<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/browse?collection=2&amp;output=omeka-xml&amp;sort_field=Dublin+Core%2CTitle" accessDate="2026-06-25T13:55:54+00:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>1</pageNumber>
      <perPage>10</perPage>
      <totalResults>97</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="330" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="563">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/59c5f200d60883908d4945956aefdde5.PDF</src>
        <authentication>fa3f4ff2181a37feebf56fe285ebfb1c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3632">
                    <text>0961

•

9ADU D|
DJO^D19UI D| A OSJDJDd |9p DISGOd D")

JUDSS3J^ ep uqqDj eon-\

SVI0N3I3 a s^avaiNvivíiH aa

vi aa avaisaaAim

�0961

J9LU B| A OSjBJBd |^P BjS80d

8odgvd9l- ^98

9ADU D| ep
D| A osiDJDd leP Disaod

IUDSS3J^ ep uqqDj

SVI3N3ID a saavaiMVPvriH aa

vi aa

�* V-

I

�La poesía del Paraíso y la metáfora
de la nave

�La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave
La III "cántica" es, de las tres, la menos leída y comentada, y
es casi lugar común su menor intensidad poética frente a las otras
dos; la comparación que hace De Sanctis entre ¡Francesca, mujer y
nada más ni nada menos que mujer, y por eso creatura de poesía,
y Beatriz, arquetipo de perfección y, por lo tanto, personificación
abstracta de un concepto, símbolo intelectualista, puede extenderse
hasta transformarla en una comparación entre Infierno y Purgatpr
rio, moradas de almas eternamente terrenales, o aún por un tiempo
apegadas a la tierra, por un lado, y el ¡Paraíso, reino de la perfec
ción eterna e inmóvil, por otro. Esa contraposición es característica
de la poética romántica, que valoriza únicamente al sentimiento, y
aún más a la pasión, como fuente de poesía. Hay que decir quqDe
Sanctis, cuando se acerca directamente al Paraíso —como lo hace
en su "Historia de la literatura italiana"— siente su carácter poético,
pero, para esto, se ve obligado a recoger y a aislar del conjunto,
acumulándolas, las maravillosas imágenes, que son otros tantos reñe^
jos de la tierra en el cielo. Esa "terrestridad" de la más alta poesía de
Dante es un juicio que de De Sanctis pasa a Croce y de Croce a
Momigliano. Ahora bien: el Paraíso es, sin duda, la menos terrenal
de las tres "cánticas". Sería lógico que fuera considerada como la de
poesía más intermitente y menos elevada. Pero este juicio no está
claramente formulado ni en De Sanctis ni en Croce, ni aun en Mo
migliano, que es quien más se le acerca. ¿En qué consiste, pues, la
poesía del Paraíso, que no tiene más pasión que el amor que se iden
tifica con la caridad, que se identifica, intelectual y místicamente
a la vez, con la tercera persona de la Trinidad? ¿En qué consiste
la poesía de una "cántica" en que cantos y cantos están dedicados
a detallar la solución de complicados problemas teológico-filosóficos
o a buscar con esfuerzo, aproximándose a ella por medio de imá
genes, la expresión siempre huidiza del éxtasis místico, que por de
finición es inefable?
Contra cierta tendencia de la crítica menor a encontrar fría, pe
sada, sólo a ratos poética, la forma expresiva del Paraíso por insufi
ciencia de carga humana, reaccionó Benedetto Croce en los límites del
cuadro general de su crítica dantesca, que ve en toda la Divina Co
media una poesía discontinua, interrumpida a menudo por la opa
cidad de la estructura teológica. Ahora, sin embargo, asistimos a una
- 5

-

�revalorización más entusiasta y global. Eliot, poeta ante todo y, en
segundo término, crítico que se inspira en el pensamiento católico
actual, define a Dante como poeta metafísico. Y poesía metafísica es
la del Paraíso, mucho más que la del Infierno y del Purgatorio. En
Italia, el fervor actual de estudios sobre el Paraíso obedece, sin du
da, al predominio de la orientación católica en la vida cultural ita
liana. A pesar de ese fervor, no se ha dado aún una definición sa
tisfactoria de la poesía del Paraíso (ya que "poesía metafísica" no
es evidentemente una definición, ni precisa, ni completa, ni es, en
realidad, una definición de poesía, sino de contenido). Por otra par
te, el que a esta definición se ha aproximado más es un no-católico,
el marxista Sapegno, autor del más reciente comentario de la Divina
Comedia.
r~~^~ Es indudable que en el Paraíso faltan algunos de los aspectos
más vitales de las otras dos "cánticas": la dramaticidad del diálogo,
la humanidad de los personajes (la perfección no es humana), el
carácter concreto del paisaje, los contrastes de colores: la tierra y
el hombre, en una palabra. Hay de vez en cuando cierta aridez es
colástica.
Pero, aun en estos casos, el ardor del conocimiento se siente a
través del razonamiento lógico; el sentido épico de la batalla del
pensamiento y de la batalla por salvar la pureza moral (que "tenne
Lorenzo in su la grada") está como "calor de llama lejana" en cada
uno de los trozos llamados didascálicos, que nunca tienen el carácter
de la prosa versificada, diluida e incolora, de los rimadores didácticos
de la época, como Brunetto Latini. El ascetismo de la técnica difícil
que —como aspiración— Alfieri heredó de Dante en los umbrales
de la literatura italiana moderna, es la "grada" (parrilla) de San
Lorenzo, trasladada al terreno poético-moral (que es, para Dante, un
terreno único) ^. Hay una manera burda y empírica de comprobar
esta exigencia que Dante tiene consigo mismo: tradúzcase en prosa
el Tesoretto y se verá que el número de palabras disminuye, porque
en los versos las hay que obedecen a las necesidades de la rima. En
una traducción similar realizada sobre un terceto didascálico de la
Divina Comedia, en general, ese número aumenta, por la densidad
expresiva del original, que es a veces dura, pero siempre eficaz.
No es necesario desechar la definición crociana de poesía (in
tuición-expresión de un sentimiento, de un estado anímico irrepeti
blemente individual, universalizado por la fantasía), para alcanzar
la explicación de lo que hay de poético en esta exposición eminente
mente teológica, es decir, intelectualista, que es el Paraíso.
Creo que la expresión crítica más exacta para definir, subordi
nadamente al significado general del poema que todos conocen, la
poesía del Paraíso es poesía del entusiasmo intelectual. La gran aven
tura del espíritu, que culmina en el éxtasis, es relatada con el tono
y la intensidad épica del canto infernal de Ulises: es la aventura de
1 Para este aspecto del arte de Dante, véase el prefacio de E. Contini a su
edición de "Le rime" - Torino. Einaudi. 1946.
- 6

-

�la razón más allá de sí misma, que fracasa para Ulises prisionero de
su humanidad, y triunfa en Dante, en el Dante personaje central de
su poema, quien se siente acompañado por la gracia. Pero, en un
caso y en el otro, se trata de la épica del conocimiento y de la ex
presión. Dentro de estos límites, que son límites racionales, hay que
definir el misticismo de Dante, quien, como San Agustín, y proba
blemente siguiendo sus huellas, trata de entender y explicar racional
mente hasta el amor de las creaturas hacia Dios y el amor de Dios
hacia todas las cosas creadas (La teoría agustiniana de la Trinidad
es todo un esfuerzo de racionalización).
Épica del conocimiento, dijimos. Leamos, como ejemplo de com
probación, la metáfora de la nave al principio del canto II del Pa
raíso, en la que asoma una de las constantes de la poesía dantesca:
"O voi che siete in piccioletta barca,
desiderosi d'ascoltar, seguiti
dietro al mió legno che cantando varea,
tórnate a riveder li vostri liti:
non vi mettete in pelago: che forse,
perdendo me rimarreste smarriti.
L'acqua ch'io prendo giá mai non si corsé:
Minerva spira, e conducemi Apollo,
e nuove Muse mi dimostran l'Orse.
Voi altri pochi che drizzaste il eolio
per tempo al pan degli angelí, del quale
vivesi qui, ma non sen vien satollo,
metter potete ben per Palto sale
vostro navigio, servando mió soleo
dinanzi a l'acqua che ritorna eguale.
Que' gloriosi che passaro al Coico,
non s'ammiraron come voi farete,
quando Giason vider fatto bifolco.
La concreata e perpetua sete
del deiforme regno cen portava
veloci, quasi come il ciel védete".2

2 "Vosotros, que en pequeñita embarcación, deseosos de escuchar, habéis se
guido mi nave que cantando avanza, regresad hasta volver a ver vuestras orillas,
no os metáis en la mar abierta, ya que acaso, perdiéndome a mí, quedéis extra
viados. El agua en que entro jamás se recorrió. Minerva sopla y me guía Apolo,
y nuevas Musas me indican el Norte. Vosotros pocos que dirigisteis desde tem
prano vuestros esfuerzos hacia el pan de los ángeles, del cual vivimos aquí, pero
sin saciarnos de él, podéis bien impulsar hacia la alta mar vuestro navio, conser
vando mi huella, antes que el agua se alise borrándola. Los gloriosos que llegaron
a la Cólquida, al ver que Jasón se había vuelto agricultor, no-quedaron tan
maravillados como quedaréis vosotros. La "concreada" y perpetua sed del dei
forme reino nos llevaba con la rapidez con que veis el cielo".
- 7 • -

�El progresivo y triunfal afirmarse en Dante de la conciencia de su
potencial humano y poético coincide con el tono cada vez más alto
con que canta su vida de pensador y poeta sentida como navegación
espiritual: imagen sí, esta última, pero como era imagen el barco de
Virgilio, que requiere un constante esfuerzo de remos para adelantar
y no ser arrastrado hacia atrás por la corriente 3, imagen de tal evi
dencia física que denuncia su relación con una experiencia interior
sentida en términos de esfuerzo corpóreo. En otras palabras, se trata
de una imagen vivida y no literaria, de las que a un poeta le sirven
para expresarse a sí mismo, mucho antes de hacerlo frente a los de
más en la obra estructurada, lo que tiene de más íntimo y personal.
Y no le importa que se trate (como en esta caso) de un lugar común.
í La vida, una navegación; las olas tempestuosas, las adversidades; el
[peligro del naufragio, siempre al acecho; no hay imagen más trillada
en la Edad Media, que es la edad de lo trillado. Y aun en otras épocas
vuelve a menudo.
Ahora bien: Dante no emplea nunca imágenes fáciles; si por ex
cepción las usa, quiere decir que para él son otras. Del mismo modo
las palabras, que —como es inevitable— son en su mayoría las del
lenguaje corriente, parecen todas creadas por él. Es lo que pasa con
los poetas, y por eso Croce define la estética como lingüística. Este
carácter especial —de símbolo y síntesis de la autobiografía poética
de Dante— que tiene la metáfora de lá nave en su obra, lo podemos
reconocer en una serie de textos de su juventud y de su madurez.
El primero es un soneto juvenil, de cierto sabor ^omántico, en
que la severidad técnica del Dulce estilo parece disolverse, para dejar
del clima estilnovista sólo la fantasía y la dulzura.
Guido, i' vorrei che tu e Lapo ed io
fossimo presi per incantamento
e messi in un vasel che ad ogni vento
per mare andasse al voler vostro e mió;
sí che fortuna od altro tempo rio
non ci potesse daré impedimento,
anzi, vivendo sempre in un talento,
di stare insieme crescesse il disio.

3 "
sic omnia fatis
in peius ruere et retro sublapsa referri,
non aliter, quam qui adverso vix ilumine lembum
remigiis subigit, si brachia forte remisit,
atque illum in praeceps prono rapit alveus amni".
(Geórgicas - I - v. 199-203).
(Así por voluntad del destino todo precipita hacia peor estado y se ve
llevado resbalando hacia atrás, tal como quien contra la corriente a duras penas
consigue remontar a fuerza de remos el río, en cuanto deje inertes los brazos, ya
el bote lo arrastra a precipicio río abajo).
- 8

-

�E monna Vanna e monna Lagia poi
con quella ch'é sul numer de le trenta
con noi ponesse il buono incantatore,
e quivi ragionar sempre d'amore,
e ciascuna di lor fosse contenta,
sí com'i' credo che saremmo noi! 4
Se suelen citar fuentes y antecedentes: ese "quisiera" denuncia
—dicen— la imitación del plazer provenzal, género literario entonces
en boga, en que el versificador, con el pretexto de expresar deseos,
enumera amablemente cosas hermosas y refinadas. Hay un soneto de
Cavalcanti que es en su primera parte una imitación de este tipo:
Beltá di donna di piagente core
e cavalieri armati che sian genti,
cantar d'augelli e ragionar d'amore,
adorni legni in mar forte correnti,
aria serena quando appar l'albore,
e bianca nevé scender senza ven ti,
rivera d'acqua e prato d'ogni fiore,
oro, argento, azzurro'n ornamenti;
Passa la gran beltade e la piagenza
de la mia donna... 5
La colección de los sonetos de los meses de Folgóre de San Gemignano es otro ejemplo.
También se ha reconocido en el hechicero al mago Merlín del ciclo
de leyendas del rey Arturo y se ha citado como fuente del soneto una
larga composición versificada (aunque sin fuerza^poética) del siglo
XIII, titulada "II mare amoroso". Todo eso, y mucho más, puede for
mar parte de la prehistoria de este soneto que, por ser juvenil, está
todavía muy cerca del período formativo de la poesía dantesca globalmente considerada. Pero, ¿en qué consiste este deseo, este plazer? En
el "encantamiento" de la amistad, del amor y de la poesía (y quien

4"Guido, quisiera que tú y Lapo y yo fuésemos cogidos por encantamiento
y llevados a un navio, que, impulsado por todos los vientos, por mar bogase según
vuestro antojo y el mío, sin que nos pudieran dificultar el viaje mal tiempo y
tormentas; antes bien, que siempre animados por un mismo pensamiento, nos
creciera el deseo de estar juntos. Y que el buen hechicero pusiese con nosotros
a doña Vanna y a doña Lagia, con la que ocupa el número treinta; y allí hablá
semos siempre de amor y cada una de ellas estuviese contenta, así como yo creo
que estaríamos nosotros".
5"Belleza de mujer de placentero corazón y caballeros armados que sean
nobles, cantos de pájaros y palabras de amor, engalanados navios, veloces por el
mar, aire sereno cuando asoma el alba y blanca nieve que baje sin vientos, río
y pradera con todas las flores, oro, plata y azul para adorno, son sobrepasados
por la gran belleza y el atractivo de mi amada...".
-

9

-

�ha estudiado el Dulce Estilo y su culminación en la Vita Nova de Dante,
sabe hasta qué punto estas tres palabras se identifican, en aquella época
y en aquel medio de "fieles de Amor". "Ragionar d'amore" era su lema
ideal, que, por su misma naturaleza, justificaba el empleo del romance
en las rimas).
Pero el sueño estilnovista queda atrás en la vida cultural de Dante,
aparentemente superado por severos estudios de carácter filosófico, por
la altiva participación en las luchas políticas, por los amores terrena
les y la poesía áspera de las rimas petrosas.
El destierro divide en dos partes casi inconmensurablemente dis
tintas la vida de Dante. Con la alegorización de la "Donna gentile" en
el Convivio, él trata de mantener en cambio la unidad de su obra, sin
poder evitar que los aspectos materiales de su existencia pesen mucho
más que antes en todo lo que escribe, ayudándolo a pasar penosamente
del ensueño estilnovista al realismo de la Comedia. El destierro es una
especie de naufragio, de esos en que uno no se muere, pero se queda
desamparado en playas desconocidas.
Y, si no como naufragio, como navegación penosa aparece en efec
to el destierro en la imaginación de Dante, en la principal de sus obras
escritas entre la ^Vita nova^ y la "Divina Comedia", es decir el "Convi
vio", que, como el "De Vulgari Eloquentia" en cierta forma paralelo a
él, ha quedado trunco. Vuelve esta vez la nave en un primer momento
como símbolo de vida material azarosa, consecuencia del destierro.
"Veramente io sonó stato legno senza vela e senza governo portato a diversi porti e foci e liti dal vento secco che
vapora la dolorosa povertá". (Convivio 1-3) 6
El Convivio es obra en prosa, que tiene un carácter filosófico y una
compleja justificación autobiográfica, de la que participa también la
alegorización de las dos primeras canciones en él contenidas y comen
tadas. Esto explica el significado autobiográfico externo con que está
empleada la imagen, dado que la poesía, la verdadera poesía de Dante
nunca es autobiográfica en ese sentido. Pero ya en el segundo libro del
"Convivio" (C. 1) la nave es otra.
"Lo tempo chiama e domanda la mia nave uscire di
porto: per che dirizzato 1'artimone (la vela) della ragione all'óra (aura) del mió desiderio, entri in pelago
con isperanza di dolce cammino..." 7.
Este segundo trozo es más prosaico que el primero y está además
ensombrecido por la complicación de la alegoría medieval que vuelve
c "Verdaderamente he sido un navio sin vela ni timón, llevado a distintos
puertos y estuarios y orillas por el viento seco que emana de la dolorosa pobreza".
7 "El tiempo llama y requiere que mi navio salga del puerto; para que,
enderezando la vela de la razón según la brisa de mi deseo, entre yo a la mar
abierta con esperanza de un dulce viaje...".
- 10 -

�opaca una parte considerable del "Convivió"; pero en él la nave dft
Dante, por referirse a una realidad espiritual, es antecedente más claro
de la otra nave "che cantando varea" del II del Paraíso.
A partir de este trozo del Convivio, de todos modos, la imagen,
cuando es referida a Dante 8, se hace unitaria, variando sólo por la pro
gresiva intensidad de tono.
Encuentra aquí su lugar, a pesar de la dificultad de ubicarlo cro
nológicamente, un soneto de Dante a Ciño da Pistoia, en que la supe
ración del clima y de los cánones estilnovistas por parte de Dante y la
conciencia que éste tiene de su madurez poética están claramente enun
ciadas, y enunciadas en términos de navegación.
"lo mi credea del tutto esser partito
da queste nostre rime, messer Ciño,
che si conviene ormai altro cammino
a la mia nave, piú lungi dal lito;
ma perch'i' ho di voi piú volte udito
che pigliar vi lasciate a ogni uncino,
piacemi di prestare un pocolino
a questa penna lo stancato dito 9.
Esa distancia de la orilla es la distancia del Dulce Estilo a la "Co
media", que, para Cario Bonnes ("II Dolce Stil Novo"), se mide en tér
minos de una/dialéctica literaria] que se formularía más o menos así:
Dulce Estilo fragmentario y decadentista con su culminación en la "Vita
Nova", tesis; "Infierno" y "Purgatorio, poderosamente estructurados y
antimísticos, antítesis! "Paraíso", retorno a la contemplación, síntesis]
Para mí se trata de una distancia larga, pero no antitética, sino
más o menos continuativa, incesantemente integradora, en una misma
línea lírica. Esta línea Dante mismo la reconoce en la continuidad de
esta imagen de la nave, ausente —veremos más adelante que en apa
riencia— sólo en el Infierno, que es —y aquí todos están de acuerdo—
la más antiestilnovista de las tres "cánticas".
Después del dolor, de la atrocidad, de la desesperación infernales,
Dante ha salido de las entrañas de la tierra "a riveder le stelle". Y el
relato del "Purgatorio" empieza así:

8En efecto asoma la imagen de la nave con otros motivos, no autobiográ
ficos, y entonces su carácter es distinto: "O serva Italia, di dolore ostello/nave
senza nocchiero in gran tempesta" (Purgatorio VI w. 76-77) — o bien en la
vida de Guido da Montefeltro por él mismo relatada: "Quando mi vidi giunto in
quella parte/ di mia etade, ove ciascun dovrebbe/ calar le vele a raccoglier le
sarte..." (Inferno - XXVII - w. 79-81).
9"Yo creía haberme alejado del todo de estas rimas nuestras, mi señor Ciño,
puesto que ahora ya le conviene seguir otro camino a mi nave, más lejos de la
orilla; pero, como varias veces he oído, acerca de vos, que os dejáis atrapar por
todos los ganchos, quiero prestarle un poquitito a esta pluma el cansado dedo".
- 11 -

�"Per correr miglior acque alza le vele
^ormai la navicella del mió ingegno
che lascia ditro sé mar sí crudele" 10.
La metáfora tiene su explicación en el mismo verso, con un com
plemento de especificación que es un verdadero término de compa
ración disimulado: "la navicella del mió ingegno".
En la nave del Paraíso la comparación ha desaparecido; no subsiste
ni sobrentendida, ya que Dante siente dentro de sí, con un carácter
de evidencia más que de analogía, la aventura mística que se identifica
con el incesante esfuerzo de la inteligencia, como un viaje difícil por
un mar ignorado hacia una meta segura. Y hay en este epos de la aven
tura intelectual un entusiasmo casi físico, que se expresa naturalmente
en términos de navegación.
Pocos años antes de que Dante escribiera la Comedia, los herma
nos Vivaldi, genoveses, que habían querido "ir a ver" qué había del
otro lado del Océano, más allá de las columnas de Hércules, se habían
perdido en aguas desconocidas. Dante no se perderá: está seguro de sí
mismo, de su estatura de poeta ("conducemi Apollo") y de pensador
("Minerva spira"); y, sobretodo, está seguro de la gracia. Pero Dante
mismo había estado a punto de perderse; de perderse como Francisca,
por su amor a la hermosura terrenal, amor que empieza en la "genti
leza" estilnovista y puede conducir al pecado; de perderse como Farinata o Hugolino por el orgullo político y los rencores municipales; de
perder su salvación eterna como Ulises perdió la vida del cuerpo, por
intentar la hazaña del conocimiento absoluto que sólo con la ayuda
de la gracia puede llevarse a buen término y no en la tierra sino en el
Paraíso (según Dante y según la doctrina católica). Y es así que el
canto de Ulises (Infierno XXVI) entra en la línea lírica que estamos
estudiando y su tono contribuye a demostrar el particularísimo carác
ter épico del Paraíso, en que la imagen de la nave culmina y termina.
Entre otras cosas, el hecho de que el canto de Ulises entre natural
mente en esta continuidad de la metáfora contribuye a probar el ca
rácter humanístico o —si queremos— prehumanístico de esta épica del
conocimiento. En efecto, la apasionada aventura de Ulises cantada en
el canto XXVI del Infierno constituve la expresión heroica del huma
nismo dantesco, mientras la melancolía viril de los grandes del Limbo
en el canto IV y la dulzura pensativa y acongoiada de la figura de
Virgilio a lo largo de las dos primeras "cánticas", constituyen su ex
presión elegiaca. Dante queda ajeno al espíritu belicoso medieval como
se expresa poéticamente, pongamos, en la Chanson de Roland: su épica
eshqrguesa(en el sentido de antifeudal, de no aristocrática) y de tipo
prehuníanístico. Cuando, terminada la época de los precursores, el hu
manismo dominará en el mundo de la cultura, del arte y hasta de la
vida política, su aspecto heroico será dado no por las guerras de Italia,

10 "Para recorrer mejores aguas levanta ya las velas el pequeño navio de
mi ingenio, que deja tras de sí un mar tan cruel".
- 12 -

�sino por los descubrimientos geográficos por un lado y las hogueras
de Miguel Servet y Giordano Bruno por otro.
Esta épica de la investigación y del pensamiento, es decir, del es
fuerzo cognoscitivo y creador a la vez, se confunde a veces en Dante
con el sentimiento épico de la poesía, que es también esfuerzo cognos
citivo y creador. "E di vederli in me stesso m'esalto", dice Dante en el
IV del Infierno, encontrándose frente a los grandes poetas de la anti
güedad. Y es, en este canto elegiaco, un verso de tensión épica, la mis
ma que da una recia cohesión interna al relato de Ulises.
Veamos la parte que nos interesa del canto XXVI del Infierno,
que nos muestra el castigo de los engañadores, ocultos cada uno en su
llama:
Allor mi dolsi, e ora mi ridoglio
quando drizzo la mente a ció ch'io vidi,
e piú lo ingegno affreno ch'i'non soglio,
perché non corra che virtú nol guidi; (w. 19-22)

Lo maggior corno della fiamma antica
cominció a crollarsi mormorando,
pur come quella cui vento affática;
indi la cima qua e lá menando,
come fosse la lingua che parlasse,
gittó voce di fuori, e disse: "Quando
mi diparti' da Circe, che sotrasse
me piú d'un anno lá presso a Gaeta,
prima che sí Enea la nomasse,
né dolcezza di figlio, né la pieta
del vecchio padre, né il debito amore
lo qual dovea Penélope far lieta,
vincer poter dentro da me l'ardore
ch'i'ebbi a divenir del mondo esperto,
e delli vizi umani e del valore;
ma misi me per l'alto mare aperto
sol con un legno, e con quella compagna
picciola dalla qual non fui diserto.
L'un lito e l'altro vidi infin la Spagna,
fin nel Morrocco, e l'isola de' Sardi,
e l'altre che quel mare intorno hagna.
lo e' compagni eravam vecchi e tardi,
quando venimmo a aquella foce stretta
dov'Ercole segnó li suoi riguardi,
19
lo

�acció che l'uom piú oltre non si metta:
dalla man destra mi lasciai Sibilia,
dall'altra giá m'avea lasciata Setta.
"O frati", dissi, "che per cento milia
perigli siete giunti all'occidente,
a questa tanto picciola vigilia
de' nostri sensi ch'é del rimanente,
non vogliate negar l'esperienza,
dietro al sol, del mondo senza gente.
Considérate la vostra semenza:
fatti non foste a viver come bruti,
ma per seguir virtute e conoscenza".
Li miei compagni fec'io sí aguti,
con questa orazion picciola, al cammino,
che a pena poscia li avrei ritenuti;
e volta nostra poppa nel mattino,
dei remi facemmo ali al folie voló,
sempre acquistando dal lato mancino.
Tutte le stelle giá dell'altro polo
vedea la notte, e'l nostro tanto bassó,
che non surgea fuor del marin suolo.
Cinque volte racceso e tante casso
lo lume era di sotto dalla luna,
poi ch'entrati eravam nell'alto passo,
quando n'apparve una montagna, bruna
per la distanza, e parvenú alta tanto,
quanto veduta non avea alcuna.
Noi ci allegrammo, e tostó tornó in pianto;
che della nova térra un turbo nacque,
e percosse del legno il primo canto.
Tre volte il fe' girar con tutte l'acque;
alia quarta levar la poppa in suso,
e la prora iré in giú, com'altrui piacque,
infin che '1 mar fu sopra noi rinchiuso" X1
(w. 85-142)

11 "Entonces sentí dolor y ahora vuelvo a sentirlo cuando dirijo la memoria
a lo que vi, y freno mi ingenio más que de costumbre para que no corra sin la
guía de la virtud... El mayor cuerno de la llama antigua comenzó a sacudirse
murmurando bien como llama que el viento agita; luego moviendo su punta
como si fuese la lengua al hablar, logró emitir la voz y dijo: "Cuando me despedí
de Circe, que me mantuvo apartado más de un año allá cerca de Gaeta, antes
que Eneas le pusiese ese nombre, ni la dulzura del hijo, ni la piedad por el
- 14 -

�Creo que no hay duda de que en terreno poético, la nave de Ulises es la misma que. con Dante, "cantando varea" en el II del Paraíso.
En terreno especulativo, o, mejor, teológico —se trata de teología
apasionada, casi pasional— el impulso de Ulises hacia lo ignorado es
el impulso de Dante, pero se pierde porque le falta la ayuda de la
gracia. En el fondo, la melancolía de Virgilio ("che sanza speme vivemo in disio". Inf. IV-42) y la tragedia de Ulises ("infin che il mar fu
sopra noi richiuso" Inf. XXVI-142) tienen las mismas raíces; y la
participación afectiva de Dante es la misma.
Hay, a propósito del canto de Ulises, una discusión que llega a
abarcar casi todos los puntos contravertidos del pensamiento de Dan
te. Según Nardi12, Croce 13, Momigliano 14 y Terracini15, el viaje de
Ulises es, para Dante, un pecado de orgullo, casi una continuación del
pecado original, que acarrea la justa punición; para Fubini 16, Sapegno 17 e Yvonne Batard 18, es, siempre según el mismo criterio dantesco,
una gesta heroica de tipo prometeico, en la que culmina lo humano.
La catástrofe es fatal por la misma razón por la que a los héroes y sabios

viejo padre, ni el debido amor que debía hacer feliz a Penélope, vencer pudieron
dentro de mí el ardor que yo sentí por adquirir experiencia del mundo y de los
vicios del hombre y de su valor; sino que me interné en el alto mar abierto,
sólo con un navio y con aquel pequeño grupo de compañeros que no me aban
donó. Una orilla y otra vi hasta España, hasta Marruecos y la isla de los
Sardos, y las demás que aquel mar alrededor baña. Yo y los compañeros éramos
viejos y tardos, cuando llegamos a aquella desembocadura estrecha donde Hér
cules marcó sus resguardos para que el hombre más lejos no se atreva: a la
derecha dejé Sevilla, del otro lado ya había dejado Ceuta. '"O hermanos —dije—
que a través de cien mil peligros habéis llegado al occidente, a esta tan breve
vigilia de nuestros sentidos que nos queda, no queráis negar, siguiendo al sol,
la experiencia del mundo sin gente. Pensad en vuestro origen: hechos no fuisteis
para vivir como brutos, sino para ir en pos de la virtud y del conocimiento".
A mis compañeros los hice yo tan ardientemente decididos, con esta exhor
tación pequeña, al viaje, que a duras penas, luego, los habría retenido; y, vuelta
nuestra popa hacia la mañana, de los remos hicimos alas para el alocado vuelo,
siempre torciendo del lado izquierdo.
Todas las estrellas ya del opuesto polo veía de noche, y el nuestro tan
bajo que no asomaba ya de la superficie marina. Cinco veces se había prendido
y otras tantas se había borrado la luz debajo de la luna, después que habíamos
entrado en la fatal aventura, cuando se nos apareció una montaña oscura por
la distancia y me pareció tan alta como no había visto ninguna otra. Nosotros
nos alegramos y al punto nuestra alegría se trocó en llanto; ya que de la nueva
tierra nació un torbellino y golpeó la primera arista del navio. Tres veces lo
hizo dar vuelta con todas las aguas; la cuarta, le hizo levantar la popa hacia
arriba, y hundir la proa hacia ahajo, como Alguien quiso, hasta que el mar
sobre nosotros se hubo vuelto a cerrar".
12Bruno Nardi. "Dante e la cultura medioevale". Bari, Laterza 1949,
p. 153 sgg.
13Benedetto Croce - "La poesía di Dante", Bari, Laterza 1948, pp. 91-92.
14Dante Alighieri, "La Divina Commedia" commentata da Attilio
gliano - Firenze - Sansoni, 1950. Vol. I "Infernó", p. 187 sgg./.^ ^ - - -*"*4%'V^\
15Opinión expresada oralmente., ^ /
..*^.. N ^\
16Mario Fubini, "Due studi danteschi", Firenze, Sansoni, 1951, p., 5^'sgg. ; " '-,
\i\
17Dante Alighieri, "La D. Commedia", a cura di N. Sapegno, Fife'nze. Ua • ' ••*"
nuova Italia, 1955, Vol. I "Inferno", p. 290 sgg.
;
18Yvonne Batard, "Dante: Minerve - Apollon", París, Les belles letti^^s,
p. 40 y p. 187 sgg.\;\
- 15 -

702260 0397

�antiguos les está vedado el Paraíso (de ahí su carácter intensamente
trágico), pero de ninguna manera es un castigo, ni amengua la admira
ción que todo acto heroico suscita en nosotros. Ahora bien: esta última
tesis se ve muy reforzada si vinculamos el canto de Ulises con la me
táfora de la nave por un lado y por otro con el problema de la respon
sabilidad y punibilidad de los justos anteriores a Cristo por el hecho
de no haber tenido la fe, problema cuyo carácter dramático en Dante,
en el prehumanismo de Dante, ha sido llevado a la luz plena de la dis
cusión por Yvonne Batard en el libro citado. En este caso adquiere un
valor particularmente sugestivo (y acaso haya que desecharla justa
mente por eso) la variante: "e nuove Muse mi dimostran l'Orse" en
cambio de nove. (Par. II v. 9).
El orgullo de ser, no superhombres, sino hombres (tan pequeñas
cosas con una potencia interior tan grande), encarnado en Ulises, y la
conciencia del valor creativo de la inteligencia humana y de la poesía
("Minerva spira e conducemi Apollo") —que va de la íntima exalta
ción del canto IV del Infierno hasta el Paraíso donde se traduce en la
nave "che cantando varea"— llegan a, identificarse en el plano lógico,
p mucho más en el plano lírico. La metáfora de la nave es uno
de los ejemplos principales de la unidad tonal de la Divina Comedia
y aun de toda la obra poética de Dante.) Hay en ella un carácter constan
te (el épico) y una progresiva intensificación, una cada vez más am
plia solemnidad, una cada vez mayor y más altiva vautoconciencia. Aun
este "crescendo" es autoconsciente ("lo mi credea del tutto esser partito. . .") ¿Dónde quedan, frente a esta cálida seguridad del camino re
corrido y de la meta, el plazer provenzal como punto de partida formal
(Contini), y el "Mar Amoroso" como punto de partida temático
(Figurelli), para el primer soneto dedicado a la nave?
—^ El ^uelo_ de Ulises es locura, porque Ulises no posee la gracia (y
Dante, al principio del canto, se da a sí mismo un avisó de pruden
cia para no incurrir en el mismo riesgo: "e piú l'ingegno affreno
ch'io non soglio, perché non corra che virtú nol guidi", donde la
virtud es sin duda la virtud natural y humana, que Ulises no tuvo
en cuenta al engañar a los tróvanos — y por eso, por mal uso de su
inteligencia, está en el bajo infierno y no por su hazaña oceánica —
pero, referida a Dante, abarca también las virtudes teologales que no
se tienen sin la gracia); es objetivamente locura, pero no pecado;
es heroísmo en que inteligencia y virtud humana convergen. El deseo
de saciar "la perpetua e concreata sete" de saber es el mismo en
Ulises y en Dante; pero en el primero lleva a la tragedia, porque es
sed puramente humana; en Dante, con la ayuda de la gracia, la sed
de saber se identifica con la sed de Paraíso, ;y veremos pronto que
el Paraíso es para Dante el reposo — inalcanzable en la tierra —
piado por el conocimiento de lo absoluto.
Como la locura del Quijote, la locura de Ulises ("il folie voló")
es estéticamente poesía, moralmente libertad, ese libre albedrío hu
mano cuyo valor Dante sentía en sí como soberanía de sí mismo
("perch'io te sopra te corono e mitrio", Purg. XXVII - v. 142) y
que, para él, es, con la ayuda desde lo alto, el encaminamiento a la
- 16 -

�salvación. Por eso la nave del II del Paraíso puede ser definida como_
la nave de Ulises ayudada por la gracia. Este agregado, sin embargo,
pertenece a la estructura lógica — o, mejor, teológica — del poema
y no a su poesía. En el terreno poético de la imagen, es bien la mis
ma nave, nave del conocimiento, nave de la poesía, nave del alma
en su esfuerzo por penetrar en lo desconocido. Hay pequeñas corres
pondencias tonales, probablemente involuntarias, que denuncian la
identidad de inspiración. Compárese el trágico "infin che il mar fu
sopra noi richiuso" (Inf. XXVI-v. 142) con el plácido —pero algo
amenazador— "dinanzi all'acqua che ritorna eguale" (Par. II - 15).
La superficie marina que se cierra borrando las huellas de la audacia
sobrehumana del hombre, llena el recuerdo de Ulises y la imagina
ción de Dante, que se siente y se crea a sí mismo como personaje
de su poema. Ambos son puntos en la inmensidad y en la eternidad;
ambos han intentado quebrar el límite (y Dante ha tenido un ins
tante de vacilación antes de hacerlo: véase el canto II del Infierno);
sólo el desenlace es distinto. Compárese también "e misi me per
Palto mare aperto" (Inf. XXVI - v. 100) con "non vi mettete in
pelago..." (Par. II-v. 5) y, más adelante, "metter potete ben per
Palto sale vostro navigio..." (Par. II-vv. 13-14).
La montaña del Paraíso Terrenal era una región vedada a los
mortales desde el pecado de Adán y Eva; de ahí la inevitabilidad de
la catástrofe en que termina el viaje de Ulises, consecuencia, pues,
del pecado original y no, como quisiera Nardi, castigo por haberlo
renovado con el viaje más allá del límite. Dante conocía la prohibi
ción y Ulises no. El naufragio no es más que el fruto de una audacia
admirable y de una ignorancia inocente. Es esta ignorancia que le da
a aquella inevitabilidad la misma fuerza solemne y misteriosa que
tiene el Hado en la tragedia griega. Es esta ignorancia inocente la
que le permite a Dante exaltar aquella audaz sed de conocimiento,
aquel esfuerzo por aumentar la potencia del hombre frente a las
fuerzas oscuras de la naturaleza, detrás de las cuales el hombre Ulises
no veía la mano de Dios, sino a lo sumo la de "gli dei falsi e bugiardi".
No hay en esta exaltación del heroísmo de Ulises por Dante ninguna
herejía; queda sí en Dante el conflicto —no resuelto y atormenta
dor— entre la aceptación de la condena eterna para los justos del
mundo pagano y la admiración apasionada que sentía por ellos, agu
dizado no sólo por su sentido natural de la justicia, sino también
por su personal tentación humanística, que lo llevaba irresistible
mente a ir más allá del quia, a pesar de las autoadvertencias: "State
contente, umane genti, al quid" (Purg. III - v. 36) "E piú Pingegno
affreno..." (Inf. XXVI - v. 21). Aquí la interpretación de la poesía
toca un terreno ajeno a ella, el de la filosofía, ya que surge el pro
blema del averroísmo de Dante. A este terreno no podemos entrar
ahora sino para decir que el averroísmo en Dante es "motivo inspi
rador" de poesía justamente como tentación y conflicto.
La metáfora de la nave toca en el II del Paraíso su expresión
más alta, pero está sobreentendida (si una metáfora puede sobreen
tenderse) en todo el Paraíso y, de vez en cuando, aflora: "Non é
- 17 -

�pileggio da piccola barca quel che fendendo va l'ardita prora..."
(Par. XXIII -vv. 67-68).
La navegación triunfal por el agua que "giammai non si corsé"
es la imagen sintética de esta épica del conocimiento y de la explo
ración, cuyo motor es la sed de la verdad absoluta, es decir, para
Dante, la sed de Paraíso. Pero este impulso épico está difundido en
toda la "cántica" y en él consiste la definición de su especialísima
poesía.
.__
^Impulso épico implica combate; y el combate del intelecto es la^
duda. }3ay, pues, en el Paraíso, una épica de la duda, sentida como
tormento y como gloria del hombre en cuanto hombre:
"Yo veggio ben che giammai non si sazia
nostro intelletto, se'l ver non lo illustra
di fuor dal qual nessun vero si spazia.
Posasi in esso come fera in lustra,
tostó che giunto l'ha; e giugner pollo:
se non, ciascun disio sarebbe frustra.
Nasce per quello, a guisa di rampollo,
a pié del vero il dubbio; ed é natura
ch' al sommo pinge noi di eolio in eolio" 19.
(Par. IV-w. 124-132)
Esa sed de verdad, que jamás se sacia en la tierra, hace que a
toda solución parcial conquistada le siga una duda ulterior que exige
nuevos esfuerzos y nuevas conquistas. También esta vez el férvido
trabajo del pensamiento es sentido en términos de esfuerzo físico,
pero ahora se trata del esfuerzo ascensión al del alpinista que, alcan
zada una cumbre, ve siempre delante de sí una cumbre más alta, que
se convierte en su nueva meta. Esa tensión constante del hombre
Thacia la verdad absoluta' es la sustancia misma de la épica dantesca,
\que canta una batalla cuya victoria para el poeta está en la muerte
jcorpórea y en la vida eterna del espíritu fuera del tiempo. En la
tierra, todas las victorias del pensamiento son parciales, pero unas
tras otras marcan un camino en ascenso que conoce angustias e ilu
minaciones y lleva a la victoria definitiva y al descanso en el Paraíso
con el conocimiento de la única verdad —la verdad absoluta— fuente
de las verdades particulares. El hombre puede alcanzar lo absoluto
(parece que Dante lo afirmara para tranquilizarse a sí mismo, para

19 "Yo veo bien que jamás se sacia nuestro intelecto, si no lo ilumina aquella
verdad, fuera de cuyos límites ninguna verdad se extiende. En ella descansa
como una fiera en su cueva, una vez que la ha alcanzado; y puede alcanzarla,
ya que, de otro modo, todo deseo sería inútil. Nace por ese deseo, como nuevo
brote, al pie de la verdad la duda; y es nuestra naturaleza misma la que así nos
impulsa, de colina en colina, hacia lo más alto".
— lo

�aplacar una angustia secreta); de otro modo sería inútil el deseo que
tiene de él, esa "concreata e perpetua sete". Este descanso final en
la verdad se presenta a la mente de Dante como el sueño abando
nado de la fiera en su cueva, después de la caza sangrienta y angus
tiosa que la mantuvo en tensión todo el día. El hombre tiende a con
cebir su descanso y su seguridad como el descanso y la seguridad
en una cueva ("El hombre es animal de cueva y no de pecera", dijo
hace un tiempo un arquitecto norteamericano en una conferencia en
que discutió, aquí en Montevideo, ciertos aspectos de la arquitectura
moderna, especialmente en lo que se refiere al excesivo empleo de
los vidrios externos; y esas palabras coinciden extrañamente con estos
versos de Dante). Esa paz, ese descanso, es la naturaleza misma del
Paraíso: la quietud en que termina la afanosa cadena de las dudas,
el apaciguamiento de la codiciosa voluntad en la voluntad de Dios
("e la sua volontate é nostra pace" dice Picarda en el canto III - v. 85),
el sueño en la cueva. La angustia del destierro no es sólo material,
y aquel vagabundear forzado fuera de Florencia es paralelo al tra
bajo febril del pensamiento que pasa de una duda a la otra sin apla
carse nunca. Dante es un luchador y un alma fuerte (Véase: Paraíso,
canto IV - vv. 82 - 87; su ideal está, pues, representado por M. Scevola que voluntariamente mantiene la mano en el fuego o por S. Lo
renzo que no huyó del suplicio) y concibe el proceso del pensa
miento agonísticamente. La "vis" épica de estos nueve versos está
pues en el último terceto, que glorifica la lucha más que la victoria,
el esfuerzo más que el descanso. Por eso el orden natural se invierte
y aparece el descanso antes que el esfuerzo, el relajamiento feliz antes
que la tensión heroica.
El aspecto épico de la Comedia, que culmina en la tercera "cán
tica" y es mucho más evidente y profundo que su aspecto místico,
cambia de contenido a medida que Beatriz y Dante ascienden hacia
el Empíreo, sin dejar de ser poesía del esfuerzo intelectual20.
Ese esfuerzo intelectual, pues, en la segunda parte del Paraíso,
no se aplica ya a la búsqueda de la verdad (a la que el razonamiento
y la cadena de las dudas pueden hacernos acercar, según Dante, pero
que, al final, requiere sólo la contemplación directa, que es un estado
místico), sino a la expresión adecuada de este estado místico.
La fuerza expresiva del hombre es limitada y Dante se confiesa
impotente para lograr la transmisión de lo inefable; pero afronta la
dificultad una y otra vez y este no resignarse a la derrota tiene en
sí algo de épico: ya no es la batalla de Dante como símbolo de la hu
manidad en su esfuerzo de redención por un lado, de acercamiento

20 Sería casi innecesario observar que hay, aisladamente, otros motivos épicos
en el Paraíso; por ejemplo, la santidad (cantada como lucha del hombre consigo
mismo y contra las convenciones sociales. Véase el canto XI) y el destierro
agonísticamente considerado (canto XVII). Pero aquí se trata de encontrar una
dominante que permita una definición global en función de los aspectos más
discutidos.
- 19 -

�a la verdad por el otro; es la batalla de Dante poeta, incesantemente
perdida por su propia confesión e incesantemente renovada: es lar
batalla contra la limitación de la palabra humana que sólo puede
aludir o acercarse por imágenes a lo sobrehumano, es la batalla con
tra las limitaciones de la inteligencia humana que pierde su claridad
cuando quiere penetrar en el misterio. Y las dos batallas son en rea-¿
lidad una sola. También hay una épica de las batallas perdidas
cuando han sido valientemente combatidas (la de Rolando en Roncevalles fue derrota) ; podemos, pues, decir que estas innumerables
derrotas expresivas del Paraíso, seguida cada una de ellas por una
nueva tentativa, forman parte de esta épica del esfuerzo espiritual,
orientado esta vez hacia una finalidad que es para nosotros esencial
mente literaria, en el sentido más noble que tiene ese adjetivo. Con
este motivo se abre y se cierra el Paraíso: con la confesión de una
impotencia expresiva consciente de sí misma, pero no resignada, cuya
amplitud se reduce progresivamente por la obstinación intelectual
del hombre, ayudado por Minerva y Apolo, sin esperanza de que sea
nunca vencida en la tierra. Así, al principio del primer canto: "...e
vidi cose che ridire / né sa, né puó chi di lá su discende" 21. (w. 4 5).
Y, algo más adelante:
"Beatrice tutta ne l'eterne rote
fissa con li occhi stava; ed io in lei
le luci fissi, di lá su rimóte.
Nel suo aspetto tal dentro mi fei,
qual si fe' Glauco nel gustar de l'erba
che '1 fe' consorte in mar de li altri Dei.
v
Trasumanar significar per verba
non si poría; pero l'esempio basti
a cui esperienza grazia serba" 22.
(Par. I-w. 64-72)
De aquí a los últimos versos del Paraíso el drama íntimo de la
inefabilidad de lo sobrehumano se hace más hondo y se multiplica
sin llegar a un desenlace. Dante no es Jacopone y no balbucea, ni in-

21 "...y vi cosas que repetir no sabe ni puede quien de allá arriba des
ciende".
'
22 "Beatriz estaba absorbida, con la mirada fija en las eternas ruedas; yx
yo en ella fijé la mía apartándola de allá arriba. Contemplándola me volví por•
dentro como se volvió Glauco al paladear la hierba, que, en el mar, lo hizo
igual a los demás Dioses. "Trasbumanar" no se podría expresar con palabras: por
esto, baste el ejemplo a quien la gracia le reserva la experiencia (directa)". Puede
ser interesante señalar —de paso— la repetida exaltación de la experiencia por^
encima del razonamiento deductivo, en el Paraíso. Tal valorización corresponde,
como en la corriente, contemporánea a Dante, de los franciscanos de Oxford, a
una exigencia mística, pero es a la vez el punto de partida de la ciencia moderna.
- 20 -

�voca desesperadamente la anulación de la personalidad ("abissami
in amore"), manera primaria, pero mucho más auténtica, de expre
sar el misticismo. Comparemos con los versos dantescos citados, al
gunos de Jacopone:
"O jubilo del core, — che fai cantar d'amore!
Quando jubilo se scalda, — sí fa l'omo cantare;
e la lengua barbaglia — e non sa que parlare,
dentro non pó celare, — tanto é grande el dolzore!" 23.
(Jacopone. Del jubilo del core che esce in voce. Versos 1-4).
"Amor, amor, Iesú desideroso,
amor, voglio moriré te abbracciando;
amor, amor, Iesú, dolce mió sposo,
amor, amor, la morte t'ademando;
amor, amor, Iesú sí dilettoso,
tu me t'arendi en te transformando,
pensa ch'io vo pasmando, — Amor, non so 'o me sia,
Iesú, speranza mia, - abissame en amore" 24.
(Jacopone. Come l'anima se lamenta con Dio della carita superardente in lei infusa. Versos 122 - final).
Frente a esta pasión violenta y elemental, el lenguaje místico del
Paraíso nos revela un proceso intelectualístico.
De la misma forma, en los últimos versos de la "cántica", para ex
presar indirectamente la inadecuación de la palabra y de la memoria ;
humanas, a la visión suprema de la Trinidad, Dante recurre a una com- / ^-paración de carácter marcadamente intelectual:
Qual é il geómetra che tutto s'affige
per misurar lo cerchio, e non ritrova,
pensando, quel principio ond' elli indige,
tal era io a quella vista nova:
veder volea come si convenne
l'imago al cerchio e come vi s'indova;
ma non eran da ció le proprie penne:
se non che la mia mente fu percossa
da un fulgore in che sua voglia venne.

23"O júbilo del corazón, que haces cantar por amor! Cuando el júbilo se
enciende, hace al hombre cantar; y la lengua se traba y no sabe qué decir, no
puede ocultar lo que hay adentro, tan grande es la dulzura!".
2^"Amor, amor, Jesús deseado, amor, amor, quiero morir abrazándote; amor,
amor, la muerte te pido; amor, amor, Jesús fuente de gozo, tú te me rindes
transformándome en ti, piensa que yo voy perdiendo el sentido. Amor, no sé dónde
estoy, Jesús, esperanza mía, abísmame en amor".
- 21 -

�A Taita fantasía qui mancó possa;
ma giá volgeva il mió disio e il velle,
sí come rota ch'igualmente é mossa,
l'amor che move il solé e l'altre stelle 25.
La visión termina: la fantasía no puede volverla a crear para
transmitirla. Esta falta de fuerzas es el límite humano y es el des
canso en Dios. La nave ha llegado. Su ímpetu triunfal ha quedado
trunco en la culminación mística. Ya no hay épica: lo épico está
en el esfuerzo de entender, que en este caso se identifica con el
esfuerzo de ver y de enunciar la visión con palabras. La similitud
con el geómetra que busca el principio que necesita y que creía
tener ('non ritrova") para vencer la inconmensurabilidad de la cir
cunferencia con su diámetro, nos da la medida de esa tensión espiri
tual del hombre hacia algo que está más allá de sus límites de alcance,
de comprensión, de expresión. Así la épica del Paraíso termina como
dehía terminar: con una derrota gloriosa.

25 "Como el Geómetra que concentra toda su atención en medir el círculo
y no vuelve a encontrar, pensando, aquella norma que necesita, tal era yo en
aquella visión nueva: quería ver cómo se adaptó la imagen al círculo y cómo
en él se encuentra perfectamente ubicada; pero mis alas no eran capaces de
tanto: y he aquí que mi mente fue herida por una fulguración en la que su
deseo fue satisfecho.
A la alta fantasía aquí le faltó fuerza; pero ya guiaha mi deseo y mi vo
luntad, como una rueda que se mueve uniformemente, el amor que mueve el
sol y las demás estrellas".
- 22 -

�-scpust^ k s^pepiuetanH 3P
BJSIA3-^I B[ 3p 81 óN I3 u3 3JU3OIB3U^inUIIS B3I¡qnd 3S

�Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3633">
                <text> La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3634">
                <text>FABBRI de CRESSATTI, Luce </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3635">
                <text> Fabbri de Cressatti, Luce:&#13;
La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave /Luce Fabbri de Cressatti.    Montevideo : FHC, 1960.   22 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3636">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3637">
                <text>1960</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3638">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3639">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3640">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="398">
        <name>1265-1321</name>
      </tag>
      <tag tagId="19">
        <name>CRITICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="462">
        <name>DANTE ALIGHIERI</name>
      </tag>
      <tag tagId="461">
        <name>LILTERATURA ITALIANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="396">
        <name>SIGLO XIV</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="260" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="518">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/ee6f8eda8d22c07dc567d09fb387987d.PDF</src>
        <authentication>80f4c3c4d4aeff0200bb291a8c76400c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3232">
                    <text>D| ep

o| ep g

0961

c-'.e

•ros-6 9 6
;*

ep
|ep

D"|

zoun^j y^e¿ o¡ua6ng

c
vi aa avais&gt;i3AiNn

�6 7.

P fleí

A^

EUGENIO PETIT MUÑOZ

LA VIVIENDA CHARRÚA
(Interpretaciones gráficas y dibujos en el texto de Conrado Petit Rucker)
A la memoria del Dr. Buenaventura Caviglia (hijo),
gran estudioso, intérprete sutil de hechos recónditos,
y bienhechor de estudiosos y de intérpretes, desapa
recido en momentos en que se hallaba en prensa este
trabajo, hasta el cual llegó el aporte de su erudición,
sus bondades y sus luces.

'V
La magnífica Exposición Panamericana de la Vivienda mínima
y media que se realizó en 1949 en el Ateneo de Montevideo, no
merece sino elogio como esfuerzo, como realización en general, y
por sus altas finalidades sociales,
Pero hubo en ella dos detalles que, aunque realizados con pa
ciencia y habilidad encomiables por su autor, el Sr. Rodolfo Maruca
Sosa, nos parece un indispensable deber señalar como erróneos para
que los millares de visitantes, los maestros y profesores, los niños de
las escuelas y los estudiantes puedan rectificarlos a tiempo. Se trata
de la tentativa de reconstrucción de la vivienda y la indumentaria
charrúas, que se han incluido en la exposición como homenaje a
nuestros primitivos habitantes, en lo que debe verse un nuevo mo
tivo de elogio.
El presente trabajo tiene por objeto solamente la primera.
Se ha dado como representativa de la vivienda charrúa la que
no fue su típica vivienda, su vivienda primitiva, la que correspon
día al período anterior al uso del cuero del ganado para el techo
introducido por la conquista, pero que fue no obstante la que pre
dominó aún después de la difusión de aquél en la zona de habitación
del charrúa. Y al intentarse la realización de una vivienda bastar
deada o "mestizada" por el uso del cuero de ganado europeo, se han
cometido dos nuevos errores:
a) El no haherle dado tampoco ninguna de las tres formas, a
saber: cuadrada, cupuliforme alargada con techo semi cilindrico, y
cupuliforme pura, o sea de base redonda, con tendencia conoide y ge
neralmente llamada choza en forma de colmena, que, sin contar una
cuarta dudosa (la mampara de tres paredes sin techo), aparecen des
criptas inequívocamente en fuentes de primera mano, sino una de
rivada de la segunda de las mencionadas o aproximada a ell
es sino una deformación de la misma, y que podría defini
cupuliforme alargada de techo semitroncocónico, pues su
— 37 —

989.502 PET viv
La vivienda charrúa /

0 ^ 4 i) 3 5
FHCE/034035

�— 8S —
bj b sbiu 'sBjqBjBd sns ap j^njxaj jouaj jb soiuauajB sou is
'japuodsajjoa BjaaaaaBd buijoj BXna X 'sBuaSipui sajBtuiuB ap sojana
uoa Bqaaq BpuaiAiA Bun 'saipuBjanb soj b jaaouoaaj soiuaqap anb
soj ua '44sopuBjXn^?í soj b asjinqiJjB ojsia souiaq opaiAQ ua ojog
•ofBqBjj a^sa ap o^afqo ojap^pjaA ja sa jbj X 'BtujBqa
BpuaiAiA bj ap oipmsa un 'ouisiui is ua 'souiBÍoBq 'jbuoisboo ojxaj
-ajd jbj bX opuBpiAjo 'anb BJBd oaijoui ajuajaaxa un 'opoj ajqos 'sa
souiipnjB anb b uoiaBaijiiaaj bj Bqaaq JBfap ap ojisodojd ja ojaj
•(Binsiui B^ ap Bjnjonjjsa 'Bpjambzj
JOTjadns ound bj u^) -oapiAa^uop^ ap oauaiy p ua BpBzipaj Bipaní A. buiiu
-jui BpuaiAi^ bj ap BUBaijaniBUBj uoiaisodxg bj ua Bpiqiqxa X Bsog BanJBj^[
oíIPH -aS Ia ao&lt;^ BpBiua^uí BiujBija spuaiAiA bj ap upiaanj^suooajj — -\ -oi^

•(•[ *^ijf) soqaajajqos souanbad sojubj
sojjo jas b iiBjjpuaA anb o\ ap sajuBj^ajui 'sa|qBai[dxaui HBiJB^psaj
a^jsd bj^o aod anb 'scuuamajdun ouioa opBuoiauaur Bq SBnjjsqa so^
ap oauBJodraa^uoa un^uiu anb 'souii}[n so^sa 'sojuamap 'oqaaj p aaqos
ajuauíBtJBJ^iqjB sopBaopa 'sBuaSipui sa[BraiuB sosjaAip ap 'sbui sojpns
soaana soun^p '(auodsip as anb ap SBaipj^ouoat sajuanj SBaiun sop
sb{ b apuodsajjoa xu 'BiAnjj b^ BJiuoa Bsuapp sa 'BipduiBa Bjjsanu
ap SB^ajjBa ua BjAspo^ asaaA apand ouioa 'jopajxa p ^p^q opd [a
anb opiqBS sa sand 'opBjsnfB oaoduiBj sa ou anb &lt;q 'opd uts oppana
'Bpipnp uopanj^suoaaj b^ ua 'sBuiapB 'aaajsdB anb oaana) sappaiBiu
sojsa jod SBpjnp^suoa sb^ BJBd sa^uanj sb^ jod sopBpuas soaiun sapiaaj
-Bui oiuoa o^pqBa ap o boba ap oj^na p opipBUB jaqBq 13 (q
X íounuiin p Bap anb ua 'opuoj p B^sBq 'ouiix
-bui p BzuBap anb ua 'BpBJjua b^ apsap ajuamjBnpBj^ opuapaaaap ba

�o "paravent" que al toldo o choza. Y, por un lado, sería muy arries
gado, en el estado actual de los conocimientos, asimilar sin grandes
reservas a los querandíes con los charrúas; y, por otro, la vivienda
constituida por la simple mampara o "paravent" quedará casi total
mente descartada para el charrúa, a través del presente ^studio, por
evidencias resultantes del análisis riguroso de las fuentes^. La aculturación parece, entonces, más bien pampa o patagónica. Dice así
Oviedo en el pasaje aludido: "Sus casas son un amparo, como de
medias cho^as de cueros de los venados é animales que matan, muy
pintados é adobados para defensa del ayre é del agua; é aquesto son
sus moradas" (1)."~~
No se ha conservado, in situ ni en la museografía, vivienda alguna
de los charrúas, lo que se explica dada la destructibilidad de las sus
tancias que la formaban, ni reproducciones materiales de la misma,
de época o debidamente autorizadas por la. crítica arqueológica o
etnográfica." r^~
Debemos recurrir, pues, a las fuentes escritas y a la iconografía
de época, abordando, por necesidad, las delicadísimas discusiones que
plantean. Al hacerlo así, debemos hacer dos aclaraciones previas:
&gt;•
1. Que aunque el P. Mastrillo Duran, en una de sus cartas
annuas, de 1628, dice que los charrúas "ni tienen casas ni sementeras
ni lugar determinado" (2), entendemos que sólo ha podido hacerlo
por ignorancia, o para justificar la resistencia de los charrúas a la
conversión evangélica, resistencia que quedaría explicada con la
exhibición de su estado de animalidad y de degradación.
También sin duda este mismo propósito denigratorio, cuyos al
cances en la deformación de la verdad histórica habría que revisar
de una vez mostrando las causas de que dimana, hizo decir al
P. Cataneo, en su relación del viaje de Buenos Aires a las Misiones,
que "viven como bestias, siempre en el campo o en los bosques, sin
casa ni techo" (3). Pero podemos ver cómo se contradice en seguida,
denunciando la falsedad de su anterior aserto, expresando que "las
mujeres son las que trabajan en las necesidades de la familia, y par
ticularmente en las continuas mudanzas de sus barracas" (4), con lo
que confiesa la existencia de viviendas.
Las pruebas de la existencia de la vivienda charrúa son indu
dables, como podrá verse en este estudio.
2.

Que las modernas investigaciones sucesivas de Outes (5),

(1)Gonzalo Fernández de Oviedo v Valdés. — Historia General y Natural de las
Indias. — Tomo II, pág. 173. — Madrid, 1855.
(2)Documentos para la Historia Argentina, publicados por la Facultad de Filosofía y
Letras de Buenos Aires, tomo XX, "Iglesia", pág. 537.
(3)Carta del P. Cayetano Cataneo, inserta en el "Cristianesimo felice" de L. A. Muratori y traducido del italiano por J. M. Estrada, en "Revista de Buenos Aires",
año IV, N. 43, tomo 11, pág. 332. Buenos Aires, 1866.
(4)Ibidem, pág. 333.
(5)Félix F. Outes. — Sobre las lenguas indígenas rioplatenses. Materiales para su
estudio, en "Revista de la Universidad de Buenos Aires", N. 99, año X, tomos XXIIXXIV, Noviembre de 1913, págs. 231-237.
— 39 —

�V

•(021-611
'¿61 '9íJBd 'I &gt;D"j 'XIXX -| '^Í-FS HAno^- '^aaiaiuBayjauíy sap aiaiaog By ap
yBujnoy,^ ua 'stuojsna puo sadonSuoj uoaxxauio uo soaaag oí suanaq jmsa[ 'xHvi^
NOSdQ saiavH^) "í48oj^a aajua OAnpuB anb ojauoisij^ onSijua,, 'yaipjB^ qdasof -g ya
opBgajdxa Biq^q ay 'zba na b 'anb oy b aaopuaijyjaj ajaa b Bioop 'SBAjajj b BpiShjip
8¿I aP oiunf P 8 FP ^uoa a 'oubuib^ ujnbBof -g ja bX anb oy uaiqtuBi asB3A
'BouanS yap ojaadsax X 18 anua UBnuuu p X BtujBqo pp oaaa^uaxBd ayqísod p ajqog
•oapiAa^noj^ ap aspuai^ A aapBpiu
-Branjj ap pBqnaB^ B^ ap asuajBjdoijj iBjoqq pp Buotsiqajj ap oajna ojjsanu n^
*^O6l 4oapiAa)uop^[ 'vavzy aP 'i(XBn3BJBj pp Boijajs^ A bdisi^ bjjbj8
-oaf),, bj b oSojojj na ua aamiH^g -}j *jq pp 'bjsia ap soiund somsitu sojsa a^jed
na uBJoqoJJoa anb 'soiamf ao\ ap soun8|B 'snuiapB 'Biuana ua asjauaj ap Xmu uog
•Bjou A 6-8 *a2Bd 'puoaaa amoi '^8x 'sijbj 'uwojuatuv atuutoy^ 'AMDiaHOtQ *y
*¿6I"96T 's^Bd sb{ ua 'sBruJBqa A aauBqoq
'eausnuim soj A sojbX soj uoa '(syaaJaip uoa 'BJoqB o^ijaaa isb) SBouaná so[ ap B[ A
'I6I"¿8I '^^Bd 8B[ ua BBUBqa aoj uoa SBUBn^ soy ap B[ :008I 'P!jPbIV 'i "IoA ''Dla
't4'sy\aajj ozvaaoq uoq ajBqy p aojnB ng sojaajvíp A sviuoipi sm ap pvpisjaajp vj
unüas svjsa ap sasvp A upisiatp 'uptavjatunu A 'svpiaouoo sauopvu soj ap svn^uaj
st&gt;j ap oSoipwj,, 'Bjqo buisiui b[ ap BUBypissa uotaipa bj ua sauoiaBaijnuap; SBquiB
Jiaasq b aApnA ajuauíBijduiB sb^^ -Bouan^) upia^u B{ ap snqiaj uos 'SBnjjBq^ A
aauBqog 'sauBnu;j\[ soy X 'sojbj^ soy anb aaip 'Bouan^) uoia^u By ap X souan^) Bn^uay
By ap opuByqsq '¿^^9t SBy ua X 'SBUBqa soy uoa sBUBnS soy b SBAiayy Baiji]uapi ff-^f
•s8Bd 8By u^ "tlAIXXX^DDQP\[ Biaaa^ uy -syAaajj ozn3Ho^ uoq aiBqqB jouüis yap
BjiadQ \vjisjaaip a ¿timtffv ojoj Djjap vizijou a ajmasouoa aniut\ 9\pp o^ojvjvj,,
'2^61 'oapiAaiuoj\[ 'j/o^io^o sotaajmp A svnSuaj sdj ap npnuvdwoa vt^ojojij 'osNoay x
vaaaj *g ap aayBiaiui soyniídsa saaj soy opusuiaoj aaaaBds yBiaa^Bui ouisiui yg '029*^8S
-a8Bd '66X ap aaqraaijag '^x O'N 'II 'l 'HI3PÍ(II 'J/DÍM"-ID oatjsmÉuii odnii \ap stiqiJt
svujo uoa sajBjnijna sDiauapiauioa sajqvtou uojnuas anb souaí^iput soqaip ap sajqiunjsoa
svuaia ajqos snjou uoa 'sajuaavApn sauoiSaj soj ap sawfo snqpj soj ap A AonSnu^j jap
jojuaijQ opuog oj ap soua^ipw soj ap opiaouoa oatismSmj ojjo^uaauj Í86I 8P iunf
-ozjBp\[ ¿&gt;9 .om^^ 'yy -j 'uiapiqi 'sonjjoqa soj ap sauqutnjsoa A sonSuaj soj ajqos opuosiaci
pq^p-iojJA 3alP?D 13P jouojsieiojd oai^ojojif sisa^axo A oaifpjSodjt upjadpasuojj^
'•SfZ-LIZ "83?d '¿61 aP ozjBp^ 'oapiAaiuoj\[ 'g of^ 'j i 'ttBj8oyoytg ap uyjayog,,
ua '3/dmdjd oapsin^uij adapsa oj ap sojaajnip uoqojqoq 'ojuajtutuqnasap jap oduiap
jo A satuo 'AonSnafi qap jnjuapo vpuog o%sa ap soipui soq — -osmoay x vaaaj *g
"(2l"9ll #s3Bd '¿^^x 's^JÍV souang 'soupuaSao sauaSiaoqo soq A
'96l'I6I "s^Bd 'j -yoA '9^6X 'uo^SuiqsB^ 'uoijnjiisuy uBiuosqiiuig By aod opBatyqnd
'ítsuBipuy UBayjauíy qjnog jo qooqpuBjj,, ua 'onaaoqj aqj;) 'SBnBqa soy b BTiJJBqa oiunf
-uoa yap JBJBdas b apuau ouBjjag 'saaoiaaisod sofBqBJi ua 'oSjBquia uig "^11-^9 'sSBd
'96l 'bubjb^ 'AonSnafj jap otauiaojj on^puo oj ap oifoadomq — 'ONvwiag oiNOXNy

(gy)
(n)
(01)
(^)

(8)

(¿)

(9)

n so\ 9p ouis 'souisiui js U9 sooiSojodo^juB solpaq sosa ap tsá
ou 'a^uaraesiaajd 'opuaijJBd ouis XuSiqjQtQ b B^sjinqijjB oaodraBj
sotnapod tu ^oq sojjosou jaa^q souiapod B^ ou opuaiprqB
anb b sodnj s^uiap so^ b uoxsuajxa ns A 'oqaip ajuauíBidoad
odnaS jap sonpiAipui aaqos ojos 'aaaa^Bd jb 'sBp^zijBaj uoaanj SBjja
'sBsoiaa^d A SBStoaad Bpnp uis uos 'aojnB ns ap Jioap jb '4toapiAaj
-uoj\[ ua^ ssqaaq 'oapBuios A oai^pjojjoiu jajaBJBa ap SBjaaxip sauoia
-BAjasqo sns anbunB sand 'XuSiqjQ4Q ap 'jBpaoaaJ ap souiBqBaB anb
'sB^siuijojiun sauoisnjauoa sbj ajuBjsqo ou 'soaiSpjodoajuB soj uaiq
-uibj UBjsa oj unB ^ 'asaBuiiuiaiap aod BiABpoj u^^sa 'BaijsjnSuij une
A 'BaijBjou^a pBpiaua^oja^aq ap X pBpiaua^oiuoq ap sojaBxa sop^aS
sns anbunB '(x) wBnwBqa ofajduioa ubjl,9 ojjbuibjj (jj^) ojsand
-ojd souiaq j^na jb jBan^jna o^unfuoa ojos un UBinxijsuoa sauBnuiui X
SBUBqa 'sBouan 'sBnx^Bqo anb ap uoiaaiAuoa bj b (Oí) Ao\\ uaanpuoa
'(^) Xu8iqjQ4Q ap X (g) ojnpuB^ X SBAxajj ap (soub souiisjnJBj aod
uoaanj oj ouioa 'sBpBpiAjo opts ^aqeq uoaaiqap Bounu anb) sauoiaB^
-aadjaiui sbj uoa SBpBuoioBjaj^oa '^njJBqa X Busqa 'BouanS sotJBjnq
-B3OA soj aaxua sbzubfamas ajqcs *(¿) osuojy X Baaa^ X (9)

�etnográficos, a los que habría que dar para ello una generalización
que no sería, en suma, sino una petición de principios. En efecto,
D'Orbigny funda previamente su hipótesis de la unidad entre cha
rrúas, yaros, bohanes, chañas, minuanes y guenoas, no en observa
ciones hechas directamente por él sobre todos esos grupos, sino sola
mente en lo que llama la "identidad perfecta de costumbres" que
entre ellos habría, de hecho, señalado Azara. Y partiendo de ese su
puesto, sobre el que no vuelve más, hace después su diagnosis antro
pológica sobre uno solo de esos grupos, diagnosis que, en tales con
diciones, se nos hace forzoso suponer, a nuestra vez, ya que no
estableció reservas ni distingos, quiso referirla a todo el conjunto.
Pero si bien D'Orbigny da, en grueso, cifras relativas a la esta
tura corporal (elemento de clasificación que debemos sin duda con
siderar como muy valioso) (13), tales cifras corresponden sólo a
mediciones hechas in vivo, pues no tomó medidas esqueléticas ni craniométricas. Y, por el contrario, debemos consignar en este punto
el absoluto desamparo en que todavía permanecen las cosas, pues
hasta hoy, que sepamos, sólo han sido medidos un único cráneo y
un único esqueleto charrúas (los de Vaimaca-Peru), y ningún otro
esqueleto y sólo un cráneo chana entre los de todos los demás grupos
aludidos, y ambos cráneos arrojan medidas tan desemejantes entre sí
como que el primero es "netamente braquicéfalo" —¿un amazónido?— y el segundo hipsidolicocéfalo (14). Falta, pues, aún, hacer
las diagnosis correspondientes sobre un número grande de restos de
individuos procedentes de diferentes enterratorios. Pero, en grueso,
el gran complejo charrúa es una unidad.
X_ bien, el primer documento que aparece en el tiempo descri
biendo una vivienda charrúa es de Pero Lopes de Souza, el lúcido y
minucioso navegante portugués que recorriera en 1531 y 1532 nuestras
costas detallando su paisaje, naturaleza y habitantes en su célebre
diario, que, como se sabe, quedó inédito hasta 1861. Dice así en la
parte que nos interesa: "Mandei la hum marineiro a nado... e veo
e disse-me.. .que aquillo, que pareciam tendas eram 4 esteiras, que
laziam hüa casa em quadra, e em riba eran descobertas: e fato lhe
(13)J. Imbellom, De la estatura humana como elemento morfológico y clasificatorio,
en "Runa", Archivo para lag ciencias del Hombre, publicación del Instituto de Antropolgía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires,
; 1948, Vol. I. Partes 1-2, págs. 196-243.
(14)Las medidas del cráneo y el esqueleto charrúa pueden verse, con la bibliografía per
tinente, en Paul Rivet, Les dernieres charrúas, en "Revista de la Sociedad de Ami
gos de la Arqueología", año IV, Montevideo, 1930, págs. 52-65.
En cuanto al cráneo chana, se trata de uno de los pertenecientes a los 19 esque
letos extraídos de un túmulo de ese grupo en Rincón de Haedo, departamento de
Río Negro, por nuestro distinguido colega Sr. Carlos A. de Freitas, quien los con
serva en su poder, con la tierra que los envolvía, a la espera de las mediciones y
los análisis, químicos y demás, de los técnicos. El Sr. Freitas tuvo la deferencia de
facilitarnos dos para que los transportásemos personalmente al Museo Etnográfico de
Buenos Aires, como lo hicimos, en 1948, con objeto de someterlos a la diagnosis
del sabio profesor Dr. José Imbelloni, quien nos había hecho el honor de prometér
nosla toda vez que le llevásemos las pie^as. Medido uno de ellos, pues el otro no
estaba en condiciones, por el operador Sr. Marcelo Bormida, con prolijidad cuyas
cifras, en medidas e índices, publicaremos oportunamente, el Dr. Imbelloni, en
carta que nos ha dirigido, lo diagnostica como pámpido.
_ 41 —

�— z^ —
•^6^ -Sed 'H omoi
'smpuj so¡ ap jnjntD\¡ X jDuauaf) dijojsi¡j — -saa^v^ a oaaiAO aa zaa^yMHaj oivzxiof)
•95 -^Bd '-|i3 'ooiogaaof^ np oijvtq — •vz.iog aa saao^ oaa^
-""'2t-^ 's3?d 8SB?A
*^,
*¿s -Sed
'AIXX OIIIOX 'T98I 'oji^uBf ap oig \jizBjg op oaiqdBjgouqjg a ooiqdEjSosf) 'ooijojs;h
ojniijsui op iBjjsaraijj, BjsiAag,, na 'op^oSaao^^ op ojjoiq — 'vznos 3a sadoq oaaj

(8I&gt;
(¿i)
(91)(SI)'

"^T *(8l) t48BtIoatI U9ící ^ntn -^ sojuatuiBjjBdB sns uoa SBiajsa ap uos
sbsbo sb^j^ :Bsaadxa X 'sanqunj-BUBqa soj b 'jpap sa 'sanqunj soj b
aaaipj as opaiAQ ap Btaijou b^ *SS8I BiSBH ^ÍP^UÍ uaiqiuBj opanb
^Bjqo b[ ap jj ouioj ^ap aiuBJtSaiut ^oq 'oraoj asa ^Bna o^ aod 'aiqxja
-subjj b souiba Á Bdnao sou anb Biaijou b^ ^a uoa Á 'aja^d Bpun^as
b^ ap ojjBtia ^a sa anb 'bjbj^ b^ ap oi^j ^b ajuaxujaauoa oj bjbjj anb
na BiJojsiq ajqa^aa ns ap ojqq \9 JBaqqnd b oa^ on anb opiqss sa
ojad '^SX na 'Bzopuap^[ ap oapaj uoq ap uoiaipadxa bj ap aj.ied
BqBuuoj anb 'zna^ bjub ap osuojy ojBaSoaS |a jod sopiSoaaj sojBp
uoa 'sauoisaj SBjsa b baijb{3j Bjqo ns ap ajjBd b[ Bpoj oiuoa 'oiqíaa
-sa B-q -Bn^JBqa ofa^duioa ubj ^b JinqiJjB souiapod anb BpuaiAtA Bun
aaqos Biaijou Bun uaiquiB^ Bp opaiAQ 'sandsap soub soaod Xnj^[
•soaunf ap UBJa 'j3a ap souiBqBOB
anb buijoj b[ ua ojauíJBin ns Bjaiqijasap a[ apjBj sbui anb X 'uBjuod
-uioa Bf anb SBzoqa sbx ap sBjaisa sb^ anb ap ^saauoiua 'Bjajua sou
oísa uoa X 'Bjjap^oj Bun ap ouis asjBjBjj Bipod oj^j #Baoq ap sauoxsiA
-oad sns X sboubo sns ajuaxuBjunf SBpBpjBná UBjua^ SBn^JBqa so{ anb
ua sajB^nj so^ b sa^aunf buib^ Bznog ap sado-q anb soiuaA 'oqauíd
-asa un ap 3sbjb.h as anb awaSns uoa souopuBjSBq 'BÍaAo BqBiUB[^
[buiiub ap as^p anb b JBjajdaajuí BJBd JB^n| p ajsa Bas anb uig
•(BfaAO ap Buaaid Bun X opsuaA ap soCbsbj X opBa
-sad uijuB^jaq ^e auiuojaÍBJj X SBuanbad sboubo sop uojb^bs X sa[Baunf
sns b uojanj*'*) '(¿x) t4BlII9AO 9P ^ujadsojd Bnq a 'opBaA ap soqpS
-bj a opsasad uiijUBSjaq ob aui-uiBjaxnjj a SBuanbad SBipBiup sBn^
uibjbjij a 'siBaunl' sns sob uiejoj* • mn rojiaasa BiqBq sajuB SBip soq
. "sajuBfauías SBip ua opaaBq aaqtunjsoa 'ajuaraa^qBq
-ojd 'bj3 ^Bna o[. 'oasaaj p saqaou sb| JBSBd bjbcí Bip asa soqaaj so^
opsaBS uBjaiqnq anb Baqdxa o|p X 'zapidBJ uoa aauod b asaaA^oA X
asjBjinb Bipod sajjsd sns ap eun Bpsa anb jauodns soinaqap 'BruaBqa
bsbo tb\ ap pBpqtqBjuouisap ^pBj b^ ap uop^japuod bj 'sajuanj sbj
ua 'soraaaaA unSas 'auiiusun sa oiuoa X 'jojBa ap ajuBaojos Bjp un i^^
Biqap 'ouBjaA ouajd ua 'ajuain^is ja anb 'aiaap sa 'ajjoj^j ojuaiA ja oziq
as anb ojijasa BjqBq 'ajquiaiaiQ ap Q^ 'sajuB Bjp ja anb opuBpaoaaj
san^njJod jap SBjq^jBd sbj XBaijdxa '^9x) ddag -j ja jod sqaaq sojbX
soj ap BpuaiAiA bj ap uoiadijasap bj jod ojsandiui oaijua uauíBxa un
b ajuBjap^ sbui SBjiajaiuos ap Bjuana b X 'BioqB lod soiuaqap 'oqaaj.
uaXnqiaiB aj BniaBqa uoiOBjtqBq bj ap sauoiadiaasap SBUiap sbj SBpoj
iSBa ouioa oaa^ -oqaaj auaij ou BSBa bj sand 'SBiBduiBiu oijBna ojps ap
Bjsandiuoa jbuijou BnuBqa BpuaiAiA eun BJjsaniu sou anb BiaaaaaBd
í 'XSX 9P 3^quiaioi(q ap X^ I9 Bzuog ap sadoq[ aqiiasa oj ojsg
•(SBXjsanu sbj ap BjauBtu bj ap sapaa ouis bjibu oía ou X :sBjiaiqnasap
uBja BqijjB X 'oipBna ua BSBa eun uBia^q anb 'sBxajsa &gt;^ usía SBpuaij
uBiaaisd anb ojjanbB anb auiofip X ouiA X -'opEU b oaaui.iBui
un bjjb apuBj^[) "(^x) msbssou s^p OB5pj Bp sapiai uiBuas :bija uibu

�mentable es que carezcamos de detalles sobre estos "apartamientos"
como sobre la forma de las chozas. Pero, lo mismo que en Lopes de
Souza, el material vegetal aparece inequívocamente aludido.
Las primeras descripciones de la jviyienda charrúa que hayan
visto la luz son de Don Martín del Barco Centenera. Son también somerísimas, pero claras, y aparecen en los cantos X y XI de la
Argentina, es decir, que pertenecen al año 1574, y se refieren, la pri
mera a la zona de San Gabriel, actual Colonia, y la segunda al delta
del Paraná.
Dice la primera (19) :
En siéndoles la parte ya enfadosa
Do viven la desechan, que de estera
La casa solamente es fabricada, ,
Y asi presto do quiera es mudada.
Y la segunda (20) :
Llegamos con favor de la marea
A la primera casa, y al buhío
Que es dicho Tabobá de paja y nea:
. Los Indios luego salen con gran brío... etc.
Conocidas son la probidad y exactitud históricas del arcediano
poeta, que el P. Sallaberry demostró minuciosa y concluyentcmente
en "Los Charrúas y Santa Fe", como su concisión, que daba ruda
mente, no obstante, en el verso "ramplón", valga la sentencia de
Mitre, la prolijidad del detalle esencial, y de ahí el valor de estas
brevísimas diagnosis.
Dice, en primer lugar, que la casa es de estera, y dice asimismo
que tanto la casa, aisladamente, como el "buhío" todo, vistos por
Centenera como testigo presencial, es decir, tanto las chozas como la
toldería entera, esta toldería charrúa que llevaba el nombre del ca
cique Tabobá (sabido es que los españoles generalizaron frecuente
mente la voz indígena "bohío" que se daba en la zona antillana a las
viviendas colectivas, para aplicarla también a las aldeas o tolderías de
otras regiones de América), eran de paja y "nea", es decir, de paja y
juncos.
En efecto, según el Diccionario de la Academia, nea es aférisis
de anea, y anea: "Planta de la familia de las tifáceas, que crece en
sitios pantanosos hasta dos metros de altura, con tallos cilindricos y
sin nudos, hojas envainadoras por la base, ensiformes y flores for
mando una espiga maciza y vellosa, de la cual la mitad inferior es
femenina y masculina la superior. Se emplean las hojas de esta planta
para hacer asientos de sillas, ruedas, etc., 2. // Espadaña, la - acep.".
La anea es, pues, la paja de totora, la de aterciopelada flor tu
bulada marrón, o sea un junco. Pero a su vez puede ser la cortante
paja brava, la de blancos penachos, que es también un junco, pues la
primera acepción de espadaña, a que nos remite la propia Academia,
(19)Martín del Barco Centenera, Argentina, Lisboa, 1602, canto X.
(20)Ibidem, canto XI.
— 43 —

�"60t'"80t "s^^d 'i oraoi '¿81 'S8JJV souang 'uputna
•n^ A vjvjj vj ap ojj^ 'Avngvuvj jap vjsinbuoa vj ap vijojsijj — •onvzo'j oaaaj "j
0¿8I 'sajiy souang -¿f^g -Sed 'jj onioj
'ttsajiy souang ap pjaua^) OAiqajy pp BisiAag,, na 'sajaifui soj ap oSpsva jv ^j¿j
p ouv ja ozjxj as anb vpvjfua vj ua opipaons oj auqos autuofuj — •oariQ OdHVDiiog
"5&gt;¿ '^Bd '¿891 'Euo^duiBg •oji^jsip ns apuaidtuoa anb vjvjj
vj ap ojjj A AvnSvjvj 'uvtunanj^ ua sauoisij^ sns ap ajuasajd opvis^ 'AvnHvjüj jap
vpuiaojj vj ua sma[ ap viuvduiwj vj ap sojauojsij^ sauütsuj — •anf&gt;avx oasiDNva^

(gg)
(gg)

OI^IS B3ZOUO0 8^[ ^8 9nb UI8 '9^JB(Í BJJO B U3UOCÍSUBJ^ 9JU9UI[IDBJ ^BJJ91^
B[ U9 S99JBJ SB9O(Í UTS\ OpU9lU9^ 9nb UO9 Í9ipOII B^ 9^O9 89[ 9pUOp
UBJUBj^d SB\ 9nb SBJ9J99 S9pq9p SBUIl Á 8O|Bd OJJBn9 9p SBpBUIJOJ '89^qBJ
-aod uos anb 'sanopBiiqBq sns ua oraa^ ns uBJjsanuí soipui so^ sopo}
ouioo 'sa^qBiJBA Á sa}UB}suo9ui ub} opuaig,, rsBtixiBqa so{ ap opuB[qBq
*aoip 's^¿X ua 'opiqBS sa ouioa 'puiuua} as anb Bjqo 'upuinon^ A, vjvjj
vj ap oi}¡ 'AvnSvuvj jap vjsmbuoo vj ap vijozsi^i ns ua 'oubzo^j ^
' (ZZ) ^íBnSua\ tb\ ap soiJBuotooip so^ un^as 'So tuid
Bijas oaunf o BJ3}sa ap opjo} un 'o¿99J opi}uas ua sand íojafqo ouisiui
\a uoa sopifa} jbuijoj Bj^d o 'sB^oqno BJBd ^bij9jbui ap btaj9s sa[
anb BiuB^d B| ap aaqmou \a jod SBuaátpui so^pnbB ap SBzoip sb^ JB9ij
-iu^is BJBd anbopaauís ap aiaadsa Bun ouioa 'aiuaiuBpBjnüfr^ BpBa^d
-uta bj9 anb oa as o}uamnaop aisa jlo^ 'oauní ap vjajsa uaiquiB} A
oaunf bdijiuSis anb juBJBnS BnSua^ bj ap Bjqspd sa tui^,, :a}uamSis
o[ ojBpB 'b}ou ua 'sajpj^ j^ -^siaid un o}uaio ap Bijap^o} Bqoíp BqB}
-suoa9, :aotp |Bna B| ap 'Bjjap[O} ns ua 'sBrujBqo so^ ap osojamnu sbui
UB^a \a 'sopBqouBj^ so[ b 'eoi^j aa}u^ ua '^x¿x u9 9íA JnQ d 13
•ouB[d o^os un ajqos ssisandjadns o SB}sand
-B}xniC ojad 'sbijba 3}uauiBAi}9aja uaiquiB} u^janj oqoa} pp SBjajsa sb|
anb b uaiq 'sop[oj so[ ap pBpipjn^d b[ b asaiaaja^ ap ojuajur p ua
*uop9Bpaj ap oioajap b uarq 'anbjB^ '¿ I9 J^ IBjnI&lt;I ^P oa[duia a}sa
a}JBd BJ}89nu jod opuaXnqia}B 'uaoipBJ}uoa o[ 'souiajaA ouioa 'anb
soj}O ap Bjadsa b[ b uopB}ajdaa}ui B[ jbaj9S9j soraijajaad anb oj jod
4a}uanj BJio BunSuiu ua o^jBquia uis opB[pq souiaq o[ ou sisouSBip ap
O}U9uiap ppuasa a}sg -oqoa} pp sb[ b oiuoa sapajBd sb^ ap s^aaisa
sb[ b 9SJO9J9J BJBd o}ub} pjnjd p Ba[duia S9nd 'sBnS^ sop ap oqoa}
ap Bijas Bti-UBqa Bzoqo b^ 'uoiadposap B}sa bj}3[ bj b souibuio} tg
"(i^) ttiqBis^ típ9J U9
SB^saq sb[ ouioa sopBupB asjapua} BJBd *bi[tuib| Bp^o ja}S9uaiu Bq anb
pBpiaBdBa b^ ap 'oqoa} jod sbj}o á sapaa^d aod SBun 'sBJ9}sa sb[ üb}b
qp Á Bjaai} tb\ aaqos sbob}S3 SBun ubCi^ 'BUBpBdsa ap opoui b BqauB
A BsanaS bjo}O} o bSjb[ Bfsd ap oaauaS o}jap ap SBqoaq 4SBJa}sa ap
uos sbsbo sns?? :¿89T U9 Buo^duiB^ ua BpBaqqnd Bjqo '^^BnSBJBj pp
biouiaoJ^J B[ ua snsaf ap BjuBduio^ b[ ap soaouoisnu sau^isuj,, ua aoxp
'sBouan^ so^ ap opuBjqBq 'anbjB^ 'd p HAX I^ÍS I9P S9UÍJ V
'ttBauB ^\ ap sb^
ouioa uBajduia as s^foq sng *osofBSad ^nuí X ojaSq 'oouB[q o^aA o
op apadsa Bun Bqans Boas ap sandsap anb 'oiuaxixa p Boijp
bojozbui Bun uoo 'oounf ap BjauBui b 'oSjb[ o^B} p 'Bp^dsa ap
tSBa buijoj ua SBfoq sb[ uoa 'Bjn}p ap soj}aui sop b oipaui X oj}9ui
ap 'SBaoBji} sbx ap BqiuiBj bj ap 'BaoBqaaq ^}ubjj,, :a}uam8ts bj sa

�En su Histoire du Paraguay, publicada en París en 1756, dice
Charlevoix, refiriéndose a los guenoas: "Leurs Cabanes sont bientót
dressées, quatre piquets en font toute la charpente, des nattes grossierement travaillées, d'une espece de glaieul qu'ils tirent de leurs
Marais, en font les Mura^les; les toits son de méme fabrique; elles
sont si petites, que pour peu qu'une Famille soit nombreuse, chacun
a bien de la peine a y pouvoir étre couché. Une peau leur sert de
matelat [sic] &amp; une autre, de couverture" (24). (Sus cabanas son
pronto levantadas, cuatro piquetes forman toda su armazón, esteras
groseramente trabajadas de una especie de gladiolo (25) que sacan
de sus pantanos hacen sus paredes, los techos son de igual fábrica;
y son tan pequeñas, que por poco que sea numerosa una familia, cada
uno tiene bastante trabajo para poder estar acostado en ellas. Una
piel les sirve de colchón y otra de cobija).
Notemos que la precisión con que, por una parte, Lozano y
Charlevoix señalan el número de cuatro para indicar el de los postes
de sostén de las esteras, y por otra Lopes de Souza y Xarque, como
hemos visto, y el Dr. Saldanha y Dumoutier, según más adelante se
podrá apreciar, aluden a la existencia de varias paredes; y la no
menor precisión con que los mismos Xarque, Charlevoix, Saldanha
y Dumoutier certifican la existencia del techo, dan la certidumbre
de por lo menos un primer tipo de vivienda charrúa, de junco tren
zado, tres o cuatro paredes formando una planta cuadrada, y un techo
cuyas características trataremos de precisar más abajo luego de la
necesaria discusión, y obligan a descartar la hipótesis de que la vi
vienda charrúa fuera una simple mampara o "paravent" colocada
contra el viento, tipo primitivísimo de vivienda que otros pueblos,
especialmente australianos y americanos, usaron, y que Serrano, en
un trabajo reciente, supone, no sabemos con qué bases de verosi
militud, frente a tantos testimonios que la contradicen (incluso el de
Lopes de Souza, que si bien muestra una casa sin techo en verano,
le atribuye las cuatro paredes de una casa en cuadro, y no una sola,
como sería la mampara), haber sido la vivienda charrúa de verano, al
paso que la choza de juncos sería la de invierno (26).
Una excepción fundamental, con todo, debemos señalar: la de
los yaros. Recordemos que al comienzo de este estudio hemos dicho
que el grado de homogeneidad o heterogeneidad, en cuanto a lo et
nográfico, y no sólo en cuanto a lo lingüístico y a lo antropológico,
del gran complejo charrúa, está aún por determinarse. Nada extra
ño es, pues, que aparezca una excepción, vinculada, no al nombre
genérico de los charrúas, sino al de uno de sus grupos, que en este
caso es el de los yaros, en cuanto a tal o cual hecho etnográfico par
ticular, aún de los más fundamentales, y por consiguiente, a uno tan
(24)Charlevoix. — Histoire du Paraguay, tomo IV, págs. 93-94. París. 1756.
(25)Glaieul es, según el Grand Dictionnaire Larousse, una planta de la familia de las
irideas, de hojas largas, deprimidas y puntiagudas eomo las espadas, y glaieul des
marais, nombre vulgar del iris de los pantanos o falso ácoro.
(26)Antonio Serrano. — The Charrúa, en "Handbook of South American India
blicado por la Smithsonian Institution. Washington, 1946, pág. 192.
— 45 —
r-f ' 'i f
U kJ H" \.) yJ ^

�'IA^XDDQW 'nopuc] l\ '\o\ \ts3tnnioA sis ui 'spABJj pnc
S32bXoa jo uoijD^go^ y?, na '¿591 '2jaqujn^; 'awH3g ANOHxwy puB ddag AVOHXNy
sxaqjB^ puaJ3A3g Xq p^uxojx^g ivjjvnbvuvj oj uivdg uiouf aSvXoa o fo tunoaan uy
*¿69I '2xaqnjn^[ '"aja 'wnjotjDu
-oissij^ '(/*&lt;/ uajuapvifaq uopjjD yats jap Sunjiaqjy pun ujayjq^ jffvyaspuiyj JaSiqjas
uayaüg uajsStpjnmyauap lap %ya\iag uazun^j pun uauiwo^j tuntjvnbvjnj ui uatuvdsij]
síid aqjasatp aicn Sunqiajyasaqzs^ag — ^Hqg iiNOXNy anin dd3g iiMOX^y '^'g -g-g
"0l '^?^ 'iP!qi
'¿01 •^?&lt;^ '^61 'InBd 5S 'Jprauq3S opanraXag -y ap -pBJi
'soaijojsody soqjvqvj a soottmsaf saoissi^^ sq uiaürn^ — 'f -g ddag oiMOXvy aaavj

(gg)

(^^)
(8Z)
(¿^)

B^ UQ \^ 9llb 8B[ OUIOD ^BJ ^ 'BZnog 9p Sadp1^ 9p OJÍ3UIJBUI \9
oiA anb B[ ouiod oijoaj uis Bzoq^ sun 'jioap sa 489[Ba9jB[ sop Á opaoj
^p pdjsd Bun Jtod ojsanduioo ^aB^n^uBjoaj o o^^iqB Á ajdijj oun
oais a^duiis ctiu9ABjBd^, un ddag ~^ \9 jnbB aqijasap ou anb apuapua
'(0g)4tuopaano3 ^iqaanq^,^ b^ ap Bsa^^ut uois^aA B[ uoa X (^^) ddag
*d I9P u^xa^VB ^uiSiao ^a uoa 'opiAJas souiaq sou anb ap '^sanl
-njjod uoiaanpBj^ bj ap uoiobiuojjuod bj ouiod jsb ^ojep ajsa ap Bzaj
-pua bj souiaqap uainb b 4(oftq) bijSiab^) BanjuaABuang *jq j^
•(8OJJB8 8OJ B UBpUB tnbB
anb 'saaoaaj saa^p soj ap X 'jejuoa ap sajqísoduii a sapuBiS Xnm uos
mbB anb 'sodBS X SBJoqiA sbj ap oan^as aiuiaop Bipod anbiasa ja anb
a)jans ap 'sajoqjB sop ajina aaiB jb Bpxpuajxa X '^Basad ap pa¿ omoa
opBzuaj) ojiq ap Bqaaq BUiBa '¿ofaui oaod buibo Bjuaj joXbui anbiasa
X oaaaiqaaq jg jnzB ojuauíBuijp apuB¿^ ja B¿a ¿oj¿aqoa ns 'opnusap
ojans ja ua Bpsqaa 'Xanq o ajJJij ap jaid Bun B¿a BUiea ng * * 'Btniaua
jod oqaaj ^iqBq ou X 'ojans ja aod sopBuiBxiBdsap UBqB^sg *ojj jap
BnB ja usqBasnq anb uoa 'soaanq soSuoaod ua UBpsisuoa soiJBuijna X
soapsauíop soijisuain sog "ojuatA ja Bjdos apuop ap opsj jap
-jb X opBzuaj^ oaunf ap sapajBd sajdrais ap uBSBd ou anb 'sBu
sns souiiA bjjijo bj ap sosBd aauínb y) ' ($z) SOPUBC[ SOB
tnbB anb 'sazoaaj sajStj sop a 'jBjuoa ap siaAissodiui a sapuBj^ ojintu
obs tnbs anb 'sod^s a SBjqoa ssp ojn^as Jiuuop Bipod anbta^a o anb
ajaos ap 'sajOAJB ssnp aj;ua jb ob Bpipuaisa a 'j^asad ap apaj ouioa
opBSuBJ^ otj ap B^aj BuiBa 'joqjatu oanod buibo Bqup Jom-anbtaBa a
ojtaatiaj q qnzB o^uauíBiujij apuBjS o Bja jo^jaqoa ñas 'na o^qa ou
BpBjtap 'toq no aaSp ap ajad Btun Bja BuiBa Bng • • -Buita jod opBqjaj
BtABq obu a 'oBqa ojad sopBtuBJJBdsa uiBABjsg *oij op BnSt? b uiBABa
-snq anb moa 'soao souojod ap uiBi^stsuoa sotJBUijna a soatjsatuop
soijjsuajn sq *o)uaA o Bjdos apuop ap opBj op SBpBtujB a ops5uaji
oaunf ap sapaj^d sajduits ap tuBSSBd obu anb 'SBUBq^a s^ns sb soiuia
maSjBui Bp sossBd azutnb y,, ^SBjqBjBd sns 'ojaaja ua 'asuBa^
•jBtujou BpuatAiA ap jaiaBJBa ja Bjsajd aj jBna oj
opoj : (¿^) 9^ ja ojos oSajj ajsa b sand 'otustuí jap 'BqtjjB ojj 4boub3
ua 'afBtA ap SBtp ojjBna b 'apuBJQ ojjBg jap jng jb Xntu BtABpoj
BqBjsa sand 'optjBa Btuija ap buoz ua oaodtuBj 'jtaap sa 'XBnSnj^
oipatu jap sauaájBui sbj ua 91A bj anb ua Bqaaj 'ouojo jap sautj B Bas o
*oXbj^[ ap 2^ Ia BP^sn BI outoa outs 'ouBJjag b uozbj saauojua BjjBp
anb oj 'ouBjaA ap BpuatAtA bj BJBd bX ou X 'soiput sojsa b ojasopuaX
-nqiJjB 'X69J ap afBtA ns ua 'aquasap ddag '^ ja anb oj ttjuaABJBdí^
ja ajuauíBsiaajd sa j^ 'BpuatAiA bj ap biujoj bj sa oj outoa ajuBjJodiut

�recuerda haber visto en descripciones de viajes y en iconografías re
lativas a la Patagonia (31), pues supone que la fuerza de los viento
de estas regiones requería un amparo muy amplio, como el que estos
últimos prestan.
El tenor textual de las palabras del P. Sepp se presta tanto a
la una como a la otra de ambas interpretaciones. Señalemos a favor
de la propuesta por el Dr. Caviglia el empleo de la palabra "caba
nas" (32). Pero nos inclinamos a pensar, para esta vivienda de los
yaros, en un "paravent" o mampara de una sola pared (fig. 2), por
ser éste el tipo dominante en los pueblos de la cuenca platense que
lo usaron en sus zonas más septentrionales, y en poblaciones brasi
leñas de cultura también bastante tropical (33), a los que conside
ramos más vinculados con los charrúas, y con éstos a los yaros, que
a los patagónicos, y porque las expresiones "extendida al aire" y "entre
dos árboles", que se emplean para mostrar cómo se instalaba la ha
maca del cacique yaro, sugieren que el resguardo de pared de junco
era mínimo y no formaba un ambiente ni medianamente cerrado. Nosólo alejan la idea de estar la hamaca rodeada de paredes, en cuadro
y ni aún siquiera en disposición abierta, sino también que, aunque
se quisiera pensar que haya podido estarlo, cuesta imaginar que dentro
del breve recinto delimitado por ellas cupieran, todavía, dos árboles.
Por el contrario, el contexto del documento parece indicar que el ca
cique no estaba protegido de los animales sino por dormir alejado del
suelo. Y, a mayor abundamiento, un indio reclinado en una hamaca
colgada entre dos árboles y protegida del viento sólo por un "para
vent" simple es mostrado, cabalmente, en uno de los documentos ico
nográficos relativos a indios brasileños a que acabamos de remitirnos
en la nota 33 de esta misma página: el correspondiente a los purí.
Con todo^ si se tratara de una choza de tres paredes sin techo,
como cree el Dr. Caviglia, habría que decir que esta descripción de
Sepp relativa a los yaros confirmaría la de Lopes de Souza relativa
a los charrúas (lo que expresamos sin olvidar que Lopes de Souza noda el nombre de charrúas a los indios que describe sobre la margen
izquierda del Río de la Plata, si bien su identificación con éstos,
por razones tanto geográficas como etnográficas está impuesta ine
quívocamente). No estaríamos ya frente a una excepción yaro, con
su localización Uruguay medio, sino frente a un hecho charrúa gene
ralizado. Por ello, no descartamos totalmente la eventualidad de la
existencia de un segundo tipo de vivienda charrúa, consistente en
la ya aludida de tres paredes en cuadro sin techo y de junco tren
zado (fig. 3).
(31)Agregamos nosotros ahora que, sin salimos de un manual tan conocido y cómodo
como el Handbook of South American Indians, publicado por la Smithsonian Institution, Washington, 1946, véase, v. gr., el toldo ona de tres paredes en disposición
abierta, sin techo, y de cuero, t. I, pl. 37, inf., y el tehuelche con pared posterior
inclinad^ hacia adelante, que no deja, con todo, de oficiar en cierto modo de techo,
pl. 39, inf.
(32)En el original alemán "Hiitten", y en la traducción inglesa cit. "Huts".
(33)Véase, v. gr., siempre en el Handbook referido, el "paravent'" de los caingang pri
mitivos, t. I, fig. 56, y el de los purí, pl. 110, inf.
— 47 —

�•(buisiui b¡ ap Bjn;anJia 'Bpjainbzi joijadns ajjsd b¡ ug)
•BrujBqa BpuaiAiA ap 'opBzi¡Bjaua3 'stnn odu un —aiuajajip buoz ua X oijj ap
Baoda ua B¡¡anbB b jBiujijuoa Jod— aiuaui¡en)uaAa Bjjep sou 'BpuiuipB jas ap
'anb B[ 'ddag -j ¡ap uoiadijasap b¡ ap aSjns anb 'ojbá BpuaiAiA b¡ ap (bijÜiab^)
-jq ¡ap b¡) a¡qisod uoiaBjaadjaiui bjio b¡ jianpBj) zba b¡ b Bijpod X 'jo¡sa ap
SEip so¡ BJEd opsiinb oqaaj ¡a uoa EnjjBijj BpuaiAiA b¡ Bijinii)suoa X Bznog ap
sadoq ap ojauíjBui ¡a jod bisia b¡ Búas anb 'ojpena opuBiujoj 'Bjjand b b¡)bu
-iisap Bjajsa o ¡BnjJiA Bjjena eun X sapajBd sajj ap oqaaj uis szoq^ — • -aig

•(buisiui b¡ ap Bjnjanjisa 'Bpjainbzi joijadns au^d b¡ ug)
'ddag 'j ap uoiadijasap b¡ ap saABjj b oipaui XBiiánjQ ¡ap ojbX BpuaiAiA b¡ ap
sa¡qisod sauoiaB^ajdjaju; sb¡ ap Bun omoa a^jns anb X 'ouBaaA ap BpuaiAiA omoa
SBnjjBqa so¡ b aXnqiais ouBjjag anb '4i^uaABJBd,, o ajdmis BJBduiB]^ — -^ -^ig

�Volviendo ahora a la vivienda charrúa propiamente dicha, y a
la misma precisión, más arriba señalada, relativa al número de cua
tro postes, debemos decir ahora que tal precisión, admitida, además,
como hemos demostrado que debe admitirse, la existencia del techo,
descarta a la vez la idea de que la choza tuviera techo de dos aguas,
porque ignorando los charrúas, como seguramente tuvieron que igno
rarla, la técnica de la cercha o triángulo formado por dos lados oblicuos
o pares y un travesano que los une como base, llamado tirante (fig. 4),

Fi". 4. — Choza de dos aguas, que podría haberse construido utilizando el
sistema de la cercha o armadura, sistema que los charrúas ignoraron, como
todos los pueblos primitivos, por lo cual afirmamos que no pudo ser así la
vivienda charrúa. (En la parte superior izquierda, estructura de la misma).

técnica que supone un gran progreso en la construcción que ni si
quiera los griegos conocieron, la choza de dos aguas les habría exigido
por lo menos los seis postes de sostén que son inherentes al techo
de dos aguas sin cercha, a saber: dos para soporte del travesano cen
tral y más alto, que divide las dos vertientes del techo, y cuatro para
sostener los laterales, como puede verse en la fig. 5.
El techo era, pues, plano, y hay que suponerlo entonces inclinado
hacia atrás para evitar que la lluvia se empozase en él si fuese total
mente horizontal, o formase un charco que molestase la entrada si
fuese inclinado hacia adelante o aún hacia uno de los lados (fig. 6).
Damos en la pág. 53 un grabado de la obra de Famin a que nos
referimos más adelante, que ostenta este techo plano inclinado hacia
— 49 —

�•(buisiui bj ap BJnjanjisa 'Bpjainbzi joijadns ajjBd B[ ug)
•ojxaj p ua BBpsip sajuanj sbj ap saABj) b aiUBUituopajd b\ ouioj aájns anb
'sbjjb Biaeq opsuipni ouB[d oqaa) uoa 'soaunF ap BnuBqa BpuaiAi^ — '9 -oi^

•(Buisítu bj ap BJiu.in.u8a 'Bpjambzr joijadns ajjBd
bj ug) •BnjjBqa BpuaiAiA bj B^sa Bja oaodniB) anb soiubuijijb anb oj Jod
'jBundB soniapod son ou 'ajuainSisuoa jod 'anb jap A. 'BnjjBqa BpnaiATA bj
BJBd uBjBuas ojxaj ja ua SBpBjia saiuanj sbj anb ojatunu 'oJiBna uoa ojjaaBq
ajqísod Bjanj anb uis 'saisod sias oqaai ja jBuodos BJBd opijanbaj bijcjeij
o Bqajaa bj asopuszijun ou 'anb SBnSB sop ap Bzoq^ — -g *oig

�atrás en una choza doble de cuero, mostrada como vivienda pata
gónica del siglo XIX (lámina I). El arquitecto don Juan Giuria nos
dice haber visto el techo plano inclinado hacia atrás en chozas de
Santiago del Estero, y el profesor paraguayo don Guillermo T. Bertoni nos amplía esta misma observación llevándola desde el Chaco
santafecinq hasta Tucumán, siempre con materiales vegetales.
1 Azara, ^n sus viajes de 1784, describe a los charrúas bajo la
impresión fresca de haberlos visto y oído describir por primera vez,
y anota: "Habitan bajo toldos de esteras" (34). Pero estas páginas no
vieron la luz hasta que Mitre las publicó en 1873 con el nombre de
"Viajes inéditos", y este libro, con ser una fuente preciosísima, pa
rece ignorado por la mayoría de los autores que citan a Azara, y es
porque, entre tanto, habían alcanzado enorme difusión los "Viajes
por la América Meridional", del mismo gran aragonés, compuestos
muy posteriormente, viajes que Walckenaer publicó en 1809, y que
infinitos autores, incluso nuestro Figueira (35), han copiado y aún
siguen copiando. Ahora bien, la descripción de los charrúas que da
Azara en esta otra obra parece mucho más cerebral, más construida,
pero menos pintada sobre lo vivo que la otra, y es en ella que dice,
olvidando lo que había visto y escrito veinte años atrás: "Ignoro cua
les eran sus antiguas habitaciones, cuando no tenían pieles de vacas ni
de caballos. Las que tienen hoy no les cuesta mucho trabajo cons
truirlas. Cortan de cualquier árbol tres o cuatro ramas verdes y las
encorvan hasta clavar los dos extremos en tierra. Sobre los tres o
cuatro arcos formados por estas ramas, y un poco alejados los unos
de los otros, extienden una piel de vaca y he aquí una casa sufi
ciente para el marido, la mujer y algunos niños. Si es muy pequeña
se construye otra al lado. Cada familia hace otro tanto. Se compren
de bien que no pueden entrar más que como los conejos en su agu
jero. Se acuestan sobre una piel y duermen siempre sobre la espalda,
como todos los indios salvajes. Es inútil advertir que no tienen sillas,
bancos ni mesas y que sus muebles se reducen a casi nada" (36)
(fig- 7).
Azara decrihe aquí, pues, en cuanto a la forma, y para este se
gundo período de la vivienda charrúa, que parecería haber abando
nado los juncos para cubrirse de cueros con la introducción del ga(34)Viajes inéditos de Don Félix de Azara desde Santa Fe a la Asunción, al interior del
Paraguay y a los pueblos de Misiones, con una noticia preliminar de Bartolomé
Mitre, Buenos Aires, 1873, pág. 177.
(35)José H. Ficueira. — Los primitivos habitantes del Uruguay, en "El Uruguay en la
Exposición Histórico-Americana de Madrid", Montevideo, 1892, pág. 144. Ibidem,
en separata, pág. 30. Figueira añade allí a los datos de Azara estos otros: "Las
dimensiones de estos toldos eran de 180 centímetros de largo, 60 a 90 de ancho,
y otro tanto de altura", y da como fuente de estos últimos la siguiente: Eduardo
Acevedo Díaz. Etnología indígena, "La Época" de Montevideo, Junio de 1891. Ahora
bien, no obstante nuestras búsquedas prolijas, no hemos podido hallar en la colección
de "La Época" comprendida entre 1890 y 1891 otro trabajo de Eduardo Acevedo
Díaz sobre charrúas que el que citamos en la nota 97 de la pág. 70, en el cual
no se hace referencia alguna a estos datos ni a otros de naturaleza etnográfica que
Figueira atribuye al mismo en la pág. 146 de su op. cit.
(36)Azara. — Viajes por la América Meridional, ed. Calpe. Madrid, 1923, pág. 44.
— 51 —

�^s —
•69-891 •sS?I '9^61
'qaixpuajj ojp^j ap -dsa -pBJi 'vatjawy ap vi8o¡oui^ — -ouaaasoiH^ HaxTV^ ()
un ap sajqum^soa aaaijaj aouas oqaip anb bj na 'zbtq opaAaay op
-JBnpgj b oauBjo^ ojsapoj^^[ ug jap bjjbo bSjbj Bun ap bjbji ag 'aaDBq b
sotUBSBd o^Biparaui ap anb uoiadxjasuBJj bj souiaqap Bza^^uaS BXna
b Á 'BiSo^oanbay bj ap soSxuiy ap pBpaiaog b^ ap BA^aajiQ uoisuu
•3 BI 9P ^lii9p9^ upisas ua o^a[ o\ uamb 'sBiíaa^ ap so^B^ *ag ja
Bajoa opinSuusip oajsanu b sopiqap 'BiauaSiA jBniaB Á oiuairaxjqna
-sapaj ns B^ssq opBpiAjo oíaauBUuad sand 'opiaajaj oub jap ajquiaij
-as ap 9^ ja 'oapiAajuoj^ ap 'nood^ vj oiJBip jap o^auínu ja ua znj
bj oía uaiq is 'ounSjB ofBqBJ^ ua opBiía opis Bq sbuibí anb 0681 ní)
opBoijqnd ojuatunaop ouiisisoiaaad un ua Bjdxjasap a^uauíBaoAinbaui

•(Binsira
bj ap BJiuanJisa 'Bpjambzi joijadns ajjüd bj ug) 'onnaBA ap ojana un uoa
Biaaiqna 'oai^pujjiaiuias oqaa} uoa bpbSjbjb awiaojijndna bj sa :jmioiptja^^
vaiuawy vj uod saíoi^ sns ua BJBzy jod Bidiaasap enjjBqa BpuaiAij^ — *¿ ~oi

'BquBpjBg ap souiajaA anb bj ua Á 'BJBzy ap Á xioAajJBij^ ap
'o^sia sotuaq anb 'sauoiodijasap sbj ua otuoa 'jatd ap ou Á Bfsd ap xnbB
uos anb 'soqaaj soj ap jb is oaad 'oqaaj jap jBijajBiu jb OAijBjai
ounSjB ojBp uis ajuauíajqBjuauíBj anbunB 'Banjana^sa buisiui Bjs^
•Bauauíy ap sbu
-aiput sojqand soun^jB a^uauíBAijaaja uojBsn anb BpuaiAiA ap odij
*(¿g) ttoaiapuxjioiuias oqaaj uoa BpsSjBjB aiuaojijndna Bzoqa,, Xoq buibjj
as ajuaiuBaiuaai anb oj ^afBiuojoa ja Á Bjsxnbuoa bj aiu^anp op^u

��'88"¿8 •^?&lt;^ '^^Píqi (Ot)
•02 '^ed 'pno^^s amoj '68I '8íJBd 'ttjvotuauiv atutuoi/,7 'AN3iHH()tG[ 'V (68)
'0681 aP Jqnraiias ap 91
-9^6 0*^ 'AI 5B 'BD0^3 BX&gt; 's^n^wip sojpuj so^
anb JBuuip somapod 'unB sbui 'X 'soaiun so[ uojanj 'Bpipnp uotouaui
a^du) ns ua XuiqjQ4Q unSas opBsn oaiun p ouioo uaiqiuB)
anb X 'aiuaaaqui apas 399 JBd BJBzy 9p uoiodiaasap B[ U9 9nb
ap ^BijajBín p tu 4oaiapuj^iaiinas oqoaj ap 'buijoj Bisa tu
'oidiaasap souiBCap anb
BnjJBqa BpuaiAiA ap odti jaaaai p 'ajsa uoa 'uBjnSijnoa X '4jBuoipija]^[
Bawaray b^ jod safBi^,, so^ ap Bjszy p uBtajijuoa 'pijaiBtn p o^u^na
ua XuStqjQ4Q X Bjnianj^sa b| b oju^na ua oauBp^ anb 'aiaap e^
• (oaana ap ^da^a ofBq naA^) (\f) 4tJíní&gt; aP
sap snos juaAiA S[i?? ta^uatapuij 'j^ *(asjauaiap najainb anb no
^o\ sopo) na ojana ap SBdjBa uaXnxisuoa as so|p ouioa ^oaii
-pa p 'notaBaABn b^ 'Basad B[ aaaonoa uis 4bzb3 b^ ap oms uaAp on
'sopunqBSBA uos so^^ orao^ ísaiuBpqniB a^namBnnpnoa SBdraB^ so^ ap
sb[ b oqanm uaaajBd as sajqranjsoa sng) • (Qf) 44JaiajJB4s juapaA sp no
'xnap sa^ snoi su^p Jiña ap saina) sap luasmaisuoa as sp 'xna auimoa
íajnpna B[ 'uopBSpBU ^\ 'aq^ad b^ ajipnuoa subs 'ass^qa ts\ ap anb
inaAiA an 'suoqBÍoBA )uos sp xna oniinos ^suBpqniB )uauia[pnni)noa
SBduiBp sap sa[pa b dnoan^aq lua^qniassajc sjnaoni sana^^^ :sBnjJBqa
so^ b ainaniBps Bioqs asopuaiaipj X 'zaA bjjo i (sapniíus ap sapid
ap SBdjBa ofBq u^aia X 'sainBjja 'sopunqB^BA ainampiauasa nos sbiuj:
-Bq^ so^ 'saqapnp so^ 'sauoB)Bp so[) (5^) 44xnBminB4p xnsad ap saina)
sap snos iuoaia ia 'suBJja 'suoqB^BA inamapapnassa )uos SBn^iBq^) sa^
'saqapnp sa^ 'suoSbie^ sap • •„ :zaA Bun 'oioaja ua 'aoiQ "Bzoqa ns
BnjJBqa p jod opBzpiín p oraos 'oAisnpxa ap jaiaB^Ba p uoa
p 'XuSiqaQ4Q jod 'saaaA saj) jod X 'op^puas uaiquiB) sa
ns b BAiiBpj upiaBoipui Bpo) ap bijbj b^ sa JBiuauíB^ anb X^q anb
o\ 'ainauíBSjaAui 'zaA Bisa anbunB) puaiBni oraos ozano p j^
•ot^butSijo Bjpaid ap opiqona pp ainaniBAiiiuiiad oppBA
asjaq^q X sa)UB ap pnaAOjd Bupod sand 'oadojna p)namnj)sni pp
noiadopB b^ noa BppBu 'BAann Baiuaa) Bun ainaniBiJBsaaan anodns ou
biiCubz B[ J99Bq BJBd o[pqana pp oa^dma p anb somBjaptsuo^
*(gg) t4sopamnq n^qBisa opuBna UBqBAonaj anb SBfBd
o SBÍoq ap oqaa[ ns X BnB p Bjaijjoa anb BJBd opiqana b Bqaaq
'jopapaa p b)iCubz ainaxpuodsajjoa b^ 'BiajJBO ap soppi onioa Bp^anb
-jb buibj ap soiiqanBJ sns noa :oAi)imijd opBisa oíaapad na Bijap
-pi Bsa Bqsisa oiuaimiaa^Bisa pp oJiauícqr^ nn yw :Bsaj9)ni son anb
aijsd b^ ua isB aoip 'Bi^opanbay b^ ap soSitny ap pBpaioog tb\ jod
9A9jq ua opB)ipaaj Bjas X omtstsuaixa sa anb 'omamnaop ^^ #Buiai
p opBuoioijB X aiuaipiui 'opBJisnji ajqmoq un ap pBptaBBS bj X
uppuaiB bj uoa sopBAjasqo X 'so^p uoa 'isbo 'jiatauoo piiiuuad a^ anb
o\ 'Bqsiuanaaaj oouBpjj 'Jg p anb BiouBisa 'ppB^[ zb^ uinbBof uoq
ap BpuBisa v\ ua 'oquiajBnoBj^ ap Bajaa '¿ggx ^ omsiui p oía so^
ouioa sa^B) 'adag anbiaBa oxdoad |a uoa ubtaia anb SBnjJBqa ap

�ni siquiera fueron los dominantes ni aún para la etapa de la historia
del charrúa posterior a la conquista.
En cuanto a la forma, porque aún mostrando el uso del cuero
como material para el techo (cuero que aparece con su pelo intacto
exhibiéndose por fuera), un grabado de comienzos del siglo XIX nos
pinta a los charrúas teniendo por vivienda una estructura total
mente cupuliforme, es decir, no alargada sino de base redonda y
sin techo semicilíndrico, sino hemisférico pero de tendencia conoide,
de mayor altura (superior a la de un hombre), y lograda por la in
serción en el suelo de varias gruesas ramas que se van curvando
hacia lo alto para juntarse en un solo ápice central, y cubierta de
cuero sólo en las partes media y superior, es decir, dejando un es
pacio vacío a partir del suelo hasta una altura desigual de medio
metro a un metro, aproximadamente, hacia arriba. Se trata de un
dibujo firmado Gallino, que desgraciadamente no es el pintor italia
no del mismo nombre que vivió en Montevideo a mediados del siglo
pasado, porque, de haberlo sido, podríamos tomarlo como a un po
sible testigo de vista, dibujo inserto en la obra de Giulio Ferrario,
"H costume antico e moderno de tutti i popoli", tomo II, publicado
en Milán en 1821, y que puede verse en colores, fuera de texto, entre
las páginas 234 y 235 de la misma. Ferrario atribuye en el texto,
mediante una referencia de la pág. 235, este grabado a la vivienda
charrúa, pero cuando habla de ésta, copia mecánicamente a Azara
en su segunda versión, recién citada, de la misma, pues describe la
cupuliforme alargada de techo semicilíndrico, que no corresponde al
dibujo, y ello conduciría de primer intento a rechazar la autentici
dad de este último. Sin embargo, como la choza cupuliforme pura
aparece claramente descripta como vivienda charrúa por Dumoutier
en documento que más adelante acabaremos por aceptar luego de la
necesaria discusión y nos llevará a admitir así en la choza en forma de
colmena el cuarto tipo de vivienda charrúa, el grabado en examen
la confirmaría, y es por ello que una prudente reserva nos obliga a
admitirlo, aunque con las necesarias dudas, como posiblemente toma
do de algún apunte de viajero que verosímilmente lo sacara del na
tural. Damos a nuestra vez una reproducción fuera de texto de este
grabado (lámina II).
Otro grabado, que figura bajo el N. 6, como charrúa, en la
obra "L'Univers. Historie et description de tous les peuples", etc.,
tomo caratulado "Chili, Paraguay, Uruguay, Buenos Aires, Patagonie, etc.", de M. César Famin, edición de 1856, grabado que damos
también fuera de texto y luce al pie los nombres de Danvin como
dibujante y Branche como grabador, que ninguna autoridad espe
cial confieren a la obra (lámina III), reproduce exactamente esta
choza de Gallino sin la menor modificación, aunque introduciendo
cambios en los personajes del cuadro (personajes de líneas griegas y
no indígenas, por otra parte) para lograr otra composición artística.
El propósito de respetar fielmente tanto la forma de la choza como
el material de cuero con que está cubierta, manteniendo intactos
hasta los detalles de la cabeza y la cola colgantes del vacuno, se hace
— 55 —

�— 9S —
pp
SBtn ajuaniBpBjaipj somiiojaj son snb b oqapjBji;Y a^IP?3 Ia BJisiuinms anb BnjjBqj
la ja ajuauiBjos ajopuaipBue 'j¿ *9Bd 'BpBjp ejqo emsiin bj na ONvaaag Jod opej
-nnijoj oijduiB sbui oun ap 'ajuainSis BuiSed bj ua soniep anb oapBna ja opemoi somajj
^89 '3Pd
'96I '^dbjbj 'XvnSnjfi jap mowaojj onSpun vj ap mfvjSoui^ — •ONVHHag omoiNy
'ff 'Sed '*iia ^pa 'jDuoipiJaj\[ vaiiauiy vj -tod safüi^j — 'vavzy
"StZ "3?d 'II l 'oixaj ja ua -|ia -do 'oiavaaa^ ormif)
uoa g 'BUBqa jap sajuajBAinba sns uoo sejqBpd g souaní o^ jod 9p
pBptjuapi isbd a anb bzubfainas Bun bCojjb 'SBOBXBnS so^ ap sajuaxp
-uaasap sapn^aB '(gf^) sSubSuib^j so^ ap p uoa oipip a^uauíBido^d
Á BouanS 'BUBqa soidBpqBaoA so\ ap upiaBJBdmoa Bq (o'g
- BnjJBqa - BUBqa - BdmBd oatuja odnj un ap Bpuasaad ua sbz
-inb soiuBiJBjsa,, anb ap sisa^odiq B^ opBajuB^d Bq ouBjaag (o#^
•p ap Bjanj ou ojad 'BnjJBqa pp uoxaBjxqBq ap buoz b[ ap ouBfa^
sbiu jopadns otuajjxa p ua Baopa sou BJBzy ap uoiaBzipao^ biusiiu
Bjsa unB 'oS^Bqiua uig • (rapjBn^ p sa Ávi^n^) oij p anb soraau
-odng) '(f) 4tajao^[ p BiaBq ^BdBn^ ou p ^psap,, Bja XBnSnjj^ pp
a^uauo p BpuaiAiA ns anb 'BJBzy oiqíuBa ua ozxq o\ oraoa 'JBztpmund
otiieuo oaad 'siBd oj^sanu ap pnias oiio^iua) otdoad p ua 'jo.ua jod
Bpnp uis A 'uoxoBaipui Bjaiuud ns ua 'sBUB^BnS so^ b 'sand 'szipa
-o^ ouBJja^ 'SBUjaid 8B[ ap saau^Baia sbj 'sbj^o aj^ua 'sBnjasqa so^ X
sojp aa^ua SBzuBfatuas sbuba opu^puas 'snduo^ pp Biuopa bj ap Bq
-ujb SBiu oqaniu 'bubjb^ jap ajuauo jb sopBnjis sanbsoq soj uaiquiBj
UBdnao anb X 'XBn^njj^ jap ajuauo jb sopBn^is sanbsoq soj aa^ua
SBUBXBnS soj anb aaip 'BJBzy b opuain^is 'oiJBJja^ (o*j;
rojaaja ug 'BtujBqa ofajdxuoa ubj jb uoianq
-ijjb ajqísodiui ou ojad Bsopnp ap BaijBjSouoai ajuanj omoa opBqBj^
ajsa uoiaBJapisuoa ua jbuioi Y/1/ r)u}ul'9l oiuoa 'o^xa^ ap Bjanj zaA
BJ^sanu b soiuBp oj osa jod X) oun^jodo aaajBd sou 'uaiq Bjoqy
•(^iujBd ap SBÍoq uoa SBUBqBa sns
uajqna) (^f) t4BiujBd ip ^ij^oj ip auBdBa ojoj aj ouojdoa,, 'BpuatA
-ia bj ap buuoj bj b asjuapj uis X 'ojaadsB ajsa ua 'ajuauíajdtuis
'aaip sauaxnb ap 'sBUBX^n^ soj b 'ojxa^ ja ua 'oiJBJjag jod Bpjnq
-ij^b sa anb Bzoqa 'BiujBd ap SBfoq ap ajuaiuBAisnjaxa Bqaaq X 'jbj
-a^B^ B^jand uoa X ojans ja BjSBq BpBJjaa 'Bfsq sbiu oSjb anbunB ara
-jojxjndna a^uaiujBjoj uaxqiUBj Bzoqa Bun BJisaniu 'gf^^ X ^^ sBui9i?d
sbj ajjua opB^ia oiuoj ja ua o^xaj ap Bjanj opBjBajajuí 'ouijjb^) oiusiiu
-isb opBuuij X 'oiJBJjag ap Bjqo bj ap sajojoa ua opBqBjá ojjq
•ajsa ap bj ap ajuajajip b3ijbjou
-oat ajuanj Bun oiuoa BjJBJapxsuoa ap 'ajuainSisuoa ^od 'soiuauajsqB
sou X 'ouijjb^^ ap bj ap \ZSI 9V B^3aJ ^iusiiu bj BnjJBqa BpuaiAiA bj
ap BaijSBjd uoisjaA Bjsa b 'sBqaip sauozBJ sbj aod 'soiuinqijjB 'Of-81
ua upxaxpa Bjauíud ns ua opBaijqnd anj uauínjoA ajsa uatq tg
¿ajuBUBA jouaiu bj uoa uiib iu jbaouui ap oAnjsqB as
sojBp sojjo ap opuaiaajBa X 'ajuBfnqip aaiuud jb opBjuaiunaop uaiq
jauodns b pjtuiij as o 'bjjbj3JJB ostnb ou osa jod X isb ajuaiujBaj Bja
Bzoqa bj anb ajuBfnqip OAanu ajsa ojaaja ua Biq^g? -ajuapiAa

�����otras tantas del guenoa y 1 con otra charrúa, semejanza que en el
peor de los casos, es decir, si no se admitiese que el guayaná formara
parte del gran complejo charrúa, debería interpretarse como producto
de préstamos o aculturaciones, y otro tanto podríamos decir, enton
ces, de las analogías etnográficas.
Castellano
vosotros
si
padre
tu (posesivo)
nuestro
hoca
el (artículo)
ser
^
ser hecho de }•
tal cosa j
frío
en

Kaingang .
en
ha, ham
iong
en, am
ein, en
ientkü, etki

Guenoa
—
an
on
—
•—

Chan

—
eme
am

—

hek
ti

ten

—

ten

kujate
te, ke, gan

rahate

ti

—•

Charrúa

em
kan

—
gue

Debemos señalar, asimismo, que la voz ein, que en kaingang sig
nifica, como se vio, "nuestro", coincide con la terminación del nom
bre de dos caciques minuanes: Maulein y Saltein (46), y es casi idén
tica a la del toponímico Cuareim, de la zona minuana a la vez que
guayaná (47).
4.) Pueden señalarse además, como vimos, semejanzas etno
gráficas entre guayanás y charrúas, que el propio Ferrario recoge de
Azara, tales como las de practicarse heridas en brazos y piernas (48),
semejanzas que, dada la precisa localización de Azara, debemos re
ferir a los guayanás del oriente del Uruguay, que no son guaraníes,
como lo demuestra el idioma de sus actuales descendientes, los Kaingangs, que acabamos de citar, y no a los del alto Paraná, que son,
todavía hoy, un grupo guaraní.
5.) El nombre "guayaná" es muy semejante, por una parte, al
de "guana" (y no es imposible que los guanas de Azara sean los guenoas, pues de otro modo sería inexplicable la ausencia total de una
mención siquiera de pueblo tan numeroso e importante como éste en
la obra de aquél) ; y por otra al de "Guayaná", zona de habitación
fundamental de las culturas arawak, a que pertenece, por lo menos
(46)Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, del que Aurelio Porto
transcribe preciosos fragmentos en su monografía Primtiivos habitantes do RíoGrande-do-Sul, publicada en "Instituto Histórico e Geográfico de Rio Grande do
Sul, Brasil", Annais do Primeiro Congresso de Historia e Geografía Sul Rio-grandense, Vol. I, pág. 297. Porto Alegre, 1936.
(47)La terminación ein, por otra parte, es arawak, pues figura, y cabalmente, también,
como pronominal, aunque no para posesivos sino para personales, y no para la pri
mera sino para la tercera persona, en las voces alléin (él, ella) y kaujéin (ellos,
ellas), en el idioma kóggoga de la familia "arhuaca" de la Sierra Nevada de Santa
Marta (Colombia), según Rafael Celedón, Gramática de la lengua kóggoga, Paris,
1886, págs. 13, 14, 15, 16, 17 y 18.
(48)Azara. — Viajes por la América Meridional, ed. cit., pág. 45.
— 57 —

�8S
•f -Sed 'mapiqj
*8Bd **jp *pa 'jvuoip?jaj\[ votjatuy vj uod satm^ — -vHvzy
so[ A
x noo Bueq^ 8O[ b '&gt;[bmbjb ouisiuiisb sojopiíBjapisuoa
j fi A gfr 'q 8Z O'M 't8^ ^ 08^ '8^ 's3?d 'Z #38BJ '161
'X "* '*J88 'AnoN ''JP ttIBnanor,, P n3 '^Dinvjv ajifiuvf vj ap snqijjqns ja snqut sap&gt;d
•touiJd sap uoiinqtjjsip %a aunrüjauauiO^^j) nivih3hwvh^ *^ "y 'zba ns y '([[g '3Bd
'8^61 '8íJBd 'IIAXXX amo;l 'aP?S lPAtl0N 's^isiuBJijaray sap ajaiaog bx ap |bu
-jnof^ na 'j[BMBjy-oqiqBnf) ajBdtuo;) ajiBxnqsao^ -jj aaipnaddy 'oqiqvnf) anbijsin^utj
ajjiutvf vj 'laAi^ *,j :asBa^) *8B80d sbx ap oiaaiuieaojua ajsa BJBd uoiaBJijiuáis ap
ajJodB un someraijsa anb O[ '^bmbjb BaijsinSuix b¡[iiub^ b[ b sajuaiaaaajjad soj ajjua
'(BonanS bjjibjj bj ap sauBja sajqísod soj ap oun ouioa opEjajdjajuí Bas somauod
-ojd 'oapiAajuoj^[ ap SBianai^ A sapepiuEmnjx ap pBi]n.)Bj b| ap asuaiB¡doi}j iBJoji'^
jap Bfjojsiqaj^ ap osjna ojjsann na souiBJijdxa oj ouioj ¡b) 'BnjjBqa ofajdiuoJ ubjS
[ap [Biaos aopBziUB^jo B[ ap 'Bjipaui BiABpoi '[Buosjad upiadaauoa Ejjsanu na anb
sodnaS so[ ap oun ap ojaapjip [B 'aiaap sa) ^BUBná-euB^E^,, ¡b aXnjaui X3\l}j mvj

(os)

-BA BJ89 SOtn^jOUy 'BUBI^O p BJBd BJSBIJ X 'BOU9n p BJBd 'S9J9J3BJ
-B9 89^U9^9Jip UO9 'BJXO JBjd99B 8OUIBJ9ipnd SBZIIlb BJOl{y -OJbX p BJBd
BUIl SOUIIA 89^Uy *BnjJBl[9 BpU9IAIA B[ 9p S9pj9U9^ Sodl^ SO[ 9p OJJU9p
4BUBt[9 p X Bouan^ p 'eop BJBd SBzmb X 'odruS un BJBd
91UBIJBA BUn BJ999JBdB 4S9nd 'Z9A BJ^Q 'BJBZy 9p B
U9 8OUZ9J9A 9nb 'B^S9 U9 BAl^99p9 BpU9IAtA BUtl 9p
U9 9nb UTIB BJBp SBUI '89nd '8OUIBJIUO9U9 4Op9IAQ 9p 4tS
8O^ Ulg •ttSBI{IUIBJ 99Op B U9AJTS 8BSB9 8BJS9 o^jBqUI9 UIS X 4BJJ9nd B[
9nb Bjn^jgqB sbui tu Bp9Apq BJS9 gnb oanuí oj^o U9U9U ou5) 9nb b
-9jSb 4JtqtJ98UBJ^ b eotUBSBd 9nb uppdxjos^p B[ gp uopBnuiiuoo b 4otq
-UIBO U9 BJBZy 'BAp99p9 BJ9 9nb 9J9lSn8 9nb O\ 4nqiUTJ-BUBq9 4Jt99p
89 'nqutij BpugptA v\ b 4(,sotu9iuiBjjBdB,, BtnqijjB opgtAQ gnb soragp
-JO99^j #oq9tp 9^u9tuBtdojd BnjjBqo pp B[ BJ9 'otstA sotugq 'gnb jbij
-TtUBJ B^ 9p Z9A U9 BAI199p9 BpU9IAIA OUIO9 OIUSIUI O]^p Jod X '44O9IUO9
9JJ919 3^qop UO9 O9lJpUi^9ItU98 Oq99J 9p BpBSdBp 9UIJOJt[ndn9 BZOq9
ubjS^ ouio9 BpB9tisouBip uBUBq sou gnb Bjnjonjjsg gp S9jubijba
48BtngpB 'opugpnpoj^ut 489joXbui oqonuí sguoiojodoad Bp 9^ X 'opBq
-bjS OJisgnu 9p b^ 'otusitu o^p jod 4sg ou Bjp 4ogijpuj^i9iui9S oqggj
gp gtujojxpdno Bzoqo Bun ugtqtuBj BusnS p BJBd gqtjosgp g^ugui
-ppuB^sns gnbunB X 4bjb| BfBd Bun gp p outs 'ogunf pp p ogoduiBi
tu 4BJ9tupd B^ gp Bfoq v\ gp osn p apitnqtJjB uts 4 (JopBjqB-q zgqg
-uBg 4odui9tt ns U9 bX '9xu9tU9tugpiguiog oztq ofBqB sbui soutgjgA gnb
^\ b X ButSBd Bjsg gp 5^ bjou b^ ug sourepjoggj gnb uiBpgqutBq^
gp. uotgBoijijugpi b^ b souiejsg ts 'BUBqg b^ o BougnS uopBjtqBq v\
9tu9ui[Bnxu9A9 'jiggp 89) 9js9 gp uotOBttqBq B[ gqtjgsgp X BUBn^ pp
BUBXBnS p gnSutjstp BJBzy otdojd p 'gjuBjsqo o^^ *ouqp^) 9p ofnqtp &lt;*"
p uog ojggdsB 9^sg ug Bpjgnguog gnb o^ 4(XS) 44BJ9inpd gp SBfoq gp
SBjjgtqng UBjsg sszoqg sns^, gnb 4Btsg gp X 4(0S) sjdnj so^ gp B^ sg
gnb BJBzy gotp ops BUBX^nS BpugtAtA v\ gp 4ojBqut9 utg (0*9
•Bnjj^qg p uoo uijb
odnjS un gp BpugtAtA bj BJBd (sBgtjBtuip X SBotjBjSogS SBtougjgjip
8B^ gp Bsnsg b Bpnp uts 'soounf ou X Btupd) |bj99a opBzugjj gp jbij
-gjBtu [9 4ojjo jod X 'jBpojto gs^q gp guuojtpdng Bjnjgnjjsg B[ 'opB^
un jod 'BtJBiujijuog sou 'ojxgt gp Bjgnj 4z9A Bj^sgnu b 4gju9tuxBn8i
sotupnpojdgj gnb X 'soutBuiuiBxg gnb opBqBjS ^g 4sbijbs9D9u sbaj9s
-gj SB^ uoo opBtuojj^ '(6^) ^njjsqg ofg[dinoo ubjS p '

�liante, por consiguiente, sin olvidar el toldo guenoa cuadrado con
lecho y claramente familiar, de Xarque y Charlevoix, no como un
tipo más a agregar con seguridad a los que venimos precisando dentro
del gran complejo charrúa, sino como uno más a incluir sólo eventualmente en la tipología, sin duda múltiple, de la vivienda charrúa.
Véanse, ahora, las palabras de Azara describiendo esta vivienda:
"El plano topográfico de cada casa se reduce a dos líneas para
lelas, de ocho varas y media de largo, separadas una de otra por un
intervalo de cuatro varas y cuarto y terminados en cada uno de sus
extremos por un semicírculo. Clavan en tierra, en la dirección de
cada una de estas líneas paralelas, ramas de árboles, que encorvan,
y añadiéndoles otras, que amarran fuertemente por sus extremos,
constituye el conjunto una serie de arcos, a un pie de distancia unos
de otros; amarran en seguida otras ramas horizontalmente, cruzando
estos arcos a la misma distancia, es decir, a un pie, y recubren el
total con paja larga que reúnen en los campos y que amarran fuer
temente a las ramas; todo lo cual forma una bóveda cilindrica que
se extiende de una de las líneas paralelas a la otra. Cierran los ex
tremos con ramas de manera que formen una bóveda cónica en cada
uno, y que ellos reúnen a la otra, la cual, como acabamos de decir,
es cilindrica" (52). Damos dos intentos de interpretación gráfica de
esta vivienda: uno con el vértice del cono hacia arriba, en que el
medio cono terminal pasa a ser necesariamente un cuarto de esfera
(fig. 8) y otro con el vértice hacia abajo, en el que la planta semi
circular de los extremos a que alude Azara se transforma, también
por necesidad geométrica, en triangular (fig. 9).
Y, por su parte, Sánchez Labrador, sin describir su forma, dice
a su vez que los chañas le edificaron, a su pedido, una choza, de la
que expresa: "Las paredes y techo eran esteras tejidas de unos jun
cos que llaman Boqui y se levanta a la altura de unas tres varas" (53).
Esta choza chana, que desde luego no podía ser colectiva porque es
taba destinada sólo a habitación del jesuíta, estaba en el pueblo de
los Layanas, que, según el mismo autor, pertenecía a los chañas (54),
a quienes identifica, a su vez, con los guanas (55). Era, pues, para
nosotros, tanto una vivienda chana como una layana-guaná, y, por
consiguiente, dadas estas identificaciones que hemos venido haciendo,
y especialmente lo que expresamos en la nota 49 (pág. 58), una
vivienda guenoa, aunque sin duda de pequenez excepcional.
Manejada con la misma prudencia con que acabamos de hacerlo
en cuanto a sugerir la posibilidad de ensanchar nuestras actuales con
cepciones sobre los límites del gran complejo charrúa con la inclu
sión en él del guayaná, y por consiguiente de confirmar nuestras no
ciones sobre la vivienda charrúa con las que se conocen sobre la
vivienda guayaná, esbozaremos ahora, a cuenta de someterla en opor
tunidad a los rigores de la crítica propia y de la ajena, una hipótesis
(52)Azara. — Viajes por la América Meridional, ed. cit., pág. 51.
(53)J. Sánchez Labrador, El Paraguay Católico, ed. Buenos Aires, 1910, tomo II, pág. 269.
(54)Ibidem, pág. 266.
(55)Ibidem págs. 267 y 331.
— 59 —

�•(erastm bj ap Bjnjanjjsa 'Bpjainbzi Joiaadns ajjBd bj ug) -ofBqs epeq
ouod jap aaiijaA ja opneao^oa Bzoqa Bmsim b{ ap uoiaBiajdjaiuj — '5 'aig

'(boisioi v.\ ap Bjni.injjsa 'npjambzt joijadns a]JEd b[ ug)
•ojiuaa ^a ua o otuaJixa un ua asjBjjBq Bjqap uoiaBaiqn ns is asjejou^í jod
aaaJBdB ou Bijand Bg -Bjajsa ap ouena un buijoj anb 'BqiJJB Biasq ouoa
jap aaijjaA ja opuBaojoa 'oaiuoa ajjaia ajqop X oaiapuijiaiuias oqaai uoj bjjbS
-jbjb auijojijndna Bzoqa ubj^ souibiubjj anb bj b 'BJBzy Jod Bidiiasap 'BfEd
ap (¿BUBqa?) (¿Bouan8?) vuvnS spuaiAiA bj ap uoiaBjaadaajuj — *g -3ig

�más de ensanchamiento del gran complejo charrúa, atribuyéndole
también el grupo brasileño bororó. Nos tienta a hacerlo así, en pri
mer lugar, la semejanza entre este nombre y el del toponímico Po
roró, del Departamento de Lavalleja, el cual resultaría inexplicable
si no pensáramos en que fue impuesto a la región que todavía lo
lleva por alguno de los grupos indígenas que vivían en nuestro país
o de los que lo visitaron. Y dentro de estos grupos, no se le puede
encontrar ni una raíz guaranítica, como la que ostentan la mayoría
de nuestros toponímicos (a menos que pensásemos en la onomatopeya
guaraní "pororó", alusiva a la crepitación, y con ella a la comida de
maíz que por crepitar en el fuego es llamada así, onomatopeya que
carecería de sentido y de fuerza para explicar un toponímico de la
geografía local), ni una raíz pampa, como las que en uno que otro
ha podido señalarse. La imputación al charrúa parece, pues, indicada,
salvo que se admita una penetración esporádica y fugaz del bororó
como elemento intrusivo extraño al charrúa mismo. Pero es que, en
segundo lugar, nos tienta a incluir al bororó dentro del gran com
plejo charrúa, el parentesco que al bororó reconocen actualmente los
etnógrafos y etnólogos dentro del común denominador de los pueblos
gés del Brasil oriental, precisamente con el kaingang, descendiente
del guayaná a que acabamos de referirnos (56). Ahora bien, aunque
&lt;56) Puede leerse en S. Perea y Alonso, Inventario del acervo lingüístico conocido de
los indígenas de la Banda Oriental y de las tribus afines de las regiones adyacentes,
con notas sobre ciertas costumbres de dichos indígenas que señalan notables coinci
dencias culturales con otras tribus del grupo lingüístico arawak, ("Boletín de Filología",
Montevideo, t. II, N. 12, Setiembre de 1939, pág. 618, y Filología comparada de las
lenguas y dialectos arawak, t. I, Montevideo, 1942, pág. XCIV), el siguiente párrafo:
"Celedón (39X) nos dice además, que "EL ARHUACO (que tal es el nombre
genérico que damos a todos los indígenas de la Nevada [Sierra], [lleva], colgadas
de los hombros, cruzando espalda y pecho, cuando menos dos mochilas de variados
colores, tegidas por la esposa, en donde guarda el HAYO [coca], el AMBIRO
[tabaco] y el PORORÓ [recipiente de la cal], que le sirven para entretenerse en
la mayor parte del tiempo y para saludar cuando encuentra algún amigo". Y la
nota señalada (39X) corresponde a "Celedón (Pbro. Rafael). Gramática de la
. lengua kóggaba. Paris, 1886, ps. V, X y passim".
Sería tentador, entonces, añadir a lo que expresamos en el texto, que, en tercer
lugar, el hecho de que la voz pororó es arawak y significaba entre los antiguos
"arhuacos" de la Sierra Nevada de Santa Marta, que son los estudiados por Celedón,
el recipiente de la cal, y de que la masticación de cal (costumbre de origen polinésico, como es sabido) es señalada por Silva, según el Códice Vilardebó, como
costumbre charrúa, hace que la coincidencia lingiiístico-etnográfica, si bien no pre
cisamente dándose en el charrúa ni en el bororó aisladamente tomados, sino en su
correlación, es decir, entre el nombre de uno de esos grupos y una costumbre del
otro, tal como se la llamaba en el idioma de un tercero que puede ser tenido como
la raíz de ambos, aparezca estimulando más aún el ánimo a la admisión de la
hipótesis.
Pero el argumento es imposible porque hay error de copia en la transcripción
del Sr. Perea y Alonso. No es pororó sino poporo el nombre del recipiente aludido
(Celedón, op. cit., págs. X, XXII, XXIII y 71), recipiente que no es para cal des
tinada a la masticación, sino una "calabaza en que echan cal de conchas de mar,
para chuparla" (ibidem, nota 2 de la pág. XXII). Por otra parte, tanto poporo
como sus derivados popora, voz del verbo poporear, y el sustantivo poporeo, (ibi
dem, págs. XXII y XXIV), no son voces kóggabas sino españolas, aunque no se'
especifica allí su origen, pero sí el hecho, precisamente, de ser españolas: en efecto,
poporo figura como española y cabalmente con su traducción al kóggaba como "súggui", en el vocabulario español-kóggaba de Celedón (op. cit., pág. 71), y no aparece
en cambio entre las palabras kóggabas del vocabulario kóggaba-español que el autor
incluye en la misma obra.
— 61 —

�*Z8l "8?d '9^61 'oaixajn '*ip BjouBdss -pBJj 'voijawy ap vigojoui^ — •3H3H&gt;idih5i aaxiv^ (^g)
'IS^ '^Bd "9^6I 'uojüiuiqse^ 'uo;jnj;;suj iiBiuosqiiuig z\ jod opB.&gt;
-fiqnd 'tl8UBipnj ue^ijoniy qjnog jo jjooqpuejj,, ua 'o^ouoq aqj^ •— 'aiMo^ -jj xaaao^j (8g)
•cQg X •pos "sífod sbj ajju^ 'oixai
ap Bjanj 'XI ^ IIIA SBqainqd X SI ^U '¿Z ^?d '96I 'sub^ '(^ osb^) niAX
amo) 'auas ajjaAnof^ '^sajsiuBaixaniy sap aiapog B[ ap ¡Bu-mof,, ua 'pjojoq suaipui
tap ajviaos uo¡tvstuvg^otj ap apnjaj n uoi¡nq;j¡uoj — -ssnvaxg-iAaq aaavi^ (¿g)
'tn^auop i^B íeoiput oduid ^je anb op sienx jepouioo^ tnapod as oeu
epp ojjuaQ "soanoo souanbad sun^^B a BJjaj Biadojd b obs soi^BossB
no sbji}bd^b SBns se a 'Bjjod ap Bpoi aAJas apaasd BjjBnb y 'BAnip Bp
Bn^B jtajjoasa jBxiap BJBd 'SBJiajsa SBppaj s^p niBsn otdo^d sibui opd
apuo 'opsi^aj ap aAjas anb jopadns a^asd b a 4bsbo Bp sopB^ sajri 'jBtn
anb BpuiB 'uiBdBi sasaj ap sojnoa sunS^ a 4BnqBi b a)UBq[amas 4Bqpd
ap sBjiaj sBJiajsa ssuanbad SBinn ojbui op ojunf sazaA sbjbj a buijod
Biaaqoasap BiunS^ aaqos jbuijb uiBinnisoa sbsbo siaABpnuí SBns syM
: mob5b3jBinaQ Bp opixnnsa^j oijbiqw ns ua so|[a b asopuaiaipj ojaaja ua
aaip 'opB^ia oub \9 ua sauBnuiui so[ b oía anb 4BquBp^g ap asof 'jq
4^^niao&lt;j ap BjopBOJBuiaQ uotsiuio^) b[ ap ojquiaiui ajjsn^i ^3
•op^oj ouisiui un ua —sojana so[
Á sBjaisa sb^— sojuaiuaja soqiuB aaaajBd jb UBqBuiquioa sauBnuiui
soj anb ua 'oAiiiuijap jas b o^ajj is Á ozuamoa opu^na somaqBs ou
anb 'opouad ja jBjdBa ajiuuad sou ^8¿T 8P OJl an
Á S^81 9P soiuauínaop sop^iaunuB soj JBuiiUBxa ap saiuB
•opijajaj soiuaq
sou anb b saiuanj sssjdAip sbj ap a^ans anb BpBjpBna bj uoa bjio bj á
4XIX I^Í8 ^P sozuaiuioa ap opBuotauatu opsqBji jap Bjnd auuojijnd
-na bj uoa apiauíoa Bun sajBna sbj ap 'BJBzy jod BjdiJasap bj ap saj
-uaaajip sBjnjanjjsa ap sodij sop un^as Á 'BpuatAiA ns Jinj^suoa BJBd
'ojana jb Biauajapjd uoa soaunf soj 'jiaap sa 'sBAijiuiijd SBaiuaai sns
opuBzijijn 4ajuauiajuBuiniop9Jd ouis 'BjajBJBd ojps tbá ou UBqBJaAas
-jad s^njjBqa soj gg8T ua ^ S281 ua ^iABpoi anbjod 'sajuBuiuiop soj
tu 'soaiun soj Baunu uojanj ou BJBzy ap uoiadijasap BpunSas bj ap
soj 'Btusiui biujoj bj b unB Á 'jBijajBui jb o^uBno ua anb ap 'BqiJJB
sbiu Bqaaq 'upiaBuuijB BJisanu JBaijpsnf b souiba *ajqBpnput biuj
-Bqa ouioa JBaijijBa somBpod anb oj b BJoqB opuaiAjoA 'uatq j^
•pjojoq jap sajBuoiaipBJi sbj outoa SBidijasap aiuauíBJBja 'sand 4uaa
'BUBiCsn^ bj ap bj anb Baijuapt uozbj jod ajqBaijdxa BuijBd ap
uoa Á 'BnjJBqa auuojijndna Bzoqa bj ap sbuijoj sop s^^
*(6S) u00}1}*11}!}0^1119^ oqaai opBuoiauaui b^ jap biujoj bj buioj
8999a SBun^jB anb X 4ojans ja ua ojnajta ua sspBABja BuijBd ap sBfoq
uoa aXnjisuoa as anb aiuuofijndno vsno bj ap JBjnajia ojijsa
ja opBAjasuoa Bq as pjojoq soj ap X sajBuoiJiuaidas a^ soj ap
-BjaA sbsbo sbj lia^^ i jaqa3joij^j aaip OJOJoq BpuaiAiA jBnjaB bj ajqos
anb oj asBdA 'opoi ajqos 'oja^ • (gg) SBnB sop ap oqaaj ap bj Bsopvnjj bj
BJBd OpuaiS 'JBIJIIUBJ B8B3 OIUO3 BUIJBd 3p B9IUO9 BZOqa Bun U9U9TJ
4Baas upiaB^sa bj ajuBjnp 'pjojoq soj anb aaip aiM-O^ '(¿g) 'sBnB sop
ap oqaai ap X JBjn^uBiaaj Bjuejd ap uos 4Xoq ap sajBtujou sauoiaanj^
-suoa sns jiaap sa 49g6X n9 ssnBJ^g-iAa^ jod nns m sopBipnjsa Bj^fa^
ap ojojoq soj ap sajBijiuiBj sbj oinoa sajqxuoq soj ap Bzoqa bj ojubj

�alí coman, alí cosinham, porérn mais limpias as tem do que ao seu
proprio corpo, que nunca vé agua, senáo quando lhe chove em cima:
a estos ranchos lhe chamam Toldo e ao seu ajuntamento Toldaría" (60).
(Acostumbran a armar sus mudables casas sobre alguna descubierta
colina y raras veces junto al monte. Unas pequeñas esteras hechas
de paja, semejante a tabúa, y algunos cueros de reses tapan, aun
que mal, tres lados de la casa, y la parte superior que sirve de teja
do, donde lo más generalmente usan esteras trenzadas, para dejar
correr el agua de la lluvia. La cuarta pared sirve toda de puerta y
sus alfombras o pisos son la propia tierra y algunos pequeños cueros.
Dentro de ellas no se pueden acomodar más que cinco indios; allí
duermen, allí comen, allí cocinan, pero más limpias las tienen que su
propio cuerpo, que nunca ve agua, sino cuando le llueve encima: a
estos ranchos les llaman toldo y a su conjunto Toldería).
Y tabúa es "nombre común a dos plantas de las cuales una per
teneciente a la familia de las tifáceas (typha minor) sirve para hacer
esteras" (61), o "paja de que se hacen esteras gruesas", etc. (62).
*''

—^) Vamos ahora a los documentos de 1825 y 1833.
El Capitán Silva, qu'e vivió en 1825 cinco meses entre los charrúas, escribió en 1841 en su preciosa memoria, que integra el hoy
llamado "Códice Vilardebó" y puede leerse en el Boletín de Filología,
húmero 6-7 (Marzo-Junio de 1938) : "Sus tolderías consisten en esteras
hechas con varillas de junco seco que van a buscar a los bañados y
que unen entre sí con cerdas de caballo. Estas esteras las sostienen
con horquillas de madera, puestas verticalmente, sobre cuya bifur
ión descansan palos transversales" (63).
Quedan los documentos de los que vieron a los charrúas en París
1833, y que Rivet publicó en su magistral monografía "Les derniers
Charrúas" en nuestra "Revista de la Sociedad de Amigos de la Ar
queología", volumen IV, de 1930.
Ante todo, debemos demostrar que eran efectivamente charrúas
para dar a sus datos la validez de fuentes, porque el historiador
Ángel H. Vidal ha negado que estos llamados "últimos charrúas"
(Ramón Mataojo, Vaimaca-Peru, Senaqué, Tacuabé y Guyunusa),
fuesen efectivamente charrúas (64). Se funda, substancialmente, para
(60)Manuscrito del Dr. Saldanha, cit. por Aurelio Porto en Primitivos habitantes do
• Río-Grande-do-Sul, en "Annais do Congresso", etc., cit., pág. 295.
(61)Simóes da Fonseca. — Diccionario Encyclopedico da Lingua Portugueza, huera
mente refundido por Joáo Ribeiro, Río de Janeiro-París, 1926.
(62)Diccionario da lingua portugueza, composto por Antonio Moraes Silva.
(63)S. Perea y Alonso. — Transcripción tipográfica y Exégesis filológica provisional
del "Códice Vilardebó", versando sobre la lengua y costumbres charrúas, en "Bo
letín de Filología", N. 6-7 (Marzo-Junio de 1938), Montevideo, pág. 10. Véase
además: Juan C. Gómez Haedo, Un vocabulario charrúa desconocido (Boletín ci
tado, N. 4-5, págs. 341-350), y S. Perea y Alonso, Filología comparada de las len
guas arawak. Montevideo, 1942, XLV-LVI.
(64)Al referirnos solamente al historiador Don Ancel H. Vidal como sostenedor de la
tesis de que los indios llevados a París por Mr. de Curel no eran charrúas, no ol
vidamos que Florentino Ameghino, en La Antigüedad del hombre en el Plata,
París-Buenos Aires, 1880, tomo I, págs. 465-471, había negado también que lo fue
ran, suponiéndolos cruzados con negro, y fundándose en razones somáticas para in
terpretarlos así. Pero como Rivet, con posterioridad a esta posición negativa del
— 63

�•f^ -3Bd 'ni^ptqj (¿9)
•g¿ "Sisd '06T 'oapiAaiuoj^[ *^j oub 'ttBi8o¡oanbjy
b¡ ap soSiuiy ap pepaiaog B[ ap BjsiAa¡¡,, na 'svruimja suanuap saj — -laAijj invj (99)
'36l 'XI onloX 'tt^Bn8njQ ¡ap oaijBj2oa^ X odijo^sijj ojniíjsuj ¡ap bisia^^j,, ua
'Djaajyi poiaua^^ \a jod svnuuvqa soj ap upiaanjjsap oj ap vpuaÁ.a'j vj 'ivaí^ 'jj laaxiy (9)
• (oiuaraBAiioadsaa '58 X f\ -saed 'j¡ *j '68I 'sIJBd
'utvoijawD aiutuoqirj 'AM3iaH()tQ -y) ltoj2au je sbui euiixojíIe jojo.i ¡ap pBpisuaiui
e¡ anb b¡ b BUBouaiuB uoijbu bj SBzinb sa,, anb 'senjjEqj so[ b ajdinais asopuauíjaj
X 'ajuB¡apB Bilí 8Eui8Bd B^uaias 'BiABpoi 'jBsiaajd BJBd '^(uojjbui ojod un SBzinb
sojamijd so[ tsoj^o soj anb sojnoso sbui oppajBd usq sou saq.ipnj soj X sbiijjbij^
soj^? 'so{{3 ajiua anb apBUB 'ítJO¡oa ap soj naso sbui so[ 'souiaaouoa anb sounaijauíB
so[ sopoi ap 'Bpnp Bunáuiu uis,, opuais omoa 'Bjaaaip uoiaBAjasqo jod 'BUBaduisd
ouimouap anb bzbj b| b biubj anb 'Xn3iqjQ(Q anb souiBpjoaaj is 'pBpjaA ap uBja o\
anb ap sboi sqanjd Bun 'oijbj^uod jo Jod 'SBzmb Bijas -SBnjjBqa uasanj anb JBidaaB
b BJausisaJ as ouiqiiauíy anb oziq anb X '(ajqmojj ¡ap oasnj^ Xoq) ojapBaojj^
¡ap oasnj\[ ¡a ua uetpojsna as anb soipui sojsa ap sojjej o sauotaanpojdaj sbj ap
¡aid b¡ ap pBpunaso ubj3 b¡ anb aiuauiB¡os 8ouia¡Buas ojoj '¡Bpi^ *jg ¡a jod sopsij
-a¡B soqaaq soAanu so¡ B ajuajj aiuauiB¡os 0¡jaaBq B opB]iuii¡ souiaq sou X 'jB¡niujoj
jaqap osea ¡ap oábjj ou ajsa anb ¡anbB ap uoioEjnjaJ eun ua JBJjua b sopBzijoinB
opiaja souiaq sou ou 'SBnjjBqa ouioj ofBqBJi ns ua Biuasaad so¡ 'ounuaájB okjbs
bioubj^ b 9A9¡[ o[ anb ooaBq ^p \ox p ua ouBaan^-^ ap p uoa ouis
aaquiou asa uoa BjnSij ou oiput oajsan^[ 'BnjJBqa anb oatjJu^J^n^ sbui
ajuauíBaij^tioj sa aq^naB^ ap aaquiou ^g "soisa b upiaBaodjoaux ns ap
zibj b SBnjjBqa so| ap sappos sojxqBq so^ oijmbpB anb osopnp sa ou
uaiq ts 'zbjbjuoui ou Á ouida^qand oipui un 'ojaap ua 'bj^ '(¿9) sbiuj
-Bqa so| b jinSas BJBd ouopuBqB so^ o^an^ anb oaad soqanB so[ jod
opBanpa opis ^jqBq anb uatquiB^ aaip ag 'ouisiiu p BnaaBqa a^uaui
-BiJBsaaau ou A BnjJBqa oipui un ap ofiq BJa aqBnaBj^ anb 'jpap sa
'(npuBS^ÍB^ ap pspnp Buanbad b^ ua opBpjsui ^jq^q as anb
oiput un ap ofiq) '(99) ^npuBS^B^j ap 9\\i\ ajpad a| suBp axtj
inb BnjJBqa uaipui un4p $\ij,, ouxs 'BnjJBqa Bja anb 'sBiuap so^ ap oraoa
'aaip as ou pna pp 'ojuaiuiBpunqB joXbiu b 'oaiun p opuats
ajsa ap 'aqBs as ouioa 'ajJBd BqBuuoj ou oCobjb]^ uouib^j)
so^ ap ojBp sbui jopa ap p BJa anb 'sBiuapB 'buijijb as Á íozíjsaui
BJan^ aqBna^^ anb ap pBpqiqisod B^ Bpuas as 'ppi^Y "JS I9 JOÍ^ Pí^
-nasip p sa anb 4448BnjJBq^ sjaiujap sa^í5 'ja^i^j ap ofBqBJ^ p BJjsnji
anb uopB^uauinaop b^ ua 'aqBnaBj^ b ojuBna ua íj^l "anbBuag iu '
-BasuiiB^ iu 'oCobjbj^ uouiB^ iu UBjnSij ou 'aq^naBj^ JBdsB^) un
-ij SBpBjp SBjslAaj ap SB^sq sb[ ua ig o'^ ísojauoisiiu uasanj 'sopBA
-ajqns soipui soj bj^uoo bj^ai^j jod Bp^uapjo BjpjBq bj ap sandsap
sopBiuoj 448BnjJBqa sounqu^, sopBiuBjj sonpiAipüi oaup sosa anb a^JBd
Bun^uiu ua B^suoa oj^[ o'j isoj^osou souiapuodsaj 'uaiq BJoqy
•(59) ^aq^naB^ JBdsB^) ap p BqBjn^ij so^sa aj^ua
X 'satuBJBnS UBja [sauoisij^ sbj ap] Bjsmbuoa bj ap sandsap BjaAijj
oCbj^ anb sojauoisiui ap sodjano soj ap sbisia3j ap sbjsij sbj ua uojbj
-nij anb sajquiou soj^ anb ua (o#^ X í^njJBqa nqoj bj b uojaiaaua)
-jad anb 'oqnq osbob X 'sounSjB jaqBq opnd sojja ajjua^, anb jauodns
jiiuisojaA sa anb aaouoaaj o jad 444juBJBnS bzbj ap UBja [sBnjjBqa
SOpBUIBJJ SOJ BJJUOa J^UIJ BUBdlUBD BJ JBnj OAn^ '^8I U3 BpiJJ
-nao 'joijajsod uoiaBAajqns BXna ap zibj b 'uoiuj^ Jjog 9P BÍUOID
bj ppunj 'sauoisij/y[ ap BUBdiuBO bj ap osajSaj ap '8^81 na opuBna
jaua^) jb] uoJBUBdiuoaB oj SBijiuiBj sns uoa anb soipui soj ap
bj isBa 4bsbui bj 'ojauínu ubjS ja?^ anb u^ (o'j :isb ojjaaBq

�(68). Ahora bien, con este mismo nombre de Laureano y con el
apellido Tacuavé hemos descubierto su partida de bautismo en Paysandú, precisamente, a f. 43 vta. del libro a que más abajo nos refe*
riremos, como nacido el 8 de Setiembre de 1809 e "hijo legítimo de
Eustaquio Tacuavé y de Francisca Martínez, Indios de esta juris
dicción", y aunque no se dice allí que estos indios eran "vecinos
de este Pueblo", lo dice textualmente así, a f. 19 vta., la inscripción
del bavitismo de Apolinaria Tacuavé, la hija segunda, al parecer, del
mismo matrimonio, nacida el 18 de Agosto de 1807, al paso que María
Manuela Tacuavé, nacida el 11 de Agosto de 1805, que sería probable
mente la mayor (si es que no existían otros hijos anteriores sin bau
tizar, cosa no imposible pues la iglesia de Paysandú sólo se inaugura
en 1805) aparece inscripta a f. 2 como hija también legítima de los
nombrados, a quienes llama "Indios de este Partido". Quiere decir
que los padres de Tacuabé eran indios, aunque la madre de apellido
español y por ello quizás mestiza, y que vivían casados y con el
hábito de bautizar a sus hijos en el partido o jurisdicción de Pay
sandú, habiéndose avecindado en él, o sea, que tenían el arraigo y
las costumbres que hacen suponer los rudimentos de vida social ci
vilizada propios de lo que era entonces aquel pequeño pueblo cris
tiano de indios guaraníes, o por los menos de sus aledaños. Notemos
además que ni una sola vez se dice de ninguno de los dos padres que
fueran indios charrúas, no obstante haberlos tenido que mencionar
por tres veces el "Libro de bautismos", y siendo así que, como volve
remos a decirlo más abajo y con mayor amplitud, las anotaciones in
dican que el indio era charrúa cada vez que lo eran efectivamente al
guno de los inscriptos o sus padres. 3. Podemos aducir en oposición
a la tesis del señor Vidal un documento de procedencia doblemente
insospechable, por provenir del propio General Rivera, y por figurar,
precisamente, como parte de la prueba, en el trabajo del Sr. Vidal.
Nos referimos a la carta que el General Rivera publicó en el "Iris"
de Río de Janeiro el 30 de Octubre de 1848, en contestación a "0
Americano", carta que certifica la nacionalidad charrúa de tres de los
indios llevados a París por M. de Curel (que son los cuatro últimos
de los cinco que hemos mencionado), pues dice: "Se e verdade que
se repartiram os Charrúas, porque d'elles nao quizemos dar cabo; e
que tres foram levados a Francia por mr. de Curel, a quem foram
dados. E essa a cousa única exacta que O Americano escreve relativa
mente aos Charrúas" (69) (Si es verdad que se repartieron los cha
rrúas porque no quisimos acabar con ellos y que tres fueron llevados
a Francia por Mr. de Curel, a quien fueron dados. Es esa la cosa única
exacta que "O Americano" escribe relativamente a ellos). Y cuando
Rivera habla de charrúas, debe entenderse que sabe lo que dice. No
era tanta la confusión que se sostiene existía entre indios charrúas e
(68)Ibidem, pág. 14.
(69)Ángel H. Vidal, La leyenda de la destrucción de los charrúas por el General Rivera.
en "Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay", tomo IX, Montevideo.
1932, pág. 179, nota.
— 65 —

�— .99 —
"8 3?d 'aP!qi (S¿&gt;
•¿8 3?d 'mapjqi (W&gt;
U9 S3JIJJB3ID sn[ ajuaniBJBp asjBAjasqo 'SBiuapB 'uapauj -¿8 8Bd 'raapiqj (¿)
'¿8 ^ 8 'S^-t^^ "s3?d 'opBjia ofBqBJx — -X3AIH ^^
"8 "3?d '9881 'oaptAajuoj^ •soaijnaí/ijsní sojuatun^OQ 'svSijjy — •OHia^aH^ -rj "3 (0¿)
-itujsuoo anb uoJBpunuB souaiu o^ jod o uoiaiqíqxa ns ap auSnj p ua
uojaXnjisuo^ (f ^tt9&lt;pp^BTCA "IP93 I9 9jaíPJ 3S 8n^
ouioa ' (g¿) sosanq ^p OA^od uoo opBpz^ui ooBqBi BqBOSBOi
(I Í9JU9UIBJU91B OpUBJIUI T[^B OUISIIIIISB 9SJiqiOJ9d
oun BpB9 sa^nzB sbXbo: 89jj 9p soisandinoo ztjbu b^ U9 á
SjnjjBqo s^fBtuBj sns 9p sbzbjj sb| BqBAjgsuoa BstmnXn^) (q í
[9p SB0nSTJ[919BIB0 BSOÜlDiq 89UOT8I9UI) (g¿) S99IJ}B9I9 9p
sozBjq so^ Bii^^j Bsnun^n^) (S í (Bq9uiA 'Bdijqtqo 'idB||inb)
OpUS9A ^9 BJ}S9llUI Y^l ^UltUnj) OJX9^ 9p BJ911J 'Bq9lljd OUIOO 'SOUIBp
9tib A 'pjjniBu pp opBino^ ojb^j9.i ng (j í (^f^) pBpiAiinBo ns gp sgnd
-sgp ojos sgnSnjaod p o puBdsa p uojgipugady (9 í (\L) ^íubo eun
U9 Jiui^op S9psj99Bq opnd SBtnBf (p Í89JB^ ap sajqtnn^soD UBqBjJBU X
SBrujBqo sorasiui so[p uBj^ap ag (a íoaipSora opsdjBd uoo sonoi[qo
sofo so^ UBjuaj^ (q íBidas p UBqBtaxxojdB as anb 'sojp ap sop o oun
U^ ojnoso sbui 'opBaouojq oanoso jopa ubjuoj^ (b :sBnjjBqa sojap^p
-J3A jod sopauaj b uapiaap sou anb ^sauoisnpuoa sajuainSis sb\
Bj^anu jod opBass souiaq 'bijbjSououi BpB^p ns ua oaipnd
anb ea^uanj 4t48BPJJBH9 8OUIíJIP^ sopBtuBj^ sojsa b uoJBipn^sa o uojbjbjj
'uojatA anb ssuosjad SBSjaAip sb[ jod sijb^ ua sopi^oaaj so^Bp so^ ap
Bspduioa b[ ap assq b[ aaqos 4anb jipBUB souiapod 4uns 'a^uauíBiajauoa
S?W o'^ • (0¿) 4t8OíPuí 9P sopand,, soj ap 'ajuauiBpBjsnfB 'buib^ sa[
as anb so[ b 'sojauoisiui so^ ap X t4sBnjJBqa soipux^, so^ ap sa^uaaaj
-ip a^uauíB^npsqB sbsoo ap ouioa B[qBq as 'opoxa p a^uBJnp 4SBSn^V
ap ojuatUBdtuBa pp uoiaisodmoa b^ ajqos XBnBJB^ pp oujaiqoS
p BipjBnBrJ UB^ldB^ pp 9UUOJUT OppOUOO p U3 :pBpiJB[3 BOpuapt
uoa uppupsip biusiui b[ opuaiuaiuBui anSis as 'uoxanpAa^ b[ oup
opusna j^ 'saiuapiAa uaa^q as BnjJBqa zbjb^uoui p X ojauomiu op^uap
-jo p ajjua Bpp ap uami^aj ap ssiauajajip sb[ anb o\ uoa 'pjnjsu
Bfiq ouioa 'ptA as omoa 'BpunSas b^ b X soimjiSaj sofiq ouioa 'sBuiaps
'aiuatnapBtJBAui b^oub sa^ as sojauíijd so^ b anb ap oqaaq p uopuijstp
Buisim Bisa Bjoqojjo^ '^BriJJBq^ ^ipuj 4BSo^ BiJBj^ ap pjnjBu ^fiq,^
ouioa 4soui9JiJ9pj sou BpmSas ua anb b ops oun ua 4X í (44uoiaaipsijnf
Bjsa apM o 444optjJBd a^sa ap^ o 444opand a^sa ap soupaA,^ so^sa jas
ap Bsajdxa upiauaui B| aaajsdB saoaA b) ínXadB^ ap uoiaaipsijnf B[
ap OUB9J93 ojund ojio unp ap o npuBsXs^ ap 4ojubj o\ jod 'souxoaA
X sajuBJBn^ ouioa amauia[qBTJBAUt uBiaunuap so^ sosbo sojsa ua sopqj
-ad^ soXna 4BUBSuap\[ X ouBp^q soiput so^ ap ofiq sa o^nAJBd p anb aj
-uauía^duirs jbjsuoo opuap^q 'sosbo so[ sopoi tsbo ua 'sopBiouB uos soip
-ui souxu ap souisijnBq so\ 'ajuBppB ua S08T u9 uopBioiut ns ap ji^jBd
b opBuiuiBxa souiaq anb 4npuBsXB,j ap 'ojiuag UBg ap Bisa^^j bj ap sa[
-BinbojJBd sojisi^aj $o\ ug *uopu^sip u\ opuaiuajusui Binas as 'sojoiu
-tjd so\ ap 'opiiJaAuoa UBiqBq as anb soaod so^ aj^ua unB sand 'soubii
-sija sojjo so^ X sapijuí uBja soun so[ anbjod ops ou 4sojauoisiui soipur

�rían, según veremos, un "toldo o carpa de junco": y ni la vivienda
guaranítica primitiva, ni, menos aún, la misionera, eran así. Era así,
en cambio, como lo estamos viendo, la vivienda charrúa. Faltaba sólo
el barbote a nuestros personajes, pero ya no lo usaban en estos tiempos
los charrúas; k) Los dos elementos de que está compuesto el nombre
del cacique Vaimaca-Peru, son fonéticamente afines a un alto por
centaje de las todavía no muy numerosas palabras que hasta ahora
se conocen del vocabulario charrúa y sus parientes, (es decir, in
cluyendo las guenoas y las chañas aunque no las kaingang), pa
labras que, contando los nombres propios, pasan a penas de 200. No
debemos olvidar que ese nombre nos ha sido trasmitido por fuentes
francesas y debemos pronunciarlo, entonces, como la haría un francés,
es decir, como Vaimacá Perú. En cuanto a esta última mitad la se
guridad es total, pues en el escrito en que M. de Curel pide al
"Supr. Gob. del Estado", en 1833, se sirva recabar el consentimiento
de los cuatro indios para podérselos llevar a París de acuerdo con
las leyes francesas (76), escrito en el cual, como es sabido, sólo fi
guran los nombres de tres de ellos con los conocidos cambios de
Guyendita en lugar de Guyunusa, Sira en lugar de Senaqué y Perú por
Vaimaca Perú, este nombre Perú, que estaba originariamente escrito
sin acento, aparece claramente enmendado por el agregado de un
fuerte y grueso acento sobre la u final, trazado visiblemente por pluma
y por mano distintas (al parecer las del propio Mr. de Curel) de las
del fino calígrafo que había extendido el documento: la notación
ortográfica francesa Perú debía, pues, leerse Perú en castellano. La
reproducción fotográfica del documento, que damos en la pág. 68
y ve por primera vez la luz (77), lo prueba así (Lámina VI).
Y bien, Vaimacá recuerda varios nombres charrúas terminados
en á acentuada: el de los caciques Caytuá (78) y Abayubá (79), y
especialmente los trisílabos agudos Tabobá (80), también cacique y
toponímico hoy desaparecido, y los igualmente toponímicos Cayastá
(81) y Nogoyá, señalado este último por Serrano y Pérez Colman como
charrúa (82) ; los apellidos civiles Cuiacuá, Cuyucuá, Dinapá (83) y
(76)Archivo de la Escribanía de Gobierno y Hacienda, expediente N. 49 de 1833, cons
tituido por una sola foja, sin caratular, pero indizado bajo el rótulo Curel Don Fran
cisco, por dos indios.
(77)En el artículo del Sr. Vidal que citamos en la pág. 65 se transcribe este documento,
• pero sin acompañarse su reproducción facsimilar.
(78)Martín del Barco Centenera. — Argentina. Lisboa, 1602, canto XIII.
(79)Ibidem, canto XI.
(80)Ibidem, canto XI.
(81)F. J. Sallaberry, S. J. — Los charrúas y Santa Fe. Montevideo, 1926, págs. 266
y sígs.
(82)Antonio Serrano. — Origen del vocablo "Nogoyá", en "Boletín de la Academia
Argentina de Letras", III, Buenos Aires, 1935, pág. 360, y César B. Pérez Colman,
Entre Ríos. Historia. 1520-1810. Paraná, 1936, tomo I, págs. 51-59, y especialmente 53.
(83)Pablo Cabrera. — Datos acerca de los indios charrúas, en "Tribuna Social". Monte
video, Abril de 1934. pág. 35. Estos apellidos no aparecen en la nómina del Pbro.
Cabrera con el acento final indispensable toda vez que se trata de voces agudas
terminadas en vocal, pero ello es sin duda porque tales apellidos figuran escritos con
todas sus letras en mayúscula, y para ese caso no se usa el acento. Por ello revista sin
acento y con todas sus letras mayúsculas Cayastá, es decir, escrito como CAYASTA,
pero este nombre figura además en el texto con las letras siguientes a la inicial.
^ 67 —

�'(oiuauínaop pp ojsaj pp 'jop^ ns ap pnjiB opsjsa p jod
'eauBJodniaiuoa ^aaajBd je bjuii uoa soipasa uBjpq ^s 'ajquioa onisim aisa ap aopenniinoa b
oipeuB as uaiqniB) anb buioo b¡ ouio^ 'oiuoob |^) 'ruaj ap aaqoíou jb ojuaoB nn oipBUB anb
B[ oubiu bjio anj anb asjaA apand anb p ua 'SBnjjBqa soipui saji B BiauBJ^ b jba3jj
EaBd uoisBziaojnB opuB]pi[OS '¿9 -3Bd B{ ua somixap.i sou anb [B ^a-in^ ap -jj^ ap ojpjs^

^Ktt-it ._^^^^í^V

IA V^I^V1

�Obaicá (84) ; las voces inchalá, jalaná, mautiblá, belerá, berá, chaloná y bajiná del Códice Vilardebó (85), y también varios trisílabos
agudos terminados en at, que por variantes de pronunciación o defec
tuosa captación auditiva del que los recogió pueden asimilarse a los
anteriores, tanto más cuanto que tenemos, del toponímico Marmarajá,
terminado en á acentuada, con que se conoce actualmente el Baumarajate que nos trasmitió como tal en el siglo XVIII Don José María
Cabrer en su conocido informe (86), y que, según es sabido, es minuano (87), la variante Malmajat, que nos da un acta del Cabildo de
Montevideo (88). Vaimacá interpretado como Vaimacat, se aseme
jaría entonces a Cumandat (89), nombre de otro cacique, a Malma
jat, y a perakat y gomálat, voces, estas dos últimas, del vocabulario
contenido en el libro La Cosmographie Universelle, publicado en
1573 por el viajero francés Thévet, y que se basa, en esta parte, en
datos tomados en 1555 por marinos franceses que hallaron en estas
regiones a unos indios "gros et grands" de cuya boca las recogieron,
y que Lehmann-Niestzche identificó recientemente, por razones et
nográficas, no con los patagones, como antes se había hecho, sino
con los charrúas (90), como a nosotros nos lo hacen ahora verosímil,
a nuestra vez, además, estas semejanzas lingüísticas hasta hoy no
señaladas por nadie, y que se robustecen, sin que tampoco nadie lo
haya percibido, al parecer, hasta este momento, con el hecho de que
la invocación a la luna, como objeto indudable de culto que estos
indios hicieron en 1555, coincide con la hecha en 1574 por un chaminúsculas, y entonces el propio Pbro. Cabrera acentuó correctamente la á final.
Debemos, pues, generalizar la misma eufonía charrúa de Cayastá y demás nombres,
que nos son conocidos como agudos, para deducir sin ninguna violencia que los
demás apellidos que hemos citado eran también agudos. La duda se disiparía acu
diendo a los documentos originales. Se trata de indios que fueron bautizados en
Santa Fe pero nacidos en la reducción charrúa de Cayastá, e inventariados en un
empadronamiento del siglo XVIII que fue facilitado al Pbro. Cabrera, en facsímile,
por el Dr. Biedma cuando éste era Director del Archivo General de la Nación
Argentina, pero el Pbro. Cabrera expresa que lo perdió, habiéndose valido, para
la nómina que publicó en 1934 en el trabajo que citamos, de una copia que feliz
mente había tomado, sin duda por precaución, del facsímile aludido. No nos ha
sido posible todavía trasladarnos a Santa Fe para intentar una compulsa de las
inscripciones en su original. Celebraríamos que algún colega lo hiciera.
(84)Ibidem, pág. 36.
(85)S. Perea y Alonso, Transcripción tipográfica y Exégenis filológica, etc., cit., en
"Boletín de Filología", N. 6-7, (Marzo-Junio de 1938) Montevideo, págs. 12, 13 y 14.
(86); Informe de Don José María Cabrer, en Melitón González. — El límite oriental del
territorio de Misiones. Montevideo, 1882, págs. 261-264.
(87)".. .Baumarahatc, que ern idioma Minuan significa Serró frió", confr. ^Diario para
os comisarios, astrónomos e geógrafos da primeira tropa], en "Collec^áo das noticias
para a historia e geografía das na^óes ultramarinas que vivem nos dominios portuguezes ou lhes sao vizinhas", Lisboa, 1841, VIL pág. 56. (Cit. por Félix F. Outes.
Sobre las lenguas indígenas rioplatenses. Materiales para su estudio, en "Revista de
la Universidad de Buenos Aires", N. 99, Año X, tomos XXII-XXIV, Noviembre
de 1913, nota 2 de la pág. 237). Véase también Aurelio Porto, O Miriuano na
Toponimia Riograndense, en "Diario das Noticias". Porto Alegre, 23 de Julio y
1. de Agosto de 1931.
(88)Acuerdo del 11 de Abril de 1763. (Revista del Archivo General Administrativo,
tomo 3., pág. 397).
(89)Ibidem, págs. 289, 390, etc.
(90)R. Lehmann-Niesztche. — Una desconocida expedición del año 1548 a la costa de
Patagonia. (Suplemento de "La Prensa", Buenos Aires, 6 de Marzo de 1938).
— 69 —

