<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/browse?collection=2&amp;output=omeka-xml&amp;page=3" accessDate="2026-06-25T15:24:00+00:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>3</pageNumber>
      <perPage>10</perPage>
      <totalResults>97</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="334" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="567">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/8d87bc7912eecfe037f4c161301d633e.PDF</src>
        <authentication>eac9846d64fc79cefa0a75d093d1c472</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3668">
                    <text>SVDN3D a S3avaiNvwnH 3a avnnDVd
vonsnd3^ v^ sa

í¿ IZí
) •

BUWPOQ

i". / ¡ í

i'

"••*"',i.soiN3wnooq a soiX3i aa NoiovoinAia

8SVDi^OlSIH S3NOIDVOI1S3ANI 3Q OlfllllSNI

�327.73 DOC
La doctrina Monroe : selección

&gt;FMCE/124951&lt;

LA DOCTRINA MONROE
Selección Documental

�\

�INTRODUCCIÓN

La "doctrina Monroe", esto es, los parágrafos 7, 48 y 49 del Mensaje anual que
el Presidente James Monroe envió al Congreso de los Estados Unidos de América el
2 de diciembre de 1823 es uno de los temas que, proporcionalmente a su dimensión
documental, ha dado origen a una más amplia bibliografía. Esa bibliografía, que co
rresponde en su mayor parte a la época de expansión imperialista de los Estados
Unidos, es decir que se produjo casi íntegramente durante el siglo XX, ya con signo
apologético, ya con carácter de denuncia, ha contribuido a ampliar el panorama de
los documentos fundamentales que es preciso considerar para valorar la "Doctrina
Monroe" como instrumento ideológico de la acción económica y política de los Estados
Unidos.
Los estudios realizados han destacado el papel preponderante que jugó la pro
puesta de George Ganning, Ministro inglés, quien propuso a Richard Rush, embajador
de los Estados Unidos en Gran Bretaña, realizar una declaración conjunta para opo
nerse al posible intervencionismo de la Santa Alianza en América del Sur, invitación
que el segundo estuvo a punto de aceptar, en una última instancia, desprovisto de
instrucciones de su gobierno y angustiado por el avance arrollador del ejército francés
que estaba interviniendo en España. Sobre este aspecto se incluyen los documentos
Nos. 1, 2 y 3.
La importancia que tenía la tradicional política de aislamiento recomendada
por Washington en su Carta de despedida y fundada en las condiciones geográficas,
económicas y políticas de 1796 y también los intereses políticos, económicos y estra
tégicos de los Estados Unidos que orientaban la acción de su gobierno en 1823 y que
en parte se oponían a la anterior y tradicional política, pueden verse en la respuesta
de Thomas Jefferson a la consulta de Monroe, que lleva el N^ 4.
En sentido coincidente con lo anterior, se incorporaron dos fragmentos de John
Quincy Adams y del mismo James Monroe que subrayan la importancia que ya tenía
Cuba para los Estados Unidos (Nos. 5 y 6).
El carácter circunstancial del contenido del Mensaje —en lugar de la "Doctrina"
posteriormente encontrada en él; su dependencia estrecha de los intereses nacionales
de los Estados Unidos —en lugar de la adhesión rigurosa a "principios"; y, por úl
timo, las profundas vacilaciones habidas antes de desechar la invitación británica,
pueden apreciarse en la selección de las Memorias de John Quincy Adams que
llevan el N? 7.
El Mensaje, que consta de 50 parágrafos, es reproducido a través de su intro
ducción y los conocidos parágrafos 7, 48 y 49 (Documento N"? 8).
Por último, esta selección documental incluye un fragmento del Memorándum
Polignac, la declaración conjunta anglo-francesa que ponía punto final al temor de
un intervencionismo europeo en Latinoamérica, y que fue más decisivo para conso
lidar la independencia de ésta que el Mensaje de Monroe que tendría luego tanta

�significación. Aunque el Memorándum Polignac es de 9 de octubre de 1823 se in
cluye a posteriori porque no fue conocido por los gobernantes norteamericanos que
intervinieron en la elaboración del Mensaje del 2 de diciembre hasta mucho tiempo
después de publicado este último.
Como apéndice se agrega una cronología de sucesos políticos que precedieron
al Mensaje, advirtiendo que el enfoque total de este auxiliar documental carece de
referencias adecuadas a aspectos económicos —menos elaborados— y que condiciona
ron, en parte, el planteo estratégico y nacionalista de los Estados Unidos.
Cabe consignar que la traducción de los documentos Nos. 2, 3 y 9 ha sido rea
lizada por la Srta. Rossanna Di Segni, los Nos. 7 y 8 transcriptos de C. Pereyra, El
mito de Monroe y los restantes traducidos por quien ha preparado esta selección.

ROQUE FARAONE
Profesor (interino) de Historia Americana I
Montevideo, octubre de 1966.

�(Despacho N? 323 de Richard Rush a John Quincy Adams, de 19 de agosto de 1823,
donde se da cuenta de su reciente entrevista con George Canning.)

Señor:
Cuando mi entrevista del sábado con el Sr, Canning estaba por terminar, le
pregunté de modo incidental si, no obstante las últimas noticias recibidas de España,
era posible aún esperar que los españoles salieran con éxito de sus dificultades. Hice
alusión a la defección de Baltastercs, en Andalucía, un acontecimiento que parece
amenazar más a la causa Constitucional. Su respuesta fue general, exponiendo nada
más que su opinión acerca de las crecientes dificultades y peligros ^ue, indudable
mente, este acontecimiento acarrearía a la causa española.
Prosiguiendo el tema de los asuntos españoles, destaqué que en el caso de que
Francia lograra sus prepósitos eu España, queda por lo menos el consuelo de que
Gran Bretaña no le permitiría ir ,más lejos y poner sus manos sobre las colonias
españolas, haciéndolas caer también bajo su yugo. Acerca de esto yo tenía en mente
las ideas expresadas sobre este asunto en la nota del Sr. Canning al embajador bri
tánico en París del 31 de marzo, durante las negociaciones que precedieron a la in
vasión de España. Se recordará que el gobierno británico decía en. esta nota que el
tiempo y el curso de los acontecimientos parecían haber decidido sustancialmente el
problema de la separación de las colonias de la madre patria, aunque su reconoci
miento formal como estados independientes por Gran Bretaña podía ser acelerado
o demorado por circunstancias externas, así como por condiciones internas de los
mismos nuevos estados; y que su Majestad británica así*como proclamaba no tener
ninguna intención de apropiarse de la menor porción de las antiguas posesiones es
pañolas en América, también estaba satisfecha de que ningún intento sería hecho
por Francia para poner a ninguna de ellas bajo su dominio, ya fuera por conquista
o por cesión de España.
De acuerdo^ con esto debemos entender, en términos suficientemente claros, que
Gran Bretaña no permanecería pasiva en caso de una tentativa semejante de Francia,
y el Sr. Canning, al haberme referido a esta nota, me preguntó qué pensaba acerca
de lo que diría mi gobierno sobre ir de la mano en esto, con el mismo propósito;
agregando que no sería necesario ningún acuerdo de actuar en común los dos países,
sino que el simple hecho de conocerse que sostenemos los mismos propósitos, produ
ciría, por su efecto moral, el derrumbe de las intenciones de Francia, suponiendo que
ella las tenga. Esta creencia se funda, dijo, en el amplio poder marítimo que Gran
Bretaña y los Estados Unidos comparten, y la consiguiente influencia que el cono
cimiento de que sostienen una común opinión sobre un asunto que envuelve tan
amplios intereses marítimos, presentes y futuros, no podrá menos que ejercer en
el resto del mundo.
Contesté que no estaba en' condiciones de decir de qué modo vería mi gobierno
tal sugestión, pero que la comunicaría del mismo modo informal en que me había
sido formulada.

(de Writings of James Monroo, edil, by S. Murray
Hamilton, New York, 1902, t. VI, pág. 361 y sgts.)

�2 (Nota "privada y confidencial" de George Canning a Richard Rush, de 20 de
agosto de 1823 en la que formaliza el sondeo anterior.)

Muy señor mío:
Antes de dejar la ciudad deseo llevar ante usted en forma más precisa, aunque
confidencial y oficiosa, la cuestión sobre la cual discutimos brevemente la última
vez que tuve el placer de verle. ¿No ha llegado el momento en que nuestros gobier
nos podrían alcanzar un entendimiento mutuo con referencia a las colonias hispano
americanas? Y si podemos llegar a un entendimiento, ¿no sería conveniente para nos
otros y beneficioso para todo el mundo, que sus principios estuvieran claramente
establecidos y llanamente manifestados? Entre nosotros no hay disimulo.
1.Entendemos que no hay esperanza de recuperación de las colonias por
parte de España.
2.Entendemos que la cuestión de su reconocimiento, como estados indepen
dientes, es sólo una cuestión de tiempo y de circunstancia.
3.No estamos, sin embargo, inclinados en modo alguno a poner ningún im
pedimento en la vía de un arreglo entre ellas y la madre patria por medio de
una negociación amistosa.
4.No aspiramos a poseer ninguna porción de ellas.
5.No podríamos ver con indiferencia la transferencia de cualquier porción
de ellas a cualquier otra potencia.
Si estas opiniones y sentimientos son, como creo firmemente, comunes a vues
tro gobierno y al nuestro, ¿por qué deberíamos vacilar en confiarlos mutuamente el
uno al otro, y en declararlos a los ojos del mundo?
Si hubiera alguna potencia europea que acaricia otros proyectos, que mira
a una empresa de fuerza para reducir las colonias al so juzgamiento, por cuenta y
en nombre de España, o que medita la adquisición de cualquier parte de ellas para
sí misma, por cesión o conquista, tal declaración de parte de vuestro gobierno y el
nuestro sería la manera más efectiva y al mismo tiempo menos ofensiva de indicar
nuestra común desaprobación a dichos proyectos. Ella pondría fin al mismo tiempo a
todos los recelos de España con respecto a las colonias que le quedan, y a la agita
ción que domina en esas colonias, agitación que sería un acto de humanidad aquietar,
estando determinados (como lo estamos) a no sacar provecho fomentándola.
¿Entiende Ud. que, bajo el poder que ha recibido recientemente, está Ud. au
torizado para entrar en negociaciones y a firma^ alguna convención sobre este
asunto? ¿Entiende Ud. que si eso no estuviera dentro de su competencia, que podría
intercambiar conmigo notas ministeriales sobre ello?
Nada sería más satisfactorio para mí que unirme a Ud. en una tarea de este
tipo, y estoy convencido de que rara vez en la historia del mundo se ha presentado
una oportunidad donde un esfuerzo tan pequeño de parte de dos Gobiernos amigos
puede producir un bien tan inequívoco, y evitar calamidades tan vastas.
Estaré ausente de Londres tres semanas como máximo, pero nunca estaré tan
alejado que no pueda recibir y contestar cualquier comunicación en un término de
tres o cuatro días.
(de The evolution of our Laiin-American policy. A documenfary record,
de J. W. Gantenbein, N. Y., Columbia Univ. Press, 1950, págs. 310-311.)

�3 (Respuesta de Richard Rush a George Canning, de 23 de agosto de 1823.)

Muy señor mío:
Su nota confidencial y oficiosa del 20 del corriente me llegó ayer, y ha mere
cido toda la reflexión debida al interés de su tema y al espíritu amistoso de con
fianza sobre el cual se funda.
El Gobierno de los Estados Unidos, habiendo reconocido, en la manera más
formal, la independencia de las provincias españolas de América, no desea nada más
ansiosamente que ver esa independencia mantenida con estabilidad y bajo auspicios
que puedan prometer prosperidad y felicidad a los nuevos estados, así como benefi
cios al resto del mundo. Como medio para llegar a estos grandes fines mi Gobierno
na deseado siempre, y desea todavía, verlos recibidos dentro de la familia de na
ciones por las potencias de Europa, y especialmente, puedo agregar yo, por Gran
Bretaña.
Mi gobierno cree también sinceramente que ha llegado la época en la que los
intereses de humanidad y justicia, así como los demás intereses, se verían esencial
mente ayudados por el reconocimiento general de estos estados.
Haciendo estas observaciones, creo que puedo decir confiadamente que los
sentimientos expuestos en vuestra nota son en todo acordes con los que animan a
mi gobierno: Él entiende que la recuperación de las colonias por parte de España es
imposible. No pondría impedimento alguno en el camino de un arreglo entre ellas
y la madre patria, por medio de una negociación amistosa, suponiendo que un arre
glo de esta naturaleza fuera posible. Nc aspira a poseer ninguna porción de esas co
munidades, para o por cuenta de los Estados Unidos. Miraría como altamente in
justo y causante de desastrosas consecuencias cualquier intento de parte de alguna
potencia europea de tomar posesión de ellas por conquista, por cesión o bajo cual
quier pretexto que sea.
Pero de qué manera puede mi gobierno creer conveniente manifestar estos
principios y sentimientos, o expresar su desaprobación a proyectos tales como el
último enunciado, son puntos que no están previstos por ninguna de mis instruccio
nes, o por el poder que he recibido recientemente; e implica, debo agregar, consi
deraciones demasiado delicadas para que yo pueda actuar sobre ellas de antemano.
Será para mí un placer particular ser el órgano que lleve rápidamente las opi
niones y puntos de vista de que Ud. me hace depositario a la atención del Presidente,
y estoy completamente seguro de que él apreciará plenamente su interés intrínseco,
y no menos los sentimientos francos y amistosos hacia los Estados Unidos con los
cuales han sido pensados y comunicados a mí por parte de Ud. No creo tampoco
excederme al anticipar que la satisfacción particular del Presidente derivará tam
bién de la indicación que Ud. no ha dudado en proporcionarme, referente a la justa
y liberal determinación del gobierno de Su Majestad con relación a las colonias
que aún quedan en poder de España. Retribuyendo plenamente la cordialidad perso
nal que vuestra nota también trasunta, y rogándole aceptar la manifestación de mi
gran respeto, tengo, [etc.].
(de The evolution of our Laiin-American Policy. A Documealary record,
de J. W. Gantenbein, N. Y., Columbia Univ. Press, 1950, págs. 311-12.)

�4 (Respuesta de Thomas Jefferson a James Monroe de 24 de octubre de 1823.)

Monticello, 24 de octubre de 1823"
Señor mío:
La cuestión planteada por las cartas que me ha enviado V.S., es la más im
portante que se haya ofrecido a mi consideración después de la relacionada con la
Independencia. Ésta nos hizo nación; aquélla nos da la brújula y nos señala la ruta
que debemos seguir por el océano de tiempo que se abre a nuestra vista. Y no podría
mos embarcarnos para este viaje en condiciones más propicias. Nuestra máxima
fundamental, y la primera de todas, debiera ser no complicarnos en las discordias
de Europa; la segunda, no permitir que Europa se mezcle en asuntos cisamericanos.
América, tanto la del Norte como la del Sur, posee un conjunto de intereses distin
tos de los europeos y enteramente peculiares. Debería, por consiguiente, adoptar un
sistema separado, propio, diferente del de Europa. Mientras ésta trabaja para ser
asiento del despotismo, nuestros esfuerzos, indudablemente, debieran tender a hacer
de nuestro hemisferio el domicilio de la libertad.
Una nación, más que ninguna otra, podría perturbarnos en esta empresa; pero
hoy nos ofrece dirigirnos, ayudarnos y acompañarnos en ella. Accediendo a su pro
puesta, la desprendemos del bando enemigo, traemos su peso al platillo del gobierno
libre, y de una sola vez emancipamos un continente que de otro modo permanecería
largo tiempo presa de dudas y dificultades. La Gran Bretaña es, entre todas las
naciones de la tierra, la que más puede dañarnos, y con ella de nuestra parte no
nos infundirá temor el mundo entero. Por lo mismo, debemos cultivar asiduamente
una amistad cordial con ella, y nada podría conducirnos de un modo más inmediato
a estrechar nuestros vínculos de afecto que ver otra vez a la una luchando por la
misma causa al lado de la otra. Y esto no quiere decir que yo comprara ni su amistad
al precio de tomar parte en sus guerras.
Pero aquélla a que la presente propuesta nos conduciría, dado que tal fuera
la consecuencia, no sería una guerra suya, sino nuestra. Su objeto es introducir y
establecer el sistema americano, que consiste en apartar de nuestra tierra a todas
las potencias extranjeras, y en no permitir que las de Europa se mezclen en los ne
gocios de nuestras naciones. La guerra tendría por objeto mantener nuestros prin
cipios y no el de abandonarlos. Si para facilitar esto es dable hacer una división en
el conjunto de las potencias europeas, y poner de nuestro lado la fracción más fuerte,
seguramente deberíamos hacerlo. Yo estcy resueltamente de parte del Sr. Canning
al opinar que con ello impediremos la guerra en vez de provocarla. Con la Gran
Bretaña retirada del platillo de la balanza en que se hallan las otras potencias, y
puesta en el de nuestros dos continentes, toda la Europa, combinada, no emprende
ría esa guerra, porque, ¿cómo atacaría a sus dos enemigos sin flotas superiores? No
debe desdeñarse tampoco la ocasión de expresar nuestra protesta contra las atroces
violaciones del derecho internacional por la intervención de una en los asuntos do
mésticos de otra, violaciones iniciadas tan criminalmente por Bonaparte y conti
nuadas hoy por la igualmente criminal alianza que se llama Santa a sí misma.
Pero tenemos que preguntarnos primeramente si deseamos adquirir, para nues
tra Confederación, alguna o algunas de las provincias españolas. Confieso ingenua
mente que siempre he considerado a Cuba como la adición más interesante que pu
diera hacerse a nuestro sistema de Estados. El dominio que esta isla, junto con la
punta de la Florida, nos daría sobre el Golfo de México y los países e istmos que lo
limitan, lo mismo que sobre todas las aguas que en él desembocan, llenaría la medida
de nuestro bienestar. Sin embargo, convencido como estoy de que esto nunca podría
obtenerse, ni aún con el consentimiento de Cuba, sino a costa de una guerra, y
convencido cerno lo estoy también, de que la independencia de la isla, que es nues
tro interés en segundo lugar, y especialmentee su independencia de la Gran Bretaña,
es imposible sin guerra, no tengo la menor vacilación en abandonar el primer deseo
a futuras contingencias y aceptar la independencia de Cuba con paz y la amistad de

�tiendo que no pretendemos la adquisición de ninguna de estas posesiones, y que
no nos interpondremos en el camino de cualquier arreglo amistoso que hicieran con
la madre patria; pero que nos opondremos con todos nuestros recursos a la in
tervención de una potencia extraña, ya como auxiliar, ya como estipendiaría, o bajo
cualquiera forma o pretexto, y especialmente a la trasmisión de esas posesiones a
otras potencias, por conquista, cesión o adauisición de cualquier género. Consideraría,
pues recomendable que el Ejecutivo estimulara al gobierno británico para que per
severe en las disposiciones que traducen estas cartas, asegurando que le prestará
su concurso dentro de las facultades que tiene, y que como esto puede llevar a una
guerra, cuya declaración incumbe al Congreso, el caso se presentará a éste para que
lo considere en su próxima reunión y bajo el aspecto razonable que el mismo go
bierno le atribuye.
(de El mito de Monroe. de C. Pereyra, Madrid, 1931, pág. 231.)

�S (Fragmento del despacho de John Quincy Adaxns al ministro norteamericano ante
el gobierno de España, de 22 de abril de 1823.)

Son tales, verdaderamente, les intereses de esa Isla [Cuba] y de este País, tales
los vínculos geográficos, comerciales, morales y políticos formados por la naturaleza,
desarrollándose en el curso del tiempo y ya alcanzando la madurez, que mirando ha
cia el futuro, en el probable curso de los acontecimientos del corto período de un
medio siglo, es casi imposible resistirse a la convicción de que la anexión de Cuba
a nuestra República federal será indispensable para la continuidad y la integridad
de la propia Unión. Es obvio, sin embargo, que no estamos aún preparados para este
acontecimiento. Numerosas y formidables objeciones se presentan a primera vista
ante la extensión de nuestros dominios territoriales más allá del mar. Deben ven
cerse muchos obstáculos internos y externos a los sistemas políticos vigentes antes
de que ese resultado pueda ser alcanzado y mantenido. Pero existen leyes de gravi
tación tanto en política como en física; y si una manzana arrancada del árbol por
la tormenta no puede sino caer a la tierra, Cuba separada violentamente de su in
cluso antinatural unión con España, e incapaz de propio sostenimiento, sólo puede
gravitar hacia la Unión norteamericana, la cual, por las mismas leyes de la naturaleza
no puede arrancarla de su rama.

(de Wrilings of James Monroe. editado por S.
Murray Hamilton, N.Y., 1902, t. VI, pág. 353.)

6 (Fragmento de una carta de James Monroe a Thomas Jefferson, de 2 de junio de 1823.)

Ellos [los dirigentes cubanos] piensan que no pueden mantener la independencía por sí mismos, aún en el caso de que los países extranjeros no los molestaran,
pues, separados de España, temen que la superioridad de la población negra hiciera
que ésta asumiera el gobierno. Les aconsejamos inclinarse por el momento por Es
paña, y en realidad durante todo el tiempo que pudieran; resistir por la fuerza toda
tentativa de Inglaterra de tomar posesión de la Isla y les advertimos, en caso de
que se hiciera una tentativa semejante y que ellos hicieran conocer su preferencia
por nosotros, que el asunto seria llevado ante el Congreso, quien decidiría, con la
visión completa de la situación del momento, la posición que debería tomar los Es
tados Unidos y que hay motivos suficientes para pensar que sería favorable a sus
deseos. Este consejo les fue dado a través de distintos órganos en los que ellos con
fían. Siempre he estado de acuerdo con usted en que no debe asignársele demasiada
importancia a esa Isla y que debemos, de ser posible, incorporarla a la Unión apro
vechando el momento más oportuno para hacerlo y con la esperanza- de que llegue
de tal modo que pueda hacerse sin ruptura con España o cualquiera otra potencia.
Considero Cabo Florida y Cuba como formando la boca del Misisipi;
(de Writings of James Monroe editado por S. Murray Hamilton,
N.Y., 1902, t. VI, pág. 312-3).

�7 (Fragmento de * Memoirs" de J. Q. Adams.)
WASHINGTON^ 7 de noviembre. — Reunión del gabinete en la casa del presi
dente, desde la una y media hasta las cuatro. Asistieron Mr. Calhoum, secretario de
Guerra y Mr. Southard, secretario de Marina. La materia tratada fue la de las
proposiciones c^nfidenciales hechas por el secretario de Estado británico, George
Canning, a R. Rush, y la correspondencia que ha habido entre ellos acerca de los
proyectos de la Santa Alianza en la América del Sur. Se habló mucho, sin llegar a
una resoluc^ón concreta. El objeto de Canning parece haber sidoi obtener algún
compromiso público del gobierno de los Estados Unidos, ostensiblemente contra la
violenta intervención de la Santa Alianza en los negocios de España con la América
del Sur; pero en la realidad, o más bien el punto concreto de las miras de Inglaterra,
va contra la adquisición que pudieran hacer los Estados Unidos de alguna parte
de las posesiones hispanoamericanas.
Mr. Calhoum se inclinó al otorgamiento de poderes discrecionales para que
Mr. Rush tome parte en una declaración contra los Santos Aliados, aún con el com
promiso de no adueñarnos de Cuba o de la provincia de Tejas, porque siendo el po
der de la Gran Bretaña mayor que el nuestro para apropiarse de esos territor^os,
tendríamos la ventaja de que ella se obligase por la misma declaración que nos
otros hiciésemos.,..^•"
Yo pensé que co había paralelismo. Nosotros no tenemos la intención de apo
derarnos de Tejas o de Cuba. Pero los habitantes de cualquiera de las dos, pueden
ejercitar sus derechos primordiales y solicitar la unión con nosotros. Es seguro que
no harán esto con respecto a la Gran Bretaña. Por lo tanto, si nos unimos a ella
en su propuesta declaración, le damos una garantía sólida, y acaso inconveniente,
contra nosotros mismos, sin obtener nada en cambio. Dejando por ahora toda consi
deración acerca de la conveniencia que tenga la anexión de Tejas o la de Cuba a
nuestra Unión, quedaríamos libres para obrar según las emergencias que se presenta
sen, en vez de atarnos a un principio que fuera más tarde un obstáculo para nosotros.
Mr. Southard se inclinó mucho a la misma opinión.
El presidente se mostró contrario a cualquier línea de conducta que pareciese
de subordinación respecto de la Gran Bretaña, y sugirió la idea de enviar un enviado
especial para que proteste contra la intervención de la Santa Alianza.
Yo observé que deberíamos considerar separadamente si en el supuesto de
una invitación asistiríamos a un congreso de los aliados para este asunto.
Mr. Calhoum era de opinión de que en ningún caso asistiéramos.
El presidente, refiriéndose a las instrucciones dadas antes del Congreso de
Aquisgrán, declarando que en el supuesto de una invitación asistiríamos a una reu
nión en la que se trataran cuestiones que no fuesen las de la independencia plena,
dijo que esa misma limitación podría adoptarse ahora.
Yo observé que entonces no habíamos reconocido la independencia. Hubiéra
mos querido reconocerla en concierto con los aliados europeos, y, por lo tanto, hu
biéramos acudido gustosos a una reunión convocada con tal objeto. Pero hoy no
existe ese mot:vc. Hemos reconocido a los Estados. Tenemos la seguridad de que los
aliados no se reunirían con tal objeto. No habría, pues, razón ni conveniencia para
la misma limitación. Nuestra negativa para asistir sería menos explícita, y sin reservas.
El presidente asintió con presteza.
Observé que las comunicaciones recibidas últimamente del ministro ruso, ba
rón Tuyll, daban, según mi manera de ver, una oportunidad muy adecuada y con
veniente para que fijemos nuestra posición contra la Santa Alianza, y a la vez para
declinar la insinuación de la Gran Bretaña. Sería más franco y más digno a la vez
confesar nuestros prncipios explícitamente a Rusia y a Francia, que presentarnos
como una lancha remolcada por el navio británico.
Todos aprobaron esta idea, y se leyó-mi proyecto de respuesta a la nota del
barón Tuyll, que anuncia la determinación adoptada por el emperador de no recibir
ministro alguno sudamericano.
•-9

�13 de noviembre. — Durante la mañana me ocupé en hacer un proyecto de
minutas para el Mensaje del presidente sobre las materias relativas al Departamento
de Estado. Llevé a la casa del presidente mi proyecto de minutas y las copias de las
instrucciones enviadas a Richard Rush en el transcurso del último verano. Di lectura
a los papeles y los dejé en poder del presidente. Le encontré lleno de incertidumbre
acerca de la respuesta que se daría a las proposiciones de Canning, y alarmado, más
de lo que yo hubiera concebido como posible, por el miedo de que la Santa Alianza
restituya inmediatamente toda la América del Sur a España. Calhoum estimula el
pánico, y la noticia de la rendición de Cádiz a los franceses ha afectado de tal modo
al presidente, que parecía desesperar enteramente de la causa de Sudamérica. En
algunos días se recuperará; pero nunca he visto en él más indecisión. Discutimos las
proposiciones de Canning, y le dije que si resolvía aceptar o declinar esas proposicio
nes yo redactaría un proyecto de respuesta adaptable a cada una de estas dec sienes,
para su consideración. Me dijo que mañana hablaría más acerca de esto.
15 de noviembre. — Recibí una esquela de Mr. D. Brent, en la que decía que el
presidente solicitaba mi presencia en el despacho a mediodía. Acudí y le encontré
allí. Me pidió la correspondencia relativa a nuestro trato con las colonias británicas
de América, para la referencia que piensa hacer de esta materia en su mensaje, lo
que creo que debe ser en términos generales. Me mostró también dos cartas que ha
bía recibido: una de Mr. Jefferson, fechada el 23 de octubre, y otra de Mr. Madison
que es JL^'_^f^_del mismo mes. Los dos opinan sobre las proposiciones de Mr. Canning.
El presidente les había enviado las dos notas de Richard Rush, fechadas el 23^ de
agosto, y les incluyó la correspondencia cambiada entre Rush y Canning, para que
le diesen su opinión sobre las proposiciones. Mr. Jefferson las juzga como lo más
importante que ha acontecido desde nuestra^ Revolución. Está porque se acceda a las
proposiciones, cen la mira de comprometer a la Gran Bretaña contra los Santos
Aliados, aún cuando piensa que la isla de Cuba sería una adquisición valiosa e im
portante para nuestra Unión. Las opiniones de Mr. Madison tienen un acento menos
decisivo, y estima, como ye, que este movimiento de la Gran Bretaña se debe más a
sus intereses que a un principio de libertad para todos.
A la una fui al consejo reunido en la casa del presidente. Leyó un billete de
Mr. Crawford en el que dice que no se siente bien para asistir, pero que espera
salir el lunes. Estaban allí Mr. Calhoum y Mr. Southard; Mr. Wirt, ausente en Baltimore. Volvió a tocarse el punto de las proposiciones de Mr. Canning, y no tardé
en conocer las causas del desaliento que siente el presidente con relación a los asun
tos sudamericanos. Calhoum ha perdido completamente el seso por la entrega de
Cádiz, y dice que los Santos Aliados, con diez mil hombres, restaurarán la domina
ción española en todo Méjico y en toda la América del Sur.
No niego que pueden producir una impresión temporal de tres, cuatro o cinco
ahos, pero creo menos factible la restauración del dominio español sobre el conti
nente americano por obra de les Santos Aliados que la desaparición del Chimborazo bajo las aguas del Océano. Añadí que si efectivamente los sudamericanos se ha
llaran en condiciones de ser sometidos con tanta facilidad, ésta sería una razón po
derosa para que nos cuidáramos de vernos envueltos en la misma suerte. Yo estimo
esto como una de las tantas extravagancias de Calhoum. Piensa que debemos com
prometernos en una guerra para impedir lo que, si su opinión es fundada, tenemos
la más completa impotencia para prevenir. Quiere que pongamos nuestras vidas y
fortunas a bordo de una embarcación que, según su propia declaración, ha sido
abandonada hasta por las ratas. Calhoum insiste en su idea de que se den poderes
discrecionales a nuestro ministro para que acepte la invitación de Canning sólo en
caso necesario y no de otro modo. Después de porfiada discusión, yo dije que toda
la cuestión de la respuesta a las proposiciones de Canning debería resolverse por la
prueba del derecho o de la sinrazón. Considerando a los sudamericanos como nacio
nes independientes, sólo ellos, y no otra nación, tienen derecho de disponer de su
condición. Nosotros no tenemos derecho para disponer de ellos, ya sea que obremos
aisladamente, ya unidos a otras naciones. Ni esas otras naciones tienen derecho para
10

�•opi}jed jbuioí ap sa^uB o^anse \b opoj OAanu ap ajapisuoa a^uapisajd \3 anb ap oasap
la asaidxa pB^jaqyx buisiui bx uo^ -umomBO jh aod opeqoJdB anj&lt; o^sa opoj,
•oj^siuiui un ap ojAua \b BJBd soiJBsaaau sopuoj sox asB^oA
anb axo-puBDipur 'osajguoa \e uoiaBpuauíoaaj Bun A 'a^uaipuadapui uqiOBU ouiod sog
-aijg sox ap o^uaiunaouoaaj oyiduiB un eiua^uoa uaiquiBj, 'BiauBjg ap Xaj X9P uois
-ajuoo e^jaiqe ungas 'opBSBq Bjqsq as Bjsa anb ua soidiauíjd sox ap A Biauejg jod
BUBds^ ap upisBAUT Btuijx^ BX ap eoiaae upiaBqojdaj a^u^zund s^ui bx ap souiuija^
ua opuBxqsq 'lEgn^Jo^ A BUBdsg ap soxuaiunaa;uoae sox B BJPnIV 'sauoiOBTJBA se^aata
uoa oaad 'sa^uB SBtp soaod op^p BjqBq ai oA anb jopBjjoq xa uoa opaanoB ap a^uaui
-IBdiouiad oxopuatDBq 'sojatuBj^xa so^unsB sox 9P ^exqBq b sandsap Bipaaoj^ "Bqaaax
-sa sbíu uoiun bi A Bigjaua bsojo^ta sbui ns UBiJBpuBuiap o^uojd axuauíaxqBqojd anb
'sojgixad saxqBpiuuoj A sa^uauíuiui ub^ JOd opBZBuatue ^xsa s^Bd a^sa anb eqesa^dxg
•pnxainbut 3abj3 ap A pBptuuiaxos Bpunjojd ap ouox un U9 ^pBpBpaj Bq^xsa uotoonp
-oa^ui ns *9iCax sox sou ''at^sue^^ ns BJtBd op^jBdajd BiqBq anb sajopsaioq sox
-o^ 'sandsap ^ *Bapi B^sa oqoadB a^uapisaad xa sa^uaux^üoa so^sa ap BjaxnbxBno
Bun pBxunxoA ns b Bzjanj bx aod jBgn^Cqns ap o ouEauauíB oíaajsiiuaq x9 ^a soidputjd
sns ap uoisnjip ap Bsaaduia Bpo^ ap uaiquiB^ uBjpu.a^sqs as ssadojna SBiouaxod sbx
anb ap Bzusaadsa A uptoBxaadxa Bj^sanu JBJBxaap 'Bdojna 9P soaxxjxo^ so^unsB sox U9
uotauaAja^ui spo^ A szaanj bx Jod soxJBgBdojd ap upiaua^m Bpo^ opuBgau :ouaatq
-og oj^sanu Bpunj as anb ua soxxanP^ jbuijtjb A 'sauoioBoxunuioo s^sa ua sopesajdxa
soidiouiíd sox 9P oxu^tu^í^u^stP oj^anu ajqos 'nxiJídsa ns ua BpBuiuuaxap A auurj
oaad 'ouo^ x9 U9 ^TaoxBTXxouoa A BpBjapoui 'upiaBjBxoap Bun jaa^q ap x9 sa oSua; anb
o^ispdojd xa "soubui siui ua osnd a;uaiua^uaxaaj anb 'saxouBdsa so^unsB sox 9Jqos b^ou
Bun ap o^OBj^xa x9 u^ SEp^^sajiuBUi sauoiatsodsip A soxuaiun^uas sox b A a^uauíaiuaia
-ai x? Jod s^qaaq sax^q^aA sauotoBoiunuioa sbx b BjaiJajaj as "pEpiun^JOdo Baauíijd
bx ua a^uaurxBqjaA BijBsajdxa ax BiouBXsns B^na A 'xx^nx uoiBq \^ ajuauíxBiDuapijuoa
BpBgaj^ua as anb umpueiouiajuj un jBjBdajd ap oasap iui ouisiuiisb auopuaj/^^
• • -uaiquiB^ uinoqx^o A 'sauoiaaf
-qo sbsojo3ta asndo o^a y 'PBPT^^nB 9P upioBan^saj un Bis^q o sojoabj saxBioadsa
EjjiqToaj BUBdsg xBn9 X9 a^UBipaui oxgajjB un souiBtjB^aCqo ou anb ji^iiupE BjoajBd
anb 'uotDEOTjrpoui Bun oxsandojd BjqBq a^uapisajd xa "BpiaaJOABj s^ui uoioeu bx ap
XaAtu xB souBDijauíBpns sox J0(^ sopBXBJ^ Jas SDUiBiiTpad 'axqBSiuiB upiDETOogau bx ap
bja bx -rod SBiuoxoa SBngj^uB sns A BUBdsg aj^ua asaiaiq as anb oxSaJ^B un BJBd ou
-n3xB o^uaurtpaduii souiBppuod ou opuBna un^ anb saa opBSaadxa og "BqBXisaaau ^s
ou iui BJBd anb 'asujj Bun ap Bajaos uoisnasip b3jbx Bun souitAnx "equ^uasaid oA anb
BuuojaJ ap SBUiJojaj sbx ^ a^uapisajd \^ jod SB^andojd sbuijo jaj sbx uo 'guiutieo
ap sauoxaisodojd sbx ap B^andsaj ua qsn^ 'H B B^U ap axoa^ojd xa ?A.axg "oauía sbx,
B;ssq B^unt bx oanQ 'Bun bx b BjBnpa^a as "axauíqBg x9P sojquiarui sox ap uptunaj
aun b bxstsb anb BJBd a^uaptsajd xap Bxanbsa Bun tqioaa — "eiquiaiAou ap \z
•BiauB^Joduii ap Bpipaui jatnbxBna oujaxqog ns uoa asB^xnsuoo sbj^o sbx s^po^ ua
a:-b opuaiJinbaj A 'uBiJBaijTaadsa as anb SBiauaguixuoa ua JBjqo BjBd bpbxbuos uoidbz
uoo 'oxtoixdxa jap^jBO jaua; uaqap sauoiaonj^sui sbx 9n^ a^uapisajd xB aflP
B otJBJXuoo axuauíBJaxua ^os O^ "qsny; ap A saxgui ouaaxqog x^P otaTnF B opua
'a^uauíuiui oj^jxad ap osua un ua oaiuBxijq oujaxqog x9 uoa a^uauíB^unC ajqo
anb BJBd qsnH B saxBuoiaajasxp sape^xnaej' ajqos uinoqxBO ap Bapi bx opE^dop^ BtqEH
x9 sunaj as bucubui anb oaiput a 'uotan;i^sns bx asBpBpaj anb ua outa
-o^sondojd BtqBq X? anb ojBjjBd xap uqtanxixsns ouioa JBaipui Bqeasap anb ox ap
bx ip ax A 'oxaa^ojd iui ap sotquiBa sox 9P soungxB b sauoiaafqo srui asndxg
•oqaBdsap iui b outa sandsaa 'oxxBqsa B opuBasBd 'Bjanj BqB^sa A 'bsbo ns b ing 'sbjio
asBjapt'suoa axuapisajd x9 9n^ astnb ojad íuoxaafqo uauai^ ou sauotaBj
9P ssungxv 'souBaijauíBpns so^unsB sox 9P Ba^a3B 3uiuubo ap sauotaisodoíd
sbx ajqos qsn^ pjBqai^ BJBd sauoiaaru^ur ap opajCojd iui b soiquiBa sapusjg ajaigns
uainb 'a^uaptsajd xap Bxanbsa Bun oqaBdsap tui ua iiqyaaH — 'aiquieíAou ap oz
"oqaip ox uoo opjanaB ap B^ou bx
oqap o^ x 'Bzusijuoa A BzanbusJj uoa gurnue^i *jh ap SB^ungajd sbx b Jiapuodsaj
bx ?JBp sou oidiau-TJd a^sg oxuaTuiixuasuoa ns tns souBaijauíBpns sox ap Jauodsrp

�ouioo isb 'oujaiqog a^sa ap soidiouyjd soi ap uoioisodxa eun asanj osad ap anb
-uibj Bjpuajua as 'qsn^j xjf^ b guiuuB^ "jim jod ssqoaq sauoioisodojd sbx b BOOAjnbaui
Bjsandsaj Bun zaA bx b A 'osru ouiaiqog x9P optqioaJ aq ajuauíBuii^iP anb sbjou sbx
sbpoj b 'BaopBixpuoa 'ogjBquia uis ^A 'Bsoijq 'auuij Bjsandsaa Bun asanj anb ap bjtui
bx SBuiaps Biuaj as •Biouagjauía Bjsa BJBd opBpuauíooaj 3q Biouajsisui bjubj uoa anb
Biuajsis x3 uoa pBpiuuojuoo Bjaxduioo ua Bxx^q as anb A ajuapisajd X3 J3-b
aui anb aCasuay^ pP ojBjj^d xb ajuauíBjoBxa asaipuodsajjoo anb bj^ubui ap op^j
Bqejsa uinpuejouiajq xa 'BqEUiijsa ox isb is JBxnoijJBd \^ ajqos x3 uoo JBSjaAuoa
ap oasap iui asssaadxa ax A Bidoo aun assSajxua ax tunpuBiouia^ IB Bjnpax asaxp
'Bpuajajuoa Bun b asB^iAUi ax oA anb íxbiotjo ou ^ xqjaA b^ou ap buijoj ua 'uAnj^
ap upjBq xB I^^ ^oc^ opBgajxua asanj 'asBDtput ajuapisaad x3 3n^ sauopBDijxpoxu sbx
uoo 'BqBAaxx anb xa ouioo uinpuBiouia^ un anb Bja ojisodojd x^
ax ou op^jsa ns ojad 'ajuaiosaxEAUoo angis piojmbjo -jh ^IM '^W
'ajauíqBS xap sojquiatuí sox b puiBn ajuapisaad x3 ^ 'pjBqjnos "^H BqBSan sojuaui
-oxu sosa ua -oipidsap as ajuauíBjBtpauiui oiad 'x^ uoa BqBjsa '3{joj^ BAan^ ap 'jnoM
XBJauaS la 'ajuapisaad ib opa opoj aAaxq 'opiSpip Bq aui anb sb^ou sb^ ouioo isb
opiuaA soiuaq oA A ^a anb ox o^ioj ap opBJBdaad BiqBq anb uoioBxa^ bx uoo ajuaui
-BjunC 'uinpuBiouia^ ajsa atuoj, *osnj ojjstuiui 'xx^11!! ap uojBq xap jqpa^ ajuauíajuaio
-ai anb sbjou sbx a-iqos sauoioBAjasqo ap opa^oad un aoiH — 'eiquiaiAou ap S^
•opBqBS X3 A
saujaiA x3 ^juasajd anb sauoiOBoipuj sbx ap njijídsa xap ojjuap a^uauíBpx^11103 SP
-BjOBpaj opis UBq anb A ojBdaj axasaauodo. apand ou anb ajjuoaua '^ns X3P Boxjauív
b A xe^njjo^ b 'BUBdsa b 'sogaijg sox B soAijBiaj sojBJjBd sns oA^\ aui a^uapisajd x3
'uixbxxeo -j]A[ opipadsap oqnq as anb ap sandsaa "oAanu ap opBjuasajdaj 'bououib
-pns b uopBxaJ uoo ^b^o 'jj/\[ ap xad^d x3 sa •Bgaijg pB^jaqrx bx ap uoaduiBO ubj x3
Bjas x? ^ 'oujaiqog xa ajqos ouis 'xa ajqos uBjBsad ou ojgxxad x3 -^ bSjbo bx 'Bjanj isb
opuBno unB A 'BjBaadsoad cu bai^eiotui ns "uoTOB^ndaj ns JBAaxa BJBd Bgaijg BsnBO bx
b BuxoojjBd 'SBiauanaasuoo sbx 9P PBpxxjqBSuodsaj bx 3ua:j ou oiuoo A 'pBpiaBxndod
bx 3P aJiB x3 na soxxxjsbo opuBjuBAax angts ut^bxpo 'ih "pBpipunjoJd Bood b oaqno
-sap sox ^ UBxd ouBjpca ajsa ap soatjoui sox oosnq 'BjBq as ojsa ap bpbu anb uaiq aj
-uauíBjoajiad aqBS ouioo A 'oioau un tu B^SBisnjua un sa ou ouioo A 'sogaiag sox B W
-sajdiua un jbjixiobj A BjpBnosa Bun JBiAua ap ojisodojd ns ua Bipisiaa "utjbxxbo ujai
ap BiuBduioo ua ^jjuooua ax A 'ajuapisaid x3P bsbo bx b ina — "aiquiatAou ep YZ
•BqBUBduiooB sax upzBjuis bx anb 'axqísod Bjanj ojsa apuop BjSBq 'osBd Bp^o b tsb soxjbj
-ngasB BJBd 'sbuijb sbx ^buioj ap sajus ouiajjxa ^jtuiix x3 Bjs^q souiBTJBJijaj sou uaiq
sbj\x "BXJBooAojd ou ojad 'BXJBjdaoB Bijas BOT^jxod BJjsanu 'Bn3-i3nb Bun soujsosnq b
bpbu uua^ap asaiAnjsa bzubtxv bXbs bx anbjod 'asjBJgox Bjaipnd ou ojsa ts "opunuí
Xa opoj uoa pbjstuib A zBd ua 'ajanj uatnb Bas 'josaons X3P soubui b as^d uotobjj
-siuiuipv bx anb ua ouioo isb 'SBAisaons sasBj sns opBzijapBjBo UBq anb sogSBJ sox B
Bpuodsajjoo utj ns anb ua ouaduia jo^Cbui x3 oguaj A '^Oixqndaa B;sa ap ojoí ap pBpa
bx ouioo BjaoajBdB ajuauíBAijoadscjjaJ anb oaj^ 'soub ap ojauínu ojjaio ap Bpiuijap
uoioBjnp uoa uqtobjistutuipb ap Biuajsis un ouioo o^unCuoo ns ua asjBjapysuoo apan^
•jaoauaj BjBd b^C Bjsa BxxanbB 'xBn^oB opoijad* ns JBUiuuaj xb Boqqnd BpiA bx ap ^sjbj
-ijaj opipxoap Eq ajuapisajd x3 TS 'ajauíqBg ap uoiunaj Bun ua jBuoiouaui Xíobj Bja
ou anb osad ap sauoioBjapisuoo BiqBq ojsa BjBd anb aCiQ -soxxa bjjuoo uoisajgB otuoo
oxJBjaJdjajuí a ojxajajd ouioo jbuioj sopBtxv sojubs sox u^pand atesuapq ns ua anb ox
opoj 3p Bgua^sqB as anb BjBd axopuBxsui 'OAanu ap axquq ax A •souBoiJauíBpns sojunsB
sox aP Bajaos qsna 'H B bjou bjjo. BjBd JopBJjoq \a ajuapisajd xb ?f3a "BpBgaxx iui
b oipídsap as ojad 'ajuapisajd x3 noo Bq^jsa uijbxxbo "jh — 'aiquiaiAou ap ^^
•ajuapuajdjcs ouioo OAanu ubj Bja ojsa Boijjxod Bjjsanu
ug •Euedsg A Bioaj^) ouioo 'soadojna a^uauíBAisnxoxa sooi^ixod so^aTqo jod A Bdoj
-na Bpoj bj^uoo sbuijb sbx B ojuaiuiBuiBxx un Bjjas afBSua^AX ajsa "ajuaiuxEnjoB soiu^zog
anb bx ouioo pBpinnbuBj; ap A buixeo Bpunjojd ubj ap opoijad un uoiobu Bjsa ap bijox
-siq bx ua opiqBq BiqBq Boun^ -oiCbj un ouioo bij^bo •p^X3Tnbui apuBJg Bun asBsnBO A
Bsajdjos Jod uoiobu bx b asBiuoj uoToonpojjuí bx 3p ouoj x3 9n^&gt; 9P Jouiaj x9 ?XS9JTubj\[

�un breve desarrollo del sistema político que ha de sostenerse en lo venidero: esen
cialmente republicano —con mantenimiento de la propia independencia y respeto de
la ajena; esencialmente pacífico—, con deliberada abstención de toda participación en
las combinaciones de la política europea; cultivador de la paz y la amistad con las
monarquías más absolutas; apreciador en alto grado y deseoso con anhelo de con
servar la del emperador Alejandro, pero declarando que después de haber recono
cido la independencia de los Estados Sudamericanos, no podríamos ser indiferentes
a cualquier tentativa de intervención armada hecha por las potencias europeas, ya
para restaurar la dominación de España en los continentes americanos, ya para in
troducir principios monárquicos en estos países, ya para transferir una porción cual
quiera de las antiguas o actuales posesiones americanas de España a otra potencia
europea. Este Memorándum fue leído, y a continuación se abrió una discusión super
ficial que duró hasta cerca de las cinco, hora en que el presidente suspendió la junta,
para reanudarla mañana a las doce. Calhoum, con muchas manifestaciones de des
confianza y duda, hechas sólo para avivar la discusión, cuestionó si sería conveniente
entregar ese Memorándum al ministro de Rusia. El Memorándum contenía un des
pliegue ostentoso de principies republicanos, y provocaba una cuestión, acaso prema
tura, con la Santa Alianza. Tal vez sería ofensivo para el emperador de Rusia, y tal
vez para el mismo gobierno británico, al que no parecería grato tanto republicanismo.
Las objeciones de Calhoum no fueron apoyadas; pero Mr. Wirt presentó una cues
tión más importante, que yo mismo había formulado en una de nuestras primeras
deliberaciones. Esta cuestión era si estaríamos apoyados al ocupar con tanta am
plitud el terreno de la resistencia a la intervención armada de la Santa Alianza para
restablecer la dominación de España en la América del Sur. Ésta es, y siempre ha
sido para mí, una cuestión que me arredra. No fue discutida. Pero Mr. Wirt habló
del peligro de adoptar una actitud amenazadora sin la intención de hacerla efectiva, y
Mr. Wirt preguntó si en el caso de una directa hostilidad de los Santos Aliados con
tra la América del Sur, este país se opondría por medio de las armas. Mi Memorán
dum y el párrafo nos llevarían hasta donde pueden llegar las facultades constitu
cionales del ejecutivo en este punto, y si seguimos tal conducta, yo desearía que se
propusiese y aprobase una resolución conjunta de las dos Cámaras del Congreso para
el mismo objeto. Pero esto haría necesario comunicarles, por lo menos confidencial
mente, el estado actual de cosas.
26 de noviembre. — Asistí a la diferida reunión del gabinete en la casa del
presidente, desde las doce y media: cuatro horas. A solicitud del presidente, leí una
relación de lo que hemos tratado el barón Tuyll y yo desde el día 16 del mes pasado,
y después mi proyecto de observaciones sobre las notas que últimamente se han re
cibido de él. El presidente leyó después el proyecto del correspondiente párrafo de su
Mensaje al 'Congreso, para saber si ese párrafo debe formar parte del referido Men
saje. Hice una recapitulación de todo lo que se ha dicho en las anteriores reuniones
del gabinete, y advertí que las cuestiones actuales tuvieron su origen en un pro
yecto de introducción al Mensaje, proyecto que ^el presidente presentó sólo para que
fuese considerado. Esa introducción es de solemnidad no acostumbrada e indica ex
traordinaria preocupación, y aún alarma, por el actual estado de cosas. Se relaciona
con dos párrafos, el uno que contiene fuertes y penetrantes censuras a Francia y los
Santos Aliados por la intervención en España, y el otro la indicación del voto de una
partida para enviar un ministro a los griegos, con lo que en suma se les reconoce su
independencia. Ahora se propone la sustitución de esto, con el fundamento de que
si se plantea una cuestión entre nosotros y la Santa Alianza, sea en un terreno exclu
sivamente americano, de tal modo que nos desliguemos de todos los intereses euro
peos, que repudiemos toda intención de intervenir en ellos y formulemos nuestra opo
sición sólo por una causa americana. La respuesta a las notas de Rusia serviría simul
táneamente para contestar a las proposiciones de Mr. George Canning, y para asu
mir la actitud que los Estados Unidos deban mantener en relación con los designios de
la Santa Alianza respecto de la América del Sur. Dados estos puntos de partida, ob
servé que todos los documentos hasta hoy redactados forman parte de un sistema

18

�••^

(s^Ss ^ fZZ "2?d 'xgQX 'piJp^W 'BJXajag O ap oíao^^ *P OIIW 13 3P)
•aaop sei ap boiub bububui
-ij uptoBUiuua^ap ns jbuio^ BJBd niinpuploutap^ I3 uo 9panb as a^iapisaad 1^
'OAispap opoui un ap pn;ipuoad uoa aeaqo souiaqap anb
ox jod 'aja upiuido zyi *BUBdsg ap o^^s ap zaA ua axia ap sbiuoioo ua
ap ope^xnsaa xa uo 'sczejq sns ua a^uaiuBja^ua ubjjbCojjb as 'eya^a^^ ubjq ^I 'P ^]\
-ubjb3 ax aod Bpi^apjd ajjas 0199 souBaiaauíBpns sox ap axouapuadaput ax osbd ib; ua
ouioa ojag mbui iap otuiraop ns jod 'bsoijo;3ia ajjapanb BUBpjg ubj^) ai X soppueA
UBjaas sopa^e sox aqanx esa ua anb jajo Á. 'axqeqojdun apua^uipjoa aun aja a^s^ anb
aqBsuad oj^ -upioajadooo aj^sanu uxs aiaua^STsaa ^uod sax Bua^ajg B-if) bx anb X 'jns
lap BDIjpuiV BX B UBOB^B SOpBIXV SO^UBS SOI 3n^ SOUIBSUOdng •BT3UB;jOdUII JOXetU BI
ip ax oX anb ib X 'a^jad ua 9ui3ns a^uapisajd xa anb 'b^sia ap ojund oj^o oqnji
*oxJBzaqaaj X sauoto^sad jauío^ sjad a^uataijns ox souiajBjnsajdB sou ou anb
oaja oX X 'sa^jand sbx b Bjsa 'o^ub^ ox jod 'ojSn^d xa *osojapod opi^JEd un aua^ anb xa
ua 'sjBd asa ap BjjBuanps as 'BUBistni bx ap uptouaAUo^ bx ap oabpo oxnojpB xa un3
-as 'SBiauaSixa sns b souiapuios sou ou ts -BiouBja ap ojispdojd xa sa xpno 'uojaXo ai
anb SBuosaad aoop o zaip ap Biauasajd ua 'oqaip Bjqsq ax aniAna^^ ap apX^ anb sbjp
oj^na ap souaui aa^q 9iujojui axu ui^biibo '^Vi A ¿ooifaM 3P BtouBja ^ Bqno ap bjou
-as BJjaj.BiSux uoo 'upiosn^is aj^anu saauo^ua Bjjas xpno? *ui^q xa ua a^ad ns outoo
aqn^ ap BjjBuanpB as 'so^uatuixoa^uooB so^a a asjauodo ajaipnd ou is 'os^naaj oxuij
-X9 ouioo 'BUBpjg ubj^ ax 2i 'sajiv souang ua ouiod 'upqjog ap bsbo bx ap adxauud
un a jeziuoj^ua BJBd opueSiJ^ui ope^a eq anb souiaqss apuop ua 'oaix^iAX uoa ajjap
-anb as btoubjji íapqo X njag xa 'biujojtxbo bx js BJBd bjjbuioi^ Bisng soxasjj^Bdaj X
sasjad sosa JBZiuoxoaaj bjjos ssajduia bx ap xbuij ops^nsaj xa 'BUBdsg ap s^japuBq sbx
o^uauioui Jaxuiad xa ua jBxoqjsua BJBd uasajaiq ox opu^na unB 'BiouBdsa boij^uiv bx
b UBi^uios sopBtxv so^ues sox ig -ou a^uauíBjnSas ¿Buadsg ap oijo^ijja^ sox ua aid xa
uasaisnd anb 'a^anuí ap suad ofaq 'so^pqns Efns b jiqíqoJd BjBd saxspnBa sns X aj3uas
ns uasBSipojd anb jbuiSbuii opjnsqB a^uatuauBUinq bj^ ou? sasjed sosa uaqBSnXqns
sopBixB sox aP so^iDj^fa sox Ts ^ 'u9ioBuiuiop ns jaua^uBui BJBd a^uB^s^q botsjj Bzjanj
jaua^ b BijaAxoA ou X BTua^ ou bX B^g 'BUEdsg ap upioBuiuiop BAisnxaxa X Bn3i^iB bx
jaaaiqB^aj BJad osa asapiq anb 'sbsod sbx 3P Bzaiejn^Bir&gt; bx BpBp 'axqísoduix bj^ 'odt Caj^
b aiuauíiBioadsa X 'jns xap Boijauív Bx b bjpbaui is oaag oxans oj^sanu ua BjnbJBU
-oui Bun jaoaxqB^a asssuad anbjod o soujbdb^b ap uotaua^ut bi asatAn^ bzubixv b^ubs
bx anb asatsndns oX anbjod ou cqsa ^ •sorjasaaau X sa^uaiuaAuoa UBja oj^o X oun anb
Biaja oj^ *aÍBSua^i xap ojBjjBd ib asatpuodsajjoa anb BJBd a^uatuBspajd opBpBpaj
opTS BiqEq a^g *opaXojd ira X aCasua^^ xap ojBjjBd xa saxqBidaaaut ubj^ *uBjaaxBAajd
ÍS "opt^Bd un JB;dopB ap sa^uB upioBjaptsuoa BixdraB spra bx asaipaauoa sax a^uaptsajd
Xa anb BqBjadsa X 'opsiuasajd asaiqnq sbx 9nb ap BqB^iatxaj a^ 'uoioB^xpara Bpunj
-ojd spra bx ap ssjopaaajara Biajo sbx 3n^ 3?íP '^T^. '¿Vi 3P sauotaafqo sbx
uo^ 'bzubixv B^usg bx b upiDisodo ap.Bauíx Bun ua souopuarpraojdraoa BfBX.uaA
soraaua^qo is X 'jns ^P Bauarav ^\ b upioBxaj bx uoa pn^i^oB B^sa Jiranss soraaqap is
:jaqss b íaxuaraxB^uapiaui sa^ua Bpi;nasip '^ji^ '¿Vi Jd ^aXB Bp^xuasajd bi Bja 'upiu
-ido ira unSas 'jBUiuuapp aod a^uB^jodrai upi^sano Baiun bx anb X 'oipn^sa B optns

�8 (Parágrafos 1, %. 3 7. 48 y 49 del Mensaje que el presidente James Monroe envió
al Congreso de los Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823.)

Conciudadanos del Senado y de la Cámara de Representantes:
1] Muchos asuntos importantes solicitarán vuestra atención durante el actual pe
ríodo de sesiones, y para ayudaros en vuestras deliberaciones procuraré daros una
justa idea de esos asuntos. Cumplo este deber con desconfianza, por la vasta exten
sión de los intereses de que tengo que hablar y por la grande importancia que ellos
revisten para cada una de las partes de nuestra Unión. Lo acometo con celo, por la
arraigada convicción que abrigo de que nunca, desde que consolidamos las conquis
tas de nuestra Revolución, hubo un período como éste, en que dada la condición
del mundo civilizado y sus relaciones con nosotros haya habido tanta necesidad de la
devoción de los servidores públicos por sus respectivos deberes, así como de las vir
tudes, patriotismo y unión de aquellos a quienes representamos.
2] Formáis un nuevo congreso, y debo trazar este cuadro de los negocios del país
• con particularidades que en otro caso no serían necesarias. Lo hago, sin embargo,
lleno de una satisfacción especial, porque así doy cumplimiento más lleno a los sanos
principios de nuestro gobierno. Siendo el pueblo el soberano único, es indispensable
que se le presente la formación cabal de todas las materias, para que tenga cumplido
efecto el ejercicio de aquel alto atributo. Si se le deja a oscuras, será incompetente.
Todos somos susceptibles de error, y los hombres encargados de los asuntos públicos
están más sujetos a la excitación y al extravío, por pasiones y por intereses, que la
gran masa de nuestros representados, que en el retiro doméstico y en el ejercicio de
sus ocupaciones ven como espectadores tranquilos, aunque profundamente interesa
dos, la conducta de los que manejan aquellos negocios. Cada parte del gobierno está
sujeta a la inspección del pueblo, y cada funcionario es responsable ante él. Así, pues,
mientras más amplia sea la información, más perfecto será el juicio que los ciudada
nos pronuncien sobre la política seguida y sobre la conducta observada por los go
bernantes. Grande es la cooperación que éstos pueden recibir del juicio desapasio
nado de los ciudadanos: su aprobación formará el mayor de los incentivos y el galar
dón más satisfactorio para los actos de virtud; el miedo a la censura constituirá una
insuperable garantía contra el abuso de la confianza pública. Los intereses de los ciu
dadanos en todas las cuestiones vitales son idénticos, y los vínculos, tanto de senti
miento como de conveniencia, serán proporcionalmente afianzados, en la medida del
mayor conocimiento del estado real de los negocios públicos, especialmente cuando
se presentan difíciles alternativas. Estos datos permiten sobreponerse a los prejuicios
y celos del localismo, así como la formación y el creciente poder de una política
nacional que extiende su solicitud afectuosa y protectora a todos los grandes intere
ses de nuestra Unión.' .
[3] Un conocimiento preciso de nuestras relaciones con las potencias extranjeras,
para lo relativo a nuestras negociaciones y convenios con ellas, es particularmente
necesario. Igualmente necesario es que formemos una estimación justa así de nuestros
recursos y rentas como de los adelantos realizados en cada uno de los ramos del
fomento de la prosperidad nacional y de la defensa pública. Haciendo justicia a
ctras naciones, podemos esperarla de ellas. Nuestra capacidad para sentir las ofensas
y para exigir la reparación de los agravios, nos pondrá en condiciones de evitar que
se nos causen. ,
[7] A propuesta de^gobierno imperial de Rusia, hecha por conducto del ministro
acreditado en esta C^pital, se han trasmitido instrucciones y poderes bastantes al
ministro de los Estadoss Unidos en San Petersburgo, para arreglar los derechos e in
tereses respectivos de las dos naciones en la costa Noroeste de este continente, abrien
do negociaciones con este fin. Su Majestad Imperial ha hecho una propuesta semejante
al gobierno de la Gran Bretaña, el cual ha accedido de igual modo. El gobierno de

\

/ C4 3 ••, • *

�91
^aqss b íbuistui b| 'ogjBquia uis 'sa 'opumu ^p a^ad BipnbB ope^gB ueq soubi
anb SBJjang se\ asjBpiúi ib BpBpopB 'edojma b uppBpi uoa Baxijpd bj^
sopiu^ sopBpa soi ap p ouioa op^^ ounSuiu apauíBjngas X 'sopraaj s^ui son
-anbB up^ 'bzubiiv b^ubs 8I ap soi ap uajaijrp soujaiqoS soXna sapaipuadapui sBpua^
-od sbi SBpcq SBpBsajaiut u^pa anb bi uo upi^ana sa 'oidpuijd ouisiui ia uoa opaanoe
ap *u9puaAjaiui B^sa Jegau apand opnd ^nb b^sbh 'sbuisiui sbip BJBd souopsj
-sips sotdpuud ua asopuBXodB apaiuaAuoa oppja uBq anb oí 'sbuijb sbi aP oipam
jod 'BUBdsa ap sooi^auxop sopnsB soi ue sbpbiib SBpua^od s^i aP
anb a^UB^ioduit oqaaq a^sa ap B^nqoj s^ui Bqanad asjpnpB ^jpod o^i
Bdoana anb UBJisanuí iBSniao^ A BUBdsa ap so^uaiuipa^uooB soui^p soi [6f-]
•sopmn sopB^sa soi aP
ua a;uaipuodsajjoo oiqui^a un p^punSas Bj^sanu Bjsd aiqBSuadstpui BgBq 'ouaatqog
a^sa ap sa^ua;aduioa sapEpuo^nB sbi aP OT^?n? B &lt;an^ oiqurea un B^^q ou anb ajdxuap
'Bai^jiod B^sa souiaamgas A opingas souian "BUBdsa X son^ aj^ua pBpnBj^nau BJ^sanu
souiBjBpap souiaiqog soAanu sosa b sotupouoaaa opu^no sopiun sopB^sa soi Bp^q sai
-i^soq sauopisodsip ap U9joB^ajiUBUi Bun ouioa ouis soj;osou Jod b^sia jas ^jpod ou
'sou^sap sns BjauBui Bung^B ap jigijrp ap o sopnunjdo ap opCqo \b uoa Badoana Bpua^
-od Bun ap u9puaAja^ui bi 'sopiun sopB^sa soi aP ouaaiqog ia Jod saiuaipuadapui
ouioo soppouooaa opis UBq 'soidpuud so^snC uoo opaanos ap X 'uppBjapisuoa Bjnp
-bui ap sandsap anb X 'Bpuapuadapux ns opiua;uBui X op^aspap UBXsq anb souaaiq
-og ap 3\^^% as opuBna oaad -Badoana Bpua;od aamb^^na ap SBpuapuadap o SBiuopo
sbi ua souiajpuaAjaiui tu optuaAja^ux souiaq o¡i 'aaanj anb bi Bas 'ouajsxuiaq a^sa ap
U9pjod Bun ua Biua^is ns Japua^xa b auiuiBOua as anb ssna Jod sqaaq BA^E^ua^. jamb
-^na pBpungas X zsd Bj^sanu BjBd Bsojgipd souiBjjBjapisuoo anb JBjBpap b uBgxiqo
sou 'sBpua^d SBixanbB X sopiun sop^^a saI 9^^ua uappca anb sauopBiaj sbsopttub
sbi ^ pBpxjaouis Bi •oidtnaCa uis pBppipj Bun opbzuboib souiaq pna p oCBq btu^^sts
'souBpBpnp sopop s^ui sns 3p BjjnpTqBS bi jod opejnpBui X 'souBiunoad sopijiJOBS
ap X ajguss ap sai^pnaj ap Bpoa b opBuuoj 'Buia^srsr oapanu ap Bsuajap bi b
^sa bsbui ua BuBauauíBa^ou upp^u bi •soujaiqog soAtpadsaj soi ^^^^^
a^stxa anb bi ap apaaoJd Bpuajajrp 8P3 •sopt^fi sopBpa sl Jd opE^dopE Bq as anb
pp opadsaj apa ua a^uauíiBiauasa ajatjip sbpbtib SEpua^od sbi aP o3^Io&lt;^ ^^^apis ia
•IBpjBduix a opBjpnii ^opBAjasqo opoi. BJBd sa^ua^Bd uos anb SBsnsa Jod 'ouajsixuaq
apa ap sopiaiuipapioaB soi ua Bpaaip s^ui BjauBiu Bun ap sopBsaaa^ui souiBpa a^uaxu
-BUBsaaa^ "Bsuajap bi BjBd sounqpjadB sou o ousp p sounpias'aJ 'sopBZBuauíB a^aiu
-Búas o sopE^oiA uaA as soqaajap sojpanu opusna ops 'SBJjang s^sa ua soxuapzam
sou anb Baipiod Bjpanu uoo aiqi^Bduioo sa ru 'uaquinoui sbüs 8 ops sauij soXno
's^adojna SBpuapd sbi aP se-uang sbi ua uppBdiDiped opiua^ souiaq sBuiBf
oot^uBi^v ^P opBi oj;o pp
UBipq as anb saiuB Camas sns ap soipnbB ap Bqo^p bi ap X papaqn bi ap joabj ua
sosopiuiB sbui so^uaruiiiuas soi u^^p^!8 SOPIÍ1 sopBpa soi aP souBpBpnp soi 'uaguo
oapanu BAijap as anb bi ap X sauopBpj sapuBjg souiaua^ anb bi uoa oqoíg pp apBd
Bun ua BSBd oprena saja^ui opoqos uoa operauasaad souiaq ajduiais "opiAajd Biqsq
as anb pp apiaaajrp Xnuí opis Bq 'Xoq BpBq 'opB^nsaj p anb iBAjasqo oiJBsaoau
sa SBuady 'uoiaBjapoui BUBUipaoBj^xa uoa BqBzxiBaj as ozjanpa asa anb X 'iBgnpo^
ua X BUBdsa ua oiqand pp U9pipuoa bi JBJOtaut BJBd ozjanjsa ap^japisuoo un ap
sauoioBpajtuBui BjqBq anb 9tujojut as sauoisas ap opopad ouii^n p asjijqs \y [8í^]
•SBadoana
SBpua;od sbi ap Bjainbpna Jod uppBzraoioo Bjn^nj ap saxq^daasns ouroa bX sopBjapis
-uoa Jas u^jaqap ou 'uaua^uBui anb X opiuinsB UBq anb U9pipuoa aiuaipuadapui a
ajqr[ bi Bpsp 'souBapauíB saiuau^uoa soi an^ 'sopiun scpBpa sai ap sasaja^ur a soqa
-ajap sopipuajduioa uba anb p ua 'oidpuiJd ouioa jaua^os ounpodo opBgznt Bq as
'jBuxuua^ apand anb soi J0&lt;i soigaxiB soi ua ^ 'uaguo opBp Bq opa anb b sauoisnostp
sbi U3 'osru oujaiqog p uoa Epuagrppn Bpapad sbui bi JBAi^na BJBd pnpaips ns
ouioa jSB'jopBJaduta pp pBpiuiB bi b opinqijp Bq a^uauíaiqBUBAUt anb joiba UBjg
p japaaojd oso^siuib apa uoa JBpajruBui ap oasap p opiuai Bq sopiun. sopBpa soi

�no intervenir en los asuntos interiores de ninguna de aquellas potencias; considerar
el gobierno de fado como gobierno legítimo, cultivando relaciones amistosas con él,
y manteniéndolas por medio de una política franca, firme y viril; satisfacer las jus
tas reclamaciones que haga cualquier potencia, y no tolerar agravios de ninguna.
Pero tratándose de estos continentes, las circunstancias difieren de una manera emi
nente y conspicua. Es imposible que las potencias aliadas extiendan su sistema político
a cualquiera porción de ambos continentes americanos, sin poner en peligro nuestra
paz y felicidad, y, por otra parte, no creemos que nuestros hermanos del Sur, aban
donados a sí mismos, adoptarán ese sistema por propio acuerdo. Es, por lo tanto, im
posible que consideremos con indiferencia tal intervención, sea cual fuere la forma
baj© la que se presente. Si atendemos a la fuerza y recursos de España y de estos
nuevos gobiernos, así como a la distancia que separa a la una de los otros, es obvio
que aquélla jamás podrá someter a éstos. La verdadera política de los Estados Uni
dos consiste en dejar que los contendientes decidan la cuestión, y nuestro gobierno
obra así con la esperanza de que las otras potencias observen la misma conducta.
(de El Mito de Monroe, de Carlos Pereyra, Madrid, 1931, págs. 257 y sgts.)

If

�C5H -gBd 'ii ^ '8S6I TiopuoT 'ja^sqa^. *^ D 9P
}o aauapuadapm aqj pus uieiug ap)
•sbuub sbi ap otpaui aod sbiuoio^ sbi bj;uod uoioob Bpo^ b opom
ap Bq^panuaj anb oxnii.in aod rsBpiDajOABj sbui sauopeu sbi ^j\xx^ 'etj^b&lt;j
ap oganí 'BpBaoioa JE^a ap 'bip puioo 'asopu^ua^uoD 'sosc^siuiB sopjanoB
ap oipaui jod 'sappaamoa SBtB^idA saao^Bui sbi ^JaiAniqo BixiB^i aipBj^ bi énb o^sng
uoa BjjaA 'Bjja^igui ouioa 'anb A ¡iBpuaaajajd oiuaiuiBpj^ jambiBna js BJBd jauaiqo
o 'BDiJ^uiv ^a sBiouBdsa sauoxsasod sbi 9P ^Vi^ü Bungp ap as^BidoadB BJBd
Bpeq BpuBJ,j ap uppBn^ts a^uasaid bi ap o 'sbiuoioo sbi aP op^p
lap BtB^naA jbobs ap oasap o U9pua^m epo^ 'a^jBd ns Jod 'BqBgau bpubj^ anb
noa Joua^ttB uppBpa ns ap QpB^a-&gt;tiB BiouBdsa Bai^uiv bi b ipnpai ap Bzu^jadsa
Bungaxu BiqBq ou anb Bjaao ouaaiqoo ns anb 9JBpap OBugtio¿ ap adpujj¿[ la

CGZ8I P
p g aip \9 3Buf&gt;r[Od ap adpuu^ 'btdubi^ ap aioBittasajda^ \9 A Buiuub^
Sfi5u¡ ojjsraip^ \9 aziua apazipsaz BjsiAaipia bi ap mnpuBzoiuaj^ ^p

�APÉNDICE

•é^^^ ^ 5 1 ^

.4, •

^y •

•¥••••&gt;

�CRONOLOGÍA
EN WASHINGTON
27- I U.S.A. envía repre
sentantes a Chile y a
las Provincias Uni
das.
V Gallatin obtiene de
Francia seguridades
de no emplear las
fuerzas.
6-VI Conferencia Adams Stratford Canning
22-VH Nota de U.S.A. a Ru
sia sobre el úkase de
1821.
9- X Llega el despacho de
Rush del 19-VH .
16- X Nota de Tuyll elogian
do la neutralidad de
U.S.A. y declarando
que no se recibirá a
representantes de hispanoamérica.
17 X Monroe consulta a
Jefferson y a Madison.
24-X Respuesta de Jeffer
son.
7-XI Primera sesión del ga
binete.
13- XI Noticia de la caída de
Cádiz.
15-XI Segunda sesión del ga
binete. Monroe mues
tra a Adams la res
puesta de Jefferson.
16-XI Despachos de Rush
informando que G. B.
desiste.
17-XI Tuyll entrega nota de
Nesselrode de 30-VIII
sobre "principios po
líticos".
21- XI Tercera sesión del ga
binete.
25-XI Respuesta de U.S.A a
Rusia.
25-XI Cuarta reunión de ga
binete (suspendida).
26-XI Concluye la sesión an
terior.
29- XI Instrucciones a Rush.
2-XII Mensaje presidencial.
4-XII Carta de Monroe a
Jefferson.

EN LONDRES

EN ESPAÑA

4- IV Invasión francesa a
España.
24- V Madrid es ocupada
por los franceses.

16-VIII Entrevista Rush-Canning.
19-VIII Rush informa a su
gobierno.
20-VIII Propuesta escrita de
Canning a Rush.
23-VIII Canning informa a
Rush que se convo
caría un Congreso.
23-VIII Respuesta de Rush a
a Canning.
18- IX Entrevista Rush-Canning (el primero fir
maría si G. B. reco
nocía).
26- IX Entrevista Rush-Canning (reconoc. futuro;
y si el rec. inmediato
influiría en los pode
res de Rush).
2- X Rush a Adams sobre
futuras entrevistas
con Canning.
9- X Memorándum a Polignac.

31-VIII Batalla de Trocadero.

IX Los franceses se
aproximan a Cádiz.

3- X Ocupación de Cádiz.
X Francia pide Congre
so.

26-XII España pide Congre
so.

��^**•

8X
sx
6

8
9
S
f

SZ8I - IIX' Z I9P atBSüaW IP 0^ ^ 8 ' t *8 'X
828X-IX-9Z t L ^P smepv b T a
ajqos aojuoyi • ap ^ surcpv b *f ^
* b uosaajja^ setuoqj, ap
.
8^8X 9P

qsnH p^BqaiH ^P B;sandsan

ap oz I^P ^muuso aSjoao
9P 8ZE

6
T

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3669">
                <text>La doctrina Monroe : selección documental</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3670">
                <text> La doctrina Monroe : selección documental.&#13;
   Montevideo : FHC, 1966.   18 p.&#13;
 </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3671">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias - Instituto de investigaciones históricas.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3672">
                <text>1966</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3673">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3674">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3675">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="465">
        <name>DOCTRINA MONROE</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="333" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="566">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/822fe2ef9d71a571c8cbacba1dbab407.PDF</src>
        <authentication>32c9e7fe1e8ebeef6dc8cf7dbe9d117a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3659">
                    <text>LUCE FABBRI

EL FASCISMO
Definición e historia

320-533

F ab
ej-9

UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
DPTO. DE PUBLICACIONES

�9ZS0l
ep
D|joism a

O^SIDS Vd 13
I i 88 V d

3DH1

sejgvdeesoze

^ u 5- I

�'-v

anb ua ibtotui uppBDOAinba Bun ap o^jj 'BioBiuijd Bsa
ap apjBi sbui uojbxbjx soprano soun anb jpap anb /Cbjj
SB^ijapdasuBS,, ap oxnqx p 'ojunii^ X9P sandsap 'uojaiqpaj
ap oganx BpBoijqBO apauíaxuBpunqB 'BaxqurasB exianb^
ua uojBdpipBd an^ só'j "6X61 9P ozibui ap g^ Bjp p 'oíopdag
o^ubs pp BsauBjiui BZB^d B^ b uBqBp SBUBpaA SB^Cna 'sapp
-jauío^ A. sa¡Btj;snpui sasaiapi so^ ap opajj^ x9P ^puapisai^ b^
ap upps un ua Bzuaiuioa oqoíp apauíBidoíd ouispsBj p o jad ísb^
-spSBjajd jbuibh souiapod osbo a^sa ua anb 'sauopBdpipB ap bui
-b3 Bun Bpo^ jaq^q apan^ "Bzaiduia anb Bijopiq un 'Bjq^pd Bun
ap opatuipBu p ua '^Bq ajduiais ÍBjauBui BAanu B^ap Bun ap
BpBin^ijuoo pBpipaj Bun ajduiais aoBu 'BjqBpd Bun aoBu opuBna
'oja^ "opBdsa \^ ua Bjapojj jaxnbpno UBSBqai anb sooa ^Bq A
oduiat^ x9 u9 so Caí sbui uba anb saoiBj ^Bq anb ojbx^
p r8I-^x6I 9P' BJjan^TBi"sé Bpi^Bd ap

o^xapoa A osaoojd ns ua apuodsajjoa ^\
souaui o sbui anb pBpipaj bx A BjqBXBd bx Jin^as sa oxj3a BJBd
ouiuibd oaxun xa "souiaiaA ouioa 'bidba Bxnuupj Bun jas ap so fax
B^a A oiJopxpBJXuoa ox A x^xuauínj^sui axuauíBjnd ox opBXJBa
-sap jaqBq ap sandsap Bpanb anb oaxonu xb oqanuí Bajao^ as anb
o jad 'Bpnp uis 'axuaioijnsui uppiuxpp Bun sa B^sg; '^Bigoxoapi Bun
ap Bosnq ua Bzjanj Bun,, ouioa opBjapisuoa jas opnd anb o^ub^
'sBiouBxsunojTD sbx ungas B^ui^sip upiaBJOxoa opiJinbpB Bq anb 4Bp
-uaiouoaoxnB uis oaijpxsxq ouauípuaj un sa ouistosbj x^ 'o^oaja u^
ap saABj^ b upiaiuijap :jas Bijaqap oxn^i;qns ia

O^SIDSVd 13

�habían caído de buena fe, arrastrados por una demagogia a la
vez nacionalista y obrerista, que pudo engañar, sin embargo, sólo
a una minoría de intelectuales, mientras el mundo del trabajo
tuvo desde un principio una idea clara de la naturaleza conser
vadora del nuevo movimiento.
Si no todos los sansepolcristas auténticos participaron en los
desfiles de rutina, durante los veinte años que duró el gobierno
fascista, muchísimos fueron —como compensación— los sansepol
cristas falsificados, que surgieron en gran número durante el pro
ceso de burocratización del régimen y, en sus tentativas afanosas
de anticipar la fecha de su inscripción al partido, llegaban a veces
al resultado "óptimo" de quedar registrados en la minoría privi
legiada de los fascistas de la primera hora. Naturalmente, ni los
auténticos que se fueron en seguida, ni los apócrifos que llegaron
mucho después, nos sirven para estudiar el fenómeno fascista más
que marginalmente, en la desorientación que lo incuba y en el
conformismo que lo acompaña cuando triunfa.
Si la reunión de la Plaza del Santo Sepulcro en Milán fue
algo así como el bautismo de la nueva corriente, su nacimiento
verdadero fue menos localizado en el tiempo, más gradual, y sus
primeras manifestaciones se observaron esporádicamente en toda
Italia y en forma masiva en la llanura del Po.
Asistí a ese nacimiento, y mis pocos años de entonces, que
podrían invalidar mi testimonio, estaban compensados por una
ubicación excepcional, tanto desde el punto de vista geográfico,
como desde el social y el cultural: Bolonia, la ciudad donde resi
día, fue considerada siempre el principal centro de irradiación del
fascismo y, si con mi padre frecuentaba a la vez los ambientes
relacionados con las tres ramas de la enseñanza, con el periodis
mo, con los partidos de izquierda y con los sindicatos obreros, por
mi condición de estudiante de Gimnasio, tenía contacto j^pjvJLas
familias de esa pequeña y media burguesía provinciangj_jcuyqs
7njqs? junto con elementos obreros desocupados, formaron los pri"méros contingentes de "camisas negras"^, Mi material informativo,
fijado en mi memoria por un apasionado interés, se renovaba a
diario y a diario era sometido a un proceso de crítica y discusión
a todos los niveles. Sentía alrededor de mí mucho odio y mucho
amor; se vivía entre malentendidos y se buscaba la verdad. La
calle, tumultuosa y exasperada; mi casa, cruce sereno (aunque
por momentos dolorido o entusiasta) de corrientes encontradas;
las casas de mis compañeros de clase, en su mayoría sumidas en
un silencio reticente, rencoroso, despreciativo, que de pronto en
contró su grito cuando las primeras "expediciones punitivas" es
grimieron puñales y machetes. Mucho odio y mucho amor: odio
codicioso del pobre que siente la fuerza del número y quiere
substituir al rico en su prestigio y su bienestar; odio del pequeño
rentista empobrecido por la inflación, que quiere defender contra
la marea que sube no sólo su renta, sino su mediocre mundo mo-

�os 'upiDBgouqB A B;siogo sojo^ui 'jouib A oipo 'upis^d bx uo 'A.
'uBqBjngijsop 'opuBoijqduixs 'onb SBugisuoo op ouoxx Bq^^so 'soouo^
-uo b^ 'ojib \b onbjod 'isbo o o^uouib^oojtp oozouoo onb o\ op oxq
-bjj * • • jBuopuBqB onb ogon^ OAn^ biduo^sisoj buistui bso jod onb
upioBdnoo Bun jbzjojoj b 'BiuBqxv ^ BqBiAuo oubixb^i oujoiqog xa
onb SBdoj^ sbx onbjBquio op scqaond sox b uBJBgoxx ou onb BJBd
so^oij so^ uo uBipuo; os onb sojoínuí sbso op BAi^m^ui bto^bj^so bx
íuBqBJodnooj os —bxxb— so.ns sox sbjxuoiui 'sBipuiBj sbx A pBp
-np bx jod sopigooB 'BjJonS B| op Bpipjod bj^ jod Bij^ny uo Bpso
-oAOjd BOiuipuooo sisijo Bpuoq ts\ op so;uoooui sbuit^oia 'buot^ op
SOUIU SO^ Op BTUOpg B BpBO^ BX ^JOUIB OSO Op SOipOSldO SB]/\[
( ' • "JOOUOJ Op SOUOJI UBqB^SO SO^UOIUO^BJ!
-o^ so^ A sound sox uBqB^ojdB souodbuijb sopuBjS sox op souonp
soj :&lt;topxBDXB \dp uBd,, \d BqBjn^ij onb uo souopuBO uBioBq og)
•B^UOpiA SBUI ZOA BpBO SISTJO B^ Op OipOUI UO UppiSUBj; Op O;U0UI
-nj^sui ooijioBd ouioo osopuBpjjod 'opBAijd opjouioo xo opuBuiui
-ixa Bqx 'bxxsuixo]^; op sbxoouSb sbai^bjo¿ooo sbx uoo upiDBxaJ uo
'Bjjon^-^od bx uo 'onb A upioBxqod bx b o;uouibxoojjoo jb^uouitxb
BJBd Bjjong bx o^uBjnp pziuBgjo Biuoxog op bxstxbtoos oidioiuntu
XO onb ouinsuoo op BAi^Bjodooo boso^ubStS bx op soj^siSoj soijj
sox ouioo 'sopbztjoxba o^uouiBuoxd ou ojod 'xs sopBipnxso 'soj^o
'biouoioaoj BsopBjd uoo poixqnd A mgoooi 'oooj^ op oSiuib
un 'oopouio ^nb A Bjjong bx uo uojounuí onb soqonui
o;uojj \^ opsop uBiqxjoso onb sb;jbo sbx 'oxduioCí jod isogoxppos
sox ubjouSt onb jouib oso op soxuouinoop ^bj^ "bidouoooj ox (soub
oouo siui uoo bojoo Xnuí ossd o A) bojoo o^uouioxuoioijns eqBSBd
uoinb ojod íoxpo xb bioojb(J os 'Bjjong bx opijjns joqBq jod 'soooa
b 'jouib o^g ^Soxx u 9nb upionxoAOJ Bun UBqBJBdojd A SBSx^nq
uBqBziuBgjo 'soxBnpoxo^ui o soxBnuBiu sojopBfBqBJ^ lA so^iSBJBd
sox B uBqBiounuop onb 'Bpi^nCui bx Jod UBqBugxpui os onb sox
op jouib ÍSBuiop sox uBJoijnuí ou onb BJBd x^o^BO bx b opi UBiqBq
A BJjonS bx bj^uoo op^qonx UBiqBq onb sopixBAui sox 8P 'sojo^
-josop sox 9P juib ísBJoqouiJ^ sbx op opBx ojp iop:^uioTprar^r^q'J
onb tb ^¡ouBuiJoq!,, opBxijg joq^q jod opB^noo^o onjXxxsñj
onb \^p jouib ÍBij^Bd boi^iui Bun jod o^uojj \a uo o^onuí
onb (Bipoui osbxo 'so^uBipn^so) soiJB;unxoA sox aP ^ouib
:BJJon3 bx ap opbaouoj opqBS BiqBq uoiquiB^ x^ A íoipo oso ouioo
osuo^ui o opjouoo ub^ opjonooj ox ojo¿ •oxqipoui ox b ogijip os tu
'opiui ou ouisiui x^ anbjod 'jxpoui op XÍDÍJÍP s^ur so jouib xg
•o^jonui op soxuoiuiBsuod b opBjq
-uin;sooB BiqBq ox A opB^uBgigB BiqBq ox Bjjong bx onb souioqBS
oso jo^ "jipoui uopond ox sogoxppos sox ^ 'soxbtjo^bui souopBn^s
b opBgq BqB;so onbjod 'oxqxguB^ oipo un op BqB^BJX og : • • (soo
-uo^uo uBqBuiBxx ox 'upjnqix,,) buojoo Bun o oj^oo un ouioo oCnx
ns B^uo^o A Bsojd bx JBqos ojoinb ou onb 'Bjjong op
-so 'odtj oAonu x^P oxpo íboi^sixt^so oxps unB o Boijqsoxij
joinbxBno jod bpb^buouib 'sootsbxd sox uo bpbxxx^sbouo Bjnqno bu
-onbod ns A —oxBpuBoso xap osojouio; 'ooi;oosb cjgxB 'ooi^xodB— \ei

�confundían, como siempre en los momentos incandescentes de la
historia.
r El problema central —que era el del socialismo y de sus
relaciones con la vida institucional europea que tenía en la revolución francesa su punto de partida— se había planteado en
todos sus términos ya antes de 1914; pero la guerra y la revolución
rusa, aún no sedimentadas, habían exasperado las polarizaciones
y, a la vez, enturbiado la atmósfera. Sólo más tarde, vistas a cier
ta distancia y a través de sus primeras consecuencias, realizaron
una acción esclarecedora.

II
VIOLENCIA Y ESPÍRITU DE CLASE
^ Pero uno de los frutos de la guerra se vio inmediatamente
y. no necesitaba ser explicado, pues su carácter primario y casi
biológico lo hacía inmediatamente comprensible: el tigre dormido en cada ser había sido despertado y entrenado para matar;
había matado y había recibido por ello embriagadoras ovaciones.
Se trataba ahora, pues, de un tigre despierto y cebado.
El rasgo más inmediatamente visible en el fascismo anterior
a la "Marcha sobre Roma" y que, sin ser una definición, apareció
como su principaL característica diferencial, fue la crueldad im
pasible y antihumana de sus métodos de lucha. Se le consideró
al principio un subproducto de la guerra, más o menos como hoy
consideramos la delincuencia infanto-juvenil. El mismo movimien
to fascista subrayó esa continuidad al adoptar símbolos —camisa
negra, calavera, llamas negras— y armas —el puñal—, de unos
cuerpos de voluntarios del ejército italiano, organizados durante
la contienda, llamados "gli arditi" (los audaces), que eran em
pleados en las empresas bélicas más arriesgadas y, llegada la
jpaz, trataron por un tiempo de mantener su cohesión, incapaces
^nuchos de ellos de readaptarse a la vida normal, después de
tanta sangre, tantas promesas y un alejamiento tan prolongado
de todo trabajo creador. Se trataba, por otra parte, de elementos
ya de por sí anormales, que fueron absorbidos por el fascismo,
junto con sus emblemas, en su casi totalidad. Sentirse dueños de
vidas ajenas, producía en tales elementos una embriaguez sobre
humana, para la cual parecía que valiera la pena arriesgar la vida
propia y arrojar por la borda el caudal enmohecido de la moral
tradicional.~~"
Ayudó a hacer confluir en el fascismo los "residuos de gue
rra" de este tipo el hecho de que la nueva corriente se presentara
como un movimiento reivindicador de los valores atribuidos a un
conflicto que el pueblo italiano no había querido ni sentido, y
que tratara de sembrar, entre las esperanzas de un socialismo

8

�'I^6I era Biuoiog ua opBarjqnd A riqqe¿[ i^in^; jod ojijd
-sa 'oxusiosbj xa ajqos ojqti un ap oin^i^ xa sa BAt;uaAa^d uoianioAeuejiuo^ (i)

í' osndo oxxi^^ui X9 A zoq bx v (t) •7&lt;^^^^u9A9Jd
ouiod cugjns 'pBjjaqjx bx A ouisqBpos ^a bijuod pigjns ouisidsbj
~X9'A ¡P^-^^^n ^I ^ ouistxbidos X9
souiajan^)!,, BqBjuBD 'bBba BzuBjadsa Bun ap oqoBjjoq 'a^pa
ua 'oxqand x^ -axqBXTAaui BioajBd anb upionxoAaj Bun ap
-ut bx b axüaij"^sajoxBA ap x^^ototpbjx BXBosa Bun n^ opBSBq
-sajd un ap o 'oAixonpojd oCBqBj^ un uoa
ou axqB^sa souaui o sbui upioBn^js Bun ap uBqBzo^ anb sox sopo^
ap zoaaj opaixu un ap opnpojd \b axuauíxBiauasa anj ouisidsbj
Xa '^xuBxsuoo ^ Bxxionas Baujx Bun uBin^as A ojbxo ^nuí
un uBqBxqBq oiquiBa ua soqaaq sox 'so^uaiuiioaxuoDB sox 9P
X^ ^ osajguoo BpBO ua UBqBiiBA SBuiBj^ojd sox ís 'o^oaja u^
•japod \e JB^axx ^p so^ub 'sbj
-apuBq ouioo pxi^B 'puiBxooíd 'p^n^onj^sa ouisidsbj \b anb sbuibjS
-ojd soAisaons sox ua uoja^ajo anb 'saxBDijaxoijuB ¿ souBDixqndaj
soxxanbB 'souBixaJos SBjsxxBDipuis soxxsnbB ^^sauopipBJj sbsotjox^,,
ap soqoBjjoq sajuBipnjsa soxx^nbB anb 'oinsxxBpos x^p ^x^-19118^ U9
(Á saxBdiDiunuí SBiuiouojnB sbx ap 'sojBDipuis sox 9P 'sBAijBjadooo
sbx op so^iuiaua sox b {&lt;sbj3u sbsiuibd,, sox U9 ^juauíBjBipauíui
ojsia uBiqBq anb sox usqBjsa pBpaaA bx op BDjao sbxu oju^no uoj
-Bjjsouiap saaoijajsod sauoiDBjdBpB sbuisiui SBsa oja^ 'opBiquiBD
opunuí un ua 'apjBj sbui jbuiuiixo op p^jBoua as 'oujaiqog oqoaq
'opijjBd x^P opjBdB \a anb 'soijojisubjj sopadsB b Bipuodsajjoo
anb oix^ 'sojajqo soipaui sox U9 ^^uarjjoo opint ajsa ua uaxquiBj
'is BiqBjj •bjsixbidosijub ajuauqBjuauíBpunj A ^saxBuojjBd sbx 9P
oioiAjas x^ JopBAjasuoo ojuaiuiiAoui un oiJBjspisuoa x^ 'x^idubj
-sqns oaxonu ns 'BDijBuianbsa A x^juauíaxa buijoj ua saoaA b anb
-unB 'ajuauíBjBipauíui uojBjdBD souisaduiBD sox ^ saxBiJjsnput soj
-ajqo sox 'sajuaaBdB o saxqBiJBA ^soiJBpunoas soSsbj saxBiouasa ouioo
uojBSznC A ouisidsbj \a jiuijap ap jbjbjj x^ uojbubu3 as saxBnj
-oaxajuí sox Ts '9n^ S9 '(ouijuaSjB ouisiuojad xa ua 'oxduraí9 ouiod 'os
-uaid) sasiBd sojjo ua oAnj bjsidsbj ojunijj x9 9n^&gt; sauoiDBAijap sbx
ua 'sandsap asjBDijijaA ojsia aq ou anb A 'axqBjou oqoaq xa
•ouauípuaj xap saxBiouBjsqns sajapBJBD b Bipuodsaj A
SBpunjoíd SBsnBD b Bioapaqo anb ouxs 'otiojtsubij tu XBiDUBjsunoJp
ap BpBu Biuaj ou BpuaijuoD bx Jod BpBjBsap BiDuanouixap bx ap
upiDBzxxijn bx anb ap Bjuano uojatp as 'BJian^ bx ap bijojisubjj
BiDuanoasuoo Bun anb sbui Bjanj ou SBAijiund sauotoipadxa sbx 9P
ajuBpBjgap ouisipBs x^ 3ub ap BzuBjadsa bx ua sopojaui sns uod
opbsubjj UBiqBq A 'xBuoioxpBjj odij ap ouisijoijjBd un jod sopBA
-axx 'ojuatuiiAoui x^ opBUBduiooB UBjqBq anb 'soqDnuí 'oujaiqoB
oqoaq ouisidsbj ja ^od 'ZZ61 9P a^qnjao ap jtj.ib(J b 'sopBaxduia
opuais uoiaingis souBiunqui sopojaui souisiui sosa opuBn^
•Bpipjad ZBd Bun ap 'x^nuí bijojdia Bun
ap SBjnBjBuiB sbj 'ajuauíuiui u^q^asap sapnjiqnuí sapuBjg anb

�eLmachete y la calavera, en consciente desafío. Su emblema ofi
cial, más refinado, era el haz lictorio romano, símbolo de autori
dad, vinculado a la vez con la tradición revolucionaria siciliana
(había habido unos "fascios" proletarios en la breve historia de

la isla después de su incorporación al reino de Italia) y con los
recuerdos del imperialismo antiguo. El mito de Roma, tan ambi
guo, que ya en la Edad Media podía ser utilizado a la vez por
Federico Barbarroja en sentido absolutista y por las comunas que
combatían contra él en el sentido de las autonomías municipales
y de la democracia directa, fue ampliamente usado para atraerse
al sector juvenil, generalmente nacionalista, de la clase media
culta y para la exportación. La valorización de la victoria en
terreno internacional estaba basada en un supuesto carácter la
tino del Mediterráneo ("mare nostrum") que no carecía de seduc
^ión para las derechas españolas y francesas; y para esa idea-fuerI^a, que podía ser aprovechada tanto en sentido monárquico como
republicano, el haz lictorio pareció el signo más adecuado. Con
él se hicieron las escarapelas (vulgarmente llamadas "chinches")
que distinguían a los miembros civiles del partido. Pero los "Ca
misas Negras" que formaban las bandas irregulares fascistas, ofi
cializadas después de 1922 con el nombre de "Milicia Voluntaria
para la seguridad nacional", usaban la escarapela con la calavera.
Sus cantos, profundamente grabados en la memoria de los italia
nos que tienen mi edad, junto con el ruido seco de los tiros y los
gritos de los apaleados, no mencionaban a Roma eterna, sino que
eran de este tipo:

"¡A las armas,
a las armas! somos fascistas.
Palos a los socialistas,
y, para emparejar,
palos a los populares,
y, como complemento,
palos al parlamento.
Palos,
palos, siempre palos,
palos, palos, palos,
palos en cantidad!

Los populares constituían el partido católico, no precisamente
de izquierda, sino alg'o molesto para los grandes terratenientes,
industriales y comerciantes del Norte, por disponer de impor
tantes fuerzas sindicales y de muchas cooperativas.
El más serio de los historiadores fascistas, Gioacchino Volpe,
en su "Histoire du mouvement fasciste" (Ed. Societá poligráfica
italiana. Roma), cuya segunda edición se publicó en Italia, pero
en francés, a fines de 1934, no puede negar este carácter clasista

10

�rr

_^_'ouistdsbj ^p upioiuijap vi BiouBpqns v\
jBosnq anb v\\ 9nb ' jot japod Biouaijadxa v\ v^o% jod sopBuiunqi
; 'sojpaiuis soqoaq sosa ua 'i^B unB sa ^ 'Bi^opapi ap soiquiBo sonu
j -i^uoo sns ap saABj^. b 'bpídsbj opaiunAoui pp axqísiA a^auípiJ
i -apui
opjouoo ooiun o\ Binqpuoo 'Bpjainbzi ap sopBjapisuoo
sapnpap^i soj bi^uod Biajqo asBp b^ ap sauopBzrpai sbj bj^ ]
L-uoo BpB^axjo 'BoipBS optiuaui b 'B^apiA uppaB ap odi^ apa"
^
-pnq b JBapdB ua sojaxqo sajopBziuBJO b jb^bui ua 'sapoipuis
sapaoj jiiu^sap ua 'opBAijd opjauíoa pp (&lt;(puuou,, BjjanS-pod
Bun ua SBpapans) sbpububH sv\ uBqBjapoui anb 'sBAipjadooo
jBipuaoui ua soppuBa^dui^ 'op^Ajas oAisn^oxa ns b sopauínjpui
ouioa uppoB ap SBppsBj sodnj^ so^ b uBqBiapxsuoo sopB so^
uoo ubijjod ^uppBn^s v\ ap souanp sojapBpjaA so^ jas
o UBja 'jBSBd p o^ub^ un B^qBq adp^ ouiqoDBoi^
^a anb sox ap ^bptxbioos opixJBd \v ^injpap ua sopBsajaxui pBpaio
-os bx ap so^uauíaxa,, sosa 'i26I ap o^bui ua "osojapodopox ajaC
XB 'b^sia ap o^und oidojd ns apsap 'jBDijipnC Bja upiDBdnooajd
jo^bui B^^no 'bxsiuijojuod JopBxjoxsiq un jod ^sopBzxxBgax opis uBiq
-Bq upiDDB ap sodnj^) sosa opuBno 'sandsap soub soqonxu
-ajd soqoaq sox aP ^pisiA Bun ap \vin\vu sa ouiod 'b^bjx as
CT9-09 *
-uoqB ouis oziq ou 'ofBqBJj^ x^p X^J9U8O uppBjapajuo^ buisiui
bx
SBpixBpos sox OJ^ J0C^ ^ P^I un J0^ SBppsBj sox 9&gt;iXU9
ouisiqB \d anb ojbxd sa 'BqB^odB as xa na anb BDiuipuooa •
x uaiquiBx ouis 'bxsixbidos opi^jBd xa oxps ou 'ajduiaxs
jinj^sap ua sopBsaja;ui 'pBpaioos bx ap so^uauíaxa
UBiDjaCa soxxa ajqos anb oCnxjuí \^ jBAjasqo Bipod as 'a^jBd
jod ' Bqonx bx Jod sopiqjosqB u^qB^sa (-j q "SBjgau sbsiuib^ sox
{&lt;ixsíJPBn^s,, ap ajquiou x9 apuop ap '&lt;(auoizB(p ajp^nbs,,
i ua) uoiddb ap sodnj^ sox 9P sauaApC sox 'sBpuiAOjd sbx
ua 'p^pxxBaj ua '^q^qt X9 opBSBqaj uBiqBq sbpídsbj sox 9n^ 9P
upisajduit bx saouopa oAnx iuixossnj\[ 'Bn^ajx Bun ap oasap ns
op^sajdxa Biqnq sa^uB sasaui sop iuixossn]^[ anbunB 'saxqBJoxaui a
SB^Bipauíui SBixBsajdaj jaojafa ap uapjo bx sbxsidsbji^ub SBiouax
-ota sbx b osndo x^-ipao bxsidsbj axiuioo xa "SBpB^SBAap uojanj sax
-BDipuis sapas SBqonj\[ 'BpBqgB nui anj x^Jo^oaxa Bqonx Bq,,
: saxBuoioipBJX sbjop
-BAjasuoo SBZjanj sbx uo9 ^nboxq opuBuuoj pxuasajd as bxsidsbj
opiXJBd x9 saxBno sbx ^ 'T^6X 9P o^bui ap sauoiDDaxa sbx ap o^is
-pdojd b 'oxduiaCa jod 'aoia 'SBnosB ajqos ouiod o^DadsB asa ajqos
BSBd anbunB 'opBipnxsa axuauíxBpjBduii ou \^ jod ouauíquaj x^p

�III
DE LA PLAZA DEL SANTO SEPULCRO
AL TOTALITARISMO
Cqn un conflicto que el 21 de noviembre de 1920 estalló en
Bolonia entre socialistas (que acababan de ganar las elecciones

municipales) y fascistas (decididos a impedir la instalación del
nuevo Consejo), el...terror, ya habitual en las calles, empieza a
adquirir un carácter sistemático y planificado. Doménico Saudino,
en su libro sobre ^Génesis del fascismo" (Chicago, 1933) observa
que, durante ese año 1920, la acción de los Camisas Negras, que,
en el año anterior, había tenido un carácter esencialmente polí
tico, dirigiéndose contra el socialismo como partido, se orientó
en cambio hacia la destrucción de los organismos económicos crea
dos para la defensa de los explotados (sindicatos, ligas campesi
nas, cooperativas) y aptos para preparar el cambio que parecía
inminente.
No creo que haya habido un viraje en sentido clasista, como
piensa Saudino; creo que, desde el comienzo, el fascismo tuvo ese
carácter clasista. Sus adversarios directos lo reconocieron y los
fascistas mismos, si eran miembros de los Grupos de acción, lo
sentían. Se injertaron, por otra parte, en una lucha que estaba ya
planteada, llevando a ella unos slogans cambiantes y un método
inédito, de violencia brutal y fría, empleada como instrumento y
solo por añadidura como placer, siendo fruto, no de una pasión,
sino de un miedo y de un cálculo. Esto es lo que distingue esta
violencia represiva de la violencia revolucionaria, apasionada, a
menudo ciega, a veces injusta, pero que quiere construir, se diri
ge hacia el porvenir y es impulsada por el amor a los demás. Esta
última puede ser negativa (si se prolonga más allá del momento
insurreccional casi siempre lo es), pero no puede ser identificada
con la primera, hija del miedo de perder lo que se tiene, del odio
hacia todos los que suben o quieren subir.
Saudino, en el libro mencionado, cita algunos ejemplos, acom
pañados por una abundante documentación fotográfica, de esta
típica \ violencia transformada en sistemay con la complicidad de
un gobierno que era débil y se creía astuto.
Las bandas fascistas, compuestas por desechos de guerra,
desocupados permanentes, jóvenes amorales sedientos de emo
ciones, estudiantes borrachos de nacionalismo y de vagos sueños
de grandeza y de imperio, estaban acaudilladas por ex-oficiales
y por hijos de terratenientes, industriales y comerciantes.
—^ Estos últimos, es decir los phdres, pagaban los gastos y son
reían con complacida indulgencia. Acompañaban esa sonrisa las
autoridades locales. Los ^muchachos" tenían buenas armas y rá
pidos medios de locomoción, que les permitían concentrarse y

12

�SI
'(6S - ¿C '&lt;3&lt;I '61 'oSBOiqo •óuistosbj xap
'oi2o;^¡i ^ep ouBes u ojjosi -ouipnes ooiuauíag)
•&lt;(soCiq sns BjBd ^í js
UBd ia 8sjbub3 Bi^uiaad ai anb oCsqBJj un opuBuopuBqB 'pepnio bi JBCap b bpb3
-íiqo A sb^siosbj sox aod BpBZBuauíB anj 'osodsa ns ap souisasB soj ap ojuaiuiBsaooad
Xa BJBd sapEpuojnB sbi uoa eijsisui anb 'aixSEjum¿ ap Bsodsa bi iBjssq ou ojsa
A •opBjsaaaE anj bzuejeui bi ap saxqBsuodsaa soi ap ounSuiu anb aioap mnuí
•ainq opinSasuoo uBiqBq anb sop souaui ¡uunj, ap SBuqoo sbx ap sanbsoq sox
ua o 'oouBjjBq o ozod un3iB ua uBJBJjuooua as arib souaui b 's^uíap sox 3P sodjana
sox Bjainji;saa ^zinb og xa anb ojsajuoo ajJEunpuBjg '^^i ap ox^s Bia sojaanuí soi
ap xbidijo ejsii bi anb axasopu^Ajasqo "uopiund ns EJEd sodinba saaoCaui soajsanu b
opBijuoc souiaq soi as A ^z B opiSaia souiaq —xa ofip— soiJEUopnioAaa 00 3P ^jsii
Bun aa "..ujanx ap sotJBUoiDnxoAaj soi e uoiooax' axqijja.x Bun jtSiijui Bjsd,, 'so^ap
sosa opbziubSjo A. sauapjo sBsa opBp BiqBq ouisiui xa anb oiBioap 'Z^6T ^p ajquiaioip
9P OS PP oxoaas II ua opBOixqnd afBiJodaí un ua 'a^iBuiipuB^a bjsiosbj ajaf xa
•i;xnjjag soijeo ap o^BuisasB xa opBjoidap jaqBq
ap uauíijo xa jod Bioxsrd ap A uo^^q ap sadxoS b 'saidB^und b oqoaqsap 'oaauíqBjBo
- xa 'aixSB^uin^) oxa3uy A ojbssb]/\e UBn^ 'biozzbj^ uoa^ 'oiqooag oiSBAa ap :Ésodsa
ns ap bxsia bx b oiaanuí 'tuoajpuv oiuiuuaH ap ^U^ ap soji^ b opBa^iOA 'ozzijbx
oa^iM ap íaojjax. ap booi 'BianqB bi ap bpbjiui bi oCBq opBqoutx 'ossoiq^ sajpuv
:ap sajquxou sox uoa cujaa as ajquiaiaip ojnaso asa ap so^BuisasB sox ap aijas ¿^
•aaaóuoaajc uoaaipnd oí soSiuib soi TU BUEÚijaq bx ju
anb 'ojund xb^ B;sBq opBjnStjsap sqB^sa jaA^pBá ns 'Aaj fap Bn^Bjsa bi ap said sox
b utj ib opBuopuBqB A 'il xanuBjAX ^o^oia osioo xa Jod isb opbj^sbxib 'uoiuibo un b
Sbtd sox ^od opb;b anj opunqiJoui xa 'Joad oSib uojatoiH ,.io3anj ib oiuaaix!,, :uEqBiTnB
sojjo '.¡oísouianSioo,, :BqBjiJ3 as 'opEajostd 'op^adioS 'opBapoj anj 'opioouooaH 'JB3nx
IB 93an 'sooiS^niEjaui soi ap uqiooas bi ap oiaBjaaoas 'ojajqo un 'ojajjaa oapa^
'IBUjajuí bzubp Bun 'ouixap ap sopbobjb ouioa 'uBqBzuajj
SBjsiasBj sox lana xap JopapaaiB 'ojasB^q auuoua un b oioijipa opipuaídsa xa oduiatj
oood ua ofnpaj oSanj xa 'sBi.iBipua.oui SBquioq jod A 'bjjbu ap sauopiq aod 'ojuaiA xa
jod opBjuauíiiv 'upiaanj^sap b'i ozadiua 'oSan^ 'Bipaooijasiui uis sopbjbjjxbui uo-ianj
'SBuraijo sbx úa UBqBJjuoaua as BJoq Bsa b anb sopBaxduia soaod so^ -oueui ap SEquioq
opuEJtj xbooi xa ua uojBJjua anb 'ssj3au sbsiiue^ soi b ajuajj asjBJtiai ap uapao
piqioaa BJS^' aadiuais ouioo 'iBaa Bipasno bx jod EpBipojsno 'oiqan^ xap bsbo bi
b ouioj ua opiunaj BqBjsa sbjsiosej sBz^anj sei ap iBdiauíjd oaxo^u xa 'apjBj acx
•sopsuianb uoaanj 'auasoaaox uoa sopBSaj A BtiBjuaA bi jod sopbjij 'saiq
-anuí sox íaiioou euisiui usa bsbo ns ap sopBqaa uooanj ofiq ns A Bsodsa ns 'ojjanuí
anj apuop 'auBO bi b jixbs BJBd biubo bi ap asjBjUEAax b opB3;iqo anj ouodiuv
oiJBiAOjjaj xa -ouanbad ¿Ciq un ap A Esodsa ns ap Biouasaad ua sbjsiosbj sox ^od
opBmsasB A 'Bsaúi bi ua ¿pipuajdaos anj 'biaubjj ap aojonpuoo 'ojaxoiqo oajEiM
•sojiiap soaijuapi ajuauíBijj
UBiiduma sodn^S sojjo 'ojubj SBijuaii\[ 'sojij b sojjanuí A 'Bjauno eun ap apjoq ib
sopsauíiB uo^anj 'p^prno bi ap Baanj sopBAan ^'sbjsiieidos SBijBduiis sns aod sopioouoo
oaad '¿pijjBd un3uiu ua uBqBjixiui ou anb saaquioq sop 'ij^axanz oStuib ns ap A
ouijjaqao^ aaiísa^ ap bsbo bx b ajuaaj B^uajap as aqooo ouisiui ia 's^ndsap ooori
•aaSuBs ap
o3bx un ua bibo tjjnaaag A 'aaAiOAai ap sojij stas "souisasB sox uojBuapao— ¡buiuib^!
•aapuaosap oziq ¿i as mv 'SBixBjnuí sbi * 9Aan ai as A aqooo un b Jiqns oziq ax as
'bsbo ns ua opBjsaaav •ijjnaaag soijbo :aopBz;uB3ao un anj buiijoja Baauíiad Bg,,
:ouipnBR
•q ooBq ujanx ^p bzubjbui Bjsa ap anb ojBiaa xa 'oxduiata ouioo souiBaA (I)

m '(T) uijnj, ua (Buio^; ajqos BqoiB]/\[ bx ap sandsap sasaui
sop) ^^6T 9P ^^quiaxoip x^p soiposida saaoj;B sox ap tu '^fiq ns ap
Biauasajd ua o^januí soub 89 ^p ofaiA un sax^no sbx a-^^a 'sBuosaad
aAanu uojaiaaaad anb bx ua (i6I oixnC) BpBJXSBaao^; ap bzub^bui
bx ap tu 'sanbuB^ sop k sojautqBJBa sox '^ija^uBjuí bx 'XBa^; Bip
-jBn^) bx aod sopBpxBdsai sbxstosbj jod ouBipaj^ uBg ap ouxxuajoxj
oixiBq xap uqiDBdnoo bx ap 'Biauasa ua 'o^ui^stp sa ou 'bixiuibj ns
ap bxsia bx b o^januí ¿L sbxsidsbj uaia ap sbui jod aqaou ap bsbo ns
ua opbxx^sb 'bjbouIcI ap souisaduiBO ap jopBziuB^io xap o^BuisasB
Xa •opuBzixaxuis souiB;sa anb osaoojd xa ua xBoipBj oiquiBo un^uiu
bojbui ou sand 'x^^oionxixsui Bijo^siq bx ua oxqs BiouB^joduit Bjap
-BpiaA auai^ anb '^Buio^; axqos BqojB]/\[,, bx ap sandsap a^jBd ua
'sa^iB a^JBd ua ÉBapxB sbj^ BapxB 'pBpnxo sbj^ p^pnio 'btxb^x opuB^
-sinbuoo uoaanj isy 'opigaxa oouBxq x9 a^qos ojauínu ubjS ua
^

�asesinato de Matteotti, que, llevado a cabo por orden de Mussolini dos años después, se convirtió en un símbolo-resumen de la
metodología fascista. La supresión violenta del diputado socialdemócrata José Di Vagno, en la provincia de Bari en setiembre
de 1921, no difiere substancialmente de la del candidato socia
lista Antonio Piccinini, llevada a cabo en Reggio Emilia, en fe
brero de 1924, ni de la de Gaetano Pilati, que tuvo lugar en
Florencia en octubre de 1925: el partido dueño ilegal de la calle y
el gobierno de partido (que se encaminaba por esa vía a ser
gobierno de partido único) se comportaban igual.
Entre uno y otro de estos ejemplos elegidos al azar, el mar
tilleo de la violencia fría, de la crueldad empleada en sí misma
como instrumento de intimidación, ha tenido una continuidad
aterradora. Mientras existieron penosamente, entre un secuestro
por las autoridades y un incendio por los Camisas negras, algunos
diarios y periódicos independientes, en cada uno de sus números
se daba noticia, no de uno, sino de numerosos casos de violencias
del mismo tipo.
La fecha que marca la legalización más o menos completa
de la acción fascista no es la de la toma del poder, sino el 3 de
enero de 1925, día en que Mussolini pronunció el decisivo discur
so en que asumía la responsabilidad del asesinato de Matteotti y
lí^los demás episodios de la misma clase que habían jalonado
su marcha hacia el poder absoluto. Es la fecha de nacimiento
del totalitarismo, cuyo proceso formátivo, sin embargo, requirió
aún cierto tiempo.' El hecho de que la violencia adquiriera un
carácter legal y fuera ejercida por la Milicia Voluntaria para la
Seguridad Nacional, incorporada a la fuerza pública y equiparada
al ejército, o, en terreno jurídico, por un Tribunal Especial, no la
hizo disminuir en forma sensible, mientras no fueron creados
todos los resortes de un contralor capilar de la vida nacional,
desde el cierre de las fronteras al restablecimiento de la pena de
muerte, desde la nueva Constitución que abolía el sistema re
presentativo y reducía las elecciones a la ratificación de una
lista única elaborada por las altas jerarquías del Partido iden
tificado con el Estado, hasta el contralor de la economía (con
tendencia a la nacionalización) a través de las Corporaciones y
del Instituto de Reconstrucción Industrial.
^Con todas estas medidas y muchísimas más —que requeri
rían otro estudio, sobre el "Totalitarismo fascista" (la palabra
es invento de Mussolini)— comienza un segundo período de la
historia del fascismo, período en que la definición clasista del
fenómeno entra en crisis, como veremos. Pero, cada vez que acon
tecimientos internos o externos sacudieron poco o mucho las bases
del régimen (guerra de Etiopía, guerra de España, conflictos con
la Iglesia, vicisitudes de la segunda guerra mundial, república de
Saló), la violencia de los camisas negras volvió a desencadenarse
sobre Italia con los caracteres ya tradicionales de sadismo frío,

14

�C9ZS0L
"0^61 'sioiba 'siJBci •shbti ua aiTAts eu^nS ap sub xis : niuaKr
A 6S6T 'P-ibuiiubo 'sijb^ ajspsej maii^j bt ^uitujaAies oue^aeo ^ouipnes ^p
opeuoiauaui ojqii xap seuiapB 'asuB3A 'sc^uaiuiiAoui soj;o ua anb leiuauíEpunj sbui
oqanuí sa 'ouisiasBj xa ua 'anb 'o^aadsB asa ap Bajaos asjBjuauínaop BjBd (I)

BjauBui n • • • so;dapB sox ap bsbui bx aiqos jod sbui zaA BpBo Bq
as ajaf 13"'' so;iui jaua; b pzuauíoa Á. ' • • upisiui Bun ouis
a^uauía^duiis ou b^ 'Binqu^B as ouisidsb^ ^a aj jas
b isbo BqBgan ^nb 'Bjqo Bidojd ns ua so^dapB soi ap bzubijuoo
Bun puB as 'BuqdíDSip A p^piun puB^ as [ouisiosbj
souisiiu is m uvsaidxa anb soipat[ j^ajo ap japod \a uauai^ 'osbd
opo^ ua ^A uppBuiJoj ua sBapi 'opnuaui b 'uos sc^uaiun^uas A
sauoisBd anb uojBpiAp A BpiA ts\ uoa Bijosopj bj uojaipunjuoa
SBiSopapi ap sajo^anj^suoa sapq^q so^sa 'sap^ns saiopBuozBj so^
-s^ -BuiBjgojd un sa ou 'opBuiuua^pui ub; b;siosbj BuiBjgojd p
anb jbuijijb ap uBsao ou soiJBSjaApB sng "siBd ^ap a;uB;joduii
sbui BpBziuBgjo Bzjanj b^ sa b;siosb3 op^jB^j p '^^61 U3,
:aaouooai o^ isb (fa^spsü/ %ua\xi
-acinow np 9jlw^si}J,, opBpa ^A ojqq ^a ua fad20^ ouiipovoi^
•nBauíqo^) ap
apuoo ^a 'ibuij \e 'A aj;siB]/\[ aQ 'axi^ua^) ap saABj; b xagan 'saiuBf
m^ÍIlíiW 'iU^ABiqDB]^ 'ix^auíjB]/^ 'oizunuuVíQ ^P saABj; b aqasz;aijvj;
'^ajos a;uauiBAisaons opis uB^Bq so;oaxipajd sajo;nB sns anb
fsauoigaj sbx o so;uauioui sox ungas oaixppD o opiajosap opis
anb ízaA bj;o ouBoixqndaj oganx 'ooinbjBuoui oganx '
opis B^Bq oiustdsbj \^ anb oqonuí B^oduii ou anb a;uapiAa

OI^ISI^VH A
:viooioaai vmíi aa vDsaa
AI

x sp
ap a;uauBuuad ox ogjsquia uis jingui;sip anb ^ÍBq 'jBgnx un o jo;
-oas un 'o;uauioui un BJBd SBjapa;BA s^po; 'saxBiojBd sauoipiuijap
SB;sa aj;ua 'sBa^sjjapBjBO SB;sa aj;ua 'saoipui so;sa aj;u^
-.- •SBiJo;axpBj;uoo opnuaui b A SB;ui;sip sauoiaiuijap ua o;ub; o;
J0(j ^ saaipui ua sodij sbui so; uojanj oujaiqc^g ap soub sojauíijd
so; aP Ia ^ Buio^; ajqos BqajB^\[ bx b joija;uB opoijad [^
•SBpunjojd SBsnBO sns SBpBuopBxaj a;uauiBiJBS
-aaau jB;sa uaqap Buix^n B;sa uoa anb a;uapiAa uaiquiB; sa ojad
ÍBiDuaxoiA ap x^p^dsa asBxa Bsa b upioiuijap ns Jianpaj Bpand as
anb BJBd BiouB;joduii BpBtsBuiap auai; B;spsBj ouauípuaj xa
'(l) SBUBUI3XB • -g SBX aP U9P
A oxduiafa x^ ^od soduiai; souii^n sox ua opBn;uaaB

�de hablar era una acción, puesto que se apoderaba del alma de
sus oyentes y sabía levantarla hasta ese estado emotivo que está
cerca de la acción, que es sinónimo de acción. Renegaba de la
elocuencia "vacía, palabrera, insubstancial" de los demócratas,
para atenerse a una oratoria fascista por excelencia, es decir des
nuda, áspera, franca y dura: nunca se detenía en detalles, no
seguía la crónica diaria, sino que evocaba visiones, indicaba un
camino... Mantenía en sus adeptos la psicología militar... En
lugar de discusiones: creer, combatir, obedecer. Difundía alrede
dor de él una especie de intolerancia, casi de desprecio, por los
hombres demasiado sabios, demasiado inteligentes..." (pp. 87-91passim.) En páginas anteriores, G. Volpe había hecho mención
del espíritu individualista de Mussolini, que le hacía considerar a
las masas con cierto desdén.
En otras palabras, no hay en el fascismo más ideología que
vun vitalismo bastante vago (la vida no es teoría), que llega a
identificarse, a nivel periodístico, con un "historicismo" que no
es más que la divinización del hecho consumado. Un partido
militarmente organizado, que no tiene programa, sino mitos, no
ves y no puede ser más que un instrumento de poder. Volpe lo
siente, pero no lo dice. Se lo hace decir al mismo Duce, citando
su artículo Relativismo y Fascismo, publicado en el Popólo d'Italia del 22 de Noviembre de 1921, en el que se menciona a Nietzsche y a su "Wille zur Macht" para afirmar que "el Fascismo es
la más formidable creación de una voluntad de poder individual
y nacional" (ídem, p. 91).
f
Aquí nos acercamos al fondo del asunto: voluntad de poder^
^individual y nacional.
Individual, sí: Mussolini se consideraba una encarnación del
Príncipe de Machiavelli y, como tal, se sentía "por encima del
bien y del mal". Nacional, ya es distinto.^ Si hay un fenómeno
internacional, éste es el fascismo, que, en Italia, para mantenerse
como partido, entregó la península a Hitler (como hicieron por
otra parte, los fascistas de los demás países europeos: Austria,
Francia, Hungría, Rumania, Yugoslavia, Checoslovaquia, Norue
ga, etc.). Hemos visto que, en el primer período, su carácter más
visible es más bien la defensa del capitalismo, que sólo en su
^erficie es fácil de conciliar con la "defensa de la patria"., Y
sin embargo, en todas partes, el fascismo, no solamente logró pre
sentarse como la expresión más cabal de la pasión nacional agre
siva y resentida, sino que también consiguió utilizar a grandes
contingentes juveniles, fáciles de entusiasmar con esa vaga vo
luntad colectiva de poder que es el nacionalismo, visto y expe
rimentado en las plazas como afirmación activa, rodeado por un
halo de poesía épica, de gloria, de voluptuosa violencia.
En Italia, el movimiento fascista, sacrificando algunas de sus
consignas más audaces, se fusionó, antes de llegar al poder, o,
mejor, para llegar*a^ poder, con el viejo y conservador Partido

16

�¿I

odi^ ap BpBzipSai BpuapiA Bun 's^ppsodsap sasBp sbi
'uBjpad oaad '({&lt;ouisijaqii,, Bjq^pd bj '^ipn ua 'ajaipjd as
'ogjBquia uis 'anb p BJBd) oaiuipuoaa p 'oiapapA souaui opipas
ns ua ops 4&lt;ouisipjaqq,, ouiuija^ ongiquiB p UBqBsn sand 'sapn^
-ipB SBquiB UBqB^odB k uBi^Bduioo B^ip^TdBD Bisangjnq bi ap
SBZjanj SBt 'opBi ns jo^ 'BqBoijipapT as 'a^jBd Bjp jod anb p
uoa 'BpxpposipB n^ujdsa ns anb unB ppuasa sbui asjBpAaj jod
pq^oB oai^BJ0ouiapi^uB &amp; XBjaqxppB n^uídsa ns oja^ -soubui sns
ua Bjuod ouBqB^i ouisip^idBO \^p B^ippostpB uppa^aj b^ anb
Bpua^od ubj ^\ 'opi^jBd ap oipo ns ap opiAias p 'tsb jBqoaA
-oadB opuaipnd 'BpBAijd Bsajduia bj ap Á p^id^o pp sopBiapuBqB
uojaipis as 'ouisipposipB oai^ua;nB ns ap aiquiou ua 'Bip^j ua
^^61 ua J^pod \3 jBiucq p 'sBppsBj souistui so^ anb souiaqBS
•oaiuipuoaa apauíBjaui
'puoptpBj^ opBaijiuBis ns ua opipua^ua ouisip^xdBD p jBAjasuoa
b Bpuapua^ b^ jpap sa 'B^xp^idBa ouistsbp p pBpipunjoad ua
UBSBqaj anb saoiBi SBsa ^ouispsBj-pBu pp SBpunjojd sbui saaiBj sb^;
uoo a^uauíBuiipi SBpBZBpa uB^sa 'oxpo Á. BipiAua ap 'puopBjji o
-ap ospduii uos anb 'BppBj b^ á B^sipuopBU b^ 'sauoisBd SBquiB
OJ8d "(296T aP ^^qm^í^ip ^p Z I3P soxiBip so^ ap Bpipu) sajp
-uo^ ua apauía^uapaj ppip anb Bpuaiajuoo Bun ua ^jjais p^j
-si 'pxpuni\[ oipn^ osajSuo^ pp apapisaid p 'Buip^ Baijauív -^
Biiapj^ui ua pnpB ouispBuoau p BJBd souaui oí jod 'ppouooaj
oí isy 'iuipssni\[ ap soubui sbi ua oubuioj ouaduiT p o uppBu bi
ouioa 'o^uauínj^sui aiduiis un ^ja^íH 8P soubui sbi ua &lt;3nJ ouisi^
-luiasiiuB p uaiquiBj^ "BjqBpd bi ap oaijBjoa opxpas p ua ps^)
-jaAiun sbui 'ouispBJ p 'BjapuBq ouioo pAjasuoo ogjBquia uis anb /
'ouisipuopBu pp opaoB p opuBZBídsap 'opunuí p A Bij^Bd bi aj^
-ua a^uand p pjpooua 'BqBtios iuipssn]/\[ anb opaduii p 'Bjauíip
buijoj ua anbunB 'opTnipuoa B^Bq anb ouispsBj ooxun p sa anb '
^ouispBu p opg -BjapBpjaA Bpuasa ns uoa BpBuopBpi BjauBiu bu^
-np ap 'sBzjanj-SBapi sns ap aiuB^oduii sbui bi jas aoajBd ojad
'ouispsBj pp Bpuasa bi jini^suoo ap oqanuí Bpip 'sand 'ouisip^
-opBu i'a 'SBisipuopBu suBgop soCaiA soi Jpip^sa b uaApnA bjj
-an^-^od ap SB^psBj-oau sapjq soi 'dJBquia uis j^ 'sooipijpd
sapapi ua a^^d ua BqBjídsut as anb BpBuiJB Bpuaisxsaj Bun b
asjBpaijua Bjaiqap A {puopBuipB,, ouiod zaA ns b op^uas Bjanj
ouispsBj p anb BJBd BUBuiap uppBdnao bi jBgan anb oAn^
•&lt;{puopBu,, ouo^ p jBoxjisuaiui b A Booda Bjauípd bi ap
ouispsBj pp &lt;(ouBipjos,, ouo^ p jB^iiqap b uoja^Cnqijpoo so^uaui
-ap sopa sopojL -auini^ b oizunuuv4a aP uppipadxa bi ap soij
-Buoiai-xa soi ^P 'saiuaipquioo-xa soi 3P '^W118,, soi 3P soqonuí
b asiBJodjooui opBjgoi BiqBq a;uauuoijaiuB ouioa '

�V
TOTALITARISMO Y VOLUNTAD DE PODER
ITALIA Y ALEMANIA
Eso se vio claramente a raíz de la crisis económica que las
tentativas deflacionarias del régimen provocaron a partir de 1926,
anticipando así, en la península, la gran crisis mundial de 1929.
No se puede decir, naturalmente, en qué proporción los aprietos
del gobierno fascista en este terreno contribuyeron al proceso que
llevó al régimen a hacerse y autodefinirse totalitario. Vimos an
tes que la reacción popular producida por el asesinato de Matteotti había sido, ya a principio del año 1925, un factor determinante
en el mismo sentido. Pero es indudable que ese proceso se acen
tuó, especialmente en terreno económico, bajo la presión de la
crisis del sistema de precios y salarios, que, al adquirir carácter
mundial, contribuyó a su vez a la expansión del fascismo. El
nacismo alemán tiene en ese momento su punto de partida cro
nológico; y eso explica algunas de sus particularidades diferen
ciales, por ejemplo, sus consignas anticapitalistas, que no impi
dieron el apoyo que le otorgó el gran capital, no sólo alemán,
sino internacional.
El fascismo alemán, pues, con el nombre significativo de na
cionalsocialismo, repitió la experiencia italiana en una atmósfera
bien distinta: un poderoso ejército derrotado y humillado, un
capitalismo acostumbrado a dominar mercados y reducido a la
quiebra por el pánico internacional y la presión interna que
se sumaban a las consecuencias de la derrota, el complejo de
inferioridad que esta última había hecho nacer en las clases
dominantes y que se agregaba a su tradicional complejo de supe
rioridad agudizándolo, la desocupación... La república de Weimar había sido una frustración y había demorado el proceso;
mientras tanto la revolución rusa se había estabilizado en un
plano absolutista y, en todas partes, los partidos comunistas, que
habían crecido al lado de los enormes y burocratizados partidos
socialistas, adquirían un inédito carácter estratégico.
Todas estas nuevas realidades, nucleadas por las sobrevi
vencias de un gigantesco aparato militar, desarticulado e intoxi
cado por la g"uerra perdida y una revolución a medias, pero no
destruido, le dieron al nacismo sus caracteres típicos que lo di
ferencian, en superficie, del fascismo italiano.
A pesar de estas diferencias, la naturaleza profunda de los
dos fenómenos es la misma: ella consiste en la voluntad de poder
de fuerzas sociales que habían dominado por mucho tiempo y se
sentían amenazadas de muerte. No teniendo ya resortes propios
en una sociedad dislocada por la guerra y en proceso de trans
formación rápida, desordenada y violenta, estos grupos recurren

18

�61
ua asopuBj;uooua une 'oun;;n apa uE;ua;ap anb so; sopo; anb
A japod ap so;uaumj;suT so;ub; aj;ua oun anb sbui sa ou upponp
-ojd b; ap jopas un ap jo;bj;uoo ;a anb jpap opxpod Bjajqnq
as '^oq ouioo jaÁB 'ojag "soubui sns ua ;Baj japod ;a UBTua; upp
-anpojd ap soipaui so^ ap souanp so; anb jlbA^ o;jap Bja 'sBauq
sapuBj^ se; ua 'ouioo 's^aui; sapuBj se; ua '^oq 'o;jap sa o;sg
•;Eaj pEpaidojd e; e osaaoE uauaj; 'Booda Bj;sanu ua 'anb so; mos
;B;xdEO ;ap souanp so; ou A uppBziuB^jo e; ap sooraaa; so; anb
opuEAiasqo —;Buop;pBj; b; sa anb— Bjauíud e; e
Epun,as E;sa jpnpaj ajainb '(CsdJLoiDdxip so\ ap upian\oaax
ojqi; ns ua 'uiEqujng "a^Ea e; ap ajquioq ;ap e;sta e; e b;;es '
-apos b; ap sa;uEjga;ux SEuiap so; sopo; A uppE;aj ap EpiA e; ua
aAE;o-so;sand so; uEdnao anb so; aj;ua a;uaui;Ejn;Eu aoa;qB;sa as
anb 'ej;o e; '(ÁEn^njfi ;a auai; anb EiiEqsEjEdixuas EpBjaojnq ap
afE;uaojod ;a ua asasuaid) SEiJoSapa SEquiE e 'Bpxpaui Bun;E
ua 'aoauapad u9pE;qod b; ap eijo^Íeui e; anb o;sand 'jao^q ap ;p
-ijxp sa sopE;o;dxa A sajopE;o;dxa aj;ua upisiAip e; SBj;uax;\[
•oje;o A a;duiis seui oqanuí aA;anA as opo;
'japod ap opEJ ;a ua ouis EpiA ap ;aAiu ;a ua ou 'souiESEq sou
'uppEuiuiTJDsip E;sa EJEd 'ig 'sasEp ua sajquioq so; ap BDijpa;
uqísiAip e; EJEd Ezi;i;n as anb o;ja;Tja ;a jEqduis uis 'Eooda
Ej;sanu ap so;ua;uipa;uooE sapuEjg so; ap ounguiu e tu 'ouisp
-sbj ;e opuoj ouisiui ns E;sEq japua;ua Epand a^ anb oaja o;^
•(osEd un o;os ojad 'soj;o soqonuí ap
A 'Ednooajd sou anb Eiua;qojd ;ap uqpn;os e; Ep^q osEd uanq un
op^p Eq as 'jaasod ap etsub a;dxuis e; ouioo 'ajquioq ;ap BAipgau
o EAiqsod pEpiAipE b; EJEd 'a;uE;joduii ue; o;nuij;sa un sa &lt;jBp
-os oix;sajd,, ;a jeaj^suoo o jaua;qo ap oasap ;a anb ap ^api E;sa
uo^) •oiJo;EuiuiiJosip oijaqja ouioa *E;uaj e; ap opE; ;e B;uana ua
jaua; e apuai; as EJoqE anb jo;oej oj;o ;a sa anb '&lt;{oii;sajd,, ;e
sa;uajaqui saja;aEJEa so; uaxquiE; opuBSBqaj A ooxuiquooa a;uaiu
-EATsnpxa ou opi;uas un appusp ';Epos assp ap ouistui o;daouoo
;a o;e jEDTjxpoui anb EiqEq 'b;stsep ouauípuaj ouioo ouispsEj
;e opuaiurjap Jin^as EJEd 'anb oje;d ota as o;uauioui asa ug
•seot;
-;;od a;uaui;Epuasa seuije uej3 soDTuipuoaa saposaj so; anb ;a
EJEd 'otue un e opEj;uooua uEjqEq 'sotjeots A sajoppjas opuEosnq
'anb —^t;b;i ua op;qEq EjqEq so; so;ue oood ouioo— EraEuia;v
ua oqnq uass^qj^ soqanuí 'sEpuauadxa sEjauíjjd se; ap sandsap
'ojad 'so;ua|uiTAOui soquiE ap uppEpuBUTj e; e uoja^nqTj;uoa A
'tsb uoja^aja o; opunuí ;a opo; ap SE;sqE;TdEO so^ -o;uauinj;suT
a;dui;s un soueui sns ua op;s uE^Eq '86I 3P J;;jEd e ouispsEj ;a
o 'ouispEu ;a anb jpap apand as ou 'sjEd un ap EDTuipuoaa EpjA
e; ap a;uEUTuija;ap jo;oej o;ue; o; jod A upponpojd ap soTpaui
so; ap ETJE;a;dojd EpEATjd Esajduia e; jod Epra;jap E;sa e;st;e;
-;dBo asE;o e; ts 'o;oaja ug 'sasEp ou A sa;Epos SEZjanj aC;Q
#so;dapE asjEaCuEJ
EJEd ;EuopEjj; o; e uajjnoaj 'sojjESjaApE sns ej;uoo jojja; ;e

�permanente conflicto recíproco, están ligados por una fundamen
tal solidaridad, que se hace consciente en los momentos en que
el resto del conjunto social, que el fascismo llamaba "masa amor
fa", se vuelve peligroso para ellos.
Se ha afirmado muchas veces en estos últimos tiempos que
el estado contemporáneo, con todas sus atribuciones correspon
dientes a organismos ramificados, es en sí una clase social. Y esto
es cierto, no sólo en los regímenes totalitarios, sino también en
los plutodemocráticos, en los cuales, sin embargo, para que la
definición de la clase dominante sea completa, hay que incluir
en ella, al lado de los equipos dirigentes de la administración pú
blica (ejército y policía inclusive), a los de las empresas privadas,
de los partidos, iglesias, sindicatos, instituciones deportivas, etc.
La discusión que tuvo lugar, hace dos o tres años, en Inglaterra,
Francia e Italia, acerca de la importancia política de los "apara
tos" de los grandes partidos y del influjo que ejercen en sus res
pectivas líneas de acción, es particularmente esclarecedora para
nuestro tema, pues nos hace ver bajo una nueva luz la constante
histórica del "conservad^rismo" y nos explica mejor esa definición
del fascismo como "contrarrevolución preventiva", que va a ser
para nosotros, al final, su única definición valedera.
Ya dije que, al principio, el fascismo fue interpretado y se
sintió a sí mismo como un movimiento de defensa de la clase eco
nómicamente privilegiada. La crisis económica de 1929 —que se
anticipó en Italia, como vimos— reveló en él y en el nacismo
alemán que a raíz de esa crisis llegó al poder, un carácter pro
fundo más general, del que la defensa del privilegio económico
no era más que un aspecto y que se resume en el título de la re
vista teórica del fascismo italiano: Jerarquía.
Contra la tradición democrático-liberal que tuvo su afirma
ción más enérgica en la Revolución Francesa, el fascismo se hace
el abanderado del principio de autoridad; su clasismo y su con
servadurismo son más políticos que económicos y están dirigidos
a defender posiciones, más que posesiones. A través del fascismo
de la segunda época y del nacismo, el capitalismo privado se en
caminaba a transformarse en un capitalismo de estado, en manos
de la misma clase dirigente en cuyo provecho se había llevado a
cabo la guerra del 14, resignada a burocratizarse a un elevado ni
vel, es decir a dejarse absorber por el "aparato" del partido único,
salido en gran parte de sus propios cuadros y transformado en el
esqueleto mismo del estado.
Como siempre sucede al estudiar un proceso histórico, esta
evolución posterior del naci-fascismo —truncada, acaso solo apa
rentemente, por la derrota de 1945— nos ayuda a ver mejor sus
comienzos. Ese desesperado conservadurismo, agudizado por el
miedo a perderlo todo y por el desprecio a las "masas amorfas
e incultas", debía darle a la violencia fascista ese carácter frío
e inhumano que aún nos sobrecoge en el recuerdo y que volvemos

20

�IZ
anb opap sa) A^i ^a jod opBuiBjj; ^nj anb ouis 'uqpnpA
-aj Bunguiu oqBo b qAan ni 'oujaiqo^ un^ura qa^oA ou Tuipssnji\[
•sasaja^n sns b Bipuodsaj anb oujaiqoS un ap {&lt;uapjo pp sbz
-janj,, sbj jod a^auíBuipapuBp souaui o sbui SBpigapjd A SBjp jod
SBpBpuBuij uBja SBgpnq sb^ apauíB^aij^uBS UBiduioj anb sb%
-siosbj sBpuBq sbj A japod p UBq^papp anb sbj UBja sBpBiSapA
-ud a^auíBoiuiquooa sasBp sbj BdBp BjauíiJd b\ ua anb bA 'opajj
-oo Bjanj ou 'ouispsBj p jod opB^asajd Buiapoíd pp 'ooxuiquooa
ua 'oAi^iuiiad oa^B^d p anb jpap ajainb ou opg;

va
IA
•Bidoad pB^un[OA uoo sonpiAipui ap sop
-bztub^jo so^unCuoo ouioo ouis 'sbsbui ouioo ou '68-9861 oiuau^ p
ua A fQi ua 'snppsBj SBzianj sbj; b apajj 'uojBnpB "X'N"O
b\ ouioo *x*O'xi ^i o^ub^ apuop 'BUBds^ ua 'oiquiBo ua 'ofnp
-ojd as oj^ 'opbzubab sbui i^p BqB^sa sopi^Bd so| ap A sapoipuxs
souisiub3jo so^ ap ^uqpBoijisBui,, ap osaoojd p anbaod 'opadsaj
apa b Bip^j ap p anb ooidi^ sbui sa BiuBuiatv aP OSBD 13
•SBinbjBjaC sb^ ap Bsuajap b\ ua BqBuaduiasap ouispsBj p anb
pd^d pp o^aiuipouooaj ojnosqo \b jod A japod p jBAjasuoo ap
oasap ns jod uaxquiB; opnuaui b ouis 'oCip as ouioo 'sapaguip sns
ap BipjBqoo A pBpqiqap jod ajduiais ou osbob 'bububui b\ b aqoou
BI 9P ^psJBJodjooui b uojBSBd saoaA b A ouispsBj \b uojai^sisai
souaui anb so]; uojanj 'opjBdB ua Bpi^ija bijouiui Bun BqBuiuiop
A UBioajBdBsap BAippiui ns A onpiAipui p apuop 'sopBzipjoojnq
sbui SB^sippos sopi^Bd so^ A sopoipuis so^ 'a^atuBSjaAuj
'jLi^vqwoo '¿^oapdqo 'jiaajiD : SBUBip^ sapajBd st\ SBpo^. ap jbjj
-oq unB opinSasuoo uBq ou BJjang b\ b sajoija^sod sozjanjsa soj
anb buSisuoo b^ sa íojauínu ns jod a^auíB^snf oso japod
-sui un sa anb 'BauaSouioq bsbui Bun ap uqpipuoo B[ ua
-ubui b BpBuipap buStsuoo Bun 'p jod opipuios 'ouBip^ opand
1&amp; osnduii ouispsBj p ^ojauínu pp B^sipua^Bui uqpBzuopA b^
'tBUOpipBJ^. BpBJOOUiap B^ B OUIOO SBpippOS SOpipBtJ SO]; B O^UB^
'opBqoojdaj sapaqBq ap sandsap 'o^oaja ug •B^sip^idBo opijauaq
p 'uBqBZBuauíB ouioo 'jBZBuatuB jod anb 'Bpipua^xa sbui zaA Bp
-bo Bjajqo ^p^ip,, ^un ap BpuapuooopiB A uqpBuuojo^B ap sou
-Bi^iq jas jod sbui 'bubs uoo sopanuí A sopingasjad sapB^ipui sns
b uojaiA A oganj p jod sopmjpap uojanj SBAipjadooo sb^ ^
-ndod soaua^B so{ ^sopoipuis so^ *ouispsBj pp s^abj^ b
asBp b^ ap BuiBjgojd p anj asa 'sbsbui jas ap jBfap BjBd ouiuibo
p {&lt;sbsbui,, sb^ b sappuBjjao japod p b^soo Bpo^ b jauapy;
'sooipq-^sod sapjq
soAanu sns ua A SBpuaAtAajqos sns ua o^Bdsa uoo jBj^uooua b

�las violencias de los Camisas negras en todo el país, pero sin nin
gún estado de necesidad) para encabezar el ministerio. Y el poder
le fue entregado para que defendiera los valores tradicionales:
patria, propiedad, orden, familia, religión, jerarquía, contra la
chusma que, aprovechando a la vez las oportunidades que ofre
cía una democracia aún tímida y el terror que la revolución rusa
difundía entre los privilegiados, marchaba (o creía hacerlo) ha
cia la conquista de una igualdad auténtica, no sólo jurídica, sino
económica, social, cultural. En ese entonces todos pensábamos que
el acento estaba puesto en lo económico; hoy, evocando, después
de cuarenta años, mis recuerdos de niña, veo clara la importan
cia que tenía, no sólo para sus protagonistas, sino también para
sus alarmados observadores, el espectáculo de esas bibliotecas noc
turnas municipales, llenas de obreros discutidores y estudiosos,
que leían libros de historia, de sociología, a veces de filosofía, con
la intención de capacitarse, no para abandonar el trabajo ma
nual, sino para realizarlo mejor y, además, para expresarse a sí
mismos y entablar el diálogo con ventaja. Ese tipo de ascenso
social daba miedo e infundía odio: un miedo y un odio parecido
al que experimentan las minorías blancas por las mayorías ne
gras en ciertos estados de origen colonial. La hostilidad racial,
fácil de despertar en un plano irracional en individuos y grupos
débiles que sufren complejos de inferioridad, es, en sus manifes
taciones masivas, un simple disfraz del miedo a la igualdad, del
miedo a perder posiciones "de poder". En el fondo a la desigual
dad y al poder se reduce, muchas veces, el "prestigio social", por
lo menos como ilusión.
Ahora, que hemos asistido al ciclo completo, cerrado por la
derrota en la guerra, sabemos que fascismo y nacismo estaban
en el camino que lleva al capitalismo de estado a través de un
absolutismo total, basado en la fuerza pública y el contralor dé la
economía, pero extendido a todos los demás terrenos: el cultural,
el deportivo, el de la distribución geográfica o laboral de la po
blación, el biológico, etc. Más difícil, por tratarse de un terreno
ya sólidamente ocupado, se reveló el absolutismo religioso, que
dio lugar a una tensión de carácter permanente en lo profundo
y a toda una problemática conflictual de la que, en 1945, no se
vislumbraba ninguna solución, ni siquiera teórica. El fascismo ita
liano trató de emplear la iglesia católica como instrumento y lo
consiguió sólo transitoriamente y a un precio muy elevado; el
nacismo se esforzó por crear una religión propia, en la que Sigfrido y la sangre germana desempeñaban un papel demasiado

del fenómeno por él no imparcialmente estudiado, aunque pasa
sobre ese aspecto como sobre ascuas. Dice, por ejemplo, a propó
sito de las elecciones de mayo de 1921, a las cuales el partido
fascista se presentó formando bloque con las fuerzas conserva
doras tradicionales:
"La lucha electoral fue muy agitada. Muchas sedes sindica
les fueron devastadas. El comité fascista central opuso a las vio
lencias antifascistas la orden de ejercer represalias inmediatas
e inexorables, aunque Mussolini dos meses antes había expresado
su deseo de una tregua. Mussolini tuvo entonces la impresión
de que los fascistas habían rebasado el límite. En realidad, en
las provincias, los jóvenes de los Grupos de acción (en italiano
"Squadre d'azione", de donde el nombre de "squadristi" para
los Camisas negras. 1. f.) estaban absorbidos por la lucha y, por
otra parte, se podía observar el influjo que sobre ellos ejercían
ciertos elementos de la sociedad, interesados en destruir para
siempre, no sólo el partido socialista, sino también la organización
.económica que en él se apoyaba. Es claro que el abismo existente
entre los fascistas por un lado y por otro los socialistas y la
misma Confederación General del Trabajo, no hizo sino ahon
darse." (p. p. 60-61.)
Se trata, como es natural, de una visión de los hechos pre
sentada muchos años después, cuando esos Grupos de acción ha
bían sido legalizados, por un historiador conformista, cuya mayor
preocupación era justificar, desde su propio punto de vista, al
jefe todopoderoso. En mayo de 1921, esos "elementos de la so
ciedad interesados en destruir al partido socialista" de los que el
historiador Gioacchino Volpe habla un tanto al pasar, eran o
parecían ser los verdaderos dueños de la situación: corrían con
los gastos y consideraban a los Grupos fascistas de acción como
instrumentos a su exclusivo servicio, empleándolos en incendiar
cooperativas, que moderaban las ganancias (suculentas en una
post-guerra "normal") del comercio privado, en destruir locales
sindicales, en matar a organizadores obreros y en apalear a huel
guistas.
Este tipo de acción violenta, a menudo sádica, orientada contra las realizaciones de la clase obrera y contra los intelectuales,
considerados de izquierda, constituía lo único concreto y materialmente visible del movimiento fascista, a través de sus conti
nuos cambios de ideología. Y es aún allí, en esos hechos siniestros,
iluminados por toda la experiencia posterior, que hay que buscar
hoy la substancia y la definición del fascismo.~

vago para imponerse más allá del ámbito del terror; Franco, por
tradicionalismo habsburgo-español, ensaya desde hace un cuarto
de siglo, con algunos tropiezos, el camino de la adhesión a las
altas jerarquías de la iglesia constituida; Perón, cuyo movimiento
justicialista constituyó la experiencia más típica, aunque incom
pleta, de fascismo en nuestra América Latina, empezó como Fran-

22

21

�C^ZS01
ua '^souBiunqui,, sbui oqonuí uos ÍCopBpa \9,, jbajosuoo bjb&lt;3 soti
-Bsaoau ouioo Boiput ouijuaioxj oiJBjaioas p anb soipaui soj anb
souiajaA '^pABiqDB]^; ap adpuu^ 23 souiaapi ig •pBppnia zoaaj
ap ouiaijxa jainb[Bno b uBgaxx 'opBaio uBq sbuisiui SB^a ajuauqBi
-aua anb ooipunC uapjo pp asopuaiAiis oxibaiosuoo ap saoBdBa
-ui uajuais as A (ouiaiqo^ pp saABij b ou o uBziaCa ox anb) jap
-od ^a uBjuajap anb sasBxa sb^ ap BiouaxoiA bx A ouisixBgaxx xa
•opioaxqBpa ajuauqBgax ouiaiqoS un bjj
-uoo asjBAaxqns ap bat^biotui bx opBuiox laqBq ap oqoaq jb B;sinb
-ubjj oxuaiuiiAoui x^ ^p ox as ou ouioa 'upianxoAaj ap japBJBO Bp ax
ou '(f *d - opBxia ojqix) ^sbxstxbtoos sbsbui sbjjouib sb[ bj^uoo
BJjanS bx ap Boiuaax bx k n^jTdsa xa,, —3(^xoa 3^ÍP ouioo— opBaxd
-uia aaqBq \^ '^ax bx ap oj^ap sopBjpBnoua unB so;ubd k sau
A SBAixBjadooa A so^BDipuis Bjpoo 'pBpxxB^ax bx ap
jaqBq xa *soiJBSiaApB sns ap bx ua A Biauaiauoo Bidojd ns
ua 'upxonxoAajjBJXuoa 'o^uauíoui opo; ua 'ouis 'ajquiou asa a^uaui
-XBTOTjo opiuinsB B^Bq anbunB 'uptonxoAai Bun anj Baunu oxustosbj
Xa 'BiiBuoianxoAaj BjajspuixB ua '6X6T u9 PPBN 'oxsouiBxidaxx
•BjdoTx^ ua jtjoui b opBTA
-ua anj A SBinbiBjaC sbx BJBd pBpisoj^xxad ns o^ojd ^nuí pxaA
-aj anb ojad ^sa^ozTJoq soj^o ap Bjainbis Bioua;sxxa bx laoouoa
uis uatuiiSaj x^p oj^uap sopioajo saxxuaAnC sodnjg b puisBisn^ua
anb '^Bpjainbzi ap ouistosbj,, opbuibxx XB ^PTJ ^p^atJ bx pCap as
B^sBq 'oíSaxiATjd xap upioBuuojsuBJx ssa bjb^ 'a^aanj opB^a xap sou
-bui ua axqBaxBui A XP9P 'BpBi^axiAjjd axuauíx^uoiaipBJX asBxa bx ap
oíaipuaq ua ojad 'saauoxua ouioo axqapua ubx ppajBd Baunu anb
'ouisixBxidBO xap opBAijd oxoadsB xa 'JBuiuiixa osbob A 'jBnua^B ap oas
-ap \b bxstosbj oujaxqoS x9 u9 ^a^pui 'x^TPunm ^oiuipuoDa stsijo bx
ap soub sox ua upiaB^iuii a;uapiAa Bsa ap ouisiur japBJBO xa
•jaxxxH ^o^ oSanx opBSBqaj A opBzxxaxuis ^oui
-sixnxosqB oidojd ns BqBziuB^jo ^¿X6I 9P 9Jqnpo ap umonxoAai bx
ap 'o^u^sip osaaojd un ap saABj^ b 'opi^jns osnj opB;sa [ap oxap
-oui \d ajqos 'anb ua o^uauíoui xa na 'uauíx^aj ns iuixossn]/\[ opiuij
-ap Bq ^ouisiJBxqBXOj,,, 'saxBxo^ sauoTanxos 'souajjax sox sopo^ ua k
'oiaaad jainbxBna b 'uajainb as anb o^sand 'AIX sTnT 9P S0T U9
BCoJJBqjBg ap soduiaix sox u9 9n^ sopnB sbui oqonuí saiapBJBD
'ouiST;nxosqB ap odi^ oAanu apa ua 'BjoqB buio^ ojad
japod opox b a^uajaqui sa 'a^jBd bj^o jod 'pB^inoijip
•aXuauíBjaxua opinSasuoa Bq ox opBX un^uiu ua
BjoqB B^SBq A soxJB^uBxdns ua Bjotuap oiad 'sasoip s^uiap sox ^
BajB as opBziuTAip ajaf xa 'soxiui ap oiquiBD un jo^bui oqonuí
pBqnoTjip uoo ojad 'ao^q anb ox ap x^uotobj axuauía^uajBdB upio^o
-ijipnC jainbxBno axuauíxioBj jauoduii apand ax as anb x^ 'oxioiafa
ns auaix b^ anb Bzianj Bun sa oiad ÍBiSoxoapt Bun ap Bosnq ua
japod ap Bzjanj Bun sa ouistosbj xa oidpuxjd x^ anb souitCiq
'SBIOUBJSUnOJTO SBX 9P
'oquinj ap saoaA sbtjba o^anx piquiBO A 'Biuaxqoíd apa b ajuaij 'oo

�el sentido técnico de la palabra, que los que se emplean para
adquirirlo.
En la primera fase del fascismo, los dueños y aprovechadores de "la empresa privada" acostumbrados a controlar desde ella
lo esencial del proceso histórico en curso, concibieron al fascismo
como un arma para conservarla. La segunda etapa empieza-, cuan
do tal conservación aparece como imposible y la clase dirigente
se resigna a cambios de estructura que le permitan conservar
su posición, aun a costa de utilizar instrumentos de poder dis
tintos de la posesión de los medios de producción. El contralor
político-burocrático de esos medios equivale —repito la cita de
Burnham— en los niveles superiores, a la propiedad real. A esta
altura del proceso, el totalitarismo nacifascista, la burocratización
de un capitalismo en crisis alrededor del estado que absorbe sus
pérdidas y la cristalización del "aparato" del partido único (in
cluyendo a los sindicatos oficiales) que tiene al estado en su poder,
convergen en la formación de una nueva clase, análoga a la que
Gilas más tarde nos había de describir en su libro, como la inevi
table consecuencia de la involución dictatorial del socialismo, es
decir de su identificación con el capitalismo de estado.
Para captar, pues, los caracteres diferenciales del fascismo,
dentro de ese proceso desencadenado por el hambre de poder que
lleva al totalitarismo, hay que estudiarlo en su primera etapa,
durante la cual crea un estilo fácilmente reconocible, que se re
pite en casos análogos (falangismo, estalinismo, peronismo, OAS,
macchartysmo, Ku-Klux-Klan, brotes nacistoides y antisemitas,
etc.): esos carateres definitorios derivan todos de su impulso
conservador, contrarrevolucionario antes de la revolución. Cruel
dad, culto por el superhombre, desprecio por el hombre y su li
bertad (y el desprecio es en este caso, como el odio que lo acom
paña, un pobre disfraz de miedo), el horror como arma, son el
fruto y el síntoma de un desesperado agarrarse a un pedestal que
se desmorona. Se trata de grupos sociales que ya gastaron los
ideales que los llevaron al poder y se encuentran agotados espi
ritual y físicamente, como todos los sectores de población que
han ocupado posiciones de mando, en lo político o en lo económico,
durante muchas generaciones y, sobrecogidos por el pánico del de
rrumbe, se encuentran vacíos de recursos que no sean los de la
fuerza bestial. Entre el sadismo nacifascista y "la dolce vita" de
post-guerra hay una continuidad. Y, si se quiere una prueba, léase
esa primera terrible novela de Moravia, Gli indifjerenti, que, sin
embargo, vuelca el fenómeno, generalizándolo, en el ambiente de
una media burguesía en proceso de degeneración, en la que hasta
la indiferencia_moral no eg más jque ^onformismo.
Los oropeles de la existencia parasitaria que llevan los "In
diferentes", aunque se basan, no en una riqueza real, sino en sus
apariencias, siguen siendo el signo exterior de una jerarquía. En
ese miedo de perderlos, y en las bajezas que de ese miedo deri-

24

�sz
is ua BzuBijuoasap— sesnBD sbuisiui sbx b sopiqap 'anb
'(BIOUajajUOD B\ ap Op^i:}. \B S3 X^) íf^íl^^ IDUIWUD V^O^V^,, B\ U3
EqEJXuoaua 'Epiaouoo sbui jas Biaajaúi anb opxxoj-Bpuajajuoa Bun
ua 'soduiB^ ougBAXBg anb sajapBJBa sox uos sopg 'jaoajBa aajo
as anb sbx ap sapEpixBO sbx soxia ua opuB^Bqaj 'sajquioq ap pEpiu
-gip ns a^n^xsuoa anb o| 'SBiuap sox,, uos 9n^ 'soiJESjaApB sox
ua opuaiJiq 'botsij BiouaxoiA bx ap ouaua^ x9 ua Bqanx BI ^Bnqs b
BAaxx ^nb pEpijoijajuí ap o^uaiuiixuas un 'zaA bx b lJL ^japod xa
-jasuoo ap opBjadsasap oasap un :osa sa oxustosbj xa 'ouanq ^

aa

^VI3OS VlOOlOXVd
o^o^ oiv^si^sva aa

-n soxBjBdB ap a^jBd jod 'oj^o jod saxxxns sbui 'opBx un jod
-auag sbui sa^josaj sns áp oiuiuiop xap saABj; b 'pBpiuBranq bx ap
boisij BpiA buisiui bx ja^auíoaduioo bjbcJ ouioo soCax ubx opBgaxx Bq as
'sa^uBCauías sox 9P upioBziABxasa ouioo axuauíBuinbzaui aqxauoo as
anb 'Biouaxodiuuio ap BAi^ua^ B^sa ua íoib¿ 'ajquioq xb jBuxuixxa
uis opox X9P asjBuiuiixa apand ou ajquioq xap pBXJaqq Bq "bzubj
-adsa bx b B^jaiqB B^jand bx Bfap anb uppoxpBJXuoa bx B^sa 'xb^ oui
-oa ajquioq xb a+uajaqui ouisiAixBxaa x^ BdBasa upiaiuijap jod anb
oxb BjBd 'souaui un ¿ sbui un ap pBpixiqísod B^sa ua ¿L í
sbui jas ap oqoaq xa ^od ouisixnxosqu oCaiA xap Biouajajip as
japod as^ 'oxiui un 'zaA bx b 'A 'oxuauínjxsui un anb sbui oood sa
{{japBax,, \b anb bx BJBd 'B^sBjEd axuauíBDiuipuooa 'btjbxijouiui
Bun ap a;jBd jod 'oxJBAjasuoo BJBd japod xa ítJBzixBxox,, ap
-uax Bun sa anbjod a^uauíB^sn^ 'pBpiauaSouioq ajainbpB
osaoojd xa 'sasBj sbuii^xp sns ua 'p^pixBaj u^ "opBXJodxa ouiod osnj
oxubx 'ouisiuixBxsa xa uoa opBSBd Bq anb ox sa iouistosbj
A BdB^a BpunSas bx ua jopBAiasuoo aAxanA as anb Á jBgnx Bp
anb b oaiXBJDOjnq oxBjBdB xap BpixJBd ap o^und xa sa ^BjnpBxaxp bx
b BAaxx 'upianxoAaj Bun ap oj^uap 'anb (oAixBioajdsap A bxsisbxo
uaijo auaix buisiui BjqBXBd bx) {&lt;sbsbui,, sbx jo(^ 'axuaiasuooui
unB 'oíaajdsap asa anb uaiquiBx Jiaap anb ^Bq oja^
-oAaj unguiu o;uaAui ox ou 'o;uaiuiBaxBdB un ap sandsap '
ua opBJXsiuiuins 'sbaisbui sisop ua jo^sbo ap a^xaoB xa
aXuauíxBngí jas uapand anbunB 'sBUBiunqui ubx uos 'is BJBd 'x
-aua ua 'uBqanx ou anb 'oiquiBD ap SBZjanj sbx 9^U9UIIPÍJT(
bxubSjeS bx Jod sopBxóa Biaua^isaj bx ap sajquioq sox 9P
A SB^uax sa^anuí sbx 'buio[ ua ossbj, bia. ap SBjnpox. sbx 'BJJang
Bunqn bx ap oiuaiq ouiixxn x9 u9 BiuBiuaxv 9P -^ .?IBS 9P
-ndaj bx ap oíaiAjas xb &lt;(SBjgau sbsiuibo,, sox 9P
Xa 'Bidoix^ ap Bsajduia bx ap sa^uB b^ 'sopBiounuBajd uB^sa 'uba

�mismo de cada uno de sus componentes, deseo de imponerse o
destacarse, como desquite, con cualquier medio, en un ambiente
considerado "superior" y odiado como tal— llevan a una violencia
de tipo morboso.
Hay en efecto todo un conjunto de fenómenos degenerativos
a los que la vida humana está permanentemente expuesta: el
desencadenamiento incontrolado de los instintos adolescentes, al
que llamamos delincuencia infanto-juvenil, el desafío de anorma
les (o que se creen tales) que se manifiesta a través de un culto
extremado por una fuerza y una salud que ostentan —gracias al
grupo— pero individualmente no tienen, la psicosis de guerra,
que se oculta bajo un frío arrojo, el desprecio por el otro hombre
(de los "niños bien" por las masas, de los "descamisados" por los
"intelectuales", de los blancos por los negros o viceversa, etc.).
Se trata de distintas manifestaciones que constituyen la zona pe
ligrosa (algunos la llaman demoníaca) de la irracionalidad. Nin
guna revolución se libra de esos fenómenos morbosos. Pero nin
guna los emplea como armas. Emplean, en cambio, muy racional
mente, esas degeneraciones de la irracionalidad los g'rupos socia
les entronizados en el poder, en su desesperada resistencia contra
las fuerzas de cambio, resistencia que puede adoptar la forma del
golpe de estado, o apoyarse estratégica y demagógicamente en
sectores desposeídos de la población (Hitler en el "lumpenproletariat, Franco en los moros, Perón en el proletariado no
organizado del campo) sin dejar de ser resistencia, es decir con
servación.
Este carácter "metodológico" de la "contrarrevolución pre
ventiva" se vio claro en la última guerra, durante la victoriosa
expansión del nacismo, favorecida por los conservadores de los
países invadidos, que renegaron así de su tradicional nacionalismo.
En cada uno de tales países la violencia ejercida por el invasor
con un sadismo nunca visto, para mantener el dominio de la si
tuación, fue violencia de partido o de clase, y estuvo material
mente a cargo, en la mayor parte de los casos, de elementos lo
cales de derecha. Hay más: todo estaba calculado para producir
en el adversario detenido, humillado y torturado, la pérdida del
respeto hacia sí mismo y hacia sus compañeros de cautiverio y al
final de su misma calidad de hombre, obligándolo a rebajarse en
grado extremo y a cooperar con los verdugos para sobrevivir.
En uno de los primeros libros que salieron sobre el infierno
de Auschwitz, escrito por una polaca sobreviviente de ese campo
de concentración, leemos: "Nuestro sufrimiento mayor estaba
constituido, no por la suciedad, los piojos, las chinches, el pesado
trabajo, los golpes que los Alemanes descargaban sobre nuestros
cuerpos, sino por el fango moral, dado por las relaciones entre
las detenidas... Con plena conciencia los Alemanes ensuciaban
en los pueblos lo que había en ellos de mejor y más noble, mez
clándolo con la peor podredumbre moral... Se esforzaban por

26

�LZ
bjuiout;ub bdiBbj^ Bun Boi^ipd BpiA bx ua aA 'sopBuoiouaui
sox ap ojngas souaui xa 'sisixbub \b ua 'sa anb 'ja^qn
•OAT^aCqo ouiiqn a^a bzubo
~XB anb zaA Bun 'BJopBAjasuoo aAxanA as axuauqBXBj anb 'japod
Xa jod Bqanx Bun ap souiuua^ sox b oiquiBO xb Biouapua^ Bsa jionp
-ai ap sojgqad sox jaA ^ uBpn^B sou uaiquiBj, 'oiquiBD xb Biouap
-ua^ jainbxBna Bjpioa japod \3 jBAjasuoa jod op^jadsasap ozjanj
-sa un ap oxanpojd x9 sa ouistosbj x9 rsoqoaq sox ap sist[bub \d
ua souopuBSBq 'souiBgaxx anb b ouisidsbj xap upioiuijap bx jbuijtj
-uoo b uBpnÁB sou 'xBxuauíijadxa jbuibxx souiBijpod anb BiouagjaA
-uoo Bun ap 'jbzb \e o^ub^ un sop^uio^ 'soxduiaCa ouiod oxos xnbB
&lt;^jJUI0D X8IV 8P oujbd'povi o^v^s^ \3 ud vwuanouiiap fí,
aax^xH p^Bqja^ ap ¿apod \ap oiuovmap \^ 'uiuioj^[
g ap pv%i3qi\ v\ v opaiw \^ ouioa sojqi^ *oap o^uaiuiixauíos
Á. japod x^P BiSoxo^Bd bx ajqos 'soaxpaui B;sBq Á sogoxpoisd 'sog
xp
^sajopBiJo^siq ap upiauap^ bx 'BJjang bx ap sandsap ^opBj^
-uaauoa Bq ouauípuaj x^P oaisbui JL osonaxsuoui j3xdbjbd xa
•ZBdBO sa
SBzaCBq anb ap A. saiojjoq anb ap ajquioq x^ op^xaAaj jaq^q xa
'ouBuinq jas Bp^o ua Biouapd ua a;stxa anb Bi^saq bx opB^adsap
jaqBq \^ anj ouistosbjtdbu x^ oziq anb joad ox anb :p^pjaA B^sa
ajqos 'osoxuBdsa o^bx3J un ap s^abj^ b 'a^isui anb • (axqiuoi[
un sa o%sa %s ^P^V^^^ 'íAaT ouiiJd 'oubixbxi oajqaq un ap Bjqo
Bun 'za^Bipauíui ns jod a^iBXJodun 'opBqa b^ oxxjqix X^P SBuiapB
4inbB JBpjoaaj souiajanb oxos Bxxa Bpo^ ap o jad ÍBJopagooajqos A
a^uBpunqB sa oiuiuija^xa ap soduiBo sox a-iqos Bjn;Bjaqx ^T
•b^siosbjtxub oxuauínoop
un ap b^bj; as anb souiioap ts jofaui oxJB^znC souiaaja 'sB^ui^sip
sauoisBd aj^ua A oixdure sbui oqanuí o^xa^uoo un ua '^oq opiaq
•Bja ox 'sauoiaua^uT sbx ua A o^uauíoui asa ua 'A íubui3xbixub o^uaui
-naop un ouioa uB^uasajd ox 'opungas xa sosjaA ua 'ojauíijd xa
Bsojd ua 'ojqix X9 UBgoxojd anb pjBnxa Xn^d ^ aqn^ saxJBq^
•boistj oganx A XBnqjídsa sa^un 'a^januí ap a [bu
-Bjgua o^uax un is ua Bja anb 'btjbtp BpiA Bsa ap sauag^uii SBjp
sbx uoa SBpBiaosB 'opBoxjiugis opunjojd sbui A oAanu un btjoui
-aui bx ua uajaxnbpB (• • • opBzijpaxa ajquiBXB ap SBOjao sbx ua
bx 'soduiBo sox 8P pBpixBaj bx BqBJougí anb op^gaxx uaioaj
opnpxos un ap Bjnaox bx A upixaqaj bx opuBDOAOjd a^anuí
bx ap bjbuibo bx b Bijaiujajua bx ap axuauíBpajip uBqi anb ^s^pnu
-sap sajaCnuí ap souaxx sauoiuiBa aqnaA sosa ap axqiJja^ Buaosa bx
'sb3 jBjjoqB BjBd oaia sopbCojjb uBja souiu sox an^ S0I ^ 'soijo;
-Buiaja aojó^a sox) J^ojjoq ap sauagBuii sbx &lt;0JClíl Ia opBjja^
•(091 - ¿SI - 9CT 'dd
- 9^61 ~ siJB^j - z%icmpsny v sioui ^ñux/^ - BqsuTAvan[
^SBUBipipa sBijasiui SBj^sanu ap oipaui jod BpBxxoxax
-ns 'x^uoiobu A xbtobj pBpxxBAij bx Bja uBqBaxduia anb axqiJjax sbui
ouauaA xa oja^ "D^a 'saxBjn;xno 'saxBiaos isaxqísod SBiouajajip sbx
SBpo^ opuBqoaAOjdB 'sopiuapp sox aj^ua papisouiiuB bx JB^adsap

�el deber de la afirmación de sí —para estados e individuos— y el
del sacrificio de sí en bien de la comunidad; y busca difíciles con
ciliaciones en una línea absolutamente tradicional, sin que pa
rezca darse cuenta de que los peligros de un triunfo de lo ^demo
níaco" (según su propia expresión) tienen carácter mortal, en este
momento en que la capacidad creadora y destructiva del hombre
ha llegado muy cerca de los límites mismos de la vida.
Pero, tanto la afirmación de sí, como la abnegación' quedan
completamente falseadas en el fenómeno fascista, en que la prime
ra se reduce al empleo de la fuerza material y la segunda al ma
soquismo de la obediencia ciega. Más aún, yo diría que quedan
falseadas, toda vez que buscan realizarse a través del poder coac
tivo, político o económico, de unos hombres sobre otros, poder que
tiende al fascismo cuando se ve amenazado.
Gino Germani, en la introducción a la edición argentina de
la mencionada obra de Fromm, tiene unas líneas tan lúcidas a
este respecto, que no me resisto a citarlas. Dice: "La estabilidad
y la expansión ulterior de la democracia dependen de la capaci
dad de autogobierno por parte de los ciudadanos, es decir de su
aptitud para asumir decisiones racionales en aquellas esferas en
las cuales, en tiempos pasados, dominaba la tradición, la costum
bre, o el prestigio y la fuerza de una autoridad exterior. Ello
significa que la democracia puede subsistir solamente si se logra
un fortalecimiento y una expansión de la personalidad de los in
dividuos, que los haga dueños de una voluntad y un pensamiento
auténticamente propios. En su dimensión psicológica, la crisis
afecta justamente la personalidad humana". (Erick Fromm - El
miedo a la libertad - Paidós - Buenos Aires - 1958 - Prefacio de
G. Germani - p. 18)
Naturalmente, Germani se refiere aquí a la democracia li
beral, como salió de las revoluciones del siglo pasado y que im
plica el respeto de los derechos básicos de las minorías, y no a la
jacobina, que tiende a exigir el poder total para los ungidos por la
mitad más uno de los votantes. Y, a mi vez, al hacer esta aclara
ción, que en este momento considero necesaria, quiero excluir
del adjetivo "liberal" todo sentido económico en relación con la
empresa privada, pues esta es en sí un instrumento de poder y
como tal la consideraron ya los obreros de Paris que entendían
completar la revolución de febrero de 1848 afrontando en junio
los fusiles de Cavaignac.
Crisis de la personalidad, dice G. Germani: podríamos con
formarnos con esta definición provisoria para entender los brotes
de delincuencia nacifascista en América Latina y en algunos paí
ses de Europa en esta tumultosa post-guerra. Pero no hay que
perder de vista que los estados de espíritu y cultura que tales
episodios revelan quedan como pelig^osos instrumentos dispo
nibles, pues corresponden a la mentalidad y a las consignas carac
terísticas de las bandas armadas al servicio de los poderes tradi-

28

�6Z
A sBoyuouooa SBjnbiBjaC sbi ua sopand soqB UBdnoo anb soi ap soqonuí ap a;jEd
jod 'jadBd ns ap sa^uapsuoa ajduiais ou souopj soAanu sns ua o sapnpisaj sauopB^
-sajiuBiu sns ua 'Ej^uañaua tqspsBj buauíquaj p anb SBAiSBd A sbai;oe sapBppqdtuoa
sb[ soujBoqdxa EjEd unB uaAjts sou A ',,uin[g uoaq anb janiH JoCaj\[,, :sasaousjj
saiEjjpnpui sapuBj^ so^ jod BpB^dopB bi ua asjiumsaj UEijpod sbti3 "ba^o b spd
un ap UBiJajtp euijoj bi ua ops anb 'opioaiqBjsa oí ap Bsuajap ap sbuSisuod jod
opiurjap ¿as Bjjpod anb ,,Bjjan3 - ajd,, Eunqn bi op opoijad un opo^ ^Ceh 'oduiai^
ojpanu ap Biao^siy bi ap sopunjoíd so^sbj soi ap oun Bojao ap boo^
uoioBnjis Bun ap zi^eui un jas ap so Caí 'anb 'ouiru^ ap op^^sa a^sa ap iBjaiia
pp uoioBqojduioo bi sa soj^osou jb33j3b souiapod anb o^ *opuo^g[ II inbB
•..BpBJOOJng bi ap ^C Boi^iiog bi ap 'Bjn^BJisi3B]Ar bi ap
'Biono^ bi ap sopbj3 sojib :sapBpijo^nB sbi 3P ^^JBd Bun souaui oí jod ap B^cmpuoo
ap Baují bi sa i^no Ejaajip BjauBtu ap aqijasap u^iij^ ap Bpnod iap pniijDB
.^PI
-uinua^ur uotaBSjaAuo^ bi omSisoJd A 'toiuiag b a^uaSB ia o^sa^uoa ',,o3uaAja^ut ou
ojí 'oa,. •uo'ioDBjst^BS ap opuaijuos sqi as '3j3ubs ap oíans uo^sBq ns Bpaambzi bi
uoa o^uaiua^sos 'ispoa^ aiqBjouoq ia 'o^uautoui asa ug "o^unSaad ai '..¿auaiAja^ui ou
anb ao¿[?M ^pzuBoiB oí piuja^ *aj3uBS opuBajJoq^ 'itaio un uoo BqBiJBqo Bioiiod un
'Bna u^^ ops^odB 'A e^uotuibo Bun Biqsq —ossaídsg p ajaijaj— sosBd soood v..
•BijnpiqBS ns ap SBidojd sapBpisoiuaSui sbi SBpo^ uoa oíopu^adioS 'p uoa uojb3
-oqesáp as 'ratuja^ B^rpoijad p a^uB uojBj^uoaua as SBptasBj soi opu^no -sa;ua3B soi
ap Bpuajajipui bi ajjua sBJJOdiqaBa sbi opub;t3b 'Bpipd ap opBzijo^oui odjana pp
SBpuoiuiEa sbi b aiuajj 9SBd BAt^und uopipadxa bi A 'uapjo bi jbjou3i uojauíj
-ajd saiBpnod SBZjanj sbi oaad 'sb;spsbjijub sodnjS soi ^P SBAi^^piut SBOijpBd sbi
jEpapur Erqap ou anb ap Epua^iaAps bi Bpnog ap Bjn^Bjap bi ap Baijiiod Bupijo
bi ap opiqíaaj BiqBq ispaa^ "luipss^iM ^p JaABp^a pp oqoj p uoa Baiiipd BjajJB.a
ns opepiui jaqBq jod bppouoa 'isiaaa^ (opB^ndip) ..aiqBjouoq,, p Bqi SB.ptasBj soi
ap BzaqBa bt v 'a^uajj oqaaq BiqBq sai 'opBuiiBsap A ops 'anb 'piuja^ oiqBg bjsip
-oijad ib optpajSB UBq A 'iB^uapiaao uopBztiiAia bi b A ouispip^Ba p 'aSuBpj bi b
'^oiíípnBa,, ib soiSop uoa sapjJBa opusAan 'sauopaq ap sopbuijb 'aipo bi b opBfBq
UBq rsapuBdsa sa^uBipnjsa soi ^ oauBjg ap sapunqu; soi ^od SBpi3iiJui SBuapuoa
SBjnp SBi'ap joabj ua uop^^sajiuBui Bun op^zipaj u^q uhui^ ap SBppsBj soq,,
:^96I 3P
ajqnpo ap gZ pp 'opuo^ TI oubiib^i ouBUBUias pp ,,oumaae¿,( p ua souiaaq (i)

un . asjBuiJTj^ un z^a ^\ b sa anb 's^uiap so^ Bioeq ajquioq
ap bai^ob pBpqxqBsuodsaj ^sa ua 'oun Bp^o ap pBpiauB^uodsa b^
ua JL pBpqBuopBJ B]; ua 'oun Bp^a ua UB^sa sBsuajap SBjapBpjaA
SBoiun sbx ojSqad a^dT^^nuí asa bj^uo^ "BJjanS b^ ap ouisiqB ja ua
souopuB^idpajd *&lt;(pBpaqq bj b ooiuBd aojja^,, ap SBqouBjBAB ua
SBp^jsiB sauopB^sajiuBui SB^sa btjbuijojsubj^ anb B^spsBj ojgqad
ja soujBZBuauíB Bpand apupp apsap zaA Bjsa souiaqBS ou ojlb¿
•uojaCnpojd as anb ua sasiBd soj
ua sopBjsiB ajuBjSBq BJoqB Bjs^q op^panb UBq sapjq sajB^ '(op
-unSas ja ua bjsijojj3^ jbjijiui upioBziuBgjo Bun uoo bpbtjb ajuaui
-Bqoajjsa ajuBuxuiop bijoutui Bun 'osbo jauíijd ja ua opijjBd ap
p^BJBdB,, un) bjsbo Bun ap aapod jap Bsuajap ap SBsajduia sbatsbui
uojanj 'bjstjbiuojoo BiouaiJBdB bj oCBq 'anb BuqagjB bj ap A bjb
-unq uppnjoAaj bj ap sauoisaadaí sbj opBj ap opu^CaQ (T) -sojja uoo
sajua^jnpui opnuaui b uos ouistui osa jod souBSip so^no 'sajBuop

�Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3660">
                <text>El fascisimo : definición e historia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3661">
                <text>FABBRI de CRESSATTI, Luce</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3662">
                <text> Fabbri, Luce:&#13;
El fascismo :definición e historia /Luce Fabbri.&#13;
   Montevideo : UR. Departamento de Publicaciones, [s.d.].&#13;
  29 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3663">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3664">
                <text>s.d.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3665">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3666">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3667">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="464">
        <name>FASCISMO</name>
      </tag>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="332" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="565">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/d39da2a022136a92bbb63ceee6e9990b.PDF</src>
        <authentication>44cb9043331ea1d4e21a75a0380b3d5b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3650">
                    <text>9'98
va aa
vnnxvHaxii aa

^

9p oi

un

ONOVD^V0 ^3ONV I^ÜDIH

�•¿G6I 'S3JJV '9 '9PIP3 éó '
'v4uivj vj ap vifDxSoipD^^ 'EpE.us;j Z3UIJJEJV ^in baz^ x
f BJ A U3pjO J3 BJJUO3 4BpB3OJOS M
'Bjsajoíd ns ap ^ Bzianj ns ap opijuas ja aiqoaai soupaA ap Bjsau M
-oq BSBin B[ anb aa^q osopua^is osBd ns uoa 'ojanjBsap ns ^ aÍBJoa „
ns uo[),, *oaiiBjaouiap opaisiBin un ap aiuauíBiaBaiA ajsiAut oj baijbj
-uasaadaí uopunj ns A 'oaxjBduiis bujoj o[ anb boubjj Baui[ Bun X^q
odBnS p ug 'Bisajojíd b^ BjdopB anb opojatu p ajuaiuB^au Biauajajip
so[ íuopBjajsod B[ X osBaBaj pp sajoauai soqnoo so^ 'oipauuaiut
ns jod 'Bsaadxa anb pBpaiaos Bun ap o^uaiuii^uasaj pp sopBSapp so[
uos opuoj p ug -uauodoad o[ sopoui sopo^ ap '(oSuBJBnS p ouioa) p
ua uaXodB as o (ajpBduioa p X odBnS p ouioa) a^uBijBsap uopBaoA
-oíd ns ua oipaui p uspdaí anb Bsaiaiui oaod í sopBznuaiusap uapunq
as pna B[ uis Baiiajxiad bsbui tb\ ap BjsandsanoinB b¡ ap uopBuiBoua
ouioa isb op UBipsag *ias ap uozbi ns so^pnbB uapiaid aju^puna
-ip oapnu pp ojsandnsaid p uis íppos iojobj pp Baiua^o^uo
-Bsn^a b^ 'oiquiBa ua 'X psnBD BiuaSojuo Bun ap Bpuaisixaui bj 'j
-Bq ns b odii pp uopBjipadns B[ ajiaiApB sos^a so[ sopo^ ua íoSubj
-Bná p X aipBduioa p 'odBnS p so^a ap opuBOBisap 'sapuiSisui soj
•anpoíd soAijB^uasaidaí sbiu so| ap Bdnao as vdwvj v\ ap vtfvuSoipv^
a^qBjoBui ns ua BpBi^sg zaujjiBj^ • saiusuiuiiaiap sns opiutpp BjqBq
bX o[is ajsa ap ojio p uoa anb BiSopdrj Bun ap iBjnpd p bib¿ op
-pa p uoianj sappupoíd o sapuopBU sap^dBa SBg sasuajB[d saqm
SBaidpasoiaBiu sb[ b ot^ts anb Bnasiuioíd X Bsuap Bin^up Bun 'opBiiB
-tqB 'oauaSoiajaq oían^iuiioq un ap uopBuiioj b^ b uoiBAa^ s^puBj
-sunaip sBjsa SBpoj 'Bu^qinqns Bpo b^ ua asopuBÍij oduiBa p ajuara
-pjoj sptpdxa Bia ou anb biiojbiSiuiui Bpuan^jB b¡ 'piíjsnput 011
-Bps pp OAIJ3^IJB p 'sBXBnSnin sapuopxpBij sauoiaaBj sop sbj ap oj
-uairaBzraiBaua p 4Buijuaiy b^ ua orasipiapaj X uopBzipijuaa aij
-ua SBqan^ sb^ ap Bpuanaasuoa b pini BpiA bj ap pBpiinSasui Bg

sonom^ soi^naoadaas soi a
V 31N3I(IN0cIS3HH0D

va aa oían^sa nü v

¡f

�El compadre se halla lindando con el guapo; como éste posee unI
alto coeficiente de machismo agresivo y se halla rezagado con re-'
lación a la evolución del núcleo social, pero —y aquí se descuida
Martínez Estrada— es esencialmente innoble en su fondo y sus re
cursos; lo que en aquél era coraje puro en éste es espectáculo agre
sivo, malévolo y crueldad hacia el prójimo. Por ello mientras aquél
puede asomarse detrás de los grandes agonistas (y Martínez Estrada
lo atisba sagazmente tras el Cid y Moreira) éste no puede inspirar
más que la repulsa del lector o el espectador.j
Distinto es el caso del guarango: específicamente ubicuo, su área
de acción se ha desplazado de la periferia al centro, dominando toda
la ciudad. Además es un ente naturalmente social puesto que sin
auditorio y cortejo no funciona su temática. Tan agresivo como los
anteriores, se torna más peligroso por su hipócrita irresponsabilidad
y su cobardía que lo rescatan indemne de la reacción de la víctima.
Igualmente sociable es el "vivo" ("avispado", "sobrador"), no
abordado por Martínez Estrada y que completa el cuarteto de la ge
nealogía orillera. El vivo participa del disimulo del guarango pero
no apunta al espectáculo humillante sino que su finalidad especula
tiva le dicta un proceso de premeditación y maduración del hecho,
propio de los talentos degenerados. En el cuadro suburbano viene a*
ser la sangre fría puesta al servicio del dolo, la ciencia paciente fren
te a la inspiración genuina. Daniel Vidart considera que "la viveza
criolla es un atributo esencialmente campesino"; 2 sería, pues, éste,i
un tipo de traslación surgido en el campo y afincado luego en el su-"
burbio. El único no genuino del cuarteto.
Por debajo de las causas accidentales que determinaron el sur
gimiento de estos subtipos (de la inestabilidad de una sociedad en
transición, de la avalancha foránea, de la liquidación de una época
idílica, pastoril, para dar paso a una era tecnificada), yace una ver
dad dolorosa e inocultable constituida por la orfandad del hombre
americano, carente de la savia formativa proveniente de su gea sus
tentadora, subyugado por una civilización incrustada en su suelo, ani
quiladora de sus creencias, sus tradiciones, su folklore y su lengua
nativa. Desarraigado absoluto, pues, afásico y privado de su alimento
espiritual, el menor embate, la más mínima transformación lo desa
comodan haciéndolo derivar en infraproductos de transición y sin
margen aprovechable para el avance social. H. A. Murena se ha ocu
pado finamente de este desarraigo americano, de este pecado, como
él lo llama, expresando: "Los americanos somos los parias del mun-j
" do, como la hez de la tierra, somos los más miserables entre los mi-*
" serables, somos unos desposeídos." "Ese es nuestro secreto de ameri-f
" canos, la herida por la que gotea lenta y dolorosamente, por la que
" se nos va nuestra vida: no tenemos historia, no tenemos padre."

