBJi opmajuoa ns na^q
aoonoaaj bj as anb o^sand 'oinjosqB ouiod Buopunjf anb bj jbjoui bj
sa jnby -ajuanj spipuajajcd ns b ojoadsaj uoo jBJom bj ap Biouapuad
-apni jb^oi bj sa JBOBjsap ajamb as anb oj opnoj ja na ajuainBsiaaj^
ojos sa BÍopBJBd Bisa anb ainamjBin^B^ -buisiui Bjja ap ñau
anb sajBJom sa^aj s^un ap aaqmou na Bpijn^sip sa uotSipj wj
j bj ap jBJom bj ap n^ioBJBdas bj :epiA bj ap BitápuB umodaouoD
bj ap npiOBjSajuisap jBinamepnnj Bun Biuorapsaj as ajoj^s^dB opsso
aisa u^ '(f\) tí8ojdniafa sosa u^p anb souiAip sajonas boj b ohis 'sasoip
soj ueqanjdB anb oj JB^imi ap sajqBdjno sajqmoq soj b aBJnsuaa aní
BjqBij ou • • • sojdmai sojjsatiA jbioba anb siBjjpnaj 'sapBpinfaiui sbjubj
ap wuopi8odmoo,, bj ^Svd vivd 'ojap jap aouas -sna^ i 'uoppso^ A
'ni 'sajqedjn^ sajouiB sojjsanA ap BUBinnq Biousnf bj a^uB SBjuanD sibj
-aipma anb •••Bip un Bjaipaans ig ¿saXaj s^sa jbjoia ap sopiouaAuoa
Bisas sajqmoq soj BiBd Ba^aj sbj siaa^q anb sojjosoa anb jBjajoj ouio^),,
•opBjoip ubij Bomsini sojja anb saiaj sbj jbjoia jod so^JBuapuoo A Bnem
-nq Biousnf bj ^^ue sasoip soj b jBZBjdma B^sBq bSs3ijjb as sapidun^
'nnB sbj\[ • (gj) saaquioq boj b JBaad b jbjioui ap osnpui o jpinuad ap A
(Si) sajBniuiija soj bjb¿ sojduiai soj na ojisb ap oqaajap ja ouiod 'bbjbui
sa^aj ja^eq ap '(n) sojsnf m soiqBS jas on ap ajuaraBjoajip BsnaB boj
'(0I)ea8OíP eoI aP B!c&gt;n8nf bj ap Bpnp sojbui soj A sonanq boj ap
-uoosap auans bj ^jub J^ ' (6) niAip BpuapiAOJd bj b opmf ap
na auod BptA bj ap sbsojbzb sapnjispiA sbj ap A (g) BUBUinq
-njBU bj ap sojoapp boj ap bjsia bj y *(¿) jos jap osario ja na oiqui^o
ja oraoa 'soBojjiABJBni sosaons ap Bpnp A '(9) sijbj ap opinf ja ouiod
sajsi sanopisodojd UB^Bq anb o 'ojbjubj^ ap uusaj ja oraoa (g) sop
-IJIJ3B8 uBÍtxa sasotp soj anb sSain i (f) sanopnaAui sbsjbj ouioa 'soia
-idsnB A sojnaBJo 'soniAipB b aisquio^ '(g) uopBuiSBtuí bj ap o^onpojd
sapsppp bbj sepoj b Bjapisuoo A Biouajsixa ns ap Bpnp o '(^) eoa
-isij soj ap ojnjosqB oj ap sauopdaouoa SBSjaAip sbj ajina —ajqnjosm
Btn^iua BjopuBjBj^ap— jBjpso aaBq bj o '(j) sapBpisaDau ap
ouioa BjopuB^nasajd 'p^piuiAip bj ap ojnd sBtn ojdaauoa nn Bu

X&amp;^10 oood B^san^ 'sa^aj sbj bj;uoo speu JBjoaioad ni JBsaad soniaqap
B^nna,, :BjnBO ojoo ja opa^no A (g)uBÁns Bjuoq na ajnaira A 'oSaBq
-ma uis 'ojBnuijB 'soip eas on opuBna unB,, :BfasuooB orapB^) opnsna
©nbBjB oaajJB nn sBnads Bjnmieip Bsnajap Bisa ojaj; • (z) sasoip boj b
oíadsai ap pjnjBU BniAip jaj '¡buoiobjji noioipBjj bj opnBaoAui ojjno
ns ap Bsnajap bj uanrasB orapB^ A SBisaJij^ soubjdub soj ojuBjajnrj
•(l) bos^uoiq Jod JBSBd aoBq as nainb Jojsodrai nn sa anb Biapis

�senta a veces como ley común de todos los griegos (1) y ésta se iden
tifica con la ley divina o la "ley perpetua de la naturaleza" (2). De
acuerdo con ello vemos reconocidas muchas ideas antiguas, como la
conciencia moral, presente en todos los hombres en la distinción del
bien y del mal (3) y en el remordimiento que consume al criminal
como una enfermedad (4); la sumisión de la esposa al esposo (5) y
la reprobación del adulterio de la mujer, para la cual se pide la pena
de muerte (6); el aspecto exterior como signo de las estirpes superio
res (7); la predilección de los dioses por los nobles (7bis); la justicia
de la venganza, especialmente en caso de homicidio (8); el derecho
de sepultura (9).
Pero en oposición a todo ello se afirma la prioridad de la con
ciencia moral individual frente a la ley sagrada del juramento (10);
se encuentran buenas razones para justificar un amor ilegítimo (11);
se reconoce a la virtud como superior a la nobleza e independiente
de los bienes exteriores (12). El heraldo Talthybios, al ver que Aga
menón ha elegido como nueva esposa a Casandra —una mujer que
ha perdido la razón— reflexiona que los grandes, a pesar de su saber
y de su majestad, no son superiores a los humildes (13). En cambio,
el modesto labrador, el marido de Elektra, es presentado como modelo
de ciudadano (14). La virtud, incluso la valentía, lejos de ser patri
monio de los nobles, puede enseñarse y adquirirse por un adecuado
adiestramiento (15). Precisamente es ésta una de las tesis favoritas
de Protágoras, insinuada ya por Xenóphanes, tesis naturalmente soli
daria del régimen democrático.
También la felicidad es independiente de la eminencia del rango
social: felices son los que viven ignorados, sin gloria y sin peligros;
menos felices, los que disfrutan de honores (16). "El hombre oscuro
puede llorar cuánto quiera, y decir lo que le plazca; pero esto es
indecoroso para los nobles; vanas apariencias gobiernan nuestra vida,
y servimos a la plebe" (17).
Y frente a la venganza privada, opone Eurípides la objeción de
todo el que tiene el sentido de lo jurídico, expuesta en un caso con
creto de impresionante ejemplaridad: "Si la esposa que te acompaña
en el tálamo te mata, y después la asesina el hijo, y el nieto hace lo
(1)Supp. 524-27.
(2)id. 562; Bace. 200 86.; 890 n.
(3)Orest. 492.
(4)id. 396.
(5)Med. 14 es.
(6)Troy 1031 s.
(7)fon 239 s.
(7 bis) He/. 1678 88.
(8)Elek. 1093 i.
(9)Supp. 524 88.
(10)Hipp. 612.
(11)Hipp. 433 88.
(12)Herakl. 696 88.;,E/efe. 367 88.; 938 88.; 941.
(13)Troy. 411 88.
(14)Elek. 380 88.
(15)Supp. 911 es.; //. ¡n Aul. 559 as.; Hekab. 600 88.; Tr. 1027.
(16)//. in Aul. 18 ss.
(17)id. 447 si.
226 —

mismo con su padre ¿cuándo se acabarán tantos males? Con razón
dispusieron nuestros antepasados que ni se dejase ver de nadie el reo
de homicidio, ni hablase con ninguno; y lo castigaban con el destierro,
no autorizando interminables asesinatos, porque siempre había uno
amenazado de muerte y contaminadas las manos con la última mancha
de sangre" (1).

Estas últimas reflexiones nos adentran ya directamente en nues
tros temas. Eurípides fue un defensor convencido del estado de de
recho, que considera como característico de los helenos en contraste
con los bárbaros, que yacen bajo el signo de la fuerza. "Vives en la
Grecia y no en país bárbaro —dice Jasón a Medea— y has conocido
la justicia y sabes vivir según las leyes, no según la fuerza" (2). La
fuerza es insistentemente reprobada y opuesta a la justicia y a las
leyes. Dios prohibe su empleo (3). "Vale más no adquirir una victoria
de mala fama que recurrir a la odiosa fuerza para derrocar a la jus
ticia" (4). Ni en la casa ni en el estado debe existir un poder ajeno

a la justicia (5).
Odyseo —que obtiene por malas artes la perdición de Palamedes—
es execrado como "enemigo de la justicia, monstruo sin ley" (6).
El derecho es un bien, es un medio necesario para la conservación
de la comunidad. Pheres expresa su respeto por la ley tradicional de
la familia y de los griegos (7). "El respeto a las leyes es la salvación
de los estados"(8). Más aún, el derecho es elevado al lugar supremo
entre los bienes y considerado fundamento de la religión y de los
principios éticos. "Es la ley la que nos hace creer en los dioses y vivir
distinguiendo lo justo de lo injusto" (9). Esta frase es quizá intencio
nadamente equívoca, pues no permite distinguir entre la ley como
creadora de los dioses y de la justicia y la ley como simple medio para
implantar las creencias y la conducta justa. Pero hemos visto que en
las Bacantes los dioses se constituyen por la "ley de la Naturaleza"
lo cual parece decidir por la primera interpretación.
El poder, el poder político en especial, .es despreciado en compara
ción con otros bienes. Para los sabios no es nada; más bien destruye la
razón de los que seduce (10). El viejo Tiresias advierte a Pentheo: "no
creas que el mandar vale algo entre los hombres, y si lo crees —vana es
tu opinión— no te tengas por sabio" (11). La desvaloración del poder
frente a la sabiduría, que aquí se denuncia, era desconocida de la con-

(l)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)
(10)
(11)

Orest. 508 ss.
Med. 536 ss.
Hel. 903 ss.
Androm. 779 si
id. 785 ss.
Troy. 284.
Alcest. 683 ss.
Supp. 312 s.
Hekab. 800 &gt;.
Hipp. 1113 ss.
Bacc. 309 ss.

;•)

— 227 ^

�^- izz —
"99 5Q g *031&gt;fJ (TI)
99 CTTT 'ddllf (01)
' 008 *^D3/aH (6)
•8 zu *rfrf"S (8)
88 89 '^^^\Y (¿)
-t8Z ''o-'lI (9)
•88 S8: P! (S)
6U tuojpuy ()
•88 06 ^ff (S)
•88 9 'P^^^ (Z)
•n 80S 'J^-iO (I).
-uoo bj ap Bppouoosap Bja Bpunuap ^s mbs anb 'BjjnpiqBS bj b
japod jap uopBJOjBAsap B'j •(!!) 4toiqB8 jod seSu^j ai ou —uoiuido nj
8^ boba— saaja oj is ^ 'eajqmoq soj aj^ua ojb 3jba jBpuBm ja anb sb^jo
on^ coaqiuaj b ajjaiApB SBisajij^ ofaiA jg • (q-[) aanpas anb soj ap uozbj
bj a^nj^sap uaiq bbui íBp^u sa on soiqss soj bjbj "sanaiq soj^o uoo uop
-BJBdraoo na opBpajdsap sa- 'jBpadsa na ooiijjod japod ja 'japod jg
-uopB^ajdja^m Bjaunjd bj jod jippap aaajBd ¡biid o^
MBza^BJti^B\[ vi ap A^in bj Jod ua^njusuoo as sasoip so^ sajuooog e^\
na anb ojsia somaq oaa^ -Bisrif Bjanpnoa bj A sepuaajD sb^ jBine^dnn
BJBd otpara a^dinis onioo ^aj v\ A Bionsnf v\ ap A saeoip eo\ ap BjopBajo
oinoa Á^\ B[ aj^na Jmí^uijsip a^inuad on sand 'BaoAinba ajuamepen
-opnajni szmb sa assjj Bjs^ •(6)ttoisnfni o^ ap ojsnf o^ opnarnSnxisip
Jtata A sasoip sof na aaajo aoBq son anb b^ ^a[ b^ s^,, -soan? soidpnpd
so^ ap ^ notSipj b^ ap o^uauíBpunj opBjapisno^ A sauaiq so^ ajjna
ouiajdns JB^rq |B opBAap sa oqoaaap p 'nnB sbj^[ •(g)4isopBísa so^ ap
nopBAps B[ sa sa^a^ sbj b oiadsaj ^gM -(¿) soSaxaS soj ap ^ Bi^iraBj b^
ap ^nopipBJ} jía^ b^ jod ojadsaj ns Bsajdxa saaaq^ -p^piunmoa b^ ap
nopBAjasuoa bj Bi^d oijBsaoau oxpara nn sa 'naiq un sa oqaajap j^
•(9)M^a^ nis onjjsuora 'Bppsnf b^ ap oSiraaua,, omoo opsjaaxa sa
—sapaniBjB^ ap nopipjad bj sajae sbjbih jod auatjqo anb— oas^pQ.
ouafB ^apod nn jjjsixa aqap opBjga p na in bsb^ bj na i^[ •(^)MBpti
-snf bj b JBaoajap Bjed Bz^anj Bsoipo bj b Jijjn^aj anb bhibj Bjsm ap
bijojoia Bun jpinbpB on bbui 3jb^h *(g) oajdma ns aqxqojd soiq -sajíaj
sbj b A Bppsnf bj b Bisando A Bpsqojdaj aiuaraa^najsisni sa Bzaanj
BT *(^)BzjanJ BI ^nSas on 'sa^aj sbj unSas jiaia saq^s A Bpijsnf bj
oppouoD SBq A —Bapa^j b nosBf aoip— oiBqjsq siBd na on A Bpa^-^)
bj na saAi^?? 'Bzjanj bj ap on^is ja ofBq uaaB^ anb 'sojBqjsq soj uod
a)SBJ)noa na souajaq soj ap oonsuaioBJBD oraoo Bjapisnoa anb 'oqaaj
-ap ap opBjsa jap oppnaAnoa Josnapp nn anj sapidjjn^ -SBinaj sojj
-sana na ajnoraBjaajip b^ nBjjnapB son eauoixajjaj SBnnjjn

(ítap
BqouBin Bmiijn bj noa soubui sbj SBpBuiuiBiuoo A ajjanin ap opBzsnaniB
onn ^jq^q aadmais anbaod 'soiBuisass sajqBntouaini opueziaojnB on
'ójiaijsap p no UBqBgpsBa oj A íounSnm noo asejqBq ra 'oippimoq ap
oaa ja aipBu ap J8A asBÍap as in anb eopBSBdainB sojisann uojaxsndsip
nozBj U03 ¿sajBm sojubj nBiBqBas as opnBna? ajpsd ns uod orasira

•WOI "^

9ZZ —
•8 in -pi (II)
•bs 81 'VY "! 71 (91)
i; •// ¡-88 H6 -ddnS (SI)
009 '1•&gt;^H s-h 6SS 7"K *
•88 08 '^¡^ (H)
•88 n^ -Jtoax (El)
6 !-88 86 í-88 ¿9 -í¡,9J3^í-88 969 •/^-'// (Zt)
•88 ^ -Íí/JH (II)
•319 -/dJH (01)
•88 ^z^ 'ddn^ (6)
•• 601 'H9l3 (8)
• 8Í9I 7aH (M ¿)
•8 6Z UOI (¿)
• IE0I **l (9)
•88 ^ -paW (S)
"96 'P!
• 068 !' a 00^ '030a ^Z9S Pí
'¿Z"^ZS 'ddng

(Z)
(I)

o\ aoBq ojaiu p A 'ofiq ja BuisasB bj sandsap A 'bjbhi a% ouzbjbj ja na
BuedraooB ai anb Bsodea bj xg,, :pBpuBjdniafa ainBnoisaadnn ap ojaa
-uoo oseo nn na Bjsandxa 'oaip^nt oj ap opijnas ja anaij ^nb ja opoj
ap nopafqo bj sapidung ánodo 'BpBAud ^zubSu^a bj b ajuajj ^
•(¿X)ítqaid BI B soraiAjas A
'BpiA Bjjsann UBiwaiqoS SBpuatJBdB sbuba ¡sajqon soj BJBd osojooapui
sa oisa oiad SBozBjd aj anb oj Jioap A 'saainb o^uBno jb^ojj apand
ojnoso ajqraoq jg,, • (91) saaonoq ap nBjnjjsxp anb soj 'saoijaj sonara
ísojSij30 ^^T8 ^ BFls UT8 'sopBJonSx u^aia anb soj nos saotjaj :jBpos
o8ubj jap Bpuaninia bj ap ainaipnadapm sa p^ppijaj I n?TcInlBX
•ooijBJDotnap uaraiSaa jap BiJBp
-ijos aiuauíjBJtiiBn sisai 'sauBqd^nax -w&gt;d vA BpBnmsuT 'sbjoSb^ojj ap
sisaj sbj ap Bun isa sa ainanTBspaj,j -(si) oiuaxraBiisaxpB
ap^ un aod asjumbpB A asa^uasua apand 'sajqou soj ap oiuora
ij^ jas ap sofaj 'BtiuajBA bj osnjom 'pnjjiA vj -(fi) ouBpBpnp ap
ojapoui oraoa opB^uas'ajd sa 'BJj^jajg ap opiJBin ja 'jopBjqBj o^sapora ja
'otqraBO u^ "(gx) sapjiranq soj b sajouadns nos ou 'pBisafBín ns ap A
jaqBS ns ap jresad b 'sapnBjS soj anb Bnoixajpj —npzBj bj opipjad Bq
anb jafnra Bun— BjpuBSB^ b Bsodsa BAanu onioa opiSaja q uouara
-bSv anb J9A IB '^oiq^RlFX opjBJaq jg ^(gi) sajouajxa sauatq soj ap
ajnaxpuadapui a Bzajqon bj b jouadns oraoa pnjJiA bj b aaonoaaj as
í di) oraiijSajt Jora^ un jBoijxjsnf Bjsd sauozBj s^nanq uBJinanana as
í (oí) oiuaununC jap bpbjSbs iaj bj b a^uajj jBnpiAipui jbioui Bpuap
-uoo b^ ap pBpiJoud bj buuijb as ojja opoj b uopisodo na ojaj
• (^) Bjnijndas ap
oqoajap ja í (9) oippituoq ap osbo na ajnauíjBpadsa 'ezubSu^a bj ap
Bpijsnf bj í (siq¿) sajqon soj jod sasoip soj ap uopoajxpajd bj í (¿) saJ
-óxjadñs sadjijsa sbj ap ouSw oraoo jouaixa oiaadss ja í (9) ajjanra ap
Bnad bj apid as jBno bj BJBd 'jaCnra bj ap ouaijnpB jap uopBqojdaJ bj
A (S) osodsa jb Bsodsa bj ap uoisirans bj i (f) pBpauuajna Bun oraoo
jBuiraiJO jb aransnoa anb ojuairaipjoraaj ja na A (g) pui jap A uatq
jap uópuijstp bj na sajqraoq soj sopoj na a^nasajd 'jBJora spuapnoo
bj ouíóo 'sbÍiSijub SBapi SBqonra SBppouoaaj soraaA ojja uoo opjanoB
3q •(^)tíBzajBJmBU bj ap Bniadjad iaj,, bj o BuiAip ¿aj bj uoo boijij
-uapi ^s 18? A (1) soSaijS soj sopoj ap unmoa Aa\ oraoo saoaA b Bjnas

�cepción tradicional, para la cual precisamente una de las funciones del
sabio era el ejercicio del gobierno en beneficio de la comunidad. En Las
Fenicias Eurípides ha dramatizado el conflicto entre el derecho y el
poder. La ambición del poder como el bien más codiciable entre todos,
ante el cual todos los otros pueden sacrificarse, ha sido expresada sin
ningún eufemismo, con toda la intensidad de una pasión primaria por
Eteokles: "Yo iría adonde nacen los astros del cielo y debajo de la
tierra por conseguir el reino (xupawís), deidad la más poderosa de
todas" (1). ... "Si alguna vez se puede hollar el derecho nunca mejor "
qne por reinar" (2). El valor del derecho es afirmado, en cambio, por
la prudente Jocasta: "Es mejor, hijo, adorar a la igualdad, lazo de
amigos, vínculo de estados, prenda de unión entre aliados: la ley yel derecho solos son estables entre los hombres" (3).
La última frase expresa el auténtico pensamiento de Eurípides,
que recuerda en este, como en otros aspectos, la composición espiritual
de Protágoras. Después de haber deshecho la concepción tradicional
de los dioses, de haber puesto en duda su existencia misma y discutido
muchos preceptos de la moral, se hace una excepción con el derecho.,
al cual se considera el único elemento estable de la cultura, que man
tiene aún ceñido al hombre a las antiguas creencias y principios e
impide la disolución de la comunidad. Como resulta de las palabras
de Jocasta, este derecho que se exalta hasta las nubes, no es un vínculo
puramente formal, sino el derecho de la democracia, que tiene su
principio en la igualdad. Hay que "adorar a la igualdad". Este es,
pues, el Absoluto, la nueva divinidad, que ha venido a suplantar a las
olímpicas, derrocadas por la razón crítica. La igualdad encuentra su
fundamento en su conexión con el régimen del cosmos. El derecho
está sometido a la misma ley que gobierna a la naturaleza toda. Esta
ley es cabalmente la igualdad. "La oscura noche y la luz del sol divi
den el año en partes iguales y ninguno usurpa lo que al otro corres
ponde. . ."(4). Y én su fervor por el principio, Eurípides estableció,
por primera vez, me parece, la igualdad del esclavo con el ciudadano.
"El esclavo de alma generosa es, de todo punto de vista, el igual de
los libres"(5). Pero esta equiparación no se basa en el reconocimiento
de un centro personal en todos los hombres, sino en la posesión de
ciertas cualidades morales que se suponen diversas de individuo a
individuo. Como quiera que sea, debió ser un pensamiento audaz para
las convicciones comunes de la época y un avance importante hacia
la tesis radical que sentará el discípulo de Gorgias Alkidamas (siglo
IV): "Dios hizo a todos libres; la naturaleza no hizo a nadie esclavo"(6).
Eurípides reconoció y exaltó también el valor de la paz oponién
dolo a la guerra, mostrando las consecuencias de una y otra. "La Paz

(1)Phoen. 503 as.
(2)id. 524 s.
(3)id. 535 88.
(4)Phoen. 535 n.
(5)Ion 855 •(6)Schol. ad Abistot. Rhet. A, 13. 1373 b 18.
— 228 —

es la más bella de las diosas" (1). "Nosotros —dice el heraldo a Teseo
en Las Suplicantes— bien sabemos de dos partidos elegir el mejor^
distinguiendo el bien del mal; y sabemos que la paz vale más que la
guerra, la paz, amada de las Musas, odiosa a las Furias, amiga de la
fecundidad, de la opulencia. He aquí los bienes, a los que renunciamos
tontamente: a esos preferimos la guerra y la sujeción del débil por
el fuerte, del estado por el estado, del hombre por el hombre"(2).
Al que conduce la guerra se le augura un final desgraciado: "Insensato
el mortal que destruye las ciudades y libra al abandono los templos
y las tumbas, sagrados asilos de los muertos: al final esto será su per
dición" (3). Pero la guerra no es condenada de modo absoluto; hay
casos en que es admisible. Así, "evitar la guerra es el deber de todo
hombre prudente: si, empero, hay que hacerla, no es una corona a
desdeñar una hermosa muerte por la ciudad..." (4). Se distingue
entre guerra justa e injusta. Guerra injusta es, por ejemplo, la que
contra Tebas ha emprendido Adrasto. Teseo le reprocha: "te arrastra
ron los jóvenes: son ellos, los que en su deseo de honores, desprecia
ron la justicia, multiplicando las guerras, azote de los ciudadanos:
uno quiere mandar, otro quiere el poder para satisfacer sus pasiones,
otro persigue la riqueza. Pero no examinan si el pueblo padece"(5).
En cambio, la guerra que libra Teseo es justa, pues se lleva a cabo
no por interés, sino para hacer triunfar el derecho violado, el derecho
de sepultura (6). Pero la guerra encuentra también una explicación
a la vez divina y antihumana. Así, la guerra de Troya fue provocada
por Zeus "para aliviar a la madre Tierra de tan inmensa multitud de
hombres" (7).
Respecto del estado, Las Suplicantes contienen un notable pa
saje en donde se analiza su estructura social, formada por tres clases,
los ricos, los pobres y la clase inedia, la cual desempeña una función
primordial de conservación y de equilibrio. "En el estado existen
tres clases. Primero, los ricos, ciudadanos inútiles y ocupados sin
cesar en acrecer su fortuna. Luego los pobres, que carecen incluso
de lo necesario. Estos son peligrosos, porque, inclinados a la envidia,
seducidos por los discursos de perversos demagogos, asaltan a los po
seedores con crueles dardos. De las tres clases, en fin, es la clase media
la que salva a los estados: es ella la que mantiene el orden que el
estado se ha dado" (8). Un siglo más tarde vamos a escuchar en lo
esencial la misma doctrina, sostenida por Aristóteles.
Pero los deberes del individuo con su comunidad no ocupan ya
como antaño (9) el primer lugar. Antes pasan los deberes de familia.
"El sabio debe pensar primero en sus hijos, luego en sus padres, en

(1)Orest. 1682 a.
(2)Supp. 484-93; Bacc. 416 ss.
(3)Troy. 95 u.
(4)id. 400 sa.
(5)Supp. 232 sa.
(6)id. 670 88.
(7)Hel. 39 s.
(8)Supp. 238^5. La autenticidad de este pasaje ea contestada.
(9)Vid. supra. Xenophanes.
— 229 —

�1 íiíl "SI ¥ •*^

— 6ZZ —
•S3MVHJ0H3X TUrfí 'PÍA (6)
•epBjsajaoo 83 sCncd ajas ap psppiiuajnB b^j 's^-^EÍ 'ddng (8)
'89 0¿9 T? (9)
*m ZCZI -ddns (S)
•89 OOt -PJ (i)
*** 6i "j^^,r ()
i J6-ji8f, -dáng (Z)
•8 Z89I •}sa-¡O (I)
li^ 'saipBd sns ua oSanj 'sofrq sns na oíanrud jBsuad aqap oiqss j^M
•bijiiubj ap sajaqap soj ubsb&lt;I sajuy UBSnj jamud ja (5) oukjub oinoj
vA UBtlnoo on pepiunuioD ns uoa onpiAipui pp sajaqap soj oja^
•sajajoisjjy Jod upiuajsos 'BuiJ^aop buisiui bj jBpnasa
oj na JBqanosa b sohiba apjBj sbih ojSis uq '(8)PbP Bt[ " opBjsa
p anb uapjo p auaiiuBiu anb bj Bjja sa :sopBjsa soj b bajbs anb bj
Bipant asep bj ea 'uij ua 's^sbjd sajj sbj ^q -sopjBp sajanja uoa sajopaas
-od soj b ubijbsb 'so^oSeniap sos.iaA.iod ap sosjnosip go^ jod soppnpas
'BiptAna bj b sopEuipui 'anbjod 'sosojSipd nos sojs^ •oiJBsaaau o[ ap
osnpni ugoajBO anb 'sajqod so^ ogan1^ -ennjjoj ns Jaoaj^^ na jBsa^
ttjs sopBdnoo A sa^iinm eouepBpnp 'soou so^ 'ojaraiaj -sasBp sajj
uaisixa opBjsa p n^,, •ooqijinba ap Á n^iOBAjgsuoo ap pipjomijd
nopunj Bun enadmasap p^na b^ 'Bipara asep tb\ A sajqod so[ 'sootj bo[
'sa8Bp sajj jod BpBinaoj '^pos ejnianjisa ns BztpuB as apnop n^ aÍBS
-cd a[qB;ou un nana^noa satuootidng swj 'opcisa ppd
ap pníií[nra esnamm hbj ap ^xiai^ ajpBin re^ re jbiaijb JtBd,, sna2
BpBOOAOjd anj vAoj^ ap Bjjaná b^ 'isy •BUBnmqijnB A BuiAjp zaA bj b
upioBoijdxa Bnn naiqtaBj Bjjuanona Bjjan^ B[ oja^ '(9) Bjnipndas ap
oqoaj^p [a 'opB^oiA oipajap p jBjunuj jao^q BJBd ouis 'sajaini jod ou
oqBD b BAají as sand 'B^snf sa oasaj^ Bjqx^ anb BjjanS bj 'oiqraB^ n^
•(S)t4aoapBd o^qand p ts nBarniBxa on OJaj 'Bzanbu b^ anSisjad ojjo
'sanoisBd sns j93bjsijbs BjBd japod p ajamb ojjo 'jBpuBtn aaainb onn
:souBpepni3 so^ ap ^jozb '8Bjjan3 sb^ opnBoi^dppnni 'Bpijsnf b^ noj
'ssjohoij ap oasap ns na ani soj 'sojp uos :s3u3Aof 9o\ noj
ajw :Bqoojdaj a[ oasaj^ "ojsBjpy opipnajdma Bq sBqaj^ bj^uo^
anb B[ 'opdniafa Jod 'ss Bjenluí Bjjan^) •sjsnfni a Bjsnf BjjanS aj^na
aitáuijsip 3g -(f) u'' -pBpnp bj jod auanm Bsonusq Bnn jsuapsap
b buojoo Bnn sa ou 'BjaaoBq anb ^Bq 'o^adma 'is tajuapnad sjqmoq
opo; ap jaqap p sa BjjanS bj jejia^, 'isy •apqísimpB sa anb na sosbd
jÍBq íojnpDsqB opotu ap Bpsnapnoa sa on Bxian^ v[ oíaj •(g)Mnopip
-jad ns Bjas oisa [buij p^ ¡so^anta soj ap sojisb sopBj^^s 'sBqumj s^\ A
so[dma) so^ onopn^qB [B Bjqi^ A sap^pnp sb[ a^naisap anb pjaora p
ojEsuasuj,, topBpei^sap puij nn Bjn^nB aj as Bjjan^ b^ aonpuo^ anb ^y
•(^)4tajquioq p Jod ajqmoq pp 'opB^sa p Jod opsjsa pp 'a^janj p
jod [iqap pp nopafns b[ A Bjjan3 b^ souiijajajd sosa b l^juauíBjuoj
somBpunnaj anb eo[ b 'sauaiq so¡ inbB ajj 'Bi^na^ndo B{ ap 'pepipnnaaj
bj ap bSiuib 'SBian^ sbj b Bsoipo 'sBsnj^ sbj ap BpBnre 'z^d B[ 'BjjanS
bj anb sbui ajBA zBd bj anb somaqBS A íjbcq pp naiq p opuam^npsip
'jof^ra p ji^ap soppjed sop ap somaqBS uatq —sainooijdng svq na
b opjBj^q p aoip— sojjoso^f,, "(l)8BSoip sbj ap B^pq sbui b^ sa

"81 &lt;