�pqi (^)
•gg -3Bd ''lio "Aa^ •stnujvqa sotpvt so; ap vojiaav sojnq — 'vH3iiav[) oiav^ (01)
"¿6Z *a?d '*Ia 'jn^-op-apuDUQ oijj ap satuvjiqvq soaijiwiuj — 'oxho^ onaany (201)
"2t ^ 6 "88?I
oraox -^n2nj/3 2a ua 2!íods3 uppnuttuoQ tq ap vuojsijj — -yznvg
sbjjo X ti^B^ saoaA BBan nsB^ b buibii 'aj vjuvg ap mamaojd X popnp ; ep bijojsij^
ns ua 'VH3AH33 anb jbiou aosq XxjaqBgBg 'souiEjia anb bui3bcI b[ ap (g) bjou b¡
U3 'S81 •8?d '9Z61 'oaptAaiuoj^[ -a^ vjuv^ X sonuv^j soq — '[ *g 'AHH3avnvs *f 'j
*Zl *8?d Vi ora^ 'oAjiBjjsiuimpv ^BJauaf) OAiqajy jap BjsiAaa
'IIIX ^ IIX 8ihb^ 'nuijuaSuy — •VH3N3IN33 oaava iaa mjihvj\[
"0681 3P oisoay ap 61 'oapiAai
-nopj 'x¿6 o'ti 'AI SB ',4B3OíIa EX, na ta^il 19P oaog vq 'zvjq oaaAaay oaavaa^
•oxauínu uis '^¿x '^ed 'inapiqj
•6^ O'N '891 "I 'niapiqi
"2 o*M '891 #3B^ 'III ouioi 'g^6I 'oapiAajuopí
'XBn3njfi ^p oaijBjSoa^) X oaij&lt;&gt;jsijj o^njtjsui pp uoiiBa^qnd '4iB2BUBjjB^ oiuoiuy
06biubq ap sojjjasa,, ua 'ouvip vtuotpi pp otpuadwo-j 'vovNvaavq -y osvmvq
•SBAja^ ap Bjqo bj
ua opiuaiuoa p sa anb 'oubuib[) *j pp souand omspaiBa oeoiaa^d pp JBiiunsoBj
uopanpojdaj Bun (if X g^. -s3Bd) 'n X 1 sbuiuibj ouioa 'Bp ¡ibu^i^ -opBJBpB
uis oíSpJoa sajnQ anb 'oaijBjSodn jo.ua un ap bjbjj ag -B[os enn oraoa puiSuo
ouisim p aiidaj b¡ sbui saaaA eop anbxod 'jo uo 'sop ouioa puiSuo p ua aaaaJBds
ajuBjsqo ou 'BjqBpd Bps Bun ajuaiuBAijaap sa jot/o anb Bjjsanuiap ijBuSj^ '\f 'Sed
aiuauípiaadsa '81 o'M 'Bj3oiodojjuy 'a *J 'ítBJBIJ 1 P oasn^i pp sbio^j,, ua
'svcu.au atvqy pp vouanS ou/spajoa jq 'ixvnoia oraiy saaviDiii\[ X '^-^^ "s3Bd
'161 P ^jqu^iAO^ 'AIXX'IIXX OTUl 'X ^B '66 o'M V83J!V on^na ap pBpisxaA
-iufi bi ap BjsiAaa,, a 'oipmsa ns vivd sapuaivj^ -sasuajvjdou SDuaSipm svn3ua\
stq 9Jqo^ 'S3xno 'A xn?a un3as 'ajuamSis X 8^^ És8Bd '¿8¿l 'Buasa^ 'ttan3uti aipp a
'Bxxai Bipp Buojs a 'o;jBjauB[d opuotu p oaijB^sa oi33bia 'omonjpp bija Bijap bijojs
auaijuoa aqa osjaAiuQ ipp api,, ua 'an2ui/ \pp oapvid otSSvg 'syAH3g ozvauoq
"IIXT "a?^ "lID &lt;DP"-'^M/&gt;a viSoiojtj -88S *8Bd '66I
'oapiAaiuoj^ •tlB!8oioiia 8P UH3IH^ na ''a:l8 'XvnSnufi pp ptuauQ vpuvg o^ aP
svuaStput soj ap oppouoa oaijsin^ui^ ocuaov pp ouvtuaauj — -osNOiy a V3H3J *g
"IX lnBa 'outiuaüjy

(001)
(66)
(86)
(¿6)
(96)
(S6)
(^6)

(6)
(Z6)
(16)

ouiod sopezpn^q u^o^aede 'tuta^ opBjqinou un anb opora orasiui ^ap
'anb 'bjsbXb^ ap SBrujBqa uaiquiBj '(f-Ol) 1IDÍX ^ nuiBuiBj^ 'nqmBjjQ
'(^01) njoqijj 'nqanq^ sa^iAia sopqpdB so{ b i (01) BquBp^g ap oijbiq
\9 ua opBjBuas 'njBg ouBnmm anbiaBa ^ap ^ Á '(XOT) ^^^PV ^ (001)
nsB^ '(66) íl0BX '(86) ^jaX SBnaaBqa sanbiaBa so^ ap je BfamasB as
Á ' (¿6) SBnxiBqa so[ sopButuuaixa uojanj anb ua 4^^íX PP ^aog b^
ap bzub)bui B| ua opiaaq opuaXBa Bj^eanuí uoioipBJj B| anb '^dag ap
ojauBdmoa 'tuig anbiaBa x^p 'xnsn ajqrnou \9 'oumuí ajqiuou x^ ouis
sBzinb sa ou 'n^ag 'anbiaBa x^p ^jquiou x^P p^jiin Bpun^as B-q
•(96) ymi{ BaiqBgsouom zoa bx á (56)
^vd jvsiiu ouioa saxBj saaoA BqBuuoj X x^uiuijai sa anb '^ BUBqa uoia
-isodajd Bidojd bx X (^5) jvnS^imdmS *jonSptmi{ ouioa saxBj 'xBjnxd
Xa BqBoipui anb }n^ BxnaijJBd bx Jod SBpBuiuua^ SBUBqa sbx SBpoj oiuoa
isb 'aBuoiauaui ap souiBqBaB anb soqBXJSij^ soy uoa ajuBuoisajduii
bzubfamas Bun uaaaajo anbaod mbB uoiaBxoa b aaBjj oun^iodo soiuaaaa
SBqBXJSiq anbunB anb '(6) i^10 ^- Wuív 'sBouanS saaoA sop Xbjj
qBpnBa jaasq ap sora
-BqBOB anb ap oíainf ap so^uauíaxa sox ap ojuairaiaouoa aauaj
-nas 'opBp opis axjaq^q ou aod (^6) sBpBa^uBxd pf^p osuoxy X
anb SBpnp sbx opuBjadns 'BnaaBqa oinoa aqazisai^-uuBiuqaq-jaAaqx oij
-BxnqBaoA aisa aiuauiBAijxuijap JBaipuiAiaa soraaqap x^no ox opoj jod
' (16) ^jauajua^ Biuaumaop anb 'xouBdsa un b JBijBsap BJBd

�tales en Santa Fe; al del indio Naybú, que el General Antonio Díaz
conoció entre los charrúas (105); a las voces tinú y caracú, que figu
ran en el vocabulario charrúa del Códice Vilardebó (106), aunque
esta última es también guaraní, sin que pueda afirmarse si la aculturación se produjo en un sentido o en el otro; y al nombre de algún
animal silvestre de nuestro país que hay que suponer charrúa por la
lógica de esta concatenación fonética que intentamos evidenciar: no
ya el tatú, ni el pacú, ni el yacú o pava de monte chica, que son
guaraníes, sino el pirú o pava de monte, sin contar el teru-teru, al
que razones onomatopéyicas han hecho sin duda que cargase sobre la
e de la sílaba inicial el acento que debía recaer normalmente sobre
la u de la final, transformando en graves los dos elementos repetidos
en el vocablo compuesto que de otro modo habrían sido agudos (107) ;
(todo ello lo decimos sin olvidar al Perú español guaranizado, que
significa Pedro, y en el cual no hay por qué pensar puesto que hemos
visto que hay también un nombre propio Perú entre los charrúas
de Cayastá, y un cacique charrúa Pirú, ni a las voces guaraníes pyrú
(pisar), pirú (flaco) y muchas otras más terminadas en ú acentuada,
porque lo importante es recordar que en el idioma charrúa se encon
traban también palabras de esa clase, y que, por consiguiente, su
presencia en determinado caso no tiene por qué obligar a pensar que
se trata de voces guaraníes, debiendo, por el contrario, tenérselas por
charrúas todas las veces que, como ocurre en este caso, circunstancias
de otro orden aconsejen con mayor grado de probabilidad que deban
atribuirse a los charrúas) ; 1) Haciendo la misma salvedad con respecto
a la existencia de palabras guaraníes terminadas en é acentuada, dire
mos que a su vez el nombre de Senaqué no parece fonéticamente
guaraní, y en algo se asemeja al de los caciques Sepe (108), Naigualvé,
Gleubiblé y Doimalnaejé (109), todos charrúas.
(105) Antonio Díaz. — Los indios charrúas, manuscrito inédito sin foliar, intercalado en
el tomo 4. de las Memorias del General Antonio Díaz, también manuscritas e
inéditas. (Archivo General de la Nación, Documentos pertenecientes a la adqui
sición Antonio Díaz). Se trata de un códice precioso para el conocimiento de las
fuentes documentales de primera mano para el estudio de los charrúas, que nos
proponemos publicar en breve.
^106) S. Perea y Alonso, Transcripción tipográfica y Exégesis filológica, etc., cit.,^ en
"Boletín de Filología", N. 6-7 (Marzo-Junio de 1938), Montevideo, págs. 12-13.
(107)La voz teru-teru, aunque onomatopéyica, difiere de la guaraní teteu, también ono&lt; matopéyica, con que se designa en esta última lengua la misma ave. Es sabido que
cada lengua crea sus onomatopeyas a través de sus propias tendencias fonéticas y
como, dado que teru-teru no es guaraní y debemos, por consiguiente, atendiendo
a la zona de dispersión de esta voz. que coincide con la del charrúa, suponer fun
dadamente, como lo hemos hecho, que ella pertenecía al idioma charrúa, ella nos
suministra un ejemplo más de lo que podemos considerar formas léxicas naturales
en este mismo idioma.
(108)Antonio Díaz. — Historia Política y Militar de las Repúblicas del Plata. Tomo 2.,
Montevideo, 1877, págs. 86-91; Eduardo Acevedo Díaz, La Boca del Tigre, etc., y
Modesto Polanco, Los indios charrúas, etc.
(109)F. J. Sallaberry. — Op. cit. pág. 266. No añadimos a estos nombres el de Daimanaejé, que Perea y Alonso anota como diferente de Doimalnaejé en su Inventario
citado, porque el último de los autores nombrados ha padecido error, sin duda
por no haber hecho una compulsa personal de las obras que cita como fuentes, y ha
berse guiado acaso por datos que le fueron suministrados verbalmente o en copias
mal tomadas por otros, lo que se explica dada la avanzada edad del filólogo nom— 71 —

�— ZL —
'(opmp OAiqajy) • -g •sojU9iniB9B[) ap j ojqig (^jx)
-(npuBsXsg ap 'o^uag nBg 9p Bisa[3j b| ap OAiqajy) -Qf -j -sojjanug ap j ojqig (ni)
'¿II ^ ¿8 '98 '! '9S 'S2 'ti 's2?*1 'opBip ofBqBJx — '^aAig mvj (On)
*(IX olu^3 'ouijuaSjyJ 'Biauajsixa ns gp jaqrs BJBd auodsip
^s gnb ap oubid BJauíud ap ajuanj Baiun 'VH3N3XN3[) unSas 'o^dipq^ BJa ojdpo
-suB.il isb anbpsa ^ap ajqmou ojapBpjaA jg "ajuanj ns ouioa aiuauíBsaadxa Bi;g o[
gnb 'janbe b oiiiuisbji gnb Bidoa ap jo.ua un isb opiquasa je ppapsd Bzn^g anb
-jod 'otiDjuanuj opBpjoaaa ns ua osuojy X Bajag aiuauqBn^í a^oaaj anb X (^-gj; -8Bd
'j orno] '"ip -do) yznvg Buopuaui anb ajdijaq^ ap aaquiou ^a souiipBUB oaoduiBX
•BjajqB;3 jod zaA ns b 'opiSoaaj ajuauípij Xjjaq
•B[[Eg ap afaEujEinioQ ^ap BiduasuBJi \t.ui uppipdaj a^duiis Bun 'sand 'sa osuo[y
X Bajoj ap afaBUBuiiog ]g -bjou Bisa ajagaj as anb b XjjaqBgBg ap ojqg pp
opBuioi opaqBq ap uopuaní Bsajdxa b^ uoa 'ajsa ap ofBqBJi pp ojxai ¡a ua afanujciu
-log oiusiui ^a 'oiquiBO ua Bjn3i; js X 'Bjajqs^ ap buiuiou bj ua BjnSij ou ajqiuou
opun^as ajsa pEpijcaj ug •afanuEiuin^ ap p Bjcd aiuanj omoo tjBioos Bunqu^,, ua
opBogqnd ofBqBJi opBiía ns ua VH3Mav^ 'OJ^d \b X 'afaEU[Bui;og ap ajquiou \a BJBd
ajuanj: ouioa souiBip zaA BJisanu b anb BUiá^d b^ ua XjjaqBgcg b osuojy X eajaj
ojoap ua BJ13 •SBaajoijqiq sb[ Bpeq SBpi[BS sns Bqngnai^ip ajuoiua[qB(|Ojd anb opBjq
so[ 9^quo 9nb 'somii^d^j 'oniisjxBj Bjx^s i (ZJ_\) (¿081 uaN[
TB\ 9p BTJBJ\[ 'BIS9^Sj B[ Xod 98OpUBSB0 Bim A 4BI9U91IU9d B[ 9p O1U9UI
-BXOBS ^9 oiqioax anb ' (TTl) bJjbJ/\[ ^sof ajqraou ap '^X8I U9 oixantn
Bnx.iBqa un UBxn^ij ojps A 'Bisa anb opBziinBq BruxBqa ouiu ojio
aaajBdB ou 'aiuasaxd [a Bis^q 'soxqq sns ubioiui as anb ua '^O8I ^ps^p
^anb B| ua A siBd oxisanu ua BnjJBqa ^ap uoiaBiiqBq ap ^buij; buoz bj
ap 'aiuauq^niJiA 'Baiun B[ Bxa anb BinbojjBd 'npuBs^B^ ap osBa ^a
ua BpBuixijuoa aA as 'sBpBaqqnd aiuaui|BiajBd opis UBq A a^j BiuBg
b UBjpuodsajJoa sauoiodixasui SBXna 'b}sb^b^) ap uoiaanpax Bpiaouoa
Bf ua oa^bs 'oijoiou oqaaq sa anb 'BruxBqa pp ouisiin^q pp p^pij
-Buotadaaxa b^) sopBzii^Bq jas b uoJBa[^ anb SBnjjBqa soipux eouiis
-inbod so[ axiua 'anb ouiisijbj ^ixag *siBd oxisanu ua aiuanaajj oaod
sa A Bja axquiou aisa A '(OXl) sJJBd 9P sasaauBjj soSiuib sns uaatp o[
unSas 'Bsnun^n^) ap ouBiisija ajquiou ^9 Bja B[aB3T¡^ 'uaiq Bjoqy
oiuo%uy
=aaj Aop ísauoiaBi[qo sns uojaiiJtApB sa^ as sauamb
b 'aB^BquiB^ Bijoiai^ X 'Buipa^^[ |anuBj^[ souijpB^ uoj
-anj :BnjjBqa Bipuj bso^ ^jjbj^ ap ^BjniBu Bftq B[aBqaij\[
bijbj\[ ajquiou jod osnd uainb b 'opBSBd oub jap ajquiai;
-dag ap oqao X aiupA p oiobu 'b 'buiu Bun b aiuauíau
-uiaxog ospn^q 'aJisaBj^[ opBuSj 'j^ '¿'^ '^J \^ (Biauaaq tui
uoa) aiats soiuapoqao ^ira ap oipif ap sps X 'aiupA u^
CBpxjapj BppjBd B[ isb aaiQ 'ajqiuou p 'jBSn^ jauíixd u^
: sapiuauíBpunj sauozBJ sbijba jod
BsnunXn^) ap b^ sa BppjBd Bisa anb aiuatuaiuBUiuuai souiBuiJijy :
vuiwvrj) BnjJBqa Bun uaiquiBi Bja B[p anb Jiaap sa '44^so^ bijbj^
B[ ap pjniBU ^fiq?^ BJa anb 'souiia otnoa '
aaip as B[^a ua X 'BsnunXn^ ap ouisiinsq ap BppjBd v\
-Ba 'sa 'souispnBq ap j ojqp ns ap #bia gx sbCoj b 'npuBsXB^ ap oituag
UBg ap Bisax| bx ap OAiqaJB [9 ^a jbijbjSoioj oqaaq X oixaiqnasap
soiuaq anb X g¿ -Bd bx ua souiBp anb 'jixapj ap souiBqBaB sou
anb b oinspnBq ap Bppj^d bx 'oiuaiuiBpunqB joXbiu b 'oxa^ o#g

��—M—
•\% -9ed 'niapjqi
•gg 8ed 'nwpiqj
•II -8Bd 'opBjp otBqBJX — -laAi^ lav^
-nf ap 5^ ^9P '4tajiBja:uiq adojnqtq^ ua 'ajnuoipiuaiu anbiuaiuy^ ap
sunjuvifo sa3nanv sa(j o^nojiJB ns ua '(sopjoj o SBzoqa sns ojano ap
uajqn^) M8op^oj no sannq sas Jiña ap ^uaJAnoa s^j^ aaip Xajj^
•t^BuoT^B^[ aq,, ua oiqjja
-sa anb SBtujBqa so| ap oSiuib ouhuoub ^e X Xajj^ b souijjapj so^^
•so|JBjJBOsap ojp jod sotuaqap X 'uoiadijasap BpunSas na ua BJBzy b
jBidoa b '^njjBqa BpuaiAiA v\ aaqos sojBp b ojoadsaj 4uBiimi[ as sojja
ap sop 'stjbj ua uojaiA so\ anb soSpsa^ soj b o^u^na ua :uaiq j^
•sb|ij sns ua JBqan^ b X SBnjjBqa ^o\ uoa jiaia b oan^ anj as 's
soipui ap o[qand un ua opBiao X opiaBu uaiq is 'anb opBp
oidojd jb 'sBAjasaj uoa anbuns 'p^pqBa Bjsa ua 'ajuatnSisuoa aod 'osnp
-ui 'BndJBqa pp oipn^sa p BjBd snaifvjSouta sa^uanj ouioa sopBidaaB
souiaqap 'ojub^ o^ jod 'X 'BrujBqa ouioa bjaia 'BJtaAi^[ paaua^) pp
'opBOOAUi souiaq anb 'oiuorat^saj p b[ba 'anb ousuinq odnjS un ap
sopBtuoi uojanj anb^od X 'jBzipnjund ap souiBqBOB anb o\ opoj jod
'ajwatupiaos UBja o\ 'ojuauioui ns ua 'anb asjBuuijB aqap 'souapajají
ap souiBqBDB anb b sonpiAipui oauía so^ BBtujBqa UBja ou atuatuvoiS
-pjodoujuv o poio^i anb asapirapB as anbunB —^isb BjoqB apsap opBJ
-b[ob opBfap a^qBsuadsipui souiBjapisuoa X— SBnjJBqa so^ b uoiaBpj
uoa asjBjBJj uspand anb SBuiap so^ sopoi BJBd ouis 'BpuaiAiA B[ ap ops
ojaadsB a^sa BJBd bX ou '(piauasa o\ sa o^sa X) ajj^d bj^o jo^
•pjoj 'o^ubj o^ jod 'sa Biauappuioa B-q
•npuBsXB^ ap buoz Bua^d ua 'sand 'opoj : (SXl) XBnSnjq oi^j pp sbjjijo
b opia^u BjqBq Bjsa Bipui BpBanjuaAsap b^ ap uoiaunjap ap ^pii^sd
B^ un^as X '(^XX) oaa^[ oi^j \ap sbx[ijo sb^ ua sj^d ns ua bjaia BsnunX
-n^) 'noqauB^ uq \a unag -uaSiao ap uotSaj ns 'jBSn^ Jaaja^ u^
•SBuanbad Xnuí 'sand 'nos SBiauajajip sBq
9P oiunf ua g^ ouis q^ ou 'Biua^ '6081 9P 9-iq^^aijag ua opiaBu
anb ojsia soiuaq X 'aqBna^^ anb pBpa buisiui b^ ap Baa anb
zaA bj b uaaip '(gXX) ^^uv q^ ajuauíBxos BsnunXn^) b uaXnqojB sssaa
-ubjj saiuan^ sb^ uaiq ts X 'soub 9^ Biuaj BpBzijnBq BxaBaij^[ bio;bj\[
Bjsa 'siJB^ ua Bjdijasap sa BsnunXn^) opusna 4gg8X 9P oiunf ua anb
'aiaap sa '9O8I 9P ^^quiaijdag ap g I9 opia^u Biq^q '¿081 aP TInf 8P
9^ ja BpBzpnBq 'B^a^ai]^ bijb]^ Bjs^ -p^pa B{ 'jBnj opunSas u^
•JBzijnBq Bjsd sa^aijuí souxu opu^asnq sopEfa^E sajBn| X
saiuom soj Jod Bpxjjoaaj Bun ua oziq oj oun:qn a^sa anb jauodns aaBq
pna o^ opoj 'Biauaajx ns uoa 'aj^saBj^ otaBu^j 'j^ '^ ja 'ajuaiuai ns
jod ouis 'zauijJBj^[ oiuojuy oijaAXjg '¿ \9 Bja o^ anb 'oaoja^d Baña \a
jod ou 'sa o\ X 'ojuaiunaBu ns b sojBipaiuui so^ ua o a^uainSis Bip
^B uos ox anb 'npuBsXB^ ua sopBztjnBq uaaaaBds anb soxnAJBd sojjo
sox sopoi uoa ajjnao anb oj ap Biauajajtp b 'BpBzi^nBq jas ua sasatu
zaxp BpjBj buiu Bq 'zejeiuoiu BpiA UBiasq ajpBiu ns X BsnunXn^) ^
•sisd ojisanu ua zbjb^uoui BpiA UBja^q anb so^ ap opts BX^q o^ anb
sbui o^os oun xu souiaaouoa ou anb isb opuais 'SEjaBaij^ sop asaiq
-nq sopBzi^nBq jas b opsSaxx uBXsq anb ssnjJBqa souiu soraisinbod

�nio de 1833 (116), y denuncia, además, sus fuentes, citando, para otros
aspectos, a Azara y al P. Dobrizhoffer (117). La copia es somerísima,
pero visible.
El amigo anónimo de los charrúas que escribió en "Le National"
de París, dice en su artículo del 12 de julio de 1833, refiriéndose a
su vivienda: "...cortan del primer árbol tres o cuatro largas ramas
verdes, luego las curvan de manera de hundir sus dos extremos en
tierra. Sobre los tres o cuatro arcos formados por esas ramas, ex
tienden una piel de vaca que forma el techo. En menos de una hora
de tiempo un jefe de familia edifica así una casa suficiente para él
y su familia. Entran en ella, según la expresión de Azara, como un
conejo en su agujero" (118). La copia es evidente y, además, con
fesada.
En cambio, Dumoutier, el que mejor los conoció y estudió, dice:
"Sus habitaciones son hechas según las localidades, sea con grandes
cañas o ramas de árboles. Cerca de los arroyos se sirven de tres o
cuatro grandes bastones cuyo extremo más grueso hunden en la tie
rra, haciéndolos converger, y por el otro los atan, a veces en vez de
tener una forma cónica, su cabana es cuadrada, sus paredes son for
madas por juncos trenzados, o lo más frecuentemente por cueros que
forman también su techo. En estas chozas se encuentran a veces doce
individuos de los dos sexos y de toda edad" (119).
Pero luego dice: "Con las pieles desecadas de los bueyes o de
las vacas cubren sus toldos (carpas)". La copia de Curel, a quien aún
no hemos citado, podrá hacerse en seguida evidente, pues es la única
vez que emplea en castellano la palabra "toldos", palabra que no es
charrúa sino española, y que traduce por tentes, que hemos vertido
a nuestra vez como carpas, para referirse a su vivienda, en tanto
que cuando describe más arriba el otro tipo de habitación, no el de
cueros sino el de juncos, la llama, como se vio, cabana (cabane) o
choza (hutte). No es, pues, aquí, Dumoutier fuente primaria, sino
que lo es Azara, a través de Curel, pues veremos éste lo está copian
do. Siempre es Azara la fuente primaria única cada vez que se atri
buye al charrúa la choza de cuero. Como fuente primaria, Dumoutier
nos da, pues, los toldos de juncos, bien cupuliformes, con especial
diagnosis caracterizante de una choza en forma de colmena, pues
les atribuye forma cónica, (fig. 10) bien cuadrados, y lo hace además
de darnos también los toldos de cuero. (En cuanto a la choza en
forma de colmena, señalemos que Pérez Colman dice que el topo
nímico entrerriano Mazaruca "se hace derivar de la palabra española
Maza, apellido, y de "ruca", que significa casa en lengua cha
rrúa") (120). Desgraciadamente, el autor no da los fundamentos de
tal afirmación; pero hacemos notar que ruca es la voz araucana que
(116)Ibidem, pág. 81.
(117)Ibidem, pág. 79.
(118)Ibidem, pág. 91.
(119)Ibidem, pág. 106.
(120)César B. Pérez Colman. — Op. cit., tomo I, pág. 65.
— 75

�— 9¿ —
-8Bd "jia -dQ —
o) opioz nnf) :aoxp jnbB X 'eiJBiimd ouis Bia^punogs gjugnj bX ou
48^ p^n^ B1JB9 BJS9 U9 9tlb 'JI09p 89 4B}99Xoad BJJ9 U9 9nb OJ SOipUl
sns b 9^U9UIB19J9UO9 opBjjnsuog agq^q gp 89nds9p Bpnp uis X 'sjjb^
U9 BX B^t^9S9 '8BT9U9T^ 9p BtUI9pB9y B^ B BJJB9 T18 89
"(I^I) ((soPJ1 8BpBUlB[[ 4OJ9n9 9p SBd^B
J*
9p 89 9nb o| '9}U9inxsuo9 aod 499ip ¡9 U9 X 'uppdij^s^p BpunSgs
ns U9 BJBZy B 9JU9UIBJBP OpUBldOD Opi Bq 9llb U9 49fBIA J9 9JUBJ
-np 9^U9UIBan89S OJIJ9S9 4OJ9^^OJ Opi9OUO9 US 89 BJ9UHjd Bq 'S9JU911J
sop 9}U9uijBn^i U999JBdB 9js9 gp ^ "sojjiqiqx^ BJBd si^e^ b
scq b oa9^^ 9nb oiJBS9^dui9 ^9 '^^n^ 9p #j\

'(Buisiiu Bj ap BJnjanjjsa 'epjainbzi
jouadns ajjed bj u^) *ouij[eQ ap ofnqip jap ounaBA ap oaana uod
-a^ bj b onisiniise apuodsaajoa uozbiujc B^ •ojxaj ja ua SBpojio sojuanj scj
jod B^duasap aaajBdü anb 'uuauíjoa ap euijoj ua Bzoip o apiouoa Biauapua]
uoa BJijajsiujaq 'Bjnd auuojijndna 'soaunf ap biujeijo BpuaiAi^ — *oj *oi^

•BU9UI^O9 9p BUIJOJ U9 BZOip B[ B '^^ X ¿g "S^Bd STB\ U9 SOUIBI9UnUB O{
OUIO9 ^BJ 'BnjJBl[9 BpU9IAlA 9p odlj O1JB119 OtQO9 SOUIBpU9S 4aí2^ BJ
b UBUIJ03 z^j^^ ^p upisnjB b^s9 iu 'uiuib^ 9p bj aod ouijjb^ 9p Bnaa
-BqO BJ 9p UpiDBlUJIJUOO BJ IU 4OUIJJB^) 9p U9iqUIBJ 4BlUJBd 9p BUBXbII
BJ IU 4OUIJJB^) 9p 4OJ9n9 9p BnaaBq9 BZOq9 BJ TU aBpiAJO UIS U9iqiUBl
oagd 4Bj8Bq bjos is aod ^nb 'aoiinouiriQ ^p uoiouara BaBjg bj ao^
'BU9UIJO9 9p BUiaOJ U9 91U9UI9^UBUTUIOp9ad
X BfBd 9p Ba9 BAijiuiiad BUBon^aB Bona bj 9nb X 4Bzoqo bj

�carpa de junco), fabricado por ellos será levantado en el recinto en
que residen, para servirles de alojamiento" (122).
Por otra parte, la literatura etnográfica más moderna atribuye a
los charrúas, persistentemente, una choza de juncos como vivienda
originaria. Citemos por vía de ejemplo las siguientes obras:
Manual de Historia de la civilización argentina preparado con
materiales de la sección historia de la Facultad de Filosofía y Letras
de Buenos Aires^ por Luis María Torres, Rómulo D. Carbia, Emilio
Ravignani y Diego Luis Molinari, y ordenado por Rómulo D. Carbia
(págs. 120-121) ; César B. Pérez Colman, Entre Ríos, Historia, 15201810, Tomo I, pág. 157; W. Schmidt y W. Koppers, El método histó
rico cultural, Áreas culturales y su desarrollo en el viejo mundo y
Sud América (Traducción y anotaciones del Dr. Aureliano Oyarzún,
en "Revista del Museo Histórico Nacional de Chile", Año I, Número
2, pág. 165) ; Krickeberg, Etnología de América, trad. española, Mé
xico, 1946, págs. 168-169; Antonio Serrano, Etnografía de la antigua
Provincia del Uruguay, Paraná, 1936, pág. 102; The charrúas, en el
"Handbook of South American indians", publicado por la Smithsonian Institution, Washington, 1946, pág. 192; y Los aborígenes ar
gentinos, Buenos Aires, 1947, pág. 120.
Podemos afirmar, pues, como conclusiones a extraer de este es
tudio, las siguientes:
1.

En cuanto al material, deben distinguirse dos períodos:
a)El charrúa propiamente dicho, en que el junco fue ex
clusivo ;
b)El posterior a la conquista, y que llegó hasta la desapa
rición del charrúa en los comienzos de nuestra vida in
dependiente, período en que, si bien el junco dejó sitio
a la entrada del cuero, para que éste lo sustituyera mu
chas veces, no fue eliminado nunca por él;

2. En cuanto a la forma, sin olvidar el "paravent" o mampara
simple que parecería se dio entre los yaros, y que les sería exclusiva, y
sin que podamos precisar períodos, ni localizaciones o áreas de dis
tribución invariables, ni atribución alguna a grupo determinado, salvo
esa q^e hemos creído poder hacer con el "paravent" para los yaros,
en el Uruguay medio, y acaso con la variante grande de la cupuliforme
alargada para los guenoas y los chañas, coexistieron cuatro tipos de
vivienda:
a) tres con seguridad, a saber, la cuadrada de techo plano,
la cupuliforme alargada con techo semicilíndrico, quizás
con una variante de mayor tamaño y doble cierre cónico
para los guenoas y los chañas, y la cupuliforme pura y
de base redonda, de tendencia conoide, o sea la choza
en forma de colmena; y
&lt;122) Ibidem, pág. 16.
— 77 —

�— 8¿ —
•({buiSuo (3 ua ajuaijjo.) Bjjaj uoj Bjnáij B[jipjBjsBq ua o^sand souiaij anb o^) '9X"SI
•s2ed '261 'pupBj^[ 'jj oiuoi *ad[u;) -pa '/m/oipija/^ vjtiatuy v\ uod satvi^ 'vHVzy
ns ap Bpijou Bp sou anb ajuanj Baiun B[ sa BJBzy X 'ttSBjiJasap bX
sb[ b ajuBfaraas^^ Bja bzoi|o Bjsa anb BJBzy aaip ajuauíBJBp sand 'j^p
-lonpp anb uopanjjsuoa ap ppadsa oaiuaaj Biua[qojd 'ojdijasuBJj o[
jod aA as unáas 'inb^ ajuaraa[qBqojd BjjqBq on 'sopotn sopo) aQ
*(^l) 4t8OJ[Jo SOI B Jt^osnq b ba ajuaipp p
sa^na scq ap oqBa p 'sBip aaop o zaip Bjnp ojs^ "BjqBpd Bun Jiaap
uis 'opuaiJ^oa UBjpaj as X aausa^ ns b UBfap so[ ípBpijuBa suanbad
Xnin ua 'soAanq sns o 'saaipjiad sBun^jB X BnB uba3^[ a^ nqiJi B^ ap
souiu scq sa^uain^is SBip so[ X bububui b[ ao^ uaqaq iu jainoa uis s^jp
sop BSBd X jBsuBasap BJBd B^sanaB as 'sbubo sb[ Bjinb as j^y 'ojanp ap
uvisa anb soj vuvd vpouvdaud audiuais v^sa anb X snnuasap vÁ svj v
ajnnfauias 'vunqno vun n ji nxod ajns vuvuviu vj uo^ 'aid ua aqaou b^
BSBd apuop X oqaad p Bissq ajara as apuop oXoq un 'soubui sns ap
BpnX^ uoa 'jbabd BJBd p ap aAJis as X 'o-uaiq ap Bjund Bun ap opBraaB
opd un ouBin b^ ua BAa^ 'opora pj ap sopBiABjB soppuaiA UBaraq anb
ap sopipBnsaad UBjsa anbaod saaojaj sapraius sojjo so[ b iu ajaj^n^
-bC |b aaraaj uis 'BJnjp aainbpna b o anbsoq un b opnusap X cqos ba
as X 'opnp ap Bjsa anb afBAps p aps ojBJBdB osoju^dsa X ajsiaj ajsa
uo^ 'sajJBd SBpoj jod pn^i sa osanj^ oXna X oqauB ap s^au^ oajBna
b sop ap sajuBjaoa sB^pse uos anb oras 'aapj[B un ap osanaS pp uos
bubo ap sozspad sojsa anb Baja as o^j qa ajqos un^ X ojqraoq p
'ozBjq [ap joijajxa ajjsd B[ Bpoj ajqos 4BpB[nd ua BpsSjnd ap ^
-isaans 'sojjo so[ X 'ound p ua bab[0 as ozBpad jaraijd [^ *sopB[ sop
so[ Jod ua[BS souiajjxa so[ anb Bjauera ap 'o^jb[ ap oui[Bd un ap bubd
ap sozBpad uoa sajjsd ssjuijsip jod bs3iabjjb b[ X oz^jq pp aujsa B[
ua oazi[[ad ubjS un ajuaiaBd [B aoa ruoiaBjado ajuamSis B[ BBq sa[
anb bjb¿ oipui ojjo b uaSiJip as 6aqaou B[ jod 'sandsaQ 'zipjad ap soa
-anq o aujBa ua Jijstsuoa apand ajuaiuB[os ajsa X 'ojuaraip is^a jbotoj
uis 'Bzoqa ns ua 'sopnusap ajuaiUBja[draoa 'sbjp sop UBjpiao as ajpBd
ns ap ajjanra B[ b 'soj[npB uos sojsa opusna ojad ^sofiq sns ap B[ jod
ajpsd p iu jafnra ns ap ajjanm b[ jod o[anp aaBq on opiJBiu [[q9^
csajafnra sb[ ap opnp [a ojijasap jaq^q ap sandsap 'souiuuaj
sajuamis so[ ua BJBzy aaaijaj as anb b soiJBjaunj sojij so[ BJBd sauoj
-bX so[ ap BpBjSBS Bzoqa B[ ap uoiaBJapisuoa B[ ajuauíBpBjaqipp opB[
ap opBfap soraaq 'a[dij[nm o a[drais 'jbi^iiubj BpuaiAiA omoa BpuaiAiA
B[ b 'opaa^q ap souiBqBaB oraoa 'jBzijajaBJBa [B anb auodns o^^
'[BJaua^ ua BiujBqa uoiaanjj
-suoa B[ o Bzoqa B[ ap p anb orasira o[ sa ou anb 'BiujBqa BpuaiAiA B[
ap [B 'ojafqo ns Bja oraoa 'opiBJjuoa Bq as oipnjsa
íBusqa B[ X BouanS
B[ ap uotadaaxa a[qBqojd B[ uoa 'BAijaapa oiuoa ou X jbi[iuibj Bp
-uaiAiA oiuoa B[JBaijsouBip soraaqap 'outjsap ns b oju^na u^ o*g
íoqaaj uis X ojp^na ua sopB[
sajj ap ttjuaABJBd,, p Bas o 'ajuaui[BnjuaAa 'sbui Bun

(q

�existencia. Pero hemos preferido eliminar esta choza de nuestra diag
nosis porque la consideración funcional de esta choza daría necesaria
mente entrada al planteamiento de otros problemas de orden etno
gráfico, a saber, el de determinar si ella estaba destinada solamente a
los ritos funerarios descriptos por Azara o si también servía para los
fines mágicos de las chozas de varones, llamadas "gar^onniéres" por
los autores franceses, conocidas en diferentes pueblos de los ciclos
culturales femeninos o de derecho materno, en las que tenían su sede
y su ceremonial, también espectacular y de finalidad deliberadamente
terrorífica para las mujeres, las asociaciones o sociedades secretas de
los varones descriptas reiteradamente por los etnógrafos.
Este interesantísimo asunto, sobre el cual la investigación, en
lo que respecta a los charrúas, no se ha detenido todavía ni siquiera
para señalarlo como una posibilidad a negar o por lo menos a dis
cutir, habría quedado totalmente fuera del objeto de este estudio,
y por ello nos hemos limitado a dejar constancia aquí de que es ésta
una interrogante más que queda abierta para la interpretación final
del gran complejo charrúa, y por consiguiente un objetivo más hacia
donde dirigir las búsquedas de los estudiosos (124).
5. El estudio de la vivienda charrúa como elemento diagnóstico
para una posible refundición del gran complejo charrúa en el cuadro
general de los ciclos culturales nos haría incluirlo provisionalmente,
tomando como criterio para la diagnosis, indistintamente, bien a la
mampara o "paravent", bien a la de techo conoide cupuliforme o en
forma de colmena, tipos que hemos llegado a precisar como dos de
los cuatro que en ella pueden señalarse, y según fuese el punto de
vista clasificatorio que adoptáramos, ya entre los correspondientes
a los del área que el método histórico-cultural, en las concepciones
de Graebner, llama de derecho paterno, o en alguno de los que en
los de Schmidt son llamados ciclo exogámico-monogámico, ciclo exogámico con totemismo de sexo o ciclo exogámico de derechos iguales;
ya, previas las necesarias discusiones, caso por caso, como asimismo
debería practicarse para decidir su ubicación en uno cualquiera de
los que acabamos de recordar, entre alguno de los que, sistematizan
do diversamente a ambos autores y a Ankermann, a Foy y a Koppers,
(124) Consideramos tanto más necesario el enfrentarse de una vez a este problema con
relación a las charrúas, aunque, como lo decimos en el texto, no con ocasión del
estudio exclusivo de su vivienda, que es lo único que nos habíamos propuesto
hacer aquí, sino en la oportunidad de abordar el examen de sus ritos religiosos y
el del grado posible de supervivencias o entremezclamiento recíproco de los ele
mentos femeninos y los masculinos en su organización social y jurídica, no sólo
por el panorama de sugestiones que en sí mismo abre el trozo transcripto de Azara,
sino también porque, como habrá podido inferirse a la lectura de nuestra refe
rencia a los bororó de Kejara en la pág. 62, los bororó, pueblo que intentamos,
con todas las reservas debidas, proponer como un posible integrante del gran com
plejo charrúa, tenían su choza para hombres, en la que funcionaban las corres
pondientes sociedades secretas y sus ritos. (Véase Claude Lévi-Strauss,
tion a l'étude de Vorganisation sociale des indiens bororó, en "Journal
ciété des Américanistes", Nouvelle serie, t. XVIII, (fase. 2), Paris,
270, 271, 272, 278, 283, 284, 285, 286 (nota), 287, 297 y nota, planchas
X (B), y fig. 15 de la pág. 273.

79

�— 08 —

/

9p S9UOI9ip
-uoo ua 'SBZinb csoui9JB|[Bi| sou Bip unp anb X opuBJBdaad souiBjsa
9nb oipnjsa 'BiuBpaj o\ Buiai pp BpuapuaasBJ^ tb\ ouioa 'sauoixauoa
sns SBpoj U9 X opBjBdas jod o^unsB p 9jbdu9 3nb 'oipnjs^ ^p odi^
ojjo 9p ojgfqo osopBpmo jas aq^p anb o[ 's3|B}U9iJO-pjou sasuajB^doiJ
so^q^nd so^ jod Bpjmiisuoa 'ajuBqnsaj ^jnqna pBpiun B^ Bpo^ ap
Bjunfuoo uoiaBioaads Bun ap Bina^ojd pp jb uauíBxa ns jbaj9S9j BJBd
Buia^ ouiisijuBsajajui ajsa 'inbB 'opÉ^ap jBÍap b Bqqo sou 'sBisand
-jadns SDpjnqna SBdBa s^Anaadsaj sb[ ap Biauasajd b^ JBurauajap b
JBSa^ Bjpod sisipuB p anb ua ísauopBjnipiaB o souiBjsajd ap pnjtqnuí
ap Bpnp uis sopBUBuiip 'sa^xsod sauotanqijjB sssa ap sun BpBa uoa
'opsj jouaui o joXbuj ua soiJojaipBJ^joa soiuauíap sojio ap Btaua^sixa
B[ A 'BpuaiAiA ts\ sa o[ oinoo oaiun sisou^Bip ap Qjuauíap un ap
asBq tb\ aaqos sauopBaijisBp ap ojaua^ pi asjaaBq 3pand ou oja^
•Jiaapaad sojjosou BJBd
ajqísoduu BjABpoj sa anb A 4SBuqdiasip SBJjsanu ap oaxjijuap oan^nj
p a^uauíBAtsaans opuaiuodoad ji apand anb souojBaijisBp ssuiajsis
ap sod^ sa^qísod sojjo ap ojjuap tbA 'laAi^ ap sauopBqoaduioa SBais
-B[a bX sbj un^as 'Baiaauíy ua uojBJiauad anb sauoiaBJ^iui ap sajuanj
sa^uajajip saaj sb^ ap ojjuap ouBipj)snB ua^po ap sb^ ua bX í^u^jaui
-nq pp X apiouBiusBi 'apioraSid rao^pquij a uopuB^uoj\[ uBuiuiouap

�Jl'

t *

í"*' '^'^*

\^ "•• í

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2918">
                <text> La vivienda charrúa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2919">
                <text>Apartado del N° 5 de la Revista de Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2920">
                <text>PETIT MUÑOZ, Eugenio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2921">
                <text> Petit Muñoz, Eugenio : La vivienda charrúa /Eugenio Petit Muñoz..&#13;
   Montevideo : FHC, 1950</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2922">
                <text>Facultad de Humaniudades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2923">
                <text>1950</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2924">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Edicación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2925">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2926">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="365">
        <name>INDIGENAS DEL URUGUAY</name>
      </tag>
      <tag tagId="367">
        <name>SIGLO XVIII-XIX</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
      <tag tagId="366">
        <name>VIVIENDAS</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="356" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="591">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/5c0527512a05c950035ce3c28aced4c7.PDF</src>
        <authentication>95bf83b0da34ccf8e77ae5b691ebd284</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3893">
                    <text>�a S3Noovonand noisiaiq

VIHVÜSH3AIWÍ1N0ISN31X3 301YU3N39 N0I333W0

^v

ep
ooiBqiouoai A
ooijiiubio ouojjesap

ap

sepuaiQ A sapeprneiuriH ep

vonand^ti vn ^a

�^

r-&lt;^X&gt;J^tf &gt;&gt; _ ^/J^sj &lt;^L 7-J/ *^TéU*'4 ¿^} 7^ ^

COLECCIÓN TEMAS DE NUESTRO TIEMPO
De próxima aparición:
5. José L. Massera: Dialéctica y matemática.

UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
Queda hecho el depósito
que marca la ley

IMPRESO POR ÍA D1VISIOS
^PVBUCACIONES Y EDÍCIOSES
CMVERS1DAD DE LA REPl'BUCA
Diciembre 1985
Diseño de la Carátula: Heher Lareo
COMISIÓN DEL PAPEL
Esta publicación está amparada
por el Art. 79 de la Ley 13.349
DriHtsito ljce.nl 206.826
H-2175

Y

�896T

a^uapsuoo uoispap Bun b aaapaqo is oaad íupisajdxa bj ap oiuaj^^ui oppuas ja ua
^BaijquaiD-Bapijod^ Bun ap Biauanaasuoa ouioa 'Badoma uoiaBzijiAia bj BJBd sajBiarua
soub sosa ua aonjxxid as ou sauopBaxjdB sns X sBiauaia sbj ap ojnuiqsa jg
•Baoda bj ap jBLtjsnpui a
bjoouSb uoioonjxud bj ap sapBpisaoau sbj b uBsaja^uí anb so^ajauoa SBuiajqoid
ap uopnjosaj bj b ajasopinpijdB 'oogquap ojx^aui ja Buasua as sajBna soj ua
'sou^is-iaAiun soxiuaa soj ap sa^uaipuadapui 'Bjn^jnouSv ^ BuaiuaSuj ap sBjanasg
X SBiuiapBoy ^p uppBuuoj bj opuaiAouioad 'BjjanbB jod BpBjadns sa 'Baiuoa^
bj ap X Biauaia bj ap BzuBuasua bj o^iqui^ ns ua aianjjoxjui ap pBpisaaau bj jbjiuiisb
b sapBpisaaAiug sbj ap Bpua^sisaj Bg 'Booda Bqaip ap sajBujaaja^ui sojnajia soj
ap BJopBAjasuoa pBpijBxuaui bj aaauaA opuaiqap 'BaijquaTa upiDBSixsaAui bj aa^ojd X
pBpijBaj ^sa B^dBo 'HAX l^ís FP SBadoana sauoiaBu sbj ap jBjaqij BisanSanq Bg
jBuoioBujaxui opBajaui jap sapBpxsaaau sbj b oSanj X ooia^ui
opBaaaui jb oaauíud SBpBnaapB SBaiuoa^ ap upiauaAUi bj aod 'sauoiaBu sbuisiui
SBsa ap j^sauaiq joXbui un ua a^najadaj bSjbj bj b anb Biuiouoaa bj ap osouiS^
-J3A ojjoxresap un upijiqísod anb 'souiouojSb X sojaiuaSui 'Bpua'ja ap saaquioq
ap odinba un ap uoidbuuoj bj ap Biouanoasuoa ouioa auaqqo as 'SBadojna sauoiaBu
SBunSjB jeu^snpui oduiBa ja ua ubztjb3j anb osuauíui osaoSojd ja anb uBXjsanuí
'IIIAX FP s^u9 ^XSBq IIAX ojSis jap sopBipaui apsap uba anb soub soj ua sopiiinoo
soqoaq sog fboiuaa^ X ooijquaio ojjoiresap ja uoo UBUoiOBjaj as anb sajBjn^jna
so^adsB soj ua BSuod pBpaioos Bqoíp anb sxsBjua ja uoa BpBioosB a^uauíBuiqui Bjsa
'BiouBpunqB ua oíaiAjas ap X ouinsuoo ap sauaiq ap sBpiAi^ 'SBoiapoui sapBpaioos
sbj ap oaiuipuoaa X jbioos osa^Soad jap pBpijiqísod bj anb ajq^pnpui sg XT^

NoioonaouiNi i

OIOIOOV^ í HV3SO
• VNI1V1 V0IU3INV 30 00I0010N031 A
00I3I1N3I0 O11OUUVS3O 30 VOllllOd

�de la clase que en la época sustituía paulatinamente a la aristocracia feudal, por lo
cual puede decirse que, en cierta forma, la revolución científica e industrial del
siglo XVIII, fue la consecuencia de una política que se trazaron los hombres más
lúcidos e influyen^es de esa época.
t— 1.2 Es evidente que una política para el desarrollo de la ciencia y de la técnica '
en Latinoamérica deberá establecerse a corto plazo en cada una de sus naciones;
pero la misma, a diferencia de lo que sucede en las naciones de alto desarrollo
industrial, encontrará fuerzas que resistirán su aplicación.
Múltiples serán los motivos de esta resistencia; algunos de origen estructural e
interno de las naciones; otros provenientes de fuertes intereses que en el exterior
se benefician con el mantenimiento de la situación imperante.•=
1.3 Dentro de los primeros debemos considerar la estructura económica de estas
naciones, dirigidas por una minoría de comerciantes, agricultores, ganaderos y
exportadores de materias primas, lo cual repercute decisivamente en el man
tenimiento de concepciones culturales que no sienten ni la importancia ni la
necesidad de la ciencia y de la técnica, recibida de las naciones ibéricas que las
colonizaron durante tres siglos, desde su descubrimiento. Esta herencia cultural se
vio fortalecida al advenimiento de la independencia, porque el movimiento emanci
pador no tuvo las características revolucionarias propensas al cambio, y porque la
hegemonía ibérica fue sustituida por un predominio en lo económico del im
perialismo británico, ya que la independencia latinoamericana se gesta cuando
Inglaterra al perder su gran colonia en América del Norte*, se ve impelida a
buscar nuevos horizontes, experimentando una nueva forma de colonialismo que
bajo una apariencia de independencia política, somete la economía de los pueblos
latinoamericanos a los intereses de la metrópoli industrial.
La clase intelectual del continente latinoamericano encargada de formar estas
naciones inmediatamente después de su independencia, adopta firmemente los
ideales liberales que fueron decisivos para la formación y consolidación de los
grandes imperios industriales y comerciales que florecieron en Europa en los siglos

L XVIII y XIX.
**- En forma totalmente contraria a lo que acontecía en Europa, la filosofía econó
mica liberal será nefasta para el desarrollo de las nuevas naciones americanas,
entregándolas indefensas a la competencia de los productos manufacturados provej nientes de los grandes centros industriales europeos; dadas sus dificultades de
comunicación interna, y dado el atraso en el tiempo con que deben comenzar la
í carrera de su industrialización.

* La independencia norteamericana se produce cuando aún Inglaterra está preocupada en la consolida
ción dé su mercado interno, en plena construcción del capitalismo y por consiguiente antes de que
comience la etapa agresiva del imperialismo.

�sbj ua jBjaua^ ap zBd^a Bas 'oaijquap ojx&gt;pui jap oiuiuiop jap oipaui jod anb
ouBiunq odinba un auuoj as 'apuBjQ ou jap jns jb apuapxa as anb uoiSaj bj ua
anb ap Bapi bj uoa uBaoqa ouisijBuadun ja sasaja^ui soj 'opaja ua ísouBauaureouipj
sojqand so| ua eiauaia b¡ ap pBpiAtjdaoaj joXbui Bun b auodo as anb Bzjanj ouioo
jadcd ns b asjuajaj ouBsaaau sa 'sojdfuBX)xa SBpiuoisjaAui soj b jb^p m ^ ^j
sBiopBAjasuoa si?ui sa^uBuiuiop sasBjo sbj b X sojafuBxjxa
s^smoisjaAui soj b aaajOABj ops anb Bpuapuadap ap uppBn^s Bun ap opiüij
-apui o^uaiüííua^ÜBui^ p zBoija buuoj ua aXnqix^uoa sand 'BpBOOAinba a^uauip)O)
ouioa ^oiSa^xjsa pjn^pa^ uopisod ^sa asiBjapisuoo Bpuanaasuoa ua aqaQ
•uppBonpa ua ozaanjsa jouaui un ucuapiq anb SB||anbB UBuas 'ouisipuaduii
¡ap sa^quia so¡ jpsisaj BJBd s^sandsip jofaui opunuí jaaja^ ¡ap sauopBu sb¡ anb
ap 'uoisn^auoa b¡ b a^auíjioBj asjB3a¡¡ BupcxJ ouiuibo asa jod anb o\ jod ''0^a 'SB^^
-jb 'sdjo^uasa 'sa^o^uid 'sojauuajua 'soaaiuaSui 'soaipaui uaiqui^ XBq 'soaijiíuap
ap SBuiapB anb j3a BJBd 'uppBu Bqaxp b ub83|j anb sa^uBJ^tuiui so| ap sauoisajcud
sb| ajqos sopiuj^ soppsg so¡ ua SBpBoqqnd SBopsipB^sa sb| JBzipuB O||a BJBd BUB^SBg
¡puauquoo pnpap^uí Bpjambzi b¡ ap sajopas sounSp jod Bp^uapns upioisod B^sa
ap BpBpj bj jbxjsoui BJBd opBisBuiap asjapua^xa ouBsaaau sa ou anb souiaaj^
souBps sajouadns X ofeqBj} ap sauopipuoa sajofaui jod sopiBJ4B
'sopiuj^ sopB^sg so¡ b uBjSiuia Biauap ap sajquioq so¡ anb uoa Bpuanaajj ts\
ap Bpuanaasuoa ouioa 'ouBauauíBa^aou ouisipuaduii ja uoa uppBJoqBjoa ap buijoj
Bun aA ojja ua anb bX 'sajopBgqsaAui ap upiaBuuoj bj b X Boqquaio upiaBS^saAui
bj ap BapaBjd bj b ojnuipsa ap sBuiBi^ojd soj JBzqBjua b auodo as 'SBauaqi
sauopipBX^ sbj b opBSadB souaui Bjanj jBjadsa Bupod as anb jap 'jB^uaupuoa
pBpipn^aajapi bj ap a^uB^iodun jo^aas un 'Biuojoa bj ap sopBpajaq a^uauipjn^jna
so^daauoaajd souisiui soj b ^sandsaj ap apapsuoau; buuoj Bun ouioa 'opaja ug
Baxuaa^ bj X Bpuaia bj BJBd oubou
-auiBouipj pnpaja^uí jap pBpiApdaaaj ap ^jg bj opBuiuuapp uBq anb sauoiaipuoa
sbj uanbgij^oui as anb ap pBipjiqísod bj b ^jai^^i as anb oj ua a^uB^oduii
oiqurea un jboijiuSis b ba ou '^sipapi Bijosoj^ Bsa ap sisua bj o^jBquia ui
•3AiA as anb p^pipaj
bj uoa Bpiuaa 'puoiaBj anb BAqouia s^ui 'u^iaB^uauíBpuiq ns ua Jiqap B^osojq
Bun 'pn^aB Baoda bj ua jaua^sos ap pBipijiqísoduii bj jod opBA^oui sa ouopireqB
^X OS 19P Bl 9P soidiauud X o^ jap BpBaap bj ap sauíj b jBipun^^ Buan^ BpunSa^
bj ap u^pBuilUja^ bj ap ji^Bd b Bp^uopuBqB a;uaureupBjnBd jas BJBd 'jBnpB
ojSis jap oiaja^ jauíud ja a^irejnp Buiuiopajd 'ajquioq jap sajouadns sajBapi soj
uoa ajqqBduioaui jod Baiuaa^ bj jBZBqaaj b BAajj anb B^sijBapi Baqpsojij u^iadaauoa
psg c\^uy^ ns X 9jx&gt;g anbuug asof oXBnSnjn jo^uasa jb 'Biauapua^ ^sa ap jBqBa
a)UB^uasajdaj un asjBjapisuoa apanj -^sijBapi Baqpsojij uppdaauoa ns b Biuodo
as anb t oap^uiSBjd X ^sijBuapui jBjnqna a^auoduioo un^ 'Baiuaa^ bj ua X Biauaia
bj ua uojaiA souBauauíBuqBj sajBrt^oajapx soj ap buoXbui bj anb ja '
bj ap u^iaBpijosuoa bj ua ajqBiaajdsap jad^d un opBuaduiasap Bq

�¡ naciones del continente, una fuerza industrial independiente, capaz de elaborar las \
materias primas de la región para abastecer con productos manufacturados el
mercado interno, o eventualmente exportarlas hacia otras regiones.
|

Esos intereses foráneos sólo desean ver en el continente, una gran zona ex-

| portadora de materias primas, con una población que sólo posea el grado de
\ instrucción necesario para constituir un importante mercado consumidor de pro- j
I ductos manufacturados por ellos.
Al mismo tiempo, por la asociación de intereses existentes entre los capitales
extranjeros y las clases dominantes de las naciones continentales (militares, comer
ciantes, exportadores e importadores, directivos de compañías subsidiarias de las
grandes empresas industriales extracontinentales), jse crea una fuerza de resistencia
al cambia...cultural, consagrándose por esta vía, condiciones estatales para la de
pendencia, que_resulta así no ser sólo consecuencia de la^ falta de capitales, sino
que también se basa en la falta de científicos y técnicos capaces de operar el
cambio favorable.
No es una casualidad que toda vez que se comienza a edificar una Universidad o
Centro Científico en Latinoamérica, que pone énfasis en el desarrollo de las
Ciencias Básicas, desarrollo imprescindible para crear las condiciones aptas para
disponer de técnicas autóctonas o centros donde el trabajo científico no se reduzca
a la copia de técnicas importadas de acuerdo con los intereses extranjeros, se los
destruye, bajo el pretexto de ser centros de subversión que conspiran contra el
régimen constituido.
Por la expulsión de sus hombres más capaces se transforma al centro con
siderado, en un instituto de mediana calidad, donde la actividad creadora no es la
razón fundamental de su existencia, y donde la juventud estudiosa, sólo aprende a
usar lo que le llega preparado desde fuera de fronteras.
1.5 Los intereses del imperialismo, las clases dominantes de los países subdesarrollados, los intelectuales radicales de la "izquierda anticientifista", forman así una
alianza conceptualmente imposible, pero que no obstante existe y que sólo favorece
a los primeros, manteniendo la sumisión continental _por__su incapacidad para
encontrar soluciones propias sin apelar.a la "ayuda técnica extranjera^^—.
j Por eso, establecer una política para el desarrollo de la ciencia y la técnica en las )
\ naciones subdesarrolladas y semicolonizadas, no es tarea sencilla que pueda resol- \
verse con los criterios que fácilmente prosperan en las naciones adelantadas, que ya
han pasado por la revolución industrial y científica.
En ello debe buscarse la causa del fracaso de las recetas propiciadas por la
mayoría de los expertos internacionales, pues en los países latinoamericanos cual
quier política científica en el sentido moderno de la expresión, na puede basarse en
los cánones que prosperan en las naciones^ de donde ellos provienen. La política
i científica debe establecerse teniendo en cuenta las realidades económicas, políticas,

�•(sbxpj sbj X sa^-re sbj
opuBAiqna o Bpuap opuapBq) jBrL^uídsa zbjos rsxed o '(Baiuaa^ opuapBq) soatítojoiq
soApBjaduii sns jaoBjsi^s BJBd sBUBsaaau sauopipuoa sb¡ jB.io.faui ap oipaui ouioo
BpBsn jas apand anb jBnpaja^i pBpiAipB Bun JBjjojJBsap ap zBdBa sa 'soaiSpjoiq
soAL^Bjadtui sns oqaajspBS Bq anb zaA Bun 'ajquioq ja 'soaia sajas sosa aj^ug
pB^iaqij ns JBAjasajd
X '(sa^uaiAiA sajas soj^o ap sanbpB 'sajojjspBa 'jojbo 'ouj) joua^xa oipaui ¡ap
sa^uaiuaAOjd uBqaaaB soj anb sojSxjad soj ap asjaSa^jd '(ucuoanjxudaj 'uoiaB^uaui
-ijb) SBUBuiud SBDiS9¡oiq sapBpisaaau sns jaaBjst^Bs 'soapul^sui sosjnduii b opjanaB
ap 'jBjnaojd ja 'upiodaoxa uis soaia sajas soj ap unuioa BaqsuapBJBa sg ^*3
Biauapuadapui ns ap o^uaiuiiaajB^iqj X o^uaiunua)
-ubui ja ua Bjadooa anb jo^obj ¡Bdpuud ja X 'bj^o ap upiaBu Bun uBiauajaiip
anb sBo^suapBJBD sbj ap Bun ojqand un ap Bjrtqna bj sa 'opi^uas a^sa
•BpBjapisuoo
pBpiunuioa bj ap sajBL^snpui a SBOiiuouoaa 'sBsoiSijaj 'sajBiaos 'SBapxjod sauoia
-oiAuoa X so;iqBq soj uBuiuua^ap 'uoxaBjauaS ua uopBjauaS ap sajqísiuisBj^ opuais
anb 'Boiuaa^ bj 'Biouaxa bj P^jb ¡a ouioo 'BUBiunq a^uaui bj jod SBpBaja sapBpiAipB
sbj SBjxq souiajapuajduioa 'BpBuiuuapp uoiSaj o ojqand un ap Bjrqjna joj 3^
oaiuBdsiq-osnj uaSuo ap
sauoiaBu sbj uaAiA anb ua Biauapuadap ap uoiobu^is bj ap ajqBSuodsaj 'opBqBJ^ a^sa
ua a^uaurejupsns ubjbzijbub as anb oaiuipuoaa-jBjnpoqsa ajopui ap sajopqj soj^o
uoa o^unf 'sa BUBouauíBoui^Bj Bjriijno bj ua Bog^uaia Boiuaa^ Bun ap BiauasnB Bg
ajquioq
jap X sajouajuí sajBiuiuB soj ap Bidojd 'BUBauauíBou^Bj uoxaanjx)jd bj ap sajopas
soun^jB uBapaBjd anb 'ajuaSqa^uí a^uauíajduiis bj ap o ¡BuopipBj} Baiuaa^ bj ap
'sb^sijbioos o SB^sijB^dBO sauoiaBu sbj sbjx)^ uapuap anb bj b jBtqsnpui uoiobzijiaio bj
BJBd s^dB sBDg^uap SBaiuaa^ sbj 'a^uaurejBja JBiauajajip ap opfqo uoa 'Baiuaa^ ap
ja a^auíjBiaadsa 'so^daauoa sax) so^sa jBsiaajd souiajB^ua^uí oju^dBa a^sa ug j 3

V0IN031 - VI0N3I0 - vdniino z
•upiaBjqod
ns ap sopja) sop soj b ouinsuoaBjjuí ua opuaiua^Bui ^sa anb uoiaBiqis '¡BiqaB
uoiaBriqs bj jBjadns u^iuuad saj anb sajBJiqjna soipaui soj 'oduiap ouisiui jb saj
-opuBuoiajodojd ojad 'BpiA ap so^qpq X sauoiadaauoa sns jB^uajoiA uis 'sBUBauauíB
-outjBj sauoiaBu sbj ua Boiuoa^ bj X Biauaia bj Jianjx)x^ui ap Biuajqojd ofajduioo ja
jBuopnjos Bpand as sajBna sbj ap oipaui aod sauoiaBpuauíoaaa sbufiSjb opuBjnuuqj
X 'a^ua^ixa uoxaBnqs bj uBoxjdxa anb SBaiuiouoaa X sajBiaos 'SBauo^xq sauozBJ
opuBzijBUB 'BapBuianbsa buuoj ua Biuajqojd ja JB^uasajd apuapjd ofBqBX^
uoxoBjnp ap sBUBiuas oo^Bna o saxj ap sauoisiui ua asjBjiuiiSB X
uapand ou anb X a^auíB^upsns jBjauínua ap souiiuaA anb sajBJiqjno X sajBiaos

�2.4La satisfacción de los imperativos biológicos exige un conocimiento del medio
en que se actúa. El uso del conocimiento que se posee del medio para satisfacer
esos imperativos biológicos, constituye una técnica, en tanto que: "Conjunto de
operaciones ordenadas destinadas a obtener la transformación útil al ser que las
provoca, del medio circundante".
2.5Cuando el conocimiento del medio se basa en el saber vulgar, se puede
hablar de técnicas tradicionales. Cuando la técnica deriva de un conocimento
intelectual, puede hacerlo por dos vías diferentes. En un primer caso lo hace por
sucesivas experiencias y perfeccionamientos, sin mayor método, simplemente por
comparación de un proceso con el anterior, seleccionando el que aparece como
mejor. Esto ha sido llamado empirismo, pero el nombre correcto sería el de técnica
inteligente, por contraposición a la técnica tradicional considerada anteriormente.
En un segundo caso, cuando la técnica deriva del conocimiento científico, se tiene
una técnica científica en el sentido de: "Conjunto de operaciones ordenadas y
deducidas por la aplicación del método científico, destinadas a obtener trans
formaciones útiles al hombre, del medio circundante". La técnica científica es en
consecuencia, un caso particular de la técnica inteligente.
2.6Pero en las sociedades industriales modernas, es necesario introducir un

r

nuevo elemento para definir correctamente el concepto de técnica: el aspecto
económico, especialmente en su relación con el intercambio comercial, fundamento
esencial de las sociedades industriales modernas, y nervio rector de todas las
técnicas científicas de nuestros días.
Cuando la transformación del medio inicial que se quiere obtener, se refiere a la
obtención de un producto a colocar en un mercado altamente competiti
vo (economía capitalista), o a la producción de acuerdo a una decisión central
(economía socialista), o a la construcción de una obra que pertenece a la in
fraestructura de un sistema económico cualquiera sea su tipo (carreteras, puentes,
vías navegables, puertos), debemos agregar una nueva condición al concepto de
técnica: la de producir el producto o la obra, con una calidad, una uniformidad y
un costo convenientes para poderlo imponer en el mercado. Con este nuevo
agregado, la transformación útil del medio circundante es sólo posible si detrás de
la técnica elegida hay un soporte, también científico pero de carácter económico, y
el nuevo concepto de técnica también cabe dentro de la última de las definiciones
dadas para ese término, pues para que el producto sea útil, hay que poderlo
colocar en el mercado.

•^-----

*~^ 2.7 Se ve en consecuencia que existe una diferencia notable entre ciencia y
técnica. Las verdades científicas, en un momento dado, lo son independientemente
del lugar y de las condiciones imperantes: desde este punto de vista, la ciencia es
universal; los conocimientos científicos desarrollados, en el laboratorio de la Uni
versidad de Londres, son los mismos que los que se producen sobre el mismo
tema, en París o en San Pablo. No sucede lo mismo en cambio, con las técnicas,

�BioBq jBuopnjOAa Bpand sbsoo ap opB^sa ajsa anb b Biouapua^ BunSjB
a^sixa anb anbipui ou anb buiojuis unSuiu X^q ou o^uauíoui ja jod X 'BzajBJixjBu
B| ap oiuiuiop ns ap sapBpqiqísod sbj oppajOABj uBq jofaui anb sopadsB sojjanbB
sbui opBjjojJBsap UBq 'sBjrtqno sns ap ox)uap 'anb sauoiOBzqiAio sbj 'oo^a o^daouoo
opo^ ap a^uauía^uaipuadapui aaduiais opBuiuiopajd ub^j sauoiOBzqiAio sB^uqsip
sbj ap ajjanuí X uopuBdB bj opuBzijBUB 'a^uauíBoucqsiq BaquaA as oqaaq ajsg
SBpBjadns sau
-oiobzijiaio sbj ap soj aaqos jBjn^jna o^oadsB un^jB ap oiuiuiopaad jap Biauanaasuoa
bj anb sbui opis Bq ou 'B.140 b uopBU Bun ap oiuiuiopaad jap afesBd jg
sa^uBfauías soido^d
sns opmjaui 'BzajBjn^Bu bj ap ouiaa jap sa^uauoduioa SBuiap soj b a^uaij p^piJ
-ouadns ns jauoduii BJBd ouioo isb 'a^uBpunajp oipaui jap pBpiAisa^SB bj b a^uajq
Biauapuadaput ns jbjSbsuoo BJBd so^uaiuiioouoo sns opBsn Bq ajdiuais ajquioq j^
'(•ap 'sa^Bzijqjaj soj ap 'jBajonu BiSaaua bj ap 'aodBA jap osn) sBpBuoianjOAa Xnuí
SBaiuaa^ jBjjoxiBsap opqiuuad UBq aj anb sBiuajxiui SBjnqna sbj B^SBq '(ap 'sBjpaid
ap bjjb} 'oSaiq) sBaiuaa^ opuBaja ji aaquioq jb uojaqiuuad anb 'sBAquiud sbui
sajBJt^jna sbuuoj sbj apsaQ uqiaBu bj ap sajBJujBU sosjnaaj soj ap ouiouopB osn ja
a:qjiqisod 'SBaqpuaia SBaiuaa^ ap uqiaanjxud bj ap saABj^ b anb 'jBjn^na biuiouopb
Bun a^sixa is 'ajqísod ojos sa 'zaA ns b B^sg Baiuiouoaa Biauapuadapui Bjap^pjaA
Bun ua B^uauíBpurq as ou is 'uoisnji Bun anb sbui oqanuí sa ou Baqijod Biauapuad
-apui Bg sauoiaBu sbj ap Biauapuadapui BaapBpjaA bj ap soAisiaap saao^aBj saxj
soj uos 'jBinqna biuiouopb 'Baiuiouoaa Biauapuadapui 'Baqijod Biauapuadapuj j

\nON3QN3d3ONI 3 VUnilDO €
ja opuaqiuio
ap opquas ja ua souiajBq oj Boiuoa^ ap souiajqBq opuBno ojrt^nj ja ug __
_^_-JBUOIOBU pBpqBaj bj b opjanoB ap 'oqis ua
SBpBipn^sa jas uaqap 'uoiobu Bun b SBpBnoapB sbui sBOiuoa^ sbj oiquiBO ug 'SBja^uojj
ap Bjarq sopiua^qo soogquaio so^uaiuipouoo soj asjBzq^n uapand BpBjjojJBsapqns
uqioBu Bun ug jBuoiSaj ja^oBJBO auaq anb bX 'BOiuoa} bj isb ou 'jBSjaAiun japBJBO
ns jod ajqB^ioduii ajduiais sa' 'ooisBq o^uaiuiioouoo ouioo Biouap bj osa joj ;.^
opBoqqBo a^uauíB^jB a^sa Bas anbunB 'opBqBJ^ ap SBAjasaj SBSBOsa X jB^idBO
ap sapBpijiqiuodsip sapuBjS 'uopBpjdxa ua sajBjn^Bu sosjnoaj sapuBjS uoo uoiobu
buu ua ojjas ou apand 'BpBjjojjBsap oood uoiSaj Bun ua ajqBiA 'BOiuoa; Bu^ sojja
ap oun BpBo ap sauoiojodojd sB^ui^sip jiu3auoo uapand 'sajBuoiSaj sauoioipuoo
sbj unSas X 'Bjqo ap oubui ap X jB^idBO ap sauoisjaAUi ap auoduioo as o^soo a^sg
—1
ouiiuiui opoo un b 'BpBuiuua^
-ap Bjqo Bun ap o 'opnpoad un ap pBpijBO Bun ap uoioua^qo bj íooiuiouooal
jqn OAqafqo un ap sBpBuSajduii u^sa 'jaA ap souiiuaA anb oj b opaanoB ap anb sbj

�diferentes. La civilización griega fue sustituida por la romana; ésta fue seguida por
la cristiana y ésta, a su vez, por la civilización humanística y científica del
Renacimiento y de la Revolución Industrial.
Los rasgos predominantes de cada una de estas culturas, proporcionan una
explicación para el hecho de la sustitución, sin que a la historia le haya preocupado
si también había una justificación.
3.3Todos los aspectos de la cultura son necesarios para conseguir un armónico
desarrollo de la personalidad humana. La civilización es arte y es ciencia por igual,
y sin preferencias. Ninguna civilización de las que en diferentes épocas han existido
sobre la tierra, ha podido superar con éxito imperecedero, alguna carencia grave en
algunos de esos aspectos que componen el complejo cultural.
Ningún pueblo ha podido llegar al pleno ejercicio de su libertad, es decir, de su
soberanía, si ésta no se asienta en una economía poderosa que le facilite los medios
de estudio necesarios para el más adecuado desarrollo de los recursos naturales y
humanos que tiene a su disposición. Para ello se necesita un sustento cultural
poderoso, que se compone por igual de ciencia, de artes y de letras. Las artes, las
letras, la ciencia, constituyen la satisfacción de la inquietud intelectual del ser
humano en el sentido de Descartes: se existe porque se piensa. Pero la ciencia es
también él fundamento cultural que el hombre posee como herrramienta poderosa
para preservar su salud física y para producir lo que necesita en las condiciones
más convenientes, dejándole más horas libres para el ejercicio de sus inquietudes
intelectuales. Las artes y las letras son el fundamento cultural que le permiten
aprovechar esas horas libres en verdaderas actividades superiores; son ellas, por
consiguiente, el fundamento cultural que le aseguran su salud espiritual, tan
necesaria como la física, para cumplir con el imperativo biológico de la supervi
vencia.
3.4La superviviencia de la civilización culturalmente más apta, no es un
fenómeno nuevo en el continente; la cultura europea del siglo XVI y siguientes,
más apta, más evolucionada para el poder, permitió a las naciones europeas,
imponerse a las amerindias, cualquiera fuera el grado de evolución de éstas, ya nos
refiramos al indómito charrúa de la margen izquierda del Río de la Plata, a las
civilizaciones más evolucionadas del altiplano como la del inca peruano o a la de los
aztecas y mayas de México y América Central. El enorme poder que ciertos
hombres han proporcionado a'sus pueblos a través de la cultura técnica que han
puesto a su disposición, tiende cada vez más a acentuar esta realidad.
Por esta causa es que podemos afirmar que la superviviencia del continente como
región independiente, está íntimamente condicionada a la capacidad que en el
futuro tengan sus habitantes para incorporar dentro de sus concepciones culturales,
el dominio del método científico y la capacidad de desarrollar técnicas propias.

10

�II
-puud sapuBj^ soj ua jBsuad BJBd sB^Bipauíui sauopBaqdB sbj ap jBÍajB asopuaipnd
'souisiui is jod soipn^sa sns jpuauo BJBd pB^jaqq sbui ap uauodsip sasaj^ui
saiopBSi^saAUi soj 'omaiqoS un ap Bpippap Baqijod ouioa ^a^uapsuoa^ souaui saj^m
oaqquap ozjanjsa ja opuais anb bá 'BireuiajB b¡ anb jbuiSuo s^ui sa BsajSui Bpuap
^j 'BsnBa ^sa joj •Bsaj^ui bj anb sajBU)snpui sBaiuaa^ ap ojjojJBsap jb BpBiaosB
sbui oqanuí 'jBipunj^ BxianQ BpunSa^ b^ ap sozuaiuioa ^sBq aaauBuuad bubui3|B
Bpuap B| anb sa 'UBuia¡y ouaduij ¡a jod BpinSas Bax^ijod b¡ ap Biauanoasuoa
•SBpuaasa¡osqo
X sajoxia iiSaxioo ajqísod Bja anb ^a ajqos joua)UB ojapoui un ap X 'opquas
asa ua Bpippap a^uaureupuo^nB Ba^qod Bun ap jauodsxp jod '(x^joa sbui oqanuí
ozB|d un ua anSisuoa o\ o^sg sauopBaqdB sns X SBiauap sbj ap OAq|na p
sasBp sns ap a^uBiapuodaid saia^ui p opuBajOA 'Bxia)B|^uj
anb souiuibo souisiui so¡ jaxioaaj 9?qap 'sapipunuí sopBaiaui so| a^jpnd
-sip b ji[bs osmb BiuBuiajv opuBn^ -BijaíB^Suj ua aofaui uojBqaaAoadB X uoiaxp
as 'soiuapoui soduiaq so^ ap oaqsua;aBJBa ¡Bpjauíoa sanSinq [B [epnaj uauíiSai
[ap oiquiBa [a jBiado BJBd SBpidoíd BpiA ap sauoiaipuoa sbj anbaod a^uauíBjos sa
'biubui3[v ^nb sa^uB soub so^uaiasop [BL^snpuj upian^OAa^j bj b b3[[ Biia^BjSuj i
sBaiua^ sBAanu X soqaaq soAanu ap o^uaiuiuqnasap
ja JdAOuiojd BJBd oaqquaia opopui jap osn ja Bjodjoaui as Birqjna ns ua anb zaA
Bun uanSisuoa b¡ sBquiB X 'jBix^snpui uoianjoAa^ ns jbzi[B3ii b SB^uqsip Xnuí SBaoda
ua uBSajj 'sauuojfiun up SBaiSpjoiq SBaqsua^aBJBO ap sauoiaBu sop SBjjanbB anb
ap oqaaq ja a^uauíBJBjo pjBsaj sisijbub ns ug soub jiui aoop o zaip aaBq 'oaqijoau
jap Booda bj ap a^JO^ jap jbj^ X oaqjBg jap sB^soa sbj ap sajuB^iqBq soALjiuiud soj
ap soubuiSuo soqure'u^uiajB X sajSui sojqand soj ap upianjoAa bj aaajjo oj '(j)iuajq
"aA m. so^ opBzijBUB a^uauíBijduiB opis Bq anb 'ooidp uaiq ojduiafa u[\ 3 f
•jBjrqjna ooqquaio osaooad jap Bjarq uaoauBuuad sbx^o SBj^uaiui 'Biauaio
bj BjjoojBsap as sapBpaioos sbuüSjb ua anb jod ap upiaBaijdxa Bun UBUopjodoad anb
'sajqBJOABj SBjnjunXoo SB^aaia JBqaaAoadB BJBd sapn^qdB sbj ap 'asjBjjojJBsap b jbz
-uauíoo opiqap Bq upioBu Bun anb ua SBaiuipuooa X SBaup^siq SBiaupsunajia sbj ap
'pBpaiaos bj ap opuap ajquioq jap sajBapi soj ap 'jiaia ap buuoj bj ap upiodaauoa
bj ajqos sBiauajajip 'oiquiBO ua ua^sixa íBiouap bj ap OAiqna ja BJBd o^o anb
o)dB sbui Bas ouBuinq odiuS un anb uBS^q anb sBai^pjoiq SBiauajajip ua^sixa ojq
Boiuaa^ bj X Bpuap bj 'jBjpjna OAjaaB ns b ajodjoaui BpBuiuua^
-ap upiaBu Bun anb bjb¿ sajqsoq n sajqBJOA^ jas uapand anb SBiouB^sunajp
sbj jBpjdia^ui BJBd sajB^uauíBpunj so^uauíaja Buoiojodojd 'HAX I9P sopBipaui X
IAX I^!S 19P S9UU ^^na soadojna sojqand sa^uajajip ap Btio^siq bj ap sisijbub jg
Baupisiq upianjOAa ns ap sopiuqap a^uauíBpajjad so^uauíoui
b sBpBSij a^uauíBuiqui upsa anb ouis 'sojqand soj ap BpiA bj ua uppBaqdxa
uis X opBjsre oqaaq un ouioa uaoajBdB ou Boqquaxa Baiuaa^ bj X Biauaia ^~[ \'f

VdOtíHB N3 OOINO31 Á OOUI1N3IO OTIOtítíVS3CI 13 P

�pios de la ciencia universal. Newton, Lord Kelvin, Maxwell, Lord Rutherford, etc.,
son ejemplos típicos de lo que venimos de expresar, abarcándose con ellos el total
del período comprendido entre fines del siglo XVII y principios del siglo XX, en
que Inglaterra reinó casi sin competidores en los mercados mundiales.
4.3Es oportuno meditar aquí sobre el sentido de la cooperación internacional
para promover el desarrollo industrial y por ende científico, de las naciones
subdesarrolladas.
Durante la primera mitad del siglo XIX, Inglaterra ya era una nación desarrollada
a la escala de la época. En cambio Prusia, no. No se concibe en este momento un
plan de ayuda técnica solicitado por Alemania a Inglaterra en la segunda mitad del
siglo, para desarrollar su propia ciencia y su propia técnica, con el fin dirigido de
suplantar por productos de manufactura alemana, los mercados del mundo, surtidos
con productos de manufactura inglesa. Ni Alemania podía esperar que Inglaterra le
proporcionara una asistencia tan contraria a sus propios intereses, ni Inglaterra lo
haría, aún cuando tuviera ideas bien definidas sobre lo que debía de hacerse en
Alemania para superar el atraso técnico y científico que ésta tenía en los años 1850
al 75. No obstante ello, hubo una cooperación internacional; cuando Alemania a
mediados del siglo XIX quiso, por ejemplo, desarrollar una poderosa industria
química, que en la época estaba totalmente en manos de los ingleses, comenzó por
enviar sus químicos a trabajar en las industrias inglesas, a aprender sus métodos. A
su retorno a Alemania, fundaron firmas propias, introduciendo importantes mejoras
técnicas respecto a las que les sirvieren de modelo. Los industriales ingleses, que
crearon su industria y la desarrollaron sin competencia, acumularon grandes fortu
nas, lo que no les produjo estímulo para realizar nuevos descubrimientos a fin de
mejorar su técnica en el aspecto económico. Vivían confortablemente, sin visión del
peligro que los acechaba, cuando en 1860 los científicos alemanes comenzaron a
llegar sus a fábricas. A fines del siglo la situación había cambiado radicalmente,
pasando de Inglaterra a Alemania, el dominio de los mercados de productos
químicos.
Eso es lo único que se puede esperar de la cooperación internacional; poder
construir nuevas industrias sobre la base de la experiencia de la industrialización de
las naciones que primeramente realizaron el cambio. Pero es necesario hacer
resaltar que en Alemania esta cooperación hubiera sido totalmente inoperante, si no
se hubiera realizado con químicos alemanes de gran capacidad científica, que no
solamente iban a Inglaterra a aprender las técnicas existentes para llevarlas de
vuelta a su país, sino que eran, capaces de mejorarlas y superarlas. Conviene que se
comprenda bien, que la industria química alemana no llegó a superar a la inglesa
por medio de expertos ingleses enviados por Inglaterra a Alemania con el fin de
crear fuertes competidores, que a la larga arruinarían a su propia industria.
4.4Este ejemplo no es único, ni el de la industria química alemana ni el de
Alemania: ejemplos similares que no podemos abordar por falta de espacio, en
contramos en el desarrollo del Japón.
12

�ti

-sap oj^ (g)auoppo ap subj X auoppo -iod X (^^)iuiqBg jod
jod o)uasap opis Bq ojja ojx&gt;x sapBpisjaAiuq sBqaip ua oidpuud ja apsap
UBq anb 'Bayquap uppBuuqj a^uajaaxa uoo sajosajojd sopinSuqsip b jaaouoa
-sap oaodurej souiapuapjd oj^ -Bpuap ap sajqiuoq b^bjj bj ap oiq jb jBjnauíA
BJBd sojja ap sounSjB jod opBzijBaj ozjanjsa ja souiaaouoaaj ouioo isb 'Bpuap bj ap
BpuB^Joduii bj ap Biauaiauoo uBiuaj 'oapiAa}uoj\ X sajiy souang ap sapBpisjaAiuq
v sbj 'ojduiafa jod uojBaja anb sojjoua spoujBd sounSjB anb souiaaouoosap oj^
•SBinoipi sosjaAip ua sopBaijqnd soagquap sofBqBJ^ ap ojauínu ja BJBduioa as
apuop 'i BjqBX ^J BuoiaacxJojd oj sou 'pBpijBai ^sa Bqaaid anb OApafqo o^Bp ufj
•SBip soj)sanu
IAX ojSis jap jpjBd b opunuí ja ua Bjado as anb oaiuoax ^ oagquap ojjoxresap jap
osaaoíd jap uaSiBui jb 'opuBjqBq a^uauíjBjr^jno 'opiAp uBq 'SBauaqi sbiuojoo sbj ap
asBq bj ajqos XIX I^ÍS FP o^JBna jauíug ja ua ^jqij BpiA bj b uaoBU anb sojqand
soj 'jbSu^joj X Biredsg ap soj uoa o^unf anb asjpap apang jBSjaAiun Bpuap bj ap
opijipa jb soApBoijiuSis sa^iodB oppnjx)jd Bq ou BUBauauiBoupBj Bjn^jna bj jg

VNVOItíBIHVONIlVl VUMWO VI 3Q ODIVOtíV U3l0VdV0 S
ja ua JinSas b ouiurea ja ajqos sauoisnjouoo
jbobs BJBd BUBDuaureouqBj upiDBn^is bj jbztjbub jqn Bjas soqaaq sojsa ap znj bj y
ojSis oipaui ouipjn ja ua ooqquaia X jBU^snpui oduiBO ja
ua ssgfj bj ap sosajSoad sauuoua soj 94qiqisod anb bj 'Bopapos Biauaia bj ap asBq
bj d)uauuoua^sod arq apuBjQ ja ojpag jod BpBpuiq BTUiapBay ^j 'oSjBquia ui

aopBJdduia jap o 'ILAX ^^^s J3p BsajSux BisanSanq bj ap osbo ja Bja ouioa 'Bzanbu
ap sauopBJidsB sns j^uauíajaui BJBd 'sred ja UBqBuiuiop anb sbou a^uauíBSuauíui
sbuoutui sbj b ouBsaaauui jas jod 'Bisng jBzxjBL^snpui ap OAipaja o^sodojd
un 'ojpag Buiuiop anb ua niAX I^ÍS F ua ^^H N "osojajxxiojx)} jbz jap
spui ofnj un ouioa 'ojx)^ ajqos bioubj^ X BJjajBjguj 'soadojna sopB^sa sapuBJ soj b
jb^iuii BJBd auaquBui as X Bpurq as BiuiapBay Bq Buajuoa aj osnj opB)sa jap ^pnaj
u9iobztubSjo bj anb jajx)d auubua jb X apuBj^ ja ojpaj ap ^sisaj^ojd pBpijB^uaui
bj b sbiobjS ajqísod atq osq -sojafuBJjxa uos Bsng BiuiapBay bj ap sojquiaiui soj ap
%S¿ un biabjx)} 'ojSis asa ap sauq b 'osa joj -sred jap upiaBzijBujsnpui ap osaaojd
un b BpBioosB ^sa ou 'ojjojJBsap joua^sod ns X upioBpurq B^sa uaiq is 'SBiauai^
ap Biuiap^ay bj '¿1 ua Bpuiq 'Bisng JBzijBjuapiaao auodojd as 'HIAX I^!S
ja ua apuBjQ ja ojpaj opuBnq ¿I61 aP uppnjoAdj bj ap sandsap uapaj aonjx)jd
as jBna ja 'uppBzijBixjsnpui ap osaaojd jap BpBiaosip buuoj ua BzijBdJ as Bpuap
bj ap u9iaanjx)X)ui bj sred a^sa ua anb bX 'BiuBuiajy X BJja^BjSuj ua opipaans oj
b a^uBUBA Bun ^uasajdag -Bisng ap ja oiquiBD ua sa 'BauauíBOuqBq BJBd
-un ap so)Bp reuopjodojd aj&gt;and anb X a^uBsaja^ui 'a^uajajip osua u[\

�TABLA /
% de trabajos científicos

Idioma

publicados en esta lengua

Inglés

44

Alemán

14

Francés

13
8
5
4
12

Ruso
Castellano
Italiano
Otros

conocemos, para referirnos también a otras regiones fuera del Río de la Plata, todo
lo que se ha escrito con motivo de la "Séptima Sesión de la Comisión Nacional de
la UNESCO de los Estados Unidos de Norte América" sobre la Ciencia en
Latinoamérica^); tampoco, la recopilación sobre "Historia de la Investigación en
Venezuela" que compiló la Comisión Preparatoria designada por el Gobierno de
Venezuela, para establecer un Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas(7). Tampoco ignoramos que a partir del primer cuarto de este siglo, se han
creado en las distintas naciones latinoamericanas, varias instituciones dedicadas a la
investigación científica, especialmente en los campos de las ciencias biológicas y sus
aplicaciones, independientes de las Universidades. Pero el balance nos permite
asegurar, que en latinoamérica no se ha formado una cultural, rica en sus aspectos
conectados con la ciencia, comparable a la formada en Europa y en América del
Norte.
Ha dado sí, el continente latinoamericano, motivo a muchas investigaciones
científicas, que han permitido enriquecer el campo del conocimiento de la natura
leza con efectivos aportes. Como nos lo dice Chagas (h)(8), es muy posible que los
primitivos amerindios hayan influido mucho en las concepciones de los Enciclope
distas franceses, o en el sistema filosófico de Rousseau. Las expediciones de
Malaespina y los estudios de Félix de Azara; las expediciones de Darwin o de
Alejandro de Humboldt, produjeron enorme material de estudio que ha pasado a
enriquecer el acervo del conocimiento científico del hombre. ¿Cómo no iba a ser
así si el descubrimiento de América abría todo un nuevo territorio inexplorado que,
hoy se reconoce, tiene la fauna y la flora más ricas del mundo? La teoría de la
selección natural de Darwin, * está íntimamente ligada a sus observaciones en el
continente latinoamericano. Todo eso es cierto, pero en ello el continente ha sido
sólo un elemento pasivo. Los estudios han sido hechos por hombres de culturas no
latinoamericanas, con materiales esos sí, extraídos del continente. Sentirse orgulloso
de ello, es como sentirse orgulloso de que el cobre chileno, las lanas uruguayas, el
petróleo venezolano y tantos otros productos que se producen aquí, se procesen
fuera de la región con técnicas en cuyo origen nada hemos tenido que ver. Si nos

14

�-y fi ^i

SI

BiBd Bas 'BzajBjruBU bj b o^ubo un ipnjxud BiBd Bas 'Boijpuap uppBSqsaAUi Bun
jBpiui BJBd B9S 'uppBJidsui ap Bina^ ooijiuSbui un jas apand jos ap B^sand Buq
a^jB ¡ap puqsip a^uauíjpo) jBJi^jno upppsajiuBui Bun aXrr^suoo
o^sa ug sbsbui ap ouauípuaj un uos Boiuoa} X Bpuap 'upiooBja^ui ns jod anb jpap
souiBupod ísoqonuí ap a^iodB jap B^isaoau anb jbioos ouauíouaj un sa Biauap Bq

Boiuoa^ Bun X Bjnjjno Bun ap ojjojJBsap jb sajqBJOABj saaopBj uBJBqnaui as '
as oadojna ja anb ua sopBjauíojSuoo so^sa ap oun BpBO ap aaoBu b u^qi anb
'SBjn^jna SBAanu SBsa ua anb BJBd ojnapsqo jauíud ja sandsap Bjas anb jap uauuaS
'uppBjsre bj uaiquip ofnjjojd X íopunuí OAanu jap a^jou ja ua uoaaisnduii soadoana
soj^o anb biuojoo ap od^ ja uoo ^sBJ4uoa anb 'BpBjsre a^uauíjBioos 'Bpinjip
a^uauíjBuopBjqod 'BAisua^xa uopBziuojoo ap od^ un ofnjx)jd oouo^siq oqaaq
Booda Bsa ua Bauaqi Bjnsuiuad bj ua uBqBuiuiopajd anb sajBjrqjna
-sua^oBJBO sbj BjaiAn^ ou uamb BJBd sajqBAjBsui a^uauíBjn^as sojno^sqo uojaiauaA
'•a;a 'ojjbzi^ 'BoqjBg 'sijo 'sauBjjB3Bj\ ouioo Bsajduia ap n^uidsa ajq^piuuqj
uoo sojajn^uaAB sajqBJiuipy a^sao b a;sa ap 'jns b a^iou ap opmooaj a^uauíjB^O}
opis BiqBq ossj ua bX '^\x ojSis jap sauij b a^uauquoo ja o^jaiqnosaQ "BAisua^xa
pBpijBpoui ns anj 'BjouBdsa psinbuoo bj ap a^uBjjoosap sbui Bopsua^OBJBO Bq 39
b^bjj bj ap oig ja BpBq a^uauíjBpadsa 'BOuauíBou^Bq BiOBq boijb;i
Bjnsuiuad bj ap uopBjSiuia a^uB^Joduii bj asjionpojd jb *'a^uapsuooui a^JodB OAanu
un aonpojd as a^uauíjBug X '(a^uauíjpuauíBpurq BsaouBJj) sBadojna sBjn^jno sbj^o ap
a^uapsuoo uopB^iuii jod 'a^uBjdsBx^ ap ojx&gt;uad un Bzuaiuioo oSanj íBiouapuadapux
bj ^sBq sojqand sosa ua oadojna a^iod^ ooiun ja sa oouaqi jBjn^no a^iodB jg
'B^uqsip buuoj ua uBsad sajBJ^jjno
sa)uapaoa^UB saj^ sosa 'ojpqig ap SBOuauíBouqBq sax^ sbj ap Bun BpBO ug Badojna
X BjSau 'SBipuuauíB sBjnqno sbj ua asjeosnq uaqap souBouauíBou^Bj sojqand soj ap
sajBjn^jno saoiBj SBq a^uauí^uoo ja BJBd uaAJis ou SBOiun sBjnuuqj sbj anb a^uapiAa
sa '(0I)OJiaqig Xojbq ap uopBo^isBjo bj BpB^daoB 'anb ua o^und un a^sa sg
BUBOuauíBOupBj Bjn^jno bj ap sa^uauoduioo soj jbzijbub jod JBzuauíoo
ouBsaoau sa 'Bui^Bq Bouauíy na Boiuoa^ X Boijquap uppBSi^saAui bj BJBd BAi^oadsjad
BjapBpjaA Bun ^sixa anb BJBd soquinj jBoqqoaj ap ^jqBq as anb soj jod sojapuas
soj JBOsnq anb ouistui oj sa anb 'BiSojouoa} bj X Biouaio bj BJBd BUBOuauíBOux^Bj
Bjn^jno bj ap pBpiApdaoaj ap b;jbj bj ap sauozBj sbj ap Bpanbsnq bj ug j 9

OOltíBGI OaVOTl 13 9
•ooixaj\
ap SBuio^ X Buquagjy aP ouxqSauív g :asj^p uaoaaaui souBOuauíBOUT^Bj sajquiou
sop ap sbui ou 'bjojj X BunBj Bx^sanu ap jb X Bjn^jno BJ^sanu ap jb 'a^uaua^uoo
jap uaSuo ja oj^o^ b opBxj a^uauíBuix^ui 'Buia^ jBjnoi^red ub^ ua anb souiaA
'(6)BUBOuauiBUBj BiSojoanbay bj ajqos ofBqBJ} a^uapaj ns ua suioj^ vi B souiauajB

�cubrir una tela de colores o para escribir una pieza musical. En el aislamiento
podrá darse con más probabilidades una obra maestra en alguna de las tres última'
inspiraciones. Y sin embargo el motivo es el mismo. Pero para pasar de la
observación inspiradora a la obra científica, se necesitan aportes que no se dan en
la aislación del campo ni tampoco en las pequeñas ciudades o en las sociedades
reducidas.
En consecuencia, el espíritu aventurero de la cultura española de los siglos XV y
XVI provoca, al ser trasplantado al continente americano, el germen precursor que
impondrá que en esas tierras se produzcan culturas acientíficas, y por consiguiente,
culturas tecnológicamente impotentes.
6.3 Son los siglos XVI, XVII y XVIII, los siglos en que los aportes europeos a la
cultura latinoamericana son predominantemente luso-españoles.
En el Río de la Plata, a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, ya sobre
la independencia, cambian los aportes culturales; comienza el período de la
imitación consciente de otras culturas europeas. No podemos desconocer en este
análisis, los aportes en esta época, de otras culturas europeas no peninsulares, a
través del comercio, especialmente del contrabando británico y francés. Pero esto
representa un detalle insignificante dentro de las características generales y pre
dominantes que estamos intentando establecer.
A fines del siglo XV coincidiendo con el descubrimiento de América, los últimos
moros son expulsados de Granada. A partir de ese momento se produce en España
un período de gran poderío, que se extiende hasta comienzos de la segunda mitad
del siglo XVI; México y Perú le producen fortunas inmensas en metales preciosos;
tiene una poderosa flota, cosa que Inglaterra recién va a comenzar a construir.
Eran en consecuencia, las condiciones objetivas inmejorables para que, en momen
tos en que van a nacer los estados liberales, fundamentos del poderío económico e
industrial de las naciones europeas, España continuara siendo la primera potencia
mundial. Sin embargo las cosas no sucedieron así; los rasgos culturales del pueblo
español y el de sus dirigentes, es decir las "condiciones subjetivas", no eran aptas
para asimilar el movimiento que se iniciaba para suplantar la cultura monástica de
la Edad Media que imperaba en la Europa cristiana desde la aparición de la
"Ciudad de Dios" de San Agustín.
Estos rasgos fueron: apego a las más rancias tradiciones medioevales; repulsa para
aceptar el comercio y los beneficios del interés del dinero; fanatismo religioso que
los lleva a expulsar masivamente a moros y judíos, con lo que se arruina la
agricultura y el comercio; impermeabilidad por reacción contra la Reforma, de los
principios del libre examen; desprecio por las actividades creativas, indignas del
hidalgo castellano; vocación hacia las guerras religiosas que consumen riquezas;
amor desmedido al ocio, al lujo y a las manifestaciones artísticas; exceso de monjes
que quitan mano de obra activa; exceso de festividades religiosas que disminuyen la

16

�¿I

•opunuí OAanu jap B^smbuoa bj 'a^uauíBauBqnuiis X Bjoiredsa
bj Biauanaasuoa ouioo aB.q ísajagui soj bx^uoo oaq^pa ouisiirepsuo
jap Bqanj B| sa íoso^qaj ouisi^bubj jap OApuaaui [a jod 'is aanpojd a soauuij
soj ap a^JO^ p sajBiuaupuoa sop^sa soj ap BisanSanq bj Bziureuip anb pBpiiuapoui
bj ap osjnduu ja ofeq aonjxud as ou 'BpBUBJQ ap saiiBuqnsnuí soj ap u^isjndxa B|
uoa zf\ u^ Buiuua^ 'opBpjoaaj souiaq o¡ ouioa 'anb BjouBdsa uoiaBaijiun Bq "69^1
ua pqBsj a opiremag uoa 'upSBjy X BjjqsB^ ap upmn jod sapuoiaB^^ sopBjsg soj
ap uoidbuuoj B| sa 'bsouo^S sbui Booda ns ap uij p Biredsg B^daaB anb pBpiuuapoui
-ap ouSis ooiun |g -^^x \^\s PP ¿^-red b Boiapoui Bdoang b^ opiaqsuoa Bq
anb pjaqij BisanSanq bj bx^uoo ppnaj BiaBjao^suB b¡ ap oiuiuiopajd p sg BLEjsnpui
b¡ B|daoB as ou ojad 'oiajauíoo p j^daoB b Baj| a *Baijquap upia^uauíuadxa
V[ a^uauípjn^Bu opmpui pnuBui ofBqBxi un Bai^duii anb oj opo^ jod 'oapoBid o¡ jod
o^npsqB opaadsap p Buiuiopajd anb ua pjrppa BapsuapBJBa bj sg^ SBpBzruopa
B|p jod opunuí OAanu pp sBxiap sb^ uaSuo jod opiua^ uBq anb 'sa^uaipuad
-apux Xoq so^qand so| ap p X uppBu Bun ap jiudAJod p uojB^[as 'soaijpuap
so^aadsB soAanu so| 'a^ua^sixa Bjn^pa bj b OAispap o^uauíoui ¡a ua jBJodioaui
BJBd a|qBJOABj ou {B^uaui pn^paB B| anb ¡a ua ojduiafa un jbx^soui ap ops
as :BUBdsg aaqos B^Sau BpuaXa^ BpBuiB|j b¡ jpipaai ap ^^p as ou oqoxp o[ U03
buoj iu Buad
uis Xoq ^sBq oppsixa Bq anb 'pnjaB BiuiapBay bj Baja as ¿f^\ ua uaiaag • o^afqo
ns ap pBpijqn bj Buanbaj anb BiauB^jodun a ja^aBJBa ja uojaip aj as iu 'uBqBjadsa
as Bjja ap anb sojoq soj asafnjxxid u9pBJodjoo jp anb BJBd o^spdoad b Bja Baoda bj
iu sbui ía^sixa biabjxj^ anb 'sapjn^B^ sBiauai^ ap asua^j}Bj\ BiuiapBay bj 'ojajqaj
ap i jap opaaap jod opireaja 'BUBsaaau ub^ u^ianiqsui Bun 'BUBdsg ua jrepurq
ap buojS bj b 9JidsB 'ouiag jap BiopBiuaqoQ opuais 'pB^sapBj^ Bx^sanA ^p ajpBj\
psn3ny bj ^f^\ oub ja ua uq -ioj^ :opBuopuaui o^uauínaop oidojd p JBjqBq souiaf
-aQ 'BiuiapBav bj jioqsuoaaj o^xa uis pua^ui as 'sapBpiuiqjodo sbj^o sbijba ua
X a ^^íP^ ofBg Bxia^BjSuj ap bj 399^ ua íBsaauBJj bj 099J ua ío^uauíi^ jap bj ¿^9J
ua :sBadojna SBiuiapBoy sapirejS sbj uBaaa as anb ua Booda buisiui bj ua an^uqxa
as BjouBdsa BiuiapBay Bq \pjja ap Buouiaui iu BqBpanb ou bX^ '(HAX \^]s
jap sopBipaui) BaBi^snB BpsBuip bj asainSupxa p (^piuiapBav pnpB bj ap upiDBaja
ap o)uauiBpuiq oidoad ja aaipoj ouioa oJBquia ui

o^uauíi^ jap bj 'SBadojna

SBiuiapBoy sajqajaa Xoq sbj ap BnSpuB sbui bj b 'ojSis ap so^JBno saxj ua U9PBU
psa asopupirejapB 'sBiauai^ ap pag BiuiapBoy Bun Biredsg ua Baja as 'BiauapBaap
ua bX pBpuadsojd Bun ap ozBpjoa un ouioa '09SJ ug p^^ anj BapsBjoasa
bj b oSadB ns 'ILAX ^ AX sojSis soj ap SBadojna sBUBiujaq sns ua
anb BpBiaunuojd sbui buijoj ua oiad g^\ ap sa BuojaajBg ap Bq •sajodBjyj X asnoj
'BnpBj 'aSpuquiB3 uoa a^uauíBauBJoduia^uoa isBa '03J ua SBpBpurq uoianj
SBjauíud sn -jBuoiaaBaj uis 'o^uaiuiuqnasap p sa^uain^is sojSis
oauía soj ua auapireui as anb bj 'BUBdsg ap ojr^nj ja boiSbj^ buuoj ua uBiquiBa
sapji^jna soSsbj so^sg 'sa^uBjadun sapji^jna so)daauoaajd soj uoa BuopipBJ}uoa
bj ap BpBJ4ua bj Jipaduii BJBd SBjauBnpB sbj3^uojj íjBJoqBj

�El esplendor español dura sólo cincuenta años después del descubrimiento de
América. Con las riquezas del nuevo mundo, no se construye un estado industrial y
comercial capitalista, como los que surgían en la otras regiones de Europa. Toda
esa riqueza se disipó en guerras santas con Inglaterra, Francia y Suecia que se
perdieron y en lujos desbordados. Es la época de Felipe II y El Escorial, que con
envidiable espíritu industrioso, se aprovechan artistas con más sentido comercial
que el de los monarcas españoles, como el Greco, Velázquez, Rivera. Aragoneses y
castellanos sostienen que los hidalgos españoles no pueden rebajarse a las labores
manuales, base de la agricultura avanzada y de la industria. Ella son sólo dignas de
moros y judíos, a quienes para peor, los expulsa. El ideal medioeval, el hombre
guerrero y conquistador, se conserva intacto en España durante toda la época de la
colonia. Recién a fines del siglo XVII, se legisla en España a fin de concluir que la
industria no degrada. Este desprecio por la industria, por los trabajos manuales y
por todo lo práctico, característica saliente de la cultura española en los tres siglos
previos a la independencia, es íntegramente heredado por los criollos españoles de
la colonia, los pueblos latinoamericanos de hoy, en donde se formó una aristocracia
^ o patriciado impulsor de una cultura sin razón para interesarse en la ciencia
^^

experimental y en la técnica.
Sala de Touron y otros(12) hacen notar al referirse la naturaleza precapitalista en
la producción y en el comercio de la colonia española, que "el capital (durante la
Colonia) no se invirtiera en la producción, que predomina de manera deformante el
capital comercial sobre el productivo y que se impidiere la formación de un
mercado único" (...) "Como consecuencia, se desalentó la formación de una clase
con intereses generales capaz de representar en sí, los intereses generales de la
, nación. Esa clase estuvo ausente también luego de la independencia".
6.4 La independencia latinoamericana no fue una revolución; fiie un simple
movimiento de emancipación. Con esto queremos decir que lo que los criollos se
propusieron cuando comenzaron la lucha por su independencia, no fue crear una
nueva sociedad, es decir, establecer una nueva cultura que permitiera modificar
radicalmente los esquemas tradicionales dentro de los cuales se había desarrollado
^ la vida colonial. La revolución latinoamericana es pues, un movimiento de carácter

,u

puramente político. Los criollos luchan por desplazar al español europeo, pero sólo
para poder sustituirle en las mismas tareas que éste monopolizaba en las colonias.
En la República Oriental por ejemplo, se aspira a reemplazar en el campo, al
hacendado latifundista; en Montevideo, al comerciante exportador de cueros y
sebos; en la frontera, al contrabandista de esos mismos productos. En la Colonia,
unos pocos españoles europeos vivían o aspiraban a vivir de la explotación de la
riqueza primitiva de América y del trabajo de los americanos; la revolución no
aspira más que a sustituir esos pocos españoles europeos, por otros pocos criollos.
Esa herencia cultural de la Colonia, hábilmente estimulada por el liberalismo
económico que ingleses y franceses inculcaron en los dirigentes revolucionarios del
nuevo continente, mantiene a éste en la incapacidad de explotar autónomamente

18

�S S ^ I 3 fl &lt;^
.1^
61

BJBd aíuapijns sa 'a^uaS Bood ap soireui ua pBpiAipnjxxid Bfeq Bsg -BiSojouoaj
bj X Biauap bj sBUBsaaau uos oaodure^ sajBna so| BJBd uopBjjoduii a uopB^Jodxa
ap opjauíoa jap X pBpiAipnjxud BÍBq bj ap íiaia apand as anb bX 'a^uBjJodun
Anuí sa ou 'ogjBquia uis Buiajqo^d ja oaad ísajouajuí ouioa BZBqaaj Bjrqjna
Bxjsanu anb sopadsB spp 'jBmreui ozaarqsa oqanuí X uopBjuauíuadxa a^ixa uopBiqis
Bjsa jBiquiB^ 'Biuo¡o3 bj ap pBpiAipnpoíd buisiui bj uoa BopoBjd as 'Biauapuddapui
bj ap sandsap oipaui X ojis un BjsBq BjnqnauSB Bq sajBJ^jBu SBjapBad sbj
ap a^uaurejos osn jap opnjxxid 'Ba.repaq jod aorea Bood X bubj Bood ía^uauíjBJiqBU
Bp ajsa anb o ojps Baznjx)jd as odurea ja ua anb ap upzBJ bj sa 'sbuuoj sns sbjx)}
ua jBnuBui ofBqBj; ja jod BpuBuSndaj kjbuui Bq biuojo3 bj ap BpBpaaaq pBpijB^uaui
bj a^uauíBAqiu^iuap BSuoduii as anb b BAajj 'soubui SBDod ua uoioanj^jd ap soipaui
sosBosa soj ap uoxoBJ^uaouoa Bun X uoiaBjqod BÍBq buq sajoua^ui sauoiOBOiunuioo
ap paa bjbui Bun ap Biauanoasuoa ouioa 'souiquBui soj b saaouadns uos 'sarjo ap
soun sajuB^sip Xnuí 'souBauauíBouijBj ouinsuoa ap soj^uao soidojd soj b a^iodsuBJ^
ap ojsoo ns X pBpquBO jouaui ua jpnjpojd uaqap as sand sojbo sbui uBjjnsa^j
SBadojna sBoiuoa^ SBjajjna sbpbzubab sbui sbj uBiAua aj anb sopnjxud soj ap
pBpijBa jofaui bj uoo jqaduioo aqap anb bX 'Biauapuadapui bj ap soub sojauíud soj
ua ajanuí 'sBagijuaio-oaiuaaj sajBJujjno sasBq BiSixa ojjo^iBsap ns BJBd anb X Bpsixa
anb Boiun bj 'JOLiajuj jap Bixjsnpui Bq oapiAajuoj\ jod ojauíud JBSBd anb
'ojaj^ b o^jb ap ji bjb¿ 'Bpuapuadapui bj ap oxpaui X ojSis b 'Xoq unB ij
Boijqnda^ bj ua iu Buijuagjy bj ua iu jBjjojJBsap apand as ou jouajui oiajauíoo
ja jBno oj aod 'Buaajuí uoiDBDiunuioa ap s3jbsj3asubj4 SBauij uapuaqxa as o^ sajiy
souang X oapiAajuoj\ rupiaBjjodxa ap so^jand soj BiOBq uoiaonjxijd bj jBAajj 'u^
ooiun jod uauaq 'SBsajSui sBiuBduioa sbj jod sopBjB}sui 'sajLUBOOJjaj soq SBsajSui
SBauqBj sbj jod BppajadB Buiud BuajBui Bun sa jqxaj ja sand 'jbubj ojaujBa
ja Bjojdxa a

sasuajBjdou SBuiduiBO sbj ap sa^uBuiuiop sbzbj sbj uos uoq^joq^ ja

X paojajapj ja anb osa jod sa X íBaiuiouoaa ijodojjaui bj ua BjdaaB as anb aujBO ap
odq un uaonjxud anb sBuiAoq sbzbj sbj Bia^q Bjuauo as BjapBUB upio^jojdxa Bq
ajqij opBpanb Bq anb opBOjaui jap Biauajaq bj UB^ndsip
as joua^xa ja apsap anb sooiuiouooa sodnj so;ui4sip soj jod sopBXodB 'sojja ajjua
BjqB;ua as Bqonj Bq sojjipnBD X sajBjijxui ap S3abj^ b Buiuiop oj ojxq anb 'JBpnaj
BjouBdsa zibj ap BinbjBSijo n biobjoo^sub BjapBpjaA Bun jbuijoj b opuBSajj 'o^uauíBJ
-aduia^ ooquapi uB^dopB 'sred jb uBuins as anb s34ubjSiuiui a sojjou3 jBnpiAipui
Bun^jqí ns JBjjojJBsap a^iuuad aj 'uoioonjxijd ns ap aqioaj anb oíaajd ja anb
ua Bpipaui bj ua X auinsuoa ouaduij ja anb ua Bpipaui bj ua ojos aanjmid 'BIU0J03
bj ua 0U103 sred jb opuBjojdxa Bjonj 'Bjja^BjSuj 'Baiuiouooa sijodoj^aui BAanu
bj ap ojBduiB jb anb 'a^uBuiuiop asBjo Bsojauínu oood Bun 'sofo ap JBJjaa X JuqB un
ua uaaajBdBsap X ireuuqj as sbuujjoj sbj apuop 'SBupsa^ui sBqonj sbj ap sajoj^sB^BO
sbj ap oipaui ua jbuuoj b BpnXB 'Baiuaa^ uis X Biauaio uis oduiBO jap BAisuajxa uoia
-B^ojdxa bj 'ojduiafa jod BuquaSjy X XBnSnjq ug -ajuaipuadapui a^uauíBaiSojouoa^
Bu^snpui Bun opireajo 'Badojna uoiobuuojsubj^ bj ajqísod oziq Joua^uB ojis ja ua
anb bj ouioo bpbzubab BJiqjnauSB Bun JBjjojJBsap ap 'sajBjn^BU sosjnoaj soidojd sns

�alimentar fortunas inmensas y privilegios desmedidos, que para mantenerlos sólo es
necesario tener de su lado, el poder de los militares, de los abogados y de los
gobernantes que estructuran e imponen las leyes.
En esta posición mental existe una similitud con lo que hemos mencionado al
citar el ejmplo de Inglaterra y Alemania, que provocó que la industria química
alemana pudiera superar a la de aquélla, a fines del siglo XIX (Véase 4.3).
La facilidad de hacer fortuna no impulsa a las clases dominantes a apelar a los
v recursos de la ciencia para mejorar las condiciones económicas de la producción.

7.EL APORTE ÍTAUANO
Dijimos anteriormente que junto con la imitación consciente de otras culturas
europeas, al final del siglo XIX se produce la asimilación, en los países del Río de
la Plata por ejemplo, de otras culturas. Esto se hace en forma inconsciente,
provocada por la masiva inmigración italiana. No creemos necesario dedicar mucho
tiempo a este aspecto. La inmigración italiana que recibe el Plata, proviene de las
regiones que en la península itálica precisamente, no habían asimilado los con
ceptos que hicieron de los estados europeos, estados fuertemente industrializados
sobre la base de una tecnología científica; no proviene del norte de Italia,
precisamente porque esa región no tenía motivos para que sus habitantes desearan
emigrar, ya que en esa zona el proceso de industrialización creciente les permitía
vivir en relativa prosperidad. Distinta era la situación de los italianos genoveses,
napolitanos y los del sur, cuya formación cultural, inadaptada a las necesidades de
la civilización tecnológica moderna, los hace emigrar de su patria, y nada muy
distinto a lo que había dejado España o a lo que ésta seguía aportando por
intermedio de su emigración, podían proporcionar a nuestra cultura. Vinieron a
hacer agricultura desprovista de los más elementales aportes de la tecnología
moderna imperante en la época, o a dedicarse al comercio de importación y
exportación. Son fácilmente asimilados por los criollos porque precisamente sus
culturas no se diferencian en nada.

8.LA UNIVERSIDAD EN LATINOAMÉRICA
8.1 Prácticamente hasta bien entrado el presente siglo, toda la tarea de en
señanza superior, la investigación científica, la formación de personas calificadas
para este tipo de tareas, la forrhación en las profesiones científicas, etc., se realiza
en el continente latinoamericano, en Colegios y Universidades.
No existió en estas latitudes, nada similar a las Academias inglesas, francesas,
alemanas o rusas. Tampoco nada similar a las "Ecoles" francesas creadas a mediados
del siglo XVIII y con carácter permanente durante la revolución, que tanta
influencia tuvieron en la incorporación de la ciencia a la cultura general y a la

20

�b 'oSbl^ubs ap opjiqB^ ja anb uoioBoiunuioo bj soureaj 'pBpisaaAiuq Bun ap pBpnp
ns b jB^op UBqBasap anb sojjouo soj b biaoui anb rquídsa ¡a jB^dBO bjbj *8
't BUOUiailI BJ B UBq
-buSisuoo 'BaqB|Bd ajqB^adsaj ub^ ofBq sojndpsip soj anb 'ox^saBiu |a jod sopB^daoB
sopBqnsaj 'souisuojb anb sbui jas uBipod ou BOisig ap sauopoaj sbj 'anb zajja^nQ
BqB^ouB jBna o| jod 'so^BJBds iu so^uauía^sui uis 'uoioB^uauíuadxa bj b JBjadB uis
'ojnojBO pp oajduia ja uis Bgosojig bj ap a^red ouioa BqBuasua as boisi^j B^ "BDoda
B| ap sapuopBanpa sauB¡d so[ BqBinS B)au)sa sbui BaqsBpasa ^r\ • uopBJBdajd
buiiuiui b¡ uis SBuosaad uBja saaosajoad so¡ 'BiaBq as isb opuBna X uBqBuopuaui
as is SBuadB 'sapji^Bu X sboisij sBpuaio sb^ souBuiuias sojapBpjaA ouis soj^osou
aj;ua uojanj ou 'pn pp uomn b¡ ap so¡ b so¡¡a aa^ua opuaXnpui 'soiSajoa so^
ns ap ppadsa uopunj oiuoo Bipuodsajjoo uainb b 'ojap pp OAisnpxa
ap Bja jB^oosa uoiaaajip B[ X opBJOsajojd ¡g Buouiaiu b¡ Bja bia¡oau3S
-ap X BqBaqdB as sbui anb pB^noBj Bq uopipiua Bjaui ap X o^OBJ^sqB opaiui
-buozbj ap SBpuap sbj ap sBunSp asBq jod soj^osou aj;ua OA11^ upioonj^sui Bq^
ro^aadsaj p (e)zajjaqn^ q^f ^^\(J *BpqBj|B anb sbui
oaod a^uBiuaqoS asBp Bun X ojap un a|jBp ap a^jBdB 'uoiSaj b¡ BJBd j^n a^uaui
-BApaaja B^na asBp Bun ap uoiobuijoj v\ b jmququoo uojaipnd ooodiup osa joj
Booda b¡ ap sBaisBp sapBpisjaAiuq
sbj ap uopipBxj bj b oqna opu^sa sbui jap oj^uap SBpBajo uojarq sand
-uoo ja BJBd BfB^uaA Bun uB^uasajdaj ou sapBpisjaAiuq SBjjanbB oSjBquia
7,9¿T ua u^ojg ap bj X QO¿J ua ajBj^ ap bj jod
BpinSas anj B^sa íqgqj ua pjbajb^ ap bj 'BsajSui biuojoo bj ua pBpisjaAiuq jauíud
bj b ojSis un ua o^uBjapB as 'oSuiuioq o^ub ap pBpisjaAiuq bj anb souianbjBaag
BUOJOO BJ B SBpBJOdJOOUI SBUOZ SBAanU SBJ B
sapBpijiDBj SBsa japua^xa BJBd uojaisnd 'ouo^ijja^ oidojd ns ua BzuBuasua ap so^n^^
soín^psui sns jB^uauíajaui ua uBiuod sajouBdsa soj anb ojaa ouisiui ja anb jaaouooaj
anb XBq 'Bauauíy ap o^uaiuiijqnasap ja uoo apiouioo BpBUBjQ ap B^sinbuooaj bj
anb B^uano ua opuaiuajL oSuiuioq o^ubj; ap bj uoo a^uauíBauB^nuiis souaui o sbui
Bpuiq as BpBirejQ ap Bq \y^\) BuojaojBg ap bj X (0C^l) boubuibjb ap pBpisjaAiuq
bj ap Biuodsip ojos BUBdsg 'oS^iuioQ o^ubs ap bj ap sa^uy oSuiuioq o^ub ap bj
ap sandsap sojSis sop uaioaj Bpunj as 'ajiq3 ap oSbi^ub^; ap Bq Bqopjp^ ua J9J
ua pBpisjaAiuq Bjauíud bj irepunj sajouBdsa soj 'jns ouoo ja ug JSJ ua ooixaj^
ap bj X 'Biuiq ua soojbj^ ub ap bj uanSis aj íBjauíud bj ap o^uaisB ja sa '8gj ua
'oSuiuioq o^ub íBouauív ap o^uaiiuuqnosap jap sandsap soub B^uanouio soun sup
-Bpunj uojarq 'ouBouauíBoupBj a^uauí^uoo ja ua sapBpisjaAiuq SBjauíijd SBq 3*8
•soujajxnu sooiSojouoa^ X soog^uaio
so^oadsB soj ap asj^qnu ap BireouauíBOupBj BJi^jno bj opiua^ Bq anb sapBpijiqísod
sbj BiouapiAa ua jauod BJBd OAqBj^snji Xnuí jas apand 'sapBpisjaAiuq SB^sa ap
bj ap 'sauaSuo sns apsap sisijbub ja osa jod 'Badoana BoiSojouoa^ Bjnqno

�fines del año 1713 dirige a su Majestad solicitando la "fundación de una Uni
versidad en la que se logren operarios para la predicación del Santo Evangelio, que
instruidos en las letras divinas de Teología y Escritura, podrán con seguridad, en la
predicación, desempeñar el Católico celo de Vuestra Majestad. Y se crearán sujetos
que, versados en las leyes puedan dar consejos y dirigir los negocios graves que se
ofrezcan entre los tribunales(13)".
Las asignaturas que se crearon fueron las de Artes, Filosofía, Jurisprudencia,
Cánones, Matemáticas y Medicina.
Los títulos que se expedían eran los de Doctor en Jurisprudencia y Teología. La
Medicina profesión inferior, no tenía título. Matemática no tuvo alumnos en esos
primeros años. Es sin embargo la misma época de la creación de "L'Ecole de
Meziéres" en Francia y de la Academia de Ciencias en Rusia. Es la época en que,
en la Europa extra-española, se introduce el método científico orientado hacia la
observación de la naturaleza, el descubrimiento de hechos útiles, la divulgación de
los oficios y profesiones liberales destinadas a la formación de una clase dirigente
para la industria y la explotación de los recursos naturales, en la forma más
conveniente. En cambio, la América Española sigue apegada a la Universidad
tradicional, con el solo fin de formar sacerdotes y juristas. Predicar el evangelio por
medio de clérigos instruidos, porporcionar juristas versados en leyes que puedan
entender en los problemas que se dirimen en los Tribunales, es en resumidas
cuentas, todo lo que a mediados del siglo XVIII los criollos y españoles europeos
que vivían en la Colonia, aspiraban conseguir a través del mejoramiento de su nivel
cultural.
Ni la Medicina, la más escolástica de las profesiones científicas, ni la Matemática,
la más escolástica de las ciencias, despertó el mínimo interés de la juventud
santiagueña de la época. Cuando se fundó la Universidad de Santiago, hacía un
siglo que funcionaban las Academias del Cimento, do l^mdres y de París; medio
siglo que se había fundado la Academia de Berlín; un cuarto de siglo que se había
creado la de San Petersburgo y también, es oportuno recordarlo, había desapa
recido un siglo antes, sin dejar rastros, la Academia Española. Es también la
época en que ve la luz el primer tomo de la Enciclopedia de Diderot y D'Alam2
bert; en que Watt comienza a introducir en Inglaterra la máquina de vapor; es en
fin, la época, en que la tecnología se impregna de la ciencia. Montevideo casi no
existía y Buenos Aires debe esperar un cuarto de siglo para comenzar a impartir
Enseñanza pública superior para externos, la que será la bastí del famoso colegio
Carolino que comenzará a fimeionar en 1783. Pero este Colegio fue creado
tomando como modelo el Colegio de Montserrat en (Yinloba, funcionando bajo la
égida de los Jesuítas, dentro de un espíritu similar al que ya hemos indicado para
la Universidad de Santiago. Las materias que se dictan el primer año de su
funcionamiento; son: Teología, Filosofía y Gramática. Hasta las Invasiones Inglesas,
será el más frecuentado lugar de instrucción superior de las juventudes montevideanas y bonaerenses. En descargo de su prestigio, compartimos con Gutiérrez la

22

�Ve-

'O^^ IaP ^pp-^?p I ua 'ouBaaiq ouisppuBUioa jap 'bjbjj bj ap ojg p ua upioonjxxqui bj
uoo bjSbsuoo as X 'Bpuapuadapui bj uoo a)uauiB3UB)jnuus Bzuaiuioo anb 'Bsaairejj bj
a)uaui|Biaadsa 'SBJiqjno sbj^o ap a^uapsuoo uppB^wi bj ap opouad [a sg Biuapotu
Bdojng bj ap SBp^uBjapB si^ui sbijosojij sbj JBjdopB b souBOuaureouqBj sajBrqoaja^ui
soj b BAajj ¡oiredsa oj ojxp b Bsjndoa Bidojd bj 'Biauapuadapui bj Bppnj^oaj j -g

VI0N3aN3d3aNI VI 30 SBDdSBO 1V0103131NI VOIA VI 6
oiSajO3 ja ua BBUBjjBg
ap uppBnpBjg ap sisa^ bj ou is asBa^^ SBUBja^j a^uauiBjnd sauopB^ajcüajuí SBsiu^sqB
uBja sauopBoijdxa sn^ uoiaBJBdaad ap so^jbj a)uauijB^O^ sajosajojd ap S3abjj b
X bioub^sui Biupjn ua o^ad íipuassBQ b o uo^^a^ b 'sa^JBasaQ b asjBuasua bij)oj
uauíBxa 9Jqij jb
'Baijquaia anb sbui Bopsiui Bjrpjna Bun uoo sajquioij UBjg sBuio^, o^ub X ojqBj
ub 'uqsnSy UBS 'SBjn^uosg sbj 'sajqBSauui sapBpaaA ouioo jBjdaoB b BpBSaajua
a^uauíjB^o^ 'BopBuiSop oaad BpBj^snjx 'BpB^uauo a^uauíBoqosoj^ pBpaioos Bun anj
'sajBiuojoo sapBpisaaAiufj X soiSajo^ soj ua puuqj as anb Bjjno pBpaioos Bg f^

Bqoíp ua pBpisaaAiufj Bun xea^o ap '69¿T u9 III SOJJB3 ap uapao'Bj b uoaaisndo
saaiy souang ap souBuopunj soj anb Bioua^sisaa bj anj 'ooidp uaiq ojduiafa
uq osaoSoad jb biuojoo bj auqB b a^uaipua^ ba^bioiui bjx&gt;^ JBuaoj ap uBqBJBOua
as 'F^sa ua BiqBq anb sajoiredsa souBuoiounj sog BIU0J03 bj X Bix^Bd aipBui bj ao^ua
sajBioaauíoo sauoioBjaa sbj 'a^red ua oBzijBaaqij BJBd SBp^pip saXaj sbj asopuBn^daoxa
'BIU0J03 bj b oajj ni SOJJB3 ap B^siuiaj^oui ozaanjsa jap oood Xn¡^ BUBOuauíB
Biouapuadapui bj BpBpiui ap sandsap B^SBq BUBdsg ajBS ou anb bj ap 'BpuapBO
-ap ap oj^ouad OAanu un Bzuaiuioo aosaons ns ofBq X o^uoad op^isBuiap aaanuí
III sojaB3 aiuauíBpBioBoSsaQ aoiaadns BzuBuasua bj ap Buuojaa Bun Bioidoad as
X Bpanj^ X BuiB0JBpBn3 'saoBUBzuBj^ 'oaqg jap ojjb^ ja ua sajBUBO isb uaXna^suoo
a

jBuisnpui Biuiouooa Bun ap ojjoooBsap ja BJBd oíAaad osBd 'aoua^uí oioaauíoo

ja Bjnuipsa as X B^saj\ bj ap soiSajiAud soj uBuaoaao as 'Ban^jnouSB bj BanBjsaa
as 'souBd ap sBjnpBjnuBui BUBdsg ua ubjb^sui as m SOJJB3 U03 "88^J ua a^aanuí
ns B^sBq ni sojJBg ap ojxjuad ja opo^ c\ ^dq^g ^p opBuiaa jap sauij apsap BOJBqB
anb ojx)uad 'Boiuiouooa pBpiApbe bj aod oioaadsap ja bo^uoo BUBdsg ua upiooBaa
BJdiuud bj uoo 'upioBpurq B^sa a^uB^sqo ou apxouio^ jBAaoipaui uoioxpBJi aofaui
bj ap ooiuap X BZUBsn bj b oiSajo3 OAanu un sa '(sajiy souang) an jap Bouauív
ua oBaao apand as anb oj ojxq 'oiuaiuiioouoo jap ooiun OApBogpsnf ouioo Baaduii
uozbj bj X Badoana bijosojij bj Buiuiop ouisijBaaqij ja opuBno 'BsaouBjg uoionjOAag
bj ap SB^aand sbj aaqos bX 'oSbtiubs ap pBpisaaAiug bj ap uoiOBpun^ bj ap sandsap
ojSis oipaui 'aiuB^sqo o^^ sajBan^Bu SBiouaio sbj aod 9saaa^ui as soa^osou aa^ua
anb aaquioq aauíud X oapiAaiuoj^ ap pBpisaaAiug bj ap X Boaioijqig bj ap aopBaao
'BBUBaoBg puuoj as apuop ijjb ang upioBdpuBuia ap o;uaiuiiAOUi ja uoaaioiq
QI8I ua anb saa^snji saaquioq soj ap buoXbui bj uooBonpa as ja ua anb ap upiuido

�El liberalismo, el racionalismo, el positivismo, invaden a lo largo del siglo XIX
todo el continente, desde las costas del Río de la Plata hasta las tierras de los
aztecas.
Junto con esa explosión modernista, parecería natural que la ciencia y el método
científico hubieran ganado también las mentes del intelectual latinoamericano.
Entre los intelectuales de los primeros tres cuartos de siglo de independencia, es
corriente ensalzar las virtudes de la ciencia en los discursos y en las cátedras; sin
embargo éstas no entran a formar parte activa de la cultura latinoamericana.
El problema fundamental estriba en que, tal como lo hemos visto (Ver 8) al
principio, hasta las postrimerías del siglo XIX, la clase intelectual se desarrolla en
la Universidad, y ésta por el modelo que imita, no podía producir otra cosa que
una intelectualidad literaria, en la que los conceptos filosóficos se repiten de
acuerdo a la moda, imitando lo que se hacía en el continente europeo. Muy pocos
de los intelectuales del siglo XIX hablaban con total convicción; ninguno creó lo
que trasmitió; ninguno fue auténtico ni vivió lo que predicó, salvo excepciones. En
el fondo el espíritu escolástico de la colonia se heredó íntegramente en las
repúblicas independientes, lo que junto con el apego a las ideas filosóficas más
modernas, producen a lo largo del siglo XIX y primer tercio del XX, una forma de
pensar propia de Latinoamérica que bien podría llamarse "escolasticismo cientificista"; en esta forma el método escolástico no fue sustituido por el método científico;
sólo se sustituyó a los grandes pensadores de la antigüedad y los grandes Padres de
la Iglesia, por los filósofos del modernismo científico que imperaban en Europa.
Así, bastaba que un hecho fuera afirmado por Galileo, por Darwin o por Spencer,
para que fuera creído sin necesidad de verificación experimental. Las consecuencias
que por el razonamiento lógico surgen de estos hechos, son sin más aceptadas.
9.2 Refiriéndose al Uruguay, dice Zum Felde(15) "el triunfo del positivismo en el
ambiente universitario fue un hecho consumado y definitivo desde 1890. H.
Spencer, nuevo Aristóteles, sistematizador del positivismo científico del siglo XIX,
era el pensador predominante en las cátedras de filosofía; su autoridad llegó a ser
casi dogmática y su doctrina de la evolución, la enseñanza oficial de la Universidad
de Montevideo".
Quiere decir que se acepta y se admite la ciencia, pero en forma literaria; no se
forma una conciencia propensa a asimilar el método científico que exige im
perativamente la verificación experimental de los hechos.
W. Buño(16) en un análisis sobre la Memoria presentada por Suñer y Capdevilla
en el concurso para nombrar el primer catedrático de la Facultad de Medicina de
Montevideo en 1867, llega a la conclusión de que Suñer no había realizado las
experiencias que describe en su prueba de concurso.
Al comenzar el siglo actual, las concepciones culturales de la colonia siguen
pesando en los pensadores latinoamericanos. Cuando éstos se desprenden de su

24

�sBoqsuapBJBO sbj b jBiounua^ ap pBpisaoau uis
SBoiuo^^sapBpiAqoajoo jBjjojJBsap ajqísod sa anb BX)sdnuiap Buo^siq Bq
so^oad^e^soj. sopp^da unuioo jBJitqno asBq Bun ap upiodopB bj b BpBioosB a^uaureu
-Bsaoau ^jsa ou Boqquaio-ooiuoa^ asBq ap jBLqsnpui pBpaioos Bun ap upioBuuoi
bj 'o^oaja ug *BoqaiAO U9iu/^ bj ua a^uauuoua^sod Bppnjx)jd bj b so^adsB
sosa ua jbjiuiis Xnuí 'Bjsiji^idBO opunuí p ^jBuiuiop anb Boqquaio-ooiuoa) asBq
ap upioBzijiAio Bun jionjxiad b soub soood soun ua uojba3jj bj anb soAqísod soj ap
'BiiBouauíBouqBj BpiA ap sauoiodaouoo sbj BJBd sajqqBduiooui 'a^ojyj jap Boqqnda^
bj ap sapjiqjno so^sbj ap ozBqoaj ja auaq ouiqíSaj ap anb oj opuBJBdas ^BpBnoapB
Bun uis opuidaoB opis Bjaiqnq tí\9uy,, ns anb ajqísod sa ou 'BUBjaqj
ajduiis Bun Bjanj ou 'Bjqo Bjauíud ns znj b oip 9jx)jj anb Booda bj ua
uBuiBjoojd souBouaureouqBj sapiqoajajui soj anb ooqquap ouisiApisod ja i ^g
ns ua sBpBiaosB a^duiais
u^sa spsa sand 'jpuauquoo Bjn^jno bj ua ojx^aui ns X Biouaia bj ap u9iobjiuiisb bj
ap ozBqaaj p 'd^uauíajqpiAaui aonpuoa BOi9jouaa4 u9pbztjtaid bj ap ozBqaaj n
•Bjja uoo SBpqjBduioa X Biredsg ap SBp
-Bpajaq sajpBui sBapi sbj uoo BJBd uauaq sajpuauquoo sapn^oaja^ui soj anb oSadB
jb 'o soub soj ua pssbq X BSa^o joiredsa iopBsuad ja BuqB^ Bouauíy ua auaqqo
anb ja anb jBnSí \e 'aqap as 0^1x9 n -BoiuBdsiq B-irqjno bj aasod anb jua^sa sbui
oj opuppxa '^pan^jno u^iooBaj^ jod aonjx&gt;jd as BUBOuauíBa^iouquB upioisod n
Booda Bsa ua jaua) b BqBzuauioo BUBOuauíBa^iou Biuiouooa
bj anb jBipunuí jadBd ja ajqos Biouaiouoo Bun uoo j^a anb auaq BpBu 'asuapiunopp
-sa Bjrqjpo bj ap ozBqoaj ns anb ap SBpnp b JBnj BÍap ou 'puoiOBu Bopijod
bj ap oduiBO ja ua BJopBAjasuoo Bjrqsod n o^uaiuipajpj ns ap otreua^uanoup jap
OAqoui uoo oppnqix^ u^q aj as anb safBuauíoq sounSjB ap pBpiun^Jodo ua opiua^sos
Bq as ouioo 'spsipuaduipuB so^uaiuiquas BJBUiBjooad 9jx)jj anb o^iap sa oj^
•SEJSipiOOS O SB^Sip^ldBO SB^Sd UB3S 'SBUJajX)UI SdpBpdlOOS
sbj ap o^uaurepunj 'Boqpuap boiuo^ bj ua BpBSBq u^iOBZip^qsnpui bj ap o^idio
ouiuibo ja jod U910BU psa b o^iBquia uis aonpuoo 'sopxufj sop^sg soj ua Boquo
9jx)^j anb ouispiuoa} jg -Bouauív o^iof^j ap sopiufj soppsg soj ua uBjaduii anb
(B01U094 bj) t^^sijBua^Bui X ooqBiuSBjdn iquídsa jb BjopuaiuodBx^uoo 'BUBOuaureouqBj
Biiqjno bj ap puopipBx^ oj ojx^^ ap u^pppxa bj iod 'Bauaiuy ^p opunjojd
sbui jopBsuad ap ojiqq ja 'ojSis ox^sanu jBzuaiuoo p ^aiay,, ns uoo auaqqo
'9PH anbuug asof ouioo iopBsuad un 'psiAqísod u^isojoa Buajd ua anb isb sg
o^uaiuoiu jap pBpisaoau o u^iooiAuoo ouioo anb 'ooqireiuoj o^uaiuiiAom jb BpBioosB
BUBja^q buuoj ouioo s^iu SBxiaq SBx^sanu b Bgajj lQp jap BpBoap bj ua ouisijbioos
oidojd jg oiquiBO ja anbqqsnf anb Boiiu^uooa o pióos BsnBO Bun uis 'u^io^quii
ap iquídsa jod oj^s jBjadns apand as ou anb 'BpBSre^iB Xnuí j)Bpipaj Bun Bqnoo
anb zioreq un anb s^ui sa ou Bqosojq BAanu psa anb Bqnsaa 'ouisiAqísod ja X
souisipuopBJ ja updopB X 'ouisipiquídsa p X ouisioquBuioj p 'ouisipapi p oSadB

�Ni Holanda, ni Francia, ni Alemania, necesitan tomar de Inglaterra todas sus
características culturales, tales como idioma, costumbres, formas políticas de gobier
no, aficción por diferentes manifestaciones artísticas, cuando se lanzan por el
camino de la revolución industrial. La Unión Soviética ha podido transformarse en
una poderosa nación industrial de base técnico-científica, sin renunciar, el centenar
de pueblos que la componen, a sus hábitos culturales e idiomáticos. Otro tanto
podemos decir de Suecia, Japón y de los Estados Unidos mismos, pues la
superestructura industrial que le ha dado poder a esta última nación, no ha
obligado a los distintos estados que forman la federación, a renunciar a sus
características propias, que tanto diferencian por ejemplo, los estados del Sur de los
del Norte, los del Este de los del Oeste.
Y si pudiera pensarse que esto no fuera muy claro para el ciudadano común en
1900 cuando aparece el "Ariel" de Rodó, no se puede justificar que haya perma
necido oculto a los pensadores de España y América, que posteriormente juzgaron
su obra, como no sea como consecuencia de un proceso mental proclive a mantener
la situación existente, situación que a la larga nos llevó a ? ocupar en forma
definitiva, la última posición en la división del trabajo intelectual que anota Servan
SchreiberU7): pueblos creadores de técnicas, pueblos productores de bienes de
producción y consumo, de acuerdo a técnicas desarrolladas por los primeros,
pueblos suministradores de materias primas y alimentos para los anteriores.
9.4 Un rasgo del movimiento intelectual de fines del siglo pasado y principios del
presente, asociado a la adopción de la filosofía positivista, va a ser sin embargo
fundamental en la creación de las condiciones aptas para una transformación
cultural latinoamericana.
El movimiento cultural de raíces filosófico-literarias, se separa de las Universi
dades en esa época, pues éstas al influjo de un positivismo más auténtico, menos
verboso aunque pecando sí por excesivo pragmatismo, se transforman en Uni
versidades profesionalistas. Este cambio en muchos aspectos negativo, que se opera
en los institutos de enseñanza superior del continente desde fines del siglo XIX,
será sin embargo fundamental para permitir la formación de una clase intelectual
diferente, que con motivo de los problemas concretos que las profesiones plantean,
comienza a caminar por sí misma, al principio tímidamente, pero respondiendo
cada vez más en forma autónoma a la necesidad de resolver problemas regionales
que no encajan dentro de las recetas que vienen del hemisferio norte.
Primero son los problemas de la salud los que exigen soluciones propias, siendo
por ello las facultades de Medicina los primeros centros donde la investigación
científica se desarrolla en Latinoamérica. Luego ciertos problemas conectados con
las obras públicas, la construcción, etc., van exigiendo a la Facultades profesionales,
crear centros de investigación y control, cuya importancia no proviene de que en
ellos se realice una tarea creativa trascendente, sino de que por primera vez un
sector de la clase intelectual latinoamericana emprende una tarea autónoma en que

26

�LZ

ua saia^uí uauap '(ouisqBuaduu) a^uau^uoo jap joua^xa ja apsap anb SBOiuicmooa
SBzjanj sbj ap uchoob bj b a^uauíjB^uauíBpunj soiuuajaj • souiajanb mby I 01

lVdmmO NOIOVZINO1OO3H Á OHSnVlNOlOOOBN 01
•jBjnqno uoiobziuojoo bj b jpnpuoo apand ojos anb 'jBjuauquooBJ^xa upp
-^uauo Bpo^ ap a^uauía^uaipuadapm asjBzipaj Bjaqap anb 'upiOBjSa^ui bj asjnduui
anb OApoui ojapBpjaA ja jas aqap ^sa X 'ajqísod aoaiBd Bjn^uaAB bj 'okjuibo
ua jpuaupuoa jaAiu jy jBLqsnpui-ooiuaa^ Bpua^od Bun bjos Bjja ap jaaBq ap
ZBdBO Baiuiouooaoioos Bjn^anj^sa bj X upisuauíip bj aasod SBUBOuauíBoui^Bj sauoiaBU
sbj ap BunSuiu sand 'jBuoxSaj jaAiu jb oSanj jBSBd BJBd 'jbuopbu jaAiu b ojaui
-ud 'asjBiusBjd b jBzuauíoo Bjaqap 'uoponjx)jj-pBpisjaAiufj-opB^S3 biSojij^ ^^
oduiBa
ajsa ua Biuiouo^nB uoo asjaAoui 'oinjnj ja ua ajqísod uBBq anb sasBq sbj JBqaa
ap ZBdBa 'a^uauquoa ja ua Baiuoa} X Baqquap Baqijod Boqua^nB buo ap uoiaBjnuijqj
bj Jingasuoo Bjpod as anb sa 'oauBjqj jB^idBD jap upioBx^auad bj jod SBpBZBjdsap
uos anb SBpipuiojduioo ou sBAqanjx)jd sBzjanj sbj ap X 'sojafuBx^xa sasaja^ui soj b
uopBuipjoqns bj ap asjBzipuadapui BJBd sbja sBjap^pjaA sbj ap sa^uapsuoo a^uauíBD
-pua^nB jas b uaauaiuioa 'sajBuoptpBx^ subSojs soj ap asopu^jBdB 'a^uauquoo ja
ua anb 'jbuopbu Bpjainbzr bj ap SB^sisajSojd soapijod soj ap 'sajBnjaaja^ui soAanu
sosa ap opBunuioauBui ozjanjsa ja jod ojos anb japuajduioa ouBsaoau sa ^
sau
-oidbu SBxisanu ap Bpuapuadap ap uopBaps bj uoa opBpqauaq Bq as pBpuadsojd
BXna sapBpaioos ap sapBpisaaau sbj b SBpBuipjoqns 'jBuoiSaj pBpijBaj bj b SBuafB
'opiua^uoa ap sbidba sbuSisuoo opuaqidaj 'ouisiui is jod asjaAOui ap ZBdBaui 'ojjojj
-Bsapqns jb opB^B a^uaupuoa jb opiua^uBui uBq oduiaq jap saABx^ b anb so^daouoo
souisiui soj jod sBpBJídsui opuqj ja ua opuais 'soiuaj^oui sbui sapBnSuaj uoo
X sbuuoj SBAanu ofBq uaoajBdBaj X uaoajBdB X UBsad unB 'BJoqB B^sBq opB^sajiuBUi
Bq as ouioo j^ 'a^uauquoo jap soopjjod X sajBnpaja^u! soipaui soj ua JBjjojJBsap
opijxxl Bq as anb Bjn^jno bj ap SBjouBdsa saorej sbj sand 'jpBj B3jb^ B^sa Bjas o^j
•sbpbzubab a^uauíjBLqsnpui sauop^u sbj ap BOiuoa^ BpnXB
bj b jujnoaj ap p^pisaoau uxs '^uisiui is jod asjBjjojJBsap Bpand anb pBpaioos Bun
jbuuoj ap uq ja uoo auasua as X asn as ooqquap ojxpui ja apuop 'BpBOijdB X Bjnd
Boqquaio uopBSpsaAui a jouadns BzuBuasua ap so)n)qsui sooqua^nB ua asjBuuoj
-subj^ BJBd 'sajBuoisajojd ap upioBuuqj bj b sopBoipap a)uauia)UBjapuodajd sox^uao
jas ap uaíap X 'Boup^siq uppBoqqsnf ns oaiij anb uoioisod Bun ap uauoiooBaj
sapBpisjaAiu^ sbj 'jBn^oaja^ui asBjo Bsa ap osjnduii b anb zaA Bun jaSooaj uBjpod
as ojos 'upioisod BAanu B)sa ap so;ruj soj uaiq is 'ojis oj^sanu ap p^^ui Bjauíud
bj ap Bouauíy ap sB^stjBuoisajojd sapBpisjaAiuQ sbj ap jadBd ubjS ja jas a^sg
oipaui jap o^uaiuiuanbaj b B^sanduii pBpisaoau
Bun ouioo 'soou^aj sosjnojip BJBd OApoui ouioo anb sbui 'BoqoBjd as Biouaio bj

�mantener la situación existente en materia de estructura de la producción y del
consumo en América Latina.
10.2 La revolución emancipadora comienza en 1810 y termina en 1827. No
obstante, los pueblos latinoamericanos tardaron aún medio siglo en comenzar la fase
efectivamente constructiva de su nación. Cuando consiguen cierta paz, Inglaterra ya
ha terminado su etapa de construcción capitalista y comienza su período imperia
lista.
La colocación de capitales británicos en Latinoamérica comienza casi _de_Jji.mediato con la Independencia
En 1825 Inglaterra hace el primer empréstito a una de las naciones latinoame
ricanas (Perú); pero es recién en la década del 60 que comienza a exportar capitales
para construir ferrocarriles, para instalar empresas de abastecimiento de agua, 'de
gas y bancos. Casi enseguida, aparece en el Río de la Plata el interés norteameri
cano y británico por la producción de lanas y carnes para su abastecimiento
interno.
En la década del 60 se importan en el Uruguay los primeros animales de raza
(Durham y Hereford) comenzándose la producción de extracto de carne para
consumo en Inglaterra; estos tipos de animales sustituyen al vacuno criollo, apto en
la época en que sólo interesaba el cuero y el tasajo.—'
Hacia fines del siglo XIX se instala el primer frigorífico en Buenos Aires (1883) y
a principios del siglo actual llega el trust mundial de la carne al Río de la Plata,
por intermedio de los frigoríficos Swift, Armour y Anglo que responden a intereses
de los Estados Unidos de Norte América e Inglaterra.
Todo esto tiene como consecuencia que la burguesía criolla, apoyada por los
intereses ingleses, se enriquezca con sus exportaciones de materias primas co
locadas en mercados seguros, sobre la base de una producción que aunque
ineficiente, colma las ambiciones más exigentes, al realizarse en grandes extensio
nes pertenecientes a un solo propietario (latifundio).
Como en el caso de las industrias químicas inglesas a mediados del siglo XIX
(ver 4.2) no hay motivos para estimular el interés en el mejoramiento técnico, que
sólo puede desarrollarse sobre bases científicas sólidas. La ciencia y sus aplicaciones
no interesan en consecuencia, a la burguesía criolla. Las metrópolis que aprovechan
de esta situación, Inglaterra, Francia, Alemania (después de 1900) y USA, tampoco
tienen interés en cambiar un estado de cosas que les favorece enormemente.
10.3 Y esta situación es la que impera actualmente en todo el continente. En
efecto, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, América Latina para
aprovisionarse de divisas, ha dependido de las exportaciones de productos básicos
tales como alimentos, materias primas y petróleo^1^)

28

�ez

uaaBq anb 'B^sijB^dBa odg ap SBjjBzijBujsnpui a^uauía^jary sauoioBu sbj ap o^aadsaj
oueauauiBouL)C| joua^xa opjauíoa jap Biauapuadap bj jbjo^ 'Biauanaasuoa ua 'S3
"%8"S Ia o^ps ^juasajdaj bjsijbioos
opeajaui [a uoa oíaaauíoa jg -Biireaao ^ Baujy 'Bisy ^p sauoiaeu uoa Bzi^aj
as %QQ un X [buozhj^ui opeajaui ^ aaaua^ad %^ un ojos -sajHLqsnpui souaduii
soj b ba 'BouaureoutjBq ap sauoioB^odxa sbj ap %^8¿ ja anb sand aA a
'III ^l^X ^1 ua Baipui as anb ja sa sauoiaB^Jodxa SB^sa ap ouLjsap ^3
'so^npojd
sox)o ap auoduioa as anb %9 0S un ^^H ^ sajBjauíui so^anpoad ups %¿'¿ ja
í(09-656j) sauoioB^jodxa sbj ap %¿\f ja uB^uasajdaj souBnaado^B so^anpojd so^
•auiz X ouBjsa 'ouiojd 'ajqoo 'sojJBAuap X oajoa;ad 'sajBaamuí so^anjx)jd ap ojqai ja
ua toqaBjqanb X zibui 'ouij ap a^aoB 'sBpBja^uoa X s^pBujua saujBa 'obobo 'sBUBUBq
'sojano 'oSlp 'BjJBABjiuias X Bians bubj 'ugpoS\e 'jBanzB 'ajsa ap ouBnaadojSB
oaqnj ja ua uauoduioa as 'sajqqsnquioa X SBuiud SBtia^Bui 'so^uauíijB ap jbuoid
-Buja^uí opBOjaui jap %¿#si J^ uB^uasaidaí-anb sajBjop ap sauojjiui QI8'¿ S1S3

oses
sis
SSOl

8*11

ss¿

^8

oís
06^
IS

so

¿*s

s¿

60

onpisag (•
SBjnpBjnUBUI SBX)O (p

ss

09

os6*e

ouinsuoa ap sauaig (a
soaisBq sajB}aj\ (q
jB)idBa ap sauaig (b
soj&gt;Bjn^agnuBui sopnpojg (3

sajq^snquio^ (p
soaijB^aui sajBjaui^ (a
SBUlUd SBUd)BJ\ (q
sa^iaaB X sbsoui^b3jo
sBjjiuias 'oaBqBi 'SBpiqaq 'so^uauíijy (b

¿06
%

018 ¿

SBuiud sBua^Bui X so)uauiijy (j

S

// \navi

bj ua BpBaipui aaajBdB og^j ua sBUBauaureouqBj sauoiaB^iodxa sbj ap uopBn^is

ap
a^uaidiam un uoa anbunB 'soaisBq sojanjxxid ap uaiquiB^ auoduioa as 'a^uB^saj
ja X sajB)O^ sauoiaB^jodxa sbj ap %o^ ja uB^uasaadaj sojanjxxid

�TABLA III
USA
CANADÁ

42.0%

C.E.E.

18.4%

A. EL. I.

11.8%

JAPÓN
URSS

1.6%

2.8%
1.3%

EUROPA socialista

1.5%

AMERICA LATINA
OTROS PAÍSES

8.0%

Exportaciones s/destino conocido

9.9%
1.7%

NOTA: C.E.E.: Comunidad Económica Europea: A.E.L.I.: Asociación Europea de Libre InBélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Países tercambio: Austria, Dinamarca, Noruega, PorBajos y Alemania Federal.tugal, Reino Unido, Suecia, Suiza.

uso intensivo de la ciencia para desarrollar técnicas de manufactura de gran poder
de penetración, especialmente si se tiene en cuenta que, el comercio con los países
de Asia, África y Oceanía, se hace a través de las mismas empresas e intereses
financieros, que dominan en USA, en la CEE, en la AELI y en el Japón. Por esta
vía se comprueba que un 88.2% del comercio exterior está en manos de un sólo
grupo de intereses, cifra que se eleva hasta el 96.2% si se suma el mercado
intrazonal, también altamente ligado a esos mismos intereses.
Se ve claramente que el beneficio directo de la situación económica imperante,
se canaliza hacia los intereses industriales y financieros de USA, CEE, AELI y
Japón, a su vez estrechamente vinculados entre sí.
Muy esquemáticamente, este beneficio se obtiene por el mecanismo de comprar
a bajo precio, alimentos, materias primas y combustibles, lo cual permite a las
-\ naciones industrializadas, distraer mano de obra del sector primario hacia el
terciario y utilizar materias primas y combustibles para dinamizar sus propias
industrias, proporcionando servicios con un mínimo de inversiones externas.
19.4 Pero el problema es más grave aún, ya que la producción interna latinoame
ricana no exportable, está en manos de los mismos intereses. La mayoría de las
grandes empresas de explotación de materias primas y combustibles, son a su vez
empresas extracontinentales. Así por ejemplo, muestra S. Allende(19) que el petró
leo de Venezuela está en manos de la Standard Oil (USA), la Shell (angloholandesa) y la Gulf Petroelum Co. (USA); el hierro pertenece a la USS Steel y a la
Bethlehem Steel Corporation (USA); la siderurgia está en manos del Grupo Cooper

30

�SBpnap sbuisiui
sBsa ap uppBzpjoure ouioo siCí aP sauojjiui qq\ j JBBd opiqap Bq SBiuapy *ozBjd
oSibj X o^ioo b souiB^sajd ap sasaaa^uí ap ojdaouoo jod X '[^uau^uooBj^xa uaSuo
ap SBpB|Bjsui SBsajduia sbj ap soiogauaq ap o^daouoo jod gfj ap sauojjiui Q¿\\
'0961 ua opipiad Bq oduiaq ouisiui jy sopBjrqoBjnuBui sopnjxud soj ap sopajd
soj ap so)uauinB jod ffj ap sauojjiui 000'31 opipjad Bq X sBpB^jodxa sBiuud
sbu3^bui sbj ap sopaad soj ap osuaosap un ap Bpuanaasuoa ouioa ^$[\ ap sauojjiui
000"8 opxpjad Bq BauaureoupB^ 'OV^ Bl B opjanaB ap '09-6I oiuanbumb ¡a u^
•BUBauauíBoupBj Baiuiouoaa uopBu^is B^ ap
auapqo [BuopBiua^ui [BjidBa ¡a anb sopqauaq so[ sa^UB^joduii isb UB^^nsa\j gol
sasaja)m sns ap %08 PP SB^u J^uiuiop a^uuad
sa¡ anb o¡ 'o^a 'jasXB^ '^bi^ '^aSnaj 'uagBAvsqio^ 'sjo^oj\ [BjauaQ 'ja|sXjq3 '03
jojoj\ pjo^ ouioa SBadojna o sBUBauauíBajJou SBsaaduia ap sa^qq jod aaBq as bo
-uaureouqBq ua uoiaonpojd bj Bpo^ 'zupuio;nB Bujsnpui B[ b Bpadsaj anb o\ ug

soubui ua 'a^uarq buisiui bj b opjanaB ap 'uBx^uanaua as uaiquiB^
ap opjauíoa jap %09 j^ X oajq-qad jap sopBAuap ap opjauíoa jap %g6 jg
souajisBjq ou sasaaa;ui ap soubui ua upsa 'o^uauíaa ap X BiSjruapis 'jqxaj 'BDiuiinb
'sooqs^jd ap BLqsnpui bj ap %0 PP S^U1 ^ BUBUinbBui ap X Baupaja Bi^^aua
ap uoiaanjxwd bj ap %q¿ j^ 'o^u^ jap BLqsnpux bj ap %¿ ja 'aoiBa ap SBAjasuoa
ap upiaanjxud bj ap %08 p 'sapABu sauoiaanxrsuoa sbj ap X sojjbSio soj ap 'oaBqBj
jap 'soapnaaBuuBj sopnjxijd X Buauínpad bj ap %gg ja 'oqanBa jap Bix^snpui bj
ap X BopsijiAOuiO^nB BL^snpui bj ap %06 P ^^i^ ua (os)^uqjíqS d B opjanaB aQ
XBnSnifj ua so)uag XBjg ap
ojSuy ooquoSuj jap soj ouioo sasajSut sajB^dBa sa^aiq X VSA aP ^JÍ^S ^ inouuy
ap sasaaa^uí soj jod opBuiuiop ^^sa siumo bj ap opBOjaui ja 'b^bjj bj ap oijj ja ug
sauoiaBU SBsa ap Biuiouooa bj Butuiop 03 Tinjg pa^ufj bj 'sb^iuj X ajBO
'obobo ap uoiaanjx^d bj ap joxtuoo jap saABX) b jBx^ua3 Bauauíy ug MBuoiouaui
ap soureqBOB anb soaireq X sBiuBduioa sbuisiui sbj ubíij oj sbjoouSb sopnpojd
soj ap opaad ja X bubj ap uqiaonjxud bj Buiuiop (ysfj) uo^Xbj3 uosjapuy bj ruaj
ua íB^uqsip Xnuí sa ou uoiobu^is bj 'sbjoouSb sopnjxud soj ap opBajaui ja ug
•Bjauíui upiaanjxwd bj ap %08 P ubjoj^uoo 'JBaj^ jxioq bj X sauij^ oiuoojbj\
bj 'sauip\ ruaj maqjJON bj '^jo^ Ava^^ jo ^uBg Xji3 jbuoi^b^ ja 'quBg
asBq3 ja ruag ug -sajBjauíui sox^o X aaqoa jap uoiaoBx^xa bj UBuiuiop
ap uaiquiB) 'uopBJodao3 oosbj 0x1^3 bj X 03 uiqaui uBauauíy bj X oajpx^ad
ja Buiuiop -03 jjo p-^^pu^^S ^l aP PH9 Bun í^^^! U3 '^JC[O^ PP upiaaBxjxa bj
UBUiuiop SBUBauaurea^ou sBsajduia sax^ 'ajiq3 ua ^(vsn) D ^uiuqag puB uiqaui
UBauauíy bj ap soubui ua ^sa 'B^Bjd bj ap Bqaaq upiadaaxa 'sosoxiaj ou sajB)aui
ap uoiooBx^xa bj 001x^j^ ua ^(vsa) supjmbjj bj ap soj ua Boiuiinboxrad bj X

�Puede estimarse en 5.000 millones de U$S promedialmente, el beneficio que los
capitalistas extracontinentales obtienen anualmente de sus inversiones y/préstamos
en Latinoamérica.
Estos beneficios se ven acrecentados por las importaciones que, de los países
industrializados realiza Latinoamérica de bienes de consumo y bienes de capital.
Así en 1960 América Latina importó por valor de 8.130 millones de U$S,
productos preferentemente manufacturados, lo que a un 6% promedial de be
neficios sobre las ventas que obtienen las grandes empresas, representa unos 500
millones de U$S. A su vez la balanza de pagos resultó deficitaria en 2.020 millones
de U$S.
Se estima que para 1970 las importaciones insumirán 14.200 millones de U$S,
que representarán no menos de 800 millones de beneficio; los beneficios e
intereses de las inversiones y préstamos llegarán a 1.400 millones, y como las
exportaciones serán de unos 11.300 millones, el saldo negativo de pagos será de
4.700 millones de U$S. Es decir, más del doble del que se produjo en 1950.
Esa situación es netamente beneficiosa para los intereses financieros extraconti
nentales y se basa en que América Latina no tiene capacidad para generar los
capitales que necesita para su desarrollo (préstamos e inversiones), en que no posee
capacidad tecnológica para manufacturar sus propias materias primas para su con
sumo interno y para la exportación (importación de técnicas inadecuadas), y en que
por depender toda su economía de un reducido número de materiales básicos que
son comunes a todos los países del continente y a los que producen otros países
subdesarrollados, a través de empresas que a su vez pertenecen a los países
desarrollados, no pueden fijar sus precios.
10.6 Esta situación sólo puede superarse, cualquiera sea el régimen económico
que depare el futuro, por medio del desarrollo de una capacidad técnica propia que
le permita a cada región, manejar autónomamente las materias primas disponibles.
Pero para ello le faltan a América Latina, laboratorios, campos de experimenta
ción y un potencial humano hábil en el uso del método científico; para conseguirlo
deberá desarrollar laboratorios de ciencias aplicadas y también de ciencias básicas,
única forma de poder trabajar en aquéllas con sólido respaldo científico.
Obviamente la presión externa para que estos proyectos no prosperen, será muy ,
fuerte.
No menos de 10.000 millones de dólares menos entrarían en 1970 en las
empresas industriales, mineras y bancos de USA y Europa, si la situación actual se
modificara.
_/ Sobre este problema Celso Furtado(21) ha puesto bien en evidencia que en
Estados Unidos existe una política firme en el sentido de que a la^ empresas
privadas norteamericanas les cabe un papel básico en el desarrollo latinoamericano

�ce

i sns ap o sajBLqsnpui sns ap pBpisouno ap b^jbj 'Bzaaad B| b ajuara
-ajuapiAa aqap as ou 'Boiraouooa BiouBjaodrai ns uoa ajuauíBAijBjaoaoo UBXnuirasip
soadoana sasred so[ ap uoioBSqsaAui ap sojsbS so[ anb ap oqoaq jg^ :aoip ^

AI
ua uBaipui as anb sajaAiu soj 'soadoana sasred sounSp? X sopiug sopBjsg soj ua uoj
-bzubojb uppBSpsaAui ua sauoisaaAui sb| '6S6I u9 an^ ^anI Bojsanuí araaojuí |g
tBoiraouooa upisuBdxa bj ap ¡Biouasa aojoBj un uaXnjpsuoo 'sojuairaioouoo ap
X sojuairaipaooad ap 'sojonpoad ap sajuanj ouioo (q 2^ ^) jBia^snpui o^ooiBsap |a X
uopBpsaAux ^r\ (•••) uoioBSpsaAui B| ap o^joooBsap ouBUTpaoBo^xa ^a aod Bzaanjaa X
Buuxjuoa as 'o^uaiuiBiauBu^ ^ap X sauoisuauíip sb¡ ap b^sia ap o^und ¡a apsap (sBad
-oana sbj b o^adsaa) SBUBouauíBa^aou SBiuBduioo sb| ap BiauBaapuodaad ^r\ :uois
-npuoo a^uB^aoduii B^sa b BSa|^ as 'Baiuaa^ X Bagpuap upiaBS^saAui ap Bua)Bui ua
apuBoS Bsaaduia bj ap pBpuouadns bj b asopuau^aa (^^) auaadoang a^nBunuiuiO3
v\ ap sauijsnpui sap uoiuf^jt v\ aod opBzi|Baa Buia^ ouistui ¡a aaqos opBqBx^ un ug
1. .

• 1 • ••

•'t

^

^ .•

.saia^snpui |B0iuiaq3

jBuaduij ua %fg ap ouiiuiui un X sao^oj^ [Baaua3 ua %Q ap ouiixbui un aa^ua
opipuaaduioa 'oppaaAUi ¡^idBO jb o^aadsaa oioijauaq un opBfap uBq sBsaaduia SB^sg
saixjsnpui {Baxuiaq3 |Buaduij a uaBAvs&gt;[[o^ 'uinajoa^aj qsqug ap OOS^ íjaAHufl

aP OOCS- ^IFHS H^na ^^OH I 9P 00¿¿ ^aa^sXaq3 ap oog's^^upaig ^aaua^ ap
00^7^ í(Xasaaf Ava^) \iq poBpuB^s b^ ap 000 ^I ^pjog bj ap sfü ap sauo^iui Oí^^^I
aauaQ b¡ ap $q ap sauo^iui 000 O^ ;I^6I U9 SBpBzi|Baa sb}U3a sb| aaqos
aaaajo anb so^Bp so| BJoqB souiauíox •opBJ^soui souiaq 01 ouioo 'saoB^op
ap sauo^iui OCI'8 aP uoJat\f 0961 ua an^ 'BuqBg Bauauív ua sajB^o^ sauoiaB^aodxa
sbj o|duiafa aod souiamo^ 'Bsaaduia uboS Bun sa anb O| aaqos SBapi jbÍij bobj
ap sauo^iui
g uoo uqdBf ua f X 'sa^uBjiqBq ap sauo^iui X6 uo II3V I9 U9 ZL -sa^uB^iqBq ap
sauo^iui n\ uoa gg3 ¡a ua ¿ 'sa^u^iqBq ap sauo^iui ¿^\ uoo sopiu^q sopB^sg ua
o^uaisB uauaq Q0 'SBsaaduia sapuBoS sB^uaiuinb SBaauíud sbj ap anb aiaap aaain^)
•g X x aa^ua '(souBoixaj\ soajoa^j) ooixaj^ X oSanquiaxng 'Bipuj 'Bia^sny 'BaiajBpn
'Bi|Ba^snv '(g¿A) BuquaSay 'BoiSjag sBsaaduia SB^sa ap 01 B S 9P uaua^ 'BpuB^Ofj
X Bzm 'Bioan^ 'BijBg BpBUB3' |ap \ X BiouBag ap ^3 '|Baapag BiuBuiajy ap 3^
'uodBf ]ap f 'opiuf^ ouiag |ap g 'sBxiBouauíBa^aou uBaa QOC 'sBJauíud SB^uaiumb
^^l 9Q ^^61 u9 opunuí ^p sa^uB^aodun sbui sa|Bia^snpm SBsaaduia sb\ aaqos
oipn^sa un poqqnd '996I ap o^soSb X oqnf ap soaauínu ua aun^iog^ B^siAaa Bg
•soaafuBO^xa sasred ua obu^ob BOBd soipaui iu pBpioBdBO uaasod ou
'sopiu^ sopB^sg ap soiooSau souanbad so¡ sand 'Bsaaduia ubo b| sa 'a^uaun^pijdxa
X B4ioi|duii a^uaui ua auaq as anb. o¡ 'BpBAiad Bsaaduia ap B|qBq as opuBno
'anb opB^ing BaoB X íBouauíBoux^Bg ua sasuapmnopB^sa sa^;idBO so¡ ap SBpBAiad
sauoisadAui B| opuBzquBOB X opuB^uauíoj 'SBsaaduia SBsa ap saABo^ b asaBzqBaa
aqap 'BauauíBouqBg b Bouauív a^ao^ ap sopiu^ sopB^sg soj ap BpnXB b^ anb X

�TABLA N
PaísU$S habitante año
Estados Unidos
Reino Unido
Alemania Federal
Francia

Bélgica

67
28
14
10
7.5

está vinculado mediante relaciones complejas, a la dimensión de las grandes
empresas. Es sabido en efecto, que los métodos modernos de investigación exigen
instalaciones importantes y un número de investigadores cada vez más elevado. Los
resultados de estas investigaciones aumentan generalmente en forma más que
proporcional a los gastos. En cambio, por debajo de cierto nivel de gastos, la
investigación apenas da resultado. Esta es la razón de que la mayor parte de la
investigación esté concentrada en un pequeño número de grandes empresas".
Como estas grandes empresas son las que realizan inversiones en^Ljitinoainérica,
de acuerdo a la política que C. Furtado pone en evidencia en el trabajo mencio
nado, hace notar R. García^23), que esa política de ayuda al desarrollo por lo menos
en un aspecto va a fallar y es en el avance de la ciencia;de la técnica, pues las
grandes empresas utilizan sus centros de investigación en sus países de origen y no
instalarán centros de investigación en las subsidiarias latinoamericanas, aunque más
no sea porque éstas serán, relativamente hablando, pequeñas empresas y "por
debajo de cierto nivel de gastos, la investigación apenas da resultados".
Debe observarse también, de acuerdo al estudio mencionado de C. Furtado, que
la seguridad de los Estados Unidos implica mantener el statu-quo social y económi
co existente, desarrollando a las naciones latinoamericanas dentro de los lineamientos mencionados. La tendencia a provocar un cambio será mirada por el De
partamento de Estado y el Pentágono como contrario a la seguridad de los Estados
Unidos; es la política de la colonización cultural.
A la luz de estos hechos se ve la razón de la falta de interés de las naciones
desarrolladas, particularmente de los Estados Unidos, en sus planes de desarrollo,
realizado a través de la ayuda multilateral y bilateral, en lo que se refiere a
estimular el desarollo de las ciencias y de los centros nacionales de investigación
científica de los países latinoamericanos.
Dice a este respeto O. Phillips Michelsen (UNESCO)(24): "No se debe perder de
vista sin embargo, que existen serias limitaciones para efectuar cambios masivos en
la política general de estos grupos privados. Además, su magnitud en el campo

34••.'••.

�Sfc

Bl í8t^T ua oapiAajuop^ ua BpBzrpaj ' Buipg Bouaiuy ^p soogtjuai^) sopadxg
ap Biauaiajuo3t&gt; bj :ajqBpnpui BpuBjJodun ap sojuaumoop ap ojunfuoo un ap
auodsip as 'BouauíBouipg ua Bogtjuap Boqqod Bun ap uopB|nuijqj bj ap Buiajqojd
pp sooiuoa) s^ui sopadsB so^ ajqos anb opap jod opuBp 'ojrqjdBO ajuasajd ¡a
ua JBZipaj souiauodojd sou anb o\ sa o^sg asjB|nuuqj Bpand anb Boyquap Baqqod
Bpo) b oíAdjd sa 'ooqqod opiua^uoo apanj ap 'SBiuajqojd ap odq a^sa ap uppnps
B| anb BJ^sanuí 'JBzi|Bai ap souiiuaA anb ouBDuauiBOuqB^ jBjnqno osaaoad ye BDiuaa^
B| ap Á Bpuap b^ ap uppBJOCüooui ^\ ap Buiajqojd ¡ap o^uaiuiBa^uBjd ¡g -jj
¡aAiu ye jbzi[B3j ap jpijip bsoo
'sauopBpa sns Á soaquiaiui soppsa soj ap uopbztub^jo B| ap Boqua B| ua JBJ^ua
BUB^aoduioo 0|¡a sand '(BauaureouqBg Bj^uanoua as |Bna ^ap ox)uap 'opunuí
¡ap sb¡ a^uaui|Biaadsa) sauopBu sBpBuiuuapp jod BpinSas aas Bpand Ba^ijod
Bun anb BJBd jdA¡osaj ouBsaaau sa anb ooia^ui japBJBD ap SBsnBa SBjapBpjaA sbj
jbzi|bub ajqísod sa ou 'sauopBu sBidojd sbj jod BpBuuoj B^a jB^sa jod 'sBpiuQ sau
-opBjsj sb[ ap sa^uaipuadap sa^BuopBoia^ui souisiubSjo jod sopBpidojd so^uauínaop
so¡ ua Á sauoiunaj se\ ua 'SBpuajajuoo sb¡ ua apaans ouioo 'oSiBquia ui
•oomoa^ B4SIA ap o^und ¡ap asjBajB
apand oood anb p ajqos 'opjduioo ouopnpaqui o)uauinaop un asjBJapisuoa apand
X 'SBpB^oxresapqns X SBpB^|oxresap sauopBu sbj ap osbo ¡a opBJBdas jod bzijbub a
Bapi|od Bsa BaipBid ua aauod BJBd JBzqqn aqap uppBu BpBa anb so^uaiuiipaoojd
soj ap Biauapuadapui uoo 'Baiucp^ X Bogquap uppB^qsaAUi v\ JdAOuiojd b BpBuqsap
¡Biaijo Boqj|od Bun ap Buizpop X pBpijBpoui B| upisiaaad uoo BpaoqB as apuop
'^Boiuoaj^ X Boijpuai^ Bopqoj Bun aXnjqsuoo anb O| ap upioiuijaQ 'o^auínoop
un pjBdaad ¡BuoioBiua^i ouisiubSjo oqoíp ap Boqquai^ Bopqoj ap U91SIAIQ B| '
ua o|iq^ op o3BquB ua ODS3NÍ1 Bl JO^ P^ziubSío 'BuqBg Bouauíy ^
ye BiSojouoa^ bj X Biouai;} bj ap upioBoqdy B^ ajqos Biouajajuo^ B| ug \\\

V0IN031 A VDIJI1N3I0 NOIOUDIISBANI 30 W^^1WV N3 VDIJJlOd U

ap pBpisaaAiufi B| ua X (996I) sajiy souang ap pBpisaaAiuQ B| ua souiaua) so| 'soub
souiq^n so[ ua sooidq sojduiafg -aXnijsap a¡ as 'SBOis^q sBiouap sb| ua siSBjua uoo
'Boqquaio upioBSqsaAui B| ap odureo p ua 0^1x9 ap SBApoadsaad uoo ouBuinq oapnu
un jbuuoj ap sbia ua í^sa o 'jbuuoj opipod Bq Bjuiouo;nB ap sauopipuoo sns jod
anb pí^sa o ou^isjaAiun oojua;^ un B^pjJBsap uppBu BunSp opuBno anb 'OAisaoSB
a^uauíBuins ouisipuaduii ap Booda Bun ua 'apBoqdxa ^psaa opB^ouB o\ opo^ joj
•jopas apa b op^uSisB Bq aj as anb BpuBpoduii a opBpmo oood [a Boipui
pno o¡ 'saJB¡9p ap sauoqiui ¿-g ap 9SBdajqos ou uqpBgqsaAui BJBd pjo^ BpnXB
B| Buins B^sa 9(j -soduiBO sosjaAip so¡ ua sajBpp ap sauoqiui 003 I BOuauíBOuipg
b 9íSuip 'VSÍ1 '^F^ un C96I ua an^ -^^^ípui Bjqos on BpiSutqsaj Xnuí sa ooqquap

�"Conferencia de las Naciones Unidas para la Aplicación de la Ciencia y la
Tecnología en Beneficio de las Regiones menos Desarrolladas" (UNCSA), realizada
en Ginebra en 1963, y la "Conferencia sobre la Aplicación de la Ciencia y la
Tecnología al Desarrollo de America Latina" (CASTALA), realizada en Santiago de
Chile en 1965; la primera y la tercera fueron convocadas por la UNESCO y la
segunda por las Naciones Unidas directamente.
11.3Una larga lista de recomendaciones resultantes de reuniones y congresos
convocados sobre el tema por organismos nacionales o internacionales se encuentra
adjunto al documento "Aspectos principales del Tema: Política en Materia Científica
y Tecnológica e instrumentos para su materialización", preparado por UNESCO
para el CASTALA.
11.4El primer punto que entendemos debe quedar perfectamente aclarado, es el
de que el desarrollo de la ciencia y la técnica en una sociedad, ha estado siempre
asociado a un gran desarrollo industrial o ha sido la base para que esta sociedad lo
alcance, se independice de las tutelas externas y en última instancia, entre en los
mercados internacionales a competir con sus propios productos. En consecuencia,
un esfuerzo efectivo para incorporar la ciencia y la tecnología, debe ser el resultado
de la voluntad nacional, planificado de acuerdo a los intereses nacionales y
estructurado por personas altamente compenetradas de la realidad nacional.
Por ello sólo podrá esperarse un importante desarrollo de la investigación
científica y tecnológica en Latinoamérica, en tanto un grupo influyente de sus
clases dirigentes, encare efectivamente el desarrollo del continente tratando de
independizarse de los vínculos que lo mantienen supeditado a intereses extrarregionales.
11.5Una decisión de este tipo, dentfo de las estructuras actuales, sólo podrá
esperarse mediante la unión de algunos sectores de las clases intelectuales, de los
partidos políticos y de sectores de la producción que estando menos comprometidos
con los intereses financieros internacionales, lleguen inclusive a ver comprometida
su propia prosperidad, por la competencia que esos intereses les haga en el
mercado interno y externo.
Los intelectuales, especialmente agrupados en Universidades autónomas, es de
cir, independientes en sus decisiones principales del poder político, que en general
se encuentra fuertemente comprometido a los intereses financieros de carácter
internacional, deberán comenzar por mostrar fehacientemente sobre la base de
casos concretos, la ventaja que la investigación científica y tecnológica puede
redituar a la producción agropecuaria e industrial de la zona.
Una vez realizados los contactos con los sectores receptivos a este tipo de ideas,
deberán proponerse planes de investigación científica y técnica que contemplen el
indispensable énfasis en el desarrollo de las ciencias básicas, pero que por la

36

�¿e

(9 z 9Sie9A) '^iq^iA a^uauíppjauíoa
jas b Bapi Bsa jba^jj ap osaaoad p Bqnsaj ' ^jap a^uauíBOijquap sa Bapi Bun
anb jBj)souiap anb oso^soa s^ui oqanuí anb 'sBpnp b JBSnj uis asjuajuí apanj
•jsb Bas ou sopBjjojJBsajxjns soj ua anb jBsuad BJBd upzBJ X^q ou
X 'i-Z'i sojaumu soj ouioo js ax)ua ^sa 'o¡pjJBsap ap X BpBaqdB 'BaisBq BOijpuap
ua sauoisaaAui sbj ap uppjodojd bj 'sopB^irejapB sasred soj ug
•Bdojng b sopiufj sop^sg soj apsap saJBpp ap BpuajajsuBJ)
ap buuoj ua saj^o) sauoisjaAui sbj ap %oi un ops uoa 'oadojng unuio^ opBOjaj^
p ua a^uBjpsBAB u9pBj^auad ns ap [P0^ p JBpuBu^ opipod uBq SBUBauauíBa^ou
SBsaaduia sb^ '(^aSnojuosrej^ jbjou aoBq o¡ ouioa 'pna o¡ uoa 'upp^puBuijo^nB
ap %00T ^p aaipui un jBuopuBqB urs sauoisjaAUt sns ap JopA p jBaqdnp 'sbubo
-uauíBa^ou SBLqsnpui sb| b op^iuuad Bq o^g ppjauíoo BpuaaaS X u^pBJ^siuiuipB
jofaui X o^ojJBsap p BJBd u^iDBSpsaAui joXbui b asjinqix)B aqap pna o| 'uauaqqo
SBu^snpui bj anb soaijauaq soj ua ouis 'soaxSpjouaa^ so^uaiuiiaouoa ap ojnuina
joXbui un ua o^u^ apisaj ou 'sBadoana sbj X sasuapiunop^sa SBsaaduia sbj axjua
jpuauíBpunj Biauajajjp bj anb jaA opijxxi Bq as \gz)"^QDO Bl 9P sojjadxa ap odruS
un jod opBJBdajd auuojuí a^uaiaaj un ug asjBpajdsouaui aqap ou opadsB ajsg
•ajqísod a^uauíBaiupuoaa jas ap jaAiu ja ps^q 'B^iap jas pp
Bq p^uauíuadxa odurea ja o ouo^bjckjbj ja ua anb 'Bapi Bun JBAajj^BJBd 'Jiaap
sa '^jjojJBsap^ BJBd SBpBnaapB sauoisjaAUi uBdAajd as anb ap oqaaq ja 'soaipBjd
soppjnsaj uaauBap Baiuaa^ X Baqpuaia uqiaBSpsaAui bj ap sopBqnsaj soj anb BJBd
i jadBd un Banf anb puana ua Xnuí asjaua^ aqap sauBjd so^sa ug ¿jj
*o)sandojd opaXojd jap saja^ui a p^pij^n bj ajqos sisijbub osopBpina un ap sandsap
'sapBpisjaAiufj sbj ua X soaqpuaia souo^BJoqBj soj ua JBzrpaj b 'u^iaBSi^saAUi ap
sopjauoa sauBjd b soipisqns ap buuoj ua oppsg ja BjJBuoiajodojd aqap u^ioBiauBug
bj ap %00I I

a^uaureatppjd anb souiBui^sa souBauaureoupBj sasred soj ug

•sopiufj sopBjsg
soj b opadsaj BAjasqo as anb Baiuaa) X Boqquaxa upiaBSi^sdAui bj ap odurea ja
ua osbj^b OAi^Bjaj jap SBsnBa sajqísod sbj ap Bun Bjapisuoa as anb oj '%(jg p bSojj
as oadojng unuio^ opBDjaj^ jap sasred soj ug oppsg ja Buoiajodojd oj 'BpBAud
pBpiA^cre bj ua (q j^ jj) ojjojJBsap X u^pBSpsaAui b SBpBuqsap SBuins sbj ap %gg
ja sopiufj soppsg ug/^^oppsg ja jod a^jBd joXbui ns ua sopBiauBuq jas UBjaqap
sauBjd so^sa 'Boiuaa^ X Boqquap u^pBSqsaAui bj ap o^soo o^p p opiqaQ qjj
(j^3 asB9A) pBpiAipnpojd BÍBq Xnuí ap ajuain^
-isuoo jod X sBA^iuiud Xnuí sBaxuoa^ uoa a^uauiajduiis o 'oipaui jap sauoiaipuoa
sbj b upppdBpB ap osaaojd uis sBpB^joduii SBaiuaa) ap asBq bj ajqos Bzipaj
as upiaonjxud bj Bjja ua anb b opiqap 'Bauaureou^Bg ua 'sosbo soj ap buoXbui bj ua
^as oj ou 'sopbzubab a^uaureaiuaa^ sasred soj ua jpqip pjauaS ua sa anb O)sg
ozBjd o^ioa Xnuí b 'ireSua^qo as anb sopqauaq soj ap psiA ap o^und jap soso.ÍB)uaA
soppjnsaj ireaznjxud 'pBipauíui u9pBoqdB ap sopaXojd soj b Bpipaauoa BiauBjJoduii

�Todo plan que descuide este aspecto verá muy comprometida su posibilidad de
éxito, y podrá ser motivo de desprestigio de la idea aún no bien asentada en el
medio, de la importancia de la investigación científica,
11.8 Teniendo en cuenta que las naciones latinoamericanas están mal provistas de
personal científico y de equipo para sus laboratorios, en las primeras etapas de todo
plan de política científica, las proporciones antes indicadas se verán fuertemente
alteradas como consecuencia de la necesidad de dar prioridad a la formación de
personas idóneas en el uso del método científico, y en la construcción y equipa
miento de los laboratorios de investigación.
Para el caso del Uruguay, que obviamente no es representativo de la región, un
plan de desarrollo de la investigación científica deberá realizarse, en lo referente a
inversiones en investigación y desarrollo, de acuerdo al siguiente ritmo:

AÑOIo5o1015después
relación de inversiones
Inv. Pura + Aplicada_3_^5

11

DesarrolloTTTT

3

T

En los primeros diez años, las inversiones se harán preferentemente en las
Universidades, hasta tener una base firme de científicos y equipos para la investiga
ción. En el décimo año puede pensarse en comenzar a descentralizar algunos
servicios de investigación fuera de la Universidades. Recién después del décimo
quinto año, existirá una efectiva infraestructura capaz de actuar autónomamente en
la tarea de la investigación y también recién en esa fecha, presumiblemente, los
productores habrán comprendido las ventajas de aquélla, por lo cual será necesario
disponer de sumas importantes para estudios de desarrollo, incluida la parte de
organización y administración.
11.9La razón de concentrar en los primeros años las inversiones en centros de
investigación pertenecientes a Institutos Universitarios, proviene de la necesidad de
promover la investigación científica con un adecuado equilibrio entre las ciencias
básicas y las aplicadas, así como en íntima asociación con la formación de jóvenes
investigadores. (Véase 10.6).
Al mismo tiempo se dará a las Universidades el carácter de centros culturales
activos en las tareas creadoras de la mente, junto con el de formación de
profesionales, que es el que tienen casi exclusivamente en la actualidad. (Véase 9).
11.10Así como se recomienda crear el mínimo número posible de Universidades
con objeto de no dispersar recursos humanos, por cierto muy escasos en el campo
de la investigación científica, también se entiende que las Universidades deben

38

�6C

sojp ua opuBÍBqBj} Buosjad
Bun^uiu a^uaureatpBjd X uppBgipaAui BJBd odinba oood uoo 'sopqipa sosoírq
jinipuoa jod asopuBzuauíoa 'osjaAui [a Bas opi^ap osaaojd [a anb a^uaixioa sg
Bauauíy
ua Bagijuap uppBSqsaAUi b¡ ap o^oxiBsap ¡a asjBaqiuBjd aqap uapjo a^sa ug
i ap uoiobuijoj X
ap Baj^ b¡ jBjpjjBsap BJBd so^dB sopqipa asjiíupuoa uaqap BdB^a Bimqn 0U103
sopBnaapB uppBS^saAui ap pua^ui X odmba ap
jauodsip sajopBipaAui so;sa b asjBzpuBJBS aqap BUB^uauía^duioa Bpipaui 0U103
opBjapisuoa iBjnai^JBd oduiBO p ua uppBS^saAUi
ap odmba un 'oduiap p uoa jbuuoj ajqísod uBBq anb sajopBioqBpa uoa 'upp
-BpsaAUi ap B3JB} B| b pp^ uopBoipap ap sauopipuoa ua 'Bp^naapB upiaBjaunuiaj
uoa uaSuo ap sred ns ua ofeqBJ^ ap iBSn¡ uBgua^ oagquap opopui p ua upp
-^pBdBa opumbpB UBq anb SBuosiad sb[ anb JB¡duia^uoa oiJBsaaau sa ojp bjbj
sopBqaaAOjdB a^uauíBpBnaapB unas sojp anb opoui
ap 'opBoijiuBjd jas aqap saaopBS^saAui sauaAof ap uppBuuqj ap osaaojd jg \\\
•(-j as^ay^) 'sauoisajojd sbj sBpo^ ua pjauaS sa 'o^pjJBap opBAap
sbui ap sasred soj BpBq uppsjSiuia B| b Bpuapua^ b¡ anb ouis 'saaopBSqsaAUi
soj ap jopas p ua ops Bp as ou ouauíouaj p 'SBuiapy sapBpuo^nB sb| b Bdnaoajd
'pBppua ns jod anb Biuajqojd un sa 'sopiuf^ sop^sg so| Bpnq soaiuaa^ X sóaij^uap
ap u9pBJiuia bj so^p ua ío^pjjBsap ap opBjS o^p uauap anb so¡ ua uaiquiB^
ouis 'sopB^ojJBsapqns sasred so¡ ua ops ou Bp as X jbuijou sa oqaaq p 'oijbj;uoo
p joj sajopBSpsaAUi ap upioBiujqj B| ua asjBsaja^uisap BJBd 'Juajuí uapua^
-ajd BUBauauíBoupBj Bpjambzi B| ap sajopas so^aia ouioa 'oal^oui jas aqap ou
U3 'uauapqo as qp anb sauopBjaunuiaj SBpBAap sbui X opBqBj^ ap sapBpmrujodo
sajoXBui sb| ap Bpuanoasuoo ouioa 'sopiufj sopBpg so| b a^uauíppadsa 'sopBzuBAB
sbui sasred BpBq uaj^iuia 'pBppBdBa ^p s^ui ap soj ap sounSp apauíajqísod
'sopBuuqj isb sauaA9f so^sa ap uppjodojd B^iap Bun anb a¡qB)iAaui sg 3jn
Baqquap Baqipd Bun
ap uppBpuijqj ap ire|d opo^ ua 'SBdBp SBjauíud sb| ua B^npsqB pBpuoud jaua^
aqap 'a^uapqns pBppireo B[ ua X opBnoapB pAiu p sauaApf sopa ap uppBuuoj Bg
q qj ap pAiu p Boqquap uppBSpsaAui b¡ ap Baiuaa^
B| ua asjBqoBdBa ap uq ¡a uoa 'a^uaupuoa pp soa^bu sauaApf b soub sax^ b oun
ap sopouad^jod uBqpaj 'sap^uauquoaBx^xa 'BpBaqdB X Bjnd Baqquap uppBSipaAui
B| ap odurea p ua sosoiSipajd soj^uaa anb ap bia b| jod sBuosjad ap upiaBuuoj b\
ua asjBuaduiasap ^jaqap puopBiua^ui upiOBjadooa B| ap pdBd pdpuud |g II'II

ap p ua ouioa Bzireuasua ap o^adsB ns ua o^ie^ 'sBaisBq SBiauap sb| 'sop
-Bzipx^uao so^^psui ua opirej;uaouoa 'sosjnaaj soidojd sns JBSjadsip ou ap

�Ejemplos pueden encontrarse en muchos países latinoamericanos de lujosas
Ciudades Universitarias en las cuales por falta de material humano y equipo
científico, no se desarrolla ninguna tarea efectiva de investigación.
11.14 En toda formulación de política científica, uno de los problemas que debe
contemplarse es el de restringuir al comienzo del plan, el número de Centros
Científicos y Universitarios, con objeto de concentrar los valores que se van
formando en el menor número posible de sitios.
Esto permitiría subsanar, en un continente en que las distancias y la dificultad
de medios de comunicación constituyen una verdadera barrera para el progreso de
todos los campos, un inconveniente que en el campo científico se pone de
manifiesto desde la Colonia. (Ver 6.2). Pensamos que en materia de Universidades
no es aconsejable pasar de la relación de un centro universitario por cada millón o
millón y medio de habitantes alfabetos, debiéndose resolver el problema de
proporcionar facilidades para tener educación superior, a la mayor cantidad de
jóvenes, independientemente del lugar de residencia de sus familiares, organizando
en los centros universitarios que se mantengan, buenas y eficientes obras de
bienestar estudiantil, con facilidades de residencia, comedor, lugares de estudio,
expansión, deportes y subsidios de estudios, etc.
En la Tabla V se indica el número de habitantes alfabetos (mayores de 15 años)
por Instituto Universitario en varias naciones del continente, pudiéndose observar
que no es ésta precisamente la política que vienen siguiendo las naciones latino
americanas.