2 La Vida Rural Uruguaya, pág. 170, Departamento de Sociología Rural del
Ministerio de Ganadería y Agricultura, Montevideo, 1955.
- 2

-

�- 8

-

•¿I "^^d 'jp -qo '^Bpi^v pjuBa Q
•0961 &lt;S
-iy souang 'aaje^uauív iBiioiipg '82 '%d 'vaixaiuy ap sapjaqag SD¡aao^^ t
^6I
-ty souang 'jn jEuojipg 'J2I - SU "sSbcI 'vauaiuy ap ^duiSuq opvaa^ ¡g e

-aiB oíaajdsap jap BdiaijJBd 'opBAiAB ^ ajpBdiuoa ap BionaijB Bjazaj\[
•oapijod ja :p^ppBJOA bj A uoiaB^ipaiuajd bj ap SBinpd sbj BJBAajj
as anb 'ouipBjia aiuauíBaijiaadsa 'Bztua ap ojanpo^d un Botjdaí ouiod
bjbz[b as b i jajijad bj ap soja^ua ojad soijndsa sod^ soj b ajuaj^
•aja 'ijjy 'uounj zaj
-bzuo^) 'zaipuBg 'oqaop\[ Xbj^j ap BAijBqiuoa BjpjBjunj bj
sasuaiBjdoiJ sBJiaj sbj b ajuauíBpidBj uBjBJodjoaui as í píaos
-ijiui bj Á ouisijqiunjsoa ja 'oiusijBaj ja ajiua uBqBSoq anb
-bu soj BJBd ojaajipajd op^ooq o^uojd oziq sbj SBjajjuo SBjniBija sbj
ap BzuBÍnd bj á pBpijBuiSiJO bj 'pBpijiqBjiAaui b--j e 44#jbiia pBppii M
-uainBui bj A sajBui^jBiu sop^isa soj bjb¿ oíaidojd ouajjaj ja ouoqB ^
oadojna ajuauijuoa jap sajuBjSituui soj ap A asua^BjdoiJ odiu^a ja n
jod sopBsjndxa soj ap jBjnjjno OAjaaB ja ua A njiJídsa ja ua opsjado n
ofodsap ^jqop ^js^^ ^sBiapou aua^ ou anb bj ap Badojna Bjn^jna BpBJ
-aaBiu bj ap oAijiuaj ja JcjJodB uis 'bjjouib bsciu oiuoa BqijjB anb oij
-ojbjSiiu jBpnBa un ap uoiaisodBixnX bj Biuns as anb oj b 'oaijua^nB oj
ap ojuauupsodsap jap sojanpojd ^sojajjijo soSnjaj soj ap oiusipijqiq
ja JBOijiisnf BJBd Biíaijdxa anb sbiu sa BaiuiBjouBd uoisia ajdiuis B-^
f *J9S ojjsanu ap osoijadiui ojSoj un Jf
ua 'BiJBsaaau uopnjoAa Bun asopuBpjBjaj 'a^uauíBsjBj sopijBA jod sop n
-Biuoj uos anb 'sojsa uaiquiBi 'soA^B^au soj A sopijBA soj : uauodiuoa 5&gt;
oj anb soiuaiuaja soj Bazouoa ou oiubj bisbij 'ojbjo oqmm un uis M
'^poj Baijauíy ap ajquioq ja 'ajqiuoq oj^sanu bjjbij as —souiBjad w
-sa ojnjj oXna A somauodns zapiABj B^Cna— sobo ja u^ • sobo jb o} m
-jbs as A 'uaijo ap 'ojdbiuoo ap oiund ja opiAjo as íjBijajBiu p^pijad „
-sojd bj A bijoibjSiiuui a^uaijjoa ubj bj uoa ojqanb as bjjoij bj uoa ^
ajqmoq jap upiuniuoa Bsa * *' „ : sauíaqag oiJoSaj^) Baiqn as uoiaBiuaij
-osap A afBjjBSBA ap sauíj buisiiu bj u^ • (oadojna ouoj jb uoiaBjimisB
joíbiu A Jofaiu ap ajuauíjuo^ jap buoz bj Bzinb sa bjbj^ bj ap oijj
ja 'opoj ap sandsap 'anb asasuaid) sopiJjnasuBJ^ sojSis oauía soj b as
-ad ajuauíBpiqap jbjiuiisb opipod souiaq ou anb sosoi^qaj - oaija sajoj
-ba ap BinbjBjaf Bun jod soiJBjnqiJj 'sajBjjsaauB saiBuad soj ijuj jap
ajqisaaoBui sbiu oj b sopBiua^nqB 'Bai^uajnB uoiaipBJ^ bj uoa soxau
soj sopBjndtuB 'jBJnjjna uoiaBaijiisnf BJisanu ap sopiasodsap 'jBniíJídsa
BiSojBauaS Bpoj ap soi^ba BJjsamu sou ouBaijauíB ojpsna jap uoiaaas
-ip Bjs^ E 44*Bdojn^ ap opBaijsBui A opBJBdajd vA BqBajj sou anb M
oj jua^^ui b souiBu^isaj sou 'Bsid as anb opunra ja ua oiuaituBsuad n
jap^ SBÍaj sbj opuBauíq aaBij as Bjn^jna bj anb 'Bjnjjna soiu^iuaj ou jS
anb JBidaaB somisinb o_\[^ 44*BOBjdB sou sbuibC 'biujeo sou sbuibí 'buijb w
jb ouaÍB sa oiuoa 'anb oSjb uoa 'sajBijaiBiu sauaiq uoa 'oaauip uoa „
Bpuaq Bsa JBUBjsaa soiuaaanb A 'buijb jap sopiasodsap soiuiiuas so_\[ n

�sivo de aquél y de la especulación cautelosa de éste, adunado todo
por un fervor de eterno promitente que sabe insuflar a su parroquia
con el arte del toma y daca electoral. Eterno mistagogo del beneficio
público, parásito ínsito del asfalto urbano (pese a sus esporádicas in
cursiones catequizantes preelectorales por las zonas rurales) especu
la basta lo increíble con el fervor candido de sus creyentes a los que
anestesia con la hipócrita apariencia de su subordinación ancilar.
Su radio de acción, que en su origen se limitó al "pago chico", a la
gran aldea, fue ampliándose a medida que la urbe extendía sus pseudopodios; las primeras décadas de este siglo lo ven disputando exito
samente la hegemonía nacional al terrateniente —feudalista indiscutido del siglo XIX—, ya en ininterrumpida recesión.

Justamente, este avivado político y todos sus hermanos de casta,
diferenciados sólo por el matiz —desde el oportunista tímido al cí
nico de garra y de éste al caviloso criminal—, serán los amorales con
cuyo comercio nos familiarizará la obra narrativa de Roberto J. Payró (1867-1928). De su producción múltiple y de cierto volumen —
aunque ni remotamente tan amplia como soñó cumplir el autor— só
lo tomaremos aquélla que se ha dado en llamar "la trilogía de Pago
Chico" (El Casamiento de Laucha, Pago Chico y Las Divertida^ Aven
turas del Nieto de Juan Mor eirá) por ser ahí que se mueven los bas
tardos criollos de la genealogía gaucha. Con esto se entiende que que
darán de lado, para nuestra consideración, las novelas históricas, las
obras de teatro, los cuentos y los ensayos.
La formación estética de Payró, lógica consecuencia de su vida
dura y batalladora, quedó librada a su voracidad natural; él mismo
informó en una charla que "como a Don Quijote solían pasárseme
" las noches en claro y los días de turbio en turbio, en ociosas y ecléc" ticas lecturas, devorando sin mirar pelo ni marca, cuanto libro me
" caía a mano, fuese de Hugo o de Fernández y González, de Balzac
" o de Pérez Escrich, de Paul de Kock o de Lammenais, de Julio Ver" ne o de Pelletan, de Shakespeare o de Narciso Sierra." 6 De este
caos lo habría de sustraer la afinidad natural, inclinándolo al trato
permanente con Balzac —como lo ha testimoniado su íntimo amigo
Julio Piquet— cuyo realismo, conjuntamente con los clásicos espa
ñoles, conformaría su estilo, al que se incorpora, además, un humor
negro, de corte criollo, como la nota más auténtica y relevante. De
be anotarse la rebeldía de Payró frente a las corrientes en boga, pues
permaneció indemne ante los avances del simbolismo, parnasianismo
y modernismo, que arrebataran por turnos a su generación, y ello es
tanto más destacable atendiendo a la admiración que tributó a Da-

6 Transcripto por Juan C. Ghiano, en Testimonio de la Novela Argentina,
pág. 140, Ediciones Leviatán, Buenos Aires, 1956.
— 4
-••...J \ t í: i) '

—

�018501
6S6I 'S3^IV souang '
IEiJOjip3 '6gl S?d 'vnajLop^ uvn[ ap o¡ai^ jap SDun^uaay svpiu^niQ svj^
uiopí8
"^6I 'upui^zinS^^ oueiuiuej^ ap 'zvjdjuoj^ epaou e^ e oSojpjj¿
osaaoad p ua opBaapuBqB un anj aisa ía[qBjiAaui Bq^^nsaa (oqaoj\[
Xbj^) zajBA^y ojxig a^of Baaiaaafa anb baijbuijoj BdB;a ns ua uoiobjia
-bj^ B[ anb aaaijuí as apuop aQ "[BsaaAiun uoidbjo[ba b[ b aapaaa^ bj
-sd a[qisod o^naiqaA oaiun p BjaA anb B[ ua '[buoioeu BaiiBuiaj B[ uoa
opBaijtjuapi ajuaiuBpuoq ubj o^uis as uainb ua Bato[ piu^aB Bjpsaj
(Bui^ua^jB pBpqBaj B[ ap sosoipnjsa sBuiap so[ ap X) ouiubiiCubs ubjS
pp BAi^an^isuoa X BpBuoisBdB Baipajd B[ b oipa Bjaipmj an^)
•sa^qísoduii sauoiocjcdinoa
BJBd bjiui ouioa opBuioi [B oiuaiuuBg jod uoiaBJiuipB B| aanpap as
íunB sbj^[ 'Bjaajajj zauío^ odBná [ap oAtsuajo ubjb X zauanbad B[ uaa
-npBaj as anb oiub^ ua 'uopunaB^,, ap jopsaaaaj pp sbjiui ap Bzaj[B
X pBpiaSajuí B[ sBpBAa[aj ui?j[nsaj apuop aod 'osj3aub [a apsap asjBAjas
-qo aqap uaBuii B[ anb apuai^uaajqos as jo^ns [ap boiucui BjaA b[
ap asopuBjBjj^ 6 tt*ojuaiiuB^O[BaB ap ajuBjsui un ua BzaqBa uoa aj M
-aijj JBfap ou ap ZBd^a 'oaijqBUB niyjjdsa ns jod opBJjsBJJB 'oubiu M
B[ a[asjj bj[os ttaiJBqjBg X uoiaBzi[iAi^^^ ap aojnB [B anb SBJiuaim ^
'oun^[B oixaiajd ofBq uapjosap [a JBaquias uis 'Bsn^a Buanq B[ Bjp ^
-uajap oX anb ap joabj iui U^ pBpiaB[naiiiBd B[ uoa 'oiuaxuuBg ojjo t1
'uBjaap aui unSas 'so[[a BJBd ei^ • UBjaiaouoa anb oqanAuasap X op w
-jb[[b sbui pp ouioa o^yisa iui ap UBqB[qBq X 'uapjo jaiui.id ap odij n
-ijbs njijjdsa un iui ua oi^aiqnasap UBiqBq soiaBuoii[aiJ[oa soun[B n
sBuiapy • a^uaS B[ b jBiqBJ aaaBq oqanuí opijjaAip Bq aui aadmais w
sand 'BiipisB ajueiseq ^aa uoiaBJoqBpa xui anb oqaip bX o[ b a^BSaj^B M
'^soduiaij^ so^,, ap so[najj^B siui b opuaiAp^,^ :ejajjajj zarao^ ap
Booq jod —oaiuo.ii ojxaia^d ouioa anbunB— a^uauíBjjaiqB o[jbjio b B5á
-a[[ osnpui íojuaiuiJBg b oin2uiisip anb so[ ajjua ap 'soauBjjajuoa so[
B X *—Bjsipaatnbzi uoiaisod ns jod uaxquiB^ opBS[nduii ouis soaija^sa
soaijoui aod O[os ubj ou— X^ao^) B iois[ojj ap 'sosna sbjsi[3Aou so[ b
oaiuipB 'sopBaquiou bX sapuBdsa soaisBp so[ X aBZ[Bg ap ajaBdB :saa
-ojnB soaod soun aiuaiucsoaoiu jaa[aa b pAa[[ o[ uoiaaajipaad ng
• BOIJI[
-od upiadnaaoa B[ X [BtaajBiu oíainfaadsap [a aod BpBuira pBpaioos Bun
ua BAijanaisuoa Bai^iaa B[ BanSnBux anb sb[ uoa saaiajoaaip sb[ opiíB;
-UBjuauíBpunj X uoiaanpoad ns BJBd '—Bfqoadsap o— BauBjuodsa sbui
uoiadaas ns ua ^Bisipaa appui p JB]dopB b uoaBuimaa^ap o[ anb sau
-ozbj sb[ xnbB opusp UBjsg 8,t' • • opas b JBiaunuaa b a[BAinba SBaqo n
ap asBp Bisa ua [bui^ijo jas aod asjBzaojsg^, tt#sisBjua uis 'sBjaaaip n
4sbjb[3 'sBnua^ut aas anb uiib uaiíatj X uBiuaj sapuoia^u SBaqo sbjj n
-sanu1*",, :opBsaadxa BiqBq a;uaiuaoiaa;uy L M* • -[BuopBu BanjBJ „
-a^i[ Baunu BjBq as ou 'sb[[3 ap oaiuap X sb[[3 uoa anb uaiquiB) oj n
-aaia sa oaad í sa^uasaad Biua^ sb[ ou anb sa o^aaia o[ 'sopBAiaap sns X ^
orasi^uapBaap [B 'sBuaapoui SBpnasa sb[ b anbBjB ap uos u^ opipn[B „
aq anb BazaaBd anbuny,, 'BUBaiaaiuB uoiaBAouaa B[ ap aaiji^aB [a 'oía

�que condujo a dar estado literario a los sucesos y caracteres locales.
Pero no sólo hermanó a ambos escritores la filiación genérica sino
que sus aptitudes y peripecias personales los identifican de modo cu
rioso: los dos provienen y se mueven en ambientes de bajo índice cul
tural; carecen de orientación en sus primeros años de desbaste; ingre
san al periodismo, extrayendo de allí sus recursos literarios; inician
su carrera de escritores con obras de modestas aspiraciones, de prosa
vulgar y descuidada, cuyos mayores méritos fincan en el colorido lo
calista, la veracidad filológica y la viveza del dialogado (también
Fray Mocho hubiera podido tentar con éxito la dramaturgia) . En los
dos casos hay una progresión evidente en el perfeccionamiento técni
co, y aunque con Payró este proceso alcanza grados que no ofrece
Fray Mocho, es innegable la evolución que ha sufrido el entrerriano
desde sus balbuceos de Memorias de un Vigilante (1897) a los Cuen
tos —en que fue recogida postumamente su producción periódica en
Caras y Caretas—, miscelánea de fábulas, diálogos y bocetos típicos de
jugosa amenidad y regocijante didáctica pueblerina. El propio Payró
en una muy difundida carta a Fray Mocho, en oportunidad de la
aparición de En el Mar Austral (1897), explicita el magisterio de su
antecesor: "Yo desearía que todos los demás hicieran como usted:
'* que miraran a su alrededor y vieran lo que tenemos y se gozaran
"en ello." "¿Cómo quiere usted que los europeos no se encojan de
"hombros, si nos ponemos a contarles sus mismas cosas?..." "No lo
" harían —como no lo haremos nosotros mañana— con las obras na" cionales, que serían por eso mismo universales...: tendrían, además
" del atractivo artístico, la curiosidad que despertarían por lo nuevo
" que presentaran." Fiel a estos conceptos, toda su producción será del,
más neto arraigo americano, casi diríamos regional —tanto la imagi
nativa como la histórica—, entre o no en juego la intención morali
zante que fuera la gran directirz de su humorismo.
Este culto a la temática criolla, el afán de veracidad que lo in
forma, entrañarán el peligro de rebajar la calidad de su prosa, hosti
gada por el voseo y la lunfardía, el desaliño formal y la espontanei
dad chabacana. En efecto, se le han señalado estos defectos, caren
cias que pudo subsanar fácilmente pues su comercio con los buenos
autores españoles le facilitaba un flexible y rico instrumento expre
sivo. Parece haber tenido conciencia de su descuido pues en Las Di
vertidas Aventuras... intentó superar los abandonos de que adole
cen sus obras anteriores. Sin embargo el tono popular lo había sa
turado de tal modo que aún aquí saltan a cada paso formas carentes
de elegancia. Las caídas son tanto menos disculpables cuanto que
Payró había arribado a una acertada fórmula conciliatoria, expuesta
en el citado prólogo a "Montaraz": "Un gaucho, naturalmente, no
" puede ni en la ficción hablar en correcto castellano, y el escritor
" que quiera evitar el uso de su jerga tiene que renunciar al diálogo
" y sus atractivos, y limitarse a hacer siempre fríos e incoloros extrac" tos. Pero la descripción de lugares y escenas, la pintura de senti- 6

-

�- i '0961 'S3^!V souang 'bjoSejpubjv trj lEijo^p^ '60^ 'S^d 'ip qo u
^ ap sv¡aaoj^ sau,
0I

-ay^ ap ajainb as is ajuaj^a 'otusranjjodo ap oyyipuniu un b BajaaB sou
'opBAtAB ouesiBd 'ojaumd yg "Bjajjayj zarap^ X BqanBg ap s^iauap
-ijuoa SBy UB^aiydsap anb B[[BjuBd By sbj^ aaajBd^sap a^sa 'jopBaja p
aqjosqs JopBJJBU p roAtjafqo ouoj opejisnui un ojXbj ap Basaa^aid B[
b Bp SBJnjBiaa sns ap Booq aod ao;ne pp uoias^ap^ spipnp Bg

'(¿^6T) ^lnd JVH M A (S^6T
j^ ua aiuapiAa biuouub Bun szuBap anb b^ *buijoj ns
jBJofaui aod asopuBZJojsa 'sBjqo SBjauíiad sns ap BAisaadxa Biauajsa
tb\ ap Bpuatauoa p ua oqnq 'pipjouiTjd ou anbunB 'anb JBu^isuoa
oisnf sa o^jcqma uig •^•••sisBjua uis 'sBjaajxp 'sbjbp 'sBnuaSui jas n
anb unB uaua^ X uBiuaj sapuoiasu s^jqo sejjsanu • • • sajquin^soa w
sBJisanu ua oupj oaod aoBq BisBq anb za^iauas b[ pBQ,^ :ajuauuoij
-ajuB SBpB^ia bX 'sBjq^pd ssidojd sns uajai^ns o[ sou o^p ípBpaxjq
-os uoa Bn^ouaui 'Biounlíapui: uoa zaqiauas opnuaui b oipunjuoa ojXb^
Bzm^) "jjaquij uosjapuy aod BpB[nuuoj uoiaBsnaB B[ ap aiuauíeuajd
BjpnsqB ou 'BOijsiXBSua X Batjojsiq uoioanpojd b^ b uopepj uoa zapq
-ba uapjaid 'BaijBjoxq opnasd baiib^jbu bj b u^ub^b ojub^ ua sapip
-uajB uos BjjBg ap sauoz^j sbj uaiq ig TT 4t*jopBjoaB ap o bjsiuojo n
ap uoiaunj bj auinsB aaduiais isb^ ojátb^ • Bjajjajj zauío^ oiaxjnBp^[ n
sa ''' svdnju^ay snp-iiuaaiQ svj ua 'BqanBg oidoad p sa viform'j &gt;^
ap oiuaiui^svj /^ ua 'Bjqepd B[ buioj saaaA sb[ ap sbiu sb[ uainb aaj n
-saAjig sa ooiii'j oSvj ug • jbjjbu ap pBpqtqBsuodsaj B[ safe uos jad n
^o\ ua Bapp anbjod Bjado as 9jXb^ ap sBpAou sb^ ua B^psaj anb o[ n
-^sa p ua uoiaBzipuosjadsap Bg.^ :BzauB^^ BpBiaunuap b^ BJBd —iJaq
-uij uosjapuy uoa opuarpiauxoa— uoiaBaqdxa Bun Bjuaiui ttBiaBjaom
"aQ Bl 9P Bl8ílaAO\[ Ia 49J^Bd oÍBqBjj opBjipara ns ua BjJBg p^^
ot tt*Bníoua^ b^ ap sappui so^jata ua jejsa asasf „
-ap otJipjd ojX^g '(Buioipi pp oaiS9[ o\ ajuBtpaui sBpBaiunuioa b X^
pjnjBU pp SBSoa sb^ jbujoj b BqBiiAui o\ anb) pmns as anb b Bjsq )?
-Baj Bpnasa B[ Jod X (sa[BuoiauaAuoa sbiujoj ua JBSUBasap b UBqB^ M
-iaui o^ anb) XIX l^í8 IaP sapuBdsa sajojnB so[ jod opin^juj^^
•oapaod X oaiun 'opBpauia n
oyijsa un ua zny By b soyjsaBS X bisbiubj ns ap sanSaiydaj soy a;uaui M
-spunjojd JBJoydxa 'osed Bpsa b asjauajap Bjqap jo^ijasa ya anb bj ^
-njBjajiy By ap upiadaauoa ns ap ojjuap BqB^sa ou ojag 'U9iaBsiAOjd n
-uii By ap sojSiyad soy BqByBuas íbjuouijb 'oyjqiyinba 'upiaaajjoa biS n
-ixa :uatq sanj^ :}jaqury uosjapuy anbxjug Bqaojdaj ay anb opiuBiu
X yBuoiaBSjaAuoa oyijsa ya jod oyopuaiydns 'oAisajdxa oipam asa ap
yBqBa osn ya ppaA ay anb oy anj anb souiaqBS o^ &lt;t*8Ol^T8 3P osn Ia „
jod opBuijB X opBuoxaaajjad o^uauínjjsut ya optAjas Bq upianaafa ns ^j
BJBd rs 'Biasaip X pn^iuayd 'oyyxjq sbiu uB^uajso 'oijbjiuoo ya jod 'X „
—ttSBaiun,? ouis 'sajBiynaad oyps bX ou sssoa ap ajBJj as ou SBJiuaim „
— Buioipi yB souBjjxa soiuauíaya uajaynbaj ou 'sauoisBd X sojuaiui n

�vosía y cargado en cambio de chispa y sabor folklórico; el segundo,
frío, calculador, ejemplo de político de avería, nos entrega minucio
samente el material de su infamia, coronando sutilmente una repro
bación ética. Las conclusiones morales a que arribe el lector quedan
por cuenta de éste; Payró jamás las entrega deglutidas. En esta di
simulada didáctica radica uno de sus mejores méritos.
El ambiente marginal y tahúr que se respira en su narrativa no
es más que réplica fiel del medio que gustó frecuentar y de los truha
nes y picaros con que intimó en su diario pasaje por el café - restau
rante de Carabelas y Piedad. Aquella parroquia comprometida y es
quiva, con su acusada tipología maleva —forma degenerada del em
puje gaucho, bastardeado por el empedrado urbano— brindaba al es
critor el solaz de su originalidad, de su agudeza para el cuerpeo en
medio del alud materialista; éstos eran los especímenes hacia los que
lo arrastra una indisimulable simpatía. Veía en el picaro el ejem
plo cimero del innato sobreviviente "descansado"; festejaba en él la
tautológica asimilación de las tradicionales virtudes criollas. Era, en
el fondo, el mismo truhán que paseara en Europa con el atuendo de
Rinconete, Cortadillo, Lazarillo, Gil Blas y tantos otros; no había he
cho más que saltar el Océano y establecerse por estos lados, incorpo
rándose la sinuosidad del indio y la jocundia del negro. Picardía y
el Viejo Vizcacha son simplemente las fases —inocente y dolosa— de
su maleabilidad amoral; Fray Mocho catalogará posteriormente la
gradación de las variantes ciudadanas. Con Laucha la genealogía ofi
cializa su "status"; éste será el hijo dilecto hacia el cual se canalizan
la condescendencia y la simpatía de Payró. No ocurre lo mismo con
Mauricio Gómez Herrera. Sin embargo, aunque su preferencia no lo in
cline hacia el preclaro político de Los Sunchos, es éste el personaje más
representativo que saliera de su pluma —si bien el más logrado artísti
camente resulte Laucha—; desde su aparición encarnó Gómez He
rrera al avispado criollo sirviendo a y sirviéndose de los manejos po
líticos para satisfacer su afán inescrupuloso de mejoramiento social y
material. Asentado con todo el peso de su acomodaticia humanidad
en el medio pueblerino, explota los recursos que la habilidad o la
suerte le allegan, reflejando objetivamente el carácter de una socie
dad ávida, fiel trasunto que otorga a Ja obra el valor de documento de
época, cualidad que no pueden exhibir novelas de mayor vuelo (de
Güiraldes, de Gálvez) al idealizar las etapas de la argentinidad en
marcha. Las Divertidas Aventuras... han llegado así a constituirse
en la carta orgánica del profesionalismo político rioplatense, campo
de acción por excelencia del bárbaro rural trasplantado al casco ur
bano. Se halla definido así el personaje como un producto degene
rado, forma tangencial del gaucho auténtico del que heredara la va
lentía, aderezándola con el desplante alevoso del taura orillero. Pay
ró repudia esta miscigenación y por ella la finalidad moralizante de
este glosario de ruindades, pero —y aquí se descubre la punta de su
singular ubicación— también tiene reparos que oponer al gaucho pu- 8

r ^ onn

-

�oiesot

- 6
• [g Spd '-jp qo 's^upif^g ouoS^q z

Zl ^4"^9pt {3 ^od uoiaBAaja ns ua 'uoiaBjadns ajqisod bj ua oX „
-3JD 4BJOpB[O8UOa89p pBpiJB9J BJ0BX3 TIS U3 J3A odnS 8OJ OpUBnD UnB ^
X sajqiuoq sns b á spd ja BqBuiB jg • BArpajoa BuqB jap sauoiasai m
-9qB sbj ap 'BisipuaiBin 9]U9nipnsu98 Biauapuaj ns ap 'soioia sns ap n
'siBd pp BqBjadsasap ou 'a^janj aaqiuoq 'c^Xbj anbao^ -jBJoni uoia n
-uajuí Bun 'BpAou Bjsa 'oqanm ua 'auaiq -píaos A ouBinnq osaaS ^
•ojd oinijta[ un BJBd opqBA oAi^tsod p jaBJixa soraaaSo^ anb ap n
-uajaad oAijB^au pp X si^d [a aqiqxa sou ojXb^ • sojuatuiia uis uoia M
-anJisuoa BpBuapaosap ua 'uopBsiAojduii b^ ua ajuaiuBjauBip zaA b^ n
b X Bsouad asopua^Bqap 'sapaoin SBzjanj uis 'BatjoBa Butjuaájy eun,,
ap oiuaiiuiaouoa p iv^í)\i jaaoq aaainb sou anb uoa opajipA [a n
sa 'svunjuaay svpijjaai(j ap pjjuaa aÍBuosjad p 'Biajjajj zauío^) n
•jBznf b BÍoijqo sou X aojnB p Bjoip Bznf pBppBp SBiu uoa oaa^ M
•SBjqo sop sbjjo sb[ ua anb buisiui b[ sa BUBiunq X píaos pBpqBaj B-q n
•Bjqo Bjaaja^ B[ ua 'BAijaiujsuoa Biaunuap ap 'BiJoiBiamfua pnjrpB
Bun oiquiBa ua BjdopB 'oatif^y oSvj ua pBpiApafqo bjjj Bun opuBjdopB
X BqanBq uoa asopua^auíoaduioa 'uainb jojnB pp Bai^a uoiaisod B[
uoa apuodsaaaoa as BpBjundB uoiaBiauajajip Bq -BpuBdsa sasaj^aid B[
ap jouinq oa^au p uoa BiJOjaaXBJ^ ns Bznpa anb 'oí^ubj oj[B ap 'oaix
-a[jaj B[puBa p aXnjijsns o[ oaaqaB[ndod X opBUBspdB ojeaid p anb
bX '• • 'sxnniuaciy svppuaaiQ svj ua 'sosoaopp 'sojjqiuos sajajaBJBa aj.
-siAaj oiquiBa ua ípBpiu^ipiu BpBuoiauajuiui Bun ap 'osoaof 'osaiABaj
joiunq un '^iJip as isBa 'sa :oaiqq oSb^ ajqos sojBpj so^ X BqanBq
ua oAisojJoa oaod X ajueadsiqa aan[ joiunq asq -aqijasap anb SBjnj
-Biaa sb^ ap soiuaiunaa{pjsap so^ BioBq BijBduiis BAisuaadiuoa ns ap bj
-n^d B^ Bp sou —opiaB a.iduiais ou— joumq ns X 'ajuBzipjom ouisijq
-innisoa ns ap uapuajdsap as anb sauoisnpuoa sb^ X sauoixajpj sb[
SBpBjqq of^p sou opijuas uanq ng -pjniBU p sou^aaajjo ap o^jBaua
as SBijasiiu X soioia soXna sodij ap apjsap opBJJBiqB un opuBiuas
-aad 'Baoda b^ ap BUBpBpnia p^paiaos b^ ua o[adpasa p oipunq 'opBU
-jBasap X opidBj 'oaiisipoijad ojijsa ns X opn^B nimdsa ns uo^
•Bjquiog
opunSag ap uoiDBziuoJjua B[ X sapuoioipB^^ saaopA so[ ap upiasa^
-Bsuoa B[ uoa BjsijjaijuiiJBiu odna^ pp ojunijj ¡a ua oaoquiasap anb
X Buijua^aB pBpipnjaapjuí bj b oipiAip anb Baoda b^ ap Bpuapuoa b^
ua 'sand 'op^aa^quia a^uauíBApeSau B^pq as íoaijuajiiB aojiua^ ns aaq
-os oiuoa 'opjBjsBq ojanpoidqns 'oqanBpuB p ajqos ojub^ ^bo Bina)
-bub ng tt-aauBJi opo^ b ouispixa p ojsapom o;paui p auapad ap X „
sbiujoj sa^ofaiu sns ua Bjn^na B[ jc^adsaj ap 'opBSBd pp sbuisbjubj m
sosa b oipa jipuaj ou ap 'afBapBduioa p X oiusiqonBS p uoa jsq n
-bdb ap Baoq bj BpBuos sa anb aaja oaa^ ¿sajquiou aBjia anb bj m
-Bd? ---¡soj^o sojubj! ---B iu 'Bjajjajj zaiuo^) oiaijnBj^[ uop bm
iu 'Bjpjoj^[ UBnf ap ojatu jb jbui aaamb ou aqiaasa ojsa anb n
I3 ^Bsaadxa jeiioiobu BXadoda bj ap ojiiBiuaa jb 'jBuoiaipBjj 'oj

�Al abordar la "trilogía de Pago Chico" comenzaremos cronológi
camente por El Casamiento de Laucha (1905), primera entrega de la
"comedia criolla", cuadro de picardía pampeana que tiene toda la
frescura del costumbrismo directo y que se distingue por la envolven
te simpatía que irradia el personaje; sus desmanes y fechorías quedan
atemperados tras su inconsciencia y desparpajo, al punto que el lec
tor se ve comprometido a juzgarlo con una inmerecida benevolencia.
Y no sólo el lector: el propio Payró, tan severo en entrelineas para
con Gómez Herrera, se ve desarmado ante la aparente fragilidad y
la sospechosa ingenuidad de Laucha, abandonando su finalidad mo
ralizante. La descripción física del aprendiz de pulpero parece hasta
salvaguardarlo de todo rencor, dada su insignificancia: "Era peque" ñito, delgado, receloso, móvil; la boca parecía un hociquillo orlado
"de poco y rígido bigote; los ojos negros, como cuentas de azabache,
" algo saltones, sin blanco casi, añadían a la semejanza, completada
" por la cara angostita, la frente fugitiva y estrecha, el cabello desco" lorido, arratonado...". Tan vivamente traslada Payró su criatura
al libro, tanta veracidad fluye de él, tan acabado es el logro, que se
ha considerado ésta su más perfecta realización y una joya dentro
del género. Laucha, con su presunción personal ("Yo no soy un buen
"mozo, ya lo sé; pero tengo algo, algo que me hace simpático, sobre
" todo a las mujeres") y sus remilgos sociales de hambriento vitali
cio ("Pero aunque el negocio me conviniera mucho, yo no dejaba de
" tener un poco de vergüenza, por las relaciones y la familia que no
" iban a dejar de saber mi casamiento, porque al fin y al cabo yo no
"soy un cualquiera, aunque anduviese más pobre que las ratas...")
tiene la impúdica extroversión necesaria para ganarse a su público.
Se franquea en amigable confidencia que va desde el desenfado se
xual ("La gringa, de puro contenta porque yo no le había mezquina" do aquella noche...") basta la resignada aceptación de su mez
quindad física ("A mí no me gustan mucho esas cosas, ¿a qué de" cir? Soy bajito, bastante delgadón, no tengo gran fuerza y, además,
"n o entiendo mucho de cuchillo.") y llega a plantear la incógnita de
dilucidar hasta dónde es sincero y cuándo, por el contrario, comien
za a fingir al confiarnos sus mecanismos íntimos. Sólo un cínico ave
zado o un pertinaz irresponsable podría coronar la cadena de desba
rajustes, que causan la ruina de la empeñosa y enamorada gringa, con
sus absolutorias justificaciones: "...caí en la cuenta de que la Ca" rolina con sus lloriqueos y rabietas al botón, descuidaba el negocio
" y lo dejaba ir barranca abajo." El final del relato deja un amargo
sedimento por la insensibilidad imperdonable que luce este aventaja
do "maquereau": "Yo saqué los pocos pesos que por casualidad ha"bía en el cajón, ensillé el maceta, ¡y si te he visto no me acuerdo!
"Agarré para otro lado..." "¡Qué!, ¿y se afligen por tan poco?...
"Pero fíjense, y verán que era muchísimo mejor para mí... y tam"bién para Carolina... ¿Que si tengo noticias? Sí. Ayer supe que
"estaba perfectamente: de enfermera en el hospital del Pago."

- 10 -

�- TI oqantu sa uaxqrae^ A • • • BtsajSj bj ap o^ajaas nn sa anbjod 'ojjaq „
-bs anb auax^ aipeu ojad 4isb jbsbo BJBd ostuuad o^uaj o^ • • • ¡ qa! M
'BpBU jaoBq apand ou jafnuí bj A uajainb is jBpnm uepuera as A }^
uadtuoj cq 'Buanq sa ou xs ojad íuBpjBnS oj sojja 'Buanq sa jaftira M
B[ ts 'saauoiu^^ 4t*uapjBn8 oj anb BJBd Xop oj as A oqans jadBd un n
ua opBaijijaaa un oBq saj oÁ 'saauoju^ • • • ojqq ja ua ojuairaesea ja M
UBÍsuod saj ou anb oaad 4ts 4asjBSBO uajatnb anb sounS^ ^Bq anb n
"jod u¿BinbojjBd B^ ap ojqq ¡a ua? • • '¿SBJ3A ap asjBssa ajatnb? aj n
-sn oja^,, "BisoAa^B ns jbjisoiu b Bzatdma jotunq p A Bsojopp zbj ns
ua Bjjua bsjbj B[ uoiodbsubjj a^qiajout ns A BuíSBdB^ Bjna p U0^
•ojidnd ns ap a^uBjaad
-xa uptauajB b^ ajuB 4oatopiraajBd oSopiBa ap buijoj ua 'ouBtpuBu
-jaq joini p B^ojJBsap anb aiuai^adxa Bjpa^Ba B^ ap SBiauajstuiiuaj
uaBjj sou sofasuoa sns ap pBpiatiaBjd B[ A opBjuasap p 'op^Sa^ uaiaaj
p Buotaaap anb ua BpBptnfaadsap A aiuBnutsut buijoj B^ *tt"'"^atqM
jttp Bq aj anb ofasuoa jBtu ns bSis A 'BpBnjpBiu biubi opnu jb &gt;?
oistA Bq ou anb ofatA ajsa b apSiQ • • • BUBduioa Bjtsaaau 'ajqod bj n
'Bjp A 4jBpns at bsoo Bas anb oj BJBd anb sbiu 'opjaj aaajBd aui ou w
ajsjq • • • is osa 'ajJBqBj uts ojad 'opuq oj ap BjJBtauoj A 'ofatA oqaaj M
-ap apsjBjtpua sa 'ojpora 'jaaBq aqap anb oj 4ajsn ''¡^-qj\[!,, 44*BÍJ „
-ou Btd tu aAjts ou A 'BJauBtu aoBq as 4Bjqog • • • Biun^ ua obji^ jaq n
-Bq ap sandstp 4bjos JBpuB tp Bq ou jafmu Bq • • • bjjo^ bj B4d oub un M
BJBq BjnB 'obutj ja oijnuí anb apuap 'Bjtaajqod bj b BtaBq aj BjjB^ M
:Biara bj BtaBq BjBasa bj BqanBq Bistunjjodo jb apuai). a^uaauíAuoa A
jBUjajBd BjqsjBd ng 'boijbj^ojoj Btdoa aaajsd anb jap 'BqaBozt^ ofatA
ja uoa BjuatJBdtua oj anb bjjoijo BipjBaid ajqtraijdajjt bj A BAijoraa
pBptjiqisuasui ns Bza^jaa uoa isbo íopBsajajut ubjb un aiuauqiatjtQ
¿tsb jBnjaB BJBd aAamu oj on^? 'Bjadjnd bj ap sajqBjaujtiA sojund
soj o^Jatqnasap jb opuBfap A —BqonBq— optaouoasap un B ajuajj
aiuarajBJora Bjopu^pnusap BJOjaBjauaq ns b auoiatBJj 'otquiBa ap sbj
-aratjd sbj b 4anb BJBd Bjsqo ou ojj^ #oSijqB jb A Bporaoa Btauajstxa
Bun JBAajj opBjSoj Bq buijoje^ Buop ap sojuairapuas souanq soj ua
opBJBdiuB rouBijdi^ ofaiA ja jod souiaauarao^ *soauBiuodsa sapBJjoa
sns auait anb ouis ojos BnjaB ou ofodsap jap ojautjBjoA ajsa oja^
•ajuatquiB jaAtu jap Biutaua jod Baojoa
oj anb A BUBjn as anb bj ap 'BJnjjna BAtjBjaj Bun jaAaj^ua opuBfap A
oasaqanBS anbuoajua ap BuajBJOiq BjjBd Bun opuBztjijn 'ajqístAut oij
-oqpnB ja ajuB so^ojouora sns jopBjuntJj ap Biauaiosuooui a opsjuas
-ap uoa BUBAjtqsap tsy *sajoÁBiu sns ap jejos ja ua ajuaraesoqaaAoíd
A Bporaoa ajdejje as anb aasq eqaneS BiauapuaasB ap ja ua ^eq anb
oj opoi íBatjajsa BjjoSajBa ajatnbpB 'uoiaBJtdsui zijaj Bun b sbi3BjS
'anb A jBjnj buoz bj ua a^uaiuB^tniJoj aBa anb BUBpBpnp Biauaaaja
-xa Bun 'aojaqtjuB un 'opssBjasap un sa BqatiBq *sajoijadns sedeu sns
ua ajuauíBAi^BJJBU jBuoiaunj BJBd sojdB saiajaejea aaajjo ojos 'jBjau
-aS osuasuoa ja unas 4anb uopBaxjtsBja can ap oSnjaj 'jbioos ojp^na
jap sBptja^ajd sbuoz sbj ap opsuioi odi^ un asuajBjd baijbjjbu bj b op
-Bjodjoaut jaqBq ap pBptjButStJo bj jojnB jb ajasjaaouoaaj

�" más caro que el otro casamiento...". Este representante de la vo
racidad peninsular, este consumado explotador de la oficialización
dogmática ha traído con la oleada inmigratoria la refinada experien
cia comercial que sólo el régimen europeo, con siglos de perfeccio
namiento, podía producir; así como otros llegaron para hacerse co
rambreros él se embarcó para mercar como certificador ad referendum.
Es un tramoyista en la comedia religiosa puesto al servicio de las
necesidades sociales; su olfato le dirá cuándo debe correr la cortina
tras sí. De este modo Laucha, consumado el despojo total de su
"consorte", podrá informarle de paso: "¿Y quién te ha dicho que
"soy tu marido? ¡Pues no hay tal! No sos más que mi querida."
" ¡Qué!, tu nápolis se ha ido hace un mes a mangiar macaroni en
"tu tierra... Anda, pregúntaselo al nuevo, si hay apunte de tu ca
^amiento en la iglesia...". La "comedia dell'arte" trasladada a un
medio rudo sólo podía originar rudos desenlaces.
El otro producto oficial, aunque no foráneo sino intrínsecamente
nuestro, es Barraba el comisario, resultante de un orden político civil, encarnación de un desorden social, adherido a una realidad caó
tica —propia de todo período formativo— y medrando a expensas de
la misma. "Y ahí no más armé carreras los domingos [habla Lau"cha], también con permiso del comisario Barraba, que sabía a ve" ees presentarse a cobrar la coima en persona, para que no hubiese
" barullo ni peleas, decía." "En la taba y en las riñas, el comisario
"—que me había dado permiso, aunque el juego estuviera prohibido
" en toda la provincia— no se llevaba más que la mitad de la coi"ma...". Su figura, apenas entrevista en el decurso del relato, nos
da la pauta de la venalidad y carencia de escrúpulos de las autorida
des de la época, al acecho siempre para recoger la más suculenta
mesada. Su voracidad sólo puede parangonarse a la despótica auto
ridad con que zanjaba arbitrariamente los conflictos surgidos. Lau
cha pagará tributo al caciquismo de Barraba y al intento por sacu
dir la corvea "voluntaria", en ocasión de la carrera del zaino, sopor
tando el fallo aniquilador del arbitro vengativo: "Los gauchos nos
" rodearon, desapartándonos, y recién entonces se acercó el comisa" rio Barraba. Yo había hecho la chambonada de no decirle la cosa
"del zaino, y él le jugó al tordillo... ¡Se necesita andar en la ma"la!..." Barraba ejemplariza, pues, una fase incipiente y sui generis del dirigismo oficial, acomodado ecológicamente al ambiente platense.

Tal la trimurti milagrera que sirve de fondo a las maquinaciones
de Laucha, el coro que sustenta e impulsa los episodios de la trage
dia de Carolina y que veremos reaparecer omnímodo y multiplicado
en los relatos de Pago Chico (1908), relatos que por la unidad de lu
gar y personajes presentan la mínima coherencia necesaria para po
derse considerar como novela. Si en "El Casamiento..." la escena se

- 12 -

�- 81 ~

•JBjnaasiu
-ij oATAoij ns ua SBjauoiaBiu sbj aBDuijq opuaiasq A ajuBuopaajB join
-nq ns ap biuouiijob bj ua SBjauíA sb[ opuaiAjoAua 'ojXb^ oiuounjsai
Bp sou sosaaxa Á sojjo^ sns ap i sajBuoianqisuoa sbuijou sb[ ap oaiuap
ouBpBpnia ojabjb oAanu ja v.A Bjuaiui 'ouBapjB aÍBdoa jb opuBuoia
-n[OAa 'ujjjoj onS^uB jg 44¡saXo cq ouioa 'jsy! •••¡Buna bj ua pBp ^
-nía ub^S Bun ap sojuauuBzaiadsap soaaumd soj b á uoiaBjsaS na bio^&gt;
-Bjaouiap Bun ap sauotaBjidpd SBjaraxjd sb[ b anb souaui BpBu sanj! n
¿o^aqBs uis sojunC opi^síSB souiaq opaBjaadsa anb b saqBS? 'sa[^,
-Btaijaadns ajnauíaiuajBdB SBuiBd SBjsa ouB^sap o sajajut uoa opuj M
-oaaj SBq 'o^snpB o ouansij 'anb jojoa^,, :soinaa^ ogcqidg p u^ -Baij
-Bjaouiap buijoj B^ biobi^ BupuaSjB uoianpAa B[ ap BiJOjsiq B^ opusz
-bjj uba anb sasuanbiqaoSBd so| ua uBUJBaua opBuotanpAaj o[aquB
p 'sauoisBd ap ojapiAJaq p 'oAijBJidsuoa ubjb [3 -UBuip^ za^nf
lod 'Baoda b^ ua 'BpBiuasajdaj 'ouna ofaiA ap BjnbjBSqo B[ JBaojjap
ua sBpBuadiua SBZjanj sb[ BuijnpB anb Bjojisodo Biauapuaj 'oursipaip
-bj p :oaiji[od oiJBuaasa p ua Bzjanj BAanu Bun ap upioiJBdB B[ ubj
-uaranaop sojBpj so[ 'puoia^u opoiiad un ap soiuouiiasaj 0U103
gI 44*uaajafa Áo\\ anb oiuuuopajd p opBp UBX^q sa^ 'sappijp ^
-jb souaui o sbiu 'sBiauBisunajia sb^ opuBna une jjjsisqns uapand ou,^
anb uoiaisuBJ^ ap sapBpxpnpiAipui uog "jaaajBdBsap b a^uauía^q „
-BjiAaui sopBuijsap UBjsa 'BpiA b¡ jod Bqan^ b^ ua JBjuniJi 'aijBquioa „
'asjauajsos BJsd so^dB uaiq opuais ou 'sopiuijap sajajDBJCo opuaruaj n
ou anb so^uauíap soAanu b sojsand sns opipaa u^q —bijouiui Bjn^ &gt;t
-osqB b^ A bjjoXbui B^npsqB bj— bjjo aod opBJ^sn^i ajquioq p A aj^
-jBd Bun aod oqonB p '[saaty souang ap BiouiAoad b^ b aaaipa as] M
oiJBuaasa ojsba ns U3?, 'saaopBqjnjaad A sop^a^oajaj so^uauíap 4eo^
-oíaa so^ipnBa so[ ap uppiaBdBsap a[qipnpui b^ ua A BaipBo BdB^a Bsa
ap uoiDBaadns Bpid^a B{ ua aojuosa pp bzubijuoo bj Baaiuiipaa o[ ou
is o^asuiB ajuauíBaopBuinaqB BiaB^nsaa oapBna ^3 'Bapipd B[ :uots
-Bd Bps Bun aod sopiqaosqB A sopBziuBApiá 'opBSBd oj^is pp sauíj b
eouTjuaSjB souBiauíAoad so^qand so[ ap Baiaaua^ ua^Buti Bf sa 'B[p ua
oiaia paXBj anb ua Booda bj ua BauBjg ^jq^g sas o 'oaiq^ oSb^
•ajUBaijipa Bansuaa ap uopunj Bun 'safBuosaad soun[B ap Baoq aod
'a^uauíBiJBOiA aijduina aojnB jb a^iuiaad BauBjaasiui Bjsg 'ovvjd^f ap
oipuo^ uoa Bp as anb aiuBAajqns A janaa b^ou bj aBjjBj uts 'sopBiuaui
-naop UBpanb soxdiauíad ap bijbj bj ap sopiSans sofauBui soj sopoj^
• BaiuojjB3Bui Biaijsnf 'BpBaijjBq ap ouisipoiaad 'BJopBjpaui Biauaa
-ipuaq 'Bjj^oaBd ap ajijqSiq 'BiaBijiqBJ^B A jbu3a Bioijod 'sBaopBau
-oSubui sapBptaoinB 'soaajjnj soaijijod :oipaui jap soaiisuajoBaBa sbui
so^uamaja soj aBSojBjBa ojAtb^ b uaiiuuad anb 44uoxaBuiaoj ua ojqand
un ap BpiA bj ap SBiJBip SBuaasa., 'Baijdsap as BjsuaA oasaaj oijduiB
u[i -sajuB^iqBq sns ap sajBtaos - oaijijod saaBjBAB soj ua BaBauíj bj
-opaauB bj A ojqand ja opoi BaoqB BjBaaBqB oiaBuaasa ja 'ojaijjuoa un
ap oiuijuí isbo oiaadsB jb A BpajBAjog B3 Biaadjnd bj b Biqiaasunaata

�La identidad de ambiente trae a nuestro lado viejos conocidos
y así resurgen Papagna, Laucha y Barraba, entre otros, a los que se
suma una nutrida colección- de novedosas adquisiciones. Por su in
termedio seguimos cotidianamente el pulso del vivir urbano, familia
rizándonos con la enormidad de las pequeñíis miserias que agitan a
Pedro Machado el Juez de Paz, a las altruistas y belicosas sociedades
antagónicas "Hermanas de los Pobres" y "Damas de Beneficencia",
al doctor Fillipini, blanco de la conjura para desplazarlo del Hospi
tal Municipal, a don Ignacio, el malhadado Intendente sacrificado
por las facciones políticas, a Silvestre Espíndola, el memorioso boti
cario, registro viviente de sucedidos locales, a Barraba, modelo de
truhanería, que "se come vigilantes" y hace atender la Comisaría por
un recluso. En fin: la enumeración prolija se haría interminable por
que Pago Chico es precisamente un gran mural, una copiosísima mis
celánea vertida por la generosa cornucopia de quien mucho había ob
servado y mucho tenía que decir sobre ese infierno chico; es claro
que el carácter fragmentario, episódico de la obra, casi la hace es
capar a la calificación novelística formal. Por su estructura está mu
cho más cerca del volumen de cuentos; sin embargo, la unidad de
lugar y personajes hace admisible su inclusión en el género novelís
tico.
El estilo sigue siendo la fusión singular de originalidad popular
y bastedad cbocarrera que da sello al humorismo payroniano, puesto
al servicio de maquietas costumbristas; del conjunto de viñetas que
glosan las debilidades locales debe destacarse el Capítulo XV, inte
grado por "Las Memorias de Silvestre", auténtica antología de picar
día, humor maligno y patriotismo con que el boticario —escoliasta
por vocación— va registrando los negociados (La Plaza del Agujero),
los fraudes electorales (Comicios Baratos, El Voto del Rengo), las
medianerías escandalosas del comisario (Barraba y la Isla Misterio
sa), el matonismo a sueldo (Un Moreira de Alquiler), la malversa
ción regularizada (Honradez Administrativa), la sociabilidad oficia
lizada (Literatura Pagochiquense) y la desconsideración de las au
toridades políticas capitalinas (Intereses Patrióticos). El capítulo se
cierra con un fino análisis —Psicología Gubernativa, ya citado ante
riormente— de los caudillos políticos, señores de la hora, "individua
lidades de transición" en eterna mosqueta esquinera para la alter
nancia vitalicia en los cargos claves de la oligarquía comunal; el río
bastardo de su genealogía es remontado con crudeza: "Con los de" fectos del gaucho amalgaman los que les vienen del antepasado ex" tranjero, llegado en busca de aventuras después de dejar la concien" cia donde no pueda estorbar, y no se encuentran en ellos ni la
" nobleza, ni la generosidad, ni el amor al trabajo, ni siquiera el valor,
" que es la última virtud que se eclipsa en nuestro paisano." Este
cierre de capítulo —pese a la injusta severidad de sus juicios— es
un punto alto en la narración porque no se detiene en la superficie
- 14 -

�- 91 3[qButuuaiui Bun aaajjo as —Bisiuoja - oaiinaaBuuBj [a—
B[opuidsg ajjsaAjig b —zb^ ap zanf ^a— opBqaBj\[ ojpaj apsap roaiqq
o^b^ ap BSJBduioa BpBJJB^iqB B[ ap asjpap Bupod ojubi isb3 íuoiodb
ap pB^aaqq Buajd Bp a[ uamb Joisa^ ns ap uoiaBuqaui b[ opBjsinb
-uoa BiqBq as bX sajuB oaad 'BjiBduas Bpiaajaunii BJisanu uoa osbjjb
BqanBq anb o}jaia sa ísBjniBua sns ap SBzucpuB sb[ ua aiuauqBi
-01 TSBa uoiaiiauíojduioa o[ 44oaiqa ojauaS,^ ap sauoiaanpojd saaouai^
-ub sns ^ojXb^J ap joXbui uoiaBaja Bisa uoa osouna o3[B apaang,

, . |

'(LZ61 '^oinq uv^^^ j^ íS^6l &lt;vuv8
--i9y^ tivjidvj j^) SBauoisiq SBaiuoja sns ua Buiuqna anb oiuauíqnd X
opBpina un opuBJisom 'sbui zaA BpBa Bjuuoiaaajjad as opisa ns aiusj
-apB u^ -oAisajdxa opoiu ns ua oiuaiuiBuijB X uoiaBAouaa Bun aanp
-ojd as iBjni[na aiuozuoq [ap uoiaBT[duiB b[ uoa oiunf anb
'[BiauapiAOjd Biauajaq cun ap saijiuáBiu BAipBp b[ b sbiobjS
ua BpBisa B[ ap jBinj^sip opuaipnd '¿061 ^P ^-iqniao apsap
b[ ap opBÍapy • aiuaiuaiuBpunqB opiíBuoiuouiB uba as anb sb[[ii
•jBna sb[ Biauaiaed uoa Baoiaj X aasqaj X o[iisa [a BJoqs b[i^ia 'Bjni
-uasa ns ua oauBiuodsa X opcpmasap B.ianj anb '[a íoÍBqBJi ap biujoj
ns ua [BaipBJ oiqui^a un opcaado Bq ag • uoiaB^iuaauoa Baippiam X
aiuaiaBd ap sasaiu soiiba ua Bpqduma 'oiuaqB sbiu ap uoiaBzqBai ns
UBipuaduioa anb X '0161 9P S3UíJ B 'BDí^I^9 ua IBuíJ ojund Bjaisnd
anb sb[ b vjidjoffl uvnf ap 1d}\[ JdP snunjuaay snpijjaaiQ :bubiu
upiaBaídsui B[ ap ouiixbui oj3o[ [b 'aiuaui[Buij 'souiB¡áa[q[

•Bjoq Buirqn ap B[OAauaq nota
-Bpdoaaj Bun ouioa uBuoisaidiui :uaiq saiuB íouisim [ap uoi3bjo[ba
b[ ua so[[a ap asiipuiasaad opuaipnd 'oiuoi [B jo[ba un^uiu uap^iiB
ou ooiy^ oSvj ap sojuanj sonan^j sopcuiuiouap soiB[aj sa^i soq
-Buiiua^jB Buaasa b[ Ba^d aiuauiusoaaua^ jianpo^d b
bjba3[[ o[ anb BaiiBuiBap BuaA b[ ap odiapuB un aisa sa pspjaA ug
•joinB [a sopBniiqBq Biuai sou anb b oaiBSJBj ouoi [ap oaiuap opsi
-isnuí 'oai^BJi oiuaiuá^jj aisa ap sapcpqca sb[ Bpuu ua aaajaiusap ou
uoiaBJBduioa B[ anb Bsajdaos uoa asopuBqojdiuoa '(qauXq) vjanbv^
X (zbjq opaAaay) popajo^ ap sajrqams sajisssap so[ ap Bioian^i
-sap Bunj B[ aiuauíBauBiuodsa Bjouiauíaj ag 'Bidoad Biisn^uB ns jas b
Ba[[ BABaBi^ sopBqaipsap so[ ap BiisnSuB B[ X oipuaaur [ap
-bjoa BJopBisBAap b[ jod opBiBqajJB aiuais as joiaa[ [g
zapiAiA Bun Buaasa b[ b a.iaijuoa 'oaiisB[d 'osoianuim 'opBsnBd ouiiu
[a anb 'pBpjaA ua 'X oaiiBiuBjp ojpBna [a ouis zaA Bisa Biuauo o[
anb B[ Batía pBpi[Buij B[ sa o^; -aiuajaSns oíainbsa ap 'osoiAjau X
oaiiaiuis o[iisa un jod BpBaojos BJoqB BisBq 'joiuasa [ap BAiiduasap
bjjb^ b[ aan[ as i[[B í^aauaS aiuBzqBioui X oaiJjiBS ouoi [a ua BpBi
-aafui oiuoa Bisa anb uoiaBzqBaj aiuapuajdaos '(XIX ln^J&lt;^B3)
"ÍHD ^vd u9 ^i^P^Q 13 BA3[[ sb[ as uauin[OA [ap seuqcd sb[ ojag
' [BUO13BU
B[ ua 'aiuauiBAixa[jaj 'opuoq sbiu b[B3 anb ouis BaiiopaauB

�J...
de
picaros que rezuman un convincente oportunismo y una contagiosa
vitalidad —apenas si se infiltran en la regocijante teoría los caracte
res repudiables del comisario Barraba y del matón Moreira—. Sin
embargo con Las Divertidas aventuras... no acontece igual; desde el
inicio nos pone en guardia el autor, por boca del copista, diciéndonos• U •
sobre Mauricio Gómez Herrera: "No se llamaba así, no había nacido
" en Los Sunchos, no era de "esa" provincia, ni los años de su actua" ción están claramente determinados." "...no permitió que se variara
" el título, aunque éstas que se están leyendo no sean "divertidas",,
" ni "aventuras", ni el protagonista "nieto" tampoco de Juan Morei" ra." Entramos, pues, con paso desconfiado al mundo trapacero de
este oportunista de la cocina política; "lo que ha de salir de todas
" estas negaciones sépalo el diablo", que por su parte Payró sabe el
alerta que nos lanza con esta clarinada inaugural: es su ablución
matinal. Despegado así de su personaje, lo aborda con la objetividad
de concepto que permite la perspectiva; el transcurso de la novela es
un minucioso y elaborado enjuiciamiento al cachorro de caudillo,
desde sus gratuitas pilleterías en Los Sunchos hasta la obtención de
la plenipotencia diplomática al precio de la ruina de su mejor amigo.
Éste, con la certeza que deriva del conocimiento íntimo, vaticina su
sacrificio: "—Tú me devorarás también si llega el caso... y puede
" que llegue..." Gómez Herrera se absuelve reflexivamente: "Bien
" sabe Dios que esta profecía pesimista no se ha realizado nunca. Dar
" una dentellada o un zarpazo, para abrirse camino, será ofender, si
" se quiere, pero no devorar."
La amarga ironía del título —tomado del que su hijo diera al
artículo que dedica a nuestro héroe— responde ya a una intención
condenatoria, aludiendo a la línea espiritual de Gómez Herrera, em
parentado con y heredero directo de las tendencias bárbaras del gau
cho tradicional, tamizadas en la prepotencia aldeana de Fernando
Gómez Herrera, su padre. "Tuvo de su abuelo el atavismo al revés,
"y así como aquél peleó contra la partida, muchas veces sin razón,
" éste pelea siempre sin razón, con la partida, contra todo lo demás."
Vale la pena transcribir una opinión de familia: "Heredó de su padre
" el caudillaje, y vistiendo la ropa del civilizado fue, desde criatura,
" la esencia del gaucho y del compadrito, despojado con el chiripá y
" el poncho de todas las que pudieron parecer virtudes, conservando
"sólo cierto valor personal...". Es Mauricio Rivas quien lo juzga, el
fruto de sus amores juveniles, para con quien no tiene la más mínima
indulgencia paternal y al que aplastará —como a tantos otros— con
su paso aplomado de exitista satisfecho; es su propio hijo el que
compendia en una semblanza recusatoria la genealogía y conforma
ción espiritual del hombre público, cotejado igualitariamente con el
chino Romualdo Cejas y el perdonavidas Camacho, los retrógrados
supérstites del gauchismo en Pago Chico.
Pero no sólo rastrea el autor el ancestro gaucho en los tipos
demóticos sino que lo olfatea en las capas superiores, detectándolo en

- 16 -

�- ¿I 6^ son anb n^ euoisiij By ap oSjBy oy b ojuamoui oanm ya 69 a^sg
**"' ¡op^niu ya U9 9ipcu aod sBpBAouaj ubj96 ou 'anuByESaj opnd 9nb n
UO9 SBOOy 6BI9IJB9 6B[ 9tlb X 'Oiao^aU yBUT UIl Oqoaq 91J anb O]U9I6 ^
'BJOqB B^JBpJO99J yB ^ 4JUI 9p BpBdnOO OAU^Sa 9jdui9I6 9nb 9p OJtl^ M
-98 XojSa OJ9d 'SBJJB SOUB 9p89p BiqiJ9S9 BJ OU oX ÍOJU9IUIB6B9 Tin B ^
OpTJSTSB BiqBq O^, t4*8BU9d SapUBj^ TU SBljSayB SapUBJx^ TU 9TlbOAOjd ^
9llb UTS 'OUJ9IJ X OSOXIOq 'OUISIUI ÁO\\ '69 Op^9IT99J T18 ^ * BpiA TTU 9p n
opuoj p U9 jouinj ui8 opBnjonyj asaiqnq 9nb b^ba Bjquios sun
OJO8 19 OUIO9 '89A9ip^ SOpBUTUIJ9)9p 9[JBp B 'o^.TBqiU9 UT6 '
-J99B OU '8BJ9A 9p 9JO{[ B^ í ¡ BJITUBUI ^-iqOj!,, 19JU9UIB0qO0UBpui Bq9
-OJd9I 98 X BT3U9T3UO9 T18 9p 9qOOU B^ U9 JOpUB[dS9J ZBÍJllJ un B9dsiq9
'B1J9IUU bX '^ju^uiyBui^ 44*44BjT6Bd Bun Bq^gq^ BqB^89 Bf9iA 9jqod luí M
'8OIU9T0IU90 - oouByq eopuBq 8ne uod 48biijjb gp ^uayj ub^ 'Bpnuaiu
UB} 'T8B X 'OOJB Un OUIO9 yBjq9JI9A BUUinyOO B[ UO9 'BpBSpp 8BUI
oqanuí 'BÍBq eBiu bj9 anb 99bijiq •gyqjojDui z^pidej Bun uod opToof^A n
-U9 BiqBq p^p^yos bj ug,; :batjoui9 bjou BDiun otuod uotdbjo^tuiuod op
snboj 9A9[ un uod oyqBDoydiui uoiodiJD89p ns BJBq 'bitsia Epesa^ajuí
BUn 9p UOI8BDO U9 49pjBJ SBTU odiuai^ *M * * -8B8OD 8BJ X 89jqiUOq 8O[ 9p „
ouiod Bp^piAp 'oX 9nb uoisBd 8Biu BpiA By U9 J9U9) opnd ou n
ua ule 'anb 'BpBuoysBdB BiuyB un 'b^ttubji\[ ap By 9iubuib BinyB un M
,, -oSaiJíafnuí X ooijod^ap opiJBiu un aod BpBJOu^í Bsodsa 9p BiuBjp
n8 jes jBsuaduioD opua^anb 'oíAyoAua oy ajpBui By anb uod uoisBd
By J9pUOd89JJOD X JBTDinfU9 BJBd 'B6OIDUBJ8Tp 4BATlD9d89p BIDU9pU9D
-89pUOD BUn 89 ¡BSOD BOod UBno! BpBU9JqO8 9nb JOÍ91U Oy BUITDU9
BqD9 8OU BJ9JJ9JJ ZOTUp^) 9nb pBpyBTJJ X OUI8IUID 9p BpBÍOJBUI By 9Q
•oyqBJOxaui uoiDBy9A9i Bun aod opBjSBydB opjBjSBq yo 'sbat^j oidtjbj^ X
'oiDuoyis yap aiyao^daj ojayoaaj ya uod jijoui odns anb Bpyaajajd
By 'btjbj^ Bisiiu 'oyjBziuBiunq osinb anb jafnur By 'oDUByg btjb^\[ 'y
X ojsauoq o^iuib ya 'zanbsB^ ojpa^ 's^Aig ssaja^ 9jubuib X Bynpaaa
By BpBuaof ns ap apjoq yB opu^panb uba tsb X ayqiSiy^au sa biutjdia
Bun^uiu o^oyBDap ns ap otjb9sbjj ya ug • ajuauíBOTisBDJBS BUBduioaB
oy anb —BsnBO aofaiu ap BuSip— ajjans Buanq B^aia Bun uod 'aiuBj
-unia^ aaduiais jyyBS X sayBiDnaD sauoisBDO 8By ua ODsayyBUBD ofBdjBdsap
un uod X aiuauíBpBso aaiauíajJB uaaBq oy anb soqans^ aÍBJOD ya X
Bzajjsap By BUBdsiq BidBsoad By b opuaipsuB sbui 'oyanfo^ oyqBTQ X zay
-bzuo^ oyyiUBqaisg 'BUByyijuBg ap SByg nf) 'aqDBJBjyy ap UBiuzn^ ap
sauniuoD soSsbj soy Bopaiuy BJjsanu ua BiuBSyBiuB anb soqoung sog
ap aojaq ya jod opusssd 'oTJBjBpuBiu aauíTid yB ooiq^ oBg ap sau
-oiBui soy apsap Bsoyaiujad Biauajaq By ua sopBoiydun opuBjsa 'yBiaos
ByBDsa By Bpoj BioBq 'sand 'BjDaXojd as (44sapnjJTA jaaajBd uoiaypnd
anb SByw) oqDnB BjSBuyp yap s^uinua^ sapnjjiA 8By BiDBq ouisiaiidaasa
opnJD ng 44#uooj yap sojuana soy ua X 44SBpBXBd^^ sayqBuiuiaaiui SBy M
ua UBiDByduioD as sopBSBda^us sns ouiod isb 'SBjopaauB asiyanasa X ^
jbjuod ap ub^b ns ua 'sbsod sbjjo aajua '—uij yB Bq^yaAaj as ojad—n
BqsyaAaj as SBüadB anb 'Biauapaaojd ns ajuaiuBjayduioa isbd JBiynao ^
ap oiuaaixa ya B^sBq opBuypj oqans^ yap odyi ya 'ajuauíBpBasnqaj ^
o BATiuTjsui is as ou 'bja" '^ '.BDiyqndag By ap a^uapisajg oido^d ya

�permitido acercarnos al alma de Gómez Herrera, en que se tiene la
sensación de asomarse a una intimidad viva y no al registro archiva
dor de emociones ajenas a que nos habituara su naturaleza analítica
y deshumanizada. Pero no nos ilusionemos: lo noble en él es acci
dental y fugitivo; producido el desliz, vertidos los pocos gramos de
tierna sinceridad, pronto retorna al redil.
Todo en Gómez Herrera es repudiable y fascinador, participando
del encanto que ofrecen el desprejuicio, el coraje y la amoralidad
cuando alcanzan la gracia de la perfección; fundamentalmente descuella en él la osadía, un valor que le legara el antecesor gaucho y
que cultiva con consciente especulación. "Yo, jefe de policía, no de" hía batirme." "Pero si me negaba, mi actitud menoscabaría la re" putación de valiente que tanto bien me había hecho hasta entonces,
"yak que no quería renunciar por nada." "... los mismos Opositores
" me respetaron por el culto al coraje que existe en nuestra tierra."
Es un monstruo sagrado que hiere limpiamente y con elegancia; en
ello radica la teurgia de su seducción, contra la que debemos defen
dernos como debió defenderse su creador. A éste le sucedió lo que
a Mateo Alemán, Francisco de Quevedo, Lesage y Luis Vélez de Gue
vara con sus engendros picarescos: la vitalidad, el arrojo, el ingenio
y el coraje de los mismos los obligó a debatirse bravamente para no
olvidar la lección ética perseguida; hay un autocontrol aquí que no
se advierte en las otras crónicas satíricas de Payró, en las que se dejó
mecer por su complacencia paternal. En cambio ahora lo vemos
siempre alerta, al subrayar conscientemente el rasgo canallesco del
protagonista, quien llega a girar en descubierto confesando su cons
ciente amoralidad; tal lo que sucede en sus relaciones con Teresa
Rivas. Desde el comienzo procede con la más premeditada alevosía:
" Su pobre alma se enajenaba más con los sentimientos que con las
" pasiones, mientras yo, como un actor, me entusiasmaba con el pa" peí...". Las circunstancias macabras en que abusa de la ternura de
la inocente provinciana —muerto el padre de Mauricio, la joven,
arrastrada por su emoción, abandona la actitud defensiva— demues
tran la sensualidad desenfrenada y la insensibilidad irrespetuosa del
canallita: "Por la noche, solos, viendo y compartiendo mi honda aflic" ción, me habló más tiernamente que nunca. Embriagados por el
" dolor, hubo un instante en que nos abrazamos, perdida la cabeza."
Toda la vida de Teresa será, a partir de este momento, una inmo
lación al egoísmo de Mauricio, pero sin embargo estará siempre dis
puesta a perdonarlo y a ofrecerle lo mejor de sí misma. Años más
tarde, al fallecer su padre, don Iginio Rivas —dócil instrumento de
una voracidad hereditaria—, reaparecerá: "¿Para qué te escribo esta
"carta, Mauricio? Sólo para una cosa, sólo para decirte: ya no me
"queda en el mundo más que mi hijito, y quizás tú." "¡Estoy tan
"triste, Mauricio!... ¿Quieres que vaya, o vendrás tu, por fin, a co"nocer a tu hijo que ya va siendo un hombrecito?.." La respuesta
ofensivamente cortés, cínicamente ceremoniosa, no se hace esperar:
- 18 -

�- 61 -

"0SI-6H

-9A B)sa X 'oupuaSjB ajuauíBuynua^ o^anpojd un ya ap uaa^q 'ayqBjad
-nsui pBpipaa Bun uajaijuoa ay 'BjnjosqB yBjuaiqiuB uoiobíij By 'yBJod
-raa^ o^ibjjb orasira ns ^ ajuaiaa joy j Byanasa By Bjadns ^ apuodsaj bj
-ajjayg zarao^ X BisiAi^sod orasiyBijaiBm yap oyopad ya sg *ouaijja)
opupijjBd ya uoa Bu^nd ajianj ua bX 'sanSjnq - omap Braa^sis p opia
-npojd BjjqBq oySis p jBuaa yB anb orasiyBiajsnput aiuaidiauy ya Bq^^
•ayy (yeuopeu opeojam ya aiuauíaiuaiacd opuBziyodouom soipnC X $o3
-uij) btjo;bjiuiui BiauanyjB By uoa aiuauíBjunfuoa oy&gt;.UBna 'Baiuiouoaa
uoiaBuuojsuBjj ns ap Bdeja sy BqByijua yBjnj BuijuaSjy By anb ua soi
•uauíoui ua 'e^uaqao yap BpBaap By ua uoisiaaad uoa SBpBjpsnaua u^yy
-Bq as 'sBpByyBjap ajuauícsuajxa 'BJajjajj zauío^) ap SBzuspuB s^g
'BJnsuaa ns ap ouaxy y^ auiny
-oaui opiBJ^sns BiqBq as BqanBg anb j^jaApB ap oiqap souaui oy jo^
•soAijaBajB sojnqiJjB uoa soyjBjop yB ojsauoq ^jiuuy ya opxpaaxa jaq^q
ap Bqaadsos ns Bzinb X ayqBuiB a^uauíesojauaS jotjaixa un uoa sauoq
-ijq sns b opBUByB^Ua ^aqBq aod ojXb^ ap sBsnaxa ssy souiinjuí upia
-BJByaap Bisa ap sBauíyaijua s^y ug f,T tt*sajo}aBjauaq soy anb une X „
soAisuajoui soy anb oaij^drais X ajuaXBJ}B sbui Biynsa^ saaaA SBqanm ^
X 'ajuBu^ndaj X oaijedijue a^uauíBiJBsaaau sa ou ssa^d ap a^quióq &gt;9
ya ojag 'sayBuas X soyad uoa oyopuBiuid 'jaaouoa b oyaep sa oy^ijBq n
-uioa ap opoui jofatn ya j^ 'osuBasap uis oyjtjBquioa anb Xbjj 'pBpiu^
-Buinq By ap jop^qanijad ya sa Bsaad ap ajquioq ya tsas^ya sey sspo) n
ua X soduiBa soy sopo) ua oSiuiaua oaisanu sa ssaid ap ajquioq yg ^
:aay as 'b^jbo bjjo By ug *BAi)afqo pBpiyBiaaBduii By JBjn^ass BJBd o)
-uaxuiBiauBjsip oijssaaau ya opBAyBS Bpan^) u'BtauB)Sip B^uey eun Bip M
-ara 'oiaajB ya o BjiBduiis By X uop^ad ya aj)ua ojad 'jauuopjBd )noi M
)sata ajpuaaduioa )no) 'uaiq Bjoqy • oyjapua^dnioa oaaa o opuajd ^
-uioa oy X 'BJjaij By ap o^nij un a^uauíayduiis sg • oaodiuB) oíaa^dsap w
oy iu oipo oy ou oaad 'Bjajjajj zauro^ oxaijnBj\[ uoa ozi)Bduiis oy^j „
:sbai)bj^snyi a^uauíajuanaoya UBjynsaj anb rjsni^^ #g ojjaqog b paXBg
jod SBpiSiJip SB)JBa ap so)U3ui^bjj sop aqiaasuBJj opipnys sa^uB oai^ua
ya 'oiaaja ug *Bjn)Baja ns 3)ub uoiaisod ap sbuioj ssy jod sopBjouap
uBUBpanb t4oAyBS b as^auod^^ a^sa ap sa^oijajxa sojunsBjj soy X 'opuna
-Bg ns uoa uoiaBJt^auaduioa aiUBjainbui By ap asjBAyss BJBd JB^uajjua
oiqap o^uaiuiiBg anb Biyany buisiui By aAaj^ua as anb aaip ouBiq^
4t-opBSayy aq „
apuop JBayy Bjsd soyaijoaBs jaa^q ap JBfap opipod aq ou 'sBiauau n
-iniaaid SBy sBpo^ X sapBpiaiyaj s^y SBpo) uoa opiaBU aq ou 'ajuara „
-BpBiaBiSsap 'oaag • • • ¡ sopjanaaj qo! • • • ¡ Bsajaj^! „ :BjBajB uojoyoa
ouiog *oraixBui Braiya un safssBd sojsa ua UBzuBayB Bjaa^ajj zarao^ ap
Bsouirayja B^npByquiBSua By 'BaiSoyo^Bd uptaBuuojuoa Bg 44*JBpuBui M
anb sbui auaij ou 'oyyipnBa ub^ yap Bfiq By b yijn jas opand oSys ua n
tg ¡Bsaiaj^^ ^* • *jBsad opuoq ns ua BUBjjanq ajsii) By b ouBduioay,,
í4 • • • oiuiSj uop ap o^uairaiaayyBj ya oiiutjui opB)uarasy ajj : Bjijouag n

�racidad impúdica, exhaustiva, agobiadora, nos induce a reconocerlo
en cuanto politiquero arribista se reproduce en esta latitud. El per
sonaje ha echado hondas raíces y cuenta con proficuas reencarnacio
nes, de ahí la perennidad de su vigencia que ha sido anotada por
Martínez Estrada (Radiografía de la Pampa) y Eduardo Mallea (His
toria de una Pasión Argentina) ; por el camino más modesto y directo
—la restricta limitación local y temporal— Gómez Herrera ha pasado"
la puerta ancha de la universalidad, se ha perpetuado como epítome
del logrero político, endemia que, aunque no es privativa sólo de esta
zona hispanoamericana, sí reviste acá aspectos especiales como flora
ción desnaturalizada de la semilla gaucha.
La pseudo biografía del héroe de Los Sunchos echa a andar un
lustro después de producido el cambio de Caseros (1853), lo que quie
re decir que su lucha política arrancará desde la presidencia de Ave
llaneda para llegar —pasando por las de Roca, Juárez Celman y
Mitre— hasta la de Pellegrini; se documenta así un período trascen
dental en la evolución argentina que, originándose en la descentra
lización porteña, culmina con la crisis del 90. Todo cuanto constitu
yó la vida de entonces queda encerrado en el libro: la atmósfera pue
blerina y provincial, los hábitos capitalinos, las componendas políticas,
las convenciones sociales, los usos tradicionales y prejuiciosos, el orabliguismo de los "nuevos hombres"; como canevás sustentador se
impone en el conjunto el documento político, apenas disimulado por
una falsa toponimia y por los personajes de la época innominados
pero claramente precisados. La novela suministra al lector el envés
de la trama que le permite comprender desde dentro el período his
tórico abarcado y forma juntamente con Pago Chico —testimonio del
radicalismo naciente, en pugna con los "procedimientos" situacionistas— un vasto mural que vale por un exhaustivo tratado socio - polí
tico. "Divertidas Aventuras del Nieto de Juan Moreirá y Pago Chico
" se complementan. Porque si la primera obra describe el proceso
" evolutivo de nuestra organización hasta el 90, la segunda señala el
" surgimiento del radicalismo como entidad de oposición, poniendo al
" desnudo los métodos de que se valen los "situacionistas" para aho" garla...". "Con estas dos obras Payró se consagra novelista popu" lar, crítico de la oligarquía dominante y anunciador de nuevas for"mas democráticas." 15 Seguir la carrera ascendente de Gómez He
rrera, al tiempo que permite ofrecer un testimonio histórico - político,
nos pone en íntimo contacto con un tipo nacional —el logrero políti
co— ya que, a diferencia de lo que sucediera con Laucha, el aventa
jado ciudadano de Los Sunchos excede su mera individualidad para
configurarse en categoría.
El mismo Payró ha hecho notar a los críticos que Gómez Herre
ra es la última caracterización del Facundo sarmientino —bien pu-

15 Larra, ob. cit., pág. 169.
- 20 -

�- u JBisa ap Bpuapuoa ^iuaj^ 'jopBuiiuouap utuuoa ns opis
anb 3}ubsbj pBptJBJojiiA bj opipjad ubij so^ojBip souisiui sns X sajoyji
sauopBJJBu sns UBqBfjadsB anb 44sjpuod,, soj • • • svun^uaay svpi)
ua ojubj UBpunqB ou 'sBiuap oj jo&lt;j "Bisdass ap joqsj aiuBjtS
-ta Bun Bjduina aiuaipuodsajjoa opBjjiuioa ja anb ap uopipuoa b ojad
'bjb8UB.ii 'BjsisBp o jbdoj oppojoa jb uopuaiB ua 'sapjo souisijb^jiia
soj ap uoisajd bj b japaa b opB^ijqo BdA as opuBtia í sorasiujiuaSjb
X souisiJB[ndod so[ BJBjiAa anb p ua afBii^ua[ p aod asjBdnaoajd b
'o[i)sa ns jbjioia b o[opuBumuajap 'p ua uojaXn[jui BpAou B^ japuajd
-uia p BqBA9[[ anb Badojna BpiA ap soub sajj so[ 'opijajaj bX oínq
-bji p ua jjaquij uosjapuy jbjou aasq o\ uaiq Xnuí 0U103 *a)uapiAa
sa Bjqo Bjsa ua opisa ns jbjoÍ3ui jod ojXbj ap uoiaBdnaoajd s^
' SOUBTOUtAOJd SO[J
-ipnBa sopBqaaAOjdB so[ ap Baijijod pBpiAi}OB B[ auodns anb sapuoia
-bu sauoiaBAijap X SBiauBuosaj sb[ soujBpuas BJBd ajadBj pp B^und
B^ opuB}UBA3{ inbB Bjsa as 'puosjad oiuaiuiBpmfua pp Bzapjns ts\ aj
-jBdy 44¿pBpip^iA a^uapsm nj b 'Biqaaqos ni b 'oíaiJnBj^ 'souiapuiaq M
anb sa^ain^? 'oijanuí o^qand un sa ajjaui o^and un ]^ qiaoisod „
BprA Bua[d ua opBauBjsa ojqond un 'jiaap sa 'sBOJBiJjBd sojubs ap w
tqqand un Bijas ajsa 'aiaipui ap X ofnf ap BpiA Bun b uBJBJidsB ou nj „
ouioa soao[ so[ ts ^,, 44*nj ouioa 'uij ua 'Bjsiunjjodo bj 'asjaua^ap w
X JBpuB aqBS anb Biai^BpoiuoaB n\ sa pin [aiuaS] Bn[,, 44'bjos anb oj n
jas b BjjBSap ou X sa anb o[ jas ap BiJBfap ojad —pna aqBS uainb n
— Bsoa bjio Bijas siBd OJisanu 'ni ouioa sajquioq soqanuí Bjaiqnq j?
ou ig,, *44' • • orasjoSa oiaajjad sbiu p uoa 'sjBd p uaiq oqanuí jaaBq M
'[iraisojaAui sa anb o^ X 'sofaj Xnuí jbS3[^ apand as oisa U0^ *pjouiB n
'opBdnaoajdsap 'apixa^ 'aiuaipA 'z^pnB saj^,, :Bjqo bj ap ppjBdiui
a aiua^ipiui 'ouij sbui oaijBjáoipBj oíamf p BjBpuuoj as 'op^pnq
Bisipapi p 'zanbzB^ ojpa^ ap Baoq jo^ -BisisajSojd uoianpAa b^
ap osaaojd p ua pBpqiqipuiasajduii ns Bjajjajj zovao^) ua 3jo[bab as
—Bsor.uujad bSub^ b[ ajqos jod— pna bj apsap (44oiaajdsap oj tu
oipo oj ou^,) auiiuBnaa uoiaisod Bun jBidopB ap uoiaBuiuuaiap bj 'otj
-BJiuoa ja jod Xnuí 'ouis Bpsuiuiijasipui upiaBuiuioqB Bun Baijduii ou
Bsuajap Bsa anb oijaia sa uaig -BJiBjo^a osoj^ijad ja jod ^piajafa uoia
-aBJiB bj ap 'ja biobij oj ouioa 'asjapuajap Bjaidns ou joiaaj ja anbjod
Bjiuas anb joiuai ja X 3iubzijbjoui uoiauaiut ns ajqos aiuauíBipjjdxa
uBJisnji safBSBd soisa ísajojBA ap BjqBi ns ap pBpasjBj bj ajqos jbu
-oixajjaj soujaasq BJBd ojpuaSua ns b BjjipsauBz bj aiuauícpcuopuai
-ui sqaa ojXb^ *44 • • • BpuiAOj^ ap sopjanaajj siui opuaiuoduioa 'jbi „
-uauíiiuas ubi 'BAjiíuiud Bipauíoa BJopaAouiuoa BjjanbB spoi JtApaj „
opBp Bjjas ara 'oiuaiuiJBg b ouioa 'Bip un anb asua^,, :oisnSnB ojapoui
ja uoa ofaioa ja aaauBAua oj soajijjod sojuuiji sns jod op^uoiuajBA
-ua ouBtauíAOjd jy '.oiiarB jojop ja aiuB pBpijiqisBduii buisiui bj 'ojaf
-BiuaA X JopBuiuiop ojjipnBa ap Bjqij buisiiu bj 'jsuosjad aiuaipuaasB
X afnduia ouisiiu ja uoa ojad '—ojáis un ua joijaisod— jpp ojSoj
jap Bsouiiuija BisoAajB bj b Bjauoiuoui bj ap BsoipuBj^ aiJBqj^q bj
ap opianpaj —BSojin^ ap opiu jap sbj sbjniuaAB sns jBijnsaj uojaip

�zando un esfuerzo decisivo para su futura labor y nos ha dejado tes.^ ^
timonios de sus afanes: "Después de varios meses de trabajo asiduo,I • \
** la terminé en setecientas y tantas cuartillas que he vuelto a escribirL
44 casi enteramente, aquí y en Brujas, adonde he ido buscando la com-¡1
pleta soledad." 16 De este proceso selectivo, de esta cuidadosa reela-r \ \
boración hay huellas abundantes en el generoso texto; los parlamen
tos con don Iginio (final de la Primera Parte), con Teresa, fugazmente
reaparecida, con los áureos Rozsahegy —irresistiblemente satirizados
— son modelos de estudiado efecto y sabia gradación psicológica: ca
da carácter queda acabadamente fijado con sus anhelos y frustracio
nes. Las descripciones ambientales, por su parte, se nos brindan con
tal morosidad y profusión de detalles, tal acumulación de toques re
veladores (recuérdese la superflua e implacable disección del mundo
mezquino y ruin de los Zapata) que pareciera privar en Payró un
encarnizamiento persuasivo. Es de lamentar que el impulso creador
—quizá el regodeo en el perfeccionamiento formal alcanzado— le im
pidiera advertir que un poco de parquedad, algunas podas en la
frondosidad de los episodios, en la minucia del desarrollo, hubieran
mejorado el ritmo del conjunto que —¡ironía en la pluma creadora
del esquicio de Laucha y de la miscelánea de Pago Chico!— se enra
rece por la extensión y el detallismo excesivos.
Ya dijimos, juzgando las calidades de la creativa payroniana, queI f V
trasciende las limitaciones locales y temporales —pese a hallarse sustancialmente enraizada en un momento y en un medio— por ser el
trasunto neto de una realidad socio - política que la inspira y contra
la cual se vuelve. Pero su validez no deriva únicamente de su con
dición documentaría, hay en ella infusa toda la capacidad del autor
para trasmutar en material artístico lo que en su inicio no fue más
que dato verista; el proceso de recreación ha jerarquizado a logro
ético - estético lo que pudo haberse quedado en mera crónica fotográ
fica. Ello ha sido posible dadas las auténticas facultades creativas
de Payró que, con enfoque original, ha sabido armar sus fábulas,
moviendo acertados caracteres dentro de sus marcos naturales. Justa
mente se ha discutido si Payró es realmente un escritor y Anderson
Imbert (Tres Novelas de Payró) ha afirmado que "no fue un gran
44 escritor, sino un escritor con gran tema", apuntando a los defectos
y al descuido que caracterizan el estilo de algunas de sus obras. Contra
esta apreciación se alza Raúl Larra: "Decir que el escritor es su
44 prosa es hablar del literato y no de aquél. Se impone establecer
" la diferencia entre el literato y el escritor, el artífice y el artista.
44 El primero amasa las palabras, el segundo las combina con el barroí
44 humano y anima prototipos.j
"Si el escritor no es la orfebrería, el verbalismo ornamental, sino
4&lt; la capacidad creadora que vivifica la materia inerte, podemos afir-,

Carta a Julio Piquet, transcripta por Raúl Larra, 6b. cit., pág. 162.
- 22 -

�U^ s^cd -jp-qo ¿i

1
otnstnia jap 'oijoj
-Biaunuap omsijoumq jap 'ajueoijipa Binoji B[ ap 'Bisijqum^soa bjijbs
B[ ap Bpuas bj oijijajd 'oxpiAQ Á oiuoaja^ ap buiib^ uoiaipBJj ,B[ op
•uemoiai 'aojnB oj;sanu '(^pBj^ za^Bzuo^) 'jjjbj^[) BAi^Bquioa Biaua^tu
-ta B[ ap eo^^o '(sojsojj 'oa^B}uoj\[ 'ppo^j) BjpajBa b^[b b[ ap ouiuiBa
\9 noaainis soun :BUBaijaniB pBpaiaos b[ ap sajopBznBaua sapuBjS
so^ B ojunf SBjauBiu 8Bpo) ap opiAtA BjjqBq 'sapuuoj sojo[ sns ap
uaSjBtn ^ 'oj^b^ 'BJopBanpaaa X BJopBiounuap uoisiui Bun na o[qand
[B jiAjas ap a^uaiasuoa uopcuiuijaiap b[ X c^op^alo pinrid^ Barjuaj
-riB b^ UBuoiounf as opuBna BiuBsa^jB B[ B^nsaj a^qiSq^au UBna sbcii
zaA Bim oisaijiuBtn ap uauod o^BjSorq ns ap eo^daauoa sopc^ipaui soq
lx ¿^JBindini sa^ sojoaos soaijiaa anb soaijsin^uq soJBdaa soaarn aod n
'i^ao^ 'oBz^g ^sua^aiQ ap Bzapus^^ b^ asjB^aa Biapod osBay? 'o^jsa w" \ \ f
^a O[O9 sa ou jopsaia jojraasa p anb 'rs osa 'somrjsrsuj * aí^
jap 'Bsojd B^ ap uoiaBin^saqns BunSuru ojsa uoa souiBjuas o_^9,
-aij B[ ua UBjuasajdaa o[ Xoq anb sBaniBija ap suaaop Bipaní b
oiuai[B pxpunjui sand 'apuBjS sa o[ pjXB^ anb aiuaniB^ansaj jbui n

�Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3651">
                <text>Introducción a un estudio de la novela rioplatense</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3652">
                <text>CALCAGNO, Miguel Angel </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3653">
                <text> Calcagno, Miguel Angel:&#13;
Introducción a un estudio de la novela rioplatense /Miguel Angel Calcagno.    Montevideo : FHC. Departamento de Literatura Iberoamericana, 1962.   23 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3654">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias. Departamento de Literatura Iberoamericana</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3655">
                <text>1962</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3656">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3657">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3658">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="463">
        <name>NOVELA LATINOAMERICANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="371">
        <name>SIGLO XX</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="331" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="564">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/be8f60bab212995d7eb241867cc81d14.PDF</src>
        <authentication>0d7004a017782e17e096302891d44b11</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3641">
                    <text>961

O3QIA3NOW

098

D| ue

ep

a saava^v^íiH aa avim^va
v^nanaaa va aa avaisnaAim

�8¿86
E961

O3QIA31NOW

?8Z86Z0/3DHI*

o ejn}BJ8}!| B| ua B|jsn6uB

6ub ovo 098

ua D|isn6uo

ep

a saavaiMvwnH aa avnnova
vi aa

��- € u^pisoduioD i sisii^uy ap E-ip3lp3 Bl 3P

•seaoda snsjdAip ubi ^p X sajas sosjaAip ub^ ap ucus
-ajdxa B{ ap pAiu p oiJBjajq sisipuB p JBztpaj BJBd X sa^uBAja^ ap
ojxaj p 4Baoda BJ^sanu ap sajojnc uoa 'soujBajaaB BJBd pBpiunjJodo
BJBp ogg *ajofm^) uoq aaqos 'uuozy X ounuiBu^ 'sajuBAja^ ap sojxaj
ua Bp[BJBd Bjnjaaj B[ 'oub ajsa bjb¿ asBp B^ ap oaisBq ofBqBJj ouioa
ojsandojd aq X ísoauBJodraajuoa X sonSijuB sojxaj souiajBipnis^
•Batjauíy ua Bnua^ b^ ap SBJnjuaAB
sa^qBjuauiB[ ap saABJj b opBjBS[nAB X opiaajqoduia af^nSua^ oaisanu
jBjnBisaj b aAa^ sou anb oiJBsaaau oiapjafa p X 'saaiBJ SBJjsanu uoa
opunaaj ojjuanaua p sojxaj sopa ap a^uajapjd uoiaaap b^ uoa oasng
•SBaoda sb^ sBpoi ap B[ousdsa BjnjBJajrj ^\ ap opoj ajqos souiajeiuo;
anb so^duiafa ua sopB^diua^uoa 'oduia^ p X jas p uoa sauoiaBpj sns
ua uoiaisoduio^) ap SBuia^ojü so[ a p oipnjsa pa aaajBd^ 'sBpBjuaraoa
SBjnjaa^ uoa uBJBJjsn^ as s^aijoaj s^auíj SBXna 'buibjSoj^ asa u^
•asBp b^ ap
BJnB p 'sajuBipnjsa so{ ap sapBpisaaau sb[ b 'sBiauBjsunajia sb^ b BJBna
-apB as anb BuiBjSojd '0SJ113 a^sa BJBd buibjSoj^ un oX ajoqB^^
, •osixuojduioa 3Abj ub^ ap Bu^ip Bas upiaaB iva anb b Bjapuaj
BUip tui Bpoj^ 'auuBqjnj BisBq ajauíojduióa aui X nJJÍP J111 BJtBtI
sa a^uapaaaiuB {^ 'ausuus uoa uaqiuosa anb so[ ap 'jopBaja ubj ap
jaiaBJBa a^uauíuia ns jod BpBjuaisns [bui^ijo X bata Biauaaop Bun Bjp
ua ozxpaj soub soijba aiuBjnp anb X 'BJBpunj B^ anb 'Bpujds^ oasia
-ubj^[ 'josaaapajd ira ua uaiquiBj osuaxd Bjpa^Ba Bisa b JBSag [y
•soipnjsa ap BSBa Bjsa ap sotpojsna ajduiats soga usag 'bioje^) sajjo^
utnbBof X Bjpjja^ zb^ sojjb^ :a[qBpiApui japod ns inbB oiajafa
aiuBipBJ pBpqBuosjad BXna soJisaBiu sop ua JBSuad uis osa ua jbs
-uad opand ou íuoiaBaja ns ap sonpjB so^uauíoui so^ ua Bga b BpBSag
ira ap 'pBqnaB^ Bisa ap sBip sojauíijd so^ ap opjanaaj p jod BpBaoj
uoiaouia Bun sg *tnbB o^uaA Xoq anb uoa uoiaouia b[ ua oquasui
•ouBaaQ jouag pp SBjqBpd SBSojauaS sb[ jaaapBjB anb

j

!"] D|
f

�~

f

~

JBDOAOjd eiSBll 'BOI1SJ1JB UOIDB9JD BJ 9p OinjOSqB ISBO OAIlOtU U9 9SIBUI
-JOJSUBJ1 B1SBIJ 'OSU91UI OpOUI 9p 9SaBJJOaaBS9p BISeq 'BIlSn^uB 9p Op
-B9O1 JBI0U91SIX9 O1U91UIUU9S 91S9 'BI1SIÍ5UB 9p OIJ 91S9 9JJO9
• * • J OSO10U9JIS 'O19^99S OISníoSip Un X UOl9BJ9(Is9S9p BUll p9A
" * * BZUBp BJ 9p 'BSIJt BJ 9p S9ABJ^ B
• ' ' SOJ1OSOA 9p S9AB^1 B '
:eXns uoisgadxg epunjoad Bisg gSans Bjqnios
gp gn^gqdga un gpsgQ -euqeisiag pBpiAtigfqo ns gp 'ogis^p oA9nu gp
O1U99B ns gp jesgd b 'ueraiiq^ ug oisg gp oáp opiggiBde Biqeq b^
¡souiiu9a gpuop gp tu
souiba gpuop e jgqes ou Á
'souibj sgjqgunj sns uoo Bpjeni^B gnb Bqutni v\ A
'SOtUTOB^ SO3S9JJ SnS UO9 B1U9T1 9tlb 9UJB9 B[ A
4souiBqggdsos seugde A souiggouog ou gnb o[
aod X Bjquios bj aod X ^ptA B[ jod JtJjns X
oijgntu bububui aeisg gp ojnágs oiuedsg p X
• • • jojj9i ojninj un X 'opis jgqeq gp jouigi p X
o quina uts ags X 'Bpcu agqes ou X agg
ibisoSb ou odiuoii p gnb gjqiAotuuog
-ut jojba gp X opjgngga 9[qgpput gp '^pie^ oq^9 euigod pribe ug o
•BJBiagdsgp sou gnb Bqg gnb sbui Xeq ou [eno b^ gp
soiub[[ gp aiuiaop 9isg gp pinaq Bqipesgd
bj X oppouoosgp 'gjqBiiAgui oj Bpeq
soiuedsg sgjqBuiuiagiut ug 'sBiugti b ai gp
aoaaoq jg 'oagfesed gsai;ugs gp aoaaoq jg X
ougp oueuinq oaisgnu gp ojqeiuedsg epugpuog ej
apgp eaed
sopenogpe aiuaiuBiDiaisg soipgiu soj Baiugngug gnb soj gaiug 'souani
-go^[ sns oiubo opueng sg ^ 'gdaiisg bijb gp sgjBsagAtun sgaojBA soun
b X sopunjoad souBjd soun b —giugaede oj e 'oosoaoiutd oj b souois
-90UO9 gp 'sgjBpuBisunoap sepugnjjut gp 'sojoAtaj seiugi gp bX opef
-gjB— oiaBQ 'sgnd 'Bq^^gjq 'seoodg sbj sepo; gp gaquioq jgp X Bgodg
ns gp gaqtuoq jgp jepugsg pepagA bj 'ags ns gp Buqiut sbiu pepagA
bj atggp utj aod ojtnd 'aop^gag ouistoagq gp ojduigfg sg gnb niuao^
bj gp osggoad un ug atatnbut giugisisut jgnbe gp sgndsgp uoisgadxg
gp sotpgut sgjtins X sogta sbui soj oXosod oiaBQ ugqn^ opuen[^

:biu9i jg ug 'sgnd 'soiugaiug
j^ 'ojjoaaesgp aoiagqn un ujvá seidoad ofBqeai gp sisgiodiq seunSjB b
seiagnd sbj isb opugiaqe 'jeagugS sisgiuis ug soiugaBjqeq Xoq gnb bj gp
epugsgad 'B9UBaodui9iuog Banieagqj bj ug Biougsgad ns gp X vtjsnSuv
bj gp Bieai gg "odiugij^ jg X agg jg 'eanieagiiq bj gaiug sguoigejga
SBisg uog BjnouiA gs gnb X 'ejne Bisg ug sgggA sBijgnuí BaBjjoaa^sgp gs
gnb Bui9i un opi^gjg gq Bip 9isg gp uoigeiipgiu bj b oiueng u^

�- 9

-

jgp 'BisqBanjBU 'oDiiiuggodojjuB oiusiubui
-nq J9 U9 UB}S9 S9DIBJ SEUBfgj SBIU SBXnD X ODUUBUIOJ O)U9IUIIAOUI J9
UOD UBjnDUlA 98 SOtUIXOjd SBUI S9U9f?JJO SoXnD OpiJB X OSU9p 9JIB 9}S9
UBJídsgj 'jopB^dra9juoo tis X JopB9JD ns 'g^jy 9p Bjqo Bq "Biisti^uB bj
BÍ9JJ9J 98 9nb BJ 9jqO8 JEpOS BJnjDnJlSg BUn U9 X B91UB99UI UOI9BZ
-qiAi9 Bun 9p sbiujoj SB[ U9 BDijdrqntu 98 bjjo 'opiurppui JBDidgj un
U9 ouioo X ípuisiqB BijsnSuB B[ U9 opippui Bq Bpgnbsnq Bjsg
•pBpiuii}i9j X pBpiiug gjqiuiDsip Xntu 9p '9iu9ui9ju9n99jj Xnuí X ojsgnd
-ns jod 'uos 9nb soipgtu uoo — opB.io^dx9 J98 gp ouSip sbui ouB^d p
ouiO9 opBjgptsuoo 9iu9iosuo9qns o\ b uot9U9jb pjgjBpun B^ jod X 'ba
-isnqB uoioBzqBjgugS ns aod 'pngj^ gp bjjo9j ^\ 9p uoisnjip b^ jod
89nds9p BpB9qduiO9 ioSa [9 U9 'OÁ p U9 B9J9J SBUI Z9A BpB9 BpBJ)U9 B[
utj U9 X típuno¡ nj ap oaafojivo opmosap^ ouiBq zguguitf *^j *f 9nb
o^pnbB Bi9Bq Buisuu B^ gp pBj^gqq bj gp uppBAtjgp bj X buijoj B^ 9p
U9pJOS9p p :BUOS^9d B[ 9p SOUdJtia S9JO[BA SO[ 9p OJU9IUII9OUO9S9p p
X pBpqBnpiAtpui B^ 9p uopBuiJifB Bf ÍJ9S pp oijqqinbgsgp p 'uois
-T0S9 B^ :8OAIJbS9U SOJ99dSB SllS U9iqUIBJ OAni OJ9^ ¡UBATJ9p J[[B 9p
9nb 'ouisqoqrais pp sopBDtpp X sogiJ sojugtuiiiqngsgp so[ X joijgim
Opunm pp SBA^BJU9S9ad9J SBUIJOJ SBA9nU 9p Bl9U9StX9 BJ X O9IOJO9TSd
opunuí J9 U9 JBBpui ns opoj ípBpqtqisugs bj gp X uoidbuiSbuii bj gp
BzgnbiJ bj Bpoi ísoAijisod s9jojba sns oAnj ouisiAijgfqns jg 'ooi^ubuioj
ojugiuiiAoui jgp opBjjnsgj un ouiod 'uopBAijgp Bun ouioo gsjBjgpis
-uoo gpgnd —^jBjgugS ug sb9ijsjjjb sbiujoj sbj ug— sbijbj9jij SBjnjgnajsg
8BJ ug uoisnojgdgj jb^ uoa 'BijsnSuB bj gp Biougsgjd B^sg 'sbuijoj sbj
9p UOI0BJ9JJB 9JU9in^lSUOg BJ JOd X BIJSnSuB BJS9 Jod OpBZIJ9J9BJB9
onisqBiaugjsixg oA9nu un ouiod bijbj9jij Bjqo bj gpBAuj "ojosojtj jg
ug 'ogtjsBjd b^sijjb jg ug 'jojiJOS9 jg ug ojijsg un bX bCij íupisgjdxg
gp X ojugiuiBsugd gp sbuijoj sbj SBpo^ ug soSsbj soanp uoo gpugpsBjj
•BPíA BI -^ ^^V Ia aPBAUT ^ijsnSuB Bjsg' gnb gpjBi sbui sg íouSis oa
-gnu gp uppBzijpio buii UBjnSijuoa gnb sgjoijg^xg souSts soj Bjjg uoa
ugggjg X BjjojJBsgp gs Biisn^uB BS9 gnb Bpipgui b 'gpjBj sbiu sg
•BJingnjjsg Bsojgpod gp X pBpiJBjo gp sgj
-9Aiu ug gsopugiug;uBui gnSis joisjog gp upisgjdxg bj 'BijsnSuB ubjS
bj gp JBsgd b 'gqoou gjqpaoq Bsg gp ^oioba gsg gp JBsgd b 4oJBqui9
uis 'j^ 'Bpugpgdxg jbi gp 'gjqBjaodosut 'osoaojop opBjS jg sompugs
sopo) sviuowaj^^ ns jggj jb X íoidba ubj jg oijuis jg ojgg ¡gjugpgp
-UBjdsgj BAipBp U9 BI09JJO 9J 9S JOpgp9JJB ns B OpOJ ÍJI9BJ BJ9 9J
íopoj Biug^ oj! :BpiA ns gp Bsojojop gjuguiJBjnoijJBd BJoq Bjjgnby q
-sjo^ gp sisijg ubjS bj gp pBpijug bj 'ojduigfg jod 'somgqBS sopo^
•JB10U9S9 pnjBS BUn U9 BpBXodB UllB|
bj gp upisiA Bun uod 'uoisgjdxg gp ojnSgs uop un uod 'sgjBU
-OpipBJJ SO^U9UI9J9 UOD 'SOIUIJUJ SO^U9UI9J9 UOD 9)U9UIBSOIjgiSIUI BqBS
-ugduioD gg *biujoj BAgnu buii sojjoidui 9 sgjiDijip sogjuBi uod JBDsnq
b ^gaiB jg J9D9JBJU9 b 'soij)9ui soj opoiu jbj gp JBqan^ b 'bdijubuioj
Boodg Bugjd ug 'upisojgg cjguipd ns ug 'BqsSgjj ou bijsiiSub Bisg
•sbuiijSbj sbj gp oj9A jg jod
X joijgjut Bqgnj Bsugj bj jod 'gjquioq jgp uoisBd bj jod sodiisijiisd
soipgui soj sopiAotuuoD 'ugpjo jgp X pBptun bj gp ojugiiuBiuBjqgnb un

�- 9

~

saJopBsuaduioa soiuauíaja sosa BiuaSn^ bijbj^ buisiui bj u^
Un JIAIA J33Bq 'BJBJ3 UppiSOduiOD BJ Jü^^j 'BUIJOJ ns JBUIUIOp
9p9iul 'Bi^enSuB bjub^ X Bjquios bjubj ap JBsad b 'bisi^ib ja anb soj jod
89JOpBSU9duiO9 SO}Uauiap SOJ JBipnjS9 SOUIBJjpod 'odui9IJ ns 9p 83J
-o^iJasa soAtisaijiuSis sbui soj ua X 'Biua^n^ bijbj^ ua
BzuBjadsa Bun ap uoiaBpsap b¡ uoa
B.iqiuos B[ ua ub9jjsbj sozcjq sadjo; siui 8BJ)uaiui
Bjqiuou aui oiaua[is ne 4buib[^ aui zn[ ns
:bjub3 '^ouuáajad X ouBJixa jouib a^qísoduii,, un otuoa
buib[[ B[ zn[ ^Xna Bsoija^siui B[[9Jjs9 Bun ap soujc^qcq ap sandsap anb
soj ua sapuij sosjaA sopanb^ ap pAiu p asjcjajauoa Bjjpod aisoi X
oso^[iabjbui jas ns ap uoiaBpAaj bj 'ua^Biui buiijuj sbui ns X íofap
sou BiuaSng bjjbj\[ anb ^sooijub^ so¡ ap B[sj B-q,, ua Bisaod B^ Bpoj
Buqoa as 'Bijsn^uB Bisa ap 'Bpupsap X Bjnaso p^piuiijuí Bjsa aQ
•BApS afBAJBS B^ Jod UBA SOSBd SIUI
oiJojaxpBJ^uoa ubjb onjadaad un ua X
BijsnáuB BiJBjqos 'bSi^bj 'aoraa^
:uBaqdaj as oouoij ouj9jbui p BiaBq anb
sozBjq sopipua^xa soj Jifnja ojuais
saaopjjjns soj jBaxsnuí o^ubjj uoa
asjBUBjásap ojuais anb SBJiuaiui
d sns Bjop joij3^ui aÍBJiui ja
oiubd X oiauajxs uo[) -Bjquios X znj uoa
BJSB^UBJ BJ JBJOSBUJOJ BJBd
aaBqsap as bjj9ioui pBjunjoA B^
•ouoiaipBj^uoa ubjb onjadjad un ua
BAJ3S afBAJBS BJ Jod UBA SOSBd
•ouiuiBa o^ua^ ou

btjbj^ b opjanoajj 'ouisiqB ja ua jb3jjsbj aisa ap 'boisjjbi
-aui Bijsn^uB Bjsa ap sopuanb Xmu X souiixojd sojduiafa souiauaj^
•Bsojojop aaduiais isbo X Baxa
sa99A b buijb jap Bpanbsnq Bun ap oj^uaa ja ua 'afBn^uaj jap oj^uaa ja
ua 'sofo soj ap oajuaa ja ua sbui zaA Bp^a aXnjiisuoa as ouisiqB janbB
'jviaowdffl ns ap o^anj ja unJías JBuiuinji opnd ja anb X Bjajjqnasap
jbosb^ anb ouisiqB janbB 'boiiubiuoj Baoda bj ap 'sand 'jijJBd y
•bjsijjb ja BJBd X jojaaj ja BJBd BzuBjadsa Bun X ojtpuaq osuBasap
un Baijiu^is X Buinjq BpBsad ubj ap ajiB ja Bjaqij 'buijb ubjS Bun ap
BjnjjB bj b sojnd soipaui X zapianj uoa 'anb X íuoianjos Bun Bosnq
anb íBijsn^uB bj b Baijdaj Bun aXnji^suoa anb Bjqo bj sa caiuauíajqou
Bd^asa saaaA sbj^q *uoiaBaoA Bjap^pjaA Bun ap bijbj bj 'BpiA ns ap X
joinB jap zapipjos bj 'Biuaj ap o soipaui ap Bzajqod bj Bjja uoa opuBJ
-BasBuiua BiisnáuB bj UBjnrais oiusijauíiui jod aiuauíBjos X 'pBpjiua
uauari ou SBjqo sbj anbjod 'uoiaBuuijB Bisa b BdBasa saaaA sbu^ *ajd
-^uáis o^[ 'buijb ap ojjBjsa asa ap oiuoiupsa^ Bp jBnjas

�— p

—

opuBna tu oiustiu tut ap auuBpiAjo opand os^ •otusuu un ap
ou oaad 'opoj ap umaaBjjsqB aaaBq opand :oujatjut a ajjanj\[
•auuBjBin Biuanb ojos X BqBJtjaj ara oÁ oaa^ •BqBJirapB atu X
BiaJ oputuu ja opo^ *Baoq tui ap ubjjbs sajBnjtJtdsa
jjiujb ja Bja oÁ anb bj ap pspaiaos Bun ua ajuautBjiqns
'owsjiu oÁ opoj ajqos 'jui BJBd ajqBatjdxaut ajuatuBjnjosqB sa
opoj 'uoiaBUJBau^ bj ap soijajsttu soj bjsbij ojaasut ouanbad
sbiu ja apsap ÍBijsn^uB ap cuajj aut Bjajua Btauajstxa B"q,,
•Bpunjojd A Bjtaijdxa bjoubui eun ap Bijsn^uB bj oqatp Bq anb Jas un
ouioa sotuBJ^uoaua oj 'pjBBíJa&gt;jjaa^ ajqiuoq jb souiaAjoA sou ig
tt'Batjdxa sbsod SBtu anb bj bijbj^
-otq Btuijuí Bsa 'Bjja sa j^ 'oiJBjtunaas JB^nj un Bdnao 'uojbjosojij anb
sajqraoq soj ap 'sojosojij soj ap BijEJ^oiq Btupuj b--j 'sojxa^ajd sojatu
ouioa ouis uaaaj^dB sBuad^ —sojosojij soj— saaojnB sns A ísojjo soj
ap soun asopuBut^tjo otuoa SBuiajsis soj b Bjuasajd sou as oazouoa
anb Bjjosojt^ bj ap SBjjojstq sbj ap sbiu sbj u^9, :ounuiBUQ aatQ
•npi/j r^ ap ooiSpui o%
•uaiiupua^ j^ ua ouniuBu^q Buasua sou anb outuuaj jap opijuas ojap
-BpjaA ja ua jBtauaistxa sautj ubjS bj opuatn^ts 'puvv^a^uaa^ auqtuoy
ja uoa JBUotaBjaj anb ÍBq anb 'aiuBzund ojuautnaop un :Bijsn¡5UB
bj ajqos osuajut sbiu ojuauínaop ja ouioa BjaAaj as pjBBSa^jjaa^ ap
oijbiq ja ^ 'ouiuiBa asa opináas ubij Booda Bjjsanu ap soSojoatsd X
sojosojij soj sopo^ *pjBB^a5jaaa^[ BiaBq sa osBd ng 'BtjsnSuB ns uoa as
-jBdoj jb jBnjDB ajquiotj jaj) oiatjjuoa ubj ja :oatJjuaaodoj}UB ouisiu
-Butnjj jap sisijd bj 'o^uauuua ojjbj^ un ua ^jBjuasajdaj Bjjpo^ #bij
-sníáuB ns aqBS 'otustuí js ua BJju^ '^sajqijja^ sbiu sbj o SBJoqaaquatq
sbiu sbj jas uapand osaans a^sa ap SBtauanaasuoa sbj^ anb X ttoX ns
ap Btauatauoa buio) ja anb ua ojuauíoui ja sa ajqiuoq un ap bj)ia bj
ap ajuBjjoduti sbui osaans ja,, anb 'iojsjo^ outoa 'aq^s ounuiBuj^
•BoiiuBiuoj Biauajaq BiBipatuut bj uoa sojjbziuouijb b X soatsBja
sajojBA soptpjad soj JBjnB^saj b apuatj anb 'ouistjuaaaAo^ ja otnoa
ojuaiutiAoiu un ap (Bajaa o) ojjuap uotaBnits ns ap Bsnsa b BiABpoj
X i (BOUBuiBjBg ua ofBqBJj X ojjojJBsap íoBqjig ua ojuatuitaBu) sajBj
-uatuBpunj soi^is sns ap opuBjqBij oaiput ouistut ja anb BUBjjajsBa Bn^
-uaj X aauanasBA BtiSuaj ap ojjaiauoa janb^ b X ÍJBjndod ajuanj bj b
opoj ajqos X 'sajuanj sbj b pBptjaptj bj ap BsnBa b sa anb oaJ3 *Bjqo
bj ap jbjoj ja ua Buiiuop 'ajqtjaiujsaput osanq ap 'auuij BJtijanjjsa
Bun 'ojja ap jBsad b 'anbuny -uptaaipBjjuoa Bsa ap 'Btjsn^uB Bsa ap
souáxs ap BpBfBna Bjsa ounuiBUj^ ap sixbjuis B^ "buijoj bj b apuatasBjj
ouirjut ojatjjuoa ajsa (Btjsn^UB Bjsa anb ua sojuauíout soj ap oun b
sotutjstsB ja U03 *ounuiBUj ap janátj^f sa Btjsn^uB bj ua osjatuut jop
-Baja jap sojdtuafa soatdjj sbui soj ap oujq 'Baoda bj ap soAtjBjuasajdaj
sbui sajojnB soj ap oun ap osBd ja opuatnSts 'osjiid ajsa ajuBjnp saaaA
sBijantn sotuajBq oj X 'sajajaBJBa sns JBjajauoa soiuapod BauBJodtuaj
-uoa BJnjBjajxj bj ua Btjsn^uB bj ap BtaauBjJoduit bj Jtpatu bjb^
'OUISIUBISBUJB^J ja
uoa uotaBjaj ns ua X 'junjatjjuoa jas ns ap soXodB soiuijut ua saatBJ

�-

8

-

•Bjajsoduio^ ap jEjpajB^ bj ap oaijjod ja na 'BjnSij bs
-oijajsiui BjjanbB ua Bp sou as jbj ^ajy ja ajuB BzuBp anb p X 'biSjbj
-sou ubjS bj ap p— sajBpuajiuad souips soj ap p— opojaipBJjuoa
piABQ un sa j^ 'piABQ ap souipg so[ ua — opunpjd oÁ ns b 'ouisiui
js b asjsjjuoaua Bjpod ajquioq opoj ^ •Bqan^ 'biuo^b — ^bjjoij^ bj
A ojaig p ajjua ouj^jjb aid,, — jBpuasa ojaijjuoa ns ofip ajquioq
p anb apsap 'ajuanj Bjouiaj ap auap. ouisijBpuajsixa p osa jod ]^
•sodiuati so^ sopoi ap sa aqanj Bjsa 'uoiaaipBjjuoa Bjsa anb^o^ 'soduiaxi
so^ sopoj ap piaua^sixa Bauí^ ubjS b^ ua ounuiBUj^ jsb Baopa ag
^'oA o[jas oaja X '[bosb^ anj o[ X 'uijsnSy anj
o\ A ísauopaipBjjuoa ap aaquioq un anj qof "soSopuoiu ap
jiaia aapod BJBd '[pía Bqanj b[ X Bsoi^ipj Bqanj bj 'bjuoSb bj
sapnjiJidsa sBUBJ^ua siui ap oa^uap Xnuí oAa^^ 'souie^ojou
-oui ou 'soaiuiapd soj 4soaiuoB so[ —aoip— soaijdaasa so^
•BSopuoui ou 'ojqand un opoj ua o 'sbiu ua o saai ua o
'sop ua asopuai)jBdaj ouisiui o^isuoa BsiaAuoa anb p 'eSoptp
anb jg 'o^opuoui un sa ou oijopipojnB un j^ 'omsTni o^iui
-uoa soSoptp Bas o 'soSojmpojnv aofaui Bijas ojad 'soSopipou
-oui sojjbuibjj Bjjpod osBay 'soSuopuotu ouis oqijasa ou anb
• • * soai^iaa aaBuiBjj soj sim jiaap ua opBp uBq isy ¿ oS
: Baijsijijsa upiaiuijap ns aaip 4BiisnuB bj jssajdxa ap a^ua^^n pBpisaaau
Bun jod 4anb ua safBSBd so^pnbB ua í ajuauíBjaajip sbcu is ap BjqBq
ja anb ua safBsed soj ua opoj ajqos '(6otusmvijsiu^ jap muoSy vjn
ua o ((opm vj ap oai^vjj ojuaiwijua \^n ua ounuiBug ap sojnjjdBa
sajuaipaB sbui soj jbjjsiiji uupod Bi;s^^uB bj ap upiaiuijap Bjsg
•sofoua X SBpnp ap s9abj; b
saaaA b 'o^ojBip oujaja ua 'orasiui oSisuoa Bqanj baia ua 'ajuajBAiquiB
X oanáasui 'oAijejaj X oaapaaaaad sa ojuaiuiiiuas opoj 'otdpuijd ou
-Btunq opoj^ •uoixijprua X SBjoajiap ap saABjj b BqiJJB opucdajj ajd
-uiais — ouisiui oSiuiuoa Bjapsaup Bqanj ua 'Biauajsixa iin ap sbaijbu
-lajjB sbj SBpoj ua jaocq oqap oX anb oj sa ajuauíajuBjsuoa bjjbzijb3j
'Bjaiu Bjsa jinSasuo^ • • * jas ou ja X jas ja ajjua ouiuiBa ja ua 'Biauaj
-sixa BJjsanu ap BAijunXsip bj ua Bp as Bijsn^uB bj ap aABja Bg,,
•BijoaauBjaiu bj
ajqos BsoipuBjS Bijoaj Bun op^aja bij ojsa b ojunf X ' uopBidxa Bun X
'Bqanjd Bun uoisajdap ns ua BiaA pjBBSa^jaa^ oinsiin ja 'ojaaja ug
t4'OjpBna jap Bzanbp bj ap
Bapi jouaiu bj UBp 4Bpunjojd Bi^ojoaisg bj ap o BiJjBinbisg
bj ap afBn^uaj ja iu 'jBjnjBU Biauaig bj iu anb sa oqaaq jg,,
: pjBBa^jaa^g ap oij
-Bip jb asopuaiJijaj aaip 'osnjBg joj oSojoaisd ja 'Biauaia ap ajqiuoq
uíl 'P^BB^a5jjaa"g ap uopBjaAaj bj ap jaAiu jb opoj ajqos 'Bujapoui
BiSojoaisg bj jod sopBipnjsa uos bijsii^ub Bjsa ap sajajaBJBa sog

�- 6

~

b aaA ap BijsnSuB Bq *opunui jap ojaiqsap jq *ouaaiqo ajqiaaa^ X
ojaaaas ns uod 'jBjaoiu X jbjia BjnbaBUB Bq -o^anj jap Bziuaa bj 'sbui
-joj sb[ ap o^uainiBfiauaAsap ^a 'opinSaa oj ap aqumaaap ja 'pBpijuapi
ns aapaad aod SBsoa sbj sepoi ap ozaanjsa Bpiams ja 'ajjanxn bj ap
BdBZ ap ofBqBj^ ajuesaam ja 'opBzijsaud o^ediuBjaj ap Bjaj znj Bun
ua ua^ 'SBiuBjd sbj ap ojjoaaBsap oiuaj ja sopun^as soaod ua uaqiqxa
sou anb SBaijBaSojBuiauia SBuinbBtu sbj ouioa 'oauBjuBjsui ojsa un ap
zapidBi bj ua 'ajua^srxa oj ojjoj ap uoiaisodiuoasap Bjuaj bj uaA 'sop
-Bd^Bd soj ap osuBasap jap ue.iapa.iBD is oraoa 'sojaaiqB aiuamajuesaa
-ui —osuojy opBuiy aaip— Biaod jap sofo soq^ #44^piA bj ap X opunuí
jap Bpejosap uoisia bj uoa Bjaajip uoiaejaj BunH auatj Bi;snUB Bjsa
'osuojy opeuiy uaiq eajsamu oj ouioa X 'ojduiafa aod 'epnaa^^ u^ qa
uoa Bjaauoa as ou 'souaiu oj aod 'o 'opunjoad Buiajqoad ajsa ap ojund
un Baedas as bX Bijsnáue bj ap uoisaadxa bj jenpe Bjsaod bj u^
*aas ou ja X aas jap saaueaj soaijeiueap
sapueaS soj Baniaa^inbaB Bsoaapod X soppnj soipaui uoa aesaadxa ap
pepijiqísod bj uep aj —opoj aaqos— X ub^iuiij oj 'BijsnSuB bj ap opij
-uas ajsa uesuaduioa 'eaqo ns X BpiA ns ap sajuapaaajuB soj 'sajeuiaoj
saaojBA soj b oiuBna ua ejaod jap eaiseja Biauaiaadxa bj 'ojiaijdxa Xnuí
opom un ap oiaeQ ap souanjao^[ sojjanbB U9 a;uauuua X BAijBaijiu^is
sbui BaauBui bj ap Baiaauíy ua BpunuB as osed ajsa is anb osuai^
t4*BijsnUB bj Bjseq BijoauBjaui bj apsap 'ajopui buisiui ns
ua BAisaaoad uopBABaSe Bun aajns Bpnaa^[ ojqB^ ap oatjaod oiuaiiu
-i;uas ja 'Baiuaaj bj ap pepianaso bj ap X jejuauíijuas uoiaesuapuoo
bj ap ojuaiuiBuisiuiisua jap uoisaa^oad bj uoa aiuauíaiuepaoauo^ *soa
-naso soiuauuipaaoad soj opueuiaajxa opi bij uope^uasaadaa ap Baiuaa;
bj X ivpvnoapu noisaudxa ns X u^uas ja aaiua uoiasjaa ap opoui OAanu
un optóixa Bq Bjaod jap ojuauueuisiuiisua opeuiaajxa jg 'SBAiiafqo
sBanpnajsa sbj ap sbui zda epea asopuaipua^uasap 'ouisiui is ap opuoq
oj ua 'ojuaiwijuas \a ua aívpun opeuijsqo sbui zaA epea un to%uaiui
'Viusiuiisua aod jB;uaiuquas uoiaesuapuoa BAtsaaSo.td eun ua a^sisuoa
Bpnaa^[ ojqB^ ap Bai;aod uoianjoAa bj^^ ouioa opu^aisoiu X souiauaj
-sos jnbB anb bjsia ap ojund ouisiui ja apsap Bjopueaeaua 'orasiaijuBui
"H I9 UOD Biisn^uy bj ap BanjBaajij bj ap uoiaejaa Bisa BiuaijB ijjy
•upioüuSajuisap X vpsnSuy ojopuBjnjii 'ojn^jdBa aaiuiad ja ua Bina^ ja
Bpaoqy *Bpnaa^[ ojqej ap ojijsa X Bisao^ eq aaqos oaqij ns ua osuojy
opBtuy Bipnisa oq 'ojduiafa auSisui un uoa souieajuoaua sou Biuaoj
bj aaqos Boi^uajnB Bijsn^utf Bisa ap sauoiaaaXoad sbj aeipnjsa jy
•t4jBiu ja ua opBjaue Bjsa aaquioq ja opuena 'uaiq jap
Biauasaad ua aaeu anb Bijsn^uB bj^ oiuoa oiutjap paBBaqaaa^[ ouisiui
ja anb oj ua asopuejBuas —sajqjaaaui sopeaS b BSajj iqsAaXojsoQ un
ua o paBBaqaaa^j un ua anb oaiSeaj aaiaBaea ja iu 'pBp^ua ns uaas
-od ou anb 'vpsnSun ouioa ae^uasaad b apuaij anb Bsoiauajaad uoiaeo
-ijijduiis Bun 'BijsnSuB bj ap BaBaseui eun X^q anb ua sejjanbB X
BijsnSuB bj ap oppuas ja ua SBpepuivj SBiaBaajij seaqo sbj ainSuiisip
BaBd anbo^ ap Bjpaid 'jBnjiaídsa oiuiuiop ja ua ubiijis as SBjsa ^saaiea
ssaapBpaaA sns auaij bjjb sbui anb oaad 'is oaiu^Sao 'oaijuijsui oSjb
ouioa aadiuais aaaaedB Bjja 'bijsu^ub bj ap uoiaipBaj usa bj uq

�- oí • • • oputmo p X ouioa [a A
ouistqe ^p soiuaiuoiu soipnuí
opuBjsoo ba atu bX
OUISIUI IUI B 3UIJ33OUO3 ^3
¿áoa apuppB Á
O^UB3 IlU 3U3IA 9puop 3Q?
¡XoS OUB19UB 3llb
4Xos oubioub anb
ira oA
OUIA X 9^I33B 4B9OJ U9 OJU9IS
outjb[ jeui [B ojunf jnby
•OJUB9 pp pBpi[BSJ9AIUtl B[ B^qop9J X BUIJIJE
prajoj uapjo [9 X BAijafqns sbui uois^adxa B[ Bio^q Bs^a^oad Biaaod p
'U9^8O8 ajqísiAui 9p ^opcal) jod '3^U9raBsoiJ3jsij\[ #odui9ii ns m Buiaod
pp uapjo p Bqaní 98 ou ^ -ppuaisixa BijsrtóuB B{ 'buiiiuj pBpipaj
B^ tBjaod pp jas p U3 uoisnojadaj ns X Bpuapu99SB.il ns uoa 'opuniu
pp BAJ19fqO UOISIA B[ ÍS9pBpi[B9J SOp SB[ UBp 9S 'BpBOJBUI 91U9UIBJBp
Xnuí OJ9d BoiiBuiBjp uoisaa^oad Bun U9 ouioa X 'Biu^od ouisuu un u^
•SOOISBp SO^ U9 OUIO9 4[9 U9 U9U911UBUI 9S 4OSJ9A pp ofnqip p 'piUJOJ
opqqinba p X 'uBqinjjad iu UBztuoajiua 9S ou Biisn^uB X uoisi^
•BJBp X B}99Jip UOIS9jdx9 BUn Un^9S 4S9 OUIO9 [Bi Bp 98 ppU91SIX9
BliSn^uB B[ ÍBpilJU UOISIA BUn U9 4S9 OUIO9 [Bl Bp 38 JOIJ91X9 OpuniU
p OJJBQ U^ *BUI[B pp O[9A pp S9ABJ1 B pBpi[B9J ^\
8O9I1UBUIOJ SO\
ouioo — J9A ap opoui un 83 *9ia[9nj^[ B[ ap opunjoíd optiu^s ns
9^ X pBpi[B9J B[ BUIJOpp Í.TOIJ91X9 p B199Xojd 9S
SB9UI[
inbB 999JBdB ooiiUBuioj oiusiAii^fqns 13 *Bi9od pp Bpunjoad
B^ JOd BpBlUJOpp UOISIA BUn 89 'pBpiAli^fqO 91U9JBdB B1S9 'pBpi[B9J
B[ ap uoisia Bisa ox^^ 'SBn^aJi uis anioisj^d uopBuiBiui ns anb opsi
-nsauísap o^ b X oaiuisp^ o[ b ba i^b ap í—ttBis9nds9j[ uis X uoiqjni
U9 SBppjnS X SBpiAlA OU18 91U9UIB9ll99JBip SBpBiS91UO9 X SBpB91UB^d
ou SBiun^ajd 'opunuí pp X BpiA B[ ap opiiuas pp BDsnq ua SBiun^
-aad SBiurqn sbj B^nuiaoj as Biao^ p B[p ua anb Bptpaiu b,, —Bpnj
"9M 9P BJClo Bl BnJJBsaP 9S an^ ^pipaui b aoaao 'uotaonaisap ap o[
-aquB [a uoa X aiuain^isuoa BiisnSuB b^ uoo— 6^3 -BpBj^aiuisap upisiA
pi ap soSsbi so^ BisiX^sua [a Biisanm 4Biopuauioua3 B[ ua 'ouisiu
-oísaidxa p 'ouisiqna p 'ouismoisaaduii p ua ouioa 'isnoj^ ua 'a^Xof
U3 'Baoda BJisanu ap sbisiijb so^ b BziJtaiaBJBa anb 4BpBJaiuisap uoisia
Bisa sbui zaA BpB9 X a^duiais X (vuuan / wa viouapisa^ ua aDBqsap
as anb oj ap upisiA Bisa o^an^ X '—6i.souisiui so^ somos ou bX 'saouoiua
ap so[ 4sojiosou5í— jouiy ap SBiuao^ aiupy so|[anbB souiapjoaa^
4t#opuaijniu ^Bisa un bX sa 4BpiA ap uois
-ajdxa ouioa aAanm as anb o[ opoi 4opoi — oaiiuinb O[ ap uoisojjoo
b[ X sa^qanuiui so^ ap ais^Ssap p 4BuinbBiu B^ '^ouib p 'oaipA ns ua
saqnu sbj 'ooiubSjo oiuatmiAoui ns ua sbiub[¿ sb^ 'sbjo sb^ 4SB^pjisa
sbj 'sauBjB sns X sajqraoq so[ — aiuaraaiuBsaoui asopuaijnuí oaia oj

�Y esta claridad latina
¿De qué me sirvió
a la entrada de la mina
del yo y el no yo?...
Nefelibata contento
creo interpretar
las confidencias del viento
la tierra y el mar.
Unas vagas confidencias
del ser y el no ser
y fragmentos de conciencia
de ahora y ayer.
Como en medio de un desierto
Me puse a clamar
y miré el Sol como muerto
y me eché a llorar!
Esta claridad latina de Darío, y a pesar de la pregunta del poeta
sobre su ineficacia para entrar en la sombra del yo y del no yo; este
toque clásico que es uno de los componentes de la Estética modernis
ta, limita en cierto modo su proceso de subjetivización y lo defiende
contra la tendencia a la visión desintegrada: le mantiene la estruc
tura formal.
La literatura moderna camina luego en muchos de sus represen
tantes hacia aquella subjetivización extrema; determina así una in
tensificación creciente de la angustia; coincide en su marcha con todas
las etapas y manifestaciones del Humanismo antropocéntrico, plan
teando los problemas de la angustia en el nivel y carácter de la cul
tura y la vida según su etapa actual, que es la de un pesimismo ma
terialista. Marcando su acento en el Ego se inscribe tal Literatura,
así como sus medios específicos, en el proceso que los psicólogos es
tudian hoy como una herejía existencial, como la absolutización de
lo relativo, con todas las consecuencias que puedan caracterizarse se
gún aquel tremendo título de un libro de Gabriel Marcel: Los hom
bres contra lo humano.
Los riesgos con respecto a la expresión literaria consisten en una
repercusión sobre la forma, sobre los medios estilísticos; comprome
tiendo su armonía, quitándole la posibilidad de tener aquellas con
diciones esenciales de la Belleza —integridad, proporción, claridad—,
carencia a que todo subjetivismo expone. Los románticos ya dieron
ejemplos muy típicos de ese proceso.
El otro riesgo está en las repercusiones de la catarsis: la li
teratura de la angustia crea más angustia —y a causa de la gran
proyección del Arte sobre la vida— recordemos la intensa afirmación
de Wilde— esa literatura acrecienta las formas de vida y las estruc
turas sociales concomitantes acrecientan la angustia del hombre, vuel-

- 11 -

�- si ap odji a^sg • 8BpBUJo;sBjj sauoiassuas ap opunuí un ua jB.uuaa oiia^
-ija ua aiaaiAUoa as BpBzjinjosqB uoia^suas Bg '^oidoíd oj ap uoiaBzi^
-njosqB esa jod oajioanau ^a opBAajj sa anb b SBiauaAiA ap Baijiaadsa
bisub ja^^ BauBJLoduiajuoa BjaAou bj ua jbjíisoui uaiqiuB^ jiatg Biaag
•jBjuapuaa
-sbj^ otuoa opi^uas uapio un oidoíd cq ap Bijoajjadtq sun uoa ainjij
-sns ap bjbji anb 'soAijouia - oAjijsuas soiaajija soidoíd soj ap uoiobzij
-njosqB Bjsa 'Bpnja^ ap uopBajSsip bj b Bpuapua^ bj ua jbj 'Buaap
-oui BjnjBjajij bj ap saiuauuua sojduiafa ua jbjjsoui Jiobj Biaag 'ojnjos
-qB oj ap uoiDBziAijBjaj Bun b BAajj anb t4sajBpjBd sapBp^aA ap uoia
-BJOJBA3jqOS^ 'J^JIA BlfaJdlJ BJ S3 SOAT^Bjaj S3JOJBA SOJ ap UOpBZTjnjOS
-qs Bun b ajBAinba anb oÁ jap Btjojjjadiq Bjsa anb Baapisuo^ "sajuau
-Biuui sauoxaBsuas sns jod SBpBioip uos sbuijou sbj j^na ja ua jBs^aA
-ran Buiajsis un jxnjjsuoa BJBd onprAipui jap ozjanjsa ja uoa Bjopu^u
-otaBjaj oÁ jap BTjojjjadiq Bjsa Bipnjsa osnjB^ ojqij opBjia ja u^
•opunuí jap oijuaa ja oiusim is b aa^q as 'sauopBjaj
ap jBSjaAiun Buiaisis ja ua apuodsaiaoa aj anb ibSiij ja oÁ ja ibuioj ap
zaA u^ • í(opvifoujjíddiy oÁ ja — lPJ un ^P oíaiAias jb ouiuiiai ouiijjn
ua BsnqB as sajojBA sojjb so^sa ap opuBna uoiaBuapuoa BJBd ^Á BjsBq
Btaijsnf bj A pBpjaA bj ap jaqss ja^ ouioa BJisanuí josbuibib^j soubui
-jajj scq ap ajqBpiAjoui sjaaBjg j^ •oaBiuouiap oj 'oaijaSuB oj — oÁ
jap Bijoijiadiq bj ap sotuauíoui sop so^sa ap oSsaii ja uaiq aaip as
'i^sAaXojsoQ ua 'jbosb^ ug •Btniog bj b opuaipuaasBJj 'opBijoijadxq oÁ
asa aaouoaaj sBip soj^sanu b ouisiaijuBuio^ ja apsap anb BjBasa bj Bpo^
ua soAijBjjsoiuap sojduiafa ap saABij b Biauanaasuoa Bsa JBipnjsa soui
-ajpod soajoso^[ -BaiiuBuioj Bai^aisg bj ua bX oAn^ buijoj bj b ojuBna
ua anb SBiauanaasuoa sbj SBpoj souiaajxa souBfaj b BAajj X 'oaBjuouiap
oj ap soSsbj soj uoa o oiusijaáuB jap so^sbj soj uoa BazajBdB 'Bi;sná
-ub bj ap BjniB^ajij B^sa apBAui —sbuijoj SBSiaAip sns ua— oX jap bij
-ojjaadiq B-q 'SBpBuiojsBii sauopBjai ap opunuí un ua' jBjjuaa oíaaijia
ua a^aaiAuoa as ajuBzijnjosqB upiDBsuas Bsg 'jEjuapuaosBij ouioa opij
-uas uapio un 'otdoad oj aj BijojiJadiq Bun uoa opuaXnjiisns 'oinjosqB
oj ap uoiaBziAijBjaj buii b 'sajBiaaBd sapBpiaA sbj ap uoiaBzxiojBAajq
-os Bun b BAajj —Bjisn^uB bj ap BjnjBiajij bj apBAui sbuiioj SBsiaAip
uoa anb— oX jap Bijoajjadiq bj ouioa osnaB^ joSj Bjjsanuí sou j^
4í'njiJ[jdsa jap sauoisuBdxa sbj
ap SBidojd uoisuBdxa bj X pBpiuBjBip bj uoa opBDJBui 'ojob ouioa ojaf
-ns un — jopvauo oÁ ja sa 'bsoiouib X baja pBpiAijafqns bj ap jbioubi
-sns pBpipunjojd bj sa Bisao^ bj ap oX jg #oX aidiuais aoip pBpiJBjnA
Bg •••ouisiui js ua opBjjuaouoa o^a ouioa o 'jBiiaiBiu onpiAjpui ouioa
Buosaad ns ap ou' jBiiijaídsa uoiaBaiuniuoa ap ojob ja ua Buosiad oui
-oa 'Buosjad ns sa bjsijib jap jopsaja oX jg,, :uiBjjaBj^[ oqaip bjj
•sajojBA soj sopoi ap uaSjio
ja BaipBJ apuop ua Biauasaid 'uopnauj oX jap Biauasaid bj uoa
-ij Bjqo bj ap Bpunjoad uoiaBjaj bj :Baijajsg Bpoj ap jBiauasa
bj uoa 'ajqBUBJjua sbui pBpjaA bj uoa inbB Bznaa as Biuajqojd jg
•pBpaABjS BAtsaiSojd ap 'ajuauíBpiuijapui
isb aaBq as osaaojd ja ^ •soAisaidxa soSsbj sns aiqos ajjnaiadaj b uaA

�creador —y sus personajes— busca demostrarse que sólo vive con vi
vencias, es decir que para éste ser la vida vale en cuanto se vive.
Pero es de poco valor el tener siempre que estar comprobándolo con
vivencias y más vivencias; de poco valor tener que buscar opr fuerza
la confirmación del valor de la vida sólo en lo exterior, en el objeto,
lo que lleva a caer en una dependencia intolerable de las cosas de es
te mundo." (Caruso, ob. cit.).
Considerando esto, podemos decir que el existencialismo de nues
tra época se separa categóricamente de los existencialismos que el pa
sado vio y sobre todo de la gran línea tradicional del existencialismo,
que viene de los lejanos días de David y de Job, y cruza por el aire
de un Pascal, de un Dostoyevski, de un Unamuno, haciendo a s^is
obras agónicas, poderosas, hijas de grandes creadores humanos y su
frientes: afirma la primacía del ser.
Pero así como asistimos a procesos tan plenos de riesgos, asisti
mos también a un proceso que es la réplica frente a esa expresión del
"yo hipertrofiado". Señalamos ya el ejemplo de Unamuno. En él pue
de advertirse la lucha entre un apasionado subjetivismo y un don in
nato de la objetividad más fiel. Y así como esa lucha, la profunda,
conmovedora lucha entre la tentación de una hipetrofia del yo y el
deseo de no transferir los valores trascendentes — a la vez que un
deseo de no disgregar a la persona y lo que la rodea. Una salud muy
inherente a sus huesos, a su raza, a su antigua estirpe, lo defiende
de esos riesgos de la herejía vital.
En su obra aparecen dos líneas centrales. Una es de intensa lu
cha íntima, de angustia siempre compensada por las fuerzas vivas que
defienden al autor y a su estilo. Por eso puede él escribir: "Alguien
podrá decir que esta obra carece en rigor de composición propiamen
te dicha. De arquitectura tal vez: de composición viva, creo que no".
Esa lucha que no llega a destruir los valores de composición, pero
que muchas veces se advierte en ellos, se apacigua y desaparece en
las obras de carácter más objetivo de Unamuno —descripciones, na
rraciones, relatos de sus andanzas—, y en fin podemos percibir que
triunfan la claridad y el orden en libro tan íntimo como "El Cristo
de Velázquez". Allí el gran autor pudo apoyar su sentido de agonía
y su profundo amor nostálgico de Cristo en objetivas evocaciones,
tan concretas como las plásticas de Velázquez, saliendo de sí mismo
y luego ensimismándose en un ir y venir de lo hondo a la realidad
exterior, que nos sobrecoge. Así línea íntima, subjetiva, de apasiona
da interiorización, y línea exterior, se conjugan en el gran escritor y
dan en la obra su presencia entera y poderosa. La angustia, tal como
allí se da, como una lucha ardiente entre lo personal y lo individual,
viene a ser un elemento de aprendizaje para todos nosotros, y una
orientación para el estudio de esta categoría existencial. Y es que
Unamuno está situado en una encrucijada histórica de gran trascen
dencia. Nuestra época vive, además de la etapa intensa y ya en cri
sis del Humanismo antropocéntrico y de las secuencias agudísimas
del Romanticismo, un intenso proceso de revaloración de lo clásico,
una revaloración del Humanismo integral.
- 13 -

�- n 'zaj^auas 'uoiaaajja^ • • • upuapBaap ap ouis oraoa 'e^u^j b[ anb BJBa
ua Bipg a\ as uaiq sbtu anb ouis Ji^ixa apns a\ as oa ops oa B^aod un
y -pjaua^ ua oaxjjiuap un b 'ojoscqij un b 'oai^BuiajBui un b uppaaj
-jad a^ixa ag *oiaajjad jas aqap ou ajjB p anb jaaja ajuapjoa s^9i
44*oata oj sa oaisBp ckj^
Baijao^ BiSopiuy é^ bj ap sv^o^^ sb[
ojsa uaaip 'sbaia ajuauiJB[nSuis ouis 'sBaijBuianbsa oj^ 'Bpiarq Bpuap
-uoa ap ouB[d un b BpBAa¡[ Baipod Biauatjadxa b^ ap uoisajdxa b[ sa
radjxisa jofaui v\ ap puoxsajuoa uotsajdxa Bun ua ouis *bjjoso[i^ b[
ap afBnSua[ p ua sopBpuuoj ou b^ BiJBjajq Baoda BAanu B^sa ap soj
-uauíBpunj so[ 'oAijiuipp 'oata opoiu ap UBSuapuoa as anb b^ ua 'Baipj
-sa Bjjoa^ ns ua Á zauaiuif uouib^j UBnf ap Bjqo B[ ua soua[d sopBjpis
-aj sns ap Á osaaojd a^sa ap sopluiafa so^aq asjBjjuooua uapan^
• (aojvci ap vt^oSatva Bijsn^uB c^ b uojaip anb Á ouisijuapBaap p uoj
-BAa[^ anb sojuauiap so^anbB sopo) ap 'jpap sa 'jas pp opqqinbasap
pp souis 'sbiujoj sb[ ap pB)jaqq Bspj 'uopisodiuoa b^ ap uapjosap^
soAi)B^au soiuaiuap sns ap 'ouisiaiiuBino^j pp sajopA so[ ap BpB^snfB
uoiaBaxj^aaj íSBaiuiap^aB 'ssaisBp oau sauoiaBaiji;siui sb| SBpoj sspinp
-xa 'ojapBpjaA oppuas ns ap ajsnfB 'uapjo pp uoiaBJopAa^j -oaisB^a o[
b BipnA Bsa jod opBzija^aBjBa 'Baoda B[ ap Biuip p uoa A
-bs sajspdod sajuanj sBun uoa 'pBpiAi^afqo ap opx;uas un uoa
uoiaipsj) Bun uoa jo^oasa ubj^ p ua UBunB as '—¡BaipuiBjp znja!—
soX^sua so[ ap ouiiuibu^ p ua '¡piuauíBpunj X! BqBjj í4tOAi)Bpj oj^
ap uppBzpnpsqB,^ Bsa Biasq BziJBpd as buoz ubjS Bun ua anb X jas
ns b aiuajaqui Bidojd Bijsn^uB '^anuBuioj uoisBd 'puosjad uoiaBao^
•ounuiBujq b X ouisijuaaaAo^^ pp oaidrj osBa p souiBApA oja^
• (X^suiABJ)g ap
paisnui uoia^aja B^ ua jbjiuiis o[duiafa un auai) Baoda Bjjsanu anb os
-uai^j) Bipa^BJ^ Te\ ap Baijpuioa^ 'auuij BJtnanjjsa b[ ua puoisBd apjoq
-sap p asopuaiquasui 'uB)jaiauoa as oaBjsiuoip oj X oaujpdB o{ anb
ua a^BpiAput ojuauíoiu p ua 'Biaaj^) ua' BpBjadns isy 'opunuí ^ap
bijo)sijj B[ ap saiuapuaasBj) sbui soiuauíoiu so[ ua BpBjadns ^ssaoda
sbj ap JopuB|dsaj p o sajBjnai)jBd sosBa so^ ap auáisui oj unSas a^uaj
-b¿b souaui o sbui— ajqiuoq p ouioa biiSi^ub 'Bqan^ BnSpuB Bun s;q
•oaisBp o[ b Bpuapua) Bsa X Bapu^uioj uoisBd b^ aj)ua Bqan^ b^ B)uas
-ajdaj ounuiBujq • ouisiuBiunj^ pp Bujapoiu uoiadaauoa B[ uoa BqBuoia
-Bpj oX soub aaBq anb X — ^5 pp uoiaBjaua^ B[ ua BUBds^ ua Bp.as
anb oaisBp o\ b B^pnA ap osaaojd pp o^uauíoui un b 'Bjqo ns ua 'soiu
-ijsisB ^ ^puosjad ouiisap ns ua sauuxj soXodB uauat) ssiuap o[ jod
anb 'sauoiaBiujijB SB)sa uoa Bjjuanaua as ounuiBuiq ^p BijsnSuB B^
*

*

• upiaisod

-uioa b^ ap sbaia SBauq se[ b 'soiJBjaiq soipaiu so^ b apuaiasBJ) jas pp
oijqqinba p anb ua uoisajdxa can ap o^ubi o^ jod X BUBiunq Buosjad
Te\ ap uoxaBuiJijB B^ 'uapjo un ap uoiadaouoa B[ 'Bpxarq uoisi^ cun ap
sauoioBuuijB sb[ UB^sa 'uoiaBzip)uapuaasBJ) Bspj B[ X pBpipiaj B^ ap
ip b^ Buiiuop anb ua Bjninja^q b^ b a)uajj 'osa pd, ^^

�¡sbsod sbj ap 'oira X 'oXns X
oXni X ojoBxa ajquiou ja
auiBp
•SBSOD SB[ B 4UBUIB SBJ Dnb SOIUSIUI SOJ
sopoj ubXba ira jocI anb
í SBSOD SB[ B 'UBpiAJO SB[ BX Dnb SOJ
í SBSOD SB[ B 'UDDOUOD SBJ OU Dnb SOJ
sopoj ubXba ira aod an)
•aiuauíBAanu buijb ira jod BpBaaa
Brasira bsod bj
bds BjqB^d ira an)
•sbsod sb[ ap ojdbxd ajqraou [a
auiBp 'Bt
: uoiaisodraoa ap soipnj
-sa sojjsanu BJBd ^iauasa aABp X Bai^a^sg ap upiaaa^ BjapBpiaA 'zau
-araif uoraB^j usnf ap soioBxa X saaopB^aAaj sosj^a so^anbB isy
•zBd B[ ua X pBpiJBp b^ ua 'uapao ^a ua osuBasap un uos anb 'sBjnd
sauoiasaja sb^ uaaa^BdB *saaiBJ sns ap BpBa^das B^n^na sun jod jo¡ba
ua sopBraJojsuB.ij 'BaiSojoiBd biisii^ub bj ap saAipojd soAisnqB soj b
íosuojy opBiuy aaip oraoa opnjati opuntu un ap Bisaod bj b oiunj"
•SBqBJi sajBi uoiaisodraoa ap jo^ij ns X zapianj ns uoo op
-Bjadns ubij anb saaoiíjasa sapuB.i^ soj ua asjBJiuoaua uapand sajopBS
-uadiuoa soiuaraaja anb (f X ísajBuuoj SBjnianJisa sbj ajqos Biisn^uB
Bisa auaii BiauapuaasBJi anb (g íBiisnSuB bj ap SBJBasBiu sbj X saiiuai
-nB BiisnáuB bj ajiua X^q SBiauaaajip anb (^ tBaiisjiJB Bjqo bj ua bii
-snSuB bj is ua jojba oiuoa auaii saiiraij anb (j :jBaapisuoa jb soraBi
-uojjb anb ja sa BjniBjaiij bsd ap soaia sbui sBraajqoad soj ap oun 'ojja
opoi b aiuaj^q -Bujapoiu BaniBjaii-q bj opipBAui bij anb X jbiia Bifajaq
Bun Biisn^uB bj ap oqaaq Bq anb sdjojba ap BinbjBjaf bj ap BiSBisodB
Bsa ap upiaBaijiiaaj Bun Baijiu^is ojjg 'BUBiunq Buosjad bj ap p^pij
bj ap soiuBjSaiui ouioa uBp as Biauaiauoaajqog X Biauaiauoaqng
apuop Bpunjojd Biáojoaisd Bun ap aopBjaAaj o;jaiauoa ua
as pBpuBja X upiaiodojcl 'pBpij^aiui ap saaaiaBJBa soi^^iiuB
soj anb ua BJniBjairj sun e 'BiisnSuB bj ap uoiaBjadns bj b X pniíu
-ajd Bsa b apuaji oauBJoduiaiuoa ai.iy jap oiuairaiAoui oijdraB uj
• UOI3B
-aj^sip bj ap X BiisnSuB bj ap BjniBjairj bj b aiuajj aiuaiAiA Baijdaj
bj uaXnijisuoa sojja anb pBpiiua jbi uoa uoisia ap p^pijBja ua opBp
-unj aijy ap sojdraafa BauBjodraaiuoa BjniBjaii-q bj ua uaisixa isy
4;oaia
aiuaiuBDiun sa odisbj^ -oiajdraoa ouis 'oaijoiaj sa ou oiaajja^ *opiu
•aiuoa ja Bjja ja^,¿opu(^iuoa ja ojos Jiisixa opu^íap jaaajBdBsap bí&gt;bij
bj anb Binjo^^pfiif^oSíj^^^^anbB ouis íJBzadoji uaaBq sou íuoiauaiB bj
^b^u^^j á^í^^v saiJtBd SBpoi jod Bjja ua oun spaaua as
b 'osoq^Bdrao X oaojJBq oiaaiinbjB ap orasuBqBjqBiu
íj¿a|ajjBa'-Hopmbsap sa ou 'buijoi bj ap pBpiauBiuodsa
y/"l~

�Han vencido aquí, sobre la angustia desintegradora, sobre todos los
enemigos de la claridad, la integridad, la proporción, el deseo ardien
te de una recta visión del mundo y de una expresión estructurada y
fiel. Cierre esta clase nuestro homenaje al artista que pudo escribir
tal Poema, entero, puro y único como la más hermosa flor.