(9)
r 'loxsiHy po
•i t;s8 "i (S)
•98 ^ES 'U3O1fJ (^)
•88 SS 'P! (S)
•8 f-ZS P! (Z)
(I)
19 0S

zb^ vjn *bjjo A Bun ap SBpnanaasnoa sbj opuBJisom 'BuanS bj b ojop
•namodo z^d bj ap jojba ja naiquiBi oijBxa A opouoaai sapidun^
•(9)moabjd
-sa aipBn b oziq on Bz^jBjnjBU bj ísajqrj sopoi b oziq soiq,, : (^j
ojSis) SBniBppjjy sbiSjo^) ap ojndi^sip ja BJB^aas anb jBDipsj sisa^ bj
BpBq a^uB;joduii ^oubab nn A saoda bj ap sannmoa sauopotAuoo sbj
BjBd zBpn^ oinaiuiBsnad nn jas oiqap 'Bas anb Bjainb 0U103 •onpiAipui
b onpiAipui ap SBSjaAip nauodns as anb sajBJom sapBpijsna SB^jap
ap noisasod bj na onis 'sajquioq soj sopoi na jBuosjad ojjuao nn ap
oinaimponoaaj ja na BSBq as on nopBJBdmba Bisa ojaj '(^)u8aj[qTj soj
ap jBnSí ja 'b;sia ap ojund opoi ap 'sa Bsojana3 buijb ap OABjosa j^;^
•ouBpBpnp ja noa OABj^sa jap pepjBnSí bj 'aaajBd am 'zaA BJauíud jod
'opajqBjsa sapidun^ 'oidpuud ja Jod JOAjaj ns na ^ '(f)u'' -apnod
-sajjoa ojio jb anb oj Bdjnsn ounSuiu A sajsnSí eajjBd na oub ja nap
-lAip jos jap znj bj A aq^on ^anoso b^j^, -pBpjBnái bj g^uarajeqBa sa ^^j
Bjs^ -Bpoj BzajBjn^Bn bj b BUJaiqoS anb Áaj Btueita bj b opilamos Bisa
oq^ajap j^ "soinso^ jap u^uíiáaj ja noa notxauoa ns na o^uaniBpunj
ns BJinanaua pspjBn^í B^ -sapija uozbj bj jod SBpB^ojjap 'sBaiduijjo
sbj b jBjuBjdng b optuaA Bq anb 'pspiuiAip BAann bj 'oinjosqy ja 'sand
'sa ^js^ •típBpjBn2i bj b jBJops,, anb jÍbjj -pBpjBni bj na oidpnud
ns auaii anb 'BioBioouiap bj ap oqaaaap ja ouis 'jbuijoj ainauíBjnd
ojnouiA nn sa on 'saqnn sbj BjsBq B^jexa as anb oqaajap aisa 'BjsBoof ap
SBjq^jsd sbj ap Bijnsaj 01U03 -pepiunmoa bj ap nopnjosip bj apidtni
a soidpnud A s^pnaaja sbii^iiub sbj b ajqmoq jb opraaa utiB auaii
-ubui anb 'Bjn^jna bj ap ajqBjsa oinamaja oaiun ja Bjapisnoa as jBna jb
'oqaajap ja noa nopda^xa enn aa^q as 'jbjooi bj ap so^daaajd soqonta
oppnosip A Brasiui Bpnaisixa ns Bpnp na ojsand jaq^q ap 'sasoip soj ap
n^pdaauoa bj oq^aqsap jaqeq ap sandsaQ -sbjo^b^ojj ap
nopisodmoa bj 'sojaadsB sojjo ua omoa 'aisa na Bpjanaaj anb
ap ojuainiBSuad oapuajnB ja Bsajdxa asBjj Bmi}jn B'j
• (g)ít8ajqruoq soj ajina sajqBjsa nos sojos oqaajap ja
A Aa\ bj :sopBijB aj^na uoiun ap Bpuajd 'sopBjs^ ap ojn^ujA 'so^iuib
ap ozbj 'p^pjBnSr bj b jBJopB 'ofiq 'jofaui sg[^ ¡BjsBoof ajuaprud bj
jod 'oiquiBo ua 'op^uijip sa oqaajap jap jojba j^ •(^) (^jBupj jod anb
jofam bouiiu oqaajap ja jbjjoij apand as zaA buiiSjb ig7&gt;- • • "(j) ítsBpoj
ap bsoJapod bbui bj pBppp '^j^Mod^^ oupj ja Jin^asuoa jod Bjjap
bj ap ofsqap A ojap jap sojisb soj ua^Bu apuopB biji o^,, :83j3joajg[
jod BUBmud uoiBBd Bnn ap pBpisnaiur bj Bpoj noa 'omsiuiajna nnSum
uis BpBsajdxa opis B^ 'aejBoijiJOBS napand sojjo soj sopo) jBna ja ^juB
'sopoj aj^na ajqBpipoa ssm naiq ja oraoo japod jap nopiquiB b^j *japod
ja A oqaajap ja ajina otaijjuoa ja opBzpBraBjp Bq sapidun^j svioiua^
svj u^ -pEpinnuioD bj ap opipnaq na oujatqo^ jap oppjafa ja BJa oiqBS
jap sauopunj sbj ap Bun ainauíBspajd jBna bj BJBd 'jBuopipBjj nopdaa

�la patria, en fin, a la que hay que engrandecer y no arruinar" (1).
Esto significa sin duda un aflojamiento del antiguo universalismo,
pero estamos aún muy lejos del individualismo y cosmopolitismo que
han de florecer en tiempos no lejanos.
El problema de las formas de gobierno mereció la atención de
Eurípides en varias de sus obras. La monarquía y la aristocracia no
obtuvieron su aprobación. La doble reyecía de Esparta es carga muy
pesada de soportar y conduce a la división de los ciudadanos (2).
La tiranía, por su parte, es ^una injusticia triunfante" (3) ; y bajo
apariencias agradables es una triste cosa; la felicidad es imposible
para quien vive entre sospechas y terrores. El tirano tiene que hacerse
amigo de los perversos y odiar a los buenos, porque teme un aten
tado (4). Pero en los momentos de peligro Eurípides admite que,
mejor que el de muchos competentes, es el gobierno de uno solo,
aunque mediocre (5).
Después de esto es de esperar que encontremos a Eurípides entre
los partidarios de la democracia. Y es, en efecto, un demócrata con
vencido pero moderado, que conoce la excelencia y la fuerza de la
democracia, pero también los vicios que la debilitan. La base del
buen gobierno es la prudencia, cualidad fundamental que ha de poseer
el que dirige un estado. Cualquiera puede gobernarlo, si es pruden
te (6). Esto excluye tanto la incapacidad de monarcas hereditarios
como la temeridad de demagogos ignorantes.
El problema es discutido con toda la amplitud que podía ofrecer
el marco limitado de la tragedia en Las Suplicantes. La disputa entre
Teseo y el Heraldo de Tebas hace recordar la discusión de los tres
persas de Herodoto. Pero aquí las verdaderas simpatías del autor se
descubren fácilmente. Pues la defensa de la democracia es puesta en
boca de un rey y este rey declara que la democracia ha sido fundada
por él. Cuando se trata de hacer la guerra, Teseo decide consultar al
pueblo: "demos la palabra al pueblo, con tanto más gusto nos segui
rá! Pues yo llamé a este pueblo al poder sin división: hice al estado
libre y al sufragio igual" (7). Como argumento ad hominem no puede
haberlo más fuerte. El rey de Atenas dice que en Atenas no hay rey;
que es una ciudad libre, donde el pueblo gobierna y los ciudadanos,
sucesivamente, como magistrados anuales, administran el estado. No
hay privilegios para la fortuna: el pobre y el rico tienen derechos
iguales (8). Y esta idea de igualdad, que como hemos visto se con
funde con la idea de derecho, es el argumento de principio que se
esgrime contra la tiranía y a favor de la democracia. Democracia y
régimen jurídico son aquí, como en Protágoras, solidarios; pues donde
la ley es propiedad de un tirano, no puede haber estado de derecho.

(1) Supp. 506 88.
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)

Androm. 479 ss.
Phoen. 549.
Ion 621 88.
Androm. 479 ss.
//. ¡n Aul. 374
W) Supp. 350 ss.
(8) id. 403-408.

"Para un pueblo, no hay nada peor que un tirano. Bajo este régimen
no hay leyes hechas para todos. Gobierna un solo hombre, y la ley
es cosa suya. Por tanto, no hay igualdad (laovo^ta ), mientras que bajo
la vigencia de leyes escritas, el pobre y el rico tienen los mismos dere
chos. El débil puede responder al insulto del fuerte, y el pequeño,
si tiene razón, puede vencer al grande. En cuanto a la libertad, está
en estas palabras: "¿quién quiere, quién puede dar un consejo pru
dente a su patria?" Entonces, a voluntad cada uno puede brillar o
callarse. ¿Puede imaginarse mayor igualdad política? Además, allí
donde gobierna el pueblo, éste se complace en ver crecer una juventud
ardiente. Un tirano odia esto: los mejores ciudadanos, aquellos que
él cree que piensan, son abatidos por él, temiendo sin cesar por su
trono. ¿Qué puede, pues, quedar de fuerza a la patria cuando, como
en un campo que la primavera hace florecer, se viene a segar la es
piga de la valentía? ¿Para qué amasar riquezas para nuestros hijos si
nuestros esfuerzos son para enriquecer al tirano? ¿Para qué educar
en nuestros hogares a castas vírgenes, si es para proveer a los placeres
de un déspota, si es prepararnos lágrimas?"(1).
Pero Eurípides sabía perfectamente qué objeciones se pueden
hacer a la democracia y a qué peligros está expuesta, y formuló
unas y otros por boca del Heraldo como defensa indirecta de la tiranía.
Primero se aducen estas tres razones: a) la facilidad con que el pueblo
se deja guiar hacia cualquier lado sirviendo a los intereses particulares
de los demagogos; b) su incapacidad para la sabiduría política; c) la
imposibilidad para los hombres de labor de distraer su tiempo en los
asuntos de estado. "La ciudad de donde vengo obedece a uno solo, no
a la multitud: no hay orador que la exalte y la adule y la arrastre
en todas direcciones en su propio interés. Esos hacen hoy las delicias
del pueblo, y su desgracia mañana; luego, para disimular su culpa,
calumnian bonitamente, esquivando así el castigo. Por lo demás ¿cómo
la masa, incapaz de un razonamiento recto, podría conducir al estado
por el camino recto? El tiempo y no la improvisación nos da esas
luces. Un pobre labrador, aunque instruido, no tendrá tiempo para
dedicarse a los negocios públicos. Ah! los hombres honrados sufren
cuando un pillo se apodera del poder, seduciendo a la masa por su
facundia; él que ayer no era nada!"(2). El peligro del desbordamien
to popular y los efectos perniciosos de la demagogia hubieron de
preocupar seriamente a Eurípides, pues vuelve sobre ellos reiterada
mente. Ya en el Hippolytos decía que los discursos seductores son la
perdición de los estados bien gobernados (3). Y en Orestes, una de
sus últimas producciones, nos ofrece una apretada descripción psicoló
gica de la multitud. "Cuando el pueblo se amotina, ardiendo en ira,
es tan difícil apaciguarlo como un fuego terrible; pero si se cede con
maña y se aprovecha la ocasión oportuna, se mitigará quizá su cólera
y en este caso se conseguirá de él lo que se desee. A veces lo domina
la compasión, a veces rabia espantosa.. ."(4).
(1)Supp. 429-454.
(2)id. 410-425
(3)Hipp. 486 s.
(4)Orest. 696 88.

— 230 —

— 231 —

�— íes —

— OES —
• 969 V9ÍQ()
•t ^g^ ddm()
SZ^OI^ P?(Z)
^(I)

•(^)M* • •BsojHBdsa Biqei saaaA b 'uoisBduioa bj
Buiniop oj saaaA y 'aasap as anb oj ja ap BJinSaeuoo as osea ajsa na a1
Biajoa ns ezinb bjbSiíiui as 'Bunijodo uoiSBao bj BqaaAOJds as ^ bubui
noa apaa as is ojad ia^qrjjai oSanj nn orno ojjBnSpBdB ^pjfip nB^ "
'bji na opuaipjB 'BnijouiB as ojqand [a opuBti^ •pnjpjnuí bj ap boiS
-ojoaisd nopduasap BpBjajdB Bun aaajjo son 'sauopanpojd sbuiiijii sns
ap Bun 'sajs^jQ na j^ •({?) sopBUjaqo^ naiq sopBjsa soj ap uopipjad
B[ nos sajojonpas sosjnasip soj anb Biaap sojAjoddjjj ja na bj^ -ajuara
-spBJ^^pj sojja ajqos aAjanA sand 'sapidjjng b ainataeuas jBdnaoajd
ap ncuaiqnq BiSoSemap bj ap sosopiuad soiaaja soj A jBjndod oj
-nainrepjoqsap jap adfrjad jg "(^^jBpBU Bja on jajÍB anb ^a íBipnnaBj
ns jod B8BUI bj b opnapnpas 'japod jap Bjapods as ojjid nn opueno
naijns sopBjnoq sajqmoq soj ¡qy •soDijqnd sopoSau soy b asjeaipap
BJBd odmai^ Bjpuaj on 'opinj^sut anbunB 'jopBjqB^ aaqod nj^ -s^on^
SBsa sp son uopBSiAOjdmi b¡ on Á odinaij j^ ¿ojd3j oniniBo p jod
opBisa p2 JTonpnoD Bjjpod 'oiaaJ o^natraBuozBj nn ap zBdBom 'BSBm bj
oraoo? ssmap o[ xo¿ 'oSpsBa p isb opuBAinbsa 'ainanre^inoq nBiunm^a
'Bd^no ns JBp^misip BJBd 'oSan^ íbububui BpBaSsap ns Á 'o^qand pp
SBpi[ap sb[ ^oq naasq sosg 'sajaini oidojd ns na sanopaajip SBpo; na
^J8BJJ8 B^ A ap^ps B[ Á 9%\i}X^ B[ anb jopBJO jí^q ou rpnji^noi b[ b
on 'o^os onn b a^apaqo oSuaA apnop ap p^pnp B^,, -opejea ap sojuusb
bo[ na odtnai) ns aaBjjsip ap joqe^ ap sajqmoq so^ BJBd pepijiqísodrat
B^ (a íBaiji^od Bjjnpiqss v\ BJBd peppBdBauT ns (q ísogoSBuiap so¡ ap
s^jB^n^ijJBd sasa^aini bo^ b opnaiAjis ope^ aainb[Btio Bpsq jBinS Bfap as
o^qand p anb noa pspifpBj B[ (b tsauozBj sajj sBjsa uoonpB as ojamu^
•Bineju ^j ap Bjoajipui Bsuajap onioo oppaajj [ap saoq Jod sojjo Á SBun
ojnnuoj A 'Bisandxa B^sa sojSx^d anb b A BpBj^ouiap B^ b jaosq
n^pand as sauopa^qo anb ajuJiuBjaapad bkjbs sapidtang oaaj
' (T)¿SBtnTJ^BI soujBJBdajd 83 is 'Bjodsap un ap
saJ33B^d so^ b JaaAoad Bjed sa is 'sauaSajA sbjsbd b saas^oq sojjeonu ua
jBanpa anb bjb^? ¿oubjij ^b ja^anbuua BiBd nos sozjanjsa soJisann
is sofiq soj)sann BiBd SBzanbu jbsbiub anb bjb^? ¿biju^^ea b[ ap Bifrd
•sa B[ jeSas b anaiA as 'ja^aaojj aa^q BjaABnnjd B[ anb odra^o nn na
omoa 'opneno BiajBd bj b Bzjanj ap a^panb 'sand 'apand an)? *onoj)
ns Jod jBsaa nis opuainia^ 'p jod soptjBqB nos 'nesuaid anb aaaa p
anb sojpnbB 'sonBpBpnp sajofam soj :oisa Bipo ohbjii h^ 'ajnaipaB
pnjnaAnf Bun jaaaja j^a na aaB^dmoa as a^sa 'o^qand p BUJaiqoS apnop
T[^B 'SBinapy ¿Baijj[od psp^n^í loAvva asjBmSBmi apanj? -asjB^po
o JB^juq apand onn Bpsa pBjurqoA b 'saanoju^ u¿BU)Bd ns b ajuap
-nid ofasnoa nn jBp apand namb 'ajainb nainb?,, :8BjqBp3d SBjsa na
Bj83 'pBjjaqt^ Bf b ojuBno n^ -apuBjS p? jaauaA apand 'npz^j anap is
'ouanbad p A 'a^ianj pp oj[nem pj japnodsaj apand Jiqap I^ *soqa
-ajap somsini soj nanai) oaij p A ajqod p 'sBjjjosa sa^a[ ap Bpna^iA v\
of^q anb SBjjuaiui '(bjtIoaobj) pBppjnSí jÍBq ou 'oiubj jo^ "B^íns Bsoa sa
A9\ B[ A 'aaqraoq o^os nn Boiaiqo^ 'sopo; BJBd ssqaaq sa^a^ A^i\ on
uaraiSai a^sa of^g •oubjij nn anb joad BpBn i^q on 'ojqand nn

(8)
•w OSE &lt;•
nt -ir u? 7/
i 6lf •tuojpuy
6¿^ •wojpuy
•w 90S

(9)
(S)
(*)
()
(Z)

(I)

'oqaaaap ap op^isa Jaq^q apand on 'ohbjij nn ap pBpaidojd sa jaj v\
apnop sand ísooBpijos 'sbjoSbjojj ua omoa 'inbs uos ooipunf uaunSaj
A BpBiaomaQ BpBJoomap b^ ap joabj b A bjobju bj bj^uoo amiJSsa
as anb oidiauod ap ojnatnnSjB p sa 'oqaajap ap Bapi v\ uoa apunj
-noa as oj8iA somaq omoa anb 'pBpjBn^í ap Bapi Bisa j^ * (g) sajBtiSi
soqaajap nanaij oau p A ajqod p ¡Bnnjaoj b^ BJBd soiSajiAud jÍBq
M 'opsisa ja nBJisiuimpB 'sajBnus sopBJisi^em omoa 'ajuauíBAisaons
'souBpBpnp soj A uujaiqoS ojqand ja apuop 'ajqij pBpnp Bnu sa anb
iXaj ^sq on SBua^y na anb aoip SBuajy ap Xaj j^ -ajjanj eem ojjaq^q
apand ou tuamuioy pn ojuaran^JB omo^) • (¿) itpm2i oiSvufns jv X ajqij
opotsa jv aoi%i :umsmip uis uapod jv ojq&amp;nd ajsa v auivf¡ o A sanj ¡bj
-mSas son ojsnS sbui o;ubj noa 'ojqand jb BjqejBd bj somap,, : ojqand
jb JBijnsnoa appap oasaj^ 'BuanS bj jaa^q ap b^bj; as opuBti^ -ja jod
BpBpunj opis Bq BiaBJaomap bj anb BjBjaap A91 aisa A A^x un ap saoq
ua Bjsand sa BpBJaomap bj ap Bsuajap bj sanj 'a^uamjpBj uajqnasap
as JojnB jap SBjiBdmis sejapspjaA sej mbs oíaj -ojopojajj ap SBSjad
sajj soj ap noisnasip bj jBpjoaaj aa^q sBq^j^ ap opjeja^j ja A oasaj^
ajjua Bjndsip b^j •satuvoijdn^ svq ua BipagBj; bj ap opBjitnij oojboi ja
jaaaijo Bipod anb pnjifdaxB bj Bpoj noa oppnasip sa Bmajqojd jg
•sajuBJOuSí soSoSemap ap pepuamai bj omoa
soiJBiipaiaq SBajBuont ap pBppBdBoui bj o^ubi a^njaxa ojsjj '(9)^^
•uapnud sa 1$ 'ojjmuaqoS apand vjambjvn[) *opB}sa un aSiaip anb ja
jaasod ap Bq anb [BjuauíBpunj p^pijBna 'epuapnjd bj sa onjaiqoS nanq
pp asBq b-^ -uBjijiqap bj anb sopiA soj uaiqniB^ oaad 'epBJaomap
bj ap szjanj bj A Bpuajaaxa bj aaonoa anb 'opejapotn ojad oppuaA
-uoa BiBja^map un 'o;aaja ua 'sa ]^ 'BpBjaomap bj ap soiJBpijjBd soj
ajjna sapidjjn^ b souiajjuooua anb jBJadsa ap sa ojea ap sandsaQ
•(5) ajaoipam anbonB
'ojos onn ap ouiatqoS ja sa 'sajnajadmoa soqanm ap p anb jofara
'anb ajirapB sapidung; oaSipd ap so^uaraotn soj ua oja^ *(^) op^j
-na;B nn ama^ anb^od 'sonanq soj b iBipo A sosjaAjad soj ap oSiihb
asjaaeq anb anau onsan 13 'saaojja) A s^qaadsos ajjna 3aia nainb Bjred
ajqísodmr sa p^ppijaj bj ÍBSoa ajsij^ Bun sa sajq^pBj^B SBpnaijedB
of^q A i () Majn8jnnij^ Bpnsnfut ^nn,^ sa 'ajJB¿ ns jod 'biubjij ^j
•(^) souBpBpnp soj ap noisiAip bj b aanpnoa A JBiJodos ap ^pBsad
Anm bSjbo sa B^Bds^ ap BpaXai ajqop Bq -nopBqojdB ns uoaaiAnjqo
ou BpsjaoisiJB bj A BinbJBuom B^ •SBjqo sns ap sbuba ua sapidung
ap u^yauajB bj opaaain oojaiqoS ap sbuuoj sbj ap Bmajqojd j^
'sonBÍaj on sodtaaij ua jaaajojj ap u^q
anb omspijodomsoa A omsTjBnpiAipni pp sofaj Aova una som^^sa oiad
^omsTjBSjaAinn onSitnB jap o^nainiBfojjB nn Bpnp uis boijiuSis ojsg
'(i) ^BnnuiB ou A jaaapuBjSua anb 2bi^ anb b^ b 'uij ua 'BtjjBd bj

�E insiste más adelante: "atroz es el pueblo cuando son malos sus
gobernantes" (1).
Luego se arguye todavía contra la democracia la facilidad e irres
ponsabilidad con que el pueblo se embarca en una guerra. "La espe
ranza es un gran azote, el único móvil que ha conducido a tantos
estados a trenzarse, irritando los ánimos. Cuando la guerra depende
de los sufragios de un pueblo, ningún votante piensa que él mismo
puede perecer, y todos los deseos desvían esa desgracia sobre otro.
Si en el momento de votar los ciudadanos tuvieran la muerte ante los
ojos, la Grecia no perecería, loca de guerras" (2).
El relato del Mensajero del Orestes contiene la descripción de
una asamblea política en la que Eurípides ha diseñado certeramente
cuatro tipos de hombres: Talthybios, el cortesano lisonjero que está
siempre "con la situación"; Diomedes, el indulgente y comprensivo,
que quiere limar las asperezas y buscar una salida para evitar que el
conflicto se perpetúe; el "hombre de lengua desenfrenada", en quien
se ha visto una alusión a Cleophón, sucesor de Cleón (3), es el dema
gogo energúmeno y mandadero venal capaz de defender cualquier
atrocidad por un puñado de oro; el labrador, el hombre honesto, de
una sola pieza, que dice lo que piensa sin calcular las consecuencias
desagradables que sus manifestaciones puedan tener para él mismo.
Para terminar este capítulo transcribo el pasaje íntegro:
(El Mensajero a Elektra) : "Entonces presencié un espectáculo
inesperado que nunca hubiera creído: a saber a Pílades y a Orestes
que llegaban juntos, triste éste y devorado por su mal, como un her
mano aquél, compartiendo los dolores de su amigo y asistiéndolo en
sus males, y cuidándolo como a un hijo. Después que todos se reunie
ron, levantóse el heraldo y dijo: queréis declarar si Orestes debe o
no morir, por haber asesinado a su madre? Entonces Talthybios, que
con tu padre combatió contra los troyanos, pronunció palabras ambi
guas, como quien se doblega ante los poderosos, celebrando en verdad
a Agamenón, pero sin alabar a tu hermano, y haciendo malévolas
alusiones a la ley nada buena que se establecería contra los padres,
y mirando siempre a los amigos de Egistho con ojos expresivos. Tales
son los heraldos: sonríen siempre a los felices, y son amigos de los
que más pueden, y de los magistrados de los estados. Luego habló el
rey Diomedes, oponiéndose a tu muerte y a la de tu hermano, y de
fendiendo por piedad la pena del destierro. Aclamáronlo algunos,
porque, en su concepto, decía la verdad; otros no lo alabaron. Después
se levantó un hombre de lengua desenfrenada, temible por su audacia,
argivo inauténtico e intruso, confiado en el tumulto, y a quien su osa
día, no su saber, inspiraba, capaz de persuadirle todo lo malo; porque
cuando elocuente en sus discursos, aunque de ideas funestas, convence
al vulgo, gran daño resulta al estado. Al contrario, los que sólo atien
den a su bien, son siempre a la larga útiles a su patria. Así debemos
g) Orest. 772.
) Supp. 479 es.
(3) Schol. ad Orest. 772.
— 232 —

juzgar al que más manda en un estado si examinamos este punto,
porque igual es la condición del orador a la del que desempeña los
cargos más importantes. Este, pues, proponía que tú y Orestes mu
rieseis a pedradas, sobornado por Tyndaro para que hablase en este
sentido y recayera sentencia de muerte. Otro sostuvo lo contrario:
su traza no era brillante pero grande su fortaleza, poco amigo de visi
tar la ciudad y el agora, dedicado a labrar sus tierras, de los que
sirven a su país, de agudo ingenio cuando quiere disputar, íntegro,
que vive honradamente: declaró que Orestes, hijo de Agamenón,
debía ser coronado porque obró así por vengar a su padre, dando
muerte a una mujer tan malvada como impía, y cuando de no hacerlo,
nadie querría tomar las armas y hacer la guerra, abandonando su casa,
si los que se quedan seducen y corrompen a las mujeres, encargadas
de los cuidados domésticos. Aprobáronlo los buenos y fue el último

que habló" (1).

EL ANONYMUS JAMBLICHI (•)
Los problemas de la justificación del derecho y su puesto en el
sistema de los bienes encontraron explícito tratamiento en un escrito
ético-político de la época de las guerras del Peloponeso, del cual nos
quedan algunos fragmentos que insertó Jamblico en su Protreptikos.
El desconocido autor, que parece no haber tenido creencias religio
sas (2), no sólo justifica al derecho positivo sino que lo eleva al grado
de supremo bien. La elocuencia, la sabiduría, la fuerza, y en general
las cualidades que posee el hombre, en parte innatas, en parte adqui
ridas por su esfuerzo, deben ponerse al servicio de un fin bueno y
legítimo (3). El ideal ético es un utilitarismo social que en concreto
se vierte en la defensa del derecho. El hombre mejor es aquel que
sirve al mayor número de sus semejantes (4). Pero, el medio más
adecuado de hacer el bien a los demás sin perjudicarse, no es distri
buir dinero, porque el que lo hiciera o tendría que obrar mal para
reunir más o se empobrecería, puesto que el dinero se agota (5); el
mejor medio es defender las leyes y la justicia, que precisamente vincu
lan a los estados y a los hombres (6). La justicia y la virtud, la fama y
la gloria valen más que los bienes materiales, que las riquezas y la
vida (7). El autor condena como fuente de todo mal a la pleonexía, a
la conducta transgresora del derecho. La existencia del derecho se funda
no ya en la voluntad de los dioses, ni en principios superiores, sino en
la naturaleza humana. Este concepto se entiende en sentido utilitario.
Los hombres no pueden vivir aislados, la necesidad los empuja hacia la
(*) En este mismo número se reproduce el texto completo de este escrito traducido a
mi ruego por el benemérito profesor Aemin Schlafbic.
(1)Orest. 879-931.
(2)Esto se infiere de, que según el autor las disposiciones naturales del hombre las da
la "fortuna", no los dioses. Diels fr. 1, 2.
(3)fr. 3, 1.
(4)Fr. 3, 3.
(5)Fr. 3, 4 y S.
(6)Fr. 3, 6.. .^•
(7)Fr. 4, 6; 5, 2.
— 233 —

�•Z 'S ¡9 ' ••(¿)
•9 '8 -^(9)
•S * '8 "•'.i(S)
• 'S --J()
•I 'S ••}()
'Z *t 'Jí siaiQ "sasoip bo^ on '^bothioj,, ¡
Bp sbj ajqmoq pp sa^ejillBa ranopisodsip sb( jo^iib p un^^s anb sp sjsijdi 39 ojsg(j)
•IÍ6-6Í8 -^3JO(I)
*3rajyiH3S Ninay jossjojd oiiismsaaq p jod o^anj nn
B OppnpBJJ OIIJ38S 3189 9f OJ8[dtUO^ OJX^J p 3JnpOjdSJ 38 OJSU1CIU 0U1SIU 3)83 Ug(,)
bj bwbij Bfndnia so); pspisaaau bj 'sopBjsiB jiaia uapand on sajqmoq ^
•oiJBjijiin oppuas na apnaiiua ^s oidaauoa aisgj 'BUBumij BzajBjniBn bj
n^ ouis 'sajoijadns soidpuijd n^ in 'sasoip soj ap p^iunjoA bj n^ vA ou
epunj as oqaajap jap Bpuaisixa e^ -oqaajap jap BJosaj^suBJi Bianpuoa bj
b 'mxauoajd bj b jbui opoi ap aiuanj onioo Bnopuoo joinB j^ -f¿) BpiA
bj A SBzanbiJ sb^ anb 'sa(BiJa^Bin sauaiq soj; anb SBm nap^A bijo[ b[
A. buibj B^ 'pnjxiA B^ A Biopsnf B'j • (9) sajqxnoq so]; b A sop^js^ soj b ^bj
-nouiA a^naniBspajd anb 'Bioiisnf bj ^ s^^aj sbj japnajap sa oipam lofam
[a i (g) bioSb as ojamp p anb ojsand 'Bjjaoajqodina as o sbiq jtunaj
BJBd [em JBjqo anb Bjjpuaj o Biapiq o¡ anb p anbjod 'ojauíp Jinq
-i-nsip sa on 'asaBoipnfjad nis SBinap eo\ b naiq p jaosq ap opBnoaps
SBm oipain p 'oaa^ • (f) saioBfamas sns ap ojanmn joábih p ^ajis
anb pnbB sa lofatn ajqraoq ^^ 'oqaajap pp Bsnajap v\ na a^iaiA as
oj^aanoo na anb [bioos oinsijB^ijijn nn sa ooija papi [^ •() ompi^a[
A ouanq uij nn ap opiAJas [B as^anod naqap 'ozjanjsa ns jod SBpii
-rnbpB ajjBd na 'sbjbuui ajj^d na 'ajqtaoq p aasod anb sap^pipno se^
S na A 'szjanj B^ 'BiJnpiqss B[ 'Bi^uan^op b^ -uaiq omajdns ap
BA3[a o^ anb ours OAijisod oqaajap [B Baijnsnf o¡os oa '(^) sbs
SBionaaj^ opina) aaqeq on a^ajsd anb 'jo^nB opponoasap ^^
ns na oaifqniBf ojjasui anb sojnani^Bjj sonnSp n^panb
son p^na pp 'osanodop^ pp SBjjanS sb[ ap B^oda b^ ap oopj[od-oou?
olí-t^sa nn na ojnaiinBjBJi ojpqdxa uoJBJ^noaua sanaiq so[ ap
p na oisand ns A oqaa^ap pp u^iOBOijijsnf bj ap SBmapqoid

(.) IHDnHMVf SÍ1WAM0MV 13
(T)9iq^

onii}p^ p anj A sonanq so^ op^ojBqojdy •soapsaniop sopBpma soj ap
SBpe^jB^ua 'sajafnm sb[ b uadraojjoa A uaonpas uBpanfa as anb so\ ib