TABLA V
POBLACIÓN, ALFABETISMO Y NUMERO DE UNIVERSIDADES
País

Argentina
Brasil
Colombia
México
Perú
Uruguay

N de Uni
versidades

Población de 15

25
37
29
35
25
1

14:199.299
40:187.590
6:450.300
27:987.8.38
5:616.662
1:851.400

Alfabetos

%

Relación N hab.
alfabetos por Univ.

12:925.652
24:351.798
4.020.900
17:414.675
3:431.016
1:671.900

91.4
60.5
62.5
62.2
61.1
90.3

520.000
650.000
140.000
500.000
137.000
1:600.000

años y más

11.15 Esta tendencia a la multiplicación universitaria se viene cumpliendo con el
apoyo de los organismos internacionales dependientes de Naciones Unidas, los que
proporcionan recursos para costosas instalaciones en lugares inverosímiles por su
aislación geográfica, alejados de todo centro importante de población, pudiéndose

40

�If

-qns bj 'opBuopuaui uBq as anb SBopijod sapBptjEaj sbj ap Bpuanoasuoo oiuoa
'a^uauquoo [ap sauopeu sbj ax^ua sajpijip uos sajEuopEiuajuí sauopBjaj sej ouioo
'oduia^ ouisiui [y 'sajBuopeu ajuauíBjnd soquao ap ojjojJBsap je jEuqsap uapand
sBUBOuauíBOuqBj sauopBu sbj anb sosjnoaj soj opuaXB-qsip 'ooiuoa; X ooijquap
oduiBO [a ua sozaanjsa ap uop^^Sa^ui Bun asjEjuajui Eupod ouiuibo a^sa joj

sajq
-Eaadnsui sa^uaiuaAuooui 'Epuappa ua ojsand uei[ as oubj}uoo ¡a jod X
jbj ap Eapi[od Bun j^dopE ap BfB^uaA B[ jas Eupod ¡Ena aSans ou 'sopiuf^
so[ ap ppuE^sns a^aodE uis 'sBUBDuauíBouijEj SEoijqndaj sej ap soidojd sosjnaaj
uoa sopEpuBu^ uBjas V3O ao&lt;^ so^sandojd sa[EuopEupjnui souisiue^jo soj
(9 01 J9A) SEUEOuauíEa^ou SEsajduia
sbj ap BpBAud upisaaAui ej ua opESEq 'upiSaj ej ap sasred so[ ap o^ojJEsap
[a EJEd BpBidojdE seui ej Ejapisuoo sopiufj sopE^s^ soj ap oiuaiqoS j^ anb
Eapijod ej b opiqap 'ajainbaa a;uauquoa ja anb oaiuaaj X oaqquaia ojjojJEsap ja
ajuauíBAipaja jeoSesuo^ ap pEpijiqísod bj b buej^uoo uoxsiaap Eun 'ojJBpnp ou e sa
'Epipauísap sa sopiufj sopE^sg soj ap Bpuanjjuí ej apuop ouisiueSjo un ap soueui
ua EauauíEoupBg ap ooqquap ojjojJEsap ja jauoj (63)V3O Bl ^^R^^-i&lt;3 bj e jea3jj
apuapjd a^uauíjEn^oB anb X ^g^j ap JuqB ua a^sg jap B^unj ua EpEzijEaj Eouauív
ap sa^uapisajj soj ap upioEJEjoaQ ej ap sajua^aatua 'sajEuoiaBuqjnuí soj^uaa
ap upioEaja ap sauEjd soj ojaoaj uejS uoo asaaA uaqap opquas asa ug i\\\

sauopEjaj sej ap ja ua X Ejnjjna ej ap oduiEa ja ua ajuauíjBioadsa 'sajEuoiaEUjajuí
sauEjd ap o^uaiuiiuajuBiu ja X sauoiaBjaj sej ap pBpmuquoa bj UE^jnoijip anb
'je4ijiui odp ap SEjnpE^aip jod SEpEuaaqoS a^uauía^uanaa^ ua^sa sauoia^u SE^sa anb
EfajEdE 'SEUEauaureouqEj sauoiDEU sej ap euoXeui ej ap Eapijod pEpijiqB^saux Eg
soso^soa Xnuí X sopEzijEioadsa Xnuí soa^uao soaod sounSjE EJEd
oajes 'sauopnjos ap odq a;sa ua a^uauíBuas jEsuad ajqísoduii isbo uaaEq 'oai^ijod
ja^aEJBO ap sapBjjnoijip 'o^uauíoui ja jod anb Bsuaid as 'uoiaEjSa^ui ap Eapi
Bjx&gt;j a^uaiuaAuoa aaapisuoa as anb ap d^udiuajuaipuadapui ojja a^uE^sqo o^sj "(g^soa
-luipuoaa sosjnaaj ap zasEosa X opB^pBdBa jEuosjad ap e^jej ej ap a^uaiuaAoaui ja
jaAjosaj BJEd BpE^jaoE uopnjos Eun jE^uasaadaj uapand X sajqEfasuoaE uos souisiui
soj anb Ejapisuoa as 'sajEuoiaEu^jnuí soj;uaa ap uppEuuoj ej b o^uEno ug g\\\
sopEidojdB ojjojJEsap ap opEj X jaAiu
un uoo sa^uajsixa eX soj^uao jaoajE^jqj BJEd EpnXE Esa jEuoiojodojd 'ouej^uoo oseo
ua opuaiuodoad 'opuanbaa jaAiu je opaXojd ^jap pEpijiqEiA ej a^uauíBpEjjBjap uaip
-^jsa 'Eoijpuaio uopE^psaAui ap X souB^isaaAiun sox^uao soAanu jEaao EJEd EpnXE
ej Jipioap ap sa^uB 'souisiue^jo so^sa anb ajqEÍasuooE Eiouanoasuoo ua Eua
U9100EJ4E ap soAquaoui ap e^jej ej jod
X souEuinq sosjnoaj ap asjaoajEO iod 'opEnoapB ooijquaio jaAiu un e 'ojiaua^uBui
ajqísod ^aas ou anb 'BuiBjSojd jap upioEjnuuqj bj ap ojuamoui ja apsap JEjnSasE

�sistencia de estos centros, especialmente su administración y dirección, quedará
cada vez más en el ámbito del organismo internacional OEA, por ser el único con
continuidad de existencia como para salvar las convulsiones provocadas por los
continuos golpes militares que se producen en los gobiernos de los países, o
tenderán poco a poco, como ya ha sucedido en varios casos en que esta experiencia
se ha realizado, a favorecer solamente al país sede.
11.18 El continente latinoamericano, con sus 250 millones de habitantes, tiene
un potencial humano comparable al de las regiones más importantes del mundo.
Del mismo orden que el de la URSS, es ligeramente superior al de los Estados
Unidos de Norte América y francamente más elevado que el del MCE y AELI.
Sin embargo su proceso de puesta en valor es totalmente deficitario, lo que debe
considerarse un serio obstáculo a todo plan coherente para el desarrollo de la
investigación científica.
El índice de analfabetismo es en la mayoría de las naciones latinoamericanas muy
elevado. En la población de 15 años y más, excepto Argentina y Uruguay que
tienen una tasa de analfabetismo inferior al 10%, todas las otras naciones tienen
valores elevados, que llegan al 85.5% en Haití, el 61,2% en Bolivia y 39.5 por
ciento en Brasil, todo lo cual hace que promedialmente la región tenga un índice
general de analfabetismo de 40% aproximadamente.
También representa un escollo desde el punto de vista del uso de los recursos
humanos, con el fin que encaramos en este trabajo, el bajo número de jóvenes que
en América Latina siguen estudios universitarios, a pesar del alto número de
universidades que posee la región.
De acuerdo a UNESCO^30), en un estudio de la distribución de matrícula por
niveles de educación en América Latina, se tiene que el 82.2% de los estudiantes
están en primaria, el 15.8% en secundaria y sólo el 2% cursan enseñanza superior.
Solamente Asía y África tienen una distribución más desfavorable que la indicada.
En la URSS estos índices son del 76.9, 16.6 y 6.5% respectivamente, en Europa
67.2, 29,7 y 3.1% y en los Estados Unidos y Canadá 68.0, 24.0 y 8% respec
tivamente.
En lo que respecta a la enseñanza superior estos números se ven agravados
porque en general los países latinoamericanos tienen en ella, un bajo índice de
egresos sobre matrícula, que en algunos casos puede ser la mitad del que se da en
los países desarrollados de Europa y América del Norte. Por ejemplo en Argentina
este índice es de 5.4 y en Uruguay 6.7. % (los más bajos de la región), mientras
que en Canadá es de 20.2, en la URSS es de 14.3% y en Alemania 15.7%.
En consecuencia todo plan de desarrollo de la investigación científica en América
Latina deberá tener en cuenta que si bien en la región, globalmente, el recurso
humano es potencialmente el que corresponde a un posible desarrollo científico y
tecnológico en gran escala, su aprovechamiento actual es deficitario, no sólo en lo

I
42

�et-

0961 '
S9I Bgaj^ug pBpisjaAiuQ bj ap sapuy jsupipa|^ ^p pBjpuiBg ^\ ap buojsih B[ BJB¿&gt;f :^V 'ONÍñfl 91
¿961 'oapiAa^uo^ opun^ OAan^ pp pg JsvSns[\ pp pniaapjuí osaooaj,, :y '3O333 WÍ1Z "91
'8H5I ajquiapiQ -sajiy souang ap aiuq Aag
U3 36¿I 'sajiy souang 'sopB3 us oíSap^ ^Biqdosojiqj 6sj3aiuq xa asaiiL, "a 'VOVNVHHV3 '
6961
^P o^^puBS ^upisjaAiuf^ puajduij •.^auq^ ua ezu^uasug v\ ap buojsih,, "V'H 'V3HV9V3 '91
¿961 'oapiAajuoj^ sopiuQ so^ang pg • biuo^ bj
ap pioos-oaiuipuoog Rin^aaqsg&gt;t :^ ( ZSñOIUaOH ;"N '3HHO1 V3 3O ; 1 NOHílOl P V1VS Z\
"9961 'PPPBW •,,SB!oua!3 3P luiap^ay ^H '^I aP o^1811^,, 'TI
"9961 'oappaíuo^^ sapioos SBpua?3 X oqaa^aQ ap ppjnacg -\ -^ ^o^oxresap ap
BOLjj^od un iXBnSaiQ^ ug ^ibióos ogoxiBsap p X BUBauauíBOUipq pBpisjaAiu^ Bg^ :-q 'O9I39IH '01
996T '9^ oN 9 ouy ..
-uap ouisiuBauauíBUBj pp sajpsg soq BUBouaureuBg BjSopanbxy^ :nO9WñH ^ 'VÍ 'SFVOH '6
"(9 J^A)
9t{) ut aw^ps -^Bauauív upBg ui qaiBasag agpuaps jo ^uauidopA3Q :(q) -^ 'SVOVHD '8
*f96T 'SB3BJB3 *Buo)BJBdajd U91SIU103 B[ ap auuojuj • B
ua SBaiSppuaax X ssagpua^ sauoiasgqsaAUi ap puotas^ ofasuo^ un ap U9peajo B| BJBd sas^g "6961 '
"O3S3NÍ1 SO3 uoissiuiuio^ puopBj^ --q aqj jo aauajajuo3 puopBf^ -tp¿ jvotiauiy a^? ut dou^ton -g
9961 '
\.988I-6^8I oappaiuo^M ap pBpisjaAiu^ bj ap buo}sjh,, "fl '3NCXiaO 3P SI9Vd ^ VÍ '3N(XiaO 9
souang • cupuaSay b^ ua ooypuai^ o^uaiuresuag pp uppnjOAg^ :•{ 'I^I9V9 'f
'9161 '^aJiy souang
((sajiy souang ua jouadn^ Baijqng BzuBuasug bj ap ogojJBsaQ X uaSuQ,, "JMf 'Z3993LLÍ1O "9
'9961 *oappa)uo^\[ Boqqndag bj ap pBpisjaAiu^ oucja^ ap
XI •jeuqBg Bau^uiy ua bdiuo^x ^ ^gpu^jD u^ioBgpsaAUi bj ^red SBApaadsjag :-fo 'O3OIOOV^ 'Z
"9161 '.opnpAag pLqsnpu¡ puB XuBuuaQ puadui^^ ^ 'N3193A I

svouvtíoonaia
bj ua ajuajsixa BoiSojouoa^ X Boijpuap Biauapuadap ap
bj ua ajuauíBpiuijapui uoiSai bj b opuaiuajuBiu) 'sajBn^oB SBiouajBO sbj JBzipnSB b
ajuauíajqBjiAaui ^jBAajj 'ajuBaaduii Ba^suapBJBO bj sa anb 'sauBjd ap BiauasnB B^
•sojBipauíui souaui o sbui sozBjd
ua soApisod sopBjjnsaa jauajqo Basap as is 'sopBjjoxresap sbui sasred soj ua Bp as
anb bj anb BsopBpina s^ui {BuoiOBonpa upiDBo^iuBjd Bun aSixa BpuBjsunajp Bjsg
jouadns upioarujsui uaqioaa anb
sajuBipnjsa ap afpuaojod jb uaiquiB) ouis 'upiaBz^aqBjjB ap opBi^ jb ajaqaa as anb

�17.SERVAN SCHREIBER, J.J.: "Le defi Americain". Denoel. París. 1967.
18."El Comercio Internacional y el Desarrollo de América Latina. CEPAL". Fondo de Cultura
Económica. México, 1964.
19.ALLENDE, S.: "Punta del Este, la nueva estrategia del imperialismo". Edit. Diálogo. Montevideo,
1967.
20.SHILLING, P.: "Brasil para extranjeros". Editorial Diálogo. S.R.L. Montevideo, 1966.
21.FURTADO, C: "América Latina y la hegemonía de EE.UU.". Época. 17 de enero de 1966 y
siguientes. Montevideo.
22.Estudio de "L'Union des Industries de la Communauté Européene". Centre de Recherches.
Européenes. Lausanne. 1965.
23.GARCÍA, R.: "Organizing Scientifc Research". Bulleting of Atomic. Scientists. Sep. 1966.
24.PHILLIPS MICHELSEN, O.: "Mecanismo de la aplicación de los resultados obtenidos en las
Instituciones de investigación científica". CASTALA - UNESCO. 1965.
25.MAGGIOLO, O.J.: "La investigación científica al servicio de la tecnología industrial", en "Uruguay,
Balance y Perspectivas". Cuadernos Fac. de Derecho y Ciencias Sociales. N 15. Montevideo,
1964.
26."United States reviews of National Science pólices". Directory for Scientific Aflairs. OECD. París.
1967.
27.MAISONROUGE, J.: ^Retorn^ at Nacionalismo". Conferencia en el Foro Regional sobre Europa de
la 54a Convención Nacional.de Cotn. Ext Néw \oA¿- 196Y. :*^r
". • y
28.MAGGIOLO, O.J.: "Los Laboratorios de Hidráulica en América Latina". Conferencia CASTALA.
Julio, 1965.
29.Informe final de la primera reunión del. grupo de expertos en ciencia y tecnología. Org. de los
Estados Americanos. Julio, 1967. Washington D.C.
30.BAGU, S. y GUSSONI, H.: "El desarrollo Cultural en la liberación de América Latina". Biblioteca
de Cultura Universitaria. Montevideo, 1967.

44

�y

^••V- '^••*

^ '—**t"' i- *ir*' • r -*••-—n

i

¡i—•mí.tj*- -"

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3894">
                <text> Política de desarrollo científico y tecnológico de América Latina</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3895">
                <text>Seminario sobre Política Cultural Autónoma para América Latina (marzo 1968 : Montevideo, UY) Montevideo : UR, 1969. Historia y Cultura / Universidad de la República (Uruguay), no 13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3896">
                <text>MAGGIOLO CAMPO, Oscar Julio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3897">
                <text> Maggiolo Campos, Oscar Julio:&#13;
Política de desarrollo científico y tecnológico de América Latina /Oscar Julio Maggiolo Campos..&#13;
 Seminario sobre Política Cultural Autónoma para América Latina (marzo 1968 : Montevideo, UY) Montevideo : UR, 1969. Historia y Cultura / Universidad de la República (Uruguay), no 13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3898">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3899">
                <text>1985</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3900">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3901">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3902">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="386">
        <name>AMERICA LATINA</name>
      </tag>
      <tag tagId="492">
        <name>ASPECTOS CULTURALES</name>
      </tag>
      <tag tagId="491">
        <name>DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL</name>
      </tag>
      <tag tagId="490">
        <name>POLÍTICA DE INVESTIGACIÓN</name>
      </tag>
      <tag tagId="489">
        <name>POLÍTICA UNIVERSITARIA</name>
      </tag>
      <tag tagId="335">
        <name>SOCIOLOGIA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="335" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="568">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/016ccfe4e75767ff84a76243b8546782.PDF</src>
        <authentication>b3593937440f5602f970e18e085e18a6</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3676">
                    <text>LO

?

g

o¡

ü

^

p

5!
n

a

n

O

O^

I

o

o

o
&gt;
id
O
&gt;
O

^d

�•8^JOJBA SO[ 9p BJJO^J B[ OÁnS pp OJISOdojd B OAtlJ
uaiquiBj anb B^ anb —aaqiuoq p— o^unsB ns ap ojisod
-ojd b Biauap^aj. BpBuiuuajap buii ap oaiijopuiniaaj uajsos ap bjb[3
sbui o BpBjaqqap sbui uoiauajuí eun uoa aiuatuBaiJOjsiq oiáans '^sajo[
-ba so^ ap Bjaoaj,, upisajdxa b^ osBa ns ua ouioa BAi^afqo ubi sa 'bui
-sita js na BpBjapisuoa "^^aijosopj Biíáo^odoj;uB^ uoisa^dxa v\ uaiq is
anbjod 'opBn^aaaB ajidaj ag •vaifpsojif viSojodo^juv BpBuiB[{ B^ uoa
opBniuaaB aiida^ as osBa ^^ -sajto^A so^ ap Bijosopj 'opotu ns b 'uaiq
-uibi aaa^q anb sb^jo BJBd 'souaui o\ aod 'BAijaBJjB aiuauíessasa A SBia
-uapuaj SB^aaia ap b}i.ioabj aA^anA b^ anb zijbui o uoiaBuojua eun bia
-Bpoj BAjasuoa t4saj[O^BA so[ ap Bjjoa},, uoisajdxa b[ 'Bapojsiq Biauapaa
-oJtd ns aod 'oqoaq ap íoidtauud ua o[os oaa^ *SBpoj b seprefiqoa BJBd
'BUiajaop ap o uoiaaaatp ap op^uas aamb^Ena ap BpBauBs oidiauíad ua
opis Bq 'Bi^o^oixB uoa biuiiuouis ua 'aauBa^ fanbB uoa asaauoduii ^y
so^ aaqos Baiapai uoiaBiuaiao JB[naxiaBd min apsap Bjsandtuí
A Bjsandoad aas b ouia 4Baijoso[ij buibj eun ap uoiaBuituouap
otuoa 'ttsaao[BA so| ap Biaoaj,, / 'opliuafa aod 'odtuaij oajsanu u^
• Biauajsixa
B[ B oqaaaap ns oprapui 'Buqdiasip b^ ap buisiui uoiadaauoa b^
ap ^iauBjsns o[ oanf ua Bjsa 'uoiaBuituouap bj ap jbuijoj uoi^sana
B[ ap sBj;ap anb a^^aaSB oiaBsaoau sa SBuady ^BdiaiiaBd as BiABpo}
anb ap ^njiaidsa BaajspunB b^ ap oipatu ua sBpBzipsaaAiun X SBpiSans
sauoiaBuituouap ap osbo ^a ua oiubi sa o[ oj^[ 'Baoda enn ap a^uaiq
-tuB p ua o epnasa eun ap ouas \a ua Bunjaoj aouaiu o joXbui uoa
opB^^jq aaqBtf ap sandsap 'bijoso^ij b[ ap oaiao^siq ouiuiBa pp BaaA
bj b opBpanb ubi| anb isoai- a sd^Soj- SBSoaatunu ap os^a p ua oíaojou
uaiq sa oinppi ojs^ "odaana p Baquios B| oiuoa opsad uba3[^ 'sB^sand
-oad ops o 'sejsand sauoiaBuiiuouap SBun^p anb uauo ap osituoad
-taoa p aod 'saaaA sbjjq 'Baija 'BOisijE^aiu 'Baiáo[ oiuoa 'sapuoiaipBjj
sbui sb[ ap une 'Baijosopj biubj o Buqdiasip eun ap uoiaBuunouap
B^ b Bp a\ as 'Bjaoa^ eun o upiaaaaip eun apsap 'anb uoixa^ui aBpaii
-aBd ^\ aod 'saaaA sbu^ 'bia opfop eun aod 'ajuatuBiaijdaaqns asaianp
-oajuí 'oSa^quia uis 'apns pBpipiaaed B^q *apuaadtuoa anb sauoi^sana
sb^ ap ojisodoad B painau o BAijafqo sa 'oaijosopj aaqBS pp
-sis b| ua 'Buqdiasip enn ap js ua uopBuiuiouap b[ 'oidiauíad

¿VDLlOSOILi VI^010J0HJLMV VI

HOd?

�Momento capital en la promoción contemporánea de la expresión
antropología filosófica —de la expresión, no de la materia que de
nomina— lo constituyó la obra de Scheler El puesto del hombre
en el cosmos, 1928, anticipo y anuncio de una obra mayor, a titularse
precisamente Antropología filosófica, ya expuesta en cursos, que no
alcanzó a publicar. Introducía al tema con su conocida distinción de
tres preexistentes antropologías, teológica, filosófica y científica. Nin
guna lo satisface, considerando quebrantados los tres círculos de ideas
tradicionales a que respectivamente corresponde cada una. Se propo
ne por ello elaborar una nueva. Pero desde el principio la vincula
a una de aquellas tres: "me he propuesto el ensayo de una nueva
antropología filosófica sobre la más amplia base". Su ensayo tendrá
de común con la antropología filosófica clásica, lo que a su juicio es
esencial de ésta: el reconocer y fundar para el hombre un singular
puesto metafísico en el cosmos, un puesto aparte. Por eso es también
antropología filosófica, sólo que erigida sobre bases más anchas.
Ese rasgo definidor para Scheler de la antropología filosófica,
la hermana por otro lado con la teológica. Tácita, aunque no expre
samente, lo tiene en cuenta desde que ordena en seguida su discurso
en función de dos conceptos de hombre, que llama el sistemático
natural y el esencial. El primero, referido a "un rincón muy peque
ño de la rama de los vertebrados", resultaba ser el propio de la
antropología que había llamado científica; el segundo, "que conce
de al hombre como tal un puesto singular incomparable con el que
ocupan las demás especies vivas", venía a ser el propio de las antro
pologías que había llamado filosófica y teológica. Atendiendo a esa
sola nota decisiva, y por tanto en el plano más general de la respec
tiva conceptuación, la antropología teológica queda implícitamente
subsumida en la filosófica. Todo el desarrollo de Scheler toma enton
ces el sentido de una polémica contra las explicaciones del hombre
que no se ajustan a lo que entiende ser el concepto esencial de éste,
llevada a cabo en nombre de la antropología filosófica. Aquí empie
za un gran malentendido que circula por su obra y se extiende des
pués profusamente en la filosofía contemporánea.
El término antropología, escasamente usado con distintos restrin
gidos alcances por filósofos clásicos, como Malebranche, Leibniz y
sobre todo Kant, se impuso hacia mediados del siglo XIX en el cam
po de la ciencia positiva, con un significado nuevo. Antropología, a
secas, vino a ser la ciencia del hombre, o si se quiere de la especie
humana, como rama de la zoología. Aun cuando desde el comienzo
pusiera a contribución disciplinas como la prehistoria, la arqueología,
el folklore, la lingüística, la etno^rafía, la sociología, su carácter de
ciencia natural era obvio, desde que dichas disciplinas del orden de
la cultura, caían también entonces bajo la conceptuación naturalista.
En nuestro siglo, al abrirse paso la distinción metodológica entre cien-

�cia natural y ciencia cultural, se ha sentido la necesidad —aunque
no siempre— de distinguir entre antropología natural o física, y an
tropología cultural o social, sin salir del plano científico positivo.
Prescindiendo de la rica problemática lógica y epistemológica que
de tal modo se plantea en ese mismo plano, así como del equívoco
que resulta cuando la antropología cultural es entendida como antro
pología filosófica, o a la inversa, queda en cualquier caso en pie
que toda esa antropología —antropología a secas, o antropología na
tural más antropología cultural positiva— es propiamente la antro
pología científica.
¿Era exactamente eso lo que Scheler entendía por antropología
científica, distinguida de las teológica y filosófica? Aparentemente
sí. Pero al no admitir en la antropología filosófica sino aquellas doc
trinas que se atienen al mencionado concepto del hombre que llama
ba "esencial", automáticamente quedan relegadas a la antropología
científica todas las doctrinas del hombre que interpretan a éste como
una pieza del reino animal y por tanto del mundo de la naturaleza,
"un producto final y muy tardío de la evolución del planeta Tierra".
Sólo tiene el carácter de antropología filosófica la que de un modo u
otro legitima el concepto de hombre que no sólo lo separa sino que
"lo opone del modo más riguroso al concepto del animal en gene
ral." Concluía Scheler al final de su obra: "La misión de una antro
pología filosófica es mostrar exactamente cómo la estructura funda
mental del ser humano, entendida en la forma en que la hemos descripto brevemente en las consideraciones anteriores, explica todos los
monopolios, todas las funciones y obras específicas del hombre." (1)
Las filosofías naturalistas, naturo-vitalistas o naturo-culturalistas del
hombre, por más que sobrepasen a la ciencia positiva, quedan exclui
das de la antropología filosófica así entendida.
No se trata de una eventual impropiedad de lenguaje. Se trata
de que en su origen la antropología filosófica surge adscripta a una
particular dirección o tendencia en la concepción filosófica del hom
bre, con la que aspira a identificarse. Se repitió así lo ocurrido en la
tradicional distinción en la teoría ética entre moral filosófica y moral
empírica, tan filosófica, al fin, ésta como aquélla. Cierto es que como
en el caso de la teoría de los valores, rápidamente se saneó ese vicio
de origen, volviéndose la antropología filosófica campo neutral. Pero
no del todo; el saneamiento ha sido más lógico que psicológico. Aque
lla malformación congénita de la expresión nubla a menudo su obje
tividad, asociándola consciente o inconscientemente a un punto de
vista: el del radical —metafísico— dualismo de lo natural y lo humano.
Que sea singular, con relación a la planta y al animal, el puesto

(1)

M. Scheler, El puesto del hombre en el cosmos, Introducción y cap. VI.

�del hombre en el cosmos, se revela a la menos comprometida, a la
más inocente descripción fenomenológica de la realidad. Es para la
conciencia ingenua un dato primario de su praxis tanto como de
su representación. Lo que quiere Scheler es proporcionar a esa sin
gularidad un fundamento metafísico, legitimar el singular puesto me
tafísico del hombre. Y entiende por tal, lo radicalmente irreductible
de su esencia a los otros seres naturales, por su participación en un
orden que trasciende al de la naturaleza. Era, desde luego, el punto
de vista de los espiritualismos tradicionales, anteriores a la revolu
ción de la moderna ciencia de la naturaleza que culmina con el
estallido del evolucionismo biológico. Tomando en cuenta esta revo
lución, busca un recinto que le sea inaccesible, protegido por el foso
de un insalvable biatus ontológico entre lo humano y el resto. Lo
desplaza todo lo que puede para hacerlo más profundo. No está en
el seno de lo biológico, escindido que éste fuera en vida animal y vida
humana; tampoco está entre lo biológico y lo psíquico, identificados
por él como las dos caras de una sola y misma vida; tampoco, en
el seno de lo psíquico, conforme a la caduca distinción clásica por
la ausencia o presencia de la razón. La antítesis decisiva, la gran
cesura ontológica, es la que separa a la vida —entendida como rea
lidad bio-psíquica— del espíritu. Lo esencial del hombre, lo especí
ficamente humano es el espíritu, en la consabida conceptuación scheleriana por la libertad, la objetividad y la conciencia de sí mismo.
^^t Lo inorgánico es espacial y temporal; lo bio-síquico es sólo tem
poral; el espíritu no es ni una ni otra cosa: "es no sólo supraespacial
sino también supratemporaF'. Lo propiamente humano, entonces, en
esta concepción, resulta ser supranatural. Y por tanto el dualismo de
lo natural y lo humano se resuelve en dualismo de lo natural y lo
supranatural. Es precisamente para fundamentar esta forma de tras
cendencia —lo humano, en su esencia, metafísicamente trascendente
al espacio y al tiempo, y por tanto a la naturaleza— que en su origen
quedó erigida la antropología filosófica.
Más allá de Scheler, ha sido, con toda lógica, a partir de posi
ciones también trascendentistas, explícitas o implícitas, que principal
mente se ha impulsado, más que la reflexión antropológica consi
derada en sí misma, la antropología filosófica como disciplina e in
dagación autónoma y hasta nuclear de la filosofía. En distintos escri
tos ha impugnado Heidegger el planteo antropológico con ese alcance.
"La idea de una antropología filosófica —llega a decir— no solamen
te carece de determinación suficiente, sino que su función en el con
junto de la filosofía queda oscura e indecisa." (2). Sin embargo, la
extrema trascendencia heideggeriana del hombre como existente, res-

(2)

M. Heidegger, Kant y el problema de la metafísica, parágrafo 37.

�pecto al propio ente en cuanto tal y en total, ha tenido el efecto de
exacerbar el antropologismo filosófico.
Semejante trascendenlismo contemporáneo de lo humano respec
to a la naturaleza, de lo supranatural respecto a lo natural, ha ve
nido a reemplazar, a partir de la existencia del hombre, la vieja tras
cendencia de lo sobrenatural respecto a lo natural, a partir de la
existencia de Dios. La antropología se pone así en camino de resultar
para la filosofía lo que fue en su hora la teología. Los dualismos
hombre y naturaleza, u hombre y mundo, en lugar de los dualismos
clásicos Dios y naturaleza, o Dios y mundo. El hombre —dirá Scheler— objetiva todas las cosas y entre ellas también a sí mismo, "par
tiendo de un centro situado, por decirlo así, allende el mundo tempo-espacial". (3).
Bajo el tradicional signo teológico, a los términos de lo natural
y lo sobrenatural correspondían el orden de la naturaleza y el orden
de la gracia. Bajo el contemporáneo signo antropológico, a los tér
minos de lo natural y lo humano han venido a corresponder el orden
de la naturaleza y el orden del espíritu o de la cultura. El ayunta
miento que todavía aparece en títulos de Malebranche y Leibniz, de
naturaleza y gracia, se venía dando desde desde muchos siglos atrás
con la misma espontaneidad filosófica con que hoy hablamos de
naturaleza y cultura. Decía Leibniz: "La naturaleza misma conduce
a la gracia, y la gracia perfecciona a la naturaleza sirviéndose de
ella." (4) Secularizada la frase, puede hoy sustituirse en ella, no sólo
sin inconveniente sino hasta con la ventaja de la certidumbre posi
tiva, la palabra gracia por la palabra cultura: "La naturaleza misma
conduce a la cultura, y la cultura perfecciona a la naturaleza sirvién
dose de ella". En sí misma, la frase así resulta justa. Pero si se en
tiende la cultura al modo scheleriano, como obra de un espíritu supraespacial y supratemporal, guiado por esencias axiológicas igual
mente ajenas al tiempo y al espacio, no se está muy lejos de confun
dirse lo supranatural con lo sobrenatural, y la cultura, imantada de
tal modo por la trascendencia, con una nueva forma de la gracia.
Espíritu, valores, persona —cifras de lo supranatural— son al fin
para Scheler la propia deitas luchando por su realización. Y siendo
ése para él, el desenlace de la antropología filosófica, vienen a ac
tualizarse con un sentido inesperado las palabras del mismo Leibniz:
"(Dios) se humaniza y tolera antropologías". (5).
Cuando la metafísica clásica moderna cristalizó en la sistemati
zación wolffiana de psicología racional, cosmología racional y teolo-

(3)M. Scheler, lug. cit., caps. II y V.
(4)Leibniz, Principios de la naturaleza y de la gracia ^undados en razón,
parágrafo 15.
(^) Leibniz, Discurso de metafísica, parágrafo 36.

�gía racional, el primero de esos términos pudo ser con más armonía
lexicográfica, "antropología racional" (el propio Kant llamó antro
pología teórica a la psicología empírica). El trilogismo de alma, mun
do y Dios, era en el fondo el de hombre, mundo y Dios —antropos,
cosmos, teos—, puente de pasaje histórico del tradicional dualismo
teológico de Dios y mundo, al contemporáneo dualismo antropológi
co de hombre y mundo. En este último dualismo, tal como aparece
en las tendencias trascendentistas, la noción de "espíritu" está desem
peñando un papel análogo a la de "alma" en aquella metafísica
clásica. Cierto es que no se recae en el sustancialismo. Pero con todo
rigor se separa al espíritu, es decir al hombre en lo que se considera
su esencia, de la naturaleza, es decir del mundo. El paralogismo de
la vieja psicología racional (o, digamos, antropología racional), en
juiciado por Kant, ha venido así a metamorfosearse en lo que se
puede llamar "el paralogismo de la antropología filosófica". De la
antropología filosófica, en cuanto la calificación misma de filosófica
cumple una función de soporte doctrinario análoga, por distintas que
sean las gnoseologías respectivas, a la de racional en la metafísica
clásica.
También como en la crítica kantiana el paralogismo genérico se
descompone en paralogismos particulares. Pero todos arrancan de la
radical falsedad de una premisa convertida en inconmovible axioma
hasta en el campo de los estudios positivos: la de la inespacialidad
de lo psíquico. Los fenómenos psíquicos, sector subjetivo de la ex
periencia, sólo participan, se dice, de uno de los marcos de ésta: el
tiempo. La inespacialidad de lo psíquico, la ensancha todavía Scheler
hacia abajo para abarcar a lo biológico. La vida, que reúne en una
identidad a lo orgánico y lo psíquico, se manifiesta en procesos sólo
temporales, y por tanto inespaciales. Relegada exclusivamente a lo
inorgánico una de las coordenadas del orden de la naturaleza, el es
pacio, se facilita el salto que relega también al tiempo: el espíritu,
montado sobre lo psíquico, ese espíritu al cual debemos la conciencia
moral, el mito, la religión y la ciencia, pero también según el mismo
Scheler, las herramientas y las armas, ya se vio que "es no sólo supraespacial sino también supratemporal".
Nada más ilustrativo, para no hacer aquí otra clase de confronta
ciones doctrinarias, que la inmediata reacción de Hartmann contra
la exageración scheleriana. Por un lado, hacia abajo, devuelve la espacialidad a lo orgánico o vital, no identificado como en Scheler con
lo psíquico; por otro, hacia arriba, devuelve la temporalidad a lo
espiritual, no obstante distinguirlo también, como Scheler, de lo psí
quico. De ese modo entiende recuperar su realidad: "el espíritu no
está fuera del mundo real sino que por entero le pertenece: tiene su
misma temporalidad". Esa reacción venía a serlo a la vez contra la
"antropología filosófica" como especulación autónoma. Mantiene Hart-

�mann el tema del hombre en los cuadros de la ontología, de donde
que su "nueva antropología" no sea más que un apartado de la "nue
va ontología". Si el espíritu se distingue de la mera psique, no es
como en Scheler lo metafísicamente esencial del hombre, desde que
"en la época temprana del género humano, la conciencia ha existido
durante períodos geológicos enteros, sin el lujo del espíritu." (6)
Pero, con todo lo enérgica que es, la reacción de Hartmann —y
aquí está lo especialmente ilustrativo de ella— se queda a mitad de
camino, por el aferramiento al dogma de la inespacialidad de la psi
que, y con mayor razón del espíritu, trasmitido bajo la forma de
dogmatismo ingenuo, de la conciencia natural a la conciencia filosó
fica. Capitalísima es, sin duda, su nivelación del hondo foso ontológico
scheleriano entre psique y espíritu, en cuanto hacía saltar a este últi
mo del gozne del tiempo. La distancia entre ambos términos se ha
allanado, desde que lejos de ser supratemporal el espíritu, no es
más que un novum introducido en el curso temporal del psiquismo,
sin afectar la temporalidad de éste. El advenimiento del espíritu, por
otra parte, no es lo que diferencia al hombre del animal; la psique
no espiritual, siendo, desde luego, propia de la animalidad, llega a
abarcar también una dilatada etapa primitiva de la existencia real de
la humanidad. Es a cierta altura del desarrollo del propio psiquismo
humano, que aquel novum se introduce. Pero Hartmann cava otro
foso en otro sitio, entre lo orgánico y lo psíquico. El foso resulta de
la brusca interrupción de la espacialidad a esta altura de la jerar
quía ontológica: lo físico y lo orgánico están en el espacio y en el
tiempo; lo psíquico y lo espiritual, sólo en el tiempo.
Radical escisión de la realidad en dos sectores superpuestos: el
tempo-espacial y el sólo temporal, cada uno incluyendo dos de los
que son para Hartmann cuatro fundamentales estratos ontológicos,
materia y vida, psique y espíritu. Devolviéndole con toda lógica la
espacialidad a lo orgánico, pero no pudiendo, por otra parte, rom
per con el inveterado dogma ingenuo de la inespacialidad de lo psí
quico, es llevado a escindir profundamente lo orgánico y lo psíquico,
donde Scheler, lejos de reconocer cualquier clase de hiatus, establecía
la más absoluta identidad ontológica. En este juego de desacuerdos se
centra y objetiva una dificultad en la que convergen la vieja y la
nueva filosofía del hombre, y también del ser. Esa dificultad, sosla
yada, es la que resulta de desdoblar el tiempo en dos sectores: uno
inmanente al espacio y otro que lo trasciende. En esto se restablece
entre aquéllos una concordancia (en el error) que es más decisiva que
todas sus discrepancias anteriores. Puesto aparte lo real supratemporal,
que Hartmann no admite, atendida sólo la temporalidad admitida por

(6) N. Hartmann, La nueva ontología, caps. III y IX.

�8
ambos, la desdobla uno haciendo el pliegue en la articulación de lo
inorgánico y lo vital, y el otro en la articulación de lo vital y lo
psíquico. La desdoblan ambos a diferentes niveles ontológicos, pero
ambos la desdoblan. Para ambos queda hacia abajo una temporalidad
solidaria de la espacialidad, y hacia arriba una temporalidad inespacial, una temporalidad que se aligera liberándose del lastre del es
pacio. Naturalmente que en esto no hacen más que mantenerse en
un punto de vista común a muy diversas filosofías.
En lo explícito, el tiempo no deja en ningún caso de ser uno.
Incluso se detiene Hartmann a refutar expresamente los pluralismos
de la temporalidad, defendiendo con energía la unidad del tiempo
real. (7) Es siempre el mismo tiempo el acompañado hasta un nivel
x por el espacio, y luego abandonado por éste. En ese nivel x el es
pacio queda rezagado y el tiempo prosigue su ascendente marcha ontológica. Con la sola diferencia de la localización de ese nivel en
que la espacialidad se suspende, concuerda con ello Scheler. Pero im
plícita, ya que no explícitamente, importa ello el establecimiento de
una dualidad que se superpone a la de espacio y tiempo y resulta más
decisiva. Es una dualidad interna al tiempo mismo: la de un sector
a y un sector b del tiempo, el primero no separado del espacio y el
segundo separado de él.
En cualquier caso semejante desdoblamiento tendría que reque
rir una previa teoría del tiempo en sus relaciones con el espacio. Tan
to más tendría que requerirla en el cuadro mental creado por la
ciencia contemporánea, que ha establecido la más estrecha interde
pendencia entre ambos términos, hasta reducirlos matemáticamente a
una sola noción; la de espacio-tiempo. En esta noción compuesta el
tiempo aparece como una dimensión más del espacio y por tanto co
mo accesorio a él. Para las doctrinas que desdoblan al tiempo, ten
dría que ser ése solo el tiempo del sector a. Por encima, el tiempo de
la temporalidad pura, inespacial o supraespacial. En suma, un tiem
po trascendente y superior al espacio-tiempo. Para Hartmann, de ese
tiempo participa gran parte de la animalidad, si bien no toda ella,
porque sólo le reconoce psique a las especies animales con cierto gra
do de desarrollo. Para Scheler, participa toda la animalidad y aun la
planta, porque ya desde ésta hay bio-psiquismo inespacial. Ni para
uno ni para otro, entonces, deja ese tiempo de comprender ya un
importante tramo de la naturaleza no humana. La línea por donde se
produce el pliegue que lo separa del espacio-tiempo, no serviría en
ningún caso para trazar la frontera que separa al hombre de lo que
no es él. Esto reduce enormemente la significación ontológica del
pliegue, considerado desde el punto de vista antropológico. Pero eso
mismo lo vuelve más enigmático y en definitiva más inadmisible.

(7) N. Hartmann, Ontologia, I, cap. 28, c) .

�Pocos prejuicios más pertinaces, y a la vez más graves, en la his
toria de la filosofía, que el que sustrae del espacio a los fenómenos
psíquicos. Los fenómenos y procesos psíquicos son tan espaciales co
mo temporales, en la misma forma en que los fenómenos y procesos
físicos son tan temporales como espaciales. No se trata de que, en
cuanto fenómenos, los físicos y los psíquicos sean idénticos, tesis tan
cara a los espiritualistas de la identidad como a los materialistas de
la identidad. Tampoco se trata de que los fenómenos psíquicos sean
espaciales porque del punto de vista de la intencionalidad, hagan re
ferencia al espacio, de afuera hacia adentro en la percepción y de
adentro hacia afuera en la acción. Se trata de que los fenómenos psí
quicos son intrínsecamente espaciales, tanto como temporales. Los
procesos del psiquismo, lejos de transcurrir sólo en el tiempo, trans
curren en el espacio tanto como en el tiempo. Y es un solo y mismo
transcurrir del psiquismo el que acontece a la vez en el espacio y
en el tiempo. Acontece a la vez en el espacio y en el tiempo, ya por
la sola razón de que espacio y tiempo no son, ellos mismos, entida
des separables. El espacio supone siempre al tiempo y el tiempo su
pone siempre al espacio. No se hablaría de fenómenos espaciales no
temporales; tampoco debe hablarse de fenómenos temporales no es
paciales.
Todo arranca de la consabida identidad tradicional de espacio y
extensión. De donde, el férreo silogismo: todo lo espacial es extenso;
los fenómenos psíquicos no son extensos; luego, los fenómenos psí
quicos no son espaciales. El error de la premisa mayor radica en
ser sólo parte de la verdad. Todo lo espacial es extenso, pero a la
vez intenso, del mismo modo que todo lo temporal es intenso, pero
a la vez extenso. Ex-tensión e in-tensión, o simplemente tensión, son
dos caras de una sola y misma realidad, de lo real. La temporalidad
del espacio en cuanto extensión genera el orden de la simultanei
dad, o sea del al-mismo-tiempo; la temporalidad del espacio en cuan
to tensión, genera el orden de la sucesión, o sea del antes-después. La
espacialidad temporal extensa, del orden de la simultaneidad, es ex
terioridad; la espacialidad temporal intensa, del orden de la sucesión,
es interioridad. No se trata de un dualismo de la espacialidad, de la
coexistencia de dos espacios, así como no se trata de un dualismo
de la temporalidad, de lo coexistencia de dos tiempos. Se trata de
un solo y mismo espacio, siempre temporal, que por un lado es
exterioridad y por otro interioridad.
La interioridad no es siempre subjetividad, en el sentido del
sujeto psíquico: en lo estrictamente físico hay ya una interioridad
intensa de la exterioridad extensa, por donde fluye la temporalidad.
Con mayor razón la hay en lo vital. Esta interioridad se convierte
al fin en subjetividad al nivel ontológico de lo psíquico, por la in
troducción de la conciencia; pero se convierte en subjetividad sin

�10
dejar de ser, en el espacio-tiempo, la interioridad intensa de una
exterioridad extensa. En este caso, lo es del organismo bío-psíquico,
irreductible diferenciación morfológica de lo real. Lo psíquico, sea
humano o infra-humano, es la interioridad subjetiva de una indivi
dual forma espacio-temporal; él mismo, entonces, tanto como tem
poral, espacial. La admisión de esta herejía de la espacialidad de lo
psíquico, reclama como condición previa, la de la herejía inversa de
la interioridad de lo espacial, aún en los niveles pre-psíquicos y previtales de lo estrictamente físico. Sin remontarnos ahora a Leibniz,
en este camino ha puesto la física nueva, a través de los pasos teóricos
del átomo, de la relatividad y sobre todo de los quanta. El clásico
lugar común de la temporalidad de todo lo espacial, recibe un nuevo
sentido, que exige, aunque sea también con un sentido nuevo, la es
pacialidad de todo lo temporal. Espacialidad, por tanto, inclusive de
lo psíquico, mientras no se quiera sustraerlo también al tiempo, como
en el caso del "espíritu" scheleriano.
Por ser espacial tanto como temporal, por ser siempre una pecu
liar manifestación in-tensa de lo ex-tenso, todo fenómeno psíquico tiene
un aquí tanto como un ahora. Hay un aquí de la percepción, que no
es el aquí del entorno físico percibido: es el aquí del lugar del espa
cio en que se desarrolla subjetivamente el proceso perceptivo, no dife
rente en esencia del aquí de la intelección, de la volición o de la emo
ción. El proceso afectivo, el volitivo y el intelectivo, acontecen, tanto
como el proceso perceptivo, sobre el soporte de un organismo que no
sólo está en el espacio sino que es espacial él mismo. De ahí deriva
imperiosamente el aquí de lo psíquico, que no consiste, sin embargo,
en el mero aquí de los procesos fisiológicos u orgánicos respectivos,
aunque éstos constituyan su inevitable supuesto. Lo psíquico, en
cuanto tal, posee siempre un aquí, porque es intrínsecamente espacio,
espacio vivido.
Para la incomprensión de la espacialidad de lo psíquico en la
filosofía contemporánea vino a ser tan influyente como la rigurosa
contraposición cartesiana de pensamiento y extensión, la no menos
rigurosa identificación bergsoniana de la psique con la duración, en
el sentido de tiempo real, concreto, vivido. Parte sólo de la ver
dad. Hay un tiempo interior que posee esas notas, en contras
te con el tiempo exteriorizado, físico-matemático. Pero tan "da
to inmediato de la conciencia" como ése, es el del espacio inte
rior, igualmente real, concreto y vivido, y con las mismas conse
cuencias. Si el tiempo interior es duración vivida que no se puede
medir, el espacio interior es extensión vivida que tampoco se puede
medir. Tenemos que salir de nosotros mismos para medir el espacio,
del mismo modo que tenemos que salir de nosotros mismos para me
dir el tiempo. No se confunde por esto el espacio vivido con el lla
mado espacio vital, en el sentido de ámbito exterior de la praxis, del

�' (O^ ^ 61 sojE-iS^jed 'HIXX "dB^ 'n qrj 'oumuntf oju^iuiipuaju^ \3 ^xqos oíídsu^j
'3^J3O^) ,/[0IDEds3 ¡3 lis] OJUStUITAOUl U3 1^-MSS EUqB 11S oduiSIJ 3S3 OpOJ SJUE.inp Snb
'pBpjSA UO3 'SSJISSp 3p3Ild 3nb O313 A ^BA^JJ O[ 31lb OUEqE3 \3 O SqDOS J3 Sllb JEn^t
|B 'S3JpUOq[ A pjOJXO 3JJU3 sfEIA |3 OpOj SlUE-inp OI^IS 3p BpilUI SlUSUISlUEtíUOS
snb 'odisns ns b epiun bjss S3nd 'jsqes sp sousui spsnd ou A 's^jpuo^ U3 sjss
SBi)U3ioi 'pjojxo U3 odasn^ ^n J3AOUI o .tBsu3d spsnd buije ns ^nb buiSeuii sipcj^
(•••) 'ojjo pp oun p 'o^usiuiEfoiE ns o uppEunxoadE ns 'oiusiuiiaouj ns .nqssuos
spsnd 3S opoui 3S3 sp A 'sntuídss sop 3.UU3 epunisip sp oiqiues un A epuBjsip
Eun Jiq^^uoD 3ju3uiEjj3p ^p^nd oun 'sojund sop 3.UU3 EpuB^sip bs3 op oiqujE3 un
O 'BOUE^Sip E^J3U EUn JBJ3piSUO3 3p3nd OU1EIU31EUI Utl IS \ O^U3TUIIAOUI 3p ZEdE3
ss snb 3^J3ns jbi sp ^oiusuu odjon^ p ss oj ouio^ 'odjsns ojuo b opsds^j Ei^uEjsip
sp jEtquiES sp z^dBS ubj ss s^usuiBjnSss 'jesj jss un "odjsns mi snb ^EnSí je ss
BuqB iui ouios snbjoj •oquijut nqjjdss pp inbB ojqEq ou snbaod 'soquij sniujd
-ss soi SOPJ B jeSiij sp oiquiE^ JinqijjB sp sousui opsnd ou 'ssjJBd sESJSAip us sod
-rasn sosjsaip us UEJsdo sniuídss so[ snb A 'usjss spuop us ouis JEJsdo uspsnd ou
'sodisns soi 3n^ ouisiui o[ 'smujdss soi snb opusiuiApB A 'osodsi us u^iss Ejspisuos
ss snb ssjss sojjo b o^ssdssa EpuB^sip sp oiquiB^ s^i B[ ouis 'ojusiuitaoiu pp Bspt
BJ^ Bun^uiu o3usi ou ouios 'snb.iod ínjuídss jb nszoususd [ojaBdss p us] pBpqiAoui
bi snb BSEq oA snb oub.uxs BSzsjBd pns bj jod uqzEJ BunSuiu Anq o^,, -.^^jo^ us
EpBinSipjd s^usuiEJBp Eqmss 'sopsdsE sns sp soun.8|E us 'snb opisp joj (^)

'pnitj[B A pnjijBj 'pmi^uof ap s^Disep ss^BiDedsa SBpnuapjoos sbrastra
8B^ a^nput BOidoj a^uBfaraag (g) 'pBpt^jodraaj ns ap uoiaBjaptsnoa b^os
oiuBna ua 'oompuo Bjara ns tbá ou á 'pBpi^iaBdsa ns ap uotaBJaptsnoa
ojuBna ua 'oatnbisd oj ap voidpj eun ji^e aQ -aj^saj^aj asBq ts\ apsap
uBatunuioa as \^ uoa anb so^anbe ap bj ua A BjnBuoiusoa jap Btauata
•uoa bj ua uaaaiuoaB anb 'uoiooraa A uoiaa^ ^uoiaaaja^uí ap soatnbisd
souaraouaj sofajdraoa soj uBuotaBjai as jBiaBdsa BtauB^sip araaoua b
íodraaij ja ua anb zaA bj b oiaBdsa [a ua npuvjstp ap uoiaBjaj eun Av\\
'ojubj oj jod 'soainbjsd souaraouaj sojut^stp soj a^iu^ 'BZBjdsap as
o BZBjdraa as od^ana ja apuop —otJBjaunjd-Bjjxa aiuarajBn^uaAa uatq
-uibi ajuBjapB ua Bjoq^ ap A— otJBjauBjd oijts jb ajatjaj anb 'optAtA
souara ou nibv ojio A íjBjqajaa Bzajjoa bj ap aABja bj uoa 'soajus^ soj
X SBjaosjA sbj b *ojjsoj jap aABja bj uoa 'jatd bj X sojnasnra soj apsap
odjana ja uajjoaaj sajBiasdsa sauotaButuijaiap ssXna 'ínbv opiAiA un
oarabisd oj BJBd Xbjj *ajsa b apuatasBJ] anb ja ua X odjana jb aiuau
-Braui otaBdsa ja ua 'ajuaiujBtOBdsa vzijdooj as Btauatauoa ap opiua^uoa
PX ' sauotaB^ouuoa SBtnap sbj SBpoj 'iqB ap jpjBd y "JBSnj 'otjis
*sn)ts ap 'uotaBnjis ojqBaoA jap Boi^ojoraija zibj bj b arajojuoo *oio
-vdsa /a ua upiavnjis outuuaj jaratjd ua 'onptAtpui ja BJBd sa 'boxja
'jBjnjjna - otaos 'Batjojsiq 'jBnjtjtdsa 'Batnbtsd 'jbjia upionnjis vj
•otaBdsa jap Bjsoa b odraatj jap uotaBztSojojuo bj ua 'opiBa Bq as
otnoa ^ja^a uts BjauBtu bjjo ap jas Bjjpod ou ]^ #odraatj ja X otaBdsa
jap bj BtauaAtA Brastra X bjos eun sojjosou ua sa íojob orastra ja jod
X odraaij ja soratAtA anb ua bcujoj Brastra bj ua ota^dsa ja ajuauíBu
-jajuí soraiAt^ "anbtsd bj Bjjasut as 'ajjanra bj b ojuatratasu jap 'anb
ua oatjojstq a oatrasoa odraaij jap ojuara^BJj janbs ap optjuas ja ua
odwan ja uoa opiata odiuan j^ apunjuoa as ou anb opora orastra

TI

�12
como datos integrantes de la localización de posición, si bien no, en
su caso, de configuración. Para la nueva física, en la micro-escala, la
localización espacial de posición es rigurosamente dependiente de la
temporal de instante. Del mismo modo, a la inversa, sin esas coorde
nadas de posición o situación, queda idealmente flotante, carente de
efectivo soporte real, y en definitiva de sentido, la sola determinación
temporal del momento del fenómeno psíquico. (Cualquiera sea el cri
terio de distinción entre lo meramente psíquico y lo psico-espiritual o
espiritual a secas, la tempo-espacialidad de éste o éstos, es inseparable
de la de aquél).
Una tópica psíquica, así entendida, se relaciona con la tópica física
antes que con la tópica lógica en el sentido aristotélico. El "lugar
psíquico", tiene que ver con el lugar físico, en cuanto ambos lo son
de objetos reales, antes que con el lugar lógico, que lo es de objetos
ideales. Y tanto, que aquellas coordenadas cartesianas de longitud,
latitud y altitud, tuvieron su antecedente en las aristotélicas de de
lante y detrás, derecha e izquierda, alto y bajo, verdaderas referencias
del espacio psíquico, más que del espacio físico, del espacio vivido,
más que del espacio matematizado. No es así extraño que si la tópica
física ha desembocado en la ciencia moderna en el discontinuo espa
cio-temporal de los quanta de acción, la tópica psíquica reproduzca
su modelo con el discontinuo psíquico en el espacio, a la vez que en
el tiempo, de las unidades dinámicas que son las conciencias como
tales. No se trata de fisicalismo de lo psíquico; se trata de que en el
indivisible espacio-tiempo, y por tanto en la naturaleza, a partir de
la multi-/orme materia en creciente y abierto proceso de concienci^don, se encierra el enigma del ser del hombre.
La antropología filosófica, en el carácter de disciplina diferen
ciada, surgió con Scheler para dar expresión a una determinada teo
ría del hombre que quiso ser la antropología filosófica. En esa teoría,
la autonomía de la reflexión sobre el hombre como reflexión sobre
su esencia ontológica, tiende a hacer de la antropología filosófica la
philosophia prima, subordinándose a ella el resto de la metafísica.
Para ello se funda en un a priori concepto del hombre. La tentativa
así tenía que fracasar. Exorcizada de esa intención, la antropología
filosófica, expresión en sí misma neutra, queda en pie, legítimamente,
como el sector de la ontología que toma a su cargo la auto-reflexión
sobre el hombre, sin excluir de antemano el punto de vista para el
cual éste no tiene modo de reconocerse trascendente al orden tempoespacial de los otros entes reales. Es decir, naturales.
Arturo Ardao.

�i 1

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3677">
                <text>¿Por qué la antropología filosófica?</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3678">
                <text>ARDAO, Arturo </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3679">
                <text> Ardao, Arturo 1912-2003.:&#13;
¿Por qué la antropología filosófica? /Arturo Ardao..&#13;
   Montevideo : Facultad de Humanidades y Ciencias, 1963..&#13;
  12 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3680">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3681">
                <text>1963</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3682">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3683">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3684">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="466">
        <name>ANTROPOLOGÍA</name>
      </tag>
      <tag tagId="7">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="310" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="541">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/d473ce57a5073bd52c6c54354f51d0ba.PDF</src>
        <authentication>6d8a2e13dddefdf19e644c51dceb17cc</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3437">
                    <text>— 81 ~
•E^jau^sx Btuoipi
jap oiuaitupouoa joíatu un Bjsd oijEsaaau ubi 'jBijajBiu osotjea asa ap uppanpBjj X U90
-dijasuBjj b'j EpB3i[qñd anj ou unB' X soub sias isBa 'saaucnua apsap 'opBSEd' UBq oja^
•¿pi8;jip A opBziuBgjo Biq^q ja añb 'jBuoipiJaiu jnqntQ jap X ZIU3 BiUB^ ap
sojjojijjaj soj e '6^61 SE P ua 'sojiy souang ap p^pisjaAiuQ e{ ap BiSojodOJiuy ap jsuj
pp EDiSpiodojauE uppipadxo ej a^u^jnp 'luopaqujj f jod 'ja^sqa^ ojEJcdB un ap ajquiEjB
ua SEpEqEjS X supiSoaaj uojanj •^ uoiaspiui ap sauopuEa^ — 5 X y ' '^ojjijjod iap U90
-usa,, ej — • •^^ojijoajaui jap uppuBa^, ej — -j :sbui oaup uajsixa pBpijBaj u^ (j)
so¡ b jBsaj^^uí U9pan&lt;j ^
SOJX9) SOJ UOD UOI3BJ9J U9U9I^ 9Tlb SBTDIJOU SBUüS^B B 9^U9UJB^UníUOD
*ugpT^nunuoD b o^u^sgjd soj 'opBS^jj 9q 9nb b sopB^jns^j
-O9IX9J ií S9JB9pBraBj^ SOJ9I|9I^ SIUJ 9p 9SBq B| 9jqoS 'S9JOU9JUB
S9UOT3BJ9jdj93UI SB| 'oSjB U9 'opiIBDIJipOUI Á OIJBjnqBDOA J9 BJBd SOJ
-U9UJ9J9 SOA9FIU OpU9^BJJX9 'S9JBIJ9JBUJ SOJS9 OpBUiraBX9 Á OpBipnjS9
^VÍ (36l 's^Jiy sou^ng 'x óu 'i *Ioa 'vuvoudwv pottstnSutf ptjo^
O9 'fpn^p oppfi^ n$ •ptuoSpjp([ p^ 9f ODpstnSufi PUid\qoA4 f¿j up)
B3^9U9SX SOipUI SO| 9p Bn^u^j Bj 9jqOS S9UOpBSlJS9AUJ SIUJ U^
•BU9SipUI J3P pBpiJBJU9UI BJ B SBU9ÍB SBS
-Ol^lJ9J SB9pi JBS9jdx9 BJBd SBS9J^UT S99OA 9p O9|dui9 \9 jod 'BJSIA
BJ9UIIjd B 939JBdB (D X (q S9UOpISOduiO9 SB¡ 9p OSOpijfIJJB Og
jod u9iqujBj 'jj oujjbs ¡^P 08 oxn9isj9A jgp upis^^^ — d
•j^^izunpj "j jod BpBDijipoui oS\v
A piuiq9 *x ^od Bq99q * "j9jsouj9Jb¿&gt;^ |9p uppDnpBJX — q
•SBIl^lJUB O^JB
9JU9UI9yqiSOd X OSIl 9S9 BJBd SBpBj^BSUO^ 'S9JBp9dS9 SBjnUJjp^ 9p BJ
-s^nduioD 'sosj9A Z9ip 9p upi^Bjjoqxg 9A9jq Bun 9p bjbjj 9 *B9dojn9
pBpiJBJU9UJ BJ 9p SOÍnj^UI UIS BUIIIU9Í? Bn^ü9J BJ 9D9J^O 9Ilb BU9^ipUI
O9UBJU0dS9 OJ9Ilf&gt;Ojd '4&lt;BZBD B| BJBd OIJOJB9OAUO9 OJUB3&gt;t
B
:sojx9j sou9nb9d S9jj XBq (i) S9j
i soj b s9jqis9DDB (jBuoipij9iu biuoSbjb^ b¡ ü9 pxq^q 9S
onb) B3J9U9SX "Bn^ugj bj 9p soDijsinSuix S9jbij9jbuj sof 9Jjug

so^x^ s^j} ^p

�a)
Este texto es el primero exclusivamente indígena, por su con
tenido y por la lengua, que haya sido hecho conocer.
Fue recogido por Juan Federico Hunziker, durante el viaje
por él efectuado, en la segunda mitad del año 1861, a la Patagonia
meridional, en compañía de Teófilo Schmid.
En Carmen de Patagones, Hunziker lo dio a Jorge Claraz que,
después de muchos años, lo remitió a Félix Outes. Este lo hizo
conocer, en 1928, en un escrito que tiene por título: tfUn texto
Aónükün'k (Patagonia meridional) para incitar a la caza, obtenido
por Juan Federico Hunziker en 1861. Publícalo Félix F. Outes,
precedido de una introducción y notas aclaratorias, publicado por
la Revista del Museo de La Plata, T. XXXI.
En dicho escrito, el autor ocupa catorce páginas y media hablándonos difusamente acerca de los métodos de caza entre los Pa
tagones y sobre la ceremonia preparatoria, y sólo en las dos páginas
finales (367 - 68) presenta lo que el título anunciaba.
A propósito de esta ceremonia, T. Schmid así se expresaba
(Manners and Customs of the Patagonian lndians, en The Voice
of Pity for South America, vol. VII (1860), p. 220, y F. Outes, op.
cit., p. 366): ^Occasionally the acting Chief will issue a verbal proclamation to tell his men to go in search of provisions. He stands
outside the tent, and speaks in a loud voice, and in a peculiar
sing-song tone. In his speach he tells them to get in theirs horses,
that all ought to go, and what direction they are to take. One may
notice that the speaker repeats many sentences twice, and that he
pauses for a short time after a few. No one pays any attention
to what the orator is saying, but each and all are going on talking
and chatting in the same way."
La proclamación que Schmid ha descrito es sin duda la que
Hunziker ha transmitido.
Al publicar este pequeño texto, F. Outes lo acompañó de una
traducción interlineal y de otra libre, ambas de acuerdo con la ale
mana, que tenía a la v^sta, hecha por el mismo Hunziker, y con las
notas añadidas por Claraz, sobre el valor de varias palabras. Ambas
traducciones de Outes se reproducen para que sea posible confron
tarlas con mi manera de interpretar estos versos.

TEXTO* Y TRADUCCIÓN INTERLINEAL
1.Nash ush haugeshc ¡oh! wilum ush haugeshc.
Mañana nosotros cazar ¡ah! todos nosotros cazar.

2.Ush parlishc ¡ah! wilum ush parlishc ¡ah!
Nosotros hambrientos ¡ah! todos nosotros hambrientos ¡ah!

3.Ush amel paro parlishc ¡ah! paro parlishc ¡ah!
Nuestros hijos muy hambrientos ¡ah! muy hambrientos ¡ah!
(*) Grafía original.
— 186 —

�— ¿81 —
jbjuod uis '^oS ap BqBspajd ou 'osbd jbj ua 'anbjod ^
b 'opBDijiu^is ns jod 'japuodsajJOD apand ou spu anb (b
. :Bjjnsaj 'uppisod
-moa ns uod ojjoj un ua opjatiDB ap 'soiuaasod anb sojdiuaía soj
ua '"bububui^ ap jojba ja auaij ¡oS-spu ojuníuoD ja anb Á ojtu
-nj ap Bapi bj ap BDijsuajDBjBD bj sa ¡o2 anb opuBjapisuo^)
•"jaXB&gt;^ ('n •) SU9-SPU 'mapi (*^j) ^-s
(•) foS - spu :oujod SBpBAjjap sbuijo^ ojps jaaouoD oqaaq
ja^jizunfj Á pxuiqas ap sajBDpBtUBj^-ODixaj sa^undB so^ "soíij
-ns sojuauíaja uis opBsn souiaA oj inbB a^uaujBDTUfj '(spu=) qspu.
6\ OSJ3A

SVDIXÍ13M3K^3H SVXON
¡IJBBB ÍJBZB3 B
somají sojjosou bububiu ¡qBBB! souj3jbzbd so^osou bububj^; *oi
¡ IJBBB!
¡qBBB! BpjoS sa znjjsaAB jap aujBD vr\ '5

Buanq sa aujBa n

¡qBBB!
bjjb ABq saanj^saAB soqanra *saonj^saAB soq^niu ^Bq Bjjy ••
¡qBBB! Buanq aujBa 'aujBD Bqanuí uauajx 'L
¡qBBB! soDBUBn^ soqanuj 'bjjb ¿Bq soaBUBn^ soqanj\[ ^^
¡qBBB! JBZB3 B SOUI3JI
SOJJOSOU BJJB BIDBq ¡qBB¡ JBZBD B SOUJ3JI SOJJOSOU BJJB BOBfl 'C,
¡qBBB! soujBjsa aujBD uis 'aujBa ui 'y
¡qBBB! sojuaijq
-raBq Xntu ¡qBBB! sojuajjquiBq Xnra uBjsa soíiq sojjsanjs^ •
¡qBBB! sojuaijqureq soiu
-Bjsa sojjosou sopoj ¡qBBB! sojuaijquiBq soujBjsa sojjoso^^ "3
•JBZBD B SOIU
-ají sojjosou sopoj ¡ijbbb! jbzbd b sojjosou somají bububj\[ *j

S3XQO 3 3O 3^3I3 NQI^^fiaV^X
¡qB¡ sota
-3JBZBD SOJJOSOU BUBUBUJ ¡qB! SOUJaJBZBD SOJJOSOU BUBUBJ^[

¡qp¡ to^cfSdSnvq qsn qspu ¡qpf oqsdSnpq qsn

S

¡qB! Buanq aujBD ¡q^! BpjoS jap znjjsaAB
¡qp! ou^^^S ¿9^d^ ¡qv! ^utm^s p^ aniCoq xd^dj^ '6
¡qB! bjjb soqDniu sa^njjsaAB 'soqDnuí sa^njjsaAB Bjjy
¡qp! 01X91U aunas anlíoq 'aqsnas an/Coq otxdyi *g
¡qB! Buanq aujBD 'BqDniu aujBD uauaij sojsq
¡qp! aufl^aS xa^ai '¡naz xa^^iC uxaoqsuiajq '¿
¡qB¡ sodbubii^ soqDniu '^jjb sojBUBnS soqanj^f
¡qp! npu oqsnas 'oixaux npu aqsna^ '9
¡qB! jbzbd sojjosou bjjb ¡qB! jbzbd sojjosou Bjjy
¡qp! aqsaSnpq qsn otxaux ¡qp! oqsaSnpq qsn otxayi •
¡qB! soujBjsa uis aujBD 'uis aujB3
¡qp! (dis) oqosnaq xa4aiC (naq xa4aj^ 'y

�que, con tal valor, no podía ser elemento formativo de naseris "ayer";

b)que el único valor básico posible de esta voz es el de
"día claro,,;
c)que se trata, seguramente, de voz antigua(2) que ha
sobrevivido en algunos adverbios compuestos y en estos versos
viejos de algunas generaciones y transmitidos íntegros, por tra
tarse de una proclamación ritual;
d)que su empleo adverbial, aquí, al principio de una
exhortación que se declama al atardecer, para algo que debe
efectuarse al día siguiente, induce a reconocerle el significadode "cuando sea de día,, o "de día claro,,.
ah. La interpretación por jaaah!, no me parece apropiada. Podría
estar bien en una lamentación; no concuerda con el conjunto
de estas frases que, al expresar una resolución del cacique o
jefe menor, están hechas en términos que parecen más bien
una orden. Aquí el sentido mismo pide algo más enérgico.
Que esto deba ser la afirmación "sí,,, lo sugieren las pala
bras recogidas por Ameghino y por Musters. El primero hace
saber que en Tehuesh "sí,, se decía jó-a (o sea ^^ó'a), y el segun
do registra áhon, añadiendo "muy gutural,,. Ambas voces mues
tran la vocal a, formas sin duda arcaizantes con respecto a las
con o que actualmente son lo común. Además, encontramos
palabras como ohoi (Beauvoir) y ohai (Fitz-Roy), donde se ve
que una base oh-, reemplazante etimológico de nuestro ah-, na
era desconocida al idioma y que alternaba con el predominante
'ho- de los tiempos más recientes.
Por estas consideraciones, paréceme mejor traducir ah
con "sí,,.
wilum, en vez del común willom de S. y H., lo considero una forma
rápida donde la u es una vocal poco clara, recordando que Beau
voir ha notado tvuilm kenkr y vuilm kenky, traducidos "toda
día,,. Nótese que wilum aquí es pronombre y no lleva final
alguna; us, que sigue, pertenece al verbo: us-hawge-s-k (l^
pers. plur.).
Verso 29
ush parlishk (=us-parli-s-k), "nosotros somos hambrientos,,, es, sin
duda, un arcaísmo del punto de vista fonético; parí- se ha
reducido en época reciente, por un lado, a pool- (LehmannNitsche, Beauvoir y C. Ameghino, tanto en Tsóneka como en
Táwis'n) y, por el otro, a -pal- &lt;~&gt; pal- (común a S. y H.).
Verso 39
paro, "muy,,, es otro arcaísmo por pare, también de Hunziker,,
con el valor de "mucho,,.
(2) Últimamente "día" se ha expresado de diferentes maneras (vide: Vocabulario dé
los idiomas Tsóneka y Taw'is'n, del autor de este escrito).
— 188 —

�— 681 —
¡is 'sojuaijquiBq sonrosa sopoj íis 'so^uaijqiuBq sourosg^

z
•"bzbd
ap sourosa sopoj íis 'bzbd ap sourosa ojbjd Bip Bas
|| q-s-a2mpq-sn uinjtm
| ¡qv! q-s-a8mpq-sn s
ranSis ouioa "umsuas pBM asjapuajua ap
'sB^sandxa sauopBAjasqo sbj jod 'opBuiBjj o uopBjjoqxa Bjsg;
jBDipux uis "soraajBZBD Bip ap
Bas opuBtio^ (ío2-s-d2mpq-sn spu uod í"bzbd ap sourosa ojap
-inaA-Bip ja^&gt; jpap ajaynb as 'q-s-98/npq-sn foS-spu 00^
•o^daauoa ojjo jBsajdxa ap
pBpisaaau bj b ouis *—so^uaiunaouoa sajBmaB soxjsanu urigas
souaiu jb— bdijdbjuis BsnBD b aqap as ou ajuaraajqísoj 'oqjaA
ja uod aaajBdB 'oiquiBD ua 'jbiid bj *ojnjnjf jap BDpsuajDBJBD
bj uis spu Bjuasajd ajjBd BpunSas vj *(jbdpbuibjS umsiAaj
ira uod opjanDB ap) BAijBjnp-ODpsjJOB buijoj ns ua (^-s-d2mpq
-sn sa oqjaA ja X íoS-spu uod bidiui as a^xed Bjauíjjd ^r\

•ajuainSis ^u^jdS ojajBjBd ja uod
BpjatiDuoD anb '^uim^s jpap sa 'ouimas opis jaqBq aqap 'autmnas

X jaqyzunj^ ap ^
jas^ -ñas oqjaA ja jbjuod uis '^oqDniu^ ap ODisBq opBDijiu^is ja
uod sopox '(^^qi) dqsÁoas '(tjSbduo^) qqsnazf '(B^siq ") snaz
*(jiOAnBag) qunaqs '(piiuqDS) ftPz :(¿sajBjDajBip?) soDpauo^
X SajBDpBUIBJÍ? SO^DadSB SOIJBA U3DOUOD 3S 'itldZ B O^UBtlD U^
•"auiiu si JBq^,^ piC uaqsawaq
* "s^puauj jnoX si JBqj&gt;4 ouaui fpp uaqsauiaq :piuiqDS ap sasBjj
SBjsa UBXodB oj 'oijduiB sbuj jbdijbujbjS ojuaiiuiDouoD jap sbui
-apB 'jojba asa a^uaujjBaj uauap uaqs-ui^q ^ uiaqs-uiaq an^)
•^BqDniu auiBD sa ojjanbBi4 japua^ua anb 'sand '^jq^H
*("siqj4&gt; uod BDunu * "JBq^^ uod uaDnpBj^ oj -fj X
*S) "l?n^B&gt; Jp^p ajainb auiaq r~&gt; tuaq anb sbui oqDnuí 'ajqísod
sa ou "uauap sojsa^ upiDDnpBj^ bj *ojsa jo^ '-a^aq Buiaj ja
ua Bjsa anb ouis '(ojduiaía oj^o uod opjanDB ap) uaqs- ^ tuaqsjbuij bj b aaaua^jad ou "jauaj&gt;^ ap jojba ja 'opo^ ajuy
•oppnpBJj jbiu Bjsa X
opipuajdiuoD anj ou (fmasf ua4aiC maqs-iuaq=z) ?naz j,a49lí uiaoqsuiaq

�3.Us-amel paro parli-s-k ¡ah! \

paro parli-s-k ¡ah! \\
"Nuestros hijos están muy hambrientos, sí; están muy ham
brientos, sí!,,
4.Yeper hetu \

Yeper hew-s-k ¡ah! \\
"Sin carne; sin carne estamos, sí!"
5.Merik us-hawge-s-k ¡ah! \
merik us-hawge-s-k ¡ah! ||
"Allá estamos de caza, sí; allá estamos de caza, sí!".
6.Sew-s-k naw merik |
sew-s-k naw ¡ah! \\
"Son muchos los guanacos allá; son muchos los guanacos, sí!"
7.Hem-sken yeper tsewt \

Yeper gete-n-k ¡ah! \\
"Aquello es carne mucha; carne que es buena, sí!".
8.Merik hoywe sew-s-k \
hoywe sew-s-k merik ¡ah! ||
"Allá los avestruces son muchos; avestruces que son muchos
allá, sí!"
9.Yeper hoywe-ka sewi-n-k ¡ah! \

yeper gete-n-k ¡ah! \\
"Carne de avestruz que es gorda, sí; carne que es buena, sí!".
10. Nas-got us-hawge-s-k ¡ah! \
ñas us-hawge-s-got ¡ah! \\
"Mañana estamos de caza, sí; cuando sea de día cazaremos, sí!"
Aclarado el significado de muchas palabras, penetrado el pen
samiento íntimo de cada uno de los versos, esta composición no des
merece cuando se compara con los demás inicios poéticos, de
pueblos mayormente civilizados y cuyas literaturas llegaron a for
mas de gran perfección.
Pensando en los "axámenta" o "carmina" atribuidos a Numa,
que los Salii, sacerdotes de Marte, cantaban o declamaban en las
fiestas de marzo, como asimismo en las invocaciones o letanías de
los Fratres Arvales, sorprende la diferencia entre esas fórmulas pesa
das, sin inspiración alguna, y la alocución patagona, donde no falta
cierta energía y sobriedad que recuerda ese estilo breve e incisivo de
los poetas árabes ante - islámicos, ellos también gente nómada. Aquí
las expresiones poseen cierta eficacia representativa; las imágenes
no son vulgares tampoco y el desarrollo del pensamiento, hay que
reconocerlo, procede con un "crescendo" digno de consideración:
el propósito de cazar, del verso primero, nace con la sensación
de hambre, agravada al notar que los hijos también la sufren y
nada tienen a su alcance. De allí la necesidad ineludible de salir de
caza. Se presenta entonces a la mente el lugar donde abundan los
guanacos; de ellos, el pensamiento va a la calidad de su carne, a su
abundancia, para pasar, como consecuencia, también a los aves
truces y a su carne excelente. Sigue, por último, la resolución voli
tiva de partir el próximo día.
— 190 —

�— 161 —
•„" • • sauopDnpEJi sbj n^ SBpuajajip S3A3J uBAj^sqo as 'otusinnsy " ' ' opiunaj aq anb
A sEuanbad sbj uaaaj^o soquiE 'zbjej^ joyas ye puopjodojd ja^izunpj anb e¡ ap p X
piuiqa jod sajpuoq b EpsiAua Eidoa bj ap Bua^ipui ojxaj ¡a ajjua ppuBjsqns epuajajip ajsixa
ou anbuny -piray^s snjiqd'oaqj, "3 "H í3fl Jzjssjaqáft upiaujoue Ejsa opipBUB Bq BjsinbojBD ja
aid {y 'EAisjna uano^ na BpBjodJsiui eucui3[e uopanpBjj BAnaadsaj ns Á bs^jSui b;jbjSijb3
ajnapaxa ua ojijasa q^unqnuoy ojxaj ^a uoa íjaqizun^j oauapaj uBnf ap Ejjaj X ound ap
'OAniuipp X ojBp sa japod ira ua oSuaj anb ojijasnuBra [?[^ :BqBjsa^iuBra sajnQ '3 ()
viva ^ijoj^ bj X
pBpuo^tiB ^j X
tudqs/C¿ojS(f? tudqs^nudoud^dq/p
¡a

saoXm anbjod

oyBp

opo^

ap

-Bjqij

sou

t9nud0d0iq('p oqsviu ttaioido 'oouoxd'p ootuo^iíti 9uu,tp duvm(tu qsn
oüis uppB^uaj ua ou aanpuoa so^^ "sajosua^o soj^sanu
topq 'u9qsd^iU9t ^oiwp opnsq u^uvq qs[\ •oudqoqswm qsn
jBto BpBD ajuauíjBnSí soiuBuopjad soj^osou SBijníuj ^Bj^sanu
O99U suío/C oSpmqsn
oqsuopÁV^
qsn
qsiviuqsn
Buopjad soj^; 'sajuaiai^us sajaAjA sojjsanu Bp sou Xoh ouiod
uop¿p4 -&lt;{sn
'dtMdtu
pjpq
qsn
a qsn(p vvyt 'oS
púa ojap uaBuau pBjunjoAtu asB^Bf^ ouiaj tu JiuaA
dotpq dloo tpq-^^pf^ u^ntundy^ ^dtud^

'^nud^

zbj^

aotw opuaq(^\[

•ajqiuou tu Bas opBDi^i^UBS #saja va ja ua ojap ajpBd ousanjs^
'oaq(tu

wq-aloa

oaupmqs[\

saxno - airoros NQ^3aav^X vi ncq oxxax
(tuaqsanuaaua2aq(p fanuaoaotq(p sauois
-a^dxa sbj ua /p ap anbjod ja opBJBjaB BjjqBq anb 'ja^izunpj ap bj
jauaj ou ajqBjuauíBj s^ •pxiuqDS ap BsajSui bj ajqos sa^nQ ozjq anb
bj S^ BUBjja^sBD jBauíjjajuí uppanpBu Bq "sajno 'J Jaaouoa oqaaq
Bq oj un^as 'jaqrzunj^ jod opBpuaraua ja sa an^is anb ojxaj jq
•spaifuo /C sptxojpjLPpp spfou /C uptoanpox^ut pun
ap spptpaoa¿4 • • • sv^pat^qn^ '^981 U9 Pft^qas '¡j opfpaj^ áo4 sppp$
-4vpp '¡I ouip&gt;s \ap Ó8 ofnatsda^ ^a ¡C ^patututoQ uoiopaq p^ ap (p?u
"Oipuaui upSpfPd) q(unqnupy p&gt; sauots^a^ :ojmp ja uoa (jBusny
btuo^bjB^J bj ap sojauoisiui soj ap sapmispiA sbj ajqos 'sbut^bc!
q ap u^isaj^ip b^jbj Bun jod Bpxpaaaid)
'Sud b '(8361)
IXXX *X (pfp1d *T ^V oasn^\[ ^ap pjstaa^ bj ua paijqnd bj uainb
'sa^o zbjbj3 *f jod Bpuiuiaj an^ 'uBiuajB ua jBauíjjajuí uppanp
-bu X sauopBDijij^Oiu o sauopaajjoa sBun^jB uoa ojad 'jaqizunpj
•q •[ ap oubui ap *&lt;ájBaiuiraop uppBjo^ bujsiiu bj ap Bidoa
•opBJou^í a^uaiujB^oj ppanb piiuqas ap oXBSua ja
-jia BpB^iuiTj Xniu ap BjsiAaj Buanbad Bun ap BqBreu ^s
•jBauíjjajuí Bsaj^ui uppanpBu 3^
-uaipuodsajjoa bj ap opBUBduioaB Bja Bqaups^ o^xa^ jq *X}apos Xjbu
-oissx^^ UBaijaiuy q^no^ ^j ap ouB^jp 'potxatuy q?no$ ¿oj. doto ^ V
ap 98 J ^p ajqnjao ap ojaiunu ja ua 'Bjauíud zaA jod 'jojnB ns
^aijqnd bj (sa^nQ "q ^^J^JJ ^J oiuoa) ^jBaiuiuiop uppBjo^ B^sq

(q

�Las variantes^ respecto a la primera publicación original, en
A Voice for South America, son:

Schmid

Hunziker

ce-nue
Ma-a
kata

Ush pardon
pardon-shc
ush-wa-go
waisho-kenc
(aue) hicecenue
(aue) hegencenue
(aue) glori-shem
ogelunico

cenue
Maa
kata
Ush-pardon
pardonshc
ushwago
waishokenc
d'hicecenue
d'egencenue
dJgloryshem
ogelunico

NOTAS HERMENÉUTICAS
1.ushwanco (=ustvánko)
usw-, forma posesiva del pron. pers. de 1? pers. plur. para
nombres con vocal inicial: "nuestro".
-anko, forma básica del nombre "padre" que pertenece a la
categoría de los que nunca se emplean solos y siempre llevan
un pronombre de referencia.
2.coje-hai (=koge-hay)
koge, es del dialecto de H.; en la variedad de S. siempre
aparece koce.
hay, posposición. Forma débil de kay "en" (vide Gramática).
3.m'hec (= m'hek)
m', forma átona del pron. ma "tú".
-he-, tema verbal "estar".
-k, auxiliar en la forma durativa, porque se trata de
un estado que no tiene fin.
Digno de nota es el hecho sintáctico que no hay aquí la
oración relativa que figura en el texto tradicional. La frase está
en el modo indicativo, como simple enunciación, aislada de lo
que sigue.
4.santa cernee (=santa keme-k)
santa, no es una forma verbal, sino un adjetivo. (Que se
trata de voz española ni precisa relevarlo).
keme-k, no corresponde de ninguna manera a "sea", porque
sólo puede interpretarse como keme-k &lt; keme "hacer (todo)"
que registra el mismo Schmid, en su lista de verbos, bajo itkeme-s-ko "I do", y en las frases: keter m' keme-s-mo "what
are you doing?" kete m'keme-s-mo "what are you about?"
— 192 —

�— 61 —
•ose^ ap osed jinSmjsip anb ^Bq íui jod jojja nn ap bjbjj as / aaajsdB
'M "I 3 ^p^op ajdinais o^^ -ajuaipuadaput bujjoj ns ua 'opcAUUEJsqns OAised ojdpiJJEd pp
ejbjj as anbjod 'ua^tuAti^m uaiqBjsa sajEDijBuiBjS sajundB soj'uj -^pEjnnjOA nj,, ua^iuxnatui
ap ejbjj as anbjod 'u^otuAnatu uaiq Bjsa '^^jajsoujajsj,^ ja u^ opipnnjuoj sq sajnQ Jnby
boijoj bj 'pEpaiaos bj ap coipcnjad p na BpiaajBdB ucqsjaA bj ap ojxaj ja na oinoa 'jajjizunf^
ap ojuDsnuEiu ja ua ojubj sand 'Ejstdoa jap Bauaua uopcjou enn jas ap aq^Q ' (9 '3J3 apuÍiupa^
'pinjqas) 0161 oa aq^sji^^ - nuEnjqaq jod sqaaq EDijEniEj^ ej ap nppipa ej na (uaotUAttatn)
jEiaiui tn noa aaajBdB ¿oa bjs^,, :aDip 'z 'fisd ej ap a;d je bjou ua 'sajnQ (f)
uwoj aip ui onou 9q^ o^ p^uxoí 3jb q^iqA^ sunouoid 9atss9s
-sod Xq paujaAo^ uaqAi l^piui Jiaq^ dojp 'm puB q '2 'o qqM
Suiuui^^q 'sunou ^qj jo araos^^ rBsaidxa orasira ja anb oj uoa
opjanoB ap &lt;#sasod *üojd soj uoa asjxun jb '¡bidiui a^oBuosuoo
ns opipjad Bq anb *jaqizun^j ap ^pB^unjoA,, ^^)udq-tuj,nd-(n
orasira ja s^ *opBjuaranDop B^sa ou 'ojaadsB ajsa uoa 'ud^iujind
'•Suis *sjad tz ^p OAisasod #uojd ja sa (tu 'Bjja uq 'UdqiUAtid(w
:Bpx^ajJOD jas aqap Bpun^as bj íBpiaouoa sa zoa Bjaraiid Bq
'(ud2fiu¿ttd(tu q-dtuaq ^) uo^mxn^ta Odtudo '[_
j nj jiuaA ZBq,, ^nudqdqt(q) (tu op
Bjas BppnpBjj X Bpimpsaj ajuaraBjaajjoD asBjj Bq
•&lt;tJiuaA,, fdmS onajoj^ X &lt;cbdb B^uaA,,
l opBjundB Bq jiOAnBag 'ojaaja ua :(opudq oo) opn^q
jas aqap 'ajuaraajqísod 'anb asBq Bun uoa ((tu ajüBipara opiuaj
-qo OAijBsnBD oqjaA un ap bjbjj as 'opndq^u b ojuBna ug
'P^PJLtsqv pmtuou soj ap
BDijsijajaBJBa bj jas BijaaajBd dn-udq- ojsandraoo oíi^ns ja ap
-uop '^uopBuiraop 'BjnjBjaí nj,, ^n-udq-gqi(q)(tu :isb 'ojuníuoD
ja 'sand 'asjjSajjoa BjaqaQ "sbtjo^ajBa sajuajajip ap sopBAjjap
soAijuBjsqns bujjoj udq- oíijns jq 'a^uBÍaraas o^jb o ^d
'4&lt;jBpuBra,, '^jBuiraop,, ap ajuaraBjn^as jojba ja uod ojad '
-uaranaop ou unB 'dqt-q joíara o 'dqtq asBq Bun soraauaj apuop
'&lt;cajaí,, bdijtu^is Udq^qiq anb soraaqBS X pudiunxfsut pmtuou
soj ap oíijns ja sa '^n- ¿^ouiaj,, dttudq X €&lt;nj,, d^tiud
jaaBq ajqísod sa otupa? ojuit^ajd a^\[ "BzaqBa tu ajd uis
sa 'sajnQ X piraqas uojaiaiq oj oraoa oppnpBjj X ojijasq

jap ojaíns *tíajqraou nj,, pi^u
BAUDB UOpun^
ua ou X '&lt;csa opBoijpuBs,, oraoa ajuaraBApisuBjjuí Bjjapuajua b
BAajj sou s ap bjjb^ bj anb asajpu íoAijBDipui opora oj^sanu uod
BjjpnpBJj anb BjqBq 'Bjsa b oraoD X 'q-^q (tu ap bj b BDpuapi
jBDpBraBjS bujjoj Bun ap bjbjj as 'oau aX oé,, q-tu-dud2 *ía jod
'jBnp jap BDpsjjajDBjBD oraoo ajuaiuBDiun BJ^uanoua as 'soa^bj
-adrai soj ua 'q- uoiDBuirajaj bj anbjod 'inbB ounSjB OApBjad
-raí XBq o^i ' óu PP Jiqjp^^^ orasira ja sa 'q- b ojuBnD uq
'^JBDIjfpUBS,, &lt; C&lt;OJUBS J^J^XJ^-diUdq
-Pfups ojsandraoD oqjaA un opuBtujoj 'joijajuB bj ap ojuaraajd
-raoD un oraoD BjqBjBd Bjsa jBjapisuo^ soraaqap ojsa

�of prefixes". Y entre estos nombres, en la página siguiente, re
gistra precisamente weurnicen "will".
weurni-ken, de acuerdo con mis investigaciones, es un par
ticipio pasivo (w-eurn) cuya base es el verbo activo k-eurn
"to commission", hecho conocer por el mismo Hunziker. Uni
do al sufijo -ken, se ha substantivado, dando origen a un nom
bre abstracto, con el significado de "lo mandado" (de allí la
interpretación con will). Este significado hace pensar también
que k-eurn, más bien que a un simple "encargar, comisionar",
corresponda a "ordenar, mandar", lo que se podrá resolver
sólo consultando algún sobreviviente de habla tsóneka.
Esta frase, también, parece un indicativo, debido a keme-k,
y vendría a decir: "se hace lo mandado tuyo (por tí)".
8. calel-hai coje hatee go (=kalel-hay koge-hay-ke go)
kalel "tierra". No figura entre las palabras de Schmid,
pero sí en las de Hunziker. Ninguno tampoco de los que han
recogido palabras patagonas, la registró, (cfr. Vocab.).
koge-hay-ke. Los dos primeros no precisan explicación.
El tercero corresponde a "o" (lat.-t&gt;).
go. Es Hunziker el único que lo ha anotado y le atribuye
el significado de "como". Tendremos: ".. .en la tierra o en el
cielo -como..." en vez de "en la tierra y en el cielo -co
mo", en cuyo caso se habría dicho koge-hay-sem go.
9.moa d'ush e ush kata ntewie (^maa d'us-e us-hata mewik)
moa, por la grafía, pertenece a Hunziker. S. escribe siempre
sólo ma. El significado no es el de "hoy" sino el de "ahora".
d'us-e, deben unirse y significan "él nos da". No precisa
explicación. Vide Vocab. sub \f~e.
us-hata, "nuestra comida". Así se debe interpretar. Ya en
Hunziker se halla us-hata wewik us-e (5), traducido "give
us our necessary food" (lit. "nuestra comida necesaria nosda"), hat'a, está íntimamente ligado a - hatee- (H) "comer" y
-hate- (S.), idem.
mewik, y no mewie. La e final debe ser un error gráfico por
c, es decir k, porque adjetivos y adverbios en -ik son regulares
en esta lengua. Además, inclinóme a considerar mewik como la
verdadera palabra para "necesario", en vez de wewik, donde
w inicial es un caso más de w por m.
10.ush-pardon ush maish (=us-pardon usw-ays)
us-pardon, es un imperativo "2perdona - 1nos", fabricado to
mando la palabra del inglés.
usw- ays, con seguridad debe ser así, teniendo en cuenta
(5) Así se debe entender el usbe de H. que no es use "nosotros", lo que no da
sentido.
— 194 —

�— ^6I —
nj 'Bjja-BpBq aA^ aj'dojd *4|jaqjora Aqj oj
qp tunu^q :,,oj&gt;t oppnpBjj 'u^qipp BjnSij apuop asBJj
Bun opBjundB Bq piraqas o jad íjaqizunj^ jod jaaouoD soq^
-aq *4jj BiDBq^ dqkp-tu k '44ira BpBq4&gt; aqkp-k isb tsoAisasod sajq
-inouojd soj aqpaj jBna ya '(-iubj^) *jp) BpBq^ (*h) ^qtP-q
ojuacuaja yap ajuBjap *pBpijBaj ua 'soraBjsg^ 'saooiaisodsod
ajuBipain ajuauíBDiun Bsaidxa sbj 'sauopisodajd sBjjsanu 'yBtia
ja 'Bujoipi jap soujsiuj soidiauíjd soj b oijbjjuod jas jod 'jb^tij
jainijd u^ -opTnqijjB Bq aj as inbB anb '^.ua^ ap opBaijiu^is ja
ajjaaouoaaj b bzijojtib BpBU anbjod 'jaqizun^j Á piunja^ jod aj
-uaraBjaaj Bpipuajua opxs Bq ou anb BjqBjBd bjjo sa '9-^tp-p
•jbui^ op asa Bjuasajdaj Á sa anb oj 'ajuaiüjBnjOB
'asopuBJOu^x 'jojba Á BzajBjnjBU ns jbjbjdb japod urs Bpanb
op-neq ojsandinoa ja o jad ÍBjsandsod uppB^au Bpiaouoa bj sa
'ndq 'BJoqB jod 'uppun^ bj jBDijdxa ajqísod sa ou jbuij u BXna
ap 'u^upq isb ou íjBjn^aj OAijBjaduii un sa 'dupq '^^jiAa ojuí jou
sn pBaj^ Kpq oquoJLdp ndq dupq-sn rjaqizunj^ oxdojd jap JBjitu
-is asBJj bjjo ua ajuaipuodsajjoa ns auaij 'op-ndq Udupq-sn
"uottP^^wdi saj^ui ja sa anb
BjqBjBd bj ucnsnasip ap Bjan^ 'opoj ajuB '
9-qtp-p op-ndq udupq-sn =) udqsd^tudi dotpp opn^q uaupq qsn "
•OAijBuiuiouap oqjaA un ap bjbjj as anb jauod
-ns opuBÍap opoj 'BAijBApap asBq bj Bjuasajdaj 'osbdb 'jBna jap
dqos&amp;p- oqjaA ajsa uoa Baiítojounja uopBjaj jauaj aqap &lt;4bs
-uajo^ siCp jouajuB ja 'ajuauíB^ojBuy -utib opBjouB ou 'dqos&amp;poqjaA un ap (%q •- ua sxjuaSB uauíou 'qudqoslíp -\- (jBpiui
jbdoa uoa SBjqBjBd BjBd 'ajqroouojd j^p BAisasod bujjoj) -aisn
ap bjbjj a 'soíijajd soAisasod sajqraouojd uoa asjiun jb Bjsa
uapjaid [Bpiui ai uoa SBjqBjBd sbj anbjod 'ojquiaiiu opun^as
jb aaauajjad ou ai Bq 'JojnB jap qu^qosiCpai-sn asjpirapB apand
^
Q •&lt;&lt;sajosuajo sojjsanu&gt;^ (q-u-dqosiCp-aisn

q

b japuodsajjoa Bpand anb osopnp Xnra sa oqau opoj
•jojba ns
jbjbjdb uBpand anb sasBq uaDouoD as tu 'jB^nj ojjo un^uiu ua
SBjqBjBd SBjsa UBjjBq as ou fsajqBDijdxaui uos 'oq^u stuoií
•4&lt;soujbu
-opjad sojjosou oiuod^ 'ojubj oj jod ^(^,00103^ oS *&lt;&lt;sojjosou&gt;&gt;
patsn) &lt;4sojjosou oujod^ ouis ^ajuauíjBn^í^ sa ou 'oS-paisn
•OAIJBDipUI OJX)UI OUI
-od ajapxsuoD as anb ajdraais 'jBjnSaj sa 'q-s-uop^P^-sn
'(qudqosípaisn oqau swotC oSpaisn qsuopxp^
'Sn—) qudqoqswai qsn oo^u suio/C oSpaiqsn oqsuopxp^ qsn *jj
•(&lt;4SBSuajo SBjjanu&gt;^) ^Bsua^o,^ oraoa ojjpnpBjj Bjas
•Braoipi jap BDijauoj
bj k ajuam^is asBJj bj ap 4&lt;sajosuajío sojjsanu^&gt; qusqosjip-aisn

�manera de decir extraña en nuestros idiomas, pero corriente
en lenguas de Asia y África.
De la misma manera, aquí tendremos: "nos conduce-no
I... ? hacia ella, (la) tentación". Sin explicación, además de
do, queda la e de d-aik-e.
13.keloi ush m'wane dirne wilomco deronco (= heloy us rriwane
d-irn-e wtlom-ko deronko).
heloy, no precisa aclaración.
m'wane, se compone de m', prefijo formativo de verbos de
rivados de adjetivos, y wane, participio pasivo (adjetivo verbal)
de V-an, cuyo tema objetivo es h-an, bien conocido, con el
significado de "llevar, conducir".
d-irn-e, traducido con "de", demuestra una vez más cómo
nuestros autores no conocían en absoluto el idioma, ni recor
daban lo que ellos mismos habían escrito sobre él. En d-irn-e
hay: d-, pron. poses, de 3ra. pers.; -irn-, que es el adverbio g-irn
"lejos, fuera, afuera" de Hunziker; y -e, característica del caso
locativo. Se trata de un verdadero compuesto "2 lleva—^os
lejos-de-él", expresión similar a la del n9 anterior.
wilom-ko, es forma derivada del noto y común willom "to
do" y concuerda con la palabra siguiente en su aspecto exterior.
deronko, es forma substantiva que significa "el mal", mien
tras deronk es adjetivo (dol deronk "corazón malo") y dero es
adverbio, "mal".
Del mismo modo, en wilomko (si es realmente así) podríase
tener un nombre: "la totalidad". La concordancia y relación de
las dos palabras no es posible explicárnosla con nuestros ac
tuales conocimientos, tan escasos e imperfectos.
14.cetowit mashc d'hicecenue, d'hegencenueshem d'gloryshem ogélunico. Amen (= ketowit ma-s-k d'hikekenue, d'hegenkenuesem d'glory-sem ogéluniko).
ketowit, es otra voz que se encuentra por primera vez.
Puede ser que su base sea ket-, de los pronombres interrogativos;
ya tenemos keterems "¿por qué?", keteka-mo "¿para qué?", etc.
ma-s-k, "tuyo es (para siempre)", por eso -k.

d'hikekenue
d'hegenkenue - sem
d'glory-sem

La primera de estas palabras ya fue ex
plicada al n9 6. De la tercera, en sí, no
vale la pena ocuparse; no es voz indí-

La segunda supone una base h-egen que, hasta hoy, no se
conoce, así que es imposible emitir juicio alguno acerca de su
traducción como "autoridad", -sem, es la conjunción "y", como
el latín -que, pospuesta.
Lo que llama la atención, por lo inexplicable de su pre
sencia, es la d' prefija (enmienda de Hunziker), por lo cual
— 196 —

�— ¿61 —
-nu ja ua opBDijqnd ojxaj jap opijBA aq ara 'jj ouijb jap Ó8 ojtojs
jap upxsjaA bj b o^ubiid ug,, :ojsa b oíaadsaj Bpap sajnQ *j
•^uoissassod Aq^ jo^ quBa aqj ^o
jsouuaun aqj poB aauBjTjaqui auiqj joj uaqjBaq aqj aaqj aAiS
jjBqs i puB ata ^o qsy,, :jsb aaip anb Bsaj^ui Jbidijo Baqqjq upis
bj ap upiaonpBjj ap BAijBjuaj Bun ap ajuauíBjn^as bjbjj a

9&lt;np
^SPUI ttaioid^ o^uoAdp o^won&lt;n du
-^//? 9UP(ti(tu sn io\dq (u9S9%iudt 9-qtvp opndq udupqsn iqudqos^pat
-sn oqdu sutoi oSpmsn qsuop¿P(}sn ijCpaisn uopAP^sn ¡qtaidtu pjpqsn
9sn(p ppiu Ío3 dí

3

C

(tu opttdq (w ÍP
:jas b
p
J3JBd I3 'Bapauoj Bjnjjjasa ua Á. sBjsandojd SBpuaiuiua sbj U03
Bjpod sbo
-aSipui uod Bjjnsuoa bj ojps 'upiDBjaj ou o ^Bq i moquo¿dp 'oq
•luopm ap jbuij Binsira bj uod 'souaui jb BiDuaiJBdB ua 'Bpjana
-uod anb 'oq jbutj bj á JBidiui o bj upiDBDijdxa uis uBpan^
•jiOAnBag jod opiD
-ouoD 'un^nS jbjuod uis 'íáajdiuaist&gt; (*h ^ *S) tun19^ ^od 'Bpnp
uis *BuopBjaj as '((ajdinais BJBd,^ opBjajdjajuí 'oqtunj^So
•asjauajsos Bijpod opijuas ja jBna oj uod &lt;#sjad ^3 ap *uojd
jap oiuiuouis un 'Bjja ua 'jauodns bjbcí ajuBjsBq /^Bq 'jBDijdxa
Bjpod BuaSipui un ojps anb 'BjqBjBd Bsa ap BjDBxa upiDBuixu
-jajap Bpoj opBj un b opuBÍaQ #(¡)&lt;/pfl 3P opBDijiuSis ja uod
*9nv opBjouB Bq {'ot9 dodxv^ps^p dnb pzpx pu[\ ojqij ja ua 'Bjsiq
•^ 'oDodiUBj jaqizunjj k ^np ^oa bj Bjjsi^aj ou piuiqD^ anbuny
•joíaui bj Bja ajuamajqísod 'tuds-ixo^S (dttp) tuds-dttud
(snp) 9tiU9q9qtq (9itP) :piujqD ap BAijiunjd upiDDBpaj
•sajqiuou
-oíd soj ua aanpojd as ojps anb bsod 'BiAajqB as ou tpp anb
jbjuod uis 'opijuas souara unB auaij &lt;cbijojS bj ap k pBpjjoj
-nB bj ap k ouiaj jap oXnj^, anbiod oAijiua^ ja 'jB^nj ajsa ua
*jaA anb auan BpB^[ *^*' 'OAijiuaS ja an^upsip q^nqnuoqy ua
anb tpp zoa bj ap uoiddbjjuod bj Bjuasajdaj (p BjnDijjBd bj anb
ira BJBd o^uax^ :sajno ^p uppisodns bj ajqísod sa oDodiuBj^
•&lt;4bijoj^ iu k pBpijojnB tu k ouiaj tu,^
lú^s-kxo^Sttu iu9s-9nu9qu939q(tu &lt;9nu9q9qtqítu Bjaíip ojxaj ja
anb ajqísiuipB Bija^ *japuajdiuoD apand as ou 'Buosjad buisiuj
Bun b opi^iJip *&lt;4bijojS ns k pBpjjojnB ns k ouiaj ns sa oAm,,
anb bX '(q-s-ptu) apaaajUB anb oj uod BpjanDUOD ou opuuas
ja ojad í&lt;cpBpiJojnB ns,, *í4ouiaj ns,, asjapuajua apand ojps

�mero de A Voice etc. (X [I], 260) que ofrece, interpolada, su traduc
ción literal inglesa". Todo está, pues, conforme con lo escrito por
Schmid.

TEXTO Y TRADUCCIÓN SCHMID - OUTES
Hari ya yima eshc wilcomo zontea ma do-hainen -go
Pídeme yo a tí doy
todo
gente tu
herencia como
calel binicen shem mecenicen go.
tierra término también tu posesión como.

NOTAS HERMENÉUTICAS
1.hari ya
hari es nuevo. Son conocidos =har- "to find, to load" y
=zhare- "to lie", del mismo Schmid, y nada más.
2.yima eshc (=yi ma e-s-k)
Así escrito, demuestra que Schmid no se daba cuenta de lo
que era, porque, si hubiese entendido el valor de los miembros
componentes, habría escrito etimológicamente yi ma eshc o fo
néticamente (como Hunziker suele) yi maeshc. Tenemos: yi,
pron. sujeto de 1* pers. sing.; ma, pron. de 2^ sing, objetivo;
el verbo ~e-, rige dos acusativos, el de persona y el de la cosa.
esk es forma durativa imperfecta del verbo "dar".
3.wilcomo zonica (=wilom-ko tsonika)
wilom-ko, así corrijo el wilcomo del original, error gráfico
evidente, de acuerdo con el "Paster noster" y con su origen, de
willom o wilom "todo". Aquí también aparece la final -ko,
inexplicable.
zonika (=tsonika), "gente", confirma el significado del
gentilicio Tsóneka.
4.ma do-hainen-go
ma "tu" y go "como", son las únicas palabras conocidas, do
(que, acaso, puede tener relación con el de heu-do) no se sabe
qué puede significar y qué función desempeña en la frase. En
cuanto a hainen "herencia", es voz nueva y nada se puede de
cir de ella, faltando otros ejemplos para su verificación.
5.calel binicen shem mecenicen go (=kalel hiniken-sem m'eke-

niken go)
Las dos primeras palabras son otro ejemplo de genitivo in
directo (nomen rectum -j- nomen regens) unido sin la media
ción de partículas; hiniken es voz nueva y -ekeniken es el
h-ekeniken de Hunziker, "cosas, propiedad".
— 198 —

�— 661 —

p

jod sajouamjod sns ua BpipuajdraoD ou 'B^jau^sj un ap Bjqo
-uacuBjajua opis jaq^q ap uoisaadun bj Bp BpunSas vj upap Buanb
ajuB^ojjajuí ¡a anb oj opipuajdinoa jaqBq uaqap oaod anb
-jpui jod SBpBjoip 'sB^pns sasBj^ sbijba SBpB^uní uojanj anb
Bjatuyjd bj u^ •piuiqDS ap sauopisoduioa SBuinua^ jas uaqap ou
II oujjb ¡ap óg *sjaA pp Á ^jajsou jajB^^ pp uoiDanpBjj bi
*sauoisajdxa Á SBjqBj
-Bd sbj ap jojba jap ouiod tsb 'so^ijdbjuts A soaiS^^opoui sojuauíaja
soqanuj ap sauopun^ sbj ap ojuaiujpouoDsap ja Á sauoiDDipBjjuoa
sajuanDaj^ sbj 'u^pBjajdjajuí ap sajojja soj uos Bqanj^ *jBsn ojjap
-od b unB souauj Á oujijuj ouisiuBaaui ns ua ojjapuajdiuoa b uoj
-B^ajj BDunu ojad ísasBj^ X SBjqBjBd ja^oaaj ap oqaaq ja jod X sbu
-agipui soj uoa oj^bjuod ja ua BpijinbpB 'souiBjjip ojBÍBd ap ojanA
b 'BjDapadiui Xnuí 'jBjaua^ Bapi Bun UBjuaj ja ap íajuarajBTDi^jadns
asanj unB 'B^jaupsj Buioipi ja jaaouoa b sbujbí uojB^ajj ja^jizunn tu
tu anb ap ojuaimpuaAuoa ja a^jns 'upisjAaj Bjsa 3Q

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3438">
                <text>A propósito de tres textos en lengua Tsóneka</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3439">
                <text>FERRARIO, Benigno</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3440">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR ,Diciembre 1955, Nº 14 : p. 185-199</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3441">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3442">
                <text>1955</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3443">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3444">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3445">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="439">
        <name>INDIGENAS</name>
      </tag>
      <tag tagId="437">
        <name>LENGUA TSÓNEKA</name>
      </tag>
      <tag tagId="438">
        <name>PATAGONIA MERIDIONAL</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="350" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="583">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/1a33edbb2ec96746d8b990a74ae52b56.PDF</src>
        <authentication>edda074b6156649a5fbc13f776410308</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3835">
                    <text>.o

P)
UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
1

é-

INSTITUTO DE FILOLOGÍA -

DEPARTAMENTO DE LINGÜÍSTICA

OLAF BLIXEN

ACERCA DE LA
SUPUESTA FILIACIÓN ARAWAK
DE LAS LENGUAS INDÍGENAS
a•

l
¡¿
y

:1

r
'

.
•

DEL URUGUAY

•. •
^
!

10
B 1 i
4

MONTEVIDEO
1958

�UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
INSTITUTO DE FILOLOGÍA -

DEPARTAMENTO DE LINGÜÍSTICA

OLAF BLIXEN

ACERCA DE LA
SUPUESTA FILIACIÓN ARAWAK
DE LAS LENGUAS INDÍGENAS
DEL URUGUAY
410 BLI ace
Acerca de la supuesta filiació

FHCE/034518

C34518

MONTEVIDEO
1958

k\g
Mí
'j

��La cuestión de la filiación lingüística de las tribus
que poblaban la Banda Oriental - la actual República del
Uruguay - al tiempodel Descubrimiento y la subsiguiente
conquista, viene siendo d^batida desde hace siglos, y no ha
encontrado hasta el momento solución satisfactoria.

•

Un sector apreciable - y con muchos adherentes - ha
sostenido, principalmente durante el siglo pasado, el origen
guaranítico de la lengua charrúa, opinión que, en general,
estos mismos autores han extendido a las otras poblaciones
indígenas del primitivo Uruguay. La base de ésta argumenta
ción ha radicado en la toponimia y en la interpretación eti
mológica de nombres de la flora y fauna, así como tribales y
patronímicos. Esta opinión; hoy completamente desacreditada,
puede considerarse representada por Bauza (1), de la Sota

^2), Ameghino (3), y Araújo (4), y varios publicistas contém
poráneos se adhieren implícit^ ó explícitamente a ella, con

discreto (5) (6) o ningún (7) (8) calor crítico. En; cambio
Schuiler,1 en dos publicaciones (9) (10) defendió,

- 7 -

también

�con poco éxito, la filiación "guaycurú" de la familia lin
güística Charrúa. Serrano, por su parte, en su "Etnografía
de la antigua provincia del Uruguay^ (11) y, posteriormente,
en el artículo correspondiente del Handbook (12), ha soste
nido que el Charrúa debe ser un dialecto del Chana y que am
bos están aparentemente relacionados con el Kaingang. Las
pruebas de esta última afirmación, son, sin duda, insufi
cientes y, en cuanto a la primera, no hay menor razón para
suponer al Charrúa dialecto del Chana que para la recíproca,
siendo, por otra parte, ambas cosas todavía problemáticas. A
su vez, el cronista Pernetty había afirmado que los indíge
nas uruguayos hablaban el idioma de los indios del Para mez
ciado con el de los indios de las tribus comarcanas (13).

En realidad, la mayoría de los cronistas y autores
clásicos reconocieron siempre que el grupo de lenguas indí
genas de la Banda Oriental constituía un núcleo aparte, no
reducíble por entonces a las otras familias lingüísticas co
nocidas. Be esta opinión era, desde luego, Azara, quien in
clusive no reconocía ninguna semejanza entre las lenguas de
las diversas tribus uruguayas (14); y opiniones análogas han
expresado D^Orbigny (15) y Ferrario (16) en lo relativo al
Charrúa; José María Cabrér en lo que respecta al Minuán (17)
y, especialmente, Lorenzo Hervás y Panduro, en su célebre
Catálogo (18), pero con una importante acotación destinada a

^ 8 -

��"El Compendio del Idioma de la Nación Chana", compues
to por el Padre Dámaso Antonio Larrañaga a principios del
siglo pasado, fue publicado por primera vez, en extractp,
sólo en 1897 y, más tarde, completo, en 1913 y 1923 (27). El
Vocabulario que Larrañaga también redactó se ha perdido y
han sido hasta el momento inútiles las pesquisas realizadas
para localizarlo.El Compendio, es, sin duda, un trabajo cien
tíficamente deficiente; deben leerse las salvedades que, con
sinceridad y nobleza expone Larrañaga, acerca de las enormes
dificultades de su labor, al habérselas con "hombres toscos,
ignorantes, que no saben leer ni escribir, ni distinguir los
nombres de los verbos, ni los artículos y pronombres..." .
"Confieso - agrega - que debo haber cometido todas las equi
vocaciones, impropiedades, y extravíos que son consiguientes
a la ignorancia del idioma, sobre lá ninguna versación en otras lenguas " (doc.cit.). El documento está concebido, pues,
con el criterio de aquellas Artes que redactaban los MisÍ
ñeros jesuitas en América. Tiene el fundamental defecto de
concebir la estructura de la lengua indígena estudiada sobre
el molde de la española o latina,por la falta de nociones
acerca de la sintaxis y de las categorías gramaticales de
los idiomas aborígenes.

El Catecismo GSienoa que se halla incluido en el Saggio
de Hervás (28), obra hoy de raros ejemplares, había caído en

- 10 -

�el olvido. Fue exhumado por Outes, que consultó un ejemplar
en el Museo Británico. Consta de 19 frases en lengua Güenoa
con su correspondiente traducción italiana. Vignati ha pubH
cado del mismo una excelente versión facsimilar (29). En la
publicación que a esta cuestión dedicó en 1913, (30), Outes~
extrajo conclusiones de importancia, relacionando la lendel susodicho Catecismo con el Chana de los Indios de Soriano, estudiado por Larrañaga. Esta relación fue establecida
con prudencia y dentro del plano hipotético en que es preci
so moverse cuando se manejan documentos tan reducidos y de
fidelidad dudosa (sobre todo en el caso del Chana). Sin em
bargo, en la afirmación de la existencia de una vasta comu
nidad lingüística, que habría abarcado todos los idiomas de
la Banda Oriental, Outes no tuvo, probablemente, la misma
prudencia.

En 1937, por último, el Dr. Gómez Haedo publicó en edición facsimilar un Voccrbularia Charrúa totalmente inédito
y desconocido hasta entonces (31), hallazgo evidentemente
sensacional y que aportaba nuevos elenentos de juicio a la
cuestión. Este Vocabulario es reducido. Aunque anónimo, su
paternidad ha sido atribuida sin lugar a mayores dudas a Don
Teodoro Vilardebó (loe. cit. ).Se trata de un manuscrito que
comprende dos partes. La primera lleva por título ^Sistema
de numeración de los charrúas según las explicaciones de una

- 11 -

�china de don Manuel Arias (noviembre 22 de 1842)" y contiene
una pequeña lista de nombres sustantivos y dos o tres frases
sobre las costumbres de los charrúas^ La segunda parte lleva
por título "Noticias sobre los charrúas dadas por el Sargen
to Mayor Don Benito Silva en Montevideo (1841)". Contiene
cinco páginas manuscritas sobre las costumbres de los indios
y, bajo el subtítulo de "Sistema de numeración de los cha
rrúas", la lista de numerales del 1 al 10, algunas palabras
sueltas y datos etnográficos. La lectura y examen del docu
mento es imprescindible, así como son de interés las refe
rencias del Dr. Gómez Haedo a los antecedentes del Sargento
Silva y a las condiciones en que pudo haber realizado su
trabajo. A ellas nos remitimos. De todos modos cabe^concluir
que la fe en la exactitud lingüistica del documento es me
nor que en los casos anteriores porque a jüos informantes evidenciaban conocer superficialmente la lengua o recordarla
muy mal.

Existen otras fuentes informativas de valor mucho me
nor y desigual. De ninguna utilidad, hasta el momento,han
resultado las frases atribuidas a los Charrúas que se en
cuentran en el libro de Andró Thévet "La Cosmographie Universelle", citada por Lehmann (32). Algunas listas de nom bres indígenas, como las del Presbítero Cabrera, con exten
sa lista de la reducción de Cayastá (Santa Fé),Rep. Arg.(33),
Sallaberry (34) y Domenech (35),no nos arrojan mayor luz por

- 12 -

�las dificultades poco menos que insalvables para su co
rrecta interpretación^ El hecho de que algunos de esos nom
bres sean seguramente guaraníes, es más bien una saludable
advertencia para no llegar a generalizaciones peligrosas so
bre la base de algún parecido o identidad formal con nombres
de otras lenguas, puesto que la filiación guaraní debe con• siderarse hoy como completamente descartada. Petit Muño* es,
-quien, actualmente, está realizando interesantes aportes so
bre la cuestión, tanto en un trabajo ya publicado (36) como
en otro, próximo a salir a luz.

C^RRESPONDENCIAS ENTRE EL CHANA, EL GÜENOA Y EL CHARRÚA

El primero que estableció correspondencias entre los
textos Chana y Güenoa fue Outes, quien encontró las siguien
tes concordancias (op. cit. , 30):

GÜENOACHANA
• Guar-ete?
Guárete?

--

quién es?Guareptí?- quién es?
cómo o cuántoRetan?- cómo?

retant- cómo o cuántoretas?- por qué?
retanle
- por cual
"amptí- nosotros
taabui- nosotrosramptí •
- nosotras

El mismo Outes encontró también estas correspondencias
gramaticales:

- 13 -

�1)En las frases 18a, y 19a. del Catecismo aparece la
voz madram pospuesta al verbo, la cual debe ser una partí
cula indicativa del futuro,análoga a marón que, según Larranaga (op. cit. ), se usa en Chana también pospuesta al ver
bo y con idéntica función.

2)La voz atei tal vez represente una forma imposible
de identificar por el momento, de un verbo sustantivo pare
cido al chana ten ('ser' o 'estar').

A estas correspondencias agregó Perea y Alonso seis
más (37). Algunas pueden aceptarse como altamente probables;
las otras no aparecen claras. Entre las primeras, señala mos:

GÜENOA.CHANA
m-

- tú (en la conjugación)

- tú (mismo signifi cado)
hum - me, a miumptí - mío
edam - partícula indicativa

m-

dan

- (idéntica función)

del pasado

COINCIDENCIAS ENWE EL CHANA Y EL CHAHRUA. Habiéndose
perdido el Vocabulario de Larrañaga, contamos con pocas pa
labras del Chana, es decir, sólo con aquellas que el mismo
Lai. añaga usó en el Compendio con fines de ejemplificación.
Más reducido todavía es el acervo conocido de vocablos Cha
^rúas, Por lo tanto, la tarea de establecer posibles coinci-

* l4 "
H f C !J &lt;^• v*

�dencias entre ambas lenguas -o dialectos- queda en cierto
modo en el vacío. El azar, además, ha intervenido para que
los textos contengan palabras de significado diferente, y,
por consiguiente, no cotejables. Con todo, se han anotado
las siguientes correspondencias:

1)En el numeral 2 (sean o san en ambas lenguas).

2)En el procedimiento para contar: contaban hasta 4 y
después decían: 4 y 1, 4 y 2, etc.

3)Hay diferencias entre el 1 y el 10. Pero el 10 Cha
na es un evidente préstamo lingüístico del Español.(diez
mar), por lo que no se excluye una anterior correspondencia.

4)Es muy probable la identidad del verbo na 'venir',
Chana, y el na 'trae', Charrúa.

5)Debe considerarse como probable término común a am
bas lenguas el vocablo Charrúa ej (boca) y el Chana hele (bo
ca).. ..

...,...-.

COINCIDENCIAS ENTRE CHARRÚA Y GÜENOA. Con el mismo
significado hallamos en los textos nada más que dos pala
bras: los numerales 1 y 3. Ambos coinciden: Charrúa yu (uno)
y datí o datit (tres) y Güenoa yut (uno) y detit (tres).

Es probable que la nasal m- de misia jalonó ('estáte
quieto', según el manuscrito de Yilajrdeból -indique el~pre-~

- 15 -

034518

�fijo pronominal de segunda persona del singular, conforme,
por lo tanto, a los usos del Güenoa y del Chana.

Pero, obviamente todo esto no sirve sino como indicio.
Es innecesario agregar, después de lo expuesto, que cuanto
se pueda decir o se haya dicho sobre la identidad de las
lenguas (o dialectos) Chana, Charrúa y Güenoa está completa
mente en el campo de lo hipotético. El testimonio de segunda
mano de Hervés (ya citado) resulta insuficiente. Las pala
bras comunes pueden perfectamente explicarse como isoglosas
extendidas dentro de comunidades que no tenían por qué pose
er una lengua común, o como préstamos, y, a veces, como sim
ples coincidencias, aunque en el caso del Güenoa y Chana la
posibilidad de una verdadera afinidad lingüística es sensi
blemente mayor. Por ello, afirmaciones com^ la de Outes (30),
a saber, que "Puede aceptarse como un hecho la unidad lin
güística del gran complejo güenoa-chaná (güenoa, yaro, bohane, charrúa, minuan, chana beguá y chana timbú) coexistente,
conviene hacerlo notar, con íntimas semejanzas somáticas y
culturales entre sus diversos componentes", puede conside
rarse como muy aventurada, porque la inclusión de los Cha
rrúas, Mmuán y Bohane no pasa de ser una hipótesis. En con
tra de esta ^¡ neralización se pronuncia bastante explícita
mente Acost a

Lara (38),en un trabajo reciente y de mérito.

Además, las investigaciones antropofísicas de Muñoa, en par
te ya publicadas (39) y en parte en curso de realización ,

- 16 -

�están dejando mal paradas las "íntimas semejanzas somáticas"
entre todos los grupos raciales del supuesto Kulturkreis.

LA HIPÓTESIS DE LA FILIACIÓN ARAWAK
Don Sixto Perea y Alonso, cuando aún no habían sido
publicados los manuscritos de Vilardebó, sobre la sola base,
pues, de los textos Chana y Güenoa, sentó en 1937 una nueva
tesis, afirmando que "Los indios de esta Banda Oriental del
Uruguay, antees y al tiempo del descubrimiento, hablaban dia
lectos de estirpe lingüistica Arawak" (37, pág. 14). Y agregaba:"No hemos sido los primeros en sospecharlo y afirmar
lo, pero hasta el presente nadie ha logrado demostrarlo

de

una manera convincente". En lo referente, más en particu
lar, al Chana de Soriano estudiado por Larrañaga, no titu
beaba en declarar que "es uno de los tantos dialectos o subdialeetos del grupo lingüístico que denominaremos Chañé, de
indiscutida estirpe Arawak" (37, pág. 39). Perea, sobre la
base de sus comprobaciones, estableció la existencia de un
grupo 'Chañé', en el que incluyó los dialectos de la Banda
Oriental. Su cuadro es el siguiente:

ARA^AK-CHANE
Moxo
Mu^oxeone
MOXO
Paikoneka
Paunaka

BAURE
- 17-

�Layana-Guaná de Aguirre
Guana del Castelnau
Guana de Escragnolles
Kiníkinao de Boggiani
Terena de Boggiani

GUANA-CHANÁ^

Chana de Soriano

^Güenoa

Publicado en el año 1937, unos meses después, el ma
nuscrito de Vilardebó, Perea extendió la base de sus conclu
siones, encontrando en el Vocabulario Charrúa nuevos argu
mentos para reforzar su tesis (40). En el caso, el méto
do científico aplicado deja que desear, pues la afirmación
precedió a las pruebas.

Los argumentos del citado inve~stigador son, en resu
men, los siguientes:

lo) El más importante: la alegada correspondencia en
tre el paradigma de pronombres personales 'absolutos' del
Chana de Larrañaga y varios "dialectos1^ del susodicho grupo

- 18 - •

�'Chañé'.
-.^&gt;....- „-.."•. -.,

-*-

••

'•-• ü Ui . .&lt;

fn'''iJil

2o) Coincidencias léxicas ^ morfológicas entre pala
bras Chana, Güenoa y Charrúa Con términos de análoga signi ficación de diversos dialectos Arawak.
':

.

. ••

i i. '•&gt;[••:• "n?

3o) Coincidencias sintácticas entre los tres dialectos
citados de la Banda Oriental, y diferentes dialectos Ara wak.n

4o) La existencia de un golfo llamado de los "Charúa"
en las bocas del Orinoco.
-._••;•;•; i...
Pasemos a examinarlos.

;

MÉTODO EMPLEADO POR PEREA. Digamos ante todo que la obra de Perea y Alonso, trombettiano convencido, abunda en enormes errores, de método y de concepto, que afectan la se
riedad de la teoría, debiendo hacerse, rio obstante, una im
portante salvedad: que ni las desviaciones del método cien
tífico, por aberrantes qué sean, ni los errores de concepto,
por graves que parezcan, implican necesariamente que la teoría sea falsa en sus consecuencias defi'nitivas, aunque es
obvio que tales desviaciones conducirán nórrfíálmente al in
vestigador -salvo decisiva intervención dé lá intuición o
el azar - lejos de la verdad.Nosotros, al justipreciar la
exactitud de los resultados obtenidos por Perea, haremos fi
nalmente abstracción de algunas de sus ideas,realmente in- 19 -

�admisibles. (*)
Lo que hemos clasificado como su cuarto argumento fi
lológico para probar la filiación Arawak de los Charrúas es,
al mismo tiempo, un exponente de estos peculiares racioci
nios. El actualmente llamado Golfo de Paria, en las bocas
del Orinoco, se llamaría antiguamen^^^, a estar a un mapa de
1545, "Golfo de los Charúa11. "Este hecho -dice Perea- basta
ría por sí sólo para hacernos sospechar el parentesco Ara
wak de los indios de aquella región con los del Río de la
Plata (sic); mas como ya tenemos por segura dicha relación,
por haberla demostrado, aquella sospecha se transforma en
certidumbre. Poco importa que allí fuera Charúa y aquí se
llamaran Charrúa con "rr" (¡); a los nuestros también se
les ha nombrado en documentos antiguos con una sola "r". La
coincidencia refuerza, pues, la verdad de nuestra tesis "
(37, pág. 42). Una afirmación que, sobre tan deleznable ba-

(*) No es necesario buscar mucho para encontrar rerdaderos despropósitos en este sentido. Véanse, por ejemplo,
las coincidencias entre el Toc^ble chcaie con lenguas del an
tiguo continente y otras regiones, en que se agrupan pele
melé latín, griego, sánscrito, chino, náhuatl, francés, rioplatense (slc i), etc. (pág. 36/6 ); las referencias a la
probable rinoulacióm entre el Aravak y el "arcaico grupo
lingüística" denominado confusamente como "Mediterráneo" que
el Sr. Perea adelanta a titulo de "primicia" (y no es para
menos) (3 7, pág. 14)j las coincidencias de numerales entre
el Charrúa, el antiguo egipcio, el árabe, hebreo, chino ,
etc. (37, pág. 66); la muy rara adrerteneia de que "núes tros Arawak no pueden ser relacionados een los antiguos Aré
Tacos de la Espafia Tarraconense" y otras cosas del mismo te
nor que nu podemos tomar en serie.

- 20 -,

�se, hace caso omiso de las enormes distancias geográficas,
no puede tomarse seriamente. Por consiguiente, nos ceñiremos
a los restantes tres argumentos.

I. EXAMEN DE LAS CONCORDANCIAS LÉXICAS. Las coinciden
cias principales -por así decirlo- entre nuestras lenguas
y los dialectos de.la familia Arawak encontradas por Perea
son las que siguen:

CHARRÚA
hue ^agua)

ARAWAK
Maipure, Yavitero, Baniva:
weni (agua)

Canamare, Cuniba, Ipuriná:
weni (tío)

Arawak de la Guayana (A-G.):
wuni (agua)

it (fuego)

Waurá:it-sei (fuego)

ijou (ojo)

Ganamaré (?):ujii (ojo)

is (cabeza)

A.G. :i-si (cabeza)

aú (matar)

A-G. :a-hu (raiz de 'matar')
Goajiro: aut (morir)

ando diabun
(vamos a dormir)

A.G.: w-a-nda-te a-dum-ki-n
(vengamos a dormir)

- 21 -

�Jbetum (cuatro)

A.G-: bibiti (cuatro)

san (dos)

Siusí: samante (dos)

GÜENOAARAVAK
asati (bien) (?) A.G.: asati (bueno, santo)
hallen (morir)

Uní: hallan (morir)

natíos (nuestros) Paresí: natío (mi)

CHANAARAWAKdajú (dar)

A.G.: dccha, daja (dar)

na (venir)

Mucoxeone: a-na (venir)

i tí (yo)

Layana-Guaná: yiti (tú)
Saraveka: itin (tú)

(*)

; Vamos a examinar esas correspondencias y el método se
guido para establecerlas.

1. Hue, es, según el testimonio de la china de D.Ma
nuel Arias, la voz charrúa que significaba 'agua'. Perea asocia el término con el Ar. Guay. wuni, Maipure, Yavitero,
Baniva weni (agua) y Kanamare, Kuriba e Ipuriná weni (río).
Por los ejemplos traídos a colación -por algo los ha elegi
do entre los muchos posibles de esta extendida isoglosa Arawak- se entiende que supone la pérdida de la sílaba -ni en

(*) Las formas Arawak del cuadro precedente están
transcriptas tal cual las establece Perea, quien, por otra
parte, no indioa la fuente de cada una.

- 22 -

�estos vocablos. ¿En base a qué norma de tr^nsformación foné
tica extrae esta conclusión? La simple eliminación de una
sílaba es un procedimiento tosco para provocar un 'parecido'
entre palabras extrañas. Con igual o mejor lógica pudo haber
hecho otro razonamiento que, fonéticamente, vale tanto o más
que el empleado: une (Moxo y Chañé) —^ ue-^ue-^ué. Pero so
bre todo, hay que hacer notar que la nasal de esta isoglo
sa Arawak es notablemente constante. Las formas uni, une,
oni son las más generales: uni (Marawan, Piro, Marahua ,
Aruá, Mariaté, Araiku, Piapoco, Izaneni, Inaparí, Acagua,
Yabaána, Ratapolítani, Siusí, Baré y varios otros), une, (Sa
raveka, Piro, Paresí, Waurá, Kuniba, Moxo, Uainumá, Guináu
etc.) oni (Atorai, Baré, Rarútana, Adzaneni, Uarekéna, Man dauaka, etc.). También abundan las formas diptongadas: weni,
wcrini, wane,,, (Maipure, Baniva, Yavitero, Kulina, Maniteneri,
Ipuriná, etc.). La nasal falta, pues, raramente (Kauii^ana ,
Pasé, Yumana). Cf. Rivet (41, pág. 226) y De Goeje (42, pág
223/4). De modo que, para explicar su desaparición, sería
necesario hacer algo más que escindir en dos la palabra, co
mo ocurre en el caso comentado.

2. Jt (fuego). No puede hallarse ninguna especial co
rrespondencia con las isoglosas Arawak más extendidas para
'fuego*. Por de pronto, la voz Charrúa it está obviamente
lejos de la forma de los dialectos del grupo Boliviano (cf.
26, Les Langues du Monde, pág. 1107), a saber: yaki (Baure),

- 23 -

�caki (Paikoneka), yuku (Moxo). El Guana y el Chañé ofrecen
igualmente la forma iulru, yucu (De Goeje, 42, pág. 223). Pe
ro tampoco encontramos mejor concordancia remontándonos ha
cia el Norte; los dialectos del grupo 'Preandino' presentan
como isoglosa una forma aparentemente de origen onomatopé yico con reduplicación: cici (Piro, Maniteneri), titi (Ina
pari, Kuniba, Kusitíneri), cici (Rampa) (cf. De Goeje, 1.
cito). Del mismo modo, la comparación con las formas menos
homogéneas del grupo "Nordamazónico", al que se agregan las
tribus de las fuentes del Xingú y otras, no arroja resulta
do positivo. La forma Waurá itsei (citada por Perea), pare
ce relacionarse más directamente con kidzei (Piapoco), tid~
ze (Rarútana, Ratapolítani, Siusí), tsicr (Yukuna),

tsicrucr

(Tariána), dzidze (Adzeneni) (De Goeje, l.cit.) y especial
mente con tsei (Rustenau y Mehinaku) (cf. 43, Tomo XIV,pág.
168). De este modo la separación itsei ensayada por Perea,
para justificar una semejanza con el Charrúa resulta una ar
tificial y arbitraria escición de la africada ts, que para
esta isoglosa aparece extendida en los dialectos nordamazónicos.

3. ijou (ojo). Perea lo relaciona con el Ganamare
(sic) ujii (37, pág. 56). Bajo esta grafía tal dialecto no
figura ni en la Nomenclatura y Distribución de Chamberíain
(44), ni en la citada de Rivet-Loukotka (26). Deberá tratar-

- 24 -

�se pues del Kanamarí ('Canamare' 'Canamarim' de Chamberlain). Perea tampoco indica la fuente de donde recoge esta
forma. De Goeje (op. cit. pág. 217) indica para el Kanamari
las formas chii y crlro-sy, la primera de las cuales debe
transcribirse fonéticamente cii o xii, puesto que parece
proceder de v. Martius (Beitrcrge zur Ethnographie und Sprcrchenkunde Amerikas), Puede, además, confirmarse en

Rivet

(43, T. XIV, pág. 180) n-uxii ('ojo', Kanamari). En todo ca
so, la isoglosa Arawak para 'ojo' conserva generalmente en
su radical el fonema k, velar, como en cdco- (Aruak),crcu-que
(Uareca), o palatal qui-se (Baure), uqui (Moxo), oqui,oque,
(Rampa), oky (Araicu), uky (Ipuriná).¿Por qué,en el supues
to caso de que -la hipótesis fuera aceptable, habría el Cha
rrúa seguidoiuna evolución paralela al Kanamari, sobre todo
teniendo en cuenta que para Perea correspondería a su grupo
Chañé? Los cambios fonéticos no son caprichosos. Como expre
sa justamente Milewski (op. cit., Zeszyt l,Tekst,Principies
oí the genetic classification oí languages, pág. 383):"The
criterion of the derivation from a common original source
of, above all, the grammatical, but also the lexical elements, of different languages of the same family is tobe
found in the permanent correspondences between the phonemes
of the different languages here in question, correspondences
which can be formulated iri what are called phonetic laws".

^ 25 -

�Está advertencia debería repetirse para cada una de las ana
logías más o menos aisladas que se establecen sobre la base
de 'parecidos', las que, mientras no pueden someterse a una
norma constante de correspondencias, no pueden sino tomarse
como producto del azar.

4.is (cabeza). No es más convincente la supuesta equivalencia entre is ('cabeza' en Charrúa) e isi (igual sig
nificado en Aruak). Es muy grande la variedad de términos en
los distintos dialectos Arawak para designar la cabeza. Es
obvio que, entre el centenar de dialectos Arawak, no es di
fícil encontrar parecido con un monosílabo. Pero lo lógico,
dentro de la posición asumida por el autor que comentamos ,
habría sido examinar los dialectos que afirma están más
próximos a nuestras lenguas (el susodicho grupo 'Chañé').
Allí, salvo abjuración de la teoría, deben proliferar las
coincidencias. Y encontramos tutii, dooti para el Guana, cu
tí para el Moxo, i-pahe para el Baure (45), etc.

5.¿Qué decir de la correspondencia entre adumkin
('dormir' Arawak de las Guayanas según Perea) y dicrbun
('dormir' Charrúa)? Perea comienza por descomponer nuestra
palabra en una forma arbitraria y totalmente hipotética:
di-cr-bun. Por el contrario, el examen de una gran cantidad
de dialectos Arawak revela que la raíz constante en este

- 26 -

.

�verbo está compuesta de una oclusiva bilabial nasal, vocal,
y oclusiva velar sorda. Ejemplos de ello son: adunku-,
adunuki (Aruak, o Arawak stricto sensu, dg), domakale,
(Arúa), atunku (Goaxiro dG), hi-moka, ' 'él duerme' (Palikur)
nu~imaka (Amarizama), nuti maka (Baré), wemakya, 'yo duerme^
(Raui san a ),demaka.in i (Guinau), uy-maka 'yo duermo' (Yumána),
imaka (Karútana, Piapoko, Siusí), li-maka-ua (Ratapolítani),
magha 'yo duermo' (Mariaté), ua-tü-maka 'yo duermo' (Manao),
lie-maka (Tariána), numani-metka (Adzaneni), himake, 'duerme?
(Mandauaka), timka 'yo duermo' (Araiku), imaka (Ipuriná),
nu-maxo-aci 'yo duermo' (Ranamare), amaxe, magaye (Rampa),
re-moka (Rusitíneri), ne-temeka 'yo duermo' (Marahua),
puemxe-hua (Piro), mka (Piro, dG), ni'moko (Moxo), hi-meka
Layana-Guaná), itie-meka (Saraveka), pe-muka (Paunaka)

y

pi-moko (Paikoneka). (Las formas a que sigue la sigla dG,
son citadas según de Goeje, 42, pág. 234; las demás, según
Rivet, 41, pág. 225). Es forzoso concluir que, ante estos
hechos, la supuesta concordancia anotada por Perea hace una
impresión pobre. En un dialecto Arawak, para el verbo 'dor
mir' , hay que esperar la presencia de la raíz MAR/MER^ Si
ello no ocurre, habrá que explicar la transformación o concluir que se trata de una raíz distinta, y, en esté caso,
naturalmente, probar que ella es Arawak.

'- 27 -

�Creemos que los precedentes párrafos nos eximen de
continuar con un análisis que en todos los casos nos lleva a
resultados similares.

II. Llegamos así a las coincidencias gramaticales entre
las lenguas Arawak y nuestros idiomas indígenas, aducidas
por Perea. No merece mejor suerte el supuesto prefijo verbal
a- que el citado autor encuentra en algunos verbos Chana,
Charrúa y Güenoa. Son siete casos, y en cuatro de ellos, o
se ha hecho una división completamente hipotética de la pala
bra, que la atomiza en elementos semánticamente enigmáticos,
hasta tanto de los mismos no se indique una correspondencia
justificada, (caso de di-a-bun, m-a-na), o se ha llegado a
dar como voz verbal un término de significado desconocido ,
(a-mat ta-a-ma-ban). Hay, por otra parte: varios verbos en
los que no hay rastros del supuesto prefijo

La concordancia que observa Perea entre el prefijo no
minal del Baure i-^ que se antepone a los nombres de las par
tes exteriores del cuerpo, según lo notara D'Orbigny (45), y
las palabras Charrúas que indican igualmente partes exteriores
del cuerpo - varias de las cuales empiezan con i- -psre.ce a
primera vista llamativa.Perea establece que se trata deunpre
fijo posesivo de la. persona (cf. 37, ¡ r.g. 75). En primer
término, no se debe olvidar que la unión íntima entre pre-

- 28* -

�fijos posesivos y nombres de partes del cuerpo es un fenó
meno muy frecuentes en lenguas americanas que, sin embargo,
no tienen entre sí relación alguna. De aquí, pues, no se
puede extraer ningún argumento de peso a favor de una hipó
tesis que otros hechos no confirman, porque el mismo razona
miento nos llevaría a postular relaciones absurdas entre el
Charrúa y otras lenguas totalmente diversas. Nos parece, con
todo, probable, y el mérito de haberlo señalado le corres
ponde a Perea, que los ejemplos del manuscrito Vilardebó
permiten concluir que ese prefijo nominal tiene existencia
real (y ello a despecho de los casos en que no ocurre: guar
'mano', caracú 'pierna', y atit 'pie'). Pero no se puede ex
traer de allí una relación con el Baure en particular,puesto
que los nombres de las partes del cuerpo que acompañan a di
chos supuestos prefijos son totalmente distintos en ambas
lenguas. Por otra parte, tanto en la antigua gramática de
Maggio (46) como de Francisco de Asís Coparcarí (47) se agregan a las partes del cuerpo los prefijos personales pose
sivos, conforme al uso Arawak.

III. Por último, llegamos al principal argumento dePe
rea y Alonso, esto es, a las concordancias en la serie de
los pronombres personales entre el Chana de Soriano y varios
dialectos del grupo llamado por él "Chañé". Este fue, segu¡ ramente, el argumento que más pesó en él para la formulación

- 29 -

�de la hipótesis.
••" .

Según Larrañaga, los pronombres personales del Chana

eran respectivamente: ití (yo), emptí (tú), huatí (aquel),
amptí (nosotros), ramptí (nosotras), emptí (vosotros) y hucrtígucrt (ellos); y los posesivos: umptí (mío) y /ñutí (tuyo).
Estos pronombres tienen en la conjugación una forma reducida
Larrañaga dice que pierden la sílaba ti-, como se ve en los
ejemplos que reproduce el notable sacerdote: i do (yo voy),
i na (yo vengo), em sol (tú miras), am latar ten-dan (noso
tros éramos buenos). Sobre esta base, Perea confecciona el
siguiente cuadro comparativo:

LAY^A^GUANÁ MOXO"
BAWE(JIANÁ
(Aguirre) (Marban) (Maggio) (Larrañaga)
(modificado)
Singular:
1.-

^; '; •'

2.
3.

un-di

nu-ti

ni-ti

ump-ti

yi-ti

pi-ti

pi-ti

yi-ti

e-ma(m)

re-tí(m)

•wn-ti

e-su(f)

ri-ti(f) .

wa-na
-

Plural:
1.

wo-ti

2.

yi-ti-noe

3.

bi-ti

abi-ti

(r)amp-ti

e-ti

ye-ti

emp-ti

e-no

ne-ti

-wa-ti-wa-t

- 30" -

�Ante todo^ procede una aclaración. Puede verse que Perea altera el orden de los pronombres de la. y 2a. persona
singular del Chana, para reforzar su tesis, e inclusive su
pone una forma umptí para la primera persona - sobre la base
del posesivo - en contra de la afirmación de Larrañaga. A pe
sar de la suposición que hace para explicar una posible con
fusión en el diálogo entre el sacerdote y el interlocutor,
este procedimiento es científicamente de lo más objetable.

Aún así el cuadro es interesante y significa, en
nuestra opinión, el aporte positivo de Perea y Alonso a la
cuestión en estudio. Se trata de una coincidencia llamativa,
que, a pesar de los reparos que se le pueden oponer, indica
una verdad posible (naturalmente que está muy lejos de una
prueba). El examen de este cuadro lleva a la conclusión de
que puede haber (es decir, es factible) una relación entre
el paradigma Chana y los otros. Esa posibilidad mera, claro
está, no significa mucho. En las Conclusiones apreciaremos
más estrictamente el valor del argumento.

LA ESTRUCTURA SILÁBICA- Nosotros entendemos que un
nuevo e importante elemento de juicio para la consideración
de la teoría arawakista, tal como ha sido formulada por Don
Sixto Perea y Alonso,1 es el que surge del examen comparativo
de la estructura silábica de los dialectos Arawak, especial-

- 31 -

�mente de aquellos que conforme a la hipótesis en juego,
serían más afines a nuestras lenguas, y la de estas últimas.

^ Para determinar los límites silábicos no podemos, en
el caso de nuestras lenguas extintas, recurrir a la observa
ción in vivo que perinita captar las fases de tensión y dis
tensión fisiológica, e, inclusive, lo mismo ocurre con los
dialectos Arawak todavía hablados hoy día, puesto que es
forzoso .hacer el análisis sobre la base de la documentación
escrita de que podemos disponer. De todos modos, cuando la
estructura de la sílaba es sencilla, sus límites se determi
nan claramente por las fases de abertura y oclusión. Ese es
el caso de los varios dialectos Arawak cuyos vocabularios
especiales, y comparativos - unos más extensos, otros más
fragmentarios - hemos tenido a nuestro alcance.

:

Conviene salir previamente al paso de una observación

a un argumento de esta naturaleza, a saber: que la estructu
ra de la sílaba es variable como cualquier elemento de una
lengua, que ella se modifica con los siglos o los milenios,
y que, por ejemplo, si bien tanto el francés como el alemán
son lenguas que reconocen como origen mediato común el fondo
indoeuropeo, no obsta ello para que la estructura silábica
sea bien distinta en ambas lenguas (normalmente abierta en
francés, y, por el contrario, frecuentemente cerrada o tra-

- 32 -

�.3;**^ \v,.;&lt;&lt;.••;•",.. -••'•' '••• •••.--..
bada en alemán, por la presencia de fonemas en posición im
plosiva) y, que, por ende, si por tal razón se negara una
relación de parentesco entre francés y alemán, se incurriría
en error evidente. Esto es verdad, pero hay por lo menos
5.000 años para producir semejante transformación, aparte de
factores diversos de aceleración que no vienen al caso. De
todos modos, puede concluirse que la transformación de la
estructura silábica de una lengua es, en general, tanto o
más lenta que la transformación del sistema fonémico en su
conjunto, hecho que tiene su razón, puesto que muchos cam-'
bios fonéticos se realizan sin alterar la estructura silábi
ca de las palabras que integran,como, por ejemplo, las mu
taciones de consonantes intervocálicas (sonorización, ensor
decimiento, aspiración, etc.) cuando se producen sin reduc -'
ción de las vocales circundantes.

En el caso que nos atañe, tenemos lo siguiente: mien tras que el inventario de términos contenidos en los textos
de lenguas indígenas uruguayas muestra un porcentaje abun
dante de sílabas trabadas (que no iguala al de sílabas abiertas pero es, de todos modos, considerable), el examen de
los dialectos Arawak que hemos podido realizar nos ha reve
lado una gran constancia de la estructura silábica (conso
nante / vocal (o consonante /diptongo, o vocal sola), Esto
es indudable, desde luego, para el Arawak de las Guayanas

- 33 -

�(como designa normalmente Perea al Aruak o Arawak stricto
sensu), según surge de diversos textos (42) (48) y (49) y
como el propio Perea lo reconoce explícitamente: "la sílaba
Arawak (se refiere al Arawak s.s.) es abierta, constando de
una consonante seguida de vocal o de una vocal sola" (op .
cit., pág. 547). Lo mismo sucede con el Baure (45) (46) ,
(47), el Moxo (50), el Guana (51), el Marawan de la Guayana
Francesa (52), el Resigaro (41), el grupo Takana (43), antes
considerado como familia aparte y ahora incluido por RivetLoukotka en el stock Arawak (Lcuigues du Monde, pág. 1106^ ,
el grupo Arauá (Kulina, Pammari, Yamamadí, etc.) (53),

el

Taino de Haití (54), el Yavitero (55), el Baré (56), el Baniva (57) (58), el Piapoko (59), el Caviri (60), el Saraveka,
(61) y el Goajiro (62), éste con un cierto número mayor de
sílabas trabadas. Es cierto que el AmueSa, cuyo sistema fo
nológico ha sido estudiado por Fast (63), no ofrece esta ca
racterística; pero su inclusión entre las lenguas Arawak es
muy discutida. Rivet y Loukotka (26) lo mantienen aún como
familia aislada, y la inclusión entre las lenguas Arawak,
hecha por Steward y Métraux en el Hcaidbook of South American
Indians (Tomo 3, págs. 536/7), es impugnada por otros en la
misma obra (Tomo 6, pág. 217). Otra manera de expresar lo
mismo consiste en señalar que, mientras que en el Charrúa,
Chana y Güenoa, a pesar de nuestra penuria documentaria, te-

- 34 -

�nemos abundantes grupos consonanticos (Charrúa, sb, sk, dr,
nt (?), jm, nch, nd; Chana pt, pm, nt, kd, nd, mj, sd, mpt,
trr (sic), tr, rm, lk, sm, nm; Güenoa nt, dr, mb, ts, ni),en
el Moxo - y esto puede extenderse con reservas a los dialec
tos anteriormente citados -, como dice el Padre Marbán, "dos
consonantes juntas no se hallan sino rarísima vez". (50, fo

lio I).

Nosotros asignamos una especial importancia a esta ar
gumentación negativa basada en la estructura silábica, por
que entendemos que, en vista de la penuria de elementos
lexicales comparativos, y, en cierto sentido, en vista del
resultado negativo de esa composición, el análisis de estos
elementos puramente fónicos resulta un valioso auxiliar ob
jetivo del investigador, y, en determinado aspecto, un test
de sus observaciones basadas en otros métodos. No damos tam
poco a este argumento valor definitivo. Sencillamente, sobre
esta sola comprobación, concluiríamos que es improbable la
filiación Arawak de las lenguas indígenas del Uruguay.

CONCLUSIONES
I. La tesis del Prof. Perea y Alonso, en cuanto afirma
que los indígenas de la Banda Oriental hablaban antes y al
tiempo de la conquista dialectos de la estirpe lingüística

- 35 -

�Arawak, no puede considerarse de ninguna manera como proba
da. Hay, en cambio, serios argumentos para sostener lo con
trario.

II.La relativa concordancia entre el paradigma prono
minal del Layana Guana y el Chana es un indicio de posible
relación entre ambas lenguas, pero cuyo significado no po
dría ser más que el de un residuo lingüístico (posible sus
trato). La similitud existe, pero ella no basta en modo al^
guno para sustentar la hipótesis de Perea. Si hablamos de un
posible sustrato (nada más que esto creemos pueda decirse)
es porque el paradigma pronominal no es de los elementos en
que los préstamos lingüísticos sean frecuentes.

III.En el mejor de los casos para la teoría analiza
da, el estudio del vocabulario y de la estructura silábica
lleva a pensar que, sobre el posible 'sustrato',se superpu
sieron una o más lenguas diferentes, no Arawak.

Digamos, por último, que la obra de Don Sixto Perea y
Alonso, aunque el lector, que aquí ha tomado preferentemen
te contacto con la faz crítica, pudiera suponer otra cosa,
es altamente elogiable. Dicho autor, autodidacto, debió lu
char con la incomprensión del medio y con la penuria biblio
gráfica. Pagó así tributo a una formación lingüística par
cial y fragmentaria, aunque extensa, y especialmente,

- 36 -

a un

�trombettismo exagerado que lo llevó a afirmaciones que se con
tradecían con la finura y agudeza críticas que revelaba en o
tras ocasiones. El autor del presente trabajo no tiene por el
filólogo desaparecido otros sentimientos que respeto, consi
deración y comprensión hacia su esforzada labor.

- 37 -

��Referencias bibliográficas

(1), BAUZA, Francisco - "Habitantes primitivos del Uruguay",
..-

Montevideo, 1895 =

(2)DE LA SOTA, Juan M. - "Historia del territorio oriental
. del Uruguay" Montevideo, 1841=
(3)AMEGBINO, Florentino -•"La antigüedad del Hombre en el
,;,,•^- Plata". Parte primera, págs. 2^'] t Buenos Aires,
,^

1918.

(4). ARAUJO, Orestes - "Historia de los Charrúas y demás tri^
bus indígenas del Uruguay", Primera Parte, págs.
••.•••41/50, Montevideo, 1911.
(5)JOVER PERALTA, A. ^ "El guaraní en la geografía de Amé
rica, Diccionario de Guaranismos", págs. 221^33,
Buenos Aires, 1950=
(^) BEPTONI, Guillermo Tell - "Ensayo etimológico sobre la
toponimia guaraní del Uruguay", Boletín de Filolo
gía, Instituto de Estudios Superiores, Nos.25/27 ,
Montevideo, 1944.
(7) ALMIRON, Carlos R. - "Reseñas y etimologías de palabras
guaraníes en el Uruguay", Bol. de Filol., Inst.de
Est. Sup., Nos. 43/45, Montevideo, 1950.
() STORNI, Julio C - "Nombres guaraníes de tribus (Inter
pretaciones y comentarios)", Bol. de Filol., Inst,
de Est. Sup., No. 15, Montevideo,- 1940.
(9)SCHULLER, Rodolfo R. ^ "Bibliografía, prólogo y anota-ciones a la "Geografía Física y Es.férica de las
Provincias del Paraguay y Misiones Guaraníes, com
puesta por don Félix de Azara" en Anales del Museo
Nacional de Montevideo, 1904,
(10)SCHULLER, Rodolfo ^. - "The only known words^of the
Charrúa language oí Rio de la Plata", en Proceedmgs of the 19th. International Congress of Americanistis, Washington, 1917.
(11)SERRANO, Antonio - "Etnografía de la antigua Provincia
del Uruguay", Paraná, 1936.

- 39 _

�(12)SERRANO, Antonio - "The Charrúa", en "Handbook of South
American Indians", Smithsonian Institution,B-A.E.,
Vol. I., pág. 192, Wash. 1946.
(13)PEFNETY, A.J. - "fíistoire d'un voyage aux isles Jlfalouines, fait en 1763 et 1764", Paris, 1770.
(14)AZARA, Félix de - "Viajes por la América Meridional por
don, comisario y comandante de los límites
españoles en el Paraguay desde 1781 hasta 1801",
Tomo II, Págs. 4, 17, 18, 19. Madrid, 1923.
(15)D'QRBIGNY, Alcide - "Voyage dans l'Amérique Méridionale", Nation Charrúa, págs. 224, Tomo IV, Paris
1839. Idénticas observaciones en "L'homme américain (de l'Amérique Méridionale) consideré dans
ses rapports physiologiques et moraux", Paris,

1939.
(16)FERRARIO, Julio - "Costumbres antiguas y modernas".Mi
lán, 1821 (Citado por Araújo, 4).
(17)CABRER, José María - "Diario de la segunda subdivisión
de límites española entre los dominios de España y
Portugal en la América Meridional" en Melitón Gon
zález: "El límite oriental del territorio de Mi
siones (República Argentina)", Tomo II, pág. 10 ,
Montevideo, 1882.
(18)HERVAS, Lorenzo - "Catálogo de las lenguas de las na
ciones conocidas y numeración, división y clases
de éstas según la diversidad de sus idiomas y dia
lectos" Tomo I, Pág. 197, Madrid 1800.
(19)BRINTON, Daniel - "The American Race: A linguistic
classification and Ethnographic Description of the
Native Tribes of North and South America", New
York, 1891. Traducción española, Buenos Aires,

1946.
(20)McGEE, W.J. - "American Indians" en "New International
Encyclopedia" Vol. IX, New York, 1903 (Citado por
Chamberlain, 21).

�(21)CHAMBERLAIN, Alexander F. - "South American Linguiszic
Stocks" en Congrés International des American is
tes, XV session tenue a Québec 1906, Tomo H Pág~
187, Quebec, 1907^
(22)U^^RES, Luis M- - "La ciencia prehistórica"^ Buenos ^a
res, 1903 (Según 21).
(23)OOELHO DE SEMA, ^elson - "Los indios del Brasil"^ en
Trabajos del Cuarto Congreso Científico Panameri
cano de Santiago, 1908/9, Vol. XVII, III Sección,
Santiago, 1912.
(24)SCHMIDT, Wilhelm P. - "Die Sprachfamilien und Sprachenkreise der Erde", Das Charrúa, Pág. 26O,Heidelberg

1926.
(25)MILEWSKI,,Tadeusz - "Zarys Jezykoznawstwa Qgólnego",
Czesc II, Zeszyt 2, Atlas (Mapas I y II: Conside
ran al Charrúa como lengua aislada del grupo
Paleoamericano, Mapa III: En una inclusión exage
rada introduce en la Banda Oriental un doble gran
brazo guaraní tico del grupo llamado Tapuya), Lu- blin-Kraków, 1948
(26)RIVET, Paul y LOÜKOIKA, Cestmir - "Langues de l'Ame'rique -Famille ^arrucf' en Les Langues du Monde
par A. Meillet et M. Cohén, Nouvelie édition, pág.
1112, Paris, 1952.
(27)LARRAÑAGA, Dámaso A. -"Compendio del Idioma de la N or ción Chana" en "Escritos de", publicados per
el Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay,
Tomo III, pág. 163 y sigs., Montevideo,'1923.
(28)HERVAS, Lorenzo - "Saggio pratico dellelíngue'cón ^&gt;rblegomeni ed una raccolta di orazioni dominical i
in piá di trecentó 'lingue é dialétti^'en "Idea
dell'lMiiverso", Tomo XXI, Cesena, 1787^
(29)VIGNATT, Itlcíadeá Á. -l **^! tatecismó g^énocr de^ Abate
Hervás". Notas; del Museo de L Plata: Tomo V, Antrop., No. 18, Buenos Aires, 194^. ^lob
(30)CUTES, Félix F- - "Sobre las lenguas indígenas riopla
tenses^ Materiales para su estudio". Revista de la
1 Universidad de Buenos Aires, Tomo XXIV, págs.
n[ l^n . 1 f •] ^h AoU no , od
.-oobívoJnol/ ,T\d .^ei^ j¡ onoF
- 41 -

�(31)GÓMEZ HAEDO, Juan C. - "Un vocabulario charrúa descono
cido", en Boletín de Filología, Inst. de Est.
Sup., Tomo I, Nos. 4/5. Montevideo, 1937
(32)LEHMANN NITSCHE, R. - "Una desconocida expedición del
año 1548 a la costa de la Patagonia" en Suplemento
de "La Prensa", Buenos Aires, 6-III-938.
(33)CABREBA, Pablo - "Datos acerca de los indios charrúas",
en Tribuna Social, Montevideo, Abril, 1934.
(34)SALLABERRY, F-S. (S.J. ) - "Los Charrúas y Santa Fe",
Montevideo, 1926.
(35)DOMENECH, G. - "Pampas y otros indios en la Ban
da Oriental", Revista de la Sociedad Amigos de la
Arqueología, Tomo IX, Montevideo, 1938/41.
(36)PEITT MUÑOZ, Eugenio.- "La vivienda charrúa", en Revis
ta de la Facultad de Humanidades, No. 5, Monte
video, 1950- En especial, págs. 64 y sigs.
(37)PEREA Y ALONSO, Sixto.-"Filología comparada de
las lenguas y dialectos Arawak,",^publ. por él^InS^
tituto de Estudios Superiores, págs. XIII a CIII,
Montevideo, 1942. Reproduce los "Apuntes para la
prehistoria indígena del Río de la Plata y espe
cialmente de la Banda Oriental, como introducción
a la Filología comparada de las lenguas y dialec
tos Arawak" del mismo autor, publ. en el Boletín'
de Filología del Instituto referido, Tomo I, No.3,
Montevideo, 1937.
(38)AGOSTA Y LARA, Eduardo F. -"Los Chana Timbóes en la
antigua Banda Oriental", en Anales del Museo de
Historia Natural, 2a. Serie, Vol. VI, No. 5. Mon
tevideo, 1955.
(39)MUÑOA, Juan I. - "Contribuciones a la Antropología Fí
sica del Uruguay. la. Parte: Los primitivos pobla
dores del Este", Anales del Museo de Historia Na
tural, 2a. Serie, Vol. VI, No. 4, Montevideo,,

1954.
(40)PEREA Y ALONSO, Sixto - "Transcripción tipográfica y
exégesis filológica provisional del Códice Vilarde^
bó", en Bol. de Fil. del Inst. de Est. Sup. ,
Tomo II, Nos. 6/7, Montevideo, 1938.

- 42 -

�(41)RIVET, Paul.- et DE WAVRINI, Robert - "Un nouveau
dialecto Arawák: le Resígaro", en Journal de
la Societé des Américanistes (JSA), Tomo XL, Paris, 1951.
(42)DE GOEJE, CH. - "The Arawak Language of Guiana".
Verhandelingen der Koninklijke Akademie van Weten
shcappen te Amsterdam, Afdeeling Letterkunde, Nieuwe Reeks, Deel XXVIII, No. 2, Amsterdam, 1928.

(43)de CREQUI MONTPORT, G. et RIVET, P. "La fcanille lln
guistigue Takcma", JSA, Tomos XIII, 1 y 2, y XIV
1921 y 1922. La cita corresponde al Tomo XIV.
(44)CHAMBERLAIN, Alexander Francis - "Nomenclature and dis^
tribution of the principal tribes and sub-tribes
of the Arawakan linguistic stock of South Ameri
ca", JSA, Tomo X, 2, Paris, 1913.
(45)d'QRBIGNY, Alcide - "Jdiome des Indiens Baures ou Bouros du Nord-Est de la Province de Mojos(Bolivie)"
en Bibliotheque Linguistique Américaine,Tomo VII,
Paris, 1880(46)MAGGIO, P. Antonio S.J. - "Arte de la lengua Baure es
crito por... después de muchos años de misionero
y muchísima aplicación y estudio a dicha lengua,en
las reducciones de la Concepción, S. Martín y San
Nicolás, donde últimamente escribió dicho arte,
año 1749", en Bibliotheque Linguistique Américai
ne, Tomo VII, Paris, 1880.
(47)OOPARCARI, Feo. de Asis - "Gramática de la lengua de
los indios Baures de la provincia de Majos", en
Bibliotheque Linguistique Américaine, Tomo VII,
Paris, 1880.
(48)QUANDT, Christlieb - "Nachricht von der Arawackischen
S^^rache", herausg. von Jülius Plátzmann, Lei¿
zig, 1900.

(49)HERR^WTER BRÜDER UNITAT bei ZITTAU - "Arawakiscli-Dej^
tsches Worterbuch",en Bibliotheque Linguistiq u e
Américaine, Tomo VIII, Paris, 1882, y "Gramat i k
der Arawakischen Sprache" (ibíd).
(50)MARBAN, P. Pedro - "Arte de la lengua Moxa con su Voca
bulario y Cathecismo, compuesto por el..." Lima,

- 43 -

�1701. Edición facsimilar, Leipzig 1894^
(51)TAUNAY d'ESCRAGNQLLES, A. - ^Vocabulario da língua Gua
na ou Chañé", en Revista do Inst. Histórico-Geogr
do Brasil, T- XXXVIII, 2a^ parte, Río de Janeiro,

1875.
(52)RIVET, P. et REINBÜRG, P. - "Les indies Marawan", JSA,
Tomo XIII, Fase. 1, París, 1921.
(53)RIVET, P. et TASITVIN , C. - "Les langues Arawak du Purús et du Jurúa (Groupe Arauá)", en JSA, Tomos XXX
y XXXI, Paris, 1938/9.
(54)TE GOEJE, C H - "Nouvel examen des langues des Antilles, avec notes sur les langues Arawak-Maipure..." JSA, Tomo XIII, Paris, 1939.
(55)MONTOLIU, F. - "Vocabulario de la lengua Yavitera", en
Bibliotheque Linguistique Americaine, Tomo VIII,
Paris, 1882.
(56)MCNTOLIU, F. - "Vocabulario de la lengua Barré", en Bi
bliotheque Linguistique Americaine, Tomo VIII Pa
ris, 1882,
(57)MONTOLIU, F. - "Vocabulario de la lengua Vaniva", en
Bibl.. Linguistique Americaine, T. VIII, Pa
ris, 1882.
(58)CREVAUX, J. - "Vocabulaire de la langue Baniva", en
Bibl. Ling. Aménc, T. VIII, París, 1882.
(59)CREVAUX, J. - ^Vocabulaire de la langue Piapoco", en
Bibl. Ling. Am., T.VIII, París, 1882.
(60)CREVAUX, J. - "Vocabulaire de la langue Caouiri", en
Bibl. Ling. Am., T.VIII, París, 1882.
(61)de CREQUI- MONTPORT, G. et RIVET, P. - "Lmguistig ue
Bolivienne: Lcr Langue Saraveca", JSA, Tomo X ,
Fase. 2, Paris, 1913.
(62)HOLAÍER, Nils M. - "Goajiro (Arawak)", en International
Journal of American Linguistics (I.J.A.L. ), Vol .
15, Nos. 1, 2, 3, 4, 1949.
(63)FAST, Peter W. - "Amuesha (Arawak) Phonemes",
Vol. 19, No. 3, 1953.
- 44 -

I.J.A.L.,

�8S6T

vaia iviaoiíaa
otuiijduij

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3836">
                <text>Acerca de la supuesta filiación Arawak de las lenguas indígenas del Uruguay</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3837">
                <text>BLIXEN, Olaf </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3838">
                <text> Blixen, Olaf:&#13;
Acerca de la supuesta filiación arawak de las lenguas indígenas del Uruguay /Olaf Blixen.    Montevideo : FHC.Instituto de Filología DL, 1958.   44 p.&#13;
 </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3839">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias - Instituto de Filosofía - Departameno de Lingüistica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3840">
                <text>1958</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3841">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3842">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3843">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="279" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="501">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/f90b59b3161aca6e2a64169ef3aacdf4.PDF</src>
        <authentication>d52571e591df5f7af1d99b7bcb5358fc</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3113">
                    <text>^961

&lt;-x.r.v

ue opepjd X Duo6e|y

ep uqqDj eon~\

a saavaiMV^üH aa
vi aa avaisaaAiMíi

•;-&gt;: •&gt;•

• v- ,*•

�696

u^ epajojd A bjjo68|V
qBdNVaQl-l-98

ue did3|ojgI Á Duo6a|v

¡UDSS3J^ ep uqqo^ eon"\

a saavaiMVKíiH aa avna^va
vananaa^ va aa

��Alegoría y profecía en Dante

alegoría y poesía
Hay, en el encuentro y confrontación de estos dos términos un doble
problema: de crítica literaria el primero (el que más nos interesa), de
historia de la cultura, el segundo. Como suele suceder, sólo se puede
plantear en su justa luz uno, recorriendo pacientemente el laberinto del
otro, para captar los puntos de tangencia o dar cuenta de las distancias.
Croce, en su Estética de 1902 y en su La poesía di Dante de 1922,
parecía haber resuelto y enterrado definitivamente, en sentido negativo,
el aspecto literario del problema de la alegoría, es decir el de la va
lidez poética de la alegoría misma y de la validez crítica de la inter
pretación alegórica. Sin embargo hubo entre los críticos e historia
dores de la poesía quienes siguieron buceando en esas aguas vedadas,
ignorando la prohibición como Valli o Pietrobono, o rebelándose con
tra ella, como Eliot; y hubo escritores —casi todos fuera de Italia, es
decir fuera de la zona de influencia crociana— que resucitaron la
alegoría para hacer de ella un medio de expresión (Kafka, Camus, Orwell, como simples ejemplos; para Italia, casi único, Buzzati, y, ahora,
ítalo Calvino).
Como es natural, en terreno literario la discusión se ha centrado
y se sigue centrando en Dante, que ha presentado él mismo como
alegórica la mayor parte de su poesía. En teoría, el planteo de Croce
es de una claridad meridiana y las conclusiones derivan de ese plan
teo con una lógica implacable, aunque a veces parecen sobrepasar el
blanco.
"En la poesía y en la historia de la poesía las explicaciones de las
alegorías son completamente inútiles y, por inútiles, perjudiciales. En
la poesía, la alegoría no se encuentra nunca... Pueden darse, en efec
to, dos casos; el primero de los cuales se presenta cuando la alegoría
es agregada ab extra... a una verdadera... poesía, decretándose.. .
que tales personajes, tales acciones, tales palabras de la poesía deban
además significar cierto hecho acontecido o que va a acontecer, o una
verdad religiosa o un juicio moral, u otra cosa cualquiera. En este
- 5

-

�caso, es claro que la poesía queda intacta y ella sola interesa para la
historia de la poesía, mientras... el segundo sentido... pertenece al
ámbito y a la historia de la práctica. El otro caso se da cuando la ale
goría no deja subsistir la poesía... Un tercer caso, que se suele su
poner, en que hubiera alegoría traducida completamente en imáge
nes ... es contradictorio, porque, si tenemos alegoría, tenemos algo
que, por definición, está fuera de la poesía y contra ella [en este
"contra", Croce rebasa, como queda dicho, su blanco. N. d. a.] ...
si está fundida e identificada con ella, quiere decir que no hay ale
goría, sino imagen poética. Ejemplo del primer caso [en Dante] puede
ser Beatriz en los últimos cantos del Purgatorio y en el Paraíso....
o bien Matelda,... o bien las "cuatro estrellas"... Es difícil dar
ejemplos... del segundo caso, porque Dante es poeta tan robusto
y fértil, que raras veces... se encierra en la estéril alegorización.. .
Sin embargo, se pueden citar el Veltro.. ., la loba... el "hermoso
riachuelo" que se cruza "como tierra seca" y otros... En la Comedia,
en algunos trozos que se consideran alegóricos, Dante resucita simple
mente el tono profético y apocalíptico y, objetivando así la alegori
zación, reduciéndola a tema, sigue moviéndose, sin embargo, en la
pura poesía".(" La poesía di Dante". Laterza - Bari - VI edición - 1948
pp. 14-17).
Croce no aprovechó nunca la fecundidad crítica de estas últimas
líneas, que subrayé para retomarlas en su oportunidad. Pero, su ne
gación de la posibilidad de alcanzar la poesía a través de una alego
rización consciente y continuada ha vencido, me parece, cualquier
objeción, despejando el estudio de la poesía dantesca de tanta hoja
rasca interpretativa y devolviendo todo su valor a la palabra poética
desnuda. El fundamento teórico de este rechazo de la alegoría remonta
a De Sanctis y también tuvo en su momento una gran eficacia simplificadora: consiste en separar netamente la obra poética de los fines
que el autor perseguía y de los criterios a que obedecía al escribirla;
fines y técnica pertenecen al ámbito práctico y son ajenos a la poesía.
Pero también en esta afirmación fundamental que Croce hace suya,
basando en ella toda su crítica de la que él llamó "teoría pedagógica
del arte" y por lo tanto también de la admisión de la alegoría como
valor poético, se corre el riesgo de ir demasiado lejos. "Las intenciones
y finalidades de los poetas quedan necesariamente ajenas a la poesía,
y... no importa lo que el poeta se propone o quiere hacer o cree
hacer, sino solamente lo que hace, aun inconscientemente y en con
tradicción con la finalidad profesada... Las intenciones y finalidades
del poeta pertenecen a sus convicciones críticas y morales, y pueden
realizarse solo en las eventuales partes no poéticas de su obra". ("La
poesía", V edición, Bari, Laterza, 1953, pp. 306-307).
Una vez más, separación no significa exclusión. No me resigno a
creer que sea inútil conocer intenciones y criterios de un poeta para
quien quiera penetrar en su obra, por lejos que esté esta última de
lo que el autor quiso hacer. No me resigno, por ejemplo, a ignorar
qué pensó Dante de la alegoría; y si llego a captar, no sólo su defi
nición de la misma, sino también sus dudas y sus intuiciones al res-

- 6

-

�pecto, podré darme cuenta de la medida en que efectivamente la ale
goría fue para él un instrumento práctico (sin que, ni aun en este caso,
desapareciera necesariamente la poesía) y de la medida en que, en
cambio se transformó en recurso expresivo para "resucitar el tono apo
calíptico", según las palabras de Croce.
La Divina Comedia es, sin duda, una obra típica de literatura
militante. En ella, antes que a propósito de ella, se plantean todos los
espinosos y eternamente actuales problemas que surgen de las rela
ciones entre poesía y acción y, en general, entre poesía e historia. En
este terreno de la literatura militante y de los opuestos estados de
"mala conciencia" que ella provoca, surge la alegoría. Es un aporte
de Croce el haber revelado su carácter práctico y el haber sostenido
que la adherencia forzada de una cadena de imágenes fantásticas a un
desarrollo lógico de acontecimientos o ideas mecaniza fatalmente la
^ida de la fantasía y por lo tanto anula la vitalidad de sus creaturas.
Veremos que esto es cierto y comprobable en la historia general
de la alegoría en el arte, en el pensamiento, en la vida de la cultura.
En un poeta, quedando firme el principio, el problema adquiere ma
tices que se hace necesario estudiar, especialmente cuando este poeta
(es el caso de Dante) hace de la alegoría uno de sus cánones literarios.
Por tal razón, este es aún, en la crítica dantesca, un problema vivo,
aunque no tiene, como antes, una importancia central. Su planteo, ade
más, ha cambiado profundamente. En el siglo pasado, cuando consti
tuía la principal preocupación de los "dantistas", se enunciaba así:
"¿Cuál' es el significado de la Comedia? ¿Qué representa la selva, qué
el león, qué la loba, qué el leopardo, qué el Veltro? ¿Es Virgilio la
razón humana y Beatriz la fe? ¿Es Virgilio la filosofía y Beatriz la
teología? ¿Es Virgilio la virtud natural y Beatriz la gracia? Hay una
gran diversidad de respuestas a estas preguntas y a infinitas más del
mismo tipo.
No faltó la interpretación política, ligada, no al pensamiento de
Dante, sino a las exigencias ideales del Resurgimiento nacional. Hoy,
todo eso ha sido archivado (aunque algunos problemas de detalle se
siguen discutiendo) y el problema que subsiste es el planteado y re
suelto negativamente por Croce: ¿Es compatible la alegoría propia
mente dicha con la poesía? Toda tentativa de interpretación alegórica
nueva, aun de detalle, no puede hoy dejar de estar precedida por una
toma de posición acerca de esas pregunta fundamental. Entre los que
no aceptan la solución crociana se pueden distinguir dos corrientes:
I) la corriente católica (la de Eliot en Inglaterra y de Apolonio en
Italia) y II) la de Pascoli-Valli que busca una nueva interpretación.
Pietrobono, católico, está muy influido por Pascoli.
La corriente católica tiende a valorizar la alegoría y a darle jerar
quía poética. Hay que observar que, fuera de Italia, no son sólo los
católicos los que están en esta posición: para dar dos ejemplos prác
ticos, La Peste de Camus y el Castillo de Kafka tienen carácter alegó
rico y no creo que nadie les haya reprochado a sus autores la artificialidad inherente a toda alegoría. Lo mismo podría decirse de la
tendencia, ya en declinación, al teatro mitológico.