- 16 -

�\

é

#

Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3642">
                <text>La angustia en la Literatura Contemporánea</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3643">
                <text>CÁCERES, Esther de </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3644">
                <text> Cáceres, Esther de:&#13;
La angustia en la literatura contemporánea /Esther de Cáceres.&#13;
   Montevideo : FHC, 1963.  16 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3645">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3646">
                <text>1963</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3647">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3648">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3649">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="18">
        <name>LITERATURA URUGUAYA</name>
      </tag>
      <tag tagId="371">
        <name>SIGLO XX</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="330" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="563">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/59c5f200d60883908d4945956aefdde5.PDF</src>
        <authentication>fa3f4ff2181a37feebf56fe285ebfb1c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3632">
                    <text>0961

•

9ADU D|
DJO^D19UI D| A OSJDJDd |9p DISGOd D")

JUDSS3J^ ep uqqDj eon-\

SVI0N3I3 a s^avaiNvivíiH aa

vi aa avaisaaAim

�0961

J9LU B| A OSjBJBd |^P BjS80d

8odgvd9l- ^98

9ADU D| ep
D| A osiDJDd leP Disaod

IUDSS3J^ ep uqqDj

SVI3N3ID a saavaiMVPvriH aa

vi aa

�* V-

I

�La poesía del Paraíso y la metáfora
de la nave

�La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave
La III "cántica" es, de las tres, la menos leída y comentada, y
es casi lugar común su menor intensidad poética frente a las otras
dos; la comparación que hace De Sanctis entre ¡Francesca, mujer y
nada más ni nada menos que mujer, y por eso creatura de poesía,
y Beatriz, arquetipo de perfección y, por lo tanto, personificación
abstracta de un concepto, símbolo intelectualista, puede extenderse
hasta transformarla en una comparación entre Infierno y Purgatpr
rio, moradas de almas eternamente terrenales, o aún por un tiempo
apegadas a la tierra, por un lado, y el ¡Paraíso, reino de la perfec
ción eterna e inmóvil, por otro. Esa contraposición es característica
de la poética romántica, que valoriza únicamente al sentimiento, y
aún más a la pasión, como fuente de poesía. Hay que decir quqDe
Sanctis, cuando se acerca directamente al Paraíso —como lo hace
en su "Historia de la literatura italiana"— siente su carácter poético,
pero, para esto, se ve obligado a recoger y a aislar del conjunto,
acumulándolas, las maravillosas imágenes, que son otros tantos reñe^
jos de la tierra en el cielo. Esa "terrestridad" de la más alta poesía de
Dante es un juicio que de De Sanctis pasa a Croce y de Croce a
Momigliano. Ahora bien: el Paraíso es, sin duda, la menos terrenal
de las tres "cánticas". Sería lógico que fuera considerada como la de
poesía más intermitente y menos elevada. Pero este juicio no está
claramente formulado ni en De Sanctis ni en Croce, ni aun en Mo
migliano, que es quien más se le acerca. ¿En qué consiste, pues, la
poesía del Paraíso, que no tiene más pasión que el amor que se iden
tifica con la caridad, que se identifica, intelectual y místicamente
a la vez, con la tercera persona de la Trinidad? ¿En qué consiste
la poesía de una "cántica" en que cantos y cantos están dedicados
a detallar la solución de complicados problemas teológico-filosóficos
o a buscar con esfuerzo, aproximándose a ella por medio de imá
genes, la expresión siempre huidiza del éxtasis místico, que por de
finición es inefable?
Contra cierta tendencia de la crítica menor a encontrar fría, pe
sada, sólo a ratos poética, la forma expresiva del Paraíso por insufi
ciencia de carga humana, reaccionó Benedetto Croce en los límites del
cuadro general de su crítica dantesca, que ve en toda la Divina Co
media una poesía discontinua, interrumpida a menudo por la opa
cidad de la estructura teológica. Ahora, sin embargo, asistimos a una
- 5

-

�revalorización más entusiasta y global. Eliot, poeta ante todo y, en
segundo término, crítico que se inspira en el pensamiento católico
actual, define a Dante como poeta metafísico. Y poesía metafísica es
la del Paraíso, mucho más que la del Infierno y del Purgatorio. En
Italia, el fervor actual de estudios sobre el Paraíso obedece, sin du
da, al predominio de la orientación católica en la vida cultural ita
liana. A pesar de ese fervor, no se ha dado aún una definición sa
tisfactoria de la poesía del Paraíso (ya que "poesía metafísica" no
es evidentemente una definición, ni precisa, ni completa, ni es, en
realidad, una definición de poesía, sino de contenido). Por otra par
te, el que a esta definición se ha aproximado más es un no-católico,
el marxista Sapegno, autor del más reciente comentario de la Divina
Comedia.
r~~^~ Es indudable que en el Paraíso faltan algunos de los aspectos
más vitales de las otras dos "cánticas": la dramaticidad del diálogo,
la humanidad de los personajes (la perfección no es humana), el
carácter concreto del paisaje, los contrastes de colores: la tierra y
el hombre, en una palabra. Hay de vez en cuando cierta aridez es
colástica.
Pero, aun en estos casos, el ardor del conocimiento se siente a
través del razonamiento lógico; el sentido épico de la batalla del
pensamiento y de la batalla por salvar la pureza moral (que "tenne
Lorenzo in su la grada") está como "calor de llama lejana" en cada
uno de los trozos llamados didascálicos, que nunca tienen el carácter
de la prosa versificada, diluida e incolora, de los rimadores didácticos
de la época, como Brunetto Latini. El ascetismo de la técnica difícil
que —como aspiración— Alfieri heredó de Dante en los umbrales
de la literatura italiana moderna, es la "grada" (parrilla) de San
Lorenzo, trasladada al terreno poético-moral (que es, para Dante, un
terreno único) ^. Hay una manera burda y empírica de comprobar
esta exigencia que Dante tiene consigo mismo: tradúzcase en prosa
el Tesoretto y se verá que el número de palabras disminuye, porque
en los versos las hay que obedecen a las necesidades de la rima. En
una traducción similar realizada sobre un terceto didascálico de la
Divina Comedia, en general, ese número aumenta, por la densidad
expresiva del original, que es a veces dura, pero siempre eficaz.
No es necesario desechar la definición crociana de poesía (in
tuición-expresión de un sentimiento, de un estado anímico irrepeti
blemente individual, universalizado por la fantasía), para alcanzar
la explicación de lo que hay de poético en esta exposición eminente
mente teológica, es decir, intelectualista, que es el Paraíso.
Creo que la expresión crítica más exacta para definir, subordi
nadamente al significado general del poema que todos conocen, la
poesía del Paraíso es poesía del entusiasmo intelectual. La gran aven
tura del espíritu, que culmina en el éxtasis, es relatada con el tono
y la intensidad épica del canto infernal de Ulises: es la aventura de
1 Para este aspecto del arte de Dante, véase el prefacio de E. Contini a su
edición de "Le rime" - Torino. Einaudi. 1946.
- 6

-

�la razón más allá de sí misma, que fracasa para Ulises prisionero de
su humanidad, y triunfa en Dante, en el Dante personaje central de
su poema, quien se siente acompañado por la gracia. Pero, en un
caso y en el otro, se trata de la épica del conocimiento y de la ex
presión. Dentro de estos límites, que son límites racionales, hay que
definir el misticismo de Dante, quien, como San Agustín, y proba
blemente siguiendo sus huellas, trata de entender y explicar racional
mente hasta el amor de las creaturas hacia Dios y el amor de Dios
hacia todas las cosas creadas (La teoría agustiniana de la Trinidad
es todo un esfuerzo de racionalización).
Épica del conocimiento, dijimos. Leamos, como ejemplo de com
probación, la metáfora de la nave al principio del canto II del Pa
raíso, en la que asoma una de las constantes de la poesía dantesca:
"O voi che siete in piccioletta barca,
desiderosi d'ascoltar, seguiti
dietro al mió legno che cantando varea,
tórnate a riveder li vostri liti:
non vi mettete in pelago: che forse,
perdendo me rimarreste smarriti.
L'acqua ch'io prendo giá mai non si corsé:
Minerva spira, e conducemi Apollo,
e nuove Muse mi dimostran l'Orse.
Voi altri pochi che drizzaste il eolio
per tempo al pan degli angelí, del quale
vivesi qui, ma non sen vien satollo,
metter potete ben per Palto sale
vostro navigio, servando mió soleo
dinanzi a l'acqua che ritorna eguale.
Que' gloriosi che passaro al Coico,
non s'ammiraron come voi farete,
quando Giason vider fatto bifolco.
La concreata e perpetua sete
del deiforme regno cen portava
veloci, quasi come il ciel védete".2

2 "Vosotros, que en pequeñita embarcación, deseosos de escuchar, habéis se
guido mi nave que cantando avanza, regresad hasta volver a ver vuestras orillas,
no os metáis en la mar abierta, ya que acaso, perdiéndome a mí, quedéis extra
viados. El agua en que entro jamás se recorrió. Minerva sopla y me guía Apolo,
y nuevas Musas me indican el Norte. Vosotros pocos que dirigisteis desde tem
prano vuestros esfuerzos hacia el pan de los ángeles, del cual vivimos aquí, pero
sin saciarnos de él, podéis bien impulsar hacia la alta mar vuestro navio, conser
vando mi huella, antes que el agua se alise borrándola. Los gloriosos que llegaron
a la Cólquida, al ver que Jasón se había vuelto agricultor, no-quedaron tan
maravillados como quedaréis vosotros. La "concreada" y perpetua sed del dei
forme reino nos llevaba con la rapidez con que veis el cielo".
- 7 • -

�El progresivo y triunfal afirmarse en Dante de la conciencia de su
potencial humano y poético coincide con el tono cada vez más alto
con que canta su vida de pensador y poeta sentida como navegación
espiritual: imagen sí, esta última, pero como era imagen el barco de
Virgilio, que requiere un constante esfuerzo de remos para adelantar
y no ser arrastrado hacia atrás por la corriente 3, imagen de tal evi
dencia física que denuncia su relación con una experiencia interior
sentida en términos de esfuerzo corpóreo. En otras palabras, se trata
de una imagen vivida y no literaria, de las que a un poeta le sirven
para expresarse a sí mismo, mucho antes de hacerlo frente a los de
más en la obra estructurada, lo que tiene de más íntimo y personal.
Y no le importa que se trate (como en esta caso) de un lugar común.
í La vida, una navegación; las olas tempestuosas, las adversidades; el
[peligro del naufragio, siempre al acecho; no hay imagen más trillada
en la Edad Media, que es la edad de lo trillado. Y aun en otras épocas
vuelve a menudo.
Ahora bien: Dante no emplea nunca imágenes fáciles; si por ex
cepción las usa, quiere decir que para él son otras. Del mismo modo
las palabras, que —como es inevitable— son en su mayoría las del
lenguaje corriente, parecen todas creadas por él. Es lo que pasa con
los poetas, y por eso Croce define la estética como lingüística. Este
carácter especial —de símbolo y síntesis de la autobiografía poética
de Dante— que tiene la metáfora de lá nave en su obra, lo podemos
reconocer en una serie de textos de su juventud y de su madurez.
El primero es un soneto juvenil, de cierto sabor ^omántico, en
que la severidad técnica del Dulce estilo parece disolverse, para dejar
del clima estilnovista sólo la fantasía y la dulzura.
Guido, i' vorrei che tu e Lapo ed io
fossimo presi per incantamento
e messi in un vasel che ad ogni vento
per mare andasse al voler vostro e mió;
sí che fortuna od altro tempo rio
non ci potesse daré impedimento,
anzi, vivendo sempre in un talento,
di stare insieme crescesse il disio.

3 "
sic omnia fatis
in peius ruere et retro sublapsa referri,
non aliter, quam qui adverso vix ilumine lembum
remigiis subigit, si brachia forte remisit,
atque illum in praeceps prono rapit alveus amni".
(Geórgicas - I - v. 199-203).
(Así por voluntad del destino todo precipita hacia peor estado y se ve
llevado resbalando hacia atrás, tal como quien contra la corriente a duras penas
consigue remontar a fuerza de remos el río, en cuanto deje inertes los brazos, ya
el bote lo arrastra a precipicio río abajo).
- 8

-

�E monna Vanna e monna Lagia poi
con quella ch'é sul numer de le trenta
con noi ponesse il buono incantatore,
e quivi ragionar sempre d'amore,
e ciascuna di lor fosse contenta,
sí com'i' credo che saremmo noi! 4
Se suelen citar fuentes y antecedentes: ese "quisiera" denuncia
—dicen— la imitación del plazer provenzal, género literario entonces
en boga, en que el versificador, con el pretexto de expresar deseos,
enumera amablemente cosas hermosas y refinadas. Hay un soneto de
Cavalcanti que es en su primera parte una imitación de este tipo:
Beltá di donna di piagente core
e cavalieri armati che sian genti,
cantar d'augelli e ragionar d'amore,
adorni legni in mar forte correnti,
aria serena quando appar l'albore,
e bianca nevé scender senza ven ti,
rivera d'acqua e prato d'ogni fiore,
oro, argento, azzurro'n ornamenti;
Passa la gran beltade e la piagenza
de la mia donna... 5
La colección de los sonetos de los meses de Folgóre de San Gemignano es otro ejemplo.
También se ha reconocido en el hechicero al mago Merlín del ciclo
de leyendas del rey Arturo y se ha citado como fuente del soneto una
larga composición versificada (aunque sin fuerza^poética) del siglo
XIII, titulada "II mare amoroso". Todo eso, y mucho más, puede for
mar parte de la prehistoria de este soneto que, por ser juvenil, está
todavía muy cerca del período formativo de la poesía dantesca globalmente considerada. Pero, ¿en qué consiste este deseo, este plazer? En
el "encantamiento" de la amistad, del amor y de la poesía (y quien

4"Guido, quisiera que tú y Lapo y yo fuésemos cogidos por encantamiento
y llevados a un navio, que, impulsado por todos los vientos, por mar bogase según
vuestro antojo y el mío, sin que nos pudieran dificultar el viaje mal tiempo y
tormentas; antes bien, que siempre animados por un mismo pensamiento, nos
creciera el deseo de estar juntos. Y que el buen hechicero pusiese con nosotros
a doña Vanna y a doña Lagia, con la que ocupa el número treinta; y allí hablá
semos siempre de amor y cada una de ellas estuviese contenta, así como yo creo
que estaríamos nosotros".
5"Belleza de mujer de placentero corazón y caballeros armados que sean
nobles, cantos de pájaros y palabras de amor, engalanados navios, veloces por el
mar, aire sereno cuando asoma el alba y blanca nieve que baje sin vientos, río
y pradera con todas las flores, oro, plata y azul para adorno, son sobrepasados
por la gran belleza y el atractivo de mi amada...".
-

9

-

�ha estudiado el Dulce Estilo y su culminación en la Vita Nova de Dante,
sabe hasta qué punto estas tres palabras se identifican, en aquella época
y en aquel medio de "fieles de Amor". "Ragionar d'amore" era su lema
ideal, que, por su misma naturaleza, justificaba el empleo del romance
en las rimas).
Pero el sueño estilnovista queda atrás en la vida cultural de Dante,
aparentemente superado por severos estudios de carácter filosófico, por
la altiva participación en las luchas políticas, por los amores terrena
les y la poesía áspera de las rimas petrosas.
El destierro divide en dos partes casi inconmensurablemente dis
tintas la vida de Dante. Con la alegorización de la "Donna gentile" en
el Convivio, él trata de mantener en cambio la unidad de su obra, sin
poder evitar que los aspectos materiales de su existencia pesen mucho
más que antes en todo lo que escribe, ayudándolo a pasar penosamente
del ensueño estilnovista al realismo de la Comedia. El destierro es una
especie de naufragio, de esos en que uno no se muere, pero se queda
desamparado en playas desconocidas.
Y, si no como naufragio, como navegación penosa aparece en efec
to el destierro en la imaginación de Dante, en la principal de sus obras
escritas entre la ^Vita nova^ y la "Divina Comedia", es decir el "Convi
vio", que, como el "De Vulgari Eloquentia" en cierta forma paralelo a
él, ha quedado trunco. Vuelve esta vez la nave en un primer momento
como símbolo de vida material azarosa, consecuencia del destierro.
"Veramente io sonó stato legno senza vela e senza governo portato a diversi porti e foci e liti dal vento secco che
vapora la dolorosa povertá". (Convivio 1-3) 6
El Convivio es obra en prosa, que tiene un carácter filosófico y una
compleja justificación autobiográfica, de la que participa también la
alegorización de las dos primeras canciones en él contenidas y comen
tadas. Esto explica el significado autobiográfico externo con que está
empleada la imagen, dado que la poesía, la verdadera poesía de Dante
nunca es autobiográfica en ese sentido. Pero ya en el segundo libro del
"Convivio" (C. 1) la nave es otra.
"Lo tempo chiama e domanda la mia nave uscire di
porto: per che dirizzato 1'artimone (la vela) della ragione all'óra (aura) del mió desiderio, entri in pelago
con isperanza di dolce cammino..." 7.
Este segundo trozo es más prosaico que el primero y está además
ensombrecido por la complicación de la alegoría medieval que vuelve
c "Verdaderamente he sido un navio sin vela ni timón, llevado a distintos
puertos y estuarios y orillas por el viento seco que emana de la dolorosa pobreza".
7 "El tiempo llama y requiere que mi navio salga del puerto; para que,
enderezando la vela de la razón según la brisa de mi deseo, entre yo a la mar
abierta con esperanza de un dulce viaje...".
- 10 -

�opaca una parte considerable del "Convivió"; pero en él la nave dft
Dante, por referirse a una realidad espiritual, es antecedente más claro
de la otra nave "che cantando varea" del II del Paraíso.
A partir de este trozo del Convivio, de todos modos, la imagen,
cuando es referida a Dante 8, se hace unitaria, variando sólo por la pro
gresiva intensidad de tono.
Encuentra aquí su lugar, a pesar de la dificultad de ubicarlo cro
nológicamente, un soneto de Dante a Ciño da Pistoia, en que la supe
ración del clima y de los cánones estilnovistas por parte de Dante y la
conciencia que éste tiene de su madurez poética están claramente enun
ciadas, y enunciadas en términos de navegación.
"lo mi credea del tutto esser partito
da queste nostre rime, messer Ciño,
che si conviene ormai altro cammino
a la mia nave, piú lungi dal lito;
ma perch'i' ho di voi piú volte udito
che pigliar vi lasciate a ogni uncino,
piacemi di prestare un pocolino
a questa penna lo stancato dito 9.
Esa distancia de la orilla es la distancia del Dulce Estilo a la "Co
media", que, para Cario Bonnes ("II Dolce Stil Novo"), se mide en tér
minos de una/dialéctica literaria] que se formularía más o menos así:
Dulce Estilo fragmentario y decadentista con su culminación en la "Vita
Nova", tesis; "Infierno" y "Purgatorio, poderosamente estructurados y
antimísticos, antítesis! "Paraíso", retorno a la contemplación, síntesis]
Para mí se trata de una distancia larga, pero no antitética, sino
más o menos continuativa, incesantemente integradora, en una misma
línea lírica. Esta línea Dante mismo la reconoce en la continuidad de
esta imagen de la nave, ausente —veremos más adelante que en apa
riencia— sólo en el Infierno, que es —y aquí todos están de acuerdo—
la más antiestilnovista de las tres "cánticas".
Después del dolor, de la atrocidad, de la desesperación infernales,
Dante ha salido de las entrañas de la tierra "a riveder le stelle". Y el
relato del "Purgatorio" empieza así:

8En efecto asoma la imagen de la nave con otros motivos, no autobiográ
ficos, y entonces su carácter es distinto: "O serva Italia, di dolore ostello/nave
senza nocchiero in gran tempesta" (Purgatorio VI w. 76-77) — o bien en la
vida de Guido da Montefeltro por él mismo relatada: "Quando mi vidi giunto in
quella parte/ di mia etade, ove ciascun dovrebbe/ calar le vele a raccoglier le
sarte..." (Inferno - XXVII - w. 79-81).
9"Yo creía haberme alejado del todo de estas rimas nuestras, mi señor Ciño,
puesto que ahora ya le conviene seguir otro camino a mi nave, más lejos de la
orilla; pero, como varias veces he oído, acerca de vos, que os dejáis atrapar por
todos los ganchos, quiero prestarle un poquitito a esta pluma el cansado dedo".
- 11 -

�"Per correr miglior acque alza le vele
^ormai la navicella del mió ingegno
che lascia ditro sé mar sí crudele" 10.
La metáfora tiene su explicación en el mismo verso, con un com
plemento de especificación que es un verdadero término de compa
ración disimulado: "la navicella del mió ingegno".
En la nave del Paraíso la comparación ha desaparecido; no subsiste
ni sobrentendida, ya que Dante siente dentro de sí, con un carácter
de evidencia más que de analogía, la aventura mística que se identifica
con el incesante esfuerzo de la inteligencia, como un viaje difícil por
un mar ignorado hacia una meta segura. Y hay en este epos de la aven
tura intelectual un entusiasmo casi físico, que se expresa naturalmente
en términos de navegación.
Pocos años antes de que Dante escribiera la Comedia, los herma
nos Vivaldi, genoveses, que habían querido "ir a ver" qué había del
otro lado del Océano, más allá de las columnas de Hércules, se habían
perdido en aguas desconocidas. Dante no se perderá: está seguro de sí
mismo, de su estatura de poeta ("conducemi Apollo") y de pensador
("Minerva spira"); y, sobretodo, está seguro de la gracia. Pero Dante
mismo había estado a punto de perderse; de perderse como Francisca,
por su amor a la hermosura terrenal, amor que empieza en la "genti
leza" estilnovista y puede conducir al pecado; de perderse como Farinata o Hugolino por el orgullo político y los rencores municipales; de
perder su salvación eterna como Ulises perdió la vida del cuerpo, por
intentar la hazaña del conocimiento absoluto que sólo con la ayuda
de la gracia puede llevarse a buen término y no en la tierra sino en el
Paraíso (según Dante y según la doctrina católica). Y es así que el
canto de Ulises (Infierno XXVI) entra en la línea lírica que estamos
estudiando y su tono contribuye a demostrar el particularísimo carác
ter épico del Paraíso, en que la imagen de la nave culmina y termina.
Entre otras cosas, el hecho de que el canto de Ulises entre natural
mente en esta continuidad de la metáfora contribuye a probar el ca
rácter humanístico o —si queremos— prehumanístico de esta épica del
conocimiento. En efecto, la apasionada aventura de Ulises cantada en
el canto XXVI del Infierno constituve la expresión heroica del huma
nismo dantesco, mientras la melancolía viril de los grandes del Limbo
en el canto IV y la dulzura pensativa y acongoiada de la figura de
Virgilio a lo largo de las dos primeras "cánticas", constituyen su ex
presión elegiaca. Dante queda ajeno al espíritu belicoso medieval como
se expresa poéticamente, pongamos, en la Chanson de Roland: su épica
eshqrguesa(en el sentido de antifeudal, de no aristocrática) y de tipo
prehuníanístico. Cuando, terminada la época de los precursores, el hu
manismo dominará en el mundo de la cultura, del arte y hasta de la
vida política, su aspecto heroico será dado no por las guerras de Italia,

10 "Para recorrer mejores aguas levanta ya las velas el pequeño navio de
mi ingenio, que deja tras de sí un mar tan cruel".
- 12 -

�sino por los descubrimientos geográficos por un lado y las hogueras
de Miguel Servet y Giordano Bruno por otro.
Esta épica de la investigación y del pensamiento, es decir, del es
fuerzo cognoscitivo y creador a la vez, se confunde a veces en Dante
con el sentimiento épico de la poesía, que es también esfuerzo cognos
citivo y creador. "E di vederli in me stesso m'esalto", dice Dante en el
IV del Infierno, encontrándose frente a los grandes poetas de la anti
güedad. Y es, en este canto elegiaco, un verso de tensión épica, la mis
ma que da una recia cohesión interna al relato de Ulises.
Veamos la parte que nos interesa del canto XXVI del Infierno,
que nos muestra el castigo de los engañadores, ocultos cada uno en su
llama:
Allor mi dolsi, e ora mi ridoglio
quando drizzo la mente a ció ch'io vidi,
e piú lo ingegno affreno ch'i'non soglio,
perché non corra che virtú nol guidi; (w. 19-22)

Lo maggior corno della fiamma antica
cominció a crollarsi mormorando,
pur come quella cui vento affática;
indi la cima qua e lá menando,
come fosse la lingua che parlasse,
gittó voce di fuori, e disse: "Quando
mi diparti' da Circe, che sotrasse
me piú d'un anno lá presso a Gaeta,
prima che sí Enea la nomasse,
né dolcezza di figlio, né la pieta
del vecchio padre, né il debito amore
lo qual dovea Penélope far lieta,
vincer poter dentro da me l'ardore
ch'i'ebbi a divenir del mondo esperto,
e delli vizi umani e del valore;
ma misi me per l'alto mare aperto
sol con un legno, e con quella compagna
picciola dalla qual non fui diserto.
L'un lito e l'altro vidi infin la Spagna,
fin nel Morrocco, e l'isola de' Sardi,
e l'altre che quel mare intorno hagna.
lo e' compagni eravam vecchi e tardi,
quando venimmo a aquella foce stretta
dov'Ercole segnó li suoi riguardi,
19
lo

�acció che l'uom piú oltre non si metta:
dalla man destra mi lasciai Sibilia,
dall'altra giá m'avea lasciata Setta.
"O frati", dissi, "che per cento milia
perigli siete giunti all'occidente,
a questa tanto picciola vigilia
de' nostri sensi ch'é del rimanente,
non vogliate negar l'esperienza,
dietro al sol, del mondo senza gente.
Considérate la vostra semenza:
fatti non foste a viver come bruti,
ma per seguir virtute e conoscenza".
Li miei compagni fec'io sí aguti,
con questa orazion picciola, al cammino,
che a pena poscia li avrei ritenuti;
e volta nostra poppa nel mattino,
dei remi facemmo ali al folie voló,
sempre acquistando dal lato mancino.
Tutte le stelle giá dell'altro polo
vedea la notte, e'l nostro tanto bassó,
che non surgea fuor del marin suolo.
Cinque volte racceso e tante casso
lo lume era di sotto dalla luna,
poi ch'entrati eravam nell'alto passo,
quando n'apparve una montagna, bruna
per la distanza, e parvenú alta tanto,
quanto veduta non avea alcuna.
Noi ci allegrammo, e tostó tornó in pianto;
che della nova térra un turbo nacque,
e percosse del legno il primo canto.
Tre volte il fe' girar con tutte l'acque;
alia quarta levar la poppa in suso,
e la prora iré in giú, com'altrui piacque,
infin che '1 mar fu sopra noi rinchiuso" X1
(w. 85-142)

11 "Entonces sentí dolor y ahora vuelvo a sentirlo cuando dirijo la memoria
a lo que vi, y freno mi ingenio más que de costumbre para que no corra sin la
guía de la virtud... El mayor cuerno de la llama antigua comenzó a sacudirse
murmurando bien como llama que el viento agita; luego moviendo su punta
como si fuese la lengua al hablar, logró emitir la voz y dijo: "Cuando me despedí
de Circe, que me mantuvo apartado más de un año allá cerca de Gaeta, antes
que Eneas le pusiese ese nombre, ni la dulzura del hijo, ni la piedad por el
- 14 -

�Creo que no hay duda de que en terreno poético, la nave de Ulises es la misma que. con Dante, "cantando varea" en el II del Paraíso.
En terreno especulativo, o, mejor, teológico —se trata de teología
apasionada, casi pasional— el impulso de Ulises hacia lo ignorado es
el impulso de Dante, pero se pierde porque le falta la ayuda de la
gracia. En el fondo, la melancolía de Virgilio ("che sanza speme vivemo in disio". Inf. IV-42) y la tragedia de Ulises ("infin che il mar fu
sopra noi richiuso" Inf. XXVI-142) tienen las mismas raíces; y la
participación afectiva de Dante es la misma.
Hay, a propósito del canto de Ulises, una discusión que llega a
abarcar casi todos los puntos contravertidos del pensamiento de Dan
te. Según Nardi12, Croce 13, Momigliano 14 y Terracini15, el viaje de
Ulises es, para Dante, un pecado de orgullo, casi una continuación del
pecado original, que acarrea la justa punición; para Fubini 16, Sapegno 17 e Yvonne Batard 18, es, siempre según el mismo criterio dantesco,
una gesta heroica de tipo prometeico, en la que culmina lo humano.
La catástrofe es fatal por la misma razón por la que a los héroes y sabios

viejo padre, ni el debido amor que debía hacer feliz a Penélope, vencer pudieron
dentro de mí el ardor que yo sentí por adquirir experiencia del mundo y de los
vicios del hombre y de su valor; sino que me interné en el alto mar abierto,
sólo con un navio y con aquel pequeño grupo de compañeros que no me aban
donó. Una orilla y otra vi hasta España, hasta Marruecos y la isla de los
Sardos, y las demás que aquel mar alrededor baña. Yo y los compañeros éramos
viejos y tardos, cuando llegamos a aquella desembocadura estrecha donde Hér
cules marcó sus resguardos para que el hombre más lejos no se atreva: a la
derecha dejé Sevilla, del otro lado ya había dejado Ceuta. '"O hermanos —dije—
que a través de cien mil peligros habéis llegado al occidente, a esta tan breve
vigilia de nuestros sentidos que nos queda, no queráis negar, siguiendo al sol,
la experiencia del mundo sin gente. Pensad en vuestro origen: hechos no fuisteis
para vivir como brutos, sino para ir en pos de la virtud y del conocimiento".
A mis compañeros los hice yo tan ardientemente decididos, con esta exhor
tación pequeña, al viaje, que a duras penas, luego, los habría retenido; y, vuelta
nuestra popa hacia la mañana, de los remos hicimos alas para el alocado vuelo,
siempre torciendo del lado izquierdo.
Todas las estrellas ya del opuesto polo veía de noche, y el nuestro tan
bajo que no asomaba ya de la superficie marina. Cinco veces se había prendido
y otras tantas se había borrado la luz debajo de la luna, después que habíamos
entrado en la fatal aventura, cuando se nos apareció una montaña oscura por
la distancia y me pareció tan alta como no había visto ninguna otra. Nosotros
nos alegramos y al punto nuestra alegría se trocó en llanto; ya que de la nueva
tierra nació un torbellino y golpeó la primera arista del navio. Tres veces lo
hizo dar vuelta con todas las aguas; la cuarta, le hizo levantar la popa hacia
arriba, y hundir la proa hacia ahajo, como Alguien quiso, hasta que el mar
sobre nosotros se hubo vuelto a cerrar".
12Bruno Nardi. "Dante e la cultura medioevale". Bari, Laterza 1949,
p. 153 sgg.
13Benedetto Croce - "La poesía di Dante", Bari, Laterza 1948, pp. 91-92.
14Dante Alighieri, "La Divina Commedia" commentata da Attilio
gliano - Firenze - Sansoni, 1950. Vol. I "Infernó", p. 187 sgg./.^ ^ - - -*"*4%'V^\
15Opinión expresada oralmente., ^ /
..*^.. N ^\
16Mario Fubini, "Due studi danteschi", Firenze, Sansoni, 1951, p., 5^'sgg. ; " '-,
\i\
17Dante Alighieri, "La D. Commedia", a cura di N. Sapegno, Fife'nze. Ua • ' ••*"
nuova Italia, 1955, Vol. I "Inferno", p. 290 sgg.
;
18Yvonne Batard, "Dante: Minerve - Apollon", París, Les belles letti^^s,
p. 40 y p. 187 sgg.\;\
- 15 -

702260 0397

�antiguos les está vedado el Paraíso (de ahí su carácter intensamente
trágico), pero de ninguna manera es un castigo, ni amengua la admira
ción que todo acto heroico suscita en nosotros. Ahora bien: esta última
tesis se ve muy reforzada si vinculamos el canto de Ulises con la me
táfora de la nave por un lado y por otro con el problema de la respon
sabilidad y punibilidad de los justos anteriores a Cristo por el hecho
de no haber tenido la fe, problema cuyo carácter dramático en Dante,
en el prehumanismo de Dante, ha sido llevado a la luz plena de la dis
cusión por Yvonne Batard en el libro citado. En este caso adquiere un
valor particularmente sugestivo (y acaso haya que desecharla justa
mente por eso) la variante: "e nuove Muse mi dimostran l'Orse" en
cambio de nove. (Par. II v. 9).
El orgullo de ser, no superhombres, sino hombres (tan pequeñas
cosas con una potencia interior tan grande), encarnado en Ulises, y la
conciencia del valor creativo de la inteligencia humana y de la poesía
("Minerva spira e conducemi Apollo") —que va de la íntima exalta
ción del canto IV del Infierno hasta el Paraíso donde se traduce en la
nave "che cantando varea"— llegan a, identificarse en el plano lógico,
p mucho más en el plano lírico. La metáfora de la nave es uno
de los ejemplos principales de la unidad tonal de la Divina Comedia
y aun de toda la obra poética de Dante.) Hay en ella un carácter constan
te (el épico) y una progresiva intensificación, una cada vez más am
plia solemnidad, una cada vez mayor y más altiva vautoconciencia. Aun
este "crescendo" es autoconsciente ("lo mi credea del tutto esser partito. . .") ¿Dónde quedan, frente a esta cálida seguridad del camino re
corrido y de la meta, el plazer provenzal como punto de partida formal
(Contini), y el "Mar Amoroso" como punto de partida temático
(Figurelli), para el primer soneto dedicado a la nave?
—^ El ^uelo_ de Ulises es locura, porque Ulises no posee la gracia (y
Dante, al principio del canto, se da a sí mismo un avisó de pruden
cia para no incurrir en el mismo riesgo: "e piú l'ingegno affreno
ch'io non soglio, perché non corra che virtú nol guidi", donde la
virtud es sin duda la virtud natural y humana, que Ulises no tuvo
en cuenta al engañar a los tróvanos — y por eso, por mal uso de su
inteligencia, está en el bajo infierno y no por su hazaña oceánica —
pero, referida a Dante, abarca también las virtudes teologales que no
se tienen sin la gracia); es objetivamente locura, pero no pecado;
es heroísmo en que inteligencia y virtud humana convergen. El deseo
de saciar "la perpetua e concreata sete" de saber es el mismo en
Ulises y en Dante; pero en el primero lleva a la tragedia, porque es
sed puramente humana; en Dante, con la ayuda de la gracia, la sed
de saber se identifica con la sed de Paraíso, ;y veremos pronto que
el Paraíso es para Dante el reposo — inalcanzable en la tierra —
piado por el conocimiento de lo absoluto.
Como la locura del Quijote, la locura de Ulises ("il folie voló")
es estéticamente poesía, moralmente libertad, ese libre albedrío hu
mano cuyo valor Dante sentía en sí como soberanía de sí mismo
("perch'io te sopra te corono e mitrio", Purg. XXVII - v. 142) y
que, para él, es, con la ayuda desde lo alto, el encaminamiento a la
- 16 -

�salvación. Por eso la nave del II del Paraíso puede ser definida como_
la nave de Ulises ayudada por la gracia. Este agregado, sin embargo,
pertenece a la estructura lógica — o, mejor, teológica — del poema
y no a su poesía. En el terreno poético de la imagen, es bien la mis
ma nave, nave del conocimiento, nave de la poesía, nave del alma
en su esfuerzo por penetrar en lo desconocido. Hay pequeñas corres
pondencias tonales, probablemente involuntarias, que denuncian la
identidad de inspiración. Compárese el trágico "infin che il mar fu
sopra noi richiuso" (Inf. XXVI-v. 142) con el plácido —pero algo
amenazador— "dinanzi all'acqua che ritorna eguale" (Par. II - 15).
La superficie marina que se cierra borrando las huellas de la audacia
sobrehumana del hombre, llena el recuerdo de Ulises y la imagina
ción de Dante, que se siente y se crea a sí mismo como personaje
de su poema. Ambos son puntos en la inmensidad y en la eternidad;
ambos han intentado quebrar el límite (y Dante ha tenido un ins
tante de vacilación antes de hacerlo: véase el canto II del Infierno);
sólo el desenlace es distinto. Compárese también "e misi me per
Palto mare aperto" (Inf. XXVI - v. 100) con "non vi mettete in
pelago..." (Par. II-v. 5) y, más adelante, "metter potete ben per
Palto sale vostro navigio..." (Par. II-vv. 13-14).
La montaña del Paraíso Terrenal era una región vedada a los
mortales desde el pecado de Adán y Eva; de ahí la inevitabilidad de
la catástrofe en que termina el viaje de Ulises, consecuencia, pues,
del pecado original y no, como quisiera Nardi, castigo por haberlo
renovado con el viaje más allá del límite. Dante conocía la prohibi
ción y Ulises no. El naufragio no es más que el fruto de una audacia
admirable y de una ignorancia inocente. Es esta ignorancia que le da
a aquella inevitabilidad la misma fuerza solemne y misteriosa que
tiene el Hado en la tragedia griega. Es esta ignorancia inocente la
que le permite a Dante exaltar aquella audaz sed de conocimiento,
aquel esfuerzo por aumentar la potencia del hombre frente a las
fuerzas oscuras de la naturaleza, detrás de las cuales el hombre Ulises
no veía la mano de Dios, sino a lo sumo la de "gli dei falsi e bugiardi".
No hay en esta exaltación del heroísmo de Ulises por Dante ninguna
herejía; queda sí en Dante el conflicto —no resuelto y atormenta
dor— entre la aceptación de la condena eterna para los justos del
mundo pagano y la admiración apasionada que sentía por ellos, agu
dizado no sólo por su sentido natural de la justicia, sino también
por su personal tentación humanística, que lo llevaba irresistible
mente a ir más allá del quia, a pesar de las autoadvertencias: "State
contente, umane genti, al quid" (Purg. III - v. 36) "E piú Pingegno
affreno..." (Inf. XXVI - v. 21). Aquí la interpretación de la poesía
toca un terreno ajeno a ella, el de la filosofía, ya que surge el pro
blema del averroísmo de Dante. A este terreno no podemos entrar
ahora sino para decir que el averroísmo en Dante es "motivo inspi
rador" de poesía justamente como tentación y conflicto.
La metáfora de la nave toca en el II del Paraíso su expresión
más alta, pero está sobreentendida (si una metáfora puede sobreen
tenderse) en todo el Paraíso y, de vez en cuando, aflora: "Non é
- 17 -

�pileggio da piccola barca quel che fendendo va l'ardita prora..."
(Par. XXIII -vv. 67-68).
La navegación triunfal por el agua que "giammai non si corsé"
es la imagen sintética de esta épica del conocimiento y de la explo
ración, cuyo motor es la sed de la verdad absoluta, es decir, para
Dante, la sed de Paraíso. Pero este impulso épico está difundido en
toda la "cántica" y en él consiste la definición de su especialísima
poesía.
.__
^Impulso épico implica combate; y el combate del intelecto es la^
duda. }3ay, pues, en el Paraíso, una épica de la duda, sentida como
tormento y como gloria del hombre en cuanto hombre:
"Yo veggio ben che giammai non si sazia
nostro intelletto, se'l ver non lo illustra
di fuor dal qual nessun vero si spazia.
Posasi in esso come fera in lustra,
tostó che giunto l'ha; e giugner pollo:
se non, ciascun disio sarebbe frustra.
Nasce per quello, a guisa di rampollo,
a pié del vero il dubbio; ed é natura
ch' al sommo pinge noi di eolio in eolio" 19.
(Par. IV-w. 124-132)
Esa sed de verdad, que jamás se sacia en la tierra, hace que a
toda solución parcial conquistada le siga una duda ulterior que exige
nuevos esfuerzos y nuevas conquistas. También esta vez el férvido
trabajo del pensamiento es sentido en términos de esfuerzo físico,
pero ahora se trata del esfuerzo ascensión al del alpinista que, alcan
zada una cumbre, ve siempre delante de sí una cumbre más alta, que
se convierte en su nueva meta. Esa tensión constante del hombre
Thacia la verdad absoluta' es la sustancia misma de la épica dantesca,
\que canta una batalla cuya victoria para el poeta está en la muerte
jcorpórea y en la vida eterna del espíritu fuera del tiempo. En la
tierra, todas las victorias del pensamiento son parciales, pero unas
tras otras marcan un camino en ascenso que conoce angustias e ilu
minaciones y lleva a la victoria definitiva y al descanso en el Paraíso
con el conocimiento de la única verdad —la verdad absoluta— fuente
de las verdades particulares. El hombre puede alcanzar lo absoluto
(parece que Dante lo afirmara para tranquilizarse a sí mismo, para

19 "Yo veo bien que jamás se sacia nuestro intelecto, si no lo ilumina aquella
verdad, fuera de cuyos límites ninguna verdad se extiende. En ella descansa
como una fiera en su cueva, una vez que la ha alcanzado; y puede alcanzarla,
ya que, de otro modo, todo deseo sería inútil. Nace por ese deseo, como nuevo
brote, al pie de la verdad la duda; y es nuestra naturaleza misma la que así nos
impulsa, de colina en colina, hacia lo más alto".
— lo

�aplacar una angustia secreta); de otro modo sería inútil el deseo que
tiene de él, esa "concreata e perpetua sete". Este descanso final en
la verdad se presenta a la mente de Dante como el sueño abando
nado de la fiera en su cueva, después de la caza sangrienta y angus
tiosa que la mantuvo en tensión todo el día. El hombre tiende a con
cebir su descanso y su seguridad como el descanso y la seguridad
en una cueva ("El hombre es animal de cueva y no de pecera", dijo
hace un tiempo un arquitecto norteamericano en una conferencia en
que discutió, aquí en Montevideo, ciertos aspectos de la arquitectura
moderna, especialmente en lo que se refiere al excesivo empleo de
los vidrios externos; y esas palabras coinciden extrañamente con estos
versos de Dante). Esa paz, ese descanso, es la naturaleza misma del
Paraíso: la quietud en que termina la afanosa cadena de las dudas,
el apaciguamiento de la codiciosa voluntad en la voluntad de Dios
("e la sua volontate é nostra pace" dice Picarda en el canto III - v. 85),
el sueño en la cueva. La angustia del destierro no es sólo material,
y aquel vagabundear forzado fuera de Florencia es paralelo al tra
bajo febril del pensamiento que pasa de una duda a la otra sin apla
carse nunca. Dante es un luchador y un alma fuerte (Véase: Paraíso,
canto IV - vv. 82 - 87; su ideal está, pues, representado por M. Scevola que voluntariamente mantiene la mano en el fuego o por S. Lo
renzo que no huyó del suplicio) y concibe el proceso del pensa
miento agonísticamente. La "vis" épica de estos nueve versos está
pues en el último terceto, que glorifica la lucha más que la victoria,
el esfuerzo más que el descanso. Por eso el orden natural se invierte
y aparece el descanso antes que el esfuerzo, el relajamiento feliz antes
que la tensión heroica.
El aspecto épico de la Comedia, que culmina en la tercera "cán
tica" y es mucho más evidente y profundo que su aspecto místico,
cambia de contenido a medida que Beatriz y Dante ascienden hacia
el Empíreo, sin dejar de ser poesía del esfuerzo intelectual20.
Ese esfuerzo intelectual, pues, en la segunda parte del Paraíso,
no se aplica ya a la búsqueda de la verdad (a la que el razonamiento
y la cadena de las dudas pueden hacernos acercar, según Dante, pero
que, al final, requiere sólo la contemplación directa, que es un estado
místico), sino a la expresión adecuada de este estado místico.
La fuerza expresiva del hombre es limitada y Dante se confiesa
impotente para lograr la transmisión de lo inefable; pero afronta la
dificultad una y otra vez y este no resignarse a la derrota tiene en
sí algo de épico: ya no es la batalla de Dante como símbolo de la hu
manidad en su esfuerzo de redención por un lado, de acercamiento

20 Sería casi innecesario observar que hay, aisladamente, otros motivos épicos
en el Paraíso; por ejemplo, la santidad (cantada como lucha del hombre consigo
mismo y contra las convenciones sociales. Véase el canto XI) y el destierro
agonísticamente considerado (canto XVII). Pero aquí se trata de encontrar una
dominante que permita una definición global en función de los aspectos más
discutidos.
- 19 -

�a la verdad por el otro; es la batalla de Dante poeta, incesantemente
perdida por su propia confesión e incesantemente renovada: es lar
batalla contra la limitación de la palabra humana que sólo puede
aludir o acercarse por imágenes a lo sobrehumano, es la batalla con
tra las limitaciones de la inteligencia humana que pierde su claridad
cuando quiere penetrar en el misterio. Y las dos batallas son en rea-¿
lidad una sola. También hay una épica de las batallas perdidas
cuando han sido valientemente combatidas (la de Rolando en Roncevalles fue derrota) ; podemos, pues, decir que estas innumerables
derrotas expresivas del Paraíso, seguida cada una de ellas por una
nueva tentativa, forman parte de esta épica del esfuerzo espiritual,
orientado esta vez hacia una finalidad que es para nosotros esencial
mente literaria, en el sentido más noble que tiene ese adjetivo. Con
este motivo se abre y se cierra el Paraíso: con la confesión de una
impotencia expresiva consciente de sí misma, pero no resignada, cuya
amplitud se reduce progresivamente por la obstinación intelectual
del hombre, ayudado por Minerva y Apolo, sin esperanza de que sea
nunca vencida en la tierra. Así, al principio del primer canto: "...e
vidi cose che ridire / né sa, né puó chi di lá su discende" 21. (w. 4 5).
Y, algo más adelante:
"Beatrice tutta ne l'eterne rote
fissa con li occhi stava; ed io in lei
le luci fissi, di lá su rimóte.
Nel suo aspetto tal dentro mi fei,
qual si fe' Glauco nel gustar de l'erba
che '1 fe' consorte in mar de li altri Dei.
v
Trasumanar significar per verba
non si poría; pero l'esempio basti
a cui esperienza grazia serba" 22.
(Par. I-w. 64-72)
De aquí a los últimos versos del Paraíso el drama íntimo de la
inefabilidad de lo sobrehumano se hace más hondo y se multiplica
sin llegar a un desenlace. Dante no es Jacopone y no balbucea, ni in-

21 "...y vi cosas que repetir no sabe ni puede quien de allá arriba des
ciende".
'
22 "Beatriz estaba absorbida, con la mirada fija en las eternas ruedas; yx
yo en ella fijé la mía apartándola de allá arriba. Contemplándola me volví por•
dentro como se volvió Glauco al paladear la hierba, que, en el mar, lo hizo
igual a los demás Dioses. "Trasbumanar" no se podría expresar con palabras: por
esto, baste el ejemplo a quien la gracia le reserva la experiencia (directa)". Puede
ser interesante señalar —de paso— la repetida exaltación de la experiencia por^
encima del razonamiento deductivo, en el Paraíso. Tal valorización corresponde,
como en la corriente, contemporánea a Dante, de los franciscanos de Oxford, a
una exigencia mística, pero es a la vez el punto de partida de la ciencia moderna.
- 20 -

�voca desesperadamente la anulación de la personalidad ("abissami
in amore"), manera primaria, pero mucho más auténtica, de expre
sar el misticismo. Comparemos con los versos dantescos citados, al
gunos de Jacopone:
"O jubilo del core, — che fai cantar d'amore!
Quando jubilo se scalda, — sí fa l'omo cantare;
e la lengua barbaglia — e non sa que parlare,
dentro non pó celare, — tanto é grande el dolzore!" 23.
(Jacopone. Del jubilo del core che esce in voce. Versos 1-4).
"Amor, amor, Iesú desideroso,
amor, voglio moriré te abbracciando;
amor, amor, Iesú, dolce mió sposo,
amor, amor, la morte t'ademando;
amor, amor, Iesú sí dilettoso,
tu me t'arendi en te transformando,
pensa ch'io vo pasmando, — Amor, non so 'o me sia,
Iesú, speranza mia, - abissame en amore" 24.
(Jacopone. Come l'anima se lamenta con Dio della carita superardente in lei infusa. Versos 122 - final).
Frente a esta pasión violenta y elemental, el lenguaje místico del
Paraíso nos revela un proceso intelectualístico.
De la misma forma, en los últimos versos de la "cántica", para ex
presar indirectamente la inadecuación de la palabra y de la memoria ;
humanas, a la visión suprema de la Trinidad, Dante recurre a una com- / ^-paración de carácter marcadamente intelectual:
Qual é il geómetra che tutto s'affige
per misurar lo cerchio, e non ritrova,
pensando, quel principio ond' elli indige,
tal era io a quella vista nova:
veder volea come si convenne
l'imago al cerchio e come vi s'indova;
ma non eran da ció le proprie penne:
se non che la mia mente fu percossa
da un fulgore in che sua voglia venne.

23"O júbilo del corazón, que haces cantar por amor! Cuando el júbilo se
enciende, hace al hombre cantar; y la lengua se traba y no sabe qué decir, no
puede ocultar lo que hay adentro, tan grande es la dulzura!".
2^"Amor, amor, Jesús deseado, amor, amor, quiero morir abrazándote; amor,
amor, la muerte te pido; amor, amor, Jesús fuente de gozo, tú te me rindes
transformándome en ti, piensa que yo voy perdiendo el sentido. Amor, no sé dónde
estoy, Jesús, esperanza mía, abísmame en amor".
- 21 -

�A Taita fantasía qui mancó possa;
ma giá volgeva il mió disio e il velle,
sí come rota ch'igualmente é mossa,
l'amor che move il solé e l'altre stelle 25.
La visión termina: la fantasía no puede volverla a crear para
transmitirla. Esta falta de fuerzas es el límite humano y es el des
canso en Dios. La nave ha llegado. Su ímpetu triunfal ha quedado
trunco en la culminación mística. Ya no hay épica: lo épico está
en el esfuerzo de entender, que en este caso se identifica con el
esfuerzo de ver y de enunciar la visión con palabras. La similitud
con el geómetra que busca el principio que necesita y que creía
tener ('non ritrova") para vencer la inconmensurabilidad de la cir
cunferencia con su diámetro, nos da la medida de esa tensión espiri
tual del hombre hacia algo que está más allá de sus límites de alcance,
de comprensión, de expresión. Así la épica del Paraíso termina como
dehía terminar: con una derrota gloriosa.

25 "Como el Geómetra que concentra toda su atención en medir el círculo
y no vuelve a encontrar, pensando, aquella norma que necesita, tal era yo en
aquella visión nueva: quería ver cómo se adaptó la imagen al círculo y cómo
en él se encuentra perfectamente ubicada; pero mis alas no eran capaces de
tanto: y he aquí que mi mente fue herida por una fulguración en la que su
deseo fue satisfecho.
A la alta fantasía aquí le faltó fuerza; pero ya guiaha mi deseo y mi vo
luntad, como una rueda que se mueve uniformemente, el amor que mueve el
sol y las demás estrellas".
- 22 -

�-scpust^ k s^pepiuetanH 3P
BJSIA3-^I B[ 3p 81 óN I3 u3 3JU3OIB3U^inUIIS B3I¡qnd 3S

�Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3633">
                <text> La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3634">
                <text>FABBRI de CRESSATTI, Luce </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3635">
                <text> Fabbri de Cressatti, Luce:&#13;
La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave /Luce Fabbri de Cressatti.    Montevideo : FHC, 1960.   22 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3636">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3637">
                <text>1960</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3638">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3639">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3640">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="398">
        <name>1265-1321</name>
      </tag>
      <tag tagId="19">
        <name>CRITICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="462">
        <name>DANTE ALIGHIERI</name>
      </tag>
      <tag tagId="461">
        <name>LILTERATURA ITALIANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="396">
        <name>SIGLO XIV</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="324" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="555">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/3cabf8f83afa0127b6d9a09a5e301c79.pdf</src>
        <authentication>831ff0a2b1b6a7e5277391bf247b761d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3581">
                    <text>�•

-

•

•

�r:e....1
?Q,

r;,

PUBLICACIONES DEL DEPARTAMENTO DE LITERATURA IBEROAMERICANA
DE

LA

FACULTAD

DE

HUMANIDADES

MIGUEL

Y

CIENCIAS

DE

MONTEV IDEO

ANGEL CALCAGNO

'

EL PENSAMIENTO
DE

GONZALEZ PRADA ·
•

~5912

----Per 861 6 GON Cal
El pensamiento de Gonzá lez P1a

\\ll\\ll \~U \!lll1.-\:f1 ttCE
\~1~~\U11
\1111I' ltllM.IHIllll
/ 0 } 5Q12 •

J

u

-

---

N . • .... ,

.J

•

i...;

,

,

'""

v ..:

L

"'

MONTEVIDEO

1958

K

t. ...,

u a L 1c A

Gó n
&lt;:!?_~f

��1

LA PROBLEMATICA Pli'.RUANA

Lima, la capital de la América del Sur, l&amp; zumbona, garuante y veleidosa primera dama de las ''tandas'' revolucionarias, l1abría de provocar
con sus tapadas, encapados, beatas,
hojald1·e1·os, picanteras, y su clericalisino, espíritu de casta y
mentalidad afásica
la ado1·ación y la repulsa de dos de sus
hijos más preclaros: Palma y González Prada.
Su importancia rectora se mide por la influencia pertinaz
y proit1nda que su espíritu reticente y muelle ejerce, l1asta bie11
avanzado el siglo XVIII, en el meridión de nuestro continente
sureño. Era éste un paraíso ye1·mo e ilímite con escasos núcleos
urbanos entre los que brillaba incompetible la soberana del
Rimac, que para los inicios del 1800 contaba con 52.627 habitantes, según censo del Virrey Gil de Taboada. No disminuyamos la importancia de su índice demográfico y recordemos
que Madrid
la imperial villa que uniera ambos mundos no alcanzaba a albergar, en la época, 200.000 almas.
El brillo social de Lima excedía los previsibles límites coloniales, ostentando una heráldica de cantería, un escalafón nobiliario de trasplante emigratorio y una afanosa seudo-cortesanía
que hallaba favorable acogida bajo el solio virreinal. Hasta la
mancebía del caduco Amat contribuía a patinar la vida colonial con el tono y el módulo del perricl1olismo metropolitano.
Cierto que bajo las plantas de los 20.000 hispanos ociosos
y regalados yace el pueblo indígena, africano o zambo que sin suponerlo
trabaja para sus amos y para el advenimiento
de un nuevo orden.

-5-

�•

•

Pero Lima no es el Perú, ni sus características responden
a los rasgos configurativos de la incipiente nación. Lima es el
lado muelle, el aporte emoliente que la Conquista incrusta en
la raza viril y sufrida del lncario. Ni siquiera geográficamente
se ubica en una razonable equidistancia, lo que la inhabilita
l1asta materialmente para unificar un ter1·itorio estrangulado
por dos indimensionahles cadenas montañosas. En el largo capítulo que de la Colonia llega l1asta la campaña sanma1·tiniana
marcha al compás de las charangas l1ispanas, siendo la sierra
la que la sacude de su entorcl1ado letargo.
Mientras prevaleció la influencia capitalina, el Perú ejerció en los países meridionales, inflamados por los ideales libertarios, vigilancia represiva semejante a la que desplegó España
en el norte de nuestro continente. Era necesario al1ogar a la
ciudad reaccionaria, y la única ,·ía para lograrlo radicaba en
aislarla del resto del territorio serrano; éste fue el mayor acierto
de Bolívar en su campaña y el mayor error de San Martín el
no advertirlo. Mutilada de su tronco orgánico la urbe desvalida
,
.
,
entro en consunc1on.
Con la declaratoria de independencia, pese a las dificultades derivadas de la desorganización gubernativa y de la anemia económica, el Perú se orienta en hase a las dos fuentes
naturales del salitre y del guano; es así que mediada la centuria
se le ve florecer materialmente ''aunque devorado por las facciones''. Esta holgura, sin embargo, no sirvió para conjurar el
serio pelig1·0 de una desintegración política que hará sumamente inestable el panorama nacional hasta entrado este siglo.
Culturalmente, desde las primeras épocas de la República
llegan los hálitos del romanticismo francés y de s11 deri,·ación
peninsular. El estro sentimental y plorante hallaría sus principales adalides en Carlos Augusto Salaverry, Clemente Altl1aus,
Nicolás Corpancho, Fernanclo Velarde (de gran pri,ranza en
Palma) y Nicanor Roca de Vergallo (quien escribió en francés y condujo el exotisn10 in(ligenista l1asta el público e111·opeo) .
Est?s escritores experimentaron, como la sociedad peruana
toda, la oprimente agresividad del gamonalismo territorial aliado al clericalismo intransigente, los que mantenían la pre''ªlencia de una minoría todopoderosa que marcl1aba a lomos de
la masa informe, pri\ ada ele derecl1os y reclamos. Lejos de
•
reaccionar contra un régi1nen que legalizaba el l1áhito de las
1

-

6

�castas coloniales, los poetas románticos se confinaron en l~
exaltación exorbitante de una sensibilidad so1·da para la situación circundante. Sólo el sentimentalismo pío tuvo cabida para
el n11n1en de la época, alentado por los asperges del on1nín1odo
Convictorio Carolino.
El advenimiento republicano no alteró en un ápice la
l:1xit11d del estilo de ,,ida costero; prosiguiendo Li1na con la
férula gubernativa intentó t1·ansar 01ninosamente con el enemigo español {ocupación de las Islas Cl1incl1a, 1864; rescate
of1·ecido por e) gobierno) y saldó con pérdida irrestañable la
ocupación cl1ilena {T1·atado de Ancón, 1883). En el primer
caso la p11janza de la sie1·1·a evitó la consumación de una ignon1inia; en el último, fue estéril la i·esistencia cobijada en los
contraf11ertes andinos. ·
No dio el n1ovi1niento romántico frutos de mayor entidad,
siendo evidente la ramplona imitación que sobre los modelos
l1ispanos y galos se practicaba. De los otros factores que coadyuvaban en el moldeamiento de las 1nanifestaciones estéticas
l1asta la
poco puede decirse, ya que el elemento indígena
revaloración llevada a cabo por Valdelomar y Ma1·iátegui
fue desplazado a un desdeñado ámbito, y el apo1·te africano
se vio confinado a variaciones f olklóricas en las danzas y a la
incorporación de resabios teúrgicos en el culto católico.
El deficie11te sistema económico, basado en la extracción
de los i·ecursos nat11rales, unido a la instabilidad política que
singulariza a la naciente república, conspira contra la plasmación de los talentos naturales que demuest1·an los elementos
como
jóvenes, siendo esta no conc1·eción, caracte1·ística que
homologa a las
lo obser,'aran Jorge Juan y Antonio Ulloa
generaciones hispanoamericanas. Es evidente q11e la ~'supe1·­
fluidad literaria'' no medra en medio de las dificultades materiales y los ramalazos del desarrollo nacional sólo fac11ltan para
una ''faena de cultura'' que se despunta a p1·isa, antes de la
treintena. La especulación filosófica bordea el linde del i·esumen o la glosa, siendo en cambio proclive el ambiente a la
exteriorización poética. ''Tiranos y poetas l1a producido la
An1érica 11ispana con prodigalidad''. 1 Cultura de ''loina'' o
( 1) BASADRE JoncE, Chile, Perú r Bolivia Independientes, Tomo XXV
de la Historia de América, dirigida por Antonio Ballesteros, Salvat Editores S. A.,
Barcelona-Buenos Aires, 1948, p. 177.

7 -

�de ''garúa'' es, pues, la peruan~, que exhala ~u. verbo intermitente y liróforo entre los traquidos de las agon1cas lucl1as fratricidas. El primero en enjuiciar este período fue Riva Agüero 2
quien, con visión civiljsta y dominante espíritu de casta, disP.ña un cuadro de vivos matices. Su apreciación se caracteriza
por un españolismo aristocrático que no cede ni aun cuando
admite la existencia de alguna auténtica aportación vernácula
(como ocurre con su tardía revaloración de O llantay). Destaca
con acierto la indisimuhle filiación española de toda la producción colonial, la que huérfana de apoyo indigenista {el quechua llegó a la forma escrita por manos conquistadoras) estructuró sus rasgos según modelos importados. Este remedo imitativo no es monopolio peruano sino que dicho proceso cubrió
paralelamente la faz entera del Nuevo Mundo, aunque en rigor
verista se debe admitir que la patria de Garcilaso demostró
una adhesión excepcional al modo hispánico, siendo quizá el
lugar en que el criollismo luchó más largamente para hacer
•

Olr SU VOZ.

José Gálvez reconoce que ''la época de la colonia no produjo sino imitadores serviles e inferiores de la literatura española'' los que vivieron desar1·aigados y ajenos al medio, ''exceptuando a Garcilaso, que sintió la naturaleza, y a Caviedes,
que fue personalísimo en sus agudezas y que en cie1·tos aspectos de la vida nacional, en la malicia criolla, puede y debe ser
considerado como el lejano antepasado de Segura, de Pardo,
de Palma y de Paz Soldán''. 3
El trasplante peninsular trajo consigo su propia etapa de
desarrollo épico que tendía ya a la novela, y precisamente la
estancia épica halló en las nuevas tierras el ámbito más apropiado para polifurcar sus posibilidades. Aquí fue que el Inca
Garcilaso tomó el hilo para enl1eb1·ar sus Comentarios y ºtinto
con él los cronistas de Indias tejie1·on el canevá de la producción colonial.
Si bien la importación europea suministró a · los americanos la técnica y el molde a adoptar no pudo, en cambio,
insuflar el energético impulso que validara las creaciones haciéndoles transvolar los circunstanciales límites de la efimeCarácter de la Literatura del Perú Independiente, Imprenta América, Lima, 1905.
(3) GÁLVEZ, JosÉ, Posibilidad de u11a Genuina Literatura Nacional Edj.
tora de la Unión, Lima, s/ f., p. 7.
'
{2)

R1vA ÁCÜERO, JosÉ DE LA,

8

�ridad colonial. La precaria virtualidad de esta literatura, su
clorotismo, su ficta inmanencia, derivan del desarraigo vital
frente a una pujante realidad en plasmación; el pasado incaico,
el insustituíble ancestro kollásico que pudo transvasarle su palingenésico l1álito, le permaneció ignorado, no fue abordado
ni aquilatado porque no respondía al ideal estilista asimilado.
Riva Agüero comparte e intenta justifica1· este desarraigo telú1·ico expresando: ''El sistema que para americanizar la lite1·atura se remonta hasta los tiempos anteriores a la conquista, y
trata de hacer vivir poéticamente las civilizaciones quechua
y azteca, y las ideas y los sentimientos de los abo1·ígenes, me
parece el más estrecho e infecundo. No debe llamársele americanismo sino exotismo. Y a lo han dicho Menéndez Pelayo, Rubio y Juan V a lera: aquellas civilizaciones o semicivilizaciones
murieron, se extinguieron, y no hay modo de reanudar su tradición puesto que no dejaron literatura''. 4 A pesar de las académicas opiniones respaldatorias el legado colonial 11a caducado, declinando dentro de su propio ámbito la vigencia previsible, debido p1·ecisamente a la i·uptura con una tradición viva
que estaba golpeando a las puertas del Virreinato y de la que
podía haber recibido el etnos y el etos vivificadores.
En cuanto a la vinculación con el dintorno popular
otro elemento incuestionable y de infinitas posibilidades
tampoco se p1·odujo, siendo menostenida por el esc1·ito1· peruano
la sabrosa y abigar1·ada tipología nacional que ofrecía a la
contemplación acuciosa inagotables ejemplares. La a11sencia de
un derivado étnico prevalente cooperó en la permanencia de
la impermeabilidad hacia los i·asgos demóticos, situación que
no pudo perdurar en otras partes de América por el empuje
insofrenable de un estrato en marcha; así en el Río de la Plata
la pujanza avasallante del elemento gaucho contrarrestó los
embites de un estamento elitista que manipulaba un anémico
europeísmo, sobreviniendo la vital gravitación de los aedos
pampeanos cuya cristalización se matriza con Santos Vega,
Martín Fierro y Anastasio el Pollo.
Triste tributo sacrifican los escritores coloniales al desarraigo etno-telúrico, corriendo en pos de una substancia vital
que les rehuye y torna sus producciones irrelevantes y despersonalizadas. Ventura García Calderón observa una similar au(4)

R1vA AcÜERO, JosÉ DE LA, op. cit., p. 43.

9

�•

sencia de ,,.igor y originalidad entre los hombres más represen.
tati"·os. así se pregunta qué es lo que faltó a Pedro Paz Soldán
(Juan 'de Arona) para ser un gran literato, pese a contar con
un espíritu admirablemente dotado. De Clemente Althaus y
Manuel A. García estima que la i·igurosa imitación importada
ceuó
el cauce de la genesíaca surgente original.
0
Sólo algún exponente aislado y ocasional encontrará ' ralidez vertebrando sus formas en la gea ambiental y dando así
los primeros pasos en el camino de un costumbrismo que rematará en las Tradiciones. Juan del Valle Caviedes, con malicia
zamba y pi1·ueta huachafa, ab1·e la brecha a un t1·adicionismo
de g1·uesa cepa popular que chi1·ría su validez en la cl1apada
tiesura virreinal. Esta vena es retomada, ya en el período independiente, por Manuel Ascensio Segura, ''criollo, tuerto y plebeyo., enamorado de su tierra, sin humos de moralista ni de
estadista'' quien ha alentado la jugosa imaginería del ''medio
pelo'' con sus comedias costumbristas, culminando su docente
sátira con la entronización de Ñ a Ca tita, la beata. chismosa por
antonomasia. A la misma línea típica y ambiental pertenece
aunque tenido a menos por ia apreciación
Melgar, quien
académica
vivirá siempre en la resonancia de sus espontáneos yaravíes. Diferenciado de los anterio1·es por su espíritu
de casta, cultura y aspiraciones i·efinadas, pe1·0 también asimilado al tipismo local, hallamos a Felipe Pardo y Aliaga; sus
comedias son atisbos f1·agmentarios, irónicos y moralizantes que
reproducen una realidad inmediata.
Este abandono de la estereotipada imitación academicista
para succionar la vital energía circundante nos lleva directamente
con Palma
a la culminación de un estilo casi hecho
escuela que responde, por primera vez, a las incitaciones de
una nacionalidad ya definida. Palma, incluso, pudo haber comenzado su obra sin premeditada 01·ientación nacionalista puesto que la misma detenta el estilo comunitario y sintomático del
acólito hispanizante, pe1·0 era tal la potencialidad subyacente
en el habitat limeño que, rebasando las proyecciones creativas.,
el tradicionismo asciende a una categoría cuya inmanencia resultará imprevisible. Fue logro americano lo que quizá pretendió
virreinal.,
,,ser remedo
,
. accediendo desde 1869 al surgimiento de
u,n ?ene1·0 mestizo, producto del cruce entre la leyenda ro·
~a~~1~a Y el .artículo de costumh1·es''. La sospecha de la indefinicion local1sta de Palma es corroborada por el calco indisi-

10 -

�inulable que en Sll prodt1cción poética se trasunta de los modelos aportados por la corriente europea: Zorrilla, Bécquer,
Espronceda, Larra, el Duque de Rivas, J ovellanos, Lamartine,
Hugo. El arribo a Lima del andariego Fernando Velarde y la
publicación de su libro Las Flores del Desierto dan al joven
Palma la pauta de un universo ignorado que se ofrecía íntegro
en sus posibilidades; así nos lo dice: '' [Fernando Vela1·de]
Gran capitán de la bohemia limeña, despertó el virus adormecido en los salones, . . . nos dábamos un hartazgo de Hugo y
Byron, Esp1·onceda, Ga1·cía Tassara y Enrique Gil. Márquez
se sabía de coro a Lamartine; Corpancl10 no equivocaba letra
de Zorrilla; para Adolfo Ga1·cía más allá de A1·olas no había
poeta; Llona se entusiasmaba con Leopardi; F ernández hasta
en sueños recitaba las Doloras de Campoamor ... '' 5 Tal el ámbito de la ''bohemia de su tiempo'' normada por la didascalia
de la 1·utilante galaxia ext1·atlántica, de la que se destacaban
esp1 endentes dos astros máximos: Lar1·a y Lamartine.
Palma, retomando el esbozo trazado poi· Caviedes y Segura, asienta la mano en la pintoresca autoctonía y se burla
con bonl1omía y aleatorio humor del canon colonial, en un
alarde de flexibilidad y punzante reprobación. En ello radica
su innegable contribución al despertar de una ado1·mecida conciencia social, p1·ime1· escaño a salva1· hasta el advenimiento,
poco después, de la voz mesiánica de González Prada. Sin embargo, el colonialismo, atento únicamente a la formalidad superficial y sordo al camaleonismo intencionado del patriarca,
intenta asi1nilar su producción para vanagloriarse con títulos que exreden s11s anémicos rangos. En parte contriht1yero11
a esta indebida expropiación los gonzalezp1·adistas quienes, por
manifiesta l1ostilidad, relegaron a Palma al desván de las prescindibles antiguallas.
Mariátegui, en cambio, avala la divergencia antipodal que
niedia ent1·e Palma y los auténticos colonialistas: ''Las Tradiciones no p11eden se1· identificadas con una literat11ra de I"everente y apologética exaltación de la Colonia y sus fastos, absolutamente peculiar y característica, en su totalidad y en su espíritu, de la académica clientela de la casta feudal. Don Felipe
Pardo y don José Antonio de Lavalle, conservadores convictos
La Bohemia de mi Tiempo y Recuerdos de España,
Imprenta La Industria, Lima, 1899, p. 5.
(5)

PALl\IA RICARDO,

-

11

�•

y confesos, evocaban la Colonia con nostalgia y con unción.
Ricardo Palma, en tanto, la reconstruía con un realismo burlón
y una fantasía irre,Terente y satírica''. 6 ~l. mi.smo ,,Riva Agüero
no puede dejar de reconocer que el trad1c1on1sta, al l1ablar de
la Iglesia, de los jesuítas, de la nobleza, se sonr1e y hace sonreir al lector''. 7 ¿No fue acaso un gesto harto l1eterodoxo para
la época su ataque al seudo historiógrafo Ricardo Cappa?, que
culmina1·a en 1886 con la expulsión de los jesuítas del territorio nacional.
Haya de la Torre corrobora la insurrección hispanoclasta
al afirmar: ''Personalmente creo que Palma fue tradicionista
pero no tradicionalista. Creo que Palma hundió la pluma en
el pasado para luego hlandirla en alto y 1·eirse de él. Ninguna
institución u hombre de la Colonia y aun de la República escapó a la mordedura tantas veces tan certera de la ironía, el sarcasmo y siempre el ridículo de la jocosa crítica de Palma''. 8
Las Tradiciones implican: políticamente, el reconocimiento cívico de los sub-estratos callejeros; socialmente, la incorporación oficial del medio pelo criollo al núcleo ciudadano; y
culturalmente, el accésit de la mesoc1·acia republicana ( ex-aristarquía colonial) a un aceptable status estético. Son el primer
escarceo protestativo que se yergue contra el dirigismo rígido
y austero de una edad apenas superada; es el grito de rebeldía
que eleva Lima contra el colonialismo costeño que prescinde
de una auténtica vertebración nacional relegando la yacente
potencialidad serrana a un inerme y grávido mutismo.
Nuevamente se hará sentir la capital
esta vez a frente
descubierta y con resonancias ilímites
en el est1·0 de González Prada, quien ratifica y desemboza la reacción inaugurada.
Con él se desprende el limeñismo de su exclusivismo categorizante y res11me en su fraternal amplexo al criollismo costero,
al mestizaje valluno y al indigenismo montañés. El perricholismo capitalino se ve vulnerado en su más secreta complacencia localista.
De Lima, pues, surge la nueva conciencia nacional, la
nueva peruanidad, y lo que con Palma es reacción anticolonial
( 6)

l\1ARIÁTEGUI, JosÉ

C., Siete ensayos de Interpretación de la Realidad

Peruana, Editorial .. Universi~aria, Santiago de Chile, s/f., p. 7.
( 7) RIVA AGUERO, JosE DE LA, op. cit., p. 63.
(8) HAYA DE LA TORRE, Luis, Por la Emancipación de la América Latina.
Buenos Aires, 1927, p. 139.

-

12 -

�en agraz deviene con González Prada logro en sazón; ambos
integran la díada insurgente que cumple el periplo reversivo
en la captación de los valores psico-ambientales .
•

11

GONZALEZ PRADA: IDEOCLAST A

La contienda peruano-chilena puso la nota de sangrante
dramatismo en la muelle vida costeña; lo que se inició con el
litigio de diez centavos por quintal de salitre, epilogó
en
aras de la Confederación
con las hogueras de Chorrillos y
Miraflores, y la ocupación de Lima. De la desintegración general sólo se salvaron dos arquetipos, Gran y Bolognesi, legendarios recuerdos que ejemplificarían la reacción nacionalista
•
posterior.
La derrota padecida propició el análisis introversivo de
los cánones vigentes, arribándose a la exaltación de directrices
hasta entonces desconocidas por el medio, de entre las cuales
se debe destacar: federalismo naciente contra Lima, indigenismo, americanismo (que nnplica su réplica antihispanista) y
radicalismo religioso-político. En el nuevo panorama descubierto ocupa sitial de preferencia la prosa verboferente y fustigante de González Prada quien encarna, a partir de la desocupación chilena, la rectoría resurrente de una nación que procura reencontrarse con sus genuinas realidades. En el discurso
del Politeama (1888) expresó: ''No forman el verdadero Perú
las agrupaciones de criollos y extranjeros que habitan la faja
de tierra situada entre el Pacífico y los Andes; la nación está
formada por las muchedumbres de indios diseminadas en la
banda oriental de la cordillera''. 9 En el Ateneo dijo: '' ... recordemos constantemente que la dependencia intelectual de España significaría para nosotros la indefinida prolongación de la
niñez''. 10 En Las Esclavas de la Iglesia: ''Si la ortodoxia católica merece llamarse una religión de estancamiento y ruina,
díganlo España, Irlanda, Polonia y algunos estados de Sudamérica''. 11 De la política opina: ''¿La política? A más de fundarse
en la astucia y la fuerza, representa los intereses y preocupa( 9) GoNZÁLEZ PnADA, 1\ilANUEL, Páginas Libres, Biblioteca Andrés _Bello,
1\iiadrid, s/ f.• p. 78.
(10) G. P., M., Páginas Libres, p. 28.
( 11) G. P., 1\1., Horas de Lucha, Biblioteca de Cultura Social, Editorial
Americalee, Buenos Aires, s/ f., p. 59.

-

13 -

,

�•

ciones de la clase don1inadora''. 12 ' .. Política qt1ie1·e decir traición, hipocresía, mala fe, podre con guante ~la~co; y al 1notejarse de mal político a un l1om~re de co~'?1cc1ones, en lugar
de inferir le una ofensa, se le extiende un diploma de l1onradez
y humanidad''. 13
Hemos sintetizado mínimamente el itinerario de su peruanidad para confir1nar la voluntaria escisión que tajó frente a
la concepción hispanizante tradicional, con lo que libera a la
nueva mentalidad del oprimente peso muerto de la ganga 11ispánica. La independencia política no había traído como lógica
consecuencia una emancipación ideológica y cultural, imperando la ,·igencia del neoclasicis1no ibé1·ico al que
a diferencia
de lo ocurrido en el resto de América
muy poco se l1abía
incorporado del Enciclopedismo y la Ilustración; entre los modelos que despertaban mayor admiración podemos citar a Pi y
Margal], Giner de los Ríos, Unamuno, Bécq11er, Núñez de Arce, Larra y Campoamor.
Justicia debemos rendir, en el esbozo del despertar de la
conciencia autóctona, al adalid inicial que fue González Vigil
(1792-1875) ; su apostolado constante y heroico lo patentiza
como el primer hito en el p1·oceso adquisitivo de la autointegración ideológica. Varios rasgos comunes conjuncionan su vida
y su obra con las de nt1estro autor: se alza contra el Papado
y la iglesia católica, brega por su separación del Estado,
rlenuncia a los opresores militares, l1uve de la acti,Tidad política y termina sus días como eficiente Director de la Biblioteca
Nacional de Lima; las variantes a señalar entre ambos son de
grados y matices, en función quizá de sus diversas latitudes
temporales. González Prada mismo se enca1·ga de delinear las
coincidencias y las disparidades: ''La actividad en la vida pública de Vigil terminó por 1845., cuando vino por segunda ,~ez
a desempeña1· en Lima el cargo de bibliotecario. Tenía ya concluída la prime1·a parte de su obra De/ensa de la Autoridad

de los Gobiernos contra las Pretensiones de la Curia Romana,
Y de ahí en adelante ' 'ivió exclusivamente consagrado a sus

estudios predilectos y publicación de sus escritos. No quiere
ya mezclarse en la política militante y hasta se esquiva
(12) . G. P., 1\.1., Propaganda y Ataque, El escritor y la ley, Ediciones Imán,
Buenos Aires, 1939, p. 200.
(13) G. P., M., Horas de Lucha, Los partidos y la Unión Nacional, p. 27 .
'

•

.

'

.... . ....
\" r"• ( .,
~

14

�de intervenir en las discusiones parlamentarias, alegando
por excusa el mal estado de su salud''. (¡Cómo recordamos a Palma! ... ) ''Defendió la libertad de conciencia, la
tolerancia de cultos, el matrimonio civil y el divorcio; pero
siempre tuvo la concepción romana del Estado omnipotente''.
''Vigil, en su e,,. o}ución religiosa, se despojó de las creencias
católicas, pero quedó confinado en una especie de cristianismo
liberal o vago teísmo cristiano''. '' ... bajo la apacibilidad del
semblante, ocultaba la fortaleza rtel hombre manso. El supo
encararse con Santa Cruz, Gamarra y Castilla cuando muchos
enmudecían y temblaban''. 14
U na segunda instancia en el proceso está dada por el romanticismo tardío {bohemia reaccionaria) que hacia 1860 afloró, p1·opugnando por el abandono de la corriente neoclásica
y el logro de la libertad política, social e intelectual. Palma
mismo perteneció a este movimiento y en La Bohernia de mi
Tiempo ha dejado sabrosos comentarios sobre sus principales
propulsores; allí desfilan Arnaldo Má1·quez, Nicolás Corpancho, Numa Pompilio Llona, Clemente Althaus, Ca1·los Augusto
Salaverry y una larga lista de voces menores.
Pero los románticos liberales son barridos por la férula
despótica del gobie1·no, debiendo algunos emigrar y otros tornar al clasicismo. ''Romanticismo frustrado'', nos dice Alberto
Sánchez, ya que resultó efímero y estéril, habiendo sumido en
el olvido mucl10 antes del conflicto con Cl1ile.
Es González Prada quien retoma la antorcl1a de la reivin- dicación libertaria: ''Inútil resultaría la e111ancipación política
si en la forma nos sometiéramos al exagerado purismo de Mad1·id''; ''Los literatos de A1nérica y del siglo XIX sea111os clel
siglo XIX y a1nericanos''. Estas ''profesiones'' bastan para deter1ninar su filiación l1ispanicida; se iniciaba así la lucl1a escisípara c111e c11Jminaría con las hazañas n1odernistas de Rubén
Darío.
El iconoclasta aristócrata, lapso de felonía clasista, no hacía inás que adscribirse a la corriente regenerativa que entre
1880 y 1890 bañaba sin distinción de latitudes las costas americanas; desde Lugones, Rodó y Herrera y Reissig en el meridión hasta Gutiérrez Nájera, Asunción Sil,ra y Gómez Carrillo
( l •t)

G. P., l\il., Páginas Libres, Vi gil, 1890, pp. 107 a 127.

-

15 -

3 5 91 2

�----

r el Norte una única voz ensayaba nue,"os acentos para la
po
'
,.,
,
americanidad en trance. Espana, en tanto, se consum1a en su
propia clorosis de la que la sal,~ar~an los provi~~nci~les \1 aron~s
de la Generación del 98; hasta donde concurr10 la Jº'"en America a revitalizar el encanijamiento peninsular, es aspecto ya
ampliamente debatido.
En el proceso formativo de la estética e ideología pradianas resulta fundamental el deslinde de las influencias habidas;
ya durante la estada en la hacienda de Mala
primera j11,"ent11d
repudia la rectoría que sobre los bohemios del Club
Literario ejercían los románticos españoles, prefiriendo a éstos
los clásicos consagrados: Santillana, Manrique, Juan Ruiz, Gonzalo de Berceo, Arcipreste de Hita, Fernando de Rojas, Gra·
cián, Teresa de Jesús, Cervantes y Quevedo
este último,
por sobre todos, su predilecto
. Sorprende comprobar la afinidad selecti''ª que unimisma a González Prada con Palma;
el tradicionista también re,·erenciaba a los maestros castellanos,
a los que aprendiera a gustar durante un obligado y fructífero
interregno en las Islas Chincha, siendo sus mentores por excelencia Cervantes y Quevedo. Lo que difiere en ambos escritores es la declinación subjetiva que responde a un mismo estímulo; así lo ha destacado Luis Alberto Sánchez: ''El Quevedo
a quien sigue Prada es el moralista; el que sigue Palma es el
picaresco. Prada también admira a éste, pero no lo confiesa a
viva voz, sino a la sordina del nombre supuesto o del anónimo.
Y es que hay una diferencia básica entre ambos escritores peruanos: Prada era un pudoroso; Palma un travieso, a menudo
literariamente impúdico''. 15
El rechazo de González Prada hacia algunos coetáneos
peninsulares se ejemplifica en su desdén por Selgas, Valera,
Castelar, Núñez de Arce y Pereda. En Páginas Libres incluirá
sendos ensayos sobre V alera y Castelar de los que saldrán ambos maltrechos y cojitrancos. Del p1·imero opina 16: ''Yo que
soy un poco escéptico, dice a menudo. Cada uno está en su
derecho para creer o no creer lo que se le antoja, y muchos no
,
.
.
.
creeran seme1ante escept1c1smo, como no creen el republicanismo de Castelar. Diez contra uno se puede apostar que Valera se hace cruces al abrir la boca y bendice el plato antes de
. . ( 15 ) SÁNCHEZ, Luis A., La Literatura Peruana, Editorial Guaranís, Asun·
c1on del Paraguay, s/ f., Tomo VI, p. 155.
(16) G. P., M., Páginas Libres, Valera, pp. 215 a 227.

-

16 -

�meter la cuchara''. ''Lo seguro es que la teomanía y la cristolatría resaltan en sus obras. Todo es Dios, en Dios, con Dios,
por Dios y para Dios; y en todo, con todo, por todo y para
todo está la divina Providencia''. El pretextado escepticismo
valeriano, pru1·ito intelectivo de una naturaleza precavida, lo
hace reaccionar: ''Si Valera no niega ningún dogma, si hace
gala de buen católico, si ahoga por el Syllabus, si hasta padece
del odium teologicum contra el hereje y el impío, ¿de qué duda?'' Le disgusta la intención socarrona y la pretensión infe1·iorizante de las Cartas Americanas en las que ''considerando
con razón a España como nuestra madre y creyendo posible
nuestro regreso a la vida de feto, quiere convertirse en cordón
umbilical''. En cuanto al estilo: '' ... V ale1·a confiesa con señoril desdén que escribe por sólo divertirse y divertir a sus
lectores. Lo segundo no sucede siempre: muchas veces narcotiza con sus frases pesadas y monótonas con10 tertulia de viejos
que bostezan, cabecean y hasta roncan''. ''Su estilo carece de
empuje masculino, de sabor medular, y todas sus obras parecen
vertebrados con el hueso conve1·tido en gelatina''. Sin embargo,
fijando un contén a su exaltación y reconociendo con equidad
lo que considera justos valores, admite que ''Valera se impone
como traductor'' y que ''sus traducciones cortas de Uhland y
Goethe, principalmente las hechas en romance octosilábico,
rivalizan con los originales''.
Con Castelar 17 llega más lejos a~n la diatriba, trasponiendo
en discutible arrebato apreciativo
el claustro de
la valoración crítica: ''Niño por sus capricl1os, l1embra poi·
sus veleidades, no expresa el vigor del ca1·ácter varonil''. ' 'Todo
en él prueba la atrofia de los órganos viriles o la perversión
del instinto genésico''. Aquí lindamos ya con la inquina personalizada; no nos extraña este desborde en un temperamento
singularizado por su altísimo coeficiente emocional. En el plano especulativo considera que ''cansa por la amplificación interminable de los mismos pensamientos, y hace sonreir con su
lenguaje sesquipedal, heteróclito, abracadabrante, palingenésico,
caótico, supe1·planetario y cosmogónico'' (más adelante nos referiremos a la adjetivación en González Prada) ''habiendo convertido el idioma castellano en orquesta cosmopolita y churrigueresca''. Le niega convicciones firmes y misionil jerarquía
( 17)

G. P .• l\iI., Páginas Libres, Castelar, pp. 228 a 234.

-

17 -

�''con un fraO'tnento de sus libros se refuta lo que se prueba
pues
o
,,
hº
· d
con un trozo de 811s discursos'', es un capuc
,, extra,
, 1a
, . 1no
,, o
en la política: l1a con,'ertido la. trib11na en pt~1pito . y S(~1º. p~see la '\"erbosidad inagotable sm el razona~1ento 1rr~s1st1hle .
En una palabra: Castelar reed_it~ en ~l á1n.b1to orator1? el pauperismo medular y la pon1po.;1dad i·e1terat1'\ a que definen a la
total producción metropo!ítana.
.
Prosigamos con el análisis de las fuentes integradoras. Alemania le ofrece el caudal del ron1'.-lnticismo nórdico (no deformado por la ~~omodación hispano-g~la) con el que se familiariza mur joven aún, gustando y trad11~iendo lieds y haladas
de Goethe, Scl1iller, Heine, Cha1nisso, Korner, Rückert y ' ron
Platen; de Inglaterra, celebra a Byron, Shelley y Ripling; de
Italia, gusta a Carducci.
Pero el magisterio rector
tramontado el juvenil sajohabría de venir de ''la cara
nismo de impostación chilena
Lutecia''; el ''pictoriciRmo de las originalidades revolucionarias'' (Flaubert, Rugo, Ga11tier, France, Met1des, Leconte de
Li~ le) caducara ya su supuesta validez, mas permanecían irra\.~iando la claridad, la tra~cendencia y la g1·avitación del pensamiento frances en el dominio creativo (desde Ronsard y Du
Bellay a Baudelaire y V e1·laine) y en el campo especulati,~o
(de V()ltaire y Diderot a Comte y Renan). Esta corriente es
la que pri,~ará en González Prada y a la que dedicará el
mayor tiempo de las lecturas que efectúa hasta 1884 (término
de la ocupación chilena) ; la actitud crítica de la generación
francesa de 1850 lo ganará definitivamente 01·ientando su pensamiento bajo la égida de Michélet (racionalista histórico),
Comte (positivista), Taine ( dete1·minista), l{enan ( criticista)
y Guya11 (idealista). El positivismo, que adopta como patrón
filosófico, reencuentra en González Prada simila1·es d~sánimo
y afán revisionista a los que ahona1·an en Francia su florecimiento; el año terrible de 1871 (Sedan) tiene su réplica
si
no dúplica
en el 1881 peruano (Chorrillos, Miraflores) ;
en ambos casos fue necesario pugnar por un resurgimiento y
una reestructuración de las fuerzas nacionales, y en esta tarea
la amargura de Don Manuel se vio atemperada por el soplo
estimulante de Guyau. ''Cuando llegue la ho1·a oportuna, cuando resuene el clarín y nuest1·as guerrillas se desplieguen por las
más humildes provincias de la República, el Perí1 contemplará
una cruzada contra el espíritu decrépito de lo pasado, una
1

1

-

18 -

�guerra contra todo lo que implique retroceso en la Ciencia,
en el Arte y en la Literatura''. ''La palabra que se dirija hoy
a nuestro pueblo debe despertar a todos, poner en pie a todos,
agitar a todos, como campana de incendio en avanzadas horas
de la nocl1e. Después de San Juan y Miraflores, en el cobarde
abatimiento que nos envilece y nos abruma, nadie tiene derecho
de repetir miserias y puerilidades, todos vivimos en la obligación de pronunciar frases que levanten los pensamientos y
fortalezcan los corazones''. 18
•

111

SUS IDEAS POLITICAS Y SOCIALES

Rufino Blanco Fombona en el estudio que, como limen
de Figuras y Figurones, traza sobre González Prada nos hace
notar que: ''Aquella suavidad de la raza, por lo menos en parte
del país, que ya notaron Unanue y Humboldt desde el siglo
XVIII, puede explicar la siguiente observación: no hubo en
Perú, ni menos en Lima, hasta Chocano, un poeta épico''. Más
adelante: '' ... el Perú puede considerarse como el único país
de Hispano América que no ha producido un gran ca1·ácter
en la política: ni un gran caudillo, ni un gran tirano''. 19
No opinaremos sobre la posibilidad decisiva o coadyuvante de la incidencia climática, pero hay una realidad irrefutable que señala el propio Prada: ''Por más que chillen los
fraguadores de leyendas heroicas, los peruanos fuimos incapaces de sacudir la dominación española. Necesitamos del auxilio ajeno para consumar la independencia; y sin Bolívar y
Sucre no habríamos tenido Junín ni Ayacucho''. 20
La ausencia de una personalidad histórica de subyugante
magnetismo (a la manera de Bolívar, San Martín, Artigas, Juárez o Pedro 11) o de un carácter cimero y conductor (según
el módulo de Martí, Hostos, Alberdi, Montalvo o la escuela
''mineira'') explica la pervivencia de la ejecutoria hispánica y,
a .la par, destaca con vívidos perfiles, en el mediorrelieve nacional, la antecedencia augural de González Vigil y la concreción restallante del pensamiento ideoclasta ~onzálezpradeano.
( 18 )
45 y 56.
( 19)

G. P., l\il., Páginas Libres, Discurso en el Teatro Olimpo, 1888, pp.

BLANCO Fol\tBONA, RuFINO, Estudio Crítico, pp. 46 y 47, en Figuras y
Figurones, G. P. l\I., Tipografía de Louis Bellenand et Fils, París, 1938.
(20 ) G. P., l\il., Prosa A-1 eriuda, Por mano ajena, Ediciones Imán, Buenos
Aires, 1941, p. 88.

-

19 -

�eon e'l se ab r e

paso la ,,iolencia 1nisionil en d,
el ..panoran1a socio.
político, la voz rasante, demo~edora y para 011cam~nte rev1tadon
Manuel,
nacido
para
la
.
t
Es
curioso
observar
como
l izan e.
l ·,
· ·
1
lación desinteresada, la contemp ac1on estet1c1sta, e asceespecu
l'1t1ca
. d ev1n1en
· · d o el m1s·
.
renuente
se
lanza
a
la
lucl1a
po
t
0
ism
'
J
M
h
l
dº
tagogo de las rei,rindicaciones po~ulares. . orge , anac ia 1clio que su sentido 1nístico-pa11te~sta lo .11npu!so a li~cl1ar por
una patria mejor, ya que no pod1a elud1~ el imperativo de su
¡11 terli"azón con los elementos de la u111dad absoluta; Carlos
Garcíaº Prada afirma: ''Era la ' rolt1ntad de América en trance
de iniciar su carrera histórica, libre e independiente de las
normas culturales del viejo mundo. Era la conciencia religiosa
de Amé1·ica''. 21
·
Impulsado por un patriotismo exaltado
como lo entiende la crítica somera
, por un impostergable misticismo
ético o por su emocionada comunión con la desdichada condición humana, el hecho es que se lanzó al fragor de la procelosa lucha tribunicia. Dicha orientación política fue catalizada por la acción de las circunstancias qtte actuaron en el
Perú de 1880. Es una evidencia el que pese a la gravitación
política de su obra, ésta es esencialmente la resultante de una
elaboración literaria; en González Prada lo circunstancial es
la respuesta a la peripecia ambiente, lo medular su posición
estética. Ni en Propaganda y Ataque (1888), ni en Páginas
Libres (1894), ni en Horas de Lucha (1908) hallamos la ver·
tebral definición de una p1·ogramación sociopolítica; sólo se
manifiesta el fustigador espontáneo que reacciona con impremeditada virulencia ante los errores del medio. Propaganda y Ataque dedica una primera parte a definir su militancia anticaíÓ·
lica; en la segunda, desgrana una sucesión de pincelazos den11nciatorios, afectados todos por la transitoriedad de las situaciones
apuntadas. El ensayo que podía haberse ,~alidado por la exposición de una actitud doctrinaria, La Unión Nacional, se diluye
en una inconcreción inoperante. Páginas Libres y Nue'Vas Páginas Libres (póstumas, 1937), i·eiteran la compilación de ensayos, viéndose desmerecidas por una dispersión temática que
se agudiza
explicablemente
en las últimas. Sobresalen
del prim~~ volumen los ensayos sobre Renán y Castelar, y del
segundo El verso de nueve sílabas'', estudio en el que Gon·
( 21} GARCÍA PnADA, CARLOS Antología Poética, Editorial Cultura, México,
1940, Introducción, p. XXVI.
'

-

20 -

�zález Prada expone sus indiscutibles conocimientos ortométricos e infalible intuición rítmica.
Horas de Lucha con su exhaustivo y demoledor enjuiciamiento de las categorías rectoras es, en mucho, el libro mejor
estructurado
orgánica y funcionalmente
que produjera;
hay allí una seria y sostenida inspiración enjuiciatoria. Se destacan por su sentido y logro los dos trabajos finales ''Nuestros
Indios'' (al que i·eferiremos más adelante) y ''Política y Religión''. En éste establece con claridad la fusión simbiótica entre
ortodoxia religiosa y conservadorismo político: ''los ve1·daderos
ortodoxos se declaran abiertamente conservado1·es en todo'', llegando a(1n más lejos: ''los buenos católicos trabajan por someter la política a la religión, por colocar el Estado bajo la dominación de la Iglesia''. 22
En toda su obra no hallamos resonancia para la programación estructural que definiera la plataforma de la Unión
Nacional (Declaración de principios de la U1iión Nacional ·
1891). Además el propio Mariátegui afi1·ma: ''El programa del
Pa1·tido Radical, que por otra parte no fue elaborado por González Prada, queda como un ejercicio de prosa política de un
''círculo literario''. 23 El partido mismo surge por imperio de
las circunstancias: ''El Círculo Literario, la pacífica sociedad
de poetas y soñadores, tiende a convertirse en un centro militante y propagandista''. 24 Jamás supusieron los contemplativos
fundadores del Círculo
cuya finalidad fuera contrarresta1· el
influjo del Cl1ib Lite1·ario, conservador y oficialista
, l1asta
dónde l1abrían de ser impulsados por los acontecimientos.
Mariátegui p1·osigue: ''Si González Prada no hubiese nacido en un país urgido de reorganización y moralización políticas
y sociales, en el cual no podía fructificar una obra exclusivamente artística, no lo habría tentado jamás la idea de formar
un pa1·tido''. 25 Este aserto está ª'ralado por la tónica de introversión y retiro que domina los momentos cruciales de su vida:
enclaustramiento cuando la ocupación chilena, alejamiento del
nuevo partido y estada en Europa, prematura renuncia de su
candidatura presidencial, definitiva dese1·ción de las filas unionistas y dimisión de su cargo en la Biblioteca Nacional al ascender al pode1· el coronel Benavides.
( 22)
(23 )
(24)

(25)

G. P., 1\1., I/ oras d e Lucha, I&gt;olítica y re ligión, pp. 219 y 222.

c.,

op. cit., p. 194.
G. P., 1\1., Páginas ljibres, Discurso en el Teatro Olimpo, p. 43.
MARIÁTECUI, JosÉ C., op. cit., p. 194.
l\ifARIÁTECU l, JosÉ

- 2l -

�Don Manuel era un esteta elitista al que su l1umanismo
pánico arrancó de la quietud medita~iva para ~rrojarlo a la
balumba ciudadana ; una ' ez en el trafago, se dio de lleno a
la tarea remo,·edora: '' ... los troncos añosos y carco1nidos produjeron ya sus flores de aroma deletéreo y su fruta de sabor
amargo. ·Que vengan árboles nuevos a dar flores y frutas nue· · a la tum b a, 1os 10,·enes
.,
vas! ·Los' v1e1os
a l a ob ra.''' 26 Renunciam~s, por considerarla obvia, a la enumeración de las amar.
guras que el apotegma final causaría a don Manuel. En el
Olimpo dijo: ''Los mal nombrados pa1·tidos políticos del Perú
son fragmentos orgánicos que se agitan y claman por un cerebro. . . Ninguno de nuestros hombres públicos aso1na con la
actitud vertical que se necesita para seducir y mandar ... '' 27
Estaba abierto el fuego e iniciada la brega partidaria; \ eremos
que sin renunciar a su posición radical
y antes bien, robusel purismo doctriteciéndola hacia las extremas izquierdas
nario le hace abandonar las filas del Partido (en 1902, con
motivo de las transacciones pactadas cuando la elección de delegados a la Junta Electoral) entregándolo a una prédica desesperanzada y mínima en ci1·cunstanciales periódicos oposicionistas.
Otra lucha, ésta lateral, estéril y lamentable, se producirá
con Palma, como derivación del discurso del Olimpo ( '' ... en
la prosa reina siempre la mala tradición, ese monstruo engendrado por las falsificaciones agridulcetes de la historia y la
caricatura microscópica de la no,·ela'') , amargando gratuitamente a ambos maestros y haciendo c1·isis con los ribetes farsescos de la sucesión bibliotecaria.
Dijimos que su militancia es sólo un episodio que se cierra
en 1902 al alejarse de la Unión Nacional; habiendo comenzado
por profesar un liberalismo romántico termina en el mayor
desen,canto: ''Reconocida la insuficiencia de la política para
realizar el bien mayor del individuo, las controversias y luchas
~obre formas de gobierno y gobernantes quedan relegadas a
segundo término, mejor dicho, desaparecen''. 28 Ve en ella
~na fuerza opresora que coarta la libertad individual: ''La política ~s una religión sólidamente organizada ... '' En forma paulatina se incorpora al anarquismo vaticinando su triunfo por el
1

7

(26 )
(27)

(28)

G. P., 1\1., P~g~nas L~brcs, Di scurso en el Politeama, p. 79.
G. P ., l\l., PagLnas Libres, Discurso en el Teatro Olimpo, p. 50.
G. P., l\!I., Horas d e Luchas, El intclcctt1al y el obrero, p. 52.

-

22 -

�camino de las i·ef ormas sociales: '' ... todos los que se inte1·esan
por la resolución de los problemas sociales, estudian seriamente
la anarquía ... '' 29 Esta es la consecuencia de su exaltada concepción individualista que lo lle,·a incluso a predicar el ejercicio de la violencia: ''Na die toma en serio la afirmación de
q11e ''la paz descansa hoy en bases inconmovibles'' y que ''la
era de revoluciones ha terminado ya en el Perú'': nadie lo
cree ... '' 30 ''Sublevémonos contra la Ley, procedamos sin mie. .
·
do n1. contempor1zac1ones.
. . '' ''No aguar d amos a que de arr1l,a nos otorguen (le1·ecl1os 11i libertades''. 31 (Según la escuela de
Jung podríamos especular la1·gamente sobre el resentimiento
escapista que denuncia esta faceta disolvente y nociva de su
apostolado). Sobrepasando las huellas de Reclus, Grave, Kropotkin, Jaurés, Faure y Bakunin arriba a un ana1·quismo integral ( recl1aza tanto el socialismo como el comunismo, por la
subordinación que decretan del individuo a la mayoría colecticia) que concilia el positivismo co111tiano (despojándolo de
sus resabios teológicos) y el evolucionismo dar,vinista ( reconociendo el derecho individual frente a la prevalencia de la especie).
l1nbuido por el espíritu positi,·ista de la época rinde culto
a la ciencia y a la razón, y desemboca así por el ca1n i110 del
liberalismo en la utopía anarquista. Su 1·acionalismo y cientificis1no son de cepa revol11cionaria y, por ende, antag&lt;)nicos a la
co11cepción b1trguesa del siglo XIX; pero, sin embargo, no cae
en el exceso de un criticis1no nil1ilista. Aquí estriba una de sus
divergencias básicas con Renán, cuya a11toanulación por exacerbamiento analítico hiciera notar: ''Todos los defectos de Renán se explican por la exage1·ación del espí1·itu crítico; el temor
de engaña1·se y la manía de cree1·se un espíritu delicado y libre
de pasión, le hacían mucl1as veces afi1·mar todo con reticencias
o negar todo con restricciones, es decir, no afirmar o negar todo
con restricciones, es decir, no afirmar ni negar y hasta contradecirse, pues le acontecía emiti1· una idea y en seguida, valiéndose de un pero, defender lo contrario''. 32 González P1·ada
sintió la necesidad de adopta1· p1·ovisionalmente el '' estado de
duda'' para alcanzar en definitiva una formulación positiva,
(29)
(30)
( 31 )
(32)

G. P., l\f., Prosa M enuda, La anarquía, p. 241.
G. P., l\I,, Prosa Jt.lenuda, ¿Es el cotnicnzo?, p. 181.
G. P., 1\1., Propagancla y Ataque, El esrritor y la ley, pp. 200 y 202.
G. P., 1\1., Págirias Libres, R cnán, p. 210.

-

23 -

�repugnándole tanto la matización indecis~ del b.retón como ~u
aristocratismo. Pese a ello acataba su mcuest1onable magisterio: ''En 1891 y 1892 asistí a sus lecciones bisemanales [en
el Colegio de Francia] : l?~ sábados a la c~ític~, de las l~yendas
relativas a Moisés, los m1ercoles a la expl1cac1on del Libro de
1sai'as'' . 33
También disiente con la concepción aristocratizante de
Nietzsche, pero en cambio comparte con éste la rotundidad de
la expresión y la creencia en la providencialidad del superhombre; esto último como consecuencia quizá de la ausencia,
dent1·0 del panorama peruano, de una figura con relevancia
excepcional.
Su prédica por las reformas sociales, como sustitutivas de
las transformaciones políticas, lo enraíza directamente con el
gran problema americano de la reivindicación indígena; el vergonzante despojo que agobia uniformemente la conciencia del
mundo hispanoamericano arranca a González Prada sus acentos
más since1·os y le permite exponer sensatas apreciaciones sociopolíticas: '' . . . desde el arribo de los blancos a las costas del
Perú surgió una de las más graves cuestiones que agitan a la
H11manidad, la cuestión étnica: dos razas se ponían en contacto, y una de ellas tenía que vencer, oprimir y devorar a la
. ' in
. d'igena una cr1s1s
..
ot ra''. ''No veamos, pues, en la cuest1on
provincial y pasajera sino un problema nacional y permanente''. ''En el Perú existen dos grandes mentiras: la República y
el cristianismo''. 34 ''El Ministro i·ecomienda ''estudiar en cada
localidad la forma más eficaz de combatir el alcoholismo, aplicando con sagacidad las medidas que mejor conduzcan a modificar el carácte1· de las fiestas populares y a reducir
hasta
suprimirla
la pa1·te de salario que se paga a los indios en
aguardiente''. ''La taberna es hermana del Estado; para el f. isco, todo bebedor consuetudinario representa un capital que
rinde subidos intereses''. 35 Pero donde su pensamiento alcanza
máxima jerarquía es en Nuestros Indios, profundo trabajo en
el que se patentiza seria información sobre las teorías étnicas,
la r~a~dad indígena nacional y las posibilidades válidas para
mod1f1car una lacra tradicional. ''La República sig11e las tradi1

G. P., 1\1., Nuevas Páginas Libres, Junto a Renán Ediciones Er~ illa
Sant1ago de Chile, 195 7, p. 118.
'
,
(34) G. P., M., Prosa Menuda, El problema indígena, pp. 155 y 156.
.&lt;33)
(35)

G. P ., M., Prosa ft.1enuda, La cuestión indígena, p. 116.

-

21 -

�ciones del Virreynato''. ''Las autoridades que desde Lima imparten órdenes conminatorias a los departamentos, saben que
no serán obedecidas''. ''Si en la costa se divisa un vislumbre
de garantías bajo un remedo de república, en el interior se
palpa la violación de todo derecho bajo un verdade1·0 régimen
feudal''. ''El indio recibió lo que le dieron: fanatismo y aguardiente''. ''Moralmente l1ablando, el indígena de la República
se muestra inferio1· al indígena hallado poi· los conquistadores. En todo caso ¿sobre qt1ién gravitaría la culpa?'' ''La
cuestión del indio, más que pedagógica, es económica, es social''.
''Si el indio aprovechara en rifles y cápsulas todo el dinero que
desperdicia en alcohol . . . cambiaría de condición''. ''Al indio
no se le predique humildad y i·esignación sino orgullo y rebeldía''. ''Mientras menos autoridades sufra, de mayo1·es daños se
liberta''. 36
.
Su indigenismo, pues, está pola1·izado por el positivismo
económico y gravita según estas dos coordenadas: reivindicación por la violencia y racismo social. El primer postulado se
inserta en el anarquismo militante cuya revisión ya efectuáramos; en cuanto al nuevo concepto racial, es de observar que
se fundamenta como antipodal al criterio clásico de raza biológica. He aquí una innovación: ''raza social'' (en función de la
disponibilidad personal) que hará época en la sociografía peruana, y sobre la que nos dice Sáncl1ez: '' La generación de
Prada no se percató del valor de tal concepto. Fue preciso que
lo removiera y promulgara V. R. Haya de la Torre (Por la
Emancipación de América Latina, 1927, donde recoge la idea
expresada en fecha anterior por el mismo Haya). De ahí la
tomó Ma1·iátegui (Siete Ensayos . .. , 1928). Más tarde, la modifica Erasmo Roca (La clase india, 1933), sustituyendo los
vocablos. El biólogo letón-chileno Alejandro Lipschütz ( lndoamericanismo y raza india, 1937) amplía el comentario, sin
mencionar, por obvias razones políticas, a Haya y muy poco
a Prada''. 37
En una palabra, a González P1·ada debe el socialismo pe1·uano la concepción sobre la que basa su actitud ante el más
grave problema que trastorna al país: la incorporación a la vida
naciona~ de las tres cuartas partes del material humano.
(36)
( 37)

G. P., M., Horas de Lucha, Nuestros indios, pp. 198 a 214.
SÁNCHEZ, Luis A., La Literatura Peruana, Tomo VI, pp. 160 y 161.

-

25

-

�La prédica social se amplific~ . en la co~stante y sincer_a
denttncia de las debilidades y los "~1c1os qt1e 1n1naban a las entidades administrati, as y sociales; los juicios tajantes y descarnados adquieren la condición de anatemas irrebatibles.
Ejemplifiquemos somera1nente:
''El pueblo peruano padece la nostalgia de la esclavitu d ... ''
''Lima, ... l1ojarasca y pura vanidad, aldel1uela con 1111mos de ciudad ... ''
''Desde la escuela nos aleccionan para sólo ganar el
. l o ... ''
c1e
''La educación oficial quedaría figu1·ada, exactamente, por
una serie de circunferencias con radios desiguales y un mismo
centro, fijo, intangible y sag1·ado: el Catolicismo''.
''En nuestro desquiciamiento general, la pluma tiene la
misma culpa que la espada''.
''El Perú no cuenta hoy con un literato que por el caudal
y atrevimiento de sus ideas se remonte a la altura ... ''
''Los mal nombrados partidos del Perú son fragmentos
orgánicos que se agitan y claman poi· un cerebro . . . ''
''Repitámoslo: nosot1·os en vez de comunicar la civilización
nos hallamos en condiciones de mendigarla ... ''
Nos suministra p11es la den11ncia i·ecia sin apunta1· la forn1a
operante, aunque es tangible su bien intencionada orientación.
Ello no obstante, está lejos de merecer absolución por la ausencia de efectividad constructiva, como opina cierto sector de la
crítica; su tarea revisionista fue integral y certera pero se detuvo en el dintel de la fase afirmativa.
1

IV

POSICION RELIGIOSA Y ETICA

La exaltación del ser
por sobre el canon comunitario
- que lo llevó al humanismo socio-anarquista, hace que anteponga el individuo a la especie, confiando en el ilímite conocimiento humano y en el libre albedrío:
''De todas las lucl1as ninguna como la emp1·endida por la
inteligencia para descubrir la verdad, ¿quién pone límites a las
conquistas de la Ciencia?'' 38 ''El librepensamiento, ejercido con
[semejante] amplitud de miras, deja de ser el campo estrecho
( 38 )

G. P., 1\1., Nuevas Páginas Libres, ¿Qué hacer?, p. 88.

1

26 -

�donde únicamente se debaten las creencias religiosas, para convertirse en el ancl1uroso palenque donde se dilucidan todas las
cuestiones humanas, donde se ahoga por todos los derechos y
por todas las libertades''. 39
Aquí está ya delineada su profesión ético-religiosa: ''La
ciencia es la única vía para ensancl1ar el campo cognoscible,
debiéndose desechar los principios teológicos y metafísicos''.
'' ... pues mientras la Ciencia observa los fenómenos y estudia
sus d.e pendencias o conexiones para inducir la ley, la Religión
establece una ley a priori y en seguida quiere someter a ella
los fenómenos''. 40
Pero las premisas de la ciencia son susceptibles de modi.
f icaciones; poi· ende, es necesario proceder &lt;'autamente adoptando una posición de crítica dubitativa: ''No someternos a sistema alguno de verdades definitivas, sino regirnos por una sucesión de verdades provisorias, viviendo listos a dejarlas, como
se deja una ropa envejecida o un bastón gastado por el uso''. 41
(El 1nismo concepto se vierte en Un Rato de Filosofía).
Esta cautela lo salva del agnosticismo.
Su meta estriba en la utilización, con fines sociocráticos,
de las verdades logradas, p1·ope11diendo así a la elevación de las
condiciones nacionales. Arriba, de este modo, por el camino del
cientificismo positivista, a la sociedad anárquica en la que la
er&lt;lad, guiando a los individuos, los adecúa por i1nperio del
amor y de la justicia.
\

1

En el plano ético, y según su convicción científico-racionalista, cree que las directrices deben provenir de la inteligencia l1umana, coincidiendo en líneas generales con Guyau
( Esquisse d' une morale sans obligation ni sanction), aunque en
éste la expansión individual llega a ar111onizarse con el núcleo
social. Reniega Prada de la compulsión pretendidamente mo1·a ..
lizante ejercida por los dos f1·enos máximos q11e coa1·tan al individuo: el Estado y la Religión. Quiere una conducta ética arreligiosa
liberada de la sanción u:traterrena
y antihu1·guesa
- exenta del freno penal . '"El l101nhre ema11cipado no '\·ene1·a
ni respeta códigos, mas p1·of esa una moral: proceder conforme
a sus ideas sobre el Universo y la Vida''. ''El Estad'l con sus
( 39)
( 40)

( 41)

G. P., l\I., Horas d&lt;&gt; Lucha, Librepensamiento de acción, pp. 41 y ·15.
G. P., M., Nuevas Páginas Libres, Catolicismo y ciencia, p. 53.
G. P., 1\-1., JVuevas Páginas Libres, Los Viejos, p. 113.

-

27

-

�,

.

con sus amenazas post11mas: no corrigen
1eyes penales ' la Iulesia
0
b.blº
·
'dº
· moralizan· la l\'Ioral no se alberga en 1 ias n1 co igos, sino
n1
,
h
b ,,

en nosotros mismos: hay que sacarla del om re .
De lo expuesto no debe deducirse ateísmo en González
Prada pues él mismo nos lo confiesa: ''En fin, no importa si
nos llaman ateos porque de la ciudad humana desterramos la
Metafísica y la Teología, o nos acusan de escépticos porque
sonreímos ante las puerilidades seniles de la religión: no cabe
ateísmo cuando en lo íntimo del alma se rinde culto a la justicia; no hay escepticismo cuando se tiene fe en la redención
de la Humanidad por la ciencia''. 42
A esto va unida una tolerante comp1·ensión para con los
sinceros creyentes, como acatamiento de su pregonada libertad
de pensamiento: ''Sólo el fanático marca una línea divisoria
para estimar como buenos y dignos de respeto a los enuncia.
dores de una doctrina, como malos y despreciables a los defensores de la contraria. Al homb1·e de buena fe. . . se le descubre
por la lógica en las acciones o conformidad de la vida exterior
con la vida interior: toda sospecha de mala fe se desvanece
cuando los hechos representan una materialización de los principios''. 43
Reacciona sólo contra el fanatismo y la intolerancia: ''Nada
tan hermoso como el respeto a las convicciones ajenas ni tan
laudable como la armonía de los espíritus animados por ideas
antagónicas. ¿Quién suscita1·ía polémicas religiosas si el Catolicismo fuera pacífico y conciliador? Como se distingue por la
agresividad y la intolerancia, como nos amenaza con reducirnos a la condición de parias intelectuales, nos hallan1os en la
necesidad de oponernos a s11 dominación''. 44
Su actitud ante el cristianismo primitivo es de asentimiento
en lo que la doctrina tiene de aspiración socializante; Cristo
se le aparece como cimera figura humana: ''En resumen, se
puede admitir la realidad histórica de Jesús, afirmando que
en un pueblo de Judea, sin que se consiga marcar precisamente
la fecha, surgió de las últimas capas sociales un hombre extraordinario que predicó la unidad de Dios, la inmortalidad del
alma Y algunas veces la solidaridad humana''. ''Si moralmente
Jesús conoce iguales y no superiores, no sucede lo mismo in te(42) G. P., M., Propaganda y Ataque, La ciudad humana, pp. 130 y 131.
(43 )
P., M., Nuevas Páginas Libres, Un rato de filosofía, pp. 79 y 80.
(44)
· P., M., Propaganda y Ataque, El enemigo, pp. 20 y 22.

g·

-

28 -

�lectualmente . . Al divinizarle se le empequeñece: de un hombre muy grande se hace un Dios muy pequeño''. 45
Por el contrario, detesta la trayectoria católica porque
afecta la libre determinación del l1ombre
"'La Religión a la vez que a la pasividad, tiende a la unif ormitlad. Un pueblo donde todos los hombres pensa1·an de
igual manera y creyeran lo mismo, donde no surgiese la menor
discrepancia intelectual ni moral, sería una serie de autómatas
en la misma posición y con el mismo gesto, un museo de organismos petrificados en idéntico período de su desarrollo. Según
la misma religión, ''el creyente es la oveja de un rebaño''; el
pensador libre, el sabio, es el hombre en la más noble acepción
de la palabra''. 46
propende a la coalición despótico clerical
'' ... el Catolicismo figura como el aliado inevitable de
todos los opresores y de todos los fuertes; donde asoma un
tirano, cuenta con dos armas: la espada del militar y la cruz
del sacerdote''. 47
y ostenta una constante de retrogresión histórica
''Mientras Alemania, Inglaterra y Estados Unidos exhalan
una atmósfera de vida, España y las Repúblicas Sudamericanas
11ieden a cementerio''. 48
Si se desea vincular a este heterodoxo con alguna mística,
preciso es encauzarlo dentro de un panteísmo de corte naturalista al que lo condujera su animismo trascendente; ésta es
la esencia que no alcanzó a aprehender Mariátegui cuando afirma: ''González Prada predecía el tramonto de todas las creencias, sin advertir que él mismo era predicador de una creencia,
confesor de una fe. Lo que más admira en este racionalista
es su pasión. Lo que más se 1·espeta en este ateo, un tanto pagano, es su ascetismo moral. Su ateísmo es religioso. Lo es,
sobre todo, en los instantes en que parece más vehemente y
más absoluto''. 49

( 15)
y

G. P., 1\1., Nuevas Páginas Libres, Jesucristo

y su doctrina, pp. 23 - 24

25.
(46)
(47)
(48)

( 49)

G. P., 1\1., Nuevas Páginas Libres, Catolicismo y ciencia, pp. 55 y 56.
G. P., M., Horas de Lucha, Política y religión, p. 217.
G. P., M., Propaganda y Ataque, El enemigo, p. 25.
MARIÁTECUI, JosÉ C., op. cit. p. 196.

-

29 -

�V

PAl\'0RAA1A DE LA ESTJLISTICA PRADIANA

Hemos ceñido nuestro enfoque al análisis de la creación
en prosa, como consecuencia de nuestra orie~tación en el bu,ceo
de las directrices que normaron el pensamiento de Gonza1ez
Prada. Ello no implica un desconocimiento de los ,·alores renovadores e inno,·adores que realzan su labor poética, pero lógicamente ésta no alcanza la significación social y nacional que
logra su cátedra militante. Sin embargo el lir?foro coexiste. en
él, paralelamente al pensador, desde sus primeras tentativas
románticas
recogidas en El Cor1·eo del Perú y El Perzí Ilustrado ( 1869)
o las baladas indígenas compuestas en Mala,
hasta la concreción estética sazonada y epilogal de Exóticas.
Este volumen más que por st1 contenido creati,·o ( 118 poemas
con o sin rima) ' Tale por la formulación de su teoría métrica
tonal basada en los elementos rítmicos ascendentes y descendentes; con ella se aparta del camino hollado por los preceptistas españoles y americanos desde Enrique de Villena y Andrés Bello a nuestros días, y por ella est1·uctura y enuncia orgánicamente sus experiencias originales con rondeles, balatas'I espenserinas, rispettos, laúdes, pantums, estornelos, cuartetos persas, gacelas y polirritmos libres. Mas todas las incorporaciones
con que enriquece el Parnaso peruano no valen lo que la prédica apostolizante., y el sitial en el concierto americano lo ocupa, en definitiva, en función de ésta.
.
Su ubicación temporal queda perfilada en América por
el alejamiento de la promoción romántica (de cuyos rezagos
va desp1·endiéndose) y la premonición de la modernista (cuyas
constantes inaugura) ; en Eu1·opa, media entre la generación del
68 (cuyo radicalismo excede) y la del 98 (de la que lo separa
el positivismo). Como poeta, ya desde 1871, con el cultivo del
rondel y el trioleto (formas han,Tillianas) comienza su tarea innovadora, la que es paralelamente colaborada poi· la adopción
de novedades léxicas al estilo i·ubendariano. Como prosador Y puesto que el género en Hispanoamérica no se define hasta
anticipa, junto con Sarmiento
las P_?Strimerías del siglo XIX
Y Montal~o, la generación de ensayistas que cabalga sobre el
católico tradipaso del siglo. Con relación a Juan Montalvo
cionalista Y antipositivista
debemos hacer notar que ~e destaca, por c~ntraste, la proyección de la figura de don Manuel.
Lo puntualizado sobre su filiación modernista ha sido di'cho
-

30 -

�considerando la polémica que a la sazón se ha arrastrado desde
Isaac Goldberg hasta los últimos trabajos ele Arturo Torres
Rioseco.
Frente a las tendencias en boga su posición se puede esbozar así: tolera el naturalismo como prolongación del romanticismo; simpatiza con el parnasianismo, dada la conciliación
estética que éste propende con los principios científicos y la
objetividad racionalista, y desdeña el simbolismo (cuya revolució11 técnica comparte) lamentando en él la ausencia de una
forn1t1lación renovadora y la disgregante osct1ridad intelectiva.
El abordaje del estilo pradiano nos ofrece el inusual proceso de un escritor que involuciona en su técnica expresiva por
imperio de una adecuación ecológica; las conferencias, ensayos
y volúmenes de la primera época (discursos políticos, Páginas
Libres, Hora~ de Lucha) están pautados por el cuociente de un
público culto, capaz de asimila1· el aderezo especiero y las originalidades st1tiles de un autodidacto de vanguardia.
Allí se regodean: el epifonema clausural
'' ... estimemos el kilate de las acciones indefectibles en
lt1gar de sólo medir los kilómetros de las herejías verbales''. so
la frecuentación histórico-mitológica
''Al sustitui1· el matriinonio a la poligainia, el Helenismo
había elevado a la mujer 11asta el rango de madre de familia;
ama de casa, según la expresión de Homero. Diosas 1·einaban en
el Olimpo, al lado de los Dioses; mujeres, las Peleidas y las
Pitias, anunciaban oráculos divinos en Dodona y Delfos. Mas
el Dios del Cristianismo encarna e11 figura de hoinbre, y el
fe1nenino no l1allc1 cabida en la Trinidad''. 51
el esteticismo de la polivalente captación (parcialmente
inefable)
'' ... a1udimos a la gracia t1·anquila y severa que podríamos llamar bisexual porque tanto se halla en la Melpómene
(lel Lou,rre como en el Apolo del Vaticano. Gracia de lo diminuto y de lo enorme, contenida en una esfinge y en una Tanagra, en un toro alado de l(horsahad y en un fresco de Pompeya''. 52
''En el dombo de San Pedro, en la estatua de Moisés y en
los frescos de la Capilla Sixtina, vemos la poliforme grandeza
(50)
(51)
( 52)

G. P., .i\I., Horas de Lucha, Librepensamiento de acción, p. 42.
G. P., IVJ., floras de Lucha, Las esrlavas de la Iglesia, p. 60.
G. P., IVI., Horas de Lucha, Nuestras glorificaciones, p. 181.

-

31 -

�creadora de l\Iiguel Angel; pero en el C~isto del Escorial, en el
. io de San Bartolomé y en la partit11ra de El Barbero no
t
mar ir
e
ll . . l
.
d scubrimos la fie1·eza de un Ben\'enuto e ini, a tortuosidad
d: un Españoleto ni la avara parsimonia ?e un R~ssini (sic)". 53
y la l11cubración petardera de ambigua estirpe
''En las Uniones Católicas, l1er1nandades o cofradías manejan la batuta algunos clérigos que ingie~e.n ª. ,Príapo en la
Trinidad, concilian la doncellez con la prol1f icac1on de gen1elos
y sir,·en tanto para rodrigones de viudas como para coadjutores
de maridos''. 54
Luego de 1902, sima de las esperanzas radicales y limen
de su rebeldía solitaria y desamparada, la forma tiende paulatinamente a troquelarse en el cuño de los periódicos ultra izquierdistas y de los modestos auditorios laborales a los cuales
se ' 'eÍa confinado el esc1·ito1·. Y a 110 priva el \'erbo alquitarado
y la imagen fáustica, siendo sustituídos por intención y f ormulación descarnadas, aplebeyadas y directas; la nueva orientación
resta a la obra redondez formal, inficionándola con un fragmentarismo de validez marcadamente aleatoria.
El humorismo corrosivo halla caldo propicio en esta nueva
etapa, ahondándose sistemático en la jaculatoria irreverente:
''Quién sabe si al pobre José, que ya no tendría mucho
fósforo en la mollera, le fraguaron la historieta del Espíritu
Santo para obligarle a reconocer un hijo que no habría podido
engendrar''. 55
''Si divisamos una señorona con traje de seda y sombrero
de plumas acompañada de tres o cuatro chiquillos con botines
de hule y ternos de rico paño, no preguntemos a nadie el estado
civil de aquellos envidiables seres: son la comadre y los sobrinos de algún cura''. 56
Reincide en el tema predilecto, profundizando inelegantemente la punzada:
''Quedamos, pues, en que la mejor manera de luchar con
los fanáticos es asestarles de cuando en cuando un buen golpe,
hacernos los distraídos y dejar que cl1illen. Pero tanto como
lanzarles descargas de grueso calib1·e o propinarles sendos vara·
palos en lugar sensible, vale tal vez hincarles con alfileres o azo(53)
(54)
(55)

(56)

g·· P.,P., l'rI.,M., Horas
de Lucha, Nuestro periodismo, p. 85.
Horas de Lucha, Nuestros conservadotes, p. 96.
G. P., M., Prosa Menuda, Por San José, p. 23.
G. P., M., Propaganda y Ataque, Polémicas religiosas, p. 30.

-

32 -

�tarles con ramas de ortiga, es decir, tomarles el pelo para que
todos los l1omhres de buen humor se rían a costa del ídolo, del
dogma y del bonzo''. 57
Finalmente sucumbe ante la contaminación por reflejo,
imponiéndole el auditorio una desoladora vulgaridad. Tal sut.~ede con la pueril parábola del sordo 58 y con las imágenes ''de
combate'', cuya tónica está expuesta poi· la siguiente:
''A los pueblos les sucede con el fanatismo lo propio que
a los niños les pasa con el biberón o la mamadera: viene un
día que los hombres desean masca1· sólido, no cht1par líquido''. 59
La prédica política era el caldo por excelencia para cocer
el gazpacho ramplón y convincente; González Prada da un paso
más en su afán proselitista:
''Constitucionales y Demócratas, Civilistas y Liberales, todos pueden ir en la misma carreta para ser ecl1ados al mismo
basurero''. 60
''Como aparato de navegación aérea, don José [Pardo]
pertenece a los menos pesados que el aire; como legumbre, al
garbanzo; como ave, al pavo de corral. Se arma, hace la rueda,
se mira en el espejo y disfruta de satisfacción inmensa: creerse
pavo real''. 61
''¿El Presidente deberá nombrarse Roequeso? ¿El Perú
merecerá llamarse Ratópolis ?'' 62
También en las admoniciones sociales, indignado por la
anquilosada jerarquización de una aristarquía voraz, no olvida
de abrir puerta ancha a la chocarronería limense:
''Detestamos al gringo, mas lo hacemos de envidia, considerándole un ser superior. El lo comprende bien y lo aprovecha:
de ahí que al desembarcar en nuestras playas, el grumete inglés
se diplome de maquinista y la cocine1·a francesa se gradúe de
modista parisiense''. 63
''En cuanto a los nobles criollos, nacidos aquí por una especie de generación espontánea, baste recordar que brotaron de
la podre colonial como los hongos germinan en el estercolero:
(5 7)
(58)
(59)
(60)
( 61)
(62)
(63)

G. P., M., Propaganda y Ataque, Polémicas religiosas, p. 31.
G.
G.
G.
G.
G.
G.

P.,
P.,
P.,
P.,
P.,
P.,

M.,
M.,
M.,
1\1.,
M.,
M.,

Propaganda y Ataque, Romaña y la prensa, p. 191.
Propaganda y Ataque, El mensaje y Ja providencia, p. 189.
Prosa Menuda, El problema indígena, p. 157.
Prosa Menuda, Instantánea, p. 194.
Propaganda y Ataque, Cuidado con la bolsa, p. 157.
Prosa Menuda, Negreros, p. 170.

-

33 -

•

•

�•

ntiestros condes y marqueses fueron más de una \ ez cebadores
de cerdos y mantequeros . . . '' 64
A,ranzando en el plano del l11nfardismo concept11al que
liemos apuntado, arribamos al1ora a una etapa pradiana c11ya
etioloaía ofrece inusitada complejidad. A lo largo de la obra de
embelesado cincelador de sunt11osos mente.
este ;efinado
factos
nos asalta el sorpresi, 0 y frecuente regüeldo ácido del
zan1hismo gráfico e irre\"erente:
''¡Calma en la enfermería! B11enos católicos, ustedes que
uuarclan su forúnculo en el sobaco, \ i,ran sin arañarse con los
~etodistas qt1e 1Je, an su pólipo en la nariz''. 65
''Esposa de t1n reyezuelo he1·pético, mal oliente y, peor que
todo, genesiado, doña Cristina l1izo de enfer1nera y sufrió grandes amarguras don1ésticas . . . Entrado en su mayor edad, el
lobezno ocupa l1oy un trono donde toda,·ía deben de quedar
algunas manchas de secreciones purulentas y de ungüentos
antisifilíticos''. 66
''Sabemos las crápulas de Alejandro, las depravaciones de
César y los incestos de Bonaparte, como divisamos la verruga
de Cicerón, la nariz de Ovidio, la joroba de Esopo y el cer,ri.
guillo de Nerón. La enfermedad de un hombre y sus amoríos
expli~an muchas veces las aberraciones de sus actos píthlicos:
al Luis XIV de los últimos años no le comprenderíamos sin su
fístula ni su vieja''. 67
''La capital es una bomba aspi1·ante que cl1upa los jugos de
toda la nación, y también una especie de albañal colector o
cloaca máxima donde acuden a reunirse las deyecciones de todas las provincias''. 68
'' . .. merecería1nos ahogarnos en un diluvio de escupitajos
o ser ha1·1·idos por una marejada de sustancias excrementicias''. 69
Esta evidente p1·oclividad cacológica ¿nace poi· imperio de
la adecuación a una ineludible prédica orillera o responde a un
escapismo ínsito en las constantes del Maest1·0? ¿No será reflejo quizá de una consustancial escisiparidad en su índole elitista y estetista? Indicios de una consciente hivalencia antagó·
nica los hallamos en su regusto, a las calladas, por la picardía
1

1

1

1

( 64)
( 65)
(66)
(67)
( 68)
(69)

G.
G.
G.
G.
G.
G.

P.,
P.,
P.,
P.,
P.,
P.,

M., Prosa ll-lenuda, De medio pelo, p. 176.
l\f., Prosa Menuda, Católicos y metodistas, p. 52.
1\1., Prosa Menuda, Cosas de España~ p. 238.
)l., Horas de Lucha, Nuestros licenciados Vidriera, p. 193.
1\-1., Propaganda y Ataque, La Unión Nacional, p. 173.
l\I., Propaganda y Ataque, Romaña y la prensa, p . 196.

-

34 -

�qt1e, edia11a y en el subte1·fugio del seudóni1110 para el alumbramiento acriollado. ¿Cómo suponer qt1e sólo por imperio de factores circunstanciales su1·gió este contra-estilo que salpica la
obra con la estridencia de su disonancia? ¿No había quizá en
el escritor un fondo subyacente, sofocado poi· las presiones culturales, que pugnaba por sus fueros? ¿No vislu1nbra1nos en este
desal1ogo desenfrenado un eco étnico de los excesos mestizos
que bañan la costa?
El problema planteado es uno de los más a1·duos e inexplorados de la creación pradiana y su ap1·opiada elucidación demandaría un estudio particular.
La estilística de don Manuel se caracteriza por el período
breve, incisivo, didáctico, adec11ado a la finalidad pe1·suasiva
que orienta la mayor parte de su p1·oducción. Este escuetismo
formal se fue perfilando con el esmeril de diversas influencias:
modernos de período corto ( Bécque1·, Renán), articulistas (journalistes) europeos, ceñeros tratadistas científicos y propagandistas sociales de izquierda (tan e11 boga entonces) de f 01·ma
se11tenciosa y desg11arnecida. Aun e11 la prime1·a época (''c11lta'')
de su creación es fiel el escritor a la consigna de claridad y
llaneza.
La intencionalidad conceptual es la que esmalta s11 prosa
con aforis1nos y apóst1·ofes orientaclos a azuzar, por la vía sensible, la captación del oyente-lecto1". La senso1·ialidad p1·adiana
se apoya fundamentalmente en la ecuación cinético-visual, produciendo en el sujeto una ' rí,rida I'eacción ideoplástica, de elevada funcionalidad convincente.
A cada paso descub1·imos en él la visualidad ideográfica
q11c nos ejen1plariza con intención lectiva; ya sea en el sancl1esco entre1nés
''Barbero celestial, [el clérigo francés] descañona bolsillos
sin deja1·les pelo de moneda; vampiro de un orden seráfico,
cl1upa sangre sin tu1·bar el sueño del paciente. Despabila el
dinero, dulce111ente, calladamente, insensible111ente, compitiendo con las niñas busconas de Que\ edo en el arte de sacar bolsas
sin dolor. Nadie explota co1no él la vanagloria y \ anidad, ingénitas en el alma de los beatos: con s11 Lourdes y su Sacré Coeur
11ace dadi, oso al G1·an Tacaño, pródigo al Caballero de la Tenaza''. 70
1

1

1

1

(70)

G. P., M., lloras de Luclia, Nuestros inmigra11tcs, p. 167.

- 35 -

�como en la pantagruélica viñeta
'' [El fraile español] Habla. como si excita~a bueyes_o instruyera i·eclutas, acciona como s1 nada~a o partiera un ~e110; no
y
se
atiborra;
no
se
sienta:
se
repantiga
o
se
come: enrolle
o
.
.
.
tiende; al predicar fulmina excomun~ones y ar1·01a tiz~nazos;
al mendigar, arrebata, arrancl1a el dine1·0 y las especies, llevando la sordidez de su codicia hasta el punto de n1aldecir al
moribundo que no lega sus bienes a un testa de la con111nidacl.
Testifica la supervi,rencia de la España medioeval, y constituye
el amalgama de gitano, inquisidor y torero. Al divisarle, aguardamos que transforme el cerquillo en coleta, el l1áhito en banderola, el crucifijo en espada: delante de un altar debe de
parecer un matador al frente de un berrendo''. 71
Este graficismo de la acción no es acompañado por el elemento cromático ya que adolece ante éste de una ceguera casi
total; sus formas tienen relieve pero no colorido: son vo!funenes
animados que se desplazan y agitan en un universo monocromo:
jamás el tono ni el matiz dan la pauta ni el acabado pictórico
.
,
a sus 1magenes.
El sentido auditivo
a diferencia de lo que ocurre en su
producción poética, donde campea una infalible intuición rítmica acompañada de frecuente ''sonorismo'' (ver teoría métrica
en el prólogo de Exóticas)
es débil en la prosa, no siendo
posible destacar efectos tímhricos pese a la búsqueda acuciosa.
Dejando de lado las innovaciones ortográficas y fonéticas
- en las que sigue la línea de Andrés Bello y Simón Rodríguez
(el preceptor de Bolívar)
poi· ser materia de la gramática
histórica, señalaremos un aspecto del discurso pradiano que
i·eviste especial interés para el análisis estilístico, cual es la particular adjetivación con que el autor precisa y pulimenta sus
figuras. Prada mismo nos alecciona: ''El mérito de un adjetivo
consiste en no admitir sustitución por adherirse al sustantivo
como la carne al hueso, como el tegumento al músculo''. 72
Esta funcionalidad sustancial que propugna y
en ge·
neral
cumple
''Cuando presenciamos el desfile de una romería o simulacro de peregrinación . a la Gruta de Lou1·des, cuando distinguimos a la flor y nata de la juventud religiosa, cuando
(71)
(72)

G. P., M., Horas de Lucha, Nuestros inmigrantes, p. 169.
G. P., M., Páginas Libres, Notas acerca del idioma, p. 268.

-

36 -

�ve1nos esas desvergonzadas calvicies a los veinticinco año:-:,
esas cabezas en forma de conos truncados, esos pómulos
salientes y almagrados o terrosos, esas quijadas a lo Carlos 11
el Hechizado, esas diminutas espaldas con la media jiba de Polichinela, esos pechos angostos y cóncavos, esos longicuos brazos
que te1·minan por tocas manos de reptil, esas atrofiadas caderas de orangután y por último esas pie1·nas filiformes que ya
se juntan en las rodillas para remedar una elipse, o ya se tocan
en las rótulas y se apartan en los juanetes para formar un
ángulo, no podemos menos de exclamar: ¡valientes defensores
de la religión!'' 73
''La columna achaparrada y tosca parece un gigante a
medio surgir de la tierra. Con su capitel charro denuncia la
pesadez sin fuerza, el recargo sin la suntuosidad, algo así como
Ja obesidad anémica en el lujo l1arapiento y guiñaposo. Sobre
ese molde se erige la estatua icónica de Bolognesi ... '' 74
se ve traicionada frecuentemente por la avalancha de un
impulso genesíaco con el que rebasa los comunes límites de
la precisión calificatoria:
'' ... el Emperador alemán merecería llamarse un demiCésar, un César de miriñaque, faldellín y tafanario, calipígero
, . ... '' 75
y androg1no
'' ... hace sonreir con su lenguaje sesquipedal, heteróclito,
abracadabrante, palingenésico, caótico, superplanetario y cosmogónico''. 76
Intrínseco ''como el tegumento al músculo'' o aditivo como
el ornato al cuerpo, el adjetivo pradiano hinca su virtualidad
estimulativa, suscita reacciones y resulta funcionalísimo. ¿Qué
objeción puede formulá1·sele si aun en el exceso cumple a
perfección con su cometido?
Hemos acompañado al pensador tan de cerca como nos
lo permitieran nuestras posibilidades; lo hemos visto surgir
irreductible y lo hemos seguido en su solitaria lucha
cada
vez más desvalido
contra ''los intangibles'' de un orden
anquilosado.
En la soledad continuó, sin afiliarse a ninguna escuela
(73)
(74)

(75)
{76)

G. P., M., Horas de Lucha, Nuestros conservadores, p. 103.
G. P., M., Horas de Lucha, Nuestras glorificaciones, p. 181.
G. P., M., Prosa Menuda, Alemania y su Emperador, p. 246.
G. P., M., Páginas Libres, Castelar, p. 228.

-

37

-

�política ni bandería literaria. Escasamente maleable para ci, ilista. Escasamente indulgente para unionista. Escasamente ejecuti,10 para socialista. Demasiado societario para parnasiano.
Demasiado fraterno para naturalista. Demasiado comprometido
para simbolista.
·
Cual columna trajana se yergue {''Magna ci,ritas, magna
solitudo'') en el ágora falaz y proteica de las transacciones
peruanas.
1

•

-

38 -

�INDICE
1. 11. -

III. IV. V. -

La problemática peruana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
G onzález Prada: I deoclasta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sus ideas políticas y sociales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Posirión religiosa y ética . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Panorama de la estilística pradiana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

..
•

5
13
19
26
30

�Se terminó de imprimir en la
Impresora Cordón, Dante 2156,
&amp;I 15 de Abril de 1958.

�· INS1,ITUTO DE FILOLOGIA

De1&gt;artamento de Literatura Iberoamericana
El Departamento de Literatura Iberoamericana de la Universida&lt;l
de l\f ontevideo es un servicio perteneciente al Instituto de Filología
ele la Facultad ele Humanidades y Ciencias fundado con el objeto
t1e realizar estudios e investigaciones sobre la literatura continental
ele l1ahla española }' portuguesa, organizar trabajos de seminario e11·
tre profesores y estudiantes y mantener intercambio citfntífico co11
otros centros similares de investigación.
Tanto su biblioteca especializada de más de cuatro mil volúmenes, sus microfilms, sus fotocopias y los ficl1eros preparados hasta la
f ec11a, pueden s~r consulta el os libremente por quienes deseen iniciar
cttalquier estttdio o investigación.
Correspondencia, libros y den1ás publicaciones deben ser remitidos a nombre del Jefe clel Departamento: Alfonso Llambías de Azeve&lt;lo, Cet·rito 73, Montevideo.
PUBLICACIONES

Horacio Q11.iroga y la creacióri artística, por José Enrique Etcheverry.
A la luz de textos olvidados o de difícil l1allazgo, se estudian algunas ideas
del eEicritor sohrr. el arte y los artistas, para llegar por fin a una apreciación de
cómo concebía el cuento, a través de sus propios prinripios de- composición .

.Tavi.er de V ia1ia, modernista, por Taharé

J. Freire.

En esta investigación se demuestra que Javier de Vi a na, como creador fue un
escritor modernista, pero como teórico fue, en carnbio, un sostenedor del realismo.

El romanticis1no de Esteban Echeverría, por Manuel García Puertas.
Se uhicu a este romántico rioplat&lt;&gt;nsc dentro de su generación de acuerdo a
su ideario estético y a sus preocupaciones político-sociales.

Cal'los Rey les, por Luis A. Menaf ra.
El estudio más completo que se haya hec110 11asta la fecha sobre la vida y la
obra del gran novelistq.

Darío y

~loréas~

por Alfonso Llambías de Azevedo.

Investigación sobre fuentes de la poética de Darío, de acuerdo a la rarar.terística evolución simbolista .
•

El ¡Jensamiento de González Prada, por J\tliguel Angel Calcagno.
Estudio de las ideas políticas, sociale~, religiosas y éticas del agudo escritor
peruano, con un aporte final sohre su estilo.

,

�Las publicacio11es del Departamento de Literatura Iberoamericana pueden
adquirirse en las siguientes librerías:

En

~Iontevideo:

A. l\Ionteverde y Cía., 25 &lt;le l\1ayo 577.
Barreiro y Ramos, S. A., Juan Carlos Gó1nez 1430.
Adolfo Linardi, Juan Carlos Gón1ez 1418.
'La Casa del Estudiante, Eduardo Acevedo 1422.
Librería Atenea, Colonia 1263.
Librería Universo, 18 de Julio 1182.
Librería Universitaria, 18 de Julio 1852.
Librería Eylasa, Sarandí 477.
La Bolsa de los Libros, Sarandí 443.

'En

Buenos Aires:
Librería del Plata, Lavalle 558.

•

•

En l\:Iéxico:
Librería de Porrua Hermanos y Cía., S. A., Rep. Argentina y Justo Sierra.
4

En París:
Libraire José Corti, 11, Rue de Médicis.
Librairie des Edition~ Espagnoles, 72, Rue de Seine.
En

~Iadrid:

Librería Espasa-Calpe, Avenida de José Antonio, 29.

,
•

•

�-

'.

•

1~11·•,

.

..

~·.1"

-·

- ·-

........

·------··---.. ---

(1

.....

.. ....... í· 2cha
indicada
........ . ,..,.._ - • ,_ ·-r·
-.--·-.-..-·

•
t

Ir·----· - ·.-·. --· .

•

·-·- .... ..

···-·· ..... _···-·
....

...,....... ,,. __ .-.. , "' .. _..... ,._.,••
•'•

.

•

... .. ... -.... .. . ..

..,,, ...

.... ·-..- ....... -· ...,,. .
•

••

.. ..

!.

.FJ pres·cA
hast

,

..."" L...)
..t.. 1 -·'~

J"'o·o .!:.~
. c y CI E

'•.

.. ., .........

•

• •

•

•

•• 1

.... - ........

- ..-.._.. . . . -·-···
•

(

•

.. ..... "•

.....

. .. ..... ...,. .. . .. . ..

...

-~

........... .

•

I

1

•

¿

•'

....-....··-· ........... , ....,.. ,......... .

. ,,, •• ,.,,,, .,,. ... - \#• ..... ··•t.# .• ···- .• .,. ,, . , ........ _.,,, •• ~ . . ... ,,.

•

•••

1

'

••
..' - •• -• ,• t • ,... .. .,., 1

.. .,.. •

, . , • • ..,. " \ . _..._ , • ..

l

\

.. "- ..... .,,.,, ,_....._. .......................,. ......... . ..
,·

ll&gt;•r••r•.•

\

Ji

•

'·i

..... , ,. ,. -----,.. ... -.......,....... .

"' .... •.r••••·

'

· ~·

•

•.

t... .,. . . .... .·.._..... ... . ...... ... ..
•\•

,

.•
1

•

····-- -·-··.. - ....... .. .

••

•

•

•

~

·,

.. -.-"• ... ...
,- ....... ,. .. ..... ..........
•

,_

•

••

.,., ..... ......,.. ., """' _,,,, ,.

'
ltol •

........ .

•

' ' " " "· . . . ...... .

.·•
•'
•

. - ...... ·--. -·· ..... ..... ··--· ... _........

. . ,.

~-·

... • •

•

••• , .

···~ . . . . .

'

''f

1

...... .. - ··- .. ""' ... . . . . . . .... .·-· ......
•
t

..,,,,.

,........,

•

•

••

'

·'

•• •

#

•• ••

••

'

•

1

'•

I

1

..

·- ....... ,. ...... --· . .,......-.......... .

.
•

t

...

•

... . ,. ---·.-

~

..

~

r.

"\

. ..

..

\

.,,,. .,,,. ... . .............. -· .. ... . . . .... ..
•
...

. , .... ··· ··-v··-··-...
,.. . __ ,
1

.....

••

;

••

-~

:!.

•

. .....

....

¡

·--· ............. ..,..., ·-···. .·-·· .............. .
.
1
,'

·~,.

•

•

(

,

.........'

•1

1

.. .... "'''

!-

(

...... ................

•
••

..... ... -··

1'

4

. ··---., ...... , ..........
,
•

1

•

'

-..,...

�,•.

•

•

,

.

'
••

I'!.

•
•
I

•

1 •

•

•

•

•

~

•

•
\

•

•

.,

•••

•

•

'

;.

(1

~

•

•

;\••
t.

•

•

•

•1

'

•

1

•
~

,.•i

•
~

•

••
,,..

..

\

~·

..

•

•

¡,

i.,,
....
.:·••

... ••• .-.

•

•
'&gt;

••

\

....

•

,.,.

•

•

•
•

..·...

•
•

..

••

••

••

• ••
•

,

••
•

,,

'
\

•

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3571">
                <text>El pensamiento de González Prada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3572">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3573">
                <text>CALCAGNO, Miguel Ángel.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3574">
                <text>El pensamiento de González Prada / Miguel Angel Calcagno--Montevideo : FHC.DLI, 1958; 38 p</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3575">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3576">
                <text>1958</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3577">
                <text>Bach. Gonzalo Marín.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3578">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3579">
                <text>Libro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3580">
                <text>Español.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="19">
        <name>CRITICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="454">
        <name>LITERATURA PERUANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="453">
        <name>POESÍA PERUANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="20">
        <name>SIGLOS XIX-XX</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="320" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="551">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/254cddcd0fe96f54de7992d8b9602520.pdf</src>
        <authentication>ea3b682e64898468b40a569e31ac7320</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3535">
                    <text>SVI0N3I0A
saavaiNw
avnnov^

OHd
vonand3d vi 3Q avaiSd3AiNn

^) • 1

•I•

U*\ti i^^

aiuo

pq

Uii

(6681"688 L) eue^u^iueauou u^oenaudd e| e
ap eomeiuq esuajd e-|

SOQ 3Ü1N3
V^I1V1 V0I^3!

�^p eoiu^)ijq esuajd

soa
VNI1V1 V3I^3IMV

�Copyright de la presente edición Departa
mento de Publicaciones - Facultad de Hu
manidades y Ciencias • Universidad de la

República
Queda hecho el depósito que marca la ley.
Printed in Uruguay • Impreso en el Uruguay

�'6881 9P BUBoiJ^ureuEj cpuaaajuc^ e^ (

(3
Bireouaureajjou Boi;^iod Bun ^p boiubSjo U9P
^ :opBjs^ sp BUBjajoas B| ua auiBia q sauíBf

Ifr *?d'S0NVDW3VÍV0NI1V1

soavjnm soi aa so¿ Na ihOnvá viDVwoidia vi (11
ua boiu^;uq Biouasajd vr\ (g
mouanyui a U9iobj8iuiui (^
BUlJB^ BDU9UIV
ap joua)xa opjauíoo ja ua ByBjajg ubjq ap ajjBd-Bjon3 (
'IB^uaui)Uooja)ui oui
'\\iiBva a^odsuBjj [a ua eijB^ajg ubj^ ap u9pBdpi^B^ (3
•SBDiui^uooa sBsaiduia
X sa|B)uauiBUJaqn8 soiíjs^jduia ua sauoisjaAUi se^ (\

SI -8pd • VNLLVl VDWaWVNa VDINV1I^ VDN3MJNI VI (i
VXVld VI Ha O1^13 ISI3 VNVDI&gt;I3WV31^ION IMOISNVdXH

VI Ha SOZN31WOJ SOI A V3I1MV1I^H VI3N3Q1HNI VI
Hl^Vd VHHNDId
11 #8^d^uoppo "V ^ní '}01¿

6

^d
33IQNI

�6
SEGUNDA PARTE:
LA PRENSA INGLESA DE MONTEVIDEO FRENTE A LA
EXPANSIÓN NORTEAMERICANA EN AMERICA LATINA
(1889-1899).

/; LAS FUENTESpág. 57
1)La prensa inglesa.
2)Otras fuentes.

II) LA PRENSA INGLESA Y LA PRIMERA CONFERENCIA
PANAMERICANA (1889)pág. 62
1)Antes de la Conferencia.
2)Durante y después de la Conferencia.

III)"EL PERRO DEL HORTELANO"pág. 74
("The dog in the manger")
1)La necesidad de la intervención. Su justificación.
2)La intervención de los Estados Unidos en América
del Sur.
3)La intervención de los países europeos en América
del Sur.
4)La Doctrina Monroe. Su papel en la historia de Amé
rica del Sur.

IV)LOS ESTADOS UNIDOS A LA CONQUISTA DEL MERCA
DO SUDAMERICANO
pág. 89
1) Posición de Estados Unidos en el comercio exterior
del Uruguay.

�(0681/AI/8)
'jns (ap Bdppuiy uoo ooiup^uq opjauíoo {3 ((&gt;

(688I/IA/91)
B( dp OJ&gt;| (9 U9 S^|8lI1 BJSUoXbUI OpJdUIOO (3 (g

W**^
SONVDNmVONIlVl SOCIVD
U3W SOI 3Q V1SIÚÓNOD VI V SOOIN/l SOOV1S3 SOI (¡I
BPP9J9UI U9iq BUfl *Bn8BiB9It^ 9p U9!)S9n3 B^ (¿

(^68l/IIA/8) '^ojuo^ ap BnjBjs^ ^ X pscag (9
(€68t/IX/l) -ouBia^oq pp o^ad 13 ($
(E681/X/01) *aojuo^ euupoa bj X U9pu9AJ9jui bi (^
(€681/11/10 BOU?uioidip U9K90J9JUI (e
(€681/11/¿) -B^IjpUIOldlp U9PU9AJ9JUI (^

(^68 l/HIA/31) ¿o ?nb jq^? (1
6H '^?d

0NV731V0H13d OU^Hd 13 (i

(6681-6881)
VNllVT VD^3WV N3 VNV3I&gt;I3WV31&gt;1ON NOISNVdX3
VI V 3JLN3U3 O3O1A31NO^ 3a VS31^NI VSN3&gt;M VI

^ 11 -8?d

• Sd^udnj X BijBj8oi|q;^

1VNI3 V1ON
'89(8111 oiojdtuoo (dp sajopipduioo soidpepjdA soq
'OpjdUIOO nS JB)U9UI
-9J3U| BJBd SOppf^ SOpBISg iod 8OpBZT(B9J SOZJdnjSg

�10) El comercio uruguayo con los Estados Unidos.

(VII-VI111896)
APÉNDICE II:
EL COMERCIO EXTERIOR DEL URUGUAY (1886-1899)
Cuadros estadísticos

pág. 157

1)Proporción en que los diferentes países concurrieron
al monto del valor oficial de la importación total del

Uruguay (1886-1900).
2)Proporción en que los diferentes países concurrieron al
monto del valor oficial de la exportación total del

Uruguay (1886-1900).
3)Monto de las importaciones y exportaciones uruguayas
desde y hacia Inglaterra y los Estados Unidos de Nortea

mérica (1886-1900).