•ZU ""•'O P ^S ()
•88 6ít -ddns (z)
•zu -vo^o (i)
somaqap isy "BiJjBd ns b sa[pn bSjb[ b[ b ajdmais nos 'naiq ns b nap
-naijB ojos anb soj 'oijbjjuoo [y *opB}sa jb Bjfnsaj on^p ubjS 'oSpiA p3
a^uaAuoo 'SBjsannj SBapi ap anbnn^ 'sogjnasip sns na a^nanDop opnBn^
anbjod ío[Btn o[ opo) a^vpBnsjad ap zedBD 'BqBaídsm 'jaq^s ns on 'Bip
•bso ns nainb b A 'oj^nninj p na opBijnoa 'osnjjni a oaunajnBin oai3jb
'BiaepnB ns lod ajqiuia} 'BpBuaajuasap Bn3ua[ ap ajqmoq nn o^uBAa^ as
sandsaQ -nojeqBp oj on sojjo íp^pjaA B[ Biaap 'oidaanoa ns na 'anbjrod
'sounS[B o[uoJBinBpy 'ojucapsap pp Bnad bj pspaid jod opnaipnaj
-ap A 'ouBiujaq ni ap bj b A ajjanin ni b asopnamodo 'sapauíoiQ Aoi
p 9¡qBq o^airj -sop^isa so[ ap sopBJisi^em so[ ap A 'napand sbih anb
so^ ^p soSiniB nos A 'saoipj eoj b ajdmais nauuos :sopp^jaq so^ nos
S3IBi 'SOAisajdxa sofo noa oqisiSg ap soSioib soj b ajdmais opnBJim A
'sajpsd soj BJinoa Bua^ajqBjsa as anb Buanq Bpsn Aa\ ej e sanoisnjB
m opuaioBq A 'ouBuxiaq nj b JBqBjB uis ojad 'nonaniB^y b
pp
na opuBjqapo 'sosoaapod soj ajuB B^ajqop as nainb omoa 's^nS
-iquie SBjqejBd oiaunuoad 'soubíojj soj bjjuod oijBquioa ajpsd ni noa
anb 'soiq^qijBj^ saauoju^ ¿ajpem ns b opsuisasB jaq^q jod 'fijom on
o aqap sajsaaQ is jBXBjaap siajanb :ofip A opjBjaq ja asojuBAaj 'uoj
-aiunai as sopoi anb sandsdQ 'ofiq un b oino^ ojopuspina A 'sajBui sns
na ojopuaiisisB A oginiB ns ap sajojop soj opuaijJBdujoa 'janbs oubih
• -jaij nn oraoa 'jbui ns aod opBJOAap A aisa aisij} 'soinnf UBqB8ajj anb
sajsajQ b A sapBji^ b jaqBS b :opjajta ejaiqnq Baunu anb opBJadsant
ojnoBjaadsa un apnasajd saauoiug;,, : (BJi^jaj^ b oaafBsnaj\[ j^)
:oaSajui afBSBd ja oquasuBjj ojnijdBa aisa jBmnuai bjbj
•otnsini ja BJBd jauai UBpand sauop^isajiuBin sns anb sajq^pBj^Bsap
SBpnanaasnoa sbj JBjnajBa ms Bsnaid anb oj aaip anb 'Bzaid bjos Bnn
ap 'ojsauoq ajqraoq ja 'jop^jqBj ja ¿ojo ap opsund nn jod pBpiaojjB
jainbjBna japuajap ap z^dBa jbu3a OJapBpuBiu A ouaumSjaua 0S0S
-Biuap ja sa '() noaj^ ap josaans 'noqdoaj^) b noisnjB Bim ojsia Bq as
uamb na 'uBpBuajjuasap Bitánaj ap ajqmoq,, ja í amad Jad as ojoijjuod
js anb JBjiAa BJBd BpijBs Bnn JBasnq A SBzajadss sbj jbiutj 3J3inb anb
'oAisuajdinoa A aiua^jnpui ja 'sapamoiQ íttuoioBnji8 bj noa,, ajdinais
Bisa anb ojafuosij ouBsajjoa ja 'soiq^qijBj^ ¡eajqmoq ap sodi; ojjBn^
ainaniBjaijaa opeuasip Bq eapidun^ anb bj na Bapijod BajqmBSB Bnn
ap nopdijasap bj auaijuoa sajsajQ jap ojafBsuaj\[ jap oiBjaj j^

•(j;)t8aiuBnjaqo8
sns sojbui nos opu^na ojqand ja sa zojjb-,, :ajuBpps sbiu ajsisui ^

so^ Bnadarasap anb pp b) b Jopeio pp nopipnoa B) sa pn^í anbjod
'o^und a^sa souiBniraBxa is opBjsa nn na BpuBm sbui anb [B
áf

•sajji a pepijioBj bj BioBjaotnap bj bjjuoo BiABpoi a^nSjB as o^an'j

'bsb3 ns opuBuopuBqe 'BJ^anS B[ jaaBq A sbomb sb¡ jbido} Buaanb aip^n
'o^aaBq on ap opuBtio A 'Bjdini onioa BpBApm ub^ Jafnra Bnn b ajjanra
opu^p 'aapsd ns b jb8u3A jod isb oaqo anbjod opBuojoa ^as Bjqap
'nonaniB^y ap ofiq 'sajsajQ anb ojtBpap :ajnaraBpBjnoq 3aia anb
'oaSajuí 'jBjndsip ajamb opnBna oraaSm opnS^ ap 'si^d ns b naAJis
anb so[ ap 'sBjjaij sns jBjqB^ b op^oipap 'bjoSb p A p^pnia B[ jbj
-isiA ap oSiraB oaod 'Bzapjjoj ns apuBiá oaad ajuE^jijq Bja on bzbjj ns
:oiaBJjno^ o[ OAn^sos ojjq -aií^nra ap B,iouajuas Bja^Boaj A oppnas
ajsa na asB^qBq anb EJBd ojBpnAj, jod opBoioqos 'SBpBapad b spsau
-n'in saisajQ A ni anb Bjnodojcd 'sand 'ajs^ -sajuBiJodini sbih soSjbd

*(^)u8Bjjan3 ap Baoj 'Buaaajad on viosx^) bj 'gofo
soj aiUB aiJanm bj UBJaiAni sonspepnp soj jbjoa ap oiuamom ja na ig
•ojio ajqos BpBjSsap Bsa UBiAsap soasap soj sopoi A 'jaaajad apand
ocnsim ja anb Beuaid 3jub;oa anániu 'ojqand nn ap soi^Bjjns soj ap
apuadap BjjanS bj opn^n^ -sominB soj opaBjijji 'asjBznaj} b sopBisa
sojuBj b oppnpnoa Bq anb jtAom oaiun ja 'ajozs ubjS nn sa bzubj
-adsa ^-[n -BjjanS Bun na BDJBqina as ojqand ja anb noa pBpijiqBsnod

�sociedad, y ésta trae consigo el derecho, porque la vida en común sin
leyes aparejaría mayores perjuicios que la vida aislada (1). Incluso la
fuerza sólo puede mantenerse por medio de la ley y la justicia. En
efecto, supongamos un gigante invulnerable, insensible, duro. Tampoco
éste podría vivir en la pleonexía, pues todos los demás hombres se
pondrían de acuerdo, lo reprimirían y dominarían por astucia o por
fuerza, de suerte que semejante individuo tendría que vivir también
conforme al derecho (2).
Pero el orden jurídico no sólo es un bien, sino que es el supremo
bien para el individuo y la comunidad, mientras que su opuesto, la
anarquía, es considerado el mayor de los males (3). Esta apreciación
se basa otra vez en razones utilitarias, esto es, en las consecuencias
que de ellos derivan, y esas consecuencias son ante todo, de carác
ter económico. La legalidad constituye la base del crédito, que pone
el dinero, aunque sea poco, a disposición de todos, porque circula;
en ella se resuelven mejor las vicisitudes de la fortuna, pues los
ricos se sienten seguros con sus bienes y pueden ayudar a los po
bres con el comercio y el crédito; aleja de la intriga política, la más
pesada de las preocupaciones y fomenta el trabajo, el más hermoso
de los intereses; ofrece seguridad al hombre en el sueño y en la vigi
lia, liberándolo del miedo y permitiéndole dedicarse a sus ^áreas,
cuyas penas soporta con la esperanza de futuros provechos; protege
contra la guerra, que es causa de males tan terribles como la ruina y
la esclavitud (4). Así, pues, el orden jurídico es la base de todos los
bienes de que goza el hombre. La anarquía, en cambio, es la fuente
de los más grandes perjuicios: distrae del trabajo, porque obliga a
preocuparse de las contiendas sociales; suprime el crédito, porque
reina la desconfianza, de suerte que aunque abunda, el dinero escasea
porque no circula; todas las situaciones se tornan contraproducentes,
la prosperidad fomenta odios y la miseria se consolida; facilita y des
encadena guerras y revoluciones; nadie está tranquilo, sino que todos,
de día y de noche, viven presos del miedo y la zozobra (5).
Con esta doctrina va aneja la idea de que la mejor forma de go
bierno es la democracia (6). No se menciona a la oligarquía, pero se
opone vigorosamente al buen gobierno del pueblo la tiranía o la
monarquía, "mal atroz y monstruoso". La tiranía no se instaura por
ninguna otra causa que por la culpa de los malos demócratas, que al
desconocer y violar las leyes producen, sin darse cuenta quizá, la
anarquía. Y ésta es un estado transitorio que genera necesariamente
la tiranía, porque, como hemos visto, es antinatural al hombre la
sociedad sin derecho. El tirano no es más que un hombre de carne y
hueso que no podría por sí solo derribar el derecho si los demócratas
no le prepararan el camino. Esta revelación de la génesis de la tiranía

Fr. 6,
Fr. 6,
Fr. 7,
Fr. 7,
(5) Fr. 7,
(6) Fr. 7,

(1)
(2)
(3)
(4)

sirve para destacar la solidaridad entre el derecho y el gobierno popu
lar y ofrecía así, nuevos motivos para el afianzamiento de éste.

AI220I A0TOI (Discursos dobles)
Al final de los manuscritos de Sexto Empírico se conserva sin tí
tulo ni nombre de autor un escrito que parece constituido por notas
de conferencias (1) de algún sofista, dictadas poco después del año
404 a. C. (2). El autor, evidentemente influido por Protágoras, quiere
demostrar el relativismo de los valores oponiéndolo a los que sostienen
su validez universal. Se ha tomado a pecho la sentencia del maestro
de que "sobre cada cosa hay dos opiniones opuestas" (3) y la ha
aplicado detalladamente a toda la esfera de los valores y a cada una
de sus clases. De ahí los "discursos dobles" que el autor encuentra en
la filosofía griega. Unos sostienen que lo bueno y lo malo, lo bello y
lo feo, lo justo y lo injusto, lo verdadero y lo falso son (respectiva
mente) cosas totalmente distintas; otros, en cambio, que son lo mismo,
sea porque el mismo valor es positivo para un sujeto y negativo para
otro, sea porque el mismo sujeto lo aprecia ora de un modo ora de
otro (4). El autor se declara partidario de la segunda tesis y trata de
fundarla ya por medio de los hechos históricos, utilizando a menudo
el material ofrecido por Herodoto (5), ya por medio de hipótesis e
inferencias de toda índole. Así, para demostrar la relatividad de los
valores estéticos supone que "si se les mandara a todos los hombres
reunir en un montón las cosas que cada uno de ellos cree feas, y luego
viceversa, tomar del montón de éstas lo que cada uno estime bello,
no quedaría ninguna, sino que entre todos las tomarían todas" (6).
En cuanto a los valores de la comunidad, señala que acciones consi
deradas típicamente como injustas, la mentira y el engaño, el robo y
la violencia, esclavizar y dañar, el perjurio, el sacrilegio, el homicidio,
pueden también ser justas según las situaciones y circunstancias (7).
Así, es justo mentir y engañar a los enemigos, e incluso a los amigos
y familiares: "Si el padre o la madre tuvieran que beber o comer un
remedio y no quisieran tomarlo, ¿no sería justo echarlo en la sopa o
en la bebida, sin decir que ya está en ella?". Y en las artes, el mejor
artista ¿no es aquél que sabe ilusionar de tal modo que su invención
se toma como realidad? También es justo hurtar y violentar a los
amigos e íntimos. "Pues, si, por ejemplo, uno de los familiares, arre
batado por el dolor o un agravio, quisiera poner fin a su vida apuña
leándose o colgándose, ¿no sería justo sonsacarle el puñal o la soga?
y, si llegásemos tarde y lo sorprendiéramos ya en posesión de estas
cosas, ¿no sería justo que se las quitemos a la fuerza?" Se citan en
(1)"Si nosotros aquí sentados dijéramos"... Diels 90, 4, 4.
(2)En 1, 8 se menciona la victoria de Esparta sobre Atenas y sus aliados como nn
hecho "recientísimo".
(3)vid. supra, p. 218.
(4)1, 1; 2, 1; 3, 1; 4, 1.
(5)vid. sup. pág. 214.
(6)2, 18. Comp. Hebodot. VII, 152.
(7)3, 2 y es.

1.
2 y ...
in princ.
1 y es.
7 y u.
12 y 88.
— 234 —

— 235 —

�— SEÜ —

na oraOD sopBi[B sna í senaiy aiqos BUBdsg ap
't '^ '06 siaiQ •••118ora

Z 'S(i)
'ZSI 'HA -ioaoH3H •81 'Z(9)
'HZ "sl?&lt;1 "&lt;'nt "P?*(S)
•I '\ -I ' -I 'Z ¡I 'I(^)
•8T^ -d -ojdns -p;o(E)
*((omisiinapajfv o^^aq
[A bj Buopua'ra as 8 'I 03(^)
sopsinas ¡nbB sojjosou ¡gJ5([)

na usjp 3g K¿Bzjanj bj b soma^inb sbj ^s anb o^snf Búas on? 'sbsoo
BBisa ap uoisasod us b^ sotUBJSipuajdJos oj ^ apjBj somasB^ajj is lA
¿bSos bj o jBtmd ja ajjBaBsuos ojsnf Bijas on? 'asopuBSjoa o asopuBaj
-BgndB BpiA ns b uij Jauod Bjaismb 'oiabjSb nn o JOjop ja jod opKjBq
-bjjb 'sajBijituBj soj ap onn 'ojdtnafa jod 'is '83n&lt;jM 'somijiii a so^ttqb
boj; b jbjuo[oia A JBjjnq ojsnf sa uaiquiBj^ ¿pBpijBaj ouioo buio; as
uopudAní ns anb opoui jbi ap JBuoisnji aq^s anb janbB sa on? ejsiijb
jofam ja 'sajjb sbj na ^ '¿JP ua ^lsa Bj^ 3n^ JTaaP nís 'BPHacI Bl aa
o Bdos bj na opBi^oa ojsnf c^as on? 'o^jbhioí nBjaisinb ou Á oipainaj
nn jaraoo o jaqaq anb nBjatAni sapsin v\ o ajped ja ig^ :sajBi¡itnBj A
soSiniB so^ b osnput a 'so^imaua so[ b jbub3u3 á jpuam o;snf sa 'isy
•(¿) SBionBisnnojp A sanopBn)is sbj nnSas SB^snf jas uaxqraej napand
'oippixnoij p 'oiáa^iJOBS p 'oijnf jad p 'jBn^p A jBziABpsa 'BpuajoiA b^
A oqoj p 'onBSna p A Bji^nam bj 'sBjsnfui ouioo ojuaniBoidij sspBJap
-isnoD sanopaB anb BjBtras 'pBpinnmoD bj ap saiojBA soj b ojuBtio n^
•(9)MsBpoj nBjJBmoi sbj sopo) ajjua anb ouis 'BnnSura Bjjspanb ou
'o^jaq araijsa onn BpBD anb oj ssisa ap no^uom jap aBtnoj 'BSjaAaau
oSanj A 's^aj aaJO sojja ap onn Bp^o anb sbsod sbj uo^uoin un na Jiunaj
sajqmoq soj sopoj b Bjepusui saj as tsM anb anodns sooijajsa s^jojba
soj ap pBpiAijBjaj bj JBjjsomop Bjed 'jsy -ajopui Bpoj ap SBioiía-iajuí
9 sisgjodiif ap oipam Jod b^ '(g) ojopojajj jod opioojjo [BiJajBín ja
opnnaui b opuBzijijn 'soDuojsiq soi^oaq soj ap oipam Jod vA BjjBpunj
ap bjbji A sisaj epunSas bj ap oiJBpijjBd BJBjo^p as jo^nB j^ '(f) oj;o
ap bjo opora nn ap bjo BpajdB oj ojafns ouisiui ja anbjod sas 'oj^o
BjBd OAijBSan A oj^fns nn Bjsd OAiiisod sa jojba orasitn ja anbjod Bas
'onrsiui oj nos anb 'oiqniBO na 'sojjo íSBjui^sip ajuarajE^oj sbso^ (aiuam
-BAiiaadsaj) nos osjbj oj A ojapspjaA oj 'ojsnfui oj A oisnf oj 4oaj oj
A ojjaq oj 'ojbui oj A ouonq oj anb uaua^sos so\i[\ -BSauS bjjosojij bj
na Bj^uanaua jo^iib ja anb usajqop sosjnasip,, soj ji[B 3q -sasBj^ sns ap
Bun BpB3 b A sajojBA soj ap BJajsa bj epoj b ainaniBpBjjB)ap opsaijdB
Bq bj A ()(^SBisando sauoiuido sop ÁBq bsod BpB^ ajqos,, anb ap
OJisaem jap Bpuainas bj oqaad b opBtnoj btj ag -jBSJaAiun zapijBA ns
nanaiisos anb boj b ojopuainodo sajojBA soj ap omsiAi)Bjaj ja jBJisomap
ajainb 'sbjoSbjoj^ Jod opinjjuí ainamaiuapiAa 'jouib j^ *(^) -^ *b fQf
oub jap sandsap oaod SBpB^oip 'bjsijos nn^jB ap (^) sBpnajajnoa ap
BBiou jod opiniíisnoa aaajsd anb oiu^sa nn jo;iib ap ajqmou iu ojn]
-jl uis BAjasuoa as oaiJidnig oixag ap soiíJosnuBín soj ap Jbuij jy
(S9¡qop sosjtiosiq) IOJ 9\
•a^sa ap ojuaiuiBzuBijB ja BjBd soApoiu soAanu 'jsb Biaajjo A jbj
-ndod oujaiqo^ ja A oqaajap p ajjua pBpiJBpijos bj JBaBjsap BJBd

— nz —
•B í ^I
•88 i 1
•88 X I
3uud til
-88 A Z
"I

'1
'¿
*¿
'i
'9
'9

•^
^á
•^
••J
••^
^i

(9)
(S)
()
()
(Z)
(I)

biubjt; bj ap sisauaS bj ap uoiDBjaAaj Bjsg •ouiuibo ja uBJBJBdajd aj ou
8B}BJ3oniap soj 18 otpajop ja jBqrjjap ojos ts Jod Bjjpod ou anb osanq
A auJBa ap ajquioTj un anb sbut sa on oubji^ jg 'oqDajap uis pBpapos
bj ajqmoq jb jBJnjBuriuB sa 'ojsia somaq ouiod 'anbjod 'biubjij bj
ajnaniBijBsaoan BjauaS anb oijo^isubji opBisa un sa Bjsa j^ 'BinbJBUB
bj 'Bzmb Bjuan^ asjBp uis 'naanpojd sa^aj sbj jbjoia A jaaouoosap
jb anb '8B^BJ09uiop sojbui soj ap sdjna bj jod anb bsiibd bj^o BnnSniu
jod BjnBjsui as on biubjij b^j '^osonjísuoni A zojjb Jbui,, 'BinbjBnota
bj o BjuBJij bj ojqand jap omaiqoS nanq jb ajuauíBsojoSiA ánodo
as ojad 'BinbJBijo bj b Buopnam as o^¿ -(9) BpBJOouiap bj sa onjaiq
-oS ap buuoj jofaui bj anb ap Bapi bj BÍauB ba Binxpop Bjsa U03
•(5) Bjqozoz bj A opaira jap sosajd uaAiA 'aqoou ap A Bjp ap
'sopo^ anb ouis 'ojmbnBj) Bjsa aipsn isanopnjoAaj A SBjjanS Buaps^ua
•sap A B^ijpej íBpijosuoa as Bijasitu bj A soipo Binamoj pBpuadsojd bj
'sajnaonpojdBjjuoo ubujoí 3s auoioBmjs sbj sBpoi ÍBjnajp ou anbjod
BasBOsa ojauíp ja 'spunqB anbunB anb aiJans ap 'BzuBijuoosap bj Bnpj
anbjod 'ojipaja ja araijdns ísajBpos SBpnapnoa sbj ap asjBdn^oajd
b ^^ijqo anbjod 'ofBqBjj jap aBjjsip :soi^mfjad sapusj^ sbui soj ap
ajuanj bj sa 'oiqniBO na 'BinbjBUB b^j 'ajqtnoq ja bzoS anb ap sauaiq
boj sopoj ap asBq bj sa oaipjjnf uapjo ja 'sand 'isy • (f) pnjiABjasa bj
A Bumj bj oraoD sajquja) ubj sajBni ap BsnBo sa anb 'BJjanS bj bjiuo
aSaiojd ísoqoaAOjd sojn^nj ap Bznsjadsa bj noa Bjjodos SBuad s^^na
'8B3JB1 sns b asjBaipap ajopuaijinuad A opaiui jap ojopuBj^qij 'bij
-i^ia bj na A ouans ja ua ajqmoq jb pspijnSas a^ajjo ísasaja^ut soj ap
osonuaq sbui ja 'oÍBqBJ) ja Bioainoj A sauoioBdnooajd sbj ap BpBsad
sbut bj 'Boijjjod bSijjui bj ap BfajB íojipajo ja A opjaraoo J3 uoo sajq
-od soj b jBprijÍB napand A sauaiq sns noa sojnSas uainats as sooij
boj sand 'buiijjoj bj ap sapniíspiA sbj Jofam uaAjansaj as bjj^ ua
ÍBjnajio anbjod 'sopo^ ap u^ioisodsip b 'oood Bas anbnnB 'ojauíp ja
anod anb 'oitpaja jap asBq bj aXn^nsuoa pspijBSaj B^ -oairaouooa ja)
-objbd ap 'opoj 3)ub nos SBpuan^asnoo sssa A 'uBAiaap eojja ap anb
SBiouanaasuo^ sbj na 'sa o)83 'SBiJB)ijpn sauozsj na Z3A bjjo sssq as
nopBpajds b^s^j -(g) sajBui soj ap jo^Cbui ja opBJopisnoo sa 'biiumbub
bj 'o)sando ns anb SBJiuaim 'pBpiunmoa bj A onpiAipui ja BJBd uaiq
omajdns ja sa anb oms 'uaiq nn sa ojos on ooipunf napjo ja oaaj
'(Z) oqosjsp jb auuojuoo
uaiquiB) jtaia anb Btjpuaj onpiAipm 3)ub famas anb ajjans ap 'szjanj
jod o BianjsB jod OBUBuituop A uBiairnodaj oj 'opjanoB ap nsjjpnod
as sajqraoq s^raap soj sopo) sand 'mxauoajd bj ua jiaia Bjjpod aisa
oooduiBj^ *ojnp 'ajqisuasui 'ajqBjaujnAui aiaBiS un sooiESuodns 'ojaaja
ug 'Bpiisnf bj A ^aj bj ap oipara jod aejanajuBín apand ojos Bzjanj
bj osnjonj •(1) BpBjsiB BptA bj anb sopmfjad sajoXBui BiJBÍajBdB saXaj
uis onraoD na BpiA bj anbjod 'oqasjsp J3 oSisuod sbjj Bisa A 'p^paioos

�apoyo versos de Kleobulina y de Aischylos que legitiman la fuerza
y el engaño. Una argumentación por el estilo se repite para las otras
acciones. Esta parte coincide casi totalmente con un diálogo entre
Sókrates y Euthydemo de las Memorables de Xenophonte (1); pero
aquí el propósito es evidenciar a Euthydemo su ignorancia, mientras
que el desconocido sofista quiere demostrar con la relatividad de las
apreciaciones que lo justo y lo injusto "son lo mismo".
En cuanto a las formas de gobierno, se supone sin discusión la
democracia, pero el autor objeta el método de la designación por la
suerte, que le parece "nada democrático" y sostiene que el pueblo
debe elegir a los capaces (2). Pero, ¿quiénes son los capaces de go
bernar? Aquellos que han recibido la educación sofística, que son
capaces de intervenir en un debate dialogado, que saben convencer
al pueblo o a los jueces por medio de discursos eficaces, todo lo cual
implica conocer la verdad y saber juzgar rectamente, es decir, el cono
cimiento de "la naturaleza de todas las cosas^(3).

GORGIAS, LYKOPHRON
Frente a estas doctrinas que sólo admitían el derecho positivo, las
leyes dictadas por la democracia, otros sofistas reanimaron el antiguo
dualismo, que oponía al derecho elaborado por los hombres los prin
cipios fundados en la naturaleza. Pero la continuidad de doctrina era
puramente formal, pues el contenido de los principios fue transfor
mado. Ya no se trata de los plazos de la justicia divina como en
Aischylos, ni del derecho de familia como en Sóphokles, sino que lo
que intenta justificar es el interés del individuo.
Ya Gorgias de Leontini (hacia el 500) que estaba vinculado
a Empédokles, en el final de uno de sus discursos fúnebres, destaca
a la "suave equidad" por encima del "áspero derecho" y contrapone
a la "embarazosa exactitud de la ley" positiva, otra "ley más divina
y universal: decir o callar, hacer u omitir lo debido en el momento
debido" (justamente una definición de la equidad) (4).

HIPPIAS
Con Hippias de Elis el pensamiento de la igualdad aparece cla
ramente y está vinculado a la oposición entre las exigencias de la
naturaleza y las disposiciones del derecho positivo. Este último es el
resultado de un contrato, "lo que los ciudadanos de común acuerdo
han prescrito hacer o prohibirse" (1). Por otro lado, aquellas que son
iguales en todos los países son las "leyes no escritas", que no son obra
de los hombres, porque éstos no han podido reunirse todos en un
mismo lugar para dictarlas (2). Provienen de la divinidad y sus dos
primeros preceptos son reverenciar a los dioses y honrar a los pa
dres (3). Hay que suponer que esta distinción entre leyes escritas y
no escritas coincide con aquella otra de naturaleza y ley que le atri
buye Platón. Según éste, Hippias sostenía como un principio funda
mental de la naturaleza la igualdad y fraternidad de todos los hom
bres. "Varones aquí presentes, os considero a todos parientes, íntimos
y conciudadanos por naturaleza, si bien no por ley, pues por natura
leza lo semejante está enlazado con lo semejante" (4). Los principios
de la naturaleza o leyes divinas son superiores a los del derecho esta
tal. Este es calificado, desfigurando un pensamiento de Píndaros, como
"tirano de los hombres" que opone a la naturaleza su coacción ineluc
table (5), pero que no puede considerarse bueno ni obliga en con
ciencia, desde que a menudo es derogado o modificado por los mismos
que lo promulgaron (6). Sin embargo Hippias no pretendió anular
al derecho positivo, antes bien reconoce que tiene cierto valor, puesto
que reclamó una ley contra la calumnia, llamando la atención sobre
esta laguna de las leyes que, castigando a los ladrones, no pronuncian
pena alguna contra los calumniadores, siendo así que éstos nos roban
la mejor de nuestras posesiones, esto es la amistad; de suerte que la
violencia, aunque perjudicial, es menos injusta que la calumnia, por
que aquélla al menos se muestra al descubierto (7). Parece, por otro
lado, que Hippias sólo reconocía como auténticas leyes no escritas
aquellas que efectivamente eran cumplidas, pues respecto a la prohi
bición del incesto niega que sea una ley divina "porque —dice— veo
gentes que la infringen" (8).

Lykophron, quizá un discípulo del anterior, otorgaba al derecho
un fin puramente exterior: la garantía de una conducta recíproca
justa, pero negaba que pudiera hacer a los ciudadanos justos y bue
nos (5). También negó valor a la nobleza, "su dignidad se basa en
puras palabras" (6), por lo cual lo debemos suponer de tendencia
igualitaria.