— 7

—

�- 8

-

ua 91AIA anb ap opiiuas ^a na • • -jnnsia upiaBui^euii buii sa aiuBQ ap Bq
• • "oaijaod opo^aui un op^s ub) sa BuoSapj Bq,, :ouioo 'oX^sua ouisuu
[ap sbj^o uoa BuoiaB[aj as is a[qijnasip seui oqanuí aA[anA as X bjjba
'44sbjb[3 sapmsiA sauaiáBuit,, :uoisaadxa Bisa ap aouBO[B [a (jq ísapms
-IA 'SBpOi OU OJad 48BpO) ISBD UOS BipaUIO^ BUIATQ B[ 3p SauaioEUIl SB[
(j :sBAjasaj sop jaaBq anb XBq ojag *t4o[ijsa aapip,, [ap jB[nasndaja
uoioBuiuuajapuz B[ uoa a^sBJiuoa ua Bjaaouoa uoiaarujsuoa ouioa vip
-auiop) B[ ap oqaaq Bq sauuog anb upiaBzuaiaBJBa B[[anbs uoa saauoj
-ua BjjBpjoauoa í^oajpdjoa,, X ttopiuijap,, zaA b[ b apuai^ua as ttojB[a,,
jod is JBidaaB apand as uoiaBuurjB Bjsg 4t[jo^nB [a jod opBÁBjqnsJ
svjvjj sajvnsia saudSvwi Baijiu^is Buo^a[B [¿Baiuaaj ap upijsana osBas
sa?] aiuajaduioa Biaod un bjb^ -'-opisa [ap zapian[ B[ Bia^q JB[naxj
-jBd o^aaja ns 'ajuBQ ap [a ouioa osBa un ua 'sa souibjou^i anb o^ 'o^
•unsB [B Bua^B ouioa b[jbjou^i b 'BUiaod ubj^ un ua '^ —(00 "^ 'OUÍJ
II 'í'I^ót s^aíV 8ouana) sojistfvidj^^ svjaoj Bjqo ns ua ajuBQ b opBa
-ipap o^Bsua [a ua aaip— sBpBzma SBaqB[Bd ap Buia[qoad osorpa^ un
ouioa Bjaoa[B B[ JBSznf b souiBuiput so^M 'BuoSa[B B[ ap oa[duia [a
ua 4ioqg unidas a^duiais 'Bisa za^iauas B^sa ap Bsn^a Bq '(BiJijiuipE o[
oubt[B}i uníduiu anb oaja ía[qunasip ^nuí sa ojsa Á) sa[^ut Bjaod jaii^b
-[Bna anb sbui 'jbiiuii ap [la^j uaiquiB^ X 'a[qisuaaduioa 'o[[iauas Xnuí
Bjaod un [a Bi^d sa aiuBQ laiuBsaiajut Xnuí Bsoa Bun aaip 1[[3
•oiuo[ody ap B[ BpBuoiaB[aj a^i^d ua Bjsa anb
B[ uoa 'loqg ap uoiaisod B[ saauojua souisa^ 'PBPí0TaH ^ind B[ ap [b
souaÍB sauij BJBd ua^JBuii B[ ap X BaqB[Bd B[ ap [Biuauíruisut osn [ap B[ X
Bisaod B[ ap B[ 'sBjajsa sop sb[ a^jua BiauaSuBj ap ojund ojjo
-suoa soqaíduBAg so[ anb ojsand '[BjnjBu sa ouauai 0110 b oun ap
b Biauapuaj b[ o^a^ 'BsoiSqai ouis 'BtiBia^i[ zapi[BA ap 'ojjaia sa 'bjbij
as o^^ #sa[Bioui sBjap^pjaA sb[ ap [BiniBu X ajuanaaaj sbui upisajdxa
B[ sa *Buo^a[B ap B[[iauas Xnuí buijoj Bun 'jiaap sa 'B[oqyiBd b[ —soi[
-a^uBAg souisiui so[ ua— 9\ivd bi^o io¿ 'BaiBiqaq uoiaip^i^ B[ ua bX
Bzaiduia anb 'Bauo^a[B upiaBiaadaajuí ap sisop Bun uis ouisraqojBa [a
BJBd a[qBjdaaBui sa o^uauíBjsaj^ on^i^uB [a íoaiJo^a[B-oaiSBui opuniu
un aiuauíBjapBpidA Baja sojij sns ap oiunfuoa [a anb bX 'bjjo^3[b b[
jbzijo[Ba BJBd 'ajuauBiujad jajayjBa ap '[Biaadsa oaijoui un oiquiBa ua
uauaxj 'sa[B^ ouioa 'soaqojBa soq *BaTJo^a[B uoiaunj BunSuiu aXnqijjB sa[
ou o jad íso[[a ap BajaaB Bzuoai X sojitu Baja 'ouist[Bajjoau [a X oiusij
-auuaq [a ajjua opBnjis 'asaAB^ 'ojsando ouiaj^xa [a jod bjjoS3[b b[ b
ouiuiBa [a ojjaa 'uaBiut Bjnd B[ ap [BuoiaBJ ou p^pigijaj B[ b ouopuBqB
ns uoa 'Bai^aod Bjqo B[ ua Bjupruisa Bpoi ap oipndaj ns uoa 'ajjBd ns
jod 'ouispauuaq [3 'oai[oquiis ojB[aj aiuaJaqoa [ap ouxs 'oiJBjtun o[oq
-uijs [ap ou 'ouisiaBJiso ajsa pzjojaj ouisi[BajJoau [ap oiuiiuopajd [a
'ouiA[B^ ap biuoji B[ oaiJ9a[B ouauaj ua szqsaj anb sauoxsjnaui sb[ ap
X iijBzzng ap upiaBaoA B[ ap jBsad b 'Bjjan^ B[ ap sandsa^ "BiJBjaii[
upiaBjiABjS BSBasa ap oijo^isubj^ oaiiqod oatjoui un anj oja^ *(íllatiag
uiag ap vipaSnj} osojown vj) soasap o (biabjoj\[ ap íjai/as/^ q)
soqaaq JBZBJjsip b SBpBui^sap SBiJoSa[B 'BO[Sa sb[ ua oi[iSji^ ouioa
'uojaip sou X íoiusiasBj [a of^q soaiioui sosa uojaiAn^ sounS[y *B[jaduioj
BJBd sa[Biaadsa soaijoui uauau ou is 'a]uaiuBAi)m^sui u^jadsaj sopo^
anb b[[ba Bun oiuoa o^sand Bq BUBiaoja upia^Sau b[ 'bi[B)[ ua '

�en una edad durante la cual los hombres todavía veían visiones. Era
un hábito psicológico cuyo arte hemos olvidado, pero tan bueno como
cualquiera de los nuestros" (p. 301). Entonces, ¿se identifica alegoría
con visión? Parecería que sí. En efecto la alegoría de la selva y la
de los últimos cantos del Purgatorio podrían ser calificadas de visiones.
Y en estos casos Eliot tendría razón. Pero entonces ya no se trataría
de una cadena lógica de símbolos correspondiente a una cadena lógica
de acontecimientos, realidades históricas o pensamientos; no habría
un significado literal y, debajo de este, una realidad profunda, sino
una única realidad que consiste en una visión de carácter místico,
expresada en lo que llamamos su letra. La interpretación alegórica, por
Dante o por sus exégetas, sería un elemento intelectualista surgido a
posteriori, en la interpretación de la visión misma. En una palabra,
admitiendo esto, no se puede hablar de alegoría como método poético,
y no se ve por qué ella deba conducir a imágenes visuales más claras
(las visiones místicas casi nunca tienen carácter definido y lúcido).
Pero queda de todo este análisis, como fruto de una fina sensibilidad
de poeta, la observación de una mayor determinación de las figuras
humanas y del paisaje en Dante, gracias a la alegoría. Es sugestivo
el dato autobiográfico que Eliot nos proporciona de paso, al atribuir
a la poca simpatía de su generación por los pintores prerrafaelitas
ingleses, como W. Morris y D. G. Rossetti (que habían dado contornos
tan netamente dibujados a sus figuras, según los cánones de los primi
tivos italianos) su demora en ver las consecuencias estéticas de la ale
goría en la poesía dantesca. Apollonio, en Italia, es un hermético, y es
por lo tanto más difícil captar su visión de Dante en ese estilo denso
y tenso, lleno de alusiones y de relacionamientos inesperados entre las
cosas y las ideas más alejadas en el tiempo y en el espacio. Pero él
también habla de "realismo mágico" y, a pesar de rehuir todo orden
y clasificación, llega en el amor por la interpretación simbólica más
lejos que cualquier otro, cuando ve en la Vita Nova al Amor (Espíritu
Santo), en la Comedia al Hijo, en la Monarquía al Padre.
En el siglo pasado las búsquedas sobre los significados alegóricos
eran características de la escuela histórica y se realizaban especialmen
te en sentido erudito. Esta herencia ha sido recogida con un tono mu
cho más místico —más alejado de la historia y más adherente a la
poesía— por Pascoli antes, luego por el pascoliano Pietrobono, y,
en la década 1920-1930, por Valli.
Pascoli es esencialmente un poeta: poeta crepuscular que algunos
consideran prehermético, muy influido por el simbolismo francés, se
sentía naturalmente llevado, por su especial temperamento lírico, a
"sentir" el impulso moral, no razonado, sino místicamente vivido, como
poesía. Leer, como prueba, "Le ciaramelle", "Psiche", "II ritorno
d'Ulisse", con el comentario de Pietrobono, quien pone de relieve
justamente este aspecto. Y era natural que sintiera como poesía la
estructura moral de la Comedia, de la que dio por otra parte una
visión de conjunto completamente personal, utilizando esa patente de
"libre curso" dada por Dante mismo, al señalar enérgicamente el ca
rácter alegórico del poema, sin dar, para su interpretación, más que

- 9

-

�- oí -

•OS^0OJJ9J
pp
un opionpoad Bq 'bubioojo EpB9jo BiopBuiuiop B[ 9p osino
[9 opugiduirujgjut 'ijj^^ 9p oaqij [9 jod Bpigjgfg uojisgáns B[ 'j9a 9p
opOUI IUI B 'OJ9^ "BUI9[qOjd 9JS9 9p JOpgpgiJB S9JBnjDB S9UOISnOSip SBJ
9p JBqOj^ ^9pi BUn J9U9} BJBd 91U9UJO9 B^S9 JBipnjS9 9nl) ^jqBJJ
'(8^6I '^iz9U9^^ \WBTIB^I ^AOn\[ E1,, *P3 'vuvijvti wisdod tr¡pp
ip^owpd t 3 ipcj vp auoponSq) sau^Suo soj 9p bubijbji Bisgod bj
9p [B9p9J9q 9JU9UI[BJU9UIBpunj J9^9BJB9 \3 9jqO8 'tA^^ OIZ^^ 9p 'ODU
-ojsiq OU9JJ9^ ug 'Bpun99j Á 9iuBS9J9jut ojgd '^pi^nosip Áinu 'uoioinj
•UI B{ 'i^B^ 9p SB9pi SB^S9 UO9 JBUOI9B[9J 9p JBÍ9p 9p9nd 98 O^yJ
•(opunS^s ^9 vipaiuiuo^ mitai(j vjjap aaoii/a vq
Á 'OJ9UIud ^9 VtpotUlUO^ VUMÍQ VJJ3U VJttlb^^\3p 3 30Oi^ V\\3p OJ3J^
-as // ^q^qaiuB^ ^od sopBjtpg 'soipnjs^ soqduiB sop
'9^61 ua ^ ^^6T ua 'opB9ip9p ^jq^q Bui9i 9js9 y) 'Bpn^y ^p Á
B[ 9p 9AB[9-sojoquiis sop so^ un^gs mpdtuo^ vmaiQ B[ Bpoi
-ui q[B^ 'ttJoxuB gp sg^i^,, so[ gp ooijBaSojduD 9ÍBnSu9| 9^S9 uoa uoio
-B[9J u^ •Te^un^did o\ 9S ou aojnB ^g ¿Bjsgod opugis gnáis? 'souiuixgj
8OJS9 U9 'OJ9d ÍB8OlSl[9J OUI8 BSOJOUIB S9 OU TSÁ 'BJSIAOUJIJS9 O BUBI[TDIS
'bso^ouib Bjs9od bj isy "(90^ "d 'gS6X '^sig 'vduvjodui3juoo vjs^juvp
q '9uo[^^ ug opBjio '6¿"8¿ 'dd '8^6X '^uiíjdQ Biuog '3jown(p
pp &lt;&gt; 3juv(j ip o23J^ds oiS^vn^uij ^/,,) sopífrs sojguiud so^
9p BUBqBIT BT89od B[ U9 O9I1BI9IUI 9 O9I1SJUI O[9nsqilS Un 9p BIDU9J8FX9
[B9J B^,, ÍI^A ^uaPsOS 'giUgUIB^iJBjSojdlJO OpB19adj9JUI S9 9fBll^U9J
ns opo^ Á Boqoquiis BpB^apisuoo 89 oduig^ ns gp bsojouib Bisgod b[
BpO^ OUI8 'g^UBQ 9p BJS9Od B[ OJOS O^^ "OlJoduit J9p UOIOBJnB^SOJ BJ 9p
pBpi8999U BJ BOljduiI 9nb OJ 'jBJoduiO} OJ JOd BpBIOIA BIS9j^j BJ 9p BjqO
jod ouBi^siao gfBsuoui jgp uoiodnxioa bj oosojuBp buioi jop 9Í9 ouioo oa
gnb o^sond 'BsoiSijgj-o^njjod uatquiBj ouis ' (gjuoin^isuoa uotobotju
-nd bj op Á U9iq jb upisgqpB bj gp s9abjj b pBiagqij bj gp Bjsinbuoa bj
üzijoquns BquinjBjqn gp gÍBiA jg gnb jg BJBd) ijoasBg ug ouioo jbjoui
ojps 89 ou uoide^iisoaui ng -jBAgipgui pBpgtoos bj gjj sa^ojogs so^jgjo
ug gjuBuiuiop Bjgjs^uijB bj uoo upxoBjgj ug SBpBgjduig sauoisgjdxa sbj
gp Etjojsiq bj Á jBJOui-ODijjjod uoiOB^gjdjgjuí bj BiouBiaoduii gugj^ jg
BaBg "Bisgod gp ooi^ua gnb aopBuojsiq sbui sg ojgg 'oijduiB sbui odtjoi
-siq gouBOjB un gugí) uoioBigjdjgiux ns X ooijBuigjsis sbui sg ijjba
•BJOjBjgui gjduiis bj ouiog 'uoisgjd
-X9 9p BOI^SB1UBJ BUUOJ 'UOIOBJldsUI-Bgpi BlUSIUI BJJ9 89 SOJOqiUJS SOJ 9p
BugpBD bj gnb ug vipdtuo^ bj gp gjsg X ' (uoioBaídsut bj b uougjsod b
Bjsgndgaqos bjjo9jb) u9ji^ug^ buuoq,, bj gp ojisodojd b oiamuo^ jgp
ouisuoágjB jg aijug ooijijd gjsg gggjqBisg gnb uoiouiisip bj sg 9iubs9J9}
-uj 'uoioipnig Bsojquioss Bun opuBSgjdsgp X boi^sijbioui uoiDBigjdjg^uí
bj gp opiug^uoo jg ug oj^sgBui jgp oSjBquig uis gsopusjBdgs *opo^gui
ouisixu jg oin^is ouoqoíjgi^ *oiAqo isbd X jBigug^ jg^oBa^g gp 9abjd buii

�II
FUNCIÓN TRADICIONAL DE LA ALEGORÍA
Surge el símbolo como materialización de lo abstracto y de lo
divino, en los orígenes mismos del pensamiento, del lenguaje y de la
religión; por otra parte es importantísima la función que desempeña
el simbolismo en la pintura ideográfica que da origen a la escritura.
Toda la mitología grecorromana está hecha de símbolos que viven
con vida propia en un mundo fabuloso, que es una transposición fan
tástica de la vida real. Cuando los acontecimientos vividos por estas
personificaciones simbólicas representan imaginativamente nexos ló
gicos entre los conceptos con que esos seres fantásticos se identifican,
entonces tenemos verdaderas alegorías (como Minerva, que sale arma
da del cerebro de Júpiter, Cronos que devora a sus hijos, Heracles
traicionado por Deianira, etc.).
Lo mismo se puede decir —como vimos— de las parábolas evan
gélicas, cuyo encanto deriva sin embargo de la adherencia de su sen
tido literal a la vida real de todos los días, para la que tiene tanta
validez como su sentido profundo para la vida espiritual. Para los
pastores, el buen pastor que se preocupa por la oveja extraviada no
es sólo un símbolo; para el campesino, sembrar en la roca, en la
carretera o entre la cizaña corresponde a una idea vivaz, arraigada en
la experiencia, de lo que no hay que hacer. La fuerza poética de estos
breves relatos está pues fundamentalmente en su sentido literal, enri
quecido sin embargo por la densidad y las múltiples implicancias
qiue tienen para los campesinos el trabajo agrícola y la vida en con
tacto con la tierra.
Muy distinto es el caso de los apólogos y de toda la fabulística an
tigua, en que la coherencia fantástica del relato se pierde a menudo en
su forzada adaptación al sentido alegórico expresado en la moraleja.
De todos modos, la alegoría desempeña un papel importante en
la historia, casi siempre como agente de conciliación en los puntos
de fricción o de ruptura. Esto es bien evidente en la historia de las
religiones. Vimos que los mitos nacen generalmente ya en terreno
alegórico; pero llega un momento en que la misma multiplicidad de
los dioses tradicionales se ve amenazada por la evolución del pensa
miento y no podría subsistir sin la interpretación alegórica. Con un
proceso similar, mitos de origen naturalista, como los que representan
el ciclo: día noche-día, o el otro: primavera-otoño-invierno-primavera
(vida, pasión, muerte y resurrección de Osiris, Adonis, Dumuzí, Diónisos, etc.) pasan a tener significado escatológico y fuerza moral en
las religiones de los misterios y más tarde en las filosofías religiosas
del sincretismo helenístico que tanta importancia tienen en la forma
ción de la doctrina patrística.
Había, pues, toda una historia de la alegoría y de la interpretación
alegórica en la antigüedad; pero la importancia de la alegoría en la
literatura y para la literatura empieza en la Edad Media. Están, sí, las
- 11 -

�- si jBipn^sa Bjs^q 'osaaoad [a bioiui as ouioo jaA bjb^ *osbobjj [b ajuauínpEU
-iijjojb opBux^sap ozjanjsa 'sBOUojaj sB[3aj ap ojunfuoa un ua op^ui
-jojsubj^ oppoui asa b pBpqapij ap apuBjS ubi ozjanjsa un sozuaiuioa
sns ua ubzi[B3j saauBiuoj SBjn^Bjaiq sb[ osa jod ^soaijsjiJB sajo[BA ua
ajqod ubj sa BUijBjoipaui Bjn^Baaiq B[ osa jog 'oaiibuijou 'boi^buibj^
b[ ap Buioipi opBjapisuoa 'uj;b[ [b asjaaajBd b uBJEJidsB saousuioj sbij
-Bjaiq SBti3ua[ sb[ 'oidiauud un apsap 'isy 'uoioaajjad buisiui b[ ouioa
opBjapisuoa 'ofij o^apouc ^nbB ap uoiobjiuit 'uoxaBnutjuoa jas ajainb
a¿jns anb psuiSuo o\ 'oAanu oq 'opBuuojap 'opiaajqoduia Bq as ojad
4oata unB Bjsa opunuí asa B^a ua ^opBJja^ua Á ojaanuí opunuí un b
Bosnq ou 'sauoiaBABOxa Bzipjaj ou Bipaj^ p^pg Bq #oSo[9anbjB un sa
BjsiuBuinq ^g #ojuaxuiiaBuaj ^ bjbioiui as 'oatsBp opunuí jap a^januí
b^ ap uoiaBsuas B[ jauaj b an^a^ as opuBn^ #uijb^ \9 'afBn^ua^ ns anb
Á Baistqa Bjn^na B[ anb o^n^ji ouisitu ys '[BIjouiui Bjanj anb BqBSuad
as A oauBJoduiaiuoa ouioa oppuas Bja (ouisiubijsijo [ap uoisnjip b¡
BJBd BUBsaoau upiaipuoo opBjapisuoo) oubuio)j ouaduij [a oja^
•ajsa[ao pBpnia b[ b BpBuip
-joqns BqBjsa [Buauai pBpnia B[ :aviSojodi{] ovjjpuv ouioo SBiauaia sb¡
*bijoso[ij B[ 4ajJB [a JBjapisuoa BiaBq BpiA b[ ap soiaadsB sBiuap so[ sop
-o^ ajqos u9iSi[3J B[ ap oin[osqB oxuiuiopaad [q 'pEpinuiiuoo ap upion^
• os ou oaad 'bi^[b^sou 'uptsnjuoa 'upiaBjuaiuSBjj '[BiojBd opiA[o 'Biauap
-Boap 'BUBiuojjoaajS pBpan^ijUB B[ uoa upiOBpj ua 'opxqBq BjqBjj
•Bpi^JBd ap ojund ouioa BpBuijaa upiOBzqiAto Bun buioj anb 'buisiui
Bipaj\[ pBpg B[ ap 'oAi^iuiud ou oaad 'ojBqjBq ja^aBJBD [b BpBi[ ajuaiu
-Bqaaaisa B^sa saauojua buo8[b b[ aaainbpB anb BiauBjJoduii sq
•Bipaj^^ p^pg B[
ap oidiouud [B 'ajaipj as BinjBjajq B[ b anb o[ ua 'Bn^uaaB as A so[is
soijba Banp anb osaaoad un ua *ooisb[d opunuí [ap Bjn^Bjajq B[ ap A
ajjB [ap a^i^d ubjS A o^uauíBisaj^ onSijuy [a opoi oxjBuiJiaop oitquiB
ns b Bjodaoaui OAUíunid ouisiuepsua [a 'oijajoa ouisiiu [ap uotsuajxa
Bun uo^ •aiuauiBaiJ9a[B soppuBjajdaaiui 't4sajBjuB3 so[ ap jb^ub^,, [a
ouioo 'oiJBja^i[ jo[ba ubjS ap so^xai SBjnjijasg sBpBjS^g sb[ b opBJodaoa
-ui BjqBq anb 'BaiBjqaq upiOBZipAta B[ ua sa^uapaoaiuB BiqBjj 'oiJBjaj
-i[ X ooijsj^JB ouajja^ [b apuaiixa as Bjoqs anb 'ijoudjsod v Baij^Sa^
upiOBjaadja^ui B[ ap —SBSoiSipj sapBpisaaau b aaapaqo anb— BpBuoia
-uaui bX Biauapua) B[ aXn[juoa oaupjaj uaStio ap BjaA Bisa U03
•8a[Bjn^BU souaui X SBpBiauB^sunajia
sbiu zaA spBD sapn^iiaB ua 'sajB[nA SBjnjBia^i[ sb[ ap uaxquiBi o8an[ X
Bui^B[oipaui BiniBjajt[ B[ ap Bsoíd B[ ua X sosjaA so[ ua oiuaiuiiDBua^ [a
BisBq zdA bjjo X Bun aaajBdBaj anb X ajjanuí B[ ap BJadsa B[ [aaj^a b[ ua
ubiai[B a[ SBjqB[Bd s^Xno —Bijosopq B[— jafnuí ap BJopB[osuoa X Bsoni
•safBUi BJi^^ij Bsa Biuasajd sou oiaaog X oiunojdj^^ uoo v^So^ojij vj ap
smodn^i SBun aquasa B[[adBq oubiojbj^[ 'Bipaj^ p^pg b[ ap sa^jqum
so[ ua bX i\ 'sajoijaisod SBaoda ap so^oadsB so^ub^ UBiaunuB as anb
[a ua 'ouaduij o^Bg [ap BoojjBq Baijpjaj B[ ua oiquiBD ua ajuaptAa sa
afssBd aisg "bdi89[ b[ ap [B bisbiubj b[ ap ouB[d [ap —opBZJOj a^uauíBij
-Bsaaau— afssBd X^q o^^ 's^api ap upiaBzipquiis Bun ou X soqaaq ap
afB[qop un XBq : [BiuauíBpunj oaijBjSoiqojnB oaiioui [ap upiaisodsuBj).
a^uaooui Bun anb sbui XBq ou s^ga ua ojad íoqiSai^ ap svoijoonfj

�cómo enseñaban retórica, es decir literatura, los maestros cristianos en
tiempos de San Agustín. Los autores presentados por ellos como mode
los y fervorosamente admirados, eran paganos, como pagano era el arte
que los humildes artesanos cristianos imitaban o cuyos fragmentos
utilizaban cambiando sólo los nombres, en las catacumbas antes, en las
basílicas después. Hay, en efecto, en el arte paleocristiano, todo un sim
bolismo figurativo de origen pagano (Orfeo, Cupido, la paloma de
Venus, Isis madre, etc.) y bíblico (típica la historia de Jonás, tragado
en el mar por la ballena y vomitado por ésta en la playa, donde se
duerme bajo una enramada: el alma, tragada por el pecado y salvada
y hecha digna del descanso eterno, por el sacrificio del Redentor). En
el arte figurativo el contraste no es tan evidente, aunque en el espacio
de tres o cuatro siglos la evolución de las figuraciones simbólicas o
narrativas lleve de a poco, en la parte occidental del mundo romano,
esa doctrina de origen hebraico, monoteísta y espiritualista, a un apego
de las masas incultas a la hermosura de las formas materiales, que fue
sentido como idolatría y llevó a dos crisis por lo menos: la primera
fue la querella de las imágenes y la segunda, a través de las herejías
medievales, culmina en la Reforma protestante.
En literatura, el peligro representado por los poetas y, prosistas
paganos, que constituían todo el mundo de la cultura, al que en nin
gún momento el cristianismo pensó poder renunciar, era mucho mayor.
Las necesidades didácticas que obligan, para aprender o enseñar gra
mática, a leer a Virgilio y Cicerón, ocultan a menudo, en las discusio
nes relativas a este tema, en toda la patrística hasta San Gregorio, el
simple, humano deseo de un calor de poesía, que el ascetismo religioso
dominante, de origen más neoplatónico que evangélico, tendía a re
chazar. San Jerónimo sentía como pecaminoso su amor por Cicerón,
y, mucho más tarde, Gregorio Magno sostenía que no se podía juzgar
la palabra divina de la escritura según las reglas extraídas de los auto
res paganos, que sin embargo eran reconocidos como la única posible
fuente de la gramática. (x)
De este malestar tan evidente se trata de salir, como se ha visto
para la pintura y escultura paleocristianas, por el camino de la inter
pretación alegórica, que es más tardía en la literatura que en el arte,
ya que, al principio, la repugnancia religiosa por la poesía pagana se
traduce especialmente en una enérgica separación entre la forma y el
contenido, aceptándose la primera y negándose el segundo. Pero la
solidaridad que une al mundo romano con la iglesia naciente frente
a la barbarie germánica (que admira a la civilización clásica sin poder
asimilar de ella más que algunos de sus aspectos más exteriores, pro
funda, aunque inconscientemente, transformados), contribuye a llenar
el abismo, especialmente cuando los germanos, casi todos arríanos, en
la época de Gregorio I se convierten al catolicismo y, mucho más, cuan
do la Iglesia, justamente durante el conflicto de las imágenes, trata

i1) Para la Eneida de Virgilio como gramática, en el concepto de la Edad
Media, véase Comparetti: Virgilio nel Medio Evo", muy importante también
para el estudio histórico de la alegoría.
- 13 -

�- n ' tísapnp^aa, sa¡dn¡nw 'auqiunqaai vspf min oínq
'uvjjnao as 'sapEpi^oAi-ij SBq.miu joquq ap aesad b 'SBjqB[Bd SEJisariA ua íaiuanatqa
oipiAQ 'p B bX 'oqí^jj^ b bX 'oibuoq 'ij b A 'oXaduioj b bX Biaj ^M (g)

•9íubq gp
ojis9BUI jg opis Bq lujiEg ougurug gnb JEpiAjo gnb XBq ou íBz^jEjniEx
BJ 9p BUo89JB BJ OOJBUI 9p 9AJTS 9llb B[ B 4Bip9(Io[9l9U9 BUll S9 TUllBg
ongurug 9p ojjd-tosaj^ jg ]^ '9ixi9uiB9U9^9[B sopB^g^djígiai J9S uaqap
ziq uo9 UB[[uq 9nb so[ uiib 'sggEj^p so\ sopoj 9nb souioqnosgp
^b íoi3B[Bd ouiisjouij9q un U9 j^fniu Bsouijgq Bun Bimd sou
ouiq b Bpinqu^B 'DzudSijjajuj vj -auoif jj bubt[bjt uoiob^
-iuii ns ouioo (B^nosn^Bui uoo 4aouiy [9p buo^9[B B[ S9) oduoS9^b Bags
asoj vj ap timuou a'j 'Bpoui gp bjs9 9nb oubj9ji[ oagugS un sg oouoí^
-9[B BUl9od \a (BUEqBJt BJniBJ9iq B|^ BZ9ldui9 JUX Ia ua) IIIX "^ IIX
SCqSTS SO[ Ug 'BJgjS^UI^B BJS9 U9 UgOBU 890UBUIOJ 8Ban^BJ9^l[ 8Bq
•8BT9U9I9 SBJUIlSip 8B|
uos sosid so^no 'Bjnjog^nbjB BpBoqduioo gp 'BjjnptqBg b[ gp
^gp SBJnjBiuiui SBSOuijgq UBAagsuoo sou gnb sgoipoo ^bjj '
-uib v\ g^sg^oui gnb uts Á sgpBpqiqísod sop sbj gj^ug upioog^g bj
gjduigts B98 gnb uxs '(oiaui X oiAupBno) sgjaB gjgis sb^ bX
-o[O9j sgj^ X S9[BuipjBa oJiBno) sgpnjjiA g^gis sb^ bX utugs SBUiuguigj
sBjnSij 9^9I8 :sbotjo9[b sBjnSxj gp uB[qgnd gs SBZB[d sb[ X sg^jpgjBO
SB[ 'oOIJCíS \9 Ug SBUI X OOIUBUIOJ opojjgd ^ Ug •SBDIiSB[d 891JB
sb^ jod Bpipgggad 9A 98 BaniBagiq B[ oisg ug ugiqtuB^ 'oiaBjgiq uoubo
9A^9UA 98 BJJO89[B B^ '89[BA9Oip9UI ^TpUBlOip S91JB,, SB[ 9p X S9Jqod
SBUI Z3A BpBO SBlSo^OlUB SBJ 9p 'otjgdlUT OÍBq [9p B0IJ919J 9p SBJ9ngS9
sbj gp SBqxjo SBAisgons sbj aod sopBSBd 'sootsbjd sgjoijjgsg soj ug sggjBj
sBiouigj sns U9U9T1 gnb SBAisnjguoD X SBAiionpojiui SBjnuupj gp 'sbui
-91 gp 'sgugSBuii gp ouoiígdgj un uoo 'opBjjiJi oj b jojba Bp gj gs oj^s
gnb bj ug jBJtnijno BiougpBogp gp BjgjspuiiB Bun ug 'oood b gg
•Btp9J\[ pBpg BJ U9 BDISBJO
j)Bpgn8tiuB bj gp giJodBSBd jg gnj Bjjg gnb jpgp ugiq Xnuí souiBjjpod
d SBOod ug BuoSgjB bj gp BDij^isiq u^punj bj aiuijgp gnb som
ig 'oiuiistp gluguiBpunjojd opiugiuoo un gp upioBzuoijgixg
bj ug 'gjqipnjgut opBagpxsuoo 'jBUoioipBJi OAisgadxg oipgui un opuBzij
-iin ainSgs BJBd 'bubj9iij btujoj bj gp Bzgjjgq bj gp oiugiuiTpjouigj uis
jbzoS BJBd osinogj un 'sgnd 'sg Btp9j\[ p^pg ^IJ^ ^J ^g bijo89jb Bg
(¿I * A1X '™^D T9X)
(_) •luajo^ vuaa auiiuSaj osjvf qns vwunj^
'vjjnui vjomuf jms tuvnbiuvnb 'spoip tunuonb u¡
ixvnboj osv^^j 'opoiu at 'lumpSui/^ opoui jg
'wvqaSa^ aivuoQ 'aj opoiu 'lumadiuoj opotu jg

gfuoiu jg '91JO0 ns ug Biugi ou8Bp^[ ojJBg gnb BiutgpBOB gp giggdsg
Bsg gp sojquigiui soj gp oug "(oiugiiuioBugj oigiuijg jguitjd) bt8utjojbo
BDodg bj ug ggnpojd gs gnb jBjnijno oiugiuiiSansgj jg opioouoo sg
•ou8bj\[ ojjB^ gp upioBuoJoo bj uoo oubtuojj oiagdiuj jg jBiionsgj gp

�No se trataba ya sólo, pues, de dar a posteriori un sentido moral,
filosófico o religioso a relatos fantásticos escritos con otra intención,
sino de "vestir" literariamente, con un relato fantástico, un contenido
moral, filosófico, religioso o científico, para hacerlo más agradable.
Y, naturalmente, las exigencias lógicas de ese contenido forzaban el
relato fantástico y le quitaban toda naturalidad.
La alegoría intencional es, pues, un monstruo híbrido, que se
vuelve artísticamente vital sólo cuando el sentido literal prevalece y
escritor y lector olvidan lo demás. Para la alegoría como categoría
literaria, lo que Croce sostuvo en este sentido es prácticamente defi
nitivo, y se podría repetir tanto a propósito del Tesoretto, como de
cierta seudo poesía del período barroco. Para Dante ya es otra cosa: a
veces Croce tiene razón; a veces el preconcepto teórico le impide sentir
la poesía de la mera dimensión literal. Por ejemplo, en la lectura del
I canto del Infierno, el carácter evidentemente alegórico de las tres
fieras le impide verlas en su dinámico realismo y considerarlas como
imágenes.
Para medir la distancia, he aquí la figura alegórica de la Natu
raleza en 7^ Tesoretto:
^Pensando a capo chino,
perdei il gran cammino
e tenni alia traversa
d'una selva diversa.
E vidi turba magna
di diversi animali
e altre cose tante,
che nulVuomo parlante
le poría nominare:

Talor toccava il cielo
sí cKel parea suo velo.
E talor lo mutava
e talor lo turbava.
Al suo comandamento
movea il firmamento.
E talor si spandea
sí che il mondo parea
tutto nelle sue braccia.
Or le ride la faccia
ed ora cruccia e duole,
poi torna come suole.

Vle vidi ubbidire
finiré e'ncominciare,
moriré e'ngenerare,
e prender lor natura,
siccome una figura
ch'io vidi comandava;
ed ella mi sembrava
come fosse incarnata,
talora affigurata.

In ver di me si volse
e disse immantenente:
Jo sonó la Natura
e sonó la Fattura
de lo sovran Fattore". (3)

(3) "Pensando, con la cabeza gacha, perdí la gran ruta y me interné de cos
tado en una extraña selva... y vi una gran multitud de diversos animales... y
tantas otras cosas, que ningún hombre dotado de palabras podría nombrarlas...
Yo las vi obedecer, terminar y empezar, morir y engendrar, y adquirir sus ca
racteres naturales, como una figura que vi les mandaba; y ella me parecía como
si fuera de carne o a veces una imagen. Ya tocaba el cielo, de modo que este
parecía su velo, ya lo cambiaba, ya lo agitaba. Su mando movía el firmamento.
Ya se extendía tanto, que el mundo parecía estar todo en sus brazos. Ya ríe su
- 15 -

�- 91 •44aopB3J3 ouiajd
•ng pp Bjnqaag bj Aos A oza/OJíijoy vj Aos o^ :BpmSas ua ofip A 9;ajoa as iui
BiaBjj • • •opBaqiunisoaE opadsB ns b aApnA o^atq 'Bjo^ A aaaanasqo as bA 'oj^soj

• [SOUI9J
•9A OUIOO 'BUIISJlUBlJtoduiI 89 UOlOUIJSip B1S9J aiBJSnfB 9UI {9 B 'SBJ9Od
sol 9P ÍJ9JHD I3 JinSos ini)B ojoinb ouioo 'oaad íopijuos 9^89
-UOO [B SBJ9od 8O[ 9p UBfop 98 So^o^O9J SO[ 91U9UlBJ9pBpj9^ ' " '
OtUOO T8B9 UO8 'BUll^um B19U9T0 9p [BUOI9BJ BpiA U9U9IJ Olí 9üb SO^ Á
i 9JJB 9p A B19U919 9p t?piA U9U91^ OU 9nb SO[ B pBlUn^OA nS UnS9S J9AOUI
99Bl| X 89^9tlJ9 89UOZBJO9 80^ S9p¡lUinq X SOSUBUI 9A[9nA ZOA tlS 9p OJU9UI
-tu^sui {9 uoo oiqBS p 9iib aiD9p 9J9inb 9nb o[ :sBjp9id sb^ X s9[oqiB
BO^ BIBJ^B X 8BJ91J 8BJ B BqBSUBUIB BJB1J9 B[ UOO O9JJQ 9nb OipiAQ
90tp OpUBnO OUIOO 'BJIJU9UI BSOUU9q BUll 9p OÍBq9p BpipUO0S9 pBpj9A
BUn 89 X 'SB^nqBJ 8B1S9 9p O^UBUI p OÍBq BJ^nOO 98 9nb p,, 89 OOUO^9[B
13 '^OpU^J^-1^ SB^S9 9nb BSOO B[ 9p UppBJIBU B[M 89 OJ9UIljd \^
•o^iSoSduv
^a A jvjoiu ja 'oajuoSajv ja 'jvuajij ja :sopiiu9S oii^no i9U9j gpgnd tt^nj
-IJ0S9,, Bun 9nb Boqdx9 sou 9Jueq '(ni "d UBpj^[ *j -g *j -pg) omiauo^
pp opBiBJj opun98 pp O[^jdBD J9iuud p ug "91jb pp BOiSo^Bpgd
uppBoijxisnf B[ S90IBJ sns gugi^ gnb b^ ug ^osoi^ipj-ooxjsipaoui j9jobj
-bo 9p 4Bip9j\[ p^pg B[ gp pjuguiBpunj uopBdnoogid B^ b gjugipuod
-S9JJO0 'UOI89jdx9 9p BUUOJ 9^dlUlS BUIl 9JUBQ BJBd BJ9 BIJO9[y
•uppBzipijgjBiu gp gpgdsa can sg
OJJ9I^S9P p 9Ilb B[ 9p BJÍI110BJJ B[ 9p BUU9U9 Jod 'BDS9JUBp BjqO B[ 9p
gjugaBdB pBpinuijuoo b^ Bjn^gsB X so^sgndo gp BJopBqpuoo uopunj ns
BU9dui989p BUo^gp B[ 48BUI Z9A BOTl '^ #BIS9od B[ UOO 9JU9UIBUBS909U
B^JB^nOUIA UIS 'BJJoS9|B B[ JIUipp 9p Z9A BJOUIljd Jod odnOO 98 91UBQ
'osnpuoour opgnb 'pnbB ouioo 'X 'zxjjBgg gp g^jgnuí b^ gp sondsgp p
jod eopBzipg^ sooijoso^ij soipnjsg so[ gp eojnjj soj jaSoo9i b p
^vnuanboj^ jjnSjriy^ a(j p uoo ojunf 'onb 'oiaiawo^) p ug

VHV3 vmo^siv vi
III
*Bip9J\[ pBpg B[ 9p BATS9ldx9 B01U09J B[ 9p
OUIlSllUBjaodlUI O^OOdsB 9JS9 9p B0J90B BqBSUOd OUISIUI 9JUBQ 9nb O[
aBuiuiBX9 onb X^q 4Biuiqn bjso o^sisuoo onb uo joa op so^ub '
•Bipouiog B[ op
B^ X (lUX ^ IIX SOI^ÍS 8OI U3 91U9UqBI9U98 BiqOOUOO 98 OUIOO
X) Biqoouoo B[ xuiiBg ojjgurug boijoioj op o^jsobui p ouioo
B[ 9JJU9 UBipOUI BIOUBISip BUISIUI B[ X BZUBÍ9UI98 BUI8IUI B[ *U9iq X
íopj9no9j ojoiu9i ns oiuosojd bjso 9iu9ui9[qBpnpui onb uo 'o^ubq op
't49JJOJ 9 BjdSB 9 BlSSBA[9S ^ApS,, B^ UOO 'lUTJBg OJJ9UIUg 9p BOI^JI
-U9p BJn^UOAB BJ BZ9ldlU9 9llb U9 t4BSJ9Aip ApS,^ BJS9

�El tercer sentido es el moral; y es el que los lectores deben buscar
atentamente en las escrituras, para utilidad suya y de los que de ellos
aprendan [es decir para extraer de la lectura normas de conducta]...
El cuarto sentido se llama anagógico, es decir sobresentido". Este úl
timo (resumo algunas líneas) se tiene cuando ya las palabras, literal
mente entendidas, se refieren a cosas nobles y sagradas, pero además
significan, en terreno espiritual, otra verdad. Así, en el canto del
profeta que dice: "Al salir el pueblo de Israel de Egipto, Judea se
volvió santa y libre", hay un significado literal verdadero e impor
tante (no una hermosa mentira), pero hay también un segundo sen
tido: "el alma, al salir del pecado, se hace santa y libre y dueña de
sí". (ídem. p. 172).
Esta exposición sistemática se aplica, en el Convivio, a las cancio
nes comentadas, que son tres y debían ser catorce. Así lo anuncia el
autor: "Sobre cada canción comentaré antes el significado literal, y
luego su alegoría, es decir su oculta verdad; y a veces mencionaré incidentalmente los demás sentidos" (ídem. p. 173).
El Convivio está escrito en la lengua materna, que, en la época
en que compuso la Vita Nova, Dante consideraba apropiada sólo para
la poesía amorosa, justificando su empleo en este terreno con la difi
cultad que tendrían las mujeres para leer latín (V. N. cap. XXV).
También en este problema lingüístico el pensamiento de Dante se ha
modificado en forma radical en ese decenio, tan agitado y decisivo,
que separa la Vita Nova del Convivio. Ahora el idioma vulgar es con
cebido como "luz nueva, sol nuevo, que despuntará donde el habitual
llegue a su ocaso, e iluminará a los que están en tinieblas porque el
sol de siempre no brilla para ellos" (Convivio, últimas líneas del pri
mer Tratado).
Con este libro, pues, Dante quiere demostrar que el romance pue
de ser el idioma de la cultura en su más alto nivel y, a la vez, piensa
dignificar su destierro participando a los demás el resultado de sus
estudios.
La Vita Nova, en su última parte, relataba el involuntario enamo
ramiento del poeta por una "mujer gentil" que trataba de consolarlo
después de la muerte de Beatriz. Con el arrepentimiento por esa infi
delidad y el retorno al culto de la Amada muerta se cierra la novelita
autobiográfica juvenil. Este amor culpable es un poco la síntesis de
los amores terrenales de Dante entre la desaparición de Beatriz y ese
monumento a su memoria que es la Comedia, amores que Dante se
hace reprochar por la misma Beatriz en los últimos cantos del Pur
gatorio, como la substancia misma del "traviamento", es decir del
extravío que casi lo lleva a la muerte del alma en la selva del primer
canto del Infierno. Y bien: este amor por la "mujer gentil" es inter
pretado en el Convivio como el símbolo del abandono de la poesía
amorosa por los estudios filosóficos. La obrita inconclusa marcaría así
el triunfo, que la Comedia demostrará provisorio, de la "mujer gen
til" o sea la Filosofía, sobre Beatriz. Luego, en la Comedia, la "mujer
gentil" es derrotada en sus dos aspectos, el material y el alegórico, pues
también el pensamiento dantesco de ese decenio entra más tarde a
- 17 -

�- 81 •UB9 B^ opU9Xo[ Jl99p S9 48BUI9p O[ 9p S0UJBdn9O9Jd UIS BUIJOJ B[ 9p
JBZOxi 9p Bp 8OU 9llb OSIUIJod ^9 J^ 'Epuní^^s B[ ^PJJip X BJ9UUJCl B[
9p ipBj 9j)U9n9U9 4opiu9iuoo pp pvpuoq B[ 9p purioj vzajj^q B[
l9B19jdj91UI B[ 119 O[J99Bq 91U9UIBUBS999U Biq9p OUIO9
'9JUBQ 9nb B9I[dx9 9S 'SlS9Jodiq BJ89 B^J9I9 89 Ig
*ttOlUB9 tlS 9p 9)JBd BJJ9I9 B^ '[BnjiqBq BJ9 OUIO9 4OpUBU
-JO19J 4UOI9UB9 B[ 9p t4U9pjO,, p9 UO9 JEpJOOUOO 90Bq B[ 8999A SB9od '[B19
•9ds9 J9J9BJB9 9189 JB9B189p BJBd '9tlL X 4OpB9IJlu^l8 ns 9p BJ9I1J Jl99p
^q 9nb o[B uoo u^iouBO B[ aBxuopB bjb¿ 99Bq &lt;q 4Bsn b[ opuBn9
'opun98 '44bibiuoi,, b[ oood Xnuí bsü \9 9nb 'oaguiud 'buijijb
OICl'lCVUO'J ^9p OpBIBJJ^ JJ ^p "[ O[llijdBD 9S9 U9 'O109J9 U9 '91UBQ
91U9UIB9TJOS9[B
-9jdj9im 9nj 4(jouib oj;o b ziJiB9g jod joras ^p gfBSBd p 'oi99j9 U9
jgfnra,, b^ Bisd biijos9 opis Biqsq oiu^raoui ns U9 9nb
oiu9raora p ug 's9nds9p Epsi^^j^B B[J9uodns BJBd
9ld Bp SOU OraSira 91UBQ 4^B1BUJO1,, B1S9 JB1U9UIO9 B 91U9raBlSnf OpB9
-ip9p 'OMMUO^ pp OpBIBJJ^ OpunS9S pp ^1 OpijdBO p U9 'OJ9^
•Bjjo9p b^ b uoisnp BOiun B[ BjnSi^ 8OSJ9A soraiqn
SOS9 U9 91U9raB18nf 89nd 'UOI9UB9 B^ BpOl 9p O9IJoS9p 9lU9ra[BUOI9U91UI
I910BJB9 pp JOABJ U9 9raiJ^S9 98 91U9liqBJ9U9^ 9llb {BdlOUIjd OiU9ra
p 89 ttBiBUJOl,, B189 9p B19U91SIX9 Bq 'SBJOJ1S9 SBra9p 8B[ 9p 91JBd
B[ 9p O9IJ19UI BUI9nbS9 p JIJ9d9J 9p B[ 89 4O91U991 OUB[d p
U9 491U91JJO9 B9I18IJ919BJBD ng •BqBjS^iUI 9nb B9ll9od UOIOTSodraOO BlU
-8IUI B[ B 4B[OpUB9I^IUO8J9d 'BpiSlJip BqBlS9 4SBlStAOiqilS9 X ttSBUBqt9lS^
SBqOnUI U9 X 89[BZU9AOjd 8BpB[Bq X S9UOI9UB0 SBUn3[B U9 4OJ9d 'BIJO1B9
-ip9p BUn O UOl8n[9UO9 BUn 91U9rapJ9U9^ BIU91UO9 'BUBds^ U9 ttUIJ?5
91U9UI9^drai8 X BIDUBJ^[ U9 tJOAU9,, 4BTpiJ U9
O tcBlBUJOi,, BpBUIB[[ 'upiOUBO BUn 9p 49A9jq SBUI 4BJOJ1S9
-ora pp OZJ91 \i 4opu9pu9iui 49qo io^Y,, BZ9idui9 9nb B[ 4S9uopuB9 sop
8B189 9p BJ9UIIjd B[ 9p BJOJ1S9 Braiqn B[ JW9p 89 44tBlBUJOl,, B[ U9 91S9
OSB9B Bra9^qojd ougnbgd oraii[n 9is9 9p uopnps B[ BJBd 9ABp sq
•UOpBniIS BA9nU B[ B 4BSOjd U9
-9[B U9pB19jdj91UI B^ 9p S9ABJ1 B 4oS9nj SBpBidBpB Xp
S9UOUB9 8O[ UllS^98 J9Í11UI BUn BJBd 9JU9lUBIJCUlI&gt;IJO SB1IJ9S9 OJ9tqpB
9Ui u^iuido sXno b— bojío X je jod 9p SBoijpíág^B usj^pisuoo soun5i[B
9llb 489UOpUB9 SOp 9p OICIMUO^J \B UppBJOdjOOUI BJ jqB 9p Í891U9TJJO9
899UO1U9 SOTJ91IJ9 8O[ Un^98 BIJoS9[B B[ 9p piIOpU91UI O9[dra9 p jqB 9p
íBi^od un JBzuBDp BJ9ipnd onb oqs 8Bra pAiu p ubiziiiisuo^ 4so9ubj
-odui91UO9 Sn8 BJBd X VipOlUO^ B[ B JOIJ91UB OpOJJ9d p U9 91UBQ BJBd
9llb OJ9d 4BpB9IJISJ9A BSOjd OUIO9 (BOláp^ UpZBqBJl B[ 91U9ra91U91od9jd
BlBJBqS9p OU UOáBrai B[ OpUBna) JBJ9piSUO9 B SOUI9pU9i SOJ1OSOU 9nb
'•(OMiailO^ pp A^ OpBlBJJ^ p BZ9qB9U9 X BZ9^qO^y^ B[ B 9J9ipj 98 9nb B[
OUIO9) SBIJBUIJIOOp S9UOpUB9 SB[ jqB 9p ÍVaO^ ül^y^ B[ 9p tJJOIJ91SOd
BM B9TJ9^9[B U9pB19jdj91UI BUn 9p pBpiS999U B[ 4jqB 9Q #ZIJiB9g U9
ou X Bijoso[iq B{ U9 Bis^ 4BposnXBra uoo X oi[B sBra ouB[d p U9 joray
[9 4B0od9 BS9 U9 4jp9p 89 4U9p99JJ9d V\ 4OlU9raOUI
OJIO U9 JCJISOraOp 9p 9JBIBJ1 OraOO 4^tOIABJlX9,, [9p 91JBd JBXUJOJ

�ción como lo que era, el canto del amor nuevo que vence la muerte,
es para nosotros una especie de liberación. He aquí la "tomata":
"Canzone, io credo che saranno radi
Color che tua ragione intendan bene,
Tanto la parli faticosa e forte.
Onde se per ventura egli addiviene
Che tu dinanzi da persone vadi,
Che non ti paian d'essa bene accorte,
Allor ti priego che ti riconforte,
Dicendo lor, diletta mia novella:
Pónete mente almen com'io son bella". (4)
(Convivio-, II Ed. citada p. 171)
En esta justificación de la poesía por su belleza está la libera
ción. ¿Qué nos importa, en terreno literario, el significado alegórico,
si, para nosotros, y, de un modo no muy consciente, también para
Dante, el literal alcanza y vale por sí? Bien podemos prescindir en
tonces de las intenciones moralísticas o filosóficas del autor, sea que
estas hayan surgido posteriormente, como parece que aconteció en
este caso, sea que queden poéticamente anuladas por la vitalidad que
cobran las creaturas simbólicas, como en la famosa canción: "Tre
donne intorno al cor mi son venute".
Es esta última una de las "rimas" de Dante cuyo carácter intencionalmente alegórico es innegable y sobre las cuales la personificación
que de la Filosofía hace Boecio en el "De consolatione" influyó bas
tante. Y es, sin duda, la mejor de ellas, la que más se difundió, aun
fuera de Italia (fue imitada en su forma, aunque no en su espíritu
profundo, por el marqués de Santillana en una de sus "Visiones"). En
esta canción vemos una vez más comprobado el carácter instrumental
de la alegoría, como elemento de continuidad y conciliación en los
momentos o en los terrenos conflictuales.
En todos los poetas del Dulce Estilo, aun en los que más espon
táneamente se mueven con su poesía en esos mundos interiores re
motos, en esos paisajes luminosos sin objetos ni colores, en que la
Amada no es más que una fuente de luz, una sonrisa o un suspiro, en
que ni ciudades, ni ríos, ni personas tienen nombre o contornos, hay
una zona límite, o, si se quiere, un punto de fractura. Guinizelli lanza
de pronto una maldición contra una "vieja rabiosa" y Cavalcanti rodea
de una naturaleza deslumbrante a su realística y encantadora "pastorella". Pero en Dante el realismo se impone como nuevo criterio
estético, con una seriedad que hace de él, no una diversión aislada,
sino una verdadera conversión.

(4) "Canción, creo que serán pocos quienes entiendan bien tu significado,
tan obscura y trabajosamente hablas. Si, pues, por casualidad acontece que te
encuentres ante personas que no lo hayan captado bien, te ruego, jovencita mía
querida, que te consueles diciéndoles: Fijaos, por lo menos, en lo hermosa que
soy".
- 19 -

�- os 18 9p OJOS BUOlip 333JBd 'BZ^B^SOp Á.
-ojqBsap : o)uboiuu3bj bjbd bj apuoas^ oubui bjio bj íojjsoj pp obo onb
b¡ ^juais 'jojop as^ ap suiunjoa 'opnusap ozsjq p :o[[b; uts BpB)joa bsoi ouioa
oubui b^ ua BSUBasap ^ 'sBjqBpd uoa 'oqanuí Bfanb as SB¡p ap Bu^M (s)

(s) 4t^UtIOP JB^ 99 ÍP los a 'bz^bos a Biuiasip
:bsouitjíb[ btoobj B[
bsoosb auaji tibui ^jijbj
íoijoa jBp apBD aqo oi^Sbjoj ajuas
'buuo[oo ^o^op ip 'oíaoBjq opnu |^i
:bsojc Bsiaons amoa
BSOd 18 UBUI B^ 118 UJ^
'oi[oui a[OJBd uoa Bunj ^
ap jafnuí jamb^Biia anb sbisi[boj sbui
X sopiuijap sbui oqonui soiuojuoa 'Buo^a[B B[ ajuBQ b Bp
^l anb psjjaqq B[ ap Biauanaasuoa ouioa 'auaii 'BjsiAoupisa opoui \e
'joijajm BuiBjp ^op aÍBuosaad un Bisa opuais uiib '(pniiiaa^j) BjnupQ
ap upiaBjn^ij bj 't(m • 'uoo p&gt; ouaojui auuop a^jr,, uoiauBa B[ ua b^
B B^BiuauuoiB anb ^bjoui oiaqjuoa osojo^op ^a uis 'Buajd boi;
upiOBzijBaj Bun JBiSaiui b JBJiua BJBd '[BAaoipaiu upiSqaj bj ap
BOiiaosB uoisud bj 'BisiAoujiisa mjouibw jap SBiOBJisqB sauoiaiqiqui sb|
uaXruisap 'sopiiuas soj 'jojoo ja 'buijoj bj 'BzajBjnisu bj ap pBpijuai
bj onb uoo oiuauítuisui ja ^aiuBQ ua 'sand 'sa BiJo^ajB Bq
m}/{ bj ap ^XX ojmjdBa ja ua Bpipuajap 'BqujB sbui ojq^q as
anb ap joiuy ap bj ap odii jap 'sauoiOBaijiuosjad b asBq ua opnuaiu
b ^BAjiaajB BpiA bj ap uoiaBzijBuaiBui Bun sa X BnSiiuB Baijpia^ bj
ap auaiA SBiaod soj ap Buo^ajB Bq 'jbjoiu o BsoiSijai p^pjaA Bun aaq
-ñaua anb boiisbiubj uoiaBjjBu Bsouuaq Bun :aiuBQ jod Bp^p jB^aua^
upiaiuijap bj b apuodsauoa anb bj Búas so^ojpai soj ap BuoSajB Bq
•JBZlJlin B BA
bj opiiuas asa ua X íBiuiijn Bisa ap oaiiaisa jaiaBjBa ja aiuais anbjdd
aoBq oj 'sBiaod soj ap bj X soSojoai soj ap BiJoSajB bj ajiua upiauipip
bj 'ommuo'j jap opBija ozoji j^ ^a 'aaajqsisa aiuBQ opu^nq 'bisiaou
-jiisa Bapaisa bj ap oaiaa ja jadiuoj piiiuuad aj Bjja anb aaip sou ou
o oía ou anbunB '^sbibjo sajBnsiA saua^Biui?, aauai ap pBpijiqísod bj
aiuBQ b Bp aj BjioajB bj anb souiioap jb loijq oia oq 'sasaiuBp Bjsaod
bj ap soiuauíoui sapuBi^ sop soj aaiua aiuand aisa oía ou sauuo^
•ouuSajad louiy jap oiau
-os ja ua asasuai^ 'zuiBag anb sa^qisia sbui oqanuí saiaioBiBa 'oiuaiui
-iaoui ua aÍBuosiad ouioa 'auaii joiuy ap Baijp^ajB bjii^ij Bisa '
míA Bl ua BA *AXX '^B0 Ia ua 'B-iojBiaui ajduiis ouioa
BpBaijnsnf 'X aiJBd Biauíud bj ap soiauos sounSjB ap joiuy ap BjnSij bj
ua 'vao\[ m}A BI ua Binasajd sou as bX anb 4BuoSajB bj uoa 'ojjBjadns
oXaja o 'paadns oj X aisBJiuoa aisa Bpnp uis cqiuis aiuBQ 'vip^iuo^y
bj ap pBpiAiiaiuisuoo bj X ojiisq aajn^j jap jBajJi aiuauíiBjnosndaaa
ouisijBiuauí^Bjj ja aaiua jsaipBj aisBiiuoa aisa ajqos 'oaod un opu^j
-aBxa ^oiuaaB ja auod 'ojiisq 9^jnQ ja ajqos ojqij ns ua 'sauuog

�Esta imagen de la desolación indignada tiene la gracia y la so
lidez de un mármol helenístico. La cabeza se abandona en la mano
como una rosa cortada, pero el brazo desnudo se hace columna; la
persona es dueña sólo de sí misma y eso la separa del mundo con
líneas de trazo neto y le da consistencia.
Más tarde, la "terrenalidad" de Dante, en que Croce reconoce
con razón el motivo unitario de la Comedia, encuentra en la ale
goría su descanso. Después de la Vita Nova, tan espiritualizada, la
Comedia se nos presenta —repito— como el dominio del realismo.
Y hay un vínculo profundo entre este realismo —que Eliot, en igno
rada coincidencia con Carducci, llama mágico— y la intención o
justificación alegórica.
Naturalmente, nada de esto le quita valor a la afirmación de
Croce que la criptografía no es poesía. Este descanso del alma en
la justificación alegórica quiere sólo ser un elemento de explicación
psicológica de la plenitud de un proceso creativo, que en la atmós
fera estilnovista hubiera sido inexplicable. Sólo a través de la ale
goría, Beatriz puede hacerse, en la Comedia, tan mujer y la "pastorella" de Cavalcanti, adoptada por Dante, puede "cantar como si
estuviese enamorada" y danzar entre las flores, en el Paraíso terrenal.
Que Dante sintiera obscuramente la importancia de la forma
y del sentido literal, que es el único que puede identificarse con la
"forma" entendida como De Sanctis y Croce la entienden, se com
prueba repetidamente en el Convivio, además que en la "tomata"
citada. Nosotros, claro está, decimos que se trata del único sentido
posible de la palabra poética, puesto que la metáfora misma es iden
tificación, síntesis a priori de la poesía, y no un vestido agregado
desde afuera.
Dante no llega hasta ahí, puesto que nos ha hablado escolás
ticamente de los cuatro posibles sentidos de toda "escritura". Pero,
al principio del Convivio, nos demuestra su complacencia por la be
lleza de sus canciones "sí di amore come di virtú materiate", y con
sidera natural que esa belleza sea apreciada más que su "bondad",
es decir su sentido oculto. Y, a la vez que nos define, según la esco
lástica —es decir, despedazándola— esa belleza (belleza de construc
ción o gramática, orden de las palabras o retórica, número de las
partes o música), tiene de ella una concepción tan sutil y delicada,
que afirma y demuestra la imposibilidad de traducir la poesía de
un idioma a otro, es decir la inescindibilidad de forma y contenido
(Convivio, Trat. I, cap. VII).
Por otra parte, al final del II capítulo del primer Tratado,
Dante hace, al pasar, una afirmación grávida de consecuencias, que
hubiera ahorrado muchos esfuerzos interpretativos de haber sido
atendida por los dantistas: "la verdadera sentencia de ellas [las can
ciones] no se puede ver por nadie, si yo no la cuento [no dice: "ex
plico"], porque está oculta bajo figura de alegoría^. (Ed. citada p.
145). El sentido alegórico ("la verdadera sentencia") carece, pues,
aun para Dante, de necesidad poética; depende del arbitrio del autor
y, si este no lo "cuenta", es imposible encontrarlo. Tiene, pues, todos
- 21 -

�- zz •4tsojidsns ap Bfoühioo
auiai ou is 'jafnuí bjso op sofo so[ jejduiaiuoo jod bMbi^ 'uoijba|bs bj joa
uain^) :aoip X 'jafnuí sun b jejiui oziq aui (joiuy oaoiiu ja) aisg,, (9)
^ X jbjoui opijuas ^a ojad ivipaiuo^ bj b sopijuas
soj UBOijdB as oáatvq '44oidX3ay ap ja^jsj njixa uj,, oiujbs jap ojdiuafa
ja a^idaj as bjsbij X ommuo^ ja ua sopEjauínua souiBJiuoaua aiil) bis
-aod bj ap sajqisod sopi^uas oaiBna soj ap BjqBq as uaiquiBi jnby
•SBapx sns uoa opjanaB
ap X ajuBQ ap sodiuaij soj ua Bjuasa anj anb ap (^pnp as ou osa ap
X) sojn^as soiuajsa anb ajuaiaijns sa 4Biuaj ojjsanu BJBd 'oja^ *BjdaaB
bj sajopBuojsiq soj ap buoXbui bj anbunB 'BpBaasouiap ajuauíBAijiu
-ijap Ejsa ou oiuauínaop ajsa ap pBpyaiiuainB B^ "osjBaB^ ja Baipap
aj anb bj uoa '(Buojay ap jouag) BjBag ^jjap apuBj^) uw^ b buijb[
Bjojsida bj ua aAjanA a^uBQ 'oaiapSajB opi^uas jap Bjjoa^ bj ^-iqog
•otpdiuo^ bj ap sojubd soaauíijd soj ua sojjsbj uBpai^b
anb jap 'oduiaij asa ap ojsn^ jb oua^B ou 'oaojJBq joqss un uajaiid^j^B
sBaujj sBsa 'ouisiui osa io¿[ 'opBzjoj jajOBJBa un 'ajia anb ozoji ja ua 'b^
-uai ajuBQ ap BaupSajB uoiaB^aadja^ut bj anb ap uoisajduii bj 'ajuaui
•BjpjB^ uoiausa bj b opinqujB oaijoqiuis opuuas un ap Bjsandxa bX
sisaipduj bj uoa opBjnautA 'ojdaauoaaad un b Bpiqap ^as anb oaao ou
y "vao^^i m}/l bj ua SBpiSoaB ttjijuaS aaínuí bj,, jod sbuiij sbj ap ouoj
ja 4JojnB jap uoiaBiaadjajuí Bsoianuiui bj ap JBsad b 'sojja ua ojuauqia
-bj soiuaaouoaai 4BOsaiuBp BDijaod upiaanpojd bj ua Bjnsouuaq jbjiioij
-jBd Bun aod uBOBjsap as ou anb 4sosj3a sojsa aaaj b souiaAjoA ig
*(90^ '^ 'p^jío uoiaipg) t48Bpnp ap ojaijjuoa X oip
-tusa ap ofBqBjj auiaj ou is :aapuajua anb XBq jnbB :44soaxdsns ap Bt'o^
-uoa auia^ ou (osoipnjsa ja) ja is í • ''buijb ja usaouiBua 'oiaajajuí jap
sofo soj ua oqaaiap opuBa^auad 'sajsna sbj 'sauoiaBjjsouiap sns uos aaf
-nui Bjsa ap SBpBJiui sbj • • • Bunpiqes ap ajqBJiuipB 'pBpijsauoq ap Bp
-BuaopB 'Banzjnp ap Buajj jafnuí sa ajuauíBaapBpaaA j^na bj 4bjjosoji^
bj sa jafnuí Bisg,, : (soapaod ou sozoi^ SBiuap soj BJBd oiuoa 'uoioanp
-bjj bj ojps Xop) sosjaA ojjBna sojsa b oiJBjuauíoa ja jnbB aq y
'(0¿I '^ ^B
(9) ^^dsos tp vpsoSuv
ijimi vuuop vjsa(p ty^oo í]8 ayo moovj
'ajnjns ty pona uapaa xy^ :ao\p ^
íaivpi/on8 vuuop vun aoaf rui
:Bjoajsa BpunSas bj ap Jbuij jb 4Bjaod ja aaiQ
•oipnisa jap aoAjaj ja
-uaaua jBfap BJBd sauoiSBd sbü^ijub sbj ouiiub ns ua asjBOBjdB Bijuas
Biaod ja anb ua opouad ja ua 444xjoijajsod b,, BpBzijBaj anj uoianqijjB
jbj anb souiijiuipB is 44jBjuapiaaB,, ajuauíajqop Bijas anb X owmuo^
jap uoiauBa Bjaiuijd bj b aXnqp^B 'oaijp^ajB ojuaiuiipaaojd ja opuBsn
'aiUBQ anb 44ojapBpj3A opijuas,, asa ap ojduiafa un jnbB aq y
•Bjaod jb osndiui as bX oiuod jojaaj jb auoduix as anb 'sisaod bj ap bio
-uasa bj b ouafB 4ojub^ oj jod 4sa X pBpijBjuapiaaB bj ap sajajaBJBD soj

�son posteriormente reducidos al alegórico, lo que simplifica bastante
el problema. (T)
Aplicando esta teoría, los autores de comentarios a la Divina Co
media, a partir del primero, casi contemporáneo de Dante, dan la in
terpretación literal de cada elemento del relato y, en seguida, la ale
górica. Uno de estos expositores, Francesco da Buti, perteneciente a
la segunda mitad del siglo XIV, al seguir este procedimiento impuesto
por la costumbre, cita, a propósito de los cuatro sentidos posibles, dos
versitos mnemónicos, del tipo de los que tanto se usaban en la Edad
Media y que, para algunas disciplinas, las escuelas de los jesuitas con
servaron hasta el siglo pasado.
Littera, gesta referí; quid credas, Allegoria;
Moralis, quid agas; quid speres, Anagogia (8)
Y con esta curiosidad, que nos puede ayudar a entender, no la
filosofía escolástica, sino la atmósfera cultural que alrededor de ella
se crea, cerramos el estudio rápido de lo que era la alegoría para
Dante; y podríamos decir que la realización coincide con la teoría
(con lo cual nuestra indagación estaría terminada), si no fuera que
en la Comedia el problema adquiere otros caracteres y otra enverga
dura, convirtiéndose la alegoría en una plataforma de vuelo para Pe
gaso.

(T) Para dar un ejemplo de la minuciosidad ordenada de esta exposición
explicativa, tan característica de la cultura literaria medioeval, y para encuadrar
correctamente el tema de la alegoría, me parece oportuno resumir en esta nota
la parte de la epístola que se refiere a la Comedia en general. Toda obra tiene
seis aspectos: tema, agente, forma, finalidad, título y filosofía. En la Comedia, el
tema es dúplice: literal y alegórico. El primero consiste en los tres reinos del
trasmundo; el segundo es dado por el hombre y su libre albedrío que lo hace
merecedor de castigo o recompensa. (He aquí que Dante, como protagonista, se
vuelve, él mismo, personaje alegórico). El agente es el mismo poeta. Formas hay
dos: de lo tratado y del tratar; la primera se refiere a la organización y versi
ficación de la obra: tres "cánticas", cada una dividida en cantos, divididos a su
vez en ritmos (estrofas) ; la segunda se refiere a la manera de tratar el tema y
es poética, basada en la ficción, descriptiva, digresiva, transitiva. La finalidad es
la de "llevar a los que viven esta vida del estado de miseria al de la felicidad".
(Hasta aquí no se ha hecho más que aplicar a la ilustración de la Comedia las
cuatro causas aristotélicas: material (tema), eficiente (agente), formal y final.
Y Boccaccio, en su comentario, no deja de hacerlo notar). Quedan eZ título ("Co
media", porque empieza mal y termina bien, y, por otro lado, porque está escrita
en vulgar, que es la lengua humilde en que también hablan las comadres) y la
filosofía. Esta no es especulativa, sino ética, porque está dirigida hacia las obras.
(s) "La letra cuenta los hechos; lo que debes creer dice la alegoría; el
sentido moral, lo que debes hacer; lo que puedes esperar la anagogia". Estos
versos están citados en el prólogo al comentario de F. da Buti, que sirve de
apéndice a la epístola a Can Grande en "Delle prose e poesie liriche di Dante
Allighieri". Vol. V, Livorno 1843, p. 108 sgg.
- 23 -

�*4tBpiA BJ OUBSua 9S3 B 3q3p 3J A OipOUiaj o3jBUIB |3 BUIO}
ja 'opBUBgua íjoaxj aABns un uoa sopBzjnpua opis ubij sapaoq so^na osea ja oui
•jajua ouiu un b soui^p aj jsb :opiauaAiioa Bq 'sojopuyiiajap 'soAinbsa sbui soj b
sopuBjq ua BpBzaaapB 'p^pjaA bj anb A íSBjnzjnp sns BuiBxiap Bijucpunqi?
ua osbiubj ojafuosij ja apuop BiaBij axioa opunuí ja anb saqcg,, (G)

^a anb ajuaiijoa sa ^ •gojqand ap sajoianpuoa uajuais as anb sn^aod
'laanpjB^ 4ijaijjy 'ajuBQ uos jBnjuídsa pnjijaB Bjsa ap sojbjo sbui sojd
•inafa soj 'bubijbii BjniBjajij bj ua : sa^BA-SBjaod oppuas usq as 4(Bisaod
bj ua ojos une o 'BpiA bj ua) ucuoob ap sajquiotj opis UBq anb sbj
-aod soj sopoj 'saaojamisuoa SBjaod soj sopoj^ 'sajvci :BjqBjBd bjos eun
uoa sopBu^tsap opis UBiqBq 4buijbj pBpan^ijuB bj ua 'b^ anb 'Bjajojd
ja uoo Biaod jap uoiOBaijiiuapi Bjsa opnuaui b ubzoj 'jBiuauínjism
Bas o 'oaiuBisaui jaja^^Ba ns uijuupB b 'zaA bj b iÁ ajJB jap oiua^iuit^d
Á oauBjuodsa aa^DBJBO ja jbzijojba b uapuaij anb 'sooijubuioj so&gt;q
•Bisaod bj ap soip ja 'ojody ap oStjsbd un
'oqoíp aofaui 4o uop un uos BjpuBSB^ aj) sBiaajojd sb^ "SBSiuojid sbj ap
'sBjxqis sbj ap 'sBjajojd soj ap Bsoi^ijaj uoiaBJídsui bj uoa UBqBjuajBd
-uia bj anb soaijsiui saja^aB^BO BjjinbpB bdi^sjiib upiaBJídsui bj saauoj
-ua X ísBjaod soj ap Baoq lod saaquioq soj uoa asjBaiunuioa BJBd 4saj)
-BpiuiAip sbj ap o pBpxuiAip bj ap ojuaiunijsui un Bisaod bj ap
anb 4bjjo pi^sixa aaduiais 'ajuaujoa BiJoa^ Bjsa ap opBj jb '
'( #Jisa -j *a - BjBjaqtj aiuuiajBsiua^) - ossb^ "jj
(c) '(íd^^0iu vjia ons ouuvSui j/p a
'aaoq ia ojuvjui oívuuv^ui tuntún íi/aans
íosoa jop ijuo tjS uootj oanos tp
tsuddsn oium8uod jmouvf ouSa^^n tsoo
:osnnsuad nq opunjjapn mtqas ntd i
'isuaa t^otu ut ojtpuoo ouaa ji aya a
iosnuund uait¡Sutsni p azzaajop ans tp
tsuaa ntd aao 'opuotu jt auuoo tnj atp ?„
:sosouibj sosjaA ua opxuijap
BjqBq jy^X Ol^i8 ja ua bá ossb^ ojBnaao^ anb X 44tBax^oBpad?, cuubjj
SBip soj)sanu ua aaoa^ anb 'Buoaj bj un^as 4pBpjaA bj ap ojnaiqaA un
ouioa 'uoiaBzijBJoui o BzuBuasua ap oiuaxunijsui un ouioa a^uauíajuauj
•oa opiqaauoa opis Bq a^iB ja 4SBip soajsanu Bjssq isBa 'BpBzijBiaadsa
B^njjna bj b souaÍB sa^uaiquiB soj BJBd 4X oiusiaijuBiuoj ja b^sbjj
•snjafoud - snjaod soj ap apuBaS sbui ja 4ojaaja ua 4sa a^uBQ
•Biuaod jap opBJtnjaiuisa ajuauíajjtanj ouisxjBaj
jb X ajuBjijiui pnjijaB bj b op^Sij Xnuí oaijoui 'BjaajoJtd bj :Buiajqojd
jap souiuuai soj ajqos ajuauíBsojtapod aXnjjux anb 4OAanu jopBaídsut
oaiioui un —BuoSajB bj uoa uoiaBjaj ua— Xbij ntpatuoj bj ug

viaai\[03 va ^a vraooaav va
AI

�deseo intenso o el intenso temor de que algo suceda se expresen como
profecías de aquel determinado acontecimiento.
A veces la profecía influye poderosamente sobre los acontecimien
tos; se transforma en fuerza histórica. Así ha pasado con las profe
cías mesiánicas del Antiguo Testamento, que, históricamente conside
radas, han dado su propio color a los relatos evangélicos de la vida
de Jesús, y por lo tanto a muchas modalidades del futuro cristianismo,
aunque en un sentido que sus primitivos autores, viviendo en otros
tiempos, nunca hubieran podido imaginar.
Los profetas del Antiguo Testamento son, a menudo, poetas. Dan
te es esencialmente un poeta, pero su principal motivo inspirador es
el deseo ardiente y austero de una renovación interior del hombre,
de una renovación exterior de la sociedad, según un ideal de justicia,
que adquiere a veces el tono acongojado e indignado de la protesta,
a veces el tono polémico o violento de la invectiva, a veces el tono
misterioso de la profecía. En todos estos casos, dice Croce, se trata
más de oratoria político-moral que de poesía, ya que esta última tiene
su fin en sí misma. Pero también esta pasión de justicia puede ser —
como el amor, con el que en Dante tiende a confundirse— motivo
inspirador de poesía. Y, para él, alegoría y profecía son medios expre
sivos como, en Esquilo, las incoherentes y encendidas palabras de
Casandra.
Este carácter profético, que adquiere la Comedia en algunos de
sus momentos culminantes, acentúa su pregonada significación alegó
rica y le da a este problema de la alegoría un alcance que no tenía
en la obra dantesca anterior. Ahora bien: no siempre, en la Comedia,
la profecía es alegórica; no siempre la alegoría es profética. Pero en
la conjunción de profecía y alegoría encontramos el tono cálido, nuevo
en la obra dantesca y característico de la Comedia, de la poesía de la
acción y de la historia, mientras falta naturalmente en el poema la
ambigüedad de la interpretación alegórica a posteriori de que son
objeto la Vita Nova y la poesía estilnovista de Dante en el Convivio
y que no tiene más importancia que la que reviste todo dato autobio
gráfico de un gran escritor. Interpretación alegórica a posteriori existe
para la Comedia, pero no es obra de Dante, sino de los dantistas y
sólo interesa para la historia de la historiografía literaria.
MATELDA
Hay, no obstante —creo— una excepción. Me parece evidente (y
así lo sostuve en mi curso de 1952, sobre el Dulce Estilo, en nuestra
Facultad) que la figura de Matelda en los últimos cantos del Pur
gatorio es una alegorización a posteriori de una creación literaria an
terior, no del mismo Dante sin embargo, sino de su "primer amigo",
Guido Cavalcanti.
Se trata de "La pastorella", que fue para su autor una evasión de
la atmósfera irreal y obsesionante del Dulce Estilo, no hacia el rea
lismo propiamente dicho, sino hacia un naturalismo delicadamente es
tilizado de vergel provenzal. Dante retoma el mismo motivo, espiritua
lizándolo sin alejarlo del esplendoroso paisaje que lo rodea, no como

- 25 -

�- 92 BUn OIUOJ
*U83JO[} SBf 3JJH3 S3JOJJ OpU3]^l[3 A OpUB}UB3 Bqi 3nb BJTJOS J3flllU BUI1,, (IT)
tt'*"Bqi snbsoq p jod bji^os Xnuí snb 3ju3Ui3.qnp o^ssjuoo sui A
'BpBJOUIBU3 3S3IAI11S3 18 OUIO3
BqBJUB[) *BpBfOUI BqB^S3 OI3OJ 3p 'BZ[B3S3p ÍA 8OJ3pjO3 BqB3JO)SBd BJUBA tlS UO3
ÍBpBSOJ Z3J A JOUIB 3p SOU3|[ SOfO A OJipBZU Oiqnj OJ{3qBJ BIU^J^ U333JBd 1UI B
Bsoiujsq B||3jjs3 Bun ouio3 'BJOjsBd Bim b 3J1UO3U3 ojjij^iibsoq un ug,^ (0I)

'(I #A" XIXX^UE3 Sjnd)
(ex) fttnvdotutntm rnrnop aiuoo

Á
so[ ofnq 'o^ojjb opiduiq un ap osano p 'bjuiu ^un ouiod 'Bin3g
-aa IIIAXX ^UX!3 -o
(xx) (i'9JOíf VP uo}f opudijSdos^ pa opuvjuva
^i^ ís aip vjjdjos vuuop vim^t
BJ3 9JUBQ 3p ^ppjBJ^ TB'J
•(09 'd - ^^\ - l^lfl • oaou pjs aajop \ap fuojmuiy)
(ox) t^
•biS oosoq O[ j^d B[os B[os
ajvauiaojop asodsii itu v^a pa

'BJBJOUIBUU4 3SSOJ 3UIO3
•v^miSvq vua vpviSnu íp 'vzjvos 'a
'ífiauSv vcwunisvd v}iai[3jaa vns ttoa
ivjnso^ vuao '¿owdjj uaid itpoo y[3 a
'ipaimoaxi a pjapuoiq vaav pjaav^
'djauvd oyw. pa 'trpaq — o^ais v\ awoa
''Tqjaunjsvd waouj ojjaqasoq un u¡^f
•BJ3ABUITjd U9 4BUIB BZ3[BJnjBU B[
Bpoj ouioo BqBuiB Á soiBÍBd so[ ouloa BqBjuBa anb ^oiooj [a ua Bz^BOsap
'BAijiuitjd A Bsouuaq B^iaao|SBd Bun b opBp ^iqBq sou ijubd[Bab^)
•pBpiaaodaoa ns 4o[tisg 90[nQ \ap saaafnuí sbj ouiod 'japaad uis 4njijjdso
[a opBjsinbuoa Bq A Bj[npB ojpnA Bq as anb 4tiubo[bab3 ap B^pjoasB^
B[ ap XBjnjBU aiuauíBUB^Bd Biauaaoui b^ *[Buanai osibjb^ pp aju^ooux
Bza[Bjn^BU B| ua jpnpojjuí BJBd ^^qq opi^uas Bq as 'BiunSaad b^ jo^
-3a| p jua^ns pe *ajuBQ anb sa B^oduit anb o^ 'Bjsandsaj b^ B^oduii
M ¿^^^asaadaj au^)? ¿BppjBj^ sa uain^)? 'ooiiq^ape j8jobjb3 op^unu
-jajapui un uo^ Boijiisnf o[ X (osbujb^ p xbu3jj3j osjbjb^ \a 'Buidias
-oj^ b Bpaanaaj a\ Bp[ajBj\[) ouisiuBuinq ap BuSajduii o[ osa bjbj "
-aod opunxu ns ap upiDBjSaiut a oiuatuipanbijua ouioo oms 'upi

�Esta coincidencia casi literal de algunos versos no puede ser ca
sual, aun si la Matelda del Purgatorio actúa y habla con elegancia re
finada y con angélica sabiduría. El "contenido" de los dos episodios es
opuesto; la atmósfera poética es la misma, aunque en Dante mucho
más rica y esfumada, no sólo por la mayor pericia técnica, sino tam
bién por la multiplicidad de las intenciones. Matelda. tiene toda la
delicadeza y la dulzura de las figuras femeninas del Dulce Estilo, pero
tiene también —protegida por su carácter alegórico— los colores y los
movimientos que el estilnovismo dejaba indeterminados por canon
poético y moral. Es como una ninfa de Botticelli y se mueve con el
paso de las Gracias sobre el fondo de una naturaleza renacentista.
Creo, por otra parte, que no se ha visto suficientemente en el
Purgatorio la poesía de la naturaleza, de su encanto elemental y fúl
gido, que Cavalcanti había desterrado de sí, encerrándolo de una vez
por todas en el paréntesis que es, en su obra, la Pastorella, y que en
Dante encuentra su triunfo y su catarsis justamente en la segunda
"cántica".
Esta glorificación de la vida a través del reino de los muertos, de
lo material a través de lo espiritual está demasiado cerca del núcleo
de nuestro tema, para que se pudiera dejar de mencionarla.
..

EL "VELTRO" Y EL "DUX"

El I canto del Infierno es, en su conjunto y a pesar de contener
muchos versos famosos, que han entrado en el lenguaje corriente casi
como "res nullius" (o, quizás, justamente por eso) uno de los cantos
poéticamente más endebles de todo el poema.
Le falta esa unidad intrínseca que tienen casi todos los demás
cantos, y ,por ser introductivo, la continuidad con el conjunto no es
firme ni fluida. Hay mucha alegoría, según el gusto que prevalecía en
esa época y del que se han dado algunos ejemplos, así como hay esos
juegos de palabras de sabor barroco que constituían entonces —y, an
tes, en el mundo cultural mediolatino— la delicia de los literatos
("selva selvaggia", "piú volte volto", etc.), así como hay versos fáci
les, de los que Dante, ese asceta de la dificultad técnica, se permite
tan raras veces ("ma, per trattar del ben ch'io vi trovai, diró de l'altre
cose ch'io v'ho scorte").
Este carácter aún vacilante de este primer canto hace que, por un
lado, pueda el crítico servirse de él para ejemplificar la tesis de Croce,
que ve en la Comedia momentos de alta poesía, sostenidos por una
construcción conceptual teológica ajena a la poesía misma; por otro,
que se sienta aún, aquí, la pesada herencia de la poesía didáctica del
siglo XIII. La alegoría tiene, en la Comedia, creo yo, una substancia
especial, pero, en este primer canto, está aún muy cerca de la que
encontramos en la retórica tradicional de la Edad Media. Ya vimos
que la "selva selvaggia" continúa la "selva diversa" de Brunetto Latini; la colina de la salvación, el sol que la ilumina, las tres fieras,
tienen, con mayor fuerza, el mismo carácter; el "Veltro" de la profe
cía virgiliana nos recuerda, como veremos, a Gioacchino da Fiore...
Un canto, en una palabra, que se presta para un estudio anatómico,
- 27 -

�- 83 ¿BISaod BJ B BJBUI? '3ABJ0 U8 O OOtJBjSo^díja BUIBJJ
aaoa^ anb 'osoiaajsiui afBn^uaj ajsa rojuijsip ouaaaai ua BajuBjd as
Biuajqoad ja 'sojjosou bjb^ •sajqisodun sbj un^ X 'sauoiaBiaadaaiui sajq
-isod sbj sBpo^ 44C0-npA IB -iBuiuiaa^ap uapuaiaad anb sojaojai sosou
•aisiui soj b 'opBp UBq as ojaaAjosaa bjb^ ^BnjaB ja ua uatquiBj 'sao
-3A B 'X OpBSBd Oj^lS p U3 tpl^BQ ^9,, SOJTpiUa SOJ 3p BTOIjap BJ X OJ
-uauuoj p pXm^suoa Binajqoad ajs^ ¿BdB&lt;j ufj? ¿Bpag Bjjap apuBj^)
UB^? ¿aopBaadiua oj^q? ¿oSjnquiaxn^ ap jj^ anbxjug? ¿(1OJ1I3A
p 'ajuBQ un^as 4sa uam^)? #Bqo[ B[ b oiuaijuj p BpBq aczBipaj b
uaiq 4jbjbui b uaiq 'op^uiisap bzbd ap ojjad p \p-ijpA^ pp BDijajoad
BjjoSap B^ b ajuauípioadsa X anSrs anb cq opoj b apuaijxa as aooj^)
ap OAi^Bau opmf p oja^ 'Bisaod XBq oq bX :uozbj anaij ^ooj'^
•pdBd ^un^ B^ b 'oaijojsiq
ouB[d ua 4o BptJBAB B[ b BjBzipquiis anb ouis 4[B^ Bjas ou bX BJaij Bq
•BjqB[Bd bj ap OAijBJoXad opijuas p ua Bjjo^ap uaXnji^suoa X boiisbj
-ubj pBpxpaj ns uaXniisap 'BijBuiud uaS^uíi BOijjJOJja^ v\ uoa
-uoaut 'BAijBnuxjuoa BpiA Bun Bqo^ B^ b uBp a[ anb
b apuaii n^ijídsa ns X Bo^ajo^d aApnA as BjaoSa[B b^ anbaod 4bjio bj
jBjjoa anb X^q inbB X w* • "UBjas une srui X (aun as) bsbd as anb uoa
(sopBaad :asBa^) sapuiius soj uos soqanj^,, :oqtJiA sandsap bS8j2b
oijq "j[aaouoa anb aod Btuai ou 'aauBjj asa ua '^jubq anb ojBp 4ttsa^
-ua^ sBqanuí b upioaijjB b^ ua jtaia oziq anb^^ 4zBd uis Bi^saq B^ 4Bqo^
b[ ap BpBiauBjsunojp Bijojsiq B[ ua souieajua anb jnbs aq oaa^
•Bisaod ap ouio^ un Bjinb xu B^aaS^ ou Bjao^ap b[ :souaui Bpsu X sbui
BpBu 4aoaaa^ X osuadsng 'SB^qaiuij sbj BiOBq ^jubq b opuBZBqaaa aníois
bzubab ajuauíBjua^ anb Bqo[ B[ ap apBOB^duit a BjuaiaquiBq BpBJiui b^
sBi^uaiui 4uoa^ p asjBiuasaad p opaiui ap BuSaaduit as aaiB ouisiui p
X 'os^d p jBaaaa BJBd Bqaaaap b Bpaainbzi ap X Bpaaxnbzt b Bqaaaap
ap uotdbui^buii BJ^sanu ua une Bj[BS bzuo x¡i : saiaadiaiui so[ ap bjjoX
-bui b^ unSas 'bioijbab X o[[nSao 4Eunfnf rsop^aad saaj uanbijiuosaad
sBaaij saa^ sb^ anb X 444ajaaiuu BpunSas b[m 4Bipaj\[ pep^ ^ ua BpBiu
-B¡^ 4Buip pp upiaipaad b^ ap Biao^ap b^ inbB Bas odaana pp a^aanuí
B[ anb Biaoduii ou ^^ -ajjanut tb\ b aoaaa^ pp sboi^sbiubj sauoiaBzqBiaaj
-bui 'sajua^od sauaBun saaj uos 4Bqo[ B^ 4bzbu3uib pauq 'Bsuajut 4Biua[
uoa 'upa^ p 4a[qijja^ pBpisonjsafBui uoo 'bzuo b[ 'pBpqíSB ajusuois
-asqo 'Buipj uoa 'sajqiiadaají 'sBiuijsip 'sbata ajuauiBaiiuBuip 'sBjatj
saj^ SBq 'Bjsaod 4jpap sa 4uaBiui anb bsoo bj;o sa ou BuoSap B^ 'ajsis
-qns Bpua^aqoa v\ is íuaSBiux bj ap Biouaaaqoa bj uaduioj
jap sBax^pj sBiaua^ixa sbj opuBna Bsad BiaoSajB bj anb a^uapiAa s
•Bisaod ap aopBajjsBj jb Bsaaajui ou 'a
-ojsiq jb Bsaiajuí is 'o^ubj oj aod 4X opBaadns ojnaEjsqo un ap aojBA ja
auaii o a^uBjadoui sa BauoSajB uoiaua^ut bj oseo ounjjn ajsa u^ #(Bp
-jaiBj^ o uoiaa^) 'mpdiuo^ bj ua 4oiuoa) oaia oaijaod buisbjubj un aaao
X BaiaoSajB upiaBdnaoaad ns apiAjo Bjaod ja anb souaiu b 'Bisaod bj
ap buhjui Biauaaaqoa bj X pBpiauBjuodsa bj BqBJj 4Baqo bj ap o^uaiui
-|obu jb ajsixaaad anb 'jBuoiaua^uí BiaoSajB bj anb aaoa^ aajQ
•upiDBaijisBja Bun ajqtsod sa anb ua ojubo un 43jubq buibjj as ajsa
opuBna aiuaiujBiaadsa 4B^aod un ap Bjqo bj ua ajqxsoduii aaduiais isbp

�Dijimos que la profecía que aparece, con el "Veltro", en los um
brales mismos del Infierno, constituye, en la Divina Comedia, un ele
mento nuevo en este tema, tan complejo, de la alegoría dantesca, a la
vez que se presenta como el aspecto más destacado de la actitud mili
tante del poeta.
La profecía abunda en el poema como elemento narrativo, puesto
que las almas de los muertos tienen ese don. En el diálogo casi cons
tante, el protagonista del viaje se hace predecir, con tono más o menos
solemne y a veces con alguna imagen transparente, pero sin alegoría,
su destierro, encuadrado en un momento de la historia de Florencia
y del mundo, que es futuro para la época en que Dante sitúa la acción
del poema y pasado cuando el poeta escribe. Se trata pues de historia
reciente y, en parte, autobiográfica, presentada en forma de predicción.
Es la profecía-recuerdo, de efecto intensamente poético:

e tu saprai sí come sa di sale
lo pane altrui, e come é duro calle
lo scendere e il salir per l'altrui scale." (13)
(Paraíso. XVII - vv. 58-60).
Esta profecía del destierro y del sufrimiento personal empieza en
tono menor en el canto VI del Infierno y se vuelve cada vez más
profunda y acongojada, aunque menos rencorosa, hasta adquirir, en
boca de Cacciaguida, en el canto XVII del Paraíso, el carácter de una
épica de la entereza entre las persecuciones, que inaugura una veta
permanente, aunque a veces oculta, de la poesía italiana hasta nues
tros días.
Se trata, en Dante, de un motivo que tiene el mismo valor auto
biográfico que algunos rasgos atribuidos a distintos personajes de la
Comedia, como, por ejemplo, la representación de la humillación vo
luntaria de Provenzán Salvani ("si condusse a tremar per ogni vena",
Purg. c. XI, v. 138) (14), que rescata el alma de este último del pecado
de orgullo y le abre el acceso al Purgatorio, pero que para Dante tiene
sin duda también el mismo valor de experiencia íntima que la profe
cía-recuerdo ya citada: "Y tú sabrás cómo sabe a sal...".
En general estas profecías "post-factum" son claras; sólo a veces
toman, para igualar el tono de este pseudo-futuro al de las profecías
propiamente dichas, un carácter que podía haber sido obscuro en el
año 1300 para el Dante personaje de su poema, pero no para Dante
autor y menos para el lector. Ejemplos: la profecía de Oderisi, en el
canto XI del Purgatorio, al referir al futuro de Dante las palabras que
vimos sobre Provenzán Salvani ("... e scuro so che parlo"), la de

(13)"...y tú sabrás cómo sabe a sal el pan ajeno, y qué duro camino es
bajar y subir por ajenas escaleras".
(14)"llegó voluntariamente a temblar en cada una de sus venas" al pedir
limosna para salvar a un amigo.
- 29 -

�- 08 ^ Hlaz!u!nO PínO B '^Jii^od Biaouiud B[ ua 'Bpaans saj
uainfo aiaap sa 'mojio b A oun b opiu jap aqaa uamb oijbu bA osbjb j^n (9t)
'wBuoaoa bj ajBiuo) ouisun^q iui ap aiuanj bj ua A 'ajaA
-joa 'cjaod oipaq 'opadsB ojio A zoa e.uo uoa bÁ 'ubzbu3iub oj anb soqoj soj ap
o^iuiaua 'oiapjoa opuais iiujop anb ua jipai osouuaq jap aXnjaxa aui anb pBpjanja
bj BjaiauaA 'soub soqanuí a^uBanp oiumsuoa aiu anb opoui ap 'BJjaii e\ A opp ja
uojaiuiAjaiui anb ja ua 'opBaSBs ^uiaod ja anb BjapajiíoaB Bjp unáje igM (ei)

oiuauíoui [9 ounxcud oiuoo Biounue uamb 'zujBag Biounuojd b
-an^ ^p sojubo soiutjjn so[ ap uoisia bj ap aja^d buuoj anb '
Biaajoad Bun sa unB Banasqo sbj^[ ^Biaui ap iu SBi^ai^ ap oa Á pnjjiA Á
jouib 'BiinpiqBS ap oiuaiuqB ns b 'ttojqatj X o-^p&gt;ÍJ ^^19,, ojuaiuiiaBu
osoxjaisiui ns b ^oiuaijuj jap ojubd aaiuud [ap ttoji[a^,, [B jsb soui8A[oa
j^ •oaijo^a[B jajaBJBO 'mp^iuo^^ B[ ua 'aaduiais auaij Bjaajojd Bjs^
•Bjadsa X aajns anb pBpiuBiunq B[ Bpoj ap ajunjuasajdaj ouioa
ouis 'onpiAipm ouioa ou 'ajuBQ ap sa[BJoui oaijj[od soasap so[ 'sopip
-n[B ajuauíBsotjaisiui 'soanjnj soiuaiuiiaajuoaB ua UBzi^BTjajBui anb 'sbi^
-a^ojd sBjapspaaA sb[ uos SBpBuiuuajapui a oiquiBO ua sBjnosqQ
•[BaauaS uoiOBjapisuoo Bun sa ou
X ajuBQ b aaaijai as anb sa is 'oiJojB¿jnj [ap j^ ojubo [a ua 'isuapQ
ap (9t) tcopiu ip BjaooBa oji[bj a ounj iqa oibu a asjoj a,^ :osoiubj
[a auax^ 'oaijajodiq a [Buajaaj ouis 'oai^ajoad ou jajacjBa ouisiui [^ #[bj
-njBuaaqos O[ ap uoisnpxa uoa 'ajuauíBUBuinq ssaadxa Bjaod [a oasap
oXna 'opBuos oujo^aj ajsa ajuBQ b Bzijajoad a[ BqiunjBJj[n ap souiaj
sa^ so[ ap sbiu[b sb[ ap BunSuiu 'oSjBquia mg -Biuaod [a ua opnuaut
b anuas aosq as anb 'BpsuoisBdB X Bsoao[op Bzusaadsa Bun sg
(6"t A^ 'AXX

'ostojvj)

(st) 44'O[[addB0 [i paapuaad ouisajjBq oiui [ap
ajuoj [ns ut pa 'Bjaod ojauaoju
'o[[aA ojj[b uoa 'ibuio aaoA bjj[b uoa
'BuanS ouuBp t[ aqa [dn[ ib oaxuiiu
'o[[3u^b iiuiJop oi4ao 3[iao o[[aq [Bp
Búas iui Jonj aqa Bj^poia B[ BauíA
iuub nid jad o^jbj Bqtui aqa is
a O[aia a oubui ojsod Bq a[Bnb [b
OJ3BS Biuaod [i aqa B^ui^uoa ibui ag?5
:uBiif UBg ap oijajsijnBq osouuaq ns ua
B^aod ap buojoo b[ jiqiaaj X Biauajo^g b j3A[oa 'oiuii[n o[ BjsBq 'ojadsa
ajuBQ #bjbji as oaninj ap opuBna 4BuoSa[B 'souaiu 'X Biaajojd Xsq ou
jBUosaad O[ ug -SBzuBjadsa X soasap Bsaadxa jiaap sa 'Baun^nj a^uaiu
-BjapBpjaA uoisuaiuip Bun uaiquiBj auaij vtp^tuo'^ vumiq b[ sbj^[
•uoisnasip b JB^nj 'sand 'XBq ou X Biquasa
ojubq opuBna ojb[3 a^uauíBjaajjad bX bj^ opijuas asa ojag 'opijuas ns
jbjb[ob UBjpod sajouajsod soqaaq so[ o^^s anb ap ucuaBuuijB B[ Jod
sBpoj SBpin^as '(ouo^B^jng [ap AIXX 1UBD) osjog ouBuuaq ns ap
bj a^qos ijbuoq asajog ap B[ X Baanjua^) ap BajaaB

�"nel quale un cinquecento dieci e cinque,
messo di Dio, anciderá la fuia
con quel gigante che con lei delinque.
E forse che la mia narrazion buia,
qual Temí e Sfinge, men ti persuade,
perch' a lor modo lo intelletto attuia;
Ma tostó fien li jatti le Naiade,
che solveranno questo enigma forte,
senza danno di pecore e di biade". (17).
{Purgatorio, c. XXXIII, vv. 43-52)
Los hechos darán la clave del enigma. ¿Qué pueden significar es
tas palabras, que no sea la ignorancia del mismo Dante acerca de los
acontecimientos anunciados en la profecía de Beatriz? Esta obscuridad
en la expresión desempeña el papel muy simple de dar a Beatriz el
carácter augusto de una Sibila antigua.
Algo análogo puede decirse del "Veltro", tan obscura y barroca
mente anunciado por Virgilio al principio del poema. No es de nin
gún modo necesario que Dante haya querido dar al animal simbólico
un sentido especial y determinado; cada lector podía ver en él su
esperanza en un plano desinteresadamente universal. El mismo Dante
podría haber acariciado sucesivamente distintas identificaciones (in
clusive, como se ha propuesto recientemente por Olschki, con la propia
Divina Comedia), dejando libres a los demás de hacer otro tanto. Más
cerca —creo yo— estaban de su espíritu quienes en el siglo pasado,
medio en broma, medio en serio, sostenían que el "Veltro" era Garibaldi o aun Víctor Manuel II, que los eruditos que atormentaban la
historia de los últimos decenios del siglo XIII y de los primeros del
XIV en busca del héroe que podía haber nacido "entre fieltro y
fieltro".
Puede ser que, como nos sugiere la observación de las miniaturas
del ^Libro delle figure" de Joaquín de Fiore, el simbolismo joaqui
mita haya contribuido a dar al misterioso libertador de la Comedia
la figura de un perro. Pero eso no es necesario, ni posible de probar,
ni importante, pues, para nosotros, es suficiente la coherencia interna
de la imagen: el enemigo natural de la loba debía ser un perro de
caza (recuérdese el sueño del conde Hugolino). La loba es la avidez

(17) "en que un quinientos diez y cinco (D, X, V: DVX, un capitán), en
viado de Dios, matará a la ladrona con el gigante que con ella delinque (dos perso
najes de la visión, generalmente identificados con la Iglesia y Felipe el Hermoso
respectivamente). Y acaso mi relato, obscuro como las palabras de Temí y de la
Esfinge (Temí, diosa de la justicia, hablaba por oráculos y la Esfinge por adivi
nanzas, hasta que Edipo, hijo de Laio —"Laiades" que Dante leyó Náyades— al
resolver una de ellas, la obligó a matarse, provocando la ira de los dioses, que
arruinaron rebaños y praderas alrededor de Tebas), no te convenza, porque, a la
manera de ellas, embota el intelecto. Pero pronto los hechos serón las Náyades
que resolverán el difícil enigma, sin que se arruinen rebaños y pasturas".
- 31 -

�- 28 ~
u"'vspaid nnSuaj X SDdqnpd
p uoo ouis 'sopBaod soj Bjmb anb soiq ap ojgpjO^ ja o;jonui Bjonj onb ap
sanie 'BjBSuasui a)ua3 ej BpndBJie eqepanb oduiai} aaeq onb uo sapepan^iquiB sb[
UOJ OU 'O)S3)UO3 (pUJOJBd JOUIB Op BU3|{ BU1JB ]3) OUJOJBd JOIUB 383 _„ (gt)

•(•SSs xg a 4hax

(oswivd)

d jouib ojjanb asondsu
j
ospoud uoo o o^ound oivnp uod bui
'ojjoj ^^Booad 9j oqo oiq xp pSuyj
^ssoj ai|D ed^
B[ 9I{9 UT '
SBJ99JOld SB{ 9p 8O9IJO9^B SO99A
-O99J SO| UIS 4BJB[9 BUUOJ U9 JE¡qBl{ Jod OXUlJ[n 9JS9 B BqB[B 9JUBQ
'Bpitl^BTOOB^ 9p BOOq B[ U9 Z9ATJ[B B9ld9 9p OUO1 Un JBJJUO9U9 B B^9J[
oJJ9t^s9p pp opnnuB \a 9nb U9 o^uauíom p U9 :miB sbj^[ 'ODiJoS^p
9p BpBU SOtUTA OJ
Xsq OU 4SOpj:9n99J[ S9JU9I99J Á SOSOJtOpp 9p B91J
SI9JBIB9 9llb BSO9 BJJO UOS OU 9nb SB[ 'SBJ99JOjd-Opn99 9B^ U^
•UBOznpojd 99 opu^no • • -soqogq bo^ UBjBUopiodo^d bj 'zijj
9í&gt;ÍP '9ABp B^ #BJ9pBpj9A BJ *J9 Jod 9p 4S9 99[BnD 8B[ 9p BUl^SuiU
'UBJB9jd 99 9Ilb B 89UOpB19ldj9^UI 9p pBpi9T[dlJ[nUI BJ Jod *OUIBIUI
oj 89 anb oj— o pBptjiqBoijdx^ui n9 jod jpop 89 'oubjjuoo oj opo;
jod OUT8 'O9IJBJOldlJ0 9ÍBn^u9J 1^9 JOd 91U9UIB8I99jd OU X 4U99J9f9 9nb
UpIOBUp^BJ JBjnSuiB BJ BlU9n9 U9 J9U9J UT8 4t4O9UI9 X Z9ip 8OJU9TUin^),9
J9p O j^JtlJ^A I9P Bl OUIOD 8B9IJ9JOjd 8BJJO9JB 8BJ BU9puO0
•opBOtunuiooui
OlUOUIOp 9p B^llSlJ BIIBUlud 4BJ98OjS BUn 4BUJ9JX9 U9PBJ89JIUBUI tl9
U9 4SOXUBp BIBd OAI89jdx9 OJU9UinjJ8UT Ull 18 U9 89 pBpiJiqi8U9jduiO9UT
BXnO OJ9d 4BIJO9JB IU 4BI99JOjd IU U9U9IJUO9 OU 9nb '(BZgnblJ BJ 9p
BJop909injqui9 X jBi^gq pBpijBijgjBui bj Bju989jdgj 9nb ^ojnj^ b BBpinq
-IJ1B) OUUOtfuj J9p JJA OJUBD J9p O8J9A M9J; J9p 449dd9JB 4UBJBg 9dÍBd
'UBJBg ^dB^J^, :8B8OU9J9IUI BBjqBJBd 9BJ 9p 98JT99p 9p9nd OUISIUI O^
\TE91jdx9
onb BpBU 9BJJ9 U9 XBq ou 49ju9iu9jqBqoJ[d 4onb jpop 9J9inb 'buo^ojb bj
9p upisuojduioo bj BJBd 9jqB9U9dsipui 89 upiOBOijdxg jbj 9iib oqoip Bq
bou 'oiaiauo^y jo uo 4oui8ixu j9 ^nb sondBop 4s9uois9jdx9 bhb Boijdx^ bou
ou B^ood ja ig 'sisdíjvoody bj Jinj^x^ uib 4SB^9jo^d X sojnoBJo op 8Baq
-BJBd 6BJ OpBZlJ9J0BJB9 Bq pBponSlJUB B1OIU9J SBUl BJ 9p89p 49nb BJOp
-BUpSBJ X B9U99J U1^JSOX1HU B89 9p BJ99JOld BJ OpUBOpOI 4OJJ999Jn98qO
op bj anb upiounj sbui u^uoduioBop ou ojoquiiB jo jBuiuuojgp U999JBd
9nb SB8OTJ918IIU SBjqBjBd ^B^ 'uoSbuit bj 9j9iñb9J oj J8B oiibjod ojjod
un 89 JOp99U9A ng *BqOJ BJ 9p BJOJJ9p BJ 9p (91U9IAJ9J O989p Utl 9p
U9I89jdx9) UppOip^jd BJ U9 9^U9UI9jduiIS 9J8I8UO9 BI99JOjd B^J "SOUBOSp
-UBJJ BOJ 9J1U9 BZOjqod BJ 9p OJ9TJJUO0 J9 9JU9UIBpidBJ OSOpUBZIJIJod X
gjuBuiuqno ojund ns b opuBSojj BqBjs^ 9nb U9 oju^uioui un U9 bisojSi
BJ B BpiJ9J9J 9JU9lUJBI99dS9 4JBJOdui9^ OTUlUIOp 9p X S9JBU9XI9^ S9U9tq 9p

�He aquí, determinado en toda su claridad, el papel —puramente
expresivo— de la alegoría, cuando se trata realmente de acontecimien
tos futuros que Dante no conocía, sino solo anticipaba vagamente con
su deseo: el de evocar el tono de los oráculos antiguos, de Temi y de
la Esfinge, había dicho Beatriz en el último canto del Purgatorio.
Su destierro, Dante lo conocía demasiado bien. Por eso Cacciaguida
puede usar su "preciso latín".
Tampoco hay obscuridad, como ya se observó, cuando Dante
mira su propio futuro personal y expresa su deseo de retornar a Flo
rencia. Entonces él expresa ese deseo simplemente como lo que es:
hipótesis y esperanza. Este tono augusto y solemne de la profecía
alegórica se reserva para la esperanza mesiánica de una indetermina
da liberación. Es indudable que, en las intenciones de Dante, esa es
peranza estaba destinada a contribuir, como las palabras de los pro
fetas antiguos, a la liberación misma. Para eso debía servir su fuerza
expresiva, que le viene, en este caso, de su propia obscuridad, que
resucita, declaradamente en los dos trozos citados, la de los oráculos
paganos. Pero, independientemente de las intenciones, la búsqueda de
fuerza expresiva es búsqueda de poesía. He aquí que la alegoría, ele
mento típicamente medioeval, contra el cual la crítica crociana está
plenamente justificada, pasa a ser, en Dante, uno de los aspectos de
su prehumanismo, que es, en ciertos terrenos, mucho más profundo
que el de Petrarca y Boccaccio.
El estudio de la alegoría en la Comedia es, pues, mucho más un
estudio de tono poético que de significado histórico.
LA ALEGORÍA LITÚRGICA Y LA JOAQUIMITA
EN EL PURGATORIO
El Purgatorio es seguramente la más terrenal de las tres "cánti
cas", aquella en que el realismo es menos mágico y está, al mismo
tiempo, más velado de melancolía y ensueño: el camino de piedra lí
vido y desierto, el temblor lejano del mar en el alba, la cara lavada
con el rocío, el manojo de ramas espinosas que cierra el acceso a la
viña cuando la uva está madura, la transición siempre nueva de la
lucidez al sueño, el pastor apoyado en su báculo que vigila el reposo
de sus cabras cansadas, el amontonarse manso de las ovejas, la dulce
tristeza del ocaso, la alegría íntima con que ve la aurora quien vuelve
a la patria y llegó a la última jornada de su viaje... impresiones que
todos experimentamos, escenas que todos vimos.
Si no fuera por los últimos cinco cantos, sería casi superfluo hablar
de alegoría en el Purgatorio, ya que sólo podríamos citar la figura
de Catón, las cuatro estrellas, los juncos (todos elementos simbólicos
y rituales del primer canto, cuyo nexo alegórico con el conjunto del
poema es tan tenue, que no nos distrae hasta el punto de no dejarnos
sentir su carácter poético de partes de un paisaje fuertemente espiri
tualizado), la serpiente tentadora del canto VIH; los tres escalones
de distinto color del canto IX, la hembra balbuceante con su antago-

- 33 -

�- n p uoa u^pupj ua 'a^uaiaaj Buoisiq B^ ap BaiiBuianbsa Xq
upisiA Bun b uaaapaqo 'ajuBÍoi^ p X zijjajaui v\ *C4ojjoz,, p iii^o
•Bjp,, \9 'BjinB p ouioa sBDipquns SBJnifrj: sbj^o ap u^iauaAjajuí boijbui
-Bjp B^ uoa 'BoijBjSoaaoa X Baijsj^ouaasa uoisaoojd Bjsa ap sauoiaBui
-jojsubjj sb^ X sauopnpAa SBq -ojuauíBisaj^ OAan^ pp sojqq SBiuap
so[ UBzipquns anb SBjníáij ajáis 'sbjjb í (sapuipjBa sapnjjiA sb[) ojj
-sna Jod 'Bpjainbzi ns b 'X (sap^opaj sapnjjiA sajj sb[) ubzubp anb
sajafnuí sa^i aod 'Bqaaaap ns b 'opBUBdiuoaB '(ojsu^)) B[in^s pBjiui
'uoa^ pB^xui 4ttu9jiaS,, un jod opB^ij'(¿sajuBaipuaut sauapj9 sop sb[?)
sBpana sop ap (Bisap^j B^) ojjbo p '(soipSuBAg oa^Bna so[ 'zaA b[ b 'X
sisdipaody pp sonjisuoui oajBna so[) sofo ap SBua[[ sb^b sb^ uoa sapui
-tus ojjBna ' (ojuauíBisaj^ onSijuy pp sojqq so{) souBpuB oajBnaijupA
'(oiuBg njiJjdsg pp sauop sop sojqBppuBa ajáis :BpBuapjo X b^jb[ sa
u^xsaooad B-q -buo[S b^ b Bpua^iuad B[ ap 'bj^o b Bsimoa Bun ap afBS
-Bd p 'osajSui p 'B^adsa B[ 'Bp^^a^ B[ rsauoiaisuBj^ sb^ 'ouoiB^an^ p
ua 'uBzijajaBJBa anb soaiSjnjq X sapiopaaaBS sojuauíap so^ sopoj 'u^ia
-BUiuqna ns b ouioa 'japuai uaaaj^d pna B[ BpBq autuaps u^isaaoad
Bun B[pjJBsap as (Bjjoduit ou ojad 'ajaq sa anb) oXojjb opiduiq pp
sb^[t.io b '[Buajja^ ostbjb^ pp t4^AiA X Bsadsa,^ BA[as b[ ap ojjuaQ
•oujaijuj pp ojubo aauíijd p ua uppBA^Bs b[ ap Buipa
B[ ap aid p aaaasdB anb ^qo[ B[ BJBd ofip as anb o^ 'soíubo oaup
sosa BJBd 'sand 'jpap Bijpod ag -Buapuoa ^ooi'j anb soaijpjíáoidiJD sol
• B[aj so[ aj^ua 'ojunfuoa ua BpBaijisBp jas apand 'Biaajojd sa anbjod
o^^s ojad 'Bijo^ap sa 'is 'anb ttoauia X zaip sojuaiuin^)^9 p X 'japuajua
iiu b oaij^Sap sa ou op^aijiu^is oXna 'zu^Bag X ^jubq ajjua oj^uana
-ua p Jinput ap jBsad b 'X 'pnidaauoa m oaipjojd ou X oaiS^pa^
-oaijpisiq jajOBjBO auai^ BuoSap b^jb[ B^sa ap ajJBd joXbui Bq
•oaijaod ap BpBU a;uaun?inpsqB auaxj ou Biauajaqoo
BXna 'soai^^i soxau ap ojunfuoo un zaA ns b ajainbaj ais^ 'OAijBnuijuoa
ja^aBJBa un Baqduii anb 'pniqdun? ns jod aiuauíBjsnf Bjanj ou is 'ou
ojsSjn^ pp sojubo oauia souiiqn so\ BOJBqB anb 'BÍajdiuoa X ajuBjjod
-uii sbiu Buo^ap B[ ap ojis^dojd b uaiquiBj jpadaj Bijpod as ojs^
•u^pBaqdxa ns ua ou X oiusuu xs ua jas ap u^zBJ ns auaij anb
'oAisajdxa oipaiu un 'uaajafa anb uptjsa^ns v\ jod 'sand uos roaiidjpa
-odB X out[iqis ouo^ p jbooa^ BJBd i[[B Bjsa ttoaup X zaip sojuaiuin^)^^
p ouioa 'Bi^jnjq b^ ap BjajspuijB B[ JBdja BJBd '[Biauasa ajuauíBjap
-BpjaA sas opBatjiuSis ns anb ms 'uB3[duia as anbjod 'Bjaod ap sbijo
-a[B 'sojjosou BJBd 'uos inb^ oja^ -sBiaod so[ ap SBUoSap sb^ ap jxn^
-uusqp ua opBuaduia BiqBq as 'oiaiauo^ p ua 'a^UBQ anb sbuisiui SBsa
'SB0i^9pai-sa[Bnjij oms 'sBariajojd SBuoSap ap xnbB b^bjj as o^[
•sa[Bpuajajtp sojaadsB sns ap oun sa anb 'oai^jniq ouoj p 44boij
-uBa^^ BpunSas Bjsa ua jpnpojjuí b opBuiisap Bisa sand 'sbiu ua^Buii
Bun 'is ua 'sa auuiaps jajaBjBO oXna 'sauaBuii 'bjjoXbui ns ua 'uog
•jBjauaS ua SBpBuiuiBxa sBuoSaiBa sb{ ap bjjo n eun ua ozjanjsa uts jbo
-ijisBp uapand as oiuojvSjti^ pp sajouaui SBuoSap SBuiap sb^ X SBjsg
•••sa[aSuB so[ ap Bp p jod u^pBpauBO BAtsajSojd ns X fj ajáis so^ '(bou
-^Sap u^pBaqdxa B[ b pBpisaaau Bjtnb a^ anb o\ 'Biuuop aiu^Q sbjj
-uaiui 'ouans ua saj^ sb[ ssppajBdB) Ji^xX 19P BJT ^ XIX 19P

�pensamiento político y religioso del poeta. Hay, sí, logros de detalle,
como la imagen del "dragón", que tiene, en su impertinente impasi
bilidad, algo de la potencia de la figura infernal de Gerión; pero ni
estos aciertos, ni el esfuerzo colorístico consiguen disimular las articu
laciones y los engranajes de la máquina alegórica, que, aquí, impide
la continuidad y la integralidad de la poesía. Y, ya que, en la Divina
Comedia, esta mecanicidad de la alegoría constituye no una regla, sino
una excepción, vale la pena detenerse para investigar sus causas en
estos últimos cantos del Purgatorio, que pueden ser considerados típi
cos en este sentido.
Hay que observar ante todo que, por primera vez después de las
dudas expresadas en el II canto del Infierno, Dante siente la despro
porción entre su persona individual y la humanidad pecadora y redi
mible a la que esta persona representa en el poema, según su propia
afirmación en la Epístola a Can Grande. Este íntimo sentido de desam
paro, frente a la grandiosidad del símbolo que sobre él pesa, se tra
duce racionalmente en reducir el episodio de su encuentro con
Beatriz (reproche, arrepentimiento, confesión, purificación...) a un
momento de una visión compleja, variadamente iluminada y colorea
da, que representa la historia de la Iglesia, del Imperio, de la huma
nidad que cayó con Adán, fue redimida por Cristo y está continua
mente expuesta a las insidias del Demonio. El hecho de que Dante
haya considerado necesario este encuadre es una prueba indirecta (e
innecesaria, por otra parte) del carácter artificial y externo de la alegorización de Beatriz en la Comedia.
En efecto, mientras que, cada vez que aparece Beatriz, el senti
miento individual irrumpe prepotentemente y sólo es dominado a tra
vés de la contemplación fantástica, mientras que las figuras estibiovistas de Lía y Matelda se mueven delicadamente, con una estiliza
ción botticelliana avant-lettre, dentro de un paisaje natural que preanuncia el renacimiento, la procesión en sí misma nos retrotrae a una
atmósfera plenamente medioeval, no a la de las Comunas y de Giotto,
sino a la de la patrística, del arte bizantino con su gusto decorativo
del color y de la magnificencia (Humberto Bosco habla a este pro
pósito del influjo de los mosaicos de Ravenna), de las visiones y de
las hagiografías, de los "bestiarios" que incluyen al hipogrifo y al
ave Fénix, en una palabra, a la atmósfera de los misterios, de las sa
gradas representaciones, de los autos sacramentales.
La razón de esta heterogeneidad está justamente en el deseo de
Dante de alejarse de la autobiografía, alegorizándose a sí mismo den
tro de una alegoría del mundo, situándose y situando a su Amada,
erigidos en símbolos, en el mismo plano de los demás símbolos de
este "misterio" de carácter no individual, sino universal. Naturalmen
te, no se trataba sólo de la preocupación de universalizarse a sí mis
mo y de ver "sub specie aeternitatis" su propia vida, sino también de
la necesidad de buscar en la alegoría el medio para evadirse de los
cánones irrealísticos del Dulce Estilo, forjar, en toda su potencia, la
figura de Beatriz y expresar plenamente su amor por ella. "Disbramar

- 35 -

�- 98 •4tsouB zoip ^p csuajui pas Bim jaanjsiiBg- • •^ (Gl)

-áajdun 'sauoiSaj ssganbB U9 soga ap Bpipaui ubj^ ua BqBjisaoau sand
'Bi[iaig ua X jng pp bi[bjj b[ ua safuoui so[ uoa aiuBjapi jas Bjqap
'o^oap ua 'Bjsg *Bisa[i B[ uoa o^oqjuoo ua pjjua ou 'saoBpns Xnuí UBja
'sboijsjui sauoisiA ua SBpBSBq 'SBpuaajo sns X ssapi sns anb ap jBsad
y 'aiuBQ BjaxoBU anb ap sajuB o[3is oipaui ap sbui X oospuBjg *g anb
seiuB so^ib[ soiuaoap sop '0SI u9 ojjanuí ^jqBq '(^boijubo,, Bjaojaj
Bl 9P IIX 1UBO I9 U9 I? 9P "íP 4ttoJBlP ODijajojd ojijids ip9,) osjbj
-b^ [a ua a^uBQ jod opBaopa 'ajoi^ ap ujnbBof sajqBpo p^qB [g
•sBUu^aop sns ajuauíB^a^ua jB^dopB uis une
'opBuoiOBpj a^uauíBjnSas oAnjsa a^uBQ anb ^\ uoo 'Bisiuiajjxa BUBasta
-ubjj a^uaijjoo B[ ap ajisd Bun b opianpas uBjq^q anb 'saaBnaas sns
ap sb^ b X ajoig ap ujnbBof p^qB pp SBiaajojd sb[ b ojaxjaj a^\[ -[bi
-ia a^uauíBaipod asjaaBq BJBd 'sojuijsip sojuatuap soiubj jb[iuiisb b as
-BSa^^ oApsaSns X ooij ubj opunui un anb cupiduu ajuauía^qBqojd 'sbux
-ap sbj anb B^Bipauíur sbui jas jod 'anb X 'ajuBiJoduii sbui b[ sa 'vi^qj^
b[ ap sandsap 'anb aiuan^ bjjo ua 'oiquiBO ua 'asjauajap anb Xbjj
•anbo[q ua opBuopuaui s^paqBq 'inbB
'B^SBq X vijqi^ B[ X Bosaju^p uoisia b^ ap sa^Bjap so¡ ajjua SBpuapuod
•sajjoa SBpnuaui sb{ ap Biua^ p a^uauiBaiiaBjd bX opBjo^B u^q sojipnja
sog qainbazg Bjajojd p aquasap anb so[ b ou X u^nf ap sisdipaody
[ap so[ b 'sb[b sns ap ojauínu [b oju^na ua 'uapuodsajjoa uoisaaojd
B[ ua uBdiai^jBd anb sofo ap soua[[ sa[BiutuB ojjBna so[ anb buijijb
opuBna upioBAijap ^[qop Bisa b apn[B ouisiui ajuBQ 'oaon^ [a Bjjaia as
anb uoa 'stsd^^voody [a X ojtidwvjsdj^ onSnuy ^^p SBiajojd so[ :v}iq
-ig B[ jod BpBp sa [Bdiautjd ajuanj Bg 'buisiui upistA b[ ap usajuanj?^
ap JBppq apand as 'ojsa jod ajuauíBisnf "oiunfuoa ap Bjsaod X^q ou
íBtsaod ap soiuauíoui 'uoisia b[ ua 'Xbjj 'zijjBag ap X Biuaod pp af^u
-osjad ouioa boiisbjubj upiaaaXojd ns ap oaijBuiBjp oj^uanaua p uoo
'sBSJBduioa ap opB[qod ub^ 'oouoSa[B ouBuaosa [a jbziuouub b inbB
ezubo[b ou ajuBQ anb JBAjasqo ua 'oSjBquia uis 'uappuioo sopoj^
#ou8adBg ap p ua 'op
-unSas [a ua 'X 'oubi[^iiuoj^[ ap oiJBjuauíoo [a ua 'ojoadsB jauíijd ns ua
'bX souiBJiuooua Bg 'asjauoduii b apuai^ 'Btouaijadxa biui^ui ns jbzi[bs
-jaAiun ap oasap ns ua X ajuBQ ap Bijsapoui B[ ua BpBSBq 'oiJojvSuri^j
jap so^ubo souii^[n sojsa ua '[BAaoipaui ouoj. ap bjjo3[b buii ap oi[duiB
ai ua uiBixpsui oa[duia pp uoiOBOijtjsnf B[ 'soduiaij sotui^n so[ ug
•jouaiui zanf
ns '[bjoui Biouaiouoo ns 'ajuBQ ap [iuaAnC uoissd B[ jas ap JBÍap uis
'biobjS b[ o Bp^pAaj p^pjaA B[ 'aj b[ aApnA as saouo^ua buisiui zijj
-Bag 'zijjBag b jouib pp Biouajsisjad b[ ap saABjj b 'soig b jouib sa íbj
-aod [B asjBÁBiusap X JB[quiai Bjo^q oSjcqiua uis anb 'upisajdxa ns ua
opBjBoaj '[iuaAnf ojuaiuiijiíos [ap BiouapiA BpBuoisBdB B[ Bpoj auax^
jouib a^sa ojod í[BniiJidsa jouib ap 'onaio sa 'ajduiais bjbjj ag
•SBisiAou[ijsiiuB sajouiB ubjubo anb 'ttsBsoiiad?, sbuiij sb[
op ouis 'vao/sj vjiyf B[ ap ou 'aps anb asBjj sa (GT) ttaias a[BUuaoap B[

�nadas aún de bizantinismo y de tradiciones sarracenas, y dominadas,
hasta 1266, por la casa de Suabia, de fuertes tendencias racionalistas.
Además, no todas las obras del abad calabrés fueron dadas a conocer
en seguida. El hecho es que, a mediados del siglo XIII, había en Italia
cerca de cuarenta monasterios benedictinos que habían adoptado la
regla florense.
De la confluencia del misticismo de Joaquín de Fiore y sus secua
ces con la corriente franciscana de exaltación de la pobreza, nacerán
los movimientos místicos más encendidos de ese mismo siglo XIII, como
el de la "Aleluya" (1233) y el de los "Flagelantes", que se desarrolla
ron fuera del ámbito eclesiástico, en terreno laico y municipal. Los
"fraticelli", es decir los franciscanos que, partiendo de la estricta ob
servancia de la regla de la pobreza, habían llegado —justamente cuan
do Dante escribía su poema— a oponerse a la lujosa Iglesia de Avignon en forma tan virulenta que se hicieron condenar a su vez muy
pronto (1321) como herejes, encontraban en las profecías joaquimitas
(que prometían para muy pronto el reino del Espíritu Santo, o sea
del Amor) la fuerza para afrontar las persecuciones. La crisis de la
orden franciscana, a la que Dante alude en el Paraíso y en la que el
poeta, como se dijo, toma una posición intermedia y conciliadora (la
condena por herejía no se había producido aún), se prolonga por todo
el siglo XIV, adquiriendo aspectos filosóficos y políticos con Occam,
Marsilio de Padua y Cola de Rienzo, y aspectos sociales con los dis
turbios de los "Ciompi" en Florencia. La posición heroicamente em
pecinada de los "fraticelli" fue consagrada por el martirio de algunos
de ellos, que perecieron en la hoguera, como aquel fray Miguel, que
mado vivo en 1389 en Florencia, cuyo proceso y cuya muerte nos han
sido relatados por un anónimo testigo, en algunas de las más hermo
sas páginas de la literatura "popular" de todos los tiempos. A esta mis
ma literatura franciscana pertenecen las famosas "Florecillas", y nu
merosas otras obras de los siglos XIII y XIV, narrativas y teóricas, en
latín y en vulgar. Y muchas de ellas están impregnadas, a la vez, de
la doctrina sencilla de S. Francisco y de las complicadas profecías del
abad Joaquín.
En estos últimos años ha sido publicado y estudiado por León
Tondelli uno de los más interesantes códices de la literatura e icono
grafía joaquimitas, "II libro delle Figure" (20) en el cual el simbo
lismo característico de esa clase de profecías está profusamente ilus
trado por una serie de miniaturas, que tienen muchas afinidades, diga
mos, temáticas con la procesión dantesca del Paraíso terrenal y con la
profecía del "Veltro". La coincidencia formal, aunque no interpreta
tiva, de este simbolismo joaquimita con el bíblico puede haber ayu
dado a la simultaneidad de las dos fuentes en Dante y es aún más im
portante para nosotros la diversidad del significado que la identidad
del símbolo.

(20) Leone Tondelli. II libro delle figure dell'abate Gioacchino da Fiore, II
edizione, Torino, Soc. Ed. Internazionale, 1953 (dos tomos).
- 37 -

�- 88 •44osibjbcI iui ap X bijbj3 tui ap (ouiiijn opej^ p) opuoj p jbzub.)jb
iaaa oX anb 'bsubjui ubi bsijuos eun BipjB sofo sns ap ujjuap anbaoj,, (T-)

•ojuaiuiijuas
[ap saaijBui so[ sopoj jssajdxa ap ZBtlea BpBJiui Bun 'saao[oa k SBauj[
uoa Bza[[aq eun 'jafnui ap zoa buü k Biauaisisuoa Bun 'Bisaod k saj
•o[quiai 'sojídsns ap BJopBjiasns 'ajUBQ ap sojnd sbui soiuaiuiijuas so[
ap a[qisaaaBui aiuanj Bsa b ap^p k BjsiAOiqíjsa BAjasaj B[ jaduioj BJBd
aiuaiaijns o[ 'BpBiuy B[ ap Bjnífrj B[ SBuadB opBzoj Bq BjJoáa[B wj
(n-Z *AA AX 'D ^
(tz) ^osipBjBd oiui ¡ap a bizbj^ biui ^[[ap
opuoj o[ JBaaoi iaiuitoa iBsuad oi4qa '[bj
osij un BAapjB xons iqaao i[^b ojjuap
jjj B[ ap ziajBag B[ jsb BJBdaad ag "BuiAip zn[ B[
ap pas Á vao^^j m}^{ B[ ap ttBuitsj[ijuaS,, B[ ap bsijuos b[ ap pas 'sotq ap
jouib k zijj^ag ap jouib zaA b[ b sa anb 'on^ijuB jas ap jBÍap ms OAanu
sa anb jouib un ua 'sa[Buajjaj opBisBiuap sBiauajajajd k sapBpiAtjOB
'sajouiB soj^o ap oiuaiuiijuadajjB [a uoa uapunj as a^uaasa^pB jouib [ap
ojnd opjanaaj [a k 44buiuibij bdijub,, b[ '44aias a[Buuaaap^, B[ '[a ug
•ajduiais 'ajuasajd Bjsa Bisaod b[ 'oiJBjiun ojad
ajuajiuuajui 'oaijoui ajsa ua j^ 'ajquinpaqanuí BjanUB[jnq sbui b[ ap
oj^uap ub[sib as souisiui sopBJouiBua so[ ouioa ajuaiuBuii^i^a[ k [ia^j ubi
opaaBq souiapod íBpBUiy B[ uoa ojjuanaua [a ua BUiui[na anb ooijbjíí
-oiqojnB oaijoui [a 'sBauaSoja^aq saiuaxjjoa ap Biauanjjuoa Bsoni[nui
-ni Bisa ap 'jb[sib soiuapod uozbj biusiui b[ joj '(-aia 'Biudjasojj uoa
'Bp[aiBp\[ ap uoiaBJBduioa B[ 444- • -osbiub^ ui asjoj,, '44siua[d Bt[i[ 'o 'ai^p
snqiueui,,) [BAaoipaui BjajspuiiB Bisa ua OAanu Buans anb ouisiuBiunq
un ap 'Bza[BjniBU B[ jod —BisiiuaaBuajjajd aA[anA as aiuBQ ua anb
— [BzuaAOjd jouib [ap '(ziJiBag 'BppiBj^f '^iq) BistAoupisa uoiaipBJi
B[ ap :sofn[jut sojio JBSaj^B souiapod 'sopBiia b^ so[ b 'osa jog
•Bisaod B[ ap pBpinuiiuoa b[ b k pBpisuaiui B[ b ajaijaj as anb o[
ua saiuaiaijnsui ubi 'aiu^g ap oaiiqod oiuaiuiBsuad [ap oipnisa [a BJBd
saiuBiJodiui ubi 'soiuBa oauía soisa ua soiuauia[a opuain^uiisip jin^as
souiapod osa jog qaiJBna uis aiBquioa un ap bijoíbjo b[ ua sopB¿BJiB
UBjaiA as ou soisa anb BJBd 'so[oquiis sosa ap SBJiap aiuaui[BniiqBq
BjaA as anb pBpq^aj B[ Bja BiBipaiuui opBisBuiag "oaiiaod ouoi op^u
-iiujaiap un JBaja BJBd aiuauiBOiun ouisqoquns [a JBZi[iin b 's^aiiajojd
sBjjoSa[B sns ua [BJauaS ua ouioa 'jb3[[ uis ojad 'soau9^a[B sBiuanbsa
souisiui so[ ap SBAiiBiajdjaiui sauoia^uBA SBisa uaaajjo a[ anb pBijaqq
BAiiafqo B[ opuBqaaAOjdB 'upiaipBJi Bisa ua Bijasui as aiuBQ *bijba
uoiaBiajdjaiui ns SBJiuaiui soaiiuapi uaaauBuuad anb 'so[oquiis SBuiap
so[ uoa BSBd ouisiui o[ j^ -uou^iAy ua BpBJjaisap Biuog ap Bisa[^j bj
'BOJBJiag ua apjBi sbui k t^[[^^íl^Jj,9 so[ ap BjniBjaiq B[ ua 'uajnBisuaq
-ojj so[ ua opBaijiuosjad aiuaui[BijaiBui Bq^iuasajd a[ as anb oaiuBiu
-jaá-ouBiuoj ouaduij [a 'ajoig ap uinbBoJ* ua 'uoja^ ap BUB^Bd Buiog
B[ sa 'sisdijvoody [a ua 'BiuogqBg anb 'o[duiafa jod 'aiuapiAa sg

�EL LENGUAJE DE DIOS

Aparentemente, en el Paraíso, no hay más alegorías que la cons
tituida por la trama general del poema y las muy circunscriptas de la
Cruz y del Águila, cuyo significado, en sí, es claro y deriva de símbolos
corrientes, relacionados con el tema de los cantos respectivos: la fe y
la justicia, la iglesia y el imperio.
Las luces se mueven formando letras o dibujos: es uno de los
tantos medios que emplean las almas bienaventuradas para comunicar
a Dante su mensaje y, a la vez, para expresar gratuitamente su verdad
(puesto que en ella consiste su bienaventuranza), variando con figu
ras sus rondas luminosas, su tripudio musical. La Cruz y el Águila no
son más que momentos culminantes de ese modo de presentarse de las
almas y, verdaderamente, su carácter alegórico es tenue.
Pero, ¿qué es la alegoría? Vimos que puede ser una transfigura
ción fantástica de hechos reales ya acontecidos (alegoría histórica,
como la procesión de los últimos cantos del Purgatorio) o de hechos
futuros (alegoría profética: el "Veltro", el "Quinientos diez y cinco");
o bien puede ser un relato con personajes aparentemente concretos
—una "hermosa fábula", diría Dante— para representar ideas y sus
vínculos recíprocos, para "visualizar" algo tan inmaterial como la
verdad.
Desde este último punto de vista el Paraíso ("luz intelectual llena
de amor") es una alegoría continuada.
En efecto, por más que Dante se esfuerce por espiritualizar su
visión, tiene que expresarse en términos sensoriales; las luces, más frías
o más cálidas, rutilantes o fijas, color rubí o topacio, las músicas, las
danzas, no pueden haber sido captadas por él sino a través de loa
sentidos. Es inútil que nos diga, al final, que el Empíreo no está en
el espacio, ni en el tiempo; ve moverse en él a sus personajes y no
puede contarnos esos desplazamientos sino en términos de espacio y
de tiempo. En esos términos, por otra parte —nos dice en su relato—
se le hahían presentado a él. La causa de esa materialización la encon
tramos en dos tercetos del episodio del "miro gurge" ("maravillosa
correntada") en el canto XXX del Paraíso. En este episodio está Com
prendido el único paisaje de la tercera "cántica"; pero tiene este ca
rácter sólo para los ojos mortales de Dante.
"E vidi lume in forma di riviera,
fluido di fulgore, intra due rive
dipinte di mirabil primavera.
Di tal fiumana uscien faville vive
e d'ogni parte si mettien ne' fiori,
quasi rubin, che oro circunscrive

- 39 -

�Poi, come inebríate da li odori,1
riprofondavan sé nel miro gurge;i
e s'una entrava, un'altra n'uscia fori" (-)
(Paraíso, c. XXX, w. 61-69)I
Beatriz se complace del deseo ardiente que Dante experimenta de
saber qué significa este espectáculo; pero le dice que, antes de "saciar
esa sed", deberá tomar un poco de esa agua. En realidad, el río de luz,
las chispas y las flores
"... son di lor vero umbríferi pref azi.
Non che da sé sian queste cose acerbe;
ma é difetto da la parte tua,
che non hai viste ancor tanto superbe" (23)
(ídem., vv. 78-81)
Sólo después que la garganta y los ojos de Dante se hayan bañado
milagrosamente en esas aguas de luz, el río se transformará en la in
mensa rosa en la que están distribuidas las almas de los bienaventu
rados, cuyas figuras ahora Dante puede ver, a pesar del fulgor intenso
que despiden. Pero esa aumentada potencia visual no llega, sino en el
instante supremo e inmediatamente borrado del éxtasis, a ver lo que
ve, según la teología tomista aceptada por el poeta, la inteligencia pura,
liberada de los sentidos. Mientras tanto, la presencia de los sentidos&gt;
exige la apariencia de la materialidad. ¿Y qué es esta apariencia, en
el Paraíso, más que una alegoría, que es obra, no de poetas ni de
teólogos, sino del mismo Dios?^
Esto lo sabemos, por otra parte, desde los comienzos mismos de
la III "cántica". Al principio del IV canto, en efecto, Beatriz lee en
el pensamiento de Dante una pregunta: él está encontrando a las almas
de los bienaventurados distribuidas en los siete cielos, correspondientes
a los siete planetas; ¿estaba, pues, en lo cierto Platón, cuando decía
que las almas, después de la muerte, tienen sus moradas en las estrellas?
No, contesta Beatriz: todos los bienaventurados tienen su trono
en el Empíreo, aunque el grado de su beatitud sea distinto como dis
tintos fueron sus méritos. Se le muestran a Dante en diversos cielos,
más lejos o más cerca de Dios, para hacerle compretader esa diferencia:

(22)Y vi una luz en forma de río, fluido de fulgor ,entre dos orillas pinta
das de milagrosa primavera. De esa corriente salían chispas vivas y, por doquier,
se introducían en las flores, como rubíes engarzados en oro. Luego, como em
briagadas por los perfumes, se volvían a sumergir en la maravillosa correntada; y,
al entrar una, salía otra".
(23)"...son simbólicas anticipaciones de su propia verdad. Por sí mismas
no serían difíciles estas cosas; el defecto está en ti, pues no tienes aún una mirada
bastante poderosa".
- 40 -

�- u b cuna anb (j3Bjb^j p^inpjB p) oj^o p X pn2ij\^ b X pq
b ouBiunq o^^dsB uoa Bjuasajdaj so Bisaj^j BiiiBg bj X íbsoo bjio opuaipua^ua
'soubui X said soiq b aXnqijjB aj X sapBijnoBj snj}sanA b njdcpe as B.miyiosg b[
ojsa joj 'BiauaShjaiui B[ ap ou^ip o^aasq BJBd Bjoqep o^anj anb oj aqiaaj sopu
-uas soj ap ojos aisa anb-iod 'oiua^ui ojjsanA b uvjqvq ouesaaau sa ;sy,, (fZ)

uoisdjdxa ns cuBJ^uoDua BiSo[oaj B[ anb
B{ ua A —ajuBQ ap afBiA ^a ua ouioa Bjn^uasg b^ ua oiub^— ouisiui
soiq b BUBiuouiai anb bj^ojoiiui cun ap 'opuoj ja na 'bjbjj ag
•ajqisuasBj^jn pBpijBaj Bun (sbiuoj^ oniBg bX otjaip BiqBij ttsop
-linas soj na saiuB opBisa BX^q ou anb aiuaiu bj ua Á^q ^pBu,, ^p^pxj
-B3J bj uoa Botunuioa aisa sajBna soj aod sojnajqaA sooiun) ajquioq jajj
sopiinas soj b BUBisajiUBiu sotq sajBna soj ap saABJi b 'soajpdaoa aiuam
-ainaaBdB sojoquiis ua onis 'sBjqBj^d ua bijiisisuoo ou X íaaquioq ja
uoa sauoiaBjaj sns ua pBpiuiAip bj ap afBn^uaj ouxs 'aiuBQ ap BOBjaiij
Bjqo 'oseo ouijijn aisa ua 'Búas ou 'Bjq^jBd Bun ua 'BuoSajB bq
•jBniaaj
•aiut ajuauíBjnd pBpijsai Bun aiuBQ b ajqiSijaiui ^aa^q BJBd aAJis as
soiq anb ap oipaui ja sa uoisia Bisa rsojaia soiujisip soj ua sBpjnquisij)
sopBjniuaABuaiq soj ap sbuijb sbj (j^aí oiuoa Bp^iuasajd sa upiaBjjBuÉ
bj anb oisand 'ouisiui oj sa anb oj) oista aaq^q a^uij o 'oía j^ -jBiaos™
-uas pBpijBaj Bun b —bisbiubj ns ua— uapuodsaxioa anb soqaaq Biuana
son inbs aiUBQ *(sBiao8ajB SBpiiju sbui sbj usjias SBaija^uBAa SBjoqBJBdf
sbj opiiuas aisa ua X) oiamuo^ ja ua Bp son oinsiui aiuBQ anb upiaiu*
-ijap bj unSas 'oai8oj ojjojJBsap ns ua Bajii buii jBzijoqiuis BJBd Biuana'
oiBjaiq ja anb ttBjnqBj Bsouuaq,, bj ap bX bibji as oj^ jjj^ ojSis jap
oiJBjaiij X jBjnijna snuinq ja ua un^ uapunq as saajBj sbXiio '44bi^^baj3s
BAjas,, bj ap Jiia^d b 'v^pdwo^ bj ua BasaiuBp BuoSajB bj ajjoaaj anb
ouiuibo oSjbj jap BpBSajj ap oiund 'osívjvj jap bijo3jb bj inbB ajq
ap oqaaq oaijp^ajB af^nSuaj un Bajdiua 'soiq ap Bjqo sa anb '
bj ouioa 'sauaSsiui ap saABJi b 'oaiaoSajB aÍBn^uaj un ap aiuaiuaiuaj)
-iA3 bibji as *BjqBq aj soiq anb uoa '^fvnSvdj un nos 'osjbjb^ ja aod
afBiA ns ua aiUBQ Biuauíuadxa anb SBAiiipnB X saj^nsiA sauoiaBsuas sbj
anb Buuijuoa sou anb '(jBjqBq) djtr¡jvd oqjaA jap osn ja asaAjasqQ
(8t-Of *AA 'AI
(tz) ttouB8 aaaju ^iqoj^ aqa o.iijbj a
BiuasajddBJ ia J9q^JI\[ ^ l8íJClB0
ouBiun onadsB uoa Bsaiq^) BiuBg a
:apuaiui ojijb pa 'oiq b aasinqiJHB
oubui a ipaid a 'apBijnaBj bjisoa b
apuaasapuoa Bjniiuag bj opanb ja^,—-t
•ou^ap onajjaiui,p Biasod bj aqa oía
apuaiddB oiBsuas Bp ojos aqa
aqa oaad%
'ouSaSui ojisoa jb isuaiAuoa jvjavil

�Esta doctrina de una alegoría divina, de un verbo que se hace
carne para ser captado corporalmente por las inteligencias humanas
individuales, que necesitan de la mediación de los sentidos para cual
quier conocimiento, tiene sí, su punto de partida en Santo Tomás de
Aquino (25), pero es adoptada por Dante, con genial y profunda intui
ción, para componer el Paraíso como parte de un poema caracterizado
por su fuerza dramática, en lugar de un sutil tratado de teología.
Y, una vez más, el tono general de esta identificación de lo con
creto con lo abstracto, de la visión de los ojos con la iluminación in
telectual, no es místico, sino épico, no viene de San Bonaventura, sino
de un Santo Tomás revivido con el entusiasmo que suscitaban en Dante
las conquistas de la razón. A este entusiasmo se le deben los mejores
momentos de la tercera "cántica", desde la navegación en lo descono
cido y la epopeya de la duda, desde la exaltación altiva del valor mo
ral del destierro y de la pobreza franciscana, hasta las imágenes me
nudas, que parecen a veces volver tangible el pensamiento, como si
la poesía, con su propia luz fantástica, fuera la misma Beatriz,
"che lume fia tra il vero e Tintelletto" (26)
(Purgatorio, c. VI, v. 45)
creatura viva en la muerte, creatura amada, que exalta, por eso, todas
las facultades del poeta.

1

(25) Sapegno, en su comentario a la Divina Comedia (Ed. La Nuova Italia,
III tomo, p. 48) cita algunos trozos de la "Summa" y, entre otros: "Locus in quo
Sancti beatificabuntur, non est corporalis sed spiritualis, scilicet Deus, qui unus
est... Quamvis sit unus locus spiritualis, tamen diversi sunt gradus appropinquandi
ad locum illum" (Summa Theologica", III, XCIII, 2). ("El lugar en que los Santos
van a gozar de la beatitud, no es corpóreo sino espiritual, es decir Dios, que es
uno... A pesar de ser uno el lugar espiritual, son distintos los grados de cerca
nía a él").
(2G) "Será una luz entre la verdad y la inteligencia".
- 42 -

�-"- ^

'&gt;•.'.'••

• • I '^ •

r^

\ •.-"• • •

^^'Imp. Cordón
\

&lt;^

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3114">
                <text>Alegoría y profecía en Dante</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3115">
                <text>FABBRI de CRESSATTI, Luce </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3116">
                <text> Fabbri de Cressatti, Luce: Alegoría y profecía en Dante /Luce Fabbri de Cressati..    Montevideo : FHC, 1962..  42 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3117">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3118">
                <text>1962</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3119">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3120">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3121">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="398">
        <name>1265-1321</name>
      </tag>
      <tag tagId="19">
        <name>CRITICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="292">
        <name>DANTE</name>
      </tag>
      <tag tagId="397">
        <name>LinkALIGHIERI</name>
      </tag>
      <tag tagId="302">
        <name>LITERATURA ITALIANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="396">
        <name>SIGLO XIV</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="320" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="551">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/254cddcd0fe96f54de7992d8b9602520.pdf</src>
        <authentication>ea3b682e64898468b40a569e31ac7320</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3535">
                    <text>SVI0N3I0A
saavaiNw
avnnov^

OHd
vonand3d vi 3Q avaiSd3AiNn

^) • 1

•I•

U*\ti i^^

aiuo

pq

Uii

(6681"688 L) eue^u^iueauou u^oenaudd e| e
ap eomeiuq esuajd e-|

SOQ 3Ü1N3
V^I1V1 V0I^3!

�^p eoiu^)ijq esuajd

soa
VNI1V1 V3I^3IMV

�Copyright de la presente edición Departa
mento de Publicaciones - Facultad de Hu
manidades y Ciencias • Universidad de la

República
Queda hecho el depósito que marca la ley.
Printed in Uruguay • Impreso en el Uruguay

�'6881 9P BUBoiJ^ureuEj cpuaaajuc^ e^ (

(3
Bireouaureajjou Boi;^iod Bun ^p boiubSjo U9P
^ :opBjs^ sp BUBjajoas B| ua auiBia q sauíBf

Ifr *?d'S0NVDW3VÍV0NI1V1

soavjnm soi aa so¿ Na ihOnvá viDVwoidia vi (11
ua boiu^;uq Biouasajd vr\ (g
mouanyui a U9iobj8iuiui (^
BUlJB^ BDU9UIV
ap joua)xa opjauíoo ja ua ByBjajg ubjq ap ajjBd-Bjon3 (
'IB^uaui)Uooja)ui oui
'\\iiBva a^odsuBjj [a ua eijB^ajg ubj^ ap u9pBdpi^B^ (3
•SBDiui^uooa sBsaiduia
X sa|B)uauiBUJaqn8 soiíjs^jduia ua sauoisjaAUi se^ (\

SI -8pd • VNLLVl VDWaWVNa VDINV1I^ VDN3MJNI VI (i
VXVld VI Ha O1^13 ISI3 VNVDI&gt;I3WV31^ION IMOISNVdXH

VI Ha SOZN31WOJ SOI A V3I1MV1I^H VI3N3Q1HNI VI
Hl^Vd VHHNDId
11 #8^d^uoppo "V ^ní '}01¿

6

^d
33IQNI

�6
SEGUNDA PARTE:
LA PRENSA INGLESA DE MONTEVIDEO FRENTE A LA
EXPANSIÓN NORTEAMERICANA EN AMERICA LATINA
(1889-1899).

/; LAS FUENTESpág. 57
1)La prensa inglesa.
2)Otras fuentes.

II) LA PRENSA INGLESA Y LA PRIMERA CONFERENCIA
PANAMERICANA (1889)pág. 62
1)Antes de la Conferencia.
2)Durante y después de la Conferencia.

III)"EL PERRO DEL HORTELANO"pág. 74
("The dog in the manger")
1)La necesidad de la intervención. Su justificación.
2)La intervención de los Estados Unidos en América
del Sur.
3)La intervención de los países europeos en América
del Sur.
4)La Doctrina Monroe. Su papel en la historia de Amé
rica del Sur.

IV)LOS ESTADOS UNIDOS A LA CONQUISTA DEL MERCA
DO SUDAMERICANO
pág. 89
1) Posición de Estados Unidos en el comercio exterior
del Uruguay.

�(0681/AI/8)
'jns (ap Bdppuiy uoo ooiup^uq opjauíoo {3 ((&gt;

(688I/IA/91)
B( dp OJ&gt;| (9 U9 S^|8lI1 BJSUoXbUI OpJdUIOO (3 (g

W**^
SONVDNmVONIlVl SOCIVD
U3W SOI 3Q V1SIÚÓNOD VI V SOOIN/l SOOV1S3 SOI (¡I
BPP9J9UI U9iq BUfl *Bn8BiB9It^ 9p U9!)S9n3 B^ (¿

(^68l/IIA/8) '^ojuo^ ap BnjBjs^ ^ X pscag (9
(€68t/IX/l) -ouBia^oq pp o^ad 13 ($
(E681/X/01) *aojuo^ euupoa bj X U9pu9AJ9jui bi (^
(€681/11/10 BOU?uioidip U9K90J9JUI (e
(€681/11/¿) -B^IjpUIOldlp U9PU9AJ9JUI (^

(^68 l/HIA/31) ¿o ?nb jq^? (1
6H '^?d

0NV731V0H13d OU^Hd 13 (i

(6681-6881)
VNllVT VD^3WV N3 VNV3I&gt;I3WV31&gt;1ON NOISNVdX3
VI V 3JLN3U3 O3O1A31NO^ 3a VS31^NI VSN3&gt;M VI

^ 11 -8?d

• Sd^udnj X BijBj8oi|q;^

1VNI3 V1ON
'89(8111 oiojdtuoo (dp sajopipduioo soidpepjdA soq
'OpjdUIOO nS JB)U9UI
-9J3U| BJBd SOppf^ SOpBISg iod 8OpBZT(B9J SOZJdnjSg

�10) El comercio uruguayo con los Estados Unidos.

(VII-VI111896)
APÉNDICE II:
EL COMERCIO EXTERIOR DEL URUGUAY (1886-1899)
Cuadros estadísticos

pág. 157

1)Proporción en que los diferentes países concurrieron
al monto del valor oficial de la importación total del

Uruguay (1886-1900).
2)Proporción en que los diferentes países concurrieron al
monto del valor oficial de la exportación total del

Uruguay (1886-1900).
3)Monto de las importaciones y exportaciones uruguayas
desde y hacia Inglaterra y los Estados Unidos de Nortea

mérica (1886-1900).

�-9% [9 'buisiw bj ug auoppo V ^Bnf }O1¿ PP o^jB:) B uaiquiBj '(9961
osjí^) XBn8mfi jap buojsih w^d osjno ap afesBd ap ofBqBn oiuoa
soulBJB^u^s^jd anb \,^\d BI ap oi^ ja ua BUBouauíBajjou upisuBdxa
bj ap sozuaiuioa sol ^ BoiuBjijq Biauanyui B^,, ^jqos bjjbí8ououi B|
ap so^n^jdBO souba opBSaj^B souiaq 'oiqureo ua 'a^Bj Bjaunj^ bj ug
*opun3
-af ;* aiuauqBioj jiuiudns b X aoipu^dy ^uiud ^a pBjiui B| b jpnpaj
b uojB8íiqo opBdsa X oduiaij ap sauozBj 'uppipa aiuasaad bj ug
(6881 'uo;8uiqsB/yy) ^.BOu^uiBouBdsiH 3 sopiUQ sopBjsg soi anua
a^odsuBJX X opjauio3,, '-ouBouauíBja^ui o^uaiureojaaB pp jospid
•ojd aiqBsuBaui a '881 u3 BlBld Bl 3P J*I P 9^S?A 3n^
jBpjauíoa uoisi^\[ 1 ^p sa^uBjgajui soj ap oun- siyin^ Xoja^g
ap ojqq [ap 'oipnjsa cujsanu Bied sa^uBsajajui sbui so[n;^dBa soj ap
uppanpBJi b( Biuajuoa opunSas [a !Buia^ BpBO aiqos soppajBdB soAij^a
-yiu^is sbui sojnojjJB so^ ap uppoaps bj ua bi^sisuoo so[|a ap ojaiuud
(a :sa{B^uauinaop saaipu^dy sop jbuij jb opuB8aj3B 'ouisiui pp upts
•ia BpidBJ Bun JBp jod saouojua opB^do souiBiqB]g Bsuaid Bqoíp jod
sopB)Bj^ souidtunSjB soj b X sBuiaj soi B ojuBno ua OAijBjaipj ajuBj
-sbo 'o^ipap Bja osozjoj 'uaiquiBj oiad ajuspunqB Xnuí opB^nsaj Bjq
-Bi[ uopBS^saAUi Bqoíp ap osino p ua opiunaj [B;uauinaop pija^ui
p anb souiBqBpuas 'buisiui b^ BqBzaqsaua anb BpuajiaApy bj ug
'ofeqBn 3)sa ap jBjuauíBpunj oajanu ja aXn^^suoa anb
'BjnjBu3isB Bqoip BJBd osina ap aÍBSBd ap b;^bj3ououi Bun ua opi^iaA
anj JoqBj Bsa ap ops^nsaj jg -BuyBg Bau^uiy ua BUBouauíBayou upp
•Bjpuad bj ap sozuaiuioa soj b a^uay oajiíAajuo^j ap BsajSui Bsuajd bj
ap sauoiaisod sbj jBAajaj pipuodsaxioa sou ouisiui jap oaiBui ja ug
•(0C61 - 0881) 'BPld Bl 3P }^l P ^3 BUBauauíBanou U91D
-Bjjauad Bg,, rstuaj ja ua op^a^uao '(o¿6l - 6961) uoppo V UBnf
jap U9iaoajip bj ofBq 'sBiouai^ X sapBpiuBuinn ^p pB^jnoBg bj ap
ap buo^sjh ^p ouBuiuias ja ua souibjbidiui anb upiDBSi^saAUi
bj ap sopBjjnsaj soj ap 'aiuauíjBiaiBd 'B^uana Bp oÍBqBj^ ajuasajd jg

VDN31M3AaV

�10
ma había sido enfocado a un nivel casi exclusivamente bibliográfico
y tenía el carácter de introductoria a la investigación que estábamos
realizando sobre la prensa inglesa. Creímos que la inclusión de los
mismos podría ser de utilidad al lector para ubicar la materia de la
investigación en el contexto histórico general de la presencia inglesa
y la expansión norteamericana en la América Latina de fines del si
glo XIX.
Somos plenamente conscientes de que esta Primera Parte es solo
una muy incompleta aproximación al tema y de que, fundamental
mente en lo que tiene que ver con Uruguay, es absolutamente insufi
ciente: las razones ya mencionadas nos impidieron incluir toda la
parte referente a nuestro país, pero, aunque hubiéramos podido ha
cerlo, dicha información, elaborada hace ya varios años, se resiente de
la falta de una detenida revisión que ponga al día la bibliografía utili
zada que, como tendremos oportunidad de señalar, en los últimos
años se ha visto enriquecida con valiosos aportes.
No obstante las limitaciones y carencias señaladas -y otras muchas
que el lector se encargará de anotar- deseamos que este trabajo, más
allá de sus modestos alcances, pueda resultar útil a otros estudiosos,
allegándoles un material no siempre de fácil acceso debido a las difi
cultades inherentes al idioma.
Finalmente, queremos dejar constancia de nuestra deuda con Juan
A. Oddone, quien, además de sugerirnos el tema y guiarnos en los pri
meros pasos de la investigación, atendió pacientemente las múltiples
consultas motivadas por esta edición; así como nuestro agradecimien
to a Alba Mariani que, en su carácter de Ayudante de la Cátedra de
Historia de la Cultura -en el período en que iniciamos este trabajoacudió solícitamente en nuestra ayuda siempre que la solicitamos,
orientándonos y proporcionándonos valiosa información. \
Montevideo, noviembre de 1986
AMR.A.

�•9rud opBp Biq^ij bX sbijbjSououi sns 9JU9S9jd gnb ug Boodg bj ug "Bp
•buijoj 9ju9uiBU9jd BJ0pB8ijs9AU¡ Bun Xoq sg zgn^upo^ bjjb^ buv
0¿6l ^ 6961 ^J^U9 OpBZIJB9J BUOJSIJ-J 9p BJnj
•epuggrj bj 9p jBjngiJjno oiíbuiui9S un b upiDnqijjuoo ns 98o99j 'bjoj
-nfi ns buSisuoo oj ouioo 'ofsqBjj 9js9 Bjugjsns gnb uopB8ijs9AUi Bg
*9{qiSJ9A9JJI O9
-|U0UI989l| 9ÍBJ1A Un 9p OZU91UIO0 J9 'O^IS 9p S9UIJ B BX '0pUB|By9S ^^S9
091X9^ X B9U9UIBOJJU93 *Bqn3 BIDBq S9SU9piUnopB^S9 S9^B^dB9 9p BI9
-U9n|jB 9^U91D9JD B( Opi^U9S 9S9 Ug 'BUB9U9UiB9^iOU-O[3uB U9I9B^UOJJ
-UO9 Bjnjnj B{ U9 SOAIS109P OqBD [B S9J0PBj SOJ)O JBJ9dO B UBUB2U9U1
-O9 O^UOJd lS9UOI9B;S9jIUBUI X SOlDinf S9[B^ 9p BJ[B SBUI 0J9^ B9dOJn9
U9|OU9AJ9^U1 9p BAI)B;U9^ BpO) B BlUOdo UpiUfJ Bj 9nb 0AISnpX9 9ÍBJJ
-iqjB 9p U9|SU9)9jd B¡pnbB 9p 9jqi^n3SipUl OUBJOJOD OUIOD 4SBUBDU9U1
•boui^B| SBDiiqndsj sb] ub^uojjb 9nb souj9)X9 o sooi^s^iuop sopryuoo
SO| B 9)U9Jj BP9Jip U9PU9AJ9^UI nS 9JU9U19^U9;S1SUI OpuBlUE|09J 'jBUOID
-BUÍ9^U! OUB|d (9 U9 SOpiU^ SOpB^Sg SOj B Bu^lSB BSU9Jd BS9 9nb pdBd (9
oiqureo U9 oi\o Xnuí sg *s9(qnu9^ oood sooiuipuoog s9{bau ouiod soubd
•(J9UIB9^IOU S0| B JB[duI9^UO9 9^IUIJ9d 9{ S9pn^jB| SB^S9 U9 BJJ9}B|8u|
9U9I^ubui anb BJ9puBuy X ppjgiuoo BiDBunjd boijo89^bd b( ojx^juo^
(BJ U9 ÍS9(qiAOUIUODUI UIIB U909JBd ODIU^ JUq tt|BUJJOJUI OU9dun,, |9p
osBq sb( 'oXBn8run osbd (b 90Bq 9nb o{ U9 X '9ju9nj BS9 ^p BAip^dsagd
B( 9pS9Q 9JU9UIJUO9 (9p JnS (9 U9 S99UOJU9 JB9jdS9p B UBZU9IU1O9
SOpiUfl SOpBJSg S0( 9nb UppOB BJ 9jq0S Znj BfOJJB O9piA9^UOJ^ 9p BS9(8
-UI BSU9Jd B| 9p 0JU9IUIBA9J9J 0JU9JB [9 (OipnjS9 nS 9p JBI9UBJSnS 9JJBd
B| Bpnp U1S 'Bpun89S BJ Ug BUB0IJ9UlBUBd BIOBUIOjdip 9JU9I9BU BJ 9p 09
-JBU1 J9 U9 9SU9piUnOpBJS9 JBI9J9UIO9 UpiOBJpU^d BJ 9p S9UOI9BJS9JIUBU1
SBUBjdU!9J SBUI SBJ BZIJBUB 0U1SJUIISB ^XBnSttJfJ U9 9JU9UlB9yi99dS9 X
'9JU9UIJUO9 J9 U9 B9IUBJIjq UOpB;UB|duiI BJ 9p O9IJBUI9nbS9 0UBJU9AUI
Un BZBJJ 9JJBd BJ9lUUd ns Ug XIX 0(8lS JOp S9UIJ BIDBq S9JBU9duil S9J9p
-Od SOJ U09 BUIJBg B9JJ9UIV 9P JBIUOJO9O9U U9J9BJ9J BJ 9p S9JBJldB9 SOJ
•99dSB SOUnSjB B9OJU9 Z9n8ljpo^ BIJB(V BUV 9P ofBqBJJ 9JU9S9id jg
U9PBJU9S9JJ

II

�12
bas de su temple vocacional desempeñándose como Colaboradora ho
noraria de la ex Sección Historia de la Cultura, dirigida entonces por
el Dr. José Luis Romero. Egresada de la Facultad en 1979, coordinó
más tarde un equipo de investigación que emprendió un vasto proyec
to sobre el tema -tan crucial como inexplorado- de la historia de los
recursos energéticos en Uruguay, una parte de la cual ha sido ya con
cluida y se halla en vías de publicación.
Por último quisiera recordar que con la edición de este trabajo tam
bién se recupera una tradición que arranca desde los comienzos de
nuestra Facultad, procurando publicar los más destacados trabajos de
pasaje de curso de la Licenciatura en Historia. Algunos de ellos fue
ron recogidos en los primiciales Cuadernos de Estudiantes (1950) y
otros en la Revista de la Facultad o en las series del ex Instituto de
Investigaciones Históricas. En los años previos a la intervención se
dieron a conocer, con el apoyo de Banda Oriental y Fundación de
Cultura Universitaria los resultados de distintas investigaciones reali
zadas en el marco de los seminarios de Historia del Uruguay, Historia
de la Cultura e Historia Americana. Creemos que es ésta una tradición
que importa rescatar.
Juan Oddone

�VlV^d VI 30 OIH 13 N3 VNVira
-3WV31HON NOISNVdXS VI 30 S0ZN3IW

-od soi a voiNViraa vioNsnidNi vi

ei

�71Z 6
I||B OpUBZlJBUB 'opOIJdd 3JS3 U9 B^lUBJUq BJSljBlJ9duil UOIS
-u^dxa (ap SBaijsuajoBJBO sb| uBipnjsa T i(oiquiB09jqi[ pp ouisipuad
•un 13, opBjnjij ojnajjJB ajuBsaaajui un ua 'uosuiqo^ X jaqSBqBQ
sbdiu^ juq sbiuojod se| ua BpijjdAui anj Buins Bjsa ap oixas un oíos
ojad 'soiip^ja aasuijoj bj oí^q sBaiuB^ug sbjsj sbj ap uoiaqBS sBjqij
P 000000¿8ri '0881 ^ S181 3Ji"3 "ouaduii ^ap Bjanj sBpBDiqn
SBaJB e uojapiq o| sBqa ap ojuap jod o¿ un isbo A 'sboiub^u^ sbjsi sb(
ap uoiBj8iuia seuosjad ap sauopiui 0^ ap sbui ^ 161 ^ 3181 ^Jlu3
'oqo(8 pp sauoauu sojoiuaj sfui soj jod 'sa|Buopn;ijsuoo sbui
-joj sns ap A ssapi sns ap 'Biuoipi ns ap uopsuiuiasip b\ ua 'sooiuB^uq
souepepnp ap U9PBi8iuia bj ua 'sopBjnpBjnuBui sopnpojd A sap^d
-bd ap u^pe^odxa B[ ua 9pjauoa as anb a^s^ ouauí^uaj '.upjsuedxa ua
pepapos eun ap Buojsiq B[ ap bjbjj as anb ap p sa XIX i^s I9 u9 B^
•lueiijq Buoisiq bi ap opEDB^sap sbui oqaaq p ^Aapas sa[8ui aopBuoj
-siq p BjBpyas ouio3 ((ouisi{Buaduii OAanu,, pp BpsjapuBqB v\ anj A
B^si|B)idea U9isuedxa ubjS B^sa ap Bzaqsa b¡ b oAn;sa ByBpjg ubjq

IIIAX
A 11AX 'IAX sofSis soi U9 ssadojna sBioua^od sbi uojBziuoítejojd anb
pp ofJBpuaaajip BiBd ..ouisijBuaduu OAanu,, un asjBuiBn ua opep sq
anb o| ap U9puBdB bj sa B^sip^dBa o^ojJBsap ajsa ap a{qB3ijsapui
•bui
-ajsis asa ofsq uBianpoid ou anb sbuoz BiaBq U9isusdxa aiqBpiuuoj ns
sa 'opouad a^sa ua ouisip^idBa pp p^uauíBpunj Baijs^apBjBo ^^
*o^uap jod
0 un b opB)uauinB BiqBq afBjuaaiod a^sa ^ 161 U9 9n^ sBj^uaiui 'bj
•sipjidBa U9ioanpojd ap sbuuoj of^q BpEa[duia Bja pipunuí u^pBjqod
Bi ap ojuap aod 01 p 019S 0S8I U9 9nb ^^uas Bjs^q 'ojps ubj3 ajsa
ap sauoisuauiíp sbi 9P Bpuapuoa jbuioj bjbj ouisi|BjidBa pp ^oubab
ouBuipjoBjjxa un ap oSijsaj an^ XIX l^!s 19P P^!1" BpunSas b^

V^4UVl V3IM3WV N3 VDINVlla VI3N3m3NI VI (i

�16
tos de "imperio formal" e "imperio informal", que nos ayudan a pre
cisar el lugar que ocupó América Latina -y por lo tanto el Rio de la
Plata- dentro de esta expansión imperialista.
De acuerdo con estos autores, la expansión británica en el siglo
XIX asumió dos formas: el "imperio formal", o sea las colonias colo
readas de rojo en el mapa, y el "imperio informal", comprendiéndose
dentro de este último, áreas que sin estar unidas al Imperio por nin
gún vínculo de tipo formal o jurídico, debido a las relaciones comer
ciales y financieras entabladas con Gran Bretaña, se transformaron de
hecho en verdaderas dependencias de la gran potencia imperialista1 Du
Veamos cómo se dio este proceso.
El acelerado crecimiento de la industria británica planteó nuevas
exigencias a la política exterior de Gran Bretaña. Existía una apre
miante necesidad de conectar su comercio exterior con las áreas subdesarrolladas. De dichas regiones Gran Bretaña traería materias pri
mas y hacia allí exportaría productos manufacturados.
Tras este objetivo, a comienzos del siglo XIX, Inglaterra debió for
zar la entrada a los mercados cerrados por los monopolios extranjeros.
Como ejemplos de esta necesidad económica que se tradujo en hechos
políticos recordamos la expedición a Buenos Aires y Montevideo, en
1806, y la toma de Java, en 1811.
Pero, al mismo tiempo que efectuaba estas intervenciones, la políti
ca británica apuntaba a establecer una hegemonía política indirecta
en América Latina, tendiente a favorecer su comercio; un buen ejem
plo de ello es el traslado de la familia real portuguesa al Brasil efectua
do por la flota británica, luego del cual el monarca lusitano firmó un
tratado de comercio con Inglaterra (1810), excepcionalmente favo
rable a los intereses británicos.
Con posterioridad a 1810 esta política tuvo aún más oportunida
des de desarrollarse. Al amparo de la revolución independientista,
Gran Bretaña trató de romper el monopolio comercial español y ga
nar una supremacía "informal" sobre estos territorios. En 1824,
Canning lo expresó así:
"América hispana es libre y, si nosotros no manejamos nuestros asun
tos con torpeza, es inglesa" 2.
Posteriormente, con el establecimiento de ferrocarriles y líneas de

�oaixa^ ua oidojd oj oziq
XX 0{9is jap sozuaiiuoa b X 'soam^ juq SBjsiuopaB soj b ja8ajojd BJBd
B¡quioio3 X BjBtuajBno ua oziq oj 0¿8l SP ^pBaap B[ ua :sasiBd sounS
•|B ua ouiAJa^ui Bysjajg ubjq sapBpiunjJodo sbuba ua anb JBjByas soui
-aqap 'Bjaajip Baiy[od uopuaAjajuí sun uis '[buuojui oiuiuiop un ap
ojuaiiupa[qBjsa ja anj B[8aj B[ anb ap JBsad b 'BuijBg BDuauíy ug
'a^a 'ajuauiajq
-ij jBnpB ByBjajg ubj^ b uojaijiuuad soadoina sd(BAU so[ anb ua epip
-aui bj 'ouaajxa (ojjuoa uis sBaiui^uoaa sauopeuuojsuej) sb¡ jod issaA
-bjjb BJBd baijbu pBpaiDos B( ap pBpijiqBq 'Bysjajg UBJ9 uoa JBJoqBjoa
BJBd sa[Bao[ soujaiqoS so^ ap uppisodsip 'bdijijod ejnjanjjsa ns ap zap
-gos 'ouojujaj [ap oaiuipuoaa iojba :sajojaBj sajdijjnui uoo opjanaB
ap uojbijba X sa|qixay uoianj 'sajBuijqjin o sajsuuoj sBiauapuadap sb|
X (ByBjajg ubí^) u^isu^dxa ua Biiuouoaa b[ ajjua sozbj sog opBjS
ap ouis Bza[BjnjBu ap anj ou &lt;([euuo^ui ouaduii,, [d X tjBuuoj ouad
•uii,, [a ajjua Biauaja^ip bj anb Bjjsanui sou XIX o[3is [ap oaiirejuq oiu
-si[Bijaduii [ap o[jojJBsap ja 'uosuiqog X jaq9B[[BQ uoa opjanaB a(j
((oiajauioa ajsa ap Biauajs;xa B[ b SBUBsaaau
sBaijijod sauoiaipuoa sb[ JBAjasajd BJBd [Bao[ Bay^od B[ ua uBqenpB
[Bjaua8 o[ jod 'oiajaiuoa asa ua Bqsui^uo as pBpijadsoíd BXna sasBp
sb[ 'jouajxa oiajauíoa jap sajuaipuadap ajuaiuajuaiayns ojjanA uBiq
-Bq as sBjuiouoaa sb[ anb zaA Bun anbjog,, 'soaiuBjuq sasajajuí so¡ ap
Bsuajap ua SBUojuajad sauoiaudAjajuí ap pspisaaau BiqBq ou :oiuiui
-op ns ap ^biujo^ui,, ap BaijsuajaBJBa bj ^qB aQ BajuBjuq u9?suBdxa
B[ ap BdJBj bj ua JBJoqB[oa b sojsandsip opBJjsoui UBiqsq as souaaiq
-08 soXna '[isBjg X BuyuaSjy oiuoa sa[Bj sasjBd ua SBpBjjuaauoa uBq
-Bjjuoaua as 'uosuiqog X jaq^B^B^ uBjByas 'sauoisjaAui sBjsa ojag
'ojafuBjjxa [a ua s^aiuBjuq sauoisjaAui sb[ ap [bjoj [ap oj
-jBnaun Bas o'sBjqg 000000'666 aP ojuoiu un jod sauoisjaAui opBzij
-B3J uBiq^q sojipqns sns 'BuijBg Bau^my ua ajuaLUBjos 'anb BuBjajg
ubjq BJBd ajuBjjoduii ubj Bja (([buuojui ouisijBuadun,, |o 'e 161 U3
[Bipunuí Biiuouoaa bj e SBpiun ajuauiEpn^s uojBpanb
Bauauíy ap sasiBd sajEdpuud soj ap sBiiuouoaa sbj sajodBA

�18
1) Las inversiones en empréstitos gubernamentales y empresas econó
micas.
A la hora en que el dominio español tocó a su fin, la diplomacia
británica trabajó activa, eficaz e inteligentemente para asegurar a
Gran Bretaña un sitial de primer orden en América Latina.
En 1822 Gran Bretaña estableció relaciones consulares con las nue
vas naciones, reconociendo poco después la independencia de Argenti
na, México y Colombia, haciendo lo mismo con Chile en 1831.4
Esta década de 1820 fue testigo ya de la temprana incursión de los
capitales británicos, bajo la forma de empréstitos destinados a sostener
los trastabillantes gobiernos de las flamantes repúblicas, o a la forma
ción de consorcios mineros u otras empresas económicas.
Se inició asi el ciclo de inversiones británicas en América Latina
que. con múltiples altibajos, se prolongó durante todo el siglo XIX y
buena parte del siglo XX, alcanzando su volumen máximo en 1928.5
Fred Rippy resume así las alternativas del ciclo inversor británico
en América Latina:
"Las inversiones británicas en América Latina comenzaron con
un 'boom' en la década de 1820', disminuyeron abruptamente
en los veinticinco años siguientes, se expandieron lentamente
en la década de 1850', crecieron con mayor rapidez en los do
ce años siguientes a 1860, disminuyeron su ritmo durante la
depresión de 1873-1879, experimentaron un segundo 'boom'
durante la década siguiente -con caballeros, condes, lores y
vizcondes desempeñando un significativo papel como promo
tores- decididamente aminoraron la marcha en el curso de la
década que se inicia con 1890, y recobraron su rápido flujo
durante los primeros años del nuevo siglo, cuando se realizaron
grandes inversiones no solamente en compañías mineras o en la
extracción de nitratos sino también en muchas otras em
presas" 6
En la década de 1820' Gran Bretaña atravesó por un "boom"
especulativo en el cual participaron los más variados sectores de la
sociedad. Fruto de este ímpetu inversor fueron la formación de cien-

�:isb opiyadaj asop
utJjuioaua'íejqij ap OCO'000'6¿t so( Bqw^dns Buyag Bouatuy us sed
•nrejuq sauotsjaAui sbj ap |eqo|á jsujuiou ojuoui ja 088 j ap sauy y
•S3)U3in8lS SBpBO^p S3J)
stj ua ajuaiuoa ubjíI iin ua asjBunojsiiBJi b pzuaiuoa 'ounuiui anj
.0t^8l ^ 0C81 8P s^pBo^p W| ajuainp anb 'sajBijdBr ap ofnjj jg
8*opouad ou'suu ja ua sasaj^ui sajuBjaimuj so¡ jod ouBauauíB
ajuauí^uo^ jb opcejí |B^idBa jb |Bn8i sas epaa^p u^sa ua B^Bjajg ubjq
ap^ap opj^iaAui jB^daa jap jb^o^ ojuouj ja s^zinb anb Xddi^
soya sz soj ua soojUBiijq sBjsijBpdBO soj jod a;uauijuoa ojjsanu ua op
•ijjaAUj jB^dBa ja onod Xmu anj 'sppuauadxa sbjbiu sBjsa ap o^ang
•uopByap bj b K {Bíidra ap sBpipjad sapuBjg sbj b opiqap oj
•uojd pidiunjjaiu! as A aAajq anj ,0^^1 ^P BpBaap bj ap t4uiooq,, jg
'SBiii|ja)sa sBjqij ap sauojjiiu $z soj X Oc sol 3J^ua BqBjsa buij
&gt;sg 8auauiy u^ opiiidAii; ooiuBjijq |Biimiou jBjidBa ja '9^81 B!^EH
• 'o%9 'uoi^aj B| ap ojjOjjBsap jb sBpBuj^sap sBsajdtua a^utaA sbj;o
uoJBJ^uoaua una opidBj sbui uy u^ *sBj|a ap ¿ ojos ^81 B^s^q jiaia
•ojqos opuRjSoj 't^\ ua bX opBquimjap UBiqaq as pajiui bj ap sbui
^ouBauauiB o|ans |ap sazanbu sauuoua sbj jaBijxa BiBd sBpBpunj sbj
-auuii SB^yaduioo 9^ sbj ap :apans jofaui uojaijjoa ou sbuiiuoub sapap
•eioos sbj ap seisiuoiodr sog js^Bd ap opalap uBiqaij souBauauíBouy
-bj sojysajduia soj sopo) ¿gj ap sauy y saiosjaAUi sousjauiai sojj
-anbp jad oyan8&amp;|Bq Bp^u anj ou sauoisjaAui SBjsa ap op^ijnsaj jg
•(,,jB8ajj ua opjB) ou anb aquinjjap
|d BJaiukAajqos anb ap sajuB o^^^d anj jB^dBO a isa ap ucmo^bij aun ojos
-Xddi&gt;j BjByas - anbuna,,)sajqij OOOOOO'S^ apsouaui ou ap opBzuoi
n jaiidea un ueqBztjBio) (9^ seun aiuauiBpaunxojda) auijag aauauiy
b sauoi^Biado ap oiiuaa |B)uauiBpunj o oaiun ouioa uBiua) anb X 'sao
-uoiua sapBuuoj sbuiiuoub sapBpapos sbj anb oduiai) ouisiui jb 'sajq
il 000()00'¿l ^psBiu ap jbuiuiou jojba un jod souBDijauíaouijEj soji)
a soj ap souoq uojajduioo sasaj^ui soj ^^81 ^ PZ^I ^i%u¡s :saj
sosa ap aiuauoduu ayad Bun anj BinjBg Bouauíy bioej-j *soj
soujasqo^ jod sopjiiuia souoq ap Bjduioo bj ua SBums sapa)
ap U9isj3aui bj X -sosbd soj ap ajjBd joXbuj ej ua 'sBpcjjaqRosap
ajuaiuainjosqa sbojej japuajdiua BJBd- sriuiuoub sapapaiaos ap so)

61

�20

INVERSIONES BRITÁNICAS EN AMERICA LATINA
FINES DE 1880^

PAÍS

Inversión
Empréstitos Empresas
NominalGubernaEconómiToialmentales

cas

Argentina20.338.709
Bolivia1.654.000
Brasü38.869.067
Chile8.466.521
Colombia3.073.373
Costa Rica3.304.000
Cuba1.231.600
República Dominicana ..714.300
Ecuador1.959.380
Guatemala544.200
Honduras3.222.000
México32.740.916
Nicaragua206.570
Paraguay1.505.400
Perú36.177.070
Uruguay .....'7.644.105
Venezuela7.564.390
General10.274.660

11.233.7009.105.009
1.054.000
23.060.10215.808.905
7.765.104701.417
2.100.000973.373

Total179.490.261

123.078.00656.412.255

(•) Las cifras estén expresadas en libras.