�-9% [9 'buisiw bj ug auoppo V ^Bnf }O1¿ PP o^jB:) B uaiquiBj '(9961
osjí^) XBn8mfi jap buojsih w^d osjno ap afesBd ap ofBqBn oiuoa
soulBJB^u^s^jd anb \,^\d BI ap oi^ ja ua BUBouauíBajjou upisuBdxa
bj ap sozuaiuioa sol ^ BoiuBjijq Biauanyui B^,, ^jqos bjjbí8ououi B|
ap so^n^jdBO souba opBSaj^B souiaq 'oiqureo ua 'a^Bj Bjaunj^ bj ug
*opun3
-af ;* aiuauqBioj jiuiudns b X aoipu^dy ^uiud ^a pBjiui B| b jpnpaj
b uojB8íiqo opBdsa X oduiaij ap sauozBj 'uppipa aiuasaad bj ug
(6881 'uo;8uiqsB/yy) ^.BOu^uiBouBdsiH 3 sopiUQ sopBjsg soi anua
a^odsuBJX X opjauio3,, '-ouBouauíBja^ui o^uaiureojaaB pp jospid
•ojd aiqBsuBaui a '881 u3 BlBld Bl 3P J*I P 9^S?A 3n^
jBpjauíoa uoisi^\[ 1 ^p sa^uBjgajui soj ap oun- siyin^ Xoja^g
ap ojqq [ap 'oipnjsa cujsanu Bied sa^uBsajajui sbui so[n;^dBa soj ap
uppanpBJi b( Biuajuoa opunSas [a !Buia^ BpBO aiqos soppajBdB soAij^a
-yiu^is sbui sojnojjJB so^ ap uppoaps bj ua bi^sisuoo so[|a ap ojaiuud
(a :sa{B^uauinaop saaipu^dy sop jbuij jb opuB8aj3B 'ouisiui pp upts
•ia BpidBJ Bun JBp jod saouojua opB^do souiBiqB]g Bsuaid Bqoíp jod
sopB)Bj^ souidtunSjB soj b X sBuiaj soi B ojuBno ua OAijBjaipj ajuBj
-sbo 'o^ipap Bja osozjoj 'uaiquiBj oiad ajuspunqB Xnuí opB^nsaj Bjq
-Bi[ uopBS^saAUi Bqoíp ap osino p ua opiunaj [B;uauinaop pija^ui
p anb souiBqBpuas 'buisiui b^ BqBzaqsaua anb BpuajiaApy bj ug
'ofeqBn 3)sa ap jBjuauíBpunj oajanu ja aXn^^suoa anb
'BjnjBu3isB Bqoip BJBd osina ap aÍBSBd ap b;^bj3ououi Bun ua opi^iaA
anj JoqBj Bsa ap ops^nsaj jg -BuyBg Bau^uiy ua BUBouauíBayou upp
•Bjpuad bj ap sozuaiuioa soj b a^uay oajiíAajuo^j ap BsajSui Bsuajd bj
ap sauoiaisod sbj jBAajaj pipuodsaxioa sou ouisiui jap oaiBui ja ug
•(0C61 - 0881) 'BPld Bl 3P }^l P ^3 BUBauauíBanou U91D
-Bjjauad Bg,, rstuaj ja ua op^a^uao '(o¿6l - 6961) uoppo V UBnf
jap U9iaoajip bj ofBq 'sBiouai^ X sapBpiuBuinn ^p pB^jnoBg bj ap
ap buo^sjh ^p ouBuiuias ja ua souibjbidiui anb upiDBSi^saAUi
bj ap sopBjjnsaj soj ap 'aiuauíjBiaiBd 'B^uana Bp oÍBqBj^ ajuasajd jg

VDN31M3AaV

�10
ma había sido enfocado a un nivel casi exclusivamente bibliográfico
y tenía el carácter de introductoria a la investigación que estábamos
realizando sobre la prensa inglesa. Creímos que la inclusión de los
mismos podría ser de utilidad al lector para ubicar la materia de la
investigación en el contexto histórico general de la presencia inglesa
y la expansión norteamericana en la América Latina de fines del si
glo XIX.
Somos plenamente conscientes de que esta Primera Parte es solo
una muy incompleta aproximación al tema y de que, fundamental
mente en lo que tiene que ver con Uruguay, es absolutamente insufi
ciente: las razones ya mencionadas nos impidieron incluir toda la
parte referente a nuestro país, pero, aunque hubiéramos podido ha
cerlo, dicha información, elaborada hace ya varios años, se resiente de
la falta de una detenida revisión que ponga al día la bibliografía utili
zada que, como tendremos oportunidad de señalar, en los últimos
años se ha visto enriquecida con valiosos aportes.
No obstante las limitaciones y carencias señaladas -y otras muchas
que el lector se encargará de anotar- deseamos que este trabajo, más
allá de sus modestos alcances, pueda resultar útil a otros estudiosos,
allegándoles un material no siempre de fácil acceso debido a las difi
cultades inherentes al idioma.
Finalmente, queremos dejar constancia de nuestra deuda con Juan
A. Oddone, quien, además de sugerirnos el tema y guiarnos en los pri
meros pasos de la investigación, atendió pacientemente las múltiples
consultas motivadas por esta edición; así como nuestro agradecimien
to a Alba Mariani que, en su carácter de Ayudante de la Cátedra de
Historia de la Cultura -en el período en que iniciamos este trabajoacudió solícitamente en nuestra ayuda siempre que la solicitamos,
orientándonos y proporcionándonos valiosa información. \
Montevideo, noviembre de 1986
AMR.A.

�•9rud opBp Biq^ij bX sbijbjSououi sns 9JU9S9jd gnb ug Boodg bj ug "Bp
•buijoj 9ju9uiBU9jd BJ0pB8ijs9AU¡ Bun Xoq sg zgn^upo^ bjjb^ buv
0¿6l ^ 6961 ^J^U9 OpBZIJB9J BUOJSIJ-J 9p BJnj
•epuggrj bj 9p jBjngiJjno oiíbuiui9S un b upiDnqijjuoo ns 98o99j 'bjoj
-nfi ns buSisuoo oj ouioo 'ofsqBjj 9js9 Bjugjsns gnb uopB8ijs9AUi Bg
*9{qiSJ9A9JJI O9
-|U0UI989l| 9ÍBJ1A Un 9p OZU91UIO0 J9 'O^IS 9p S9UIJ B BX '0pUB|By9S ^^S9
091X9^ X B9U9UIBOJJU93 *Bqn3 BIDBq S9SU9piUnopB^S9 S9^B^dB9 9p BI9
-U9n|jB 9^U91D9JD B( Opi^U9S 9S9 Ug 'BUB9U9UiB9^iOU-O[3uB U9I9B^UOJJ
-UO9 Bjnjnj B{ U9 SOAIS109P OqBD [B S9J0PBj SOJ)O JBJ9dO B UBUB2U9U1
-O9 O^UOJd lS9UOI9B;S9jIUBUI X SOlDinf S9[B^ 9p BJ[B SBUI 0J9^ B9dOJn9
U9|OU9AJ9^U1 9p BAI)B;U9^ BpO) B BlUOdo UpiUfJ Bj 9nb 0AISnpX9 9ÍBJJ
-iqjB 9p U9|SU9)9jd B¡pnbB 9p 9jqi^n3SipUl OUBJOJOD OUIOD 4SBUBDU9U1
•boui^B| SBDiiqndsj sb] ub^uojjb 9nb souj9)X9 o sooi^s^iuop sopryuoo
SO| B 9)U9Jj BP9Jip U9PU9AJ9^UI nS 9JU9U19^U9;S1SUI OpuBlUE|09J 'jBUOID
-BUÍ9^U! OUB|d (9 U9 SOpiU^ SOpB^Sg SOj B Bu^lSB BSU9Jd BS9 9nb pdBd (9
oiqureo U9 oi\o Xnuí sg *s9(qnu9^ oood sooiuipuoog s9{bau ouiod soubd
•(J9UIB9^IOU S0| B JB[duI9^UO9 9^IUIJ9d 9{ S9pn^jB| SB^S9 U9 BJJ9}B|8u|
9U9I^ubui anb BJ9puBuy X ppjgiuoo BiDBunjd boijo89^bd b( ojx^juo^
(BJ U9 ÍS9(qiAOUIUODUI UIIB U909JBd ODIU^ JUq tt|BUJJOJUI OU9dun,, |9p
osBq sb( 'oXBn8run osbd (b 90Bq 9nb o{ U9 X '9ju9nj BS9 ^p BAip^dsagd
B( 9pS9Q 9JU9UIJUO9 (9p JnS (9 U9 S99UOJU9 JB9jdS9p B UBZU9IU1O9
SOpiUfl SOpBJSg S0( 9nb UppOB BJ 9jq0S Znj BfOJJB O9piA9^UOJ^ 9p BS9(8
-UI BSU9Jd B| 9p 0JU9IUIBA9J9J 0JU9JB [9 (OipnjS9 nS 9p JBI9UBJSnS 9JJBd
B| Bpnp U1S 'Bpun89S BJ Ug BUB0IJ9UlBUBd BIOBUIOjdip 9JU9I9BU BJ 9p 09
-JBU1 J9 U9 9SU9piUnOpBJS9 JBI9J9UIO9 UpiOBJpU^d BJ 9p S9UOI9BJS9JIUBU1
SBUBjdU!9J SBUI SBJ BZIJBUB 0U1SJUIISB ^XBnSttJfJ U9 9JU9UlB9yi99dS9 X
'9JU9UIJUO9 J9 U9 B9IUBJIjq UOpB;UB|duiI BJ 9p O9IJBUI9nbS9 0UBJU9AUI
Un BZBJJ 9JJBd BJ9lUUd ns Ug XIX 0(8lS JOp S9UIJ BIDBq S9JBU9duil S9J9p
-Od SOJ U09 BUIJBg B9JJ9UIV 9P JBIUOJO9O9U U9J9BJ9J BJ 9p S9JBJldB9 SOJ
•99dSB SOUnSjB B9OJU9 Z9n8ljpo^ BIJB(V BUV 9P ofBqBJJ 9JU9S9id jg
U9PBJU9S9JJ

II

�12
bas de su temple vocacional desempeñándose como Colaboradora ho
noraria de la ex Sección Historia de la Cultura, dirigida entonces por
el Dr. José Luis Romero. Egresada de la Facultad en 1979, coordinó
más tarde un equipo de investigación que emprendió un vasto proyec
to sobre el tema -tan crucial como inexplorado- de la historia de los
recursos energéticos en Uruguay, una parte de la cual ha sido ya con
cluida y se halla en vías de publicación.
Por último quisiera recordar que con la edición de este trabajo tam
bién se recupera una tradición que arranca desde los comienzos de
nuestra Facultad, procurando publicar los más destacados trabajos de
pasaje de curso de la Licenciatura en Historia. Algunos de ellos fue
ron recogidos en los primiciales Cuadernos de Estudiantes (1950) y
otros en la Revista de la Facultad o en las series del ex Instituto de
Investigaciones Históricas. En los años previos a la intervención se
dieron a conocer, con el apoyo de Banda Oriental y Fundación de
Cultura Universitaria los resultados de distintas investigaciones reali
zadas en el marco de los seminarios de Historia del Uruguay, Historia
de la Cultura e Historia Americana. Creemos que es ésta una tradición
que importa rescatar.
Juan Oddone

�VlV^d VI 30 OIH 13 N3 VNVira
-3WV31HON NOISNVdXS VI 30 S0ZN3IW

-od soi a voiNViraa vioNsnidNi vi

ei

�71Z 6
I||B OpUBZlJBUB 'opOIJdd 3JS3 U9 B^lUBJUq BJSljBlJ9duil UOIS
-u^dxa (ap SBaijsuajoBJBO sb| uBipnjsa T i(oiquiB09jqi[ pp ouisipuad
•un 13, opBjnjij ojnajjJB ajuBsaaajui un ua 'uosuiqo^ X jaqSBqBQ
sbdiu^ juq sbiuojod se| ua BpijjdAui anj Buins Bjsa ap oixas un oíos
ojad 'soiip^ja aasuijoj bj oí^q sBaiuB^ug sbjsj sbj ap uoiaqBS sBjqij
P 000000¿8ri '0881 ^ S181 3Ji"3 "ouaduii ^ap Bjanj sBpBDiqn
SBaJB e uojapiq o| sBqa ap ojuap jod o¿ un isbo A 'sboiub^u^ sbjsi sb(
ap uoiBj8iuia seuosjad ap sauopiui 0^ ap sbui ^ 161 ^ 3181 ^Jlu3
'oqo(8 pp sauoauu sojoiuaj sfui soj jod 'sa|Buopn;ijsuoo sbui
-joj sns ap A ssapi sns ap 'Biuoipi ns ap uopsuiuiasip b\ ua 'sooiuB^uq
souepepnp ap U9PBi8iuia bj ua 'sopBjnpBjnuBui sopnpojd A sap^d
-bd ap u^pe^odxa B[ ua 9pjauoa as anb a^s^ ouauí^uaj '.upjsuedxa ua
pepapos eun ap Buojsiq B[ ap bjbjj as anb ap p sa XIX i^s I9 u9 B^
•lueiijq Buoisiq bi ap opEDB^sap sbui oqaaq p ^Aapas sa[8ui aopBuoj
-siq p BjBpyas ouio3 ((ouisi{Buaduii OAanu,, pp BpsjapuBqB v\ anj A
B^si|B)idea U9isuedxa ubjS B^sa ap Bzaqsa b¡ b oAn;sa ByBpjg ubjq

IIIAX
A 11AX 'IAX sofSis soi U9 ssadojna sBioua^od sbi uojBziuoítejojd anb
pp ofJBpuaaajip BiBd ..ouisijBuaduu OAanu,, un asjBuiBn ua opep sq
anb o| ap U9puBdB bj sa B^sip^dBa o^ojJBsap ajsa ap a{qB3ijsapui
•bui
-ajsis asa ofsq uBianpoid ou anb sbuoz BiaBq U9isusdxa aiqBpiuuoj ns
sa 'opouad a^sa ua ouisip^idBa pp p^uauíBpunj Baijs^apBjBo ^^
*o^uap jod
0 un b opB)uauinB BiqBq afBjuaaiod a^sa ^ 161 U9 9n^ sBj^uaiui 'bj
•sipjidBa U9ioanpojd ap sbuuoj of^q BpEa[duia Bja pipunuí u^pBjqod
Bi ap ojuap aod 01 p 019S 0S8I U9 9nb ^^uas Bjs^q 'ojps ubj3 ajsa
ap sauoisuauiíp sbi 9P Bpuapuoa jbuioj bjbj ouisi|BjidBa pp ^oubab
ouBuipjoBjjxa un ap oSijsaj an^ XIX l^!s 19P P^!1" BpunSas b^

V^4UVl V3IM3WV N3 VDINVlla VI3N3m3NI VI (i

�16
tos de "imperio formal" e "imperio informal", que nos ayudan a pre
cisar el lugar que ocupó América Latina -y por lo tanto el Rio de la
Plata- dentro de esta expansión imperialista.
De acuerdo con estos autores, la expansión británica en el siglo
XIX asumió dos formas: el "imperio formal", o sea las colonias colo
readas de rojo en el mapa, y el "imperio informal", comprendiéndose
dentro de este último, áreas que sin estar unidas al Imperio por nin
gún vínculo de tipo formal o jurídico, debido a las relaciones comer
ciales y financieras entabladas con Gran Bretaña, se transformaron de
hecho en verdaderas dependencias de la gran potencia imperialista1 Du
Veamos cómo se dio este proceso.
El acelerado crecimiento de la industria británica planteó nuevas
exigencias a la política exterior de Gran Bretaña. Existía una apre
miante necesidad de conectar su comercio exterior con las áreas subdesarrolladas. De dichas regiones Gran Bretaña traería materias pri
mas y hacia allí exportaría productos manufacturados.
Tras este objetivo, a comienzos del siglo XIX, Inglaterra debió for
zar la entrada a los mercados cerrados por los monopolios extranjeros.
Como ejemplos de esta necesidad económica que se tradujo en hechos
políticos recordamos la expedición a Buenos Aires y Montevideo, en
1806, y la toma de Java, en 1811.
Pero, al mismo tiempo que efectuaba estas intervenciones, la políti
ca británica apuntaba a establecer una hegemonía política indirecta
en América Latina, tendiente a favorecer su comercio; un buen ejem
plo de ello es el traslado de la familia real portuguesa al Brasil efectua
do por la flota británica, luego del cual el monarca lusitano firmó un
tratado de comercio con Inglaterra (1810), excepcionalmente favo
rable a los intereses británicos.
Con posterioridad a 1810 esta política tuvo aún más oportunida
des de desarrollarse. Al amparo de la revolución independientista,
Gran Bretaña trató de romper el monopolio comercial español y ga
nar una supremacía "informal" sobre estos territorios. En 1824,
Canning lo expresó así:
"América hispana es libre y, si nosotros no manejamos nuestros asun
tos con torpeza, es inglesa" 2.
Posteriormente, con el establecimiento de ferrocarriles y líneas de

�oaixa^ ua oidojd oj oziq
XX 0{9is jap sozuaiiuoa b X 'soam^ juq SBjsiuopaB soj b ja8ajojd BJBd
B¡quioio3 X BjBtuajBno ua oziq oj 0¿8l SP ^pBaap B[ ua :sasiBd sounS
•|B ua ouiAJa^ui Bysjajg ubjq sapBpiunjJodo sbuba ua anb JBjByas soui
-aqap 'Bjaajip Baiy[od uopuaAjajuí sun uis '[buuojui oiuiuiop un ap
ojuaiiupa[qBjsa ja anj B[8aj B[ anb ap JBsad b 'BuijBg BDuauíy ug
'a^a 'ajuauiajq
-ij jBnpB ByBjajg ubj^ b uojaijiuuad soadoina sd(BAU so[ anb ua epip
-aui bj 'ouaajxa (ojjuoa uis sBaiui^uoaa sauopeuuojsuej) sb¡ jod issaA
-bjjb BJBd baijbu pBpaiDos B( ap pBpijiqBq 'Bysjajg UBJ9 uoa JBJoqBjoa
BJBd sa[Bao[ soujaiqoS so^ ap uppisodsip 'bdijijod ejnjanjjsa ns ap zap
-gos 'ouojujaj [ap oaiuipuoaa iojba :sajojaBj sajdijjnui uoo opjanaB
ap uojbijba X sa|qixay uoianj 'sajBuijqjin o sajsuuoj sBiauapuadap sb|
X (ByBjajg ubí^) u^isu^dxa ua Biiuouoaa b[ ajjua sozbj sog opBjS
ap ouis Bza[BjnjBu ap anj ou &lt;([euuo^ui ouaduii,, [d X tjBuuoj ouad
•uii,, [a ajjua Biauaja^ip bj anb Bjjsanui sou XIX o[3is [ap oaiirejuq oiu
-si[Bijaduii [ap o[jojJBsap ja 'uosuiqog X jaq9B[[BQ uoa opjanaB a(j
((oiajauioa ajsa ap Biauajs;xa B[ b SBUBsaaau
sBaijijod sauoiaipuoa sb[ JBAjasajd BJBd [Bao[ Bay^od B[ ua uBqenpB
[Bjaua8 o[ jod 'oiajaiuoa asa ua Bqsui^uo as pBpijadsoíd BXna sasBp
sb[ 'jouajxa oiajauíoa jap sajuaipuadap ajuaiuajuaiayns ojjanA uBiq
-Bq as sBjuiouoaa sb[ anb zaA Bun anbjog,, 'soaiuBjuq sasajajuí so¡ ap
Bsuajap ua SBUojuajad sauoiaudAjajuí ap pspisaaau BiqBq ou :oiuiui
-op ns ap ^biujo^ui,, ap BaijsuajaBJBa bj ^qB aQ BajuBjuq u9?suBdxa
B[ ap BdJBj bj ua JBJoqB[oa b sojsandsip opBJjsoui UBiqsq as souaaiq
-08 soXna '[isBjg X BuyuaSjy oiuoa sa[Bj sasjBd ua SBpBjjuaauoa uBq
-Bjjuoaua as 'uosuiqog X jaq^B^B^ uBjByas 'sauoisjaAui sBjsa ojag
'ojafuBjjxa [a ua s^aiuBjuq sauoisjaAui sb[ ap [bjoj [ap oj
-jBnaun Bas o'sBjqg 000000'666 aP ojuoiu un jod sauoisjaAui opBzij
-B3J uBiq^q sojipqns sns 'BuijBg Bau^my ua ajuaLUBjos 'anb BuBjajg
ubjq BJBd ajuBjjoduii ubj Bja (([buuojui ouisijBuadun,, |o 'e 161 U3
[Bipunuí Biiuouoaa bj e SBpiun ajuauiEpn^s uojBpanb
Bauauíy ap sasiBd sajEdpuud soj ap sBiiuouoaa sbj sajodBA

�18
1) Las inversiones en empréstitos gubernamentales y empresas econó
micas.
A la hora en que el dominio español tocó a su fin, la diplomacia
británica trabajó activa, eficaz e inteligentemente para asegurar a
Gran Bretaña un sitial de primer orden en América Latina.
En 1822 Gran Bretaña estableció relaciones consulares con las nue
vas naciones, reconociendo poco después la independencia de Argenti
na, México y Colombia, haciendo lo mismo con Chile en 1831.4
Esta década de 1820 fue testigo ya de la temprana incursión de los
capitales británicos, bajo la forma de empréstitos destinados a sostener
los trastabillantes gobiernos de las flamantes repúblicas, o a la forma
ción de consorcios mineros u otras empresas económicas.
Se inició asi el ciclo de inversiones británicas en América Latina
que. con múltiples altibajos, se prolongó durante todo el siglo XIX y
buena parte del siglo XX, alcanzando su volumen máximo en 1928.5
Fred Rippy resume así las alternativas del ciclo inversor británico
en América Latina:
"Las inversiones británicas en América Latina comenzaron con
un 'boom' en la década de 1820', disminuyeron abruptamente
en los veinticinco años siguientes, se expandieron lentamente
en la década de 1850', crecieron con mayor rapidez en los do
ce años siguientes a 1860, disminuyeron su ritmo durante la
depresión de 1873-1879, experimentaron un segundo 'boom'
durante la década siguiente -con caballeros, condes, lores y
vizcondes desempeñando un significativo papel como promo
tores- decididamente aminoraron la marcha en el curso de la
década que se inicia con 1890, y recobraron su rápido flujo
durante los primeros años del nuevo siglo, cuando se realizaron
grandes inversiones no solamente en compañías mineras o en la
extracción de nitratos sino también en muchas otras em
presas" 6
En la década de 1820' Gran Bretaña atravesó por un "boom"
especulativo en el cual participaron los más variados sectores de la
sociedad. Fruto de este ímpetu inversor fueron la formación de cien-

�:isb opiyadaj asop
utJjuioaua'íejqij ap OCO'000'6¿t so( Bqw^dns Buyag Bouatuy us sed
•nrejuq sauotsjaAui sbj ap |eqo|á jsujuiou ojuoui ja 088 j ap sauy y
•S3)U3in8lS SBpBO^p S3J)
stj ua ajuaiuoa ubjíI iin ua asjBunojsiiBJi b pzuaiuoa 'ounuiui anj
.0t^8l ^ 0C81 8P s^pBo^p W| ajuainp anb 'sajBijdBr ap ofnjj jg
8*opouad ou'suu ja ua sasaj^ui sajuBjaimuj so¡ jod ouBauauíB
ajuauí^uo^ jb opcejí |B^idBa jb |Bn8i sas epaa^p u^sa ua B^Bjajg ubjq
ap^ap opj^iaAui jB^daa jap jb^o^ ojuouj ja s^zinb anb Xddi^
soya sz soj ua soojUBiijq sBjsijBpdBO soj jod a;uauijuoa ojjsanu ua op
•ijjaAUj jB^dBa ja onod Xmu anj 'sppuauadxa sbjbiu sBjsa ap o^ang
•uopByap bj b K {Bíidra ap sBpipjad sapuBjg sbj b opiqap oj
•uojd pidiunjjaiu! as A aAajq anj ,0^^1 ^P BpBaap bj ap t4uiooq,, jg
'SBiii|ja)sa sBjqij ap sauojjiiu $z soj X Oc sol 3J^ua BqBjsa buij
&gt;sg 8auauiy u^ opiiidAii; ooiuBjijq |Biimiou jBjidBa ja '9^81 B!^EH
• 'o%9 'uoi^aj B| ap ojjOjjBsap jb sBpBuj^sap sBsajdtua a^utaA sbj;o
uoJBJ^uoaua una opidBj sbui uy u^ *sBj|a ap ¿ ojos ^81 B^s^q jiaia
•ojqos opuRjSoj 't^\ ua bX opBquimjap UBiqaq as pajiui bj ap sbui
^ouBauauiB o|ans |ap sazanbu sauuoua sbj jaBijxa BiBd sBpBpunj sbj
-auuii SB^yaduioo 9^ sbj ap :apans jofaui uojaijjoa ou sbuiiuoub sapap
•eioos sbj ap seisiuoiodr sog js^Bd ap opalap uBiqaij souBauauíBouy
-bj sojysajduia soj sopo) ¿gj ap sauy y saiosjaAUi sousjauiai sojj
-anbp jad oyan8&amp;|Bq Bp^u anj ou sauoisjaAui SBjsa ap op^ijnsaj jg
•(,,jB8ajj ua opjB) ou anb aquinjjap
|d BJaiukAajqos anb ap sajuB o^^^d anj jB^dBO a isa ap ucmo^bij aun ojos
-Xddi&gt;j BjByas - anbuna,,)sajqij OOOOOO'S^ apsouaui ou ap opBzuoi
n jaiidea un ueqBztjBio) (9^ seun aiuauiBpaunxojda) auijag aauauiy
b sauoi^Biado ap oiiuaa |B)uauiBpunj o oaiun ouioa uBiua) anb X 'sao
-uoiua sapBuuoj sbuiiuoub sapBpapos sbj anb oduiai) ouisiui jb 'sajq
il 000()00'¿l ^psBiu ap jbuiuiou jojba un jod souBDijauíaouijEj soji)
a soj ap souoq uojajduioo sasaj^ui soj ^^81 ^ PZ^I ^i%u¡s :saj
sosa ap aiuauoduu ayad Bun anj BinjBg Bouauíy bioej-j *soj
soujasqo^ jod sopjiiuia souoq ap Bjduioo bj ua SBums sapa)
ap U9isj3aui bj X -sosbd soj ap ajjBd joXbuj ej ua 'sBpcjjaqRosap
ajuaiuainjosqa sbojej japuajdiua BJBd- sriuiuoub sapapaiaos ap so)

61

�20

INVERSIONES BRITÁNICAS EN AMERICA LATINA
FINES DE 1880^

PAÍS

Inversión
Empréstitos Empresas
NominalGubernaEconómiToialmentales

cas

Argentina20.338.709
Bolivia1.654.000
Brasü38.869.067
Chile8.466.521
Colombia3.073.373
Costa Rica3.304.000
Cuba1.231.600
República Dominicana ..714.300
Ecuador1.959.380
Guatemala544.200
Honduras3.222.000
México32.740.916
Nicaragua206.570
Paraguay1.505.400
Perú36.177.070
Uruguay .....'7.644.105
Venezuela7.564.390
General10.274.660

11.233.7009.105.009
1.054.000
23.060.10215.808.905
7.765.104701.417
2.100.000973.373

Total179.490.261

123.078.00656.412.255

(•) Las cifras estén expresadas en libras.

3.304.000

.
1.231.600

714.300
1.724.000135.380

544.200
3.222.000
23.540.8009.200.116

206.570
1.505.400
32.688.3203.488.750
3.519.2204.124.885
6.402.8001.161.590
10.274.660

�1V\ A Xn8tuf| '^(no'itmg 'Binjua^^iv uojanj opouad aisa ap bímubi
-uq BJOSidAtii a^uaiuoo Bscuapod bj ap sa^uaidpaj sapdpuud soq
'S9{BlldT?3 dp U91SJ^AUI BSU9UIUI BJS3 3p OJ|BqE3
t '3Vü9ui^uuij9^U9SBdss9|^ui oiuiiuop^jd \9 A- 6 ojyuino o^iopo^ bj
^BtuBfl B| ouioo^ ein^eq Bou^iuy ap ,,BjsinbuoD BpunSas., b^ss b ouiiu
-bd [a ByB^ajg ubjo b uojduqB 89(B)idB9 soj '.opipn^B soul^q bX anb [B
'XIX l^s PP P^M111 Bpunéas B( ua s^adoina sB]ouaiod sbj jod opczru
•o^B^ojd Bjst(B^|dBD U9(8UBdxa ap osaaojd [9 opo^ ap asiB[siB apand ou
anb ouaiu9uaj 'Muiooq,, ounsjsoiapod X OAdnu un uojB;uaunjadxa a^
-uaui^uoo oi|sanu ua SBoiu^^uq sauoisjdAUi sbj '0681 ^ 0881 8J:'U3
oj^sanu Bjjuao ai anb \o ua opouad 'XIX I^!S PP SB;jaunj;sod ¡e\ ua
sauotsjdAUf SBqofp ap U9pBn;is bj 'so8sbj sapuBi8 b 'Bjoqs souiB3y\
•osoqDaAOjd sbui
oqonuí anj SBaiuipuoaa SBsajduia sssjaAip ua op^jaAui [B)idBo
ap opBÍop uB^qBq anb so^^s^Jduia b uBipuodsauoa ssjq^ ap
l¿ ap s^ui -sBui^a^sa sBjqij ap sauo^iui H soun- souBouauíEoinj
-bj soujaiqo^ sa^uaiajip soj ap souoq ua opiydAUi jb)o} o^uoui jap anb
aqBD 'oiduosuBj) ajuauuoija^uB ojpBna jb opadsai

u^^sa sbjjio SBq ()

ap opBiuo^
S9€*666'E* ' uapjo osjaAip ap sB^ireduioa X sbj3iabu sBsajdiua ¿
6¿S'E6t'sBiauBjsa ^
O9SEIO'€SBjapuBinj sBsajduia sbjjo X soouBq 9
^0E"86€*.'*'*.''*'•'• SBjauíui sBsajdiua ^ j
S6E'0¿0' Msoaqqnd sojaiAjas ap sBsaaduia pi

?SV3IWON

•033 SVS3^3^3 SV^VA N3 OOI1^3ANI 3VNIW0NlVlIdV3
\l

�22
A fines de 1890 el monto nominal total de las inversiones britá
nicas alcanzaba casi a los 426 millones de libras esterlinas, y el núme
ro de empresas de capital británico operando en América Latina ha
bía pasado de 96, a fines de 1880, a 289.
La distribución del capital invertido a fines de 1890 era la siguien
te:

INVERSIONES BRITÁNICAS EN AMERICA LATINA
FINES DE 1890
PAÍSInversiónEmpréstitosEmprestó Económicas
NominalGubernamentalesCapital
TotalNo.Nominal
Argentina.....156.978.78872.000.0006284.978.788
Bolivia503.003
3503.003
Brasil68.66961937.009.5934731.660.026
Chile24.348.6479.535.8523614.812.795
Colombia5.399.3831.913.500233.485.883
Costa Rica5.140.8402.000.00043.140.840
Cuba26 808.00024.412.00072.396.000
República Dominicana....1.418.300714.3002704.000
Ecuador2.189.4801.824.0002365.480
El Salvador294.000294.000
Guatemala922.700922.700
Honduras3.888.2503.222.0005666.250
México59.883.57720.650.0003939.233.577
Nicaragua411.183285.0003126.183
Paraguay1.913.424828.30031.085.124
Perú19.101.315
.719.101.315
Uruguay27.713.28016.159.3951511.553.885
Venezuela9.846.2192.668.850157.177.369
General10.297.702
1610.297.702
Total425.727.710194.439.490289231.288.220
O Us dfrss sella esptwtós — Hbrss.

�IBJ
•ni|n."&gt; Rpuan^ut n ojnojqaA ap opuauíis 'Bui^^ Bau^uiy ap ppos
-oamiouoaa o[|oxiBsap ja ua uopBaijiu8is jauaj ap Buqsq 'soadojna sas
-ibcí sojio so| ap a^uaiudAOJd upioBj^iuiui bj ap SBjuusip uaiq sbdi;sij
-apBjB^ uoo anbunB *anb Botue^ijq upioBaáuuui b{ 'ouiijjn jod '^ sas
-iBd sojsa ap aoua^xa oiajauíoa p ua ay^d-B^ona ns 'Bur^^ Bau^uiy
uoo sopiuf) sopB^sg soj X Bdojng b Biun anb oofUB^ooia^ui ouijju
-bui a^iodsuBjj [a ua uppBdpi^Bd ns :saiopBj saaj sojjo souaui oj jod
Bjuano ua jauaj souiaqap ^xiX l^s PV ^UíJin bou^uiv I ua sauois
-uaunp sBjapBpjaA sns uojanj sa^no ap BpBqBOB sbui Bapi Bun jauaj bj
-bj -ijib BqBuiuuaj ou BoiuB;uq Bpuanjjuí B] Ja^auj[BjniBu '

•SBjqn U9 88p889JdXa U^IS9 SBJJID 881 (•)

(Lí d &lt;-jp *qo) Xddi^ ap

Zt^'SSZ'S' ' ' ^iJ^niJod X bujij;jbuj uopeSaABU ap sesaiduia ¿
6O^'998'¿saoiBJ sauaiq ap SBsajdiua ^3
000 I6"Ssojbjjiu soi uB^o^dxa anb sB^^Bdiuoa 03
TK"18STISBiauíui sB^yBdtuoa 69
S^'6¿6'61*sooqqnd sopiAjas ap SBsaidiua zt
9^^06^1sapjjBDOjjaj 6

*SV31WON
-033 SVS3^IdíN3 SVI&gt;IVA N3 0QI1^3ANI 3VNI^0N IVlIdVO

ÍZ

�24
2) Participación de Gran Bretaña en el transporte marítimo intercon
tinental.
Uno de los cambios más importantes aportados a América Latina
por el capitalismo europeo en expansión fue la introducción de la
navegación a vapor.
El "steamer" presentaba una serie de ventajas frente al tradicional
velero: mayor tonelaje (multiplicó por 5 y por 10 la capacidad de car
ga), menor calado, menor duración de sus viajes. El vapor amplió en
forma muy importante la capacidad de traslado de carga y de pasaje
ros; esto último resultó decisivo en el desarrollo de la inmigración que
afluyó bajo la forma de un verdadero aluvión a ciertos países de Amé
rica Latina durante la segunda mitad del siglo XIX.
En ese verdadero "duelo" entre el "steamer" y el velero poco a po
co el primeio se fue imponiendo, fundamentalmente para el traslado
del correo (la regularidad y prontitud de sus arribos aceleraron el rit
mo y acrecentaron la importancia de este sistema de comunicación),
asi como para el envío de determinadas mercancías que debían llegar
rápidamente a destino.
No obstante, el velero no desapareció en forma automática; por el
contrario, intentó su defensa incorporando una serie de transforma
ciones tecnológicas que acrecentaron su rapidez, su capacidad de car
ga y su facilidad de maniobra: tales eran los "clippers". Con ellos la
navegación a vela mantendría un indisputable dominio en el trans
porte de carne salada, pieles, cueros, guano y maderas, donde fue el
medio de transporte más indicado.
El "steamer" tenía también sus desventajas. Una de ellas, y no la
menos importante, era la de que, debido a la rapidez del viaje, llega
ban viajeros contaminados por determinadas enfermedades y sin que
se tuviera conocimiento de ello, pues aun se encontraban en el perío
do de incubación de las mismas. Esto, combinado con la gran afluen
cia de inmigrantes, provocó un déficit higiénico en nuestros países,
determinando una gran vulnerabilidad frente a las epidemias. Pero su
faceta más negativa estuvo en el hecho de que todas las compañías
de navegación transoceánica estuvieron en manos extranjeras (euro-

�-UI03 SBJ UOJB$df| B(p SBJX ^\V\¿ B| 3p Ol&gt;J [3 X |}SBJ8 '
ajjua s^jodBA ap eaui| ns ojnSneui '03 |}b^\ pXoy B| 'oub asa ua uns
|ap eauaiuy uoa ajuauíjuoa ofaiA p opuaiun sajodeA ap jEjnSfoj eau
^1 eun BjapajqBisa as anb ejed ^gj B}SBq jBjadsa anb BuqBq ojag
•&lt;€XuBdiuo3 uoij
•B^AB|^ UOZBUiy,, B{ SajpUCT] U3 QUJJOj a^UdUUOUa)SOd X SEUOZEUIV
¡a ua sajodBA ap oot^jj |a BqBpiui bhe^ ap U9jeq ja zg%\ ug
'Xen^ruf) 01 j p 9)uouiaj anb JodBA jauiud
p anj 'aujoqx *fl ^MOf UBjidB^ p jod opBpuEuio^ 'oapiAajuoj^ X
saiiy souang aJiuasaÍEU soyB soijba a^UEjnp 9zi|Baj X EiuEdiuoD eíjo
e opipudA anj ouBDijauiBauou uaSuo ap 'sEpEpuo^ 9^^ ap 'oeiuojo^
p anj sasua)B|doij sBn^^ sbj b 98a|( anb ajuBajaiu jodEA jaunjd [g
seXenáBJBd ssn^B ua 93aABU anb JodBA jaiuud p anj uuoqng,, p
's^auBjj Buan^ ap anbnq un 'bubje^ oi^ p af^sed p 9ZJOJ
•o^uE e^oij b| pno b\ ua 'opB^iiqo ^p B[[Bjeq bj ap o^ang [
-jaju? otajauioa p sajouaiui sou so| ap Bjn^adB B{ jbjSo[ bjecI
Boijauíy ap sasied soj ajqos puoiaBUjajuí U9isajd ubjS sun
iOSSI ^ .O^Hl ^P BpEDap sbi aiuBjna Bjajsoa uopBSaAeu b| a^uaiu
•jouajsod X soueaijauíBouiiBi sou so| uojanj sBiauauadxa SBUBjdiua)
SBjsa ap ouBuaasa [g sajB(n3aj scauíj jaaajqB^sa ap sojuajui sojaiuud
so| jod aiuauuofja^sod SEpin^as uojanj sauopuBdE sBuBÍa[ sB)sg
opiAjo p ua uojaXBD ouBpidojd
ns ap p X JodBA pp ajquiou [g 'o|jE[duia)uoa BJBd sajopBpadsa ap
uoaauqna as sBajozB sb¡ anb 'souBapiAaiuoui so| aj^ua U9pEsuas bjubj
p 9snea y^g \ ua oapiAa^uo^ b jodBA jauíud pp oqujE [g
e| ua ajuB^odiui pdBd unSuiu 98nf ou ojad gig[ ua osiBjBdjBy\ e
9^a|| jodBA |g spuapuadapui b| jod Bqan( ns ua souajiqo SE^oujBd so^
c jepnXB Bjed auBjqao^ p^og ap ouBuuaq un jod saipuog ua opina}
-suoa '((JB)g 3uisi^|,, p opis jaq^q BuaaajBd sBUEauauíEpns
sb| ua u9puedB ns oziq anb JodEA jauíiid p 0Il||Bq|n^
sauauiy BjBd SBpipj^d sa)UB)joduii Xnui ua 'ept^BdBj^uoa omoa
'X 'sajajj ap oidaauoa jod sEiyBdiuoa sej BjBd sbpubub^ sauuoua ua
ofnpBj) as oqaaq a)sg o^ijej} aisa ap oiuimop pp sopmpxa a;uauiE}
•n|osqB souBDijauiBoiujB[ saspd so| opuEjsa ^(ajuauip^uauiEpunj sBad

�26
pañías francesas10 bls y las italianas.
Veamos tan sólo tres de las compañías británicas que unían los
puertos ingleses con América Latina. Los datos son de Mulhall y correponden a fines de la década de 1870':
Pacific Co.; con un capital de 2.954.300 de libras. Sus vapores realiza
ban tres viajes mensuales entre Liverpool, Brasil, el Río de la Plata y la
costa occidental de América. Recibía un subsidio del gobierno chile
no. La capacidad de sus vapores, verdaderamente espléndidos desde
todo punto de vista, iba de las 1.500 a las 4.800 toneladas. Poseía
54 vapores, lo que representaba una capacidad de carga ae 107.000
toneladas.
RoyalMail Co.; tenía dos líneas de vapores con una estupenda flota.
La primera, unía Inglaterra con las Indias Occidentales, y estaba co
nectada con el ferrocarril de Panamá; los vapores viajaban una vez por
mes desde Southampton. La segunda, que llegaba hasta el Brasil y el
Río de la Plata, realizaba viajes quincenales. La compañía tenía un
total de 24 vapores, que sumaban unas 54.000 toneladas.
Lamport and Holt\ tenía dos líneas que unían Inglaterra con Brasil y
el Río de la Plata. Una de ellas partía de Liverpool y la otra desde
Londres. Esta compañía mantenía un tráfico muy intenso: cinco o
seis de sus vapores llegaban mensualmente al Río de la Plata. Poseía
una flota de 32 vapores.13
A fines de a década de 1880' la participación de los intereses
británicos en el transporte marítimo interoceánico era muy importan
te. En su trabajo sobre el comercio y el transporte entre Estados Uni
dos y América Latina, publicado en 1889, el norteamericano W.E.
Curtís 14 se q^ejaba amargamente del dominio que sobre las líneas
de transporte marítimo tenían los países europeos y nos brinda algu
nos elementos para estimar la importancia de la influencia británi
ca en ese sector: ennumera las líneas de vapores que unen los puertos
de Estados Unidos con América Central y América del Sur y señala
que, excluyendo de dicha lista los vapores que navegan bajo bandera
norteamericana, existen unas 21 líneas que hacen ese tráfico, de los
cuales, por lo menos 15 pertenecen a capitalistas ingleses.1 s
La evidente superioridad de Gran Bretaña tenía su explicación en•
una política d- subsidios a las líneas de navegación, que apuntaba

�-aína sajope^odxa sog -010^30103 ja jod apiaiujBuoi3ipe.u sopeajduia
sopo)9ui so| ua sauoio oyipoui ofnpojd u^iquiBj ouauiouoj apg
soadoina sojonpojd soj ap opajd jou
-aui X p^pijBo bj jod sopB^ojjap 'jejaua^ ua BuajjBqBjBj ap sojnoi^B X
s^piqaq 'soiajquios 'soqouod ap u^pBouqBj B| b sepEoipap SBujsnp
-UI SBJ 'SBpBJOajB S^UI SBl 3JJU3 SOUi^Ji^ BIUOIO3 B^ B UBqBJUOUIOJ 9S
'sosbo soqonui ua 'sauaSjjo soXno 'saiBooj SBu^snpui sb| ap
-ap bj Bisa sa^uByodun sbui sbj ajiua '.sBiouanoasuoo sBuas sbjjo
-uibj 93JJB0B sopBjnpBjnuBui sopnpojd ap jopB^odxa 4tuiooq,, jg
sbj ap sooiui9uood sosdB^o soi B 3[qBi9UjnA Xnuí B;uiouooa BJ^sonu
B opuaiAjOA 'saiopEjdiuoo sop^ojaui so[ ap sauopBnpny sb[ b opad
-sai uoo sastBd soi^sanu ap Boiui9uooa spuapuadap B[ ap u^pBrquaoB
Bun oubiojoo ouioo oaíi^ 'sBjsiuiouooa so¡ oiJBuiBn ua opBp uBq ouioo
MBjanjB Bp^q opaiuipajo,, ajsa 'apauiBoiSpg souaÍB ueía aj anb soq
-anbB ajuauíauan^ asopuaipisaj 'Bjuiouooa bj ap jopas un ua 9i;uao
as sauopsu sB^sa ap iopnpojd ozjanjsa ja opo^ '.Bjnqnoououi bj ap ojj
-oiiBsap ja 9ioajOABj Badojna BpuBuiap Bg sasred so^a ap ooiuipuooa
ojjoiJBsap ja ua sauoioBoijipom sajuBjjodun Biouanoasuoo ouioo üoj
-aiAnj oiquiBojapi a^sa ap sBjSai sBg jBjauíui X ouBnoadoj&lt;te uaSijo
ap SBuiud sBuapui sasisd sopa ap oÍBj^xa Bdoing sojja ap oiquiBo y
-soadojna sopBjnpBjnuBui sopnpojd soj Jod souBouauiBouipj sopeo
•jaui soj ap U91SBAUI BiapBpjdA Bun ap sBoippapBJBO sej 'sajeiojauioo
soiquiBojapi soj ap jaAiu b '^uxnbpB xiX ^^^s PP P^qoi BpunSas
bj ua Buipg Boi^uiy BioBq oadojna ouisijBqdBo jap u^isuedxa Bg
'BUIJBg
Bou^uiy ap joua;xa oiojauíoo ja ua Bqepjg ubj^ ap ajjBd-B^ong (
Buijeg BoiJ^uiy uoo Byepjg
ubj^ ap oiojauioo ja 9zubojb 'saiope^ soqonui soj;o b X ap^ b opiqap
'anb uauinjOA ja saouo^ua soujapuaidjos aqap ojq -jbjuojjb usiqap
anb SBijojBuiuniosip sbjijbj sbj b opiqap sajqejOABjsap sauoioipuoo ua
jjpduioo b sopBSijqo 'sajBAij sas^Bd soj ap oioiauioo ja jBZBjdsap Bjed
buub Bsojapod Bun 'sooiuBjuq soqpqns ap odni^ un BjBd sbioububí^
ap a^uanj ajuB^odon Bun ap s^uiapB 'pXnqpuoo BiuouiaSaq 4jsBnb,,
Bpg 'sasjBd sojpanu uoo sajBpjauíoo sauoioBjaj sbj jB^uauiaJoui b

Ll

�peos fomentaron una actitud consumidora en nuestras poblaciones,
valiéndose de los créditos, los agentes viajeros y la publicidad en gene
ral.
Este afán consumidor, orientado en muchos casos hacia artículos
de carácter suntuario, produjo un enorme flujo de materias primas
latinoamericanas hacia Europa y desalentó la formación de industrias
nacionales.
Como en los demás sectores de la actividad económica que hemos
analizado anteriormente, la participación de Gran Bretaña en el co
mercio exportador e importador latinoamericano fue preponderante.
Sin temor a equivocarnos, podríamos afirmar que durante la segunda
mitad del siglo XIX Inglaterra mantuvo la supremacía de este comer
cio aunque, en las dos últimas décadas del siglo, esta posición de pri
vilegio comienza a ser horadada sistemáticamente por la presencia de
pujantes competidores, fundamentalmente Alemania, Francia y Esta
dos Unidos.
Veamos ahora, brevemente, algunas cifras que ilustran tan solo dos
momentos de este voluminoso intercambio.
Año 1875. En ese año el monto total del comercio exportador e im
portador de Gran Bretaña ascendió a la suma de 597.310.000 libras,
de los cuales 33.780.000 correspondían a su comercio con América
del Sur. La proporción que correspondía a cada país o región en ese
monto total era la siguiente:

Estados Unidos15Canadá3
Francia10China3
India9Egipto2
Bélgica y Holanda8Suecia y Noruega2
Alemania7Turquía2
Australia7Italia2
América del Sur6España2
Rusia5Otros países17

100
El com^rcio con America del Sur ocupaba el séptimo lugar y casi
igualaba el comercio mantenido con las colonias australianas.

�9p aji^uqBiu^uiBpufvj S9iu9p9nojd 'soiuoums^i
sosjdAip J9O9JBdB 8 ubzu9ouo9 -sgjuB sBzinb o- 0^^1 sp Jiy^d e '08
uts 'zspnos \^\o\ qejisoui bjj9jb|8u( gp upptsod e¡ 'BinjBq 8^
¿od ^pBzqBW sopnpcud dp u^pBpodiut e| u^ 'soui^a OUI03

000 000'S¿000000 06
000'000*9tl000000'19
000'000'U000000* 181

sopiUQ sopc^s^

SHNODVl&gt;!OdWISHN0DVl^0dX3SlVd

:s9Sied S3)U9tn8is soj ^psap s^u
I 3 'BID8l| S9UO19B^JOd\9 SBJ 9p SBi^IO SB^ oSfotl| BQ S9JB(9p 9p
S9UO||IUI 00S 8Un B 9^U9UIBpBUIIXOjdB OipU9DSB OyB 9S9 9p SBUB9IJ9U1
-BOUI^B[ S9UOI9BJJOdX9 SB^ 9p JBJO^ OJUOUI {9 ^8881 U3 OUB9IJ9lUBOUl|
-B( JOU9^X9 OI9J9UIO9 j9p SBjjp sBun^jB Bpuuq sou si^n3 '888[ ouy
•sooiuBjuq so^pqns ^p S3tio[|iiu ^
UO3 'BJi9JB[3ui 3p SBIUOIOO S9^UB8oJJB SBtU X S9JOÍ31U SB| 9p BUH 'BpBU
-B^ 9p SBJ 9p 9jqop J9 CSB9 B UBipU99SB SBJ9UI|jd SR| 'BUB^9jg UBI^j UO9
BpBUB3 9p X JnS [9p B3U9Uiy 9p S91B19J9UIO0 S9UO19BJ9J SB|
9S is 3nb BqB|Bii9s sojep so}S9 opeuio^ soui9tj U9inb 9p

001001
9' ' •U

Z\Qle^id bj 9p

lt9t
8^••••••••ei

zíot'

S3NOIDVl^OdX3S3N0DV1HCWWISlVd
:9^u9in8is B| bj9 (B^oí 9S9 U9 UBqed
-lOIJJBd SOUB0U9lUBpnS S9SlBd S9^U3J3JJP SO| 9nb U9

�30
dos a los intereses ingleses, que coinciden en señalar una aparente de
cadencia del comercio inglés con América Latina, frente al avance de
otros competidores. En la segunda parte de este trabajo el lector en
contrará referencias precisas a este respecto.
4) Inmigración e influencia cultural.
El Profesor J.A. Oddone señala en su trabajo sobre la emigración
europea al Rio de la Plata:
"Bien se sabe que Inglaterra ha sido quizá la nación donde el
fenómeno emigratorio ha alcanzado formas más típicas y cifras
más rotundas. Factores demográficos, y toda la conocida se
cuela de cambios que presidieron la transformación industrial
de la vida económica británica, impulsaron sin pausa una emi
gración masiva dirigida hacia Estados Unidos -donde en 1850,
9 de cada 10 emigrantes procedían de Inglaterra, Irlanda y Ale
mania-, hacia Australia, tras el gold-rush de 1851, y hacia
Nueva Zelandia y África del Sur".17
América Latina no figuraba entre los destinatarios de esta emigración
masiva; siendo los factores que la desalentaron de diverso orden. En
tre ellos debe citarse la dificultad de acceder a la propiedad de la tie
rra en regiones con adecuadas perspectivas de desarrollo económico
(situación que contrastaba con las facilidades y excelentes perspectivas
que presentaba al novel colono la ley de Homestead de los Estados
Unidos), las dificultades inherentes al idioma y el temor a ser objeto
de discriminaciones por motivos religiosos, en una América Latina
signada por la herencia católica de la conquista.18
Pero nuestro continente, si bien no fue la meta final de una emigra
ción masiva p^^veniente de Gran Bretaña, recibió a cambio el aflujo
de pequeños contingentes de emigrantes que trajeron consigo un cier
to capital y que, en general, realizaron una próspera carrera en estas
tierras, vinculados a las múltiples empresas modernizadoras sustenta
das por el capital británico. La emigración británica puede definirse
—en mucho mayor medida aún de lo que lo fue la emigración france
sa— como una emigración de élite. A sus protagonistas los encontra
mos desarrollando tareas de orden técnico y administrativo (ingenie-

�soijsanu ua
ap oji^sa ¡ap oaijboijiu^is Xniu afesBd un souiBJjuoaua 'sauoi8aj sBjsa
jod saÍBiA sns B^B¡aj apuop '^sauiBauauiy-ouBdsiH sanbi¡qnda&gt;¡ saq,,
ojqn ns ug PUMO 3Jopoaqi ouBauauíBa^ou ¡ap ¡a sa oaisBp bX oiu
•oiuiisa) uq BDod? b¡ ap sojaÍBiA sosojauínu so¡ uB^uano anb o¡ ¡bx *bu
-¡JB1 bdu^uiv Bpoj b BAisuajxa asjaaBq apand uaiq 'bjb¡j b¡ ap oj^ ¡b
9Xn¡jB anb BDiuB^uq uoiDBjSiuia b¡ b BjundB uoidbuutjb s;sa anbuny
6 • tBpuapaoojd ^sa ap soiuoun^sa^ so¡ sopoj isbo u^ia
-objsijbs uoo jBX^jqns ua¡ans anb BzuBj^n b oadoma BpiA ap
op^sa ¡a u^¡quiB) ouis umsaqoo Bqaaj^sa sun o¡os ou uauai^UBui
anb b¡ ap oj^uap 'pBpiunuioa ns ua asiBzi¡BuiEiBui b uapuai)
X [Bpo$ OAijdopB oipaui ¡b U9idb¡iiuisb ap o¡nu
un uBiauapiAa sasa¡8ui souojBjáiuiu} sodmS so¡ "„
anb 'sapBpapos SBjsa b uopejodjooui ns ua ((a^uai¡Bsajqos sbiu bj bz
-¡nb BoijsuapBJBO,, ouioa 'jE¡Byas Buad b¡ aaajaui 'o¡¡a aunnsqo o¡^
sa¡Bio^o soqoBdsap so¡ ap
X sauo¡Bs so¡ ap sByand sb¡ uojBanbuBjj a¡ 'Bu^Bd ajpBui ns ap oiSij
-sajd ¡a X BpBpouiooB uoiaisod ns 'sb^jb sasB¡o sb¡ ap ¡aAiu b 'pBpi¡i;soq
BpBjapoui Bun ap X sBjjnq ap oaijoui anj t&lt;s^[8ui ¡a,, 'saJB¡ndod sasB¡a
sb¡ ap ¡aAiu b anb oyaia sa uaiq ¡s *SB¡¡oua sapepaioos sb¡ ap a^sd
jod ajuBjSiuiui ¡a opfqo anj anb ap ozBqoaj ap ouauípuaj ¡a Bpipaui
jouaui ua uojaijjns SBUBauauíB sBXB¡d sb¡ b uojBqixiB anb sooiuBjuq
saiuBjSituui so¡ anb asjiaap apand SEoijsuapBjBo SBjsa b opiqaQ
a¡qBipiAua a^uaiuBDUBjj
ou opuena ^BpBSoqBsap Boiui^uooa u^pBn^s Bun ap uojbzoS '¡Bjau
-a8 o\ io¿ BjapBUBÉ u9pB^o¡dxa b¡ ap u9¡aBziujapoui b¡ ua u9pBdp¡)
-jsd BAispap Bun uojaun) 'a^uauuBjnDijJBd 'asuajB¡doij ojrquiB ¡a ug
'SBiJBipqouiuf SBsajduia X souBousq so^uaiunoa¡qBjsa ap o¡¡oxiBsap
¡8 sopB¡nauiA uoiaiAnjsa X JopB^jodxa X jopBjjodun oiajauíoa o^jb
¡a ua ajuauqBjuauíBpunj 'oiajauíoa ¡a ua uojb^pb uaiquiB^ ^ap 'sbu
•iui sb¡ ua 'SBiJBn^iod sBjqo sb¡ ua 'sooqqnd sopiAjas uB^pua^ anb sb¡
ua 'sa¡iJiBaojjaj ap SBJopna^suoo sBsajduia sb¡ ua (op 'sa^uaja3 'soj

ie

�32
"Cuando uno viene de ver en que condiciones de atraso y de
semi-barbarie se encuentran sumidos los puertos del Pacífico,
constituye una agradable sorpresa encontrar en medio de la
pampa el refinamiento de un salón londinense y los entreteni
mientos de una mansión de campo inglesa. No se podría en
contrar en otra parte un ejemplo más llamativo de la capacidad
que tienen los ingleses de transportar una porción de su patria
al corazón mismo del desierto. Véase, en efecto, lo que pasa en
la pampa de Tamarugal. El director de la oficina y sus emplea
dos, que son casi todos ingleses, están alojados en una casa
puesta a su disposición y mantenida por los individuos o la
Compañía a la que pertenece el establecimiento; allí, constitu
yen una familia más o menos numerosa, que comprende fre
cuentemente dos o tres mujeres y niños. Algunas de estas casas
están muy bien amuebladas, cuentan con luz eléctrica, están
provistas de todo el confort que puede desear un inglés exigen
te, y arregladas de tal forma que pueden ofrecer una encanta
dora hospitalidad a los visitantes que allí son siempre bienveni
dos. En el salón, las damas ejercen su dulce influencia como en
la madre patria; en la mesa, la comida es servida con una co
rrección enteramente inglesa; en los dormitorios, una colección
de novelas inglesas con la habitual encuademación en sólido
cartón y las conmovedoras ilustraciones que representan heroí
nas sentimentales, ofrecen un soporífero al huésped que per
nocta allí; periódicos ilustrados, revistas y el ubicuo htnch se
encuentran a disposición de quien los quiera leer. Si a M de
Maurier20, le tocara en suerte estar exilado en la pampa de
Tamarugal, encontraría allí aún más tipos y escenas para dibu
jar; ingleses aficionados a los deportes atléticos, vestidos con
ropas apropiadas; jovencitas que juegan al tennis vestidas con
pasmosa coquetería y atravesando como amazonas las llanuras
polvorientas para hacer visitas en los establecimientos vecinos.
Ciertamente, la vida está lejos de ser alegre en la pampa, y sin
embargo, estos ingleses llenos de salud y de voluntad que la
industria ha exilado, parecen perfectamente felices, sin duda
gracias en gran parte al delicioso ambiente en el que viven"2'.

El fenómeno que tan amenamente describe el viajero norteamericano
no es privativo de Chile. A todas partes donde fueron, los ingleses lie-

�\
B|p 3p
J839U9Z 8 U8J8ZU9U1O9 9nb 9p S9)UB SOU8 SOqOniU U8U8S8d X BUIJJDOp
BfpnbB ug ^pBuuoj opis Biqeq awa^iqp asBp v\ ap u^psiauaS ^un
BpO) Oi9¿ S0UOI3BU SBJ)S9nU 3p OnOJJ8S3p (9 U9 OJ9(ÜBJ)X9 (8)ldB3 (9p
(ddBd [9 jBuoijsano 8 opuBíten 'bdijijo s^ui pnqpB eun 9)dopB 'U9psz
-JUJBpOUI 8] 9p 89UOpOipBJ)UOO SB| BUI)U98iy B^ U9 98J8ZOqS9 8 UOJ8Z
•uaufoo opuBno '^^u^uíjousisoj ((opunui (9p B3iuBjuq uq^biui,, B( 9p
uoi^dops bi$3 9p S9^uduod\9 sdiBdpuud so^ 3p oun aaj oiusiuub^
*SB3IUB)Ijq S9UOI0n^)8UI SB^ U8J9 OJ3JqU!O8
1^ \.^Z3qB3 B^ uaiq JBpiouiB 9nb ÁBq 'oqo^q ojBjquios (9 ^^so mbs,,
:b|3jb^\ opu3JO[j ofip o( OUIO9 'o 'soiuBidBpB J9qes U9 eqB)S9 opo^
'SOS.19AUO9 SOA3nU SO[ 9p Bln8 |9 J9S 8iq9p U9inb X
opBiídsui Biqsq usinb 'ooupa^ ubj8 [9 bj$ qqui^ urepy
8{ 3p SOS3i8ojd SOJ 8 SOUJBSBdlUOOB X OSBJJB 3^UBZUo8j3A OJ)89nU J8U
-opuBqe soureiJ3nb is inbB gsjBDqdB Biqap 3ju3iubsozjoj 9nb 'Boiji^od
X L^1U10U033 BUUPOp 8UT) 9p 'SOldlOUUd 9p 9U9S 8UH 9p BJ3UJS3 U9P
-B3{{dB ?J 3p O^OJJ [3 BJ9 ByBpj^ UBJ^) 9p JOpU9(dS9 (9 9nb 3p U^IOO^A
-uoo auti^ Bun bijsixs soubdu3uibouiibi 83^u38iqp sodnj^ so| 113
'89UCM89I SB)S9 U9
ouisqeqdc^ pp uoisuBdx^ a^Buiuqnj bj Bied opBno^pB |8J
íi^ X oo^iiod ooiBui p 9nj 't4opuntu ^gp eoiuB^uq uddBun bj,, 9sjbui
U9 Opep Bq 3nb Or\ *SBUB3U3lUBOin)B| SBqB S9SBp SB{ 9p 8910)398
p U9 3^UBUIUIOp 3flJ 9nb 'S9S3|8UI BpiA 9p O|I|S9 |9 X BUIOipi
p sduoiDnq^sin sb{ jod uppeiiuipB Bun ^p 3^jBd suijoj o^a opox
3p OpOlU 3)83 3p SO)3ddse SOUnSfB JB)Ilin 9p -9)U9UI{B)U9UIBpunj
S9SBp SBJ 3p 9)JBd JOd— O3S9p p U9 OpBf9(^9J CHA 9S BpU9)Od
u^¿j8 B[ ap oi8i)S3Jd 1^ ji^as oziq ^s ByB)9jg ubj^ ap pjnqno epu^ny
-ui b¡ 'soqpqns sns uojbjj93U9 98 anb ua o)U9iuib(sib pp JBsad y
•pBpiAI)03(OD nS 3p OAI)BAUd
osn BiBd uoj9Xtu)suo3 anb SBisdiSi 9 sappos sqnp lsoiJ3)U3Ui33 'sap)
-|doq SO[ UOS OUISlAlSnfOX3 3)S9 9p O(UOUn)89X SapepqBUOI^BU SBJ)O
3p S3)UBJ&gt;^fU!3 X SOAI)BU SO[ B OpSp9A 9)U91U|B)O) ISB3 OjnDJtO Oq39J)S9
Un UOJBUSjqj X BUBUO)0I^\ BJJ9)Bf9ui BJ 3p U9¡DJOd BUn O8ISUOD UOJBA

�34
5) ^a presencia británica en el Uruguay2! bls
a) Comercio, inversiones e "imperio informal"12
Las relaciones entre Uruguay y Gran Bretaña en el siglo XIX
constituyen un buen ejemplo de la existencia del "imperio informal"
analizado por Gallagher y Robinson. La historia de las mismas puede
dividirse en tres etapas: 1) 1800-1850. Se remonta al esporádico
contacto que aparejó el comercio ilícito desarrollado por los comer
c^antes y navios ingleses en las postrimerías del período colonial, y
se continúa con la aventura militar inglesa que culminó en la ocupa
ción de Montevideo en 1807. Esta última marcó un salto cualitativo
en dichas relaciones ya que, aunque breve en términos de dominación
militar y política, tuvo sin embargo una influencia mucho más perdu
rable desde el punto de vista comercial, ya que permitió que la pro
ducción manufacturera inglesa pudiese acceder al mercado de la re
gión platense, despertando, a su vez, la avidez de los comerciantes lo
cales poit establecer nuevos lazos mercantiles. Al mismo tiempo, el
fraca ¡o de la expedición militar alimentó en Gran Bretaña la convic
ció^ de que el objetivo de su política para la región no debía ser ya
la obtención de una nueva zona coloreada de rojo en el mapa, sino la
apertura de un amplio mercado para su creciente producción manufac
turera, mientras las élites locales se ocupaban de gobernar, Inglaterra
explotaría los recursos naturales de la región, a cambio de derramar en
sus costas las mercacías que salían de sus abarrotadas fábricas.
Obviamente, este plan solo sería posible si estos países sacudían
el yugo español y lograban un mínimo de estabilidad política que ga
rantizara la regularidad del intercambio comercial. Pero la vida demos
tró que el mero hecho de conquistar la independencia no era suficien
te para asegurar la ansiada estabilidad: las dificultades internas del país
y la interferencia de otras potencias europeas amenazaron con hacer
naufragar los planes británicos para la región. Las esperanzas de los co
merciantes ingleses de que sus exportaciones al "hinterland" platense
alcanzarían un fantástico volumen, se vieron notoriamente defrauda
das. A juicio de ellos, la causa fundamental de este fracaso debía bus
carse en la inestabilidad política interna -concrétamete, en la acción
de 4tunos pocos jefes armados"2 3 cuya acción impedía cristalizar la
seguridad indispensable para el desarrollo económico de la región.

�i nuauístuju oiuass ^s oiquiBaajqij ja ojBduiB oXna b- (1981) Bl
ap Xag q ap upioBqojdB bj apuodsauoa opouad
I!
OAnu p svjnsij uis uppBjSaiui un BjBd sred
{1 JBjrédOjd 3p OpUB)BJ) 'SBUBSaOdU SBJIUBJB8 SBJ OJaíUBJ^XS JB)ldB3 |B
^pui.jq ud —ajuauípai '0)1x^ joXbui uis anbunB— uojbzjojs^ as e^
-od^ B^ ap soujacqo^ scq *ouo)BJO(dxa odij ap josj8au^ opio un '
B^^ ap utj ¡a ajqos 'uojbioiui soDiu^^uq sa^jidBa sol
uoisusdxa B( BJBd BiJBsaoau sauopipuoa sbj jbzi^ubjb^ ap ajqBiA
-iqysod Bo^un v\ 19 ua uojaiA anb 'si^d p ua sa^ua^sixa soaiUB^uq sasaja)
-ui soj ap oXods p piqpaj u9iquiB) anb '-uuiy^ Buiuiouap oj oiuodMou¡sjpuadun-qns,, ajsa ap Biouajsixa bi ppidojd aoi^o u8pjoj jg
*pao{ a)ua8iJip assp bj ap sa^aXn^u;
saiopas ap Bipduiis t\ A ajoj)jfuii{ ouadui{ pp BjapuBuy epuapuad
•ap B| 'sa¡B)uaiuBpunj sajBpd ouioo OAnj blusiui Bg "XBngnjfj [a ajqos
Biuouia8aq pniJiA eun jaajafa b uBijBAinba anb sauopipuoa jauoduu
^^iuuad a; seso^ ap B)OJjap B[ ua uppsdp^jBd eXno 'j{SBjg jod op^d
-nao an^ By^jajg ubj^ ap J68n¡ p 'opouad a isa ua ouioo isb ang
*oaiU98Bjojd 101 un jB8nf uBjjaqap soaiuBjuq sapiidea
to( anb n ua BDiuiouona u^isuedxa b| b op^noaps odjbui un opuapa^o
'BnuaAjos Bunu^uí sun uoa o{JBJisiuiiupB ap [a 'jiaap sa 'Bipuodsaojo^
^¿\ anb \^á^d p js^nf ap sauopipuoa ua uasaunjsa saiua^iiip sasep sbj
o)üB) BjsBq 'sied aisa ua op^isBuiap asjapmojduioo Biqap ou BqBpjg
ub.9 anb ap uppaiAUoa ft\ aoyjo u^pjog pp sousuopunj so[ ua uoj
•Biuauiíp tQf8l ^p BpBo^p B[ ua Bsa[8ui uopuaAjajui B| ap sopBqnsaj
sojSbiu sog '^9SI*OS81 (Z 'jajá as ajuauíjBjauaS anb o¡ ap ope^iu
-g sf^ui a^ueiseq 'oXen8BjBd op^aiauj p X esoaauo X poi^ip Bja U9pe8
•9abu ns anb bX 'BpBui^eun boiSbuj 3abj¡ 8[{anbB anj sajouajui sou soj
ap Bjr uadE e[ iu -sap/ip sBjjan^ ap opouad o8jbi un ap Bpin^as anj
p jod— bpbisub ubj Bapi^od pspgiqBisa b¡ oíbjj sBsog ap
9\ iu ;opBasap Bjaiqnq eyeiajg ubjq ouioo sbuojobjsijbs ubi
^od'uoianj ou sBpuanaasuoa SBXno 'apuBi^ Buan^ B[ ua Bsa[8
•ri| u^t^uaAiaiui bj oiua^B anb B| BAiioadsiad Bisa anj X 'aayjo 8i3Jog
p na líqBadurea íbiiuiis Xnuí uqiuido Bun isa^iuBOjam saiopas soi ap
OAi^rAiid anj ou anbojua ap jo.ua aisa 'o^iBquia uig oiJBJisouiap ap
9Í':Baua as Bijoisiq Bg -oiquiBajajuí pnbB ap sauoiaBiiuig sbj
-xa anb sv^ubd sv\ ap aiuBpoduii sbui b[ iu eaiun bj Bja ou

�36
tas tierras^ y la puesta en marcha de diversas instituciones bancarias
(en esta rama los capitales ingleses debutaron en Montevideo en

1863).
Pero el alto costo que tuvo para Uruguay esta experiencia de hege
monía brasileña —endeudamiento externo, crisis financieras favore
cidas por las maniobras del famoso Barón de Mauá, etc.- no se vio
compensado con la estabilidad política y social tan deseada. Poco a
poco el Brasil fue perdiendo el apoyo de algunos sectores de las clases
dirigentes y de los comerciantes extranjeros, que volvieron nuevamen
te sus miradas hacia Inglaterra.
El inicio de esta nueva etapa en las relaciones con Gran Bretaña
estuvo simbolizado por el hecho de que el último empréstito brasile
ño (1863) fue refinanciado en Londres como primer empréstito bri
tánico (1864). 3&gt; 1864-1890. ^íste período puede considerarse como
el del decisivo asentamiento del "imperio informal" británico en
nuestro país.
Los esfuerzos antes referidos, realizados por los gobernantes loca
les para atraer a los capitales extranjeros habían tenido un éxito mo
derado: se contratan los primeros empréstitos europeos, comienza la
implantación ferroviaria, se asiste a la construcción de obras y servi
cios públicos donde ya aparece la participación de capitales extranje
ros, entre los que se cuentan inversiones británicas, materializadas mu
chas de ellas al calor de la bancarrota financiera brasileña.
No obstante, hacía falta la presencia de otro factor para decidir
un vigoroso aflujo de capitales a estas orillas del Plata: la seguridad y
el orden. Las sucesivas guerras civiles habían dejado como saldo un
país anarquizado. Con el advenimiento del Militarismo y el consiguien
te fortalecimiento del poder del Estado, el capital inglés encontró
las garantías que había estado reclamando.
Los factores mencionados sirvieron de base a la etapa francamente
expansiva protagonizada por el capital inglés entre 1875 y 1890,
período en el cual nuestro país se integró definitivamente al mercado
mundial.
A partir de 1880 las inversiones británicas afluyeron en forma cre
ciente, alcanzando su nivel más alto entre 1885 y 1889.: mientras en
1875 las mismas bordeaban los 10:000.000 de libras, tan solo en la

�BXBn8run B,uuouooa B[ ap sooi3[Bjnau sojund so( 'opis ap saiuj
"(S3UOl|llU 09) O31X3J\ X
(sauogiui 69) [isBjg '(sauoijiiu 091 ?SE^) BumaSjv ua epeoipea b¡ jocÍ
a^uauíEjos 'BinjBg Boipuiv ap ojsaj [a ua BpBjadns opuais 'sBuijjajs^
sBjqi^ ap 000'000:8 sol ^qEapjoq XetiSíuq ua BoruB^uq [bjoj puiut
•ou u^ísjaAui B| 0681 u^ 's^^^di^j uoo opjanoB a(] XIX \^s pp sauij
ap XBn8niQ p ua sooiuB^ijq sasajajui soj ap uppBtuis B| Bja ibuo jbob^
-sap a;uauqBuxj Bsaia^ur sou 'opESBd oj^is iap BpBa^p sun^n v\ b ajuaui
-BaiSpjouojo opejooB 'oiprusa oj^anu ap bjsia ap o;und p apsaQ
IBuoidbu Boijqod Buaasa B[ ap sajopas so^ap
jod opB;uap oaiuipuoaa ouisqBuopBu pp sajBquia so^ jod ouioo
^sb -sopiun sopBjsg soi ^^uauqE^uaiuBpunj- sajopipduioo soAanu ap
spuasajd 2\ jod 'OAi)ue;sns o{ ua 'Boqdxa as s^[3ui osaaojpj [g
XX I^ís I9 opBJjua uaiq BjSBq soaiuB;uq sasaiajui so\ ap Bpuany
-ui B| oÍBq o soubui ua uojamSis BXBn^njn B^iuouoaa v\ ap sa^osaj
sa^uEíjodiui soun8[B anb bX P^ubíb} opBisBiuap buijoj ua asjBjajdjajuí
apand ou 'o^aequia uis 'O[[g s^d oj^sanu ua BoiuBjuq epuan^ui B{ ap
o^uaiuipaBDsap opa[ un b souii^sisb Bqaaj Buiiqn B^sa ap Ji^^d V
&gt;161 X ^16I 9^^U9 o^\2 s^ui pAiu [B as
-opuBSa^ 'sauoisjaAui sb^ ap ojuauínB p jod BpBzuapBJBo Bjsa *f 161 ^
3061 ^i\\id apua^xa as anb 'Bpun2as Bg -sisijo b^ ap sauoisnoaadaj sbj
-np sb| SBpBp 'sauoisjaAui sBsop^nBO ap o8an| X ojauíud uopoBJjaj ap
BdBja Bun sa anb X '3061 U9 9^uauiBpBuiixoidB euiuijaj X 0681 u9 BP
-luí as anb 'sun :sasBj sop ua asjipiAip apand XBn8njQ p ua oaiUBjuq
josjaAUi opp pp bóbp Bull^n B^sg &gt; 1610681 (p ^z'J '"I sasa[8ui
jod sopiSuip uos X S9[3ui [Ejid^a p jod soppaiqejsa opis uBq 'ajuaijjoa
Bn8B ap X sb8 ap o;uaiunoajsBqB p 'sanbip so^ 'soauBq so[ 'sbiaubj^ soi
'sapiJBDOjjaj sog SBsa[3ui soubui ua u^^sa siBd ajsa ua BpuEjjodun bu
-n8p uauai^ anb sapu^snpui SBsaaduia sb| sBpoj •"„ :isb -o¡in3jo oui
-i^i8a[ uoo- Biquosap oapua^uo^ ua saj^ui ajuB^uasajdaj [a {$%{ ua
anb pBpipai Bun jboo^sbjj oi2o\ ou 'pfajBdB ^idsBJj 3abj8 a^sa anb uop
-OBjpj B[ 'o^Bquia uis '2\2\¿ pp sBnuo sBquiB ua ajuauíBoijBiuEjp 91 j
-nojadaj anb '16-0681 U9 's^ipuog ap 'sjaqjojg 8uuBg bsbo b| ap sis
-uo B| jod opBjnsnBp a;uauiBosnjq anj U9isusdxa ap opopad ajsg
SBjq
•H 9P 000000:S3 9P SBlu sJB^ P U9 uojajpiAui as '4088l 9P

L

�38
eran controlados por los intereses británicos: bancos, comunicaciones,
ferrocarriles, empresas de transporte, el comercio de la carne, etc. A
esto debemos sumarle el volumen de la deuda externa del país con
Inglaterra -per cápita, la más alta de América del Sur- y el hecho de
que los bancos ingleses, además de ser responsables de gran parte de
tos billetes que circulaban en el país, controlaban buena parte del aho
rro nacional. Igualmente privilegiado era el situal de Gran Bretaña en
el comercio exterior uruguayo: la importación de productos manufac
turados ingleses figuraba a la cabeza de las importaciones uruguayas.
Por último, cabe preguntarse cuáles fueron los factores que favore
cieron este aflujo de capitales británicos hacia nuestro país. Dejando
de lado aquellos que tienen que ver con el desarrollo económico de la
metrópoli y que explican la necesidad de los capitales británicos de
buscar nuevas áreas de inversión, señalaremos tan solo dos variables
de carácter local: a) la falta de capitales nacionales dispuestos a asumir
el papel de promotores de la modernización: en su inmensa mayoría,
el capital nacional prefirió la inversión en tierras -favorecida por la
sorprendente valorización que las mismas experimentaron por esos
años- que daba buenos dividendos y que era un factor de primer or
den en e! ascenso social; y b) la ideología entusiastamente liberal de
los grupos dirigentes, que se esforzaron en limpiar de obstáculos el
camino de las inversiones extranjeras y que, al nivel de los más estre
chos círculos gubernamentales, fue de una inocultable (quizás "ver
gonzante ' no sea un término demasiado aventurado) proclividad a fa
vorecer la acción de los inversionistas cobijados bajo la bandera de la
victoriosa Albion.
Por lo general, la receptividad con que los gobernantes locales tra
mitaron los reclamos y deseos de los subditos de Su Majestad Británi
ca, hizo innecesarios otros expedientes más violentos, confor^ando
así una situación que resulta ejemplar del "status" de "imperio infor
mal".
A este respecto resulta muy ilustrativo el Informe que enviara al
Foreign Office el representante inglés en el Uruguay -GitTord Palgrave- al abandonar este destino diplomático en 1884. En el mismo ha
blaba de la "... disposición -que debo hacer la justicia de reconocer
a este Gobierno de que durante mi residencia aquí ha sido muy marca^

�seuioq.^, 'uos^aaf irenf "1103 ovtyi uBnf 4uaqc&gt;Bg as^ opjenpg
uifjiiS ojpunfaiv 's^q8nn opjeai^ 4qsB3 ptUB(]
b jb^io ouiapod soDtuBjuq sojapu^^a sopB3B)S9p s^iu Of ajiug
*B9it| B|S9
J9pU94dui9 BiBd SdUOlOipUOO SBUH|d9 U9 UBqBJ|UO3Ua 98 'Upt^^IOfd
^ca ap odij OAdnu p diqos soaiucpi soiuaitupouoo uoo X 'opjauioa (9
sopB|nuinoB 4s3|BjidB0 soun^|B 9p 'ayBd joXbui ni U9
oj^sanu ap BAipnpoid Bjnpnjya t\ U9 nupua) S8id
•uanoasuoa sbjub^ anb ouuo opsueS jap U9pB)UB[dun B| ua a^aiupi
•uaiuapunj ja;u9s oziq as -sau^iuap X sasaauBjj sojapus^a ap B| uoa
oiuní- ^puan^ui n$ -oXBn^run oj8b pp u^iOBziiuapoiu ap osaaojd |9
ua sajBjuauíBpunj sajopBj uoianj jopapuajdiua njuídsa X BisiiBjidna
pBp^Biuaui n u^jjb^ X uinip^ Jod Bpcipnjsa uaiq uv\ opis sq anb
^ 0981 9V ^p^o^p B[ ap jijjBd b BnonBsap as anb pjnj b^b asap BAanu
^sa ap etpjBtv^uKA v,\ uBJinji^suoa soaiuBjuq sojapuB^a so^ *odiuB9 |t
9181JIP as U9pBj8iiuu; b;s9 ap a^aXnjjui 9 a^ueyoduii s^ui jopat |9
'SBpnp b JB8n| ujs 'oja^ SBoqqnd sBjqo SBSJdAip ap u^taanj^uoa B| ua
uoiBdpiyad o s^[3ui ^^dBa p Jod SBpepunj sBsajduia saiuajajip ap ai
•uajj p iiojaiAn^a sasa¡8in sa)UBj8iunji sojiq uosui^uiox s^uíox uop
anj S918U1 a|UB*pjauioa opBOBjsap ojio íou^apiAaiuotu otojauíoo oqt
pp sajopapunj so[ ap oun oiuoo opBjapisuoa jas apand auoja^ pnuí
•B :opjawoa p uojBDipap as so^a ap sounSiy puopeu eaiuiouoaa
pepiAipe e[ ap sajopas sosjaAip ua uojsnpB SB|siuo8B|OJd sn^ bsoj
-aumu Xmu 4XBn8nJQ ua oooduiBi 4anj ou BoiuBjuq upiafijiíuiui B^
^Dn8rufl ¡9 ua soonwjuq sajuDjZi^ut so^ (q

Bisa ua ope^pajaB ojafuBjjxa ojisiui^ ojio un^uiu opej8o| eq
unSas 'anb b[ ap saJOABj ap sauoisaauoo o sapBiinayip b uopiqos
epidej sbui eun "„ opiuaiqo Biqeq 'sajBuosjad sopBiuoa aiueipaiu X
saaaA sepiiadaj jod 'uainb ap 'soiue^ pjaua^ pp osuaass p apsap op
-LunasuBJ) cduiaii p aiusjnp ouoiou a|uauiJB|nai|JBd opis eiqsq pp
-uasapjd opj| aya anb opuBDBisap '^/ "4/ -peisafe^ ns ap U9p83a|
B( ap sepBUBiua soaiuejuq soppqns X sasajajuí so| ap ojd ua sauoiaei
-uasajdaj se[ sepoi b ajuajj B^pdujis puopdaaxa Bun jbjisoui e -Bp

6í

�40
Salvo escasas excepciones, la regla fue que estos inmigrantes britá
nicos
"no se orientalizaran con facilidad / ... / Los frecuentes viajes
a Europa de los fundadores de estas familias /... / se comple
taban con el todavía más frecuente envío de los hijos a Ingla
terra, para recibir una educación que consideraban más ade
cuada a la dirección de las vastas empresas y establecimientos
que debían heredar".27

Ya nos habíamos referido a la particular capacidad de los ingleses de
llevar una porción de su patria consigo, de recrear su habitat donde
quiera que estuviesen. Uruguay no fue una excepción: Nahum y Ba
rran recuerdan el relato hecho por W.H. Hudson de aquellos "nostál
gicos ingleses" que "habían organizado con perros criollos una caza
del zorro a la usanza aristocrática británica en los campos del Río
Negro".29
Este esfuerzo por recrear un microclima anglosajón se vio reforza
do por las uniones matrimoniales entre miembros de estas familias.
También en el campo de los deportes y entretenimientos, los ingle
ses ostentaron un empecinado exclusivismo: el Montevideo Rowing,
club de regatas, fundado en 1872, sólo admitía a ingleses o hijos de
ingleses. Lo mismo ocurrió con los inicios del fútbol. Durante un cier
to tiempo estos deportes sólo los practicaron los extranjeros. Cuando
comenzaron a ser patrimonio popular "los miembros de la 'high life'
comenzaron a alejarse de él /se refiere al fútbol/ buscando nuevos
campos a su afán de exclusivismo".29

�-ubab sojirej j^atjdxa BjBd dAJis anb X sajBuoipuatu SBOijqndaj sbj uoo
ajjou jop U9^au uüjS bj ajjua sauoiaejaj sb[ ud oAtspap irej jadBd un
9&lt;iní anb— BUBauauíBajJou-oj^^uB pBprjBAU s^ ofdpuud o u9pBjap
-jsuoo ap odij oj^o jambjeno ajqos sajBpjaiuoo X soottupuoaa sasajajui
sns ap pBpuoud BjnjosqB Bf anj sasjBd sojsa Bp^q sopiufj sop^jsg
sol 3P Joua^va Bot;i;od B{ ap a^uB)Jodiui sbui Bai^spapejBa s^
o8anj pp BJjaix I e)SBq uBipua;xa as anb sB^a^ sb{
ajqos aiupuiiuop Bpuanyui ns jaaiafa b opBu^sap gqe^sa si^d ns anb
ap Bapi bi souBDuauíBa^ou sa^ua8ijrip so[ ap ajuaiu B| ua OAn;sa 'Bp
•uapuadapui b{ ap sojuauíoiu soj apsap bX anb asjpap apand [BjauaS
ug asjBpjoaaj apns ajuauípjauaS anb o\ ap sbjíb sbui ajuB^sBq ubj
-uouiaj as sBUBDuauíeaviou SBjsiuoisuBdxa s^apj sb^ anb jBpujo soujaa
-Bq aqap ou 'a^uau^uoo pp oiuiiuop p jod Buap[8ui uoo npduioo
b jBJ^ua ap sauopipuoo ua uoJBj^uooua as ou sopiun sopBjsg soj
SBpso^p sbuba ajuBjnp anb ap oqoaq ¡g Biouanyui ap buoz BAijBAüd
ouioo -opBpiooaj sa ouanq - UBqBjapisuoo saouojua apsap bX anb p
'ouBDijaiuBOiirdsiq o^r^jod ojajqBj ja ua SBzaid sns aju^uqiqBq biaoui
Byepj^ ubj^ ouíoo opaaj ap soua^ uoJBAjasqo sopiuf) sopB^sg so|
'ojuaiuoiu asa ug a^uaipuadapui ^pu bj b ubjobu Bouaiuv ^p sBjoyBd
-sa sBiuo(oa sb| anb ua ojuaiuoiu ouismi p apsap bX asjdAajd Bipod
pBpipAU sqaip anb ojjap sa uaiq is 'xx \^\^ \^V sBiauíud X XIX
o^^is pp sBpeoap sBun^n sb^ a^uBjnp 9^oxiBsap as anb ejsijBuaduii
-jajuí Bqonj bj ap BjjBjBq ap odurea anj eui^eg Bouauív anb ;sb sg
j^ pp jns p uBipuajxa as anb sBJja^ sbj ap oiuiuiop p ooiu
ug^\ \n jBjndsip ap Epe^iBaua b^ anj BUBOuauíBajJou Bpn^B jg
0€ttBisinbuoa Biaojaj,, e\ ap SB^siuoSBjojd so| uojan^ sopuiQ sopBjsg
soj 'Baiui^uoaa Biauapuadap bj o bpbuijb upioBuuuop bj jod osjno
•ap ns opoj ua BpBuSis 'Bin^Bg Bauauív ap ^ijojshj ajuaujns bj ug

SOIsrV3I^3WVOlsíUVl
S0QV^1M3W SOI 3C1 SOd N3 1HÓNVA VIDVWOldia VI

(II

�42
ees, repliegues y cambios de frente, de otro modo incomprensibles,
protagonizados por los Estados Unidos al sur de sus fronteras- no es
más que un corolario de la preocupación fundamental de su política
exterior, puesto que el objetivo final de dicha disputa no era otro que
la conquista de los mercados hispanoamericanos.
Al año siguiente de producirse el reconocimiento de la independen
cia de las repúblicas hispanoamericanas por parte de los Estados Uni
dos, el presidente de esta nación. James Monroe, formuló lo que ha
dado en llamarse la "Doctrina Monroe". Esta resume el pensamiento
de los proceres de la independencia norteamericana sobre política
exterior. Hamilton había querido lograr el aislamiento de la gran na
ción: los Estados Unidos debían mantener su independencia de toda
influencia extranjera y luchar contra todo lo que se opusiera a impo
ner su política sobre la parte Norte del continente. El propio Washing
ton, insistía en que los Estados Unidos debían mantener su indepen
dencia frente a la política europea.
La "Doctrina Monroe" surgió en una coyuntura muy especial: en
medio de la reacción legitimista patrocinada por la Santa Alianza en
la década de i 820' con el propósito de devolver a las metrópolis
europeas las colonias que el torrente independentista les había arreba
tado.
La "Doctri^a Monroe" está contenida en algunos parágrafos, fun
damentalmente en los Nos. 7. 48 y 49, del Mensaje anual enviado
por el Presidente Monroe al Congreso de los Estados Unidos, el 2 de

diciembre de 1S23.
Los pasajes más significativos del Mensaje expresaban:

*... La sinceridad y las amistosas relaciones que existen entre
los Estados Unidos y aquellas potencias /se refiere a las poten
cias que integran la Santa Alianza/, nos obligan a declarar que
consideraríamos peligrosa para nuestra paz y seguridad cual
quier tentativa hecha por ellas que se encamine a extender su
sistema en una porción de este hemisferio, sea la que fuere. No
hemos intervenido ni intervendremos en las colonias o depen
dencias de cua^quier potencia europea; pero cuando se trate

�anbiod ojja b uBiuodo ^s soyams sop^jsg so| :8J ua buibue&lt;j ap
ocaj8uo3 je Biauaisiss B| jod sopiuf] sopejsg soj ua epeyasns eiuaiu;
taiu^jod bj asapjanaaj) soyajns sasaiaiui soj osad joXbuj ap uojanj
opouad ajsa ua anb aiuapua sg ¡Bijojiijaj uorsuBdxa B| jod oznaj
•dbjbd as '\}\]J Exianj^) bj ap sauíj bjsbij ajjoa anb 'Bjaiuud bj :,0881 9P
Bpea^p^j ap sozuajuioa bjsbij saauojua asa apsap SBdBja sop Jin^uijsip
asopu^ipnd 'oaiiuouoaa ojjojjBsap ns uoa BpBjnauíA ajuaiuBpajip oa
•njsa BUBauaiuBa^iou jouaixa eaijijod b| 'Biauapuadapui ns apsa&lt;]
'oiuiuiop asa ejejndsip
sa| Biauajod bjjo anb jBiajoj b sojsandsip usqeisa ou anb X eiauan^ju;
ap euoz ns ouioa BinjBg Bauaiuv ^ ueqBjapisuoa sopiUQ sopejsg
soj anb Bu^^ag ubj{) b ji^dApB b uaiq sbui ouis 'SBUBauauíBouBdsiij
ssaijqndaa sbj ap Biauapuadapui bj bpb^ui iBAjasuoa b eiauBisui Biui^n
ua BqBjunde ou t4aojuojv ^uijpoq,, bpbuibji bj anb j^suad ojBsuas
sfiu aaajBd 'BUBauauíBoui^j bijojsiij aoijajsod bj ap znj bj e 'o^ag
'Bueauaui
-eouBdsiq Bjauapuadapur bj ap bi^ubjb8 bj uojanj X bzubjiv bjue bj
ap sBJopBjsinbuoaaj SBAi^uiaj sej uoiaunjap ^uoisjdA Bisa unSas 'aoj
ap SBjqBjBd sn^ sajouaui sBUBuuaq sbj ap Bjopajojd X BiJBpijos
ns ap oiuoiuijsaj ouioa 'sasjBd soisa b aiuajj aiuauíjiqeq bj
odns oiiBauauíBauou oprjsg ap ojuauíBUBdaQ p ^Bisijeiiadiui
-jaiui Bijanj bj ap osuai sbui oj na \X I^'S I^P sejauiud X XIX l^!s
jap sBpBaap SBiuiqn sbj ajuEjnp opoi ajqos tsujieg Bauaiuy b opad
•sai uoa sopuifj sop^isg soj ap jouajxa Baijijod B| ua saunuioa sbui
ap sopnd soj ap oun opis bij (4aojuo)^j nnupo^l.. b-j

u'4tsopiunsopBisgso|
niasq sajijsoij sauoiaisodsip ap uoiaeisajiuBui Bun ouioa ouis
sojiosou jod b)sia jas Ejj&gt;od ou souiisap sns Bjaueui Bun8|B
ap JiSiJip ap o sojjuuijdo ap OAipfqo ja uoa fiadojna Biauajod
Bun ap uojDuaAjajuí bj 'sopiuQ sopéisg soj ap ouiaiqo^ |d jod
saiuaipuadapui oiuoa sopiaouoaaj opis ubij 'soidiauíid soisnf
uoa opjanaB ap X uoiaBiapisuoa rjnpBiu ap sandsap anb X 4Bia
•uapuadapu; ns opiuaiuBiu X opBjrjaap ubXbij anb soujaiqo^ ap

�44
consideraban que concurrir significaba dar un aval a la independencia
de algunos países sobre los que tenían intenciones hegemónicas, tales
como Haití, Puerto Rico, etc. Más claro aún resulta lo dicho si pensa
mos en la anexión de Tejas por parte de los Estados Unidos, que apa
rejó una guerra con México en 1845, y que reportó al vencedor la
anexión de un riquísimo territorio muy apetecido por los sureños).
Pero, al finalizar la guerra civil, la diplomacia norteamericana va
a experimentar un cambio sustancial -y esta es la segunda etapa de
la que hablábamos-, directamente relacionado con el ocaso del ré
gimen esclavista y los comienzos de un pujante desarrollo industrial.
En este período, la necesidad de buscar mercados para una produc
ción manufacturera en constante ascenso, así como el temor a la
competencia que los productos provenientes de algunos países lati
noamericanos pudieran hacer a sus exportaciones en el mercado mun
dial, llevaron a los Estados Unidos a modelar una nueva política hacia
América Latina en la década de 1880'.
1) James G. Blaine en la Secretaría de Estado: la formulación orgáni
ca de una política norteamericana para la América Latina.
El gran impulsor de esta política fue James G. Blaine (1830-1893).
Cuando en 1881 llegó a la Secretaria de Estado durante la Presidencia
de Garfield hacía ya dos décadas que había hecho de la política el cen
tro de toda su existencia. Había integrado la Cámara de Representan
tes de Maine, su Estado natal, (1861-1862); y el Congreso de los Esta
dos Unidos (1862-1876); había sido Presidente de la Cámara de Re
presentantes (1869-1875) y Senador por el Estado de Maine (18761881), y desde 1876 hasta su muerte fue un serio rival para las nomi
naciones presidenciales del Partido Republicano.
Hacker y Kendrick, en breve semblanza del personaje que incluyen
en su obra ^The United States since 1865", expresan:
"Resulta un significativo comentario sobre aquella época el
hecho de que a pesar de que su nombre no puede asociarse a
ninguna resolución legislativa de alguna importancia o a nin
guna norma política, no importa cuan obvia fuera (excepto.

�tusjnp ^soub ojjsna ap sajaa jod i\\v B^aaauBuuad zaA
sg ap eijs^jaas bj b pjajoa auiBjg 'uosijjbh uoa oaag
'opBnpe O|
(ap'uasXnq^^uijajj 'opB)sg ap ouBpjaas OAanu {a 'sopiufl
sope^sg so[ ap ajuapisaig ouioa pjayjBQ b jn^^y -i^paans [B opu^na
'U9IDB1IAUI Bqaip opuBjda^B opB^sa^uoa uBiqBq bX S8UBauauiBoui)B|
cauopBu sBunS^B X saiuaipuodsajjoa sauopBjiAUi sb¡ op^sjna
opnisg ap ojuauiBjjBdaQ |g sopBOB^sap seiu so)sand soj ap oun
•nao aÍBiiiqjB p oueiua^ oXna ua X 'uo^iiiqsB^ ua BUBjqapa as anb
BUBOUaiUBUB^ BIDU3J3JUO3 BUn ap U9PB/I[B3J B[ S3DUOJU3 O3p| pBp
-ijco (Bj ug 'josuajap osoiopjB s^m ns auiujg ua OAnj -'jBpyas ap pBp
•fun^odo soiuajpuaj ouioa 'ssojapod sBiuap jod Biauan(ju{ Bun usup
•ua) sopiun sopB^sg soi pno p ua afBj^qjB- ajuauíjuoa pp jns pp sas
-ted soi 9J^ua sB^ndsip sbj JiiuiJip ejBd aÍBi^iqjB pp U9pn{os vr\
sbip ajjua jBJjiqje BJBd siBd ajsa ap sota
•yo so{ opuapaijo 'sBUBauauiBouyBi sauoia^u sbj ajjua uojBjpsns as
anb sopijjuoo soj sopo) ua sopiufj sopB)sg soj ap Biauanyui bj jyuas
jaaBij bjb¿Í 9}ua9ui sbj as 'osdBj aAajq asa a)UBjnQ BiJBjajaas eqaip ua
U9j)sa3 baijdb ns b uy osnd ppyJBO a)uapisajg pp opuisase ja opu^na
'ajquiaiAOu ap saui ja bjsbij oSjbo oqaip ua opuaiaauBuuad 'J881
ap ozjbui ua opBjsg ap BijB)ajaas ej b z^a BJauiud jod 98ajj auiejg
•..joXbui bu
-Buuaq,, ap pd^d ja BUBSnf a)JO{^ pp sjBd ubj8 ja apuop U9?un Bun
ua sopiufj sopB)sg soj uoa sasiBd sosa b jiun opuaiqap tsBadojna sau
sbj b a)Udij sBUBaijauiBoui)ej sauoiasu sbj ap pBpu8a)ui bj ap
Bun anb sblu o8jb jas Biqap ((aojuo^ Buu)aoQ,, bj anb Bq^s
•aadxa J^ ouioa 'X t(souBauauiB soj BJBd Bau^my,, ^p Bayijod ej j^nbe
uoa B,iUBduio3 ojjn^jo uoa BqBuiBjaojd oj X Xbj3 Xjua^ ap josaa
•ns un Bqejapisuoa as auiBjg 'Bu^sg Bau^my Biasq Boj^jod ns ug
Bai)jjod BJ3JJBD BpBSuOJOjd
ns ap ajqB3B)sap oSsbj oaiun ja uojaXn)i)suoa anb ssapi sbj b oujo)
ua auiBjg jod BpBSajdsap upiaaB bj anj jsna saauo)ua
C€\(soauBJodujd)uoa ns BJBd oaiojaq jappjBa un Biuaj auinjg
ap Bjn3y Bj (sBiiBaijauiBoui)Bj sauopsu sbj uoa sauoiaBjaj
sej ap o)uaiuiBijaoj)sa un JOAOiuojd ap oasap ns 'ajuauio|qisod

�46
pudo desarrollar con más comodidad los proyectos que había esbo
zado durante su corta gestión junto a Garfield. Debido a su impulso,
pues, es que en 1889 se instaló finalmente en Washington la Prime
ra Conferencia Panamericana, en la que actuó como Presidente.
Debemos decir, sin embargo, que si bien Freylinghuysen no hizo
realidad los proyectos de Blaine en torno a la Conferencia Panameri
cana, de su gestión data una iniciativa que se inspiraba directamente
en las ideas de Blaine, nos referimos a la Misión Comercial nortéame
ricana que recofrió las principales ciudades latinoamericanas en el año
1885.
2) La Misión Comercial de 1885.
Por una ley aprobada el 7 de julio de 1884, el Congreso de los Es
tados Unidos autorizó al Presidente de la nación a enviar una misión
a los países de América Central y Meridional, con el "objeto de pro
curar los medios más eficaces de consolidar las relaciones internacio
nales y comerciales" entre dichos países y los Estados Unidos. Tal lo
que expresaba la nota de presentación de los enviados norteamerica
nos ante el Gobierno del Perú y que llevaba la firma del Presidente
Arthur. De acuerdo con la misma fuente, habían sido designados para
integrar dicha misión George H. Sharpe, Thomas C. Reynald y Solón
C. Thacker.34 Sin embargo, hay que señalar que cuando la misión
arribó a Mon^evideo, y de acuerdo con las expresiones de la prensa
montevideana. estaba integrada además por William Eleroy Curtis,
redactor y p^opietario del diario "Inter-Ocean" de Chicago.35 Su
presencia es líe destacar puesto que es autor de un interesante libro
sobre las relaciones comerciales entre los Estados Unidos y América
Latina, que y hemos utilizado en este trabajo.
Los cometidos de esta Misión eran:
"1) Implantar comunicaciones por vapor, directas y regula
res.
2) Firmar tratados comerciales con derechos y concesiones
recíprocas.^

�-jaiqoS (dp oaoduie) 'souBauauíBauou sojuauuBauiBjd soj b u9isaqpB
ap sauopBJBjaap X sopiufj sopBjsg soj bidbij BijBduns ap sauopE^saj
•iubuj sb( b asad '^ 'Bu^uaSjy B| ua jBjaua8 ua Baqqnd U9juido b| jod
X oujaiqo8 [a jod uaiquiBj opjvrediuoa anj 'sa^uBjJodiin ub^ sopjanoB
ap U9pajauoa bj uojBajuBjd souBauauiBajjou so[ anb uoa Bpua^in B|
jod oXBn8tun oujaiqo8 ja ua opBOOAOjd jBjsapiu ¡g opijjBj X adioj
o^uajuí un '.osbobjj op[duioa un opis Biq^q U9isi^ B[ anb auuojuí ns
ua eqBuuijB opuBno U9ZBJ ap BiaajBa ou aABjS|Bj anb a^uapiAa sg
¿€\(BzaqBo B| b sopiuQ sopBjsg soi u0 BU
-BoijauiB [BjauaS u9iDBjapaj Bun ap BAipadsjad bj 'ajqisod sa is 'sa;uB
anb Bjouiaj sbui oqaaq Bq unB X 'BpBU opiuajqo Bq ou 'o^njosqB osbd
-bj^ un,, opis Biq^q 'XBn8njn p uoo J3A anb Biuaj anb oj ua 'U91SIIU
B| 'aABj^pg 'S^(8ui JopBÍBquia pp oíainf y "SBll9 Ud ouisBisn;ua jb{
-nai^ed unSuiu o^iBquia uis uojbj^oui ou 'sasa^oo 'sojubs ap sBjsand
-saj sBg 'SBjajouoD SBisandojd 9zipaj X soA¡píqo sns 9ajuB[d U91SIUI
bj apuop BpBAud Bjsuajiua Bun jBSnj oAn^ 'Bpiuioa bj b pBpuoua^sod
U03 'ajduiais ap sosinasip sonaBA soj uojEiquiBO as apuop '[bioijo
u^pdaaai Bun uoa ^inbasqo soj sojub aiuapisajg ja 'XBnSnjfj ug
JoqBj ns BpBzijBuy jod opuBp 'sjBd ns b osaiS
•91 ap uBuipBd apuop apsap 'jisbjq ja uoa oSanj X Bu^uaSjy bj uoa
oidoid oj jaaBq usqBauBjd 'siBd ojjsanu jbusia b pBpuoija^sod
*ajiq3 X njag 'jopBnag 'oaj^ o^ang 'Bqnj 'Bjanzaua^ '
•jopBAjB^ ub 'BjBuia^Bnf) 'oaix^j^ bX opBqsiA B^qsq U9jsi^ bj 'S881
ap ojunf ap sEip sojauíud soj ua 'oaptAa^uo^ e 9qujB opuBn^
•oaspuBjg ue X su^aj
-JO BAanjq 43JJO^ BAanj^ 'BiqdjapBjiqg 'ajoiuiqBg 'uo^sog ap sa^uBia
-jauíoo uoa uojB^siAajjua as U9jsiuio3 bj ap sojquiajui soj 'sopiufj sop
-sjsg soj JBÍap ap sajuB 'BpipnjB Bjqo bj ua siyn^ BjsayiuBui ^

SBUBauauíB p
-UBajatu ap sajopiuinsuoa soj e sajBjaqij soqpaja japaauo^ (9
•oqsodap ap sojau^npB sauaoBuijB X sBUBauaui
-Bajjou sajBiajaujoa sbsb3 ap o^uaiuipajqBjsa ja jod jB^ajg (^
•auuojiun Bpauoiu uoa jB^uau
-jUioa ouBauBq Buia^sis un ap U9PBjuBjduij bj b Japua¿ ^p
jB|nsuoa oíaiAjas ja ua sBJOÍaui X oj
-auBnpB uiLiajsis pp sBuuojaj X u^iaBaijijduiís bj jauodojg (&lt;¿

�48
no argentino obtuvo la Misión algún beneficio económico concreto.
Digamos por último que la Misión norteamericana, al finalizar sus
investigaciones, que se prolongaron por 14 meses en total, elevó al
Congreso de su país un informe. De acuerdo con el testimonio de
Curtis, dicha Comisión señalaba que los obstáculos que existían para
incrementar las relaciones comerciales entre Estados Unidos y los
países de América Central y América del Sur, eran los siguientes:
"1) el fracaso de los industriales y comerciantes de este país
/los Estados Unidos/ para comprender y atender las nece
sidades peculiares de este comercio, tanto en lo que tiene
que ver con la producción de mercaderías adecuadas a
los mercados, como en la preparación y embalaje de ta
les mercaderías para ser embarcadas.
2)El fracaso de los industriales y comerciantes de los Esta
dos Unidos en otorgar a sus clientes de la América Cen
tral y del Sur, los créditos que les brindan las casas euro
peas.^
3)La falta de facilidades en el servicio bancario que obliga
a realizar todas las transacciones comerciales a través de
los bancos de Londres, y a pagar sumas exorbitantes por
concepto de intereses y transacciones cambiarías.
4)La violación de las patentes y la falsificación de las mar
cas comerciales de los industriales norteamericanos, y la
fabricación en Europa de falsificaciones e imitaciones de
inferior calidad de las mercaderías norteamericanas con el
objeto de engañar al público.
5)La falta de un sistema común de pesos y medidas y de un
tipo de moneda uniforme.
6)Los enormes, y en muchos casos casi prohibitivos, im
puestos aplicados a las mercaderías importadas por la ma
yoría de los países de América Central y del Sur, los que,
en lo que tiene que ver con los productos propios de los
Estados Unidos, podrían ser suprimidos o considerable
mente reducidos por la concertación de concesiones re
cíprocas. De acuerdo con las instrucciones del Departa
mento de Estado, la Comisión inició la negociación de
tratados tendientes a obtener este fin con varios de los
gobiernos que visitó.

�souEauauíB
sopejsd so{ ap sojjand soj uoo JB|n3aj X ajuanaaij uopD?unuiO3 (
"BUB^
•uaure BJduenpe uoiun Bun ap u9PBuuqj bj b sajuaipuai sBpipa^ (^
pEpuadsojd X zBd bj JB^uauíqj b uspuai) anb sBpjpap^ (¡
:epuajdjuo3 B| b ojsandojd ouBiuaj [9 o^unfpB as 'sbuisiui sbj y
sou
-B9U9U1BOUIJB1 SOUJdiqo^ SO| B S9UO1DBJIAUI SB| UOJBSJnO 9S OyB 9S9 9p
Ol|nf ap \ (3 X BUE0U3UJEUB^ BIDU9J9JUO3 BJdlUIJd BJS9 JBDOAUO3 Oip
•pap sopiupj sopBjsg soj ap os9j3uo3 ¡a '8881 3P oXbui ap pz |g
"S881 ua ^UÍ^^l ^?i?lUV 9IJJO99J
9nb BUEDU31UB9U0U UpiSl^ B^ JOd SOUB9U9UIBOUl)B{ SOUJ9iqo8 SO|
b opBluas^jd uoisnosip ap oubiu9^ p ua BqBjnSij o^und ojs^ anb
•IUBJ SOUI9pJO99^{ Z9A BJ9lUUd JOd OpBJS^ 9p BIJB^9J998 eI
anb apsap 3uiB|g jod BpiAOiuojd opis BiqBq sbuboij9uib
B| SBpoj ap os3j8uo3 un jBzipaj ap Bap; B| 'BJBpjoaaj as 011103

6e

6881 3P BireauaiuBuej Biauajajuo3 eq (^

8e
•OJna sapAU sns ubzoS anb ap Bpu^jsiSB buisiui B| a o^ui
-JJSa OUISIIU p SEUBDU9U1B9JJOU SdJOdBA ap SB3UJ1 SB| B OpBU
-opjodojd Bq ou sopiufi sopBisg so[ ap oujaiqoS p anb ua oj
•s^ ap BsnBa B| asopuB|{Bq '.sajE^Saj X sopidBj uppBDiunuiOD X
ajJodsiiBJi ap soipaui ap BpuasnB bj Bja oubdu3uib ouajsiuiaq
p uoa opjaiuoa ojjsanu ua sBiauapijap sbi ap [BjuauíBpunj
uozbj bi anb 9Jjuoaua ojad 'sajouaui sojnaB^sqo soqanuj sojjo
ap Bpuais^a bi ajqos 91UJOJU? a 9jjqnasap U91SIU103 Bq
*a}jodsuBJ} ap soipaui ap bjjbj b| :piuauiBpunj ojnaBjsqo 13
so;j9nd soisa
B SBpEJJOduJl SBUapBDJdULl SB| dp On|BAB p BJBd OJSIlf X
aiujojrun opopui un ap bjjbj b| X 'sauopB)uauiB|8aj s9|bj
ap sBUB^un|OAUi sauoiaBjoiA jod sa^Bjiqjoqxa sauop
-11BS X SBqnui jauodmi ap BaijDBid bj 'puo;pija^ X |BJ^ua3
BDU9UIV ap sojjand so] ap soqaiuu ua SBjauBnpB sauop
•isodsip 'sa|BuopBjji sosBa soqamu ua X 'sBÍa|diuoa s^q (¿

�50
4)Disposiciones uniformes aduaneras para observarse en la im
portación y exportación así como pago de los derechos de im
puestos, avalúos de mercancías, facturación, preceptos de sani
dad y cuarentena.
5)Adopción de un sistema uniforme de pesas y medidas, protec
ción de derechos o privilegios de invención, marca de propiedad
literaria y extradición de criminales.
6)Adopción de moneda de plata de curso forzoso en las transac
ciones comerciales recíprocas a todos los ciudadanos de los Es
tados Unidos.
7)Convenio sobre un plan definitivo de arbitraje para las cuestio
nes, disputas y diferencias entre los Estados americanos y otros
Estados.
El primer país en comunicar su aceptación fue el gobierno argenti
no, luego el uruguayo, siendo Haití el último en hacerlo. Santo Do
mingo no contestó a la invitación y tampoco concurrió. En total fue
ron diecisiete las repúblicas representadas.
La Conferencia se instaló solemnemente en Washington el 2 de oc
tubre de 1889. En la sesión inaugural surgieron ya las primeras dife
rencias; al decir de Martí -atento observador del evento- "ya hubo es
grima".40
Los norteamericanos pidieron que Blaine, Secretario de Estado,
presidiese la Conferencia. Saenz Pefia, uno de los tres delegados argen
tinos,4 l se opuso y arrastró detrás suyo a los demás delegados 42. Mé
xico y Colombia debieron interceder; Blaine no formaba parte de la de
legación norteamericana y el Presidente de la Conferencia debía ser
uno de los delegados, argumentaron los opositores. Por último, Blaine
integró la delegación de su país y fue elegido Presidente.
Después de este primer encuentro el Congreso levantó sus sesiones
hasta el 18 de noviembre para permitir a los delegados participar en
una extensa gira por los Estados Unidos con que los había obsequiado
el gobierno de este país.
Poco después de instalarse regularmente la Conferencia, el delegado
de Uruguay, Alberto Nin, se retiró de la misma manifestando que obli
gaciones impostergables lo reclamaban. Desde ese momento,Uruguay
quedó sin representación.

�wi i.- ^pEiuaitn Bjq^q 'aiuauusspajd 'osajtfuo;) ais^) "6881 3P
a g^q( ^p oisoíte anua oap^aiuo^ ua opBzqeaj ^opBAu^ puop
oqaaja^ ap ouRauauíRprn; osaj8uo3 ja jod opefasuooe oj jeip
•nisa 9ppap epuajajuo3 R| 'opRAUd (RuopRUjaiut oqaaiap ^ euejai
ij pepaidojd 'sepipaut X sitsad 'saiuapd 'pspiuRS r epuajajai uo^
'RlRjd ap o ojo ap Rija*

miiuwaiap uw ojad [RuoiaRujaiin epauom

vun ap u^pRynas R( 9pjoae ai :|eiua^Rn9 ap apjoosip o^oa [a uoo op
anj uaiu^pip p 'sauofaRdijipoui sa(d;^pui ap oSan^ 'uy jo^
ecHjjjo B[ ua
9fun as Ru^ua^y *ep|d ap sajopnpojd saioX^iu soj u^ja anb
cp^p 'soijRiayauaq sajoXvui so| usuas anbjod uppBqojde m na sop^s
•aja)U| a)uaui{B)iA u^qB^a sop(Uf) sopejsg soj anb opuapip 'osuojiv
'ouanqa ope8app p jod jB^nf jauífid ua opBOBjH anj uaiun^ip ig
Bpuajajuo3 B| • ta^uapitB sasiBd o; sopo^ ua p^a] osin^ ap B)
-B)d ap puoiDBUjajuí Bpauoui sun asopu^ynaB 'ouBDuauíe aiu^u^uoo
p opo) BJBd Bijepuoiu u^tun R| ap o^aiiupaiqB^sa ¡a pfasuooy
'|Btiopeiua)U| Buv)auo|^ U91UQ
souang X oapiA3)uoj^ 'ojiauBf ap oi&gt;j 'sopiufi sopB^sg ap soi ^nd so|
opuaiun 'JodBA b u9pe8dARu ap sapnsuaunq sopid^j sopuias ja^ajq
-Bisa uBuaqap sBiyeduioo seqaiQ s^auq sbui o Bun opueuopuaAqns
'eiRjd (ap sBaqqnda^ sb| X |(sejg 'sopiufi sopejsg soj ajiua sajodBA
ap seaui| ap ciuaiuipa|qeisa p eqefasuoaB anb auuojuí un ojoqt^y
oai)up|)v p Jod U9iaeaiunuioa ajqos U91SIU103
SBDOJdpaj sefsiuaA ns jBJBdiuoa X OAijaadsaj
oisoo ns JBunjsa 'BjapepjdA uoisuaixa ns JBuiuijapp 'sa[qisod se ja se¡
jRipnisa BJBd (u^peu ep^a jod sojqiuaiui saj)) sojaiuaSui ap puop
•Btuaiui uoisiuioo Bun JBjquiou opuaiuodojd 'jB(nDiiJBd ua sopaXojd
so( ap ounáuiu iod ompui as ou ojad •(Biuauijuoa pjjeoojjaj un ap
notaanjisuoa B( oqojdBiouBauauíBjaiui (UJBoojjaj un ap u^ioanjjsuoa
B| BJBd saiua^sixa seisandojd sajj sb[ jeipnisa eiqap upisi 11103 B^S3
ap U91SIU103
:Biauajajuo3 ej ua
oqansaj X op^nasip O( 'sapjauaS s^ui soSsbj sns ua 'ejoqe

�52
puesta al panamericanismo alentado por los Estados Unidos, tratando
de alinear a los países latinoamericanos, tan íntimamente ligados a
Europa por lazos económicos, culturales y, por supuesto, también
políticos, para enfrentar los avances de la política norteamericana en
el sur del continente).
Comisión de Unión Aduanera.
El dictamen de la mayoría determinaba que la Unión Aduanera
era "... el libre cambio entre las naciones americanas de todos sus
productos naturales o manufacturados, lo cual es propiamente una
reciprocidad absoluta" 43. Pero la Comisión no dejaba de ver los
inconvenientes que tendría la aplicación de este sistema entre nacio
nes cuyos principales ingresos fiscales provenían de las rentas de
aduanas y señaló también que Estados Unidos debía abandonar, aun
que más no fuera parcialmente, su proteccionismo, para llevar a fe
liz término una iniciativa de este tipo. En definitiva, consideraba que
por el momento el librecambio era impracticable y terminaba reco
mendando a las naciones la realización de tratados parciales de reci
procidad comercial. Los delegados de Chile y de Argentina se opusie
ron al dictamen. Al realizarse la discusión del informe de la Comisión
en el seno de la Conferencia, Saenz Peña pronunció un importante
discurso. En él hizo el proceso de los tres principios presentados por
la Comisión: el Zollverein, el librecambio internacional y los tratados
de reciprocidad, realizando un fuerte ataque a los Estados Unidos.
Martí relato así las últimas palabras del discurso de Saenz Peña:
"Pero cuando el delegado argentino Saenz Peña dijo la frase
que es un es^andarte, y allí fue una barrera: 'Sea la América
para la Humanidad', todos como agradecidos, se pusieron de
pie, comprendieron lo que no se decía, y le tendieron las ma
nos".44
Lo que no se decía era que América Latina no estaba dispuesta a rom
per los lazos que tan estrechamente la unían a Europa, para caer en
brazos de la gran potencia del Norte.

�opgp jod 'sgjqod ugiq ubj^ sopiuajqo
•bubdu^lubub^ epudjajuo^ Bjguijjg bj oXnpuoo isy
st^ ^ap
SBJ9D9qBD Jod S9|OpU9lU9I 'SOUSBIU SO^lUlB 9p BJUnf B 9U1B{| Op
-8^89 9p BIJB)9J39S BJ 9Tlb SO[q9nd SOJ 9p BIUJ1J BJ BA9JJ OU OJ09/(
•Oíd jg X :bjb9 b bjbd 'Bidoad bsb^ ns U9 bjiui gnb 'Bj9^n^ X Bip
-jbojb Bpoj bjjuoo jns jgp sojq9nd soj 9p op^Xoíd un BqgmdB
8TDU9J9JUO9 BJ 'in^ [9p S9^U91JBD SOS9S 9p SOjqand SOJ BJBd
onjgdj^d jojnj pipid 9nb 'Bpugjgjuoo bj gp bijo;bdoauod bj
9p JOjnB J9 'XJ^ JOpBU9S J9p JB^U9UIJUO3 B^piB^JB BJ 9p Z9A Ug,,
jy *opBJ9ds9
sopiufj sopBjsg soj gnb oj jgs 9p oipniu Bqs^sip gju^iujBuy opsqojdB
opgXoid J3 -BUBjuin^) gp s^^Bqiug soj ofBq op^oijipoiu gjugiuBpunj
-ojd 9nj sopiufj sopBjsg soj jod opBjugsgjd jbuiSuo opgXojd jg sop
-lufj sopBjsg soj X BupugSjy ai^ug zbu9j Bq^nj Bun b gjuguiBAisnjoxg
isb9 ofnpgj gs 'U91S11U03 bj 9p ougs j9 ug jsSnj OAn) gnb gj^qgp jg
BDU91UV 8JBd BUBDIJ9U1B9POU BOl^lJod BJ B OP9dS9J UO3 BJDU9J9JUO3
B| 9p UO19E9UIJB BJ JBP9^9p BJBd OIJO^IUIJ9p JB^jnS9J B Bqi '0UBIU9J
jgp sojund sopo soj gp ounSuiu 011103 'sopBsgjg^i sbui uBqejsg sop
-1113 sopB^sg soj jBng jg ug jgnbE X Bpugj9juo3 bj gp uppBjgpjsuoo b
O^S9nd 9)UB)JodllU SBUI BUI9J (9 BJ9 9)S9 SBpnp B JBSnj Ul '0UB^IJ9UIB
jgp S9uoiobu gj^g sBjjgXgj sbj JiiuiJip BJBd gÍEjpqjv ap
ap opaXojd jg jBipnjsg gp bpb8jb^u9 bj gnj U9JSU1103 Bjsg
gp op^jBJ^) jiugugQ JBjsaugig ap 1101SIU103

�(6681 * 6881 ) VNLLV1 V3I^3WV N3 VNVD
-RI3NV31UON NOISNV3X3 VI V 31N3^3
O3ÜIA31NOW 3Q VS330NI VSN3^d V3 31^VJ VaiSÍH93S

�,, p JBoqqnd b pzudiuo^ spXsy^^ J^P uA JW 8¿8I ua 3n^
0$ uo^bsbobjj S3|3ui oaippusd un JBoqqnd jod sozjsnjsd sojjo
6^ 0UX3 |d jod BocyBdiuooe snj ou snb Bjnju^AB
't43unx UB3piA9}UO|y,, [3 9punj sjsabh sBiuoqi j^ 'oy^ 3S3 ug BS
-3{3ui Bn3U3( B{ U3 S3J3^3BJB3 SOJ JBU3pjO B BJ3IA(0A RXenSn
Bun 3nb BJBd 5981 oy^ (3 B^sBq JBJddsd snb euqeq 'bs3(3ui
-iuiop bj uoo o^unf ejdpdJBdesdp ,,jb)S uadq^no^,, |d 3nb ^p oSdng
g^ -Op|U3A3ldS3p J0P31 |B
U9isnjuo^ Bjidio ub3í3 ssuoisnj sepipd3J X S30B3nj s^uopijBdB snb bX
'S3UOlSlD3jd SBUnálB 4ezi(B3J 3qBD 'BIDU3J33X3 JOd IB^U3Uin3Op 3^U3HJ
ej)S3nu 9J3S dnb lo3piA3juo^ 3p bs3(8ui BsudJd bj b opddsdi uo^
¿^^ '1981 u^ ^Bpunj ouisiui ^ snb ssity
sou^ng 3p ..pjBpuB^s,, P nj jns pp B0U9tuv us s^suiBUBip 9P3J
-BdB 3nb s?[3ui ooipou^d jsunjd p dnb Bq^SdjSB oj|n8jo opBjnuiisipin
U03 BiquDss ^ dnb ud ojudiuoui [3 u^ soppdJBdBSdp bX 'bjbij bj
sp oiy {3 U3 S9(3ui us SO^UDS3 so3tp9(Jdd \z opi|siX3 UBiq^q 's^ouo^
-ud aps^p sopijjn^suBJ^ soyB Bpsps so( us 3nb Bqss^jdxd
P U3 BS3{8U( U9pBUlUJOp B[ 3p BJIUU3AB ZB8nj B| 3)UBjnp (¿08 I"9081)
o3ptA3juo^ U3 X^nuiqony Jod opBjips ',,jb^s uj^qjnos,, (3 snj 'jns
pp B3U9uiy B( Bpoj BJBd X 'BUdpui bjss U3 ojnjosqB oj^uoid ig
•BIJ
-BJ3JIJ BIJ3PU1 Ud BUJB^ 3jpB^M B[ dp 3JU31U[B^OJ OpUdipUdddp lS9|ipB0
-J3ui 3)U3uiBA¡snpx3 isbd soAipfqo UBinSssjdd 3)U3Ui)U03 3;sd U3 sopp
-sjqBjs^ sdS3[3ui so[ snb 3p oqo^q p Jod 'opmf ns b 'BqB^qdxs ss o^sg
9^'44BpuBjui ns us unB BJS3 BSd^ui Bsudjd B[ 3nb 3SJ[33p spdnd 'jn pp
Bouduiy sp SO31UB33O so^snd sdpdpuud so| ud opBzqi^n dpdiuBqdiuB
SdBuioipi ojjssnu 3nbunB,, snb BqB(BU3S (Bqqn^ pBqDij^ g¿8l U3

(\
S31N3QJ SV3 (I

�58
rican Review" que, más que un periódico de notici^s, era una revista
fundamentalmente literaria. Poco después de la muerte de su funda
dor, la publicación dejó de aparecer.
El lo. de marzo de 1886 S1 empezó a publicarse "The River Pía
te Times", fundado por Henry Castle Ayre, quien había colaborado
esporádicamente en la "South American Review". El periódico contó
desde sus inicios con una subvención del Gobierno de Tajes. Salía
una vez por semana, ocupándose fundamentalmente de problemas
comerciales y financieros. Su título se justificaba pues prestaba aten
ción no sólo a los asuntos uruguayos sino también a los sucesos que
ocurrían en la otra orilla del Río. El periódico estaba escrito más
para los lectores europeos que para los locales. En 1889 comenzó a
aparecer bisemanal.
El 7 de marzo de 1888 aparecía *The Express", fundado por Melville Hora. Su Director era Charles Gurney. Fue el primer periódico
en lengua inglesa que se publicó diariamente en el Uruguay, habiendo
gozado también de una subvención gubernamental. Sólo vivió tres
años. El 31 de marzo de 1890 desaparecía este diario que desde hacía
tiempo había quedado desamparado de toda ayuda gubernamental.
El Sr. W.H. Denstone, que había sido subdirector de "The Ex
press", tundo en 1889 (lo. de junio) "The Montevideo Independent",
contando con el fuerte apoyo del financista Edward Casey. El 12 de
julio de 1889 el Sr. Edward Casey compró el "River Píate Times"
-virtualmente muerto luego de que le fuera retirada la subvención
oficial- fusionándolo con el "Montevideo Independent" (cuya vida
"independiente" duró poco más de un mes) en un gran diario que con
servó el nombre del primero:" The River Píate Times". Su Director era
Henry Castíe Ayre y el Sub-director, W.H. Denstone. Además de su
número diario, el "River Píate Times" publicaba una edición sema
nal.
Al desaparecer "The Express", el "River Píate Times" pasó a ser
el único periódico inglés del Uruguay.
Cuando Mr. Casey abandonó el "River Píate Times", Denstone
adquirió todos los derechos (lo. de octubre de 1890), continuando
solo. Posteriormente, al plantearse un pleito por el nombre del diario,
Denstone le cambió el título por el de "The Montevideo Times"

�€ s ..BJanjB ap soo
•fisjpoijad soÍBqeu b japuajB BJBd odiuaf} f uiapB opuaiuaj 'oj
•aiunu ojos un asjBaqqnd ap opeíap eXeq anb uis X 'peptpaj ua
BpnXB Bun8uju uis opBaijqnd eq o\ auoisua^ j^ soye aiupA ap
fui ap opojjad un aiusjnp sand 'pipunui piooaj un sa a;uaui
-aiqsqojd anb oj ajasjjnqujB apang '8BOTji|od X seaiuipuoaa
•auo|iano ua bdi^ud n ap pBpuaauis X jo8?a ib X ajuaipuad
-apui ouoj ns b opiqap 'B3|jfuiy ^p Jns ^p s^(8u[ ouisipouad
ja ua osojuoq oisand un op[n8auoa Bq oofp^uad aisa 'uppsino
•jp X oqBuiBj ua oyanbad anbuny 'iBd p ua sop^saiajui sodiu
•fjuq saioiduasns so^ X -apuBiá Xniu ou biuo^oo Bun- p^p
•i^aoj bj ap sasaj8ui saiopaj so( jod opeisaid ja anb oXodB ojjo
u; X Bun8|B U9pdnjja)ui uis saauoiua apsap opBoqqnd asop
'auo^uaQ Jp^ ap upioaaijp B| o(Bq Q68I ua 9paiBdy,,
::oiipa ns b X ouBip [B opinf ajsa Bq^ojpap as pXop] ap uinqiy [a ua
'1161 U3 oapiAaiuo^ ap Bsa[8ui biuo|oo b¡ ap Bpuapaxa jod oiaaoA p
ua 91ujojsue.11 as 'pepinuiiuoD ns e sepsj^ 'opaja ug ((saui;x oapiA
•aiuo^^ aqi,, sa 'ofeqeii oJisanu ap sopaja so| e 'e^oduii sou sem anb
u^iaeaqqnd bj anb Jioap souiaqap ^sied oiisanu ua sf[3ui ouisipouad
p jod eptjjoa ayans B| ap ojepj opeyeSiqe apa jezipuij eie^
•opEijnsuoa
soiuaq anb '8061 U3 Bjeatjqnd ^nb OAaniq oyy ap oiuauiajdns osuaixa
p 'ouisiuiise asjeaeisap opuaiqap 'sauopejisnn uoo Jips e pzuauíoa
ouBUBiuas p ¡061 9P -n^i^d e 'osjndun ns e opiqaQ 'ouepidoid
ODiup oiuoa 9panb aiXy a^s^^ 'Xaujn^ js p Jaaa[iej p '0681 U3
^S'saauoiua apsap 9Ajasuoa anb ajquiou '&lt;tSAvafsj X|^aa^\
I9 '(6681-9II) aiuauuouaisod X (6681) ,,91 S^9N
p ojauiud jas e 9sed .ajquiou ap saaaA sop jeiquiea 9jqap oueueuias
p sepueisunajp sesjaAip jog 'jaaajede ap opefap ejqeq anb (&lt;sauifx
oapuaiuo^,, [ap [Bueuias U9^aipa B[ Jin^isns ejed tiSM3{q XenSnjQ,,
p uojBpunj ajXy a[}se^ Xjuajj X XaujnQ sajjeq^ Q681 9P S9UU V

pu
-Biuas u^pipa ns asjBoijqnd ap 9Íap S^ndsap oaog sapooj sosaans so;
e aiuampiuaiuepunj oueip [a asjeatpap jod opejdojde sbui eqejap
-isuoa 'pepiunyodo esa ua o^aidxa un8as 'anb ajquiou (068l"ll"S^)

�60
2) Otras fuentes.
Además de la prensa inglesa publicada en nuestro país durante el
período, hemos consultado otras publicaciones que entendimos po
dían aportarnos nuevos elementos de juicio en torno al tema. Entre
ellas: a) una serie de artículos publicados por el ^South American
Journal" -en el período 1888-1892- referentes a Uruguay, que se
encuentran microfilmados en el Departamento de Historia del Uru
guay de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Como es sabido, el
^South American Journal" era, sin duda, la publicación más impor
tante que se editaba en ese entonces en Gran Bretaña, dedicada a los
asuntos sudamericanos. En sus páginas acogía frecuentemente artí
culos de la prensa inglesa de los países sudamericanos, siendo muy
grande su influencia en los medios inversores ingleses.
b)Número especial publicado el lo. de enero de 1908 por "The Uru
guay News". Este álbum brinda un panorama de los intereses britá
nicos, norteamericanos y alemanes en el Uruguay, en la primera dé
cada del Siglo XX, constituyendo una valiosa ayuda para un mejor
encuadre del tema y del período.

c)Similar utilidad nos brinda el álbum publicado por Reginald Lloyd
en 1912, "Impresiones de la República del Uruguay en el Siglo XX",
que ya hemos citado. Esta publicación, hermosamente editada e ilus
trada con estupendas fotografías, realiza un balance de lo alcanzado
por el Uruguay con un amplio destaque de la participación británica
en la vida del país.
Dejando de lado los materiales de origen inglés, debemos citar otras
fuentes a las que hemos acudido:
d)"Industria y Comercio". Este periódico, que se publicó desde 1898
hasta 1902 en forma bisemanal, ilustrado con hermosas fotografías,
estaba dedicado "al fomento del comercio, la industria y la produc
ción nacional", siendo su Director Martín Helguera. A través de sus
reportajes y artículos dedicados a las diferentes firmas de plaza, busca
mos detectar la posición relativa de los intereses ingleses, norteameri
canos, etc., en nuestro país.
e)Anuario Estadístico, publicado por la Dirección General de Estadís
tica. La versión periodística o literaria, cargada de subjetividad, debía
ser moderada por la objetividad de las cifras. Con este fui revisamos

�ajuanj Bipip ap sopiBj^xa sooysipBjsa scupeno so\ uBJByuooua as
a^sa Buduio3B anb i^^uaiunoop aoipuadB pp puy iv *oABn8
-mil joiiajxo oíaiaiuoo [a ua sopiU^ sopB^sg so^ ap X euBpja ubjq ap
bi iBJBduioo BjBd '(0061-9881) soaysipBjsa sojjBnuv so^

19

�62

II) LA PRENSA INGLESA Y LA PRIMERA CONFERENCIA
PANAMERICANA (1899)
En el momento en que se reali/o la Conferencia (2 de octubre de
1889-19 de abril de 1890) se editaban en Montevideo dos periódicos
en lengua inglesa: "The Express" y "The River Píate Times". ¿Cuál
fue su posición frente al evento?
I) Antes de la Conferencia.
En los meses previos a la instalación de la Conferencia fue "The
Express" el que más se ocupó del tema. En junio de 1889 S4 dedicó
un editorial a analizar el comercio con los Estados Unidos, señalando
que para que el proyectado congreso de naciones americanas tuviera
éxito, los Estados Unidos debían realizar algunas concesiones en ma
teria tarifaria. No tendría sentido hablar de estrechar las relaciones
comerciales y políticas entre las dos Américas mientras se establecían
mayores restricciones al comercio exterior. Y si, además de aumentar
el volumen del comercio, los Estados Unidos buscaban afianzar su in
fluencia política, nada podría favorecer más este objetivo que hacer
gala de ese espíritu de realizar concesiones de modo de hacer desapa
recer las naturales sospechas que albergaban los países latinoameri
canos. Y agregaba:
"Que existe t^l sospecha, el sentimiento de que los Estados
Unidos persignen con esta Conferencia ventajas puramente
egoístas, ninguna persona bien informada puede negarlo. Y
que van a Was^ington /los países latinoamericanos/ sin ningu
na simpatía por su próspero vecino y sin ninguna ansia de
transferir su comercio a los Estados Unidos, es igualmente evi
dente para aquellos que han vivido entre ellos".
Creían que no pocos de los países invitados concurrirían al Con
greso más por cortesía que para efectivamente negociar algo, llevando

�so| sopoj ua 3nb dp oqaaq p anb BqBpyas BjausnpB upiun bj ap Eiuaj
[e oujo) us :oijbui3J opsuoiDuaiu p jBzqBue e o^ani Bqese^ Bdojng
uod sauopaesuej) sej ap opmüdd ua SEueDuauiBaiJou sBiejsq seuapea
-jaui ap U9pEjjodiui B| jod opjaiuoa pnjDB pp euiai e| auas SBpipaui
sapj ap opBqnsaj oDiun p anb usipuajua sauatnb 4s3|edo| sopoSau
ap sajqiuoq so[ ajjua souBjuamoa opeaoAOjd Biqeq uoisnasip ap seui
•8j so¡ ajqos ^pepuuq uppBiujojuí B| anb eqesajdxa 9 sandsap sBip
tOQ (Buoioeuja)u; ojuaAa oqaip ua o|jBjuasajdaj bjbü u^q ojjaqiv
'¡q jb opBuSisap Biq^q XBnSnjf) pp oujaiqoS p anb ouisiuiisb opuBiu
-jojui a oijBiuaj p opuaiquasuBj) 'sBUBaijaiuepns sBDijqndaj sb[ ^
sopiiifi sopB^sg aj)ua sappjaiuoa sauopepj sbj JBiofaiu eja osaj8uo3
pp aiqisuajso oAipfqo p anb sajupa[ sns e a)uauiB)uiasns jbujojui b
ss S9UJ 9Sd 3P dZ e^P 13 'oiund p ajqos aAjanA oatpouad p
Bpuajajuo3 eI JBjapisuoa suaqap anb ouBiua) ojsand
-oíd p BjDouo^ as bX opusna '6881 3P oiso^b ua '
'((peppojdpaj ap souiuipj ua iBpjauioa ap uopuaun B| X
X Bzanbu joXbui ns ap bidubjou^i sbui 'JBÍasuoaB ap anb
odiuau oiusiui [B jBpnX^ ap bisub un 'soupaA sns ap sojunsB
so[ ua a^uaSqa^ui seui s^ja^i un 'eisauoD sbui
sbiu jBj^soiuap uBiqap sopiuf) sopBjsg soj -oqaaq UBiqBq ou saj
-ub anb bsoo - soupaA sns jod ajuauiBjapBpjaA asjesajajui a jBnps ap
buuoj Bi jBiquiBD ap u9pud^ui bj a^uauípaj Bi^sixa Bjoip anb sa \$
ttsai8u!,, ou
-is ouBDuauíBa^Jou eja ou BqBayipa sq as a)uaui|Bn)iqBq anb uod ajq
-uiou p X a^uEDijiuSisu; Biauanijui ns opuais sas^d soisa ua opBjuasB
uBiqeq as soueDuauiBa^ou soaod Xnui anb SBj^uauu "Día 'JodEA b uoid
-eS^abu ap sBauq UBqeiDUEuij 'sajijjBoojjaj ueiujisuod sasa[8ui sb;si]B)
-idBD so[ '.soaijbu so[ b so^paJD UEipaDuoo 'inb^ uBqeseD as X u^papE)
-sa as soadojna saiueiojauioD so| :Bdojng uod sasiBd sojsa ubi un anb
sapjnjBu sopauiA so| jBpyas b o8an| opuBSBd 'sBUBDijauíBayou sau
-qDuajui se{ ajqos sopaaj sns ooipqjad p Bqssajdxa isy
p BqBiunSajd '((¿o^ua;uii^uas a^sa uanbqdxa anb sajuapijns anb
sojuauiap uajsjxa ou? 'opo) ap s^ndsap '^,, soupaA ap sBidojd bi^
-aduiís X uoiDBjadooD ap anb u^iDBuuuop ap oasap un uod sbui opuEni
-de uequisa sopuif) sopnjsg so| anb ap O)uaiuii)uas p o^isuod sopo^

�64
puertos del continente americano se pagaran los mismos derechos de
importación, sería ventajoso para el comercio europeo, y especialmen
te para el británico. Con respecto al establecimiento de líneas directas
de navegación que unieran los puertos de los Estados Unidos con los
del resto de América, se mostraba partidario de ello, señalando la ur
gente necesidad de que la correspondencia entre ambas regiones
fuera más ágil.
Hasta aquí no encontraba que nada de los proyectado perjudicara
al comercio con Europa, por el contrario, creía que saldría benefi
ciado.
Con respecto a la adopción de un sistema general de pesas y me
didas, leyes sobre patentes, derechos de autor y marcas de fábrica,
consideraba que sería muy ventajoso, pero advertía sobre la extrema
dificultad de lograr un acuerdo sobre el primer punto. El proyecto de
establecimiento de una moneda de plata común tenía aspectos negati
vos y positivos. Entre los primeros se encontraba el hecho de que, con
toda seguridad, de aplicarse esta medida, se daría la tendencia de que
la pieza de plata vaya al país más rico, permaneciendo allí y cuando
la acumulación de moneda fuera muy grande en el país más rico, el
intercambio se volvería cada vez más desfavorable para los países más
pobres. No obstante, el comercio se vería enormemente facilitado con
el establecimiento de una moneda común sobre un área tan extensa.
Por último, se ocupaba del proyecto de arbitraje, al cual consideraba
realmente utópico.
Al final de este análisis, "The Express" señalaba que, en lo que te
nía que ver con el Uruguay, en el caso de que tales objetivos llegaran
a concretarse, solo podría salir beneficiado. El efecto que pudiera
tener el Congreso sobre el comercio europeo también sería positivo,
sosteniendo el periódico la tesis de que cuanto más aumente el volu
men del comercio más aumentan las ganancias del comercio, porque
el país se enriquece y tiene, por lo tanto, nuevas necesidades. Señala
ba, por último:
"Una competencia saludable favorece al comercio, y especial
mente en lo que tiene que ver con el intercambio de artícu
los y mercaderías "bonafide" 57. Las mercaderías baratas y
malas serán desplazadas del mercado y el precio será determi-

�:dfesed
un uoo jBuojipa ns BqBzijBinj ouBip jg qBjuauiíuoo edojng
X BjjajBj^uj ud Bipaons saj ouioo 'pooj Bujsnpui Bun uoo jtpdiuoo
dnb UBljpUO) OU SBUBOlJaiUBajJOU SBU9pB0J9lU SBJ 'BJBJ^ B| ap Oi^
(3 ug 'soireoijaiuBa^Jou sajBujsnpuj soj BJBd uB^sjxa mbB anb sapBp
-[jiqíSod SapUBjS SB{ e)U9nO U9 OpU9lU9^ U9iqUIB) OUIS 'S9SU9}BjdoiJ SOJ
-onpojd so| BJBd opBOjaui ajqísod un dp bjsia 9p ojund p ops^p 9ju9iu
-B[OS OpBJ9p¡SUO0 J9S Biq9p OU SOPIUf} SOpBJSg 501 UOO S9JBI0J9UIO0
SOUOlOBpJ SBl 9p BUI9^ \^ '4tS3UJTX 9JBJ^ J9AI^,, pp OlOinf B 'QJ9J
*os9j3uo3 ounxojd p U9 soXsn^njn X soutju^Sjb sopB^^pp soj
9p U9PU9JB B| 9SJBJJU90 Biqgp 9nb BJ9 O^Und 9JS9 9JqOS BJB^ B| 9p
oj^ p JBipn^ Biqgp ^nb so{ jod X nSBJ8 P uoo Ji^diuoo 9iqisod bjo
9nb soj U9 sopnpojd soj^o ubi jsix^ 9nb Bipu9^u9 ooippudd [g ^jbo 9p
S9UOlOB^iodX9 SBJ JOd SBpBZUBOp SBJJIO SB| SB^JB XnUI OpUdIS 'jBJOJ
B[ B ISBO UBqBZUBOp SOpiUfj SOpB)Sg BIOBl| S9UO10B}JOdX9
;uo) b¡ qojouioo 91S9 U9 uo9] pp 9^Bd Bg *opB0J9iu os
-OÍB^U9A 9}U9U19[q!UinS9id X UBJ$ Un SOpiUjg SOpBJSg S0| U9 UBIU9J SOU
-B0U91UB sopnpojd soj 9nb BqBjBy^s 'Bou^uíy ^p ojs^j ja biobij s^d
9S9 JOd SBpB^0dX9 SBU9pB0J9UI SBJ 9nb JOXBIU S909A ^/j X Z JOlBA
Un JOd SBIJ9pB0J9lU SOUB0IJ9UIB S9SIBd SOJ 9p OJS9J |9p UBiqiO9J SOp
-lUfj sopBjsg soj 9nb jBqojduioo 9p o89ng jns jsp Boijauíy X sopiufj
SOpBJSg 9JJU9 |BIOJ9UIOO OiqiUB0J9)UI J9p SEJjp SBJ BqBZIJBUB 'B10U3J
-ajuo^ Biuix^ud bj bjsia U9 opuaiua^ uaiquiB) X '0Q sandsap oooj
6SS9jB9jao ap jopnpojd ouioo bjbj^ bj ap o^^ ja Bjuaj anb
sopiufi sopejsg soj ap jbaij jBioua^od ap lapBjBO ja Bjju^noua as 'oij
-Bip ja BOBjsap sbiu anb X sopoS^u ap ajqiuoq opBjqmou ja jod SBpij
-J9A sauoiuido sbj 9j^ug *osaj8uoo oiuixpad jap bjsia ua Bjuano ua Xnuí
SBpiuaj jas uBiqap juijj j^ jap sauoioBiujijB s^g jBjjua^ eouamv
X JopBnog 'jisbjq b sBuapBOjaui ap BJOpBjJodxa X ouopsBjq oqonEO jap
BJOpBJJoduil [BdlOUIjd \4O3 pUB UUJj,, BlUJIJ E| 9p 9JUBj89JUI 'iUJjg
S9JJBIJ3 j j^ jod tl9qo|f) ^jo^ A\9(q 9ijx,, ouoij.nuBouou O0!p9iJ9d |F
SBpBZlJH9J S3UOlOBJB|09p O^U91UO0 gg SBJJ9 9p BJOUlUd BJ Ug "6019 J9p
i&gt;dnoo 9s sapBpjuniJodo sop ua ojos 'opaja ug osaj3uoo opBjoaX
-oíd jb uppu9jB Bood o)S9jd PjjBd ns jod .^jauíjx aiBfj J9Ai^,, jg
ttJOÍ9lU OJ JOd 9jdlU9IS OpBU

�66
"....Por nuestra parte, y hablando desde un punto de vista co
mercial, tenemos mucho que ganar con este acercamiento. La
ley fundamental del comercio ^comprar en el mercado más
barato y vender en el más caro- debía hacer sentir su peso
aquí como en otras partes y es esta ley, más que cualquier
tipo de sentimiento, la que conducirá a cualquier resultado
práctico los debates a desarrollarse en Washington." 61
Había elementos de carácter sentimental que serían sacrificados al
ampliarse estas relaciones. Parece obvio señalar que se trataba de los
vínculos afectivos que unían estos países a Europa.
2) Durante y después de la Conferencia.
El 2 de octubre de 1889, los delegados a la Primera Conferencia
Panamericana se reunían en el "salón diplomático" del Departamento
de Estado en Washington, para celebrar la sesión inaugural de dicho
Congreso. Escucharon allí la alocución de bienvenida pronunciada por
el Secretario de Estado, James G. Blaine, principal propulsor del
"nuevo panamericanismo". En la sesión inaugural se vota un receso
hasta el 18 de noviembre que tenía por objeto permitir a los delega
dos participar en una extensa gira por los Estados Unidos programada
por el Deoartemento de Estado. Los dos delegados argentinos no estu
vieron presentes en la sesión inaugural y tampoco tomaron parte en la
gira. La explicación de estas ausencias debe hallarse en las diferencias
que surgieron entre Argentina y los Estados Unidos por problemas de
procedimiento ya desde el primer encuentro, situación que se agudiza
rá en el transcurso de la Conferencia. El 18 de noviembre, finalizada la
gira destinada a deslumhrar a los delegados latinoamericanos con el
progreso del gran país del Norte, el Congreso reanudó sus sesiones,
enfrascándose en arduas discusiones sobre reglas y procedimientos.
Las delegaciones de Estados Unidos y Argentina protagonizaron conti
nuos altercados. Estas discusiones, de carácter realmente "preliminar",
ocuparon a la Conferencia hasta el 15 de enero de 1890. Recién a
partir de ese momento los delegados comenzaron a discutir sobre el
temario. A mediados del mes de marzo se inició la consideración en
sesión plenaria, de los informes de la comisión sobre unión aduanera,

�j ^lURpjaiuoo so[ anb ap otpaq p ua asjBjjuooua Biqap
uauinjOA joX^uj Bjuai ou souBouaiuB sasiBd so| X sopiu^ sopBisg soj
anu^ opjauíoo [a pno b^ jod uqzbi B| 'opiní ni y •souBouauíBpns
sasjRd sof ap sapBptsaoau sapaj sb[ ajqos sopiu^ sopsisg so{ ap sai
•ur'jpiauíoo so¡ b opuaXnJisin ,4aouBuig pus uodxq,, opuRzípaj RqBi
-a anh joqBj ?.\ iod uopobjsiirs ns opuRsajdxa RqB/uamo^ ;ijrvm
BirfjRi B^u^uiv uo sauopRpa sns ua sopiupi sopRis^
so{ jod BpBpuap^a 6B|pj X s^zanbBy sbj uo^ soisandBJUioa -iBOR^sap
8qRsajo^u| 9\ Bsai8u{ riuo[oo B^ ap ojaaoA p 'a^uaiuBiAqo 4anb bsoo- bu
•i\^] Rouauív ua Badoina Bpuasaad R{ ap soAi^sod sopadsR so| ur^Sjtis
sB(p ap anbjod sR(JRzipuR a^unsajoiui sa ojad sauopBJiBpap SBqoíp
BqB^uamoa ou op^ip 13 'l|q e9'SBURauauiBpn8 sRoijqpdaj 8B{ uoo oía
•iauíoo p jRiuaiunR BjBd opuB/jpaj uRqRisa as anb sozjanjsa so| b ou
-401 uo 'jjjo^ 8Aan(si u8 ^BnSnJf) pp jnsu93 '^ijb^ ?of Jod s^p^zipaj
sauopBJBpap 9(q[jDsuRJi ^.ssaidxg aqx,, 'uij ns b BqB8a[| bX sbjbs
•aiSuoa so{ ap rji8 r( opuBna ^6881 9P ^iquiatAOu ap sopBipaui y
Z9 tJnS I3P Bouatuy uoo oio
•jauíoo pp upioBqduiB B| b BpuRuodiui Rpiqap R¡ opuep Bqsisa as anb
Bjoip ouosiuiojd jas Bpajsd sauoioRposB sBisa ap ojnmj [3 ubio
-ajaui o( ouioo sopepunoas uBiias sauopBziuB8jo ssisa ap sozjanjsa soj
jns pp ROipuiy B{ Bpoi ua anb ap bzubijuoo ns BqBsajdxa X sauoped
-nj8R SRisa ap BpuBiJodun b^ Bqepuas ussajdxg aqx,, 'RuiiBq Rouduiy
ap opjauíoo p ua ajuBiJodiui sbui uopBdpiiJBd sun siBd asa b jRjn8
•asB b sBpBui^sap sauoiosioosB ap sopiufj sopBisg ua uoioruijoj r[ ap
oiis'xlojd b X u9pB|Bisui ns ap a^uam^is Rjp iv Bpuaaajuo3 bi ap 01
-ubi uo oíubi ap BqBdnoo as ,,ssajdxg aqx,, 'Bipaons ojsa
•opB(Bisui R^qBq as anb sasaui sps ap sbiu biorh BUBouaiuRURg
Rjauíug ri sauoisas sns BqBjnsnpo 0681 P (í^qB ap 61 1H
bX 'BjauBnpB uoiun B[ ap sojnjiisns 'pRpiooadioaj ap sopRjRjj soj ap
uoisnosin v,\ ap oai^oiu uoo RqRijuooua as anb ua oiuaiu'RouRisa jap
Bíouajajuo3 B^ b jbors BJBd sozjdnjsa sopBpouap UBZipaj sopiuf) sopBi
-sg so^ 'Bipaj Run^n Bisa ug pjqB ap ¿ p bisbij ozjrui ap 93 [a apsap
93uoycud as opaXojd ounqn aisa b oujoj ua soiuaiuiipaoojd ajqos
uoisnosip Bg rurpuoui U9iun bi ap Ruiaj |ap 'opjBi sbui sb;p soood X

¿9

�68
canos habían demostrado tener poca fe en estos pueblos, actitud no
compartida, por cierto, por sus colegas ingleses, alemanes o franceses.
Estaban tan mal informados que creían que los latinoamericanos
eran seres semisalvajes, mezcla de sangre española, india y negra.
Por otra parte, nada o casi nada habían hecho los norteamericanos
para desarrollar las riquezas de los países sudamericanos; Inglaterra,
Alemania y Francia, en cambio, habían realizado inversiones muy
importantes, habían prestado dinero a estos países, desarrollado sus
recursos, etc. Y, como los sudamericanos no son ingratos -señalaba
Martí habían aprendido a no temer nada de los países europeos y a
agradecer las múltiples ventajas con que se benefician al estar en con
tacto con ellos. Sin embargo, los sentimientos de estas repúblicas ha
cia los Estados Unidos eran muy favorables, considerándolos como la
República Madre. Este sentimiento favorecería un gran aumento del
comercio si los Estados Unidos estuvieran en condiciones de otorgar
a los importadores sudamericanos las mismas facilidades que les brin
daban los países europeos. Y, para que no quedaran dudas sobre este
punto, Martí expresaba: "Como es natural, los sentimientos no harán
que un hombre compre mercancías inferiores a un precio mayor cuan
do puede obtener de mejor calidad y a un precio menor. Sería absurdo
esperarlo."
Pero lo que resulta realmente sorprendente son las afirmaciones
que a renglón seguido hacía Martí:
"Me ha molestado mucho ver que algunos periódicos y unos
pocos individuos, han estado tratando de alarmar a las repúbli
cas sudamericanas con la idea de que los Estados Unidos tra
tan de obligarías a comerciar con este país por ser su mercado
natural y aludiendo más o menos vagamente a ciertos ocultos
designios en el comercio de los Estados Unidos en contra de
la independencia comercial de estas repúblicas. Esto es entera
mente falso y el único efecto que puede tener, si llegara a ser
creído por la generalidad de los sudamericanos, sería destruir la
simpatía hacia los Estados Unidos de que hablé anteriormente,
y si se produjera un cambio semejante ya no habría esperanzas
de incrementar el comercio".