(1)Mem. IV, 2, 14.
(2)Diels 90, 7, 1 88.
(3)id. 8, ly.
(4)Plaiíud. ad. Hermog. V. 548. Diels Ir. 6.
%5)Aristot. Pol. T 9. 1280 b 8. Diels fr. 3.
(6)Diels. fr. 4.
— 236

ANTIPHON EL SOFISTA
El sistema en que más clara y enérgicamente se sostiene la opo-sición entre derecho natural y positivo y aquel en que mejor podemos
seguir la conexión de su pensamiento —gracias a algunos fragmentos
relativamente extensos conservados— es el de Antiphon de Atenas.
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)

Xenoph. Memor. IV, 4,
id. IV, 4, 19.
id. id.
Plat. Protág. 337 c d.
id. id.
Xenoph. Memor. IV, 4,
Plutahc. jrag. sobre la
Xehoph. Memor. IV, 4,

13.

m
14.
calumnia en Stob. 42, 10. Diels fr. 17.
19.
— 237 —

�•

— L2Z

•¿I JJ STSIQ 01 'Z

"61 *t "AI '^ovi3¡^¡ 'hjohsx(8)
na DtuiuvjDj v\ ajqot -Bvif •ravim&lt;J(¿)
'H 'f 'AI "^oviayi •Hdotiax(9)
Tí P?(S)
'P a ¿ '^91OJd 'ij(^)
"P! "P?()
•61 '* 'AI Pt(Z)
•I *^ 'AI '-"&gt;Utf^ -HJ0H3X(I)

ap uoqdijuy ap ja sa —sopBAJasnoa sosuajxap
sounü^B b bbtobjS— o;uainiBsnad ns ap uorxauoa bj jrn3as
souiapod jofam anb na janbB ^ OAijisod A [BjnjBU oqoaaap ajina nop^
•odo bj auaijsos as ajnattreaiSjaua ^ bjbj^ sera anb na Enroj^is j^

VISLIOS 13 KOHJIXMV
•(8)wnaSuiJjtn bj anb sajuaS
oaA —aoip— anbjod,, BuiAip a^j Bun Bas anb B^ain ojsaom jap uopiq
-iqojd bj b ojaadsaj sand 'sspijduma uBja ajuaniBAuaaja anb SBjpnbB
SBjuasa on sa^aj SBDiiua^nB otnoo eponoaaj ojos BBiddijj anb 'opBj
oi^o jod 'aoajB^ -(¿) ouaiqnasap ye BJisanm as sonata jv B^anbB anb
-jod 'Binranpo B[ anb B^snfoi sonam sa '[Bioipnfjad anbunB 'BionaptA
Bf anb ajjans ap ípB^siuiB bj sa oisa 'sanoisasod SBjjsann ap jofatn v^
neqoj son so^sa anb tsb opnais 'gaJopBiumnp^a so{ bjjuoo BunS^B Bnad
nBiounuojd ou 'sauojpB^ so[ b opuBS^sBo 'anb eaia[ s^^ ap sunáu^ Bisa
ajqos nopnaiB b^ opnBinB^ 'Bimnnjea b^ bjjuoo Á^^ buti omepaj ^nb
ojsand 'jo[ba ojjaio anaii anb aaono^aj naiq sajuB 'oAiitsod oqoaaap ^
jB[nnB otpua^ajd ou gBiddijj o^jBqina mg -(9) noJB^pamojd o^ anb
somsini soj; jod opsaijipom o op^Sojap sa opnnam b anb apsap 'Bio
-u^^ u^ B^i[qo iu ouanq asjBJaptsuoa apand on anb ojad '(5)
-anpnr npioa^oo ns Bza^jnisn B[ b ánodo anb usaiqmoq so^ ap
otnoD 'soJBpui^ ap oinainissaad mi opnBinSijsap 'opBDiji[BD sa ^ (
-Bjsa oqaaaap pp soj b sajopadns nos s^niAip saXa^ o Bza^jnjBn b[ ap
soidianijd so^ • (^)^aiuBfama8 oj; uoa opBZB[na Bjsa ajiíBfamas o^ Bza^
-BJn;Ba Jod sand 'iía[ iod on naiq is 'Bza^Bjn^Bn jod sonBpepniouoD Á
sonninT 'sajuao^d sopoj b ojaptsuoa so 'sainasaid inbs sauojB^?
-moq so[ sopo^ ap pBpituajBjj A pBp^nSí B[ Bza^jn^Bn v\ ap
-Bpunj oidiauíad nn oraoa Binajsos SBiddtj^ 'ajsa unSag •nojB[(j aÁnq
-ijjb a[ anb ^a^ A Bza^jnjBn ap bjjo B^pnbB no^ apiamoo ssiu^sa on
A SBjijasa sa^a^ ajjua noiannstp Bjsa anb jauodns anb ^bjj •() sajp
-sd so[ b JBJuoq Á sasoip so^ b JBiouaiaAaj nos sojdaoajd sojamiJd
sop sns Á pBpiuiAtp v\ ap nanaiAOj^ • (^) sB^Bjoip ejsd jBSn^ omsim
nn na sopo) asjinnaj opipod neq on sojsa anbiod 'saiqmoq so\ ap
Bjqo nos on anb 'u8Hjiaasa on sa^a^,, 8B¡ nos sast^d eo[ sopo} na sa^nSí
nos anb SB^janb^ 'opBj ojio jo^ *(x)^asjiqiqojd o Jaasq o^ijagajd u^q
opaanaB rniinoo ap sonBpBpnp so[ anb O[,, 'oiBjjnoa nn ap
p sa oraijfn ajsg 'OAnisod oqoaaap pp sanopisodsip sb[ á
bj ap SBi^na^ixa sfj ajjua nopisodo re\ b opepaaniA Bisa Á
-Bp aoaJBdB p^ppnSí B[ ap o^uainiBsnad p si[^ ap SBiddtjj no[)

SVIJJIH

•f ••&gt;} •siaiQ (9)
•e •J| siaia •8 1 08^I "6 I •lo^ -xoxsray (S)
•9 *ji siaiQ ' 8S 'A "*atu^an •p ^at1HT1^ (^)
•sí ^ t '8 'Pí ()
•o 1 *¿ '06 S13IQ (Z)
(I)
•n 'Z *AI

Bionapna^ ap aianodns soraaqap o^ ^no o\ Jod '(9)M8BjqB^d SBjnd
na BSBq as pBptuSip ns?5 'Bza[qou B[ b jo[ba oSan uaiqniBj^ • (g) son
-anq A sojsnf sonBpBpnp soy b jaouq sjaipnd anb BqBSan OJad 'Bjsnf
Baoadpaj Bjonpnoa son ap BtjnBJBg bj :ioua)xa ajuaniBjnd uij nn
oq^aiap ^ BqBS^oio 'joijainB pp o^ndiasip mi Bzmb 'noaqdo^jjí'j
' if) (p^pinha v\ ap uopinijap Bun ajnamBjsnf) Mopiqap
oinamom p na optqap oj jijtmo n jaa^q 'jb^bd o Jiaap :^sjaAinn A
BuiAtp sboi Aa^n bjio 'BAijxsod (tA9\ bj ap pmpaBxa BsozBJBqnia,, b^ b
anodBj^noa A Moqoajap OJadsB,, pp Brapna jod wpBpmba 8ABnsOT ^\ b
BOBjeap 'saaqannj sosonasip sns ap oun ap pnij p na 'sapjopadni^ b
opBjnDntA Bqeisa anb (QOS Ia P^^) raijuoa'j ap SBiSjo^) bj^
•onpiAiptn pp saaajux p sa JBaijijsnf Bjuajuí anb
oj anb oni8 'sa^oqdog na ouioo Bi^iraBj ap oqaaaap pp nr 'so^jíqosiy
na onioo BniAip Bpijsnf B^ ap sozB^d ^o\ ap bjbjj as on bj^ *opBnx
-jojsnBJj anj soidiouiad so[ ap opiuajuoo p sand '^nuoj ajuaraBjnd
Bjca Bnixpop ap pBpmniinoa bj; oaa^ •Bza^.miBU B[ na sopBpnnj soidp
-nijd so^ sajqmoq soj jod opeioqBp oqaaaap ya Binodo anb 'orastjBnp
onSijuB p noJBiuiuBaj sbisijos bojío 'BpBj^omap b^ jod SBpB^aip ^
8B¡ 'OAijisod oqaajap p UBijitnpB o^^s anb SBUiJi^op SBjsa b ajuaa^

MOHHdO^Al 'SVI^H00
'(^)tiSBSoo SB^ SBpoi ap BzapjnjBU b^,, ap ojuainiio
-onoa p 'jroap sa 'aiuauíBjDaJ JsSznC jaqBB A pepjaA bj jaaono^ Barjdmi
jBn^ oj opoj 'saoBDija sosjnasip ap oipam jod eaaanf boj b o ojqand jb
jaouaAuoa naq^s anb 'opBojBip ajBqap nn na jiuaAjaiur ap s^aBdBa
nos anb 'bdiisijos nopsonpa bj opxqpaj nBq anb sojjanby ¿jBuiaq
-oS ap saoBd^o soj nos sanamb? 'ojaj g(^) eaoBdBD soj b JiSaja aqap
ojqand ja anb auaijsoB A KooijBjoomap BpBn,, aaajBd aj anb 'ajjans
bj Jod uppBuSisap bj ap opojam ja Bjafqo jo^iib ja ojad 'BpBJ^omap
bj noisnasip nía anodns as 'onaaiqoS ap bbuijoj sbj b ojuBna ng
-Koui8Tui oj nos,, ojsnfrn oj A oisnf oj anb sanopBpajds
bbj ap pBpiAijBpj bj uoa JBJ^somap aiainb bisijos opponoasap ja anb
SBJiuaim 'BiauBJOttái ns oraap^qjn^ b jBpnapiAa sa ojisodojd ja inbs
ojad í (x) a^noqdoua^ ap sajqDuotuaj^ bbj ap omap^qin^j A sa^Bjijog
ajjna oSojBip un noa ajuauíp^joí ibbo appnroa ajJBd Bjsg; -eanoiaaB
sbjjo sbj BJBd ajidaj as ojiisa ja Jod nopBjnaumSjB bu^ *onBua ja A
Bzjanj bj uBuiiiiSaj anb soj^qosiy ap A Bnrjnqoaj^ ap sosjaA ^d

�Antiphon no era un agnóstico como Protágoras. Si, como es pro
bable, el sujeto del fragmento N. 10 es Dios o el Nous, ahí se atestigua
el alto concepto que tenía de él: "no necesita nada, y no acepta nada
de nadie, sino que es sin límites 7 sin necesidades" (1). Esta autosufi
ciencia e infinitud de Dios contrasta con la pequenez del hombre, que
aunque pretende ser imagen de Aquél (2), tiene una existencia efí
mera, frágil, penosa e irreversible. "La vida es una vigilia de un solo
día, en el que salimos a luz, para dar paso luego a la siguiente gene
ración" (3). "No contiene nada de extraordinario, ni de grande ni de
sublime, sino sólo lo pequeño, débil, breve y mezclado con grandes
dolores"(4). "No es posible repetir la vida, como una jugada en el
tablero"(5). Era el pesimismo tradicional, el cual sin embargo no
mantuvo a Antiphon en los cauces de la moral religiosa, sino que lo
condujo hacia una ética de la utilidad y del egoísmo. Según el testi
monio de Xenophonte, en sus disputas con Sókrates, le reprochaba
a éste su pobreza y sobriedad, que conducen a la desgracia, y su igno
rancia, que se descubre en que no enseña nada que merezca ser
pagado. Para Antiphon la felicidad consiste en las delicias, en la magnificiencia, y el logro de dinero es un buen medio para ellas (6). Y una
confirmación de esta tendencia la hallamos en los fragmentos de su
libro Sobre la verdad, descubiertos en los papiros de Oxyrrinco, que
contienen su teoría filosófico-jurídica. Aquí se afirma no sólo la dis
tinción entre los preceptos del derecho estatal y los de la naturaleza,
sino que se oponen ambos como contradictorios y se censura todo el
sistema de las leyes positivas, incluso el instrumento principal de su
realización, la administración de justicia. Esta crítica pretende demos
trar que el derecho contiene una paradoja, pues admitiendo que su
fin es la justicia, hace ver que no puede realizarla nunca.
Antiphon se enfrenta con aquellos que como Protágoras y Sókra
tes, concebían la justicia como cumplimiento de los preceptos del
estado al que pertenece cada uno (7), mostrando que ese derecho se
halla en oposición con los principios de la naturaleza (8); y, claro
está, éstos son los que valen ante todo. Por de pronto, mientras los
preceptos legales son convencionales y arbitrarios, los de la naturaleza
son espontáneos, innatos y necesarios (9). ¿Cuál es entonces el criterio
de la naturaleza? Es muy sencillo, responde el sofista: "a la natura
leza están sometidos el vivir y también el morir, y en verdad la vida
proviene de lo ventajoso, la muerte, de lo dañoso"(10). ¿Y cuál es el
signo de lo ventajoso y de lo dañoso? Es el juego de los sentimientos
elementales: lo que causa placer y alegría es lo ventajoso, lo que causa

(1)SlIID. á8É7)TO{. DlELS fr. 10.
(2)Phot. ^Eei8éoTaTov. Fr. 48.
(3)Stob. IV, 34, 63. Diels fr. 50.
(4)Stob. IV, 34, 56. Diels fr. 51.
(5)Hahpoce. ávaQiaffai Diels fr. 52.
(6)Xenoph. Memor. I, 4, 1 y 88.
(7)Oxyrh. Pap. XI n. 1364 ed. Hunt. Fragmento 'A, columna 1. Todo en Diels fr. 44.
(8)id. col. 2.
(9)id. col. 1.
(10)id. col. 3.
— 238 —

dolor y tristeza es lo dañoso (1). Con este criterio biológico y hedonista Antiphon va a destacar cuánto el derecho se opone a la natura
leza. Según ésta lo ventajoso es libertad, mientras según las leyes es
"cadena de la natura"(2). Antiphon está ya impresionado por el
exceso de legislación de los estados de su época: "se han establecido
leyes para los ojos, lo que pueden y no pueden ver; para las orejas,
lo que pueden y no pueden oír; y para la lengua, lo que puede y no
puede decir; y para las manos, lo que pueden y no pueden hacer; y
para los pies, a donde pueden y no pueden ir; y para la mente, lo que
puede y no puede desear"(3). Nada de eso es conforme a la natura.
También es opuesto a ella defenderse de un entuerto sin llegar a ata
car, hacer bien a los padres que lo han maltratado, permitir el jura
mento a la contraparte sin usarlo uno mismo, pues en esas acciones
"se sufre más dolor donde hubiera sido posible menos, y menor placer
donde hubiera sido posible más, y se sufre un mal que no era nece
sario" (4).
La diferencia esencial entre ambas especies de principios conduce
a consecuencias importantes. Así, en general, el hombre tratará de
cumplir las leyes si actúa ante testigos, pero si está solo preferirá
seguir a la naturaleza (5). Así, también, el que viola el derecho posi
tivo, recibirá su sanción si actúa en público, pero si obró ocultamente,
no. En cambio, el que viola la ley de la naturaleza recibirá indefec
tiblemente su 'sanción: "aunque quede oculto a todos los hombres,
(para ese) el mal no será menor; y aunque todos lo advirtieran no
sería mayor; pues el daño no descansa en la mera opinión sino en la
verdad" (6).
Antiphon lleva más a fondo su crítica cuando destaca que el dere
cho positivo resulta ineficaz para proteger al individuo. Ni impide
el entuerto, ni, una vez cometido es cierta la reparación. "Primero
deja (el derecho p.) tranquilamente que ocurran el sufrir de la víc
tima y la ofensa del ofensor y hasta ese momento, no está en situación
de impedir el sufrir de la víctima y la ofensa del ofensor. Y, si se
lleva el caso ante los tribunales, ninguna ventaja tiene la víctima sobre
el ofensor. Pues debe convencer a los jueces de que ha sufrido entuer
to, y desea adquirir la idoneidad para ganar el proceso. Pero los
mismos medios los tiene el ofensor si niega"... (7). Por último, Anti
phon quiere mostrar que el derecho no sólo es ineficaz sino injusto
en cuanto quiere realizar la justicia; que los instrumentos mismos
de que se vale el derecho para su aplicación resultan instrumentos
de la injusticia, no accidentalmente sino de modo esencial y necesario.
Si justo significa no causar entuerto ni daño a nadie cuando no se ha
padecido entuerto ni daño, testigos y tribunales ejecutan acciones
injustas. "Necesariamente el testigo, aun cuando testimonie la verdad,
(1)Oxyrh. Pap. XI n. 1364 ed Hunt. Fragmento A, columna 4. Todo en Diels fr. 44.
(2)id. col. 4.
(3)id. col. 2 y 3.
(4)id. col. 5.
(5)id. col. 1.
(6)id. col. 2.
(7)id. col. 6.
— 239 -^ '

�mj stsiq • opX •^ nnl&lt;K&gt; 'V ojoaraaBjj -inng pa

•9 T "Pí(¿)
•Z '[03 -pi(9)
•I I P!(S)
•S 'IOD P!(t)
i Z \oo p¡()
•' 'I03 PT(Z)
*avd -hhaxo(I)

•ff -J| s-isld n opox 'I mnnnios 'y

bj amorapsaj optiBno une 'oSpssj ja ajuaniBijBsaoa^, •SBjsnfui
sauop^B uBjnoafa sajBunqiJj ^ soSpeaj 'ouBp iu ojaanjua oppaped
bij as ou opuBnD aipBU b ouep ni ojjanjua jBsnsa ou boijiuSis ojsnf ig
'oiJBsaaau j jBpuasa opom ap ouis ajuauíjBjuappaB on 'Bppsnfin bj ap
9oiuatnnjj8ui UBijnsaj uops^ijdB ns bjb&lt;1 oqaajap ja ^jba ^s anb sp
sometía sojuamnjjsui soj anb íBiopsnf bj jBzijBaj ajainb ojuBn^ ua
ojsnfut oms zBaiput sa ojos on oqaajap ja anb jbjjsoui aaamb uoqd
-puy 'ompjn joj *(¿) • • -^BSaia is josuajo ja auap so[ soipam somsitu
so[ ojaj -osaaojd j^ jbubS bjb&lt;I pBppuopí bj JmnbpB Basap A 'oj
-^anjú^ opijjns Bi[ snb ap saoanf so[ b jaouaAnoa aqap sanj uosnajo p
aiqos BinpaiA bj anap BfBjnaA BimSnrn 'sajsnnqiJi soj 3jub oseo ja BAajj
as is '^ uosuajo jap Bsu^jo bj á Btnp^iA bj ap aijjns ja Jipadtni op
nopBntis na Bjsa on 'ojnatnotn asa Bje^q A Josuajo jap Bsuajo bj á ^vai%
-oía bj ap Jpjri8 ja UBjjn^o anb ajuauiB[inbuBjj (#d oqoajap ja) BÍap ojainuj,, "u^iDBJBdaj bj euaiD sa opp^moa zaA Bnn 'in 'oiJanjna ja
apidmi t^j 'onpiAipur jb JaSajojd BJBd ZBOijaní Bjjnsaj OAiiisod oq^
-ajop ja anb B^Bjsap opuen^ Bopuo ns opuoj b sbhi BAajj uoqdijuy

(9)PP

bj na ouis uoiaido Bjam bj na BsnBosap on onep ja sand iioÁvva Bijas
on oBjapjiApB oj sopoj anbnns A íjouatn BJas ou jBm ja (asa Bjsd)
'eaaqnioq soj sopoi b ojjiwo apanb anbnnB,, ¡uoi^ubs ns atnamajqr)
-oajapni BJiqpaj BzajBjnjBa bj ap Áa[ bj bjoia anb ja 'oiqniBo n^ *on
'a^uauíB^^noo ojqo-is ojad 'ooijqnd na biijob le upiouBS ns Bjyqiaaj 'oaij
-isod oqaajap ja bjoia anb ja 'uaiqaiBj 'isy •() BzajBjmiBn bj b
BJua^ajd ojos B^sa is ojad 'soSpsaj ajuB Erijas is sa^aj sbj j
ap bjbjbjj aaqinoq ja '[BjanaS na 'isy •sa;uBjjodun eBiauanaasuoo b
aonpuoa soidiouud ap sapadsa SBqmB aajua jBpnasa Bianaaajip

(f)í

-aoan Bja ou anb jbui un a^jns as A 'sBtn ajqísod opis Bjaiqnq apuop
ja3B[d jonam A 'souaui ajqísod opis Bjaiqnq apuop jojop se ni aajns as
sauoioaB sssa na sand 'ouisira oun ojaBsn nis ^jjBdBjjuoo bj b ojuara
-Bjnf ja jpinuad 'opB^BJijBtn n^q oj anb sajpBd soj b naiq jaoBq 'jbo
•b)b b JsSajj uis ojjanjua un ap asjapuajap Bjja b ojsando sa naiqniBj^
•BjnjBn bj b anuojuoa sa osa ap BpB^ -(g^^jBasap apand on Á apand
anb oj 'ajuara bj Bjsd A íji uapand on A napand apuop b 'said soj Bj^d
A ÍJ33Bq napand oa A uapand anb oj 'eouBtn sbj Bjsd A íapap apand
ou A apand anb oj 'Bn^naj bj BJBd A íjio uapand ou A uapand anb oj
'SBÍaJO sbj BJBd ÍJ3A napand ou A uapand anb oj 'sofo soj BJBd saXaj

• 'I -P!(01)
"I "lo -p?(6)
•Z IOD -pj(g)
-1011^ -p t9t -n IX •JTd "huaxo(¿)
•89 i['|'| •JOUI9^(^ 'HdONlX(9)
ZS -jj sima i^o3O^ -hdo^hvh(s)
-ts ^¡ s^aia -9S *6 'AI "&lt;&gt;^S(t)
•OS i¡ siaiQ 9 ' 'AI 'oí^()
^ Jg^J (^)
•01 -i¡ s-raia -SoiU^gp -aiag (I)

anb oj 'osofBjuaA oj sa BuSajB A Ja^Bjd Bsnso anb oj rsajBiuamaja
soj ap oSanf ja gg ¿oson^p oj ap A osoÍBiuaA oj ap ouSis
ja sa jBno jji "(oí)osoííBP J 3P 'aiJanm bj 'osoÍBjuaA oj ap auaiAOjd
BptA bj pspjaA na A 'juoni ja naiqinB^ A Jiaia ja sop^amos nsisa Bzaj
-BJnjBn bj b,, :b^sijos ja apuodsaj 'ojjiouas Anva s^ ¿BzajBJn^su bj ap
oijajuo ja eaDuojua sa JBn^)? '((,) soiJBsaaau A so^buui 'soauBiuodsa uos
BzajBJni^u bj ap soj 'soiJBJ^iqjB A sajBuopuaAuo^ uos sajB^aj soida^ajd
soj SBJjuaint 'ojuojd ap joj -opoj aiuB najBA anb soj uos sojsa 'Bjsa
ojb[0 íA í (8) Bza^BjnjBU bj ap soidpuijd soj noD uopisodo na bjjbij
as oqaajap asa anb opuBjjsora '(¿) onn Bp^o aoan^^jad anb jb opBjsa
jap sojdaaaad soj ap oiuaiarijdmn^ oíaoa Bpijsnf bj UBiqaauoo 'sai
-BJ^[og A sbjoSbjoj^ omo^ anb sojjanbB noo B^uaajua as uoqdijny
•Bounn BjjBzijBaj apand on anb jsa aasq 'Bppsnf bj sa mj
ns anb opuapimps sand 'BÍopBJBd Bnn auapuoa oqaajap ja anb jbjj
-goraap apuaiajd Bopjjo Bjsg •Bpijsnf ap nopBJismimpB bj 'nopBzijBaj
ns ap jBdpuud o^uararujsut ja oenpui 'SBApisod sa^aj sbj ap Binajeis
ja opoj BJnsuaa 38 A soiaojoipBJiuoa otnoa soqniB uauodo 3S anb ouis
'BZsjBjniBu bj 3p soj A [BjBjsa oqaajap jap sojdaaaad soj ajjna uopup
-gip bj oj^s ou buijijb as jnby •Boipunf-ooijoso^ij Bjjoaj ns nauapnoo
anb 'oanuj^xQ ap sojídsd soj na sojjatqnasap 'popusa vj 9-iqo^ ojqrj
ns ap sojuamSBJtj soj ua somBjjBq bj Bpuapuai B^sa ap uopBuuijuoo
bou j^ * (9) SBjja BJBd oipam uanq un sa ojanip ap oj3oj ja A 'Bpnapijiu
-^bui bj ua 'SBpijap sbj ua aisisuoa p^ppipj bj uoqdpuy bjbj -opEá^d
jas Bazajaui anb Bpeu Buasna ou anb na ajqnasap as anb 'BpuBj
-onái ns A 'BiaBjSsap bj b uaanpnoa anb 'pBpaijqos A Bzajqod ns aisa b
Bqsq^ojdaj aj 'saiBxsjog uoo SBindsip sns ua 'ajnoqdona^ ap oiuom
-paaj ja nnSag -omsio^a jap A p^pijpn bj ap sopa Bnn Bp^q ofnpnoa
oj anb oms 'BsotSijaj jbjoui bj ap saonsa soj ua uoqdijuy b OAnjuBtn
ou oSjBqnia nis jBna ja '[BnopipBjj omsimisad ja Bj^ '(g^^ojajqBj
ja na Bp^Snf Bun ouioa 'BptA bj jpadaj ajqísod sa o^,^ '(^)ttsajojop
sapnBjS noo opBpzara A aAajq 'jiqap 'onanbad oj ojos ours 'annjqns
ap iu apuBjg ap iu 'ouBuipjoBJjxa ap Bp^u auspuoa o^j,, •(g)^nopBj
-auaS ainamSis bj b oéanj osBd JBp BJBd 'znj b souiijbs anb ja ua 'Bip

BnáijeajB as iqB 'sno\[ ja o soiq sa QT o'ü ojuamSBjj jap ojafns ja 'a
-OJd sa oraoo 'ig "sbio^bjojj oraoa o^ps^uSB un sja ou uoqdpny

•BjnjBu bj b ánodo as oqaaaap ja ojuBna JB^Bisap b ba uoqdpuy bjsiu
-opaq A oaiSojoiq oijajoo a^sa uo[) • (\) oson^p oj sa Bzajsiaj A jojop

ojos un ap bijiSia aun sa BpiA wjn -ajqísjsAaJJi a Bsouad 'Ji^bjj 'sjaui
-jp Bpnajgixa Bun ansí) '(g) janby ap uaSBtni jas apuajajd anbuns
anb 'ajqmoq jsp zauanbad bj no BjsBJjuoa soiq ap pnjiutjuí a Bpnap
-ijnsojnB Bjsg -(j;)M6apBpi8aoan uis A sajimij uis sa anb ouis 'aip^u ap
spBU BjdaoB ou A 'Bpsu Bjisaaau on,, :ja ap Binaj anb ojdaauoo ojjb ja

oppajqs^sa UBq as,, :Baoda ns ap sopB^sa* soj ap uopejstSaj ap oeaaxa
ja jod opBuoisajdtm vA Bjsa uoqdijuy '(^)MBJniBu bj ap Bnap^a,,
sa sa^aj sbj unüas Bjjuaiui 'pB)jaqij sa oeoÍBjuaA oj Bisa unSag *szaj

�tiene que ocasionar a otro algún daño, y él mismo luego, sufrir un *
daño por lo que él declaró, porque a causa de su declaración como
testigo, el perjudicado por el testimonio es condenado y pierde dinero
o la vida a causa de aquél a quien él no hace ningún entuerto. Por
tanto, ocasiona entuerto al agraviado, porque al que no le hace ningún
entuerto le ocasiona uno, y él mismo experimenta de nuevo uno de
parte del agraviado, porque es odiado por éste, aun cuando testimonió
la verdad. Y no sólo por el odio, sino también porque durante toda
su vida, tiene que andar precavido contra aquél a quien agravió con
su testimonio. De suerte que tiene preparado contra él un enemigo
que, si puede, intentará hacerle un mal... Pero también se muestran
como injustos el juzgar, el condenar y el continuar hasta la ejecución;
• pues lo que aprovecha a uno perjudica al otro.. ."(1).
Inspirado en su principio biológico-hedonista, Antiphon critica
las desigualdades sociales y propugna un igualitarismo radical, que
comprendía a todos los hombres, no sólo a los griegos, y alcanzaba
a todas las relaciones, no sólo a la relación política. Así debemos enten
der los términos amplios y generales de su escrito. "A los que des
cienden de padres distinguidos los respetamos y honramos; en cambio,
a los que no son de casas distinguidas no los respetamos ni honramos.
En esto nos comportamos recíprocamente como bárbaros, pues por
naturaleza hemos sido creados todos iguales en todos los respectos,
así bárbaros como helenos. Esto se infiere de una consideración de las
cosas necesarias por naturaleza a todos los hombres. Todas éstas hay
que conseguirlas de la misma manera, y en ninguna de ellas nos dife
renciamos ni como bárbaros ni como helenos. Pues todos respiramos
el aire por la boca y la nariz y &lt; comemos todos con ayuda de las
manos"&gt; ... (2) (3). El papiro no es más legible, pero el pensamiento
del sofista parece descubrirse con suficiente claridad. Todas aquellas
cosas que todos necesitamos por naturaleza deben pertenecer también
a todos igualmente; así como con él aire que respiramos, así también
con los alimentos, vestidos, etc. No tenemos ningún derecho a suponer,
sin embargo, que el autor propusiera el comunismo. Más bien, el
hecho de que Aristóteles no lo mencione entre los reformadores o
autores de constituciones, indica que su pensamiento quedó quizá en
cierta indeterminación. De todos modos Antiphon (e Hippias como
hemos visto) sentó un principio osado, que iba mucho más allá de
la igualdad democrática vigente y que implicaba un desmoronamiento
de los supuestos sociales e internacionales de los estados griegos.

THRASYMACHOS
Las teorías de Hippias y Antiphon, aunque censuraban al dere
cho positivo, le suponían, por lo menos en la intención del legislador,
la dirección hacia lo justo. Thrasymachos va a discutir precisamente
la buena fe, diríamos, de los que dictan el derecho, presentándolo
(1) Oxyrh. Pap. XV. 120 pap. 1797.
"(2) El paréntesis es reconstrucción de Diels.
(3) Oxybh. Pap. n. 1364, fragmento B.

como un instrumento de sometimiento mediante una mistificación.
Personalmente creía en la tradicional idea de la justicia, pues la
considera, siguiendo la escala de Hesíodo como "el mayor de los
bienes de los hombres"(l). Pero precisamente esta alta idea que de
ella tenía lo había desilusionado de los dioses y de los hombres. De los
dioses, porque no se preocupan de que ella reine entre los hombres
—lo que implica que negaba la providencia—; de los hombres cabal
mente porque no la cumplen (2). Teniendo en cuenta este antecedente,
cuando nos acercamos a la teoría que Platón pone en boca de este
sofista, hemos de entenderla,.no como exposición de su punto de vista
propio sobre la justicia, sino como la revelación que hace un conoce
dor avisado de las motivaciones reales que dirigen a los gobernantes
y de los hilos ocultos con que éstos tratan de dominar a los estados.
Lo justo y la justicia que va a definir y explicar Thrasyniachos no son
otra cosa que el derecho positivo mismo. Su tema es el mismo de
Protágoras: las normas establecidas por las leyes del estado. Pero su
interpretación es radicalmente distinta. Mientras el sofista de Abdera
establecía una unión esencial entre derecho, comunidad política y
democracia, y le adjudicaba en consecuencia un alto valor, el sofista
de Kalkedonia definía lo justo como interés o ventaja del más fuer
te (3). Pero el más fuerte no física sino políticamente. En los estados,
así sea su forma monárquica, aristocrática o democrática, los más fuer
tes son los gobernantes y éstos hacen las leyes en provecho suyo.
Una vez hechas, declaran que la justicia para los gobernados consiste
en cumplir esas leyes. Y así "en cada estado, la justicia no es sino el
provecho de aquel que tiene en sus manos la autoridad y es por ende
el más fuerte". Para Thrasymachos, pues, en el estado hay algo más
esencial que las formas de gobierno. Las diferencias entre monarquía,
aristocracia y democracia son pequeñas ante la bilateralidad estruc
tural de gobernantes y gobernados, dominadores y dominados que en
definitiva es la de explotadores y explotados (4). Al proclamar luego
que las leyes dictadas en su provecho son la justicia para los domina
dos, los dominadores emplean un engaño, consistente en la equivocidad
de los términos que continúan teniendo para la masa su sentido tra
dicional. De este punto de vista la actividad del explotador es injus
ticia y en la argumentación que sigue está supuesta esa equivoci
dad (5). "...El hombre justo está siempre en inferioridad respecto
del injusto. Ante todo, en las convenciones en que se asocian el uno
al otro, nunca encontrarás, al disolverse la sociedad, que el justo haya
ganado.. ., al contrario, ha perdido; luego, en los negocios públicos,
si hay que pagar contribuciones, el justo, a igualdad de bienes, con
tribuye más, el otro, menos; si se trata de recibir, uno no obtiene nada,
el otro, mucho. Si uno y otro ejercen algún cargo, el justo está seguro,
si no sufre otro perjuicio, de descuidar sus asuntos domésticos, porque
(1)
(2)
(3)
(4)
&lt;5)

— 240 —

Hesmías in Plat. Phaedr. p. 239, 21. Diels fr. 8
id. id.
Plat. de rep. 338 c y es. Diels fr. 6 a.
Plat. id. 343 c.
id. id. 343 d y m.
— 241 —

16

�—m—

• 9 -jj siaia •— i
•8 -JJ

"I? '6Z -d

•m I p ^t "P! P?
* ^ P! -iv^d

(S&gt;
(t)