3.304.000

.
1.231.600

714.300
1.724.000135.380

544.200
3.222.000
23.540.8009.200.116

206.570
1.505.400
32.688.3203.488.750
3.519.2204.124.885
6.402.8001.161.590
10.274.660

�1V\ A Xn8tuf| '^(no'itmg 'Binjua^^iv uojanj opouad aisa ap bímubi
-uq BJOSidAtii a^uaiuoo Bscuapod bj ap sa^uaidpaj sapdpuud soq
'S9{BlldT?3 dp U91SJ^AUI BSU9UIUI BJS3 3p OJ|BqE3
t '3Vü9ui^uuij9^U9SBdss9|^ui oiuiiuop^jd \9 A- 6 ojyuino o^iopo^ bj
^BtuBfl B| ouioo^ ein^eq Bou^iuy ap ,,BjsinbuoD BpunSas., b^ss b ouiiu
-bd [a ByB^ajg ubjo b uojduqB 89(B)idB9 soj '.opipn^B soul^q bX anb [B
'XIX l^s PP P^M111 Bpunéas B( ua s^adoina sB]ouaiod sbj jod opczru
•o^B^ojd Bjst(B^|dBD U9(8UBdxa ap osaaojd [9 opo^ ap asiB[siB apand ou
anb ouaiu9uaj 'Muiooq,, ounsjsoiapod X OAdnu un uojB;uaunjadxa a^
-uaui^uoo oi|sanu ua SBoiu^^uq sauoisjdAUi sbj '0681 ^ 0881 8J:'U3
oj^sanu Bjjuao ai anb \o ua opouad 'XIX I^!S PP SB;jaunj;sod ¡e\ ua
sauotsjdAUf SBqofp ap U9pBn;is bj 'so8sbj sapuBi8 b 'Bjoqs souiB3y\
•osoqDaAOjd sbui
oqonuí anj SBaiuipuoaa SBsajduia sssjaAip ua op^jaAui [B)idBo
ap opBÍop uB^qBq anb so^^s^Jduia b uBipuodsauoa ssjq^ ap
l¿ ap s^ui -sBui^a^sa sBjqij ap sauo^iui H soun- souBouauíEoinj
-bj soujaiqo^ sa^uaiajip soj ap souoq ua opiydAUi jb)o} o^uoui jap anb
aqBD 'oiduosuBj) ajuauuoija^uB ojpBna jb opadsai

u^^sa sbjjio SBq ()

ap opBiuo^
S9€*666'E* ' uapjo osjaAip ap sB^ireduioa X sbj3iabu sBsajdiua ¿
6¿S'E6t'sBiauBjsa ^
O9SEIO'€SBjapuBinj sBsajduia sbjjo X soouBq 9
^0E"86€*.'*'*.''*'•'• SBjauíui sBsajdiua ^ j
S6E'0¿0' Msoaqqnd sojaiAjas ap sBsaaduia pi

?SV3IWON

•033 SVS3^3^3 SV^VA N3 OOI1^3ANI 3VNIW0NlVlIdV3
\l

�22
A fines de 1890 el monto nominal total de las inversiones britá
nicas alcanzaba casi a los 426 millones de libras esterlinas, y el núme
ro de empresas de capital británico operando en América Latina ha
bía pasado de 96, a fines de 1880, a 289.
La distribución del capital invertido a fines de 1890 era la siguien
te:

INVERSIONES BRITÁNICAS EN AMERICA LATINA
FINES DE 1890
PAÍSInversiónEmpréstitosEmprestó Económicas
NominalGubernamentalesCapital
TotalNo.Nominal
Argentina.....156.978.78872.000.0006284.978.788
Bolivia503.003
3503.003
Brasil68.66961937.009.5934731.660.026
Chile24.348.6479.535.8523614.812.795
Colombia5.399.3831.913.500233.485.883
Costa Rica5.140.8402.000.00043.140.840
Cuba26 808.00024.412.00072.396.000
República Dominicana....1.418.300714.3002704.000
Ecuador2.189.4801.824.0002365.480
El Salvador294.000294.000
Guatemala922.700922.700
Honduras3.888.2503.222.0005666.250
México59.883.57720.650.0003939.233.577
Nicaragua411.183285.0003126.183
Paraguay1.913.424828.30031.085.124
Perú19.101.315
.719.101.315
Uruguay27.713.28016.159.3951511.553.885
Venezuela9.846.2192.668.850157.177.369
General10.297.702
1610.297.702
Total425.727.710194.439.490289231.288.220
O Us dfrss sella esptwtós — Hbrss.

�IBJ
•ni|n."&gt; Rpuan^ut n ojnojqaA ap opuauíis 'Bui^^ Bau^uiy ap ppos
-oamiouoaa o[|oxiBsap ja ua uopBaijiu8is jauaj ap Buqsq 'soadojna sas
-ibcí sojio so| ap a^uaiudAOJd upioBj^iuiui bj ap SBjuusip uaiq sbdi;sij
-apBjB^ uoo anbunB *anb Botue^ijq upioBaáuuui b{ 'ouiijjn jod '^ sas
-iBd sojsa ap aoua^xa oiajauíoa p ua ay^d-B^ona ns 'Bur^^ Bau^uiy
uoo sopiuf) sopB^sg soj X Bdojng b Biun anb oofUB^ooia^ui ouijju
-bui a^iodsuBjj [a ua uppBdpi^Bd ns :saiopBj saaj sojjo souaui oj jod
Bjuano ua jauaj souiaqap ^xiX l^s PV ^UíJin bou^uiv I ua sauois
-uaunp sBjapBpjaA sns uojanj sa^no ap BpBqBOB sbui Bapi Bun jauaj bj
-bj -ijib BqBuiuuaj ou BoiuB;uq Bpuanjjuí B] Ja^auj[BjniBu '

•SBjqn U9 88p889JdXa U^IS9 SBJJID 881 (•)

(Lí d &lt;-jp *qo) Xddi^ ap

Zt^'SSZ'S' ' ' ^iJ^niJod X bujij;jbuj uopeSaABU ap sesaiduia ¿
6O^'998'¿saoiBJ sauaiq ap SBsajdiua ^3
000 I6"Ssojbjjiu soi uB^o^dxa anb sB^^Bdiuoa 03
TK"18STISBiauíui sB^yBdtuoa 69
S^'6¿6'61*sooqqnd sopiAjas ap SBsaidiua zt
9^^06^1sapjjBDOjjaj 6

*SV31WON
-033 SVS3^IdíN3 SVI&gt;IVA N3 0QI1^3ANI 3VNI^0N IVlIdVO

ÍZ

�24
2) Participación de Gran Bretaña en el transporte marítimo intercon
tinental.
Uno de los cambios más importantes aportados a América Latina
por el capitalismo europeo en expansión fue la introducción de la
navegación a vapor.
El "steamer" presentaba una serie de ventajas frente al tradicional
velero: mayor tonelaje (multiplicó por 5 y por 10 la capacidad de car
ga), menor calado, menor duración de sus viajes. El vapor amplió en
forma muy importante la capacidad de traslado de carga y de pasaje
ros; esto último resultó decisivo en el desarrollo de la inmigración que
afluyó bajo la forma de un verdadero aluvión a ciertos países de Amé
rica Latina durante la segunda mitad del siglo XIX.
En ese verdadero "duelo" entre el "steamer" y el velero poco a po
co el primeio se fue imponiendo, fundamentalmente para el traslado
del correo (la regularidad y prontitud de sus arribos aceleraron el rit
mo y acrecentaron la importancia de este sistema de comunicación),
asi como para el envío de determinadas mercancías que debían llegar
rápidamente a destino.
No obstante, el velero no desapareció en forma automática; por el
contrario, intentó su defensa incorporando una serie de transforma
ciones tecnológicas que acrecentaron su rapidez, su capacidad de car
ga y su facilidad de maniobra: tales eran los "clippers". Con ellos la
navegación a vela mantendría un indisputable dominio en el trans
porte de carne salada, pieles, cueros, guano y maderas, donde fue el
medio de transporte más indicado.
El "steamer" tenía también sus desventajas. Una de ellas, y no la
menos importante, era la de que, debido a la rapidez del viaje, llega
ban viajeros contaminados por determinadas enfermedades y sin que
se tuviera conocimiento de ello, pues aun se encontraban en el perío
do de incubación de las mismas. Esto, combinado con la gran afluen
cia de inmigrantes, provocó un déficit higiénico en nuestros países,
determinando una gran vulnerabilidad frente a las epidemias. Pero su
faceta más negativa estuvo en el hecho de que todas las compañías
de navegación transoceánica estuvieron en manos extranjeras (euro-

�-UI03 SBJ UOJB$df| B(p SBJX ^\V\¿ B| 3p Ol&gt;J [3 X |}SBJ8 '
ajjua s^jodBA ap eaui| ns ojnSneui '03 |}b^\ pXoy B| 'oub asa ua uns
|ap eauaiuy uoa ajuauíjuoa ofaiA p opuaiun sajodeA ap jEjnSfoj eau
^1 eun BjapajqBisa as anb ejed ^gj B}SBq jBjadsa anb BuqBq ojag
•&lt;€XuBdiuo3 uoij
•B^AB|^ UOZBUiy,, B{ SajpUCT] U3 QUJJOj a^UdUUOUa)SOd X SEUOZEUIV
¡a ua sajodBA ap oot^jj |a BqBpiui bhe^ ap U9jeq ja zg%\ ug
'Xen^ruf) 01 j p 9)uouiaj anb JodBA jauiud
p anj 'aujoqx *fl ^MOf UBjidB^ p jod opBpuEuio^ 'oapiAajuoj^ X
saiiy souang aJiuasaÍEU soyB soijba a^UEjnp 9zi|Baj X EiuEdiuoD eíjo
e opipudA anj ouBDijauiBauou uaSuo ap 'sEpEpuo^ 9^^ ap 'oeiuojo^
p anj sasua)B|doij sBn^^ sbj b 98a|( anb ajuBajaiu jodEA jaunjd [g
seXenáBJBd ssn^B ua 93aABU anb JodBA jaiuud p anj uuoqng,, p
's^auBjj Buan^ ap anbnq un 'bubje^ oi^ p af^sed p 9ZJOJ
•o^uE e^oij b| pno b\ ua 'opB^iiqo ^p B[[Bjeq bj ap o^ang [
-jaju? otajauioa p sajouaiui sou so| ap Bjn^adB B{ jbjSo[ bjecI
Boijauíy ap sasied soj ajqos puoiaBUjajuí U9isajd ubjS sun
iOSSI ^ .O^Hl ^P BpEDap sbi aiuBjna Bjajsoa uopBSaAeu b| a^uaiu
•jouajsod X soueaijauíBouiiBi sou so| uojanj sBiauauadxa SBUBjdiua)
SBjsa ap ouBuaasa [g sajB(n3aj scauíj jaaajqB^sa ap sojuajui sojaiuud
so| jod aiuauuofja^sod SEpin^as uojanj sauopuBdE sBuBÍa[ sB)sg
opiAjo p ua uojaXBD ouBpidojd
ns ap p X JodBA pp ajquiou [g 'o|jE[duia)uoa BJBd sajopBpadsa ap
uoaauqna as sBajozB sb¡ anb 'souBapiAaiuoui so| aj^ua U9pEsuas bjubj
p 9snea y^g \ ua oapiAa^uo^ b jodBA jauíud pp oqujE [g
e| ua ajuB^odiui pdBd unSuiu 98nf ou ojad gig[ ua osiBjBdjBy\ e
9^a|| jodBA |g spuapuadapui b| jod Bqan( ns ua souajiqo SE^oujBd so^
c jepnXB Bjed auBjqao^ p^og ap ouBuuaq un jod saipuog ua opina}
-suoa '((JB)g 3uisi^|,, p opis jaq^q BuaaajBd sBUEauauíEpns
sb| ua u9puedB ns oziq anb JodEA jauíiid p 0Il||Bq|n^
sauauiy BjBd SBpipj^d sa)UB)joduii Xnui ua 'ept^BdBj^uoa omoa
'X 'sajajj ap oidaauoa jod sEiyBdiuoa sej BjBd sbpubub^ sauuoua ua
ofnpBj) as oqaaq a)sg o^ijej} aisa ap oiuimop pp sopmpxa a;uauiE}
•n|osqB souBDijauiBoiujB[ saspd so| opuEjsa ^(ajuauip^uauiEpunj sBad

�26
pañías francesas10 bls y las italianas.
Veamos tan sólo tres de las compañías británicas que unían los
puertos ingleses con América Latina. Los datos son de Mulhall y correponden a fines de la década de 1870':
Pacific Co.; con un capital de 2.954.300 de libras. Sus vapores realiza
ban tres viajes mensuales entre Liverpool, Brasil, el Río de la Plata y la
costa occidental de América. Recibía un subsidio del gobierno chile
no. La capacidad de sus vapores, verdaderamente espléndidos desde
todo punto de vista, iba de las 1.500 a las 4.800 toneladas. Poseía
54 vapores, lo que representaba una capacidad de carga ae 107.000
toneladas.
RoyalMail Co.; tenía dos líneas de vapores con una estupenda flota.
La primera, unía Inglaterra con las Indias Occidentales, y estaba co
nectada con el ferrocarril de Panamá; los vapores viajaban una vez por
mes desde Southampton. La segunda, que llegaba hasta el Brasil y el
Río de la Plata, realizaba viajes quincenales. La compañía tenía un
total de 24 vapores, que sumaban unas 54.000 toneladas.
Lamport and Holt\ tenía dos líneas que unían Inglaterra con Brasil y
el Río de la Plata. Una de ellas partía de Liverpool y la otra desde
Londres. Esta compañía mantenía un tráfico muy intenso: cinco o
seis de sus vapores llegaban mensualmente al Río de la Plata. Poseía
una flota de 32 vapores.13
A fines de a década de 1880' la participación de los intereses
británicos en el transporte marítimo interoceánico era muy importan
te. En su trabajo sobre el comercio y el transporte entre Estados Uni
dos y América Latina, publicado en 1889, el norteamericano W.E.
Curtís 14 se q^ejaba amargamente del dominio que sobre las líneas
de transporte marítimo tenían los países europeos y nos brinda algu
nos elementos para estimar la importancia de la influencia británi
ca en ese sector: ennumera las líneas de vapores que unen los puertos
de Estados Unidos con América Central y América del Sur y señala
que, excluyendo de dicha lista los vapores que navegan bajo bandera
norteamericana, existen unas 21 líneas que hacen ese tráfico, de los
cuales, por lo menos 15 pertenecen a capitalistas ingleses.1 s
La evidente superioridad de Gran Bretaña tenía su explicación en•
una política d- subsidios a las líneas de navegación, que apuntaba

�-aína sajope^odxa sog -010^30103 ja jod apiaiujBuoi3ipe.u sopeajduia
sopo)9ui so| ua sauoio oyipoui ofnpojd u^iquiBj ouauiouoj apg
soadoina sojonpojd soj ap opajd jou
-aui X p^pijBo bj jod sopB^ojjap 'jejaua^ ua BuajjBqBjBj ap sojnoi^B X
s^piqaq 'soiajquios 'soqouod ap u^pBouqBj B| b sepEoipap SBujsnp
-UI SBJ 'SBpBJOajB S^UI SBl 3JJU3 SOUi^Ji^ BIUOIO3 B^ B UBqBJUOUIOJ 9S
'sosbo soqonui ua 'sauaSjjo soXno 'saiBooj SBu^snpui sb| ap
-ap bj Bisa sa^uByodun sbui sbj ajiua '.sBiouanoasuoo sBuas sbjjo
-uibj 93JJB0B sopBjnpBjnuBui sopnpojd ap jopB^odxa 4tuiooq,, jg
sbj ap sooiui9uood sosdB^o soi B 3[qBi9UjnA Xnuí B;uiouooa BJ^sonu
B opuaiAjOA 'saiopEjdiuoo sop^ojaui so[ ap sauopBnpny sb[ b opad
-sai uoo sastBd soi^sanu ap Boiui9uooa spuapuadap B[ ap u^pBrquaoB
Bun oubiojoo ouioo oaíi^ 'sBjsiuiouooa so¡ oiJBuiBn ua opBp uBq ouioo
MBjanjB Bp^q opaiuipajo,, ajsa 'apauiBoiSpg souaÍB ueía aj anb soq
-anbB ajuauíauan^ asopuaipisaj 'Bjuiouooa bj ap jopas un ua 9i;uao
as sauopsu sB^sa ap iopnpojd ozjanjsa ja opo^ '.Bjnqnoououi bj ap ojj
-oiiBsap ja 9ioajOABj Badojna BpuBuiap Bg sasred so^a ap ooiuipuooa
ojjoiJBsap ja ua sauoioBoijipom sajuBjjodun Biouanoasuoo ouioo üoj
-aiAnj oiquiBojapi a^sa ap sBjSai sBg jBjauíui X ouBnoadoj&lt;te uaSijo
ap SBuiud sBuapui sasisd sopa ap oÍBj^xa Bdoing sojja ap oiquiBo y
-soadojna sopBjnpBjnuBui sopnpojd soj Jod souBouauiBouipj sopeo
•jaui soj ap U91SBAUI BiapBpjdA Bun ap sBoippapBJBO sej 'sajeiojauioo
soiquiBojapi soj ap jaAiu b '^uxnbpB xiX ^^^s PP P^qoi BpunSas
bj ua Buipg Boi^uiy BioBq oadojna ouisijBqdBo jap u^isuedxa Bg
'BUIJBg
Bou^uiy ap joua;xa oiojauíoo ja ua Bqepjg ubj^ ap ajjBd-B^ong (
Buijeg BoiJ^uiy uoo Byepjg
ubj^ ap oiojauioo ja 9zubojb 'saiope^ soqonui soj;o b X ap^ b opiqap
'anb uauinjOA ja saouo^ua soujapuaidjos aqap ojq -jbjuojjb usiqap
anb SBijojBuiuniosip sbjijbj sbj b opiqap sajqejOABjsap sauoioipuoo ua
jjpduioo b sopBSijqo 'sajBAij sas^Bd soj ap oioiauioo ja jBZBjdsap Bjed
buub Bsojapod Bun 'sooiuBjuq soqpqns ap odni^ un BjBd sbioububí^
ap a^uanj ajuB^odon Bun ap s^uiapB 'pXnqpuoo BiuouiaSaq 4jsBnb,,
Bpg 'sasjBd sojpanu uoo sajBpjauíoo sauoioBjaj sbj jB^uauiaJoui b

Ll

�peos fomentaron una actitud consumidora en nuestras poblaciones,
valiéndose de los créditos, los agentes viajeros y la publicidad en gene
ral.
Este afán consumidor, orientado en muchos casos hacia artículos
de carácter suntuario, produjo un enorme flujo de materias primas
latinoamericanas hacia Europa y desalentó la formación de industrias
nacionales.
Como en los demás sectores de la actividad económica que hemos
analizado anteriormente, la participación de Gran Bretaña en el co
mercio exportador e importador latinoamericano fue preponderante.
Sin temor a equivocarnos, podríamos afirmar que durante la segunda
mitad del siglo XIX Inglaterra mantuvo la supremacía de este comer
cio aunque, en las dos últimas décadas del siglo, esta posición de pri
vilegio comienza a ser horadada sistemáticamente por la presencia de
pujantes competidores, fundamentalmente Alemania, Francia y Esta
dos Unidos.
Veamos ahora, brevemente, algunas cifras que ilustran tan solo dos
momentos de este voluminoso intercambio.
Año 1875. En ese año el monto total del comercio exportador e im
portador de Gran Bretaña ascendió a la suma de 597.310.000 libras,
de los cuales 33.780.000 correspondían a su comercio con América
del Sur. La proporción que correspondía a cada país o región en ese
monto total era la siguiente:

Estados Unidos15Canadá3
Francia10China3
India9Egipto2
Bélgica y Holanda8Suecia y Noruega2
Alemania7Turquía2
Australia7Italia2
América del Sur6España2
Rusia5Otros países17

100
El com^rcio con America del Sur ocupaba el séptimo lugar y casi
igualaba el comercio mantenido con las colonias australianas.

�9p aji^uqBiu^uiBpufvj S9iu9p9nojd 'soiuoums^i
sosjdAip J9O9JBdB 8 ubzu9ouo9 -sgjuB sBzinb o- 0^^1 sp Jiy^d e '08
uts 'zspnos \^\o\ qejisoui bjj9jb|8u( gp upptsod e¡ 'BinjBq 8^
¿od ^pBzqBW sopnpcud dp u^pBpodiut e| u^ 'soui^a OUI03

000 000'S¿000000 06
000'000*9tl000000'19
000'000'U000000* 181

sopiUQ sopc^s^

SHNODVl&gt;!OdWISHN0DVl^0dX3SlVd

:s9Sied S3)U9tn8is soj ^psap s^u
I 3 'BID8l| S9UO19B^JOd\9 SBJ 9p SBi^IO SB^ oSfotl| BQ S9JB(9p 9p
S9UO||IUI 00S 8Un B 9^U9UIBpBUIIXOjdB OipU9DSB OyB 9S9 9p SBUB9IJ9U1
-BOUI^B[ S9UOI9BJJOdX9 SB^ 9p JBJO^ OJUOUI {9 ^8881 U3 OUB9IJ9lUBOUl|
-B( JOU9^X9 OI9J9UIO9 j9p SBjjp sBun^jB Bpuuq sou si^n3 '888[ ouy
•sooiuBjuq so^pqns ^p S3tio[|iiu ^
UO3 'BJi9JB[3ui 3p SBIUOIOO S9^UB8oJJB SBtU X S9JOÍ31U SB| 9p BUH 'BpBU
-B^ 9p SBJ 9p 9jqop J9 CSB9 B UBipU99SB SBJ9UI|jd SR| 'BUB^9jg UBI^j UO9
BpBUB3 9p X JnS [9p B3U9Uiy 9p S91B19J9UIO0 S9UO19BJ9J SB|
9S is 3nb BqB|Bii9s sojep so}S9 opeuio^ soui9tj U9inb 9p

001001
9' ' •U

Z\Qle^id bj 9p

lt9t
8^••••••••ei

zíot'

S3NOIDVl^OdX3S3N0DV1HCWWISlVd
:9^u9in8is B| bj9 (B^oí 9S9 U9 UBqed
-lOIJJBd SOUB0U9lUBpnS S9SlBd S9^U3J3JJP SO| 9nb U9

�30
dos a los intereses ingleses, que coinciden en señalar una aparente de
cadencia del comercio inglés con América Latina, frente al avance de
otros competidores. En la segunda parte de este trabajo el lector en
contrará referencias precisas a este respecto.
4) Inmigración e influencia cultural.
El Profesor J.A. Oddone señala en su trabajo sobre la emigración
europea al Rio de la Plata:
"Bien se sabe que Inglaterra ha sido quizá la nación donde el
fenómeno emigratorio ha alcanzado formas más típicas y cifras
más rotundas. Factores demográficos, y toda la conocida se
cuela de cambios que presidieron la transformación industrial
de la vida económica británica, impulsaron sin pausa una emi
gración masiva dirigida hacia Estados Unidos -donde en 1850,
9 de cada 10 emigrantes procedían de Inglaterra, Irlanda y Ale
mania-, hacia Australia, tras el gold-rush de 1851, y hacia
Nueva Zelandia y África del Sur".17
América Latina no figuraba entre los destinatarios de esta emigración
masiva; siendo los factores que la desalentaron de diverso orden. En
tre ellos debe citarse la dificultad de acceder a la propiedad de la tie
rra en regiones con adecuadas perspectivas de desarrollo económico
(situación que contrastaba con las facilidades y excelentes perspectivas
que presentaba al novel colono la ley de Homestead de los Estados
Unidos), las dificultades inherentes al idioma y el temor a ser objeto
de discriminaciones por motivos religiosos, en una América Latina
signada por la herencia católica de la conquista.18
Pero nuestro continente, si bien no fue la meta final de una emigra
ción masiva p^^veniente de Gran Bretaña, recibió a cambio el aflujo
de pequeños contingentes de emigrantes que trajeron consigo un cier
to capital y que, en general, realizaron una próspera carrera en estas
tierras, vinculados a las múltiples empresas modernizadoras sustenta
das por el capital británico. La emigración británica puede definirse
—en mucho mayor medida aún de lo que lo fue la emigración france
sa— como una emigración de élite. A sus protagonistas los encontra
mos desarrollando tareas de orden técnico y administrativo (ingenie-

�soijsanu ua
ap oji^sa ¡ap oaijboijiu^is Xniu afesBd un souiBJjuoaua 'sauoi8aj sBjsa
jod saÍBiA sns B^B¡aj apuop '^sauiBauauiy-ouBdsiH sanbi¡qnda&gt;¡ saq,,
ojqn ns ug PUMO 3Jopoaqi ouBauauíBa^ou ¡ap ¡a sa oaisBp bX oiu
•oiuiisa) uq BDod? b¡ ap sojaÍBiA sosojauínu so¡ uB^uano anb o¡ ¡bx *bu
-¡JB1 bdu^uiv Bpoj b BAisuajxa asjaaBq apand uaiq 'bjb¡j b¡ ap oj^ ¡b
9Xn¡jB anb BDiuB^uq uoiDBjSiuia b¡ b BjundB uoidbuutjb s;sa anbuny
6 • tBpuapaoojd ^sa ap soiuoun^sa^ so¡ sopoj isbo u^ia
-objsijbs uoo jBX^jqns ua¡ans anb BzuBj^n b oadoma BpiA ap
op^sa ¡a u^¡quiB) ouis umsaqoo Bqaaj^sa sun o¡os ou uauai^UBui
anb b¡ ap oj^uap 'pBpiunuioa ns ua asiBzi¡BuiEiBui b uapuai)
X [Bpo$ OAijdopB oipaui ¡b U9idb¡iiuisb ap o¡nu
un uBiauapiAa sasa¡8ui souojBjáiuiu} sodmS so¡ "„
anb 'sapBpapos SBjsa b uopejodjooui ns ua ((a^uai¡Bsajqos sbiu bj bz
-¡nb BoijsuapBJBO,, ouioa 'jE¡Byas Buad b¡ aaajaui 'o¡¡a aunnsqo o¡^
sa¡Bio^o soqoBdsap so¡ ap
X sauo¡Bs so¡ ap sByand sb¡ uojBanbuBjj a¡ 'Bu^Bd ajpBui ns ap oiSij
-sajd ¡a X BpBpouiooB uoiaisod ns 'sb^jb sasB¡o sb¡ ap ¡aAiu b 'pBpi¡i;soq
BpBjapoui Bun ap X sBjjnq ap oaijoui anj t&lt;s^[8ui ¡a,, 'saJB¡ndod sasB¡a
sb¡ ap ¡aAiu b anb oyaia sa uaiq ¡s *SB¡¡oua sapepaioos sb¡ ap a^sd
jod ajuBjSiuiui ¡a opfqo anj anb ap ozBqoaj ap ouauípuaj ¡a Bpipaui
jouaui ua uojaijjns SBUBauauíB sBXB¡d sb¡ b uojBqixiB anb sooiuBjuq
saiuBjSituui so¡ anb asjiaap apand SEoijsuapBjBo SBjsa b opiqaQ
a¡qBipiAua a^uaiuBDUBjj
ou opuena ^BpBSoqBsap Boiui^uooa u^pBn^s Bun ap uojbzoS '¡Bjau
-a8 o\ io¿ BjapBUBÉ u9pB^o¡dxa b¡ ap u9¡aBziujapoui b¡ ua u9pBdp¡)
-jsd BAispap Bun uojaun) 'a^uauuBjnDijJBd 'asuajB¡doij ojrquiB ¡a ug
'SBiJBipqouiuf SBsajduia X souBousq so^uaiunoa¡qBjsa ap o¡¡oxiBsap
¡8 sopB¡nauiA uoiaiAnjsa X JopB^jodxa X jopBjjodun oiajauíoa o^jb
¡a ua ajuauqBjuauíBpunj 'oiajauíoa ¡a ua uojb^pb uaiquiB^ ^ap 'sbu
•iui sb¡ ua 'SBiJBn^iod sBjqo sb¡ ua 'sooqqnd sopiAjas uB^pua^ anb sb¡
ua 'sa¡iJiBaojjaj ap SBJopna^suoo sBsajduia sb¡ ua (op 'sa^uaja3 'soj

ie

�32
"Cuando uno viene de ver en que condiciones de atraso y de
semi-barbarie se encuentran sumidos los puertos del Pacífico,
constituye una agradable sorpresa encontrar en medio de la
pampa el refinamiento de un salón londinense y los entreteni
mientos de una mansión de campo inglesa. No se podría en
contrar en otra parte un ejemplo más llamativo de la capacidad
que tienen los ingleses de transportar una porción de su patria
al corazón mismo del desierto. Véase, en efecto, lo que pasa en
la pampa de Tamarugal. El director de la oficina y sus emplea
dos, que son casi todos ingleses, están alojados en una casa
puesta a su disposición y mantenida por los individuos o la
Compañía a la que pertenece el establecimiento; allí, constitu
yen una familia más o menos numerosa, que comprende fre
cuentemente dos o tres mujeres y niños. Algunas de estas casas
están muy bien amuebladas, cuentan con luz eléctrica, están
provistas de todo el confort que puede desear un inglés exigen
te, y arregladas de tal forma que pueden ofrecer una encanta
dora hospitalidad a los visitantes que allí son siempre bienveni
dos. En el salón, las damas ejercen su dulce influencia como en
la madre patria; en la mesa, la comida es servida con una co
rrección enteramente inglesa; en los dormitorios, una colección
de novelas inglesas con la habitual encuademación en sólido
cartón y las conmovedoras ilustraciones que representan heroí
nas sentimentales, ofrecen un soporífero al huésped que per
nocta allí; periódicos ilustrados, revistas y el ubicuo htnch se
encuentran a disposición de quien los quiera leer. Si a M de
Maurier20, le tocara en suerte estar exilado en la pampa de
Tamarugal, encontraría allí aún más tipos y escenas para dibu
jar; ingleses aficionados a los deportes atléticos, vestidos con
ropas apropiadas; jovencitas que juegan al tennis vestidas con
pasmosa coquetería y atravesando como amazonas las llanuras
polvorientas para hacer visitas en los establecimientos vecinos.
Ciertamente, la vida está lejos de ser alegre en la pampa, y sin
embargo, estos ingleses llenos de salud y de voluntad que la
industria ha exilado, parecen perfectamente felices, sin duda
gracias en gran parte al delicioso ambiente en el que viven"2'.

El fenómeno que tan amenamente describe el viajero norteamericano
no es privativo de Chile. A todas partes donde fueron, los ingleses lie-

�\
B|p 3p
J839U9Z 8 U8J8ZU9U1O9 9nb 9p S9)UB SOU8 SOqOniU U8U8S8d X BUIJJDOp
BfpnbB ug ^pBuuoj opis Biqeq awa^iqp asBp v\ ap u^psiauaS ^un
BpO) Oi9¿ S0UOI3BU SBJ)S9nU 3p OnOJJ8S3p (9 U9 OJ9(ÜBJ)X9 (8)ldB3 (9p
(ddBd [9 jBuoijsano 8 opuBíten 'bdijijo s^ui pnqpB eun 9)dopB 'U9psz
-JUJBpOUI 8] 9p 89UOpOipBJ)UOO SB| BUI)U98iy B^ U9 98J8ZOqS9 8 UOJ8Z
•uaufoo opuBno '^^u^uíjousisoj ((opunui (9p B3iuBjuq uq^biui,, B( 9p
uoi^dops bi$3 9p S9^uduod\9 sdiBdpuud so^ 3p oun aaj oiusiuub^
*SB3IUB)Ijq S9UOI0n^)8UI SB^ U8J9 OJ3JqU!O8
1^ \.^Z3qB3 B^ uaiq JBpiouiB 9nb ÁBq 'oqo^q ojBjquios (9 ^^so mbs,,
:b|3jb^\ opu3JO[j ofip o( OUIO9 'o 'soiuBidBpB J9qes U9 eqB)S9 opo^
'SOS.19AUO9 SOA3nU SO[ 9p Bln8 |9 J9S 8iq9p U9inb X
opBiídsui Biqsq usinb 'ooupa^ ubj8 [9 bj$ qqui^ urepy
8{ 3p SOS3i8ojd SOJ 8 SOUJBSBdlUOOB X OSBJJB 3^UBZUo8j3A OJ)89nU J8U
-opuBqe soureiJ3nb is inbB gsjBDqdB Biqap 3ju3iubsozjoj 9nb 'Boiji^od
X L^1U10U033 BUUPOp 8UT) 9p 'SOldlOUUd 9p 9U9S 8UH 9p BJ3UJS3 U9P
-B3{{dB ?J 3p O^OJJ [3 BJ9 ByBpj^ UBJ^) 9p JOpU9(dS9 (9 9nb 3p U^IOO^A
-uoo auti^ Bun bijsixs soubdu3uibouiibi 83^u38iqp sodnj^ so| 113
'89UCM89I SB)S9 U9
ouisqeqdc^ pp uoisuBdx^ a^Buiuqnj bj Bied opBno^pB |8J
íi^ X oo^iiod ooiBui p 9nj 't4opuntu ^gp eoiuB^uq uddBun bj,, 9sjbui
U9 Opep Bq 3nb Or\ *SBUB3U3lUBOin)B| SBqB S9SBp SB{ 9p 8910)398
p U9 3^UBUIUIOp 3flJ 9nb 'S9S3|8UI BpiA 9p O|I|S9 |9 X BUIOipi
p sduoiDnq^sin sb{ jod uppeiiuipB Bun ^p 3^jBd suijoj o^a opox
3p OpOlU 3)83 3p SO)3ddse SOUnSfB JB)Ilin 9p -9)U9UI{B)U9UIBpunj
S9SBp SBJ 3p 9)JBd JOd— O3S9p p U9 OpBf9(^9J CHA 9S BpU9)Od
u^¿j8 B[ ap oi8i)S3Jd 1^ ji^as oziq ^s ByB)9jg ubj^ ap pjnqno epu^ny
-ui b¡ 'soqpqns sns uojbjj93U9 98 anb ua o)U9iuib(sib pp JBsad y
•pBpiAI)03(OD nS 3p OAI)BAUd
osn BiBd uoj9Xtu)suo3 anb SBisdiSi 9 sappos sqnp lsoiJ3)U3Ui33 'sap)
-|doq SO[ UOS OUISlAlSnfOX3 3)S9 9p O(UOUn)89X SapepqBUOI^BU SBJ)O
3p S3)UBJ&gt;^fU!3 X SOAI)BU SO[ B OpSp9A 9)U91U|B)O) ISB3 OjnDJtO Oq39J)S9
Un UOJBUSjqj X BUBUO)0I^\ BJJ9)Bf9ui BJ 3p U9¡DJOd BUn O8ISUOD UOJBA

�34
5) ^a presencia británica en el Uruguay2! bls
a) Comercio, inversiones e "imperio informal"12
Las relaciones entre Uruguay y Gran Bretaña en el siglo XIX
constituyen un buen ejemplo de la existencia del "imperio informal"
analizado por Gallagher y Robinson. La historia de las mismas puede
dividirse en tres etapas: 1) 1800-1850. Se remonta al esporádico
contacto que aparejó el comercio ilícito desarrollado por los comer
c^antes y navios ingleses en las postrimerías del período colonial, y
se continúa con la aventura militar inglesa que culminó en la ocupa
ción de Montevideo en 1807. Esta última marcó un salto cualitativo
en dichas relaciones ya que, aunque breve en términos de dominación
militar y política, tuvo sin embargo una influencia mucho más perdu
rable desde el punto de vista comercial, ya que permitió que la pro
ducción manufacturera inglesa pudiese acceder al mercado de la re
gión platense, despertando, a su vez, la avidez de los comerciantes lo
cales poit establecer nuevos lazos mercantiles. Al mismo tiempo, el
fraca ¡o de la expedición militar alimentó en Gran Bretaña la convic
ció^ de que el objetivo de su política para la región no debía ser ya
la obtención de una nueva zona coloreada de rojo en el mapa, sino la
apertura de un amplio mercado para su creciente producción manufac
turera, mientras las élites locales se ocupaban de gobernar, Inglaterra
explotaría los recursos naturales de la región, a cambio de derramar en
sus costas las mercacías que salían de sus abarrotadas fábricas.
Obviamente, este plan solo sería posible si estos países sacudían
el yugo español y lograban un mínimo de estabilidad política que ga
rantizara la regularidad del intercambio comercial. Pero la vida demos
tró que el mero hecho de conquistar la independencia no era suficien
te para asegurar la ansiada estabilidad: las dificultades internas del país
y la interferencia de otras potencias europeas amenazaron con hacer
naufragar los planes británicos para la región. Las esperanzas de los co
merciantes ingleses de que sus exportaciones al "hinterland" platense
alcanzarían un fantástico volumen, se vieron notoriamente defrauda
das. A juicio de ellos, la causa fundamental de este fracaso debía bus
carse en la inestabilidad política interna -concrétamete, en la acción
de 4tunos pocos jefes armados"2 3 cuya acción impedía cristalizar la
seguridad indispensable para el desarrollo económico de la región.

�i nuauístuju oiuass ^s oiquiBaajqij ja ojBduiB oXna b- (1981) Bl
ap Xag q ap upioBqojdB bj apuodsauoa opouad
I!
OAnu p svjnsij uis uppBjSaiui un BjBd sred
{1 JBjrédOjd 3p OpUB)BJ) 'SBUBSaOdU SBJIUBJB8 SBJ OJaíUBJ^XS JB)ldB3 |B
^pui.jq ud —ajuauípai '0)1x^ joXbui uis anbunB— uojbzjojs^ as e^
-od^ B^ ap soujacqo^ scq *ouo)BJO(dxa odij ap josj8au^ opio un '
B^^ ap utj ¡a ajqos 'uojbioiui soDiu^^uq sa^jidBa sol
uoisusdxa B( BJBd BiJBsaoau sauopipuoa sbj jbzi^ubjb^ ap ajqBiA
-iqysod Bo^un v\ 19 ua uojaiA anb 'si^d p ua sa^ua^sixa soaiUB^uq sasaja)
-ui soj ap oXods p piqpaj u9iquiB) anb '-uuiy^ Buiuiouap oj oiuodMou¡sjpuadun-qns,, ajsa ap Biouajsixa bi ppidojd aoi^o u8pjoj jg
*pao{ a)ua8iJip assp bj ap sa^aXn^u;
saiopas ap Bipduiis t\ A ajoj)jfuii{ ouadui{ pp BjapuBuy epuapuad
•ap B| 'sa¡B)uaiuBpunj sajBpd ouioo OAnj blusiui Bg "XBngnjfj [a ajqos
Biuouia8aq pniJiA eun jaajafa b uBijBAinba anb sauopipuoa jauoduu
^^iuuad a; seso^ ap B)OJjap B[ ua uppsdp^jBd eXno 'j{SBjg jod op^d
-nao an^ By^jajg ubj^ ap J68n¡ p 'opouad a isa ua ouioo isb ang
*oaiU98Bjojd 101 un jB8nf uBjjaqap soaiuBjuq sapiidea
to( anb n ua BDiuiouona u^isuedxa b| b op^noaps odjbui un opuapa^o
'BnuaAjos Bunu^uí sun uoa o{JBJisiuiiupB ap [a 'jiaap sa 'Bipuodsaojo^
^¿\ anb \^á^d p js^nf ap sauopipuoa ua uasaunjsa saiua^iiip sasep sbj
o)üB) BjsBq 'sied aisa ua op^isBuiap asjapmojduioo Biqap ou BqBpjg
ub.9 anb ap uppaiAUoa ft\ aoyjo u^pjog pp sousuopunj so[ ua uoj
•Biuauiíp tQf8l ^p BpBo^p B[ ua Bsa[8ui uopuaAjajui B| ap sopBqnsaj
sojSbiu sog '^9SI*OS81 (Z 'jajá as ajuauíjBjauaS anb o¡ ap ope^iu
-g sf^ui a^ueiseq 'oXen8BjBd op^aiauj p X esoaauo X poi^ip Bja U9pe8
•9abu ns anb bX 'BpBui^eun boiSbuj 3abj¡ 8[{anbB anj sajouajui sou soj
ap Bjr uadE e[ iu -sap/ip sBjjan^ ap opouad o8jbi un ap Bpin^as anj
p jod— bpbisub ubj Bapi^od pspgiqBisa b¡ oíbjj sBsog ap
9\ iu ;opBasap Bjaiqnq eyeiajg ubjq ouioo sbuojobjsijbs ubi
^od'uoianj ou sBpuanaasuoa SBXno 'apuBi^ Buan^ B[ ua Bsa[8
•ri| u^t^uaAiaiui bj oiua^B anb B| BAiioadsiad Bisa anj X 'aayjo 8i3Jog
p na líqBadurea íbiiuiis Xnuí uqiuido Bun isa^iuBOjam saiopas soi ap
OAi^rAiid anj ou anbojua ap jo.ua aisa 'o^iBquia uig oiJBJisouiap ap
9Í':Baua as Bijoisiq Bg -oiquiBajajuí pnbB ap sauoiaBiiuig sbj
-xa anb sv^ubd sv\ ap aiuBpoduii sbui b[ iu eaiun bj Bja ou

�36
tas tierras^ y la puesta en marcha de diversas instituciones bancarias
(en esta rama los capitales ingleses debutaron en Montevideo en

1863).
Pero el alto costo que tuvo para Uruguay esta experiencia de hege
monía brasileña —endeudamiento externo, crisis financieras favore
cidas por las maniobras del famoso Barón de Mauá, etc.- no se vio
compensado con la estabilidad política y social tan deseada. Poco a
poco el Brasil fue perdiendo el apoyo de algunos sectores de las clases
dirigentes y de los comerciantes extranjeros, que volvieron nuevamen
te sus miradas hacia Inglaterra.
El inicio de esta nueva etapa en las relaciones con Gran Bretaña
estuvo simbolizado por el hecho de que el último empréstito brasile
ño (1863) fue refinanciado en Londres como primer empréstito bri
tánico (1864). 3&gt; 1864-1890. ^íste período puede considerarse como
el del decisivo asentamiento del "imperio informal" británico en
nuestro país.
Los esfuerzos antes referidos, realizados por los gobernantes loca
les para atraer a los capitales extranjeros habían tenido un éxito mo
derado: se contratan los primeros empréstitos europeos, comienza la
implantación ferroviaria, se asiste a la construcción de obras y servi
cios públicos donde ya aparece la participación de capitales extranje
ros, entre los que se cuentan inversiones británicas, materializadas mu
chas de ellas al calor de la bancarrota financiera brasileña.
No obstante, hacía falta la presencia de otro factor para decidir
un vigoroso aflujo de capitales a estas orillas del Plata: la seguridad y
el orden. Las sucesivas guerras civiles habían dejado como saldo un
país anarquizado. Con el advenimiento del Militarismo y el consiguien
te fortalecimiento del poder del Estado, el capital inglés encontró
las garantías que había estado reclamando.
Los factores mencionados sirvieron de base a la etapa francamente
expansiva protagonizada por el capital inglés entre 1875 y 1890,
período en el cual nuestro país se integró definitivamente al mercado
mundial.
A partir de 1880 las inversiones británicas afluyeron en forma cre
ciente, alcanzando su nivel más alto entre 1885 y 1889.: mientras en
1875 las mismas bordeaban los 10:000.000 de libras, tan solo en la

�BXBn8run B,uuouooa B[ ap sooi3[Bjnau sojund so( 'opis ap saiuj
"(S3UOl|llU 09) O31X3J\ X
(sauogiui 69) [isBjg '(sauoijiiu 091 ?SE^) BumaSjv ua epeoipea b¡ jocÍ
a^uauíEjos 'BinjBg Boipuiv ap ojsaj [a ua BpBjadns opuais 'sBuijjajs^
sBjqi^ ap 000'000:8 sol ^qEapjoq XetiSíuq ua BoruB^uq [bjoj puiut
•ou u^ísjaAui B| 0681 u^ 's^^^di^j uoo opjanoB a(] XIX \^s pp sauij
ap XBn8niQ p ua sooiuB^ijq sasajajui soj ap uppBtuis B| Bja ibuo jbob^
-sap a;uauqBuxj Bsaia^ur sou 'opESBd oj^is iap BpBa^p sun^n v\ b ajuaui
-BaiSpjouojo opejooB 'oiprusa oj^anu ap bjsia ap o;und p apsaQ
IBuoidbu Boijqod Buaasa B[ ap sajopas so^ap
jod opB;uap oaiuipuoaa ouisqBuopBu pp sajBquia so^ jod ouioo
^sb -sopiun sopBjsg soi ^^uauqE^uaiuBpunj- sajopipduioo soAanu ap
spuasajd 2\ jod 'OAi)ue;sns o{ ua 'Boqdxa as s^[3ui osaaojpj [g
XX I^ís I9 opBJjua uaiq BjSBq soaiuB;uq sasaiajui so\ ap Bpuany
-ui B| oÍBq o soubui ua uojamSis BXBn^njn B^iuouoaa v\ ap sa^osaj
sa^uEíjodiui soun8[B anb bX P^ubíb} opBisBiuap buijoj ua asjBjajdjajuí
apand ou 'o^aequia uis 'O[[g s^d oj^sanu ua BoiuBjuq epuan^ui B{ ap
o^uaiuipaBDsap opa[ un b souii^sisb Bqaaj Buiiqn B^sa ap Ji^^d V
&gt;161 X ^16I 9^^U9 o^\2 s^ui pAiu [B as
-opuBSa^ 'sauoisjaAui sb^ ap ojuauínB p jod BpBzuapBJBo Bjsa *f 161 ^
3061 ^i\\id apua^xa as anb 'Bpun2as Bg -sisijo b^ ap sauoisnoaadaj sbj
-np sb| SBpBp 'sauoisjaAui sBsop^nBO ap o8an| X ojauíud uopoBJjaj ap
BdBja Bun sa anb X '3061 U9 9^uauiBpBuiixoidB euiuijaj X 0681 u9 BP
-luí as anb 'sun :sasBj sop ua asjipiAip apand XBn8njQ p ua oaiUBjuq
josjaAUi opp pp bóbp Bull^n B^sg &gt; 1610681 (p ^z'J '"I sasa[8ui
jod sopiSuip uos X S9[3ui [Ejid^a p jod soppaiqejsa opis uBq 'ajuaijjoa
Bn8B ap X sb8 ap o;uaiunoajsBqB p 'sanbip so^ 'soauBq so[ 'sbiaubj^ soi
'sapiJBDOjjaj sog SBsa[3ui soubui ua u^^sa siBd ajsa ua BpuEjjodun bu
-n8p uauai^ anb sapu^snpui SBsaaduia sb| sBpoj •"„ :isb -o¡in3jo oui
-i^i8a[ uoo- Biquosap oapua^uo^ ua saj^ui ajuB^uasajdaj [a {$%{ ua
anb pBpipai Bun jboo^sbjj oi2o\ ou 'pfajBdB ^idsBJj 3abj8 a^sa anb uop
-OBjpj B[ 'o^Bquia uis '2\2\¿ pp sBnuo sBquiB ua ajuauíBoijBiuEjp 91 j
-nojadaj anb '16-0681 U9 's^ipuog ap 'sjaqjojg 8uuBg bsbo b| ap sis
-uo B| jod opBjnsnBp a;uauiBosnjq anj U9isusdxa ap opopad ajsg
SBjq
•H 9P 000000:S3 9P SBlu sJB^ P U9 uojajpiAui as '4088l 9P

L

�38
eran controlados por los intereses británicos: bancos, comunicaciones,
ferrocarriles, empresas de transporte, el comercio de la carne, etc. A
esto debemos sumarle el volumen de la deuda externa del país con
Inglaterra -per cápita, la más alta de América del Sur- y el hecho de
que los bancos ingleses, además de ser responsables de gran parte de
tos billetes que circulaban en el país, controlaban buena parte del aho
rro nacional. Igualmente privilegiado era el situal de Gran Bretaña en
el comercio exterior uruguayo: la importación de productos manufac
turados ingleses figuraba a la cabeza de las importaciones uruguayas.
Por último, cabe preguntarse cuáles fueron los factores que favore
cieron este aflujo de capitales británicos hacia nuestro país. Dejando
de lado aquellos que tienen que ver con el desarrollo económico de la
metrópoli y que explican la necesidad de los capitales británicos de
buscar nuevas áreas de inversión, señalaremos tan solo dos variables
de carácter local: a) la falta de capitales nacionales dispuestos a asumir
el papel de promotores de la modernización: en su inmensa mayoría,
el capital nacional prefirió la inversión en tierras -favorecida por la
sorprendente valorización que las mismas experimentaron por esos
años- que daba buenos dividendos y que era un factor de primer or
den en e! ascenso social; y b) la ideología entusiastamente liberal de
los grupos dirigentes, que se esforzaron en limpiar de obstáculos el
camino de las inversiones extranjeras y que, al nivel de los más estre
chos círculos gubernamentales, fue de una inocultable (quizás "ver
gonzante ' no sea un término demasiado aventurado) proclividad a fa
vorecer la acción de los inversionistas cobijados bajo la bandera de la
victoriosa Albion.
Por lo general, la receptividad con que los gobernantes locales tra
mitaron los reclamos y deseos de los subditos de Su Majestad Británi
ca, hizo innecesarios otros expedientes más violentos, confor^ando
así una situación que resulta ejemplar del "status" de "imperio infor
mal".
A este respecto resulta muy ilustrativo el Informe que enviara al
Foreign Office el representante inglés en el Uruguay -GitTord Palgrave- al abandonar este destino diplomático en 1884. En el mismo ha
blaba de la "... disposición -que debo hacer la justicia de reconocer
a este Gobierno de que durante mi residencia aquí ha sido muy marca^

�seuioq.^, 'uos^aaf irenf "1103 ovtyi uBnf 4uaqc&gt;Bg as^ opjenpg
uifjiiS ojpunfaiv 's^q8nn opjeai^ 4qsB3 ptUB(]
b jb^io ouiapod soDtuBjuq sojapu^^a sopB3B)S9p s^iu Of ajiug
*B9it| B|S9
J9pU94dui9 BiBd SdUOlOipUOO SBUH|d9 U9 UBqBJ|UO3Ua 98 'Upt^^IOfd
^ca ap odij OAdnu p diqos soaiucpi soiuaitupouoo uoo X 'opjauioa (9
sopB|nuinoB 4s3|BjidB0 soun^|B 9p 'ayBd joXbui ni U9
oj^sanu ap BAipnpoid Bjnpnjya t\ U9 nupua) S8id
•uanoasuoa sbjub^ anb ouuo opsueS jap U9pB)UB[dun B| ua a^aiupi
•uaiuapunj ja;u9s oziq as -sau^iuap X sasaauBjj sojapus^a ap B| uoa
oiuní- ^puan^ui n$ -oXBn^run oj8b pp u^iOBziiuapoiu ap osaaojd |9
ua sajBjuauíBpunj sajopBj uoianj jopapuajdiua njuídsa X BisiiBjidna
pBp^Biuaui n u^jjb^ X uinip^ Jod Bpcipnjsa uaiq uv\ opis sq anb
^ 0981 9V ^p^o^p B[ ap jijjBd b BnonBsap as anb pjnj b^b asap BAanu
^sa ap etpjBtv^uKA v,\ uBJinji^suoa soaiuBjuq sojapuB^a so^ *odiuB9 |t
9181JIP as U9pBj8iiuu; b;s9 ap a^aXnjjui 9 a^ueyoduii s^ui jopat |9
'SBpnp b JB8n| ujs 'oja^ SBoqqnd sBjqo SBSJdAip ap u^taanj^uoa B| ua
uoiBdpiyad o s^[3ui ^^dBa p Jod SBpepunj sBsajduia saiuajajip ap ai
•uajj p iiojaiAn^a sasa¡8in sa)UBj8iunji sojiq uosui^uiox s^uíox uop
anj S918U1 a|UB*pjauioa opBOBjsap ojio íou^apiAaiuotu otojauíoo oqt
pp sajopapunj so[ ap oun oiuoo opBjapisuoa jas apand auoja^ pnuí
•B :opjawoa p uojBDipap as so^a ap sounSiy puopeu eaiuiouoaa
pepiAipe e[ ap sajopas sosjaAip ua uojsnpB SB|siuo8B|OJd sn^ bsoj
-aumu Xmu 4XBn8nJQ ua oooduiBi 4anj ou BoiuBjuq upiafijiíuiui B^
^Dn8rufl ¡9 ua soonwjuq sajuDjZi^ut so^ (q

Bisa ua ope^pajaB ojafuBjjxa ojisiui^ ojio un^uiu opej8o| eq
unSas 'anb b[ ap saJOABj ap sauoisaauoo o sapBiinayip b uopiqos
epidej sbui eun "„ opiuaiqo Biqeq 'sajBuosjad sopBiuoa aiueipaiu X
saaaA sepiiadaj jod 'uainb ap 'soiue^ pjaua^ pp osuaass p apsap op
-LunasuBJ) cduiaii p aiusjnp ouoiou a|uauiJB|nai|JBd opis eiqsq pp
-uasapjd opj| aya anb opuBDBisap '^/ "4/ -peisafe^ ns ap U9p83a|
B( ap sepBUBiua soaiuejuq soppqns X sasajajuí so| ap ojd ua sauoiaei
-uasajdaj se[ sepoi b ajuajj B^pdujis puopdaaxa Bun jbjisoui e -Bp

6í

�40
Salvo escasas excepciones, la regla fue que estos inmigrantes britá
nicos
"no se orientalizaran con facilidad / ... / Los frecuentes viajes
a Europa de los fundadores de estas familias /... / se comple
taban con el todavía más frecuente envío de los hijos a Ingla
terra, para recibir una educación que consideraban más ade
cuada a la dirección de las vastas empresas y establecimientos
que debían heredar".27

Ya nos habíamos referido a la particular capacidad de los ingleses de
llevar una porción de su patria consigo, de recrear su habitat donde
quiera que estuviesen. Uruguay no fue una excepción: Nahum y Ba
rran recuerdan el relato hecho por W.H. Hudson de aquellos "nostál
gicos ingleses" que "habían organizado con perros criollos una caza
del zorro a la usanza aristocrática británica en los campos del Río
Negro".29
Este esfuerzo por recrear un microclima anglosajón se vio reforza
do por las uniones matrimoniales entre miembros de estas familias.
También en el campo de los deportes y entretenimientos, los ingle
ses ostentaron un empecinado exclusivismo: el Montevideo Rowing,
club de regatas, fundado en 1872, sólo admitía a ingleses o hijos de
ingleses. Lo mismo ocurrió con los inicios del fútbol. Durante un cier
to tiempo estos deportes sólo los practicaron los extranjeros. Cuando
comenzaron a ser patrimonio popular "los miembros de la 'high life'
comenzaron a alejarse de él /se refiere al fútbol/ buscando nuevos
campos a su afán de exclusivismo".29

�-ubab sojirej j^atjdxa BjBd dAJis anb X sajBuoipuatu SBOijqndaj sbj uoo
ajjou jop U9^au uüjS bj ajjua sauoiaejaj sb[ ud oAtspap irej jadBd un
9&lt;iní anb— BUBauauíBajJou-oj^^uB pBprjBAU s^ ofdpuud o u9pBjap
-jsuoo ap odij oj^o jambjeno ajqos sajBpjaiuoo X soottupuoaa sasajajui
sns ap pBpuoud BjnjosqB Bf anj sasjBd sojsa Bp^q sopiufj sop^jsg
sol 3P Joua^va Bot;i;od B{ ap a^uB)Jodiui sbui Bai^spapejBa s^
o8anj pp BJjaix I e)SBq uBipua;xa as anb sB^a^ sb{
ajqos aiupuiiuop Bpuanyui ns jaaiafa b opBu^sap gqe^sa si^d ns anb
ap Bapi bi souBDuauíBa^ou sa^ua8ijrip so[ ap ajuaiu B| ua OAn;sa 'Bp
•uapuadapui b{ ap sojuauíoiu soj apsap bX anb asjpap apand [BjauaS
ug asjBpjoaaj apns ajuauípjauaS anb o\ ap sbjíb sbui ajuB^sBq ubj
-uouiaj as sBUBDuauíeaviou SBjsiuoisuBdxa s^apj sb^ anb jBpujo soujaa
-Bq aqap ou 'a^uau^uoo pp oiuiiuop p jod Buap[8ui uoo npduioo
b jBJ^ua ap sauopipuoo ua uoJBj^uooua as ou sopiun sopBjsg soj
SBpso^p sbuba ajuBjnp anb ap oqoaq ¡g Biouanyui ap buoz BAijBAüd
ouioo -opBpiooaj sa ouanq - UBqBjapisuoo saouojua apsap bX anb p
'ouBDijaiuBOiirdsiq o^r^jod ojajqBj ja ua SBzaid sns aju^uqiqBq biaoui
Byepj^ ubj^ ouíoo opaaj ap soua^ uoJBAjasqo sopiuf) sopB^sg so|
'ojuaiuoiu asa ug a^uaipuadapui ^pu bj b ubjobu Bouaiuv ^p sBjoyBd
-sa sBiuo(oa sb| anb ua ojuaiuoiu ouismi p apsap bX asjdAajd Bipod
pBpipAU sqaip anb ojjap sa uaiq is 'xx \^\^ \^V sBiauíud X XIX
o^^is pp sBpeoap sBun^n sb^ a^uBjnp 9^oxiBsap as anb ejsijBuaduii
-jajuí Bqonj bj ap BjjBjBq ap odurea anj eui^eg Bouauív anb ;sb sg
j^ pp jns p uBipuajxa as anb sBJja^ sbj ap oiuiuiop p ooiu
ug^\ \n jBjndsip ap Epe^iBaua b^ anj BUBOuauíBajJou Bpn^B jg
0€ttBisinbuoa Biaojaj,, e\ ap SB^siuoSBjojd so| uojan^ sopuiQ sopBjsg
soj 'Baiui^uoaa Biauapuadap bj o bpbuijb upioBuuuop bj jod osjno
•ap ns opoj ua BpBuSis 'Bin^Bg Bauauív ap ^ijojshj ajuaujns bj ug

SOIsrV3I^3WVOlsíUVl
S0QV^1M3W SOI 3C1 SOd N3 1HÓNVA VIDVWOldia VI

(II

�42
ees, repliegues y cambios de frente, de otro modo incomprensibles,
protagonizados por los Estados Unidos al sur de sus fronteras- no es
más que un corolario de la preocupación fundamental de su política
exterior, puesto que el objetivo final de dicha disputa no era otro que
la conquista de los mercados hispanoamericanos.
Al año siguiente de producirse el reconocimiento de la independen
cia de las repúblicas hispanoamericanas por parte de los Estados Uni
dos, el presidente de esta nación. James Monroe, formuló lo que ha
dado en llamarse la "Doctrina Monroe". Esta resume el pensamiento
de los proceres de la independencia norteamericana sobre política
exterior. Hamilton había querido lograr el aislamiento de la gran na
ción: los Estados Unidos debían mantener su independencia de toda
influencia extranjera y luchar contra todo lo que se opusiera a impo
ner su política sobre la parte Norte del continente. El propio Washing
ton, insistía en que los Estados Unidos debían mantener su indepen
dencia frente a la política europea.
La "Doctrina Monroe" surgió en una coyuntura muy especial: en
medio de la reacción legitimista patrocinada por la Santa Alianza en
la década de i 820' con el propósito de devolver a las metrópolis
europeas las colonias que el torrente independentista les había arreba
tado.
La "Doctri^a Monroe" está contenida en algunos parágrafos, fun
damentalmente en los Nos. 7. 48 y 49, del Mensaje anual enviado
por el Presidente Monroe al Congreso de los Estados Unidos, el 2 de

diciembre de 1S23.
Los pasajes más significativos del Mensaje expresaban:

*... La sinceridad y las amistosas relaciones que existen entre
los Estados Unidos y aquellas potencias /se refiere a las poten
cias que integran la Santa Alianza/, nos obligan a declarar que
consideraríamos peligrosa para nuestra paz y seguridad cual
quier tentativa hecha por ellas que se encamine a extender su
sistema en una porción de este hemisferio, sea la que fuere. No
hemos intervenido ni intervendremos en las colonias o depen
dencias de cua^quier potencia europea; pero cuando se trate

�anbiod ojja b uBiuodo ^s soyams sop^jsg so| :8J ua buibue&lt;j ap
ocaj8uo3 je Biauaisiss B| jod sopiuf] sopejsg soj ua epeyasns eiuaiu;
taiu^jod bj asapjanaaj) soyajns sasaiaiui soj osad joXbuj ap uojanj
opouad ajsa ua anb aiuapua sg ¡Bijojiijaj uorsuBdxa B| jod oznaj
•dbjbd as '\}\]J Exianj^) bj ap sauíj bjsbij ajjoa anb 'Bjaiuud bj :,0881 9P
Bpea^p^j ap sozuajuioa bjsbij saauojua asa apsap SBdBja sop Jin^uijsip
asopu^ipnd 'oaiiuouoaa ojjojjBsap ns uoa BpBjnauíA ajuaiuBpajip oa
•njsa BUBauaiuBa^iou jouaixa eaijijod b| 'Biauapuadapui ns apsa&lt;]
'oiuiuiop asa ejejndsip
sa| Biauajod bjjo anb jBiajoj b sojsandsip usqeisa ou anb X eiauan^ju;
ap euoz ns ouioa BinjBg Bauaiuv ^ ueqBjapisuoa sopiUQ sopejsg
soj anb Bu^^ag ubj{) b ji^dApB b uaiq sbui ouis 'SBUBauauíBouBdsiij
ssaijqndaa sbj ap Biauapuadapui bj bpb^ui iBAjasuoa b eiauBisui Biui^n
ua BqBjunde ou t4aojuojv ^uijpoq,, bpbuibji bj anb j^suad ojBsuas
sfiu aaajBd 'BUBauauíBoui^j bijojsiij aoijajsod bj ap znj bj e 'o^ag
'Bueauaui
-eouBdsiq Bjauapuadapur bj ap bi^ubjb8 bj uojanj X bzubjiv bjue bj
ap sBJopBjsinbuoaaj SBAi^uiaj sej uoiaunjap ^uoisjdA Bisa unSas 'aoj
ap SBjqBjBd sn^ sajouaui sBUBuuaq sbj ap Bjopajojd X BiJBpijos
ns ap oiuoiuijsaj ouioa 'sasjBd soisa b aiuajj aiuauíjiqeq bj
odns oiiBauauíBauou oprjsg ap ojuauíBUBdaQ p ^Bisijeiiadiui
-jaiui Bijanj bj ap osuai sbui oj na \X I^'S I^P sejauiud X XIX l^!s
jap sBpBaap SBiuiqn sbj ajuEjnp opoi ajqos tsujieg Bauaiuy b opad
•sai uoa sopuifj sop^isg soj ap jouajxa Baijijod B| ua saunuioa sbui
ap sopnd soj ap oun opis bij (4aojuo)^j nnupo^l.. b-j

u'4tsopiunsopBisgso|
niasq sajijsoij sauoiaisodsip ap uoiaeisajiuBui Bun ouioa ouis
sojiosou jod b)sia jas Ejj&gt;od ou souiisap sns Bjaueui Bun8|B
ap JiSiJip ap o sojjuuijdo ap OAipfqo ja uoa fiadojna Biauajod
Bun ap uojDuaAjajuí bj 'sopiuQ sopéisg soj ap ouiaiqo^ |d jod
saiuaipuadapui oiuoa sopiaouoaaj opis ubij 'soidiauíid soisnf
uoa opjanaB ap X uoiaBiapisuoa rjnpBiu ap sandsap anb X 4Bia
•uapuadapu; ns opiuaiuBiu X opBjrjaap ubXbij anb soujaiqo^ ap

�44
consideraban que concurrir significaba dar un aval a la independencia
de algunos países sobre los que tenían intenciones hegemónicas, tales
como Haití, Puerto Rico, etc. Más claro aún resulta lo dicho si pensa
mos en la anexión de Tejas por parte de los Estados Unidos, que apa
rejó una guerra con México en 1845, y que reportó al vencedor la
anexión de un riquísimo territorio muy apetecido por los sureños).
Pero, al finalizar la guerra civil, la diplomacia norteamericana va
a experimentar un cambio sustancial -y esta es la segunda etapa de
la que hablábamos-, directamente relacionado con el ocaso del ré
gimen esclavista y los comienzos de un pujante desarrollo industrial.
En este período, la necesidad de buscar mercados para una produc
ción manufacturera en constante ascenso, así como el temor a la
competencia que los productos provenientes de algunos países lati
noamericanos pudieran hacer a sus exportaciones en el mercado mun
dial, llevaron a los Estados Unidos a modelar una nueva política hacia
América Latina en la década de 1880'.
1) James G. Blaine en la Secretaría de Estado: la formulación orgáni
ca de una política norteamericana para la América Latina.
El gran impulsor de esta política fue James G. Blaine (1830-1893).
Cuando en 1881 llegó a la Secretaria de Estado durante la Presidencia
de Garfield hacía ya dos décadas que había hecho de la política el cen
tro de toda su existencia. Había integrado la Cámara de Representan
tes de Maine, su Estado natal, (1861-1862); y el Congreso de los Esta
dos Unidos (1862-1876); había sido Presidente de la Cámara de Re
presentantes (1869-1875) y Senador por el Estado de Maine (18761881), y desde 1876 hasta su muerte fue un serio rival para las nomi
naciones presidenciales del Partido Republicano.
Hacker y Kendrick, en breve semblanza del personaje que incluyen
en su obra ^The United States since 1865", expresan:
"Resulta un significativo comentario sobre aquella época el
hecho de que a pesar de que su nombre no puede asociarse a
ninguna resolución legislativa de alguna importancia o a nin
guna norma política, no importa cuan obvia fuera (excepto.

�tusjnp ^soub ojjsna ap sajaa jod i\\v B^aaauBuuad zaA
sg ap eijs^jaas bj b pjajoa auiBjg 'uosijjbh uoa oaag
'opBnpe O|
(ap'uasXnq^^uijajj 'opB)sg ap ouBpjaas OAanu {a 'sopiufl
sope^sg so[ ap ajuapisaig ouioa pjayjBQ b jn^^y -i^paans [B opu^na
'U9IDB1IAUI Bqaip opuBjda^B opB^sa^uoa uBiqBq bX S8UBauauiBoui)B|
cauopBu sBunS^B X saiuaipuodsajjoa sauopBjiAUi sb¡ op^sjna
opnisg ap ojuauiBjjBdaQ |g sopBOB^sap seiu so)sand soj ap oun
•nao aÍBiiiqjB p oueiua^ oXna ua X 'uo^iiiqsB^ ua BUBjqapa as anb
BUBOUaiUBUB^ BIDU3J3JUO3 BUn ap U9PB/I[B3J B[ S3DUOJU3 O3p| pBp
-ijco (Bj ug 'josuajap osoiopjB s^m ns auiujg ua OAnj -'jBpyas ap pBp
•fun^odo soiuajpuaj ouioa 'ssojapod sBiuap jod Biauan(ju{ Bun usup
•ua) sopiun sopB^sg soi pno p ua afBj^qjB- ajuauíjuoa pp jns pp sas
-ted soi 9J^ua sB^ndsip sbj JiiuiJip ejBd aÍBi^iqjB pp U9pn{os vr\
sbip ajjua jBJjiqje BJBd siBd ajsa ap sota
•yo so{ opuapaijo 'sBUBauauiBouyBi sauoia^u sbj ajjua uojBjpsns as
anb sopijjuoo soj sopo) ua sopiufj sopB)sg soj ap Biauanyui bj jyuas
jaaBij bjb¿Í 9}ua9ui sbj as 'osdBj aAajq asa a)UBjnQ BiJBjajaas eqaip ua
U9j)sa3 baijdb ns b uy osnd ppyJBO a)uapisajg pp opuisase ja opu^na
'ajquiaiAOu ap saui ja bjsbij oSjbo oqaip ua opuaiaauBuuad 'J881
ap ozjbui ua opBjsg ap BijB)ajaas ej b z^a BJauiud jod 98ajj auiejg
•..joXbui bu
-Buuaq,, ap pd^d ja BUBSnf a)JO{^ pp sjBd ubj8 ja apuop U9?un Bun
ua sopiufj sopB)sg soj uoa sasiBd sosa b jiun opuaiqap tsBadojna sau
sbj b a)Udij sBUBaijauiBoui)ej sauoiasu sbj ap pBpu8a)ui bj ap
Bun anb sblu o8jb jas Biqap ((aojuo^ Buu)aoQ,, bj anb Bq^s
•aadxa J^ ouioa 'X t(souBauauiB soj BJBd Bau^my,, ^p Bayijod ej j^nbe
uoa B,iUBduio3 ojjn^jo uoa BqBuiBjaojd oj X Xbj3 Xjua^ ap josaa
•ns un Bqejapisuoa as auiBjg 'Bu^sg Bau^my Biasq Boj^jod ns ug
Bai)jjod BJ3JJBD BpBSuOJOjd
ns ap ajqB3B)sap oSsbj oaiun ja uojaXn)i)suoa anb ssapi sbj b oujo)
ua auiBjg jod BpBSajdsap upiaaB bj anj jsna saauo)ua
C€\(soauBJodujd)uoa ns BJBd oaiojaq jappjBa un Biuaj auinjg
ap Bjn3y Bj (sBiiBaijauiBoui)Bj sauopsu sbj uoa sauoiaBjaj
sej ap o)uaiuiBijaoj)sa un JOAOiuojd ap oasap ns 'ajuauio|qisod

�46
pudo desarrollar con más comodidad los proyectos que había esbo
zado durante su corta gestión junto a Garfield. Debido a su impulso,
pues, es que en 1889 se instaló finalmente en Washington la Prime
ra Conferencia Panamericana, en la que actuó como Presidente.
Debemos decir, sin embargo, que si bien Freylinghuysen no hizo
realidad los proyectos de Blaine en torno a la Conferencia Panameri
cana, de su gestión data una iniciativa que se inspiraba directamente
en las ideas de Blaine, nos referimos a la Misión Comercial nortéame
ricana que recofrió las principales ciudades latinoamericanas en el año
1885.
2) La Misión Comercial de 1885.
Por una ley aprobada el 7 de julio de 1884, el Congreso de los Es
tados Unidos autorizó al Presidente de la nación a enviar una misión
a los países de América Central y Meridional, con el "objeto de pro
curar los medios más eficaces de consolidar las relaciones internacio
nales y comerciales" entre dichos países y los Estados Unidos. Tal lo
que expresaba la nota de presentación de los enviados norteamerica
nos ante el Gobierno del Perú y que llevaba la firma del Presidente
Arthur. De acuerdo con la misma fuente, habían sido designados para
integrar dicha misión George H. Sharpe, Thomas C. Reynald y Solón
C. Thacker.34 Sin embargo, hay que señalar que cuando la misión
arribó a Mon^evideo, y de acuerdo con las expresiones de la prensa
montevideana. estaba integrada además por William Eleroy Curtis,
redactor y p^opietario del diario "Inter-Ocean" de Chicago.35 Su
presencia es líe destacar puesto que es autor de un interesante libro
sobre las relaciones comerciales entre los Estados Unidos y América
Latina, que y hemos utilizado en este trabajo.
Los cometidos de esta Misión eran:
"1) Implantar comunicaciones por vapor, directas y regula
res.
2) Firmar tratados comerciales con derechos y concesiones
recíprocas.^

�-jaiqoS (dp oaoduie) 'souBauauíBauou sojuauuBauiBjd soj b u9isaqpB
ap sauopBJBjaap X sopiufj sopBjsg soj bidbij BijBduns ap sauopE^saj
•iubuj sb( b asad '^ 'Bu^uaSjy B| ua jBjaua8 ua Baqqnd U9juido b| jod
X oujaiqo8 [a jod uaiquiBj opjvrediuoa anj 'sa^uBjJodiin ub^ sopjanoB
ap U9pajauoa bj uojBajuBjd souBauauiBajjou so[ anb uoa Bpua^in B|
jod oXBn8tun oujaiqo8 ja ua opBOOAOjd jBjsapiu ¡g opijjBj X adioj
o^uajuí un '.osbobjj op[duioa un opis Biq^q U9isi^ B[ anb auuojuí ns
ua eqBuuijB opuBno U9ZBJ ap BiaajBa ou aABjS|Bj anb a^uapiAa sg
¿€\(BzaqBo B| b sopiuQ sopBjsg soi u0 BU
-BoijauiB [BjauaS u9iDBjapaj Bun ap BAipadsjad bj 'ajqisod sa is 'sa;uB
anb Bjouiaj sbui oqaaq Bq unB X 'BpBU opiuajqo Bq ou 'o^njosqB osbd
-bj^ un,, opis Biq^q 'XBn8njn p uoo J3A anb Biuaj anb oj ua 'U91SIIU
B| 'aABj^pg 'S^(8ui JopBÍBquia pp oíainf y "SBll9 Ud ouisBisn;ua jb{
-nai^ed unSuiu o^iBquia uis uojbj^oui ou 'sasa^oo 'sojubs ap sBjsand
-saj sBg 'SBjajouoD SBisandojd 9zipaj X soA¡píqo sns 9ajuB[d U91SIUI
bj apuop BpBAud Bjsuajiua Bun jBSnj oAn^ 'Bpiuioa bj b pBpuoua^sod
U03 'ajduiais ap sosinasip sonaBA soj uojEiquiBO as apuop '[bioijo
u^pdaaai Bun uoa ^inbasqo soj sojub aiuapisajg ja 'XBnSnjfj ug
JoqBj ns BpBzijBuy jod opuBp 'sjBd ns b osaiS
•91 ap uBuipBd apuop apsap 'jisbjq ja uoa oSanj X Bu^uaSjy bj uoa
oidoid oj jaaBq usqBauBjd 'siBd ojjsanu jbusia b pBpuoija^sod
*ajiq3 X njag 'jopBnag 'oaj^ o^ang 'Bqnj 'Bjanzaua^ '
•jopBAjB^ ub 'BjBuia^Bnf) 'oaix^j^ bX opBqsiA B^qsq U9jsi^ bj 'S881
ap ojunf ap sEip sojauíud soj ua 'oaptAa^uo^ e 9qujB opuBn^
•oaspuBjg ue X su^aj
-JO BAanjq 43JJO^ BAanj^ 'BiqdjapBjiqg 'ajoiuiqBg 'uo^sog ap sa^uBia
-jauíoo uoa uojB^siAajjua as U9jsiuio3 bj ap sojquiajui soj 'sopiufj sop
-sjsg soj JBÍap ap sajuB 'BpipnjB Bjqo bj ua siyn^ BjsayiuBui ^

SBUBauauíB p
-UBajatu ap sajopiuinsuoa soj e sajBjaqij soqpaja japaauo^ (9
•oqsodap ap sojau^npB sauaoBuijB X sBUBauaui
-Bajjou sajBiajaujoa sbsb3 ap o^uaiuipajqBjsa ja jod jB^ajg (^
•auuojiun Bpauoiu uoa jB^uau
-jUioa ouBauBq Buia^sis un ap U9PBjuBjduij bj b Japua¿ ^p
jB|nsuoa oíaiAjas ja ua sBJOÍaui X oj
-auBnpB uiLiajsis pp sBuuojaj X u^iaBaijijduiís bj jauodojg (&lt;¿

�48
no argentino obtuvo la Misión algún beneficio económico concreto.
Digamos por último que la Misión norteamericana, al finalizar sus
investigaciones, que se prolongaron por 14 meses en total, elevó al
Congreso de su país un informe. De acuerdo con el testimonio de
Curtis, dicha Comisión señalaba que los obstáculos que existían para
incrementar las relaciones comerciales entre Estados Unidos y los
países de América Central y América del Sur, eran los siguientes:
"1) el fracaso de los industriales y comerciantes de este país
/los Estados Unidos/ para comprender y atender las nece
sidades peculiares de este comercio, tanto en lo que tiene
que ver con la producción de mercaderías adecuadas a
los mercados, como en la preparación y embalaje de ta
les mercaderías para ser embarcadas.
2)El fracaso de los industriales y comerciantes de los Esta
dos Unidos en otorgar a sus clientes de la América Cen
tral y del Sur, los créditos que les brindan las casas euro
peas.^
3)La falta de facilidades en el servicio bancario que obliga
a realizar todas las transacciones comerciales a través de
los bancos de Londres, y a pagar sumas exorbitantes por
concepto de intereses y transacciones cambiarías.
4)La violación de las patentes y la falsificación de las mar
cas comerciales de los industriales norteamericanos, y la
fabricación en Europa de falsificaciones e imitaciones de
inferior calidad de las mercaderías norteamericanas con el
objeto de engañar al público.
5)La falta de un sistema común de pesos y medidas y de un
tipo de moneda uniforme.
6)Los enormes, y en muchos casos casi prohibitivos, im
puestos aplicados a las mercaderías importadas por la ma
yoría de los países de América Central y del Sur, los que,
en lo que tiene que ver con los productos propios de los
Estados Unidos, podrían ser suprimidos o considerable
mente reducidos por la concertación de concesiones re
cíprocas. De acuerdo con las instrucciones del Departa
mento de Estado, la Comisión inició la negociación de
tratados tendientes a obtener este fin con varios de los
gobiernos que visitó.

�souEauauíB
sopejsd so{ ap sojjand soj uoo JB|n3aj X ajuanaaij uopD?unuiO3 (
"BUB^
•uaure BJduenpe uoiun Bun ap u9PBuuqj bj b sajuaipuai sBpipa^ (^
pEpuadsojd X zBd bj JB^uauíqj b uspuai) anb sBpjpap^ (¡
:epuajdjuo3 B| b ojsandojd ouBiuaj [9 o^unfpB as 'sbuisiui sbj y
sou
-B9U9U1BOUIJB1 SOUJdiqo^ SO| B S9UO1DBJIAUI SB| UOJBSJnO 9S OyB 9S9 9p
Ol|nf ap \ (3 X BUE0U3UJEUB^ BIDU9J9JUO3 BJdlUIJd BJS9 JBDOAUO3 Oip
•pap sopiupj sopBjsg soj ap os9j3uo3 ¡a '8881 3P oXbui ap pz |g
"S881 ua ^UÍ^^l ^?i?lUV 9IJJO99J
9nb BUEDU31UB9U0U UpiSl^ B^ JOd SOUB9U9UIBOUl)B{ SOUJ9iqo8 SO|
b opBluas^jd uoisnosip ap oubiu9^ p ua BqBjnSij o^und ojs^ anb
•IUBJ SOUI9pJO99^{ Z9A BJ9lUUd JOd OpBJS^ 9p BIJB^9J998 eI
anb apsap 3uiB|g jod BpiAOiuojd opis BiqBq sbuboij9uib
B| SBpoj ap os3j8uo3 un jBzipaj ap Bap; B| 'BJBpjoaaj as 011103

6e

6881 3P BireauaiuBuej Biauajajuo3 eq (^

8e
•OJna sapAU sns ubzoS anb ap Bpu^jsiSB buisiui B| a o^ui
-JJSa OUISIIU p SEUBDU9U1B9JJOU SdJOdBA ap SB3UJ1 SB| B OpBU
-opjodojd Bq ou sopiufi sopBisg so[ ap oujaiqoS p anb ua oj
•s^ ap BsnBa B| asopuB|{Bq '.sajE^Saj X sopidBj uppBDiunuiOD X
ajJodsiiBJi ap soipaui ap BpuasnB bj Bja oubdu3uib ouajsiuiaq
p uoa opjaiuoa ojjsanu ua sBiauapijap sbi ap [BjuauíBpunj
uozbj bi anb 9Jjuoaua ojad 'sajouaui sojnaB^sqo soqanuj sojjo
ap Bpuais^a bi ajqos 91UJOJU? a 9jjqnasap U91SIU103 Bq
*a}jodsuBJ} ap soipaui ap bjjbj b| :piuauiBpunj ojnaBjsqo 13
so;j9nd soisa
B SBpEJJOduJl SBUapBDJdULl SB| dp On|BAB p BJBd OJSIlf X
aiujojrun opopui un ap bjjbj b| X 'sauopB)uauiB|8aj s9|bj
ap sBUB^un|OAUi sauoiaBjoiA jod sa^Bjiqjoqxa sauop
-11BS X SBqnui jauodmi ap BaijDBid bj 'puo;pija^ X |BJ^ua3
BDU9UIV ap sojjand so] ap soqaiuu ua SBjauBnpB sauop
•isodsip 'sa|BuopBjji sosBa soqamu ua X 'sBÍa|diuoa s^q (¿

�50
4)Disposiciones uniformes aduaneras para observarse en la im
portación y exportación así como pago de los derechos de im
puestos, avalúos de mercancías, facturación, preceptos de sani
dad y cuarentena.
5)Adopción de un sistema uniforme de pesas y medidas, protec
ción de derechos o privilegios de invención, marca de propiedad
literaria y extradición de criminales.
6)Adopción de moneda de plata de curso forzoso en las transac
ciones comerciales recíprocas a todos los ciudadanos de los Es
tados Unidos.
7)Convenio sobre un plan definitivo de arbitraje para las cuestio
nes, disputas y diferencias entre los Estados americanos y otros
Estados.
El primer país en comunicar su aceptación fue el gobierno argenti
no, luego el uruguayo, siendo Haití el último en hacerlo. Santo Do
mingo no contestó a la invitación y tampoco concurrió. En total fue
ron diecisiete las repúblicas representadas.
La Conferencia se instaló solemnemente en Washington el 2 de oc
tubre de 1889. En la sesión inaugural surgieron ya las primeras dife
rencias; al decir de Martí -atento observador del evento- "ya hubo es
grima".40
Los norteamericanos pidieron que Blaine, Secretario de Estado,
presidiese la Conferencia. Saenz Pefia, uno de los tres delegados argen
tinos,4 l se opuso y arrastró detrás suyo a los demás delegados 42. Mé
xico y Colombia debieron interceder; Blaine no formaba parte de la de
legación norteamericana y el Presidente de la Conferencia debía ser
uno de los delegados, argumentaron los opositores. Por último, Blaine
integró la delegación de su país y fue elegido Presidente.
Después de este primer encuentro el Congreso levantó sus sesiones
hasta el 18 de noviembre para permitir a los delegados participar en
una extensa gira por los Estados Unidos con que los había obsequiado
el gobierno de este país.
Poco después de instalarse regularmente la Conferencia, el delegado
de Uruguay, Alberto Nin, se retiró de la misma manifestando que obli
gaciones impostergables lo reclamaban. Desde ese momento,Uruguay
quedó sin representación.

�wi i.- ^pEiuaitn Bjq^q 'aiuauusspajd 'osajtfuo;) ais^) "6881 3P
a g^q( ^p oisoíte anua oap^aiuo^ ua opBzqeaj ^opBAu^ puop
oqaaja^ ap ouRauauíRprn; osaj8uo3 ja jod opefasuooe oj jeip
•nisa 9ppap epuajajuo3 R| 'opRAUd (RuopRUjaiut oqaaiap ^ euejai
ij pepaidojd 'sepipaut X sitsad 'saiuapd 'pspiuRS r epuajajai uo^
'RlRjd ap o ojo ap Rija*

miiuwaiap uw ojad [RuoiaRujaiin epauom

vun ap u^pRynas R( 9pjoae ai :|eiua^Rn9 ap apjoosip o^oa [a uoo op
anj uaiu^pip p 'sauofaRdijipoui sa(d;^pui ap oSan^ 'uy jo^
ecHjjjo B[ ua
9fun as Ru^ua^y *ep|d ap sajopnpojd saioX^iu soj u^ja anb
cp^p 'soijRiayauaq sajoXvui so| usuas anbjod uppBqojde m na sop^s
•aja)U| a)uaui{B)iA u^qB^a sop(Uf) sopejsg soj anb opuapip 'osuojiv
'ouanqa ope8app p jod jB^nf jauífid ua opBOBjH anj uaiun^ip ig
Bpuajajuo3 B| • ta^uapitB sasiBd o; sopo^ ua p^a] osin^ ap B)
-B)d ap puoiDBUjajuí Bpauoui sun asopu^ynaB 'ouBDuauíe aiu^u^uoo
p opo) BJBd Bijepuoiu u^tun R| ap o^aiiupaiqB^sa ¡a pfasuooy
'|Btiopeiua)U| Buv)auo|^ U91UQ
souang X oapiA3)uoj^ 'ojiauBf ap oi&gt;j 'sopiufi sopB^sg ap soi ^nd so|
opuaiun 'JodBA b u9pe8dARu ap sapnsuaunq sopid^j sopuias ja^ajq
-Bisa uBuaqap sBiyeduioo seqaiQ s^auq sbui o Bun opueuopuaAqns
'eiRjd (ap sBaqqnda^ sb| X |(sejg 'sopiufi sopejsg soj ajiua sajodBA
ap seaui| ap ciuaiuipa|qeisa p eqefasuoaB anb auuojuí un ojoqt^y
oai)up|)v p Jod U9iaeaiunuioa ajqos U91SIU103
SBDOJdpaj sefsiuaA ns jBJBdiuoa X OAijaadsaj
oisoo ns JBunjsa 'BjapepjdA uoisuaixa ns JBuiuijapp 'sa[qisod se ja se¡
jRipnisa BJBd (u^peu ep^a jod sojqiuaiui saj)) sojaiuaSui ap puop
•Btuaiui uoisiuioo Bun JBjquiou opuaiuodojd 'jB(nDiiJBd ua sopaXojd
so( ap ounáuiu iod ompui as ou ojad •(Biuauijuoa pjjeoojjaj un ap
notaanjisuoa B( oqojdBiouBauauíBjaiui (UJBoojjaj un ap u^ioanjjsuoa
B| BJBd saiua^sixa seisandojd sajj sb[ jeipnisa eiqap upisi 11103 B^S3
ap U91SIU103
:Biauajajuo3 ej ua
oqansaj X op^nasip O( 'sapjauaS s^ui soSsbj sns ua 'ejoqe

�52
puesta al panamericanismo alentado por los Estados Unidos, tratando
de alinear a los países latinoamericanos, tan íntimamente ligados a
Europa por lazos económicos, culturales y, por supuesto, también
políticos, para enfrentar los avances de la política norteamericana en
el sur del continente).
Comisión de Unión Aduanera.
El dictamen de la mayoría determinaba que la Unión Aduanera
era "... el libre cambio entre las naciones americanas de todos sus
productos naturales o manufacturados, lo cual es propiamente una
reciprocidad absoluta" 43. Pero la Comisión no dejaba de ver los
inconvenientes que tendría la aplicación de este sistema entre nacio
nes cuyos principales ingresos fiscales provenían de las rentas de
aduanas y señaló también que Estados Unidos debía abandonar, aun
que más no fuera parcialmente, su proteccionismo, para llevar a fe
liz término una iniciativa de este tipo. En definitiva, consideraba que
por el momento el librecambio era impracticable y terminaba reco
mendando a las naciones la realización de tratados parciales de reci
procidad comercial. Los delegados de Chile y de Argentina se opusie
ron al dictamen. Al realizarse la discusión del informe de la Comisión
en el seno de la Conferencia, Saenz Peña pronunció un importante
discurso. En él hizo el proceso de los tres principios presentados por
la Comisión: el Zollverein, el librecambio internacional y los tratados
de reciprocidad, realizando un fuerte ataque a los Estados Unidos.
Martí relato así las últimas palabras del discurso de Saenz Peña:
"Pero cuando el delegado argentino Saenz Peña dijo la frase
que es un es^andarte, y allí fue una barrera: 'Sea la América
para la Humanidad', todos como agradecidos, se pusieron de
pie, comprendieron lo que no se decía, y le tendieron las ma
nos".44
Lo que no se decía era que América Latina no estaba dispuesta a rom
per los lazos que tan estrechamente la unían a Europa, para caer en
brazos de la gran potencia del Norte.

�opgp jod 'sgjqod ugiq ubj^ sopiuajqo
•bubdu^lubub^ epudjajuo^ Bjguijjg bj oXnpuoo isy
st^ ^ap
SBJ9D9qBD Jod S9|OpU9lU9I 'SOUSBIU SO^lUlB 9p BJUnf B 9U1B{| Op
-8^89 9p BIJB)9J39S BJ 9Tlb SO[q9nd SOJ 9p BIUJ1J BJ BA9JJ OU OJ09/(
•Oíd jg X :bjb9 b bjbd 'Bidoad bsb^ ns U9 bjiui gnb 'Bj9^n^ X Bip
-jbojb Bpoj bjjuoo jns jgp sojq9nd soj 9p op^Xoíd un BqgmdB
8TDU9J9JUO9 BJ 'in^ [9p S9^U91JBD SOS9S 9p SOjqand SOJ BJBd
onjgdj^d jojnj pipid 9nb 'Bpugjgjuoo bj gp bijo;bdoauod bj
9p JOjnB J9 'XJ^ JOpBU9S J9p JB^U9UIJUO3 B^piB^JB BJ 9p Z9A Ug,,
jy *opBJ9ds9
sopiufj sopBjsg soj gnb oj jgs 9p oipniu Bqs^sip gju^iujBuy opsqojdB
opgXoid J3 -BUBjuin^) gp s^^Bqiug soj ofBq op^oijipoiu gjugiuBpunj
-ojd 9nj sopiufj sopBjsg soj jod opBjugsgjd jbuiSuo opgXojd jg sop
-lufj sopBjsg soj X BupugSjy ai^ug zbu9j Bq^nj Bun b gjuguiBAisnjoxg
isb9 ofnpgj gs 'U91S11U03 bj 9p ougs j9 ug jsSnj OAn) gnb gj^qgp jg
BDU91UV 8JBd BUBDIJ9U1B9POU BOl^lJod BJ B OP9dS9J UO3 BJDU9J9JUO3
B| 9p UO19E9UIJB BJ JBP9^9p BJBd OIJO^IUIJ9p JB^jnS9J B Bqi '0UBIU9J
jgp sojund sopo soj gp ounSuiu 011103 'sopBsgjg^i sbui uBqejsg sop
-1113 sopB^sg soj jBng jg ug jgnbE X Bpugj9juo3 bj gp uppBjgpjsuoo b
O^S9nd 9)UB)JodllU SBUI BUI9J (9 BJ9 9)S9 SBpnp B JBSnj Ul '0UB^IJ9UIB
jgp S9uoiobu gj^g sBjjgXgj sbj JiiuiJip BJBd gÍEjpqjv ap
ap opaXojd jg jBipnjsg gp bpb8jb^u9 bj gnj U9JSU1103 Bjsg
gp op^jBJ^) jiugugQ JBjsaugig ap 1101SIU103

�(6681 * 6881 ) VNLLV1 V3I^3WV N3 VNVD
-RI3NV31UON NOISNV3X3 VI V 31N3^3
O3ÜIA31NOW 3Q VS330NI VSN3^d V3 31^VJ VaiSÍH93S

�,, p JBoqqnd b pzudiuo^ spXsy^^ J^P uA JW 8¿8I ua 3n^
0$ uo^bsbobjj S3|3ui oaippusd un JBoqqnd jod sozjsnjsd sojjo
6^ 0UX3 |d jod BocyBdiuooe snj ou snb Bjnju^AB
't43unx UB3piA9}UO|y,, [3 9punj sjsabh sBiuoqi j^ 'oy^ 3S3 ug BS
-3{3ui Bn3U3( B{ U3 S3J3^3BJB3 SOJ JBU3pjO B BJ3IA(0A RXenSn
Bun 3nb BJBd 5981 oy^ (3 B^sBq JBJddsd snb euqeq 'bs3(3ui
-iuiop bj uoo o^unf ejdpdJBdesdp ,,jb)S uadq^no^,, |d 3nb ^p oSdng
g^ -Op|U3A3ldS3p J0P31 |B
U9isnjuo^ Bjidio ub3í3 ssuoisnj sepipd3J X S30B3nj s^uopijBdB snb bX
'S3UOlSlD3jd SBUnálB 4ezi(B3J 3qBD 'BIDU3J33X3 JOd IB^U3Uin3Op 3^U3HJ
ej)S3nu 9J3S dnb lo3piA3juo^ 3p bs3(8ui BsudJd bj b opddsdi uo^
¿^^ '1981 u^ ^Bpunj ouisiui ^ snb ssity
sou^ng 3p ..pjBpuB^s,, P nj jns pp B0U9tuv us s^suiBUBip 9P3J
-BdB 3nb s?[3ui ooipou^d jsunjd p dnb Bq^SdjSB oj|n8jo opBjnuiisipin
U03 BiquDss ^ dnb ud ojudiuoui [3 u^ soppdJBdBSdp bX 'bjbij bj
sp oiy {3 U3 S9(3ui us SO^UDS3 so3tp9(Jdd \z opi|siX3 UBiq^q 's^ouo^
-ud aps^p sopijjn^suBJ^ soyB Bpsps so( us 3nb Bqss^jdxd
P U3 BS3{8U( U9pBUlUJOp B[ 3p BJIUU3AB ZB8nj B| 3)UBjnp (¿08 I"9081)
o3ptA3juo^ U3 X^nuiqony Jod opBjips ',,jb^s uj^qjnos,, (3 snj 'jns
pp B3U9uiy B( Bpoj BJBd X 'BUdpui bjss U3 ojnjosqB oj^uoid ig
•BIJ
-BJ3JIJ BIJ3PU1 Ud BUJB^ 3jpB^M B[ dp 3JU31U[B^OJ OpUdipUdddp lS9|ipB0
-J3ui 3)U3uiBA¡snpx3 isbd soAipfqo UBinSssjdd 3)U3Ui)U03 3;sd U3 sopp
-sjqBjs^ sdS3[3ui so[ snb 3p oqo^q p Jod 'opmf ns b 'BqB^qdxs ss o^sg
9^'44BpuBjui ns us unB BJS3 BSd^ui Bsudjd B[ 3nb 3SJ[33p spdnd 'jn pp
Bouduiy sp SO31UB33O so^snd sdpdpuud so| ud opBzqi^n dpdiuBqdiuB
SdBuioipi ojjssnu 3nbunB,, snb BqB(BU3S (Bqqn^ pBqDij^ g¿8l U3

(\
S31N3QJ SV3 (I

�58
rican Review" que, más que un periódico de notici^s, era una revista
fundamentalmente literaria. Poco después de la muerte de su funda
dor, la publicación dejó de aparecer.
El lo. de marzo de 1886 S1 empezó a publicarse "The River Pía
te Times", fundado por Henry Castle Ayre, quien había colaborado
esporádicamente en la "South American Review". El periódico contó
desde sus inicios con una subvención del Gobierno de Tajes. Salía
una vez por semana, ocupándose fundamentalmente de problemas
comerciales y financieros. Su título se justificaba pues prestaba aten
ción no sólo a los asuntos uruguayos sino también a los sucesos que
ocurrían en la otra orilla del Río. El periódico estaba escrito más
para los lectores europeos que para los locales. En 1889 comenzó a
aparecer bisemanal.
El 7 de marzo de 1888 aparecía *The Express", fundado por Melville Hora. Su Director era Charles Gurney. Fue el primer periódico
en lengua inglesa que se publicó diariamente en el Uruguay, habiendo
gozado también de una subvención gubernamental. Sólo vivió tres
años. El 31 de marzo de 1890 desaparecía este diario que desde hacía
tiempo había quedado desamparado de toda ayuda gubernamental.
El Sr. W.H. Denstone, que había sido subdirector de "The Ex
press", tundo en 1889 (lo. de junio) "The Montevideo Independent",
contando con el fuerte apoyo del financista Edward Casey. El 12 de
julio de 1889 el Sr. Edward Casey compró el "River Píate Times"
-virtualmente muerto luego de que le fuera retirada la subvención
oficial- fusionándolo con el "Montevideo Independent" (cuya vida
"independiente" duró poco más de un mes) en un gran diario que con
servó el nombre del primero:" The River Píate Times". Su Director era
Henry Castíe Ayre y el Sub-director, W.H. Denstone. Además de su
número diario, el "River Píate Times" publicaba una edición sema
nal.
Al desaparecer "The Express", el "River Píate Times" pasó a ser
el único periódico inglés del Uruguay.
Cuando Mr. Casey abandonó el "River Píate Times", Denstone
adquirió todos los derechos (lo. de octubre de 1890), continuando
solo. Posteriormente, al plantearse un pleito por el nombre del diario,
Denstone le cambió el título por el de "The Montevideo Times"

�€ s ..BJanjB ap soo
•fisjpoijad soÍBqeu b japuajB BJBd odiuaf} f uiapB opuaiuaj 'oj
•aiunu ojos un asjBaqqnd ap opeíap eXeq anb uis X 'peptpaj ua
BpnXB Bun8uju uis opBaijqnd eq o\ auoisua^ j^ soye aiupA ap
fui ap opojjad un aiusjnp sand 'pipunui piooaj un sa a;uaui
-aiqsqojd anb oj ajasjjnqujB apang '8BOTji|od X seaiuipuoaa
•auo|iano ua bdi^ud n ap pBpuaauis X jo8?a ib X ajuaipuad
-apui ouoj ns b opiqap 'B3|jfuiy ^p Jns ^p s^(8u[ ouisipouad
ja ua osojuoq oisand un op[n8auoa Bq oofp^uad aisa 'uppsino
•jp X oqBuiBj ua oyanbad anbuny 'iBd p ua sop^saiajui sodiu
•fjuq saioiduasns so^ X -apuBiá Xniu ou biuo^oo Bun- p^p
•i^aoj bj ap sasaj8ui saiopaj so( jod opeisaid ja anb oXodB ojjo
u; X Bun8|B U9pdnjja)ui uis saauoiua apsap opBoqqnd asop
'auo^uaQ Jp^ ap upioaaijp B| o(Bq Q68I ua 9paiBdy,,
::oiipa ns b X ouBip [B opinf ajsa Bq^ojpap as pXop] ap uinqiy [a ua
'1161 U3 oapiAaiuo^ ap Bsa[8ui biuo|oo b¡ ap Bpuapaxa jod oiaaoA p
ua 91ujojsue.11 as 'pepinuiiuoD ns e sepsj^ 'opaja ug ((saui;x oapiA
•aiuo^^ aqi,, sa 'ofeqeii oJisanu ap sopaja so| e 'e^oduii sou sem anb
u^iaeaqqnd bj anb Jioap souiaqap ^sied oiisanu ua sf[3ui ouisipouad
p jod eptjjoa ayans B| ap ojepj opeyeSiqe apa jezipuij eie^
•opEijnsuoa
soiuaq anb '8061 U3 Bjeatjqnd ^nb OAaniq oyy ap oiuauiajdns osuaixa
p 'ouisiuiise asjeaeisap opuaiqap 'sauopejisnn uoo Jips e pzuauíoa
ouBUBiuas p ¡061 9P -n^i^d e 'osjndun ns e opiqaQ 'ouepidoid
ODiup oiuoa 9panb aiXy a^s^^ 'Xaujn^ js p Jaaa[iej p '0681 U3
^S'saauoiua apsap 9Ajasuoa anb ajquiou '&lt;tSAvafsj X|^aa^\
I9 '(6681-9II) aiuauuouaisod X (6681) ,,91 S^9N
p ojauiud jas e 9sed .ajquiou ap saaaA sop jeiquiea 9jqap oueueuias
p sepueisunajp sesjaAip jog 'jaaajede ap opefap ejqeq anb (&lt;sauifx
oapuaiuo^,, [ap [Bueuias U9^aipa B[ Jin^isns ejed tiSM3{q XenSnjQ,,
p uojBpunj ajXy a[}se^ Xjuajj X XaujnQ sajjeq^ Q681 9P S9UU V

pu
-Biuas u^pipa ns asjBoijqnd ap 9Íap S^ndsap oaog sapooj sosaans so;
e aiuampiuaiuepunj oueip [a asjeatpap jod opejdojde sbui eqejap
-isuoa 'pepiunyodo esa ua o^aidxa un8as 'anb ajquiou (068l"ll"S^)

�60
2) Otras fuentes.
Además de la prensa inglesa publicada en nuestro país durante el
período, hemos consultado otras publicaciones que entendimos po
dían aportarnos nuevos elementos de juicio en torno al tema. Entre
ellas: a) una serie de artículos publicados por el ^South American
Journal" -en el período 1888-1892- referentes a Uruguay, que se
encuentran microfilmados en el Departamento de Historia del Uru
guay de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Como es sabido, el
^South American Journal" era, sin duda, la publicación más impor
tante que se editaba en ese entonces en Gran Bretaña, dedicada a los
asuntos sudamericanos. En sus páginas acogía frecuentemente artí
culos de la prensa inglesa de los países sudamericanos, siendo muy
grande su influencia en los medios inversores ingleses.
b)Número especial publicado el lo. de enero de 1908 por "The Uru
guay News". Este álbum brinda un panorama de los intereses britá
nicos, norteamericanos y alemanes en el Uruguay, en la primera dé
cada del Siglo XX, constituyendo una valiosa ayuda para un mejor
encuadre del tema y del período.

c)Similar utilidad nos brinda el álbum publicado por Reginald Lloyd
en 1912, "Impresiones de la República del Uruguay en el Siglo XX",
que ya hemos citado. Esta publicación, hermosamente editada e ilus
trada con estupendas fotografías, realiza un balance de lo alcanzado
por el Uruguay con un amplio destaque de la participación británica
en la vida del país.
Dejando de lado los materiales de origen inglés, debemos citar otras
fuentes a las que hemos acudido:
d)"Industria y Comercio". Este periódico, que se publicó desde 1898
hasta 1902 en forma bisemanal, ilustrado con hermosas fotografías,
estaba dedicado "al fomento del comercio, la industria y la produc
ción nacional", siendo su Director Martín Helguera. A través de sus
reportajes y artículos dedicados a las diferentes firmas de plaza, busca
mos detectar la posición relativa de los intereses ingleses, norteameri
canos, etc., en nuestro país.
e)Anuario Estadístico, publicado por la Dirección General de Estadís
tica. La versión periodística o literaria, cargada de subjetividad, debía
ser moderada por la objetividad de las cifras. Con este fui revisamos

�ajuanj Bipip ap sopiBj^xa sooysipBjsa scupeno so\ uBJByuooua as
a^sa Buduio3B anb i^^uaiunoop aoipuadB pp puy iv *oABn8
-mil joiiajxo oíaiaiuoo [a ua sopiU^ sopB^sg so^ ap X euBpja ubjq ap
bi iBJBduioo BjBd '(0061-9881) soaysipBjsa sojjBnuv so^

19

�62

II) LA PRENSA INGLESA Y LA PRIMERA CONFERENCIA
PANAMERICANA (1899)
En el momento en que se reali/o la Conferencia (2 de octubre de
1889-19 de abril de 1890) se editaban en Montevideo dos periódicos
en lengua inglesa: "The Express" y "The River Píate Times". ¿Cuál
fue su posición frente al evento?
I) Antes de la Conferencia.
En los meses previos a la instalación de la Conferencia fue "The
Express" el que más se ocupó del tema. En junio de 1889 S4 dedicó
un editorial a analizar el comercio con los Estados Unidos, señalando
que para que el proyectado congreso de naciones americanas tuviera
éxito, los Estados Unidos debían realizar algunas concesiones en ma
teria tarifaria. No tendría sentido hablar de estrechar las relaciones
comerciales y políticas entre las dos Américas mientras se establecían
mayores restricciones al comercio exterior. Y si, además de aumentar
el volumen del comercio, los Estados Unidos buscaban afianzar su in
fluencia política, nada podría favorecer más este objetivo que hacer
gala de ese espíritu de realizar concesiones de modo de hacer desapa
recer las naturales sospechas que albergaban los países latinoameri
canos. Y agregaba:
"Que existe t^l sospecha, el sentimiento de que los Estados
Unidos persignen con esta Conferencia ventajas puramente
egoístas, ninguna persona bien informada puede negarlo. Y
que van a Was^ington /los países latinoamericanos/ sin ningu
na simpatía por su próspero vecino y sin ninguna ansia de
transferir su comercio a los Estados Unidos, es igualmente evi
dente para aquellos que han vivido entre ellos".
Creían que no pocos de los países invitados concurrirían al Con
greso más por cortesía que para efectivamente negociar algo, llevando

�so| sopoj ua 3nb dp oqaaq p anb BqBpyas BjausnpB upiun bj ap Eiuaj
[e oujo) us :oijbui3J opsuoiDuaiu p jBzqBue e o^ani Bqese^ Bdojng
uod sauopaesuej) sej ap opmüdd ua SEueDuauiBaiJou sBiejsq seuapea
-jaui ap U9pEjjodiui B| jod opjaiuoa pnjDB pp euiai e| auas SBpipaui
sapj ap opBqnsaj oDiun p anb usipuajua sauatnb 4s3|edo| sopoSau
ap sajqiuoq so[ ajjua souBjuamoa opeaoAOjd Biqeq uoisnasip ap seui
•8j so¡ ajqos ^pepuuq uppBiujojuí B| anb eqesajdxa 9 sandsap sBip
tOQ (Buoioeuja)u; ojuaAa oqaip ua o|jBjuasajdaj bjbü u^q ojjaqiv
'¡q jb opBuSisap Biq^q XBnSnjf) pp oujaiqoS p anb ouisiuiisb opuBiu
-jojui a oijBiuaj p opuaiquasuBj) 'sBUBaijaiuepns sBDijqndaj sb[ ^
sopiiifi sopB^sg aj)ua sappjaiuoa sauopepj sbj JBiofaiu eja osaj8uo3
pp aiqisuajso oAipfqo p anb sajupa[ sns e a)uauiB)uiasns jbujojui b
ss S9UJ 9Sd 3P dZ e^P 13 'oiund p ajqos aAjanA oatpouad p
Bpuajajuo3 eI JBjapisuoa suaqap anb ouBiua) ojsand
-oíd p BjDouo^ as bX opusna '6881 3P oiso^b ua '
'((peppojdpaj ap souiuipj ua iBpjauioa ap uopuaun B| X
X Bzanbu joXbui ns ap bidubjou^i sbui 'JBÍasuoaB ap anb
odiuau oiusiui [B jBpnX^ ap bisub un 'soupaA sns ap sojunsB
so[ ua a^uaSqa^ui seui s^ja^i un 'eisauoD sbui
sbiu jBj^soiuap uBiqap sopiuf) sopBjsg soj -oqaaq UBiqBq ou saj
-ub anb bsoo - soupaA sns jod ajuauiBjapBpjaA asjesajajui a jBnps ap
buuoj Bi jBiquiBD ap u9pud^ui bj a^uauípaj Bi^sixa Bjoip anb sa \$
ttsai8u!,, ou
-is ouBDuauíBa^Jou eja ou BqBayipa sq as a)uaui|Bn)iqBq anb uod ajq
-uiou p X a^uEDijiuSisu; Biauanijui ns opuais sas^d soisa ua opBjuasB
uBiqeq as soueDuauiBa^ou soaod Xnui anb SBj^uauu "Día 'JodEA b uoid
-eS^abu ap sBauq UBqeiDUEuij 'sajijjBoojjaj ueiujisuod sasa[8ui sb;si]B)
-idBD so[ '.soaijbu so[ b so^paJD UEipaDuoo 'inb^ uBqeseD as X u^papE)
-sa as soadojna saiueiojauioD so| :Bdojng uod sasiBd sojsa ubi un anb
sapjnjBu sopauiA so| jBpyas b o8an| opuBSBd 'sBUBDijauíBayou sau
-qDuajui se{ ajqos sopaaj sns ooipqjad p Bqssajdxa isy
p BqBiunSajd '((¿o^ua;uii^uas a^sa uanbqdxa anb sajuapijns anb
sojuauiap uajsjxa ou? 'opo) ap s^ndsap '^,, soupaA ap sBidojd bi^
-aduiís X uoiDBjadooD ap anb u^iDBuuuop ap oasap un uod sbui opuEni
-de uequisa sopuif) sopnjsg so| anb ap O)uaiuii)uas p o^isuod sopo^

�64
puertos del continente americano se pagaran los mismos derechos de
importación, sería ventajoso para el comercio europeo, y especialmen
te para el británico. Con respecto al establecimiento de líneas directas
de navegación que unieran los puertos de los Estados Unidos con los
del resto de América, se mostraba partidario de ello, señalando la ur
gente necesidad de que la correspondencia entre ambas regiones
fuera más ágil.
Hasta aquí no encontraba que nada de los proyectado perjudicara
al comercio con Europa, por el contrario, creía que saldría benefi
ciado.
Con respecto a la adopción de un sistema general de pesas y me
didas, leyes sobre patentes, derechos de autor y marcas de fábrica,
consideraba que sería muy ventajoso, pero advertía sobre la extrema
dificultad de lograr un acuerdo sobre el primer punto. El proyecto de
establecimiento de una moneda de plata común tenía aspectos negati
vos y positivos. Entre los primeros se encontraba el hecho de que, con
toda seguridad, de aplicarse esta medida, se daría la tendencia de que
la pieza de plata vaya al país más rico, permaneciendo allí y cuando
la acumulación de moneda fuera muy grande en el país más rico, el
intercambio se volvería cada vez más desfavorable para los países más
pobres. No obstante, el comercio se vería enormemente facilitado con
el establecimiento de una moneda común sobre un área tan extensa.
Por último, se ocupaba del proyecto de arbitraje, al cual consideraba
realmente utópico.
Al final de este análisis, "The Express" señalaba que, en lo que te
nía que ver con el Uruguay, en el caso de que tales objetivos llegaran
a concretarse, solo podría salir beneficiado. El efecto que pudiera
tener el Congreso sobre el comercio europeo también sería positivo,
sosteniendo el periódico la tesis de que cuanto más aumente el volu
men del comercio más aumentan las ganancias del comercio, porque
el país se enriquece y tiene, por lo tanto, nuevas necesidades. Señala
ba, por último:
"Una competencia saludable favorece al comercio, y especial
mente en lo que tiene que ver con el intercambio de artícu
los y mercaderías "bonafide" 57. Las mercaderías baratas y
malas serán desplazadas del mercado y el precio será determi-

�:dfesed
un uoo jBuojipa ns BqBzijBinj ouBip jg qBjuauiíuoo edojng
X BjjajBj^uj ud Bipaons saj ouioo 'pooj Bujsnpui Bun uoo jtpdiuoo
dnb UBljpUO) OU SBUBOlJaiUBajJOU SBU9pB0J9lU SBJ 'BJBJ^ B| ap Oi^
(3 ug 'soireoijaiuBa^Jou sajBujsnpuj soj BJBd uB^sjxa mbB anb sapBp
-[jiqíSod SapUBjS SB{ e)U9nO U9 OpU9lU9^ U9iqUIB) OUIS 'S9SU9}BjdoiJ SOJ
-onpojd so| BJBd opBOjaui ajqísod un dp bjsia 9p ojund p ops^p 9ju9iu
-B[OS OpBJ9p¡SUO0 J9S Biq9p OU SOPIUf} SOpBJSg 501 UOO S9JBI0J9UIO0
SOUOlOBpJ SBl 9p BUI9^ \^ '4tS3UJTX 9JBJ^ J9AI^,, pp OlOinf B 'QJ9J
*os9j3uo3 ounxojd p U9 soXsn^njn X soutju^Sjb sopB^^pp soj
9p U9PU9JB B| 9SJBJJU90 Biqgp 9nb BJ9 O^Und 9JS9 9JqOS BJB^ B| 9p
oj^ p JBipn^ Biqgp ^nb so{ jod X nSBJ8 P uoo Ji^diuoo 9iqisod bjo
9nb soj U9 sopnpojd soj^o ubi jsix^ 9nb Bipu9^u9 ooippudd [g ^jbo 9p
S9UOlOB^iodX9 SBJ JOd SBpBZUBOp SBJJIO SB| SB^JB XnUI OpUdIS 'jBJOJ
B[ B ISBO UBqBZUBOp SOpiUfj SOpB)Sg BIOBl| S9UO10B}JOdX9
;uo) b¡ qojouioo 91S9 U9 uo9] pp 9^Bd Bg *opB0J9iu os
-OÍB^U9A 9}U9U19[q!UinS9id X UBJ$ Un SOpiUjg SOpBJSg S0| U9 UBIU9J SOU
-B0U91UB sopnpojd soj 9nb BqBjBy^s 'Bou^uíy ^p ojs^j ja biobij s^d
9S9 JOd SBpB^0dX9 SBU9pB0J9UI SBJ 9nb JOXBIU S909A ^/j X Z JOlBA
Un JOd SBIJ9pB0J9lU SOUB0IJ9UIB S9SIBd SOJ 9p OJS9J |9p UBiqiO9J SOp
-lUfj sopBjsg soj 9nb jBqojduioo 9p o89ng jns jsp Boijauíy X sopiufj
SOpBJSg 9JJU9 |BIOJ9UIOO OiqiUB0J9)UI J9p SEJjp SBJ BqBZIJBUB 'B10U3J
-ajuo^ Biuix^ud bj bjsia U9 opuaiua^ uaiquiB) X '0Q sandsap oooj
6SS9jB9jao ap jopnpojd ouioo bjbj^ bj ap o^^ ja Bjuaj anb
sopiufi sopejsg soj ap jbaij jBioua^od ap lapBjBO ja Bjju^noua as 'oij
-Bip ja BOBjsap sbiu anb X sopoS^u ap ajqiuoq opBjqmou ja jod SBpij
-J9A sauoiuido sbj 9j^ug *osaj8uoo oiuixpad jap bjsia ua Bjuano ua Xnuí
SBpiuaj jas uBiqap juijj j^ jap sauoioBiujijB s^g jBjjua^ eouamv
X JopBnog 'jisbjq b sBuapBOjaui ap BJOpBjJodxa X ouopsBjq oqonEO jap
BJOpBJJoduil [BdlOUIjd \4O3 pUB UUJj,, BlUJIJ E| 9p 9JUBj89JUI 'iUJjg
S9JJBIJ3 j j^ jod tl9qo|f) ^jo^ A\9(q 9ijx,, ouoij.nuBouou O0!p9iJ9d |F
SBpBZlJH9J S3UOlOBJB|09p O^U91UO0 gg SBJJ9 9p BJOUlUd BJ Ug "6019 J9p
i&gt;dnoo 9s sapBpjuniJodo sop ua ojos 'opaja ug osaj3uoo opBjoaX
-oíd jb uppu9jB Bood o)S9jd PjjBd ns jod .^jauíjx aiBfj J9Ai^,, jg
ttJOÍ9lU OJ JOd 9jdlU9IS OpBU

�66
"....Por nuestra parte, y hablando desde un punto de vista co
mercial, tenemos mucho que ganar con este acercamiento. La
ley fundamental del comercio ^comprar en el mercado más
barato y vender en el más caro- debía hacer sentir su peso
aquí como en otras partes y es esta ley, más que cualquier
tipo de sentimiento, la que conducirá a cualquier resultado
práctico los debates a desarrollarse en Washington." 61
Había elementos de carácter sentimental que serían sacrificados al
ampliarse estas relaciones. Parece obvio señalar que se trataba de los
vínculos afectivos que unían estos países a Europa.
2) Durante y después de la Conferencia.
El 2 de octubre de 1889, los delegados a la Primera Conferencia
Panamericana se reunían en el "salón diplomático" del Departamento
de Estado en Washington, para celebrar la sesión inaugural de dicho
Congreso. Escucharon allí la alocución de bienvenida pronunciada por
el Secretario de Estado, James G. Blaine, principal propulsor del
"nuevo panamericanismo". En la sesión inaugural se vota un receso
hasta el 18 de noviembre que tenía por objeto permitir a los delega
dos participar en una extensa gira por los Estados Unidos programada
por el Deoartemento de Estado. Los dos delegados argentinos no estu
vieron presentes en la sesión inaugural y tampoco tomaron parte en la
gira. La explicación de estas ausencias debe hallarse en las diferencias
que surgieron entre Argentina y los Estados Unidos por problemas de
procedimiento ya desde el primer encuentro, situación que se agudiza
rá en el transcurso de la Conferencia. El 18 de noviembre, finalizada la
gira destinada a deslumhrar a los delegados latinoamericanos con el
progreso del gran país del Norte, el Congreso reanudó sus sesiones,
enfrascándose en arduas discusiones sobre reglas y procedimientos.
Las delegaciones de Estados Unidos y Argentina protagonizaron conti
nuos altercados. Estas discusiones, de carácter realmente "preliminar",
ocuparon a la Conferencia hasta el 15 de enero de 1890. Recién a
partir de ese momento los delegados comenzaron a discutir sobre el
temario. A mediados del mes de marzo se inició la consideración en
sesión plenaria, de los informes de la comisión sobre unión aduanera,

�j ^lURpjaiuoo so[ anb ap otpaq p ua asjBjjuooua Biqap
uauinjOA joX^uj Bjuai ou souBouaiuB sasiBd so| X sopiu^ sopBisg soj
anu^ opjauíoo [a pno b^ jod uqzbi B| 'opiní ni y •souBouauíBpns
sasjRd sof ap sapBptsaoau sapaj sb[ ajqos sopiu^ sopsisg so{ ap sai
•ur'jpiauíoo so¡ b opuaXnJisin ,4aouBuig pus uodxq,, opuRzípaj RqBi
-a anh joqBj ?.\ iod uopobjsiirs ns opuRsajdxa RqB/uamo^ ;ijrvm
BirfjRi B^u^uiv uo sauopRpa sns ua sopiupi sopRis^
so{ jod BpBpuap^a 6B|pj X s^zanbBy sbj uo^ soisandBJUioa -iBOR^sap
8qRsajo^u| 9\ Bsai8u{ riuo[oo B^ ap ojaaoA p 'a^uaiuBiAqo 4anb bsoo- bu
•i\^] Rouauív ua Badoina Bpuasaad R{ ap soAi^sod sopadsR so| ur^Sjtis
sB(p ap anbjod sR(JRzipuR a^unsajoiui sa ojad sauopBJiBpap SBqoíp
BqB^uamoa ou op^ip 13 'l|q e9'SBURauauiBpn8 sRoijqpdaj 8B{ uoo oía
•iauíoo p jRiuaiunR BjBd opuB/jpaj uRqRisa as anb sozjanjsa so| b ou
-401 uo 'jjjo^ 8Aan(si u8 ^BnSnJf) pp jnsu93 '^ijb^ ?of Jod s^p^zipaj
sauopBJBpap 9(q[jDsuRJi ^.ssaidxg aqx,, 'uij ns b BqB8a[| bX sbjbs
•aiSuoa so{ ap rji8 r( opuBna ^6881 9P ^iquiatAOu ap sopBipaui y
Z9 tJnS I3P Bouatuy uoo oio
•jauíoo pp upioBqduiB B| b BpuRuodiui Rpiqap R¡ opuep Bqsisa as anb
Bjoip ouosiuiojd jas Bpajsd sauoioRposB sBisa ap ojnmj [3 ubio
-ajaui o( ouioo sopepunoas uBiias sauopBziuB8jo ssisa ap sozjanjsa soj
jns pp ROipuiy B{ Bpoi ua anb ap bzubijuoo ns BqBsajdxa X sauoped
-nj8R SRisa ap BpuBiJodun b^ Bqepuas ussajdxg aqx,, 'RuiiBq Rouduiy
ap opjauíoo p ua ajuBiJodiui sbui uopBdpiiJBd sun siBd asa b jRjn8
•asB b sBpBui^sap sauoiosioosB ap sopiufj sopBisg ua uoioruijoj r[ ap
oiis'xlojd b X u9pB|Bisui ns ap a^uam^is Rjp iv Bpuaaajuo3 bi ap 01
-ubi uo oíubi ap BqBdnoo as ,,ssajdxg aqx,, 'Bipaons ojsa
•opB(Bisui R^qBq as anb sasaui sps ap sbiu biorh BUBouaiuRURg
Rjauíug ri sauoisas sns BqBjnsnpo 0681 P (í^qB ap 61 1H
bX 'BjauBnpB uoiun B[ ap sojnjiisns 'pRpiooadioaj ap sopRjRjj soj ap
uoisnosin v,\ ap oai^oiu uoo RqRijuooua as anb ua oiuaiu'RouRisa jap
Bíouajajuo3 B^ b jbors BJBd sozjdnjsa sopBpouap UBZipaj sopiuf) sopBi
-sg so^ 'Bipaj Run^n Bisa ug pjqB ap ¿ p bisbij ozjrui ap 93 [a apsap
93uoycud as opaXojd ounqn aisa b oujoj ua soiuaiuiipaoojd ajqos
uoisnosip Bg rurpuoui U9iun bi ap Ruiaj |ap 'opjBi sbui sb;p soood X

¿9

�68
canos habían demostrado tener poca fe en estos pueblos, actitud no
compartida, por cierto, por sus colegas ingleses, alemanes o franceses.
Estaban tan mal informados que creían que los latinoamericanos
eran seres semisalvajes, mezcla de sangre española, india y negra.
Por otra parte, nada o casi nada habían hecho los norteamericanos
para desarrollar las riquezas de los países sudamericanos; Inglaterra,
Alemania y Francia, en cambio, habían realizado inversiones muy
importantes, habían prestado dinero a estos países, desarrollado sus
recursos, etc. Y, como los sudamericanos no son ingratos -señalaba
Martí habían aprendido a no temer nada de los países europeos y a
agradecer las múltiples ventajas con que se benefician al estar en con
tacto con ellos. Sin embargo, los sentimientos de estas repúblicas ha
cia los Estados Unidos eran muy favorables, considerándolos como la
República Madre. Este sentimiento favorecería un gran aumento del
comercio si los Estados Unidos estuvieran en condiciones de otorgar
a los importadores sudamericanos las mismas facilidades que les brin
daban los países europeos. Y, para que no quedaran dudas sobre este
punto, Martí expresaba: "Como es natural, los sentimientos no harán
que un hombre compre mercancías inferiores a un precio mayor cuan
do puede obtener de mejor calidad y a un precio menor. Sería absurdo
esperarlo."
Pero lo que resulta realmente sorprendente son las afirmaciones
que a renglón seguido hacía Martí:
"Me ha molestado mucho ver que algunos periódicos y unos
pocos individuos, han estado tratando de alarmar a las repúbli
cas sudamericanas con la idea de que los Estados Unidos tra
tan de obligarías a comerciar con este país por ser su mercado
natural y aludiendo más o menos vagamente a ciertos ocultos
designios en el comercio de los Estados Unidos en contra de
la independencia comercial de estas repúblicas. Esto es entera
mente falso y el único efecto que puede tener, si llegara a ser
creído por la generalidad de los sudamericanos, sería destruir la
simpatía hacia los Estados Unidos de que hablé anteriormente,
y si se produjera un cambio semejante ya no habría esperanzas
de incrementar el comercio".

�p^ q[o 'Buijua8jy Bai|qnda&gt;| bj ap
ap souBauauíBouBdsiq so| b uauodojd aiuatupaj anb oj
•qod B/iuouoaa bj ap saAa^ sb| uoa opjanae ap ouisiui s jod
aiuauíajqq B|jojjBsap as anb— opjaiuoa ns iR||ojjBsap ap
A -BzBuauíB aipBu anb- SBueagqndaj sauopumsui sns uoa
(BuopBu epuapuadapui ns jbzijubje^ ap oixapjd ja ofeg
-soueauaiuB sasind saiuRisaj so| ap ojuníuoa p
anb 'aiuauíBDiuiouoaa Á mi\\ui 'eaij^jod sajjanj sbiu 'ojos js
jod 'uos anb auou pp sopris^ so| ap oqaaAOjd ua oijadiu| os
-uauíui d\sd opuBjo[dxa A opunui pp ojsaj jb osaaae p opuaiq
-iqojd 'oja)ua a)uaui)uoa un opuBuiiuop 'Bpuajod pso|oa ejos
Bun anb sbiu 'opaja ua 'Buqeq ou 'BpBUB^ bjsbij o8anj pp bjj
-aix ap sauijuoa soj apsaQ eiuoiuaítaq ns oppajqBisa SEzinb
uBuq^q a)jou pp souBauaiuB-oj^uB so| pna B| ajqos buije^ b^ij
-91UV Bpoi ap spuapuadapui B| BUBjaaje 'asjBzipaj v. bjb^oji
/souBauaiuepns sasiBd so| ap sBjauBnpe sbjijbj sb| ap upia^a
-yiun ap R^sandoíd B| e ajaijaj as/ ajuBlauias opaAoíd un &gt;s,.
:jouaj a isa ap saí^sed ciuajuoa u^ijsana U^ opaiuB p anb Biuana ua
opuaiuai 'osajguoa p aaqos sauoundo sns ap BAijBJisn|i jas ap BÍap ou
tiopdijasueji eqaip 'oiJBiuautoa unSuiu Bq^Saj^B ou oueapiAaiuoui oa
-ipouad p anbuny BUBauauiBue^ epuajajuoj Bjauíu^ Bisa jbziub^
-jo [B opBjsg ap oiuauíBiJBdaQ pp soiu^^sap sojapBpjdA so| UBJd sa|
-BiiD opiiBiaunuap sopiuQ sopeisg so| b anbBie auanj un cqBzi|eaj as
apuop ,^p|BJ3H buibub^,, pp opaiije un sBuiunjoa sns ua ofnpojdaj
i^ssajdxg aqx,, 'ojuauuipaaojd ajqos sapqap sonpjB ua BpeasBjj
-ua ^qej[eq as Bpuajajuo^ bj sejiuaiiu 'ajquiaiaip ap sozuaiuioa y
' s9 osaj^uoj aisa jbdoauod jb sopiufj sopsisg so| ap sauopuaiui
sejapspjdA sbj e oujoi ua sajoiuai sns BqBqnao ou ousqna Biouied
p apuop sopiupj sopBisg so| ua jBsuodsajjoa ns ap so|naiM^ sos
-ojauinu 9aqqnd ouriuaájB oijeip p oueaijauíBUB^ osajSuo^ pp osjna
p aiuBJnp 'opaja ug sajiy souang ap (kuppB(q sg,, oijmp |a ua
ipep^ oiuauíoui oiusjui asa jod anb sauoiuido sr| uod uop
•aipBJiuoa ua jBJiua uaaajsd -eAiiBayuíSis scuiap jod BjaiiBiu ap saaaA
SBun^p sB|opuBuuojap 'opBisuaJiua ns ap sauopiuepap sb| t4uBiiuB,,
seisipoijad so^ safe}jodaj ap odij ajsa ua anb |RniiqRq sa anbjod
ise soiupap o| A sBjaExa UBjanj ujit^¡ ap sauojaiíjR|aap siusa ^

69

�70
Ecuador, Perú, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y también
a las dos repúblicas federadas de América Central, es la abdica
ción de sus más legitimas aspiraciones. Es la renuncia a desa
rrollar su nacionalidad de acuerdo con sus propias ideas. Es,
en una palabra, el suicidio de la raza latina".66
Hasta marzo de 1890 "The Express" no se volvió a ocupar del Con
greso. Para ese entonces ya era para todos evidente su fracaso. Desde
el punto de vista de las realizaciones, nada realmente significativo sal
dría de sus deliberaciones y el diario no dejó de señalarlo. Al fracaso
del proyecto sobre unión aduanera dedicó su editorial del día 21 de
marzo, mientras que el 30 de ese mismo mes se ocupó del citado pro
yecto. En este su último editorial -el diario dejó de aparecer al día
siguiente- se hacía eco de las afirmaciones del "South American
Journal". El periódico inglés señalaba que
"está claro ahora que ningún resultado práctico resultaría de
la prolongación de este Congreso y los delegados sudameri
canos están comenzando a preguntarse por qué razón los reu
nió Mr. Blaine cuando, al parecer, no tenía ningún plan de ac
ción definido".
Digamos finalmente que en el período previo a la instalación de la
Conferencia y hasta poco después de su apertura, la posición de "The
Express" fue de una expectativa no muy entusiasta. Posteriormente,
cuando ya era evidente el fracaso de la Conferencia, comenzaron a
aparecer en el periódico opiniones claramente opuestas y aún fuertes
críticas que, aunque muchas de ellas provenientes de otras fuentes,
eran seguramente compartidas por el periódico montevideano.
En "The River Píate Times" encontramos muchas referencias a la
Conferencia durante y después de su realización; pero la mayor parte
de ellas provienen del corresponsal en Londres ("London Letter"),
del "South American Journal" o de algún diario norteamericano. No
obstante, trataremos de sacar algunas conclusiones.
Mientras los delegados paseaban por los Estados Unidos, "The Ri
ver Píate Times" publicó el discurso pronunciado por el nuevo Minis
tro norteamericano en el Uruguay, George Maney, al entregar sus car-

�cr¿^w ap oj ja opuefij u^poui un 9iuasajd oX^n^tun opBftajap jg
u,,saipuog
ua sajBpijo sapBpijiqBsuodsaj sns Bjuana ua opuaruaj 'ajqísod
Bjanj oiuoa odiuarj ojubj XBn^njfj ap opeSajap ouioa ojsand
ns ua jaaauBuuad jaqap ns 9japTsuoa anb ojad 'osaj^uo^ ^ap
sauoiaBiaqiiap sv\ ap oaip^ad opB^nsaj unSuiu Bijpua^qo as ou
anb Jiqiajad b 92uauioa sojuaiuiipaaojd sojaunjd so| apsap "„
anb i[|B Bqesajdxa uifsj •biusiiu
bí ap &lt;;aj^qap so( ua jBdiai^nd ap o8an| sajpuog b osai^aj ns b 'sp
-uajajuc&gt;3 bi b XBn8njf) ^p opE^a^ap X ByB^ajg ubj^ ua oXBnSnjn jop
-BÍsquia 'uí^ o^jaqiv "J(I {a ^od ,tjBUjnof UBoijauív ipnos,, i^ s^pBnj
-saja sauopBJBpap sb^ ^jqs ap SBjp soiaiuiid so[ ua 9oqqnd ltsaunx
aqxM 'a^uBtusBisnjua oood ub^ aouBpq a^sa
0 *4toyanui ajuauíjBJoui,, JB^sa
osaj8uo3 \9 anb BqBaipui aiuanj Btustuí b^ 'ozibui ap sopBipaiu y
9 'BjauBnpB uqiun ajqos opaXojd pp
&lt;tovjaiuiipuni|,, p ua souijua^iB sopB^app so[ ap JoqB¡ bj opueaBjsap
J'"l .oasBij, opiduioa un 'afipajd
ouioa 'jas pqnsaj uoj8uiqsB^ ap oBuauaury ub¿ osaj8uo3 p,,
:Bq
asuauípuoi jBsuodsajioa [a 0681 9P ojajqaj ap saui pp sau^ y
g9 "tísaíuapisajdaaiA sosj^Aip
so^ ap sauopunj sbj opuaiinasip Bjoip uBj^uanaua as sopBSapp
soi anb X SBpBftj bX UB^a o^uaiunpaoojd ap sB|8aj sbj anb opis
Bq oiuaiuoiu p B^sBq osai8uo3 pp paj opBqnsaj oaiun ja,,
anb UBqsaipui 'ajquiapip ap sozuaiuioa b oijbjp jap jbs
-uodsauoa ja sajpuog apsap sqBiAua anb sBiaijou sbj 'a^jBd ns joj
L9 -ep
•uajajuo^ bj jb7(ub8jo jb s^d ns ap sauopuapi sbj ajqos sspBsajdxa
SBpB|3A souaui o sbui sauopBsnaB sbj jijuaiusap BqBjnaojd oua^jou
oaipiuojdip ja jBno ja ua 'Boijqnda^ bj ap ajuapisajg jb sappuapajo sbj

!¿

�72
como fecha de clausura, moción que no prosperó. "Pero -agregaba
Nin- no demorará mucho más; no hay vida en él". ¿Porqué se había
empantanado el Congreso sin dar a luz resoluciones verdaderamente
significativas? Nin contestaba:
"Si los Estados Unidos desean establecer relaciones más estre
chas con los países sudamericanos, deberían estar dispuestos
a hacer algunas concesiones para obtener ventajas que parecen
desear tan ansiosamente. Son ellos, y no nuestros países, los
que ponen obstáculos."
Con posterioridad a este artículo, todo lo que el "River Píate Times"
publica en torno a la Primera Conferencia Panamericana, incluye el
término "fracaso". Así, el 20 de abril de 1890 -bajo el título de "El
fracaso panamericano"- transcribe un artículo del "New York
World" donde podía leerse:
"El Congreso Panamericno ha arribado a una conclusión en el
único tema de importancia que debía considerar. Ha decidido
que será imposible establecer ningún tratado comercial con un
país que construye a su alrededor una verdadera muralla china
como lo es nuestro sistema tarifario /.../ Es imposible com
prender como cualquier hombre sensato podría haber espera
do un resultado diferente" 72
El corresponsal londinense -que desde el principio se había mostrado
muy poco entusiasta frente al evento- escribía a fines de mayo, no
sin cierta satisfacción:
"El Congreso Panamericano ha finalizado por fin, y sus resulta
dos pueden resumirse en una palabra. 'FRACASO'."73
Por último, y seguramente para que sus lectores no albergaran ninguna
duda sobre los verdaderos resultados de la Conferencia, el "River Pía
te Times" citaba en su apoyo al "South American Journal":
"Dudamos que los resultados obtenidos puedan mirarse justa
mente como proporcionados con las grandes esperanzas alenta-

�sopiuf) sopejsg soj ap oiusiuopaajojd
OAisaaxa jb ajj^d ubj8 ua osbobjj a^sa JBoipnfpe asopuaiqap 'op^sBa
•bjj Btqeq ouBauaiuBouijB| opjautoa ja jBjnjdBo ap sopiuf) sopBjsq
so^ ^P ^Ai^Bjuai ^i anb -uoiaaBjsuBS uis ou- opuB|Buas 'osajguo^
(ap joqe[ B( ajqos sboi^ud sb^ uojai^^oaaj sButSpd sns 'a^uaiujotiajsoj
•soptuf) sopeisg ap opBaaaiu (ap BjnuadB bj ^enáruQ eand supua) anb
sap^pipqisod sbj ajqos uppua^B bj oiue^ ttsatuix ^\p,\¿ jaAi^,, (a epuaj
-ajuo3 B( ap uoi^B(B^sui bj b oíAaid opouad [a ua anb JB|Buas e soujbj
soiuapod 'soiuauodsip anb ap (Bua^ui osBosa (a a}UB^sqo ojq
,^somBsuad o|
"N *cPunW OAan{sj (ap (Bpiaiuoo uoiun ap oyans (a JBd a^ua^
-odun a opeluajjap sbiu [Buij un 3sjbuii?buii apand ou, anb aaip
'Buiaj ajsa ap oipn^sa (b opnoipap ojno^jB a^ua^i|d(Uf un ua 'as
-u?uipuo( oui^njBui B^ajoa ufj Bso^xa ops eq ou 'sopiufl sop
-Bjsg so( ap opyauaq OA¡snpxa BJBd ouEauauíBoui^Bj opjaiuoa
(a .JEjnuiBD ap BAijB^uaj Bjsa 'inbire^ ^suajd bj ap opipajaA aui
-lUBun ajuaureaipBjd ja souiB^daoB is X /•/ ajuauqBuiSuo s^p

U

�74

III) EL PERRO DEL HORTELANO.74 bis
En el presente capítulo analizaremos la posición de la prensa in
glesa de Montevideo s en torno a la intervención de los Estados Uni
dos en la política latinoamericana. Comenzaremos por plantear el
problema de la intervención extranjera en América del Sur en gene
ral para analizar luego su posición frente a la intervención de los
Estados Unidos y de los países europeos en particular.
1) La necesidad de la intervención. Su justificación.
El "Montevideo Times" mantuvo durante todo el período estudia
do una clara posición intervencionista, que puede resumirse así: que
intervengan los Estados Unidos o que intervenga Inglaterra, pero
¡que intervenga alguien en América del Sur! Esta posición se basaba
en la convicción del profundo fracaso del experimento republicano
en esta parte del continente americano y en la necesidad de imponer
el orden y el respeto a los compromisos financieros contraídos, en
estas repúblicas sumidas en el caos. Para sustentar su posición mane
jaba una serie de argumentos, a saber:
a) el derecho a intervenir por ofensas financieras. En repetidas oportu
nidades el diario se extrañó de que tanto los Estados Unidos como
los países europeos interviniesen tan prestamente en América del Sur
cuando la vida de sus compatriotas corría peligro y no hiciesen nada
para proteger los cuantiosos intereses aquí invertidos; llegando a pre
guntarse: "¿es que la cabeza rota de un marinero tiene más importan
cia que intereses financieros que representan millones"? 76 A su jui
cio, era absurdo que se recurriera al costoso aparato diplomático y de
guerra de los países europeos únicamente en los casos en que peligraba

la seguridad individual. Así lo expresaba en julio de 1892:
"Es indiscutible la utilidad de los buques de guerra extranjeros
en el mantenimiento del orden en América del Sur y veríamos

�|d snb sajopsj sns b puuojuí g6gi 3p ozjeiu U3 :3ju3jajip uopisod
eun o Anís os ^sm3n XenSoiq,, j3 snb ap siauBisuoa JBÍ3p
• to3dojn3 jouoq
3p oSipOD |3 JEpdS3J BJBd epBJBddJd JBJS3 BU3q3p OJUBJ O| JOd
X U9pBJ3qi¡3p BpOl UOD SEJdpUBUlj X S3JBpjaiUOa S3UOpB|3J
J3U3^UBUI B Bdaing B OpBJjAUI Bq JtiS [Sp BDUSlUy ¿SOpBZBUSUJB
usa 3s opuena sasaj^^uj soss JdSd^ojd BJBd spipsiu Bun^uiu bj
-BLUOJ 3S OU 3nb 3SJ33J3 3q3Q? S3U1JOU3 O^U3U1OUJ 3^S3 U3 UOS
jns pp BDiJ^Ujy U3 sosdojnd sss^j^jui sor\ -sof^iduioa X soqa
-3JJS3 s^m Bip b Bip udApnA 3S 'jn pp BDuauiy sp sb| sBpinp
-Ul 'Opunill pp S3UOIDBU S3^U3J3Jfp SB| 3JJU3 SOJ3I0UBUIJ X S3|B13
-Jdiuoa sozbj scrj puosjdd pBpunSss bj b sbuubjbS sns sp Bjnj
-dnj B| oiuod oiuiii3[ ub^ u9pudAJ3^ui 3p OAijoui un S3 SBpnsp
sns JBSed 3p Bssuiojd ns dp opBjs^ o uppBU Bun sp 3^JBd jod
Bjn^dnj B|'jsa sp opoiu ojjs^nu y •SBJspuBiiy sBsuajo jod uop
-U3AJ3JUI-OU B^ 3p BUfJ^OOp B[ OUB^d 3p SOUJBZBqaSJ
:Buid|qojd pp opuoj [3 jbzi|bub b o33n|
'eisduoqs^p Bpnpuoo ns BJBd oaiju3Dui sp oiajis opsnpB
s3siBd sojS3 snb uoo pBpiundiui B^ -sdiujous sBiuns sp Bpipjsd
bj opeiiAd BJdiqnq ss 'jns pp Baijdiuy sp sssi^d so| sp bj^ioubuij pBpij
-ssuoqsap bj b sopfns 'soqpqns sns dp sdssjs^uí soj sp uopoajojd bj U3
BZ3UUIJ joXblu opBjjsoiu^p uBJdiqnq sosdojnd sssiBd sspdpuud soj is
3ju3iuBjsBisnju3 Bq^pnjBs ouBip [3 3nb Bpipsui 's^sajaju! sns sp upp
-as^ojd bj S3j3ui ouj3iqo3 [B opBjpqos UBiq^q SBjsiuopaB soq • bui
-3} jb oujo^ U3 uoi^isod ns ojuauuiuapp joXbiu uoa osndxs lts3ui;x
ospiA^juoj^,, [3 3nb -pjiqDSjo^ pjoq BqBJjuoou^ ss BzaqBD BXn^
B- SIBd 3S3 3p SOpi^UBJBS S3JIJJB3OJJ3J SO| 3p SBJSlUOpDB SO| X OUl}
oujdiqoS [3 ajjua opBjpsns opiyuo^ pp oqsodojd b anj
;tUB3Bq oj B^ip un3|B sB/in^ pBpi^sduoq ap sbiu
oood un uo^ SBJsfuBjjxs SBpnap sns U3n3^d souBDüdiuBpns
Soj snb jbj9oj BJBd udiquiB) sopB3|dui3 jas uspand ou snb buj
-j^s^i Bun sg a^au!juoa ja us jiaia Buad B| bSjba anb aaBq anb
oj opo^ uaqap sauamb b sojaluBjjxa so| uoa uppBjapisuoa ap
spiu oaod un jauaj b souausniBpns soj b isb opuBijasus 'opnu
-aill B SBUI B3JBJ B)SO U3 BJE3|dlU3 SU| 3S 3llb [3 SOÍO SOU3nq UO3

�76
Cónsul británico en Uruguay, en ausencia del Embajador, había pe
dido explicaciones al Gobierno uruguayo con respecto a algunos
detalles relativos a la compañía inglesa que suministraba agua
corriente a Montevideo; y agregó:
"¿Debemos esperar que por una empresa inglesa sean soltados
los galgos de la guerra? El "Sirius", el "Barracuta" y los res
tantes buques de guerra abrirán fuego sobre esta desgraciada
ciudad. ¿Y entonces? ¿qué pasará? Si las empresas y los especu
ladores ingleses no pueden cuidarse por sí solos es mejor que
no salgan de su país. Todo inglés que vino a este país o invir
tió aquí su dinero, lo hizo con el total conocimiento -o con
la posibilidad de obtener total conocimiento - de las costum
bres del país; y, si no les gustan, tienen la opción de irse /.../80
b) si no pueden participar de la vida política de estas tierras, los
subditos extranjeros tienen derecho a la protección del gobierno
de su país de origen.
El "Montevideo Times" hizo hincapié en la importancia del elemento
extranjero en los países de América del Sur, concretamente en Uru
guay y en la Argentina: una alta proporción de su población activa
era extanjera; la mayor parte de la industria y del comercio estaban
en manos de extranjeros. Si estos residentes extranjeros pudiesen par
ticipar en el gobierno, su defensa quedaría en sus propias manos,
pero, como esto no sucedía era muy razonable que solicitasen a sus
respectivos países la protección de sus vidas e intereses cuando los
veían amenazados. A juicio del diario inglés los abusos de diverso
orden cometidos en perjuicio de los residentes extranjeros en Améri
ca del Sur, planteaban la siguiente alternativa:
"Esta situación no puede continuar eternamente y hay dos ma
neras de acabar con ella: haciendo extensivas las facultades
administrativas a los residentes extranjeros o mediante la in
tervención de alguna potencia mayor, ya sea de Europa o los
Estados Unidos. Como parecen existir muy pocas probabili
dades de lograr lo primero, abogamos enérgicamente la defensa
de la última, porque la consideramos justificada desde todo

�^gBpUB;i3lA e;
ap opituixa jeisa jejadsa apand sojjo e oiuei eqap anb sied un^uiu,,
anbjod 'apans ns e sope;nauiA uei u^isa sa|euopeuuoa sns ap sasajajuí
so; opueno aiuauqeiaadsa 'oiauaps ua uasaiaaueuuad soadojna sasied
so; anb japuapjd uBjpod ou 'saiuaipuadapui sopezqiAia sas^d soj ap
so[ ap osiuio osea opuapeq ueqenu^uoo sasied so^sa (8 '

-edsa o8nX pp uojejaqq as opuena anb sauoiaipuoa semsiui sej
ua une ueuuiA soadojna eu^snpui e¡ ^ [e^dea (a uis anb eX
^seaiuoja jas uaaajed anb seaijijod seqaní saiuaueiujad se| ap
uopdaaxa uoa- uos anb o\ ua soijeuuojsuej^ X aueqjeq e¡
ap sasied so^sa e jeauejje jod opefeqej^ eq anb jope; oaiun
;a uaXn;;;suoa 'sojafuejjxa ueiue|j soueauamepns sasied so;
sauainb esopanbe anb,,-oaipo!jad ;a eqepyas- ,,sa oqaaq ;g,,
•sasn^l so;sa
ejed sesopyauaq a;uauieuins opeqnsaj ueiqeq anb sa|eu;snpui ses
-ajdiua ua sepi^aAUi opis ueiqeq sejjp sesoiiuena 'ejja;e[8u| ap sajop
-nap a;uauiepajip ueja soueauawepns sasied so; sa^na se; jod seuins
sauuoua se; ap seuiapy ezanbu ns X ajues ns sopa ua opemejjap
opuaiqeq 'sasied sojsa uoa esojauaS a;uauieuins opis eiqeq (a;uaiu;ep
-adsa 'ejja;e;3ui edojng uoa opepnapua ajuauíauuoua e jai Anisa ou
anb oueauauíepns sied eiisixa ou anb jejeyas jod opuezuaiuoa 'o(n)
-;iqns ;a ua ejsandxa euoai e; eqeqojjesap ouapqa oaippuad [j
ítuopeqojde ;eioi,, ns uoa ueqeiuoa sepiuaiuoa i;;e sau
-otsajdxa se; anb opueisajiueui 'os^ejedje^ ap &lt;tjauno^ ujajsa^,,
;ap o;naipe un 9ai;qnd saunj, oappaiuo^,, ;a $6^; ap ;;jqe ug
*(tejafuejixa epuep^iA e; ap
opiunxa jeisa jejadsa apand sojio e oiuei eqap anb sjed u^^uní,, (a
j -usauope8qqo sns opuepdsaj
X sepezqiAp sapepqepoiu opueidope e|jeiua aiuauqpej uap
-and e;;a e ueSuodo as anb seoqqndaj seqanby 'aiuauíjuoa ;a
ejed oqaaAOJd osuauíui ap jeqnsaj ejed ejde X eisp ap ojund

U

�78
d)fracaso del experimento republicano.
Este argumento -uno de los más utilizados por el "Montevideo Times"
para defender la intervención extranjera- puede exponerse así: los
países sudamericanos, una vez liberados del dominio de España,
gozaron de absoluta libertad para organizar su sistema político y su
actividad económica. Allí estuvieron los Estados Unidos, vigilantes,
para impedir que nadie fuera a interrumpir el experimento republica
no que iniciaban las jóvenes naciones. No obstante, transcurridos casi
tres cuartos de siglo, ¿qué es lo que se podía apreciar? Que estas re
públicas estaban sumidas en el caos: continuas luchas internas, crisis
económicas, imposibilidad de cumplir con las obligaciones externas,
etc. La vida e intereses de los subditos extranjeros se encontraban
perpetuamente amenazados. En vez de gobiernos republicanos demo
cráticos, existían en la mayor parte de ellos dictaduras militares o
pequeñas minorías no representativas, entronizadas en el poder al que
utilizan en su propio provecho. Ya era hora de convencerse de que el
experimento no había llegado a feliz término. "América del Sur es
reconocida e indiscutiblemente el fracaso del siglo diecinueve", llega
a decir el diario 83. Ya tuvieron su oportunidad y no supieron utili
zarla. Ahora, se hacía perentoria la intervención de un país extranje
ro que pudiese imponer el orden y garantizar el cumplimiento de las
obligaciones externas.
e)se trata de países sin nacionalidad ni tradiciones arraigadas, enor
memente atrasados con respecto al resto de la civilización.
En agosto de 1892 el "Montevideo Times" daba cuenta a sus lectores

de que el gobierno alemán había enviado una nota al gobierno portu
gués protestando por el trato dado a sus subditos acreedores de ese
país, y de que el diario alemán "Vossiche Zeitung" sugería que las
naciones europeas pusieran a Portugal bajo una comisión como ha
bía sucedido con Egipto, Turquía, etc. El "Montevideo Times" se
preguntaba entonces:
"Si la intervención extranjera es sugerida con tanta presteza

�X sopiuf) sopejsg uojBziuoSBjojd anb opqjuoa [B asopu^uya&gt;| sal
-BAps-iuias so^qand oiuoa sopEjBjj jas b asjeuSisaj ou is X uoidbzi|iaid
ap opBjg ns b asiBASja u^iqap 'Bdojng uoa sauopBpj jauaj uBuanb
sasisd sojsa is :wa &lt;4Aijoiu-;p|,, ns saauojua asa ap ejjajB|ui B|
ua eSoq ua Xniu sbjsidbj sBuupop sbj b 'ajuauíBjn^as 'sBuafe ou 'opaad
-souaui ap sBpsgjBa sauoisajdxa uoa^ 'souBauauíBpns sasjBd so[ ap os
-bj^b [a B[Byas ouBip [a anb soj ua saÍBSBd soj uos unB sajaju^ joXbui 3q
S8omaiu
•oui ¡a ua BpiA ns EjBd X opBSBd ja ua onojJBsap p BjBd ojaf
-UBj^xa |BjidBa p uoo sopBpnapua ajuauiBjajua ísbd uB^a anb X
U9|0B|qod bj ap aiJBd joXbui bj aXnjusuoa ojofuEjjxa ouiauíap
p sapna so| ua 'saaqiun^oa SBtiáuuB o sopniuasB a^uauíauuij
soujaiqo^ uis 'spiuijap jbui X a|qBjsaui uub pEpipuoiaBu ap
'sauaAof sopB^a ap bjbj^ as BiauBjjodiui ap aaajBa sojafuBjjxa
ap uopjodojd bj sapna so[ ua X odiuaij oqanuí aa^q sBpiaa[qB)
-sa sajquinjsoa X sa^qBjsa soiuaiqoS uoa 'Bpiuijap uaiq X Bps3
•jbjjb pBpipuopBu Bun uauaii anb sasiBd ap inbs bjbjj as ojq,,
¡Buiaj a^sa ajqos upiuido ns jBsajdxa b b^ajoa ajuainSis oyB [y
• usasajajui sns jBAiasajd b a;uaipua^ oiquisa jamb
•pna b BpiuaAuaiq Bsojnpa opsisBuiap Bun ubijbp anb X u^iaBjj
•siuiuipB bj ua zoa BunSuiu uauai^ ou anb sojafuBjjxa sa;uapis
-aj jod BuoXeui ns ua Bpmyjsuoa B^sa u9pBiqod B^sa X uapjo
opunSas ap sadojna pspnia Bun ap B^ anb jouaui sa p^oj upp
-8{qod ns sauopBjauaS sajj ap souaui a^Bjnp ajuaipuadapui
opis Bq XBn8njfi 'sajuByqBq ap sauoipui 6 o 8 soun ap uppBjq
-od Bun uoa X Bdojng ap bj^o jainbpna ouioa Bn^i^B ub^ uop
-bu Bun jEuiiuip ajuaujBoipBjd Búas soadojna sops^sa soi\o
oÍBq U9isiuioa ua ojjauo^ 'Badojna Bujapoui Bijojsiq bj ua
ajuBoyiuSisuf pdBd un opBSnf Bq ou X s^idojd sajquin^soa X
Bjn^jaqj 'a^^nSuai 'pa^ bijiujbj ns auai) tBUBi^sua Bja B| ap
sozuaiuioa apsap a^uaipuadapu; U9p^u Bun opis Bq ^
:sasiBd sop so^ ap u9pBnqs bj jEJBdiuoa ap BiSjns anb Bjun^ajd

B opadsaj uoa opas aqap ou anb jod? |B^n)Jo(| n opadsaj uoa

6¿

�80
Chile en 1892, al que ya Memos aludido, señalaba que la insatisfacción
de los norteamericanos con los procedimientos judiciales chilenos (los
Estados Unidos solicitaron que los agresores de los marinos norteame
ricanos fueran juzgados por tribunales norteamericanos) era muy jus
tificada y podía hacerse extensiva a todo europeo que hubiera tenido
contacto con la justicia sudamericana, agregando:
"Este método español de realizar el proceso en forma secreta
es completamente anticuado y las repúblicas sudamericanas de
berían cambiarlo si desean elevarse a) nivel de las costumbres
europeas" 88
En setiembre de 1893, ante la información de que los buques de la
marina brasileña sublevados contra el gobierno bombardearían la ciu
dad de Río de Janeiro, el "Montevideo Times" expresó:
"Que los brasileños luchen y se bombardeen entre ellos no nos
despierta grandes objeciones, no más que las que tendríamos
frente a las luchas entre las semicivilizadas tribus de África y
Asia, a las cuales apenas se han mostrado superiores en su
conducta política durante su existencia republicana" 8?
Para mayor abundamiento citemos otros ejemplos de similares mani
festaciones despectivas: en enero de 1896, durante el conflicto fronte
rizo entre Venezuela y Gran Bretaña, el "Montevideo Times" daba
cuenta a sus lectores de una manifestación antibritánica que había
tenido lugar en Caracas y en la cual un retrato de Lord Salisbury ha
bía sido condenado a muerte y colgado en la plaza pública. El dia
rio señalaba que
"esto es simplemente una ridicula chiquillada, pero es sufi
ciente para mostrar el pernicioso efecto de la doctrina Monroe en estos malcriados y semi-civilizados países menores de
hispanoamérica". 88
En octubre de 1893, señalaba la necesidad de que las potencias ex
tranjeras iniciaran "un nuevo camino" en lo que tenía que ver con su
intervención en América del Sur, señalando:

�-aureapou soj anb epouooaj uaiq is :9flq3 B opBiuiB oioiyuoo un uod
9ZBUduiB siBd 9^S9 opireno 'ojdiuaía jod ísoprufj sopBjsg soi B opireX
-odB ao^q oí Biu^j [3 bjbíj anb sapBpiun^odo sBJdiuud sb] ug bijoj
-OIpBJJUOO 'OpOUl 0W9ID U9 '9O| UOI^ISOd nS ¿SOUB3U9UlBpnS SOJUnSB
SOI U9 SOpiUfJ SOpBJSg S0| 9p —JB^ 9p BZBU9UJB BJ 9p O- UOpU9AJ9)UI
e\ gp opiouoo oqoaq [9 9jub ,ts9unx o9piA9juoj^,, ¡9 puido ^n^)?
*oqo9J9p joábui ^ uBiu^j sguginb soodojn^ sgsi^d so| ubj9
9p soj U09 '9ju9iujBju9iuBpunj 'X) Bdojng 9p soj uoo
U9 SOpIUQ SOpBJSg S0\ 9p S9S9J9}UI SOI UBqBJBdlUO^
as is 'gjUBjsqo ou ísopiuQ sopBjsg soj UBjgpiq oí 3nb sg 0D1891 sbiu
o| 'pBpiiuixojd ns BpBQ ¿jiu3aj3JU{ ^q^p u^mb? 'oj9^ ^ns pp bou
U9 BJ3ÍUBJJX3 BI0U9^od BUn 9p U9f3U3AJ3^Ul B| 9p -uS9Uí|X O9p
OlOinf B- pBpiS909U BJ 'S90UOJU9 'OJB|0 OpBp9nb ^||
pp eoi^uiy U9 sopiUQ sopc^sg so| ap U9pu9AJ9}ui eg (z
*OpB^d33B Ol|09J9p Un S9 SOpBA9|9 SBU1 S9S9J9)U] SO|
BJBd UOI0U9AJ3JUI B[ S9pnO SOJ UOO 'S0pBZI|tAp-IUI9S
S9sifid :uos 9nb Bj^s^nuí ojugiuiBuodiuoo ns 9nb o| uoo op
•jgnoB 9p b^bj) S3| 9S is gsjsfanb ugqgp ou 'soiqiu^o so^ss
uajginb ou ougpond ou so^o is ojsj /•••/ S9ibi ouioo
-UJOO U^qgp 'SBpBZCJUp 3JU9U1JB}OJ S3UO10BU SB| B Bpiqgp EI3U3J
-9J3p BJ UOO SOpBJBJ} J9S UB9S9p SOUB0U9UlBpnS S9SJBd SO| JS
'BJBJO S9 U9J0njOS BJ 'S90UOJU9 '9ÍU31UBU9J3 /'"/ '9^U9J9Jip S9 0}
-UnSB J9 'JBI0U9S9 OJ JBZIJBUB B SOIUBA OpUBnO 0J9d 'JOU9JX9 Bd
-BO BUIJ BUn 'U9PBZIJIAJ0 BJ 9p S9JOIJ9^X9 SOU9lS SOUnSjB U99SO^
•BAIJB93U B^S9ndS9J BUn JBp 9nb J9U9J SOUI9UI9X ¿S9UOISU9J
-gjd sBidojd sns opBoyysnf X oju^iuibjbj; 9js9 b opipuodsgjj
-oo UBq sosiBd so^sa? :S9 saouojua 'asjBjnuuoj b B^unSgjd Eg
•sopiUfj sopB^sg soj X jBjuappoo Bdoing 9p sosiBd soj uoo SBp
-BZIJIAIO 3JU3UI|BJOJ SOUOpBU 9nb J9AJU OUISIIU J9 U9 SOpBOOJOO
OpB)S9 UBq 'S3UOISU3J3jd SEldOJd SnS B BJS3IldS3J U9 3JJBd U3 X
BI0U9pU90S9pUO0 jod 9JJBd U9 '30JU0^ BUUpop BJ B Opiqdp 9}
-JBd U9 'BJOqB BJSB^ U9I0BZIJIAI0 B| 9p SBIJOSgjBO SBJ U3 JIUinSB
uaqsp ^nb U9pisod bj 9p U9ioo9j3 bj ^sobij ja souE0jJ3iuBpns
soidojd soj 9p soubiu sbj ua Bp^nb ^juaureoyoBJd anb U9jodo
Biin b 'ajdiuis Xniu BAijBiuaqB Bun b aonpaj as ajsg JBuopnjos
ap jp.yip ubj jas Buaqap ou Biuajqojd ja 'opoj ap sad

18

�82
ricanos quizás se habían extralimitado en sus exigencias, de todos mo
dos encontraba justificada la intervención y saludable la lección que
Chile estaba recibiendo.
Al final del período estudiado, al informar a sus lectores del esta
llido de la guerra hispano-norteamericana de 189889 b&lt;8 que conmovió
hondamente a América Latina, el "Montevideo Times" mantuvo
una actitud equidistante, sin inclinarse hacia ningún bando 92. Algu
nos días después apareció un extenso editorial sobre el conflicto -el
único artículo de fondo que publicara a propósito del mismo donde,
después de afirmar que comprendía la simpatía hacia España expre
sada por la prensa local, pasaba a rebatir los argumentos por ella
expuestos: los países, como los individuos, -decía- no gozan de
independencia absoluta; si una de las repúblicas sudamericanas es
tuviera por caer en desorden crónico, poniendo en peligro las vidas
y los intereses de los extranjeros, no hay ninguna duda de que habría
una intervención por parte de un país europeo o de los Estados Uni
dos y esta intervención sería muy justificada. El "Montevideo Times"
terminaba señalando que
"... aunque pueda cuestionarse la prudencia y corrección de la
forma en que los Estados Unidos han intervenido, su interven
ción no es el ultraje y el insulto que se ha pretendido señalar,
ni es injustificable desde el punto de vista del derecho interna
cional tal como es aceptado actualmente /.../"93.
Esto era lo que opinaba el diario inglés sobre el episodio que mostró
al mundo en forma inequívoca la voluntad claramente expansionista de los Estados Unidos y su transformación en arbitro de la vida po
lítica de los países del Caribe. No deja de sorprendernos, entonces, su
ataque a la política de los Estados Unidos a propósito de la revolución
brasileña de 1893 contra Peixoto, un episodio decididamente menor
dentro del acontecer político latinoamericano. Quizás la proximidad
de los sucesos brasileños fue lo que determinó esta toma de posición.
El "Montevideo Times" había tomado partido por los revoluciona
rios y demostró su profundo malestar a medida que llegaban los tele
gramas -no muy dignos de crédito, reconocía- afumando que los
Estados Unidos apoyaban a Peixoto. Para el diario, los Estados Uni-

�Kntu jRsaxdxa B)SRq 'B9i)U9 sbui zba BpR9 pnqpR Run 8 9%
Bd l8OpiUf) S0pR)Sg p U9pU9AJd^U| B| B oXodB |9(J
9ft -By9(ISBjq UOI9n(OA9J B| U9 Upi9U9AJ91Ut
^8 OtUi^n JOd X PUR^^BJ SRJSI SB( 9p BUIJU9ÜJB BIUOJOO B| B 9nbRJB
|9 ''0)9 'O9IX?^^ OA9n|^ &lt;RTUJOJt]R3 9p 09lX?^ B 01(991) ofodsap (9
'09TX^^ BJ)UO0 RiJ9n8 BJ 'SRX9X 9p U9^X9UR RJ I(|B JB|By9S 9p BqBpiA(O
OU 9SU9J9RUOq OlJRip (9p J0P9f (3 'RUl^T] BOU^Uiy U9 SOpiUf^ SOpBJ
-Sg 9P B(S(U0I$URdX9 R9I)^(0d B( BqB|9infU9 98 9pU0p |tpjRpUB(^ 89Jiy
souan^,, |9 Jod RpRoqqnd rvib^ Run ofnpojd^j s^nds^p seip soooj
\¿ I'" I '
•n|0A9i B| 9^uRjnp pn^pR ns U9 9Sjbzuo1U9ab 9nb op oqonui
^8 X 9SJB|n)Bj8uo9 ^nb 9p BpRU 9U9() ou sopiupi
OP|(JUOD (9 9(UBJnp BUR9U91UR9(JOU
R| 9jqos opinf 9(U9inSis |9 91)11x19 'jou9)sod ojn^UJB un ug

^^6OUIS!)OdS9p |9p BSU9J9p U9 'S9 0JS9 '(ISBj^ U9
-U9l9Rq O|JR)S9 URU999JBd 9nb OpOUl (9p OU O)J919 JOd
*Ol(99J9p 9)S9 UBJ919J9Í9 SOpiUf) SOpR)Sg SO| 9nb 9p BJR|U9UIB(
98 9ipeu 'uapxos^p pp 9)U9iu[e)U9uiRpun| u9aia ^nb sourdij
-9iuRpns so9^)i[od 9p o|noxj9 opejitufi un 9p 'sBzinb (u9pd99X9
y oqo9J9p joXbui ub3u9) sopiun sope)sg so( sBzmb 'or&gt;j)i|od
R)sia 9p o)und (9 apsap 'ox^j *SB)unf S9UOI9RU sr| sRpo) 9p so|
b U9(RAtnb9 9)U9ui9(qBqoxd s9S9J9)u; soXn^ keyR)9xg ubjq anb
souB^uauíBpns so)unsB soj ua jiu9aj9)ui b oqnaxap joXbui 9U9i)
SIBd Un^^llIU 'OJ919UBUIJ X JB19J9U1O9 BJSIA 9p O)Und |9 9psí&gt;((,,
:uoi9Rnui)uo9 e BqBfeuas uBXRasap anb ouxaiqo^ ap
uaunSax (9 asxep r sasied soisa ap oqoajap pp sopiun sopEjs^ so| ap
9)jRd xod O)uaiuji9ouo9sap p eqBoyiuSis sand 9abj3 a)uaiuRtuns oip
-aq un ap -tlsauni oapiAa)uo^,, pp oua)U9 b- eqB)Bj) as 4o)oxiaj
b sopiun sopBjsg so[ ap oXods (a Bqeiuxijuo9 as X ojjaia exa ojsa ¡
•soprun sopejsg so| ap oXode p opoiu a)sa ap jbubS X oiusiuBaqqndaj
ppsaxosuajap soj ouiod jaoajedB exed psBjg ua RjnbjRuotu B| jB)UB(d
-un UBqR^snq soijBuoi^njOAax so| anb ap xoiunx p opipunjip URjqeq
o)oxiaj ap souBpijjBd sog 'ouR3ua un ap sbuiipia opuais uRqejsa sop

�84
te los temores que la política exterior de los Estados Unidos le ins
piraba. En febrero de 1895 dedicó un editorial a analizar dos grandes
peligros que amenazaban a la civilización, ambos igualmente enemi
gos de la libertad individual y del progreso colectivo: uno de ellos
lo constituía la monarquía alemana, que quería restringir la libertad
de opinión, etc., y el otro peligro provenía de los Estados Unidos:
"... a cierto sector de norteamericanos parece habérseles pues
to en la cabeza, y no por razones totalmente desinteresadas,
que tienen la misión de republicanizar el mundo o, por lo me
nos, aquellas partes a las que puedan tener acceso y por consi
guiente asumen la tarea de intervenir directa o indirectamente
en las luchas políticas de otros pueblos y tratar como crimina
les /.../ a aquellos que puedan tener opiniones monárquicas"9?
Cuestionan luego el derecho de los Estados Unidos de intervenir en
esta parte de América: en enero de 1896 reprodujo un artículo dedica*
do a la Doctrina Monroe y que había sido publicado por el "Buenos
Aires Herald", donde se señalaba que era fácil comprender el interés
material y directo que tenía Estados Unidos en las Indias Occidenta
les, en México y en los países centroamericanos y nadie podía espe
rar que Estados Unidos permitiera intervención europea en estas re

giones; pero ¿qué tenían que ver los Estados Unidos con América del
Sur? Norteamérica tenía un interés solamente sentimental en esta par

te del continente. En América del Sur no existía un solo país cuya
moda, comercio, vida social^ religión, leyes, idioma o costumbres es
tuvieran inspiradas en los Estados Unidos. En todos estos aspectos,
el modelo había sido Europa y, fundamentalmente, Francia:

"Hispanoamérica no asimila lo sajón; en efecto, no gusta de los
Estados Unidos más que de Inglaterra. El estado de la opinión
pública en América del Sur hacia los Estados Unidos es de sos
pecha, desconfianza, celos y antipatía, a pesar de todas las efu
siones y tornerías oe los discursos diplomáticos y de clausura
de los banquetes. El Congreso Panamericano debía haber ense
ñado esta lección a los Estados Unidos".