�p^ q[o 'Buijua8jy Bai|qnda&gt;| bj ap
ap souBauauíBouBdsiq so| b uauodojd aiuatupaj anb oj
•qod B/iuouoaa bj ap saAa^ sb| uoa opjanae ap ouisiui s jod
aiuauíajqq B|jojjBsap as anb— opjaiuoa ns iR||ojjBsap ap
A -BzBuauíB aipBu anb- SBueagqndaj sauopumsui sns uoa
(BuopBu epuapuadapui ns jbzijubje^ ap oixapjd ja ofeg
-soueauaiuB sasind saiuRisaj so| ap ojuníuoa p
anb 'aiuauíBDiuiouoaa Á mi\\ui 'eaij^jod sajjanj sbiu 'ojos js
jod 'uos anb auou pp sopris^ so| ap oqaaAOjd ua oijadiu| os
-uauíui d\sd opuBjo[dxa A opunui pp ojsaj jb osaaae p opuaiq
-iqojd 'oja)ua a)uaui)uoa un opuBuiiuop 'Bpuajod pso|oa ejos
Bun anb sbiu 'opaja ua 'Buqeq ou 'BpBUB^ bjsbij o8anj pp bjj
-aix ap sauijuoa soj apsaQ eiuoiuaítaq ns oppajqBisa SEzinb
uBuq^q a)jou pp souBauaiuB-oj^uB so| pna B| ajqos buije^ b^ij
-91UV Bpoi ap spuapuadapui B| BUBjaaje 'asjBzipaj v. bjb^oji
/souBauaiuepns sasiBd so| ap sBjauBnpe sbjijbj sb| ap upia^a
-yiun ap R^sandoíd B| e ajaijaj as/ ajuBlauias opaAoíd un &gt;s,.
:jouaj a isa ap saí^sed ciuajuoa u^ijsana U^ opaiuB p anb Biuana ua
opuaiuai 'osajguoa p aaqos sauoundo sns ap BAijBJisn|i jas ap BÍap ou
tiopdijasueji eqaip 'oiJBiuautoa unSuiu Bq^Saj^B ou oueapiAaiuoui oa
-ipouad p anbuny BUBauauiBue^ epuajajuoj Bjauíu^ Bisa jbziub^
-jo [B opBjsg ap oiuauíBiJBdaQ pp soiu^^sap sojapBpjdA so| UBJd sa|
-BiiD opiiBiaunuap sopiuQ sopeisg so| b anbBie auanj un cqBzi|eaj as
apuop ,^p|BJ3H buibub^,, pp opaiije un sBuiunjoa sns ua ofnpojdaj
i^ssajdxg aqx,, 'ojuauuipaaojd ajqos sapqap sonpjB ua BpeasBjj
-ua ^qej[eq as Bpuajajuo^ bj sejiuaiiu 'ajquiaiaip ap sozuaiuioa y
' s9 osaj^uoj aisa jbdoauod jb sopiufj sopsisg so| ap sauopuaiui
sejapspjdA sbj e oujoi ua sajoiuai sns BqBqnao ou ousqna Biouied
p apuop sopiupj sopBisg so| ua jBsuodsajjoa ns ap so|naiM^ sos
-ojauinu 9aqqnd ouriuaájB oijeip p oueaijauíBUB^ osajSuo^ pp osjna
p aiuBJnp 'opaja ug sajiy souang ap (kuppB(q sg,, oijmp |a ua
ipep^ oiuauíoui oiusjui asa jod anb sauoiuido sr| uod uop
•aipBJiuoa ua jBJiua uaaajsd -eAiiBayuíSis scuiap jod BjaiiBiu ap saaaA
SBun^p sB|opuBuuojap 'opBisuaJiua ns ap sauopiuepap sb| t4uBiiuB,,
seisipoijad so^ safe}jodaj ap odij ajsa ua anb |RniiqRq sa anbjod
ise soiupap o| A sBjaExa UBjanj ujit^¡ ap sauojaiíjR|aap siusa ^

69

�70
Ecuador, Perú, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y también
a las dos repúblicas federadas de América Central, es la abdica
ción de sus más legitimas aspiraciones. Es la renuncia a desa
rrollar su nacionalidad de acuerdo con sus propias ideas. Es,
en una palabra, el suicidio de la raza latina".66
Hasta marzo de 1890 "The Express" no se volvió a ocupar del Con
greso. Para ese entonces ya era para todos evidente su fracaso. Desde
el punto de vista de las realizaciones, nada realmente significativo sal
dría de sus deliberaciones y el diario no dejó de señalarlo. Al fracaso
del proyecto sobre unión aduanera dedicó su editorial del día 21 de
marzo, mientras que el 30 de ese mismo mes se ocupó del citado pro
yecto. En este su último editorial -el diario dejó de aparecer al día
siguiente- se hacía eco de las afirmaciones del "South American
Journal". El periódico inglés señalaba que
"está claro ahora que ningún resultado práctico resultaría de
la prolongación de este Congreso y los delegados sudameri
canos están comenzando a preguntarse por qué razón los reu
nió Mr. Blaine cuando, al parecer, no tenía ningún plan de ac
ción definido".
Digamos finalmente que en el período previo a la instalación de la
Conferencia y hasta poco después de su apertura, la posición de "The
Express" fue de una expectativa no muy entusiasta. Posteriormente,
cuando ya era evidente el fracaso de la Conferencia, comenzaron a
aparecer en el periódico opiniones claramente opuestas y aún fuertes
críticas que, aunque muchas de ellas provenientes de otras fuentes,
eran seguramente compartidas por el periódico montevideano.
En "The River Píate Times" encontramos muchas referencias a la
Conferencia durante y después de su realización; pero la mayor parte
de ellas provienen del corresponsal en Londres ("London Letter"),
del "South American Journal" o de algún diario norteamericano. No
obstante, trataremos de sacar algunas conclusiones.
Mientras los delegados paseaban por los Estados Unidos, "The Ri
ver Píate Times" publicó el discurso pronunciado por el nuevo Minis
tro norteamericano en el Uruguay, George Maney, al entregar sus car-

�cr¿^w ap oj ja opuefij u^poui un 9iuasajd oX^n^tun opBftajap jg
u,,saipuog
ua sajBpijo sapBpijiqBsuodsaj sns Bjuana ua opuaruaj 'ajqísod
Bjanj oiuoa odiuarj ojubj XBn^njfj ap opeSajap ouioa ojsand
ns ua jaaauBuuad jaqap ns 9japTsuoa anb ojad 'osaj^uo^ ^ap
sauoiaBiaqiiap sv\ ap oaip^ad opB^nsaj unSuiu Bijpua^qo as ou
anb Jiqiajad b 92uauioa sojuaiuiipaaojd sojaunjd so| apsap "„
anb i[|B Bqesajdxa uifsj •biusiiu
bí ap &lt;;aj^qap so( ua jBdiai^nd ap o8an| sajpuog b osai^aj ns b 'sp
-uajajuc&gt;3 bi b XBn8njf) ^p opE^a^ap X ByB^ajg ubj^ ua oXBnSnjn jop
-BÍsquia 'uí^ o^jaqiv "J(I {a ^od ,tjBUjnof UBoijauív ipnos,, i^ s^pBnj
-saja sauopBJBpap sb^ ^jqs ap SBjp soiaiuiid so[ ua 9oqqnd ltsaunx
aqxM 'a^uBtusBisnjua oood ub^ aouBpq a^sa
0 *4toyanui ajuauíjBJoui,, JB^sa
osaj8uo3 \9 anb BqBaipui aiuanj Btustuí b^ 'ozibui ap sopBipaiu y
9 'BjauBnpB uqiun ajqos opaXojd pp
&lt;tovjaiuiipuni|,, p ua souijua^iB sopB^app so[ ap JoqB¡ bj opueaBjsap
J'"l .oasBij, opiduioa un 'afipajd
ouioa 'jas pqnsaj uoj8uiqsB^ ap oBuauaury ub¿ osaj8uo3 p,,
:Bq
asuauípuoi jBsuodsajioa [a 0681 9P ojajqaj ap saui pp sau^ y
g9 "tísaíuapisajdaaiA sosj^Aip
so^ ap sauopunj sbj opuaiinasip Bjoip uBj^uanaua as sopBSapp
soi anb X SBpBftj bX UB^a o^uaiunpaoojd ap sB|8aj sbj anb opis
Bq oiuaiuoiu p B^sBq osai8uo3 pp paj opBqnsaj oaiun ja,,
anb UBqsaipui 'ajquiapip ap sozuaiuioa b oijbjp jap jbs
-uodsauoa ja sajpuog apsap sqBiAua anb sBiaijou sbj 'a^jBd ns joj
L9 -ep
•uajajuo^ bj jb7(ub8jo jb s^d ns ap sauopuapi sbj ajqos sspBsajdxa
SBpB|3A souaui o sbui sauopBsnaB sbj jijuaiusap BqBjnaojd oua^jou
oaipiuojdip ja jBno ja ua 'Boijqnda^ bj ap ajuapisajg jb sappuapajo sbj

!¿

�72
como fecha de clausura, moción que no prosperó. "Pero -agregaba
Nin- no demorará mucho más; no hay vida en él". ¿Porqué se había
empantanado el Congreso sin dar a luz resoluciones verdaderamente
significativas? Nin contestaba:
"Si los Estados Unidos desean establecer relaciones más estre
chas con los países sudamericanos, deberían estar dispuestos
a hacer algunas concesiones para obtener ventajas que parecen
desear tan ansiosamente. Son ellos, y no nuestros países, los
que ponen obstáculos."
Con posterioridad a este artículo, todo lo que el "River Píate Times"
publica en torno a la Primera Conferencia Panamericana, incluye el
término "fracaso". Así, el 20 de abril de 1890 -bajo el título de "El
fracaso panamericano"- transcribe un artículo del "New York
World" donde podía leerse:
"El Congreso Panamericno ha arribado a una conclusión en el
único tema de importancia que debía considerar. Ha decidido
que será imposible establecer ningún tratado comercial con un
país que construye a su alrededor una verdadera muralla china
como lo es nuestro sistema tarifario /.../ Es imposible com
prender como cualquier hombre sensato podría haber espera
do un resultado diferente" 72
El corresponsal londinense -que desde el principio se había mostrado
muy poco entusiasta frente al evento- escribía a fines de mayo, no
sin cierta satisfacción:
"El Congreso Panamericano ha finalizado por fin, y sus resulta
dos pueden resumirse en una palabra. 'FRACASO'."73
Por último, y seguramente para que sus lectores no albergaran ninguna
duda sobre los verdaderos resultados de la Conferencia, el "River Pía
te Times" citaba en su apoyo al "South American Journal":
"Dudamos que los resultados obtenidos puedan mirarse justa
mente como proporcionados con las grandes esperanzas alenta-

�sopiuf) sopejsg soj ap oiusiuopaajojd
OAisaaxa jb ajj^d ubj8 ua osbobjj a^sa JBoipnfpe asopuaiqap 'op^sBa
•bjj Btqeq ouBauaiuBouijB| opjautoa ja jBjnjdBo ap sopiuf) sopBjsq
so^ ^P ^Ai^Bjuai ^i anb -uoiaaBjsuBS uis ou- opuB|Buas 'osajguo^
(ap joqe[ B( ajqos sboi^ud sb^ uojai^^oaaj sButSpd sns 'a^uaiujotiajsoj
•soptuf) sopeisg ap opBaaaiu (ap BjnuadB bj ^enáruQ eand supua) anb
sap^pipqisod sbj ajqos uppua^B bj oiue^ ttsatuix ^\p,\¿ jaAi^,, (a epuaj
-ajuo3 B( ap uoi^B(B^sui bj b oíAaid opouad [a ua anb JB|Buas e soujbj
soiuapod 'soiuauodsip anb ap (Bua^ui osBosa (a a}UB^sqo ojq
,^somBsuad o|
"N *cPunW OAan{sj (ap (Bpiaiuoo uoiun ap oyans (a JBd a^ua^
-odun a opeluajjap sbiu [Buij un 3sjbuii?buii apand ou, anb aaip
'Buiaj ajsa ap oipn^sa (b opnoipap ojno^jB a^ua^i|d(Uf un ua 'as
-u?uipuo( oui^njBui B^ajoa ufj Bso^xa ops eq ou 'sopiufl sop
-Bjsg so( ap opyauaq OA¡snpxa BJBd ouEauauíBoui^Bj opjaiuoa
(a .JEjnuiBD ap BAijB^uaj Bjsa 'inbire^ ^suajd bj ap opipajaA aui
-lUBun ajuaureaipBjd ja souiB^daoB is X /•/ ajuauqBuiSuo s^p

U

�74

III) EL PERRO DEL HORTELANO.74 bis
En el presente capítulo analizaremos la posición de la prensa in
glesa de Montevideo s en torno a la intervención de los Estados Uni
dos en la política latinoamericana. Comenzaremos por plantear el
problema de la intervención extranjera en América del Sur en gene
ral para analizar luego su posición frente a la intervención de los
Estados Unidos y de los países europeos en particular.
1) La necesidad de la intervención. Su justificación.
El "Montevideo Times" mantuvo durante todo el período estudia
do una clara posición intervencionista, que puede resumirse así: que
intervengan los Estados Unidos o que intervenga Inglaterra, pero
¡que intervenga alguien en América del Sur! Esta posición se basaba
en la convicción del profundo fracaso del experimento republicano
en esta parte del continente americano y en la necesidad de imponer
el orden y el respeto a los compromisos financieros contraídos, en
estas repúblicas sumidas en el caos. Para sustentar su posición mane
jaba una serie de argumentos, a saber:
a) el derecho a intervenir por ofensas financieras. En repetidas oportu
nidades el diario se extrañó de que tanto los Estados Unidos como
los países europeos interviniesen tan prestamente en América del Sur
cuando la vida de sus compatriotas corría peligro y no hiciesen nada
para proteger los cuantiosos intereses aquí invertidos; llegando a pre
guntarse: "¿es que la cabeza rota de un marinero tiene más importan
cia que intereses financieros que representan millones"? 76 A su jui
cio, era absurdo que se recurriera al costoso aparato diplomático y de
guerra de los países europeos únicamente en los casos en que peligraba

la seguridad individual. Así lo expresaba en julio de 1892:
"Es indiscutible la utilidad de los buques de guerra extranjeros
en el mantenimiento del orden en América del Sur y veríamos

�|d snb sajopsj sns b puuojuí g6gi 3p ozjeiu U3 :3ju3jajip uopisod
eun o Anís os ^sm3n XenSoiq,, j3 snb ap siauBisuoa JBÍ3p
• to3dojn3 jouoq
3p oSipOD |3 JEpdS3J BJBd epBJBddJd JBJS3 BU3q3p OJUBJ O| JOd
X U9pBJ3qi¡3p BpOl UOD SEJdpUBUlj X S3JBpjaiUOa S3UOpB|3J
J3U3^UBUI B Bdaing B OpBJjAUI Bq JtiS [Sp BDUSlUy ¿SOpBZBUSUJB
usa 3s opuena sasaj^^uj soss JdSd^ojd BJBd spipsiu Bun^uiu bj
-BLUOJ 3S OU 3nb 3SJ33J3 3q3Q? S3U1JOU3 O^U3U1OUJ 3^S3 U3 UOS
jns pp BDiJ^Ujy U3 sosdojnd sss^j^jui sor\ -sof^iduioa X soqa
-3JJS3 s^m Bip b Bip udApnA 3S 'jn pp BDuauiy sp sb| sBpinp
-Ul 'Opunill pp S3UOIDBU S3^U3J3Jfp SB| 3JJU3 SOJ3I0UBUIJ X S3|B13
-Jdiuoa sozbj scrj puosjdd pBpunSss bj b sbuubjbS sns sp Bjnj
-dnj B| oiuod oiuiii3[ ub^ u9pudAJ3^ui 3p OAijoui un S3 SBpnsp
sns JBSed 3p Bssuiojd ns dp opBjs^ o uppBU Bun sp 3^JBd jod
Bjn^dnj B|'jsa sp opoiu ojjs^nu y •SBJspuBiiy sBsuajo jod uop
-U3AJ3JUI-OU B^ 3p BUfJ^OOp B[ OUB^d 3p SOUJBZBqaSJ
:Buid|qojd pp opuoj [3 jbzi|bub b o33n|
'eisduoqs^p Bpnpuoo ns BJBd oaiju3Dui sp oiajis opsnpB
s3siBd sojS3 snb uoo pBpiundiui B^ -sdiujous sBiuns sp Bpipjsd
bj opeiiAd BJdiqnq ss 'jns pp Baijdiuy sp sssi^d so| sp bj^ioubuij pBpij
-ssuoqsap bj b sopfns 'soqpqns sns dp sdssjs^uí soj sp uopoajojd bj U3
BZ3UUIJ joXblu opBjjsoiu^p uBJdiqnq sosdojnd sssiBd sspdpuud soj is
3ju3iuBjsBisnju3 Bq^pnjBs ouBip [3 3nb Bpipsui 's^sajaju! sns sp upp
-as^ojd bj S3j3ui ouj3iqo3 [B opBjpqos UBiq^q SBjsiuopaB soq • bui
-3} jb oujo^ U3 uoi^isod ns ojuauuiuapp joXbiu uoa osndxs lts3ui;x
ospiA^juoj^,, [3 3nb -pjiqDSjo^ pjoq BqBJjuoou^ ss BzaqBD BXn^
B- SIBd 3S3 3p SOpi^UBJBS S3JIJJB3OJJ3J SO| 3p SBJSlUOpDB SO| X OUl}
oujdiqoS [3 ajjua opBjpsns opiyuo^ pp oqsodojd b anj
;tUB3Bq oj B^ip un3|B sB/in^ pBpi^sduoq ap sbiu
oood un uo^ SBJsfuBjjxs SBpnap sns U3n3^d souBDüdiuBpns
Soj snb jbj9oj BJBd udiquiB) sopB3|dui3 jas uspand ou snb buj
-j^s^i Bun sg a^au!juoa ja us jiaia Buad B| bSjba anb aaBq anb
oj opo^ uaqap sauamb b sojaluBjjxa so| uoa uppBjapisuoa ap
spiu oaod un jauaj b souausniBpns soj b isb opuBijasus 'opnu
-aill B SBUI B3JBJ B)SO U3 BJE3|dlU3 SU| 3S 3llb [3 SOÍO SOU3nq UO3

�76
Cónsul británico en Uruguay, en ausencia del Embajador, había pe
dido explicaciones al Gobierno uruguayo con respecto a algunos
detalles relativos a la compañía inglesa que suministraba agua
corriente a Montevideo; y agregó:
"¿Debemos esperar que por una empresa inglesa sean soltados
los galgos de la guerra? El "Sirius", el "Barracuta" y los res
tantes buques de guerra abrirán fuego sobre esta desgraciada
ciudad. ¿Y entonces? ¿qué pasará? Si las empresas y los especu
ladores ingleses no pueden cuidarse por sí solos es mejor que
no salgan de su país. Todo inglés que vino a este país o invir
tió aquí su dinero, lo hizo con el total conocimiento -o con
la posibilidad de obtener total conocimiento - de las costum
bres del país; y, si no les gustan, tienen la opción de irse /.../80
b) si no pueden participar de la vida política de estas tierras, los
subditos extranjeros tienen derecho a la protección del gobierno
de su país de origen.
El "Montevideo Times" hizo hincapié en la importancia del elemento
extranjero en los países de América del Sur, concretamente en Uru
guay y en la Argentina: una alta proporción de su población activa
era extanjera; la mayor parte de la industria y del comercio estaban
en manos de extranjeros. Si estos residentes extranjeros pudiesen par
ticipar en el gobierno, su defensa quedaría en sus propias manos,
pero, como esto no sucedía era muy razonable que solicitasen a sus
respectivos países la protección de sus vidas e intereses cuando los
veían amenazados. A juicio del diario inglés los abusos de diverso
orden cometidos en perjuicio de los residentes extranjeros en Améri
ca del Sur, planteaban la siguiente alternativa:
"Esta situación no puede continuar eternamente y hay dos ma
neras de acabar con ella: haciendo extensivas las facultades
administrativas a los residentes extranjeros o mediante la in
tervención de alguna potencia mayor, ya sea de Europa o los
Estados Unidos. Como parecen existir muy pocas probabili
dades de lograr lo primero, abogamos enérgicamente la defensa
de la última, porque la consideramos justificada desde todo

�^gBpUB;i3lA e;
ap opituixa jeisa jejadsa apand sojjo e oiuei eqap anb sied un^uiu,,
anbjod 'apans ns e sope;nauiA uei u^isa sa|euopeuuoa sns ap sasajajuí
so; opueno aiuauqeiaadsa 'oiauaps ua uasaiaaueuuad soadojna sasied
so; anb japuapjd uBjpod ou 'saiuaipuadapui sopezqiAia sas^d soj ap
so[ ap osiuio osea opuapeq ueqenu^uoo sasied so^sa (8 '

-edsa o8nX pp uojejaqq as opuena anb sauoiaipuoa semsiui sej
ua une ueuuiA soadojna eu^snpui e¡ ^ [e^dea (a uis anb eX
^seaiuoja jas uaaajed anb seaijijod seqaní saiuaueiujad se| ap
uopdaaxa uoa- uos anb o\ ua soijeuuojsuej^ X aueqjeq e¡
ap sasied so^sa e jeauejje jod opefeqej^ eq anb jope; oaiun
;a uaXn;;;suoa 'sojafuejjxa ueiue|j soueauamepns sasied so;
sauainb esopanbe anb,,-oaipo!jad ;a eqepyas- ,,sa oqaaq ;g,,
•sasn^l so;sa
ejed sesopyauaq a;uauieuins opeqnsaj ueiqeq anb sa|eu;snpui ses
-ajdiua ua sepi^aAUi opis ueiqeq sejjp sesoiiuena 'ejja;e[8u| ap sajop
-nap a;uauiepajip ueja soueauawepns sasied so; sa^na se; jod seuins
sauuoua se; ap seuiapy ezanbu ns X ajues ns sopa ua opemejjap
opuaiqeq 'sasied sojsa uoa esojauaS a;uauieuins opis eiqeq (a;uaiu;ep
-adsa 'ejja;e;3ui edojng uoa opepnapua ajuauíauuoua e jai Anisa ou
anb oueauauíepns sied eiisixa ou anb jejeyas jod opuezuaiuoa 'o(n)
-;iqns ;a ua ejsandxa euoai e; eqeqojjesap ouapqa oaippuad [j
ítuopeqojde ;eioi,, ns uoa ueqeiuoa sepiuaiuoa i;;e sau
-otsajdxa se; anb opueisajiueui 'os^ejedje^ ap &lt;tjauno^ ujajsa^,,
;ap o;naipe un 9ai;qnd saunj, oappaiuo^,, ;a $6^; ap ;;jqe ug
*(tejafuejixa epuep^iA e; ap
opiunxa jeisa jejadsa apand sojio e oiuei eqap anb sjed u^^uní,, (a
j -usauope8qqo sns opuepdsaj
X sepezqiAp sapepqepoiu opueidope e|jeiua aiuauqpej uap
-and e;;a e ueSuodo as anb seoqqndaj seqanby 'aiuauíjuoa ;a
ejed oqaaAOJd osuauíui ap jeqnsaj ejed ejde X eisp ap ojund

U

�78
d)fracaso del experimento republicano.
Este argumento -uno de los más utilizados por el "Montevideo Times"
para defender la intervención extranjera- puede exponerse así: los
países sudamericanos, una vez liberados del dominio de España,
gozaron de absoluta libertad para organizar su sistema político y su
actividad económica. Allí estuvieron los Estados Unidos, vigilantes,
para impedir que nadie fuera a interrumpir el experimento republica
no que iniciaban las jóvenes naciones. No obstante, transcurridos casi
tres cuartos de siglo, ¿qué es lo que se podía apreciar? Que estas re
públicas estaban sumidas en el caos: continuas luchas internas, crisis
económicas, imposibilidad de cumplir con las obligaciones externas,
etc. La vida e intereses de los subditos extranjeros se encontraban
perpetuamente amenazados. En vez de gobiernos republicanos demo
cráticos, existían en la mayor parte de ellos dictaduras militares o
pequeñas minorías no representativas, entronizadas en el poder al que
utilizan en su propio provecho. Ya era hora de convencerse de que el
experimento no había llegado a feliz término. "América del Sur es
reconocida e indiscutiblemente el fracaso del siglo diecinueve", llega
a decir el diario 83. Ya tuvieron su oportunidad y no supieron utili
zarla. Ahora, se hacía perentoria la intervención de un país extranje
ro que pudiese imponer el orden y garantizar el cumplimiento de las
obligaciones externas.
e)se trata de países sin nacionalidad ni tradiciones arraigadas, enor
memente atrasados con respecto al resto de la civilización.
En agosto de 1892 el "Montevideo Times" daba cuenta a sus lectores

de que el gobierno alemán había enviado una nota al gobierno portu
gués protestando por el trato dado a sus subditos acreedores de ese
país, y de que el diario alemán "Vossiche Zeitung" sugería que las
naciones europeas pusieran a Portugal bajo una comisión como ha
bía sucedido con Egipto, Turquía, etc. El "Montevideo Times" se
preguntaba entonces:
"Si la intervención extranjera es sugerida con tanta presteza

�X sopiuf) sopejsg uojBziuoSBjojd anb opqjuoa [B asopu^uya&gt;| sal
-BAps-iuias so^qand oiuoa sopEjBjj jas b asjeuSisaj ou is X uoidbzi|iaid
ap opBjg ns b asiBASja u^iqap 'Bdojng uoa sauopBpj jauaj uBuanb
sasisd sojsa is :wa &lt;4Aijoiu-;p|,, ns saauojua asa ap ejjajB|ui B|
ua eSoq ua Xniu sbjsidbj sBuupop sbj b 'ajuauíBjn^as 'sBuafe ou 'opaad
-souaui ap sBpsgjBa sauoisajdxa uoa^ 'souBauauíBpns sasjBd so[ ap os
-bj^b [a B[Byas ouBip [a anb soj ua saÍBSBd soj uos unB sajaju^ joXbui 3q
S8omaiu
•oui ¡a ua BpiA ns EjBd X opBSBd ja ua onojJBsap p BjBd ojaf
-UBj^xa |BjidBa p uoo sopBpnapua ajuauiBjajua ísbd uB^a anb X
U9|0B|qod bj ap aiJBd joXbui bj aXnjusuoa ojofuEjjxa ouiauíap
p sapna so| ua 'saaqiun^oa SBtiáuuB o sopniuasB a^uauíauuij
soujaiqo^ uis 'spiuijap jbui X a|qBjsaui uub pEpipuoiaBu ap
'sauaAof sopB^a ap bjbj^ as BiauBjjodiui ap aaajBa sojafuBjjxa
ap uopjodojd bj sapna so[ ua X odiuaij oqanuí aa^q sBpiaa[qB)
-sa sajquinjsoa X sa^qBjsa soiuaiqoS uoa 'Bpiuijap uaiq X Bps3
•jbjjb pBpipuopBu Bun uauaii anb sasiBd ap inbs bjbjj as ojq,,
¡Buiaj a^sa ajqos upiuido ns jBsajdxa b b^ajoa ajuainSis oyB [y
• usasajajui sns jBAiasajd b a;uaipua^ oiquisa jamb
•pna b BpiuaAuaiq Bsojnpa opsisBuiap Bun ubijbp anb X u^iaBjj
•siuiuipB bj ua zoa BunSuiu uauai^ ou anb sojafuBjjxa sa;uapis
-aj jod BuoXeui ns ua Bpmyjsuoa B^sa u9pBiqod B^sa X uapjo
opunSas ap sadojna pspnia Bun ap B^ anb jouaui sa p^oj upp
-8{qod ns sauopBjauaS sajj ap souaui a^Bjnp ajuaipuadapui
opis Bq XBn8njfi 'sajuByqBq ap sauoipui 6 o 8 soun ap uppBjq
-od Bun uoa X Bdojng ap bj^o jainbpna ouioa Bn^i^B ub^ uop
-bu Bun jEuiiuip ajuaujBoipBjd Búas soadojna sops^sa soi\o
oÍBq U9isiuioa ua ojjauo^ 'Badojna Bujapoui Bijojsiq bj ua
ajuBoyiuSisuf pdBd un opBSnf Bq ou X s^idojd sajquin^soa X
Bjn^jaqj 'a^^nSuai 'pa^ bijiujbj ns auai) tBUBi^sua Bja B| ap
sozuaiuioa apsap a^uaipuadapu; U9p^u Bun opis Bq ^
:sasiBd sop so^ ap u9pBnqs bj jEJBdiuoa ap BiSjns anb Bjun^ajd

B opadsaj uoa opas aqap ou anb jod? |B^n)Jo(| n opadsaj uoa

6¿

�80
Chile en 1892, al que ya Memos aludido, señalaba que la insatisfacción
de los norteamericanos con los procedimientos judiciales chilenos (los
Estados Unidos solicitaron que los agresores de los marinos norteame
ricanos fueran juzgados por tribunales norteamericanos) era muy jus
tificada y podía hacerse extensiva a todo europeo que hubiera tenido
contacto con la justicia sudamericana, agregando:
"Este método español de realizar el proceso en forma secreta
es completamente anticuado y las repúblicas sudamericanas de
berían cambiarlo si desean elevarse a) nivel de las costumbres
europeas" 88
En setiembre de 1893, ante la información de que los buques de la
marina brasileña sublevados contra el gobierno bombardearían la ciu
dad de Río de Janeiro, el "Montevideo Times" expresó:
"Que los brasileños luchen y se bombardeen entre ellos no nos
despierta grandes objeciones, no más que las que tendríamos
frente a las luchas entre las semicivilizadas tribus de África y
Asia, a las cuales apenas se han mostrado superiores en su
conducta política durante su existencia republicana" 8?
Para mayor abundamiento citemos otros ejemplos de similares mani
festaciones despectivas: en enero de 1896, durante el conflicto fronte
rizo entre Venezuela y Gran Bretaña, el "Montevideo Times" daba
cuenta a sus lectores de una manifestación antibritánica que había
tenido lugar en Caracas y en la cual un retrato de Lord Salisbury ha
bía sido condenado a muerte y colgado en la plaza pública. El dia
rio señalaba que
"esto es simplemente una ridicula chiquillada, pero es sufi
ciente para mostrar el pernicioso efecto de la doctrina Monroe en estos malcriados y semi-civilizados países menores de
hispanoamérica". 88
En octubre de 1893, señalaba la necesidad de que las potencias ex
tranjeras iniciaran "un nuevo camino" en lo que tenía que ver con su
intervención en América del Sur, señalando:

�-aureapou soj anb epouooaj uaiq is :9flq3 B opBiuiB oioiyuoo un uod
9ZBUduiB siBd 9^S9 opireno 'ojdiuaía jod ísoprufj sopBjsg soi B opireX
-odB ao^q oí Biu^j [3 bjbíj anb sapBpiun^odo sBJdiuud sb] ug bijoj
-OIpBJJUOO 'OpOUl 0W9ID U9 '9O| UOI^ISOd nS ¿SOUB3U9UlBpnS SOJUnSB
SOI U9 SOpiUfJ SOpBJSg S0| 9p —JB^ 9p BZBU9UJB BJ 9p O- UOpU9AJ9)UI
e\ gp opiouoo oqoaq [9 9jub ,ts9unx o9piA9juoj^,, ¡9 puido ^n^)?
*oqo9J9p joábui ^ uBiu^j sguginb soodojn^ sgsi^d so| ubj9
9p soj U09 '9ju9iujBju9iuBpunj 'X) Bdojng 9p soj uoo
U9 SOpIUQ SOpBJSg S0\ 9p S9S9J9}UI SOI UBqBJBdlUO^
as is 'gjUBjsqo ou ísopiuQ sopBjsg soj UBjgpiq oí 3nb sg 0D1891 sbiu
o| 'pBpiiuixojd ns BpBQ ¿jiu3aj3JU{ ^q^p u^mb? 'oj9^ ^ns pp bou
U9 BJ3ÍUBJJX3 BI0U9^od BUn 9p U9f3U3AJ3^Ul B| 9p -uS9Uí|X O9p
OlOinf B- pBpiS909U BJ 'S90UOJU9 'OJB|0 OpBp9nb ^||
pp eoi^uiy U9 sopiUQ sopc^sg so| ap U9pu9AJ9}ui eg (z
*OpB^d33B Ol|09J9p Un S9 SOpBA9|9 SBU1 S9S9J9)U] SO|
BJBd UOI0U9AJ3JUI B[ S9pnO SOJ UOO 'S0pBZI|tAp-IUI9S
S9sifid :uos 9nb Bj^s^nuí ojugiuiBuodiuoo ns 9nb o| uoo op
•jgnoB 9p b^bj) S3| 9S is gsjsfanb ugqgp ou 'soiqiu^o so^ss
uajginb ou ougpond ou so^o is ojsj /•••/ S9ibi ouioo
-UJOO U^qgp 'SBpBZCJUp 3JU9U1JB}OJ S3UO10BU SB| B Bpiqgp EI3U3J
-9J3p BJ UOO SOpBJBJ} J9S UB9S9p SOUB0U9UlBpnS S9SJBd SO| JS
'BJBJO S9 U9J0njOS BJ 'S90UOJU9 '9ÍU31UBU9J3 /'"/ '9^U9J9Jip S9 0}
-UnSB J9 'JBI0U9S9 OJ JBZIJBUB B SOIUBA OpUBnO 0J9d 'JOU9JX9 Bd
-BO BUIJ BUn 'U9PBZIJIAJ0 BJ 9p S9JOIJ9^X9 SOU9lS SOUnSjB U99SO^
•BAIJB93U B^S9ndS9J BUn JBp 9nb J9U9J SOUI9UI9X ¿S9UOISU9J
-gjd sBidojd sns opBoyysnf X oju^iuibjbj; 9js9 b opipuodsgjj
-oo UBq sosiBd so^sa? :S9 saouojua 'asjBjnuuoj b B^unSgjd Eg
•sopiUfj sopB^sg soj X jBjuappoo Bdoing 9p sosiBd soj uoo SBp
-BZIJIAIO 3JU3UI|BJOJ SOUOpBU 9nb J9AJU OUISIIU J9 U9 SOpBOOJOO
OpB)S9 UBq 'S3UOISU3J3jd SEldOJd SnS B BJS3IldS3J U9 3JJBd U3 X
BI0U9pU90S9pUO0 jod 9JJBd U9 '30JU0^ BUUpop BJ B Opiqdp 9}
-JBd U9 'BJOqB BJSB^ U9I0BZIJIAI0 B| 9p SBIJOSgjBO SBJ U3 JIUinSB
uaqsp ^nb U9pisod bj 9p U9ioo9j3 bj ^sobij ja souE0jJ3iuBpns
soidojd soj 9p soubiu sbj ua Bp^nb ^juaureoyoBJd anb U9jodo
Biin b 'ajdiuis Xniu BAijBiuaqB Bun b aonpaj as ajsg JBuopnjos
ap jp.yip ubj jas Buaqap ou Biuajqojd ja 'opoj ap sad

18

�82
ricanos quizás se habían extralimitado en sus exigencias, de todos mo
dos encontraba justificada la intervención y saludable la lección que
Chile estaba recibiendo.
Al final del período estudiado, al informar a sus lectores del esta
llido de la guerra hispano-norteamericana de 189889 b&lt;8 que conmovió
hondamente a América Latina, el "Montevideo Times" mantuvo
una actitud equidistante, sin inclinarse hacia ningún bando 92. Algu
nos días después apareció un extenso editorial sobre el conflicto -el
único artículo de fondo que publicara a propósito del mismo donde,
después de afirmar que comprendía la simpatía hacia España expre
sada por la prensa local, pasaba a rebatir los argumentos por ella
expuestos: los países, como los individuos, -decía- no gozan de
independencia absoluta; si una de las repúblicas sudamericanas es
tuviera por caer en desorden crónico, poniendo en peligro las vidas
y los intereses de los extranjeros, no hay ninguna duda de que habría
una intervención por parte de un país europeo o de los Estados Uni
dos y esta intervención sería muy justificada. El "Montevideo Times"
terminaba señalando que
"... aunque pueda cuestionarse la prudencia y corrección de la
forma en que los Estados Unidos han intervenido, su interven
ción no es el ultraje y el insulto que se ha pretendido señalar,
ni es injustificable desde el punto de vista del derecho interna
cional tal como es aceptado actualmente /.../"93.
Esto era lo que opinaba el diario inglés sobre el episodio que mostró
al mundo en forma inequívoca la voluntad claramente expansionista de los Estados Unidos y su transformación en arbitro de la vida po
lítica de los países del Caribe. No deja de sorprendernos, entonces, su
ataque a la política de los Estados Unidos a propósito de la revolución
brasileña de 1893 contra Peixoto, un episodio decididamente menor
dentro del acontecer político latinoamericano. Quizás la proximidad
de los sucesos brasileños fue lo que determinó esta toma de posición.
El "Montevideo Times" había tomado partido por los revoluciona
rios y demostró su profundo malestar a medida que llegaban los tele
gramas -no muy dignos de crédito, reconocía- afumando que los
Estados Unidos apoyaban a Peixoto. Para el diario, los Estados Uni-

�Kntu jRsaxdxa B)SRq 'B9i)U9 sbui zba BpR9 pnqpR Run 8 9%
Bd l8OpiUf) S0pR)Sg p U9pU9AJd^U| B| B oXodB |9(J
9ft -By9(ISBjq UOI9n(OA9J B| U9 Upi9U9AJ91Ut
^8 OtUi^n JOd X PUR^^BJ SRJSI SB( 9p BUIJU9ÜJB BIUOJOO B| B 9nbRJB
|9 ''0)9 'O9IX?^^ OA9n|^ &lt;RTUJOJt]R3 9p 09lX?^ B 01(991) ofodsap (9
'09TX^^ BJ)UO0 RiJ9n8 BJ 'SRX9X 9p U9^X9UR RJ I(|B JB|By9S 9p BqBpiA(O
OU 9SU9J9RUOq OlJRip (9p J0P9f (3 'RUl^T] BOU^Uiy U9 SOpiUf^ SOpBJ
-Sg 9P B(S(U0I$URdX9 R9I)^(0d B( BqB|9infU9 98 9pU0p |tpjRpUB(^ 89Jiy
souan^,, |9 Jod RpRoqqnd rvib^ Run ofnpojd^j s^nds^p seip soooj
\¿ I'" I '
•n|0A9i B| 9^uRjnp pn^pR ns U9 9Sjbzuo1U9ab 9nb op oqonui
^8 X 9SJB|n)Bj8uo9 ^nb 9p BpRU 9U9() ou sopiupi
OP|(JUOD (9 9(UBJnp BUR9U91UR9(JOU
R| 9jqos opinf 9(U9inSis |9 91)11x19 'jou9)sod ojn^UJB un ug

^^6OUIS!)OdS9p |9p BSU9J9p U9 'S9 0JS9 '(ISBj^ U9
-U9l9Rq O|JR)S9 URU999JBd 9nb OpOUl (9p OU O)J919 JOd
*Ol(99J9p 9)S9 UBJ919J9Í9 SOpiUf) SOpR)Sg SO| 9nb 9p BJR|U9UIB(
98 9ipeu 'uapxos^p pp 9)U9iu[e)U9uiRpun| u9aia ^nb sourdij
-9iuRpns so9^)i[od 9p o|noxj9 opejitufi un 9p 'sBzinb (u9pd99X9
y oqo9J9p joXbui ub3u9) sopiun sope)sg so( sBzmb 'or&gt;j)i|od
R)sia 9p o)und (9 apsap 'ox^j *SB)unf S9UOI9RU sr| sRpo) 9p so|
b U9(RAtnb9 9)U9ui9(qBqoxd s9S9J9)u; soXn^ keyR)9xg ubjq anb
souB^uauíBpns so)unsB soj ua jiu9aj9)ui b oqnaxap joXbui 9U9i)
SIBd Un^^llIU 'OJ919UBUIJ X JB19J9U1O9 BJSIA 9p O)Und |9 9psí&gt;((,,
:uoi9Rnui)uo9 e BqBfeuas uBXRasap anb ouxaiqo^ ap
uaunSax (9 asxep r sasied soisa ap oqoajap pp sopiun sopEjs^ so| ap
9)jRd xod O)uaiuji9ouo9sap p eqBoyiuSis sand 9abj3 a)uaiuRtuns oip
-aq un ap -tlsauni oapiAa)uo^,, pp oua)U9 b- eqB)Bj) as 4o)oxiaj
b sopiun sopBjsg so[ ap oXods (a Bqeiuxijuo9 as X ojjaia exa ojsa ¡
•soprun sopejsg so| ap oXode p opoiu a)sa ap jbubS X oiusiuBaqqndaj
ppsaxosuajap soj ouiod jaoajedB exed psBjg ua RjnbjRuotu B| jB)UB(d
-un UBqR^snq soijBuoi^njOAax so| anb ap xoiunx p opipunjip URjqeq
o)oxiaj ap souBpijjBd sog 'ouR3ua un ap sbuiipia opuais uRqejsa sop

�84
te los temores que la política exterior de los Estados Unidos le ins
piraba. En febrero de 1895 dedicó un editorial a analizar dos grandes
peligros que amenazaban a la civilización, ambos igualmente enemi
gos de la libertad individual y del progreso colectivo: uno de ellos
lo constituía la monarquía alemana, que quería restringir la libertad
de opinión, etc., y el otro peligro provenía de los Estados Unidos:
"... a cierto sector de norteamericanos parece habérseles pues
to en la cabeza, y no por razones totalmente desinteresadas,
que tienen la misión de republicanizar el mundo o, por lo me
nos, aquellas partes a las que puedan tener acceso y por consi
guiente asumen la tarea de intervenir directa o indirectamente
en las luchas políticas de otros pueblos y tratar como crimina
les /.../ a aquellos que puedan tener opiniones monárquicas"9?
Cuestionan luego el derecho de los Estados Unidos de intervenir en
esta parte de América: en enero de 1896 reprodujo un artículo dedica*
do a la Doctrina Monroe y que había sido publicado por el "Buenos
Aires Herald", donde se señalaba que era fácil comprender el interés
material y directo que tenía Estados Unidos en las Indias Occidenta
les, en México y en los países centroamericanos y nadie podía espe
rar que Estados Unidos permitiera intervención europea en estas re

giones; pero ¿qué tenían que ver los Estados Unidos con América del
Sur? Norteamérica tenía un interés solamente sentimental en esta par

te del continente. En América del Sur no existía un solo país cuya
moda, comercio, vida social^ religión, leyes, idioma o costumbres es
tuvieran inspiradas en los Estados Unidos. En todos estos aspectos,
el modelo había sido Europa y, fundamentalmente, Francia:

"Hispanoamérica no asimila lo sajón; en efecto, no gusta de los
Estados Unidos más que de Inglaterra. El estado de la opinión
pública en América del Sur hacia los Estados Unidos es de sos
pecha, desconfianza, celos y antipatía, a pesar de todas las efu
siones y tornerías oe los discursos diplomáticos y de clausura
de los banquetes. El Congreso Panamericano debía haber ense
ñado esta lección a los Estados Unidos".

�roitís3|Bpipnfj3d ubi
sopBjjnssj opiusj Bq snb BDijqod 'sssiBd S3[B) Bioeq bpubjsioj
BAISSSXS 3p BSljqod BUR 3p OJUSlUIBJJBdB 3|qBpn[BS Uli OUIO3
UdiqillB) OUIS 'JOSUSJO SIBd SSS BJBd UOpSSJ BppSJSUl lldiq BUn
Ouioo o^os ou 'BnSBjssijq sp Bsgqnds^ bj uos opusiuinsB bjss
BJJ3JB|8uj 3nb plUjpB SlUJIJ B| JBJSpiSUOS 113 SOUJB||3BA O|q,,
UO3
BJid)B(3u} jod BpB^dopB pnqpB B| 3juB BqBjSd|B 3s s^ndssp soyfi
\kS3iB8nj sojjo us X BM^ud^^iy BDqqnd^y b|
U3 soqpqns sns 3p s^s^j^juí so| J^S^jojd BJBd jspod ns J3DJ3Í3 b
opippsp UBq 3S soddoind sss^sd sojjo soun8|B X Byfij^jg ubjj
3nt&gt; 3p SOUIBJBJ3JU3 SOU IS OpBjgB OJ3pBpj3A SOIUBIJIJU3S —^
:SOUlJUd^jB SOpiJUBJBS S3J1JJB3OJJ3J
so( spsBjsiuopnB soj sp uopBnjis B| 3p ojisodojd b 'ossjdxs (,$\ 3p
ojdjqdj ug bub3U3uibouijb| pBpqBdj B| sp ojjiqjB oiuod jsnj3B BjBd
OpBfBydS SIBd (3 BJJ3JB|SU| BJ3 S333A SBj 3p dJJBd JOXBIU B| U3 'ooj JB|
•n^ijJBd ud siBd un3uiu sp bj BqBjpqos ou 'Bddojns uppudAJdjuí Bipsd
O^JBip J3 OpUBI^D 'SOSBD SOUílSjB U3 U3iq IS 3nb JBJBU3S 3nb XbJ-|
S3UUOU3 SBUlllS 3p Bpipjdd
B| OpOUl 3JS3 3p 3SOpUBJIA3 'pBpiUndlUI dp UBqBZoS OU 3nb JOqBS |B SB3
-qqndsj SBysnbsd sbjs^ dp pnjijos B| opis BJdiqnq bjjo tuspjo j^iuud
3p soddojns sssi^d so^ dp oun sp k(BiopBJ3poiu,, BpnXB B| uos op^i
-UODUBJ3iqnqS3SlBd SOJS3'3JU3ipU3d3pUI BpIA ns dp S3JOq[B SO| 3pS3p
(S Bjuijsip Xniu opis BJdiqnq bub3U3uibouijb¡ pspqBdj bj snb Bipusjus
((S3unx O3piA3juo{^,, (g 'OSB3BJJ opunjoj un opsj|ns3J B^qsq Bdojng
JOd BpBAJdSqO SOUB3U3UJBpnS SOJUnSB SO| U3 UOpUdAJSJUl OU 3p B3IJ
-iiod 2\ 'upiuido ns ug jns pp B3ü3uiv U3 jiusajsjui BJBd oysjjou
siBd p dnb soq33J3p sbui 'jsa sp opoui ns b 'ubiu^j anb soddojns
sssiBd so[ BidBq sofo soj 3A|3nA ouBip |3 jBinjBu S3 oiiios 'ojáipd un
Binjijsuos sopiuf) sopBjsg soj sp djjBd jod bsjbj bjss sp uppunsB
B| 3nb OpBp X 'BUBS333U BJ3 BJ3ÍUBJJX3 UOpU3AJ3JU{ B| 3|lb OJSSIlj
*jn^ pp B3U3U1V us sosdojn^ sssied so| sp uopusAjsjuí Bg (
5,8

�86
Pero el diario inglés llegaba más lejos aún, manifestando su deseo de
que estos países se convirtieran en colonias británicas. A fines de 1895,
a propósito del conflicto fronterizo entre Venezuela y Gran Bretaña,
expresó:
"Aún suponiendo que Inglaterra llegara al extremo enteramen
te improbable de conquistar Venezuela y convertirla en una
colonia británica; decididamente, ;no saldría ganando la civi
lización?". 103
No obstante, para que la intervención de los países europeos pudie
ra hacerse efectiva, debía removerse un obstáculo fundamental: la
Doctrina Monroe o, mejor dicho, lo que el "Montevideo Times" llama
"la interpretación 'jingoísta' de la Doctrina Monroe".
4) La Doctrina Monroe. Su papel en la historia de América del Sur.
En diversas oportunidades el "Montevideo Times" se ocupó de la
Doctrina Monroe 10,4 realizando en todas ellas un idéntico análisis:
la doctrina fue enunciada por el Presidente Monroe en 1823, en un
momento en el cual los países sudamericanos se encontraban luchando
por liberarse del yugo español. Es natural que esta lucha inspirara sim
patía a los Estados Unidos y que éstos quisieran proteger a los nacien
tes estados de cualquier intento por parte de los países europeos de
volverlos a una situación de sometimiento. Pero el panorama había
variado fundamentalmente desde ese entonces. Durante casi tres cuar
tos de siglo las repúblicas sudamericanas habían gozado de una absolu
ta independencia, como quizás no había disfrutado ningún país en el
mundo. Pero las esperanzas puestas en ellas se habían visto defrauda
das. Lejos de ser dignas representantes del republicanismo, había cam
peado en ellas el despotismo militar y la burla hacia las instituciones
democráticas. Invitaron a Europa a enviar subditos y capitales, ofre
ciéndoles garantías que luego habían burlado cínicamente. Era muy
poco probable que el Presidente Monroe estuviera de acuerdo con se
guir protegiendo semejantes desmanes. No obstante ello, en los últi
mos años la doctrina Monroe

�k,saunx
p 'Biuajqoíd (a ua JBJijqjB r oqaajap ns opRUJBjaojd BiqRq sopiufl
sopBirg soj ap oujaiqoS [9 anb ap B^uano icp p? 'opRuopuaui bX 'bjjbj
-ajfl UBJ9 X Bpnzau9A anua ozuaiuojj opjijuoa {p o^spdojd v
901 \tP*wnm aiuautjuoa,, un ap aqaojdaj p
ano souaiu b 'uaqap otuoa ua^oduioa as sou
snb jb(i8(a ap pRpijiqpsuodsaj /•••/1\
Jipnp ^pand ou (B9dojn9 U9pu9AJ9)u; B{ 9p jn pp e^ipuiv b
ja^vtojd ap b9íb; b\ aiunsB Bou^uiea^oiq ;s a^uasajd p ua ^ajis
ou X opesBd p ua \\}\) opis eq ou anb o;sond 'cpesuaj o eppuop
•ueqe Bas aojuo^ euupop b| anb /"'/ ap bíoij b[ opu^o^ b^m

:uBjap;q o¡ sojio anb jBfap o jjuaAjatui uajqap
iop|UQ sop^sg so^ 'a^duiais jRjnp Bjpod ou U9pBiu;s Bjsa oja^
&lt;4ouBpuoq pp
ojjad,,9p uyisajdxa bj 'a^uauíBDijpj^ Xntu 'Bzqijn ..sauiix oapiAoiuo^,,
p pn^ps ns iiuyap ej^^ uRjaioiq o( anb sojio e uoiaijuiuad iu uapjos
-ap [9 uoa JBqeae BjBd uojaiuiAja^ui iu :o^sa opo^ ua pd^d a|q^uauiB|
un opn8nf UB^q^q soptuf) sopBjs^ soj anb BqBsuad s^i^ui ounip ig
soiiuoua
sopinbad ope^ua Bjaiqnq anb o[ 'soadojna saspd so| ap uqiauaAjaiuj
b^ qipidun anbjod (3 ÍSBZjanj sBidojd sns b sBpBjqij opBpanb ui^atq
-nq is oqaaq usjaiqnq ou ajuauíBjnSas anb bsoo 'sopiBjjuoa sosiuiojd
-uioasoj jBipndaj b X sajopaajaB sns ap asjsjjnq b uoaaiAajjB as 'sopiufi
sopBjsg soj ap oXodB ja uoa JBjuoa uBipod anb opuaiqns 'sBUKauaui
-Bpns sBaijqndaj sbj anb bX 'uapjosap ja ^juajB anbjod (j .sauozBj sop
jod ajuauíjBjuauíBpunj 'jojj9 jbjb^ un '&lt;4saiuix oapuaiuo^,, ja Bjed
'opis Biq^q aojuoj^ Butjpop bj ap MB;sio8uif,, uopBpjdiajuj Bjsg
soi8ns aP sasa-19^! SOP
X sBpiA sbj ap u^iaaajojd bj BJBd unB 'jns jap Bauauíy
ap sasiBd soj ua buijoj jambpna ap jiuaAjajuí ap soadojna
sasiBd soj BJBd ojuauiípaduii ojapBpjdA un Jin^jsuoa b sauoi3aj
SBqanuí ua opue^ajj 'jojiib oidojd ns b BUBjquiosB ajuaiuajqnq
-ojd anb jbj buijoj Bun ua BpBijduiB X bpbuuojsubjj opis sq •••„

�88
^Dudamos de que ningún derecho semejante pueda er admiti
do, en todo caso hasta tanto los Estados Unidos hayan defini
do con mayor claridad su intenciones futuras. Donde existen
derechos, hay responsabilidades y hasta ahora, como hemos di
cho, los Estados Unidos no han aceptado responsabilidad algu
na con respecto a los países sudamericanos. Por cierto que no
pueden proclamar derechos basándose en intereses materiales
superiores. No obstante, si los Estados Unidos reclaman ahora
sus derechos con la intención de asumir al mismo tiempo las
correspondientes responsabilidades, no creemos que pueda ha
cerse ninguna objeción. /.../ Pero si los Estados Unidos persis
ten en la exageración de la "Doctrina Monroe", a la que ya nos
hemos referido, o sea, si los Estados Unidos se plantan entre
Europa y América del Sur, sin aceptar ninguna responsabilidad
por el buen comportamiento de la última, la situación será
mucho más grave y ellos (los Estados Unidos) tendrán que preEararse para luchar no solo contra Inglaterra, sino contra todos
&gt;s principales países europeos cuyo interés en el asunto es co. r,,. 10*7
mun
' '

�9^ ;::^^d B 'OAI^Bpj OUIOO [B9J JO(BA H8 Ud OJUBJ OpUUUlUSip UB(|
S8U^9U9U1B9VIOU S3UO!DBlJodX3 SB{ nb UBJJSanUI SBJJp BJ
:oump [B jpap Bpsq d| sourauBnft sojsa ap U9P
Bg 'BjJd)8i3ui ap se? ap ojxas un ajuauiBpBiuixojdB opuaX
•njijsuoo (Bi3UB)joduii U9 je3n[ oabpo un uBqsdn^o sopiuf) sopejsg
io( ^psap 8duopB)Joduii srj (o^uap jod g un b isbo
gggl ud oj^d 'o^uap jod (,z un X ojuap jod ^^ un 3J)ii9
BjqBq 98 89JO|J9)UB SOIJB OOUID SO( U9) OJU9UI9J0U| 9JUB^JOdlU} Un
oye 9^9 opBiisoiu opu9iqBi| 'ojsond j^mud {9 soyB souba BpBi| 9psap
BqBAJ^suoD bjj9)B(3ui 9nb BqBpy^s 'sauopBjjoduii sbj b op9ds9j uo^
'8JI9)B[^U] UOO X SOpiUfl SOpBJSg SOJ UOO OtqiUB0J9JUl p 9JU9J9J9J O|
U9 UBp9J9iu 9| SOUB^U9UJO0 ^nb souiB9y\ -oX8n2njn JotJ9^x9 opjatu
•09 pp SBJJP 8B| 9^U9UIB9ip9(J9d BqBZ|(BUB ((89UI)X O9p;A9)UO|^M |3
^opiuf) sope^g so[ 9p epu^pdiuoo
bi 9p J9ui9j anb oqonuí biu9) ou bjj9P{Su{ 'soui9A ouio3 '(¿881) 1
•U9p jod 60'^^ un B (¿681) o)U9i9 iod 66'S u^ ^J)U9 uojBp^sp exi9)
•B[8U1 BI9Bl| S9UO!9BJJ0dX9 SBg (t768l) 01U9W Jod 0¿' un ^ (¿68 0
0^U9I9 JOd 8't&gt;¿ Un 9J;U9 UOJBJPSO S^d 9}S9 9pS9p S9UOpB^.l0dlUI SB(
BJJ9)B[8U| B S9;U9IpUOdS9JiO9 SB| UOD SBJ^p SBJS9 SOlU9JBdlllO3

'(9881) ou'^ Jod zp* n un b (8681) oju^o jod ^
un 3íju9 uojB[pso sopiun sopBjsg so[ Bpeq s^uoioBjjodxa SBg '(688 0
o^uaiD jod 9^'6 un X (1681) &lt;nuap jod 68^ un 9jjua uojbipso sop
-lu^ sopBjsg 9psgp sauopBjJodun sb| '0061 B^SBM 9881 ^ps^p uajjoo
9nb st-uB $i sojsa ua anb isb soui9y^ XBnSnj^ pp jo;j9)X9 opjaiuoo
p uasopiuf) sopejsg ap uoioisod B| j^pajdB soiu^pod 'o^qBJj 9^sa 9p
33íClN3dV P ua ppinpui soiu^q 9nb so9psipB)S9 sojpBno so| 9p ejjns
-UO3 B| 9p s9abj^ y sasiBd soquie 9j}U9 oiquieojaiui pp u9iun|OA (b

Q pp jou9|X9 opjauio^ p ua sopiun sop^jsg ap uoiaiso^ (|
^01

0QV33W 13Q V1SIÍ1ÓNOD VI V SOdlNfl SOOV1S3 (AI

68

�90
todos los esfuerzos que se han realizado para fomentar el co
mercio, las comisiones que se han nombrado y la cantidad de
tinta y de palabras que se han gastado". '08
En el año 1889, sin embargo, se registró la cifra más alta de las impor
taciones desde los Estados Unidos durante el período estudiado. El
"Montevideo Times" comparó las cifras de 1889 con las de 1888 y se

ñaló:
"Con respecto a la importación, el único aumento notable ha
sido el de la importación de los Estados Unidos. Esta se elevó
de $1.584.908 en 1888 a $ 3.411.601 en 1889, o sea a una
suma considerablemente mayor al doble. En 1888 los Estados
Unidos ocupaban el octavo lugar en la lista de países de impor
tación, en 1889 ocupaban el cuarto lugar. /.../ Es verdad que a
esto debe contraponerse una disminución en la recepción de
importaciones, pero aún así hay amplio margen que prueba
que la determinación de los industriales norteamericanos de
abrir el mercado del Río de la Plata para sus productos no es
vano alarde, sino que ha sido llevado a la práctica en gran medida." 109
Pero este crecimiento del comercio de importación con los Estados

Unidos era pasajero. En 1893 el diario unali/uba las cifras correspon
dientes a los años 1890 y 1891, señalando que, proporcionalmente,

era Estados Unidos el que había perdido más terreno. En 1889 había
ocupado el cuarto lugar como país de importación, pero en 1891 ha
bía bajado al octavo. Agregaba:
"no estamos en condiciones de asignar ninguna razón para esta
disminución".110
Después de haber experimentado un repunte en el año 1892, al año
siguiente Estados Unidos había bajado a un séptimo lugar entre los
países de importación, señalando el "Montevideo Times" que le era
difícil decir en base a qué se había hablado tanto últimamente de
ampliar las relaciones comerciales con los Estados Unidos. En efecto,
hasta ese momento ni las importaciones desde los Estados Unidos ni

�t j j 'tiO\009d\l J9 9)U91UJB)O) JBUOpUBqB O SBJOp
•|)9dlUOD SBJ9fuBJ)X9 SB9UIJ SB[ 9p SBJ 9nb SB)JB SBU1 9)JOdsUBJ)
dp sbjub) JBÍy b sopRf|qo U9A 9S S9nbnq 9p souBpidojd soj)
^nu 9nb 9puBj3 ub) S9 sopmfi sopBjsg soj 9p Bjgpueq b| uod
SdJOdBA JBS9ABU A J9U9)UBUI BJBd O)SO3 [9 U9 BJDU9J9JJP r|,,
:BqBjBU9s sijin3 souj9iqoSsoa
-flD9ds9J sns jod sopBipisqns 9)u9Uibsoj9U93 sojj^ sopo^ 'Byedsg A Bp
-UB|0^^ 'BtJBJI 'BIUBLU9|V 'BIDUBiJ 'BJJ9)B[3lIJ 9p S9tlbnq SOJ 9p BI9U9)9d
-U1O9 B| B 9)U9JJ J99Bq UBJ9iq9p y^10\ BA9n{sJ UO9 SOUBDU9LUBOU;)B[ SO)
•Jdnd so| uBiun 9nb s9JodBA 9p sb9uj| sbsb9S9 sbj A S9jbaij sns jod sopsj
-OJ)UO3 UBJ9nj 9)JOdsUBJ) 9p SO|p9UI SOJ SBJ)U9JIU JBUO!pU9UI B9IJ9UIV
A JBJ)U93 B9IJ9U1Y UO9 OI3J9U1O3 nS iB||dLUE JB)U9)UT 9|qiSodlUl BqB)
-|ns9J 9| sopmfj sopB)sg b .S9JB|n39J A sopídsj uppBDiuruuoD A 9)jod
-SUBJ) 9p SOip9lU 9p B)JBj BJ BJ9 |B)U9lUBpunj OjnOB)SqO (9 'U9JSJIUO3
BJ 9p Opinf B 'OJ9^ 9)9 'SBpip9UI A SBS9d 9p UI11UO9 BIU9)SIS Un 9p
BI9U9SnB BJ JOd OpUBSBd 'OUBDUBq BIU9)SJS J9p S9pBpl[pBj 9p B)|Bj BJ 6
'OJ3J9UJO9 9)S9 9p S9pBpiJBljn99d SBJ J9pU9jduiO9 U9 SOUB9IJ9UIB9)JOU
S9)UBlDi9UJOD A S9JBIJ)SnpU! SOJ 9p OSB9BJJ |9 9f)S9p UBqt 9nt&gt; A 'UOlS9J
B)S9 UO9 SOpiUfJ SOpB)Sg 9p OI3J9UIO3 J9 JB)U9JJU9 Biq9p 9nb SOJ11DB)
-sqo S9jedpuud soj UBqBjBy9s 9S '^881 U9 Buyeg Bou^wy 9p S9sied
SOIJBA O)fSIA 9nb 9SU9piUnOpB)S9 (BPJ9U1O3 UOJSIJ^ B| JOd OpBJOqBJ9
dlUJOjUJ J9 U9 ^(i JBJ9UinU 'JJ dB^) OÍBqBJ) 9)S9 9p 9^6^ BJ9U1UJ
bj U9 J9A 9p pBpiun)Jodo souiiAtu ouio^ osbj)9j |9p sesns^ sb| (q
S9)UB9IJJUS|SU| 9)U9UIBAJ)BJBdlUO9 O)U9U1OUJ (9 B)
-SBIJ OpiS Ueq SIBd 9)S9 UOD SgUOIDDBSUBJ) SBAnD 9)U9I|D Un B S9J
-BIDU9J9j9Jd SOl39|IA!Jd 9JOpUBp 'SBIJ9PBDJ9U1 SBJ)S9nU B SOpBO
•J9ui sns opuBjjgD o opj9iuoo 9S9 opugAnuiiusjp sBzinb A 'op
-J9U1OD 9)UB)JOdU!l 9 Opi|OS Un 9)SIX9 S9U9inb UOD S9SlEd SOJ)O
B J9pU9jO B 9SJB3S9IJJB B)BSU9S BDI)l[Od BUn BIJ9S OU 9nb SOlll
-99JD odlU9l) OUISUU JB OJ9J SOpi)U9S SOquiB U9 OIDJ9U1OD J9p
uoisuedxg ubjS Bun opBjSe uod souibijda *oijbj)uod j^ iod,,
—BqBnuyuoD— Mu9p9Íqo Bun omoo o)S9 soiunjBygs ojq,,
opj9UiOD |9
U9 9)UBDJluSlSUI 9)U9UIBAI)B|DJ iB8ll| Ull Op^driDO OpU9!qBl| 4JB)O) |9p
o)U9p Jod 6 I3 opBSBdajqos uB^qiu| sind aso bidcii S9uopB)jodxo sb|

16

�92
La conclusión a la que habi'a llegado la Comisión fue compartida^ en
general, por todos los que se ocuparon del tema. Curtís recoge las
opiniones del Sr. William H.T. Hughes, "uno de los hombres más in
formados y emprendedores entre quienes se ocupan del comercio con
Hispanoamérica", quien afirmó que las medidas más indicadas para lo
grar una apertura de los mercados latinoamericanos eran las siguientes:
"Prim^o: Admitir libres de todo derecho las materias primas
que necesiten nuestros industriales, producidas en los países
al Sur nuestro que estén dispuestos a admitir en iguales condi
ciones a nuestros productos y manufacturas a cambio de
ello; o sea, en otras palabras, realizar un comercio recíproco
con cualquier país que esté dispuesto a otorgarnos iguales ven
tajas.
Segundo: Establecer líneas de vapores que aseguren una comu
nicación frecuente, regular y barata.
Tercero: Establecer facilidades bancarias."
Con resrecto a las líneas de vapores, Hughes agregaba:
"...existe un dicho tan trillado como verdadero y es el de que
el comercio sigue siempre a la bandera. Entonces, si nosotros
queremos comercio exterior debemos tener vapores que lleven
los colores de nuestra bandera y deben ser tan buenos como
los de nuestros competidores europeos".113
La dificultad fundamental para navegar vapores de construcción nor
teamericana no era que su costo de construcción fuera mayor que el
,^le los europeos, sino que las líneas europeas estaban fuertemente sub
^idiadas. Hughes creía que las líneas norteamericanas no estarían en
condiciones de competir con las europeas hasta tanto no gozaran de
iguales beneficios.
Cuando Curtís se ocupa del comercio de Estados Unidos con Ar
gentina en particular, surge también la evidencia del mismo obstácu
lo: al analizar los cuadros estadísticos que mostraban la nacionalidad
de los vapores que habían arribado o partido desde los puertos argen
tinos en el año 1887, la columna correspondiente a los Estados Uní-

�s^iu*1; asatu soood loun 'Byidsg X 8}imuo|V 'Bjjap|8u| aiuaui
•pdpuud 'ua8uo 9p saspd ins ap usdjwz sojan8aeo soisg
•OUlUI^rt (3p BJ9A B| B O|^OJJB
8R| as anb Bjfld pnjiqBq ^unisBd R{ 9p bobs ds uainb b jojba uts X
ofafA oipqao un oiuoo 'UBpand anb sb8jbo sbj jb^uba9( b o)J9nd
U9 o^j^nd ap sopB^AU9 X uanau^^ad anb sbj b B^yBduio^ sb^
JOd OP1AJ9S 9p ÍOpH]inb S9J6O)BUiJB SOSOUJtU a^U9Ul(BJ9U98 UOI
tojs^ -jBiu (op ioj9[|pj9nft sol- &gt;oi9n8jB0 saubnq sopBwen
io| ap au9|AOJd BtiBouoiuBa^ou BjapuBq B[ offtq ubSsabu 9nb
S9joc(i?a sol ^^^udjjua uoqap anb Bpua^duioo Bjjas i^iu e^,,
souiaqonos^ ¿sojanSjBa sanbnq so[ u^ja

p
BJBd fOUB3|jatUB9MOU SOpBJnpBjtlUBlU 80|nD^UB 9p Bpajtp U9PBJ
•jodxa bi BpiqBD B;uai ou oqnojp ajsa ap oj^uaQ 'oubduoiub aiuau
•|juoo pp jns p ouijsap uo^ sopBjnpBjnuBm sopnpojd uoo jrSjbo b
ub^a|oa X ucqB^jBosap apuop 'Bdoang BJBd sauoisiAOjd o soubjí? uBq^^
•jbd jf[Y sopfup) sopB^sg b ouusap uoo o^a 'sojano '9jbd UBq^8jBo X
sopnpcid so^a uBqs^jBOsap apuop 'bjbu bj ap oi^ p X [isBj^ p ouij
•sap uoo soadojna sopBjnpBjnuBui sopnpojd uoo sope^o sv^jaquiy
o [oodiaAn apsap uBj^^d soojnq soipi^ 'sauBiuap X sasapui soojsq
ioi iod op^oipBjd sajBinSuBuj sapiA ap Buia;sis p Bja oiojaiuoo pp
U9tOB||dui bj sqBjuajjua anb sotnoejsqo saaoXBui soj ap oun 'jopB
ajsa ap opmf y g{qsusojan^jB0 sanbnq so( X saje{n3ueui safeu soj
:puo;puaiu Bou^uiy X sopiuf^ sopB^sg so^ ajpa sBun^uBui sauopeoiu
-nuioo sbj jezipuB p Bqejapisuoo spjn3 anb sopadsn sop sojp XBj^
S|l SBUBOUBq
sauoion^^sui ap eiouasns B^ ap X JodBA iod sauoioBoiunuioo ap Bjpj
B[ ap U9pdooxa b 'opjauioo a;sa ap oijoüBsap p BJBd sopoejsqo
-sixa ou anb eqepuas sijjn^ XBn8njQ p ^puajajaj jaoBq p
p 11 *4se9uH sajqju?3A ubioj^uoo anb sapaj
sajodBA ap sb^ubouioo apjsiaaip jod edojng b ^piun v^
pg
-sa sajiy souang [:anb sBj^aij^ •••] opBSBd oyB [ap
euijua^jv Boqqnda^ bj ap so^and soj ap cx^JEd o ^^aq sopiuQ
sopejsg so[ 3P ^japueq v\ BJBAaq anb jodeA un Bjambis |¡q,,

[b]

oouB[q ua Bqnisa sop

6

�94
de que expiren sus certificados de inspección anual. Pueden
permanecer durante años navegando sin volver al país, y mien
tras lo hagan no hay cómo obligarlos a ser inspeccionados.
Algunos de estos cargueros visitan los puertos coloniales del
país bajo cuya bandera navegan, pero esta es una porción muy
pequeña de su tráfico. Su actividad principal se realiza entre
los puertos de los Estados Unidos y los del extranjero, y como
su costo de mantenimiento es meramente nominal, están en
condiciones de fijar tarifas más bajas que las de las líneas re
gulares de vapores en cualquier grado que sea necesario para
apoderarse del tráfico. Muchos de ellos unen las actividades
comerciales a las de transporte, y cuando no pueden obtener
cargas por los métodos habituales, compran productos o los
toman bajo consignación, para venderlos en los puertos que
visitan. Las líneas de vapores norteamericanas con las cuales
compiten, limitan sus actividades al transporte y la ley no les
permite realizar discriminaciones en las tarifas de los fletes".1 *6
El "Montevideo Times" procuró determinar las razones que explica
ban el retraso del comercio norteamericano. A mediados de 1889, al
referirse al insignificante volumen de las exportaciones desde Estados
Unidos hacia Uruguay durante 1888, señalaba que la única razón de
este hecho era la inexistencia de líneas de vapores regulares y direc
tas, circunstancia sobre la que era innecesario insistir por ser sufi
cientemente conocida. 117
Analizando las cifras del comercio exterior uruguayo correspon
dientes a 189. el "Montevideo Times" constataba que la posición de
los Estados Unidos en dicho comercio continuaba siendo de muy es
casa importancia. Las razones de este estancamiento debían hallarse
en los obstáculos tarifarios y la necesidad de establecer una línea re
gular de comu^icación por vapor. *18
No obstante, a mediados de 1896, el mismo "Montevideo Times"
realizó una puntualización importante:
"Uno de los principales clamores que se oyen *ada vez que se
ha sugerido la ampliación del comercio con los Estados Unidos
ha sido siempre la necesidad de una línea regular de vapores.
Pero cuando miramos las estadísticas que hemos transcripto,

�-sd dp BjambjBno b j9DU3auod 'oipjp souidq bX oiuod '(pijip bj
•9S 'BJdpD^d 'SBUBUldJE SBJSB^UBJ Á S93|tlp 9pií9A lBUEUI3|B BSBd
BUn 'SBSdDUBJJ SBpdS O SOUjA 9pU3A 'BSddUBJJ BSBD BUtl 'Sd|Oy
-BdS9 S9JI33B X SOUIA 9pU3A BJOyBdSd OpJdlUOD dp BSBD BUn ISE
:pBpI|BUOI3BU BIUSIIU nS 9p SBJJdpBDJdUl SB| B BpUDJdJdjd Bp d)
-U31U|EJ9U3 BSB9 BpUD 'o^S3 dp BJdnj ÍUOIDBJJOdlUI dp OI3JdlUOd
(dp (Bjoj [dp opj3^ un isBd dqjosqs bjj9)B|^uj dnb bX sdpsp
-([BUOIdBU SB| SBpO^ dp SBIUJIJ SB[|9 UOd OpUBIdJdUIOd 'OpBdJdlU
[d ud UBuiiuopdid SBS9[^u¡ sBiJdpBdJdiu SB| 'sojqnj soqdnm ug
'OJBd SBIU [d Ud JdpUdA X O^BJBq SBU1 OpBOJdUI [d Ud JBjduiOd
b (BJdUd^ |Bpjduioo Bi9U3pu3j B[ dpjB)sqo ou 'oduidij oqdnui
SduoidB[dJ sb^s9 JBoyipoui |P,'J!P
SBddOJ
9^U3UJ|BJU3UJBpunj UBJd SBSBD SB^S9 dp S9|Bl9JdlUOD SdUOpB|dJ SB| X
pp uoidB|qod bj dp u^idBj^djui B[ uod BipuodsdiJOd ds [Bnd o[SBAjJEU X SB[OyBdSd 'SBUBl[B;i 'SBSddUBJj 'SBUBUIdJB 'SBS9|8ui UBJd S3|Bp
•JdlUOd SBSB3 SB[ dp 9^iBd JoXBUl B| ^SIBd [d Ud S9^U3^SJX9 SBUBdUdUIBdJ
•JOU OldJdUlOd dp SBSBD dp OJdUinU OSBdSd [d :BpUB^Jodui{ JOXBIU dp
dnb BpuB^sunojp bjjo BqB|Byds ouBip |d 0|ndi)jB oujsiui jd ug
6Mttopjdiuod[d
Ud^UdiunB so[os is jod ^^odsuBJj dp soipdui soAdnu dnb s^jub
'd^iodsuBj^ dp soipdiu soidoad sns Bd2npojd opjdiuoo dp udui
-njoA joXbui un dnb djqBqojd sbuj sg 'uopB2ojd bj dnbyysnf
opB^nsdj [d dnb dp souiBpnp P^JBd BJ^sdnu Jod 'oidd 'sdJodBA
dp Bdui[ Bun jEuopudAqns dp opE[qBi| bij ds pBpiunjJodo Bun
dp SBUJ Ug BpUBUIdp B[ B 3JU9UIBJn9S BJjn3dS BJJ9JO B| [Bnd [d
Ud osbd un dp bjbjj ds dnb ojsdnd [Bpjduioo OjqiuBdjdjuí [BnpB
[dp sdpBpisdddu sbj d^udui[Bjoj ddBjsyBs 'souiddJd 'o^sg SB3ui|
SBSJdAip dp sojdnSjBd sd|BuoisBdo soj b jBUopudui uis 'pBpu
*B|n2dJ 3^uEjsBq uod bSjbd dp X sojdÍBSBd dp djJodsuBJj [d BJBd
SdJodBA UBiAUd 'BDiuBjuq BJdpuBq oÍBq \}\o\\ puB ^ioduiBg,
BJ X .dUig ^^UU^, B[ X 'BUBDIJdlUBdJJOU BJdpUBq OÍBq \'OJ pUB
UO^JOfq, B[ '[BnpB OJU3UJOUI [d Ug d^UdJdjIp BlidS OSBD |d BUIJ
-Ud2jV B[ BJB9dJE 9S |S XBnSnjfJ U3 d^U3UJB|OS BSUdld 3S IS 'jp
-dp sd :s9JodBA dp [BiDddsd Bdui| buii J9U9JUBUI bjbcÍ djudpijns
Sd OU SdJB|Op dp S9UO[[HU OJJBI1D dp OipdlUOjd Ufl B 3)UdlU|Bnue
dpudíDSB dnb oiDJdiuoD un dnb djiídpiAd BjpisdJ Bp;n2dsud

�96
tas casas ya establecidas a romper las relaciones que mantienen
actualmente, en favor de las mercaderías norteamericanas^,1
Por último, no podemos dejar de señalar el problema planteado a la
ampliación del comercio norteamericano con América del Sur por la
política tarifaria marcadamente proteccionista adoptada por los Es
tados Unidos después de la Guerra de Secesión l21. Su puntal fue la
Ley de Lanas y Manufacturas de Lana aprobada por Estados Uni
dos en 1867, por la que se aumentaban los derechos aduaneros sobre
la lana sucia, circunstancia ésta que afectó en gran forma las expor
taciones de lana rioplatense hacia los Estados Unidos 122. Este tema
había sido planteado vivamente por los delegados hispanoamericanos
-fundamentalmente los argentinos- durante la Primera Conferencia
Panamericana.
Durante todo el período estudiado son constantes las quejas de los
sudamericanos y frecuentes, también, las gestiones de los diplomáti
cos estadounidenses por llegar a establecer acuerdos de reciprocidad
con estos países. No obstante, parecería que todos los esfuerzos se
rían en vano mientras subsistieran aquellas barreras aduaneras. El
"South American Journal" (19 de junio de 1897) informaba sobre
un grupo de acaudalados comerciantes provenientes de América del
Sur, América Central y México, que se encontraban recorriendo los
Estados Unidos con vistas a ampliar el comercio con ese país, señalan
do que, no obstante la cordial bienvenida que habían recibido por
parte de la prensa y de los principales hombres de negocios, los visi
tantes denunciaban vigorosamente la tarifa proteccionista estadouni
dense, que fijaba fuertes derechos aduaneros sobre las importaciones
sudamericanas, mientras que las mercaderías provenientes de los
Estados Unidos eran admitidas casi libres de derechos en la mayoría
de los países de América del Sur. Los comerciantes sudamericanos ha
bían declarado que:
"... hasta tanto los Estados Unidos hicieran gala de un mayor
espíritu de reciprocidad, preferirían comprar artículos manu
facturados ingleses, puesto que el sistema de libre comercio
inglés proporcionaba mayores estímulos para el comercio que
los que podía ofrecer Estados Unidos" l •

�a ¿^Sjaua ajqBiuopui ns X jns jap Bou^uiy ap opjauíoo ja
bo ap sinbu^X soj ap upioBuiuua^p bj opuaioouoo
Bjoajipui a b8jbj
Bun jod ajqísaooB auiauqBnjoB 'sajB^uappoo seipuj sbj
ap sajBdpinjd sojjand soj ap oun ua bjboso Bun bjbij as odiuai)
oqonuí ap sa^iB X sBuBiuas spBo JodBA un adiBz anb Bjuajuí
as c^uaiuoui ja jod anb soiuaaj3 safBtA sns jbjjoob Bjed epip
-aiu BunSjB uaiuoj 'Biauajaduioo e^sa jod sepeinuií^sa 'sbs3|8ui
saJodBA ap sciyBdiuoa sb( anb souaui b 'sajpu&lt;r| o joodjaAn
uoa soiuauajuBiu anb bj ap y\so\ BAanf^ uoa Bqoajisa sbui uoia
^Boiuniuoa ua auod sou a^auíBaipBjd ojsg 'ojiauBj ap oi^ ua
ap sBip sop opuaXnpur 'sBip n ap afBu un ozijBaj •••„
:oqaaq jap BpuBjJodun bj ^qBOB^sap ouBip jg ^
!B^ R7Bja PUB 'SQ Bl J0(i ^ppajqB^a y[io\ BAan^^ X bjbij bj
^H I3 ^J^3 sajodBA ap Bpajip Bauq bj ap ojauiud ja 'ao
ja '^jjo^ BAdnt^ ap apaiuaAOJd 'oapiAajuoj^ b opBqujB
Bip asg "c68l 3P 3-^qnpo ap 9^ ja ousip ouisiiu ja sajopaj sns b Bq
•Bp anb Bjsa sBiai^ou s^^sa anb BAipaijiu^is sbiu oqanuí 'oiag
*oa
jap souBDuauíBpns sasiBd soj sopoi ua BjjBjjauad anb a Bua8
-BJJB^ aj)sap jns jb Buajjoa anb sajujBaojjaj ap Buiajsis un b opBiaauoa
'Bauaiu^pn^ ap jBuouuiajdas Bjsoa bj ap sojjand soj X uo^saAp^
anua sajodBA ap Bau_ij Bun jaaajqBjsa BJBd uojsaAjB^ X oSBDiqj ap
snjsqBjidBO jod opBziuB8jo oiuauiHAOuj un ap uoio^aja B| ap Bjuana Bq
-pp ,,saimi oapiAajuoj^,, ja 'oub oursiiu jap ajqiuaiaip ug ' buij
-ua8jy Boijqnda^ bj X XBnSnjfj 'jisbí^ ap sojjand soj Bjssq sopjupj
sop^is.j soj ap soauiiB|]i: souand soj aj^ap sBdujj sop X osiBJBdjBy\ b
ub&lt;; aj&gt;sap nuajioa ^auq supj souBaijauíBpns soj X sounau
sojjand soj anua sspBipisqns sajodBA ap sBauq san ap u^ia
-Bajo ej opua^ns B^q^q sopiufj sopBjsg soj ap ajuapisojj ja anb sajoj
-oaj sns b BqBuuojuj ..sauqi ajBjg joai^,, ja 0681 3P ajqiuaijas ua 'sbui
-iiueiu cauoioBoiuniuoo sbj ap Bma^ jB^uaiuBpun^ jb opadsaj U03
¿jns jap Boijaiuy uoo sajBjojauioo sauoioBjaj sns ap upioBnqs bj
jBJofam jod opouad a^sa ajuBjnp sopiupj sopBjsg soj uojaioiq an()?
•oiojauíoo
ns JBjuaiuaJoui luud sopiuji sopBjsg jod sopezi|Baj sozjanjsg (z

Lb

�98
puje es imposible decir a qué desarrollos y cambios puede con
ducir ésto finalmente y creemos que tenemos razón en llamar
la atención sobre este arribo como un suceso de la mayor im
portancia".126
Otro de los obstáculos para la ampliación del comercio, según había
mos visto, era la ausencia de instituciones bancarias norteamerica
nas, para facilitar las transacciones entre los hombres de negocios del
Norte y del Sur del continente. En enero de 1891 el "Montevideo Ti
mes" informaba que corrían rumores en Montevideo de que habían
sido presentados para su aprobación los Estatutos del "Banco Ameri
cano del Uruguay" a establecerse en Montevideo, con capital nortea
mericano. Sin embargo, el diario estimaba que todo este asunto tenía
por objeto influenciar el mercado con fines especulativos.127 En
marzo de 1895 informaba que en la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos se estudiaba un proyecto para establecer un Banco
Internacional Norteamericano (una de las recomendaciones de la
Primera Conferencia Panamericana), que habilitaría a los empresa
rios de los Estados Unidos a competir exitosamente con los europeos
en América Latina y, fundamentalmente, en la Argentina.128 Como
vemos poco es lo que podemos informar sobre este punto, y prácti
camente nada sobre sus resultados,
Otro aspecto señalado como importante era la necesidad de que
los hombres de negocios norteamericanos conocieran realmente lo
que los países sudamericanos podían ofrecer y, viceversa, que los
comerciantes sudamericanos conocieran los artículos y materias pri
mas que los Estados Unidos estaban en condiciones de exportar. A
este fin respondieron las numerosas ferias internacionales organizadas
en este período y que a continuación reseñamos: en marzo de 1891
el embajador de Estados Unidos en el Uruguay, General Maney, en
tregó ai Presidente de la República la invitación formal para que
el Uruguay participara en la Feria Mundial de Chicago.129 Un mes
más tarde el "Buenos Aires Standard" informaba que el secretario de
la Legación de Estados Unidos en la Argentina había presentado for
malmente al Presidente Pellegrini, al enviado especial de los Estados
Unidos para las Repúblicas de Argentina, Uruguay y Paraguay, Dr. N.

�X IBJUI33 BOIJOUiy 'O0!Xa|A| ap saiURUOdtUt S3J
•Bpjauíoo scujuao soj sopoj ua sajRSjnons uBuaoajqBisa as ajuauuou
-ajsoj •SEUBouaiueouBdsiq sauopRjqod sbj ap SBoysuapBJBo sbj ap X
opjauioo {ap sapepisaaau sbj ap sopEzpoijajui auiauiBijduiR sajqiuoq
ap o&amp;ibo b uBjjB^sa sBpuaSB SBg SB-usaniu b as^q ua asjapudA UBtjp
•od ouBDuauíBajiou sopnpojd so{ apuop sojis^dap soqdiuB uoo 'sai
•IV souang X ooixa^ ^p sapBpnp sb{ ua sajBSjnons jaaa^qBisa opippap
'pBpnp Bsa ap ,,^uBduiof&gt; ^utpBJj pue ^jodx^ uRauamv., ^{ nb
puR ^odxq,, ouinbjo^oau ODipouad (a 0681
ap oiunf ua :sopnpojd sns jaaouoa jaasq ap sbuuoj srj;o uojBapi
souBauauiBa)Jou sopo8au ap sajqmoq so| 'cusa uoa saLUio^u).^ o^
, &lt;tSBuiJV ap bzbjj,, B{ ua '{BuoiaBjq jBjn^ upiaisodx^ bj BqBnj
oaja as apuop [bdoj {a ua souRnuaiuBa^ou sopnpojd ap uoioisodxg
Bun ap u9iDBzi{Raj bj BjBd opjanoR un uojRuijy 'uiuiRJips
cXBn8njQ {a ua sopium sopBjsg so{ ap {nsuo^ ja X XRnSnjpi pp
U9pBposy B{ '9681 dP o^so^b ua :siRd oidoid ns ud sauopisodxa
ap uopBzcpaj B{ uojaiAouiojd ojos ou soireayauíBaiJou soj
j sopiufi sopBjsg X Jn jap Boipui
sauopBjaj sbj jBijdure opfqo jod Biua^ anb U9jaisodxg BpBuopuaui
bj ua apBd jbuioj BJBd sajBjnaipRd soj b X oujaiqo^ jb jRsajajui RjRd
sauo^sa8 SBSJdAip opBzijBaj R^qRq apuop ^68l dP dJquiapip ua bui)
-uaSiv ^j b opBSajj B/qBq XjaAy j^jauaQ jg oyB ouisjiu jap ajqiuayas
ap saui ja ua Bi^joaQ ua asjBjn^nBu; b (iuoi;;qiqxg [Rpjauíuio^ puR
uo^o^ b^ubjjv,, bj ap jBioyo opB^ajap ap j3pbjrd ua 'sopjufj sopüjsg
soj ap 4Xj3av yvif lBJ3uaQ ja 'ajiq^ ap a^uajuaAOjd 'oapiAajuo^v b 98
-ajj 968^ ^P ojajqaj ua 'U9ioisodxa BAanu Bun ap u^poiuojd ug
•BuyuaSjB Bi^saniu bj ap uoiasjBdajd bj ua
sopesaja^n soj sopoj b X souyuaSJB sopsuoisiuioa soj b ajqísod RpnXB
bj Bpo^ jBpuijq ap ojafqo ja uoo 'sasauj aojó^o b aoop ap opo^ad
un iod sopiUQ sopBjsg soj ap u9joB8ag bj ap opBSajSB ouioo sajiy
souang ua BuaoauBiiijad a^ajo^ag iq jg *oyB asa ap ajqnpo ap oc
ja X 681 3P oXbui ap oj ja aj^ua o^Boiq^ ua asiBzijBaj b SBujsnpui a
SB^uRsa^e ap U9pisodxg Rsuauíui sun ua buijsisuoo u^ioBjqajao Bg
•U9JO^ jod RDüaujy ap o^uaiuqjqnosap jap ouBuaiua^ o^Bn^ jap U910
-Biqajao bj ua aired jbuioj b souiaiqo^ sopa b jb^iaui RjRd ^^uoissiuio^
UBiquinjo^ S^PjJO/y^,, bj jod opRuojsiuioo opis RjqRq uainb

66

�100
iniciativa se vería complementada con el envío de una cantidad de in
teligentes y emprendedores agentes comerciales, ampliamente inte
riorizados de las necesidades de estas naciones y familiarizados con el
idioma y las costumbres de la población.133
No estamos en condiciones de estimar cuál fue el resultado de to
das estas iniciativas, si es que llegaron a llevarse a la práctica. No obs
tante, veamos qué opinaba el "Montevideo Times" sobre estos esfuer
zos por entrar a competir con Gran Bretaña en el mercado sudameri
cano:
"Si el comercio entre los Estados Unidos y esta República no
aumenta no es ciertamente por falta de empuje de los yanquis.
Y por otro lado podemos agregar que si el comercio británi
co está perdiendo terreno (como está sucediendo) se debe en
parte a falta de empuje o de espíritu de empresa por parte de
los comerciantes".
Los norteamericanos venían corriendo muy de cerca a los británicos
en el comercio de artículos de algodón con América del Sur. Tal lo
que afirmaba un artículo del "European Mail" y que reproducía el
diario montevideano.135 El "South American Journal" también
llamaba la atención a los comerciantes ingleses sobre esta competen
cia, haciendo hincapié en el trabajo que estaba realizando la Oficina
de las Repúblicas Americanas en Washington para promover el comer
cio norteamericano con América del Sur. El prestigioso periódico lon
dinense recordaba que los comerciantes ingleses nunca habían visto
con agrado el patrocinio oficial, pero si no comenzaban a actuar or
ganizadamente, lo lamentarían.1 ®
La publicación de estos artículos -y de algunos otros que no in
cluimos por no ser excesivamente reiterativos- por la prensa inglesa
de Montevideo, denotan una cierta inquietud por la pujanza de los
nuevos competidores. Sin embargo, no hemos analizado todavía
uno de los pasos dados por los norteamericanos y que creemos es el
más importante desde el punto de vista de nuestro trabajo, por la
repercusión que tuvo en el Río de la Plata. Nos referimos a la Misión
comercial norteamericana que visitó nuestro país en 1896.
Al parecer, la idea de invitar un grupo de capitalistas norteameri-

�-8ISUI 0JU3UI|B3J BJO U0lUn|OA nS X -S0|B0O[ SBSnBO JOd SOSBO SO| SOpOJ
ISBO UO SBpB3J[dX3 JOS UBJpod SBpBJJSl33J SOJUBIJBA SB[- OIJBUOJDBJS3 Op
-pouBuuod BjqBq opjouioo oipip 3nb opuB|Euos '68I"^88l opouod
|3 U3 SBUBDfJ3UIB3^0U-0XBnSnjn SOppjOlUOO S3UOpB|3J SB| 3p SISI|BUB
OAOjq Un 'BJISIA BJS3 3p OJ^dOid B lOZl|B3J 4lS3lUIJ^ O3pjA3^UO|\,, |g
'Olí \9p SB||ÍJO SÉqUlB 3p BSU3jd B| JOd opipunjjp OJUOUIBI|duiE 3nj
BUBOM3UIB3)JOU (BI3J31UOD U9PB89|3p B| 3p BJjSIA B| 3
6€]
nS U3 BpBZfi^n J3S Blpod SB||3 3p BU!l8jB IS JBn8|J3AB BJBd OOBqj |3p S3^
-U3jU3AOJd SBJ3pBlU SBJ JBipnjSS 3p S3UüpU3^UI BIU3} J35jBq3pn^ J [g
S3SBp SEpOJ 3p SO|113jq3A 0000S ^ 000'Ot7 3JJU3 3^U3UI|BnUB UBl|BS
S3J3[jB} soXn^ sp ',^oj 8uunpBjnuB^ sj3qjojg j3^|Bq3pnjs,, B| op 9j
-U3plS3jd3DIy\ li3&gt;|Bq3pnJ5 J^f SOJJ3 3JJU3 X BUB3U3UIB3JJOU
Bl 3P BIU ^^lUUd 3p S3JUB|U3S3jd3J SOllll8|B UOI3E80[3p B[
opB||diun j^s Epsnd sauopBu sbjso o.uus
OJDJ3UIO3 |3 3nb BiBd JBjdopB B SBpip3lU SB| JB3ipil| 3 'SüpBJISlA
S3S;Bd SO| 9p SOSJI103J SO| 3p ODIJOBjd X OpUnjOJd SBU1 OJU3UU
-idouod un 'uppEitapp B| op sojquisiui so| op soabjj b 'sopiuf^
sopBjsg so[ op o|qond [B jí^uusbjj so oíbia pp OAipfqo p • "„
:onb
BqBpyos soiBijjsnpuj op (buc^oen uopBposy B| op o^uopisojg jg '
Op Oi^ BIOBl| BUjllSoS OÍUOllIJOlJOÍSOd X OOp!AOÍUO^\ EpBlj
UOpB^opp B| 'SBpiljAOJd SOjEdpiIUd SB| JOd BJ|3 BUn UBJiBllJOOJO X SO|
-BUjsnpui soíuoiuiioo[qBjso somBjJodim ubijej}S|a opuop 'buhuo3.iv b|
uosBip zoip iooouBuuod op sondsoQ jns pp Bou^iuy bidbi| uEUBdjBz
'sojpuog uo B^pEjso op SBip sop op spndsop 'opuop 'uo}duiBi[jnos b
ouiisop uoo oijnf op oí p y\io^ BAon¡^ op Bui^^d uopBopp Bg 9681
op ojqiuoips X ojso3e 'o¡|nf op sosoui so| ojuEjnp 'psEjg X XBn3njf)
'BUHU39jy BUEJIS1A BAIJ11UO0 B| 'SOSjEd SOAjPodsOJ SO| Op SOUJ0|qo8
so| Jod SEipoq souoiobjiauí b E)sondsoj uo :ej;3 EpcjooXojd B| ojqos
U9PBUU0JUI Bpidiuoo Xniu Bun opuBpuijq '(sopiufj sopB;sg) soi
-Bijjsnpui op [BuopB|s¡ u^pBioosy B| op ojuopisoj^ pp u^pEoiuniu
-oo bsuojxo Bun BqBoqqnd ^souiij^ oopiAOjuoj^,, p soiu oiusuu oso ug
•BAHJUIOO B| Op OÍBJA |0 BJBd SOAfiEJEdO-ld S0| Bl|OJBUI UO UEqBJSO
EX968I opoiunf ug uBUBqong j |op o3.ibo b soaiy souong op bubo
-uoiUEOjJou uopB3og B| uo 9U¡3ijo os juv; pp Boupiuy jb^sia e soubo

101

�102
nificante.
Opinaba que no llegarían a obtenerse resultados siguí
ficativos de esta Misión comercial por tratarse de una visita mu\ lúea/
que no permitiría a los visitantes conocer adecuadamente los recursos
y posibilidades de estos países.141
La misión comercial norteamericana arribó a Montevideo, prove
niente de Buenos Aires, el día 18 de agosto de 1896. Traía como guía
al Sr. Fishback, cx-secretario de la Legación de Estados Unidos en
Buenos Aires. El gobierno uruguayo había solicitado a la Asociación
Rural del Uruguay que formara una Comisión para recibirla, que esta
ba integrada por representantes de la Asociación Rural, Cámara de
Comercio. Centro de Comercio e Industria y otras instituciones simila
res, contándose entre sus miembros A. Seré, Carlos María de Pena.
M. Rodríguez Diez y el Sr. Honoré Roustan, Director General de Es
tadísticas. Durante su corta estadía en Uruguay, la delegación cumplió
un programa bastante intenso: visita a la Cabana Reyles en Villa Co
lón, viaje a la ciudad de Minas en un tren especial; en la ciudad de
Montevideo: visita a la fábrica de muebles (íiorello Hermanos, donde
recogieron muestras de maderas nativas, a la fábrica de fideos de Cas
tellanos y Mané, etcétera.142
El "Montevideo Times" no creía en la utilidad de una visita seme
jante. Expresó que hubiera tenido más confianza en los resultados de
esta gira si los delegados hubieran llegado en silencio y realizado to
dos sus contactos sin tanto aspaviento, conociendo al país y a su gente
en la vida diaria. Creía que una estadía de tres meses de un inteligente
viajero comercial, realizando los contactos necesarios, hubiera resul
tado de mucho más provecho que lo realizado por "todos estos mag
nates en su pomposo viaje oficial".143 Para reforzar su punto de vista,
el diario publicó artículos aparecidos en la prensa inglesa de Buenos
Aires con posiciones similares. En uno de ellos se comparaba todo el
alboroto hecho en torno a esta visita, con el silencioso arribo y parti
da de represe^tantes de industrias inglesas, alemanas, belgas, france
sas, italianas y de otros países: llegaban y se iban sin ruido, pero se las
ingeniaban para hacer grandes negocios.144
Por otra parte, para el "Montevideo Times" había sido mal elegida
la época del año para realizar la visita. Las principales actividades del
país eran la ganadería y la agricultura, pero en invierno la comisión

�•opjauíoa asa
ejed U9isuedxd ap oduiBa ubj3 un e^qeq ou anb rsaauo^ua anb niusiiu
o| opuEsuad Bm$as anb EqBjsajiuEiu X bjisja B|pnbE ap pEpiunjiodo
ua sappjauioa sauop^pi sEipip ajqos BJBzipaj anb sisqBUB ja Bqspjoa
-91 oijbjp jg oun3|B opeqnsaj asJiqpjad ejaipnd anb nis \ins |ap b^u
-^ujv uoa ouBouaiuBauou oiajauíoa ja jB)uaiuaj^ui jod sozjanjsa saui
-joua opuapeq openui^uoa ueiqsq as 'Bipaj B| b uoisüuo^ bj ap b^is
-ia B| apsap anb Bqnpyas ítsaui!x oapiAaiuo^-,, ja ^^pinj sbui soijb sajj

9
sauopBAOiim sa|B^ iB7i|na.i ap
srÍBjuaASB| udjjsaniiíap sa| X 'sspuaSB 'saiioiaiqiqxa ap oipaui
jod sofo sns ajuB sBuapBDjaiu SBipip uanbo|oa 'sa^apiíaA unas
-ap anb sauícpjaiuoa sojjsanu anb souaiu b lsop|upj sopE^s^
ap sa^uaiuaAOjd sBuapBajaiu uoa jBpiauíudxa ap ojsb3 p X bu
-sa(oiu B[ jbuio) b uba as ou ojjap jod X Bdojng uoa sajBiajauíoa
sauoiaBpj sns uoa EipajsijBs ajuauíBjaajjad B)sa aju^S bj inby
•o3[B aj8o| anb pa^jip Xnm sa '|Bao| opsajaui |a juqB ap jb^bji
BJBd ojaiiip jbjsbS b B^andsip aisa auia3 BJisanu anb
:jb|huis aiujojuí un ou.iaiqo3 ns
b CMAua oapiAd^uo^ ua ouBauauíBajJou |nsuoj p 'a^JEd ns joj jns pp
Baijaiuy ^p -iB8n| oj^o unSuiu ua 'pBpijBaj ua 'iu XBii8njf| p ua soauíBj
-uqso| uoa ojuaiuoui p jod jipdtuoa iisipod ou souBauauíBajiou sa|
-BiJisnpui soj anb Biaap ^aBqqsij p ug sopuipj sopBjsg b osajSaj ns b
U01SI11103 B| jod opBjuasajd auuojin p jod apjB^ sbui BpBuijijuoa anj
sujBai j p jod BpBjuBppB upiuido sg soadojna sopiaijiB sajoíaiu
soj ap ajJBd jod Bpuapduioa apanj Bun JB)uaj|iia unuaqap sBUBauaiu
-Bajjou sBuapBajaiu sb| anb X BpiaaíSBqB uaiq Eqs^sa EXBn8njn BzBjd B|
anb oppouoaaj B^qBq aiuBipu |g t&lt;sauij^ oapuajuoj&gt;i,, |B uopapjsijBs
ap opBUd|| jaqrij ap uaqap auiaiunjnSas sair^anjBpap sbXio ^sojqmauu
sa|Bdiaui.id sns ap oun 'siufiai^ j |B oisiAajjua sa|3iu oijiiip p 'oap
-iAajiioi\ RiBuopunqB BUBaijauíBajJou uoiaR3a|ap R| anb ap saniy
sosoiao sojapi^BS X sopBpd soduma BUB.i|iii&gt;&gt;ua o|os

tro 1

�104

3) Los verdaderos competidores del comercio inglés.
a) ¿retroceso del comercio británico en América del Sur?
La escasa importancia del comercio norteamericano con el Río de
la Plata no debe hacernos pensar que el predominio británico sobre
este comercio estaba libre de toda amenaza. Por el contrario, en la úl
tima década del siglo XIX, Inglaterra debió enfrentar una aguda com
petencia por parte de otros países europeos, fundamentalmente Ale
mania.
Uno de los fenómenos que prueba lo afirmado anteriormente y que
fue reiteradamente señalado en ese entonces, es el retroceso de las ca
sas importadoras inglesas establecidas en estas regiones.
El ^Montevideo Times", basándose fundamentalmente en la infor
mación aportada por los jefes de las principales casas importadoras in
glesas de Montevideo y Buenos Aires, afirmaba en 1889:
"En ambas ciudades, las casas importadoras inglesas -especial
mente las casas importadoras de géneros —. que habían ocupa
do el primer puesto en el mercado hace diez o quince años,
han descendido ahora a un segundo o tercer puesto y, aunque
cierto número de nuevos establecimientos han surgido natural
mente y se han hecho de clientela, esto no ha estado de acuer
do con el desarrollo del comercio y, hablando en términos ge
nerales, no puede decirse que las casas importadoras inglesas
hayan mantenido sus posiciones"'48
Los responsables de este retroceso eran las casas importadoras alema
nas e italianas que habían desplazado a Inglaterra a un tercer puesto.
Estos establecimientos ofrecían artículos de una clase similar a los
ofrecidos por ¡as casas inglesas, pero de inferior calidad y a un precio
menor. Vistosamente presentados - a menudo imitando los produc
tos ingleses- estos artículos, dado su menor costo, goza^an de ven
tajas frente a consumidores no muy exigentes y que no deseaban reali
zar grandes gastos. Pero, a juicio del "Montevideo Times", un factor
más importante aún para explicar este poderoso avance de los compe
tidores de Inglaterra era su mayor flexibilidad para atender los requerí-

�:Bjaap [nsu^^ un 'psBjg \v asopuaiJija^^ sopiun sope^
-s^ soj ap sajnsu^o soun^p 3p sauuojuí so[ ap safessd BqBjp "BUBaiaie
Biouapduioo bj ap Biuaj ja ajqos &lt;tajuaipuadapui,, oiuounjsaj un m
-jodB opuBasap'u^iaBaqqnd buisuu qts[ BaiuBjuq ssajduia bj -ajq
-isod Eia opuBno— opuBJofatu X opuBjtun 'sopijxnbpB so^uaiiupouoa
o{ jBoqdB BjBd 'Bu^d ns b ubiajoa soga ap soqonuí 'ajuauqBn^uaAa
X ofBqBj; ap SBiua^sts 'sBUBuinbBui sbj uoa uBqBzuBfiuuBj as 'Bn8ua| B[
UBipuajdB 'jifB uBqBÍBqBJ^ 'Bjja^BjSuj b uBqi sauBuiajB soq BiuBiuaiv
biobij oiajauíoa ja jsiAsap b oduiaij ¡a uoa Bijinqij^uoa ou sa^Bij^snput
soj^uaa sapuBjS soj^o ap JBjqsq ou jod- ja^saqauB^ X sajpuoq 'jood
-jaAiq ^p SBuptjo sbj ua sauBiuajB souBuopunj so^ubj ap oajduia (a
is asjBjun^aid e 98a¡¡ 'Buiaj ¡a jod opBdnooajd ajuauíBA^ '4jRujnof
UBDuauíy M^nos. 13 bubuí3[B Bpuapdoioo ap jBjqBq bio as sop^i
sopo^ ug ouBouauíBpns opjauíoa ia ua Bua^jSui ap jbau [Bdiauud
|a anj BiuBuiajy opouad a^sa a^uBjnp 'souibjbjub[3pb bX ouio^
mwm.ijT) m.JiMjDdwoo v\ (q
ISIÍi sauop
-isod opipjad jaqsq piqap ou 'pBpi[Baj ua 'ouiu|n a^sa apuop
sopBOjatu ua oaiuB^uq oiojauioo [ap U9fsnpxa uoo ojafuBj^xa
oniauíoo [ap aouBAB pp u^zsj B[ X anbjod pp sop[da.i UBjsa
sappjauioa sauuojuí sojjo X sajB[nsuo^ sauijojuí
rsajBjriuis sa^odaj uBqn3aj|
jns pp Bauauíy ap sauoauu so[ sopo^ isb^ apsa^ souaurpuaj so^sa
asjBjsjsuoo uBjpod apuop jB3n| oofun [a Bja ou bjbj^ b[ ap oi&gt;{ [j
os -ojuap jod OS un isbo ua '¿881 B opadsaj uoa 'opinu
•lureip Biq^q ja^saqauB^ ^p sajuaiuaAojd u9poS|B ap sojiio^je ap ugio
•Bjjodun B| anb uBqBaipui 6881 B saíuaipuodsajjoa sbjjp sbj 'XBn3nj^
ap ossa p ug #ajuapiAa anb sbiu Bia osaaojpj [g sbpjbX OOZ'ISVSÍ
'688 í yB 'sbpjbX 00L'S9VSZ '8881 oye ísbpjbX 00¿'I66'8t' '¿881
oyB :jaqBS b '688t'¿88í süB sol ^P (pjqB-ojaua) sasaui soaanrud
a^uBjnp b^b^j p.\ ap oi^ |B ja^saqauB^ ap sopifaj ap sauop
sb[ ap sbjjp BiquasuBJj sauopBuuijB snjsa opuBJoqojJo^
UBqB8jo^o sbsbd sB^sa anb sBpijipaja sapBpqpBj sb[
uoa J8A anb eiuaj anb o[ ua aiuaiu|BjuauiBpunj 'op^ajaiu pp sojuauu

SOI

�106
^Alemania informa sobre éxitos en Brasil. Hasta el momento
ha estado enviando toda clase de artículos manufacturados,
tales como calcetería, géneros de punto, vestidos y telas. Se
han enviado enormes cantidades de artículos de ferretería. Re
cientemente se ha exportado maquinaria y el comercio aumen
ta constantemente. Además de lo señalado más arriba, Alema
nia envía miles de dólares de porcelana, objetos de barro, cris
talería, papel, artículos de fantasía, juguetes, instrumentos mu
sicales, cerveza, productos químicos, tinturas, algunos artícu
los de goma y los tipos más baratos de perfumes, jabones y
artículos de tocador. La única manera que utiliza Alemania
para abrirse camino: el continuo interés alimentado en la patria
por los hombres y mujeres que van al extranjero. De esta ma
nera, son estimulados por sus cónsules, comerciantes, indus
triales alemanes que allí residen, y por la gente de su patria.
Ninguno de los artículos exportados desde ese país hacia Amé
rica del Sur puede compararse en calidad o en terminación
con la misma clase de artículos fabricada en los Estados Uni
dos, pero han sido promovidos por agentes alemanes que ha
blan portugués en Brasil y español en todos los otros países
sudamericanos".153
En 1899, analizando las cifras del comercio exterior uruguayo, el
"Montevideo Times" señaló que Alemania ocupaba el 4o. lugar y que
de acuerdo con los datos estadísticos, no podía decirse que el comer
cio con este país hubiera experimentado un aumento importante. No
obstante, era un hecho innegable -decía el diario que durante los
últimos cinco años las casas importadoras inglesas habían perdido mu
cho terreno mientras que el comercio importador alemán se había
desarrollado enormemente. E! diario ponía el ejemplo de una firma
alemana (no da el nombre) que había abierto sus puertas dos o tres
años atrás, a un nivel muy modesto y que ya había construido las me
jores instalaciones de la ciudad y trabajaba de 10 a 14 horas por día,
haciendo el trabajo de 40. No existía ninguna firma inglesa que tuvie
ra esa actividad.
A continuación brindamos un informe sobre una de las firmas ale
manas establecidas en Montevideo y dedicada a la importación de teji
dos, aparecido en junio de 1899, en la revista "Industria y Comercio".

�/*••/ opinílasuoa usq sBpBjundB sBauqBj sapuBjSJ S8( sepox
/•••/ Badojna eujsnpui b^ ap sosojo^ sojopnp
-J3A uos sapna sb| ap sBun^p 'ajusppB sbiu souiBjundB anb sBa
-uqej sapuBiS sb^ ap s^d ojjsanu ua BAisnpxa uotaBjuasajdaj
bj ac^día 'Bi^ X qqpj^[ uuBiujap^ bsbd bj 'buoi^ ap saiqanm
X euaajaui 'sopiíaj ua soiao^^au sapuBj^ sns ap sBuiapy
/•••/ uppBpunj ns ap s^ip sojaiuud so| ap
•sap opijuas opoj ua Byan^BjBq X a^uB||uq s^iu jas opipod Bi|
ou BipjBiu BXna 'pspnp Bjsa ap bsbo ubj^ b| ouiij[n oub p ua
X o^jnqiuBj| ap [Bsjnons a)UB^jodm; B| saudsap oaod '.|B}idBa
BupaA B( ap opjauioa oj|B p ua oso|oa un Xoq sa anb 'sdJiy
souang ap zij^biu bsbo ubj8 bj soyB aauo ao^q opunj 'Bpasa
apuBjS ua sopo^au jeiaiuj b ojsandsip X 'bjbij pp sBaqqnd
•aj sb( ua uBiua^ Buaajaui X sopifaj ap ouibj pp sauruiap soj
-anpojd sa(qB)ou sounSp anb odiusa oisba pp Bjuaua Rjaajjad
oip as qqej^i 1$ p 'sopBajaiu sojsa ap opuoj b jopaaouoj
sajuapuajdjos pBpqBaj ua X sajuRsaaui uos
BUBuinq pBpiAipB b( ap sauopB^sajiuBiu sb[ sBpoj ua sosajSojd
soXna 'Bujapoui [Bujsnpui uopeu ubj3 B[|anbu ap sopifa) ap
saiuBauqBj sajqa[ao X sapuBjl sbui so| uoa ajuauíBuiiiin opBu
-opspj X BiuBuiaiv ap opjauíoa o)p p ua ajuauiRsolmiaA op
-laouoa kqqBj^( js ajuBpjaiuoa jopapuajdiua X opBjjsn|i p ap
-uodsajjoa bsbd ssojapod B( ap uopBpunj B| ap BAtppiui s^
sopijjns sapuBjd
sns ap ajjed ubuijoj anb X aiuaniBAisnpxa aaupouui anb sajq
-B)ou so|naijJB soun^p sied p opoj ua ope/uBap u^q anb ajq
-luouaj p jod X Bzi[Bdj anb soiao8au so| ap BpuB^oduu B| jod
'sojsand sojaiuud so| ap oun BZB|d ua opBjsnibuoa Bq b¡j X
qqBJ)| uuBiujdfq bsbd b| 'uopBpunj ajuapaj Xnuí ap anbuny
sauopaajuoa
X Buaajaiu ap sojnaijJB ap (Bjaua9 ua sopjfaj ap ouibj [a ua Bp^
-sa b^sba ua ouisituisB nnpB sapBpnp sBXna ua ko3jnqiuRH ^p X
sajiy souang ap opjaiuoo oqB |B a^auíeqaajjsa uaiquiB) epe|
-nauíA 'Bf3 X qqBj)j uuBuuajq buuij Bsojapod B| ap B| sa oiuoa
'uopBpunj ns apsap aiuaujajuB|[ijq sbui opBqojBiu ubi| anb sbj
ap Bun ap zaA B| b X ouibj pp sejopejjodun sbsbd sapuBjS sbui
sbj ap Bun ap epiqap uopuajap b^ uoa soujBdnao b souiba • „
:uBuia|B opjaiuoa pp &gt;tipuBjado snpoiu,, p ajqosjj
jas jod Baijijsnf as 'Bsua^xa o| ap jpsad b 'uopduasuBjj b| anb souiaaj^

¿01

�108
un desarrollo importante de sus negocios en estos últimos
años en el Rio de la Plata, merced a la acción de la gran casa
Hermán Krabb y Cia., y ahora están en situación de dominar
en los respectivos ramos, tanto por la notable calidad de los
productos que elaboran, como por los bajos precios a que los
entregan al comercio del mundo entero. /.../".
c) medidas propuestas para que el comercio británico recupere su
predominio.
Durante todo este período se sucedieron las propuestas para mejo
rar la posición del comercio británico. Veamos algunas de ellas, En
1890, el "South American Journal" realizaba las siguientes sugeren
cias: 1) prestar más atención al gusto local, tanto en el diseño de
los productos como en su empaquetamiento, 2) establecer en los
principales centros comerciales locales de exhibición de los produc
tos, con sus precios; 3) empleo de dinámicos viajeros comerciales. Co
mentando estas propuestas, el "Montevideo Times" atribuía la mayor
importancia a la primera de ellas, agregando:
"Ha sido la exigencia de atender al gusto local tanto en la cali
dad como en el diseño y precio de los productos, la causa prin
cipal para que las casas inglesas hayan sido suplantadas gradual
mente por rivales europeos más flexibles.
Hemos conocido más de un representante, agente o viajero
comercial que se quejaba de no poder recibir pedidos simple
mente porque sus superiores en Inglaterra no le enviarían o no
querrían enviarle el tipo de productos más pedidos aquí".156
Entre las medidas más difundidas en ese momento estuvieron las pro
puestas por el Embajador de Gran Bretaña en Chile, J.G. Kennedy,
que incluían: estudio del idioma español en las escuelas comerciales;
adopción del sistema métrico de pesas y medidas; publicación de ca
tálogos ilustrados en español (donde los precios podrían expresarse en
libras esterlinas, pero los pesos y medidas deberían expresarse de
acuerdo al sistema métrico); autorización a los industriales para que
cada uno publicara un código telegráfico adaptado a su especial línea
de productos; estudiar la demanda de cada país y fabricar líneas es-

�6S jSoojUB^uq soi n^i vie 3P puBiuap B( asjBjuaiunB o ^s
•JB3J3 dp^nd sauopipuoa ^nb ofeq X sauopaajip ^nb ua jBuiuuapp (q
ísasiBd sojjo jod sopBauqBj sajEjiuns sopnpojd ap epueiuap B| b oj
-aadsai uoa BAtppj o B)n|osqB cas bX 'BaiuBqjq Bpuapaaoad ap so|nai)
•jb ap epuBiuap B| ap uopnuiuisip Bun 'opjauíoa pp oiubj jainbpna
ua opBUiuijapp usq anb sssnBa sbj uos sapna 'jsb Bas anb ap osbd ua X
'uajsixa is jBuiuuapp (b :sopadsB sa^ainSis so| jaaaiBpsa b ajuaiup^
-uaiuBpunj usqBiundB sopsuoisiuioa so{ b sBpep sauopanj;sui se^
opjauio3 ap
SBJBU1B3 ap uoiufj B{ ap uopBjuasajdaj ua 'uoj^uiJJBg ^uaauíA JS I3
jod opByBduiooB Búas opBiAua jg appji jo pJBog B| Bjed uppBuuoju;
jiunaj ap opfqo p uoa 'Jns pp Baipiuy ^ jBpadsa uoisuu sun jBj^aj
•ui Bjsd 'jajsaqouB^ ap 'uojSuiipjOyW j^ p op^uSisap BiqEq oaiuBjuq
oujaiqoS p anb puijojuí usaunx oapiAajuop^,, p 5^ \ ap ojaua ug
f sojafuBJjxa sajopipduioa so| uoa Bqanj ns ua soaiuBjuq sajuep
-jauíoasoj b jBpnXB BjBd asjaaeq Bipod anb oj Bja anb jBipnjsa ap Bp
-B^Baua umsiuioa Bun pjqiuou 'a^jBd ns Jod 'oaiusjuq ouja;qo3 |g
saiaUso|
ua U9pBuiiuuas|p sbui 'op^ajaiu [B sopBnaapp sopnpojJ ap sapiaad

601

�•sopiufl
sope^sg so| ueja o| ouioa a)ue)jodun oaod ue) a^ia^a un e
•ej ap seje ua edojng uoa ueiiiajueiu anb opjaiuoa opqos ¡a
ueiqap ou anb sajuByqeq sns e je^yas ap uojegjeaua as 'ajuejsqo o|q
sapn)i)e| sejsa ua eueaijaiueajjou piajaiuoa uopejjauad ap sojuajuí
souejdiuaj so] 'pnjainbui JoXeui uis Ñ 'uapsap opeiniuisipui uoa uas
•aiA soaiue^jq sasajaiu; so( ap saaoAejjod so| anb ;se apuajdiuoa a
oiquieajaiui oqaip ua uoaj pp ajjed v.\ asopueAd|| Ring
-as ^yejajg ubjq ojund ^nb ejseq J3a ejed 'aaipuady p ua soiuinp
•u; anb jouajxa opjaiuoo pp sejjp sb( e epeafo eun jeqaa ejseq 'ai
•uauiepjauoa 'Xen^njf] ap osea p ug U9peuuojui aiuepunqe epuuq
sou opeAapj puapui p o^s^ ajqos ^saauoiua pnbe ua 'sopeajaiu
sojpnbe ua eyepjg ubjq ap |Baij pdpuud p 'opaja ua sopiun sop
•ejsg so| uBja Ofsj eueauaiueoujjei eaiuiouoaa pepqeaj bj ua [euis op
-ei8a[|Aijd ns ap RjjajB|Suj e jBZB^dsap ejed sopiufi sope^sg so| jajjoa
-aj ueuaqap une anb epuejsip aiuaoua e{ ua asaeasnq uaqap ^(epueja|
-o),, Bjsa ap sauozBj se¡ anb soiuaajj ¿pn^pB Bjsa jeai|dxa oiuo^?
ajuauijuoa ofaiA pp sasiBd so| ap
uoisnpxa uoa sepuaijuoo sns ua jej^qje ap oqaajap p eqeuiepojd anb
ojsand 'seueuuaq sepeijjeasap sns ap epnpuoa e| jrrzajapua ap pep
•i|iqesuodsaj bj BjaiiunsB anb a[opuai3;xa ^oueauauie ajuaunuoo p ua
sopjufl sopeisg so| ap uypuaAjaiui e| jeiuepaj ua opBJjuaa OAnjsa ea
•ip^jd ns ap tiAijoiu-pa],, p anb jaaouoaaj souiaqap 'o)unse p ua se)
-jea uasBiiioj sauamb soadojna sasiBd so| uasanj anb oasap 'opuoj p
ua 'anb X einje^ eaijaiuy ua eueaijaujea^ou uoisuuojiui B| oai^ja cap
-(Ad)uo^ ap esa[3ui esuajd R| sapepiunjjodo sbuii3|R ua anb jep¡A|o u;s
:a)uajaj!p uaiq pRpipaj eun sounjqnasap 'esajdjos Bjjap uis ou 'ojag
a)jo(q pp s;ed ubjS pp sB^siuojauaAjajuí so)uaiu; so| a)uaiueai3jaua
opepunuap ueuqeq sjed oj)sanu ua soaiue^jq sasaja)ui so| ap sojaaoA
so| anb souieiuodns :jej)uoaua e soiueqjt anb |eija)eiu p ajqos ajuajaj
-ip a)ue)SRq eap; eun soiueiua} uoiae^ijsaAUi e)sa soiueíaiui opuen3

IVNId VXON

III

�112
Esta posición fue compartida por buena parte de los sectores diri
gentes locales: los magros resultados obtenidos por los Estados Unidos
en la Primera Conferencia Panamericana de 1889 -en la que los dele
gados argentinos jugaron un rol tan destacado, enfrentándose siste
máticamente a los designios del pais organizador- no dejan dudas so
bre ello.
Los vínculos establecidos por las naciones rioplatenses con las me
trópolis europeas, fundamentalmente Gran Bretaña, eran todavía
demasiado fuertes para permitir que de golpe y de una sola vez, se
alterara en forma sustancial ese sistema al que las naciones latinoame
ricanas estaban integradas desde hacía varias décadas.

�O S" í
X'Ws

/o wstimj^diuf ata,, P|bu^I NJOSNl^^O^ ^ uqof &gt;|3HOVnV9

8% I
'(Bijoiip^ B7UB?[V '^6 PP ^juanS 7 .'ojqBj '31VHV3ZV 30

1681
'sijbj 'sauwjuawy-ouDdsifj santniqnda^ sa^ tajopo^qx '03IH3
'6881 '3^I
Suiuhj^ )uauiuj3AOQ 'uo^Suii|SByy^ '.Douaiuy ifsiuvds puo
-;m/7 atjt uaaMjaq umjojjodsuojx puv apm .'Aoaaig uim[i!M '
"6961 ''oap^ 'Bjni[n3 b[ ap eu
-ua?3 X sapBptuBiunH 3p p^iinoej ^Z161P881 'sojuauinaoQ ap ugpaa¡

^s Avnoa^n 33 N3 so^iNviina shs^h^ini 3 shivimvd
•8961 'Bipadopiou^ \tsouadwt soj ap Djjan^ 07,, í
¿961 "(B^uaijo Bpung -pg 'oap^ '| ouio j/.oiuapow
•nuf} pp ¡Djn^ muojsifj tuiuiBÍiíag 3VHHVN ^ OJP3d ?sf
"6961 'oapiAajuoj^ •^soDiíBiuojchpsauíndv,, :euo¿ ap
b sbjou X jBuiiuipjd oipn^sg (8161-9161) ouv.vjaumuDj
iun dj Ásoptun sopojsg soj '^ürtiruf) ¡j íje^sq '

S3iN3nj a vuva^onaia

en

�114
LA DOCTRINA MONROE. Selección Documenta! . Facultad de Mu
inanidades y Ciencias, Instituto de Investigaciones Históricas. Serie
Divulgación de Textos y Documentos, No. 8, Mdeo.. 1966.

LA PENETRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY. La
Misión Comercial de 1885, presentación de Raúl Jacob; Facultad de
Humanidades y Ciencias, Sección Historia de la Cultura, Mdeo.
LLOYD, Regina Id; Impresiones de la República del Uruguay en el
Siglo Veinte. Historia, Gente. Comercio, Industria y Riqueza. (Mon
tevideo-Londres, I 1 2).
MARTI, José; Argentina y la Primera Conjcrcncia Panamericana. Or
denación y prólogo por Dardo Cúneo; Ed. I ransición. Bs. As., 1955.
McGANN, Thomas; Argentina, Estados Unidos y el sistema inter
americano. 1880-1014; HUDHBA, Bs. As.. 1965.
MULHALL, Michael G.; The English in South America, Bs. As.,
Standard Office, Londres, Ed. Stanlord. 1878.
ODDONE, Juan \.; La emigración europea al Río de la Plata. Moti
vaciones y proceso de incorporación; Ed. Banda Oriental, Mdeo.,
1966.
ODDONE, Juan A.; Los gringos. Enciclopedia Uruguaya No. 26,
Mdeo.. 1968.
QUINTERO, Rodolfo; ¿as tres conquistas de América Latina; Facul
tad de Humanidades y Ciencias, Historia de la Cultura, Serie Estudios
Monográficos, No. 31, Mdeo., 1970.
REPPY, Fred }.; British investments in Latín America, 1822-1949.
A case study in the operation of prívate enterprise in retarded regions;
Universitv of Minnesota Press, Minneapolis, 1959.

�'^681-8881 saju9J3j3J so|iidijjb ap uppoajgs - IVlsraflOf IMV3I^3WV HlílOS

C061-8681 O3p!A9iUo^M 0DH3W03 A VIHISÍKIIMI
0061 9881
- oJiistpots^ 0¿^M|/;vDIlSiaVlS3 30 3V&gt;I3N39 N0D33^I0
S9jii9nj sbjjo (q

8061 9P
OJ9U9 9p oí |9 opRDi|qnd iBi39ds9 oj9iunM - SM3N AVíl^PIHíl 3H1

681 1681 SM3N AVfl^H^n 3H1
0681 6881 S3WU 31V3d ^3AI^I 3H1
6681 0681 S3WU O3OIA31NOW 3H1
"6881 ^P!I"Í
lM3aN3d3aiSH O3aiA31IMOW 3H1

ap 11 6881 ap oi[nf gp o\

0681 ap ozjbui ap Of

8881 ap ozjbui ap ¿

SS3^dX3 3H1

ap csa|^ui esiiaad (e
sajuanj

11

�(6681-6881) VNI1V1 VD1^
-3WV N3 VNVDI^3WV31MON N0!SNVdX3 VI V
3JLN3H3 O3QIA31NO^ 30 VS319IMI VSN3^J VI I 3^I0N3dV

�•jaqoS BJBd p^ppedB^in ns "SBUBjiSBJBd sasBja sns jauajuBiu ap jbi ucx&gt;
siBd jap ojnjnj ja X o^paja ¡a jBayuass b Ejsandsjp Bisa anb X SBjsio^a
sauy soidojd sns BJBd Japod jap ssnq^ anb 'sj^d |dp sBjsisajSojd sas
-ajd)ui so| uoa oiaiyuoa ua Bjsa anb BAimuasaadaj ou bijouiui Bun ap
soubui ua BJjuanaua as si^d jap ouaaiqo^ 13 sasajaim sns jBAjasajd b
ajuaipuaj oiquiBa jainbjBna b BpiudAuaiq BsojnjBa opBisBiuap Bun ubij
-ep anb X upiaBjjsiuiiupB bj ua zoa BunSuiu uauay ou anb sojafuBjjxa
sajuapisaj jod bijoXbui ns ua Bpiniijsuoa B^sa uopBjqod Bjsa X uap
-jo opunSas ap Badojna pBpnp Bun ap bj anb jouaiu sa jbioj uopB|qod
ns sauopBjauaS sajj ap souaiu ajuBjnp ajuaipuadapu; opis bij XBn3
-njfj sa^UBjiqBq ap sauojjiiu 6 8 soun 9P umaB|qod sun uoa X Bdoj
-ng ap bjjo jainbjBna ouioa En^yuB ubj uojobu Bun JBuruii|a ajiíauinaij
-aBJd Búas soadojna sopBjsa sojjo oÍBq uoisiuioa ua ojjauo^ Badojna
eujapom Buoisiq bj ua a^uBayiu^isu; pd^d un opn^nf bij ou X SBidojd
sajquinjsoa X BjnjBjapj 'afpnSuaj 'jBa^ bijiiub^ ns auajj 'BUBysua Bja
bj ap sozuaiiuoa apsap ajuaipuadapu; uoidbu Bun opis bij jBSnyo^
•opBaoqa asjyuas 9jaajBd opuniu ja opoj 'uoisjaAUoa ap opaXojd |ap
u9pBiao8au bj ajuBjnp BpydSns anj pBpipqísod Bjsa opuBna 'ajqisuajd
-ujoau; upzBj Bun8|B jod 'oSiBqiua ujs íXsn^njfj ap os^a ja ua Bjaipaans
isb anb BJBd uozbj sbiu saaaA zaip BuqBij upisuuoa Bun of^q si^d
|B jBaojoa uoa JBZBuauíB BJBd X BayBuiojdip uopuaAjajuí bj BJBd ai
-uapyns BsnBa sa sajopaajaB sns b ojbjjjbui |a jB^nyo^ ap os^a p ua ;s
XBnSnjfj aqpaj anb ja X jB8nyoj b opBpjoaB ojbjj |a ua ajuajsjxa Bia
-uajdjip B| jbjjsoiu BJBd ajuauia|duiis sojsa sounquasuBjj '.opBjjnsaj ja
opis bij jBna soiuaqBs ojq 09J7"*/ J0ABi ns U3 Baii^iuojdjp u^puaAjaj
-u| B| jauajqo 'unB 'uojaipnd X sopBqanasa ajuaiuBjsnf opis ubij sajop
sns 'Bpuanaasuoa ua X ojunss ja ua BpBsajaju; ajuaiuBjaajjpu!
BjaiauBuy Bpuajod ubjS BunSuiu ap oXodB ja uoa opnjuoa Bq ou os na
ns ua ojad oSanf oiusuu ja ajuaiuajuaiaaj opBjuaju; bij jB^nyo^ '.saj
-opaaiaB sns ap soqaajap soj bjoia anb s^d oamn |a sa ou XBn8nj|^

¿ON 3nó Od?
l\ ^ P3 t68l 3P ^so8b ap z\ 'S3^I1 O3GIA31NO^ 31U/(l
ONV131&gt;IOH 13fl 0NM3d 13 (I

611

�120
nar, ya sea constitucional o militarmente, se hace másevidente con cada
nuevo gobierno, y marchando constantemente de mal en peor, no sólo
se arruinan ellos sino que, lo que es mucho más importante, arruinan
los intereses de las clases progresistas y los de los residentes extranje
ros, mucho más representativos del país que ellos, y los intereses de
quienes fueron inducidos a invertir dinero en el país o en sus emprés
titos, en la creencia de que el país era administrado honestamente. Los
partidarios de la nacionalidad independiente para Uruguay son los me
nos y, en la situación actual del país, la intervención de una potencia
europea de primer orden, tai como Inglaterra, Francia o Alemania,
sería el beneficio más grande que podría recibir y recibiría una caluro
sa bienvenida por parte de los habitantes representativos, excepto por
la minoría que integra el actual gobierno; sería un beneficio para el
mundo en general, y un beneficio que no exige el sacrificio de ninguna
historia o tradición de importancia.
Si la intervención extranjera es sugerida con tanta presteza con
respecto a Portugal ¿por qué no debe serlo con respecto a Urugu-

guay?
Probablemente, una primera insinuación ayudaría a enderezar su
administración y los convencería de que no deben burlarse de sus
acreedores y de que los intereses extranjeros no deberían ser sacrifi
cados en la forma grosera en que lo están siendo actualmente.
2)/THE MONTEVIDEO TIMES, 7 de febrero de 1893, Ed., p. 1,
cois. 2-3/

INTERVENCIÓN DIPLOMÁTICA
El anuncio de que Lord Rotschild y los accionistas de los ferro
carriles argentinos garantidos por el Gobierno se han dirigido al gobier
no británico solicitando la protección de sus intereses y apoyo para
sus reclamos, será saludado con deleite por la mayoría de quienes es
tán interesados en los asuntos rioplatenses, y, si la solicitud recibe
algún respaldo, será seguida por la de otros inversores que han sufrido
o están sufriendo en este momento a causa de la deshonestidad finan
ciera y la mala fe de los gobiernos sudamericanos.

�•apupuij soiuauupajuoaB so| b RAijaadsojpj epnjiiu Run opuBqag
uopup
H8|p JBJ 3p BpiJSnf E| J3A B SOIUBZUB^|B Ofsl \1S 'EZaqRO BUll JOdlUOJ OJad
esuajo Bun ss ou JBqoj sBjqB|Bd sbjjo ug upap anb Bpeu uauaij ou X
o¡ppins |B sopBÍndiua X buioi bj b sopBAd[| jas uapand sajuBpjaiuoa so|
' . ((iun^qi| pB,, sopBumjJB jas uapand souBjjanq so| X sepnp sb|
'SBjq^ ap sapiu ap sojuap soipnui ua sopEjBjsa jas uapand soqpqns
sns 'ojad lEuaasa ua uaaaj^dB sejauoyea sb| X sajopBlequia so| uauap
•Jdiui aiuauiBjBipaiuui •ajiiaLUKjsnfui opeaR^B sa -Bjjan^ ap anbnq un
b ajuapauajjad oqaejjoq ojauueiu un o|duiaía jod - soppqns sns ap
oun ;s jiuaAjauu BJBd sosopa ajuaiuajuapijns u| uos soadojna sasi^d
tog SBiauanaasuoa sb| b joiua^ uis 'bub^ b| ap sa| as ouioa sajopaajaB
sns e jbjej} ap pB)jaq;j ua uRjjuanaua as anb uaaja SB||a is ajuapuajd
•jos oaod Xnm B^nsaj anb ojapusuij opunuí p ua oppaja ap Bpip
-j^d bj ap Bipaq uppdaaxa pEpiundun |ej uoa seijuejeS sns jb[üia X
SBsauiojd sns jaduioj -opa b opBiuiuB Bq sb| as anb 'une jpap souiEup
-od— opipuuad Bq sa| as sBUBauauíBpns SBaqqndaj sej b anb sa ojjap
o| 'sssoa sb| uB)sa ouioa |Ej oja^ zaA spun^as jod JBaad ap uopBjuaj
B| jouam opis Bjaiqnq 'uopB^sauouie X B^a^ojd BpBnaapB B| JEjuajj
•ua anb opiuaj UBjaiqnq laj b[Buj ap Rjjsaniu Bjaiuijd B| ajuB o ojuauu
-i|duinau! jaiuud p ajuE M^ -opjqBUJ ajsa ap ojuanuEAEJ^E X uopsnu
-ijuoa B| BjBd OAiuiaaui |Eaj un opis Bq sopa ap asjs^nq X sajopaajaB
sns b jByB^ua BJBd sasisd sojsa opEZo3 u^q anb ap pBpiundiui Ridojd
B| anb jpap |B souiepaBA o¡s] "ajuauiiEnpE uEjjuanaua as anb ua op
-ejsa osozuo^JdA |a ua opipuuq uRJdiqnq as ou -sasua)R[doiJ sezueuij
sbj 'a)uaiujB[nai)jBd sbui o sRUBaiJauiEpns srzueuij sb| X 'osuamuí oj
-uoui un jod SBpipjad opBjiAd jaqnq UEupod as 'ojauip ns jEao|oa e saj
-osjaAUi so| b ofnpui as sapna se| uoa sauuia(os sbijueje^ se| jaua^uniu
ap uppRSqqo ns sa|opuB|euas souBauaiuBpns sasiEd so| auiB opijsisu;
uBjaiqnq X jn pp Baijaujy ua soqpqns sns ap sasajajuí so| ap uopaa)
-ojd B| ua ezauuij seui opEjjsoui uRja¡qnq soadojna sasi^d sajuEjjod
-un sbui so| is anb ap soppuaAuoa ajuauiEua|d soiiiBjsa anbjod jojja
a|qEjuauiE| un ap EqEjEJ} as anb 'bjoi|B o|opiiEsuad souun^as X saa
-uojua soun^sua^ psBaRjj ojunsB p X BiauajaSns cqaip ajqos euj biiSb
ap appq un pqaa ajsa ojad 'JEpuiis Biua|qojd un jod XinqsqE^ pjog
r JBpde ap p|qEq os sasaui oqaopaip soun aaBq anb EjRpjoaaj a

�122
ros de los últimos quince o veinte años, sin referirnos a ninguna repú
blica en especial, no podemos menos que lamentar esta abstención de
intervenir en defensa de los inversores y acreedores. Considerando el
alto costo y la complejidad de la maquinaria diplomática pensamos
que ésta podn'a haber sido utilizada con la misma validez para prote
ger los muchos millones de dinero europeo invertido aquí, con que es
utilizada en las escasas ocasiones de intervención para la protección de
personas. De lo contrario, ¿debe admitirse que el bienestar económico
de sus subditos no tiene interés para una nación y que la protección
que ésta otorga acaba con las personas y no se extiende a sus bolsi

llos?
El hecho es que -y aclaramos una vez más que no estamos hacien
do referencia a ningún caso en particular- ha existido un exceso de
delicadeza en el tratamiento diplomático a estas repúblicas. Se les ha
atribuido un grado de civilización que sus hábitos y prácticas por lo
menos en asuntos financieros— no corroboran. Han recibido un trata
miento de personas adultas, cuando debían haber sido tratadas como
niños. Los gobiernos han sido considerados representativos cuando no
eran nada de eso. Se han mirado sus levitas y uniformes haciendo caso
omiso de la naturaleza semi-civilizada que frecuentemente yacía de
bajo de ellos. Si en vez de haber sido tratados de igual a iguai por na
ciones tales como Gran Bretaña, Francia y Alemania, se hubiera em
pleado un tono más enérgico para hablar con estas Repúblicas, y si se
las hubiera intimado a mantener sus promesas y comportarse con mo
derada honestidad hacia sus acreedores europeos bajo apercibimiento
de sufrir las consecuencias y quizás perder su independencia, muy dis
tinta sería hoy la situación sudamericana. Un juicioso control hubiera
ayudado a mantener las cosas en orden y aunque en ese entonces
pudiera haber sido en cierto modo resistido, no hay duda de que hoy
sería agradablemente recibido por la mayoría de los habitantes, sin
ceramente cansados de la actual situación. Cuando países tales como
Egipto, Persia, Turquía, Marruecos y otros por el estilo se comportan
mal en materia financiera o de cualquier otra forma, dejando de res
petar sus garantías, pronto reciben una enérgica intimación por parte
de alguna de las potencias. El mismo procedimiento debería seguirse
en América del Sur, cuya civilización, en muchos aspectos, no es su-

�'sasajajui sopap ap uppaajojd bj bjbcI '?s "Bjupiedsoj soj anb bubo
lf 9S IU BJ91OUBUIJ BU9^BIU U9 SOJDB SnS SOpO| JBqOJÜB 9p9nd Olí
'sBUB0U9iuBpns sBDi|qnd9&gt;j se[ jod oso^siiue s9J9)ui opBOJBiu un
^p9nd BauauieayoN uoijsgnn U9 sasjBd so^ b ajuauiBqduiB
B^J9^9JOABJ A JBSBd BJJpod 9nb JOÍaUl O[ BJJ9S 9UI^Í3UI9S U9PU9AJ9J
-ui sun 9nb 9p Bapi BJisanu auisuiBjajua ua^Bdiuoa 3nb 'uppisod bu
-9nq 9p (S9)U9Sl|9)Ul SOUBDU91UB9JJOU SOUn^jB UO3 OpBSJ9AUO9 SOUI9^{
'OJS9 9p SOJnS9S UB^ OpOlU Un8U!U 9p SOUIB^S9 OU SOJ^OSO|q SOJ910UBUIJ
soaijoui jod unB 'jns pp B^u^iuy U9 bj91uiaj9^ui B9dojii9 Biou9jod
eun^uiu 9nb uBui}iuu9d ou sopiun sop^jsg soj 9nb oqoip Bq 9
S9|Bi9U98 SO[ 9p A SOj^SIUlUI-J9Ulüd SO[ 9p 'SOU
•BJ9qOS SO[ 9p UOpiqUIE BOOJ B[ J99BJs^BS BJBd 9^U9lUBnjnui 9SOpUBZOi^
-S9p U9 anb -sb^jubjbS sb^ b opdsgj A pBpijs^uoq Bnjnui bj opuBiu
-JOJ9J- OS9 opugp^q opB9|dui9 jofgui oqonui bub^s9 o^q^q 9n89i|d
-S9p OpB3I|dlUO9 A OSO^SO3 Í1S A 'B9JB^ B^S9 9p BZ9qBD B| B UBUB1S9
SBpu9^od s^puBj^^ sBq s^unuioo sasaaspi soj BUBp sojquxauu so| 9p
ounSp gp pEppBdBoui bj o pBp^s9uoqs9p bi opuBno 's^uopBu sb| ^p
pBpiUniUOO B| U9 —BJBDqdB 9S Bip Un8p A- 9SJBOI{dB BU9q9p O^U9jUlip
-9DOid OUISIUI ig SOpo89U SnS 9p O3JB9 9SJ99Bq B 'UnB 'S999A SBUn8|B
OpUB89[| 'SOJUnSB SnS OUISIUI IS iOd JBlOiJUO^ BJBd ZEdBDU! 9J}S9niU9p
^s 9nb o '9iu9iuBju9|npnBJj A Bsojuoqs9p ^^jodiuoo 9s 9nb sojqui9iiu
sns ap oun b jeSi^sbo Ejsd soipgiu Bp as s^pEpj^uioo 9p p^papos
BU^^ *O9dojn9 iouoq gp o^ipp^ p JBpdsgj BJBd BpBJBdaad íb^s9 Euaqap
o^ub} oj iod A uopBjaqipp Bpoj uoo sBigpuBuij A s^ppjguioo sauop
•Bpj J9U9^UBLU b Edojnq e opEjiAui Bq Jn^ pp e^uguiy ¿sopB¿BU9uiB
U9A 9Ü OpUBnD S9S9J9^Ul SOS9 JoS^jOjd BJBd Bpip^Ul BUllSuiU EJEUiOJ 9S
ou anb 9SJ99J9 aqga? sguuoua ojuguioui ajsa u^ uos jns pp Bouauiy
U9 S09d0JU9 S9S9J9)Ul SO^ SOf9|duiO3 A SOqD9j;S9 SBUl Bip B Bip U9A
-pnA 98 'jns pp B9u^iuy ap sej sBpmpui 'opunui (gp sguopBu S9)U9J
-ajip sbi aj^uo sojapuBuy A s9[Bpj3iuoo soze^ so^ jBuosjgd pBpunSgs
B( e sbi^ubjb^ sns gp Bjnjdnj B[ ouiod oui^i89{ ue^ uopu9AJ9iu; sp oa
un s^ SBpngp sns JB^Ed ap cs^iuojd ns ap opsjsa o U9psu Bun ap
jod Bjnjdnj bj 4j9a ap opoui ojjsanu y sBjapuEUij SESuajo jod
U9PU9AJ91UI-OU B( 9p BUljpop B| OUEjd Op SOUJBZBq09J SOJ)OSO{s{
U9AOI
sbiu oqanuí 'ouap jod 'sa anb sBJiuaiiu 'sas^d soqanbB ap B| e jouad

ÍZl

�124
la intervención se vuelve atinada o necesaria, que Norteamérica lleve
adelante esta intervención o que se haga a un lado y deje que otros
intervengan. Pero, presentarse como la protectora de una nación que
se ha comportado en forma fraudulenta o deshonrosa, sin tomar nin
guna medida para corregir los yerros, equivaldría a transformarse en
cómplice de ellos. Kl hombre que, viendo cometer un robo, ni inter
viene él ni permite que otros intervengan, es considerado generalmente
tan malo como el ladrón. No creemos que a Norteamérica le interese
jugar ese papel, puesto que le interesa tanto a ella como al resto del
mundo que las repúblicas sudamericanas se recuperen de su empantanamiento y descrédito financieros y adopten un sistema de moralidad
comercial y financiera que está más de acuerdo con las ideas civiliza
das y que sea opuesto, por lo tanto, al practicado actualmente.
Por consiguiente, sentiríamos verdadero agrado si nos enteráramos
de que Gran Bretaña y algunos otros países europeos se han decidido
a ejercer su poder para proteger los intereses de sus subditos en la
República Argentina y en otros lugares.

3) /THE MONTEVIDEO TIMES. II de febrero de 1893, Ed., p. 1,
col. 2-3/

INTERCESIÓN DIPLOMÁTICA
Nuestros colegas bonaerenses, tanto ingleses como argentinos se
hallan en abierta contradicción en torno a si ha existido o existirá
intervención diplomática en Buenos Aires con respecto al pago de las
garantías a los ferrocarriles, al mismo tiempo que las opiniones verti
das sobre la conveniencia de tal medida varían en igual forma. Algu
nos de los diarios nativos se han acalorado, como era de esperar, ante
la mera sugerencia y afirman arrogantemente que cualquier indica
ción sobre el manejo de los asuntos argentinos proveniente de países
extranjeros sería rechazada de inmediato.
Hemos leído cuidadosamente los argumentos adelantados por al
gunos de los opositores a la intervención, pero no hemos encontrado
en ellos nada que nos haga cambiar nuestra opinión en favor de esa
medida. El argumento más importante que hemos visto esgrimirse

�tns soiunse so Ano ua sid un ua SBpuajod sBjsa ap uopuaAjajm B| ap
ajüatuajduu* *8ijb|bji as BISJ3^ o Bjnbini 'ojdi^g ouioo opezijiAp-uu
-as sied un^p une o Rzms o Boi^^pg oiuoo sapj lso||o ouioo oppa|qej
-sa uaiq ubj ojad jouaiu sied unSp ap soujauu sojunse so| ua juia/uaj
-ui uoo uBjezeuaiuB Ripi| o Biueuiaiv 'BiDiiBjg "ByBjajg ubjq anb bj ua
U9penus eun uoo apejEduioa ojs^ sa on saniapaaajd u;s sepipaiu ap
uopdopR B[ Baynsnf ojubj o[ jod A sa^uapaaajd auai^ ou U9pBnjis sq
siBd |d ua asjBjuasB b o ii^iaAUi b ofnpui so| as anb sej uoo SBsauicud
sb| ub|(ma as A sopezBuauíB aíuauiB^sníu! uaA as sasajajuí sns anb uejap
-isuoo opusno U9iouaAja^ui ns opuB^oqos cujEd ajpBiu ns b jipnos uap
•and u9'/bj nqoniii uoo 'uauaij B| ou anb o^sand 'oja^ soubui SBidojd
sns ua uopoa^ojd ns opuesusosap 'Bun^^ U9poaojd ueue^saoau ou
'sasicd sojsa ap uojOBjjsiuiuipB e| ua A ouaaiqoS p ua soppuasajdaj
a^uaui|Buopjodojd uBjaunjsa sojafuejjxa saiuapisaj soj ¡s sauuoua
uos sojafuBJixa sasajajui so| 'sicd pp ejanj oiuoo oj^uap o^uri 'opoiu
ajsa o(j 'oiojoiuoo pp A Bujsnpui B| ap a^jsd joXbui b| sojafuBJixa ap
soubui ua otusiuiisB opuBisa 'sbui o sop b saj) ap uppjodoid eun na soj
-afuBJixa jod BpBj3a)ui Bjsa saiepdea sop sb| ap Bui|noseiu B^npe u^p
-B|qod B| anb sejjuauu '.soaijbu so| anb sajuBuoduii sbui oipuiu uos
o|duiafa jod 4Bui^ua3jy o AenSiu^ uasojaluBjjxasasojajui soj eip ua
Ao^| pnpe ojuauioui p ua epiA ns ejed A opesed p ua o^ojiEsap p
RJBd ojafuBJ^xa p^dBO p uoo sopnpnapua ajuauiejania iseo uejsa anb
A U9pe|qod B[ ap aijed joAbui b| aAninsuoo ojafuejjxa ouiauíap p
sapno so| ua ^sajqiunjsoo senSi^e o sopejuase ajuaiuauuij soujaiqoS
uis 'epiuijap pul A aiqeisaui uiib p^pipuopeu ap sauaA^f sop^jsa ap
b^bjj as Bioucjjoduii ap aoajBO sojafuejjxa ap uo;ojodojd B| sapno so|
ua A oduiaij oipmu aosq seppaiqsjsa sajqum^soo A sajqBjsa souiaiq
-oS uoo 'Bpiuyap uaiq A BpBSpjje pepipuoiosu buu uauaij anb sasind
ap inbe bjbji as o|^ sajuapaoajd uis 'sbiusiui is ua 'uos sasied sojjo
uoa A sojafuejjxa so| uoa (EinjuaSjv e[ e soujcjiuu| ap pepisaoau soui
-auaj ou anb eA) sasuajB|dou soujaiqo^ so| ap sauopepj sbj anb -saj
-epuiis sojjo soqotuu A eiuaj ajsa jBjapisuoo p opeiseuiap eji^sisu; as
eaun(sj ounjjodo Anuí sa ojuauíoui p anb eA o^ipamu; ap oun soui
•eozajqBjsa 'ajuapaoajd un^uui ajs¡xa ou js 'bubzubab SBiuef opunuí
p sajuapaaajd ejaiAii) ou anb npnu ejaioiq as kouiiu is oja^ •ajuefauías
uopoR eun ejed saiuapaoajd uaisixa ou anb ap p sa ojuaiuoui p ejseq

S^l

�126
propios subditos tienen un interés igual o mayor que los propios nati
vos del país. Creemos que nunca será demasiado el énfasis que se pon
ga en este punto de vista.
Existe, sin embargo, otro aspecto aún más importante y de mayor
fuerza. Desde este punto de vista, el problema puede plantearse en po
cas palabras como sigue: ¿puede permitirse a un país que da garan
tías solemnes a los subditos extranjeros, violarlas impunemente sin
justificación alguna? ¿sí o no? Nosotros contestaríamos decididamen
te que no. Si la promesa hecha por un país a extranjeros no es consi
derada una obligación y sujeta a reclamación, la moral financiera
internacional se quiebra y las transacciones financieras internaciona
les se vuelven imposibles. Debería haber, debe haber alguna salva
guardia más enérgica que la mera pérdida de crédito en el mercado fi
nanciero o la exclusión de sus bonos de las bolsas de valores. En la co
munidad de comerciantes, aquel que quiebra su promesa de pagar de
be sufrir las consecuencias ya sea culpa suya o de su mala suerte, de
otro modo los negocios chocarían con un obstáculo insalvable. Del
mismo modo deber/a ocurrir en la comunidad de las naciones. Cuan
do una nación viola sus acuerdos comerciales debería correr los mis
mos riesgos y ser sometida a las mismas penas -inclusive al embargo
de los bienes- que un comerciante en su comunidad. Si se tratara
meramente de un problema entre un gobierno sudamericano y sus pro
pios ciudadanos nadie tendría derecho a intervenir. Pero cuando se
transforma en un problema entre un gobierno semejante y ciudadanos
británicos, alemanes, franceses e italianos, que no se cuentan de a
diez o de a veinte y por pequeñas sumas, sino de a cientos y miles
y por millones de dólares, seguramente aquellos pueden mirar hacia
los gobiernos de sus países en busca de protección cuando las so
lemnes promesas que se les hicieron y las obligaciones contraídas
con ellos son violadas injustificablemente. ¿Qué utilidad tienen los
Embajadores, las cañoneras, los costosos ejércitos si no la de proteger
los intereses de sus compatriotas? ¿Y las rentas y propiedades de
cientos y de miles de éstos últimos son menos importantes, tienen un
"interés menor" que la cabeza rota de un marinero perteneciente a
un buque de guerra?
Estas repúblicas sudamericanas han entablado amplias relaciones

�-I! 'AJX^ 3^(3J8)UI SO( OpUBaiJU3BS 'SBjapUBUIJ SESaiMOid SB| 3p OlddS9J
X jouoq ap ¿spBzqiAp sB[8aj sbj b asjB^snfB Bsnqaj BUBauauíBpns Ba
•fiqnddJ Bun^^B ts \ •saaopaajaB sns b ojauíp ap zaA ua Bjjaii Bazajjo
anb souiafap 'sapBpaidoid sns ap uopjod Bun oiqui^a s anftajjua
anb afsotuafap :sajB|iuns sRpuEisunajp ua ajuBpjaiuoa un b jaaeq b
BUB^i|qo as anb oj bSbij anb ojsoupfap 'sBpijaiuojd sei^ubje^ sb| jb8
•Bd apand ou ouijua^^iB oujaiqoS ja i (BjnjBu Xa[ B| b Bsuajo Bun aX
-n^^suo3 ¿sonpiAipui soj b UBaqdB S9JB|iiujs soseo ua anb seuad sbj ap
ajqi[ asjaA JBjadsa uBuaqap 'sauopeu ouioa '^nb jod? X uaaa|qBjsa
o[ sa|Biajauioa so^ipoa soidojd sn •pBpi[EJoiuui b| JB|nuuisa Búas
ou 'pepjaA u^ o^iisbo uis j^panb uapand ou seqR) SB^sa X
uspand ou anb ap bshbd b| Bdjna ns ouis eiaej^sap eun sa O|q
pBpi^sauoqsap ns ua 'unB 'X ouiaiqoS [Biu ns ua 'opeuajjuasap aqaou
•ap ns ua a^uauíBja^ua ouis 'aiqejiAaui o B^siAdiduii pep;uiB|Ba eun8
•uiu ua buiSuo as ou ojaíuBJixa [d uoa sauoiaB^qqo sns b ajnajj iaa
-eq BjBd SBaqqndaj sejsa ap pBppBdBau; epipuajajd B| anb asjnpjoa
•9i aqaQ 'OjaAas X opidBJ sa aiuauqBjauaS o^i^sbo ja 'sojafuBJjxa soqp
•qns b uBuoiaiBi^ sopBzqiAia ou sasi^d opuena '\ so\e\ oiuoa siqasjBj
-bji aqap X sBpBzqiAio ou seiusiui ;s b uBJB|aap as 'o|jaaeq ap uclop ;
'SBsauíOjd sns jBiadsaj X sopBzqiAia sasiBd so| ap sajqiun;soa se| jbi
-daaB uaqap 'SBpBzquia sauop^u sb| ajjua sepinpui jas ueasap sbubd
•uauíBpns seaqqndaj sb[ is 'oiubj O^ jot{ opiqiujad B^sa ou anb op^^^
jaqsq opnd uaiquiB) '.sBpiBjjuoa sauopBSqqo sb| ap ojpBj oipnd
ajjnaaj as ou sBpBzqiAp sauoiaBu sr| ajjua '4tsaiuix,, Ia aíuauiep
aatp oiuoj BpBzqiAp ou asrq cun ap BJoqB jijjBd X ^JBScd au
-aiAuoa saj ou anbjod sB[jBuopuBqs Bjoqn uapand ou u^pszqiAp B| ap
sB[8aj sbj uoa X sojafuBJjxa so| uoa ojubj opBpzaiu asopuaiqB^j np
-eyaduia BjqB{Bd B| b opdsaj [a opmpui e^sa ou (Bna [a ua oidojd 081 p
-9a un jod sBpn/qiAp sauop^u sb| ap o^ip^a ¡a jinq^sns saiasjijiuuad
apand ou ^ajuauia|duiis sbi)ubjr8 sRqanbB jBjadsaj X sRsaiuojd sns
jauaiuBui BjBd sopRJBdajd jB^sa uBuaqap 'o^ub^ o| joj soidojd so|
b auJOiiinaipRid uapaaxa soubiu sns ua uBjjuanaua as anb sojafuEJj
•xa sasajaiui so{ anb |bj spipaiu cun ua o|sa oqaaq usq \ sauiua|os
sbuubjb8 X sBsaiuojd sBuap olsq sopoSau X SBujsnpu; ap odi^ op
•o\ jupiui b opBpumjsa UBq so| X sa^qdBa sns opBzq;in uBq 'ojauíp ns
ouiR^sdJd ua opipad ucq 'soialuRjjxa so| uoa SBjapuBuij X sajEiajauíoa

LU

�128
je ros involucrados, dejemos que los países extranjeros le den una
lección de civilización y moralidad y le enseñen a respetar los acuer
dos hechos con sus subditos. Sería una admirable lección para todo el
continente,
No nos inspiran lástima los problemas financieros y de otra índole
de las naciones sudamericanas, porque sabemos que no se originan en
la mala suerte sino en los yerros y desatinos que ninguna experiencia
parece destinada a curar. Mientras los afectados fueron solamente
subditos sudamericanos, esto revistió poca importancia para el mundo
en general. Pero ahora, cuantiosos intereses se hallan involucrados y
era hora de que se hiciera algo para protegerlos. Tal como están las
cosas, frecuentemente estos intereses son desenfrenadamente sacrifi
cados, mientras que la política de no intervención ha establecido un
verdadero premio al repudio de las deudas y ha estimulado a las oligar
quías militares no representativas, que imponen la confusión y el de
sorden en todos los asuntos, a persistir en sus métodos extravagan
tes e inescrupulosos. Mientras encuentren que pueden zafarse de sus
obligaciones mediante el simple repudio, continuarán haciéndolo y
despilfarrando todo el dinero que puedan pedir en préstamos en
tan favorables condiciones. Esta situación no puede continuar eterna
mente y hay dos maneras de acabar con ella: haciendo extensivas las
facultades administrativas a los residentes extranjeros o mediante la
intervención de alguna potencia mayor, ya sea de Europa o los Esta
dos Unidos. Como parecen existir muy pocas probabilidades de lograr
lo primero, abogamos enérgicamente la defensa de la última, porque
la consideramos justificada desde todo punto de vista y apta para re
sultar de inmenso provecho para el continente. Aquellas repúblicas
que se opongan a ella pueden fácilmente evitarla adoptando modali
dades civilizadas y respetando sus obligaciones.
4) /THE MONTEVIDEO TIMES, 10 de octubre de 1893, Ed., p. 1,
cois. 2-3/

LA INTERVENCIÓN Y LA DOCTRINA MONROE
El problema de la intervención diplomática para poner fin a la de-

�p sol 3P ^qoaq uppdaoxa 'in^ jap B^uaiuy ua soadowa sas
•9J9iui soj 'une sbj^j 'SBadojna sBiauaiod sbj ap RjainbjBno ap uopuaA
-sajín bj ap pBpiunpodotn a BiauaiuaAUoaui bj Buqo Bjjnsaj 'ojuauíotti
asa ua sbsoo sbj u^qBjsa ouioa jbj 'X joyBdsa o8nX jap asjBiaqq jod
Bqonj v\ ua sopuuns sa^uojua uBqBJiuooua as souBauauíBpns sasi^d
scrj soya Bjuajas sopujnasuBj^ ap s^ndsap 'Bjoip? o(opuais bSis 'sa^
•uoiua aiqeaiide X epmdojda anj anb euupop aun anb ojsandns jod
asjsp aqap ou aiuaiue^ap ojad li%\ ap ajquiapíp ua 'osaj^uo^ ^
afasua^ ns ua aojuo^ aiuapisaj^ [a iod epioajqBjsa anj aaouoo B| as
anb o( ap s^ui a^uB^s^q B[qeq as ^na bj ap Buupop Bun ^ojuo^ buijj
-aop B| ouioo aaouoo as anb o( sa ajuBfeuias oquinj un uauío^ sojuaiui
-pajuooB soj anb ejBd ojnDB}sqo ^dpuud p '{npe oiuauíoui [a wg
•btjbub8 as o^
-iajd (a -so^pqps sns ap pp X sasaja^uí sns ap joabj ua Baij^|od Bun
Búas aiuauíB^jaia anb oj- Bpjn^ o u^puaAjajui bj ap pBpisaaau b¡ X
jns pp Bau^uiy ua oujaiqoS^nne pp osbobjj p laaouooaj ap 7BdB0 sa
sied a^sa 'oubjiuod p jod 'is ojad '^apjad as a^uamaiqBqojd ojja|d
p 'Bdaing bjjuoo usauip as sopiufi sopBjsg so] i oapuBf ap oi^ b
ns apsap opiunasuBj^ oduiaij oaod p Bjuano ua opuafuaj unB
X Buiaj pp BpuB^odun B{ BpBp oujaiqoS ns b sappadsa sauop
-anjjsui BJB^oqos a^auia|qBqojd uainb 'sopiupi sope^sg soj ap ajuB^
-uasaidaj p auipui as apuop Bia^q ejeuipui as BzuBpq bj 'apaans bsoo
pj JS 'uapisaj mbB anb sBioujBduioo sns ap sapspaidojd X sBuosjad
sbj b jBuoiauaui ou jod 'ins pp Bauaiuy ua ajuauíjBnpB sa^aisixa
soadoina sasaaajuí sojsba soj ap X uoidbzijiaio bj ap 'a^auíjuoo ja opoj
ap JB^sauaiq ja jod BpBuiBjaaa sa odiuaj^ oqanuí aoBij apsap anb epip
-atu eun jbuioi ap uafap ou 'sa^apaaajd ap bijbj bj b opiqap 'souiiqn
so^saanb Xsoadojna saiuRiuasajdaj soj ap Bzauuy bj ajjuanaua a^iBd
ns ap u^pisodo jainbpna anb aiuauíBjos souiBjadsg oisuajd opis
jaqBq Bupod X JBjadsa ap Bja ojsa 'ajuBisqo ojq uoiouaAjaiui ap bzbu
-auiB bj b ajuay Biouajsisaj ap pnjjpB Bun opuaiuinsB uBjsa X
UBq as bX souBauauíBpns soDjjBuiojdip soj anb 'o^iBquia uis 'Bj
'ojaiunu ouiyjn oysanu ua souiBaijqnd anb sbj ap Bjanj
Biaijou Bun^uiu uojaipa B^sa BJBd jauajqo opipod soiuaq ou 'sop^zq
•B3J sozjanjsa soj ap jBsad b 'ajuauíajqBjuauíBj ojad 'ouiaiuoiu jap aj
•UBsaja;ui sbui Buiaj ja 'a^uaiuB^jaia 'sa jisBjg ua u^ianjoAaj bsoj^sbs

63 í

�130
eran infinitamente más pequeños comparados con los que existen
ahora. Actualmente, sin embargo, la situación ha variado sustancialmente. La actividad y el progreso del continente descansa fundamen
talmente en manos de europeos; todos los países se encuentran fuer
temente endeudados con Europa y en su mayor parte no se han dis
tinguido por la escrupulosa puntualidad para cumplir con sus obli
gaciones. El auto-gobierno y el republicanismo nominal de los países
sudamericanos, después de sesenta o setenta años de prueba, ha de
mostrado ser un fracaso en todos los casos, sin excepción alguna; to
dos los rincones del continente experimentan una anarquía crónica,
y el único gran obstáculo para su progreso y desarrollo radica exclusi
vamente en los gobiernos. El Presidente Monroe y los que aplaudieron
su doctrina no previeron esto, no podía pedírseles que lo hicieran.
Pero nosotros, contemporáneos, y más especialmente, nosotros que
vivimos en el continente o mantenemos relaciones con él. podemos
verlo; percibimos que el experimento, a pesar de la simpatía que ins
pira, ha resultado un fracaso total y que ha llegado el momento de ini
ciar un nuevo rumbo. Quizás el Presidente Monroe, conociendo lo
que eran capaces de hacer los norteamericanos, hizo el favor a los
sudamericanos de pensar que procederían de un modo semejante, pe
ro ellos no correspondieron ese favor. "América para los americanos^
está rodeado de un hermoso halo sentimental, es una excelente consig
na para ganarse el aplauso de las tribunas, pero presupone mucho que
no es verdad en lo que tiene que ver con la parte sur del continente.
Cuando se forjó esa frase no podía imaginarse que los sudamericanos
evidenciarían una incapacidad para el autogobierno tan extraordina
ria, un abandono semejante de los principios republicanos, tal inhabi
lidad para mantener el orden interno y para desarrollar y civilizar sus
territorios, tal presteza para pedir prestado y tal lentitud para pagar,
tal irrespetuosidad por los intereses extranjeros invertidos en sus
países. Pero ahora el error es suficientemente evidente y, por lo tanto,
también lo es la necesidad de iniciar un nuevo camino. Después de to
do, el problema no debería ser tan difícil de solucionar. Este se redu
ce a una alternativa muy simple, a una opción que prácticamente
queda en manos de los propios sudamericanos el hacer: la elección
de la posición que deben asumir en las categorías de la civilización.

�MOCSOjUI UOlOBZqiAIO BJ 9p X SOUOIOBSqqO SE| dp OJUOUliqdlUnO
•U pp 'pBpifiqBJS^^Ul B| Op 'UOpJOSOp |9p OpiJJBd (9 JBUIO) B Bljp|EAinbe
9)U9UIB9ipBJd 9llb O| 'UOIOUOAJOjm BJ B OSOpUOlUOdO 9tlb 'llOIOBn)
-18 BJ9pBpj9A ns UBpUOjdlUOO SOUBOUOlUBpnS SO| Onb opUB^p X UOI9
-n|O8 BJS9 OpUB^JOOB 9)U9J9qO0 SBU1 X JOÍOIU ]9dBd Un UBIJB^nf SOp
-pifl sopsjsg so| opuniu pp sofo soi b 9nb soiUBSu9d \ "opE^doos oq9
-9J9P Un S9 SOpBA9p SBIU SOSOJO^Ul SO[ JOÍlojOjd BJBd UOpU9A.I9ÍU] B| S9|
-BnO SO| UO9 lSOpBZI[!Ap-UU9S S9SIBd :UOS 9nb BJ^S9niU
ns 9nb O| uon opj9n9B 9p cpji S9| 9s ;s '9SJBÍ9nb u^q^p ou so
-S9 J99Bq U9J9inb OU O U9p9nd OU SO[p |S OJ9J SBIJUBJB8 X SBS9UIOjd
$ns U9 pBp!|!qnijuo9 'sgjquimso? sns U9 p^pnEJoui 9p op^j3 oqn sbui
un 'Bioijsní 9p u9pBj)S!u;uipB B| U9 pnppgj bj 'sbzubu;j sns uo pspi)
-S9UOq B| 'B9I)l|Od I1S U9 pBpi(iqB)S9 B| X pBp;SOT1)9dS9J B| 'U9pjO p UBD
-znpojuu 9nb so|soiu9Í9(] "s^iB) ouio^ 9sjB)joduion u^q^p srpn/i|!An
9)U9UI|B)O) S9UO19BU SB| B Bpiq9p BI9U9J9j9p B| UO9 SOpBJBJ) JOS UB9S
-9p soucouoiucpns sosi^d so| i -BJBp so uopn|os v.\ 'soouotu^ oiuouibj
-J9jj oosojojuid O| op 9)iiBnu9)B p o pRponSjjuR bj gp Bd|nosip B| uis
'uibjs osoo9njJB^\ 'Bjnbjni 'o^diSg ^nb |9aiu oiusiiu |9 uo ubjiuoiiouo
98 9nb 9SJI99p Opond BIJ9JBIU B)S9 Ug SBJBqjBq 9)U9lUBJ9pBpjOA UOS
S9uopnpisui sns 'Bioi|od op X JB)i[iiu so^ipoo so| uo sopiuojuor sopo
-I|JB SOIJBA OUIOO 'BlOUBJJOdlUl JOU9UI 9p SOJUnSB SOlin^jB U9 X tOpBp
UBq onb sbuubjb3 sbj ;u sssoiuojd sns UBjodsoj ou :BunsjÍBq so bjoioubu
•ij X Boijijod jbjoiu ns X Bsojuoq bjoubui sun op sspnop sns uoo uo|d
-luno ou !soXo| sb| jod oun3|B ojodsoj ouoij os iu 'pcpoido.id bj b X npiA
B| B BUn3|B UOIOOOJOjd ISBO Bpilljq OU BpiJSnf Op UOIOBJ^SIUUUpB B| !S9|
-Buopn^isuoo o^uouiojuoioyns o| uos oiuoiubjbj 'sopBjSojJB uoiq o
so^Bjso uos ou soujoiqo3 sn ouiojojip se ojunsB jo 'jbioiioso o| jbz
-IJBUB B SOUIBA OpUBnO OJOd 'JOUOJXO B¿BO BUIJ BUn 'UOJOBZipAp B| Op
sojoijoixo sou^^is soun3|B uoosoj bai)b3ou Bjsondsoj sun jcp onb jouo)
souiouiox ¿soiioisuojojd SBjdoid sns opBoyi^snf X opoiuinjBj) ojso b
opipuodsoJJOO UBq sosiBd sojso? :so 'soouojuo 'osjB|nuuoj b Bjun^oad
Bg sopiufi sopB)sg so| X |B)uopiooo sdojng op sosiBd so| uoo sBp
-B/qiAio 9)U9ui|Bjo) souoioBii onb pAiu ouisjui jo uo SBpsoojoo opejso
UBq 'souoisuojoíd sBidojd sns b Bjsondsoj uo ojiBd uo X Biouopuoosop
•UOO JOd OJJBd ^10 'OOJIIO^ BUIIJOOp B| B Opiqop O^JBd UO 'BJOqB B)SB|.|

leí

�132
5)/THE MONTEVIDEO TIMES, lo. de noviembre de 1893, Ed. p. I,
cois. 2-3/

EL PERRO DEL HORTELANO
Es de esperar que los Estados Unidos no jugarán el desagradable
papel del perro del hortelano en los asuntos sudamericanos; es decir:
ni ejercer una influencia civilizadora ni permitir a otros que lo hagan.
Ciertamente, sería por demás extraño que la potencia que hasta ahora
se ha postulado como pionera del progreso y la libertad, se opusiera
ahora, constituyendo el principal obstáculo para la regeneración de
sus vecinos del sur. Sin embargo, esto es seguramente lo que los Es
tados Unidos están en inminente peligro de hacer si asumen una ac
titud opuesta a la intervención que lenta pero seguramente está sien
do reconocida por todos como la única esperanza inmediata de lograr
un mejoramiento en los asuntos sudamericanos. Nos vemos obligados
a decir ésto teniendo en cuenta el paso dado por el gobierno de
Washington con respecto al Almirante Stanton que se encuentra en
Río de Janeiro, y el telegrama informando que el Gobierno de los Es
tados Unidos apoyaba a Peixoto. En el momento actual, por falta de
información más explícita que la proporcionada por los escasos y
probablemente no muy fidedignos telegramas, el asunto es más bien
inexplicable y nos parece que el Almirante Stanton está siendo trans
formado en la inmerecida víctima de contradictorias circunstancias.
No parece haber hecho nada que no haya sido hecho ya por los repre
sentantes de los principales países europeos, o que sea incompatible
con las instrucciones enviadas anteriormente al embajador de los Es
tados Unidos en Río. Tanto si debía permanecer neutral como si de
bía participar en la protección de la vida a intereses de sus compatrio
tas no podía rehusar devolver el saludo al Almirante Mello, a bordo
del buque escolta de la flota brasileña, y que mañana puede estar al
frente de la situación. Pero, en torno a este tema de la neutralidad, los
telegramas son totalmente contradictorios puesto que también dicen
que los Estados Unidos favorecen a Peixoto. Pero no vemos cómo, en
ninguno de los dos casos, Mello puede ser ignorado. Podemos llegar,
entonces, solamente a una conclusión, que el Almirante Stanton ha

�•uau &lt;oiu p v.fj^or as A peiun(OA etdojd ns jod oipaq eq o| ou uny 'Ii
•oui A jouoq ap oftpoo ns jBidopR A seq^ ouio^ asjRyodiuoa aqap 'sep
-wipAio sauopeu ^p pepiuniuoo *\ jej^^ajuí easap i$ 'RpezcoAp RApnA
98 jn pp eau^iuy anb ueuiepaj opunuí [9 opoi ^p sopoílau soq rj
-jejoíaui ejRd ozjanjsa un^uiu jbzi|B3j mis anuiiuoa anb asjRÍap Rpand
aiUBfatu^s u^pRnjis rum anb asj^^uad npand ou Miaiq Rjoqy *O)Rip
•auiui oiqunt^ un ap sRAipadsiad ua^ixa ou \ sRpRaipnüad ojsia URq
as sBuosjad sa(qrjauinuu| a s9|qR(na|sau; SRiuns opipjad URq as 'sopRj
•oajR a)u;Hueuas ojsia URq as opunuí (a opo^ ap opjaiuoa p A srzuruij
8R| 'srs|B| jas opRqojd uRq sapnr se| SRpoj 'sRURouauíRpns snijuRJBa A
sauoisuapjd sb| b bpr^jo^o ezuRijuoa BAisaaxa R| ap saARJi r ajuaiuep
•BiaBj^sap ojad 'BURpunaas RpuRuoduq Run Rupua^ 'sou^uauíRpns
so| e a^uauiR(os RjRpajR osrdrjj ^\sd is ou o sopRzqiAp sopRiapisuoa
jas uapand soujaiqo^sns is ap p a|qj}nastp Amu o^unsB un aAiimsuoo
anb |B^ sa ea;^|od u^pipuoa ns 'pnpR ojuaiuoiu p ua A 'Riomaueq
A apnRjj 'pnppnja 'ouisijodsap 'sauoianjoAdj ap s^ui^d ap ai jas rs
-oiuiuiou^i ruu uoa RiJOisiq ns opRuaq Rq 'ozuauuoa |R aub pn^i aaau
-Riujad ouiaiqoS-opiR ap soye Riuajas b ejuasas ap s^ndsaq aAanuio
-aip off?is pp osR^Rjj p a^uauia[qi)nas;pin a Rppouoaaj sa jn^ pp roü
•9uiy sopRqnsaj soi souiauai bjsia r[ b A 'Jijajjajuí opRjuajin u|
aiuauíRijdujR opR/qRaj eq as ojuauíuadxa p 'pepiunjjodo ns
'ouang \,pBpiun^odo Bun sa|soiu^p 'souisiuj is jod joaRq uapand
sauaAof siu so( anb O| souiRdA A apiRds asun3uaiuBiu,, opumu pp oj
•saj |B UBJafip sopiun sopRis^ soj anb ounuodo s^map jod Rja sopBZ
-ijiap apiauiajuajedR soquioi opuamSis oujaiqo^-ojnR p jaaaiqBjsa
jod opuRqan| 'piuauíuadxa o RuojRqojd RdRja R| ua Rqnsa jn^ pp
Raij^uiy sRj^uai)^ ua^sixa ou rA saauojua URqRjuajsns e| anb sauozei
SR| ojad 'pjn^RU A aiuajaqoa Rja 'BpB|nuuoj anj aojuo^\ Riqjpop b|
opuBna 'O|3is ap soidpuud y ajdiuais jRinp apand ou ajuauíaiuap
•IA3 anb pmipR Run sa e^s^ 'apiRjsqo ofsj Radojna uoiauoAjajuí rj ap
jns pp eauaiuy b a^ajojd anb opnasa ap aiaadsa Bun ouioa sopRjqu
opis UBq anbjod (o^ ísouRauauíRpns soiunsR so| ua opRAjasqo uRq anb
pRpqRJinau Bpujsa rj b opiqap (oj :sauozRj sop jod ajuaiupjuaui
•Bpunj jn&lt;; pp Bau^iuy ua pRpuRpidod ap opezo8 upq sopiu^ sopB^sg
so| Rjoqe Bise^ *oun3|R ojuaiuipouoa souiaiiaj ou jRjaua^ ua opunuí
(a A sojjosou sajeno sbj ap sepj^as sauoiaanjjsui sruu^(b^

eei

�134
to de la inevitable solución del problema. La doctrina Monroe ya no
es aplicable ni sostenible, y los Estados Unidos pronto tendrán que de
cidir si volcarán su apoyo del lado de la civilización o del opuesto. Y,
como no podemos creer que llegue a contradecir en tal forma su pro
pio carácter y antecedentes y rebajar su prestigio defendiendo la con
tinuación de la situación actual, solo le resta declarar si participará
en la empresa de regeneración o si preferirá que otros lo hagan. Pero,
le guste a los Estados Unidos o no, algo debe hacerse por la regenera
ción de América del Sur.

6) /THE MONTEVIDEO TIMES, 8 de julio de 1894. Ed., p. 1/
BRASIL Y LA ESTATUA DE MONROE
De acuerdo con lo que reza un reciente telegrama, el 7 de setiembre,
aniversario de la independencia del Brasil, en Rio de Janeiro se coloca
rá la piedra fundamental de una estatua que se eregirá a James Mon
roe, el Presidente de los Estados Unidos que, en su Mensaje al Congre
so del 2 de Diciembre de 1823, estableció la sentencia que se ha he
cho famosa como la "doctrina Monroe".
Siguiendo a la máxima autoridad en la materia -a saber, "Ameri
canismo" de Bartlett- la declaración del Presidente Monroe se limitó
a lo siguiente: "el principio, en el que van comprendidos derechos e
intereses de los Estados Unidos, que los continentes americanos, dada
la libre e independiente condición que han asumido y que mantienen,
no deberán ser considerados ya como susceptibles de futura coloni
zación por cualquiera de las potencias europeas".
Esta declaración fue efectuada en un momento en que los estados
sudamericanos más grandes, a saber, Brasil, Chile, Argentina y Perú,
habian declarado recientemente su independencia y los restantes
paises luchaban aun por conquistar la suya. Puede decirse que recién
comenzaba el experimento de la independencia y republicanismo su
damericano, y en ese momento era natural que los Estados Unidos
contemplaran con simpatía dicha experiencia y se mostraran celosos
frente a cualquier interferencia europea capaz de obstaculizar su cur
so.