— OtZ —
•g
•*l'!a aP

()
Tí P!
'V&gt;íd "J

(Z)
(I)

anbjod 'soaijsaraop sojunsB sns jBpmosap ap 'opmfjad ojio ajjns ou is
'o-inSas Bjsa ojsnf ^a 'oSjbo un^jB uaoaafa oj^o ^ oun ig -oijjnui 'ojjo js
'epen auaijqo ou onn 'jrqpaj op bjbjj ^s ib ^ sonata 'oj^o ja 'sbth aXnqiJj
-noo '^anaiq ap pcpjBnSí b 'oisnf ja 'sauopnqiJiuoa je^ed anb ^Bq re
'soaijqnd sopoáau eo[ us 'oSanj í opipjad Bq 'oijbjíuoo jb ' • • • opcueS
B^ícq ojsnf ja anb 'pspapos bj asjaAjostp jb 'sejbjjuoouo Bounu 'ojjo p3
oun ja UBiaosB as anb ua sauopuaAuoo bbj ua 'opoj a^uy -ojsnfut jap
ojoadsaj pBpi^oijajuí ua ajdmais Bjsa ojsnf sjquioij 13'"',, '(S) p^p
-poAinba ^sa Bisandns Bisa anSis anb uoi^eiuamn^jB b¡ ua A Bpii
•snfui sa JopB^o[dxa pp pBpiAijaB b^ bjsia ap ojund ajsa 3q -^uopip
-bjj opijuas ns bsbui bj BJBd opnaiuaj UBtiupuoa anb souruuai soj ap
pBppoAinba b[ ua a^uajeisuo^ 'ouBgua un uBa^duia sajopBurniop so[ 'sop
-BUiuiop so^ BJBd Bppsnf bj nos oqoaAOjd ns ua SBpBjoip saÁaj sbj anb
oSan^ jBmBpojd [y ' (f) sopB^ojdxa A sajopB^o^dxa ap b¡ sa BAijintpp
na anb sopBuimop A sajop^uimop 'sopBUJaqoS A saiuBUJaqo^ ap
-anJisa pBpi[Bja}B[iq bj ajus SBuanbad uos BpBJOotnap A Bp
'Bjnbjeuom aj^ua e^pusjajip ^j 'ouJaiqoS ap sbuijoi sbj snb
8bui oSpj Avv[ opB^sa p us 'ssnd 'soqDBinXsBjqjL bjb^ *M3jJ3nj sbui {3
apua aod sa A pspiJoinB bj soubui sns ua auat; anb janbs ap oipaAoad
p ouis sa ou Bppsnf bj 'opBjsa Bp^a us,, jsb j^ -sa^aj SBsa jijduin^ ua
ajstsuoo sopBiuaqo^ soj Bj^d Biopsnf bj anb UBJBjaap 'sBqaaq Z3A buj^j
•ojíns oqoaAOJd tía sa^aj sbj uao^q so^ss A saiuBujaqo^ soj nos saj
-janj SBin soj 'B3i]BJ3ouiap o BouBjaojsiJB 'BoinbjBuora butjoj ns Bas isb
soj ug •ajuauíBoijqod ouis boisij ou a^janj sbui js ojaj -(g) ai
sbui jap bíb)U3a o sajaim oraoD oisnf oj Biuijap Biuopd^jjB^j ap
B^SIJO8 J3 'JOJBA O1JB UT1 Bpuan338UO3 U3 BqBDipnfpB 3J A 'BpBJ3OUiap
A BDijqod pBpiunmoa 'oij^ajap ajjua jBpaasa uoiun sun Bi^ajqBisa
Bjapqy ap bjsijos ja gBj^uaij^ 'B^uiisip ajuatn^BoipBJ 83 nop^jajcljajui
ns ojd^ -opBjsa jap sa^aj sbj Jod SBppa^qBjsa sbuijou sbj :sbjo^bioj^[
ap oinsini ja sa Biuaj ng -orasini oAijieod oqaajap ja anb bso^ bjjo
uos ou soqoBOLÍsBjq^ js^ijdxs A jiuiiap b ba anb Bp^snf bj A oisnf &lt;yj
•sopBjsa soj b jBuiuiop ap ubibj; so^sa anb uoo soijnao sojtq soj ap X
saiuBUJaqo^ soj b uaSiJip anb eajBaj sauop^Ai^om sbj ap opEsiAB jop
•330U03 un 33Bq anb u9pBj3A3J bj oraoo ouis 'BiopsnC Bj ajqos oidoad
bísia ap o^und ns ap uopisodxa ouioo ou'Bjjapuaiua ap somaq 'bistios
3)83 ap BDoq ua auod u^jsjj anb Bjjoai bj b sotuBaaaoB son opuBno
'ajuapaoa^uB ajsa bjuana ua opuaiuaj^ • {^) uajdmna bj ou anbjod ajuara
-jBqBD eajqmoij soj ap i—BpuapiAOjd bj BqBSau anb Bat^dxui anb oj—
sajquioq soj aajua aupj Bjja anb ap UBdnaoajd 38 ou anbjod 'sasoip
soj aQ -sajqmoq soj ap jÍ sasoip soj ap opBuoisnjisap Biq^q oj Bina; Bjja
ap anb Bapi b^jb Bjsa ajuauíBspaad oja,j ' (\)^sajquioq soj ap sauaxq
soj ap lol^m ja,, oraoo opoisajj ap BjBasa bj opuamSis 'Bjapisuoa
bj sand 'Biapsnf bj ap Bapi jBuopipBJi bj ua Bjaja ajuara^uosjaj
Bun ajuBtpara ojuairaijaraos ap ojuaranjjsui un oraoo

¿6¿I

OZI

(3)
(I)

ojopuBiuassjd 'oijasjsp ja UBjaip anb soj ap 'soraBiaip 'aj Buanq bj
ajuaraBSioaad Jijnasip b ba soqaBui^SBJijj^ *oisnf oj BpBq uopasjip b^
j pp nopuajur bj ua sonara oj jod 'uBjuodns aj 'oAijisod oq^
jb UBqBjnsuao anbunB 'noqdnuy A ssiddijj ap sBTJoa} sb^j

SOHDVKASVHHX
eopB^sa soj ap sapuopBnaajur a sajspos sojsandns soj ap
ojnairaBuojorasap un BqBaijdun anb A ajua8iA B^ijBJOouiap pspjBn^í bj
ap bjjb 8Bra oqonm Bqi anb 'opBso oidpuud un pinas (oisia soraaq
oraoa sBiddijj a) uoqdijtry eopom sopoi 3q 'uopeuinuaispui Bjjap
na Bzmb opanb ojuairaBsnad ne anb Bojpui 'sauopnjijsuoa ap sajo^nn
o sajopBuuopj boj aajna auopuara oj ou sajaioisijy anb ap oq^aq
ja 'uaiq 8Bj^^; 'omsnmmoa ja Bjatsndojd jojnB ja anb 'oJBquia urs
'jauodns b oipajap un^uru soraauaj o^j -oja 'sopnsaA 'sojuarai[B soj uoa
uaiqraBj isb ^souiBjídsaj anb 3jib J3 uod oraoo jsb ís^uarajBnSí sopo} b
uaiqiuBj jaaauajjad uaqap BzajBjn^BU jod soraBjisaoan sopo; anb sbsoo
SBjjanbB SBpoj^ 'p^pijBja ajuoioTjns noo asjijqnosop aaajsd bjsijos jap
ojuatraBsnad ja ojsd 'ajqíSaj sbui ea ou ojíd^d jg • (g) (^) • • • &lt;M8onBui
8Bj ap Bpn^B uoa eopoi soraaiuoo &gt; A zijbu bj A Booq bj jod 3jtb ja
soraBJídsaj sopoj san^ -souapq oraoa tu sojBqjsq oraoo ra somBpuaj
-ajip son SBjja ap Bunáuiu ua A 'BiauBra Braenn bj ap eBjjtnSasnoa anb
^bij SBjsa SBpoj, "sajqraoq soj sopoi b BzajBjn^Bu jod SBiJBsaaan sbsoo
sbj ap uopBjapisuoa Bun ap ajaijuí as ojs^ -souapq oraoo sojsqjBq isb
'sojoadsaj soj sopoj ua sajBnSí sopoj sopBaao opis soraaq BzajBjn^Bu
jod sand 'soJBqj^q oraoa ajuaraBoojdjoaj somBjjodmoa son ojso u^
•soraBjnoq iu soraBjadsaj soj ou SBpmui^8ip sbsbo ap uos ou anb soj b
'oiqraBa ua ísoraBinoq A soraBjadsaj soj sopmSuijsip sajpsd ap napuap
-sap anb soj y,, 'ojuasa ns ap sa^BjauaS A soijdmB somrajaj soj jap
-uajua soraaqap isy 'Bai^ijod uopBjaj bj b ojos ou 'sauopBjai sbj SBpoj b
BqBzuBajB A 'soSaiaS eoj b ojos ou 'sajqmoq soj sopoj b Bipuaadmoo
anb 'jBoipBi ouisijBjijBnSí un BuSndojd A sajBpos sapBpjBnSisap sbj
boijijo uoijdijuy 'Bjsiuopaq-oaiSpjoiq oidpuijd ns ua opBJjdsuj
"(l)í* * "OJl IB Boipnfiad oun b BqaaAoidB anb oj sand
íuopnaafa bj Bjssq JBnmjuoa ja A jBuapnoa ja 'JB¿znf ja sojsnfui oraoo
ubj^sanra as uaiqiUBi oja^ • • • jbui un ajjaoBq BJBjuajut 'apand is 'anb
oStraana un ja Bjjuoa opBJBdajd auan anb aijans aQ -oiuoraiisaj ns
uoa ^iabjSb uamb b janbB bjjuoo optABoajd JBpus snb auaij 'BpiA ne
Bpoi ajuBjnp anb jo d uaiquiB) ouis 'oipo ja Jod ojos on j^ -pspjaA bj
oiuoraijsaj opusna um? 'ajsa jod opstpo sa anbjod 'opbiabj^b jap ajJBd
sp oun OAann ap Bjnannjadx^ omsira ja A 'oun Bnoissao aj ojjan^ua
nnSuiu aaBq aj ou anb jb anbjod 'opsiABj^B jb ojjaniua buoibboo 'oihbj
joj 'oijanjua nnSntn aoBq ou ja nainb b jsnbs ap Bsn^a b spiA bj o
ojaurp apjaid A opsuapuoa sa oiuorapsaj ja Jod opBoipnfjad ja 'oStjsaj
oraoa n^pBiBjoap ns ap Bsn^a b anbjod '^jBjaap ja anb oj jod ouep
un JiJ^ns 'oSanj orasira ja A 'ouBp unSjB ojio b jbuotsboo anb auaij

�no puede ocuparse de ellos, y de no ganar nada en lo público, por
que es justo. Además, se hará enemigos de sus parientes y conocidos,
por rehusarse a servirlos en perjuicio de la justicia. Todo lo contrario
para el hombre injusto... Pero el medio más fácil para que te des
cuenta, es llegar a la injusticia más acabada, la que instala al hombre
injusto en el colmo de la felicidad, y en el colmo de la desgracia al
que es víctima de la injusticia y no consentiría en practicarla; hablo
de la tiranía, que no se apodera del bien ajeno poco a poco, sino que
lo invade de un solo golpe por fraude y violencia, sin distinguir entre
lo sacro y lo profano, entre lo público y lo privado. Si un hombre es
sorprendido cometiendo cualquiera de esas injusticias, se lo castiga
y se lo cubre de los más sangrientos oprobios... Al contrario, cuando
un hombre no contento con tomar los bienes de los ciudadanos, los
reduce a servidumbre, se lo llama feliz y afortunado, porque si se
censura a la injusticia no es por temor de practicarla, sino de pade
cerla. .. .. .la injusticia, llevada a un grado suficiente, es más fuerte,
más digna de un hombre libre, más regia que la justicia"...
De ahí naturalmente una desvaloración del derecho. La justicia,
entendida como conducta de los sujetos según los dictados de la auto
ridad, poco falta para que Thrasymachos la declare un vicio; se con
tenta con llamarla "una tontería generosa". Es la injusticia, cercana a
la virtud, la que constituye la cordura (1).

KRITIAS
La teoría del engaño de Thrasymachos encontró una ampliación
osada en un pensamiento que lanzó Kritias, el pariente de Platón y dis
cípulo rebelde de Sókrates, el más insaciable e iracundo de los treinta
tiranos (2), pero buen conocedor de la historia y de la política (3).
Como Thrasymachos, Kritias es un decepcionado de la justicia de los
hombres. En su drama Tenues hacía exclamar a uno de sus personajes:
"Ah, ya nada justo vive en la raza actual!"(4). Esta añoranza parece
implicar una valoración positiva del derecho. Entretanto, en otra obra,
en su drama satírico Sisyphos, Kritias lo presenta bajo una luz desfa
vorable que, indirectamente, tiende a desacreditarlo y a minar su
vigencia. El derecho, que fue instaurado para suprimir el estado de
fuerza y garantir la realización de la justicia, fracasaba en su fin
cuando las trasgresiones se hacían ocultamente. Entonces fue inven
tada la religión como medio de intimidación al servicio del derecho.
"Como las leyes les impedían cometer violencias públicamente, pero
las cometían ocultamente, entonces, me parece, un hombre astuto y
prudente inventó para los mortales el temor a los dioses, para que
hubiera un medio de atemorizar a los malos aun cuando en secreto
hicieran o hablaran o pensaran algo"(5). Así se daba un doble golpe
(1)Plat. id. 348 d.
(2)Xenophon. Memor. I, 2, 12 y .,
(3)Plat. Tim. 20 a.
?(4) Stob. III, 2, 15. Diels fr. 12.
(5) Sext. odv. math. IX, 54. id. fr. 25.
— 242 —

a la vez contra la religión y contra el derecho, descubriendo a la una
como un engaño de hombres hábiles y al otro como sospechoso por
apoyarse en tal invención. Ambos son humanos, demasiado humanos.

PHALEAS E HIPPODAMOS
Junto a los intentos de justificación o de crítica del derecho y el
estado, surgieron también ensayos de reforma que querían sustituir
el orden vigente por otro nuevo. Sin duda que la Hélade había tenido
grandes legisladores que habían echado las bases de estados florecien
tes. Junto a los tan conocidos Lykurgo y Solón están aquellos otros
mencionados por Aristóteles: Minos, Zaleuco, Charontas, Philolaos el
corintio, etc. Pero ahora se trata de particulares que, sin encargo de
ninguna ciudad, motu propio se ponen a construir in mente una co
munidad política que responda a las exigencias de los valores por
ellos reconocidos. Las convulsiones políticas habían hecho meditar a
algunos sobre el problema hasta llegar a la raíz. Parece que fue
Phaleas el primero que sostuvo que esta raíz se hallaba en la región
económica, en la regulación de los bienes. Era de Chalkedonia y, por
tanto, compatriota de Thrasymachos, que, como vimos, había redu
cido la diferencia de gobernantes y gobernados a la de explotadores
y explotados. Pero no podemos, pues nos faltan datos, establecer
relación cronológica o de dependencia entre ambos. Lo único que
sabemos de él es lo que Aristóteles nos relata (1): que Phaleas soste
nía que todos los ciudadanos del estado deberían disfrutar de bienes
iguales, refiriéndolo a la posesión de tierras; que esta igualdad era
más fácil de alcanzar en una colonia que en un estado antiguo, y que
el medio más rápido sería que los ricos dieran dotes de matrimonio,
renunciando a recibirlas, y que los pobres, a su vez, pudieran acep
tarlas sin obligarse a darlos.
Era un proyecto no sólo unilateral sino tan escaso en su propio
tema que ni siquiera establecía en qué cuantía se establecería la
igualdad, puesto que ésta tanto existe en lo poco como en lo mucho.
Más completa fue la construcción que ideó Hippodamos, un ar
quitecto de Mileto, que concibió las calles en línea recta, proyectó la
disposición del Pireo y lo unió a Atenas en la época de las guerras
del Peloponeso (2).
Este excéntrico melenudo, que presumía de conocer la naturaleza,
imaginó un estado ideal que contenía quizá muchos detalles, pero del
cual no conocemos más que los rasgos más salientes, trasmitidos por
Aristóteles. Suponía una población de 10.000 ciudadanos, que, tenien
do en cuenta las necesidades fundamentales, dividía en tres clases:
labradores, artesanos, y guerreros. Las tierras eran divididas en tres
partes: la particular destinada a los labradores, la pública para los
guerreros y la sagrada para el culto. Los artesanos carecían de tierras.
(1)Pol. B 7. 1266 a 36 y M.
(2)Aristot. Pol. B 8. 1267 b y H 11. 1330 b 21. La época resulta de la combinación de
Schol. Abistoph. Equ. 327; Stbab. XIV, 654 y Diod. XIII, 75.
— 243 —

�"SI 'IIIX aoia
ap noptnnqmoo j p np^ai iraods

tS9 'AIX ••vbis ¡IZ 'nb3 HaoisiHy "toros
-\z q 0I 'II H L 119ZI "8 H "í0^/ MO1SIHV (Z)
• ^ 9 B99ZX ¿ g •;&lt;&gt;,/ (i)

•sBja^ij ap UBtoajBa soubs9jjb so^ *oijn ja bjbcI ^pcjSes bj ^ soaaxianS
boj Bjcd Boijqnd bj 'ssjopBjqsj soj b BpBuiisap jBjnoiiJBd bj :sajjBd
8311 U3 8BP!P!AÍP UBJ3 8BJJ31J 8B^ *8OJ3JJ3n^ A 'SOUBSaiJB '83JOpBJqBJ
:sa8Bp 89jj n^ BjpiAip 'sajBniauíBpunj sapspisa^au sbj Bnaono n^ op
-uaiuai 'anb 'souBpBpnp OOO'OI 3P uopBjqod boti Biuodng •sajaiojsijy
jod sopuiuisBjj 'sa^usijBS sbui soásBJ soj snb sbui souiaaouoo ou jBno
jap ojad 'sajjBjap soqanuí Bzinb Biu^^uoa anb JBspi opB^sa un outáeini
bj jaaouoa ap Bjiunsaad anb 'opnuajaui oaujua^xa a^sg;
•(^) osauodoja^ jsp
jjanS sbj ^p saods bj na seu9^y b oían o{ ^ o^aij ^p uopisodsip
B^ o}39Aoad 'Bioaat Baai[ na sa^BO sb^ otqpno^ anb 'ojajij^j apb
-jb un 'soraBpoddxji oapi anb uoioanaiSuoD b^ anj Bj9[dmoa
•oqonra o{ na ouioo o^od o( na a^sixa o%ws% b^s^ anb oisand 'p
B[ BiJ939[qBj89 a^ BijuBna 9nb na Bi^a^qe^sa Bjainbis tu anb bui9j
oidoíd ns ua ogBasa ub^ onis pja}B^inn opps ou o^ooAojd un
•Bo^Bp b aejBSijqo me
-da^B UBjaipnd 'Z9A ns b 'ggjqod 8O^ anb Á 'SB^iqpaj b opuBpunnaj
'oiuouiij^bui ap s^iop UBj9ip 8O3U so|^ 9nb Búas opidBJ 8Bm oipam ^
^nb A 'onáuuB opBisa un ua anb emo^oa Bun U9 jbzub3[b ap fpBj sbui
BJ9 psppn^í eisa anb iSBi^^ii ap n^ieasod b{ b o^opuauípj 'sg^níái
89U9iq ap jejnjjsip a^uaqap opBjsa pp souepBpnp so[ eopo^ anb biu
-31808 SBa^i^^ anb : (\) B^Bpj son s^pjojsijy anb o\ sa p ap somaqBS
anb ODiun oq 'soqun? 3Jiua spuapuadap ap o BaiSojoucio nop^pj
jaaa^qBisa 'soiBp ub^^bj son sand 'eouiapod ou o^a^ "sopBio^dxa Á
89jüpBiO[dxa ap b^ b sopBuisqo^ A sa^uBuiaqoS ap spuajajip b^ opp
-npai BiqBq 'soiuta omoa 'anb 'soqoBoLÍSBjqj^ ap Biou^edmo^ 'ojubj
jod 'i Biuop95^[Bq^ ap Bj^ -eauaiq so\ ap uop^^n^aj b[ ua 'Botuiouo^a
upi^aj n\ ua eqB[^q as zibj b^9 anb OAn^sos anb oiamud p SBapq^
anj anb 009jbj 'zibj b^ b jb^^^ BisBq Bma^qojd p ajqos souná[B
b JBiipam oq^aq UBiq^q SBoiij[od 89uoTS[nAUoa w^ 'eoppouoaa^ eo^p
jod S9J0JBA soj ap 8Bpua^ixa sbj b Bpuodsaa anb B^ptjod pcpiunuí
-oo Bun ajuatu in JinJisuo^ b uauod as oidoud n%oui 'p^pnp buti^uiu
ap oSjbou9 uis ^anb eajBpnapjBd ap b^bjj as Bjoqs oía^ *^)a 'ouuijod
p soEpD^q^ 'SBjuo.req;^ 'oana^^ 'somj\[ :8ap^ojsijy jod sopBuopuaui
soj;o so[[anbB ueiea uo[og A o?&gt;\w*\hr\ sopioouoD ubi %o\ b o^unf -sai
-napajo^} sopsisa ap sas^q sbj opsqaa UBiq^q anb sa^opB^siSa^ sopusjS
optuaj Biq^q apepjj b^ anb epnp uig 'OAanu ojjo aod a^uaSiA uapjo p
jmiíjsns uBjjanb anb Btnjopj ap soXbsu9 uaiqmei uoaaiSjns 'op
p A oipaiap pp bdijtjd ap o uopBoijiisnt ap so^uaim so^ b ojunf

a syaivHd
•souBumq opeiSBUiap 'souBumq uoe Boqtuy ^uopu^Aui \e\ ua
jod osoqaadsos ouioa oijo \e A sa^iqBq saiqmoq ap ouBua un omoo
Bun B^ b opu^iiqnasap 'oq^a^ap p bj^uo A uoi^ipj ^\ bjjuo^ Z9A b^ b

•&lt;Sl '^i -P!'XI '^'01" •"P" "-"^^s (S)
-si 'z 'ni 'o^s (^)
•n i. z\ 'z 'l -imuay^ noHdOüax (Z)
P? "iTld (I)
aiqP un Bq^p as jsy -(g)^oSp UBJBSuad o UBJB¡qBq o
OJ9J398 us opuBna unB so[Bin so[ b jBziJomaiB ap oipaui un Bjaiqnq
anb BJBd 'sasoip so[ b joiu9j p sajBjjoin 8O[ Bjed ojuaAui a^uapnjd
A ojnjsB ajqmoq un 'a^ajBd ara 'saauo^ua 'aiuatuBipiao uBi^auíoo ev\
ojad 'aíuauíBoi^qnd SBpuajotA j^jguioD uBipadmi sa[ sa^a^ sb^
•oqaa-iap pp optAJas [B uopBpimpui ap oipora oraoD u^i^ipj b^
-uaAui anj sgonoiu^ • •a^uaniBí^nao UBjaBq as sauoisajSssjj sb^ opuBno
uij ns ua BqBSB9EJj 'Bprjsnf bj ap uopBzip^ai B[ jijubjb3 A Bzianj
ap opBisa p jiuzudns BJ^d opBJnB^sm anj 9nb 'oqaajdp jg 'S
ns JBinra b A o^JB^ipajaBsap b 9puop '9ju9iuB}oaaiput 'anb
-Bjsap zn^ Bun ofsq Bjuasajd oj sbijij^; 'soyd^stg ooijijes BuiBjp ns ua
'Bjqo bjio ua 'oiuB^aijug 'oqaa^ap [ap BAiiisod uoi9Bjo[ba Bun jBo^drai
333 JBd BZUBJOUB B^S^ • (f) w¡[Bn^DB BZBI B^ U3 3AIA OJSnf BpBU ^A 'qy,,
:safBuosiad sns ap oun b JBuiBpx9 Bio^q sauwaj; BuiBip ns u^ -sajqnioq
8O[ ap Bpiisnf bj ap opsnopda^ap un sa sbi^ij^ 'soq^BuijCsBjqj^ ouio[)
•(^) Boij^jod bj ap A Biio^siq bj ap jopaoouoo uanq ojad '(^) boubjii
Bjupj^ soj ap opunaBJi a ajqBpBsui sbui p 'sg^BJ^jog ap appqaj ojndi^
-Sip A UOJBJJ 3p 9}U9IJBd Ja 'SBIJIJ^ OZUBJ 3nb O}U9IIUBSU9(1 Un Ua BpBSO
uopBijduiB Bun oj;no9U9 soqoBuiksBjq^ ap oubSu^ jap Bijoaj b&gt;-[

SVIIIH^
•(•[) Binpjoo bj ainjijsuoo anb bj *pniJiA. bj
B BUB0J3D 'BpiJSnfm BJ 6g •ttB8OI9U9^ BIJ3UIO} BUn,, BJJtBUIBJJ UOO
-uoa as íopiA un ajBj^ap bj soqaBui^sBjq^ an^ BIBd B^[BJ o^od 'p
-o^nB bj ap sopBj^ip soj uná^s so^afns boj ap B^anpuoa oraoo
vj 'oqasjap jap uopBJOjBAsap Bun siuauqBjniBu iqB aQ
• • • ttBi3U8nf bj anb BiSaj sbui '^jqij 3jqmoq un ap BuSip sbut
SBui sa 'sjuspijns opBjS un b BpBASjj 'Bppenfui bjbjjs^
-apsd ap 0UT8 'B[JBon9Bjd ap lomai Jod es ou BppsnfuT bj b Bjnsuaa
38 18 anbjod 'opBun^jojB A zijaj butbjj oj as '3jqumpiAJ38 b 3^npai
soj 'souBpBpnp soj ap sauaiq soj jbiuo; uoa o^u^juoD ou ajqnioq un
opuBna 'oiJBJjuoa jy • • -eoiqojdo 8oju9ijSub8 sbui boj ap ajqno oj as A
B^ijeBO oj 38 'SBpijsnfui 8BS9 ap BJ9tnb[Bno opuaiismo^ opipusjdjos
sa ajqníoq un ig 'opBAijd oj A oaijqnd oj 9JJU9 'ouBjojd oj A ojobs oj
axiua jin^ui^sip uis 'spuajoiA A apn^jj lod adjo3 ojos un ap apBAui oj
anb ouis 'oaod b oaod ouaÍB uaiq jap BiapodB as ou anb 'biobjt^ bj ap
ojq^q iBj^B3i^3Bjd na Bjjiiuasuoa ou A Bpi^snfur bj ap Btnij^jA sa ano
jb BpBj^sap bj ap OIUJO3 ja ua A 'psppijaj bj ap omjo^ ja ua ojsnfin
ajqmoq jb bjbisui onb bj 'BpBqBaB sbui Bpiisn^ui bj b jb^9[[ sa 'B
sap aj anb BJBd jpfj sbui oipam ja oja^ •••oisnfm sjquroq J3
ouBJluo^ oj opoj^ -Bpijsnf bj ap opmfjad ua sojjiaj38 b aejBenqsj jod
'soppouoo A ss^uaiJBd sns ap so^imaua Bjsq as 'sBuiapy •o^snf sa anb
-jod 'oaijqnd oj ua BpBU jbubS ou ap A 'sojjs ap asjBdnoo apand ou

�El gobierno era elegido por las tres clases y la crítica de Aristóteles
hace suponer que también las tres lo integraban. Tenía como funciones,
además de la administración del estado, la cura de los intereses de
los extranjeros y de los huérfanos. Dividió las leyes penales en tres
clases, de acuerdo a los motivos que según él originaban las contiendas:
injuria, daño y homicidio. Instauró un solo tribunal supremo formado
por ancianos elegidos. Los jueces no debían fallar por bolas sino por
medio de una tablilla en donde podrían establecer la absolución, la
condena lisa y llana o con atenuantes, haciéndolo constar. Establecía
también una ley destinada a fomentar el progreso, según la cual se
otorgaban honores a aquel que descubriera algo útil al estado. Es in
teresante notar el predominio que en toda esta concepción tiene el
número tres, lo que es un indicio del pitagorismo del autor. Por otra
parte, Platón dividirá también a su estado ideal en tres clases, y, aun
que jamás menciona a Hippodamos, es probable que la construcción
de éste haya tenido acción inspiradora sobre la República.

DEMOKRITOS
Contemporáneo de los sofistas es Demókritos (460) —que aunque
predominantemente filósofo físico, trató también los problemas éticos
y sociales. Es probable que haya conocido sus doctrinas, pues estuvo
en Atenas de incógnito (1), y, si oyó a Sókrates (2), es natural que
haya oído también a quienes solían ser sus interlocutores y enseñaban
también públicamente. De hecho sus teorías ético-políticas representan
una actitud moderada, intermedia entre aquellos que apoyaban las
instituciones vigentes y aquellos que las descalificaban.
Recogiendo el atomismo de Leukippos, Demókritos desarrolló la
concepción atómico-mecánica del mundo. Todas las cosas son com
puestos de átomos (3), pequeñas partículas de materia que tienen sólo
dos propiedades: tamaño y figura (4). La rica multiplicidad de cua
lidades que percibimos con los sentidos no es más que efecto de esos
átomos (5) que se mueven en el vacío y a causa de éste (6) obede
ciendo a la necesidad que domina a todo lo que ocurre (7) y que es
inengendrada, como los mismos átomos, eternos e infinitos (8). Los
átomos, pues, son lo Absoluto. Demókritos no reconoce como existentes
a los dioses antropomórficos: el Zeus rey del universo, es lo que hoy
llamamos aire (9). En general, los dioses no son más que personifi
caciones de los fenómenos de la naturaleza o del alma. Los primeros
hombres quedaron profundamente impresionados por el trueno, el
relámpago, los cometas y los eclipses y creyeron que esas fuerzas tre(1)Fr. 116.
(2)Démete, apud Dioc. Laert. IX, 36.
(3)Dioc. Laert. IX, 44.
(4)Aet. I, 3, 18.
(5)Calen, de medie, emp. fr. ed Schone. 1259, 8. Diels fr. 125.
(6)Aristot. Phys. 6 9. 265 b 24.
(7)Cíe. de fat. 17, 39. Dioc. Laeht. IX, 45. Ahistot. Phys. 8 1. 252 a 32.
•(8)Aristot. Phys. 6 1. 251 b 16; id. I 4. 203 a 33. Plut. Strom. 7. Dioc Laebt. 44.
(9)Clem. Prot. 68. Diels fr. 30.•'•
_ 244 —

mendas provenían de voluntades superiores a las humanas, a las
cuales llamaron dioses (1).
El hombre está formado, como el mundo, por átomos, y su alma y
su inteligencia, que son una misma cosa, están constituidas por átomos
de fuego, esféricos, los más movedizos de todos (2). En este sentido
es que dice que "el hombre es un microcosmos"(3). Desde luego que
el alma no es inmortal, es corruptible y perece con el cuerpo (4),
es decir, perece en cuanto combinación peculiar de átomos, que éstos
ya sabemos que son eternos. En consecuencia, tampoco admitió san
ciones ultraterrenas: "mucha gente, que nada sabe de la disolución
de la naturaleza humana, pero tiene conciencia de sus malas acciones
en la vida, arrastra el tiempo de su vida en inquietudes y miedos,
inventando fábulas mentirosas sobre el tiempo después del térmi
no" (5). El hombre no ocupa ninguna posición privilegiada en el mun
do. No le es accesible el conocimiento de la verdadera realidad (6). El
animal tiene más órganos de percepción que él (7), conoce lo que
necesita, mientras que el hombre muchas veces no lo sabe (8), y en
las cosas más importantes éste ha tenido que aprender de aquél (9) •
Pero Demókritos rechaza el subjetivismo de Protágoras: lo bueno y
lo verdadero son iguales para todos; sólo lo agradable y lo desagra
dable son diferentes de individuo a individuo (9a). De todos modos
"hay que reconocer que la vida humana es débil y breve, y mezclada
con muchas plagas y dificultades" (10).
De esta peculiar índole del hombre ha inferido Demókritos
todo un ideal de vida y un criterio ético. El ideal es la tranquilidad
del ánimo (eü^u^íx), el criterio es la mesura en todas las cosas,
sentimientos y acciones. "Lo mejor para los hombres es pasar su
vida lo más tranquilamente y lo menos inquietamente posible" (11).
"Los hombres participan en la tranquilidad por la mesura del
placer y la recta medida de la vida. Por el contrario, defecto
y exceso suelen cambiar bruscamente y causar en el alma grandes
movimientos. Las almas que se mueven entre extremos muy distantes
no están ni en buen estado ni tranquilas" (12). "El placer y el despla
cer son los límites de lo conveniente y de lo inconveniente" (13). Pero
"no todo placer se debe perseguir, sino sólo el placer en lo bello (14),
en lo no perecedero" (15). "La mesura aumenta lo agradable y hace el

(1)Sext. adv. math. IX, 24.
(2)Aristot. de an. A 2. 404 a 27; 405 a 5.
(3)David Prol. 38, 14. Diels fr. 34.
(4)Aet. IV, 7, 4.
(5)Stob. IV, 52, 40. Diels fr. 297.
(6)Sext. adv. mat. VII, 137. Diels frs. 6 y 8.
(7)Aet. IV, 10, 4.
(8)Fr. 198.
(9)Plut. de sollert. anim. 20. Diels fr. 154.
(9a)Demokrat. 34. Diels fr. 69.
(10)Stob. IV, 34, 65. Diels fr. 285.
(11)Stob. III, 1, 47. Diels fr. 189.
(12)Stob. III, 1, 210. Diels fr. 191.
(13)Clem. Strom. II, 130. Stob. III, 1, 46. Diels fr. 4 y 188.
(14)Stob. III, 5, 22. Diels fr. 207.
(15)Fr. 189.
— 245 —

�aia "9t 'I 'III •^ raIO
^Z 'XI
¿I
'HA
'ti V"
'8•

— SfZ —

"881 ^ * ••"!