�roitís3|Bpipnfj3d ubi
sopBjjnssj opiusj Bq snb BDijqod 'sssiBd S3[B) Bioeq bpubjsioj
BAISSSXS 3p BSljqod BUR 3p OJUSlUIBJJBdB 3|qBpn[BS Uli OUIO3
UdiqillB) OUIS 'JOSUSJO SIBd SSS BJBd UOpSSJ BppSJSUl lldiq BUn
Ouioo o^os ou 'BnSBjssijq sp Bsgqnds^ bj uos opusiuinsB bjss
BJJ3JB|8uj 3nb plUjpB SlUJIJ B| JBJSpiSUOS 113 SOUJB||3BA O|q,,
UO3
BJid)B(3u} jod BpB^dopB pnqpB B| 3juB BqBjSd|B 3s s^ndssp soyfi
\kS3iB8nj sojjo us X BM^ud^^iy BDqqnd^y b|
U3 soqpqns sns 3p s^s^j^juí so| J^S^jojd BJBd jspod ns J3DJ3Í3 b
opippsp UBq 3S soddoind sss^sd sojjo soun8|B X Byfij^jg ubjj
3nt&gt; 3p SOUIBJBJ3JU3 SOU IS OpBjgB OJ3pBpj3A SOIUBIJIJU3S —^
:SOUlJUd^jB SOpiJUBJBS S3J1JJB3OJJ3J
so( spsBjsiuopnB soj sp uopBnjis B| 3p ojisodojd b 'ossjdxs (,$\ 3p
ojdjqdj ug bub3U3uibouijb| pBpqBdj B| sp ojjiqjB oiuod jsnj3B BjBd
OpBfBydS SIBd (3 BJJ3JB|SU| BJ3 S333A SBj 3p dJJBd JOXBIU B| U3 'ooj JB|
•n^ijJBd ud siBd un3uiu sp bj BqBjpqos ou 'Bddojns uppudAJdjuí Bipsd
O^JBip J3 OpUBI^D 'SOSBD SOUílSjB U3 U3iq IS 3nb JBJBU3S 3nb XbJ-|
S3UUOU3 SBUlllS 3p Bpipjdd
B| OpOUl 3JS3 3p 3SOpUBJIA3 'pBpiUndlUI dp UBqBZoS OU 3nb JOqBS |B SB3
-qqndsj SBysnbsd sbjs^ dp pnjijos B| opis BJdiqnq bjjo tuspjo j^iuud
3p soddojns sssi^d so^ dp oun sp k(BiopBJ3poiu,, BpnXB B| uos op^i
-UODUBJ3iqnqS3SlBd SOJS3'3JU3ipU3d3pUI BpIA ns dp S3JOq[B SO| 3pS3p
(S Bjuijsip Xniu opis BJdiqnq bub3U3uibouijb¡ pspqBdj bj snb Bipusjus
((S3unx O3piA3juo{^,, (g 'OSB3BJJ opunjoj un opsj|ns3J B^qsq Bdojng
JOd BpBAJdSqO SOUB3U3UJBpnS SOJUnSB SO| U3 UOpUdAJSJUl OU 3p B3IJ
-iiod 2\ 'upiuido ns ug jns pp B3ü3uiv U3 jiusajsjui BJBd oysjjou
siBd p dnb soq33J3p sbui 'jsa sp opoui ns b 'ubiu^j anb soddojns
sssiBd so[ BidBq sofo soj 3A|3nA ouBip |3 jBinjBu S3 oiiios 'ojáipd un
Binjijsuos sopiuf) sopBjsg soj sp djjBd jod bsjbj bjss sp uppunsB
B| 3nb OpBp X 'BUBS333U BJ3 BJ3ÍUBJJX3 UOpU3AJ3JU{ B| 3|lb OJSSIlj
*jn^ pp B3U3U1V us sosdojn^ sssied so| sp uopusAjsjuí Bg (
5,8

�86
Pero el diario inglés llegaba más lejos aún, manifestando su deseo de
que estos países se convirtieran en colonias británicas. A fines de 1895,
a propósito del conflicto fronterizo entre Venezuela y Gran Bretaña,
expresó:
"Aún suponiendo que Inglaterra llegara al extremo enteramen
te improbable de conquistar Venezuela y convertirla en una
colonia británica; decididamente, ;no saldría ganando la civi
lización?". 103
No obstante, para que la intervención de los países europeos pudie
ra hacerse efectiva, debía removerse un obstáculo fundamental: la
Doctrina Monroe o, mejor dicho, lo que el "Montevideo Times" llama
"la interpretación 'jingoísta' de la Doctrina Monroe".
4) La Doctrina Monroe. Su papel en la historia de América del Sur.
En diversas oportunidades el "Montevideo Times" se ocupó de la
Doctrina Monroe 10,4 realizando en todas ellas un idéntico análisis:
la doctrina fue enunciada por el Presidente Monroe en 1823, en un
momento en el cual los países sudamericanos se encontraban luchando
por liberarse del yugo español. Es natural que esta lucha inspirara sim
patía a los Estados Unidos y que éstos quisieran proteger a los nacien
tes estados de cualquier intento por parte de los países europeos de
volverlos a una situación de sometimiento. Pero el panorama había
variado fundamentalmente desde ese entonces. Durante casi tres cuar
tos de siglo las repúblicas sudamericanas habían gozado de una absolu
ta independencia, como quizás no había disfrutado ningún país en el
mundo. Pero las esperanzas puestas en ellas se habían visto defrauda
das. Lejos de ser dignas representantes del republicanismo, había cam
peado en ellas el despotismo militar y la burla hacia las instituciones
democráticas. Invitaron a Europa a enviar subditos y capitales, ofre
ciéndoles garantías que luego habían burlado cínicamente. Era muy
poco probable que el Presidente Monroe estuviera de acuerdo con se
guir protegiendo semejantes desmanes. No obstante ello, en los últi
mos años la doctrina Monroe

�k,saunx
p 'Biuajqoíd (a ua JBJijqjB r oqaajap ns opRUJBjaojd BiqRq sopiufl
sopBirg soj ap oujaiqoS [9 anb ap B^uano icp p? 'opRuopuaui bX 'bjjbj
-ajfl UBJ9 X Bpnzau9A anua ozuaiuojj opjijuoa {p o^spdojd v
901 \tP*wnm aiuautjuoa,, un ap aqaojdaj p
ano souaiu b 'uaqap otuoa ua^oduioa as sou
snb jb(i8(a ap pRpijiqpsuodsaj /•••/1\
Jipnp ^pand ou (B9dojn9 U9pu9AJ9)u; B{ 9p jn pp e^ipuiv b
ja^vtojd ap b9íb; b\ aiunsB Bou^uiea^oiq ;s a^uasajd p ua ^ajis
ou X opesBd p ua \\}\) opis eq ou anb o;sond 'cpesuaj o eppuop
•ueqe Bas aojuo^ euupop b| anb /"'/ ap bíoij b[ opu^o^ b^m

:uBjap;q o¡ sojio anb jBfap o jjuaAjatui uajqap
iop|UQ sop^sg so^ 'a^duiais jRjnp Bjpod ou U9pBiu;s Bjsa oja^
&lt;4ouBpuoq pp
ojjad,,9p uyisajdxa bj 'a^uauíBDijpj^ Xntu 'Bzqijn ..sauiix oapiAoiuo^,,
p pn^ps ns iiuyap ej^^ uRjaioiq o( anb sojio e uoiaijuiuad iu uapjos
-ap [9 uoa JBqeae BjBd uojaiuiAja^ui iu :o^sa opo^ ua pd^d a|q^uauiB|
un opn8nf UB^q^q soptuf) sopBjs^ soj anb BqBsuad s^i^ui ounip ig
soiiuoua
sopinbad ope^ua Bjaiqnq anb o[ 'soadojna saspd so| ap uqiauaAjaiuj
b^ qipidun anbjod (3 ÍSBZjanj sBidojd sns b sBpBjqij opBpanb ui^atq
-nq is oqaaq usjaiqnq ou ajuauíBjnSas anb bsoo 'sopiBjjuoa sosiuiojd
-uioasoj jBipndaj b X sajopaajaB sns ap asjsjjnq b uoaaiAajjB as 'sopiufi
sopBjsg soj ap oXodB ja uoa JBjuoa uBipod anb opuaiqns 'sBUKauaui
-Bpns sBaijqndaj sbj anb bX 'uapjosap ja ^juajB anbjod (j .sauozBj sop
jod ajuauíjBjuauíBpunj 'jojj9 jbjb^ un '&lt;4saiuix oapuaiuo^,, ja Bjed
'opis Biq^q aojuoj^ Butjpop bj ap MB;sio8uif,, uopBpjdiajuj Bjsg
soi8ns aP sasa-19^! SOP
X sBpiA sbj ap u^iaaajojd bj BJBd unB 'jns jap Bauauíy
ap sasiBd soj ua buijoj jambpna ap jiuaAjajuí ap soadojna
sasiBd soj BJBd ojuauiípaduii ojapBpjdA un Jin^jsuoa b sauoi3aj
SBqanuí ua opue^ajj 'jojiib oidojd ns b BUBjquiosB ajuaiuajqnq
-ojd anb jbj buijoj Bun ua BpBijduiB X bpbuuojsubjj opis sq •••„

�88
^Dudamos de que ningún derecho semejante pueda er admiti
do, en todo caso hasta tanto los Estados Unidos hayan defini
do con mayor claridad su intenciones futuras. Donde existen
derechos, hay responsabilidades y hasta ahora, como hemos di
cho, los Estados Unidos no han aceptado responsabilidad algu
na con respecto a los países sudamericanos. Por cierto que no
pueden proclamar derechos basándose en intereses materiales
superiores. No obstante, si los Estados Unidos reclaman ahora
sus derechos con la intención de asumir al mismo tiempo las
correspondientes responsabilidades, no creemos que pueda ha
cerse ninguna objeción. /.../ Pero si los Estados Unidos persis
ten en la exageración de la "Doctrina Monroe", a la que ya nos
hemos referido, o sea, si los Estados Unidos se plantan entre
Europa y América del Sur, sin aceptar ninguna responsabilidad
por el buen comportamiento de la última, la situación será
mucho más grave y ellos (los Estados Unidos) tendrán que preEararse para luchar no solo contra Inglaterra, sino contra todos
&gt;s principales países europeos cuyo interés en el asunto es co. r,,. 10*7
mun
' '

�9^ ;::^^d B 'OAI^Bpj OUIOO [B9J JO(BA H8 Ud OJUBJ OpUUUlUSip UB(|
S8U^9U9U1B9VIOU S3UO!DBlJodX3 SB{ nb UBJJSanUI SBJJp BJ
:oump [B jpap Bpsq d| sourauBnft sojsa ap U9P
Bg 'BjJd)8i3ui ap se? ap ojxas un ajuauiBpBiuixojdB opuaX
•njijsuoo (Bi3UB)joduii U9 je3n[ oabpo un uBqsdn^o sopiuf) sopejsg
io( ^psap 8duopB)Joduii srj (o^uap jod g un b isbo
gggl ud oj^d 'o^uap jod (,z un X ojuap jod ^^ un 3J)ii9
BjqBq 98 89JO|J9)UB SOIJB OOUID SO( U9) OJU9UI9J0U| 9JUB^JOdlU} Un
oye 9^9 opBiisoiu opu9iqBi| 'ojsond j^mud {9 soyB souba BpBi| 9psap
BqBAJ^suoD bjj9)B(3ui 9nb BqBpy^s 'sauopBjjoduii sbj b op9ds9j uo^
'8JI9)B[^U] UOO X SOpiUfl SOpBJSg SOJ UOO OtqiUB0J9JUl p 9JU9J9J9J O|
U9 UBp9J9iu 9| SOUB^U9UJO0 ^nb souiB9y\ -oX8n2njn JotJ9^x9 opjatu
•09 pp SBJJP 8B| 9^U9UIB9ip9(J9d BqBZ|(BUB ((89UI)X O9p;A9)UO|^M |3
^opiuf) sope^g so[ 9p epu^pdiuoo
bi 9p J9ui9j anb oqonuí biu9) ou bjj9P{Su{ 'soui9A ouio3 '(¿881) 1
•U9p jod 60'^^ un B (¿681) o)U9i9 iod 66'S u^ ^J)U9 uojBp^sp exi9)
•B[8U1 BI9Bl| S9UO!9BJJ0dX9 SBg (t768l) 01U9W Jod 0¿' un ^ (¿68 0
0^U9I9 JOd 8't&gt;¿ Un 9J;U9 UOJBJPSO S^d 9}S9 9pS9p S9UOpB^.l0dlUI SB(
BJJ9)B[8U| B S9;U9IpUOdS9JiO9 SB| UOD SBJ^p SBJS9 SOlU9JBdlllO3

'(9881) ou'^ Jod zp* n un b (8681) oju^o jod ^
un 3íju9 uojB[pso sopiun sopBjsg so[ Bpeq s^uoioBjjodxa SBg '(688 0
o^uaiD jod 9^'6 un X (1681) &lt;nuap jod 68^ un 9jjua uojbipso sop
-lu^ sopBjsg 9psgp sauopBjJodun sb| '0061 B^SBM 9881 ^ps^p uajjoo
9nb st-uB $i sojsa ua anb isb soui9y^ XBnSnj^ pp jo;j9)X9 opjaiuoo
p uasopiuf) sopejsg ap uoioisod B| j^pajdB soiu^pod 'o^qBJj 9^sa 9p
33íClN3dV P ua ppinpui soiu^q 9nb so9psipB)S9 sojpBno so| 9p ejjns
-UO3 B| 9p s9abj^ y sasiBd soquie 9j}U9 oiquieojaiui pp u9iun|OA (b

Q pp jou9|X9 opjauio^ p ua sopiun sop^jsg ap uoiaiso^ (|
^01

0QV33W 13Q V1SIÍ1ÓNOD VI V SOdlNfl SOOV1S3 (AI

68

�90
todos los esfuerzos que se han realizado para fomentar el co
mercio, las comisiones que se han nombrado y la cantidad de
tinta y de palabras que se han gastado". '08
En el año 1889, sin embargo, se registró la cifra más alta de las impor
taciones desde los Estados Unidos durante el período estudiado. El
"Montevideo Times" comparó las cifras de 1889 con las de 1888 y se

ñaló:
"Con respecto a la importación, el único aumento notable ha
sido el de la importación de los Estados Unidos. Esta se elevó
de $1.584.908 en 1888 a $ 3.411.601 en 1889, o sea a una
suma considerablemente mayor al doble. En 1888 los Estados
Unidos ocupaban el octavo lugar en la lista de países de impor
tación, en 1889 ocupaban el cuarto lugar. /.../ Es verdad que a
esto debe contraponerse una disminución en la recepción de
importaciones, pero aún así hay amplio margen que prueba
que la determinación de los industriales norteamericanos de
abrir el mercado del Río de la Plata para sus productos no es
vano alarde, sino que ha sido llevado a la práctica en gran medida." 109
Pero este crecimiento del comercio de importación con los Estados

Unidos era pasajero. En 1893 el diario unali/uba las cifras correspon
dientes a los años 1890 y 1891, señalando que, proporcionalmente,

era Estados Unidos el que había perdido más terreno. En 1889 había
ocupado el cuarto lugar como país de importación, pero en 1891 ha
bía bajado al octavo. Agregaba:
"no estamos en condiciones de asignar ninguna razón para esta
disminución".110
Después de haber experimentado un repunte en el año 1892, al año
siguiente Estados Unidos había bajado a un séptimo lugar entre los
países de importación, señalando el "Montevideo Times" que le era
difícil decir en base a qué se había hablado tanto últimamente de
ampliar las relaciones comerciales con los Estados Unidos. En efecto,
hasta ese momento ni las importaciones desde los Estados Unidos ni

�t j j 'tiO\009d\l J9 9)U91UJB)O) JBUOpUBqB O SBJOp
•|)9dlUOD SBJ9fuBJ)X9 SB9UIJ SB[ 9p SBJ 9nb SB)JB SBU1 9)JOdsUBJ)
dp sbjub) JBÍy b sopRf|qo U9A 9S S9nbnq 9p souBpidojd soj)
^nu 9nb 9puBj3 ub) S9 sopmfi sopBjsg soj 9p Bjgpueq b| uod
SdJOdBA JBS9ABU A J9U9)UBUI BJBd O)SO3 [9 U9 BJDU9J9JJP r|,,
:BqBjBU9s sijin3 souj9iqoSsoa
-flD9ds9J sns jod sopBipisqns 9)u9Uibsoj9U93 sojj^ sopo^ 'Byedsg A Bp
-UB|0^^ 'BtJBJI 'BIUBLU9|V 'BIDUBiJ 'BJJ9)B[3lIJ 9p S9tlbnq SOJ 9p BI9U9)9d
-U1O9 B| B 9)U9JJ J99Bq UBJ9iq9p y^10\ BA9n{sJ UO9 SOUBDU9LUBOU;)B[ SO)
•Jdnd so| uBiun 9nb s9JodBA 9p sb9uj| sbsb9S9 sbj A S9jbaij sns jod sopsj
-OJ)UO3 UBJ9nj 9)JOdsUBJ) 9p SO|p9UI SOJ SBJ)U9JIU JBUO!pU9UI B9IJ9UIV
A JBJ)U93 B9IJ9U1Y UO9 OI3J9U1O3 nS iB||dLUE JB)U9)UT 9|qiSodlUl BqB)
-|ns9J 9| sopmfj sopB)sg b .S9JB|n39J A sopídsj uppBDiuruuoD A 9)jod
-SUBJ) 9p SOip9lU 9p B)JBj BJ BJ9 |B)U9lUBpunj OjnOB)SqO (9 'U9JSJIUO3
BJ 9p Opinf B 'OJ9^ 9)9 'SBpip9UI A SBS9d 9p UI11UO9 BIU9)SIS Un 9p
BI9U9SnB BJ JOd OpUBSBd 'OUBDUBq BIU9)SJS J9p S9pBpl[pBj 9p B)|Bj BJ 6
'OJ3J9UJO9 9)S9 9p S9pBpiJBljn99d SBJ J9pU9jduiO9 U9 SOUB9IJ9UIB9)JOU
S9)UBlDi9UJOD A S9JBIJ)SnpU! SOJ 9p OSB9BJJ |9 9f)S9p UBqt 9nt&gt; A 'UOlS9J
B)S9 UO9 SOpiUfJ SOpB)Sg 9p OI3J9UIO3 J9 JB)U9JJU9 Biq9p 9nb SOJ11DB)
-sqo S9jedpuud soj UBqBjBy9s 9S '^881 U9 Buyeg Bou^wy 9p S9sied
SOIJBA O)fSIA 9nb 9SU9piUnOpB)S9 (BPJ9U1O3 UOJSIJ^ B| JOd OpBJOqBJ9
dlUJOjUJ J9 U9 ^(i JBJ9UinU 'JJ dB^) OÍBqBJ) 9)S9 9p 9^6^ BJ9U1UJ
bj U9 J9A 9p pBpiun)Jodo souiiAtu ouio^ osbj)9j |9p sesns^ sb| (q
S9)UB9IJJUS|SU| 9)U9UIBAJ)BJBdlUO9 O)U9U1OUJ (9 B)
-SBIJ OpiS Ueq SIBd 9)S9 UOD SgUOIDDBSUBJ) SBAnD 9)U9I|D Un B S9J
-BIDU9J9j9Jd SOl39|IA!Jd 9JOpUBp 'SBIJ9PBDJ9U1 SBJ)S9nU B SOpBO
•J9ui sns opuBjjgD o opj9iuoo 9S9 opugAnuiiusjp sBzinb A 'op
-J9U1OD 9)UB)JOdU!l 9 Opi|OS Un 9)SIX9 S9U9inb UOD S9SlEd SOJ)O
B J9pU9jO B 9SJB3S9IJJB B)BSU9S BDI)l[Od BUn BIJ9S OU 9nb SOlll
-99JD odlU9l) OUISUU JB OJ9J SOpi)U9S SOquiB U9 OIDJ9U1OD J9p
uoisuedxg ubjS Bun opBjSe uod souibijda *oijbj)uod j^ iod,,
—BqBnuyuoD— Mu9p9Íqo Bun omoo o)S9 soiunjBygs ojq,,
opj9UiOD |9
U9 9)UBDJluSlSUI 9)U9UIBAI)B|DJ iB8ll| Ull Op^driDO OpU9!qBl| 4JB)O) |9p
o)U9p Jod 6 I3 opBSBdajqos uB^qiu| sind aso bidcii S9uopB)jodxo sb|

16

�92
La conclusión a la que habi'a llegado la Comisión fue compartida^ en
general, por todos los que se ocuparon del tema. Curtís recoge las
opiniones del Sr. William H.T. Hughes, "uno de los hombres más in
formados y emprendedores entre quienes se ocupan del comercio con
Hispanoamérica", quien afirmó que las medidas más indicadas para lo
grar una apertura de los mercados latinoamericanos eran las siguientes:
"Prim^o: Admitir libres de todo derecho las materias primas
que necesiten nuestros industriales, producidas en los países
al Sur nuestro que estén dispuestos a admitir en iguales condi
ciones a nuestros productos y manufacturas a cambio de
ello; o sea, en otras palabras, realizar un comercio recíproco
con cualquier país que esté dispuesto a otorgarnos iguales ven
tajas.
Segundo: Establecer líneas de vapores que aseguren una comu
nicación frecuente, regular y barata.
Tercero: Establecer facilidades bancarias."
Con resrecto a las líneas de vapores, Hughes agregaba:
"...existe un dicho tan trillado como verdadero y es el de que
el comercio sigue siempre a la bandera. Entonces, si nosotros
queremos comercio exterior debemos tener vapores que lleven
los colores de nuestra bandera y deben ser tan buenos como
los de nuestros competidores europeos".113
La dificultad fundamental para navegar vapores de construcción nor
teamericana no era que su costo de construcción fuera mayor que el
,^le los europeos, sino que las líneas europeas estaban fuertemente sub
^idiadas. Hughes creía que las líneas norteamericanas no estarían en
condiciones de competir con las europeas hasta tanto no gozaran de
iguales beneficios.
Cuando Curtís se ocupa del comercio de Estados Unidos con Ar
gentina en particular, surge también la evidencia del mismo obstácu
lo: al analizar los cuadros estadísticos que mostraban la nacionalidad
de los vapores que habían arribado o partido desde los puertos argen
tinos en el año 1887, la columna correspondiente a los Estados Uní-

�s^iu*1; asatu soood loun 'Byidsg X 8}imuo|V 'Bjjap|8u| aiuaui
•pdpuud 'ua8uo 9p saspd ins ap usdjwz sojan8aeo soisg
•OUlUI^rt (3p BJ9A B| B O|^OJJB
8R| as anb Bjfld pnjiqBq ^unisBd R{ 9p bobs ds uainb b jojba uts X
ofafA oipqao un oiuoo 'UBpand anb sb8jbo sbj jb^uba9( b o)J9nd
U9 o^j^nd ap sopB^AU9 X uanau^^ad anb sbj b B^yBduio^ sb^
JOd OP1AJ9S 9p ÍOpH]inb S9J6O)BUiJB SOSOUJtU a^U9Ul(BJ9U98 UOI
tojs^ -jBiu (op ioj9[|pj9nft sol- &gt;oi9n8jB0 saubnq sopBwen
io| ap au9|AOJd BtiBouoiuBa^ou BjapuBq B[ offtq ubSsabu 9nb
S9joc(i?a sol ^^^udjjua uoqap anb Bpua^duioo Bjjas i^iu e^,,
souiaqonos^ ¿sojanSjBa sanbnq so[ u^ja

p
BJBd fOUB3|jatUB9MOU SOpBJnpBjtlUBlU 80|nD^UB 9p Bpajtp U9PBJ
•jodxa bi BpiqBD B;uai ou oqnojp ajsa ap oj^uaQ 'oubduoiub aiuau
•|juoo pp jns p ouijsap uo^ sopBjnpBjnuBm sopnpojd uoo jrSjbo b
ub^a|oa X ucqB^jBosap apuop 'Bdoang BJBd sauoisiAOjd o soubjí? uBq^^
•jbd jf[Y sopfup) sopB^sg b ouusap uoo o^a 'sojano '9jbd UBq^8jBo X
sopnpcid so^a uBqs^jBOsap apuop 'bjbu bj ap oi^ p X [isBj^ p ouij
•sap uoo soadojna sopBjnpBjnuBui sopnpojd uoo sope^o sv^jaquiy
o [oodiaAn apsap uBj^^d soojnq soipi^ 'sauBiuap X sasapui soojsq
ioi iod op^oipBjd sajBinSuBuj sapiA ap Buia;sis p Bja oiojaiuoo pp
U9tOB||dui bj sqBjuajjua anb sotnoejsqo saaoXBui soj ap oun 'jopB
ajsa ap opmf y g{qsusojan^jB0 sanbnq so( X saje{n3ueui safeu soj
:puo;puaiu Bou^uiy X sopiuf^ sopB^sg so^ ajpa sBun^uBui sauopeoiu
-nuioo sbj jezipuB p Bqejapisuoo spjn3 anb sopadsn sop sojp XBj^
S|l SBUBOUBq
sauoion^^sui ap eiouasns B^ ap X JodBA iod sauoioBoiunuioo ap Bjpj
B[ ap U9pdooxa b 'opjauioo a;sa ap oijoüBsap p BJBd sopoejsqo
-sixa ou anb eqepuas sijjn^ XBn8njQ p ^puajajaj jaoBq p
p 11 *4se9uH sajqju?3A ubioj^uoo anb sapaj
sajodBA ap sb^ubouioo apjsiaaip jod edojng b ^piun v^
pg
-sa sajiy souang [:anb sBj^aij^ •••] opBSBd oyB [ap
euijua^jv Boqqnda^ bj ap so^and soj ap cx^JEd o ^^aq sopiuQ
sopejsg so[ 3P ^japueq v\ BJBAaq anb jodeA un Bjambis |¡q,,

[b]

oouB[q ua Bqnisa sop

6

�94
de que expiren sus certificados de inspección anual. Pueden
permanecer durante años navegando sin volver al país, y mien
tras lo hagan no hay cómo obligarlos a ser inspeccionados.
Algunos de estos cargueros visitan los puertos coloniales del
país bajo cuya bandera navegan, pero esta es una porción muy
pequeña de su tráfico. Su actividad principal se realiza entre
los puertos de los Estados Unidos y los del extranjero, y como
su costo de mantenimiento es meramente nominal, están en
condiciones de fijar tarifas más bajas que las de las líneas re
gulares de vapores en cualquier grado que sea necesario para
apoderarse del tráfico. Muchos de ellos unen las actividades
comerciales a las de transporte, y cuando no pueden obtener
cargas por los métodos habituales, compran productos o los
toman bajo consignación, para venderlos en los puertos que
visitan. Las líneas de vapores norteamericanas con las cuales
compiten, limitan sus actividades al transporte y la ley no les
permite realizar discriminaciones en las tarifas de los fletes".1 *6
El "Montevideo Times" procuró determinar las razones que explica
ban el retraso del comercio norteamericano. A mediados de 1889, al
referirse al insignificante volumen de las exportaciones desde Estados
Unidos hacia Uruguay durante 1888, señalaba que la única razón de
este hecho era la inexistencia de líneas de vapores regulares y direc
tas, circunstancia sobre la que era innecesario insistir por ser sufi
cientemente conocida. 117
Analizando las cifras del comercio exterior uruguayo correspon
dientes a 189. el "Montevideo Times" constataba que la posición de
los Estados Unidos en dicho comercio continuaba siendo de muy es
casa importancia. Las razones de este estancamiento debían hallarse
en los obstáculos tarifarios y la necesidad de establecer una línea re
gular de comu^icación por vapor. *18
No obstante, a mediados de 1896, el mismo "Montevideo Times"
realizó una puntualización importante:
"Uno de los principales clamores que se oyen *ada vez que se
ha sugerido la ampliación del comercio con los Estados Unidos
ha sido siempre la necesidad de una línea regular de vapores.
Pero cuando miramos las estadísticas que hemos transcripto,

�-sd dp BjambjBno b j9DU3auod 'oipjp souidq bX oiuod '(pijip bj
•9S 'BJdpD^d 'SBUBUldJE SBJSB^UBJ Á S93|tlp 9pií9A lBUEUI3|B BSBd
BUn 'SBSdDUBJJ SBpdS O SOUjA 9pU3A 'BSddUBJJ BSBD BUtl 'Sd|Oy
-BdS9 S9JI33B X SOUIA 9pU3A BJOyBdSd OpJdlUOD dp BSBD BUn ISE
:pBpI|BUOI3BU BIUSIIU nS 9p SBJJdpBDJdUl SB| B BpUDJdJdjd Bp d)
-U31U|EJ9U3 BSB9 BpUD 'o^S3 dp BJdnj ÍUOIDBJJOdlUI dp OI3JdlUOd
(dp (Bjoj [dp opj3^ un isBd dqjosqs bjj9)B|^uj dnb bX sdpsp
-([BUOIdBU SB| SBpO^ dp SBIUJIJ SB[|9 UOd OpUBIdJdUIOd 'OpBdJdlU
[d ud UBuiiuopdid SBS9[^u¡ sBiJdpBdJdiu SB| 'sojqnj soqdnm ug
'OJBd SBIU [d Ud JdpUdA X O^BJBq SBU1 OpBOJdUI [d Ud JBjduiOd
b (BJdUd^ |Bpjduioo Bi9U3pu3j B[ dpjB)sqo ou 'oduidij oqdnui
SduoidB[dJ sb^s9 JBoyipoui |P,'J!P
SBddOJ
9^U3UJ|BJU3UJBpunj UBJd SBSBD SB^S9 dp S9|Bl9JdlUOD SdUOpB|dJ SB| X
pp uoidB|qod bj dp u^idBj^djui B[ uod BipuodsdiJOd ds [Bnd o[SBAjJEU X SB[OyBdSd 'SBUBl[B;i 'SBSddUBJj 'SBUBUIdJB 'SBS9|8ui UBJd S3|Bp
•JdlUOd SBSB3 SB[ dp 9^iBd JoXBUl B| ^SIBd [d Ud S9^U3^SJX9 SBUBdUdUIBdJ
•JOU OldJdUlOd dp SBSBD dp OJdUinU OSBdSd [d :BpUB^Jodui{ JOXBIU dp
dnb BpuB^sunojp bjjo BqB|Byds ouBip |d 0|ndi)jB oujsiui jd ug
6Mttopjdiuod[d
Ud^UdiunB so[os is jod ^^odsuBJj dp soipdui soAdnu dnb s^jub
'd^iodsuBj^ dp soipdiu soidoad sns Bd2npojd opjdiuoo dp udui
-njoA joXbui un dnb djqBqojd sbuj sg 'uopB2ojd bj dnbyysnf
opB^nsdj [d dnb dp souiBpnp P^JBd BJ^sdnu Jod 'oidd 'sdJodBA
dp Bdui[ Bun jEuopudAqns dp opE[qBi| bij ds pBpiunjJodo Bun
dp SBUJ Ug BpUBUIdp B[ B 3JU9UIBJn9S BJjn3dS BJJ9JO B| [Bnd [d
Ud osbd un dp bjbjj ds dnb ojsdnd [Bpjduioo OjqiuBdjdjuí [BnpB
[dp sdpBpisdddu sbj d^udui[Bjoj ddBjsyBs 'souiddJd 'o^sg SB3ui|
SBSJdAip dp sojdnSjBd sd|BuoisBdo soj b jBUopudui uis 'pBpu
*B|n2dJ 3^uEjsBq uod bSjbd dp X sojdÍBSBd dp djJodsuBJj [d BJBd
SdJodBA UBiAUd 'BDiuBjuq BJdpuBq oÍBq \}\o\\ puB ^ioduiBg,
BJ X .dUig ^^UU^, B[ X 'BUBDIJdlUBdJJOU BJdpUBq OÍBq \'OJ pUB
UO^JOfq, B[ '[BnpB OJU3UJOUI [d Ug d^UdJdjIp BlidS OSBD |d BUIJ
-Ud2jV B[ BJB9dJE 9S |S XBnSnjfJ U3 d^U3UJB|OS BSUdld 3S IS 'jp
-dp sd :s9JodBA dp [BiDddsd Bdui| buii J9U9JUBUI bjbcÍ djudpijns
Sd OU SdJB|Op dp S9UO[[HU OJJBI1D dp OipdlUOjd Ufl B 3)UdlU|Bnue
dpudíDSB dnb oiDJdiuoD un dnb djiídpiAd BjpisdJ Bp;n2dsud

�96
tas casas ya establecidas a romper las relaciones que mantienen
actualmente, en favor de las mercaderías norteamericanas^,1
Por último, no podemos dejar de señalar el problema planteado a la
ampliación del comercio norteamericano con América del Sur por la
política tarifaria marcadamente proteccionista adoptada por los Es
tados Unidos después de la Guerra de Secesión l21. Su puntal fue la
Ley de Lanas y Manufacturas de Lana aprobada por Estados Uni
dos en 1867, por la que se aumentaban los derechos aduaneros sobre
la lana sucia, circunstancia ésta que afectó en gran forma las expor
taciones de lana rioplatense hacia los Estados Unidos 122. Este tema
había sido planteado vivamente por los delegados hispanoamericanos
-fundamentalmente los argentinos- durante la Primera Conferencia
Panamericana.
Durante todo el período estudiado son constantes las quejas de los
sudamericanos y frecuentes, también, las gestiones de los diplomáti
cos estadounidenses por llegar a establecer acuerdos de reciprocidad
con estos países. No obstante, parecería que todos los esfuerzos se
rían en vano mientras subsistieran aquellas barreras aduaneras. El
"South American Journal" (19 de junio de 1897) informaba sobre
un grupo de acaudalados comerciantes provenientes de América del
Sur, América Central y México, que se encontraban recorriendo los
Estados Unidos con vistas a ampliar el comercio con ese país, señalan
do que, no obstante la cordial bienvenida que habían recibido por
parte de la prensa y de los principales hombres de negocios, los visi
tantes denunciaban vigorosamente la tarifa proteccionista estadouni
dense, que fijaba fuertes derechos aduaneros sobre las importaciones
sudamericanas, mientras que las mercaderías provenientes de los
Estados Unidos eran admitidas casi libres de derechos en la mayoría
de los países de América del Sur. Los comerciantes sudamericanos ha
bían declarado que:
"... hasta tanto los Estados Unidos hicieran gala de un mayor
espíritu de reciprocidad, preferirían comprar artículos manu
facturados ingleses, puesto que el sistema de libre comercio
inglés proporcionaba mayores estímulos para el comercio que
los que podía ofrecer Estados Unidos" l •

�a ¿^Sjaua ajqBiuopui ns X jns jap Bou^uiy ap opjauíoo ja
bo ap sinbu^X soj ap upioBuiuua^p bj opuaioouoo
Bjoajipui a b8jbj
Bun jod ajqísaooB auiauqBnjoB 'sajB^uappoo seipuj sbj
ap sajBdpinjd sojjand soj ap oun ua bjboso Bun bjbij as odiuai)
oqonuí ap sa^iB X sBuBiuas spBo JodBA un adiBz anb Bjuajuí
as c^uaiuoui ja jod anb soiuaaj3 safBtA sns jbjjoob Bjed epip
-aiu BunSjB uaiuoj 'Biauajaduioo e^sa jod sepeinuií^sa 'sbs3|8ui
saJodBA ap sciyBdiuoa sb( anb souaui b 'sajpu&lt;r| o joodjaAn
uoa soiuauajuBiu anb bj ap y\so\ BAanf^ uoa Bqoajisa sbui uoia
^Boiuniuoa ua auod sou a^auíBaipBjd ojsg 'ojiauBj ap oi^ ua
ap sBip sop opuaXnpur 'sBip n ap afBu un ozijBaj •••„
:oqaaq jap BpuBjJodun bj ^qBOB^sap ouBip jg ^
!B^ R7Bja PUB 'SQ Bl J0(i ^ppajqB^a y[io\ BAan^^ X bjbij bj
^H I3 ^J^3 sajodBA ap Bpajip Bauq bj ap ojauiud ja 'ao
ja '^jjo^ BAdnt^ ap apaiuaAOJd 'oapiAajuoj^ b opBqujB
Bip asg "c68l 3P 3-^qnpo ap 9^ ja ousip ouisiiu ja sajopaj sns b Bq
•Bp anb Bjsa sBiai^ou s^^sa anb BAipaijiu^is sbiu oqanuí 'oiag
*oa
jap souBDuauíBpns sasiBd soj sopoi ua BjjBjjauad anb a Bua8
-BJJB^ aj)sap jns jb Buajjoa anb sajujBaojjaj ap Buiajsis un b opBiaauoa
'Bauaiu^pn^ ap jBuouuiajdas Bjsoa bj ap sojjand soj X uo^saAp^
anua sajodBA ap Bau_ij Bun jaaajqBjsa BJBd uojsaAjB^ X oSBDiqj ap
snjsqBjidBO jod opBziuB8jo oiuauiHAOuj un ap uoio^aja B| ap Bjuana Bq
-pp ,,saimi oapiAajuoj^,, ja 'oub oursiiu jap ajqiuaiaip ug ' buij
-ua8jy Boijqnda^ bj X XBnSnjfj 'jisbí^ ap sojjand soj Bjssq sopjupj
sop^is.j soj ap soauiiB|]i: souand soj aj^ap sBdujj sop X osiBJBdjBy\ b
ub&lt;; aj&gt;sap nuajioa ^auq supj souBaijauíBpns soj X sounau
sojjand soj anua sspBipisqns sajodBA ap sBauq san ap u^ia
-Bajo ej opua^ns B^q^q sopiufj sopBjsg soj ap ajuapisojj ja anb sajoj
-oaj sns b BqBuuojuj ..sauqi ajBjg joai^,, ja 0681 3P ajqiuaijas ua 'sbui
-iiueiu cauoioBoiuniuoo sbj ap Bma^ jB^uaiuBpun^ jb opadsaj U03
¿jns jap Boijaiuy uoo sajBjojauioo sauoioBjaj sns ap upioBnqs bj
jBJofam jod opouad a^sa ajuBjnp sopiupj sopBjsg soj uojaioiq an()?
•oiojauíoo
ns JBjuaiuaJoui luud sopiuji sopBjsg jod sopezi|Baj sozjanjsg (z

Lb

�98
puje es imposible decir a qué desarrollos y cambios puede con
ducir ésto finalmente y creemos que tenemos razón en llamar
la atención sobre este arribo como un suceso de la mayor im
portancia".126
Otro de los obstáculos para la ampliación del comercio, según había
mos visto, era la ausencia de instituciones bancarias norteamerica
nas, para facilitar las transacciones entre los hombres de negocios del
Norte y del Sur del continente. En enero de 1891 el "Montevideo Ti
mes" informaba que corrían rumores en Montevideo de que habían
sido presentados para su aprobación los Estatutos del "Banco Ameri
cano del Uruguay" a establecerse en Montevideo, con capital nortea
mericano. Sin embargo, el diario estimaba que todo este asunto tenía
por objeto influenciar el mercado con fines especulativos.127 En
marzo de 1895 informaba que en la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos se estudiaba un proyecto para establecer un Banco
Internacional Norteamericano (una de las recomendaciones de la
Primera Conferencia Panamericana), que habilitaría a los empresa
rios de los Estados Unidos a competir exitosamente con los europeos
en América Latina y, fundamentalmente, en la Argentina.128 Como
vemos poco es lo que podemos informar sobre este punto, y prácti
camente nada sobre sus resultados,
Otro aspecto señalado como importante era la necesidad de que
los hombres de negocios norteamericanos conocieran realmente lo
que los países sudamericanos podían ofrecer y, viceversa, que los
comerciantes sudamericanos conocieran los artículos y materias pri
mas que los Estados Unidos estaban en condiciones de exportar. A
este fin respondieron las numerosas ferias internacionales organizadas
en este período y que a continuación reseñamos: en marzo de 1891
el embajador de Estados Unidos en el Uruguay, General Maney, en
tregó ai Presidente de la República la invitación formal para que
el Uruguay participara en la Feria Mundial de Chicago.129 Un mes
más tarde el "Buenos Aires Standard" informaba que el secretario de
la Legación de Estados Unidos en la Argentina había presentado for
malmente al Presidente Pellegrini, al enviado especial de los Estados
Unidos para las Repúblicas de Argentina, Uruguay y Paraguay, Dr. N.

�X IBJUI33 BOIJOUiy 'O0!Xa|A| ap saiURUOdtUt S3J
•Bpjauíoo scujuao soj sopoj ua sajRSjnons uBuaoajqBisa as ajuauuou
-ajsoj •SEUBouaiueouBdsiq sauopRjqod sbj ap SBoysuapBJBo sbj ap X
opjauioo {ap sapepisaaau sbj ap sopEzpoijajui auiauiBijduiR sajqiuoq
ap o&amp;ibo b uBjjB^sa sBpuaSB SBg SB-usaniu b as^q ua asjapudA UBtjp
•od ouBDuauíBajiou sopnpojd so{ apuop sojis^dap soqdiuB uoo 'sai
•IV souang X ooixa^ ^p sapBpnp sb{ ua sajBSjnons jaaa^qBisa opippap
'pBpnp Bsa ap ,,^uBduiof&gt; ^utpBJj pue ^jodx^ uRauamv., ^{ nb
puR ^odxq,, ouinbjo^oau ODipouad (a 0681
ap oiunf ua :sopnpojd sns jaaouoa jaasq ap sbuuoj srj;o uojBapi
souBauauiBa)Jou sopo8au ap sajqmoq so| 'cusa uoa saLUio^u).^ o^
, &lt;tSBuiJV ap bzbjj,, B{ ua '{BuoiaBjq jBjn^ upiaisodx^ bj BqBnj
oaja as apuop [bdoj {a ua souRnuaiuBa^ou sopnpojd ap uoioisodxg
Bun ap u9iDBzi{Raj bj BjBd opjanoR un uojRuijy 'uiuiRJips
cXBn8njQ {a ua sopium sopBjsg so{ ap {nsuo^ ja X XRnSnjpi pp
U9pBposy B{ '9681 dP o^so^b ua :siRd oidoid ns ud sauopisodxa
ap uopBzcpaj B{ uojaiAouiojd ojos ou soireayauíBaiJou soj
j sopiufi sopBjsg X Jn jap Boipui
sauopBjaj sbj jBijdure opfqo jod Biua^ anb U9jaisodxg BpBuopuaui
bj ua apBd jbuioj BJBd sajBjnaipRd soj b X oujaiqo^ jb jRsajajui RjRd
sauo^sa8 SBSJdAip opBzijBaj R^qRq apuop ^68l dP dJquiapip ua bui)
-uaSiv ^j b opBSajj B/qBq XjaAy j^jauaQ jg oyB ouisjiu jap ajqiuayas
ap saui ja ua Bi^joaQ ua asjBjn^nBu; b (iuoi;;qiqxg [Rpjauíuio^ puR
uo^o^ b^ubjjv,, bj ap jBioyo opB^ajap ap j3pbjrd ua 'sopjufj sopüjsg
soj ap 4Xj3av yvif lBJ3uaQ ja 'ajiq^ ap a^uajuaAOjd 'oapiAajuo^v b 98
-ajj 968^ ^P ojajqaj ua 'U9ioisodxa BAanu Bun ap u^poiuojd ug
•BuyuaSjB Bi^saniu bj ap uoiasjBdajd bj ua
sopesaja^n soj sopoj b X souyuaSJB sopsuoisiuioa soj b ajqísod RpnXB
bj Bpo^ jBpuijq ap ojafqo ja uoo 'sasauj aojó^o b aoop ap opo^ad
un iod sopiUQ sopBjsg soj ap u9joB8ag bj ap opBSajSB ouioo sajiy
souang ua BuaoauBiiijad a^ajo^ag iq jg *oyB asa ap ajqnpo ap oc
ja X 681 3P oXbui ap oj ja aj^ua o^Boiq^ ua asiBzijBaj b SBujsnpui a
SB^uRsa^e ap U9pisodxg Rsuauíui sun ua buijsisuoo u^ioBjqajao Bg
•U9JO^ jod RDüaujy ap o^uaiuqjqnosap jap ouBuaiua^ o^Bn^ jap U910
-Biqajao bj ua aired jbuioj b souiaiqo^ sopa b jb^iaui RjRd ^^uoissiuio^
UBiquinjo^ S^PjJO/y^,, bj jod opRuojsiuioo opis RjqRq uainb

66

�100
iniciativa se vería complementada con el envío de una cantidad de in
teligentes y emprendedores agentes comerciales, ampliamente inte
riorizados de las necesidades de estas naciones y familiarizados con el
idioma y las costumbres de la población.133
No estamos en condiciones de estimar cuál fue el resultado de to
das estas iniciativas, si es que llegaron a llevarse a la práctica. No obs
tante, veamos qué opinaba el "Montevideo Times" sobre estos esfuer
zos por entrar a competir con Gran Bretaña en el mercado sudameri
cano:
"Si el comercio entre los Estados Unidos y esta República no
aumenta no es ciertamente por falta de empuje de los yanquis.
Y por otro lado podemos agregar que si el comercio británi
co está perdiendo terreno (como está sucediendo) se debe en
parte a falta de empuje o de espíritu de empresa por parte de
los comerciantes".
Los norteamericanos venían corriendo muy de cerca a los británicos
en el comercio de artículos de algodón con América del Sur. Tal lo
que afirmaba un artículo del "European Mail" y que reproducía el
diario montevideano.135 El "South American Journal" también
llamaba la atención a los comerciantes ingleses sobre esta competen
cia, haciendo hincapié en el trabajo que estaba realizando la Oficina
de las Repúblicas Americanas en Washington para promover el comer
cio norteamericano con América del Sur. El prestigioso periódico lon
dinense recordaba que los comerciantes ingleses nunca habían visto
con agrado el patrocinio oficial, pero si no comenzaban a actuar or
ganizadamente, lo lamentarían.1 ®
La publicación de estos artículos -y de algunos otros que no in
cluimos por no ser excesivamente reiterativos- por la prensa inglesa
de Montevideo, denotan una cierta inquietud por la pujanza de los
nuevos competidores. Sin embargo, no hemos analizado todavía
uno de los pasos dados por los norteamericanos y que creemos es el
más importante desde el punto de vista de nuestro trabajo, por la
repercusión que tuvo en el Río de la Plata. Nos referimos a la Misión
comercial norteamericana que visitó nuestro país en 1896.
Al parecer, la idea de invitar un grupo de capitalistas norteameri-

�-8ISUI 0JU3UI|B3J BJO U0lUn|OA nS X -S0|B0O[ SBSnBO JOd SOSBO SO| SOpOJ
ISBO UO SBpB3J[dX3 JOS UBJpod SBpBJJSl33J SOJUBIJBA SB[- OIJBUOJDBJS3 Op
-pouBuuod BjqBq opjouioo oipip 3nb opuB|Euos '68I"^88l opouod
|3 U3 SBUBDfJ3UIB3^0U-0XBnSnjn SOppjOlUOO S3UOpB|3J SB| 3p SISI|BUB
OAOjq Un 'BJISIA BJS3 3p OJ^dOid B lOZl|B3J 4lS3lUIJ^ O3pjA3^UO|\,, |g
'Olí \9p SB||ÍJO SÉqUlB 3p BSU3jd B| JOd opipunjjp OJUOUIBI|duiE 3nj
BUBOM3UIB3)JOU (BI3J31UOD U9PB89|3p B| 3p BJjSIA B| 3
6€]
nS U3 BpBZfi^n J3S Blpod SB||3 3p BU!l8jB IS JBn8|J3AB BJBd OOBqj |3p S3^
-U3jU3AOJd SBJ3pBlU SBJ JBipnjSS 3p S3UüpU3^UI BIU3} J35jBq3pn^ J [g
S3SBp SEpOJ 3p SO|113jq3A 0000S ^ 000'Ot7 3JJU3 3^U3UI|BnUB UBl|BS
S3J3[jB} soXn^ sp ',^oj 8uunpBjnuB^ sj3qjojg j3^|Bq3pnjs,, B| op 9j
-U3plS3jd3DIy\ li3&gt;|Bq3pnJ5 J^f SOJJ3 3JJU3 X BUB3U3UIB3JJOU
Bl 3P BIU ^^lUUd 3p S3JUB|U3S3jd3J SOllll8|B UOI3E80[3p B[
opB||diun j^s Epsnd sauopBu sbjso o.uus
OJDJ3UIO3 |3 3nb BiBd JBjdopB B SBpip3lU SB| JB3ipil| 3 'SüpBJISlA
S3S;Bd SO| 9p SOSJI103J SO| 3p ODIJOBjd X OpUnjOJd SBU1 OJU3UU
-idouod un 'uppEitapp B| op sojquisiui so| op soabjj b 'sopiuf^
sopBjsg so[ op o|qond [B jí^uusbjj so oíbia pp OAipfqo p • "„
:onb
BqBpyos soiBijjsnpuj op (buc^oen uopBposy B| op o^uopisojg jg '
Op Oi^ BIOBl| BUjllSoS OÍUOllIJOlJOÍSOd X OOp!AOÍUO^\ EpBlj
UOpB^opp B| 'SBpiljAOJd SOjEdpiIUd SB| JOd BJ|3 BUn UBJiBllJOOJO X SO|
-BUjsnpui soíuoiuiioo[qBjso somBjJodim ubijej}S|a opuop 'buhuo3.iv b|
uosBip zoip iooouBuuod op sondsoQ jns pp Bou^iuy bidbi| uEUBdjBz
'sojpuog uo B^pEjso op SBip sop op spndsop 'opuop 'uo}duiBi[jnos b
ouiisop uoo oijnf op oí p y\io^ BAon¡^ op Bui^^d uopBopp Bg 9681
op ojqiuoips X ojso3e 'o¡|nf op sosoui so| ojuEjnp 'psEjg X XBn3njf)
'BUHU39jy BUEJIS1A BAIJ11UO0 B| 'SOSjEd SOAjPodsOJ SO| Op SOUJ0|qo8
so| Jod SEipoq souoiobjiauí b E)sondsoj uo :ej;3 EpcjooXojd B| ojqos
U9PBUU0JUI Bpidiuoo Xniu Bun opuBpuijq '(sopiufj sopB;sg) soi
-Bijjsnpui op [BuopB|s¡ u^pBioosy B| op ojuopisoj^ pp u^pEoiuniu
-oo bsuojxo Bun BqBoqqnd ^souiij^ oopiAOjuoj^,, p soiu oiusuu oso ug
•BAHJUIOO B| Op OÍBJA |0 BJBd SOAfiEJEdO-ld S0| Bl|OJBUI UO UEqBJSO
EX968I opoiunf ug uBUBqong j |op o3.ibo b soaiy souong op bubo
-uoiUEOjJou uopB3og B| uo 9U¡3ijo os juv; pp Boupiuy jb^sia e soubo

101

�102
nificante.
Opinaba que no llegarían a obtenerse resultados siguí
ficativos de esta Misión comercial por tratarse de una visita mu\ lúea/
que no permitiría a los visitantes conocer adecuadamente los recursos
y posibilidades de estos países.141
La misión comercial norteamericana arribó a Montevideo, prove
niente de Buenos Aires, el día 18 de agosto de 1896. Traía como guía
al Sr. Fishback, cx-secretario de la Legación de Estados Unidos en
Buenos Aires. El gobierno uruguayo había solicitado a la Asociación
Rural del Uruguay que formara una Comisión para recibirla, que esta
ba integrada por representantes de la Asociación Rural, Cámara de
Comercio. Centro de Comercio e Industria y otras instituciones simila
res, contándose entre sus miembros A. Seré, Carlos María de Pena.
M. Rodríguez Diez y el Sr. Honoré Roustan, Director General de Es
tadísticas. Durante su corta estadía en Uruguay, la delegación cumplió
un programa bastante intenso: visita a la Cabana Reyles en Villa Co
lón, viaje a la ciudad de Minas en un tren especial; en la ciudad de
Montevideo: visita a la fábrica de muebles (íiorello Hermanos, donde
recogieron muestras de maderas nativas, a la fábrica de fideos de Cas
tellanos y Mané, etcétera.142
El "Montevideo Times" no creía en la utilidad de una visita seme
jante. Expresó que hubiera tenido más confianza en los resultados de
esta gira si los delegados hubieran llegado en silencio y realizado to
dos sus contactos sin tanto aspaviento, conociendo al país y a su gente
en la vida diaria. Creía que una estadía de tres meses de un inteligente
viajero comercial, realizando los contactos necesarios, hubiera resul
tado de mucho más provecho que lo realizado por "todos estos mag
nates en su pomposo viaje oficial".143 Para reforzar su punto de vista,
el diario publicó artículos aparecidos en la prensa inglesa de Buenos
Aires con posiciones similares. En uno de ellos se comparaba todo el
alboroto hecho en torno a esta visita, con el silencioso arribo y parti
da de represe^tantes de industrias inglesas, alemanas, belgas, france
sas, italianas y de otros países: llegaban y se iban sin ruido, pero se las
ingeniaban para hacer grandes negocios.144
Por otra parte, para el "Montevideo Times" había sido mal elegida
la época del año para realizar la visita. Las principales actividades del
país eran la ganadería y la agricultura, pero en invierno la comisión

�•opjauíoa asa
ejed U9isuedxd ap oduiBa ubj3 un e^qeq ou anb rsaauo^ua anb niusiiu
o| opuEsuad Bm$as anb EqBjsajiuEiu X bjisja B|pnbE ap pEpiunjiodo
ua sappjauioa sauop^pi sEipip ajqos BJBzipaj anb sisqBUB ja Bqspjoa
-91 oijbjp jg oun3|B opeqnsaj asJiqpjad ejaipnd anb nis \ins |ap b^u
-^ujv uoa ouBouaiuBauou oiajauíoa ja jB)uaiuaj^ui jod sozjanjsa saui
-joua opuapeq openui^uoa ueiqsq as 'Bipaj B| b uoisüuo^ bj ap b^is
-ia B| apsap anb Bqnpyas ítsaui!x oapiAaiuo^-,, ja ^^pinj sbui soijb sajj

9
sauopBAOiim sa|B^ iB7i|na.i ap
srÍBjuaASB| udjjsaniiíap sa| X 'sspuaSB 'saiioiaiqiqxa ap oipaui
jod sofo sns ajuB sBuapBDjaiu SBipip uanbo|oa 'sa^apiíaA unas
-ap anb sauícpjaiuoa sojjsanu anb souaiu b lsop|upj sopE^s^
ap sa^uaiuaAOjd sBuapBajaiu uoa jBpiauíudxa ap ojsb3 p X bu
-sa(oiu B[ jbuio) b uba as ou ojjap jod X Bdojng uoa sajBiajauíoa
sauoiaBpj sns uoa EipajsijBs ajuauíBjaajjad B)sa aju^S bj inby
•o3[B aj8o| anb pa^jip Xnm sa '|Bao| opsajaui |a juqB ap jb^bji
BJBd ojaiiip jbjsbS b B^andsip aisa auia3 BJisanu anb
:jb|huis aiujojuí un ou.iaiqo3 ns
b CMAua oapiAd^uo^ ua ouBauauíBajJou |nsuoj p 'a^JEd ns joj jns pp
Baijaiuy ^p -iB8n| oj^o unSuiu ua 'pBpijBaj ua 'iu XBii8njf| p ua soauíBj
-uqso| uoa ojuaiuoui p jod jipdtuoa iisipod ou souBauauíBajiou sa|
-BiJisnpui soj anb Biaap ^aBqqsij p ug sopuipj sopBjsg b osajSaj ns b
U01SI11103 B| jod opBjuasajd auuojin p jod apjB^ sbui BpBuijijuoa anj
sujBai j p jod BpBjuBppB upiuido sg soadojna sopiaijiB sajoíaiu
soj ap ajJBd jod Bpuapduioa apanj Bun JB)uaj|iia unuaqap sBUBauaiu
-Bajjou sBuapBajaiu sb| anb X BpiaaíSBqB uaiq Eqs^sa EXBn8njn BzBjd B|
anb oppouoaaj B^qBq aiuBipu |g t&lt;sauij^ oapuajuoj&gt;i,, |B uopapjsijBs
ap opBUd|| jaqrij ap uaqap auiaiunjnSas sair^anjBpap sbXio ^sojqmauu
sa|Bdiaui.id sns ap oun 'siufiai^ j |B oisiAajjua sa|3iu oijiiip p 'oap
-iAajiioi\ RiBuopunqB BUBaijauíBajJou uoiaR3a|ap R| anb ap saniy
sosoiao sojapi^BS X sopBpd soduma BUB.i|iii&gt;&gt;ua o|os

tro 1

�104

3) Los verdaderos competidores del comercio inglés.
a) ¿retroceso del comercio británico en América del Sur?
La escasa importancia del comercio norteamericano con el Río de
la Plata no debe hacernos pensar que el predominio británico sobre
este comercio estaba libre de toda amenaza. Por el contrario, en la úl
tima década del siglo XIX, Inglaterra debió enfrentar una aguda com
petencia por parte de otros países europeos, fundamentalmente Ale
mania.
Uno de los fenómenos que prueba lo afirmado anteriormente y que
fue reiteradamente señalado en ese entonces, es el retroceso de las ca
sas importadoras inglesas establecidas en estas regiones.
El ^Montevideo Times", basándose fundamentalmente en la infor
mación aportada por los jefes de las principales casas importadoras in
glesas de Montevideo y Buenos Aires, afirmaba en 1889:
"En ambas ciudades, las casas importadoras inglesas -especial
mente las casas importadoras de géneros —. que habían ocupa
do el primer puesto en el mercado hace diez o quince años,
han descendido ahora a un segundo o tercer puesto y, aunque
cierto número de nuevos establecimientos han surgido natural
mente y se han hecho de clientela, esto no ha estado de acuer
do con el desarrollo del comercio y, hablando en términos ge
nerales, no puede decirse que las casas importadoras inglesas
hayan mantenido sus posiciones"'48
Los responsables de este retroceso eran las casas importadoras alema
nas e italianas que habían desplazado a Inglaterra a un tercer puesto.
Estos establecimientos ofrecían artículos de una clase similar a los
ofrecidos por ¡as casas inglesas, pero de inferior calidad y a un precio
menor. Vistosamente presentados - a menudo imitando los produc
tos ingleses- estos artículos, dado su menor costo, goza^an de ven
tajas frente a consumidores no muy exigentes y que no deseaban reali
zar grandes gastos. Pero, a juicio del "Montevideo Times", un factor
más importante aún para explicar este poderoso avance de los compe
tidores de Inglaterra era su mayor flexibilidad para atender los requerí-

�:Bjaap [nsu^^ un 'psBjg \v asopuaiJija^^ sopiun sope^
-s^ soj ap sajnsu^o soun^p 3p sauuojuí so[ ap safessd BqBjp "BUBaiaie
Biouapduioo bj ap Biuaj ja ajqos &lt;tajuaipuadapui,, oiuounjsaj un m
-jodB opuBasap'u^iaBaqqnd buisuu qts[ BaiuBjuq ssajduia bj -ajq
-isod Eia opuBno— opuBJofatu X opuBjtun 'sopijxnbpB so^uaiiupouoa
o{ jBoqdB BjBd 'Bu^d ns b ubiajoa soga ap soqonuí 'ajuauqBn^uaAa
X ofBqBj; ap SBiua^sts 'sBUBuinbBui sbj uoa uBqBzuBfiuuBj as 'Bn8ua| B[
UBipuajdB 'jifB uBqBÍBqBJ^ 'Bjja^BjSuj b uBqi sauBuiajB soq BiuBiuaiv
biobij oiajauíoa ja jsiAsap b oduiaij ¡a uoa Bijinqij^uoa ou sa^Bij^snput
soj^uaa sapuBjS soj^o ap JBjqsq ou jod- ja^saqauB^ X sajpuoq 'jood
-jaAiq ^p SBuptjo sbj ua sauBiuajB souBuopunj so^ubj ap oajduia (a
is asjBjun^aid e 98a¡¡ 'Buiaj ¡a jod opBdnooajd ajuauíBA^ '4jRujnof
UBDuauíy M^nos. 13 bubuí3[B Bpuapdoioo ap jBjqBq bio as sop^i
sopo^ ug ouBouauíBpns opjauíoa ia ua Bua^jSui ap jbau [Bdiauud
|a anj BiuBuiajy opouad a^sa a^uBjnp 'souibjbjub[3pb bX ouio^
mwm.ijT) m.JiMjDdwoo v\ (q
ISIÍi sauop
-isod opipjad jaqsq piqap ou 'pBpi[Baj ua 'ouiu|n a^sa apuop
sopBOjatu ua oaiuB^uq oiojauioo [ap U9fsnpxa uoo ojafuBj^xa
oniauíoo [ap aouBAB pp u^zsj B[ X anbjod pp sop[da.i UBjsa
sappjauioa sauuojuí sojjo X sajB[nsuo^ sauijojuí
rsajBjriuis sa^odaj uBqn3aj|
jns pp Bauauíy ap sauoauu so[ sopo^ isb^ apsa^ souaurpuaj so^sa
asjBjsjsuoo uBjpod apuop jB3n| oofun [a Bja ou bjbj^ b[ ap oi&gt;{ [j
os -ojuap jod OS un isbo ua '¿881 B opadsaj uoa 'opinu
•lureip Biq^q ja^saqauB^ ^p sajuaiuaAojd u9poS|B ap sojiio^je ap ugio
•Bjjodun B| anb uBqBaipui 6881 B saíuaipuodsajjoa sbjjp sbj 'XBn3nj^
ap ossa p ug #ajuapiAa anb sbiu Bia osaaojpj [g sbpjbX OOZ'ISVSÍ
'688 í yB 'sbpjbX 00L'S9VSZ '8881 oye ísbpjbX 00¿'I66'8t' '¿881
oyB :jaqBS b '688t'¿88í süB sol ^P (pjqB-ojaua) sasaui soaanrud
a^uBjnp b^b^j p.\ ap oi^ |B ja^saqauB^ ap sopifaj ap sauop
sb[ ap sbjjp BiquasuBJj sauopBuuijB snjsa opuBJoqojJo^
UBqB8jo^o sbsbd sB^sa anb sBpijipaja sapBpqpBj sb[
uoa J8A anb eiuaj anb o[ ua aiuaiu|BjuauiBpunj 'op^ajaiu pp sojuauu

SOI

�106
^Alemania informa sobre éxitos en Brasil. Hasta el momento
ha estado enviando toda clase de artículos manufacturados,
tales como calcetería, géneros de punto, vestidos y telas. Se
han enviado enormes cantidades de artículos de ferretería. Re
cientemente se ha exportado maquinaria y el comercio aumen
ta constantemente. Además de lo señalado más arriba, Alema
nia envía miles de dólares de porcelana, objetos de barro, cris
talería, papel, artículos de fantasía, juguetes, instrumentos mu
sicales, cerveza, productos químicos, tinturas, algunos artícu
los de goma y los tipos más baratos de perfumes, jabones y
artículos de tocador. La única manera que utiliza Alemania
para abrirse camino: el continuo interés alimentado en la patria
por los hombres y mujeres que van al extranjero. De esta ma
nera, son estimulados por sus cónsules, comerciantes, indus
triales alemanes que allí residen, y por la gente de su patria.
Ninguno de los artículos exportados desde ese país hacia Amé
rica del Sur puede compararse en calidad o en terminación
con la misma clase de artículos fabricada en los Estados Uni
dos, pero han sido promovidos por agentes alemanes que ha
blan portugués en Brasil y español en todos los otros países
sudamericanos".153
En 1899, analizando las cifras del comercio exterior uruguayo, el
"Montevideo Times" señaló que Alemania ocupaba el 4o. lugar y que
de acuerdo con los datos estadísticos, no podía decirse que el comer
cio con este país hubiera experimentado un aumento importante. No
obstante, era un hecho innegable -decía el diario que durante los
últimos cinco años las casas importadoras inglesas habían perdido mu
cho terreno mientras que el comercio importador alemán se había
desarrollado enormemente. E! diario ponía el ejemplo de una firma
alemana (no da el nombre) que había abierto sus puertas dos o tres
años atrás, a un nivel muy modesto y que ya había construido las me
jores instalaciones de la ciudad y trabajaba de 10 a 14 horas por día,
haciendo el trabajo de 40. No existía ninguna firma inglesa que tuvie
ra esa actividad.
A continuación brindamos un informe sobre una de las firmas ale
manas establecidas en Montevideo y dedicada a la importación de teji
dos, aparecido en junio de 1899, en la revista "Industria y Comercio".

�/*••/ opinílasuoa usq sBpBjundB sBauqBj sapuBjSJ S8( sepox
/•••/ Badojna eujsnpui b^ ap sosojo^ sojopnp
-J3A uos sapna sb| ap sBun^p 'ajusppB sbiu souiBjundB anb sBa
-uqej sapuBiS sb^ ap s^d ojjsanu ua BAisnpxa uotaBjuasajdaj
bj ac^día 'Bi^ X qqpj^[ uuBiujap^ bsbd bj 'buoi^ ap saiqanm
X euaajaui 'sopiíaj ua soiao^^au sapuBj^ sns ap sBuiapy
/•••/ uppBpunj ns ap s^ip sojaiuud so| ap
•sap opijuas opoj ua Byan^BjBq X a^uB||uq s^iu jas opipod Bi|
ou BipjBiu BXna 'pspnp Bjsa ap bsbo ubj^ b| ouiij[n oub p ua
X o^jnqiuBj| ap [Bsjnons a)UB^jodm; B| saudsap oaod '.|B}idBa
BupaA B( ap opjauioa oj|B p ua oso|oa un Xoq sa anb 'sdJiy
souang ap zij^biu bsbo ubj8 bj soyB aauo ao^q opunj 'Bpasa
apuBjS ua sopo^au jeiaiuj b ojsandsip X 'bjbij pp sBaqqnd
•aj sb( ua uBiua^ Buaajaui X sopifaj ap ouibj pp sauruiap soj
-anpojd sa(qB)ou sounSp anb odiusa oisba pp Bjuaua Rjaajjad
oip as qqej^i 1$ p 'sopBajaiu sojsa ap opuoj b jopaaouoj
sajuapuajdjos pBpqBaj ua X sajuRsaaui uos
BUBuinq pBpiAipB b( ap sauopB^sajiuBiu sb[ sBpoj ua sosajSojd
soXna 'Bujapoui [Bujsnpui uopeu ubj3 B[|anbu ap sopifa) ap
saiuBauqBj sajqa[ao X sapuBjl sbui so| uoa ajuauíBuiiiin opBu
-opspj X BiuBuiaiv ap opjauíoa o)p p ua ajuauiRsolmiaA op
-laouoa kqqBj^( js ajuBpjaiuoa jopapuajdiua X opBjjsn|i p ap
-uodsajjoa bsbd ssojapod B( ap uopBpunj B| ap BAtppiui s^
sopijjns sapuBjd
sns ap ajjed ubuijoj anb X aiuaniBAisnpxa aaupouui anb sajq
-B)ou so|naijJB soun^p sied p opoj ua ope/uBap u^q anb ajq
-luouaj p jod X Bzi[Bdj anb soiao8au so| ap BpuB^oduu B| jod
'sojsand sojaiuud so| ap oun BZB|d ua opBjsnibuoa Bq b¡j X
qqBJ)| uuBiujdfq bsbd b| 'uopBpunj ajuapaj Xnuí ap anbuny
sauopaajuoa
X Buaajaiu ap sojnaijJB ap (Bjaua9 ua sopjfaj ap ouibj [a ua Bp^
-sa b^sba ua ouisituisB nnpB sapBpnp sBXna ua ko3jnqiuRH ^p X
sajiy souang ap opjaiuoo oqB |B a^auíeqaajjsa uaiquiB) epe|
-nauíA 'Bf3 X qqBj)j uuBuuajq buuij Bsojapod B| ap B| sa oiuoa
'uopBpunj ns apsap aiuaujajuB|[ijq sbui opBqojBiu ubi| anb sbj
ap Bun ap zaA B| b X ouibj pp sejopejjodun sbsbd sapuBjS sbui
sbj ap Bun ap epiqap uopuajap b^ uoa soujBdnao b souiba • „
:uBuia|B opjaiuoa pp &gt;tipuBjado snpoiu,, p ajqosjj
jas jod Baijijsnf as 'Bsua^xa o| ap jpsad b 'uopduasuBjj b| anb souiaaj^

¿01

�108
un desarrollo importante de sus negocios en estos últimos
años en el Rio de la Plata, merced a la acción de la gran casa
Hermán Krabb y Cia., y ahora están en situación de dominar
en los respectivos ramos, tanto por la notable calidad de los
productos que elaboran, como por los bajos precios a que los
entregan al comercio del mundo entero. /.../".
c) medidas propuestas para que el comercio británico recupere su
predominio.
Durante todo este período se sucedieron las propuestas para mejo
rar la posición del comercio británico. Veamos algunas de ellas, En
1890, el "South American Journal" realizaba las siguientes sugeren
cias: 1) prestar más atención al gusto local, tanto en el diseño de
los productos como en su empaquetamiento, 2) establecer en los
principales centros comerciales locales de exhibición de los produc
tos, con sus precios; 3) empleo de dinámicos viajeros comerciales. Co
mentando estas propuestas, el "Montevideo Times" atribuía la mayor
importancia a la primera de ellas, agregando:
"Ha sido la exigencia de atender al gusto local tanto en la cali
dad como en el diseño y precio de los productos, la causa prin
cipal para que las casas inglesas hayan sido suplantadas gradual
mente por rivales europeos más flexibles.
Hemos conocido más de un representante, agente o viajero
comercial que se quejaba de no poder recibir pedidos simple
mente porque sus superiores en Inglaterra no le enviarían o no
querrían enviarle el tipo de productos más pedidos aquí".156
Entre las medidas más difundidas en ese momento estuvieron las pro
puestas por el Embajador de Gran Bretaña en Chile, J.G. Kennedy,
que incluían: estudio del idioma español en las escuelas comerciales;
adopción del sistema métrico de pesas y medidas; publicación de ca
tálogos ilustrados en español (donde los precios podrían expresarse en
libras esterlinas, pero los pesos y medidas deberían expresarse de
acuerdo al sistema métrico); autorización a los industriales para que
cada uno publicara un código telegráfico adaptado a su especial línea
de productos; estudiar la demanda de cada país y fabricar líneas es-

�6S jSoojUB^uq soi n^i vie 3P puBiuap B( asjBjuaiunB o ^s
•JB3J3 dp^nd sauopipuoa ^nb ofeq X sauopaajip ^nb ua jBuiuuapp (q
ísasiBd sojjo jod sopBauqBj sajEjiuns sopnpojd ap epueiuap B| b oj
-aadsai uoa BAtppj o B)n|osqB cas bX 'BaiuBqjq Bpuapaaoad ap so|nai)
•jb ap epuBiuap B| ap uopnuiuisip Bun 'opjauíoa pp oiubj jainbpna
ua opBUiuijapp usq anb sssnBa sbj uos sapna 'jsb Bas anb ap osbd ua X
'uajsixa is jBuiuuapp (b :sopadsB sa^ainSis so| jaaaiBpsa b ajuaiup^
-uaiuBpunj usqBiundB sopsuoisiuioa so{ b sBpep sauopanj;sui se^
opjauio3 ap
SBJBU1B3 ap uoiufj B{ ap uopBjuasajdaj ua 'uoj^uiJJBg ^uaauíA JS I3
jod opByBduiooB Búas opBiAua jg appji jo pJBog B| Bjed uppBuuoju;
jiunaj ap opfqo p uoa 'Jns pp Baipiuy ^ jBpadsa uoisuu sun jBj^aj
•ui Bjsd 'jajsaqouB^ ap 'uojSuiipjOyW j^ p op^uSisap BiqEq oaiuBjuq
oujaiqoS p anb puijojuí usaunx oapiAajuop^,, p 5^ \ ap ojaua ug
f sojafuBJjxa sajopipduioa so| uoa Bqanj ns ua soaiuBjuq sajuep
-jauíoasoj b jBpnXB BjBd asjaaeq Bipod anb oj Bja anb jBipnjsa ap Bp
-B^Baua umsiuioa Bun pjqiuou 'a^jBd ns Jod 'oaiusjuq ouja;qo3 |g
saiaUso|
ua U9pBuiiuuas|p sbui 'op^ajaiu [B sopBnaapp sopnpojJ ap sapiaad

601

�•sopiufl
sope^sg so| ueja o| ouioa a)ue)jodun oaod ue) a^ia^a un e
•ej ap seje ua edojng uoa ueiiiajueiu anb opjaiuoa opqos ¡a
ueiqap ou anb sajuByqeq sns e je^yas ap uojegjeaua as 'ajuejsqo o|q
sapn)i)e| sejsa ua eueaijaiueajjou piajaiuoa uopejjauad ap sojuajuí
souejdiuaj so] 'pnjainbui JoXeui uis Ñ 'uapsap opeiniuisipui uoa uas
•aiA soaiue^jq sasajaiu; so( ap saaoAejjod so| anb ;se apuajdiuoa a
oiquieajaiui oqaip ua uoaj pp ajjed v.\ asopueAd|| Ring
-as ^yejajg ubjq ojund ^nb ejseq J3a ejed 'aaipuady p ua soiuinp
•u; anb jouajxa opjaiuoo pp sejjp sb( e epeafo eun jeqaa ejseq 'ai
•uauiepjauoa 'Xen^njf] ap osea p ug U9peuuojui aiuepunqe epuuq
sou opeAapj puapui p o^s^ ajqos ^saauoiua pnbe ua 'sopeajaiu
sojpnbe ua eyepjg ubjq ap |Baij pdpuud p 'opaja ua sopiun sop
•ejsg so| uBja Ofsj eueauaiueoujjei eaiuiouoaa pepqeaj bj ua [euis op
-ei8a[|Aijd ns ap RjjajB|Suj e jBZB^dsap ejed sopiufi sope^sg so| jajjoa
-aj ueuaqap une anb epuejsip aiuaoua e{ ua asaeasnq uaqap ^(epueja|
-o),, Bjsa ap sauozBj se¡ anb soiuaajj ¿pn^pB Bjsa jeai|dxa oiuo^?
ajuauijuoa ofaiA pp sasiBd so| ap
uoisnpxa uoa sepuaijuoo sns ua jej^qje ap oqaajap p eqeuiepojd anb
ojsand 'seueuuaq sepeijjeasap sns ap epnpuoa e| jrrzajapua ap pep
•i|iqesuodsaj bj BjaiiunsB anb a[opuai3;xa ^oueauauie ajuaunuoo p ua
sopjufl sopeisg so| ap uypuaAjaiui e| jeiuepaj ua opBJjuaa OAnjsa ea
•ip^jd ns ap tiAijoiu-pa],, p anb jaaouoaaj souiaqap 'o)unse p ua se)
-jea uasBiiioj sauamb soadojna sasiBd so| uasanj anb oasap 'opuoj p
ua 'anb X einje^ eaijaiuy ua eueaijaujea^ou uoisuuojiui B| oai^ja cap
-(Ad)uo^ ap esa[3ui esuajd R| sapepiunjjodo sbuii3|R ua anb jep¡A|o u;s
:a)uajaj!p uaiq pRpipaj eun sounjqnasap 'esajdjos Bjjap uis ou 'ojag
a)jo(q pp s;ed ubjS pp sB^siuojauaAjajuí so)uaiu; so| a)uaiueai3jaua
opepunuap ueuqeq sjed oj)sanu ua soaiue^jq sasaja)ui so| ap sojaaoA
so| anb souieiuodns :jej)uoaua e soiueqjt anb |eija)eiu p ajqos ajuajaj
-ip a)ue)SRq eap; eun soiueiua} uoiae^ijsaAUi e)sa soiueíaiui opuen3

IVNId VXON

III

�112
Esta posición fue compartida por buena parte de los sectores diri
gentes locales: los magros resultados obtenidos por los Estados Unidos
en la Primera Conferencia Panamericana de 1889 -en la que los dele
gados argentinos jugaron un rol tan destacado, enfrentándose siste
máticamente a los designios del pais organizador- no dejan dudas so
bre ello.
Los vínculos establecidos por las naciones rioplatenses con las me
trópolis europeas, fundamentalmente Gran Bretaña, eran todavía
demasiado fuertes para permitir que de golpe y de una sola vez, se
alterara en forma sustancial ese sistema al que las naciones latinoame
ricanas estaban integradas desde hacía varias décadas.

�O S" í
X'Ws

/o wstimj^diuf ata,, P|bu^I NJOSNl^^O^ ^ uqof &gt;|3HOVnV9

8% I
'(Bijoiip^ B7UB?[V '^6 PP ^juanS 7 .'ojqBj '31VHV3ZV 30

1681
'sijbj 'sauwjuawy-ouDdsifj santniqnda^ sa^ tajopo^qx '03IH3
'6881 '3^I
Suiuhj^ )uauiuj3AOQ 'uo^Suii|SByy^ '.Douaiuy ifsiuvds puo
-;m/7 atjt uaaMjaq umjojjodsuojx puv apm .'Aoaaig uim[i!M '
"6961 ''oap^ 'Bjni[n3 b[ ap eu
-ua?3 X sapBptuBiunH 3p p^iinoej ^Z161P881 'sojuauinaoQ ap ugpaa¡

^s Avnoa^n 33 N3 so^iNviina shs^h^ini 3 shivimvd
•8961 'Bipadopiou^ \tsouadwt soj ap Djjan^ 07,, í
¿961 "(B^uaijo Bpung -pg 'oap^ '| ouio j/.oiuapow
•nuf} pp ¡Djn^ muojsifj tuiuiBÍiíag 3VHHVN ^ OJP3d ?sf
"6961 'oapiAajuoj^ •^soDiíBiuojchpsauíndv,, :euo¿ ap
b sbjou X jBuiiuipjd oipn^sg (8161-9161) ouv.vjaumuDj
iun dj Ásoptun sopojsg soj '^ürtiruf) ¡j íje^sq '

S3iN3nj a vuva^onaia

en

�114
LA DOCTRINA MONROE. Selección Documenta! . Facultad de Mu
inanidades y Ciencias, Instituto de Investigaciones Históricas. Serie
Divulgación de Textos y Documentos, No. 8, Mdeo.. 1966.

LA PENETRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY. La
Misión Comercial de 1885, presentación de Raúl Jacob; Facultad de
Humanidades y Ciencias, Sección Historia de la Cultura, Mdeo.
LLOYD, Regina Id; Impresiones de la República del Uruguay en el
Siglo Veinte. Historia, Gente. Comercio, Industria y Riqueza. (Mon
tevideo-Londres, I 1 2).
MARTI, José; Argentina y la Primera Conjcrcncia Panamericana. Or
denación y prólogo por Dardo Cúneo; Ed. I ransición. Bs. As., 1955.
McGANN, Thomas; Argentina, Estados Unidos y el sistema inter
americano. 1880-1014; HUDHBA, Bs. As.. 1965.
MULHALL, Michael G.; The English in South America, Bs. As.,
Standard Office, Londres, Ed. Stanlord. 1878.
ODDONE, Juan \.; La emigración europea al Río de la Plata. Moti
vaciones y proceso de incorporación; Ed. Banda Oriental, Mdeo.,
1966.
ODDONE, Juan A.; Los gringos. Enciclopedia Uruguaya No. 26,
Mdeo.. 1968.
QUINTERO, Rodolfo; ¿as tres conquistas de América Latina; Facul
tad de Humanidades y Ciencias, Historia de la Cultura, Serie Estudios
Monográficos, No. 31, Mdeo., 1970.
REPPY, Fred }.; British investments in Latín America, 1822-1949.
A case study in the operation of prívate enterprise in retarded regions;
Universitv of Minnesota Press, Minneapolis, 1959.

�'^681-8881 saju9J3j3J so|iidijjb ap uppoajgs - IVlsraflOf IMV3I^3WV HlílOS

C061-8681 O3p!A9iUo^M 0DH3W03 A VIHISÍKIIMI
0061 9881
- oJiistpots^ 0¿^M|/;vDIlSiaVlS3 30 3V&gt;I3N39 N0D33^I0
S9jii9nj sbjjo (q

8061 9P
OJ9U9 9p oí |9 opRDi|qnd iBi39ds9 oj9iunM - SM3N AVíl^PIHíl 3H1

681 1681 SM3N AVfl^H^n 3H1
0681 6881 S3WU 31V3d ^3AI^I 3H1
6681 0681 S3WU O3OIA31NOW 3H1
"6881 ^P!I"Í
lM3aN3d3aiSH O3aiA31IMOW 3H1

ap 11 6881 ap oi[nf gp o\

0681 ap ozjbui ap Of

8881 ap ozjbui ap ¿

SS3^dX3 3H1

ap csa|^ui esiiaad (e
sajuanj

11

�(6681-6881) VNI1V1 VD1^
-3WV N3 VNVDI^3WV31MON N0!SNVdX3 VI V
3JLN3H3 O3QIA31NO^ 30 VS319IMI VSN3^J VI I 3^I0N3dV

�•jaqoS BJBd p^ppedB^in ns "SBUBjiSBJBd sasBja sns jauajuBiu ap jbi ucx&gt;
siBd jap ojnjnj ja X o^paja ¡a jBayuass b Ejsandsjp Bisa anb X SBjsio^a
sauy soidojd sns BJBd Japod jap ssnq^ anb 'sj^d |dp sBjsisajSojd sas
-ajd)ui so| uoa oiaiyuoa ua Bjsa anb BAimuasaadaj ou bijouiui Bun ap
soubui ua BJjuanaua as si^d jap ouaaiqo^ 13 sasajaim sns jBAjasajd b
ajuaipuaj oiquiBa jainbjBna b BpiudAuaiq BsojnjBa opBisBiuap Bun ubij
-ep anb X upiaBjjsiuiiupB bj ua zoa BunSuiu uauay ou anb sojafuBjjxa
sajuapisaj jod bijoXbui ns ua Bpiniijsuoa B^sa uopBjqod Bjsa X uap
-jo opunSas ap Badojna pBpnp Bun ap bj anb jouaiu sa jbioj uopB|qod
ns sauopBjauaS sajj ap souaiu ajuBjnp ajuaipuadapu; opis bij XBn3
-njfj sa^UBjiqBq ap sauojjiiu 6 8 soun 9P umaB|qod sun uoa X Bdoj
-ng ap bjjo jainbjBna ouioa En^yuB ubj uojobu Bun JBuruii|a ajiíauinaij
-aBJd Búas soadojna sopBjsa sojjo oÍBq uoisiuioa ua ojjauo^ Badojna
eujapom Buoisiq bj ua a^uBayiu^isu; pd^d un opn^nf bij ou X SBidojd
sajquinjsoa X BjnjBjapj 'afpnSuaj 'jBa^ bijiiub^ ns auajj 'BUBysua Bja
bj ap sozuaiiuoa apsap ajuaipuadapu; uoidbu Bun opis bij jBSnyo^
•opBaoqa asjyuas 9jaajBd opuniu ja opoj 'uoisjaAUoa ap opaXojd |ap
u9pBiao8au bj ajuBjnp BpydSns anj pBpipqísod Bjsa opuBna 'ajqisuajd
-ujoau; upzBj Bun8|B jod 'oSiBqiua ujs íXsn^njfj ap os^a ja ua Bjaipaans
isb anb BJBd uozbj sbiu saaaA zaip BuqBij upisuuoa Bun of^q si^d
|B jBaojoa uoa JBZBuauíB BJBd X BayBuiojdip uopuaAjajuí bj BJBd ai
-uapyns BsnBa sa sajopaajaB sns b ojbjjjbui |a jB^nyo^ ap os^a p ua ;s
XBnSnjfj aqpaj anb ja X jB8nyoj b opBpjoaB ojbjj |a ua ajuajsjxa Bia
-uajdjip B| jbjjsoiu BJBd ajuauia|duiis sojsa sounquasuBjj '.opBjjnsaj ja
opis bij jBna soiuaqBs ojq 09J7"*/ J0ABi ns U3 Baii^iuojdjp u^puaAjaj
-u| B| jauajqo 'unB 'uojaipnd X sopBqanasa ajuaiuBjsnf opis ubij sajop
sns 'Bpuanaasuoa ua X ojunss ja ua BpBsajaju; ajuaiuBjaajjpu!
BjaiauBuy Bpuajod ubjS BunSuiu ap oXodB ja uoa opnjuoa Bq ou os na
ns ua ojad oSanf oiusuu ja ajuaiuajuaiaaj opBjuaju; bij jB^nyo^ '.saj
-opaaiaB sns ap soqaajap soj bjoia anb s^d oamn |a sa ou XBn8nj|^

¿ON 3nó Od?
l\ ^ P3 t68l 3P ^so8b ap z\ 'S3^I1 O3GIA31NO^ 31U/(l
ONV131&gt;IOH 13fl 0NM3d 13 (I

611

�120
nar, ya sea constitucional o militarmente, se hace másevidente con cada
nuevo gobierno, y marchando constantemente de mal en peor, no sólo
se arruinan ellos sino que, lo que es mucho más importante, arruinan
los intereses de las clases progresistas y los de los residentes extranje
ros, mucho más representativos del país que ellos, y los intereses de
quienes fueron inducidos a invertir dinero en el país o en sus emprés
titos, en la creencia de que el país era administrado honestamente. Los
partidarios de la nacionalidad independiente para Uruguay son los me
nos y, en la situación actual del país, la intervención de una potencia
europea de primer orden, tai como Inglaterra, Francia o Alemania,
sería el beneficio más grande que podría recibir y recibiría una caluro
sa bienvenida por parte de los habitantes representativos, excepto por
la minoría que integra el actual gobierno; sería un beneficio para el
mundo en general, y un beneficio que no exige el sacrificio de ninguna
historia o tradición de importancia.
Si la intervención extranjera es sugerida con tanta presteza con
respecto a Portugal ¿por qué no debe serlo con respecto a Urugu-

guay?
Probablemente, una primera insinuación ayudaría a enderezar su
administración y los convencería de que no deben burlarse de sus
acreedores y de que los intereses extranjeros no deberían ser sacrifi
cados en la forma grosera en que lo están siendo actualmente.
2)/THE MONTEVIDEO TIMES, 7 de febrero de 1893, Ed., p. 1,
cois. 2-3/

INTERVENCIÓN DIPLOMÁTICA
El anuncio de que Lord Rotschild y los accionistas de los ferro
carriles argentinos garantidos por el Gobierno se han dirigido al gobier
no británico solicitando la protección de sus intereses y apoyo para
sus reclamos, será saludado con deleite por la mayoría de quienes es
tán interesados en los asuntos rioplatenses, y, si la solicitud recibe
algún respaldo, será seguida por la de otros inversores que han sufrido
o están sufriendo en este momento a causa de la deshonestidad finan
ciera y la mala fe de los gobiernos sudamericanos.

�•apupuij soiuauupajuoaB so| b RAijaadsojpj epnjiiu Run opuBqag
uopup
H8|p JBJ 3p BpiJSnf E| J3A B SOIUBZUB^|B Ofsl \1S 'EZaqRO BUll JOdlUOJ OJad
esuajo Bun ss ou JBqoj sBjqB|Bd sbjjo ug upap anb Bpeu uauaij ou X
o¡ppins |B sopBÍndiua X buioi bj b sopBAd[| jas uapand sajuBpjaiuoa so|
' . ((iun^qi| pB,, sopBumjJB jas uapand souBjjanq so| X sepnp sb|
'SBjq^ ap sapiu ap sojuap soipnui ua sopEjBjsa jas uapand soqpqns
sns 'ojad lEuaasa ua uaaaj^dB sejauoyea sb| X sajopBlequia so| uauap
•Jdiui aiuauiBjBipaiuui •ajiiaLUKjsnfui opeaR^B sa -Bjjan^ ap anbnq un
b ajuapauajjad oqaejjoq ojauueiu un o|duiaía jod - soppqns sns ap
oun ;s jiuaAjauu BJBd sosopa ajuaiuajuapijns u| uos soadojna sasi^d
tog SBiauanaasuoa sb| b joiua^ uis 'bub^ b| ap sa| as ouioa sajopaajaB
sns e jbjej} ap pB)jaq;j ua uRjjuanaua as anb uaaja SB||a is ajuapuajd
•jos oaod Xnm B^nsaj anb ojapusuij opunuí p ua oppaja ap Bpip
-j^d bj ap Bipaq uppdaaxa pEpiundun |ej uoa seijuejeS sns jb[üia X
SBsauiojd sns jaduioj -opa b opBiuiuB Bq sb| as anb 'une jpap souiEup
-od— opipuuad Bq sa| as sBUBauauíBpns SBaqqndaj sej b anb sa ojjap
o| 'sssoa sb| uB)sa ouioa |Ej oja^ zaA spun^as jod JBaad ap uopBjuaj
B| jouam opis Bjaiqnq 'uopB^sauouie X B^a^ojd BpBnaapB B| JEjuajj
•ua anb opiuaj UBjaiqnq laj b[Buj ap Rjjsaniu Bjaiuijd B| ajuB o ojuauu
-i|duinau! jaiuud p ajuE M^ -opjqBUJ ajsa ap ojuanuEAEJ^E X uopsnu
-ijuoa B| BjBd OAiuiaaui |Eaj un opis Bq sopa ap asjs^nq X sajopaajaB
sns b jByB^ua BJBd sasisd sojsa opEZo3 u^q anb ap pBpiundiui Ridojd
B| anb jpap |B souiepaBA o¡s] "ajuauiiEnpE uEjjuanaua as anb ua op
-ejsa osozuo^JdA |a ua opipuuq uRJdiqnq as ou -sasua)R[doiJ sezueuij
sbj 'a)uaiujB[nai)jBd sbui o sRUBaiJauiEpns srzueuij sb| X 'osuamuí oj
-uoui un jod SBpipjad opBjiAd jaqnq UEupod as 'ojauip ns jEao|oa e saj
-osjaAUi so| b ofnpui as sapna se| uoa sauuia(os sbijueje^ se| jaua^uniu
ap uppRSqqo ns sa|opuB|euas souBauaiuBpns sasiEd so| auiB opijsisu;
uBjaiqnq X jn pp Baijaujy ua soqpqns sns ap sasajajuí so| ap uopaa)
-ojd B| ua ezauuij seui opEjjsoui uRja¡qnq soadojna sasi^d sajuEjjod
-un sbui so| is anb ap soppuaAuoa ajuauiEua|d soiiiBjsa anbjod jojja
a|qEjuauiE| un ap EqEjEJ} as anb 'bjoi|B o|opiiEsuad souun^as X saa
-uojua soun^sua^ psBaRjj ojunsB p X BiauajaSns cqaip ajqos euj biiSb
ap appq un pqaa ajsa ojad 'JEpuiis Biua|qojd un jod XinqsqE^ pjog
r JBpde ap p|qEq os sasaui oqaopaip soun aaBq anb EjRpjoaaj a

�122
ros de los últimos quince o veinte años, sin referirnos a ninguna repú
blica en especial, no podemos menos que lamentar esta abstención de
intervenir en defensa de los inversores y acreedores. Considerando el
alto costo y la complejidad de la maquinaria diplomática pensamos
que ésta podn'a haber sido utilizada con la misma validez para prote
ger los muchos millones de dinero europeo invertido aquí, con que es
utilizada en las escasas ocasiones de intervención para la protección de
personas. De lo contrario, ¿debe admitirse que el bienestar económico
de sus subditos no tiene interés para una nación y que la protección
que ésta otorga acaba con las personas y no se extiende a sus bolsi

llos?
El hecho es que -y aclaramos una vez más que no estamos hacien
do referencia a ningún caso en particular- ha existido un exceso de
delicadeza en el tratamiento diplomático a estas repúblicas. Se les ha
atribuido un grado de civilización que sus hábitos y prácticas por lo
menos en asuntos financieros— no corroboran. Han recibido un trata
miento de personas adultas, cuando debían haber sido tratadas como
niños. Los gobiernos han sido considerados representativos cuando no
eran nada de eso. Se han mirado sus levitas y uniformes haciendo caso
omiso de la naturaleza semi-civilizada que frecuentemente yacía de
bajo de ellos. Si en vez de haber sido tratados de igual a iguai por na
ciones tales como Gran Bretaña, Francia y Alemania, se hubiera em
pleado un tono más enérgico para hablar con estas Repúblicas, y si se
las hubiera intimado a mantener sus promesas y comportarse con mo
derada honestidad hacia sus acreedores europeos bajo apercibimiento
de sufrir las consecuencias y quizás perder su independencia, muy dis
tinta sería hoy la situación sudamericana. Un juicioso control hubiera
ayudado a mantener las cosas en orden y aunque en ese entonces
pudiera haber sido en cierto modo resistido, no hay duda de que hoy
sería agradablemente recibido por la mayoría de los habitantes, sin
ceramente cansados de la actual situación. Cuando países tales como
Egipto, Persia, Turquía, Marruecos y otros por el estilo se comportan
mal en materia financiera o de cualquier otra forma, dejando de res
petar sus garantías, pronto reciben una enérgica intimación por parte
de alguna de las potencias. El mismo procedimiento debería seguirse
en América del Sur, cuya civilización, en muchos aspectos, no es su-

�'sasajajui sopap ap uppaajojd bj bjbcI '?s "Bjupiedsoj soj anb bubo
lf 9S IU BJ91OUBUIJ BU9^BIU U9 SOJDB SnS SOpO| JBqOJÜB 9p9nd Olí
'sBUB0U9iuBpns sBDi|qnd9&gt;j se[ jod oso^siiue s9J9)ui opBOJBiu un
^p9nd BauauieayoN uoijsgnn U9 sasjBd so^ b ajuauiBqduiB
B^J9^9JOABJ A JBSBd BJJpod 9nb JOÍaUl O[ BJJ9S 9UI^Í3UI9S U9PU9AJ9J
-ui sun 9nb 9p Bapi BJisanu auisuiBjajua ua^Bdiuoa 3nb 'uppisod bu
-9nq 9p (S9)U9Sl|9)Ul SOUBDU91UB9JJOU SOUn^jB UO3 OpBSJ9AUO9 SOUI9^{
'OJS9 9p SOJnS9S UB^ OpOlU Un8U!U 9p SOUIB^S9 OU SOJ^OSO|q SOJ910UBUIJ
soaijoui jod unB 'jns pp B^u^iuy U9 bj91uiaj9^ui B9dojii9 Biou9jod
eun^uiu 9nb uBui}iuu9d ou sopiun sop^jsg soj 9nb oqoip Bq 9
S9|Bi9U98 SO[ 9p A SOj^SIUlUI-J9Ulüd SO[ 9p 'SOU
•BJ9qOS SO[ 9p UOpiqUIE BOOJ B[ J99BJs^BS BJBd 9^U9lUBnjnui 9SOpUBZOi^
-S9p U9 anb -sb^jubjbS sb^ b opdsgj A pBpijs^uoq Bnjnui bj opuBiu
-JOJ9J- OS9 opugp^q opB9|dui9 jofgui oqonui bub^s9 o^q^q 9n89i|d
-S9p OpB3I|dlUO9 A OSO^SO3 Í1S A 'B9JB^ B^S9 9p BZ9qBD B| B UBUB1S9
SBpu9^od s^puBj^^ sBq s^unuioo sasaaspi soj BUBp sojquxauu so| 9p
ounSp gp pEppBdBoui bj o pBp^s9uoqs9p bi opuBno 's^uopBu sb| ^p
pBpiUniUOO B| U9 —BJBDqdB 9S Bip Un8p A- 9SJBOI{dB BU9q9p O^U9jUlip
-9DOid OUISIUI ig SOpo89U SnS 9p O3JB9 9SJ99Bq B 'UnB 'S999A SBUn8|B
OpUB89[| 'SOJUnSB SnS OUISIUI IS iOd JBlOiJUO^ BJBd ZEdBDU! 9J}S9niU9p
^s 9nb o '9iu9iuBju9|npnBJj A Bsojuoqs9p ^^jodiuoo 9s 9nb sojqui9iiu
sns ap oun b jeSi^sbo Ejsd soipgiu Bp as s^pEpj^uioo 9p p^papos
BU^^ *O9dojn9 iouoq gp o^ipp^ p JBpdsgj BJBd BpBJBdaad íb^s9 Euaqap
o^ub} oj iod A uopBjaqipp Bpoj uoo sBigpuBuij A s^ppjguioo sauop
•Bpj J9U9^UBLU b Edojnq e opEjiAui Bq Jn^ pp e^uguiy ¿sopB¿BU9uiB
U9A 9Ü OpUBnD S9S9J9^Ul SOS9 JoS^jOjd BJBd Bpip^Ul BUllSuiU EJEUiOJ 9S
ou anb 9SJ99J9 aqga? sguuoua ojuguioui ajsa u^ uos jns pp Bouauiy
U9 S09d0JU9 S9S9J9)Ul SO^ SOf9|duiO3 A SOqD9j;S9 SBUl Bip B Bip U9A
-pnA 98 'jns pp B9u^iuy ap sej sBpmpui 'opunui (gp sguopBu S9)U9J
-ajip sbi aj^uo sojapuBuy A s9[Bpj3iuoo soze^ so^ jBuosjgd pBpunSgs
B( e sbi^ubjb^ sns gp Bjnjdnj B[ ouiod oui^i89{ ue^ uopu9AJ9iu; sp oa
un s^ SBpngp sns JB^Ed ap cs^iuojd ns ap opsjsa o U9psu Bun ap
jod Bjnjdnj bj 4j9a ap opoui ojjsanu y sBjapuEUij SESuajo jod
U9PU9AJ91UI-OU B( 9p BUljpop B| OUEjd Op SOUJBZBq09J SOJ)OSO{s{
U9AOI
sbiu oqanuí 'ouap jod 'sa anb sBJiuaiiu 'sas^d soqanbB ap B| e jouad

ÍZl

�124
la intervención se vuelve atinada o necesaria, que Norteamérica lleve
adelante esta intervención o que se haga a un lado y deje que otros
intervengan. Pero, presentarse como la protectora de una nación que
se ha comportado en forma fraudulenta o deshonrosa, sin tomar nin
guna medida para corregir los yerros, equivaldría a transformarse en
cómplice de ellos. Kl hombre que, viendo cometer un robo, ni inter
viene él ni permite que otros intervengan, es considerado generalmente
tan malo como el ladrón. No creemos que a Norteamérica le interese
jugar ese papel, puesto que le interesa tanto a ella como al resto del
mundo que las repúblicas sudamericanas se recuperen de su empantanamiento y descrédito financieros y adopten un sistema de moralidad
comercial y financiera que está más de acuerdo con las ideas civiliza
das y que sea opuesto, por lo tanto, al practicado actualmente.
Por consiguiente, sentiríamos verdadero agrado si nos enteráramos
de que Gran Bretaña y algunos otros países europeos se han decidido
a ejercer su poder para proteger los intereses de sus subditos en la
República Argentina y en otros lugares.

3) /THE MONTEVIDEO TIMES. II de febrero de 1893, Ed., p. 1,
col. 2-3/

INTERCESIÓN DIPLOMÁTICA
Nuestros colegas bonaerenses, tanto ingleses como argentinos se
hallan en abierta contradicción en torno a si ha existido o existirá
intervención diplomática en Buenos Aires con respecto al pago de las
garantías a los ferrocarriles, al mismo tiempo que las opiniones verti
das sobre la conveniencia de tal medida varían en igual forma. Algu
nos de los diarios nativos se han acalorado, como era de esperar, ante
la mera sugerencia y afirman arrogantemente que cualquier indica
ción sobre el manejo de los asuntos argentinos proveniente de países
extranjeros sería rechazada de inmediato.
Hemos leído cuidadosamente los argumentos adelantados por al
gunos de los opositores a la intervención, pero no hemos encontrado
en ellos nada que nos haga cambiar nuestra opinión en favor de esa
medida. El argumento más importante que hemos visto esgrimirse

�tns soiunse so Ano ua sid un ua SBpuajod sBjsa ap uopuaAjajm B| ap
ajüatuajduu* *8ijb|bji as BISJ3^ o Bjnbini 'ojdi^g ouioo opezijiAp-uu
-as sied un^p une o Rzms o Boi^^pg oiuoo sapj lso||o ouioo oppa|qej
-sa uaiq ubj ojad jouaiu sied unSp ap soujauu sojunse so| ua juia/uaj
-ui uoo uBjezeuaiuB Ripi| o Biueuiaiv 'BiDiiBjg "ByBjajg ubjq anb bj ua
U9penus eun uoo apejEduioa ojs^ sa on saniapaaajd u;s sepipaiu ap
uopdopR B[ Baynsnf ojubj o[ jod A sa^uapaaajd auai^ ou U9pBnjis sq
siBd |d ua asjBjuasB b o ii^iaAUi b ofnpui so| as anb sej uoo SBsauicud
sb| ub|(ma as A sopezBuauíB aíuauiB^sníu! uaA as sasajajuí sns anb uejap
-isuoo opusno U9iouaAja^ui ns opuB^oqos cujEd ajpBiu ns b jipnos uap
•and u9'/bj nqoniii uoo 'uauaij B| ou anb o^sand 'oja^ soubui SBidojd
sns ua uopoa^ojd ns opuesusosap 'Bun^^ U9poaojd ueue^saoau ou
'sasicd sojsa ap uojOBjjsiuiuipB e| ua A ouaaiqoS p ua soppuasajdaj
a^uaui|Buopjodojd uBjaunjsa sojafuejjxa saiuapisaj soj ¡s sauuoua
uos sojafuBJixa sasajajui so| 'sicd pp ejanj oiuoo oj^uap o^uri 'opoiu
ajsa o(j 'oiojoiuoo pp A Bujsnpui B| ap a^jsd joXbui b| sojafuBJixa ap
soubui ua otusiuiisB opuBisa 'sbui o sop b saj) ap uppjodoid eun na soj
-afuBJixa jod BpBj3a)ui Bjsa saiepdea sop sb| ap Bui|noseiu B^npe u^p
-B|qod B| anb sejjuauu '.soaijbu so| anb sajuBuoduii sbui oipuiu uos
o|duiafa jod 4Bui^ua3jy o AenSiu^ uasojaluBjjxasasojajui soj eip ua
Ao^| pnpe ojuauioui p ua epiA ns ejed A opesed p ua o^ojiEsap p
RJBd ojafuBJ^xa p^dBO p uoo sopnpnapua ajuauiejania iseo uejsa anb
A U9pe|qod B[ ap aijed joAbui b| aAninsuoo ojafuejjxa ouiauíap p
sapno so| ua ^sajqiunjsoo senSi^e o sopejuase ajuaiuauuij soujaiqoS
uis 'epiuijap pul A aiqeisaui uiib p^pipuopeu ap sauaA^f sop^jsa ap
b^bjj as Bioucjjoduii ap aoajBO sojafuejjxa ap uo;ojodojd B| sapno so|
ua A oduiaij oipmu aosq seppaiqsjsa sajqum^soo A sajqBjsa souiaiq
-oS uoo 'Bpiuyap uaiq A BpBSpjje pepipuoiosu buu uauaij anb sasind
ap inbe bjbji as o|^ sajuapaoajd uis 'sbiusiui is ua 'uos sasied sojjo
uoa A sojafuejjxa so| uoa (EinjuaSjv e[ e soujcjiuu| ap pepisaoau soui
-auaj ou anb eA) sasuajB|dou soujaiqo^ so| ap sauopepj sbj anb -saj
-epuiis sojjo soqotuu A eiuaj ajsa jBjapisuoo p opeiseuiap eji^sisu; as
eaun(sj ounjjodo Anuí sa ojuauíoui p anb eA o^ipamu; ap oun soui
•eozajqBjsa 'ajuapaoajd un^uui ajs¡xa ou js 'bubzubab SBiuef opunuí
p sajuapaaajd ejaiAii) ou anb npnu ejaioiq as kouiiu is oja^ •ajuefauías
uopoR eun ejed saiuapaoajd uaisixa ou anb ap p sa ojuaiuoui p ejseq

S^l

�126
propios subditos tienen un interés igual o mayor que los propios nati
vos del país. Creemos que nunca será demasiado el énfasis que se pon
ga en este punto de vista.
Existe, sin embargo, otro aspecto aún más importante y de mayor
fuerza. Desde este punto de vista, el problema puede plantearse en po
cas palabras como sigue: ¿puede permitirse a un país que da garan
tías solemnes a los subditos extranjeros, violarlas impunemente sin
justificación alguna? ¿sí o no? Nosotros contestaríamos decididamen
te que no. Si la promesa hecha por un país a extranjeros no es consi
derada una obligación y sujeta a reclamación, la moral financiera
internacional se quiebra y las transacciones financieras internaciona
les se vuelven imposibles. Debería haber, debe haber alguna salva
guardia más enérgica que la mera pérdida de crédito en el mercado fi
nanciero o la exclusión de sus bonos de las bolsas de valores. En la co
munidad de comerciantes, aquel que quiebra su promesa de pagar de
be sufrir las consecuencias ya sea culpa suya o de su mala suerte, de
otro modo los negocios chocarían con un obstáculo insalvable. Del
mismo modo deber/a ocurrir en la comunidad de las naciones. Cuan
do una nación viola sus acuerdos comerciales debería correr los mis
mos riesgos y ser sometida a las mismas penas -inclusive al embargo
de los bienes- que un comerciante en su comunidad. Si se tratara
meramente de un problema entre un gobierno sudamericano y sus pro
pios ciudadanos nadie tendría derecho a intervenir. Pero cuando se
transforma en un problema entre un gobierno semejante y ciudadanos
británicos, alemanes, franceses e italianos, que no se cuentan de a
diez o de a veinte y por pequeñas sumas, sino de a cientos y miles
y por millones de dólares, seguramente aquellos pueden mirar hacia
los gobiernos de sus países en busca de protección cuando las so
lemnes promesas que se les hicieron y las obligaciones contraídas
con ellos son violadas injustificablemente. ¿Qué utilidad tienen los
Embajadores, las cañoneras, los costosos ejércitos si no la de proteger
los intereses de sus compatriotas? ¿Y las rentas y propiedades de
cientos y de miles de éstos últimos son menos importantes, tienen un
"interés menor" que la cabeza rota de un marinero perteneciente a
un buque de guerra?
Estas repúblicas sudamericanas han entablado amplias relaciones

�-I! 'AJX^ 3^(3J8)UI SO( OpUBaiJU3BS 'SBjapUBUIJ SESaiMOid SB| 3p OlddS9J
X jouoq ap ¿spBzqiAp sB[8aj sbj b asjB^snfB Bsnqaj BUBauauíBpns Ba
•fiqnddJ Bun^^B ts \ •saaopaajaB sns b ojauíp ap zaA ua Bjjaii Bazajjo
anb souiafap 'sapBpaidoid sns ap uopjod Bun oiqui^a s anftajjua
anb afsotuafap :sajB|iuns sRpuEisunajp ua ajuBpjaiuoa un b jaaeq b
BUB^i|qo as anb oj bSbij anb ojsoupfap 'sBpijaiuojd sei^ubje^ sb| jb8
•Bd apand ou ouijua^^iB oujaiqoS ja i (BjnjBu Xa[ B| b Bsuajo Bun aX
-n^^suo3 ¿sonpiAipui soj b UBaqdB S9JB|iiujs soseo ua anb seuad sbj ap
ajqi[ asjaA JBjadsa uBuaqap 'sauopeu ouioa '^nb jod? X uaaa|qBjsa
o[ sa|Biajauioa so^ipoa soidojd sn •pBpi[EJoiuui b| JB|nuuisa Búas
ou 'pepjaA u^ o^iisbo uis j^panb uapand ou seqR) SB^sa X
uspand ou anb ap bshbd b| Bdjna ns ouis eiaej^sap eun sa O|q
pBpi^sauoqsap ns ua 'unB 'X ouiaiqoS [Biu ns ua 'opeuajjuasap aqaou
•ap ns ua a^uauíBja^ua ouis 'aiqejiAaui o B^siAdiduii pep;uiB|Ba eun8
•uiu ua buiSuo as ou ojaíuBJixa [d uoa sauoiaB^qqo sns b ajnajj iaa
-eq BjBd SBaqqndaj sejsa ap pBppBdBau; epipuajajd B| anb asjnpjoa
•9i aqaQ 'OjaAas X opidBJ sa aiuauqBjauaS o^i^sbo ja 'sojafuBJjxa soqp
•qns b uBuoiaiBi^ sopBzqiAia ou sasi^d opuena '\ so\e\ oiuoa siqasjBj
-bji aqap X sBpBzqiAio ou seiusiui ;s b uBJB|aap as 'o|jaaeq ap uclop ;
'SBsauíOjd sns jBiadsaj X sopBzqiAia sasiBd so| ap sajqiun;soa se| jbi
-daaB uaqap 'SBpBzquia sauop^u sb| ajjua sepinpui jas ueasap sbubd
•uauíBpns seaqqndaj sb[ is 'oiubj O^ jot{ opiqiujad B^sa ou anb op^^^
jaqsq opnd uaiquiB) '.sBpiBjjuoa sauopBSqqo sb| ap ojpBj oipnd
ajjnaaj as ou sBpBzqiAp sauoiaBu sr| ajjua '4tsaiuix,, Ia aíuauiep
aatp oiuoj BpBzqiAp ou asrq cun ap BJoqB jijjBd X ^JBScd au
-aiAuoa saj ou anbjod sB[jBuopuBqs Bjoqn uapand ou u^pszqiAp B| ap
sB[8aj sbj uoa X sojafuBJjxa so| uoa ojubj opBpzaiu asopuaiqB^j np
-eyaduia BjqB{Bd B| b opdsaj [a opmpui e^sa ou (Bna [a ua oidojd 081 p
-9a un jod sBpn/qiAp sauop^u sb| ap o^ip^a ¡a jinq^sns saiasjijiuuad
apand ou ^ajuauia|duiis sbi)ubjr8 sRqanbB jBjadsaj X sRsaiuojd sns
jauaiuBui BjBd sopRJBdajd jB^sa uBuaqap 'o^ub^ o| joj soidojd so|
b auJOiiinaipRid uapaaxa soubiu sns ua uBjjuanaua as anb sojafuEJj
•xa sasajaiui so{ anb |bj spipaiu cun ua o|sa oqaaq usq \ sauiua|os
sbuubjb8 X sBsaiuojd sBuap olsq sopoSau X SBujsnpu; ap odi^ op
•o\ jupiui b opBpumjsa UBq so| X sa^qdBa sns opBzq;in uBq 'ojauíp ns
ouiR^sdJd ua opipad ucq 'soialuRjjxa so| uoa SBjapuBuij X sajEiajauíoa

LU

�128
je ros involucrados, dejemos que los países extranjeros le den una
lección de civilización y moralidad y le enseñen a respetar los acuer
dos hechos con sus subditos. Sería una admirable lección para todo el
continente,
No nos inspiran lástima los problemas financieros y de otra índole
de las naciones sudamericanas, porque sabemos que no se originan en
la mala suerte sino en los yerros y desatinos que ninguna experiencia
parece destinada a curar. Mientras los afectados fueron solamente
subditos sudamericanos, esto revistió poca importancia para el mundo
en general. Pero ahora, cuantiosos intereses se hallan involucrados y
era hora de que se hiciera algo para protegerlos. Tal como están las
cosas, frecuentemente estos intereses son desenfrenadamente sacrifi
cados, mientras que la política de no intervención ha establecido un
verdadero premio al repudio de las deudas y ha estimulado a las oligar
quías militares no representativas, que imponen la confusión y el de
sorden en todos los asuntos, a persistir en sus métodos extravagan
tes e inescrupulosos. Mientras encuentren que pueden zafarse de sus
obligaciones mediante el simple repudio, continuarán haciéndolo y
despilfarrando todo el dinero que puedan pedir en préstamos en
tan favorables condiciones. Esta situación no puede continuar eterna
mente y hay dos maneras de acabar con ella: haciendo extensivas las
facultades administrativas a los residentes extranjeros o mediante la
intervención de alguna potencia mayor, ya sea de Europa o los Esta
dos Unidos. Como parecen existir muy pocas probabilidades de lograr
lo primero, abogamos enérgicamente la defensa de la última, porque
la consideramos justificada desde todo punto de vista y apta para re
sultar de inmenso provecho para el continente. Aquellas repúblicas
que se opongan a ella pueden fácilmente evitarla adoptando modali
dades civilizadas y respetando sus obligaciones.
4) /THE MONTEVIDEO TIMES, 10 de octubre de 1893, Ed., p. 1,
cois. 2-3/

LA INTERVENCIÓN Y LA DOCTRINA MONROE
El problema de la intervención diplomática para poner fin a la de-

�p sol 3P ^qoaq uppdaoxa 'in^ jap B^uaiuy ua soadowa sas
•9J9iui soj 'une sbj^j 'SBadojna sBiauaiod sbj ap RjainbjBno ap uopuaA
-sajín bj ap pBpiunpodotn a BiauaiuaAUoaui bj Buqo Bjjnsaj 'ojuauíotti
asa ua sbsoo sbj u^qBjsa ouioa jbj 'X joyBdsa o8nX jap asjBiaqq jod
Bqonj v\ ua sopuuns sa^uojua uBqBJiuooua as souBauauíBpns sasi^d
scrj soya Bjuajas sopujnasuBj^ ap s^ndsap 'Bjoip? o(opuais bSis 'sa^
•uoiua aiqeaiide X epmdojda anj anb euupop aun anb ojsandns jod
asjsp aqap ou aiuaiue^ap ojad li%\ ap ajquiapíp ua 'osaj^uo^ ^
afasua^ ns ua aojuo^ aiuapisaj^ [a iod epioajqBjsa anj aaouoo B| as
anb o( ap s^ui a^uB^s^q B[qeq as ^na bj ap Buupop Bun ^ojuo^ buijj
-aop B| ouioo aaouoo as anb o( sa ajuBfeuias oquinj un uauío^ sojuaiui
-pajuooB soj anb ejBd ojnDB}sqo ^dpuud p '{npe oiuauíoui [a wg
•btjbub8 as o^
-iajd (a -so^pqps sns ap pp X sasaja^uí sns ap joabj ua Baij^|od Bun
Búas aiuauíB^jaia anb oj- Bpjn^ o u^puaAjajui bj ap pBpisaaau b¡ X
jns pp Bau^uiy ua oujaiqoS^nne pp osbobjj p laaouooaj ap 7BdB0 sa
sied a^sa 'oubjiuod p jod 'is ojad '^apjad as a^uamaiqBqojd ojja|d
p 'Bdaing bjjuoo usauip as sopiufi sopBjsg so] i oapuBf ap oi^ b
ns apsap opiunasuBj^ oduiaij oaod p Bjuano ua opuafuaj unB
X Buiaj pp BpuB^odun B{ BpBp oujaiqoS ns b sappadsa sauop
-anjjsui BJB^oqos a^auia|qBqojd uainb 'sopiupi sope^sg soj ap ajuB^
-uasaidaj p auipui as apuop Bia^q ejeuipui as BzuBpq bj 'apaans bsoo
pj JS 'uapisaj mbB anb sBioujBduioo sns ap sapspaidojd X sBuosjad
sbj b jBuoiauaui ou jod 'ins pp Bauaiuy ua ajuauíjBnpB sa^aisixa
soadoina sasaaajuí sojsba soj ap X uoidbzijiaio bj ap 'a^auíjuoo ja opoj
ap JB^sauaiq ja jod BpBuiBjaaa sa odiuaj^ oqanuí aoBij apsap anb epip
-atu eun jbuioi ap uafap ou 'sa^apaaajd ap bijbj bj b opiqap 'souiiqn
so^saanb Xsoadojna saiuRiuasajdaj soj ap Bzauuy bj ajjuanaua a^iBd
ns ap u^pisodo jainbpna anb aiuauíBjos souiBjadsg oisuajd opis
jaqBq Bupod X JBjadsa ap Bja ojsa 'ajuBisqo ojq uoiouaAjaiui ap bzbu
-auiB bj b ajuay Biouajsisaj ap pnjjpB Bun opuaiuinsB uBjsa X
UBq as bX souBauauíBpns soDjjBuiojdip soj anb 'o^iBquia uis 'Bj
'ojaiunu ouiyjn oysanu ua souiBaijqnd anb sbj ap Bjanj
Biaijou Bun^uiu uojaipa B^sa BJBd jauajqo opipod soiuaq ou 'sop^zq
•B3J sozjanjsa soj ap jBsad b 'ajuauíajqBjuauíBj ojad 'ouiaiuoiu jap aj
•UBsaja;ui sbui Buiaj ja 'a^uaiuB^jaia 'sa jisBjg ua u^ianjoAaj bsoj^sbs

63 í

�130
eran infinitamente más pequeños comparados con los que existen
ahora. Actualmente, sin embargo, la situación ha variado sustancialmente. La actividad y el progreso del continente descansa fundamen
talmente en manos de europeos; todos los países se encuentran fuer
temente endeudados con Europa y en su mayor parte no se han dis
tinguido por la escrupulosa puntualidad para cumplir con sus obli
gaciones. El auto-gobierno y el republicanismo nominal de los países
sudamericanos, después de sesenta o setenta años de prueba, ha de
mostrado ser un fracaso en todos los casos, sin excepción alguna; to
dos los rincones del continente experimentan una anarquía crónica,
y el único gran obstáculo para su progreso y desarrollo radica exclusi
vamente en los gobiernos. El Presidente Monroe y los que aplaudieron
su doctrina no previeron esto, no podía pedírseles que lo hicieran.
Pero nosotros, contemporáneos, y más especialmente, nosotros que
vivimos en el continente o mantenemos relaciones con él. podemos
verlo; percibimos que el experimento, a pesar de la simpatía que ins
pira, ha resultado un fracaso total y que ha llegado el momento de ini
ciar un nuevo rumbo. Quizás el Presidente Monroe, conociendo lo
que eran capaces de hacer los norteamericanos, hizo el favor a los
sudamericanos de pensar que procederían de un modo semejante, pe
ro ellos no correspondieron ese favor. "América para los americanos^
está rodeado de un hermoso halo sentimental, es una excelente consig
na para ganarse el aplauso de las tribunas, pero presupone mucho que
no es verdad en lo que tiene que ver con la parte sur del continente.
Cuando se forjó esa frase no podía imaginarse que los sudamericanos
evidenciarían una incapacidad para el autogobierno tan extraordina
ria, un abandono semejante de los principios republicanos, tal inhabi
lidad para mantener el orden interno y para desarrollar y civilizar sus
territorios, tal presteza para pedir prestado y tal lentitud para pagar,
tal irrespetuosidad por los intereses extranjeros invertidos en sus
países. Pero ahora el error es suficientemente evidente y, por lo tanto,
también lo es la necesidad de iniciar un nuevo camino. Después de to
do, el problema no debería ser tan difícil de solucionar. Este se redu
ce a una alternativa muy simple, a una opción que prácticamente
queda en manos de los propios sudamericanos el hacer: la elección
de la posición que deben asumir en las categorías de la civilización.

�MOCSOjUI UOlOBZqiAIO BJ 9p X SOUOIOBSqqO SE| dp OJUOUliqdlUnO
•U pp 'pBpifiqBJS^^Ul B| Op 'UOpJOSOp |9p OpiJJBd (9 JBUIO) B Bljp|EAinbe
9)U9UIB9ipBJd 9llb O| 'UOIOUOAJOjm BJ B OSOpUOlUOdO 9tlb 'llOIOBn)
-18 BJ9pBpj9A ns UBpUOjdlUOO SOUBOUOlUBpnS SO| Onb opUB^p X UOI9
-n|O8 BJS9 OpUB^JOOB 9)U9J9qO0 SBU1 X JOÍOIU ]9dBd Un UBIJB^nf SOp
-pifl sopsjsg so| opuniu pp sofo soi b 9nb soiUBSu9d \ "opE^doos oq9
-9J9P Un S9 SOpBA9p SBIU SOSOJO^Ul SO[ JOÍlojOjd BJBd UOpU9A.I9ÍU] B| S9|
-BnO SO| UO9 lSOpBZI[!Ap-UU9S S9SIBd :UOS 9nb BJ^S9niU
ns 9nb O| uon opj9n9B 9p cpji S9| 9s ;s '9SJBÍ9nb u^q^p ou so
-S9 J99Bq U9J9inb OU O U9p9nd OU SO[p |S OJ9J SBIJUBJB8 X SBS9UIOjd
$ns U9 pBp!|!qnijuo9 'sgjquimso? sns U9 p^pnEJoui 9p op^j3 oqn sbui
un 'Bioijsní 9p u9pBj)S!u;uipB B| U9 pnppgj bj 'sbzubu;j sns uo pspi)
-S9UOq B| 'B9I)l|Od I1S U9 pBpi(iqB)S9 B| X pBp;SOT1)9dS9J B| 'U9pjO p UBD
-znpojuu 9nb so|soiu9Í9(] "s^iB) ouio^ 9sjB)joduion u^q^p srpn/i|!An
9)U9UI|B)O) S9UO19BU SB| B Bpiq9p BI9U9J9j9p B| UO9 SOpBJBJ) JOS UB9S
-9p soucouoiucpns sosi^d so| i -BJBp so uopn|os v.\ 'soouotu^ oiuouibj
-J9jj oosojojuid O| op 9)iiBnu9)B p o pRponSjjuR bj gp Bd|nosip B| uis
'uibjs osoo9njJB^\ 'Bjnbjni 'o^diSg ^nb |9aiu oiusiiu |9 uo ubjiuoiiouo
98 9nb 9SJI99p Opond BIJ9JBIU B)S9 Ug SBJBqjBq 9)U9lUBJ9pBpjOA UOS
S9uopnpisui sns 'Bioi|od op X JB)i[iiu so^ipoo so| uo sopiuojuor sopo
-I|JB SOIJBA OUIOO 'BlOUBJJOdlUl JOU9UI 9p SOJUnSB SOlin^jB U9 X tOpBp
UBq onb sbuubjb3 sbj ;u sssoiuojd sns UBjodsoj ou :BunsjÍBq so bjoioubu
•ij X Boijijod jbjoiu ns X Bsojuoq bjoubui sun op sspnop sns uoo uo|d
-luno ou !soXo| sb| jod oun3|B ojodsoj ouoij os iu 'pcpoido.id bj b X npiA
B| B BUn3|B UOIOOOJOjd ISBO Bpilljq OU BpiJSnf Op UOIOBJ^SIUUUpB B| !S9|
-Buopn^isuoo o^uouiojuoioyns o| uos oiuoiubjbj 'sopBjSojJB uoiq o
so^Bjso uos ou soujoiqo3 sn ouiojojip se ojunsB jo 'jbioiioso o| jbz
-IJBUB B SOUIBA OpUBnO OJOd 'JOUOJXO B¿BO BUIJ BUn 'UOJOBZipAp B| Op
sojoijoixo sou^^is soun3|B uoosoj bai)b3ou Bjsondsoj sun jcp onb jouo)
souiouiox ¿soiioisuojojd SBjdoid sns opBoyi^snf X opoiuinjBj) ojso b
opipuodsoJJOO UBq sosiBd sojso? :so 'soouojuo 'osjB|nuuoj b Bjun^oad
Bg sopiufi sopB)sg so| X |B)uopiooo sdojng op sosiBd so| uoo sBp
-B/qiAio 9)U9ui|Bjo) souoioBii onb pAiu ouisjui jo uo SBpsoojoo opejso
UBq 'souoisuojoíd sBidojd sns b Bjsondsoj uo ojiBd uo X Biouopuoosop
•UOO JOd OJJBd ^10 'OOJIIO^ BUIIJOOp B| B Opiqop O^JBd UO 'BJOqB B)SB|.|

leí

�132
5)/THE MONTEVIDEO TIMES, lo. de noviembre de 1893, Ed. p. I,
cois. 2-3/

EL PERRO DEL HORTELANO
Es de esperar que los Estados Unidos no jugarán el desagradable
papel del perro del hortelano en los asuntos sudamericanos; es decir:
ni ejercer una influencia civilizadora ni permitir a otros que lo hagan.
Ciertamente, sería por demás extraño que la potencia que hasta ahora
se ha postulado como pionera del progreso y la libertad, se opusiera
ahora, constituyendo el principal obstáculo para la regeneración de
sus vecinos del sur. Sin embargo, esto es seguramente lo que los Es
tados Unidos están en inminente peligro de hacer si asumen una ac
titud opuesta a la intervención que lenta pero seguramente está sien
do reconocida por todos como la única esperanza inmediata de lograr
un mejoramiento en los asuntos sudamericanos. Nos vemos obligados
a decir ésto teniendo en cuenta el paso dado por el gobierno de
Washington con respecto al Almirante Stanton que se encuentra en
Río de Janeiro, y el telegrama informando que el Gobierno de los Es
tados Unidos apoyaba a Peixoto. En el momento actual, por falta de
información más explícita que la proporcionada por los escasos y
probablemente no muy fidedignos telegramas, el asunto es más bien
inexplicable y nos parece que el Almirante Stanton está siendo trans
formado en la inmerecida víctima de contradictorias circunstancias.
No parece haber hecho nada que no haya sido hecho ya por los repre
sentantes de los principales países europeos, o que sea incompatible
con las instrucciones enviadas anteriormente al embajador de los Es
tados Unidos en Río. Tanto si debía permanecer neutral como si de
bía participar en la protección de la vida a intereses de sus compatrio
tas no podía rehusar devolver el saludo al Almirante Mello, a bordo
del buque escolta de la flota brasileña, y que mañana puede estar al
frente de la situación. Pero, en torno a este tema de la neutralidad, los
telegramas son totalmente contradictorios puesto que también dicen
que los Estados Unidos favorecen a Peixoto. Pero no vemos cómo, en
ninguno de los dos casos, Mello puede ser ignorado. Podemos llegar,
entonces, solamente a una conclusión, que el Almirante Stanton ha

�•uau &lt;oiu p v.fj^or as A peiun(OA etdojd ns jod oipaq eq o| ou uny 'Ii
•oui A jouoq ap oftpoo ns jBidopR A seq^ ouio^ asjRyodiuoa aqap 'sep
-wipAio sauopeu ^p pepiuniuoo *\ jej^^ajuí easap i$ 'RpezcoAp RApnA
98 jn pp eau^iuy anb ueuiepaj opunuí [9 opoi ^p sopoílau soq rj
-jejoíaui ejRd ozjanjsa un^uiu jbzi|B3j mis anuiiuoa anb asjRÍap Rpand
aiUBfatu^s u^pRnjis rum anb asj^^uad npand ou Miaiq Rjoqy *O)Rip
•auiui oiqunt^ un ap sRAipadsiad ua^ixa ou \ sRpRaipnüad ojsia URq
as sBuosjad sa(qrjauinuu| a s9|qR(na|sau; SRiuns opipjad URq as 'sopRj
•oajR a)u;Hueuas ojsia URq as opunuí (a opo^ ap opjaiuoa p A srzuruij
8R| 'srs|B| jas opRqojd uRq sapnr se| SRpoj 'sRURouauíRpns snijuRJBa A
sauoisuapjd sb| b bpr^jo^o ezuRijuoa BAisaaxa R| ap saARJi r ajuaiuep
•BiaBj^sap ojad 'BURpunaas RpuRuoduq Run Rupua^ 'sou^uauíRpns
so| e a^uauiR(os RjRpajR osrdrjj ^\sd is ou o sopRzqiAp sopRiapisuoa
jas uapand soujaiqo^sns is ap p a|qj}nastp Amu o^unsB un aAiimsuoo
anb |B^ sa ea;^|od u^pipuoa ns 'pnpR ojuaiuoiu p ua A 'Riomaueq
A apnRjj 'pnppnja 'ouisijodsap 'sauoianjoAdj ap s^ui^d ap ai jas rs
-oiuiuiou^i ruu uoa RiJOisiq ns opRuaq Rq 'ozuauuoa |R aub pn^i aaau
-Riujad ouiaiqoS-opiR ap soye Riuajas b ejuasas ap s^ndsaq aAanuio
-aip off?is pp osR^Rjj p a^uauia[qi)nas;pin a Rppouoaaj sa jn^ pp roü
•9uiy sopRqnsaj soi souiauai bjsia r[ b A 'Jijajjajuí opRjuajin u|
aiuauíRijdujR opR/qRaj eq as ojuauíuadxa p 'pepiunjjodo ns
'ouang \,pBpiun^odo Bun sa|soiu^p 'souisiuj is jod joaRq uapand
sauaAof siu so( anb O| souiRdA A apiRds asun3uaiuBiu,, opumu pp oj
•saj |B UBJafip sopiun sopRis^ soj anb ounuodo s^map jod Rja sopBZ
-ijiap apiauiajuajedR soquioi opuamSis oujaiqo^-ojnR p jaaaiqBjsa
jod opuRqan| 'piuauíuadxa o RuojRqojd RdRja R| ua Rqnsa jn^ pp
Raij^uiy sRj^uai)^ ua^sixa ou rA saauojua URqRjuajsns e| anb sauozei
SR| ojad 'pjn^RU A aiuajaqoa Rja 'BpB|nuuoj anj aojuo^\ Riqjpop b|
opuBna 'O|3is ap soidpuud y ajdiuais jRinp apand ou ajuauíaiuap
•IA3 anb pmipR Run sa e^s^ 'apiRjsqo ofsj Radojna uoiauoAjajuí rj ap
jns pp eauaiuy b a^ajojd anb opnasa ap aiaadsa Bun ouioa sopRjqu
opis UBq anbjod (o^ ísouRauauíRpns soiunsR so| ua opRAjasqo uRq anb
pRpqRJinau Bpujsa rj b opiqap (oj :sauozRj sop jod ajuaiupjuaui
•Bpunj jn&lt;; pp Bau^iuy ua pRpuRpidod ap opezo8 upq sopiu^ sopB^sg
so| Rjoqe Bise^ *oun3|R ojuaiuipouoa souiaiiaj ou jRjaua^ ua opunuí
(a A sojjosou sajeno sbj ap sepj^as sauoiaanjjsui sruu^(b^

eei

�134
to de la inevitable solución del problema. La doctrina Monroe ya no
es aplicable ni sostenible, y los Estados Unidos pronto tendrán que de
cidir si volcarán su apoyo del lado de la civilización o del opuesto. Y,
como no podemos creer que llegue a contradecir en tal forma su pro
pio carácter y antecedentes y rebajar su prestigio defendiendo la con
tinuación de la situación actual, solo le resta declarar si participará
en la empresa de regeneración o si preferirá que otros lo hagan. Pero,
le guste a los Estados Unidos o no, algo debe hacerse por la regenera
ción de América del Sur.

6) /THE MONTEVIDEO TIMES, 8 de julio de 1894. Ed., p. 1/
BRASIL Y LA ESTATUA DE MONROE
De acuerdo con lo que reza un reciente telegrama, el 7 de setiembre,
aniversario de la independencia del Brasil, en Rio de Janeiro se coloca
rá la piedra fundamental de una estatua que se eregirá a James Mon
roe, el Presidente de los Estados Unidos que, en su Mensaje al Congre
so del 2 de Diciembre de 1823, estableció la sentencia que se ha he
cho famosa como la "doctrina Monroe".
Siguiendo a la máxima autoridad en la materia -a saber, "Ameri
canismo" de Bartlett- la declaración del Presidente Monroe se limitó
a lo siguiente: "el principio, en el que van comprendidos derechos e
intereses de los Estados Unidos, que los continentes americanos, dada
la libre e independiente condición que han asumido y que mantienen,
no deberán ser considerados ya como susceptibles de futura coloni
zación por cualquiera de las potencias europeas".
Esta declaración fue efectuada en un momento en que los estados
sudamericanos más grandes, a saber, Brasil, Chile, Argentina y Perú,
habian declarado recientemente su independencia y los restantes
paises luchaban aun por conquistar la suya. Puede decirse que recién
comenzaba el experimento de la independencia y republicanismo su
damericano, y en ese momento era natural que los Estados Unidos
contemplaran con simpatía dicha experiencia y se mostraran celosos
frente a cualquier interferencia europea capaz de obstaculizar su cur
so.

�ej ua uBseq as anb apsap 'sajBna so| 'souBaqqndaí soidpuud so{ e upp
-BjdBpBui jBijnaad Bun a^uaiujBn^i s asjBUjaqoS-oinB BJBd sojqand sns
ap pBpp^dBDui jsqnaad Bun ajqijnnsipui BjauBiu ap opB|3Adj Bq ajuau
-ijuoa ja opoj ap Buo^siq Bg sopBjuBjapB sbiu soadojna sasisd soj ap
ouuSje ap BjopBjapoui Bpuanyui bj o BpnÁB bj oduiai^ ua odiuajj ap
'opiuai usjaiqnq sasiBd sns is opjdBJ sbiu oqanm osajSojd ns X bsoj
•uoq sbiu oqaniu opis Bjajqnq Buojsjq ns anb ap Bpnp BunSuiu Jijsixa
apand 'soiuaajo 'ODoduiB^ ojSis ap sozuauuoa b Bqejjuoaua as anb
ua opB^sa jB BJdAjOA bjs^ X jns jap Bauaiuy ap soadojna soj b pBjjja^
soadojna ofEqBjj jb X Biauanyui bj b 'jBjidBa jb sbidbjS a^uauíBja^ua
isea o^sa X [Bipumu Baiuiouoaa Buo)siq bj ua BiauB^Jodui; Bjjaja opuu
-nsB usq anb seppa^p sop SBiuiqn sbj ajuBjnp uapaj sa anb asjtaap ap
-an^ sBjajauBuij sapBpuBjn8ajji sbj X oujaiqoS jbiu ja 'osaj^ojd ja ua
puqui^l ^j 'uapjosap ja jod uoianjndaj bjbiu ap ubzo8 ojuauíoiu ajsa
rjsBq X souBauauíBpns sopB^sa soj ua a^uauiBiuiuiui opBÍayaj Bq as
ojSis jap osaj8ojd ¡g BAi^^au 'BunSjB u^iaBjpBA uis X sosb^ soquiB
BJBd jas aqap BjunSajd Bjsa b Bisandsaj bj anb soiUBSua^ ou o oqxa
un opBqnsaj usq 'soub 08 n 0¿ somyjn soj ua BDipBjd ua sojsand op
-is UBq oiuoo jbj 'souBauauínpns oiusiuBDijqndaj ja X Biauapuadapui B|
}S jaaajqBjsa ap ja sa a^jns auiaiujBjn^u anb Biuajqojd jamud jg
sajBdpuud sojund soj jBoipui soiuapod ojos 'sa oj ouioa
auiBJJodiui a a^uBsaja^u; uv.\ Biuaj ja opuais 'X oaipoijad oyanbad un
ap sBuiunjoo sBpBqiinj sbj ua asjBzijBaj apand ou ajuauuouajuB Jipiqü
ap uqisBao opuiaj soiuaq anb jb uaiuBxa ajsa a)uauiBpBpBj8sdQ
a^uaiujBnpB
sopipuiojdiuoa sasajauu soj uoa ajq!)Bduioa sa ojiíauiíHiaiuniu ns
apuop BjsBq X ajuau^iuioa |ap jBisauaiq |b opinqujuoa Bq apuop Bjs^q
jaA BJBd ajuauíBuas BpBuiuiBxa Bas 'bjoijb Bjs^q BpBaqdB opis Bq ouiod
|Bj '4tBujjjaop,, Bjsa anb ap ojuaiuoiu ja opB8aj| Bq 'oSjEqiua ujs
soqpqns sns ap
sasajajuj sopbSjbjjb X SBpiA sbj ap uopaa^ojd bj BJBd un^ 'jn jap Ba
-uaiuv ^P sasiBd soj ua buijoj jainb|Bna ap jiuaAJaju; ap soadojna sas
• id so| BJBd oiuaunpaduu OJapBpjaA un Jinjiisnoa b sauoi8aj sBqanm
na opuBáajj 'jopb oidojd ns b BUBjqiuosB ajuaiuajqBqojd anb |bj bui
-ioj Bun ua epei|duie X BpnuuojsuEjj opjs Bq ^Biqjpop,, Bjsa -soub
sounqn soj ua ajuaiujBiaadsa X- o^JBquia uis 'saaiiojua apsafj

^il

�136
soberanía popular y en elecciones libres, son tan poco comprendidos
en América del Sur hoy en día como lo eran cuandaColón desembar
có en San Salvador hace cuatrocientos años. Desde este punto de vis
ta, pues, habían pocos lugares del mundo donde la influencia y aún
la intervención europeas, eran más necesarias y, por lo tanto, la am
pliada "doctrina Monroe", por más bien intencionada que fuese,
lejos de ser un beneficio ha sido un gigantesco error y materialmente
ha impedido el progreso y el desarrollo de una importante región del
globo. Y ésto no es todo. No pueden existir dudas de que algunos de
los gobiernos sudamericanos se han aprovechado de la protección de
esta doctrina para comportarse abusivamente con el capital e intere
ses extranjeros invertidos en el continente; en otras palabras, ha deja
do de pagar sus deudas y de cumplir con sus garantías. Cuando James
Monroe manifestó su posición contraria a la extensión de la coloniza
ción europea en América del Sur, dudamos mucho de que soñara si
quiera que sus palabras serían deformadas de tal manera que tendrían
el efecto de multiplicar la interrupción en los pagos y la estafa a los in
versores europeos por parte de los estados sudamericanos; sin embar
go, eso es lo que ha sucedido en muchos aspectos. Por estos motivos
pues, sobre los que lamentamos no podamos extendernos como desea
ríamos, Monroe es una de las últimas personas en cuya memoria de
biera erigirse un monumento en América del Sur, porque no ha sido
en modo alguno su benefactor.
Hasta ahora hemos hablado en general Cuando entramos a conside
rar las circunstancias particulares, nuestros argumentos son enorme
mente más fuertes.
Si la propuesta de erigir el monumento hubiera emanado de un
pueblo libre que celebrara el haberse librado de una invasión extran
jera, hubiera sido comprensible y digna de simpatía. Pero no es así.
Emana de un burdo despotismo militar del tipo que ha sido siempre
un azote del continente, un gobierno detestado por el pueblo al que
oprime y cuyos atropellos y atrocidades son un estigma para la civili
zación, un gobierno cuyo "honor" no está lejos de ser un insulto. ¿Y,
en conmemoración de qué se propone erigir el monumento? Del he
cho de que este despotismo militar ha triunfado sobre las aspiraciones
de la gran mayoría del pueblo brasileño de alcanzar una forma de go-

�ap ep{)jed ap ojuml p epsjujapjsuo.i c^ipiut ¡&gt;. souu:uepii|i:s i.j une oiu
-SBisnjua seui uoj 'sappipnüad uej sopeqnsaj opiuaj cij anb eonqod
'sasied s^pi epeq epuejd|oj RAisaaxa dp eoiiqod eun ap oiuauuejjede
a|qepii|es un oiuod u^iquiej ouis 'josuajo sied asa ejed U9poa| eppaj
•aui uaiq eun oiuod O|os ou 'enSejeDijsi ap Raqqnday R| uod opuauunse
ejjaje|8u| anb pnqpe auuij B| jejapisiioa ua souir|idfa Ofq
eppajaui uaiq euf|

VOOV&gt;IVD1N 30 N0US30D VT
¡V-Z '

'I d 'pa 4^6l ^P oXeiu ap p 4S3WU O3UIA31NOW 3H1/(¿
ua psejq |a
ejed oiiiod ^|Ejaua3 ua a^uauítuon p ejed ojuej 'joíoui aojuo^\ e enj
eun Ji^ija ap a|qeq as souaiu ojuena 'saauoiua 'ojuíiíuod ua
¿oiqojdo A b¿
uod ofeqe o[jeqDa ap e| --sjed ns e uauiudo a)uaiu|Rnpe anb
saueijnj ap zaq ejsa e asjauodiu; uepand anb ua eip /ipj p ope^an
eajej ejauiud ns Jas euaqap o¡q? ¿oujaiqo^ ajuefaiuas jod A sepue)
•unDjiDsesa ua epi^ua aojiío^Aj ap enjnjsa oun je|duiajuoD ¡e pujac
oiuauioui |a ua oipxa p ua o uoisud ua ajjed joábui ns ua - soyapsejq
so| ap euoAeui a|qejapisuoD e| euijuas an()&gt;? saiueujaqo^ sopiu so|
A sajosajdo so| ap ope| pp apsjenps ejaqap uyisajdo e| A uoiaedjnsn
e| ej}uoa eqan| ns ua soueauauiepns soiqand so| ap oáuue p opejapis
-uod jas ap zaA ua 'ojuej ü| jod "A eyapsejq u9pn|OA3j R| ajuejnp pnj
-ipe ns ua asjezuoSjaAe anb ap oqDniu js A asje|n}RJ^uoD ^nb ap epeu
auai^ ou sopiUjj sopejsa eiuaj pp je|qeq ejed pepuojne A ojuauu
-pouoa uaua;j anb sopanbe sopoj jod opeuapuoD 'a|qeu;ujoqe jeji|
-iiu oiusijodsap un e so]japiuos A souapsejq so| ap sauoiaejídse sa|qou
sk| jezojjsap ejed 'psejq pp sojunse so| ua a|qeaij^snfiu ajuaui|eio|
uopuaAJajui eun uod 'jauajsos eipuapjd anb oidiauüd oiusiiu p op
-eajosid eq 'sepnp e jeán| uis opeue^ua 'oueauauieaijou o|qand p anb
ap oqaaq pp \ sop sej ap eunSuiu sa ou |enpe R| anb ojsand 'osea
|R aua^ ou euuDqqndaj o eombjeuoiu eas anb ^epi'Aa|o seiu oiuaiq

¿ei

�138
una nueva política, ya sea por parte de Inglaterra solamente, o de to
dos los países europeos, que tendría el efecto de reformar la conduc
ta de estos países sudamericanos, de ponerlos a tono con la civiliza
ción actual y redimir la reputación y el destino de lo que Sir John
Lubbock describió recientemente como "un continente arruinado".
Este es un viejo tema del que nos hemos ocupado muchas veces, pero
ahora podemos volver a él con renovado deleite.
A comienzos de siglo, las colonias hispanoamericanas de América
del Sur y América Central gozaban de una simpatía general en su lu
cha por la independencia del yugo retrógrado y opresor de España.
Los ingleses y otros europeos no vacilaron en ayudarlos en la lucha y
el nombre de algunos de éstos aun son recordados con honor y grati
tud. Conquistada la independencia, el camino futuro de las nuevas
repúblicas fue seguido con interés y para apoyar su evolución indepen
diente apareció ahí la doctrina Monroe y la protección de hermana
mayor de los Estados Unidos. Los pueblos de Hispanoamérica fueron
dejados solos en la tarea de desarrollar toda la capacidad que pudieran
tener para gobernarse y progresar; completamente libres de toda in
triga o influencia por parte de los países europeos. Ninguna otra re
gión del globo gozó de una libertad tan ilimitada y, junto con ésto,
el oro europeo -especialmente inglés- fue prestado pródigamente a
los jóvenes estados, al mismo tiempo que la técnica y la empresa eu
ropeas les proporcionaban obras públicas, ferrocarriles, colonias, una
constante corriente inmigratoria y amplias relaciones comerciales.
Sus oportunidades en estos campos eran prácticamente ilimitadas.
Pero la etapa experimental de este proceso ha pasado y se impone
al mundo la convicción de que los países hispanoamericanos no han
respondido a las oportunidades que se les han dado ni a la confianza
depositada en ellos. Han quedado rezagados en el progreso y desarro
llo del siglo y el más adelantado de ellos está aun, en muchos aspectos,
bastante por detrás de la marcha de la civilización moderna. Pero, es
pecialmente, éste ha sido el caso de los países centroamericanos y más
pequeños. Cualquiera fuese la simpatía de que hubieran gozado al
principio, la han perdido efectivamente por el mal uso que han hecho
de su independencia. Su historia ha sido en lo fundamental, una histo
ria de desórdenes internos, mal gobierno, inmoralidad política y des-

�Bpuanyut ns oppjafa BX^q anb bj ua p^piunjjodo e^os Bun JBjp soiu
-apod ou jtis pp bdu^uiv ^ sopiun sopBjsg so| jod Bpspuuq uopnaj
-ojd bi ap pjoi p opuBZT|Buv sojtui9put oqanA u^q as otuoo anj jsb
\ *optAdJ)B uBiaiqnq as Baunu opoui ojjo ap anb so| b soiabjSb X sosaa
•xa japiuoa BjBd uppaa^ojd Bisa ap Bjquios bj ap opipA uBq as so||a
ap soaod ou 'o^^ anb joag UBjapiq oj anb soj^o b uojayiuuad iu uoj
-bjojjuod soi !u SOP^UH sopB^sg so| ojad 'sopBionuoa jas uBqspsaaatq
•ouBp^Joq pp ojjad pp p opts eq souBoijamepns sasiBd so| b opad
-saj uoo sopiuQ sope^sg so[ jod ope^nf pdsd [g a^aiuBjajua epn^au
opis Bq sa[ Bpuanyu; B^a ojag sojp ap so^ub; uod a^uauípnpB apaa
-ns oiuod U9pBzqiAp B[ ap BipjBn^Bpj B( ua uBUBisa ou sasu;d sojsa aj
•uBfauías epuanyui eun ajuauia^uanaasuoo oppjafa Bjaiqnq as oidp
-uijd p apsap ig -sd[B^uauiBujaqn3 sajojja so{ Ji^ajjoa o sauapj^sap
so| jiiuudaí BJBd epnXs d)qBJO(BAUi ap opis ejaiqnq P^janj seiu X
on^yuB s^ui si^d un ap |oj^uo^ p une o u9puaAja^ui Bj sa|Bna so) ua
sopouad so{ opis ueq soqoniu 'opinSas ouiuibo [a ua X oujaiqoS-o^nB
p BJBd peppedEO eqanuí opejjsouiap ueq ou -soqa ap sajofaui so|
unB— souBauauíBpns sasied sog osaj8ojd [B o^ando jojdbj un op
-uaXnqjsuoa 'piaipnCiad a^uauiepippap opeqnsaj Bq opnuaui e 'oijbj)
-uod [a jod íopeqnsaj uanq unSuiu ajuaiuBjniosqB opiuaj Bq ou ojad
'Bpnp uis 'BpBJídsui uaiq opsjsa Bq Biauanyui Bjsg jn^ pp Bauaiuy
ua ajuauj[Bjaua8 buibu a^ as BJoqB ouiod 'ttJoXBui BUBuuaq,, bj 'sopiujg
sopBjsg ap Bjopajojd Bpuanyui B[ Bjjuanaua as 'spsu anb sajuB X
jaiuud ug sBpuBjsunDqo sbuba jod sBpB|nuiysa opis UBq "SBpez
o sa(qejouoq asjBjapisuoa uapand ou anb 'sBjnsaABJj sBjsg
soJdfuejjxa sasisd so\ ap sajuBjuasajdaj soj b ajuaij - joad
o8¡b saD^A sBun8p X- BiDua[osui ubj8 opBjjsoiu uBq X — sauopn)
-ijsuoo X saXa[ sns ub3jojo anb sbi^ubjbS sb| aj Buanq ap opsjdaaB u^q
anb- sojafuBjjxa sajuapisaj uoa Bpajjoaui SBuiap jod buijoj ua op
-Bjjoduioa UBq as ajuauiajuanaajj anb ojsand 'oiabj8b oajun ns sa ou
ajsa ^ 'BjapuBuy Buapiu ua BuaaBdBjj X aj B(Bui ap sauopBsnae saA
-bj8 sbui sbi b so^sandxa uBjsa X saaaA sbui o Bun soSBd sns opipuad
-sns UBq so|p sopox SBpnap sns jBÍ^^d ap j^fap X ojafuBjjxa josj3aui
jb jBye^ua opis Bq o&lt;ted oaiun ns X - oadojna 'jpap sa- ojafuBjjxa
(BqdBD p X Bu^npu; bj ap sb;soo b opuiA UBq 'sosjnaaj soidojd sns
ap oqojjBsap osopmí [b asjsaipap ap zaA ug BjapuBuy pBpijsauoq

6ei

�140
para imponer el orden, la moralidad política o la h^nestidad financie
ra, mientras que no hay duda de que su protección ha tendido en mu
chos casos a exactamente lo opuesto a ésto y, especialmente, a abusos
en perjuicio de los residentes e inversores extranjeros. El comporta
miento de la "hermana mayor" se ha asemejado al de algunas herma
nas mayores en la escuela, cuyos indóciles y malcriados hermanos me
nores se transforman en una molestia general porque los hermanos
mayores ni los castigan ni permiten a nadie más hacerlo. Como otro
factor, no existen dudas de que muchos de estos países pequeños se
han aprovechado de su propia pequenez y debilidad, abusando así
de la natural resistencia de una gran potencia a realizar toda exhibi
ción de fuerza o ejercer presión hacia un país más pequeño. También
aquí existe el paralelo escolar en el descarado rapaz que primero se
burla de un muchacho mayor y cuando recibe el merecido castigo gri
ta "Ah! Cobarde! Pégale a uno de tu edad!".
De lo dicho más arriba, Nicaragua es un buen ejemplo. Evadió y
dilató todo lo que pudo el pago de la indemnización debida por ello,
alimentando hasta último momento la esperanza de que su "hermana
mayor" vendría en su ayuda y la pondría a salvo de las consecuencias
de su propio extravío. Afortunadamente los Estados Unidos fueron
demasiado sensatos para hacer ésto y ahora Nicaragua, encontrándose
en las manos de una gran potencia se retuerce, lucha y recurre a abjectas protestas sobre su propia debilidad y desamparo, del mismo modo
que lo hacen algunos miserables pihuelos de la calle al caer en las ma
nos de un policía.
En efecto, hace todo excepto tratar de pagar lo que debe o nego
ciar el asunto de buena fe. Esto es lo que la hace despreciable y a su
castigo, bien merecido. Inglaterra ha sido siempre excesivamente to
lerante con sus deudores hispanoamericanos e invariablemente ha mo
derado sus reclamos, por justos que fuesen, cuando encontró buena
voluntad y buena fe. Pero buena fe es precisamente lo que no tienen
estas pequeñas repúblicas y ésto es lo que las priva de toda simpatía
y vuelve necesaria una actitud firme. En el caso de Nicaragua, no es el
monto -por demás despreciable, pero si fuera solamente 5 libras no
haría diferencia- lo que está en peligro, sino el principio. Debe en se
fiarse a estas repúblicas menores aquellas lecciones que aparentemente

�ns b opue^ji i?jsa soueajjauíBouEdsiq sasiBd so| ap p^p^ ap buoujui Bg
•RiounuB as aquinjjap ns 'ojsaunj osBaBJj un opBjjnsaj Bq uoiauaAjajuí
ou ap Baijijod Bg 'ojuojd Bas anb souiBjadsa X 'BJB8aj| u^iauaAjajuj B|
'sosnqs sajuasajd so| ap soadojna sasajajuj soj ap uqiaaaiojd bj BJBd o
OAijafqo ajsa jBjn8ass BJBd euesaaau sa BarioJna u^puaAjajuí bj ijj os
-ajSojd (a X aj Buanq B| BJBd 'u9iaBzijjAia bj Bjsd Bjanj anb aiuEjJodiui
sbui sa ojad '&lt;4souBauauJB soj BJBd,, jas apand Bau^iuy sB^snf sauop
-B8i|qo ap oSsd ou ja Ja^a^ojd BJBd opis bij oj oujod BpBasjBj bjbj^uo^
•ua bj is (&lt;Buijpop,, Bidoid ns JBipndaj ua ojauíud ja euas 'o^sauoq
ajquioq un sbsod sb| sepoj ajqos opuais 'aojuo^ oidojd 1^ 'o^ABJ^xa
p X aj bjbuj bj jaSa^ojd ap ja 'Bjas oj iu opis Bq oj Baunu 'sa ou sop
-lufj sopB^sg soj ap |adBd jg soqaaq so| uoo BpB^uojjuoa jas jb asjaua^
-sos apand sBu3;suoa sbj ap Bun3u;jq nuas uopuajB aaajauj ou anb bjj
-oquisq Bjnd sa o^sg "-aja %4ísouBDijauiB soj BJBd bdij^iuv,, 'uaojuoj^
Buijpop B| JBDJidy,, '4í¿joXbuj BUBuuaq bj B^sa apu^Q?,,- 'BUBauaoi
-BOUBdsiq Bsuajd B| ap euaqj [BnjjqBq bj opB^uBAaj Bq ojunsB jg
ajqisoduu sa sBjja ep^q
ei)Bdui;s epoi u9Pbz;|iap bj b oiabj^b ajuauBuuad un opis Bq jBnps
ap buijoj ns X 'oujaiqo^-ojnB ja BJBd Bun8|B pBppBdBo opBjjsoiuap
usq iu Bpuapuadapu; ns oppajaiu ueq iu anb ojsand opB/ijiAp sied aj
-janj un8|B ap u^paajojd bj oísq sBpBao|oa UBjanj su^a sepoj is uoia
•6zi|iAia B| BJBd opijauaq un Bijas pepjdA ua X 'SBDijqndaj sByanbad
saiqBjasuu sBjsasBpoj ajqos Bsad aj B|Biu b| X pBpjjsauoqsap bj ap bilí
-81 isa jg 'Bujajxa Bpnap ns ap sasajaiu; so| B8sd ou anb soub Oc 3^BM
sBjnpuopj BiuBiuaiv B so^sd soj opjduimjaiui Bq Bjanzaudy\ 3|ubj8
-B|j sbui buijoj b| ua saiiopB8ijqo sns uoa jqdiuno ap jBÍap ap Bq^as
BjciuaiBnf) Bjpuai bj X opipad Bq bj BnSBJBaqq 'BpuaSjn uoo o|jaa
-:q ouBsaaau sa \ BaiJ^uiBouBdsipj ua BJoqB asjBuasua aqap anb uop
.^3j e| sa Bisa X '.soadojna sasaja^uí a soqpqns soj ap asJB|jnq ajuujad
a^ ou apuop 'bdijjv ua X Bisy ua BpByasua opis Bq anb U9paa| B| sa
rjsg sojaíuejixa soj ap JBsnqB uaqap ou ojad 'bub8 bj ap saj as oiuoa
souepBpnp soidojd sns b jbjbji uapang ojjaDBq jod ozjanjsa ojsauoq
un JBzqBaj souaui jb o SB|jB8Bd uaqap ojafuBJixa |d uoa sauopB8qqo
uaBjjuoa is anb ^sepBzqiAp sblujou sBjjap uoa opjanas ap X aj Buanq
apsojja uoa asjc|joduioa uaqap 'sasiBd sojsa ap soijpqns uoa X sopBZ
-ij|Ap sasiBd uoa sauoiaB|dj uaaa|qBjsa is anb :opjpuajdB ubij ou uub

It^l

�142
fin, ya no serán tratados más como niños malcriados o libertinos pri
vilegiados, sino que deberán aceptar la total responsabilidad de sus ac
tos y de sus deudas. Sobre todas las cosas, deberán aprender honesti
dad y buena fe en el trato con otros países y sus subditos, aún cuando
deban aprenderlo "en la boca del cañón". La buena fe es la base de
la civilización, del comercio y de las relaciones amistosas, y debe ser
incorporada en el código sudamericano donde hasta ahora ha estado
ausente. Cuando los ciudadanos aprendan a actuar de buena fe hacia
los extranjeros, pueden obtener de sus gobiernos que lo practiquen
con ellos mismos, y así estas Repúblicas alcanzarán un nivel civilizado.
Inglaterra ha comenzado la innovación de enseñar a Nicaragua una sa
ludable y necesaria lección y no es improbable que ésto se haga exten
sivo a algunos vecinos igualmente ofensivos. Es una excelente tarea y
cuenta con todos nuestros mejores deseos para su progreso y concre
ción.

�opiiins ueq sojuaiuipaiqe^sa soAanu ap ojoutnu oviap atibune 'A o)
-sand jaoja^ o opun^^as un e ejoqe opipuaasap ueq 'soye aamb o zaip
aaeq opeajaiu p ua o^sand jauíud p opednao ueiqeq anb -sojaua^
ap sejopeuoduii sesea sej ajuaui(epadsa- sesa|Sui sejopeuodun sesea
sej 'sapepnp sequie ug -sauopeAJasqo sej^sanu ap pepjaA e¡ jeuuy
•uoa ua soiue^aeA ou 'sejope^jodun sesea sapdpuud se| ap sajaf so| ap
ezueyuoa ap eu^ip seui oqanui uptaeuuojuí ej ua ouis sauopeAJasqo
seidojd sej^sanu ua ajuaoiejos ou sauoiaeuuije sejjsanu opueseg
sajiy souang ua a^uauíppadsa 'sasaj^ui
soia^auíoa so[ ap epue^oduii a ojauínu ajuapaja p jod ounqn a^sa ap
o^uaiuipaia p opej^soiuap opuejsa 's^[8ui ejsuouiiu opjaiuoa p uoa
uppaipej^uoa ajuajede eun opoiu a^sa ap opue^uasajd 'sapepnp se)
-sa ap o)uaiuipaja p uoa opjanae ap soye sounqn so| ua opejjojjesap
eiqeq as ou sajiy souang A oapiAd)uo^ ap s^i^ui e)suoAeui oiajaiu
-oa p anb soiueqepyas s^j)e sejp soaod opeagqnd ojna^je un ug

vivid vi aa oim ia Na S3^^^4I vis^oavw od3WO313
li-á
4P3 '6881 3P otunf ap 91 'lN3QN3daaNl O3aiA31NOW 3H1/ (8

SONJV31H3NVanS SCKI

-V3^3W SOI 30 VISinONOD VI V S001NI^ SOOV1S3 SOl(lI

ÍPl

�144
naturalmente y se han hecho de clientela, esto no li^ estado de acuer
do con el desarrollo del comercio y, hablando en términos generales,
no puede decirse que las casas importadoras inglesas hayan mantenido
sus posiciones. En Montevideo, en particular, durante los últimos die
ciocho meses podemos citar a más de una firma inglesa que se ha vis
to obligada a reducir sus en un tiempo florecientes sucursales a meras
agencias, mientras otras se quejan de la disminución de los negocios.
Partiendo del hecho de que la multiplicación de los comercios in
gleses puede considerarse una prueba de que las mercaderías inglesas
no han perdido su aceptación en el mercado sino que por el contrario
son más populares que nunca, debe existir alguna razón oculta que ex
plique el retroceso de las casas importadoras inglesas. Creemos que
con una pequeña investigación, esta razón oculta puede hallarse.
Mientras que, en términos relativos, las casas inglesas han disminuído su importancia y el volumen de sus negocios, debe señalarse que su
lugar ha sido ocupado principalmente por casas alemanas e italianas.
Puede decirse con razón que estas últimas gobiernan el mercado, ha
biendo desplazado a Inglaterra a un tercer puesto. Puede, qui/ás.
argumentarse que las casas italianas han pa^ado al frente debido al enor
me aumento del elemento italiano en la población, constituyendo los
italianos el sesenta o setenta por ciento de cada partida de inmigran
tes. Esto puede ser parcialmente cierto, pero una explicación similar
no puede aplicarse a los alemanes. En efecto, la colonia alemana no
ha aumentado tanto como la inglesa, creemos, con relación al aumen
to experimentado por su comercio de importación. La explicación
que buscamos, entonces, debe hallarse en otra parte.
Si se investiga, creemos que se hallará que las casas alemanas e ita
lianas que están ahora -y han estado desde hace algún tiempo quitándoles terreno a las casas inglesas, ofrecen una clase similar de
artículos pero de inferior calidad y a un precio menor. Estas merca
derías están vistosamente presentadas, a menudo imitando los produc
tos ingleses, pero no tienen ni el mismo valor intrínseco ni la misma
durabilidad, mientras que su más bajo precio de venta los sitúa con
ventaja frente a clientes que no tienen un juicio muy certero y que no
desean hacer grandes gastos.
Pero existe aún otra razón, quizás la más poderosa. Los comercios

�A s^sisd sojjo ap sbj b une apaaxa BjjajBj^uj apsap sopBjjoduu
-niOBjiiuBui sojnaijjB ap uopjodojd bj gnb souiaaja 'Bpugjgjgj
gnb b sajuapaj SBaijsjpBjsa souiauaj ou gnbuny jBaoj opBOjgui [a ug
upptsod n jguajuBiu uapand ou sBsajSui sBuapBaaaui sbj gnb gp Bapi
bj 'ojjap jod •sourezBijaaj A jsaj gnb ajuajBdB sbui sa sBsajihn ssjopBj
•jodun sbsbo sb{ gp BpuapBoap B| anb souiBiapisuoa 'uoisnpuoa u^
•sajBaoj sopoftau soj ap upiaBnjis j^npB b( b sbui as
-jBnospB A opBpino s^ui uoa opBoaaui p JBipn;sa u^jaqap ssquiB (sBn8
*{)us sb[ oiuoo sBAanu sb[ o^ub^ oja^ sBAanu sbj^o ap ojuaiiupaiqeisa
|d Bisd pBpiun^odo aiuapaxa Bun opuapai^o A inbB SBppafqeisa bA
sbuuij sbi opuapapuBi8ua 'Boqqnda^ B^a uoa opiauíoa ja jsjuauínB
BjBd pBpiun^jodo ajqop Bun ^puijq 'spjSui un sa josjndojd jedpuud
oAna 'jaAB souiuajgj sou anb bj b jBuopBuja^uj upiaiqiqxg BpBpaAoíd
B| A 'sojuauíoui so^sa ua ABn^njfj p ua Bzuaiuioo gnb uiuooq,, jg
•osbdbjj un Bas opB^jnsaj p opuBno un^ 'SBiuap
so( ap sBa;^suapBJBa sbj b asjB^d^pB ua Bjainbis JByos sbuibí A jas ap
BjauBui ns b uanoaps as soj^o soj anb JBjadsa ja BDiuBjuq pnpuejnsui
bj ap Baijs^gpBjBD BÍaiA Bun sa ojag so^uaiuijjanbaj sns b asjBjdBpB
A paoj opBaaaui ja sbui oaod un jBipn^a b uBjgipaaaB Bjja^Bj^uj ug
BULty bj gp sajBdpuud soj is biujoj ubj8 ua jB^uauínB uBiapod sopoSau
sns anb lsasaj3ui sajBu^npui sajuB^jodiui ap sojaÍBiA soj A mbs sspia
sajBSjnans ap sajaf soj opBjnSasB usq sou ajuauíajuanaaig
ojuauíoui jap sapBpisaaau SBAanu sbj b a^uauiBpidBj sbui
ubij as anb sBjjanbB uos oiSijsaad ns opiuajuBui ubij jofaui
anbsBSBasBj anb BjBj;uoaua as a^uauíajqBqojj sbj ib sopsfap uos anb
UBJ3A sajiApuiu; jaaauBuijad UBiuaiu; anb soj A 'aiusjaps Biasq bijo
-jbui opunui jg jojua un sa 'Bayijod ua oiuoa sopoSau ua 'ouisyBAjas
•uoa ja A ^sgjopBAjasuoa opsisBuiap uos 'BjqBjBd Bun ug •sauopaesuBj;
ibj uBzqBaj as anb ua sauopipuoa sbj ap uppsjaijB aiuaipuodsajjoo
bj uaSixa anb sajoua^xa sBiouB^sunajio sbj b osiuio osbo opuapsij 'sBjja
B aiuguiauuy opBuajB uBq as A ofBqBJ^ ap sbuuou SBiaaia uojbzbjj
as soyB aoBH BZBjd bj ap upiOBnijs j^nja^ bj a3ixa anb sBpijipaia sap
•epijjaBj sbj jbSjojo ua ubjidba A SBjuana SBAanu iijqB b sajuaaijaj uos
'SBuuinjoa ssjjsanu ua opBJojdap souiaq bA anb ouisiuiisad asa ap
anbo; ojjaia un ap sopsjaajB (jBjnaijjBd ua ounguiu b Biauajajaj jaasij
ujs A jBjauaS ua 'ojsandns jod 'opuBjqsq) bjbj^ bj ap oi^ ja ug sgsajSui

�146
que, mediante un mesurado estudio de las razones aducidas más arri
ba, las firmas inglesas cuya decadencia hemos tenido la ocasión de la
mentar, recobrarán su supremacía.

9) /THE RIVER PLATE TIMES, 8 de abril de 1890, p. 1/
EL COMERCIO BRITÁNICO CON AMERICA DEL SUR
A través de varios artículos escritos en junio pasado y de otros ar
tículos escritos más tarde con motivo de la publicación de las cifras
del comercio exterior correspondientes al año pasado, tuvimos oca
sión de señalar la inevitable conclusión de que el comercio británico
con América del Sur -es decir con la región del Río de la Plata con
la que tenemos más estrecha relación- estaba perdiendo terreno. Si
bien no ha decaído en términos absolutos —como tenemos razón para
creer ha sucedido en algunas ramas- si lo ha hecho en forma relati
va con respecto al de otros países que industrializan productos simila
res. En esa oportunidad señalamos un hecho especial, la disminución
en número e importancia de las firmas importadoras inglesas estable
cidas aquí y que habían dominado el mercado hace unos quince o
veinte años.
Nos alegramos de decir que nuestras observaciones atrajeron alguna
atención en Inglaterra y fueron reproducidas allí por más de un perió
dico.
Aunque nosotros no lo sabíamos entonces, y no habían sido escri
tos, ciertamente, respondiendo a ningún plan concertado secretamen
te, los artículos referidos tenían un peso extra por el hecho de que por
la misma época conclusiones muy similares eran señaladas por los
Cónsules y otras autoridades en otros países de América del Sur y
América Central, especialmente Chile, Brasil y México.
Desde entonces el tema no ha dejado de atraer la atención y ha
sido motivo de muchos informes al Foreign Office y de algunas car
tas. El South American Journal del 8 de marzo, recientemente recibi
do, trae un largo e importante artículo sobre el tema que recomenda
mos a la atención de nuestros lectores. En este artículo manifiesta
que las principales sugerencias para mantener y ensanchar el comer-

�'^o^iíoo A ©iVtj ap soadoma so)iq^q soj opuinbpB sq aiua8 bj A zaip
jrod opBoijdiqnuí ueq as pjaua8 ua soiooSau soj X uoyoBjqod bj anb
joqv opBiS jouaui ua japaons aqap ou —uojaiAn^ 9nb BiouB^odiui bj
opuinbpe uBjaiqnq Bounu sBsajSui sbsbo sb[ opom oj^o 9p o isb opis
jaqeq aqap X- soyB ajuiaA soun aoBq Bpjg bj ap oí ^ ¡o uoo jBiojauíoo
suad B{ bijba is ¿s9S9^8ui so[ uoo ouisiiu o{ gp^ons ou gnbaod? sgouoj
•U9 '.sofBooj soju9iipj9nb9j soj b sopnpojd sns iBnogp^ X opBOjgui p
Buod bj apA anb usj;u9nou9 sa^oyBdsa unB X SBSpq 'sgsgouBjj
'S9UBUI9P S9{BU^npU{ 'BpnSB SBIU Bip B Bip 9AptU 9S B^S9
X puapduioo Xsq oj^^ *S9S9[3ui sgjoijgdns soiapoui o SBjrBd sbi uoo
opjdnoB ^p opB0J9UJ p jBonpa ap jb^bjj uaiq Xmu bijbjs^ eunSjB bio
•uspdtuoo Biuono U9 jbuio^ anb Bjaiqnq ou \s 'o^aosq b so^uojd u^jsa
soj ^o soqontu 'so^aaAOjd ap soasap uauaiy ou o saosdBo uos ou soo
-lu^iuq saiuBpjauíoo soy is anb X 'sopnpojd soyap 'soppoiu soyjaio
Bpueiüap opBcuaiu p mbs anb sa pyuauíBpunj ojund [g -oioj9iuoo ns
JBAjasuoo uaaainb is 'JBSny opun8as ua ouis ojaunjd ua ou JBjapisuoo
uaqap anb o8p sa ojad 'ou o oyjap o\ ua jbjs9 uapand 'oysa ug sb^
-n^d SBAanu b opjanos ap sojjionpojd b asjBjsajoui ap pBpisaoau X^q ou
anb s^uiap so| sopo) b sajouadns ubi uos sbs9[3ui sB;uaiujBjjaq sns X
soyasip sns anb uBSuaig 'sajopBAjasuoo op^isBuiap uos 'uoioBoyiu^is
us epBu Bisd opipjad Bq ou anb ojad 'ojsa b u9iob{3j ua op^sn soui
-aq bX anb bsbjj Bun jyadaj bjb^ ^nbB sopipad sbui so^onpojd ap odi)
p apBiAua ue^jjanb ou o ububiau9 d\ ou Bjjap^Su] ua sajouadns sns
anbiod a)U9iu9|duiis sopipad jiqioaj japod ou ap BqBÍanb as anb pío
•¿auioo oíaÍBiA o a)ua3B 'ajuB^uasajdaj un ap sbui opioouoo souian
•sa^qixay sbui soadojna sapAU Jod a)
-uauíjBnpBj^ sepejuEjdns opuais ubXba sBsaj8ui sbsbo sb[ anb BJBd pdio
•uud BsnBo B| 'so)onpojd soy ap opaid X ouasip p ua ouioo pBpipo b¡
u? oyi.'B) poo| ojsnS p japuap ap Bioua^ixa B[ opis bj-j Bjauíud B{ b bio
-uEuodiui joXbui bj sofaj jod souiBoipnfpB anb o)Bipauiui ap jioap soui
-apod 'sBiouaja^ns SBjsa ap Bsuajxa u^ioBjapisuoo Bun b jBJ^ua ui
sajBiojauíoo sojaísiA sootupuip ap oajdiug • sop
•aid sns uoo so^onpojd soj ap upioiqíqxa ap sajBooj sajBioiauíoo sojjuao
sapd^uud so| ua jaoajqBjsg -^ *0)uaiuiB)anbBduia ns ua ouioo sopnp
-oid soj ap oyasip ja ua oyuB) 'pooj o^snS jb uoiouap sbui jBjsaij j
:sa)uain;8 sbj uos ouajsiuiaq aysa ua ooiuBqjq 010

Lt\

�148
por no decir de extravagencia.
En estos tiempos de crisis, cuando se dice que los importadores
bonaerenses están cancelando pedidos a diestra y siniestra, cuando las
casas están quebrando o luchando duramente para mantener sus cabe
zas por encima del agua, cuando los habitantes del gran mercado ar
gentino se están viendo forzados a economizar y a restringir sus gastos
en forma desacostumbrada, cuando aún el sólido y próspero Uruguay
siente la sombra de la pesada nube que cubre a la Argentina y sus co
merciantes deben actuar en forma por demás cautelosa, puede parecer
fútil hablar de medidas para ensanchar el comercio. Nosotros no cree
mos eso. La crisis, no importa cuan severa sea, es transitoria. Llegará
el momento -y puede que llegue muy pronto- en que las cosas se
enderecen y el sol de la atareada prosperidad brille una vez más a todo
esplendor.
Por más prolongada que sea la crisis, estos países progresarán, su
población aumentará, se abrirán nuevas vías de comunicación y con
ellas nuevos y más amplios mercados. Más aún, la crisis no afecta a una
nación industrial más que a la otra. Cualquiera sea la cotización del
oro, cualquiera sean las dificultades inmediatas que experimenten
los negocios, la posición relativa de las naciones importadoras perma
nece incambiada, la agudeza de la competencia entre ellas es más gran
de que nunca y solo espera que las nubes se retiren para desplegar toda
su actividad. Es más, para quienes tengan ánimo y empuje existe
ahora una oportunidad excelente para obtener (no sin riesgos, garan
timos) el dominio del mercado que más tarde o más temprano produ
cirá el más excelente fruto.
Con crisis o sin ellas, pues, es menester que los comerciantes ingle
ses interesados en el Río de la Plata, se mantengan atentos si no quie
ren que se les escape su negocio. Las causas de la decadencia que es
tamos lamentando no son difíciles de encontrar y les han sido señala
das con suficiente autoridad. Dejémoslos estudiarlas y ponerles reme
dio.

�?;? n.v iPToire japuajajd uis ojad 'bjoijb iBuoiouaui souidpod
soun^^jB 'pjauaS sbiu aouBop ap sorodse soqoniu BOJBqB
'^J9A 9$ OU1O0 4U9PBJ9plSUO^ BXnO ^ Sa)UB)lSlA SOJ)S3nU JBJU9JJU3
irajaqap 9nb Biuaiqojd p S9 ajsg soipaui ^nb uo^ X ucuooajip ^nb
U9 'OJJ9S 9p OSBD U9 'X ajUBJJOdlUI UOlSUBdxa BUn 'BJBipaUIUl BUIJOJ
U9 'raziuo^Bjojd 9p zBdBo S9 u9iun¡0A a^uBfauías 9p opj9uioo un is
anb
•ni oun^d^s p X opnnb p 9Jiu9 irednoo sopiufi sopBjsg soj 'XBn8njf|
|9 BIDJ9UIO0 9nb SO[ UOO SOSIBd 9p BJSl[ 2\ Ug SBygnbgd 9JU9lUBAIJBpJ
UOS SBJ^P SB| SO|n0i^iB SOJ1O SO[ SOpO^ ISBO U9 !S9iOp99AOid
soj|S9nu uos sopiuQ sopBjsg soj S9pno so[ 9p sojnoi^B
\9 A BUIJU9UJ9II B[ 'BJ9pBUI BJ (SB|O0U^b SO}U9lU9ldUJl 9 BÜEiimOBUl B(
S^^UBpodlUl 9}UB}SBq SBJJP UBZUBOp 'SOUOpB^oduiI SB[ 9a)i!g [BUOp
-d90X9 9JU9lUBJ9pBpJ9A '$68 I OyB ^B 9^U9ipUOdS9JJO0 '9fBJU90Jod OUIIJ(n
9)89 OpU9lS '0)U9p JOd 0'¿l un ^ ¿l'S un 9pS9p S9UOpB)JodX9 SBJ X
*0)U9p jod 93*6 un Biseq ¿^$ un 9ps9p uojbijba sopiun soprjsg soi
9ps9p souopB^iodun sb( 'XenSnjQ 9p jbio) opjgiuoo p uoo
ug "sopiuf) sopBjsg so( 9p p opods^j uoo o^uBoymSisui Xnuí
•9J 9nb X 'XBn8njQ 9p opjauíoo jgp |B)O) o^uoui p uoo BJBduioo o| 9S
|S oqonui so ou ^nb o[ '000000^$ sol 9P ofeqap jod 'o^ubj o[ jod
'opBn^s opB)S9Bq opjguioo pp pnuB |B)O) oipouiojd [g 00009^:^$
oun op pnuB oip^uiojd un uoo '\6S'QL'W B 0l€"l^^^^*l$ 9P 9\iXiA
topiuf) sopB^sg soj BpBq uopB)Jodx9 Bg /—/ "000'0^9:T$ so| u9 op
•en)is [BnuB oipouiojd un ap 9)u9uuoXbui uoje^edB as ou [ejaua^ B{8
-ai Jod ojad 'opo^ad p a^uBjnp 109*1 l^:^$ b O^6¿^6$ ^P uojbijba
_9( sajUBjisiA soj)sanu BJBd saja)ui pdpuud p uojsia9j sapuo sbj
'sauopBjjoduii SBg •BpuB^Jodun ubjS ap sa[epjauioo sauop^pj ap
api E[ BpBu BJBd uap sou anb asjpap apand ou X soub aouo ap opou
•ad un uBOJBqB SB^sg 'opBoqqnd soiuaq anb sb{ ap sapjauaS sop^qnsaj
to{ Bjoip jBjapisuoo soujapod 'sBoi)sipB)sa sb[ opB[ ap opuBÍa^
/:aoip 'sopiufj sopB^sg so^ BioBq
A apsap sauopBjjodxa X sauoioB^jodujj sb[ ap a^Biap un jBp ap oSang/

soaiNfi soavisa soi no^ OAvaoaiía od^hwo^ ia
/9681
9p O)so8b ap g 'onnf ap n X q¿ 'S3^I1 OaaiAHlKO^ HHl/ (01

�150
Uno de los primeros clamores que se oyen cada vez que se ha suge
rido la ampliación del comercio con los Estados Unidos ha sido siem
pre la necesidad de una línea regular de vapores. Pero cuando miramos
las estadísticas que hemos transcripto, enseguida resulta evidente que
un comercio que asciende anualmente a un promedio de cuatro millo
nes de dólares no es suficiente para mantener una línea especial de
vapores: es decir, si se piensa solamente en Uruguay. Si se agregara la
Argentina, el caso sería diferente. En el momento ^ctual, la "Norton
and Co.", bajo bandera norteamericana, y la "Prince Line" y la
"Lamport and llolt", bajo bandera británica, envían vapores para el
transporte de pasajeros y de carga con bastante regularidad, sin men
cionar a los ocasionales "cargueros"163 de diversas líneas. Esto, cree
mos, satisface totalmente las necesidades del actual intercambio co
mercial y, a medida que éste aumente, aumentará también el servi
cio de fletes, puesto que se trata de un caso en el cual la oferta seguirá
seguramente a la demanda. En más de una oportunidad se ha habla
do de subvencionar una línea de vapores, pero, por nuestra parte, du
damos de que el resultado justifique la erogación. Es más probable que
un mayor volumen de comercio produzca sus propios medios de trans
porte, antes que nuevos medios de transporte, por sí mismos, aumen
ten el comercio. Pensamos que en este aspecto del problema puede
dejarse librado a sí mismo.
Un problema bastante más importante y más difícil es el que plan
tea la nacionalidad. Quienes residen en este país son italianos, españo
les, franceses, ingleses, alemanes y nativos descendientes de estas na
cionalidades en el curso de una o más generaciones. Sus simpatías,
tradiciones y asociaciones son esencialmente europeas. Del mismo mo
do, las casas de comercio son inglesas, alemanas, francesas, italianas,
españolas y nativas, y sus relaciones comerciales son fundamentalmen
te europeas. Será muy difícil modificar estas relaciones, establecidas
hace mucho tiempo, no obstante la tendencia comercial general a
comprar en el mercado más barato y vender en el más caro. En mu
chos rubros, las mercaderías inglesas predominan en el mercado, co
merciando con ellas firmas de todas las nacionalidades ya que Ingla
terra absorbe casi un tercio del total del comercio de importación;
fuera de ésto, cada casa generalmente da preferencia a las mercaderías

�0[noijJB ouiyjrt ojjsanu us souiBJBjByas anb pBpijBuoiaBU bj jod
sepB9)UB|d sapBjjnayip sbj b ajuajj jaaBq anb uBjpuaj unB 'asjao^q ap
-and anb opuBzyirejBg osnjaui 'oj^j -BJoqB jbzijbub ap pBpisaaau sotu
-auaj ou anb jBpjaiuoa Biuajqojd opBauujuí un ap bjbjj a •opBajaui
ajsa ua sopiumsuoa sopnpojd ap sBauij sbj ap -sBpoj ua ou is- ssqa
•niu ua 3sjbj3o[ apand sojuaiuiuanbaj so;sa ap ojauíud [a anb jbuuijb
b so^andsip uejBjsa souBDuauíBajjou sa(BU}snpui soj 'Bpnp uis
/:aoip 'oinaijJB aouajuB ja BqBz
•jjBuy anb uoo so^und soj b asopu^uyaj íoiunf ap i Bip ja Bnuyuo3/
•pepiunyodo bj)o BjBd souiBÍap bj
so)und soj^o X sojsa ap BijduiB sbui u^pBjapisuoD Bq o\9 'a^odsuBjj
ap BijajBui ua sapBpijpBj 'jBiojauioa opB^Bjj un ap oipaui jod 'sop
-jufj sopBisg soj ap joabj ua opjauíoa jap jBiaadsa uppeijdujB BUfj ^
'sopiufj sopBjsg soj b BiaipuodsajJ
-oo a^Bd joXbui bj jBna bj ap 'oiaiauíoo jap jBjaua^ upiaBijduiB Buj^ f
'Bdcung b sBpBjnauíA sbsbo jod a^uauíjBnpB opBuiuiop oioiauíoo jap a)
-red Bun ap 'ajqq Biauapduioo ua 'asjByanpB ap upiauajui bj uoo sbubd
-jjauíBajJOU a^auíjBiauasa SBiauaSB o sbuijij ap ojuaiuiiaajqB^sa jg '3
•BZBjd bj ajuauíjBnpB uBzijodououi anb sBadojna sBuap
•BOjaui sbj anb joijadns p^pijBa Bun ap o jouaui oiaajd un b BZBjd Bisa
ua sBpBoojoa jas UBpand sBusoijauíBa^iou SBpapBajaui sbj anb jsjn^
•asy 'I :ajuain3is oj ua sojiosou BJBd apisaj 'saouo^ua 'Buiajqojd jg
•sopiupj
sopBjsg soj apsap sojnaijJB ap s^auíj sBjjaja JByoduii uapand anb sbjjo
uajsixa anbunB 'sBUBauauísa^iou ajuauíjBiouasa uos sauopsjaj sbX
•na sbuijij ojpna o sajj inbB uajsixa 'ouins oj y jBpjauíoa opBajaui
ja ua ajuBpiodun oaod Anuí uopisod Bun UBdnao SBUBauauíBa^ou oía
-jamoa ap sbsbo sbj '(ojuaia jod j ja aouBajB anb souiBpnp) upiaBjqod
bj ap uopjodojd syanbad Anuí Bun uaXn^ijsuoa —sopiu^ sopBjsg
ap souBpBpma soj jiaap sa- souBauauíBa^ou soj anb opBp 'jBnpB 01
-uauioui ja ua '^ 'sBUBauauisa^ou sBuapBajaui sbj ap joabj ua 'ajuam
-jBnpB uauaijuBui anb sauopBjaj sbj jaduioj b sspiaajqBjsa bX seseo
Bjsa ap BjainbjBna b jaauaAUoa 'oqoip souiaq bX ouioa 'paijip Bja
Bjajaaja 'sBUBuiajB sbisbjubj X saajnp apuaA 'bubuiojb bsbd Bun 'sBsaa
•UBJj sspas o souia apuaA 'BsaauBjj bsbo Bun 'sajouBdsa sajiaas X sou
-ia apuaA BioiiBdsa oiajauíoa ap bsbo Bun isb :pBpijBuopBu buisiui ns ap

l$\

�152
cubrirán, creemos, que esto cuenta más aquí de lo que ellos pueden
imaginar. Las tradiciones, vinculaciones y simpatías, tanto del pueblo
como de la plaza comercial, son, en todo sentido, tan enteramente
europeas que imaginamos estará lejos de ser fácil el cambiar las vin
culaciones existentes en favor de una parte del mundo que ocupa una
porción tan pequeña en la vida de este país. En efecto, si se nos permi
te hacer una pequeña disgresión, éste es un error al que los nortea
mericanos están muy propensos, no solo en materia comercial. Ellos
creen, por el hecho de que estos países están en uno de los dos conti
nentes americanos, y porque han adoptado nominalmente la forma
republicana de gobierno, que no existe meramente simpatía sino seme
janza, e incluso un fuerte sentimiento fraternal, hacia los Estados Uni
dos. El error no es extraño pero es muy grande. América del Sur -o
al menos esta parte de ella- es, en el fondo, un pedazo de la Europa
latina; tiene casi todo en común con la Europa latina, Italia, España,
Francia, Bélgica, etc.; y en realidad, muy poco en común con los Es
tados Unidos, prácticamente ninguna institución social, ni casi ningu
na manera de pensar. Cierto es que el pueblo se ha liberado de los gri
llos y restricciones que todavía pesan sobre la Europa monárquica,
pero existe aún una enorme distancia entre ellos y los norteamerica
nos, al mismo tiempo que una diferencia racial que no parece probable
puede ser superada en un futuro inmediato. Aquí vemos, no el repu
blicanismo sajón de los Estados Unidos, sino una copia del bastante
deteriorado republicanismo latino, como el que se vio en Francia y
como se podrá ver dentro de no mucho tiempo en Italia, España y Bél
gica. Existe una ligera semejanza en las formas exteriores, pero una
enorme diferencia en la práctica y aún en el espíritu subyacente. Esto
es lo que hace a la versión "jingoísta" de la doctrina Monroe, recien
temente traída a primer plano en los Estados Unidos, un verdadero
absurdo para los observadores locales, que solo pueden atribuir su
difusión a una total ignorancia de la naturaleza y costumbres de la
población local. América del Sur siempre ha sido, es y probablemente
continúe siéndolo por varias generaciones, esencialmente europea; no
bajo la dominación de gobiernos europeos, quizás, (aunque sería más
beneficioso que perjudicial que así lo fuera), pero ciertamente bajo la
dominación de las influencias, intereses, simpatías y tradiciones euro-

�sBjsa ua souiBaoAinba sou ^j) SBadojna sbuuij sBpBuiuuajap ap SBuap
-Bajaiu sns Jiqpaj e uajaduioa sb] ajuauíBaijaiud anb sauopB8ijqo e sep
•¡jamos JBjss uis SBjjand sns ojjaiqB usXBq anb sajuBjJodun sbsbo ap
sojdiuafa soDod XBq X (&lt;sBpB8ij,, sbsbo uos -sEpiduiauajui jas uapand
ou 'ajuam^isuoa jod 'anb SBjsa sauopBjnauu 'soadojna sapujsnpui
so| b ajuauíBAisnjaxa opBjnauíA BqBfBqBJj anb oadojna ¡B^dBO jod o
sajuaispca bX sBadoina sbsbo ap sBiauaSB o safBSjnons ouioo ssppaiq
-sisa ucuanj BZBjd ap sBnSi^uB sbui sbuijtj sb[ s^pox 'buuo^ Bjsa ap a^
-uauíBjajua isbo oppajqBjsa opis Bq Bdoang uoa opiauíoa {Bnpe [g
sBireauauiBajJou sBuap^ajaui ua SBpBzijBpadsa 'SBpua8B o sbuijij
sBidojd sns inbB jaoajq^jsa sa soqa BJBd ouqqjB a^uam^isqns ^g
'oqanuí jbj8
-oj JBjadsa uapand ou sajuajsixa sajBpjaujoD sbsbo sb{ uo^ Bi^Bduxis
ap sozbi o sajBpjauioa sauopBpj ssaod ubj XBq [Bno {a uoa siBd un
ap u^pBjpuad b| BJBd JB3n[ oaod Xnuí jBpanb aaajBd anb 'oadojna
ajuaujjBpuasa ubj sa opBDjaui {a 'Baijijod BuajBui ua anb s^ui uns
—opBjjsoui souiaq ouioa- '[Bpjauioa BijajBui ua '^ U9puijsip uis 'Bd
-oang Bpoj ap uauauojd sauopBjJoduii SBjjsanu anb ojsand 'oadojna
sred jamb^na ua anb opBjg joXbui un ua 'opoui ojjap ua 'X soadoj
-na sa]Bijjsnpui sajuBjjoduii sbui soj ap sbj uoa Jijadmoa usjaqap sbjj
•apsajaui sns 'oubjjuod p jog soqa Bia^q saj^padsa sBijBduns uajsixa
apuop opBajaui un o pBppBdea ns uoa opjanaB ap oppajsBqB uaiq ou
opBajaui un inbB jBJjuoaua uBjadsa is jbjbj jojja un uBuajaiuoa sou
-BaijauíBajJou sa|Bijjsnpui so( anb souresuad 'Biuaj jb opuaiA[Oy\
-opas Bpaqap ouioa sopiuQ sop^jsg so^ ua opip
-uajdiuoa uaiq ubj sa ou anb Buiaj un b oujoj ua pepjdA Bjnd sbui bj aa
•ajBd sou anbjod oins 'sopiuQ sop^jsg so{ Biaeq OAijeiaajdsap opijuas
un^uiu uoa ojsa sounaap o|sj s^api sns b sByBjjxa ajuauipiauasa sau
-oíanjijsui o sajqmnjsoa sa^auoduii jajanb ap ojuajuí unSuiu sopiun
sopBjsg so[ b BuaaapBj^B ou ajuauísjjap /"/ ojqand p '(u9PBzi[ia
•p bj ap sajajuí p ua ajduiais ou BpBnjaaja uppuaAJdjuí Bun) sajuBiiu
-ajdB opBiseuap sapuop^ujajuí o SBjapueuy sauope3qqo ap sojjbj
•aqij b oXnqujuoa sisd ajsa ap u^iauaAjajuí v\ opuBna sopiuf) sopBj
-sg so| e soppapBj3B jBjsa uspand 'sauozsj sepBsajajuí jod 'sousauaiu
-Bpns soujaiqo^ sojjap anbunB X oyanbad ajuauiBAfsaaxa 'souiijadaj
oj 'sa euBauauiBpns epiA bj ua Bau^uiBajJojq e^anf anb jadBd jg *sead

es i

�154
afirmaciones, nos agradaría que nuestros amigos comerciantes nos co
rrigieran). Nuestros amigos norteamericanos tendrán que considerar,
entonces, hasta donde les vale la pena seguir este procedimiento y
emplear capital en el establecimiento de sucursales y agencias para la
venta de sus mercaderías en competencia con las casas europeas que
ahora dominan la plaza, y asegurándose, por lo tanto, una parte del
comercio actualmente distribuido entre estas últimas.
A continuación de esto, se plantea el problema de una expansión
general o especial del comercio, cuya consideración será el tema de
nuestro próximo artículo,

/continúa el día 8 de julio de 1896/
/.../ Si se produjera una expansión general del comercio, no vemos
ninguna razón por la cual los Estados Unidos no pudieran obtener la
parte del león en ella. En un mercado en expansión siempre hay lu
gar para los recién llegados, y en una situación semejante, las firmas
o agencias que tengan relaciones especiales con los Estados Unidos
podrían lograr una mayor apertura para las mercaderías norteamerica
nas de la que existe actualmente, puesto que tal apertura no ocasiona
ría ninguna perturbación importante de las relaciones con Europa a las
que nos hemos referido.
Pero, por nuestra parte, aunque probablemente se nos acuse de
pesimismo crónico sobre el tema, vemos pocas o ningunas perspec
tivas de que se produzca una expansión general semejante. Tomando
el promedio de los últimos diez o doce años, el comercio de importa
ción de la República ha permanecido casi estancado; no ha mostrado
siquiera un crecimiento vegetativo proporcional al de la población. En
1885 la importación fue de $25:275.000 para una población de unos
583 000 habitantes, lo que da un coeficiente de aproximadamente
$43.5 por persona; en 1895, después de muchas fluctuaciones, la im

portación fue de $24:596.000 para una población de 850.000 habi
tantes, reduciendo el coeficiente a $30.1 por persona, una caída muy
importante. Como hemos estado señalando constantemente, la polí
tica en la cual se ha embarcado el Gobierno de la República desde
1890 está claramente opuesta a cualquier expansión del comercio.
Los intereses comerciales, no obstante su vital importancia para la
prosperidad general del país, están desprovistos de toda representa-

�-na sasiBd so| ap oun ap joabj ua aiuauíaiqBqoíd sbui ^uas lSB[jaaBq b
eje^aif re X 'saiBiaadsa sbijbjubi sauoisaauoa iBzqcaj b opcuipui oaod
BJjsanuí as 'aucd ns jod 'oÁBn^njn oiuaiqojg ^a \ soiano so[ X bubj B|
ouioo sa^i SBXcn^nin SBiuud sBuaiBiu sbj jBZBjdsap e Btiapuai anb bi
-siuoiaoaioid bjubi bijb cun e X t,ouísia|in^a^,, ^a j3a[oa b uBinpui
as sopiufl sopBjsg so[ 'sajuapai s^pijou jod jcSznr y 'O(Jiaap a(qisod
sa sou ou 'Bunao oisa anb ap pBpmqBqojd o Bapi Bun^^ a^sixa i$ sbj
-auBnpc sauoreaauoa uBJBzqcaj sa^Bd scquiB apuop [Biajauíoa opcjBjj
un ajuBtpaui juinao Bupod ojos o^sg sopiun sopc^sg so[ ap joabj ua
opjauioa jap [Biaadsa u^isu^dxa Bun JBjapisuoa jod epanb sou uny
•opi^cd ^npB {a japod [a ua cazau
•Buuad sBjjuaim aiqcqojdun Xnuí sa [Bna o\ 'oujaiqoQ [ap [Biajauioa
Bai^i[od B[ ua [caipBJ oiqurea un caznpojd as ou o)ub^ B^scq oiajaui
-oa [ap [Bjaua^ upisucdxa eunSuiu asjranpojd Bpand anb ap sczucjad
-sa s^aod Xnuí souidA anb 'saauo^ua 'soun^ada^ *siBd asa uoa oiajaui
-oa [a jBjuauiaaaui b Bnnqu;uoa ou oyaia jod anb o^sanduii un uoa
U9?3B)jodun ns opbabjS cq ouiaiqoQ [a a^uauía^uaiaaj Xnuí c^ad !sbj
-O3^j8b so^uauia[dun soj X BUBuinbcui bj opis Bq sopiun sopcjsg so[
apsap upiaByoduii ap ajucuoduii sbui oiqai [a anb souie^ip 'o[duiafa
ouio^ *souo^BfaA X sosoabj8 sbui une soisandun soj jaaBq o^fqo jod
uauat^ aanpoj^ux anb sauoiacoijipoiu scaiun sbj X so^cfBqaj ap capí
iainb[Bna a^uauiBp;piaap ajsisai ouiaiqoQ [a oiad 'a[qisodun ajuaui
-BaijaBjd sa oiajauíoa [ap [Bai u^isuBdxa jainb^no 'sBiaucnpc sbjijbi
SBunsiqB X sojsanduii so^a uampiad sBUuai[^ SBisajoui X scpcpaiua
ajuaiuBAisaaxa uos opadsai [B sauoiaisodsip sB[ anb ouis 'sosoiauo uos
o[os ou oíaiauíoa ja ajqos so;sanduii sog bsbui ua uBi8iuia X soiaiaui
-oa sns uBuata ou sauísiaiauíoa X saiapcaiaui so[ ^nbiod [a cuiSiua un
sa X ajqBjajo;ui 3A[anA as b9ibo bj anb B^Bq 'biuipia b[ sa oiaiaiuoa
¡a oís and un OAanu un jauodun anb Xcq anD aiduiai^ oqiaa.i ap as
•naB un b japuaasapuoa Biainbis uis SBqa ap cun cqanAap opuats 'Bisai
-joasap cpunjoíd uoa scpcicj; uojanj 'opeuas [B scpiSuip 'sBAiieiuas
-ajdaí sBuinj uoa sa[Biajauioa sauoiaipd sa^na sb[ ua sapcpiunijodo
saiuaiaai sop ua optunao o[ jod BpBpuapua sa auaij aj as anb ua
upiaBjapisuoa Baod Bg -BAiiisoduii uoisioixa B[ X uoisaido B[ BjBd oí
-aíqo un anb sbui oaod ouioa opBiapisuoa opis Bq oioiauíoa ja 0681
apsap 'opoui jainb^na ap 'X sbjbuib^ sb[ ua X ouiaiqoQ [a ua upia

SSl

�156
ropeos con los cuales mantiene relaciones más importantes y estre
chas que con los Estados Unidos o con sus vecinos del continente su
damericano. De cualquier modo, tales concesiones son, a nuestro mo
do de ver. un error económico. Las relaciones comerciales deberían ser
iguales para todos, y debería permitirse al comercio que se expandiera
en las direcciones naturales, sin la intervención del Gobierno —y me
nos aún de un Gobierno no representativo como el de Uruguay—.
Desde tiempo inmemorial, la experiencia ha demostrado que la inter
ferencia gubernamental en el comercio, o el intentar forzarlo hacia
determinados canales, es más perjudicial que beneficioso. Una conce
sión tarifaria en favor de un país significa una injusticia para otros y
una alteración de las relaciones comerciales normales. Como la expe
riencia de Inglaterra lo ha demostrado, el comercio nunca prospera
mejor o se expande con mayor rapidez que bajo una tarifa reducida,sin discriminaciones odiosas. Estas, sin embargo, son cuestiones gene
rales en torno a las cuales las opiniones difieren considerablemente y
que no necesitamos discutir ahora.
Pensamos que hemos recorrido ahora, aunque sin mayor deteni
miento, el terreno delineado cuando comenzamos esta serie de artí
culos. Tememos que las conclusiones a las que hemos llegado no sean
muy alentadoras ni podamos ofrecer grandes esperanzas a nuestros
visitantes que están al llegar.