�ej ua uBseq as anb apsap 'sajBna so| 'souBaqqndaí soidpuud so{ e upp
-BjdBpBui jBijnaad Bun a^uaiujBn^i s asjBUjaqoS-oinB BJBd sojqand sns
ap pBpp^dBDui jsqnaad Bun ajqijnnsipui BjauBiu ap opB|3Adj Bq ajuau
-ijuoa ja opoj ap Buo^siq Bg sopBjuBjapB sbiu soadojna sasisd soj ap
ouuSje ap BjopBjapoui Bpuanyui bj o BpnÁB bj oduiai^ ua odiuajj ap
'opiuai usjaiqnq sasiBd sns is opjdBJ sbiu oqanm osajSojd ns X bsoj
•uoq sbiu oqaniu opis Bjajqnq Buojsjq ns anb ap Bpnp BunSuiu Jijsixa
apand 'soiuaajo 'ODoduiB^ ojSis ap sozuauuoa b Bqejjuoaua as anb
ua opB^sa jB BJdAjOA bjs^ X jns jap Bauaiuy ap soadojna soj b pBjjja^
soadojna ofEqBjj jb X Biauanyui bj b 'jBjidBa jb sbidbjS a^uauíBja^ua
isea o^sa X [Bipumu Baiuiouoaa Buo)siq bj ua BiauB^Jodui; Bjjaja opuu
-nsB usq anb seppa^p sop SBiuiqn sbj ajuBjnp uapaj sa anb asjtaap ap
-an^ sBjajauBuij sapBpuBjn8ajji sbj X oujaiqoS jbiu ja 'osaj^ojd ja ua
puqui^l ^j 'uapjosap ja jod uoianjndaj bjbiu ap ubzo8 ojuauíoiu ajsa
rjsBq X souBauauíBpns sopB^sa soj ua a^uauiBiuiuiui opBÍayaj Bq as
ojSis jap osaj8ojd ¡g BAi^^au 'BunSjB u^iaBjpBA uis X sosb^ soquiB
BJBd jas aqap BjunSajd Bjsa b Bisandsaj bj anb soiUBSua^ ou o oqxa
un opBqnsaj usq 'soub 08 n 0¿ somyjn soj ua BDipBjd ua sojsand op
-is UBq oiuoo jbj 'souBauauínpns oiusiuBDijqndaj ja X Biauapuadapui B|
}S jaaajqBjsa ap ja sa a^jns auiaiujBjn^u anb Biuajqojd jamud jg
sajBdpuud sojund soj jBoipui soiuapod ojos 'sa oj ouioa
auiBJJodiui a a^uBsaja^u; uv.\ Biuaj ja opuais 'X oaipoijad oyanbad un
ap sBuiunjoo sBpBqiinj sbj ua asjBzijBaj apand ou ajuauuouajuB Jipiqü
ap uqisBao opuiaj soiuaq anb jb uaiuBxa ajsa a)uauiBpBpBj8sdQ
a^uaiujBnpB
sopipuiojdiuoa sasajauu soj uoa ajq!)Bduioa sa ojiíauiíHiaiuniu ns
apuop BjsBq X ajuau^iuioa |ap jBisauaiq |b opinqujuoa Bq apuop Bjs^q
jaA BJBd ajuauíBuas BpBuiuiBxa Bas 'bjoijb Bjs^q BpBaqdB opis Bq ouiod
|Bj '4tBujjjaop,, Bjsa anb ap ojuaiuoiu ja opB8aj| Bq 'oSjEqiua ujs
soqpqns sns ap
sasajajuj sopbSjbjjb X SBpiA sbj ap uopaa^ojd bj BJBd un^ 'jn jap Ba
-uaiuv ^P sasiBd soj ua buijoj jainb|Bna ap jiuaAJaju; ap soadojna sas
• id so| BJBd oiuaunpaduu OJapBpjaA un Jinjiisnoa b sauoi8aj sBqanm
na opuBáajj 'jopb oidojd ns b BUBjqiuosB ajuaiuajqBqojd anb |bj bui
-ioj Bun ua epei|duie X BpnuuojsuEjj opjs Bq ^Biqjpop,, Bjsa -soub
sounqn soj ua ajuaiujBiaadsa X- o^JBquia uis 'saaiiojua apsafj

^il

�136
soberanía popular y en elecciones libres, son tan poco comprendidos
en América del Sur hoy en día como lo eran cuandaColón desembar
có en San Salvador hace cuatrocientos años. Desde este punto de vis
ta, pues, habían pocos lugares del mundo donde la influencia y aún
la intervención europeas, eran más necesarias y, por lo tanto, la am
pliada "doctrina Monroe", por más bien intencionada que fuese,
lejos de ser un beneficio ha sido un gigantesco error y materialmente
ha impedido el progreso y el desarrollo de una importante región del
globo. Y ésto no es todo. No pueden existir dudas de que algunos de
los gobiernos sudamericanos se han aprovechado de la protección de
esta doctrina para comportarse abusivamente con el capital e intere
ses extranjeros invertidos en el continente; en otras palabras, ha deja
do de pagar sus deudas y de cumplir con sus garantías. Cuando James
Monroe manifestó su posición contraria a la extensión de la coloniza
ción europea en América del Sur, dudamos mucho de que soñara si
quiera que sus palabras serían deformadas de tal manera que tendrían
el efecto de multiplicar la interrupción en los pagos y la estafa a los in
versores europeos por parte de los estados sudamericanos; sin embar
go, eso es lo que ha sucedido en muchos aspectos. Por estos motivos
pues, sobre los que lamentamos no podamos extendernos como desea
ríamos, Monroe es una de las últimas personas en cuya memoria de
biera erigirse un monumento en América del Sur, porque no ha sido
en modo alguno su benefactor.
Hasta ahora hemos hablado en general Cuando entramos a conside
rar las circunstancias particulares, nuestros argumentos son enorme
mente más fuertes.
Si la propuesta de erigir el monumento hubiera emanado de un
pueblo libre que celebrara el haberse librado de una invasión extran
jera, hubiera sido comprensible y digna de simpatía. Pero no es así.
Emana de un burdo despotismo militar del tipo que ha sido siempre
un azote del continente, un gobierno detestado por el pueblo al que
oprime y cuyos atropellos y atrocidades son un estigma para la civili
zación, un gobierno cuyo "honor" no está lejos de ser un insulto. ¿Y,
en conmemoración de qué se propone erigir el monumento? Del he
cho de que este despotismo militar ha triunfado sobre las aspiraciones
de la gran mayoría del pueblo brasileño de alcanzar una forma de go-

�ap ep{)jed ap ojuml p epsjujapjsuo.i c^ipiut ¡&gt;. souu:uepii|i:s i.j une oiu
-SBisnjua seui uoj 'sappipnüad uej sopeqnsaj opiuaj cij anb eonqod
'sasied s^pi epeq epuejd|oj RAisaaxa dp eoiiqod eun ap oiuauuejjede
a|qepii|es un oiuod u^iquiej ouis 'josuajo sied asa ejed U9poa| eppaj
•aui uaiq eun oiuod O|os ou 'enSejeDijsi ap Raqqnday R| uod opuauunse
ejjaje|8u| anb pnqpe auuij B| jejapisiioa ua souir|idfa Ofq
eppajaui uaiq euf|

VOOV&gt;IVD1N 30 N0US30D VT
¡V-Z '

'I d 'pa 4^6l ^P oXeiu ap p 4S3WU O3UIA31NOW 3H1/(¿
ua psejq |a
ejed oiiiod ^|Ejaua3 ua a^uauítuon p ejed ojuej 'joíoui aojuo^\ e enj
eun Ji^ija ap a|qeq as souaiu ojuena 'saauoiua 'ojuíiíuod ua
¿oiqojdo A b¿
uod ofeqe o[jeqDa ap e| --sjed ns e uauiudo a)uaiu|Rnpe anb
saueijnj ap zaq ejsa e asjauodiu; uepand anb ua eip /ipj p ope^an
eajej ejauiud ns Jas euaqap o¡q? ¿oujaiqo^ ajuefaiuas jod A sepue)
•unDjiDsesa ua epi^ua aojiío^Aj ap enjnjsa oun je|duiajuoD ¡e pujac
oiuauioui |a ua oipxa p ua o uoisud ua ajjed joábui ns ua - soyapsejq
so| ap euoAeui a|qejapisuoD e| euijuas an()&gt;? saiueujaqo^ sopiu so|
A sajosajdo so| ap ope| pp apsjenps ejaqap uyisajdo e| A uoiaedjnsn
e| ej}uoa eqan| ns ua soueauauiepns soiqand so| ap oáuue p opejapis
-uod jas ap zaA ua 'ojuej ü| jod "A eyapsejq u9pn|OA3j R| ajuejnp pnj
-ipe ns ua asjezuoSjaAe anb ap oqDniu js A asje|n}RJ^uoD ^nb ap epeu
auai^ ou sopiUjj sopejsa eiuaj pp je|qeq ejed pepuojne A ojuauu
-pouoa uaua;j anb sopanbe sopoj jod opeuapuoD 'a|qeu;ujoqe jeji|
-iiu oiusijodsap un e so]japiuos A souapsejq so| ap sauoiaejídse sa|qou
sk| jezojjsap ejed 'psejq pp sojunse so| ua a|qeaij^snfiu ajuaui|eio|
uopuaAJajui eun uod 'jauajsos eipuapjd anb oidiauüd oiusiiu p op
-eajosid eq 'sepnp e jeán| uis opeue^ua 'oueauauieaijou o|qand p anb
ap oqaaq pp \ sop sej ap eunSuiu sa ou |enpe R| anb ojsand 'osea
|R aua^ ou euuDqqndaj o eombjeuoiu eas anb ^epi'Aa|o seiu oiuaiq

¿ei

�138
una nueva política, ya sea por parte de Inglaterra solamente, o de to
dos los países europeos, que tendría el efecto de reformar la conduc
ta de estos países sudamericanos, de ponerlos a tono con la civiliza
ción actual y redimir la reputación y el destino de lo que Sir John
Lubbock describió recientemente como "un continente arruinado".
Este es un viejo tema del que nos hemos ocupado muchas veces, pero
ahora podemos volver a él con renovado deleite.
A comienzos de siglo, las colonias hispanoamericanas de América
del Sur y América Central gozaban de una simpatía general en su lu
cha por la independencia del yugo retrógrado y opresor de España.
Los ingleses y otros europeos no vacilaron en ayudarlos en la lucha y
el nombre de algunos de éstos aun son recordados con honor y grati
tud. Conquistada la independencia, el camino futuro de las nuevas
repúblicas fue seguido con interés y para apoyar su evolución indepen
diente apareció ahí la doctrina Monroe y la protección de hermana
mayor de los Estados Unidos. Los pueblos de Hispanoamérica fueron
dejados solos en la tarea de desarrollar toda la capacidad que pudieran
tener para gobernarse y progresar; completamente libres de toda in
triga o influencia por parte de los países europeos. Ninguna otra re
gión del globo gozó de una libertad tan ilimitada y, junto con ésto,
el oro europeo -especialmente inglés- fue prestado pródigamente a
los jóvenes estados, al mismo tiempo que la técnica y la empresa eu
ropeas les proporcionaban obras públicas, ferrocarriles, colonias, una
constante corriente inmigratoria y amplias relaciones comerciales.
Sus oportunidades en estos campos eran prácticamente ilimitadas.
Pero la etapa experimental de este proceso ha pasado y se impone
al mundo la convicción de que los países hispanoamericanos no han
respondido a las oportunidades que se les han dado ni a la confianza
depositada en ellos. Han quedado rezagados en el progreso y desarro
llo del siglo y el más adelantado de ellos está aun, en muchos aspectos,
bastante por detrás de la marcha de la civilización moderna. Pero, es
pecialmente, éste ha sido el caso de los países centroamericanos y más
pequeños. Cualquiera fuese la simpatía de que hubieran gozado al
principio, la han perdido efectivamente por el mal uso que han hecho
de su independencia. Su historia ha sido en lo fundamental, una histo
ria de desórdenes internos, mal gobierno, inmoralidad política y des-

�Bpuanyut ns oppjafa BX^q anb bj ua p^piunjjodo e^os Bun JBjp soiu
-apod ou jtis pp bdu^uiv ^ sopiun sopBjsg so| jod Bpspuuq uopnaj
-ojd bi ap pjoi p opuBZT|Buv sojtui9put oqanA u^q as otuoo anj jsb
\ *optAdJ)B uBiaiqnq as Baunu opoui ojjo ap anb so| b soiabjSb X sosaa
•xa japiuoa BjBd uppaa^ojd Bisa ap Bjquios bj ap opipA uBq as so||a
ap soaod ou 'o^^ anb joag UBjapiq oj anb soj^o b uojayiuuad iu uoj
-bjojjuod soi !u SOP^UH sopB^sg so| ojad 'sopBionuoa jas uBqspsaaatq
•ouBp^Joq pp ojjad pp p opts eq souBoijamepns sasiBd so| b opad
-saj uoo sopiuQ sope^sg so[ jod ope^nf pdsd [g a^aiuBjajua epn^au
opis Bq sa[ Bpuanyu; B^a ojag sojp ap so^ub; uod a^uauípnpB apaa
-ns oiuod U9pBzqiAp B[ ap BipjBn^Bpj B( ua uBUBisa ou sasu;d sojsa aj
•uBfauías epuanyui eun ajuauia^uanaasuoo oppjafa Bjaiqnq as oidp
-uijd p apsap ig -sd[B^uauiBujaqn3 sajojja so{ Ji^ajjoa o sauapj^sap
so| jiiuudaí BJBd epnXs d)qBJO(BAUi ap opis ejaiqnq P^janj seiu X
on^yuB s^ui si^d un ap |oj^uo^ p une o u9puaAja^ui Bj sa|Bna so) ua
sopouad so{ opis ueq soqoniu 'opinSas ouiuibo [a ua X oujaiqoS-o^nB
p BJBd peppedEO eqanuí opejjsouiap ueq ou -soqa ap sajofaui so|
unB— souBauauíBpns sasied sog osaj8ojd [B o^ando jojdbj un op
-uaXnqjsuoa 'piaipnCiad a^uauiepippap opeqnsaj Bq opnuaui e 'oijbj)
-uod [a jod íopeqnsaj uanq unSuiu ajuaiuBjniosqB opiuaj Bq ou ojad
'Bpnp uis 'BpBJídsui uaiq opsjsa Bq Biauanyui Bjsg jn^ pp Bauaiuy
ua ajuauj[Bjaua8 buibu a^ as BJoqB ouiod 'ttJoXBui BUBuuaq,, bj 'sopiujg
sopBjsg ap Bjopajojd Bpuanyui B[ Bjjuanaua as 'spsu anb sajuB X
jaiuud ug sBpuBjsunDqo sbuba jod sBpB|nuiysa opis UBq "SBpez
o sa(qejouoq asjBjapisuoa uapand ou anb 'sBjnsaABJj sBjsg
soJdfuejjxa sasisd so\ ap sajuBjuasajdaj soj b ajuaij - joad
o8¡b saD^A sBun8p X- BiDua[osui ubj8 opBjjsoiu uBq X — sauopn)
-ijsuoo X saXa[ sns ub3jojo anb sbi^ubjbS sb| aj Buanq ap opsjdaaB u^q
anb- sojafuBjjxa sajuapisaj uoa Bpajjoaui SBuiap jod buijoj ua op
-Bjjoduioa UBq as ajuauiajuanaajj anb ojsand 'oiabj8b oajun ns sa ou
ajsa ^ 'BjapuBuy Buapiu ua BuaaBdBjj X aj B(Bui ap sauopBsnae saA
-bj8 sbui sbi b so^sandxa uBjsa X saaaA sbui o Bun soSBd sns opipuad
-sns UBq so|p sopox SBpnap sns jBÍ^^d ap j^fap X ojafuBjjxa josj3aui
jb jBye^ua opis Bq o&lt;ted oaiun ns X - oadojna 'jpap sa- ojafuBjjxa
(BqdBD p X Bu^npu; bj ap sb;soo b opuiA UBq 'sosjnaaj soidojd sns
ap oqojjBsap osopmí [b asjsaipap ap zaA ug BjapuBuy pBpijsauoq

6ei

�140
para imponer el orden, la moralidad política o la h^nestidad financie
ra, mientras que no hay duda de que su protección ha tendido en mu
chos casos a exactamente lo opuesto a ésto y, especialmente, a abusos
en perjuicio de los residentes e inversores extranjeros. El comporta
miento de la "hermana mayor" se ha asemejado al de algunas herma
nas mayores en la escuela, cuyos indóciles y malcriados hermanos me
nores se transforman en una molestia general porque los hermanos
mayores ni los castigan ni permiten a nadie más hacerlo. Como otro
factor, no existen dudas de que muchos de estos países pequeños se
han aprovechado de su propia pequenez y debilidad, abusando así
de la natural resistencia de una gran potencia a realizar toda exhibi
ción de fuerza o ejercer presión hacia un país más pequeño. También
aquí existe el paralelo escolar en el descarado rapaz que primero se
burla de un muchacho mayor y cuando recibe el merecido castigo gri
ta "Ah! Cobarde! Pégale a uno de tu edad!".
De lo dicho más arriba, Nicaragua es un buen ejemplo. Evadió y
dilató todo lo que pudo el pago de la indemnización debida por ello,
alimentando hasta último momento la esperanza de que su "hermana
mayor" vendría en su ayuda y la pondría a salvo de las consecuencias
de su propio extravío. Afortunadamente los Estados Unidos fueron
demasiado sensatos para hacer ésto y ahora Nicaragua, encontrándose
en las manos de una gran potencia se retuerce, lucha y recurre a abjectas protestas sobre su propia debilidad y desamparo, del mismo modo
que lo hacen algunos miserables pihuelos de la calle al caer en las ma
nos de un policía.
En efecto, hace todo excepto tratar de pagar lo que debe o nego
ciar el asunto de buena fe. Esto es lo que la hace despreciable y a su
castigo, bien merecido. Inglaterra ha sido siempre excesivamente to
lerante con sus deudores hispanoamericanos e invariablemente ha mo
derado sus reclamos, por justos que fuesen, cuando encontró buena
voluntad y buena fe. Pero buena fe es precisamente lo que no tienen
estas pequeñas repúblicas y ésto es lo que las priva de toda simpatía
y vuelve necesaria una actitud firme. En el caso de Nicaragua, no es el
monto -por demás despreciable, pero si fuera solamente 5 libras no
haría diferencia- lo que está en peligro, sino el principio. Debe en se
fiarse a estas repúblicas menores aquellas lecciones que aparentemente

�ns b opue^ji i?jsa soueajjauíBouEdsiq sasiBd so| ap p^p^ ap buoujui Bg
•RiounuB as aquinjjap ns 'ojsaunj osBaBJj un opBjjnsaj Bq uoiauaAjajuí
ou ap Baijijod Bg 'ojuojd Bas anb souiBjadsa X 'BJB8aj| u^iauaAjajuj B|
'sosnqs sajuasajd so| ap soadojna sasajajuj soj ap uqiaaaiojd bj BJBd o
OAijafqo ajsa jBjn8ass BJBd euesaaau sa BarioJna u^puaAjajuí bj ijj os
-ajSojd (a X aj Buanq B| BJBd 'u9iaBzijjAia bj Bjsd Bjanj anb aiuEjJodiui
sbui sa ojad '&lt;4souBauauJB soj BJBd,, jas apand Bau^iuy sB^snf sauop
-B8i|qo ap oSsd ou ja Ja^a^ojd BJBd opis bij oj oujod BpBasjBj bjbj^uo^
•ua bj is (&lt;Buijpop,, Bidoid ns JBipndaj ua ojauíud ja euas 'o^sauoq
ajquioq un sbsod sb| sepoj ajqos opuais 'aojuo^ oidojd 1^ 'o^ABJ^xa
p X aj bjbuj bj jaSa^ojd ap ja 'Bjas oj iu opis Bq oj Baunu 'sa ou sop
-lufj sopB^sg soj ap |adBd jg soqaaq so| uoo BpB^uojjuoa jas jb asjaua^
-sos apand sBu3;suoa sbj ap Bun3u;jq nuas uopuajB aaajauj ou anb bjj
-oquisq Bjnd sa o^sg "-aja %4ísouBDijauiB soj BJBd bdij^iuv,, 'uaojuoj^
Buijpop B| JBDJidy,, '4í¿joXbuj BUBuuaq bj B^sa apu^Q?,,- 'BUBauaoi
-BOUBdsiq Bsuajd B| ap euaqj [BnjjqBq bj opB^uBAaj Bq ojunsB jg
ajqisoduu sa sBjja ep^q
ei)Bdui;s epoi u9Pbz;|iap bj b oiabj^b ajuauBuuad un opis Bq jBnps
ap buijoj ns X 'oujaiqo^-ojnB ja BJBd Bun8|B pBppBdBo opBjjsoiuap
usq iu Bpuapuadapu; ns oppajaiu ueq iu anb ojsand opB/ijiAp sied aj
-janj un8|B ap u^paajojd bj oísq sBpBao|oa UBjanj su^a sepoj is uoia
•6zi|iAia B| BJBd opijauaq un Bijas pepjdA ua X 'SBDijqndaj sByanbad
saiqBjasuu sBjsasBpoj ajqos Bsad aj B|Biu b| X pBpjjsauoqsap bj ap bilí
-81 isa jg 'Bujajxa Bpnap ns ap sasajaiu; so| B8sd ou anb soub Oc 3^BM
sBjnpuopj BiuBiuaiv B so^sd soj opjduimjaiui Bq Bjanzaudy\ 3|ubj8
-B|j sbui buijoj b| ua saiiopB8ijqo sns uoa jqdiuno ap jBÍap ap Bq^as
BjciuaiBnf) Bjpuai bj X opipad Bq bj BnSBJBaqq 'BpuaSjn uoo o|jaa
-:q ouBsaaau sa \ BaiJ^uiBouBdsipj ua BJoqB asjBuasua aqap anb uop
.^3j e| sa Bisa X '.soadojna sasaja^uí a soqpqns soj ap asJB|jnq ajuujad
a^ ou apuop 'bdijjv ua X Bisy ua BpByasua opis Bq anb U9paa| B| sa
rjsg sojaíuejixa soj ap JBsnqB uaqap ou ojad 'bub8 bj ap saj as oiuoa
souepBpnp soidojd sns b jbjbji uapang ojjaDBq jod ozjanjsa ojsauoq
un JBzqBaj souaui jb o SB|jB8Bd uaqap ojafuBJixa |d uoa sauopB8qqo
uaBjjuoa is anb ^sepBzqiAp sblujou sBjjap uoa opjanas ap X aj Buanq
apsojja uoa asjc|joduioa uaqap 'sasiBd sojsa ap soijpqns uoa X sopBZ
-ij|Ap sasiBd uoa sauoiaB|dj uaaa|qBjsa is anb :opjpuajdB ubij ou uub

It^l

�142
fin, ya no serán tratados más como niños malcriados o libertinos pri
vilegiados, sino que deberán aceptar la total responsabilidad de sus ac
tos y de sus deudas. Sobre todas las cosas, deberán aprender honesti
dad y buena fe en el trato con otros países y sus subditos, aún cuando
deban aprenderlo "en la boca del cañón". La buena fe es la base de
la civilización, del comercio y de las relaciones amistosas, y debe ser
incorporada en el código sudamericano donde hasta ahora ha estado
ausente. Cuando los ciudadanos aprendan a actuar de buena fe hacia
los extranjeros, pueden obtener de sus gobiernos que lo practiquen
con ellos mismos, y así estas Repúblicas alcanzarán un nivel civilizado.
Inglaterra ha comenzado la innovación de enseñar a Nicaragua una sa
ludable y necesaria lección y no es improbable que ésto se haga exten
sivo a algunos vecinos igualmente ofensivos. Es una excelente tarea y
cuenta con todos nuestros mejores deseos para su progreso y concre
ción.

�opiiins ueq sojuaiuipaiqe^sa soAanu ap ojoutnu oviap atibune 'A o)
-sand jaoja^ o opun^^as un e ejoqe opipuaasap ueq 'soye aamb o zaip
aaeq opeajaiu p ua o^sand jauíud p opednao ueiqeq anb -sojaua^
ap sejopeuoduii sesea sej ajuaui(epadsa- sesa|Sui sejopeuodun sesea
sej 'sapepnp sequie ug -sauopeAJasqo sej^sanu ap pepjaA e¡ jeuuy
•uoa ua soiue^aeA ou 'sejope^jodun sesea sapdpuud se| ap sajaf so| ap
ezueyuoa ap eu^ip seui oqanui uptaeuuojuí ej ua ouis sauopeAJasqo
seidojd sej^sanu ua ajuaoiejos ou sauoiaeuuije sejjsanu opueseg
sajiy souang ua a^uauíppadsa 'sasaj^ui
soia^auíoa so[ ap epue^oduii a ojauínu ajuapaja p jod ounqn a^sa ap
o^uaiuipaia p opej^soiuap opuejsa 's^[8ui ejsuouiiu opjaiuoa p uoa
uppaipej^uoa ajuajede eun opoiu a^sa ap opue^uasajd 'sapepnp se)
-sa ap o)uaiuipaja p uoa opjanae ap soye sounqn so| ua opejjojjesap
eiqeq as ou sajiy souang A oapiAd)uo^ ap s^i^ui e)suoAeui oiajaiu
-oa p anb soiueqepyas s^j)e sejp soaod opeagqnd ojna^je un ug

vivid vi aa oim ia Na S3^^^4I vis^oavw od3WO313
li-á
4P3 '6881 3P otunf ap 91 'lN3QN3daaNl O3aiA31NOW 3H1/ (8

SONJV31H3NVanS SCKI

-V3^3W SOI 30 VISinONOD VI V S001NI^ SOOV1S3 SOl(lI

ÍPl

�144
naturalmente y se han hecho de clientela, esto no li^ estado de acuer
do con el desarrollo del comercio y, hablando en términos generales,
no puede decirse que las casas importadoras inglesas hayan mantenido
sus posiciones. En Montevideo, en particular, durante los últimos die
ciocho meses podemos citar a más de una firma inglesa que se ha vis
to obligada a reducir sus en un tiempo florecientes sucursales a meras
agencias, mientras otras se quejan de la disminución de los negocios.
Partiendo del hecho de que la multiplicación de los comercios in
gleses puede considerarse una prueba de que las mercaderías inglesas
no han perdido su aceptación en el mercado sino que por el contrario
son más populares que nunca, debe existir alguna razón oculta que ex
plique el retroceso de las casas importadoras inglesas. Creemos que
con una pequeña investigación, esta razón oculta puede hallarse.
Mientras que, en términos relativos, las casas inglesas han disminuído su importancia y el volumen de sus negocios, debe señalarse que su
lugar ha sido ocupado principalmente por casas alemanas e italianas.
Puede decirse con razón que estas últimas gobiernan el mercado, ha
biendo desplazado a Inglaterra a un tercer puesto. Puede, qui/ás.
argumentarse que las casas italianas han pa^ado al frente debido al enor
me aumento del elemento italiano en la población, constituyendo los
italianos el sesenta o setenta por ciento de cada partida de inmigran
tes. Esto puede ser parcialmente cierto, pero una explicación similar
no puede aplicarse a los alemanes. En efecto, la colonia alemana no
ha aumentado tanto como la inglesa, creemos, con relación al aumen
to experimentado por su comercio de importación. La explicación
que buscamos, entonces, debe hallarse en otra parte.
Si se investiga, creemos que se hallará que las casas alemanas e ita
lianas que están ahora -y han estado desde hace algún tiempo quitándoles terreno a las casas inglesas, ofrecen una clase similar de
artículos pero de inferior calidad y a un precio menor. Estas merca
derías están vistosamente presentadas, a menudo imitando los produc
tos ingleses, pero no tienen ni el mismo valor intrínseco ni la misma
durabilidad, mientras que su más bajo precio de venta los sitúa con
ventaja frente a clientes que no tienen un juicio muy certero y que no
desean hacer grandes gastos.
Pero existe aún otra razón, quizás la más poderosa. Los comercios

�A s^sisd sojjo ap sbj b une apaaxa BjjajBj^uj apsap sopBjjoduu
-niOBjiiuBui sojnaijjB ap uopjodojd bj gnb souiaaja 'Bpugjgjgj
gnb b sajuapaj SBaijsjpBjsa souiauaj ou gnbuny jBaoj opBOjgui [a ug
upptsod n jguajuBiu uapand ou sBsajSui sBuapBaaaui sbj gnb gp Bapi
bj 'ojjap jod •sourezBijaaj A jsaj gnb ajuajBdB sbui sa sBsajihn ssjopBj
•jodun sbsbo sb{ gp BpuapBoap B| anb souiBiapisuoa 'uoisnpuoa u^
•sajBaoj sopoftau soj ap upiaBnjis j^npB b( b sbui as
-jBnospB A opBpino s^ui uoa opBoaaui p JBipn;sa u^jaqap ssquiB (sBn8
*{)us sb[ oiuoo sBAanu sb[ o^ub^ oja^ sBAanu sbj^o ap ojuaiiupaiqeisa
|d Bisd pBpiun^odo aiuapaxa Bun opuapai^o A inbB SBppafqeisa bA
sbuuij sbi opuapapuBi8ua 'Boqqnda^ B^a uoa opiauíoa ja jsjuauínB
BjBd pBpiun^jodo ajqop Bun ^puijq 'spjSui un sa josjndojd jedpuud
oAna 'jaAB souiuajgj sou anb bj b jBuopBuja^uj upiaiqiqxg BpBpaAoíd
B| A 'sojuauíoui so^sa ua ABn^njfj p ua Bzuaiuioo gnb uiuooq,, jg
•osbdbjj un Bas opB^jnsaj p opuBno un^ 'SBiuap
so( ap sBa;^suapBJBa sbj b asjB^d^pB ua Bjainbis JByos sbuibí A jas ap
BjauBui ns b uanoaps as soj^o soj anb JBjadsa ja BDiuBjuq pnpuejnsui
bj ap Baijs^gpBjBD BÍaiA Bun sa ojag so^uaiuijjanbaj sns b asjBjdBpB
A paoj opBaaaui ja sbui oaod un jBipn^a b uBjgipaaaB Bjja^Bj^uj ug
BULty bj gp sajBdpuud soj is biujoj ubj8 ua jB^uauínB uBiapod sopoSau
sns anb lsasaj3ui sajBu^npui sajuB^jodiui ap sojaÍBiA soj A mbs sspia
sajBSjnans ap sajaf soj opBjnSasB usq sou ajuauíajuanaaig
ojuauíoui jap sapBpisaaau SBAanu sbj b a^uauiBpidBj sbui
ubij as anb sBjjanbB uos oiSijsaad ns opiuajuBui ubij jofaui
anbsBSBasBj anb BjBj;uoaua as a^uauíajqBqojj sbj ib sopsfap uos anb
UBJ3A sajiApuiu; jaaauBuijad UBiuaiu; anb soj A 'aiusjaps Biasq bijo
-jbui opunui jg jojua un sa 'Bayijod ua oiuoa sopoSau ua 'ouisyBAjas
•uoa ja A ^sgjopBAjasuoa opsisBuiap uos 'BjqBjBd Bun ug •sauopaesuBj;
ibj uBzqBaj as anb ua sauopipuoa sbj ap uppsjaijB aiuaipuodsajjoo
bj uaSixa anb sajoua^xa sBiouB^sunajio sbj b osiuio osbo opuapsij 'sBjja
B aiuguiauuy opBuajB uBq as A ofBqBJ^ ap sbuuou SBiaaia uojbzbjj
as soyB aoBH BZBjd bj ap upiOBnijs j^nja^ bj a3ixa anb sBpijipaia sap
•epijjaBj sbj jbSjojo ua ubjidba A SBjuana SBAanu iijqB b sajuaaijaj uos
'SBuuinjoa ssjjsanu ua opBJojdap souiaq bA anb ouisiuiisad asa ap
anbo; ojjaia un ap sopsjaajB (jBjnaijjBd ua ounguiu b Biauajajaj jaasij
ujs A jBjauaS ua 'ojsandns jod 'opuBjqsq) bjbj^ bj ap oi^ ja ug sgsajSui

�146
que, mediante un mesurado estudio de las razones aducidas más arri
ba, las firmas inglesas cuya decadencia hemos tenido la ocasión de la
mentar, recobrarán su supremacía.

9) /THE RIVER PLATE TIMES, 8 de abril de 1890, p. 1/
EL COMERCIO BRITÁNICO CON AMERICA DEL SUR
A través de varios artículos escritos en junio pasado y de otros ar
tículos escritos más tarde con motivo de la publicación de las cifras
del comercio exterior correspondientes al año pasado, tuvimos oca
sión de señalar la inevitable conclusión de que el comercio británico
con América del Sur -es decir con la región del Río de la Plata con
la que tenemos más estrecha relación- estaba perdiendo terreno. Si
bien no ha decaído en términos absolutos —como tenemos razón para
creer ha sucedido en algunas ramas- si lo ha hecho en forma relati
va con respecto al de otros países que industrializan productos simila
res. En esa oportunidad señalamos un hecho especial, la disminución
en número e importancia de las firmas importadoras inglesas estable
cidas aquí y que habían dominado el mercado hace unos quince o
veinte años.
Nos alegramos de decir que nuestras observaciones atrajeron alguna
atención en Inglaterra y fueron reproducidas allí por más de un perió
dico.
Aunque nosotros no lo sabíamos entonces, y no habían sido escri
tos, ciertamente, respondiendo a ningún plan concertado secretamen
te, los artículos referidos tenían un peso extra por el hecho de que por
la misma época conclusiones muy similares eran señaladas por los
Cónsules y otras autoridades en otros países de América del Sur y
América Central, especialmente Chile, Brasil y México.
Desde entonces el tema no ha dejado de atraer la atención y ha
sido motivo de muchos informes al Foreign Office y de algunas car
tas. El South American Journal del 8 de marzo, recientemente recibi
do, trae un largo e importante artículo sobre el tema que recomenda
mos a la atención de nuestros lectores. En este artículo manifiesta
que las principales sugerencias para mantener y ensanchar el comer-

�'^o^iíoo A ©iVtj ap soadoma so)iq^q soj opuinbpB sq aiua8 bj A zaip
jrod opBoijdiqnuí ueq as pjaua8 ua soiooSau soj X uoyoBjqod bj anb
joqv opBiS jouaui ua japaons aqap ou —uojaiAn^ 9nb BiouB^odiui bj
opuinbpe uBjaiqnq Bounu sBsajSui sbsbo sb[ opom oj^o 9p o isb opis
jaqeq aqap X- soyB ajuiaA soun aoBq Bpjg bj ap oí ^ ¡o uoo jBiojauíoo
suad B{ bijba is ¿s9S9^8ui so[ uoo ouisiiu o{ gp^ons ou gnbaod? sgouoj
•U9 '.sofBooj soju9iipj9nb9j soj b sopnpojd sns iBnogp^ X opBOjgui p
Buod bj apA anb usj;u9nou9 sa^oyBdsa unB X SBSpq 'sgsgouBjj
'S9UBUI9P S9{BU^npU{ 'BpnSB SBIU Bip B Bip 9AptU 9S B^S9
X puapduioo Xsq oj^^ *S9S9[3ui sgjoijgdns soiapoui o SBjrBd sbi uoo
opjdnoB ^p opB0J9UJ p jBonpa ap jb^bjj uaiq Xmu bijbjs^ eunSjB bio
•uspdtuoo Biuono U9 jbuio^ anb Bjaiqnq ou \s 'o^aosq b so^uojd u^jsa
soj ^o soqontu 'so^aaAOjd ap soasap uauaiy ou o saosdBo uos ou soo
-lu^iuq saiuBpjauíoo soy is anb X 'sopnpojd soyap 'soppoiu soyjaio
Bpueiüap opBcuaiu p mbs anb sa pyuauíBpunj ojund [g -oioj9iuoo ns
JBAjasuoo uaaainb is 'JBSny opun8as ua ouis ojaunjd ua ou JBjapisuoo
uaqap anb o8p sa ojad 'ou o oyjap o\ ua jbjs9 uapand 'oysa ug sb^
-n^d SBAanu b opjanos ap sojjionpojd b asjBjsajoui ap pBpisaoau X^q ou
anb s^uiap so| sopo) b sajouadns ubi uos sbs9[3ui sB;uaiujBjjaq sns X
soyasip sns anb uBSuaig 'sajopBAjasuoo op^isBuiap uos 'uoioBoyiu^is
us epBu Bisd opipjad Bq ou anb ojad 'ojsa b u9iob{3j ua op^sn soui
-aq bX anb bsbjj Bun jyadaj bjb^ ^nbB sopipad sbui so^onpojd ap odi)
p apBiAua ue^jjanb ou o ububiau9 d\ ou Bjjap^Su] ua sajouadns sns
anbiod a)U9iu9|duiis sopipad jiqioaj japod ou ap BqBÍanb as anb pío
•¿auioo oíaÍBiA o a)ua3B 'ajuB^uasajdaj un ap sbui opioouoo souian
•sa^qixay sbui soadojna sapAU Jod a)
-uauíjBnpBj^ sepejuEjdns opuais ubXba sBsaj8ui sbsbo sb[ anb BJBd pdio
•uud BsnBo B| 'so)onpojd soy ap opaid X ouasip p ua ouioo pBpipo b¡
u? oyi.'B) poo| ojsnS p japuap ap Bioua^ixa B[ opis bj-j Bjauíud B{ b bio
-uEuodiui joXbui bj sofaj jod souiBoipnfpB anb o)Bipauiui ap jioap soui
-apod 'sBiouaja^ns SBjsa ap Bsuajxa u^ioBjapisuoo Bun b jBJ^ua ui
sajBiojauíoo sojaísiA sootupuip ap oajdiug • sop
•aid sns uoo so^onpojd soj ap upioiqíqxa ap sajBooj sajBioiauíoo sojjuao
sapd^uud so| ua jaoajqBjsg -^ *0)uaiuiB)anbBduia ns ua ouioo sopnp
-oid soj ap oyasip ja ua oyuB) 'pooj o^snS jb uoiouap sbui jBjsaij j
:sa)uain;8 sbj uos ouajsiuiaq aysa ua ooiuBqjq 010

Lt\

�148
por no decir de extravagencia.
En estos tiempos de crisis, cuando se dice que los importadores
bonaerenses están cancelando pedidos a diestra y siniestra, cuando las
casas están quebrando o luchando duramente para mantener sus cabe
zas por encima del agua, cuando los habitantes del gran mercado ar
gentino se están viendo forzados a economizar y a restringir sus gastos
en forma desacostumbrada, cuando aún el sólido y próspero Uruguay
siente la sombra de la pesada nube que cubre a la Argentina y sus co
merciantes deben actuar en forma por demás cautelosa, puede parecer
fútil hablar de medidas para ensanchar el comercio. Nosotros no cree
mos eso. La crisis, no importa cuan severa sea, es transitoria. Llegará
el momento -y puede que llegue muy pronto- en que las cosas se
enderecen y el sol de la atareada prosperidad brille una vez más a todo
esplendor.
Por más prolongada que sea la crisis, estos países progresarán, su
población aumentará, se abrirán nuevas vías de comunicación y con
ellas nuevos y más amplios mercados. Más aún, la crisis no afecta a una
nación industrial más que a la otra. Cualquiera sea la cotización del
oro, cualquiera sean las dificultades inmediatas que experimenten
los negocios, la posición relativa de las naciones importadoras perma
nece incambiada, la agudeza de la competencia entre ellas es más gran
de que nunca y solo espera que las nubes se retiren para desplegar toda
su actividad. Es más, para quienes tengan ánimo y empuje existe
ahora una oportunidad excelente para obtener (no sin riesgos, garan
timos) el dominio del mercado que más tarde o más temprano produ
cirá el más excelente fruto.
Con crisis o sin ellas, pues, es menester que los comerciantes ingle
ses interesados en el Río de la Plata, se mantengan atentos si no quie
ren que se les escape su negocio. Las causas de la decadencia que es
tamos lamentando no son difíciles de encontrar y les han sido señala
das con suficiente autoridad. Dejémoslos estudiarlas y ponerles reme
dio.

�?;? n.v iPToire japuajajd uis ojad 'bjoijb iBuoiouaui souidpod
soun^^jB 'pjauaS sbiu aouBop ap sorodse soqoniu BOJBqB
'^J9A 9$ OU1O0 4U9PBJ9plSUO^ BXnO ^ Sa)UB)lSlA SOJ)S3nU JBJU9JJU3
irajaqap 9nb Biuaiqojd p S9 ajsg soipaui ^nb uo^ X ucuooajip ^nb
U9 'OJJ9S 9p OSBD U9 'X ajUBJJOdlUI UOlSUBdxa BUn 'BJBipaUIUl BUIJOJ
U9 'raziuo^Bjojd 9p zBdBo S9 u9iun¡0A a^uBfauías 9p opj9uioo un is
anb
•ni oun^d^s p X opnnb p 9Jiu9 irednoo sopiufi sopBjsg soj 'XBn8njf|
|9 BIDJ9UIO0 9nb SO[ UOO SOSIBd 9p BJSl[ 2\ Ug SBygnbgd 9JU9lUBAIJBpJ
UOS SBJ^P SB| SO|n0i^iB SOJ1O SO[ SOpO^ ISBO U9 !S9iOp99AOid
soj|S9nu uos sopiuQ sopBjsg soj S9pno so[ 9p sojnoi^B
\9 A BUIJU9UJ9II B[ 'BJ9pBUI BJ (SB|O0U^b SO}U9lU9ldUJl 9 BÜEiimOBUl B(
S^^UBpodlUl 9}UB}SBq SBJJP UBZUBOp 'SOUOpB^oduiI SB[ 9a)i!g [BUOp
-d90X9 9JU9lUBJ9pBpJ9A '$68 I OyB ^B 9^U9ipUOdS9JJO0 '9fBJU90Jod OUIIJ(n
9)89 OpU9lS '0)U9p JOd 0'¿l un ^ ¿l'S un 9pS9p S9UOpB)JodX9 SBJ X
*0)U9p jod 93*6 un Biseq ¿^$ un 9ps9p uojbijba sopiun soprjsg soi
9ps9p souopB^iodun sb( 'XenSnjQ 9p jbio) opjgiuoo p uoo
ug "sopiuf) sopBjsg so( 9p p opods^j uoo o^uBoymSisui Xnuí
•9J 9nb X 'XBn8njQ 9p opjauíoo jgp |B)O) o^uoui p uoo BJBduioo o| 9S
|S oqonui so ou ^nb o[ '000000^$ sol 9P ofeqap jod 'o^ubj o[ jod
'opBn^s opB)S9Bq opjguioo pp pnuB |B)O) oipouiojd [g 00009^:^$
oun op pnuB oip^uiojd un uoo '\6S'QL'W B 0l€"l^^^^*l$ 9P 9\iXiA
topiuf) sopB^sg soj BpBq uopB)Jodx9 Bg /—/ "000'0^9:T$ so| u9 op
•en)is [BnuB oipouiojd un ap 9)u9uuoXbui uoje^edB as ou [ejaua^ B{8
-ai Jod ojad 'opo^ad p a^uBjnp 109*1 l^:^$ b O^6¿^6$ ^P uojbijba
_9( sajUBjisiA soj)sanu BJBd saja)ui pdpuud p uojsia9j sapuo sbj
'sauopBjjoduii SBg •BpuB^Jodun ubjS ap sa[epjauioo sauop^pj ap
api E[ BpBu BJBd uap sou anb asjpap apand ou X soub aouo ap opou
•ad un uBOJBqB SB^sg 'opBoqqnd soiuaq anb sb{ ap sapjauaS sop^qnsaj
to{ Bjoip jBjapisuoo soujapod 'sBoi)sipB)sa sb[ opB[ ap opuBÍa^
/:aoip 'sopiufj sopB^sg so^ BioBq
A apsap sauopBjjodxa X sauoioB^jodujj sb[ ap a^Biap un jBp ap oSang/

soaiNfi soavisa soi no^ OAvaoaiía od^hwo^ ia
/9681
9p O)so8b ap g 'onnf ap n X q¿ 'S3^I1 OaaiAHlKO^ HHl/ (01

�150
Uno de los primeros clamores que se oyen cada vez que se ha suge
rido la ampliación del comercio con los Estados Unidos ha sido siem
pre la necesidad de una línea regular de vapores. Pero cuando miramos
las estadísticas que hemos transcripto, enseguida resulta evidente que
un comercio que asciende anualmente a un promedio de cuatro millo
nes de dólares no es suficiente para mantener una línea especial de
vapores: es decir, si se piensa solamente en Uruguay. Si se agregara la
Argentina, el caso sería diferente. En el momento ^ctual, la "Norton
and Co.", bajo bandera norteamericana, y la "Prince Line" y la
"Lamport and llolt", bajo bandera británica, envían vapores para el
transporte de pasajeros y de carga con bastante regularidad, sin men
cionar a los ocasionales "cargueros"163 de diversas líneas. Esto, cree
mos, satisface totalmente las necesidades del actual intercambio co
mercial y, a medida que éste aumente, aumentará también el servi
cio de fletes, puesto que se trata de un caso en el cual la oferta seguirá
seguramente a la demanda. En más de una oportunidad se ha habla
do de subvencionar una línea de vapores, pero, por nuestra parte, du
damos de que el resultado justifique la erogación. Es más probable que
un mayor volumen de comercio produzca sus propios medios de trans
porte, antes que nuevos medios de transporte, por sí mismos, aumen
ten el comercio. Pensamos que en este aspecto del problema puede
dejarse librado a sí mismo.
Un problema bastante más importante y más difícil es el que plan
tea la nacionalidad. Quienes residen en este país son italianos, españo
les, franceses, ingleses, alemanes y nativos descendientes de estas na
cionalidades en el curso de una o más generaciones. Sus simpatías,
tradiciones y asociaciones son esencialmente europeas. Del mismo mo
do, las casas de comercio son inglesas, alemanas, francesas, italianas,
españolas y nativas, y sus relaciones comerciales son fundamentalmen
te europeas. Será muy difícil modificar estas relaciones, establecidas
hace mucho tiempo, no obstante la tendencia comercial general a
comprar en el mercado más barato y vender en el más caro. En mu
chos rubros, las mercaderías inglesas predominan en el mercado, co
merciando con ellas firmas de todas las nacionalidades ya que Ingla
terra absorbe casi un tercio del total del comercio de importación;
fuera de ésto, cada casa generalmente da preferencia a las mercaderías

�0[noijJB ouiyjrt ojjsanu us souiBJBjByas anb pBpijBuoiaBU bj jod
sepB9)UB|d sapBjjnayip sbj b ajuajj jaaBq anb uBjpuaj unB 'asjao^q ap
-and anb opuBzyirejBg osnjaui 'oj^j -BJoqB jbzijbub ap pBpisaaau sotu
-auaj ou anb jBpjaiuoa Biuajqojd opBauujuí un ap bjbjj a •opBajaui
ajsa ua sopiumsuoa sopnpojd ap sBauij sbj ap -sBpoj ua ou is- ssqa
•niu ua 3sjbj3o[ apand sojuaiuiuanbaj so;sa ap ojauíud [a anb jbuuijb
b so^andsip uejBjsa souBDuauíBajjou sa(BU}snpui soj 'Bpnp uis
/:aoip 'oinaijJB aouajuB ja BqBz
•jjBuy anb uoo so^und soj b asopu^uyaj íoiunf ap i Bip ja Bnuyuo3/
•pepiunyodo bj)o BjBd souiBÍap bj
so)und soj^o X sojsa ap BijduiB sbui u^pBjapisuoD Bq o\9 'a^odsuBjj
ap BijajBui ua sapBpijpBj 'jBiojauioa opB^Bjj un ap oipaui jod 'sop
-jufj sopBisg soj ap joabj ua opjauíoa jap jBiaadsa uppeijdujB BUfj ^
'sopiufj sopBjsg soj b BiaipuodsajJ
-oo a^Bd joXbui bj jBna bj ap 'oiaiauíoo jap jBjaua^ upiaBijduiB Buj^ f
'Bdcung b sBpBjnauíA sbsbo jod a^uauíjBnpB opBuiuiop oioiauíoo jap a)
-red Bun ap 'ajqq Biauapduioo ua 'asjByanpB ap upiauajui bj uoo sbubd
-jjauíBajJOU a^auíjBiauasa SBiauaSB o sbuijij ap ojuaiuiiaajqB^sa jg '3
•BZBjd bj ajuauíjBnpB uBzijodououi anb sBadojna sBuap
•BOjaui sbj anb joijadns p^pijBa Bun ap o jouaui oiaajd un b BZBjd Bisa
ua sBpBoojoa jas UBpand sBusoijauíBa^iou SBpapBajaui sbj anb jsjn^
•asy 'I :ajuain3is oj ua sojiosou BJBd apisaj 'saouo^ua 'Buiajqojd jg
•sopiupj
sopBjsg soj apsap sojnaijJB ap s^auíj sBjjaja JByoduii uapand anb sbjjo
uajsixa anbunB 'sBUBauauísa^iou ajuauíjBiouasa uos sauopsjaj sbX
•na sbuijij ojpna o sajj inbB uajsixa 'ouins oj y jBpjauíoa opBajaui
ja ua ajuBpiodun oaod Anuí uopisod Bun UBdnao SBUBauauíBa^ou oía
-jamoa ap sbsbo sbj '(ojuaia jod j ja aouBajB anb souiBpnp) upiaBjqod
bj ap uopjodojd syanbad Anuí Bun uaXn^ijsuoa —sopiu^ sopBjsg
ap souBpBpma soj jiaap sa- souBauauíBa^ou soj anb opBp 'jBnpB 01
-uauioui ja ua '^ 'sBUBauauisa^ou sBuapBajaui sbj ap joabj ua 'ajuam
-jBnpB uauaijuBui anb sauopBjaj sbj jaduioj b sspiaajqBjsa bX seseo
Bjsa ap BjainbjBna b jaauaAUoa 'oqoip souiaq bX ouioa 'paijip Bja
Bjajaaja 'sBUBuiajB sbisbjubj X saajnp apuaA 'bubuiojb bsbd Bun 'sBsaa
•UBJj sspas o souia apuaA 'BsaauBjj bsbo Bun 'sajouBdsa sajiaas X sou
-ia apuaA BioiiBdsa oiajauíoa ap bsbo Bun isb :pBpijBuopBu buisiui ns ap

l$\

�152
cubrirán, creemos, que esto cuenta más aquí de lo que ellos pueden
imaginar. Las tradiciones, vinculaciones y simpatías, tanto del pueblo
como de la plaza comercial, son, en todo sentido, tan enteramente
europeas que imaginamos estará lejos de ser fácil el cambiar las vin
culaciones existentes en favor de una parte del mundo que ocupa una
porción tan pequeña en la vida de este país. En efecto, si se nos permi
te hacer una pequeña disgresión, éste es un error al que los nortea
mericanos están muy propensos, no solo en materia comercial. Ellos
creen, por el hecho de que estos países están en uno de los dos conti
nentes americanos, y porque han adoptado nominalmente la forma
republicana de gobierno, que no existe meramente simpatía sino seme
janza, e incluso un fuerte sentimiento fraternal, hacia los Estados Uni
dos. El error no es extraño pero es muy grande. América del Sur -o
al menos esta parte de ella- es, en el fondo, un pedazo de la Europa
latina; tiene casi todo en común con la Europa latina, Italia, España,
Francia, Bélgica, etc.; y en realidad, muy poco en común con los Es
tados Unidos, prácticamente ninguna institución social, ni casi ningu
na manera de pensar. Cierto es que el pueblo se ha liberado de los gri
llos y restricciones que todavía pesan sobre la Europa monárquica,
pero existe aún una enorme distancia entre ellos y los norteamerica
nos, al mismo tiempo que una diferencia racial que no parece probable
puede ser superada en un futuro inmediato. Aquí vemos, no el repu
blicanismo sajón de los Estados Unidos, sino una copia del bastante
deteriorado republicanismo latino, como el que se vio en Francia y
como se podrá ver dentro de no mucho tiempo en Italia, España y Bél
gica. Existe una ligera semejanza en las formas exteriores, pero una
enorme diferencia en la práctica y aún en el espíritu subyacente. Esto
es lo que hace a la versión "jingoísta" de la doctrina Monroe, recien
temente traída a primer plano en los Estados Unidos, un verdadero
absurdo para los observadores locales, que solo pueden atribuir su
difusión a una total ignorancia de la naturaleza y costumbres de la
población local. América del Sur siempre ha sido, es y probablemente
continúe siéndolo por varias generaciones, esencialmente europea; no
bajo la dominación de gobiernos europeos, quizás, (aunque sería más
beneficioso que perjudicial que así lo fuera), pero ciertamente bajo la
dominación de las influencias, intereses, simpatías y tradiciones euro-

�sBjsa ua souiBaoAinba sou ^j) SBadojna sbuuij sBpBuiuuajap ap SBuap
-Bajaiu sns Jiqpaj e uajaduioa sb] ajuauíBaijaiud anb sauopB8ijqo e sep
•¡jamos JBjss uis SBjjand sns ojjaiqB usXBq anb sajuBjJodun sbsbo ap
sojdiuafa soDod XBq X (&lt;sBpB8ij,, sbsbo uos -sEpiduiauajui jas uapand
ou 'ajuam^isuoa jod 'anb SBjsa sauopBjnauu 'soadojna sapujsnpui
so| b ajuauíBAisnjaxa opBjnauíA BqBfBqBJj anb oadojna ¡B^dBO jod o
sajuaispca bX sBadoina sbsbo ap sBiauaSB o safBSjnons ouioo ssppaiq
-sisa ucuanj BZBjd ap sBnSi^uB sbui sbuijtj sb[ s^pox 'buuo^ Bjsa ap a^
-uauíBjajua isbo oppajqBjsa opis Bq Bdoang uoa opiauíoa {Bnpe [g
sBireauauiBajJou sBuap^ajaui ua SBpBzijBpadsa 'SBpua8B o sbuijij
sBidojd sns inbB jaoajq^jsa sa soqa BJBd ouqqjB a^uam^isqns ^g
'oqanuí jbj8
-oj JBjadsa uapand ou sajuajsixa sajBpjaujoD sbsbo sb{ uo^ Bi^Bduxis
ap sozbi o sajBpjauioa sauopBpj ssaod ubj XBq [Bno {a uoa siBd un
ap u^pBjpuad b| BJBd JB3n[ oaod Xnuí jBpanb aaajBd anb 'oadojna
ajuaujjBpuasa ubj sa opBDjaui {a 'Baijijod BuajBui ua anb s^ui uns
—opBjjsoui souiaq ouioa- '[Bpjauioa BijajBui ua '^ U9puijsip uis 'Bd
-oang Bpoj ap uauauojd sauopBjJoduii SBjjsanu anb ojsand 'oadojna
sred jamb^na ua anb opBjg joXbui un ua 'opoui ojjap ua 'X soadoj
-na sa]Bijjsnpui sajuBjjoduii sbui soj ap sbj uoa Jijadmoa usjaqap sbjj
•apsajaui sns 'oubjjuod p jog soqa Bia^q saj^padsa sBijBduns uajsixa
apuop opBajaui un o pBppBdea ns uoa opjanaB ap oppajsBqB uaiq ou
opBajaui un inbB jBJjuoaua uBjadsa is jbjbj jojja un uBuajaiuoa sou
-BaijauíBajJou sa|Bijjsnpui so( anb souresuad 'Biuaj jb opuaiA[Oy\
-opas Bpaqap ouioa sopiuQ sop^jsg so^ ua opip
-uajdiuoa uaiq ubj sa ou anb Buiaj un b oujoj ua pepjdA Bjnd sbui bj aa
•ajBd sou anbjod oins 'sopiuQ sop^jsg so{ Biaeq OAijeiaajdsap opijuas
un^uiu uoa ojsa sounaap o|sj s^api sns b sByBjjxa ajuauipiauasa sau
-oíanjijsui o sajqmnjsoa sa^auoduii jajanb ap ojuajuí unSuiu sopiun
sopBjsg so[ b BuaaapBj^B ou ajuauísjjap /"/ ojqand p '(u9PBzi[ia
•p bj ap sajajuí p ua ajduiais ou BpBnjaaja uppuaAJdjuí Bun) sajuBiiu
-ajdB opBiseuap sapuop^ujajuí o SBjapueuy sauope3qqo ap sojjbj
•aqij b oXnqujuoa sisd ajsa ap u^iauaAjajuí v\ opuBna sopiuf) sopBj
-sg so| e soppapBj3B jBjsa uspand 'sauozsj sepBsajajuí jod 'sousauaiu
-Bpns soujaiqo^ sojjap anbunB X oyanbad ajuauiBAfsaaxa 'souiijadaj
oj 'sa euBauauiBpns epiA bj ua Bau^uiBajJojq e^anf anb jadBd jg *sead

es i

�154
afirmaciones, nos agradaría que nuestros amigos comerciantes nos co
rrigieran). Nuestros amigos norteamericanos tendrán que considerar,
entonces, hasta donde les vale la pena seguir este procedimiento y
emplear capital en el establecimiento de sucursales y agencias para la
venta de sus mercaderías en competencia con las casas europeas que
ahora dominan la plaza, y asegurándose, por lo tanto, una parte del
comercio actualmente distribuido entre estas últimas.
A continuación de esto, se plantea el problema de una expansión
general o especial del comercio, cuya consideración será el tema de
nuestro próximo artículo,

/continúa el día 8 de julio de 1896/
/.../ Si se produjera una expansión general del comercio, no vemos
ninguna razón por la cual los Estados Unidos no pudieran obtener la
parte del león en ella. En un mercado en expansión siempre hay lu
gar para los recién llegados, y en una situación semejante, las firmas
o agencias que tengan relaciones especiales con los Estados Unidos
podrían lograr una mayor apertura para las mercaderías norteamerica
nas de la que existe actualmente, puesto que tal apertura no ocasiona
ría ninguna perturbación importante de las relaciones con Europa a las
que nos hemos referido.
Pero, por nuestra parte, aunque probablemente se nos acuse de
pesimismo crónico sobre el tema, vemos pocas o ningunas perspec
tivas de que se produzca una expansión general semejante. Tomando
el promedio de los últimos diez o doce años, el comercio de importa
ción de la República ha permanecido casi estancado; no ha mostrado
siquiera un crecimiento vegetativo proporcional al de la población. En
1885 la importación fue de $25:275.000 para una población de unos
583 000 habitantes, lo que da un coeficiente de aproximadamente
$43.5 por persona; en 1895, después de muchas fluctuaciones, la im

portación fue de $24:596.000 para una población de 850.000 habi
tantes, reduciendo el coeficiente a $30.1 por persona, una caída muy
importante. Como hemos estado señalando constantemente, la polí
tica en la cual se ha embarcado el Gobierno de la República desde
1890 está claramente opuesta a cualquier expansión del comercio.
Los intereses comerciales, no obstante su vital importancia para la
prosperidad general del país, están desprovistos de toda representa-

�-na sasiBd so| ap oun ap joabj ua aiuauíaiqBqoíd sbui ^uas lSB[jaaBq b
eje^aif re X 'saiBiaadsa sbijbjubi sauoisaauoa iBzqcaj b opcuipui oaod
BJjsanuí as 'aucd ns jod 'oÁBn^njn oiuaiqojg ^a \ soiano so[ X bubj B|
ouioo sa^i SBXcn^nin SBiuud sBuaiBiu sbj jBZBjdsap e Btiapuai anb bi
-siuoiaoaioid bjubi bijb cun e X t,ouísia|in^a^,, ^a j3a[oa b uBinpui
as sopiufl sopBjsg so[ 'sajuapai s^pijou jod jcSznr y 'O(Jiaap a(qisod
sa sou ou 'Bunao oisa anb ap pBpmqBqojd o Bapi Bun^^ a^sixa i$ sbj
-auBnpc sauoreaauoa uBJBzqcaj sa^Bd scquiB apuop [Biajauíoa opcjBjj
un ajuBtpaui juinao Bupod ojos o^sg sopiun sopc^sg so[ ap joabj ua
opjauioa jap [Biaadsa u^isu^dxa Bun JBjapisuoa jod epanb sou uny
•opi^cd ^npB {a japod [a ua cazau
•Buuad sBjjuaim aiqcqojdun Xnuí sa [Bna o\ 'oujaiqoQ [ap [Biajauioa
Bai^i[od B[ ua [caipBJ oiqurea un caznpojd as ou o)ub^ B^scq oiajaui
-oa [ap [Bjaua^ upisucdxa eunSuiu asjranpojd Bpand anb ap sczucjad
-sa s^aod Xnuí souidA anb 'saauo^ua 'soun^ada^ *siBd asa uoa oiajaui
-oa [a jBjuauiaaaui b Bnnqu;uoa ou oyaia jod anb o^sanduii un uoa
U9?3B)jodun ns opbabjS cq ouiaiqoQ [a a^uauía^uaiaaj Xnuí c^ad !sbj
-O3^j8b so^uauia[dun soj X BUBuinbcui bj opis Bq sopiun sopcjsg so[
apsap upiaByoduii ap ajucuoduii sbui oiqai [a anb souie^ip 'o[duiafa
ouio^ *souo^BfaA X sosoabj8 sbui une soisandun soj jaaBq o^fqo jod
uauat^ aanpoj^ux anb sauoiacoijipoiu scaiun sbj X so^cfBqaj ap capí
iainb[Bna a^uauiBp;piaap ajsisai ouiaiqoQ [a oiad 'a[qisodun ajuaui
-BaijaBjd sa oiajauíoa [ap [Bai u^isuBdxa jainb^no 'sBiaucnpc sbjijbi
SBunsiqB X sojsanduii so^a uampiad sBUuai[^ SBisajoui X scpcpaiua
ajuaiuBAisaaxa uos opadsai [B sauoiaisodsip sB[ anb ouis 'sosoiauo uos
o[os ou oíaiauíoa ja ajqos so;sanduii sog bsbui ua uBi8iuia X soiaiaui
-oa sns uBuata ou sauísiaiauíoa X saiapcaiaui so[ ^nbiod [a cuiSiua un
sa X ajqBjajo;ui 3A[anA as b9ibo bj anb B^Bq 'biuipia b[ sa oiaiaiuoa
¡a oís and un OAanu un jauodun anb Xcq anD aiduiai^ oqiaa.i ap as
•naB un b japuaasapuoa Biainbis uis SBqa ap cun cqanAap opuats 'Bisai
-joasap cpunjoíd uoa scpcicj; uojanj 'opeuas [B scpiSuip 'sBAiieiuas
-ajdaí sBuinj uoa sa[Biajauioa sauoiaipd sa^na sb[ ua sapcpiunijodo
saiuaiaai sop ua optunao o[ jod BpBpuapua sa auaij aj as anb ua
upiaBjapisuoa Baod Bg -BAiiisoduii uoisioixa B[ X uoisaido B[ BjBd oí
-aíqo un anb sbui oaod ouioa opBiapisuoa opis Bq oioiauíoa ja 0681
apsap 'opoui jainb^na ap 'X sbjbuib^ sb[ ua X ouiaiqoQ [a ua upia

SSl

�156
ropeos con los cuales mantiene relaciones más importantes y estre
chas que con los Estados Unidos o con sus vecinos del continente su
damericano. De cualquier modo, tales concesiones son, a nuestro mo
do de ver. un error económico. Las relaciones comerciales deberían ser
iguales para todos, y debería permitirse al comercio que se expandiera
en las direcciones naturales, sin la intervención del Gobierno —y me
nos aún de un Gobierno no representativo como el de Uruguay—.
Desde tiempo inmemorial, la experiencia ha demostrado que la inter
ferencia gubernamental en el comercio, o el intentar forzarlo hacia
determinados canales, es más perjudicial que beneficioso. Una conce
sión tarifaria en favor de un país significa una injusticia para otros y
una alteración de las relaciones comerciales normales. Como la expe
riencia de Inglaterra lo ha demostrado, el comercio nunca prospera
mejor o se expande con mayor rapidez que bajo una tarifa reducida,sin discriminaciones odiosas. Estas, sin embargo, son cuestiones gene
rales en torno a las cuales las opiniones difieren considerablemente y
que no necesitamos discutir ahora.
Pensamos que hemos recorrido ahora, aunque sin mayor deteni
miento, el terreno delineado cuando comenzamos esta serie de artí
culos. Tememos que las conclusiones a las que hemos llegado no sean
muy alentadoras ni podamos ofrecer grandes esperanzas a nuestros
visitantes que están al llegar.

�"soJtjstpDjsa saiponj

(0061-9881)

Avnomín ^^a ^oni3x3 oidhswoo is H33iaN3dv

LS\

��Of^Ou^ %P * O^*J^
^i^^W O N M O" N Ul

OIOI O
tete I I M I *•

o•o
oooo
P|
o iI o
o'oooV

p te u ••&gt; te * teteio^ *•
O H te M -O te teM Nuh.m
€^ -I
U| ^l
-1 ^&gt;
?• NHokikllmi ••• •&gt; I
N
I* Ul
Vik-

Cv ^^&gt; ^ W W^ ^* M ^^ V •' Mi

OO I O I O I O
O O I O I O I ^ I I I ^^J^OO^W^^VT^O^^AV^i

I

SI j l| I I^| I I ^^^SS8^n:

6,
o

U
MJ
M-*
te
K -J
^ OÍ

O II \^
O II ^j'
O
p

F I I I F I. I. I I I I FFF^F B.10.0*5^ "• ,.
! I o I I ^I Vnn "okl? te, N^ ^
Ki | I h I *• | o&gt; I i I |ioteteuiui^¡¡te*.te*3-3
te h |o -o é. ^j
O O II v&gt;
O
^s^
ION i &amp;

n^ i&lt;N

I o ii o ioe.u^JHHKOk.bii
•-I ii
—--••k*—O&gt;-te-l n O &gt;\
II •o i•
I^^—O ^-*^
te Iit^leoio
o.Mteteio
o. u&gt;i&gt;

^ssllHslh

"OO I I I -I OI I &lt;O I Ok^OI* ^i*'u Ob
'teoitekfi iicpi^ *o

g;

Pl

t

FR

5

13

3

o O
o

i-* r1
0* S
0* O
1-9

2

a 2
wo
d
d 93
93 93
rnon IEOR

3

Pl o
X •í
pi
93
93 Pl
H 2
V H
O Pl
0 V)
2 •&gt;
TOTAL JSCOSE

g

93
O
93 O
O 2
a Pl
o 2
O
f-i d
O pi
Pl r

DEL

�0061-9881
oij^nuy,, '[Biauao eai^sipBjsg ap

:31N3fl3

ap eju
bj ap sojojb soj e auuojuoa 'sajcpyo sajop^ soj mb^ uBp as (^)

618836:1

I9l¿:l

L6'^^
ZL'LLZ-L

QC í * COC * í
CC^"Q/ / 1 I

3099:9
60S&gt;¿8:9
^6LZ9L-9

/O7* \c\7:7
89t^'36:1

5^6*381:3

00¿6S¿: 1
8t-8'¿89:l

LIZ'^WZ

:

033'068:¿
616030:8
08¿'S0^:9
189'9¿^:S
8¿'3¿¿:8

96'^WZ

6LVLW^

689'¿0i:i
3¿¿^0l:l

lO9"llt^

806^85:1
^96lO¿: 1
6l8'9t73:l$

S80'6l¿:3$

soaiNinsoaiNn
SOOYJS3 VH^31V39^Ü SOQV1S3

0191^1^:01
^33*93^:6
196OI¿:9
^83019:^ $

0061
6681
8681
3681

9681
S681
t-681

681
3681
1681
0681
6881
8881
¿881
9881

VH^31V3ONI SONV

NODVIHOdXH
(*) 0061 - 9881
V3R13WV31^ON 30 SOO
-INfl SOaVlS3 SOI A V^^31V3OIMI VIDVH A 3OS3O SVAV09

S3NODV1^OJX3 A S3N0IDVl^0dWI SV3 30 OINOW
O^OVQ3

�i(l!jaA|iif| :&lt;(suoi8aj pepjeioi u| asudaajua ajBAjjd jo uotiejado eqj uj Xpnis
aSB^ y '6^61-^^81 's^^aury uipq uj sjuauíjsaAUj ipqqJH,, :*f pajj 'AddI^
'98 "d '8961 "oap^ 'SI'ON bX
-snSnjQ qpadoppu-^ '..sopaduq so( ap BJjanS Bq,, '.OABjsno 'inVHA3B
'Bjjsanu sa '[Buiüijo [a ua saouBjj ua o se[8ui ua usnuanoua as anb
sojxaj ap U9panpBJj B| 'ofsqBjj ajsa ap ojs^j p ua ouioa Mnby '01 *d 'piqi
• 'd 'p *qo 'NOSNiaoa3HOV^1V9 ',&lt;Mn8u3 S| aqs
X|pBS sjibjib jno aÍBUBuisiui jou on ^m ^i pus aajj s| BDuauív
'./'"/ *8uijBq bou^uiv ua BunSfB
asap ap ouaduii opaiqsjsa ¡u 9Jnaojd iu ByBjajg ubj o 3n^ ^P U9¡3
-BUJii^B BpBps^uasap bj ua ouiij|tj ajsa ap^puajsisui jsinaijjBd bj uoa
'Mld'W3'a ^ awMMBW "WM'"i "S'H ouioasapj 'buijbi boij^uiv
ua SBjsi{Bpadsa 'soxopojjo s^ui soaiufjijq sajopBuojsiq jod oqa
-fpBJjuoo 'S33UOJU3 apsap 'opis Bq BjsruoisiAaj anbo^ua ajs^ -aAanup
-a|p o|8(s p ajuBjnp 'BuijBq Bou^uiy ap outoa oaiu^juq ouisipuaduii
pp ojubj 'oajjsuajasjBa o8sbj p anj {buijo^u; ojuiujop p anb BjjaS
-ns anb opajUB pjuaujja^ un ua jaq8B{pQuqof X uosuiqo^ pjBuoy
jod 'CS6I ua 'opiní ap spj ua ojsand an^ puopuaAuoa anbojua ajs^
•sopiuf) sopBjs^ so|
ua anb pn8i p 'sau^uiy pn^ X ojjua^ ua B|auapuadapui B| ap U9psp
-qosuoD ap BdBja B( ouiod opBjBij -b^jbx8ouojsh| bj ap ousjuBd asaXIX I^!S I9 ^ ouosiAjp opouad ubj8 un ouioa SBpsjapisuoa opis usq
puapuadapu; ap 8Bjjan8 ssq 'uoisiAip ubj8 bjs^ b assq ua BpBaijipou
-ad ajuauj|Bjaua8 opis Bq bubdu^ujbouijbi Bijojsiq Bq qBuaduii opou
•ad p jBzqfiu¡j p B^ijqod Biauapuadapu; B| asopu^j8o| 'u9PBdnao
ap soipj^ía X sai8iuo|oa sauopBjjsiuiiupB uoa 'sapuuoj souadui; so|
ap B(jojs|q B| opis Bq oujsipuaduii pp Bjjojsjq B| '
rsajojnB soqaip jod spBjuaj
-sns u9pBj3Jdjaju( B| ap eai^Bj^oiJojsiq u9pbdijiu8|s b| saejsap 'uosuiqoy
X jaq8B|pQ sajosa^oj^ so| ap oindiasip 'uui^v -o^d ouBauauisa^ou JopBij
-o}8|q p '(9J3J3UOD as ou urp ajuauiaiqBjuauiB| u9piJBds BXna X BJnps8jaA
-ua joXbui ap ofsqBjj un ap ojusppB ap bj3ubui b opsjoqBia 'siBd ojjsanu
ua sasapuf sapjfd^a soj X Bi3Buio|dip b( Jod opB8nf pdBd [ap sisipuB op
-P9I un) (g-¿ "dd 'stól 'piuapo epuag '-oap^) ,,xiX ojX^S /a ua ¿vnBruft
¡9 U9 oofup^uq ¡viuuojuf opt^diu} ¡^,, ajqos ofBqBjj ns b U9ponpojju[ B[ ug siqi
'djuauijoij
-ejuB sojdpasuBJj sopp so| souibiuoj ojnaijJB apa a^ -gl-I dd 'S6l
Ton "1A |OA 'sauas puoaas '..MaiAa^ Xjojsjh Diuiouoag aqx,, ',,ap8Jj
aaij ^o uis[piJaduJi aqi,, ippuo^ 'NOSN18O^ ^ uqof '^3H9VqiV9 I

SV1ON
S91

�166
of Minnesota Press, Minneapolis, 19S9, p. 75. El trabajo de Rippy nos ha
servido como base fundamental para elaborar este panorama de las inver
siones británicas en América Latina. Salvo en los casos donde citamos
otros autores, la mayor parte de los datos que manejamos en este capítu
lo provienen de dicha obra.
6Ibid.p. 66.
6bis Sobre el carácter que tuvieron aquellas empresas, nos dice Rippy:
"Se formaron sociedades para extraer metales preci^sos de la cordillera de
los Andes, donde había pocos obreros, no había combustible para lumbre
ni caminos para los vehículos; técnicos y maquinarias fueron despachados
en la más absoluta ignorancia de las casi impenetrables montañas e inextri
cables selvas que los aguardaban. Había compañías para pescar perlas, para
inaugurar líneas de vapores, para cortar el istmo americano, para proveer
de motores a vapor a las casas acuñadoras de moneda, para establecer colo
nias de granjeros y pastores. Se formó una compañía para enviar ordeñado
res a la pampa; ¡pieles y calientacamas fueron despachados hacia los tró
picos.", 7
7RIPPY, Ob. cit., pp. 17-18.
8Debemos señalar que Rippy solo toma en cuenta en su estudio a los capita
les invertidos ¡ or personas o compañías que tenían residencia en Inglate
rra, dejando de lado los capitales traídos a América Latina por los numero
sos subditos británicos que aquí se establecieron.
9QUINTERO, Rodolfo; "Las tres conquistas de América Latina"; Facultad
de Humanidades y Ciencias, Historia de la Cultura, Serie Estudios Mono
gráficos, No.31, Mdeo., 1970.
10MULríALL, Michael G.; "The English in South America", Bs. As., Standard
Office, Londres, Ed. Stanford, /1878/.
lObis Messageries Maritimes, establecida en 1860, transportaba el correo francés
y en 1878 tenía una linea de vapores de primera clase que realizaban viajes
quincenales entre Bordeaux, Brasil y el Río de la Plata; la Transporte Maritimes o Línea Marsellesa que en la misma fecha transportaba un gran núme
ro de inmigrantes en un servicio mensual hasta el Brasil y el R ío de la Plata.(ll)
Compañía Lavarello, sus vapores realizaban viajes de Genova al Brasil y al
Río de la Plata. Poseía vapores construidos para transportar 1.000 inmfc
grantes. Los viajes eran mensuales y su duración era de tan solo 20 días.
11MULHALL, Ob. cit., pp. 514-515
12Ibid.p. 515
13MULHALL, Ob. cit., pp. 510-515.
14CU RUS, William Eleroy; 'Trade and Transportation between the United
States and Spaniah America", Washington, Government Printing Office,

�'(86l-l6l) ^^* P ^oraru(\ 13 í [861 'Í133 "oap^ '/^/ o^ojumap A
tuapvuoE upjsajdap 8^6I-6Z61 Avnürun '6L61 4Í1D3 'oa/^-aad A svualuvut
•xa sguois^Aui 'p^n 'aoOVT ^0861 'pjuaijo apuse "oap^ '0¿6¡'0¿8í
'oaupjodwaiuoo AvnBruf) pp voiutpuooa Dfjojstff 'X-iuaH 'HDNI3 :^¿6I
'•oapp :(¿6lmSZ8Ü ^^n^ruft pp vojiuguooa Dfuop^y di 0 upponpojtuf
'€1 "ON '.,^O!H • ^H ua 'ot^r&gt;|/
^of t986I-^S¿6I t#oapw '(bouioi /^
'oofupifjq otuadiu} ;¿ ^í sojapuvtsa sot 'antvg A. '.\\\ A. \\ 'a ouiox 'otuap
•owAvnSrun ¡ap¡Djn}j m^owhi ^NVH^VO jpad ftot A WHHVN u^iu^fua^
^sbaijb3ijiu8is S91U sBjqo sb| ^puajdluoD 'BA()8nBqxa ^S]| aun jas u(8 anb
'Bj^Bj8oi|q;q BJjsanu oqaaAOid uod jei(duiB ^jpod
jopa] |a 'ajuE^sqo on -ojpn^a oj^anu ap opouad A Biuat ib op
a^uauiB3ij)3adsa JB^a iod *(s¿61 *IB)uafJQ BpuB^ '-oapp^) ,,XiX
O[8|S |a ua ^Bn8run |a ua oaiu^jijq (buijojui ouaduii 13,, u¡m Jaiad iopB|j
-o^iq (ap ofeqBJ [a uoa 'oSiBquia uis 'U9pdaaxa Bun oqaaq souiaH *so||a
sopo} ap zn( B{ b ojxa jap uqísiAai Bpenaapa Bun jbz(|B3j opipadui; usq
sou oduia^ ap sauozs^ 'sajiods sa)U8}Jodui) uoa oppajaB o)sia sjqsq as
XBn^nan P ua Boiu^^uq spuanyui bj ap suia} p ajqos oau9)siq oiuafiup
•ouoa p ouisiui pp uopBjoqBp B( b pBpuopa}sod uoa anb ^p u^quiB) soiu
-BpaQ *jo|í3}ub b^bj8ououi Bun ua Buia} apa b souiBafpap anb oin^dsa
pp safBSBd 8oun8p ^nbs souia8oaaj 'BpuapaApv B| ua souiBp^as ouio3 sjqj^
•auoppo 'V usnf *joj^ (ap o8jsa •
'6961 ub 'Bin}|n3 B| ap bijopih ^p ouBuiuiag p Biaua}sisB Bj)sanu ua sop
-Buio} sa}undB opBzi[f}n souiaq 'sjsd oi}sanu ua soajuf}}jq sapiídsa so| lod
opBziuo8B}ojd josjaAU} opp p soujijajaj p anb ap 'ouisiuiisb 'Bpuspuoa
BouiBíaQ -BpB}p bX Biqo ns ua uuj^ JaPd 'íoj^ p jod opszipaj sisy^uB
p lp}uauiBpun^ o( ua 'souiin8as Byasaj aAajq Bisa ap u9pBJoqsp b( U3
•S8I-^^8I dd'-}p "qo ^BJopoaqx'aiIHD
'qaun^ ap sajopBj}sn(i sapdpuud so( ap ouf)
P9 d '}p 'a}a '..sadojna u9pBj8iuia ^q,, '.'Vf '3NOaaO
•SOI d'8961
"oap^ l9Z 'on BXBn8nJn Bipadoppu^ l,,so8uu8 soq,, :*y uBnf '3NOaaO
•E9-^9 "dd
••a ',,B}B(d B( ap 01 h p sadoina U9pBi8iuia sq,, i y usnf '3NOaaO
'saiqipBduioa ajuauiBJajua uos ou 8O|jbzi|B3j BjBd sop
-BaqdB soijajija soj anb iBiapisuoa jod UBMlnt^ bzi|B3j anb sauopBuipsa X
sopapa soi P soun8p opi^uío souiaH '66S-S6S dd 'qfa -qo 'qqVHlflW
"^Ol-86 -dd'9961 'oapfA
-aiuo^j *|B}uaiio spusg 'pq ',,B}B(d B( ap 01^ p Badojna U9ia6j8iuia sq,,
'auoppo oiuopy UBnf :j8}uojjuoa *o}und apa ajqos 'Bzaqsa 8| b uojbj
-n8y anb sbj sBsa(8ui sBtusduioa sb| 'o8jBquia uis 'uojan^ ou —sa)UBj8)uiu|
ap apauíppauíBpunj- soaafBSBd ap apodsuBJ} p uq 'Z81-LLI '^d 'piqi
'6881

n
U
ot
61
81
L\

91

si

¿91

�168
Mdeo., Banda Oriental, 1983; y ZUBILLAGA, Carlos, El reto financiero.
Deuda externa y desarrollo en Uruguay (1903-1933), Mdeo.. 1982.
23Así se expresaba la Manchester Commercial Association en un Memorán
dum elevado a Lord Aberdeen en enero de 1845. Citado por Peter Winn,
ob. cit.,p.21.
24Citado por Peter Winn, ob. ch., p. 44.
25RIPPY, Fred;ob.cit.,p. 37.
26Informe del Ministro Gifford Palgrave al ForeignO ffice, fechado el 26 de
marzo de 1884; PUBLIC RECORD OFFICE, Londres, General Correspondence, serie F.O. 5 1; publicado en "CAPITALES E INTERESES BRITÁ
NICOS EN EL URUGUAY". Selección de Documentos. 1884-1912.
Facultad de Humanidades y Ciencias, Sección Historia de la Cultura,
Mdeo., 1969, pp. 27-28.
27NAHUM Y BARRAN, Ob., cit., T. I, p. 326.
28Ibid,p,327.
29RAMA, Ángel; "La belle époque", Enciclopedia Uruguaya No. 26, Mdeo.,
1969
30QUINTERO, Rodolfo; Ob. clt.
31"La Doctrina Monroe", Selección Documental, Facultad de Humanidades
y Ciencias, Instituto de Investigaciones Históricas, Serie Divulgación de
Textos y Documentos, No. 8, Mdeo., 1966, p. 15-17.
32HACKER, Louis M., KENDRICK, Benjamín B.; "The United States since
1865", New York, F.S. Crofts &amp; Co., 1939, pp. 72-73.
33HACKER y KENDRICK; Ob. cit., pp. 108-109.
34"El Telégrafo Marítimo", Mdeo., 21 de mayo de 1885; en: "LA PENE
TRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY. La Misión Comer
cial de 1885", presentación de Raúl Jacob; Facultad de Humanidades y
Ciencias, Sección Historia de la Cultura, pp. 1-2.
35Ib id, p.3
36Ib id, Prese ntació n, p. V.
37Informe del Ministro Gifford Palgrave al Foreing Office; en "LA PENE
TRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY", cit., p. 18.
38CURTÍS, Ob. cit., pp. 23-24.
39En la elaboración de este tema hemos utilizado, además de las obras que se
citan, apuntes tomados en nuestra asistencia al Seminario de Historia de
la Cultura, años 1969 y 1970, a cargo del Profesor O ddone.
También deseamos señalar que los materiales provenientes de la publica
ción "Conferencia Internacional Americana", utilizados en este apartado,
nos fueron cedidos gentilmente por la Licenciada Alba M aria ni.
40MARTI, José; "Argentina y la Primera Conferencia Panamericana"; Orde
nación y prólogo de Dardo Cúneo. Ed. Transición. Bs. As., 1955, p. 90.
Esta obra recoge una serie de artículos que Martí publicara en "La Na
ción" de la Argentina, en su calidad de corresponsal de dicho diario en

�mus!1 oapiAujuo^,, p oiad 'aAOll P umqp |a p anb B| s Bqaaj sis^ i s
u9PBDi|^rtd bjjo iod ajuatu
•^wiajtod opauíojaj Bjjas anb omjii ^uio^ '8 u"!f jod opsjipa '..sauijx 9%
-M jaA|^^ M1,, |P ¿¿81 U3 U9!J;.'BdP B? dSJBJp aq3p SOJuajUI SOJS9 9JJU3 OS
'(06 d
**IP #qO 'nVHlflW) '0¿8t ap ozje'íi '^8 o.'^ijB^ -o^piAiíiuopí ap op3
-muí OAnu |9 opu9Xni^suo9 'OTDqqnj ssjqo ap Jop^^a 9iquiou oí sajou
IJU99 1^ *O3pfA9JU0^ U9 m\VUV} n8 UO9 9JU3UIJOU9I8od 98OpU9f39iqB|S9
V&lt;&gt;D pultl pUBi^iBj,, Bi ap opB9|duia opis BjqBq sj^abh SBtuoqi -js 13 6fr
*U9p|jBdB Biauí^d ns ap sqo
-9j B| i999|q)89 opjpod opudiqBq ou '6881 3P -np^d b u^paj (Euoobn to
-^oHq!al U9 Bijuanaua as S9w%l nv\¿ u9a.¡^ p 'apBd bjjo jo^ -opsuinj
-OJ^UU '(pfrgt oiunf -^^si oiunl) j^uoda^ O3p¡^3iuoy¡ puv vtuuotug ata
:cpc^ad p ajusjnp s^pu; oafp^uad un ap ei^uajsixa bj aju9uie¡os 9(ojjb
|*uopB^ B99jotiqigBi ap Baajojauíaq bi ua BpBztjEaj ssinduioa ^\ 'ojaaja
3 *689t-808l opopad p BajeqB anb 'syasaj Bjsa ua sspfuajuoa sauop
BUiíojut 8B] JBUiqjuoa opipod souiaq ou anb 'oSjequta ujs 'jBpyas
*P2an¿j^ K Dfuisnpuf 'opjawoQ 'nu^Q 'vfjotstf^ -atuf^a oi^IS t^ ua
jap oaffqnda^ vt ap sauofsajdw[ 'pXon PPupa^ jod opsoqqnd uinqp p
ua suajd si b opsaipap opajpB p A 068l/lX/S ia sawfj, oapfAatuoix ai¿
jod opBaqqnd jeiiojipa p 'opojp ba HBMlnW ap ofBqejj p -ousjjuoa
ua U9f3catpui OAps A- ajuauípjuauíBpunj opBz^ijn souiaq ABn^njQ
p u? sfput ounnpouad pp oqojjBsap pp Buisjoued ajsa jBpuuq bjb^
'S¿S-d'piqi
&gt;¿S *&lt;• "a *qo!-o PqaiW 'i^VHinw
•afBjjiqjs ap opbjbjj p ubuijij ou anb sasjBd 'apqD X oa
-|X9^ 'BuuuaÍJV a ajayaj as Bjp bj ap puy iv -¿1 'd '*jp -qo 'I13VW
•^01*d
'I '1*0681 'uoj^uiqsBM 'BUBauauíy puopRujajuj Bpuajajuo3 bi ap ssjay
til d "JP qo 'I1HVW
•BUBJ
-ujn^) pnuB^ A Bpssan^^ ajuaaiA uos souijuaSiB sopa^app sop sojjo so^
'ojanbusq A sopifaj ap ajuBouqe^ 'a3piioo3 *f sbui
-oqx '.u9po8jB ap sBpapusnq 9P ouBjaidojd 'uosubh '3 uqof ^opBuas-xa
ua sauoisjaAui sapuBj^ uoa 'u9qjB0 ue jBijjsnpui 'siabo '9
^opBÍoqB 'sajs^ sijjo^ ^oueaqqndaj oau^od 'jaqBqapnjs juauíaQ
!B}9|uo|33ajojd (B)jjsnpui 'aifaujB^ Majpuy ¡Bjsiuopaajoj^ pauBjy pp
B| ap ajuapraaj^ A ouBaqqndaj 'sarijxaj sojuapupaiqajsa ap oyanp
'N snipujo^ íopBjs^ ap ojuauíBjJBdaq pp oiiBuopunj 'jjoasaj^ Ai
-u*n MiBdP/^'.ajuBpjauioa'jui|j sajJBq^ ¡ouBDqqndai jopBuas-xa 'opB^oaa
'uouapuaH '8 uMf :Jd BpBiSajuí BqBjsa BUBauauJBajJou U9p69app Bq
•Bpuajajuo^ B( ap sajaqap so| b ejn8 ajuapaxa Bun Bpuuq sou
'pspiuatuB Au9f8Bd uoa opiJjaA 'opprq 'zbíbs 'oiuouijjsaj ns '

8^
¿^
9^
S^
^^
6
¿^

ij,

691

�170
habla de comienzos de 1880.
52El primer cambio de nombre tuvo su origen en un problema legal. En
el Álbum publicado por Lloyd se relata asi el episodio: "Un obrero emplea
do en la sección tráfico del Ferrocarril Central del Uruguay fue despedido.
Unos días después fue a la oficina donde estaba el empleado a quien consi
deraba como causante de su despedida /sk/ y de un tiro lo dejó muerto en
la silla que ocupaba. Vista la causa, en primera instancia el obrero fue con
denado a unos treinta años de prisión; en segunda instancia la pena fue re
ducida, y en un tercer juicio que tuvo lugar después que había pasado mu
cho tiempo, se le declaró inocente, pues había obrado, según veredicto del
jurado, en defensa propia! Al dar cuenta de esta última vista, el "Uruguay
News" aplicó el vocablo 'asesino' al individuo declarado inocente, entaoiuiido éste como consecuencia un proceso por difamación contra el perió
dico. Por consejo jurídico, el "News" cambió de título durante una tempo
rada evitando así mayores molestias y gastos, pues el proceso fue abando
nado."
53LLOYD, R.; Ob. cit., p. 134.
54The Express, 19 de junio de 1889, Ed., p. 1.
55The Express, 29 de agosto de 1889, Ed., p. 1, "The South American Con
gress at Washington".
56The Express, 31 de agosto de 1889, Ed., p. 1; Ib id, lo. de setiembre de
1889, Ed., p. 1.
57En latín en el original. (N. deT.)
58En fecha 7 de agosto de 1889.
59The River Píate Times, 7 de agosto de 1889, p. 1, Col. 2, "The future of
the Argentine and Brazil".
60The River Píate Times, 21 de agosto de 1889, Ed., p. 1, "The Washington
Congress".
61The River fíate Times, 21 de agosto de 1889, cit. El subrayado es nues
tro.
62The Express, 3 de octubre de 1889, p. 1, col. 4, "The Washington Interna
tional Congress".
62bis Las declaraciones de Martí habían sido hechas a un periodista de "Export
and Finance". Este periódico, fundado en junio de 1889 en Nueva York,
fue el primer diario de los Estados Unidos dedicado al comercio con Amérka Latina. (63). Cabe señalar que estas declaraciones fueron transcriptas
por W. E. Curtis en su trabajo "Comercio y T ransporte entre los Estados
Unidos e Hispanoamérica", ya citado.
63McGANN, Thomas; "Argentina, Estados Unidos y el sistema interamerica
no, 1880-1914". EUDEBA, Bs. As., 1965, p. 188.
'.4 MARTI, José; "Argentina y la Primera Conferencia Panamericana", ordena
^ión y prólogo por Dardo Cúneo. Ed. Transición, Bs. As., 1955.

�*C*7 '*IÍV&gt; 'I "d *P3 '681 P ajqui9(AOU ap *o| 'sawa oapiAaiuopi ata8
•I d #P3 'S68I P lq P 'sawa oapfAaiuo^¡ ata12
•f-Z apa • r -d "pg '681 P ojajqa^ ap 11 'sawa oaptAatuow ata18
*$68I P í&gt;2jui ap ¿i "P3 'p 'd'm -on 'A 'Pa 'SMa^¡ ^vnStun ata08
'Pfqi6¿
'P3 '- &gt;sIo:&gt; 'I *d '681 ap OJdjqaj ap ¿ *uiu oapfAaiuo^ ata2L
'^*0 'S *|O9 'i 'd 'Z6I ap oj|nf ap 91 'sawa oapptatuow ata LL
*(t 'P^ 'I *d 'Z68I P oiaua ap zz 'tatúa
oapfAatuow ata) 'oeiBiadpA U8 sopipajfa uojanj 'oausjj ap '(&lt;ajoui|)pg,t
ousapauíBapou anbnq pp sojauíJBiu ap odiuS un opuana a\\nD A sop
-fiifi sopáis^ aj|ua ^aiueid as anb oqa¡paj)ua |ap o}|S9doid * 'oiduiafa joj 9^
•l(saui;i oapfAajuo^,, |ap
a)uauiBAisn|3xa isaa uauauojd sopiSoaai so|uoui|)sai so| 6881 9P 4|}J*d v SL
•68I/IX/1 |P sawa oapfAawow |ap
pqjoiipa |ap oinj^ \a sa (ouB|ajoq iap ojiad |a) t,ja8w&gt;w atft uf Sop ato., *iqp¿
•9 loa 'i -d 0681 P oXbui ap 6Z 'Piqi P¿
Z'ioa'i -d'068! ap oXbui ap 6t'P¡qi ¿
•S |oa 'i -d '0681 P [f-q P 01 'tatúa t^td ^attHf ata IL
sajputri ua sau
-o|9B8;iqo sns ap opBfa¡B oduiap s^ui jaaauanuad Bipod ou anb opuapnpB
'apuajajuc^ B| ajuaiujB|n8ai 8sjb|b)sui ap s^ndsap oaod uo)8u|q88yw 9U
•opusqe uiN -iq 13 'S '|oa | 'd '0681 P n-q P 6 'sawa *t&gt;ld ^*t/íf ata \L
• \oo • 1 d '0681 ap ozjbui ap s! 'sawa a%v\d ^**/2/ ata 0L
'0681 ap OJajqaj ap sz |a Bpsqaaj Bqsjsa bmb^ 1 '..jana^
uopuo^,, ' -|oo '1 #d '0681 ap ozjbui ap ¿z 'sawa atvy J*t;^ ata 69
'6881 apajqtuaiaip ap i\ |a Bpsqaaj BqB)sa (Bsuodsajjoa |ap b}jb3 sq
•,,jaaq uopuoq,, 's jo^ '1 -d '0681 ap OJeua ap 8 'sawa atoid aa^fü ata 89
'&lt;(ojio ap o|3|nfjad ua o opyauaq OAisnpxa ns
ua uapunpaj sauoiaBjaj sajsa anb JBiadsa a)uauiBiU|)^8a| aqap soga ap ou
-nfuiu anb ap o^afuipuaAUoa pjoj p uoa X oujafqoo fui jod opsaoAUoa
opfs aq nj^iídse aisa uoa ops anb ap Xoisa OJnSas 'sopoj ap optjauaq ua
f jatinsaj anb 'ojjo X soun ap 'osoisjuib oiuafuiB^JaaB p ^jaAouiOJd sjad
|iu ua ojuauíoui aisa ua opiunaj souBauauíB sasjBd ap osajSuo^ p anb
ap BZUBjadsa B| oSiuiuoa ^jpjBduioa Bpuapaxg ns anb ua ajuauíajuafAiaj
'p -|oa 1 *d '6881 ap ajquiaiAOu ap oí 'sawa atvtd J*t^2/ ata ¿9
puB8a|B)s paifun MI,, ' |oa '1 d '6881 ap ajquiapip ap p 'ssaudxg ata 99
'(U-tlI dd'piq|)-.,8oi
-u|)|p sopíqo X soasaiuBliS so^pda ap 'a|uajaj|pu| a a|q;uia} japod un B
*s)pnAuaap souaui o s^uí 'saiqii 8B3i|qndaj ap b|||uibj aun ap BAitiuipp
X a|iiB|i!uini| uoisiuins B| 'uapA anb o| ap souaui Ba^puiv ap soiqand so|
japA a 'jas opnd sauop^u ap spuajajuoa Bq,, :o|duiafa o|os un soiuaio $9

\L\

�172
84The Montevideo Times, 12 de agosto de 1892, Ed., p. l.
85The Montevideo Times, 11 de febrero de 1893, Ed., p. 1, cois. 2-2.
86The Montevideo Times, 30 de enero de 1892, Ed., p. 1.
87The Montevideo Times, 16 de setiembre de 1893, p. 1, col. 3.
88The Montevideo Times, 24 de enero de 1896, p. 2, col. 2, Gac.
89The Montevideo Times, 10 de octubre de 1893, Ed., p. 1, cois.
89bis La guerra hispano-norteamericana de 1898, que estuvo precedida por un
clima de tensión y de presiones por parte de los Estados Unidos sobre
España, tuvo como detonante la voladura del acorazado norteamericano
"Maine" en la bahía de La Habana, el 15 de febrero de 1898. A conse
cuencia de la explosión, murieron 280 hombres de su tripulación. Sobre el
episodio dice Pablo de Azcárate: "La catástrofe impresionó profundamen
te al pueblo americnao y desencadenó una furiosa campaña anti-española.
Esto era natural, pero la conducta observada por el gobierno americano ex
plotando la catástrofe para excitar contra España la hostilidad y el encono
de la opinión pública, fue menos natural y altamente significativa respec
to de sus designios". (90)
La g^erra se desarrolló en dos teatros: las Antilllas (Cuba y Puerto Rico)
y las islas Filipinas. El hecho decisivo en la derrota de España y su peti
ción de armisticio fue la destrucción de la escuadra al mando del almirante
Cervera en Santiago de Cuba, el 3 de julio de 1898 y la rendición de la pla
za a las fuerzas terrestres norteamericanas el 16 de ese mismo mes. Luego
de más de dos meses de negociaciones, la conferencia de paz, reunida en
Paris, arribó a la firma del tratado de paz, llamado de Paris (10/XII/1898).
Por este tratado, España renunciaba a "todo derecho de soberanía y pro
piedad sobre Cuba"; cedía a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y
las demás que estaban en ese momento bajo su soberanía en las Indias
Occidentales, y la de Guam en el archipiélago de las Marianas o Ladrones,
por último España cedía a los Estados Unidos el archipiélago de las islas
Filipinas, debiendo pagar los Estados Unidos a España la suma de veinte
millones de dólares dentro de los tres meses después del canje de ratificaciones.(91)
90DE AZCÁRATE, Pablo; "La guerra del 98", Alianza Editorial, Madrid,
1968, p. 39.
91Ob.cit., p. 191.
92The Montevideo Times, 24 de abril de 1898, p. 1 Ed.
93The Montevideo Times, 28 de abril de 1898, Ed.
94The Montevideo Times, 15 de noviembre de 1893, p. 1, cois. 2-3, Ed.
95The Montevideo Times, 8 de julio de 1894, Ed., p. 1.
96The Montevideo Times, 11 de julio de 1894, p. 1, col. 5.
97The Montevideo Times, 22 de febrero de 1895, p. 1, cois. 2-3., Ed.
98The Montevideo Times, 26 de enero de 1896, p. 1, col. 5.
99The Montevideo Times, 7 de febrero de 1893, ed., p. 1, cois. 2-3; Ib id,

�*€1 *d'696l 'oapiAaiuo^ 'so3i}^uio(dip sajundy :Bua&lt;|
ap bijbw so^ar) a ttiou X JBuiiuqajd oipnjt^ '(8l6t~9l6Ú 'vuoouíuaüu
Df Ktoptun topoisg toj •Kvngmn 13 :jr*O *ia&gt;IVDIV-3IClVeV
"9681 P oioíb ap 8 'oi(ní ap t X ot 's^tU. O9pfA$uoH tu
'9681 ap oisoíb ap 8 'ofinf ap t X ot 'smuu op^iu&lt;m 9%a
•-t 'io^ 'i #d *P3 'S681 ap oi(nf ap it 'smuu. o^Atuof mu
•I *d "pa '6881 P ofinf ap 9 '^uqj, o^pfAMuon 9ta

ttl

Itl
OtI
611
811
Lll

i,, :|bui8|jo |a U3f|qsi I
IHX o|n^dBD -a qo í'3M 'SU^ÍIDSI 1
IIX oim^dBD *p|qifll
'Pf9!'P!&lt;)ICU
*III oinjjdBO"\]3 -qo *3*M 'SUMnDtil
*C-t 'loa 'i *d "p3 '^681 ap o||nf ap i\ 'S9utiL O9pfA9tuow HL111
*P3 'C *|oa 'i *d 'C68I ap ojaua ap S 'S9WU. o9pfA9tuow MJL011
*I *d '0681 ap ajquiaiias ap ti 'tautfj, oapf^uof^ 9tu . 601
'I *d 'P3 '6881 ap ojinf ap 9 'S9IUU. O9pfA9$uow 914J.801
•jojaaj ¡8 8Bd|nanp sounpad anb o|
jod '3DiaN3dV oqaip ap i^iaBDjiqnd b| aiqísoduii uojaia;q oíasdsa X od
-tuai^ ap ^auozsj 'souiBj^iBuas bX ouio^ -BpBuofauaui bX 'sijjii^ -3 uiBt|(i/vv
ap sjqo B| ap soAijsaijiuSts s^ui ojnjjdBD so| ap *3DiaNHdV l ua souisq
-^z||Baj anb uoiaduasuBJ^ B| ua sspiuaiuoa 'lisejg (ap X su(}uafjy taqqnd
•ag v\ ap jouajxa opjauioa |a ua sop^un sopB)S3 so| ap u^aan^s b| b tata
-uaja^j ajuepunqB 8B( jod epBnua}8 biba as U9p8i(uif| Bisa 'oíBqBJ} oqaip
ua 'a}UB|sqo Of^ [Bui^ijo bijbjÍououi B| ap U9paBpej B| ua bX "sitd ojtsanu
B o|j8)iui|| b opB8i¡qo uBiqsq sou oduia^ ap sauozsg *BU()ua8jv toijq
-ndag B| b uaiomei bíbzubdib sisi^ur aAajq a|sa anb opsasap souiBjaiqnn ^iq¿OI
*I *d **P3 'S68I ap ajquiaiaip ap ot 'S9iut,¿ O9ptA9$uow 914J. ¿01
•¡ d -p3 'S68I ap I^qB ap C 'S9W1J. o*ptA9iuo¡\ at&lt; 901
*I *d '"P3 &gt;681 ap oi(nf ap 8 'S9iutx o^pp\9iuow 9ttf SO I
(I -d'tSfoN
'A I&lt;A 'S68I ap aiquiapip ap 6t \,*vaN Xsn8njf| aqx,,) -oiJB^uaiuoa
^8UIU jaaaq uis oiad *u9piJBdB ns ap 88puBisunaip sb¡ opuBJBfaB 'epeta
-tinua an^ ouioa (8) Bu^jpop B| oiquasuBj) $681 ap ajqutapip ap 6t (a :aoj
BuupoQBi b U9puaui sun souiej^uoaua o(os ,,sm9n KvnUtufl,, ¡a U3 toi
*trC *8|oa'( d 'S68I ap ajquia;a;p ap ti 'su*lL o9pfA9tuo^ 9%n coi
'trl *s|oa '1 -d '*p3 'S68I ap oXeui ap ^ 'S9UH O9pt&lt;kaiuo¡^ ai¿ tOI
*|8u(8ijo |a ua op
-t *|oa 'i *d "P3 '681 ap ojajqaj ap ¿ 'S9uiu o^p^tuow m 101
'V01-V6 #dd
'C ^© *l *d '9681 ap ajquiapas ap 91 'S9tuu. o9pfA9tuofv 9ta 001
•I •d'-p^'S^SI ap(|jqBap 'pfqiU -d "p3 ^68I apo||nfap8

til

�174
123771^ Montevideo Times, 15 de julio de 1897, p. 1, col. 5-6;
124The River Píate Times, 23 de setiembre de 1890, p. 1, Gacetilla. La infor
mación era tomada del "Soutn American Journal".
125The Montevideo Times, 21 de diciembre de 1890, p. 2, col. 1. La noticia
provenía del "New York Maritime Register".
126The Montevideo Times, 11 de octubre de 1892, p. 1, col. 5, Gacetilla; y
27 de octubre de 1892, p. 1, col. 4.
127The Montevideo Times, 11 de enero de 1891, p. 2, col. 2; y 14 de enero de
1891, p. l,col.4.
128The Montevideo Times, 27 de febrero de 1896, p. 1, col. 3.
129The Montevideo Times, 10 de marzo de 1891, p. 1, col. 6 Gac.
130The Montevideo Times, 9 de abril de 1891, p. 1, cois. 5-6, tomado del
"Buenos Aires Standard".
13177ie Uruguay News, 2 de diciembre de 1894, vol. IV, No. 201, p. 4; y 24
de febrero de 1895, vol. IV, No. 214, p. 4.
132The Montevideo Times, 20 de agosto de 1895, p. 2, col. 1, Gac.
'
I 33 The River Píate Times, 2 de julio de 1890, p. 1, cois. 2-3, Ed.
134 The Montevideo Times, 8 de junio de 1892, p. 1, col. 3.
1 35 The Montevideo Times, 20 de setiembre de 1892, p. 1, col. 2.
136The Montevideo Times, 15 de setiembre de 1894, p. 1, col. 3.
137The Montevideo Times, 14 de marzo de 1896, p. 1, col. 3; y 9 de junio de
1896, p. 2, col. 1.
138The Montevideo Times, 12 de junio de 1896, p. 1, cois. 4-6.
139The Montevideo Times, lo. y 4 de agosto de 1896, p. 1.
140The Montevideo Times, 13 de junio de 1896, p. 1, cois. 2-3.
141The Montevideo Times, 10 de julio de 1896, p. 1, cois. 5, Gac.
142The Montevideo Times, 31 de julio, 11, 18, 19, 20, 21 y 22 de agosto de
1896.
143The Montevideo Times, 2 de agosto de 1896, p. 1, col. 6, Gac.
144The Montevideo Times, 8 de agosto de 1896, p. 1, col. 5.
145The Montevideo Times, 23 de agosto de 1896, p. 1, col. 4.
col. 5, Gac.
14677ie Montevideo Times, 3 de noviembre de 1896, p.
147The Montevideo Times, 30 de setiembre de 1899, p. , Ed.
148The Montevideo Times, 16 de junio de 1889, Ed. p.
149Ibid.ibid.
150The Montevideo Times, 25 de junio de 1889, Ed. p.
col. 4, transcripción
151The Montevideo Times, 4 de agosto de 1897, p.
del "South American Journal", del 20 de julio de 1897.
152The Montevideo Times, 4 de agosto de 1897, p. 1, col. 4, transcripto del
"South American Journal" del 20 de julio de 1897.
153The Montevideo Times, 18 de agosto de 1897, p. 1, cois. 4-5, transcripto
del "South American Journal" del 24 de julio de 1897.
154The Montevideo Times, 9 de junio de 1899, p. 1, Ed.
155Industria y Comercio, Año IV, vol. IV, pp. 18-20, No. 73. 5 de enero de
1901.

�"("1 P *N) (,,dui8Jl,,) I^UIÍIJO |9 U9 9B||fUlO3 9J)(I^| C9I
'9681 Oy |9 U9 SOUB3IJ9U1B9)JOU S9|BIJ}Snp
-U| sp U9|Siuio^ Bun jod b}B|&lt;] B| ap oi^ |B spsnpaja biisia b| b ajaijaj as 91
*('X^P "NI) "IBuiSijo |9 ua ui}B| ub :,,pB}un|OA B'oisnS v 191
*,,J99S
-od ap oqoajap |9 9U9I1 ou bX anb 'sb|uo|O3 sns japuaA b o|JB8i|qo 'opoui
ojio ap 'o sinbjnx 'ojdi8.^ uoa oipaans ouioa 'U9?siiuoa Bun ofsq \vtn\io¿
B Jauod UBuaqap ssadoana sauopsu S8|,, anb BuaSns ((8un)iaz aqaissoA,.
ut^uia( ouBip |a anb 's^iuaps 'buijojui BUisiíaiaj |^ iB^njioj ua saJopaaiaB
•oppqns sns b BqBjBJ) as anb ua buijoj b| Bijuoa opus)sa)ojd u^uíaje ou
J pBfAua bjou b| ap B|qsq as apuop asuauipuo| oijBip un ap ui|
ua ¡tiiuodsaüoa ¡ap BuiBi^aiaj un aquasusj} oiJBip |a u9iaBnu;)uoa V
•,,|8ujnof uBafjauty qinos,, |p
's-€ *s|oa 'i -d '8681 P ojajqaj ap 8 'u&lt;jl o9piAiuoi/\[ m
'^.681 P o(|nf ap ^i I^P .,l^ujnof usauauív Minos,, |ap
s-^ s|oa 'i -d '¿681 P ojsoÍb ap 81 'satufj. oaph\aiuo\^ atu
•t,|BUjnof aajauíuio^ ^o jaqninq^
•Ml,t I8P u9¡odijasuBJ| 'i -d '1681 ap njMB ap "oí 'sawu oapfAatuow atu
'I d '068! ap njq ap 9 'satutx wnd -^m *M

091
6SI
8SI
¿.SI
9SI

�Se terminó de imprimir
en el Departamento de Publicaciones
de la Facultad de Humanidades y Ciencias
en el mes de agosto de 1988
D.L. 233.401

�El presente trabajo enfoca algunos aspectos capitales de;
la relación neocolonial de América Latina con los poderesj
imperiales hacia fines del siglo XIX. En su primera parte
traza un inventario de la implantación británica en el.
continente y analiza las tempranas manifestaciones de la
penetración comercial estadounidense. En la segunda,í
el atento relevamiento de la prensa inglesa de Montevideo,
aclara la acción que los Estados Unidos comienzan H•
desplegar en el sur del continente. Desde esa perspectiva,!
y en lo que hace al caso uruguayo, las bases del "imperioi
informal" británico inconmovibles y su primacía comercial•
y financiera son los que permiten a Inglaterra contemplar:
a los norteamericanos como rivales poco temibles. Es muy|
otro el papel que esa prensa asigna a los Estados Unidos,|
en el plano internacional, reclamando insistentemente su
intervención directa frente a los conflictos domésticos o\
externos que afrontan las repúblicas latinoamericanas, como¡

corolario indiscutible de la pretensión de arbitraje exclusivoj
que la Unión oponía a toda tentativa de intervención europea.i
.. . ..

.

..

„_.„_......„^,_._ . J

Ana María Rodríguez Ay^aguer (1947) es egresada de la
Licenciatura en Ciencias Históricas de la Facultad de
Humanidades y Ciencias, donde se desempeña actualmente
como Ayudante del Departamento de Historia del Uruguay.
Integra -con los Licenciados Alfonso Labraga, Mario Núñez
y Esther Ruiz— un equipo de investigación que desde hace
ocho años viene desarrollando un proyecto sobre la historia
de la política energética seguida por el Uruguay, una parte
de la cual ha sido concluida y se halla envías de publicación.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3536">
                <text>América Latina entre dos imperios : la prensa británica de Montevideo frente a la penetración norteamericana (1889-1899)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3537">
                <text>El presente trabajo enfoca algunos aspectos capitales de la relación neocolonioal de América Latina con los poderes imperiales hacia fines del siglo XIX...</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3538">
                <text>RODRIGUEZ AYCAGUER, Ana María </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3539">
                <text> Rodríguez Aycaguer, Ana María:&#13;
América Latina entre dos imperialismos :la prensa británica de Montevideo frente a la penetración norteamericana (1889-1899) /Ana María Rodríguez..    Montevideo : FHC.DP, [1988]..   175 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3540">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3541">
                <text>1988</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3542">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3543">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="386">
        <name>AMERICA LATINA</name>
      </tag>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="446">
        <name>RELACIONES EXTERIORES</name>
      </tag>
      <tag tagId="381">
        <name>SIGLO XIX</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="319" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="550">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/3b8ce196bc281e67ed527b7b56fbfef4.PDF</src>
        <authentication>0e6c3c6a23f2d3202790f4ab27a626cc</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3527">
                    <text>SVI0N3I0A
saavaiNvi
avnnovd

&lt;H/OdlAI3ll
odisanN
30 SVIAI31
3a

yva
S68Z8Z

(0061.-0981)

�6 OS 5 ¿i.

S3uope3i|q&lt;Vi ap

a saavaiwvwnH ^a avnn^vj

L:&gt; ¿¡

609631/33H^

6968Z8^

NOIOVZlNd3aO^ VI 30
Avnonun 13 N3
vis^nouna a
vonoivo VIS310I

A sapepiueiunH ap

\n aa avaisü3AiNn

�COLECCIÓN TEMAS DE NUESTRO TIEMPO

1- Mario Benedetti: La cultura, ese blanco móvil
2- Rafael Guaiga: La marginación de la ciencia en

América Latina
3- Bertolt Brecht: Cinco dificultades para quien
escriba la verdad
4— Osear J. Maggiolo: Política de desarrollo cientí

fico y tecnológico de América Latina
5— José Luis Massera: Dialéctica y Matemáticas
6— Roberto Fernández Retamar: Naturalidad y
modernidad en la literatura martiana
7- J. Raúl Grigera: Tendencias actuales de la

biofísica
8— Lucía Sala de Tourón: Guía para el estudio de
América Latina (siglo XIX)
9— Alción Cheroni: Políticas científico-tecnológicas
en el Uruguay del siglo XX

Copyright de la presente edición Departa
mento de Publicaciones • Facultad de Hu
manidades y Ciencias • Universidad de la
República
Queda hecho el depósito que marca la ley.
Printed in Uruguay - Impreso en el Uruguay

�jap Euouiaui v\ ap aiJBd Buanq ep^^nS OAnpiy ^^ ^nb ajuaui
-\eqeo opipuaiduioo ire^ sauainb 't^ibojiix ^^ubq op^iouaDn ^ ^ buiuios p8uv
-r^ jo^as ^c aiuauLrejnoiu^d '^n^ap^in pBpisoiauaS eiapepjaA uoo oouo^st^
oou ns ap seuand s^[ ouq^ aui anb oapuapio^ ^p opBdsiqozjy jb jaoapBJ^B oqaQ
•Baq9JB3 eisa^i ^ b ^^soq '^Bjaqq Bisandjnq Bun XIX ^
-k ojjs^nu ua oqnq anb iod .aiuB^ouajin eyos Bim b japuodsai ap o^ua^ur (a sa B^uasaid
as ^nbB anb o\ A. XBnSnjfi P ^^ SBjSo^oapi sb^ X sapBpqB^uaui sb^ ap u9pnjoAa v\ ap
sopacisE soun8¡B ajqos bjbsj3a ^inj orpnjsa [g SBiJosiAOjd ouioo asiapua^ua uaqap
sauoisnpuoa sns ap sbijea 'a^uain^tsuoo jod 'X u^pB^ijsaAin ap aouBAB un sa a^sg

�-ai sbui BUB^isjaAiun pmuaAnf ns anb íaiuBisajoíd o^no p 'aiqBjou aiuappm ops xm
uis X f8l apsap 9^iuipB oapuaiuo^ anb jbjoub souiaqap 'BJopBzuqnaas qouapuai
q ap pBpipunjoid ua 3üubab un ouioa sbaiibdijju^is saiBouapyuB sappos sapn^pB o^
-ubi UBpAaj anb ojad sajouaui laoajBd uapand bisia Biauíud e anb souqd sonó ug
BpuaSiA ua gi\u9 Bjp asa anb u^pm^suo^ q iod
iqoyo uoiSrpj jauaj ap ajs^ opueíap 'opBjsg \a X Bisa^i q ap uopBiBdas q oCnpoíd as
6161 ap ozjbui ap *oi p X 'laínuí q ap p^pin^oA qos q jod opjOAip ap Xa^ q oqoid^ as
161 3P ajquiay^s ap 6 p fsap^B^sa sqanosa sq ua SBSoy^qai BzuBuasua q X Bo^a^id q
9ruiudns as 6061 3P ni(lB 3P 9 I3 'psnBO jod opqosqu opjOAip ap Xa^ q oSpimoid as
¿061 3P ^-Kinpo ap 9^ p r^pjduioo as osaoojd ajsa XX ^ PP s^pBcpp sBiauíud sop
sq ug 'oíap pp soioa so^ ap pAia JopA p ouioo isb 'ttqiBuqdtosip o BAyqduiajuoo,,
BpiA q b sopBoipap soi -i^nuni^ ^osnq as 'sojuaAuo^ ap BpBureg q jod X
p ouajd X ouopSgqo ouioo pAp oraounijBui p osndun as Biauíud q joj
-naas q ap aouBAB jqnaBiaadsa un uoiannjap saXa^ sop ^gx ap oipf ap ^ I p X oX
-b^ ap iz P 'sauopunjap X somounjjBui 'sauop^unjiSai 'so^aiunoBU jBaouB BJBd pA^
opBjsg ap oqsidd^ p O9i9 opB^sg p '6¿8l ^P ojajqaj ap n p 'sandsap soub sop
^sap^Bjsa sqanasa sq ua Bsoi^ipi BzuBuasua q ounujuí p ofnpaj anb unuio3 u^psonpg
ap Xaj-opjaap p ^qoídB as '¿¿81 3P o^o^b ap ^3 p íBoysqsapa uppaipsunf B{ b sop
isb uBia anb souaiuauíao soi ap uopBzipdpmnuí q oqaaq ap asopu^aiaap
sq b sajdABpBD soi ^^npuoo 9iqiqoid as X98T 9P HJ{^B 9P 81 13 '9^uaiqure 01
uainb Bpoj pnpapos q anj pBpmui^uoa ns jod anb X soyB ^uasas ap sbui ou ua ^jajd
-uioo as anb Bjjsanuí ouauí^uaj asa ap sapdpuiid so^iq soi 3P ojuanaai dAdjq uq
•XBnSniQ p ua oiiBidtuai 91x1
-nao uatquiBj 'u9pBznuapoui q ap sosioaid sbui saiBinpno sbuiojuis soi 9P oun '9P^0
-npa q X sauopnpjsui sbi 'saiqum^oo sq 'sapBprpjuaui sbi ap uppBTijqnoas Bg
•U9ponpoid ap
soppoui soiio uoo Bj^srxaoa ouisip^ideo p X ísoi^is oipna o sai^ opninp B^qBq iqu
-ojoo uapio p íqoiredsa X BiSau 'qpui sbiup SBfau sbi 9P ^juauíBUBjiioXBui BjuaAOíd
BjABpo^ U9pqqod q 068Í U9 'souBouaureouipi sasiBd SBuiap soj sopo^ isbo ug
•iBinuiop b bX Bipua^
'sooip soppoui soAiiqauoa sns uoa 'uop^quiapoui ap aptnou oiduiafa oijo jauod
BiBd 'Bjs^^^jTdBO uoiaonpojd ap Buiaisis p pno p ua oub '0681 ^jSBq oaujubui anb
afe^uaoiod 'qouapaooíd Bsa ap sajuBiiqBq ap oiuap iod OS un Bjuai oapiAa^uo^ 1781
ua bX anb opsi^ p 'Badoma uoiobj8iuiui ap uoi^ai Bun ua uoisiaAuoa BpidBi ns b ouioo
'—niAX ^^ pp sauoqjog soi 9P oipj^ ofrq un sa— qou^dsa qDuanyui q oSag ai anb
lupp 01 b ojubi oiqap as zaA [e% ong a^uauíBUBiduiai sbui pzipai as 'o^uao sasjBd soi
ap sapinipo X sBOi;;iod 'sappos 'sBorai^uooa sapBpgBpoui ap uopdopB q ouioo Bpip
-uaiua 'U9pBznuapoui q apuop BuijBg Boipuiy ^p sas^d soi 9P oun S9 XBn8rug ig
uopBzuBpioas q :uopBjnp Bgjq ap qauapua; buq —

�presentativa firmó en 1872 la llamada "Profesión de fe racionalista", deísmo que el
Obispo condenó con violencia; que la Masonería obtuvo su estatuto legal en 1882;
que los crucifijos fueron retirados de los hospitales estatales en 1906 por simbolizar
solo a una religión específica; y que, por fin, desde la ley del 23 de octubre de 1919, la
Semana Santa es llamada en el Uruguay, Semana de Turismo, el Día de la Virgen,
Día de las Playas, y la Navidad, Fiesta de la Familia..., designaciones que -excepto
la última— son las que hoy en día utiliza la mayoría de los uruguayos en su conversa
ción habitual.
La historia cuantitativa tiene también algo que decir acerca de lo que el clero de
1870 en adelante comenzó a llamar "descatolización".
De acuerdo al Censo del Departamento de Montevideo levantado a fines de 1889
y comienzos de 1890 1, el 83 por ciento de los habitantes se declaró católico, el 5 por
ciento protestante, el 6 por ciento "liberal" y afines y el 6 por ciento no informó.
Pero esas cifras ocultan realidades más significativas.
Mientras el 87 por ciento de las mujeres se declaró católico y un 3 por ciento libe
ral, esos guarismos en los hombres se transformaban en 81 por ciento y 7 por ciento
respectivamente.
Y si analizamos las declaraciones por nacionalidades, nos enteramos que mientras
los hombres extranjeros decían ser católicos en una proporción del 87 por ciento y
liberales en otra del 6 por ciento, entre los "nacionales" esas cifras llegaban al 80 por
ciento y al 8 por ciento respectivamente, siendo este sector aquel donde más había
avanzado la "descatolización".
El Censo de 1889 prueba -y el de 1908 confirma- que si la "impiedad" y el
^indiferentismo" —para utilizar otra vez el lenguaje del clero uruguayo- estaban inva
diendo el país, la responsabilidad no les cabía en lo esencial a los inmigrantes porque
entre ellos eran menores los porcentajes de "incrédulos" y porque entre ellos los libe
rales —el paso más avanzado en el camino del "ateísmo"- eran menos que los pro
testantes.
La "descatolización" venía avanzando desde dentro de la sociedad uruguaya, sin
que esto signifique que algunos sectores de inmigrantes no hayan jugado importantes
roles en ella, en especial los italianos garíbaldinos que tanto pesaron en el Partido
Colorado, el anticlerical por excelencia.
Casi veinte años después, en 1908, el Gobierno levantó un Censo Nacional 2. La
población de 15 años arriba fue interrogada acerca de sus creencias filosófico-religiosas.
Los resultados de la encuesta en Montevideo -el único departamento comparablemuestran un avance espectacular del "indiferentismo".
Ahora es el 63 por ciento de todos los habitantes de Montevideo el que se declara
católico y el 25 por ciento el que se dice liberal, un descenso de 20 puntos en el pri
mer caso y un aumento de 20 puntos en el segundo, comparando con los datos de
1889. Cifras que todavía resultan más sugestivas si las cotejamos con las descubiertas
por el Censo de Buenos Aires en 1904: un 87 por ciento de católicos y un 1 por ciento
"sin religión". Es decir que Buenos Aires en 1904 vivía una "impiedad" todavía algo
menor a la del Montevideo de quince años atrás, en 1889.
El avance de la "impiedad" era notable otra vez más entre los hombres que entre
las mujeres (un 34 por ciento de éstos se declaró liberal contra un 15 por ciento de
aquellas), y también era mayor entre los nacionales que entre los extranjeros, pues

�"(S) s^cíb^ so| ^p uoííqai n\ jijstx ap opvfep vjqvq
anb u \anbv ^ias srvpi^d sof anb vjp f^ ísnj^fnuj sv^ ^p sapn^nA svi b opiqap unv aia ourasiioiva
aiuvvfvqiuvi (a (***)„ :o¿iag *g ouviju^i ojapuvjsa A [BDuaptjuv opunqunj (a 691 ua viaftp
0010^ 'u^^vSiisaAUi visa ap pnn^ viuana ivp jv somajvziivuv unías 'sosojapod Anuí sopaiui
A sasaiaioi ua eujnu as anb pnpjav 'vtuiÍosiui ns jvtuauívpunj ejvd svui uozvj vsouuvq vito oa
•^ioiva oiap pp sa(vapi so| uoo aaCnoi v( ap uoiavaijiiuapi visa ua uojvnvq sa{Vjaqi| so^ 'S99T
ap ouotvíqqo (uua oiuotuiJism ap Aa^ *\ ap u^^aues vf v uoiaisndo as *(^) (vjaqi[ aiuanj unías
'svuiaj 00 S^l A. '() f^^ua^p aiuanj unías 'OOO'OS aiiua viuaiuoa anb oijojijad ua anb svi sv^a
uoian^ A 'opvis^ jap sv|anasa sb^ ua vaqoiva uoiíiiai v| ap ezuvuasua vi v opvuítsv iv^oasa oij
-vjoq jap uo&lt;aanpaj v| bjiuo^ Z29\ ua uoivisajojd anb svj sajafnuí svj uoianj -..vuiuauía^ U911
•sana,, v| ua epipaui vtjata ua ouijojsuvxi as safvjaqq soi vjvd ..vsoiíqaj uoitsana vi,, 'oqaaq 9Q ()
6
re snBo bj b Biipu^AOJd ouBp oabj^ ucno X ooijo^bo otreip o^iun \9 so onb
o)sond uoig jb uopoo^oid B^,, -.Bjuodun as 'jaio oubub^ 'oapiAajuoj^ ap odstqozív
jdtuud [a ojaj^ ns b opi^uip Bipaj iris ^uinpirejoiu^^,, un ua bijb;odb ouio3 • *sas
-ajS^aj so] ajjua ^a ap uBia^q anb BpuB$edoid ap roqBi b{ ouioo isb 'oorpouad \e [Bnire
uoraduasns í(BpBuapjo,, bj jBUoqs BiBd oiauíp ap SBsauraj sa^ire^odun ap Bjuan^ opu^p
sop^ar^ so[ ap souB)ajaas %o\ b soxuiBd so{ ap sb^jbo s^\ uBpunqe íp^ o^u^nD jod o%
-jasB a^sa ap pepja^ bj Bqanvi oapua^uo^ ap eun3 ej ap oAiqajy ^P Bqndiuoa s^
L tían8ed soj anb b ub8
-ijqo aj X souBip qz 9 01 i^^p^ur aj Bino BpBo b,, anbiod Biuajsos as a^sa anb X 'tíuaig
IH ooq9^BO ouBip ja mdaoxa 'jBouajoijuB Bia BUBapuajuour ssnaid bj epoi anb 'bj
-aijinuisap soj aipsu anb ure 'uoiBuiiyB sajBiaqq sopB^ndip soj 'ouojBSrjqo pAio oiuoiu
-ujbui ap Xaj ap opaXoíd ja sa^uB^uasajda^ ap bibuib^ bj ua asixjnosip jb 'gg^j ug
•sajqBoi^^iBno uaiquiB; soqoaq soi;o uBiuouii^saj og
•ttuoiOB2qo^Bosap,, bj ap 3oubab ayanj Xnuí un
ojja 'Bsoi8qai uopBigBsiioo ioua;jn bj ap uotouaui BioBq ou sajuaXBijuoo soj ap
bj isbo re 'jBno oj jq¿ •oumoqojBO ja Bjnqii^ aj anb pBpijrqnjosrpui buistui bj X boij
-oquns uoiounj Bureiui bj BqBiiSisB aj sajdAiu sns sopoj ua anb pBpaioos sun rod BpBziu
-oSBjoíd 'ooya opnra^oo opiqns ap Biuouiaiao Bun 'BireapiAajuoui t&lt;anboda ajj^q,, ^sa
ua Bia oruouiujBui ja ^ * 'ojuap jod 9p ^j/ jb ojuap iod ^ jap uoiBAaja as tísajiAp a^
-uauíBind,, sopouniiBui scrj gi^l X ^i6l ai^ua gg-^s F 9^B0 6061 u3 ¿9 PV -^161
X 60^J aijua souBapiAaiuoui soraoiuu^ui soj ua BsoiSijai uopbiSbsuoo bj ap uojobS
-ijqo bj ppdt^sa as anb ua afujuaoiod ja souraoouo^ 'o^i^uoo jap sourau^^ soj bjibj
-oía anbiod jiaio oiuounnBui ja BiiBjnuB 'asiijduino ou ap 'anb oqoaq 'a^opiaoBs ja a;uB
o^Btpaunn ap asmsBO ap soiaou soj ap uopBíftjqo bj zanf ja a^u^ uBiBjndt^sa anb sajaij sns
b oyiupB Boqo^^ BisajSj bj 'Bsoi^ijai Biuouiaiao bj b otAaid ouo^Sijqo jiaio oiuouiuj
•bui ja gggi ap oXbui ap ^^ jap Xaj bj jod asiaoajqBjsa jv 'ojduiafa ajsa souiaAiasqo
•BoijBiua^is pBpreotíftjaiii ap ou X ojbij as osa ap anbiod 'oureq
-BouajopuB ap jb^i sbiu aiqurou ns uoo souiaiBu8isap sojjosou anb '&lt;4ouisrjuaiajipui,,
jap aouBAB opidBi ja roureira oj opuBqoíduioo aiduiare 'irn8as uaj)and soiauínu sog
*'0P ^ ojuap iod 8 j^p JapuaosB jb soAipaja sns op
-Bogdnjmnb Bjquq ouretjBiaqq ja X —Biouapioui jouojub ns ap pB^iui bj isbo b— so^u^d
9 oppuaosap Bjq^q oursio^o;BO ja 'upiOBjqod bj ap jopas ajsa ua X '6881 3PS^G
•ojuap lod o^ ns uoo UBqBzuBojB soj isbo SdjBiaqij sog -oiuap iod y^ jb UBqB^ajj ojos
sand Biiounu bX ub 8061 us :soXBn8nin saiquioq soj ap ja 'zoa bj^o *anj so^^q s^xu
soureiiBnS soj hoibzubojb sooq9JBO soj anb ua ^opas jg -sopun^as soj ap opap jod \z
ja smjsod Bsa 9^dopB ojos 'jBjaqij pjBjoap as soiauíud soj ap o;uap iod ¿¿ un

�Es en la clase dirigente política durante la segunda etapa de la peculiar experiencia
"militarista" uruguaya, entre los años 1880 y 1886 dominados por la figura del Capi
tán General Máximo Santos, que se advierte el predominio liberal y la pequenez del
"partido católico", "ultramontano" o "jesuítico"^ como le llamaban sus enemigos.
Todo dentro del Partido Colorado, naturalmente.
La Cámara de Representantes en once sesiones del mes de abril de 188S aprobó
el proyecto de matrimonio civil obligatorio en una votación de 42 a favor y 3 en con
tra; en 3 sesiones del mes de mayo del mismo año, los diputados aprobaron la ley de
Conventos del 14 de julio por 30 votos a favor y solo 2 en contra10. Esos guarismos
significan que los diputados de ideas liberales eran por lo menos el 90 por ciento de esa
Cámara elegida bajo la vigilancia severa del militarismo santista. La mayoría liberal en
el Senado era un poco menos amplia ya que el matrimonio civil obligatorio fue aproba
do por 11 votos contra 5 y la ley de Conventos por 10 contra 5. En este caso los libe
rales habían demostrado dominar algo más de los dos tercios del Senado1 *.
Pero no era solo el personal político.
El anticlericalismo ganó la calle y demostró poseer un elevado grado de militancia,
síntoma de su vitalidad y extensión. Por ello ocurrieron las giras de propaganda por
el interior del país de los jóvenes universitarios liberales desde 1879; la aparición pú
blica de la "Liga Liberal" en 1885; la fundación de la "Unión Liberal" en 1891; las
manifestaciones liberales de 15.000 personas que desde 1892 se sucedieron en las calles
de un Montevideo que tenía alrededor de 200.000 habitantes; la creación del "Centro
Liberal" y la "Asociación de Propaganda Liberal" en 1900 con sus 54 Comités y
delegaciones en el interior del Uruguay de 1903, así como sus 60 folletos
anticlericales con un total de 292.000 ejemplares (!) en 1905 í 2.
A este anticlericalismo que, creemos poder fundamentarlo, era de extracción bur
guesa, pequeño burguesa y universitaria, se sumó a partir de 1890 y sobre todo de
1900, el de extracción sindical y obrera, de inspiración anarquista y socialista.
Por todo esto no sorprenden los "aplausos" y "bravos" con que las "barras" pre
miaban los más fogosos discursos anticlericales de los diputados liberales ante las ame
nazas más bien formales de los Presidentes de la Cámara de desalojar el recinto13. El
anticlericalismo, más que el liberalismo como ideología, había penetrado ampliamen
te en la sociedad uruguaya.
Es probable que estas tendencias —la "descatolización", el liberalismo, el anticle
ricalismo, el "indiferentismo"— que no son lo mismo pero se apoyaban mutuamente,
hayan partido de las logias masónicas, muy activas desde 1850-60; de ciertas corrientes
de la inmigración italiana y francesa —la comprometida con Garibaldi en el primer ca
so, la republicana en el segundo—; de la juventud universitaria; y de un personal polí
tico que deseaba liberar a "su" Estado de la presión eclesiástica. Es probable también
que su difusión se haya facilitado por las características del clero uruguayo antes de
1860-1880, con una formación teológica endeble, abundancia de extranjeros que a
veces ni conocían bien el español, y conductas no siempre evangélicas. Además, en el
interior era tan escaso el número de sacerdotes que la sociedad ganadera —no la agrí
cola del sur— nació en cierta medida "descatolizada" por conocer de la Religión
Católica solo sus ritos y sacramentos. Por fin. lo extendida que se hallaba en toda la
sociedad la crítica al catolicismo como "religión de la plata" por lo costosos que eran

�oX
-enSrun odsiqo jaoia} avoco lajo^ oiren^y^ ^nunsB oopTAoiuop^ ua 'iumbao^ uiTua"g bo
-ipioug ns laoouoo b eqep niX ^^ ^urc^ ua gnb zaA b^ b 'anb ua '1681 ^s^q sbj
-nsy isbo aoayo ou uoisnpuoo px -p^paioos 2\ ua oi^ysaid iBijnoad ns ap BqBUBiua anb
japod p uoo oijbztjbjobs ainooíd unB X oppapBpa pióos uapio ¡9 mpuajap 'sBjnbiBiaf
SB^p SnS 9p S9^U9lU9AQld SapiO^SBÜ X S9UOUU9S 'SOUBUOlOOAap JOd BqBS9idX9 9S 9nb
uoion^ysui ouiod BXBnSiun botjop^ Bis9j^j bj gnb jbuuijb u^jtuugd sotuouiijsgj so^

(Bpos U9pjo pp BUBtpjenS eu^nq Bun :jBjnD9snnj BXBnSnm BDqojB3 bis9|^i ^r\ —
"SBUBUIud S9^U9RJ SB[ 9p BSjndlUO^ B^ 9p
JBUBUI9 U999JBd Bin^p bjs9 b 9nb S9uoisnpuo9 uos 'soj^o U9 'oÍBqBJ^ 9p
SBJ9UI uos 'BjBM9sqo ^s ouioo 'soui9ibXbsu9 9nb sBjs^ndsgj sb^ sosbd soun2p ug
siBd 9p O[9poui ns X oui9iqo8 gp BureiSoíd ns gp oj
-und un oXn^ysuoo bj^nb iod X '^uopBzgoposgp,, B| iionpuoo jgjgnb b 'ouisipougp
-ijub p jBzruo^B;ojd b eXBnSrun pupgi^os b¡ gp sgjuBuiuiop sgjopgs sojjgp b uojba9{{
sBpuBjsunDiro gnb rospgjd ojund un gjqos bsi9a souiB^usppB inbE 9nb ofeqBj; \g
•uopBZTUjgpoui B[ gp 9iqBjiA9Ui pjn^no bjbo bj
ouioo sBppu^sgjd uojgf^ onb ^pBpgpos v\ gp ^uopBzqo^osgp,, v\ ouioo kb uopB^siS9^
ns gp X OAijBJisnnuipB o^BJBdB ns gp uopBziiBinoos b^ JOAOUioíd b ops^sg jb uoibju9[B
'uy jod 'sgppos sBzionj gnb '.osgooíd pnb^ U9 Boqp^o 9j b^ X Bisgj^i ^\ 9^U9uibjobx9 oS
-nf {OJ gnb Pju^ureauBioduioiuoo biaia XBn8njfj p gnb SBoyyod X sgppos 'sboiuiou
-oog sEjnpnysa sbi gp uopBTtujgpoui ^\ uoo ouopBpj gs ouioo íuoiBspduii bj sBpunj
-oíd sguopBAijoui gnb íBoyBuigjsis pBpisoiStpjJi gnb sojub ouisipougpyuB opo^ gjqos
-sg X— gn^ ^uppBzqoposgp,, o uopBzuBjnogs B^ Bpipgui gnb ug souiB^un8gid sofq
*SBpBZB[9J^U9 S009A B SBOl^BUia^ SBUBA U9 OJ^U90 9S SOAp{OJV SO^ U9 U9PE9l}S9AUl Bg
•SBSBUI SB^ B IBUgdpSip X jaU9^UO0 BJBd BUBS909U S9
uof3qgj B{ '^osgj^oíd pp BqoíBui,, B] goadio^g oíap p is gnb buuijb sand 'ouBuaqoA
sa 'ouippquB^ Biainbs iu 'oubiuizzbui sg ou o^81 3p ouisipiaqq a^g oniudun ^\ asB¡o
Bsa anb ooiSofoapi ojiS leijnoad p jod ojbjo ug a;uauiepajjad Bpanb o^uaiunAOui [ap bs
-anSinq uopoaup Bg "sajuaipuadapui souBsa^B X sajuBioiauíoo souanbad ap oiauínu
o^ap un X 'sosojapod gjuauíBoiuiouooa souBqm saio;oas soj ap sa;uaiuaAOJd sa^uaS
-uyuoosajuBjJodun ^soqb sosa ap ooyi{od puosiad pp biioXbui b^ uoo poyyuapi as 'bui
-BjSoíd X sauopuaiur sns ua oobiubuiououi '—0881 9P o^an[ ajuBuruiop— ouisipiaqq
ounqn ajsg ^duiaía jod 'so^ub ouirxBp^ aiuaptsajg jap p ua oj^b3 ap sopB3 :sooy
-odsap sajBjqiui ap sapuiqBS opuBi^ajuí sapjaqq ap BfopBiBd bj oixinoo anb oga jod
sg 'pBpaioos bi ap uopezuBfnoas b¡ X Bisai3i ^\ bjjuoo Bqoni B^ b opBuipioqns anj opo^
'ounuia^ p a^uBppB ug inbB ap souiaiBsn anb opyuas p ua sa X 'Bpun9as b¡ joj "0881 ^
0981 9-mi^ ouiuiopgjdouiSTpjaqq a^sg 'Boipp^ Bisa^i b^ X opB^sg ¡a :uBqBanbBf so^ uaui
-iSa^ onSyuy p apsap gnb sauopmysui sop sb^ ua anb^p ns X 'sapnpuipui soqoaaap
so| ap uoisuBdxa X Bsuajap B| ua BiSojoapi ns oijuao anb o^uanuiAOui un anj Biauíud 2\
io¿ •uoKnjuoo b jbuibq uapand anb sauoisjaA sop ua oip as oXBnSmn ouisipjaqg {g
Bogop3 Bisa^i bj ap op
-BJB¡oap X a^uB^ipui o3nuaua p 'ouisqBjaqg p a^uaurepiuajap sbui souiaorpuB oíag
•ouisgBouapyuB ua asBui
-jojsubi^ q pBpaioos q anb p X piaqq EpuBÍ^^doíd bi oiqtDBj ^so^uauíBJOBs X soju sosa

�10
El "Catecismo de la Doctrina Cristiana" de uso durante casi toda la segunda mitad
del siglo XIX en las parroquias y escuelas municipales gratuitas del Uruguay, derivó del
cuarto mandamiento, "Honrar padre y madre" una conclusión social y política. A la
pregunta: "¿Quiénes son otros entendidos por padres?", debía responderse:"Los ma
yores en edad, dignidad y gobierno"14
En 1902, Montevideo conoció la segunda edición del "Manual Católico" escrito por
el jesuíta Elias Reyero. Este identificó a los "padres" con los "amos" y los "superiores
o gobernantes", y a los "hijos" con los "criados" e "inferiores o subditos". Honrar
al padre, amo y gobernante poT hijos, criados y subditos significó deberes -también
derechos, es cierto— muy específicos. Por ejemplo, los criados, en el examen de con
ciencia a realizar antes de confesar, debían preguntarse: "¿Te has desesperado porque
sirves, olvidándote de que Jesús, para consuelo de los criados dice: No vin^ a ser servi
do sino a servir?".
Esta sacralización del lugar familiar, social y político inferior o dependiente se hizo
desde una posición dominante por cuanto el sacerdote se identificó con el padre, el
amo y el gobernante, posición que respondía al rol social de un cura en un pueblo es
pañol de la época, e incluso a la de un cura uruguayo en las localidades de campaña y
entre las mujeres de la sociedad uruguaya. Entre los deberes del amo-padre, figuraba
haber pago "el salario y alimentado convenientemente" a sus criados-hijos. Las razo
nes invocadas para su cumplimiento respondían a la obvia ética evangélica y a la mali
cia del escritor, él mismo, un amo; por ello añadió en una llamada al pie de página:
"No alimentar bien o suficientemente a los criados, es exponerse a que se lo tomen por
su mano"15.
Se podrá argumentar que este "Manual Católico" usado en Montevideo pero edita
do en España refleja otras realidades eclesiales. No lo creemos. En 1901, el Vicario
General de Arzobispado de Montevideo, Santiago Haretche, publicó su "Compendio
del Catecismo de Doctrina Cristiana". También él del cuarto mandamiento dedujo
que "los hijos amen, respeten, obedezcan y socorran a sus padres; y que los subditos
honren a sus superiores". Aclaró nuestras posibles dudas enseguida: "Por superiores
se entienden las autoridades eclesiásticas y civiles; los que hacen las veces de los padres,
como los maestros y patrones, y también los ancianos y mayores en edad"16.
En la realidad uruguaya del siglo XX recién iniciado, que el "patrón" fuera equipa
rado al padre, el cura, el maestro y el gobierno, equivalía a hacer coincidir a la Igle
sia Católica con la imagen caricatural que el anarquismo trazaba de ella.
Los tres autores también estuvieron acordes en asignar un contenido social conser
vador tanto a las "buenaventuranzas" como a las "virtudes y pecados capitales",
pues si eran bienaventurados "los mansos porque ellos poseerán la tierra", el Padre
Gaspar Astete aclaraba de inmediato cómo poseerían la tierra ("Como señores de sí
mismos") con lo que la tranquilidad volvía al espíritu de los que realmente eran pro
pietarios en el Uruguay 11 .*
(*) Los textos religiosos se han interpretado dentro del discurso del habla corriente y no en un con
texto teológico determinado. Hemos buscado captar lo que el hombre —y tal ver más el niñocomún de 1880 ó 18^0 podía entender de) lenguaje religioso y no tanto cuales eran las finalida
des últimas de éste, de seguro sólo inteligibles para el clero. Por lo demás, los sermones consulta
dos revelan que éste, por lo general, también interpretó casi literalmente las máximas de su reli
gión.