'681 '-"J (SI)
•ioz •••j: siaiQ ^zz 'S 'III •aoxs (ti)
XS "OEI 'II • UlOJJ^ • BI313 (1)
"161 "-"í siaia 'OIZ 'I 'III •eoig (ZI)
•681 •' j siaig 'if '1 'III •aoxs (II)
•S8Z -J S^3IQ *59 ' tS 'AI •aoxs (01)
•69 *jj s^aiQ *^
owag C6)
•^91 -i| siaiQ 'oz -uiiud ;ja; ¡os p "xm^ (6)
•861 •JJ (8)
'^ '01 'AI •iay U)
1 i 9 'jj siaig '
•xxas (9)
ZS 'AI 'aoxs (S)
•¿6Z '}
•t 'i 'AI •xay (t)
•f UJ SI
7OJcf 'IIAVQ ()
•s • sot -iz • i^ -z v •UBi ap -xo xsiHy (Z)
u -apa •xxas (I)

j ajqBpBjSs oj BinsmnB ^ansara vjn • (gj)tíojapaoajad ou o[ n^
IIac[ l a8 J8^Bld p ojos ouT8 'jm^asjad aqap ^s ^a^sjd opoj on,,
'(gj)M3raaiu3Auoani oj ap ií ajuaiuaAuoa oj ap saiiuirj soj uos j^d
-Bj;dB3p p ¿ j^3B[d ^g^ •(^-[)K8BiinbnBjj ra opBjs^ uanq ua ra uBjsa on
iínm soiaaajxa ajjua uaAanra as anb SBnqB sb^j -sojaaiunAOiu
BtnjB ^a na jeens^ Á ajnaniB^snjq aBiqinBO napns osaaxa Á
j 'oijbjiuo^ p joj *eptA bj ap Bpipam vio^x Tt\ A J30B[d
pp Bjnsaui v\ lod pBpi^mbuBjj B[ na uediaijjBd eajqmo^
'(ll)3Itfl;8o^ ajnaniBiainbm sonara oj A a%u^un\mbwej% sbui o^
ns jBs^d sa s^jqiuoq so( BJBd jofam o^^,, "sauop^B ^ sojuaiinijnas
'8B8oo bb| BBpoj u^ Bjnsam b^ sa oua^u^ p '(^j^^^^3) otaras pp
pBpi[inbuBai v\ sa fsapi ^g -oona oija^ua un ^ BpiA ap papi nn opoi
opijajuí Bi{ ajqxuoq pp 3[opm jsipnaad Bisa 3q
'(Ot)83PBlInoTJTP ^ ^^SB^d BBqonra no
A 'aAajq A \^q^p 83 BUBinnq BpiA b^ anb aa^ono^aj anb
Bopom sopo). 3Q * (B^) onpiAipm b onpiAiput ap saius^ajip nos
-Bj^Bsap o^ A a^qBpBjSB o^ ojos ísopoj B^Bd sajBnSí nos oaapBpiaA o\
A onanq o\ : sbjo^bjojj ap omBiAiiafqns p BZBqaaj sojiJ^fomaQ oja^
' (6) p^bB ap i^pnajdB anb opinaj Bi| ajsa saiuBjJoduii SBta sbsoo bbj
na A '(8) ^q^s oj on saaaA SBqDnm ajqmoi^ p anb SBjjnaira 'Bjisaoan
anb oj aoouoD '(¿) p anb nopda^jad ap soubSjo sbot auap [buiiub
13 '(9) pBPHB8J BJ^p^pJ3A bj ap oiuaiinponoa p a^qísa^oB sa a^ o^[ "op
-unra p na BpBiSajiAiJd uopisod BunSum Bdnoo on ajqmoq ^3 '(S)ou
-inua) pp sandsap oduiai; p ajqos SBSOJiinam BB^nqBj opuBjuaAUi
'sopaim A sapnjambni na BpiA ns ap odmai^ p bjjsbjjb 'ptA bj ua
gauopoB bb^boi sns ap Bpnatonoa anai} ojead 'BnBnmq BzapjnjBn B[ ap
uoranjostp b^ ap aqss Bp^n anb 'a^na^ Bipnra^ : sbuojj^^bjjjn sauop
-ubb mjirapB ooodmBj 'Bionanaasnoo ng; 'sonjaia nos anb somaqBS vA
soisa anb 'BoraojB ap jBipnaad uotOBniqmoo o^uBna ua aaajad 'jiaap sa
i(f) odiana p noa a^ajad A ^^qijdiuioD sa '[BiJomni sa ou srap p
anb oSan^ apsaQ •(g)t48orasoaojaini nn s ajqmoq p,, anb soip anb b
opimas ajsa ug -(^) sopo) ap sozípsAom .bbui so^ 'soawajsa 'oSanj ap
BomoiB jod SBpmjijsnoa UBjsa 'bboo buistui Bun nos snb 'BpnaSipjni ns
i Bnip3 ns A 'soinoiB jod 'opunra p oraoo 'opBnuoj bjss ^jqtnoq ^^
'(l) sasoip uojbuíb^ sapna
sb[ b 'SBUBnmi^ sb[ b sajouadns sapsiunjoA ap uBinaAOJd BBpuara

.
-os -JiJ siaiQ '89 •ío-'rf -Mai3(6)
•ft -XHavi -301(1 -¿ -uíojis -im¿ • b ÍOZ 't I *Pf ;9t q ISZ 'I 9 '*^Hd "xo^sury(8)
'ZS ZS^ -l 9 '^Hd -ioxsihv -cf 'XI -xnavT -ooiq -6 '¿I J/ P '^^(¿)
•Z q S9Z "6 9 •^&lt;/&lt;/ -ioxsihv(9)
•jzi 'i¡ stjiq -8 '6S^I -aMOHDS pa -if -duia -jipata ap -juaiv^(s)
•81 * 'I xay(t)
*^ 'XI "x^aTi -aoia()
"9 'XI •x^^^i -30ia pndo axaivag(^)
•911 •••J(I)
SBZjanj BBsa anb nojca^ajo ^ sasdipa so^ ^ SBiaraoo so^ ^o
p 'onanj^ p jod sopBuoisajdrai a^uauíBpunjojd uoJBpanb saiqmoq
so^aniijd eo'j -Btnp pp o BzafBjn^BU b^ ap souomouaj soj ap eanop^o
-ijraosjad anb sbui nos on sasoip so¡ '^janaS n^ '(5) aaiB soniBinB[j
^oq anb o[ sa 'osjaAiun pp A^i sna^ p :sooija9uiodoj}UB sasoip so^ b
89}uaieix^ onioo ^oouooaj on Boiu^omaQ -ojnjosqy o^ nos 'eand 'sohiojb
So1 *(8) sojiiiijiii 3 sonjaia 'soniojB soinsim so^ ouio^ 'BpBjpua^nam
83 anb A (¿) sanao anb o\ opoi b Buiuiop anb pBptsaoan bj b opnap
-apaqo (9) a^sa ap BsnBa b A oj^ba p na naAsnm as anb (5) somoif
eosa ap oi^ap anb sem 83 on sopiraas so^ uoo somiqiaaad anb sapBpiy
-Bno ap pBppiidijmuí bou b^ -(f) BjnSij A oubiubj :8apBpaidojd sop
o^os uaaan ^nb BijajBm ap BBjnajjjBd SBuanbad '(g) somojB ap sojs^nd
-uioo nos BBBoa sbj SBpoj^ -opunuí pp BoniBoaoi-ooiui^jB uopdaouoo
bj pjjoMBsap so^p^ípraaQ 'soddi^na^ ap orasiraoiB p opaai^oaa^
•uBqBaijijBDsap bbj snb sojjanbs A saiua^iA eanopnjnsui
6Bj usqBiCode anb eojpnbB aj^ua Bipanua^m 'spBjapoin pmi^aB Bim
UB^nasaadaj BB3i}ijod-oana SBUoaj sns oqa^q 3q 'ainaniBatjqnd naiqare^
UBqBuasna A saiojnoojaajuí sns jas ubijob sanainb b naiquiB^ opjo bXb^
anb p^jnjBu 83 '(^) sajBJ3(9g b ojÍo ib 'j '(^) ojraSoaui ap SBua^y na
OAnjsa ssnd 'sBnijj^op sns oppono^ siisq anb djqsqojd s^ ^sa^Bpos A
8O0I13 BBuiajqojd soj uaiqinBj ojbj; 'ooisjj ojosojij a^uara^juButtnopaad
anbunB anb— (09^0 ^oiíj^omaQ 83 sbjsijos boj ap oanBiodtaarao^)

bj aaqos BiopBiídsui ñopas opmaj b^bij ajsa ap
uoponjjsuoo bj anb ajqsqojcd sa 'soraBpoddijj b Buopuam sbuibí anb
-unB '^ 'sasBja sajj ua jBapi opB^sa ns b naiqniBj BjipiAip U91BJJ 'aja^d
bjjo jo^ -jojtuí jap orasijoS^iid jap opipui nn 83 anb oj 'saj) ojamnn
p aua^ uopdaauoa Bisa Bpoj ua anb oiuimopajd p jbjou ajuBsaa^^
-ni sg -opBisa jb jijn oSjb Bjauqn^eap anb JanbB b sajouoq UBqBSjo^o
39 jBno bj unSos 'osa^So^d p JBjnaraoj b BpButissp A^\ Bun naiqniBj
Bjoa^qBjsg UBJSIIOO ojopuapBq 'eaja^nuaiB noo o bubjj A bsij Buapuoa
bj 'uopnjosqB bj jaaajqBisa usijpod apnop ua Bjjijqsj enn ap oipotn
jod onis BBjoq jod &lt;ibjjbj nBjqap ou saaanC s&lt;yj 'BopiSaja souBpuB jod
opBnuoj omajdns jBnnqij) ojos un omBisuj •oippinioii A oirep 'Bunfni
:8Bpuaiiuo3 bbj uBqBinSiJO ja unS^s anb soaijoui soj b opjanas ap 'sasBja
sajj. na sdjBuad sa^aj bbj oipiAiQ -souBjasnq boj op A eoaafnBJixa soj
ap sasajaiui boj ap Bjno bj 'ope^sa jap uopBjjsiuiiupB bj ap ssraapB
'sanopnnj oraoo biusj^ •nBqBjSajm oj saj; sbj naiquiB} anb jauodns ^obij
ap boijijo bj A sasBja sai} bbj jod opi^aja bj^ ooiaiqoS jg

�247

placer más grande aún"(l). En cambio "si se sobrepasa la medida
justa, lo más agradable puede tornarse lo más desagradable"(2).
Pero cabalmente el que busca su goce en los placeres sensuales sobre
pasa la recta medida, pues como duran sólo un instante, su apetito
se presenta de nuevo hasta que son satisfechos y, así sucesivamente,
por su exceso, van a desembocar en sufrimientos (3). También la
posesión ha de ser mesurada y medir la fatiga sólo en razón de lo
necesario (4).

la injusticia pero no de la justicia. A estar al testimonio de San Epifanio, habría sostenido que "lo que aparece como justo aun no es
justo, pero es injusto lo que es contra la naturaleza" (1). Interpreto
la primera parte de la frase en el sentido de que no basta para que
algo sea justo que no esté en disconformidad con la naturaleza. Esta
interpretación puede dar la clave para armonizar otro pensamiento
de Demókritos con el resto de su sistema. Sabemos por Stobeo que
sostenía que "por naturaleza el señorío corresponde al más fuerte" (2).

De su ideal de tranquilidad y de su criterio de mesura, dedujo
Demókritos que el hombre "no debe ocuparse de muchas cosas ni
privadas ni de la comundidad"(5). 1 individuo debe guardar cierta
distancia frente a todos los problemas, para no perder su independen
cia. Aquí nos interesa su actitud frente a la comunidad, y sobre ello
cabe destacar que la doctrina de Demókritos se halla a mitad de ca
mino entre el universalismo originario, de estrecha dedicación del
individuo al grupo y el individualismo de los sofistas que irá a desem
bocar en la actitud de indiferencia y despreocupación que enseñará
Aristipo. Demókritos no llega a tanto. Consideraba que la Política era
el arte supremo al cual podía dedicar el hombre sus empeños y del
cual podía recibir las más grandes satisfacciones (6). Y aparentemente
no se apartaba de la moral tradicional cuando enseñaba que "deben
tenerse como los más grandes entre todos, los deberes para con la
comunidad estatal para que sea bien administrada; nadie puede obrar
belicosamente contra la equidad, ni arrogarse un poder contra el bien
general. Pues una comunidad bien regida es el mejor apoyo, y ahí
está todo contenido; si ésta es sana todo es sano; si se destruye todo
se destruye con ella" (7). Sólo que esto ha de ser entendido cum grano
salís. Por de pronto, el lazo que une al individuo con su propia comu
nidad no lo considera indestructible. Al contrario, predica claramente
el cosmopolitismo; "Para el varón sabio toda comarca está abierta.
Pues para el alma excelente el mundo entero es la patria"(7a). Por
otra parte los deberes para con la comunidad son más bien negativos.
El individuo debe prestar atención a sus asuntos particulares siempre

Pero esta tesis, sostenida lisa y llanamente, es incompatible con su
exaltación de la concordia y de la solidaridad, con su inclinación a
la democracia y con otras opiniones que aún hemos de ver. La incom
patibilidad sólo puede eliminarse si se entiende la tesis limitada por
la interpretación que he propuesto del pensamiento trasmitido por
Epifanio, es decir, que la conformidad con la naturaleza del señorío
del más fuerte no significa su justicia.

que no viole la justicia. Pero abandonar los públicos puede acarrear
censura y perjuicio. En realidad Demókritos ha visto aquí un conflicto
de deberes imposible de solucionar satisfactoriamente (8).
La justicia es entendida como valor universal y se la identifica
con el deber en general: "justicia significa hacer lo que es necesario
hacer; injusticia, no hacer lo que es necesario hacer, sino dejarlo de
lado" (9). Ahora bien, para Demókritos la naturaleza es la norma de
(1) Stob. III, 5, 27. DlELS fr. 211.
(2) Stob. III, 17, 38. DlELS fr. 233.
(3) Stob. III, 18, 35. DlELS fr. 235.
(4) Fr. 285.
(5) Stob. IV, 39, 25. DlELS fr. 3.
(6) Plut. adv. Colot. 32, p. 1126 a. Diels fr. 157
(7) Stob. IV, 1, 43. DlELS 1fr. 252.
(7a) Stob. III. 40, 7. Diels fr. 247.
(8)Diels fr. 253.
(9)Stob. IV, 2, 14. Diels fr. 256.
— 246 —

Como adelantábamos, Demókritos destacó el valor de la con
cordia como unión interior del estado. "La discordia ciudadana es
una desgracia para ambas partes, pues es funesta en igual modo para
vencedores y vencidos"(3). "Sólo con la concordia ('ojiovoío) pueden
ejecutar las comunidades las grandes obras y las guerras; no de otro
modo" (4). Pero su descubrimiento decisivo parece haber sido el valor
de la solidaridad, al que consideraba fundamento de todos los valores
de la comunidad: "cuando los pudientes logran hacer progresar a los
desposeídos y socorrerles y hacerles bien, desaparece la soledad y
surgen la compasión y la fraternidad y el auxilio recíproco y la con
cordia ciudadana y otros bienes, tantos que nadie puede contarlos"(5).
Naturalmente que hay aquí sólo una visión parcial del valor, pero lo
destacado constituye ya un aspecto esencial.
El derecho positivo con sus limitaciones a la libertad absoluta
del individuo es justificado como medio al servicio de los valores.
"Las leyes no se opondrían a que cada uno viviera según su gusto, si
uno no dañara al otro. Pues la envidia crea el comienzo de la dis
cordia" (6). Sin embargo reconoce que la plena eficacia del derecho
depende del sometimiento voluntario de los sujetos y que este some
timiento es condición de la plena aprehensión de su valor. "Aunque
la ley quiere formar la vida de los hombres, sólo lo puede si ellos mis
mos quieren sometérsele de grado, pues sólo a aquellos que la siguen
se les descubre su propia excelencia" (de la ley) (7). Por otra parte
destaca que en la motivación del deber tiene mayor eficacia la per
suasión que proviene de las exhortaciones que la coacción de la ley.
"Como monitor más fuerte de la virtud se muestra el que aplica estí
mulo y palabras convincentes más que el que aplica ley y coacción.

(i)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)

EriPH. adv. haer. III, 2, 9. Diels A, 166.
Stob. IV, 6, 19. Diels fr. 267.
IV, 1, 34.
249.
IV, 1, 40.
250.
IV, 1, 46.
255.
III,38, 53.
245.
IV,1, 33.
248.

�Pues, en secreto, faltará probablemente el que se ve impedido sólo
por la ley; el que, al contrario, es conducido al deber por persuasión,
probablemente no cometerá falta alguna ni en secreto ni en pú-

bl"()
De todo esto resulta que, si bien Demókritos distinguió como
muchos sofistas, entre naturaleza y derecho positivo, apenas puede
encontrarse en sus opiniones una oposición entre ambos órdenes. Más
bien consideraba que todo el edificio de la cultura construido por el
hombre puede encajar perfectamente sobre los principios naturales,
formando al hombre y constituyendo así una "segunda naturaleza".
"La naturaleza y la educación son semejantes, pues la educación re
forma al hombre, pero por esta reforma crea naturaleza"(2).
La menor eficacia de la coacción frente a los medios persuasivos
no condujo a Demókritos a una desvaloración de las sanciones jurí
dicas. No. sólo justifica la sanción en general sino que se pronuncia
explícitamente a favor de la pena de muerte con una amplitud res
pecto a su esfera de aplicabilidad y a sus ejecutores que a nosotros
nos asombra y nos hace recordar a la ley de Lynch. Demókritos sos
tiene enérgicamente la legitimidad de la pena de muerte frente a
toda clase de trasgresiones de la ley. "Hay que matar a cualquier
precio a todo el que ejecuta un perjuicio injusto. Quien esto hace
tendrá mayor participación en tranquilidad, justicia, confianza y po
sesión de todo orden (estatal) que el que lo omite" (3). Es evidente
que este criterio de la justicia retributiva traspasa con mucho los lí
mites del talión. Pero Demókritos recuerda que según la tradición de
los estados griegos era permitido matar a un enemigo del estado, con
las excepciones establecidas por disposiciones sagradas, tratados y
juramentos (4). Aunque nos falta la conexión entre ambos fragmentos,
puede suponerse que Demókritos quería considerar a todo trasgresor
de la ley como un enemigo del estado. Pero el punto más sorprendente
de esta doctrina es que la aplicación de la justicia retributiva no es
el privilegio de los dioses ni de los órganos competentes del estado:
todo hombre puede llevarla a cabo. Esto ya está dicho en los frag
mentos anteriores. Pero si cupiera alguna duda, otro fragmento lo
expresa con claridad meridiana: "Quien mata a un ladrón de calle
o pirata debería estar exento de pena, sea que lo haga por su propia
mano, o por su mandato, o por votación (sentencia) "(5).
Se anula así uno de los principios más elementales del estado de
derecho, aquel según el cual las sanciones deben ser aplicadas sola
mente por un juez, un tercero desinteresado y desapasionado. La
doctrina de Demókritos parece haber sido motivada por la relajación
y la negligencia de los tribunales para aplicar las leyes, pues otro

(1)
(2)
(3)
(4)
(5)

Stob. II, 15, 39. Diels fr. 181.
Cl.EM., Strom. TV , 151. Diels fr. 33.
Stob. IV, 2, 16. Diels fr. 258.
IV, 2,17. " " 259.
IV, 4, 18. " • " 260.
— 248 —

fragmento exhorta a los jueces a aplicar las penas y, censura a los que
lo omiten (1).
^
Entre las formas de gobierno prefería el régimen democrático,
puesto que dijo que "la indigencia en una democracia es tanto mas
preferible a la ponderada felicidad en las dinastías, como la libertad
a la servidumbre" (2). Justificó también la costumbre democrática que
censura a los gobernantes por sus faltas y no los elogia por sus acier
tos. "Los hombres se acuerdan más de las faltas que de los éxitos.
Y con razón. Pues, como no merece alabanza el que devuelve un depó
sito, pero sí, mala fama y castigo el que no lo devuelve, así también
acontece con el gobernante. Pues no fue elegido para obrar mal, sino
precisamente bien"(3). Sin embargo Demókritos criticó en la demo
cracia el desamparo en que se encuentran los gobernantes justos y
enérgicos frente a las represalias de los perjudicados. Pero el descu
brimiento de esta falla no lo condujo a rechazar de plano el régimen
político o jurídico sino a proponer una reforma, que no supo concre
tar bien, protegiendo a los magistrados. "Dada la actual forma de
constitución existente, no hay medio de impedir que ella haga injus
ticia a los gobernantes, aun cuando sean muy hábiles. Pues no conviene
que el gobernante &lt;sea responsable &gt; ante otro que él mismo &lt;o que
el que ha mandado a otros &gt; venga a caer en el poder de los otros.
Más bien debe ser esto también ordenado, de modo que quien
no tenga nada que reprocharse, aun cuando reiteradamente juzgue a
los culpables, no pueda caer en su poder, sino que alguna ley u otra
cosa, asista a aquél que ejerce la justicia" (4).

KALLIKLES
En el Gorgias de Platón figura un personaje, no identificado
históricamente (5), que expone una teoría que debemos conocer.
Es Kallikles, que no es un sofista, sino más bien un adversario de
ellos (6), y, efectivamente, en medio de ciertas coincidencias formales,
constituye una reacción aristocrática que, vinculándose con Píndaros,
pretende fundarse en el elemental principio del derecho del más fuerte.
Como algunos sofistas, Kallikles opone a las leyes los principios
de la naturaleza (7). Según naturaleza el ínfimo valor negativo es
aquello que es lo más desventajoso, o sea sufrir una injusticia, mien
tras que según las leyes, es cometer una injusticia. Con esto, el egoísmo
se transforma en el más radical solipsismo social, que, atendiendo
exclusivamente a las consecuencias de la acción para el sujeto actuan
te, cierra los ojos ante las que ella misma tiene para los otros. La
(1)Stob. IV, 5, 44. Diels fr. 262.
(2)" IV, 1, 42. " " 251.
. (3)
" IV, 5, 47. " " 265.
(4)
" IV, 5, 48. " " 266.
, (5) Se ha pretendido que es Karikles, nno de los treinta, citado en Xenoph. Memor. I,
2, 31. Pero es inverosímil que Platón haya velado a una persona real, cambiando
sólo una letra de su nombre.
(6)Gorg. 520 a.
(7)id. 482 e y ss.
— 249 —

�•88 i. a m -pi (¿)
•• O^S *JO (9)
•sjquiou ns p Bita] san ojos
opuBiqmeo '[bsj Buosjsd san b opsjaA B^eq uoIbj^ anb [¡inisojaAu; 8^ ojaj -jg 'j
'j -imuayi -Hdonax us opsjiD 'Btnia.il soj ap onn 'sapiuB^ 83 anl&gt; opipnaiajd Bq g (s) •
•99Z .. „ •%^ 'S 'AI
'S 'AI .&lt;
(S)
•S9Z ..
.
'I 'AI &gt;&lt;
(z)
"ISZ
,.
'S 'AI s^S (I)
"Z9Z ^
cj -gojjo so[ BiBd anaij ^umar Bjja anb sbj ajuB sofo soj b^^io 'aj
-nenjoB ojafns ja BjBd ñopas bj ap SBiauanaasuoa sbj b ajuaniBAisnjaxa
opnaipnajB 'anb 'jBpos onmsdijos j^aipBj bbui ja ua BmjojsuBjj as
omsjo^a ja 'ojsa no;) 'Bioijenfin Bim jajamoa sa 'sa^aj sbj unSas anb sbjj
-uaim 'Bpijsnfni Bnn JiJjns Bas o 'osofBjuaAsap sbih oj sa anb ojjanbB
sa OAi^BSan jo^ba oraijuí p Bza^BjniBa tmSag *(¿) Bza^BjnjBn b^ ap
soidpaijd so[ sa^a^ sbj b ánodo 8a^3[Tj[B^{ 'sbjsijos sounS^ 00103
sboi pp o^aajap [ap oidionud ^iuamap p na asjBpunj opuajajd
uoo asopnBpnauíA 'anb boijbjoojstjb npiaa^aj Bun aXnjusnoo
jj sBpnappmoa SBjjap ap oipam na 'a^nauíBArpaja '^ ' (9) so[p
ap ouBsaaApB un naiq sbih onis 'bjsijos un sa ou anb 'sap[T{[B^j s^
•jaoouoD sooiaqap anb Buoai buti aaodxa anb '(5)
i on 'afBnosjad nn BjnSij n^^B^^ ap svtSjof) p

bijo n Xa^ Bon9[B anb onis 'japod ns na ja^a Bpand on 'sajq^djna so[
b anSznf a^naniBpBjaiíaj opn^na unB 'asjBipojdaj anb Bpen BSna^ on
nainb anb opora ap 'opBuapjo uaiqimn ojsa ^as aqap naiq sbj^
•soJio so[ ap japod ^a na j^bo b bSu^a &lt; bojío b opEpnBm Bq anb p
anb o&gt; orastni p anb ojjo ajn &lt;ajqBsnodsaJ Bas&gt; aiuBiuraqoS p anb
auaiAuoa on sanj -sa^iqBq Anva u^as opnsna nnB 'sa^uBUJaqoS eo\ b ^pi)
-snfui B^Bq B[p anb Jipadnn ap oipatu ^sq on 'ajuaisixa nopn^íisnoa
ap Binjoj [Bn^DB b^ BpBQM -sopBJisiSBni so[ v opuaiSa^oíd 'naiq jbj
-^jouo^ odns on anb 'Buuojaj Bnn janodojd b onis ooipjjnf o ooiji^od
aamiSai p ouBjd ap iBZBqaaj b ofnpnoa o[ on b^[bj Bisa ap ojuaiuiTjq
-n^sap p oja^ ^sopEaipnÍjad so^ ap SBi^Bsajdaa sb^ b ajuajj
A soisnf sajuBnjaqo^ so[ nBjjuanaua as anb na ojBdmBsap p
-omap b^ na paiiu^ sojij^praaQ oSJBqraa mg *(g)4tuaiq ajuauiBspajd
oms 'jbui JBJqo BJBd opi^ap anj on sanj -ajuBnjaqo3 p uoa aaajuooB
natqiuBj isb 'aApnAap o^ ou anb p oSiísb^ A buibj Bpoi 'ts ojad 'ojis
-odap mi aApnAap anb p BznBqBjB aaajam on oraoa 'sanj; *uozbj noo ^^
•so^ixa so\ ap anb SBi^j sb[ ap sbui UBpj^naB as sajqtnoq s^j,, -boj
-I313B sns Jod Bi^op so[ ou A 9bj{bj sns aod gajuBUJaqo^ so^ b Bjnsnaa
anb BopEJootnap ajqranisoa b^ naiqui^j oaxjpsnf • (^)ítajqumpiAjas v\ b
q^ bj otnoo 'sBijsBHip sb^ na pBpioipj BpBjapuod v\ b ajqi^ajajd
o;ubi sa BioBJaouiap Bnn na BpnaSxpui B[^ anb ofip anb ojsand
'ooiiBJOOtnap namiSai p Bijajaid on^aiqoS ap sbuijoj sb^ aajujj
•(^) najimo o[
anb eo\ b Binsnaa '•A ssnad sb^ jBoi^dB b saaanf 9o\ b Bjjoqxa

•09Z
"8t 't 'AI
•6SZ
•¿I 'Z 'AI
"8EZ "JJ ST3IQ -9I 'Z 'AI •aois
•S8 j} siai(I "ISl ' AI "'•"S •BI313
"181 •••} siaiQ •6E ' SI 'II •aoxs

(S)

(t)
(S)
(Z)
(1)

ojio sand 'sa^a^ bb^ JBa^d^ BiBd sapnnqiJj so\ ap BianaSijSau bj A
noiaBÍBpj b^ jod BpBAijom opis jaq^q aaaa^d soju^omaQ ap Bmj^aop
vj 'opBnoiSBd^sap A opBsaja^nrsap ojaajaj nn 'zanf un jod ajuam
-Bjos BBpBaijds aas aaqap sauoiauBS sbj jBna p tm^as pnbB 'oqaajap
ap opBjsa jap sajBjuaraap sbot soidpuud soj ap onn isb BjnuB ag
"(S)(Bíauaín38) nop^joA Jod o 'oiBpuBui ns aod o 'ouBin
Btdoíd ns jod BS^q oj anb Bas '^nad ap ojuaxa jBjsa Bjjaqap BjBJid o
aj[Ba ap nojpBj nn e bibui nam^)M ¡BuBjpijain p^pwBp uoa Bsaadxa
oj ojuamSBaj ojjo 'Bpnp botiSjb Bjaidna is ojaj -sajoiaamB soinam
-Sbjj soj na oqaip B^sa vA ojs^ 'oqea b bjjba^jj apand ajquioq opoj
:opB}83 pp sajuajaduioa soub^jo soj ap in sasoip soj ap oí^ajiAi^d ja
sa ou BAijnqijjaj Bpijsnf bj ap nopBDijdB bj anb sa Buij^aop Bjsa ap
ainapnajdjos sbui ojund ja oja^ -opBjsa jap oáiniana un oinoo ^aj bj ap
josaiSsBJj opoj b aBJapisuoa Buanb sojij^praaQ anb asjanodns apand
'soinatnSBjj soquie ajjua uoixanoa bj bjjbj son anbuny • (^) soinantBjnf
jC sopBjBaj 'sbpbjSbs sauoiaisodsip Jod SBppajqeisa souoiadaoxa sbj
uoa 'opBjsa jap ogitnaua nn b jbibui opijinuad bj^ soSaijS sopejsa soj
ap uopipBjj bj miSas anb Bpaanaaj sojijj^oraaQ ojaj -u^ijEj jap saiim
-tj soj oqontn noa BsBdsBj^ BAiinqujaj Bpijsnf bj ap ouajjja ajsa anb
aiuapiAa sg •(g)Kajirao oj anb ja anb (jBjBjsa) napjco opoj ap noisas
-od A BzuBijuoa 'Bpnsnf 'pBpijmbuBJj na upiaBdiapjBd ^oXBm Bjpnaj
aa^q o^sa uain^) 'oisníni oíamfjad un B^noafa anb ja opoj b oíaaad
jambjBna b jbjbui anb ^bjj,, *^aj bj ap sauoisajSeBjj ap asBja Bpoj
b aiuaj| aijanm ap Buad bj ap pBpiuiijiSaf bj aiuauiBaigjau^ auaii
-sos so^ijjjouiaQ 'qaujíi; ap ^aj bj b jBpao^aj aoBq son A BjqtnosB son
soJioson b anb sajojnaafa sns b A pBpijiqBaijdB ap Bjajsa ns b ojaad
-83J pnjijduiB Bnn noa ajaonuí ap Bnad bj ap joabj b ainaniBipijdxa
Biannuojd as anb ouis jBJana^ ua uoioubs bj Baijxjsnf oj^s o^[ "SBoip
-jjnf sauoiauBS sbj ap nopsjojBAsap Bnn b sojiJ^^^uiaQ b ofnpuoa on
soAisBnsjad eoipaui soj b ajuajj uoiaosoa bj ap BiaBaija jouam b^j
'(^)BZ3IBJnlBn BaJí&gt; Bnuopj Bjsa Jod ojad 'aaquioq jb snuoj
-aj nop^anpa bj sand 'sajnBfauías nos n^pBanpa bj A BzajB-miBU B'j,,
•t4BzajBjnjBu BpunSas,, Bun isb opuainjijsuoa A ajqmoq jb opuBrajoj
'sajBjnjBu soidiauod soj ajqos ajuauíBjaajjad jBÍBaua apand ajqmoq
ja Jod oprajisuoD Bjnjjna bj ap opijipa ja opoj anb BqBjapisuoo naiq
sbj\[ 'sanapj^ soqmB ajina uotaisodo Bun sauomido sns na asjBJiuoaua
apand SBuadB 'oAijisod oqaajap A BzapjnjBu ajjua 'sbjsijos soqanni
oraos oiniiuijsip sojij^omaQ uaiq is 'anb Bjjnsaj ojsa opo^ aQ