�"soJtjstpDjsa saiponj

(0061-9881)

Avnomín ^^a ^oni3x3 oidhswoo is H33iaN3dv

LS\

��Of^Ou^ %P * O^*J^
^i^^W O N M O" N Ul

OIOI O
tete I I M I *•

o•o
oooo
P|
o iI o
o'oooV

p te u ••&gt; te * teteio^ *•
O H te M -O te teM Nuh.m
€^ -I
U| ^l
-1 ^&gt;
?• NHokikllmi ••• •&gt; I
N
I* Ul
Vik-

Cv ^^&gt; ^ W W^ ^* M ^^ V •' Mi

OO I O I O I O
O O I O I O I ^ I I I ^^J^OO^W^^VT^O^^AV^i

I

SI j l| I I^| I I ^^^SS8^n:

6,
o

U
MJ
M-*
te
K -J
^ OÍ

O II \^
O II ^j'
O
p

F I I I F I. I. I I I I FFF^F B.10.0*5^ "• ,.
! I o I I ^I Vnn "okl? te, N^ ^
Ki | I h I *• | o&gt; I i I |ioteteuiui^¡¡te*.te*3-3
te h |o -o é. ^j
O O II v&gt;
O
^s^
ION i &amp;

n^ i&lt;N

I o ii o ioe.u^JHHKOk.bii
•-I ii
—--••k*—O&gt;-te-l n O &gt;\
II •o i•
I^^—O ^-*^
te Iit^leoio
o.Mteteio
o. u&gt;i&gt;

^ssllHslh

"OO I I I -I OI I &lt;O I Ok^OI* ^i*'u Ob
'teoitekfi iicpi^ *o

g;

Pl

t

FR

5

13

3

o O
o

i-* r1
0* S
0* O
1-9

2

a 2
wo
d
d 93
93 93
rnon IEOR

3

Pl o
X •í
pi
93
93 Pl
H 2
V H
O Pl
0 V)
2 •&gt;
TOTAL JSCOSE

g

93
O
93 O
O 2
a Pl
o 2
O
f-i d
O pi
Pl r

DEL

�0061-9881
oij^nuy,, '[Biauao eai^sipBjsg ap

:31N3fl3

ap eju
bj ap sojojb soj e auuojuoa 'sajcpyo sajop^ soj mb^ uBp as (^)

618836:1

I9l¿:l

L6'^^
ZL'LLZ-L

QC í * COC * í
CC^"Q/ / 1 I

3099:9
60S&gt;¿8:9
^6LZ9L-9

/O7* \c\7:7
89t^'36:1

5^6*381:3

00¿6S¿: 1
8t-8'¿89:l

LIZ'^WZ

:

033'068:¿
616030:8
08¿'S0^:9
189'9¿^:S
8¿'3¿¿:8

96'^WZ

6LVLW^

689'¿0i:i
3¿¿^0l:l

lO9"llt^

806^85:1
^96lO¿: 1
6l8'9t73:l$

S80'6l¿:3$

soaiNinsoaiNn
SOOYJS3 VH^31V39^Ü SOQV1S3

0191^1^:01
^33*93^:6
196OI¿:9
^83019:^ $

0061
6681
8681
3681

9681
S681
t-681

681
3681
1681
0681
6881
8881
¿881
9881

VH^31V3ONI SONV

NODVIHOdXH
(*) 0061 - 9881
V3R13WV31^ON 30 SOO
-INfl SOaVlS3 SOI A V^^31V3OIMI VIDVH A 3OS3O SVAV09

S3NODV1^OJX3 A S3N0IDVl^0dWI SV3 30 OINOW
O^OVQ3

�i(l!jaA|iif| :&lt;(suoi8aj pepjeioi u| asudaajua ajBAjjd jo uotiejado eqj uj Xpnis
aSB^ y '6^61-^^81 's^^aury uipq uj sjuauíjsaAUj ipqqJH,, :*f pajj 'AddI^
'98 "d '8961 "oap^ 'SI'ON bX
-snSnjQ qpadoppu-^ '..sopaduq so( ap BJjanS Bq,, '.OABjsno 'inVHA3B
'Bjjsanu sa '[Buiüijo [a ua saouBjj ua o se[8ui ua usnuanoua as anb
sojxaj ap U9panpBJj B| 'ofsqBjj ajsa ap ojs^j p ua ouioa Mnby '01 *d 'piqi
• 'd 'p *qo 'NOSNiaoa3HOV^1V9 ',&lt;Mn8u3 S| aqs
X|pBS sjibjib jno aÍBUBuisiui jou on ^m ^i pus aajj s| BDuauív
'./'"/ *8uijBq bou^uiv ua BunSfB
asap ap ouaduii opaiqsjsa ¡u 9Jnaojd iu ByBjajg ubj o 3n^ ^P U9¡3
-BUJii^B BpBps^uasap bj ua ouiij|tj ajsa ap^puajsisui jsinaijjBd bj uoa
'Mld'W3'a ^ awMMBW "WM'"i "S'H ouioasapj 'buijbi boij^uiv
ua SBjsi{Bpadsa 'soxopojjo s^ui soaiufjijq sajopBuojsiq jod oqa
-fpBJjuoo 'S33UOJU3 apsap 'opis Bq BjsruoisiAaj anbo^ua ajs^ -aAanup
-a|p o|8(s p ajuBjnp 'BuijBq Bou^uiy ap outoa oaiu^juq ouisipuaduii
pp ojubj 'oajjsuajasjBa o8sbj p anj {buijo^u; ojuiujop p anb BjjaS
-ns anb opajUB pjuaujja^ un ua jaq8B{pQuqof X uosuiqo^ pjBuoy
jod 'CS6I ua 'opiní ap spj ua ojsand an^ puopuaAuoa anbojua ajs^
•sopiuf) sopBjs^ so|
ua anb pn8i p 'sau^uiy pn^ X ojjua^ ua B|auapuadapui B| ap U9psp
-qosuoD ap BdBja B( ouiod opBjBij -b^jbx8ouojsh| bj ap ousjuBd asaXIX I^!S I9 ^ ouosiAjp opouad ubj8 un ouioa SBpsjapisuoa opis usq
puapuadapu; ap 8Bjjan8 ssq 'uoisiAip ubj8 bjs^ b assq ua BpBaijipou
-ad ajuauj|Bjaua8 opis Bq bubdu^ujbouijbi Bijojsiq Bq qBuaduii opou
•ad p jBzqfiu¡j p B^ijqod Biauapuadapu; B| asopu^j8o| 'u9PBdnao
ap soipj^ía X sai8iuo|oa sauopBjjsiuiiupB uoa 'sapuuoj souadui; so|
ap B(jojs|q B| opis Bq oujsipuaduii pp Bjjojsjq B| '
rsajojnB soqaip jod spBjuaj
-sns u9pBj3Jdjaju( B| ap eai^Bj^oiJojsiq u9pbdijiu8|s b| saejsap 'uosuiqoy
X jaq8B|pQ sajosa^oj^ so| ap oindiasip 'uui^v -o^d ouBauauisa^ou JopBij
-o}8|q p '(9J3J3UOD as ou urp ajuauiaiqBjuauiB| u9piJBds BXna X BJnps8jaA
-ua joXbui ap ofsqBjj un ap ojusppB ap bj3ubui b opsjoqBia 'siBd ojjsanu
ua sasapuf sapjfd^a soj X Bi3Buio|dip b( Jod opB8nf pdBd [ap sisipuB op
-P9I un) (g-¿ "dd 'stól 'piuapo epuag '-oap^) ,,xiX ojX^S /a ua ¿vnBruft
¡9 U9 oofup^uq ¡viuuojuf opt^diu} ¡^,, ajqos ofBqBjj ns b U9ponpojju[ B[ ug siqi
'djuauijoij
-ejuB sojdpasuBJj sopp so| souibiuoj ojnaijJB apa a^ -gl-I dd 'S6l
Ton "1A |OA 'sauas puoaas '..MaiAa^ Xjojsjh Diuiouoag aqx,, ',,ap8Jj
aaij ^o uis[piJaduJi aqi,, ippuo^ 'NOSN18O^ ^ uqof '^3H9VqiV9 I

SV1ON
S91

�166
of Minnesota Press, Minneapolis, 19S9, p. 75. El trabajo de Rippy nos ha
servido como base fundamental para elaborar este panorama de las inver
siones británicas en América Latina. Salvo en los casos donde citamos
otros autores, la mayor parte de los datos que manejamos en este capítu
lo provienen de dicha obra.
6Ibid.p. 66.
6bis Sobre el carácter que tuvieron aquellas empresas, nos dice Rippy:
"Se formaron sociedades para extraer metales preci^sos de la cordillera de
los Andes, donde había pocos obreros, no había combustible para lumbre
ni caminos para los vehículos; técnicos y maquinarias fueron despachados
en la más absoluta ignorancia de las casi impenetrables montañas e inextri
cables selvas que los aguardaban. Había compañías para pescar perlas, para
inaugurar líneas de vapores, para cortar el istmo americano, para proveer
de motores a vapor a las casas acuñadoras de moneda, para establecer colo
nias de granjeros y pastores. Se formó una compañía para enviar ordeñado
res a la pampa; ¡pieles y calientacamas fueron despachados hacia los tró
picos.", 7
7RIPPY, Ob. cit., pp. 17-18.
8Debemos señalar que Rippy solo toma en cuenta en su estudio a los capita
les invertidos ¡ or personas o compañías que tenían residencia en Inglate
rra, dejando de lado los capitales traídos a América Latina por los numero
sos subditos británicos que aquí se establecieron.
9QUINTERO, Rodolfo; "Las tres conquistas de América Latina"; Facultad
de Humanidades y Ciencias, Historia de la Cultura, Serie Estudios Mono
gráficos, No.31, Mdeo., 1970.
10MULríALL, Michael G.; "The English in South America", Bs. As., Standard
Office, Londres, Ed. Stanford, /1878/.
lObis Messageries Maritimes, establecida en 1860, transportaba el correo francés
y en 1878 tenía una linea de vapores de primera clase que realizaban viajes
quincenales entre Bordeaux, Brasil y el Río de la Plata; la Transporte Maritimes o Línea Marsellesa que en la misma fecha transportaba un gran núme
ro de inmigrantes en un servicio mensual hasta el Brasil y el R ío de la Plata.(ll)
Compañía Lavarello, sus vapores realizaban viajes de Genova al Brasil y al
Río de la Plata. Poseía vapores construidos para transportar 1.000 inmfc
grantes. Los viajes eran mensuales y su duración era de tan solo 20 días.
11MULHALL, Ob. cit., pp. 514-515
12Ibid.p. 515
13MULHALL, Ob. cit., pp. 510-515.
14CU RUS, William Eleroy; 'Trade and Transportation between the United
States and Spaniah America", Washington, Government Printing Office,

�'(86l-l6l) ^^* P ^oraru(\ 13 í [861 'Í133 "oap^ '/^/ o^ojumap A
tuapvuoE upjsajdap 8^6I-6Z61 Avnürun '6L61 4Í1D3 'oa/^-aad A svualuvut
•xa sguois^Aui 'p^n 'aoOVT ^0861 'pjuaijo apuse "oap^ '0¿6¡'0¿8í
'oaupjodwaiuoo AvnBruf) pp voiutpuooa Dfjojstff 'X-iuaH 'HDNI3 :^¿6I
'•oapp :(¿6lmSZ8Ü ^^n^ruft pp vojiuguooa Dfuop^y di 0 upponpojtuf
'€1 "ON '.,^O!H • ^H ua 'ot^r&gt;|/
^of t986I-^S¿6I t#oapw '(bouioi /^
'oofupifjq otuadiu} ;¿ ^í sojapuvtsa sot 'antvg A. '.\\\ A. \\ 'a ouiox 'otuap
•owAvnSrun ¡ap¡Djn}j m^owhi ^NVH^VO jpad ftot A WHHVN u^iu^fua^
^sbaijb3ijiu8is S91U sBjqo sb| ^puajdluoD 'BA()8nBqxa ^S]| aun jas u(8 anb
'Bj^Bj8oi|q;q BJjsanu oqaaAOid uod jei(duiB ^jpod
jopa] |a 'ajuE^sqo on -ojpn^a oj^anu ap opouad A Biuat ib op
a^uauiB3ij)3adsa JB^a iod *(s¿61 *IB)uafJQ BpuB^ '-oapp^) ,,XiX
O[8|S |a ua ^Bn8run |a ua oaiu^jijq (buijojui ouaduii 13,, u¡m Jaiad iopB|j
-o^iq (ap ofeqBJ [a uoa 'oSiBquia uis 'U9pdaaxa Bun oqaaq souiaH *so||a
sopo} ap zn( B{ b ojxa jap uqísiAai Bpenaapa Bun jbz(|B3j opipadui; usq
sou oduia^ ap sauozs^ 'sajiods sa)U8}Jodui) uoa oppajaB o)sia sjqsq as
XBn^nan P ua Boiu^^uq spuanyui bj ap suia} p ajqos oau9)siq oiuafiup
•ouoa p ouisiui pp uopBjoqBp B( b pBpuopa}sod uoa anb ^p u^quiB) soiu
-BpaQ *jo|í3}ub b^bj8ououi Bun ua Buia} apa b souiBafpap anb oin^dsa
pp safBSBd 8oun8p ^nbs souia8oaaj 'BpuapaApv B| ua souiBp^as ouio3 sjqj^
•auoppo 'V usnf *joj^ (ap o8jsa •
'6961 ub 'Bin}|n3 B| ap bijopih ^p ouBuiuiag p Biaua}sisB Bj)sanu ua sop
-Buio} sa}undB opBzi[f}n souiaq 'sjsd oi}sanu ua soajuf}}jq sapiídsa so| lod
opBziuo8B}ojd josjaAU} opp p soujijajaj p anb ap 'ouisiuiisb 'Bpuspuoa
BouiBíaQ -BpB}p bX Biqo ns ua uuj^ JaPd 'íoj^ p jod opszipaj sisy^uB
p lp}uauiBpun^ o( ua 'souiin8as Byasaj aAajq Bisa ap u9pBJoqsp b( U3
•S8I-^^8I dd'-}p "qo ^BJopoaqx'aiIHD
'qaun^ ap sajopBj}sn(i sapdpuud so( ap ouf)
P9 d '}p 'a}a '..sadojna u9pBj8iuia ^q,, '.'Vf '3NOaaO
•SOI d'8961
"oap^ l9Z 'on BXBn8nJn Bipadoppu^ l,,so8uu8 soq,, :*y uBnf '3NOaaO
•E9-^9 "dd
••a ',,B}B(d B( ap 01 h p sadoina U9pBi8iuia sq,, i y usnf '3NOaaO
'saiqipBduioa ajuauiBJajua uos ou 8O|jbzi|B3j BjBd sop
-BaqdB soijajija soj anb iBiapisuoa jod UBMlnt^ bzi|B3j anb sauopBuipsa X
sopapa soi P soun8p opi^uío souiaH '66S-S6S dd 'qfa -qo 'qqVHlflW
"^Ol-86 -dd'9961 'oapfA
-aiuo^j *|B}uaiio spusg 'pq ',,B}B(d B( ap 01^ p Badojna U9ia6j8iuia sq,,
'auoppo oiuopy UBnf :j8}uojjuoa *o}und apa ajqos 'Bzaqsa 8| b uojbj
-n8y anb sbj sBsa(8ui sBtusduioa sb| 'o8jBquia uis 'uojan^ ou —sa)UBj8)uiu|
ap apauíppauíBpunj- soaafBSBd ap apodsuBJ} p uq 'Z81-LLI '^d 'piqi
'6881

n
U
ot
61
81
L\

91

si

¿91

�168
Mdeo., Banda Oriental, 1983; y ZUBILLAGA, Carlos, El reto financiero.
Deuda externa y desarrollo en Uruguay (1903-1933), Mdeo.. 1982.
23Así se expresaba la Manchester Commercial Association en un Memorán
dum elevado a Lord Aberdeen en enero de 1845. Citado por Peter Winn,
ob. cit.,p.21.
24Citado por Peter Winn, ob. ch., p. 44.
25RIPPY, Fred;ob.cit.,p. 37.
26Informe del Ministro Gifford Palgrave al ForeignO ffice, fechado el 26 de
marzo de 1884; PUBLIC RECORD OFFICE, Londres, General Correspondence, serie F.O. 5 1; publicado en "CAPITALES E INTERESES BRITÁ
NICOS EN EL URUGUAY". Selección de Documentos. 1884-1912.
Facultad de Humanidades y Ciencias, Sección Historia de la Cultura,
Mdeo., 1969, pp. 27-28.
27NAHUM Y BARRAN, Ob., cit., T. I, p. 326.
28Ibid,p,327.
29RAMA, Ángel; "La belle époque", Enciclopedia Uruguaya No. 26, Mdeo.,
1969
30QUINTERO, Rodolfo; Ob. clt.
31"La Doctrina Monroe", Selección Documental, Facultad de Humanidades
y Ciencias, Instituto de Investigaciones Históricas, Serie Divulgación de
Textos y Documentos, No. 8, Mdeo., 1966, p. 15-17.
32HACKER, Louis M., KENDRICK, Benjamín B.; "The United States since
1865", New York, F.S. Crofts &amp; Co., 1939, pp. 72-73.
33HACKER y KENDRICK; Ob. cit., pp. 108-109.
34"El Telégrafo Marítimo", Mdeo., 21 de mayo de 1885; en: "LA PENE
TRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY. La Misión Comer
cial de 1885", presentación de Raúl Jacob; Facultad de Humanidades y
Ciencias, Sección Historia de la Cultura, pp. 1-2.
35Ib id, p.3
36Ib id, Prese ntació n, p. V.
37Informe del Ministro Gifford Palgrave al Foreing Office; en "LA PENE
TRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY", cit., p. 18.
38CURTÍS, Ob. cit., pp. 23-24.
39En la elaboración de este tema hemos utilizado, además de las obras que se
citan, apuntes tomados en nuestra asistencia al Seminario de Historia de
la Cultura, años 1969 y 1970, a cargo del Profesor O ddone.
También deseamos señalar que los materiales provenientes de la publica
ción "Conferencia Internacional Americana", utilizados en este apartado,
nos fueron cedidos gentilmente por la Licenciada Alba M aria ni.
40MARTI, José; "Argentina y la Primera Conferencia Panamericana"; Orde
nación y prólogo de Dardo Cúneo. Ed. Transición. Bs. As., 1955, p. 90.
Esta obra recoge una serie de artículos que Martí publicara en "La Na
ción" de la Argentina, en su calidad de corresponsal de dicho diario en

�mus!1 oapiAujuo^,, p oiad 'aAOll P umqp |a p anb B| s Bqaaj sis^ i s
u9PBDi|^rtd bjjo iod ajuatu
•^wiajtod opauíojaj Bjjas anb omjii ^uio^ '8 u"!f jod opsjipa '..sauijx 9%
-M jaA|^^ M1,, |P ¿¿81 U3 U9!J;.'BdP B? dSJBJp aq3p SOJuajUI SOJS9 9JJU3 OS
'(06 d
**IP #qO 'nVHlflW) '0¿8t ap ozje'íi '^8 o.'^ijB^ -o^piAiíiuopí ap op3
-muí OAnu |9 opu9Xni^suo9 'OTDqqnj ssjqo ap Jop^^a 9iquiou oí sajou
IJU99 1^ *O3pfA9JU0^ U9 m\VUV} n8 UO9 9JU3UIJOU9I8od 98OpU9f39iqB|S9
V&lt;&gt;D pultl pUBi^iBj,, Bi ap opB9|duia opis BjqBq sj^abh SBtuoqi -js 13 6fr
*U9p|jBdB Biauí^d ns ap sqo
-9j B| i999|q)89 opjpod opudiqBq ou '6881 3P -np^d b u^paj (Euoobn to
-^oHq!al U9 Bijuanaua as S9w%l nv\¿ u9a.¡^ p 'apBd bjjo jo^ -opsuinj
-OJ^UU '(pfrgt oiunf -^^si oiunl) j^uoda^ O3p¡^3iuoy¡ puv vtuuotug ata
:cpc^ad p ajusjnp s^pu; oafp^uad un ap ei^uajsixa bj aju9uie¡os 9(ojjb
|*uopB^ B99jotiqigBi ap Baajojauíaq bi ua BpBztjEaj ssinduioa ^\ 'ojaaja
3 *689t-808l opopad p BajeqB anb 'syasaj Bjsa ua sspfuajuoa sauop
BUiíojut 8B] JBUiqjuoa opipod souiaq ou anb 'oSjequta ujs 'jBpyas
*P2an¿j^ K Dfuisnpuf 'opjawoQ 'nu^Q 'vfjotstf^ -atuf^a oi^IS t^ ua
jap oaffqnda^ vt ap sauofsajdw[ 'pXon PPupa^ jod opsoqqnd uinqp p
ua suajd si b opsaipap opajpB p A 068l/lX/S ia sawfj, oapfAatuoix ai¿
jod opBaqqnd jeiiojipa p 'opojp ba HBMlnW ap ofBqejj p -ousjjuoa
ua U9f3catpui OAps A- ajuauípjuauíBpunj opBz^ijn souiaq ABn^njQ
p u? sfput ounnpouad pp oqojjBsap pp Buisjoued ajsa jBpuuq bjb^
'S¿S-d'piqi
&gt;¿S *&lt;• "a *qo!-o PqaiW 'i^VHinw
•afBjjiqjs ap opbjbjj p ubuijij ou anb sasjBd 'apqD X oa
-|X9^ 'BuuuaÍJV a ajayaj as Bjp bj ap puy iv -¿1 'd '*jp -qo 'I13VW
•^01*d
'I '1*0681 'uoj^uiqsBM 'BUBauauíy puopRujajuj Bpuajajuo3 bi ap ssjay
til d "JP qo 'I1HVW
•BUBJ
-ujn^) pnuB^ A Bpssan^^ ajuaaiA uos souijuaSiB sopa^app sop sojjo so^
'ojanbusq A sopifaj ap ajuBouqe^ 'a3piioo3 *f sbui
-oqx '.u9po8jB ap sBpapusnq 9P ouBjaidojd 'uosubh '3 uqof ^opBuas-xa
ua sauoisjaAui sapuBj^ uoa 'u9qjB0 ue jBijjsnpui 'siabo '9
^opBÍoqB 'sajs^ sijjo^ ^oueaqqndaj oau^od 'jaqBqapnjs juauíaQ
!B}9|uo|33ajojd (B)jjsnpui 'aifaujB^ Majpuy ¡Bjsiuopaajoj^ pauBjy pp
B| ap ajuapraaj^ A ouBaqqndaj 'sarijxaj sojuapupaiqajsa ap oyanp
'N snipujo^ íopBjs^ ap ojuauíBjJBdaq pp oiiBuopunj 'jjoasaj^ Ai
-u*n MiBdP/^'.ajuBpjauioa'jui|j sajJBq^ ¡ouBDqqndai jopBuas-xa 'opB^oaa
'uouapuaH '8 uMf :Jd BpBiSajuí BqBjsa BUBauauJBajJou U9p69app Bq
•Bpuajajuo^ B( ap sajaqap so| b ejn8 ajuapaxa Bun Bpuuq sou
'pspiuatuB Au9f8Bd uoa opiJjaA 'opprq 'zbíbs 'oiuouijjsaj ns '

8^
¿^
9^
S^
^^
6
¿^

ij,

691

�170
habla de comienzos de 1880.
52El primer cambio de nombre tuvo su origen en un problema legal. En
el Álbum publicado por Lloyd se relata asi el episodio: "Un obrero emplea
do en la sección tráfico del Ferrocarril Central del Uruguay fue despedido.
Unos días después fue a la oficina donde estaba el empleado a quien consi
deraba como causante de su despedida /sk/ y de un tiro lo dejó muerto en
la silla que ocupaba. Vista la causa, en primera instancia el obrero fue con
denado a unos treinta años de prisión; en segunda instancia la pena fue re
ducida, y en un tercer juicio que tuvo lugar después que había pasado mu
cho tiempo, se le declaró inocente, pues había obrado, según veredicto del
jurado, en defensa propia! Al dar cuenta de esta última vista, el "Uruguay
News" aplicó el vocablo 'asesino' al individuo declarado inocente, entaoiuiido éste como consecuencia un proceso por difamación contra el perió
dico. Por consejo jurídico, el "News" cambió de título durante una tempo
rada evitando así mayores molestias y gastos, pues el proceso fue abando
nado."
53LLOYD, R.; Ob. cit., p. 134.
54The Express, 19 de junio de 1889, Ed., p. 1.
55The Express, 29 de agosto de 1889, Ed., p. 1, "The South American Con
gress at Washington".
56The Express, 31 de agosto de 1889, Ed., p. 1; Ib id, lo. de setiembre de
1889, Ed., p. 1.
57En latín en el original. (N. deT.)
58En fecha 7 de agosto de 1889.
59The River Píate Times, 7 de agosto de 1889, p. 1, Col. 2, "The future of
the Argentine and Brazil".
60The River Píate Times, 21 de agosto de 1889, Ed., p. 1, "The Washington
Congress".
61The River fíate Times, 21 de agosto de 1889, cit. El subrayado es nues
tro.
62The Express, 3 de octubre de 1889, p. 1, col. 4, "The Washington Interna
tional Congress".
62bis Las declaraciones de Martí habían sido hechas a un periodista de "Export
and Finance". Este periódico, fundado en junio de 1889 en Nueva York,
fue el primer diario de los Estados Unidos dedicado al comercio con Amérka Latina. (63). Cabe señalar que estas declaraciones fueron transcriptas
por W. E. Curtis en su trabajo "Comercio y T ransporte entre los Estados
Unidos e Hispanoamérica", ya citado.
63McGANN, Thomas; "Argentina, Estados Unidos y el sistema interamerica
no, 1880-1914". EUDEBA, Bs. As., 1965, p. 188.
'.4 MARTI, José; "Argentina y la Primera Conferencia Panamericana", ordena
^ión y prólogo por Dardo Cúneo. Ed. Transición, Bs. As., 1955.

�*C*7 '*IÍV&gt; 'I "d *P3 '681 P ajqui9(AOU ap *o| 'sawa oapiAaiuopi ata8
•I d #P3 'S68I P lq P 'sawa oapfAaiuo^¡ ata12
•f-Z apa • r -d "pg '681 P ojajqa^ ap 11 'sawa oaptAatuow ata18
*$68I P í&gt;2jui ap ¿i "P3 'p 'd'm -on 'A 'Pa 'SMa^¡ ^vnStun ata08
'Pfqi6¿
'P3 '- &gt;sIo:&gt; 'I *d '681 ap OJdjqaj ap ¿ *uiu oapfAaiuo^ ata2L
'^*0 'S *|O9 'i 'd 'Z6I ap oj|nf ap 91 'sawa oapptatuow ata LL
*(t 'P^ 'I *d 'Z68I P oiaua ap zz 'tatúa
oapfAatuow ata) 'oeiBiadpA U8 sopipajfa uojanj 'oausjj ap '(&lt;ajoui|)pg,t
ousapauíBapou anbnq pp sojauíJBiu ap odiuS un opuana a\\nD A sop
-fiifi sopáis^ aj|ua ^aiueid as anb oqa¡paj)ua |ap o}|S9doid * 'oiduiafa joj 9^
•l(saui;i oapfAajuo^,, |ap
a)uauiBAisn|3xa isaa uauauojd sopiSoaai so|uoui|)sai so| 6881 9P 4|}J*d v SL
•68I/IX/1 |P sawa oapfAawow |ap
pqjoiipa |ap oinj^ \a sa (ouB|ajoq iap ojiad |a) t,ja8w&gt;w atft uf Sop ato., *iqp¿
•9 loa 'i -d 0681 P oXbui ap 6Z 'Piqi P¿
Z'ioa'i -d'068! ap oXbui ap 6t'P¡qi ¿
•S |oa 'i -d '0681 P [f-q P 01 'tatúa t^td ^attHf ata IL
sajputri ua sau
-o|9B8;iqo sns ap opBfa¡B oduiap s^ui jaaauanuad Bipod ou anb opuapnpB
'apuajajuc^ B| ajuaiujB|n8ai 8sjb|b)sui ap s^ndsap oaod uo)8u|q88yw 9U
•opusqe uiN -iq 13 'S '|oa | 'd '0681 P n-q P 6 'sawa *t&gt;ld ^*t/íf ata \L
• \oo • 1 d '0681 ap ozjbui ap s! 'sawa a%v\d ^**/2/ ata 0L
'0681 ap OJajqaj ap sz |a Bpsqaaj Bqsjsa bmb^ 1 '..jana^
uopuo^,, ' -|oo '1 #d '0681 ap ozjbui ap ¿z 'sawa atvy J*t;^ ata 69
'6881 apajqtuaiaip ap i\ |a Bpsqaaj BqB)sa (Bsuodsajjoa |ap b}jb3 sq
•,,jaaq uopuoq,, 's jo^ '1 -d '0681 ap OJeua ap 8 'sawa atoid aa^fü ata 89
'&lt;(ojio ap o|3|nfjad ua o opyauaq OAisnpxa ns
ua uapunpaj sauoiaBjaj sajsa anb JBiadsa a)uauiBiU|)^8a| aqap soga ap ou
-nfuiu anb ap o^afuipuaAUoa pjoj p uoa X oujafqoo fui jod opsaoAUoa
opfs aq nj^iídse aisa uoa ops anb ap Xoisa OJnSas 'sopoj ap optjauaq ua
f jatinsaj anb 'ojjo X soun ap 'osoisjuib oiuafuiB^JaaB p ^jaAouiOJd sjad
|iu ua ojuauíoui aisa ua opiunaj souBauauíB sasjBd ap osajSuo^ p anb
ap BZUBjadsa B| oSiuiuoa ^jpjBduioa Bpuapaxg ns anb ua ajuauíajuafAiaj
'p -|oa 1 *d '6881 ap ajquiaiAOu ap oí 'sawa atvtd J*t^2/ ata ¿9
puB8a|B)s paifun MI,, ' |oa '1 d '6881 ap ajquiapip ap p 'ssaudxg ata 99
'(U-tlI dd'piq|)-.,8oi
-u|)|p sopíqo X soasaiuBliS so^pda ap 'a|uajaj|pu| a a|q;uia} japod un B
*s)pnAuaap souaui o s^uí 'saiqii 8B3i|qndaj ap b|||uibj aun ap BAitiuipp
X a|iiB|i!uini| uoisiuins B| 'uapA anb o| ap souaui Ba^puiv ap soiqand so|
japA a 'jas opnd sauop^u ap spuajajuoa Bq,, :o|duiafa o|os un soiuaio $9

\L\

�172
84The Montevideo Times, 12 de agosto de 1892, Ed., p. l.
85The Montevideo Times, 11 de febrero de 1893, Ed., p. 1, cois. 2-2.
86The Montevideo Times, 30 de enero de 1892, Ed., p. 1.
87The Montevideo Times, 16 de setiembre de 1893, p. 1, col. 3.
88The Montevideo Times, 24 de enero de 1896, p. 2, col. 2, Gac.
89The Montevideo Times, 10 de octubre de 1893, Ed., p. 1, cois.
89bis La guerra hispano-norteamericana de 1898, que estuvo precedida por un
clima de tensión y de presiones por parte de los Estados Unidos sobre
España, tuvo como detonante la voladura del acorazado norteamericano
"Maine" en la bahía de La Habana, el 15 de febrero de 1898. A conse
cuencia de la explosión, murieron 280 hombres de su tripulación. Sobre el
episodio dice Pablo de Azcárate: "La catástrofe impresionó profundamen
te al pueblo americnao y desencadenó una furiosa campaña anti-española.
Esto era natural, pero la conducta observada por el gobierno americano ex
plotando la catástrofe para excitar contra España la hostilidad y el encono
de la opinión pública, fue menos natural y altamente significativa respec
to de sus designios". (90)
La g^erra se desarrolló en dos teatros: las Antilllas (Cuba y Puerto Rico)
y las islas Filipinas. El hecho decisivo en la derrota de España y su peti
ción de armisticio fue la destrucción de la escuadra al mando del almirante
Cervera en Santiago de Cuba, el 3 de julio de 1898 y la rendición de la pla
za a las fuerzas terrestres norteamericanas el 16 de ese mismo mes. Luego
de más de dos meses de negociaciones, la conferencia de paz, reunida en
Paris, arribó a la firma del tratado de paz, llamado de Paris (10/XII/1898).
Por este tratado, España renunciaba a "todo derecho de soberanía y pro
piedad sobre Cuba"; cedía a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y
las demás que estaban en ese momento bajo su soberanía en las Indias
Occidentales, y la de Guam en el archipiélago de las Marianas o Ladrones,
por último España cedía a los Estados Unidos el archipiélago de las islas
Filipinas, debiendo pagar los Estados Unidos a España la suma de veinte
millones de dólares dentro de los tres meses después del canje de ratificaciones.(91)
90DE AZCÁRATE, Pablo; "La guerra del 98", Alianza Editorial, Madrid,
1968, p. 39.
91Ob.cit., p. 191.
92The Montevideo Times, 24 de abril de 1898, p. 1 Ed.
93The Montevideo Times, 28 de abril de 1898, Ed.
94The Montevideo Times, 15 de noviembre de 1893, p. 1, cois. 2-3, Ed.
95The Montevideo Times, 8 de julio de 1894, Ed., p. 1.
96The Montevideo Times, 11 de julio de 1894, p. 1, col. 5.
97The Montevideo Times, 22 de febrero de 1895, p. 1, cois. 2-3., Ed.
98The Montevideo Times, 26 de enero de 1896, p. 1, col. 5.
99The Montevideo Times, 7 de febrero de 1893, ed., p. 1, cois. 2-3; Ib id,

�*€1 *d'696l 'oapiAaiuo^ 'so3i}^uio(dip sajundy :Bua&lt;|
ap bijbw so^ar) a ttiou X JBuiiuqajd oipnjt^ '(8l6t~9l6Ú 'vuoouíuaüu
Df Ktoptun topoisg toj •Kvngmn 13 :jr*O *ia&gt;IVDIV-3IClVeV
"9681 P oioíb ap 8 'oi(ní ap t X ot 's^tU. O9pfA$uoH tu
'9681 ap oisoíb ap 8 'ofinf ap t X ot 'smuu op^iu&lt;m 9%a
•-t 'io^ 'i #d *P3 'S681 ap oi(nf ap it 'smuu. o^Atuof mu
•I *d "pa '6881 P ofinf ap 9 '^uqj, o^pfAMuon 9ta

ttl

Itl
OtI
611
811
Lll

i,, :|bui8|jo |a U3f|qsi I
IHX o|n^dBD -a qo í'3M 'SU^ÍIDSI 1
IIX oim^dBD *p|qifll
'Pf9!'P!&lt;)ICU
*III oinjjdBO"\]3 -qo *3*M 'SUMnDtil
*C-t 'loa 'i *d "p3 '^681 ap o||nf ap i\ 'S9utiL O9pfA9tuow HL111
*P3 'C *|oa 'i *d 'C68I ap ojaua ap S 'S9WU. o9pfA9tuow MJL011
*I *d '0681 ap ajquiaiias ap ti 'tautfj, oapf^uof^ 9tu . 601
'I *d 'P3 '6881 ap ojinf ap 9 'S9IUU. O9pfA9$uow 914J.801
•jojaaj ¡8 8Bd|nanp sounpad anb o|
jod '3DiaN3dV oqaip ap i^iaBDjiqnd b| aiqísoduii uojaia;q oíasdsa X od
-tuai^ ap ^auozsj 'souiBj^iBuas bX ouio^ -BpBuofauaui bX 'sijjii^ -3 uiBt|(i/vv
ap sjqo B| ap soAijsaijiuSts s^ui ojnjjdBD so| ap *3DiaNHdV l ua souisq
-^z||Baj anb uoiaduasuBJ^ B| ua sspiuaiuoa 'lisejg (ap X su(}uafjy taqqnd
•ag v\ ap jouajxa opjauioa |a ua sop^un sopB)S3 so| ap u^aan^s b| b tata
-uaja^j ajuepunqB 8B( jod epBnua}8 biba as U9p8i(uif| Bisa 'oíBqBJ} oqaip
ua 'a}UB|sqo Of^ [Bui^ijo bijbjÍououi B| ap U9paBpej B| ua bX "sitd ojtsanu
B o|j8)iui|| b opB8i¡qo uBiqsq sou oduia^ ap sauozsg *BU()ua8jv toijq
-ndag B| b uaiomei bíbzubdib sisi^ur aAajq a|sa anb opsasap souiBjaiqnn ^iq¿OI
*I *d **P3 'S68I ap ajquiaiaip ap ot 'S9iut,¿ O9ptA9$uow 914J. ¿01
•¡ d -p3 'S68I ap I^qB ap C 'S9W1J. o*ptA9iuo¡\ at&lt; 901
*I *d '"P3 &gt;681 ap oi(nf ap 8 'S9iutx o^pp\9iuow 9ttf SO I
(I -d'tSfoN
'A I&lt;A 'S68I ap aiquiapip ap 6t \,*vaN Xsn8njf| aqx,,) -oiJB^uaiuoa
^8UIU jaaaq uis oiad *u9piJBdB ns ap 88puBisunaip sb¡ opuBJBfaB 'epeta
-tinua an^ ouioa (8) Bu^jpop B| oiquasuBj) $681 ap ajqutapip ap 6t (a :aoj
BuupoQBi b U9puaui sun souiej^uoaua o(os ,,sm9n KvnUtufl,, ¡a U3 toi
*trC *8|oa'( d 'S68I ap ajquia;a;p ap ti 'su*lL o9pfA9tuo^ 9%n coi
'trl *s|oa '1 -d '*p3 'S68I ap oXeui ap ^ 'S9UH O9pt&lt;kaiuo¡^ ai¿ tOI
*|8u(8ijo |a ua op
-t *|oa 'i *d "P3 '681 ap ojajqaj ap ¿ 'S9uiu o^p^tuow m 101
'V01-V6 #dd
'C ^© *l *d '9681 ap ajquiapas ap 91 'S9tuu. o9pfA9tuofv 9ta 001
•I •d'-p^'S^SI ap(|jqBap 'pfqiU -d "p3 ^68I apo||nfap8

til

�174
123771^ Montevideo Times, 15 de julio de 1897, p. 1, col. 5-6;
124The River Píate Times, 23 de setiembre de 1890, p. 1, Gacetilla. La infor
mación era tomada del "Soutn American Journal".
125The Montevideo Times, 21 de diciembre de 1890, p. 2, col. 1. La noticia
provenía del "New York Maritime Register".
126The Montevideo Times, 11 de octubre de 1892, p. 1, col. 5, Gacetilla; y
27 de octubre de 1892, p. 1, col. 4.
127The Montevideo Times, 11 de enero de 1891, p. 2, col. 2; y 14 de enero de
1891, p. l,col.4.
128The Montevideo Times, 27 de febrero de 1896, p. 1, col. 3.
129The Montevideo Times, 10 de marzo de 1891, p. 1, col. 6 Gac.
130The Montevideo Times, 9 de abril de 1891, p. 1, cois. 5-6, tomado del
"Buenos Aires Standard".
13177ie Uruguay News, 2 de diciembre de 1894, vol. IV, No. 201, p. 4; y 24
de febrero de 1895, vol. IV, No. 214, p. 4.
132The Montevideo Times, 20 de agosto de 1895, p. 2, col. 1, Gac.
'
I 33 The River Píate Times, 2 de julio de 1890, p. 1, cois. 2-3, Ed.
134 The Montevideo Times, 8 de junio de 1892, p. 1, col. 3.
1 35 The Montevideo Times, 20 de setiembre de 1892, p. 1, col. 2.
136The Montevideo Times, 15 de setiembre de 1894, p. 1, col. 3.
137The Montevideo Times, 14 de marzo de 1896, p. 1, col. 3; y 9 de junio de
1896, p. 2, col. 1.
138The Montevideo Times, 12 de junio de 1896, p. 1, cois. 4-6.
139The Montevideo Times, lo. y 4 de agosto de 1896, p. 1.
140The Montevideo Times, 13 de junio de 1896, p. 1, cois. 2-3.
141The Montevideo Times, 10 de julio de 1896, p. 1, cois. 5, Gac.
142The Montevideo Times, 31 de julio, 11, 18, 19, 20, 21 y 22 de agosto de
1896.
143The Montevideo Times, 2 de agosto de 1896, p. 1, col. 6, Gac.
144The Montevideo Times, 8 de agosto de 1896, p. 1, col. 5.
145The Montevideo Times, 23 de agosto de 1896, p. 1, col. 4.
col. 5, Gac.
14677ie Montevideo Times, 3 de noviembre de 1896, p.
147The Montevideo Times, 30 de setiembre de 1899, p. , Ed.
148The Montevideo Times, 16 de junio de 1889, Ed. p.
149Ibid.ibid.
150The Montevideo Times, 25 de junio de 1889, Ed. p.
col. 4, transcripción
151The Montevideo Times, 4 de agosto de 1897, p.
del "South American Journal", del 20 de julio de 1897.
152The Montevideo Times, 4 de agosto de 1897, p. 1, col. 4, transcripto del
"South American Journal" del 20 de julio de 1897.
153The Montevideo Times, 18 de agosto de 1897, p. 1, cois. 4-5, transcripto
del "South American Journal" del 24 de julio de 1897.
154The Montevideo Times, 9 de junio de 1899, p. 1, Ed.
155Industria y Comercio, Año IV, vol. IV, pp. 18-20, No. 73. 5 de enero de
1901.

�"("1 P *N) (,,dui8Jl,,) I^UIÍIJO |9 U9 9B||fUlO3 9J)(I^| C9I
'9681 Oy |9 U9 SOUB3IJ9U1B9)JOU S9|BIJ}Snp
-U| sp U9|Siuio^ Bun jod b}B|&lt;] B| ap oi^ |B spsnpaja biisia b| b ajaijaj as 91
*('X^P "NI) "IBuiSijo |9 ua ui}B| ub :,,pB}un|OA B'oisnS v 191
*,,J99S
-od ap oqoajap |9 9U9I1 ou bX anb 'sb|uo|O3 sns japuaA b o|JB8i|qo 'opoui
ojio ap 'o sinbjnx 'ojdi8.^ uoa oipaans ouioa 'U9?siiuoa Bun ofsq \vtn\io¿
B Jauod UBuaqap ssadoana sauopsu S8|,, anb BuaSns ((8un)iaz aqaissoA,.
ut^uia( ouBip |a anb 's^iuaps 'buijojui BUisiíaiaj |^ iB^njioj ua saJopaaiaB
•oppqns sns b BqBjBJ) as anb ua buijoj b| Bijuoa opus)sa)ojd u^uíaje ou
J pBfAua bjou b| ap B|qsq as apuop asuauipuo| oijBip un ap ui|
ua ¡tiiuodsaüoa ¡ap BuiBi^aiaj un aquasusj} oiJBip |a u9iaBnu;)uoa V
•,,|8ujnof uBafjauty qinos,, |p
's-€ *s|oa 'i -d '8681 P ojajqaj ap 8 'u&lt;jl o9piAiuoi/\[ m
'^.681 P o(|nf ap ^i I^P .,l^ujnof usauauív Minos,, |ap
s-^ s|oa 'i -d '¿681 P ojsoÍb ap 81 'satufj. oaph\aiuo\^ atu
•t,|BUjnof aajauíuio^ ^o jaqninq^
•Ml,t I8P u9¡odijasuBJ| 'i -d '1681 ap njMB ap "oí 'sawu oapfAatuow atu
'I d '068! ap njq ap 9 'satutx wnd -^m *M

091
6SI
8SI
¿.SI
9SI

�Se terminó de imprimir
en el Departamento de Publicaciones
de la Facultad de Humanidades y Ciencias
en el mes de agosto de 1988
D.L. 233.401

�El presente trabajo enfoca algunos aspectos capitales de;
la relación neocolonial de América Latina con los poderesj
imperiales hacia fines del siglo XIX. En su primera parte
traza un inventario de la implantación británica en el.
continente y analiza las tempranas manifestaciones de la
penetración comercial estadounidense. En la segunda,í
el atento relevamiento de la prensa inglesa de Montevideo,
aclara la acción que los Estados Unidos comienzan H•
desplegar en el sur del continente. Desde esa perspectiva,!
y en lo que hace al caso uruguayo, las bases del "imperioi
informal" británico inconmovibles y su primacía comercial•
y financiera son los que permiten a Inglaterra contemplar:
a los norteamericanos como rivales poco temibles. Es muy|
otro el papel que esa prensa asigna a los Estados Unidos,|
en el plano internacional, reclamando insistentemente su
intervención directa frente a los conflictos domésticos o\
externos que afrontan las repúblicas latinoamericanas, como¡

corolario indiscutible de la pretensión de arbitraje exclusivoj
que la Unión oponía a toda tentativa de intervención europea.i
.. . ..

.

..

„_.„_......„^,_._ . J

Ana María Rodríguez Ay^aguer (1947) es egresada de la
Licenciatura en Ciencias Históricas de la Facultad de
Humanidades y Ciencias, donde se desempeña actualmente
como Ayudante del Departamento de Historia del Uruguay.
Integra -con los Licenciados Alfonso Labraga, Mario Núñez
y Esther Ruiz— un equipo de investigación que desde hace
ocho años viene desarrollando un proyecto sobre la historia
de la política energética seguida por el Uruguay, una parte
de la cual ha sido concluida y se halla envías de publicación.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3536">
                <text>América Latina entre dos imperios : la prensa británica de Montevideo frente a la penetración norteamericana (1889-1899)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3537">
                <text>El presente trabajo enfoca algunos aspectos capitales de la relación neocolonioal de América Latina con los poderes imperiales hacia fines del siglo XIX...</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3538">
                <text>RODRIGUEZ AYCAGUER, Ana María </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3539">
                <text> Rodríguez Aycaguer, Ana María:&#13;
América Latina entre dos imperialismos :la prensa británica de Montevideo frente a la penetración norteamericana (1889-1899) /Ana María Rodríguez..    Montevideo : FHC.DP, [1988]..   175 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3540">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3541">
                <text>1988</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3542">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3543">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="386">
        <name>AMERICA LATINA</name>
      </tag>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="446">
        <name>RELACIONES EXTERIORES</name>
      </tag>
      <tag tagId="381">
        <name>SIGLO XIX</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="346" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="579">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/7bcb96cdcae2b65f3866f9cc5738c403.PDF</src>
        <authentication>abab5dca0a810bd14b6cf6fee978e43e</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3805">
                    <text>OS6I

Z37VZNOO "A
jod

VHH^IHd VOCnOH VI NH HO^V 1HO VKDOQ ^3
vVOOlOH VI A OSV1IDHVO H1NV

svídnhid a SHavdiNV^nH aa avnnDva

�Oí 6 9
O^6I ^

^••••/'

zeivznod a vqieh
jod

VHHíNIHdí VOO1OH VI NH HO^V IHd VWOOd ^H
:VOO1O3 VI A OSV1IDHVO 3ANV

s3iNvmnis3
svidnhid a saavaiNvwnH aa

�&gt; ^-.V-V

;

'••'&lt; *'••

V •'^-"'• ;-^- •''• •'"• '• {: ^ •": '.•"• \.;^ ••••:: ••.
. V
La publicación de estos trabajos no
v
compromete la opinión de la Facultad
^acerca de los temas tratados en ellos. , '

. ;.\ -

�'BIQ iJol&amp; BI 3P
epipaui v\ .'osa jod 'OAnj^ 'sojp sopo4 ua BqBJ4Uooua as ¡a
:oduiap pp sopoaaj souiisnpnuí ouisiui is ua ptqpaj
bj ap osB¡pjBQ 'O¡no^4daaai ouiAip 'a^oaai o\ anb
¡ap S9AB14 b SB{[a ap Bun BpBO úa Boiqn as 'sapBpa sb| SBpo^
^od opBSa^ •ojiqduma b opiuaA Bq anbiod 'opBq oidoíd ns b
SBpBiB^ojJBsap as a ziq B^ aA 'jas p ouioa 'o^ubo jg
;iBp4n4 Bptjsiui B[ ap O4iiBiqanb p xod
SBauBJoduia4uoo sauópBiauaS sb^ b opipad ou uppiad p bj4uod
U94SOS BJBd SB^a b oiJBsaoau Á 'sbü^b sb¡ ap pBpiui^tn bj ua
bpiua4uoa sotq ap A. ojbzbuubs ap X oiji^ji^V 8P ^oqBs [a uBq
-BJ4SBIJB SBUBI4SU0 sb||tjo sns sBJ4uaiui 'ajduiais ouisiui is b
asJBJquiou anb OAi^anb ojj un ua opa4uoaB aanBa ns opoj^
'opBjnSij ^^¡b sbui p u9pnqiJ4uoo ns ^nj BS9 X 'oupsap ns
ap zn¡BJ4uoo pp oi4uap B4SBq pjn4uaAB as 'opBziUBBd 0UB14
-SU^ -jas opnj \(fn^n oJtsubj4 ns isy "(aijns as opoi p anb
B4aod p aqBS uaiq) 'o^iíps X ojibikIsb BJBd unB X('o|JBOsnq
BJBd 91AIA 'otjbj4uoo p Jo^ *opoj ns ap 'anbuuBj/^ ouioa 'pXnq
ou osB^pjBQ rsopBJd sopap ojaÍBSBd opBjquiosB a4sa b sbu^a
sbj ap oiJBjaupi p ppuas aj sosaaoJ43J uis BqojBiu BUf^
•jiaia jaoBq
odns B4aod p anb 'Bidojd Bpipp Bun ap saJopB4Jod X '040US1
l ^P ^i^ísod buijo^ BDiun ^\ jod 'jpap sa 'opiaouoa o^ ap
OAanu ajiB un jod sopBqixnB uapnoB sa4ojq s(yj 'oai49od spd
ns b souBip4j so^ ap upiauBO BpB4uaui UB4 bj JB4UB^dsBJ4
8 'ouispisBp pp SB4St4uaoBuaj sapBpqiqísod. s^\ ap JopB4
-ua4 'auaiA osb^iojbq '041U14U1 pp u9pipBJ4 B| jod buisiui
pBpiuja4a B^ ap jo^ b opBÍOJJB a4uaiAiAajqos un ouioq

vooioa vi Nía hopvv aaa v^ooa
'voo^oa v^ x^svuDavD ^xmv

�cronológica del antiguo infinito, del infinito que le precedía,
y lo extravertió en ,su música, para retratarlo en el infinito
que le sucediera.

La ruta escogida -GARCILASO DE LA VEGA Y LA
ÉGLOGA— restringe mi acción anímica en el terreno de las
palabras, pero he de procurar tomar un punto de la dirección
del poeta, y, entre contactos tangenciales con algunos de sus
comentadores, viajar por sus lágrimas desde la vía eglógica
en que están situadas.
Tantas sonámbulas trayectorias hah sobrevenido a esta
misma ruta, que seguir bajo todas significaría, • además de la
ociosa repetición, la tentativa del imposible. No obstante, las
líneas venideras caminarán por la guía que al "Canta, oh
Musa" del autor español atribuyeron, además de sus propias
raíces, las incursiones en su sueño de Lápesa, de Azorín, de
Navarro Tomás, de Margot Arce Blanco...

Probada la mediación del siglo del gran padre de los
paganos, Virgilio, y fecundada la sombra grecolatina en eflu
vios pastoriles, la poesía popular y la culta, la islámica y la
provenzal, concertaron su reunión en el Renacimiento,^ y Pe
trarca fue su primer signo. Nada nuevo podría agregarse a
tan obvia solución poética al amor renacentista, pero lo que
puede hacerse es traer al mismo Garcilaso a su lugar de
reunión e interrogarle, aisladamente, por sus "dulces pren
das", dejándole sólo sus reminiscencias, como si el mito pla
tónico se le hubiese hecho carne en 1 instante de su alum
bramiento por la atmósfera, y todo el rastro vivido fuese una
insondable consecuencia de su natalicio poético.
Pero el Príncipe de los poetas tiene conciencia de su
actitud reminiscente. Pudo, entonces, sustraerse al influjo. Sin
embargo, su sensibilidad estaba de aquel lado de su credo
intrínseco, y le fue preciso describir un vuelo de amplitud
colosal.
Ahora bien: este vuelo no hizo potente su voz, para su
^felicidad poética. Tal vez es que él mismo era impotente.

—4—

�-S7
sopipu90U9 sosonq sns op
BJ JOd B9UI0¡nQ ¿p 9jqiU0U p UOO BipU90SB SBPU9IUI 'S9U0JS
-Bd sbj SBpo4 u9S9ip 9nb BU9J4 op ouBuii^q ns BU9nb ouioo
'jpj^UI 9p S9U0ISBd 9ldlU9IS UOJ9nj *• éUOJ9lAn49p OJ S9UOJS
-Bd OUIOO 'UOJ9IAIPSOS OJ —pBpJ9A 9p 0ApiSU9S Un BJ9 9nb
-JOd— S9U0JSB&lt;J •OJ9XI9n JoSBJJ p U9 OpBpps 9p BAJA 9UJB0
ns JBjjqB 9p JBÍ^p ujs 'sbuijj9[ 9p opjjip 'Bip un 9qBOB
ouisjui jg "JJJOUI BjJBÍ9p ou BJBd p^s ns JBÍjqoo'9nb 0An4 X
'BpBpsiuj BqoíBUi ns pjA B49od jg 'Bp^nbsnq BS9 Jod uojbj
-90BJ 9S p X SOJJ9 ]^ 'BJOqB Un UOO JB4U00 9JSUB OSBJJOJBQ
S9nds9p un uoo JB4U00 uojbjsuB 'oqojp jofaui o '¡
un uoo uojb4uoo soq9 oí^g sooj4siui soj 9p bj ouio3
'ttBUOpJ9d JBUIB 04BUIB OJjnU
bm 9nb oSjv 9puop jod 9njs onb B0S9juBp b^ujj Bjj^nbB
mbB o2u o^i '\f U9 BJBSipojd 9s ouisjui jouib p js jouib
ug Bjpojd 9s 9nb ¡9nbB bubzubojb 9nb pBpj9A bj 9p BpBJ
-nSj^ u9buij 'opquB 'upjOBqdsB '49 94ub 'J9S b bzubojb ops
^nb X '^0B s^ui booauj ^s9nb 'ojojo 0J40 XBq osbjjojbq ug
OpjO p JOd SOpBUnOB S0JUJS9p SOJ OUIOO JB9J X O4JB UB4 'BJJ
-9j4 bj 9p ojuSjsop p jjjduino BJBd 'ojjbujSbuij ^nbunB *o9
J94JB p BuiBpgj 9nb *&lt;&lt;jb4U9uibj 9oppM fts 'jopp ns S9jbjo4
-sBd sbiuo^ujs sns 9p S9J9S soj b bi^uoo opuBno unB s^^^
•^jbuib 40 9JBUIB jsju 4BqB4O9jop 9iu ponb pj^ pjnb 4gM
1

0- •rupsnSy U^S 9P sojqBj soj jod

gjquiou ns U9 Bjjjp os 9nb p rojjduiB X ^puBjS 'opo p 'jouib
ou^nb^d p 9jqos jod 'u94juisbp sbSoj9 SBg 'soopsjuí soj
9p Bpj4JBd 9p O4und p OApjsu^s oui^px^ ns uoo 9004 'oop
-siui Bounu opjs J9qBq uj -Bis9od bj 9p ouBuu^q opBJ ns
B4SBq opjnS^sj^d [B4O4 joqiy Ia ua 'BÍoSuoo bj 9ps9p BpBjp
-Ojd BJOJJBO B[ U9 'OpBpp O09 [9 U9 JBUIOS^ 9nb BIU9J,
•l^O^TTTTV^
1f\x&gt; o
^TI do
^C ollL/
11*1 P^ d^ldLll^l
\ T^T1TTT VT
^^ €W\
Trt TS
gil oLLlLAvJ*iU.t&gt;
el ^^\f
\J\\^Jj
Id
94UB 94U940dlUI •SBUIJB SBJ 9p JOpB4Jod U9pun9S 9p OUJ4S9p
ns 94UB 94U94OduiJ •(|BA90jp9UI U9jqUIB4 J9S B 9ZUBOP O4S9 U9
X) ^0pO4 BqBp 9S JOUIF U9 9nbunB 'JOUIB J9 94UB 94U94Odllll

�Los huesos de Garcilaso son sus escasos treinta y tres
años, señalados como las huellas que él mismo hubiera que-^
rido llevarse en la hora final al terruño definitivo,
El trono del dolor no es, sin embargo, el torcedor omni- potente, el imposible de resistir: no; los versos lo levantan
al valor estoico, y lo retienen en un tono que no es, a me
nudo, el desgarrado, sino el melancólico. Por eso es dulce
• y es delgado. Por eso corre suavemente por las arenas y los
ríos de la memoria, mientras se retrata en los ríos que la
naturaleza determina.

ÍLa Égloga I es el camino de la espontaneidad logrado
en una queja pastoral inolvidable:
El dulce lamentar dfe dos p'astores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar,, sus quejas imitando;^
cuyas ovejas al cantar sabroso. •

.

estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando. ^-• •
\ Comienza el lamento con la adhesión de la naturaleza.
No importan ahora las dedicatorias a príncipes o a Duques.
Quiero decir que me desentiendo del problema de los per
sonajes a quienes fueron dedicadas ésta y otras composicio
nes. La razón (y más aun la sinrazón, como podría decir f
Don Quijote) • de la poesía está en el contenido de la poesía}
misma, o sea, está en la palabra, en su vida, en su marea, ¡
en su signo, en su acontecer de sílabas.*
Ahora el dulce lamentar de dos pastores es un silabeo
a saborear entre la sensación más próxima al sonido de
la flauta, con uña ráfaga silvestre de añoranzas, de cosas
soñadas, más cjue imaginadas, de estados vividos, más que
existidos, en la estación anímica del poeta en sí mismo.

De ahí que el eco exhalado a través de los labios de los
i

'

'— 6 —'\

�--.'••'Bjja ap pas bj ua BjjuapBjBd X bjjbz
-og 'BzajBjnjBU ap asJBuijoo ajqísod ^jas aj jsy 'upisnjj bj ua
ouis Bas ou anbunB 'opunuí jap opini jap 'ajqunpsoo bj ap
upinq Bidojd bj anb 'sBuiugiq susa BJBd 'saouo^ua 'opts joíaui
an&gt; "SBuiug^j ap ajuamoo X BpBgjap unge 'japod'bp zapijud
BpugiBJJB ns ap 'Bioua^oduii jbjtpbu ns ap aouq X 'opiiu jBirep
-unuí jap jmq apand ou anb jap BigjBjsou bj sg jBpiA Bpus
-UBOsap 9n^)!^ -BzajBjn4Bu bj b O4unf osBd Bp^o b bajbs oj X
jap oja^ua ajqtuoq jb BAajj as Bjauíud Bgojgg B4sg
•sa4UBAja^ X adog ouioo souiisqouBdsa
[B JBpsouiap ap UBuqBq oj ouioo 'tíij jb BjouBd
-sa Xnuí 'pupijiqisuas bj ap BAanu buijoj Bj 9UBduiooB anb
'sosjaA sns ap jbuijoj ouisiuBqB4i opiqBS jap JBsad b o^sg
#B4aod sá X osbjiojbq sa BUBdsg ^ qouBdsa
sa X B^aod sa osbjiojb^ ^ 'oúBuinq oj JBjadns b buisiui is
b bj4sbjjb as opuoj ns ap opuo^ ja ua opuuno 'a^oíin^) uoq
jas BUBdsg agija ouioo :jpap sa an) 'a^obn^) uoq jas pig
-ija ouang ja ouBÍin^) osuojy uoq ouioo (Bjsaod bj ap jojba
ja ua 'asjBJngij ou X jas) jo^sud ias 9igija osbjiojbq isy

j

•ouisiui is ap opuoj s^ui opuo^ ja Bjsuq pBpijBaj bj BAaja
anb B^aod jb osuosa Bas —'sBjp soj ap sauaAfBA soj b opij
-amos UB4 'ajduiais jBnpB UB4 'jbuijou ub^— ouBiunq 34uaui
-BAisnjoxa oj psBoy *ouBuinq oj JBjadns poijiugis anb 'ojub^
asjBziuBuinq 'ouisiui oj sa anb oj o 'aisjBziuBuinqsap ^nj
buijoj Bg -BUBiunq BgjBO ns Bpo4 uoo 001^9' JB11411 jb asjBuop
-ireqB BJBd 'ouBipi4ono JB1141J ns JBpiAjo X *j9 jas ou b asjBjq
9tjijajd osa jo^ -ojubo ja jas ap pu^unjoA bj Biua^
¡qBjuBO anb jg 'o^ubo asa osjaAjoA BJBd SBjja jas ap
jBÍap ap pu^unjOA jaua^ ap 'Btoijap JB4 b asJBuopuuqB ap sao
, -uo^ua saoBduo 'sb^oao sbj b jBApnBO Bjs^q BosaJj X BApiuiijd
'BJaoiqoaq BiouB4sns ns X ajquinpaojnp Bidojd ns opuaioip
^^sa oj 'auipsBj anbunB 'Bfnpsa óu 'Bsad ou o^ubjj ja an^&gt;
,vu9ioq)BJ4 ns jod opioanbuua B4spiB a4sa ap sbí
-aiA'X sBAanu soubuj sbj ua oapo ^P o^í^1 Ia ^AiABaj sajBg^z,

�. Por eso dice el poeta:
Saliendo de los montes encendido,
rayaba de los montes en altura
el sol, cuando Salicio, recostado
al pie de una alta haya, en la verdura,
por donde un agua cla^a con sonido
atravesaba el fresco y verde prado, ,
él, con canto acordado(

•

. &gt;

'

al rumor que sonaba,
se quejaba tan dulce y blandamente,
como si no estuviera de allí ausente,
la que de su dolor culpa tenía;
y así, como presente,*
razonando con ella, le decía,I

Tal vez sea lícito juzgar más anténtiea, o por lo menos,
más deliciosa, por más dulce, esta poesía que la del resto
de las églogas, y que la de las canciones y los sonetos. Por
que aquí hay más lo sentido que lo pensado. Parece como
si el escultor, de las rimas las hubiese dejado deliberada
mente, así, sin retocarlas mucho, para que brillaran más por
su natural caprichoso de defectillos dulcísimos, paradojalmente valiosos por serlo. Estarían aquí aquel duende y aquel
ángel que no pueden faltar en estas reuniones puras del
. alma consigo misma, es decir, con su cuerpo primitivo, el
incontaminado, el salvado de la sabiduría. Es claro que di
cho estado ha venido a lograrse, en este caso, deliberada
mente, pero, ¡qué regusto el de aquél que consigue el aban
dono de sí mismo en el "fresco y verde prado"! Es fresco y
verde porque ha querido resistirse a las pisada% del ruido
del mundo, de la civilización que no quiere pastores, por
que se complace en inventarse otra poética.
Salicio ahora canta sus tristezas, y el plañido llega a los
aires incontenido:,..

—8—

'

•

�mi-11. ^5 .
'ppB4sa ¡B4 ud ounSuiu
ara anb aq
:Bzuan3idA ipuas ap i^JBÍap B¡¡a ap
'pBpa¡os b¡ iod opiAOp^ -opBuopuBqB ¡ap uppBinSp
-subx^ b¡ iBpuasaid anb ^jpua^ aipB^q -oupsap ns ap bijoui
-aui b¡ b jbSjo^o ap UBtiqBq sbuiii sb¡ anb oduiap
jb asiBpBfSBp BJBd —a^uasnB p a^uasaid! 'BUBOjaa o
ns ap c^isaoau BqB^uBp a¡ anb buijb ¡a anbjo^
ap ^aqBsj ^aq ns b SB.tanb sns opuaiSmp zaA
Bun o^eqoíd b ouia B¡ouBdsa BSo^Sa B{ ap iogag ¡3 :uaiq
san^ "soduiap so^ sopo^ ap paa ¡a oXns opuapBq soiSau soío
soj ap oopuBuioi \9 apjB^ s^ui BijreuiBpxa ouioo '^Bsouuaq
ia[nui Bun B)sixa SBpuaiui^ ^jpsixa anb Bf^nbB 'BjapBpiaA
Bisaod Bun ap a^uBqnsai bj Bp so^ui soquiB ap buibS^buib
BsoqiABiBui X BUBJ4X3 *opBziuBBd aauBo^ ns apsap pBpi^aj
BAanu Bun Baia B;aod a^s3 -^Bas anb BJBd jiaia p p uis ÁBq
N I^ soía aP os^JBd lB BHíPÍP ouBpsua B4aod u[\ *pBpi|
-Bnsuas ap B^uaxa ou Baui^ Bun ua opBnupuoa a^uasaid ¡ap
aoo3 ¡a o¡ap ¡a BiBd opuaipid X 'inb^ ¡a X BioqB ¡a opuBJ
-iui Bza¡pua3 b¡ ap Bopaod Bun sa :buisiui bpbuib b¡ Buanp
sa o¡ap asa ap oía^ '(as ^nb BiBd itaia ¡a p uis XBq ou
anÓJ '^P^u1^ ^l 9P oqna ¡a ua bziioSta as anb ¡BAaoipaui

o^sai un lod o¡ap ¡a BpBq opBipsa (ouispisB¡^) ¡ap '¡^ uoo X)
oiuamipBua^ ¡ap BpiA ap o¡dos ¡a'iod BpB^uauíqB 9aia B¡¡a j^
*b2o¡^ b¡ ap pn¡iua¡d b¡ uaoBq BioqB anb sb^ou sb¡ osb¡pibq
B^SBq opB^odsuBX^ BjqBq BsanSn4iod-ooiB¡B3 u^pip^p Bq
•oosanbiBpad oiauopuB3 ¡ap B4¡anA b¡ u^iquiB^ ouis
ap ouBÍa¡ opsBi ¡a o¡9s ou 'oqoíp Bq as ouioa 'inbB Xb{j
•Bas ^nb BJBd jiaia ¡a *p uis 'X^q ou anb
íSBfap aui ^4 sand 'upzBJ uoo B¡oup4
íouia4 BpiA b¡ uriB X 'opuaiinuí X04S3 ,
jBa4B¡B^ ^aAaiu anb BpB¡aq s^iu
ouianb aui anb ua o^anj opipuaoua ¡b X
^ *SBÍanb srui b ¡ouij^ui anb Binp s^ui

�de tí desamparado,
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas por señora,
donde siempre- moraste, no pudiendo

della salir un hora?
Salid sin duelo, lagrimas, corriendo."
Es un llamado a la poesía, rendida a la mujer como a
un templo. Parece un efluvio medioeval traído al seno del
Renacimiento por un destino irresistible . del amor. Ahora
éste es más personal, más humano, más vivo. Así la dama se
despoja de su "gracia divina" hasta aparecer ante el amante
con ojos y oídos y sangre, y con el alma capacitada para la
crueldad. La intimidad sinuosa del desdeñado acaba en su
cesivas curvas, con su interrogante a cuestas, donde encuentra
un cauce el "Salid sin duelo, lágriftias, corriendo".
Ahora el gemido'que ha de repetirse es esperado por un
ritmo inconsciente de la sensibilidad que se va tejiendo una
estética con sus elementos emotivos. Entretanto, el parénte
sis de naturaleza entregada a la conmoción infatigable como
al remedio más pío. Es un instante, nada más, de ofrecimien
to total al llamamiento^ exterior, y aun ese instante es el de
la imagen del dulce lamentar multiplicada en el intenso, po
deroso juego de los espejos comunicantes de la lumbre del
sol (testigo al fin insobornable) sobre los valles y las cumbres.
Y siempre lo conmovedor está. Está porque se mueve.
(Lo que no se mueve no existe). La dirección, magistralmente, se deja adivinar, mientras se gana el horario de la suge
rencia. Por eso, su ritmo no se detiene, comprendido acaso
nada más que por las "corrientes aguas, puras, cristalinas".
De su pasaje queda, por cada momento, la música, es decir,
el tiempo del latido, al lado de una sensación próxima a lo
inasible, a lo finísimamente perfumado por la fugacidad de
la anécdota..

'.'•- 10 -•

'/ '••;,

�- TI
b\ ap^sauapsap so\ b B^sandsai B[ dpisajd
ua anb aqooadaí p ras anbunB 'sop^Suopid ssáb
soj b Bot^ong u\ b¡ ua opBSaxpa 'oqiSjj^ ^p U9puo3 [a o
o^uopaj, ap oraajqoj ¡a jod opBajdraa oai^booa {a uoa bdiuiiub
upinnuioa a^uapiAa Bun uBsnDB oiad 'uppBr^is ns BJopaAOiuuoD
s^ui unB uaaBq opi^s ap saqooidaí scr[ -o^auío^u ¡a jod 's^ui
-apB 'Bp^BiBd 'Bi^naoBuuBq^ b¡ ap 'oBpsaj^v ^ a9UIBa saÍBuos
-jad so^ uoo opBaiji;uapi opis Bq ouisiui oiDqBS'*sauopB^uauiB[
sb{ ap o^aiunoanbijua p op^siSB aBq s^ui sopB^uoa soqa
-nui 'BpBSaq ap o^und p osoiouia^[ X opqB ua opBo
-iqn Bq as is ^ 'Baipanq Bisaod b^ ap upxsBOO B^sa BJBd
baisixu ns JBÍap ap uojaiqnq oq)po ^ IIí^j?A 'opBiojj
•sBuiiiS^j sb^ ap ^a4UBsaout brSb p oÍBq sBuadB opB^ninis
-ip ^opnp pp jaqBq p na X 'iouib pp oBd ua opoj, 'BÍanb
B{ ap'^opuaasaia^ p apno^s bj^ 'so^ouiai sbui scq^is sof ap op
-Bpaiaq oauoi) ns apsap souBip^sBa sojauopuBD soj uBqBtBs
-ajd bX anb SBiqBp^ -saiduiis a^auíBsoqiABJBui s^ui SBiqB[
-bcI na oiauipsB| ub^ ooa im iBi^uoaua apisod Búas o^

opuaiuoo 'sbuiiiS^i 'opnp ras pi{B
¿oSiraaua p BJBq ^nb?
'opuaunra Xc^sa oX joraB pp oS^d ua ig

-ip) '^opp a^uaraBiopBjJBSsapw oaonqpq un uoo 'oSanj

¿Bjaiqap jra b ops
BpBpiBnS las anb a^ b¡ X joraB p
o^uaiA ¡b 'Bppouoosap 'jBAa^ SBÍap
'Bianra a^stjj opipg ^ jod anb ap
o^udira^uas ouanbad un ibusoui ras
bX BpiA ira B^sap 'n^ jj
raiambui anb B^oj^sa b¡ ap 'opBoqap '
-ainbra 'jouara ouo^ p ua saoaA SBqonra apisai

�Inmediatamente, continuando la negación gradual al pla
cer del alma, el silencio de ésta —densísipio silencio— bajo la
elocuencia de la naturaleza. El poeta, entonces, la contempla
en su presencia triste, y se retrata y se queda en el cuadro de
la ausencia, es decir, en el recuerdo, que es en Garcilaso el
elemento de-las venas.más fecundas: • ••
En el recuerdo hay el silencio pleno, extraño a ese
silencio de la lejanía, mudo en la periferia de su con
tenido enlutado de gritos como cantos perdidos. Ellos dicen
que•

\'

por ti el silencio de la selva umbrosa,

por ti la esquividad y ^partamiento
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,

el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseada.

El amor fue el prodigio en que el amante aprendió la
belleza. Ahora ella no importa ni en el monte ni en la hier
ba ni en el viento, que son a la belleza menos de lo que
la amada es a la vida. Entonces, faltando ella, asist|r a la
escena de lo bello será vivir en vano. Grandiosa y acaso glo
riosa afirmación de la poesía en sí misma por el camino ama
torio, por encima de toda filosofía.
El rastro petrarquesco, señalado aquí por la crítica co
nocida, alcanza una altura proporcional a la latitud en que
se encuentra, que es la latitud de lo sublime, tan querida y
encontrada pof el poeta a la hora de su incursión voluntaria
en el mundo del suspiro. Su sitio está donde el sufrimiento,
ante la convocatoria de la sangre, socorre al alma ansiosa de
intensidad. El precio es el del llanto, bendecido como un fru
to redentor al que se ha perseguido por la "selva umbrosa"
tan semejante a la del pecho solitario del Petrarca.
He dicho vpecho solitario. En efecto, también es solitario

el pecho del creador de Salicio, ya que su ritual a la soledad
-•' '

"

-12 - •

:

•

,

;

�~ 81 -

¿o^uaiuipouoa p jui ua 9^pjf a;
¿appauoqB o;saad ub; inj 34 011193?

¿a^sBpnuB sozBiq sosouuaq siq ap
'BuapBa ua ouioa 'anb o^ana ¡a sa
o^ ipmb b? 'soío soiBp
¿Buans B.faio BXna ua? 'íqq^q aapp nj^

.:bjp Jod JB^unSaid b 'opBuaí
-Búa un ouioa *tsb oufy\ #opjanoai pp uaiq \e upisiaAuoa ns
BJBd 9i8ooai so^ Boisnuí ns X '^opiuiaS sopuBjq ua saqaoíd
-9i sns jpjaAuoa 9181x3 a^ jo^s^d ap aÍBi^ ns zaA B^sg
•BpBsodsap BuaÍB ap uppipuoa ns Buinjd B| ap bjuoji
b¡ uoa iiíaq X 'sboijiibs sB^doa a^iSiiip ap z^dBO ópis Bjq
-Bq aiXaijj ap pqBSj ap opBuapsap ¡a saoaA sbj^q 'P^uib b^
uoa iu ojBpm p uoa iu B)uana ou bX anb pBpiuiput Bun ua
oaiu9 p sa anb BioqB 'Bpiaid as anb a;uauiBpBiadsasap jb^

-lAa anb X^q X 'jouib p opBAps fcq a ¿b8o^9 B^pnb^ 9n^
anb p^o^ jouib^ pp 'aoqBS ungp 'o;ipq unp 'oSp BjiBp
-anb? 'oiJBxjuoa o\ ap anbiod 'Bpauapi aiain^) ^opuBio^ BAjas
-uoa b^ X Biup ns BJ^uoa 04UB4 Bqoai^sa bj osa JOjj "BÍoSuoo
ns ap BJopB^uauíip a^JBd Bun ops ua aj Bsa ap soíodsap
so¡ aSoaai osbjpjbq *oj8b^iui p ua X jouib p ua ouióa 'BpS
-bz ns ua aj OAnx *^^ ns ap p^piu^q b^ iod 9paia orreps ^p
oursaduiBO p ói9^ ¿soduia^ so^ sopo; ap sopio so[ uoiaXo
anb SB80189 sbj aABp BJ40 ap jpjBd uoiaipnd osBay?
•sozíjpui ap sBua ouioa sa^uaip X Buaj

-oui pid ap B^iuiBps B{ b (94UBO X) 94uoa Bqqig B[ ap io;sBd
p anb o;ajaas p apsap BpBipBiJi BuiduiBa ouis 'oubq ap
B^pq Bn;B4sa b^ ou'j^ ua Bia B;sa '^&lt;baia auiBa^ Bsa 9¡qopsap
as anb ua saio;sBd so^ ap p ouioa ouBinq jas anb Bua; sb;
-ma sns ap oai^^iSoaS oipaui p anb jqB aQ "opuBajaa UBqi
01 sBjoi;sa sb{ anb Bpipaui b OAi;aa^ s^ui opuaio^q Bqi as

�¿No sabes que sin cuento•
- buscan en el estío

mis ovejas el frío
de la sierra de Cuenca, y el gobierno
del abrigado estremo en el invierno?
Mas ¡qué vale el tener, si derritiendo
me estoy en llanto eternol
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Ha vuelto el estribillo a enriquecer el canto donde se

hace posible el influjo órfico del llanto sobre las piedras,
que pierden su dureza^ y sobre los animales, que se rinden
al llamado de la mítica lira. Tanto más adquiere forma la
bandada de lágrimas, cuanto que jamás se detiene, ya que
en su acontecer hay la recordada víspera de la corneja,
con todo su sabor a primitivismg a cuestas. Es la mis
ma religión rudimentaria que hac^ existir, con su savia
trasnochada, pero legítima en el orden sentimental, el háli
to que en lo más oculto supo guardar este poeta para sus
rincones vírgenes de experiencias convencionales.
'. Todavía después de esta transfiguración queda la me-.
lancolía del yaho civilizado imposible de extirpar, al com
probar la vulnerabilidad del aire de la selva, que al fin tie
ne que caer, él también, bajo las armas de lo convencional,
aunque un no sé qué prodigioso le salve la entraña.
No sólo viene al lugar la tradición virgiliana, sino todas
las tradiciones de la eternidad retrospectiva, posible de de
jarse llevar, acaso, por los hombros de Hornero, o más aún,
por los de Atlante.?
La renuncia final, conmovida y heroica, significa una
generosidad digna de su culto a la amada, un rapto hijo del
dar sin pedir nada, tal vez derivado^ como dice Lapesa, de
la renuncia que llevó al poeta a irse lejos de Isabel de Freyre a su salida de Toledo.

14

�^" \) I" tí ^^

iouib pp b^ ouioo 'pBpiiBp ouis aiainb ou osBpaiBQ ^ p^p
B^ (ZU[ B\ O^lSUOO BX^SBIJB BZipAOUI 9S 3llb BZapiUpU
'B^amb biiSb pp ^as ap JBÍap p Bj^uoa (opuBzruoB)
a^uauia;uB;suoo oiad &lt;(^)POH ox^sanu. BLiip) &lt;ca^uap
-siiooui so[ ap piuaS oupw p uoa saaaA sBqonuí 'opuais
'ipap sa 'opaauíoo BA^isuas aiSuBS b^ ^sa aiduiai^
i"sauopirea sbj ap *SBi3a[a
sb[ ap 'sopuos so[ ap sosiaA sns ax^na opipunjoíd jopBaia
^ ns ap p;iA Biuaod pp pBpip^o^ v\ jod X 'osoiouia^ ap a^uaX
-rqj B^ b^ iod JBnu^uoa BJBd opip U0D ^zuaiuioa anb ou
-B^opoauB un BinSij ooiuiiub osiaAiun p^ ap saXa^ sb¡ ug
•sapipi^ sb^ ap opiasod a^a ap
iBppa uppB^oi b^ ap sapisuas safa so[ opuais UBqBOB opoj
X BOisnuí 'jaoauBuiB 'soduiaix 'Boisnuí b\ ap JBn¡ p 'jioap
ouioa sa anb 'jouasini pp jBn^ p opB^odsuBJ^ iinq osmb
ou osBpDJBQ anb pp opoi ouisiui p sa 'soduia^ so^ ap jao
-auBuiB ¡a lod BiABpo^ BpBiooi 'Bpauínq- Bxiap b JoqBS p j^
'soSap sopaB so^. ap o^ui p uoa sBAanu sauoi^ai b dApnA
- 'o^ubo pp ojb{iui pp zoAB^iod d^uapsuoaui un SBuadB as
-anj jo^ubo p is ouioa 'sBsnuí sbj b Biq b¡ jBSax^ua a^sg
iui jaoa^bB^[ua o^uais anb
'oso ra oX opand ou
0^UB^ anb ísapu^t^ 'soa o^pap
opa sbj^ p^ubd anb oq
:o3an¡
*osojo¡[ uos p apuodsai apiaiuaapp
'Bppoui upisBduioa b X
^PÍPP ouioa isbo

-opg BOUB^q b^ opuBno 'puij Bjoxpa v\ ua ^^sa Buiaod pp
sopBiSoj a)uaiUBua^d s^ui soopsqjB sanbo^ so¡ ap ou^

�en los ojos de la amada, como la del agua siempre amiga y
cristalina, siempre ajena a la oscuridad, como su espíritu. Y

el credo desarrollado así, en la imposible detención del sig
no naturalístico, cumple con este principio en su más hondo
alcance..
Lo dice el propio Nemoroso en la segunda faz del des
doblamiento del tono elegiaco:^
Corrientes aguas, puras, cristalinas;^
•

árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
( aves que aquí sembráis vuestras querella^,
hiedra que por los árboles caminas,^
torciendo el paso por tu verde sano;

La frondosidad del panorama acompaña la frondosidad
de las sílabas en el metro más rico del habla castellana, el
del endecasílabo, con el que el senario latino selló su resu
rrección ya lograda en otros países. Aquí se pone admira
blemente al servicio de la sensibilidad del pastor, a mi juicio,
más conmovedora en esta segunda égloga que en la primera.
Aquí hay ternura y nada más que ternura. Ya no tiene por
qué existir,el rencor, porque el motivo del llanto es ahora
la muerte, y el rumor, para subir hasta el sitio de Elisa, tiene
que ser tan suave, tan iluminado, que puedan con él los
suspiros y las lágrimas.. El otro canto gravitaba en la tierra.
Este es como una ascensión lastimera: Es demasiado el va
cio, y las palabras en él no pueden tener peso. De su pre
sencia vital no queda sino un vestigio: el recuerdo.
Pero el vestigio, ¿qué es?, ¿qué lleva en sí? Ante él el
alma no se. atreve sino a interrogar cómo, cuándo, por qué,
adherida a su tortura onírica:•
••i

jOh tela delicada,
antes de tiempo dada^
^ 16 -

•••.?•.-.

�^ ¿I so^ ua oj^sbj X^q ou 'a^i^d bj;o lod 'pna bj ap 'Bua^B U91S
-Bd B| ap oíapaj p Bas 'osb^iojbq ap Biun[d bj ap 9pjq anb
opBuoisBdB X piuap s^ui o¡ sa anb 'osojouiafq ap uppB^uaui
-b\ BUTAip b\ anb 'Bjambis apisod iu 'puiisoaaA sa o^M :aojp
oXB|a&lt;j X zapu^ua]/^ anb o\ aiqB^iqnpui sg *pBpipunjoid b\
ap osiaAiun p apsap buisiui pn^majd b^ b sopipaouoa sisa^
-n^jBd souiisiAdiq sns ua Boisnuí b^ lod sopBuapjo sopuaps
so{ ap oun BpBO ua ouioo 'sBqBps sb¡ ap Bun BpBa ua ic^nB
pp BpuaAiA B{ ap a^iB^sui un asiBpnp apand ou isb 'o^^
^•a^Bipauíaiit o\ ap 0^
-uaiuiBpuBui un Biapsixa is 0U103 • • *opana pp Buuinpo bj X
'oqaad oouB^q p X 'is ua Boipod ub^ 'sofodsap X so^uaiuip
-uaA ap Buaq oubui \B\ :ooibui las b aApnA SBuiap b^
',

-Buap b¡ ap opunuí p apsap

oziq o^ ouioo 'BpaouaA BJBd b^bdoí b BuaAax^B as *japod ns
ap BjpiBqoa b\ apsap B^ua^píaduii 'BSOAap ^^tanuí b¡ anb
s^ui aipBU anb BiiaaajBd anb 'sa o\ o^ub^ -pS^j^ o\ ap o;uaiui
-púas p rs^ui unB X 'pt?ij O{ ap oppuas p B^nSnBUi
-qap B¡a^ bj 'oiauiu^ 'Bisaod ioXbui jipad apand as o^
¿Biua^sos bsoiobjS upiounsaid uoa

oqaa^ opBiop p anb Bunpa b\ 9Q?
¿oqoad oouBjq p apuppy? ¿^sa apuppB?
'oíosa^ jouaiu b ouioo
'ojo p oioaídsap ubjS uoa
ubja anb sopaqBa soq
¿UBjaajp a\ soppuas siui jui ap anb
soíodsap X so^uaiuipuaA ap Buap
BpBOipp OUBUI BOUBjq B^ ^^S3 OQ?
¿ubjapa as sopa jambop Biup iui
*BpB8pa ouioa *is sbj^ UBqBAap anb
soto sojBp sopanbB bjoSb u^sa oq?

B[ ap sopj sopnSB so^ b

�versos del poeta a quien se le ha atribuido: Boscán. Garcilaso ha puesto en aquellas estancias todo su corazón, y habla
allí en nombre propio, no en el de su amigo, y mucho me
nos en nombre del marido de su dama".
Toda esta serie de leyendas basadas en la nada, pudie
ron tener como pretextos el que "Nemus significa bosque"
o que "Nemus significa Vega" pero no concluyen en ningún
sitio. Y el hecho de los contactos con *Sannazzaro y con Retrarca, así como con Virgilio, tiene validez únicamente hasta

donde empieza la originalidad del poeta, que está dada por
el grado anímico de su lamento.
Es cierto lo que señala Lapesa respecto al rastro dejado
por la muerte de Dafnis sobre la de Elisa en el retrato poé
tico. También lo es la huella de aqueí poema: .. ."Muri eran
d'alabastro e'l tetto d'oro". Y la casi traducción del citado
Sannazzaro, en uno de los momentos más sublimes de la

égloga: el que habla de los suspiros y las lágrimas que vierte
el amante sobre los cabellos de Elisa. Pero todas estas ra
zones no se bastan a derrotar la sensación que cada uno
puede experimentar al primer encuentro con la palabra garcilasiana, porque es una palabra de verdad. De verdad, por
que nace de ella misma, a pesar de todos los vestigios. Y
porque la alimenta su propio sostenedor con sangre de su
sangre.. •
Que lo diga la imponderable tristeza de estos versos:

Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,
en la fría, desierta y dura tierra. ' • ^ . •
Y de éstos:" •

¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
"•- 18 ^-•;'

'

�6T

'opunpjd *opB4BqajJB 04uaui
-oui ns ua 0U04 pp p^poABi^ B[ u^puoqB OqB[isB4daq un X
soqBfisBoapua sop ap Bjopsa c^anbB 'sa^uB ojaq 'BnuaBux zapq
-bo ns uoa 'apappui Bpanb sojpqBa soj b Bpuaiapi B7
-bui ap O4sai ns jod sapn^pB^ SBqoíp ua asiBpanb b aau^ap
ou anbunB 'oopu^nB oiusppuBuioi ap BjadsiA Bun anb bsod
Bjpo sa ou Bzapjnpu ns X osb[iojbq ap BiuBoiaa bj anb Bmp
A '^Í^SiBd ¡a uoa oido^d jo^op jap Bopu^uioi uoisnj ts\ Bp
^s ou osb{ioib) ugw ¡uno B^. unSas 'BÍB^j zbiq ap upiuido B[
'[9 b u^iquiB^ BpBSapua, 'jojop &lt;^ upianqu^uoo ns uoo opuaia
-ipBijuoo 'jouib pp ouopuBqB \9 iod jas b opBa^¡ Bq bjs^
•onb oj opo^ aoip 'Bzapin^BU ap sisa4U9JBd un 'oSan^

• ' VO4UB4 OUBUI BJ 9SiBO
saiopp siui ua opio qg
:Bin3iBUiB ap opBSiBa aqooidaí pp Ap
-ouppi sa —opp p— aon^a ns B4suq saaaA b ^ 'OubisbpojbS
oiuouiipBd pp ou sa ou 004^7 ¡g '84ubq ua ouioa 'ojJBp
-TAp BiBd o|^ •04TUIJUT ozo so Biiap b^ ua anb Of jB4pnsaj
BJBd opipiad jas p 04un[ sopupioqu iBasap anb X^q 'sopunuí
souBJ4xa UB4 ua jpstxa apand B^a ap oí^psaA un is X 'bijo^S
b¡ ap U9puau Bun sa 'bjjb s^ui p osuaosB ns 'osa joj uouib
p rsauopBixdsB sb[ ap BUBuinq s^ui B| uoa 'aiduiais b^íbz
-uBDp ap bisub p X opianoai p 'ouiisisoiioj^ souisoa ns bib^
souaui Bp^u isa anb o\ sa Bjjg "jaínuí ^\ BJBd sBiSopquns
ap iu sauopaBpsqB ap BpB^^ 'inbB ap o\ b 'ouBuinq oj b BpB4
-jodsuBJ4 B17 Bun sa p^piaA ua oaa^ *oosa4UBp opunuiBJ4¡n
p ua saiop opuai^oa B17 p4Jouiui b¡ mb^ aoajBd

¿sajouiB stuí b up oSjbuib asaip anb
Bip opnpips X 84sip p jiuaA
i

04uaiuiB4JBdB o3jb^ uoa joa ap ^jqBq anb

�No, me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo.

.

,-primero no me quitan el sentido.v

Hay, además del goce en el propio ^dolor, tan garcilasiano, el comentado juego de palabras que, al repetirse ner
viosamente, evocan al Ausias March de las guías eglógicas de
la época, mientras se independizan de sus notas en el sentido
de reliquias que adquieren como nombres del sufrimiento.
Eso es lo que no podrán quitar al poeta los profanos a su
alma. Por eso, en seguida refugia en su receptáculo de an
gustias, y abriga, como a sus lágrimas, la única parte que
de. la belleza de la amada le quedó para sí:
t•• •
- ,• '

Tengo una parte aquí de tus cabellos,
Elisa, envueltos én un blanco paño,
que nunca de mi seno se me apartan;
descójolos, y de un dolor tamaño
enternecerme siento, que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que de allí se partan,

*con sospiros calientes,
más que la llama ardientes,
los enjugo de llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándonos, con un cordón lo^ ato.
La belleza de estos versos se defiende por sí sola,
pero hay algo que obliga a la demora espiritual sobre
su dogma del amor a lo pagano, con algo más de llamas
puesto encima de la queja, y hay algo también que lleva a
gustar,. como gritaría Unamuno, ese ^vaho de selva" que
barre con los versos de "sonsonete dulzarón, con que se re
crean las señoritas que saben aporrear él piano". El vaho de

- 20 -

�-biS ap oiSbjiui un ua ouioa aÍBnSuaj aojnp ns ap BiopBj
-lod X upp^siadns bj ap ajoxqunj pBpmuagui ap aiiB un
.SBjoxjsa sbj ap oppuas jb ^^p ojipaSns ap BpBoqap buiiqj Bq
•pBpiuia;Bui BpBqBOB jbui bj ap {a sa ax^sBsap ja Bjoqy
•ttOBjauaj/^ ap so^snui
sosouuaq so^^ puqno ajguBS b^ opuBna ouio^ 'a^quioa ^a ua
sopiBO saoj^q soj ap o soqaauBUi soj ap sosouuaq soiquiaiui
soj ap ax}SBsap jap upiSBOo ua a^ianuí bj ap BiauajoiA bj jod
^pBiji bj ap sauoioB^uauíBj sbj Bpianoa^j -aiduiais ap Biouag
-ia ns JBsajuoa BiBd Buiaod jap Bioq bj b opBDOAUOa O^jno
un &gt;ap o^uaiuiqduino ja ouioo s^ 'a^uB^sui ojos un ua oiaui
-Ofj b B^Bx^ai &lt;tBzajjaq jb^ Biiaiq. Bqoaq jaA ou jodw asg

.' -Bzajjaq jb^ Biiai} Bqoaq jaA ou lod
opio 'upisBduioo b opiAOuiuoo 'anb
'Bzaptuo jbj b JB^SBq opnd bso^?.
¿opiuuop Jo^sBd un ua oiub^
^

¿s^iaij sbj jingasjad ua o^ub)
¿s^qB^sa apupp? 'Bsoip Bopsru 'ri^ Á
*• BuiAip zoa Bjjanb b X
'Buionq ap aouBJ^ omp janb^ ua
aoaiBd aui bioSb a^uasaid
:aoip anb ouisad

-uibo jap sBuouiaui sbj ap bj anb apuBig a^uauíBjjpuas s^ui
Biniua^ asiBp ap ^iq^H? ^o^nB jap sbj ap. o^sai ja lod ajqBi
-adnsui upioisoduioo B^sa b 'oioiní iui b 'aoBq anb pj sg
•inbB b^jbj anb oj sa 'oqoíp Bq
as ouioo ^oosanbiBx^ad a^iajB jg 'jBKqsBd ojjiuib jap sa^sui
sopiuos soj ua X 'BOUBjq X BpBiop X apiaA Bitquid bj ua
^ ^opai otdiomid asa ap ajqBdjBduii oj ua B^iqBq o^uBoua
jg -zoa bj ap sauoioBjno^iB sbj ap 'sauopBUBU sbj ap 'sb^ou
sbj ap opBuiadsap oj ua ^sg "(joiia^uB a^BSBd ja ua Bzaj
X^q ou a^uauíBspaij) BzajBJiqBU bj ua ^^sa ou BAjas

�cia imposible de lograr por el camino de la retórica conven
cional. La nota de Diana enamorada del pastor Endimión
acentúa el llamado a compasión frente a la crueldad del
hado, y logra paralelamente la culminación del instinto es
tético de Garcilaso en uno de esos designios de la memoria
tatuados en ella desde la muerte'de-su amada.^^Más aun,
cuando el gemido continúa sobre la invocación:
... no ver la tristeza
en que tu Nemoroso'
queda, que su reposo
era seguir tu oficio, persiguiendo
Yde tus sagradas aras los despojos?
¿Y tú, ingrata, riendo,
dejas morir mi bien ante los ojos?
Es ía invocación a algo, a una "fuerza" extrahumana que
se necesita siempre cuando se vive una vida rudimentaria y
pintoresca. El sentimiento se hace más una cosa innominada,
una cosa honda, porque no tiene los giros rebuscados de la
sabiduría. No es una consecuencia de la abstracción intelec
tual; es la huida de esta abstracción por la vía de lo mara
villoso. El poeta, luego de su inmersión en ese terreno, quie
re palparlo, sentirlo, porque sabe que siendo él pastor, su
amada sólo podrá tener su morada en la de los dioses pre
sentidos por él, que son los llamados por el mito. Alcanzarlos
en un latido, en una mirada, implica llegar a los "otros mon
tes y otros ríos", es decir, a la repetición de éstos, de los
de ahora, de los que persiguió el afluente de la sangre viva
con la esencia clavada en su base de tierra.
El tiempo, como siempre, es el dueño de hoy y de lue
go: él los cambia y los desliza con tal poder, que es preciso
que la propia Elisa sea su viento rector: Elisa también aquí
adquiere el impulso del milagro, del mito, del espacio abier
to a la posibilidad del destino.' Así, ella impulsará el amor
v•
i'• •,.
. •••
.-•.'. •.- 22 -

�'0S6I a
snua^. ap Bqauoa B{ uaw 'aid
-uiais BJBd Bia X 'aiquiou ns Bja oidpuud p u^ •upioBaio bj
ap Bioq b¡ apsap l^oouoo lod X Bpioouoo 'souoi^ ap
Biua^ B^ aj^U9 B^iaiqB bsuuos Bun jod 'aqBS u^mb
ubuiuibo so^uauoA^d so{Sis ox^Bno 'saouo;ua
\d SB]^ ^OA^od \9 'OpBS9ABJ4B SBqUIB Jod cBUBBd
-siio zn^ B| ap aiqrqosipui upisnj Bun ua ^ 'soiq
souiaidns sopap so¡ a^ua B^uiBpis B| ap ouans ye
BiABpo^ 'a^s? ouic^ *BUiaoj ^ap sBiuaod uos s^uiap so^
•BOi^i9 Biq bj ap ouanp B^aod
^p ^bduiuo oiad 'BAisBd upiaBiduia^noa b¡ o^^q 'oauqodB *ou
-ajas O4OB0 o^anA oais^p opo qap ooa {a :asjBdisip ua BjJBp
-iB^ anb X 'BiABpo^ JBxioq opipod BiqBq ou j^\x ójSis ¡a anb
opas a^qipnpui p angis o^uB^ pp a^uB^suoo im^ ajsa y
¿a^apiad ap o^Bsajqos X opaiui uis
'soiui soío so^ a^uB
Bpand aaduiais X asuBasap apuop
souquios X sopiiop sa^BA sopo
^sou sopo X sa^uoui sopo souianbsnq
'ouB^ opo souianbsnq
oubui b oubui o^puoa
Bpaní Biaaia^ B| ua X
^Bpand ajqq auuaA X 'odiano p Bduioi
opA a^sa anb ua oduiap p aiBdas anb
sapid ou X SBpiAp a?, tui ap ^nb jod?
'Bpanb opuB^sa 'saA BzuBpnuí ns X
'sapiui X SBsid said sap^ouiui uoa
opio ¡a bjoSb sand
e\ b opuB^
-ubo aoip O'i •opuanaua p ^^uii[ un uB^iuuad 'opBq p iu
v\ iu apuop 'snua^ ap opojp p ua opis ns

�Impresora LJ.G.U. - Carrito 740

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3797">
                <text>Ante Garcilaso y la egloga : el dogma del amor en la egloga primera</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3798">
                <text>GONZALEZ FERREIRA, Nelda </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3799">
                <text> González Ferreira, Nelda V:&#13;
Ante Garcilaso y la égloga; el dogma del amor en la égloga primera /Nelda V. González Ferreira.    Montevideo : FHC, 1950.   23 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3800">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3801">
                <text>1950</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3802">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3803">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3804">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="19">
        <name>CRITICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="144">
        <name>LITERATURA ESPAÑOLA</name>
      </tag>
      <tag tagId="354">
        <name>SIGLO XVI</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="351" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="584">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/bac467d66120992c04af3668f01e2c0d.PDF</src>
        <authentication>685927aaa826313d344de6f0c4d11afe</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3844">
                    <text>6^61'
svoNJo i siavamvvinH w avnnon

vonan&lt;J3* vi jo avaísa3AiNn

UD

^z

Z06

OAvnonan
ooiooioiaoisiH
01N3!lAIVSN3d
13Q VÍOO1O1NV

�J
I

lj

ll

lili., II lili •1

f\

^itu Bsuad |a P Bl 6o|O}UV
1^anzz7.06

j

zadgi

ap zeu^iuir 6opeAeDV

opaAaov ooueie 'l?9

OiN3ÍWVSN3d 33Q VI9010ÍNV

v^vnianz

^H 3Q
SVI0N3ID A S3QVQIN\/WnH 3Q

p_

�"i"

ep ^t^aed b BiJoqsjH ^I ^P eiBojopoqa'^ ^ pjjoai ap
esJBuimouep b gsed osuno ja ^piupy ^w sojueo uoqoop
¡a uod 1561 ap aíqaed b A" jaqipui Pjuei^^j gsop jos
-^8^.oj.ci ib jod 096i- ue ^ouaiuo^ sinq gsop uoqoop ja
jod 61761 ue openuiquo^ &lt;?&gt; &lt;t&gt; •pujidiosip pj^sanu
ap sooi69iopoq.aiu a sooijga^ SBuJajqojd sajpdiouijd
so] BtJBq.isjeA.iun Bjpaq^o ej b jBDjaoe jod oz^anj.
9 un ua osad jewijd ja 9Anq.1q.suoo (joiuequ^ oub ja
oppejo spoqjgqsiH sauotOBDiqsaAUi ap oqnqiqsuj jap
iuBu6iAB&gt;f o 1 ¡ t^ü3 joqoop ja spioueio A sap
ep pgqjnoBj pt ua pjgqojp 9^51, ua anb soo
-ijQqsiq sojpnqsa soj e UQioonpojquj ap osuno J3
^*0[pnqsa ap Biaaq
büí oiüoo uqiobzt jeiüjoq ns ap ospjqe ajqsjapisuoo un
ua PJ60T01joqsjh ^í ^p oubid ja ua opnpBjq as '(op
-u n6a s ja a q u a 1n 51s b p 8 o 9 p bj a p sa j bi o iu i s o u p soj
ua A 'oaaiüiJO ja Bquajsno soub soj ap peqiiü epuno
-es ej ua sauoqpj sns uBzuaiujoo A soau^jodiuaquoo ts
eo uos s (lse6iq.jt\/^ sejoseqojd ^p oqnqiqsui ja A seio
uajo A sepBpiuBiiinH 9p peqjnoej bj 'eaapq psa uauinsp
__ anb joijedns pzupuasua ap souqueo sop soj anb as
^iApp) praoqsjH ^a ¡puoisa^ojd upiOBiujo^ pj sjed
ja ue OAnq anb uqtopztjpuoionqiqsut pjpjpq eq

�la elaboración en 1955 de un nuevo Plan de Estudios
de la Licenciatura, que recién entró en vigencia en

1950. Ai mismo tiempo, se deslindó el campo de las
restantes materias historiológicas .(Ciencias Auxi
liares y Técnicas de la Historia, Historia de la His^
toriografía, Filosofía de la historia) que lograron
entonces su perfil específico en el curriculum uni
versitario. En el Instituto de Profesores "Artigas"

el Plan de Estudios incluyó en la Sección Historia
tres cursos historiológicos: Teoría y Metodología
de la Historia en el Primer Ano; Historia de ía Hi_s
toriografía en el Segundo Año; y Filosofía de la hil
toria en el Tercer Año (cada uno de ellos con una
duración de dos semestres y una carga horaria sema

nal de dos horas). Las Instrucciones adjuntas al
Plan previeron que en estos cursos se estudiaran te
mas que interesaran "no solamente a la Historia ünj_
versal, sino también a los cursos de Historia Amerj_
cana y Nacional". &lt; 3&gt;

Esta tardía incorporación de la problemática hi^
toriológica a los planes curriculares de la enseñaji
za superior pudo hacer creer*que los temas en ella
implicados carecieron con anterioridad de consider^

ción significativa en nuestro medio. &lt;4&gt; Sin emba
go, el caudal de reflexiones sobre aspectos teori^
eos, metodológicos, técnicos e historiográficos ve-

rificable en la producción bibliográfica, hemerogr^
fica y periodística del país a lo largo de casi un
siglo y medio, configura el más rotundo mentís a
una conclusión de aquella naturaleza. En el curso

del año 1987 elaboramos una primera Antología del
ejT_s_amjento Historiológico Uruguayo, que se editó
mimeogrlTicamente para uso de los estudiantes de la

�sasBp ue 'zadgq uauíapo ¡ap ejae^ a^1LlIi2M_JLL
jod sopBtuoq sop^^jDinbgq. se q. u n d y " s o 51 a 9 q s 1 h

soipnqs3 soí e ugponpoaquí *lN^N9IAV&gt;j 0I1IW3
_:*aj3) 001 qpa.601 rq ¡ q A ooiqsjanaq odiq ap vsoa
jpq d g a d s o f p q e a q a p u 91.3 e 21 j e a a b t b q b o i i d oí i * b j

?aaaq ^un (ni) *,,XX ^ XIX soj5ts so¡ ap bjíb^S
oíao^siH ^[ ap Biao^siH, ^ I *? BpBDipap ^Bpunbes
^^n (ti) ^(pqsiuoiseadxe 'BDíag^siq nsu^ijea
eui 'BqsiAi^ísod ^e^siienpiAipui 'eqsiíPniíaids^
BanaBu b^ ap saaoqDPi sot urjSes (?di^?..;d

:piaoqsu{ e{ ap sauoi3Bq.5adaaq.ui) ^iauasiu
_ 6] ap e^^oso¡x^ b] ap A (ODiagqsiq oquai^ijou
ooiap SBiuBd sp{ &lt;saapinxng seuiidiasip sb) uoo
b 1 a o q s 1 h ^\ ^ P s a u o i o b i a a s e \ *BDij.jq.ueio u 91 o
Bziaaq.DBJBO ns 'BiaoqsiH eI ^p oqdaauoo) sod
-i^gicpoqaui-ooTagaq so^oadsB ejnpai '.^seDiaoaq
iooN,, oaqna ia op^q '^aaunad pun (1) :sai
seaq Bjpuaadiuoo osano aqsa ap

1 u 1^

paaip Piouani^ui ^tianb9
enb p sauoioeetuaad saienquaAa sp¡ uoapaqsi^aa anb
o_sioaad oi^qia ¡a A oipaui oaqsanu ^b uoapzupD]P ¡es
_aaAiun jeAiu p seoiagq-Siq spiDuaio sq\ ua saqupuiiu
c¿paad saquaiaaoo sb^ anb Biauan^ui ap oppaS ¡a aiu
a^asíp p oiuoo oqupq '^euoiopu BjiPaSoiaoqsiH p 1 • i-pq
pd suj piuao^ ap apuoisuauiíp b painqiaquoo ug'íaeziq.
-piuaqsis A u^TDPiunqxa pAno oaibgioiaoqsiq íeíaaqpiu
un p soq.ua ítupoaaap uaAnq.iq.suoo ugiooaias aquesaad
p| A pjienbv 9 •spoiapqsiH seioueio ua panqpiouaDiq

�dictadas en la Facultad de Hü¡t;anidades y Cíen-cias. Montevideo, R.E.I. Ltda., 1949, pjp. 7/9)

CCüfC OlaZ 010 d pUOil1 i jq] Lila v -^ f t ^11

_- ~

gráfica corregida de las clases impartidas a los
estudiantes de los cursos de Pr^p^ratori^s de
Abogacía y Notariado, en la parte refería^ aleo
ría y Metodología Ge i a Historia y cr if e&gt;' i c^ a i s
toncos (Introducc ion a^I^ e s t u cri o^ ci e^ 1_?. J-i i s t^r i ¿~

Montevideo, (Tr g a n i z a cl"5?n?é*3Tn a\ "T9TiTrr""L ai n-~
tencional idad ele este esfuerzo estaba dirigida
a superar i! 1 a concepción frecuentemente pu : n 1 "
que los estudiantes portaban de la disci^li^a
histórica. Por lo mismo ei autor señaláis •:,'-. el

Próiogo de la obra: "Ciencia oe f o r ír¡ ¿i c i -^ n rec¡^
te, cuyo objeto, principios y métodos f i a ;:&gt; • r e c i ~~

mente se ignoran, no es extraño que se re ^; oe
la Historia p re conceptos rancios e i na c:c^ -ados.
1 ^o^bre común, porque la considera invencio
nes arbitrarias ("esas son historias'1) :. formu
la c i o n e s interesadas ("así se escribe i '-: b i s t o -

ria"). La medianía culta, porque sólo
-sotic;a
como producto literario que resulta at^-vcri^
por su ligero barniz de autenticidad hu^ana. El
error se mantiene también en el campo de la en
señanza y se manifiesta en la mala distribución
del conocimiento histórico dentro de los planes
de estudio, en la redacción concreta de progrji
mas disparatados y en la utilización de texto"s
(o, lo que es peor, de "apuntes") que constitu
yen una larga y desarticulada retahila de he—
chos sin plan ni jerarquía, y cuya significa —
c i 6n y trascendencia jamás se desentraña. El mal
se extiende fuera del ámbito universitario y se

�-g-

•(oauiíui) /86t 'EjSojoiuoqsiH ap

iouaio k sapppxu^iunH ap p^q.{noe^ ep pepisuBAiufi 'oaplAaquoi^ "P6einqnz
aod soqxaq. ap ugioaaias /C ugt^anpoa^ui * (i). o^
-enfinan gdiSqjoiaoqsiH cnuaituesuad iep bí6oio^.u\/ &lt;g&gt;
•nXX o¡5is
sann^¥ P ^^qo ^i ^' sbi^b^ísaeAiun sisa^, o
ínDssiuí^ sb^siabj sb^ UB sornDn^ie sounOi^
J s iuB^j.B^sea *a sinq ap sofeaBu^ soy^nbed pjbia
n% as o^qs 's^a^e soub oduio soun e^seti anb aoe^
^a *bj^ea^oi xqiq ap piaa^eiu ua sjpd iap |eaaua6
_osea'4B ¡a Á * soia^'^isjaAiun soipn^sa soj
sjh B] p opBDTpap ueq as anb ub BjpjBq. pujjoj.
_*soaq.osou au^ua saao^ina opiua^ eq s^uadp
iH6j ap ejjoai ua soppdnu6e. s^iuaiqoad ap oqunC
uod ¡a oaa^ "a^opuj esaaAip ap soq.xaq ap saaoqne
saaosa^oad ap ugiae^saiiuetu aquepunqe oaad *a^q
pi p oqunf 'ipuotdpu eiaoqsiij ua aquauj
ssoun6TP e^ opionpoad pq sjed ¡a saaop
eiaoisiu ap eiaaiPuj u^,, :aipap je ( tS6l 'puipa^
pg 'oapiAaquc^) piaoqsiH ^1 ap P¡5oiop
-oqa^t ^ B¡aoaj •sooiagqsin soipnqs^ soi e ugiao
-npoaqui oaqn ns ua euie^ oíaiaaóns pjaaapd jsy
^66 'd 'cSGi 'oapTAaquow 'eiaepunoas
ezupyasu^ ap saaose^oa^ ap ugiDBuiaoj *,,SV9I1^Vm

30 OiniUSNI 'VI^VONnO3S VZN^N3SN3 &lt;&gt;
(9/S #cící) "..saíPnpiAipui ouispis
-nqua ia /C PAiq.pTDtuT ei p pppaqn a^uauiieuaua6
pfap anb 'PDiag^siq ugiDP6iq.S9AUi P| p a^uaa^
saaapod soi ap pnq.íqDP e¡ ub ^ *spia
oi^P saiqeuaa^aaai ap osinduii 0{gs
oaaugñ ^ap OAi^i[nD aq.uanoaa^ fa ua p

�Esa Antología contiene textos de Dámaso Antonio
Larranaga, Juan Manuel de la Sota Juan Carlos

Gómez Alejandro Magariños Cervantes Elíseo F
Outes, Luis Desteffanis, José Pedro Várela, Al

berto Palomeque Carlos María de Pena Juan Z
milla de San Martín y José Enrique-Rodó. .

�k

epequaqsns ugiodaDuoo ej ue *aas e auaiA (e
ei ap *S8na aaqua X) soletóos seiouaio sei ep uquj
^oo ui^ n ^l^ioos o^diíí^o3 I9P ugiD^^edns ^\ e ap
rué X *(*D.^.e * eoi^.j jo^ 'oipajog 'eiao^-SiH) uaonpej^.

oí enb seui id i os tp se] sepo^. ap uniuoo uo^.oe^ |a oujoo
soio^ie^ zaiugg jod epeoe^sap sa leioos 0Dij.jq.uaiD 0%
-uaiuitDouoD ]ep eDiq^iu^ejd eza]eun^eu eq -a^ueqin111
^uiaoj ap epeieuas ^o^diaosueaq. o^uauiSe^^ ^a ua aoaa
de ^pepiuetuni^ e^ ap oipnq.sa ia -eoiugjioeip ugisuaiu
tp ua-aepjioqe eaed oaugpi oquauiruqsui ^a oujod sepiq
-aouoo *saieíoos seiDuaio sé 1 ap eiDuauíuiaajd eq
•soid

-eied zauj99 soiae^ aod oqxuDsns *opeuoiDDeias oqxaq.
la gnoape as anb ^e 'oAiqeinaadsa aquauiepeoaeui aaq
un uojaiui^uoD b\ oiueqeuiqsap od11QQd ^a X

ei ap ajopuj eq 'saieaaqi i-oDugsoi i j seapi
sns aod ope6aa6uoa &lt;t&gt; sojaeqisaaAiun saqueipnqsa ap
oqunCuoD un eqeqipa anb ^..OAan^ nqiajd$3 13,.
^P sauíj. pi
•. T _

S01X31 SOI A S3H01ÍW SOI

�por este autor, la armonización "de todos los anta
gonismos en una síntesis más vasta y comprensiva".

No parece ajena a esta visión la influencia de las
concepciones de Henry Carey (por entonces con gran
audiencia en los medios universitarios uruguayos),

difusor en los Estados Unidos de los principios de"
Adam Smith, y tenaz predicador de la idea de la "ar_
moni a de los intereses económicos".

-11 -•

"Ferviente cultor de las glorias nacionales", c_o

mo lo calificara Fernández Saldada, Domingo Ordoñana &lt;2&gt; realizó frecuentes identificaciones "in situ"

de lugares históricos relacionados tanto con episo
dios del descubrimiento y la conquista, como con
acontecimientos del proceso independentista. En oc_a

sión de un^ de aquéllas escribió el artículo que se
glosa, vertiendo interesantes reflexiones sobre crj_
terios históricos.

Advierte Ordoñana la distinción entre historian^
cional e historia regional (rioplatense), señalando
la necesidad de contextualizar aquélla en el marco
comprensivo de un espacio geográfico de perfil defj^
nido, y en consecuencia promueve la elaboración de
un conocimiento que conjugue los beneficios del lo
calismo con los del universalismo.
La Historia que Ordoñana considera necesario cuj_

tivar ("civil, política y económica") presenta los
rasgos de totalidad que la teoría actual demanda a
este tipo de conocimiento. En el mismo sentido, cuarji
-8-

�-6-

jó oqueTtueq.e^q' un epeij ^q.uaiueqeTpeii!Ui ^eAi^ap eued
*({eiDos of ep) oupi^np o¡ ep eiqesnaxaui pepiai^oq.siq
ei jeaeqsap- ^od ezuejujoo #(oqxaq. ^a ua e^odvtoauj as
etuoqsiH e] 9p eiJoai ap osuna un ap etuejñoad ]ap
eaeuem
*^n^an^^sa e/ína) osoiDtquie s^iu oipnq.se un
ep 9q.aGd ^euijoj. 9?qap gso^S as anb oinDjqjp ^3
_^

stq' eu'n^T^sip gi ap sai^ían^a soqaadsG soun6ie epeu
GuiS^d ^\ ue gp^oqe' &lt;&gt; eqoíoq zad^q u9mp^
n + ijjds^ ¡3,, ap spuiunjoa sanuaAnC se] ua
ns u^iquieq *ozt so] ap epea^p e] ua zay^p
sop ap edo^n^ e efeiA ap o^auediuoo
-III- •

*sa]ei3os-o3Tqj |od seDiqa^ad se] ue ojaeA ]a tía
• soqjes ueqtAa e^ed osioa^d opoui [a oiuoa otusiui ]ap
pepisaDau- e] jeiue]DOJd e eAan ^T ^n^ ^ 'oaiugisiu
oquatiuiDouoa ]e a^nqiaqe a] anb M^oppjapoiu(1 aaqogu
--eo ]a ua ope]nuiisipui aDauede (o/Cen6nun oiusijoppa
-jasuoD ]ep safeuos^ad sapuej6 soi ap oun) eueuopuo
ap sauoixa]^aj se] ap ¡eiaos oquaíuieuoiaipuoD 13

•]euoioeu ODi^gqsiq afep^oqe ¡ap ea
ugisuaiuip e¡ aod s^uequi ns aquapaDoaduii eqinsaj ou
uisiui o] jo^ • (ooi69iotDOS uaqes |a Á oai^gqstq aeq
es ]a e^qua ouiiüpd ap peqiui e ]enqDa]aqui eaueq eun
ckííqd opeiDaude eua eaod^ ns ud anb o]) OAiqeqaudviaq
ui oue]d |a ua ^eaanq e Á oai69]ououa osunasip ouaiu
|e uapuaaseuq e opuequnde gqsa •llo^i^9son^ oiuaq
-ijd uoa,, eiJioqsTH ^un ap pepi]iqisod e] aaai6ns op

�ganicista de la disciplina histórica, con adopción

(por momentos forzada) del lenguaje propio de las
ciencias naturales.
La influencia positivista es inocultable, sobre
todo en cuanto a concebir a la Sociología como la
ciencia con potencialidad omnicomprensiva.
Resulta reveladora de un planteo global izador de
los supuestos epistemológicos de las ciencias socia_
les, la distinción que López Lomba propone entre
Historia (= ciencia de todo el suceder social en dj^
mensión temporal) y otras disciplinas científ ico-sc)
cíales, como la Política, la Economía, o la Lingüís
fíca (= ciencias de objetos más específicos, o para
decirlo con sus propios términos: de un "orden par
ticularísimo de hechos de la vida colectiva").

-IV- -V- -Vi-

Entusiasta partícipe de la legión universitaria
que se expresara en "El Espíritu Nuevo", Isidro Revert &lt;4&gt; abordó en varios
artículos publicados
en los "Anales del Ateneo del Uruguay" &lt;5&gt; proble
mas teórico-metodológicos de la Historia, en clave
positivista.
Las ideas centrales del pensamiento de Comte re
gulan las expresiones de Revertí luego de haber pa

sado por el estado teológico (en el que las explica
ciones se buscaban en "la acción directa y .continua
de agentes sobrenaturales") y el estado metafísico
(en el que los agentes sobrenaturales eran sustituj_
-10-

�-u-

?j.aqiaj ey e oíoidoad oipaui un ua- apjiqiubis ejpod
enb o[ ap paqsaniü oiuoo 'obueqwa uis 'gpenb eoipgad
n 5 • q. a a a a y a p spot a. g a q. seuoioeyrioedsa s e y u o a a X a s o d

enb pppoiyde Piaoisiq ua eanqpXode yiqgp ey oq.saij.iu
püj ap auod sopionpe soydtuafa-soy ap oius t y duii s y 3
'ppunbas pt „ o t ouaqs ixaoo ep saXay,, e X 'paaiuiad ey
„ u g i s a o n s a p s a Xa y „ e e q. a f n s ' s e a 1 a 9 q s 1 q e o 1 s j 3 e y
X poiwjno p] ap pzaypanqpu ey apuiiuaaqap ap eaupq
e y p pp es q. a a a a y '(saipanipu s e 1 o u a 1 o s e y ap so id
-_^OJd soy

*sayeq. aod opuaipuaq.ua) sooij.jq.uaio sopea

3o p osun3ea

ya aq.ueipaui * e q. a a o u o o u g 1 o e 6 y 1 s a a u i

sy

e seyapoiydp ap sauoioipuoo ua ^q.sa aopPiaoqsiq ya
'y e i o o s u 91 o n y o a a e y a p s a X a y s ey seqaaiqnosap y en o
ey urjoas ' eq.siAiq.isod ugiadaouoo ey ap opjnqyjy
sesa ap poipjqaSjp ugisaudxa p¡
ap piouauiq.jad e^ auaiSns as osn¡oui "pepiiea^ pi
ua •souBUipuaj. soq.uaio uaoaupdp saipno spt unSas sajq
pijpAui spjSau ouíoo seppiniüaoi uos ,,sa/Ca 1,, sepipuaq.
_^aj.d se 1 'iP.no oj a^upqsqo on *ooia9rxsiq oquaioiioou

03 jap pppneo P{ uejofauj p jxnqiaq.uoo ap pepijiqis
-od pspopsa uoo ' saquaqsisuooui sauoiopii \ pj.auao ua

apo sa^a¡ spsa jpiounua auodojd as opupnp ^poiupoaiu
aquaiüPpiSju pppn^sn^:) ^^n ap uiqapd e uionpap ajq
1 s o d 93jd enb ' o o 1 a 9 q. s 1 q u a p j o \ a p s a K a \ s e \ u e u 1 ui
"uaqap ap pppisaoau e¡ e ouuoq ua eziqe^ua
&lt;9&gt; • „ spa 1 qoa^a saXax sns 'ugioPAaasqo pj X oq.
uaiiiipuozpu. jap oppuiqiiioo uaiq osn ia uod 'uiuqnosap
ua,, asjpdnooaud pjpd '^.osuaAiun jap ouiqsap X uabiuo
ja,, o ..souaiügua^. soi ep seuiíquj sesneo se] ueoouoo,,

ua uiqsisuoo ap saouoqua eqeCap uoppiuoq.s iq |ap uoq
-e| pq *OAiqisod o ooij.jquaio opeqsa ya ue uiq uod
pqp]poau PiuoqsiH ^l '(seqopuqsqp sezuan^ uod sop

�ción acrítica del pensamiento europeo^ el impacto
de ideas que cuestionaban los fundamentos del saber

histórico tradicional (básicamente iluminista)."

-VII- •

El texto seleccionado de Ruperto Pérez Martínez
&lt;7&gt; traduce un conjunto de reflexiones sobre los aj_
canees posibles, las dificultades reales y los lo
gros efectivos de la historiografía nacional, que
fueron vertidas en ocasión de dar inicio al curso

de Historia del Uruguay que aquel dictó en el Ate
neo, en el marco de las actividades pedagógicas con

que la institución intentó paliar los efectos del
decreto de libertad de estudios de .1877.
Las principales .dificultades anotadas refieren a
la carencia local de investigación, de docencia es
pecífica y de política archivística, cuya confluen
cia redujo por mucho tiempo la historiografía urugua_
ya al nivel de la mera crónica.

Afiliado a la idea de la Historia como factor mo
ralizante de la sociedad, Pérez Martínez advierte
el grado de desdén con que se ha considerado la di
mensión emuladora de su enseñanza (l!la más proficua
de las lecciones que debiera asimilar la conciencia
del pueblo").

Un rasgo destacabie de la reflexión de este autor
radica en el verdadero enjuiciamiento que formula a
una enseñanza de la Historia obsedida por el monoceni
trismo cultural y, en consecuencia, ignorante del eji
-12-

�jfiupeui caueiuiPU^DvieD un 'spotj-Paboijtoasiq sapppi^Pp
oujspfaiA pjquoo ugioopau eun ap ^tqupd e opupsaooud
&lt;scDi^.nQ^ sotpaij soi ap ouejd ja ugiopziíJM^ ap
oqdaouoo iap ua/Cn^xa anb ^uaoouoD ap pppt jiqísod. ei
_ap saq.ueuois^o^s ip sapn + n^^ se^^eía Bu^.uoD a^aaiA
_pp opi'4.uas \^% U3 '(soonjiod *saíe|DOS 'sodt^jSolu
ap * sosoiSi |aj^saiean^.[na 'so^Tu^^ ' soDiiiiguoaa j sou
^a-giQuai ap euj^^^ efaídi^oD á" e i d i a i n íü . ns ua 'pepaio

os e¡ spo^ ap stsiíeue sa pepaioos ^\ ap ootugjoeip
oipnq.sa o^'ueq. ua pi^o^sih ^I opaAao^ p

pu oujod

¡es^aAiun ugisuaniip ns ua oiu^% p^se op

.^-sa opnuas U^ ODt^jiod oí R oons^urp oí 'jp^iíIiu
oí ap oduiGD ia ua opeAaiaa ooi^p^ o^.De^^sqns un ^od
pppiuuo^uoo) leuoiDipp^^. poiano(^ p?^^-sih pí au^ua
_ugioui^sip Piupsaoau pi pp^oqp aPinoiqu.Pd .ua 'Piuo^
sihpi ^P pzueyasua pi ua aquatupiuoqou ua/Cni^ui anb
sooijgaq spuiaiqoad sounbiP oppuoiooaias oqxa^ ia ua
^_ aqaiuüDP &lt;e&gt; opaAaoy piDUPg laiuPQ 'ipuoidp^ á pij
PivioqsiH ap ODiqpjpeqpo ap pppupo ns ua
-IIIÁ-

•aiqpsnoxeui ooiSgfouiaqsida oj^csap'un pj
oquaiujpuoiDPiajjaqui ns anb auodns (ip^uau
) iPUQi6eu piuoqsin p ipuoidpu PtuoqsiH uauodo
apsoTaq 'ipiuoiod punqopu^ pi ep sppx6ans sauojopu
s_pi e pisip anb ,,pioupuou6i uqujoo,, pi jpaadns uod oz
^an^sa onpup un auodns anb oí 'a^uauíquoo iap.Pi uao
-ouoo uis sjpd iap ptuoqsiij ei aaoouoo aiqísoduii p^.
anb aqueiApp opiques i^q U3 "oupoi^aiue ouuoq

�si ble del todo social.
AI abordar la significación del materialismo hi_s
tóríco (al que califica como "movimiento de ideas
valiente y reformador") en su aplicación al campo
histcriográfico, rescata el carácter removedor -tan
to en el plano teórico como metodológico- de los
planteos de Marx y Engels. Pero previene "contra los
discípulos" que en una "exageración perniciosa" re
ducen las posibilidades de interpretación al terre
no económico. Advierte entonces sobre la necesidad
de estudiar los hechos económicos sin considerarlos
necesariamente hegemónicos en el contexto social y
sin articular sobre ellos las posibilidades hermenéjj
ticas.

Debido a las carencias de conocimientos básicos
de economía^ que constata en los estudiantes de la
enseñanza media, estima que el abordaje de los pro
cesos económicos en clave materialista histórica d
bería derivarse hacia la enseñanza superior.

-IX-

Coeténeo de las reflexiones de García Acevedo, el
memorándum -1 ^^r i*:.ifiTjlHHÉP 'n* sobre la enseñanza
de la Historia también encara la distinción entre

Historia política e Historia de la civi 1 ización ;se_
halando las limitaciones que en el campo de la se
gunda estrechan el horizonte de conocimiento en el
cauce del eurocentrismo.

-14-

�h ir

ppTI

eaa ^{ 3p agí sueqeade e¡ ue (equepíoui) oAfqae jad
ú un.opesed
\ a p o o i q j q. u a i e oqueuyioouoe ¡ p e i a i a e q
p
üod B.nb ^bó y 9 'aquasaad Á pppspd ddiud ugis^yaa 9 y
peno9pe aerneAe apand ^puj ey ap aiia^d p cop
90 uoix9|4ea 'e\ ep 3A9p eaao e¡ pa^^í^uoo 00
d
1 a p pppioiun p t 3p UQíSueaGiUOD p 1

^9a ooiayq.siLj siubdp o^ueno ua es?ui pí ep ugiasDij.

^ubis e{ opuea^asep 's^j^eaDOiq ap etuns giügj pijoi
_sih ^ I 9p S9TPU01 di pea a seuoiodeDuoj sei; uoo pepia
^pijos ep euuoj. aeinbTenD g^.uaa9 'oqeedsea \\j *oeia
qisil) oujs iuo^e^oad fe ue pepeieos Á onpiAipui aaq.ua
u^isuea 9i ep 1 a se ^aopeineiqae peprque eaepepaeA
ns eyopu^xa 1 quoe 'eaepisuoe ope^fes ^r¡b e^eq- un

ug

í^ ^. p 9 u o 1 e 1 p u o e
gpüam^ifa-m. p¡

ep

sauoij^gu sej ep

¡

9P ^^^^iiocluií ^ieao

u 9 s e t e q e p • •( u^ t qlue q
o p 9 o e n b e p e D1 q 5 a 6 o ^
ao pepaiaas P{ enb ^
1 m imi
1 1
j
'eioiqsnf gaaqua uo

- óqeeq " ei^HME^^^i;a
i,q..." e; {.. ep eqs y e
ba^ea^^ ¡ se 1 eep i osniDuí)
_ seaoqeej. soaqo ep Á soDiiiíguoaa seaoqeeq ep opeaqi
i_nba efepaoqe un e eqsende opiques ese ue Á 'sodí'oiq
oee soqeeq so¡ ep ugiDeaeptsuo:) e¡os ef 9 oeiagqsi
oque iuii eouoe fe aienpea ^eiqrubis enb ^iDPee
e oqeedsea eqaeiApe ueiq 15 •*^^}'^Jóduiequ
^*mJ.01 s xq 9] ep s 1 s n ? u 9 ya ua' ^p'
Jo p 9^P^y v- a o d ^ppaodaoDui se piaoq

f%f-í*aqe^i ^ff^fi^Du00 ey ap u91 d9o 141 u

�-X-

Planteada como un problema de metodología de^las
ciencias sociales la aspiración de Juan Andrés Rarní
rez &lt;10&gt; radicaba en hacer del estudio del Derecho"^
Constitucional un análisis de la realidad., más que

la defensa de tesis abstractas (o, peor aún, de do
mas irreductibles)^
Esta propuesta, formulada en ocasión de aspirar
a la Cátedra universitaria vacante por la muerte de
Justino Jiménez dx Aréchaga,."impl icaba un desafío á\
la tradición.^que éste había consagrado, fuertemente
apegada a la metodología jur^ico-dogmática.

Más que de un funcionamiento de la Historia como
ciencia auxiliar del Derecho, se trata en el textoglosado, de una propuesta de integración de ambas

disciplinas, que convierte todo abordaje de la rea
lidad, sea cual sea el ámbito de su desagregación
{en el caso: el de las normas de organización y
cionamiento político de la sociedad) en abordaje
histórico, es decir, dinámico.

. -XI-

Aunque producido un lustro más tarde, el texto

seleccionado de Justino E. Jiménez de Aréchaga &lt;11&gt;
resulta casi una réplica a la tesis de Ramírez. En

continuidad de pensamiento con su progenitor, Jimé
nez de Aréchaga repudia el "historicísmo" en la en

señanza del Derecho Constitucional, concibiéndolo
-16-

�-L\"

-soij soi opuoipn^o * jpjodíuoq. oqxoquoo ns uo pepoio
-os e] op.^ ojquuoq jop soq.uoiiuiq.uos R sopnqiqoe jop
^uojduioo op pepioedeo ej rjeioos oq.uoiuiejo.roui ie o^
nqjjq.uoo onb pepiouopí eun op oseq ei ouioo aoqne je
jod epeiooude so pepijen^ eqs^ *,,ooiJ9qsiq opiquos,,
op eATqino ei uotnb e opueqop *ienpiAipui etouoiuod

2&lt;o ei jeii^uie op peqsoqod ei oosod onbuod ouis *oq
oTqo ns uos onb souoluquo^ so^ so^oj e jionpoj epond
_ onbuod ou o^od *,,oqueuosuo oqooqo uej65, ns jod ep
o eiouoto euri ouioo eijoqsiH ^\ e eoiqn
*ezueu

j-osuo ns op opoui ¡o R u^ioeoi-^iubTs ei e oluod eiuoq
siHSI ^p Pjjooq ei e oqueq soAi^eíoj seuioq opeuoioo
--o^os oqxoq osueqxo ^o uo eueouo &lt;zi&gt; ^u
o^ueo*seoi696Bpad souoxxoi^oj sns op ooaeui 10
-I IX-

^i 9P oiqeuodso ezue^osuo eoiur^ ei so onb
,,souoiDnq^iqsui sej op oq.ua"iei u^ioeAPudep e^ op
es,, pepoioos ei e jxonpuoo uopond onb sop
sojo + dos soi ^P seuibipeaed soi uoo sojeuoio
ñq.iqsuoo seuiaou sei op ugioeoiqíquopí v\ *eioueq.sui
eiuiqi^ uo 'eoi^TuBis "PlDU^ueiujod ouioo oq.oij.quo;&gt;
_ jo eiouopiAo eq.s^ oqueq. uo 'pepii^^^ ^l ^P epjejq
sns e^bojoixe eun op exouobiA e^ e eqsende ísoaopeA
-josuoo oquouieoi69joopi soquouodiuoo op ouqnu os e6

p zou^uiíp op eoi69iopoqoui eqsondoud eq
v'..nqiajdso

^p sojoijedns,, sojojpa soj ji6oj uejoiqop opuop ez
ej op oijoduii jo Jionpoaqui op euijo^ eun ouioo

�f^err^ ira aprecia con sagacidad el ras

p\ rftivo (la especificidad) del conocimiento
g^co, en cuanto saber de lo mu 1 ti.pl ^^^^de lo
j^^rTiiff "11 totalidad en su dimensión diacrónicsr? y
pro consiguiente destaca el alto grado esquematiza
dor (reductor) que posee, y que le permite aprehen_
der la proteica realidad social sobre la que opera.
A partir de estos supuestos, fija claramente los lj_
mites del conocimiento histórico: la ignorancia, la"
falsedad, la naturaleza conjetural,
Una definición precisa de Vaz Ferreira estriba
en su rechazo a la monocausalidad histórica; esta
es considerada como una adulteración de la comple

jidad y del fuerte interrelacionamiento de los fac
tores componentes del tramado social, que configura
el acontecer.

Al abordar los problemas de la pedagogía de la
Historia el texto vazferreiriano identifica las pa_
tologías (o degeneraciones) más incidentes en el mo_

délo educativo del que resulta tributario el siste
ma nacional: la militar y la dinástica, ambas con
vergentes en una negativa reducción del campo de ob
servación de la disciplina.
Preocupación especial merece en la reflexión de
Vaz Ferreira la influencia europea (en particular,
francesa) que soportaba la enseñanza de la Historia,
y su correlato pernicioso: la visión eurocentrista
del acontecer universal, emergente de ella.
Un último tema relevante abordado por el autor
-18-

�-61-

_uod gtpnja [19 pioapzy ep piaoq.isinbaa panp pt *po
odg pi ep ipugiopu ooiujgppop oipaui ja ua jpnsnuí
pioueía,, oqupq ua
o^uatuii oouoo iap ^a K -ppunj.oad pppi^paj
p{ ap aoppa^oujpDsa ap ' j^iDi^aadns ap *ze6nj. ap au
i% p^sa anb oí ua *poi^sjpoiaad poi^o^ad pj uoo ap
un^uoo as ospd ja ua anb- poiq.^5i poiuq^o e¡ ep ia
sop pppiapio uoo appuiJS9P p p^und? *op
50i,4u6oijo^sti| ugtoonpoad pi p oiaCqo ao
pl| H9 pio^pz^ ^nb ap Me j f aja^,, ep ugiopsnop p~]
• sapppijo%np ap
ao jep pppaiapaaad pi ajqos omoo jsp 'paiag^
-su| pojq.^jo ap so^oedsp soi euqos pzíqp^ua as anb
_ ia ua eipqoi6 ooibgiopoqeiu oequpid un oppsoiS o%
x;a^ ^ i© a^aiuoop &lt;9i&gt; 119 Pioapzy anbiau3 sinq 'opaA
aa\/ opapnp3 ep sooiug^sjH saipuv soi ap PDi^
zapn^A ^I e poiqj^^ pqaaap pun ap o^xa^aad
-IIIX-

•opuponpa {ap ipnqoaiaqui zeunppai
p¡ uod (oppspd iap sepppif^^ sex p ..soai^g
scsiiuoadüjoo uis ^ spaafoequp uis o^uaiiiiPDaaop ia)
PDiqjaD pppiopdpo aofaiu pi opupuoiapiaa '(pzupyasua
apsaiaAiu) soppab aod esjeAjosau aqap ugisuaq ppia
a^aa pi anb punqse *pppaaA pi ap opanq o^ua

ap laAiu ia opupqaposac^^^lqgTaqpd ugiopqipxa
pi 9p^to$BE3t^inuuaq.ap pi :oAi^ino ns ap
-sapppMgu^ g#^^K^%ua POOAoad ipuoiopü. pía
P|^,ap pzupyasua P[. anb ugisuaq e¡ p aaai-iaa

�solvencia los eventuales flancos de una crítica im
presionista, y sustentó las observaciones teóríco-

metodológicas a los Anales en una ejemplificación
severamente servida por su erudición en temas de
Historia colonial rioplatense.

-XIV-

Elaborado dos años antes de que el gobierno emer
gente del golpe de Estado de 1933 dispusiera la se
paración de ios estudios secundarios de la Univers^
dad de la República, el informe que a nombre del
Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay reda
tó Pablo Blanco Acevedo &lt;14&gt; sobre los contenidos
atribuidos a los Programas de Historia por la refojr
ma del pian de estudios adoptada recientemente, ce
tra el análisis en las relaciones posibles entre
Historia universal e Historia nacional.
Se contraponen en el texto seleccionado, a los

"perjuicios" del esfuerzo de contextualización (co
tinental y universal) de la Historia nacional, que
es el supuesto más importante del cambio de orien
tación dispuesto por la Universidad para la enseñan:
za de la disciplina, los "beneficios" de una Hist
ría nacional en buena medida "autosatisfecha". Por
momentos el informe de Blanco Acevedo adquiere el
tono de un alegato a favor de lo que podría denomj[
narse, sin exageración, una endo-Historia.

El texto glosado pone de manifiesto la resiste^
cia a todo esfuerzo por dimensionar adecuadamente
la significación histórica de "lo nacional"; tal a
-20-

�•},íptdgs osauboud ^a up¡6au R
-ep anb sauo^PA so^je so| e 'soídtuafa sapupu6 so| p
dq-ina ¡a ucd oppquasaudau jpuouj oquauiaia ia pzupyas
_^-ua ^í ue ^^'-i-Híd^P o uiunudns sa '&lt;"*•&gt; sauoio^od

ojd sns ua P(j.TDnpaa '¡euop^u pijo4Síh pt 3p pzupu
-asua pí Jimiucínsi, ip^uaiApp as oijoiiuoiupe 01104 ua
anbjne ^Q #pApn6nin pj oujod ipuotaríp pppeioos ^un
Lia aiqjn^i^snsuT •*a4up6naji óai^gioapi jo^dp^ un otu
00. aqpuoo pj as r^uoi^pu piaoqsiH si ^P ^zueuasua

p¡ p a^nqiaa^ ai as anb íeded |e apn^ opaAaa\/ od
epepuapiAa iPiaüe^sns ugiDPdnooaad pq
a R soAisaab
•-aa soai69ioapi so^aa/^oad uod epeogp esa ua sopp^na
a^aed ^a^o uod ^ (u&lt;piDBZTeua6oujoij pj p saquan^
Píouaqsisau ap sauoqopj. oqueq ua) soadouna souj
sj_íPuoxopu soí ap osad \d oqxaq ja ua aquatuaquaioi^
n"s aquaiApe es ou 'urjiuoo uguqpd un p saiqiqonpauui
soAiqoii1 saidiqíniu uod soAiqponpa seiüaqsis auqua

aquefaiuas ugbueued un ap ajqiqnasip o¡ ap sne S?^
•pqsi^ioed oubis ap oms luamnoa o ppptuua^puj. pun ap
seue ua ,,ipuoidpu oí,, ap -eoiugqsiq ugioeqiAeub e^
ap oquaiaíioaaosap ia uíqiujpe p saouoqua uod saquanu
-au *soadouna sooiBgéepad soipauj so| ua aqupuadiui
ugioenqis P] uod ugiopu^diuoD p¡ p auunoau opaAaoy
*spoi4JviD sns p osad uo^plu uinqtuqp pup^
_q oquaiuiíD
üod ip optua^uoD {oduiaiq un p *uoppzt ípuoiu R uoppi

iua} aqupztuPíduiata uo^pa iap (ppipugd P| o) ugionu
lujsip p] e uoiüaq. {a :uotuaq un uxonppuq aoaupd pnqiq

�-XV-

La circular que en su calidad de Director Gene
ral de Enseñanza Secundaria librara en agosto de
¿B^^' -E du a ro-o--d-e^-5-a1-t-er a i n He^e*^^ &lt;15&gt;, configura

uno de los primeros intentos nacionales por siste
matizar ^1 a recolección de testimonios orales
d^^ r c orno fuente spa-ra—H—e-e-n o c i m i e n i o n i s

anfropo-\-6yiüsm^ poniendo al servicio de ese fin al
cuerpo docente de la enseñanza media en todo el país
La preocupación del jerarca aparece por lo demés
vinculada a la promoción de una especializacion his
tórica de escaso cultivo en Uruguay al promediar la"
década da.,1 os^3 0 t..J a.^Hi stor i a

El carácter novedoso de la propuesta de Salterain
en el medio nacional estuvo referido básicamente al

cambio que la misma suponía en la identificación del
"hecho histórico"; este dejaba de estar calificado
por su relación con el poder y pasaba a radicar en
la cotidianeidad. Tal opción teórica, implícita en
el planteo de Salterain, comportaba una profunda
sobre los que has
ta entonces había operado abrumadoramente la Histc
ria tradicional-~~

-22-

�-zz-

X saquetpnqsa aod sepetuaoq setapjaqt¡ sauoiaed
-nabe sp[ 'safeíaíqo sotaoqpjedaad so¡ asaiuiíad
~n$ A '(¿¿81) aaaoq.e"] ap ouaaiqob ¡a a.od soip.nq
-sa ap peqaaqn ef asaeqaaDap iy *^aaAay oaprs;i

• 17981 X ZZ81 auq.ua X^nprun ¡ap oaueq\/ iap ou
-as \d ua sepeílojjpsap saquaaop sauoqei spi ap
_gdiDiqjed 'une aq.ue1pnq.s3 *ei3Tisnr ap ugioe^q.

siuiiupp pi auqos soaiuo^q sofeqejq sosojaionu ap
an^ 'jeinsuoa oíaiAjas iap A ¡ejquaa uqid
iuiuipv e] ap seainbj^jap sauoiounj. ses^aA
-ip ua Quadtuasap as "Ope6oqv *equjoq zad9i iguie^ &lt;&gt;
_^sopiup sopeq.

53 so| X edojn3 p sateíA saquanoajq sns ap pep
-tunqjodo ua *eXen6nan esuaad e^ e ejqtuiaj anb
sei3uapuodsajj03 sesoaqes ua sopijba sm seiuaq
^sot auqos sauoiuido sns gfaiqau 'onaiqojd joq
ij3$3 *saueqe sns ap jequauiepunq 01 gaipap anb
\ e 'Xenbnjp iap lejny ugiaeioosv e¡ tZ8i ua
gpunj 'oupijos ap oquauieqjedaa ^a ua opequase

O3SPA opepueaeH "(¿681-6^8^) eupyopuo oDuíujoq &lt;z&gt;
¡19 laiueQ on^9^l ^ zaujqaew
soiaeied zaujg^ soiaeo *suipiiTTM oituipo caq3
ojpad *zay9pjo X anqea sop 'qjaAa^ ojp
^^is 1 'sejjy abjop 'upaouoq lanuues *^6aA X zanb
z^a oiauapnjd *pdos oasiaueaj 'opaAaay opjenp3
_'oqaiM zaagd oeisiueqs^ 'paaen^ eiaiAsns 031a
s^j 'ii|33aa ouiqueqsuoQ 'zaaeAiy X qaoqna oqap
__euy 'efoaezy aribiau^ 'sipueag odsia^ *yp *oaq
seo oapa^ saaopeaoqeíoD ap odaana ^a uoaeabaqui &lt;i&gt;

SMiOH

�graduados universitarios se abocaron a orgarn_
zar cursos gratuitos para quienes no podían eos
tear sus estudios en ios colegios particulares.
Hasta 1884 se aseguraron de ese modo en el Club
Universitario, en el Ateneo del Uruguay y en la
Sociedad Universitaria, los cursos secundarios
gratuitos. Revert integró ese núcleo con Marce
lino Izcua Barbat, Ruperto Pérez Martínez y
otros.

&lt;5&gt; Aparte de los tres glosados en la presente Anto

logía escribió otro titulado La mecánica de la
historia (Año I. Tomo I. Ng 6". Montevid^o, 5 de

febrero de 1882, pp. 461/8)
&lt;6&gt; AüGüSTE COMTE, feuvres. París, Anthropos, 1968.

Tome I (Cours de phiposophie positive).
&lt;7&gt; Ruperto Pérez Martínez ( ¿

-1910). Abogado, p

lítico y docente universitario. Desarrolló una

prolongada labor periodística; ejerció la doceni
cía en Filosofía, y fundó la "Revista de Dere
cho, Jurisprudencia y Administración".

&lt;8&gt; Daniel García Acevedo (1868-1946). Jurisconsul
to e historiador. Desempeñó la cátedra de Hist
ria Americana y Nacional en la Universidad de
la República. Fue autor del Código Rural y de
numerosos trabajos técnicos en diversos campos
del Derecho Privado. Su producción historiográ
fica estuvo fundamentalmente orientada al perTo

do colonial. Integró el Instituto Histórico y
Geográfico del Uruguay, en el que desempeñó fun_
ciones directivas.
-24-

�-S2-

pt ap jo^oa^ o^aaja anj #i6l apsap pppisaaAiun
^ ap spiauaua^uoo ap papa^o pj 9uaduiasao *soia
^-e^ísaaAiun .so^.iqui^ so{ ua PiaoqDa^paq. psua^
xa ap aquaaoa *(896^-Z8l) eaiaaaaj zeA so

_
sa

psa uod soppuoppiau sofpqpj^ sotjpa 9ai

R IPuoiarunsuoo o^Deaea ap papaa^o v\ 9uadtuas
-a^ 'oiup^iSvOAiun a^ueaop R ODTq.j|od $opp5oqv
p -3 oui^snp

ap seiua^ so¡ aod oiusiuiíse 9sajaq.ui as oaipj^nf
_odiupo ja U3 #u9iuTdo ap oiusipoijad ^a -e^uaiups
ua^ui a ppp6uojoad- 9TD^afa R so3i^noí^ so^.sand
sa^.uPA3íaj[ 9dnao *p6p^djiv ap zauunp ouiq.snp
ep a^januj pi p a^upoPA p^ppanb anb ^
jod OAn^.qo
-SU03 oijoa^aQ ap
R soipn^.sa ap psp^
_9uadoiasap as oí

obR^j^ psua^xa ap oDnií0^
-ad 'oppboqy *(^SZ81)

-ui uoqp^
*1Puoidgu
-od soÓapD
oduiPD |a
_-opu^Oipap

ap oiapqa^aes ouiod
^iquj^ \b ü3 *pijoq
aquaaop 'P^sipoia
upnp &lt;oi&gt;

ap pq.unp pi R ^pnbrun iap
H oq.nqiqsui ie 9a6aqui * sp^s t a iqísod
aod eppq.npd *PAiqe6nsaA
psua^.ui pun 9¡¡dujnD aoppiaoq.siq otuo^

R ^P^uatupqaPdap oqiquj^ ^a ua soonn
saqupqaodiui 9dnao *nA13 oqaaaaa jap
ua aoiaadns PTDuaaop p^ p U9iqujpq as
*pppxsaaAiun ^1 ua jpuoidpm R pupdiu

ap pupaq.93 P| 9yaduiasaQl ^
q 'oppboqv •

�alta casa de estudios en tres oportunidades,

pando asimismo el Decanato de la Facultad de H]
manidades y Ciencias, creada a su iniciativa.

Su producción filosófica, pedagógica y socioló
gica conformó una vasta bibliografía, preocupcín
dolé en referencia a la Historia tanto los te
mas relacionados con su enseñanza como los vin
culados con la problemática del determinismo.

&lt;13&gt; Luis Enrique Azaróla Gil (1882-19 ). Diplomá
tico y publicista, desarrolló una extensa la
bor en el servicio exterior, abocándose asimis

mo al análisis de los problemas sociales y pol^
ticos del país, en algunos textos en los que óe_
mostró sagacidad y espíritu independiente. En

el campo historiográfico realizó investigacio
nes relacionadas con el proceso fundacional de
Montevideo y Colonia, rebatiendo informaciones
e interpretaciones precedentes. Impulsó los es^
tudios genealógicos, especulando extensamente

sobre el significado propedéutico de los mismos
para encarar análisis históricos de calado in
terpretativo más hondo.

&lt;14&gt; Pablo Blanco Acevedo (1880-1935). Político e
historiador. Ocupó la cátedra de Historia Ame
ricana y Nacional en la Universidad. Desarrolló
asimismo labor docente en el campo del Derecho
Constitucional. A su iniciativa como legislador

se debió la creación del Instituto Histórico y
Geográfico del Uruguay, que tuvo lugar en 1915.

Autor de una copiosa producción historiográfica,
conformó una biblioteca y un archivo valiosísi
mos, que donados al Estado fueron la base del cau

-25-

�_

•* p e p i s

aeAiun ^\ ap eiuea eq.se ep ugiseoes ej epionpoad
zeA eun 'eiaepunees ezueuesu3 ep ^eaeue^ uqiod
-~eaia ^í ^eyadiuesep e gsed ge61 ^i "eq.sii^nP?A
^-ipui aAg|D ue eiJO^siH ^1 ap soiuoq.ou sui so6
--seiu so¡ ep sounS^e ^ipnje 9t^.tuijt^d e[ enb o\
^jeieos oipeiu {e ue ugiouesui pdi^ eun Hseq.siu
o6eq.o^dlt sns e eiopu^p &lt;ooij5^6oiq eCepjoqe je
(^t^eiiAiad ej^ea6oiaoq.si^ e^ ep odtueD ie U3 ^eo
t^^jd A eiaeaeq.11 ugiDDnpoad eeieq.oad eun pepie
iiqnd e ojp 'soaq.see^ eaed íeiuaoM oan^nsui \d
_ue A peptsaeAiun e^ ep exao+eaedea^ A eiaepune
es ezueuesu3 ugioees e] ue eanq.eaeq.i^ ap e^uee
--OQ ^(9961-^68^) ^^eaaeH uieaeq.ies ep opaenp^ &lt;gt&gt;
_ODia

9q.siH oesnw jep le^ueiunoop A ooiia6oi |q 1 q ]ep

�- I-

&lt;Alegato formulado en 1878 por Carlos
Gómez Palacios, colaborador permanen
te de la revista "El Espíritu Nuevo11",

sobre la importancia del estudio de
las ciencias sociales en vistas del mo^

joramiento de "la condición del hombre
en la tierra"&gt;
&lt;...&gt; Dígase lo que se quiera, sin rebajar en lo

más mínimo el mérito y la importancia de las cie
cias naturales; confesando, por el contrario, ser
su estudio y cultivo, indicio de una civilización muy adelantada, preciso es reconocer que las cie

cias sociales ocupan siempre el puesto más prominejí
te en el árbol de la ciencia universal, porque de
su cultivo y desarrollo dependen el progreso y peje

fección del individuo y de la sociedad. Ellas con_s
tituyen la gloria de la humanidad, de ese ser que,

según la feliz expresión de Pascal, camina con un
pie en el pasado y otro en el porvenir.

Estudiemos en buena hora las ciencias naturales;
pero estudiemos con preferencia ai hombre en la hj¿
manidad, que es el centro adonde convergen y de
donde irradian en corrientes contrapuestas y mist

riosas, todas las civilizaciones y todos los pro
gresos de los pueblos modernos.
Por consiguiente, las ciencias que tienen por o_b

jeto el estudio de las relaciones del hombre con la
sociedad, consigo mismo y con Dios, son sin duda
-28-

�^6Z-

#dd s8Z8i ^p 6Z
ig 'oepiAequow m¿ 5N 'I ouioi '..OAenN nqi^jdSB I3,,&gt;

&lt;* • *&gt;

epiA e| ep ugiDDa^jad pi ^ Bjuoui^B bi ap
-uadap anb ep aoi^edns oiusiueSao ib sejoijeiux soiy
-stubSjo soi aBuipuoqns e * BAisuejdujoo ^ eqseA s^m
sxse^.ujs sun ue soujsiuo6Bq.uB so¡ sopo^ aeziuouiae p
*e^.ue^batnbe se enb oí 'o *p^uen p¡ ue e^quioq ]ep
ugiDípuoo bi jipaofeiu b ;oujsiuj uií un b ue^jnouoo
B¡ e B^-IBS R opxqps se ouioo 4enb spxoueio uos

*siuep sb¡ SBpo^ ep oh
--psep R pjnqino bi *Bioueq.sxxe bi ue^ueae^ enb spi
diueiq. otusTUJ jp opuets ^oupujnq oui^sep ie ue ¡p^uep
R p^Bipeuiui s^ui Bioup^aodují ep sBiouexo sbi

�-II-

&lt;Artículo que bajo el título de "En el
aniversario de la muerte de Solís oc^u
rriúa en el mes de febrero de 1516",
dedicara Domingo Ordoñana a sus ami

gos Juan Manuel Blanes y Lucio Rodrí
guez, en enero de 1879, y en el que
se alude al servicio que la Historia

debe brindar al país en la etapa de n\o
dernización a que se halla abocado&gt;

&lt;...&gt; En mi concepto falta para estudio, la his
toria civil, política y económica de la República',
pero desvestida de extraños ropajes, reservando pa_

ra la historia general del Río de la Plata, el ín
timo enlace que tuvieron los sucesos que se fueron
desarrollando, desde el descubrimiento hasta la i
dependencia de los colonos.

Fue este país el último que los españoles colo
nizaron en sus dominios americanos, y para esta c
Ionización entraron elementos y se allegaron mate
riales que no fueron necesarios en las otras divi
siones, en que se hallaron poblaciones estables,
con familias constituidas, con conocimiento perfe
to de una agricultura, con abonos e irrigaciones

En la ingénita historia de la República, hay^ nta
terial suficiente para escribir con criterio fil
sófico, y en el orden de la colonización y en el
-30-

��-III-

&lt;Artículo publicado en los "Anales del
Ateneo" por Ramón López Lomba, sobre

concepto de la Historia y principales
tendencias de la historiografía, en
respuesta a una invitación en tal sen

tido formulada por Isidro Revert. 18üí2&gt;

&lt;*.,&gt; Por nadie puede ser desconocida la prepon
derancia y la creciente extensión que el sentido

histórico adquiere cada día en la dilatada esfera
de los estudios que tienen al hombre, ora indivi
dual, ora colectivo, por objeto de investigaciones
incesantes.
El. punto de vista relativo de las ideas es el si
no característico del pensamiento moderno en sus

múltiples y más variadas direcciones, y tengo por
averiguado que un estrechísimo parentesco existe en

tre el espíritu relativo de la filosofía contempor^
nea y el sentido histórico que invade todas las
ciencias, proyectando vivos resplandores sobre la
marcha particular de cada una de ellas, y las suce
sivas etapas por ellas recorridas en el transcurso

del tiempo desde los humildísimos orígenes de su n_a
cimiento hasta las empinadas cimas hoy alcanzadas
en su ascensión hacia la luz.
Y la razón de ese parentesco entre el sentido re

lativo y el sentido histórico, no es otra sino que
-32-

�-ee-

aseaj. ey ap aiuaiAues e^ed 'epoqsiq ey ap epoqsiH
•soueiunq soquaiujpouoa soi ep oiue^ oiuis jquequoduii
aqsa Uo opipeans ueq as anb seuieqsis A saseq sayed
-puyad sey ap ugyaysodx^ "soaiugqsiq soypnqse soy
ap ugpnyoAa o oAisaa6oad oquaiunAyoAuasaa '^
•sayeumeu seiouaia s^iuap se{
_ap aseq e^oue ef aaqos ^pjnqxqsuoD A epppun^ eoi^jq.
uaio ^ijioqsTq eun ap pppiunq.uodo A pepinqjsod "
_* ( spiaoqisueaq ep
uauaqoDut a ugistAiq 'ODiqgeD *oiaeuoiuquia oqoadse)
soDpgq.siq soipnqsa soi ap aquasead opeqs3 'z
•apua^d
üíoa anb sauope^psaAui ap odiuea pp ugpeuiuiaaqap
A oqaCqo ns ep eapi 'epoqsiq e^ ap oqdaauoo -i
•ueaatunua e osed anb soaidgq soj
e aquaae^aad ugpuaqe xui ueabesuoa osuaid &lt; — &gt;
•epeutuwaqap

_ pepiieuopeu epea ap o eaodg epea ap ugpezn?A
lo ap ^epap^ed opeqsa p A ugianqpsui epea a^q
tía uojaiqsixa anb sauopepu sei A sosaans so^ ap
i^dj ugpenp ej 'soaibgppos souauiguaj. so{ ap

_ ugpnpAa ¿{ A sisaugñ p uenbpaAe ua^anb ua op
ep ueq sajopepoqsiLj so¡ *osa ap

soTaf An\u 'soCay

pepos uauji6gu o ugpeysi6ai pna o pq ep eqnps
-qe epiqsnC ey o pepuoq ey Piaap ayeA ^aas aqap
anb oy,, euiuiouap as equaiiieaiq^que anb osa ^ebiqsaA
-ui ap zaA ua A 'odiuaiq A ae6ny ap sepueqsuna^ p
_ sey ap eyauapuiasa^d uoa ^eiauaaua sey A sauota
nqiqsui sey *seapy sey js ua ueipnqsa ap soCay *oa
-pgqsiii eqsiA ap oqund ye ugiaeyaa uoa 'eaaueui ea
-iqugpi ap *oqnyosqe oy ap ugiaebiqsaAui epoq ueqa
-asap ua oybis o^qsanu ap sauopesuad saquauíiua sgui

soy op^anae áp u^qsa yanbe e oqaadsaj uoa oiüoa jse

�de un publicista italiano.
5.¿La historia es una ciencia abstracta o concre_

ta? Discusión importante sostenida sobre este punto
entre Herbert Spencer y Littré.
6.Posición de la historia en la clasificación
o jerarquía de las ciencias. La historia ¿es post
rior a la psicología, como afirman los unos, o es

anterior como declaran los otros? ¿Es cierto que la
historia ocupe un lugar intermedio entre la biolo
gía y la psicología, y que no pueda conocerse al

hombre intelectual y moral tal como la sociedad nos
lo presenta sin el conocimiento previo de la estru

tura y vida de esta ultima? Examen y discusión de
las doctrinas de Roberty, etc.

7.Relación de la historia con la sociología de
que forma parte como una de sus divisiones más im
portantes y con las demás ciencias positivas.

8.Unidad del método de investigación y de pru
ba en todo el vasto sistema de los conocimientos

científicos. Falsedad del pretendido necesario du
lismo del método en los estudios cosmológicos y sjo
cíales.
9.Importancia práctica de la creación de una hi
toria verdaderamente positiva en el perfeccionamien^
to de la Humanidad.

&lt;&gt; Indudable parece que la historia no es s^
no una rama importantísima de la vasta ciencia so

ciológica, y que no ha de estudiarse como hasta
aquí, aislada e independiente de las demás partes
de el la.

La honda y radicalísima revolución que en la S
ciología se opera, por fuerza ha de repercutir en
la historia.
-34-

�-se-

_enb oq.ueq ue js^ *oq.efqo opoq ap spuepunoas sauois
iAipqns sp{ A \ pquaiuepunj. ugisiAip eun ajq.ua eqsixa
anb e{ anb pjq.o sa ou eiouaja.j.ip esq * eoi q.s jnbui i

e{ 'e^iuouooe e¡ 'eoiqjiod eí ouuoo '{pidos eiouaio
__ P{ ap pjainb{pnD piupj pjq.o A puoq.sip P{ ajq.ua aq.
si xa anb Piauajaj-ip P{ \n'D^ jpuSisuod sa o s i o a j &lt;j

"uoisiaid p{{anbp ap
ouiujeq. opunbas {P ppuodsajjoo ou pijoq.silj p{ anb
ppnp ua esjauod apand ou 'oatüeiq. {a ua osajbojd o
ugionjOAa ns ap sa|PSjeAiun saA"a] sp{ o 'S3{pidos
soppbajfip so{ ap pioueq.sixa ap sauoiaipuoD sp{ eip
-nq.sa un6as PDitü^uip A PDi^^^sa ua -pj6o{oidos p¡spiouaiD sp{ ap pfa{dujoD A eq.sea suj pj ap ugisiAip
üpj6 p{ 'sa O{ {pjauab P{6aj jod ouioo 'epiq
• sapppaidos sp{ ap
Pijoq.sii¡ P{ ap ppipeoajd jes ep eq soDiq.¡j
^d soüjsiupSjo so{ ap P]DC|oiq p¡ ^emns uq ^sopioou
oo ugiDPioosp ap spiujoq o sodii soijpa so{ ap uqid
-PDi-).ise{D {puoidpj p¡ pqspq A 'oppjpdiuoD sisij^ue
_{e A ugiDPAjesqo p{ jeuiiui^ajd Á aq.uapeoaq.ue ope6
j^iqo oluod uPDi{duji o uauodns ' spdi69{ois ij. A seoib
o{oqjoiu seuoiDP6iq.saAUi sejapppjaA se{ :une s^^
•seui

-silu se{ ap oquaiuipuoiounq A pdia e [ ap oipnq.se {p
japaoajd opiqap eq sapepaioos sp{ ap ejuioq.eue eq
*soup6j9 sosjeAip sns A ejnq.onjq.se ns

'eza{pjnqeu ns sa j^no 'seiuiqin seqse uaqsisuoo gnb
ua seque jaqes uis ^s^p^p^iaos se{ ap ugiDn{OAa
e¡ o eqojeuj P{ asjpipnqsa epend ou enb /Coq eqseq
ap pjeqoe as ou oiugo japuajduioo e oqjaioe qm

�la historia estudia todos los fenómenos sociales ba.
jo el determinado aspecto de su evolución, las otras
ramas a que me he referido se ocupan exclusivamente
de un orden particularísimo de hechos de la vida c
lectiva.

&lt;&gt; nótase el antagonismo fundamental de dos
escuelas h istóricas .
La antigua, caracterizada por el espíritu teoló
gico o metafísico, que bajo cualquiera de sus mani
festaciones variadas, fúndase ya sobre la misterio^
sa acción de la Providencia, ya sobre la quimérica

concepción de la libertad absoluta de los psicólo
gos, ya, por último, sobre entidades más o menos in_

inteligibles y caprichosas.
La moderna escuela entiende que el estudio del
hombre colectivo debe tener por base inevitable el
conjunto de las ciencias naturales, y no un cierto
número de principios a priori; que debe fundarse e_s_
pecialmente en las teorías biológicas, sirviéndose
de las luces de la antropología, de la etnología,
etc., etc.

Cada una de
en dos grupos:
ocupan sólo de
vas a un orden

estas escuelas se subdivide a su vez
el de los sabios especiales, que se
investigaciones particulares relati
determinado de acontecimientos suce

didos en tal país o en tal época, y el grupo de los
sabios generales o filósofos, que se consagran a me
ditar sobre la universalidad de los sucesos desde
un punto de vista sintético, o de conjunto, a fin
-36-

�oluoo s^uj opu&amp;no ouis *sonpiAipui so¡
epatóos sei ep eqoueuj ei A Bjuiouost^ b\ ^ueutuueqap
enb seiqetJGAUt seAej oiuoo sepeuapisuoo ^os uapend
. ou *^o^o ugioeonpe ei 'equaiueaadujaq ja *soqiqq
oj *ezea ei '9tui xo je 'sgoi j.gj6oa6 sauotoipuoo sei
anb- iKpioeqdepe e{ R epuaqsixa gi uod Gqoni G{ ap
^u^iDoaias gj ap 'Gíouauaq gi ap saAai sgi g *sgiji
Gsaoau saAai g aquamiGaj sGp'Guoioipuoo R SGpi^aoios
uis opiquas aeinbiGno ua UGaqo ap urg R as
ap uapod pp *sa oqsa *Giouapuadapui ap
_ R pGquaqn ap SGpGqop u^sa *SGOiqjiod sapGpiAiq
Dapo sgi ouíod ajqiiioq p ^sg anb *aoip as &lt;*"*&gt;
•GUGiunq GzaiGjn^Gu gi ap oiusn
-Gnp ouaaqa ig *aoip as 'apuodsauaoo ooioo Gujaqa R
GiaGsaoau ouis ^GquapiDDG R GiJoqisuGjq aquauiGJind
_ sa ou opoq^iu jap R Giouaxo gi ap ouisii^nP
^9is
losa GsoCoua Gsa anb *oiuiaig uod R ísoigidos soi R
_soDi6gioiusoo soipnqsa soi auqua Giouaaaj.ip gi 'gz
ap ouis *opgj6 ap ugiqsano oigs sa ou anb
opuniu iap soiutuiop sa^oi^adns soi ^ SGtunig
_SG^sa ap OAiqísod opoqgm p uGDjidG R japuaqxa
_anb- SBDisjj. SGiouaio sg¡ ap gi g g^o^ug
suoo Gun Giuoqsiq gi g JGp aapuaqaud Gjauuinb Gun sa
anb Gianosa Gn6iquG gi ap saqueuaqpG soi
_i

giu aqueuiGuapGpaaA uos anb S6un6iG soiuaasod anb sgi
aaqua 'ugiodiuosap ap sGiJGjaqii aquatuGand SGjqo
ep p opis Gq *jnbG GqsGq 'sootjgqsiq soCGqGjq soi
ap aqjGd joAguí gi ua aquGuiiuop uaqo^aGO ia
•oiDGdsa
_ia ua A odujaiq ia ua gzgj Gjqsanu ap oquaituiAOtu of
aiduioo ja jiGon^xa ap zGdGo Gjaoaq Gun uinjqsuoo ap

�e influencias que el hombre por su libertad puede
escoger, aceptar o rechazar en cada caso.
Por esta razón se niega que los acontecimientos

y el movimiento de la sociedad puedan ser objeto
de previsión por parte de la ciencia, aún cuando
esa previsión fuera siempre más imperfecta que en
las ciencias más simples.
Tengo para mí que una de las causas de este
error, consiste en confundir la independencia o ar

bitrariedad de un fenómeno con la dificultad de pr&lt;^
ver o determinar de antemano la conducta o marcha

del mismo en razón de la complejidad de factores y
elementos, que es necesario conocer para ello.

&lt;RAM0N LÓPEZ LOMBA, Ensayos históricos, en "Anales
del Ateneo del Uruguay". Año I. Tomo II. Número

10. Montevideo, Junio 5 de 1882, pp. 252/3, 254/5,
256, 258/9, 260/1.&gt;

-38-

�-6e-

soppujiuop o spjaoaq spfaiA spy ua sop^nquit
-ja anb seuoppiuoqsyq soy ísouatugueq sot ua pppi^
-pynba^ pun ap eapi pi ajqaauoo uoaaioiq 'sopPA^as
-qo soyya uod 'soqaaq sosa sopoq opueno 'oqid^aqsa
uoo upjpo sauoiDednooa^d sns anb Á pqpuiiüjaqoí^ad
uJi ns anb uojaiquts seqsiuiínbiP soq •eueiunq ppiA e¡
• ppoq. ap A ^enpiAiput PpiA ei ap oidiouiud ia soip
-nqsa sns ap ^apuqxa upuiÓpuii as 'oppiqeq aq anb ap
oquaiuiíDouoosap ]e uoo *soqs^ í{p^oson^ e^payd py
soynuaoq sns ap ^aeuqxa upqp^noo^d son^nb^ *sop
^-iqaiuos Uqse saypna spy e saAey uaqsixa anb ap pq
uano asapp uts soupuinq soquaiuiíoaquoop soy upipnqsa
*sauoppi^oqsiq soy *so^qo soy ísod^ano soy ap ugio
-puiqiüOD py upj6au anb saypuaua6 saAay upjqsixa anb
_ ap pquano as^pp uis *spujaAPD ap pueupui p 'soi^oq
puoqey sns ua upqpfpqpaq * spqsiatinby p soy *soun soq
•poi^gqsiq PiouaiD py aqsixa anb apsap asopu^yanp
j^ojtd auaiA anb oqoaq un ap ugiDPAjasqo py sa :Pi^nf
ui pun sa ou oqsq 'spqsiiuinbyp sofaiA soy p uaoa^pd
as ^sauoiodaoxa spso^uoq OAyps 'souuapouj sa^oppiaoq
-siq soq "PDibgbpiuap pjnbapup pun sa pyjoqsiq pq

&lt;saypuoiDippaq sPD
-oqsiq spoiqo^^d spy ap odupiü ya ua
oduupo yp ODTjgqstq oquaiiu

ya jpqaa^ojid ap ppqynai^ip
py A saAay p Piuoqsiq py ^aqatuos ap

j^apppi y iqísod spy auqos quaAay oup
i s i uod 288t ua oppoiyqnd oynDjqa\/&gt;

-AI-

�por sistemas preconcebidos, sienten también que un
imperio se les escapa de las manos y procuran viva
menee conservarle a toda costa. Al hacinamiento de
hechos químicos sucedió la sistematización órele na
cí a^ y al hacinamiento de hechos históricos se sien
te hoy 1 a necesidad insaciable de que suceda un or
den mes regular. Entonces parecía como un s a c r i 1 e - ~
u 10 la idea nueva que trastornaba toda la cíe nc i a
antigua, y hoy se presenta como una herejía a los
ojos de los alquimistas históricos, esa aspiración
que se siente bullir y palpitar en el seno de la
ciencia histórica.
A pesar tíe todo, se siente necesidad de estable
cer para el estudio de la ciencia histórica princ_i_
píos más científicos que ios existentes. Esa anar
quía que reina en la apreciación de los fenómenos,
debe desaparecer. Cada escritor es una opinión y ca
da opinión un rayo divergente. Esto no puede ser de"
ningún modo un estudio que merezca el título de cien
tífico. Los hombres han sentido siempre la necesicfecT
de establecer una regla fija en sus conocimientos, y
si hubiera necesidad de presentar un hecho, recurrí
ría a uno de los tiempos clásicos. Polibio, cuando^
escribió su historia de un modo más general de lo
que hasta entonces se había comprendido, mereció por
ese simple hecho las simpatías de todos los hombres
de saber; hoy mismo esté colocado en el número de
los grandes historiadores. Pero la idea de fenómeno
es correlativa de la idea de ley. Eso que se verifi
ca en el orden físico, se verifica igualmente en eT
orden histórico. La historia es un amontonamiento
de hechos; pero es también una sucesión de causas.
Tomadas las sociedades en sus orígenes primitivos y

-40-

�^3 ^soqoadse sns sopoq ofeq so]oe|pnqsa eued sooiu.
__^qsiq sosaons so] as^euióeuii ep 'souaaiguaq sns ^eA
^esqo ep peqjnoiqip e] 'aAeaÓ sw oj sa osa ^ ^u^iq
-uieq aqsixa :seuia]qoud sns ua ueuqua anb soquauíaja
saquauaqip soj uaqsixa 019S ou epiu9qsiq eiouap
' b\ U3 'ugiD^A^asqo ^{ ap sapeqinoi^íp s^] as^ipeue
uaqap pepi faidtuoo esa v *eII^ ^ o^^eqiua uis *eoaaoe
as *pepj3A sa eudiuais ou anbune *oqs3 *sopeot ¡duioo
s^ui uos oqueno sa]ioj^ip s^ui oqueq uos seuia]qoud so^
•sauorqsano ap ase]o eqsa ap oipnqsa ^e aqaoios e]
as opueno as^efaqa^ ouioo aoaued eue^nq eioua6i]aqui
e] anb *saquapaoeque soqueq equano ua asuauaq uaq
-ap ísaAej6 sauouje ua uaeo ou eued ostab aaqos ^nm
^sueqsa aqap enb 'euiajqojtd- ]a ua sexoueqsunouio seq
ueq ueaqu3 "9]p^u v ¿sa/Ca] sesa uaoaiqeqsa eued saq
-uaqsixa sapeqjnoiqíp se] ueqjnoo a] as u^tnb \/?
•seqs iuiinb]e son6ique
90] e souueCauiase souiaqap ou *o]6ts o^qsanu ap seunq
-]e se] e ueqsa sooiajianb is íon *sa]eanqeuaaqos-ses
-neo e uipnoe anb uejuaq 'saue]n5au soquaituíaouj soq
--U3TD e U9joeoi]dxa eun uep uejaanb opueno /C 'soeo
asa ejqsixa anb ejauo as ooisjq uapao ]a ua anb
_ odtuaiq un oqnn 'jopejijaqe soeo un *aauo as sounñ
]e uod ouuoo *eutau ou eiuoqsiq e] ue anb aaauo souj
-aqap Á *epiA BAanu e] ub opeioiui ueq sou 'ouitueo
_]a oquaiqe ueH "soujaioajidsap so] ou *oqarqo ns op
in6asuoo ueq ou is íesoanbia U9ioeziqeujaqsis eun e
Suaiu9ueq sosa uaqauuos opequaqui ueq anb soun6]e op
^qeq en *se6o]9ue sexoueqsunoaio ua asuionpoad uaq
^p anb *utoap sa *. saquefaiuas soqoniu Aeq anb oqsand
*seCiq saÁa] e sopiqauíos ueqsa uaqap aquaiueiaesaoau
anb souaui9uaq ap pnqxqinui soiueuquooua *xTX o]6is
]ap seunqie se] eqseq sauoioepej6 sns opueijuooau

�que no sepa o no pueda abstraerse, no podrá tampo
co estudiar ia historia. Diferentes causas existen

aquí que impiden la formulación de sus leyes: la
raza, la herencia, el medio ambiente, la actividad

individual, y sobre todo la intervención gubernat^
va que puede hacer que se produzcan fenómenos en
oposición directa con la naturaleza de los otros
elementos sociales. Un solo ejemplo, tomado de la
historia contemporánea, me bastará para demostrar

lo. La Alemania es la cuna del individualismo y
de la libertad social; hoy, bajo la acción de la
monarquía prusiana, se introduce en el Gobierno el

socialismo del Estado, acción completamente opues
ta a la naturaleza íntima de la raza germánica.
&lt;...&gt; Para determinar convenientemente las reía:
ciones que existen entre la física y la química n-a
turales con las mismas ciencias aplicadas a la hi_s
toria, será conveniente, aunque a alguien le pare_z

ca baladí, determinar el objeto que se proponen
aquéllas. La química estudia la combinación de los
diversos elementos. Analiza las partes de que se
compone un todo, y, por medio de la síntesis, ^re
compone en su laboratorio esos elementos, separa
dos por el análisis. De modo que, en último resul
tado, la química estudia lo que es, la naturaleza
íntima de los cuerpos. Allí donde haya que investj_

gar la composición de éstos, allí está el campo de
la química. La física estudia fenómenos, si puede
decirse así, más palpables, más hirientes, que los
fenómenos químicos. Todo lo que sea un cambio de p
sición, o un movimiento en el cual permanece el
cuerpo siempre el mismo, eso es del resorte de la
física. &lt;...&gt;

-42-

�oppq.se je ue u^pqse o\gs 'oqontu opupno *anb jpqo^d
Bapd ^ pi3ue6jaAip pq.se apq.pq.su03 pjpd so3iuoq.siq
soqoaq ueuodxa ep pepisaoau ^ph? ^e^t i9^.^d uoiSn^^
pj ^'Bjj.osoni eI : ugiDPutquiOD ep sepppiutqp ooodiupq
uaueiq ou spiouepueq. spuisiui spi aeueq. ou uod anb
sí?api sop ^nbe aH 'opunui ib uB¡6iaip soiao6au9 soj
_anb ua sodiuaiq soi b pBpaiDOS pi aBAan apuaqaud bd
ligi^o BíDuapuaq B] ouíqd oujsiuj ^oq jBAuasqo soiüapod
•ouTAip oqoaaap ep /Ca^ un o *Aaa-pdBd un o^.siA pq
as *osoi6ii^^ oq.Dadsp ns ofpq ouíoo oonjjod oqaadsp
ns ofpq oqup^. 'sa^qiuoq soi p opuai6i^ip Á opupu^aq
-06 *pppaioos pi ap apidsrp pi ua 'opi^iuuiad upq 01
spoi^g^siq sauoioipuoD spi opupno K *oÁodp oooudp
-au ns spioupqsunouid sppo^. ua opupasnq esuipun^uoo
p opiuaA upq *uaiq sui o *sPiaiPUPd a^diuais opin6as
upq sauoi3nq.iq.sui sop spqsa osa uod #pq.niosqp uqiopu
^iiuop pun u^iquipq sa *P3ii9q.P3 U9i3nq.iqsui pi o pepi
_ bi í Biopuoomap bi aod Bppq.iuin soiqand soi ap aq
^pd joXplu pi ua ejquanoua as ugiopuiaiop psa Ro\\ anb
-unp *pqniosqp ugiopuiiuop pq ¿pjnbupuouu pi sa ^n^)?
•as^puxqujoo pjpd spqdp sapppiuiqp uoo spapi sop
o seu013nq.1q.sui sop uos ouis 131 pqpo ia Á pinb^puow
BI roquaitupsued aqsa BiouapiAe ua u^puod soiduiefa
soq •opBSBd ia Piopq oqueituiAOiu un o juuaA^od ia
pi3pq oquaiuiíAoui un o *aas ap pq ugiopuídsp psa anb
^pquano ua opuaiuaq *pppai3os pi ap o aaquioq iep sau
oíop^ídsp spi upozauoAp^ opupno u^puiqiuoo as spapi
soq "pppxuiqp ns asapuupii pjapod oqsa y *sp6otUP
_spi3uapuaq ap o aqupfauias pzaipjnqpu ep ^as '^^
U9131PU03 01U03 *uaqap 'soiqand soi oquauiaquano
uaAaniuuoo enb soquaituioaquoop sosa ap sauaSpo
'spapi spi ¡Pijoqstq pi ua apaons psoo P3iqu^PT sand
•oqopquoo ua upfiuod as soquaiueía soi 9nt&gt; pzeipjnq.
-pu pi ua pqspq on ¿ugiopziipej ns pjpd spopgqsiq
sauoi3puiqiuo3 spi jpuan ueqap sauoioipuoo gn^?