�"tíSBSO0 Sq
ap BzajBjnpu q b bubijuoo ^ ajqisodun oiad 'saiopBuos soj ap Biauímb ubjS q sa qr^
-osqB pBpjBn3i eun 'soiresaoau uos pBpapos bj ua sopciS soq,, ranbiod opa X a^uajsrxa
sasqo ap Biuajsis [a jbzubijb ouis jqoos otqureo ja jaAOuioíd Biqap ou u^pBonpa Bq
\t¿aiuauiBpE3oqBsap jiaia BJBd soip
-aui X Bua^oj auap anb Bjuouas Bun b anb sqiajBiu sbuisiui sq ua jiiu^sut ap Bq q as
'jBmreui ofeqEj^ jb ojuojd Xnuí asjBOipap ap souaui Bjpod ou qoua^srsqns q asjBUES bj
-Bd anb \v\ ops^sa un ua opBoojoo Bq qouapiAOjg q anb B^nu Bsa b ouio^ ?„ qqoos uap
-jo p uoo uoioqaj ua uocaBonpa q ap uopdaouoo ns q^snp oubjbip o^duiafo ig tt"SBp
-o^ Bisd bukiui q ias apand ou 'oun BpBo ap oupsap jb X ¡qoos o3ubj jb BpBuopiod
-oíd jas aqap,, bjs^ sand t€U9taonj^ui,, ap sasqa sajuaiajip sq jBjBuas Bjred sauoisBoo
SBsa ap Bun oqaaAOjdv ',,pBpjay\ ap BjjsaBui 'bub^^,, ajqos SBoi^qd ap auas Bun opuxjq
jouasuojv '^sopaojaj^ sq ap Bjoua BJ^sanj^ ap oi3ajo^ jap sbuiu sbj,, b uBqBuasua anb
sb&amp;ioui sbj jod opBjiAU] XIX o^^í5 Í3P ^p^^V ^^ni^ Bl u9 sopBpunuojd uojanj zaA
jb^ ojad 'B^aioui Bqaaj ap uo "jajos oububj^ 'odqqozjy Jauíud ns b sopinqiijB sau
-ouuas uoo BjuosnuBui B^jqij Bun baj^suoo oapiAajuoj^ ap Bun^ bj ap OAjqojy jg
BXBn3njn pBpaioos bj ap sb;jb sosbjo sbj ap sasajajur a soasap soj uoo bioubu
-osuoo Bpajjad ua 'opioajqBisa jqoos uapjo ja orpuajap Boijsqsajoa BjnbjBjaf bj 'Bjpo
-uas sbui uatquiBj sa souo^iq upioBjajdiajut bj apuop 'sootSojoa^ souaui souBjd ug
• x tíooqqnd uapjo je jbubj^uoo,, jod tíooinbjBUB-Bj
-sijbioos japBjBD ap,, sauoiunaj jnuudaj uBiqap X uBjpod as anb opBpjooaj B;qBq saj X
tíoapiAa^oj\ ap ooinhiBuy odnj^ jap sapBpiAjpB sbj ajqos sapBpuopB sbj b,, opByajB
BiqBq 'ítuqg jg,, *Bun3 q jod optuapos oiJBip ja oyB ouisiui asa anb asjaqBS jb ajq
•umpijjaodAjanxasuoioepjdjajuijbxosboajsauaopo^ ajqos ouisinbjBUB jap X 'ouisij
•Bjaqq jap *jioap sa 'ttJojjaM jap uaiquiBj ouis -¿^^jdurafa jbui ja?,,- oioia jap ojos ou
sojjbjj^íb ejBd sajqod sooqo^BO soj b jBpnXn ua ((sosojapod soj,, ap &lt;tqouaiuaAUoo bj,,
a^uapiAd Bja '((ojajBUJof jap BjinbuBJj uoisiuins bj,, BqBoijdun ((oubijsuo uapjo,, ja i
• 9 r,,jojja jap oi8b^uoo jb X ojduiafa
jbui jb sopandxa asopuqjBq 'njuídsa ns ap OAtqno ja uapuai^Bsap jBnuBui oÍBqBJ^ jb
uopBoipap joXbui ns ap opaja jod sauamb 'Bunyoj bj ap sopioaioABj souaui soijbuoi3ij
-ajjoo sns b jBpnXB ap jBuapui qouaiuaAUOO bj X jbjoui jaqap ja uaua^ sosoiapod soj
an(^,, rojjanj ap boi3oj Bun ap Bja Bjaoiaj q 'jBno oj ajuB '&lt;tjBjaua8 JBjsauaiq ja uquaio
-ajas X ubzubijb ojajBUJOÍ jap BjinbuBj; uoisnuns bj X oub^suo uapjo ja,, anb BqBjnSass
as Bpun3as bj jo^ •&lt;ípBprjBJotuui,, q X BiuaqBj bj 'í4soj8qad,, sns opuBjiAa 'oSuiuiop
jap ojajqo osuBOsap ^ooi^9bo,, ajuauqBjauaS ja jBuapjo BqBinocud as Bjauíud q jog
•opioajqB^a jqoos uapjo jb ojadsai ap ojapoui un uojanj anb
sauoionjosaj sajj pprcpai ^sojajqo ^p sooqpp^ sojnoji^ soj ap upiquio^,, Bq jBjaqq
aouBAB ja a^uB sbjij jbjjoo Bia jBdiouud pBpijBuy BXno ^oXBnSnjQ ooypp^ osaj8uoq,,
jauíud ja uoiBjqajao opsoiq ja X Bo^sqsajoa BinbjBjaf q '6881 ^? IPQ^ ^^ 's^d PP
sajqndod sasBja sbj a^ua uo^uaiunajosap,, ja je^iab X ^&lt;sopBioosB sns ajjua son^nuí sojj
-ooos jBpuuq,, BJBd S88J ua sopBj^unj sojajqo ap sootjpp^ sojnojj3 soj ap uppdao
•uoo ns ua asjBzippis apand X681 ^ISBq BX^nSnjn Bisaj3j Bsa ap jqoos Buujoop Bq

II

�12
Al final del sermón el Prelado sostenía que si en "las materias de la instrucción"
debía haber diferencias de acuerdo al "estado" social de las educandas, "en el espíri
tu debe haber identidad", es decir que "la niña que no pueda recibir otra instrucción
que la religiosa debe recibir ésta precisamente porque ella le bastará para cumplir los
deberes en el seno de la familia (...)". De lo cual se deducía que la instrucción religio
sa era concebida como básica para todos y la más apropiada para la función esencial
de la mujer: "Los deberes en el seno de la familia"20.
La idea de la educación al servicio del orden social y de la mujer dedicada solo a la
familia, dominaba en las clases altas uruguayas finiseculares pues respondía a sus inte
reses y mentalidad.
El fundador de la Asociación Rural, el gran terrateniente Domigo Ordoñana, en
187S había ya expresado idénticos conceptos en términos parecidos a los de Mariano
Soler: "La educación de las mujeres que han de formar centro de familia, tiene que
cambiar de rumbo: el molde para las que tienen rentas que heredar o posición de fa
milia, no puede ser el mismo que el de aquellas otras que no tienen más que el día y
la noche (...). La educación debe fijar la suerte futura de la mujer, debe enseñarle su
rango en la sociedad, debe indicarle la línea en que la buscarán hombres de su misma
índole, de condiciones apacibles como las suyas, desprovistos como ella de fortuna
(...)".
Y añadió, en perfecta consonancia con el futuro Arzobispo y con un toque de rea
lismo rural: "Queremos mujeres educadas según la situación, no las queremos bordan
do y puntillando, cuando su porvenir debe materialmente andar por todo lo que sea
burdo y áspero (...)"2 *.
Veinte años después de este testimonio, Daniel Muñoz, contemporáneo del Prelado
pero perteneciente a la burguesía liberal más anticlerical, uno de los que hacia 1880
saliera del seno de la juventud universitaria para hacer propaganda anti-católica en el
interior, expresó conceptos similares en ocasión del "Congreso Agrícola-Ganadero"
de 1895. En su caso, la educación como conservadora del lugar social que cada uno
ya ocupaba, se extendió a los dos sexos: "Yo quiero hacer una escuela en que los ni
ños varones se hagan hombres fuertes y viriles, y no sabihondos, enclenques y muje
rengos (...), quiero hacer una escuela que no saque de su fiel el equilibrio social, pre
tendiendo hacer de las niñas de las clases trabajadoras, unas marisabidillas insoporta
bles, que con la cabeza llena de humareda científica empiezan por tener en menos a
sus padres y acaban por divorciarse de aquellos que por igualdad de clase y posición
debieron ser más tarde sus maridos". Se debía propagar "en la campaña la escuela ele
mental que enseña solo a leer y escribir". Aspirar a más -como lo deseaban ciertos in
telectuales— era ir "derechamente al desquicio social. Desgraciados los pueblos en que
los obreros de los talleres sean académicos, y en que las mujeres de trabajo sean bachi
lleras!".
La frase final del discurso de este liberal mereció "aplausos prolongados" de la bur
guesía terrateniente que lo escuchaba. Hela aquí: "No contribuyamos a hacer de la
sociedad moderna una nueva torre de Babel que se desplome debido a la confusión de

�•9\ soj ^ sayanuí sbj pi^aia;^ odsiqo PP sisdqBoodB ja ua oiag ja 3p BuanpB as pBp
-aidui^, bj opireno ajqinoq pp Buojsnj bj ap uy p 'nsuas oubjjuoo b 'opirepuas 'osoiíftj
-aj-ooip ojuaurepunj p ore pióos uapio iambjBno ap pBpijiqisod bj Bflaiu ajuaureou
-pa^sand ooi^ojoposa sa juaiuresuad apa 'BpuB^sut Biuyjn ua 'anb asiBsuad Bjipog
pBpijiqBpos buisiui bj 'pióos
uapio pp uoroBAjasuoo bj ajqisodun Btias 'oqaSuBAg pp pioui bj 'Biiupop bj 'sBiuSop
sof 'sbubijsuo s^api sbj sBpo^ laoajndBsap laonq osbi^o^ as is anb 'sa o^sa 'unu ^ui
iBuu^c souiapod \ •("•) poip^i sa p^paidun B[ 'soiq b BSara as opireno'",, :sBpuano
-asuoo sns j^a oziq a oajuBjd apa uoo pippmoo 'in^aja^ b^jb^ opuaoouj 'oub pnbB
odsiqo nS '¿^3^^P^^O ^P i^q^p p ^ ispireui ap oqoaiap p siaiBpunj anb aiqos? 'aiq
-uioq [ap Biouasaid ua ojos B^sa aiquioq [a apuop ua 'soiq B^sa ou apuop ug •¿JBjdaoB
asjaoBq X asiaua;sos Bipod pBpuo^nB bi^o anb? 'SBuip sb^ ua X SBpua^ipiui sb( ua
Bpjrujsap opis sq soiq ap pBpuo^nB bj opiren^,, .'6881 ^p [uqB ua oapua^oj^ ap ooq
-9P3 osaiSuo^ ¡a ua lajo^ ouBUB^^ oia^iqsaid [a ouo^ipnB opiouaAUOo bX ns b bjiq
•ouismnuioo p X ouisipioos ¡a 'oj^o pp X 'BinbiBUB bj opB[ un ap 'uoap sa ^^ío
•os X Boi^i[od pBpuo^nB Bpo^ ap o^uaiunoouoosap [a a^atuajqB^iAaui Búas opBqnsai [a
oiuiooiobj ops ns ua unuioo .ajquioq pp pioui b¡ X spnpuoo b¡ BpBs^q jBpanb X uoi8
•qaj B[ asjBuiunp p anb [Biaqq BisanSmq ej b uoiaiyiApB ooijojbo opBoiBj X Bisa[8[
*oXen8mn ítopBoad,, un 'opaSiqB [a iipquioo EJBd Bioqod B[ anb zBoija
seui osnpui euas japua^ua ns b sBjno so{ ap (lesoi8ipi uotooai^sui,, bq BqBi8a^ui a),
•uauresioaid asBjo eXno 'sopepuao^q soj ap Bjaj^o bj BqBOOAOíd anb o[ 'aiqureq ap iuoui
ou BJBd opnuaui e '¡bjiu ouaiqod p Bq^oijOBjd anb o^a8iqB p 'bpjouoo Xnuí
uopBnqs Bun b Bipnp p^pipaj ua oiad opBoad-oqoi [ap BqBjqBq pp?A 'V oospireí j
B[ ap sapiaqq sajud sns b bj^Xbo a¡ o[ja anb pui jod 're^nSaj oiajo p jod osnpui '[
oipaui [a ua esoríftpj uoiootu^sui bj iBjuauíoj anb eiqBii 'oqoj ja Bia op^pyas ajuaui
-Bjpijdxa opaja lauíud oXno BptiBJOuSí Bsoi^ijad Bsa jBuiunja bib^ "soiq ap Xaj bj
ap sojuanurpuBui soj uaqBs ou anbjod ("•) soiuounjsaj sospj jbjuba3[ X ibjbui 'iBqoi
'SBUBumq sej jod ouioo seuiAip saXa{ sbj jod opiqiqoid Bjsa anb X soiq b jbuib osioaid
sa anb uaqss ou anbiod sopui,, saiquioq jod saoaA b BpBi^ajuí sqBjsa si^d oi^sanu ap
BpBpaiaqsap asBjo bj,, anb 'ojduiafa jod '881 U3 ou[^o ppiA "V oosioubjj oiapuBjsa X
jopBuas jg "XIX l*^^s pp sauy ap oAijBjsiSag iapo¿ p ua BiqBq anb sootjojbo saiop^uas
X sopBjndip sosBosa soj ap sojuauínSiB soj X *

ua[9 13,, '^un^ bj jod opBXodB ou

-Bip [ap sapuojipa soj 'sajBiojsBd sbj ap SBAisasqo SBOi^qjoapi sb^ou sbj ap sun sa ssg
sanSinq uapio p uoo BpBoijijuapi
ajuauíBsaidxa uopbtijiaio,, bj ap ojuaurepunj ja usía sBoqpjBO pioui bj X aj bj 'BisajSj
bj 'BoijSBisajoa BinbjBjaf bj Bred ouioo ooibj ouBjuourej^jn opiyBd,, ja BiBd ojubx
'BuiAip BjqBjBd bj ap opjsd
•sai ja BqBuoioiodoíd anb j)Bpijiqi8uBjui bj :ajJBpuuq sbuibí opipod uBiaiqnq ou saiBd
sop sns anb o3jb oppajqB^sa uapjo ja pyodB opBjaij ja oíag 'sajjBjap sajouaui soj ua
BjsBq uoiaipiouioo 'pjaqij X ouBdpiAdjuoui 'sanSinq ubjS X 'ojapuBjsa 'odsiqozjy
ttt4¡SBunu sns ofsq sopo^ b souopupjSBjdB 'soiuiai^ ap X sauopisod ap 'sasBjo

�14
ñores son muy concretos y muy siglo XIX: "el fin de los tiempos" es el fin del orden
burgués, y el Anticristo, probablemente alguna de las formas del socialismo nivelador.
Así, acotó: "Es necesaria la organización del elemento católico, que representa la
potencia moral conservadora y salvadora, al decir del gran publicista Thiers". El nom
bre de Thiers, el vencedor de la Comuna francesa de 1871, fue oído como una músi
ca celestial por aquella burguesía uruguaya que asistió al Congreso Católico de 188925.
En la tiena purpúrea de las revoluciones casi anuales, de la crónica inestabilidad gu
bernamental, también podía sonar a miel a los oídos de la autoridad, las referencias al
catolicismo como la mejor salvaguardia del orden político. Y esa nota fue insistente
mente tocada también en el discurso católico. Para el diputado Monseñor Estrázulas y
Lamas en 1885, si "el principio católico" desaparecía: "Nuestra nacionalidad se debili
tará en su moral, rompiéndose el vínculo de la religión que estrecha a los ciudadanos
con el Gobierno, a no maquinar nunca contra ningún Gobierno, cualquiera que sea,
obedecer sus órdenes (O^ bis
El catolicismo fue presentado como la valla auténtica contra los peligros sociales y
políticos del siglo. Si él era abandonado, la burguesía tendría que recurrir al despotis
mo militar y basar el orden social solamente en la fuerza física, en una coacción peli
grosa porque causaría reacciones sin freno en "las masas". La burguesía había olvida
do que más valía la vigilancia y el conocimiento de las almas que el castigo de los cuer
pos; que la represión interior —la internalización del respeto al orden social, diríamos
hoy— era más valiosa, por menos costosa y más eficaz y duradera, que la represión
exterior.
Dirá el Vicario del Obispo de Montevideo en 1889: "Ninguna sociedad, en efecto,
puede vivir sin cierta fuerza de represión; ahora bien, hay que escoger entre la repre
sión (...) de la ley y de la conciencia. Cuando la represión interior sube, la represión
exterior puede disminuir y hay cabida para la libertad; pero cuando la fe y la concien
cia no habla desde el fondo del alma, la represión exterior debe llegar al máximun de
su intensidad: el despotismo o la muerte!"28.
No había otra alternativa para la burguesía: o el costoso estado militar represivo o
la vuelta al Dios de la Iglesia Católica que hacía interna la "represión".
El Prelado Mariano Soler lo postuló en los manuscritos que sirvieron de base a una
de sus pastorales: "Otra fuerza de la Iglesia en los momentos actuales es la necesidad
que la sociedad tiene de su influencia para resistir al socialismo invadente. Este socia
lismo es la pesadilla perpetua de todos los jefes de Estado. Lo que puede detenerlo
no es la ley ni la policía, ni la represión a mano armada, solo la Iglesia puede oponer
a su audacia una barrera capaz de sujetarlo (,..)"29.
En 1889, el laico Presidente de la Comisión de los Círculos Católicos de Obreros,
Dr. Pedro Blanes, coincidió con este punto de vista: "Si no se quiere aceptar punto
por punto los dictados de la Iglesia, la economía social del Evangelio, es forzoso deci
dirse por el comunismo, el nihilismo y la liquidación social. Tal es, señores, la tremen
da disyuntiva a que se ve abocada la sociedad actual (...)30.
En 1872, a pocos meses de derrotada la insurrección de la Comuna de París, un sa-

�sapusiS so[ ap oryodonom opua^ BUBipiuiaj euappuB? q anb bX 'oyanbad ua
-u8b asjaqoA 'jpap sa '^epunXoo q jod ozq ¡a jqquiBD,, jas Bjqap ouysap oXna ttpmj
o^ajqod,, p JBugdpsip X ítJBzi[iAp,, afqísodun Bja ttBUBi)sua [bioui ap so^qBq,, uis anb
oati]sos 'Bireuopjo o^uiuioq 'pin^ uopBposy q ^p a;uaprsaj^ ¡a 9¿g[ X f¿81 ug
pióos JopBzqiqBjsa uanq un Bia ourepyopo p anb jaoouooaj U9
UBippuioD sBXBnSnm sB)p sasBp sb| ap sajopas so[ sopo) 'pBpnp ey ap sauojpd soj b
anb ^s3[i^n,, sbui imoajBd sa| s^ino soj soiapuB^a soj b anb oyap sa uaiq is 'oíag
•omsp^oii ¡a BiaBq BUBqm BjsanSmq b¡ ap o8adBsap joXbui [a Bpipaui Bun8^
ua dAiíap oqaaq ajsa ap zaA ^x sajuBuos X sa^B^uoo sosad ua BipuaA as ojuaiuip p
apuop X 'BqBjoj^uoa is opBjsg [a anb oipaui un ua JuiAajqos uBjianb ts ouBfBS ¡a anb
BAipuia^p bjjo UB^ua^ ou saiBpdod saiopas so{ oapTAa^o^ ua anb bX Bireqjn Bisan
-jnq bj jod Bpiqprad anj ou 'orqurea ua 'pBpipuopunj Bsg uofBqB ap soj,, b 'opuBÉrqd
-lasrp tíiBziiBJOui,, BJBd Bisa^j b^ p^insaj anb puopunj o\ ua oujnu as uaiquiB^ 'pj
-m ocpaui opo^ b ofauB orasuopBAjasuoo p ajiBd ua Bpiqap 'a^uaraapuaj Bjsan8inq q
ap oiuspijopo p uoisaqpB b^ ap joXbui Bpuaprsiad B^ anb souiaaia 'ajuaurespajg
sojarouB^sa so[ ap sajuauBuuad sourepai uoj
-anj XuBiías a^anj omaiqoQ un X B^duosap inbB Bisa¡^¡ 2\ '-9¿81 ^P JtJJ^d b ajuaui
-B^uai opuapajBdBsap uoian^ anb sBpuBpunarp— a^auíaundun isbo SBpuB^a JB^psB
X opBUBS jBqoi Biaipnd X 'oiqureo ap anb osn ap JopA sbui BiarAnj 'auiBD bj 'pd
-puud oiuaunp p pna q ua uor^aj Bun ua BiaiAiA ttpim ojjajqod,, p sBj^uaip^ -a^uap
-ya X a^qB^sa Bjqo ap oubui ua 'ouBps p X bpubSba b{ aijua jBjdo uBipod anb saiBjnd
-od sasBp b ii^aAUoa anb jauaj ua soamn so[ UBia sopg -asaqduina uainSp anb
-xsaaau sbui pjnj oipaui [ap souBjaidojd sajopas sof anb B{ Bja uopunj Bunjjn
sapnp
-uipui SBpnpuoo sq ap a;uBuqdiasip Bzianj X píaos uapio pp euBipjBnS ouioa opsu
-Sisb BiqBq as Bisa[3¡ q anb ¡adsd [a opouoaaj 'Boi[o^Ba X pjaq^ 'Bpoi Bisan^mq eg
'sooipaui so[ *sop
:ítsauopisod o sauaiq uauay anb so^anbB sopoj,, ap opunuí opiauoo pp
uy ¡a ouis opunuí [ap uy p Bja ou B^sg ^ppos uoiaBpinbq,^ jod ^BsnBa^^ B[ ap op^a
-p[ p X BXBn3run bdi[o;b3 eisd[3[ bj Bipua^a anb ajqos s^pnp jaqBD uapand ou b^
bjoi[ q ap soXBnStun t,SB^ip^idBD,, soj ap apanj sbui [a 'uuos5pBf js (p) opBuao oiad
oigadBd s\S9 (•••) bjbpubui,, ajopuaipid odsiqo p baisiui ns oXnpuoo ajopiaa^s [g
"(*") sapumiB so[ ap d[quia} sbui [a BjABpoj ouis 'punire un ouioa
ojos ou sa uorifrpj eres aiquioq [a anb asjaauaAUoa ap UBdiauíjg -uoi^tpi B[ b uoiaprq
soip soqanuí aaBq apsap anb pma X Bpidnpa Buan B[ bX jqdxa aa^q sa[ Joua [a 'saj
-ouai sopa jod anb sbui asanj ou osbd opo; ug *("*) SBjpaiuis sauoisuaid jod sopBiajp
'sauoiarsod o sauaiq uauay anb sojpnbB sopo) ^uy ua 'sB^srpjrdBO so[ 'sopsi^iSBui
so[ 'soaipaui so[ 'sopB8oqB so[ 'soiq^s soprpuajaid soganbB sopo) jaA ap a^BpBi^B oip
-n^a un Búas ounfojd pp qasjSsap q ap asiBjSap oun Biaipnd is,, :ofi&lt;j ajquiou ns
jod sBsoa sq b ourey X oXBn^nm oia[a pp osmasip ioua)UB [a iaua)uoo Bjaipnd anb sbo
-tóo[oa) sapBpunaso SBun3p oire^ afBnSuaj ua osnd Bina a)sg 'Bja/\ ouiDBf odsiqo p
B)jbd Bun oiquasa 'XBn8iuQ [a ua oduiay o8jb[ opuiA Biq^q anb saaireij-oosBA a)opiaa

�16
propietarios luego del cercamiento de los campos. Creyó ^necesario fijar esas gentes en
los mismos espacios en que viven, declarando predios agrarios"y construyendo en ellos
de inmediato los tres elementos que debían internalizar y externalizar los valores del
orden establecido: "escuela, iglesia (...) y policía rural"32.
Desde la misma Revista del gremio de los hacendados apoyó este planteo Juan G.
Corta en 1874: "Establézcase enseguida la escuela, y mándese a esos pueblos sacerdo
tes dignos de este nombre, que enseñen teórica y prácticamente las virtudes cristianas.
De este modo y paulatinamente irán desterrando los malos hábitos adquiridos y esa po
blación (errante y pobre) podrá llegar a ser un modelo de virtudes (...)". Y agregó, en
perfecta consonancia con lo que el alto clero uruguayo pensaba de su función social:
"De todos modos, algo es preciso hacer para aliviar la suerte de esas familias desgracia
das, para alejar cuanto sea posible el socialismo que nos invade y resolver la cuestión
agraria de un modo conveniente que aleje los temores de que nos vemos amenazados
(...r33.
Los estancieros católicos y los magistrados liberales de Montevideo estaban de
acuerdo en que más valía como "freno" la religión que la "ley". La desgracia en el
Uruguay de fines del siglo XIX era que, precisamente, el "indiferentismo" hacía dema
siado necesarias a la represión policial y a la ley.
En 1882, los estancieros vecinos de Pueblo Constitución en el Departamento de
Salto, pidieron a la Curia montevideana designara rápidamente un cura para su loca
lidad pues dos grandes males la amenazaban y los dos tenían lá misma jerarquía:
"el robo en grande o pequeña escala" de ganado y el "amancebamiento". Sostuvieron
que: "Si las leyes humanas no pueden prevenir el mal y solo se limitan a castigarlo
después de cometido, la ley divina, en cambio, trata de prevenirlo evitando que la ig
norancia pueda ser causa de que el hombre incurra en él". Era el cura el que debía
sacar al pueblo de la ignorancia y su fruto, el pecado, es decir, el robo y el "aman
cebamiento"34.
En 1880, el Ministro de Gobierno se sintió molesto con los jueces que liberaban
"bajo caución juratoria" a los ladrones de ganado. Llamado a opinar el Fiscal de lo
Civil, Alfredo Vásquez Acevedo, un anticlerical, sostuvo: "Esta disposición —la de la
caución juratoria— que ha sido tomada de países como Inglaterra y Estados Unidos,
dónde el sentimiento religioso es muy fuerte, no puede producir entre nosotros sino
graves inconvenientes. ¿Qué le importa, en efecto, a nuestros hombres de campo, gene
ralmente descreídos, muchas veces nómadas o sin vínculos que los liguen al lugar, fal
tar a un juramento religioso con tal de librarse de seis meses de prisión?"35.
En otras palabras, este liberal se lamentaba de la falta de religión en la campaña,
pues creía advertir en ella la contención que impedía el "desborde" de las "pasiones"
antisociales de las "masas". Las palabras entrecomilladas, sacadas de los documentos
eclesiásticos que hemos comentado, sirven ahora para que advirtamos como tanto el
alto clero como la burguesía habían identificado la conducta de los marginados socia
les con el pecado, una verdadera inversión del valor moral que tenía la pobreza en el
viejo concepto de la Iglesia medieval europea.*

�•sanájnq j^ roip^oí omsim ja a? sq)sa sEi^ojoaj s^quii? ap zujpuj j nb ^ eiqap as O|J3 *asjeoii|
e eipuai 'sjepajde as ouioa 'epuajajip sq -sounjsui soj ap oiuioiopaid ja X opeaad ja uoo oubui
B| ap sqi ejja anb oins *siuaia uotaeuapuoa ej ejBd euiAip uoiaaaja ej ap ou^is un ejanj ezajqod bj
anb 'sajuejsajojd so¡ sopo) iso ouioo 'uepap ou qXod^ bj anb ODijqjeo opeoiej ja X fttS3j8j B)sg (^)
-ixbj^ ap oiuaiqof) ja oip bj fBiaqij odru ajsa ap sBpuBuosrp ua bjjb sbui bjou Bg
•

oAsn^nm iineano^ un ap SBpijap se\ oqoa^

anb oiJB¡aojBD-OAi^Banpa o^uanuraaiqBjsa un '^soiayo ^ sa^y 9P BFn;5SH^-. Bl U9
-n[aaj 0881 3P ^ÍTÜ111 ouJ3^qt&gt;D p ^nb oapixajuoj^ ap sopBur^jBiu saua^^f soi b ouioa
^soub sosa ap sodurea so^ ap o^uaiuiBiquiE^ ja jod sBiauB^sa sbj ap opBsyndxa ^Binj ojj
-ajqod [B ojub^ 4,ubjbzi|bjoiu,, anb sa^opjaaBs BoijsBrsapa embreíaf B[ b jipad ua uojBp
-joauoa ^881 ^ 0881 aP sauosBui B^s^q X sajBjaqq so^siuij^ so[ sopoj X '

so¡p BJBd

soioyipa X souauaj uoiBiiop bjsbij X sosoi^qaj-oDiuaaj sorSa^a X SBisaj^] ap uopBp
-unj B^ ojap jb jBpuBiuap b uo^sSa^ souBapiAa;uoui sasanSjnq soau jo^ ap sounSpv
"6 opB^p oub jauiud [ap aiqnpo ua sopa ap oun oftp ouioo '„ ("•)
Bu^d Bpuanb Bi^sanu ap o^uanuiaapuBjSua X pepuadsoíd B[ asjBXod^ aqap anb ua
ajqBSuadsipui asBq 'pBpuojnB ap otdpuud [B ojadsaj X 'ofBqBjj [B 'uapio [B jouib 'opB^
-[nsai ojBipauíui iod b^jbobs,, as bj3ubui Bjsa ap sand 'odsiqo [ap ByBdurea b ítsauoisrui,,
sbj ap Biauanaaij joXbui b¡ X sBina ap ouua [a ^sBprdBa ap uoiDBpunj b¡ oapiAajuopj ap
Bun3 B[ b ajuauíFpijadaj uojaipid 0881 ap so[ ouioa 0981 ap sojaiauB^sa so[ ojubx
•8€ouag jopiBuiag
^ajuaprsajg ain^nj X soayjfod sajua8urp sns ap oun 8fr8I u3 9u^y^ ouioa 'tíBdojng
ua anb sopunjoíd souaui oqanui sayoa jod SBpipuip in^sa ("*) sasB[a s^q,, :o^uaiui
-13BU ns apsap X 'apuop ua 'í4sa[Bjn^Bu sBjnbjBjaf,, sb[ ap Bson^dsaj oood p^paioos Bun
jBupdiasip BJBd Bzianj ns boi[o;b3 Bisa[3[ B[ b uoiaipid 'XIX 0^^ I9P ^aua[oyuB uoiob[
-si8a[ B[ ap osaiu8 ja aqap as omaiqof) oXna b X 988 [ X ^881 3I^U9 ^^n8nj^ ouiaqo8
anb [BiauaQ UB^dB^ ja b^sbij X 'jBjnj X BUBqjn 'bdi[ojbo X [Bjaqij 'B^sanSinq bj ^pox
•sopBiaunua soiaui ua uojrepanb ou soidiouud sajBX
•ojndiasip orpiBj ajsa a}UB opiaiuos Bjaiqnq ^1
-iB^jO^ "¿CC") oSjnA ja BiBd a;uaiuaAUoaui a Bsoianuad 'BpBpunjuí Biauaaia Bun ouioo
opBjapisuoa souiaq aiduiais anb Bsoa 'ouisia^B ja jeSBdoíd Bas njuídsa oXna oi^sanu o^
-uasa ojos un iBjByas Bjpod as ojq^, :^68l U9 piquosa 'souo^ou sbui soj ap oun 'ouag
g oububj^ *ouisia^B jap soSsau soj Ji^iaxpB uaarp opireno o^sayiireui ap jofaui BjABpo^
saaaA b Bpanb sajBauajayuB sajBjaqp sojsa BJBd uoiSgaj bj ap jbioos pBpijyn v-\
9cuB^snf uoi8tjaj jaua^,, ojad (tu9jS
-gaj jaua^,, UBiqap €4sojqand soj^ anb ua &lt;&lt;&lt;U9i3Bja8Bxa,, ns ua osbo opoj uq BqBDipBj
otustoijo^BO ja uoo Buiajqoad jg ítBrjiuiBj bj ap 'u9iaBzipAio bj ap asBq bj sg opezg
-up ojqand un bXbij anb ajqrsod sa ou uoi8ija^ ui^ *ajiB ja X znj bj ouioa BUBsaaau ub^
sa U9[8ijag Bg^ :anb uojaiAnjsos 'sbai^bidiui sop sbj ap [BuajBui jo^nB 'Bogqng
-suj a o^n3 'Biaysnf ap oj^siuij^ ja X sajBiaqij sopB^ndrp soj 'ttBUBUTjdiasip o BA
-uoo,, jBnjuaAuoo BpiA bj ap uoioiqnjoíd X ouo^Sgqo jiaio oiuouju^bui ap sopaXoíd
soj asjijnosip ap uoisboo ua $881 9P sbjbuib3 sbj ua ofnpojd as anb ajBqap ja ug sou
-Bua^oA ubj8 'XIX ol^?s jsp ojiBno ouiyjn jap soXBn8nin sajBiaqg soj 'pBpijBaí ug

L\

�18
mo Santos cuando en plena ofensiva anticlerical ordenó ^la asistencia de la tropa a
la procesión (...) del Corpus Cristi (~.)"42.
Los que detentaban el poder —político, económico— no podían menos que
reconocerle a esa Iglesia uruguaya la virtud de predicar —el Presidente Santos
comprendería tarde que a veces solo eso hacía— la obediencia del alma, más preciosa,
para la burguesía y los gobernantes, que la del cuerpo, siempre costosa de imponer y
sujeta a las rebeliones del alma.
No es fácil explicar por qué la Iglesia Católica uruguaya finisecular (¿todo su clero?,
sin dudas toda su jerarquía eclesiástica), asumió el papel de guardiana del orden estable
cido.
En este terreno por ahora sólo podemos aportar hipótesis más o menos plausibles.
Si la Iglesia y el "partido ultramontano" de laicos que la apoyó —¿o se sirvió de ella?—,
hubiesen estado integrados por hombres-ideas, formados y modelados exclusivamente
por los principios evangélicos —un imposible, en otras palabra—, tal vez la lectura que
hicieron de los textos religiosos hubieran sido diferente y hasta opuesta a la hasta aquí
reseñada.
El Evangelio admite, sin duda, otras interpretaciones que las ya invocadas, y el "par
tido ultramontano" bien pudo, ante la obvia caracterización burguesa del enemigo li
beral entre 1860 y 1890, haber buscado apoyo en los sectores víctimas de las clases
altas y el orden familiar patriarcal.
Cuando en 1885 se discutió el proyecto de matrimonio civil obligatorio cuyo costo
iban a tener que pagar los ya gravados sectores populares y cuya implantación se iba
a hacer contra la voluntad expresa de la mayoría de las mujeres del país, el "partido
ultramontano" no aprovechó casi estos flancos débiles del adversario. El argumento de
que el matrimonio civil obligatorio era un impuesto nuevo, que los pobres difícilmen
te pagarían, ni se le ocurrió a ese laicado catóüco de extracción social burguesa, mien
tras sí fue manejado fuera de las Cámaras por los jueces de paz liberales para incitar al
pueblo a abandonar el matrimonio religioso que significaba, él también y sobre todo,
un costo alto.
A lo sumo ese laicado católico admitió que se hería la opinión de las mujeres, pero
coincidió con los diputados liberales en que las mujeres no tenían derechos políticos
de ninguna naturaleza pues su función en el plan divino era otra.
En el "partido ultramontano" laico había ricos burgueses que controlaban sectores
claves de la militancia católica. Por ejemplo, entre los asistentes al Congreso Católico
Uruguayo celebrado en Montevideo los días 28, 29 y 30 de abril de 1889, figuraban
dos únicos delegados del diario "El Bien": el poderoso barraquero Saturnino Balparda
y el gran estanciero Alberto Heber Jackson. Había tres invitados especiales, el General
de Brigada Cipriano Miró, Juan D. Jackson, hacendado , barraquero y fuerte accionista
del Banco Comercial, y Félix Buxareo Reboledo, comerciante, estanciero y propieta
rio de uno de los más lujosos palacios de Montevideo, situado en Uruguay y Andes,
hoy embajada de Francia. Otros apellidos que no convocaban a la fortuna mercantil o
territorial, aludían al poder político o al prestigio del foro, casos del vice-presidente de

�-jno A oniouiu^eui p as pBpifBjBU bj sp fo^uoo opoj cnqiqoíd íojsjo ns sp B^onpuoo v\
A soaijssj sBip soi u9 -^^^^^^jj sp uoroiqnjcud ns uoo &lt;4BzuB8joq,, ^ e^usrquiB í&lt;tpepiA
-i^ob piqsj us ojo JEin^ojd^ sp bjubuiououi bi ouspuo^ XIX í^ís PP ssuij sp osanq
A sujbo sp oXBTÚhun ssn^mq p sbjsubui sBqonuí sp oqjnysd BXBnSnm Bissf8¡ Bg
¿sred pp
sodsiqo so¡ sspjojsBd X ssuomiss sns as s^usiuBsofsnb usiosp oaioo 'uzsnbu Bf sp bj
-opsssod ssbjo B{ b ssjuspsususd ssjüBuodun ssjopss sp (Co^usninsspBj^BSsp,, sss ^nb
jo^? ¿sosuBJoduisiuoD soaBousuiBoui^i sssiBd soj^o us snb s^snj sbui ouzsipousp
p {T^soq BissnSinq Bun XBn8aifi us oqnq snb jod? 'jsb snj spsss^uB snb oí is \
•OUJSpOUÍ OUBipjídBO pp BJSJJBd BIBUI BUn rBOqOJB^ BKS^I VT\ —
•SBUOSisd sb] sp i^ro opBjss pp oj^stSsj p us Bjjs uoo opusipduioo uBqBzipisoq bj b^sbij
X b^s{3i bi b ttpBpiu3ip,, uoo jsusjsos sp Biuodiui ssi t&lt;o}BuoijBd,, [s snb &lt;4ssjsqsptt soi
UBqBpiAp soujsiqo^) soXno stsd un us ppusss 'oou opBopf pp oísp p piqtosj snb oj
-spuBuy oXodB p X'.—BjouBdss BinbiBuoui bj sp soipusdB pnjiiA un opis ^xq^q bissiSi
bj spuop bousuiv us sauy Xnuí— oor^iyod jspod p uoo btssi$i Bf b Biun snb u^prpBi^
btjbus[iui bi :sop souisiBjundB snb sbi sp ssuozbj sbjjo jod usiquiB) opBOJBurus Bq^;ss
sjusuisjqBqoíd opiosjqBjss uspjo pp oorSojospi pjund ouroo btssi^j b] sp ioj sjsg
"

bissjSi B[ sp X BpuBjg sp usiq BJBd bss snb soiq Bjsm()

ouoi^ p ^ ^nbuiig sp ojusnuiusApB o^uoid p o^sp ísbo ssjo ss epuBjg ug,, :snb X
'&lt;tusiq uba snb sosjBd,, SB^sgjBO soi snb '¿gi sp sjquisuou us s^ss b oiquoss 'oX
-Bn3njnodsiqounidpp oiibp.

p'tngsis^ pBjB^SBiopuBfous^-SBzuBJsdss sbss X

sopsiui soss sp sdppjed 'sojsíbia sbíuoui X sBino jod Bpi^uisj bi b buio^ jod BpBuus bi
spssp 'Bdoing spssp ospiAsjuop^ sp Bun^ bj b BqeSsn snb Bpuspuodssuoo
•t,¿tJí:^J^m un ^P BUÍP,, opf5 B^ICÍBM ÍAX ^^1 3
snb '688 [ us soXBn8njn sojsjqo soj b ofrp ssj ou igsiuox ssjpuy ^ino p osbov^ *Bd
-omg us is 'bousuiv ^^ ou is 'BinbiBuoui bj sp ojusiuiiobusj p X jbjiv p X ouojx pp
bísia B{ uoo usiq fs X sosuBJoduis^uoo soynius sns X sssouBig uotoniOAs^ bi uoo
pui p snb us p^usui bjsjsouj^b Bun sp oijusp b;aia O[js jod zsa px
• i ¿81 9V ssssoubjj
soisunuio^ soi J^ s,TJBd P odsiqozíy pp ojusruiBirsnj p X opBdBj pp pjoduis^
otuimop pp Bpipisd bi sp osuBioduis;uoo X 'pjsqq BUBdsg bi X BinppquB^ Bip^¡ bi
sp SBSotikpj ssuoionossisd sv\ sp opBiSrais 'oisÍubjjxs p sp s^Bd Busnq bis 'sBinbiBJ
-sf sns us osnpui iBpdod uoioobjjxs sp snbun^ '0681 B 0981 8P oX^n^mn ojsp ig
,ssiopsdsui s souB^siossoíd
'soubjsjoss 'ssjbooa 'ss^u3pissjdsoiA 'ssjuspissid zjvdiouud ojpBno ns uBqBjSsjuí snb
11 soj sjjus sopioouoossp ssjquiou oipno o ssj^ ouis Bopí biousistsb bj sj^us Bijusno
-us ou SBpBisurpB sssBp sbj X opBpupd pp jopsoouoo uq 'oujsrqof) sp oijsiuij^ X
JopBuss 'ops^dip 'ooiaBuiofdTp snj snb 's^pBosp sbjss sp ouo^ou sbui oopí oogojBo p
'pooA'BznBg oostouBig sp X'.pusg X busut^ sp 'iB^rpj^ 'pin^ soSrpoo soj sp lojnBoo
'ssiousjxg ssuopB[s^ X ouisrqoo sp oj^siuij^ 'zsnf 'Busnbs^ uinbBOf 'iq 'jouoq

61

�20
pabilizó al hombre por el más corriente de ellos; "robó" hijas y dotes a los padres, al
fomentar vocaciones fuera del control paterno; unido a esto último, perturbó el orden
familiar regido por el pater familias y minó su autoridad al crear en las familias un
"bando femenino" hostil a los esposos y novios "impíos".
Comencemos con el motivo que convirtió a la Iglesia Católica uruguaya en una par
tera ineficiente del capitalismo moderno, en una creadora de burgueses vergonzantes.
Así como no existen grupos ideológicos puros desde que las ideas siempre terminan
—o empiezan- influidas por la condición social que tienen los que las piensan, tampo
co existen condiciones sociales puras que segreguen exclusivamente las ideologías que
las sirven.
Encarnando la precedente afirmación en este análisis, diríamos que así como esa
Iglesia Católica y el "partido ultramontano" "pensaron" el cristianismo en términos
burgueses, así la burguesía uruguaya finisecular pensó su capitalismo en términos in
fluidos, entre otras cosas, por el catolicismo, y se sintió limitada por ellos.
Entonces, parte de ella reaccionó yéndose de la Iglesia, creyendo poder ser de este
modo más puramente burguesía. Pero es probable que este rompimiento tuviese mu
cho de ilusión. El cristianismo había modelado en diversos planos ya el inconsciente
colectivo de la sociedad uruguaya, y si era fácil romper con el clero —su cara externa y
combatible-, ya no lo era tanto olvidar, por ejemplo, el malestar íntimo con que los
ricos a menudo vivieron sus fortunas... y las gastaron.
El historiador inglés Christopher Hill ha escrito: "Hombres de la Edad Media con
éxito en los negocios, murieron con complejos de culpa y dejaron su dinero a la Igle
sia para invertirlo en obras improductivas. Los exitosos hombres de negocios del pro
testantismo no se sentían avergonzados de sus actividades productivas cuando esta
ban vivos, y al morir dejaban su dinero para ayudar a otros a imitar su ejemplo"45.
En efecto, el catolicismo y la Iglesia tendían a ambientar la mala conciencia en la
burguesía pues la riqueza era esencialmente corruptora, como todos los bienes de este
mundo. Y una burguesía vergonzante, se sabe, no es la protagonista ideal del capitalis
mo y el empuje empresarial.
Para peor, para mayor problema de toda burguesía en una cultura católica, no era
el individuo el que interpretaba el mensaje divino, sino un personal profesional y es
pecializado, el clero, y éste, aunque influenciable, podía guardar cierta distancia fren
te a las clases poseedoras, como que era guardián de una verdad que le otorgaba
poder por monopolizarla. En esa cultura católica, la inseguridad del rico capitalista
sobre su salvación era difícilmente superable: la riqueza "inmoderada" estaba conde
nada y el mensaje no podía ser interpretado por sus poseedores.
Nada de esto sucedía en la cultura protestante, allí no tenía por qué haber ni bur
guesía avergonzada ni mediadores entre la palabra divina y los dueños de la fortuna.
En el protestantismo era posible ser rico y santo a la vez pues la fortuna se vivía como
la bendición de Dios y la prueba de su elección.
¿Sostenemos, acaso, que la Iglesia Católica fue la causa de las dificultades del desa
rrollo del capitalismo en el Uruguay y que, para que éste se produjera, una parte de la

�BUB8ijqo o[p sand t,ofni,, p asjB^ajjua Biqap ou jafmu Bg *„("") sotuapoui soduiay so|
ap uoiadnjjoa Bsojiredsa B^ ap pjuaurepunj esnBO,, B| Bia ssg '„("**) l^s PP SOTP ubj8
'ojauíp a(BA o^rena ua ouis 'opqaaidB sa sp^u anb ojund pj bjsbi{ 'sappos sauoiaqaj
sbj s^po^ ua ouisrpjuBajaiu ap njuidsa p 's^zanbu se\ b jouib opBuapjosap ¡a (")„
:soaijdjpaodB isbo souiuuaj ua ouapuoo ^paqojBa lafnuí v\^ B 9i^np 3tlb OJQn un ua
'oXBnSain odsiqozjy Jauíud [a o3ani Bjanj uarnb '—ofduiafa un ojos sa X— 0681 U3
-auaq sauopn^isui o oiajo [B sauaiq sns ap a^Bd ^^uop b sosbo sounSfB u^ ofnpuoo ^\
anb Biouapuoa b|bui ap opBjS o^ara OAnj Boqo^BO OAjasuoa as anb B^sanSmq B] anb ap
— osa oíos- soqsr^Bsouiauaj ^nbsa o¡ u^iquiB^ ^ -soipnbB uoo anb B^sa uoa oiauíud sao
-3A b 'Bisai8i bj uoa 'sajqod soi uoo— sBsioajd sauopB8qqo b ajamos v\ X c&lt;BpBiapoui
-ui,, Bzanbu b^ Buapuoa —sapjojsBd 'soiJBuopoAap 'sauouuas— Bisa[8i Bjsa ap Bpsu
-Buia uopBjuaumaop bj anb ojjap sa 'sapepaAps sap; uoa uns 'o^iBquia uis ^\
ap ouqoui pp Bdoing v\ ua anb 0881 ^P JodBA b Bumbrai v\ ap XBnSnjf^ ¡a ua Biau
-bui buisiui B] ap jbuos oiqap ou 'BJ3y\ ojuiaBf oXBn8nin odsiqo J^uíud pp SBaijBjd sbi
ua 'ofdtuafa jod 'paj Xnuí 'oujayuj p X ojqBiQ pp bzbu^uib q anb ojjato sa uaiqurex
•

sajuB oqanuí apsap opuanujap BiuaA sadoina BaqojB^ Bisa^i q anb spuapuaj

^XIX l^Fs I3 u3 ^^quioq pp Bdpa B| ap sBjsiuoí^^jojd so[ ua opBuuojsuBij uBq as
aujBa b¡ ap sopsaad sof anb ap uoisajdun b¡ auaij JopB^ijsaAui ig ajuaurepBxa o(^
¿jBpvaasiuy XBn8aif| p ua uojayidaj
as soau so[ b ozBuauíB Badoina pAdfpaui Bísa[3j bj anb uoa sajouaj so| osbob? ojag
ajuBuiuiop
asqa ouioo Bpouioo sbui asj^uas BJBd qjBuopuBqB anb OAnj anbjod 'uy p osad ojad
'ojajua spd p souajua sns sopoi bbo pBpipaBj uoa lauodun a uopsiauaS Bun qos
ua puqaipBjj Bisa^i Bl B JBUopusqB opnd Bjsan^nq q ap u^paBjj Bsa anbiod 'osad
osBasg piaqn Bisan^mq b[ ap Bpuasaid b^ BjaBxa bbo Bjuana Bp oXBn^njn oumpjid
-bo pp offOJjBsap |ap ouaij ouioa ouispqojBa pp *uy p osad ojad 'osad osBasa pq
•uopBjiABi^ ns anam anb pj jas aqap ou Bpuapmd Bsa o jad 'sai
-Biaos sosaaoíd so{ ua uaXnyui anb sapjn^na soqaaq so[ sopo; ap p ouioa 'qauapnjd
uoa opipaui jas aqap Bjsip^dBa ofjojjBsap pp jopaaajuapa jojobj ouioa 'saauojua 'os
-ad ns sapuBsajduia sbjpbso sq iPqBjuaiquiB ou anb sBayi[od X sapiaos 'sBanupuoaa
sBaijsuajaBJBa oXasod spd p anbjod X '&lt;tpAjas,, ouioa pnuBui ofeqBj; p BqBuapuoa
anb ajuBzijBjaojsuB pBpipjuaui sun b oip as anbjod X^nSnjQ p ua ouaapoui ouisq
-BjidBo pp o^ojJBsap p BJBd OAip^au o^ajs un OAnj ajuauia[qBqoid ouispqopa [g
asqa ouioa uoisuBdxa ns b usiuodo as anb SBqBjj sq ap eun ouioa qsanSinq q ap ajjBd
jod opuiA jas opnd 'opBuiuuajap opBssd un uoa Bjnjpa sun X Biuiouoaa Bun 'pspap
--os Bun ap ojjuap JBjsa p 'XBn8njfi p ua ouiqagopa p anb sa souiauajsos ^s anb og
¿asBjuqquiBsof anb papi un Bjsuq X Bi^qoapi Bun 'pBpipjuaui
Bun ap p uoa soraoSau so{ ap opunuí p jiaiauoo jaaBq ap XIX [^b Xnuí X Bujapoui bui
-joj B{ 'pjaqíl,, 'ajuBjsajoíd ou anb bX 'ozrq as X ouispgopa p ouopuBq^ BjsanSjnq

\Z

�22
al esposo a ^Procurar dinero, procurar oro con febril actividad. La vida toda entera
se convertirá para él en un frío cálculo, y los elevados sentimientos no tendrán cabida
ni lugar, todo lo debe mirar bajo el aspecto del lucro, y hasta tendrá que arrojarse a
negociaciones usureras y con frecuencia poco delicadas (...)". Precisamente de eso se
trataba, de que buena parte de la burguesía montevideana vivía de la usura y hacía
"negociaciones (...) poco delicadas"47. La referencia a la usura era católica, medie
val y uruguaya, la referencia a los negocios admisibles solo si eran "delicados" era no
biliaria, española, dieciochesca y uruguaya. El Prelado había sabido combinar dos he
rencias con sin igual maestría: la de su Iglesia, la de su sociedad uruguaya.
Monseñor Estrázulas y Lamas en pleno parlamento liberal de 1885, suscribió un
mensaje idéntico al precedente: "El progreso material de los tiempos modernos ha ma
terializado al hombre en general; se ha descuidado su origen divino, del fin para que
Dios lo creó. Deslumhrado, pues, por los goces materiales, funda toda su felicidad y su
dicha en en la vida presente y poco o nada se le importa de la vida futura"48.
Ante un auditorio de seguro más sumiso y convencido, Monseñor Jacinto Vera ha
bía expresado conceptos similares en 1870 en la Catedral de Montevideo: "Mientras
los hombres ambiciosos se atormentan para llegar a la fortuna y los honores, mien
tras el sensualismo se apodera de los corazones, la Iglesia coloca nuevos santos sobre
sus altares y recompensa con la gloria de la inmortalidad a los héroes de la fe, del sacri
ficio y de la pobreza, y define el dogma de la inmaculada concepción"49.
En realidad, la posición de la Iglesia uruguaya ante los ricos era bifronte. Por un la
do, condenaba el uso "inmoderado" de las riquezas por sus poseedores, lo que tal
vez conviniera para una acumulación prudente de capital pues así se estimulaba el aho
rro. Por otro lado, esa Iglesia condenaba la búsqueda obsesiva del "dinero", el "procu
rar oro con febril actividad" dedicándole "la vida entera". Desde estos dos ángulos
su ideal social parecía encarnar en la conducta económica de lo que ya el jefe del "par
tido ultramontano", Francisco Bauza, comenzó a llamar en 1876 "la clase media".
Santiago Haretche, Vicario General del Arzobispado de Montevideo, en el Catecis
mo de 1901, atacó la esencia del capitalismo llamando "avaricia" al "afecto desorde
nado a los bienes temporales y especialmente al dinero", uno de los siete pecados capi
tales. Esa fue su osadía. De inmediato, en una típica fluctuación que revela otra esen
cia de ese catolicismo, advirtió a los ricos que la "largueza", una de las siete "virtu
des morales", debía ser entendida como "dar con prudente generosidad nuestros bie
nes a los pobres y demás obras buenas"5 , con lo que cualquier tendencia a los gestos
"alocados" y franciscanos con los propios bienes era calificada por lo menos de
"imprudente".
Estas diferencias y coincidencias entre la moral católica y la burguesa encuentran
su explicitación más clara en el concepto de "utilidad social" que ambas manejaron.
Para el catolicismo tradicional, según expresara el Oblispo Inocencio María Yeregui
en 1885 a las Cámaras liberales: "los méritos de cinco justos habieran salvado a las ciu
dades malditas (...), en nuestro siglo, tan anegado de materialismo voluptuoso, los ins
titutos religiosos desempeñan la altísima misión de condensar en las plegarias y los sa-

�-ainb is :oftp opu^na souiAip sojdaaaid soj ap BpuBAjasqo b¡ jod 'oun jg ajjanuí ns ap
sandsap saiquioq jap pBppijaj bj b uaanpuoo anb souiurea sop Xbjj,, :Mopuncu ¡^ ua,, X
san^^rnq ouojipnB ns b jBztjrnbuBi^ BJBd ^g^j ua BjsnzBij oipag Bina [9 oftp oq
OSBO OJM&gt;1 U9 OJ3JD p 'BUOUTUI Bim B OpBAJ9S9J JB3pi
un ojos BJ9 —t&lt;S9Jonoq^^ soj X ^Bzanbu,, bj 'ttoumpnsuas,, [9 'opunuí jap ouopuBqB ja—
^uqpoajjad bj,, anb eqBaipajd Bisají^j bj anb *Bjauiud Bq "ouisTjBjidBa [B pjsoq oXBn^njn
ooqojBD osin^sip ¡ap stsi^bub a^ss ua sauoisiaaid sop jaoBq souiaqap 'a^uauqBuij
soiq un ofBqBi^ [ap 'sB^srnbiBUB
X SB^sqBiaos 'sasan^mq ^oudnb^d 'soire^ajojd 'soo^oíBo 'sa[Bjaq^ 'sasan^mq 'sopoj
BJBd oqaaq Biq^q anb B| 'o¡3ts pp jBjuaui Bjajsour^ b^ jod sB^aiqnaai uoiBpanb 'oj
-aduia 'sBpg oua;ua ap sajBiann sBiouaiajrp sb| jBj^noo uoiatpnd ou anbunB ^jBjaqq'Bis
-an3mq bj uoo jippuioa b uojaipuaj oo^ojBo op^orej ja X oiaja oj¡b p osbo ajsa ug
*9SBznBg oospuBjg ouuijb ouioo 'ttosaiSoid Baijru^is anb o\ op
-o^ 'uy ua 'X sodurea sapuBjS ap sajoqB{ 'sopnpanaB X souiuib^ 'sa^and ap o^uanup
-aps^a 'sapBpnxo ap uopBayipa,, :Bdomg ap puapui ctosaiSojd,, p oiqap as nx ol^
-is pp safuoui soukiui sosa b 'uopBio bj ap p^pqfjn B[ ap pAdipaui ouipipauaq opB[nj
-sod ofau p uorare^ Buiajdns 'anbjod X'. s ^inSaja^ odsiqo p oftp ouioo 'Bjq^pd Bsa b
u^qBp bX sopo^ anb opyuas p ua [yn bjajoa o\ 'BiopBanpa X baíjb^ubo pBppBdBo ns X
ttBzajqod ns 'ouiisjppnpaj ojauínu ns,, anbiod i^$ B^snzBjj ojpag jopeuas oja^qsajg
¡a OAn^sos otuoa 't&lt;pBppipuaui B| ap ubaca anb (") so^uaAUOO X^q ou inby,, .anbiod
ajuaurespaid Xsn^njq p ua a^ua^srxa jB^n^aj ojap p oipuajap 'o^nuaua pp soyaupji
-Bd soj Bpipaui BjopB|aAaj ua opire^daoB 'anb isb sg &lt;tppos pBpip^n,, ap ojdaauoo ns
ua —souiaoouoo anb oruourysa} ooran— ojap o^p p opsisBuiap jaaia ou jod z^a pj
ua 'pqap asjaq^s jod apred ua 'BAisuajap B] b BqBjsa BXBti^run BTsai] bj ojag
'

BisaiDodiq bj X bz

Bj jB^uauíoj BJBd uaiq sbíu soidoid X 'Büijqnd szanbu bj ap ojjojjBsap p soubj^
-uoa 'soAipnpojdun ouioo BZBqoaj soj ppos Biuiouooa Bq,, :sbí"uoui X saíuoui sosa y
t4BUBuijdiosip o BAijBjduia^uoo BpiA bj,, b sopBoipap soj Biqíqoíd anb Xaj ap opaXoíd
ja opireXodB 'sajirejuasaada^ ap BiBureg bj ap uoionjysuog X uopBjsiSaq ap uorsuu
-o^ bj X sBjsan^ ojuopurj uBnf ojjsniy^ p uojbuuijb ouiod 'ttpBpaiDos bj b (") opyau
-aq (••) unáuiu a^uauíBjnjosqB 'unSuiN,, ruBioaijo ou X 44uBqBzijuajsa,, as sojuaAuoa
soj ua &lt;tsopBpsB,, saiaínuí sbj X sajquioq soj 'oiqureo ua 'piaqij B;san^inq bj bjb^
•

¿(sojuaAuoo soj ua)sBpBjjaoua uBjsa anb sajuaS sBsonpiiA X sajqod SBsa ap soioyuaBs

pui X sBiauauijsqB 'SBiauajiuad 'sauoiDBJO sbj jod anb sbui Bp^u 'BiauapiAOJj bj ap o^
-ijsbo jap saiqy uaA as sojqand soj 'sauoiOBjq sbj 'sapBpni^ sbj saoaA SBjüBno?,, :bjbui
"?D Bl 9P saiBd sojnpajouj a sopBjquiosB uaiq sbui sns b oub ouisiui asa BjsnzBij ojpag
jopBuas X oiajiqsaig ja oftp otuo^ jx oj3is ja ua bX uBJBuuyB sapAarpaui safuoui soj
anb oj jyadaí anb sbui osbd ajsa ua Bia^q ou mSaia^ saiopBaad soj b sajqBjndun soju
-aui uBia sand sooqojBo soj ap o^aj p sajyn uBia oiajo jap ^^soiayuoBs soj,, X uqpBJO
bj anb Bas o "rs,t(") ^puas bj ap BiAsap as soAyisod sasaiajur soj jod ojos opiqiosqB
ajsa opuBna ojqand un opoj ap suip jap ojsnBoojoq ja sojquiarui sns ap sopyua

Z

�24
res entrar en el reino de Dios, observa los mandamientos (...) Este es el camino por el
que todos podemos aspirar a la vida eterna (...). El otro camino es puramente de conse
jo: por el voto voluntario de castidad y pobreza, para llegar al estado de perfección, pe
ro no pasa de un consejo cuando dijo: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes,
da a los pobres, sigúeme"57.
Más interés tiene la segunda precisión: el catolicismo no solo culpabilizó el apetito
inmoderado de riquezas, sino también ^la lujuria". Su condena a los "desórdenes"
sexuales, su defensa de la familia constituida, su prédica a favor de la represión de "la
carne", tal vez haya favorecido la sublimación y el desvío de las energías humanas
hacia el trabajo y la acumulación de riquezas.
Si esto es convincente o no psicológicamente nos interesa menos que saber si
así fue creído por la burguesía finisecular uruguaya. Y lo fue.
En el sentir de la Iglesia, el "sensualismo" equivalía no solo a la "lujuria" sino tam
bién al "lujo" y la "pereza", con lo que las virtudes opuestas —en las que la burguesía
creía— salían a luz: la "castidad", la "modestia", y la "presteza"58.
La burguesía uruguaya vio con buenos ojos esta función represora del "sensualis
mo" y estabilizadora de la relación monogámica. Así las clases populares no concurri
rían a las tabernas los domingos, no faltarían los lunes, serían diligentes en sus labo
res y vivirían ahorrando (y trabajando) para asegurar el porvenir de sus familias. Así.
también, el hombre burgués no estaría expuesto, ni tampoco su esposa, a la "pereza"
y el "lujo", dos males habituales de aquella clase alta uruguaya encandilada por los va
lores patricios.
Tal virtud del catolicismo le fue recordada a la burguesía por el diario "El Bien"
en 1894. La ilegitimidad dominante entre los nacimientos de campaña fue atribui
da por el editorialista a la "falta de criterio religioso, ausencia de temor de Dios, úni
co freno que contiene las brutales pasiones del ser humano y lo mantiene dentro de la
ley moral, y le convierte en un miembro de utilidad a la sociedad"59. Es probable que,
avanzado el siglo XX, tales conceptos, modificados en sus términos y las valoraciones
implícitas, y colocada la palabra "cultura" en vez de "Dios", hubieran podido ser sus
criptos tanto por Freud como por Marcuse.
La burguesía liberal no necesitaba ser convencida en este plano preciso de la "uti
lidad" del catolicismo. Por él fue que en setiembre de 1888 el Gobierno de Máximo
Tajes encargó a las Hermanas del Buen Pastor, "regenerar por medio del trabajo y la
oración, a las mujeres extraviadas, para que sean útiles a la sociedad en que viven"60.

Luego de haber analizado el discurso católico en sus luces y sombras ante la ética
burguesa, convendría averiguar cómo influyó ese discurso en la conducta concreta de
los uruguayos ricos.
La investigación no ha llegado hasta ese plano. El estudio de las disposisicones tes
tamentarias, la cuantiñcación de los bienes privados que pasaron al clero y sus "obras
buenas", no ha sido realizado. Creemos que la fundación de capellanías fue abandona
da tal vez luego de 1830 porque una burguesía más ávida de bienes terrenales que de

�X sasaoiiBJj 'soinnpq— so¡duiafa X sa^inu^nua 'sopqoj 'sojqy ap saABn b Bjnnu b¡
Badoina pjaqq Borpaid b¡ ap Biouanyui b¡ b uapuodsaj SBotiraia^ sauoisasqo sajBjnoryBd
anb son ap onuap X scquauíap anb 'Boqpp^ Btsa^¡ b¡ b eXBnStun piaqg Bisan^nq
b¡ ap sBoyuo sb¡ ua JTnguystp B^sana aj lopB^nsaAUi p 'o^nyaApB soraaqap 'anbiog
¡ap pjaqq ^sanSjnq uoisia vr\ -p

-caí Bjaiouoa bj ap uotsuaqajdB a^drais jod ojnBno X 'BqByodxa a^naniBsoiaua^ Bsan8
-mq Bdoing ^\ anb fBJaqq BíSopapi ^\ ap saAEJj b Btonaiouoo ns b o8ap SB^¡a ap anb 'sap
-BpqiqíjBdiuoaui SBjsa [Boua^atjuB BisanSmq ^\ ojajdia^uí ouioo bioijb souiaAiasqo
-Buuad anb BisanSxnq B| ap Batuipuooa B^onpuoa Bf na Boipajd Bsa ap sopaja
so[ ouioo isb 'aiuaSiauía oursqB^idBa pp t4sa^ioui^, so^uaurepun^ so^ X BXBn^otn bis
-a[^¡ B] ap Baipaid B| ajjua sapBpqrqi)Bduioain sByato opB^uas souiaq jnbB B)SBfj
o^ando o\ a^uauqBiaos BqB^uas
-aidaj anb uppniijsm Bun b outs B;stnbiBUB Biaua^isai ap pBpapos Bun b 'oyap jod
oSaj^ua soi as ou ojad '4ísoAipnpojduii,, sap^dBD sns ap ayBd opBÍap jaqBq opnd
uos^aBf nurej ^\ 'BpuBjsin Bun^^n ug *ojap pnbB ap soubui ua sot^a^oa X sojduia^
sosa opqduina upjqBq anb ejopszgiqBisa píaos uppunj bj -pBpiaA ua 'ajqreodun Bdj
-b^— a^uBuop ¡ap iaqsq ¡a ua iBTqiq^uoa anb Buq^H c&lt;sBuanq sBiqo,, SB^a ua s^pipiad
usía opoj ou 'SBuiapy 'auoiauaui X anbB^sap b¡ odsiqo ourenu ¡a anb ap oqaaq ¡a bo
-ipnn o¡ isb souaui p 'BaidijB ^anpuoa Bun anj B^a a^auia¡qBqoj^ souiaia^Bxa oj^
¿BA^anpoidai uopiaAUi b¡ b BpBjsai X 44sBuanq ssiqo,, ua BpiBj^tp 'saauo^ua 'sauaiq
so¡ ap ajJBd B^uinb Bun ISB3? 44('") sosad 000'S I ^P ^uins b¡ opBiiop Bq uoiaBaijipa
BXno BiBd *uozbio3 opBj3B p opBaipap qduiaj un snsaf ap BiuBduico I ^p saipB^
so¡ BJBd uaiqure^ opjnnsuoa bi¡ 'ajuaumunxpjd sosad 000'00^ JB¡natyBd oqnaad
ns ap opuaiyiAui opiiu^uoa Bq anb sBisa¡^i sop sb¡ ap s^uiap^ 'Bunyo^ ap sauaiq ap
BpB^op X pnyiA ns jod BJBjaaid 'jB¡qBq ap upisBao opiua; souiaq uarnb ap 'uosspBf
Bqiurej B^,, :Bds^ p piquasa ia¡os oubijb¡^ odsiqo saouo^ua ¡a ^9681 3 'l9 sosad
000*008' I n9 uos^aBf ap uinbzRijg bib^ ap sauaiq so¡ sopBSB^ uoiar^ 9¿8¡ ug
•uos^oBf Bqiurej bou Xnuí X Boqp^BO Xnuí b¡ b ajayai as souiaasod
anb a¡qBoy^uBno ojBp ooiun ¡g •uppBuuojuí b¡ jBpuuq Biipod saiBjnoiyBd souBquosa
so¡ ap so¡ooo)ojd so¡ aijua X Bun^ b¡ ap soAiqojB so¡ ua BAi^nBqxa Bjsanoua buq
b¡ b ¡ay qioauBuuad anb Bisan8jnq b¡ uoo opipaons o¡ ap sbui oood souiaqBs o¡os
*o¡n8uB aya apsap asiB8i^aAUt jod B^a opox ¿piaqn Bjsan8inq b¡ ap Boiuipuooa
Bionpuoo b¡ aiqos ouisniBipuo ¡ap sapjuaiqiuB sBiouanyur asiiyaApB UBupod 'sa¡q
-BAa¡aj a^uauqpijip 'sooipBid souB¡d sonó anb ug? '098 T 3P oapiAajuo^ p ^ B8oq
ua uojaisnd sauosBiu so¡ anb saiB¡ndod sasB¡o sb¡ b pua^ui BpnXs ap buuoj '44Bidojj
-UB¡y,, b¡ uoo p^raii b¡ is 444pBpuBO,, b¡ poipBid tu bis3¡8¡ b¡ b OAn^os iu 'nuauípmjBU
anbuns 'piaqq Bisan^inq b¡ anb souiaaJ3 SB^uai SBsa ap 9¡doidB as 'sapysafao saiaoB¡d

�26
españoles—, y cuales otros a las condiciones particulares en que esa burguesía desarro
lló su existencia en Uruguay.
Comencemos por señalar aquellos reproches a la Iglesia que, sin dejar de tener sen
tido en un contexto amplio de reafirmación de la ética burguesa frente a la católica,
parecen más vinculados al combate europeo que al uruguayo: el monje atacado por
^holgazán", y la acusación a la Iglesia de esterilizar la riqueza en bienes de "manos
muertas".
La burguesía había creado en su prédica un nuevo Dios, el "Trabajo". Como decía
el masón Pedro Giralt en sus "Elementos de Moral" publicados en Montevideo en
1875, un catecismo de preguntas y respuestas de uso en los colegios de la capital:
"P. ¿Cómo debe considerarse el trabajo?. R. Como el origen del bienestar del hombre,
que lo ennoblece, dignifica y vigoriza. P. ¿Qué bienes produce a las masas populares?
R. Forma la condición absoluta de su dignidad, libertad, vida intelectual, moral y reli
giosa"63.
El lema de la Asociación Rural del Uruguay nacida en 1871 era "Al trabajo y ade
lante"; el ejemplo que ofrecía su Revista a los más bien escasos ganaderos que la leían
era siempre Franklin o un émulo criollo; y los aforismos que publicaba afirmaban:
"No concebir la felicidad en el ocio"; "El hombre que no trabaja es un mal ciudadano",
y "Los escudos de la nobleza moderna tienen por emblemas y atributos, al trabajo"64.
Esta burguesía equiparaba al trabajo con el placer y el bienestar del individuo y la
sociedad, y a su opuesto, el ocio, con el dolor y la infelicidad pues "la ley de la
humanidad es el trabajo", como afirmó en 1885 el senador y Gran Maestre de la
Masonería, Carlos de Castro65, y las "sociedades democráticas" tenían precisamente
ese "fin": "honrar al trabajo", según sostuvo ese mismo año la Comisión de
Legislación y Constitución de la Cámara de Representantes al apoyar la ley que
eliminaba los conventos dedicados a la 'Vida contemplativa o disciplinaria"66.
Desde los valores implícitos en este nuevo culto, el clero, sobre todo el regular no
encargado de las parroquias, era "estéril" y "pernicioso". "Los conventos y casas de
religión destinados a la vida contemplativa o disciplinaria", por ejemplo, habían tenido
"ya su época" y eran la parte visible del iceberg clerical que debía eliminarse, como
sostuvieron el Presidente Máximo Santos y su Ministro Juan Lindolfo Cuestas en el
Mensaje a las Cámaras del 4 de marzo de 188567. Abundancia de clero católico y "pro
greso" eran términos antitéticos. Afirmó el estanciero racionalista Mariano B. Berro
en 1900: "La historia nos enseña que donde se multiplican los templos, donde acrece el
sacerdocio, el trabajo decae, los pobres aumentan y la libertad languidece (...) La vida
de la civilización moderna no necesita templos levantados a la superstición, sino a la
libertad, al trabajo, al comercio, a las industrias, a la confraternidad y a las ciencias
que redimen al hombre de las tinieblas (...)"68.
Siempre, sin dudas, el monje, a menudo el cura párroco, "mendigaban", vivían "a
costillas ajenas", y con su ejemplo fomentaban la "holganza", La sociedad debía
mantenerles y esa inversión se distraía de fines productivos. Sostuvo el Ministro Juan
Lindolfo Cuestas en su discurso a favor de la ley de conventos de 1885: "(...) la exis-

�•BXBn8run q b anb ^xiX I^^ I3^ ^s^^u^JJ ojund oyap B^s^q ^ bubijb^ 'q
-ojiBdsa pBpatoos bj ap sbpjouoo sauoioBnps b jofaui japuodsaj 'pBpWA ua 'uaoaiBd — pBp
-apos q BiBd oftanj BqBZijuajsa anb 4&lt;SBzanbu jijmbpq, ap osoasap X ^oBZB^joq^ 'tío8
-ipuam,, oíap ns jas— bjoijb bjsbij opB^undB souiaq anb qsaj8j b¡ b sboi^ijo sbj aiag
• ttsouopua^ souiisi^sba ap souanp jas b X sappnBo sosuauíui iqnumoB b sojsa
uojBSap pno oj uoo 'soju3auoo soj ap joabj ua sauaiq sns ap ayed Buanq iqounuaj Eia
sopsoad so| ap uopjad ¡a jbzubo^ ap otpaui jofaui ja anb ap ouqjsua ojqand jb uojaip
-Bnsiad 'süzanbu jumbpB ap oasap ja lod (sBjno soj) sopiAOj^,, rsajuBjuasajda^j ap bj
-buib^ q ap upionji^siio^ X uoiDBjsi8aT[ ap uojsjuio^ bj (jotji^bj sB^ t&lt;sBjjanui soubui ap
sopBtuBjj sauaiq soj 'oiquiBD ja X uopBjnojio bj b (•-) sojjanAap ireas Biuqaaj 'oujapouj
osajSojd jap pBpuipB bhj,, .^2^1 3P so^uaAUoa ap ^^aj ap opaXojd ja BqsSojojd anb af
-Bsuaj^ ja ua SBjsan3 ojjopurj irenf ojjsrut^ ns X so^ubs ouiixbj^ a^uapisaj^ ja OAn;sos
SB1 0881 3P o8anj ooi;jjod jBuosjad jap sojquianu soj anua sajuauíoa uojanj sauop
-BjaAasB sajBX "sauqq sosa ap t&lt;uopBzuojBA,, bj jod Bq^dnooajd as ou BisajSj bj joad bj
-b^ soaqojBD sasiBd soj ap bjjoXbui bj ap BUB^idojd ubjS bj ua qsaj^j q ap uoisj3auoo
bj BqBJjsouiap o^ 'a^uaiBdB 'o^requia uis *Bia Bzanbti q lod oiaja jap opajdsap jbi
'lLtX'") soAisjaAqns soidiDUud (•) sogru soj b,, uBqsu
-asua as ijjv sopiqujojd jas üeiqap so;u3auod soj ^(pBpapos bj ap ojuaiuiBjmbruB,, jb
Bjonpuoa anb 'ojBqijaa ja j^oipajd jod X 'ojsa joj • ^,„('") sofiq sns b souBuuaq sns b
ajpBui ns b 'ajped ns b auopuBqB anb 'sauaiq sns sopoj. ap anb ojndiasip nu jas Bjamb
anb Y3 (*") ojaia ja ua oau un JBj^ua anb 'Bfn8B Bun ap ofo ja jod ojjauíBo un assd anb
paBj sfui sg,, :anb jauajsos jb ^^pBpapos bj,, ap oiuaurepunj '4,pBpaidojd ap oijaaiap
ja,, opsuapuoa BjqBq ojsuansaf 'sopBjB^ zauíO^ opBjndip ja ^gj ua Bja&amp;p unSa^
jBapi ouioa oiuanupanbuua jb qjBJjuoa Baipaid ns uoa
ouioa isb unuioa uasauaiq soj ap Baipejd bj X ouismbBuoui ns uoa pBpqdojd ap oqaaj
-ap ja jaaouoasap ojqa jb 9qaoudaj BXBnSmn jBiaqij BisanSinq bj 'jB8nj opunSas ug
•BisanSjnq qsa ap sasaja^ui soj BJBd
(Buopunj BfaajBd oucijBDuapi^uB ja anb oj uoa '0¿&lt;&lt;Bxiaii bj ap sauaiq soj,, jod uoia
-iquiB X ttBuauBZB8joq,, 'jBnxas ttu9pdiujoo,, :BqBoijaBid oiajo ja anb í4soioia,, soj X
—4ízapBiuoq,, X &lt;4ofBqBJ^,,— Bq^juauíoj ouistuqjsuo ja anb 4&lt;sapnjjiA,, sbj aijua oinSur^ip
ajduiais jBiaqij soij^jd q ^0061 ^ 0681 ^jmj 0981 ^p^^p 'souaui jb soub sojsa ug
tí(-)BJI
-aij q ap sauaiq soj ap asjBjapodB ap opupBxj 'Bzu^Sjoq bj ua u^aia X 'ofeqBjj ja pn^
-jia bubs sbui bj ouioo uBpuaiuiooaj anb (•••) qauajndo bj ua 3aia X Bzaiqod q BDipajd
anb osoianuad o^uauíaja asa Jinjjsap anb Xbjj,, :oiaja ja opoj b asopuauyaj sofaj sbui
o8jb anj JopBio un 'oapiAajuopi ap OBqjig oosiauBjg jBJaqrj Q^J^ ja ua '681 U3
'69&lt;4¿sojja uoo ojiaoBq ou BJBd uozbj Bun8jB BjqBjj?
sajiBij soj b a8ooai ou ojad 'ojisy p epireui soj X soSipuaui soj b a8ooai Bioqod Bg
SBuiap soj ap bjsoo b jiaia uapand oqoaiap anb uoo ^s ou '000'0S J9S uapand bububui
OS Jas uapand Xoq ouioo isb anb 'souBpBpnp ap oiauínu un oqoaiap anb uoo as ou oX
^ -Boijqnd pBptreo bj ap u^aia 4so8ipuaui uos 'pBpprpuaui bj ap uoaia anbiod pBpapos
bj BJBd o8jbo3J un sa ssidojd sb^uoj uis sajBn^uaAUOo soj ap o 'sojuaAUO^ soj ap qouaj

Ll

�28
Conventos de vida contemplativa, por ejemplo, como resaltaron los escasos diputa
dos y senadores católicos en las Cámaras de 1885, había uno solo, el "Monasterio de la
Visitación (monjas Salesas), fundado en el año 1856 por 5 religiosas milanesas"74, que
en 1885 contaba con 41 monjas7 5, algo menos de 1 por diez mil de la población uru
guaya. En cuanto a bienes, aunque no hemos cuantifícado los inmuebles de la Iglesia,
es sabido que carecía de lo esencial en este país ganadero: estancias. Los jesuítas ha
bían sido los últimos en poseerlas cuando la corona española los expulsó en 1767.
Los propios liberales concluyeron por admitir que legislaban para "el porvenir". Co
mo sostuvo el autor de la iniciativa, el Ministro Juan lindolfo Cuestas: "(...) los Con
ventos (...) no ofrecen peligro alguno a la sociedad, puede ser que en lo futuro lo sean
verdaderamente (...) Hoy no es un peligro la existencia de Conventos en el país"76.
En estos planos, pues, el combate de la burguesía liberal uruguaya se parecía al de
Don Quijote con los molinos de viento.
Pero había otras regiones en que los molinos encarnaron la ilusión y se transforma
ron en gigantes.
En primer lugar, en ese momento en que la burguesía, sobre todo urbana, estaba
iniciando su acumulación de capitales, exigiendo a su mano de obra un esfuerzo con
jomadas de hasta 16 horas diarias sin días festivos de ninguna clase, la Iglesia Católi
ca mantenía innumerables fiestas religiosas e insistía en defender el precepto del
domingo como día en el cual la sociedad debía "abstenerse de todo trabajo servil".
¿Cuántos eran en el año estos días de "holganza" en comparación con los de trabajo?
Al nacer a la vida independiente en 1828, el Uruguay conservó un frondoso progra
ma de fiestas religiosas que venía de su pasado colonial y católico.
El 21 de junio de 1833, el Vicario Apostólico Dámaso A. Larrañaga, en conformi
dad "a la disminución de festividades de la Iglesia concedida por los Sumos Pontí
fices Urbano VIII y Benedicto XIV", y en acuerdo con los poderes del Estado deseo
sos de poder paliar "los enormes quebrantos que han sufrido los habitantes de la cam
paña a causa de la horrorosa seca de los años precedentes", ordenó que "solo se guar
daran como días solemnes festivos en que se prohibe toda ocupación en obras serviles
de trabajo, los domingos del año" y 19 días más que incluían desde la Navidad hasta
"la fiesta de los patronos Universales del Estado San Felipe y Santiago". A "los indios,
morenos y demás castas que componen la mayor parte de nuestros jornaleros y arte
sanos" se les concedía el dudoso privilegio de solo "guardar" 14 de estos 19 días77.
En 1864, por el "Almanaque" que publicara el diario "El País", con licencia del
Vicario Apostólico Jacinto Vera, las festividades de "guardar" se habían elevado a
21 días. A los 52 domingos se agregaban: La Circuncisión del Señor, lo. de enero;
La Adoración de los Santos Reyes, 6 de enero; La Purificación de Nuestra Señora, 2 de
febrero; los 6 días de Semana Santa entre el 21 y el 26 de marzo; La Asunción de
Nuestra Señora, 4 de abril; los apóstoles Felipe y Santiago, lo. de mayo; La Ascensión
del Señor, 5 de mayo; la Fiesta de Corpus Christi, 26 de mayo; La Natividad de San
Juan Bautista, 24 de junio; los apóstoles Pedro y Pablo, 29 de junio; La Asunción de
Nuestra Señora, 15 de agosto; Santa Rosa de lima, 30 de agosto; La Natividad de

�s9xk%i\iui sszjan^ jod [uqc ap Z \^ Bis^q üp^dn^o 'o^piAaiuoy^ 'P p^pnp | e
ueiqeq a^uaipuadapui A (eiuauo opcis^ |p sap^puoinc ss\ 6Í81 P o Asín ap -oí |a 'oiaaja 113 (^)
'JSB 3SJ33OU03S3p JOd O)SO8B 3p g f3p B)OU JOd O)Sd)Ojd 'BJ3y\ OJlipBf *od
-siqo 13 \,^jsaij sp s^jp soj uafeqBJi anb BJBd souBsavre X soiapiuoí soj b Bpjduioa pB)
-J3qi[,, JB&amp;IO^O X t&lt;SOAl)Saj SBip SOJ O13O83U 3p SBSBD SBJ 3p SBVI3nd SB| JB1I33 UBqBpUBUI
snb sauopisodsip sb^ SBpo^,, jbsso Bjsptq 'p^dBo ^{ 3p bid^o^ sp X ooi^i[o^ 3j3f ye
OUdpJO 'OJ3pUB^3 X 3JUBPJ31UO0 UBlS ^B^íUJO2 [3IUBQ 'OlU^iqO*) 3p OJ^SIUI^ f3 *O3piA
-3)UO^^ B S3JOU OPUBU3A pi3U3f) {3p BpBJ^U3 B| 3p S3S3UI SOOOd B '$9^l 3p O^flf Ug
*o^dd33id 3p SBip soj jBfeqBn ap uopcqrqoíd b¡ u^sBpdssj s^piaos sBzi^nj s^ss
dnb BJBd BXsn^run BK3^¡ b¡ sp 3ju3Jj p sopBpi^ so( sp S3uoi^sd3 sbuba soui30ouo3
Bpu3ísisqns ns ap
X —opyo ns sp ppussa oi^adsB un oj3[d p eqi 3[ o8muio&lt;j p sousui of jod sp uppBA
-J3SUOD B} U3 S3nd S3UOlS3jd SB^S3 B Jdp33 BJBd SOSpdld S311UIIJ BIU3^ BlS^^J B{ OJ3^
•so8unuop zs so[ soprnpui '^o^d^osjd ^p,, SBip soj uBipod sso3a SB^u^n^ uBqBfOiA X sos
-ounj uBqe;s3 'ppos osusosb opid^j BqBjn^oíd opBUBssyB p X opiduioo oudnbsd pp
s3abj) b snb BuopjSnuui bsbui bs3 sp ^^red BUdnq u^iqurej X 'puoxjBd BissnSjnq s^
ogppos 4&lt;BzuB8ioq,, B^ sp
o^u^p jod 16 p 'sominpui soj re X 'sopBtidj so{ sp ojuap jod q¿ p Biq^p 3s bis3[8i bj
b 'soSuruoq so^ sopBn;d30X3 '^nb iíDsp sa ^jbuopbu opnp 3p X puop^u bjssij 3p,,
¿ X '&lt;tBJUBS BUBUI3S 3p SI3S „ SOpm[DUl t&lt;BlS3[8l B^ 3p BPSIJ,, 3p SB^p 91 4SO8UTUIOp ^g
:t4B8i3nq^ ^p SBip g¿ BjqBq oys p us 'oipnjs^ ns un^dS '„("") ofeqB^ ap sopBiB[aap jas
uaqap Bred[8¡ bj bj8bsuo3 anb sBuiap soj sopo) 'puop^u B)say ap SBip (so|) o)daaxd,,
anb osndojd X ^^^sap^udp sBuiap X Bun3 bj 'soubiuo^ sa^yi^uoj soj BJBd uba as anb
soduiai; souanq soj ua biobij as pna p; 'oub jdp SBip soj ap 3^red B)uinb bj an^janq
as (") sjBd 3)S3 U3 (*")„ ^nb ouispijopo p oXnqup ojjs^ -g oububj^ '^681 U3
* 3)uain8re o^unuop ja BJBd
'ojso8b ap Q ja 'Buirj ap sso^ b)ub op^pBpBJ) X'—Bjouas BJjsanj^ ap pBpiAipjq Bg—
ajquiaijas ap % ja '-Bjouas BJ^san^ ^p uoiaBayijn^ sg- ojaiqaj ap 3 ja opBuiunja
asopuaupq '81 b uojafnpaj as sajoua)UB sosoiSijaj sopBuaj [3 soj anb 'jiaap sg
* 6L\&lt;ÍBUO^^H o)uaiunaa)uooB un Bjouiauíuoa anb Bqaaj Bun ssuiapB
jas jod sauojpg so)ub soj ap Bisay bj Bip ns ua,, Bppua^uBui anb opuaiuiAajd 'oiay
^yuod aAdjg jb asBd ja oipaouoo so;uB^ ajuaprsaj^ ja 3881 9P a^qnpo ug '&lt;4a;uain3re O)
-Bipauíui oSuiuiop p Bung ap bso^ b^ub ap X (••*) oSsyuB^ X adgag sajopody so^ubs
soj ap SBjsay sbj jBpBpBjj,, BJBd oziJo^nB aj uaiquiB) X 'tíuaJiA ^uiisijubs bj ap p^p
-uyBjq X uopBoyun^ bj ap sapBpiAysaj sbj,, ua ..bsjui jjo ap,, u9pB8ijqo bj uoo t,sajiA
-jas SBjqo sej a;uauiajqíj jaajaía,, ap p^pijiqisod bj sajay soj b asaipaouoo anb BJBd od
-siqo p saouojua o)jnaBj Bd^g jg ctBoijqnda^i buisiui bj ap sajBijnaad SBpurjsunojiD ap
uozbj ua ("") soAysaj SBjp soj jinunusip,, 'pBpyuB^ n b oipjd buio^j ua pdBd a^oa
bj ajuB opB)ipajDB oj^iui^ ns ap oipauuajin jod oXBn8njn ouiaiqo^ ja 'j 881 U3
• 8¿ajquiaiaip ap gz 'opuansaf Jouas
ojisansj ap pBpiAyBfq bj X fajquraprp ap g 'Bjopag BJjsanN ap uoiadaauo^) Bunsjjnj Bg
tajquiaiAOU ap *oj 'so^ub^ soj sopox sp pBptAysag Bg ^ajquiaijas ap 8 'Bioyag Bj^sanjq

�30
precepto constitucional "dónde la Religión del Estado es la Católica" y porque,
además, "La disposición a que me refiero hace algo más que abrir la puerta al quebran
tamiento de un deber religioso: llama abuso a la abstención del trabajo en los días de
fiesta (...)"81.
El 19 de octubre de 1882, luego de la disminución de los 3 días festivos concedida
por el Papa al Gobierno uruguayo, el Obispo, Inocencio María Yeregui, se dirigió al
Ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Máximo Santos, pidiéndole "encare
cidamente (...) se hagan respetar por todos los habitantes de la República los días con
sagrados por la Iglesia Católica de una manera especial al culto divino y en los que se
ordena abstenerse de todo trabajo servil". De su parte, Monseñor Yeregui prometía
cumplir con su "deber, recomendando y exigiendo del pueblo católico la fiel obser
vancia de los Domingos y demás fiestas que quedan en vigencia"82.
La -ultima frase nos da una pista del problema: la violación del precepto religioso
no partía del Gobierno o la élite anticlerical que lo dominaba —como en el caso dé la
ley de conventos de 1885—, partía de más abajo.
El 15 de diciembre de 1886, un grupo de católicos suscribió un compromiso cuya
copia dejó en la Curia. Por él, "atendiendo (...) al dolor y amargura que les causa la
profanación de los días de fiesta, hecha por tantos comerciantes, vendedores, artesa
nos, costureras y modistas que continúan en esos días con sus negocios abiertos y
obligan a sus dependientes y aprendices a cooperar a su obra de profanación", se com
prometían "a no comprar en los días festivos sino en el caso de grave necesidad (...)
a hacer que nuestras familias y demás personas amigas y conocidas, obren de la misma
manera", y "a no dar trabajo en igualdad de circunstancias sino a los artesanos, modis
tas y costureras que no trabajen en los días festivos, y siempre a dar preferencia (en
igualdad de circunstancias) a las casas de negocio que cierran en dichos días". El úl
timo punto fue fruto de una transacción dentro del grupo católico dispuesto a presio
nar, ya que en primera instancia se había propuesto una medida más drástica: "A no
comprar sino en las casas de negocio que cierren en los días festivos, como asimismo
a no dar trabajo sino a los artesanos, modistas y costureras que les conste que no tra
bajan en dichos días"8 3
El lugar dónde el documento ha sido hallado —el Archivo de la Curia—, la posición
social que revela el ser clientes del comercio y los artesanos, la referencia expresa y
por dos veces a las "costureras y modistas", así como la influencia del clero sobre
cierto sector de mujeres pertenecientes a las clases altas —ya notoria en esa época—,
nos hacen sospechar que tal vez hayan sido ellas las firmantes del compromiso y que
su inspiración provenía del alto clero montevideano.
He aquí, pues, una razón concreta para que la burguesía y los grupos con mentali
dad afín, se sintieran molestos con la Iglesia uruguaya: la proliferación de los "domin
gos y fiestas", al decir de Mariano B. Berro. En este caso, la postura anticlerical de la
burguesía llamada liberal no tenía por qué nutrirse en la prédica de su émula euro
pea. Bastaba con observar la realidad uruguaya.

�ap apBd jod aoauapad aj anb o\ ajjB^ou iu 'soiq ap pB;unjOA bj b BozaiBd aj auiiojuoo
sbui anb opspa [a jbuio; ajiipadun 'saXaj sbj unSas tu 'Bpuapuoo ua tu 'apand ou b;
-iuibiii ns (••• ),,:sbsoo sbj;o ai;ua 'Bioap 'apiaureoijqnd laoouoo b otp as anb 'b;jbo Bq
•ajpBiunsB anb
sajuB tísoiQ ^p opBurejj,, ¡a jaoapaqo '-loiíadns ns o^anj iBjBuas ap oSiBoua as ouioo
'BoijaSuBAa Buoa; Bmd sbui bj ap oijuap— BqBfasuooB aj anb ua Bjipdiuoq bj ap aip
-Bd un ap b^jbo Bun opiqpai Bjq^q 'ouiapui o;uaiun;uasuo3 |a uoo BqB^uoo ou X pBpu
-83 ap BUBiuia^ ^9 Bq^asap anb uaAof Buq zbjq oiuo^uv ^iauaQ ^a 'omaxqo^ ap oj;
-siui)^ ns X 'Bjpjad orao^uy puq^O t^ÍI(í^l&lt;^3&gt;í ^l 3P ^uapisaij p 'Booda b^ ap buos
-eui oiad bdi|o^bo BjsanSmq b^ ap sa^uB;uasaidaj sop iod opBuuy Bqsjsa opiaap j^
ítsa[BnpiAipui a sbuii^ui sbui sau
-oiaaiAUoa sb| ap op^nsai ¡a ias uaqap oíos anb sauopBOOA b psppuB^uodsa ap j3^obj
-^a ojapBpjaA ns ap irejJBfodsap X snjiiídsa so[ b uopBqjn^iad b¡ uBijBAa^ 'opBAiid ua
bX 'opd^n^ [a ua bX anb SBSopnuad sBuiípop^, iB^Bdoíd jod — opjaap pp sopuBiap
-isuoo soj ua opB^sajiuBui o\ Bja osa souaui p— oXBnSnjn ouopjja^ pp Bp^sjndxa oa
-anu ap opis Biq^q unsaf ap BjuBduio3 b^ '6S^I ^p oiaua ap 9^ p 'sajuB soub ojpn3
•BinpBui Bisajgrpj ns ap sauozBi sbj uoo
asjBiSB^uoo opaiBd X t&lt;Of3is,, ns ua Xnuí bjaia 'souiaoouoo anb so^p soj^o jod 'uainb
sauopuB3 ap Bino p jod Cípmpu,, ouioo opB8znf anj 'a^^d bj^o jod 'oqoaq jg
sofrq so| ap (pBpuisasod Borpui anb oAi^sa8ns ouiuiia^) ((asjapuajdsap,, ou ap
soasap sns ua OAisioap \oi un oSnf 'sajpBd so^ ap pióos uoioisod ^\ b opianoB ap sisop
SB^in^sip ua osa opoj 'uor8qaj b¡ b SBp^^ajjua SBftq s^\ uoo sapniouiu^Biu sbzubip JBjq
-a{ao ap pBpqiqisodun b¡ Bjs^q X '.opBAap saoaA b 'sa^op sb^ ap opoo í— Buapja3 ap sai
-ojSBd so[ ap ouauíouaj un o^os sa ou uoipd aiped [a— sauo{auB3 ap B|ooij8b buoz bj
ua uniuoo Xnuí 'iB8oq p ua BpnXB X ofsqBn ap ^zaanj oiuoo sofrq so| ap pBpqi;^
*

B[p ap uauai^ anb p^pisaoau B{ X 'BppaiBd bsoo o ajop B| ap o;oadsaj ojBdaí unSp

uBSuod 'aoaiBd aui anbiod as o^ -(*-) BjapaooB ouioo sa opBjsa jbuio; BJBd so^^ so¡ ap
uoiobooa B| ua j^uasuoo ou p^joui opBoad sa anb BSip a[ anb qos *(•••) sanbBqoB sonu
-rjuoo sns ua Biauuajua b^ X bsbo b] ap BpnXB ^ sa anb BÍiq Bun ap asjapuaadsap Bpano
a[ 'pjnpu sa 0U103 'pBpuB3 ap BUBuuaq ias b BirdsB anb uaAof b^ ap aipsui v\ uoo op
-BjqBq oh,, :BuiajBiu 'osbo apa ua 'pBpxppoq b^ ajqos 'Biay^ o^uiOBf ooijopodv oiiBoiy^
p ^saouBig pnuBw 'sauopuB3 ap oooxred p Z991 ^p oiunf ua opvua anb b^ibo B[ 'so;
-oaja sopa s BOipuiSipBJBd sg *so&amp;g sns jod &lt;(opBpa ap buio; b^,, b saipBd soj ap upio
-podo spa ua odi; oi;o ap sauozBi iipaApB ua;iuuad soiuouiipa; so|'— Bsuaid as anb
oj ap pin^no sbui oipaq un— piuapd jouib jap sBpBAuap sauoioBArjoui sbj apBdy
•uopreodo bj ap Bpiuo8B;oid bj anj Bjja
'jwspapos bj ua Bpa ap a;uBinuiop joj ja X 'b^b asBjo bj ap saiaínuí sbj ai;ua oiajo jap
Biouanpp bj BpBp oiad 'souBapua;uoui sasanSinq soou soj ouioo 'sauojau^^ ap sai
-ojjnou^B so^ o;ub; uBi;uas oj opatra asg -sbíiioui o pBpuB3 ap sBUBuuafj oiuoo aiuaui
-iBjnoijJBd 'upiSgaj ua uBqBi;ua re 'sa;uam8reuoo sa;op sbj X — SBftq sns opo; ajqos—
sofnj sns t&lt;japiad,, b saipBd soj impías anb joma; ja :BXBn8iun Bisaj8j bj BpBq 'osbo
apa ua 'oipo bpbij X 'boi;jjo ap opiouoo oai;oui oi;o BjaAdj uoioB;uaumoop Bq

te

�32
su difunto padre (el dinero que serviría para la dote), y que por lo tanto, aún contra la
voluntad de ella, puede seguir su vocación y debe obedecer a Dios antes que a ella (...)".
Tal doctrina y tales hechos —"pérdida" de una hija y de la "parte (de la herencia)
de su difunto padre" a manos de la Iglesia— parecieron a la burguesía masona y católi
ca de 1859, como lo suscribió el Gobierno en pleno, ^eorías disolventes y desorgani
zadoras, que llegarían hasta romper los vínculos de la familia" ya que "llegan hasta
aconsejar la desobediencia a la potestad paterna", primer peldaño "en el camino de la
anarquía y de la disolución social (,..)"85.
En realidad lo que estaba en juego era tanto un problema económico —el control de
las "hijuelas" de una herencia— como un problema político, tal vez más grave: el del
poder dentro de la familia patriarcal de la época y los derechos de los hijos frente a la
"potestad paterna" casi ilimitada de acuerdo al criterio vigente.
Pero había un tercero en discordia: el cura dentro del hogar, la pesadilla de esta bur
guesía que en el caso lo observó convertido tanto en abanderado de la liberación de los
hijos como en cazador de "dotes". El asombro no tuvo límites por cuanto la clase alta
uruguaya estaba habituada a un clero mucho más servil que el jesuíta que aquella vez
le tocó en suerte.
El único argumento que al investigador le suena real dentro de las razones aducidas
por la burguesía liberal de 1885 para oponerse a la vida conventual contemplativa y a
la proliferación de órdenes religiosas de todo tipo, es el temor a la "pérdida" de las hi
jas, expresado una y otra vez, en los discursos de senadores y diputados, en las palabras
del Ministro de Culto, en los fundamentos del proyecto de ley. "La sociedad" estaba
"justamente alarmada —decía el Mensaje del Poder Ejecutivo de marzo- por la inva
sión de fundaciones religiosas (...) al alcance de las familias, que han visto un día y otro
desviarse del hogar a jóvenes casi niñas, que hacían su felicidad buscando ciegamente
el confesionario, la hermandad, cofradía o la celda del convento, separándose de
ellas y de la sociedad para siempre (...)"86.
"La patria potestad —advertía la Comisión de Legislación y Constitución de la Cá
mara de Representantes— es un derecho sagrado, que debe ser protegido y tutelado
preferentemente". Y señalaba a continuación los enemigos de la autoridad paterna:
"No puede dejarse tan sagrado derecho a merced de las sugestiones del fanatismo o
de los arrebatos de la pasión adolescente", es decir, el cura y el hijo (interesantemente
hermanados) 87.
Los hechos que se relataban daban fuerza dramática al derecho paterno y volvían
diabólica la actuación del clero. El Concilio de Trento había fijado en 16 años la edad
mínima para el ingreso a "la profesión religiosa", y con ellos, "las niñas tiernas que no
han llegado a la mayor edad (son) arrancadas a las familias (...)", decía el Ministro 88,
y lo eran porque su confesor las "violentaba moralmente"89. La prensa liberal, de su
lado, comunicaba en forma de denuncia, "que tal o cual joven de tal familia había
profesado en el Convento"90.
Carlos de Castro, una de las fortunas mayores del país, senador y Gran Maestre de
la Masonería, resumió todas las razones de la burguesía con rigor y en una frase de su

�XIX o^
-is jap ttuopBzijoposap,, ap sosaoaid soj sopo^ u^ amasa^^ oqoaq un 'Bisaj8j bj b buiu
-auiaj pspijapy joXbui bj X oiJBuoisajuoo pp saiquioq soj ap oiuaturefap zooará p ubo
•ijdxa ajuauíajqBqorá anb sauoioBAyoui sbj ap Bun ouioo spd asa ap BijBiSouopnj bj
iod BpBjajdja^n opis Bq 'Booda Bsa ua bioubjg ua uaiqurej ajuBiadun 'Buiípop pg
ooisij EjsiuoSBjorá ouqo p Bia 'ajjnd bjjo jod
'anb jap opBaad apa ap oipiao ¡a ua aiquioq p BqBaoioo '-pBpjaA ua 'BisajSj bj jod
opytuxpB ooijopo ouisyoja pp BureiSorá un opo^— pnxas opB oubui^buii asa ua jafnuí
B| ap tppnXB,, ap japBJBO 9{duns \^ X tíopuBui,, pp ouiuua^ jamud ua uopuaui sq
60") aaquioq p ajirefauias BpnXB uos anb ap saiaChuí
sb^ X *BuiAip Biqo B^ b saiopBiadooD uos anb ap sopiíBui soj asuapjanoy ("*) sosqdsa
ai^ua jaq^q apand 'uniuoa o\ jod 'anb [b^joui opBaad oaiun p sa ^^,, rop^aad a[q
-Bqoíd pp opo^ aiqos BqBzipqBsuodsai BfaiBd B| ap aysd anb b 'sBpnp UBiBpanb re iod
'oiBpB Butí^^d ap aid p BpBuiB^ Bun u^ XIX o^is [ap BAijdaouoopuB Bar^o^id BpBzipj
-aua8 sbui B[ 'sn^dnua^ui sn^oo p Bin3as Bpuaaajai ua \t¿oiuouiupui ojubs [a ua soiq
ap Bjqo B[ oprpadun sb^?,, :py p BqB;un8ajd 'uoisajuoo bj b japaaajd Biqap anb bid
-uapuoo ap uaurexa p opsaipap o[n^idBO [a ua 'BUBapuajuoui uoiaB[nojio ap X 306I U9
pups[^ ua opBoqqnd [g SBAijsaSns sbuijou UBp soauBJoduia^uoa souBuopoAap so¡ oiad
'XIX l^Is I3 ua ^oy?-i3ouiap pBpaAOu Bjsa b a^uay BXBn8ain Btsa[3[ B[ ap Bjajauoo
pnjipB B[ b sBiauaiajai oapiAa^uoj^ ap Bian^ B[ ap OAupiy [a ua opB[pq souiaq on
0161-0061 ^ 0061-0681 SBp^aap sb[ ua
a^uauíBAisBui zaA p^ oqaaq [a opuBzuauíoa 'pBprppu ns ap ttouiapoui,, [oj;uoo un o^
-uajut a^uaureuBjduiaj sbui anb souBauaureout|B[ sasjBd so¡ ap oun anj XBn8run 13
'jauodun oya^anb ua sBiauíud sb[ sb;p sasBp sbj uoianj a^uauia[q
-Bqoíd Xnuí X 'p^pippu B[ ap [oyuoo ap odij jainbpna b Biuodo as ojap ja anb souia^
-oub 'pjaqq BisanSmq bj oznj anb Bisaj^j bj ap ouopuBqB ja BiBd puy uozbi ouio^
• ^6saipBd sns ap sBpipuoosa
b sBpBpsB t&lt;sByru^ asaiqnq anb Bianj ou 'tíoaijqnd uapjo ja X auaiSrq bj uoo uauoiDBjai
as anb sojafqo soganbB sopoj. BiBd (•") sosoi^qai sojuaiuipajqBjsa soj,, iBuoiaoadsui
ap OAynaafg japog p Bpipaouoa pB^naBj bj 'a;uauipuy 'ja jod ít&lt;ua8uip o uaAJis anb
Biauaoyauaq ap sojuaiunaajqB^a o SBjanasa sbj,, BJBd ouBsaoau jap Bjp sbui sBsajoíd
ap oiaumu ja opuBjuauinB 'tt*o^a 'sBuipipauag 'pBpiíB^ ap sBUBuuaq ouioo sBsoi8rjai
sbsbd sbj JBzipmjBusap,, ap uoiaiqtqojd bj 'ja jod '.^BUBuqdiasip o BAyBjduiajuoo BpiA
bj b sspBuysap uoi8ijaj ap sbjjo Biatnbpna o oppiafa ap sbsbo 'sojuaAuoa,, soj ua sos
-oíSijai soj ap ojaumu ja ((sBsajojd o SBpuou,, sBAanu uoo jB^uauínB ap uoioiqrqoíd bj
ja jod '.MsajiAio sopaja uaonpojd ou ("•) sooysBisajoa o sooijsbuoui sojoa soj,, anb
jBiBjoap p sosoiSqai soj b &lt;(pB^aqij,, ua Bqsfap anb opunSas ojnoi^s ns ja jod ^S881
ap sojuaAUOo ap Xaj bj ap ssjpp OAnpa souiaaio anb pai io^obj ja opaiui apa ang
- 6(X'") saiouaui sbj ap uoiooBjysns bj 'sbijtuibj sbj ap oiuajuí uapio jap uoisaaA
-qns bj 'Biouaiaq bj ap uopBjmb bj 'so^ubauoo soj ap Bioua^spca bj ap uozbj jod pBpaio
-os bj B^afns jBpa Bpand anb b sapui soj (*")„ :soju3auoo ap Xaj bj ap joabj b osinosip

€

�34
5 - Confesionario y hogar: los lugares íntimos del duelo entre el clero y la burguesía
liberal.
Fue en el hogar —cuyo rey era el pater familias—, y en el confesionario —dominado
por el cura—, que se produjeron los combates sin duda más violentos entre la burgue
sía liberal y la Iglesia Católica. Allí ambos se disputaron el control de la conciencia
y la conducta de la mujer, como hija, novia, o esposa, y a veces como varios de estos
roles a la vez. En realidad, lo que se discutió fue un problema de poder dentro de la
sociedad y de dominio de la mujer dentro del hogar.
Comprobemos un primer hecho: la resistencia de los hombres a confesarse, el fenó
meno finisecular más extendido socialmente.
En el Mensaje que acompañó al proyecto de matrimonio civil obligatorio de marzo
de 1885, el Presidente Máximo Santos y su Ministro Juan Undolfo Cuestas, se pregun
taron por qué el casamiento católico no lograba imponerse definitivamente a la socie
dad uruguaya y sugirieron que podía deberse a tres factores, enumerándolos en este
orden: los trámites necesarios por ^las leyes eclesiásticas"; "el acto previo obligato
rio, violento que se funda en la confesión de los errores o pecados a los pies del sacer
dote, acto que considera el progreso moderno como deprimente (...)"; y el precio que
cobraba el clero por celebrarlo, ciertamente elevado 94.
A veces la resistencia a la confesión está ubicada en el contexto de la más sorpren
dente imaginería liberal. Así relató, por ejemplo, José Batlle y Ordóñez, la infancia del
tiranicida teniente Gregorio Ortíz, el que disparara el balazo contra Máximo Santos
el 17 de agosto de 1886: "Era huérfano y había crecido hasta los 12 años en un hos
picio, en que los ritos católicos estaban en auge, como de costumbre. Un día Ortiz
reúne sigilosamente a sus compañeros de infortunio y les habla. ¿De qué? De la con
fesión. No deben confesarse. El no se confiesa, no se confesará nunca; que cuando al
gún secreto o alguna duda lo agita, va al pie de la Estatua de la Libertad y encuentra
en ella cariñoso confidente y sabio consejero (...), es Jo cierto que al llegar el día de las
confesiones el motín estuvo pronto. Niños de doce, de diez y de ocho años, todos re
chazaban al sacerdote; todos querían comunicar a la Libertad sus íntimos pensamien
tos, todos querían recibir inspiraciones de aquella estatua"95. El episodio es tal vez
una invención, pero revela un curioso intento por secularizar el acto religioso y absor
berlo dentro de un montevideanísimo ritual liberal. Igualmente testimonia lo popular
de esa resistencia al sacramento.
También existen pruebas de fuente clerical, lo que las hace más valiosas.
En julio de 1860, el párroco de Canelones comunicó al Vicario Apostólico, Jacinto
Vera, que había dificultades para fundar allí "la Conferencia de San Vicente de Paul
(pues) el requisito de confesarse en los hombres no será fácil cumplir en todos ellos.
Sin este requisito me ha dicho uno (...) que sería fácil la entrada (...)96.
En mayo de 1863 es el ex-presidente Juan Francisco Giró el que escandaliza al mo
rir "sin auxilios religiosos por ir dejando para después el confesarse"97.
En febrero de 1866, una feligresa conocida de Jacinto Vera le presentó al porta-

�sbui oipnuí sa ajopiaa^s ¡a 'oiJBuoisajuoa jap oipara jod 'buio^ ap Bisaj8j bj ug,, roipo
ja X oju9iuiiju3S3J [9 uBqsaoAd sasBJj sBg *44oyBj}xa un b buijb rts aijuoa X Bzireyuoa ns
Bjaysirejj 9nb Bip p BjaqnpB aa^q ^s opoui ouistra [9p 'BiaqnjJB aa^q 9s ajqraoq
b odjana ns Bpuu Bjja anb Bjp [9 ouioo isy,, .buijb jb odjano [9p BqBSBd ouaqnpB jg
b opjojd X opBjrpqBq 'opBzuoyiB p^sa ja anb BpiA X Bzianj 'BjunpiqBs 'ofasuoa asa 'op
-ubui oidoíd ns ap anb sa^re oyó ap anbsnq jafnuí sun anb ja 'BSajuaBS sbui bj pspinb
-iin Bun,, 'osbdb 'Bia ojq? t&lt;¡o^oi jysa oyaa ns 'buojo^ ns ajduiais BjBd oprpjad Bq! (•••)
opuBiu,, ja Bijjnao osa anb Bip ja \ —jBSoq ja— t4BpBjstnbuoo BTBjd bj ua ajqqBjm
jopBiuaqoS oaran ja,, bjajoa as SBfrq sbj X Bsodsa bj ap sBiauapnoo sbj ap uopaaqp ns ap
saABy b anbiod 'opusui jap X aipBd jap lapod jap lo^nysap ja ouioa opBijsoui Bia jos
-ajuoa jg "Bino ja o osodsa-ajpBd ja is 'bijiuibj bj biibjoj^uoo uatnb b spuaiajaj Bta^q
^sanSmq opaiui jap oj^uaa ja ua opap ja B;uod anb ja 'sanbBjB sosa ap jBdpinid jg
jafnuí ns ap uoisajuoo bj ap saABi^ b osodsa jap Buiyui BpiA
bj ap uopBjoiA bj B^Bq 'opuBiu X saipBd bjjuoo Bsodsa X sofrq ap uoqaqaj bj aj&gt;sap ireqi
anb SBiouanaasuoa uoa 'jB9oq ja ua Bjno jap uoisruioy ur bj jod ítBUBuinq pBpapos bj ap
X oiuounyBui jap sopBi3Bs sozbj soj sojk&gt;j,, ap uoioonjjsap bj X 'Ma^opjaoBs (oidojd) ja
BJBd uopipjad bj,, 'ttBpBjauisa uoiaBonpa ap X buij jafnuí bj ap,, butiu bj \tBiuiopos
bj,, 'jafnuí bj ap 4&lt;oidojd ojadsaj jap,, Bpipjad bj ajopuaXnqys 'uoisajuoo bj bjjuod
jBjaqq Bisan3jnq bj ojnjnj ja ua BiJBsn anb o opBsn bX Biq^q anb sojuaumSis soj sop
-o%BqBzqyn SButíted^j apojqij jg jBjaqn BpuBSBdoj^ ap uoiasposv bj b ouop ^^s^
anb uoiaipa 'Suno^ ouuajjm^) ojaiauBjsa ubjS ja jod 9^g j ua oapuajuo^ ua BppnpBjj
XBj&gt;Baqqnd 'asuaipBUBa ajopjaaBsl't&lt;Xnbnnq3 ^ipB^,, jb BpmqujB Bjqo Bun '^oubuois
-ajuoa ja X jafnuí bj 'ajopiao^s jg,, '^061 ua opiyBdaj ja anj ajqB^ou sbui ojaqqj jg
•a^a '^.Bjoyas Bun b B^B3,, íavred jj X j '4&lt;Bjajoas b;iuo^,, ía^ed n X \ ítsajosajuoo
souanq soysanjq,, '...aip^ui Bun y,, ^.upre^juoa sg,, 'ttsaiopB;oidxa X sajojsoduij,, 'í4sBf
-aiA ssyBj^,, :ap sojn^j soAi^sa8ns soj uoo 'uotsajuoo bj b ajuaurepairpui o B^aaiq) ubjj
-ajaj as 'ojuaio lod iZ P B3S 9 '^3J) '9061 ^jsBq {Bjaqrj BpuB^sdoj^ ap uoidbidosv bj
jod sopEDijqnd so^jjoj 09 soj ap anb Buiaj a^sa b uoioBjai ua bobtubuiououi vx\ ang
•pBpapos bj ajqos lapod ns ap asBq bj 'ojaja jap BaqoqBip sbui uoto
-uaAUi bj 9paiBd aj &lt;(JBjnounB uoisajuoa,, bj 'jBiaqq Bisan^inq bj b 'Bqa ap ajuauíBA
-iquyap opBjjBdB zaA jbj BjqBq soj BisajSj bj ap spua^nca Bjsa sajquioq soqanuí b js
ayanuí bj b X uoninuioa Biauíud bj b UBipaaaid anb sbj 'uBDijiyaa oj
SBqaiud sbjjo anbiod 'jb^3j3b JopBSysaAur ja opuaipnd 'uBqBsajuoa as anb ua SBppv sns
ap sauoisBoo s^aod sbj ap Bun ua sajquioq soqonuí BJBd opi^aAUoa BXBq as Z3A jbj anb
ja 'ojuaiuiBSBO jap ojuauíoui ja ua BqBjjB^sa aiduiais Bjja ouioo X uopuaAaid Bjsa ap
spipuajxa oj Boyiyao 'pBpinuaSuj buisiui ns jod 'oniouiysai jg "864ísbuijb SBjsa ouiuibo
uanq jb BjaBJj X sb^jbj sbj bjbajbs 'opipaouoo Bq aj ouiaidns jas J9 dnb oui^ asa uoa '*pQ
oiad 'jBzaduia apuop jod Bijq^s unB ni oqaaq Bq oj eaunu aiqod ja sand josajuoa ns
ouisnu pn Bas anb BJBd (-*) opBunuB X opBfasuoaB Bq oj osodsa raí íbsbo as ou uoisaj
-uoa bj ap jouia^ ja uoa aidraais X soyB sounSjB aaaq jbui 9aia a^sg asjBSBa BJBd sssuad
-sip sbj JB3BS ap o^afqo ja uoa ba anb osodsa ira ap o^ sa (**% ruainb bjjbo Bun ap jop

�36
el mando de la mujer, que el hombre con quién se desposó al pie del altar. El sacer
dote tiene la mejor parte de la mujer. El tiene el tuétano, mientras que el marido solo
tiene los huesos (...) La esposa, pues, tiene dos señores y amos (...) ¿No entregará la
mejor parte de su amor, respeto y sumisión al que está tan arriba del otro como el cie
lo lo está de la tierra (...)?".
El confesor se interponía entre los roles masculinos —marido y padre— y los feme
ninos —esposa e hijas—, y si éstos le pedían "un favor" a aquellos, "nueve veces en diez
le preguntará a su confesor si puede o no concedérselo, y el pobre marido tendrá que
esperar pacientemente el permiso del amo o la reprimenda (...)".
Concluyó poniendo el acento dónde debía: "Otra vez pregunto, pues, ¿quién es el
verdadero señor, gobernador y amo en esa casa?". De eso se trataba: "El marido quie
re que su mujer sea suya: no quiere, ni podría consentir que nadie participara de su au
toridad sobre ella (...)". Si el confesor triunfaba: "¿puede ese hombre, cuya mujer e
hijos están bajo el gobierno de otro, jactarse de tener un hogar?"99.
Los liberales montevideanos de comienzos del siglo XX pensaron exactamente igual
que el estanciero-protestante Guillermo Young. En el folleto titulado "Señor Arzobis
po", dirigido a Mariano Soler en 1902, acusaron a la Iglesia de usar el confesionario
para "gobernar a la familia y obtener las mil ventajas con que usted y los suyos viven
soberbios y altaneros, en medio del lujo y los placeres". El poder del clero derivaba de
que: "Los actos más íntimos, las más secretas acciones, se revelan en el confesionario.
Todo es conocido por ustedes. Dueños de los secretos de la mujer, la dominan por
completo, llegando así a gobernar muchos hogares que, aunque tienen jefe, es un jefe
que no manda, un infeliz (..-)"100.
Los confesores robaban a los maridos la autoridad sobre sus mujeres y a los padres
el dominio de sus hijas, "máxime si es rica y puede llevar algunos miles de duros al
convento", dirá el español Ramón Chies bajo el sugestivo título de "Carta a una ma
dre"101. En realidad, los liberales del Río de la Plata ya habían adelantado estos con
ceptos desde 1893 en que Mariano B. Berro publicó en un periódico del interior su
artículo "Las condenadas". Allí sostuvo que "los directores de almas encuentran siem
pre víctimas a través de las mal cubiertas rejillas del confesionario". Lo certificaba un
hecho reciente: *X~.) dos señoritas casi niñas, bellas, instruidas, con fortuna y con
cuantos elementos son necesarios para ocupar un destino brillante en la sociedad de
Montevideo", habían sido "seducidas" por el confesor para la vida conventual. Luego
describía las familias protagonistas del percance, sin duda burguesas: "Sus hogares, an
tes tan alegres, ahora están enlutados, mudo el piano (...)"102.
La Iglesia "utilizaba" a los confesores también para apoderarse de las fortunas de
las devotas y por ello éstos tenían particular consideración con las viudas y sus hijos.
¿Acaso la "mónita secreta o instrucciones reservadas de la Sociedad de Jesús" que la
Asociación de Propaganda Liberal "descubriera", no contenía capítulos titulados:
"Del modo de atraer a las viudas ricas"; "Sistema que debe emplearse con las viudas y
medios para disponer de sus bienes"; "Medios para que los hijos de viudas ricas abracen
el estado religioso o el de devoción'*?l 3.

�•op^imoop us aiuswtuop ¡si
ueqsnuojsuB.il 'Bsodsa tj ap Bpuaiauoa w\ u? sopBiiaqdxa jas ,e' X josajuoa pp soubui ua opueui
[e usiuod soiajaas sosg 'i^^oq ^p ouie \s bis uainb sp pepi|euof¡jad E| ap sapqap opeisBinap soí
•su sotsa ap pBpia^qnd B| ji quipe ejpod ou ieo.iei.ijed einj[no bi *(&lt;(seijnfn|,, ap osaoxa 'seiouaj
-oduu) omouiujeui (a ua |enxas ejonpuoo ns ap sauoioejaAai sa|qBqojd b opepiouiA eqejsa sanS
-jnq ajquioq pp opaiui ubjS \s anb soiuaajo 'souiejio ou mbB anb soiuouiusaj sojjo X sisa •ioj(#)
uopBposy bj cqun^ajg Eun^oj ns ap op^^sa [ap oure cfaicd B[ ap sa^nxas &lt;tso^aiaasM
so¡ ap ^qBjajua as ojos ou josajuoa p o^u^na io¿ oiauíp ja uatqurej oiad 'iapod jg
•japod .ojuaurejoBs jap o^uaiurepinfua a^sa ua jaaaredBaj jod aiduiais Buiuua^ anb o[ btj
-inbpB ttJ8oq [ap sojaiaas so¡,, jaoouoo p /( p^piiur^ui bj BqB[oiA josajuoa jg ¿01&lt;tuoz
-Bjoo [ap o^puoaai O[ ua sopBuaaua juoui uaqap JBSoq jap sojajoas so[,, :ouBapiA3^
-uouí OEqpg oasrauBig qn^^ [a ua í^^o^ X tng asof '681 u9 op^p^ í^jiuik oja^a^j
*'90,^061 9P o^anoj oi^o ua
[Bjaqig BpuBBdoj^ ap uoiobioosv bj oau^sos ouioa *Mo[noipu oso^uBdsa ua buisiui is b
auod as X opusui ns b,, uBjuod uBjpuaasBj^ is X '&lt;4pSnXuoa oqaaj pp xapuaasBj^ uaqap
SBuiBfanbsapBpnutjui^, BjqBH *S0l988I ua ^unoj^ ouuantnQ BjBsa^dxa o[ ouioa 'ttpj
-ubui BpiA B[ ap sopBi8Bs sbui .soua^snu so[,, asBfaAaj Bsodsa ns anb Bjuiaj opuBui [g
t&lt;sosoj8i[ad so^aja
-as,, *iosajuoa p 'aiquioq oj^o b BqBuopiodoíd uoisajuoD Bg -pBpapos b¡ Bpo[ ísbd zaA
|bj X a^JBd Bj^o lod BisanSinq B[ Bpoj ua ouioo 'sapjaqg sasanSmq sojsa ajjua 0^8 T 9P
o8an[ a}UBuiuiop pnxas ouisiuBjund [a X jopnd [a BqB;ua[oiA uqrsajuoa B| sBuiapvi
•sajafnuí sb¡ '&lt;tso!Dos,, sns b ajuauíBspajd Bqe^'
-UBtAgos josajuoa p X 'jopBJjsruiuipB oanin [a jas Bq^asap ajp^d X opuBui [a 't4souanp,,
souba Biuaj a^uaureauoa^ anb eun^joj BjpnbB a&lt;j sofrq so¡ anua sauaiq so[ ap uoidij
-jBd b¡ Biuodun Xa[ B[ 'saipBd so[ ap oun ap ojuaiuipajpj p X 'sajBpuBusg unB X 4ísajB[
-opM sauaiqsns aiqos soqaajap Bsodsa B[ b opub^jo^o opi EjqBij Xa[ ^g [BjidBa ap jop
•aaAOJd oaiun [a aiduiais ou 'BpBj^^ap jod anbunB 'JopBfBqejj ((oaiun,, [a uaiquiB^
p Bja X 'SBÍiq a Bsodsa B[ ou 'tíopunui,, p ua BqB^a anb [a aipsd o opuBux p Bjg
* . Bqcaqdun anb BÍn[ B[ ap BAi^uyap uopoEj^sns B[ X Biuodun anb a^op B[ jod sq
-bjsod ojuaAuoa p sand opqBq ^a ubjbuioj anb opE^ua X 'sajafnuí sb[ ap osea p ua sop
-BSBa uaiq 'Jiaap sa 't,sopBoo[oa,, uaiq jas uBiqap 'BjjBjgoiqojnB ns ua opaAaoy z^nb
-SBy\ opajj^v ap aÍBn3ua[ jope[dAaj [a JBsn BJBd X 'O[duiafa jod 'softq sog *o^n[OsqB jap
-od [a jaua; Bjqap 'is osa 'oun apuop sopos anua ojbjjuoo un Bia oqoaq ap anb bX pu
-Bsajduia oua^ua uoo asjpnpuoa anb Bjuaj iB[naasiuy BsanSinq ní111^ ^1 uopaja
-sipui,, B¡ JBjixa X JB^oq ns ojos [a jB[Ojjuoa ap san^inq osodsa pp oasap ¡a uoa oaoqa
u^Bajuoo B¡ 'oSanj ojag "opBuoiajodojd Bq sou uopB^rpaAUi B[ anb sopipui sonó jod
'0981 B^SBlf BXBnSJtun b[ oppauajjad BiqBq pBpaioos ap odn X BdB^a Esa b ^ -oaijqnd
ua uBqBpjuaA oj opo^ anb 'opaaj [ap SBJOpaaouoasap isbo 'SBadcuna Bujapoui unB X pA
-aipaui sapBpaiaos sb[ uoa uaiq opBSBduioaB BiqBq as umsajuoo Bg Bpini^ap X BpipBAUi
BiaA B[ 'oX ns ap oiSnjaj X japod ns ap onuaa 'pEprunqui B[ ap jopsaja 'sanSjnq [g
sopunjojd X sa[BUOsjad sbui sajBui reo
-yp8is eipod Bu^po) sajafnuí (&lt;sns,, ap uotsajuoa B[ 'san^ínq ap odij ^^^s BJBd ojagij

U

�38
de Propaganda Liberal en 1902r "¿Os conviene un espionaje de este género?. ¿Os pa
rece prudente que un cura sepa lo que tenéis, lo que debéis y lo que pensáis?"108
En aquella sociedad burguesa uruguaya, tan represora de lo sexual como lo era la
Iglesia Católica, la confesión violentaba otro de los principios básicos de su moral y su
conducta: el recato, el ocultamiento absoluto del sexo. La Iglesia fue mostrada como
obscena, un tanto paradojalmente para el investigador moderno a quién no se le hu
biera ocurrido tal vez jamás verla así. En efecto, ¿por qué los confesores interrogaban
con tal lujo de detalles "morbosos" y "desquiciadores" sobre el "sexto y nono manda
miento"?.
Las mujeres se sentían avergonzadas —decía un liberal— de tener que relatar cosas
"que jamás deberían mencionarse", de hablar "de asuntos sobre los cuales una mujer
decente jamás diría una palabra a un hombre". Guillermo Young en 1886 no vaciló
por esto en llamar "estercolero" al confesionario y sostener: "Es completamente impo
sible que una niña virtuosa tenga contacto con el confesionario sin aprender muchí
simas cosas que jamás debiera haber conocido siquiera (...) preferiría mil veces ver a
mis queridísimas hijas muertas ante mis propios ojos que verlas bajo el dominio del
confesor (...) ¡Que Dios las preserve para siempre de semejantes calamidades (...)!".
Porque el resultado final e inevitable para esta "teología" burguesa era que, como en el
Génesis, el conocimiento llevaría al pecado1 9.
El reproche vuelve como un ritornello dieciseis años después, en 1902. Esta vez los
jóvenes de la Asociación de Propaganda Liberal, dirigiéndose con insolencia al Arzo
bispo Mariano Soler, le preguntarán: "¿Acaso usted y los suyos hacen en latín esas
preguntas infames e indecentes del confesionario, que ningún hombre de honor tole
raría que se hicieran en su presencia a una señora o a una niña (...)?". Luego refirieron
un hecho, tal vez no acaecido, pero revelador de los miedos que procuraban alojar en
sus lectores: "Nosotros hemos oído quejarse a centenares de señoras y señoritas, que
no pueden acudir a las columnas de la prensa para (...) denunciar las inmundas infamias
que se tratan en el confesionario, porque su honor se los impide (...), porque el silencio
disminuye las consecuencias de la afrenta (...)"110.
Finalmente, la militancia liberal acusó a los confesores de aprovechar su función
para quitarle a sus lectores las esposas e hijas. Mariano B. Berro lo señaló en 1893 en
frases que sonaban como latigazos efectistas: "Ahí está el confesor soltero, repleto de
salud y de bienestar, preparando sus medios de acción, asediando a las penitentes
(...) como si las fuese a devorar (...) Ahí está en el confesionario el confesor soltero, el
hombre fuerte y de pasiones reprimidas (...) postrada a sus pies está la casta esposa
(...) Ahí está el confesor soltero, y a sus pies, sobre el duro suelo arrodillada, la virginal
doncella (...) aumentando su misma turbación el tesoro de sus encantos (...)"1 n. El
libro ya citado traducido por Guillermo Young en 1886, llevó a sus puntos más altos
este tipo de acusaciones convirtiendo al confesor en un peligroso seductor, en el terror
de los esposos burgueses más ocupados, débiles y menos jóvenes. Un sacerdote le había
dicho al Padre Chiniquy, emulando el aria del Catálogo del Don Juan mozartiano, que
de las 1500 mujeres casadas y solteras confesadas, "había corrompido por lo menos a

�ua [Buopunj Ejaoj ou BOijpjE^^ Bis^fSj bj ap JopEZijiqBjsa |OJ [9 anb puiuuajap osg
9ju98iA uapjo ^ jijJ9Aqns uBiaisinb anb ofeqB 9p,,
S9fBlDOS So8rUÍ9U9 9p BID9JBD 'S9^UBIDJ9LUO9 X S0J9Jnsn 9p 'BpBZIJBUJSnpiII OU UflB B9IUI
-9U099 Einjarujsa Bun b opoj 9iqos jaaauajiad jod 'BUBqjn Bisan^inq bj 'sisajuis ug
jBjidBa ap U9PB[
-nuinoB bj ap souaiupSajojd soj ua ojBuojjsd un Bjuodun anb ofeqBij ap sauopipuoa
seanp sbj jod ojos BpejajjB [Bpos Bjsais Bjjap uoiEjuaiquiB 'sajuBi^tunn soj ap pmp
-lAipui Buuoj uaiapuaosB ap oasap [a X '(Bini uaSuo ap soiaiqo so[ ap jBjuam oiusuop
-BAjasuoa [a 'oubjjuoo p jog *sa[Epos sauopn(OAdi se^ BJBd OAi^no ap op[B9 [bui un Bia
's^^uB^aj sb[ ou^nu anb eadama uopeáSiuiur B[ X '—[uapej^s b¡— Bu^snpui [Bdiauud
B{ ap tuqo ap oubiu b[ BqB^uami{B anb eiua^ui [Biai uoidbí^iluui z\ 'opB| oí jo jog
*BqBjundB o[os pepaABj^ ns 0061 U9 OJd^ 0681 9P
o3an( uoiBjuaiuaioui as ^f 881 ua soaaapy so{ ap B[ X 0881 ud luí^Byn3 dP ^eupu sbj ap
sojajqo so[ ap B[ opis UBXcq zaA [bj sBjaiuud sbj 'sB|anq s^g sa(BjnjunXoa SBiua^qojd b
ajuaij UBigjns X sojauíija uBja soiuiai^ sns ap bijoXbui Bq sosBosa Xnuí uBja BjsmbjeuB
uopBJidsui ap Bpuajsisai ap sapBpapos sbj ua sopBziuB^io sojajqo so¡ '0061
oiuaujBno asa ua [Bpos ouisiuuojaj opiuiij ns ajuB b^ijiuj as ¿061 ^ 061
ap uppdaoxa Bq BXBnSnin pBpapos b^ ap sajuBuiuiop saiopas soj 0b81 ^ioq 3sjbu3is
-apojnB b uojBzuauioo ouioa '&lt;(sbjopbaj3suoo sassfo sbj,, b sauíjB soaijijod ap soubui ua
OAnjsa ouiaiqo^ ja 'u^iquisj Bpipaui Bjaap ua o 161 ^jseij X 'sBpnp uis 061 ^^sbH
•pBpapos bj ua opeiSapAud jBSnj ns opinf
ap Bjaj ua Bjaisnd anb Boijqod o [Bpos uopouiuoo Bun jauíaj Bjed soaijouj sajoXBui
0161*0061 soijesoj Bjs^q OAnj ou 'Bujsnpui ajuaidpur bj ap sauojjed ap jopas
ouanbad un jod 'Buijua^iB BiuiBjodosa^\¿ bj X jn jap apuBJ^ oig 'XBnSrufj jap saj
-opaaAOíd sajuBpjauíoa sapueiS jod 'soaijqnd sopBdjduia X sajuaniajBjjaj ap sbjsiuibj
-sajd X opejsg jap sajopaajae jod 0061 ^ 0981 ^ua BpBuuoj 'Bueqjn BisanEinq eq
SBjsijBdj sbuí soj uBqsqaadsos oiuoo 'jaaajBdB ua uoj
-BpjBj ou anb soai.Bjq sojj.pnBD scosijuBAaj soj jod opBzipjn o ouisijbidos ja jod tíopip
-baui^ Bjanj [Bina oijaiqod ja anb uBjuiaj XIX l^ís 13P S3UIJ 9P sajuaiuajBjjaj soq
eisan^uiq bj sjed ouesaoauui oqaaq un .eoijpjB^ eisaj^i eq - 9
ja X ajojuaaes
ja ajjua zanf ounjjn ja 'sajuu sapnjaiA sej ap BJopBsados bj 'jaínui bj b opanu ja uoa
T Bi8ojooisd bj ap sBpunjoíd sbui sbuoz sbj ua 'BqBueuuaq as baia OAnjuBui
eisan^inq Bjsa anb EjouBdsa Bpuajaq 'opBjjiaueui jouoq jb opanu ja jouaui
ja Bja on^ ¡ouisijBauajaijuB jap sajopBoipajd sojsa jod sopBaoAuoo sauauaj sojuBn^!
e 1 iSO/^ns sol ^ P3^n uauínsuoa anb usd ja ajuajj ns ap jopns ja uoo ububS anb soj
ap SBÍrq sbj ap X sssodsa sbj ap jouoq ja BpiBO bj ua opuejjsBxre 'ajuauqBjBj ^vo X ja^a
anb auaig "ojbjubx 9P opijdns jb opijamos ojuaipas un sa,, josajuoa ja :06l ^9 9^
-ntB Xouajua ajsa ap odpijjBd jBjaqiq BpuEÍ^dojg ap upiasposv ^1 Zljíd? uo IB0
-9d \id opijuasuoa UBiqBij anb 'sajuajiuad SBsa ap 55 ap pBpijseo bj opirujsap (X) Q00I

6

�44
21R. A. R. No. 71, 15 noviembre 1875, p. 1089-91.
22Congreso Agrícola-Ganadero de 1895. Comisión sobre enseñanza rural y colonización, Monte
video, p. 81-104.
23Véase, por ejemplo: "El Bien", 30 agosto 1894, p. 1, cois. 2 y 3: Un problema.
24D. S. C. S. Tomo 37, sesión 10 julio 1885, p. 486; argumentos coincidentes esta vez de parte del
diputado Monseñor Estrázulas y Lamas en: D. S. C. R. Tomo 72, sesión 13 mayo 1885, p. 50-51
y sesión del 18 mayo 1885, p. 72.
25Congreso Católico Uruguayo celebrado en Montevideo en los días 28, 29 y 30 de abril de
1889,ob.cit.,p. 16-19.
26D. S. C. R. Tomo 70, sesión 12 abril 1885, p. 461.
26En los hechos, empero, sucedió exactamente lo opuesto, es decir, que cuando el Gobierno olbisvidó "el principio católico" y se volcó al liberalismo osado, el clero y el laicado de la "causa"
católica, en vez de obedecer a la autoridad política "legítima", conspiraron contra eüa. Así al
menos, denunciaron los liberales de 1885 que había ocurrido en 1859 cuando los jesuítas se
enfrentaron al Gobierno dominado por la masonería católica-liberal de Gabriel A. Pereira. Así,
sin duda, sucedió en 1885 y 1886, cuando la Curia montevideana, con Mariano Soler dirigiendo
la operación desde Roma, conspiró contra el Gobierno "impío" del Presidente Máximo Santos,
autor de las leyes de matrimonio civil obligatorio y Conventos.
De la correspondencia de Mariano Soler en 1885 se deduce que la revolución que estallaría fi
nalmente en marzo de 1886, fue "deseada" y que "lo peor será que las indecisiones de los mag
nates nuestros (la) hagan fracasar (...)" (27).
La contradicción entre lo dicho y lo hecho por las autoridades eclesiásticas en materia de obe
diencia al poder político revela que la teoría recibía su corrección cuando ese poder perdía "le
gitimidad" al volverse enemigo. No hemos advertido, en cambio, la menor contradicción entre lo
dicho y lo hecho en relación al defendido orden social burgués. Con éste, evidentemente, las con
tinuidades y complicidades resultaban mayores. Al fin y al cabo, fue el Estado moderno el que
primero rompió la ya milenaria alianza entre el Altar y el Trono.
27A. C. Vicariato Apostólico. 25. Carpeta No. 4, cartas de Mariano Soler desde Roma a Francis
co Dura, en Madrid, del 15 y 30 de junio y del 16 noviembre de 1885.
28Congreso Católico Uruguayo celebrado en Montevideo en los días 28, 29 y 30 de abril de 1889,
ob. cit. p. 22.
29A. C. Mariano Soler - 1 Escritos. Manuscrito titulado "Estado actual de la Iglesia".
30Congreso Católico Uruguayo celebrado en Montevideo en los días 28, 29 y 30 de abril de 1889,
ob. cit. p. 5 3.
31A. C. Vicariato Apostólico 26. Carpeta No. 6/6. Carta del presbítero Juan del Carmen Souberbelle (?), al Obispo Jacinto Vera, datada en Francia el 6 enero 1872.
32R. A. R. No. 37, 15 junio 1874, p. 236-239 y No. 90, lo. setiembre 1876, p. 273-275.
33R. A. R. No. 35, 15 mayo 1874, p. 187-188.
34A. C. Cajón 291. Capillas y Oratorios. Pedido de una capilla de vecinos del Pueblo Constitución
del 28 octubre 1882.
35Matías Alonso Criado: "Colección Legislativa de la República Oriental del Uruguay". Tomo
Vil, año 1880, p. 254-57: Restricciones para las excarcelaciones en las causas de abigeo.
36D. S. C. S. Tomo 37, sesiones del 5 mayo 1885, p. 153 y 7 julio 1885, p. 425. Discurso del Mi
nistro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Juan Lindolfo Cuestas.
37Mariano B. Berro, ob. cit., p. 157-159.
38Manuel Herrera y Obes- Bernardo P. Berro: "El caudillismo y la revolución americana" Polé
mica. Biblioteca Artigas. Colección de Clásicos Uruguayos. Montevideo, 1966, p. 137.
39A. C. Vicariato Apostólico 33. Carpeta No. 7/11. Carta de Bernabé Caravia al Vicario Apostó
lico Jacinto Vera del 23 octubre 1860; véase además: Vicariato Apostólico 26. Carpeta No. 6,
carta de un cura vasco francés a Monseñor Vera, sin fecha precisa; Vicariato Apostólico 15,
Carpeta No. 4/1: carta de César Augusto Vázquez a Monseñor Vera del 3 octubre 1879; Cajón
291. Capillas y Oratorios. Nota de vecinos del Pueblo Constitución ya citada.
40A. C. Vicariato Apostólico 13 - Carpeta No. 3/12. Condiciones impuestas por Lezica, Lanús y
Fynn a los "Sacerdotes de la Misión Lazarista" el 16 febrero de 1875 para hacerse cargo de la
Iglesia y Colegio de Villa Colón.
41A. C. Obispado de Montevideo 1. Jacinto Vera. Nota respuesta del Obispo ai Ministro de Go
bierno Eduardo Mac Eachen del 7 julio 1880; nota del Ministro de Justicia, Culto e Instrucción

�p SBjp souirtp ap ams^idns ~Q\?Z-LZ *d 'ZS'8l-&gt;&lt;r! í ^ox jio -qo 'opti3 osuopy ilW LL
"S06 "d X I6f "d 'S881 ofptí 9 aois^s '¿ omi g "3 S a 9¿
•zan^jjpog bijbw Buy Bpepuaan bj b oazapBigB
X oqap Olualuii^ouo^ oXna Bps 'S88I ^P sojuaAuoa ap Xa^ B| asj8iuauiB(8aj p epcaja Biopad
-ui U91WU103 B| ap sbpb n^iadu^suBJX '86^ d 'C061 I^ €^ u^isas 'iti oinox -g -3 -^ -a s¿
"IIIA un8ai^ b ejsandsag '6881 ogní ¡c |ap in^ajaA "W 'I odsiq OI*P
BnodiurH fBuapjB^ [B auuojuí -in8aJ3A B'jEpj oíanaaoui -q f "oapiAaiuopj ap opedsrqo D ' V fr¿
01 "d *S88 I oXbui i i uoisas Kzt oraoi ^1 3 s a ¿
*S6 d S88I oAbuj 8^ u^^as 'u ouioi *H 3 *S Q ZL
^8f d S88! R^q^ S uoisas 'o¿ ouiox ^ 3 S ' a I¿
"681 ajqaiaiias 6 IP zauíof) zanbzBA o^fopv ^p osznastQ ti d '681 ajqniao-ajqiuaiias 'oap
-|Aa}uot\ '—sosjnasia ^ SBiauazajuo3 -\\\ uauinjo/\ 'osqne oasiauBj^ ^Biaqn qni3 pp Baajoijqia 0¿
"l d 'S881 oXbui o^ u^sas '^t ouiox "H 3 S O 69
•081 "d '• *qo 'oziag -g oubijb|^ 89
"¿I "d'S88l oXbui n uoisas'tt ouiox g 3 S C ¿9
"6d's88l oXbui 11 U9isas'^t ouiox g '3 S "O 99
"SO^^ *d 'S881 ognf 9 U9?sas '¿ ouiox S 3 "S a S9
06-8 d '6 "O^ '9¿8l aiqn^o si "g "V " g P9
*0 *d '$¿81 'oapiAaiuoK 'uoiaipa *Bp^ '(,ibjo^ ap oiuaiuaia,, ^ibji^ ojpa^ 9
$681
-S88I buiuiij pe bjisia 'adeg je auijojuj "ia|o&lt;5 oubtjbi^ -q ^ -oapiAajuoiv ap opadsiqozxv '3 'V Z9
•UOS5J3Bf
ap uinbzsu^ bjb|3 -*a ap auaiq áp u^piiJBd X oiJBjuaAU{ • m e *A68 s&lt;"IJ *9¿8I oyy ""9P
•aas *| *uaui|43 ¡ap BiuaqfUca | ap oioaoioi^ apuaiasH X otuafqo') ap stuaquarq -j^ *o "V 19
'8881 ajquiaiiaf 8 IP *3f|q
•ng U9paiu)iui a o||n3 ^apiitnf ap ouacnii|^ |ap otajaao "papa aouaui X joXbui ap saiaínuí ap
U9fs|iopv 'JOirag uang pp ofisy 'Sll-ZZl d 'ausd t^ 'ix ouiox ip qo 'opato otuo|y siibw 09
•BO)iuj soi uajsa iqy :t [ -sioa '1 *d 'pnjogpa &gt;68I otsoSa o *..uaig 13,, 6S
*ojaXag otii^ X aqaiajH oJbiiubs ap sopcga soumaaiBa X sotjBuotaoAap sof o^adiaj a&gt;sa b asaa a 8$
TOtr 10^ 'd '$881 onf 9 uoisas '¿ ouiox "S "D "S "O ¿$
"96 "d '$881 ognf 9 U91S3S 't ouiox "S "D "S O 9$
*pl *d *ip *qo *BAi|B|ct8a*i BaiquiBsy 'h I a ouBsaaoia odsiqoíap U9f9{sodx3 s$
"88 "d '$881 ogní 9 uqísas '¿ ouiox "S "D 'S "O 6$
•92 -d X i d 'S881 oXbui 11 U9as '^t otuox "g 'D "S a $
"66 *d 'S881 Of|nf 9 U9fsas *t ouiox "S "3 S a $
$! "d'S88l 'oapiA
-aiuop^ 'oagqng uaig [3 nuaidmi 'A^iBisitai aaiqmasv 'H 1 ouasaaoia odsiqo lP uqiaisodx^ 19
•ajuauíBAiiaadsai 09 X 9$ 'd -p qo 'aqaiaJBH oSsiius^ 0$
•azaA oiuiaBf t optnqiJis O9ouas un ap auag 'u/t&gt; #on BiadiB3 -gr oaii9sody ojsiJBaiA 3 "V 66
"¿6 d 'S88I oXbui 1 u^isas 'u ouiox g 3 'S 'a 86
"Z-ir d '0681 'oapiAaiuow 'auoíiw -y
•44BOfi9iB3 jafnm v\,, :iajos oubiíb^ jod ap^iuauíns X Bp^^auoa U9farp3 •i^agauBig biaii ¿,^
"6¿6I '!
*sapas 'apiaos aauaps 'aiioisiH,, :nunBq3 auaig X 861 'd 'P-reXa^ 'apare HIAX-IIIX
•juappao ua uofiBSfnqedina B3 jnad bi ia aqaad ai,, :n8auiniao uaf :ound a^a ajqoe asB^a 96
"$ "d X -si-l I "d '6961 'oapiAaiuow *SBiouaf3
X sapBptusmnH ap pagna^^ 'oumppdBa pp uaSizo p X oureijuBisa^oíd [3,, :n?H iaqdo)suq3 $6
*¿8l ap azquiaiAOU n pp bjba oiuiOBf od
-siqOP in8ajeA lasjsg oza^qsajd pp bjb3 -oi/ "on apdJB3 i oai^pody oibijb^ia 3 V 66
'91 d '6881 'oapiAajuoiM 'zauíUB^ sodibi^ BijBi8odix
'sojajqo ap oafi9l"3 optojjo pp oíaos so¡ emd apu^Sadoid ap Bjuqo,, ^Iiauíox s^jpuy 'oiqg f
-saqO X BjaxiaH pnuBj^ 'sajoiiajx3 sauoiaBpg ap oj?snnjq je odsiqo
pp b$ou jopaxiog *888I-S88l soub 8pdjB3 nn^aiaA a?JW "I "oapiAa^uo^v P opBdsiqo "3 "V ZP
'$881 aiquiaiAOU ^i X 6881 aiquiaiAOU ssipaj
ap spd pp jouajui p ua SBgidB3 ap u9Piinqaq opuaipid ouisiui p ouisiui pp sajepuiis sbjjo
"$881 P azqiuapip ap iníaiaA ajW opuaaoui odsiqo P 'SBpan3 ojiopun usnf

�46
precepto de culto religioso ante la seca.
78Almanaque de El País para el año bisiesto de 1864, Librería Nueva de P. Lastarria, Imprenta de
El País, Montevideo, 1863.
79A. C. Obispado de Montevideo. 2. Jacinto Vera. Breve Pontificio de León XI11 del 25 noviem
bre 1881 y decreto del Gobierno del Presidente Máximo Santos del 17 octubre 1882.
80Mariano B. Berro, ob. cit. p. 12-14.
81A. C. Vicariato Apostólico. Correspondencia de Monseñor Vera. Carpeta No. 3/2. Borrador sin
encabezamiento ni firma, del 8 agosto 1865.
82A. C. Carpeta año 1882. Obispado de Montevideo. I. M. YereguL Borrador nota elevada al Mi
nistro de Relaciones Exteriores del 19 octubre 1882.
83A. C. Carpeta No. 6/20. Monseñor Vera. Sin título ni firma. Fechado en Montevideo el 15 di
ciembre 1886.
84A. C. Carpeta No. 8/1. Correspondencia de Canelones a Monseñor Vera y otros. Carta del pá
rroco de Canelones, Manuel Francés, del 11 junio 1862, a J. Vera.
85A. C. Vicariato Apostólico 4 d. Juan Domingo Fernández. Expedientólo sobre la expulsión de
los jesuítas en enero de 1859.
86D. S. C. R. Tomo 72, sesión 11 mayo 1885, p. 7.
87D.S. C. R. Tomo 72, sesión 11 mayo 1885, p. 14.
88D. S. C. R. Tomo 72, sesión 13 mayo 1885, p. 54.
89D. S. C. R. Tomo 72, sesión 20 mayo 1885, p. 109.
90D. S. C. S. Tomo 37, sesión 7 julio 1885, p. 427-428.
91 D . S. C. S. Tomo 37, sesión 6 julio 1885, p. 404.
92.Matías Alonso Criado, ob. cit. Tomo X, la. parte, p. 187-188.
93.Elias Reyero, S.J., ob. cit. p. 113.
94D. S. C. S. Tomo 36, sesión 5 mayo 1885. Información similar sobre la resistencia de los hom
bres a confesarse antes del matrimonio en, D. S. C. R. Tomo 71, sesión 22 abril 1885, p. 226.
95"El Día", 26 enero 1887: Una carta de Ortiz.
96A. C. Carpeta No. 8/1. Correspondencia de Canelones a Monseñor Vera y otros. Carta del pá
rroco Manuel Francés a J. Vera del 18 julio 1860.
97A. C. Carpeta No. 7/3. Monseñor Vera. 1862-1863. Carta de Rafael Yeregui al Vicario Apos
tólico Jacinto Vera en Buenos Aires, datada en Montevideo el 9 mayo 1863. La muerte de Juan
Francisco Giró aparece datada el día 8.
98A. C. Carpeta No. 8/2. Monseñor Vera. Correspondencia de Canelones. Carta de Adela Sosa de
Pinero, datada en Canelones, el 20 febrero 1866.
99Padre Chiniquy. "ti sacerdote, la mujer y el confesionario". Traducción y notas deGuillermo
Young. lmp. El Siglo Ilustrado, Montevideo, 1886; repartido como folleto No. 17 por la Aso
ciación de Propaganda Liberal en 1902, p. 100 a 110 y 160.
100Asociación de Propaganda Liberal. Folleto No. 25: "Señor Arzobispo", Montevideo, setiem
bre 1902. p. 3 y 16 a 20.
101Asociación de Propaganda Liberal. Folleto No. 24, Ramón Chies: "Carta a una madre",
Montevideo, agosto de 1902, p. 8.
102Mariano B. Berro, ob. cit. p. 63.
103Asociación de Propaganda Liberal. Folleto titulado: "Mónita secreta o instrucciones reser
vadas de la Sociedad de Jesús", sin pie de imprenta, p. 15 a 29.
104María Julia Ardao: "Alfredo Vásquez Acevedo. Contribución al estudio de su vida y su
obra", en Revista Histórica, Montevideo, 1965, Tomo XXXVI, p. 238.
105Padre Chiniquy, ob. cit. p. 81.
106Asociación de Propaganda Liberal, Folleto No. 24, ob. cit. p. 7.
107Biblioteca del Club Liberal Francisco Bilbao. Volumen III. "Conferencias y Discursos", Monvideo, setiembre-octubre 1893. Discurso leído por su autor, José Puig y Roig el 16 setiem
bre 1893.
108Asociación de Propaganda Liberal. Folleto No. 24, ob. cit. p. 5.
109Padre Chiniquy, ob. cit. p. 2 a 13.
110Asociación de Propaganda Liberal, Folleto No. 25, ob. cit. p. 9 y 15.
111Mariano B. Berro, ob. cit. p. 71-77.
112Padre Chiniquy, ob. cit. p. 41-49.

�-

-eicinbjeue *pu*9cdoii : n 61 &lt;&gt;ÍPÍ T *catnt x oapiAatnoyv aqx 811
g$\ 'd '861 'oapiA^juo^ 'O83 'AI ovaoj, ,,sviujojaj
suauíud vr¡ -oonrejug oijadtuí |a X sojapimsa so| 'an^^fl&gt;&gt; :uinqeM *g-u^jjsg ¿ f asea a 911
ijsijq^ sndjo^ qeijoqpa'i (oo c d'uél oiunf si \.o|8is 13. Sil
'il-LL d 'oapiAajuo^ 'c6gl
ozjem ^ *on 'II oiuox 'avie X sviia^ 'seiauaio *(&lt;seapi sejauíud ni,, ^eua^uínb ejsiAa^ fll
'ti "d "|ia *qo ^t *o^ oiaqoj 'jejaqn epue^edoj^ ap U9peiaosy 11

�4

Se terminó de imprimir en el
mes de setiembre de 1988 en el
Departamento de Publicaciones de
la Facultad de Humanidades y Ciencias.
D.L 237.421

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3528">
                <text>Iglesia católica y burguesía en el Uruguay de la modernización (1860-1900)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3529">
                <text>BARRAN, José Pedro </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3530">
                <text> Barrán, José Pedro 1934-2009.:&#13;
Iglesia Católica y burguesía en el Uruguay de la modernización  (1860-1900) /José Pedro Barrán..    Montevideo : FHCE.DP,  [1988?]..   47 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3531">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3532">
                <text>1988</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3533">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3534">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="433">
        <name>CLASE MEDIA</name>
      </tag>
      <tag tagId="445">
        <name>IGLESIA CATOLICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="318" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="549">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/fefbf059d0fd6d784b9597d2ccbbe83f.pdf</src>
        <authentication>af1f9a158e1cda0823555500628482ef</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3526">
                    <text>/

•

•

•

•

�•

•
•

�4 10 V1AL pro

J 11 '' .. '~ I Dr1 J) 'JE L\ º~P

FAC LJL T o DE

Je

arta ~ ento

!~

Jl;fJ ~In

El f1roh1ema cJ .. , s1gr11t1cado en

J.,Ir;
DE s y e I E CI 1\5
1

de LI GUI5TIC

curso :! JT ODUCCIÓJ

FHCE/120147

llll

-

lllllI tUrnH111111

L\ LI .Gll!5TIC .

EL PROBLEMA EL SIGNIFICADO E
LEr GUAS PRIMITIVAS •

LAS

•

Por Br 1nislaw Malin wski
Ex Profesor de Antropología, Universidad de Londres
( Extraído de " EL SIGNIFICADO DEL SIGNIFICADO" de
C. K. OGDE
I . A. R CHAROS . Edit ~ rial PAIDOS Suenes Aires)

El J nguaje , en us funcion es literarias y científica desarrolladas , es
un instrumen o del pensami nto y de la c omunic ción del pensam1ent . E
rte de utilizar propiamente este ins rumento s la Finalidad más ob
iAl es udio del lenguaje . La Ret rica, la Gram t1ca y la L gica se han
nseMado en el pasado bajo el nombre de Artes,yadn se e e an as , y se
L
e
udia especialmente desde el punt de vis a nor ativ • La f iJaci n de reglas , la comprobeci6n de su val1dez p y el logro de la perfec ción en 1 esti o , son sin duda obje os de e udios imp rtan es y ampli s
obre oda en
n o el Lenguaje crece y se desarrolla con el avance del
ronsclmien o y la cultur , y en un cierto sentido hasta guía ese avance .
indo Arte , sin embargo , que vive por el conocim1 n
y no por la inspira cj ón , debo resolverse finalment e en es udio ci nt fico, y no hay duda d
qu deod todos los puntos de enfoque n s v mas 11 va os hacia una e r! a
e' nt!fic del lenguaj • Por cierto, d sde hace y al ún tiempo, se han
dado , par lelamente a las Artes del L nguaje ,
n ativas para plantear y
r ~lv I div reos problemas pur ment t or ices de forma y sign1 icad
l~n u ~ otico , enfocados sobre
ocio d sde el punto de vis a psic ldgico .
[a
con moncionar los nombre de W. van Humboldt, Lazarus y S inthal ,
whi n y , M x MUller , Misteli , Sweet, Wundt, Paul, Finck, Rozwadowski ,
LJ q n r
Oertel , Marty, Jespersen y o r s, pare mostrar que la cie ci
d 1 l nguaje no w nueve ni car ce de impo tancia . En todas sus o ras ,
p rt
rl lo probl mas d gram ice s ricta, se encuen ran ten a iva
d 1 va
cebo un en lisis do los pr oceso men al s que implica 1 ign' t e o . Pero nu stro conoc'mi n o de la Psicología y de los m t 1d s
r jcol6gico v aument ndo, y en los ólti mos anos ha r alizad , p r cier o , un progreso muy r pido . Las otras Ciencias Humanis icas mod rnas ,
n prirn r luqar la Soc'ologíe y la Antropología, al proporcionarn s un
c.;
L
1 i
ti nd d la naturaleza y 1 cultura humanas
r en u
pnxto 1 probl ma comun . Porque las • uestiones d 1 1 nguaJ son n verd d 1
m s importnn a y 1 t ma e n ral d todos los studio human stico • A r , 1 Ciencia del Lenguaj e r cibe constant man
con ribuc' • ne s
~
nu va m ori 1 y st mulo d nu vos mdtodos . Y
, uno de los i pul qu h
cibido h e poco prov1 ne d 1 studi filoo m6s import nt
df ·ca d lo~ qfmbolos y los datos m t máticos , 11 vado t n brillan e e nt
bo ~ Cambridg por 8 rtrand Russ 11 y Whit
ad .
fn l
pr ~ nto obr , Ogd n y Ric o rds
tudi n los
d ntro d 1 e ro d 1 lingu ! ic , dond
sum n un imp rtanci
nt l . Por
i r o, con truy' n los
utorcs una nav dosa Ci nci Simb lica qu pr
ci n
·n dud
lgun , crit rios del fi yor v lor p ra JUZ ar ci r
rrot
d 1 M t f sic y d 1 Lógic pur m n
formal {cf . Cap! ul e
11~ VII , VIII y I ) .
Por tr ~ 1 do, 1 t arra ti
os lo un ale ne~
l r. f co ,
ino qu po
import ne' p c ic
n 1 trat mi n o d 1
p L1bl m
p e· l
, pur m nt ci nt!ficos, d 1 Significado, l Gr m t·'colo
y l P t lag
d 1 l n u
•
sp ci l nt , las
'nv t'g c'an s s br 1 Af si
liz d s p r H nry H d,
rraj r luz d 1 todn nuev so r nu str s conc pcion s d l
r c n or1 nt rs h c1
ar! s S ántic s id ntic
1
1 p
n
obr •
A
un
l s
gr d s
p rto
n
critur · rog ! ·
lpci
d l cu l
t p r p r ndo un nu vo n 1 i~ •

12o1

�•

- 2 -

. d
1 nos ar tícul os notab l es sobre el Significado , donde enfoca
publ ica o a gubl emas discutidos por Ogden y Richards , y result a s por e los mismos pr o
d c tan interesante , y sus respectivos resultados no me pa l las de· un
moat i bl es
.
d o p o r e 1 pre bl ema
om
Finalmente
,
yo
mismo
,
preocupa
1
~=c~~ 5 ~~ng~as p r im i tivas de Papuo - Me lane s i a , me he vist o l~e~adr.al carn. 1 sem~ntica general .
Sin embargo , cuando tuve el privilegio de
po w~ aªr las pr uebas del presente libro , me q u e Jé at6nito al co~probar
exam1n
.
~ medida las toorias aquí pr e s e ntadas resp ondían a t u das mis pro ~~ 9 ~~ 9 y r esolv í an todas mis dificultad e s; y me satisfizo co mprobar que
la psoici6n a la qu o hab~a llega do con e l es tudio d e las l e ng~ a s primi tivas , no e r a e sencialment e dif e r e nt e . Gr a n~ e fu ~ p o r e ll o mi. a l e gr í a
cua ndo los auto r es me ofr e ci e ron un a op 0 rtunidad ae form u l a r mis pr obl e mas y de esbozar mis t e nt a tiv as d e s olución , junto a sus n ot a bl e s t e or í a ~ . Lo ac e ptá con mayor ale gría pro que espe r o mo stra r cu~n im po rt a nt e
luz a rr o jan las teorías d e es t e,. lib r o s obr e l os p ro b l emas de l a s l e nguas
primitiva s .
Es nu t a bl e 1u a un a can ti dad de inves t igado r es i nde p endien t es , Cgde n y
Richa rd s , Hea d , Ga r d in o r y yo mismu , pa rti e n do de p r ob l emas def inid os
y co ncr e tos , a un qu e to t almen t e dife r en t es , l l egá r amos , si ro exa ct amen t o
o l os mi s mos r esu lt adcs fo r mulado con la misma t arminolo i e , po r l o me nos a l a ol eb oraci ón de teo rías sem nticas simi l ares basadas so br o c on s id e r a ci ones psicológicas .
Tongo que mos ~r ar entonces cómo , en mi propio caso , u sea el de un o t n 6g r a f o qua estudia la mantalidad , cultura y longua primitivas , me vi l l e v~ d o a una teo ría lingU í s ica en gran modida pa r alola a la de l p r osen t c
li bro . En al curso do mis invowtigacionos o·n~gr~ficas ~ntro a l gunas
t ribµs mo l anosias do! asto do Nuova Guinoa , qua roalic6 oxclusivamcn t o
po r mod i o do le longua local , rouni un nómoru cunsido r ablo de t ex t os:
fó r mulas m gicas , ojamploA de Folklore , trozos narrativos , f r agmen t os de
c0nyorsación , y frasca do mi3 informantes . Cuando al elabo r a r osto ma to r iel ling Oi stic~ trató do trDducir mis toxyos al ingl s , e incidon t a l monto confoccionor un vocobulaLio y u~e gram tica do lD lengua , mo v i
fronto a dificultadGs rundamontalos . Es as dificultades no dosaparocis ron , sino más bien eum ntar~n , cuandu consult los gram6ticas y vocabu lorioé oxiston as do las 1 ngues do Ocoen o . Sus autoras , casi tod~s
misiJnoros qu oacri iorun con lo finalidad pr ctica do facilitar la ta ruo do sus sucosorus , procodioron modiento roglas do aplicación emp í rica .
P~r
Jom~lo , ol escribir un vocabulario , dorfan la más coreana aproxi ü c16n on ingl s do une pol br na ivo .
•
Poro al o• joto de una r ducci n ci ntifica do una palabra no consiste
~ dr.r su oqu'valon·o opro imada, sufici nto para finalidades p r ácticas ,
ino n
.~l c r
c m n ~ si uno palabra nativa corresponde a un~
:doo ol m nos porciolmcnt o :stun o por los hcblontos inglosos , o si
~b~rco un concop o ont r3mon
o tror • Es claro quo tolos concoptos
troños o íston on ol caso d les 1 nguns ne ivas , y on gran número ,
Todos• ns pelobros quu d acrib n ol ord n soci 1 notivo , todos los ax• pr sien s qua s rofi r n n ero nci s nativas , o costumbrns , coromoni~ s
Y ri os m gicos spocificos - odas sos palnbrcs , ovidcntomanto , no o ~j s ·on
n ingl ¿s , ni an ningun otr 1 nguo uurop o . Eses palab r as sól o
P~ d n tr ducirso ol ingl s no d ndo su oquivolunto imoginorio - pues ov1d nt m nto no puad
ncontrorso uno rool - sino oxplicnndo al signif i c do du e do uno d ~llos m diento uno doscripci n otnogr~fico uxocto do
l sociologio , culturn y rodici n d uso comunid~d notiva .

-.

is o uno dificult;d oún m~s profundo , ounquo m s sutil: todo lo
m n r • un qu os utilizod. uno lengua nativc , s difor nto do la nuost r o .
En un 1 nguo primi ·va , todo l
estructuro gromoticcl coroca do lo pr o ci ió Y dorinitud d lo nuustr , ounquo us oxtromcdcmonto ofoctivo on
ci r· ~ m nJros.usp cificos . Adom6s algunos p~rtículos , totolmonto in tr duc1bl s on lngl s 1 d n un scbor spoci l o lo xpr si n nativo .
En 1 ostructuro do los fresas l
simplicidad oxtromcdo oculto uno buo n~ d~sis do oxp~osividad , o m ~ujo logrado madi nto lo posición y ol
cont xto . Volviendo al significado do polobrcs aislados . 1 uso do lo
1
t~~or , los comiunzos du cbs·r cción , de g noroliznción y uno vaguedad
soc ad a con le oxtromadc concr t z de o presión , constituyan rasgos

P ro

•

•

�- 3 -

qu e frust o n cu 2 l qui e r t e nt n tiv ~ d e r e~ liz n r un2 t r ad ucción simple y di r oc t~ t . 1 El otnógr o f o ti onL q ua tr c nsmitir ~s t o d if e r encia profund~ aunque
su 1 d ol l ~ n g u o j o y de l o u ctitud m e n t~ 1 q u a r eside dot r ~s de 61 , y so
c xp
. r cs"
... - me d i. a n t e ~ l . Pe r o e s t o conduc e c o dn vo z m6s 8 1 p r o loma psico l ó g ico g~ n o r a l de l Signif i c ndo .
I I

Es t 2 for mul a ción go nc r o l de l o s dific u lt ados l i ngüí sticos que ~cosan Ql
~ tnóg ra f o . o n s u t r obn j o o f o ctivo , de bo ilu s trorso con u n ojomp l o concrL· t o.
Ima gin o ol l e ct o r q u e r o po ntin o me nt o so vo t r ~nspo rt ado e un a t ol ón
d 3 co r a l on e l Pa c í fi co , y ~ st~ se nt ad o ~ n un cír c u lo do no t ivos , oyendo
su co nv ~ r soc ión . Sup onga mos o d e m~ s q ue e xi s t o o m~no un in t ó r p r etc ideol
OUL , o ~ l o me di do do l o posi b l e , puodü t r a n s mi tir e l signif i cado d~ cod2
~ xpr os 1 6 n , pa l ab r a po r po l o b r a , do modo qu~ e l oyon t e es t 6 en posesión de
todo s l os da t os lingtlis t ic os ob t o nibl as .
lH~ ri o ·esto que Ud . onte n d i Lr~
1 2 = onv ~ r ~c ci 6 n , o a ú n un o s imp l e fr ase ? Po r c ie r to que n o .
~e mo s

un v i sta z o J un t e xto Sbme j o rt e , ux p r es i ón efectivJ t omcdo dL una
con va r soc i6n db na ti vos a n l o s isl os Tr o bri and ~ norLst8 do Nuevo Gu i neo .
Al n n J l i z a rl o , ve r e mos con t odo cl o ~ id od cu6 n dGs v2lido es t d uno pa r a i n tJn t ~ r e sc l a r ece r e l s i gnif i c ado de uno en u nc iac ió n po r m8 r os medios l i n gUi sti c os ; y es t a r emo s t o mbi~n e n c on d i c i onas de comp r ur.der q uC clase de
conocim i e n t o ~dicion o l, a po rt e de l o e qui va l encia ve r ba l , es n ecesa ri o
p8 r o ha c e r qu e l o e xp r e s i ón r es ult e s i gnific a ti vo .
P r o s1....nto como t. j ljmpl o un n Gnunci o c ió n e ri l e n guc n'l t iva , dD n do bD j o
pQl otr c su eq uiv a l e n t e m6s o p r oxim2do:
Tos nkaulo
Cerre mos
tnwou l o
pe l oa mo s
s o d2;
co mpañe r o

k n yme t "' ne

ul

d~

f r en t e - mecie r e
ovo nu;
tas i v il a
e n e l l u g~ r ;
vo l vemos
isck2u l o
n o s otr os;
él c o rr e

ol uv i e ki
· oet r6 s de

simil a ve t 0
e l br o zo de mo r de e l los

c ~dn

yck i da ;
noso tr os mi smos
t&lt;:lg i ne
vemos
k r u ' u y8 '
de tr6 s mode r a
Pi l olu
Pi l ulu

L o t r 2 ducc i6 n l i t e r a l

c c st e ll o no db es t o Lxpr esi ón s u en8 81 prin c i pio co mo un 8c 8 rti jo o un a me z cl a de po l c br os desp r ov i s t o de s i gnifi c2do ; po r
ci e tt o n o pe r e c e un e nu n ci ad o sign i fic a tiv o y cn r en t G de am bigO edod .
Aho r 2 biGn , si e l oye nt e , o qui e n sup onemos f 2milia r i z ~do co n 8 1 l ~ n g u aje
pw r o no f nmili n r i zado c on l a cultu r o de l os nn tiv os , qui s i e r a c ompr e n der
n ún e l sen ti do ge n e r a l d e e st e e nunci ado , t e n d r f ~ p ri.me r o q ue info r mc r se
~c~ r c2 d~ i ~ ~ ~tuoci ~~ e n q ue fu e r on pr onuncicda s es t os po l o br cs .
Te n dr í cc
q ue va rl n s c o l ocados en s u od e cu c do l ug ~ r d8 n t r o de l e cu l t ur e n a tiv o .
t n ~ste co so , l a f r ase se r e f i a r e n un e p isod i o ocu rri do e n una e xp e di c ión c ome rci a l ma rítima d e es t o s na tiv os , e n qu e t oma r on po rt e v2 r i as c n no:Js , c on un es p í ritu c omp e t i tiv o . Este 6ltimo r 'Jsgo vX pl ica t 8ntui~n l n
no tu r c l e z a e moc i onc l de l e e xpre sión : no se t r ~ t ~ dL u nomc r o e nun c i o ciJn
de he ch o , sin o de un a l oa , uno p i e z1 d e c ut oglorific c ción , u xtr e mc da me n t e c ~ r o ct e ri stic o de l o cu lturn t r ob r i c nd e s c e n ge n e r o l y dd s u i~t e r ­
c~m b io c o r e moni n l e n po rticul o r .
56 1 0 de s pu ~ s de un o in s t ru cció n pr e l imin a r e s po sibl e hc c e r se 0 J gun o i dee
d... j: ~ r mi n_o_s t 6 e n i e o s de_ .l _o_o_ y o mu 1 a e i ó n e o mo !&lt;_8~ 2 t a n ~ ( o 1 f r e n t G - mo de r e )
y k ~ iu •u yo ( de Erd s mo d e r al. El uso m a to f6ric~ mo d e r o e n l uga r de c o n C' a no s ll d va río a o té o c o:.• po de l a psicolog í o de l l eng ua j e , pe r o p o r e l
mo(Tl c, nt o bS sufici e n t e des t o c a r qu e 11 c o no a gu í a " o " o l fr bnt e'' y 11 c 2 no8
:1 t r~ s'' s on t é r min o s i mpo rt an t es po r a un pu e b l o cuyo n t unci6r cs t6 t e n o cu podc e n ~ ct i vi dn d e s com p et it iv a ~ po r s í mi smo s . Al s ignific Qd O de t o ~
l ~ s pc l ab r o s s e n g r e gn un ma tiz e moci onal a sp e c i o l , s 6 l o c ompr e n s ibl a so b r d e l f ondo de su ps i c ol og f 8 tr iba l , ta l c omo s ~ mu es tr o on s u vida , c om&amp; rcio y e mp r e s a s c e r e monin l e s .

--

f\ du m..c: s l a fr e s e e n
t r 6s y p c rcibi ~ ndo
lu , r e qu ~ rir! a un o
r J~ l os na tiv os , d e

que l os mn ri .1e r os co n d u ctores s e do scribe n mi r a ndo a e s u s c om pañ e ro s r e z ogodo s e n e l h r o z o do mo r de Pi l od i s c u s ión es pu ci a l 2 c ~ r c1 de l s e n t i mi a nt o ge og r dfic o
s u uso do i mc1 gonos co mo in st rum e nt o lirigUfst ico y do

�,,
- 4 -

u~ uso espacio! del pronombre posesivo (~l brazo de ma r de ellos , Pilolu),

a las amplios y complejas considern ci o nes o que nos ve muestr
0
t
d a es
To
· ·
d
':'I do d 1
·
·r·
mos llovodos por una tent a tiva de dc r un. a n ~-&lt;1 is1ts
~ e eu ~ l~be ~ ~19~1 icod
En lugar de traducir de ins e rtar s1mpl e me n 3 un e pa ~ r u ing e sa
u ~ ·lu g~ r de unonotiva , no~ ve mos e nfrent a d o s c on un pr oc es o l a rgo y ~o
del todo simplo de de scripci6n d e a mplios cn mp o s de costumbre ! d~ ps1c o log ! nsoci8 l y de orgcnizoción tri ba l , qu u co rr e sp o n d ~n o _un termino u o t
vemos que e l an6lisis lingO!stico n os c on duc e in e v1t a bl e m~nt a Dl
u ~~~dio de to~OS los tem a s qu o a ba rc o e l tra b~ j o e tn o gr~fic o Gf e ctivo .
Por supu usto , los ceme nte rio s qu e m6s a rrib o ho c emos ace re ~ de t~rmin o s
~sp G cificos ( 81 fr e nte - made r a , do tr6 s mode r e ? e l br o z o de mo r d ~ e llos,
Pil olu) son nec e s a ri a me nt e br eves y usq u e m6t1~ os . Pe r o h e e l a g1 d o G pr op6sito une e xpr e si6n qu a c o rr os p onde o un conju n t o de c os tumbr e s , ye des crit o s c on t odo a mplitud . Qui en l eo esa des cri pci ón su r ó c o p c z de c ompmn Je r p l ~ n ~ mo nt e Ól t ex t o p r osent~do , cs í como de np r ecio r o l ve l a r de
~ u os tr o s a rgum e ntos e n e l pr eson t e t r aba j o .
A p ~ rt e

do l os d ificult ades qu8 oncon tr ~mos pa r e tr8duci r pa l a bra s a i Gl Ddn s , di f icult ades que conduce n di r oc t ~men t e o l o e t no l og 1o desc riptiva ,
ho y otras , vincul ados co n p r oblemas m6s exclus i vamente l ing üí s tic os , que
s i n dmbo rg o s6l o pu ede n r esol ve r se so b re l o bese del o n jl i sis ps ic ol6 g ico . As !, se ho s uge r ido que 1 distinc i n c ... rncter f sticc da las l enguas
de Oce ... n!o e ntre p r onomb r es inclusivos y exclusivos requie r e uno ex pl i c~
ci6n mds p r o fu ndo quo cu ... lquioro que sa limite o r locion8s mer8men t e
gr~m~ ti c ... l es .
Adam6s , lo d sconcurtonte mcnú r ~ en quo algunos de los
f r :sus obv i omanto co r rolocionod~s se unon ~n nuustro texto por m~r~ yu xt posici n , requeri ría mucho m~s quu uno simple reforencio , si se doseo r ~ ponw r da manifiesto
ad importancia y ~igni icoci n . Estos dos os puctos son bioP conocidos y o m nudo han sido oxomjnodos , aunque según
mi opini n no n fo r ma totclm n
xhoustivo .
Existun , sin mborgo , ci r 6 p culinri ndes d~ los lenguas primitivos ,
e si nt r monte doscuid
s por loq r m~ticos , cunqu~ plantean cuasti~
nus muy int r8s ntos ncerc
dtJ 1 p ic log.f.o de los s ... lvojos .
Ilustror~
to madi~nto un punto qu
h 11
n 1 lineo limítrofe entro l e gro m ~ tic~ y lo 1 xicogrof ! o y ~st
bi n jmplificodo en l ... cxprusi n ci t odc .
En 1 s l ngu s indodurop o
l
m ,,
-.; rrollod s , pu de trozarse una
nu . distinc¡ n éntro 1
unc1• n s gr
ic ... los y 16 icns do l ... s palo r s . El sign1fic~do
r z
un ... p 1 br puu
islors~ do lD moif icaci6n d
ignific
ubi
cci ntus
~
lgún otro m dio
l
gr m
c ... l
ut rm·n ci n . A I , n 1 p ... l br ccrr mas dis inguimos
ntr úl signif1c o d 1 r iz p lz~mi n
pL s no! r~pido - y lo moific ci n r sp etc 1 i--mp
1
cci n, 1 ti mp gr metical , an quo
~u
1 p 1 r
n "'l e nt x o d do .
P ro n l~s longuos noti v s 1
is inc n no ~s d ning n m n r t n el ro y l s funcionas g r o m~tic ... l
y 1 signific
v m ntu s confundan o morudo
r
lC 1 r sp e
n un m n ro n t bl~ .
n l
l ngu s m~l n s) s
ist n ci rt ~ instrum ntos gr mntic oles , ut~
liz os n l
fl~ i n
v r
, qu
pro ~n r lcciones do tiempo , dof~
nitu Y sucu i6n , rl cior
m n r v g • Le ces ... m s obvio y f' cil quo
i n
u h e r un aurop o qu
~ ü
utiliz r n formo oproximndc tal
ngu e n fin lid~
pr~ctic s ,
n istu un d t~rmin ... r cu ~ l us al on qu m
e re no
s f rm s mLl n i ... ~ qua su ~ncuontro n nuustr~s
l
u
y u il1z ... r
n ene
l
rma s lvcj e i~ man ro uuropec . En el
1 ngu jo
lo Trobi nd , por jmplo , Ll cu 1 hornos tomndo el ojemplo
u cit . . mos , xist una pcrticul
dverbicl bºogo , quu puesta dulcnte de
ur v rbo m dific do , lo de , n ~n m nür~ ~190 v g . . , ul signific do d~
un
currucio pa~ d o dofinid • El v rb so modific . . dum 5 con un e ml i . n 1 pron mbru pro~ 1 pr
ij
o . As í le c ! z mo (voni 1 mov rso
ci
e ) , si o lo util1z con 1 pr n mbre pru ijo o del~ turcer~
ingul r l - tiene l .r~rm ¿._~y signi ice ( aproxim
m n ) 61 vi~no .
C n 1 pronombru mod1f7c d ~ - , m ~ nF~tic m nt , lay- significo ·
( pr xim d m ntu ) 61 vino o á! h vun1d • Lo uxprosi n bo
~ mo
bo
ln_t~ P~ do tro ~cirso proximod m nt '-1 ya h v nido d~~o y
~
QL
ticipi pog~ l . . h co m s d f inid •
'
que ~ pc rl

t

quiv~lLnci

s 1

t-S

npr

•

Xlffi

cJ

,

cu

p r

wlgun s

�'
- 5 d~dds .p~ 1ctic2s ,

t ~ l es como ~ l comercio con los na tivos ,

l e pré d ic a de
l Li s mi.s1onercs Y l o tr \. 1 ucción Je i~ lit e r .Jtu r c cristiano e l'"'s l e nguas
n· tiv .Js ~ .En mi opinión , es t o últ imo no pu~ dw hoc e rs w con ninqún grado
... ! .... P r c.. c 1 s l. 6 n •
En 1 e s g r o m6 t i c o s a in t .... r p r u te c i o n e; s cJ e 1 ~ s 18 n g u e s me 1 a nwsi'"'~ , qua ha n si do usc rit as c asi t od~s por misio neros c o n fin ~ lid ad~s
pr1ct1cas , 1 2s moJific oc i onos g r emoticalds dG los ve rb os se prese nt a n
s impl 0m:n ~ b como eq uiv ~la nt 8s ~ l os tiempos indo e ur o peos .
Cu a ndo comenc a . u t i l 1 z a r G 1 1 e n g u e je t r ob i '"' r1 dé s
n mi t r ~ b ~ jo s o br o G 1 t a r r eno , no
me d1 ~ n a bs olut o cu u nt ~ du quG podr i c hcbLr olgún ~ng~Ro en t oma r lJ
g ~ ~ m1t1cc do l o s salvojos e n su velar ap a r en t o y sogú í l e costumbro mi s 1c n e r c do utilizor l o infl~xi6n nn t iv a .
lJ

l.J

~ mb
o pr~ndi
t r ~h~jo

rgo , pr ont o tuvu qu~ comprenc e r qua ~sto no ~ r 1 correctr , y l o
po r m~ d i o do un o rr o r práctic o , quw int e rfirió 1 0 va me nt L c on mi
sobre Gl t e rr eno y ma ob li gó o tr~bojor ~n lo cornprbnsión d~ l n
f l uxión n 2 tiv o : c os te de mi comodid~d pGrsonol . En un e Lp oca yo me d8 ~ ic~bG e h:cGr c bs ~rv~cionos sobrG un e tr c nsGcci~n muy interesante que
t~nf ~ lugar e n un a c l d~c locun c l Je los Tr o bri Jnc~ses , e ntr a l os poscndor .... s cost~ r os y l os c~mpLsmnos dw l int er i o r .
Yo t 8 n f ~ quu soguir a l guncs
p r wpo r c tiv os imp o rt cntLs on 13 alde8 , y sin s mb~rg o n o quer í ~ pe r dL r el
Grr ibo de l ~ s c n n o~s o la ployJ .
Estuv e ccupodo r~gistr a nd o y f o t og r o fi8ndo l os proc~ d imi entos dn l J zon2 de l c. s c~b añcs , cuando circuló l a
voz 1•yo hcn vwni do" - b oga lc-ymoyso . Dej6 sin concluir mi tr cb"'jo en ln
~ ld8~ y corr í un os cuotrociant os mat r os hoste le c os t 1 , p1ta Gnc on tr a r ,
cc n l e c onsigui 8 nt o decepción y mortific~ción , quo les c a n oas se hn ll 2b n
l .... j o s y 2vo nzob on l entom2nte o bichero ha cia l'"' playo: !De modo q u e hobí
llGgcdo con un os d i e z minutos do ~nticip2ci6n , just o lo suficiwnto pero
h 2 c~rm ~ pu~der mis opo rtuni dodGs o n le a l dec!