(i)nq

-nd na in ojajaas na in BnnSjB bjjbj Bjajamoa on ajnamajqBqojd
'noisBnsjad Jod Jaqap jb oppnpnoa sa 'oijbjjuod jb 'anb ja í^aj bj jod
ojos opipadtni ^a as anb ja ajnamajqBqojd bjbjjb^ 'ojajaas ua 'san,j

�oposición entre el derecho y la naturaleza es ahora la oposición entre
la democracia con sus leyes igualitarias y un estado de naturaleza en
que no hay más ley que el despliegue de la potencia física del indi
viduo. Y Kallikles se pronuncia por la segunda y contra la primera.
"El más fuerte" y "el mejor" son expresiones de un mismo concep
to (1). Las leyes son obra de la astucia de los débiles, del rebaño de
los incapaces, que las han hecho para proteger su propia debilidad
e incapacidad contra los ataques de los más fuertes, de los bien dota
dos. Atemorizados por su superioridad, y queriendo anularla, han
establecido la igualdad y declarado que lo malo, lo injusto, es aven
tajar en algo a otro y tratar de hacerse más poderoso, es decir, la
misma superioridad y la voluntad de poderío que constituyen la
esencia del más fuerte. Los débiles constituyen la mayoría y por eso
es injusto aspirar a más que lo que puede la mayoría. En consecuen
cia la democracia trata de someter a los mejores tomándolos en la
infancia, como se domestica a los leoncitos, y haciéndoles creer, a
fuerza de encantamientos y disfraces, que lo justo consiste en no tener
más que los otros.
Entretanto^ el verdadero derecho, la ley de naturaleza, demuestra
que es injusto que el que vale más tenga menos que el que no vale
como él, y el capaz, menos que el incapaz. Al contrario, según la natu
raleza, "todos los bienes del más débil y del menos valiente son pro
piedad del mejor y más poderoso". De esto hay mil pruebas, como lo
muestran tanto los animales como los hombres, entre los cuales vemos
que el signo de lo justo es que el más fuerte se imponga al más débil
y le sea reconocida su superioridad. Así procedió antaño Herakles con
los bueyes de Geryon, y en épocas más cercanas, Darío y Xerxes
con sus guerras contra escitas y griegos, y otros que han obrado de
modo semejante.
Pero los verdaderos señores son hoy, a causa de la educación
democrática que han recibido, los esclavos de los débiles, que se han
encaramado al gobierno. "Pero si surgiera un hombre tan felizmente
dotado para sacudir, quebrar, rechazar, todas esas cadenas, estoy se
guro de que, pisoteando nuestros escritos, sortilegios, encantamientos,
y nuestras leyes totalmente contrarias a la naturaleza, se rebelaría,
se erigiría en señor ante nosotros, él que era nuestro esclavo, y enton
ces brillaría con todo su esplendor el derecho de la naturaleza".
En consecuencia, a la embotadora pedagogía democrática, opone Ka
llikles otra destinada a hacer resurgir a los auténticos señores. Lejos
de reprimir las pasiones más fuertes, hay que fomentarlas dentro de
uno mismo y llegar a adquirir un estado capaz de satisfacerlas, por
más fuertes que sean, colmándolas totalmente. Los medios más aptos
para lograrlo son un gran coraje y una aguda inteligencia. Pero no
todos son capaces de grandes pasiones. El rebaño de los débiles no las
reprime por obedecer a ciertos principios. Al contrario, ha inventado
la prohibición de las pasiones que no tiene o que no puede satis
facer. El derecho positivo es resultado del resentimiento. "La multitud
(1) Gorg. 488 d.
— 250 —

censura a aquellos a quienes se avergüenza de no poder imitar, con
¡a esperanza de ocultar así, su propia "debilidad", y así proclama como
valores negativos la intemperancia y la injusticia y exalta a sus con
trarios como positivos.
Con Kallikles, pues, la crítica a las instituciones vigentes ha lle
gado a su extremo: aparentemente dirigida contra la democracia, en
realidad quiere destruir toda la civilidad helénica minando todo el
sistema de valores en que se apoya. Lo que él pretendía era justamente
la "trasmutación de todos los valores". Más aún. Si nos atenemos a
sus declaraciones finales, su doctrina es la expresión del más radical
nihilismo ético. Cuando un hombre ha obtenido el poder supremo en
un estado lo más vergonzoso y funesto, para él sería la moderación,
la justicia y la templanza: no poder dar a sus amigos más que a sus
enemigos! "La vida fácil, la intemperancia, la licencia, cuando son
favorecidas, son la virtud y la felicidad; lo demás, todas esas fantas
magorías que descansan sobre las convenciones humanas contrarias
a la natura, no son más que tontería y nada".
'A0HNAIQN I1OAITEIA (Constitución de los Atenienses)
Este escrito, trasmitido entre los de Xenophonte, pero ciertamente
no obra de éste (1), publicado en la primera parte de la guerra del
Peloponeso, constituye un ejemplo notable de la destreza mental para
el análisis lógico y científico creada por la enseñanza y la educación
sofísticas. Es la obra de un aristócrata que detesta la democracia pero
admira la consecuencia con que los demócratas saben mantener su
sistema. Sorprende desde el primer momento la capacidad crítica para
desglosar la valoración de los fines de la valoración de los medios,
de suerte que teniendo aquéllos signo negativo puede muy bien darse
que éstos lo tengan positivo. "El gobierno de los atenienses y la elec
ción que han hecho de esa forma política no es lo que deseo elogiar
aquí, puesto que esa elección favorece más a los malos que a los
buenos. Bajo este aspecto, pues, no puedo aprobarlo; pero puesto que
han querido adoptarlo, voy a demostrar que ellos emplean los ver
daderos medios de mantenerlo, y que tienen razón de hacer muchas
cosas que los otros griegos consideran faltas"(2).
Y sigue el análisis detallado de la política ateniense y la demos
tración de su consecuencia al fin propuesto. Así, en el interior, la
solicitud por la marina y el descuido del ejército, responden a que la
primera es formada por el pueblo y de ella dependía el imperio,
mientras que el segundo es formado por los nobles y ricos; se favorece
más a las clases bajas que a las altas, porque multiplicándose aquéllas
se fortificará la democracia; se permite emitir opinión a los ignorantes
y malos, porque así resultará algún bien para los de su especie; si
sólo hablaran los buenos resultaría un bien sólo para su clase. Los
(1)Xenophonte nació alrededor del 430 y la Constitución de los atenienses supone el
predominio marítimo de Atenas del comienzo de la guerra del Feloponeso. Kirchhoff
calculó que fue publicada en el 424.
(2)I, 1. Cf. III, 1.
— 251 —

�uoo '^bjiuii japod ou ap Bzuan^jaAB as sauainb b sojjanbB b Bjnsua

— TSS —
'I 'III K) "I 'I )
'fZt Ia n3 BpBDi^qnd anj snb 0[no]BO
jjoqqaji^[ 'OBSuodoj^^ pp Bjjang b¡ 9p oznstmoo jap SBu^iy ap onniuem oiniinopajrd
I ánodos sasuatuan so¡ ap uoi^mjisuo^ bj j OS^ IP JopapajjB oi^bu a]aoi[douax (I)
soq -asBjo ns BiBd OJ98 uaiq un BiJBijnsaj souanq soj UBJBjqBq ojos
16 íapadsa ne ^p soj bjb&lt;I uaiq unSjB BJBjjnsaj isb anbjod 'sojbui A
sajuBJouSí soj B n?!ní^o aijiuta a^iuuad as íBpBJOouiap bj bjboijijjoj as
SBjjanbB asopuBOijdijjnuí anbjod 'sbjjb sbj b anb SBfBq sassjo sb[ b sbui
aoajOABj as ^soou A sajqou soj jod opBuuoj sa opunáas ^a anb sBjjuaitu
'ouadini ¡a Bipuadap Bjja ap a" ojqand ja jod BpBuuoj sa Bjamijd
b[ anb b uapuodsaj 'ojpjafa pp opmosap ja A butjbut bj jod pnjpijos
bj 'jouajni ja na 'jsy "ojsandojd uij jb spuanoasuoa ns ap uopE-n
-soraap bj A asuaiuajB Boijijod bj ap opBjjBjap sisijbub ja anSis _j_
•(^)wsbjjbj u^iapisuoo so^auS sojio soj anb sbsoo
SBipnra jaoBq ap uozbj uanaii anb A 'oj-Tau^^UBin ap soipam sojapBp
rJ3A soj uBajduia sojja anb jexisomap b j(oa 'ojiBjdopB opiaanb ubij
anb oisand ojad íojJBqojdB opand ou 'sand 'ojoadsB ajsa ofsg -sonanq
soj b anb sojeui soj b sbui ao^aoABj uopo^^a bs^ anb o^eand 'rab^
•íEtÜop oasap anb oj sa on Boijjjod buuoj ssa ap oipaq UBq anb upp
-oaja bj A sasuoiuojB soj ap ou^aiqoS jg,, -oAuísod uB.áuaj oj sojsa anb
asjsp uaiq Xnni apand OAijsSau ous'is sojjanb^ opuoiu^j anb aijans ap
'soipaní soj ap uopbjojba bj ap sauíj soj ap uopBJojBA bjS
BjBd boiijjd pBppBclBO bj oju^niotn aanijjd ja apsap apuajdjog •B
ns jauajuBin uaqBS SBjBJDOinap soj anb uoo Bpaanoasuoa bj
ojad BpBjaouiap bj Bisa^ap anb bjbj^ojsijb nn ap Bjqo bj s^ -s
uopB^npa bj A BznBuasua bj jod BpB^jo oaijijuap A ootáoj sisijbub ja
B^Bd jBjuara Bzajjsap bj ap ajqBiou ojdmafa un ajínipsuo^ 'osauodojaj
jap Bjjan^ bj ap ajj^d Bjaraijd bj ua opBoijqnd '(^) ajsa ap Bjqo ou
ap ojad 'aiuoudouax ap soj aj;ua opiiirasBaj 'ojuasa ajsg
(sasuatuajy soj ap tipionjitsuoj) VíaXIVOlí NGIVNH0V.
•4tBpBn A Buajnoj anb sbui uos ou 'BjnjBu bj b
SBUBtunq sauopuaAuo^ sbj ajqos UBSu^asap anb sbtjo^bui
-sbjubj 8Bsa SBpoj 'sBuiap oj ípBppipj bj A pn}xiA bj uos 'sBppajOABj
uos opuBno 'Bpuaoij bj 'BpuBjadraaiui bj 'jpBj BpiA Bqw ¡soisiinoua
sns b anb SBtn so^iuib sns b jsp ^apod ou tBzusjduiai bj A Bpijsnf bj
'u9pBjapoui bj Bijas ja BjBd 'ojsaunj A osozuoSjaA sbui oj opBisa un
na otuaadns japod ja opiuaiqo bij ajqmoq un opuBn^ #ooiía omsijiuiu
jBDipBj sbui jap uoisajdxa bj sa Buixpop ns 'sajBuij sauopBJBjaap sns
b souiauaíB son xg "utiB 8Bjy[ '^saaojBA soj sopoj ap uopBjnrasBJi,, bj
aiuauiBi8nf Bja Bipuatajd ja anb o^ •BÁ'odB as anb ua s^jojba ap Bmajsis
ja opoi opuBuim Boiuajaij pspijiAp bj Bpoj Jinajsap ajamb pspijBaj
ua 'BpBjooniap bj bjiuoo BpiSijip a^uama^uajBdB :omaj}xa ns b ops8
-ajj Bq saiua^iA sauopniíjsui sbj b Baiijj^ bj 'sand 'saj^^ijjB^ uo^
•soA^isod oraoo soijbj;
-uoa sns b BjjBxa A Bpijsnfm bj A BpuBjaduiaiui bj soAijBSau s^jojba
oraoo BiuBpoad isb jÍ 'up^piJíqaP,, Btdojd ns 'isb jBjjnoo ap Bzusjadsa bt

— os^ —
P 88^ ••'0^ (I)
pnjiíjnuí b^, •oiuairaijuasajt jap op^ijnsa^ sa OAijisod oqoajap j^j
-8IJB8 apand on anb o auap on anb sauoiSBd sbj ap uopiqiqojd bj
opBiuaAut Bq 'oiJBj^uoa jy 'soidpuud sojjap b laaapaqo Jod aunjcdaj
sbj ou sajiqap boj ap ouBqaj j^ 'sauoissd sapusaS ap saaBdeo uos sopoj
ou oja^ -BtouoSipjui BpnSB Bun A aÍBJOo ubjS un uos ojjbjSoj BJBd
sojdB sbui soipam sc^ •ajuarajBjoj SBjopuBuijo^ 'u^as anb eajjtanj sbui
jod 'sBjjaDBjsijBS ap zBdsa opsjsa un JuinbpB b jBSajj A oinsun oun
ap ojjuap SBjJBiuauíoj anb ^Bq 'sa^janj sbui sauoiSBd sbj Jirajjdoj ap
sofa^ 'sajoiias sooi;najnB soj b JiSansaa aao^q b BpBui^sap bj^o 8aj5[ijj
-b^j auodo 'BDtíBjoouiap Bj^o^spad BiopBioqiua bj b 'spuonoasuoo ug
•ttBzajBJtnjBu bj ap oq^ajap ja jopuajdsa ns opo} uoo BiJBjjwq sao
-uojua A 'oABjosa oj^sanu bj^ anb ja 'sojiosou ajuB jouas ua BjjiSwa as
as 'BzajBjnjBu bj b sbijbjjuoo aiuaurjBioi sa^aj SBj^sanu X
'soiSajpaos 'soiuosa sojjsanu opu^aiosid 'anb ap ojná
-as jíojea 'sBuapBO s^sa SBpoj 'jBZBqoaj 'jBjqanb 'jipnoBS BJBd opBjop
3}U3iuzi[aj ubi ajquroq un Biai^jns is ojaj,^ -oujaiqo^ jb opsuiBJBOua
u^q as anb '^ajiqap soj ap soABjasa soj 'opiqpaj UBq anb BaiiBJOomap
uopsonpa bj ap Bsnso b 'Áoq nos sajouas soaapspjaA soj oiaj
•^juefainas opom
^p opBjqo UBq anb sojjo A 'soSaijS A SB^psa bj^uoo sBjjanS sns uoo
saxja^^ A oijbq 'sbuboj^o sbui ssooda na A 'uo^íia^ ap sa^anq soj
uoo sa^?(Bjajj oiibjub oipaoojd isy -pBpijoijadns ns Bppouooaj Bas aj A
jiqap 8bui jb B^uodini as ajjanj sbui ja ano sa o^snf oj ap ouSis ja anb
souiaA sajBna soj ajjua 'sajquioq soj ouioa sajBnnuB soj ojub^ UBJisanm
oj ouioo 'sBqanjd jira XBq ojea 3Q -^osojapod sbui jÍ jofain jap pBpaid
d uos aiuaijBA souaui jap A Jiqap sbui jap sauaiq soj sopo),, 'BzajBi
bj unáas 'oijbjjuo^ jy *ZBdBoui ja anb souaní 'zBd^o ja A 'ja omoo
ou anb ja anb souaní Suaj sbui ajBA anb ja anb oisnfui sa anb
Bjjsanuiap 'Bza^BinjBu ap A^\ bj 'oqoajap ojapBpjaA ja ^ojuBjaJíug
•soajo soj anb sbui
jauai on ua ajstsuoa o^snf oj anb 'saoBjjstp A sojuaiuiBjuBoua ap ^zjan^
b 'jaaja sajopuapBq A 'sojpuoaj soj b Bopsamop as ouioo 'BpuBjuí
bj ua so^opuBuio; sajofam soj b jajauíos ap b^bji Epejoomap bj Bp
-uanaasuoo u^ "bjjo^bui bj apand anb oj anb sbut b jBJídsB ojsnfui sa
osa ^od A buoXbui bj ua^níijsuoo sajiqap so^ 'ajianj sbut jap Bpuasa
bj ua^njijsuoa anb otjapod ap pBjun^oA bj A pBpijouadns buisihi
bj 'apap sa 'osoaapod sbui asjaoBq ap jbjbji A ojjo b o^jb ua jbíbi
-uaAB sa 'ojsnfui oj 'ojbui oj anb opBJBjoap A pBpjBnSx bj oppajqsisa
usq 'BjJBjnuB opuauanb A 'p^puoiJadns ns jod sopBziJotuajy -sop
-Biop uaiq soj ap 'saj^anj sbui soj ap sonbBjB soj bjjuo^ pBppBdsoui a
pspijiqap Bidojd ns aa^ajojd BJBd oqoaq UBq sbj anb 'saoBdBaui soj
ap ouBqaj jap 'sajiqap soj ap BpniSB bj ap Bjqo uos sa^aj sb^j -(^) oj
-daauoo ornsiin un ap sauoisajdxa uos ttjofaui ja?? A t4ajjanj sbui j^M
'BJauíud bj bj^uoo A Bpun^as bj jod Bpunuojd as saj^^ijjB^ ]^ *onpiA
-ipni jap boisij spuajod bj ap anSaiydsap ja anb ^aj sbut ^Bq on anb
ua BzajBjn^Bu ap opBjsa un A SBiJBiíjsn^í sa^aj sns uoo upBjaouiyp bj
ajina U9pisodo bj Bjoqs sa BzajBjnjBu bj A oqoajap ja ajina U9pisodo

�esclavos y metecos gozan de gran libertad e impunidad porque el co
mercio de sus dueños está en sus manos. Y en la política exterior,
la persecución de los personajes eminentes en cada ciudad aliada se
explica porque, como son odiados por sus inferiores, se mantiene así
la simpatía de éstos. Se obliga a los aliados a juzgar sus procesos en
Atenas, porque, además de poder aprovechar el dinero consignado
por las partes y aumentar el rendimiento de los impuestos y de los
que tienen casas o esclavos de alquiler, sin salir de Atenas los gobier
nan, sosteniendo a los demócratas, hundiendo en los fallos a sus ene
migos, y obligando a los aliados a respetar no sólo a los atenienses que
viajan hacia ellos, sino a todo el pueblo que es el que juzga y hace
la ley.
Todo esto, que constituye el tema central de la obra, atañe a la
política de los medios y, como tal, no corresponde a nuestra investi
gación. Pero el autor ha expresado además, breve y enérgicamente,
su opinión sobre las formas de gobierno y su valor de fondo. La liber
tad es un valor negativo, incompatible con el buen gobierno. En la
buena constitución los idóneos, legislan, los buenos reprimen a los
malos, y no permiten a los locos emitir su opinión (1). Para el autor,
como para toda la tradición nobiliaria (2), honestos y capaces son
los eupátridas y los ricos; malos y locos, los pobres y plebeyos (3).
Pero en la buena constitución el pueblo cae pronto en la esclavitud.
Ahora bien, el pueblo no quiere una buena constitución, si en ella
él se torna esclavo. Ante todo quiere ser libre y gobernar, y no le
importa si la constitución es mala. "Lo que os parece una mala cons
titución es cabalmente lo que da al pueblo fuerza y libertad"(4).
La democracia es no sólo un gobierno malo, sino que consciente
mente prefiere lo malo. El pueblo ateniense distingue perfectamente
al bueno del malo. Pero prefiere a sabiendas al malo porque se apro
vecha de él. Al bueno lo detesta, pues el pueblo cree que la virtud
conduce a desgracia y no a la felicidad (5). En particular se censura
la lentitud y venalidad de la administración de justicia en Atenas (6).
La justicia es lenta porque hay muchos días de fiesta, los asuntos
son numerosísimos y se delibera largamente sobre todo. Es cierto que
con dinero se puede obtener una sentencia, pero aún así los asuntos
son tantos que no pueden fallarse todos. Y si se establecieran más
tribunales con menos jueces cada uno, la facilidad para corromperlos
sería aún mayor. A pesar de todas estas críticas, el autor perdona al
pueblo su amor por la democracia, pues se explica que cada cual
persiga ante todo su bien particular. Pero censura acremente al que,
no siendo del pueblo, elige vivir en ella más bien que en la oligarquía.
Ese le parece sospechoso de abrigar intenciones criminales, creyendo
más fácil ocultarse en una democracia que en una oligarquía (7).
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)

I, 9.
Comp. supra. Thf.ocnis p. 259 del número anterior.
Esto resalta de todo el cap. I, sobre todo 7 y 8.
I, 9.
II, in fine.
III, 1 y es.
II, in fine.
— 252 —

Podría pensarse que estos defectos son accidentales y que la de
mocracia es susceptible de una reforma interna. No es así sin embargo.
La democracia es un gobierno intrínsecamente malo. Toda mejora
implicaría una desfiguración, una mutilación de su principio. "En
efecto, si no se trata más que de mejorar la constitución, se hallarán
muchos sistemas; pero mantener la democracia, de manera que el
gobierno mejore no es cosa fácil, a menos que se agregue o se suprima
algo poco a poco"(l). Entonces cabe un último problema: ¿es posible
suprimir la democracia? La respuesta es aquí también negativa.
Opositores a la democracia serán naturalmente los que han sido víc
tima de alguna injusticia; pero éstos son relativamente pocos, pues
ejerciendo el pueblo los poderes públicos, sus decisiones no perju
dicarán a las clases populares sino a la minoría de los ricos y nobles,
y una minoría es incapaz de suprimir la democracia (2). Se entiende:
por las vías legales. La conclusión lógica que se desprende es que tal
fin sólo se puede lograr por medio de un golpe de estado. Por eso se
ha supuesto que el secreto propósito del autor, al publicar su escrito,
era una invitación a darlo.

THOUKYDIDES
El espíritu crítico y realista de la sofística encontró una aplicación
seria e inteligente en la obra de Thoukydides (hacia 460). Al historiar
la guerra del Peloponeso y la política de los estados que en ella
intervinieron, el pariente de Milciades y ex-general ateniense tuvo oca
sión de mostrar la motivación que impulsaba a las partes y los princi
pios que invocaban, los cuales, alejándose de la antigua moral, con
cordaban muy bien con las nuevas doctrinas.
La influencia de éstas se advierte ya en su posición religiosa.
Thoukydides no apela nunca a los dioses para explicar los sucesos
históricos, como lo había hecho Herodoto. Entiende que todo está
sometido a causas naturales y varias veces indica como ultima ratio
de los hechos a la naturaleza del hombre. Es cierto que reconoce la
voluntad divina y la necesidad de acatarla (3); que al describir la
corrupción moral de Atenas en tiempos de la peste, señala como un
mal la irreligiosidad imperante (4); y que otras veces ha destacado
las profanaciones de cosas y lugares santos (5) y la violación de la
fe jurada en Corcira y otras ciudades (6). Pero en estos casos se
trata más bien de una consideración pragmática en donde la religión
se aprecia por sus consecuencias prácticas y el descreimiento, como
un signo importante de la desintegración moral. Especialmente Thou
kydides se manifiesta escéptico respecto a toda clase de visiones,
pronósticos, adivinaciones y oráculos: éstas son cosas inciertas, vanas
ilusiones, que conducen al hombre a su perdición (7). Así, censura la
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)

III, 9.
III, 12.
H, 64.
II, 53.
IV, 90-99.
III,, 82 y ss
V, 103.
— 253 —

�•0I 'A
•se X Zg 'III
•66-06 'AI
'ES 'II
'II
•zi 'III
6 'III

(¿)
(9)
(S)
(*)
()
(Z)
(I)

Hjns

•'".'/ í II
•88 X I 'III
•autf ! 'II
6 'I
I opoi ajqos 'j -dea \a opoj ap
J oisg
' ojamnu [ap 552 *d SIN3O3HX 'oudnt
dns •dmo;)
"6 'I

(i)
(9)
(S)
(^)

()

(Z)
(I)

bj us anb uaiq bbui Bjja na jiaia aSija 'ojqand jap opuais ou
'snb jb ajuamaiDB BJnsuaa ojaj ^Bjn^iviBd uaxq ns opo^ ajuB ^Sisaad
[Bna BpBO snb s^ijdxa as eand 'BiaBjaomap bj Jod jouib ns ojqand
jb Buopjad jojne ja 'sb^ijijo BBjsa e^po^ ap jssad y -jojÍbui uns Búas
BojjadmojJo^ BJBd pBpijp^j bj 'oun Bpso sa^anf souam uoo sajBunqM^

'sauoisiA ap as^jo epoj b ojaadsaj ooijdaosa BjsaijiuBiu ^s sapipX^j
•noMX aíuauijBpadBg -jbjoui nopBj^a^nisap bj sp aiuBjaodrai ouSis un
otaoo 'ojuaiuipjosap ja ^ BBonoBjd SBpuanoasuoo sns Jod Bio^ade as
uoiSipj bj apuop ua BoijBtnSBjd uopBjapisuoa buti ap uaiq bbut bjbji
as sosbd sojas na ojaj *(9)8apBpnp bbjio A bjiojo3 ua BpBjnf aj
bj ap uopBjoiA bj A (g) bojubs sajE^nj jC sbsod ap sauopBuBjojd bbj
opBOBjsap Bq saaaA bbjjo anb j í (^) ajuBjadmi pBpisoi^ijajJi bj jBiu
un onioa BjBips 'ajead bj ap sodmaij na BBuajy ap jbjoui uopdnJJoa
bj Jiquasap jb anb í () bjjbjbob ap pBpisaoau bj A BuiAip pBjunjoA
bj aoouooaj anb ojjap sg •ajqiuoq jap Bza^jnjBn b[ b soq^aq so^ ap
oijdj ntuijjn oinoD Boipui saoaA sbuba á s^^ejiubu sbsiibo b opilamos
Bjsa opoj anb apuaijug 'Oíopojajj oq^aq ^jqBq o^ oraos 'soauojsiq
sosa^ns so[ jBaijdxa BJBd sasoip so¡ B sannu B^ads ou
•BSOi^ipj u^pisod ns ua ^Á auaiApB as SBisa ap Biouanjjuí

•(¿) BinbJBSijo Bun ua anb BioEJOomap buh na asjstjnao Jiobj sbui
^ 'sajBuiunjo saooiDuaiui jB^uqB ap osoqoadsos aaajB¿ aj as¡j

bj Bjnsuao 'isy '(¿)uopipjad ns b ajqraoq jb uaonpuoo anb 'sauoisnji
sbuba 'SBjjapui s^soa nos BBjsa rsojnoBJO ^ sauotoBniAipB 'soaijsouojd