�de simple mezcla?Pues todos los siglos medios son
pruebas acabadas. Cuando la filosofía penetró en
las escuelas, la religión católica declinó; cuando
la filosofía penetró en las iglesias, los dogmas- y
los misterios católicos bambolearon; precisamente
porque la una representa la estabilidad y el abso 1 u_
tí sino, mientras que la otra representa el movimiento
y la democracia.

Que es difícil fijar las leyes de la química his_
tórica, podrá comprenderlo todo aquél que no haya h_e
cho más que saludar la historia; y más aún aquél qie
haya hecho estudios un poco profundos en esta mate
ria. De todos modos, en medio de todo ese maremagnum
de acontecimientos, se pueden distinguir claramente
estas dos leyes. La primera podría formularse así:
Cuando los elementos son semejantes, el fenómeno his
túrico de combinación se produce. &lt;...&gt; La segunda""

ley se formularía de este modo: Los elementos que
han de producir el fenómeno histórico de combinación
esián siempre en la misma proporcionalidad. &lt;...&gt;
&lt;...&gt; La oscuridad del problema, la imposibilidad
de encerrar en un laboratorio el objeto que se est_u
oía para observar su marcha, las diversas transfor^
maciones que sufre, y sobre todo, la imposibilidad
de producir a nuestro antojo esos fenómenos, hacen
que hasta hoy permanezca todavía embrionaria la cien^
c i a h i stóri ca .
Si'Ta química histórica permanece tan oscura y
es por" naturaleza tan difícil para el estudio, no

sucede Ib mismo con la física histórica. Aquí los
-44-

�"OOiqjq
uaio Xó]eA ns ueuqsaniuap sou 'saseuq seqsa uauafqau
as anb e souapepuaA souatuguaq soq 'ooiugqsiq uapuo
|a ua eoisjq e] ap eiouaqsixa e] ap eiuiquj eiouaauo
eun Aeq anb oqsaiqiueui ap auod sou 'urjtuoo uiquas
aqsa 'saa^bjnA saseui se^.S3 *so^.sando sopiauas ua /C
S3^.oadse sa^uaua^ip ofeq up^uasaud sou as seiustiu s^q.
-sa í pepi 19uoioeu eun ap seuuaq.ui sauoionq.iq.sux se]
ap uapod ]a auq.ua Á sauoioeu se] ap sauapod so] auq.
-ua oxaqi]inba un 'ae6]nA utq.uas ]a ua *^eH 'uoiuaq
-ui uapuo un ap sopeq.s3 so] ueui6 ]eno e¡ ua eq.iqug
e] uezeuq. sopeq.S3 sapueu6 soq "sonpiAipui so] sopoq.
auqos ugiooeuq.e ap uapod ueub un uaouafa sauoioe]qod
_sapueu6 seq *ouefa] souaui o sgtu opeqs^ un ua sauaq
oeueo soiusiui so] uoo ouqo aonpoud as odmaiq oood ]e
Á 'opeqsq un ua aonpoud as ouauiguaj. un "soquaxuiío
-ouoo ap opeuiiiiuaqap uapuo un ua eiouaio ap sauqiuoq
so] ap setouapuaq. se] e ugiooauip eAanu eun opeoiu
-niiioo eq onpiATpui ]ei "ooi^jquaio uapuo ]a ua euq.o
_
]eq auqos eiauani^ui aouafa 'aquauiaquanoauq soiu
j^o ^ugioeu ]ei #eoiagqsTq eoisj^ eq.sa aqsixa anb aq.
uaujeqeipaiuui apuaudiuoo as *seapi sequaio ap ugioeio
_--unua a]duuis e] v 'soiuiuiop sns ua euiau anb ooinb
u^-ue oqueq. un uapuosap ]e eÁnqiqsns anb ugioeziueéuo
eun ouis euadsa ou anb asuioap apand ^giauaio e] ap
aqued eqs3 *oqoadsau aqsa e sepeuwoq sauoiooiAuoo
seun6]e Á *sa]eioos seuaqsa se] sepoq ua sopipunqip
soquaiuíioouoo ap esouauinu s^uj pepiqueo eun *sgujape
souiauai *seqaCns u^qsa anb e saAa] se] opuaioajqeqsa
ssenqnm sauoioe]au se] pepaidoad s^iu uoo aeipnqsa
*sauoioeoiqipO!i] sesaaAip sns uopaui asuin6as uapand

�La conocida ley del progreso no es sino una rel
clon física entre los cuerpos sociales, o una m o d i ficacion de los mi smos cuerpos. Hay ta^blen otra
ley que podría expresarse por la siguiente fórmula:
El despotismo está en razón directa con ia masa de
la población (1). Es claro que en este caso no debe
entenderse por despotismo la persona del que ejerce
la fuerza social: debe comprenderse la institución,
i a fuerza despótica de la misma, y de este modo nos
formaremos una idea clara de la verdad de esta ley.
Ya sean los imperios como el imperio ruso, ya sean
las repúblicas como la república paraguaya en los
tiempos del Dr. Francia, la universalidad de esta
ley corrí prende estos dos extremos. Otra ley podría
formularse así: Los cuerpos sociales se atraen en
razón directa de su importancia. El desarrollo y la
verificación de esta ley puede hacerse en todas las
épocas de la historia; la Edad Media, sobre todo, .
presenta ejemplos numerosos y de fácil comprensión.
¿Por qué el imperio chino con sus cuatrocientos mi
llones de habitantes está relativamente tan separa
do del movimiento humano? ¿Por qué todas las mira
das se fijan hoy en cinco o seis naciones de primer
orden? Lo repito: es necesario que los historiado
res entren por los nuevos rumbos que la ciencia mo
derna les abre, si no quieren quedar estacionados
en medio del progreso universal.
Que no se diga que, mientras en las demás cien
cias, los hombres se acercan a la verdad, en lacier¿
(1) Esta ley pertenece al Sr. Arechavaleta. El 24
de Agosto &lt;de 1881&gt; departíamos sobre asuntos
sociales y tuve la íntima satisfacción de co
nocerla.
-46-

�//*6/8Z '9Z8
'S/Z *dd *^88i ^P S 0J9U3 'oapiAa^uow -g ojbujqm
I omoj 'i ouy *,,Áen6njn i^p O^ue^y jap saieu\/1( ua

a ei ap a^^ied pun oiuod a^uamafduiis pjop
'sauoiDPLUPiaap uod ueq.uaq.uoa as eai^^^siii eia

�-V-

&lt;Discurso inaugural pronunciado por IsJ^
dro Revert el 8 de marzo de 1882, sen-

tanto los criterios historiológicos a
los que ajustará su labor en el aula
de Historia Antigua del Ateneo del Unj
guay.&gt;
&lt;...&gt; la historia de la historia sorprende cuan

do se estudian en ellas las alternativas que ha su
frido, los grandes trabajos requeridos para producir
esos cambios y las grandes denostaciones que sobre
sí atrajeron los que dieron al estudio las nuevas
bases. Tres grandes épocas deben distinguirse enes
ta ciencia, sin que eso quiera decir que la divisi^n
pueda hacerse con rigurosidad matemática. En la antj^

güedad clásica,el historiador llega a ser máquina fo
tográfica que imprime y dibuja los acontecimientos
que caen bajo su mirada. Dos tendencias predominan
en ella, y la tendencia humana, triunfando sobre la

egoísta, contribuyó al advenimiento del historiador
filósofo. En la Edad Media, habiendo desaparecido
la unidad romana, se redujo la historia a la simple
crónica. La locaíización del poder político trajo
la locaíización de todas las manifestaciones de la
vida; y sólo con la resurrección de la filosofía,
con el nacimiento de la Reforma, con la formación

de las nacionalidades, con la aparición del espírj^
tu crítico, los estudios históricos tuvieron un fon
do filosófico desconocido hasta entonces. El siglo"
décimo-octavo, investigando más cuidadosamente los
-48-

�-617-

_oipn^.S3 19 anb ua pood py ap spqaand spj e oppooy
oo souaaqpq sa oíoiAaas otuiqyo ns 'saypioos soquaiiu
--yoaquoop soi 9P pppiappyyos py A pupiunq ppprün py
9iqiouoo as 'ypaauab oy p apynoiqapd oí ap asopu^A
-aya A 'ofnpoad soy anb ypioos oipauj ya ppioouobsap
saouoqua pqspq pj^osoyij. ^od ^iqiJDsap as ísoqoaq
sol 9P ^uiiq.u¡ pzaypunqpu pi ua paqauad as "aquapao
ajd pppa p¡ ua soppqoup souatupuaq sosa oppqinsa^ ^od
uo^aip anb saqua6p soy ap ^oqoa^^ad souaiu o s^uj *oip
-nqsa ya sauoi^aqsod sauqiuoq soy p pioua^aq ua pfap
_ 'OAiqpoTydxa ya 9ipaons OAiqísodxa jaqo^jeo yp op
upno *apupq s^w 'Piuoqsiq py ap oduano ya asupiuuoq p
pa saypno soy uoo soup6j9 soy ^sa^aqopupo soy jposnq
p solupa oasnui asa p A *ypioos oipnqsa yap oasnuj ya
s^ *oqyp s^ui opp^b ns ua piouaio py uppunq pupd soij
__^-psaoau soquaiuaya soy pjéooau anb puainbis pqpqoad
sos ou 'OAtqísodxa opoq9iu yp aquaiuayduiis pqpqiiuiy as
piaoqsiq py opupno "opiAyo ua as^pqoa uaqap ou anb
soppqynsau sapupa6 pppiupainq py p oppp upq^iuoqsiq
py ap ppiA py oqyanAuasap pq as anb ua sapppa sps
JaAip spy ap pun pppo A 'upisiui ns opiyduino uplj sop
__oq 'obupquua uys 'oioaadsep o sptuaqpup ouisoyya pa
pd souiauaq ou Á u^iopaapisuoo paqsanu ap ou6ipui sa
aquapaoaad oy opoq anb souipSznp ^PiDuaxo py ap sau
^oi6aa spy ua POiqiaaA as u^yonyoAaa py opupno aoaq
^uoop ospd ooiqu^pi 'saaoíaaqup sauoiopaaua6 spi uoa
aipuia anb soioiqauaq soy appiAyo aquaiuaquanoaaq bjj
-noo 'piapuotonyoAaa pood^ pun ua 9aia as opupno
_'saaoiaaqup sodujayq soy ua oppipnq

sa pjqpq py as anb uoo soqdaouoo soy sopayap aquaujypo
j^Tppa piouaaa^ip py anb *ypq U9iopiuao^supuq pun pío

uaio pqsa opiu^ns pq XIX oyóis ya ua oyps oaad ípij
-oqsiq py ap pj^osoyi^ paapppaaA py u^iquipq ofnpoad
saypioos sauoionyoAaa spy ap spsnpo spy A sauabjao

�de Id historia se va a someter a un régimen análogo
al de las ciencias físico-químicas; época que se po
dría designar con el nombre de legislativa.
Esta ultima tendenc i a se diferencia claramente
de las precedentes por un espíritu más práctico y
mas científico. Todo bien entendido en que para su
buen éxito no deben desaparecer las condiciones que
constituyen las anteriores. Pues bien: en lugar de
fotografiar o de buscar 1 as causas que produjeron los
fenómenos humanos, en la forma en que entonces se ha
cía, trata de clasificar estos, estudiar sus seme--"

janzas y sus diferencias, y entonces, observando los
modos de manifestarse, procura establecer la regla
invariable según la cual esos fenómenos aparecen. El
estudio de las fuerzas sociales es, por decirlo así,
el coronamiento de esta nueva faz. ¿Hay fuerzas so
ciales? ¿Hay agentes en la historia como los hay en
la naturaleza? Ciertamente que sí, lo cual ha sido
reconocido por todas las teorías que han surgido en
la segunda edad. Dicho queda que este estudio no pu
de ser sino un tanto imperfecto como lo es en la f_í~
sica determinar la naturaleza de sus agentes. Pero
esto que es verdaderamente fundamental, no debe ser
abordado sino cuando los fenómenos hayan sido desp
jados de ese tinte metafísico para hacerlos entrar
en la categoría y en las condiciones generales de
todo fenómeno natural.
La pregunta parecerá nimia; pero es necesario ha
cerla. ¿qué es un fenómeno histórico? Ya me parece"
que veo acudir a vuestra mente así, en tropel y em
pujándose mutuamente, esa serie de batallas, cuyos
gritos parecen oírse en las páginas de la historia,
o esa serie de revoluciones sociales que han conm
-50-

�-15-

-uepoiu X soipaui 'sonbiqup ue sojaipiAin •ooij.j^.ueio
oiaeqtao ap pqipq uoXpuí pi uoo sooia^qsiq sóipeij soi
upipnqso a$ '^en^De oqopqo oaqsonu ap ouquap puqua
ouptuoa oiuaduui jap 'oidtuapa uod 'ppjpo pi anb uioap
^_^dj^.ip aquatupuapppuaA sa on •eioui?^iujoDUOD ei e pea
^^ui aq-ueaieau^q-iniüís soi^eA asaianpo^d ap ^iDu^^suna
jtd ^i uoa *o^qo ua upa^ua e^ed ouis oun ap e^es ou
pppiupujnij p] anb A 'son9 9P euen ^sa P]^oq.STq P^
anb e^siA p^aiujad e apuajdiuoo as 'u^ioiui^ap ns pppa
•vi^^ínA opeiseuiap 'pppaaA ^ioap p 'esoo sa sois^
•sona ap soun6ie ^p^aoinua nojj-ip ^^as aiu ou 'sooiu
ij souaiu9uai so^ jpo^is^T9 opua^aud ou oujoq

anb sezuppaiuas sei A ueuibiuo sot anb sezuan^ ses
unbas U^upoms^l9 S9Í 9S eiuo^siq pi ua
__
¡sp *saqua6p sns ur)6as saoaA p A spzuppaiu
as sns UQbas uapiAíP 9s so^.sa pza^punqpu pi ua otuoo
jsp A ífe^9U9^ s^iu opiquas ns ua souauiguaj. soi ap
ugioipuoo pi p oqafns ^upqsa 'solusoo iap aqupd pun
_ anbij.iuaA anb oiquipo uainbipno anb olusiui oí 'ppp
psa ap aqupd pun anbmuaA anb 'sand 'oiqujpo
pno 'ooisj^ uapuo ap soi sopoq ap oquaisp ia
sa anb souusoo ip 'soqoadsp soquaio ofpq 'aquppamas
* souaujQua-j. sosa ap piaaqpiu pi sa pppiupuinq pi anb
p'linsau 'piuaqpuj ap oauis ai anb onanbp ua ouis
_ aonpoud as ou ouau^ua^ opoq oujod a •ODragq.siq ou
aui9uai un jas 'pqsa a^uasaud sou as ipno ¡a uQ6as
uas ap opoiu opoq o 'pppaioos pi ua ppionpoud U910
ppoq anb uioap souipjupod anb opotu aa 'sou
j
uos sosa :pppaaA S3 -souqosou souiapODaa soq
nu^ so^no A opPDiiiuaA upq as anb sosau6oud saquau
aqip soi U9ioput6puíi pi uod uaaaooaa souoa aoaupd
aiu *o6pa suí X ipuauaé suj oprquas U3 "aquaqsxxa
01 opoq ouisiuj Xou uaAanuiuoo X aquauiaquanoaaq op]A

�nos, es hacer la biografía de la humanidad; pero e
to no conviene, ni a las necesidades, ni a las exi
gencias de los tiempos presentes. A lo sumo nos limi
tamos a decir que la persistencia, verbi-gracia, deT
pueblo judío luchando contra todas las iras que so
bre él se han desencadenado, se deben a ciertas ca
sas especiales que se enumeran. Este trabajo es im
portante; pero no basta. Preguntad a cualquier his
toriador a qué grupo de fenómenos pertenece ese que
acaba de estudiar y no os responderá. Así, son fe
nómenos las caídas de los imperios, la esclavitud
de los pueblos, la fortuna de las repúblicas, la c

municación de las sociedades, la vulgarización de
las ideas, los triunfos de una fe sobre otras, la
comunión de diversas razas en ciudades memorables,
la aparición de los sistemas, el desquiciamiento s

cial, los triunfos del poder central sobre los pod
res locales, la centralización despótica sucediendo
a la anarquía demagógica, las revoluciones violentas
protestando y destruyendo poderes seculares, la te
dencia de los poderes constituidos a inmovilizarse,

y la tendencia de los poderes vigorosos e ilustrados
al predominio y a la dominación. Todo esto, que no
es otra cosa que las manifestaciones de la vida hu

mana, no tiene aún bajo el punto de vista científico
la correspondiente clasificación que nos demuestre

cuál es la ley a que obedecen y cuáles son sus rel
ciones recíprocas.

Estamos en los prolegómenos de la historia y por
lo mismo procuramos establecer sus principios fund
mentales, aclarando la materia de que se compone.

Bien se ve que estos prolegómenos difieren radica^
mente de los hasta aquí estudiados. De lo &lt;iicho más
arriba se deduce que, al propio tiempo, debe exis--52-

�-C9-

^b opupna 'aquauwoi^aqup anb oqs3 ¿upqsixa. anb ajqis
ojd S3? ¿sauoiapja^ spqsa pt^oqsiq pj ua upasnq ajqis
od 53? •oai^gqsiq ja ua u^iquipq paiqijaA as 'oaisjq
__ uép^o ja ua paiqi^aA as enb 03 'seuotapjaj ap U9TD
eqsaqtueui pj 'opuoj. ja ua *uos 'ouaiuguaq ja asjpqsaq
-tuptu ap opoiu jap ugjsa^dxa ej opuais 'sa^aj seq
ejaas
pj opouj o^^o bq *uapaDo^d apuop ap uabi^o ja
•oquoud oj uod &lt;^euTuuaqap iu 'euiíquj ezaje^n^eu ns
__*4PZTpun.jcud ep pepisaaau soujaua*j ou sauoiqsana seq
sa jpjpnqsa j\/ #saquoziJOL} soAanu seioua6i jaqui spj
e. aequasa^d aquauiaquaiai^ns opeuqsnjx a 'jpquatuep
-unj. sa oqsa opo^ 'sesuaAip sauoiaa^ seqsa ^iuiiadují
ap saaedpa spi^uaqod jaqeq aqap aquawje^nqpu Á sspjp
soj sopoq opuaiA soiupqsa oj oiuoa • saqupqiiuoDuoa
soqaaq ^pq ^pzajpjinqpu uainbjpna eaqo ap o sosoibij
-au 'sooiqjtd soqaaq p asuiaa^a^ uapand sajpna soj
'piDuappaap ap pX * soAisa^boad pX'soquaiuiíAoui Xpq
:papi pqsa ^pzupap souiapod 'objpquia ujs ^spjupuiiuaaq
-ap ajqísodaii sa opom ojqo ap ísoqoaq soj ap uc^iaeD
^1-j.ispjd pj :oiAajid oCpqp^q un a6xxa oqs3 ¿^nbp uaq
sixa spz^anj. ap saspja spqu^n^? 'Pjja ua aquaiujpn6i
paquanaua as pujstuj pz^anq pj anb oppuqsomap ppanb
oujsiiu oj uod X pi^oqsiq pj ua aqsixa oqsa opoq anb
^upuqsoujap opp^naoud soiuaH 'sosuaqui a sajqjsiA sou
auj o suj soquaiuuiAOiu auibiao soaxagqsiq sod^ana soj
a^qos opupnqap anb psnpa pujsiiij pj e^qujou aqse uiq
^jaau pi^oqsiq pj ua 'oquaiuiiaoui un uianpoud ap ajq
iqdaasns sa anb oj opoq p a^quiou aqsa pp as jnbp js
•spaisjq spxauaia spj ua apuarqua as anb oj anb psoa
p^qo asuapuaqua aqap ou pzuanq jo¿ *otpnqsa ns p oq
-upna ua oi^puoiuqtua oppqsa oiustiu ja ue u^qsa anb X
*soqaaq ap ^sai^as spj ap pun pppa p saquaipuodsauu
--oa spsuaAip souaiu o s^ui spzuanq ap ai^as pun uiq

�espíritu de las ciencias naturales no había penetra^
do aún en las morales, podía pasar por una herejía,

está siendo el objeto de serios estudios y elevánd
se a la categoría de un sentimiento común. Yo creo,

dada la tendencia que han tomado las investigacio
nes en los tiempos actuales, que esto pasará pronto
al orden de una verdad general. Dada una serie de f_e
nómenos y conocido también su agente productor, la

determinación de la relación natural que entre sí
existe vendrá espontáneamente. De aquí se deduce tam
bien una consecuencia importantísima. Toda relación
física puede expresarse algebraicamente, como en rea_
lidad se expresan. Si las relaciones históricas son

análogas a estas últimas, es claro que aquéllas pu
den expresarse del mismo modo. tEl estudio que esta
faz de la cuestión requiere, es grande. Es preciso

estar dotado en sumo grado del espíritu de observa
ción y de un gran poder analítico; pero al que sien
ta verdadera pasión por la verdad, estos obstáculos
no pueden de ningún modo detenerle. La situación a

tual de la ciencia no ha sido traída sino a costa
de grandes trabajos por parte de sus adeptos.
El procedimiento para encontrar estas relaciones,
entraña el dónde deben encontrarse. Sise tiene en

cuenta todo lo dicho, la cuestión no ofrece dificuj_
tad. En la historia misma, con exclusión completa
de cualquier otro campo, es el sitio a donde debe
irse a buscarlas. Esa es la naturaleza; ésta es la
realidad en la cual existen todas las causas y sus
efectos. La inteligencia más luminosa, como la más
activa voluntad, encontrarán combustible que las al
mente y un campo de acción suficientemente vasto en
el que puedan desenvolverse. Para estudiar las reU

ciones físicas ¿hay necesidad de salir fuera de la
-54-

�-ss-

epsep eq.se U9 enb seuq.ueiui í ¡equeiiiepunj. esneo ej se
^juiouoDe e^ ue enb epueu6 s^iu 'eq.sneepi eiouep
^ eun eudiueis opeuituope^d eq ei^oqsiq e^ u^ 'p^e^
ue pepjeA e[ se ou oued ic^^i^ ^e oqs^ 'opiAgud A
opid^a s^ui oqueiunA jOAuesep un uin6es ejqep oipn^.
-se ns e^.ueiueijeseeeu 'soDi^g^siq so^ enb soCeidiuoD
soubuj SO0TUJ9UO39 soueiü9ue_4 so^ opuejs enb sounéjp e
^_ioep 0610 enb eeea^d eiu e^ *IBn:l-^G opeq.se ns ep es
^ei^oíbeuPA epend ou 'so^uejeq souepepueA uoo soi^
ep sounbje *seaquuoq so^no A * jei^ouieuiui se OAiq.^no
oAnD*eiJo^sii| e¡ enb oq.ueq. ue íugioeAeie ep soq.und
soqoniu uezjeo *sepiainbpe sepepueA e oq.ueno ue *Aoq
enb A *eq.ep euaepoui ep e^ueb *seq.siiuouoDe sol ep
_ 041x9 {e uod sopezuo6jieAe souaiq.ues soaieqep ceiuoq.
siq e¡ e U9IDT49 eun6{e sotueueq. enb so{ *eq.ueiupoueuj
•eaeesep e#s ouuoo ono^^^sep un seioueio seuq.o set
ue uepiduji enb seiDuenij.ui sei ep Á seuoioednooejid
se¡ ep * pepi ieq.04 ns ue soueiu 01 ? o *e4ueuje4eidujoD
opipueadsep eq es jqe ugioeA^esqo eq *seAei e sop
-149LUOS opis ueq S0U9UJ9U94 sns ep soun6¡e enb *en9
ue opefeqe^^ eq es oqoeAOud oq.ue4 uo^ •j^zi\^^Ji op
-jpod ueq ou seuq.o se^ enb 01 ep o6{e opin6esuoo eq
e^iuouooe e¡ 'seie^oiu seioueio sei eaq.U3
•pepneea ej uod ejuoiuue ue oood Anuí e^ueiuep
-eioeuDsep oued 'seotq.^0^ o^ueq. un seuoioeuT6eiui ep
setuse^ue^. * sei^ejq.ique seuoioeieu sese opoui oiusitu
iep opioeiqeq.se ueq *^eea ^e uoo ejbojeue uis *eq.ueui
_ e^ ue opuniu un opueC^o^ íeui^^s ei A e^eq e^ obis
uoo uPAen ^n^ o^ip^uosep ese ue sooi^g^siq seiueq.sis
soj opjeo ueq *oq.sendo eq.ueiu^euq.etueip opoq-^iu un op
-inbes esueqeq ^od 'eiuoq.siq ei ue eoij.iueA es eoiq.
^u^px esoo send -seuoioeíea sns A soueuugue^ soi sou
e¡o ueoeq eued se^uejoij-ns soq.ep so^ ep eq.se enb ue
epun^ es ugio^^n^xe eq ^opouj uqBuiu ea ¿ezeiejinqeu

�sus^albores ha privado un espíritu práctico buscan
do en los mismos fenómenos sus relaciones, haciendo
abstracción de toda potencia sobrenatural, en aque
lla ha sucedido todo lo contrario.

¿Por qué en el orden histórico no ha de suceder
lo mismo que en el económico? Existen algunos rayos
de luz que empiezan a iluminar el paisaje. Se leva^
tan de su seno voces que auguran un porvenir más rj_
sueño, trabajemos! Es cosa vulgar que sólo así el
hombre triunfa de las resistencias que debe vencer.

Por el trabajo gozamos de la civilización presente,
y la historia está llena de esas personalidades cuj^
minantes que han dejado en el camino el corazón he
cho pedazos, pero que también legaron a las genera
ciones posteriores el fruto de su genio. Concibo
que la voluntad desfallezca cuando se tienen ios pre

sentimientos de la inutilidad del trabajo; pero cua
do se tiene delante un problema de resolución evi
dente, aunque lejana, las fuerzas de la voluntad de

ben multiplicarse y las energías individuales adquT
rir más vigor. El hombre lucha con el hombre y con
la naturaleza. Sus triunfos sobre ésta se han multj^
plicado extraordinariamente desde el oía en que e_s
tuvo en posesión de los principios que la rigen.
No debemos parecemos a aquellos profetas que se cojí
tentaban con lamentar la suerte de su patria sobre
las ruinas de la ciudad abrasada.

&lt;ISIDR0 REVERT, Discurso inaugural del Aula de His
toria Antigua, en "Anales del Ateneo del Uruguay".
Año I. Tomo II. N^ 8. Montevideo, Abril 5 de 1882,

pp. 114/120.&gt;

�-zs-

anb Siu se ou oqoedsp aqse 'pppijpaa U3 "sooiqji
-od soqunsp soj ipqidpo oqefqo ouíoo uptuoq seuoiopaa
-pu spqoíp aquauiipaaua6 : s^111 ^ph 'oaefeAPdoa ap u^o
--ptuip un o 'oqaeiouoo iu uepao uis sepepan6i^.ue ep
_oasnuj un ueaaapd anb ugisn^uoa p^.^anAaj ue^. ua so^
uaiunoe^.uooi? sot sopipun^uoo seDTjg^siq sauotDeaueu
sy\ ua opnuaiu e aA as j^na p| aod uqzp^ *sa^opei^oq.

siq soi ^od pppiaeio ppxqap ei uoo opipuaadiuoo opis
eq ou oaad 'aq-uapiAa sa oq.s3 'soqoaq ap opeuiuiaaq
-ap odna6 un e uabiao ep ezaanj. ppoq. pepneaa U3
^P oipaui
ouioo ugioPAaasqo ep ledtouiad odiueo ns aes ep eq ou
souaujgua^ soi ep oipnq.se ^a ^nb aod? ¿ouistuj o\ aap
-aooad ap ueq ou saaoppiaoqsiq soi ^n^ ^od? #eq.ua6p
iap eoesujaqui ezai^an^pu P] ap ednooaad as ou *os

j^uaosap ns ap pepiooieA ipnbi P] aaoaiqpqsa p opup6
11 *ojdpa ^a ua sodaano soi ^P ^pj^o pi Pipnqsa 00
isj^ ia opupno •pujsiuj ^s ap ppuaadsap pq.sa anb 01 p
s^ouaauaqp 'pppjn?^ pi uoo opupq.uauin6ap K oois¡^ op
unuj iap seaopPAaasqo soi
apqiuii anb Xph &lt;•••&gt;

•&gt;^pn6nan iop oauaqv iap sosano soi ua
eq.upaediui pq.sioi^iqueio oaq.upid ip oq
^diaospp 'piaoqsiH pi 9p sooxagaq soq

oadsp aaqos qaaAay oapisi ep oino¡qa\/&gt;

-IA-

�forma social y acaso la más insignificante. He aquí
otra demostración de la gran conveniencia de dividir
esta ciencia en formas, cada una de ellas aparecien
do como el producto de un agente, o por la coinci —
dencia de varios. No admite duda que, si en los
otros estudios, este procedimiento ha sido uno de
los más eficaces para llevarlos a un alto grado de
progreso, debe esperarse aquí el mismo resultado.
Hay evidentemente diversidad de fuerzas históricas,
como hay diversidad de fenómenos. Nadie confundirá
uno político con otro religioso o artístico; y cuan^
do se estudian en las civilizaciones primitivas los
dibujos hallados en las maderas o en las piedras,
no se ocurre confundir la causa generatriz con la
otra que da nacimiento ai desarrollo político.
&lt;...&gt; La noción de f_u_er_z_o_ debe penetrar en toda

la historia; debe dominarla en iodos sus aspectos
si se desea colocarla en la categoría de las cien
cias. Verificándose esto, los es^udios tornarán una
dirección más precisa, abriondolos nuevos horizon
tes y trayendo resultados mas p^olíticos y m^s ver
daderos. Se dice que^ diferenciándose los sucesos
del orden físico de los del orcen social, las fórmu_
las algebraicas son imposibles y su asimilación in~
completa. Yo creo otra cosa: creo que la dificultad
existe en poder aislar los fenómenos históricos con
la misma facilidad que se aislan los físicos, fa 1 —
tando además en aquellos las manipulaciones del la
boratorio; pero esto no es de ningún modo fundamen
tal, aunque el estudio sea más dificultoso, el pro
greso más lento y los resultados más controverti
bles. Se arguye con la complejidad; pues en ese ca
so debe admitirse la concurrencia de diversas fuer
zas, cuyo estudio separado dará el conocimiento de

-58-

�'6/89^

II
9iaoqsiq

^6S-

•&lt;'Z/UZ
cid '^881 9P 8 oiunp 'oapiAaquow -ot o^aturjM
'I oyy '..X^nSnan I^P o^uaq.y jap seieuv,, ue
ap S9zaanj. X

*saaop9suad soi ap sof9q9uq. soi so^e]dtuoDUi 9ja9f
-ap *oiJi9^^uoD opo^^iu un anb a^uauiejin6as *ueneq as
anb ua sauoiaeiau s^^ ^ ueuiSiuo so^ anb sez^anj. sei
's^ouaüjgua^ so^aip ap pepi^einéaj 9¡ ^apua^duioa 9 souj
_9Daao9 sou * saq.iiu j 1 so^.sa 9 oipn^.sa jap odiü93 \d o^
d
S9zu9faujas sns ^od uaun as X u9u^uaDuoD
jso^ |9iaos 9piA ^\ ap u9iD9q.sa^iu9iu 9p
9D U3 •sauoiua^sod X sa^oi^a^u9 sap9pa 9 uapuodsaaa
--oo anb S9j ap U9iouaae^ip as saj9no S9j '9u^o \^i
9 aq.uauiaiqipuiosauduji 9piun 9A 90ia9qsiq 9Luaoj. {9i
•s^uuap S9j ap onoji^psep 19 aquaipuodsauaoo 9j X p9p
q 9^ ap 9ood9 9un ap aquaiu9p9Luixoad9 u9I09uiuj
aaqap s\ 'S9ne ap 9un ap oipnqse ]a aod X 'sapepis
-aoau S9au^qaoo sns 'uauaiAoad apuop ap sai9aqsaou9
U9uqsoiu som "aquioo oq.sn6nv ^p ^api 9un
oqtuia jnb9 a *js aaq.ua soiatn6uxqs!P ^ souopu^uasua
'9U9uinq 9piA 9^ ua opioaa9d9 U9q anb sodaano soi ap
sauaq.D9U90 so^ 9a9p sou 90ia9q.siq 9j6ojo^uolu ^1
_

-

#soq.aianbse ap sauoq.uotu ouj

oo *S9p9UiO9i} 9quasaad sou p9piu9uinq 9{ ap 9iaoqsiq
9] anb sauoi09iuao^su9aq S9sa S9poq oíaaqsiiu ^ap
U9ap{9s ¡9no ¡a uoo 'opoq.9¡n aq.sa ap zija^ oq.ix9 ¡a
ua aquaiuauiai^ oaao oa 'aoaua^aad oun 9p90 9 anb 01

�-VII-

&lt;Consideraciones sobre la necesidad de

abordar el estudio riguroso de la Hi
toria Nacional y de contextualizarlo
en el marco de la Historia Americana,
formuladas por Ruperto Pérez Martínez-

al dar inicio a las clases de aquella
materia en el Ateneo del Uruguay en el
año 1884.&gt;

&lt;&gt; los estudios de nuestra historia se hallan
poco generalizados, y esta afirmación &lt;...&gt; por muy
triste que sea &lt;...&gt; es perfectamente cierta.
Ahí están para constatarla, junto con la escasez
de los textos que al respecto circulan, y como sen

sible deficiencia de la enseñanza superior que nos
brinda el Estado, la falta de una clase de Historia

patria que complete debidamente la instrucción lite
raria de la juventud. Están ahí, cubiertos por el
polvo de los archivos oficiales, pero no públicos,
innumerables datos que los investigadores del pasa
do, a imitación de Cuvier, podrían aprovechar para
rehacer la forma de la existencia que nos ha prece
dido.
De aquí que el conocimiento de nuestro pasado, la

más proficua de todas las lecciones que debiera asji.
milar la conciencia del pueblo, lejos de aclararse
y extenderse cada día, tiene, bajo muchos aspectos,
analogías remarcables con aquellas ciencias que en
-60-

�-19-

pjpd pj.9 .'.sn^ijjdsa soi ep ipuou^S ugiopquoioo
__ 91 9p UPqPdT0UPUJ9 9S 1S 9Hb 4S9U0I0d90X9
i\ uoo 'ugiopu pi 9p tpjoiu A ipnqo^foqui cf
^9 9n6u9UJP 'PAiqiuiiJd pppiAiqop puqs^nu eoqos
UI JP 'S9U0IDn|0A9J SP{ 9P 9Ul6J0A P^
*9nbuod pqs9ndS9a PS9 iiDjj.ip opis pa9iqnq sou a
¿991 ^S ou ^nbaod Pipnqs9 Ñ 9qiJ3S9 9S ou o '^qiaoj^-s9 9S ou 9nb^od 'ipuoidpu pi^oqsiq 99^ 9s ou? :oo
i^^uo ^9p P]uoui pi uoo uosp^unD^^d 'sooi^Qq-Siq seu
-96juo so^qsonu op OAi^íno {p osopu^iJi^^^ *^nb so¡
p jgpuodseu j i d j j.tp opis pj^iqnq puoqp 9p soquy
¿PO
IU^[9L( PZPJ P[ 9p PIJOI6 PI A OLUSIOJOq 19 JPZTUIAip
^_poiq\/ Í9P soiipa soi pjp un uojoia 9nb senanbe oui
oo *sP9iqujpsp Á S9joppiuo^s iq UP9OO 9p zpdpo pzuen-i
uoo s^uoioippjq op PI0U90P0 pi? ipuqpjpd pun uh
_¿n^iojdso I9p spppoiiu sp^sPA spi uonb
jpqp onb so^uozíooq iu ^qzpooo ip uos^ooqui onb spuj
-pop uis 'poiqo pioq.Pd pi 9p pu^oso pppqiiun pq?

{9 o
^siq I9p Piunid pi 9sap^i6p oqop 9nb uo aq.ueiquip.oip
aui 19 uoo 9iqpii^üo^ui 'ugiopdioupuí9 pi 9ps9p pjoa
-op sou onb pquenoo pqoni pi 9p sauoiooiuuoo spq?
¿osoiqiooso ppond A oqiaoso pq os 9nb oí upoi
9nb (S9aoqo9i op o ísoaoqnp 9p pqiP^ pi ospov?
upq apoii^xe 9p9nd
_'sopPiOTuí soq.

uo^o soun op oiuouiíoqpd io uooon^ 019S ppp9n6iqup pi

�dir tributo a esa cultura de invernáculo, sin méri

to ni provecho, que malogra y pervierte toda origi
nalidad y nos reduce a imitar, como el antropoide
que Darwin nos dio por congénere, lo que otros más
previsores han creado.
Pero en los días que corren, y aun en los de la
pasada década, se han asentado tanto los progresos
de las investigaciones históricas en ambas orillas

del Plata, tanto ha sido el trabajo de observación
y de crítica que nuestros más preparados espíritus
dedicaron a la organización de las tradiciones pa
trias, que, en veróaó &lt;...&gt; cometeríamos grande i

justicia si no le tributásemos el aplauso que debe
merecer de todo ciudadano amante de su nación, la

conducta generosa de los que a tan ímproba labor se
consagraron.
Merced a esos esfuerzos, no estaremos por más
tiempo condenados a conocer el gran drama de nues

tra emancipación y las luchas legendarias que para
alcanzarlo se libraron, por relaciones incompletas
o falsas, especies de romances, con que a la lumbre
del,hogar acortaban nuestros padres las pesarosas
veladas del invierno.
Desde hoy, el libro será el mensajero que, en

sus páginas imborrables difundirá, como el trovador
de la edad media, las solemnes enseñanzas del pasa_

do; la noble abnegación y el heroismo de los próc
res, que lo llenan con su grandeza y con su gloria.
Sí, ya no puede decirse que no conocemos el pas_a

do de la patria, porque nadie ha querido escribirlo.
-62-

�-€9-

e^atqsnC ej ap soaaAas sojjeq 'soquaia souieqsa 'uga
aaauaui enb 'sapepiJeus^e^ aesoipua Á sosaans aaaau
-naso ap oesap ia uoa ^ao 'seuiuqaop seai^.giua^.sis A
seueaqxa ap ofnjqui ¡a oCeq eao soqiaasa 'sofeqeaq
sosa uoaaiaaaaiu odtuaiq ns e anb sauoiaeu6ndun se¡
ap eanqaaj ej uoa eq.eq.suoa as 'opun6as oj e oquena

ua /C íepesed pepn^e^ eT aP oCa^u ^atq ^a :oaxu
-gqsiq oCeqeaq opoq aas ap aqap ugaaaio ap uiaap je
anb oj *soue soqaniu jod *oCjí ap 'ugaeuiaoj. ou sos
-^-nquoa /^ sosuadsip sajexaaqeuj so^na eaqo eun ap as
opugqeaq. *eaaipaans ¡se anb jeuoiaea sa o j j e ^ 'sau
c^iaeqaasip sns ap osunasueaq. ja ua o oiaeiaad ja ua
saaoqne soujsiuj sns opiaouoaaa ueq oj o^atuiud oq
•soqaaq sosa uei^
-•-ajdp as anb uoa ejqosojiq ej ap ^ ueuueu anb soip
--aq soj ap eqsiA ap oqund ja oCeq *ezueuasua ns ua
saquaxai^ap e¡Aepoq uaaauede *seq.ajdujoa sguu sej uos
anb *sauoiaanpoad seiuiqjg seqsa 'eunbje epnp ujs
•aquasaud epiA ej
ap ugiaeijiq ej ^eueinbis ofanbsoq ua *uaaouoa eaed
souaesaaaqui apand anb oj eanqje A opoq^iu uoa uauod
-xa ap oqiu^íu ja 'aq.ueq.sqo ou 'uauaiq 'soqaadse saj
-eiauasa oCeq seaxq^qxque anbune anb 'eauag A gznea
s-euoqaop soj ap seuqo sej A 'zerq A ejue^-aq ap sof
eqeuq souiisjjjqn soj ísoaqosou aaqua znj ej uouaiA
__ anb eaiiü^jod ap sauotaeai jqr.d A se¡qeu6ouoiu seqa
mu sej ap aquede 'oxjeuaqij jepnea oiuoa aeuasua ap
_and eAenbnjn e¡^.eu5oijqiq ej 'oaaCueuqxa ja ua ue6
ziC A ueipnqsa sou jeaauab opoui un ap enb soj uod eA
*souiqua6ae A soaajiseuq soqeubgiuoqsrq jod eA 'sop
--ipuauduia sajeiaiui sofeqeaq soj tu *sas¡ed soqsa
a ugiaeziuojoa ej A oquaituyaqnasap ja uoa ueuoiaej
au as anb 'sejouedsa seaiugua sej ueuoxauaiu ujs

�postuma.

&lt;„..&gt; ha sido de todo punto de vista anómalo y
en consecuencia pernicioso, lo que vino pasando eja
tre nosotros respecto al conocimiento de los sucersos pasados.
La propia historia, que en todas partes es la car_
tilla de la infancia, entre nosotros recibe, a mu

cho andar, la consagración de la curiosidad estudie^
sa, o la mirada de los que la consultan apremiados

por exigencias pasajeras y superficiales.
• Pero, ¿qué vale ese despego por lo que nos afecta
tan de cerca, comparado con la común ignorancia que
nos aqueja, cuando se trata de conocimientos, gene
rales siquiera, de lo que fue la América antes de
la emancipación, o en ese gran instante de la Demo
cracia?
¿Sabemos algo más que relaciones sueltas, sobre

los hombres y los hechos de esas dos grandes épocas
de la vida occidental del globo?
¿Algo de las civilizaciones-, todavía indescifra
bles de Méjico y Yucatán, de Bogotá y Cuzco? ¿Cono
cemos la filiación de esos progresos remotos del es

píritu americano, constatados por el monolito de Té
huanaco, las ruinas de Uxmal, las de Palenque, y de

Copan, descubiertas a la ciencia en los últimos si
glos?
¿Conocemos los trabajos de Darwin y Humboldt, les
-64-

�-99&lt;

* 1788^ 9P S oiunp coepiAe^.uow *V. oaaujgN *IA q
III oyv *,,Xen6Pjfl jap oauaq.y iap sajBuy,, ua cXBn6
--nap iap oaua^y ¡e ua asep e¡ 8p Bjnj-jadB 8p os

H €Z3NI1VW

•SOLU

^X S0U18^8S anb o\ aiujnsajd e ue68[| ^aed 'souj
os anb o\ K scuiín^ anb oj souiedas snb osioead S3

S89u^q.uodS8 X S8q.u9uiui¡no sns u^ ípuoiopu
jsp ugion^oAa e{ souieozouoD 'opepino jeioadsa-uoo
X ^BUBOTUaUiB UQÍOBZIIIATD B^ Bjp ^8 Ud S8 X OpTS B^
_anb oí jiaxnbui ap sotuadnoo sou *sonoij.oad soinuij^.
sa n^iajdsa oaisanu b B^.u8S8ad ou anb Ban^no Bun ap
oni^q l^ opB^ ep opuBCap anb ap odujaiq. *sand *S3

¿SBpBJBduioD BjjBaboaiBd B{ X BjbotoanbaB B^ aqap sai
saa^.snn ub^. b anb oí aq^s ou uinb?

¿Btpui B[ ua uassBi X bu
~iijO bj ua poiujv "d 19 'Biaisy BI ua pjbXbi coq.di63

ja ua snisda^ X suaq3 ^uoijIodujBqo uoaaioiq anb
of aoouoo ou soaqosou ap uxnb? *o6aBquja uis a
•U9IOBut6bujt Buq.sanu o%
-uamoai un opBdnoo blj ^ouBOijauiv un BJBd s^uaj-ui ns
aaduiais auaij. anb *oj.sa ap BpBU anb aj.uaujBan6a$
^
bi ap soAi^iuuxad sodi^aiq. soi opBJ^snn M
anb saquauíuia soiq^s sosa sopo^. ap soTpn^.sa soi X
SBoaq.zB soi X sBDza^BonX soi ap Bj6oioanbuB bj auq
-os masnBjg X uiMpiBg ap soi 'uooq-io^ X *ztzb6^ ap

�-VIII^

&lt;Informe del catedrático de Historia
Americana y Nacional de la Universj_
dad, Dr. Daniel García Acevedo, pr&lt;5
sencado en 1903, sobre el concepto
de la Historia, su evolución y meto
dos, y los criterios sustantivos de

su pedagogía&gt;

I. El concepto de la Historia; su evolución.
La razón humana, en su incesante marcha siempre hai
cia adelante, ya ligera, ya lenta, todo lo mejora,
todo lo perfecciona. La historia no se ha substraí
do a este movimiento de progreso.

Estamos ya muy lejos de aquel tiempo en que la
historia era la relación seca, descarnada, árida,
de un cierto orden de hechos pasados elegidos entre
aquellos que más vivamente impresionaban la imagina
ción y el sentimiento de ios pueblos, los que tenían
gu8 ser, ya los sucesos militares en que se desarro
liaban los actos de valor, de constante prestigio,
en que caían sin vida los miembros de una sociedad;
y^ la vida deslumbrante de los monarcas, sus muer
tes, sus coronaciones con sus fiestas, la vida de

estos privilegiados y la de sus preferidos genera
les que los acompañaban a la guerra y les ofrecían
su presente de gloria. Esta era la materia de la his^
toria, esta era la historia condenada por Voltaire
-66-

�-Z9-

pq as anb eiaueio py ap oujapoiu oqdaDuoo aqs3
•ypioos oujsiupDjo yep pqo
-j.püj ^sa ue opjnyqui pq saq.jpd set ap eun ppeo oiuga
pjeupuj ey A up;. apu pj ap eas o oqunfuoo iap eipuBtu
p y jeoiydxa A japuaaduioo japod pjpd sauoiounj. sns ^
s e 3r s a a p p u n p p e a a p p i a u p a a o d iu i p \ ^ a a o u o a o r ^ a s a a
~^u 53 ^seqjpd s^s spponr ap oipnq.sa ^a uis oq.unfuoa

{ap eapi esapp aiqísod sa ou :so[qend so¡ uos guío a
somsiuüDio 'annjoo *ei..io^.sip p{ ap oipnisa ia ^as

oisandxa ofep cjioj o^aidiuoa ue+ anb {Pjn^pu sa a
•aio ' sa ;•^&lt;••'•-;j -spsoi61 Tea spapi sns 'opiq.saA ns
ssajqiünq.soo sns 'jaijpjpa ns * sppppaa.ausep sp{ ap P{
_ anb snaii sa--p;a sp{ ep ppiA e{ ap omsiiu o¡ ^{Pía

^aujoa * len^aa ia:.u t '^pqiiiiij '{Piaipnf 4paiqnod 'pa
-i.qjq.uaia ^Pi.iPuaqii '{Piajauioa '{Piaqsnpui epiA P{
_&lt;oipauj' ^a ejqes ^seueiunij sapBpiAiq.De sp{ sppoi eaq
os oipnq.sa uis *ani anb o y aq.uasaj.daa anb pjaupiu ap

_e|Jiq.saA eqseq paugqstq paod^ pun jpjnpq.saa a [ q ¡ s
od sa ou í soq.uatujtaouoa ap apupjb ^niu odujpa un sand
pajpqp erjoq.suj pí ap ouaapo^ju oqdaauoa {3 &lt;•••&gt;

II

--oqijjaq puoz o aq.uauiq.uoD jaxnbypna ap jpynaiqjpd

^p{ p oaioa {PSjeAiun pijoqsiq e^ p a{qeaT{de c „ u^i d
pziyiAio pí ar&gt; piJoqsiH„ sejqeypd sp{ uoa oppsaadxa
opis ¿g pij.oqsiq p{ ap oujapouj oqdaauoa {3 &lt;••••&gt;
• b 1 j o t s t q P{ ua jouoq ap o t q. 1 s ns u^iqiueq. ^%

-sa asaiDaaaüj ou A s^oupjq oyqend ya opiqsixa asayq
-nq ou is oüjod A * sajqiunq.soo se y * sauoi onq.iqsui spy

_ 'saAey spy ep oyjaoeq opuppiAyo 'pioupjj ap sayea
aua6 A seAaj soy ap py ouis oqiaosa ejqpq es ou sao
uoq.ua pq.spq anb opuaioip * 111A X oybis yap sopeipauj e

�llamado la "maestra de la vida" ha sido seguido por
buen número de historiadores, pero algunos de ellos
no están libres de censuras, pues que no han podido
sustraerse a las exageraciones, verdaderamente huma^
ñas, es cierto, a que se llega en los primeros tiem

pos del predominio de una idea o teoría nueva, fen^^
meno que se reproduce continuamente y sin el cual
no se llegaría al justo medio. Me refiero a que en
las historias de la civilización, como reacción con
tra el antiguo concepto, se ha llegado casi s suprT
mir el cierto andamiaje indispensable de hechos im

portantes de la vida política, como si ellos no tu
vieran también influencia en los sucesos históricos.
Las guerras influyen vivamente en la marcha de una
nación determinando su felicidad o su ruina; la po

lítica externa es un factor no despreciable que d^
be concurrir como un material de interés a comple
tar el cuadro de una civilización; esto, a pesar de
los que sostienen aún en estos últimos años, que no
debe mencionar la historia sino aquello que ha sido
eficaz para el adelanto de la civilización, como si

no fuera también digna de estudio la fuerza que ha
ya retardado esa civilización o como si la historia

no debiera pintar sino los triunfos dejando de lado
los fracasos.
Si la historia persigue, como uno de sus princi
pales objetos, el conocimiento de las consecuencias
producidas por hechos determinados en circunstan
cias dadas para prever los fenómenos futuros y for
mar reglas de conducta, es fuera de duda que debe
ser materia de ese estudio, tanto lo que ha hecho
ganar a un pueblo un paso en la vía de la civiliza
ción, como la causa que le ha dejado por un tiempo
-68-

�^es *soq.3npoud soi uBiqujBO as 011193 X uaonpoud as oui

93 X nb ap uapuadap -sasBio ua pepaiaos bi aP U91S
— lAip ^i ^[{^ ue X- soq.anpoud soi ap U9ronqiuq.s tp
B| Biuoq.siq ei ap sapBpaioos sbj s^poq. ua íibioos

uapuo opoq. ap asBq bj sa soqonpo^d so[ ap oiquiBa \d
*B[ia ap s^ndsap equaujB^eipaujuí a *u9i33np0vid b| :b%
axn6is U9i3tsodoud B{ ap b3ubjjb Bijoq.siq B{ ap B^.
e^,, :a3ip *zaA ns b
• „ lBnq.33]: aq.ui a B3t^.II^ 6 Te T os ^ptA ^l ^P osaaoad
ia íBjauaS ua buiujop ^Bjua^BUi BpiA bi ap U9i33npoud
ap opoiu 13 ^[Biaos Biauaxauoo ap sBpBuiuua^ap sbui
--joí uapuodsau^oo iBna bj b X 'oaiq-jiod X oaipj^nf
oíaiiipa ns B^uBAat as ^Bna B| auqos ^Bau asBq bj
*pBpai30s bi ap B3iiü9U03a Bunq.3nuq.sa bi aXnq.1q.su03
U9i^)npoud ap sauoiOBiau SBsa ap oq.unpuo3 13 *saiBiu
-aq.Biu SBAiq.3npoud SBZuanj. sns ep onouuBsap ap op^u
^iiuuaq.ap ouau^^ un b uapuodsauuoa anb U9t33npoud ap
_sauoi3Biau (pBq.uni0A ns ap saq.uaipuadapui a sbiubs
aoau * SBpBuiiuuaq.ap sauoi3Biau ua sauqiuoq soi uBuq.ua
'epiA.ns ap IBI30S U9i33npoud bi U3,,:a3ip
•Bjuoaq. bi opuaiuodxa sia6u3 ap

ap BuqBiBd bi Bptnbas ua ^uiq
•SBq.ST IBT30S X sBq.siujouoaa tsia6u3
•j ouauBduioa X oind¡3stp ns X xub^j soiub^ ap 403iu
-9^siq oujsiujouoDa iap Bjuoaq. bi b ouaiiau aw 'Buueq.
-biBui ue ^inbis *B3i6i9a X bioubuj ap anb oujsiuj 01
'iouq.saeiji ns opesjndxa 'apuop ap *BiuBtijaiv ua oq.uaiui

^3bu ns OAnq. anb uopBtuuojau X eq.uaiiBA SBapi ap oq.
"uaiuiíAoui un u^q.Buq. oiuBsaoau asanj. ^ztnb anb uioap
Bjupod as aq.uasaud bi 011103 Biuotuaui Bun U3 &lt;•••&gt;
•uapaoouq.au oqoaq blj ai o oiuBuoi3Bq.sa

�gún eso, no hay que buscar las causas últimas de
"las transformaciones sociales y de las revolucio
nes políticas en la cabeza de los hombres, en su

visión cada vez más clara de la verdad y la justi
cia eternas, sino en las transformaciones del modo

de producción y de cambio; no hay que buscarlas
en la filosofía, sino en la economía de la época".
Resumiendo: los factores económicos dominan en
general el proceso de la vida social, política e in_
telectual según Marx, y las causas de las transfor;
maciones sociales hay que buscarlas en la economía
de cada época según Engels.
No se puede negar que los factores económicos

tienen una importancia capital en la vida de los
blos, pero es necesario estar prevenidos contra los

discípulos de Marx y Engels, que dominados por la
importancia que atribuyen a aquellos, abandonan los
otros factores concurrentes que en muchos casos han
actuado solos, aislados, aun sin que los económicos
ejerciesen su influencia.

Esta exageración perniciosa ha sido condenada pre
cisamente por Engels, en los siguientes términos:
"La situación económica es la base, pero... las fo_r
mas del derecho... las teorías políticas... las op_É
niones religiosas, etc., ejercen también, su acción
sobre el curso de las luchas históricas, y en mu
chos casos determinan la forma en primer término".
Los factores económicos, pues, no excluyen a los de
otro orden que deben ser también materia de estudia
Marx y Engels no los excluyen, sino que estando o
no en lo cierto, pretenden que los económicos son
los que dominan.
-70-

�-iz-

-sip A ugioeinouio 'uo^pa 'oiqiupo 'ugioonpoud auqos
_ sauoioou ep uaoaupo piuppunoas pzupyasua ap ugioo
as pj ap saq.uprpnq.sa souqsanu oluod anb sof &lt;•••&gt;
&lt;• * •&gt;

•poniiod ejuiouooa p{ ap Piueqpiu sa *eq.uaujipdi3uiud
'Á uoiuadns piuoq.siq b¡ ap odiupo ^a ua asup
aqap anb oqunsp un sa S^e6u3 Á x^e^ ap ejjioaq eq

i

^^

a^ sa ugisiuj ns '^Piaadsa eqsiA ap o^und unbuiu uep
aoqp apand ou eiuaqpijj p^sa ap Piuppunaas pzupyasua
p{ Á 'eijoasiq pt ap jpiaedsa p^sia ap oqund un sa
sooiiuguooa sauoq.DBj. sot ap aqupuiujop oipnqsa {3
•sona

a oun jpqpj^ p enbipap as 'sopoq soiopugioouoo (aq.
uauja^uaiosuoo Ñ 'oppp osaons un ua oppnqap upq anb
spzaan^ spj uos sai^na paA as enb pjpd o^unfuoD ^a
aiupj^soiL' ua eqsisuoa aspq psa Ñ jpioadsa uoqap^ un
jpipn^sa p pa anb {P piapsaaau aspq p^ pp anb pi
q P[ ap Piuppunaas pzupyasua p^ S3 &lt;•*•&gt;

q p^ ap osuna ^a ua ue^n{j.ui
Z9A ns p enb sajo^ap^ sd{óii\nui so\ ap [a anbipnCuad
oipn^sa ns anb jis A^ ejn6 paiun ns 'opipuaq.aud pq
as otüoa'upas anb uis soq.ua iiuiaaquoap sot ep oquinu
{a uibiuip p uaAnqiuquoa anb soquaiua[a soqupq. ap
oun c:.íioa sopiuaq. uas uaqap soaiüjguoaa so^aaq so¡ anb
_ ouapisuoa o u a d í e 1 a \ á u o a u 1 p j u a s e 1 u o q. s 1 q p i 'uas
aAniuxa as xs anb A 'Biuoasiu p{ ap odiupa iap aqupd
uptuao-j. anb 'oípnq.sa ap Piuaq.eui uas uaqap soaiiuguoaa

soqaaii so¡ anb -oppsaudxa aq o^ aqueuuuo iuaq.up pa Apuo^xo ep pppisuaATun e¡ ap PDiq.j^Od bjujouodb ap uos
suaoo^ *i*3 saujpp equauíiua [a otuoo 'oeuo

�tribución, no están preparados para darse cuenta del
desarrollo de una materia cuyas bases elementales
no les son familiares.

4-

&lt;DANIEL GARCÍA ACEVEDO, La enseñanza de la Historia.
I. El concepto de la Historia; cTe~su evolución. II.
Métodos?' III. Indicaciones pedagógic^s. IV. Texto
'y P^ograma, en "Vida Mo'derna".' Ne 30. Montevideo

Mayo 1^ÜT7 pp. 306/7, 311/3, 314/6, 317.&gt;

-72-

�-eied bj ap 3Dubd[b jb auai^au as
ap BjABpoq aquatpuad &lt;•••&gt;

anb ia sa u^i^n
ouj.o

13 &lt;"'•&gt;

__iap ugpDB e[ sodiuaij. soi sopoj. ua opiuaj. Bq anb aj.
UBuapuodaud onoj^es^p ja e^uano ua opuaiuaj. BOipx^
as *Biuoq.stLj bí ap Baij.jiod a^uBd bi ap oiuiujopaud
pi •sauopBíuo^siij so] auj.ua {BuoxoipBuj. &lt;•••&gt; op
-púas ^aiijiod a^uaujBund ui.j un uod ouad 'ugioezn
-lAp ns ap sauapu^ soi sopoj. ua opand un ap Buaq.ua
_pptA bí uBTpnj.sa souj-0 *oj.a •ejj.osonj. ^í 9P c u g r 611

dj B[ ap eaj.jB [ap Biuoj.siq B[ b sopBDrpap so[nj.jdB3
sounbp 'soiuBpunaas soj.unsB ouuoo saaipu^dB ap opoui
b 'opuarpBUB ^ *BDtj.¡[od Biuo^siLj B[ ap oiuiujopaud
[a opuaiuej.sos anj *eapi BAanu b[ 9i6odb as anb u^
biuuoj. Buaiuiud bj #Biuoj.siq b[ ap ouuapoiu oadaauoD
[a BuauBui Bj.uij.sip ap uapuaij.ua sauopBTuojs iq soj

¿auq
ujou ianbB oC^q asuapuauduioa aqap ^nb ^ 'bdijjiocI sa
ou anb oj ap ^oqaip uoCaiu o *u9ioBzinAP ^T ^P OTP
-~nqsa ja puaueb Biuoj.siq B[ ua uBuj.ua aqap Bpipaui
nb ua? :sauoij.sano sop SBqsa uaA¡osau uod UBpanb
audiüais •sauopBiuoj.sxq so[ ap [BuoioipBuq oqdaouoo
ja coj.n[OsqB ua 'UBuueqsap opipod Bq as ou &lt;•••&gt;

&lt;06L ^a op
-6uoqB[a 'sapBj.jnDTj.ip Á SBfBquaA sns
'BUBDiuauiv biuoj-Sih e[ ^p BzuByasua
bj auqos opb6jb$ ^sop ^uq jap aiuuoj.ui&gt;

-XI-

�bra civi 1ización. La mayoría de los autores limitan
el sentido de esa palabra al estudio de la cultura
y del desarrollo material e intelectual de las na
ciones europeas, apreciadas como tipo absoluto de

progreso, excluyendo el aspecto militar y político
de las mismas, tal como se entendía antes. Quedan,
con ese criterio, fuera del campo de la historia iri

finidad de hechos importantísimos que en otros tiern
pos se estudiaban, y, además, aquellas naciones, co

mo por ejemplo la China, cuyo tipo de cultura se dT
ferencia profundamente del europeo.

Ese criterio es limitado. No se puede prescindir
al estudiar la historia de la civil ización de tin
país, de narrar los hechos externos, militares, di
násticos, etc., por intermedio de los cuales, se re
vela al mundo la energía de las instituciones y de
los hombres, y la fuerza de expansión de los pue—
blos. Tampoco se puede prescindir en un cuadro de
la civilización universal, ni del estudio de agüe--:
líos países que se encuentran en un lugar inferior
en la escala del progreso, ni del de los tipos de c_i

vilización completamente distintos del nuestro.
Novísimos conceptos de la Historia
El grandioso desarrollo de los intereses económ^
eos en los tiempos modernos ha llevado, a diversos
autores, a establecer nuevas teorías sobre el concep
to de la historia. Algunos, como Rogers, sin llegar y
a afirmar que los hechos económicos de un país cons.....

tituyan toda la historia del mismo, sostienen que el
omitir o descuidar su estudio "equivale a condenar

la historia a la esterilidad, quitándole toda base
sólida y verdadera".
-74-

•^•

�-91-

' e idu9q.^oduji upj6 u^yqiüpq. uauaiq. ye api uapao ap saa
-oq.3eq son "sooiujQuooa saaoq.oej. soi ua 'pjeueuj eun6

-uiu ap 'asaeosnq apand ou u a 6 i j o o A n o ' s o y q a n d soi
apepiA py ue soqoaq uaqsix^ •eioueqsip ueaé eun Aeq
_J souj i q. t D so^sa e epianpaa epanb ene epoq anb uauai
sos e 'soaiujguoaa soipaq so{ e oiqand un ap eiuoqsiq
e{ ua eiau^quodují ue^b ^apaouoa ap oj^¿ &lt;*•*&gt;
&lt;• • *&gt;

_ *s5iu G|p ep^a opup^uaiune ji soiqand soj ap pi^o^
siq pi ua soiui^ig soisa ap joipa ¡a anb uaiquipq oaap
•sooiüjouoaa sauoqapj. soy uod u e o i y d x a as soaijo^siq

soqaaq soy ap soqontu anb ap punéyp ppnp /Ceq o|\j
*,,pijioqsiq py ap poiq^quaia Á PAiq.
"aCqo uoiodaauoa py aquaiuayduii s ^pqstA ap oqund a^sa
apsap fsa Pijoqsiq py ap Pisi\Pi^div\ii uoiDdaauoD pq
'jijqnasap ap pqpjq as sauoiapyaji sp^na soqaaq Pijoq.
siq py ua 3A á 'oaiuoisiq oius i u iiujaqap ya uoa oqaaq
ap apun^uo^ as pyyq *pai^íquaiD pyuoaq pun ap sauaq
-dpjpd soy sopoq. auay^ A pppiyeea py p splu pujixoadp
sou Pijoisyq py ap eq.sTypTjaq.euu uoiadaouoo ey ap
's^.ndsap ebaj6e 'eyqes uqToeq.ajdjaq.ui eq,, •,, nq_ i j y d
se ye eq-uaiueqj?j_p_aiuun ^u_^^u^aia.jd as anb sauoiaaCqo jpq
-TAa pjpd 'sisiypup oiuiqyn u^ aq.uauuaq.uanoajj. e6aj6e
as 'seuoiOTpuoo sesa uod eppuii'uaqap aq.ueuipjaq.ua

q.

s a p i j o i s i q n s ' o y q a n d un a p s e a i lu 9 u o a a s a u o 1 a 1 p u o o
spy j o d o p o q. o y j e o 1 y d x a ua aqsisuoa pyjoqsiq py ep
sqsiypijaqpuj u 9 t o d a o u o o e y 'ejaiuiud py uri6a$ *soyqes
soy ap u9iDpqajG,;aq.uT py A * a e y n d o d uoyopqajdjaqui
py : sauo i jpqajdjaiu y sop souipjquoaua 'oqajpq aaxp
^piJOiSTu ey ap eq.syyeTja^euu ugiodaouoo ey e oqaad
-saa uoq,, * „ e i joqs t q py ep pqs 1 y e 1 jeq.eiu Píjoai,, epeuu

~eyy ey opyoeu eq oqdaouoo aq.sa aq * soaiiuouoaa soqo
aq soy e oyqand un ap epiA ey epoq ueanpaj sou^o

�y son los únicos que pueden explicar muchas de las
grandes revoluciones de la humanidad.
Además, si las condiciones económicas determinan
los otros fenómenos sociales, éstos, a su vez, obran

sobre aquéllas. ¿Y por quién son ellas determinadas?
No se puede sostener que sean anteriores a la forma_

ción de toda sociedad. Lo que hay en el fondo entre
las condiciones económicas y los demás fenómenos s
ciales es una relación de mutua dependencia. Pero
de ahí no puede sacarse la consecuencia de que las
primeras sean las causas de los segundos.
Estas conclusiones no constituyen un obstáculo
para que se sostenga, con fundamento, que en cier

tos instantes de la vida de los pueblos, los facto
res económicos soportan solos, &lt;...&gt; todo el peso
de la historia.
&lt;...&gt; La conclusión práctica que se saca de este
ligero resumen sobre la teoría materialista de la
historia es que, si bien ella es errónea como explj_

cación de todo el contenido de la historia, ha he
cho resaltar, con entera justicia, la gran importan^
cia.de los factores económicos en la vida de las n
ciones. Al estudiar la historia de un país no puede

hoy ningún historiador serio, prescindir de exami
nar, atentamente, aquellas manifestaciones.
Otros caracteres de la historia moderna - Antes de
pasar adelante haremos conocer otros caracteres de
la historia moderna para que sirvan de complemento

al capítulo sobre el contenido moderno de la hist
ria. Nos ocuparemos brevemente y por su orden, en

la influencia que ejerce el medio físico, en la d
-76-

�ugiqtupq outs * p o i q. j x od pjjeaSo^aeD pi aquatupios ^au
aqap ou anb pi 'poiugqsiq pjiPubogjpo ei e au
as *ppun6es p¡ íopiAtA upq ig ua anb so^qand
soi ap o ojqand iap ooiugqsiq uauuexa ip aquapaoaque
oujoo sjpd un ap ooi^p^óoa6 oipnqsa iap pppisaoau pi
_jouaqsos ua aqsisuoo puaiuiud pq ^o^^pno p as^ionp
aa uapand 'pxjoqsiq P{ ap pzupyasua pi ua soipn^sa
ap uap^o a^sa opo^ ap spoi^o^^d spiouanoasuoo spq
#pzp^ pi p ppun6as pi íooisj^ oxpeui
IP pidois m p¡ ua oiuiujopaud ia a^nqij^p p^aiui^d pq
• po i j.pu5ouqa pi á PDij.P^6oa6 pi rspojjgqsiq spianosa
s^apupu6 sop put6i^o ^upapo^ soi anb spoisjj. sauoioip
uod spi p a^ua^q saipioos sodnu6 soi ua ^auodns aqpo
_anb ugroopa^ ap pzjenj. pi ^ 'ouptunq iap ^ ipunqpu oq
uaiuaia iap jo¡pa OATqoadse^ iap ugiqsano pq &lt;•••&gt;
_'oquaiujipuaq

ua iap o ugiopuiSp'iji pi ap onoaupsap ia puoioipuoo
* soo t do [Ovioaiauj souaiüguaj. soi K aAati^^1 Ia *ugio

diuoo anb 'ounqin ig •spoiqno^ spjnb
ugyDPiqod ap oquaoinp ia ozpqoajt ap ^
rípojd soi ^od Ppeuj^oj. *ipioiut pzanb
nqijqsip ^ ugioonpoud pi apuadap soa
n -pzaipjnqpu pi ap ipuaua6 oqoadsp
o\ 'o ¡ans ¡a c ^uj t q d iap ppppapuj pío
qsos *p^uaqpi6ui ua ugiopzinA!3 ^I
ua ^ai^ong *sapppaioos spi ap ppiA
^6oa6 sauoioipuoo spi iPioadsa ua Á
aojeía anb Piouani^ui pi ap oipnqsa
ia püjepouj pfjtcasiq pt ap spoiqs \ uagopupo spi ap pun
sa ar;b soujtCiq - ^iaogs i y pt ua ipanqpu oquaiuaia ¡g
•ETuoqsiq pi ap pppiun p[ utqaouoo ap opoiu
jaua R pupüinq Gijoqsiq pi ap oqafns iap ugiDPUtiuuaq

�la geográfica, y los cuadros geológicos; la tercera
obliga al estudio del escenario histórico, lo que
comprende las visitas al lugar de los sucesos, y la

cuarta y última, compele al estudio del tipo físico
e intelectual de los pueblos o razas.

^^ sujeto de 1 a historia - Ha variado también mucho
la manera de concebir el sujeto de la historia. Des^
de la edad media, la historia se refería siempre a
los reyes, a los príncipes, pero nunca a los pue—
blos. Esto provenía en parte de la ignorancia con
respecto a la forma en que se desarrolla la vida de

las sociedades, y en parte de las doctrinas políti
cas que resumían toda la vida de un país en sus go
bernantes. La Revolución Francesa llamando a la vi

da pública a todas las clases sociales, dándoles la
intervención que legítimamente deben tener, rompió,
de hecho con aquella tradición errónea. La sociolo
gía ha completado la obra, haciendo notar la impor
tancia de los distintos elementos que forman el or
ganismo social, y la mutua dependencia en que se eja
cuentran ios unos con relación a los otros.
~
En nuestros días un historiador no puede preten
der haber escrito la historia de un país, narrando,
solamente, la vida de sus reyes. Debe historiar la
vida de todo el pueblo, incluyendo como una de las
tantas partes de la misma, el estudio de sus gobiejr
nos.

La unidad de la historia - De dos maneras se ha en
cendido la unidad de la historia humana. Como uni

dad psicológica, fundada en la constante igualdad
del sujeto histórico, y como unidad mecánica de re
petición uniforme de los hechos. -Següín la idea moder
-78-

�*0Z

*6/Z9
/

-6Z-

&lt;"9/i7ze 't^/eze 'ize
*

^..eujapow gpiAn u^ 'BzuByasua ap opo:}.w 'sefeq.

-U9A sns eaqos üjnpug^ome^ -eup^iaeiuv eiuoq.siH ^p euj

6ei ap ezueuasua g-| '0QV91VS 3S0P&gt;

_ai idxa ejjpod ou epiJinbpe ez
uanj. ^ ^iaua^aLj e/Cn^ uts *saq.u3paDa^d sof e o^oadsaji
uoa ej^.uanaua as ^en^.D^ oq.uaujouj {a anb ua ciauapuad
_^ap ei oq.ueq. Jiod ^ (.oúu¡bx^ \d ua onojjesap iap *ep
iduin^^a^ui ou*pepinui^.uoD bi Bq.^nsa^ jnbe aa *^at ns
_ sa anb ^ejauab ugiooa^ip /C opx^uas o^.aaia un ubu^.
santu se^eno so[ 'ugian^oAa ap sopruij.apui sop^sa o
sauoiDisod ap ei^as pun ua ^fio^aesap as enb uauiaab
|_ap e 13ue^.sns ap pBpiun b^,,' *bjiujb^iv ^^ÍP 'sa 'BAiq.

n|OAa ap ja^-D^jBa auat^. Biao^sxq bi ap pBpiun' B^ bu

�&lt;Fragmento de la exposición de motivos
del Programa de Derecho Constitucional,
presentado al tribunal del concurso p^
ra proveer la referida cátedra por el
aspirante Juan Andrés Ramírez, en 1906,
en el que se sostiene la pertinencia
del método histórico, enfatizando sobre
los aportes que la Historia está en co_n
diciones de efectuar al mejor estudio

de las estructuras y prácticas instit^¿
c ionales&gt;

&lt;&gt; Regla aplicable a organismos en movimien

to y en actividad perpetua, la constitución polítj_
ca de un pueblo es movimiento, es actividad, es vj_
da, y como tal debe ser estudiada, no sólo en el
momento actual, sino en sus antecedentes históri
cos. La Humanidad, se ha dicho, está constituida
más por la obra de los muertos que por la obra de
los vivos. Por lo menos, es indudable que la labor
de los vivos encierra enigmas indescifrables si no
se la interpreta buscando la clave en la labor de
los muertes. El día de hoy no es más que uno de
tantos eslabones en la cadena eternamente repetida
del ayer y del mañana. Roto un eslabón, los demás
aparecen como fragmentos dispersos, cuya naturale
za escapa a la investigación. &lt;...&gt;
&lt;...&gt; Es evidente, que antes de estudiar la v^
da constitucional de los pueblos en el momento en
que nuestra mirada los sorprende, hay que apreciar^
la en su desarrollo histórico, para remontarse de^
-80-

�-^8-

ui souqosou auqos ouioa son9 auqos *js^
souopueuebue 'sodiuaiq souqsanu ap soqaaq soj ap A
seapi S81 9P spAe^q je sonbique sojqand soj audiuais
joa ap A 'eutqej o e6aju6 pepaiaos ej sofo soj aque
ajdujais uauaq ap oqiq^q ja 'euuapouj pepaiaos ej ap
eqajeiu ej e uauodo as anb sapeqjnoi^íp sapuej6 sej
ap eun oujod ejeuas sa6uejnoa ap jaqsnj &lt;•••&gt; ^sap
- - e p a sen^jque sej ap eiéjeqsou eoijjj ej ejeiuejj
_ejoz anb epiqjcuj uoiae^ídse eun ajqaioq ja ua aseq
jaidsap 'epezij^^PI pepin^pi U0D ^quasa^d sou eio
-ueqsip ej anb 'pepan6ique ej ep oqoequoo jv *sod
_--iqjjod scTABJixe sosouiíqsej opejpuañue eq ei^oq
$vj[ ej ap oqualüiioouoa ja A soqsaunq sajoj^a e ua6
^^o ep opesed jap oipnqsa J3 *os^aAaj ns euaiq op
_iqiqye aq anb ejjepauj ej -ugiDejqsnji ap iu eioeo
idsjad ap soqjeq aquaoieqjaio ou- snqi^jdsa soqjaia
eaed *ejjeqsaquoa e Aoa A ugiaaCqo ej
&lt;"•*&gt; *oquaiuji aoui ua soq

-afqo ap ugioequasa^daj oujod eiuoqsiq u^iqiueq uos
anb * sepeuedujOD seoiqsjpeqsa sej 'eoiqjjod ejqe^b
~O8o ej 'ejqeooouqa ej ^od ope^ejoe ojja opoq ^sej
-eqijiiu sauo í onq i qsu i sej ap 'seiu^e sej ap 'J^:)SK4
A euaiDueuiq euoqsiq * e ijequauie j aed A eAiqejsiD
--9í eijoqsiq 'eDiqeujOjdip-eiJoqsTq^sopeqs^ soj ap
_üQiDe¡iíJoq ej ap ei^o-qsiq : sepe i u^a s^uj sauoioeuiuj
c\¿^'~&gt; sej A seuj^oj. sns sepoq ofeq '&lt;••*&gt; oipnqsa oa

t ^ j u 6 e ui un ua Aiuqnog oqDjp eq *sa oq *S0Diq.^ jocl A
P^ídos soipnqsa soj ap jeunqeu oupenD ja sa eiu
oqsiq eq *ajqeuopaaoiui opotu un ap eiDuaiD euqsanu
uejiqnuj sa eDi^pqsiq aq^ed esa ap uipu
'seuewnq sauoisiA

a:j.d sej ojueDjeqe uepand oquena ua 'ounqnq je s^nd

�Sí: todo esto es cierto, pero no proviene del

estudio de la historia sino de su ignorancia y del
desconocimiento de las leyes. &lt;..*&gt;
Pero, la historia -ya lo he dicho- no es respoin
sable de tales extravíos ni de su consecuencia in
vitable o sea de los anhelos regresivos que provo^
can. Por el contrario, todas sus enseñanzas pugnan
contra ellos, restableciendo, en primer término,

la verdad de los hechos y demostrando la relativi
dad del valor de las instituciones, que no deben
ser juzgadas en abstracto sino con relación a los

pueblos a que serán aplicadas y a las circunstan
cias todas que rodearán su funcionamiento. La his
toria es el mayor enemigo de la tendencia funesta

a confundir bajo la misma ley sociedades y épocas
diferentes, con absoluta prescindencia de los ca

racteres propios de cada pueblo y de los elementos
que pueden influir en cada ciclo de la vida de la
Humanidad. Por lo tanto, el modo de combatir esa
tendencia no es suprimir la enseñanza de la histo
ria, sino enseñarla bien, creando un curso supe

rior de la materia en el último año de la enseñar^
za secundaria, y dándole, además, cabida importan

te en los programas de ciencias sociales y polítT
cas.

&lt;JUAN ANDRÉS RAMÍREZ, E^ Derecho Constitucional en
la Universidad. Montevideo, Imp^ "El Siglo 11us-~~
trado", 1906, pp. 22/3, 28 y 30/1.&gt;

-82-

�-uas,,

pppjp
--ota

-^8-

iaiJV ep eiqppiuiaoj. pqonp pun *J(adaoq. X ^pns
oq.uiq.sui ¡a X ^poy paafip enb *Hnqtajdsa iap
X ejqou aq.apd pi,, aaq.ua sauoioopaa X sptouei
ap sisiao puaeqa pun ua *ppia ap saaoCauj spuj
piopq aioadsa p{ ap aiuaAap onqadaad ja aonp
spi ap pjboiouoao P{ sa Piaoq.siq pq &lt;•••&gt;

--luí

ia ^so|qand soj ap X saaqmoq so¡ ap sapppinb

puq. P

•pqoaapoupq ua
a b| anb ap Pt^sn6up ap oqia6 {anbp aqupd ua
oppoi^íqsnr pq anb X pood pjq.sanu p oppziaaqopjpo
pq anb ipnq.iaidsa ugiopquaiaoui ap aioadsa psa pes
seiouapuaq. sPAanu spq.sa ap aAPu6 ¡pui ^a ospdv
•piaoq.siH

íp soq.daouoD sns aaA{OAuasap aaainb X sPínuiagj. sb^
ap oiusiaq.aujoa6 qa apiiiPn soiupa^ipnd anb oí ap as
apq.apdp posnq puaapouj poxq.
pq &lt;•••&gt;

.

_ pj6oiopoq.aui pi ap ppppajp * itiPuoiDnq.
j[qsuoo Piouaio pi ap poiquj6op-03ipja
"nC pzupyasua pun,, apzii^^^ pqp^snq as
-zaajujp^ s^apuv upnp aod pppanpq.sui-

„exne iap aquaioaa spuj
uoioippaq. pi
paq.uoDH enb pi ua 'p6puouv'^P zeu^ujip
•3 ouiq.snp aoqoop * oujs tuj jap opp6apoua
la aod it6t ua epeiounuoad 'oup aaiuiad
* Ipuotonqxq.suo3 oipaaaa ap osano iap
ipan6npui PiDuaaaquoo pi ap oquaiu6paj&gt;

-IX*

�libán, de la que no siempre el héroe alado de Sha
kespeare vuelve vencedor.

Si algo profundamente educador tiene la historia
no es tanto el tortuoso desenvolverse de las inst^
tuciones, que no siempre traducen una necesidad or

gánica de adaptación a nuevas e ineluctables condT
ciones de vida, sino esa consoladora filosofía que
surge de algunas de sus páginas y que enseña cómo
la iniquidad ancestral puede ser vencida por el horn
bre educado en fórmulas de justicia.

Por el método histórico no podemos llegar al rej_
nado de la justicia y del orden, porque él abre la~
vía de la revolución a todas las reformas. Es una
curiosa consecuencia de un método que se dice pro
fundamente evolucionista. Yo me pregunto con inqui
tud de donde, que no sea del dogma jurídico, puede
surgir la fórmula de justicia y de verdad que nos
salve de la depravación latente de las institucio
nes sociales sí la Historia no nos enseña otra so

lución que la v^olencia de los oprimidos y la bru
talidad de los Césares.
Creería haber realizado una noble enseñanza el
día que entrara en mi espíritu la convicción de ha_
her enseñado a ustedes a desconfiar de las afirma
ciones de la Historia, que desconoce, las más de
las veces, la ^erdadera relación de causalidad del
fenómeno social y a la que es necesario definir
corno la sucesión; al través de los siglos, de im
pulsos ideológicos sobre fuerzas inquietas y cam
biantes, ene buscan siempre desplazarse.
Yo quisiera que la Historia fuera historia de.
-84-

�S8-

&lt;'¿í ^ Z\IZ\ *0l • cid ' U6l 'somg^ A ojiajjgg -y
jgJ9 *i[gi 'oaptAaq.uow "iguoiDn^.1^.suo3

gzueyasua ejqo$ 'V9VHD3dv'3a Z3N3WIC '3

• japuodsaj
epand goipqjnf eq^osoqi-q ^\ ^P oipn^sa [a ojqs anb
__g ^ uep apand ou gxuoq.siH bi anb gzugyasua gun ap
id anb ugiDg6ojjaq.ui bi sa 'giauaio gj^sanu ap eiu
-aq.giu bi sa 'sauoiDnq.iq.sui ap safqgiugA ^ sosuaAip
soijqinnbe ua opuapnpga^ ugA es anb sgDiq.jtoci sgu
^pqDOp sg{ ue ^aqqgqnujuí oqugq oq uod /f 'gqsijgnq
daDuoo s^iü ap *0DiJ9q.siq souaui ap 'qgnqag souauu ap
s tu ap /Cbij anb oq 'aq.uauigs iDajid '0S3

ap ug
s oluod PiDuaiD gq g apuodsauuoo oqgs anb
eq B ^oijadns gDiq.quD ugiDunj. gun /Cbh &lt;"
•ouuaiqo6 qap saqgq.uaiugpunq soid
-iDuiJd soy Dpgüjjij.g upq as oujod A aaqujoq qap qgnq.
--luídsa uQijgjaqiq eq pgpiugiunq gq ue opiqdiunD gq
__es oiüOD BiiiJO^. gq se PiouaqoiA gq anb gyasua giuoq

siq eq anbuod uaiuiaD qe eioey anb sauoiDgAiaap s^uj
oip ou gqj.oq.siq gq uainb e 'ngassno^ sa eepi gq A

I/\x stnq ap euiqoqqinb eq A ugiDnqoAa^ gq A uaiui6^^
ori6tq.uv '¿^ sa oyaaq \^^ anbuod 'soyaaq ap ou-'sgapi

�-XII-

&lt;Reflexiones sobre la naturaleza del c

nocimiento histórico y los fines de su
enseñanza, formuladas por Carlos Vaz
Ferreira en 1918, con ocasión de inco_r
porar a su obra Lecciones sobre pedago
gía y cuestiones de enseñanza un capítu

lo Sobre la eTTseñanYa de laTistoria en

&lt;...&gt; la índole de la historia es distinta y, en

cierto sentido, opuesta a la de las otras discipli
nas del conocimiento.
Las ciencias de los hechos materiales recogen lo
que es general, lo que se repite; precisamente en
ser susceptibles de repetición reside, en ese sentj^
do, su carácter científico: repetirse, y ser de re

petición previsible; por consiguiente, poder admitir
la reducción a leyes. La historia, al contrario, tra_
ta de lo individual, de lo que no se repite.
A causa de tales complicaciones, existen respecto
al valor de la historia en sí misma y a su valor en_
señante, dos tendencias opuestas extremas. La prim
ra subestima esta disciplina, basándose: primero,
en lo incierto y conjetural de sus conocimientos;
segundo, en la. imposibilidad para la historia de te.
ner carácter científico, precisamente por referirse
a hechos que, no repitiéndose, no pueden ser reducj^
-86-

�-Z8-

ue *zeA pq. *o^ ¿saaquuoq soaq.o soi ap epueaaj.ip ^s
gnb ua? e^piA ebaei esa ap epuaiaadxa ei aeqoaAoade
opiqes eq anb A oqonui opiata eq anb eaquioq un e souu
^ etuoq. : uqideí xuiíse eun uoo sisaq. tiu odocj un odpiq.
ue pno o[ ^od íezueuasua ns ap A eiJio^.siq e¡ ap 06
-ttuaua oujod ^aaajede uej^eq auj anb seDi^.jjo se^uap
aaaeq e Aoa eosa jaaaa ap aesad e *o^.ue^. aaq.ua *A

íOATq.eanpa ao^eA aiqinq.iq.snsui *apueab *epeuasua uaxq
eiaoqsiq ei e fAop íepiA e{ ap eaq.saetu apesuadsipui
a eaaAas ^ajqou seqaaq uaiq eiaoq.siq e^ e oaao
.

"aauaq.sos

ieaaua6 sa otuoo anb opoiu oaq.o ap o sauozea seaq.o
aod sa ',,epiA e¡ ap eaq.saeuju eiaoq.siq ©i e uaaao
anb soi ap *sa oqsa 'ugpisod epunéas ei ua uau
_-od es anb soi ap Aos oA uaiq is anbaod 'seuoiouiq.
sip seunSfe aaoeq anb o6uaq. oq.und aq.sa aaqos aeuido
ap saq.ue anb apap aod opezaduia aq :uatq eaoqv
•seoiq.guiaq.euj seiouaio se¡ e -op^uas aq.sa ua oq.uaq.ui

u^óie Aeq eq.seq- ees *saieanq.eu seiouaio se^ e ees
eiopugnuiise saoaA e íugxsiAaad A seAai uoo *sena
ap i© aq.ueCauias oq.oadse appugp seiouaio seaq.o se¡
e exaoq.siq e^ aenuiíse aanooad anb *ejAepoq. (uniuoo
sa A íeaauiíad ei eAode as anb ue soqoaq soi aebau
aanooad ugiotsod epunbas eq.sa anb uqujoo sa A !,,epiA
©I ap eaq.seeuiH eotsgp ugisaadxa e^ apuodsaaaoo anb
e saq.ueuasua eut[dtosip euiaadns e{ etaoq.siq e^ ap
aoeq anb sisaq. ©i soiiíeaq.uooua oq.sando opeí {a u^
••'oanqnj. pp A aquasaad pp souaui
_o sgui oppugsaaaq.uisap 'opesed p epeq oueuinq nq.ia

jdsa p J9AJ0A ap ejAepoi opesnoe eÁeq ei uainb Aeq
eq.seq A s.soq.siAaad 111 ^opeondxa xu * saAaj e sop

�recordar y poder narrar fiel y detalladamente muchas

más hechos que otro hombre cualquiera que haya vív^
do menos provechosamente, y no tampoco, casi segur^
mente, en la posibilidad de darnos condensada en
fórmulas, en leyes, en reglas o en consejos práctj_
eos, esa experiencia. Quizás si se le pide que narre
hechos que ha conocido en su vida, no narre más ni
los narre más exacta o detalladamente que otro hom
bre; y, sobre todo, si se le pide que de, que fornui
le las reglas que sacó de la experiencia de su vi
da, puede ser que no nos de, en cuanto a reglas, na^
da muy útil. Entre tanto, tiene una gran superiori

dad ese hombre, superioridad que no consistirá priji
cipalmente en la capacidad de dar fórmulas, sino en
una ampliación de experiencia, y en los efectos
-efectos mentales: intelectuales, morales, afecti
vos- de esa ampliación de experiencia, que se tradjj
cen, no precisamente en reglas, sino en una capaci
dad mayor para pensar, sentir y obrar con ,originalj_
dad, personalidad, acierto y altura en los casos
que se presenten.

Y bien: el gran efecto enseñante de la historia
podría ya entreverse por esa asimilación, sin necesi^

dad de ilusionarse atribuyéndole una gran precisión,
una infalible exactitud, y, sobre todo, huyendo de
la imitación de las otras ciencias, imitación que
la desnaturaliza: la historia es una ampliación de
experiencia, ampliación de la experiencia individual

que educa, insustituiblemente más que dando leyes y
reglas, produciendo un efecto, que, en estas expli
caciones, me esforzaré por "precisar en qué consiste.
Expresado todo.esto, vamos a entrar en ciertas
consideraciones preliminares necesarias para núes--88-

�-68-

ua 'opoiu ojqo ep Buiídiosip Bjqsenu uiptAip -eq.
iD sgw JBSued bjbcí *ooi696Bped Bq.siA ep oq.und
epsep equaiueAuoo 01 A- send 'se ooiq.ojd 01

9p ei opipjad o

\

-snv 9P en^eq b¡ opbub6 bAb^ ugeiodBM enb \o oiuoo
sopoeq ub^. uos ^so^bBiiui so^q.o Á sose uo^eiDBU enb
ue sodi^-Sí^-jb sojpeuj soi uBqiJosep *eiqisod o{ ue
•enb 0| opoq Á' 'eqoo^ Bq opidin^se B/^sq iebuv íen6i^
enb ^bjuo^uts buoaou bj oqijose báblj ueAoqqeeg enb
{e enb *equeiJJOD ugisiAip B| epunj.uoo 0| 'objBqiue
uis oqse A"- equepiAe se :uepjo opun6es ¡b uBjjap
j
enb *seíBjeue6 seuoiDBjepisuoo sbí ep suj
epB 'sojeunjd soí oluod sog^eq u&amp;q •soqDeq sojqo p^p
-i{Bej ue uBipnqse • (1uqidbzí í i a id,, ep ejquiou íe uoo
_^_enb oquBq ue í'Dqe 'sejBq.iíiuj •sooiqs^uip •soDt^ji
od :se{Buosjed soqoeq soí ueqBS b ssoqoeq ep ^sbíd
BqjeiD equeujBDiun uBipnqse SBuuBjboud sose A SBjqo
SBse ^.soipeii,, ep eaqujou \o uoo
•opoq epun^uoo
__ oí enb • U9IDBZ i í 1 a id A soqoeq ue u^istAip bí :bp
_3qjeoB soueoj opontu ugisiAip Bjqo ueuodnsejd *sbujbj6
ojd sounbíB A 'sequeijjoo sbjqo !bjbío uBq A eídtuis
ubx ugisiAip ese ueoeiqBise 'BzuBuesue bí ue bij
bq.siq B[ ep oqdeouoD ^e o SBiuBj6ojd soí *soqxe^ so[
_ejdiuexs cu 'sisequJBd ejqu^ *soqDeq sose ep oqDed
sej 'íbjcu: BzuBuesue 'soq.uexujiq.ues * seuoiDBjepi suoo

•seuoixaí^ej sopun6es *A ^opBSBd íep soqueiuiíDOuoD
'soqoeq 'oaeuiijd :seqjBd sop 'equeiueiduiis A íBjnqBU
A_nuj 'Bijoq.sxq bí ue jBjepisuoD ooiqDBJd se ^szuBues
ue bí ep soqDeia soí ^ 'se oqse &lt;aq.ueujB0i696Bpacj
" BzuBuesue

B| ep iBioedse pqsiA ep oqund \o epsep oqunsB

�partes: conocimiento del pasado, hechos, sea cual
sea su clase, y reflexiones, consideraciones gene
rales, juicios, etc. a propósito de esos hechos.

Después diremos en qué sentido puede esta segunda
parte llamarse filosofía de la historia.
Ahora, los hechos son de dos tipos: hay los he
chos especiales o individuales, lo que hizo -entejí
diendo "hizo11 muy ampliamente, no solamente lo que
hizo como acción propiamente dicha, sino lo que

pensó, lo que sintió, lo que psiqueó tal individuo
en tal circunstancia,- y los hechos generales o sc&gt;
ciales, instituciones, leyes, costumbres. En cuan

to a los primeros, lo que nos da la historia tiene
que ser en general, en su mayor parte, una simpli
ficación, y, además, fatalmente, casi siempre muy
poco completa o exacta.
Volvamos: conviene penetrarse bien de la diferen

cia esencial entre estas disciplinas y las discipll
ñas científicas propiamente dichas: las ciencias na^
turales, las ciencias físicas, son ciencias de lo

general; y precisamente porque eliminan lo concreto,
lo particular, lo especial, lo individual, y genera^

lizan, pueden simplificar en un sentido científico
y útil, en un sentido que constituye precisamente
su valor y su superioridad como ciencias. Entré taji
to, si la historia, en cuanto al conocimiento de lo

individual, de lo particular, intenta simplificar,
seré en mal sentido: su simplificación será omisión,
cuando no alteración.

En uña ley física se condensan millares de hechcs,
todos asimilables desde el--punto de vista del cumpli_
-90-

�-16-

a^qos asasu^id reiuoqsiq ei ap aquaijjoo oj a^q
--os ^aoeq ej^pod as aquefaujas equn6aud eun ^ v,,¿9q
^-uais as anb o\ ap opeí ie ^^oip ^s anb oí X equeu

ede as anb o¡ 'euqo as anb oí sa ^nb? ¿sauoiooe ap
aijas eu^aqxa X aqueoiqiu6isui esa e 'eaqujoq un ap
ejqeuboiq ei soiueuieii oqsa e X?(I :euatnbiena
oiq eun aque opioouoo o6oigoisd un eqequnba^d as
_oTsd soqo
aq soi e oqoadsaa uoo ugxodaoxa e^^as oqsa 'estoa^d
pnqiqoexa uoo soptoouoo uas uapand soqoniii sou^aq
_^-xa soqoaq soi ap anb oqueq ua '.opezi le^nqeusap ep
aib o 'opioouoosap epenb o *ejaoXeui ueab ns ua 'uoiu
--aquí *iequaui *ODi69ioDTsd sa anb oí ap oiuisjqonuj
*oLjoni^ •asueuiAipe euaipnd *opoq ap opunqoad s^tu oí
^ouuaqui oí *iequaui oí anb eaed sesoo sei e^ei6aaue
snb aoqne un oqnq ou *eiJioqsiq e¡ ap oseo ia ua *anb
ap eioua^aqip ei uoo í^ioap uajainb safeuosuad soi
anb oí aXo as oigs anb ua ' i^jL^^d^ ugioequasaudaj
eun e sm opueno ísoqsab so{ ueA^asqo as oigs anb
ua *eoiqgj6oqeujauto ugioequasaadaa eun e aiqe^eduioo
'optquas oq^aio ua *^as ej^pod eiuoqsiq eq &lt;•••&gt;
• • •epeztqeuianbsa uaiq
ap sauoioeqsaqxueui X soqoaq sounbie ap as
-eq e ^s^ui opueno :eqa{dujoo aquauiíeqoq ^as ap euaiq
j^nq is ^auqtuoq oíos un ep etaoqsiq ei e^ed ouis sos
^aAiun ia e^ed eX ou 'sa oí anb 'i.eiuaqeuj pepi i iqis
Gdiüi eun oqund jeq e sa osa X ^opuniu ia ua opiuunoo
ueq anb 'soAiqafqns X soAiqaCqo 'soqoaq soi sopoq
ap eAiqsneqxa 'iaiq 'eqeidiüoo ugioej^eu ei 'leapi
_
oiiíoo *aas ejaaqap eiuoqsiq eq • • •opuaiqitüo n op
LBiüJiudns ouis '^eoiqi idíüís apand ou 'aquauíieqoq u^^
-amase as ou anb 'uaqida^ as ou anb 'soqajtouqo soqo
--eq soi e oqueno ua 'eiuoqsiq ei íXai ei ap'oquaiui

�cualquier caso, sobre el caso más vulgar, sobre el

de la vida pública, ilustre o modesta, de los hom
bres; sobre la actuación ordinaria, continuamente
desnaturalizada, mal conocida, mal comprendida, ig
norada o calumniada o tergiversada; y en general To
que falta, lo que se desconoce, o lo que se desnat^j
raliza^ es lo más, y lo más hondo, lo más profundo:
todo lo ignorado, todo lo no dicho, los heroicos sj_
lencios, lo calumniado y lo incomprendido; y esta

imposibi lidad jJe hacer siempre justicia en los juj_
cios histórico's constituye un mal irremediable.
Es cierto, pues -y esto es lo primero que debe
mos reconocer con sinceridad- que en la historia

existe lo ignorado, lo falso y lo conjetural inevi
table, y la injusticia inevitable, también.
Por lo demás ¿quién no encuentra fácilmente la
contraprueba de esto en la facilidad de ese deporte
a que se entregan tan a menudo cierta especie de his_
toriadores, de rehabilitar monstruos o de deformar

reputaciones históricas? ¡Qué poca resistencia hace
la materia histórica contra esos juegos más o menos
serios: y ese es el falseamiento teóricamente inevj_
table; todavía hay, para reforzarlo, el falseamien
to de los sistemas, el falseamiento de los sentimien
tos, como por el patriotismo, o por el orden, y to
do lo demás. Eso, en cuanto a lo individual. Ahora,
los otros hechos, ios hechos que podríamos llamar
generales -civilización, instituciones, legislación,
costumbres- son relativamente bien estudiables y
cognoscibles, y escapan, por su naturaleza, a las
críticas anteriores. &lt;&gt;
Ahora vendría, por otra parte, la llamada filos
-92-

�soaqo iseuosuad seq ap qaded {9 uinuitusip o uiunudns
^ uapuaiq (ioqsqoi otuoo *soqeuaqiq o) eiuoqsiq eq
9p soqosgqiq :eiuoqsiij eq ep onoaaes^p qa ua sbu
--osuad seq ap qaded [a auqos sepeuabexa seoiugqsiq
sejuoaq seq *oqdiueCa uod *saieq rseutuqoop sop seq
ap *aquaiuqeuaua6 s^tu (o oaisiuiuj^aq.apui
-ujoDui ap utqiue^. K *oiüsiuTiu^a^ap iap
ap sbujjo^ sef ap eun sa ^epuaiuede ua anb s^uj
D /C *buba aq.ueq.seq eiouapua^ BS3 &lt; — &gt;
•saque set¿oDeq sa anb aiqisodun o
H^IilP 0[ ua /C *s^ndsap seíaaDeq sa anb noj- o{ ua
weuotxai^aa eqseq e sepeoi^i i^uíi$ sauoiDBDn^^^ seqsa
sepoq ap pepiíieiai^q. e^apequano asaep bjbc! *a "ouísiu
-lauaqap íap ugtsuajdujoaopnasd eun uoo aquaiu^euaua6
as oqs3 "aqa *gAeD anb ua BDod^ e^ ua Ñ. eiu

ua ugayode^ ap bpjbd eq íeqe^ e^a anb tseuqo
saqeq ^od eioau^ !sauozea saqeq k saqeq uod jaeoap
anb ejuaq. eiuo^ anb reiaoqsiq eq ap soqosgq i^opnas
soq opnuaui e ueq ue6auqua as anb e ea^eq *uoaaip
--aans ouíoo ^apaons uo^atqap soqoaq soq anb ^ejqsoyui
^ap ap eq sa *eDi^jquaTD eiauai^ede uo^eiü uod as^eq
uasa^d e^nacud anb eq Ñ ssepoq ap eosaquepad Ñ eaiq
-^dique seuu eq *epnp uis *sa anb *eiDuapuaq e^qo
• * *soip

—aq soq ap eipaetii eq aeoiqdxa e^-ied aquaiueoxqsjapt
j^ououi as^etuoq u^iqiueq aqans anb oiüSiqeiouapiAoud oq
vBio o ísoueiunq soqoaq soq aquauieoiqsjapiououj ueoi.qd
^^xa e^ed etuoq soq as is
&lt;•••&gt; sosqeq o soqeiu seuu
qsis soq ap oubts qa *eDjeui eq sa eqsa qeaauab eq5
aj do¿ "eqos eapi eun o euiaqsis un *eijoqsiq eq jipo
qjcka eued ueiuoq anb seq uos anbuod 'q^uauaé ua 'uao
ñas anb *seqetu seqonuu seqqa auqua *A *seiouap

seqonw ^eq qena eq ap ouquap ^luoqsiq eq ap ejq

�al contrario, tienden a hacer demasiado exclusivo
en los sucesos históricos, el factor personal.
1 En la primera exageración caía el mismo Macaulay;

y es célebre su comparación de los grandes hombres
con personas que, habiendo subido a una montaña, ven
.nacer el sol un momento antes; ese sol que un momen_

to después hubiera salido para todos. De manera que
los hombres aparentemente creadores de acciones o
de ideas, serían simplemente hombres que han visto
un momento antes, lo que forzosamente tenía que ve

nir; a lo que hermosamente respondía Stuart Mili:
No es así: en muchos casos, el hombre sube a la
montaña, no para contemplar el sol, sino para evo

carlo; y puede darse el caso de que, sin la acción
evocadora de ciertas personalidades; ciertos soles
no hubieran salido jamás.
En la exageración opuesta, e igualmente extrema,
encontramos doctrinas de que sería tipo la de Carlyle: la reducción^de la historia humana, total o

casi total, al fac^or personal; la reducción de las
causas de la evolución histórica a la acción indivj^
dual de ciertas personas. La verdad,

en este caso,

es tan sencilla que no vale la pena reducirla a te
rías. La verdad no suprime el factor personal, ni
explica todo por el factor personal, y, según los
casos, da más valor a uno o a otro.
Decía que las doctrinas exageradas sobre ese pu_n

to representan también una incomprensión del probl
ma del indeterminismo y del detern^nismo, pues ni
la concepción de la libertad obliga a magnificar o
a e^a^erar el factor personal, ni la concepción de

terminista obliga a suprimir ese factor personal,
-94-

�-S6-

*je\ sa anb 'o^unse oaqsanu ua aeaqua soujepod *sapu
aua6 sauopeaapisuoo seqsa aod sopeaedaad *eaoqy
•eiaoqsiq e¡ ep aofaui oí
üs saaopeíaoqsiq soj ep pe soquaujotu A pe saaopeía
0^.STH jejuoqsp e¡ ap B^j.osoni cjapep^eA bi ezife^
-n^.Busep e^.ueuiieuaueS anb o\ sa anb 'eoiur) Bepj eun
uod op^utuiop ou 'e^uemeuqn o^ad :bziib^ouí ^ u^^quiB^.
___B3iidxe *Ji^.uas aa^q 'a^uáis ^ebznC 'bjjbu -ueuiui

P 01 ou soq.s anb ua oq.uauioiu un ua eas *sooi^.uie^
sis soius¡apiououi soi ap so^.uaujBuadiijaq. uod 'aadiueis
eaqi[ eas- aaqii nqtujdse un opueno *oq[e nb Á ou
-es nb Á osoujaan nbi osa opoq ap oiquieo ua *a
q soquaiiüioouoD soi e epuaio esp^
ap A ugispaad bsie^. ap oqoadse un aep e uapuaiq
nb A *eiouaio ap aaqtuoq oaapepaaA \b eaed otaas 00
od oqoadse ap ejbo^ouiuiaaq eun aod aquaiuieaauab uao
-ouooaa as anb seiouapuaq ísoueiunq soquaiiuioaquoDe
so| ap pnqr nujisoaeA ei A pnqiqoexa e{ ^
__aod {oqsa e opeban eM 9s) aequasaadaa e íe
buí eioueio e[ e eqseq saoaA e ^oibgioiq eiouaio ej
^e efaen^T5^ ^ ^etouaio seaqo se¡ e eoiagqsiq eio
ueiD bi ubiiujisb e eo^jquaioopnas eiouapuaq eqaaxo
seiaoqsiq bi ap -e^osónJ- ^1 ^P aqueasiej. o e^s^api
-ouom epuapuaq ouioo aíqeiounuap S3 opoq aaqos a
*u9tooe ap saaoaoe.^ ap
!.jQiDBiniünDB o ugtoesuapuoD esa uequasaadaa anb seuos
^eq sbi b sesneo ouuoo opueaapisuoD lesneo ugiaae esa
aiueujGSioaad aesaadxa sotuapod ofgs A '{epedsa ea
-auEiu eun ap sepeuiquioo A sepepiünoe sesneo ap ugp
-esuapuoo eun o sisaqup eun equasaadaa 'ouisiuiuiae^.
-ap osoanbia siu ^ap oaquap une 'euosaad eun anb eA

�-nseñanza de la historia. &lt;&gt;
&lt;.,.&gt; podemos empezar por señalar en la enseñar^
:i3 de la primera parte de la historia, o sea en la
enseñanza de los hechos, lo que en este curso nos
hemos acostumbrado a llamar degeneraciones patoló
gicas: hemos procurado mostrar cómo hay, diremos,
una pedagogía mórbida -como hay, por ejemplo, psicc&gt;

logia mórbida- hay una patología de la pedagogía; y
a propósito de la enseñanza de cada materia, hemos
hecho notar sus enfermedades y degeneraciones; en
la enseñanza de ia historia son comunes, desgracia_
d a ni e n t e.
Primero que todo podríamos señalar la que llama
ríamos degeneración militar.
El que observa cuan extendida está esta exagera
ción francamente patológica de la enseñanza de la
historia, el que se pregunta por qué y con tal in
sistencia se tiende a hacer, en tanta parte, de la
historia militar la principal enseñanza; el que se
pregunta por qué tan a menudo eso es lo que más se
enseña y lo que más se examina, no encuentra expli
cación,
&lt;.. ..&gt; es el caso que muchos profesores se han

^costumbrado a ensenar como ío fundamental de la
historia esos detalles de batallas y su discusión
militar (en un grado que no corresponde a la ense
ñanza secundaria sino a las academias militares)

Otra forma un poco patológica de la enseñanza de
a historia es lo que podríamos llamar la degenera-96-

�.

-¿6-

soqoaq so^ e oqoadsaj uoo :^s ejoqy
•seueuinq sauotoeíaa se|
ua eiDiqsnfuí opuejapoui o opuaíqiqut *exouejeioqut
opueidu¿aq :aquaijjoo epiA b¡ ap soioinf ^ sauoioefaj
sei Bjed ouxs 'sooijgqsxq sotoinC soi eued o^gs xou
__ ugiofsinbpe Bun 'pepijoiJadns ^un j^^uasajdaa o%
uaiiüi^uas asa pn^uaAní? ej ap ugtDeonpa p¡ ua ant^c^
¿o^sa a^u^^jodují sa gnb do¿1 ^saíqisod s^fDiqsnC
-ut e sopeuapuoo a^uauiíeqei ueq ugqsa * soDi6gtO3tsd
^oqoaq soi ap bidub^ouSi jod *soDi^gqsiq sopinC sot
anb ap esoao¡op Á aqsi^^ eiDueqsunojio ^sb eo[Jip8Aa
uts *aquauj^q3aj saquauiBjaauis 'soq^aj-a sns sopoq ua
.;.iiuas jeaeq ^ jaaouoD ^aDBq *ouiun|8 ¡e ut^uas ^ao^q
sa -a|q^n^.i^.snsui ugisiuj eun auaiq eiao^siq ap jos
-a^ojd ¡a anb a^uauiíBaj oa^o o^und aqsa ua- ejaujiad
b'í anb aqueqjodun stu une *ugisilu epunfias e^ Á lopp
-ouoasap sa anb oí ap /( le^n^aCuoo sa enb oí ap uní
--jsojaA sa anb oí *aiqeqojd sa anb oí ap o^aio sa
anb oí jinbuiqstp é jeuasua *eiouaajo ej j^npejb e
jeuasua tesopnp /( ieanq.aCuoo sa apuop ^ne *8sopnp
ap A lean^afuoo ep auaiq eijoqsiq e¡ anb o[ jiquas
jaoeq ^apuajdüioo aaoeq sa Bjatuiad ei :oumnie iap
bi ajqos jin^ut uaqap anb saqueqjodiut
s sauoisiui sop ugioae ns ap aqjed eqsa
ua auatq josa^oad ¡a anb 'a^uainbisuoo jod *ae6aj6
-b -soujaqap oigs A 'opiquas ^q ua ezueuasua aaoeq A

Bujejbojd jaoeq *soqxaq jaoeq ip^j sa ^aoeq ap \io
-1 sa oqs3 "ezaqjao ns opuenpeab Á opueioaade 'son9
?p ugiooaias euanq jaoeq e • saienpiatput soqoaq e o%
^bi a ub *aonpaj as opo^ * aquatiíiejnqeu * sauoioeaabexa
_ spjqo A seqsa sepeuiüJip A *soqo-ei| soi ap ezueuas
ub ei e oqueno ua *sa oqsa *oqund aqsa ua a 'souejaq
os soi ^P eiuoqsiq B{ b Bijoqsiq ef ap Bzueuasua bi

ap leqoq isbd o leqoq ugioonpaj ei *BDtqs^uip ugto

�;oe se conocen relativamente tan bien y cuya ense-~
^riza, es obviamente tan útil, no hay problema; baste
^^cir que esa enseñanza debe^ por razones comprend^
es de todos, ocupar un lugar muy importante. Expre_
reo todo lo cual, podemos, pues, pasar a la ense•::nza de la segunda parte: de la filosofía de la lis
•-'•ría, si queremos llamarla así; más llanamente, de
es juicios, reflexiones, sentimientos, etc., que
^scita la historia, y que nos auxilia para determ_i
-.-.r sus efectos instructivos y educativos.

&lt;...&gt; En este sentido, sobre todo, tiene la his•';^ia un valor educativo de primer orden e insusti.uible; y, dentro de esa ampliación de experiencia,
o que vale más espiritualí^ente, es esa capacidad,
ue la historia produce o desarrolla, para compren
^er y para sentir diversos estados de espíritu ade¡ás de los que son vulgares en la época en que se
ive. Puedo ser, así, partidario y defensor del gran
alor educativo de la historia, aun sin tomar exage
•adámente en serio la mayor parte de los sistemas
eudoc ient í fieos , seudosociológicos , etc., que se de_
ienden o preconizan con el nombre de filosofía de~
a historia; tanto más. ya lo dije, cuanto que no
oy gran valor a aquel argumento, contrario ai efeco educativo de la historia, basado en la suposició^
: que tenderla a volver hacia atrás el espíritu y
^ipnotizarlo con el pasado. Este efecto no se pr_o
..ce en el que aprende., cuando la historia viene, co

: debe venir, mezclada con otras disciplinas ment_a
•• s. Ni es, siquiera, un efecto del aprendizaje de
a historia, sino de cierto excesivo especi a I ismo,
^e no se produce ni en alumnos, ni en verdaderos
rotesores, ni en los historiadores superiores, sio, cuando más, podrá ser en esa especie de auxili^
-98-

�-66^_oqdujefa uod 'oquaiuuioouoo- ezueuasua eq ua ueziuoo

aad as anb soipeuu soi sopoq uod asuauaqqo sp oíoinf
__- a a d uis * [ e n o o q ^ o p e s e d ^ap s o p o j a a d uoo ' s e o i a g q
siqseoodg seq uoo ouiunqe qe 'aqqisod oqoauíp sg^ ^a
'oqoequoo ua ueuod 'oueiuiud ¡sajediouiud sotpeuj sop
uod 'opoq. ajqos 'esueouoCe ep eq ¡nbe enb 'ieq.uaouej.

opeiuen sotuaq anb ugiooe e^ auaiA 'eiooqsiq p¡ ^p
epeiBeu ezueuesua e¡ ap s^iuepe !(eruepunoas ezueuas
-ue e 1 epoq. ou ouad *a{qipui3se^dujr

* siuis ¡q.ueq.jodujt

'aiqesuedsipui ze^ !eiuepunoas ezueuasua eq ap ze^
eun anb sai sa ou 'saseqo seqsa sepoq ua opeiiouu
_-esap soüiaq anb oqdaouoo qa unbas 'anb} epeq6au ez
ueuasua eq ap s^iüape 'ezueuasua eq ua 'aq.uain6isuoo
uod 'a *eiuoisiu ap uednoo as anb snqquqdsa sapueub
soq uoo oq-oauíp 0q.3eq.u03 \^ aonpoud anb eqouanqj.ui

eq 'snq.iujdsa sapueub soq ap o^oa^a qa 'opunoas taq
-uaujeqoauíp sopiques 'opesed qap uiquas ap Á uesuad
ap sopOLU soq ap 'seoiaQqsiq seoodg seq ap oqoaqa \d
'ouaujíud :saqequaüjepunq sesoo sop ^"bh *ezueuasua ns
apoqdeouoo ouqsanu u^ qeuqueo sa anb oq e BAaqq sou
eiuoqsiq eq ap OAiqeonpa uoipa qep oqdaouoo eq$3
_"uaiiíaq anb ep

e_u /Ceq ou jq\/ •seuiqdiosip sgiuap seq sepoq uoo epeu
iqujoo uaiq eijoqsrq eq ap ezueuasua eq aonpoud anb
s_o q uoo s o q o a q a sosa a 1 p u n q u o 3 anb e q o u o a a d \ s a q
equaiu seuiqdiosip seaqo ua epeqiiuiq ug qoezi q e qoadsa
uoo uaonpoad as omoo 'saaoqaadns ou soqoaqa aionpoad
etaoqsiu eq eapod 'seqs1 re 1 oadsa ap aseqo eqsa ua
J^ \ x^id'ó^'ú^ apugiunaa eq eaed 'aaainb as is 'saqqes

uadsipui 'sooiis^qiqn 'obaeqiua uts 'saaeqqixne ^soiq
--es sapueao soq Á soaapepaaA soq aquaujesioaad uos
ou anb 'aqqeqap ep saaopeEeqeaq 'seaeiqixne eqis
-aoau ^ eziqiqn eioueio eq -sgoiap seq sepoq ua oiuoo
euqqdiosip eqsa ue Áeq soq anb 'eioueio eq ap sea

�de los productos artísticos, monumentos, etc.- se
obtiene, sobre todo, por la lectura directa: la lee
tura directa de documentos, obras, discursos, publT
caciones, libros científicos, religiosos, etc. de
las distintas épocas. Y, segundo, el contacto díre&lt;c
to con los grandes espíritus. Venimos siempre a las
mismas conclusiones: también en la enseñanza de la
historia como en la de la literatura, es ésta una
de las misiones que la enseñanza no puede de ningu
na manera descuidar.
Primero, decíamos, lecturas directas de las dis
tintas épocas. Por más que se expliquen en resúme
nes, en textos, las instituciones, las civilizacio
nes, las costumbres, las tradiciones, y por más que

se intente dar una idea de los estados de espíritu
de las distintas épocas, eso nunca es, ni remotamej^
te, tan vivo, nunca será comprendido y sentido como
por las lecturas directas.

Esto sólo puede apreciarlo bien quien lo ha exp&lt;^
rimentado. Yo, por más que explique, no lo puedo ha
cer sentir sino al que haya hecho esas lecturas, aT
que haya sentido esas sensaciones que hacen revivir,

aunque sea débil y apagadamente, estados de espíri
tu, que amplían, que ensanchan nuestra experiencia
y que, por reacción positiva o negativa, nos mejo
ran.

&lt;...&gt; Son, por lo demás, los grandes historiado
res, casi los únicos que, fuera de las lecturas di
rectas, de los documentos de la época, pueden hacer
nos sentir el espíritu de épocas pasadas. Digo casi

los únicos porque, además de los grandes historiad^o
res, pueden contribuir los literatos. Pero aquí hay
que entenderse bien. No pienso tanto, p.ej., en las
-100-

�-ioí-

^ \b :aqueiüeuen ^?^ •eA iqa^dsuad ej sa anb *¡nbe eq
uequodun oiiDaLj un ap ueAiuap anb se{ 'oiduiaía uo^j
•eiuoqsiq \ ap ezueuasua e¡ auqos se ^eto
-adsa seuotqsana seunoie uod soiuejueutuiuaq euoqy
&lt;•••&gt; opiquas ¡eq ua asueaeq eaatpnd soídiuafa
jod *oye jod oíos oun 'oíaiauafa unoie anb a^qísod
sa ^o^n^osqe ua asjaaeq epand ou anb ap cunSas ^oq
-sa on 'ei^^punaas ezueyasua ua aquaw|equapTDut une
iu as^aaeq ejjpod ou aquaiuaíqisod anb ^odajaiq oqueq
_ eqísaaau ^¡ajiíp ueq ^X sa *js 'oqsa ouad ^exuoq
s 114 e6eq sena au.qos anb eued saquan^ se x uoo oqaaa
-ip oqoequoa ub aquetpnqsa je aauod '^oiaadns opeub
¡a ua etuoqsiq p^ ap je^uaiuepunj. K oaid^q oíaiajaCa
¡a S3 "saíeuiDijio soqxaq soí aaqos eiaoqsuj uiqíjiosa
:jaqes e *eiuoqsiq ei• ap uoiuadns ezueuasua ef ua
^eqidea sa anb 'ojaauaq un ei^epunaas ua etjoqsiq
e| ap ezueuasua e[ ap saiequa^epunq soiDiauaCa so{
auqua obuod ou ugzeu esa uod a^uamesiaaud *eqsa ua
uacpa ou eA anb euan^ ap seoiqo^ud Ae^ 'eiuepunoas
2\ ua uoiuadns ezueuasua uianpouqur ap ejueiu eun ap
ouíod eu^ns tu 'oaua 'auabexa oA anb sa ou &lt;•"•&gt;

&lt;—&gt; • os

[eq ua asuaojata apand anb 'soqeuaqij soí 3P u g i o d t j.
ap A uQioeooAa ap eiDuaqod esa ap asuepuenb anb Aey
s[e.jaua5 ue soaad í sa {euoisaqoud sauopeiuoqs tq soq
--uaia anb ' aquaiuzea íqa s^uj zaA eun6{e * aquauizeoiqa

ueq ofu ¿q riuseuq uapand cseaod sej ap nqtujdsa o
_opeqsa {a urquas ap saoedea uos 'ejqedtijis ap sapeq
[noeq sns aod o soquaiujpouoo sns uod anb soqeuaqn
* s e j q o ap asero esa ua * z a a eun6¡e 'epnp u r $ 'eood^
ap euanq sisaqgdiq uod seqiuasa 'seaiugqsiq se¡aAou

�país en que se enseñí
&lt;...&gt; Si la historia que se enseña en un país y
la que se enseña en otro difieren, es, en parte, sin

cuda, per razones análogas: por falta de buen c o n o o_
^iento o por desfiguraciones de los hechos; pero en
otra parte esa dife^encia es legítima e indispensa¡: 19. Según la perspectiva, Id historia debe diferir
por posición y per selección. Aun en el caso de que
los hechos conocidos fueran los mismos y aun en el
caso extremo de c¡ue f¡jer7n apreciados del mismo mo

co, aun ds í , la sel^cción q u e cebe hacerse sobre esos hechos es distinta. De manera que no debe haber;
pedagógicamente, una física francesa o una física
ing1 esa, etc.; pero debe haber una historia francés
y una historia inglesa o de cualquier otro país: ure
Historia para cada posición, para cada nacionalidad
lina o *- las o r i m cv' a s o o n s¡^ c u o n c i a s o u e resultan de
c g u i da r a i 3 ur5 or 1 c a es e i a osu rcjo que re su i ua gs '•&lt; e r a 1 m e n t e ci e la wdnera como se suele aprender Id
historia europea eo países sudamericanos. &lt;...&gt; que

^osotros estuc i emos la historia europea por libros
europeos, genera-mente, todavía, tomados de un país
:-• 71 c : que noc creares, por tova parte, en la obliga••• ido 7 e a ¡:, r e n d e r : 7 s m 1 s m c s c c o i o sos hechos que el
7 i c i c o c p r o c d r .. per o o o nosotros; y que, al mis m o
i, ^. ¡.-. •. p o-, ¡n i r g u o o j ^ i i ü .^ c d b o o por u na ^ o ¡ 3 v e ¡i a a ^ 7 ,
u ::;s condenemos a vener ce j a historia mundial una
v s} 7 7 u r¡ 1 1 a 7 eral, incompleta, más o menos falseada
e • •:• r o p ••;. r c 1 : n ex^ ?;• p 7 o rio caso insuficiente, es u n
O '• 7 I) 7 3 i M 7 v • ; i i ^ •••; f j '; 1 7 ;;

j : ; S f i M C 8 C 1 Ó O G 1 Q U Ú C .&lt;...&gt;

v - ••:• • i: c • t •- d: r :•. '••...; v ^ucho m d s ce la misma clase.

5;u que,;, un libro de historia mundial hecho aquí.

�-0í-

S?W ¿pepaaA ej 'ugioednaoajd eoiun jod *ena
ua ugiqsueq jeueq. soiueqea? ¿osea oiustui ^a ua opoq jep
gq.se [euoíoeu eijoqsiq eq? ¿seun^iosip sguiap se¡
ua oiAqo sa oujod *aeu riuop uaqap 'eatqjjo peqaaqrf 61
e 'pep.jaA et e oqntosqe oqedsaj te oqund enb eqseq?
teuopeu eiaoqstq ap esopugiejq. :eq.uein6is {a sa /C
íoijas sa anb oun (sof[3 aaqua ^ /C ísojqo /Ceq 4oiq
--oiBD ua 'oaa^ *euiaiqoj(d Xpq ou 'osa u^ *ienq.iJidsa

upioeonpa joCauj e[ gjeqjnsa^ ¡eno o{ ap 'aquauia^q
-i\ u^tqujeq. ueqant 'aquaujajc t [ ueuiqtuoo as sepunoaj.
seiouepue^ se¡ sepoq. anb jeCep anb /^eq eq.ueiuiBjnq.eN
&lt;•"•&gt; *n^D ^ eiaas pjio eunbuiu ezuBuesue esa e

j_euipjoqns e e6Ttqo ou 'eidoad Bijoqstq et pepipunq
ódú A pepa i jas *joujb uod 'eq.ueujpi {dtup euesue as en^
:seiupj6ojd Á spzueuesue spjq.o se^ sepoq jpzjjetod
o jpuiiuop aqap ipuotdpu pijoqsiq ei ap ezupyesue p¡
__anb opiuaqsos ueq sauainb ap ugiaejaDexa p| oaapep
j_3a oun eqiosns oq #spuietqojd sojqo /Ceq oaed *aiqxs
od uQiDOijqsaj iu eqndsip uis '¡euoioeu eijoqstq et
p teuoiodaoxa e ioueqj.od¡jji eun uep ao opxquas ra U3
¿eqs 11 euo i oeu -pjqpied ei jeafduia ajeinb as is- Ñ
teuoíoeu jas aqap 'oedojne sjed un eued eadojna p¡
ouíod 'sojqosou eued eueoi^atL'e eijoqsiq e¡ opiquas
^nb ud? pjoqy * t puo i opu eqsi a ap oqund un Á as pjq
eun jeueq equamesozjoi aqap tequauiquoa eijoasiq p^
Ñ 'PAiqoedsjed e \ s e uj une a u o dui t es \ n b v * s o u i q s a p
soj.qsanu ap ^jiueAjod [ap ugiDDipejd jeqpq epend oq
-ueno ua lÑ ^sauao^uo sns ap 'aiuauíquoo oaqsanu ap

'ejqsenu eiaoisiq ^t ap oinnqsa \d ua aquauiteioadsa
s^iü equasead sou es u9^qsana et 'oaeta sa 'ejoq\/
•eqsiA ap oqund t9P PeP I íeaaqe¡tun et
ep e^jeqjeqit sou ejduuets 'sopet sopoq caed souje^jaA
:seuequeA seqonuj uoo uoioisod eun 'souauj oj jod 'ejj
ep sou íequeuiuue ahuj jopeijoqsiq jod eaanq ou anbuns

�mente todavía: ¿hasta qué punto estaría autorizada
la enseñanza a modificar, o desfigurar, o callar la
•ardad para servir fines patrióticos? La crítica
¡el propio pueblo, de los propios hombres ¿debe ha
cerse aquí también a base exclusiva de verdad, con
; a única preocupación de la verdad, y esa preocupa• ion puede y debe llevarse a la enseñanza? Y, si se
••iere reóucir esto, todavía, a menos palabras: ¿Es
lícito en la enseñanza de la historia nacional, des^
•igurar hechos u omitir críticas con un fin patrió

tico?
Dos tesis podrían sostenerse aquí: la tesis déla
verdad absoluta, completa, y la opuesta, sin perjuj.
cío de una tesis conciliadora, preferible, que con
sistiría en reservar el estudio crítico para cierto
evado de la enseñanza, en espera de cierta edad, de
cierta experiencia de los alumnos.
Ahora, si la enseñanza ha de acabar por ser abset
l^tamente verdadera ¿desde qué momento? Se resuelve
por grados de laenseñanza.
Ahora, para completar lo anterior, no está demás
advertir que la doctrina deliberada, consciente, de
'^isear o de omitir la verdad en la enseñanza de la
historia, con fines patrióticos, no necesita v i o 1 e_n
'.:r a muchos tanto como pod^ía parecer necesario, ~

^^r cuanto tiene un sustituoivo práctico, y es la
condene i a natural de los hombres de cada nación a
•ca^ sinceramente su historia mucho más favorablemen
fe, más heroica de lo que podría parecer a un espí-"
•,'• i t u crítico muy frío e i m parcial. De manera q u e e s a

••:área de arreglar la historia para que su enseñanza
sirva los fines patrióticos, la realizan casi todos
_ 1 0 ü. -

�~S(H-

~end so^uaio ap osau6oud iap aseq ef e^nqi^suoo anb
•^p^zn^^piAtpui sou^uj euqo esa 'eunupue souaui o s$ui

eaqo esa R íjeiDos oí ap aseq e 'OAiqoaioo oí ap
^aseq e ouisi^ot jqed ia ueuexa anb uod euqos ap eud
iats auaiq saienpiAipui saou^q euaiAn^ ou anb eiaoq
siq e^ ^od optoauÓAe^ oood ueq oiqánd un
*eijoqsm ei ap ej6o6epad epip
^jeui eun uod saoaA e sopeqndtue 'a^uauiíeíoi^ia
je sopeDoqau anb seueujnq sauoiaoe^jaduii sns uóo sáu
--opeonpa siu vsapueub sm -*soDiq^duiis sui ueq^nsau

sounO^e :osaoxa uoo soiunnd ap euainbis pepiseoau

^\\ ou *.eq.uauiieiDi^iq.je so¡jepueu6e ap xú *soiji6uij,

ap pepisaoau /^eq ou ísaueqin^ ^^5 ^n^ aquamesoz
^jo^ uauetq. ou anb seuqeied ei ap on^me optq.uas ¡a
ua saou^q'uauaiq. soiqand soi sopo^ ¿seo -s.oñpiAipuí
ua uesuad e sa eiouapua^. ej enb e&gt;C R- opoq

iiq asa
^anb uoo -euqos ap auata ^- auai^ óiqand opo^

n

uauj ei ap pepisaDau uis *equaujeDi^D^Jd anb oauo *js
osa 'ouad íieuoiDeonpa uqiddb ei uod upioeiiexa e^.
-jaiD eqseu R ugioepi iosuod e^-uaiD *osaudxa OAi^.irsD
oiuaio e^.isaoau *ouanq ^a une *ouisii-oij^.ed ia anb
íoios osa ua uei^ ope^uaDe a^uauie^aidiüoo oaua
ou oua^ 'jiaia uaDauaui anb sauoioeu se] *ejp Áoq

p

auqos íueqeqoadsos ou^zinbanb ouisiioijq.ed ap

&gt;;do^s un *eüjje eidoud ns ua ^puo^ oidoad ns ua ueuq.
^ uan^ua *ueqisaoau oí opuen^ sgui R sauoioeu sef ep

puis :jp?i sa *eijo^siq e¡ ap ezueuasua ei jod oiu
^ap oAinno asa e o^uen^ ua *sujap o^
•{SOSBD ODZOUO3) *{'*•SAaj I ^ U8DII

S0Aiqe6au sn^iujdsa sounbie anb ap osed ap oí
p *oiDintjad ui$) a^uaiuejaouis R a^uaíDsuoaui

�blos, que los ha levantado por la acumulación, por
el residuo de tantas vidas, como se levantan las is

las de coral; ese trabajo bien entendido, bien ej^íla
lado por una pedagogía que no tiene aquí otra tarea
que la de ser verdadera, noble y sincera, puede te
ner quizá un efecto aún más educador, aún más enma

blecedor que la utilización exclusiva de las perso
nalidades y de los héroes, a los que en algunos ca

sos es difícil librar de cierta teatralidad y de
cierto artificial ismo.
• Y, finalmente, otra nación menos favorecida aún,
que no tuviera un pasado educador, se encuentra to
davía en condiciones, siempre a base de verdad, siem
ore a base de sinceridad, de labrar y de formar y
de exaltar los sentimientos patrióticos, aunque sea
solamente a base de porvenir; hasta es cierto, a ve^
ees, que el exceso de pasado, que la carga de un pl
sado demasiado heroico puede abatir, inhibir. Un pa_
sado demasiado grande, no diré que ha motivado cie
tas decadencias, pero, sin duda, en ciertos casos,
las ha agravado.

Hasta un orgullo especial puede salir de ahí. Del
mismo modo que en los hombres hay dos clases de or
gullo; del mismo modo que en tanto que algunos se
envanecen y se exaltan con el pensamiento de noble
za de sus ascendientes y otros se envanecen y se
exaltan por un sentimiento contrario, pensando que
^jí^nen de la nada, Que sus padres no fueron nada y
use ellos son y serán, así también, no sólo al orgu:
; lo sino hasta la exaltación envanecida hasta el e:x?.
tremo puede irse en las naciones a. base de esta otra:
exaltación del patriotismo, a base de porvenir.

Sin duda, la mejor base para la educación patrió
-106-

�-¿oi-

&lt;*9/6m ^6
'¿H '9H

/Zi 't/0l 'Oi/BZl 9/iZl *dd ^ 961
(oquatuaídn$) HXX 'soqipgui 'V^I3^^33 ZVA S0~!¿íV3&gt;
•jiquaiu ep pepisaoau Aey
J1IE euainbts iu 's^ujap oj opoq ue owoo bi^o^sim ua
^zupubsub ei ua onojjesap jo^puj un uod •le^.uatu on
ojjp-sap jo^euj un uod o^sa apueA bA :ueuasue as anb
seDisj^ o ssdiuiQuojq.s9 saAaj sapueu6 s^¡ ap sapepaA
-[es se[ o *oídujara uod 'sauoiodaaxa se[ jeyasua ep
pepisaoau Xep ou anbaod ugzeu püjsilu e{ jod biubujijcí
_ezuByasua e[ ua sa¡euoi3eu saoa^Lj so^apepuaA a^ sap
ubj6 so[ 3P sauoiDoa^^aduji seuanbad se[ ueuasua ^nb
j.ed ¿eq iu pepisaoau ^eq ou :a^.uauuiB^.uaujepunj. euas
_ua as nip 'osanj.6 ua euasua as niB íeundiasip eu
nbuiu ua epiA e¡ ap soye souaiuiud soi b tu eijeiuiad
ezueuasua e[ p ji aqap ou eui^ A epen^^-9P ^ai^j^o
BI anbuod a^uaiuaidujis ouad *.butj. A ppBneq.ap eoi^
-jjo e{ ^il^ ^ ^T aqap ou 'epnp uis '.soye so^aiinad
so { ap 9[ 'erueiüiud ezueyasua e[ ap e[ ugTOOijq.sa^
eun oiuoo uaoaiqe^sa oiuesaoau eas anb euatnbts oauo
ou A 'pepuaA eand e[ ap aseq p ^euainb as anb zeoij.a
0[ opo^ *zpoi^a eoiqgiuqed ugxoeonpa auduiais asuao
--eq apand anb *souatu oí uod oquais 'obuaisos oa
'd iu

-aAuod [ap eiSTíüiqd.o oquaiiuiquas [ap A pepuaA eund
B[ ap aseq e ejiqoí.jqed ugioeonpa uezu^ou audiuais
u^upod *sas^ed souqo p ueaeqie^ soquaiuaia soun6[e
opueno une oaad "''osa opoq soiüauaq. • • fa *d

souio

s"mj í uíuaAuod sopesed ap seuiape 'uauaq ua A *saieio
os saquapaoaque uauaq ua 'saueqin^ ou A saueqin^
csaougi( uauaq ua :opoq ueuiqiuoo uapod ua gqsa eoiq

�-XIII-

&lt;Críticas formuladas por Luis Enrique
Azaróla Gil. a la labor historiógraf^
ca de Eduardo Acevedo, a pretexto del
decreto del Poder Ejecutivo del 30 de
mayo de 1933, por el que se dispuso
constituir una comisión con el cometj_
do de "revisar y corregir los textos

de historia de la República, en forma
que expresen los hechos de la vida n
cional en su expresión más veraz"&gt;

Los gobiernos del Uruguay, la Argentina y el

^

sil acaban de reconocer en documentos oficiales la
necesidad de proceder a una revisión de los textos
adoptados en sus respectivos países para la enseñar^

za de la historia, a fin de depurarlos de inexact^
tudes que deforman ios hechos del pasado y de jui
cios que predisponen el espíritu nacional a la ad
versión hacia otros pueblos.

Si la acción oficial se ejercerá acerca de obras
que sirven de texto en los establecimientos de edu
cación, la crítica debe cooperar al propósito ponien^
jo de manifiesto los errores contenidos en libros
le historia que, sin revestir aquel carácter, circuí

ían entre el público y son consultados por profeso
^es y alumnos. Entre aquéllosse hallan algunos de
que es autor el doctor don Eduardo Acevedo, especiaj_

lente los titulados Anales históricos del Uruguay,
luyo tomo 1 ha sido publicado en los Anales de Ta
-108-

�-601-

pq A ^ojuaoeq opiqíujo eq opaAeoy uoqoop 13 •&lt;
Bijoqsiq ap sajequaujepunj. soqund jeoiqjqoau Á
--epe ap soipaui soj eoueofe ns e ejuaq opueno
s¡ opponclncí ^M opBAaoy uoqoop {e 'soue oouto A eq
uiauq souji^.iD so¡ ua eppnpoad |p^.uauinDop ugiaeujjoi
;í esoidoa pi ap ejoaaso as anb ua eqaai eun ua e^qo
ns 9iqtJDsa zneg is o^ad !&lt;•••&gt; oziq o\ ou ^zn^g
u9pp6iqsaAui pun e spjjaqaujos uis sauoio
sns jpqdaae a¡qisodují sa anb ap epnp /(pq ou
sppansqa uoo etjoqsiq \ ap pepiuoip ej
ou^zoq anb ap 6sns6uy ap o^pad uop ap
upia^snoe e^ jiq^^diüoo uis 'eaaubpn^ apua/(a{ ef A
oaipj^aA oqaaq {a ueuuaqie anb B| ua esoud eun gñd\
_ sou ouezoq 'oqeijseoapua ib pepuaA bi saaaA seqo
nuj 9Oij.ijobs A osuaA ua soqp{aa sns giqíjosa son9
ep oun6iv •íeunqeüajqos o¡ ap seqsipuebedoud uoj
'anj.-*sosoi6i i9^ -eunsuao e^ ap uofejquoo jap uoaaio
-au.eo A sa^eb^nA sauoiaipe^q ua seoiu^aa sns uouea
^dsui sauoqne sofaiA so^ anb oqueno ¡biuoiod eiuoq
siq ap ueqeuq ¡e aiqBsuadsiput s^tu oqueq sa l
--noop eoiqjjo ap A eiAaud esindiooo ap opoq^ui ¡3

íq

ap u^tsboo opiuaq B^feq ou anb uopebiasaAUT ^eq
01ueiunioau 1 o sopeaeqii9P saaoaaa aauaquoo o epeu
-ai¡npe asueneM a pan tí anb 'a^uanj. eun ap oquaiuiei
Vuas ¡a aquaioiins sa ou soseo soqonuj ua A íugioez
Tiqn ns ap saque o¡;jeo 1 j.iuaA j.aqsauaiü sa :oqoaq un
aujJiqB uoqne un anb eqseq ou 'eiaoqsiq U3 &lt;•••&gt;
&lt; — &gt; -saquaiuiq saoaA b *'sopeo

CAinba soTOinf ep A sBDipjjiaAui sauoxsuaA ep epeb
'•• [6 as a A s o 6 t uíb s o [ qand e 1 oe q 11 qs oq o 1 jaq 1 j o un
lounua *oqoauqsa olüs i jbuotdbu ap oquaiiuiqu^^ un ua
^oB^ídsui ^euqo eqoíQ *Q^l oN ebejqua *pBpxs^aAiun

�jjesto en descubierto los métodos de que se sirve

cara escribir historia colonial: la recopilación de
versiones estampadas por otros y el resumen fácil
ce producciones ajenas.
&lt;...&gt; El hábito de verter juicios cuotidianos S

ore toda ciase de asuntos de mera actualidad le ha
persuadido de que su pluma podía abordar también la
exposición, la dilucidación y la crítica de valores
Históricos. De ahí que haya incurrido en dos erro
res: el uno, no creer en la limitación de sus fa
cultades; y el otro, juzgar a las ciencias histórj_
cas corno susceptibles de ser tratadas como simples
relatos bien o mal fundados y escritos. Este crit
rio evidencia que el doctor Acevedo vive atrasado"
de un siglo; y si para ^convencerse de ello no bast_a
ran-las inexactitudes de hechos y de juicios que
quedan demostradas, podría añadirse una comparación
de su caduca escuela con la de los filósofos y so
ciólogos que han transformado la doctrina, los mét

dos y los objetivos de la historia.
Nuestro país se acerca a la etapa cultural en
que se hará ciencia auténtica, y a ese advenimiento

debe contribuir la crítica con un firme propósito
^ectificador de yerros y de hombres.

:.UIS ENRIQUE AZARÓLA GIL, Las Herejías Históricas
:!el Dr. Eduardo Acevedo. Buenos Aires, Librería y
SILa Facultad71", &lt;1933&gt;.

-1 10-

�-uooe souq.0 soi ap bi anb ugiouaqe s^uu fuaoauaw ?u
*opeoi^iu6is i^upuaq ou 'soueotuauje sasjed souq.o soi
a^ bj X sopiun sopeqs^ soi ap etouapuadapui ei *es
_aoueuj ugionioAay ei uoa o[Did olusiuj un ua BpgDt[d
xa *B/(en5nan eiauapuadapui a ugianjoAej B| ap
-siq e¡ rBJ9ueui B3i^u^pi aa 't^uoiDeu s^aa^u
ap u^^aaajBD *sa|BiuoTOD sauopepun^ s^uiap se[ uod
j?pBjio^esap oapiAa^uow ap upiaepunj. e¡ o cpepiueuj

nq bi ap soiqend s^ujap sof ap B[ anb odoiat^. oidojd
^b eqaaq /"enbnjn I^P sa^.UBq.tqeq soAi^iuitad soi ap
*ofduiaCa uod 'ezueyasua bí anb B/C •soq.uatuitDouoa
sns ap a¡qeuaptsuoD ugionutiusip Bun peptfeau ua eq.
-uasaudau '^euotoeM etuoq.siH e{ 9p l^^oq. ugtsaudns
B{ auodns ou ts *U9iOBOt^ipouj aq.uapuaosBu^
•

*aq.uau3Btdoud uayCnq.iq.suoo

ou anb Ovad 'saut^e seiuaq. uoo ibuotobm etuoq.siH
i opuBuuaq.iB oq.ueno ja ua ^ *soue souaujiud sauq.
u^ souaui of uod lesuaAtun Btuoq.stH ^\ uoo aq.uaiu
^uoo outs *epBUBdas etuaq.Büj eun opueu6aq.ut 'bu
oqe eq.seq oqoaq eq as anb ua euuoj. bi ua ueztieau
as ou sjed iap 8tuoq.stq bi ap otpnq.sa ia &lt;"^&gt;

&lt;Btuoq.euBdaud ^
Biuepunoas ezueuasu^ ap oCasuoo ia uod
sopeq.dope oipnq.se ap saueid soAanu soi
ua Btuoq.STH ^í ^P ezueyasua bi auqos

I 3P oí tnf ap a \b opeqoai /() op
oouBfg oiqe^ uod opeuoqefa */Cen6

iap ooti^uboe^ X ootugqstH oqnqtq
iap {Btoadsa ugistuioo B[ ap

-AIX-

�tecimientos. Aun más,podrá decirse que dada la ma
nitud de muchos de aquellos grandes sucesos y sus
proyecciones en la vida de la humanidad, los he
chos nacionales perderán.su importancia y valor.
Una consideración semejante podría hacerse con res
pecto al cuarto año, ya que el estudio de la evolu_
ción social, constitucional y económica, sin una
previa enseñanza básica de los orígenes y desarro

llo de la nacionalidad, está expuesta a ser fácil
mente olvidada o a quedar enteramente incomprendida
por el alumnado, en su significación real.

¿Existe algún interés de orden técnico o pedagó^
gico que aconseje seguir, un método como el aprob_a
do por el Consejo de Enseñanza Secundaria y Prepa_
ratoria?
La reforma implantada resuelve,en realidad, uno

de los problemas más difíciles que han podido pre
sentarse en Europa, en cuestiones de educación, y
en los cuales, sí bien se han sustentado tendencias
próximas a las soluciones encontradas en nuestro ,n^e
dio, no puede decirse que ellas han triunfado, ni
menos que existan opiniones definitivas.

La modific^ción de los programas de enseñanza
de la Historia surgió, en efecto, en Ginebra, en la
Sociedad de ] :•• s Naciones, a consecuencia del movi
miento pacifista creado en ios países europeos de_s
pues de la guerra, buscándose con ello eliminar de
las enseñanzas escolares los sentimientos de host
lidad entre los pueblos, y procurar así alcanzar
un ideal de fraternidad. Una extensa bibliografía
fue la consecuencia inmediata de esta iniciativa,
la cual -$e concretó primero en el Congreso de Gine_
-112-

�-ül ^qtiuoq ¡a *aqjed ns jo^ ^sajefoosa safenueuj ap
ugisiAaj e¡ ejed s^^si i^TDadsa ap sauoisiuioo opuejq
suojeque¡ape as *(#Dqa ^luofo^ * e11^^.1 *e|j6
) sasjed so^.uii.siQ ^soue g¡ soy á g so¡ ajq.ua
soptpuajdujOD 'souuinfe sof ap pepa e¡ ugbas etjoqsrtj
pj ap ezueuasua ef ejed se{6aj uojaiDafqeq.se *o5
-jnqtuaxni ua sepiunaj ssojqsaew ap safeuoioeujaqui
ssoqdape sosojauínu
eyedüiad eqsa e jeiuen ue BJeip as ouiod
Qn
.*"fBJOiu auijesep ¡ap ejapueq eq *eoí¡qnd ezueuasua ap
sauoioejodJOD sef ap
s0DTj.5q.uaid soqnqiqsur sof

^p UQtDuaqe pf ofejqe *ejjan5 e¡ ap sajojjoq so¡
aquatíie6je¡ optjj.ns uejqeq anb sofqand sof ajqua zed
ap fequaujepun^ oquaujafa oiüod soaaif ^C sefanosa se¡
ua eiJoqsiH ^i ap ezueuasua e¡ e¡jtnbpe anb soqoad
-se soAanu sof ^ejqauí^ ap fenq.oafaq.uf ugioejadooo

_ ap oqnqiqsui fa jod opuntu ¡a ua á edojn^ ua sep
ipun^ip *seapi seqsa uojaiAnq anb exoueuosaj eq
__•safeipunuj soquaiiu

toaquoDe suiap so¡ uod oqoeiuoD ¡a japjad uis ojad
eojquao oiüod eqs^ epeujoq ^feuotoeM eijoqsin e¡ ap
^ oipnqsa ¡a ísafeuoioeujaqui sauoisiuioo jod sojq

íf ap uQiooepaj e¡ ísajefoosa soqxaq soy ap uqisía
-aj e¡ efuoduit as anb o¡ ejed * sapepiAisajbe ap ep
^-efodsep eijoqsin ^f ap ezueyasua e¡ :ueTjas sopeq.

¡jisaj sapuejb u^% jfnOasudo ejed sopeziuooajd soip
aiu soq 'sasjed sof ajqua ofnoujA un oijejquoo fe
ouis 'sofqand sujap soq ejquoo oxpo ap joqoeq un
opueis ejenuiquoo ou ¡eoof eiJoqstH ^i ^p otpnqsa
_¡a anb opow ¡eq ap 'sopeaídiüa sopoq^ai soy ua oiq
uiBD un jeCfM^UGi ueja *oqDip soiüaq o¡ oujod *sauiq
__soq "ouisi f euoiDeujaquq ¡a K otus t \ euQioeu f-a *¡eiD

os ^ fejoui UQioeonpa e¡ ua eiJoqsTH ^f ^p jo|ba ¡a
ajqos soqdaDuoo uojaiqiuja as apuop ua ^ ZZ\ 9P

�XÜXÜX33t— t— rtXürtt— IDOt— i-CTCTÜ WíD 3CT3rtCXO =CTXCTCX
03 o ?-•a cu a &gt;-" o a &gt;—'3aa&gt;— a&gt; o &gt;— • 3 a&gt; •—'y--00530000
ex a&gt; (o -t3 o ex
a
cb 3 o cx o re 3do •—• o 3 3 to
f*s ex fü t-4- mxü ti cd co o -• rr &lt;-- &gt;—*fü 3 co ex &gt;-&gt;•*-• -co as
a ^o^; o o 3
Q&gt; t-.^&lt; fD y--3 i-a a
lo 3 f3X fD
h. 3 t- (D 3 a T (í3 fü O CX -hXÜ
o a&gt; coi—- lo
ex &lt; do ex cxxü a&gt; co ex •—• t-4- 3 ?— a&gt;
&lt;•—' cr 3 o ir &gt;— • o
toa3etDo3-'-cxrüOfDrtfD33 — fü a fD ex rü o cx 1— íüa3 fü •— 33
i—•
o O *-••rt&gt; o ix&gt;
•— do o co i-afD t-u-cxü co 3 a 3 a 3 a 3t-.*&lt; 3
&lt;O XX es
33a
•—• fD r^- 3 O Q.COQ. 3s
rt 0 ÍH t n ^ ^O3
rTfD-h
3 3
1—4-0a cx a&gt; 3 *-"•-"• c ot-4- a 3 = o
&gt;—•
&gt;-•&lt;x" ex t— 1-4. ^ cr
t-&lt;- fD 1—- Qi 1—-rr fD do rt- CQ ai crO CX
&gt;— CX i-4- 3) 3 —• fDCO
fD a LO
CD
-hCXa
•-•t— c-t i-4i.aCX^4'CX3t—4fD3"rDNC fD 3(ÜX3COCOr+fD3
•— • os co ex co•&lt; i/i id a -hfi o id D
dj^i-4aaaD&lt;x3 o rt
o ?- n
o^
(Ia3ct 3 •—• i-1- 1-4' 33ai—icorDLonn3 íd oj&lt; 3 i—- 03 a
a
d 30ao%3fDoos &lt;-t t—1—3 corto—• exxü corta es cu y- cb ka
11/1 w -._3&gt;—-3O3füaac^no rOs3OOa —•ofüo^aco
HO t-at-= t— 3 O CO
tocoÍÜ •— 3
3rt3
3CXIXy- &lt;— DOCXrta
13 cb
cbtü o a t— • o r-t
ocr3QLo&lt;-4-3íücortíüao cxaoacr
iü
o aá&lt; a 3 a y&gt; oaot—o3 to &gt;— 00 y- ka cd y *—eo e cd ka s Cx ka
3 ÍD Ct) t-ifü co
DOCÜ3 a3a O fD 3 O CX
3
CbvLOt—
o rt
3 &gt;—• O O(O " t—' 30fÜLOO1— (O
3 i--"O
O3O rsa 3
3 O" a ^t LOa 3 r+ 3 3
CbO LO
-h
t— 3 3 CX 3(O
3 3 íü O a
3a&gt;oaexio
xíüíü
i—-oafDao2C3OorDcXrt3 cx 3 rtc-t. t—. o
O t-4. rt fDfD33rt3c-+OfDn
"O3O OXÜ
fü Oka y y y cu (D rt
3 cd o 3 c-4.3,. a cr a. a o '•&lt; f-4-cxcoa3 a3O333&lt;ü&lt;3cx3cu
ÍÜO33 1ÜOiÜrt3i—^ 3(ÜOsfD3 33O CO33 3t-43lüaartCO
0" fD Qi 3Ortcaiü
O. to 3
(D(üi-*CT3i-.rDQiXOfD
3CO
tA&gt;_
yka
roíü a 3 —- 3 3 yfD •—• o a co fü co
t-.&lt;&lt; o ka
íü ~t¡ &gt;•
00 &lt;ü ^—x
ai íü a ft' o 03^ fü fü art^- rtrüotoarüoocx3t-.
Ort3Oy- Cu y• to O CX 1— fD Oa33aaiOfD30irtto3 :fD CTO XO 3 Cb
kato
(ü •—' i-. O
DOCOfDt0333330st—^CX
OQOJ
300rcrt-^^XOCuCS&lt;-^y
O
rtar+3t0 3aCD y- y 3
0S y- Cufü 1—• a
O3füac3— ^-4 t-4- O (ü 3 fü O a t-4--t&gt;3XCTOOOX
X3 3 ^-4. to CX3 fü
70 3 r+ to
t—fD Cu fD O
CO t-4. t— O 3fü Oí CU W (ü
?-•
i-4- 30 rt 3O ^ 0fü
fü
fü&lt;*&lt;;
33—'?—• • cu ^-• OfDOCX3 COXDCO
OfüaOO1— • Cb CD &lt; rt
CX &lt; y-Cb X0 rt O O Cu
1 0 ni+O Di -ti
Ort
t— • co co 3 t-4-ato
fD a fD fD o 00lofco
o
a
rü•—•
fDCXtoo
Ort y CX^ 1-43 t—• y4
1—urt3^03000^ CXXX KA&lt; CXtü 3 íü t-- 3
3cxaocxar+iü
aoa
rt
iüca3to
3^.aiü3O &lt;-t •-•
aaiü
dot— o
co 3 "O o •
?—• -hto a &gt;—*
cu i id 0do i— iü 3 o r. a
aa ,0 w 4 fD 1—• 1—'es cb y-• &gt;—' h. id w t-i
ar o (ü o &lt;
-4 0 33 3Do 3 fD
O 1—• Oto
Cb O Cu ^ CX KA
COOCX3O33O3
01(Ü Cb 1— OLO C ~a
t— 3 O 3 (Ü
3 O LO
a a y- t-4. -5Oí C O V. • fD
&lt;t-"3(ÜO3CXO301 cQ
O3 ^ 0 n fü 0 (ü 0A N "O W ^. O
^ i- fü n fDSO Cb y Cu ka to 3 to Cv
1— fü t-- a
Di^ Oí (D D^O O) = to r~ aCb O S Cu3D0O
O &gt;—' O 3
O) 3 3 W0W (D 3V33 rtCUt—
t-4.
rt Ci. cx3 t-. a a xü
a o
o &lt;
(ü cu w (t&gt; r 0a to o •-••
a
ct xx • a íücx os
3 a lo t-4. t—i
cx co ai -o i-—
es o cb3 fü
3 y cr
fü 3ai es *&lt; t— o
o cu
a?
3 3 -o o rt w rt1—• _ =
a a
3 fü C/O-Q 3• = a i-3 a ^—•
ro t-. o o cü a &lt;ü| t-4- ocd X" fü e. 1
ía
3 e I a1 1 üs
31 a i I o 1 ü
¡3i 3 Ir ?— -3
ü~&gt;

-.
••'.':..
'. : ..-'•." ••:••:•-; i- • :^ p1---1X1 -j :j í + x :.•&lt; u_ •^ a ^
' • .- • .••• .... r
. • -o . i- •• ^ .-: •.• ;;.• -; ¡o ;'D iX ü¡ fD3 O o- fD ^ e: 3O fO 1— —a O
a -• ..r &gt; •^ -.
•-, •"•• 10 -'j
rD 1— ex cb o "o"O
'—• co 3 rD *-&lt;•1—4
o do 3
^,'' ;.:. co a rü *-•
re ai 3
ro e
a a a —• c+ 2:o rD y •- a
o coes •— cu - 3
rt &lt;b 1-- r:); ü Cx •-'• lo X ^; 3 3 "3 o O to O O O3 3 co
co
O3 a
a
1— fü &lt;o
ir. 3 fü do
to
*-'•
-5 1- O • 3 Wc-t
rt O 3 fD fü 3fD
*&lt; CX O
a .. s, oj e 4 ,-- , 1 cx
a 3 o 01 o ?^•
fü
-3a r~ 01 ü 2
•—-ü x cd yr-,
o o o fD a 3 3 Os co co x&gt; 33 a a *~-•
er
&lt;-tcd •— • rn co o
y-XX ^: •"""" ^ '^ &lt;13 "^ '^ "^ '"•' 3 ^""' fü fD 3 fD ^ a IDrt
fü a O &gt;— aCO co 3 XJ 3
CO &lt;;;:
O
X ío — cl •—• 3 r¡- Di '-• lo
O3fü eO-^ CT rt 3 — &gt;—'rt 3 3 a
c-t fD 3 lo 33 --i- a i-u. o-i -•••: ai
a
ex a do 1—- oco cu
3 a 3 a_ O O fD^ ?—'
O
cía
fD í 3
3 rt f—- Cx C.X
&lt;ü ÍÜ CT -•-+&gt; 3
*&lt; -o OjQ Cu 3 en^r 3 "O to
"^ ^"1 d-i 3fü ex "O a r- cr ci cd '•&lt; 3
o 3 &gt;-•3^3 io 3 lo oj cíT) t— a
cx
^P
fus t— :/i ^4. o aaiUw rt
rt t— 3 O lo 3sfD
O ,13 10 Ü CX 3a Cl ID
¡li fü 3 a 0' O i— X 3 O
Cb I&gt; 3 — Ort 3W ^ -t,
3 O ar^ - •— fD
3 3 o o
-x t-A ut cx
-a 3 1— fD cx a ro a t—o ^-. ;o ^ o
_~ o
ro
a ^o 3 id x: o n r.do ai o -3 ^
3 3 3 lo o•-- c lo a
ex *;— cx-^ 3 lo 3 &lt;-•
0 ü^ r&gt; do ?••-•
3 y- a
3 3 1— 3 i—* o O a)
o&gt;31—0 c rü fL olo fD
Cb cd
o' 0&gt; "^
01 Ci ^-4 3
t-n
3 Qi O 00 3 -XX 3O y— 3 O 3
^~"1—• 3 "O 3) 3
^ -1 fD 3 rt fü 3 0¡ a 3 "O 1— cu 3 DO
• XO 3 fDt— O fü O
&gt;— DO 0iCX 3 3 3 (3
cu Ñ rt a o
3
3, ,-t a c tx •-•
fD O a o 3O co 3 3 O a&gt; 2o y O fD •—
i—• a a o 3 cx 3 3 1— ro 3 &lt;o o a xo 3 rt 3 tü rt3 ex ^ 3 a lo cr c-toslq 3 a
&lt;^ ,- 3 i-" i-'- *-• a a 3 3 -ri
-44.3 3 rt 3 fDfD 03
fD 1— •—• fü"O
3 &lt;-&gt;• lo
"* ^t rt) o a -t t-u n '¿3 o (b o
fü 1— o &gt;—• füco
-a 3
rt- o oc rt a 3
?— ' e es
cd
-4. a a
rt o o cx o co fü lo t—* --•^ 3 id fü rü
n&gt;ero 3
re
a 3*. rt a cx 3 o., o 3 o x:¡ 3 o
t— ta
3 &lt;-t q
lo i—. 3 3 x 3* exi—1 ex a o., t-.
^—' fD t—' fü fD ID 3
i-- 3 O 3 co O
Cu CX O DO
CO 3 O &lt;-t &lt;•+ 1-4. üt— O CO fD lo
-^ n ^ q üx
0&gt; ^^ o 1—• co ex re lo o co o co
ro rü —• o O to 3ort
^' " co cu ri• t-4. t—. cr 3 3 • t— • 3 XO
rt
•5 a 3 do rt r+a fü &lt; CX Os
f-i- ^j a
3 fü a
id a o
o fD
a rü o. fD rü
^ a
ex.
o rocx t—- 1—. •—•- —s
O 0) 3 &lt;-&lt; .-a
3
&lt;— 1— S^- •— 3 X3 &gt;-— O fD 3 3
3 CX 1— rt 3 DiO LQ Co 1—
3
2
a 3 re o rü fü xü rü o to a rü c-t
a
^^c (b (b cx o y-ka 3 co rt o
^^" S"Xü a 'ai— 3ooa 3fD3cooa~'do
3
O'Xa^&lt;cu 3 •-• a
^ [^ 3. ex es &lt;a ka
- &gt;-&gt; cb cu e^ ct
coj^ai
cxrtrc
o ex(Dc-trt3Lo
crafüaaifücxrDt—
coexa^-co
3
rt
o fD •— • fü
oae¡ &lt;x&gt; (b rt •^
33 J333O aLOeXrt0&gt;LOOfDrtrDCO)3
3
(O 3 •—• 33D0O
)~'-3r)3Loa3XÜ
iD fD tt
ÍD C
fD t—- O a
eXfDrtr+O t—-4,1—.
COO
^ o C (b Cb - •— O ÍC
W Oj
i—- fD 3 t— O rt
CÜ3O3 0&gt; COíD üi a O
l2 ^^ 3 •—•
cu ex 3 1— —
t~4cuLoexat-4-a
-s D^ 1— enco 1— fD X3 3
co a
i-c0 i-a lo 1—• a X3 1—' a 3 rt i-^, lo rü ex
lo t^ — 3 &lt;-+roa
0i3aiO33crain&gt;rDDn3O 3 c íD
ao
&lt;d a a i— cü a o* cu cb *-^ ka
y— ex &gt;— ^o a rü 3
e^ &lt;xx
o^^iDar^Diw
3 ex a
3cro es m cb
"^tO
y--XO Oj cj O&gt;ro
1-4-3 1- rt -5 0 4
Cu y-*&gt; Cb &lt;a S *-*• CuOtofDCX
--. 3 CXXÜ fD&lt;333CoOOLOrtafDt-4.
(XCO3 fD3'—'3fDcofD
0j3fD03fDfDNOOcoartfD3eo3CXi—•
O
D ü ti 0 iT&gt;c+3¡
3 0)
do
3coa30'-&lt;-30 a
CÜIÜO
D^ W cu 1
toaaCXfD
a
o H't-w n
i-, o ct ^ (t
a3 lo
rt
^ o cb roex3fD3
rt- n a a —• ex 0 a f-1- &gt;-" t-" 3 "—•
a 1—&gt;
a •—&gt;
*—• co a coo n
id Di ^ h. :—jr¡ ,DlOOaiat—'DoaO333:OtD3fDüi &gt;D
¡ailOO v..11 do
iioa coOOI fD IO I 13 afü
31 a
LO 3|333

�r I I-

-ui ojqiü^iiji \d xoú oisandxa gqsa oiuequauiQD o/Cno Ñ
epuejOH ap seíanosa spun6{B ua opinbas eweqsts ¡a
BjJitnq.iq.suoD e¡ BíBaj eqsa b ugiodapxa eoiurj e~j *aq
iede eijaqeiu eun opupuuoq Ñ ugisuaqxa PAiqe¡aj eun
uod aipnq.se as ou tpuoidbu eiuoqstq e¡ apuop ua
*¡BtDij.o uaqogueo ap !opos oun opuejqsibau ou sbd
_-ijíujv ^ edojnq ap sasjed se[edioutud so| ap eiuep
unoas Ñ BíJPUJíJd ^iuoqsiq e^ ap ^zueyasua ap sbujbj6
oud soy ceq.u8Lu^uaToa.i ouoxp soujaq o\ oiuoo *9^t iqnd
'saietpuntu sapepiuoqnB s^jauiíud sb¡ ap eun epnp uis
__ sa anb Ñ eoi^iquaio upioeuodjoo Bq.jB eq "sopeqins
au sauoCaoi ooodiueq. oip ou ^sjue^ ap seoiagqsiH seio
--uaij ap 1 buo 1 oeujaqui oq.nq.iq.sui [a uod epezti^9^1

leipunui eqsanoua e¡ anb ouxs 'ugionfos eqsa b 969\\
b^bh bi ap eiouauejuoq e\ 'pepuaA ua coigs ou a
•nsaTejaua6 sauoisniouoo uto
-npap asopu^ipnd ou s ugioequaujiaadxa ap opojuad ¡a
ua B^ABpoq. eqe^sa as ugiqsano u^ oiund ja auqos anb
*sasai6ut souqseeuj ap odnuS un ap opipad e '0193
uBq. asopugí Douooaj ^epesaudxa apis ejqeq {esuaAiun
_ eijoqsíiq e¡ uod-ipuotdbu eiuoqsiq b^ ap sauotDBi
^.x s^i b oqoadsej. uod aiqeqsa ugiuido eunbuiu anbti
:bj. i^ i e¡ p soííi i q 1 j.asueuq anb 'ugisnjouoo equainfiís
ei opueqdope *aqued eqsa ua 'aqeqap \b gxxdd ^ZÍ6Í
ap oiinr ap z 9P ugisas ns ua 'eiouauaquoq p[ jsb ñ
s3jqba[bsui uojanj jesueAiun eiuoisiq bt á ibuoiobu
e 1 ^oqs 1 u e 1 ^xxud seuoioeíaj sb 1 ap eujaq [a auqos
o p j a n o b u^ p x p d sapeq inoiqíp s b { ^saieiDiqo Seiue^D
oxú soi 9P o u q u a p ugioonoau n s 1u 18u o i a 8u b 1 u o q s i q
ei ap ezuBuasua pt ap UQisaudns'ei ueqeueaiua ou

sena uaiq k * a í o p u í i b q ap sauoioeue¡jap euquoa
uojpuidIvío as ^o.b seiouaqstsau se¡ ueuqseniuep* aquaiu

-~aqua1 oex sbpeo 1 ¡ qnd * sauo 1 sas se 1 ap spqob s bq

�y
formante de ese país en la siguiente forma: ""es c^i
rioso señalar que en ciertas escuelas medias como
los gimnasios, liceos, etc., existe una tendencia
a hacer entrar la historia nacional enteramente en

la historia general, tomando aquélla un lugar mo
desto".

•

.-••

4

&lt;.,.&gt; Tal es la primera crítica que corresponde
hacer a los programas aprobados y puestos en vigeo

cia por la Universidad y que adquiere singular re
lieve por cuanto la idea directriz de la reforma
no ha sido enseñar la historia universal dando una

situación especial a la historia nacional al me
nos en los tres primeros años, sino subordinando
ésta enteramente al conjunto general de los aconte;
cimientos y reduciéndola a extremos mínimos. &lt;...&gt;

do sugiere la posibilidad de una Historia "con cri
terio filosófico", está apuntando a trascender el
mero discurso cronológico y a bucear en el plano in_

terpretativo (lo que en su época era apreciado como
una tarea intelectual a mitad de camino entre el s_a

ber histórico y el saber sociológico). Por lo mismo
no resulta improcedente su interés por la dimensión
demográfica del abordaje histórico nacional.
El condicionamiento social de las reflexiones de
Ordoñana (uno de los grandes personajes del conser

vadurismo uruguayo) aparece indisimuíado en el ca
rácter "moderador" que le atribuye ai conocimiento
histórico, y que le lleva a proclamar la -necesidad
del mismo como el modo preciso para evitar saltos •
en el vacío en las prácticas político-sociales.

Un pensamiento así expuesto, podría ser de apl^
cación en los países del viejo continente donde
las sociedades se desarrollan bajo el peso de tra
diciones seculares, y la historia local, 'cierta o
deformada, se aprende en los hogares, trasmitida de

oadres a hijos, y en donde hasta en la última de
las ciudades existe el monumento o el símbolo mate
ríalizado del pasado heroico o siniestro. &lt;...&gt;
Pero, entre nosotros, en los países del sur co
cinental que ni siquiera sufrieron como otras re

^iones de América la influencia de la nación colólízadora en su edad de oro, ¿cuál es la historia
jue. conocen los habitantes
con prescindencia de
iqueila que se enseña desde las cátedras oficiaes? Sociedad la nuestra en continua transforma:ión, como corresponde a un pueblo integrado
-116-

.-III-

Compañero de viaje a Europa de José Batlle y Ordóñez en la década de los '70, también su conmilitón
en las juveniles columnas de "El Espíritu Nuevo",
Ramón López Lomba &lt;3&gt; .aborda en la página selecció-.

nada algunos aspectos cruciales de la disciplina hi_s
tórica.

El artículo que se glosa debió formar parte de
un estudio más ambicioso (cuya estructura, a manera.
del programa de un curso de Teoría de la Historia
se incorpora en el texto). Comienza por -destacar la

historicidad inexcusable de lo humano (de lo social),
para derivar inmediatamente hacia un tratamiento or

-9-

�-7-U-

_uoo enbjod qeiuaujepuni eoisgq ugzeu eun joú ^sou
ujnqe so¡ 9p aquatu eq ua ueuqeuad eoeq as A eoiqdxe
as anb e q q e u o t o e u e i j o q s i y e q sa ^seuiqdiosip /C
seuueqsis sopei^PA sosa sopoq ua 'soseo sosa sopoq
ua ooad íugionqoAea eq ap sndsep A saque sja^oo
asp¡o e¡ ap 'saq.jodsup^q. ap soipaiu so\ ap 'ugroonp
-oad P] ap puiuoq. e^ pipnq.sa as epuop ua ^gosow 9p
spianosa sei ua eot^De^d as ouiod {eq. 'eijo^siq e¡
ap pzueyasua P{ ap oq.daouoo qs *sosaons soq ap ^\ú
— ui i s eoíugjo uq *. e^s i qpq jaq.piü qe 'ooTq-agqaa oiuaq.

-uto qa ísBJuané seq ap eoqSgqouo^o ugtoejaiunua eq
e_ s sauoqoeuijo^suejq. sapue^6 seq uaonpoud anb sauoq.
dbj. soq ap A ugioezi q ia id eq ap eq !paqq.jqod eq e
* {Píaos eijoq.sip eq '.so^oaq soq ap q eioueq.suno^ 10
oq.eqaj qe 6saouaq soq ap sejj.ej6oiq seq *oq.unruoo
ap seq.siA seq soun6qe uod guiuaia^d as íugioeonpa
esa ap sopoq.^uj soq A eui^oj. eq Jiqnosip a
joa*
-suí A Oi-uaiujíoapueabua \^ eioeiq (eÁ epeqeuas eq.nu

eq ue sain6asoud e seqne sns uod uesed anb sauoio
-ejaueo seq e oqnmqise osouapod ap pa^is anb eaed
^pepa i oes eq ap aiuapuaose eiiojeuj eq ua uoaaipao
-ajd sou anb soq ap ozaanj.S8 \b ^aTuaipuadapu i ugio
n'^.i^suoo ns ^eoqjig^sii! ugioeiu^o^ ns ap 'eqoue^sixa
_ ns ap ugzpj. eq 'sqed qap sauaBiuo soq aeuasua aq
ap anb eq ^pepisaaAiurq eq 'eqanos^ eq *sand 'Sj
•oAiioaqo.j osa.jbojd qa ua upiooe ns ap exjoiuaui eq
Boainbqs iu saoa\ e opueí'ap ou 'aiuaujepidgj epoaid
as A euun^.se as qeooq oiüixgjd opesed qap *jaAe ep
opoanoaj qe sseis i qeuo ioeu seiouapuai sa^uan^ uoo
sesqed sapue^^ sop aoiua eiueiueoqj^uSoaB opeooqoo
:opunui qap seuoioeu seq sepoq ep saiuapaoojd soq
seluoqejb luiu q saiuaqu^oo seq.ueq.suoo uod

�ella va envuelta la vida nacional, la de las gen&lt;?
raciones presentes y la de las generaciones futu
ras^

&lt;...&gt; Suprimir la enseñanza de la historia na
cional, reducirla en sus proporciones, despojarla
del sentimiento patriótico que debe tener, es ata_
car la fuerza vital del país. Es suprimir o debi
litar en la enseñanza el elemento moral represen
tado por el culto a los grandes ejemplos, a los
altos valores que determinan y reglan el progreso
social. &lt;...&gt;

Y es todo eso la Historia Nacional, suprema maes
tra de la vida, y lo es doblemente para la juventu^
en cuanto forja el carácter, el honor, la austeri
dad y los grandes sentimientos; en cuanto hace del
niño de hoy el hombre de mañana, conciente de sus
actos en el ejercicio soberano de sus derechos, que

sólo la historia le ha enseñado al mostrarle los
sufrimientos y las rebeldías, las luchas sin tre
gua para cimentar y consolidar los principios de
libertad y democracia. Todavía está en pie, y lo
estará por mucho tiempo, el postulado central de la
Reforma de -José P. Várela: que por cada niño que e
tre a la escuela, salga un ciudadano, ideal supe
rior que no se alcanzaría sí la enseñanza de la
Historia Nacional no lo alentara en el paso por
las aulas y no se le señalase constantemente el camj_
no del bien y la virtud.

cPABLO BlAHCO ACEVEOO, L3_üil^p^ia Nacional en la
Enseñanza Secundaria. 7\partado^"3^ la "Revista del

- * 18-

��-XV-

&lt;Circular de la Dirección General de E
señanza Secundaria fechada el 30 de
agosto de 1937, encareciendo a los pr
fesores la necesidad de recopilar da

tos históricos, tradiciones populares
consejas o simples narraciones de los

distintos medios locales del país&gt;
Señor Director:

Los profesores del Liceo de la Dirección de us
ted, pueden prestar un señalado servicio a la cul

tura pública
Me refiero al que se desprende de reunir los d
tos necesarios para la redacción de una monografía,
una tradición, una leyenda, o una relación síngu-larmente interesante de ese Departamento, sirvién

dose los profesores para ello del conocimiento o
la información personal o de lo que pudieran alle
gar sus alumnos, repitiendo versío-nes oídas en el

hogar

;

Nuestro país y con él cada uno de sus •Depártamela
tos y regiones, -casi sin excepción-, carece aún
úel género- de referencias locales escritas de cará

ter.histórico o folklórico Es raro el Departamento
que cuenta con monografías o propia narración pop
lar para la ilustración.,
Dichas versiones, verídicas o legendarias* son
-120-

�~ueq[n$uoa '^^j^i aiqpiaaudeui e| eq.uetuei.0A9p jeta
— tut uepand son9 an^ aP u?i e 'ugisnqtp
s^ui e^ uo3 saaosa^ojd so| e Biopugiqtaa
-nauta eqsa equena ua auioq 'oeon íaP ugiaaauto
-euqsnn e^ e i^uauas ugiaaeutg e^ Bpuetuiooej a
•sofqend so| ep oqueiuiíDouoo joCaui \s
n^o ^^s ^1 esjepuoDaa ueozejtetu enb *Biouequod
-uji ^q^9tD ap soAiq39¡OD seji^ap o soiqj^Aoad so^
X BCasuo3 ei *u9i3tpeaq B| o 'u^ioepunj. ns
p eojeuiOD b¡ ap epeiAeaqe Bial-S^M eI so]^anb
-b ueas ba 'sjed ¡ap soiund X soquaujpqaBdaa so^ ap
oun ^pBD ep *epTDejBd esoa o ejj.ea6ououj eun *e(q
-isod o¡ ua 'jBqa^paj ap oqeCqo e *sope3ipui se^^a
-oí soq^p X soqoeq so¡ equeiuefcluiTS ua6o3aj e ssei3
-uefQ ap o seuqaq ap uees 'oaaiq asa ap
so¡ b ^qiaui *ie^aua3 ugTaaauíQ eqsa *
"IPÍJ-IP oun6iB opoui ua X
aiqeiíüoaua equauáeqiB'soqep ap upi^endoDej X ugio
--^Sapui ap ^auaq aquaioed aun ua aj. e{ X joujb ia
•oyeduie je 'eaiqsjqaB ugtaBdnaoajd epoq ap eunaua
uod opuaiuod ^pepijeooi ^p^a ap sepeatpuf sapeptu

^einaiqued sej eiqxsod ouep s^ui opoiu iap aquatuen
xauas aeqoue ^ouins oí y #seAiqdija$ap ugisaudxa ap
SBiuao^ p asuiyaa tu *etaeaeqi¡ bjqo aun asaeqa^paj
p ^Xpq enb eugtaeaipui eqsa uoa 'epueqejd as ou
*s^ed ^ep ^aiugua ai X pjseod ei ap i^pnea ta
opuaiaeja^ X pbdi[buoiobu e^ ap oaiqugqne opiques
ía opuBatqipa uba 'soiq^aoA soi ^qs^q X sotquaAOJd
^ soi • seuoiaipejq sej *soL|aaq soi *saieuqt8aj sap
e^ptjBfnaiquBd sei opueanbiquoa oquatuitaouo'a fe jia
jas ap s^iüapB anb oqsand *aiqetaajdpui jo¡ba un ap

�do si es preciso ai que suscribe, o remitiendo en
cualquier momento ei resultado de su labor, para
ser publicado en los "Anales" o reunido en la fo
ma más conveniente.
Saludo muy atentamente, al Señor Director, '•

E. de Salterain Herrera

Presidente del Consejo y Director General
de Enseñanza Secundaria

(Circular HQ- 95)

:"Anales de la Enseñanza Secundaria". Publicación

Oficial de la Dirección General de la Enseñanza
Secundaria. Tomo II. Entrega 5a. Montevideo, $

ciembre-Octubre de 1937, pp. 657/658&gt;

^122-

�686T aP

c ap ouxuua^. as

9P S9UI

ap

t?I ap

68/¿TS"8^ •
68/0S8-¿8¿
8^1

�V

V-T

DEPARTAMENTO^^^
DE PUBLICACIONES^
FACULTAD 01 HUMANIDADES T CIENCIAS

•i^^'i

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3845">
                <text>Antología del pensamiento historiológico uruguayo</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3846">
                <text>ZUBILLAGA, Carlos </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3847">
                <text> Zubillaga, Carlos 1941-:&#13;
Antología del pensamiento historiológico uruguayo /Carlos Zubillaga..    Montevideo : FHC. Depto. de Historiología. DP, 1989..&#13;
  122 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3848">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3849">
                <text>1989</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3850">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3851">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3852">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="325">
        <name>Enseñanza</name>
      </tag>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="393">
        <name>HISTORIOLOGIA</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