S in

Me llwvó c lgún tiompo y me fu e

nuc es~ ri o

un a compr8ns1ón g ~ n a rol much o m
jJ r dL l lvnguoje c nt us quu ll ago r o o comprendGr l ~ nctu r o l e z 2 de mi e rr n r
y e l uso cdecu.Jdo de l os polGbrc s y f ~ r mGs pcrc oxprescr l o s sutilezas
cu l~ sl;jc uuncio tbmporcl . As í lo r a iz 11 mc que significn von ir , ~ v a nz a r
hccio ~cñ , n o contion a ól s i gnific2do quG o blrc o nu e str o pol 2 br a ll e gar .
Y ninguno dGtG rmin oción grom2ticol 18 do l n de finición uspd ci~l y tomp o L z formo
r - 1 qu J nosotros ~xp r esamcs medinnt&amp; "hon vo nid o , h2 n llogDcJ0
;b~ gL; l::ym 2yse 11 , que o í e n c.qu 8 ll :: memorabl ... m2R o nc ~ n l o o l do:-- l'"'custrb ,
signific c p:'rc un nativo 'ye es t..c:n ov:n z ando hacia ::c6 11 y n o ''yo hnn llv goJo oqu f H.
11

11

•

Pero l eg r a r l e defin i ción asp=cic l y t dmpo r c. l qu~ no s c tr os obtenemos ol
utiliz-r e l ti ~mpo p~sodo Lef ini do , l os nctivos r e curr u n o ci o rtcs ~xprG ­
s i ~ n us conc r et::s y c sp o c i fic ns .
As i, o n e l c~s c cit~do , los c l dLonos ,
pc r c tr a nsmitir o l hacho de qu8 los c~no~s han ll~g~ Jo , hubiuron utilíz a lo l ~ p::lob r ~ c ncl a r , amo rr a r .
''Yo hc n amorr a do sus c~n oc s•' , b o gt... oyko t ~s i , hubi ~ r 2 significado l o que yo suspuse qu u hobíon cxp r es~uo con b cg~
12ymoyso .
ú suc , e n esta coso l o s n ativos utiliz a n une r a íz dife r untu ~n
lugcr do un o m ~ r n modif icoción g r e maticol .
Vo lvi ~ n do

n nu ~s tr o t~xto , t Gn omos ot r o o j~mpl o significativo de lo c~ ­
r r ctor i s tica en d iscusi ón . L.... r ~rc t,.;xpre.:sión iipcl¿cmos e n ul lug~r 1 • s" l o puL uC se r adecu~do m ~nte ~ntendid2 si Sd compre n de que 1 2 p~lcb r o p c l~ 1 r tiun~ oq u f l o función no da des cribir lo quo e st~ hcci~ndo lo tri pulc ci 6n , sino cic indic2r s u p r oximidcd inmodi2to ~ l ~ aldao de d~st in c .
Ex~ ct ~m~n t o c ome en e l ~ j dmp l o anto ri o r , 81 ti ~ mpo pos ado de l e palobrc
vwni r ( "h~ n v~nicJo••) que nos o trrs hubi~r cmus utilizc d o e n nuestr o lwngu c
µe r e tr :ns mitir e l hdcho de l a rrib o , ti J ne ot r o significado un l o nativa
y dt:: b8 se r r ee mpl 8 z oda por ot r o r:::i fz quo LXp r use l a i l 1eo ; os f aq uí l'l
rc f z nativo wo , avc nz c r hacia cll ~ , no pcdr í o hobo r sido utiliz ado en e l
tiwmpo ( .... proximodnmo nt d ) pcs2do de finid o pe r o tr o ns mi tir Gl s i gnificado
du t•o rr ibc r c ll f
sino que so utiliz2 une r c fz Lspocial qu e 1,.;Xp r aso t. l
ct l conc r a t o do p2lL o r , porc soRc l o r l ~s r~l c oi o nLs es pe ci a l os y t omp o r ~ l Gs d o l = c2noo gu1c r ospL ct o
lo l es o trcs .
El or i g~n de os t .... os truc tur r CG imjg~nt,.;s es muy cl e r o .
Si~mpro qu~ l os nntiv cs ll aga n cerco dL
l~ cos t e de une Je l os ~ 1 dc2s Jo ultrcmor , t ionan qu0 pl~gor l e vel o y
utiliz~r l o spolos , p o rqu ~ c llí ~l eguo es profunJ a , a ún muy corco de l o
Lrill 2 , y es imp c sibl o utiliz o r e l bich 8 r O. As í
pc l eo r L sign ific o 11 11 0 9-- r '"1 1 ,. a l dea de ultr c mDr h .
Pu Gje ~g r Lg"" rs u quu J n es t e GXprwsión 'p2 lu c. mo s un e l lug""r n , l os do s polcbrcs r ust'"' nt us , Gn y lug a r tcndrion quL:
r u tr:-'uci r se o n f o r ma int u rpr dt~tiv2 libro por • curcci ue l o c l deaíl .
11

,

11

�•

:.. 6 -

Cun l ~ ayudo dG un anjlisis como ul qu~ nc~b:mos d~ h a cer, · puod~ hccerse
c omprunsiblG esta o cu~lquier otro GXp r asi~n sclvC JG . En e st e c2so debe mos r e sumir nu as tr cs r as ult 2dos y pres~nt o rl o s ~ n un com e nt o rio o p2r~ fr 1sis libr~ de l o a nuncio ción:
un 2 c~n tida d dG nativos ost n sent~dos junt o s . Un o u~ Gll os , que ocabo
Ju llogcr de un2 expedic ión do ultrcmo r , do uno ~ xplic o ción do l~ nn vagQ ci~n y_se jacte d~ lo superiori dad dos ~ c 2 n oa . Cuente o su.~uditorio
cómo , cu ~ ndo cruzó ~l bro z o do mor de P1l o lu ( 8 ntr e l os Trob1ond y l:s
Am phletts) su c~noo p~só ü~ l~nt u do t odcs las ot ras . C~onjo so hollnbcn
c~rcD du su d~s tino , l o s tripul o nt ~s q uu ibGn delcn t u m1rcron Dt r~s o sLS
c-morodos muy l a j a s, aún un e l brc z ú uu mcr do P il o lu .
Fo rmula d~ ~n ustos t~ rm in os , l o Lxp r cs ión puedo so r comprendidD e l menos
n f o rme a mplia , a unque poro un o exoctc opre cicción do l os m~ticcs y dcl t~11~s Jw significado 85 indispuns8ble un p l ~no conocimiunto de l os cos -

tu mbres y l o psicología de l os nativos , os i como dü lo ~structu r n gonerol
su l ungua .
t.J

e

s i no ~s noc~scrio súñclor quu todo lo qu~ h~ Jicho un ~stc pcrte só l o

constituyü uno muestro , sobru un ujamplo concruto , u~ los princip i os gc nur~l.s ton brillcntumunto
xpuustos por OgoLn y Rich~rds on l oD capitu lo 1, III y IV de su obro . Le quu ha tr~t~da du ol~r~r mddiante e l 2 n "l isis u~ Uíl tuxto lingüístico primjtivo 1 US qu0 ~l lGngunja S ha ll ~
sonci~ lm unte unroizodo
n lo ru-li d do e culture , le vido tribol y
1-s costumbroA de un puoblo , y qu n pu~ u sur dXplic do sin e nstnnte
rl,j Ft:1ronc io o as s e ntux os m s "'mpl ios 't::1 l:J u pr8s ión vt: rbol .
Los t eo r !~s p:osun "" ns on l di""gr m~
o Og ~n y Rich-rds ol c-pitulo I , en su
tr t m1\Wnt tJ~ lo 'situ-ci n signific tiv~ei {c,.,pitulo III) y su on "l isis
u l. p~rc pci n (c-pit lo IV)
b"'rc~n y gun roliz~n
os los d8t~11~s
d
mi uJmplo .
II l
V lvi n

un ... v z

nu s r
pI si n n
iv~ , n
s n~cus~rio insis tir s ci lm nt
n Uú n un 1 n u j
primitivo ~l signif ic~do ~e cucl quiur p 1 br ""Ísl cJ
p n 'l.;¡
mu i
d
su e nt xto . L~s
n mu~' gr~n
P"'l br s "m 'CJr • C•p .11..:..,r
b; r n s r ru r ucid s ~n lo inluq '
4t.Jr
t rpr t ci6n 1 br , p r m
signif'ic- f , trans cu l
U V r
miti o un n tiv p r 1 e
t
n
P r e n . A m s , us iguolmunt~
el r
u
l s19nific
m
e re~
i~ ol ea ( e
11
nu t r
s in ) ·1
i
r lm n
~st~
~t~r n 1 lug r , s 1
min
mn
n l e
Es ..t: último , 9
i r'j n n ugr .
1
h e in
n r dusu contux o
1
e 1 e
•
l
n
in ic p r un 1 r
e ne pci
, p
quu n s rind~
r
1
u
util i o •
l mi s
1 m~ro lin u
U!
e n ic n s g núr~l s boj
n~l
1
i
i~
h
e 1
i
m s mplio du
u •
r
g m
l
cei n pr~c~dclnto ,
V
l
l
""
1
r un pu ble q 0 vi Ul r
1
u
~ un~ cultura dife r n
y
n
l
r
r n
r
e nju
su cul uro y t:J
m
u l•
e n l
u mbi n
•
m~s

1

r

1

e ne
r
•
ingUi tic
u l
l

ciiitn
h e

m 11

1

1 nqu

h ch
mu r
i 1

•

l

n

mu

J

h r
r
rr

E

nunci Cl'

y

m r un
t
ri
in l i

r

1

n

n l

tmr

crib

mi

V

m
in

m

br

le

e m1 nz
y ti n n

•

u

l
n

I

r

n

e

i

•

n 1
r
['

J

l

lim1

•

s

cr1•

u

ci n .

,

s, n

En

e mr

un
l 1br

..
-

gm.,;n

s gr---•

'

, qu.:. n 1

1 ic
1

e .

purtun~c

h·st r1 e m u st s
y t ni

un f
11
t n

un
u

Oís tic

l

r

e
n e
Un in r
un e
r ul
rn

l
-e
n 1
11 V r
in
u r. nt1nur u tu mun3' j
.... n r

Pr

VlV

r

l ic
r e

r

n

Vl

---190 m,(s
p rt
e ... i'1 n
untru le
mG ad
l
ri 1 ~ r ul
El m

n

lu r n

influir

1

,

�- 7 ~n· vl 1nimo d8 su l e ct t r en ci~rt~ s d ir dcci c nLS e

Con e l twxto impreso de
libr o ontu ~l , e l l e ct o r , ~ r equ0rimiento dL l cu t Lr, v ~ su fri Gndo una so r i~ je procesos - rcz~na , r u fl ex i onc , r~c uo r d2 , imagine .
El libro po r s í
mi sm a GS suficient e pa r e d irigir l ~ munt e dG l l Bc t o r hacia su significa do; Y ~oJ r f omos suntirn cs t dnt cdos 8 duc ir met~fúricomontb oue el signi fic cJo S e hQllo int cg r ~mwntb cont~ni do dn Gl libr o o que 6st~ l o trcsmitú
Pc r c cu enda pa s o m s de un~ l eng ua civiliz ~do mcdcrna , acerca de i ~ c1Jal
pwns ~ m cs s o br ~ t odo o n términ c s cid r Gg i s tr o os crit o~ , o de un a lcnquo
mu w ~ t ~ quw só l L s o brovivu a n l~s inscripci onus , o un~ l ~ngu~ p rimit iv J ,
v n l e cua l nunc o s G p r ~c tic ó l o es critur~ , donde t odo e l m~tbrial sólo
v iv ~ ~n l as a l 2dcs palcbr~s qu~ p~san de hombr e e hLmbro - vnt oncus do bu ri = rosultar de inm ~J i t e ~viJ~nte quu l a c8nCLpción du l s ig nificado co mo c ont wnid o e n un a sxp r us i6n ws f a l so y fdtil . Uno Lnunciaci~n p r of~ri­
Jo o n l n vida r 8o l , nunc o os t~ s epc r =~lc de l ; s itu~ci n bn quw he si do umiti ·n . Pu e s c eda a nunci ~ ci(n vwrbo l quL h ~cu un sor hum1nu ti0n G la fino liJcay función de ~xp r us- r ~lg dn pe ns =mi u nt o o s~ntimiGnto efJctivo t.n
~s8 m c m ~ nt o y ~ n eso situ~ci~n, y que po r un o r ezó n u otra ~s necesa ri o
h ~ c o r c a ne c e r o o tra p~ r sonc o pe r sonas - p~ r ~ s~ r vi r l es finalid o~a s de
l= =cci6n c om dn o pc r ~ ~stab l ~ c L r v i nculLs ~~ ccmuniu~~ pu r ~m e nta s oci c l?
o s i n o pc r c librar 8 1 hcb l o nt b cu suntimi~nto o pcsion~s vi l e nt os . Sin
ql~ dn esÍi mu l o i mp~ r c tiv o ~a l moma nt o , n G hcb r f o ningunc Lnunci~ci/n h~ ­
bl ociJ En c oda c oso , c nt onc a s , l ~ exp r cs i~n y l e situ2ci~n LSl ~n e nl~z: ­
Jc s Ln f o rm o in ex tric ab l e un e c on c tr n , y 8 1 contexto L~ situoción r ~sul­
tQ i n o is pGnscble p~ r o l =comp r wnsi6n de l =s pa l a br as . Hs í ccm ~ en la r Go liJc u de l os l e ngu as hn blc das o osc rit ~s , une p2lab r 8 sin ccn:~xt o lin 9Ll i s~ic c es un cmb r c fi cc if n y n o r sp r esentn n~dc po r c í misma , t ombi¿n on
l o r oa li Jad do un a l Lng ua hcbl cdc vivi o nt ~ , l a uxr r esi6 n n o ti e ne si gni fic ado , Gxc eptc o n e l context L de situac i ~n .
R ~s ult ~ r6 o ho r o du l

t odo cl 2 r o qu e ~ l punto de vist ~ db l f iló ~ of&gt;c , que
s~l o sw ocu pa de r ~mcnen t ~s jG l c ngu 2~ mue rt as , J~ba d 1f ~ rir jo l wnfoque
d ~ l o tn6grQf o que , de spr ov ist o de l os dc t os os ific ad=s , fij~Jos , de l os
inscri pc i ones , ti e n e qu e c unfic r e n 1 2 r eo li dcd vivi~nte dL l lenguaje hn bl cuc in fluxu . El p ri mo r o ti c n G que r eco n s truir l o si tu ac i ón g~nGral
- Js t o es , l o culture J~ un ~ u ub l o c~ l pasado - 2 pa rtir ju l os Lnunciacio ncs mGdiante e ll as . Aho r c b i ~ n , y ~ cfi rm c quo l ~ pG r spoc tivo ~ 'e l Gtn g r ~ f o o s lD dnic a pe rt inent e y r wc l para l o f Grm Jci n ~~ ccnccp ci onas li n 9Ufstic 2s fun Jcm~n t 8 l os y oo r a ~ 1 ss tu dic ~ a l e vide dL l os 1 8ngu os , en
t 2n t o e l punto da vist e dL l f ilól c g o LS ficticio e in ~dec u ado . Pu8s al
l vngucjG , un ~ us o rig Lnes , he s i _o ~ c r=m an t e l a suma t u t ~ l li bro , hobl0do
~e l ~ s ~xpres i c nes t a l c o mo l eo Gnco ntro mos c hLr ü Ln un a l dn guo s~lv=je .
Touc s l es fun d:mGn t c~ y c o r c ct o ristic :s fundcm~ntales de l l e ngucje huma n~
h ~ n r d cibido su c c nf o r Mcción y c2r~ct~r e n 18 d t GpQ ~e des~ rr c ll o p r r piL po r G ul os tu d i o o tn og r6fic o y no un 21 dcm ini o do l fi l~l ugo . Definir
ol Signific=dc , LXplic~r l os cnrc ct 8 r es g r ~moticoles y l~ xiccs ese nciolos
u~ l a lngu o je s obre o l mct e ricl p r opc rci o n ~do po r Gl es tu J i o ue l as 1 2 n gu os _mu e rt e s , es uno c ctitu 2 de sc2bell c~Q e l a luz de nu Ls tros r a z n ~mi~n ­
t o s . Sin ~mbc r go , dif icil m~nte hcya 8X29b r 2ci~n 8 n c~c ir que ~1 n o von t c
y nu ov c po r ci e nt o de t eca 81 tr ~ b n j o ling0 1st ic o 30 h8 ins p ircJo un ~ l
1v
~s tu J i c de l ~s l e ngua s mu e rt es u , : l o surn n ,
registr es usc rit cs complut c m~nt e J0 s o rr 2 ig 0Jos de t odo c ont uxt o de s itu a ción .
En 1 2s siguiLntws
swc c ionos in d ic ~ r6 nl men es quu l a p ~rs pe ctivJ Je l e tnógr~f o pub Jv prl~ P - r ­
ci onc r no sól o g~nwr ~ l i d2des , sin o t ~ mbién c o nc l usi ones ~ús itivas y c on cr e t ~s .

Q ui~r o c omp o r c
1 s r es ult c~os

r cq uf de nubV O a l punt o de mir o o qu e h ~mos ll 8 gcdo , c on
Je Og don y Rich o rds . He as crit o l o que antecede o n mi
~ r o~ ic t ~ rmin o l o g i ; , p~ r o r oc c rr ür l e s pJsos de mi r a z t1 nomi c nt o , t o l c e rn o
LCurrió c nt~s de qu~ ontroro e n CL nt o ct o CLn o l pr esunta libr e . Per o es
c bvi c q u ~ v l c o ntwxt o de situ a ci ón , s obr u e l cu a l se insisto t c nt o cqu í ,
n u es s in o l ~ situcci6n s ignifi cc tiv a ja l os Aut ú r ~s . Su c firm o ción , que
Gs fun ~: m ~ nt c l pcr~ t udas l es a r gument os ·V su libr o , de que n o pueJe
d~ r s e ninguno t oo ri o ·Ju l signific cuo si n 8 1 us tu d i o do l mGc o n1sm o ue l J
r ufb r ~n ci 2 , 8 S t cm bi 6n l o el eve p rin cip~ l d8 mi r azo nomi wnt o wn l o s pa ró g r ~ f r s ~ nt ~cLdcntus .
Los ccp ít ul c s inicicl ds de s u ob r a mu 8st r c n c uón
~ rr(n ec us c o n s i d8 r a r e l S ignific ado c ome un e ~n ti dcc r eo l , c o nt~nid a e n
un ~ ~ ~1cb r : o uxp r esión .
Lo s cJo t us y c o m u nt ~ ri os , ~ tn L gróficc e hist ! ri c c m0ntw int e r es~n t o s , ue l c ap ítul o II , ox hib8n l os mdlti pl es ilusi o ne s y
0 r r L r~s
~G bi dos a un a ~ctitud f c l s~ h=cia l e s pc l a bras .
s~ mu ustrc qu~

�- 8 -

·tu d e n l o cu a l u no polubro se considero ~orno ~~o en t idad r e2 l ,
Usto oc tt~ ne ' su signific o.do c omo un e · c 2ja cJe c lmc 1' co n t 1c na l o pe rt e. bs q ue con 1 e
.
· ·t ·
~
·
r i r i tu
:- v·o
f s , m(.; tg 1 c . . , s ~
0 1 d 8 un .:J pe r.s 0 no o co so , cJ u r i v o d d l ~ s u s os tp r l ml
-~
l ~ ngu n j e y ll 8a o o p~ n et r o r ~ n l os mós import 9 n es s i n 1 u yd n os s1s 1
t~rnas uc rn r. t o ff s i c.::i , El sign i ficnJo ~ 1: t'osen~i:l" real cJo u~c.polnb r.1 ,
c l ca nz c as í Ex i s t e nc i a Rocl e n ul r e~no p l ~ t n1co du los . I d e u s, ~ . se t r nn
~ r rna e n l o un·i vo r so l , r uolm~nte dxis t o~ t a , d~ l os Reol1~t~s mau1evo l es .
5
'E l u sL o rr ónoo cu l es po l 2b r os , b~s ~J s1ump r o en un ~n6l1s ~ s fa l so de .
su func ión som~nt i co , c onuuca e t odo el temblod o ral ontológ1co dn 12 fi l e s 0 f f ~. , do n d 1 o v o r de cJ so tJ n O'lJ un t ro h i le n c.J e &amp;J l B i g n i f i e e do que en c i e r r c ln po l ob r n , su s u puesto rucupt6culo .

El 8 n~ 1 is i s del sig n J.fic odo un l~s l e ngu a~ primitivos proporcione uno c on~un Jwn t u confi r moci n d8 los te o r í as Je Og Jc n y RichardG .
En efecto , 12
~1~ r 1 cLmp r ensi n de l i ntim o v í ncul
uxistontc o nt r a lo intorprct c ci n
lingü í stico y úl on6lisis du i~ culture o quo po rtGnoco el lunguoje ,
mu ~tr~ ~ n f rmo c nvincuntu qu~ ni une P~l~brc ni su Signif iccdo t i enen
un~ uxistoncio in dap~ nci u nto y out os uf icio nte .
El p unt o Jo vist n etno gr~ ficc ~ corc~ Ja l lungu ~ jo pruubo ul principio da l o Rulctividnd Simb lic~
c m padr ! o ll cm6 rsul o , ~sto os , quú le o po lobr os s l o do ben ser
tr~t~das c uma s í mbolos y qua une p~icologio uo l o r u f Gr o ncio simbólico
uue servir ' bes a e t c..do cioncio e l 1 nguoj • Dedo qua t odo e l univ ur
s
u e sos - J - sor - ux r os~ e~· e mb i en a l nivel e culturo , con l as
e n ' ici nos googr~ficos , soci~losy úcon 'mic cs , l e ccnsdcuoncic ~s que ~1
signific do do un e polob r o
bo co l ug iss e si~mp r e , no de uno contcmplo ci n p~siva de as t o p~l~b r ~ , sin ~aun :n ~li sis du sus funcicnes , c on ref, 1 u n e i ~ o 1 o e u 1 t u r e
e do • Co ':s t r i bu p r i mi · i ve o b r b i:l re , o s .í e o mo e ~ .•~ ti o u civiliz e· n , p s ~ su mun o~ significcdos y teda e l o ~ ~ r ct
lingUiAtico e1 st puublo - su r p
ri
!e p~lcbros y su ti po d
grom-". tico- s 1 pu
u· lic rsu un vincul~ci r1 ccn su~ requerimientos montclGs
•

ºº•

•
st
libr
rus
un
I
J
I
u
1
s
Aut
':Jn
'"'n6lisis
de
lo
psico
1tul
•
1 g 1 ~ ju l" ro for nc1""
simb 1 ic~ , qu junt e n 1 mote r io l rounido e n e l
i tul I I e ns i tuyu 1 tr t mi~nt m~s s-- ti f""ct r1• 0 dtJ l tümD que yo
•
h y VlS
hoc r n
D s
r c ªco nt ox t on he•
"" qu \.. 1 us• quu u le :Jolcb
•
e n l s ut r s
n
mru
e mr tiblc ,
l
6ntic
con
uso uE::i e ll a e: n l a
""r
•
'
x. r si;".n ,, e n l.: t
pu
inturn""rmo
oqu f tJn una t• n l. u cil'n 11 •
r
t tiv
r"" e ne l i r nu s r
I'
uctivn n munclotur . . y d b ue jar q u e el
l~c
r e mpruubo 1
1 Simb lism ccn stu paquono ujemplo • .
R l ti vi

En

1

-

l.,;

IV
•
nh r~' m h
cu
m~r. s1m l~s J~l
s
br
1
s
r
blum
s
t
u
•
l n1f 'c
1
u s vincul n e n 1
ufin·ci n u l::ls polcbr~s 8n pcr •
ticul r y e n 1 t r
r.,( t lC""
l
h cur
lC
mili"'r """"' un lc..ctor dUrC 1 \/ e bul ri
Ll r~sult .... e principal d c.:
un"" l n u
X r n"" •
•
•
tr
n ii..1is s e ncrut
polobr:Js de un""
n u
lffi
ibl tr uc1r
•
·r r nt
i-- nuus r
un mu
r un"" t:: pli s1n
•
•
e
'
n
::l si
e
rc1onor
l
cul ur
u u u r1 s y r
l
m i' e m&lt;Jn n
,,. n . p r ounquo r~sult in , isn tr u
•
•
•
n bl un
n
['
ul lunguoj
e
un
r
mi n ,_
Cl ntf lC
•
n
ning n
rc-qu
l
i l n
Je
1 r b1
y
1 Signif ic
r~
un
I1
r
í
l •'
rá
m str""r que , e nsiJor"'n
Tr
•
1 l ngu j
e lV
n r"'fic y utiliz n
nu 8 r e ne
•
ci'
1 e n
l
r
o un"
e
SQlJ
r un
n
'
•
ri
m"' nt1c
lJ i l
nl
r b J
n l1ngUi
lC
Primitiv , }' qu
rr j
1 un luz
br
ngu j
um n
n
n r l.
t.;.

-

m~

rit

t

r t m
tu r
~2

nu

tr
ri
r ..,
l
1 L ngu J •
e re
l -- f"unc1 n L ingU t1c
m
ruc
l
e u
l
•
'
r1 ..e it"in lingU
ic
r
u
l s
ut r
ne r n
t
1 nt e n qu 1 r u lv n e
t

'

'

El

,, i n

tu
:'I

r.

un

•

l
l

\Jl t

t

•

n

lV

m

h e
e m. r n~ibl
"' l
•
u Cl n .
El n 11 l•
u
s lv J
v1ncul~

,

t bl e t.:. r unn tu L
un Vl•
n cl""'r:i y pr e i• y
1 n tur 1
1 Significo
1 tiv
' e.Je
bu n p r
r i-i ..,
m
e 1 ntu . L ....
ir et"" on
f un
m nt
l
)
nt uxc
n
1 V l r
urm n n u l.: su bro ,
un

rr b
e
cu n
l

u

-

•
l.

m
m

h

r

e

1
r e

t

-

quu uno
r
m l• n u su e ntL rn s l~ v islumbr
int !." '- s s y m-

�- 9 n ~s , J0
r ._ f ur~nci~ 8

b ici

ll amados y r aspuust a s omocionalss . Hob f c uno joctcncioso
a ctivi JaJcs comurciol0s c o m~l,.,titiv os e üXpd~ icicnos co r omc ni'""l. ~s mc r f tim J s , o un
U8 sentimiuntos
~mbici o n es 8 iciuos , c o . com pl ojr
.
n cciuGs p~ r c e l gru e de h c bl ~n t~ s y oy unt 0s ~o r qu so hollaban compene tr ~Jos L8 l o tr ~~ ici~n trib a l y ullos mism os hcb i J n sicio cctorLS un ovon t ~ s t~lLs come l os ucsc rit Ls ~n ol r a l oto .
En lug ~ r Llu ~~ r un r ~i~t~ ,
.-- 'ri2 hab~r ~ r ~son t .J 'e o jL.m,i l os lingU f sticc-s '"" Ún m~s t r e fun do y tJi r wctc me nt u ~ nc '"" J 2~os on e l CLnt1..;xt o J0 situ o ci~n .

,

l long u o jo h o ble do , l r un g u r p o Je n ~ t i vos o e upo cJ os
l,., n un e ~o sus t ~ r ucs fun ucmon t - 1~ s en l o Lásqu 800 da l e subsistoncic - co z ~ , pu sc o , l ~b r on z 2 Jo l c ti o rr ~, o si no o n un a ciu esas cctiv i uod8s on
qu 0 un tribu solvoj~ ~ x ~ rLs .J a l gu na s f o rm '""s usenc i o lm unte humcn~s dl.; ~ ­
n u r g i n - guor r c , juug L o ~e~G rt o , r cp r esun t . . ci5n ceremoni~l e xh1bici/n
a rtístic c t a l come. b.::il e o c'""nt o . Los cct1 rl,.,s quo intGrviL;nt.n L.n cuclE1 ~
quil.;ro Jo ~s tcs l,.,sconos cst ~ n cumpliunJo un e act ivi dou intuncional , Je s~m~~ñ~n t oJos uno funciLn JctG rminauc ; ti un on quw ~c tu Q r u0 un o m~nero
-: r m n i c G , ...! e o c u G r el o e n c i o r t o s r a g 1 -: s c.. s t ~ b l o e i 1.J ,.. s ,.., .... r l n e o s t u mb r e y
i - tr c ' ici n .
En as t o c'"'s u , u l LL! ngu c j c: us ol mGuic noc os ... ri c e.Je comuni6n; LS e l instrum unt o dnic o 0 in Gi srJo ns blG pe r o 1 : cruoción dL l os loZ lS Je l mcmcntc , s in l os cu;los os im ~os ibl o l a oc ci~n socic l unificada .
T ,. rr Llffl os Po r e j o mp l o ,

L

1

Consi de r umos 8ho r o cu~l sur í c c...l ti ~o ~o c~ nv o r s~ ci~n qu o se d= rí a entro
gunt o q u u ~st ~ cctu~n d '"'s i , cu~l s~r í n ~ 1 modo 8n qua emplea rí an ol elngucj8 .
Pare que el p rinci p i o r es ult e completam~nto cGncreto , sig~mos e
un e p'"' rti ~2 Je ~L SC ~~o r es ~n una l og un 2 ~ c r 2 l , que ~std n ws~ionJc un
c - r c.lumu n, tr c t on~cJ de op r ision:1rl o e n un Cc..;rc~uc .. e g r1n 'es r L-ces , y uo
h~ c L r L.nt r ~ r ~ l os pecus ~n ~equ c...Aa s b ~ ls cs t aj i ~as - ejemp l o qu~ e lij o
t 4 mbi ~n µ r q u o es t o y pors onalmunt u famili a riz ado con e l ~ r ccwuimiento .
1

L-s c-nc n s se desl iz ~n l ontnm~ntc y sin rui do , im ~ uls cJas o bichoro po r
hc mbr us uspcciolm e nt a bu e n s p- r . ., es t 2 t c r oc y qUJ siJmpre 12 r oc liz c n .
Otrcs ux pa rt c s q~ u c on c~n ul f Qn do do l e l ag un a cvn su vidn veget'"'l y
~n im o l, u st~n busc : ndo les ~e c~s .
Un o do u ll os va l a r l,.,so . Se L X ~ r ascn
l s sign os , o s ~ nid ~s o p2l~br~s uo c os tumbr ~ . A vGcus hcy quu duci r urc
fr ~se ll2nc ce r~fc...rc...ncios tGcni cas e los ~2noles
irr oq ul a ri dcues Jw l
f • nco Je l o l cgun..., ; o V1..;c~s , cun aJo Bl car 'um~n ost~ cGrcc y ln t ~ r oo le
~t r -p8 rl o GS simplu , s o p r ufic r o un grito ccnv~ncionol no ciu mcsil,.,uc ful,.,rt L. Ent nc us , t odc l o f l r t c se ~e ti u n u y so r ~onc - c Qd.J canoa y c~Jc
hLrnbru quu le tri ~ ul2 cum~l u su t o r uo as ign cu~ - co nc uo r uo e n l '"" rutin c
~ e stumbrcJ1 .
Pe r o , ~' r s u puL;;st o , e m ~J i dc qu L;; oc td c n , p r o fi u rLn c~~G
t 2ntu un s o ni ~o quw w x ~ r~s ~ su a nsia e n l e po r su cuci n ~ l a im~ :c ivnci c
e nt e c l gunc J ificult.::J t6cnic '"" , l'"" ~1l,.,gr f c 'u l Cxitc u L-1 uuscq yoJc ~o l
fr -ccs • A~dm A s , aq u f y c ll~ S J ~mitu un e o r uo n un: ox J rL.si/n tócnic ~ o
un : L: X ~ lic o citcn que sirvG ~= r ~ Grm oniz '"' r su cúnl'uct:: rl,Js t--'u ct c Jt1 otr os
h mbros . Tojn e l gru- o c ctj~ uo un o mc nurG concortou. , ~a t o rmin odo po r
l ~ vi o ja trcd ici6n tribc l y p~ rf o ctamvnt o f c miliar ~ l ~s c ct or u s po r su
l :. r gc LXpe ri Gncic . Algunos h ombr a s l'&lt;J l s c ... n oos c rr u jcn l os a mplios roJ~s circulnres 2 1 e guo , Ltr ~ s s u m'"'t ~ n wn ~l ag u; , y v2ce= nJ 0 a tr c v6s
~C l a l cg un~ , que ~S rJCO p r u fun Jo , h~cun o ntr ~ r 1 S pU C wS e n lDS re we a .
Otr cs , o su vwz , es t~n us~ercn cic c n µ0q uJR; s r aJ~s , list o s µe ro ot r cpo r
l ~ s ~l...CLs .
SiguL un 2 cs c wnc a nim; ~c , ll u n aJ~ m ~ vimi v nt o , y ~ h e r ~ qu e ti~
ne n ~ l ~csc~~o ~ n su po ~d r , l cs~G sc~J r os hobl~n a n c lt 3 v uz , y ~~ n s o liu- ; sus s e nti mientos . Circul 2 n exc l :moc i n o s br ov~s y uX r ~sivcs , quw
.- ~ r i ~ n t r ~ J u c i r s e ~ o r p e l o b r 2 s t a 1 o s c o mo :
í' f 1e t e: i • ,
i • Ve mu s '· ,
•i E mt; u j w
m.o(s" 9 " Lovc nt u l a r1...Jti ; o si ne C:? Xí r us i c: n es t "' en ic es e· mt 1 Gt'Jm ont 8 intrE_
'u ci blos , ~x c ap t o en un : ~wsc ri ~c i~n minuci o s a Je l 's instrum ~ nt os uti liz ~Jcs y
Ll mt do ce c cci(n .
T .. J'"' c.. l l c.ng uo j e utiliz c:do '"' n t :- 1 c cu; 1cifn sté ll on - ue t6rmin c. s tCcn2:_
e s , b r dVGS r L5e r Lnci ;s e l cmb i wntL , r6 ~ i d'""s inJiczci c n o s J8 c mbi u - b ~ ­
s '"'-' s t Jo s subrt.J ti , es cc o s t umbr~Jcs d0 c ,n uct8 1 bi .. n c ~ n a ciJ L s ;: ere
1 o s p 'J r t i e i pe n t u s r) e r s u wx fJ e r i 1..; n c i 2 1J e r s o n e l •
Ca \Jo c.. x p r u s i 6 n s e h o 11 a
wsG nci ~ lm L nt a vinculnJa c u n el c nt8xt c Uu situac i én y c un l a fin2li uo 1
..!u l e o;::iu r ~ ci~n , se tr '"' t L ~u brt.v c s in u ic '"'cio nus '"'Cl:3 rC [' Jo l os mL· vimi e n t Gs .~e l c ~ r J um Ln , o ~L r ~ f ~ r ~nc i cs e 8 nunci;ci r nGs ccerc c t~o l 2mbil.; nt ~ ,
ll ~ u 1 a
x r c. s i ( n ' º l s n t i mc.: i lJ n t o o 1 n p 2 s i 6 n in x t, r -:: b l e mo n t w 1 i g o J u s c n
l a c rJ n 'uc t o , ú ce f-&gt;'""lcbr'1s :Jo o r t..lo n , o c o rr~ l o cir"'n ~u ;cci n . L.. , Js truc ~u r :
t~JO LS t e mntGriul ling0f stic c uS t1 in u xtric o bl ~men t u mezcl2UD
c c n o l curs o do l e 8 ctivi u~u c...n q u u se h ~l l c n onc1 j ~..!cs l as ~xp r osi o n us
Y Jo~o nJu . .:G ál e n f o rme in sc,t-a r :.b l o . El vu c cbul ri o , ~ 1 signi
l..

.J

tJ

l..

�- 10 y depende de ~len fo r ma

ins~p~rable .
El vocabulario , .el significado. de
las palabras pa r ticulares ut1l~zadas en su índ o le t~cn1ca ~aracte: í st1 -

ca no está menos subordi~ado a la acci6n .
Pu e s el lenguaje t~cn1c o , en
ma t eria de empresa práctica , sól o adquiere su significado po r participa ci6n personal en est e tipo de e mpresa .
Ha y que aprenderlo , no por re §lexi6n si no mediante la acci6n .

s i hubiérmaos toma do cua lquier otro e jempl o d istint o de l de la pesca ,
hubiéra mos llega do a result ados similares . El es tu d i o de cu a lquie r for ma de l lenguaje utiliz ada e n vin culaci n con e l trabajo vi t a l r eve l a r í a
la s mismas peculiaridades gramaticales y l~xic as ; l a dependencia de l
significado de c ada palabra r espe ct o de l a exper i e nci a pr~ctica , y de l a
es tructuro de c ada exp r es ión r espec t o de l a s itu aci ~n moment1nea e n q u e
se l a p~ofiere . Así , l a consideraci6n de l os usos lingUfs~ic os asoc i ados
con una emp r esa pr~ctica cualquiera , nos cond uc 8 a l a conclusión de qu e
e l l e nguaj e en s u s formas primitivas dobe ser considerado y es tu diado
p r oyu~ téndolo oob r e e l
fondo do l as a ctividados humanas , y com o un modo
db co nduc t a humana n n matnrias p réctic ns . Te nemos que comprend e r que ol
lunguojo o ri g ino ri amenta , a ntro l os puob l os primitivos , no civilizados,
no fuo nunco utilizodo como un mero ospojo do pensamie nt o ref l e jado . La
m n~ra on que aho r o lo es t oy usando, a l osc ri bi r es t as palabras , la m2 nur on qua e l autor du un libro, o un papiro o una inscripción g r abado
n piudrj ti uno quo usorlo, as uno función muy a l ambicado y de rivada del
1 nguaje .
En 8sto caso , o l lenguaje so trans formo en un trozo condenso u reflexión , un r Ggis tro do un ha cho o ponsamionto .
En sus usos
rimitivos , ~l 1 nguoju funciono como vincul o a n l a ac tivi dad hum~nc con
crdt do , como uno porto da la conducto humana . Es un modo de ac ci~n y n un instrumento do refl~xi6n .
sobro lo base do un e j emplo en e l
cual utiliz n ül l onguoju pursonas dodicodcs o uno labor pr6ctica , un la~
u 1 s xprosion s ust n unc~jodos ~n lo acción . Esta conclusión ped ro
cu sti narso con uno objoci n: qu e x istun t~mbién otros usos lingOfsic s aun ntro los pu bl s primitivos quu e rocon dú ln osc ritura o de
cu 1 uiLr ot r o modio d f ijoci n oxturno do los toxtos lingU!stic os .
P r
oún !los, p dr ! o rgUirs u , han fijado toxtos n sus concionas , di ch s , mit o y 1 yundcs , y lo quv os m s import ntu , n sus f rmulas riu l~s y m gic s . ¿~ n e rr ct~s nuLstras e nclusi nus ace rc o de lo nalez
1 l~ngu ju , cuond s~ Josunfrüntn e n osto uso dul l enguaje ;
n p rmonocur inol r
s nu stros puntos do visto cuando , d~sde o l
n cci n, trosl dom s nul.str otunci n ol r elato librG o o l
n u j
u
l lngu~j un 1 muro int rcombi socio !; cuando el obje t o de l a
e nv r
i n no e nsist
n l gro r olguno finolid d sino on ·into rc ombio r
p 1
r s ccsi e m un fin n ~i mismo?
t

s c nclusi nas so han

Cu 1 u • r

o lc onz~uo

•
o
n
ccc.r
n y 1
lunguojo
d
1..
l
on
"'li
sis
JU l
e
r
e n 1
m n
l 9 t xt s norr~tiv s tt n lo 5 cción I I , SG conV ne r
qu
r
nt
l s
e nclusi n s su ::lplican también al longuojL.
n r t"v • Cu n
cu nt n
is cut n incicic..ntus untro un grupo de
r l es
,• t , prim r 'I 1 • si tu Cl• n tJc. uS m mt..n t c nstituidn po
y n
r
e lV s ctitud s s Cl 1 s ' int ll.;ctu 1 s y um cion""lus do qui• nus
ncu n r n pr
n
ituwci n , 1 rul~t croo nuu s.
ntro
s
•
V s v!ncul
r
m
1 s polobr""s .
y 6 '1tim1'-nt
1 11
Cl n r) 1 d
•
,
o un autjit r10
n 1 r 1 t
h mbru f
ntu
Cl
1 J• et ncl~
un
•
lX
u t
e
V rl
Vl it nt
tr nJ r s ' pr u cu suntimi ny
' rgull
s
m r ific Cl n, • triunf
1
nv1• l• • En tod • e"" s
•
'
j
l n
n
m
l
ncu n r
s pr1m1• lVCS
1
n 1 s e munid
•
, un
b'un cu
uno m\.;: r"' r f luCl 1
nw
l
nto .

U\J

•

he y

nu st r

f"l

n r 1
u 1
V

t
r fi
n

•

1
1 e

t

l

l

'l
t

l

1 l

-

~

t

t

mb1 n in i• r e m nt e n un ~itu Cl• n
lo
•
r
r
n V
t X
e n un h
Cl n c
p ti l
r 1
n, l
l br
un CUwn
ignific tiv s du l.
í1
r1 nci
r Vl
u pendo
1 ..,,
y n
,• y u signif ic
l
itu Cl n
u
mismo m di o
r
r n, n
n l
•
mn r
t.
1 l
u J
ce • n . l
ifor nc10
•
n
,•• l
n rr t1v
r
un ~u funci n , • y
V
'
in lI' e
qui~ 1
r
1 m n r
n u
l
u
e
r
unc1"n ir e rt l n
"- l
•
n cci"n .
r
u
rm1n
1 9
cst cbr ..• le
e
n

•

�- r1 fu nci(n r Gf e r encia l de un r el a t o e st sub Lr lir ado a su f unci ó n S(c i a l
~mo tiv w , t~ l c ome lo clJsific o n l o s a ut o r bs vn e l Cap itul o X.

Y

Rcqui~ r e

ospe cio l c o nsi de r n ci"n 0 1 c eso du l l un g ua j o utiliz f' 1o e n 31 int 1..o r c mb i o s o c i o 1 1 i b r o , de s p r 0 v i s t o d e f i n ~. 1 i cJ e d • eu, n ~1 o u n c n t i da d d u
pJ rs c. nos s e si Gnt an junt ns o nt o e l fu e go JL. un e ~ 1 lclc , dosp u és qu~ ha n
finol~zndo t odo s l o s tcr ocs dic ri c s , o cu c n 1..'t.. cha rl a n , ,'1...sc~ n s ndo de l
tr ~bc J o , o cu~nd o ncompañcn e l g ~n tr ~ bwj
m L r ~ m 2 n te m~ nu ~ l m~J i o nt e un
f.' :: r 1 o t e o t o t ~ 1 rn d n t e d e s v i r ::; u 1 ~ d o ,..a o 1 ü q u L.
s t ~ n hn e i d n d o - e s e l o r o q u o
c~ u ! se n os p r oso nt c o tr o mod~ do uti liz ~r ~ l l ~ n g u a j e , o tr o ti po da f un
ci~n lignu ! st ic c .
Aq ui ol l Ln g u:j e n ; depe n de da l o o u ~ c curre o n ws
m om~ nt o , y ho stwpn r oce ho ll o r so privccio cle l odo c ont Lxt " ~L. s itu ci ~n . El
s i gn ific ado du une exp r es ión cuo l qui o ro h e pu ede r eo l c i r no r so c n l a con r' ucta du l hob l o nt o o de l oyent e , co n l o fin ") lidod de l e q u e os t~n hcc i 0n l

1

\;.#

uc .

Uno murw frcs~ GG c c rt ~s í c , qu a s8 usa t ~ nt o e ntr L, l ~s tribu s sa lv ~ j es co mo un un sc l ó n umr opoo , cumple une funci~n pare l ~ cu c l e l s i g nific ~do dw
l os ~o l cb r cs qu e l a int ~g r ~ n uS CJSi UL.l t vdC inodJ cu cdo . Lo s p r eg unt as
~ c ~ rc o da 1 2 s a lu d , l os c t mc nt ori o s s obre ~l ti Jmpo , l es o firm cc i o n s uc
'"' l,,ún '-'s t ~~o dL ccsoc c:ibso lut cml... n t c obvi o - t ....,\. L es t o se int o rc "'mb i n n p(.,
r 2 inf o r m~ r , ni o n Gs t e c~so pa r n vinc ul a r ~ l " gun t o qu u c ctú o , y po r
ci rt o t ~ mp ü c o para wxp r ascr ningdn p'-' ns o mi J nt r . Cr Go q ue h ~s t 2 s .... rfo i Q
e ~ rr Gc t o d ec ir que t:JlLs p8 l ab r -:?s cump l a n l n fin c li dn:J ' ~ e es t o bl wc L. r un
s~n ti ~ iant o c um 'un, po r q u l... e sto c st6 po r 1
c o ~úr ~ u ~ nt e wn t e l ~ s fr as~s
c rrivntc s ~cl int u rc omb i o; y dcnu e se do cl o r u qu e bXi s t L, c omo o n l as ux ;J r ws i an .... s do s i mpo tí c , l...s ccnfL.S 2 ic mGnt c e s puri o d~ un e ,.J:-' rt - . l Cufl L. S
ntcnc u s l .:J r o i sc n d ' e tr L: rjc f r os Ls t o l e s c Gmo: lCó mo i ~ v.., ?t•, 11 Ah , oq u·í
s t ~ Ud 1' , ' 1 ¿ D ; "-' ~ n ...: e v i ~ n e s ? 1 , 11 L i n lJ o d f. J h o y:• - t o da s l " s c u ~ 1 o s s i r v l.. n
vn une u ~ tro sociodnd c omo f~ rmul os uo s'"' l u do o o c o r ca mi l.. nt c ?
1

-

11

1...

1.-i

•

funci n d ~ l Lc nguc j G e n l as mLr Os f o r m;s do s o ci20
bil i d~u , ll ~g~mos G un o J~ l ws osp .... ct os fun ~a m 0 nt a l es de l e n c tur ~ l L Z O
~e l ho nbr o e n scciLdcci ,
Ex i st e '-' n t do s l os s~ r ~ s huma nos l o bi o n c on o ci
~~ t~ndoncio ~ c_ngrGgn r s~ , o unir s'-' , a gc z o r r l.. c i pr nc om .... nt e de l o c omr.c ñ f - . Muchos in s tint o s y tLn a l...nc1as inn a t o s , c o me .... 1 t e mo r
l o ag r os ivi c ~c , tocios l os tipos d a s e ntimi e nt o s s o ci a l~s c o mo l e ~~b ici6n 7 l " vc ni
C ~ci , lo p:Js f ón de l pode r y l ~ riq ueza , dG p '-' na Gn de l e t o ndG nCÍ D fun do mc n t ~ l q u u h~c~ n e c .... s a ri o po r 2 ~ l ho mbrb l e m.... r ~ ~ r os .... nci a cie l ~ s o tr o s , y
s_ hal l a n osociajos c on e ll o .
cr ~ o

qu o e l u iscutir

l~

--·

-

Ah~r~

bion , l... l l ~ n g u cj u 8S ol c wrrwlnt o ín tim o do os t ~ t LnJc ncia , pc.. r o u ~
p" r 2 un h r mbr u do l o no turo l uZC Ll sil unCÍ O de Gtr o hc mbrc n u LiS f j ct o r
~l... t r ~ n qui li dad , sino , por '-' l c o ntr~ri o , clg u c l c rm c nt o y po li g r üs G.
El
u xtr : nj Lr o que n o pu eJu hobl~r ~ 1 i ~ i o mn ~~ un _ tri b u , üS n~ r = t odo s l s
s-lv= j s ~ .... ' s~~ un .... ~l...mig o n ~ tur '"' l .
Pa r :J l~ munt e p r imitiv a , s uc o ntr u
l os s'"' lv o j ws o un t r u nu cs trcs cl 2 s e s n e ud uc ~da s , ol in ci ivi J u o t a citu r n o
n s~lo sl... c o nsi de r a in 2n i st oso , s i n - L ir c ct c m ~ nt o do ma l c o rdct wr . Est L
v~ r í c g r 2 n dG m ~ nt e , s in d u do , c Ln Ll CJr~ct 0 r no ci o na l , pG r o L S c i c rt c c o me r eg l e gtJn .... r n l ,
~ a ru pturc d tJ l s il 1.:. nci o , l~c c munifn ~' e l '""s pc l a b r c s u s
e l p rim u r c ct o porJ a s t ob l Gc c r l c z Gs du c 0 mp c ñu ri s m~ , q u e s~l o Su c u nsumo
c n 1 2 pe r t i e i é n d 8 l p :J n y 1 e c o mu n i e n cJ e 1 .... c e mi rJ o • Lo m.o d o r n e u x p r u s i "n Gspa ñ o l a tll in do d í a he.y•• o l a fr-se mwl'"'n u s i c · 0D ~ dén dc vit.¡n o s?" s c, n
n - e u se r i :J s p o r o d L s p o j a r l e ~ x t r u ñ o y J w s 1 J r - -~ D b 1 e; t n s i { n q u o l u s h o mbrl...s sianto n cuan do l... nfr e nt o n 'J a tr G ~ n s il ~ n ci o .
11

t.;

Dcs pu~ s GG l a p ri mL r J fó r mu l n 9
~~ Jq u v m=nifi ws t ~ n p r u f c r o nci ~
i mJo rt : n cic , c o mu nt o ri oc sob r ~
pr rl c t uo , com ~ S8 l e L. ncu w ntr ~

flu ye wl l o ngu~ju, o xpr..,si wn c s sin fi n ~li ­
e '"'V rsiCn , u xplic ~ c i u n l... s ~0 suc J s o s sin
c o ses qu u s e n pL rf G ct~m u nt e c l o r '"l s . T1 l
e n las sociodcd1..os p ri mi tiv '"' s , s l o ~ ifi '-' r ..,
u~ l nu wstro ún poq u eño med i da .
Siomp r ~ Ll mism ú ón f cs i s UG a firm a ción y
c ' ns l... ntimi wnt o , rn.., zcl 2cic q uiz~s c ~ n un dLs~ cu c r d o incidcntcl qu o cro2 l os
1 z (J s de '"\ n t i p D t f a • O c.. x p 1 i e 'J c i l n l.; s p L.! r s \J n 1 L s cJ 1.1 l e s pu n t o s cJ e:; v is ta o
s Jc .... s J S uu l e vi e.Je tJ .. 1 hab l a nt 0 9 q u e .., 1 oyl...nt e osc uc h~ c c. n ciL..rt c r ws c rv.::a
y co n un a impac i en cia l c vwmwnt o v u l~ dn , osp Gr cndo quu l u l l ag u e ol turn e
~~ hc bl o r .
P o r q u ~ un cs t~ us e cw l l o nguojl... l ' s l c z o s cr o~ c _ s ~ n t r u e l
o ywntc y vl hcb l a nt o n o s o n uo l t odo simétric os , de d o qu u e l hc mbr e lin g ü1 s tic ~m~ nt c a ctivo o s e l q u ~ r Gc ib o l o mcyGr pa rt e ~ L p l ~cc r s o ci ~ l y
u~ ~ ut oL nc ~ r u ci ~ mi u nt o .
Pbro c un qu u ~ l o i uc q u ~ so p r ostD pe r l o c a món ~
t t· l c s c x p r as i o nws n o ws .t ~ n ng u Jo c o me"' l e int l.;; nsi dod du l e p r o pi8 pc r ti 1:

1

12014 7

�- 12 -.

pa r ó e l
r es ult a. sin u mb~rg o nbs o lut
a
m
~n
t
.
.
.
esu
ncial
.
.
l
b . ,.. ciG po plcce r cie ~st e ~ y l a r~cipr o c1 dad s e e1 t 2bl a c e med12ntL d c 2m i ~
p'"' l es .

e 1· p ....~ e 1·6n Jlu l

hablcnt~ ,

N~ ~ucd 0 h ~ bur duda dd quu t un8mos cq ui un nuuvc ti po du uso lin~Uístic a

- c omu nión f1ttic: ustay t a ntodo de ll ama rl a , im pu l sado p~ r 81 dc irn c n da
lo inv 0 nción turmin ~ l( g ic c - un ti po do l e ngu c j e o n e l c ua l l es l azos do
unión s~ cruG n po r un me r o int ~ rc am bi o ue polcbr~s . Co nsidc ré mos l c dLs ~~ e l punto de vist o usp~ ci a l que 2 quí nos int ~ r bSD ~ p r eg unt6m o n cs ~ul _
lu7- ~ rr o j o sobre l o f u nc1/n o nctu r c l a z a d~ l l engun J u . En l ~ C om un~6n
F~t{~ o , l l as po l a brns so ut i liz 2 n p rim o r d i : l mont u pa r e tr o nsmiti~ s igni fic cco , ul significa u qu~ simbóli c ~ m ~ nt c l es pe rt o necL ?
!Po r c1 r rt L qu u
oo : . c·u mpl on un o funcifn sLcicl y úsn es su misión fun rJa mc ntal , pt.. r o n o
50 n ni u l r es ult ado de l o r ~ fl e xión int u l oc~ u a l, ni p r o voc 2 n n Gc~sQ ri a ­
mG nto r u fl ex i~n ~ n e l Lye nt~ . Un 2 v z más prdcmos de cir qu~ e l l e ngu c j o ·
n o fun~i o na Jq uí c o mo un mud i o cic t r ~ nsmisi(n de l pe nsamiento .
¿Pur o podumos c o nside r a rl o c omo un modo du ncc ión? 6 Y e n q u6 r ol :ci 1 n
su enc uGn tr o c o n nuestro c o nc op ci n r.ruciol de l c o nt . . . Y.to de sit u o ci~n?
Es obvio que l o situcci6n ox t c ri o r n o ont r c d ir~ctom e nt o en l o t~r.nic~
cJu l hé:lblar . Pero: ¿Qu6 os l o quo puuJu f;C r c c nsid e r odo c omo situ2 cil'n ~
cuando un oc 2 ntid od do go nt e chc rl o sin ninguno finalid~ d ? Co nsist e jus t~mont8 o n ose otm sf u r o do sociab ili dad y e n e l hecho do lo comun i ón
Pu r o os t o d~ h uch o su l og r o co n u l l e ngu 8 j o , y l a
pu rs unol de eso g~ntL .
situ , ci n on t odos oso s c osos s8 croo po r ~ l int ~ r ccmbio de po l cbras , por
1 s su ntimi e nt os uspuc ffi cos quu constituye n ol C3 r 6ct~r grega ri o de c o n vivancio , po r o l Lm itir y r e cibir exp r es i o nes quo form~n la ch a rl a o r d i no
riJ . T cd~ l e .s itu oc i n c o nsist u on l o quo ocur r e lingLiístic ame nte . C~do
uxp r ~s ión es un ne t o quo cumplu l o finalidad d ir ec ta de vi~culn r e l oye n t e l hoblnnto por un noxo uu a l gún sontimiento . cin l o de o tra c l asu .
Un~ voz m/.s a l l ong uoje nos opo r 8C8 on us t o func1 / r no como un in st rum en t du roflo i n , 5inu como un modo Ll~ ccc iód .

-

río og r ogo r du inmwdioto qua ~unqu8 los ojamp l os wxom in~ dos se t oma r n e~ l e vi dw sclvaju , podr í amos ~n c o ntr ~ r ent r o nosot r os po r o l clos e x· et s ~LJ e do tipo uo uso lingü í s tic o hnstw aqu í discut i do . El t ojido
e njuntiv d l os polob r os qua une o l o tri pu l oci n du un b~rco ~ n ticm ~
t rmuntoso , l os concomitancias vor bo l os du uno ccmpon í ~ de soldados
n ~cci n , 1 l onguoj túcnico quu acompaño po r o l ~ l omuntu clgdn trcbojo
r~ctic
o ~sfuurzo depo rtiv o - t ouo esto eo cswmcj8 úSLncio lm ~n t o ~ los
us s primitiv s dol longu~jo por u l hombrü an occ i n , y nu~stro cxcm~n
r 1 1 muy biun hobürse r uolizouu sob r u un ujump l o modurno .
Y J l cg~do
1 c nsigno~ m6s arribo du uno Comunidod Solvoju , porque quur f ~ des t acar
quu
1 ~ nu trc es la n~tu r olozo dul l onguaju pr imiti vo .
~s~

A

m·s , cucnJ n s limit~m so l o socicbilid~d e rt s o a l por l ctuo , uti liz~m s ul longucju o octom~n t o como lo hocon los a o lv ojes y nuostro con v ra ci n • su tr nsfGrmo t.n lo 11• comuni "'1n f~tico• 1 onc liz ccJa mi1s o rrib o , qu\j
sirv por ost~blucor l~zus du uní n pu r s ncl nt r c gonto unido por lo
m r nucosidod do compoñ!c y n si r ve paro ninguno finalidad do comunicar
i u s.
~En t do ul mund
occidont~ l so ocupt~ quu lo gonte debo ruunirsu
n frocuuncio , y quo n o s ~ l
us ogr~dcblu c nvars~r , sino quu üS une
CJ sti n Jo e rt os i o común duci r algo oün cucnJc su~ muy ~if i cil onconf.nJ'
1
qu
ucir - e m
bsürvon 1 s Aut rus . P r cicrt quo n os nocosa ri
u h yo noc.Jo p~ r o e municor , y hostn ne.. 'ubo hob rlo .
En tonto he; y P lnbr s poro intwrc~mbior , lo c muni n f ticc ubico tanto al snlvoj~
e m
1 civi liz a L un ln ploc nturn atm sfuro Jbl int~rc~mbio cortós y
e
ci l .
1
ci rt s us s muy sµuci~lus , quu currun n uno comunidad civili z J , s
t1oco quu u l lunguo j e r
I.'ic s ntimiont s y posi nus humanos ,

r uzc
ü
un m n1wr sutil y convincuntu ciurt s ustc s y r cosos
m nf 1 s int ri r s . En 1 s br s ci~nt ifi c s y filLs ficns s utilizan
i
lt m n
us rr !lo
s ~ lungucj~ por c ntr lor i e~s y poro
e nv rtirlos n pr piLd
e mún d 1 humanid d civiliz ~~ .
•

in

mb rg
un m r

nún n
r si Ju

st

•

•

•
unc1 n , n
c
rrt...
et
e
n
l
ur
ul
r
1
nguc
JS
•
'
e m
1..11 p ns m1• n
y 1 e ncupci ' n s g ón
r fl
lV •
•
•
1 cu 1 1 1 rigu Ju s1rvu
r
tr nsmitir l s t- r e s s int r1• r s Jo l ho l l nt
1 y nt
s unil t r 1 y 8 1 n s
ún e n r s L..Ct
1 s us q
•

Q

'

'"\

•

�- 13 mól o ltnm dnt e desa rr cllcdos y us~~ciolizodos de l 1unguoju - un o visión
pc.i r cio l , y pt r cierto no lo mós important e .
R~~firmcncio

l a posición fun ciomonto l a que hem o s llvg ocJo o n os t o socci6n ,
pouum s ~uc ir quo ol l enguaje , ~n su función primitivo y f o rmo o ri g in ~ l
ti o no un c 2 r~ct e r oscnciclm~nto p r agmático; quu es un modo uc conducta ,
un. o l a mGnt o indisp ü nsobl ~ Jo l a acción human a c o nc Grt oJ2 .
Y nogot1v.mun
t o. qu0 c onsi do r orlo como un medi o para lo c o rp o riz oc i~n o oxp r osión
Gul ~ens~ mi onto Gs adoptcr un punt n da vist o unil o t u r o l ue un o do sus
funci ones m~s cJe riv odas y esp~cic liz odns .

-

V

..

H~ trot nco do
stablec~r wS tG
l~ngu2j. me~iontc un on1lisis

punt o dd vist b ccorc2 de l a n2tur ~ l ~za del
uetcllodo du e jom pl us , h2c i 8ndo r u f w r ~ nci ~
:J h chas c cnc r Ltos y o f Lctivos .
Confíe. , po r o ll a , o n qua l e cJis tinci n
ou he exp u es t o , ~ntr1.::: "modo ue occi 'n 1• y 1•mocJio cJe pGns.Jr•• , no soró una
wX r Lsión voc1o, sino quu sd hn ll Gno cJo de c ont o nid o c ~ n l Ls ha ch es ~ r c ­
sun t ~dos .
Sin ~mbargc , necia ~s t w bloc a ton c ompl c t2m 8 nt c ul v o l ~ r positivo y le natur~lcz~ cm~ ír ic= cio un principio g ene r a l , c~~o wl mrstror quu
~ ctd~ e n l o so lución de ~roblamos definidos cuy• uus cri pción r us ult o on
c i ~ rt o modo d ificil y ernb r ol l odc •
•

En lingUistico tanom os un t Gmo intr2 t ob l o do Gs t o cl csu Ln e l Problumc
~~ l Sign ific ~tJo .
Q uiz~s r ~sult~
r ~s untu oso quo ye t um~ Js t o t cm1 o n un o
f rm a obs tr oc t ~ y g~nornl , Jospuós qu~ Ogu~n y Richards h:n mGstrcjo (c o p itul Ls VI II y IX) quo tiLnLl une no tur n luz o t e n LX tr omodo m0 nt o r-u li g r osn .
P~r
s6 1 ~ uLS~u vnfoccrlo po r e l limitocio sonooru
'e l e mpirism o wtn og r6fic o y m strGr quJ JSpect o ti wnu cu8n Jo sG l o Lnc~t~ ciosde 12 perspectivo
du l rs usos progmóticos
do l lwngunj u primitivo •
•

Esto

pors~~ctivo

n os h'"' ~urmitido cl~sific c r e l l ~ng u~j v human o junt o c o n
l Ls modos cct i vos tJ'-' c o nduct o humane , mds bien qul.. c 1n l us ? ofloxivc'S y
c ognosc itiv os .
Pu r o wsto visi/n vxt~ri~r y c o ncw~Ci~n u n gran wSC~lc J~ ­
Gu s~r ~ún s u plemGntodo ccn olgun ~ s cunsi JG r ~ ci o n os m6s do toll.,cios y ana l f. t i c 2 s , s i u s q u '"' cJ e s a o me, s 11 e g a r a t o n o r u n,.., i tJ o o m--&lt; s c l ~ r ., o c 8 r c a ci u 1
~"' ignific'"'d o .
co p itul o III do l o p r osL.nt..: ob r a , l os o ut r es 11 iscut u n le psicc l c ~ 1 ,..,
3 l ~s situ2ci Lnus s ign ific:tivcs y l a ~quisici~n Jw s1gnific~ci6n
r-. o r los s fm bc l o s . No es n ecesa r io qu u r op it2 l r ~sumn su piJ nutrant c:; o n--1
lis i s , quu me r es ult o surnomonte c c nvinc 0 nt e y s~tisfoct L ri o y e nstituyo
l e pied r ~ cngu l = r do su t co rí ~ lingüístic o . Qui e r o sin ~mborgo r e t oma r
un punto do s u r ozonomi unt c , quL sa hallo os tr o ch n mu nte r o loci on ücio c o n
nu ~st r ~ concGµci6n p r cgmóticc JLl leogucj u . l
En

~1

-

Los cuto r cs r ~chozon , y c n r1z~n, l e s L.X~licoci nos de l significo dc por
le sugLsti6 n , l ~ osoci~ción o ~p rc cpci~n , crgumuntJndo que es tos wxpli c=ci nGs n o son suficit;ntdmontu ci in1mic -s .
Po r suJu~st~ , oo r opo rc LpcL~
so f rm ~ n nu Lvos iciocs, y dcuo quo un2 nu~vo idee CLnstituya un nU GVL
signi fi cado y r ~cibu on su opo rtuni cicd un nuwVv n ombr 0 , l a apc rc ep ci~n
wS un p r C8S O meciionto ü l cual so oroc lo signif ic o ci/n .
P~ro us t ~ s ~l o
l curri... en l os us os m-&lt;s o lt o m e nt~
LJc:;so rr o ll ocJos y r u fino d• s d8 1 lc..n gua j w,
· -r:1 finolicicd os ciontifi c ~s . Segdn nu ustr o t;x--men ontt,.;cl.;; Junte , u8 bLrÍ '"'
~stcr bion es t ~b l c cid o quv t o l ti po do f l rmu1 J ci6n ue l sign ific ado 0 $
mu y d e r i v o do y no pu o de s a r t e mo 1o c o mo ¡:..i.., u to 1:-o r n e s t u ' i o r y L. x p 1 i e .a r
s b r o ull c l o sign ifi cación .
Y es to n o s/l o c n r 8 fGr Lncio e l o s s o l vc j Js , s in o t cmb i 6n on nuwstr= ~ r cpio vid e lingU i stic ~ .
Pu e s un h ombr o
que u sa su l o nguojw ciuntífic~mt..nt w , tie n G su '"'ctitu J hacia a l l o ngu o j e
ya · oso rr c ll auc po r los f o rm as mós Gl umentc l os ue lo función ve rbal y Ln r e i z ., ~J :l o n J 11 ~ s •
A n t e s cJ e q u o h n y :J c rJ me n z o d o o o d q u i r i r s u v e e a b u 1 a r i o
científico dG un a monoro muy o rtifici ~l mG uicnte l o aporccpc i~n - que d d~
~~s , s6 l o ti Gno lu ga r has t a un g r oJo muy limitcdo - , he 2p r c..ndicJG ~ usar ,
usú y s~ 1 asc rr oll ó u s~nuo palabras y construcci o nes , cuy signific1J L.
so hi formcdo on su mente en un o m1n c.. r a t o t a lm ~ nto tJ if~rt..nto .
Y Gs tc me na r e es p rima ri o t..n l e QU8 r Lspecta a l ti umílv , 1 rqu o co riv o ue us o s on turi r es ; e s m~ s g e ne r 2 l , ~ r quu lo v os t ~ moyL rí o ciu los p:labro s rucibcn
cs f. s u s ignific ~do; y os mó s fun ciom0 ntal , cic~ú qu u so r~fiurG e l os us es
rn d s i m. . . 1 r t c. n t o s y p r G Jo min o n te s el~ l 1 en g u~ j ~ - o q u o 11 r s qua h o mo s se ñ o 1 a ~J
m1s a rribe c omo comun as o l e humanidad ~ p ri mitivo y o l ~ civilizouo •
•

�~

14 -

formoci6n dol significa do t o n emos que anclizarla oho r a fA
Es t ~ man u r D ~e
.
~
~t· '"' ~ · l l n
~
m1s d~ t~ni da m u nt e , c un r o f c r enc10 o nu e str o t oo rí c ~ r ug m~ ic~ ~l,;
~ng u ~ .
y l o moJ'or se r~ r oc liz a rl o med i a nt o c o nsi de r c c1 o ~ os gGn~t1cos , po r
JJ .
. 't'
un ~ n6li s is Jo l US O inf~ntil CO l GS pa l obrcs , de l rs f o rmas p rlffil lVCS ,
!~ l a signific Gci 6n y d~ l l o nguoj ~ ~ r ~cion tífic o o nt~ G n c.sL t~ ~~ ·
Algurns
vislumbr~S ~u f o r ma ci6n Jo l significc do wn l o infc ncl u y l a n1n wz Gp8r2 c a rón c e rn o m1s im~o rt a nt o s , o n t o nt o l a ps ic ol og i : m od ~ rn a ~o ree~ ha llar s c c ~ua v ~ z m6s inclin a~o o cse ign ~ r un a influ ~ nci a pc r ma nGnt c a l os hó b it c s me nt a l es do l os p ri meros pe r! ocios uo l '.J;·;vrspcctiva dt.: l üd ult o .
..,

,

1

La ~rn i s i6n ~8 soni~us um- ci c n a l o ~ ino rticul aJos y Jo l e n g uc j a o rticul ado
~s uno p r o vi d~ nci a biol~gica du ono r mu im po rt a nci ~ pa r a ~l j o v ~n y ol a ~ ult o Jú l o os~o ci u huma na , y so ha ll e l,; nr a iz cciJ ~ r o fundamente e n l a d i s ~os ici 6 n instintivo y fisi o l ógicc du l o rg a ni smo human o .
Los n i Aos , y
l os aJ ult os s'"' lvc j us y civiliz a~os po r i g uc l r ea cci o nan con oxp r cs i/n V( c~l ~ nt c c i e rt a s situocionos - soo Q U ~ ~stas susciten do l o r cor~ o r a l o
=ngus ti r mLntal , miuJo o pos i~n , int unsc curi os i dad o pociLl r osa 2 l og rí a .

Es t '"'s r uo cci Bnos sGntros son ~a rt o ~e l e oxp r os i n huma no ~e l es cmuc i onJs y c ome t o l us posuon , c m l o han ~stob l 8 ci uc Do r win y ot r os , un v:kr
~u s u po rviv e nci a o s on ul l cs mismas , a l me nos , r ~s t os co t e l as vol a r os .
Cuolquiuro quw so ha ll e en c ont acto c o n in f an t es y ni ños ppq u oAos sobe
quu uxr r uson s~n l o muno r ombig U uJo~ su us t aJo ~e 6nim u , dmLci o nes , n oc e si ~Jos y dosoos . C 0 ncuntr~n do nuustro atunción por o l momo nt c en l a s
uxp r ~sic n os inf~ntiles Jü es t u ti~ o , puu Ju Jo cirse qua ca dc sonido es l e
ux~ r ~si6n de n l ~ ún ustaJu umcciono l ; quu pa re lo g~nto d8 1 meJic ti~n o
uno cio rt o significoci(n; y qu8 ust cor r olacicnodo con l a 3itu2ci (n cxt~ri r quu r oueo y c m~r8ndo a l org~nismo dul niñ o - situac i~n qua hoce
quu ul niñ o uxpo rim0nt8 hombro o t Llm s , ag r edo o int G rC ~ .
Je ~st es cierto du los sonidos no crticu l o~os um iti dos por un infQn t , t lws come murmullos , gumiJos , gritas lü dolo r y ~1~g r!~ , llonto .
Luug siguun ciert:s ox~ r us i o n os lcvomonte ort icul2Jos , pr irn~r o s íl abos
- u , mo , bo , utc .- inwcfiniuomontu r upa tidos , mozclaci;s y confundidcs
e n tras sonidos .
Estos sonidcs sirvun un fcrmo pürolelo pn ro expresar
ciurt s stJdos ~sico fisi 1 gic s y po ro quo ul niño gesto por t o Lla su
n rg ! o . Son signo 'o s'""lud y e nstituyun una furmo 'c. r.;jo rcici c in c is' uns:iblü . L:i misi n ú scniJos os , un l o m s tl!mr.;r:ino utapo ~~1 uuso rr 11 v rb ol y l es siguiuntus , uno Jo los ~ rinci po l 8s o ctivi d~dcs dal
nin ,
rsistuntu u intunso , cum l o s8be todo pod r e tonto por ox e ri 0n ci~s
l'""cunt~r~s e m
sogrod'""bl s .
T

lC m d b~m s cúncobir l form"'ci ' n ~ 1 significcdc ~n astes ~tapes m~s
t m renos? Aqu !, ~n ustu 0nf qu~ olg uifuruntu , vuulva o ont r umo t o r~ L
le t ar! progm tico Jul lunguoj • El niño 1ctúo
r Gl sonido ~n este
ut
, y actúo
un~ monur~ quo su a Jo to n lo voz o lo situoci ~ n uxtu ri r . ~ su st1' mont'"'l, y u
"'mbi ' n rusultc int .... ligiblu pc r c l c.,s a 'ult s ul modio . As i , lo signific ci'n 'ul s niJc , 1 signific2Jo u3
un
xprusión os oqu ! ~d6ntico o lo rus uusto =ctiv'"" nl cmbiontü y e l'"'
x r si n noturcl
los om ci nus . El signif icou do tol s nido so Je rivo do uno 'o l"'s f rmcs m~s ""'ntiguos u im, rt'"!ntos 'e lo oatividcd hu rnc na .
cu~n
ul soni
e
r~lol~m nto Y Su
e º~J~A- 9 A-l ounqu

mil,,;nzn "' nrticul'"'rsu , 1"" umtu 1L;l niño su Jus.::rr lla
V
int rus n
ün nisl'"'r objut S Ju SU '""mbiunto , 8Sc y~ h n
i
~isl'"'
s r vi""muntu los ~lLmontos m s
1tin ntus , s ci"'' s c n l
e munid
y 1 biunustor ol inf'"'nta .
Al
m'sm tit.Jm , ol njn ~u v J n
cu nt
J 1 s.s ni s pr duci""' s , r
1 q
ult s y l
tr s niñ s
su m iunt , y osnrr lle uno tun uncic
imit rl s . Lo
istunci:i c; un m 'i s ciol quu r don 11 nin c nsti uy un f et
im r nci~ bi 1 gicn funu mun ~1 n l~ ~ ucnci/n ul
j v n hu~ no , y es t mbi6n un ul m nt
in is, unsnbl un l'"' f rm~ci n dul
l ngu j . As i,
1 nin qu e mi nz
icul~r ciur
s s íl '"'b~s , pr nt
ne~ ntr
quu st s sil b s 1 s r it~n 1 s ~ ul s , y ~s
pr or~ ol
e min p r un ununci ci n m s clnr y m s rticul
•
ri

•
um m nt intur s nt invu
tig r Sl• y n u6 mu l• '"'lgun s u 1
•
n1
s m's tL.m r n m nt
rticul
s
,, n n tu ro 1 íl '
s
un
un
Sl
nific
•
,.. t
e , un
•
Sl nif'ic
b
s
s
r
un
l
vincul
Cl
n nn ur 1
ntr
•
•
•
n1
y bj t • El dnic hl:ch im rt n
qui u
Cl
rl e m
r
•
t ~ rv Cl n . L rs n l . ~ t n t
•
•
n
n1n
• •
u
n
st
l
'-'l
•
e m1 nz n
f rm rs
11
s lS int
1

'

s

-

s
uc -

un

�- 15 -

•

que com i e nzan a formarse s íl abas distintas , el sonido repetidc ma , ma ,
ma ••• apa r ece generalment e cuando el niño está insatisfocho , cuando ne
s e satisface alguna nece sidad esencial o lo oprime alg ún malestar general
El· sonido at r ae al objeto má s impnrt "'n te del ambiente, la madre , y junto
con su aparición so remedi a el es t ado mental doloroso . lPuede ser que
la rep r esentación del sonido mama ••• justo en la etapa en que comienza
e l lenguaje articulado - co n su s i gnificación emocional y su poder de a taer la ayuda ma~ e rna - haya producido en un gran n~mern de lenguajes human~s la r B! z ma para repre sentar a la madere?
~ea como sea,

y que el niñr adquie r a algo de su vncabul~rio inicial por
un proceso espontánen o q ue todas sus palabras le lleguen del exterior ,
la manGra en q ue se utiliz an los primeros elementos del lenguaje articu l~do es el punto e n verdad interes an te y pertinente para nosctrcs a este
respecto .
Las primeras palabras - nama , dada o papa 9 oxpresinnes para solicita r la
com ida , ag ua , ciertos ju guetes o animales - no se imit an y usan simplomeR
te para describir , n omb r a r o identificar . Como en el caso de las ante riores expresiones no ar tic uladab de emoción , estas primeras palabrds 1
lleg1 n t amb ién a ser usadas bajo l a presión de situaciones penosas o in tensas emociones , c u a nd ~ e l niño grita por su madre o expresa su alegr f a
a l verla , cu a ndo clama po r comica o repit e con placer o excitaciñn el
1omb r e de alg ún juguete favoritn d3 su ambiente . Aqu í la palabra devie ne l a re ac ci6n s ignifi cante , adaptar.o a la situación , expresiva dü un es tado int e ri o r e inteligible para el mdeio humano .
Es te último hecho tiene ot r o conjunto muy importante de consecuencias .
El inf a nt e , desvalido en s í mismo e incapaz de enfrentar las dificultaras
y pe ligr os del ~om i e nz o de su v i da , está rodeado de providencias muy canpletas para e l cuidado y la 2sistencia , resultantes de la adhesió n ins tintiva de l a mad re y , en pequeña medida , del padre . La acción del niño
sob r , e l mun do circundante se ejerce a través de los racres , sobre los
cuales e l ni ño ac tú a a su vez con su ll amado , scbre teda su llamado ver b l . Cua ndo e l n i ño grita por un apersona , l a llama y el l a aparece ante
(l . C·1an do desea comida o un objeto o cuando desea e limin ar algun'J cosa
n sit u2c ión incómoda , su úo ico medio de Dcción consiste en gritar , y á~­
~e r esu lta para el niño un medio muy eficaz de acc ión.
son en tonc es no sólo medio de ~xp r esió~ , sine
mod~- ef i cien t es de acc ión .
El nombr e de una persona prof~rido en alt2
voz con un tono l ame nto so , ti e ne e l podar de materializar a Gsa pLr~ono .
L8 com id a hay q u e ped irl a y apa r ece - e n la mayoría de l os casos . As í,
l ~ Gxperie ncia infantil debe d~jcr en la mente del nino l a profunda imp:-c
s ión d e que un no mbr e tiene e l pode~ sobre lns personas o cosas que sig - n ific a .
Par8 e l niño, las

---

pa l ~br~s

Encon tramos e ntonc es que un a disposición biológic~mLntc esencia l para la
r3Z8 huma na , hace que l as prim2rBs palabras articulJdas que e l niñc emi te produzcan é l efEc to mismo que es t ns palabras s ignific an . Los palabres
son pa r ~ e l niñ~ fu e rz Js act iv as , le dnn un dominio esenc i a l sobre l a
re~lidod , lo prov ee n de l único medio afecti vo pera mover , ot r ae r y, repe le r l8s cos2s ex t e rior es y poro produ,...ir c'•mbios en todo lo quo sea imr ort nt e . Est2 , por s u pues t o , no Gs la o nuncisci ón de los puntos de vist2 conscientes de un ni ño ~c~ r ca de l lengu 2je , pLro es l a act itud quG i~
plica la conduct a del ni ño .
Si SJguimos exam inando l arno n e r a en que se utiliza e l l enguaje e n l a bt o pa posterior de l a niñez , enco ntramos de nuevo que todo r efue rza esta r c l o cióQ pr~gmóticJ con bl s i q nifi codc . En tod¡ le experiencia del niño
l Gs pa lobr ns signific a n en t 2 nt o nc1:úñ n y no e n l e mLdida on quu hacen
que ul niño ~ nti endo y perciba . Su o l egr f ~ ol utiliz a r l zs pol:bres y
~ 1 oxp r esa r so e n l o fr wcue nt e r epe tición, o e l
jugucteror con une palabra
Ls_ i mpo r t a nt e e n t o nto quu r LvG l n l a ncturol e z a activo de l uso lingUistico m~s t e mpr a no .
Y sw rí o incorrecto decir que tol uso lddico do los po lob~as c~rezco de s ignific ~do .
So halla por cierto desprovisto de todn
f in o lid ~ d int e l ectual , pero posee siempre un vDl or emocional , y es uno
de l os ac cion as f a vorit as dul ni ño , en l~ cu1l se cp roximo a~ n n u otro
pe r so n2 o coso d e su ~ mbi e nt e . Cuondo un niño sa lu da o le persone o eni n1 :i 1 ,
p 1 a t o de c o mid o o j u g u e t e q u e se a p r o x i ma n , c o n un e s 8 1 v 8. de re pe t i -

-

··-

120747
- ·~

-- -

-

-

�- 16 -

.. .

ci6n deÍ nomb r e estcm l ece un v í nr.ulo de ag r edo o ds sag r n do e nt~e sí mi!
mo y ese objeto :
Y en todo el rosto de lLJ vic2 , hnsto uno ~ded bien :~~
inda , el nomb r e de un obje~o es Gl pr imG r medio a que se recurre pa r a o t Ja r o mo t e rializar· ese objeto .
Si trnsl ndomos ahoro esto on~lisis olos condici on es delo humnnidcd priml
tivE , se r 1 mejo r no cmborcorse e n uspc~ulocionss cse nci o lm e~ t e imagin o ri~s
y por ello fdtil es , ace re n de los orígenes del 1 Gngu2Je , sino sim plem~nto och8r. un o ojeada a las usos norma l es del l eng uaje , tol como ~os
vemos e n lo observ~ci6n emp íric o de los so lv 2jws .
Vclviendo a l os e jm~
plo~ pr ese nt c dG s mós o rrib o , do un q rupo de nat iv os dcdi c 3dos a uno.cm~
pr eso pr6ctico , lo s vemos utiliz a ndo pa l ob r es técnic 2s , nombres de imple mentos , es f~r Ds espec ífic as de acc ión . Uno palabra q ue sig nific o·u n u tens ili o import c nt e , no se utiliz a on l o acc ión p~r2 comenta r su naturolezo o r e fl ex ion a r sobre sus propiedades, sino porG hoco r que ap2re zc o ,
so le clca nc e o l hcblonte , o poro dirigir o ot ro hombre en su uso correc tJl.
l s i gn ificad o de l o cosa se constituyu mediante experiencias de su~
usos act ivos , y n0 mediante l o con t em plac i ón intelectual . As í, cuando
un s2 lvo j e a prende a c omp r ender el significado de una polobr~, este proceso no se cumple mediante exp licac i ones , po r uno ser i e de ~etas de 2pcr copci6n, sino aprendiendo a mone j n rl e . Uno pa l ab r a signific~ paro un na ti vo e l uso ode cu odo de lo cose quo represento , exactamente como un imp l em~nto s i gn ific o n l go cuando pu~de ser ornon~j~do y no significa nodo
cuJndo cuondo no est ~ a disposici~n ninguna expe ri en cia d~ ~1 . En fo r moo
similo r un verbo , uno polob r o que r ep r es~nta una oc ci6n, r ec ib e su signi ficado o través de uno ac ti vo participación on este ncci6 n . Uno po l obr2
se uso cuenda puedo producir uno acción y no poro describirlo , y mucho
munos poro tronsmitir pensamientos . La pclobro , onto nc os , tiene un poc:Er
que le es propio , es un medio do efoctuor los cosos , es un manejo de cc tos y objetos y no uno definición de el l os .
Adom6s , ol mismo punto do vist o occrco del ~ignificodo r esult2 de los u sos ~ol ivos d~l lengucje entre nosotros , -jn entre oouellos de nosot r os
qua , on ocasiones r elotivomente r o ras , podemos util i zar e l lenguaje e n
uno formo cient í fico o lit e r cric . Los innumeroblos suporsticionea - el
t mor de los agnósticos o lo blosfemic o ol monos su repugnonci~ a us~rl~
Ll des~gr~do activo hocio ul lenguaje obsceno , el poder de los juromentos
- mu str~n quo on el uso normal de les polobros e l l azo ent r e s í mbo l o y
roferont. as algo m6s qua uno mero convenci n .
Los miembros no ilustr~d~s de los comunidades civilizadas trotan y consi der~n l~s polobros en gr~n medido como lo hocen los solvojes , o seo , co rno s lid mento ligados con lo roclidcd de lo occi n .
Y l omanGro en que
volaron ol conocimion o vorbol - proverbios , dichos , y, en l o octu8lidod ,
noticias - como único forma d~ sabidur í a , do un cor6ctor definido a esto
ctitud impl!ci c . Peru qqu m inmiscuyo dn un cnmpo ampliamente ilus tr do y onolizodo on asta libro .
Por ciorto , quien hoyo laido los brillcntos cap í tulos de OgdGn y Richon:is
y e ptodo lo direcci n princip8l d su rozonomi~nto , ye se habr dodo
cu nt hoce reto de qua todo lw orgumentoción do estD Sección es uno es P ci donot~ al pio o su cfirmoci n fund~m~ntcl do que lo 8ctitud del uy buso gen r~1 dol longuojc , m s uspúcic lmonto on lo osp cu~lci n filos fico . Por el abund~ntu matoriol citcdo on el c~pitulo II , y ~n Mogic
V rb 1 , por los ejemplos de los cpítulos VII , VIII y IVt y por mucho do
1 qu~ incidont lmwnto so dice , podemos comprender cuón profund~monte a rr ig do ~st6 1 creoncio on quo uno pclobra poso cierto poder sobro um
c so , n quo participo de la noturalezo do lo cos , on qua as af ín y oán
i 'ntico en el 11 !:ignificodo 11 qu contiono, o lo cose o o su prototipo .
¿p ro d d6ndu deriva osa ctitud m~gi~o? Aqu i ol ustudio do los prime r s t~pos dol longuoj~ viunu e oyud rnos, y 1 utn grofo puedo hccorse ~
útil 1 ril sofo del longuaj • Al studior l
formación inf-ntil del
s~gnificndo y ol significado del solvoj
o ol il tr do , ncontr~mos esto
m1 m~ actitud m~gicc hoci 1 s pol~br s . L p 1 br do podar , le permita
uno jor~Jr uno influ~n~i sobru un objwto o un
ción . El significa d d uno polnbr1 prodod d lo f~milioridod , d ln e pocidad d us rlo
du 1 f cult d de g it rl direct m nto , como h~co al inf nto 0 d diri gi r! .c.n su~tido pr ctico como hoc ol h mbr~ primitivo . u~~ p~lobro
u il1zo s1ompro n conjunción ctiv diruct con l
r lidcd qu sig -

�- 17 -

nific .:; . Lo pol o br2 c ctú2 sob r \. . 1 2 cos 8 y 1:: cose· li bern l e polobrn o n
l ~ mGnte humnno .
Esto , e n ve rd ad , no 85 m~s ni menos qua la ~sencic de
l ~ t eo rí a sobre 1 2 cua l r e pos2 e l uso de l e m qio ve r bo ! .
y encont r arnos
ou~ 8 s t ~ t eo r~ ~ . s~ bns ; e n 8 Xp e ri snc i os psicológic ns re c l Gs ncc rc o de
l n s f o r mas pr1m 1t1v as del l Gngu~jL .
Ante s de que se produzca l o rn ' s t emp r ana espec ul ación filosófico , su r ge
l a pr~c~ico Y teori c de l n rn~gici 7 y o n ésto , l a acti tud n atu~o l del hombr e ho ciu l as p o l o b~ os ll ega o fijarse y formulors8 medinntG un~ sobidu r f ~ Y tradición espoci~ l es .
Es mediante ul as tudi o do l a b ruj er L co rri e nte Y do l ~ mag i o v e r b~ , cs i como t o rnbiGn por e l ondlis is de las is
deos dol snlvojG a c e re n de l a magi~ , c orn o mejor podemcs comp r e nd e r os t G
_nfoq u ~ tr ~ dicion n l d esa rr ol lado ace rc o del s8c r eto poder de l os palabros
~ prop~~dns s~b r e c~ert ¡s cosc8 .
En un a po l ~brc , pu~de ducirse quo ta l
ostud 10 conf1 rrn ~ sirnplornento nu est r o on~l isis t8or(cico d~ este sección .
En 1 ~ 8 fó rmul as rn6 gir.os e nc ontrarnos une preponder2nci2 de pa l obf os con
unn c l ~o tens16n emociona~ , ae términos técnicos, de fuert es imp e r at iv os ;
de ve r b os que ex pr esa n as p e r D nz ~ , ~xito , cumplimiento . 88ste esto 2qu í,
y pe r o més dct os ~uedo r ecur rir e l lect o r a l CJpftulo II dG este libro ,
y :J l os c.Jp ftul os ccerc2 do l o ••Mcgio" y 1'El podG r de las pnlobros en l e
j\'ll3g i a 11 e n mi o b r o ci t o d2 rn6s a rrib a .
Puede so r int e r es~nte int~rpret Q r los r os ult2dos de nu dst r o ~ n~li sis de
l es e st8dios primitivos dGl s i gnific~do , sobre ol dicg r nmo en e l cu1 l se
r e pro swnt2n con un tri~n gu J o l as r ~lcciones rtro S í mbolo , Acto de PLn srrn i e nto y Refert;..nt e , Gl c omienzo del rop ft u l o I de este libr o . Esta
dicg r cmc repr ~swn t ~ muy ~d~cu8dornente lns r e l oc i o nLs mencionados en l es
usos das c rroll dd os de l l ong u G j ~ ¡ Es C8rJcter 1stico en ss t o tri~ngul o
quv l G bose f indic a do por un o lín eo punteado , r e pr ese nt~ lo r o l~ci6n ~ ­
tribufdQ q u e se os t ob l e c e e ntr e un S í mbolo y l e cosa a que ést v Sw r efi~
r , su Re f e r d nt e , c orn o lb ll ama n l os Du t o r t;..s . En 12s funci onG s cicsorro ll 2dJs d e l l e ngu c jb , t 2 l como se us e n o nl rnvnus deber i c n usnrsu ~n l ~
os p8cu l nci6n fil osó fic ~ o e l l onguojG cie~t i fic o - y l os Autor es se ocu pan es pe cin l mdnte de esos funci cnes ~n est~ libr o-, e l go lf o dLl S igni ficodo , corno pod rí a l l cmd r s8 l o 9 s6 l o es colmado pnr e l Acto de P en somie~
to - l J lin eo ob licu o de l os dos cost8dos de l tri6ngul o .
Tr ot e mo s de r ep ~ ese nt o r medi~ntd di~gr crnas ond l ogos l os pri1norns Lt :pos
de l Signific odo . qJ En l o p ri mer ~ ut~pa , cuando l e ~xp resión es un o mera
ru-cc ión sono r J , e xpres iv o , s i gnificante y co rr el2cionodo c o n l o s itu o cién , paro qu e n o im plic G ning ú n acto de pGns~miento , ol tr i~n gulo se r e ducd o su ba se , q u e r ep r esen t o un o vincul ~c ién r ec l - 1~ ~s t ob l e cid o e ntra
la REACCION SONORA y l o SITUAC I ON º S in emb~rgo , n o puede llornorso o l a
prim e r o S 1rnbolo ni G 1 2. últirno R~fe r enta .
En 1:-- t a rr:: e r~ r&gt; t op- t n n n t'f\n,... .... ,.ri d · stinguir entre los tr es us os fundam e nt a l Gs do l l e ngu u j e , e l 2 ctiv o , e l n o rr ~tivo y El ritu a l . C¡do un o de e ll os r esu lt = sufici e ntem8nt e cl a r o por e l diag r 2mo qu e nqu f insert~mos ,
qu J de b ~ t o m~r sa junt a me nt e a:n nu ust r o pr e vio ~n~lisis . Lo e t o po fin a l
de l l e nguaje dbs o rr ollodo es t~ r ep r esL nt c d2 po r ol tridngul o de Ogden y
Richa rd s , y su r e l ac i ón gen ético con sus humildes pred ocoso res pu edG
wXplic~ r alg ún os pvct o de s u 2 n ~ t om f o .
Ante todo : l ~ posib ilid ad de
vXtvnd o r Gl di ~g r 2 rna de l os o utcros O hccorl o r et r ocede r hasta los USOS
lingU 1sticos primitivos , p r o po rci o n8 un ~ pr ueb&lt;. _d ici o no do su v~ l idez
y ~duc u oc i6n . Adem6 s l ~ n o t u r a l e z ~ sólida de casi todos l os b-ses de
nu ~ st r o s tri~ngul o s exp li on p o rqu ~6 12 lín oo puntc~d~ de l o figu r o fin~
muest r o t o l t enccidad y po r qu~ es s usc e ptible de pr od ucir afec t os tan d~
ñinos . La c xtr Lmo vitc lido d du l a a ctitud mó gi c a hacia l os ~nl ob r 2s so
ux plic:J e n nu os tr ~ no to o l pio scbrG LSto , ,qu w co nstituye l o t eo r.í ~ del
libr ~ , no s~l o po r r e f e r e ncia o l os usos primitivos q üL del l ~ngu~ j e ho c l n l es so lv c j ~s , y sin dud o a l homb r e prehistó ric c , si no t ~mbié n po r su
P rm ~ n e nt e c onfir mación e n l os u sos inf o nt il~s de l l e ngü ~ j e y e n l os mu e nisrn ~s mismos mu din nt e l os cu ales se cdq ui e r e e l s ignific 2 do 8 e n l n
vida individue ! .

•

�.

.~

- 18 -

PRIMERA ETAPA
-REA ce ION

(vincul~do

dir o c- S ITUACION
T~m 1..:: nte c on)

SEGUNDA ET APA
SO NIDO

(c orrel c ci on2 do
c on)

RE FE REN TE

Los c omie nz os d e l l e ngu a j e ~rti­
cul 2 do , cu e nd a , p2 rclelcm8nt c
c on s u 8 po rici6n c orniunZ Qíl e su!
gir R e f ~ r o nt e s, d obe n r e pr e s c nt 2 r sc ~ ún c o n un e so l a lín o2 11~
no de co rr o l ~ ci 6 n e f e ctivo ( s e gunc : ~ t op~ ). El so nid o no o s
t c d ~ ví c un s ímb ol o r bo l, po rqu e
no s~ l o utiliz o se pDr o do de su
Re f ¡_, r l:J nt e .

TERCE RA ETAPA
(8)

( A)
Lu nguQj u e n o cci6n

Le nguo j w n ~ rr ot i vo
AC TO DE ELABORAC I ON DE
I MAGENES

~

- -~~--------------------------------~--

;:, I í"lB OL O

CTI VO

(us a do pa r o
ma ne j a r)

REFERENTE

•

e o •

•

SIMBOLO

•

•

• •

•

•

•

•

o •

•

•

•

•

•

•

,

•

•

•

•

•

•

(r elación REFERENTE
indirec t a )

( í )

Leng uajo d. l a f"lagia Ritual
ACTO RI TUAL
(bosodo ~ob r o la croencia trodicionol )

SIMBOLO

(Roloci n m i sticam~nte
supuesta)

REFERENTE

dri n uxtroarso algunos otros coral rios do nuestrD teoría del signif i c d prirn ·t ·,,
A ~' ,
_
""' ncontror un alla uno confirmoción adi cional d~l onGlisis qu l s outoros hocon do lo d~finici n . Es cl~ r o q
uu tiun n roz n cu ndo sostionon quu lo dufinición 11 v~rk1ol'• y ' r eal 11 d_9.
bun 1 fin du cuont s arribar a lo mismo , y quo ol hacer de usta ~istin ­
ción rtificiol un distinción fund mun t al ha croado un problomo fülso .
1 ignific do , como humos visto , no 1 viuno al hombru primitivo de lo
e nt mpl cj n d cos s , o d 1 on lisis du huchos qu ocurren , sino po r
1 f miliorirlad pr ctica y e ivn con situ cionus purtinentes . El vur ::i dur
e nocimiunto d uno pnlohr s logr por la pr6ctico do! •so !"\pror )nd d
llo dontro du un ciur o situoci n . Lo pol~brc , corn cu~l ui r otro implomwnto dü fnctur hum~no , s lo cobro significoci6n luúgo
d h b r sido usad , y en form odocuod!"\ , b jo todo suur o do oondicio si , no puodo hob~r dufinici n do uno p lobro sin qua ust pr sun n s.
t 1 re lidod qu
llo significn . Y d m ~ s , d do que un s í mbolo signific nt r sult nocas ria poro qu
1 h mbr puud~ aislor y e pt~r un as
P et do lo ru lid d , n hoy d inici n du un e so sin que o lo vez ho ~
d ~jnici n , un su f rm m s primitiv y fund muntcl , no s sino uno
r cc1 n.sono: , o uno P.l br. rticul d unirl
lgún csp~ctc odacundo
d un s1tunc16n p r mud1 du un
propi d~ cción hum n • Esto defini c~ n d ~ d finici n no s. r fi r , p r
upuost , .1 mism tipo do uso
11n~ st1co qu
1 du u nminon l s ut r s un stu libro . ~in uml rgo ,
1nt r
n· compr b r u sus e nclusi nus
le nz d~s rn di nto ol os
tudi rl los tip s m s 1 v d
d~ lüngu J
~ ntiunun v~ liduz n ol no=
ini d los uso primitiv s d 1 s p 1 br ~ .

�- 19 -

VI
En é l cu r so de es t e ensayo he trc t cdo d.d limit a r ol alca nce de los pro blumos l ing üí stic os ox~minndos . H-mos com nzad o ostcblcc i cndo el p rincipio do quG el ostudiw d~l l ungucjo dobu proywctcrso sob r o un fondo ct n~gr~~ico do cultu:2 g~n~rcl , quo i ~ lingüístic o debe ser una sección ,
p·_1 r c1 Grt o l e m6s imp o rt ~ ntw , do un'"' cioncic general cic le culturo . Lue go su hi~ o l a twnt~tiv ~ de m st r c r que Gs t 2 conclusi~n gun~ r2l nos co nduce a ciertos punt os da vist ~ m~s defi nid os ~cerc: rlo l o noturclozo d~l
lwngu~je , 8n los cu~l us concebimos e l 18ngu~j L hum~no como modo do occifn
w~s b1on que como controseRc d~l pens~mi 0 nto .
Prosegu f 2mos luego con un
0 x ~ m e ~ do l ~s ~ rí g~nes y fo rmes primitivos del Significcdo , como debo h~
~ ~ r sido Gxper1ment cdn po r e l hombr o primitivo .
Esto nos pr~pcrcionó l o
~xpliccción y nos mostr
l as r 2 f ccs do lo act itud m~gica del hombrG hc ci '"' las pa l cb=os . As ! , h8mos ovcnz2do medi~nto une serie do concluiones,
do l Gs cueles cede un ~ ur2 m~s concrete y definida que l8s ont~ ri o r cs .
D~suo t ocar ~ hor a
los dom~s , e s a be

al posar ot r o p r ob l umo , 0 ~n m s dofinido y concreto q..i e
r: e l de l o es tructuro del Lo ngu2j o º

e-de l ung u2 humano ti e n u un~ est ruc tura definido qUL l e GS p r op io . Ton u
mes tipoe do l e nguJs moncsil6biccs , nglutinJntes , polisintjtic2s , og r e -g . tiv:s y d~ fluxi6n.
En c adn una do e ll os , Ll modio de acción y expro s i6n lingUfstico pu edo some t o r so e ci~ rt os r oglcs f clcsificcrso de acu~ !
d~ con ci ert as cat og o ri cs .
Es t u cuurpo de r eg l es ~s tructur~lL ~ con sus
_xc wpcicnGs e irr ~gu l c rid cdos , l as diversos clcsGs ~n qu~ puudcn o rGun ~r
s~ l os e l a mc nt os dol l eng u cjc ~ L..S l o que ll nmomos ª l w ost ructuro gr2m::tic~l'' di.? un e- l o nguo .
El

l a ngu ~ j G

se consid e r o por lo común , aunque como hemos visto inc rr oc t ~ munte , com o :. 1 0 exp r ~s i~n de l pons~mionto por modio de los sonidos li n
g~ í stic os n .
Ln id eo que e n tonces resu lt o , evidcntcmontu 9 ~s la quü l o
as tructurc lingUistic c os o l r esu lt ~do do l es r egl e s dGl ponsomicnto hu m""'no , quo "c::da c c t ego rf a gramatic n l os - o dober i .J sor - lo exp resión de
: lgun~ c c twg o rfo l ' og icah . Pero n o r_quiero mucho esfue rz o mGntcl c omp r 0ndur qu~ l o espo r onz o de una a rm o nf2 ccn ~u gol porfocto entro LLnguojo
y Lég ic 2 , es e xc cs ivcm cnte opt imi s t c
quL un l o r eclidcd 11 0 menudo di v~ rg o n un o d~ o tr o , do hec ho , qu~ LSt1n cunst~nt~m~nto riñ~ndc y que o l
Lwngu~j e o menudo moltr ~ t o o l o L0gica , mient r as 6stc l o abondc no .

-

As í, n os e nfr e nt a rn os c o n un dilom~: o les c 2 t ~9o rics g r ~m2t ic o l os deri v:n de l : s l o y ~s dd p~ns ~m i o nt o , y no scbomGs oxpliccr porqu6 es tdn t an
m:l o dcp t:d os untr o s í. S i ol l Lng uC' j o ho crecido ~ 1 servicio del Pe nsomi~nto lpo r qu6 ha sufridc t 2n wsc~s~ in f lu e ncio e c onso rv ~ t ~ n ascosa
hu o llc de l @ ~s tructur a d~ 6stw? o pod~m os , por~ wlu dir os t cs dificultcdos , posar o l c tr o cuerno d~l dil e ma , com o l o hccun l e mcyorfo do l os
gr-m~ticos .
Estos se olojon c rr ogo nt omon t c de l e uves verdes - o seo do
illnd =ga ción m6s ho nd o , o fil osof i o d Gl l e ngua j e - y cfi r man simpl~m nto
q u ~ lo Grorn6tico so rig e s ~g ún su p r op i o d~ r echo , po r une sue rt e du grc cic divin~ , sin dud o ; quü o l d om inio do l e Gromótico doba con t inu8 r on
s u os pl~ndid o aislamiGnto , como un po d a r hos til a l p0nscmionto , ur dan ,
s ist ~ rnc o s o ntid o c om ún .
Amb os punt os d o visto - Ll qu L $l o mo o n su ~y ud ~ o l o L6gic a y ol o tr o ,
q~u os t 2bl8co uno r e glo o ut6n omo poro l e Gr~rndticn - S8 hallen ig olm_ntJ~
~n dos~cuo rd o c Gn los h e ch os y deban ser r oc h~zcd os .
Nn cs t1 l LjLS del
ab surdo suponLr, c on Ll grom1tic o rígi do , qu o l n g r c m6tic o so ho d~sarr l ­
ll c d J c ome un a ~spo ci o du yuy 1 silvcstro de l es f=cultados humanas , sin
ninguno r tr c fin o lid2 d LXC~pto s u p r op i e ox i stuncic . Le genc r c ci6n os ~
ptnt ~ noo du rn c nstru o sid~dus ccrontos de sign ific ~do o n ol c e rebro de l
Hl mbr o no ser~ n dmitid ~ fócilm ont o po r l o psicolog f n - o m~nos , por s upuosto , q u a e l c e rwbro soc ~1 d o un rígid o cspucialistc ci ontífico .
Y
d~jcndo do l edo l os princi p i rs o prodil~cciLnLs go nu r o l us , t odas l os l o~
gu~s hum~nos rnuLstron , posu ~ gr c nd os div 8 rg c nci as , une ciurto coincidG~
ci~ fund~mont2l on es tructure y med i os d o uxp r os i ón gromoticol .
Su río o
l o vwz descabellado y sign o d~ pusilanimidad int c l ect uú l Ll ~ b ondonorr
d~s d ~ Ll comi~nzc tod ~ invcstigcc i6n do l os fucrrzos m6s profundos qu a d~
bu n hcbor producido estos r asgos c 0m un os y univ L rs c lm ~ nt o huma nos del
L ~ nguoja .
En nuostrc Toc rf o d ~ l S ignific a d o , humos vist o q ue ol L ~ ngu o ­
j u si rv ~ pcr~ fin olidodGs definidas , qua funci ono como un in st rum en t o

�- 20 -

utilizcd o con unG fin o lid~d dGfinidc y Jd~pBods a oll a o Est ~ cdoptaciGn,
Js t~ corre l ~ción e ntr o o l l cngu8 j o y l e s us r s o quo so l o dLstino , he dE
j C' do sus r ast r os or. lo os tructuro lingüf.stic,2 .
P~r o n o tur ~ lm o nto es el~
r o qu~ no dcbumCS busc~r un e l do mini o de l pons 2 m1 a nt~ lÓ~lC O Y lo LJSpG cu l \c i~n filosóf icd lo luz que ilumin o l o funcirn y f 1n2l1dcd~s dcll ~~n ­
QU) j ~ hu~on c primitív c1 , y 8ntoncos ws t o puntu d o vist ~ pu r mLnt : lógic o
. c~rcc d ~ l l c ngucj~ r~~ult o t e n in6til c omo ol p~r c mLnt u gr o mc t1c o l .
f xist ~ n cct ogo r!Js

r?o l Gs sLbr0 l os cuel a s Su bese n y mol~ Go n i ~s ~ivi ­
J i _ne s gromcticclus , Poro st os c o t ogo rf as r oo l os ~ d:riv:n dG n1ngó~
s ist um ~ fil os lfic ~ primitiv u , c onstruid o po r cont ~ m ploc 1ón d u l mund o ClE
c und nt o y po r gr r ~ o r as ospw cul ~ ci onos , t c l ~s c o mo l os ~t ribuid o s ol h o~
brc primitiv o por cie rt os o ntrop6 l ogos .U l l ong~o j o o n s u u~ tructuro :~
f l o j c l es ca t ogo rfos r o~ l os doriv~dos do l es oct 1tu dcs préct1c as dLl ni ño y de l hom bro primitivo o no tur o l, con r espe ct o o l mundo circund ; nt e .
L~s cotwgor ! aa gromatical os , con t odo s sus poc uli o rid odos , ~xc~p ci ~nLs y
su insubord in c ci/n r of r oc t o ri o o l as r eg l as , so n o l r of l o j o dL l o p G r spc~
tiv~ p r uc~ ri o , no s ist cmj tic o y prtctico i~ ~uostc po r l o lucho de l hon b r a po r lo ox ist unci c on e l se ntid o m6s o p li o d es t e pa l ab r o .
Sc rí c
f 0til ~spo r o r qua fu~r omos copGcos do r econst ruir o xoct~mento l o cosmovl
s i/n progmóticc d~l hombrw ~ rimitiv o , ol sc lv cjc o e l niñ o , o do r cp r cd~
ci r un d~tclle s u corroloci/n c o n l o g r o m6ticc . Poro pucdu un c o ntrorsc
un Lsbozo 8mpli o y un e c o rr osponden ci c gono r - 1; y al c omp r ende r es t o n os
libr~mon dú todos modos do !ns trobDs l ógicos ¡ lo osturi li dod de lD gro
mético .

-

P r supuus t o quu cuando m6s oltomunto desorroll2do

un l eng uaje y
cuonto mds larga soo su histori8 evolutiva , t Jn t os m' s cstrctos os tructur c l ~s p r osu n to r •
Les divursos Gtopos do l o culturo - sa l voj~ , b ~r borc,
s micivilizcdo , civilizwdo -; l os divursos tipo, ·8 uso - p rogmjtic o , norr""
t i v o , r i tu o 1 , os e o lo r , t o o 1 ú g i e o - c o do un o h L r ..( do j o do su hu e 11 o • Y lfn
1- purificoci n fino! , poderoso , poro de nin ún modo omnip o t ente , logr~ ­
d- p r ul us o ciontífico , no podró Ln m do c lgun o borrar los huellos p ~ i
mit iv s . L~s div~rs-s pecu li ~ rid cdus Jst ruct urclcs dL uno l eng ua civilT
Z""'do y mudL:rno llovon consigo , como l o hon mostr- ~o Ogden y Richc r ds , uñ
Ln imo puso muerto do us J o rc cico , do superstic1 / n m6gico y do voguodod
( t'ico .
m.Ls
los ~sbozos fundcm~nt~lcs do grow~ticn se
rJ
m's primitivos dol lengucjo .. En efecto , és 8 pr usidon al nocimiunto y !J s utcpns m6s plóstic ns do! desarrollo
lingü~stico , y dujon lo huallc m' s profunde .
Los cotogor i as derivodos
d~l uso primitivo oor n t~mbi~n idónticns pero todos los l Gngucs humnnüs ,
usu " i~s móltiplL~ div~rsid~dus supurf iciolos . Pues lo naturaleza e suncio l dül hombru es id~ntico y los usos primit iv os de l l_ngucje son los
rri i
m ~
'
~ ' ,
ue: ,
in q u u h-.: mo s v i s t o q u u l o fu n e i n p r o g m6 t i c o dc.:l
l~nguoju so tr~nsport~ o sus atopas m6s ~ l ov~dos , espuc i o lmento con e l
us inf~ntil y ül rotrocwso d~ los adultos hacia mudos de pens2 r y oxp r o
s~rsu n
ul oborndos . El lungunj sufrG p ca influuncio dol pensamien t o~
ur ol ponsomion t o , p r ul contrario , al tunar quo t oma r su herrnmiontc
s ~ ol l onguoj - d~ la acción , sufru por e ll o un~ profundo influ8ncic .
P"r r sumir , podom s ducir quu lns cctogoríos grcmoticc l us fundomGnto s
univ~rs lus po r o t des i~s longuns humanos , s l o puodon comprondorso con
r.Fur ncio o lo Wu lt~n schcung pr~gm6tico dLl hombru primitivo , y que , ~u
di~ntu Ll uso d~l l unguoj~ , l os cctugurías b rb oros primitivas doben ha~
b r influido pro undnmonto sobru 1 s pustcri r~s sistumcs d~ filosof i o
d 1 humanidad .
i

nu~str~ tu ric us corroe
b~n sobro todo'- los usos

~~t~

8 ,

•

E~tc d bü ujumplificors~ con un on lisis dutollodo do po r lo munos uno

1 s pr blumas cunar tos du i ~ gr~m6ticn ; y ~logir , pare un brevL u -

x mün , o~ pr blum~ d~ les por t Ls du lo roci~n . Dobomos dirigirnos , un t ne s ,
lo otopo on ul dus:rrollo dLl indiviauo o do le humnnidcd on
U
wl Sur hum~n~ n uSt inturos~do un lo rufloxi n O !~ espuculac i n,
n quu n clos1f1co los fon mun 8 p r~ f inolid~dcs du conocimionto sino
, 1 un ~o mod~da un qu~ ontron un ~u tr"t dir~cto e n los ccndicl nos
du 1 ~x1stonc10 . El niñD , ul h mbru primitivo o 1 individuo ne r uf i no J. ·1unun quu ut~liz .r ~1 lunguajt. e m un mudi indispuns~ble poro in flu1r s.b~u su omb1unto social . En t do st sJ dus rr llo uno acti tud
muy ~ofin1da , un~ mnnuro du t mor n t ·du ciurtos es uctos do lo r aolichd
Ju
isl~rlos y v1nculorl s - ctj ud n ustructur~dc un ningón sistumc do

�- 21 p0 nscm i ~nto , ~in ~ ~xpros2d c
dJS p ri1.~itiv ~s , inc c., r po r odo
l os cu~l Q s wl l onqu! j e luc e

~n

l ncond ucto y , un ul C~SO do l as comunidD '"'n u l c onjunt o du l og r os cultu r o l os u ntre
c omo ol prim o r o y mós im po rt = n~o .

Comcncom s p r l o r ul 1ci6n de un ni ñ c on ~u ambiente . f n su e t LJpo m~s
tbm~tonG , sus occiLncs y conduct o es t~n gobcrnadcs po r 1 03 n ecesidodc~
du l c rgon ism u . s~ VL. mc vidL ~o r o l hemb r a y l ~ s od , ol deseo de cn l c r y
de une ci~rtc lim piuz~ , c o nd ici on es op r opiodas a~ r o s l dwsconso y sueño ,
un~ dcs is 2dL. cu ~do de lib o rt od po r o el mo virniJntc , y rnr ól timo , pe r o n o
lo mLn._s im po rt n nt G, l o na c Gs id ad do compcñ í ~ hum'"'na , y du se r ob j ~ t o ~w
: t u nci~n po r port e du l e s od ult os .
En un o 8 t ~pa muy tumpr'"'n o l niño s :
:L r oo ccionn o situoci onus ge n e r a l es , y dif f cilm e nt r ll ~g~ o di5 t inguir
ún o 1 s pe r so n 1B mjs c c rc ~ n ~~ , que p r ovc~ n n su confGrt y l o ob Js t eccn
::J 12 o l i mu n t e •
P 1;.; ¡-o '"' s t _ s i t u 0 e i 6 n n o d u r e mu c h ' • 1-1 ú n d L. n t r L d ,, l o s d o s
p rim ~ r 2s sumon 2s , ~ lggn r s f e móm o n ~s , @l gun -s cvscs individuol ns comien z o n : J ~ s t ~ c e r s o d L 1 e mb i un t o g un e r ,., 1 • L 2 s c C' r ~ s hu h1 o no s r u su 1 t ~ n do G s ~u ci~l int~r~s - e l ni Ao r bsponde c0n uno so nri s~ y ~ r e fier e suniJos do
o l oco r .
R~c ~ n cc2 g r '"'~ uclm o nt s o l e m'"'dre ~ 11 niñerD , os í como con antd ri o ri dwd , hcb i o r e c on ocid o l os ob j e t ~s o voh i cul os do c om i do .
In dud o bl GmLnt e e l ll amado emoci ona l mós intens o 1 o j Grce sob r e e l ni Ro
l e ~~ r son~ li dod dG l o m ~d r e , y esos obj e t os e VLhícul os de comide . Qu.iDn
a st6 imbuid o do l ~ s p rinci pios fi eud i a n s pu~ rj sont ir sc inclin ado n bus
cc r aquí un a vincul 2ci~ n directa . En l """ desccndénciJ human2, como en l o
du cuolqui~r mamff e r c , e l infante ~sacie c on su m~ Jr e todcs sus em cin nu s ~ c ~ rc c d8 l c li mu ~t o . Pr i mo r i2m ont e , ~ sta es pa re 'l un recupt~culo
du nut ri ción .
Po r oso qu e s i l o nutrici(n se do po r ot r os medios - y de bu r ~c r da rs o qu e l os niñ os selv 2 j es sGn ~ lim e nt ndos con ccmidc vuqwt o l
m~s tic =do e -s i desde e l ncc imi en t v , ws í com~ ccn é l puchw - l ~s sen ti micn
t s ti e r n o s med i a nt e l es cu a l Gs un infante r esponde e l rs c ui dados matar
n J l es quizjs se wxti e nd ~ n o los tr ~s f c rm~s de p r ov isi~n J~ c~mido .
Cu2 ndo un e ve l e acti tu d cmL r wsa qu o un niñ o modernc ~lime nt ouv o bibero~
mu Gstro hacia l ~ b 0 t e ll c , l es tiGrncs co ricics y cDriRoscs so nri s~s q u ~
l ~ ~ r od i gc , l o i dLn ti dod de r espuosto o l os prcvoedorcs artificiales y
n: tur o l os da 2lime nt o p2 r ocü im pli ca r uno 2cti tud m~ntal id6ntic o por
p~ rt u do l infc nt G.
S i as t o es 2s f, l eg r amos ponet r c r un ~ r cuso muy t cm
r. r nn o da pe r so nific ació n de ob j etos , ser o l cuol l as c.__sns nde cuodcs e
impo rt a ntes dal ~ mbi ~ nt ~ susci~on lo mism ~ r esp u es t ~ omoc i onol que l as
pu r s n 2s pe rt inGntLs . Cu J l quiu r c sen la vorocid~d qu e u nciL.rro es t e su 9\.J""" tión de i d ntific c ci"n d irocto , · n '-' h2y dude'"' .-to quG existe un o g r ~n
s imilitu d e nt r o l o act itu d p rimLr c ho a! o l ns pL r sonos y o bj e t os más ce r conos q uu sotisf'"'cL.n 1 2s n Gc es i dcdos de nutrición .

-

~

-

•

Cuenda u l ni ño c ~m i c nz c o monojcr c~sos , ~ jugar ccn ~ bjut e do s u mcd i - 9
~ u cd~ o bsurvo rs o un ~spec t o int e r Gs'"' nt o on su conciuc t o , osc.,c i . . . do t . . . mbi~n
~ 1 . . . t (} n don r. i,., n u t r .: t · v..... ~ •1 a os fu n d mt:: r, t 0 1 8 n un in f:: n t t.. •
T r e te a e rJ o nur nn s u boc c t odo l a que t ome , Desda GStuMOmcn t o e l niñ o tir o ne~ , tro tü do dob l a r y pl ogQ r c bj c t os b l n n dos o p l~ s tic os , o du scpo r o r p~ rt LS
dG l o s bj Gt.Js rígi dos . PrL nt .J l as cos-:s cis l ~dws o se~~ r =b l es e 1b ron
un intGrCs y v- l o r much o m ~ g r ~ n de q u w l Gs que n ~ pu odw n sor mwn a j od'"'s
~ n s u int a g ri d2d .
A med i ua qua ol ni ño so doscr r 0ll o y pueciü movo r m~c
lib r e me nt e l o s c osos , se incrome nt 2 '"' dn m~s os t ~ t~nduncic ~ ~is l a r , e
s ingula rizor físic a ment e . EstL yJc~ Ln u l f ~ n do do l e bien conucidc ten a~ nci o dt..;s tructiv '"' do l o s ni ñus .
Y nll o es into r es nt w, o es t e r esptJ ct o ,
~ r qu 0 mu es tr e c~m o un o f n cult Qd mont 1, co n sist~nto ~ n singu l o riz wr f cc t r es pd rtin c nt es d8 1 mod i o a mbi e nte - po r sonns , -bjotos nutritiv os , cosos t i8 n o su cIDrr o l ~ t o u n l o co nduct o c d r po r o l d8 l n i Mo . Otra vuz ~ncontro ­
m s nq ui , wl Ls tu d i ~ r es t o dL t '"' ll o do 1 - c:nduc t Q, uno c r nfirm ac i n e
nu Js tr c to o r! n p r ogm /tic o do l _Jso rr ul l c mc nt c• l on l G p rim wr o ~ t Jpa •
t.;

unc ontra rs e t amb ién un ~ tend~ncin ~ ~~ rs o nif ic o r Gb j e t os de espo c i o 1 o l o ne i 6 n • e cJ n e 1 t Gr mir. o ii p w r s o n i f i c '"' c i n i • n o q u i o r o s i g n i f i c o r
cq uí ningun~ to a r í a o purt c d~ vist o p r o~ i o cio l niñ o . Oui Lr L d~c ir , cd mo o n -- 1 c '"' s o d e i t '"' ms d u c mi d - , q u
r
d..., me s o b s n r v "' r
n 6 1 u 'l t i p o d v
conduc t a que n o discrim in o Lsc nci c l m~nt v e ntr a pa r s_ n;s y ob j Gt os . Al
n iñ o l u gusten o J isgustn n ~lgun ~s ja s u s jugu e t es , ss un Gj c c Gn e ll os
si l a crG ~ n d ificult:Jdos on su m."' nu j o ; l os ~b r a z a , .bl3 SiJ y rnu'-'st r o s i g n ~s
r 1 \.,; ~d h c si6n D u ll Ls .
Las po r so nas , sin dude , se des t a c a n cun p ri o ri d.Jd
~ n wl ti ump o y pc r s u princi po l im po rt - nc in .
Pero ~ ón Je as t o r esult e
q u ~ l~ r ~ l a ci~n c n oll as as un a us~ cio· do po utc pa r 2 l e
ctitu d qu a a l
P u Jdl~

l.;

�- 22 -

niño manifiesta hacia las cosas .
Ot ro punto rnóportante es el gr a n inter~s hacia los anima l e s .
Por m~ pr~
pia obse rv ación , puede af irm ar que niños de posos m~s~s, q ue no se in~e ­
resaban mucho po r cosas inanimadas , segu í an los movimientos de una ráJa ro con sus movim i entos espontáneos , con su facilidad ~e aislarso cel . m~
di~ , co n incu est i o nable rl~in i s cenc i a de personas , es Ju s tamente e l t1pn
d e ob j eto q•Je de~er !a suscitar el interé s del niño , s t::g ún nuestra teoría ..
~ n a lizado

nl sa l vaje actual en s u relación c on el medio , e ncontra mos un
claro paralelo con la actitud r e cién d e scrita , El mund o e xt e rio r l e in ter e sa e n la medida en q ue le proporciona co sa s útiles . Aquí por s upu e~
to debe nntenderse la 11tilidad en s u senti d o más amplio , in c luye nro no
sólo lo q ue el hombr e puede consumir como a l~m e nto , us ar para abrigo e
in~trum e nto , sino tambi~n todo lo qu e es ti~ula s us actividades en e l j ue go , e l ritual , la guerra o l a produc c ión artí s ti c a .
Todas e sta s cosa s s ig nificativas s e d es t a c a n par a e l sa lva j e como a i~l a ­
das , individuos s e pa r a do s contra un f on d o indif e r e nci a d o . Al ac ompaña r
a lo s s a lvaje s a tr a vés de cu a l q ui e r med i o n a tur ~ l - na vega n do e n e l m a r ~
c a min a ndo po r la pl a ya o a tr a v ~ s de l a Re lv a u ob se rv a n ci a e l c i e l o e str~
ll a do - a me nud o me im p r es i onó l a t e nd e nci a que e ll os t e1 f a n a a i s l a r urof'
poc os o bj e t os qu e l es r e sult a ba n im pott a nt es , y tr a t a r e l r es t o c omo me r o
fo ndo . S i e n un a se lva me ll ama ba l a atG nc ión un a pl a n ta o á rbol , y pr e
g unt a b a , me í n f o rmo b a n : ·•Ch e s o es s 01 o un a i · u u s t o n • U n i nsec t o o pá j~ ro que no r e pr ese nt a n in g j~ pa pe l en l a t r ad i c ión o e l de pó s i to a e a l imen to s , se des pa cha rí a ..; on 11 Mé3 un a wa l aª - ª u n me r o an ima l qu e vu e l a" .
P r o s i , r0 r e l c on tr a ri o , e l ob j o t o r esu l ta r a ó ti l de u na u o trª ma ne r a ,
s~ l e da rf ~ n om br e ; se pr opo r~i o n a rf a n r efe r e nc i as de t a lla cias a s us us o a
y prop i edades., y as í l o cosa se i nd i v iduali z a rí a d i st int ~m~ nt e . Lo mi s mo ocu rr i rí a c on r especto a las est r e ll as , aspectos de l paisa j e , min e r a l s , pe c es y cru s t ácaos .
Es gene r a l l a tende ncia a a i s l a r aq u e ll o q ua
s uncuont r a en a l guna ro l a fi ón co n e l homb r e , sea t r ad ici o na l, r i tu a l 0
út il, y o ap il a r todo e l r esto un un mo n tó n indisc ri mi nado .
Pe r o ~ ón
don t ro de esta tonde n c i a hay una p r o fi o r enc i a visib l e po r l os obje t os a i~
lodos , peq u eños y f ~ c i l mo n te manuob l os . Su inte r ós e n l os a ni ma l es es
ruletivomo n ta m s g r ande q uo on l as pl antas ; mayo r e n l os c r us t áceos que
n los mi n e r a l es , on l os i n sectos vo l adores que e n los qu e so a rr as t=a n .
~
prefie r e lo q uo so aisle ¿cilmonte . En e l pa i saje , l os peq u eños 8e t8llus so nomb r an y t r ata n f recuon t omen t e en l a t r ~dició n, y suscitan in t rós , un to n to los grandes oxtbnsiones de t i e r ~a quedan s in nomb r e ni
individuali1ad .

-

Cl grnn irlte r ás quo se tomo u l homb r o primitivo en los an i ma l es constitu yo un cu r ioso paral .. lo respecto do ln octitl·d dul niño; y los .a.ozonos
~icn ¿ ~;r~" r
omr-~ ~ - ~~ ~8~ son , on mi opi n ión sim ilares .
En todan
1 s ~eni f estoci0nes dmffi Totomismo , lo Sool otr i a y de las divorsos influ ncios do los animolGs on el folk l o r e , lo c r eencia y ol ritua l p ri mitivcs
ncuontro su oxp r esi n o l inter6s dul s l vojo on l~s animalos .
~ ~fi r mumos

ho r a lo notur loza do usto cot~gor i o genoro l en que lo monto
rimitiv1 ub i co o ls personas , los onimulos y los coses . Eslo cctego rí o
tose , rús icn , no ast dofinid , sino quu s~ lo sionte int osomonte y so
1 uxpror plon m nto en lo conducto humano .
Estd e nst~uido sobre cri t~rics solectivos do utilid d biol gic. , os f como ult~rio r cs uso3 y vo l o ~s psic lógicos y socialos .
L p omin~nto pesici n que en ullo tiene n
1 s pursono
lo matiza d~ tnl m.nero quu los cosos y onimoles entren en
11 con un ~A i ~ · e réc .ur pursonific do ,
Todos los items de ust~ cote 9 ri
son tombi6n individu lizodos , islodos y trat~dos como entes porti cul rus . A P.r~i~ dou~ fondo indifuronciodo , lo Wultnnschoung p r 6ctico
d l hombr
p r 1m1t~vo o~slo une cntugor f o de pursonos y cosos personifica d • Ru ulto do inm d10 o el ro quo ~ to cctogo rio corrosponde ~n l i noes
n~r~l s o lo do substancio - bspeci~lmonte o lo ous i o oristot6lico .
Po r P r s~pu sto no dobu nwda o ningun
spucul ci n filos fice
inicial
.P st r1or .
Es l motriz tosco , róst1co , do donde puudon u t ~ ourso los
d1v rs~s concupcionos dü sustonci~ .
Podr 1o llom Arsulo substancia on bru
prot us i , P r qui nús p r ofieren los túrminos cultos o los simples .

e

m h~m s visto , p r lülomuntu e n las prim~roc ctitudos mento l
de l
9
nin , y prusumiblumonto tombi6n con l~s dol hombr8 un les primeros ut p~s

�•

- 23 -

de su dLso rr oll c , m~rch n l n e pmwcmép d 0 1 son i do significcnt8 , orticul~ ­
co . La ca~ G~o :! a dü su ~ stonci en brut o , t ; n pr omin e nt e en l o p~rs~e~t1 v~ ma nt ·. l in1c1ol , r Lquie r o y r ~cibe sonidos a rticul a dos poro s1gn1f1cor
sus ~iv~rs o s ít Lms . L2 cl c sc dG palabras utili2odas pa r o n omb r a r perso n:. s y c os: s pe rs onifi cados c c nstitu ya un a c 2 t oqo rio g r ometiccl primitivo
d~ nombres;sust on tiv os .
As í, s e ve q u a cs t n port G d o l l u ngu~j o os tó en r o iz~da e n mod os :ctivos de c onducto y ~ n usos ; ctiv,s del l o ngu ~ j 1 , ob s~ rv ~b l u • un e l ni ño y e n wl s o lvo j L , y du s up ono n un u l h ombr e primitivo .
Tr ~ t u m cs ~ n Sdguido br evGmo n talo
- l ~s polnbras - dw - oc ción o verb os

segund~

c l 8se imp 1 rt ~ nt c do p~lobros
. L2 c-twgorio r o~ l subyacen t e 2por~ c ~
con posturio rid o d un 13 pw r spect iv o munt~l dol n i ño , y es rn d n os p r oponr~ ­
r nn t o wn l o dGl solv~jb . A 8 sto corr~sp o ndu e l he ch o de q ue l a es truc tur e g r 1moticJl de l os verbos se h 112 mJ n os dosor r o ll 2dc 8 n l os l ung uos
s ~ lv;j e s .
Por ci o rt r qu~ lo ~cc ión humano so c o ntra on t o rn o o ob j e t os .
El niño su do cu e nte , y ti o n e quG c2rsc , d o l o cornid~ o do l e pGrsono que
S8 l G fccilito , antas que PU wd: O nwcus it o C i sc~rnir ul ac t o d ~ l agon t o
o quG t ~ ng ~ conci en cia ~ s u s pr o pi os 2 ct os . Los 8stodos co r pora l es re
un niñ o se d os t : can tombiér mucho monos dv l ~ situación quu l os c ses
quu e ntra n d ontr o dG ~s t o último º Es as í quJ s0 l n Gn un a o t ~ p ~ s ubsi gui~nt c d Gl desa rr oll e d wl niñ o , podemos v~r qu~ ~stw disc1G rn 8 l ws cam bios dL s u cmbiLnte de l os ob j Lt os q u u ccm bi cn . El l o ocurrL on un e e t 2 pJ e n qu e ol inf c nt~ h2 CLme nzodo o u so r sonidos o rticul odos . Cornienz:n
o exo r eso rs o occion~s t~lLs c omo c ~ m o r , bubo r , ~osc2ns~r , c Grninc r ; ~s t o ­
dLS dul cue r po , c omo su e ñ o , ho mbre , rwp oso ; ·st ~dos do ~ni rnc , t~ l ~s c~~­
~) r cdo y 1 bsDg r odo .
De es ta categor í a r o~ l do ~cción , os t~d o y disposi ci ~n dd jnirno , pod e n c s decir q u ~ Sv prest~ t o nt
8 le o rd ~n c ome o l o in diccció n o dGs cripción, que se h a ll ~ oscc i cdo c ~ n wl e l wrnwnt o del c o rnbi o,
es t o Gs , e l tiGmp o , y q uv monti~n~ un o vi ncul ació n wspwcic l rn~nto es tr wcho con l os pa r soncs do l hablant e y e l o ywnt v . En l o p~rspLctiv c do l os
s c lv:jws , pu ede n o bs e rv a r se l os mi smos c o r 2 ct o r os ~ n es t o c ~ t ogo r í a ; gromn
int0r6s un t od os l os c a mbi os r o f e r Gnt os 21 s Gr huma n o , e n l es f ases y t.~
po s do cc ci ón humc no , un l os us t ados de l cu o rp o y ánimo human os . Est~
b r ~ v o indic~ción n o s pe rmit o c firrn o r qu u u n 12s c t c pos primitiv os del
l ongucj e hurnJn o debe hab e r e xistid o une c~tugur í c r ea l ~n l o cu~l en tr a be n tod os l os f t e ms de cambi o suscoptib l vs dL modi fic ~ci0n t vnp Jr o l q u ~
poso ! :n e l c ~ réc t e r del 6nimo humc n o y 12 volunt ad humano , y so h o ll ~ b -n
ligados c on l o acción p r son:l de l hombr o .
l e closv de pol~br os utiliz ~d~s por2 dunr t ~ r f torns d u
l, wnc ontro mos un o es tr u ch~ c o rr espondenc i 2 ~n tr e cat ug~ r i a r e= l , e nc ontramos un o es tr ec ha c o rr wspondJ nci o untr e c~t ogo r i a y
p- rt o de l o o r ac ión . L ~ p ~ l o br ~ d e -cci~n , o vGrb o , ~s s u scLp tibl w Ln
tod~s l us l e n g uas da modif ic cci nvs gro rnotic ~ l os que ~ xprvson l o rL l c cilln
t wmpc r c l , le o mod a lida des o modos de uxprLsión 1 y el v ~ rb o e st6 tJm bi6n
i ntirnnm wnt e ~ ~ o ci a do c o n pr o n ombr es , clcsu do p~lcb r ~s q u e c orr uspcndo o
o tr c c o tLg o r1 o r ~o l .

cu~ndo obse rv ~ m o s
~ sto c o t~gor í o r ao

Debe mos doci r a l gunas po l ob r ~s sob r e l os pron o mbr e s . ¿cu ~l Gs i ~ c a t Gg o río r ea l de l o c - nduct o hum~n o primitiv ~ y de l os h1bit rs li ng ~í s tic os
p ri mi tiv os que c o rr Lspcndo e eso clase dLp ~ l ~ br a s , p ~~ u ~ño pLr surnorn c 0t o
vit a l? El l o ngu o j c , c orno hemos vist o , us un ~ de los mr d us princip8lus
dw ~c ción human e , y pc r Lll o o l actor dL l lcngu ~ j c , e l ho b l a nt G, ocupe úl
prim~ r pl a n o dL l e visi(n p r Jgrn6tic~ d~ l mund o .
Pdv m6s , c ~ m Ll l~ngu 2 j J cs td asoci2do c un l o c o nduct o conc c rt c da , ul h ~b 1 1 nt u tiun e q u a r ~ f e ­
DG rnod u q uG wl habl a nt e
r ~ r s~ c ons t c nt e ma nte e un o yLnte o o o ye nt us .
y 01 o yGnt o ocupa n , por os 1 do cirlo , l ns dos ón g ul os principc l us o n l o
p r sp~ct iv a d~l e nf oque lingUí s tic G- hpCrGc o o nt o nc Gs un e GlO Sb d0 pal ~ ­
brc muy li m it c rl ~ y Lspcci~l , c o rr espG nci ~ nt o e un o c~tcg o ri o r w~ l cons t nt Jm, nt G o n us o , f~cilm o nt o asoc i o bl o c r n l os p n l cb r ~s do a c ción , po r
simil c r un s u n a tur c l bz~ g r arno tic o l o l us nombres -1 ~ p ~ rt e dG l ~ Gr acién
ll o mo do p r on Gmbr e , q u u incluyo só l o un os p ~ c G s pol a br os , per G ccns t c nt u -·
mwnt o on USOj pc r r og l ~ gGnGrO l SO t r a t e do pa l ab r as b r ovus , fécilm ~ nt o
m ~ n e j cb l Ls , que apc r 0 cvn e n ínt ima vincul u ci6n c o n dl VLrb · , p ~ r o funci o n ~ n c ~ si c omo n ombr a s .
Es Gv id ent u qu o os t c p~ rt o d~ l o o r Jc iCn c rr vs pcJ nd e ~s tr e ch o m~nt c ~ su c ~tLgo rf ~ re=l .
Podr f rn os c ontinu a r Ll es tu dio
d a l e e rr espondcn cio e n múltipl Gs d t~ll es m~s int e r e s o nt 8s - l o posicir'b
~s imó ·J ric o ~s p G ci o l del pr on ombr o d e t Grc o r a pers ono , e l pr o bl ~mo dG l os
g / nJ r os y l ~s p8rt ícul os clcsi fi c n t o ri as , q u o s o muest r o ~s p G ci ~ lm L nt o

�- 24 e n 11 t urce r a po rs ona .
•

Adn dobcmos." ludir br~vGm e nt G , sin ~ mb ~ rg o , , un punte , q~o se r Gf iurE a
un~ c ~ r ~c t u ristic c c omún i l os nGmbr G y pr o n r1 mbr ~s Y concie rn ~
lo de c lin; ci{n· dG l os div~r sos e -sos del n r mbro .
L ~ cJtc9o ría : e2 l de es.:te
últirn c , derivo de ~ntes individu c l Ls por onif ic "dos del cmb i o nt ~ .
~n . o l
niñ c , l e prim&amp;r~ a ctitud hncio ít oms de as t ~ c~teg o rí c Gs do d1scr7m7no ción bas~dc sub r G l a utilid 2d b i o l ógic~ y sobra wl p!DcLlr dw p o rc1b1r los .' El inf a n te l 's s2luda c o n sun id cs signific~tivos , o l o s n o fflbr ~ cun
~olob ~ os J rticul o das cu e nd a opc r Lcu n y los r oclnmo cu~nd o l os n~c~s ~t " •
.\s i Js t :Js po l o br :::s , l os n c mbr cs , se hc ll on sometidos a un uso dLf1n1du ,
~uu ~s de n om bra r y ll omn r .
A ~s t G c rr Lsponde un~ subclase ~o . numb r cs ­
s ust : ntiv os quG p d rf c ll omo rs e e l c ~sc opw l ~tivu , y quú uS s1m1l~r D al gun os usos do! vocotiv~ y e l n omi nativo e n l e d~cl in cción ind ro ur ~peo .

ª

En lso us os m' s dasorrollados del ldnguoj~ , óst~ ~e trcnsfo r mo e n un a grugcdo ~ s vr~c i ent~ du la acció n .
Lo p~lcb r a - ccs: se pano Gn un e r clc ci n mjs estrGchD c on lo polcbrc-2cción . L~s pe r sonas se nomb r a n por
sus nombres _ por dusignoci o n os pronominclcs vincul~dcs con 1 que hocm;
"Yo voy: 1 , '• tú vi e n es'' , 1•Ful cno bobe 1• , ~·a l c n1'm n l corre·i , etc ~t e r o .
El
ncmbre d~ una pe r sono o coso p~rsonif icado se usa en t o ncus do uno mcnerc
difo r entc , con un mo d o eife rent e do significar como ~c~o r , e tCcnicomon Estü os e l uso quo ~crr~spcnde ol c eso su~
tG c cm1~ sujeto do lo occi n.
jutivo en que siempru se os talbec d un nombre comG sujeto de un o predico ci(;n~
Puede ducirse que o ~sto cas o e n los nombr s , cGrrosponde uno clo su du pro n om bres , los pronombres personales , yo tj , Gtc6taro .

L

occi n sa cumple con r elación o ciurtos cbj8tos . Se monejon coses ¡
pursonasº Sus nombros , cuQndo su ~sacien do ~s t o mcn~ro con una polobr2
d coci6n , so prosonton un ol coso obju ti vo , y l os pronombres se utili z -n un une forme ~specio l , o sobGr , i~ formo ll cmodc objetivo o r e fl ex iva
que ol lenguoju se h~llo orroigcdo en a l intor~s práctico del hombre.
ruspucto do los cosos y peronos , existe otro vinculcci6n de fundomcntol
impcrt:ncio , oquu ll o en qua uno persona puedo manifostor une protensi6n
dwfinido o rolociúnors8 con otro por no o coso o o tenerlo en su poso si n . C n ruspucto o lo guntu m6s pr ' Aima dul ~mbiunto , existen los lc zos du p~runtosco y amistad . Bon r especto o los coses , est6 ul sentimiGn
t
conGmico da p susión . Lo relación do dos nombres , cuando se prosentac m vinculo du uno coso o persono relocion~do con btro coso o porsono ,
J su íd ~ por ullo , puodo llomorso rolcciLn gunitivo ~ posusivc; y se ~n
cu~ntr ... , como modo prociso du vincular dos nombres , on tod2s l~s languas
hum_n~s .
A usto corr~spLndu t~mbián ul c~so gonitivo do las lunguos ou ropuos, un sus usos m ~ s coroctor!sticos . En los pronombr~c exis t e ode m6s un~ cl~su uspocicl do pos~sivos que exprosc vinculoc~~n .

o~dc

Finclmuntu , untrc los d~m6s s dwstJcJ un modo do ~cción hocio los coses
ursonns uxtariorus , o scbor , ol ~ntormincdo por c ndicioncs ospeciol.us
in ntr~r on moyoros dct..,11 s s bre sto tomo , sugiurG qua puede supo nurs un todos los longu~s un- su~closo duf inido d8 usos sustantivos - ol
u corrusp nde e un coso
prup siciún~l •
•
bvio qu~ uxistun oón mAs c tug ríos, rosult~ntus d~ le cctitud utili t~ri. dul hombro , 1 s du los atributús
cu~lidod s do uno coso , ccrocte ristic~s du un~ occi n, rul~ciunws Lntru c ses , rul ci nús entre situo ci n s, y s~rfc p sibl m s r r quw ol djutiv , ul dv~rbio , lo preposi ci n, lo conjunci n, su bason s bru ustos cotug rf-s ro-los .
Qodr1omos
r cudur tcmbi n, un cupf-nd n s por un l..,du du lo m..,turio süm6nticc o
pr s r, y p r tro du 1 s r sgos ustructur ... l~s dul longuojo , e explicar
st s áltim s e n rufuruncio e huch s ro los du l ... noturoloza humano pri mi ti v ... .
ts

in mb~rgo , usto brovc usquLmo ~s suficiunt p~rn suñ lcr ul m todo y
~ ~ z n"miu~t , m.di.~tu les cuc~a~ p drí" fundorsu t"l ~om6ntica primi tiv Y g.n6tica - ciunc10 quu , rufir1 nd su n i~ actitud primitivo dol h
h mbro h ci lo ru ljdnd, mcstr río cu 1 us i~ n~tur..,luzo rcol do les cct l r 1 ~ s ~ r ~ m t i e 1 '- s • L s r su 1 t :l d s d u t 1 su m n t ic n p r i mi t i v o , e tJ n
ñ 1 d , cr~
quu gucrd"n ustrucha vincu n ~ m dido un quo 1 s h m s
. c1 n e n~l s ~uoult-d s d~ Ogd n y Richords . Ellos afirmen que una oc1tud f ls hoc1n ul l~ngu Ju y sus funci nus ctnstituyu un du 1 s prin -

�- 25 cipcl~s

c bstjcul os en Ll pr og r uso de l pc n s 2 miunto fil os ófi ~ o y l o inv~s­
tig c ci6n ci untific o , y un e l crec i ente u so p r~c tico del l ong uc jo e n l o
p r o ns ~ , 12 P L l~ mic~ Y lo n VLl a .
Aho r c b i ~ n, u n as t e socc i n y e n l e
~ nt u ri o r hw tr2t =d~ d o mo str2 r qua dobo wxisti r son1ejcnto ac titud t osco
y n ug lig ~ nt ü r Gspwct ~ dGl l ongu ajl.. y Gl ~ign1ficodo .
HG tr ~tod~ de do most r c r c6m ~ hab!~ surgid y porqu~ t ~ ni ~ quo p rsistir; y tr o t o de r os tru~ rl ~ : dn ~n l os d~t J llLS dL l e es tructur ~ g r ~m~tic~ l .
Y~y

un= cos~ mós qu~ ~a r ago r . A r ~ is do pr c sos p storio r es dG us o li~
gGístico y do p~ns mi un t o , tuv e lug ~ r uno dwsv i cci (n indiscriminado y e n
g r -n wscc l a do l ~s r ~ fc o s y signific a d s do une c ~togo ric gromo tic c l G
tr ~ .
En t...fccto , da -C Uu rd n c on nuustr puntu de vist~ ~co rc ~ da l o se m~nti c c p ri mi tiv o , c~d ~ r iz siynific~nte dubu hab u r t Lnidc
ri gincriJ muntu su lu g~ r, y s~lo un lug ~ r , cln s u p r op i c c~tago rf _ vwrbol . 1~s f,
l Gs r .:J f cws quL signific ; n "homb r
··~nimol r, ,
6 r bol" , •p i od r o
og uoi• ,
son us~nc i :ilmt...nttJ r o f cl.s n 1m in &lt;J l \..s . Los s i gn ific ad s ''d o rmir 11 , 11 comorn ,
ir · , "von ir " , ''coo r", S(: n v u rb 2lt.,;s . :JL r o a me did o que so des8rrollan
~ l puns 2moi8nto y o l l Lngu Gj u , l o ~cc i6n ccnst o nt e de l e mct~fu r o , de l e
gwnw r c liz cción , l a anclcg i ~ y l o cbs trccció n , y de us os lin gUf sticos si milG r ~s , cst~b l e ció vincul as ~nt r e l as catugc rics y borré l"s lin ces li mitr l fus, pormiti u nd o '"'s i quw l ~s p2 l ab r 2s y les r J fc ~s so m vi8 r Dn li b r umo nto pc r t eda e l c~mpo dwl l .... n gua j e . En l ~s l onguos a nol itic cs , co me Gl chin o y l.J l ingl~s , este n tur l w z ~ ubicuo de i~s r o i cos r os ult" mis
~vide nte , pur c pued8 c ompr J bjrs ol a Gú n e n l ungucs muy primitivJs .
11

•

,

11

1

11

,

11

1

Ogd~n y Richords han pu~sto t.. n desc u bi~rto o ho r 2 ,
vinc ~ nto , l e ux tr omcd~ p~rsist J ncio de l o ontig u c
gún le cu~1 une pa l cL r : cortific~ , e cvnt i unL , lJ

do l a man c r ~ m~s con f u l:cic r o li st~ , se r cc l idJd dL su signific ~ do .
Un e o j c dd G por dut r~ s du l~s 8S c_n:s d~ l e f r mJció n p rimitivc de
l ~ s r-íc c s , d o le r o: lid 2d de l ~s c~t~g c ri cs p ri miti v"s y do su cc l 2pso
subs igui - ntw e insidi oso , ag r ~ga un imp c rt nt d~cumwntL a l os puntes de
vis t ~ do l os c ut c r ~s .
L ~ migroci6n dw l "s r"fc~s : lug-rus impr ~p i os ho
c unf . . . rid o un e uSpvci~l solidoz s ui ~Jnw ri s ~ l o r~ : lid ~d imog in c ri o dLl
signif ic ~do hip ~ st 2s i odo .
P u ~s t u q u ~ l a c xpuri~nci c inici 1 g:rc ntiz o
12 LXis t uncia sust c ntivo do todo l ~ que se ~ncuent r o de ntr u du l ~ c 2 t ego
rf- du s ust ::nc i 2 wn brut o o PrcJ t o u ~ i a , y e l c cmb i c lingü í st ic o su b ~ i g uio_n
tG introducw all í r c ! c es t e l es c . . . m 11 m'"' rcha ' ,
rcp osoi· , \lmLvimit.Jn t oí 1 ,
~tcC tur a , 1 - inf o rl..incic o bvi e c ~ nsist u ~n quL t a l es J ntid ad8S o i dees
G bst r ~ct~s vivbn ~ n un mund o r u:: l quu l LS ~s p r op i n .
Ad j wtiv os t ~ n ino ;-'~ nsivGs com_
·bu\.;n o'' o 'mo l o'' , q u ~ l.Jxp r ~scn l"' s-tisf é:lc ci ~n o insotis f ~ cción madi ~ ~nimc l de l s~lv:jw ~ n un ~ s itu cc i ón de do , su c nt r o mot Gn J
continu ac ión dL.ntr o d o l Ct...rc :-do r os .... rv cdo a l es bl Lq UvS t ' sc_s y qr Sí.:; r n r rtL t c llod o s d~ l " sust : ncio primitivc , son sublim odos y sG t r o n s f l r rron
wn ·iB o nd'"'d'' y .. moldc d'' y cr e.: n mundos t t..,. lógicos ! nt .... gros , y s i s t e mas de
Pons2 mi o nto y Re ligión . Owbc r ~cc r d~ r sL , p r s u pu ws t c , quL l o t wo rf a do
Ogd r \/'"' .:.e· .:-ds y i-: ;. w.
de viste o quí t...Xprt...S2dú , sostit;.,non wn l n f r rna m ~ s dwc i dido qua e l l 8 ngu oj~ , y t odos l os p r ocesos li ng Uf s tic ts , srl o
de riv a n su podar de proces os r e~1~s que ti e n e n lugc r e n l a r e l ~ ci ó n del
~umb r~ c n su ombit...nt~ .
56 1 0 hu r oz cdo 12 cu us ti ón de l es cambios lin gUistic os , y sG rfc n oc cscr i o LXp lic o rl c m od i ~ nt u l es proc~sos psicc lé gi cos y s oci ol ógic o s do l ~s c omunid c dos bórbo r os y SL.micivilizodcs; LXOC t =m-nt c como h8m o s uxpliccdo l o lingUístic c p ri mitiv c m ~d i on t o e l cn~ li­
s is de l n mo nt e dul hc mbr o primitiv o - y CJffiO l os o ut c r ws du ustc libr o
1 xplic~n los virtud es o imp u rf Lcc i c nus de l l ongu o jd oc tu o l mGdi~nte s u
m~g i st r o l on ~lisis de l a me nt e hum~n"' ~ n günQr o l .

-

ÍI

l.

U de la R/FHC/LL

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3516">
                <text>El problema del significado en las lenguas primitivas </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3517">
                <text>Lingüística</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3518">
                <text>MALINOWSKI, Bronislaw</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3519">
                <text>El problema del significado en las lenguas primitivas / Bronislaw Malinowski--Montevideo : FHC, 1985; 25 p</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3520">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3521">
                <text>1985</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3522">
                <text>Bach. Gonzalo Marín.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3523">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de La Educación.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3524">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3525">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="12">
        <name>ANTROPOLOGIA CULTURAL</name>
      </tag>
      <tag tagId="444">
        <name>LENGUAS</name>
      </tag>
      <tag tagId="326">
        <name>Psicología</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="317" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="548">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/6e01bee940fe3dab2597b5c94f051b0e.pdf</src>
        <authentication>6d99179c3590509b0aa29ebefd25f25c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3515">
                    <text>•

Facultad de
Humanidades
y Ciencias

(}

•

Prof. Jesús Caño Guiral

Hi

•

•

-

.,

·1osof1a
vil

•

I~~

•

•

UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA

1

01v1s101'1 PUBLICACIONES y EDICIONES
MONtEVIOCO

URUOUAV

~----.T- ------------------------------=-------~

�I
n.

'

PRD"ACIO

Estu histcri:i 1'gr-dfica 11dc. la Fi .osofía recoge
p,1rt. del m:itcricl ccp que hi:mos ilustrado, desde h:lce ail..&gt;S ' nuestros CUI'SOS dt: Jüstvric'1 de la .Filosof"ia
Ant:. ~ y tt.odi&lt;..vtl tn l ü Facultad de Hl.Jn:midades y

en FiloSf"lfÍa c•rresp0ndientes a Histeria de la Filosof í a Antigua e Historia de la Fil~sofía Medieval .

C&lt;inviene señalar qui? lr'l intelecciéin pretendida.
del rmtcrial que presentam:s requiere , obviamente, la
guía de inf"·nMción tcnátic::i brindada en los cursos
propios de l~ Licenci..'l't'Jra. en Filosofía . Sin esta firElidad pu~de s...,rprender--y aun no ccmprenderse--la inclusión de ciertos nap:1s y gn.Üicas .Así,p.e . ,los cinco
esqueras de tcd1 la pr.i.rno"'a parte están cc.crdinados cxm
el progr=una analÍ tico :!e la disciplira de tal m:mera

.

Cím~ias.

'tdeados y ?'üil.~ZR.dos J&gt;3IU r;et introducidos en
el;, - O'.)lTr cooip:1fi::iiill.....rrto indiSPt-nsable del program.:'1
cur:"" e il.ar, loo !\1ncl. s en 1ue c. jccuté l os originales
h.,s
i 1'" sult.:ld"'IS ~.i:-cctiv s en l • que se refiere a
un :"'""JVecl s:i C?pt:tción ''visual' de la asign.1:ture. . SU
~ tr""'&lt;lucci[in

m.lm:. g:'.. :ica, c;in cntl:arfio, trcpezab3 ,en
t 'l'.: , OC".1 v"Ti· ~ inc nv\mit nt'--B. Los paneles qu_ eopl
...... s stab'"!.n t. ~ s t,;Jl o.,.1 in.:s y a un'l escal n m:t• ?' '"x50cr".s)qu1.: l-i C 1 f: na1.tO n biutal en las impreSl n - =el Ll(."J&gt;3I"tJJn~ t· d~ Publicaciones y nlicicnes
d...... Univ~icL"td o· 1 ~pública .Crec:m:ls, no obstant .. , 1u1,; f- l 1 p:'dicl "5lC' ntn1r l.:i SC"lución adecuada
pml m
idicifn .C 1l ;;JJ ., lts estudiantes disp"ln:h&lt;án
-- . n royra- caoc ;J ' ~-- d~l mrtmul auxilillr necesari "re lü ubicrci: n sp-1ci - C5nfY.'rel de corrientes,
ut,-r-S y 1•• m;ntos cruci"llcs en la historia dal pensatú ·nt .

que permiten al alumno "visualizar"la ap:lricián del

S'.'lpie:ns sobre la tierra en el contexto de los datos
geol.ég:ioos, antroJX)lógicos, p:'tl.eantológicos y arqueológi cos qu~ ooy se rnseen .El objetivo es que no sc.an est os dat os- C'btcnidns . ~n la Enseñanza Media y Prop.-:::irato
ria-~ros retazos de infamación dcscmsarnll1=lda a l os
que,simplemente,el estudiante univeciitario "agrefjd"-sin intE:gl'\:;1I'los en un tcrlc--ot:r os m~s: l&lt;"'s del desa1 'IO
llo cromlógico de la Filosofía . Y l o mi.sin !Xlcde deJJY.')

cirse

rl~ la

lc.calización t'3Tlp0ffil de acontecimientcs

históriCt"'s. rel i g:iosos, etc. que

a~

ccasionalrrien

te o t:I &lt;:&gt;s esquemas .

Hl.&gt;eM esta aclanicirn, creeJn."'lS que--aun Jesconectada de la atni.sfcra propia de la t&lt;31\~tic.:i ct.n'Tjcu=
larque la arigin'l--cualquier estudioso pcx:hú, de tooas

En lr ror1..;re:rrt• a la distribución que henos plaTh
, CS'tt"l p:irt:c d l.1 histeria culre:
.
l)JEtc s i.ntt"YJuctrri~ks (Ns.l cl 5)-esquoras gn3
f•c ~ 1c a¡xrtcs o rrp:m.=iCLs de div ™B dieciplinas

rrodos, €J"\COntmr utilidad en nuestra sintética. 11Histcria &lt;kwáfica de la Filosof"ia /\ntigua y Medieval. 11

ci. m:ífims;
2).[il. svfí;1 Arti.gu:..(Hs.6 'll 13)-nepas grefioos
qu.. bl..'"Can la hist, ri:i d:·l pcns=nniento testa el siglo V;
3)fi.losof1t1 Mcdieval(Ns.11' ril 17)-id.deede el
a.VI~

oo

-

s.XV

Cato se observrm), se ci:mprcrde así la tdti~ G:IDpleta de loo ~s regulares de la LicerciatuM

1

180 22 CA h1s
Htsl on.i or álica cft• la l1loso1

11111.1,IJjllJJlilJll 11 1

J.c-G.Z.
evideo,1976

•

�•

1 . -DATOS Il1I'RODUCI'ORIOS

, .
.
1 . -Iléltos geolog1C'Os .......................... . ............. 5

2.-ArqueologÍd/Geología/Paleontología.Iléltos conjuntos ....•. ?
3.-Imagen cronológica de la vida sobre la tierra ........... 9
.
. , ....
fn.v,
,
4. -Clasi f1cac1on
'iueolÓg.ica segun

11

ºndustr1as
. 11 ......... . l l

l.

S.-Períodos de cultura .Canpa.ración final ........... . ... . .. 13

�-

...--~----·- - ~­
r

.....

A" t.JEOL

•

GEOLOGIA

lt\

PALEONTOLOGIA

Gtociaclonts

P~ríodos
Epocas
Datos An lropolog. Años(miles)
L----------------------=-..-.------;----------tr------_..;----1----....:...;-----,..;1------.
....-.-.:.__..;;.;..r.__~__.;.

r ,

-- -----

________

•]

..__

•

--------

-

H"'lcCt'nU

---------

NEOLITICO
•

HOt..0 SAPIO S

f

MESOL!ilCO

1

1
1

?0

1
1
1

•

HOV.O 51.PIEt;S

FOSSlllS

•

120

1

1
1

e

CVAJCRNARIO

•

'

•
•

r

" ' ' (fin

1
1
t

PlrlllOcrno

HC&gt;t.tO HD.HOER •
THAlENSIS

150

~

J

1

1

1
l
1

(',.., 1

1
1

~'

1
'

1

p

1
1

1
1

--

"-=--.-,;e--=""' -

•

-

--.-.--

'

PITECA'4·~

---------~~---

-----

•

P iloc.tno

•

011 oc• o

•

• ••

OP!Hn'S

f

'
HOMIHIOAS
1

••
•

10000

�.

tmag•n Cronológico de lo Vida sobr• la Tierra

aoo ... s

lo•

lh

o;

,..

:

,.

000 J lS

''ª º"

º'ªd

º"º'

J 000:000 ooo &lt;i&gt;
l l JU Jll al\o~

, tJa us

2l JSO

..

225

(0:.

''º

1nrer t1brodo1

''0-1,45
PKtS

•

1

•

20.&amp;.5 • J1 JO

rnamírtroi

'
1

1 f\ot"'!O SOll~ ~-----------•

-

---~~----------------------------------------------

�-

on

rt:1ueol ó 9 1co

T

( s / "1ndus l r ía " )

~

w

•

•

Cara c le r íst ic a s

•

oltaruío cgrl ullura

•

inlt 10 'o 9dc u 1t 1.1ro · ar. mol,., •••

•

•

•
•

"•'e

+~

..

'

OI ~

L

.,

•

rt"cn ca

arte

llrcha

puliC:::&gt; 'f - '

trobcjoi.

rn

hu~o

•

rnst"
f

ft

J

t ri•

•

or r f'I ~

•

t l'C

odortios

sr

e•• ,..,.

1

1

'' '

t .,, 1

'

•

CC' ftl t

t

1

••

'' r

r

•
•

C' ft l~

pul 100 CS r le p lc-d re

•

'V o O
i

ª" '

r• tt&gt;cc on tolt:ieo

ht: t t'Ot

• tida ..u.

�__.......
...

-Bi
u

t.-

�1. . .

.21

•••••••••••••••• 15

u.

···"

• •••••••••••••
•••••••••••••• •••••••21

22.1 •

)

.. ••••

• ••••••••••••••••••• 31

�•••

•

Ol

ARE.AS OE Ir. FlUEf' CIA
-..1EN O FllOSOF ICO (h slQlo -7)
f

���.........._____________....________

._..

_______________________________________________.....,_______

.._

Los Reinos de los Sucesores de Al~jondro

....

--...........-.............-..

( - 200)

(f
r

...
,,

1

'
eactt

---... _----, '
...

\

,.

°"•
,
"'

I

\

'

\

armo •a

Gf'drot a

Ma

dt A ob

, ..

�'"'''
'

�Gttm

n10

Oc-le a

-

1 ) I IC

-

...
...

.. ..•

P?OdO(

-

- .. _...

o

AfllCC

' o,
--,

I

I

,I
l

...

I

PA!ttl~no
I

-

- ----------- --... ' '
l lbyo

...

,,
f

'

•

-----

.t.rob o

',

~

\

'--- --- ..

\

�150

200

L-------+~-----+-------1--------t-------1-'-----i~-----t------...,.-------r------2

350

AnG1 ula mlUtor

G4

1

•

ee.afda de

• Edicto :1• loftin
312 (Constantino)

19Z

(,76

, 10 Roma

1

f

Fin drl lmp~t io
Romano rn Occ
~tronam leril

1

&lt;fe RÓMllO

1

---

Augústufo

1

----~---

1
•

1

1

--~'-J

1

1

~---

10~

"":""'

~o

- ...-----.....1..a.;;.;.;;_,,..____,,....,....~......-----....,..;

'

ns

''

,_,------..~ -J~
... MellCO-

AMMOMIO SACCAS

2·•.t

''

-

330

1

IRIO

~

- - - - - -.-----p,_q_o_c_La... - - - - ;

',

.., ---....------..
,

\,

. -- --- ...

-- - ...

\

l

:?""
.rvR--9!0~0!\"R~IO~-=
J35

NI Ct:

--

I'

1UST1~.s '!.

1

,

.......

-~-=

___,.,.__

~··•=-c--.•!:.,

FllO&lt;;QFIA HElENISTlCA '(

l

1:
...

cltcU,1s.mg

1

•

JNro

to onjsn

L,,.....,..1~
t

4lt:r

il"' -

,,, .. t

-

1['"º' •••.-

1

AUI ( L;:O

.-.

~1

l.00

',

\

"-

-

PLOTINO

cr

ISTIANA(s~ ,,~

~ J

•

-~

•_Uü.. -

}

Prnl.'ld\)/CI

~ccr
.. ccl lf
hit. C..rlC.O

'

..

'

�•

•
Gtrmanlo

Scythlc

,...-

--

)-.

-..../'

...

(/ ·...

El.u 1 nt.1

R mo

1
J

t

1

-

!

r

•
•Mc l

-

·... ..
...

•

a ::coi\ l ne

' ..

,
•

...

o

-

64)

C'gn
Prr aru

to

....

'

---... _........____---- ....
t. 1 ) o

,.

'
'\

''

\

\.--

----

__ ..

b1

��o

• o

IOO

750

650

NTINO

IMPERIO

••51

SóS

Cisma crfstlano
•• de lacto •·

Jus\lnlono
·

ISLAM

( HEJIRA]
- ( 2 4/9/ 611

)--'---------+---------+-----;;.;..::...;...;.__-+---------~------·~,

•

•

7\1- 713
Conqu rs ta de Espai'ío

•

•

aao

11'

76e

Carlornagno

•
Desmembrad·~

" lmpe1io
Carolingio "

--------rEscuela de]

•

- - - - - C-ASIOOORO
- ---'-- - - "'
_ ,,

'

__

L Au.ae&lt;re
--------·

!iJS

ISIDORO d e SEVILLA
510

'

•

a&amp;

B !:DA

671

630

ESCOTO ERIGENA

AL CUINO
730 710

I06

~G

~?

•

_ - [ tconoelastlsn\o

- - - - [ Espír f t u Cl llsmo monástic o ] - - - .-..;.;.~

1

1

..

1

[~1rístrca - mu~ul ma ~~ _

1

__ lít'rfodo de 'sectas'

__

- ---1
_, Ple. cd ,l1ono

...._

Pto Bl::on• ín o

•
--

Fite&gt;1. j u dla

.lcon l4'cfmle n
ios hfstórla&gt;S,

t ~,:,g,¡,'-:~

J~;¡;

1
•t

• PENSAMIEN10 t.-.EOiE'JAL (SS. Vl / l l )

(QJ?Wt

- kl

::-¡:::::::¡:::,::::::::::::

____J_______._ __
Ani19•JO
_ _. (clcctlcl'mo

;: :;:;:,.;::.::.::;.::;:.,.;::;'i;:;:~ Al NOl~l':;::;::;;:;,:.::i'::l'~: :

t()() ...... . ..... . .. . ... ... .. .. .. . . ... . fll"'

;

1

----------------

- --·--- .... -- ------- --- --- - ------ --- -~~~t.
EL

1 ALM Uú

cone .aloncs .

ele.-

•

�•

LEST1NA

·•

··[O-.•Josl

.

,

...•tbáute~

..
IGIPTO

'[Cabra~

..,

..... '"
'

I

.

,
,
/
• " - ,'
[Cabo
•JJ-l,
, ... -

,

, , I"' ' ..
...,_

~ MEt&gt;tN.. •

Gol to de Oman
'

.

Mar de- Ar abla

I

[Camel~~

...

'

"'
•

ECC- , '

'
,

.

Gror• 0~1~rt ;&gt;
de Aru ulc

,/

•

J..:~'

&amp;~

• • «;7¡ Sacotona

1•••.• 1

......

~,

.

..

-,

�Esla•1os

Fronces
A"'ares

Kazores

Lomba~dos

Espt.1ñ-:i

S«-p~imat•~

. 7\l-71J

e
..

~&lt;l

T'° ij'
'

_A~~~
Ma uri tonta
700- 705

Cori,.,9
696 -

Persío

644

~
Mnr Mcdiler ráneo

Arabio

632

O. INDICO

....

e W ;;J ec:ua

a

AA••-

rr .. . - - - - - - ·

·-------.

El MUNDO ISLAMICO (e 735)

r~0 .J

L:J

lmner lr.. Bhon \1 n o

~™'

Q

••

�~s~o==----.......,,_,,~,~~~º=-=,_,._......,.,_1osor-..............'100¡--=------.....'11sof"'......,,....~'20~0.........~1~250~--------~1~&gt;~D~J-----=--!13~5~0------....-.'~"~oo~.............!11.~so~.............=

..........ru....

--1-----,----=~lr----,1_. !l~!:M! P:.!:E:.tRul~O~. .,.!B~Z~A~N~T~I
I N120~--¡~---+-----t----J'"53 d~
i~G_;I
J__ .~ ____ l___ ---- L---- -- ------coida

1

_______

1
'

C~n~t

- - - - - - - __ 1?Jlo

------

(FINIMP.iHZANTIN•
~------- - - - - - · - ·

Cruzadets

1

R~noc:tm1C"n\o

(!tolla)

______ _ _ 1_ _ , _______

" Escu ~l o s" (di!! A1J:-.C'rrp, Son Vic t C1t. Char~rcs. Cister • •• )

-- -------

- --- -

-- ·---,----~..::-J_______

... . .._.._
l

•

i'
l

1

1
1

ABELARDO
1079

11:.2

'

~--=..------

!.
1

- .... ........

_........

.... ....1201

1

12n

....

!

¡
1

/

RAJMUNDO llUll
(lULIO)
T317

.....

"

1 ./

1/

}·
11

1 lt.6

1:.0!

1
Plotonfsmo

!º'cid.

Al9ER10 MAGNO

1
1

HJS

~-...., SfGERdl" BRABANT
1235
\2'i4

1

i

1

PEDRO HISPANO

Morsilfo F1clno
~YJ
[ 11~

Pico tftl!o.1

l.t1rdl'l(jola l
[ ~63 1..~!

..

OMAS dC' AQUINO
1225

1271.

Tomt ... mt&gt;----

------- _

:.]

JUAN FIDENZA

( Buena•~lura
1221
1214
. GUILL~RMO de

ROGER BACON
1214

12)'.

1291\OC: KHAM

°"'"

•

JUAN DUNS

ESCC'TO

13

•
1

··--·\

SAA' , GAU
·~¡ :1

'1 9:.1,

1
·- }
___

AC0'1
C'Ctt~ ~I
histór1cot
1

�•

Impreso en la División
Publicaciones y Ediciones
•

Universidad de la República
De~ósito Legal 108997/76

�1

•

•

·et;:

..

r

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3505">
                <text>Historia gráfica de la filosofía antigua y medieval</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3506">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3507">
                <text>CAÑO GUIRAL, Jesús.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3508">
                <text>Historia gráfica de la filosofía antigua y medieval / Jesús Caño Guiral--Montevideo : FHC/DPE, 1976; 41 p</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3509">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3510">
                <text>1976</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3511">
                <text>Bach. Gonzalo Marín.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3512">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3513">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3514">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="443">
        <name>FILOSOFÍA ANTIGUA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