•gBuiJioop BBAanu 8B[ uoo uaiq Anuí
-uod '^joui nSxjuB b^ ap asopuBfap 'sa^na so^ 'uBqBooAui anb soid
-louiad so[ A saiJBd sb^ b BqBejndiui anb uoiobaijoui B[ JBjjsora ap u^is
-Ísdo OAnj asuaiuaiB ^Bjaua^-xa ¿ sapsp^ip^ ap aiuauBd ^a 'uojaiuiAJaiui
B[[3 u^ anb sopBisa so[ ap Bouqod b[ A osauodopj [ap BJian^ bj
y "(09t P^H) BaPÍP^3tnoHX 3P BJtIo BI ua 3l^^ítaJni
aun ojjuooua B0I18IJO8 bj ap BjsijBa^ A oopija mujd8a

saaia^anoHi
Jp B U9PBJIAUI BUn BJ3
ns JBOijqnd jb 'jojns pp oiisodojíd oiai^as p anb ojsandne bi|
as osa joj -opBjsa ap adjoS un ap oipam jod jbj^oj apand as ojos uij
jbi anb sa spusjdsap 38 snb BaiSoj uoisnjouoo wj 'sajB^aj bbia bbj Jod
:apua^ua ag ' (^) BpBJOouiap bj xiiniadns ap zBdBjuí sa bijouiui Brni A
'sajqon A bodu soj ap buouiut bj b outs s^jBjndod sasBja bbj b uBjBoip
-nfaad on sauorepap sns 'sooijqnd sajapod boj ojqand ja opuapisfs
sand 'soood ajuauíBAUBpj nos so^sa ojiad ÍBiausnl'ui buti^jb ap suni
-oía opis UBq anb soj ajuarajBiniBU u^jas BpBjaomap bj b sajojisodQ
•BAiisSau uaiquTBj inbB sa Bj^ands^j vj ¿BiDBJ^oinap bj jimudns
ajqísod sa? :Bmajqojd omijjn un aq^o saauo^u^ -(j;)ítoood b oaod oSjb
Binudns as o anSaj^^ as anb souaui b 'jpfj soa sa on ajofam ouaaiqoS
ja anb BjauBin ap 'BpBJOOuiap bj aauaiuBui oaad íSBtnajeis soqanra
UBiBjjsq as 'nopnjiisuoa bj JBJofain sp anb sbui b^bj; ae ou ib '
U3 "oidpuud ns ap uopBjiinuí con 'u^pBjnSijsap un BMB^ij
BJoíain ^po^ 'ojeoi ajuaniB^asuiJjuí oujaiqoS un sa spBJDoraap
•o^jeqnia uib jsb sa o^¿ -Bujaiui Bnuopj un sp ajqijdaasns sa Bp
-ap bj anb jC sajeiuapp^s nos sojoapp soisa snb asaBBuad Bjjpoj

bbui uBaaioajqeisa as is ^ -sopoj asjsjjBj uapand ou anb sojubj uob
sojunsB soj I8B utiB ojad 'Biouajnas Bun aauajqo apand as ojamp uoo
anb o^jaia sg -opoj ajqos ajuauíBSjBj BJaqijap as A souimsojauínu nos
sojunsB boj 'Bjsaij ap BBip soqonm ^Bq anbjod Bjuaj sa Bppsnf vj
• (9) BBuajy na Bpi^snf ap uopBJisiuimpB bj ap p^pijBuaA A pmijuaj bj
Bjnsuao as jBjnai^Bd ug •() pBppijaj bj b ou A Bpsj^sap b aonpnoo
pn^jiA bj anb aajo ojqand ja sand 'Bjsaiap oj ouanq jy -ja ap BqoaA
-oade as anbiod ojbut jb sspuaiqBB b ajaijajd ojs^ -oj^ui jap ouanq jb
ajnaraBj^ajjad an^upsip asuaiuajB ojqand jg •ojbui oj ajaipjd ajuara
-a^napsuoo anb ouis 'ojbui ouaaiqoS un ojos ou sa BpBJoomap B'^
' (t)p^^^l ^• ^snj ojqand jb sp anb oj aiuamjBqBo sa uopn^ij
-suoD BjBm Bun aoaiBd so anb oqM 'Bj^ni sa uopmpsuoo bj is Bjjodrai
aj ou A 'JBujaqoS A ajqij Jas ajamb opoj ajuy 'OABjosa buioj as ja
Bjja ua 18 'uopnjiiBuoD Buanq Bun ajainb ou ojqand js 'uaiq Bjoqy
•pnjiAB[osa bj ua ojuojd a^o ojqand ja nopnjusuoo Buanq bj ua ojaj
"(g) sojíaqajd A sajqod soj 'soooj A sojBm ísoou boj A SBpijjsdna soj
nos saosdBO A soisauou '(^) BiJBijiqou uopipBj} bj Bpoi BJBd omoo
'jojnB ja bjb^ '(1) uoiuido ns aijiina soooj soj b uaiinuad ou A 'bojbui
boj b uamiadaj souanq boj 'uBjsiSaj 'soau9pi boj uoprupsuo^ Buanq
bj ug 'ouJaiqoS uanq ja uoo ajqiiBdmooui 'oAijBáau jojba un sa pBj
-jaqij Bq *opuoj ap jojba ns A oujaiqoá ap sbuuoj sbj ajqos uoiuido ns
'aiuauíBOi^jaua A 3Aajq 'sBiuap^ opBeajdxs Bq aojnB j^ OJ3,J -uoiob^
-1183AUI Bjjsanu b apuodsajjoo ou 'jbj oino^ 'a" soipam soj ap Bo^ijod
bj b auB)B 'Bjqo bj ap jBJiuao Braaj ja ainjijeuoD snb 'ojsa opo^
•jíaj bj
aoBq A BSznf snb js sa snb ojqand ja opoi b ouis 'sojja Bp^q ubíbia
anb sasuaiuaiB soj b ojos ou JB^adsaj b sopsijB soj b opuB^ijqo A 'boSiui
-au3 sns b bojjbj soj ua opuaipunq 'SBjBjaomap boj b opuaiuajsoe 'ubu
-jaiqoS soj SBuajy ap jijes nis 'jajmbjB ap BOABjosa o sbsbo uauai) snb
soj ap A so;sandrai boj ap o;uaiuiipuaj ja jBjnaranB A saiJBd sbj jod
opBiioisuoD ojauíp ja jBqoaAOjdB japod ap SBraape 'snbjod 'BBuajy
us sosaoojd sns JB^znf b sopBijB soj b s^ijqo ag 'so^ss sp BjiBdmis bj
jsb auaijuBtn as 'sajouajuí sns jod sopBipo uob omoo 'anbjod Boijdxs
38 BpsijB pspnp BpBo us saiuauítua safBuosjad boj ap uopnoasjad b^
'joijajxa Bapijod bj ua j^ -soubui sns ua Bjsa sonanp sne ap opjam
-00 ja anbjod pBpiundmi a pBjjaqij ubj3 sp ubzoÍ sooa^ara A soABjosa

�superstición de Nicias, que a causa de un eclipse de luna, tenido por
mal agüero, no levantó el sitio de Siracusa (1). En cuanto a los orácu
los comprueba que la ingenuidad de los hombres los interpreta a posteriori de tal modo que siempre se convencen de su verdad. El oráculo
de Delfos había profetizado desdichas si se profanaba su templo, pero
como ocurrió lo contrario, es decir, que el templo fue profanado a
causa de los desastres militares, Thoukydides, parodiando la inter
pretación ingenua, concluye: "el oráculo dijo lo contrario de lo que
se entendía, porque las calamidades y desventuras no sobrevinieron
a la ciudad, porque el templo fuera profanado al habitarlo las gentes,
según quisieron dar a entender, sino que, al contrario, por la guerra
vino la necesidad de vivir en él" (2). Hay una sutil ironía en esta
pretendida interpretación que, tomada en serio significaría que el
oráculo había profetizado el castigo precediendo al pecado. En otro
caso se disputaba sobre el significado de la palabra "Xt[iós" de un
oráculo. Unos la interpretaban por "hambre", otros por "epidemia"...
"hasta que llegó ésta y todos le aplicaron el dicho del oráculo. Y a mi
ver —comenta Thoukydides— si ocurriese alguna otra guerra en tie
rra doria, acompañada de hambre, también lo aplicarían a ella" (3).

En cuanto a los principios sociales, se invocan, varias veces las
ideas tradicionales de justicia, de paz y de democracia. Los corintios
invocan la justicia de su causa para hacer la guerra a Atenas (4);
los corcirenses no admiten que las colonias sean fundadas para ser
siervas de las metrópolis sino para ser sus iguales; el siciliano Hermókrates, al bregar por la terminación de la guerra por medio de una
paz general y común, estima a ésta, invocando a todos los hombres
prudentes, como "la mejor cosa del mundo"(5). Respecto a la demo
cracia, Atenágoras, en su discurso a los siracusanos la defiende contra
las objeciones de los oligarcas. En materia de finanzas es mejor la
administración de los ricos, pero en política general y en la reparti
ción de las cosas particulares y públicas es superior el estado demo
crático, porque antes de resolver se oyen los pareceres de todos y
por tanto de los más prudentes, y se hace una distribución equitativa
de los bienes y las cargas, evitando que los poderosos repartan los
perjuicios entre todos y guarden los provechos sólo para sí (6).
Y Perikles, en la famosa oración en elogio de los muertos en la guerra,
al describir la democracia ateniense, pone de relieve sus tres rasgos
fundamentales que son al mismo tiempo en su mera enunciación tres
argumentos en su favor. En primer lugar, gracias a la igualdad polí
tica, que no hace distingos se sangre ni de fortuna, cualquiera podía

(1)VII, 50.
(2)II, 17.
(3)II, 54.
(4)I, (pág. 89 ed. española).
(5)IV, (pág. 330 id.).
(6)VI, (pág. 122).

ascender hasta los cargos directores con tal que demostrara capacidad
para ello. "Nuestro gobierno se llama democracia porque la adminis
tración del estado no pertenece ni está en pocos sino en muchos. Por
lo cual uno de nosotros —de cualquier estado o condición que sea—
si tiene algún conocimiento de virtud, tan obligado está a procurar
el bien y honra del estado como los otros, y no será nombrado para
ningún cargo, ni honrado, ni acatado por su linaje o solar, sino tan
sólo por su virtud y bondad. Que por pobre o de bajo suelo que sea,
con tal que pueda hacer bien y provecho al estado, no será excluido
de los cargos y dignidades públicas" (1). En realidad, pues, la demo
cracia es la verdadera aristocracia: no la trasmitida por el título o la
riqueza sino la de las capacidades personales de la inteligencia y de
la honradez. Por eso hacia el final dice Perikles: "a mi parecer, el
primero y principal juez de la virtud del hombre es la vida buena y
virtuosa, y el postrero que la confirma es la muerte honrosa". La ver
dadera concepción de Thoukydides se aclara aún más cuando después
de haber hecho el elogio de Perikles y afirmado su superioridad
frente a todos los políticos contemporáneos y posteriores agrega: "al
parecer, el gobierno del estado era en nombre del pueblo; pero de
hecho todo el mando y autoridad estaba en él" (2).
En segundo lugar, la democracia significa el reinado de la liber
tad y "libertad es felicidad y la felicidad libertad". Por último, la
democracia es un régimen de publicidad, que no tiene secretos para
nadie. "Nosotros permitimos que nuestro estado sea común a todas
las gentes y naciones, sin vedar ni prohibir a persona natural o extran
jera ver ni aprender lo que bien les pareciere, no escondiendo nues
tras cosas aunque pueda aprovechar a los enemigos verlas y apren
derlas...".
Pero, por otro lado, y en oposición a estas ideas de justicia, paz
y democracia, Thoukydides hace ver cómo los antiguos principios
habían perdido su vigencia, negados o simulados, y cómo de jacto, lo
que impulsa a los hombres y a los estados son los intereses de las
partes que están en juego. Así, dentro del estado, demócratas y aris
tócratas defienden sus principios sólo de palabra, porque de hecho
consideran su particular interés (3). Lo mismo ocurre en las relacio
nes internacionales: el siciliano Hermókrates juzga que Atenas, bajo
la apariencia de amistad y alianza con las ciudades de la magna
Grecia, sólo busca su ventaja y provecho (4). Por eso los corintios,
que dicen tener la justicia de su parte, arguyen además que sólo la
justicia acarrea ganancia (5).
La bondad de la democracia queda también malparada cuando
Thoukydides, por boca de Diodoto, señala que para persuadir al
pueblo de alguna cosa buena o mala es necesario usar de cautelas y
mentiras; que sólo el que lo adule ganará su confianza, mientras que
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)

254 —

II, 35-46.
II, 65 y ss.
III., 82.
IV, 61.
I, (pág. 33).
— 255 —

�— sss —

— t-S^ —
•(ES •*?&lt;!) 'I(S)
"19 'AI(^)
•^8 'III()
• ^ S9 'II(Z)
'II(I)

anb SBJiaaim 'BzuBijuoa ns bjbubS ajnpB oj anb ja ojos anb ^SBjpuam
^ 8B[9jnBa ap JBsn ouBsaaau sa jBm o Buanq bsoo BtmSjB ap ojqand
jb JipensJad Bjed anb Bj^nas 'ojopoiQ ap Booq jod 'sapipÁ'^jnoqjj^
optrena BpBJBdjBur uaiqmBi spanb spejaomap bj ap pBpuoq B^
•(g) BpUBUB B9WB0B BIDIíSnf
B[ ojos anb SBinapB nainSjB 'ajjed ns ap Biapsnf bj jana^ naaip anb
'8OpulJOa 8OI OSa Iod ' (f) OqD3AOJd A BÍBJU3A 118 B38Iiq OJO8 'Bpaj-^)
Bu^em bj ap sap^pnp sbj noa bzubtjb A pBjsiuiB ap BpuaiJBdB bj
ofeq 'SBuajy anb Báznf sajEJ^joniJajj oueijpis ja : sapmoiaBu ja^ai san
-opsjaj bbj n^ ajjnao omsiin &lt;kj •() sajaiui JBjnapj^d ns UBjapisuoa
oqaaq ap anbjod 'BjqBjBd ap o^os soidpuijd sns uapuaipp sbjbjooj
-sijb Á SBjBJOoniop 'opB^sa [ap oajuap 'jsy -oá^nf na usjsa anb sajJBd
sb[ ap sasaja^ni so[ uos sopejs^ soj b á sajqmoq so[ b BS[ndiui anb
o[ 'ojovf ap oiuo3 ^ 'sopB^nrats o sopB^aa 'epnaSiA ns opipjad HBiqBq
aoidiouijd son^ijuB so[ omoa JtaA aa^q sapip^^noqj, 'BioBjaoinap Á
'Biaijanf ap SBapi 8B)sa b uopisodo na Á 'op^^ ojjo jod 'o
j SByjaA soSimaua soy b JBqaaAoade Bpand anbnns sbsod sbjj
-sana opnaipnoasa on 'a^apajsd saj naiq anb o^ japua^dB m j^a Bjaf
-UBJjxa o jbjiijbu suosjad b jiqtqoid m jBpaA uis 'eauop^u A. ea^uaS 8B[
sBpoj b nnuioa Bas opsjsa oi^sann anb eomuinuad sojjoso^j,, -aip^u
eojajDas auai} n anb 'pBppijqnd ap uaniiSaj un sa BpBjaotaap
'omppri io¿ *4tpBíJ3qi^ pBppi[aj B[ á pspioijaj sa pB^jaqn;,^ ^ pv%
B[ ap opBtnaj p boijiuSis BpBjaomap bj 'jB8n[ oponSas ng
"(^)I8 na qísa pBpjjojnB A opuBín p opoj oqoaq
ap oaad ío^qand pp ajqmoa ua Bja opsjsa pp oujaiqoS p 'j
^,, :BSaiB saiouaisod A soanv^odma^aoa soDijip^d so^ sopoj b
pBpiioijadns ns opBuuijB A saj^iia^ ap otSop p oqoaq jaqsq ap
sandsap opuEno SBta unB bjbjob as sapip^^noqj^ ap nopdaauoa Bjapep
-J3A B1^ *(^B8OJnoq ajj^nni b[ sa biujtjuo^ b[ anb ojaj^sod p A 'BsonjaiA
A Buanq BpiA bj sa ajqinoq pp pnjaiA B[ ap zanf ^dpaijd A oaamijd
p 'aaaajBd ira b^ rsa^ijca^ aoip \^uij p ^p^q osa io¿ "zapeanoq v\
ap j( BpuaSipjin e\ ap sajBnosjad sapBppsdBD sb^ ap bj onis Bzanbu
^\ o opnjji p jod BpiíirasBjj B[ on :bpbjooi8iib Bjtap^pjaA bj sa bidbjco
-omap bj 'sand 'pBpip^aj u^ "(];)t48BDi[qnd sapBpiu^ip A soájBo so[ ap
opinpxa Bjas on 'opBjsa \u oqaaAOjd A naiq jaasq Bpand anb pi noa
'Bas anb opns of^q ap o a^qod jod an^) 'pBpuoq A pmaiA ne jod opps
ubj oms 'jbjos o a^Bin^ ns jod opBjBOB in 'opBJUoq tu 'oSjsa un^uiu
opBjqraou Bjas oú A 'sojjo so^ otnoo opBjsa pp BJnoq A naiq p
b Bjsa opBSt^qo ubj 'pniJiA ap pjnaiiuioouoa nnS^ anan is
—Bas anb nopipuoa o opBisa jainb^ena ap— sojjosou ap oon ^na o^
jo^ •soqantn na ouis soaod na Bjsa in aaaua)jad ou opBjsa pp nopBjj
•einimpB bj anbjod BpBjooraap ehib^ as oniaxqo^ ojjsan^[,, *o^p BJBd
BJBJjsouiap anb ye% noa sajojas^rp so^jb3 eoj BjsBq japnaasB

•(zzi • s?a) 'IA
•P! 0E " Sed) '^I
1 P 68 •8b&lt;I) 'I
" 'II
•11 'II
OS 'HA

(9)
(S)
(t)

()

(^)

(I)

ujpod Bjainbpna 'butvuoj ap tn 9j9ubs as soSnijsip aa^q on anb
-j[od pBpfBn^í b^ b sbpbjS 'j^Snj janTTjd n^ uoabj ns na sojnainnSjB
ají nopBpnnna Bjcain ns na odmap otnsira p? nos anb sa^juaniBpunj
soásBj sajj sns aAaip^ ap auod 'asnainaiB BiaBjaoinap b^ jiqijasap jb
'BjjanS bj na so}janm boj ap oíSoja na nopsjo BsomBj bj na 'sajíjija^ j^
• (9) re BJBd ojos soqaaAOJd soj napjBn^ A sopo; ajjna sopmfjad
soj nB^jBdaj sosojapod soj anb opuBjiAa 'sbSjb^ sbj A sanaiq soj ap
BAUBjmba noianqijjsip Bun aa^q as A 'sa^uapnjd sbui soj ap ojub^ jod
A sopo^ ap sajaa3JBd soj uaXo as jaAjosaj ap sajuB anbjod 'oapttja
-omap opB^sa ja jouadns sa SBaijqnd A saJBjnapjBd SBSoa sbj ap nop
-U-iBdaj bj na A jBjans^ sapjjod na ciad 'sooij soj ap nopBJisimmpB
bj Jofatu sa SBzuBuij ap BuaiBra u^ ^sbojeSijo soj ap sanopafqo sbj
BJ^noa apnaijap bj souBsnaBJis soj b osjnasip ns na 'BBjoSBuaiy 'BpBJD
-ouiap bj b ojaadsa^j •(g)ítopnnra jap Bsoa jofam bj,, oruoa 'sajuapnjd
sajqnioq soj sopo) b opnBaoAui 'Bjsa b Bmpea 'unnioa A jBjana^ zsd
snn ap otpain jod Bjjaná bj ap uop^uinuai bj jod Js^ajq jb 'sajBjjf9ra
-J3JI onsijpis ja ísa^BnSí sns Jas bjb¿ onis sijodoJiam sbj ap sBAjais
^as BJBd sspBpunj nBas ssinojoa sbj anb naiimpB on sasnsjpjoa soj
i (f) SBnajy b BjjanS bj jaaBq BJBd ssnB ns ap Bpusnf bj neaoAm
soiinuoa so'-j 'BpBjaomap ap A zsd ap 'Bppsnf ap sajenopipBj) SBapi
sbj saaaA sbijba 'uBaOAní as 'sajBpos eoidpmjd soj b ojnBna u^

"(8) 8IIa B nBjjBoijdB oj naiqniBi 'ajqniBq ap BpBUBdmoaB 'Brjop bjj
-aij na BjjanS bjjo enn^jB asaujnao is .—sapip^^jnoqj^ Bjuaraoa— j^a
ira b j^ 'ojnasjo jap oqoip ja nojBaijdB aj sopo} A B^sa o^ajj anb B}8Bq,,
—ttBiraapidaM jod soj^o 't4ajqrasq,, aod UBqBjaadjajuí bj sonj^^ -ojnaBJo
un ap ít5PIig^í,, Bjq^jBd bj ap opBDijinSis ja ajqos BqBjndsip as osbo
ojio u^ -opBaad jb opnaipaaajd o^ijsbo ja opBzpajojd BiqBq ojnasjo
ja anb Busaijiu^is ouas na BpBiuoj 'anb uoioBjajdjaiui Bpipuajajd
Bi^a na biuoji jijns Bnn ^bjj •(^)41ja na jiaia ap p^pisaaau bj ouia
BJjan^ bj jod 'ouBjjuoa jb 'anb ouis 'japna}na b jBp nojaismb unSas
'saina^ sbj ojjBiiqBq jb opBuBjojd BJanj ojdmaj ja anbjod 'pBpnp bj b
?ojainiAajqos on sBJinuaAsap A BapBpiraBjBa sbj anbjod 'Btpuajna as
anb oj ap ooBjjuoa oj ofip ojnaejo ja,, :aXnjanoa 'Bnna^m noiaBjajd
-jajuí bj opnBipojBd 'sapip^^jnoqj^ 'sajBiijira sajjsBsap soj ap BsnBa
b opBUBjoad anj ojdnia^ ja anb 'jpap sa 'oiJBj^noa oj oujnao oraoa
ojad 'ojdraa^ ns BqBUEjojd as is SBqaipsap opBzpajoad Biqeq sojjaQ ap
ojnasjQ ^g -pspjaA ns ap naanaAnoa as ajdraais anb opoui jbi ap tAoxiai
-sod v Biaadjaiui soj sajqiuoq soj ap pBpinua^m bj anb sqanjdraoa soj
•nasjo soj b ojuBno ug -(j) BsnaBJig ap opre ja ojueAaj ou 'ojanáB j^ra
jod opiuai 'Bnnj ap asdij^a un ap BsnBa b anb '8Bpi^[ ap noppsjadn^

�r
quien le proponga algo bueno pero sin halagos caerá en sospecha de
que procura ocultamente su propio logro (1).

todos tuvieseis el mismo poder y facultad que nosotros, haríais lo
mismo" (1). Esta es, ni más ni menos, la doctrina de Kallikles, con
vertida ahora en principio vigente y director de la política ateniense;
y es más que probable que la tesis del personaje del Gorgias no sea
otra cosa que la enunciación teórica de esa política realista e impe
rialista.

El mismo Diodoto destaca la ineficacia del derecho para impe
dir el delito cuando el hombre está estimulado por alguna impetuosa
inclinación. "En muchos estados hay pena de muerte, no sólo para
semejantes delitos, pero aún para otros mucho menores, y a pesar
de ello siempre hay hombres que se exponen a peligro de esta pena
con esperanza de escapar de ella. Ninguno emprendió rebeliones que
no pensase salir con ello, ni hubo estado que no le pareciese tener
mayores fuerzas propias o de sus amigos que otro. Mas al fin es cosa
natural a los hombres pecar, así en general como en particular; y
no ha habido ley tan rigurosa que lo pudiese vedar ni estorbar por
más que se hayan inventado nuevos tormentos y castigos para los
delitos, por si el temor podría apartarles de hacer mal".

En esta misma concepción encaja la idea de que el valor negativo
de las leyes no es una objeción contra ellas. Lo malo es la variabilidad
e inconstancia en su aplicación; el buen gobierno es aquel que usa
constantemente y sin revocarlas las leyes vigentes, cualesquiera que
sean. De acuerdo con este pensamiento señala Cleón que el imperio
ateniense ha llegado a ser una verdadera tiranía y que para conser
varlo no es posible cambiar los métodos empleados (2). Y en el mismo
orden de ideas, Alcibíades aconseja la expedición a Sicilia arguyendo
que "no está en nuestra mano poner un término a nuestro imperio,
para decir que ninguno pase adelante, sino que para defenderle es
necesario acometer a unos y guardarnos de ser acometidos por
otros"(3).

Otro principio de los nuevos tiempos que Thoukydides ha reco
gido porque era constantemente invocado, especialmente por los ate
nienses, como regulador de la política internacional, es el de que el
más fuerte tiene el derecho de someter a su voluntad al más débil.
Ya al comienzo de la obra, en la discusión general que tuvo lugar en
el senado de Lacedemonia, los atenienses lo enuncian como una com
probación que surge de los hechos históricos (2). Y el mismo le sirve
a Eufemio para explicar a los camarinos por qué los atenienses des
pués de las guerras médicas se desligaron de la dirección de Esparta:
"porque no había más razón para que ellos nos mandasen a nosotros
que nosotros a ellos, sino la de que ellos eran más poderosos a la
sazón que nosotros, y, por lo tanto, llegando nosotros a ser señores y
caudillos de los griegos que antes estaban sujetos a los Medos, hemos
tenido y habitado nuestra tierra, sabiendo de cierto que mientras
tuviéramos fuerzas para resistir al poder de los lacedemonios, no hay
razón para que debamos estarles sujetos"(3).
Pero donde esta ley del más fuerte se afirma en toda su crudeza
con la pretensión de un principio universal de la naturaleza es en la
discusión habida en el ayuntamiento de Melos en donde los atenienses
tratan de obligar a la pequeña isla a entrar de su lado en la guerra.
"Cuando los más débiles contienden sobre aquellas cosas que los más
fuertes y poderosos les piden y demandan, conviene ponerse de acuer
do con éstos para conseguir el menor mal y daño posible"(4). Y des
pués de declarar sin ambajes que es su voluntad inquebrantable so
meterlos a su señorío (5) sostienen que lo que hacen es justo y que
"por necesidad de naturaleza, el que vence a otro le ha de mandar
y ser su señor, y esta ley no la hicimos nosotros, ni fuimos los pri
meros que usaron de ella, antes la tomamos al ver que los otros la
tenían y usaban, y así la dejaremos perpetuamente a nuestros here
deros y descendientes. Seguros estamos de que si vosotros y los otros
(1)
(2)
(3)
(4)

(5)

III, 234.
I, 76.
VI, 85.
V, 89.
V, 91.

(1)V, 105. Cf. lil.
(2)III, 40.
(3)VI, 18.

— 256 —

— 257 —
17

^

�— 9S^ —
"81 'IA (E)
'O^ 'III (^)
•III '13 "SOI 'A (I)

•16 'A (S)
•68 'A (t)
•S8 'IA ()
•9¿ 'I (Z)
'ttZ 'III (I)
bojío so[ A sojiosoa is anb ap soniBisa sojngag •sa^uaipnaosap A sojap
-ajaq soj^sann b a;uaraBmadjad somsjBÍap bj jsb A 'uBqBsn A UBiua;
b^ sojjo so[ anb J3A jb somBiao} bj ^a^u^ 'bjj^ ap nojBsn anb sojam
-ud soj eorainj in 'sojjosou soinpiq bj on jíaj Bisa A 'joyas ns jas A
jBpuBUi ap Bq aj ojjo b 33U3A 3nb J3 'BzajBjniBn ap pepieaoau Jod,,
anb A o^snf sa uaoeq anb oj anb nanapsos (^) ououas ns b eofja^am
-os ajqB^nBJqanbaí p^iunjoA ns sa anb s^ÍBqniB uis jBJBpap ap sand
-83p j^ *(^)^3jqisod ouBp A [biu jonam ja JiñSasuoa BJBd sojsa noo op
-jana^ ap asjauod anaiAuoa 'uBpuBuxap A napid ssj sosojapod A sa^janj
8Bm soj anb sbsoo SBjjanbB ajqos napuapnoa sajiqap sbui soj opnsn^)n
•BJJanS bj na opBj ns ap jBj^.u a b bjsi Buanbad bj b jsSijqo ap ubjbj;
sasuaiuajB soj apuop na sojap^ ap ojuaiuiBjunjÍB ja na Bpiqeq uoisn^sip
bj na sa BzajBjn^BU bj ap jBSJSAiun oidpuijd nn ap noisuajajd bj noa
Bzapnja ns Bpoj ns buijijb as ajjanj sbui jap A^\ Bjsa apuop ojaj
*(g)usoi3Íns S3JJB^83 souiBqap anb Bjsd uozbj
jÍBq on 'soinoni3p33Bj soj ap Japod jb jtisissj Bjsd s^zjanj somejaiAnj
SBJiuaiui anb ojjap ap opuaiqBS 'bjj^ij Bjjsanu opBiiqsq A opina)
sotnaq 'sopap^ soj b sojafns uBqe;s3 sajuB anb soSaijá soj ap sojjipns^
A 83JOU38 J38 b soj;osou opuBj^^jj 'o;ubj oj jod ¡A 'sojjosou anb uoxve
bj b sosojapod sbui ubj^ sojj^ anb ap bj onis 'sojjs b sojiosou anb
sojjosou b uasBpuBui sou sojjs anb Bjed uozbj sbut BiqBq on snbjod,,
:BiJBds^ ap uoiaaajjp bj ap noJB^ijsap as SBsipsm SBjjanS sbj ap sand
-sap 838U3iu3)B soj snb jod 8ouiJBuxB3 soj b jB^ijdxs BJBd oiiuajn^ b
8AJI8 3j omsim js j^ *(^) soaijojsiq soqaaq soj ap aSjns snb uppBqojd
-mo3 buh omoa u^punua oj sasuatua^B soj 'Binoui3p33Brj ap op^uas ja
na JBSnj OAnj anb jBJan^S uoisnasip bj na 'Bjqo bj ap ozuaiuioa jb bj^

jod sopiiamoaB Jas ap sonjBpjBnS A sonn b jajaraoaB oiJBsaaan
sa ajjapuapp BJBd anb oms 'ajuBpp^ as^d ounSuiu anb jraap BJBd
'ouadun ojisann b ouiuuai un jauod onem Bjjsanu na Bisa ou,, anb
opuajínSjB Bijprg b uopipadxa bj BÍasuoaB sapBiqpjy 's^api ap uapjo
oraeiin ja na ^ *(jj) sopBajdraa sopojara soj jBiquiBa ajqísod sa on ojjba
-jasnoa BJBd anb A biubjii Bjap^pjaA Bnn jas b op^Sajj Bq asuaiuajB
oijadun ja anb uoaj3 BjBuas ojuaiuiBsuad aisa noo opjanaB 3Q -usas
anb BjambsajBna 'sajuaSiA sa^aj sbj SBjjBaoAaj uis A aiuainajuBjsnoa
Bsn anb janbB sa oujaiqo^ nanq p íu^ioBoijdB ns na BiouBjsuoaní a
pBpi[iqeiJBA B{ sa o^Bin o^ *se[[a bj^uod nopafqo Bnn sa on saXaj sb^ ap
jo^ba \9 anb ap Bapi b^ BÍBana u^pdaouoa Btnsitn eisa u^
-adnn a Bjsxpaj Baijqod ^sa ap Boijoaj nopsiannna B^ anb ssoa bjjo
B38 ou sm^uof) pp afBuosaad pp sissi Bf anb a^qsqojd anb sent sa ^
íasuaiuaiB Boi^jjod b^ ap jo^oaaip ^ aiaaSiA oidpuud na BioqB Bpp-iaA
-noo '83[5[i[p;5[ ap BniJiaop bj 'sonam in sbui iu 'sa Bjsg -(];)4toinsira
oj eiBUBq 'soj)oson anb psipiaBj A lapod omsim p spsaiAnj sopo]

•jiqap 8Bm jb pBjun^oA ns b jalamos ap oq^ajap ja anap ajjanj sbui
ja anb ap ja sa '[BuopBUjajuí s^pjjod bj ap jopBjn3aj ouio^ 'sasuain
•a)B soj Jod a^namjBpadsa 'opBaoAui aiuamajuBjsnoD Bja anbjod opi
-ooaj Bq sapipÁ3¡noqx 3n^ 8diuau soAanu soj ap oidpuijd ojiq
*ujBm J33Bq ap ssjJBiJBdB Bupod joniaj p is Jod 'sojipp
soj BJBd soSiisb3 A so^uauuoj soAanu opBjuaAui UB^Bq as anb sbui
jod JBqjojsa in JBpsA asatpnd oj anb Bsojn^u ubi Aa\ opiqeq Bq ou
A ÍJBjnaiiJBd na ouio^ jBjauaS ua jsb 'jBaad sajquioq soj b jBJnjen
Bsoa sa uij jb sbj^ 'ojio anb soSiuib sns ap o ssidojd sszjanj eajoÁBm
jcauai asapajsd aj on anb opsisa oqnq iu 'ojja noa jijbs as^snad on
anb sanoijaqaJ oipuajdiua ounáuij^; 'Bjja ap JBdBasa ap BzuBjadsa no^
Buad Bisa ap ojiñpd b uanodxa as anb sajqmoq Avi\ ajdmais ojja ap
jBsad b A 'sajonam oqonuí sojio BJBd nriB ojad 'soiíjap saiuBÍamas
BJBd OJ98 on 'aijanm ap Buad .¡í^q sopejsa soqanm ug,7 -u^ioeuipui
Bsonjadini BnnSjB Jod opBjnmiisa Bisa ajqmoq ja opuena ojipp ja jip
-adral BJBd oqoajap jap BiaBaijaui bj BaBisap ojopoiQ onisim j^
*(j) oj^oj oidojd ns ainamBijnao BJnaojd anb
ap Bqaadsos ua Bja^a soSejBq uis ojad onanq oSjb BSnodojd aj uainb

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="558">
                <text>Los orígenes de la Filosofía del Derecho y del Estado (continuación del número anterior) : la época de los sofistas.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="559">
                <text>LLAMBIAS DE AZEVEDO, Juan</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="560">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 2 : p. 211-257</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="561">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="562">
                <text>1947</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="563">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="564">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="565">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="48">
        <name>ESTADO</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="47">
        <name>FILOSOFIA DEL DERECHO</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
